Parashá 02 Noaj

ז׳ במרחשון ה׳תשע״ו (October 20, 2015) por  
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2 Noaj

Parashá 02 Noaj

Génesis 6:9 – 11:32

Aliyás de la Torá:

  1. 6:9-22
  2. 7:1-16
  3. 7:17 – 8:14
  4. 8:15 – 9:7
  5. 9:8-17
  6. 9:18 – 10:32
  7. 11:1-32
  8. Maftir: 11:29-32

Haftará: (tradición ashkenazí) Isaías 54:1 – 55:5 (tradición sefardí) Isaías 54:1-10

Noaj

Es el nombre del personaje principal de esta parashá. Significa descanso.

Primera aliyá

En la primera aliyá vemos como Dios decide destruir, por medio del agua, toda carne de sobre la superficie de la tierra por causa de toda la corrupción que se ha producido. Sólo la familia de Noaj obtiene la gracia de poder sobrevivir esta destrucción mundial.

El Eterno hace un pacto con Noaj y le instruye acerca de cómo podrá sobrevivir. Tendrá que hacer un arca enorme, capaz de resistir el agua, y recoger alimentos para más de un año, para la supervivencia de su familia junto con todas las especies de animales terrestres y volátiles. Noaj hizo todo conforme a las instrucciones de Dios.

Segunda aliyá

Noaj entra en el arca junto con su familia. Por mandato del Eterno vienen también todos los animales que están escogidos para ser preservados. El mismo día empieza el diluvio con 40 días de lluvia desde arriba y 150 días de inundación de aguas subterráneas.

Tercera aliyá

El arca flota sobre las aguas que suben a una altura de 15 codos por en cima de los montes. Por esta tevilá (bautismo) todos los hombres y todos los animales perecen y el mundo es purificado. El Eterno se acuerda de Noaj y los que están con él en el arca, de modo que envía un viento para ir secando la tierra. También cierra las fuentes subterráneas y las ventanas del cielo para que las aguas se detengan. Así las aguas van bajando durante 150 días. El arca descansa sobre los montes de Ararat, el día 17 del séptimo mes desde la creación del hombre. Dos meses y medio más tarde se ven las cimas de los montes. Cuarenta días más tarde Noaj abre la ventana y primero envía un cuervo y luego una paloma para saber cómo están bajando las aguas.

En el primer día del primer mes del año Noaj quita la cubierta del arca y se da cuenta que las aguas se están secando de la tierra. Casi dos meses más tarde ya está seca la tierra.

Cuarta aliyá

Noaj sale del arca con su familia y los animales. Luego construye un altar y sacrifica toda clase de animales limpios como ofrenda de ascensión delante del Eterno. Eterno hace un juramento prometiendo que nunca más volverá a destruir toda carne de la misma manera. Las diferentes estaciones del año son introducidos en la naturaleza.

Dios bendice a Noaj y a sus descendientes y les ordena multiplicarse y llenar la tierra y además les da ciertas reglas que rigen en la nueva condición en el mundo.

Quinta aliyá

Dios establece un pacto con Noaj y todos sus descendientes y todos los animales en el cual está la promesa de no destruir nunca más toda la carne mediante las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra. La señal de ese pacto es el arco iris.

Sexta aliyá

Los tres hijos de Noaj son los orígenes de todos los hombres que van a poblar toda la tierra. El primer nieto de Noaj fue Kenaan que nace poco después del diluvio.

Cuando Noaj bebe del vino de una viña que ha plantado se embriaga y se queda descubierto acostado en la tienda. Al verlo su hijo Jam no hace nada para cubrir su vergüenza, sino divulga el error a sus hermanos. Entonces Shem y Yefet toman un manto sobre sus hombros y entran de espaldas para cubrir la desnudez de su padre. Al despertar Noaj pronuncia una maldición sobre Kenaan y una bendición sobre Shem y Yefet.

De los tres hijos de Noaj, Yefet, Jam y Shem salen las 70 naciones que poblarán la tierra. De Yefet salen 15 naciones, de Jam salen 32 naciones y de Shem salen 23 naciones. (Las cuatro personas Shem, Arfajsad, Shalaj y Ever no son contados entre los 70 por ser santos.)

Séptima aliyá

Todos los hombres hablan el mismo idioma durante los 1996 primeros años de historia. Por esta causa pueden organizarse para la construcción de una ciudad y una torre con el propósito de rebelarse contra al Eterno. HaShem envía sus emisarios para dividir las lenguas de las 70 familias para que ya no se entiendan entre ellas. Así son dispersadas sobre la faz de toda la tierra y dejan de edificar la ciudad que recibe el nombre de Bavel, confusión.

Shem es el portador de la bendición principal y la promesa del futuro redentor. También es el ancestro del pueblo hebreo. Por eso la Torá se enfoca en su genealogía y menciona sus descendientes hasta llegar a la décima generación, hasta Avram.

Avram tiene dos hermanos, Najor y Harán. Harán engendra un hijo, Lot, antes de morir cuando su padre aún estaba con vida. Avram toma a una familiar como esposa, Sarai, pero ella no puede tener hijos por ser estéril.

El padre de Avram, Teraj, toma la decisión de salir con parte de su familia de Ur para ir a la tierra de Kenaan, pero se queda a la mitad del camino, y se establecen en Jarán. Allí se quedan hasta la muerte de Teraj, que en ese momento tiene 205 años de edad.

Comentarios

 

Primera aliyá, 6:9-22

 

6:9       “Estas son las generaciones de Noaj. Noaj era un hombre justo, perfecto entre sus contemporáneos; Noaj andaba con Elohim” – Los rabinos presentan dos maneras de interpretación de este texto. El primero dice que comparando la conducta de la generación maligna que vivía en tiempos de Noaj, él parecía justo.

Sin embargo vemos como la Torá da testimonio de que él era un hombre justo (en hebreo ish tsadik) que andaba con Elohim. Además tenemos el texto de 7:1 donde HaShem está dando testimonio de que Noaj era justo delante de Él. Por esto surge la segunda interpretación de estas palabras. Se trata de que Noaj era justo y perfecto a pesar de toda la maldad que había en los hombres que le rodeaban.

Esto nos enseña que ni la cultura, ni las costumbres del país, ni las personas que rodean, ni la sociedad pueden ser responsables de la conducta de una persona. Cada uno tiene una responsabilidad para vivir en justicia e integridad delante de Elohim.

 

“Noaj andaba con Elohim” – El verbo hebreo está en forma hitpalel, que es una forma reflexiva. Se puede entender de modo que Noaj se hizo caminar con Elohim. No fue una cosa fácil. Se esforzaba para poder hacerlo y lo logró. Aquí aprendemos que el camino con Elohim requiere disciplina personal.

No dice que Noaj caminaba con HaShem – el nombre sagrado que se escribe con las cuatro letras yud, he, wav y he – sino con Elohim – en hebreo Elohim. El nombre HaShem expresa su misericordia y el nombre Elohim expresa su justicia. Noaj se esforzaba todos los días para animarse a si mismo a caminar con su Padre celestial en relación con su atributo de justicia. En medio de una generación perversa en la cual las normas ya no tenían ningún efecto sobre la vida diaria, en medio de esa generación Noaj caminaba en las normas del Elohim justo. Esto le hizo capaz de ser elegido para ser un medio de salvación para el mundo futuro.

En Ezequiel 14:12-20 el Eterno menciona a Noaj como una de las personas más influyentes en la historia humana, junto con Yov (Job) y Daniel.

 

“andaba” – es la palabra hebrea hithalej – “se andaba” – que viene de la misma raíz de halajá. La palabra halajá es un sustantivo, y significa “un caminar”.

La palabra halajá se está usando en el judaísmo como un término técnico para la legislación judía. La halajá es la ley del Eterno expresada en ordenanzas y reglamentos que establecen los hombres que están puestos como líderes en el pueblo de Israel, con el propósito de aplicar los mandamientos eternos de la Torá en cada situación de la vida actual del pueblo judío.

Mientras que la Torá escrita no se puede cambiar, la halajá va cambiando según las circunstancias vividas en cada momento histórico.

De esto aprendemos que Noaj estaba interesado en vivir de forma práctica los mandamientos que el Eterno había revelado a Adam para los seres humanos. Hay un camino recto para el hombre, establecido en el momento de su creación. Noaj andaba en ese camino, y por eso fue llamado tsadik y tamim, justo e íntegro.

 

6:11     “Y la tierra se había corrompido delante de Elohim, y estaba la tierra llena de violencia.” Elohim – Según las Escrituras hay especialmente tres pecados que traen el juicio del Elohim sobre los hombres, la idolatría, el sexo ilícito y el homicidio. Cuando una nación o un pueblo llega a cierto nivel en estos tres pecados, Elohim viene con juicio para eliminar esos pecados.

 

Un cuarto pecado es también presentado como la gota que hace rebosar el vaso de la paciencia de Elohim – el robo. El texto hebreo dice que la tierra estaba llena de jamás – robos con violencia, cf. Amós cap. 1 y 2. La palabra jamás es la misma que hoy en día usa uno de los grupos terroristas en el Oriente Medio.

 

6:12     “Y miró Elohim a la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.” Elohim – Según Rashí la palabra corrompida tiene que ver con pecados sexuales y de idolatría.

 

No solamente los hombres estaban viviendo en pecados sexuales, sino también los animales se habían corrompido. Está escrito que toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. El camino de cada animal es el proceder natural que el Eterno ha dado a cada especie. Hay una torá, una instrucción, en cada animal creado. Cada animal sabe como comportarse para vivir su vida según el plan del Eterno. Hay un camino para cada especie. También hay un camino para el hombre. Pero en el tiempo de Noaj toda carne había corrompido su camino. Esta fue la causa del juicio por medio del diluvio.

Este texto nos da a entender que los hombres estaban manipulando los animales de manera que los cruzaban entre las diferentes especies. Obviamente fue una especie de manipulación genética. De esta manera hubo corrupción en toda la carne, y Elohim decide poner fin a este tipo de mezclas. Sólo los animales que habían mantenido su originalidad en su especie desde la creación podían entrar a Noaj en el arca para ser preservados para el futuro, cf. versículo 20 que dice:

 

“De las aves según su especie, de los animales según su especie y de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie vendrán a ti para que les preserves la vida.” Elohim

 

Sólo los que eran conforme a su especie valían para ser preservados.

 

6:14     “Hazte un arca de madera de gofer” – Los rabinos han discutido para saber qué tipo de madera había en el arca. La palabra hebrea que se usa es semejante a la palabra para azufre. Rashí dice que esa madera fue elegida para hacer alusión al azufre que vino con las aguas subterráneas en el diluvio.

Algo semejante a los restos del arca se puede encontrar en las montañas de Ararat en Turquía.[1]

 

6:18     “Pero estableceré mi pacto contigo; y entrarás en el arca tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos.” Elohim – La relación entre el Eterno está basada sobre el principio de los pactos. A base de los pactos que él ha establecido podemos tener contacto con Él. Adam tenía un pacto por medio del cual se relacionaba con el Eterno desde el principio, como está escrito en Oseas 6:7:

 

“Pero ellos, como Adán, han transgredido el pacto; allí me han traicionado.” Elohim

 

Un pacto es el lazo más fuerte que existe entre dos o varias persones. Un pacto no se puede anular o deshacer. Este pacto implicaba que el Eterno se comprometía a guardar los frutos que eran para comer dentro del arca durante todo el tiempo del diluvio y también implicaba una protección especial contra los hombres que querían hacer daño a Noaj y a sus hijos durante la construcción del arca.

 

“tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos” – de esto aprendemos que los hombres no estaban viviendo en relaciones maritales durante el tiempo del diluvio. Luego cuando el Eterno les ordena salir del arca les permite unirse de nuevo con sus esposas, como está escrito en 8:16:

 

“Sal del arca tú, y contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.” Elohim

 

6:20-21 “De las aves según su especie, de los animales según su especie y de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie vendrán a ti para que les preserves la vida. Y tú, toma para ti de todo alimento que se come, y guárdatelo, y será alimento para ti y para ellos.” Elohim – Según este texto los animales no fueron considerados como alimentos. Primero se habla de todos los animales, y luego de todo alimento, donde obviamente no están incluidos los animales. Así que durante 1656 años de la historia humana no se comía carne, sólo legumbres y frutas, según el mandamiento dado a los hombres en Génesis 1:29. El derecho de comer carne vino después del diluvio.

 

6:22 “Y así lo hizo Noaj; conforme a todo lo que Elohim le había mandado, así hizo.” Elohim – Este es el secreto para el éxito de todos los hombres. La clave para el progreso del ser humano es hacer exactamente conforme a lo que Elohim nos ha mandado.

 

Segunda aliyá, 7:1-16

7:1       “Entonces el Eterno dijo a Noaj: Entra en el arca tú y todos los de tu casa; porque he visto que sólo tú eres justo delante de mí en esta generación.” – Toma nota de que en este momento la Torá utiliza el nombre que se escribe con las cuatro letras Yud Hey Vav y Hey, HaShem, el Eterno. Como hemos dicho antes, ese Nombre tiene que ver con el atributo de misericordia. Así que vemos que Noaj no solamente caminaba en relación con la justicia de Elohim, según 6:9, sino también tenía una relación con la misericordia del Eterno, como bien se ha dicho en el último pasuk, versículo, de la parashá anterior, Génesis 6:8:

 

“Mas Noaj halló gracia ante los ojos de Hashem.”

El Eterno ordena a Noaj a entrar en el arca para la salvación de toda la especie humana y los animales, y especialmente los animales limpios, que son los que sirven para ser sacrificados para el Eterno.

 

Es interesante ver que la revelación de los animales limpios e impuros ya existía en tiempos de Noaj. No significa que él podría comerlos, porque los hombres no comían carne antes del diluvio. Esa diferencia existía únicamente en relación con los sacrificios. Los animales limpios sirven para “la comida” del Eterno, alegóricamente hablando. En Números 28:2 vemos que los sacrificios son identificados por el Eterno como su “comida”, lejem en hebreo.

 

“he visto que sólo tú eres justo delante de mí en esta generación” Elohim – Cuando el Eterno da testimonio de que una persona es justa delante de él, no hay ningún hombre, ni ángel, que puede cambiar esa sentencia dada por el Tribunal Supremo.

 

Lo importante no es aparecer justo delante de los hombres, sino realmente serlo delante de Aquel que todo lo ve.

 

7:4       “Porque dentro de otros siete días haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches, y borraré de la faz de la tierra a todo ser viviente que he creado.” Elohim – En este versículo el hebreo usa la palabra od, que significa “otro”, “además”, “todavía”, dando a entender que el diluvio tendría que esperar una semana. Según el midrash fue para que Noaj y su familia pudieran tener una semana de luto, en hebreo shivá, por causa de la muerte de Metushelaj que había ocurrido justo en el día cuando iba a venir el diluvio.

 

El padre de Metushelaj fue el profeta Janoj (Enoc). Había puesto un nombre profético sobre su hijo. El nombre Metushelaj significa “su muerte envía”, como una alusión al diluvio que iba a ocurrir exactamente en el momento de la muerte de este hombre. Es maravilloso ver que la edad de Metushelaj fue de 969 años, la mayor edad que una persona haya tenido en toda la historia humana. Vemos como el Eterno es paciente con los que pecaron y esperaba hasta lo último con el juicio.

 

7:11     “El año seiscientos de la vida de Noaj, el mes segundo, a los diecisiete días del mes, en ese mismo día se rompieron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo fueron abiertas.” Elohim – En el Talmud hay una discusión entre el rabí Eliezer y el rabí Yehoshúa para determinar a qué mes se está refiriendo aquí. Según el rabí Eliezer se refiere al mes Marjeshván (Jeshván – oct-nov) pero según el rabí Yehoshúa se refiere al mes de Iyar (abril-mayo).

La postura oficial del judaísmo está a favor del rabí Eliezer.[2]

Esto quiere decir que a partir de la salida de Egipto hubo un cambio en el calendario desde la creación del mundo. Lo que antes era el séptimo mes desde la creación de Adam, se convirtió en el primer mes para los hijos de Israel, como está escrito en Éxodo 12:2:

 

“Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primer mes del año para vosotros.” Elohim

 

Cuando usa la expresión “para vosotros” hay una indicación de que no lo es para los demás pueblos que contaban los años desde la creación.

 

De esta manera podemos decir que el diluvio vino en el tiempo de lo que luego iba a ser otoño en Israel.

 

“en ese mismo día se rompieron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo fueron abiertas” – Vemos como el diluvio no fue sólo un producto de la lluvia, sino también de aguas subterráneas que fueron desatadas para inundar la tierra.

De esto aprendemos que lo que pasó en el diluvio fue una especie de tevilá, purificación por medio de aguas rituales. Para que una tevilá sea perfecta debe ser hecha en una mikvé, una acumulación de aguas vivas, naturales, que proceden en su mayoría de fuentes subterráneas.

Según la Torá hay dos elementos que pueden purificar a otros elementos, el agua y el fuego, como está escrito en Números 31:23:

 

“todo lo que resiste el fuego, pasaréis por el fuego y será limpio, pero será purificado con el agua para la impureza. Mas todo lo que no resiste el fuego lo pasaréis por agua.” Elohim

 

Esta vez el Eterno tomó la decisión de purificar la tierra con agua. Y para que fuera una purificación perfecta, la mayor cantidad del agua tenía que venir de fuentes subterráneas. Así el mundo fue purificado por primera vez por medio del agua. La próxima vez será por el fuego…

 

“las compuertas del cielo fueron abiertas.” – Según entiendo, la capa protectora de agua que había sido puesta por encima de la atmósfera, cf. Génesis 1:6-7, había creado un ambiente primaveral durante todo el año.

Hay científicos que dicen que al haber una capa de agua por encima de la atmósfera aumentaría la presión atmosférica varias veces. Está comprobado que los pacientes con problemas cardíacos tienen una probabilidad de mayor supervivencia si se les hacen las operaciones del corazón en una habitación con mayor presión atmosférica. Esto nos indica que el hombre fue creado para vivir en una mayor presión atmosférica.

Todo esto podría ser parte de las razones por las cuales los hombres vivían durante mucho más tiempo antes del diluvio. Los cambios climatológicos fueron tan importantes que la edad del hombre fue reducida a una décima parte de la que había sido antes.

 

Ahora las “compuertas del cielo fueron abiertas” y cayó sobre la tierra toda esa agua que había estado por encima de la atmósfera. A partir de ese momento el mundo sería muy distinto. Hasta las estrellas se verían diferentes.

 

7:16     “Y los que entraron, macho y hembra de toda carne, entraron como Elohim le había mandado; y Hashem cerró la puerta detrás de él.” – El arca representa la salvación para todos los hombres. La puerta es la puerta de jesed. Llegará un momento cuando la puerta de jesede será cerrada por el Hashem. Su jesed tiene un límite para el pecador. Si el pecador no se arrepiente a tiempo, el Eterno Hashem el Misericordioso, tendrá que cerrar la puerta de gracia para dejar lugar al juicio condenatorio. Y cuando Él cierra, ningún hombre podrá abrir.

 

Tercera aliyá, 7:17 – 8:14

7:21     “Y pereció toda carne que se mueve sobre la tierra: aves, ganados, bestias, y todo lo que pulula sobre la tierra, y todo ser humano” Elohim – En esta sección vemos como se repite varias veces que toda carne, incluidos los hombres, murieron. Este es el testimonio del Eterno, transmitido a nosotros por el profeta Moshé. Solamente ocho personas sobrevivieron el diluvio. Todos los demás hombres murieron.

 

7:22     “todo aquello en cuya nariz había aliento de espíritu de vida, todo lo que había sobre la tierra firme, murió” Elohim – la palabra hebrea para “aliento de espíritu” es nishmat-ruaj. Nishmat viene de neshamá que es el alma superior que tiene el hombre, no los animales. Los animales tienen cuerpo y alma viviente nefesh-jayim al igual que los hombres. Pero los hombres tienen algo más, tienen un alma superior.

 

8:4       “Y en el mes séptimo, el día diecisiete del mes, el arca descansó sobre los montes de Ararat.” Elohim – Si la teoría del rabí Eliezer y la enseñanza oficial del judaísmo es correcta, el día en que el arca descansó sobre los montes de Ararat, fue el 17 de Nisán,

 

8:5       “Las aguas fueron decreciendo paulatinamente hasta el mes décimo; y el día primero del mes décimo, se vieron las cimas de los montes.” Elohim – un poco después de shavuot (pentecostés) se vieron las cimas de los montes. El midrash dice que los dos montes que se vieron fueron Sinai y Tsión. En el monte de Sinai fue dada la Torá en shavuot después de la salida de Egipto.

 

8:13     “Y aconteció que en el año seiscientos uno de Noaj , en el mes primero, el día primero del mes, se secaron las aguas sobre la tierra. Entonces Noaj quitó la cubierta del arca y miró, y he aquí, estaba seca la superficie de la tierra.” – El primer día del primer mes, desde la creación de Adam, corresponde al primer día del séptimo mes actual en el calendario judío, el 1 de Tishrí. Ese día coincide con una fiesta del Eterno, Yom Teruá, el día del toque de alarma, también llamada Rosh HaShaná. En ese mismo día se secaron las aguas sobre la tierra y Noaj quitó la cubierta del arca.

De la misma manera como la cubierta fue quitada del arca, en ese mismo día se abre una puerta en el cielo año tras año, para que haya un tiempo de bondad especial para arrepentimiento, entre Yom Teruá y Yom Kipur, el primer día hasta el décimo del séptimo mes. Al final de Yom Kipur es cerrada esa puerta.

 

Cuarta aliyá, 8:15 – 9:7

 

8:20     “Y edificó Noaj un altar al Eterno, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocaustos en el altar.” – La palabra para altar mizbeaj[3] viene de la raíz zavaj[4] que significa sacrificar. El altar es una mesa donde se ofrece una “comida” a Hashem. El altar es un lugar de encuentro entre el hombre y Elohim.

Noaj tenía que construir ese altar. Tenía que hacer un esfuerzo para poder mostrar a Hashem su amor y sometimiento. Cada persona tiene la responsabilidad de edificar un altar a Hashem, un lugar de encuentro íntimo, un sitio donde pueda relacionarse con el Padre, por medio de un sacrificio costoso.

 

El holocausto consiste en quemar todo el animal. El animal que es sacrificado sobre el altar representa al hombre que lo ofrece. De esta manera el sacrificio de holocausto constituye una simbología de entrega total al Eterno. Toda mi vida es tuya. Todo lo que soy y todo lo que tengo te pertenece. Mi vida no significa nada para mí mismo. Lo único que me importa es agradarte, HaShem. Este es el mensaje de la ofrenda de ascensión (holocausto) cuando es ofrecido correctamente.

La palabra traducida como holocausto es la palabra hebrea olá,[5] que viene de la raíz alá,[6] que significa “subir”. Así que una traducción literal sería “ofrenda de ascensión”.

Una vida entregada totalmente para cumplir los propósitos del Eterno es como un sacrificio cuando sube como un “olor fragante” al Cielo.

 

8:21a “Y Hashem percibió el aroma agradable, y dijo Hashem a su corazón:” – El aroma no vino de la carne quemada de un animal muerto. Hashem no se deleita en el derramamiento de la sangre y la quema de la carne de un ser inocente. Lo que produce el aroma agradable es el corazón que está detrás de ese sacrificio. En este caso fue el corazón de Noaj. El estaba dispuesto a sacrificar estos animales preciosos como representación de su propia devoción al Creador

 

8:21b-22 “Nunca más volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud; nunca más volveré a destruir todo ser viviente como lo he hecho. Mientras la tierra permanezca, la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche, nunca cesarán.” Elohim

 

“el día y la noche” – Rashí dice que al repetir las palabras “nunca más volveré” estas palabras se convierten en un juramento. Un juramento es parte de un pacto. Así que aquí se instituye un pacto con el cielo y la tierra, como está escrito en Jeremías 33:20 y 25:

 

“Así dice Hashem: “Si pudierais romper mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de modo que el día y la noche no vinieran a su tiempo… Así dice Hashem: “Si no permanece mi pacto con el día y con la noche, y si no he establecido las leyes del cielo y de la tierra”

 

“la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno” – el Talmud[7] habla de estas seis estaciones del año dentro de la tierra de Israel.

 

La siembra – la mitad de Tishrí, Marjeshván y la mitad de Kislev (octubre – noviembre)

El invierno – la mitad de Kislev, Tevet y la mitad de Shvat (diciembre – enero)

El frío – la mitad de Shvat, Adar y la mitad de Nisán (febrero – marzo)

La siega – la mitad de Nisán, Iyar y la mitad de Siván (abril – mayo)

El verano – la mitad de Siván, Tamuz y la mitad de Av (junio – julio)

El calor – la mitad de Av, Elul y la mitad de Tishrí (agosto – septiembre)

 

A partir del diluvio todo el sistema ecológico de la tierra cambió. Algunos de los cambios son:

 

  • Los diferentes estratos geológicos fueron formados por la sedimentación en el fondo de las aguas.
  • Los fósiles fueron hechos por la presión sobre los animales que quedaron enterrados vivos en el lodo en el fondo de los valles. Muchos de esos valles luego fueron levantados hasta las alturas y así se encuentran muchos fósiles en las montañas.
  • El agua que estaba encima de la atmósfera desapareció lo cual produjo:
    1. Perdida del efecto invernadero – la vegetación ya no era la misma
  • Los rayos radioactivos del espacio alcanzan los cuerpos vivos y reducen su resistencia – los hombres mueren más jóvenes
  1. Disminución de la presión atmosférica – una condición diferente de vida
  2. Cambio de lugar de la tierra – los polos geográficos se movieron, lo cual produjo las seis estaciones mencionadas anteriormente.

 

9:1       “Y bendijo Elohim a Noaj y a sus hijos, y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra.” – Esta bendición hizo que los tres hijos de Noaj pudieran reproducirse y ser los tres padres de las tres razas principales que existen entre los hombres.

 

9:3       “Todo lo que se mueve y tiene vida os será para alimento: todo os lo doy como os di la hierba verde.” Elohim – A partir de ahora el hombre tiene permiso para comer carne. Los hijos de Noaj tienen permiso de comer animales impuros. No es pecado para ellos. La prohibición de comer animales impuros fue dada al pueblo de Israel en Sinaí, cf. Levítico 11 y Deuteronomio 14. Sin embargo, los temerosos de Elohim entre las naciones hacen bien en no comer animales impuros.

 

9:4       “Pero carne con su vida, es decir, con su sangre, no comeréis.” Elohim – El texto habla de la prohibición de comer carne, a saber miembros de un animal, que todavía tiene su sangre circulando en él. Esto incluye aquella sangre que esté saliendo del animal mientras que siga con vida. Esta norma es para todos los hijos de Noaj, es decir todos los hombres.

 

De este pacto con Noaj y sus hijos se sacan siete leyes fundamentales para toda la raza humana. Estas leyes concuerdan con la conciencia del hombre:

 

Las siete son:

 

  1. No idolatrar
  2. No blasfemar
  3. No matar
  4. No fornicar
  5. No hurtar
  6. No comer miembros o sangre de un animal vivo
  7. Establecer cortes de justicia, autoridades

 

Quinta aliyá, 9:8-17

 

9:12-13 “Y dijo Elohim: Esta es la señal del pacto que hago entre yo y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por todas las generaciones: pongo mi arco en las nubes y será por señal del pacto entre yo y la tierra.” Elohim – Este pacto fue hecho con Noaj y sus hijos junto con la tierra por todas las generaciones futuras.

 

“mi arco” – La señal del pacto es el arco iris que en la tierra aparece sólo como una mitad. En las visiones del trono celestial que tuvieron los profetas pudieron ver el arco del Eterno alrededor del trono, y allí lo vieron completamente redondo, no la mitad, cf. Ezequiel 1:28. Este pacto seguirá vigente mientras que se siga viendo el arco iris en las nubes. Como hay siete colores en el arco, así hay siete leyes principales en este pacto.

 

9:17     “Y dijo Elohim a Noaj: Esta es la señal del pacto que he establecido entre yo y toda carne que está sobre la tierra.” – En este texto aparece la palabra pacto 7 veces, la palabra carne 6 veces y la palabra tierra 10 veces.

 

Sexta aliyá, 9:18 – 10:32

 

9:18     “Y los hijos de Noaj que salieron del arca fueron Shem, Jam y Yefet; y Jam fue el padre de Kenáan.” – Kenáan fue el primer nieto de Noaj. Los nietos también son llamados hijos en las Escrituras.

 

9:19     “Estos tres fueron los hijos de Noaj, y de ellos se pobló toda la tierra.” – Todos los hombres de la tierra vienen de estos tres hijos de Noaj.

 

9:22 “Y Jam, padre de Kenáan, vio la desnudez de su padre, y se lo contó a sus dos hermanos que estaban afuera.” – Un rebelde siempre busca la manera de anunciar los errores de su autoridad y así pierde su bendición. En lugar de cubrir las faltas de su padre Jam las difundió.

Aquí es mencionado Kenáan. Esto indica que él tenía que ver con el asunto.

 

9:23a   “Entonces Shem y Yefet tomaron” – En el hebreo el verbo está en singular, tomó. Esto nos enseña que fue Shem el que tomó la iniciativa para honrar a su padre y cubrir su desnudez. El humilde cubre las faltas de su autoridad y recibe honra y bendición por ello.

 

9:24-25 “Cuando Noaj despertó de su embriaguez, y supo lo que su hijo menor le había hecho, dijo: Maldito sea Kenáan; siervo de siervos será para sus hermanos.” – El hijo menor de Noaj fue Kenáan. La Torá no dice lo que había hecho. En los midrashim se especula sobre esto. Algunos dicen que castró a su abuelo, otros dicen que cometió otro acto perverso. Personalmente creo que cometió algún acto de homosexualidad. Los hijos de Kenáan fueron los fundadores de las ciudades Sedom y Amorá que fueron juzgadas por sus actos de homosexualidad. Noaj vio proféticamente lo que los descendientes de Kenáan iban a hacer, y por eso maldijo al que tenía ese comportamiento. Otros pecados sexuales que sus descendientes cometerían están escritos en Levítico 18.

 

9:26-27 “Dijo también: Bendito sea HaShem, el Elohim de Shem; y sea Kenáan su siervo. Ensanche Elohim a Yefet, y habite en las tiendas de Shem; y sea Kenáan su siervo.” – Las palabras de un padre tienen un poder enorme sobre el futuro de sus hijos. Estas palabras que Noaj pronunció sobre sus hijos marcarían el futuro de toda la historia humana. El pueblo de Israel, descendiente de Shem, llegó a ser el portador de la presencia de Hashem y el receptor y transmisor de la Torá.

Los descendientes de Yefet han sido los que más se ha extendido en la tierra.

Jam, el padre de los de piel oscura, no recibió ninguna bendición. Sin embargo ya había sido bendecido por Hashem en 9:1. La maldición no cayó sobre él, sino sobre su hijo primogénito. Los descendientes de Kenáan tuvieron que ser destruidos por los hijos de Israel después de su salida de Egipto. La razón fue que habían cometido toda clase de idolatría y perversión sexual, junto con derramamiento de mucha sangre inocente. Estos pecados causaron su aniquilación.

 

Séptima aliyá, 11:1-32

 

11:1     “Toda la tierra hablaba la misma lengua y las mismas palabras.” Elohim – La única lengua que todos los hombres hablaban durante 1996 años fue la lengua original, con la cual Hashem había creado el mundo, la lengua hebrea.

 

11:2     “Y aconteció que según iban hacia el oriente, hallaron una llanura en la tierra de Shinar, y se establecieron allí” – La tierra de Shinar es Babilonia. Allí nació el ocultismo y la astrología. Babilonia es la madre de las rameras de la tierra. Las rameras son las religiones rebeldes.

 

11:3     “Y se dijeron unos a otros: Vamos, fabriquemos ladrillos y cozámoslos bien. Y usaron ladrillo en lugar de piedra, y asfalto en lugar de mezcla.” Elohim – En Babilonia no hay piedras naturales.

 

11:4     “Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta los cielos, y hagámonos un nombre famoso , para que no seamos dispersados sobre la faz de toda la tierra.” Elohim – En la rebeldía que se había levantado bajo Nimrod y que estaba tomando el control sobre todos los hombres del mundo, intentaron hacer una ciudad y una torre para desafiar a Hashem. Los motivos detrás de sus ideas eran rebeldes. Los hombres ya no querían estar sometidos al Creador, sino se inventaron su propio sistema de culto.

 

11:5     “Y el Eterno descendió para ver la ciudad y la torre que habían edificado los hijos de los hombres.” – El Eterno está en todo lugar. Este tipo de descenso es una alusión a sus emisarios, los ángeles que vienen a representarle. El Eterno viene por medio de sus emisarios, sus agentes.

 

11:6     “Y dijo Hashem: He aquí, son un solo pueblo y todos ellos tienen la misma lengua. Y esto es lo que han comenzado a hacer, y ahora nada de lo que se propongan hacer les será imposible.” – La unidad de lengua implica también unidad de pensamientos. Esta capacidad de unidad y de organización causó que los hombres pudieran llegar a hacer todo lo que podían soñar. La unidad en la organización tiene mucho poder, tanto para lo bueno como para lo malo. Un pueblo unido tiene mucha fuerza. Un pueblo dividido es débil.

 

11:7     “Vamos, bajemos y allí confundamos su lengua, para que nadie entienda el lenguaje del otro.” Elohim – El Eterno habla con su corte celestial para que tome medidas en esta situación. El Targum traduce el texto de esta manera: “Y HaShem dijo a los 70 ángeles que están ante él, vamos, bajemos…” Así los 70 pueblos que existían recibieron cada uno su lengua. El número 70 representa a las naciones gentiles.

 

11:26 “Taré (Teraj) vivió setenta años, y engendró a Avram, a Nacor y a Harán.” – Según un Midrash llamado Sefer haYashar 7:22, Teraj tenía 38 años cuando le nacieron Harán y Najor. Y según el mismo libro (7:51) Teraj tenía 70 años cuando nació Avram, lo cual coloca el año del nacimiento de nuestro padre Avraham en el año 1948.

 

Después de la muerte de su padre. ¿Estaba Esteban bíblicamente mal informado? Génesis 11:26 parece decir que Teraj, el padre de Avraham, tenía 70 años cuando Avraham nació; y Génesis 12:4 dice claramente que Avraham tenía 75 cuando salió de Jarán; estos hechos implican que Teraj tenía 145 en ese momento. Pero Génesis 11:32 dice que Teraj murió a la edad de 205 años, sesenta años más tarde. …

Esteban estaba usando un texto del Pentateuco que decía que la edad de Teraj fue 145 años, no 205 años. El texto samaritano del Pentateuco realmente dice 145 años, así que no estamos tratando con un deus ex machina.

El judío alejandrino del primer siglo, Filón, en De Migratione Avrahami, también habla de la salida de Avraham de Jarán después de la muerte de Teraj.”

[1]       Para

[2]       “Nuestros rabinos enseñaron: “Los sabios de Israel siguen al R. Eliezer en cuanto a fijar la fecha para el diluvio y al R. Yehoshua en cuanto a fijar la fecha para los ciclos anuales, mientras que los sabios de los demás pueblos también siguen al R. Yehoshua en cuanto a la fecha para el diluvio” (Talmud – Rosh HaShaná 12a)

[3]       Strong H4196 mizbêach, miz-bay’-akh, From H2076; an altar: – altar.

[4]       Strong H2076 zâbach, zaw-bakh’, A primitive root; to slaughter an animal (usually in sacrifice): – kill, offer, (do) sacrifice, slay.

[5]      Strong H5930 ‛ôlâh ‛ôlâh, o-law’, o-law’, Feminine active participle of H5927; a step or (collectively stairs, as ascending); usually a holocaust (as going up in smoke): – ascent, burnt offering (sacrifice), go up to. See also H5766.

[6]      Strong H5927 ‛âlâh, aw-law’, A primitive root; to ascend, intransitively (be high) or active (mount); used in a great variety of senses, primary and secondary, literally and figuratively: – arise (up). (cause to) ascend up, at once, break [the day] (up), bring (up), (cause to) burn, carry up, cast up, + shew, climb (up), (cause to, make to) come (up), cut off, dawn, depart, exalt, excel, fall, fetch up, get up, (make to) go (away, up), grow (over), increase, lay, leap, levy, lift (self) up, light, [make] up, X mention, mount up, offer, make to pay, + perfect, prefer, put (on), raise, recover, restore, (make to) rise (up), scale, set (up), shoot forth (up), (begin to) spring (up), stir up, take away (up), work.

[7]       Babá Metsiá 106b

Parashá 1 BeReshit

ב׳ במרחשון ה׳תשע״ו (October 15, 2015) por  
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1 bereshit

Parashá 01 BeReshit

Génesis 1:1 – 6:8

Aliyás de la Torá:

  1. 1:1-13
  2. 1:14-23
  3. 1:24 – 2:3
  4. 2:4 – 3:21
  5. 3:22 – 4:26
  6. 5:1-24
  7. 5:25 – 6:8
  8. Maftir: 6:5-8

Haftará: Isaías 42:5-21

BeReshit

Significa “En el principio del” o “Por causa del Principal”

Comentarios

Primera aliyá, 1:1-13

1:1     “En el principio creó Elohim los cielos y la tierra.” – La Torá empieza mostrando a Israel y el mundo que el universo tiene un principio. Entre las religiones paganas existe la creencia de que el universo es eterno o que las cosas hayan sido creadas por la lucha entre diferentes dioses. La hipótesis de la evolución enseña que todo se ha desarrollado mediante la casualidad. Pero la Torá nos enseña que hay Uno que está por encima del universo, y que ha dado inicio a todas las cosas. Este conocimiento evita toda adoración a las cosas creadas en lugar del Creador, que es la misma esencia de la idolatría.

El hecho de que Alguien haya dado inicio y existencia a todas las cosas, nos enseña que Él es el dueño de todo lo que existe y que tiene el derecho de gobernar sobre todo lo que es suyo. Este hecho le convierte en el gran Legislador del universo. Si hay Uno que ha dado inicio a todo lo que existe, tanto en los cielos como en la tierra, entonces todo lo que existe tiene que cumplir los propósitos suyos. Este Ser superior dio inicio al tiempo, al espacio, a la materia, la vegetación y a los seres vivos porque tenía una razón muy específica para hacerlo. Por lo tanto Él tiene la plena potestad para hacer lo que le plazca con las cosas que ha creado, para que absolutamente todo sea llevado a cumplir los propósitos suyos. Esto le convierte en el gran Conductor de la creación. Este principio está detrás de los reclamos que Él está haciendo sobre el hombre, al ordenarle a cumplir sus mandamientos. Todas las cosas han sido sometidas a una Torá, una instrucción. Cada cosa creada tiene una ley que cumplir. Esa ley es el propósito del Creador para aquella cosa específica.

El hombre es un ser creado con un propósito muy específico, el de servir a Aquel que le ha hecho y puesto en su plan universal. El propósito del hombre es cumplir aquella Torá que el Eterno le ha designado. Si un hombre no sirve al Creador conforme a la Torá, se rebela contra el mismo principio de existencia de toda la creación y sale fuera del derecho de existir. Todo lo que existe está allí porque el Eterno lo ha hecho y porque Él tiene un plan específico con cada criatura. Ningún detalle en la creación carece de significado.

Este texto habla de un inicio, lo cual nos enseña que el tiempo es una creación y que el Creador está fuera del tiempo. Luego habla de que los cielos y la tierra fueron creados, lo cual nos enseña que el espacio y la materia no son eternos, sino fueron llevados a la existencia en un momento histórico, en el principio del tiempo. ¿Qué había antes del principio? Sólo uno, Elohim. Sin embargo, dentro de Elohim había planes, que estaban allí desde la eternidad, en un estado que carece de tiempo, puesto que a partir de la creación de todo, empezó el tiempo. Todo lo que estaba dentro del Creador antes de la creación, está fuera del tiempo, pero no como algo existente, como nosotros lo entendemos, sino como parte de un pensamiento, un consejo, un plan y un proyecto. El Midrash enseña que ese plan es la Torá, que la sabiduría infinita del Único Eterno ha compuesto desde la eternidad, en un estado fuera del tiempo.

Según el Talmud,[1][1] siete cosas fueron creadas antes que el mundo fue creado:

  1. La Torá, cf. Proverbios 8:22.
  2. El arrepentimiento, cf. Salmo 90:2-3.
  3. El huerto del Edén (el paraíso), cf. Génesis 2:8.
  4. Gehinom (el infierno), cf. Isaías 30:33.
  5. El trono de gloria, cf. Salmo 93:2.
  6. El templo, cf. Jeremías 17:12.
  7. El nombre del Mesías, cf. Salmo 72:17. (No jesus ni yeshu)

El mundo fue creado con relación a estas siete cosas. La Torá es el plan arquitectónico de toda la creación. El hecho de que se hable del arrepentimiento como algo que precede la creación, nos enseña que aunque el Eterno no haya decidido de antemano que el hombre pecara, ya había planeado una solución para el pecado del hombre.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “en el principio” es “bereshit”. Es una palabra compuesta por dos palabras, “be” que significa “dentro de”, “en”, “con”, “por medio de”, “por causa de” etc.; y “reshít”,[1][2] que significa “primero (en lugar, tiempo, orden o rango)”, “primicia”, “inicio”, “principal”, “lo mejor” etc. Según el diccionario Strong, esta palabra viene de la misma raíz que “rosh”[1][3] que significa “cabeza”, “parte superior”, “comienzo”, “jefe”, “principal”, “gobernante”, etc.

Según Rashí,[1][4] en todos los lugares donde la palabra “reshit” aparece en las Escrituras, se halla en el estado constructo en relación con el sustantivo que la sigue. Este fenómeno gramatical, llamado semijút en hebreo, es muy común en las Escrituras, y construye una relación entre dos sustantivos, uno de los cuales está subordinado al otro, el cual lo determina. Por ejemplo “simjat Torá”. La palabra “simjá” o “simjah” es una palabra femenina que significa “alegría”. Cuando aparece en la forma constructa se intercambia la letra “hey” final por una “tav”, para que tenga el significado de “alegría de”. “Simjat Torá” significa literalmente “la alegría de la instrucción”. La letra “tav” final en la palabra “Bereshit” muestra que está escrita en la forma constructa, dando el significado de “principio de”. Ahora, la palabra que sigue es “bará”, que literalmente significa “creó”, y por lo tanto no es un sustantivo, sino un verbo. Sin embargo, según Rashí, este verbo debe ser entendido como “el crear”. La traducción literal de los dos primeros versículos sería entonces:

“En el principio del crear de Elohim los cielos y la tierra, cuando la tierra era confusión y vacío, con oscuridad sobre la superficie del abismo y el aliento de Elohim planeaba sobre la superficie de las aguas, entonces Elohim dijo: “Haya luz”, y hubo luz.”

Según esta interpretación, el primer versículo no explica el orden en que fueron creadas las cosas.

En una de las reglas de interpretación del tercer nivel, en hebreo “drash”, “búsqueda”, se compara y se relaciona una expresión o una palabra que aparece en diferentes textos en las Escrituras. La palabra “reshít” aparece casi 20 veces en el Jumash, y en más de 50 ocasiones en todo el Tanaj.[1][5] Se usa en relación con el inicio de un reinado, cf. Génesis 10:10; con un hijo primogénito, cf. Génesis 49:3; Deuteronomio 21:17; con los primeros frutos de la tierra, las primicias, cf. Éxodo 23:19; 34:26 etc. En Proverbios 8:22, la sabiduría, que es la Torá, es llamada “el principio (reshít) de su camino”. En Jeremías 2:3, el pueblo de Israel es llamado “la primicia (reshít) de sus frutos”.

“En el principio creó Elohim…” – La palabra hebrea “Elohim”,[1][8] es la forma plural de “Eloah”,[1][9] que significa “Poderoso”. Viene de “El”[1][10] que significa “poderoso”, “poder”, “fuerza”. Estas tres palabras, “El”, “Eloah” y “Elohim”, son utilizadas en las Escrituras como sinónimas para referirse al Creador. Las tres han sido traducidas como “Dios”[1][11] en la mayoría de las versiones castellanas. La palabra hebrea “El” aparece alrededor de 200 veces en las Escrituras, prácticamente siempre en referencia al Creador. Algunas veces tiene el significado de “poder”, cf. Génesis 31:29; Proverbios 3:27; Miqueas 2:1. La forma plural de “El”, “Elim”, no se usa en referencia al Creador, sino a otros poderes, humanos o angelicales, cf. Éxodo 15:11; Job 41:25; Salmo 89:6. También es usado para referirse a los dioses paganos, cf. Isaías 57:5; Daniel 11:36.

La palabra “Eloah” aparece 56 veces en las Escrituras, mayormente en el libro de Job. Sólo aparece dos veces en el Jumash, cf. Deuteronomio 32:15, 17.

La forma plural de Eloah es Elohim, y aparece alrededor de 2600 veces en las Escrituras. Esta palabra no es un nombre personal, sino un título y atributo que expresa autoridad y juicio. Es utilizada en referencia el Creador en la gran mayoría de los casos, pero también en referencia a los ángeles, cf. Salmo 8:5 y sobre los dioses paganos, cf. Génesis 31:30. Moshé obtuvo el título de Elohim, cf. Éxodo 4:16; 7:1, y los jueces de Israel son también llamados Elohim, cf. Éxodo 21:6; 22:8-9.

El hecho de que la palabra Elohim esté en forma plural, no significa necesariamente que se trate de varias personas o un conjunto de personalidades. Esto vemos en el caso de Moshé que no fue más que una persona, pero obtuvo el cargo de ser Elohim ante el rey de Egipto. El término Elohim tiene que ver con autoridad en abundancia y un conjunto de poderes para poder afirmar su voluntad. Elohim reúne en sí todas las fuerzas infinitas y eternas. Con otras palabras Elohim podría ser traducido como “máximo gobernante” y “juez supremo”. Por lo tanto el atributo Elohim está íntimamente conectado con la justicia.

Aunque el texto de Bereshit dice que Elohim, en plural, creó los cielos y la tierra, el verbo no está en forma plural “crearon”, sino singular, “creó”. Esto nos enseña que Elohim no debe ser entendido como varios dioses o un conjunto de personas o una unidad de personalidades, sino como uno sólo. Esta es también la confesión principal que cada judío practicante hace dos veces por día, al proclamar: “Shemá Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad”, “Oye Israel, el Señor es nuestro Elohim, el Señor es uno.”, cf. Deuteronomio 6:4.

“En el principio creó Elohim los cielos…” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “cielos” es “shamayim”.[1][12] Es una palabra que está en la forma dual. Hay tres formas para los sustantivos en el idioma hebreo, singular, dual y plural. El dual siempre es una referencia a dos, un par. En este caso la palabra “shamayim” habla de un par de cielos. En primer lugar se refiere al cielo invisible y al cielo visible, como está escrito en Deuteronomio 10:14:

“He aquí, a HaShem tu Elohim pertenecen los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todo lo que en ella hay.”

En su extensión profética, la palabra “shamayim” también indica que puede haber más que dos cielos. El texto de Deuteronomio habla de dos cielos en dual y luego de dos cielos de los dos cielos también en dual. Esto nos enseña que hay varios tipos de cielos.

El Talmud[1][13] habla de siete cielos según los diferentes términos hebreos que aparecen en las Escrituras. Los siete son:

  1. Vilón, cf. Isaías 40:22.
  2. Rakia, cf. Génesis 1:17.
  3. Shejakim, cf. Éxodo 30:36; Job 14:19; Salmo 78:23-24.
  4. Zevul, cf. 1 Reyes 8:13; Isaías 63:15.
  5. Maón, cf. Deuteronomio 26:15.
  6. Makón, cf. 1 Reyes 8:39.
  7. Aravot, cf. Salmo 68:4;

Según Rashí, el término “shamayim”, “cielos”, puede ser entendido de tres maneras según esté compuesta la palabra:

  1. “Sa mayim” – “porta agua”.
  2. “Sham mayim” – “allí (hay) agua”.
  3. “Esh mayim” – “fuego (y) agua”, porque los cielos fueron hechos mezclando el fuego con el agua.

“En el principio creó Elohim los cielos y la tierra.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “tierra” es “erets”.[1][14] Esta palabra tiene varios significados:

  • La tierra, el orbe, el globo terráqueo (en contraste con el cielo), cf. Génesis 1:1.
  • Suelo, terreno, terruño, tierra (en contraste con el mar), cf. Génesis 1:10.
  • País, nación, territorio, región (un lugar limitado de lo seco), cf. Génesis 2:11.
  • La tierra prometida, la tierra de Israel, cf. Génesis 12:1; Rut 1:1;.

1:2       “Y la tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el aliento de Elohim planeaba sobre la superficie de las aguas.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “sin orden” es “tohú”[1][15] que significa:[1][16]

  • caos, masa informe, desorden, confusión
  • vacío, vacuidad, nulidad, vanidad
  • yermo, desierto, erial

Según Rashí, “tohú” debe ser entendido como un asombro y consternación por la vaciedad que se encontraba en la tierra. Si el hombre lo hubiera visto se quedaría atónito. La palabra hebrea que ha sido traducida como “vacía” es “vohu”.[1][17] La traducción aramea, Targúm, de Yonatán, dice que la tierra estaba desolada de seres humanos y vacía de animales. El Talmud[1][18] dice que tohú es la línea verde que rodea el globo de donde surge la oscuridad, cf. Salmo 18:11. Bohu eran grandes rocas en las profundidades que traen el agua, cf. Isaías 34:11.

Las dos palabras “tohú vavóhu” aparecen juntas en el hebreo sólo en dos textos más, en Isaías 34:11 y Jeremías 4:23-26. Hay una interpretación en la teología cristiana[1][19] que se basa en estos versículos y enseña que el estado de “sin orden y vacía” fue causado por un juicio divino sobre el pecado. En tal caso, se podría pensar que había una creación anterior que fue destruida por el agua.

La misma teoría también enseña que la destrucción del mundo anterior fue el resultado de la caída del ángel “Heilel”, “Lucero”. Se cita Ezequiel 28:12-19 para indicar que ese ángel tenía su santuario en la tierra en una creación anterior:

“Hijo de hombre, eleva una elegía sobre el rey de Tiro y dile: “Así dice Adonai HaShem: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura. En el Eden estabas, en el huerto de Elohim; toda piedra preciosa era tu vestidura: el rubí, el topacio y el diamante, el berilo, el ónice y el jaspe, el zafiro, la turquesa y la esmeralda; y el oro, la hechura de tus engastes y de tus encajes, estaba en ti. El día que fuiste creado fueron preparados. Tú, querubín protector de alas desplegadas, yo te puse allí. Estabas en el santo monte de Elohim (Tsión), andabas en medio de las piedras de fuego. Perfecto eras en tus caminos desde el día que fuiste creado hasta que la iniquidad se halló en ti. A causa de la abundancia de tu comercio te llenaste de violencia, y pecaste; yo, pues, te he expulsado por profano del monte de Elohim, y te he eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura; corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor. Te arrojé en tierra, te puse delante de los reyes, para que vieran en ti un ejemplo. Por la multitud de tus iniquidades, por la injusticia de tu comercio, profanaste tus santuarios. Y yo he sacado fuego de en medio de ti, que te ha consumido; y te he reducido a ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Todos los que entre los pueblos te conocen están asombrados de ti; te has convertido en terrores, y ya no serás más.””

Sin embargo, este texto no dice cuándo ocurrió esta caída en pecado de este ángel, ni que había una creación anterior a la actual.

En Isaías 14:12-15 está escrito:

“¡Cómo has caído del cielo, oh Heilel, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Pero tú dijiste en tu corazón: “Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Elohim levantaré mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, en el extremo norte. “Subiré sobre las alturas de las nubes, me haré semejante al Altísimo.” Sin embargo, has sido derribado al Sheol, a lo más remoto del abismo.”

El profeta Isaías habla aquí de la rebelión del rey de Babilonia. Sin embargo el texto puede ser entendido en el nivel drash como una alusión clara al personaje espiritual maligno que estaba detrás de ese rey. Cuando ese ángel intentó subir a lo más alto y colocar allí su trono y tomar control sobre la creación haciéndose semejante al Altísimo, fue expulsado de allí .

No obstante, las Escrituras no dan un testimonio claro acerca del momento cuando esta caída en pecado ocurrió en el mundo de los ángeles. Sin embargo, queda claro que ocurrió antes del capítulo 3 de Génesis, donde habla de la serpiente antigua que engañó a la mujer para que pecara. La caída en pecado que ocurrió entre los hombres fue, por lo tanto, una consecuencia de una caída en pecado que ya había ocurrido en el mundo espiritual. Un midrash[1][20] enseña que un ángel, llamado Samael, que era el gran maestro entre los ángeles, bajó a la tierra y encontró el animal más astuto, la serpiente, y la poseyó y, por medio de ella, instigó a los hombres a hacer el mal. Otro midrash[1][21] enseña que por este pecado Samael será expulsado de su lugar en el cielo.

En las Escrituras, ese ángel rebelde y caído es llamado satanás, en hebreo “hasatán”, cf. 1 Crónicas 21:1, que significa:

  • Enemigo, opositor, contrario, adversario, antagonista, rival, cf. 1 Reyes 11:25.
  • Calumniador, acusador, cf. Job 1:6-12; Zacarías 3:1.

La traducción griega de “satán” es “diábolos” que significa: “acusador”, “calumniador”, cf. está escrito en Ezequiel 28:15-16a:

“Perfecto eras en tus caminos desde el día que fuiste creado hasta que la iniquidad se halló en ti. A causa de la abundancia de tu comercio te llenaste de violencia, y pecaste.”

En Job 38:4-7 está escrito que los ángeles estaban presenciando la fundación de la tierra:

“¿Dónde estabas tú cuando yo echaba los cimientos de la tierra? Dímelo, si tienes inteligencia. ¿Quién puso sus medidas?, ya que sabes, ¿o quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué se asientan sus basas, o quién puso su piedra angular cuando cantaban juntas las estrellas del alba, y todos los hijos de Elohim gritaban de gozo?”

Según este texto ya los ángeles ya existían cuando la piedra angular de la tierra fue puesta.

En el Salmo 104:1-9 está escrito:

“Bendice, alma mía, a HaShem. HaShem, Elohim mío, cuán grande eres; te has vestido de esplendor y de majestad, cubriéndote de luz como con un manto, extendiendo los cielos como una cortina. Él es el que pone las vigas de sus altos aposentos en las aguas; el que hace de las nubes su carroza; el que anda sobre las alas del viento; que hace de los vientos sus mensajeros, y de las llamas de fuego sus ministros. Él estableció la tierra sobre sus cimientos, para que jamás sea sacudida. La cubriste con el abismo como con un vestido; las aguas estaban sobre los montes. A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se precipitaron. Se levantaron los montes, se hundieron los valles, al lugar que tú estableciste para ellos. Pusiste un límite que no pueden cruzar, para que no vuelvan a cubrir la tierra.”

Según este Salmo parece ser que el orden de la creación de las cosas fue el siguiente:

  1. La luz.
  2. Los cielos.
  3. La tierra.

El Talmud[1][23] presenta las dos opiniones de las dos casas predominantes entre los fariseos en cuanto al orden de la creación de los cielos y la tierra. La casa de Shamai enseñó que primero fueron hechos los cielos, cf. Génesis 1:1, pero la casa de Hilel enseñó que primero fue hecha la tierra, cf. Génesis 2:4b. Los sabios luego dijeron que ambas cosas fueron hechas al mismo tiempo, como está escrito en Isaías 48:13:

“Ciertamente mi mano fundó la tierra, y mi diestra extendió los cielos; cuando los llamo, comparecen juntos.”

En el Salmo 104:4 se habla de los vientos y las llamas de fuego que son mensajeros y ministros de HaShem.

Estos textos también nos muestran que los ángeles fueron creados antes que la fundación de la tierra.

El Salmo 104 también nos enseña que el agua había cubierto las montañas antes de ser reprendidas y sujetas a un límite. En los picos de las montañas de la sierra de Jaen, en el sur de España, hay señales en las rocas de olas del mar que han estado desgastándolas durante muchísimo tiempo. Esto no puede ser el resultado del diluvio, puesto que entonces el agua cubrió las montañas sólo durante unos meses. Esas señales tienen que haber venido antes del diluvio. ¿Será que esas rocas hayan estado a la orilla del mar antes del diluvio y luego levantadas en alto después del diluvio? Probablemente fue así. Muchas de las montañas que hay hoy en día en diferentes lugares de la tierra, muestra señales de haber estado en el fondo del mar donde se formaron los diferentes estratos sedimentarios durante el diluvio.

Según los cálculos modernos, el Universo, en su estado actual, tiene una edad de 15 a 20 mil millones de años. Albert Einstein nos enseño que la cosmología del Big Bang no sólo trajo a la existencia el espacio y la materia, sino que también el tiempo. La teoría de la relatividad también nos enseña que el tiempo no es constante. Nuestra comprensión del tiempo está afectada por nuestro punto de partida a la hora de medir el tiempo. Dependiendo de dónde estemos ubicados para calcular el tiempo, el tiempo va a ser diferente. Un minuto en la luna va más rápido que un minuto en la tierra. Un minuto en el sol va más despacio. Y por el hecho de que el universo se está expandiendo, el tiempo también está cambiando y dilatándose, desde nuestra perspectiva. ¿Cuánto tiempo transcurrió desde el inicio de la creación del universo hasta la creación del hombre? ¿15 mil millones de años? ¿O seis días? La respuesta es: ambas cosas. Desde el punto de vista de la Torá, fueron seis días de 24 horas. Pero como el universo fue expandido y sigue expandiéndose, el tiempo también se ha dilatado. El primero de los días de la Torá duró 24 horas, visto desde la perspectiva del comienzo del tiempo. Pero la duración de ese día, desde nuestra perspectiva actual, según el científico judío Gerald Schroeder,[1][24] es de 8 mil millones de años. El segundo día, desde la perspectiva de la Torá, duró 24 horas. Desde nuestra perspectiva actual duró la mitad del día anterior, 4 mil millones de años. El tercer día también duró la mitad del día anterior, 2 mil millones de años. El cuarto día – mil millones de años. El quinto día – 500 millones de años. El sexto día – 250 millones de años. Si sumamos estos seis días, tenemos como resultado la edad del universo de 15,750 millones de años. Igual que los cálculos de la cosmología moderna.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “aliento”, es “ruaj”,[1][25] que significa tanto “viento” como “espíritu”. El género de la palabra “ruaj” es femenino en la gran mayoría de las veces, pero aparece algunas pocas veces en las Escrituras con el género masculino.

1:3    “Entonces dijo Elohim: Sea la luz. Y hubo luz.” – Lo que Elohim dice, también lo hace, cf. Números 23:19; Salmo 33:9. Lo primero que Elohim hizo fue la luz. La tierra fue totalmente cubierta por una masa líquida caótica, posiblemente algo como un agujero negro. A partir de ahora vemos la organización del universo. Lo primero que fue hecho, fue la luz. Observa que el sol todavía no había sido hecho. Esto nos enseña que no se trata de la misma luz que luego fue producida por el sol y las estrellas, sino otra luz.

1:4       “Y vio Elohim que la luz es buena; y separó Elohim la luz de las tinieblas.” –

Un Midrash antíguo[1][26] dice:

“Esta es la luz del Mashíaj… para enseñarte que el Eterno vio la generación del Mashíaj y Su servicio antes de la creación del universo y él lo escondió… bajo Su trono de gloria. Hasatán le preguntó: “Amo del universo: ¿Para quién es esa luz bajo Tu trono de gloria?” Y el Eterno respondió: “Ella está reservada para aquél que se encargará de aplastarte”. (No jesus ni yeshu)

Otro Midrash antíguo[1][27] dice:

“Y el Espíritu de Elohim reposaba… (Gén.1:2), esto alude al espíritu del Mashíaj, que estuvo moviéndose sobre la faz de las aguas.”

Dos Midrashes de la edad media[1][28] dicen:

“¿Cuál es la luz que desciende sobre la congregación del Eterno? Es la luz del Mesías” y “Esta es la luz del Mesías, como está escrito: En tu luz veremos la luz”. (No jesus ni yeshu)

En otro Midras[1][29]h se puede leer:

“Desde el principio de la creación del mundo el rey Mesías nació, porque él entró en la mente (de Elohim) incluso antes de que el mundo fuera creado.”

1:5b   “Y fue la tarde y la mañana: un día.” – La Torah no describe las cosas de una manera estrictamente lineal, sino más bien avanza de manera circular o espiral. Por esta razón no se debe entender estas palabras como un seguimiento de lo que ocurrió antes, sino como un resumen de lo que pasó durante todo ese día. Según la Torá, el día empieza con la noche. Primero había oscuridad y luego vino la luz. Ese es un día. Aquí no dice que fue el primer día, porque los demás días no habían venido todavía, y por eso no se podía hablar de una secuencia de días, sino sólo de un día, por lo tanto dice “un día” o “día uno”, en hebreo “yom ejad”. La palabra ejad es la misma que se usa para el Eterno que es uno, cf. Deuteronomio 6:4. Ejad es una palabra masculina que se usa comúnmente en el hebreo para decir uno, en referencia a un objeto masculino. El día “ejad” era un día único, porque sólo durante ese día Elohim era único. De allí el Midrash y Rashí sacan la idea de que los ángeles no fueron creados hasta el segundo día.

Según Najmánides, las palabras “vayehí erev”, no quiere decir “y fue la tarde”, sino “y hubo desorden”, porque la raíz de “erev”,[1][30] significa “caos”, “mezcla”, “desorden”. Es por eso que la noche es llamada “erev”, porque cuando el sol baja, la visión se hace confusa. La palabra de la Torá para “mañana” es “boker”,[1][31] que es lo opuesto. Cuando el sol sale, el mundo se hace “bikoret”, “ordenado”, claro para discernir. De esta manera se explica que los primero días son contados a base de la obra de poner las cosas en orden que antes estaban desordenadas. Cuando un elemento es transformado de desorden a orden se habla de tarde y mañana, “del caos a la armonía”.

La palabra día, en hebreo “yom”,[1][32] tiene cuatro significados principales:

  • Día, el tiempo cuando hay luz (aproximadamente12 horas), cf. Génesis 1:5a.
  • Día, jornada (24 horas), cf. Génesis 1:5b.
  • Un tiempo más largo limitado, una época, cf. Génesis 2:4.
  • Mil años, cf. Salmo 90:4.

1:6     “Y dijo Elohim: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.” – Según Rashí, los cielos que fueron creados el primer día, estaban en un estado líquido. El Talmud,[1][33] dice que los cielos se estaban expandiendo temblando todo el tiempo hasta que Elohim dio su orden para que pararan, cf. Job 26:11. Según Najmánides, el universo fue creado como un grano pequeño que luego fue expandido. Ese grano fue la única creación física, todas las otras creaciones fueron espirituales. Según él, el nefesh (alma), de los animales, y la neshamá (alma superior) del hombre, fueron creaciones espirituales. En ese grano estaba toda la materia prima para el resto de las cosas. Cuando ese grano, que era tan pequeño que no había sustancia en él, fue expandido se transformó en materia y entonces comenzó el tiempo. La ciencia moderna ha mostrado que la energía es la única sustancia que realmente no tiene sustancia y que puede transformarse en materia. La famosa ecuación de Einstein e = mc2, nos dice que la energía puede transformarse en materia.

1:7     “E hizo Elohim la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.” – Este texto parece indicar que había agua (posiblemente en forma de vapor) encima de la atmósfera, alrededor de la tierra. En tal caso esta agua fue la que cayó sobre la tierra durante el diluvio en tiempos de Noaj. Esta “cubierta” de agua protegería la tierra de los rayos radioactivos del espacio que hacen daño a la vida biológica. Una capa de ese tipo produciría dos cosas importantes, una presión atmosférica más alta, y un clima tropical por toda la tierra, debido al efecto invernadero. La desaparición de esta capa protectora puede ser una de las razones más importantes por las que la edad del hombre se redujera aproximadamente el 90% después del diluvio. La nueva condición de vida después del diluvio también podría darnos una explicación lógica del porqué fueron exterminados los dinosaurios.

Según el Midrash,[1][34] el Gehinam, infierno, fue hecho el segundo día. Los malvados serán arrojados al fuego para ser consumidos.

1:8     “Y llamó Elohim a la expansión cielos. Y fue la tarde y fue la mañana: el segundo día.” – La palabra “cielos”, en hebreo “shamayim”, está en la forma dual, “un par de cielos”. Esto puede ser una alusión a los dos tipos de cielos que hay en el universo, la atmósfera y el espacio fuera de la atmósfera.

1:9     “Y Elohim dijo: Júntense en un lugar las aguas que están debajo de los cielos, y que aparezca lo seco. Y fue así.” – Al principio lo seco era un solo continente. Más adelante fue dividida la tierra, cf. Génesis 10:25.

1:11-12 “Y dijo Elohim: Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semilla, y árboles frutales que den fruto sobre la tierra según su género, con su semilla en él. Y fue así. Y produjo la tierra vegetación: hierbas que dan semilla según su género, y árboles que dan fruto con su semilla en él, según su género. Y vio Elohim que era bueno.” – Por la palabra de Elohim, la tierra empezó a producir vegetación. Aquí no habla de ningún acto de creación. Según el Midrash,[1][35] el primer día Elohim creó la materia prima a partir de la cual construiría todo en el mundo. Como hemos dicho antes, todas las cosas existían como una materia sin forma. Durante los días posteriores Elohim formó y moldeó la materia para que las cosas fueran de la manera como nosotros las conocemos.

Según un Midrash,[1][36] el huerto del Eden brotó al mismo tiempo que el resto de la vegetación. Además está escrito que HaShem mismo plantó este huerto, cf. Génesis 2:8. El Midrash[1][37] también enseña que los árboles y el pasto del Gan Eden, a diferencia del resto del mundo, son eternos y que cada árbol es un símbolo de un objetivo espiritual superior. El Paraíso es el palacio del Eterno en la tierra. En algún momento histórico, este huerto fue quitado de la tierra. En el futuro será reestablecido en la tierra y los justos podrán entrar en él.

Segunda aliyá, 1:14-23                                        

1:14-15 “Y dijo Elohim: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y para días y para años; y sean por luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.” – Las tres clases de lumbreras, el sol, la luna y las estrellas (incluidos los planetas), fueron puestos en los cielos para cumplir siete propósitos divinos principales:

  • Separar el día de la noche.
  • Ser señales.
  • Marcar las citas divinas.
  • Mostrar días
  • Mostrar años.
  • Ser lumbreras en la expansión de los cielos.
  • Alumbrar sobre la tierra.

1:16    “E hizo Elohim las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominio del día y la lumbrera menor para dominio de la noche; hizo también las estrellas.” – Hay tres palabras hebreas usadas en el relato de la Torá de la creación de todas de las cosas:

  • Bará – creó, dio existencia a algo que no existía, cf. Génesis 1:1, 21; 27-28.
  • Asá – hizo, llevó a cabo, perfeccionó en su estado óptimo, cf. Génesis 1:16.
  • Yatsarformó, moldeó, cf. Génesis 2:7.

En el cuarto día Elohim hizo el sol, la luna y las estrellas, no los creó. Ya existía todo el material necesario desde el primer día. A partir de este momento vemos claramente que la tierra daba vueltas alrededor de su eje.

En el Salmo 104:19 está escrito:

“Él hizo la luna para medir las estaciones.”

El anuario de la Torá se rige por la luna, no por el sol. Actualmente el año lunar tiene aproximadamente 354.36 días y el año solar aproximadamente 365.25 días. Pero en el tiempo de la creación parece ser que no fue así, sino el año lunar coincidía con el año solar, con 360 días cada uno. Los datos históricos y arqueológicos[1][38] muestran que hubo un desajuste en nuestro sistema solar de modo que el año solar fue cambiado y se añadieron cinco días. Esto ocurrió alrededor del siglo VII antes de la era común. Para ajustar la diferencia entre el año lunar y el año solar, en el anuario judío, que sigue la luna, se añade un mes extra cada dos o tres años. En total son añadidos 7 meses durante un ciclo de 19 años. De esta manera las fiestas del Eterno no son celebradas fuera de tiempo, en relación con el ciclo agrícola. Con otras palabras, la primera fiesta, la Pascua, tiene que celebrarse en la primavera cuando la cosecha de la cebada esté lista en la tierra de Israel. La fiesta de shavuot se celebra cuando la cosecha del trigo empieza, y la fiesta de las Cabañas se celebra después de la recolección de los árboles frutales.

 

1:21    “Y creó Elohim los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve, de los cuales están llenas las aguas según su género, y toda ave según su género. Y vio Elohim que era bueno.” – En Job 40:19 está escrito que “behemot”, algún tipo de dinosaurio, fue el “primero de los caminos de Elohim.” Esto concuerda bien con este texto de la Torá que dice que Elohim “creó”, “bará”, los “grandes monstruos marinos”. Fue lo primero que creó después de la creación de la materia prima que luego sería transformada en cielos y tierra. En este momento fue creado el nefesh, el alma, de los seres biológicos.

Parece que los dinosaurios están mencionados en las Escrituras como contemporáneos con los hombres, en el tiempo de Job, alrededor de 1700 años a.e.c., cf. Job 40:15-24; 41:1-34.

La palabra hebrea “bará”, “creó”, aparece solamente en tres ocasiones en el relato de la creación de la Torá:

 

  • La creación de los cielos y la tierra, la materia, 1:1.
  • La creación de los grandes monstruos marinos, y el resto de los animales que viven en el agua y en el cielo, el alma biológica, 1:21.
  • La creación del hombre, el alma superior, 1:27.

 

Tercera aliyá, 1:24 – 2:3

1:25    “E hizo Elohim las bestias de la tierra según su género, y el ganado según su género, y todo lo que se arrastra sobre la tierra según su género. Y vio Elohim que era bueno.” – Durante el sexto día, Elohim “hizo” los animales terrestres, no dice que los “creó”. El alma de los animales ya existía desde el quinto día, y por eso Elohim no necesitaba “crear” algo nuevo, para hacer más animales terrestres.

De lo contrario, hubo un acto de creación, a la hora de hacer el hombre, cf. 1:27. Primero “formó” el cuerpo humano con lodo de la tierra, cf. 2:7. Después creó la vida humana, por medio de soplar espíritu de vida en su nariz. Lo primero que respiró el hombre fue el Espíritu de Elohim. Esto nos enseña que el hombre está por encima de los animales. El hombre necesitaba un acto de creación diferente al de los animales. El hombre tiene algo que los animales no tienen, el alma superior, en hebreo “neshamá”.

 

1:26-27 “Y dijo Elohim: Hagamos al hombre con nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Creó, pues, Elohim al hombre con la imagen suya, con la imagen de Elohim lo creó; varón y hembra los creó.” – El Midrash[1][39] interpreta este texto de la siguiente manera:

 

“Moshé escribió la Torá según HaShem se la dictaba. Cuando HaShem le pidió que registrara el pasuk (1:26) – “Hagamos al Ser Humano” – Moshé hizo una objeción: – Amo del Universo, preguntó, ¿Por qué les das a los herejes una oportunidad para pecar y deducir de ésta forma plural que más de un Elohim creó al hombre?

– Escribe como te digo, contestó HaShem. Si alguien desea pecar, déjalo pecar. Lo he expresado en plural para darle una lección al ser humano. Una persona importante generalmente piensa que para él es superfluo dejarse aconsejar por sus subordinados. Déjalo estudiar este versículo y así, se dará cuenta que aún el Creador, que creó el mundo superior e inferior, consultó con los ángeles antes de crear al hombre.”

 

Esto nos enseña que antes de crear al hombre hubo una decisión en la corte celestial. El Eterno se ha rodeado de seres superiores que han sido involucrados en sus proyectos de una manera activa, cf. 1 Reyes 22:19; Job 1:6; 2:1; Daniel 4:17. También los ángeles son copartícipes con el Eterno en sus obras porque son enviados a ejecutar las órdenes divinas, cf. Salmo 103:20.

Así que, en este momento los ángeles fueron invitados a tomar una decisión colectiva para la creación del ser humano. Sin embargo, a pesar de que tomaron esta decisión colectiva, no tuvieron un papel activo a la hora de crear el hombre, porque está escrito en el versículo 27: “creó Elohim al hombre”. No dice: “crearon”, lo cual excluye a los ángeles de esa creación. Hay otros textos donde el verbo aparece en plural después de Elohim, y esos texto indican que los ángeles tuvieron un papel activo y colaborador en la acción, cf. Génesis 20:13a; 2 Samuel 7:23.

El ser humano tenía que reflejar la manera de ser del Eterno en el mundo natural como los ángeles le reflejan en el mundo sobrenatural. Las dos palabras que han sido traducidas “con nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”, “be-tsalmenu ki-demutenu”, tiene dos prefijos diferentes, “be” y “ke”. “Be” significa “en” o “con”, y “ke” significa “como”, “de acuerdo a” y es una comparación. Según Rashí, la palabra “tselem”,[1][40] que significa “sombra”, “imagen”, muestra que el ser humano fue hecho con un molde. Al decir “tsalmenu”, “nuestra imagen”, significa que el Eterno había hecho esta imagen junto con los ángeles, específicamente para el hombre. Por lo tanto, según él, el texto significa “hagamos al hombre a través de nuestro molde (que antes hemos hecho juntos), parecido a la semejanza nuestra”. Rashí interpreta la palabra hebrea en el versículo 27, “be-tselmó”, como “con su imagen”, es decir con el molde propio del hombre, con el molde preparado para crear el ser humano que era para él, era el molde suyo. Los sabios discuten si este molde tiene que ver con las cualidades espirituales o las físicas del ser humano. Maimónides[1][41] opina, por su lado, que ambas palabras, “tselem” y “demut”, manifiestan cualidades solamente espirituales, en contraste con las palabras “toar”, “aspecto”, y “tavnit”, “configuración”.

Sin embargo, hay otros textos de las Escrituras donde aparece esta palabra “tselem” según los cuales queda claro que se está refiriendo a una apariencia exterior, no interior, cf. Salmo 39:6; 73:20.

Rashí sigue diciendo que “conforme a nuestra semejanza” tiene que ver con la capacidad de comprender y esclarecerse, lo cual son cualidades internas. Tanto el Eterno, como los ángeles como el hombre tienen la capacidad de comprender y esclarecerse.

Queda, pues, claro que “imagen” tiene que ver con lo exterior del hombre y “semejanza” tiene que ver con las cualidades interiores y espirituales.

 

versículo 27: “con la imagen de Elohim lo creó”

 

Y como esas cualidades del Eterno también están reflejadas en los ángeles, Él pudo decirles: “nuestra imagen”.

 

“y ejerza dominio” – El ser humano fue creado para dominar sobre los animales y la tierra y de esa manera él reflejaría el dominio del Creador sobre todas las cosas. Este dominio del hombre dependía de la sujeción al Dueño de todas las cosas. Fue un dominio de mayordomía, no independiente. La independencia del hombre de su Creador fue su ruina.

 

“varón y hembra los creó” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “hombre” es “adam”,[1][42] que, en primer lugar, no significa “varón”, sino “ser humano”, e incluso “raza humana”. Por lo tanto “Adam” es un compuesto de varón y hembra. Más adelante vemos como la mujer no fue creada aparte del varón, sino como una parte de él. Los dos juntos forman el ser humano, “Adam”, como también está escrito en Génesis 5:2:

 

“Varón y hembra los creó; y los bendijo, y los llamó Adam el día en que fueron creados.”

 

La expresión “varón y hembra” debe ser entendida como “masculino y femenino”. Esto nos enseña que un varón debe ser masculino y una mujer debe ser femenina. Deben ser diferentes. También nos enseña que el varón no es completo sin una mujer que le complemente, y una mujer no es completa sin un varón que le complemente. Los dos fueron creados para ser la raza humana, el uno no puede existir sin el otro y viceversa.

Cuando el hombre deja de tener claro el hecho de que fue creado varón y mujer, masculino y femenino, deja de cumplir una de sus funciones más importantes en la creación. Por ese motivo, la Torá está muy clara en afirmar que hay diferencias muy marcadas entre varón y mujer y prohíbe todo tipo de acción que sirva para eliminar esas diferencias. Por lo tanto, el estado más depravado del ser humano es cuando pierde su identidad de varón o mujer y se vuelve homosexual.

 

1:28    “Y los bendijo Elohim y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.” – Este es el primero de los 613 mandamientos que aparecen en la Torá. El hombre tiene la obligación de multiplicarse. Para poder multiplicarse de forma adecuada hay que entrar en un pacto matrimonial y tener hijos. El que no quiere casarse y tener hijos resiste el propósito original para el ser humano. Sólo en casos muy especiales y particulares se puede permitir que un hombre o una mujer se queden sin casar.

La familia es el pilar principal del fundamento de la sociedad. El Eterno no bendijo al hombre cuando estaba solo, sino cuando estaba acompañado con su esposa. Esto nos enseña que el matrimonio entre hombre y mujer ha recibido una bendición del cielo. La palabra hebrea que ha sido traducida como “bendecir” es “baraj”,[1][43] que originalmente tiene que ver con doblar rodillas. Una bendición contiene palabras cargadas de poder espiritual que pueden generar resultados muy positivos en el receptor de ella. Una bendición sirve para beneficiar una persona de manera espiritual y material, cf. Génesis 27:37. Si alguien dice: “Yo te bendigo”, significa que está dando dinero o algo material a otra persona. En este caso, la bendición del hombre resultó en su capacidad de poder procrear y tener muchos hijos, lo cual es una de las bendiciones más grandes que el hombre pueda recibir, cf. 1 Samuel 2:20; Salmo 127:3-5; Proverbios 17:6.

 

1:29    “Y dijo Elohim: He aquí, yo os he dado toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla; esto os servirá de alimento.” – Los hombres no podían comer carne hasta después del diluvio, cf. Génesis 9:3.

 

1:30    “Y a toda bestia de la tierra, a toda ave de los cielos y a todo lo que se mueve sobre la tierra, y que tiene vida, les he dado toda planta verde para alimento. Y fue así.” – Todos los animales comían vegetales. Ningún animal mataba a otro para comer. El mundo fue creado muy diferente a lo que vemos ahora, después de la caída en pecado.

 

1:31    “Y vio Elohim todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y fue la mañana: el sexto día.” – La muerte no es buena, es un enemigo. Por lo tanto en este momento no había muerte. Más adelante la muerte no sólo entró en el hombre sino también en el  mundo, por el pecado del hombre.

 

El texto de Bereshit 1:31 nos muestra que el relato en el capítulo 2, donde dice que no era bueno que el hombre estuviera solo, cf. 2:18, no fue escrito de manera cronológica. El capítulo 2 es una explicación más detallada de lo que pasó durante los últimos días de la creación, narrados en el capítulo 1. Como hemos dicho antes, la Torá no narra las cosas de manera lineal, un suceso tras otro, sino de manera circular, avanzando y luego volviendo atrás para dar más detalles de lo que había dicho antes. Si no entendemos este principio, no vamos a entender muchos de los textos. Es así como trabaja el cerebro humano y la Torá fue escrita para ser compatible con los hombres.

La última letra de este versículo es la “yud”. Al contar cada séptima letra desde esa yud, en adelante hasta el versículo 2:2a, se encuentran las letras yud, sin/shin, resh, alef y lamed, que forman la palabra Israel.

Esto nos indica que Israel estaba en la mente de Elohim cuando el sexto día terminó y durante todo el séptimo día. Este texto es leído en la casa por cada padre de familia judía sobre una copa de vino para recibir y santificar el Shabat, el viernes por la noche, cuando empieza el shabat. El shabat fue entregado al pueblo de Israel, de una manera especial, unos 2500 años más tarde como una señal del pacto, cf. Éxodo 31:13ss. Pero ya en el principio el Eterno estaba pensando en Israel cuando el shabat fue creado para todos los hombres.

 

2:1-2  “Así fueron acabados los cielos y la tierra y todas sus huestes. Y en el séptimo día completó Elohim la obra que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la obra que había hecho.” – Según la primera parte del versículo dos, parece que Elohim estuvo trabajando durante el séptimo día, completando su labor. Sin embargo en la segunda pare del mismo versículo y en el versículo tres, está escrito que cesó de toda su labor. ¿Entonces qué fue lo que hizo en el séptimo día para completar la obra de la creación? Cesó de su labor. Así que, con el mismo cese, la obra fue completada.

 

2:3      “Y bendijo Elohim el séptimo día y lo santificó, porque en él cesó de toda la obra que Él había creado para hacer.” – El séptimo día fue un día bendecido por Elohim. Hay una bendición especial pronunciada sobre, y escondida dentro de, ese día. Ningún otro día de la semana tiene una bendición específica. Anteriormente los seres vivos, animales y  hombres, habían sido bendecidos, pero ahora el Eterno bendijo un día, un lapso de tiempo de 24 horas.

Pero no sólo bendijo el séptimo día, sino también lo santificó. La palabra hebrea que ha sido traducida como “santificar” es “kadash”,[1][44] que significa “apartar”. Esta palabra tiene dos connotaciones principales, apartar de algo y apartar para algo. En este caso, el séptimo día fue apartado de los demás días para ser diferente. Pero no solamente esto, sino también fue apartado para el Eterno para ser de su exclusiva posesión. Algo que ha sido santificado, sólo puede ser utilizado para el objetivo para el cual fue santificado. Si es utilizado para otra cosa o con otro motivo, es profanado. Así que el shabat fue santificado de los demás días de la semana para ser diferente y fue santificado para ser de la exclusiva posesión del Creador. Ese día es suyo, lo ha apartado para Él, para ser su propio día, por esto lo llama “mí día santo” en Isaías 58:13-14 donde está escrito:

 

“Si por causa del shabat apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en mi día santo, y llamas al shabat delicia, al (día) santo de HaShem, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando cosas (prohibidas), entonces te deleitarás en HaShem, y yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré con la heredad de tu padre Yaakov; porque la boca de HaShem ha hablado.”

 

El Shabat es el día del Eterno. Él tiene un propósito muy específico para ese día. Después de terminar toda la obra de la creación en seis días, preparó un día exclusivo por medio del cual él pudiera tener una relación especial con el hombre y obrar de una manera concreta dentro del hombre, santificarlo, como está escrito en Éxodo 31:13:

 

“Habla, pues, tú a los hijos de Israel, diciendo: “De cierto guardaréis mis shabats, porque esto es una señal entre yo y vosotros por todas vuestras generaciones, a fin de que sepáis que yo soy HaShem que os santifico.””

 

El hombre fue creado a imagen y semejanza de Elohim, y por eso es hijo de Elohim. Por lo tanto, el hombre ha sido hecho para ser un reflejo y un imitador de su Padre celestial. (Según el pensamiento hebreo no hay mayor diferencia entre engendrar y crear. Por ejemplo, está escrito en el Salmo 90:2 que las montañas fueron engendradas.) Y como el Padre cesó de su labor en el séptimo día, el hombre hace lo mismo, como está escrito en Éxodo 20:8-11:

 

“Acuérdate del shabat para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es shabat para HaShem tu Elohim; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo. Porque en seis días hizo HaShem los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, HaShem bendijo el shabat y lo santificó.”

 

Es decir, en el séptimo día no se hacen cosas que intervienen en el orden natural de lo creado. Durante seis días semanales, el hombre puede intervenir en la creación, mostrando su poderío sobre todas las cosas. Puede plantar, puede quebrar ramas y arrancar flores; puede construir o derribar; puede unir o cortar. Puede trabajar con todas las cosas que el Eterno ha entregado en sus manos. Pero en el séptimo día no puede hacer nada de eso, porque su Padre le dejó un ejemplo a seguir. Un hijo obediente hace lo mismo que su padre. Un hijo rebelde no imita a su padre. ¿Entonces qué debe hacer el hombre durante el séptimo día? Dos cosas principales, cesar de las actividades del resto de la semana y dedicarse de una manera especial a Elohim. De esa manera podrá obtener el beneficio de esa bendición que está pronunciada sobre ese día.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “cesó” es “shabat”.[1][45] De allí viene la palabra “shabat”, que significa “parada de actividades”, “parada en la producción”, “paro de la obra” o simplemente “cese”. La palabra “shabat” aparece por primera vez en Éxodo 16:23, donde está escrito:

 

“él les respondió: Esto es lo que ha dicho HaShem: “Mañana es shabatón, shabat consagrado a HaShem. Coced lo que habéis de cocer y hervid lo que habéis de hervir, y todo lo que sobre guardadlo para mañana.””

 

Es importante notar que la palabra shabat no significa “descanso”, en el sentido de recuperar fuerzas. El Eterno no necesitaba descansar después de su obra de creación, porque Él no se cansa, como está escrito en Isaías 40:28:

 

“¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Elohim eterno, HaShem, el creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable.”

 

Por lo tanto el séptimo día no fue hecho, en primer lugar, con el fin de que el hombre descansara de sus labores fatigosas. En el principio el hombre no tenía una labor que le hizo sudar o gastar sus fuerzas para tener que recuperarse durante un día a la semana. Este no es el concepto principal del shabat. Se trata, como hemos dicho, de cesar de intervenir en la creación. Por lo tanto, al traducir la palabra “shabat” como “descansó” y la palabra “shabat” como “día de reposo”, es fácil confundirlo con el significado y propósito primordiales de ese día. Si el shabat es un día cuando no se hacen actividades que intervienen en la creación, entonces el propósito del shabat no es que sea de descanso, sino de dedicación al Eterno de una manera diferente al resto de los días de la semana.

Por otro lado, es cierto que está implícito el concepto de descansar en el shabat, pero es más bien un resultado de la caída en el pecado cuando el trabajo del hombre se convirtió en algo pesado, y el hombre tiene la necesidad de descansar un día a la semana, como está escrito en Deuteronomio 5:14:

 

“mas el séptimo día es shabat para HaShem tu Elohim; no harás en él ningún trabajo, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguno de tus animales, ni el forastero que está contigo, para que tu siervo y tu sierva también descansen como tú.”

 

En Éxodo 20:11 está escrito:

 

“Porque en seis días hizo HaShem los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, HaShem bendijo el shabat y lo santificó.”

 

Aquí dice explícitamente que el Eterno descansó en el séptimo día. Sin embargo, el descanso no es lo primordial del shabat, sino el cese de actividades creativas y productivas. De esta manera, este día es convertido en un santuario en el tiempo. Este fue el primer tipo de templo que HaShem hizo. Más adelante designó también un lugar físico para un templo. Hay tiempos santos y lugares santos, tiempos apartados y lugares apartados. Estos son principios incorporados en la creación, que ayudan al hombre a relacionarse de manera correcta con el Creador.

El templo del tiempo, el shabat, fue hecho para que el hombre pudiera reconocer que él no es el dueño ni el que tiene todo el poder sobre las cosas creadas. Durante un día a la semana, el 14.3% de su tiempo, tiene que reconocer que no es el supremo jefe en la creación. De esta manera, al guardar el shabat el hombre puede mostrar su sumisión y devoción al Creador. El que trabaja en shabat no reconoce al Creador, se hace dueño de las cosas que no son suyas, y no respeta las leyes de la naturaleza. El que interviene en la creación durante el shabat, se está revelando contra el principio de mayordomía que le fue entregado al hombre y se está haciendo señor en lugar de siervo del Eterno, tomando un lugar que no le corresponde, quitando de su vida laboral la soberanía del Padre celestial, haciéndose dios.

El principio del shabat no fue establecido en Sinái, con la entrega de la Torá a Israel, sino en la misma creación, no en relación con Israel, sino en relación con el hombre. El shabat fue instituido justo después de la creación del hombre. Lo primero que el hombre experimentó después de ser creado fue el shabat del Eterno. Esto nos enseña que el shabat fue hecho para el hombre.

 

Es interesante notar que la Torá no dice “fue la tarde y fue la mañana el séptimo día”. El Midrash[1][46] lo interpreta diciendo que la luz primordial, que había sido hecha el primer día, alumbraba durante la noche del shabat, de manera que no hubo oscuridad para Adam y Javá.

En el Talmud[1][47] hay una discusión entre dos rabinos en qué día fue creado Adam. Según el rabino Yehoshúa, Adam fue creado el sexto día del primer mes, Nisán (Marzo-Abril). Según el rabí Eliezer, fue creado el primer día del séptimo mes, Tishrí, (Sept.-Oct.). La interpretación del rabí Eliezer ha prevalecido sobre la del rabí Yehoshúa y durante miles de años los judíos han celebrado la creación del mundo el primer día del séptimo mes, llamándolo Rosh HaShaná, la cabeza del año. Si esto es cierto, el primer mes original, que ahora es llamado Tishrí, fue cambiado en Éxodo 12:2, para ser el séptimo mes para Israel, y el mes que ahora es llamado Nisán, fue establecido como el primer mes del año para los hijos de Israel. El mes de la redención es el primer mes del año para el pueblo del Eterno.

 

“creado para hacer” – Rashí cita el Midrash[1][48] diciendo que esto se refiere al doble trabajo que se hace durante el sexto día que corresponde a la necesidad del séptimo. El trabajo que debería haber sido hecho en el séptimo día es adelantado. Esto se veía reflejado en el desierto cuando el Eterno dijo al pueblo que recogiera y cocinara una doble porción de maná, en hebreo “man”, el sexto día para no tener que hacerlo durante el shabat, cf. Éxodo 16:5, 22-24.

 

Cuarta aliyá, 2:4 – 3:21

 

2:4      “Estos son las generaciones de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día en que HaShem Elohim hizo la tierra y los cielos.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “generaciones” es “toldót”,[1][49] que deriva de la raíz “yalad”,[1][50] que significa “engendrar”, “nacer”. La palabra “toldót” puede ser entendida de dos maneras, en sentido humano o sentido histórico. Cuando se refiere al sentido humano, tiene que ver con la descendencia. Cuando se refiere a la historia significa los sucesos históricos que se han producido. En este caso se está refiriendo a las cosas que fueron producidas durante la creación del cielo y la tierra. Aquí vemos otra vez la relación entre la creación y el engendramiento o nacimiento de algo.

 

“HaShem Elohim” – Esta es la primera vez que aparece el Nombre personal de Elohim, YHVH. Ese Nombre aparece más de 6500 veces en el Tanaj. Este es el único nombre personal del Eterno que es presentado en las Escrituras. Todos los demás nombres son genéricos, son títulos, pero este es el Nombre propio del Eterno. Así es como se llama. Este Nombre es el que más revela lo esencial de él. No sabemos bien cuál es su exacta pronunciación y por esto preferimos no pronunciarlo o escribirlo de forma completa para no equivocarnos. En lugar de escribir ese nombre, usamos el sustituto “HaShem”, que significa “el Nombre”,

 

2:7      “Entonces HaShem Elohim formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un alma viviente.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “y formó” es “va-yiytser” que tiene una letra yud extra en este caso. Cuando se habla de la formación de los animales en el versículo 19, la misma palabra fue escrita con sólo una yud, pero cuando se habla de la formación del hombre, hay dos yuds. ¿Cómo se puede entender esto? Es obvio que el texto hebreo quiere mostrar que hubo una diferencia entre la formación del cuerpo humano y el de los animales. El cuerpo humano tiene algo más, algo que los cuerpos de los animales no tienen. Rashí dice, basándose en el Midrash,[1][51] que había dos formaciones del cuerpo humano, una para este mundo y otra para la resurrección de los muertos. Los animales no fueron creados para la resurrección. El cuerpo humano es como una semilla, que tiene una pequeña parte donde está depositado el potencial de la vida de resurrección.

El hombre es el único ser que ha sido capacitado para vivir en dos mundos simultáneamente, el mundo inferior, material, y el mundo superior, espiritual. Por esto, necesitaba un acto de creación único, diferente al de los ángeles y diferente al de los animales. El hombre es una combinación entre el polvo de la tierra y el soplo de vida del Eterno. Cuando estos dos se unieron, el hombre se convirtió en un alma viviente, en hebreo “nefesh jayá”. Rashí dice que el texto menciona específicamente que el hombre fue hecho un alma viviente, para mostrar que no es exactamente igual que un animal, que también es llamado alma viviente, cf. 1:24. La traducción del Targum marcó la diferencia al traducir “ser vivo” cuando habla de los animales y “espíritu que habla” cuando habla de los hombres.

El espíritu de vida del Eterno es el que hace que cada hombre pueda vivir. El ser humano no es un ser eterno en sí mismo. La idea pagana de la inmortalidad del alma no viene de las Escrituras, sino es un concepto filosófico griego que se ha infiltrado tanto en el judaísmo como en el cristianismo. El alma del hombre depende del Espíritu del Eterno para poder existir.

 

El hombre sólo puede alcanzar la inmortalidad en una estrecha relación con Aquel que existe por sí mismo, el Padre celestial. La inmortalidad independiente es un mito inventado por hasatán. Ese mito fue vendido a Javá cuando le engañó a independizarse del Dador de la vida diciendo: “ciertamente no moriréis”. No hay vida eterna separada del Eterno. Las Escrituras enseñan que el alma es mortal, destructible y puede perderse.

OD

2:8      “Y plantó HaShem Elohim un huerto hacia el oriente, en Eden; y puso allí al hombre que había formado.” – Esto nos enseña que hubo tres áreas principales en la tierra: el huerto, Eden y el resto del mundo. Estas tres corresponden a las tres áreas en el templo, el lugar santísimo, el lugar santo y el atrio. El hombre fue puesto para vivir en la intimidad en el lugar santísimo, para servir allí al Eterno como sacerdote.

 

2:9      “Y HaShem Elohim hizo brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer; asimismo, en medio del huerto, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento de lo bueno y de lo malo.” – En el centro del huerto había dos árboles, uno cerca del otro. El árbol de la vida representa la Torá, que es llamada “árbol de vida” en Proverbios 3:18, donde está escrito:

 

“Es árbol de vida para los que de ella echan mano, y felices son los que la abrazan.”

 

Es probable que el árbol de vida haya estado donde hoy en día está el lugar del templo en Yerushalayim y el árbol del conocimiento de lo bueno y de lo malo haya estado en el monte de los olivos.

 

2:11    “El nombre del primero es Pishón; éste es el que rodea toda la tierra de Javilá, donde hay oro.” – Pishón[1][52] significa “desbordar”, “extenderse”, “abundar”. Según Rashí es el río Nilo. El ambiente original para el hombre fue de abundancia. La escasez es el resultado de la maldición.

 

2:12    “El oro de aquella tierra es bueno; allí hay bedelio y ónice.” – El hombre fue creado para tener abundancia económica y valorar el oro. La Torá es la que da valor al oro. El oro tiene valor porque la Torá está diciendo que es bueno. El oro no es malo. Las riquezas materiales no son malas, sino buenas. Lo malo es el amor al dinero.

2:13    “Y el nombre del segundo río es Guijón; éste es el que rodea la tierra de Cush.” – Según Rashí, Guijón[1][53] significa estruendo.

 

2:14    “Y el nombre del tercer río es Jidekel; éste es el que corre al oriente de Ashur. Y el cuarto río es el Perat.” – Según Rashí, Jidekel[1][54] significa que sus aguas son punzantes, “jadín” y ligeras, “kadín”. Prat[1][55] está relacionado con fruto, “perí”, sus aguas fructifican.

 

2:15    “Entonces HaShem Elohim tomó al hombre y lo puso en el huerto del Eden, para que lo cultivara y lo cuidara.” – El propósito inicial era que el hombre se multiplicara para ser una familia grande que se extendiera sobre toda la tierra, y que expandiera la hermosura del huerto por todo el mundo, guardándolo de toda mala influencia a través de los animales, sobre los cuales Adam tenía que ejercer dominio, y no someterse.

 

“para que lo cultivara y lo cuidara” – Estas dos tareas son básicas en cualquier obra viva para que tenga éxito. Se trata de extensión y de protección. No es suficiente extender una obra viva, también hay que protegerla y guardarla. No es suficiente guardar una obra viva, hay que ampliarla y extenderla. Todo lo que vive se mueve y se desarrolla y todo lo que vive es vulnerable y necesita ser cuidado. Una congregación que sólo piensa en expansión perderá muchas vidas. Una congregación que sólo piensa en mantener el status quo nunca podrá cumplir el propósito del Eterno. Toda vida tiene que desarrollarse y ser protegida para no morir. Estos dos principios también están reflejados en la bendición aharónica, cf. Números 6:24, que dice: “HaShem te bendiga y te guarde.”

¿En qué sentido Adam tenía que proteger el huerto? ¿No era todo bueno en gran manera? Entonces no podía haber enemigos ni elementos enemistosos que podrían dañar el huerto. ¿O sí los había? ¡Efectivamente sí los había! El mal ya existía. El árbol del conocimiento de lo bueno y de lo malo constituye una evidencia de que ya existía el mal en algún lugar. Es evidente que la caída en el pecado de una parte de la creación invisible ya era un hecho. El hombre fue advertido acerca de ello, y tenía la misión de resistir ese mal para que no dañara el Reino del Eterno en el mundo donde había sido puesto para gobernar. Esto nos muestra que el hombre no sólo fue creado con el propósito de propagar la gloria del Eterno en el mundo, sino también para combatir el mal.

 

2:16-17 “Y ordenó HaShem Elohim al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto ciertamente comerás, pero del árbol del conocimiento de lo bueno y de lo malo no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás.” – Aquí aparece por primera vez en la Torá la palabra “ordenó”, en hebreo “tsavá”,[1][56] que es la raíz de la palabra “mandamiento”, en hebreo “mitsvá”.[1][57] Ahora HaShem Elohim dio un mandamiento positivo al hombre, de comer de todos los árboles del huerto excepto uno, y un mandamiento negativo, de no comer del árbol del conocimiento de lo bueno y de lo malo. Los mandamientos positivos traen bendiciones sobre los que los obedecen y los mandamientos negativos traen castigo sobre los que los desobedecen.

A través de los mandamientos, el hombre es elevado a una posición de alteza. La palabra “mitsvá” incluye el concepto de “encargo”. Cuando una persona recibe un encargo divino se siente importante y es elevado al estatus de colaborador con el Eterno para cumplir sus planes de manera consciente y voluntaria. Los mandamientos son herramientas que el Eterno ha entregado en las manos del hombre para poder mantener una relación íntima con Él y también profundizar en esa intimidad con Él. Si el hombre rompe los mandamientos hay una ruptura en esa relación y el hombre experimenta una decadencia espiritual. Un ser humano sin normas es peor que un animal, porque los animales cumplen las normas que han sido establecidas para ellos. El cumplimiento de los mandamientos eleva al hombre a las esferas espirituales, pero el quebrantamiento de los mandamientos lo reduce al polvo del cual fue tomado.

El árbol del conocimiento de lo bueno y de lo malo representa el reconocimiento de la soberanía de Elohim sobre el hombre. Cada vez que el hombre obedecía el mandamiento negativo de no comer del árbol prohibido, mostraba quién era el Soberano, quién era el Señor en su vida, quién era su Elohim. Este árbol ayudaba al hombre a someterse y humillarse, y de esta manera podía mantener su estado de señor y administrador delegado sobre todas las cosas creadas. La única manera de poder mantener un puesto de autoridad es estar en sujeción al que delegó la autoridad. Por esta razón, con el tiempo este árbol se convertiría en un tipo de altar, un lugar de sacrificio y adoración, donde la voluntad del hombre es sujetada a la voluntad del Creador.

Este árbol era también la manifestación de la libertad del hombre. El hombre tenía la posibilidad de pecar. Era libre para elegir entre la obediencia y la desobediencia. Si el hombre no hubiera tenido mandamientos, no tendría la opción de ser desobediente. Ahora su obediencia estaría basada en una acción voluntaria de sometimiento y esto le convertiría en un ser superior que si no hubiera tenido esa opción. De esta manera el amor estaría basado en la libertad de elección, y así es más poderoso. Elohim desea nuestro amor voluntario, no obligado. Como el Eterno prohibió al hombre comer de ese árbol, en un sentido, no tenía la libertad para hacerlo. En el caso de desobediencia al mandamiento, habría una consecuencia catastrófica, la muerte, que implica la desintegración de los elementos que están vivos al estar unidos.

 

¿Cómo podemos interpretar las palabras: “el día que de él comas, ciertamente morirás”?

 

  • El día cuando Adam pecó, experimentó un tipo de muerte espiritual, su interior experimentó una ruptura en la relación íntima con Elohim, de manera que Elohim le sale a buscar llamándole diciendo: “¿Dónde estás?”
  • Si consideramos que un día también significa 1000 años, vemos que Adam no pasó a un segundo milenio de vida, murió a los 930 años, en el mismo día (entiéndase día como 1000 años) que comió del árbol, murió físicamente.
  • Es posible que Adam haya muerto exactamente el día de su cumpleaños, 930 años después de su creación, el sexto día de la semana (viernes). Según la tradición fue enterrado por Elohim Mismo, en la cueva de Majpelá, que estaba cerca de la puerta del Huerto de Edén. Esta es la razón por la que Avraham tenía tanto interés en comprar esa cueva, para sepultura de Sará, de sí mismo, y de sus descendientes.

 

2:18    “Y HaShem Elohim dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda opuesta a él.” – El hombre no fue creado para estar solo. La mujer fue sacada del hombre con el fin de estar delante de él y complementarle. Este texto enseña que el propósito principal de la mujer es apoyar al hombre para que él pueda cumplir los propósitos del Eterno junto con ella. Cuando la Torá habla de ejercer dominio, en 1:26-28, no lo expresa de forma singular, sino siempre plural. Esto nos enseña que el hombre no puede ejercer dominio estando sólo. Necesita la ayuda de su esposa para poder ejercer un dominio correcto sobre la creación.

Antes que la mujer fue hecha, el hombre fue puesto en el huerto para labrarlo y protegerlo. Los mandamientos de comer de los árboles y de no comer de un árbol no fueron dados directamente a la mujer, sino sólo al hombre. El hombre también empezó su tarea de dominar sobre la creación al poner nombres proféticos sobre todos los animales de la tierra y todas las aves del cielo. Esto nos enseña que hay tres cosas específicamente relacionadas con la función del varón:

 

  • La producción y cuidado laboral, expansión y defensa.
  • El estudio y cumplimiento de la Torá.
  • La responsabilidad de discernir y mandar sobre el contorno.

 

El hombre ya estaba funcionando en estas tres áreas sin la ayuda de la mujer. Sin embargo no estaba bien que un solo hombre estuviera haciendo estas cosas. HaShem quería tener muchos hijos, y el varón solo no podía cumplir con esa visión. Necesitaba una esposa que pudiera ayudarle con esa tarea. Por este motivo, HaShem diseñó el cuerpo de la mujer especialmente con el fin de poder producir hijos. Esto nos enseña que la vida familiar y la crianza de los hijos es la tarea principal de una mujer. Lo más grande en la vida de una mujer es poder casarse con el fin de ser una ayuda para su marido, tener hijos y ayudar a su marido a criarlos para que sean fieles al Eterno. El hombre fue creado para moverse en un círculo más amplio, la mujer fue creada para moverse en el mundo del hogar en primer lugar, cf. Proverbios 31:10-31.

La mujer ha sido capacitada de una manera especial, para poder ser una ayuda para su esposo. La palabra hebrea que ha sido traducida como “ayuda” es “ezer”,[1][58] cuya raíz es ”azar”,[1][59] que significa “rodear”, “proteger”, “defender”, “ayudar”, “socorrer”. Esta palabra no tiene nada despectivo en sí, sino refleja lo mejor que pueda recibir una persona cuando hay necesidad. El hombre está menos capacitado para poder vivir solo que la mujer. La Torá enseña que el hombre es el que necesita una ayuda, no la mujer. La palabra “ezer” aparece en la mayoría de los textos en las Escrituras como una referencia al Eterno, cf. Éxodo 18:4; Deuteronomio 33:7. Así que, la ayuda que la mujer pueda brindarle al hombre es una ayuda que viene del cielo. El hombre humilde acepta los consejos sabios y la ayuda que el Eterno le esté dando a través de su esposa.

El hecho de que la Torá enseña que el hombre necesita ayuda no significa que la mujer no necesite del varón. El varón estaba funcionando en las tres áreas que antes hemos mencionado, antes de la formación de la mujer. Por lo tanto, la mujer depende del hombre en estas tres áreas. La mujer necesita el beneficio del trabajo y la protección del varón. La mujer necesita de la revelación del consejo del Eterno que fue entregado al varón. Ningún libro en las sagradas Escrituras fue escrito por una mujer pero fueron también escritos para la mujer. La revelación divina viene en primer lugar al hombre y es transmitida por medio del hombre a la mujer. En algunas ocasiones el Eterno habla al hombre a través de la esposa, pero esa no es la regla sino un complemento. El Eterno no habló a la mujer acerca de los mandamientos que el hombre había recibido. Esto nos enseña que el hombre tiene la responsabilidad para enseñar Torá a su esposa. El esposo debe dedicar más tiempo que la esposa en los estudios de las Escrituras y en la oración,

 

La palabra hebrea que ha sido traducida como “opuesta a él” es “ke-negdó”, cuya raíz es “negued”,[1][60] que significa “en frente”. Esto nos enseña que la mujer fue creada para estar en frente del varón. Si el varón se porta de manera correcta, su mujer, que es temerosa del Eterno, le va a tratar bien, pero si él no hace lo que el Eterno le ha llamado a hacer, entonces la mujer se convertirá en su enemiga. La palabra “ke-negdó” puede ser traducida “que le lleve la contraria”. La mujer ha sido hecha por el Eterno para ser así. Esa es la mejor ayuda que el hombre pueda tener, aparte del Eterno mismo. La mujer fue diseñada para ver las cosas de otra manera, para estar en un ángulo diferente y tener otro modo de comprender su contorno. El hombre tiene más capacidad para ver las cosas de manera general, pero no tiene la capacidad de ver todos los detalles. La mujer ha sido capacitada para ver ciertas cosas que el hombre no puede ver y él tiene la obligación de escucharla para poder tener una imagen más completa de las cosas antes de tomar las decisiones finales y dirigir correctamente su familia.

 

2:19    “Y HaShem Elohim formó de la tierra todo animal del campo y toda ave del cielo, y los trajo al hombre para ver cómo los llamaría; y como el hombre llamó a cada ser viviente, ése fue su nombre.” – En el quinto y sexto día fueron formados los animales. Estos animales luego fueron traídos al hombre para que él dominara sobre cada uno de ellos a través del discernimiento espiritual y su capacidad de hablar. Por medio del discernimiento espiritual podía detectar el carácter y la función de cada especie. Luego combinó las letras hebreas, según el significado de cada letra, que correspondían al carácter y función de cada animal y las pronunció sobre cada uno en particular. Adán fue creado para ser dirigido por el Espíritu del Eterno. Todavía no había entado el pecado en él, y su relación y revelación espirituales no sufrían impedimentos de ninguna clase. Él sabía, por medio de su visión profética, acerca de la función y propósito de cada cosa y animal y podía dominar sobre cada uno de ellos conforme al plan del Creador. Al poner nombres sobre los animales, el hombre los dominaba con su palabra. El hombre fue capacitado para dominar y crear su contorno a través de su palabra. El que pone nombre sobre algo es el que tiene autoridad sobre aquella cosa. HaShem puso nombre sobre la luz, las tinieblas, la expansión, la tierra y el mar. Él domina sobre todas estas cosas. HaShem puso también nombre sobre el hombre el día en que fue creado. El hombre luego podía seguir poniendo nombres sobre los animales y de esa manera colaborar con el Eterno en esta obra.

 

2:21-22 “Entonces HaShem Elohim hizo caer un sueño profundo sobre el hombre, y se durmió; y tomó una de sus costillas, y cerró la carne en ese lugar. Y de la costilla que HaShem Elohim había tomado del hombre, formó una mujer y la trajo al hombre.” – La mujer no fue tomada del polvo de la tierra para ser aplastada, ni de la cabeza del varón para dominarlo, sino de su lado para igualarlo. Según Rashí, el texto hebreo no habla de costillas sino de costados. De esta manera HaShem sacaría la parte femenina del hombre para construir una mujer. Por otro lado, el rabí Eliezer[1][61] enseña que HaShem sacó una costilla, y con esa costilla construyó una mujer. El Targum de Yonatan dice que se trataba de la decimotercera vértebra del hombre.

 

2:23    “Y el hombre dijo: Esta vez es hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer (ishá), porque del hombre (ish) fue tomada.” – Las primeras palabras del hombre cuando despertó de su sueño fueron: “Esta vez”. Esto significa que él había estado buscando entre los animales algún ser que podría ser su pareja. Según el Midrash,[1][62] al ver que todos los animales tenían parejas, se quejó con el Eterno por no tener pareja. Entonces el Eterno le durmió y le proporcionó a Javá.

Este texto nos enseña que Adam hablaba en hebreo, la misma lengua que el Eterno usó para crear el mundo. Según Siftei Jajamim,[1][63] en todas las lenguas antiguas del mundo, la palabra para “mujer” no se deriva de la palabra para “hombre”, excepto en el hebreo. Por lo tanto, el juego de palabras que está haciendo Adam es una evidencia que estaba hablando el idioma hebreo y entendiendo su gramática. El hebreo fue hablado por todos los hombres hasta la torre de Bavel casi 2000 años después. A partir de allí el hebreo fue dividido en 70 idiomas diferentes. En el judaísmo el idioma hebreo es llamado “ha-lashón ha-kodesh”, “la lengua sagrada”.

 

2:24 “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” – Aquí está la base para el matrimonio entre hombre y mujer. El matrimonio es un pacto entre varón y mujer que tiene implicaciones sociales. Por lo tanto la relación entre un hombre y una mujer no es un asunto privado. En todas las culturas hay algún tipo de anuncio público a la hora de iniciar un pacto matrimonial. El hombre no tiene el derecho de cohabitar con una mujer sin tener un pacto matrimonial con ella como base. Este texto nos enseña que primero hay un paso de abandono de la vida social en relación con la familia de los padres. Luego hay una unión oficial cuando una mujer se convierte en “su” mujer, y después podrán unirse físicamente para ser una sola carne. Este es el orden establecido desde la creación para la formación de la unión entre hombre y mujer.

La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “unirá” es “davak”,[1][64] y significa “pegarse”, “asociarse”, “adherirse”.

 

La unión entre varón y mujer en el pacto matrimonial es un asunto que se registra en el cielo. En este primer matrimonio, el Eterno trajo la mujer al hombre y los casó. Después entregó a las autoridades la facultad de confirmar los pactos matrimoniales. Por lo tanto, toda intención de establecer una relación íntima entre varón y mujer tiene que ser registrada ante las autoridades. Las autoridades son representantes de Elohim. Los que se casan ante las autoridades lo hacen ante Elohim y en ese momento Él es el que los une. El matrimonio es un pacto hecho delante del Eterno, como está escrito en Malaquías 2:14:

 

“Y vosotros decís: “¿Por qué?” Porque HaShem ha sido testigo entre tú y la mujer de tu juventud, contra la cual has obrado deslealmente, aunque ella es tu compañera y la mujer de tu pacto.”

 

En Eclesiastés 4:12 está escrito:

 

“Y si alguien puede prevalecer contra el que está solo, dos lo resistirán. Un cordel de tres hilos no se rompe fácilmente.”

 

2:25    “Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.” – El hombre fue creado a la imagen de Elohim. Como Elohim es luz y se cubre de luz, el hombre brillaba antes de caer en pecado. El Midrash[1][65] enseña además que el hombre fue creado rodeado con nubes de gloria y tenía una especie de escamas que luego cayeron cuando pecó. Así que no debemos entender la expresión “desnudos” como una desnudez vergonzosa como la que experimenta el hombre hoy en día cuando no esta vestido.

La vergüenza por causa de la desnudez que experimentó el hombre al caer en pecado es debido a la pérdida de la ropa original que tenía. Ahora no podrá recuperar la gloria de su ropa original. Ni siquiera el rey Shelomó podía llegar al nivel de hermosura de un lirio del campo,

 

Por otro lado, la vergüenza por exponer sus cuerpos no existía en los hombres desde el principio, porque no había en ellos malos instintos. Todavía no había entrado en el hombre el pecado. Según Rashí, el yetser hará, la inclinación al mal, no entró en el hombre hasta que comió del fruto del árbol prohibido.

 

3:1      “Y la serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que HaShem Elohim había hecho. Y dijo a la mujer: ¿Conque Elohim os ha dicho: “No comeréis de ningún árbol del huerto”?” – La serpiente ataca a la mujer por varias razones. La mujer es más sensible a los impulsos espirituales que el hombre, tanto del mundo de luz como del mundo de las tinieblas. También es más fácil seducir espiritualmente a la mujer que al hombre.

 

Los mandamientos habían sido entregados al hombre y él, a su vez, había transmitido esos mandamientos a su esposa. Por lo tanto, Adam no fue engañado porque sabía muy bien cuál era el mandamiento que había recibido del Eterno en cuanto al árbol prohibido. La serpiente hizo una pregunta tonta para entrar en discusión con la mujer. La estrategia del adversario está basada en la mentira. Él es el padre de la mentira. La mentira es la verdad torcida. La Torá del Eterno es verdad, cf. Salmo 119:142. La mentira de hasatán consiste en torcer los mandamientos de la Torá. Con la primera pregunta, la serpiente cambió un mandamiento y así intentó proyectar la imagen de un Elohim cruel que esclaviza a los hombres mediante la ley, prohibiendo tantas cosas que podrían disfrutar si fuesen libres de la ley. Esta ha sido su estrategia desde el principio y su estrategia no ha cambiado desde entonces.

 

3:3      “pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, ha dicho Elohim: “No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis.”” – La mujer añadió al mandamiento. No estaba prohibido tocar el árbol, sólo comer de él. Es muy importante no añadir ni quitar a los mandamientos, como está escrito en Deuteronomio 4:2:

 

“No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni quitaréis de ella, para que guardéis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim que yo os mando.”

 

3:4      “Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis.” – Aquí vemos de dónde procede el engaño de creer en la inmortalidad del alma.

 

3:5      “Pues Elohim sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Elohim, conociendo el bien y el mal.” – La serpiente reclama conocer lo que hay en la mente de Elohim, ella es religiosa. Ahora está intentando establecer una religión diferente. Lo atractivo de su nueva religión es que ofrece la libertad de la ley y el desarrollo personal mediante un conocimiento superior. Es una religión que crea independencia. En lugar de estar en sujeción a los mandamientos, el hombre toma decisiones propias según sus propios criterios. Mediante la confianza en su propio conocimiento y en su propia mente, piensa que sabe lo que debe hacer y no hacer. Así su propia mente se convierte en Elohim y es la que decide, según lo que entienda. Lo que no entiende no lo acepta ni lo practica.

 

3:6      “Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.” – La mujer fue engañada por la palabra de la serpiente. Creyó más en las palabras mentirosas de hasatán, que en las Palabras del Eterno que habían sido transmitidas por su marido.

La tentación de la independencia mental fue la que hizo que el pecado entró en este mundo. El intelectualismo humanista es el mayor obstáculo.

Adam se dejó seducir por la mujer en lugar de dominar sobre la serpiente con la Palabra de Elohim.

 

3:7      “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.” – El conocimiento de los hombres ya no estaba basado en la revelación causada por la unión espiritual con el Eterno, sino en la independencia intelectual. Perdieron la gloria que habían tenido y conocieron que estaban desnudos. La palabra hebrea para conocer, “yadá”,[1][66] no sólo significa discernir intelectualmente, sino también saber por experiencia. Ahora experimentaron verdaderamente lo que implicaba estar desnudos en todos los sentidos. En primer lugar se quedaron desnudados de la presencia divina que los había llenado de tanta gloria que hasta sus cuerpos brillaban. Además, según lo que enseña Rashí, se quedaron desnudados del mandamiento que habían tenido en sus manos. Por el efecto que el fruto causó en ellos, ahora pudieron entender la vergüenza que implicaba estar desnudos y por esto se cosieron hojas de higuera para cubrirse. Las hojas de higuera representan la religiosidad del hombre caído, que intenta sustituir la gloria del Eterno por medio de propios esfuerzos. Esas ropas fueron luego rechazadas por el Eterno que les puso otro tipo de ropa, producida por un animal inocente que tuvo que dar su sangre.

Hay diferentes propuestas entre los jajamim, los sabios, con respecto a qué árbol fue el del conocimiento de lo bueno y lo malo: vid, trigo, etrog (cidro) e higuera. Según Rashí, fue una higuera. No obstante, es probable que fuera un árbol único en su clase que ya no existe en la tierra.

La Escritura enseña que el pecado entró en el mundo por medio de Adam, y por lo tanto, el pecado también entró en el hombre. La semilla del árbol del conocimiento de lo bueno y de lo malo, echó raíces y produjo su fruto dentro del hombre. Esto causó una división dentro del ser humano, una división en la voluntad.

El carácter del hombre fue pervertido. Él fue transformado en un ser diferente, con pecado dentro, el cual no estaba en el principio, y su forma de ser no puede agradar al Eterno, más bien despierta su ira, por su rebeldía nata.

 

3:8      “Y oyeron a HaShem Elohim que se paseaba en el huerto al fresco del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de HaShem Elohim entre los árboles del huerto.”

 

3:10    “Y él respondió: Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí.” – El miedo entró en el mundo por causa del pecado.

 

3:11    “Y dijo: ¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual te mandé que no comieras?” – El Eterno sabe todas las cosas y no necesita ser informado de lo que sucede. A pesar de ello, le hace una pregunta a Adam para así darle la oportunidad para arrepentirse y confesar su pecado con remordimiento.

 

3:12    “Y el hombre respondió: La mujer que tú me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.” – El carácter del hombre se había vuelto satánico, y por esto le echaba la culpa a Elohim por haberle dado una mujer que le hizo pecar. En lugar de dar la cara, se coloca detrás de su mujer intentando escapar de su responsabilidad y piensa que así no tendrá que ser tan castigado por lo que ha hecho. Una persona espiritualmente inmadura no reconoce su culpa sino siempre echa la culpa a los demás. Una persona madura está dispuesta a asumir la responsabilidad de su culpa e incluso la culpa de los demás y sufrir el castigo de ellos para liberarlos.

 

3:13    “Entonces HaShem Elohim dijo a la mujer: ¿Qué es esto que has hecho? Y la mujer respondió: La serpiente me engañó, y yo comí.” – HaShem le da también a la mujer la oportunidad de hacer teshuvá, arrepentimiento. Pero ella sigue el mal ejemplo de su marido y no asume su responsabilidad sino echa la culpa a la serpiente.

 

3:14    “Y HaShem Elohim dijo a la serpiente: Por cuanto has hecho esto, maldita serás más que todas las bestias, y más que todos los animales del campo; sobre tu vientre andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.” – Para la serpiente no había posibilidad de arrepentimiento. Por eso HaShem no le hace ninguna pregunta, sino dicta la sentencia directamente. La serpiente perdió sus patas y fue reducido al ser más maldito que todos los animales terrestres.

 

3:15      “Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar.” – Aquí se habla en primer lugar de una enemistad entre la mujer y la serpiente. La mujer es la madre de los seres humanos, y por lo tanto representa la vida. Así fue como Adam entendió este mensaje para luego darle un nuevo nombre, Javá (Eva), “vida”, (antes se había llamado Ishá). A pesar de que los hombres se habían sometido al espíritu de rebeldía e independencia, todavía quedaba dentro de ellos una inclinación al bien, el yetser hatov, que les iba a motivar para no quebrantar todos los mandamientos del Eterno. De esta manera habría, hasta cierto punto, una enemistad natural, nata, en toda la raza humana contra los poderes del mal tanto internos como externos.

En segundo lugar, se habla aquí de la descendencia de la serpiente y de la descendencia de la mujer. La descendencia de la serpiente son los hombres que quebrantan los mandamientos del Eterno, y la descendencia de la mujer representa a los hombres que obedecen los mandamientos del Eterno luchando en enemistad contra la serpiente y el mal.

El Midrash[1] enseña:

“Este es Aquel Simiente que viene de otro lugar, y ¿quién es este? Este es el Rey Mesías.” (No jesus ni yeshu)

Esta interpretación no excluye las otras interpretaciones en cuanto a la palabra descendencia. Sin embargo, es destacable el hecho de que la palabra para descendencia en Génesis 3:15 está escrita de forma singular masculino. Evidentemente aquí hay una profecía de un descendiente especial, una simiente única. La palabra hebrea que ha sido traducida como “simiente”, zerá,[2] significa:

  • semilla, simiente, germen, pipa, papita, grano, trigo
  • periodo de siembra, sementera
  • esperma, semen
  • posteridad, descendencia, hijos, descendientes, raza

La palabra hebrea que ha sido traducida como “te herirá” es yejufshá que, según Rashí, significa “te triturará”, similar a Deuteronomio 9:21 donde habla de cómo Moshé hizo polvo el becerro de oro en el desierto.

3:16      “A la mujer dijo: En gran manera multiplicaré tu dolor en el embarazo, con dolor darás a luz los hijos; y con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti.” (LBLA) – El mundo de la mujer, la familia, fue afectado por el pecado de ella. Las cosas que ya existían en pequeña escala fueron ahora aumentadas para convertirse en algo muy doloroso.

3:17      “Entonces dijo a Adán: Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené, diciendo: “No comerás de él”, maldita será la tierra por tu causa; con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida.” – Hay momentos cuando el hombre no debe escuchar los consejos de su esposa. Él marido es responsable para discernir cuál es la fuente de lo que su mujer esté diciendo, si viene de una fuente pura o impura. Este texto nos muestra que la manera de poder discernir y vencer sobre toda tentación, es a través de la Torá. Si el hombre hubiera sido fiel a la Torá, no hubiera caído en pecado.

El mundo del hombre, su vida laboral, fue afectado por el castigo por su pecado.

 

3:18      “Espinos y abrojos te producirá, y comerás de las plantas del campo.” – La maldición que vino sobre la tierra cambió la genética de las plantas y empezaron a producir espinos y abrojos. La misma naturaleza fue afectada por el pecado del hombre.

3:19    “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” (LBLA) – La muerte entró en el mundo por causa del pecado. Sin embargo, antes de dictar sentencia sobre el hombre y la mujer, el Eterno anunció una parte de su plan de salvación mediante el descendiente de la mujer. Este plan de salvación incluye la restauración de todas las cosas. Para que haya una restauración total por causa del desastre que fue causado por el pecado de los primeros hombres, no solamente el enemigo del hombre tiene que ser destruido, sino también el mismo pecado y las consecuencias del pecado. Tenía que haber una rectificación, en hebreo tikún, justo en el punto donde el primer hombre falló, en la obediencia a los mandamientos en el momento de la tentación por la serpiente

 

3:20    “Y el hombre le puso por nombre Javá a su mujer, porque ella era la madre de todos los vivientes.”– Adam puso un segundo nombre sobre su esposa en la esperanza de que por medio de ella iba a nacer el Redentor. El nombre Javá[3] está relacionado con la palabra hebrea jayá,[4] que significa “vive”. Por medio de la mujer, el ser humano podría seguir vivo sin extinguirse y por medio de la mujer vendría Aquel que daría la posibilidad al hombre de tener la vida eterna.

 

3:21      “Y HaShem Dios hizo vestiduras de piel para Adam y su mujer, y los vistió.” (LBLA revisada) – Un animal inocente tuvo que dar su sangre para que los hombres pudieran ser vestidos. Este sacrificio fue el único hecho en el huerto del Eden y se efectuó por la tarde. De esta manera el Eterno estaba dando un mensaje a los hombres que aquella ropa no era suficiente, la que representaba sus propios esfuerzos para sustituir y recuperar la gloria perdida. Hacía falta derramamiento de sangre inocente para poder ser redimidos del pecado y sus consecuencias.

Quinta aliyá, 3:22 – 4:26

3:22        “Entonces HaShem Dios dijo: He aquí, el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal; cuidado ahora no vaya a extender su mano y tomar también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre.” (LBLA revisada) – Tener vida eterna con pecado interno no sería una situación perfecta. En lugar de exterminar a los hombres, HaShem les da la oportunidad de entrar en su plan de redención total. La expulsión del paraíso fue un acto de bondad, con el fin de poder restaurar el ser humano antes de permitirle comer del árbol de la vida y vivir eternamente. Después de la redención final, el hombre podrá comer del árbol de la vida.

En Proverbios 3:18 la sabiduría, que es sinónima de la Torá, es llamada “árbol de vida”. Esto significa que en una escala más pequeña el pueblo de Israel – y las naciones por medio de Israel – ya ahora tienen acceso al árbol de vida que es la sabiduría de la Torá. Sin embargo, de la misma manera como – en la escala pequeña – el pueblo de Israel no pudo recibir la Torá desde Sinaí antes de ser redimidos de la esclavitud de Egipto y purificados por las aguas.

4:1-2      “Y el hombre había conocido a Javá, su mujer, y ella había concebido y dado a luz a Káyin, y había dicho: He adquirido varón con HaShem. Y había vuelto a dar a luz a su hermano Hevel. Y Hevel fue pastor de ovejas y Káyin fue labrador de la tierra.” (Propia trad.) – La gramática del texto hebreo da un indicio claro de que Javá ya había dado a luz anteriormente. La pregunta es ¿cuándo? Rashí dice que fue antes de la caída en pecado. Otros dicen que fue después. El Midrash[5] y Rashí enseñan que Javá dio a luz a cinco hijos el día de su creación, Káyin con su hermana melliza, y a Hevel con dos hermanas mellizas. Tanto Káyin como Hevel se casaron con sus hermanas mellizas. Si nacieron antes de la caída en pecado, todos los hijos tendrían que haber participado en la comida del fruto prohibido, porque tanto el comportamiento de Káyin como la muerte de Hevel, muestran que eran seres caídos afectados por el pecado. Rashí enseña que los hombres pecaron el mismo día en que fueron creados. Otra interpretación sería que la caída en pecado haya sido después de un tiempo.

4:3          “Y aconteció que al transcurrir el tiempo, Káyin trajo a HaShem una ofrenda del fruto de la tierra.” (LBLA revisada) – La Torá dice que solamente fue del fruto de la tierra, lo cual nos da a entender que fue cualquier tipo de fruto, no lo mejor y lo escogido. El Midrash[6] dice que fue lino, el peor fruto que se podía encontrar.

4:4          “También Hevel, por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grosura de los mismos. Y HaShem miró con agrado a Hevel y a su ofrenda” (LBLA revisada) – Según el Midrash,[7] Hevel ofreció generosamente lo mejor que poseía, corderos que nunca habían esquilado o trabajado y que no tenían defectos. Dios había mostrado a Adam y Javá cuáles eran los animales limpios que valían para los sacrificios, cf. Génesis 7:2, y por eso Hevel sabía qué clase de animales el Eterno podía recibir. Es probable que el animal que fue sacrificado en el huerto antes de la expulsión haya sido uno, o varios, corderos,

Según el Midrash,[8] los sacrificios de Káyin y Hevel fueron dados el 14 de Nisán, el mismo día que el sacrificio de Pesaj (pascua) iba a ser ofrecido más adelante.

El Eterno miró con agrado a Hevel, en primer lugar, y luego su ofrenda. Vio la actitud de su corazón de amor, entrega y fe, y esa actitud fue recompensada con la manifestación de su agrado. El Midrash[9] cuenta que cayó fuego del cielo y consumió su sacrificio.

4:7          “Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo.”– Rashí entiende esta frase, al igual que el Targum, de esta manera: “Si mejoras tus actos, ¿acaso no serías perdonado?” Luego sigue el Targum Onkelós: “para el día de juicio tu pecado es guardado ya que en el futuro serás castigado a menos que te arrepientas, pero si te arrepientes, estarás en paz.” Rashí entiende la palabra “puerta” como el momento de la muerte, cuando el hombre entra en la tumba. El pecado se refiere al yetser hará, la carne, dentro del hombre. El hombre debe dominar ese instinto maligno. Por medio del arrepentimiento y la gracia del Eterno podrá dominarlo. El que no se arrepiente de sus malas obras será dominado por su pecado.

4:10        “Y Él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de las sangres de tu hermano clama a mí desde la tierra.” (LBLA) – El texto hebreo dice “las sangres de tu hermano”, en plural. Rashí dice que es porque hace alusión a todos aquellos hijos de Hevel que no tuvieron la oportunidad de engendrar. El Talmud[10] dice que se refiere a varias heridas que Káyin le dio porque no sabía por donde saldría su alma.

4:15b “Y puso HaShem una señal sobre Káyin, para que cualquiera que lo hallase no lo matara.” (LBLA revisada) – Los jajamim, los sabios, ofrecen varias explicaciones sobre qué tipo de señal HaShem puso sobre Káyin: que se convirtió en leproso,[11] que HaShem le dio un perro guardián,[12] que un cuerno creció en su frente,[13] o que tenía una letra del Nombre sagrado grabada en su frente.[14] Rashí entiende que una letra del Nombre fue grabada en su frente.

4:19        “Lémej tomó para sí dos mujeres; el nombre de una era Adá, y el nombre de la otra, Tsilá.”– Rashí hace referencia al Midrash[15] y dice que antes del diluvio tenían la costumbre de tomar dos mujeres, una para tener hijos y la otra para tener relaciones sexuales, Adá sería la mujer con la cual tuvo hijos y Tsilá la destinada para las relaciones sexuales. A pesar de haber tomado sustancias anticonceptivas ella se quedó embarazada dos veces, cf. v. 22.

4:25        “Y conoció Adam otra vez a su mujer; y ella dio a luz un hijo y le puso por nombre Shet, porque, (dijo ella): Dios me ha dado otro hijo en lugar de Hevel, pues Káyin lo mató.”– Según el Midrash,[16] Javá estaba pensando en el rey Mesías cuando nació Shet. El nombre Shet[17] significa “puesto”, “sustituto” (No jesus ni yeshu)

4:26        “A Shet le nació también un hijo y le puso por nombre Enósh. Por ese tiempo se comenzó a llamar con el nombre de HaShem.”– Según Rashí, empezaron a llamar los nombres de las personas y los nombre de los ídolos con el nombre del Santo, bendito es, convirtiéndolos en objetos de culto, llamándolos divinidades.

Sexta aliyá, 5:1-24

5:2          “Varón y hembra los creó; y los bendijo, y los llamó Adam el día en que fueron creados.” (LBLA revisada) – El nombre Adam,[18] tiene relación con las palabras adam,[19] “rojizo”, adamá,[20] “tierra” y dam,[21] “sangre”.

5:3          “Cuando Adam había vivido ciento treinta años, engendró un hijo en su semejanza, conforme a su imagen, y le puso por nombre Shet.” – Aquí aparecen las mismas dos palabras que en 1:26 donde se habla de la creación del hombre con la imagen y según la semejanza de Dios, be-tsalmenu ki-demutenu, pero con el orden inverso, bi-demutó ke-tsalmó “en (o con) su semejanza, según su imagen”.

5:22        “Y Janoj anduvo con Dios trescientos años después de haber engendrado a Matusalén, y engendró hijos e hijas.” – Caminar con Dios significa cumplir sus mandamientos. La forma sustantiva de la palabra hebrea halaj, “caminar”, es halajá, que significa “el caminar”. Halajá es un término técnico dentro del judaísmo que se refiere a las ordenanzas que las autoridades judías establecen con el fin de poder poner en práctica los mandamientos de la Torá en cada situación de la vida judía.

5:24        “Y Janoj anduvo con Dios, y desapareció porque Dios lo tomó.”

Séptima aliyá, 5:25 – 6:8

5:29        “Y le puso por nombre Noaj, diciendo: Este nos dará descanso de nuestra labor y del trabajo de nuestras manos, por causa de la tierra que HaShem ha maldecido.” – Según Rashí, los hombres no usaban herramientas de agricultura hasta que vino Noaj y las fabricó.

6:2          “los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron para sí mujeres de entre todas las que escogieron.” (LBLA) – Según Rashí y el libro de Yashar,[22] se refiere aquí a los hijos de los nobles y de los jueces. El Targum traduce “hijos de los poderosos (o nobles)”. En el Midrash[23] y el libro de Janoj,[24] se habla de ángeles que habían caído del cielo en la época de Enosh que se unieron con las hijas de los hombres y así nacieron los gigantes.

6:6          “Y le pesó a HaShem haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón.” (LBLA revisada) – HaShem cambia su actitud y proceder para con los hombres según las decisiones y los actos de ellos, cf. Ezequiel 18.

6:8          “Mas Noaj halló gracia ante los ojos de HaShem.” – El Eterno siempre ha ofrecido gracia a los hombres que se arrepienten del mal y le buscan. La palabra hebrea que ha sido traducida como gracia es jen [25] que significa:

  • gracia, atractivo, belleza, hermosura
  • agrado, simpatía
  • inclinación, estima, afecto
  • favor, compasión, benevolencia, gratitud

La raíz de esta palabra es janán [26] que significa:

  • inclinares para mostrar benevolencia a uno inferior, tener misericordia, compadecerse, apiadarse, conmiserarse, sentir lástima
  • hacer un favor, favorecer, beneficiar

El Midrash[27] dice:

“Noaj fue salvado, no porque lo merecía, sino porque halló gracia.”

El concepto de gracia, como favor inmerecido, es uno de los pilares más importantes del judaísmo.

[1]       Bereshit Rabá.

[2]       Strong H2233 zera‛, zeh’-rah, From H2232; seed; figuratively fruit, plant, sowing time, posterity: – X carnally, child, fruitful, seed (-time), sowing-time.

Strong H2232 zâra‛, zaw-rah’, A primitive root; to sow; figuratively to disseminate, plant, fructify: – bear, conceive seed, set with, sow (-er), yield.

[3]       Strong H2332 chavvâh, khav-vaw’, Causative from H2331; lifegiver; Chavvah (or Eve), the first woman: – Eve.

Strong H2331 châvâh, khaw-vah’, A primitive root; (compare H2324, H2421); properly to live; by implication (intensively) to declare or show: – show.

[4]       Strong H2421 châyâh, khaw-yaw’, A prim root (compare H2331, H2424); to live, whether literally or figuratively; causatively to revive: – keep (leave, make) alive, X certainly, give (promise) life, (let, suffer to) live, nourish up, preserve (alive), quicken, recover, repair, restore (to life), revive, (X God) save (alive, life, lives), X surely, be whole.

[5]       Bereshit Rabá 22:3, 16.

[6]       Bereshit Rabá 22:8.

[7]       Pirkei de rabí Eliezer.

[8]       Pirkei de rabí Eliezer 21; Midrash HaGadol 4:3.

[9]       Midrash Lekaj Tov.

[10]     Sanhedrín 37b.

[11]     Tiferet Tsión; Bereshit Rabá 22:27.

[12]     R. Bejai 4:11.

[13]     R. Bejai 4:11.

[14]     Pirkei de rabí Eliezer 25.

[15]     Bereshit Rabá 23:2.

[16]     Bereshit Rabá 23.

[17]     Strong H7896 shêth, shayth, From H7896; put, that is, substituted; Sheth, third son of Adam: – Seth, Sheth.

Strong H7896 shîyth, sheeth, A primitive root; to place (in a very wide application): – apply, appoint, array, bring, consider, lay (up), let alone, X look, make, mark, put (on), + regard, set, shew, be stayed, X take.

[18]     Strong H121 aw-dawm’, The same as H120; Adam, the name of the first man, also of a place in Palestine: – Adam.

[19]     Strong H120 aw-dawm’, From H119; ruddy, that is, a human being (an individual or the species, mankind, etc.): – X another, + hypocrite, + common sort, X low, man (mean, of low degree), person.

[20]     Strong H127 ‘ădâmâh, ad-aw-maw’, From H119; soil (from its general redness): – country, earth, ground, husband [-man] (-ry), land.

[21]     Strong H119 ‘âdam, aw-dam’, To show blood (in the face), that is, flush or turn rosy: – be (dyed, made) red (ruddy).

[22]     Yashar 4:18.

[23]     Pirkei de rabí Eliezer 22; Ver también el libro de Janoj.

[24]     Ver http://www.heaven.net.nz/writings/thebookofenoch.htm

[25]     Strong H2580 chên, khane, From H2603; graciousness, that is, subjectively (kindness, favor) or objectively (beauty): – favour, grace (-ious), pleasant, precious, [well-] favoured.

[26]     Strong H2603 chânan, khaw-nan’, A primitive root (compare H2583); properly to bend or stoop in kindness to an inferior; to favor, bestow; causatively to implore (that is, move to favor by petition): – beseech, X fair, (be, find, shew) favour (-able), be (deal, give, grant (gracious (-ly), intreat, (be) merciful, have (shew) mercy (on, upon), have pity upon, pray, make supplication, X very.

Strong H2583 chânâh, khaw-naw’, A primitive root (compare H2603); properly to incline; by implication to decline (of the slanting rays of evening); specifically to pitch a tent; generally to encamp (for abode or siege): – abide (in tents), camp, dwell, encamp, grow to an end, lie, pitch (tent), rest in tent.

[27]     Bereshit Rabá 28:8.

Parashá 54 VeZot HaBerajá

ב׳ במרחשון ה׳תשע״ו (October 15, 2015) por  
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54 VeZot HaBerajá

Parashá 54 VeZot HaBerajá

Deuteronomio 33:1 – 34:12

Aliyás de la Torá:

  1. 33:1-7
  2. 33:8-12
  3. 33:13-17
  4. 33:18-21
  5. 33:22-26
  6. 33:27-29
  7. 34:1-12

Variante:

  1. 33:18-21
  1. 33:22-26
  2. Jatán Torá: 33:27 – 34:12

 

Esta lectura es para simjat Torá (el 22 de tishrí en erets Israel y el 23 de tishrí en la diáspora) junto con las lecturas de Génesis 1:1 – 2:3 y Números 29:35 – 30:1

Haftará: Josué 1:1-9

VeZot HaBerajá

Significa “y esta es la bendición”.

Comentarios

Primera aliyá, 33:1-7

33:1 “Esta es la bendición con la que Moshé, hombre de Dios, bendijo a los hijos de Israel antes de morir.”  – ¡Qué hermoso es cuando una persona puede terminar sus días bendiciendo en lugar de maldiciendo!

33:2       “El Eterno vino del Sinái y les esclareció desde Seir; resplandeció desde el monte Parán, y vino de en medio de diez millares de santos; a su diestra había fulgor centellante para ellos.”  – El Talmud[1] enseña:

“R. Yojanán dijo: Esto nos enseña que el Santo, bandito sea; ofreció la Torá a todas las naciones y lenguas, pero no la aceptaron hasta que llegó a Israel que la recibió.”

La Torá fue dada como fuego. Es importante que mantengamos el fuego de la Torá del Eterno en nuestros corazones para que la halajá, nuestro caminar en obediencia, no se convierta en algo pesado, aburrido y seco, cf. Lucas 24:32. Cuando la Torá está en el corazón es un fuego interior que nos mantiene inspirados en nuestro amor práctico por el Eterno.

33:3       “En verdad, Él ama a los pueblos, todos tus santos están en tu mano, y se pusieron a tu pie; todos reciben de tus palabras” – Los pueblos significan aquí las doce tribus. El pie hace referencia al pie del monte Sinai. Los santos son los que reciben las palabras del Eterno.

El cumplimiento de los mandamientos es lo que producen santidad.

33:4 “Una Torá… una herencia para la asamblea de Yaakov” – La Torá es una herencia para la asamblea de Yaakov. Cuando un gentil se convierte al Dios de Israel, también recibe la herencia de la Torá.

33:5 “El era rey en Yeshurún, cuando se reunieron los jefes del pueblo, juntamente con las tribus de Israel.”  – La palabra “rey” puede hacer referencia a Moshé o al Eterno. Según el Talmud[2], se refiere al Eterno.

33:6 “Viva Reuvén, y no muera, y no sean pocos sus hombres.”

33:7       “En cuanto a Yehudá, esto dijo: Escucha, oh HaShem, la voz de Yehudá, y tráelo a su pueblo. Con sus manos luchó por ellos; sé tú su ayuda contra sus adversarios.”  – Shimón no fue mencionado específicamente en la bendición de Moshé rabenu. Él obtuvo una herencia dentro del territorio de Yehudá. Por esto se puede encontrar su nombre escondido en la palabra “escucha”, en hebreo shemá, en esta bendición sobre Yehudá. Shimón viene de la misma raíz que shemá, cf. Génesis 29:33. Como la ira de Shimón y Leví fue maldecida por su padre Yaakov, no obtuvieron territorios propios en la herencia de la tierra, como está escrito en Génesis 49:7:

“Maldita su ira porque es feroz; y su furor porque es cruel. Los dividiré en Yaakov, y los dispersaré en Israel.”

La tribu de Shimón fue un instrumento para traer una plaga en Israel por causa del pecado con las hijas de los Midianitas, cf. Números 25. La tribu de Leví se arrepintió del pecado de su ancestro, pero la tribu de Shimón no lo hizo. Por eso no fue mencionado en las bendiciones finales de Moshé.

“Escucha, oh HaShem, la voz de Yehudá” – Yehudá es un intercesor. Muchos de los reyes de la tribu de Yehudá han clamado al Eterno y han recibido respuestas, David, Shelomó, Asa, Yehoshafat, Jizkiyahu y otros.

“y tráelo a su pueblo” – Es una referencia los momentos cuando los jóvenes de la tribu de Yehudá estarían haciendo la guerra. Hay una oración para que vuelvan sanos y salvos. Yehudá fue la tribu que iba en la brecha en la conquista de la tierra prometida, cf. Jueces 1:2.

Segunda aliyá, 33:8-12

33:8-9 “Y de Leví dijo: Tu Tumim y tu Urim sean para tu varón santo, a quien pusiste a prueba en Masá, con quien luchaste en las aguas de Merivá; el que dijo de su padre y de su madre: “No los veo”; y no reconoció a sus hermanos, ni consideró a sus propios hijos, porque obedecieron tu palabra, y guardaron tu pacto.”  – No está escrito “Y a Leví dijo…”, sino “de Leví. Moshé está hablando delante del Eterno. Los tumim y urim son del Eterno. El texto puede ser entendido de manera que fue el Eterno que puso a prueba a Leví en Masá y Merivá. Leví es la tribu sacerdotal. El tumim y el urim (“Perfecciones y Luces”) fueron colocados dentro del pectoral del juicio del sumo sacerdote. Ellos nos hablan de un carácter perfeccionado que cumple con la voluntad del Eterno de corazón. Eso es lo más importante para los que se acercan al Eterno.

Para los hijos de Leví los reclamos del Eterno son más importantes que los reclamos de su propia familia; padres, hermanos e hijos. HaShem tiene que ser el primero en nuestras vidas. Esto no significa que no hay que cuidar la familia. Significa que al cuidar a los familiares lo estamos haciendo por causa del Eterno que nos ha mandado honrar a los padres, amar a nuestras esposas y enseñar a nuestros hijos la Torá. Esto hace que el Eterno no sea solamente el primero en nuestras vidas sino el todo.

33:10 “Ellos enseñarán tus ordenanzas a Yaakov y tu Torá a Israel. Pondrán incienso delante de ti, y ofrendas de ascensión perfectos sobre tu altar.”  – El primer trabajo de los levitas es enseñar la Torá a Israel y su segunda tarea es oficiar en el culto.

33:11a “Bendice, oh HaShem, sus esfuerzos, y acepta la obra de sus manos” – Leví fue bendecido de una manera especial. Antes, su ira había sido maldecida, pero ahora sus esfuerzos y la obra de sus manos son bendecidos. Vemos, por tanto, que si una persona iracunda entrega su alma al gran Alfarero, Él es capaz de transformarla para ser un instrumento de bendición en lugar de maldición. Shimón y Leví tuvieron la misma oportunidad. Shimón eligió el camino de pecado y no se arrepintió. Por eso no obtuvo una bendición final. Leví se arrepintió de su pecado y se adhirió al Eterno. Por eso tuvo una bendición muy grande al final. La tribu de Shimón se perdió entre las naciones, la tribu de Leví está todavía en el pueblo judío.

33:11b “quebranta los lomos de los que se levantan contra él y de los que lo odian, para que no se levanten más.” (LBLA) – Los Macabeos, que se levantaron contra las fuerzas griegas de Siria durante el segundo siglo antes de la Era Común, fueron levitas. Los griegos no lograron derrotarlos y se estableció la dinastía Jashmonea, que luego duró hasta la invasión romana.

33:12 “De Binyamín, dijo: Habite el amado de HaShem en seguridad junto a aquel que le protege todo el día, y entre cuyos hombros mora.”  – Binyamín, hijo de Rajel, es llamado “el amado”. Fue el único hijo de Israel que nació en la Tierra de Israel. También fue el único que no estaba en el complot de vender a Yosef, su hermano. Por esto, el lugar del templo fue establecido en el territorio Binyamín. Esta bendición incluye una alusión a los tres templos:

  1. .. en seguridad – el primer templo.
  2. le protege todo el día – el segundo templo.
  3. entre cuyos hombros mora – el tercer templo.

Dos grandes personajes han salido de Binyamín, el rey Shaúl. Binyamín tiene una bendición para ser protegido de una manera especial. Él necesitaba de esta bendición en el momento cuando su tribu estaba a punto de ser exterminada dentro del pueblo, según está narrado en Jueces 21. La tribu de Binyamín está todavía en el pueblo judío.

Tercera aliyá, 33:13-17

33:13-16 “Y de Yosef, dijo: Bendita del Eterno sea su tierra, con lo mejor… lo mejor… lo mejor… los mejores… lo mejor… lo escogido… lo mejor.” – Por haber sido el salvador de los hijos de Israel, Yosef recibió el mejor territorio de la tierra. Cosechó lo que había sembrado.

33:17 “Su majestad es como la del primogénito del toro, y sus cuernos son los cuernos del búfalo; con ellos empujará a los pueblos, todos juntos, hasta los confines de la tierra. Tales son los diez millares de Efrayim, y tales los millares de Menashé.”  – Aquí se habla del primer líder de la nación después de Moshé, Yehoshúa, que era majestuoso y poderoso como el primogénito del toro, para poder conquistar a los pueblos de la tierra prometida. El búfalo hace referencia a Gidón, que logró traer grandes victorias a Israel.

Este texto también hace referencia a las dos tribus Efrayim y Menashé que eran los líderes de las diez tribus que fueron desterrados y sembrados entre todas las naciones del mundo, hasta los confines de la tierra. Ellos representan a los hijos de Israel que son comparados con la arena del mar que no se puede contar, cf. Oseas 1:10.

Cuarta aliyá, 33:18-21

33:18-19 “Y de Zevulún, dijo: Alégrate, Zevulún, en tus salidas e Yisajar, en tus tiendas. Llamarán a los pueblos al monte; allí ofrecerán sacrificios de justicia, pues disfrutarán de la abundancia de los mares, y de los tesoros escondidos en la arena.”  – Aquí hay un ejemplo hermoso de fraternidad entre dos hermanos. Las dos tribus Zevulún e Yisajar están colaborando en la obra del Eterno. Los dos estaban viviendo cerca del mar, cf. Génesis 49:13, y Zevulún se alegraba tanto en sus empresas de pesca y demás cosas para poder sostener a Yisajar cuando estaba estudiando la Torá en sus tiendas. Si no fuera por Zevulún, Yisajar nunca podría dedicarse al estudio de esta manera. Zevulún era menor que Yisajar, pero en este texto es mencionado primero por causa de su amor práctico para sostener a su hermano en sus estudios. Ese mérito le coloca por encima de su hermano mayor. Estos dos estaban trabajando juntos para la extensión de la Torá. El uno necesitaba al otro. Zevulún salió y contó a los gentiles acerca de la fe de Israel y los invitó a venir a visitar a Israel. Yisajar se dedicó a estudiar y enseñar la Torá para que Israel y los gentiles que se juntaran con ellos pudiera servir al Eterno de manera correcta.

 

Según Rashí, los de Yisajar contribuyeron con 200 personas para el gran Sanedrín a lo largo de la historia de Israel, como está escrito en 1 Crónicas 12:32-33:

 

“De los hijos de Yisajar, expertos en discernir los tiempos, con conocimiento de lo que Israel debía hacer, sus jefes eran doscientos; y todos sus parientes estaban bajo sus órdenes. De Zevulún había cincuenta mil que salieron con el ejército, que podían ponerse en orden de batalla con toda clase de armas de guerra y que ayudaron (a David) sin doblez de corazón.”

 

Necesitamos entre nosotros estas dos clases de personas. Algunos están trabajando con las empresas, dando un apoyo práctico y económico a los que se dedican a la oración y la difusión de la Torá para que no falte la revelación divina en ningún momento. Sin el apoyo de Zevulún, Yisajar no podría estudiar la Torá. Y sin el apoyo de Yisajar, Zevulún no tendría acceso a la revelación de las cosas divinas. ¡Bendito sea el Eterno por esta hermosa colaboración!

 

“disfrutarán de la abundancia de los mares, y de los tesoros escondidos en la arena” – La arena del mar son los descendientes de Avraham y Yaakov que perdieron su identidad israelita y están esparcidos entre las naciones. Hay tesoros entre ellos. Estos tesoros, que son personas estudiosas de la Torá y hábiles en sus empresas, se están levantando desde el fondo del mar en este tiempo y serán de mucha bendición para Israel..

 

33:20-21 “Y de Gad, dijo: Bendito el que ensancha a Gad; se echa como león, y desgarra el brazo y también la coronilla. Entonces reservó para sí la primera parte, pues allí la porción de gobernante le estaba reservada. Y él vino con los jefes del pueblo; ejecutó la justicia de HaShem, y sus ordenanzas con Israel.”  – Gad recibió su territorio en el lado este del río Yardén, junto con Reuvén y la media tribu de Menashé. Ese territorio estaba sufriendo la amenaza constante de las invasiones enemigas. Por esta causa, Gad necesitaba una bendición especial para poder resistir. Este texto muestra que él era tan poderoso que podía cortar tanto el brazo como la cabeza de su enemigo en un solo golpe. Además la tribu de Gad recibió la honra de estar en la primera fila durante la conquista de la tierra, junto con Yehoshúa, cf. Deuteronomio 3.

 

Quinta aliyá, 33:22-26

 

33:22 “Y de Dan, dijo: Dan es cachorro de león que salta desde Bashán.”  – Las tribus que son comparadas con un león son aquellas que tendrían su territorio como fronteras junto a los enemigos. Pero Dan es mencionado como un pequeño “cachorro de león”. Necesita una ayuda especial por parte del Eterno para poder resistir al enemigo.

 

33:23 “Y de Naftalí, dijo: Naftalí, colmado de favores, y lleno de la bendición de HaShem, toma posesión del mar y del sur.”  – Naftalí recibió su porción junto al mar de Kineret, el mar de Galil. Allí tendría muchas riquezas por la pesca. Además el valle de Kineret es conocido por sus buenos frutos.

 

33:24-25 “Y de Asher, dijo: Bendito en hijos es Asher; sea favorecido por sus hermanos, y moje su pie en aceite. De hierro y de bronce serán tus cerrojos, y tan largo como tus días es tu fuerza.”  – Asher fue bendito con hijos. Él creció con 11 900 personas entre dos censos en el desierto. Muchas de las hijas de Asher fueron muy bellas y varias de ellas se casaron con sacerdotes y luego con la familia real davídica.

 

“moje su pie en aceite” – El territorio de Asher tenía muchos olivos.

 

Sexta aliyá, 33:27-29

 

33:26, 28 “Yeshurún… Israel… Yaakov” – Aquí encontramos los tres nombres del pueblo. Cada uno de estos nombres representa un nivel de espiritualidad diferente. Yeshurún es el más alto.

 

33:27 “El eterno Dios es tu refugio, y debajo están los brazos del mundo. Él echó al enemigo delante de ti, y dijo: “¡Destruye!”” – Según Rashí, los brazos del mundo eran los dos reyes Sijón y Og, que fueron el poder y la fuerza del mundo de entonces. Según el Talmud,[3] los brazos del mundo, en hebreo zeroot olam, se refieren a los brazos del Eterno.

 

33:29 “Dichoso tú, Israel. ¿Quién como tú, pueblo salvado por HaShem? Él es escudo de tu ayuda, y espada de tu gloria. Tus enemigos simularán someterse ante ti, y tú hollarás sus lugares altos.”  – Este es el final de la historia larga del pueblo de Israel. Finalmente habrá victoria eterna sobre los enemigos.

 

Séptima aliyá, 34:1-12

 

34:1-2 “Y subió Moshé desde la llanura de Moav al monte Nevo, a la cumbre del Pisgá, que está frente a Yerijó, y HaShem le mostró toda la tierra: Gilad hasta Dan, todo Naftalí, la tierra de Efrayim y de Menashé, toda la tierra de Yehudá hasta el mar Occidental” – Por medio de los nombres de las tribus el Eterno mostró a Moshé toda la tierra prometida a los padres. Así que él ya supo de antemano dónde estaría cada tribu más adelante, incluso que la tribu de Dan iba a conquistar un territorio en el norte, cf. Jueces 18.

 

34:3       “el Neguev y la llanura del valle de Yerijó, la ciudad de las palmeras, hasta Tsoar.”  – Tsoar significa “insignificante”. HaShem le mostró a Moshé todo, hasta lo más insignificante de la geografía. Según Rashí, también le mostró los acontecimientos futuros en los diferentes lugares de la tierra de Israel hasta el momento de la resurrección.

 

34:6 “Y Él lo enterró en el valle, en la tierra de Moav, frente a Beit-Peor; pero nadie sabe hasta hoy el lugar de su sepultura.”

 

Al no mostrar a los hombres donde estaba el lugar de su sepultura el Eterno evitó que el pueblo fuera a implorar el supuesto “espíritu de Moshé” junto a su tumba, como se está haciendo con otros sabios de la historia de Israel. Lamentablemente es una práctica muy popular entre los judíos.

 

Hay una discusión en el Talmud[4] sobre los versículos 5-12, si fueron escritos por Yehoshúa, después de la muerte de Moshé, o si fueron dictados por HaShem directamente a Moshé, como el resto del rollo de la Torá, como está escrito en Deuteronomio 31:24:

 

“Y sucedió que cuando Moshé terminó de escribir las palabras de esta Torá en un libro, hasta su conclusión”

 

No hubiera sido difícil para Moshé escribir estas palabras de la misma manera como las anteriores, por el dictado del Eterno.

 

“frente a Beit-Peor” – Moshé fue sepultado en frente del lugar donde los hijos de Israel pecaron con las hijas de Moav, cf. Números 25. Esto nos enseña que el pueblo recibió el perdón de ese pecado. Cada vez que el Eterno ve ese lugar se acuerda del pecado, pero al mismo tiempo se acuerda de aquél Moshé.

 

34:7 “Aunque Moshé tenía ciento veinte años cuando murió, no se habían apagado sus ojos, ni había perdido su vigor.”  – Según la tradición Moshé murió en el día de su 120 cumpleaños el shabat el 7 de adar del año 2488.

 

34:9 “Y Yehoshúa, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moshé había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le escucharon e hicieron tal como HaShem había mandado a Moshé.”  – La imposición de manos tiene dos funciones principales, transmisión e instalación. Cuando Yehoshúa fue instalado en su ministerio, también recibió la transmisión del espíritu de sabiduría, por medio del cual podía dirigir al pueblo después de la muerte de Moshé.

 

34:10-12 “Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moshé, a quien haya conocido HaShem cara a cara en todas las señales y los milagros que le envió HaShem a hacer en tierra de Egipto a Faraón, y a todos sus siervos, y a toda su tierra, y por la mano poderosa y por todos los hechos grandiosos y terribles que Moshé realizó ante los ojos de todo Israel

 

“Israel” – Esta es la última palabra de la Torá. En Bereshit 1:1 la Torá empieza con la letra Bet, que significa una casa, y en Devarim 34:12 termina con Israel, que es la novia que va a habitar en esa casa que fue preparada desde la fundación del mundo.

 

La última palabra de la Torá es Israel. Esto nos enseña que Israel tendrá la última palabra en la historia del mundo.

 

¡BARUJ HASHEM!

 

La Torá de HaShem es perfecta, que restaura el alma.

El testimonio de HaShem es seguro, que hace sabio al sencillo.

Los preceptos de HaShem son rectos, que alegran el corazón.

El mandamiento de HaShem es puro, que alumbra los ojos.

El temor de HaShem es limpio, que permanece para siempre.

Los juicios de HaShem son verdaderos, todos ellos justos; deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, más dulces que la miel y que el destilar del panal.

Además, tu siervo es amonestado por ellos; en guardarlos hay gran recompensa.

 

Salmo 19:7-11

[1]       Avodá Zará 2b.

[2]       Rosh HaShaná 32b.

[3]       Jagigá 12b.

[4]       Bavá Batrá 15a.

Parashá 53 Haazinu

י״א בתשרי ה׳תשע״ו (September 24, 2015) por  
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53 haazinu

Parashá 53 Haazinu

Deuteronomio 32:1-52

Aliyás de la Torá:

  1. 32:1-6
  2. 32:7-12
  3. 32:13-18
  4. 32:19-28
  5. 32:29-39
  6. 32:40-43
  7. 32:44-52
  8. Maftir: 32:48-52

Haftará: 2 Samuel 22:1-51

Haazinu

Significa “prestad oído”.

Comentarios

Primera aliyá, 32:1-6

Este cántico de Moshé está hablando de toda la historia de Israel desde el principio hasta el final. Podríamos resumir su contenido según las seis primeras lecturas:

1-6             El Nombre y la obra de HaShem por el mundo y por Israel.

7-12           El origen de Israel.

13-18         La prosperidad y la rebelion de Israel.

19-26         La pérdida de Israel después de su rebelion.

29-39         La dispersión de Israel entre las naciones.

40-43         La salvación de Israel y su influencia mundial.

1-6 El Nombre y la obra de HaShem por el mundo y por Israel

32:1           “Prestad atención, oh cielos, y dejadme hablar; y escuche la tierra las palabras de mi boca.” – Los cielos y la tierra son dos testigos contra Israel, cf. 30:19; 31:28, porque han documentado toda su historia. Realmente son tres testigos, porque la palabra hebrea para cielos, shamayim, está escrita de forma dual, es decir se trata de un par de cielos. La historia de Israel está escrita tanto en los cielos como en la tierra. Estos dos o tres testigos serán los primero en “tirar piedras” contra Israel si comete infidelidad contra el pacto, cf. Deuteronomio 11:17; 17:7. HaShem tiene que crear nuevos cielos y nueva tierra después del milenio, para que estos dos o tres testigos no sigan hablando en contra de Israel, recordando su historia pecaminosa.

En Isaías 65:17-18 está escrito:

“Pues he aquí, yo creo cielos nuevos y una tierra nueva, y no serán recordadas las cosas primeras ni vendrán a la memoria. Pero gozaos y regocijaos para siempre en lo que yo voy a crear; porque he aquí, voy a crear a Yerushalayim para regocijo, y a su pueblo para júbilo.”

Los cielos y la tierra son tomados como testigos por causa de su firmeza, cf. Jeremías 31:35-37. El rollo de la Torá puede ser quemado, pero no las estrellas ni las piedras. Son testigos muy firmes.

Moshé mencionó primero los cielos y luego la tierra. Esto nos enseña que él estaba más cerca del cielo que de la tierra.

32:2           “Caiga como la lluvia mi enseñanza, y destile como el rocío mi discurso, como llovizna sobre el verde prado y como aguacero sobre la hierba.” – La lluvia representa la Torá Escrita, que viene directamente del cielo en cantidades que se pueden medir. El rocío puede representar la halajá,[1] que viene de la tierra, de los hombres, es flexible y no tiene límites al ir cambiando según las necesidades de cada generación.

Hay 42 versículos en esta canción a partir del versículo 2. Estos 42 versículos corresponden al Nombre grande de HaShem con 42 letras, mencionado en el Talmud.[2] Según R. Munk,[3] cada versículo explica uno de los misterios de ese Nombre.

32:3           “Porque yo proclamo el nombre de HaShem; atribuid grandeza a nuestro Dios.” – A base de este versículo el Talmud[4] ha establecido la norma de no leer o estudiar la Torá sin hacer una bendición previa. Este texto también nos exhorta a bendecir a Dios cuando alguien está proclamando el Nombre de HaShem. Por esta razón, cuando alguien está pronunciando una bendición y menciona el Nombre, los que lo oyen contestan: “Baruj Hu u-varuj Shemó”, “Bendito es Él y bendito es Su Nombre”. Cuando oyeron la pronunciación del Nombre en el segundo templo, contestaron con la bendición: “Baruj Shem kevod Maljutó le-olam va-ed”, “Bendito sea el Nombre glorioso de Su Reino por siempre jamás”.

También existe el deber de bendecir al Eterno después de haber leído la Torá en la sinagoga. La bendición después de la lectura de la Torá viene del mandamiento de bendecir al Eterno después de haber comido, cf. Deuteronomio 8:10. La Torá es la comida del alma y HaShem merece una bendición después de que nos hayamos saciado con su Torá.

32:4           “¡La Roca! Su obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; Dios de fidelidad y sin injusticia, justo y recto es Él.” – HaShem es comparado con una roca. Esto nos habla de firmeza, fuerza, peso, algo inmovible y algo seguro. Cinco veces aparece esta palabra en esta canción en referencia al Eterno, cf. 4, 15, 18, 30, 31.

Según la costumbre judía, el versículo 32:4 es recitado en tiempos de luto, junto con Jeremías 32:19 que dice:

“grande en consejo y poderoso en obras, cuyos ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno conforme a sus caminos y conforme al fruto de sus obras.”

32:5           “La corrupción no es suya, la deficiencia es de sus hijos, una generación perversa y torcida.[5]” – La corrupción no es de HaShem, sino de sus hijos. Hay una discusión en el Talmud[6] si pueden llamarse hijos de HaShem los que son corrompidos.

32:6           “¿Así pagáis a HaShem, oh pueblo insensato e ignorante? ¿No es Él tu padre que te compró? El te hizo y te estableció.” – HaShem sigue llamándose Padre incluso de los hijos perversos, cf. 32:19.

Si un israelita peca, no deja de ser hijo de HaShem, y siempre hay un camino de vuelta. Pero si sigue en el pecado sin arrepentirse, con el tiempo perderá el derecho de ser hijo, por haber elegido voluntariamente ese camino.

Segunda aliyá, 32:7-12

7-12 El origen de Israel

32:7           “Acuérdate de los días de antaño; considera los años de todas las generaciones. Pregunta a tu padre, y él te lo hará saber; a tus ancianos, y ellos te lo dirán.” – Este versículo, junto con el texto de Deuteronomio 17:8-13, son la base para la autoridad de los jueces dentro del pueblo judío. Según Rashí, el padre se refiere a los profetas, que son llamados padres, cf. 2 Reyes 2:12.

Najmánides enseña que este versículo habla de dos divisiones del tiempo, los días de antaño y los años de todas las generaciones. Los días de antaño hacen referencia a los seis días de la creación de todas las cosas y los años de todas las generaciones hacen referencia al tiempo transcurrido desde Adam en adelante. Partiendo desde el primero de los seis días de la creación, el universo tiene unos 15 mil millones de años porque el tiempo de creación de cada uno de los seis días se ha dilatado por la expansión del universo desde entonces. Si calculamos los años, según las Escrituras, desde Adam en adelante, estamos acercándonos al año 6000. En el año 6001 empezará.

32:8           “Cuando el Altísimo dio a las naciones su herencia, cuando separó los hijos del hombre, fijó los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel.” – Se puede entender este versículo como que las fronteras de las naciones fueron fijadas según la cantidad de israelitas. Las fronteras de Israel han sido reservadas y reveladas a los profetas del pueblo de Israel. Todavía Israel no ha llegado a tener todo el territorio que el Eterno ha prometido. Las promesas quedan por cumplirse. Los límites prometidos a Avraham fueron fijados según la cantidad de hijos de Israel que van a poblar esa área durante el reino mesiánico, cf. Génesis 12:7; 15:18-21; Éxodo 23:31; Números 34:2ss; Deuteronomio 11:24; 34:4; 1 Reyes 4:21;

32:10 “Lo encontró en tierra desierta, en la horrenda soledad de un desierto; lo rodeó, le dio discernimiento, lo guardó como a la pupila de sus ojos.” – Esto es una referencia al momento del encuentro entre Dios e Israel en el desierto, especialmente en Sinai. Allí el pueblo fue rodeado y obtuvo conocimiento al entrar en el pacto con el Eterno.

Israel es la pupila del ojo del Eterno de forma alegórica, porque el Eterno no tiene cuerpo. El texto dice literalmente “la pupila de su ojo”. El ojo es el lugar más sensible del cuerpo humano y lo que más se protege. Si alguien intenta tocar la pupila del ojo de HaShem será severamente castigado.

En el Salmo 17:8 está escrito:

“Guárdame como a la pupila de un ojo; escóndeme a la sombra de tus alas”

En Zacarías 2:8-9 está escrito:

“Porque así dice HaShem de los ejércitos, cuya gloria me ha enviado contra las naciones que os despojaron, porque el que os toca, toca la pupila de su ojo. He aquí, alzaré mi mano contra ellas, y serán despojo para sus esclavos. Entonces sabréis que HaShem de los ejércitos me ha enviado.”

En Proverbios 7:2 está escrito:

“Guarda mis mandamientos y vivirás, y mi Torá como la pupila de tus ojos.”

Tercera aliyá, 32:13-18

13-18 La prosperidad y rebelion de Israel

32:13 “Lo hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra, y comió el producto del campo; le hizo gustar miel de la peña, y aceite del pedernal” – Aquí se refiere a la tierra de Israel que es vista como el lugar más alto del planeta. Por eso nunca se habla de bajar a Israel, sino siempre subir. Hacer aliyá, “subida”, es la forma hebrea de hablar de inmigración a la Tierra de Israel.

La miel de la peña puede ser entendida como la dulzura de los frutos que crecen en las rocas. Por causa del sol que calienta la roca los frutos a su lado son más dulces que los otros. Rashí dice que las tortas de higos son comparadas con piedras y la miel de esas tortas es muy dulce.

Según Rashí, el aceite del pedernal es una referencia a los olivos de Gush Jalav, una población en el Galil (Galilea) que, según el Talmud,[7] producía muchísimo aceite de oliva.

32:14 “cuajada de vacas y leche de ovejas, con grosura de corderos, y carneros de raza de Bashán y machos cabríos, con lo mejor del trigo; y de la sangre de uvas bebiste vino.” – Esto habla del tiempo del rey Shelomó en adelante, cf. 1 Reyes 5:2-3; Amós 6:4, 6. Los animales de Bashán eran muy gordos. Bashán es el área norte de Israel al oriente del río Yardén.

32:15 “Pero Yeshurún engordó y dio coces (has engordado, estás cebado y rollizo); entonces abandonó a Dios que lo hizo, y menospreció a la Roca de su salvación” – Es la primera vez que aparece la palabra Yeshurún en las Escrituras. Es uno de los nombres de Israel. Según el R. Ibn Ezrá viene de yashar que significa “recto”. Hay tres niveles de espiritualidad en los tres nombres de Israel. Yaakov – Israel – Yeshurún, cf. 33:26, 28. Yeshurún es el más alto. El Talmud[8] dice que el nombre Yeshurún estaba grabado junto con las doce tribus en las piedras preciosas del pectoral del juicio del Sumo Sacerdote.

Este texto habla de la rebelion que hubo en el pueblo al final del reino salomónico y después de la división del reino. La prosperidad causó justamente lo que la Torá había advertido. Se olvidaron de HaShem en sus riquezas y la cosa iba para abajo, tal como lo había dicho HaShem, cf. Deuteronomio 8

Cuarta aliyá, 32:19-28

19-26 La pérdida de Israel después de su rebelion

32:20 “Entonces Él dijo: “Esconderé de ellos mi rostro, veré cuál será su fin; porque son una generación perversa, hijos en los cuales no hay fidelidad.” – Aquí empieza el tiempo de pérdida para Israel. Najmánides destaca el hecho de que Moshé hasta ahora ha hablado en su propio nombre, y que a partir de ahora en el Nombre de HaShem.

32:21 “Ellos me han provocado a celo con lo que no es Dios; me han irritado con sus ídolos. Yo, pues, los provocaré a celos con los que no son un pueblo; los irritaré con una nación insensata.” – Como los hijos de Israel tomaron como sus dioses los que no eran Dios, en hebreo lo-El, HaShem toma un pueblo que no es pueblo, (en hebreo lo-am). En el nivel peshat, simple, significa que Israel iba a ser maltratado por un pueblo que no es considerado como pueblo. Según Rashí, se refiere a los cashdim (caldeos) y Esav (romanos). Los caldeos son el mismo pueblo que los babilonios, los habitantes de la antigua Caldea, el país de Babilonia. Ese imperio destruyó el primer templo. Según Najmánides, los cashdim no constituían una nación en su inicio, pero Dios los engrandeció con el fin de utilizarlos para conquistar y dominar el mundo. Gur Aryé dice que los cashdim no tenían importancia intrínseca porque no poseían ni escritura ni lenguaje propios, cf. Meguilá 13b, y, por ello, no formaban parte de las setenta naciones primordiales. Un descendiente de Esav fundó Roma. Los romanos destruyeron el segundo templo. Gur Aryé se basa en el Talmud[9] para decir que Edom tampoco es considerada una nación en sí misma, porque originalmente tampoco tenían ni escritura ni lenguaje propios.

32:26 “Yo hubiera dicho: ‘Los dispersaré, borraré la memoria de ellos de entre los hombres’” – Según Najmánides, las palabras “los dispersaré” se refiere a las diez tribus, y la frase “borraré la memoria de ellos” se refiere a las dos tribus. Sin embargo, por los méritos de los padres los judíos fueron salvos de esta sentencia.

 

32:27 “si no fuera porque la furia del enemigo se ha acumulado, no sea que falseen sus adversarios, no sea que dijeran: ‘Nuestra mano ha triunfado, y no es HaShem el que ha hecho todo esto.’” – Si no hubiera sido por el honor del Nombre de HaShem y por los méritos de los padres, las doce tribus hubieran sido eliminadas. Pero HaShem tiene un plan de restauración, no sólo para los judíos, sino para todas las doce tribus.

 

El mismo argumento, de lo que dirán los enemigos contra el Eterno, fue usado por Moshé en su intercesión a favor de Israel, cf. Números 14:13-16; Deuteronomio 9:28; Ezequiel 36:20-23.

 

32:28 “Porque son una nación privada de consejo, y no hay en ellos discernimiento.” – Los hijos de Israel son llamados ignorantes cuando no toman en serio la Torá para ponerla en práctica. La gran mayoría de los hijos de Israel no ha hecho caso de la Torá a lo largo de la historia, y por eso es un pueblo privado de consejo y falto de discernimiento.

 

Quinta aliyá, 32:29-39

 

29-39 La dispersión de Israel entre las naciones

 

32:35 “Mía es la venganza y la retribución; a su tiempo el pie de ellos resbalará, porque el día de su calamidad está cerca, ya se apresura lo que les está preparado.” – La venganza es solamente de Dios. Ningún hombre puede tomar la venganza en sus propias manos. El hombre puede defenderse pero nunca vengarse. Si una persona quiere vengarse privadamente está tomando el lugar de Dios. Él tiene el papel de juzgar a cada uno según sus obras. Él es el Juez Supremo, no nosotros.

 

Sin embargo, Él puede delegar su autoridad a los hombres, de manera que las autoridades tienen, no solamente el derecho, sino también la obligación de ejecutar la venganza de Dios sobre los pecadores, cuando sus pecados están al descubierto.

 

32:36 “Cuando HaShem juzgará a su pueblo Él reconsiderará acerca de sus siervos, cuando vea que la mano del enemigo progresa, y que nadie dirija ni ayude.” – A partir de este momento empieza el proceso de restauración del pueblo agobiado por los enemigos y las maldiciones por causa de sus pecados.

 

32:38a “los que comían la grosura de sus sacrificios, y bebían el vino de su libación” – Este versículo es la base para la prohibición talmúdica[10] de usar el vino de los gentiles para el culto, e incluso la prohibición rabínica de beber vino producido o manejado por los gentiles.

 

32:39b “Yo hago morir y hago vivir” – Aquí hay otro texto en la Torá de Moshé que habla de la resurrección de los muertos. Otros textos del Tanaj que hablan de la resurrección son Génesis 22:5; Éxodo 3:15 (ver Mateo 22:31-32); Deuteronomio 31:16; 1 Samuel 2:6; 2 Reyes 5:7; Salmo 16:10; 49:15; 73:24; Job 19:25-27; Isaías 25:8; 26:19; 53:12; Daniel 12:2; Ezequiel 37:1-14; Oseas 6:2; 13:14.

 

Este contexto nos enseña que la resurrección va a suceder en relación con la última guerra contra Israel.

 

Sexta aliyá, 32:40-43

 

40-43 La salvación de Israel y su influencia mundial

 

32:40-43 “Ciertamente, alzo a los cielos mi mano, y digo: “Como que vivo yo para siempre, cuando afile mi espada flameante y mi mano empuñe la justicia, me vengaré de mis adversarios y daré el pago a los que me aborrecen. Embriagaré mis saetas con sangre, y mi espada se hartará de carne, a causa de la sangre de muertos y cautivos, a causa de la primera de las brechas del enemigo.” Regocijaos, naciones, con su pueblo, porque Él vengará la sangre de sus siervos; traerá venganza sobre sus adversarios, y hará expiación por su tierra, su pueblo.” – Aquí se habla de la última guerra contra. Este texto concuerda con Zacarías 14

 

En Zacarías 14:1-15 está escrito:

 

“He aquí, viene el día de HaShem cuando serán repartidos tus despojos en medio de ti. Y yo reuniré a todas las naciones en batalla contra Yerushalayim; y será tomada la ciudad y serán saqueadas las casas y violadas las mujeres; la mitad de la ciudad será desterrada, pero el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Entonces saldrá HaShem y peleará contra aquellas naciones, como cuando Él peleó el día de la batalla. Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Yerushalayim, al oriente; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidente, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de mis montes, porque el valle de los montes llegará hasta Atsel; huiréis tal como huisteis a causa del terremoto en los días de Uziá, rey de Yehudá. Y vendrá HaShem mi Dios, y todos los santos con Él. Y sucederá que en aquel día no habrá luz; las luminarias se oscurecerán. Será un día único, conocido sólo de HaShem, ni día ni noche; y sucederá que a la hora de la tarde habrá luz. En aquel día sucederá que brotarán aguas vivas de Yerushalayim, una mitad hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental, será lo mismo en verano que en invierno. Y HaShem será rey sobre toda la tierra; aquel día HaShem será uno, y uno su nombre. Toda la tierra se volverá como una llanura desde Gueva hasta Rimón, al sur de Yerushalayim; pero ésta se levantará y será habitada en su lugar desde la puerta de Binyamín hasta el lugar de la puerta Primera, hasta la puerta del Angulo, y desde la torre de Jananel hasta los lagares del rey. Y habitarán en ella y no habrá más maldición; y Yerushalayim habitará en seguridad.

Esta será la plaga con que HaShem herirá a todos los pueblos que han hecho guerra contra Yerushalayim: se pudrirá su carne estando ellos aún de pie, y se pudrirán sus ojos en sus cuencas, y su lengua se pudrirá en su boca. Y sucederá aquel día que habrá entre ellos un gran pánico de HaShem; y cada uno agarrará la mano de su prójimo, y levantará su mano contra la mano de su prójimo. También Yehudá peleará en Yerushalayim; y se amontonarán las riquezas de todas las naciones circunvecinas: oro, plata y vestidos en gran abundancia. Como aquella plaga así será la plaga del caballo, del mulo, del camello, del asno y de todos los animales que haya en aquellos campamentos.”

 

 

En Zacarías 14:16-21 está escrito:

 

“Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Yerushalayim subirán de año en año para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de las Cabañas. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Yerushalayim para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos. Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos no habrá lluvia; será la plaga con la cual HaShem herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Cabañas. Este será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Cabañas. En aquel día estará grabado en los cascabeles de los caballos: SANTIDAD A HASHEM. Y serán las ollas en la casa de HaShem como los tazones delante del altar. Y toda olla en Yerushalayim y en Yehudá será consagrada a HaShem de los ejércitos; todos los que ofrezcan sacrificios vendrán y tomarán de ellas y en ellas cocerán; y no habrá más mercader en la casa de HaShem de los ejércitos en aquel día.”

 

Séptima aliyá, 32:44-52

 

32:47 “Porque no es cosa vana para vosotros; ciertamente es vuestra vida. Por esta palabra prolongaréis vuestros días en la tierra adonde vosotros vais, cruzando el Yardén a fin de poseerla.” – Ninguna parte de la Torá carece de significado. Todo es importante. Al poner en práctica la Torá hay una vida bendecida en este mundo y vida eterna en el mundo por venir.

 

32:52 “Por tanto, sólo de lejos verás la tierra, pero allí no entrarás, a la tierra que doy a los hijos de Israel.” – Moshé imploró tanto a HaShem que le quitara la sentencia y le dejara entrar en la tierra. Pero HaShem dijo que no.

[1]       Leyes prácticas de aplicación de la Torá Escrita en las diferentes situaciones del pueblo de Israel a lo largo de la historia, también llamada torá oral.

[2]       Kidushín 71a.

[3]       La Voz de la Torá.

[4]       Berajot 21a.

[5]       Así entiende Rashí y el Targum de Onkelós el texto hebreo.

[6]       Kidushín 36a.

[7]       Menajot 85b.

[8]       Yoma 73b.

[9]       Avodá Zará 10a.

[10]      Avodá Zará 29b.

Parashá 52 VaYelej

י״א בתשרי ה׳תשע״ו (September 24, 2015) por  
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52 Parashá VaYelej Parashá 52 VaYelej

Deuteronomio 31:1-30

 

Aliyás de la Torá (los años que se lee por separado):

  1. 31:1-3
  2. 31:4-6
  3. 31:7-9
  4. 31:10-13
  5. 31:14-19
  6. 31:20-24
  7. 31:25-30
  8. Maftir: 31:28-30

Haftará: Oseas 14:2-10; Miqueas 7:18-20; Joel 2:15-27

VaYelej

Significa “y fue”.

Comentarios

Primera aliyá, 31:1-3

31:2 “Hoy tengo ciento veinte años; ya no puedo ir ni venir, y HaShem me ha dicho: “No pasarás este Yardén.” ” – Según el Talmud,[1] este fue el 7 de adar, el día del cumpleaños de Moshé. Ahora había llegado el momento de su muerte. Por eso primero se despide del pueblo, cf. v. 1-6, después les presenta a Yehoshúa, su sucesor, cf. v. 7-8, y finalmente, les ordena hacer una lectura pública, de la Torá, cada año sabático, cf. v. 9-13.

31:3a “HaShem tu Dios pasará delante de ti; Él destruirá estas naciones delante de ti y las desalojarás.” – Según los descubrimientos arqueológicos en Yerijó (Jericó), de los años alrededor de 1400 a.EC, había habido plagas en la tierra de Kenáan que causaron que la población fuese diezmada. Esto sucedió justo antes de la conquista de los hijos de Israel. De esta manera vemos como el Eterno pasó delante de ellos, destruyendo gran parte de la población de las siete naciones.

Segunda aliyá, 31:4-6

31:6 “Sed firmes y valientes, no temáis ni os aterroricéis ante ellos, porque HaShem tu Dios es el que va contigo; no dejará que te sueltes ni te desamparará.” – El temor es eliminado por la certeza de que el Eterno está conmigo, como está escrito en el Salmo 23:4a:

“Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo”

Tercera aliyá, 31:7-9

31:6-7 “Sed firmes… sé firme” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “firme” es jazak,[2] que significa “fuerte”, “firme”, “duro”, “violento”, “poderoso”. La firmeza es una fuerza de resistencia interior que permite al hombre no desanimarse y echarse para atrás en los momentos de crisis. La firmeza es necesaria para poder cumplir los mandamientos en momentos de oposición. La firmeza es necesaria para poder vencer en los momentos de ataque. Cuando hay tentación para sentirse desanimado es importante mantener la firmeza para poder seguir adelante y ver la mano sobrenatural del Eterno.

31:8        “HaShem irá delante de ti; Él estará contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te acobardes.” – Yehoshúa necesitaba ser afirmado para que tuviera plena convicción de la presencia e intervención divina en su misión. Su confianza no podía estar puesta en sí mismo, sino en el Eterno.

31:9 “Y escribió Moshé esta Torá y la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de HaShem, y a todos los ancianos de Israel.” – El midrash[3] cuenta:

“La víspera del siete de adar, día de la muerte de Moshé, éste escuchó una voz celestial anunciándole su próxima muerte. De inmediato se puso a escribir trece copias de las Torá de forma milagrosa; escribió doce para las doce tribus, y una que depositó en el Arca Sagrada, para que si alguno se tomaba la libertad de falsificarla se pudiera siempre consultar, y que permanecería intacta. Moshé pensó además: si yo me ocupo todo el día de la Torá, el ángel de la muerte no tendrá poder sobre mí. Pero el sol resplandeció hasta que Moshé hubo terminado su trabajo.”

Lo más probable que esto sea una exageración, como en muchos de los midrashim, pero esto nos muestra el concepto de que la Torá fue entregada a las doce tribus de Israel, para que nadie dijera que sólo tiene que ser cumplida por la tribu de Leví. La Torá no fue dada para ser escondida en el arca solamente, o solamente para los hijos de Leví, sino para ser usada y leída todos los días y aplicada en la vida diaria de todo Israel. Querido lector, ¿estás leyendo la Torá todos los días?

“la dio a los sacerdotes… y a todos los ancianos de Israel” – La Torá no está en el cielo, cf. 30:12, está en las manos de los hombres. Ya no se puede añadir ni quitar nada. Los sacerdotes-levitas tienen la mayor responsabilidad de guardar y enseñar la Torá al pueblo. Luego cae la responsabilidad sobre los ancianos de todo Israel. Esto nos enseña también que la interpretación de la Torá no es un asunto privado, sino es importante consultar y escuchar la interpretación que los sabios de Israel han hecho a lo largo de la historia.

En Malaquías 2:4-7 está escrito:

“Entonces sabréis que os he enviado este mandamiento para que mi pacto siga con Leví -dice HaShem de los ejércitos. Mi pacto con él era de vida y paz, las cuales le di para que me reverenciara; y él me reverenció, y estaba lleno de temor ante mi nombre. La verdadera Torá estaba en su boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios; en paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a muchos de la iniquidad. Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el mensajero de HaShem de los ejércitos.”

Cuarta aliyá, 31:10-13

31:10-11 “Entonces Moshé les ordenó, diciendo: Al fin de cada siete años, durante el tiempo del año de la remisión de deudas, en la fiesta de las cabañas, cuando todo Israel venga a presentarse delante de HaShem tu Dios en el lugar que Él escoja, leerás esta Torá delante de todo Israel, a oídos de ellos.” – Rashí, enseña que el rey tenía que leer ante el pueblo desde el principio del libro de Devarim, Deuteronomio. El Talmud[4] dice que no se leía todo el libro, sino sólo extractos seleccionados, los textos 1:1 – 6:9; 11:13-21 y 14:22 – 28:69. El tema central de estos textos es el compromiso con el Eterno para cumplir sus mandamientos y mantenerse fiel al pacto y aceptar la recompensa y el castigo divinos.

La fiesta de las cabañas es una sombra profética del tiempo del reinado mesiánico, el milenio. En ese tiempo la Torá saldrá desde Yerushalayim no sólo a todo Israel, sino para todas las naciones, como está escrito en Isaías 2:2-4:

“Y acontecerá en los postreros días, que el monte de la casa de HaShem será establecido como cabeza de los montes; se alzará sobre los collados, y confluirán a él todas las naciones. Vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, subamos al monte de HaShem, a la casa del Dios de Yaakov; para que nos enseñe acerca de sus caminos, y andemos en sus sendas. Porque de Tsión saldrá la ley, y de Yerushalayim la palabra de HaShem. Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos. Forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.” cf. Miqueas 1:1-4.

En Isaías 42:4 está escrito:

“No se desanimará ni desfallecerá hasta que haya establecido en la tierra la justicia, y su Torá esperarán las costas.”

Estas enseñanzas de la Torá se harán a los líderes de todas las naciones en la fiesta de sucot, cuando estarán obligados a estar presentes en Yerushalayim de año en año, como está escrito en Zacarías 14:16-17:

“Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Yerushalayim subirán de año en año para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de las Cabañas. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Yerushalayim para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos.”

31:12 “Congrega al pueblo, hombres, mujeres y niños, y al forastero que está en tu ciudad, para que escuchen, aprendan a temer HaShem tu Dios, y cuiden de observar todas las palabras de esta Torá.” – También las mujeres y los niños necesita oír y ser instruidos en la Torá.

“tu forastero… y cuiden de observar todas las palabras de esta Torá” – Estos forasteros son los prosélitos, los que han hecho una conversión para ser judíos. Ellos tienen la obligación de vivir como judíos, cumpliendo todos los mandamientos de la Torá.

31:13 “Y sus hijos, que no la conocen, la oirán y aprenderán a temer a HaShem vuestro Dios, mientras viváis en la tierra adonde vosotros vais, cruzando al otro lado del Yardén para poseerla.” – El temor de HaShem es uno de los ingredientes más importantes en nuestra relación con Él. Ese temor es producido por la lectura de la Torá. Los hijos que escuchan cuando sus padres leen la Torá en su casa aprenderán a temer al Eterno, como también está escrito en el Salmo 78:5-7:

“Porque Él estableció un testimonio en Yaakov, y puso una Torá en Israel, la cual ordenó a nuestros padres que enseñaran a sus hijos; para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer; y éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos, para que ellos pusieran su confianza en Dios, y no se olvidaran de las obras de Dios, sino que guardaran sus mandamientos.”

Quinta aliyá, 31:14-19

31:14, 16 “tu muerte… vas a acostarte… y se levantará” – La muerte de un justo es vista como un sueño. El hecho de que la Torá use la expresión “y se levantará” justamente después del anuncio de la muerte de Moshé, es interpretado en el Talmud[5] como una referencia a la resurrección. Este es uno de los lugares donde la Torá habla de la resurrección de los muertos, cf. 32:39.

En Daniel 12:2 está escrito:

“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el desprecio eterno.”

31:17 “Y se encenderá mi ira contra él en aquel día; los abandonaré y esconderé mi rostro de ellos. Será consumido, y muchos males y tribulaciones vendrán sobre él, por lo que dirá en aquel día: “¿No será porque mi Dios no está en medio de mí que me han alcanzado estos males?”” – Esto se refiere al exilio babilónico.

 

31:18 “Pero ciertamente esconderé mi rostro en aquel día por todo el mal que habrá hecho, pues se volverá a otros dioses.” – Esto se refiere al exilio romano (edomita).

 

31:19 “Ahora pues, escribid este cántico para vosotros, y tú, enséñaselo a los hijos de Israel; ponlo en su boca, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel.” – Este cántico fue escrito como un testimonio contra los hijos de Israel para enseñarles la gravedad de la apostasía y la idolatría. Se encuentra en el capítulo 32. Es un cántico profético que revela la historia futura de Israel. El final es glorioso, con una victoria completa sobre los enemigos.

 

Sexta aliyá, 31:20-24

 

31:21 “Sucederá entonces que cuando muchos males y tribulaciones vengan sobre ellos, este cántico declarará contra ellos como testigo (pues no lo olvidarán los labios de sus descendientes); porque yo conozco el plan que ahora están urdiendo antes de que los traiga a la tierra que juré.” – Rashí interpreta esta palabra en referencia a toda la Torá, no sólo al cántico de Moshé. Según él, la Torá no será olvidada completamente de la descendencia de Israel.

 

Es posible que Moshé haya cantado esta canción basándose en la escala hebrea, y de esa manera esa escala fue enseñada a Israel para nunca más ser olvidada. Esta escala no ha sido olvidada por los descendientes de Israel. Por lo tanto, los que cantan las canciones de Tsión, deben aprender a utilizar la escala hebrea, que suena de la siguiente manera:

 

 

La canción popular Hava Naguila está construida a base de esta escala.

 

31:24 “Y sucedió que cuando Moshé terminó de escribir las palabras de esta Torá en un libro, hasta su conclusión” – Esto nos enseña que Moshé, ningún otro, escribió todo el texto de los cinco libros de Moshé, el Jumash, el Pentateuco. En el Talmud[6] hay una discusión acerca de la última parte de la Torá que habla de la muerte y entierro de Moshé. ¿Verdaderamente fue escrita por él? Algunos dicen que Yehoshúa escribió esa parte, pero otros piensan que HaShem dictó todo para que Moshé de esta manera escribiera esta última parte de antemano.

 

Séptima aliyá, 31:25-30

 

31:26 “Tomad este rollo de la Torá y colocadlo junto al arca del pacto de HaShem vuestro Dios, para que permanezca allí como testigo contra vosotros.” – El Talmud[7] relata la discusión que hubo entre los sabios de Israel sobre si el arca tenía una plancha que sobresalía por fuera sobre la cual fue colocado el Sefer Torá, el rollo de la Torá, o si la Torá fue colocada dentro del arca. El texto dice literalmente: “al lado del arca”.

 

 

La única manera de entrar en la ciudad es pasar por una de las tribus de Israel.

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 612 y 613 de los 613:

 

  1. Precepto de congregar a todo el pueblo para hacer que escuche la Torá (hakhel), Deuteronomio 31:12.
  2. Precepto de escribir un Rollo de la Torá (Séfer Torá), Deuteronomio 31:19.

[1]       Sotá 13b, Kidushín 38a.

[2]       Strong H2388 châzaq, khaw-zak’, A primitive root; to fasten upon; hence to seize, be strong (figuratively courageous, causatively strengthen, cure, help, repair, fortify), obstinate; to bind, restrain, conquer: – aid, amend, X calker, catch, cleave, confirm, be constant, constrain, continue, be of good (take) courage (-ous, -ly), encourage (self), be established, fasten, force, fortify, make hard, harden, help, (lay) hold (fast), lean, maintain, play the man, mend, become (wax) mighty, prevail, be recovered, repair, retain, seize, be (wax) sore, strengten (self), be stout, be (make, shew, wax) strong (-er), be sure, take (hold), be urgent, behave self valiantly, withstand.

[3]       Devarim Rabá.

[4]       Sotá 7:8.

[5]       Yomá 52a-b; Sanedrín 90b.

[6]       Babá Batrá 15a.

[7]       Babá Batrá 14a-b.

Parashá 51Nitsavim

כ״ז באלול ה׳תשע״ה (September 11, 2015) por  
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51Nitsavim

Parashá 51 Nitsavim

Deuteronomio 29:10(9) – 30:20

 

Aliyás de la Torá (los años cuando se lee Nitsavim por separado):

  1. 29:10-12 (9-11 heb.)
  2. 29:13-15 (12-14 heb.)
  3. 29:16-29 (15-28 heb.)
  4. 30:1-6
  5. 30:7-10
  6. 30:11-14
  7. 30:15-20
  8. Maftir: 30:18-20

Aliyás de la Torá (cuando se lee Nitsavim junto con VaYelej):

  1. 29:10-29 (9-28 heb.)
  2. 30:1-6
  3. 30:7-14
  4. 30:15 – 31:6
  5. 31:7-13
  6. 31:14-19
  7. 31:20-30
  8. Maftir: 31:28-30

Haftará: Isaías 61:10 – 63:9

Nitsavim

Significa “(estáis) de pie”.

Comentarios

Primera aliyá, 29:10-12 (9-11 heb.)

29:10(9) “Hoy estáis todos vosotros en presencia de HaShem vuestro Elohim: vuestros jefes, vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los hombres de Israel” también los que habían salido de Egipto y que no habían nacido dentro del pueblo de Israel, como está escrito en Éxodo 12:38a:

“Subió también con ellos una multitud mixta”

Esta multitud mixta de otras nacionalidades habían hecho la conversión en Egipto antes de comer del cordero de pesaj, porque ningún varón extranjero podía participar del cordero sin estar circuncidado en la carne, lo cual implica una conversión al judaísmo, como está escrito en Éxodo 12:48-49:

“Pero si un extranjero reside con vosotros y (quiere) celebrar la Pascua a HaShem, que sea circuncidado todo varón, y entonces que se acerque para celebrarla, pues será como un nativo del país; pero ninguna persona incircuncisa comerá de ella. La misma Torá se aplicará tanto al nativo como al extranjero que habite entre vosotros.”

Los conversos de las naciones que han entrado en el pacto deben ser tratados de la misma manera que los israelitas nativos, y tienen la misma responsabilidad para cumplir los mandamientos que los judíos. La expresión “La misma Torá” no incluye a los pueblos de las demás naciones, sólo los israelitas y los conversos, los que están dentro del pacto de Sinai.

Segunda aliyá, 29:13-15 (12-14 heb.)

29:14-15(13-14) “Y no hago sólo con vosotros este pacto y este juramento, sino también con los que están hoy aquí con nosotros en la presencia de HaShem nuestro Elohim, y con los que no están hoy aquí con nosotros”

Tercera aliyá, 29:16-29 (15-28 heb.)

29:18(17) “no sea que haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazón se aleje hoy de HaShem nuestro Elohim para ir y servir a los dioses de aquellas naciones; no sea que haya entre vosotros una raíz que produzca fruto venenoso y ajenjo.” – Esta raíz de amargura es la idolatría de los antepasados de Avraham, como se ve en Josué 24:2 donde está escrito:

“Y Yehoshúa dijo a todo el pueblo: Así dice HaShem, Elohim de Israel: “Al otro lado del río habitaban antiguamente vuestros padres, es decir, Teraj, padre de Avraham y de Najor, y servían a otros dioses.”

29:19(18)b “Y de esa manera añadir lo regado a lo sediento.” – Según Najmánides, este es el entendimiento correcto de estas palabras, y su explicación es que lo regado se refiere a lo satisfecho y lo sediento se refiere a lo que desea. Sin embargo, según Rashí y Onkelos debe ser entendido: “para sumar las faltas involuntarias a las faltas conscientes”.

29:28(27) “y HaShem los desarraigó de su tierra con ira, con furor y con gran enojo, y los arrojó a otra tierra, hasta hoy.” – Según el Talmud[1] es una referencia a las diez tribus que tendrán que permanecer en otra tierra hasta que venga el siglo venidero. La palabra “hasta hoy”, literalmente “como en este día”, es interpretada como una referencia al olam habá, el siglo venidero.

29:29(28)b “Las cosas secretas pertenecen a HaShem nuestro Elohim, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta Torá.” – Esto nos enseña que tenemos la responsabilidad de transmitir a nuestros hijos todas las cosas que el Eterno nos ha revelado.

También significa que los pecados que son cometidos privadamente en secreto no pueden ser juzgados por un tribunal humano, sino serán condenados por el tribunal celestial, y que HaShem no juzga al pueblo por esos pecados. Sin embargo, los pecados que han sido cometidos abiertamente tendrán que ser juzgados por los líderes del pueblo para que el castigo de ellos no caiga sobre todo el pueblo.

Cuarta aliyá, 30:1-6

30:1 “Y sucederá que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y las hagas volver a tu corazón en todas las naciones adonde HaShem tu Elohim te haya desterrado” – Cuando habla de “todas estas cosas” hay una referencia al capítulo 28 donde habla de las bendiciones y las maldiciones. Todas estas cosas ya han venido sobre los hijos de Israel a lo largo de la historia. Este versículo nos ubica en los últimos tiempos, después de que todas estas cosas hayan venido sobre Israel. Aquí la Torá habla de lo que va a venir después de las bendiciones y las maldiciones que están escritas en el capítulo 28. Nosotros estamos viviendo en ese tiempo ahora y nos ha alcanzado el poder de esta promesa.

La gran mayoría de los descendientes de Israel ha perdido su identidad por causa de la asimilación. Los pocos millones de judíos que hay hoy en día no son más que una pequeñísima parte de todos los descendientes de las doce tribus. Los judíos son, principalmente, descendientes de sólo tres tribus, Yehudá, Binyamín y Leví.

Las diez tribus fueron arrojadas a “otra tierra hasta el día de hoy”, cf. 29:28, en singular. En 28:64 también se habla de una dispersión a “todos los pueblos”. Esto quiere decir que el pueblo de Israel, las doce tribus, han sido esparcidos a todos los pueblos que existen en la tierra. Entre todas las naciones hay descendientes físicos de Israel, como dice también el profeta Oseas en 1:10a:

“el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar”

El profeta Oseas fue enviado a profetizar sobre las diez tribus del norte.

Nuestro padre Avraham recibió promesas de que sus hijos iban a ser de tres maneras; como el polvo de la tierra, cf. Génesis 13:16, como las estrellas del cielo, cf. Génesis 15:5; 22:17, y como la arena en la orilla del mar, cf. Génesis 22:17. Yitsjak sólo recibió la promesa de que sus descendientes serían como las estrellas, cf. Génesis 26:4, y Yaakov sólo recibió la promesa de que sus hijos serían como polvo de la tierra y la arena del mar, cf. Génesis 28:14; 32:12. Las estrellas son una referencia a los hijos celestiales, los fieles hijos espirituales, los hijos de Elohim. La tierra se refiere a Erets Israel, la Tierra de Israel. El polvo de la tierra se refiere a los hijos físicos que viven en la tierra de Israel. Si comparamos el texto de Génesis 22:17 con Génesis 32:12, vemos que la promesa en cuanto a la arena tiene dos connotaciones. HaShem le dijo a Avraham que su descendencia sería como la arena en la orilla del mar, pero a Yaakov dijo que iba a ser como la arena del mar. No es lo mismo ser arena junto al mar que ser arena dentro del mar. El mar simboliza las naciones gentiles, cf. Salmo 93:3-4; 144:7; Isaías 17:3; Ezequiel 26:3. Hay tres tipos de arena del mar. Una parte de la arena está a la orilla del mar y es siempre visible y nunca llega a ser cubierta por el mar. Otra parte de la arena, que está más cerca del mar, es expuesta ante los ataques de las olas y la marea y, por lo tanto, a veces está fuera del agua y, a veces, está debajo del agua. La tercera parte de la arena siempre está debajo de las aguas del mar. La arena que está a la orilla del mar y que nunca llega a hundirse se refiere a los israelitas y judíos que están entre las naciones guardando la Torá como un freno contra el mal, como está escrito en Jeremías 5:22:

“¿No me teméis? -declara HaShem. ¿No tembláis delante de mí, que puse la arena como frontera del mar, límite perpetuo que no traspasará? Aunque se agiten las olas, no prevalecerán; aunque rujan, no pasarán sobre ella.”

Aquella arena que, a veces, está dentro del mar y, a veces, fuera, son aquellos judíos que viven una vida de compromiso, los que no logran resistir los diferentes tipos de ataque de los gentiles y, por lo tanto, a veces, son sumergidos entre las aguas y, a veces, pueden vivir una vida judía. La arena dentro del mar son aquellos israelitas y judíos que han sido asimilados entre los gentiles y ya no viven como judíos. Y de la misma manera que hay mucho más arena dentro del mar que en la orilla del mar, así hay muchos más descendientes de Israel que están hundidos entre los gentiles que los que viven separados de ellos. La mayoría de los descendientes de Avraham han sido absorbidos totalmente por las costumbres y las culturas gentiles y paganas.

 

La palabra hebrea traducida como arena es jol,[2] que viene de la raíz jul o jil[3] que significa:

 

  1. girar, retorcerse, temblar, tener dolores de parto; Poel retorcer, dar a luz; Poal estremecerse, nacer; Hi. sacudir; Ho. nacer; Hitpoel girar, estremecerse, acobardarse; Hitpael temblar
  2. ser firme
  3. , Poel y Hitpoel esperar.[4]

 

Hay unos pocos millones de judíos que nunca perdieron su identidad, y la mayoría de ellos no están viviendo en la tierra de Israel, están todavía esparcidos entre las naciones. Pero la gran mayoría de los descendientes de Israel no saben acerca de sus ancestros israelitas y viven sirviendo a “otros dioses de madera y de piedra”, así que su identidad ya no es israelita, sino gentil.

 

Por lo tanto, cuando la Torá habla aquí de una vuelta de Israel en los últimos tiempos, tenemos que definir bien a qué grupo de la descendencia de Israel se está refiriendo. Vamos a analizar este texto más a fondo:

 

“Y sucederá que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y las hagas volver a tu corazón en todas las naciones adonde HaShem tu Elohim te haya desterrado”

 

Hemos dicho que ya se han cumplido todas las bendiciones y maldiciones en la historia del pueblo de Israel y que estamos viviendo en el tiempo del cumplimiento de esta profecía. Ahora es el tiempo cuando los asimilados son llamados a regresar a su origen.

 

La palabra hebrea “shuv[5] aparece seis veces en este capítulo, en los versículos 1, 2, 3 (dos veces), 8 y 10. “Shuv” significa: Q. volver(se), repetir, convertirse, desistir, cambiar; Polel hacer volver, restaurar, pervertir(se); Hi. hacer volver, devolver, hacer girar, pagar, quitar, volver a, convertir(se), calmar, restituir, apartar(se), responder, retirar; Ho. ser restituido, devuelto.[6]

 

Este pasaje de las Escrituras habla de una vuelta del pueblo de Israel en los últimos tiempos cuyas dimensiones el mundo no ha visto jamás. En otras ocasiones el mundo ha visto la salida de Israel de dos países, Egipto y Babilonia, pero esta vez el mundo verá el levantamiento y la salida de Israel de todas las naciones de la tierra. La Torá y los Profetas no están hablando solamente de la vuelta de los que han mantenido su identidad judía a lo largo de la historia, puesto que son contables, sino las Escrituras Sagradas están hablando de una vuelta de las doce tribus de Israel que no se pueden contar por su gran multitud.

 

Queridos lectores, estamos empezando a presenciar uno de los milagros más grandes de la historia; la gran vuelta de los hijos de Israel. ¿La vuelta a qué? La Torá nos da la respuesta. Hay cinco tipos de vuelta expresados en este texto:

 

  • La vuelta al corazón de toda la historia de Israel, v. 1.
  • La vuelta de la familia al Eterno, el Elohim de Israel, y a todos sus mandamientos escritos en la Torá de Moshé, v. 2.
  • La vuelta a la Tierra de Israel de los que fueron llevados en cautiverio, v. 3.
  • La vuelta a escuchar la voz del Eterno para guardar todos los mandamientos de la Torá, v. 8.
  • La vuelta al Eterno con todo el corazón y con toda el alma, v. 10-14.

 

Este es el programa de redención de Israel que el Eterno tiene para nuestro tiempo.

 

Si analizamos esta profecía vemos que está hablando a los descendientes de Israel que han experimentado las maldiciones, que están escritos en el capítulo 28, y que viven fuera de la tierra de Israel y que no han tenido la historia de Israel presente en su corazón y que no han estado amando a HaShem con todo su corazón y con toda su alma y por eso no le han obedecido guardando sus mandamientos.

 

El primer tipo de vuelta

 

Entran en una crisis de identidad haciéndose la pregunta: “¿quién soy?”. Ya no se sienten gentiles. Ya no se sienten excluidos del pueblo de Israel. Sienten que los judíos son sus hermanos.

 

Los que fueron enseñados y criados en el mundo cristiano se dan cuenta de que han sido engañados por un sistema que les ha dado una identidad falsa, separada de Israel. De repente se sienten extraños al vocabulario cristiano y griego, y se identifican con el vocabulario hebreo. Experimentan que las canciones judías tocan lo más íntimo de su ser. Tienen deseos de danzar las danzas hebreas. Lloran cuando oyen HaTikvá – el himno nacional de Israel. Se identifican con la historia del pueblo de Israel, y así llegan a cumplir el texto de Deuteronomio 30:1 donde habla de que “todas estas cosas” que han venido sobre Israel volverán a estar en el corazón de los que están haciendo teshuvá (vuelta) en los últimos tiempos. Se sienten identificados con los judíos que fueron llevados a los campos de exterminio nazi. Si hubieran vivido en ese tiempo serían también parte de los que sufrieron allí. Les gusta ver películas judías para poder conocer a su familia. Tienen deseos de leer literatura judía, vestirse como judíos, hablar como judíos, comer como judíos, cantar como judíos, celebrar el shabat y todas las fiestas de Israel y vivir un estilo de vida judía en sus familias. Es una vuelta a la identidad israelita. El alma judía está resucitando dentro de ellos. No hay nada que puede parar esta sensación interior de ellos. Están enfrentando oposición religiosa, maldiciones, rechazos por sus propios familiares. Hermanos, hermanas, padres, madres e hijos los están rechazando por haberse “vuelto locos”. No les importa ser humillados, malinterpretados, perseguidos, maltratados y calumniados, con tal que puedan “volver a casa”. Saben que lo que está pasando dentro de ellos es obra divina. En medio de sus temores e inseguridad hay algo interior que les está dando ánimo para seguir adelante y esta fuerza interna es más poderosa que todas las oposiciones externas. Ellos saben que son parte del programa del Eterno para la restauración de Israel en los últimos tiempos, y no quieren perder esta oportunidad por nada en el mundo. Tienen un grito en su interior que dice: “Tu pueblo es mi pueblo y tu Elohim es mi Elohim”.

 

Este es el cumplimiento de la primera vuelta expuesta en este texto, la vuelta al corazón de la identidad de la historia del pueblo de Israel.

 

El segundo tipo de vuelta

 

30:2 “y vuelvas a HaShem tu Elohim, y le obedezcas conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma” – El segundo tipo de vuelta, de la cual se habla, es la vuelta de la familia al Eterno, el Elohim de Israel, y a todos sus mandamientos escritos en la Torá de Moshé rabenu. En primer lugar se trata de entrar en una relación mucho más profunda con el Eterno, al tener la revelación de las Escrituras desde el punto de vista hebreo, no gentil/griego. Su forma de pensar va cambiando de manera que van entendiendo la Palabra Escrita como nunca antes. Es como si un velo hubiese caído de la mente y ahora pueden ver la grandeza del Eterno y respetar su Torá de manera muy profunda. Son concienciados de que el Eterno no puede cambiar sus palabras, ni cambiar o anular sus pactos y sus mandamientos. Lo que fue verdad hace 3500 años, sigue siendo verdad ahora. Los mandamientos de la Torá de Moshé ya no son vistos como algo del pasado, sino como algo sumamente actuales y aplicables a la vida diaria hoy. Surge en ellos un deseo muy profundo de estudiar y aprender cómo cumplir los mandamientos que aplican a la vida personal, familiar y comunitaria. Ya entendieron que el amor al Eterno se manifiesta, no solamente en emociones extáticas y canciones de amor, sino en obediencia diaria de los preceptos eternos escritos en la Torá de HaShem que fue dada por medio de Moshé.

 

En segundo lugar se trata de una revelación de la importancia de la familia. Antes estaban más interesados en el bienestar personal y buscaban al Eterno por amor a sí mismos. Ahora se han dado cuenta que la vida espiritual tiene que ver con la familia. Ven como Avraham fue escogido justamente para ser un padre, porque tenía la capacidad de transmitir a sus hijos lo que el Eterno le estaba revelando. Entienden que tienen que vivir la Torá en la familia. El hogar se convierte en un lugar de encuentro con el Elohim de Israel. El shabat familiar se torna en un momento de encuentro con la Eternidad. La mesa del comedor se convierte en un altar donde se come delante del Eterno y donde se habla de las cosas divinas. La vida sexual ya no es un medio para satisfacer los instintos bestiales, sino se transforma en una experiencia divina llena de santidad y pureza. El respeto a la autoridad del esposo y el padre es restaurado. El amor desinteresado por parte del esposo hacia su esposa se convierte en un interés profundo para satisfacer las necesidades de ella y en una ayuda práctica para descargarla en sus muchos quehaceres en el hogar. Las conversaciones con los hijos se vuelven parte de un plan eterno para cada uno de ellos. Los hijos son vistos como regalos divinos, portadores del llamado a ser parte de un pueblo santo que es entrenado para cumplir los mandamientos del Eterno y combatir la idolatría.

 

El tercer tipo de vuelta

 

30:3 “entonces HaShem tu Elohim te hará volver de tu cautividad, y tendrá compasión de ti y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde HaShem tu Elohim te haya dispersado.” – Aquí se habla de la respuesta del Eterno a la entrega de estas personas según ha sido expuesto en los dos puntos anteriores. Si el pueblo esparcido entre todas las naciones vuelve a su identidad israelita y vuelve al Eterno su Elohim y a Su Torá dada por Moshé con todo el corazón y con toda el alma, entonces HaShem hará que regresen del destierro para habitar la tierra de Israel. Esta vuelta no es la que hemos visto durante los últimos dos siglos, cuando los judíos han vuelto a Israel de casi todas las naciones de la tierra, aunque es cierto que en esa vuelta hemos visto un cumplimiento parcial de estas promesas.

 

30:4 “Si tus desterrados están en los confines de la tierra, de allí HaShem tu Elohim te recogerá y de allí te hará volver.” – Este texto nos enseña que el movimiento de restauración de la herencia judía de los descendientes de Israel, tiene que empezar en los lugares más lejos de la tierra de Israel. Por eso este movimiento es más fuerte en los países que están más lejos de Israel, porque “de allí” el Eterno está empezando su obra de restauración en los últimos tiempos. Como la semilla de los hijos de Israel fue sembrada desde la tierra de Israel hasta los confines del mundo, ahora está llegando el momento de la gran cosecha, de la cual se habla en los profetas, empezando por los países más remotos desde Israel y siguiendo por los países más cercanos hasta que todo el mundo vea que el que dispersó a Israel también lo recogerá sin dejar a ninguno fuera.

 

“te tomará” – Esta expresión puede ser entendida como una referencia al segundo paso matrimonial, según la tradición hebrea, el casamiento, llamado nisuín (elevaciones) y lakaj (tomar), cuando la mujer es tomada e introducida bajo la jupá (palio nupcial) en la casa del padre del novio. Aquí vemos como la boda del Cordero es anunciada en la Torá de Moshé. Esa boda se hará en Yerushalayim y celebrada durante mil años.

 

30:5 “Y HaShem tu Elohim te llevará a la tierra que tus padres poseyeron, y tú la poseerás; y Él te prosperará y te multiplicará más que a tus padres.” – Según el R. Munk,[7] esto puede ser una referencia al engrandecimiento del territorio de Israel.

 

30:6 “Y HaShem tu Elohim circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames a HaShem tu Elohim con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.” – En Deuteronomio 10:16 hay una exhortación al pueblo para circuncidar el prepucio de su corazón. Pero aquí el Eterno promete que Él mismo circuncidará el corazón de los padres y de los hijos que han hecho teshuvá. Ya hemos hablado de esto en otra ocasión, y por eso sólo vamos a destacar en este momento que se trata aquí de la eliminación definitiva del yetser hará, la inclinación al mal.

“a fin de que vivas” – Aquí se refiere a la vida eterna, como resultado de la circuncisión definitiva del corazón.

 

Quinta aliyá, 30:7-10

 

30:7 “El Eterno tu Elohim pondrá todas estas maldiciones sobre los enemigos y sobre los aborrecedores que te persiguieron.”

 

El cuarto tipo de vuelta

 

30:8-9 “Y tú volverás a escuchar la voz de HaShem, y guardarás todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy. Entonces HaShem tu Elohim te hará prosperar abundantemente en toda la obra de tu mano, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el producto de tu tierra, pues HaShem de nuevo se deleitará en ti para bien, tal como se deleitó en tus padres”

 

El quinto tipo de vuelta

 

30:8b, 10 “guardarás todos sus mandamientos… si obedeces a la voz de HaShem tu Elohim, guardando sus mandamientos y sus estatutos que están escritos en este rollo de la Torá, y si te vuelves a HaShem tu Elohim con todo tu corazón y con toda tu alma.” – Aquí están incluidos todos los 613 mandamientos que van a ser guardados, incluyendo los mandamientos del culto en el Templo y los sacrificios de animales. Esto nos muestra que el Templo tendrá que ser reedificado en relación a esta vuelta en los últimos tiempos, cf. Ezequiel cap. 40-48.

 

Sexta aliyá, 30:11-14

 

30:11-14 “Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy difícil para ti, ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que digas: “¿Quién subirá por nosotros al cielo para traérnoslo y hacérnoslo oír a fin de que lo guardemos?” Ni está más allá del mar, para que digas: “¿Quién cruzará el mar por nosotros para traérnoslo y para hacérnoslo oír, a fin de que lo guardemos?” Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la guardes.” – Según Najmánides este texto habla del mandamiento de la teshuvá (vuelta, arrepentimiento) mencionado anteriormente en esta escritura. Sin embargo, la mayoría de los rabinos, entre ellos Rashí, dicen que se trata de la Torá en general.

 

Séptima aliyá, 30:15-20

 

30:15 “Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal” – El Eterno no obliga a nadie andar en el camino correcto. Él nos informa acerca de los dos caminos, el de la vida y el de la muerte, y nosotros tenemos la libertad para escoger. Cada uno tiene que elegir. Sin embargo, tenemos que informar a todo el mundo que la elección de cada uno trae consecuencias eternas. Hay graves consecuencias al no obedecer a HaShem que nos manda escoger el camino de la vida y cuando manda a todos los hombres arrepentirse de sus malos caminos y abandonar los ídolos.

 

La libertad implica responsabilidad. No hay libertad sin responsabilidad.

 

30:19 “Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia” – El hombre tiene facultad para escoger el camino de la vida o el de la muerte. Pero HaShem le ordena a escoger el camino de la vida. El que no lo hace se rebela contra el Eterno y sufrirá la muerte por su rebelión.

 

El cielo y la tierra son testigos en contra de todos los pecados del pueblo de Israel. Por lo tanto tendrán que ser destruidos después del milenio tanto el cielo como la tierra para que no queden testigos que recuerden los pecados de Israel, cf. Isaías 65:17; 66:22;

 

30:20 “amando a HaShem tu Elohim, escuchando su voz y allegándote a Él; porque Él es tu vida y la largura de tus días, para que habites en la tierra que HaShem juró dar a tus padres Avraham, Yitsjak y Yaakov.” – El camino de vida es el camino del amor al Eterno. El amor al Eterno se manifiesta en obediencia a Su voz y en una relación muy íntima con Él.

 

 

[1]       Sanedrín 110b.

[2]       Strong H2344 chôl, khole, From H2342; sand (as round or whirling particles): – sand.

[3]       Strong H2342 chûl chîyl, khool, kheel, A primitive root; properly to twist or whirl (in a circular or spiral manner), that is, (specifically) to dance, to writhe in pain (especially of parturition) or fear; figuratively to wait, to pervert: – bear, (make to) bring forth, (make to) calve, dance, drive away, fall grievously (with pain), fear, form, great, grieve, (be) grievous, hope, look, make, be in pain, be much (sore) pained, rest, shake, shapen, (be) sorrow (-ful), stay, tarry, travail (with pain), tremble, trust, wait carefully (patiently), be wounded.

[4]       Ortiz V., Pedro, Léxico Hebreo-Español y Arameo-Español, (Santa Engracia, Madrid: Sociedad Bíblica) 2000.

[5]       Strong H7725 shûb, shoob, A primitive root; to turn back (hence, away) transitively or intransitively, literally or figuratively (not necessarily with the idea of return to the starting point); generally to retreat; often adverbially again: – ([break, build, circumcise, dig, do anything, do evil, feed, lay down, lie down, lodge, make, rejoice, send, take, weep]) X again, (cause to) answer (+ again), X in any case (wise), X at all, averse, bring (again, back, home again), call [to mind], carry again (back), cease, X certainly, come again (back) X consider, + continually, convert, deliver (again), + deny, draw back, fetch home again, X fro, get [oneself] (back) again, X give (again), go again (back, home), [go] out, hinder, let, [see] more, X needs, be past, X pay, pervert, pull in again, put (again, up again), recall, recompense, recover, refresh, relieve, render (again), X repent, requite, rescue, restore, retrieve, (cause to, make to) return, reverse, reward, + say nay, send back, set again, slide back, still, X surely, take back (off), (cause to, make to) turn (again, self again, away, back, back again, backward, from, off), withdraw.

[6]       Ortiz V., Pedro, Léxico Hebreo-Español y Arameo-Español, (Santa Engracia, Madrid: Sociedad Bíblica) 2000.

[7]       La Voz de la Torá, pág. 1793

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י״ז באלול ה׳תשע״ה (September 1, 2015) por  
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Deuteronomio 26:1 – 29:9(8)

Aliyás de la Torá:

  1. 26:1-11
  2. 26:12-15
  3. 26:16-19
  4. 27:1-10
  5. 27:11 – 28:6
  6. 28:7 – 29:1 (28:69 heb.)
  7. 29:2 (1 heb.) – 29:9 (8 heb.)
  8. Maftir: 29:7(6) – 9 (8)

Haftará: Isaías 60:1-22

Ki Tavó

Significa “cuando llegues”.

Comentarios

Primera aliyá, 26:1-11

26:1-2 “Y sucederá que cuando llegues a la tierra que HaShem tu Elohim te da por herencia, tomes posesión de ella y habites en ella, tomarás lo primero de todos los frutos del suelo que recojas de la tierra que HaShem tu Elohim te da, y las pondrás en una canasta e irás al lugar que HaShem tu Elohim escoja para establecer su nombre.” – Esta ofrenda también es mencionada en Éxodo 23:19a y 34:26a, donde está escrito:

“Traerás lo primero (reshít) de las primicias (bicurim) de tu tierra a la casa de HaShem tu Elohim…”

La palabra hebrea que ha sido traducida como “primicias” es reshit,[1] y aparece en todos los tres textos. La palabra bicurim, “primicias” no aparece en el texto de Deuteronomio, sólo reshít, “lo primero”. Aun así, esta ofrenda es llamada bicurim. Según la Mishná,[2] la ofrenda de bicurim sólo se da del fruto de la tierra de Israel y, específicamente de las siete especies mencionadas en Deuteronomio 8:8. La miel no se refiere a la miel de abeja sino dátiles. No se entrega una ofrenda de bicurim de otras especies. El propósito de entregar los primeros frutos, que son los que más se aprecian, es mostrarle al Eterno que Él es el primero en nuestras vidas.

Cuando los primeros frutos empezaron a brotar fueron marcados con un hilito. Cuando habían madurado fueron llevados al santuario entre shavuot y sucot. En el tiempo del templo solían ir familias enteras junto con otras personas de la misma ciudad. Iban caminando con sus canastas cargadas de las siete especies detrás de un toro cuyos cuernos fueron cubiertos de oro y con una guirnalda de ramas de olivo alrededor del cuello. El toro fue sacrificado como ofrenda de paz. Al acercarse a Yerushalayim la gente salía a recibirlos con gritos de alegría y con toque de flautas. Los levitas cantaban el Salmo 30 (que es una referencia a la resurrección del Mesías, la cual es simbolizada en las primicias, bicurim). Al llegar al monte del templo colocaban las canastas sobre los hombros para entrar en el atrio así. Los sacerdotes colocaban luego su mano debajo de cada canasta y juntos la mecían (tenufá) en todas las direcciones, para mostrar así que es una pertenencia del Eterno. Después las canastas fueron colocadas al lado del altar y se recitaba el texto de Deuteronomio 26:3, 5-10. Las cosas que había en las canastas fueron comidas por los sacerdotes.

Según Maimónides, el sacrificio de bicurim requiere siete cosas:

  • Se lleva al lugar escogido por HaShem.
  • Se lleva en una canasta.
  • Se hace una declaración verbal.
  • Se entrega un sacrificio.
  • Se canta.
  • Se hace la ceremonia de tenufá – mecimiento.
  • Se pernocta en el lugar.

26:3 “Y te presentarás al sacerdote que esté en funciones en esos días y le dirás: “Declaro hoy a HaShem mi Elohim que he entrado en la tierra que HaShem juró a nuestros padres que nos daría.” ” – Este texto nos enseña la importancia de la identificación nacional e histórica con el pueblo de Israel. Todas las personas que hacían esta declaración en el templo no habían entrado físicamente en la Tierra. Pero pertenecían a un pueblo que una vez en la historia pasó a la tierra, y cada judío tendrá que identificarse con ese hecho como si él mismo lo hubiera vivido.

26:5 “Y responderás y dirás delante de HaShem tu Elohim: “Mi padre fue un arameo errante y descendió a Egipto y residió allí, siendo pocos en número; pero allí llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa.” – Aram fue el quinto hijo de Shem, cf. Génesis 10:22. No es ancestro de Avraham. El tercer hijo de Shem Arfajshad (Arfaxad) fue ancestro de Avraham. ¿Cómo es que aquí está escrito que el padre de los israelitas fue un arameo?

Laván fue llamado “arameo”, cf. Génesis 25:19-20; 28:5. El tampoco fue descendiente de Aram. Parece ser que porque vivían en Padán-Aram fueron llamados arameos. El padre de Laván, Betuel y Yitsjak eran primos. La hija de Betuel fue Rivcá. Así que Yitsjak se casó con la hija de su primo. El hermano de Rivcá fue Laván, llamado “el arameo”. Pero no venía de aquel Aram mencionado en Génesis 10. Uno de los hermanos de Betuel, Kemuel es llamado el padre de Aram. Aquel otro Aram era, por tanto, primo de Laván. Yaakov y aquel otro Aram fueron primos segundos.

Es probable que los descendientes de Aram en Génesis 10 hayan poblado la tierra llamada Padán-Aram. Ese Aram que mayormente es mencionado en las Escrituras es la tierra que hoy en día se llama Siria. Padán-Aram está más al norte, cruzando el río, en Mesopotamia. Es probable que Laván fuese llamado arameo por el hecho de hablar en arameo y habitar en esa área, aunque no era descendiente de Aram, hijo de Shem. Según Génesis 31:47, Laván hablaba en el idioma arameo.

¿Cómo es que Yaakov fue llamado arameo en la Torá? (Avraham fue llamado “hebreo”, no “arameo”) ¿Cómo vamos a entender esta oración?

La traducción Peshitta dice “Mi padre fue enviado a Aram”, refiriéndose a Yaakov que fue enviado a la tierra donde estaba Laván. Otra traducción dice: “Un arameo intentó destruir a mi padre” (ArtScroll Ramban inglés). Otra traducción dice: “Un arameo quiso hacer perecer a mi padre” (Jumash HaMerkaz). Otra traducción dice: “Un arameo a punto de perecer fue mi padre” (The Hirsch Chumash inglés). Otra traducción dice: “Un aramí era la perdición de mi ancestro.” (Torá con Rashí)

Si entendemos la palabra como que Yaakov era arameo, tiene que ver con la tierra geográfica de Padán-Aram donde pasó veinte años de su vida, cuando tenía entre 77 y 97 años de edad. Es posible que por haber morado allí tanto tiempo, Yaakov fue llamado arameo, al igual que Laván que habitaba en esa tierra, sin ser descendiente de Aram, hijo de Shem.

Según Rashí, la palabra arameo no se refiere a Yaakov, sino a Laván que quiso destruir a Yaakov, como hemos visto en algunas de las traducciones.

26:6-9 “nos… nos… nosotros… nuestra” – Esa persona no había vivido todo eso, sino se identifica con un cuerpo nacional de Israel. Cada israelita, en la celebración de pesaj, tiene que pensar que él mismo salió de Egipto. Vemos la importancia del pensamiento colectivo en el pueblo. No somos individualistas, sino parte de un colectivo.

26:11 “Y te alegrarás, tú y también el levita y el forastero que está en medio de ti, por todo el bien que HaShem tu Elohim te ha dado a ti y a tu casa.” – Según la Mishná[3] y el Guemará,[4] sólo se recita la declaración anterior durante el tiempo desde shavuot hasta sucot, puesto que es el momento de mayor alegría durante el año. Después de sucot también se puede llevar la ofrenda de bicurim, pero entonces no se recita la declaración de los versículos 5-10. El prosélito no recita la declaración porque no es descendiente de los que heredaron la tierra.

Segunda aliyá, 26:12-15

26:12 “Cuando acabes de pagar todo el diezmo de tus frutos en el tercer año, el año del diezmo, entonces lo darás al levita, al forastero, al huérfano y a la viuda, para que puedan comer en tus ciudades y sean saciados.” – El tercer año puede ser una referencia al tercero y sexto año, del ciclo septoanual, cuando se daba el segundo diezmo a los pobres. Esta es la interpretación más común.

“el año del diezmo” – Según Rashí, significa que durante el tercero y sexto años, no se dan dos diezmos, “el primer diezmo” y “el segundo diezmo”, (como en los años primero, segundo, cuarto y quinto), sino sólo un diezmo, “el primer diezmo”. Durante los años tercero y sexto, “el segundo diezmo” es sustituido por “el diezmo del pobre”. De esa manera también hay dos diezmos en esos años, aunque no se dé lo que la tradición llama “el segundo diezmo”.

26:13 “Y dirás delante de HaShem tu Elohim: “He sacado de mi casa la porción consagrada y también la he dado al levita, al forastero, al huérfano y a la viuda conforme a todos tus mandamientos que me has mandado; no he violado ni olvidado ninguno de tus mandamientos” – Según Rashí, se hacía esta declaración en la víspera de pesaj. La declaración de haber cumplido con los deberes del diezmo y otros mandamientos ayuda al judío a ser solícito en todo. Como sabe que tiene que declarar cada tercer año delante del Eterno que ha sido fiel, le ayuda a no ser negligente, para no tener que mentir delante del Eterno. Esta práctica cada tercer año es una preparación para poder estar delante del Trono en el día del juicio final, cuando el Eterno va a recompensar a cada uno conforme a sus obras. Cuando uno sabe que un día tiene que presentarse delante del Eterno y dar cuenta de todo lo que ha hecho, piensa dos veces antes de hacer las cosas. ¿Eres consciente de que vas a estar delante del Trono donde se van a sacar todas las cosas a la luz?

26:15 “Mira desde tu morada santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel y a la tierra que nos has dado, una tierra que mana leche y miel, como juraste a nuestros padres.” – Después de haber entregado todo el diezmo se pide una bendición sobre el pueblo de Israel, y no sobre uno mismo. Esto nos enseña a no ser egoístas. “Yo he cumplido, y por eso pido que bendigas a todo el pueblo, del cual soy una parte.” ¡Que bonito es no buscar la prosperidad personal, sino la prosperidad del pueblo!

Según la tradición, el judío debe hacer la declaración de haber sido obediente a todos los mandamientos, con voz baja, para que no suene como jactancia y soberbia, sino como una declaración hecha con humildad.

Tercera aliyá, 26:16-19

26:17 “Has declarado hoy que HaShem es tu Elohim y que andarás en sus caminos y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y sus ordenanzas, y que escucharás su voz.” – Por un lado el pueblo declara su amor y compromiso con el Eterno.

26:18 “Y HaShem ha declarado hoy que tú eres su pueblo, su exclusiva posesión, como El te habló, para guardar todos sus mandamientos” – Y por el otro lado viene la respuesta de HaShem. En estas palabras hay una renovación del pacto. Según el R. Munk,[5] hay tres alianzas con Israel en el Jumash:

  • La del monte Sinai.
  • La del tabernáculo.
  • La de las mesetas de Moav.

En este texto aparece la tercera de estas alianzas, la de las mesetas de Moav.

“Tú eres su pueblo… para guardar todos los mandamientos” – La identidad marca la conducta de una persona. Si uno se siente rebelde, actuará como un rebelde. Si uno se identifica como ladrón, hurtará. Si uno tiene un complejo de rechazo, rechazará a los demás. Si uno tiene la identidad de ser un pueblo de exclusiva posesión, se comporta de manera santa, guardado los mandamientos. Es muy importante pensar de sí mismo de la manera correcta para poder actuar de la forma correcta.

En Proverbios 23:7a está escrito:

“pues como piensa dentro de sí, así es”

Como piensas de ti mismo, así eres. Por esto HaShem crea una identidad para su pueblo, para que actúe conforme a esa identidad. Una de las primeras cosas que los malos espíritus atacan en una persona es su identidad. Ellos intentan decirte que eres inútil, que no vales para nada, que eres un fracaso. Si tú recibes esos pensamientos vas a actuar según ellos y el adversario habrá logrado su meta para destruirte. Por otro lado los demonios intentan decirte que eres muy bueno, muy importante y el mejor, para que se crea una actitud de soberbia, y así hacerte caer, como satanás cayó. Para contrastar estos dos extremos malignos, la Torá te enseña quién eres según el Eterno, para que actúes conforme a Su punto de vista, conforme a esa verdadera identidad que tienes como hijo de Elohim.

Es muy importante que los padres inculquen una identidad correcta en sus hijos. Los padres que dicen que sus hijos son rebeldes están creando rebeldía en sus hijos. Los hijos se comportan según la imagen y la identidad que los padres proyectan sobre ellos, tanto en lo bueno como en lo malo.

Cuarta aliyá, 27:1-10

27:2        “Y sucederá que el día que paséis el Yardén a la tierra que HaShem tu Elohim te da, levantarás para ti piedras grandes, y las blanquearás con cal” – Según el Talmud,[6] había tres clases de piedras: Moshé erigió doce piedras en la tierra de Moav, cf. Deuteronomio 1:5, Yehoshúa erigió doce piedras dentro del río Yardén, cf. Josué 4:9, y las de Guilgal, cf. Josué 4:20, que son las mismas que estaban en el monte Eival.

27:4        “Y sucederá que cuando pases el Yardén, levantarás estas piedras en el monte Eival, como yo te ordeno hoy, y las blanquearás con cal.” – Hay dos versiones de interpretación de este texto. Una dice que escribieron sobre las piedras y luego pusieron la cal encima de la escritura. La otra versión dice que primero pusieron cal (yeso) sobre las piedras y luego escribieron la Torá sobre el yeso.

 

El Talmud[7] dice que tradujeron la Torá y la escribieron en 70 idiomas para que todas las naciones pudieran tener acceso a la revelación divina. Aunque esta no fuese la realidad, esto nos muestra la idea de que la Torá no es exclusivamente para Israel. La Torá revela a las naciones cuál es el papel de Israel y cuáles son los mandamientos que ellos mismos tienen que cumplir para conectar con el Cielo agradar al Eterno.

 

El arqueólogo israelí Adam Zertal ha encontrado un altar enorme en el monte Eival.[8] Tiene el mismo tamaño que el altar que estaba en el templo. Está hecho con grandes piedras. Alrededor del altar se han encontrado restos del yeso sobre el cual Yehoshúa escribió la Torá, cf. Josué 8:30-35.

 

27:9b “Hoy te has convertido en pueblo de HaShem tu Elohim” – Primero se habla de la identidad de lo que eres.

 

27:10 “Y obedecerás a HaShem tu Elohim, y cumplirás sus mandamientos y sus estatutos que te ordeno hoy.” – Luego vemos como la obediencia viene como un resultado de esa identidad. Varios de los mandamientos fueron dados precisamente para dar al pueblo de Israel una identidad que está separada de los demás pueblos de la tierra. Por esto el judío es muy agresivo contra todo lo que intenta quitarle su identidad como judío. Por esto, todo movimiento que intente cambiar su identidad es visto como una de las amenazas más grandes contra su existencia judía. El judío tiene razón cuando lucha contra movimientos que enseñan doctrinas que van en contra de la Torá de Moshé.

 

Quinta aliyá, 27:11 – 28:6

 

27:12 “Cuando pases el Jardén, éstos estarán sobre el monte Guerizim para bendecir al pueblo: Shimón, Leví, Yehudá, Yisajar, Yosef y Binyamín.” – Según el Talmud,[9] seis tribus subieron a la cima de cada montaña. Los sacerdotes y los levitas se quedaban en el centro, entre las dos montañas, alrededor del arca, y pronunciaban las bendiciones mirando hacia Guerizim y luego las maldiciones que aparecen en la Torá mirando hacia Eival. La primera bendición sería “Bendito el hombre que no haga ídolo…” y así sucesivamente. Después de cada bendición las seis tribus contestaban: “Amén”, y lo mismo hicieron las otras seis tribus después de cada maldición.

 

Es interesante notar que Shimón fue puesto en el monte Guerizim para bendecir, cuando su ira había sido maldecida por su padre, cf. Génesis 49:7. El mismo no había sido maldecido, sino sólo su ira. El hecho de colocarle para bendecir fue para que él pudiera hacer tikún, rectificación.

 

Guerizim tiene una altura de 880 msnm. Eival tiene una altura de 940 msnm. El monte de maldición es más alto que el de bendición. En la Torá hay más maldiciones que bendiciones. La Torá tenía que ser escrita sobre el Eival, el monte de las maldiciones, no Guerizim. Esto nos indica que las maldición escritas en la Torá iban a venir de manera abundante sobre Israel y las naciones por causa de sus pecados, a saber desobediencia a la Torá. La Torá revela y condena el pecado y enseña el camino a la reconciliación

 

27:15 “Maldito el hombre que haga ídolo o imagen de fundición, abominación a HaShem, obra de las manos del artífice, y la erige en secreto. Y todo el pueblo responderá, y dirá: “Amén.” ” – Todas estas maldiciones son activadas sobre pecados cometidos en secreto. El hecho de que pueblo tuviera que decir amén producía una protección contra este tipo de pecados. Por temor a la maldición uno se guarda de hacer estas cosas en secreto.

 

En Deuteronomio 29:29a está escrito:

 

“Las cosas secretas pertenecen a HaShem nuestro Elohim, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros”

 

Los pecados cometidos en secreto son juzgados directamente por HaShem mediante la maldición que alcanza al que comete esos pecados. Pero los pecados abiertos tienen que ser juzgados por los jueces del pueblo. Los jueces no tienen el derecho de juzgar sobre pecados cometidos en secreto, al no tener evidencias. Pero cuando hay evidencias tienen que condenar al culpable para que la maldición no venga sobre ellos y sobre el pueblo.

 

27:16 “Maldito el que desprecie a su padre o a su madre. Y todo el pueblo dirá: “Amén.” ” – El desprecio es algo interno que no siempre se puede ver por fuera.

 

27:18 “Maldito el que haga errar al ciego en el camino. Y todo el pueblo dirá: “Amén.” ” – Esto también implica dar un consejo engañoso a un ignorante.

 

27:24 “Maldito el que hiera a su vecino secretamente.” Y todo el pueblo dirá: “Amén.” ” – Una forma de dañar al vecino en secreto es hablar mal de él, lashón hará.

 

27:26 “Maldito el que no confirme las palabras de esta ley, poniéndolas por obra. Y todo el pueblo dirá: “Amén.” ” – Aquí se trata de una actitud de “confirmar” o “mantener” las palabras de la Torá en el corazón. El que dentro de su corazón dice que alguno de los mandamientos no es válido, será maldecido. En contraste, el que los sostiene en su corazón, será bendecido.

 

Si quebrantas ciertos mandamientos estarás bajo una maldición que no puedes superar completamente por medio una buena obra o dar dinero a los pobres. Es como una persona que asesina a su vecino. El día siguiente da todos sus bienes a la viuda del asesinado, pensando que eso le va a quitar la culpa por lo que hizo. Esa culpa no se elimina por medio de las buenas obras. Tiene que haber justicia, una condena y un arreglo de cuentas.

 

La única forma de ser totalmente libre de la condena de tu pecado es que alguien entre en tu lugar. En el sistema de sacrificios que aparece en Vayikrá (Levítico), vemos como los animales inocentes tenían que cargar la culpa del hombre y, de esa manera, el Eterno, en su gran misericordia, regaló el perdón al pueblo arrepentido.

 

Sin embargo, los animales no pueden sustituir totalmente al hombre. Todos son sombras del verdadero sacrificio hecho una vez por todas, como medio de sustituto para que nosotros podamos ser totalmente perdonados sobre una base jurídicamente justa.

 

Según el R Munk,[10] la palabra “Amén” expresa tres cosas:

 

  • Un juramento sobre uno mismo, Números 5:22.
  • La aceptación de un hecho, Deuteronomio 27:26.
  • La afirmación de un acto, 1 Reyes 1:36.

 

Podemos mencionar tres ejemplos donde se habla de pecados cometidos en secreto. En estos casos son los pecados del hurto y la mentira. El primero es Akán, en Josué 7, que hurtó de las cosas dedicadas al Eterno y las escondió en su tienda. HaShem dijo que todo Israel había hurtado y mentido. Por causa de esto, 36 hombres murieron en la guerra contra Ai. Luego el espíritu profético rebeló el hurto y la mentira. Y por no mostrar ningún deseo de arrepentimiento a tiempo, Akán fue apedreado junto con sus hijos.

 

El segundo caso es Guejazi, el siervo del profeta Elishá, en 2 Reyes 5, que mintió para conseguir mucho dinero y ropas preciosas de un hombre generoso que había sido sanado de una plaga mortal. Por esa mentira y ese hurto, recibió la misma plaga.

 

En Zacarías 5:1-4 está escrito:

 

“Alcé de nuevo mis ojos y miré, y he aquí un rollo que volaba. Y me dijo el ángel: ¿Qué ves? Y respondí: Veo un rollo que vuela; su longitud es de veinte codos y su anchura de diez codos. Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; ciertamente todo el que roba será destruido según lo escrito en un lado, y todo el que jura será destruido según lo escrito en el otro lado. La haré salir–declara HaShem de los ejércitos– y entrará en casa del ladrón y en casa del que jura por mi nombre en falso; y pasará la noche dentro de su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus piedras.”

 

La única forma de ser libre de la mentira es arrepentirse y vivir en luz, lo cual corresponde a siempre decir la verdad, cuando hay que hablar, y vivir en la verdad siempre. Pero no significa que siempre hay que decir toda la verdad, cf. Ester 2:10.

 

El capítulo 28 habla de las bendiciones y las maldiciones. Es la extensión del capítulo 26 de Levítico. La diferencia más destacada entre los dos, a parte de la cantidad de texto, es el uso del plural en Levítico 26, que habla al colectivo, y del singular en Deuteronomio 28 que habla al individuo o al colectivo como un solo pueblo unido.

 

Otra diferencia es que el final de Levítico 26 habla de la restauración de Israel. En los versículos 40-43 encontramos una promesa de restauración condicional. Hay también una promesa incondicional de no desechar del todo al remanente de Israel, v. 44-45. Pero en Deuteronomio 28 no encontramos una promesa de restauración de Israel. El capítulo 28 termina con la deportación a Egipto, que representa lo más trágico de todo, volver al país de cautiverio de donde salieron. Sin embargo, en el capítulo 30 hay una promesa de restauración condicional, “y vuelvas… entonces HaShem… te hará volver.” v. 2-3.

 

Según Najmánides, Levítico 26 está hablando de la destrucción del primer templo y la deportación a Babilonia, y el capítulo 28 de Deuteronomio habla de la destrucción del segundo templo y sus consecuencias. Es cierto que podemos encontrar similitudes para esa afirmación, pero otros comentaristas, como Don Yitsjak Abarbanel, no comparten la idea de Najmánides, encontrando en el capítulo 28 de Deuteronomio referencias también al primer exilio con la destrucción del primer Templo, cf. v. 25, 29, 36, 68.

 

28:1-2 “Y sucederá que si obedeces diligentemente a HaShem tu Elohim, cuidando de cumplir todos sus mandamientos que yo te mando hoy, HaShem tu Elohim te pondrá en alto sobre todas las naciones de la tierra. Y todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán, si obedeces a HaShem tu Elohim.” – Las bendiciones son el resultado de la obediencia a los mandamientos y las maldiciones son el resultado de las desobediencias a los mandamientos.

 

28:3 “Bendito serás en la ciudad, y bendito serás en el campo.” – Primero encontramos una bendición personal.

 

28:4a “Bendito el fruto de tu vientre” – Luego viene una bendición familiar. Esta es la segunda prioridad para el Eterno, tu familia.

 

28:4b “el producto de tu suelo, el fruto de tu ganado, el aumento de tus vacas y las crías de tus ovejas.” – En tercer lugar viene la bendición sobre el trabajo.

 

28:5 “Benditas serán tu canasta y tu artesa.” – La comida viene en cuarto lugar.

 

28:6 “Bendito serás cuando entres, y bendito serás cuando salgas.” – Según el Talmud,[11] se refiere a la entrada al mundo y la salida de este mundo. También puede ser entendido como los viajes, los movimientos de un lugar para otro. Según el Targum Yonatan, significa bendición cuando uno entre en el Beit HaMikdash, el Templo, y cuando uno salga para hacer negocios.

 

También se puede interpretar como el ministerio sacerdotal que entra en la presencia del Eterno, y el ministerio real que gobierna sobre las circunstancias.

 

Sexta aliyá, 28:7 – 29:1 (28:69 heb.)

28:7 “HaShem hará que los enemigos que se levanten contra ti sean derrotados delante de ti; saldrán contra ti por un camino y huirán delante de ti por siete caminos.” – Las bendiciones por la obediencia incluyen la victoria en los enfrentamientos bélicos.

 

28:9 “Te establecerá HaShem como pueblo santo para sí, como te juró, si guardas los mandamientos de HaShem tu Elohim y andas en sus caminos. ” – La mayor bendición es estar cerca de HaShem.

 

28:10 “Entonces verán todos los pueblos de la tierra que sobre ti es invocado el nombre de HaShem; y te temerán.” – El mejor impacto que se puede hacer en las naciones gentiles se produce cuando hay obediencia en el pueblo de Israel. Este texto nos enseña que Israel ha sido puesto para impactar a las naciones. HaShem quiere que su salvación llegue hasta los confines de la tierra, y por esto ha creado el pueblo de Israel, para que sea un canal para ello, como está escrito en Isaías 49:5-6:

 

“Y ahora dice HaShem (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Yaakov vuelva a Él y que Israel se reúna con Él, porque honrado soy a los ojos de HaShem y mi Elohim ha sido mi fortaleza), dice Él: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.”

 

28:13 “Y te pondrá HaShem a la cabeza y no a la cola, sólo estarás encima y nunca estarás debajo, si escuchas los mandamientos de HaShem tu Elohim que te ordeno hoy, para que los guardes y los pongas por obra.” –

 

28:14 “no te desvíes de ninguna de las palabras que te ordeno hoy, ni a la derecha ni a la izquierda, para ir tras otros dioses y servirles.” – Aquí está escrita la palabra hoy. Si tú puedes obedecer hoy y lo dejas para mañana, no has cumplido los mandamientos. Los mandamientos son para cumplir hoy, no mañana ni ayer. Ahora es el momento de obedecer. Si no obedeces hoy, no lo harás mañana. ¡Que no te dejes engañar!

 

HaShem trabaja con nosotros hoy, y nosotros tenemos que relacionarnos con él hoy, no ayer ni mañana, sino ahora mismo. Arregla hoy tu relación con HaShem y no dejes las cosas para mañana.

 

En este texto se mencionan alrededor de 12 resultados positivos de la obediencia pero aproximadamente 98 calamidades como consecuencia de la desobediencia a los mandamientos.

 

¿Por qué hay más palabras que hablan de la maldición que de la bendición?

 

Por un lado es para crear temor a las consecuencias del pecado, y así evitar el pecado. Por otro lado podemos ver en este capítulo, junto con el capítulo 30, toda la historia de Israel de forma profética. La historia de Israel empezó con subidas, hasta llegar al tiempo de rey Shelomó, cuando todas estas bendiciones alcanzaron al pueblo. Luego se apartaron de la obediencia, tanto el rey como el pueblo, y las cosas iban hacia abajo, y poco a poco se iban cumpliendo todas estas maldiciones, para luego llegar al momento de la restauración, explicado en los primeros versículos del capítulo 30. Nosotros estamos viviendo en el capítulo 30 en estos momentos.

 

En Deuteronomio 30:1-2 está escrito:

 

“Y sucederá que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y tú las hagas volver a tu corazón en todas las naciones adonde HaShem tu Elohim te haya desterrado, y vuelvas a HaShem tu Elohim, tú y tus hijos, y le obedezcas con todo tu corazón y con toda tu alma conforme a todo lo que yo te ordeno hoy”

 

Ahora estamos viviendo esto. El avivamiento hebreo entre judíos asimilados, israelitas perdidos y gentiles, es parte del cumplimiento de estas palabras de la Torá. Este texto enseña que la vuelta a la Torá de Moshé es un resultado de una vuelta el Eterno en los últimos tiempos, después de que hayan pasado todas estas bendiciones y las maldiciones sobre Israel a lo largo de la historia.

 

Tú eres parte de algo muy grande. Al juntarte con este movimiento de restauración, te has unido al programa de redención del Eterno para los últimos tiempos.

 

28:16 “Maldito serás en la ciudad, y maldito serás en el campo.” – La primera maldición es personal.

 

28:17 “Malditas serán tu canasta y tu artesa.” – La comida viene en segundo lugar.

 

28:18 “Maldito el fruto de tu vientre y el producto de tu suelo, el aumento de tu ganado y las crías de tu rebaño.” – La tercera cosa es la familia y la cuarta cosas es el trabajo. El orden de las maldiciones es diferente al de las bendiciones.

 

28:19 “Maldito serás cuando entres y maldito serás cuando salgas.” – El Targum Yonatan tradujo: “Maldito serás cuando entres en los teatros y circos y maldito serás cuando salgas a conducir tus negocios.”

 

28:21-22a “HaShem hará que la peste se te pegue hasta que te haya consumido de sobre la tierra adonde vas a entrar para poseerla. Te herirá HaShem de tisis, de fiebre, de inflamación y de gran ardor” – Las enfermedades son identificadas como resultado de diferentes maldiciones, cf. 27-28, 34-35, 59-61. Las enfermedades no son bendiciones. HaShem puede usar las maldiciones para producir un resultado positivo en las personas, cualquier maldición puede ser transformada en una bendición, pero las maldiciones no son buenas en sí. Las enfermedades no son buenas en sí. Atentan contra la vida del hombre. Nuestra actitud contra las enfermedades debe que ser enemistosa.

 

En Deuteronomio 28:61 está escrito:

 

“También toda enfermedad y toda plaga que no están escritas en el libro de esta Torá”

 

28:29 “y andarás a tientas a mediodía como el ciego anda a tientas en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; más bien serás oprimido y robado continuamente, sin que nadie te salve.” – Los robos son producto de la maldición. Si uno ha sido robado, le ha tocado una maldición. Si vivimos en obediencia a los mandamientos hay protección también contra los robos. Si todos obedecen los mandamientos no habrá robos.

 

28:30 “Te desposarás con una mujer, pero otro hombre se acostará con ella; edificarás una casa, pero no habitarás en ella; plantarás una viña, pero no aprovecharás su fruto.” – Aquí vemos las tres cosas en orden inverso, mujer, casa y viña, cf. 20:5-7. La maldición toca primero la mujer, luego la casa y luego la viña.

 

28:36 “HaShem te llevará a ti y a tu rey, al que hayas puesto sobre ti, a una nación que ni tú ni tus padres habéis conocido, y allí servirás a otros dioses de madera y de piedra.” – Este texto nos enseña, en primer lugar, que la Torá prevé la existencia de un rey en Israel. En segundo lugar profetiza sobre lo que iba a pasar con un rey específico, cf. 2 Reyes 24:15 y 2 Crónicas 36:5-6; ver Talmud Yoma 52b.

 

“a una nación” – Aquí se habla de una nación, no varias. Esto se refiere a la deportación a Babilonia, que era una sola nación. Más adelante, con la destrucción del segundo templo, los judíos fueron esparcidos a todas las naciones.

 

“madera” – Esto puede también referirse al culto a la cruz que es adorada por muchos cristianos.

 

“piedra” – También podría ser una referencia a la Caba, la piedra negra en Meca.

 

28:37 “Y vendrás a ser motivo de horror, proverbio y burla entre todos los pueblos donde HaShem te lleve.” – Esto se ha cumplido en todas las naciones donde hay expresiones de desprecio y burla de los judíos.

 

28:39 “Plantarás y cultivarás viñas, pero no beberás del vino ni recogerás las uvas, porque el gusano se las comerá.” – Los gusanos que comen las verduras y los frutos son un resultado de la maldición por la desobediencia a los mandamientos.

 

28:47-48 “Por cuanto no serviste a HaShem tu Elohim con alegría y con gozo de corazón, cuando tenías la abundancia de todas las cosas, por tanto servirás a tus enemigos, los cuales HaShem enviará contra ti: en hambre, en sed, en desnudez y en escasez de todas las cosas; Él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello hasta que te haya destruido.” – Si no servimos al Eterno con alegría y con gozo de corazón, tendremos escasez de todas las cosas y un yugo de hierro.

 

Esto nos lleva a reflexionar si verdaderamente mostramos mucha gratitud cuando tenemos abundancia o ¿estamos quejándonos por lo que no tenemos? Si nos quejamos de la comida, de la ropa, de lo que el Eterno nos está dando, lo perderemos. Si tenemos escasez, ¿será por haber sido negligentes en este punto? ¿Alabamos al Eterno con alegría y gozo de corazón después de comer o salimos de la mesa sin dar gracias?

 

Según el Talmud Yerushalmi,[12] el yugo de hierro representa ideas oscuras y preocupaciones. Así que, el yugo puede representar opresión espiritual y depresión sicológica. Una manera de vencer sobre esa opresión es alabar al Eterno con alegría. Si estás tentado a entrar en una depresión, debes danzar delante del Eterno y cantar con voz fuerte, para que esa opresión no te venga. Si estás en una depresión puedes usar la misma medicina y saldrás de ella con victoria.

 

28:49-50 “HaShem levantará contra ti una nación de lejos, desde el extremo de la tierra, que descenderá rauda como águila, una nación cuya lengua no entenderás, una nación de rostro fiero que no tendrá respeto al anciano ni tendrá compasión del niño.” – Este texto hace referencia al imperio romano, entre otros, que tenía el símbolo del águila, cf. Jeremías 49:14-16; Abdías, (un descendiente de Edom fundó Roma). Najmánides destaca que en estos dos versículos se menciona tres veces la palabra goy, que significa “nación”. Esto se refiere a las tres guerras decisivas entre Roma e Israel. La primera guerra fue la de Pompeyo cuando tomó a Yerushalayim y puso fin al reino de los Jashmoneos. La segunda se hizo cuando Herodes combatió el hijo de Aristóbulo, Antígono, que fue el último gobernante Jashmoneo. Herodes llamó al emperador Antonio, quien tomó a Yerushalayim. La tercera guerra fue la de Vespasiano y Tito que destruyeron el reino de los judíos. Las consecuencias de esa guerra están profetizadas en el resto del texto que estamos estudiando.

 

28:58 “Si no cuidas de poner en práctica todas las palabras de esta Torá que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible, HaShem tu Elohim” – Las maldiciones alcanzarán a la persona que no teme al Eterno, puesto que el temor al Eterno nos lleva a obedecerle. El temor al Eterno es un ingrediente muy importante en nuestro amor hacia Él. El que teme la consecuencia del pecado, que es el enojo del Eterno, se abstiene de muchas cosas malas.

 

28:64 “HaShem te dispersará entre todos los pueblos de un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra” – Esto ya se ha cumplido. Hay descendientes de las 12 tribus entre todos los pueblos de la tierra. Esta es una siembra del Eterno que en nuestros días está empezando a dar fruto. Ahora es el tiempo de que estos sean recogidos de uno en uno, como está escrito en Amós 9:9:

 

“Porque he aquí, yo daré un mandato, y zarandearé a la casa de Israel entre todas las naciones, como se zarandea el grano en la criba, sin que caiga ni un grano en tierra.”

 

En Isaías 27:12 está escrito:

 

“Y sucederá en aquel día que HaShem trillará desde la corriente del Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros seréis recogidos uno a uno, oh hijos de Israel.”

 

28:68 “Y te hará volver HaShem a Egipto en naves, por el camino del cual yo te había dicho: “Nunca más volverás a verlo.” Y allí os ofreceréis en venta como esclavos y esclavas a vuestros enemigos, pero no habrá comprador.” – Esto hicieron los romanos después de la caída de Yerushalayim. Esclavos judíos fueron llevados a Gaza y luego con barcos a Egipto donde se vendieron por precios bajísimos.

 

 

Séptima aliyá, 29:2(1 heb.) – 29:9(8 heb.)

 

29:9(8) “Guardad, pues, las palabras de este pacto y ponedlas en práctica, para que prosperéis en todo lo que hagáis.” – La prosperidad depende de la obediencia al pacto. Estas palabras son repetidas en Josué 1:8, donde está escrito:

 

“Este libro de la Torá no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.”

 

¿Qué hay que hacer para tener prosperidad y éxito? ¡Hagámoslo entonces con alegría!

 

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 606 – 611 de los 613:

 

  1. Precepto de hacer una declaración sobre las primicias (bicurim), Deuteronomio 26:5.
  2. Precepto de hacer una declaración sobre el diezmo (maaser), Deuteronomio 26:13.
  3. Precepto de proceder según los modos de actuar de Elohim, Deuteronomio 28:9.
  4. Prohibición de comer del segundo diezmo (maaser shení) estando en luto, Deuteronomio 26:14.
  5. Prohibición de comer del segundo diezmo en estado de impureza, Deuteronomio 26:14.
  6. Prohibición de gastar el dinero del segundo diezmo en otra cosa que no sea comida o bebida, Deuteronomio 26:14.

[1]       Strong H7225 rê’shîyth, ray-sheeth’, From the same as H7218; the first, in place, time, order or rank (specifically a firstfruit): – beginning, chief (-est), first (-fruits, part, time), principal thing.

[2]       Bicurim 1:3.

[3]       Pesajim 36b.

[4]       Bicurim 1:4, 6.

[5]       La voz de la Torá.

[6]       Sotá 35b.

[7]       Sotá 32a.

[8]       http://ebal.haifa.ac.il/ebal06.html.

[9]       Sotá 32a.

[10]     La voz de la Torá.

[11]     Babá Metsiá 107a.

[12]     Rabí El’azar en Yer. Shabat 14:3.

Parashá 49 Ki Tetsé

ט״ז באלול ה׳תשע״ה (August 31, 2015) por  
Archivado bajoParashá

49 Ki Tetsé

Parashá 49 Ki Tetsé

Deuteronomio 21:10 – 25:19

Aliyás de la Torá:

  1. 21:10-21
  2. 21:22 – 22:7
  3. 22:8 – 23:6 (heb. 23:7)
  4. 23:7(8)-23:23 (24)
  5. 23:24(25) – 24:4
  6. 24:5-13
  7. 24:14 – 25:19
  8. Maftir: 25:17-19

Haftará: Isaías 54:1-10

Ki Tetsé

Significa “cuando salgas”.

Comentarios

Primera aliyá, 21:10-21

21:12 “la traerás a tu casa, y ella se rasurará la cabeza y dejará crecer sus uñas” – Si un hombre desea casarse con una prisionera que ha sido tomada en una guerra no obligatoria, tendrá que hacer que se rape y deje crecer sus uñas para que no se engañe por las apariencias físicas. Si él la sigue queriendo a pesar de no tener un aspecto físico tan agradable, el proceso matrimonial seguirá.

21:13 “También se quitará el vestido de su cautiverio, permanecerá en tu casa y llorará por su padre y por su madre por todo un mes; después de eso podrás llegarte a ella y ser su marido, y ella será tu mujer.” – Según el Midrash,[1] las hijas de los pueblos de la antigüedad se adornaban en tiempos de guerra para seducir sexualmente a los enemigos. Por lo tanto aquí se refiere a ropas atractivas que tenía la prisionera antes de ser capturada. El propósito de quitarlas es que el varón ya no la encuentre atractiva como antes. Antes de poder casarse con una prisionera de guerra, habrá que esperar un mes para que ella pueda “llorar por su padre y por su madre”. Esto nos enseña por un lado, que HaShem está interesado en que su alma sea consolada antes del casamiento. También nos enseña que HaShem no quiere que el varón no tome una decisión precipitada. Ella tenía que llorar tanto tiempo para que el hombre no la vea contenta y feliz, sino poco atractiva en comparación con las mujeres israelitas.

Otra opción de interpretación sería que se esté hablando de cortar los cabellos y las uñas (el texto hebreo dice literalmente “hará las uñas”), con el fin de que pase por una especie de purificación, semejante a la de los leprosos, nazarenos y levitas cuando rasuraron todo el pelo de su cuerpo, cf. Levítico 14:9; Números 6:9; 8:7. Es un tipo de conversión para que la cautiva deje su identidad anterior y sea parte del pueblo de Israel.

“un mes” – La esclava puede ser comparada con Israel, que estuvo en Egipto. HaShem la sacó de la esclavitud del Faraón. Cuando su dueño anterior había muerto, ella era libre para casarse con HaShem. Pero como HaShem no quebranta su Torá, él tuvo que esperar como mínimo 30 días para que se pudiera casar con ella. Por eso, entre otros motivos, hubo un tiempo de espera entre la salida de Egipto y la entrega de la Ketuvá (escritura), el contrato matrimonial, en Sinái.

21:14 “Pero sucederá que si no te agrada, la dejarás ir adonde quiera; mas ciertamente no la venderás por dinero, ni la maltratarás, porque la has humillado.” – El propósito de este trato con esta mujer es que no sea agradable para el hombre. No es una situación ideal que él se case con ella, porque puede traer consecuencias negativas en el futuro, y por esto HaShem establece estas reglas para que finalmente él se dé cuenta que no le conviene casarse con ella. La Torá no prohíbe este tipo de matrimonio, más bien lo desanima con estas medidas. Si el hombre se quiere casar a pesar de esto, puede hacerlo. Sin embargo corre el riesgo de que con el tiempo ella se convierta en una mujer aborrecida, según los siguientes versículos, y, eventualmente nazca un hijo rebelde de su matrimonio, según los versículos que luego seguirán. Según el Midrash,[2] la madre del rebelde Avshalom era una gentil cautiva de guerra que el rey David había capturado.

21:15-16 “no puede él hacer primogénito al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito, el día que reparta lo que tiene entre sus hijos, no puede él hacer primogénito al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito” – Esto nos enseña que cuando Yaakov dio la primogenitura a los hijos de Yosef, que era el hijo de su mujer preferida, no lo hizo por causa de su amor por Rajel, sino por otros motivos. Reuvén perdió su primogenitura por su pecado de adulterio. Shimón y Leví perdieron a su vez la oportunidad de obtenerla por su violencia en la ciudad de Shejem. Yehudá recibió una bendición especial, pero la primogenitura pasó a los hijos de Yosef, por revelación profética, cf. 1 Crónicas 5:1-2. También debemos destacar el hecho de que antes de la entrega de la Torá hubo leyes que no fueron guardadas por los patriarcas.

21:17 “sino que reconocerá al primogénito, al hijo de la aborrecida, dándole una porción doble de todo lo que tiene, porque él es el principio de su vigor; a él pertenece el derecho de primogenitura.” – Cuando dice que el primogénito hereda una porción doble de todo lo que el padre tiene, significa que él tendrá una doble porción entre los hermanos que reciben la herencia. Según R. Munk,[3] al principio los primogénitos iban a ser los sacerdotes y por eso no tendrían ninguna herencia de tierra. Por eso obtuvo la doble porción de los bienes del padre, exceptuando su terreno.

21:18 “Si un hombre tiene un hijo terco y rebelde que no obedece a su padre ni a su madre, y cuando lo castigan, ni aun así les hace caso” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “terco” es sarar,[4] que significa “descarriado”. La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “rebelde” es mará,[5] que significa “desobedecer”, “negarse”. Se trata de uno que desobedece las palabras del padre. La rebeldía es considerada por el Eterno como una actitud muy grave y tiene que ser duramente corregida en la vida de un niño antes de que llegue a la adolescencia.

Según el Talmud,[6] aquí se trata de un joven, mayor de 13 años, porque de otra forma no podría ser juzgado ante el tribunal, específicamente se refiere a un hijo en los tres primeros meses después de su bar mitsvá. Después de esos tres meses ya no se aplican las leyes del “hijo descarriado y rebelde”.

Cuando aquí se habla de castigarlo se refiere a hacer una advertencia formal ante el tribunal para que sea azotado. Si luego sigue robando de su padre para comer mucha carne y beber mucho vino, tendrá que ser ejecutado. La tradición enseña que este caso de la ejecución de un joven rebelde, llamado glotón y bebedor, nunca se ha dado en la historia de Israel por no cumplir todas las exigencias requeridas por los jueces.

21:20 “y dirán a los ancianos de la ciudad: “Este hijo nuestro es terco y rebelde, no nos obedece, es glotón y borracho.” ” – El carácter insaciable es considerado como algo muy negativo por la Torá. Una de las tareas más importantes que tienen los padres es enseñar a sus hijos a no ser esclavos de sus deseos, sino dominar sus impulsos y ser dirigidos por principios. La falta de dominio propio es condenada por la Torá. Hay especialmente dos áreas donde el hombre tiene que aprender a dominarse, la comida y el sexo. Si no puede domar estas dos áreas en su vida, nunca llegará a ser maduro espiritualmente. La borrachera es condenada por la Torá.

Segunda aliyá, 21:22 – 22:7

21:22 “Y si un hombre ha cometido pecado digno de muerte, y se le ha dado muerte, y lo has colgado de un árbol” – Aquí se habla de primero dar muerte al culpable y luego colgarle en un árbol. La palabra hebrea para árbol, ets,[7] significa “árbol(es)”, “planta”, “madera”, “leña”.

21:23 “su cuerpo no colgará del árbol durante la noche, sino que ciertamente lo enterrarás el mismo día (pues el colgado es maldito de Elohim), para que no contamines la tierra que HaShem tu Elohim te da en heredad.” – Este mandamiento se aplica a todos los muertos en Israel. Hay que enterrarlos el mismo día cuando mueren. Sólo se puede demorar el entierro si el hecho de esperar un día más da más honra al muerto. Si las leyes de un país en la diáspora prohíbe que se entierre el mismo día, hay que respetarlas. Sin embargo, es considerada una deshonra para el muerto dilatar el tiempo hasta ser sembrado en la tierra para que pueda resucitar. También es considerado una deshonra dejar el cadáver sólo, sin atención.

En este texto encontramos una evidencia de que el día termina con la caída del sol, no a la medianoche o por la mañana.

“para que no contamines la tierra” – La tierra se contamina por un cadáver que ha sido colgado sobre un madero, si no es enterrado el mismo día.

22:1     “No verás extraviado el buey de tu hermano, o su oveja, sin que te ocupes de ellos; sin falta los llevarás a tu hermano.” – Si encuentras algo por allí que no es tuyo, no tienes el derecho de apropiarte de eso. Si sabes de quién es o si tienes la posibilidad de hacer una búsqueda para saber quién es el dueño de la cosa perdida, tienes la obligación de buscar a la persona y devolver el objeto o el animal perdido. Si no sabes de quién es, podrás guardar la cosa o el animal, hasta que alguien pregunte por ello. Entonces tendrás que devolverlo.

Esto nos enseña acerca de la importancia que la Torá da al derecho de propiedad privada. Es muy importante no apropiarse de los bienes ajenos. Cualquier forma de apropiación de bienes ajenos es un hurto, incluso del tiempo.

22:2     “Y si tu hermano no está cerca de ti, o si no lo conoces, entonces lo traerás a tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo busque; entonces se lo devolverás.” – El Talmud[8] dice que si es un animal que come y produce, debe producir y comer. Pero si es un objeto que no produce o come, debe ser vendido. El dinero se guarda y luego lo entrega al dueño del objeto. Así el que extravió el objeto no pierde nada si es un objeto que se deteriora con el tiempo.

22:3 “Así harás con su asno, y asimismo harás con su vestido; lo mismo harás con cualquier cosa perdida que tu hermano haya perdido y que tú halles. No te es permitido esconderte.” – De aquí se saca la idea de poner una señal o una nota para que la persona pueda encontrar al que ha encontrado lo perdido. En el tiempo del segundo templo había un lugar fuera de Yerushalayim donde la gente podía entregar y retirar objetos perdidos. Después de la destrucción del templo se anunciaban los bienes perdidos en las sinagogas y las casas de estudio.

Este principio puede ser encontrado también en los países donde la Torá ha tenido influencia sobre la conciencia de la población, de modo que el nivel de honestidad sea alto. Por ejemplo, la policía sueca tiene una función de guardar objetos perdidos donde la gente puede entregar cosas que han encontrado por allí. Si la persona que ha perdido algo no encuentra lo perdido, podrá ir a anunciarlo en la policía. En el caso de que se encuentre allí, se le devuelve al dueño. Es costumbre entregar un poco de dinero a la persona que encontró el objeto, como una remuneración por su honestidad y molestia.

22:5 “La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominación a HaShem tu Elohim.” – En primer lugar se habla de una inclinación travestí. Según Rashí, la prohibición sólo es cuando la intención es cometer una inmoralidad sexual. Es una abominación para el Eterno. En el judaísmo ortodoxo no se permite a la mujer llevar pantalones. Una buena costumbre es que las mujeres no usen pantalones fuera de su casa, y si lo hacen, deben llevar una falda por encima o tener un pantalón falda.

El Targum Onkelós tradujo el texto de esta manera:

“No habrá un arma de guerra de varón en una mujer, y un hombre no se arreglará con los afeites de una mujer.”

El Talmud[9] prohíbe a los hombres arrancar sus canas, usar joyas femeninas u ornamentos, o afeitarse el pelo que normalmente se afeitan las mujeres.

22:6-7 “Si encuentras un nido de pájaros por el camino, en un árbol o en la tierra, con polluelos o con huevos, y la madre echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no tomarás la madre con los hijos; sin falta dejarás ir a la madre, mas a los hijos los puedes tomar para ti, para que te vaya bien y prolongues tus días.” – Esta promesa se encuentra en mandamientos considerados como más importantes. De aquí los rabinos sacaron la enseñanza de que no se sabe si un mandamiento es grande o pequeño. Si cumples este “pequeño” mandamiento tendrás una recompensa grande. Así que mejor es cumplir todos los mandamientos que apliquen a uno, porque uno no sabe qué recompensa hay en cada uno de ellos.

La Torá promete larga vida al que no trata a los animales con crueldad. La crueldad acorta nuestras vidas. HaShem nos creó sensibles a los animales débiles y a las cosas creadas que son frágiles. La naturaleza nos enseña que si somos duros en el trato con ella, vamos a salir perdiendo. Si no riegas tus plantas se mueren. Si no das de comer a tus gallinas no te van a dar huevos. Si somos sensibles a la naturaleza, y especialmente a los animales, nos irá bien y tendremos larga vida.

Tercera aliyá, 22:8 – 23:6 (heb. 23:7)

22:8 “Cuando edifiques casa nueva, le harás un muro a tu azotea, para que no traigas culpa de sangre sobre tu casa si alguno se cayera de ella.” – El que cuida el precepto de hacer huir la madre de su casa antes de tomar los huevos, será bendecido para poder construir una casa.

Aquí hay un mandamiento que habla a favor de la protección de la vida humana. De aquí se sacan muchas aplicaciones. No habla solamente de una casa, sino de tomar medidas para proteger al ser humano en todos los aspectos, poner vallas y señales de tráfico en las carreteras, tapar los agujeros de los enchufes para que los niños no metan los dedos allí, etc.

22:9 “No sembrarás tu viña con dos clases de semilla, no sea que todo el fruto de la semilla que hayas sembrado y el producto de la viña queden vedados.” – Esta prohibición aplica en primer lugar sobre la tierra de Israel. Sin embargo, la halajá establece que es aplicable también en otras tierras.

La Torá primero habla de la casa, luego de la viña y finalmente de la mujer, v.13. No es sabio casarse primero y luego buscan trabajo y casa.

En el nivel peshat, simple, este texto nos enseña que el producto de la viña va a ser dañado si mezclamos dos clases de semilla.

22:10 “No ararás con buey y asno juntos.” – Según el nivel peshat, simple, podemos hablar aquí de la protección de los animales tanto para que no se dañen cuando trabajan juntos, como para que no se mezclen. La mezcla entre especies está prohibida. Antes del diluvio fueron mezclados los especies de los animales y al final dice que toda la carne, no solamente los hombres, estaba corrompida, cf. Génesis 6:12.

Este texto también nos enseña que un justo no debe unirse a un malvado en una empresa o negocio.

22:11 “No vestirás ropa de material mezclado de lana y lino.” – Según los sabios significa que las dos clases de hilo no pueden ser rastrilladas, hiladas o trenzadas juntas. Sólo se aplica a la mezcla de lana y lino. El origen de la lana es de un animal puro. Lino es de origen vegetal.

Rashí, citando el Talmud,[10] dice que era permitido mezclar lana y lino en el talit. Los flecos son de lana, y está permitido poner los flecos de lana sobre un manto de tela de lino.

Estas prohibiciones de mezclas en los tres niveles, suelo, animal y ropa, nos enseñan que tenemos que ser cuidadosos en no traspasar los límites que la Torá marca ni mezclar conceptos entre ellos, sino marcar bien la diferencia entre una cosa y otra.

22:12 “Te harás borlas en las cuatro puntas del manto con que te cubras.” – De esto aprendemos que las tsitsiot – flecos – sólo pueden ser colocadas en una prenda rectangular para que se pueda cumplir este mandamiento.

La Torá utiliza tres palabras cuando habla de estos flecos, tsitsit, petil (Núm. 15:38, 39) y guedilim, (Deut. 22:12). La referencia de Ezequiel 8:3 y el Talmud nos enseñan que tsitsit son un conjunto de hilos que cuelgan libremente como un mechón del cabello. Según R. Aryeh Kaplan,[11] se puede que entender la palabra petil – “unido” y “torcido” – de diferentes maneras; una hebra trenzada, enrollamiento, dos hebras entrelazadas entre sí y un hilo doble. La palabra guedil significa pelos o hilos unidos entre sí en forma de trenza o cuerda. Un guedil son dos hilos, y guedilim, en plural, son cuatro hilos como mínimo. El tsitsit se hace con cuatro hilos doblados para que sean ocho.

Como tsitsit denota pelos o hilos sueltos y guedil una trenza o cuerda, entendemos que la Torá habla de dos partes en estos flecos, una parte suelta, la de abajo, y otra parte, la de arriba, donde los hilos son amarrados entre sí junto con el enrollamiento. Por motivos de estética, los sabios decretaron que el tamaño de la parte de arriba debe ser un tercio del fleco entero y la parte de abajo dos tercios.

HaShem se está presentando como ti tuviera un manto en Isaías 6:1, Ezequiel 16:8 y el Salmo 91:4. ¿Será que HaShem tenga algo que se asemeja a un talit con tsitsits? Si el hombre fue creado a la imagen de HaShem ¿será que Adam tenía algún tipo de talit de luz que cubría su cuerpo antes de caer en pecado?

En el Salmo 104:1-2 está escrito:

“Bendice, alma mía, a HaShem. HaShem, Elohim mío, cuán grande eres; te has vestido de esplendor y de majestad, cubriéndote de luz como con un manto, extendiendo los cielos como una cortina.”

22:20 “Pero si el asunto es verdad, que la joven no fue hallada virgen” – Según Rashí, se refiere a que haya cometido adulterio después del primer paso de matrimonio judío, llamado “desposorio”, en hebreo erusín.

22:26 “no harás nada a la joven; no hay en la joven pecado digno de muerte, porque como cuando un hombre se levanta contra su vecino y lo mata, así es este caso” – La violación es comparada con un asesinato. El daño que un hombre hace contra una mujer cuando la viola es comparado con la pérdida de la vida.

23:1(2) “Ninguno que haya sido castrado o que tenga cortado su miembro viril entrará en la asamblea de HaShem” – Según Rashí, el “castrado” es uno que tiene sus testículos dañados o aplastados. La prohibición de entrar en la asamblea de HaShem, es decir la congregación, significa que un castrado, magullado o cortado no puede casarse con una judía, por no poder engendrar. La esterilización no está permitida.

23:2(3) “Ningún bastardo entrará en la asamblea de HaShem, ninguno de sus descendientes, aun hasta la décima generación, entrará en la asamblea de HaShem.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “bastardo”, mamzer,[12] significa uno que ha nacido en incesto o adulterio. No puede casarse con un israelita. Según Rashí, un mamzer solamente nace de una unión entre aquellos cuya relación es sancionada con karet, cortadura espiritual, aplicada directamente por el cielo, o de una unión entre aquellos cuya relación es sancionada con la pena de muerte por un tribunal judío. Un mamzer no es una persona que ha nacido de la unión entre un judío y una gentil.

23:3(4) “Ningún amonita ni moabita entrará en la asamblea de HaShem; ninguno de sus descendientes, aun hasta la décima generación, entrará jamás en la asamblea de HaShem.” – Rut era moabita y Naamá, la esposa del rey Shelomó y madre del rey Rejavam (Roboam), era amonita, cf. 1 Reyes 14:21. Las dos entraron en Israel por casamiento y forman parte de la genealogía del David. Esto nos muestra que el mandamiento sólo aplica a los varones, como fue establecido en la halajá.

23:4(5) “porque no fueron a vuestro encuentro con pan y agua en el camino cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Bilam, hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.” – La causa de la prohibición de no poder entrar en la asamblea era doble, porque no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua cuando vinieron de Egipto y porque alquilaron contra Israel a Bilam para maldecirlos.

Estos dos pueblos tenían una deuda de gratitud hacia los hijos de Avraham, porque habían sido salvados dos veces por la intervención de Avraham, en la guerra con Kedorlaomer y con el escape de Sedom. Por no tomar en cuenta esta deuda histórica, a la hora de tener la oportunidad de mostrar amor a los descendientes de Avraham, fueron rechazados por el Eterno como candidatos para ser parte del pueblo apartado. ¡Qué importante es agradecer a los que te han hecho un favor en la vida! ¡Especialmente cuando te han sacado de una crisis!

Como el rey David fue cuestionado como legítimo heredero del reino por el hecho de que su tatarabuela era moabita.

En el Salmo 69:8 está escrito:

“Me he convertido en extraño para mis hermanos, y en extranjero para los hijos de mi madre.”

23:5(6) “Mas HaShem tu Elohim no quiso escuchar a Bilam, sino que HaShem tu Elohim te cambió la maldición en bendición, porque HaShem tu Elohim te ama.” – La maldición de Bilam fue cambiada en bendición. HaShem es capaz de cambiar cualquier maldición en bendición.

Cuarta aliyá, 23:7(8)-23:23 (24)

23:7(8) “No aborrecerás al edomita, porque es tu hermano; no aborrecerás al egipcio, porque fuiste extranjero en su tierra.” – Roma fue fundada por un descendiente de Edom. Así que, según la interpretación remez, el edomita puede ser entendido como el cristiano. Los judíos no pueden aborrecer al cristiano, por mucho daño los hayan hecho.

23:8(9) “Los hijos de la tercera generación que les nazcan podrán entrar en la asamblea de HaShem” – Rashí cita aquí las explicaciones del Sifrí:

“Pero las otras naciones tienen derecho de entrar enseguida en la Comunidad de Elohim. Se deduce entonces, que aquel que haga pecar a un hombre, le causa más mal que aquel que le mate, pues el asesino no causa sino la muerte en este mundo, mientras que el seductor le excluye de este mundo y del mundo futuro. Así Edom, que ha salido a su encuentro con la espada en alto, no sería acreedor a su odio, ni tampoco los egipcios, que los han ahogado, pero sus seductores sí lo serán”.

Los edomitas y los egipcios que se convertían no podían casarse con judíos, sólo con otros conversos. Sus nietos podían casarse con judíos. Sin embargo, el Talmud[13] establece que ahora un judío puede casarse con los conversos de todas las nacionalidades, porque el rey Sanjeriv dispersó las naciones de sus tierras de origen y por eso ya no se puede identificar más las naciones individuales.

23:9(10) “Cuando salgas como ejército contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala.” – Este texto trata con una situación específica en tiempos de guerra. La Shejiná, la presencia del Eterno, tiene que estar presente en el ejército de Israel para que pueda vencer sobre sus enemigos. Las guerras de Israel dependen de la presencia Divina. Para que esta Shejiná pueda manifestarse, el ejército tiene que vivir en un nivel alto de santidad, lo cual incluye la pureza ritual y también física. En este caso es mencionado como cosa mala la impureza ritual causada por el derramamiento seminal y los excrementos dentro del campamento. Para que HaShem pueda liberarnos de los peligros, tenemos que vivir vidas intachables, no alcanzables para satanás. La santidad es la mejor defensa que tenemos. La maldad abre brecha en la defensa espiritual que rodea a los justos. Por lo tanto, cuando hay luchas en nuestras vidas, tenemos que cuidarnos de una manera especial para que el enemigo no tenga motivos para acusarnos y dañarnos. Si permitimos el mal entre nosotros no vamos a poder vencer en los enfrentamientos con nuestros enemigos, ni los visibles ni los invisibles.

23:11(12) “Pero al llegar la tarde se bañará con agua, y cuando se ponga el sol, podrá entrar de nuevo al campamento.” – Según Rashí, significa que deberá sumergirse en una mikvé cerca de la puesta del sol.

23:12(13) “Tendrás también un lugar fuera del campamento y saldrás allí” – Fuera del campamento tenía que haber un lugar de letrina, donde los soldados podían hacer sus necesidades. Pero había reglas específicas de higiene que había que seguir para que la Presencia Divina no se molestara con cosas desagradables.

23:13(14) “y tendrás entre tus herramientas una pala, y cuando te sientes allá fuera, cavarás con ella, y te darás vuelta para cubrir tu excremento” – Según Rashí, la palabra que ha sido traducida como “herramientas” significa “arma”. Vemos como la Torá cubre todas las áreas de la vida humana, incluso el momento de ir al baño. Hay mandamiento incluso para ese momento. A nuestro Padre no se le escapa nada. Nos instruye en los detalles más íntimos de nuestra vida para que actuemos siempre de manera correcta y nos da la oportunidad de servirle por medio de la vida práctica diaria.

23:15(16) “No entregarás a su amo un esclavo que venga a ti huyendo de su señor.” – Aquí se trata de un esclavo pagano que huye de su señor desde el extranjero para refugiarse en la tierra de Israel. No se puede devolver a su amo.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “amo” o “señor”, es adonav (alef, dalet, nun, yud, vav), que literalmente significa “sus señores” porque la letra yud denota pluralidad. Vemos como una sola persona puede ser referida por la Torá en plural. Esto es típico en cuanto a los dueños de los esclavos.

23:17(18) “Ninguna de las hijas de Israel será ramera de culto pagano; tampoco ninguno de los hijos de Israel será sodomita de culto pagano.” – La palabra para ramera es kedeshá[14] y tiene la misma raíz que kadosh, “santo”, “apartado”, “dedicado”, “consagrado”. De esto aprendemos que la santidad no es en primer lugar algo que tiene que ver con pureza moral, sino con una consagración. En el caso de la ramera y el sodomita, en hebreo kedesh,[15] se trata de personas que están dedicadas al culto pagano ofreciendo sus cuerpos para la depravación sexual. Ellos están dedicados a sus dioses y por eso su nombre tiene que ver con la palabra kadosh.

23:18(19) “No traerás la paga de una ramera ni el sueldo de un perro a la casa de HaShem tu Elohim.” – Aquí la palabra ramera es zoná.[16] En este caso es una mujer que ha ofrecido su cuerpo por un precio monetario. La palabra perro es una referencia a un hombre homosexual que ha vendido su cuerpo para obtener dinero, (aunque Rashí dice que significa que no se puede entregar un cordero al templo que haya sido cambiado por un perro). Ambos “oficios” son abominación para el Eterno. El dinero de su trabajo no se puede permitir como ofrendas para el Eterno. De esto aprendemos también que no podemos permitir dinero en las ofrendas de nuestras congregaciones de personas que han conseguido ese dinero de forma ilegal, quebrantando los mandamientos de la Torá. Esas ofrendas ofenden al Eterno. No son ofrendas, son ofensas.

23:19(20) “No cobrarás interés a tu hermano: interés sobre dinero, alimento, o cualquier cosa que pueda ser prestado a interés.” – No está permitido prestar dinero a los hermanos necesitados cobrando intereses. Sin embargo, si el préstamo es dado en plan de negocios, otras leyes aplican.

23:20(21)a “Podrás cobrar interés a un extranjero” – La Torá misma enseña al pueblo de Israel el principio bancario. Los bancos no son inventos de los hombres, sino de HaShem, con el fin de beneficiar al pueblo de Israel al dar préstamos a los extranjeros. Es parte de la bendición de Avraham y resultado de la obediencia a los mandamientos, como está escrito en Deuteronomio 28:12:

“Abrirá HaShem para ti su buen tesoro, los cielos, para dar lluvia a tu tierra a su tiempo y para bendecir toda la obra de tu mano; y tú prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado.”

23:21(22) “Cuando hagas un voto a HaShem tu Elohim, no tardarás en pagarlo, porque HaShem tu Elohim ciertamente te lo reclamará, y sería pecado en ti.” – Aquí se trata de votos de ofrendas. Pueden ser animales, dinero, otros objetos de valor o la dedicación de una persona, cf. 1 Samuel 1:11.

En Eclesiastés 5:4-6 está escrito:

“Cuando haces un voto a Elohim, no tardes en cumplirlo, porque Él no se deleita en los necios. El voto que haces, cúmplelo. Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas. No permitas que tu boca te haga pecar, y no digas delante del mensajero que fue un error. ¿Por qué ha de enojarse Elohim a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos?”

Las obras de nuestras manos sufrirán destrucción si no cumplimos las promesas que han salido de nuestras bocas. ¡Cuán importante es la palabra que sale de nuestra boca!

Quinta aliyá, 23:24(25) – 24:4

23:24-25(25-26) “Cuando entres en la viña de tu prójimo, entonces podrás comer las uvas que desees hasta saciarte, pero no pondrás ninguna en tu cesto. Cuando entres en la mies de tu prójimo, entonces podrás arrancar espigas con tu mano, pero no meterás la hoz a la mies de tu prójimo.” – Según el Talmud,[17] esto sólo aplica a los obreros. Ellos podrán comer uvas y espigas en las pausas durante el día de trabajo. Otros no tienen permiso de entrar en los campos de los demás y comer. Un obrero que come de las uvas cuando trabaja, rinde mejor en su trabajo, y así esta legislación también beneficia al propietario de la viña.

24:1        “Cuando alguno toma una mujer y se casa con ella, si sucede que no le es agradable porque ha encontrado algo reprochable en ella, y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa” – Un matrimonio judío sólo es válido si se hace bajo jupá. De la misma manera un divorcio judío no es válido sin un guet – carta de divorcio.

En el tiempo del segundo templo había dos interpretaciones principales de la palabra “reprochable”, en hebreo ervá,[18] que significa “desnudez”, “desgracia”, “defecto”, “indecencia”, “inmundicia”, “confusión”, “descubierto”, “vergüenza”, “impureza”, “promiscuidad”. Por un lado tenemos la interpretación de la casa de Hilel que dice que se puede despedir a una mujer por cualquier cosa que cause molestia en el esposo, incluso si ella fracase en la cocina. La casa de Shamai era más estricta, sólo permitía divorcio cuando había un comportamiento sexual indecente en la mujer.

El autor de Séfer HaJinuj considera que el documento de divorcio, llamado guet, representa un termino medio entre aquellos que prohíben el divorcio en todos los casos y los que lo autorizan con una sola palabra del marido, como: “vete”.

“ha encontrado algo reprochable en ella” – La expresión ervat davar (alguna promiscuidad) es la clave en toda esta discusión. La pregunta que le hicieron al Maestro fue: “¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?”, siguiendo la interpretación de Hilel que entiende la expresión ervat davar como cualquier causa. El Maestro contesta que ervat davar no significa cualquier cosa que desagrade al hombre, sino tiene que ver con una desviación sexual en ella, que fue traducido al griego como porneia,[19] “fornicación”.

Pero si ella hubiera cometido adulterio durante el tiempo de desposorio tendría que ser apedreada, no despedida en divorcio, cf. Deuteronomio 22:20-24; Levítico 20:10. La Torá no puede tener dos legislaciones diferentes para un delito. La despedida de una mujer tiene que ser por un acto oficial de entrega de una carta de divorcio – guet. Esto le devuelve a la mujer el estatus de no casada y, por lo tanto, el derecho a casarse de nuevo con otro. La carta de divorcio es precisamente el documento oficial y legal que da el derecho a la mujer de casarse de nuevo. Sin un guet, sería una adúltera si se uniera a otro hombre.

Concluyamos pues, que la expresión ervat davar en el capítulo 24 no se está refiriendo ni a cualquier conducta desagradable de la mujer, según los caprichos del hombre, ni a la fornicación anterior al matrimonio o al adulterio durante el desposorio o el matrimonio, sino a una desviación sexual de la mujer muy desagradable para el esposo, de la misma manera que los excrementos puestos en el suelo, dentro o cerca del campamento de guerra santo, causarían disgusto a la Presencia divina.

24:4b “No traerás pecado sobre la tierra que HaShem tu Elohim te da por heredad.” – Las relaciones ilícitas traen pecado sobre la tierra de Israel y fueron una de las causas principales de la expulsión de los habitantes de las siete naciones. cf. Levítico 18:27-28.

Sexta aliyá, 24:5-13

24:5 “Cuando un hombre es recién casado, no saldrá con el ejército, ni se le impondrá ningún deber; quedará libre en su casa por un año para hacer feliz a la mujer que ha tomado.” – La vida familiar es tan importante que durante el primer año de matrimonio tiene prioridad sobre el deber de salir a la guerra. El propósito con esta ley es alegrar y hacer feliz a la esposa. Lo más grande de la vida de una mujer es casarse y tener hijos.

24:7 “Si se encuentra a un hombre que haya secuestrado a alguno de sus hermanos de los hijos de Israel, y lo esclaviza, o lo haya vendido, entonces ese ladrón morirá; así quitarás el mal de en medio de ti.” – Según Rashí, un secuestrador merece la pena de muerte sólo si además del secuestro esclaviza a la persona secuestrada.

24:8-9 “Cuídate de una infección de lepra, para que observes diligentemente y hagas conforme a todo lo que los sacerdotes levitas os enseñen; como les he ordenado, así cuidaréis de hacer. Recuerda lo que HaShem tu Elohim hizo a Miryam en el camino, cuando salíais de Egipto.” – Miryam fue golpeada con la plaga tsaráat, (traducida como “lepra”), por causa de usar mal su lengua, lashón hará. Aquí la Torá nos manda recordar lo que le pasó para que aprendamos a no hablar mal de las autoridades.

24:10 “Cuando prestes cualquier cosa a tu prójimo, no entrarás en su casa para tomar su prenda” – Nadie tiene el derecho de entrar en una casa o propiedad ajena sin permiso.

24:13 “sin falta le devolverás la prenda al ponerse el sol, para que se acueste con su ropa, y te bendiga; y te será justicia delante de HaShem tu Elohim.” – La justicia, en hebreo tsedaká, en este caso no se refiere a que uno reciba la justificación, o declaración de inocencia de pecado, como una recompensa por tratar bien a los pobres, sino que se trata de una obra de caridad hecha para suplir el derecho básico de una persona en necesidad. De aquí surge la expresión tsedaká en referencia a la ayuda a los necesitados.

El significado de la palabra tiene que ver con hacer una cosa correcta. Cuando estamos ayudando una persona necesitada, estamos haciendo lo correcto.

Séptima aliyá, 24:14 – 25:19

24:15 “En su día le darás su jornal antes de la puesta del sol, porque es pobre y ha puesto su alma en él; para que él no clame contra ti a HaShem, y llegue a ser pecado en ti.” – Es pecado emplear una persona para un día y no darle la paga antes de la caída del sol.

24:16 “Los padres no morirán por sus hijos, ni los hijos morirán por sus padres; cada uno morirá por su propio pecado.” – Según Rashí, los padres no pueden morir por el testimonio de sus hijos.

El texto hebreo dice “cada hombre”, no “cada uno”. Según el Talmud,[20] esto nos enseña que la pena de muerte no puede ser aplicada sobre hijos mayores de edad por lo que han hecho sus padres, pero sobre sus hijos menores sí, cf. Josué 7:24.

24:18 “sino que recordarás que fuiste esclavo en Egipto y que HaShem tu Elohim te rescató de allí; por tanto, yo te mando que hagas esto.” – Este es uno de los 10 recuerdos diarios de los cuales habla el Tanaj.

  1. La salida de Egipto, Éxodo 13:3; Deuteronomio 5:15; 24:18, 22.
  2. El maná, Éxodo 16:32-33.
  3. El shabat, Éxodo 20:8.
  4. Lo que hizo Amalek, Deuteronomio 25:17.
  5. La revelación en Sinai, Malaquías 4:4.
  6. La provocación en el desierto, especialmente con el becerro de oro, Deuteronomio 9:7.
  7. Lo que hicieron Balak y Bilam, Miqueas 6:5.
  8. Lo que pasó con Miryam, Deuteronomio 24:9.
  9. El Eterno, que da fuerzas para hacer riquezas, Deuteronomio 8:18.
  10. Yerushalayim, Salmo 137:5.

24:19 “Cuando siegues tu mies en tu campo y olvides alguna gavilla en el campo, no regresarás a recogerla; será para el forastero, para el huérfano y para la viuda, para que HaShem tu Elohim te bendiga en toda obra de tus manos.” – Vemos como la prosperidad laboral viene como resultado de tratar bien a los necesitados. Hay tres preceptos, aplicables sólo en la tierra de Israel, en cuanto a la cosecha de un campo para que el necesitado también pueda ser atendido:

  1. Peá – no segar todo, dejar entre 1/60 – 1/40 (1.8 – 2.5 %) en las esquinas del campo.
  2. Leket – no recoger uno o dos tallos que hayan caído detrás del cosechador.
  3. Shikjá – no volver a buscar una o dos gavillas dejadas en el campo.

25:5 “Cuando dos hermanos habitan juntos y uno de ellos muere y no tiene hijo, la mujer del fallecido no se casará fuera de la familia con un extraño. El cuñado se allegará a ella y la tomará para sí como mujer, y cumplirá con ella su deber de cuñado.” – Hoy en día no se aconseja hacer este tipo de matrimonios y por lo tanto siempre se hace el acto descrito en los versículos siguientes, llamado jalitsá, cf. Rut 4:7-8.

25:12 “entonces le cortarás su mano; no tendrás piedad” – Según Rashí, significa que tiene que haber una paga del dinero correspondiente a la vergüenza.

25:15 “Tendrás peso completo y justo; tendrás medida completa y justa, para que se prolonguen tus días en la tierra que HaShem tu Elohim te da.” – Una persona que no anda con engaños tendrá una vida prolongada.

25:16 “Porque todo el que hace estas cosas, todo el que comete injusticia, es abominación para HaShem tu Elohim.” – El engañador es abominación para el Eterno.

25:17 “Acuérdate de lo que te hizo Amalek en el camino cuando saliste de Egipto” – Si andamos con pesas falsas Amalek obtendrá permiso para dañarnos.

En esta parashá se encuentran los mandamientos 532 – 605 de los 613:

  1. Precepto de la mujer capturada en la guerra (yéfat tóar), Deuteronomio 21:11.
  2. Precepto de colgar a un condenado a muerte por el tribunal (beit din), Deuteronomio 21:22.
  3. Precepto de enterrar al que fue colgado o a cualquier persona, Deuteronomio 21:23.
  4. Precepto de regresar lo perdido a su dueño, Deuteronomio 22:1.
  5. Precepto de ayudar al prójimo cuando necesita colocar una carga en un animal o persona, Deuteronomio 23:4.
  6. Precepto de alejar al ave madre fuera del nido, Deuteronomio 22:7.
  7. Precepto de construir un barandal en el techo, Deuteronomio 22:8.
  8. Precepto de casarse con una mujer según lo estipula la Torá, Deuteronomio 22:13.
  9. Precepto de que la mujer difamada permanezca con su marido para siempre, Deuteronomio 22:19.
  10. Precepto para el tribunal (bet din) de apedrear a alguien que fue sentenciado a esa pena capital, Deuteronomio 22:24.
  11. Precepto para un violador de casarse con la mujer que violó, Deuteronomio 22:29.
  12. Precepto de designar un lugar en el campamento (de guerra) para hacer ahí las necesidades fisiológicas, Deuteronomio 23:12(13).
  13. Precepto de tener una pala en el campamento para cubrir las necesidades fisiológicas, Deuteronomio 23:13(14).
  14. Precepto de cobrar interés a un gentil por un préstamo, Deuteronomio 23:20(21).
  15. Precepto de cumplir una promesa o juramento, Deuteronomio 23:23(24).
  16. Precepto de dejar que un trabajador coma ciertas cosas mientras trabaja, Deuteronomio 23:24(25).
  17. Precepto de dar un documento de divorcio a la esposa en caso de divorciarla, Deuteronomio 24:1.
  18. Precepto para un novio de regocijar a su esposa en el primer año de matrimonio, Deuteronomio 24:5.
  19. Precepto de regresar al dueño un objeto en empeño si lo necesita, Deuteronomio 24:13.
  20. Precepto de pagar a un trabajador en su día, Deuteronomio 24:15.
  21. Precepto de dejar las gavillas olvidadas, Deuteronomio 24:19.
  22. Precepto de dar latigazos a quien lo merece, Deuteronomio 25:2.
  23. Precepto del levirato, Deuteronomio 25:5.
  24. Precepto de jalitsá, Deuteronomio 25:9.
  25. Precepto de rescatar a una persona que está siendo perseguida por un asesino, Deuteronomio 25:12.
  26. Precepto de recordar lo que hizo Amalek cuando salimos de Egipto, Deuteronomio 24:20.
  27. Precepto de exterminar la progenie de Amalek, Deuteronomio 25:18.
  28. Prohibición de vender a la mujer capturada en la guerra [yefat tóar], Deuteronomio 21:14.
  29. Prohibición de hacer trabajar como esclava a la mujer capturada en la guerra [yefat tóar] después de haber tenido relaciones íntimas con ella, Deuteronomio 21:14.
  30. Prohibición de dejar colgado un cuerpo toda la noche, Deuteronomio 21:23.
  31. Prohibición de desatender un objeto perdido, Deuteronomio 22:3.
  32. Prohibición de dejar al animal de un prójimo sin ayuda cuando se encuentra debajo de su carga, Deuteronomio 23:4.
  33. Prohibición para la mujer de utilizar ropa de hombre, Deuteronomio 22:5.
  34. Prohibición para el hombre de vestir ropa de mujer, Deuteronomio 22:5.
  35. Prohibición de tomar al ave madre con las crías, Deuteronomio 22:6.
  36. Prohibición de dejar objetos que puedan causar daños, Deuteronomio 22:8.
  37. Prohibición de plantar diversas especies de semillas en un mismo lugar, Deuteronomio 22:9.
  38. Prohibición de comer de la cruza de diversas especies de semillas que fueron plantadas juntas, Deuteronomio 22:9.
  39. Prohibición de hacer que dos tipos de animales diferentes realicen una misma labor, Deuteronomio 22:10.
  40. Prohibición de vestir prendas que contengan lana y lino juntos, Deuteronomio 22:11.
  41. Prohibición para el marido de divorciarse de una mujer que él difamó, Deuteronomio 22:19.
  42. Prohibición de castigar a alguien que fue obligado a cometer una transgresión, Deuteronomio 22:26.
  43. Prohibición para un violador de divorciarse de la mujer que violó, Deuteronomio 22:29.
  44. Prohibición para un hombre que sus órganos reproductores están dañados de casarse con una mujer judía, Deuteronomio 23:1(2).
  45. Prohibición para un mamzer de casarse con una mujer judía, Deuteronomio 23:2(3).
  46. Prohibición para una mujer judía de casarse con un hombre amonita o moavita, Deuteronomio 23:3(4).
  47. Prohibición de hacer paz con los pueblos amonita o moavita, Deuteronomio 23:6(7).
  48. Prohibición de rechazar el matrimonio con los descendientes de Esav después de dos generaciones, si se convierten, Deuteronomio 23:7-8(8-9).
  49. Prohibición de rechazar el matrimonio con los egipcios [egipcios] después de tres generaciones, si se convierten, Deuteronomio 23:7(8).
  50. Prohibición de entrar al campamento de los levitas en estado de impureza, Deuteronomio 23:10(11).
  51. Prohibición de regresar a un esclavo que huyó de su amo, estando fuera de la Tierra de Israel, hacia la Tierra de Israel, Deuteronomio 23:15(16).
  52. Prohibición de afligir a un esclavo que huyó de su amo hacia la Tierra de Israel, Deuteronomio 23:16(17).
  53. Prohibición para una mujer de tener relaciones conyugales fuera del matrimonio, Deuteronomio 23:17(18).
  54. Prohibición de ofrecer en ofrenda el pago de una mujer promiscua o de un hombre promiscuo, Deuteronomio 23:18(19).
  55. Prohibición de cobrar intereses por un préstamo a un judío, Deuteronomio 23:19(20).
  56. Prohibición de demorar una ofrenda prometida o voluntaria, Deuteronomio 23:21(22).
  57. Prohibición para un trabajador tomar más de lo que necesita para comer, Deuteronomio 23:24(25).
  58. Prohibición para un trabajador de comer durante su trabajo, Deuteronomio 23:25(26).
  59. Prohibición de casarse con la ex-esposa después de que ella se casó con otro, Deuteronomio 24:4.
  60. Prohibición de alejar a un novio fuera de casa por periodos largos en el primer año de matrimonio, Deuteronomio 24:5.
  61. Prohibición de tomar en empeño utensilios básicos que se utilizan para la preparación de comida, Deuteronomio 24:6.
  62. Prohibición de quitar señales de tsaráat, Deuteronomio 24:8.
  63. Prohibición de tomar en empeño un objeto a la fuerza, Deuteronomio 24:10.
  64. Prohibición de retener un objeto de empeño si el dueño lo necesita, Deuteronomio 24:12.
  65. Prohibición de aceptar como testigo a un pariente, Deuteronomio 24:16.
  66. Prohibición de inclinar el juicio por un huérfano o viuda, Deuteronomio 24:17.
  67. Prohibición de tomar un objeto en empeño de una viuda, Deuteronomio 24:17.
  68. Prohibición de tomar una gavilla olvidada, Deuteronomio 24:19.
  69. Prohibición de dar latigazos de más al condenado a la pena de azotes, Deuteronomio 25:3.
  70. Prohibición de poner bozal a un animal cuando trabaja, Deuteronomio 25:4.
  71. Prohibición para una mujer yebamá de casarse con alguien que no sea el yabam, Deuteronomio 25:5.
  72. Prohibición de apiadarse de un hombre que persigue a otro con intención de asesinarlo, Deuteronomio 25:12.
  73. Prohibición de tener pesas deficientes, Deuteronomio 25:13.
  74. Prohibición de olvidar lo que Amalek nos hizo, Deuteronomio 25:19.

[1]       Sifrí 213.

[2]       Tanjumá Vayetsé 1.

[3]       La voz de la Torá.

[4]       Strong H5637 sârar, saw-rar’, A primitive root; to turn away, that is, (morally) be refractory: – X away, backsliding, rebellious, revolter (-ing), slide back, stubborn, withdrew.

[5]       Strong H4784 mârâh, maw-raw’, A primitive root; to be (causatively make) bitter (or unpleasant); (figuratively) to rebel (or resist; causatively to provoke): – bitter, change, be disobedient, disobey, grievously, provocation, provoke (-ing), (be) rebel (against, -lious).

[6]       Sanhedrín 68b.

[7]       Strong H6086 ‛êts, ates, From H6095; a tree (from its firmness); hence wood (plural sticks): – + carpenter, gallows, helve, + pine, plank, staff, stalk, stick, stock, timber, tree, wood.

[8]       Babá Metsiá 28b.

[9]       Shabat 94, Nazir 59.

[10]     Yevamot 4a.

[11]     “Tzitzit – un hilo de luz”, páginas 14-16.

[12]     Strong H4464 mamzêr, mam-zare’, From an unused root mian. to alienate; a mongrel, that is, born of a Jewish father and a heathen mother: – bastard.

[13]     Berajot 28.

[14]     Strong H6948 qedêshâh, ked-ay-shaw’, Feminine of H6945; a female devotee (that is, prostitute): – harlot, whore.

[15]     Strong H6945 qâdêsh, kaw-dashe’, From H6942; a (quasi) sacred person, that is, (technically) a (male) devotee (by prostitution) to licentious idolatry: – sodomite, unclean.

[16]     Strong H2181 zânâh, zaw-naw’, A primitive root (highly fed and therefore wanton); to commit adultery (usually of the female, and less often of simple forniciation, rarely of involuntary ravishment); figuratively to commit idolatry (the Jewish people being regarded as the spouse of Jehovah): – (cause to) commit fornication, X continually, X great, (be an, play the) harlot, (cause to be, play the) whore, (commit, fall to) whoredom, (cause to) go a-whoring, whorish.

[17]     Babá Metsiá 87b.

[18]     Strong H6172 ‛ervâh, er-vaw’, From H6168; nudity, literally (especially the pudenda) or figuratively (disgrace, blemish): – nakedness, shame, unclean (-ness).

[19]     Strong G4202 πορνεία, porneia, por-ni’-ah, From G4203; harlotry (including adultery and incest); figuratively idolatry: – fornication.

[20]     Shabat 32b.

Parashá 48 Shoftim

ג׳ באלול ה׳תשע״ה (August 18, 2015) por  
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48 shoftim

Parashá 48 Shoftim

Deuteronomio 16:18 – 21:9

Aliyás de la Torá:

  1. 16:18 – 17:13
  2. 17:14-20
  3. 18:1-5
  4. 18:6-13
  5. 18:14 – 19:13
  6. 19:14 – 20:9
  7. 20:10 – 21:9
  8. Maftir: 21:7-9

Haftará: Isaías 51:12 – 53:12

Shoftim

Significa jueces.

Comentarios

Primera aliyá, 16:18 – 17:13

16:18 “Nombrarás para ti jueces y oficiales en todas las ciudades que HaShem tu Elohim te da, según tus tribus, y ellos juzgarán al pueblo con justo juicio.” – Un juez es una persona que ha recibido autoridad para pronunciar sentencias de acuerdo a la Torá y la halajá, sobre las obras o palabras de otras personas. El juez tiene que condenar al culpable y absolver al inocente. Los oficiales son los que ejecutan las órdenes del juez. El juez no hace mucho sin un cuerpo policial que le apoye para que sus órdenes se cumplan. La policía no funciona bien sin los jueces porque tienen que saber qué órdenes ejecutar. Así que estos dos tipos de funcionarios tienen que trabajar paralelamente para que la sociedad se beneficie de ellos.

“en todas las ciudades” – Había tres tipos de tribunales en Israel, con 3 jueces, 23 jueces y 71 jueces. Las ciudades con menos de 120 habitantes tenían un tribunal, un beit din, de tres jueces. Las ciudades con más de 120 habitantes tenían un beit din de 23 jueces, llamado “pequeño sanedrín”. Las cortes de tres jueces sólo podían dictar sentencias sobre asuntos monetarios. Para dar una sentencia de vida o muerte hacía falta un tribunal de 23 jueces. En Yerushalayim había tres tribunales, dos de 23 jueces y uno de 71, en el cual el sumo sacerdote era el líder principal. Este último fue llamado el “gran sanedrín”. Los hombres del gran sanedrín se reunían en un lugar designado para ellos en el templo.

16:19 “No torcerás el juicio; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “justicia” o “juicio”, es mishpat.[1] Para no torcer un veredicto no se puede seguir la justicia que le parezca bien al hombre, sino la que HaShem manda en su Torá.

16:20 “La justicia, la justicia buscarás, para que vivas y poseas la tierra que HaShem tu Elohim te da.” – ¿Por qué se repite la palabra justicia dos veces en este texto? Por un lado se puede entenderlo de manera que para HaShem es muy importante que se emplee la justicia en la nación, y por eso repite la palabra dos veces. La justicia es uno de los pilares fundamentales para la sociedad.

16:21 “No plantarás para ti un árbol de culto, o cualquier clase de árbol junto al altar de HaShem tu Elohim que hagas para ti.” – Antiguamente había una costumbre de plantar árboles en las entradas de los templos paganos, cf. Jueces 6:30. Está prohibido plantar árboles en el monte del templo. Como se habla de cualquier árbol, o madera, se deduce que no está permitido hacer construcciones de madera junto al templo. Este mandamiento también ha dado lugar a la costumbre de no colocar flores en las sinagogas, por lo menos no cerca del arón kodesh, el arca sagrada, donde se guardan los rollos de la Torá.

16:22 “Ni levantarás para ti pilar, lo cual aborrece HaShem tu Elohim.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “pilar”, es matsevá,[2] que tiene que ver con una sola piedra grande que sirve como altar. En el tiempo de los patriarcas HaShem lo aceptó, pero por causa de las prácticas idolátricas de los cananeos, que usaban ese tipo de piedras, se volvió una abominación para el Eterno, cf. Génesis 28:18, 22; 31:13, 45; 35:14, 20; Éxodo 23:24; 24:4; 34:13; Levítico 26:1; Deuteronomio 12:3; Oseas 10:1-2. Los israelitas sólo podían hacer altares construidos con piedras o de tierra.

17:1 “No sacrificarás a HaShem tu Elohim buey o cordero que tenga defecto o alguna imperfección, porque es cosa abominable a HaShem tu Elohim.” –

17:3 “y que haya ido y servido a otros dioses, adorándolos, o adorando al sol, a la luna o a cualquiera de las huestes celestiales, lo cual yo no he mandado” – La Torá prohíbe la astrología. ¡No leas los horóscopos!

17:8       “Si un caso es demasiado difícil para que puedas juzgar, como entre sangre y sangre, entre veredicto y veredicto, o entre afección y afección, siendo casos de litigio en tus puertas, te levantarás y subirás al lugar que HaShem tu Elohim escoja” – Según Rashí, “entre sangre y sangre” tiene que ver con dificultad para determinar si la sangre que sale de una mujer es impura o pura, cf. Levítico 15:19. “Entre veredicto y veredicto” tiene que ver con las leyes que regulan los daños civiles y las transacciones económicas entre los individuos, las leyes que regulan las faltas que incurren en castigo corporal y las leyes que regulan en qué casos se aplica la pena capital. “Entre afección y afección” tiene que ver con definiciones para saber si una afección es de carácter impura o pura, cf. Levítico 13.

“Si un caso es demasiado difícil para ti para que puedas juzgar…” – Aquí se está hablando a los jueces de las diferentes ciudades de Israel. La Torá fue escrita en primer lugar a los jueces en Israel. En casos de conflicto, cuando los jueces menores no podían resolverlo, tendrían que recurrir a instancias más altas, a las autoridades en Yerushalayim que son los sacerdotes levitas y un juez principal.

17:9 “al juez que haya en esos días” – Aquí habla de un solo juez para cada generación. Era el juez principal. Más adelante, en 19:17, se habla de “los jueces que haya en esos días”. Esto nos enseña que entre los jueces que hay, hay un principal.

17:11 “Según los términos de la Torá que ellos te enseñen, y según la sentencia que te declaren, así harás; no te apartarás a la derecha ni a la izquierda de la palabra que ellos te declaren.” – Esto nos enseña que parte de la observancia de la Torá es obedecer los decretos de los sabios. No obstante, la sentencia que dicten las autoridades tiene que ser de acuerdo a la Torá del Eterno. Según Rashí, hay que obedecerles aunque digan que la derecha es izquierda o la izquierda derecha. Pero el Talmud de Yerushalayim[3] dice todo lo contrario:

“Se podía pensar que incluso si te dicen que la derecha es la izquierda o que la izquierda es la derecha, aun así debes obedecerlos. (Para mostrar que no es así) el versículo declara: “ni a la derecha ni a la izquierda” (Deuteronomio 5:32; 28:14), (lo cual implica hasta) que te digan que la derecha es derecha y la izquierda es izquierda.”

17:12 “Y el hombre que proceda con presunción, no escuchando al sacerdote que está allí para servir a HaShem tu Elohim, ni al juez, ese hombre morirá; así quitarás el mal de en medio de Israel.” – Es sumamente grande la autoridad delegada al Sanedrín en Yerushalayim, con pena de muerte al que resiste la sentencia de esa corte suprema. La corte suprema está puesto en lugar de Elohim, y el que resiste la autoridad puesta por Él le resiste a Él mismo, lo cual es un grave delito.

17:13 “Entonces todo el pueblo escuchará y temerá, y no volverá a proceder con presunción.” – La sentencia de muerte sobre un rebelde sirve, no sólo para quitar el mal de en medio de Israel, sino para producir respeto y temor reverente al Eterno y a las autoridades puestas por Él.

Segunda aliyá, 17:14-20

17:14 “Cuando entres en la tierra que HaShem tu Elohim te da, y la poseas y habites en ella, y digas: “Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que me rodean”” – La Torá prevé que el pueblo iba a pedir un rey. La iniciativa de tener un rey no vino de HaShem. Esta palabra se cumplió en 1 Samuel 8:5, donde dice que el pueblo pidió un rey. El propósito con esta petición no fue para cumplir la Torá, sino ser semejantes a todos los demás pueblos en la tierra. Esto fue lo que al Eterno se manifestara como triste. HaShem también había dicho a Avraham en Génesis 17:6 que: “reyes saldrán de ti”, lo cual constituye también una base para que hubiera reyes en Israel.

17:15 “ciertamente pondrás sobre ti al rey que HaShem tu Elohim escoja, a uno de entre tus hermanos pondrás por rey sobre ti; no pondrás sobre ti a un extranjero que no sea hermano tuyo.” – Esto nos enseña varias cosas importantes en cuanto al reinado en Israel:

  1. El rey tiene que ser escogido por HaShem – por medio de sus profetas.
  2. El rey está colocado en una posición sobre Israel.
  3. El rey es puesto por el pueblo. La forma de gobierno que el Eterno establece entre los hombres es tanto teocrático como democrático. Tienen que haber una colaboración en el momento de la instalación de una autoridad, entre el Eterno y el pueblo que va a ser dirigido por esa autoridad.
  4. El rey tiene que ser israelita de nacimiento, no puede ser extranjero.

17:16-17 “Además, no aumentará para sí muchos caballos, ni hará que el pueblo vuelva a Egipto para tener muchos caballos, pues HaShem te ha dicho: “Jamás volveréis por ese camino.” Tampoco aumentará para sí muchas mujeres, no sea que su corazón se desvíe; tampoco aumentará para sí grandes cantidades de plata u oro.” – El rey Shelomó pecó en estas tres áreas:

  1. Tuvo muchos caballos e hizo que el pueblo volviera a Egipto, para comprar caballos, cf. 1 Reyes 4:26. El Talmud[4] dice que sólo puede poseer los suficientes para sus carros, cf. 2 Samuel 8:4.
  2. Tuvo muchas mujeres que desviaron su corazón, cf. 1 Reyes 11:3-4. Según el Talmud,[5] sólo podía tener 18 mujeres, basado en el texto de 2 Samuel 12:8 donde HaShem habla de añadir dos veces más a lo que el rey David ya tenía. Entonces tenía seis esposas.
  3. Tuvo mucha plata y oro, cf. 1 Rey 10:21, 27. El Talmud[6] dice que sólo puede poseer lo suficiente para adjudicar para su corte.

Por pecar en estas tres áreas, HaShem le levantó tres enemigos, cf. 1 Reyes 11:14, 23, 26. Si el rey Shelomó hubiera hecho caso a la Torá, no hubiera caído en pecado. Todas las caídas de los hombres desde Adam hasta el último hombre, han sido, son y serán la consecuencia de no haber hecho caso a los mandamientos del Eterno escritos en la Torá.

Un Midrash[7] cuenta que la yud de la palabra yarbé, “aumentará”, se molestó con el rey Shelomó cuando transgredió estas prohibiciones de la Torá, y voló ante el trono celestial y se quejó: “Shelomó me desarraigó por transgredir las prohibiciones de acumular esposas, caballos y riquezas. Ahora ha anulado estas mitsvot, eventualmente descarte toda la Torá.” HaShem respondió a la yud: “No temas. Shelomó y miles como él morirán, pero hasta tú, la más pequeña de las letras, jamás serás desarraigada”.

17:18-19 “Y sucederá que cuando él se siente sobre el trono de su reino, escribirá para sí dos copias de esta Torá en un libro, en presencia de los sacerdotes levitas. La tendrá consigo y la leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer a HaShem su Elohim, observando cuidadosamente todas las palabras de esta Torá y estos estatutos” – La Torá tenía que ser la base del reino. Por esto el rey tenía que escribir un Sefer Torá para sí y leerlo todos los días. Según Rashí, la expresión mishné Torá, que aparece en este versículo, significa que el rey tenía que escribir dos rollos de la Torá, y tener uno en su cámara de tesoro y otro que entra y sale con él. Los reyes judíos solían tener un Sefer Torá en miniatura que colocaban sobre su brazo derecho, para que los acompañara constantemente. De este mandamiento se ha legislado que todo varón judío debe escribir un Sefer Torá, o bien pagar para que un escriba lo haga.

17:20 “para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos y no se desvíe del mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.” – Una lectura diaria de la Torá produce temor de HaShem y humildad de corazón para la observancia correcta de los mandamientos. ¿Cuál es el antídoto para la falta de temor de HaShem que tenemos en la sociedad en la que vivimos? La lectura de la Torá todos los días de la vida.

Tercera aliyá, 18:1-5

18:4 “Le darás las primicias de tu grano, de tu mosto, de tu aceite y del primer esquileo de tus ovejas.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “primicias” es reshít,[8] que también es la primera palabra de la Torá, cf. Génesis 1:1.

Cuarta aliyá, 18:6-13

18:5 “Porque HaShem tu Elohim le ha escogido a él y a sus hijos de entre todas tus tribus, para que esté de pie y sirva en el nombre de HaShem, para siempre.” – Este texto nos enseña que el servicio sagrado se hace de pie.

18:6 “Y si un levita sale de alguna de tus ciudades, de cualquier parte de Israel en que resida, y llega con todo el deseo de su alma al lugar que HaShem escoja” – Esta es la actitud que hay que tener para servir al Eterno correctamente. El que no tiene esa actitud no puede hacerle un servicio agradable. Ese deseo es como un fuego dentro del alma del siervo del Eterno. El fuego en los sacrificios produce un olor fragante delante del Eterno. Si no hay fuego en nuestras almas a la hora de servir al Eterno, no somos agradables.

18:7 “él ministrará en el nombre de HaShem su Elohim, como todos sus hermanos levitas que están allí delante de HaShem.” – Servir en el Nombre significa tener autorización para hacerlo. El levita tiene autoridad para servir delante del Eterno, lo mismo que el profeta, cf. 18:19.

 

18:10-11 “No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, un pronosticador, un augur, o hechicero, o encantador, o médium, o espiritista, ni quien consulte a los muertos” – Según Rashí, adivinar es coger su vara y hacer una pregunta como: “¿Debo ir o no ir?”, cf. Oseas 4:12. Según los sabios, un pronosticador se refiere a uno que hace trucos de magia. El texto hebreo dice: “que toma los ojos”, que tiene el mismo significado que “que toma el pelo”, es decir uno que engaña al público con trucos y artes mágicos. Según Rashí, un augur es uno que actúa a base de que el pan cayó de su boca o un venado cruzó su camino. Es un supersticioso. Un hechicero es uno que practica la magia negra. Un encantador es uno que agrupa reptiles en un lugar para practicar hechicería o adivinación. Un médium es uno que piensa que el espíritu de un muerto habla por su axila, mediante nigromancia, o uno que mete un hueso de un animal en la boca y el hueso habla. Un espiritista es uno que consulta una calavera o una persona muerta, o va a los cementerios para comunicarse son los espíritus de los muertos. Todos estos ritos son hechos con espíritus inmundos. (Las palabras españolas que son utilizadas en la traducción no coinciden necesariamente con la explicación que se da aquí. Estas explicaciones están hechas a base de las palabras hebreas, no las españolas.)

18:12 “Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable a HaShem; y por causa de estas abominaciones HaShem tu Elohim expulsará a esas naciones de delante de ti.” – Cualquiera que practique el ocultismo se contamina espiritualmente y luego sicológicamente y físicamente. El que practica el ocultismo es abominable para el Eterno. La práctica del ocultismo fue la principal razón por la que las siete naciones fueron destruidas y expulsadas de la tierra de Kenáan.

Debemos tener cierto conocimiento de las prácticas ocultas para:

  1. Detectarlas en la sociedad y en las personas que nos rodean.
  2. Saber ayudar a los que desean ser libres de estos poderes malignos.
  3. Protegernos para no ser engañados pensando que esas cosas son lícitas para nosotros.

18:13 “Serás intachable delante de HaShem tu Elohim.” – Esto nos enseña que el que practica alguna de estas cosas nunca podrá llegar a la perfección espiritual.

Quinta aliyá, 18:14 – 19:13

18:14 “Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a los que practican hechicería y a los adivinos, pero a ti HaShem tu Elohim no te lo ha permitido.” – El profeta como Moshé es presentado en contraste con los adivinos y hechiceros de las naciones gentiles. Por un lado hay algo semejante entre estas prácticas ocultas y el ministerio del Profeta. Pero por otro lado es algo totalmente diferente. Se parecen en que están operando desde una dimensión sobrenatural, espiritual. Y se diferencian en que las fuentes de esos poderes o revelaciones son opuestas. Los adivinos están bajo la influencia de satanás y los malos espíritus. Los profetas están bajo la influencia del Espíritu del Eterno. Los falsos profetas se parecen a los verdaderos, pero su fuente de inspiración no es HaShem.

18:15 “Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará HaShem tu Elohim; a él oiréis.” – El término español “profeta”, viene del latín profeta, (de origen griego).” Pro-fethes significa “hablar en vez de”, “ser portavoz de”; “hablar ante alguien”, “hablar en voz alta”; (en gr. también significa “predecir”). En el griego clásico significa “predicador”. El término hebreo es naví,[9] posiblemente de la raíz acadia nb, que significa “llamar”, “convocar”. La forma hebrea es pasiva y significa “llamado”, “convocado”. Aquí presentamos unos puntos que nos muestran cómo es el llamado y el mensaje de los diferentes profetas que el Eterno levanta:

  1. El llamado del naví

 

  1. su origen
    1. no humano, cf. Amós 7:15;
    2. divino, cf. Amós 2:11; Jeremías 23:21-22
  • del Espíritu, cf. Números 11:29
  1. su autoridad
    1. sobre el sacerdote, por ejemplo Moshé
    2. sobre el rey, ej. Shemuel, cf. Amós 7:9
  • sobre el pueblo, cf. Isaías 6:9,10
  1. sobre las naciones, cf. Jeremías 1:10
  2. su misión
    1. práctica
    2. oral, es la “boca”, cf. Éxodo 4:16; 7:1; Jeremías 1:9
  • escritural
  1. El mensaje del naví
  2. el origen del mensaje – una llama divina
    1. luz – revelación
    2. calor – inspiraciónla forma del mensaje
    1. verbal, cf. Jeremías 23:18b
      1. hablado, ej. Moshé, cf. Números 12:8
      2. cantado, ej. David
    2. visual, cf. Números 12:6; Jeremías 23:18a, ej. Zejariyá
  3. vivido
    1. representativamente – (acciones simbólicas), ej. Yejezkel
    2. personalmente, ej. Yona
    3. familiarmente, ej. Hoshea, Yeshayahu

 

  1. el tiempo del mensaje
    1. pasado
    2. presente
    3. futuro

18:18-19 “Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande. Y sucederá que a cualquiera que no oiga las palabras que él ha de hablar en mi nombre, yo mismo le pediré cuenta.” – Los muchos profetas que han surgido en Israel han cumplido funciones importantes. Todos ellos han cumplido parte de esta profecía, pero ninguno ha estado a la par de Moshé. Por lo tanto tiene que haber uno que se asemeja a Moshé en muchas áreas de su vida, para que haya un cumplimiento pleno de esta escritura.

18:20 “Pero el profeta que hable con presunción en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, o que hable en el nombre de otros dioses, ese profeta morirá.” – Si una persona pretende profetizar y, en ese afán o arrebato emocional, diga una sola palabra que el Eterno no haya dicho, es reo de muerte. La gravedad de este pecado es comparable a un asesinato, idolatría, adulterio y blasfemia. La profecía no es para jugar, ni para manipular ni para crear un ambiente espiritual en las reuniones. Es fácil mezclar emocionalismo con inspiración divina. Necesitamos el don de discernimiento de espíritus para saber de dónde viene la inspiración de las profecías que se pronuncian.

 

Los sabios de Israel no han podido establecer un criterio sólido por medio del cual se pueda evaluar una profecía en el momento que es pronunciada, si es verdadera o falsa. La falsa profecía puede sonar igual que la verdadera. A veces sólo puede ser evaluada por la intuición de otro profeta.

 

Rashí menciona tres tipos de personas que deben ser ejecutados por manos de los hombres: el que profetiza lo que no escuchó de Elohim, el que profetiza lo que no fue dicho a él, sino a su colega y el que profetiza en nombre de ídolos. Pero el que suprime su profecía, el que viola las palabras de un profeta o el que viola sus propias palabras proféticas, morirá por mano del Cielo, como se declara: “Yo mismo lo reclamaré de él.”, cf. v. 19.

 

18:21-22 “Y si dices en tu corazón: “¿Cómo conoceremos la palabra que HaShem no ha hablado?” Cuando un profeta hable en el nombre de HaShem, si la cosa no acontece ni se cumple, ésa es palabra que HaShem no ha hablado; con arrogancia la ha hablado el profeta; no tendrás temor de él.” – La Torá advierte que si las palabras proféticas no se cumplen, son falsas. Esto es válido sólo para palabras que hablen del futuro o pretenden revelar secretos. El tiempo mostrará si esas palabras fueron falsas o verdaderas, cf. Jeremías 28. Las falsas profecías, por muy bonitas que sean, producen que el pueblo confíe en la mentira y se revele contra el plan de HaShem. Son contaminadas por un espíritu de mentira. Además, hay profecías dadas por espíritus malignos que dicen la verdad, pero son transmitidas con otro espíritu.

 

19:8-9 “Y si HaShem tu Elohim ensancha tu territorio… entonces te añadirás tres ciudades más, además de estas tres.” – Según Rashí, aquí se refiere a los territorios del keneo, kenizeo y el kadmoneo, cf. Génesis 15:19, que luego fueron Amón, Edom y Moav. Por lo tanto, cuando esta palabra se cumpla, habrá en total nueve ciudades de refugio.

 

Sexta aliyá, 19:14 – 20:9

 

19:14 “No moverás los linderos de tu prójimo, fijados por los antepasados, en la herencia que recibirás en la tierra que HaShem tu Elohim te da en posesión.” – Esto se refiere a los linderos que fueron puestos en la tierra de Israel durante su reparto entre las diferentes tribus y familias, después de la conquista. Todavía hoy en día se puede ver esos linderos en las montañas de Yehudá en las afueras de Yerushalayim. Esas piedras, que forman fronteras entre las herencias repartidas por Yehoshúa, han estado allí más de 3000 años.

 

19:18-20 “Y los jueces investigarán minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente, entonces le haréis a él lo que él intentaba hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti. Los demás oirán y temerán, y nunca más volverán a hacer una maldad semejante en medio de ti.” – Vemos aquí la gravedad del falso testimonio y la mentira. La intención de la persona que testifica falsamente es vista en el cielo como un crimen y tienen que ser juzgada para que el pueblo tema y no vuelvan a hacer una maldad semejante.

 

20:2 “Y sucederá que cuando os acerquéis a la batalla, el sacerdote se llegará y hablará al pueblo” – Las guerras en Israel son de carácter espiritual. Si hay falta de confianza en el Eterno entre los soldados del ejército, no podrán hacer frente a sus enemigos. Por eso el sacerdote tiene un papel importante para animar y edificar la fe de los soldados.

 

20:5 “Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: “¿Quién es el hombre que ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado? Que salga y regrese a su casa, no sea que muera en la batalla y otro la estrene.” – Los oficiales tienen aquí la función de tratar casos de carácter social. Las tres cosas mencionadas, una casa, una viña y una esposa, representan los momentos más felices de la vida natural del hombre. Para que un soldado israelita no pierda la oportunidad de disfrutar de estos momentos, no podrá hacer cierto servicio militar mientras esté involucrado en uno de ellos.

 

Estas tres cosas aparecen aquí en el orden natural. Primero el hombre debe tener casa y trabajo, y luego es apto para casarse. Cuando el hombre fue creado, HaShem le dio primero una casa, el huerto, luego un trabajo, la jardinería y después una mujer. Si vienen maldiciones sobre una persona, primero es tocada la relación con la mujer, luego la casa y finalmente la vida laboral, cf. Deuteronomio 28:30. Maimónides dice en su libro Mishné Torá:

 

“Es costumbre de personas sensatas que el hombre asegure primero un trabajo que lo alimente, luego construya una casa y finalmente despose a una mujer, como está dicho: “haber plantado una viña, construido una casa y luego desposado a una mujer”.

 

La novia es presentada en las Escrituras con estos tres términos, casa, viña y mujer.

 

20:8 “Entonces los oficiales hablarán otra vez al pueblo, y dirán: “¿Quién es hombre medroso y de corazón apocado? Que salga y regrese a su casa para que no haga desfallecer el corazón de sus hermanos como el corazón suyo.”” – Las guerras de Israel son guerras de fe en el Eterno, y la fe no cabe en una persona que tiene miedo. El temor es lo contrario a la confianza. Por eso los miedosos no podían ser parte del ejército de Israel para que su incredulidad no dañara la fe de sus compañeros.

 

20:9 “Y sucederá que cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, nombrarán capitanes de tropas a la cabeza del pueblo.” – Los capitanes son los dirigentes de la guerra. El sacerdote, v. 2, representa la vida religiosa, los oficiales, v. 5, representan la vida social, y los capitanes representan la defensa.

 

Hay tres tipos de guerras en Israel:[10]

 

  1. La guerra de mitsvá – contra las siete naciones y Amalek, ordenada por el Eterno.
  2. La guerra de defensa nacional – contra los enemigos que vienen a atacar.
  3. La guerra ha-reshut – contra otras naciones para ensanchar el territorio de Israel.
  4. La última tenía que tener el consentimiento del Gran Sanedrín, mientras que las primeras dos podían ser iniciadas por el rey.

 

Séptima aliyá 20:10 – 21:9

 

20:18 “para que ellos no os enseñen a imitar todas las abominaciones que ellos han hecho con sus dioses y no pequéis contra HaShem vuestro Elohim” – Esta es razón por la que había que destruir las siete naciones de la tierra. Su idolatría había llegado a tal nivel de contaminación que era necesario tomar estas medidas tan radicales para erradicarlas de entre los hombres. La razón de estas guerras no es el odio, ni el racismo ni el celo religioso, sino la misma supervivencia del pueblo de Israel y las demás naciones.

 

21:1       “Si en la tierra que HaShem tu Elohim te da para que la poseas, fuera encontrado alguien asesinado, tendido en el campo, y no se sabe quién lo mató” – Aquí vemos la importancia que HaShem da al derramamiento de sangre inocente. Un asesinato es algo muy grave. La noticia de la muerte de una sola persona, de forma violenta, debe estremecer nuestras almas. El proceso judicial para este tipo de caso, es ordenado para que esa sangre no traiga maldición sobre la tierra y el pueblo. Si hay algo que trae maldición sobre un pueblo y sobre una tierra, es el derramamiento de sangre inocente. Para HaShem es muy grave, y por lo tanto, también lo es para nosotros.

 

21:2       “entonces tus ancianos y tus jueces irán y medirán la distancia a las ciudades que están alrededor del muerto.” – Según Rashí, aquí la expresión “tus ancianos” se refiere al Gran Sanedrín en Yerushalayim.

 

21:8       “”Perdona a tu pueblo Israel, al cual has redimido, oh HaShem, y no imputes la sangre inocente a tu pueblo Israel.” Y la culpa de la sangre les será perdonada.” – Esto nos enseña que existe una culpa colectiva. Aquí se está pidiendo perdón por el pecado colectivo del pueblo cuando una persona ha cometido este crimen terrible. Los ancianos y los levitas representan al pueblo entero y, como tal, pueden pedir perdón por este pecado en nombre del pueblo, para que no vengan las consecuencias de este pecado sobre todos. La culpa es perdonada, cuando no se sabe quién es el causante de la muerte, al hacer una declaración de reconocimiento del crimen y de inocencia de los líderes, junto con el sacrificio de una novilla joven que es matada en un lugar que no ha sido sembrado o trabajado por el hombre. El animal inocente tiene que morir en lugar del culpable para que HaShem no derrame la ira sobre la nación.

 

En Génesis 9:5 está escrito:

 

“Y ciertamente pediré cuenta de la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandaré. Y de todo hombre, del hermano de todo hombre demandaré la vida del hombre.”

 

Los animales pueden representar a los hombres y morir en lugar de ellos para que haya perdón. Pero estos animales no pueden sustituir verdaderamente a los hombres, son sólo sombras del “hermano de todo hombre” que tenía que morir en lugar de nosotros para que hubiera eterno perdón de los pecados.

 

¡Bendito sea el Eterno por ese hermano!

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 491 – 531 de los 613:

 

  1. Precepto de nombrar jueces y oficiales en cada comunidad judía, Deuteronomio 16:18.
  2. Precepto de obedecer siempre al Sanedrín, Deuteronomio 17:10.
  3. Precepto de designar un rey sobre Israel, Deuteronomio 17:15.
  4. Precepto para el rey de escribir un Rollo de la Torá (Séfer Torá) para sí mismo, más que otros judíos, Deuteronomio 17:18.
  5. Precepto de dar al cohén la ante pierna, la quijada y el estómago de una ofrenda, Deuteronomio 18:3.
  6. Precepto de separar la terumá guedolá, Deuteronomio 18:4.
  7. Precepto de dar al cohén lo primero de la lana, Deuteronomio 18:4.
  8. Precepto para los cohanim de oficiar en el Santuario por turnos, y juntos durante las festividades, Deuteronomio 18:6-8.
  9. Precepto de escuchar a cualquier profeta que no cambie los preceptos de la Torá, Deuteronomio 18:15.
  10. Precepto de designar seis ciudades de refugio, Deuteronomio 19:3.
  11. Precepto de hacer a los testigos conspiradores (edim zomemim) conforme habían conspirado hacer contra otra persona, Deuteronomio 19:19.
  12. Precepto de ungir a un cohén para la guerra, Deuteronomio 20:5-7.
  13. Precepto de actuar en una guerra opcional conforme la Torá estipula, Deuteronomio 20:10.
  14. Precepto de desnucar a una becerra en un valle escabroso, Deuteronomio 21:4.
  15. Prohibición de plantar árboles en el Santuario, Deuteronomio 16:21.
  16. Prohibición de erigir un pilar para idolatría, Deuteronomio 16:22.
  17. Prohibición de ofrecer un animal con un defecto temporal, Deuteronomio 17:1.
  18. Prohibición de desobedecer al Sanedrín, Deuteronomio 17:11.
  19. Prohibición de designar un rey que no sea judío, Deuteronomio 17:15.
  20. Prohibición para el rey de adquirir demasiados caballos, Deuteronomio 17:16.
  21. Prohibición de habitar jamás en Egipto, Deuteronomio 17:16.
  22. Prohibición para el rey de tener demasiadas esposas, Deuteronomio 17:17.
  23. Prohibición para el rey de amasar demasiado oro y plata, sino sólo lo que necesita, Deuteronomio 17:17.
  24. Prohibición para los leviím de tener patrimonio territorial en la Tierra de Israel, Deuteronomio 18:1.
  25. Prohibición para la tribu de Leví de tomar del botín cuando se conquista la Tierra de Israel, Deuteronomio 18:1.
  26. Prohibición de practicar adivinación, Deuteronomio 18:10.
  27. Prohibición de practicar hechicería, Deuteronomio 18:10.
  28. Prohibición de contratar hechiceros, Deuteronomio 18:10-11.
  29. Prohibición de consulta a un espiritista de Ov, Deuteronomio 18:10-11.
  30. Prohibición de consulta a un espiritista de Yidoní, Deuteronomio 18:10-11.
  31. Prohibición de consultar a un muerto, Deuteronomio 18:10-11.
  32. Prohibición de profetizar en falso, Deuteronomio 18:20.
  33. Prohibición de profetizar en nombre de un ídolo, Deuteronomio 18:20.
  34. Prohibición de abstenerse de matar a un falso profeta y tenerle miedo, Deuteronomio 18:22.
  35. Prohibición de alterar los lindes entre nuestra propiedad y la ajena, Deuteronomio 19:14.
  36. Prohibición de juzgar con un solo testigo, Deuteronomio 19:15.
  37. Prohibición de apiadarse de una persona que causa daños monetarios, Deuteronomio 19:21.
  38. Prohibición de temer al enemigo en la batalla, Deuteronomio 20:1.
  39. Prohibición de dejar vivos a los habitantes de Kenáan, Deuteronomio 20:16.
  40. Prohibición de cortar los árboles de una ciudad cuando se le hace la guerra, Deuteronomio 20:19.
  41. Prohibición de arar o plantar en el valle escabroso donde la becerra fue desnucada, Deuteronomio 21:4.

 

[1]       Strong H4941 mishpâṭ, mish-pawt’, From H8199; properly a verdict (favorable or unfavorable) pronounced judicially, especially a sentence or formal decree (human or (particularly) divine law, individual or collectively), including the act, the place, the suit, the crime, and the penalty; abstractly justice, including a particular right, or privilege (statutory or customary), or even a style: – + adversary, ceremony, charge, X crime, custom, desert, determination, discretion, disposing, due, fashion, form, to be judged, judgment, just (-ice, -ly), (manner of) law (-ful), manner, measure, (due) order, ordinance, right, sentence, usest, X worthy, + wrong.

[2]       Strong H4676 matstsêbâh, mats-tsay-baw’, Feminine (causative) participle of H5324; something stationed, that is, a column or (memorial stone); by analogy an idol: – garrison, (standing) image, pillar.

[3]       Horayot 1:1.

[4]       Sanedrín 21b.

[5]       Sanedrín 21a.

[6]       Sanedrín 21b.

[7]       Shemot Rabá 6:5.

[8]       Strong H7225 rê’shîyth, ray-sheeth’, From the same as H7218; the first, in place, time, order or rank (specifically a firstfruit): – beginning, chief (-est), first (-fruits, part, time), principal thing.

[9]       Strong H5030 nâbîy’, naw-bee’, From H5012; a prophet or (generally) inspired man: – prophecy, that prophesy, prophet.

[10]     Mishná Sotá 8:7.

Parashá 47 Reé

כ״ט באב ה׳תשע״ה (August 14, 2015) por  
Archivado bajoParashá

47 reeParashá 47 Reé

Deuteronomio 11:26 – 16:17

Aliyás de la Torá:

  1. 11:26 – 12:10
  2. 12:11 – 12:28
  3. 12:29 – 13:18 (19 heb.)
  4. 14:1-21
  5. 14:22-29
  6. 15:1-18
  7. 15:19 – 16:17
  8. Maftir: 16:13-17

 

Haftará: Isaías 54:11 – 55:5

  

Reé

 

Significa ¡observa! Es más fuerte que shemá que habla de oír y obedecer. Tiene que ver con una percepción más profunda, una visión interior, con los ojos del corazón.

 

Comentarios

 

Primera aliyá, 11:26 – 12:10

 

11:26-28 “¡Observa!, hoy pongo delante de vosotros una bendición y una maldición: la bendición, si escucháis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim que os ordeno hoy; y la maldición, si no escucháis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim, sino que os apartáis del camino que os ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no habéis conocido.” – HaShem presenta dos opciones para que el hombre pueda elegir. Es una evidencia clara de que el hombre fue creado con libre albedrío. Esta es la razón por la que esta parashá empieza con la palabra “reé”, “observa”. La observación que debemos hacer es fijarnos en las dos opciones que hay para elegir y luego tomar una decisión correcta. Si el hombre hubiera sido creado como una máquina, no tendría opción para elegir. Cada uno tiene la libertad para escoger. Nadie está obligado a obedecer o a pecar. Eres libre para escoger el pecado, pero esa libertad no te exime de la responsabilidad y las consecuencias de tu elección. Podemos elegir entre bendición y maldición que son las consecuencias de la obediencia y la desobediencia respectivamente. La bendición alcanzará al que obedece y la maldición afectará al que desobedece. La bendición y la maldición son dos fuerzas sobrenaturales que operan en el mundo invisible y se manifiestan en el mundo visible.

A base de este versículo, los sabios afirman: “Todo el que crea en la idolatría es como si hubiera negado toda la Torá.”

 

11:29          “Y acontecerá, que cuando HaShem tu Elohim te lleve a la tierra donde entras para poseerla, pondrás la bendición sobre el monte Guerizim y la maldición sobre el monte Eival.” – Los rabinos discuten si realmente se puede hablar de una montaña de maldición y otra de bendición. Según Rashí, esto se refiere a que la bendición y la maldición son enunciadas sobre estos dos montes respectivamente. El Targum lo traduce: “Pondrás los que bendicen…” Najmánides escribe que la bendición y la maldición no están ligadas a esta o aquella montaña. No podemos pensar que la maldición venga de una montaña, sino que aquí encontramos una forma pedagógica de ilustrar las dos realidades. El pueblo tenía que pronunciar la bendición hacia una montaña y la maldición hacia la otra montaña.

 

11:30 “¿No están ellos al otro lado del Yardén, más allá, hacia la puesta del sol, en la tierra de los cananeos que habitan en el Aravá, lejos de Guilgal, junto al planicie de Moré?” – Las dos montañas, Guerizim y Eival, con toda probabilidad, son aquellas que hoy en día tienen los mismos nombres, aunque hubo rabinos, como Eliezer, que hablaron de dos colinas justamente en el otro lado del Yardén. Según Rashí, toda vez que aparece la palabra “ajarei”, traducida como “detrás”, “tras” o “más allá”, se refiere a algo lejano.

El monte Eival, 940 m.n.m., está al norte y el monte Guerizim, 880 m.n.m., está al sur. En el valle entre los dos montes se encuentra la ciudad de Shejem. Había una ruta importante que pasaba por ese lugar que conectaba a Israel con el resto del mundo. Fue un lugar de encuentro para los viajeros entre el norte, sur, este y oeste. Aquí fue donde Avraham hizo su primer altar, cf. Génesis 12:6-7, y aquí fue sepultado Yosef, cf. Josué 24:32.

Al colocarse en Shejem, mirando hacia el norte, donde está la montaña Eival, sobre la cual se pronunció la maldición, la espalda está hacia Yerushalayim. Al voltearse hacia el sur, la montaña de bendición estará delante y, más allá, está la montaña escogida por HaShem, el monte Tsión.

 

12:2-3 “Destruiréis completamente todos los lugares donde las naciones que desposeeréis sirven a sus dioses: sobre los montes altos, sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso. Y demoleréis sus altares, quebraréis sus pilares, quemaréis a fuego sus árboles de culto, derribaréis las imágenes talladas de sus dioses y borraréis su nombre de aquel lugar.” – El texto que habla de destruir los lugares de culto pagano y borrar los nombres de los dioses falsos, está contrastado con el versículo siguiente que dice: “No procederéis así con HaShem vuestro Elohim.”, lo cual indica, en primer lugar, que no se puede servir al Eterno de la misma manera como los idólatras ni levantar altares al Eterno en cualquier lugar, sino sólo en el lugar escogido por Él. Los rabinos también han interpretado este texto diciendo que está prohibido destruir cosas y lugares que han sido utilizados en el culto al Eterno.

No tenemos derecho a destruir la idolatría en lugares que no nos pertenecen. El mandamiento es para la tierra de Israel, que fue entregada a los hijos de Israel. Tenemos autoridad para destruir la idolatría en los territorios que nos han sido dados, no sobre otros

12:4 “No procederéis así…” – Si se compara con el verso 3 que dice: “borraréis su nombre” nos puede llevar a la conclusión de que no podemos borrar el Nombre de HaShem de ningún lugar. De aquí viene el mandamiento -que es el número 453 en la lista que seguimos- que prohíbe la destrucción de cosas que llevan el Nombre del Eterno.

12:5 “sino que buscaréis en el lugar en que HaShem vuestro Elohim escoja de todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su morada, y allí vendréis” – Hay un lugar específico que el Eterno ha escogido para poner allí su Nombre. En ningún otro lugar está permitido ofrecerle sacrificios encendidos. Según la Mishná,[1][1] el tabernáculo estuvo en los lugares siguientes:

Guilgal     14 años

Shiló       369 años

Nov            13 años

Guivón     44 años

===============

Total        440 años

 

Estaba permitido sacrificar en los lugares altos antes de que el tabernáculo fue erigido en el desierto, pero no durante los 39 años en el desierto. Durante los 14 años de conquista, cuando el tabernáculo estaba en Guilgal, estaba permitido sacrificar en los lugares altos. Durante los 369 años cuando el tabernáculo estaba en Shiló, estaba prohibido, pero durante los 57 años cuando estaba en Nov y Guivón, estaba permitido. Después de la construcción del templo en Yerushalayim los sacrificios en los lugares altos quedaron prohibidos para siempre, a excepción del sacrificio que el profeta Eliyahu hizo en el monte Karmel, cuando había recibido un permiso especial de HaShem con el fin de hacer volver el pueblo a HaShem.

El templo de Shelomó permaneció 410 años. Así que el tabernáculo duró más tiempo que el mismo templo de Shelomó.

Como los Profetas no podían introducir innovaciones en la revelación, sino sólo desarrollar algo que ya fue dado por medio de Moshé, tenemos que preguntarnos dónde en la Torá de Moshé encontramos el lugar escogido por el Eterno para poner allí Su Nombre permanentemente. Hay dos testimonios acerca de la ciudad de Yerushalayim en el Jumash. El primero se encuentra en Génesis 14:18 donde habla del Malki-Tsedek que era rey y sacerdote en Shalem. Shalem es el mismo lugar que Tsion, es decir Yerushalayim, según el Salmo 76:2 donde está escrito:

“En Shalem está su tabernáculo, y en Tsión su morada”

Salmo 110:4: “HaShem ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Malki-Tsedek.”

El segundo testimonio que tenemos en el Jumash de un lugar escogido por HaShem para poner allí su nombre permanentemente, se encuentra en Génesis 22 donde habla de la atadura de Yitsjak sobre el altar en uno de los montes de la tierra de Moriá.

En Génesis 22:14 está escrito:

“Y llamó Avraham aquel lugar con el nombre de El Eterno Mostrará (Yiré), como se dice hasta hoy: En el monte de HaShem lo mostrará (yiraé).”

La traducción aramea de Onkelós dice en Génesis 22:14:

“Avraham adoró y oró en este lugar y dijo ante el Eterno: Aquí las generaciones futuras adorarán…”

El lugar donde Avraham sacrificio a su hijo Yitsjak fue un lugar escogido por HaShem y esta verdad fue revelada a Avraham y a sus descendientes, de manera que siguen reconociendo “hasta hoy” que en ese lugar el Eterno lo mostrará.

El Midrash[1][2] habla de la conexión entre los dos nombres que fueron dados a este lugar por Avraham y Malki-Tsedek. Avraham llamó ese lugar Yiré y Malki-Tsedek lo llamó Shalem, que significa “completo”, “sano”, “terminado”. Si se juntan estas dos palabras se puede formar el nombre Yeru-shalam. En los textos hebreos más antiguos no aparece la yud al final en el nombre de la ciudad, cf. Josué 10:1, donde el nombre Yerushalam aparece por primera vez. Luego vemos como el nombre del lugar cambió a Yerushalayim, como si fuera en forma dual. ¿Será que HaShem así nos muestra que hay dos ciudades llamadas Yerushalayim, una terrenal y otra celestial?,

En el Salmo 132:1-5 está escrito:

“Cántico de ascenso gradual. Acuérdate, HaShem, de David, de toda su aflicción; de cómo juró a HaShem, y prometió al Poderoso de Yaakov: Ciertamente no entraré en mi casa, ni en mi lecho me acostaré; no daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento, hasta que halle un lugar para HaShem, una morada para el Poderoso de Yaakov.”

David fue el instrumento que el Eterno escogió para finalmente fijar el lugar de culto escogido por HaShem.

En el Salmo 132:13-14 está escrito:

“Porque HaShem ha escogido a Tsión; la quiso para su habitación. Este es mi lugar de reposo para siempre; aquí habitaré, porque la he deseado.”

El monte Tsion fue escogido para siempre para ser el lugar donde se fijaría el Nombre del Eterno.

En Yerushalayim hay una marca de relieve en las montañas, de la letra hebrea “shin”, la primera letra del nombre Shadai, que significa “Todosuficiente” y “Todopoderoso”. Así HaShem puso también, de forma física, uno de sus Nombres en ese lugar.

12:7 “Allí también vosotros y vuestras familias comeréis en presencia de HaShem vuestro Elohim, y os alegraréis en todas vuestras empresas en las cuales HaShem vuestro Elohim os ha bendecido.” – El momento de sentarse en la mesa fue creado por el Eterno para poder estar delante de Él. En Yerushalayim el pueblo aprendió cómo se debe sentar y comer delante del Eterno. Por eso, la mesa en la casa de un judío es un lugar sagrado, considerado como un altar. Un judío no se sienta sobre una mesa. La mesa es un lugar de encuentro con el Eterno para toda la familia. Por lo tanto, es importante que todos los miembros de la familia coman en los mismos horarios para poder encontrar a HaShem en una comunión familiar.

12:9  “porque todavía no habéis llegado al lugar de reposo y a la heredad que HaShem vuestro Elohim os da.” – Según Rashí, el lugar de reposo se refiere a Shiló y la heredad se refiere a Yerushalayim.

12:10-11a “Cuando crucéis el Yardén y habitéis en la tierra que HaShem vuestro Elohim os da en heredad, y Él os dé descanso de todos vuestros enemigos alrededor de vosotros para que habitéis seguros, entonces sucederá que al lugar que HaShem vuestro Elohim escoja para morada de su nombre…” – La Torá establece, de manera profética, el momento cuándo iba a ser establecido el lugar permanente para el Nombre del Eterno. Vemos en este texto que tenía que ser, no solamente después de la conquista de 14 años bajo Yehoshúa, sino después de que el pueblo de Israel obtuviera paz de todos los enemigos alrededor. Esto no sucedió hasta el tiempo del rey David que hizo muchas guerras y subyugó a todos los pueblos enemigos de Israel, cf. 1 Crónicas 18-20.

En 2 Samuel 7:1-2 está escrito:

“Sucedió que cuando el rey ya moraba en su casa, y HaShem le había dado descanso de sus enemigos por todos lados, el rey dijo al profeta Natán: Mira, yo habito en una casa de cedro, pero el arca de Elohim mora en medio de cortinas.”

En 1 Crónicas 21-22 se habla de la compra del campo donde el templo iba a ser edificado, al norte de la ciudadela de David. Pero aunque el rey David tenía el gran deseo de construir el templo, no pudo hacerlo, por causa de que había derramado mucha sangre. Por eso su hijo Shelomó fue escogido para llevar a cabo esa obra magnífica, como está escrito en 1 Crónicas 22:8-10:

“Pero vino a mí la palabra de HaShem, diciendo: “Tú has derramado sangre en abundancia, y has emprendido grandes guerras; no edificarás una casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí. He aquí, te nacerá un hijo, que será hombre de paz; yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor, pues Shelomó será su nombre y en sus días daré paz y reposo a Israel.”

Segunda aliyá, 12:11 – 12:28

12:12 “Y os alegraréis en presencia de HaShem vuestro Elohim, vosotros, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que vive dentro de vuestras puertas, ya que no tiene parte ni heredad entre vosotros.” – En la presencia del Eterno hay alegría. Si no experimentas alegría en tu oración, o cuando te reúnes con tu congregación, algo está fallando, y no estás muy cerca del Eterno. A lo mejor te estás fijando más en lo exterior que en lo espiritual. Al tener contacto con HaShem en el espíritu, recibimos mucha alegría. Y si no tienes esa alegría es porque tu espíritu no está conectado con Él.

 

12:15 “Sin embargo, podrás matar y comer carne dentro de todas tus puertas, conforme a tu deseo, según la bendición que HaShem tu Elohim te ha dado; el inmundo y el limpio podrán comerla, como si fuera de gacela o de ciervo.” – Al comparar este texto con Levítico 17:1-10, parece que hay una diferencia entre las leyes que regían durante el tiempo en el desierto y luego en la Tierra de Israel en cuanto al permiso de comer carne. Según Rashí, que sigue la interpretación del rabino Akivá, en Levítico 17:3 se trata de un mandamiento que tiene que ver sólo con animales que fueron consagrados para ofrendas y aquí, de animales consagrados a los que les surgió un defecto. Según él, este texto enseña que estos animales pueden ser redimidos e ingeridos en cualquier lugar.

Sin embargo, según el rabí Ishmael, citado en el Talmud,[1][3] hubo un cambio de prescripción entre el desierto y la entrada en la Tierra. Según él, durante la época del mishkán en el desierto, no se podía degollar un animal para comer su carne sin hacerlo dentro del Tabernáculo y presentarlo en ofrenda sobre el Altar. A partir de la entrada en la Tierra sí se permitía degollar animales fuera del santuario.

Según el Midrash,[1][4] en total hay ocho prescripciones que la Torá autoriza después de haberlas prohibido con anterioridad.

 

12:16, 23 “Sólo que no comeréis la sangre; la derramaréis como agua sobre la tierra… Sólo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás la vida con la carne.” – Diez veces se menciona esta prohibición en las Escrituras para los hijos de Israel, cf. Levítico 3:17; 7:26; 17:10-12, 14; 19:26; Deuteronomio 12:16; 23, 24, 25; 15:23. Además, este mandamiento había sido dado anteriormente a todos los hijos de Noaj, cf. Génesis 9:4, y aplica, por lo tanto, a todos los hombres del mundo. Por esta razón, debemos ser muy estrictos en no comer carnes de animales que no hayan sido matados correctamente. Hay tres cosas principales que tenemos que tener en cuenta en cuanto a la matanza de un animal puro para que sea apto para comer:

 

  1. No puede ser un animal enfermo.
  2. No puede haber sufrido antes o en el momento de su muerte.
  3. Tiene que ser totalmente desangrado justo después del degüello.

 

12:17-18 “No te es permitido comer dentro de tus ciudades el diezmo de tu grano, de tu mosto, o de tu aceite, ni de los primogénitos de tus vacas o de tus ovejas, ni ninguna de las ofrendas votivas que prometas, ni tus ofrendas voluntarias, ni la ofrenda alzada de tu mano, sino que lo comerás en presencia de HaShem tu Elohim en el lugar que HaShem tu Elohim escoja, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, y el levita que vive dentro de tus puertas; y te alegrarás en presencia de HaShem tu Elohim de toda la obra de tus manos.” – Aquí se habla del segundo diezmo y otras cosas que tienen que ser comidos en el lugar que HaShem ha escogido.

 

12:19 “Cuídate de no desamparar al levita mientras vivas en tu tierra.” – Si uno no tiene nada que ofrecer al levita del primer diezmo, se puede dar del diezmo para el pobre. Pero si no hay nada del diezmo para el pobre, hay que darle de los sacrificios de paz. El mandamiento de amparar al levita sólo aplica dentro de la tierra de Israel, donde el levita no tiene heredad. En la diáspora no sólo el levita está sin heredad en la tierra, sino todos.

 

12:20 “Cuando HaShem tu Elohim haya extendido tus fronteras como te ha prometido, y tú digas: “Comeré carne”, porque deseas comer carne, entonces podrás comer carne, toda la que desees.” – Esto nos enseña que sólo se debe comer carne cuando hay prosperidad y amplitud económica, no cuando hay escasez.

 

12:21 “Si el lugar que HaShem tu Elohim escoge para poner su nombre está muy lejos de ti, entonces podrás matar de tus vacas y de tus ovejas que HaShem te ha dado, como te he ordenado, y podrás comer dentro de tus ciudades todo lo que desees.” – En primer lugar se refiere a que ya todos no van a poder estar viviendo cerca del tabernáculo y así ofrecer sus ofrendas de paz, que son comidas en la presencia del Eterno. Por esto, en la tierra de Israel está permitido comer carne fuera del tabernáculo y del templo. También se ha interpretado las palabras “dentro de tus ciudades” de manera que al comer carne hay que estar sometido a las normas de kashrut establecidas por las autoridades en Israel, que se reunían en las puertas de las ciudades. Hay que consultar con los ancianos antes de matar, para hacerlo de forma correcta.

En la Torá no hay ninguna prohibición para comer carne. Se puede comer toda la que uno desea, solamente que sea kasher (apta).

 

12:23 “Sólo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás el alma con la carne.” – La segunda parte del versículo significa, según Rashí, que no se puede comer un miembro de un animal vivo. Con otras palabras, no se puede comer la carne de un animal mientras que su alma, en hebreo “nefesh”, esté en él.

 

12:24 “No la comerás; la derramarás como agua sobre la tierra.” – Según Rashí, se refiere a no comer sangre coagulada.

 

12:25 “No la comerás, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, porque estarás haciendo lo que es justo delante de HaShem.” – Según Rashí, aquí se refiere a no comer sangre de órganos. La expresión “para que te vaya bien” aparece, además de este versículo, en relación con el mandamiento de honrar a los padres, cf. Deuteronomio 5:16, de la ejecución de un asesino, cf. Deuteronomio 19:13; y con el mandamiento de no tomar de los pájaros la madre con los huevos o hijos, cf. Deuteronomio 22:6-7.

 

“estarás haciendo lo que es justo delante de HaShem” – Esta palabra está en contraste con el versículo 8b donde dice: “cada cual hace lo que le parece bien a sus propios ojos”. ¡En estos dos versículos está la diferencia entre la vida y la muerte!

 

Tercera aliyá, 12:29 – 13:18 (19 heb.)

 

12:30 “cuídate de de no seas atraído tras ellos, después que hayan sido destruidas delante de ti, y de no buscar sus dioses, diciendo: “¿Cómo servían estas naciones a sus dioses para que yo haga lo mismo?”” – En este texto vemos la gran importancia de ser muy radical en cuanto a la idolatría y todo lo que tiene que ver con el culto pagano, tan radical que hasta hay que estar dispuesto a entregar los familiares más íntimos a la corte de justicia para su ejecución, tan radical que hasta hay que estar dispuesto a eliminar todos los habitantes de una ciudad y quemarla como ofrenda al Eterno de manera que nunca más sea reconstruida. La idolatría es tan maligna y tan contagiosa que la Torá establece un comportamiento sumamente violento para erradicarla de en medio de Israel. Esa es la actitud que HaShem quiere que tengamos siempre. Tenemos que hacernos la pregunta: ¿tengo algo en mi vida que está conectado con el culto de otra religión que no sea la de la Torá? ¿Hay algo en mi casa que conecta con la idolatría? ¿Estoy viendo, o permitiendo que mis hijos vean programas de televisión que tienen que ver con la brujería?, etc. etc. Si vemos algo en nuestras vidas que puede dar lugar a la idolatría, hay que ser violento estricto.

 

Debemos tener una actitud muy radical contra la seducción, incluso en nuestras propias vidas. La gente hoy en día busca experiencias espirituales. Buscan milagros, señales y profecías. No les importa tanto si las fuentes de estas manifestaciones están afines con la Torá o no. Les importa más la sensación que estas experiencias producen en sus almas y en sus cuerpos, que la revelación pura de la Palabra del Eterno.

 

Hoy en día se habla mucho de los RABINOS”. ¡Cuidado! ¡No todo lo que reluce es oro! Tanto en la Torá de Moshé, como entre los Profetas de las Escrituras, hay advertencias muy claras contra los profetas falsos. Es fácil ser engañado. Las apariencias pueden engañarnos. Nuestras emociones pueden hacer que creamos en los profetas falsos y que nos metamos en movimientos engañosos como liberales, reformistas ect

 

La Torá de Moshé nos dice cómo podemos saber si los profetas son verdaderos o falsos. Si dicen que la Ley de Moshé pasó a la historia, o que haya sido abolida por medio de “jes***ucristo”, son falsos profetas, por muchos milagros que hagan. La regla que tenemos para medir a los profetas, no es si tienen poder o no, sino si su poder, su mensaje y, ante todo, su estilo de vida personal, están de acuerdo con la Torá de Moshé.

 

13:4(5) “En pos de HaShem vuestro Elohim andaréis y a El temeréis; guardaréis sus mandamientos, escucharéis su voz, le serviréis y a El os uniréis.” – Esto nos da a entender que el Eterno se está moviendo todo el tiempo, y si no le seguimos nos vamos a quedar atrás. No tenemos una religión estática, monótona, sino viva, expansiva, desarrolladora y evolutiva, que, a pesar de eso no pierde la base, el punto de partida, que es la Torá Escrita y la Torá Viviente. Debemos hacernos la pregunta: ¿Qué está haciendo nuestro Padre celestial en estos momentos? Y luego juntarnos con ese proyecto y colaborar con Él para cumplir con Sus planes. Fuimos creados para cumplir los planes del Eterno y por eso no nos podemos quedar quietos en algo estático, sino tenemos que movernos hacia adelante y siempre buscar la presencia del Eterno y ser sensibles para saber dónde Él camina y seguir en pos de Él y pegarnos a Él todo el tiempo.

 

13:11(12) “Entonces todo Israel oirá y temerá, y nunca volverá a hacer tal maldad en medio de ti.” – La ejecución del reo de muerte sirve, entre otras cosas, para que el pueblo tema ante el pecado y se mantenga alejado de la idolatría.

Según el Talmud,[1][5] hay dos de los 613 mandamientos que nunca se han aplicado en la historia: el mandamiento -número 443 en nuestra lista- que habla de incendiar a la ciudad de descarriados a la idolatría y eliminar a sus ciudadanos y el mandamiento -número 474 en nuestra lista- que habla de no construir la ciudad de los descarriados, cf. Deuteronomio 13:16

 

Cuarta aliyá, 14:1-21

 

14:1  “Vosotros sois hijos de HaShem vuestro Elohim; no os sajaréis ni os rasuraréis la frente a causa de un muerto.” – Aquí los hijos de Israel son llamados hijos del Eterno.

En Isaías 1:2 está escrito:

 

“Oíd, cielos, y escucha, tierra, porque HaShem habla: hijos crié y los hice crecer, mas ellos se han rebelado contra mí.”

 

Es obvio que los hijos físicos de Israel son considerados por el Eterno como hijos suyos, incluso los que se hayan rebelado contra Él.

 

En Oseas 1:10 está escrito:

 

“Y el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y sucederá que, en el lugar donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dirá: hijos del Elohim viviente.”

 

Los hijos de Israel de las diez tribus perdieron el derecho de ser pueblo de Elohim, y por lo tanto no fueron contados más como hijos. Este texto nos enseña, lo mismo que hemos visto antes, que los israelitas pueden perder lo que les pertenece, por su infidelidad al pacto con HaShem. Pero el profeta habla de una restauración de ese privilegio, y mediante la redención en el Mesías los descendientes de la casa de Israel, que se habían perdido entre las naciones, tendrán de vuelta el derecho de ser llamados hijos de Elohim.

 

Sumario:

  • Los hijos de Israel son llamados hijos de Elohim por ser parte de los pactos.
  • Ser hijo significa por un lado ser parte de un pacto familiar y por el otro ser un

imitador fiel y un representante del padre.

 

Como dijimos antes, ser un hijo no significa obligatoriamente, que uno haya sido engendrado en el sentido biológico, sino puede significar ser un seguidor, un imitador, un discípulo y un representante. Por lo tanto, los jueces de Israel son también llamados “hijos de Elohim” por haber recibido puestos de autoridad y representan al Eterno en la sociedad, cf. Salmo 82.

 

14:2 “Porque eres pueblo santo para HaShem tu Elohim; y HaShem te ha escogido para que le seas un pueblo de su exclusiva posesión de entre los pueblos que están sobre la faz de la tierra. No comerás nada abominable.” – La santidad tiene mucho que ver con lo que comemos. Hay una diferencia entre lo que está permitido comer a los hijos de Israel y a las demás naciones. Esta diferencia de comida es debida a la diferencia entre el nivel de santidad de los hijos de Israel y los demás pueblos.

 

14:8 “Y el cerdo, aunque tiene la pezuña dividida, no rumia; será impuro para vosotros. No comeréis de su carne ni tocaréis sus cadáveres.” – Aquí está escrito que el cerdo es impuro “para vosotros”, es decir para los hijos de HaShem, los hijos de Israel, cf. 14:1-2, no para los demás. Según Rashí, la prohibición de tocar los cadáveres de estos animales es sólo durante el tiempo de las fiestas.

 

14:10 “pero no comeréis nada que no tenga aletas ni escamas; será impuro para vosotros.” – Los animales marítimos que no tienen aletas ni escamas son impuros para los hijos de HaShem, no para los demás. Esta escritura nos enseña que sólo para los hijos del Eterno, el pueblo de Israel, estos animales son prohibidos. Estos mandamientos son para los hijos de Elohim, verso 1, y todos los que son hijos de Elohim tienen la obligación de seguir estas reglas de kashrut para ser santos. Sin embargo, a los que no son israelitas de nacimiento ni de conversión, no se les puede obligar a cumplir estos mandamientos.

 

14:21 “No comeréis ningún animal que se muera. Lo podrás dar al forastero que está en tus ciudades, para que lo coma, o lo podrás vender a un extranjero, porque tú eres un pueblo santo a HaShem tu Elohim. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.” – La palabra que ha sido traducida como “que se muera” es la palabra hebrea “nevelá”.[1][6] La Enciclopedia Judaica[1][7] enseña:

 

NEVELÁ (Heb. “cadáver”), un sustantivo descriptivo para cualquier animal, pájaro o criatura que haya muerto como un resultado de cualquier otro proceso que no sea una matanza ritual válida (shejitá).

El Pentateuco prohíbe el consumo de ese tipo de carne, que puede ser dada a un extranjero residente, o vendida a un no judío (Deuteronomio 14:21; ver también Pes. 21b). El castigo de comer nevelá sólo se aplica sobre animales “limpios” (Meil. 16a; Maim. Yad, Ma’akhalot Asurot, 4:17) y no está añadiendo al castigo normal por comer animales “impuros”.

La nevelá es también una de las categorías principales de impureza ritual (tumá), y si es tocada o llevada causa impureza ritual (Lev. 11:39-40; Maim. Yad, She’ar Avot ha-Tumá, 1–3).

 

Un extranjero gentil que reside en Israel que ha aceptado no hacer idolatría puede comer animales puros no degollados según la Halajá.

 

Quinta aliyá, 14:22-29

 

14:22 “Diezmarás fielmente todo el producto de tu sementera, lo que rinde tu campo cada año.” – Esto se refiere al primer diezmo, en hebreo “maaser rishón”, que se entrega a los levitas que lo pueden comer en cualquier lugar, cf. Números 18:26.

 

14:23 “Y comerás en la presencia de HaShem tu Elohim, en el lugar que Él escoja para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu mosto y de tu aceite, y los primogénitos de tus vacas y de tus ovejas, para que aprendas a temer siempre a HaShem tu Elohim.” – Aquí se habla del segundo diezmo, en hebreo “maaser shení”, que se come en Yerushalayim durante los años primero, segundo, cuarto y quinto del ciclo de siete años.

 

14:26 “Y podrás gastar el dinero en todo lo que tu corazón apetezca: en vacas u ovejas, en vino o licor, o en cualquier otra cosa que tu corazón desee; allí comerás en presencia de HaShem tu Elohim, y te alegrarás tú y tu casa.” – La Torá no prohíbe tomar bebidas alcohólicas. Este texto menciona dos tipos de bebidas alcohólicas, primero el vino, en hebreo “yain”,[1][8] que viene de una raíz que significa “fermentar” y, por lo tanto, no puede referirse al jugo de uva sin alcohol que se llama “tirosh”[1][9] en hebreo. Luego está la palabra traducida en RV y LBLA como “sidra”, que es la palabra hebrea “shejar”[1][10] que significa “bebida embriagante”, “licor”. Estas bebidas están permitidas ingerir en la ciudad más santa delante del Eterno juntamente con la comida con el fin de alegrarse delante de HaShem. Sin embargo, las Escrituras prohíben embriagarse. Una buena regla para una persona adulta es no tomar más de un vaso de vino de 12 grados de alcohol o dos vasos de 6 grados. Pero si alguien es afectado con menos cantidad, debe ser más cuidadoso.

Al hacer un estudio minucioso del tema, uno se da cuenta de que el límite de las Escrituras no es la total abstención del alcohol, sino el abuso del mismo, cf. Levítico 10:9; Deuteronomio 14:26; 21:20; Salmo 104:15; Proverbios 20:1; 21:17; 23:20, 29:35; 31:4, 6; Isaías 5:11; 28:7; Jeremías 35; Daniel 5:21; Oseas 4:11; Un judío no bebe el vino de los gentiles, cf. Daniel 1:5, 8.

 

14:28-29 “Al fin de cada tercer año, sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año y lo depositarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni herencia contigo, y el forastero, el huérfano y la viuda que habitan en tus ciudades, y comerán y se saciarán, para que HaShem tu Elohim te bendiga en toda obra que tu mano haga.” – Aquí se habla del diezmo para los pobres en hebreo “maaser aní”. El levita recibe el primer diezmo y los pobres reciben el segundo diezmo en los años tercero y sexto del ciclo shmitá. El comentario “Torá con Rashí”,[1][11] dice:

 

“El diezmo (maaser) es la porción del producto agrícola que debe separarse cada año y entregarse a sus respectivos destinatarios. Los diezmos se dividen en tres partes: primer diezmo (maaser rishón), segundo diezmo (maaser shení) y diezmo del pobre (maaser aní). Su orden de separación es el siguiente: primero se separa la trumá (“porción separada”) y es entregada directamente al kohén. Luego se separa el maaser rishón, el cual es entregado al leví; de aquí el leví separa la parte llamada trumat maaser y se la entrega al kohén (ver Núm 18:26). Tercero, se separa el maaser shení y es llevado a Yerushalayim para ser ingerido allí; esto es realizado el primero, segundo y cuarto y quinto años del ciclo agrícola de siete años (ver. Deuteronomio 14:22-26). En el tercero y sexto años, en lugar del maaser shení se separa el maaser aní, el cual es entregado a los pobres (Deuteronomio 14:28-29). En el séptimo año no se separan los diezmos.”

 

Sexta aliyá, 15:1-18

 

15:1  “Al final de siete años harás una remisión.” – El año de remisión fue creado para ayudar a equilibrar la desigualdad social dentro de la gran Familia de Israel. La Torá nos presenta aquí tres casos en cuanto a la pobreza:

 

1-      15:4-6 “No habrá menesteroso entre vosotros… si sólo escuchas fielmente la voz de HaShem tu Elohim…” – La perfecta obediencia a los mandamientos produciría un alto nivel de bienestar en todo el pueblo de Israel de manera que nadie necesitará tomar préstamos. Al contrario, darán préstamos a muchas naciones.

2-      15:7-10 – “Si hay un menesteroso contigo…” – En este nivel inferior de obediencia habrá posibilidades de que hayan pobres entre los israelitas. En tal caso hay una obligación a darles o prestarles lo suficiente para cubrir sus necesidades, pero no sus caprichos. Si el pobre no puede devolver el préstamo se le perdonará la deuda en el año de remisión.

Hay muchos textos que hablan de ser generoso con el pobre, cf. Salmo 37:25-26; 41:1-3; 112:5; Proverbios 14:31; 17:5; 19:17; 21:13; 22:9; 28:27; 31:20; La ayuda social es una parte importante del judaísmo.

3-      15:11-18 “Porque nunca faltarán pobres en tu tierra…” – En este nivel de falta de obediencia, la Torá muestra como nunca van a faltar los pobres entre nosotros y por eso estamos ordenados a ayudarles. Incluso podía haber tanta pobreza que algunos son vendidos como esclavos. En tal caso tendrían que ser liberados en el año de remisión con un buen dinerito de despido. El resultado de esta generosidad es que Elohim nos bendice en todo lo que hagamos.

 

Séptima aliyá, 15:19 – 16:17

 

15:19-23 “Todo primogénito que nazca de tu ganado… lo comerás… en el lugar que HaShem escoja.” – Los primogénitos de los rebaños y de los ganados no pueden ser aprovechados para otra cosa que comida para la familia de un kohén en el templo, o en las ciudades en el caso de que tuvieran algún defecto, cf. Números 18:8-19. Hoy en día en Israel, como no hay templo, los primogénitos de estos animales son marcados y dejados junto con el resto de los rebaños y ganados hasta su muerte natural, y no se saca ningún beneficio de ellos.

 

16:1 “Guardarás el mes del Aviv y harás Pesaj a HaShem tu Elohim, porque en el mes del Aviv HaShem tu Elohim te sacó de Egipto de noche.” – En tres ocasiones la Torá menciona las fiestas sagradas: en Levítico 23, para citarlas en el orden correcto del anuario; en Números 28, para enseñar los sacrificios que hay que ofrecer; y en Deuteronomio 16, para resaltar el deber de Israel para hacer peregrinajes a Yerushalayim.

 

“de noche” – En Números 33:3 está escrito que salieron el día siguiente del sacrificio de pesaj a la vista de todos los egipcios. Rashí resuelve esta aparente contradicción diciendo que este versículo dice que salieron de noche porque fue de noche que el Faraón les dio permiso para salir, cf. Éxodo 12:31.

 

16:2 “Y sacrificarás la Pascua a HaShem tu Elohim de tus rebaños y de tus manadas, en el lugar que HaShem escoja para poner allí su nombre.” – No se puede sacrificar el cordero de Pesaj fuera de Yerushalayim. Los que hoy en día comen cordero durante Pesaj están quebrantando la Torá porque no hay templo.

 

16:7  “Y la asarás y la comerás en el lugar que HaShem tu Elohim escoja. Luego, por la mañana, regresarás a tu habitación.” – Según Rashí, la mañana se refiere a la mañana del segundo día de la fiesta, es decir la mañana del 16 de Nisán. Durante el shabat de la fiesta, el 15 de Nisán, está prohibido salir fuera de los límites de la ciudad. Además los varones tenían que estar presentes en el templo durante la ofrenda de ascensión de la fiesta en la mañana del 15 de Nisán.

 

16:8  “Seis días comerás pan sin levadura, y en el séptimo día habrá una retención para HaShem tu Elohim. Ningún trabajo harás en él.” – Aquí hay una aparente contradicción al texto de Éxodo 12:15 que dice que hay que comer panes sin levadura durante siete días. Rashí da dos posibles interpretaciones para resolver esto. Por un lado dice que durante siete días se puede comer pan ázimo de la vieja cosecha y durante seis días de la nueva. La nueva cosecha del año no se podía utilizar hasta después de la presentación de la ofrenda de un ómer de cebada en el templo. Por lo tanto sólo quedaban seis días para comer panes sin levadura de la nueva cosecha del año.

Por el otro lado, Rashí se basa en la octava regla de interpretación de Ismael que dice: “Todo lo que estaba incluido dentro de un enunciado general y que luego fue destacado específicamente para enseñar algo, no fue destacado solamente para enseñar algo con respecto a sí mismo, sino también a todo lo implicado en el enunciado general”. Esta interpretación enseña que no es obligatorio comer pan sin levadura el séptimo día, y entonces tampoco es obligatorio comer pan durante el resto de los días, excepto la primera noche, que explícitamente fue ordenado en las Escrituras, cf. Éxodo 12:18.

 

16:9 “Siete semanas contarás; comenzarás a contar siete semanas desde el momento en que empieces a meter la hoz a la mies.” – La celebración de shavuot, la fiesta de las semanas, está relacionada con Pesaj, es la conclusión de Pesaj. La celebración de pesaj y los panes sin levadura se hace en recuerdo de la libertad de la muerte de los primogénitos y la esclavitud en Egipto. Pero esa libertad no es perfeccionada hasta que la Torá es entregada en Sinái, lo cual se celebra en Shavuot. La libertad no es completa sin la Torá que fue dada siete semanas más tarde.

 

16:11 “Y te alegrarás delante de HaShem tu Elohim, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habita en tus ciudades, y el forastero, el huérfano y la viuda que están en medio de ti, en el lugar donde HaShem tu Elohim escoja para poner allí su nombre.” – No hay ningún mandamiento que ordene que el pueblo esté alegre en Pesaj, sólo en Shavuot y Sukot. Esto nos enseña que la alegría por la libertad no es cumplida hasta la entrega de las normas dadas del cielo, por medio de las cuales el hombre es verdaderamente libre para saber lo que está permitido y lo que está prohibido. Esos límites producen libertad porque así sabemos en qué área nos podemos mover sin peligro.

 

16:14 “Y te alegrarás en tu fiesta, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita y el forastero, el huérfano y la viuda que están en tus ciudades.” – Pesaj no es para el extranjero, sólo para los israelitas. Sukot es para todo el mundo, también para las naciones fuera de Israel. Por eso, durante el reinado mesiánico, todas las naciones de la tierra estarán obligadas a subir a Yerushalayim para celebrar Sukot una vez al año, como está escrito en el profeta Zacarías 14:16-19:

 

“Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Yerushalayim subirán de año en año para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Yerushalayim para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos. Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos no habrá lluvia; será la plaga con la cual HaShem herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Este será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos.”

 

16:15 “Siete días celebrarás fiesta a HaShem tu Elohim en el lugar que escoja HaShem; porque HaShem tu Elohim te bendecirá en todos tus productos y en toda la obra de tus manos; por tanto, estarás realmente alegre.” – La palabra hebrea para fiesta es “jag”.[1][12] Viene de una raíz que significa moverse en círculo. Esto habla de las danzas alegres que se hacen en las fiestas hebreas. En la celebración de Sukot hay muchísima alegría y el motivo es, según este texto, por la bendición material que el Eterno ha dado durante las cosechas del verano. Esto también nos enseña acerca de la gran alegría que habrá durante la celebración milenaria de Sukot por todas aquellas personas que se habrán cosechado para el Reino de los cielos de todas las naciones de la tierra.

 

16:17 “Cada hombre dará lo que pueda, de acuerdo con la bendición que HaShem tu Elohim te haya dado.” – Todo varón estaba obligado a llevar sacrificios al templo el primer día de cada fiesta. La alegría no puede ser completa sin generosidad.

 

¡Baruj HaShem! En esta Parashá se encuentran los mandamientos 436 – 490 de los 613:

 

  1. Precepto de destruir un ídolo y a aquel que lo sirva, Deuteronomio 12:2.
  2. Precepto de traer una ofrenda obligatoria o una voluntaria en la primera festividad que se le presente a la persona, Deuteronomio 12:5-6.
  3. Precepto de ofrecer todas las ofrendas en el Santuario y no fuera de él, Deuteronomio 12:14.
  4. Precepto de redimir animales consagrados que han sufrido algún defecto, Deuteronomio 12:15.
  5. Precepto de degollar a los animales, Deuteronomio 12:21.
  6. Precepto de llevar las ofrendas al Templo desde fuera de la Tierra de Israel, Dt12:26.
  7. Precepto de examinar exhaustivamente a los testigos, Deuteronomio 13:15.
  8. Precepto de quemar una ciudad que hace idolatría, Deuteronomio 13:17.
  9. Precepto de examinar un ave para que pueda ser ingerida, Deuteronomio 14:11.
  10. Precepto de dar el segundo diezmo (maaser shení), Deuteronomio 14:22.
  11. Precepto de dar el diezmo al pobre en lugar del segundo diezmo en el tercer año, Dt 14:28.
  12. Precepto de presionar a un gentil para que pague su deuda, Deuteronomio 15:3.
  13. Precepto de perdonar una deuda cuando llega el séptimo año (shemitá), Deuteronomio 15:3.
  14. Precepto de dar caridad (tsedaká), Deuteronomio 15:8.
  15. Precepto de dar una gratificación a un esclavo judío cuando se lo deja libre, Dt15:14.
  16. Precepto de alegrarse en las festividades, Deuteronomio 16:14.
  17. Precepto de presentarse en el Santuario en las festividades, Deuteronomio 16:16.
  18. Prohibición de borrar libros sagrados o el Nombre de Elohim, así como de destruir recintos sagrados, Deuteronomio 12:4.
  19. Prohibición de ofrecer ofrendas fuera del Santuario, Deuteronomio 12:13.
  20. Prohibición de comer del segundo diezmo (maaser shení) de grano fuera de Yerushalayim, Deuteronomio 12:17.
  21. Prohibición de beber del segundo diezmo de vino fuera de Yerushalayim, Deuteronomio 12:17.
  22. Prohibición de consumir del segundo diezmo de aceite fuera de Yerushalayim, Dt 12:17.
  23. Prohibición de comer un animal primerizo, que no tiene defecto, fuera de la ciudad de Yerushalayim, Deuteronomio 12:17.
  24. Prohibición de comer una ofrenda de pecado (jatat) o una ofrenda de culpa (asham) fuera del Templo, Deuteronomio 12:17.
  25. Prohibición de comer la carne de una ofrenda de ascensión (olá), Deuteronomio 12:17.
  26. Prohibición de comer de la carne de una ofrenda de menor grado de santidad (kodashim kalim) antes de que su sangre sea rociada, Deuteronomio 12:17.
  27. Prohibición para los kohanim de comer de las primicias (bikurim) antes de colocarlas en el Atrio del Santuario (azará), Deuteronomio 12:17.
  28. Prohibición de abandonar a los leviim al no darles regalos, Deuteronomio 12:19.
  29. Prohibición de comer un miembro de un animal vivo, Deuteronomio 12:23.
  30. Prohibición de añadir a los preceptos de la Torá, Deuteronomio 12:32 (heb 13:1).
  31. Prohibición de reducir de los preceptos de la Torá, Deuteronomio 13:1.
  32. Prohibición de escuchar a alguien que profetiza en nombre de la idolatría, Deuteronomio 13:4.
  33. Prohibición de amar a una persona que incite a la idolatría, Deuteronomio 13:9.
  34. Prohibición de no odiar a una persona que incite a la idolatría, Deuteronomio 13:9.
  35. Prohibición de rescatar a una persona que incite a la idolatría, Deuteronomio 13:9.
  36. Prohibición para una persona incitada a la idolatría de hablar en favor de una persona que incita a la idolatría, Deuteronomio 13:9.
  37. Prohibición para una persona incitada a la idolatría de no hablar en contra de una persona que incita a la idolatría, Deuteronomio 13:9.
  38. Prohibición de incitar a alguien a la idolatría, Deuteronomio 13:12.
  39. Prohibición de reconstruir una ciudad que ha hecho idolatría, Deuteronomio 13:17.
  40. Prohibición de beneficiarse de la riqueza de una ciudad que ha hecho idolatría, Dt 13:18.
  41. Prohibición de hacerse cortes como lo hace un idólatra, Deuteronomio 14:1.
  42. Prohibición de arrancarse los cabellos en señal de duelo, Deuteronomio 14:1.
  43. Prohibición de comer de las ofrendas de animales descalificados, Deuteronomio 14:3.
  44. Prohibición de comer saltamontes no kasher o cualquier insecto alado, Deuteronomio 14:19.
  45. Prohibición de comer de cualquier animal que murió por sí mismo, Deuteronomio 14:21.
  46. Prohibición de pedir el pago de un préstamo cuando llegó el séptimo año (shemitá), Dt 15:3.
  47. Prohibición de abstenerse de dar a un pobre lo que necesita, Deuteronomio 15:7.
  48. Prohibición de abstenerse de prestar dinero debido al séptimo año (shemitá), Dt 15:9.
  49. Prohibición de dejar libre a un siervo judío con las manos vacías, Deuteronomio 15:14.
  50. Prohibición de hacer trabajar a animales consagrados, Deuteronomio 15:19.
  51. Prohibición de trasquilar animales consagrados, Deuteronomio 15:19.
  52. Prohibición de comer sustancias leudadas (jametz) después del mediodía de la víspera de Pésaj, Deuteronomio 16:3.
  53. Prohibición de dejar sobrantes de la ofrenda festiva (jaguigá) de Pesaj hasta el tercer día, Deuteronomio 16:4.
  54. Prohibición de ofrecer la ofrenda de Pésaj en un altar propio, Deuteronomio 16:5.
  55. Prohibición de ir a Yerushalayim en una festividad sin llevar una ofrenda animal, Dt 16:16.

 

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