Parashá 19 Terumá

ז׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 7, 2014) por  
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Parashá 19 Terumá

Éxodo 25:1 – 27:19

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 25:1-16
  2. 25:17-30 (Sefardíes); 25:17-40 (Ashkenazíes)
  3. 25:31 – 26:14 (S); 26:1-14 (A)
  4. 26:15-30
  5. 26:31-37
  6. 27:1-8
  7. 27:9-19
  8. Maftir: 27:17-19

Haftará: 1 Reyes 5:12 (26 heb.) – 6:13

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 15:1-32
  2. 16:1-18
  3. 16:19 – 17:10
  4. 17:11-37
  5. 18:1-14

Terumá

Significa “ofrenda alzada”, “porción separada”.

Primera aliyá, 25:1-16

Los Escritos Apostólicos: Lucas 15:1 – 18:14 El Eterno pide que los hijos de Israel hagan una ofrenda para él, todos los que tienen un corazón motivado podrá dar oro, plata, cobre, lana, lino, pieles, madera, aceite, especias y piedras preciosas para poder construir una morada para el Eterno. Tendrán que hacer un santuario según el modelo que el Eterno muestre a Moshé. El arca será hecha de madera cubierta de oro, de dos codos y medio de longitud, un codo y medio de ancho y un codo y medio de altura. Tendrá una diadema de oro alrededor y cuatro anillos de oro en las cuatro esquinas. Dos varas de madera cubiertas de oro se pondrán en los anillos para poder transportarla. Dentro del arca se pondrá el Testimonio.

Segunda aliyá, 25:17-30

Hay que hacer una cubierta de oro con dos querubines de oro colocados en los dos extremos encima con sus dos alas extendidas hacia arriba y sus rostros de frente el uno del otro y hacia la cubierta. La cubierta tendrá que colocarse encima del arca. Allí el Eterno fijará cita con Moshé para hablarle de encima de la cubierta.

También hay que hacer una mesa de acacia recubierta de oro, de dos codos de longitud, un codo de ancho y un codo y medio de altura. Tendrá un bastidor de oro alrededor con una diadema de oro y cuatro anillos de oro en las esquinas donde se pondrán dos varas de madera cubiertas de oro. La mesa tendrá platillos, cucharones tubos y soportes, todos de oro. Encima de la mesa habrá que colocar el pan de semblantes.

Tercera aliyá, 25:31 – 26:14

El candelabro se hará de oro puro, todo batido, con base, caño, cálices botones y flores. Tendrá seis brazos que saldrán de sus lados, tres en cada lado, con tres cálices, un botón y una flor en cada uno. Todo será de una pieza. Tendrá siete lámparas que serán encendidas por el kohén hacia delante. Sus tenazas y paletas serán de oro puro. Todo será hecho de un talento de oro, según el modelo que le es mostrado a Moshé en la montaña.

El techo del tabernáculo se hará de diez cortinas de lino trenzado, lana azul, lana púrpura y lana carmesí, con querubines de labor de diseñador. Cada cortina tendrá 28 codos de longitud y cuatro codos de anchura. Cinco cortinas serán unidas entre ellas y las otras cinco entre ellas. En cada uno de los bordes de los dos ensamblajes habrá que poner 50 lazadas de lana azul contrapuestas entre ellas. Se harán 50 ganchillos de oro para unir las cortinas entre ellas.

Hay que hacer 11 cortinas de vellocino de cabra a modo de tienda sobre el tabernáculo. Cada cortina será de 30 codos de longitud y cuatro codos de ancho. Cinco cortinas serán unidas entre ellas y seis entre ellas. La sexta cortina será doblada hacia el frente de la tienda. Cincuenta lazadas serán puestas en el borde de cada primera cortina de los dos ensamblajes. Se harán 50 ganchillos de cobre que serán insertados en las lazadas para unir la tienda. Los sobrantes colgarán por los costados del tabernáculo para cubrirlo.

Se hará una cobertura de pieles de carnero teñidas de rojo y una cobertura de tejashim por encima.

Cuarta aliyá, 26:15-30

Se harán maderos para el tabernáculo de acacia, de diez por un codo y medio. Cada madero tendrá dos espigas paralelas una con otra. En el lado sur habrá 20 maderos con 40 basas de plata. Lo mismo se hará para el lado norte. Para la parte posterior del tabernáculo, al oeste, habrá seis maderos y dos maderos en las esquinas, cada madero con sus dos basas. En las puntas serán acoplados entre ellos con anillos. Habrá cinco barras de madera para cada lado para unir los maderos, una de ellas pasará por en medio de los maderos de un extremo a otro. Los maderos y las barras tendrán que ser recubiertos de oro. El tabernáculo será levantado según al diseño que Moshé reciba en la montaña.

Quinta aliyá, 26:31-37

Hay que hacer un velo de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado con querubines de labor de diseñador. Cuatro pilares de acacia cubiertos de oro puestos sobre cuatro basas de plata sujetarán el velo con cuatro ganchillos de oro. Dentro del velo, que separará entre el lugar santo y el lugar santísimo estará el arca. La cubierta se colocará sobre el arca. La mesa será colocada fuera del telón en el lado norte y el candelabro frente a la mesa, en el lugar sur.

Se hará una pantalla para la entrada de la tienda, de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador. La pantalla colgará sobre cinco ganchillos en cinco pilares de madera de acacia recubiertas de oro y con cinco basas de cobre.

Sexta aliyá, 27:1-8

Hay que hacer un altar de madera, hueco y recubierto de cobre, de cinco por cinco codos con una altura de tres codos. Cada esquina tendrá un cuerno. Se harán vasijas para deshollinarlo, badiles, escudillas, garfios y braseros, todos de cobre. Debajo de la cornisa, a la mitad del altar, hay que hacer un enrejado de cobre con cuatro anillos de cobre en las cuatro esquinas donde se colocarán las varas para transportarlo. Se hará conforme a lo que se le mostró a Moshé en la montaña.

Séptima aliyá, 27:9-19

El atrio tendrá cortinas de lino trenzado de 100 codos en los lados sur y norte sujetadas con 20 pilares de cobre con veinte basas de cobre. Los ganchillos y cinturillas de los pilares serán de plata. El lado oeste del atrio tendrá cortinas de 50 codos, sujetadas con diez pilares sobre diez basas. El lado este será de 50 codos, con 15 codos de cortinas por uno y otro lado, sujetadas con tres pilares sobre tres basas. El portal del atrio tendrá una pantalla de 20 codos de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador y sujetada por cuatro pilares sobre cuatro basas. Todos los pilares tendrán cinturillas de plata, ganchillos de plata y  basas de cobre. La altura del atrio será de cinco codos y todos sus utensilios serán de cobre.

Comentarios

Primera aliyá, 25:1-16

25:2 “Di a los hijos de Israel que tomen una ofrenda para mí; de todo aquel cuyo corazón le mueva a hacerlo, tomaréis mi ofrenda.” – Esta ofrenda es llamada “terumá”, que no es fácil traducir, significa “donación”, “don”, “dádiva”, “presente”, “regalo”, “contribución”, “aporte”, “tributo”, “ofrenda”. Viene de la raíz “rum” que significa “alzar”, “elevar”. Tiene que ver con algo que se levante para separar del resto. La misma palabra se usa para la ofrenda que se da al sacerdote de los productos agrícolas antes de dar el diezmo. Pero ese no es su sentido en este texto. Se puede entender como una porción separada que se “eleva” como ofrenda para un uso sagrado.

Los diezmos son una obligación pero las ofrendas son voluntarias, (excepto las prescritas para las fiestas del Eterno). Por esto sólo los que tienen un corazón alegre pueden dar a esta obra de la construcción del tabernáculo. De esta manera el tabernáculo es una extensión de los corazones del pueblo, donde el Eterno desea morar, como está escrito en 2 Corintios 9:7:

“Que cada uno dé  como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Elohim ama al dador alegre.”

En 2 Corintios 6:16-18 está escrito:

“¿O qué acuerdo tiene el templo de Elohim con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Elohim vivo, como Elohim dijo: HABITARE EN ELLOS, Y ANDARÉ ENTRE ELLOS; Y SERÉ SU DIOS, Y ELLOS SERÁN MI PUEBLO. Por tanto, SALID DE EN MEDIO DE ELLOS Y APARTAOS, dice el Señor; Y NO TOQUÉIS LO INMUNDO, y yo os recibiré. Y yo seré para vosotros padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”

25:3 “Y esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata y bronce” – Lo primero que pide el Eterno es oro, lo más precioso. Según Génesis 2:12 el oro es bueno. La Torá del Eterno está diciendo que el oro es bueno. Así que el oro tiene valor porque la Torá le da valor. Ahora los corazones voluntarios tienen la oportunidad de entregar lo más precioso al Eterno. Esta es la razón por la que los hijos de Israel tuvieron que pedir los tesoros de Egipto antes de salir, porque sus riquezas eran necesarias para poder construir esta obra del Eterno.

La ofrenda para la obra del Eterno no se da en secreto. ¿Cómo entonces se va a entender la palabra del Mesías en Mateo 6:1-4? Allí está escrito:

“Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Por eso, cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”

En primer lugar hay que entender la palabra “justicia” en este texto. Es la palabra hebrea “tsedaká” que significa “justicia”, “justificación”, “mérito”, “obra de caridad”, “limosna”. El término “tsedaká” se usa mucho en el judaísmo para hablar del hecho de ayudar a los necesitados, y especialmente de manera económica. Ese es el sentido de la palabra en la boca del Mesías. Lo que está diciendo es que cuando se trata de ayudar a una persona que está en una situación de necesidad está PROHIBIDO anunciar a otros lo que uno dé, por dos razones, para no ser alabado por los hombres y, para no avergonzar al necesitado. El avergonzar a una persona es visto en el judaísmo como un asesinato. Así que el Mesías prohíbe a sus talmides mostrar a otros lo que den cuando ayudan a los pobres. Pero esta prohibición sólo se aplica en el caso de hacer tsedaká, dar limosna, no para otro tipo de ofrendas. Tenemos varios ejemplos en las Escrituras como se hacen recolecciones de dinero de manera pública y las Escrituras no se pueden contradecir. En este caso no fue una “tsedaká”, una ayuda para los pobres, sino una “terumá”, una ofrenda para un fin sagrado, y esa ofrenda no tiene por qué ser en secreto. Por su puesto la actitud del corazón es muy importante para el Eterno para que una ofrenda le pueda ser grata. Esta verdad aprendemos de lo que pasó con las ofrendas de Cayín y Hevel, en Génesis 4. Pero no es necesario que todas las ofrendas se den en secreto, sólo la de “tsedaká”, ayuda a los pobres.

25:8 “Y que hagan un santuario para mí, para que yo habite en ellos.” – En los capítulos anteriores hemos visto como se ha establecido un pacto matrimonial entre la Palabra del Eterno e Israel. Después del primer paso, el desposorio, llega el tiempo de preparar una casa para el nuevo matrimonio. Es la razón por la cual ahora el Eterno pide una casa para poder vivir junto con su esposa. Esta casa es una sombra de una casa celestial que el Eterno ha preparado para ser revelada en los tiempos finales, cf. Revelación 15:5; 21:3.

El texto hebreo no dice que el Eterno va a habitar “entre ellos” sino “en ellos”, “betojam”. Lo más lógico hubiera sido decir: “y yo residiré en él”, pero aquí está diciendo que va a morar dentro del pueblo de Israel y por eso tendrán que hacerle un santuario. El verdadero lugar de la morada es el corazón de cada uno del pueblo de Israel que ha entregado su corazón al Eterno. Esto nos enseña que la Presencia Divina residía en el mishkán, la morada, el tabernáculo, por causa de los israelitas. Ellos eran el verdadero “santuario” de la presencia Divina.

25:9 “Conforme a todo lo que te voy a mostrar, conforme al diseño del tabernáculo y al diseño de todo su mobiliario, así lo haréis.” – El tabernáculo del desierto es una figura de varias cosas. Se puede entender como un reflejo del mismo universo. Hay varias palabras idénticas en este relato que nos conectan con el relato de la creación. Moshé tuvo que estar durante seis días en la nube antes de ser llamado desde el interior en el séptimo día, lo cual conecta esta obra con la creación que fue hecha durante seis días, cf. Éxodo 24:16. A parte del universo podemos comparar el mishkán, tabernáculo, con cuatro otras cosas:

  • ·Un santuario celestial, cf. Hebreos 8:2; 9:11-24.
  • ·El cuerpo del Mesías, Juan 1:14; 2:18-22.
  • ·El cuerpo del creyente, 1 Corintios 6:19.
  • ·La Kehilá, congregación, del Mesías, 1 Pedro 2:4-10; 1 Corintios 3:16-17; 2 Corintios 6:16.

En todos estos está morando la presencia del Eterno de manera más o menos poderosa.

25:10         “Harán también un arca de madera de acacia; su longitud será de dos codos y medio, su anchura de un codo y medio, y su altura de un codo y medio.” – El arca es el objeto más íntimo del mishkán. El Eterno siempre empieza su obra desde dentro para fuera. El hombre mira desde fuera hacia dentro, pero el Eterno mira desde dentro hacia fuera, como está escrito en 1 Samuel 16:7:

“Pero HaShem dijo a Shmuel: No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; pues Elohim ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero HaShem mira el corazón.”

Un profeta del Eterno aprende a ver como el Eterno ve las cosas, desde dentro. Un profeta puede ver los corazones de los hombres, como está escrito en Juan 2:24-25:

“Pero Yeshúa, por su parte, no se confiaba a ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre, pues El sabía lo que había en el hombre.”

En Hechos 8:23 está escrito:

“Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad.”

En 2 Corintios 5:12 está escrito:

“No nos recomendamos otra vez a vosotros, sino que os damos oportunidad de estar orgullosos de nosotros, para que tengáis respuesta para los que se jactan en las apariencias y no en el corazón.”

Cuando el Eterno trata con un hombre, lo hace desde dentro hacia fuera. El problema de muchos es que intentan quitarse los malos frutos, las malas obras de su vida, pero no tratan con la raíz que es la causa que produce esos malos frutos. Podemos estar toda la vida intentando mejorar nuestras acciones y nuestras palabras pero no vamos a tener éxito al menos que vayamos al corazón, que es la causa de todas las malas obras, como está escrito en Marcos 7:21-22:

“Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez. Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre.”

Cuando hay conflictos hay que ir a la causa, a la raíz, y no intentar de cambiar las consecuencias. No trates de cambiar las consecuencias, sino las causas que producen esas consecuencias, y verás cambios sustanciales.

Las medidas del arca terrenal tienen medios codos. ¿Cómo es que el Eterno manda construir algo que sea medio? Dos y medio es la mitad de cinco y uno y medio es la mitad de tres. Esto nos enseña que el tabernáculo terrenal no es perfecto, sino una copia de un tabernáculo celestial mayor y más perfecto, como está escrito en Hebreos 9:11:

“Pero cuando el Mesías apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación.”

 

25:11 “Y la revestirás de oro puro; por dentro y por fuera la revestirás, y harás una moldura de oro alrededor de ella.” – El arca fue hecha de madera cubierta de oro. Betsalel hizo tres cofres, uno exterior de oro, uno de madera que fue colocado dentro y otro interior de oro. De esa manera toda la madera fue cubierta de oro. La madera simboliza el hombre, según Salmo 1:1-3; 92:12-14; Jeremías 17:7-8. El oro es el metal más apreciado. No se oxida, no se pone feo por el medio ambiente como la plata y el cobre. Por eso el oro simboliza el valor de las cosas incorruptibles, cf. Job 23:10; Salmo 19:7-10; 119:72, 127; Proverbios 3:15-15; 8:10-11, 19; 16:16; Malaquías 3:3; 1 Pedro 1:7. El hombre corruptible será vestido de incorrupción, como está escrito en 1 Corintios 15:54:

“Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: DEVORADA HA SIDO LA MUERTE en victoria.”

“y harás una diadema de oro alrededor de ella.” – Esta diadema era como una corona que rodeaba el arca. Había tres objetos en el mishkán que tenía diademas, el arca, la mesa, cf. 25:24, y el altar de incienso, cf. 30:3-4. El Midrash relaciona estos tres objetos con tres coronas, que representan posiciones de grandeza, dentro de Israel:

 

  • ·La Corona de la Torá – representada por el “arón”, el arca.
  • ·La Corona de la Kehuná – sacerdocio,  representada por el “mizbeaj”, el altar.
  • ·La Corona del Maljut – el reinado,  la cual estaba representada por el “shulján”, la mesa.

 

 

25:16 “Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré.” – Como el tabernáculo simboliza al hombre, el arca simboliza el corazón, lo más íntimo. Dentro del arca había tres cosas:

  • ·Las dos tablas del testimonio, que representan toda la Torá.
  • ·Un ómer de maná, Éxodo 16:32-34.
  • ·La vara de Aharón reverdecida, Números 17:5, 8-10.

El testimonio es el nombre que el Eterno ha puesto sobre las dos tablas de piedra que fueron colocadas en el arca. Este texto dice que el Eterno daría a Moshé el testimonio en el futuro. Esto alude no solamente a las dos tablas sino también al testimonio mesiánico que iba a ser entregado más adelante a todos los que recibirían el Espíritu del Mesías, como está escrito en Hebreos 3:5:

“Y Moshé fue fiel en toda la casa de Elohim como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir más tarde

En Jeremías 31:33-34 está escrito:

“porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara HaShem–. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce a HaShem”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara HaShem– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

 

Dentro del corazón del creyente hay un testimonio, una vocecita que habla y dice que es hijo de Elohim, como está escrito en Romanos 8:16:

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Elohim”

En 1 Juan 5:10-12 está escrito:

“El que cree en el Hijo de Elohim tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Elohim, ha hecho a Elohim mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Elohim ha dado respecto a su Hijo. Y el testimonio es éste: que Elohim nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Elohim, no tiene la vida.”

En 2 Corintios 13:5 está escrito:

“Poneos a prueba para ver si estáis en la fe; examinaos a vosotros mismos. ¿O no os reconocéis a vosotros mismos de que Yeshúa el Mesías está en vosotros, a menos que en verdad no paséis la prueba?”

El que es salvo tiene el testimonio dentro de su espíritu. Él sabe que es hijo de Elohim. El que no tiene ese testimonio no es salvo.

En Revelación 19:10 está escrito:

“Entonces caí a sus pies para adorarle. Y me dice: No hagas eso; yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que poseen el testimonio de Yeshúa; adora a Elohim. Pues el testimonio de Yeshúa es el espíritu de la profecía.”

El espíritu de la profecía es el que está dando testimonio en nuestro interior, en lo más profundo de nuestro corazón, no en nuestra mente. Ese espíritu está dando testimonio de Yeshúa, está revelando los secretos del Mesías en las Escrituras. Si uno es sensible al testimonio de Yeshúa que hay en su espíritu va a encontrar muchos secretos en la Torá. La mayoría de las cosas que estoy compartiendo con ustedes las he recibido por este testimonio en mi corazón al leer las Escrituras durante mis 34 últimos años. Cuando fui sumergido en el Espíritu a la edad de nueve años y recibí la capacidad de hablar en idiomas sobrenaturales, empecé a recibir luz sobre las Escrituras que no había tenido antes. De repente empecé a entenderlas y el Espíritu me iba revelando muchos de los secretos que ahora estoy compartiendo en estos comentarios. Ese Espíritu de profecía puede instruir a un niño en los secretos más profundos de las Escrituras. Si encuentras que las Escrituras son aburridas es porque no estás escuchando ese testimonio que tienes en tu espíritu que no sólo dice que eres hijo de Elohim y que Yeshúa es el Salvador y Señor, sino va explicando las Escrituras. A lo mejor estás leyendo las Escrituras solamente con tu intelecto. Entonces es hora de profundizar y descubrir los tesoros espirituales que solamente son alcanzados por los que son guiados por el Espíritu, como está escrito en Romanos 8:14:

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Elohim, los tales son hijos de Elohim.”

Un hombre espiritual ha aprendido a ser dirigido e instruido por su espíritu que está recibiendo el testimonio del Espíritu del Eterno en el interior de su corazón. No estamos hablando de una actividad intelectual en la neshamá, sino de algo más profundo, en el espíritu, como está escrito en 1 Corintios 2:6-10:

 

“Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; pero una sabiduría no de este siglo, ni de los gobernantes de este siglo, que van desapareciendo, sino que hablamos sabiduría de Elohim en misterio, la sabiduría oculta que, desde antes de los siglos, Elohim predestinó para nuestra gloria; la sabiduría que ninguno de los gobernantes de este siglo ha entendido, porque si la hubieran entendido no habrían crucificado al Señor de gloria; sino como está escrito: COSAS QUE OJO NO VIO, NI OÍDO OYÓ, NI HAN ENTRADO AL CORAZÓN DEL HOMBRE, son LAS COSAS QUE ELOAH HA PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN. Pero Elohim nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Elohim.”

En 2 Reyes 5:25-27 está escrito:

“Entonces él entró y se puso delante de su señor. Y Elishá le dijo: ¿Dónde has estado, Guejazi? Y él respondió: Tu siervo no ha ido a ninguna parte. Entonces él le dijo: ¿No iba contigo mi corazón, cuando el hombre se volvió de su carro para encontrarte? ¿Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes para siempre. Y él salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.”

En 2 Reyes 6:32 está escrito:

“Y Elishá estaba sentado en su casa, y los ancianos estaban sentados con él. Y el rey envió a un hombre de los que estaban en su presencia; pero antes de que el mensajero llegara a Elishá, éste dijo a los ancianos: ¿Veis cómo este hijo de asesino ha enviado a cortarme la cabeza? Mirad, cuando el mensajero llegue, cerrad la puerta y mantenedla cerrada contra él. ¿No se oye tras él el ruido de los pasos de su señor?”

En Juan 1:48 está escrito:

“Natanel le dice: ¿Cómo es que me conoces? Yeshúa le respondió y le dijo: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.”

En Juan 5:19 está escrito:

“Por eso Yeshúa, respondiendo, les decía: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera.”

En Juan 5:30 está escrito:

“Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; como oigo, juzgo, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”

En Revelación 2:29 está escrito:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones.”

Estos textos nos enseñan que un hombre que ha recibido el Espíritu del Eterno y ha aprendido a desarrollar la sensibilidad al testimonio en su interior puede entender cosas muy concretas por el Espíritu, ver visiones en el espíritu y oír cosas en su espíritu. Los que son sensibles al testimonio del Espíritu en sus espíritus y aprenden a someter su alma y su cuerpo al espíritu, son los más útiles en el Reino.

Cuando vas a tomar una decisión, no te guíes por las circunstancias, ni por las opiniones de los hombres que te rodeen, ni por sueños ni por visiones, cf. 2 Tesalonicenses 2:2. Sé sensible al testimonio que tienes en tu corazón y actúa según el Espíritu te indique. Ni siquiera una profecía debe ser lo que decida cómo debes dirigir tu vida. Una profecía puede venir para confirmar el testimonio que ya tienes en tu corazón. Pero si una profecía no esté confirmando algo que ya sientes en tu espíritu, ten mucho cuidado en seguirla. Puede ser una falsa profecía. Y si haces caso a una falsa profecía te vas a desviar del camino. Si la profecía no confirma algo que está en tu interior, deséchala de momento. Si permanece una profecía en tu mente para luego confirmar algo que te sucede más adelante, haz caso si concuerda con el testimonio en tu interior, (y por su puesto también el testimonio de las Escrituras).

Uno de los problemas más importantes para el hombre es que ha sustituido la guía del Espíritu del Eterno, en su espíritu, por su razonamiento. El alma ha tomado control sobre la vida del hombre y el espíritu ya no es el que le dirige.

El espíritu del hombre es como el capitán de una nave y el alma es el piloto. La voluntad del piloto es la que decide si la nave va a girar hacia un lado u otro, cf. Jacobo 3:4. El piloto fue puesto en su lugar para cumplir las órdenes del capitán, pero tiene el poder para decidir por sí mismo y dirigir el barco con su propia iniciativa en lugar de obedecer las órdenes de arriba. De la misma manera, por causa del pecado, el alma ha tomado control sobre el hombre, y ya no es espíritu que dirige su vida, sino su mente, su alma.

Cuando llega la salvación a una persona, su espíritu revive y empieza a tomar control sobre el alma. Pero el alma todavía tiene el poder para no someterse al espíritu y tomar decisiones según sus propios criterios, no dirigidos por el Espíritu del Eterno que está en el espíritu del hombre. Pero si el alma se somete al espíritu será dirigido por el Eterno de forma sobrenatural, como está escrito en Juan 3:8:

“El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

Este texto no dice: “así es el Espíritu” sino “así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. Esto nos enseña que la mente no puede entender los giros del espíritu. Simplemente tiene que someterse y ser llevada, como el piloto no va a entender todas las órdenes del capitán del barco. El capitán es el que tiene la visión clara de dónde va, pero el piloto no entiende todo esto, solo debe obedecer, como está escrito en Gálatas 5:16, 18, 25:

“Digo, pues: Andad en el espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne… Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley…  Si vivimos por el Espíritu, andemos también en el Espíritu.”

En Romanos 1:9a está escrito:

“Pues Elohim, a quien sirvo en mi espíritu…”

En 2 Corintios 2:13 está escrito:

“no tuve reposo en mi espíritu al no encontrar a Tito, mi hermano; despidiéndome, pues, de ellos, salí para Macedonia.”

 

 

En Lucas 2:27 está escrito:

“Movido por el Espíritu fue al templo. Y cuando los padres del niño Yeshúa le trajeron para cumplir por Él el rito de la ley”

¡El alma que razona en contra de los impulsos y el testimonio del Espíritu es el mayor obstáculo para el avance del Reino del Eterno en la tierra!

Lo que viene del espíritu siempre concuerda con lo que está escrito en la Torá. Si hay algo interior que contradiga lo escrito, no es el testimonio verdadero, puesto que el Testimonio son las dos tablas de la Torá que representa toda la Escritura inspirada por el Espíritu del Eterno, desde Génesis hasta Revelación.

25:17         “Harás además un propiciatorio de oro puro; su longitud será de dos codos y medio, y su anchura de un codo y medio.” – Este propiciatorio es una ilustración del Trono de Gloria que hay en el cielo, cf. Hebreos 4:16. La palabra hebrea que ha sido traducida como “propiciatorio” es “kaporet” que significa “cobertura”, “cubierta”. Viene de la raíz “kafar” que significa “cubrir con brea”, “calafatear”, y también “perdonar”, “absolver”, “compensar”, “expiar”. Es la misma raíz que hay en la palabra para el día de expiación, Yom Kipur.

25:18         “Harás igualmente dos querubines de oro; los harás de oro labrado a martillo, en los dos extremos del propiciatorio.” – ¿Cómo puede ser que el Eterno dé un mandamiento de hacer dos querubines de oro, que son imágenes de lo que hay arriba en el cielo cuando está prohibido hacer imágenes? El texto de Éxodo 20:4 dice “no TE harás…” La palabra clave es “te”. En este caso el Eterno ordenó que se hicieran estos dos querubines en su santuario. No es lo mismo que cuando una persona se haga una imagen como representación de algo divino. Eso está prohibido, pero en este caso hay una orden divina detrás, no es invención del hombre.

25:20         “Y los querubines tendrán extendidas las alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, uno frente al otro; los rostros de los querubines estarán vueltos hacia el propiciatorio.” – Estos dos querubines están adorando al Eterno que es invisible y que se manifestaba con su luz entre estos dos, debajo de sus alas y encima del arca. Como son dos, los hijos de Israel no los confundirían con el Eterno, y como están adorando, inclinándose y extendiendo sus alas, no pueden ser confundidos con dioses. Están señalando hacia Alguien más importante.

Los dos querubines nos hablan también de la importancia de la unidad entre hermanos junto al Trono del Eterno.

25:21-22 “Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. Allí me citaré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.” – Este fue el lugar de encuentro entre el Eterno y Moshé. Esto nos enseña que el lugar donde puedes encontrar al Eterno está en tu interior, en tu espíritu, en tu corazón. Ese es el lugar de encuentro íntimo entre el Eterno y tú. En tu espíritu puedes acercarte al trono de gracia, el propiciatorio, que está en el cielo, como está escrito en Hebreos 4:16:

“Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”

25:23         “Harás asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud será de dos codos, su anchura de un codo y su altura de un codo y medio.” – La mesa representa la provisión del Eterno para el mundo. Por eso no podía estar vacía en ningún momento, siempre tenía que tener pan encima.

25:30         “Y pondrás sobre la mesa el pan de semblantes perpetuamente delante de mí.” – El pan estaba hecho como una caja, pero con dos de sus lados abiertos. Según Rashí, por eso se llama “pan de semblantes”, “lejem hapanim”, porque era como si tuviera rostros, superficies, que miraban a ambas direcciones hacia los lados del tabernáculo.

La mesa es un lugar de encuentro, un lugar donde hay una relación íntima entre personas. El hecho de comer juntos es algo que implica unidad, compañerismo y amor, como está escrito en Revelación 3:20:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.”

La mesa en la casa de un judío es vista como un altar, un lugar donde hay un encuentro con el Eterno junto con los demás, cf. Ezequiel 41:22. Antes de partir el pan se hace “netilat yadayim”, lavado de manos, con el fin de presentarse ante el Eterno con las manos ritualmente limpias, como dice el Salmo 24:3-4:

“¿Quién subirá al monte de HaShem? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño.”

El netilat yadayim se hace antes de comer pan horneado de alguna de las cinco clases de cereales, trigo, cebada, avena, centeno y alforfón. Según el Shulján Aruj, el volumen de agua mínimo requerido para netilat yadayim es de 1/8 litro, (1/30 galón). Se recomienda verter agua en abundancia sobre las manos. El agua se vierte sobre las manos mediante un recipiente, sin mellas, ni grietas, que se llena con la mano derecha y se pasa a la mano izquierda. La izquierda vierte tres veces sobre la derecha cubriéndola de agua cada vez hasta el puño. Se pasa luego el recipiente a la mano derecha y se vierte sobre la izquierda de la misma manera. Después de secarse, se levantan las dos manos a la altura de la cabeza y se dice la siguiente bendición:

“Baruj Atá Adonai Eloheinu Melej ha-olam asher kidshanu be-mitsvotav ve-tsivanu al netilat yadayim. – Bendito eres Tú Señor nuestro Elohim Rey del universo que nos santificó con sus mandamientos y nos ordenó la purificación de las manos.”

Existe también la costumbre de secarse después de hacer la bendición. Si no hay suficiente agua, basta con verter el agua una sola vez sobre cada mano. Sólo se pronuncia la “berajá”, la bendición, de netilat yadayim, cuando se va a comer una cantidad mínima de dos kazayit, (aceitunas grandes, equivalente a 58 gramos /2 onzas). Para una cantidad inferior se hace netilat yadayim sin berajá. Al hacer netilat yadayim no se puede tener algún cuerpo extraño sobre las manos. Un anillo debe ser quitado antes de netilat yadayim. Este lavado de manos antes de comer pan se hace en recuerdo del servicio de los sacerdotes en el templo, como está escrito en Éxodo 30:19:

“Y con ella se lavarán las manos y los pies Aharón y sus hijos.”

El lavado de manos es una señal de inocencia y de un deseo de usar las manos de manera limpia delante del Eterno, como está escrito en el Salmo 26:6:

“Lavaré en inocencia mis manos, y andaré en torno a tu altar, oh Eterno”

Compara también con Levítico 15:11 y Deuteronomio 21:6.

En Marcos 7 aparece una discusión entre algunos fariseos y el Mesías sobre la costumbre de hacer netilat yadayim antes de comer pan, como está escrito en los versículos 1-2:

“Los fariseos, y algunos de los escribas que habían venido de Yerushalayim, se reunieron alrededor de él; y vieron que algunos de sus discípulos comían el pan con manos inmundas, es decir, sin lavar.”

Este texto nos da la impresión de que Yeshúa mismo había hecho netilat yadaim, puesto que sólo algunos de sus talmides no lo habían hecho cuando estaban comiendo. La acusación de estos fariseos mostraba que ellos habían elevado estas costumbres al nivel de mandamientos de Elohim, y por eso fueron severamente corregidos por nuestro Rebe.

Inmediatamente después de netilat yadayim y sin interrupción se recita la bendición sobre el pan. Se levanta el pan con las dos manos y se pronuncia la siguiente berajá:

“Baruj Atá Adonai Eloheinu Melej ha-olam. Ha-Motsí lejem min ha-arets. – Bendito eres Tú Señor nuestro Elohim Rey del universo que extrae pan de la tierra.”

Inmediatamente después, sin interrupción, se come un pedazo de pan untado en sal, como está escrito en Levítico 2:13:

“Además, toda ofrenda de cereal tuya sazonarás con sal, para que la sal del pacto de tu Elohim no falte de tu ofrenda de cereal; con todas tus ofrendas ofrecerás sal.”

Entre semana se puede cortar el pan antes de hacer la bendición. En Shabat se hace la bendición sobre dos panes enteros. Se corta después de la berajá. La recitación de la berajá de ha-motsí sólo es obligatoria para uno de los comensales. El amo de casa tiene preferencia. Cuando los demás dicen amén es como si ellos hubieran recitado la bendición. El amo de casa distribuye un pedazo de pan a cada uno. Los comensales no deben probar el pan antes del amo de casa. Por eso él lo prueba y luego lo distribuye a cada uno. Generalmente se espera hasta que el comensal más considerado empiece a comer. Los trozos de pan no son lanzados, sino colocados por el amo de casa ante cada persona. No se entrega en sus manos, porque así se hace con los enlutados. La bendición sobre el pan incluye todo el resto de los alimentos, excepto el vino.

La mesa es un lugar de encuentro espiritual. Por lo tanto es importante hablar de la Torá en cada comida y comer de manera decente, no con glotonería ni tratar la comida sin respeto, cf. Números 21:5-6. No está permitido comer con pecadores, como está escrito en 1 Corintios 5:11:

“Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis.”

Sólo está permitido comer con pecadores con el fin de salvar sus almas, como está escrito en Mateo 9:10-13:

“Y sucedió que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron a la mesa con Yeshúa y sus discípulos. Y cuando vieron esto, los fariseos dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Rabí con los recaudadores de impuestos y pecadores? Al oír él esto, dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. Mas id, y aprended lo que significa: “MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO”; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.”

Durante la comida no se debe tocar algún lugar del cuerpo que suele cubrirse, ni rascarse la cabeza ni introducir el dedo en la nariz o en la oreja. Si por descuido uno hace algo de esto, debe lavarse de nuevo las manos antes de seguir comiendo.

Al final de la comida se lavan los dedos de las manos. Este lavado se llama “mayim ajaroním”, “aguas finales”. Es suficiente verter agua con un recipiente hasta la segunda articulación de los dedos con una cantidad mínima de agua. Después no se debe comer ni hablar antes de hacer la bendición final por la comida, el “birkat ha-mazón”.

Si tres hombres o más comieron juntos uno tiene que hacer una invitación de bendecir al Eterno, “zimún”, diciendo: “Bendigamos a Aquél que de lo suyo hemos comido”. Y los demás responden: “Bendito Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.” El primero repite: “Bendito Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.”

Si diez hombres comieron juntos, se agregan las palabras “nuestro Elohim”, de la siguiente manera: “Bendigamos a nuestro Elohim, Aquél que de lo suyo hemos comido”. Y los demás responden: “Bendito es nuestro Elohim, Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.” El primero repite: “Bendito es nuestro Elohim, Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.”

Si tres mujeres comieron juntas también pueden hacer zimún. Si están sentadas a la mesa con hombres, no están obligadas a recitar, sino cumplen con su obligación escuchando a los hombres. En una familia, el más considerado hace tanto hamotsí como zimún. Cuando se dice zimún, se recomienda recitar la bendición por la comida, birkat ha-mazón, alzando una copa de vino. El que dice zimún bebe el vino después de birkat ha-mazón. Esto es un signo de alabanza a Elohim, como está escrito en el Salmo 116:13:

“Alzaré la copa de la salvación, e invocaré el nombre de HaShem.”

La bendición de birkat ha-mazón es un mandamiento de la Torá, como está escrito en Deuteronomio 8:10:

“Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás a HaShem tu Elohim por la buena tierra que El te ha dado.”

En los libros de oraciones está la oración entera. Está compuesta de cuatro partes, la bendición por la comida, por la posesión de la tierra de Israel, por Yerushalayim y el templo, y por las bondades que Elohim nos otorga. Se debe dejar el pan sobre la mesa durante el birkat ha-mazón, en señal de nuestra gratitud a Elohim por la abundancia que nos da, y en recuerdo de la mesa en el lugar santo que siempre tenía panes encima. Esta bendición se recita sentado donde uno comió.

Si uno no come pan, hay otras bendiciones que se suelen hacer, favor de consultar en su libro de oración, el sidur.

Tercera aliyá, 25:31 – 26:14

25:31         “Harás además un candelabro de oro puro. El candelabro, su base y su caña han de hacerse labrados a martillo; sus cálices, sus botones y sus flores serán hechos de él.” – El candelabro, en hebreo “menorá”, simboliza la Torá y el Espíritu. La Torá, porque está escrito en el Salmo 119:105:

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino.”

Y en Proverbios 6:23 está escrito:

“Porque el mandamiento es lámpara, y la instrucción luz, y camino de vida las reprensiones de la instrucción”

El Espíritu, porque está escrito en Isaías 11:2:

“Y reposará sobre él el Espíritu de HaShem, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de HaShem.”

Y en Revelación 1:4; 3:1; 4:5; 5:6 está escrito:

“Juan, a las siete congregaciones que están en Asia: Gracia a vosotros y paz, de aquel que es y que era y que ha de venir, y de los siete Espíritus que están delante de su trono… Y escribe al ángel de la congregación en Sardis: “El que tiene los siete Espíritus de Elohim y las siete estrellas, dice esto: ‘Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estás muerto… Del trono salían relámpagos, voces y truenos; y delante del trono había siete lámparas de fuego ardiendo, que son los siete Espíritus de Elohim… Miré, y vi entre el trono (con los cuatro seres vivientes) y los ancianos, a un Cordero, de pie, como inmolado, que tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Elohim enviados por toda la tierra.”

26:1 “Harás (el techo) del tabernáculo de diez cortinas de lino trenzado, lana azul, lana púrpura y lana carmesí, (con) querubines de labor de diseñador lo harás.” – Según el Talmud y otros, en cada hilo había cuatro fibras, una de lino y tres de lana, y cada hilo era séxtuple, trenzado con seis hebras. Cuatro fibras fueron trenzadas juntas y así se formaban 24 hebras por hilo. Los querubines fueron tejidos en la tela.

26:6 “Harás además cincuenta broches de oro, y con los broches unirás las cortinas una a la otra, de manera que el tabernáculo sea una unidad.” – La unidad es muy importante para el Eterno. Esta construcción nos enseña que hace falta unirse para poder ser un templo en el Eterno, como está escrito en Juan 17:22-23:

“La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí.”

En 1 Corintios 1:10 está escrito:

“Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, que todos os pongáis de acuerdo, y que no haya divisiones entre vosotros, sino que estéis enteramente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer.”

En Efesios 4:1-6 está escrito: “Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, esforzándoos por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, una sola tevilá (bautismo), un solo Elohim y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.”

En Filipenses 2:1-4:

“Por tanto, si hay algún estímulo en el Mesías, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.”

En Colosenses 3:12-15 está escrito:

“Entonces, como escogidos de Elohim, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como el Mesías os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad. Y que la paz del Mesías reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”

En 1 Pedro 2:5 está escrito:

“también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Elohim por medio de Yeshúa el Mesías.”

En Tito 3:10 está escrito:

“Al hombre que cause divisiones, después de la primera y segunda amonestación, deséchalo”

La división en la congregación del Mesías es el producto de la influencia de la carne, cuando los hombres buscan sus propios intereses. La unidad es obtenida cuando todos dejan de buscar sus propios intereses y buscan los intereses del Eterno, como está escrito en Judas 19:

“Estos son los que causan divisiones; (los que son como) animales que no tienen el Espíritu.”

En este texto se habla de los hombres que no tienen el Espíritu del Eterno. No han nacido de nuevo. Ellos se dirigen por sus almas, como los animales. Ellos son los que causan divisiones, porque ni tienen la vida espiritual, ni buscan las cosas de arriba ni pueden hacerlo, porque sus espíritus están muertos. Si una persona que ha nacido de nuevo no busca las cosas de arriba, sino sus propios intereses, también causa divisiones. La única manera de mantenernos unidos es que todos busquemos el Reino de Elohim por medio del Espíritu que nos ha sido dado, como está escrito en 1 Corintios 12:13:

“Pues por un mismo Espíritu todos fuimos sumergidos en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu.”

26:7 “Harás también cortinas de pelo de cabra a manera de tienda sobre el tabernáculo; en total harás once cortinas.” – Como el tabernáculo corresponde al hombre cada cubierta representa una parte del hombre. La primera cubierta, la interior, representa el hombre interior. La segunda, de pelo de cabras, podría representar el yetser hará, la mala inclinación. La cabra en las Escrituras representa los demonios y hombres rebeldes, cf. Isaías 13:21; Mateo 25:31-46. Dentro de cada persona hay una parte maligna, el pecado.

26:14 “Harás también para la tienda una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, y otra cubierta de pieles de tajash por encima.” – Sobre la cubierta de cabra, había una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo. Esto podría simbolizar el sacrificio sangriento del Mesías que cubre la naturaleza pecaminosa del hombre.

El tabernáculo era muy hermoso por dentro, pero no muy bonito por fuera. Así es el Reino de los Cielos, no es muy atractivo para el mundo, pero cuanto más uno profundice, más riquezas encuentra, como está escrito en Mateo 13:44:

“El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.”

Cuarta aliyá, 26:15-30

26:19 “También harás cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de la otra tabla para sus dos espigas.” – Según Rashí, cada tabla tenía un grosor de un codo. Las tablas representan cada miembro del pueblo de Israel. Otra vez encontramos el mensaje de la unidad entre nosotros para poder formar un templo santo para el Eterno. Debajo de cada tabla hay dos basas de plata. La plata representa la Torá y la expiación. La Torá, porque está escrito en el Salmo 12:6:

“Las palabras de HaShem son palabras puras, plata probada en un crisol en la tierra, siete veces refinada.”

Y la expiación, porque está escrito en Éxodo 30:16:

“Tomarás de los hijos de Israel la plata de la expiación y lo darás para el servicio de la tienda de reunión, para que sea un recordatorio para los hijos de Israel delante de HaShem, como expiación por vuestras vidas.”

Esto nos enseña que la base para cada uno que puede formar parte del templo del Eterno es la Torá y la expiación. El hecho de que hay dos basas debajo de cada tabla nos enseña que hay dos tipos de Torá, la Torá escrita y la Torá Viviente. También nos enseña que hay dos partes en la expiación de Israel, la reconciliación entre el hombre y Elohim y la reconciliación entre hombre y hombre.

26:28 “La barra del medio en el centro de las tablas pasará de un extremo al otro.” – Una de las barras estaba metida en medio de todos los maderos. Esto significa que todos los maderos estaban perforados. Una vara de 30 codos, (15 metros), atravesaba la pared larga. Según el Midrash, esta vara simboliza el Mesías quien unirá a todas las naciones del mundo. En total había tres varas que atravesaban las tres paredes del tabernáculo. Esto nos habla de la muerte del Mesías cuando su cuerpo fue clavado al madero con tres clavos, uno para cada brazo y uno para los dos pies, como está escrito en el Salmo 22:16:

“Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malhechores; me horadaron las manos y los pies.”

Quinta aliyá, 26:31-37

26:31 “Harás además un velo de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado; será hecho con querubines, obra de diseñador.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “velo” es “parojet”, que significa “partición”, “separación”. Simboliza el cuerpo del Mesías, como está escrito en Hebreos 10:19-20:

“Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Yeshúa, por un camino nuevo y vivo que él dedicó para nosotros por medio del velo, es decir, su carne.”

26:33 “Colgarás el velo debajo de los broches, y pondrás allí, detrás del velo, el arca del testimonio; y el velo os servirá como división entre el lugar santo y el lugar santísimo.” – Cuando el Mesías murió se rasgó el velo del templo, como está escrito en Marcos 15:38:

“Y el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.”

En Hebreos 9:8-9 está escrito:

“Queriendo el Espíritu de santidad dar a entender esto: que el camino al Lugar Santísimo aún no había sido revelado en tanto que la primera habitación permaneciera en pie; lo cual es un símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en su conciencia al que practica ese culto”

Esto nos enseña que se puede ver el tabernáculo como un símbolo del tiempo. Desde Adam hasta el Mesías hay 4000 años. Esto concuerda con los 20 codos que hay entre la entrada al tabernáculo hasta el velo. Después del velo hay 10 codos hasta la pared occidental del lugar santísimo, lo cual corresponde a los 2000 años de era mesiánica, entre la primera y la segunda venida del Mesías, (ver ilustración).

 

 

Según Rashí, el altar, la mesa y el candelabro estaban corridos diez codos hacia el interior, desde la entrada en el lugar santo. Si esto es símbolo del tiempo, significa que cada tabla de un codo y medio simboliza 300 años de historia humana (6000 años / 20 tablas = 300 años/tabla). Cada codo corresponde a 200 años de historia. El altar de incienso estaba a 10 codos desde la entrada, lo cual corresponde a 2000 años de historia humana. 2000 años después de Adam vivía Avraham que ató a su hijo Yitsjak sobre un altar, lo cual fue un sacrificio no de un cuerpo, sino un sacrificio espiritual, simbolizado por el incienso. Los dos otros objetos, la mesa y el candelabro podrían haber estado colocados en el lugar que corresponde al tiempo de la vida del rey David y su hijo Shlomo, que edificio el primer templo, donde había 10 candelabros y 10 mesas.

El velo del templo, que tenía querubines encima, se rasgó cuando el Mesías murió, 4000 años después de Adam, dándonos a entender que el camino al árbol de la vida ha sido abierto de nuevo. Los querubines fueron puestos en la entrada al paraíso, que fue el lugar santísimo de la época de Adam, para que el hombre no comiera del árbol de la vida, como está escrito en Génesis 3:24:

“Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del árbol de la vida.”

Con la muerte del Mesías el hombre tiene acceso de nuevo al árbol de la vida, como está escrito en Revelación 2:7; 22:2, 14, 19:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones. Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Elohim… en medio de la calle de la ciudad. Y a cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce clases de  fruto, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones… Dichosos los que lavan sus vestiduras para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas a la ciudad… y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Elohim quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa descritos en este libro.”

26:36 “Harás una pantalla para la entrada de la tienda, de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador.” – Según Rashí, las figuras de esta pantalla fueron hechas mediante labor de aguja. Las figuras eran por tanto idénticas en los dos lados.

Sexta aliyá, 27:1-8

27:1 “Harás también el altar de madera de acacia, de cinco codos su longitud, de cinco codos su anchura, el altar será cuadrado, y de tres codos su altura.” – El atrio simboliza el cuerpo humano, el lugar santo simboliza el alma humana y el lugar santísimo simboliza el espíritu humano. En los tres lugares hay fuego y luz. En el atrio está el fuego del altar de cobre. En el lugar santo hay luz y fuego del candelabro y el altar de oro. En el lugar santísimo está la shejiná, la presencia del Eterno, dando luz y fuego espiritual.

En los tres lugares también hay comida. En el atrio hay carne, vino y pan. En el lugar santo hay pan y vino y en el lugar santísimo está el maná. Esto nos enseña que no sólo el cuerpo necesita comer, sino también el alma y el espíritu del hombre. La comida para el espíritu del hombre es la Torá, simbolizada por las tablas del testimonio, como está escrito en Deuteronomio 8:3:

“Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca de HaShem.”

El altar en el atrio simboliza la entrega del cuerpo al servicio del Eterno, como está escrito en Romanos 12:1-2:

“Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Elohim que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Elohim, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Elohim: lo que es bueno, aceptable y perfecto.”

La renovación de la mente está representada por el servicio que los sacerdotes hacen en el lugar santo, día tras día.

27:2 “Y le harás cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos serán de una misma pieza con el altar, y lo revestirás de cobre.” – En la Escrituras el cobre, o bronce, simboliza juicio, justicia y derecho, cf. Levítico 26:19; Números 21:9; Deuteronomio 28:23; 2 Reyes 25:7; Ezequiel 40:3; Zacarías 6:1; Salmo 89:14.

Séptima aliyá, 27:9-19

27:16 “Y para la puerta del atrio, una pantalla de veinte codos de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador; sus pilares serán cuatro; y sus basas cuatro.” – En total había tres cortinas que produjeron tres divisiones en el santuario. Cada cortina representa un nivel diferente de santidad. En el atrio podían entrar todos los israelitas que estaban ritualmente puros. En el lugar santo sólo podían entrar los sacerdotes y en el lugar santísimo sólo podía entrar el sumo sacerdote una vez al año

27:18 “La longitud del atrio será de cien codos, la anchura de cincuenta por cincuenta, y su altura de cinco codos, de lino trenzado; y sus basas serán de cobre.” – Rashí explica que el área del atrio que estaba situada hacia el este, era cuadrada, de cincuenta por cincuenta codos, (ver ilustración).

En esta Parashá están los mandamientos número 95 al 97 de los 613

95. Precepto de construir el templo (o el tabernáculo), Éxodo 25:8.

96. Prohibición de quitar las varas de los anillos del arca, Éxodo 25:15.

97. Precepto de poner el pan de semblantes (lejem ha-panim) y el sahumerio (ketoret), Éxodo 25:30.

Parashá 18 Mishpatim

ו׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 6, 2014) por  
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Parashá 18 Mishpatim

Éxodo 21:1-24:18

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 21:1-19
  2. 21:20 – 22:4 (3 heb.)
  3. 22:5-27 (22:4-26 heb.)
  4. 22:28 – 23:5 (22:27 – 23:5 heb.)
  5. 23:6-19
  6. 23:20-25
  7. 23:26 – 24:18
  8. Maftir: 24:15-18 (Sefardíes); 24:16-18 (Ashkenazíes)

Haftará: Jeremías 34:8 – 22; 33:25-26.

Los Escritos Apostólicos: Lucas 12:1 – 14:35

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 12:1-21
  2. 12:22-59
  3. 13:1-30
  4. 13:31 – 14:24
  5. 14:25-35

Mishpatim 

Significa “reglamentos”.

Primera aliyá, 21:1-19 

El Eterno comunica reglamentos a Moshé para que los ponga delante del pueblo. Primero acerca de cómo tratar a los esclavos hebreos hombres y mujeres. Luego acerca de cuando uno ha matado a otro voluntariamente o involuntariamente. Sigue dando reglas acerca de la violencia contra los padres, el secuestro, la maldición contra los padres y la restitución del daño ocasionado por una pelea.

Segunda aliyá, 21:20 – 22:4 (3 heb.)

El Eterno regula casos de violencia contra un esclavo, contra una mujer embarazada y contra un esclavo no hebreo. Regula daños ocasionados a hombres por un toro violento, por daños ocasionados a animales de otros por causa de un pozo destapado, por daños ocasionados a los animales de otros por un toro violento. Sigue regulando acerca de la restitución por robos de animales y los daños ocasionados a un ladrón.

Tercera aliyá, 22:5-27 (22:4-26 heb.)

La Torá regula acerca de restitución de daños ocasionados por los animales a los cultivos de terceros, restitución de daños por incendio de cultivos de terceros, restitución de pérdida de bienes confiados  o prestados a otros. Luego regula acerca de las consecuencias de la seducción de una virgen no desposada, de la hechicería, de la bestialidad y de la idolatría. Al extranjero, la viuda y el huérfano no se pueden maltratar. Está prohibido prestar dinero a los pobres con interés o tomar en prenda su manto por la noche.

Cuarta aliyá, 22:28 – 23:5

Está prohibido maldecir a Elohim y a los líderes del pueblo. No se puede demorar la ofrenda de primicias de la cosecha o de la vendimia. Hay que dar el primogénito de los hijos y del ganado al Eterno a partir del octavo día. No está permitido comer carne despedazada. No se puede admitir informes ni testimonios falsos ni ser llevado por la mayoría para hacer mal o pervertir el juicio. Tampoco se puede hacer distinción al pobre en su litigio. Hay que regresar el toro o el asno de un enemigo si se ha extraviado. Si hay oportunidad hay que ayudar al enemigo a descargar su asno si está decaído.

Quinta aliyá, 23:6-19

No se puede pervertir el derecho de un pobre en su pleito. Hay que alejarse de una palabra falsa y no dejar que el inocente sea ejecutado. Está prohibido recibir soborno y oprimir al extranjero.

Seis años se cultiva la tierra pero el séptimo año no, para que coman los pobres y las bestias del campo. Seis días se trabaja pero el séptimo día no, para que descansen los animales, los hijos de las siervas y los extranjeros. Está prohibido mencionar el nombre de otros dioses y hacer que otros los mencionen. Tres veces al año hay que celebrar al Eterno, en la fiesta de los panes sin levadura, en la fiesta de la siega y en la fiesta de la cosecha. No se puede venir ante el Eterno con manos vacías. El sacrificio de Pesaj no puede ser sacrificado cuando hay jamets. La grasa del sacrificio no puede quedar hasta la mañana. Hay que llevar lo mejor de las primicias de la tierra a la casa del Eterno. Está prohibido cocinar un cabrito en la leche de su madre.

Sexta aliyá, 23:20-25

Un ángel irá delante del pueblo para guardarlo hasta que llegue al lugar preparado. Hay que cuidarse de él y no ser rebelde porque el Nombre del Eterno está en él. Si hay obediencia hay victoria sobre los enemigos. Seis pueblos serán destruidos por completo. Está prohibido hacer las cosas que hacen esos pueblos. Hay que destruir sus estatuas. Al servir al Eterno será bendecido el alimento y la bebida y será eliminada toda enfermedad.

Séptima aliyá, 23:26 – 24:18

No habrá abortos en la tierra ni esterilidad y nadie morirá antes de tiempo. El terror irá delante de Israel y todos los enemigos serán confundidos y volverán las espaldas. Avispas serán enviadas para echar fuera tres pueblos. No serán echados todos los pueblos en un año, para que la tierra no quede desolada y las fieras aumenten, sino poco a poco. Los límites de Israel serán desde el mar de Cañas hasta el mar de los pelishtíes y desde el desierto hasta el río porque los pueblos serán echados de delante de Israel. No se puede hacer pacto con ellos ni con sus dioses y ellos no podrán habitar en la tierra para que no hagan pecar a Israel, por causa de su idolatría.

Moshé recibe la orden de subir al Eterno junto con Aharón, Nadav y Avihú y 70 de los ancianos de Israel. Los demás se prosternarán desde lejos pero Moshé podrá acercarse al Eterno. Moshé viene al pueblo y cuenta todas las palabras del Eterno. El pueblo responde que hará según todas ellas. Moshé escribe todas las palabras, edifica un altar al pie del monte y los jóvenes ofrecen sacrificios sobre él al Eterno. La mitad de la sangre es puesta en vasijas y la otra mitad es rociada sobre el altar. Moshé lee el libro del pacto a todo el pueblo y el pueblo promete obedecer todo. Moshé rocía la sangre sobre el pueblo y dice: “He aquí la sangre del pacto que el Eterno ha hecho con vosotros con respecto a todas estas palabras.” Suben los 74 y ven al Elohim de Israel con un embaldosado de zafiro debajo de sus pies. A pesar de haber visto a Elohim no mueren sino comen y beben ante él. Moshé recibe la orden de subir hasta el Eterno en el monte y esperar allí hasta recibir las tablas de piedra, la Torá y el mandamiento que Él ha escrito. Yehoshúa va con él una distancia. Moshé dice a los ancianos que los esperen hasta que vuelvan. Aharón y Jur podrán juzgar si hay algún asunto. Moshé sube y la nube cubre el monte durante seis días. En el séptimo día es llamado desde el interior de la nube. La gloria del Eterno es como un fuego consumidor en la cima de la montaña. Moshé entra en la nube y sube al monte. Allí se queda durante 40 días.

Comentarios

Primera aliyá, 21:1-19

21:1 “Y estas son las ordenanzas que pondrás delante de ellos.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “ordenanzas” (“leyes” RV60) es “mishpatim”. En la Torá aparecen varias palabras que hablan de los mandamientos que el Eterno ha dado a su pueblo. Las cinco palabras más comunes son:

  • ·Torá (en plural: “torot”) significa “instrucción”, “norma”, “ley”. Viene de la raíz “yará”, “señalar”. Hace referencia a varias cosas. Estas son las más importantes:

oUna instrucción cualquiera, por ejemplo Proverbios 3:1 “Hijo mío, no te olvides de mi instrucción (“torá”)…”

oUna instrucción específica en cuanto a un asunto específico, por ejemplo la instrucción de cada sacrificio, Levítico 6:9 (6:2 heb.) “esta es la instrucción (“torá”) del holocausto…”; Levítico 7:11  “Esta es la instrucción (“torá”) del sacrificio de la ofrenda de paz…”, Romanos 7:2 “la ley en cuanto al marido”.

oLa instrucción general entregada al pueblo de Israel – La Torá de Moshé, los cinco libros de Moshé, el Jumash, el Pentateuco, “la ley”, por ejemplo Deuteronomio 32:26 “este libro de la ley (“torá”)”, Josué 1:7-8 “la ley (“torá”) que Moshé te mandó… Este libro de la ley (“torá”)”, Mateo 5:17 “la ley”, Lucas 24:44 “la ley de Moshé”.

oToda la Escritura hebrea inspirada divinamente – el Tanaj (un acrónimo para Torá (Instrucción), Neviím (Profetas), Ketuvim (Escrituras)), el “Antiguo y el Nuevo Testamentos”. (Consideramos los Escritos Apostólicos como parte de las Escrituras, son las Escrituras posteriores del Tanaj.)

§  Ejemplo de los Profetas: Juan 12:34 “Hemos oído en la ley que el Mesías permanecerá para siempre (cf. Isaías 9:7)

§  Ejemplo de las Escrituras: Juan 10:34 “Yeshúa les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: “Yo dije: sois Elohim”? (cita del Salmo 82)

§  Ejemplo de los Escritos Apostólicos: 1 Corintios 9:21 “en la ley del Mesías”.

  • · Mitsvá (en plural “mitsvot”) – mandamiento – término general para todo tipo de mandamientos. Viene de la raíz “tsavá” que significa “ordenar”, “encomendar”, “encargar”,  “mandar”.
  • · Mishpat (en plural “mishpatim”) – significa “sentencia”, “norma”, “decreto”, “costumbre”, “proceso judicial”, “derecho”, “jurisdicción”, “modelo”. Viene de la raíz “shafat” que significa “juzgar”, “hacer justicia”, “gobernar”. El sustantivo es “shofet”, “juez”.
  • · Jok (en plural: “jukim”) que significa ”límite”, “tarea”, “porción”, “obligación”, “mandato”. Viene de la raíz “jakak” que significa “grabar”, “determinar”, “mandar”. Esta palabra aparece también de forma femenina, como “juká”, en plural “jukot”.
  • · Edá (en plural “edot”), que significa “prueba”, “testimonio”.

La relación entre estas cinco palabras puede ser ilustrada de la siguiente manera:

 

La Torá es la instrucción general que fue dada desde el cielo por medio de Moshé. Las mitsvot son todos los 613 mandamientos que hay en la Torá de Moshé. Hay tres diferentes tipos mitsvot dentro de estos 613 que son: mishpatim, jukim y edot. Los mishpatim son los mandamientos de carácter social, que regulan todo tipo de relaciones sociales dentro de Israel. Los jukim son mandamientos que son difíciles de entender por carecer de explicación lógica. Los edot son mandamientos acerca de ciertas marcas distintivas para el pueblo de Israel, por ejemplo, la mezuzá, los tsitsits y los tefilín.

En Deuteronomio 4:44-45 está escrito:

“Esta es, pues, la ley (“torá”) que Moshé puso delante de los hijos de Israel. Estos son los testimonios (“edot”), los estatutos (“jukim”) y las ordenanzas (“mishpatim”) que Moshé dio a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto.”

En el texto que estamos estudiando encontramos la palabra “mishpatim” que son las leyes sociales que rigen la sociedad de Israel. Ya se habían entregado las diez palabras de forma audible desde el monte Sinai. Estas diez palabras son el resumen de todos los 613 mandamientos que iban a ser entregados al pueblo de Israel. La Parashá Mishpatim empieza con la pequeña palabra “va”, que significa “y”. Esto nos enseña que lo que viene a continuación está en relación con lo que había antes. Así que estos “mishpatim”, leyes sociales, están en relación con lo que está escrito al final del capítulo 20.

Esta Parashá contiene más de 50 mandamientos que son de carácter social, exceptuando algunos pocos. Después de haber recibido todas estas leyes Moshé escribió un rollo, llamado “el libro del pacto” en 24:7. Los sabios discuten acerca de cuál fue el contenido de ese libro, si incluía todo desde el relato de la creación del universo, en Bereshit (Génesis) 1:1 en adelante, o si empezó desde algún otro lugar. Rashí dice que allí estaba escrito todo desde la creación hasta la entrega de la Torá.

21:2 “Si compras un siervo hebreo, te servirá seis años, pero al séptimo saldrá libre sin pagar nada.” – En el idioma hebreo no hay diferencia entre esclavo y siervo. Los hijos de Israel fueron esclavos en Egipto en el sentido de que no tenían el derecho ni la libertad para dirigir sus propias vidas. Un esclavo es propiedad de otra persona. En ese sentido los hijos de Israel ya no podían ser esclavos, puesto que en el caso de llegar a ser vendidos como “siervos” no sería para siempre, sino sólo hasta el año shmitá, remisión, que cae cada séptimo año. Tenían el derecho de obtener vivienda, ropa, comida y lo necesario para su vida personal, pero nada más, a cambio de un servicio de 24 horas al día. Ahora, si el siervo no deseaba ser libre en el año de remisión fue marcado en el lóbulo de su oreja como una señal y así serviría en la casa de su amo hasta el año de jubileo, que caía cada 50 años. De esta manera un siervo hebreo nunca llegaría a ser propiedad absoluta de otra persona. Era diferente la situación de los siervos adquiridos de las otras naciones, y especialmente de los sobrevivientes de las naciones que no fueron exterminados durante la conquista. Ellos no podían ser liberados ni en el año de shmitá ni en el año de jubileo. En ese sentido se podía hablar de esclavitud, porque fueron propiedad de sus dueños, igual que un objeto o un animal, cf. 21:21.

Sin embargo, tenemos que entender que el concepto de siervo o esclavo en la sociedad hebrea era muy diferente al concepto de esclavitud que se ha vivido en la edad media, especialmente con las ventas de los esclavos de África para América. En esta Parashá vemos como un esclavo en la sociedad hebrea tenía que ser tratado con respeto y tenía sus derechos legales, a diferencia de los esclavos de los gentiles. El versículo 21:5 muestra que un siervo hebreo podía tener el deseo de seguir siendo propiedad parcial de otro, porque le beneficiaba, en lugar de querer ser libre. Esto nos muestra cómo fueron tratados un siervo hebreo y un esclavo en la sociedad israelita. Como siervo no tenía la responsabilidad de su propio sostén económico y para algunas personas era preferible, antes que tener que buscarse la vida. Para él era una situación cómoda. De este texto aprendemos también que si un hombre tiene la oreja perforada es una señal de esclavitud.

La única manera para que un hombre hebreo pueda ser vendido como siervo es si ha robado algo y no tiene con qué pagar para restituir el robo. Entonces el tribunal, Beit Din, tiene la obligación de venderle como siervo por el valor de su robo, cf. 22:3. Este mandamiento no aplica a las mujeres.

21:3 “Si entró solo, saldrá solo; si tenía mujer, entonces su mujer saldrá con él.” – Se refiere a una mujer hebrea. El amo se hace responsable incluso para sostener a la esposa durante el tiempo de su servidumbre.

21:4 “Si su amo le da mujer, y ella le da a luz hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo.” – Aquí se refiere a una mujer no hebrea, que el amo le entrega con el fin de obtener hijos esclavos que se queden con él después de la liberación del siervo hebreo.

21:5 “Pero si el siervo insiste, diciendo: “Amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no saldré libre”” – El pueblo hebreo fue sacado de Egipto para ser libre. Esta decisión va en contra de la perfecta voluntad del Eterno. Por eso fue marcado en la oreja.

21:6 “entonces su amo lo traerá a los jueces (“elohim”), y lo traerá a la puerta o al quicial. Y su amo le horadará la oreja con una lezna, y él le servirá para siempre.” – La palabra elohim significa en este contexto jueces. La expresión “para siempre”, en hebreo “le-olam”, significa en este caso hasta el año de jubileo.

21:7 “Y si alguno vende a su hija por sierva, ella no saldrá libre como salen los siervos.” – Si una familia hebrea llega a ser muy pobre, podrá vender una hija como sierva antes de que tenga 12 años, con el propósito de que luego se case con el amo o con el hijo del amo. Esto la ayudaría en su situación penosa. No saldrá libre como salen los siervos no significa que no pueda salir en el año shabático, como está escrito en Deuteronomio 15:12:

“Si un hermano tuyo, hebreo o hebrea, te es vendido, te servirá por seis años, pero al séptimo año lo pondrás en libertad.”

Significa, según Rashí, que si un siervo hebreo, o una sierva hebrea, pierde un diente o un ojo no podrá ser libre por ello como los esclavos de las naciones, cf. 21:26-27. Un siervo hebreo, o una sierva hebrea, será liberado únicamente por el año shmitá o por ser redimido, es decir que alguien pague un precio de rescate para que ya no tenga que servir hasta el año shmitá o el año de jubileo.

Si el amo de la sierva hebrea no quiere casarse con ella, según la intención inicial, o si el hijo no quiere casarse con ella, no podrá ser vendida a otro.

21:10 “Si toma para sí otra mujer, no disminuirá a la primera su alimento, ni su ropa, ni sus derechos conyugales.” – Estas tres cosas son las que un esposo está obligado a entregar a su esposa.

21:11 “Y si no hace por ella estas tres cosas, entonces ella saldrá libre sin pagar dinero.” – Según Rashí, las tres cosas son, destinarla para sí, v. 8, destinarla como esposa para su hijo, v. 9, o reducirle del monto de su rescate, con lo cual ella hubiera salido libre, v. 8. Si el amo no hace una de estas tres cosas por ella, tendrá que salir libre sin que se pague un dinero de rescate por ella.

21:12 “El que hiera de muerte a otro, ciertamente morirá.” – Las leyes sociales dictan sentencias por hechos concretos. Elohim ha delegado al hombre la autoridad de ejecutar su ira contra ciertos crímenes que se cometan. Un tribunal humano puede emplear la justicia del Eterno hasta cierto grado, pero puede fallar porque hay que tener en cuenta los motivos del interior de la persona que comete un crimen para poder dar una sentencia exacta, y sólo Elohim conoce el corazón de cada uno. Sin embargo es necesario que las autoridades humanas hagan la función de Elohim en la tierra para que no se propague el mal. Una sociedad tiene que estar fundada sobre la justicia. Un gobierno tiene que administrar justicia, como está escrito en 1 Reyes 10:9:

“Bendito sea HaShem tu Elohim que se agradó de ti para ponerte sobre el trono de Israel; por el amor que HaShem ha tenido siempre a Israel, te ha puesto por rey para hacer derecho y justicia.”

En Proverbios 16:12 está escrito:

“Es abominación para los reyes cometer iniquidad, porque el trono se afianza en la justicia.”

En el Salmo 9:4b está escrito:

“te sientas en el trono juzgando con justicia”

El fundamento del trono del Eterno es, en primer lugar, la justicia, no la misericordia, como está escrito en el Salmo 97:2:

“Nubes y densas tinieblas le rodean, justicia y derecho son el fundamento de su trono.”

La justicia del Eterno es la base para su gobierno, no su misericordia en primer lugar. La base de la Torá es la justicia. Por eso todas estas leyes sociales están basadas en la justicia, como está escrito en el Salmo 19:9b:

“los juicios (“mishpatim”) de HaShem son verdaderos, todos ellos justos”

En Deuteronomio 32:4 está escrito:

“¡La Roca! Su obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; Elohim de fidelidad y sin injusticia, justo y recto es Él.”

 

El reinado mesiánico será establecido sobre la justicia, como está escrito en Isaías 9:7:

“El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre. El celo de HaShem de los ejércitos hará esto.”

La justicia es la base de un reinado. Sin embargo, una justicia sin misericordia es desastrosa para el pecador. Si Elohim juzgara al mundo solamente con justicia estaríamos todos exterminados desde hace tiempo. Por lo tanto encontramos también la misericordia como ingrediente en el reinado del Eterno, como está escrito en el Salmo 89:14:

“La justicia y el derecho son el fundamento de tu trono; la misericordia y la verdad van delante de ti.”

En Proverbios 20:28 está escrito:

“Lealtad y verdad guardan al rey, y por la misericordia sostiene su trono.”

En Hebreos 4:16 está escrito:

“Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”

En Isaías 16:5 está escrito:

“Se establecerá en la misericordia un trono, y en él se sentará con fidelidad, en la tienda de David, un juez que busque lo justo y esté presto a la justicia.”

La misericordia es empleada para que el pecador tenga la oportunidad para arrepentirse de sus pecados, como está escrito en Romanos 2:4:

“¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Elohim te guía al arrepentimiento?”

La bondad y la misericordia se emplea en primer lugar sobre los que se arrepientan de sus pecados, como está escrito en Romanos 11:22:

“Mira, pues, la bondad y la severidad de Elohim; severidad para con los que cayeron, pero para ti, bondad de Elohim si permaneces en su bondad; de lo contrario también tú serás cortado.”

Teniendo en cuenta estos dos atributos del Eterno, su justicia y su misericordia, podremos entender cómo se debe emplear la Torá en la sociedad. La justicia es la base, pero si el hombre muestra señales de arrepentimiento, o si cometió los actos malignos sin intención, tendrá que recibir misericordia. Si una sociedad no tiene la justicia como base, se hundirá por la corrupción, como está escrito en Proverbios 14:34:

“La justicia engrandece a la nación, pero el pecado es afrenta para los pueblos.”

En Proverbios 16:12 está escrito:

“Es abominación para los reyes cometer iniquidad, porque el trono se afianza en la justicia.”

 

En Proverbios 21:7 está escrito:

“La violencia de los impíos los arrastrará, porque se niegan a obrar con justicia.”

En Proverbios 28:12 está escrito:

“Cuando los justos triunfan, grande es la gloria, pero cuando los impíos se levantan, los hombres se esconden.”

En Proverbios 29:12 está escrito:

“Si un gobernante presta atención a palabras mentirosas, todos sus servidores se vuelven impíos.”

En Proverbios 29:16 está escrito:

“Cuando aumentan los impíos, aumenta la transgresión, pero los justos verán su caída.”

La paz es un resultado de la justicia, como está escrito en Hebreos 7:2b:

“cuyo nombre significa primeramente rey de justicia, y luego también rey de Shalem, esto es, rey de paz.”

Ahora, sin solamente se emplea la justicia sin dar misericordia a los pecadores que muestran señales de arrepentimiento, la sociedad se volverá muy rígida y cruel. Pero, al mismo tiempo no se puede ignorar o pervertir la justicia a la hora de dar misericordia. El que a posta hiera de muerte a otro tiene que morir. Eso es justo. El que hiera a su padre o a su madre es reo de muerte. Eso es justo. El que maldiga a su padre o a su madre merece ser apedreado. Eso es justo.

En el Salmo 119:172 está escrito:

“Que cante mi lengua de tu palabra, porque todos tus mandamientos son justicia.”

El que piensa que es injusto apedrear a una persona adúltera tiene un concepto de justicia pervertido en su mente. El que piensa que un asesino no merece la pena capital tiene su mente torcida y no está de acuerdo con la justicia de Elohim. El que piensa que un secuestrador no debe morir por su delito no conoce la justicia del que ha creado el hombre a Su imagen y semejanza. Esta es la justicia de Elohim y Su justicia es eterna, como está escrito en el Salmo 119:142:

“Tu justicia es justicia eterna, y tu ley (“torá”) verdad.”

La misericordia es ofrecida a aquél que se arrepiente, pero el que no conoce la justicia no se puede arrepentir de corazón, porque piensa que no es tan grave lo que ha cometido. Un hombre adúltero merece la muerte. Una mujer adúltera merece la muerte. Si entienden esto y aceptan esto como justo, podrán arrepentirse y rogar que les sea dada misericordia, y entonces se emplea la misericordia. La misericordia se emplea sobre la base de la justicia, no al revés.

En 1 Timoteo 1:13b está escrito:

“se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad.”

Pero el que persiste en pecar, tarde o temprano tendrá que sufrir las consecuencias de sus actos, como está escrito en Romanos 2:5-6:

“Mas por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Elohim, el cual PAGARA A CADA UNO CONFORME A SUS OBRAS.”

Si el gobierno de la sociedad no emplea la justicia, la sociedad se corrompe. Las autoridades también tendrán que emplear la misericordia cuando sea necesario. Pero si emplea la misericordia para que el pecador siga haciendo mal, la sociedad se destruirá a si mismo, como pasó en tiempos de Noaj antes del diluvio y en Sedom y Amorá.

Si la justicia no es empleada por las autoridades humanas, Elohim hará justicia. Las cosas reveladas y abiertas podrán ser juzgadas por los hombres, pero el Eterno juzgará todas las cosas secretas, como está escrito en Deuteronomio 29:29:

“Las cosas secretas pertenecen a HaShem nuestro Elohim, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley.”

En Romanos 2:16 está escrito:

“en el día en que, según mi buena nueva, Elohim juzgará los secretos de los hombres mediante el Mesías Yeshúa.”

Por medio del Mesías el mundo será juzgado con justicia, es decir, según las leyes justas que han sido establecidas en la Torá de Moshé, como está escrito en el Salmo 9:7-8:

“Pero HaShem permanece para siempre; ha establecido su trono para juicio, y juzgará al mundo con justicia; con equidad ejecutará juicio sobre los pueblos.”

En el Salmo 96:11-13 está escrito:

“Alégrense los cielos y regocíjese la tierra; ruja el mar y cuanto contiene; gócese el campo y todo lo que en él hay. Entonces todos los árboles del bosque cantarán con gozo delante de HaShem, porque Él viene; porque Él viene a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad.”

En Hechos 17:31 está escrito:

“porque Él ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle de entre los muertos.”

Cuando estudiamos las leyes sociales de la Torá, tenemos que aceptar que son perfectamente justas. Representan el nivel máximo de la justicia, la justicia de Elohim empleada en la sociedad humana. No siempre es posible ejecutar la perfecta justicia en la sociedad, pero estas son las líneas que el Eterno ha marcado para una sociedad sometida a su Reino.

La muerte del Mesías Yeshúa es la base justa sobre la cual el Eterno puede perdonar al pecador todos sus pecados, porque la paga de su pecado ha sido efectuada. La muerte del Mesías Yeshúa es la única evidencia de que el Eterno es justo cuando muestra misericordia al pecador, cf. Romanos 3:25-26.

21:15 “El que hiera a su padre o a su madre, ciertamente morirá.” – Según el Talmud, no se hará acreedor a la pena de muerte sino por un golpe que cause una lesión, es decir una contusión o una herida de la cual salga sangre.

21:17         “El que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente morirá.” – Este texto fue citado y apoyado por el Mesías en Mateo 15:4 y Marcos 7:10. Según el Talmud, toda pena de muerte que no está especificada siempre es por medio de estrangulamiento.

21:19         “y se levanta y anda afuera con su bastón, el que lo hirió será absuelto; sólo pagará por su tiempo perdido, y lo cuidará hasta que esté completamente curado.” – Según la Mishná, hay cinco tipos de compensación que tiene que pagar el que cause un daño físico a otro:

1.    Por daño físico, en hebreo “nezek”.

2.    Por dolor físico, en hebreo “tsaar”.

3.    Por gastos médicos, en hebreo “ripui”.

4.    Por holganza o paro forzoso, en hebreo “shévet”.

5.    Por vergüenza, en hebreo “bóshet”

Segunda aliyá, 21:20 – 22:4 (3 heb.)

21:20 “Si alguno hiere a su siervo o a su sierva con una vara, y muere bajo su mano, será castigado.” – El castigo es la pena capital por medio de la espada, cf. Levítico 26:25 donde aparece la misma palabra en hebreo, “nakam”, traducida como “venganza”. El siervo y la sierva a los cuales se refiere aquí, no son hebreos, porque el versículo 21 dice que son la propiedad de su amo, lo cual no sería el caso de un siervo hebreo. Esto nos enseña que un esclavo no hebreo tiene el mismo valor que un hebreo. Todos los seres humanos tienen el mismo valor.

21:21 “Sin embargo, si sobrevive uno o dos días, no se tomará venganza, porque es propiedad suya.” – Si el esclavo muere después de 24 horas, no se considera como un asesinato, lo cual hubiera sido el caso si no hubiera sido su esclavo.

21:22 “Y si algunos hombres luchan entre sí y golpean a una mujer encinta, y ella aborta, sin haber daño, ciertamente (el culpable) será multado cuando el esposo de la mujer demande de él; y pagará según lo que los jueces decidan.” – En este caso el niño abortado no es vengado con la pena capital. El agresor tendrá que pagar una multa por el valor del feto, según lo que los jueces decidan, en el caso de que el marido haga una demanda ante el Beit Din, la corte de justicia.

21:23 “Pero si hubiera daño, entonces darás vida por vida” – Aquí se refiere a un daño en la mujer, no en el niño que ya murió. Los maestros tienen dos opiniones en cuanto a la interpretación a este versículo. Hay quienes opinan que el hombre tendrá que pagar con su vida literalmente, y otros que dicen que se trata de indemnización monetaria, según el precio por la cual hubiera sido vendida en el mercado de siervos. Los que mantienen la segunda opinión dicen que el hombre no tenía la intención de matar a la mujer, y por eso no se le puede emplear la pena de muerte. Los de la primera opinión dicen que si el hombre tenía la intención de matar al marido, también es reo de muerte por matar a la mujer.

21:24         “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie” – Según el Talmud, aquí no se refiere a tomar los órganos del otro en recompensa por un daño hecho, sino de pagar con dinero el valor del miembro dañado, según la disminución del valor de la persona en comparación con una persona intacta, en el caso de que hubiese sido vendida en un mercado.

La primera de las cinco tipos de compensación, por daño físico, “nezek”, es empleada, de por vida, en el caso de que una persona tenga pérdidas en su trabajo por ese daño. Por ejemplo, si una persona, trabajando con dos manos y dos pies, ganaba 100 y, después de la pérdida de alguno de sus órganos, sólo podrá ganar 40, el agresor tendrá que indemnizarle el 60% durante el resto de su vida, para recompensarle la pérdida.

21:25   “quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.” – En estos tres casos no se trata de la pérdida de órganos, sino de un dolor físico, “tsaar”, que también tendrá que ser recompensado, según la cantidad de dinero que una persona como ella desearía recibir a cambio de sufrir el mismo dolor. Según Rashí, una herida, en hebreo “petsa”, es una lesión que saca sangre y golpe, en hebreo “jaburá”, es una lesión que acarrea la coagulación de la sangre interiormente y hace enrojecer la carne que está sobre ella.

21:26         “Si alguno hiere el ojo de su siervo o de su sierva y se lo inutiliza, lo dejará ir libre a causa del ojo.” – Aquí se refiere a un esclavo kenaaní, no hebreo, como hemos dicho antes. A parte del ojo y el diente lo mismo se aplica también respecto a la pérdida de las puntas de 24 órganos: los dedos de las manos y los pies, las orejas, la nariz y el miembro viril.

21:29         “Sin embargo, si el toro tenía desde antes el hábito de acornear, y su dueño había sido advertido, pero no lo había encerrado, y mata a un hombre o a una mujer, el toro será apedreado, y su dueño también morirá.” – Según Rashí, en este caso el Cielo dará la muerte al dueño del toro violento, no el hombre. Este texto nos enseña que el dueño de un animal es responsable por los daños que puedan causar ese animal.

21:32         “Si el toro acornea a un siervo o a una sierva, el dueño dará a su amo treinta siclos de plata, y el toro será apedreado.” – Aquí se trata de esclavos kenaaní. En el caso de siervos hebreos habría que pagar el rescate para su liberación.

El precio que le dieron a Yehudá por la entrega de Yeshúa, fue de treinta monedas de plata, cf. Mateo 26:15; 27:9.

22:1 “Si alguno roba un toro o una oveja, y lo mata o vende, pagará cinco toros por el toro y cuatro ovejas por la oveja.” – Esta indemnización sólo se aplica sobre este tipo de animales.

22:2 “Si el ladrón es sorprendido forzando una casa, y es herido y muere, no habrá culpabilidad de sangre” – Esto nos enseña que si alguien viene contra ti para matarte, tienes el derecho de adelantarte a él y no serás considerado un asesino en el caso de que se muera.

22:3 “pero si ya ha salido el sol, habrá culpabilidad de sangre. Ciertamente, (el ladrón) debe hacer restitución; si no tiene con qué, entonces será vendido por (el valor de) su robo.” – En este caso la palabra “sol” no se interpreta por los rabinos de manera literal. Rashí sigue la interpretación del Midrash según la cual el sol es símbolo de paz. El Talmud, sin embargo, dice que el sol simboliza claridad y seguridad. El Targum Onkelós tradujo el texto de esta manera: “Si los ojos de los testigos caen en él…”, es decir, si antes había sido advertido de no matar en el caso de ser sorprendido en su robo.

Si una persona se arrepiente de su pecado tendrá que hacer restitución por el daño cometido, como está escrito en Lucas 19:8-9:

“Y Zakai, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado. Y Yeshúa le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Avraham”

Zakai estaba dispuesto a restituir más allá de lo justo estipulado en la Torá. Es una evidencia clara de su arrepentimiento y por esto la salvación llegó a su casa. Si no hay una disposición de restitución por el daño causado, no ha habido arrepentimiento verdadero y la salvación no es auténtica. Querido lector, si antes de entregar tu vida al Elohim de Israel cometiste robos o daños físicos, estás obligado a restituirlos hasta donde te sea posible. Si no lo haces, tu arrepentimiento no es sincero, y la salvación no ha llegado a tu vida.

Tercera aliyá, 22:5-27 (22:4-26 heb.)

22:7 “Si alguno da a su vecino dinero o cosas a guardar, y son hurtados de la casa de éste, el ladrón, si es hallado, pagará el doble.” – La restitución es doble en este caso si el ladrón ha hecho un juramento para declarar su inocencia. En otro caso sólo se devuelve lo que fue hurtado.

22:8 “Si no es hallado el ladrón, entonces el dueño de la casa se presentará ante los jueces, para determinar si él metió la mano en la propiedad de su vecino.” – Aquí la palabra hebrea “elohim” se traduce como jueces, al igual que en el versículo siguiente. Los jueces han recibido la autoridad delegada para representar a Elohim en el juicio en la tierra.

22:10 “Si alguno da a su vecino un asno, un buey, una oveja, o cualquier otro animal para ser guardado, y muere o sufre daño, o es robado sin que nadie lo vea” – Según Rashí, en este caso se trata de un guardián pagado.

22:14 “Si alguno pide (prestado un animal) a su vecino, y (el animal) sufre daño o muere en ausencia de su dueño, hará completa restitución.” – Esto nos enseña que el que toma algo prestado es responsable de restituir todo daño causado a lo prestado.

22:16 “Si alguno seduce a una doncella que no esté desposada, y se acuesta con ella, deberá pagar un precio por ella para que sea su mujer.” – El precio de adquisición de una mujer virgen, fue de 50 siclos de plata, cf. Deuteronomio 22:29, lo cual corresponde a ocho años de comida y ropa de una persona (R. Hirsch). El precio de adquisición, en hebreo “mohar”, luego fue sustituido por la ketuvá, contrato matrimonial. En el tiempo del segundo templo, había mucha pobreza en la tierra de Israel, y por lo tanto pocas personas tenían el dinero suficiente para poder pagar el precio de adquisición de una novia. Por esto se incluyó en la ketuvá un compromiso de pago por parte del novio, correspondiente a lo que antes había sido el mohar, el precio de adquisición.

Según Rambam, este pago de adquisición se aplica en el caso de que el padre de la joven y ella misma estén de acuerdo en que ella se case con él. Por lo tanto no se ve como una multa. Nadie puede casarse por obligación.

22:18 “No dejarás con vida a la hechicera.” – Esto nos enseña que la Torá fue escrita en primer lugar a los jueces de Israel. Sólo puede dictar sentencia un tribunal de 23 jueces. Este mandamiento se aplica tanto para hombres como para mujeres. La Torá habla de lo que es más común, en este caso es más común que una mujer sea hechicera que un hombre sea hechicero. Hay diferentes opiniones sobre qué tipo de pena de muerte se debe aplicar en este caso, algunos dicen que debe ser por espada, y otros dicen que debe ser por lapidación.

22:20 “El que ofrezca sacrificio a otro dios, que no sea HaShem, será destruido por completo.” – Según Rashí, este mandamiento se aplica sobre tres tipos de sacrifico a los ídolos, similares a los que se dan al Eterno: degüello de animales, quema de incienso y ofrenda de libación.

22:21 “Al extranjero no maltratarás ni oprimirás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.” – Aquí no se refiere solamente al converso, puesto que los hijos de Israel no fueron conversos en Egipto, sino al no judío residente en la tierra de Israel. Según Rashí, extranjero, en hebreo “guer”, siempre significa uno que no nació en el país, donde vive ahora, sino que vino de otro país para habitar allí. Según el Talmud, maltratar, en hebreo “yaná”, significa en este caso injuria verbal, y oprimir, en hebreo “lajats”, significa en este caso robo de los bienes. Hay alrededor de 40 casos donde la Torá habla del cuidado del extranjero.

22:22 “A la viuda y al huérfano no afligiréis.” – El Elohim de Israel tiene un corazón muy sensible a la necesidad de los débiles. Los extranjeros, las viudas y los huérfanos son objetos de su cuidado especial. Por esto hay leyes muy concretas para la protección de estas personas.

22:25 “Si prestas dinero a mi pueblo, a los pobres entre vosotros, no serás como un acreedor con él; no le cobrarás interés.” – Los acreedores emplean la fuerza para reclamar el dinero y suelen humillar al prestamista. Ambas cosas están prohibidas entre nosotros. Es más, podemos ir más allá de lo justo de la Torá y emplear la misericordia, conforme a la Torá de Mashíaj que está escrita en Lucas 6:34-36:

“Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos la misma cantidad. Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es bondadoso para con los ingratos y perversos. Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso.”

Está prohibido prestar dinero a los pobres con intereses. Otra cosa es dar préstamos para una inversión o un negocio.

22:26 “Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol” – Según Rashí, se refiere a una prenda que se toma en el momento cuando el deudor no pueda pagar en el plazo estipulado. Sin embargo si se dio una garantía en el momento de dar el préstamo, el prestamista no está obligado a devolverla por la tarde.

Cuarta aliyá, 22:28 – 23:5

22:28 “No maldigas a Elohim, ni maldigas al príncipe de tu pueblo.” – La palabra Elohim puede referirse tanto a Elohim como a los jueces que le representan en la sociedad.

22:29 “No demorarás (la ofrenda de) tu plenitud ni de tu vendimia. Me darás el primogénito de tus hijos.” – Esto significa, según Rashí, que no se puede cambiar el orden de la separación de las ofrendas. Primero vienen los “bikurim”, las primicias, que se entregan al Templo. Luego viene la “terumá”, la porción elevada, que se entrega al sacerdote, cf. Números 18:12. Después se entrega el “maaser”, el diezmo.

El diezmo se divide en tres partes, el primer diezmo, “maaser rishón”, el segundo diezmo, “maaser shení”, y el diezmo del pobre, “maaser aní”. Primero se separa el maaser rishón, que es entregado al levita, que en su vez entrega el diezmo del diezmo al kohén, cf. Números 18:21. Después se separa el maaser shení que es llevado a Yerushalayim para ser comido allí los años 1, 2, 4 y 5 del ciclo de siete años, cf. Deuteronomio 14:22-26. En los años 3 y 6 se separa el maaser aní en lugar del maaser shení, que es entregado a los pobres, cf. Deuteronomio 14:28-29. En el séptimo año no se separan los diezmos de los productos agrícolas.

Originalmente los hijos primogénitos fueron destinados para ser sacerdotes y servir en el templo. Como ya no pueden servir como sacerdotes por causa del becerro de oro, son llevados al kohén para ser redimidos, por cinco shekels, siclos de plata bíblicos. Un shekel corresponde a aproximadamente 17 gramos de plata. Esto fue hecho con Yeshúa, como está escrito en Lucas 2:22-23:

“Cuando se cumplieron los días para la purificación de ellos, según la ley de Moshé, le trajeron a Yerushalayim para presentarle al Señor (como está escrito en la Ley del Señor: TODO VARÓN QUE ABRA LA MATRIZ SERÁ LLAMADO SANTO PARA HASHEM)”

Esto también nos enseña que si Israel no hubiera pecado con el becerro de oro, Yeshúa sería uno de los sacerdotes en el templo en Yerushalayim.

22:30 “Lo mismo harás con tus bueyes y con tus ovejas. Siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás.” – Esto no significa que hay que llevarlo justamente el octavo día, sino a partir del octavo día en adelante, cf. Levítico 22:27.

Yeshúa no fue circuncidado en el templo, sino en Bet-Lejem. No fue llevado al templo hasta después de 40 días después de su nacimiento.

22:31 “Y seréis para mí hombres santos. No comeréis carne despedazada en el campo; a los perros la echaréis.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “despedazada” es “trefá”, forma femenina de “tref”, cuya raíz es “taraf”, que significa “apresar”, “despedazar”, “herir”. Trefá significa literalmente “animal despedazado”. Pero en la ley judía, el término implica todo animal limpio que haya sufrido una lesión mortal, sea muerto o que todavía esté vivo. La carne de ese animal no es “kasher”, apto para el consumo de un hombre santo.

Esto nos enseña que la santidad está relacionada con la comida. El pecado entró en el mundo por medio de una comida prohibida. Un hombre santo cuida mucho lo que entra por su boca, cf. Hechos 11:8. Este versículo muestra que si un israelita come carne trefá, no será un hombre santo para el Eterno. Los perros pueden comer ese tipo de carnes. Esto nos enseña como el Eterno también está interesado en el bienestar de los perros.

23:1 “No levantarás falso rumor; no te concertarás con el impío para ser testigo falso.” – Según el Targum significa no aceptar un falso rumor. Hay que tener MUCHO cuidado de no pasar a otros lo que uno ha oído, porque puede ser un falso rumor, como está escrito en Proverbios 10:18b:

“el que esparce calumnia es un necio.”

23:2 “No seguirás a la multitud para hacer el mal, ni testificarás en un pleito inclinándote a la multitud para pervertir (la justicia).” – De este versículo hay muchas interpretaciones halájicas entre los sabios de Israel para adaptarlo al sistema judicial judío. Entre otras cosas, se habla de que hay que inclinar un veredicto para absolver un caso de pena capital basándose en la mayoría simple de un solo juez y para condenar basándose en una mayoría mínima de dos jueces. Estas interpretaciones no están siguiendo el nivel peshat, simple, de interpretación. Según Rashí, el sentido literal del versículo es el siguiente: “No irás tras la mayoría para hacer mal y no responderás sobre un litigio cediendo ante la mayoría para pervertir (el juicio).”

¡Qué importante es no seguir a la mayoría a la hora de ser fiel al Eterno! Cada uno tendrá que responder por su propia vida y si tú estás convencido de algo y no lo dices y cedes ante la mayoría para quedar bien, estás actuando mal. Entonces tienes más temor de los hombres que del Eterno. En tal caso eres como el hombre que edifica su casa sobre la arena, que simboliza la multitud de la gente. En los momentos de tormenta, la casa será derrumbada. Es mejor edificar sobre la roca, la Torá escrita y la Torá viva, el Mesías, cf. Mateo 7:24-27.

23:4-5        “Si encuentras extraviado el buey de tu enemigo o su asno, ciertamente se lo devolverás. Si ves caído debajo de su carga el asno de uno que te aborrece, no se lo dejarás a él solo, ciertamente lo ayudarás a levantarlo.” – La Torá no permite que uno guarde rencor contra el enemigo. Esta es una manera práctica de mostrar amor al enemigo, como está escrito en Proverbios 25:21:

“Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan, y si tiene sed, dale de beber agua.”

La Torá enseña amar al enemigo. En el tiempo del segundo templo había una corriente de enseñaza que permitía odiar al enemigo, cf. Mateo 5:43, pero cuando vino el Mesías corrigió esa corriente y llevó a sus talmides, discípulos, de vuelta a la enseñanza de la Torá, como está escrito en Mateo 5:44:

“Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen.”

Quinta aliyá, 23:6-19

23:7 “Aléjate de una palabra falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolveré al culpable.” – La entrega del Mesías Yeshúa para ser ejecutado fue ilegal, contraria a la Torá. Todos sabían que él era inocente. A pesar de ello fue ejecutado.

Si el Eterno no absuelve el culpable ¿cómo puede perdonar al pecador y no darle conforme a sus pecados? La respuesta es: Cuando se arrepiente HaShem suple con el sacrificio de su Hijo que murió en su lugar, para llevar su pena de muerte y salvarle eternamente. La muerte de Yeshúa es la única base justa sobre la cual el Eterno puede perdonar al pecador y justificar al impío, como está escrito en Romanos 4:5b:

“aquel que justifica al impío”

23:12 “Seis días trabajarás, pero el séptimo día cesarás, para que descansen tu buey y tu asno, y para que el hijo de tu sierva, así como el extranjero renueven sus fuerzas.” – Este es uno de los pocos textos que muestran que el Shabat también fue creado para descansar y recuperar las fuerzas. El sentido principal del concepto de Shabat es cese de actividades creativas y productivas.

23:13 “Y en cuanto a todo lo que os he dicho, estad alerta; no mencionéis el nombre de otros dioses, ni será escuchado a causa de tu boca.” – Está prohibido mencionar el nombre de otros dioses. Pero ¿no lo hace la misma Torá en muchas ocasiones? Esto nos enseña que está prohibido hacer mención de ellos con el fin de honrarlos, no para identificarlos. Los meses romanos y los días de la semana que se usan en el mundo han sido dedicados a diferentes deidades paganas con el fin de que los hombres honren a esos dioses al mencionarlos constantemente. ¿Será correcto mencionar los nombres de esos meses y días de la semana? Hasta los meses judíos ha tomado nombres de los dioses babilónicos. ¿Es correcto mencionar esos dioses hablando de los meses bíblicos? ¿No es tiempo de que se restaure la manera de hablar de los meses y los días de la semana, sin tener que honrar a los dioses paganos? ¿Cómo se debe hablar entonces? La Escritura habla del primer mes, segundo mes, etc. Lo mismo con los días de la semana, primer día de la semana, segundo día de la semana, etc. Un hombre santo habla como la Escritura y si tiene que mencionar un mes o un día de la semana con un nombre de un dios pagano, lo hará sólo para hacerse entender, no porque esté de acuerdo con esa manera de hablar. Es mejor ir acostumbrándose para hablar sin tener que decir “lunes”, día del dios luna, “jueves”, el día del dios pagano Júpiter, “enero”, el mes dedicado al dios pagano Janus, “agosto”, el mes dedicado al cesar deificado Augusto etc. Es mejor hablar como nuestro Padre celestial habla en las Escrituras.

23:14 “Tres veces al año me celebraréis fiesta.” – Las tres fiestas están íntimamente conectadas con el ciclo agrícola que hay en la tierra de Israel. La fiesta de Pesaj está conectada con la cosecha de la cebada, la fiesta de Shavuot está conectada con la cosecha del trigo y la fiesta de Sukot está conectada con la recolección de las frutas.

23:16 “También la fiesta de la siega de los primeros frutos de tus labores, de lo que siembres en el campo; y la fiesta de la recolección al fin del año cuando recojas del campo (el fruto de) tu trabajo.” – Las primicias, los primeros frutos, hace referencia a Shavuot. Esta fiesta tiene tres nombres:

  • ·Jag Shavuot, “la fiesta de las semanas”, en relación con las siete semanas que hay que contar desde Pesaj, cf. Levítico 23:15.
  • ·Jag ha-Katsir, “la fiesta de la siega”, en relación con los dos panes de la primera cosecha de trigo que fueron llevados al templo, cf. Éxodo 34:22; Levítico 23:17.
  • ·Jag ha-Bikurim, “la fiesta de las primicias”, porque a partir de Shavuot se podía entregar las primicias de las cosechas en el templo, cf. Números 28:26.

La Torá enseña que la fiesta de recolección, Sukot, 15-22 del séptimo mes, cae al final del año, no al principio. Esto nos enseña que el año no empieza con el primer día del séptimo mes, en Yom Teruá. Así que la celebración de Rosh HaShaná, nuevo año, en esa fecha no concuerda con la enseñanza de la Torá.

23:18 “No ofrecerás la sangre de mi sacrificio con pan leudado; ni la grosura de mi fiesta quedará hasta la mañana.” – La expresión “mi sacrificio” aparece sólo dos veces en Jumash, el Penateuco, aquí y en Éxodo 34:25. El único sacrificio que es llamado “mi sacrificio” es el de Pesaj. Esto nos conecta con la muerte del Cordero de Elohim de una manera especial. El Eterno llama la muerte de Yeshúa “mi sacrificio”.

23:19 “Traerás lo mejor de las primicias de tu tierra a la casa de HaShem tu Elohim. No cocerás un cabrito en la leche de su madre.” – En hebreo está escrito: “reshít bikurei admatjá” que significa “lo mejor de las primicias de tu tierra”. La palabra “reshít” es la primera que aparece en la Torá, con un prefijo “be-reshit”. “Reshít” significa “principio”, “comienzo”, “primicia”, “lo mejor” y viene de “rosh”, que significa “cabeza”, “cima”, “esquina”, “comienzo”, “jefe”, “tropa”, “ramal”. Esta es la cuarta vez que la palabra “reshít” aparece en las Escrituras. Hace referencia al Mesías.

La palabra “primicias” también hace referencia a la resurrección e introducción del Mesías en el ministerio celestial según el orden de Malki-Tsedek. Él fue el primero en ser resucitado. Aquí dice que hay que llevar lo mejor de las primicias a la casa del Eterno. Esto se cumplió cuando el Mesías fue introducido en el templo celestial después de ser resucitado.

“No cocerás un cabrito en la leche de su madre.” – Esta es la primera vez que aparece esta expresión. En total aparece tres veces en la Torá, cf. Éxodo 34:26; Deuteronomio 14:21. Las tres veces implica tres prohibiciones:

  • ·Cocinar carne y leche juntos.
  • ·Comer carne cocinada en leche.
  • · Obtener beneficio de esa mezcla.

Según Rashí, la palabra que ha sido traducida como “cabrito”, en hebreo “guedí”, significa una cría de cualquier animal, no necesariamente la cabra, puede ser también de oveja o de vaca.

La prohibición de la Torá es cocinar estos dos elementos juntos. Los rabinos han establecido que también incluye mezclar productos derivados de leche y de carne en la misma comida.

Sexta aliyá, 23:20-25

23:20 “He aquí, yo enviaré un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te traiga al lugar que yo he preparado.” – Según los maestros judíos, este ángel se llama “Metatrón”, que viene de la palabra antigua “metator” que designaba a un ministro que iba delante del rey, el ministro principal del rey. Esto significaría que Metatrón es el ángel principal que dirige a los demás ángeles.

23:21 “Sé prudente delante de él y obedece su voz; no seas rebelde contra él, pues no perdonará vuestra rebelión, porque en él está mi nombre.” – En este ángel está el Nombre del Eterno. En los antiguos sidures, libros judíos de oración, de la celebración de Rosh HaShaná está escrito que Metatrón es Yeshúa.

23:25 “Mas serviréis a HaShem vuestro Elohim, y Él bendecirá tu pan y tu agua; y yo quitaré las enfermedades de en medio de ti.” – La salud es parte de los beneficios del pacto entre el Eterno e Israel. En el pacto hay una provisión divina para la sanidad de toda enfermedad.

Séptima aliyá, 23:26 – 24:18

24:4a “Y Moshé escribió todas las palabras de HaShem.” – Aquí dice que Moshé escribió todas las palabras del Eterno. Esto implica que no dejó de escribir ni una palabra que el Eterno había dicho. Este texto desafía la tradición farisea que enseña que Moshé recibió dos tipos de Torá en Sinai, la Escrita y la Oral. Según el versículo 8 el pacto fue hecho según todas las palabras escritas, no transmitidas oralmente. Hay un sinfín de lugares en las Escrituras que muestran que el hombre será juzgado según las palabras escritas del Eterno, no según la tradición oral de los rabinos. El versículo 12 enseña que tanto la Torá como el mandamiento, que ha sido interpretado como la ley oral, fueron escritos por Moshé.

24:5 “Y envió jóvenes de los hijos de Israel, que ofrecieron ofrendas de ascensión y sacrificaron novillos como ofrendas de paz a HaShem.” – Estos sacerdotes fueron los primogénitos de todas las tribus de Israel.

24:8 “Entonces Moshé tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que el Eterno ha hecho con vosotros, según todas estas palabras.” – Los maestros judíos enseñan que Israel entró en el pacto mediante tres cosas:

  • ·La circuncisión.
  • ·La inmersión en aguas rituales.
  • ·El rociamiento de sangre de un animal sacrificado.

Estos tres requisitos también fueron necesarios para que los gentiles pudieran convertirse en prosélitos durante el tiempo del segundo templo. Hoy en día no se puede hacer más que los dos primeros, por falta de templo. En una conversión judía hoy en día hay sólo una bendición rabínica después de la inmersión. El converso también tendrá que dar una ofrenda de tsedaká.

 En la conversión mesiánica el gentil tendrá que pasar pos los mismos tres pasos:

  • ·La circuncisión del corazón, Romanos 2:29; Colosenses 2:11.
  • ·La inmersión en aguas rituales en el nombre de Yeshúa, Mateo 28:19; Hechos 8:16; 10:48.
  • ·El rociamiento en la sangre del Mesías, cf. 1 Pedro 1:2.

En esta Parashá están los mandamientos número 42 al 94 de los 613.

42. Ley sobre el siervo hebreo, Éxodo 21:2.

43. Precepto de designar para el matrimonio a la sierva hebrea, Éxodo 21:8.

44. Precepto de redimir a la sierva hebrea, Éxodo 21:8.

45. Prohibición de vender a una sierva hebrea, Éxodo 21:8.

46. Prohibición de disminuir, (o rehusar) dar a la esposa lo que le corresponde: alimento, ropa y relaciones íntimas, Éxodo 21:9.

47. Obligación de la Corte de Justicia de ejecutar por estrangulamiento a un hombre sentenciado a esa pena capital, Éxodo 21:12.

48. Prohibición de golpear al padre o a la madre, Éxodo 21: 1 5.

49. Leyes sobre multas, Éxodo 21:18.

50. Obligación de la Corte de Justicia de ejecutar por decapitación a un hombre sentenciado a esa pena capital, Éxodo 21:20.

51. Obligación de la Corte de Justicia de juzgar daños causados por animales, Éxodo 21:28.

52. Prohibición de comer a un toro que haya sido sentenciado a muerte por apedreamiento, Éxodo 21:28.

53. Obligación de la Corte de Justicia de juzgar daños provocados por un foso, Éxodo 21:33.

54. Obligación de la Corte de Justicia de juzgar a un ladrón, (ya sea que haya incurrido) en una sentencia de pago o de pena capital, Éxodo 21:37.

55. Precepto de la corte de juzgar sobre daños provocados por un animal doméstico al comer o pisotear, Éxodo 22:5, (22:4 heb.).

56. Obligación de la corte de juzgar sobre daños provocados por fuego, Éxodo 22:6, (22:5 heb.).

57. Obligación de la corte de juzgar casos relacionados con un guarda no pagado, Éxodo 22:7, (22:6 heb.).

58. Obligación de la corte de juzgar el caso de un demandante y un defensor, Éxodo 22:9, (22:8 heb.).

59. Obligación de la corte de juzgar casos relacionados con un guarda pagado o un arrendador, Éxodo 22:10, (22:9 heb.).

60. Obligación de la corte de juzgar casos relacionados con un hombre que pide prestado algo para usarlo, Éxodo 22:14, (22:13 heb.).

61. Obligación de la corte de juzgar casos relacionados con un seductor, Éxodo 22:16, (22:15 heb.).

62. Prohibición de dejar vivir a una hechicera, Éxodo 22:18, (22:17 heb.).

63. Prohibición de vejar a un converso, (prosélito) con palabras, Éxodo 22:21, (22:20 heb.).

64. Prohibición de perjudicar a un converso, (prosélito) en cuestiones monetarias o de propiedad, Éxodo 22:21, (22:20 heb.).

65. Prohibición de afligir a un huérfano o a una viuda, Éxodo 22:22, (22:21 heb.).

66. Precepto de prestar a un pobre, Éxodo 22:25, (22:24 heb.).

67. Prohibición de actuar como acreedor ante un pobre que no puede pagar, Éxodo 22:25, (22:24 heb.).

68. Prohibición de asistir a un individuo que presta o a uno que pide prestado con interés, (para que se efectúe el préstamo entre ellos), Éxodo 22:25, (22:24 heb.).

69. Prohibición de maldecir a un juez, Éxodo 22:28, (22:27 heb.).

70. Prohibición de maldecir el Nombre de Elohim, Éxodo 22:28, (22:27 heb.).

71. Prohibición de maldecir a un gobernante, Éxodo 22:28, (22:27 heb.).

72. Prohibición de separar el diezmo en un orden incorrecto, Éxodo 22:29, (22:28 heb.).

73. Prohibición de comer la carne de un animal despedazado por animales, Éxodo 22:31, (22:30 heb.).

74. Prohibición de escuchar a un litigante no estando presente su oponente, Éxodo 23:1.

75. Prohibición de aceptar el testimonio de un hombre que peca, Éxodo 23:1.

76. Prohibición de seguir el veredicto de la mayoría, (de jueces) en un caso capital basándose en mayoría de un solo juez, Éxodo 23:2.

77. Prohibición de que un juez que inicialmente sostuvo la inocencia de un acusado en un caso capital abogue por su culpabilidad, Éxodo 23:2.

78. Precepto de seguir a la mayoría en decisiones legales, Éxodo 23:2.

79. Prohibición de tener piedad de un pobre cuando se halla en litigio, Éxodo 23:3.

80. Precepto de descargar la carga del animal de otra persona, Éxodo 23:5.

81. Prohibición de pervertir el juicio de un pecador a causa de su maldad, Éxodo 23:6.

82. Prohibición de decidir un caso capital por probabilidad, Éxodo 23:7.

83. Prohibición para un juez de aceptar soborno, Éxodo 23:8.

84. Precepto de dejar sin cultivar la Tierra de Israel en el séptimo año, (y declarar sin dueño todo lo que crezca en ella), Éxodo 23:11.

85. Precepto de descansar en el Shabat, Éxodo 23:12.

86. Prohibición de jurar en nombre de un ídolo, Éxodo 23:13.

87. Prohibición de incitar a un judío a la idolatría, Éxodo 23:13.

88. Precepto de celebrar las festividades, Éxodo 23:14.

89. Prohibición de sacrificar la ofrenda de Pésaj cuando todavía hay jamets en la casa, Éxodo 23:18.

90. Prohibición de dejar los emurim, (partes designadas) de la ofrenda de Pesaj hasta la mañana siguiente, Éxodo 23:18.

91. Precepto de traer las primicias de la Tierra de Israel al Templo, Éxodo 23:19.

92. Prohibición de cocinar carne junto con leche, Éxodo 23:19.

93. Prohibición de hacer un pacto con las siete naciones, (nativas de Kenáan) o con un idólatra, Éxodo 23:32.

94. Prohibición de dejar que un idólatra se establezca en la tierra de Israel, Éxodo 23:33.

Parashá 17 Yitró

ד׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 4, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 17 Yitró

Éxodo 18:1 – 20:26 (23 heb.)

Por Dr. S. K. Blad©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 18:1-12
  2. 18:13-23
  3. 18:24-27
  4. 19:1-6
  5. 19:7-19
  6. 19:20 – 20:17 (v. 14 heb.)
  7. 20:18-26 (15-23 heb.)
  8. Maftir: 20:22-26 (19-23 heb.)

Haftará: Isaías 6:1-13 (Sefardíes); 6:1 – 7:6; 9:6-7 (5-6 heb.) (Ashkenazíes)

Los Escritos Apostólicos: Lucas 10:1 – 11:54

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 10:1-24
  2. 10:25-42
  3. 11:1-26
  4. 11:27-41
  5. 11:42-54

 Primera aliyá, 18:1-12

El suegro de Moshé, Yitró, oye de todo lo que Elohim ha hecho. Viene con la mujer y los hijos de Moshé al campamento junto al monte de Elohim. Moshé sale a recibir a su suegro haciéndole reverencia y saludándole. Le invita a su tienda y le cuenta todo lo que HaShem ha hecho por causa de Israel. Yitró se alegra y bendice al Eterno reconociéndole como mayor que los dioses. Ofrece sacrificios a Elohim e invita a Aharón y todos los ancianos a comer delante de Elohim.

Segunda aliyá, 18:13-23

El día siguiente Moshé se sienta a juzgar al pueblo todo el día. Yitró ve que es demasiado trabajo para él solo y le aconseja a seguir siendo el mediador entre el pueblo y Elohim, pero al mismo tiempo delegar a hombres capaces y temerosos de Elohim la tarea de ser jueces sobre el pueblo y juzgar en todos los asuntos leves. Los asuntos graves tendrán que llevar a Moshé.

 Tercera aliyá, 18:24-27

Moshé hace caso a su suegro y pone jefes sobre el pueblo que van a juzgar en todo pleito sencillo, algunos sobre mil, otros sobre cien, cincuenta y diez. Yitró se va a tu tierra.

Cuarta aliyá, 19:1-6

El tercer mes llega el pueblo a la estepa de Sinaí y acampa enfrente del monte. Moshé sube a Elohim y HaShem le llama desde el monte y le ordena decir a la casa de Yaakov y a los hijos de Israel: “Vosotros habéis visto lo que he hecho a los egipcios, y cómo os he tomado sobre alas de águilas y os he traído a mí. Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.”

Quinta aliyá, 19:7-19

Moshé expone delante de los ancianos lo que el Eterno ha dicho. Todo el pueblo responde que harán todo lo que el Eterno ha dicho. Moshé lleva las palabras del pueblo a HaShem. El Eterno dice que va a venir a hablar con Moshé en una densa nube para que el pueblo oiga y crean para siempre. Moshé comunica las palabras del Eterno al pueblo. Moshé tiene que hacer que el pueblo se consagre durante dos días lavando sus vestidos y así estar preparados para el tercer día. Entonces el Eterno descenderá a la vista de todos sobre el monte. Moshé tiene que poner límites alrededor del monte y decir al pueblo que se guarde de subir al monte o tocar el límite. Cualquier animal u hombre que toque el límite será ejecutado. Cuando suene largamente el shofar podrán subir.

Moshé baja del monte y santifica al pueblo. Lavan sus vestidos y se preparan para el tercer día. No pueden llegar a sus mujeres. Por la mañana el tercer día hay truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte junto con un fuerte sonido de shofar. Todo el pueblo tiembla. Moshé saca al pueblo del campamento para que se encuentre con Elohim al pie del monte. Todo el monte humea y se estremece con violencia porque el Eterno ha bajado en fuego. El sonido del shofar aumenta más y más. Moshé habla y HaShem le responde audiblemente.

Sexta aliyá, 19:20 – 20:17 (v. 14 heb.)

HaShem desciende al monte Sinai y llama a Moshé a la cumbre, y él sube. HaShem le ordena descender y advertir al pueblo que no traspasen los límites para ver a HaShem, para que no mueran muchos de ellos. Los sacerdotes tendrán que santificarse para que no mueran. Moshé dice que el pueblo no puede subir por causa de los límites. Pero HaShem le dice que baje de nuevo y suba con Aharón y advierta al pueblo. Moshé baja y advierte al pueblo.

HaShem habla diez palabras desde el monte: “Yo soy HaShem… No tengas otros dioses… No tomes el nombre de HaShem en vano… Acuérdate del Shabat… Honra a tu padre y madre… No asesines… No adulteres… No hurtes… No testifiques falsamente… No codicies…”

Séptima aliyá, 20:18-26 (15-23 heb.)

Todo el pueblo ve las voces y las antorchas, el sonido del shofar y el monte que humea. Entonces tiemblan y se mantienen a distancia. Piden a Moshé que sólo él hable con ellos, no Elohim, para que no mueran. Moshé les dice que no teman. Elohim ha venido para elevarlos y para que su temor permanezca en ellos para que no pequen. El pueblo se mantiene a distancia y Moshé se acerca a la densa nube donde está Elohim. El pueblo ha visto lo que HaShem ha hablado desde el cielo. Por eso no puede hacer un dios de plata u oro. Tendrán que hacerle un altar de tierra para sacrificar ofrendas de ascensión y de paz. En todo lugar donde HaShem haga recordar su nombre irá allí para bendecir al pueblo. Un altar de piedras no se puede hacer de piedras labradas a cincel. Además no se puede subir al altar sobre gradas para que no se vea la desnudez.

 

 

 

Comentarios

 Primera aliyá, 18:1-12

18:1 “Y Yitró, sacerdote de Midyán, suegro de Moshé, oyó de todo lo que Elohim había hecho por Moshé y por su pueblo Israel, cómo HaShem había sacado a Israel de Egipto.” – Rashí dice que cuando la palabra “kohen”, traducida como “sacerdote”, está relacionada a un lugar geográfico se refiere a un príncipe. Hay otro ejemplo con los hijos de David, que no venían de la tribu de Leví, y no podían ser sacerdotes, sino príncipes, cf. 2 Samuel 8:18; 1 Crónicas 18:17.

18:7 “Salió Moshé a recibir a su suegro, se inclinó y lo besó; y se preguntaron uno a otro cómo estaban, y entraron en la tienda.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “se inclinó” es “va-yishtaju” que es una forma de “shajá” que significa “echarse al suelo”, “arrodillarse”, “postrarse”, “inclinarse”, “reverenciar” “adorar”. De esto aprendemos que está permitido inclinarse en reverencia ante una persona. En este caso Moshé honró a su suegro de esta manera.

18:8 “Y Moshé contó a su suegro todo lo que HaShem había hecho a Faraón y a los egipcios por causa de Israel, todas las dificultades que les habían sobrevenido en el camino y cómo los había librado HaShem.” – Aquí tenemos un ejemplo de cómo se puede ganar un gentil para la fe de Israel.

  • ·Contar acerca de lo que el Eterno hizo a Faraón  y a los egipcios por causa de Israel.
  • ·Contar acerca de todas las dificultades del camino.
  • ·Contar como HaShem los ha liberado de todas ellas.

El testimonio personal es una herramienta muy útil para ganar almas para el Reino de los cielos.

18:9 “Y se alegró Yitró de todo el bien que HaShem había hecho a Israel, al librarlo de la mano de los egipcios.” – La conversión está íntimamente ligada al pueblo de Israel. Uno se convierte para ser parte de un pueblo, Israel. El primer paso en la conversión fue aceptar las palabras de Moshé. El segundo paso para Yitró fue tener una experiencia profunda por lo que le contó Moshé, y se alegró. La conversión está basada en una experiencia interior real que mueve las emociones.

18:10         “Entonces Yitró dijo: Bendito sea HaShem que os libró de la mano de los egipcios y de la mano de Faraón, y que libró al pueblo del poder de los egipcios.” – El tercer paso en la conversión de Yitró fue bendecir al Eterno. Usó las palabras hebreas “¡Baruj HaShem!”

18:11         “Ahora sé que HaShem es más grande que todos los dioses; ciertamente, esto se probó cuando trataron al pueblo con arrogancia.” – El cuarto paso en la conversión de Yitró fue el rechazo de los dioses paganos y toda práctica idolátrica. El quinto paso fue dar testimonio de lo que le había sido revelado.

18:12         “Y Yitró, suegro de Moshé, tomó un holocausto y sacrificios para Elohim, y Aharón vino con todos los ancianos de Israel a comer con el suegro de Moshé delante de Elohim.” – El sexto paso de la conversión de Yitró es dar el sacrificio de ascensión (holocausto) que representa la entrega total de la persona. El séptimo paso es el sacrificio de paz que representa la entrega en la relación íntima con el Eterno y con los hermanos en la fe. Si la conversión no afecta la economía de la persona, no es auténtica, como dice nuestro Rebe en Mateo 6:21 donde está escrito:

“porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.”

 

En Mateo 6:24 está escrito:

“Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Elohim y a las riquezas.”

Segunda aliyá, 18:13-23

18:13 “Y aconteció que al día siguiente Moshé se sentó a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moshé desde la mañana hasta el atardecer.” – Hay dos opiniones en cuanto a qué día fue cuando Yitró vio a Moshé sentado con el pueblo todo el día. Rashí cita la opinión del rabí Jiyá y rabí Yehoshúa ben Leví en el Midrash y dice que fue un día después de Yom Kipur, cuando él bajó del monte con las nuevas tablas de piedra, después de haber recibido el perdón por el pecado del becerro de oro. El argumento que hay detrás es que es imposible que Moshé haya podido enseñar al pueblo los estatutos y las instrucciones de Elohim antes de la entrega de la Torá, cf. 18:16. Otro argumento suyo es que en 18:27 está escrito Moshé despidió a Yitró que se fue a su tierra, mientras que en Números 10:29 se dice que cuando lo despidió le rogó que no los abandonase, lo cual ocurrió en el segundo año después de la salida, cf. Números 10:11, es decir, después de la entrega de la Torá. Según esta opinión, la sección de Éxodo 18:13-27, no fue escrita en orden cronológico.

La otra opinión, que es mantenida por otros sabios, es que esta parte sí está en el orden correcto.

18:17-18 “Y el suegro de Moshé le dijo: No está bien lo que haces. Con seguridad desfallecerás tú, y también este pueblo que está contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no puedes hacerlo tú solo.” – Moshé necesitaba este consejo de su suegro. HaShem no le dijo esto a Moshé sino un hombre recién convertido que tenía una sabiduría natural dada por el cielo y ganada a través de su experiencia en la vida. De esto aprendemos la importancia de escuchar a los consejos de los ancianos y nuestros compañeros que el Eterno nos ha dado, como está escrito en Proverbios 11:14:

“Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria.”

En Proverbios 15:22 está escrito:

“Sin consulta, los planes se frustran, pero con muchos consejeros, triunfan.”

En Proverbios 19:20 está escrito:

“Escucha el consejo y acepta la corrección, para que seas sabio el resto de tus días.”

En Proverbios 27:9 está escrito:

“El ungüento y el perfume alegran el corazón, y dulce para su amigo es el consejo del hombre.”

Moshé no recibió esta revelación del cielo, sino de un hombre. HaShem nos ha dado personas a nuestro alrededor para aconsejarnos a través de ellas. Un sabio escucha consejos de los demás, cf. 2 Samuel 16:23; 1 Reyes 12. El que piensa que va a recibir toda la dirección directamente del cielo tiene soberbia y altivez de espíritu. HaShem ha creado la dependencia de los demás para que el hombre aprenda a ser humilde y sensible a las opiniones de los demás. La esposa ha sido creada para aconsejar a su marido, cf. Génesis 21:12. El consejo de Yitró vino del cielo, pero por medio de un hombre. Si no vivimos en unidad vamos a cometer muchos errores. Pero hay que tener cuidado para no unirse con los malvados, porque dan malos consejos, como está escrito en el Salmo 1:1-2:

“¡Cuán dichoso es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores sino que en la ley de HaShem está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!”

En el Salmo 33:10-11 está escrito:

“HaShem hace nulo el consejo de las naciones; frustra los designios de los pueblos. El consejo de HaShem permanece para siempre, los designios de su corazón de generación en generación.”

18:19         “Ahora, escúchame; yo te aconsejaré, y Elohim estará contigo. Sé tú el representante del pueblo delante de Elohim, y somete los asuntos a Elohim.” – Aquí vemos que Moshé sirvió como mediador entre HaShem y el pueblo de Israel. La idea que hay en el Judaísmo tradicional de que el judío no necesita mediador, no está basada en la Torá, sino en un espíritu anti-mesiánico. Así como Moshé fue mediador entre el Eterno e Israel, así el Mesías Yeshúa es mediador entre HaShem e Israel y todos los hombres, como está escrito en 1 Timoteo 2:5:

“Porque hay un solo Elohim, y también un solo mediador entre Elohim y los hombres, Mesías Yeshúa hombre.”

En Juan 14:6 está escrito:

“Yeshúa le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.”

18:21 “Además, escogerás de entre todo el pueblo hombres capaces, temerosos de Elohim, hombres veraces que aborrezcan las ganancias deshonestas, y los pondrás sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.” – Aquí vemos como el trabajo de juez fue delegado a otros. A partir de aquí se creó una jerarquía de jefes en el pueblo de Israel, a parte de los ancianos jefes de familias que ya existían. Los requisitos que son necesarios para que las personas puedan servir como jueces son los siguientes:

·Capaces – según Rashí significa que sean ricos para no tener que depender de limosnas ni hacer favores.

  • ·Temerosos de Elohim – para un juez es más importante el temor que el amor al Eterno. El temor al Eterno es la mejor barrera contra el pecado y evita toda corrupción, cf. 20:20; Jeremías 32:40.
  • ·Hombres veraces – Rashí dice que son los que inspiran confianza, los que son dignos de que se confíe en sus palabras. Un hombre que no cumple sus promesas no está capacitado para ser un jefe en Israel.
  • ·Aborrece las ganancias – Significa, según Rashí, que odien que su dinero esté en litigio. Un buen juez prefiere regalar a otros sus bienes, en el caso de que estén en disputa, que litigar por ellos. Un buen juez no está sirviendo como juez para ganar dinero, sino tiene otros motivos más nobles para administrar la justicia en el pueblo.

En 1 Pedro 5:1-4 está escrito:

“Por tanto, a los ancianos entre vosotros, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Mesías, y también participante de la gloria que ha de ser revelada: pastoread el rebaño de Elohim entre vosotros, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Elohim; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que os han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, recibiréis la corona inmarcesible de gloria.”

“los pondrás sobre el pueblo” – Los jefes tienen una posición sobre los demás. Esta posición ha sido dada del cielo. Cuanto mayor sea la posición más respeto merece, y más responsabilidad se requiere. HaShem pedirá cuenta a todo aquel que tiene una posición de autoridad y liderazgo en el pueblo. Cuanto más haya recibido, más severo será el juicio, como está escrito en Mateo 24:45-47:

“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su señor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así. De cierto os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes.”

Los líderes en el reino están puestos en una posición sobre el pueblo. Este pensamiento es contrario a la idea comunista y socialista que dice que todos son iguales. El Eterno no quiere que todos sean iguales, ni que todos manden y decidan democráticamente. Hay personas más capacitadas que otras que han sido creadas con el don de liderazgo. Estas personas tienen la responsabilidad de administrar sus dones de acuerdo al plan que el Eterno tiene para una buena administración en cualquier cuerpo o empresa. No es lo mismo valor que posición. Una persona puede tener una posición sobre otra, pero no por eso tiene mayor valor. Todos los hombres tienen el mismo valor, pero no todos tienen la misma posición. El valor tiene que ver con aceptación y la posición tiene que ver con administración. El esposo tiene una posición de liderazgo sobre su esposa, pero ambos tienen el mismo valor delante del Eterno.

 Tercera aliyá, 18:24-27

18:25  “Y escogió Moshé hombres capaces de entre todo Israel, y los puso por cabezas del pueblo, como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “y puso” es “va-yitén” cuya raíz es “natán” que en primer lugar significa “dar”. Esto nos enseña que los líderes son dones que el Eterno da para el bien del pueblo. De la misma manera como Moshé dio líderes al pueblo de Israel, el Mesías dio líderes al pueblo de Israel, como está escrito en Efesios 4:11:

“Y él dio a algunos el ser emisarios, a otros profetas, a anunciadores de buenas nuevas, a otros pastores y maestros.”

Los líderes son dones dados al pueblo. El liderazgo es escogido por el Eterno. Pero al mismo tiempo es reconocido por el pueblo. Si el pueblo no reconoce el liderazgo que ha sido puesto por el Eterno, ese liderazgo no se puede imponer sobre el pueblo. En el Reino de los cielos hay una combinación entre teocracia y democracia, como está escrito en Jueces 5:2:

“¡Por haberse puesto al frente los jefes en Israel, por haberse ofrecido el pueblo voluntariamente, bendecid a HaShem!”

El liderazgo es dado por el cielo, pero recibido y reconocido por el pueblo. Moshé tuvo que ir a los ancianos de Israel en Egipto para que le reconocieran como el libertador. El pueblo de Israel tenía que reconocer a Moshé antes de que él pudiera ser su líder principal. El no se impuso como su nuevo líder. Si el liderazgo se impone sobre el pueblo no está bien, como está escrito en Mateo 20:25-28:

“Pero Yeshúa, llamándolos junto a sí, dijo: Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera entre vosotros llegar a ser grande, será vuestro servidor, y el que quiera entre vosotros ser el primero, será vuestro esclavo; así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.”

La actitud de un líder bueno es la actitud de un siervo, un esclavo, que vive para el bien del pueblo que está debajo de él. Por otro lado, el pueblo no puede usar este texto como un pretexto para abusar de su liderazgo y faltarle el respeto. El que no respeta al liderazgo no respeta al Eterno que lo puso. El que muestra respeto a los líderes, está honrando al Eterno y a su Mashíaj.

“jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez” – Había 600 jefes de mil, 6,000 jefes de cien, 12,000 jefes de cincuenta y 60,000 jefes de diez, en total 78,600 jefes sobre los 600,000 varones en Israel. Esto nos enseña que hubo una estructura de jerarquía con una escalera de autoridad, de esta manera:

 

Cada uno de los jefes de diez estaba sometido un jefe de 50. Cada uno de los jefes de 50 tenía cinco jefes debajo de sí y un jefe encima de sí. Cada uno de los jefes de 100 tenía dos jefes debajo de sí y un jefe encima de sí. Cada uno de los jefes de 1000 tenían diez jefes debajo de sí. Sobre los 600 jefes de 1000 estaban los 70 ancianos que fueron escogidos como gobierno en Israel, el Sanedrín. La cabeza del Sanedrín fue el sumo Sacerdote Aharón, que estaba sometido a Moshé.

Cuarta aliyá, 19:1-6

19:1 “Al tercer mes de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinai.” – Llegaron el primer día del tercer mes, llamado siván.

19:2 “Partieron de Refidim, llegaron al desierto de Sinai y acamparon en el desierto; allí, frente al monte, acampó Israel.” – Según Rashí, la palabra hebrea que ha sido traducida como “frente a” significa siempre en el lado oriental.

Esta es la primera vez que el pueblo aparece de manera singular. El último verbo del versículo está escrito en singular “acampó”. Antes había muchas peleas entre diferentes grupos dentro de Israel, pero ahora habían llegado a un estado de unidad, de manera que es presentado como si fueran una sola persona, “acampó Israel”. Esta unidad fue necesaria para que se entregara la Torá desde el cielo. Ya habían pasado 46 días desde la salida de Egipto. Cada uno de esos días representa una subida de santidad del pueblo. El máximo nivel de santidad es el 50, que son los días entre Pesaj y Shavuot, Pascua y Pentecostés. Según la tradición, la Torá fue dada en Shabat el día 6 del tercer mes, Siván. El primer día del mes, el Rosh Jodesh, cayó por lo tanto el segundo día de la semana, llamado lunes.

Cuando iba a ser renovada la entrega de la Torá con el derramamiento del Espíritu de Santidad, vemos que los creyentes en Yeshúa del pueblo de Israel estaban todos unánimes juntos, como está escrito en Hechos 2:1:

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes en un mismo lugar.”

La unidad fue la condición para que la Torá pudiera ser escrita en tablas de piedra, y también fue la condición para que la Torá pudiera ser escrita en corazones de carne, como está escrito en Jeremías 31:31-34:

“He aquí, vienen días–declara HaShem– en que haré con la casa de Israel y con la casa de Yehudá un pacto renovado, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos–declara HaShem; porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara HaShem–. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce a HaShem”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara HaShem– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

En Ezequiel 11:19-20 está escrito:

“Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Elohim.”

En Ezequiel 36:26-27 está escrito:

“Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas.”

Este pacto renovado fue sellado con la sangre del Mesías en Pesaj y entregado a los fieles en Shavuot, según está escrito en Lucas 22:20:

“De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el pacto renovado en mi sangre, que es derramada por vosotros.”

Y en 2 Corintios 3:6 está escrito:

“el cual también nos hizo suficientes como ministros de un pacto renovado, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.”

En Hechos 1:8 está escrito:

“pero recibiréis poder cuando el Espíritu de Santidad venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Yerushalayim, en toda Yehudá y Shomrón, y hasta los confines de la tierra.”

19:3 “Y Moshé subió hacia Elohim, y HaShem lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Yaakov y anunciarás a los hijos de Israel:” – Moshé subió al Eterno por las mañanas. Entonces esto ocurrió el segundo día del mes de Siván.

Según Rashí, la expresión “la casa de Yaakov” se refiere a las mujeres, y la expresión “los hijos de Israel” se refiere a los varones. En Génesis 46:27, donde la expresión “casa de Yaakov” aparece por primera vez, se refiere a los hijos de Yaakov que vinieron a Egipto, así que la pregunta surge si realmente hay que entenderlo como una referencia a las mujeres solamente.

19:4 “Vosotros habéis visto lo que he hecho a los egipcios, y cómo os he tomado sobre alas de águilas y os he traído a mí.” – Las águilas son las únicas aves que llevan sus crías sobre las alas. Las demás las aves colocan sus crías entre sus patas. No hay otras aves que vuelen por encima de las águilas y por eso es el lugar más seguro para sus crías.

Las águilas hacen su nido en las rocas, muy alto. Después de haber construido el nido con palitos van quitando partes de sus plumas colocándolas en el nido para que sea muy agradable para los aguiluchos. Cuando el aguilucho es suficientemente grande llega el momento de sacar las plumas del nido para que el hogar ya no sea tan agradable como antes. Así el aguilucho no querrá volver allí. Esto fue lo que pasó en Egipto con los hijos de Israel.

Después uno de los padres extiende sus alas delante del aguilucho para que las vea. Luego bota a su hijo del nido para que caiga al vacío. Como el aguilucho todavía no sabe usar sus alas, uno de los padres lo recoge sobre sus alas y lo sube a las alturas otra vez. Luego lo tira en el aire para que caiga de nuevo. Y así sigue hasta que el aguilucho aprenda a volar. He aquí los textos de las Escrituras que hablan de las águilas, Deuteronomio 32:11; 2 Samuel 1:23; Isaías 40:31; Ezequiel 10:14; Salmo 103:5; Job 39:27-30; Proverbios 23:5; 30:17-19; Revelación 12:13-14. En Deuteronomio 28:49 y Abdías 4 hace referencia al imperio romano, cuyo símbolo era el águila.

“os he traído a mí” – No a una religión estática, sino a una vida íntima en relación con él mismo, cf. Juan 15:14-15; 1 Juan 1:3; 1 Corintios 1:9. No se trata sólo de servicio, como lo traduce el Targum, sino de una relación. El judaísmo bíblico está basado en una relación íntima con el Padre, por medio del Mesías.

19:5-6 “Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro más que todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.” Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.” – Aquí aparece una de las palabras más importantes de las Escrituras, “si” (condicional). La invitación ha sido dada del cielo, pero requiere una respuesta por parte del hombre. Si el hombre responde, recibe las bendiciones del pacto. Si el hombre no responde, no hay ni pacto ni bendiciones. Hay condiciones para poder obtener los beneficios de los pactos. Muchas personas quieren los beneficios sin cumplir las condiciones. El que no escucha ni obedece no será parte de ese pueblo especial que es un tesoro para el Eterno. La condición es la obediencia.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “especial tesoro” es “segulá”, que significa un tesoro bien amado. Según el Dr. Dan ben Avraham implica algo que uno no puede vivir sin ello. El Eterno se ha atado al pueblo de Israel. No puede cumplir sus propósitos sin su pueblo. Todo el plan de redención está unido a ese pueblo. Sin el pueblo el plan de redención del mundo fracasará, como está escrito en Juan 4:22b:

“porque la salvación viene de los judíos”

La palabra segulá aparece en estos ocho lugares en las Escrituras: Éxodo 19:5; Deuteronomio 7:6; 14:2; 26:18; 1 Crónicas 29:3; Salmo 135:4, Eclesiastés 2:8; Malaquías 3:17.

Rashí comenta que esta oración implica que los demás pueblos también son tesoros para el Eterno, porque él posee toda la tierra. Israel es el tesoro especial más que todos los demás tesoros que él posee.

“un reino de sacerdotes y una nación santa” – Rashí dice que la palabra “kohanim”, “sacerdotes”, aquí significa “ministros”. Sin embargo en estos dos términos se encierra todo el ministerio de Israel ante el Eterno y ante las naciones. Israel tiene el llamado de ser un reino, una nación de gobernantes, que van a regir sobre el resto del mundo, cf. Jeremías 31:7. Este es el llamado hacia fuera. Pero también tiene un llamado de ser sacerdotes, que tienen la capacidad de ministrar delante del Eterno. Este es el llamado hacia dentro. Estos dos movimientos del pueblo del Eterno implican el hecho de entrar y de salir, como está escrito en Juan 10:9:

“Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto.”

La meta es que Israel gobierne sobre el mundo para que el Reino de los cielos se establezca por toda la tierra, conforme al plan original para el hombre, cf. Génesis 1:26-28. Pero primero hay que ser sacerdote. El primer paso para gobernar es sacrificar. El Mesías vino primero para ser sacrificado y luego volverá para gobernar. Primero fue sacerdote y luego rey. Ese es el orden. El pueblo de Israel ha sido llamado a ser reyes sobre las naciones, pero el camino a ese reinado pasa a través del sufrimiento y sacrificio al Eterno. Uno que nos sabe entrar en la presencia del Eterno y tener una relación íntima con Él no es capaz de ser un buen rey.

Un sacerdote es un mediador para que las personas puedan conectarse con el Eterno. Israel es una nación sacerdotal, con el fin de redimir a los gentiles del pecado, orar por los pueblos y ser una puerta para que las naciones puedan encontrarse con el Elohim de Israel, que también es Elohim de los gentiles, según Romanos 3:29 donde está escrito:

“¿O es Elohim el Elohim de los judíos solamente? ¿No es también el Elohim de los gentiles? Sí, también de los gentiles”

En Isaías 56:6-8 está escrito:

“Y a los extranjeros que se alleguen a HaShem para servirle, y para amar el nombre de HaShem, para ser sus siervos, a todos los que guardan el día de reposo sin profanarlo, y se mantienen firmes en mi pacto, yo los traeré a mi santo monte, y los alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. Declara el Señor Eterno que reúne a los dispersos de Israel: Todavía les juntaré otros a los ya reunidos.”

En la primera carta de Pedro, que fue destinada a los judíos, se encuentra un paralelismo con la salida de Egipto y la entrega de la Torá. En 1 Pedro 1:18 se habla de la redención de la vana manera de vivir heredada de los padres, semejante a la redención de Egipto. En 1 Pedro 1:19 se habla de la sangre del Cordero que produce redención, semejante a la liberación de la muerte de los primogénitos en Egipto por la sangre del cordero. En 1 Pedro 1:20 se habla del Cordero que fue asignado desde antes de la fundación del mundo, semejante al cordero de Pesaj que fue señalado cuatro días antes de ser sacrificado. En 1 Pedro 1:21-23 se habla de la resurrección del Mesías, la purificación del alma y el nuevo nacimiento, semejante al cruce del mar de Cañas. En 1 Pedro 2:1-3 se está hablando del deseo de la leche pura de la palabra, que corresponde a la entrega de la Torá en Sinaí, en Shavuot, como está escrito:

“Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis probado la benignidad del Señor.”

Esto corresponde al deseo de los hijos de Israel expresado en las palabras de Éxodo 19:8a donde está escrito:

“Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Haremos todo lo que HaShem ha dicho.”

En 1 Pedro 2:7-8 está escrito:

“Este precioso valor es, pues, para vosotros los que creéis; pero para los que no creen, LA PIEDRA QUE DESECHARON LOS CONSTRUCTORES, ESA, EN PIEDRA ANGULAR SE HA CONVERTIDO, y, PIEDRA DE TROPIEZO Y ROCA DE ESCÁNDALO; pues ellos tropiezan porque son desobedientes a la palabra, y para ello estaban también destinados.”

Esto concuerda con el texto de Éxodo 19:5 donde hay una condición para poder ser el especial tesoro del Eterno, la fidelidad. El que no escucha el testimonio que el Padre ha dado de su Hijo, no será parte del tesoro especial.

En 1 Pedro 2:9 está escrito:

“Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión (segulá), a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”Esto concuerda con el texto de Éxodo 19:5-6 donde dice que el pueblo de Israel será un tesoro especial (segulá) y un reino de sacerdotes, si obedece la voz del Eterno y guarda su pacto.

En Revelación 1:5-6 está escrito:

“y de Yeshúa el Mesías, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos libertó de nuestros pecados con su sangre, e hizo de nosotros un reino y sacerdotes para su Elohim y Padre, a Él sea la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.”

En Revelación 5:8-10 está escrito:

“Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. Y cantan un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Elohim a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Elohim; y reinarán sobre la tierra.”

Este texto habla de la gran redención de Israel en los últimos tiempo, que será sacado de toda tribu, lengua, pueblo y nación para ser ese Israel que se convertirá en un reino de sacerdotes para Elohim y reinarán sobre la tierra durante el reinado mesiánico.

Quinta aliyá, 19:7-19

19:8 “Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Haremos todo lo que HaShem ha dicho. Y llevó Moshé a HaShem las palabras del pueblo.” – El pueblo contestó por la tarde el segundo día de Siván cuando Moshé había bajado del monte. En la mañana siguiente, el tercer día de Siván, Moshé subió de nuevo al monte con la respuesta del pueblo.

Vemos como todo el pueblo contestó a una. Esto nos enseña que no hubo mudos entre ellos. En 20:18 está escrito que todo el pueblo vio las voces, cf. 19:11, lo que muestra que no hubo ciego entre ellos. En 24:7 está escrito que todo el pueblo dijo que iba a escuchar, lo que muestra que no hubo sordo entre ellos. Todos fueron sanados al comer del cordero en Egipto, como está escrito en el Salmo 105:37:

“Pero a ellos los sacó con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.”

19:9 “Y HaShem dijo a Moshé: He aquí, vendré a ti en una densa nube, para que el pueblo oiga cuando yo hable contigo y también te crean para siempre. Entonces Moshé comunicó a HaShem las palabras del pueblo.” – El tercer día del tercer mes, llamado Siván, HaShem le comunicó estas palabras a Moshé. Luego él baja y habla con el pueblo y luego sube otra vez con las palabras del pueblo el cuarto día del mes.

19:10 “HaShem dijo también a Moshé: Ve al pueblo y conságralos hoy y mañana, y que laven sus vestidos” – Esto significa que Moshé tenía que ver que el pueblo se santificara durante el cuarto y quinto días del mes de Siván. Según la tradición, la Torá fue entregada en Shabat, el día 6 de Siván.

19:11 “y que estén preparados para el tercer día, porque al tercer día HaShem descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinai.” – Aunque fue el día seis del mes, el Eterno está usando la expresión “tercer día” en alusión a la resurrección del Mesías en la cual también manifestó su gloria de una manera extraordinaria.

19:12  “Y pondrás límites alrededor para el pueblo, y dirás: “Guardaos de subir al monte o tocar su límite; cualquiera que toque el monte, ciertamente morirá.” – La santidad implica reconocer los límites. Los límites son los que santifican. Santidad significa hacer una división entre una cosas y otra. En el Reino de los cielos hay muchos límites, como hemos visto en relación con la escalera de Yaakov. Hay niveles, límites. Cuanto más santa sea una persona, más podrá acercarse al Eterno. La santidad tiene que ver con acercamiento. Los límites fueron puestos para dividir entre el pueblo y los sacerdotes. El pueblo no podía traspasar esos límites. Es muy grave traspasar los límites que el Eterno marca. Siempre trae graves consecuencias. El pueblo no había aprendido esta lección y el Eterno le insta a Moshé varias veces a advertir al pueblo para que no traspase los límites.

19:13  “Ninguna mano lo tocará, sino que será apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivirá.” Cuando suene largamente la bocina ellos subirán al monte.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “bocina” es “yovel”, que significa “cuerno”, especialmente cuerno de carnero. Según la tradición, este cuerno está representado por uno de los que Avraham tomó del carnero que fue sacrificado en lugar de Yitsjak.

19:14-15 “Y Moshé bajó del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y ellos lavaron sus vestidos. Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no os acerquéis a mujer.” – La santificación consistía en cuatro cosas:

  • ·Santificación del cuerpo. Pasar todo el cuerpo por agua purificadora, la mikvé, para ser libres de toda contaminación en referencia al contacto con la muerte, en primer lugar por haber tenido un contacto físico con algún cadáver o haber tenido emisión seminal o flujo menstrual. En Ezequiel 16:8-9 hay una alusión a que no solamente lavaron sus ropas sino también sus cuerpos para entregarse al Eterno.
    • ·Santificación de la ropa. Lavar sus vestiduras, como un acto de purificación exterior de la ropa que es una extensión del cuerpo humano.
    • ·Santificación mental y espiritual. Armarse con una mente expectativa y preparar su interior en oración para poder entrar en el pacto y recibir al Eterno.
    • ·No tener relaciones sexuales, lo cual produce impureza ritual, por su relación con la muerte (por los espermatozoides que mueren sin producir vida humana, para lo cual fueron creados). El hombre que tiene derrame seminal se vuelve ritualmente impuro. Mientras que el semen esté dentro de la mujer no produce impureza ritual. Pero en el momento de ser expulsado de la matriz produce impureza. Pero después del tercer día ya no lo hace, porque en ese día los espermatozoides ya no podrán producir vida y no causarían impureza ritual. Esa es la razón por la que no podían acercarse a mujer durante los tres días.

19:16  “Y aconteció que al tercer día, cuando llegó la mañana, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un fuerte sonido de cuerno; y tembló todo el pueblo que estaba en el campamento.” – Esta fue la primera celebración de Shavuot, el primer Pentecostés. En Pentecostés fue entregada la Torá desde el cielo y en el Pentecostés que ocurrió 50 días después de la resurrección del Mesías, fue renovado el pacto y la Torá fue escrita en el corazón de Israel.

En Hechos 2:1-4 está escrito:

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa donde estaban sentados, y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu de santidad y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.”

El sonido del shofar es muy significativo. El shofar de Shavuot es llamado “el primer shofar”, el shofar de Yom Teruá, el primer día del séptimo mes, es llamado “el último shofar”, y el shofar de Yom Kipur, el décimo día del séptimo mes, es llamado “el gran shofar”. Hablaremos más de estos tres en otra ocasión.

19:17   “Entonces Moshé sacó al pueblo del campamento para ir al encuentro de Elohim, y ellos se quedaron al pie del monte.” – El pueblo es sacado para encontrarse con Elohim. Según Deuteronomio 33:2 el Eterno también salió a recibir al pueblo, como está escrito:

“Dijo: HaShem vino del Sinai y les esclareció desde Seir; resplandeció desde el monte Parán, y vino de en medio de diez millares de santos; a su diestra había fulgor centellante para ellos.”

Aquí no dice que el Eterno vino al Sinai, sino del Sinai. Esto nos enseña que no sólo bajó al Sinai, sino que también dejó el monte para ir al encuentro con el pueblo.

La tradición de la boda hebrea está íntimamente ligada con el evento de la entrada en el pacto y la entrega de la Torá. Israel es la novia. El Eterno es el novio. Moshé es el amigo del novio. Los ángeles son los testigos. La densa nube es la jupá, el dosel matrimonial. La mujer es redimida de su estado de esclavitud para que se pueda casar. El hombre le hace una propuesta de matrimonio a través de su amigo, el mediador. La mujer acepta la propuesta voluntariamente y el amigo pasa la respuesta al hombre. La mujer pasa por una tevilá, un baño ritual, para así entrar bajo la autoridad de su novio. El evento es anunciado con un toque de Shofar. La novia sale de su casa al encuentro del novio. El novio sale de su lugar para ir al encuentro de la novia. Los dos entran en el primer paso del pacto matrimonial hebreo, llamado “kidushín”, “santificaciones”, cuando los dos se santifican, consagran, se apartan el uno para el otro. Ya están atados el uno al otro, por eso este paso también es llamado “erusín”, del verbo “aras”, “atar”. En ese momento se entrega un contrato matrimonial a la novia, llamado “ketuvá”, “escritura”, donde están estipuladas las condiciones para el pacto matrimonial.

En Deuteronomio 20:7 vemos que hay un tiempo entre este primer paso de desposorio y el casamiento. En Deuteronomio 22:23-24 vemos que el primer paso del pacto matrimonial hace que ella sea llamada “la mujer de (él)”, aunque no hayan consumado el matrimonio todavía, cf. Mateo 1:18-20. Antiguamente había hasta 12 meses entre el primer y el segundo paso de la boda hebrea. Hoy en día se hacen los dos pasos el mismo día. Después del primer paso, “kidushín”, la novia va a la casa de su padre para preparar su traje de boda. El novio va a la casa de su padre para preparar una vivienda para los dos. Cuando el padre del novio ve que los dos estén listos, da permiso a su hijo con un toque de shofar para que vaya a tomar a su esposa. El hijo se va a la casa de la novia y la arrebata para llevarla a la casa de su padre donde se efectuará el segundo paso matrimonial, llamado “lakaj”, “tomar”, cf. Génesis 24:3, o “nisuín”, de “nasá”, “elevar”, cf. 2 Crónicas 24:3.

El pueblo de Israel es presentado en las Escrituras de diferentes maneras en relación con el Eterno. A veces es llamado hijo, Éxodo 4:22, a veces es llamada hija virgen, Jeremías 14:17, a veces es presentado como una esposa que ha pasado por los dos pasos matrimoniales y que tiene hijos, Ezequiel 16; Oseas 1-3.

En Jeremías 2:2 está escrito:

“Ve y clama a los oídos de Yerushalayim, diciendo: “Así dice HaShem: ‘De ti recuerdo el cariño de tu juventud, el amor de tu desposorio, de cuando me seguías en el desierto, por tierra no sembrada.”

Después del primer paso matrimonial son llamados tanto esposo y esposa como novio y novia. Tienen un pacto matrimonial, pero no ha sido consumado todavía. No tienen el derecho de cohabitar hasta pasar por el segundo paso. Si alguien es infiel durante el tiempo del desposorio, es reo de muerte, cf. Deuteronomio 22:23-24. Esto implica que cuando la novia, Israel fue infiel con el becerro de oro, un amante que pasó por el camino, HaShem tenía todo el derecho legal de ejecutarla. Pero Moshé entró y salvó al pueblo. El pacto que luego fue hecho tenía a Moshé como aval, según está escrito en Éxodo 34:27:

“Entonces HaShem dijo a Moshé: Escríbete estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel.”

Esto quiere decir que la relación entre Israel y HaShem nunca llegó a ser como en su estado original. El pecado del becerro de oro hizo que no se pudo consumar el matrimonio. Hacía falta una renovación del pacto, como está escrito en Jeremías 31:32, donde se habla de un pacto diferente al que sucedió en la salida de Egipto:

“no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos–declara HaShem”

La ruptura del pacto matrimonial entre HaShem e Israel se hizo cuando Israel pecó con el becerro de oro. En este texto está escrito que el Eterno fue un esposo para Israel en el momento cuando ella rompió el pacto, esto implica que habían pasado por el primer paso del matrimonio, no necesariamente el segundo.

En Oseas 2:14-15, 19-20 está escrito:

“Por tanto, he aquí, la seduciré, la llevaré al desierto, y le hablaré al corazón. Le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza. Y allí cantará como en los días de su juventud, como en el día en que subió de la tierra de Egipto… Te desposaré conmigo para siempre; sí, te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en misericordia y en compasión; te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a HaShem.”

Aquí se está hablando de una renovación del desposorio entre el Eterno e Israel, es decir del primer pasto del pacto matrimonial. Esta renovación fue hecha mediante la sangre del Mesías Yeshúa, como hemos dicho antes. En la primera celebración de Shavuot después de su resurrección, el mismo día cuando se conmemoraba el primer desposorio entre HaShem e Israel, vino el Espíritu de Santidad sobre los fieles en Israel para sellar la renovación del pacto, y escribir la ketuvá, el contrato matrimonial, en el corazón de la novia, para que ella sea fiel y no peque de nuevo.

Sexta aliyá, 19:20 – 20:17 (v. 14 heb.)

19:20  “Y HaShem descendió al monte Sinai, a la cumbre del monte; y llamó HaShem a Moshé a la cumbre del monte, y Moshé subió.” – Aquí está escrito que el Eterno descendió al monte. Sin embargo en 20:22 está escrito que el Eterno habló desde el cielo. ¿Cómo se puede entender esta aparente contradicción? Rashí dice que el Eterno inclinó los cielos superiores e inferiores y los extendió sobre la montaña como una sábana sobre una cama, y el Trono de Gloria descendió sobre ella. Así él estaba tanto en el cielo como en la tierra.

19:21         “Y HaShem dijo a Moshé: Desciende, advierte al pueblo, no sea que traspasen los límites para ver a HaShem y perezcan muchos de ellos.” – Cuatro veces está escrito que el pueblo no puede traspasar los límites de lo prohibido, v. 12, 21, 23 y 24. ¡Qué importante es para el hombre no traspasar los límites!, como dice Deuteronomio 19:14:

“No moverás los linderos de tu prójimo, fijados por los antepasados, en la herencia que recibirás en la tierra que HaShem tu Elohim te da en posesión.”

La raíz de la palabra “Torá”, “instrucción”, es “yará”, que significa “lanzar”, “disparar”, “apuntar”, “marcar”, “señalar”. Esto nos enseña que la Torá pone los límites necesarios para el bien del hombre y la naturaleza. La Torá del Eterno marca dónde está la diferencia entre lo permitido y lo prohibido. Pecar es cruzar los límites marcados por la Torá del Eterno, como está escrito en 1 Juan 3:4:

“Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley.”

La carne del hombre, el yetser hará, no quiere límites, como está escrito en Romanos 8:6-8:

“Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz; ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Elohim, porque no se sujeta a la ley de Elohim, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en la carne no pueden agradar a Elohim.”

El hombre espiritual no está dirigido por sus impulsos naturales y pecaminosos, sino por los principios que el Eterno ha marcado en su Torá. Un hombre espiritual es un hombre de principios, no de impulsos. ¿Por qué razón cumple los principios marcados por la Torá? ¿Por amor o para cumplir? El que cumple por amor ha llegado a la perfección.

El placer permitido es un resultado de la obediencia a los principios marcados por el Eterno en la Torá. El pecado ofrece placer sin límites, sin principios, sin obediencia. Ese placer se convierte a la larga en amargura. El placer sometido a los principios de la Torá es duradero y no produce daño ni amargura.

El pecado, el traspaso de los límites, crea un desequilibrio en la creación. Muchas de las cosas buenas se convierten en malas cuando son empleadas fuera de los límites marcados en la Torá. Un hombre maduro es capaz de negarse un placer a corto plazo, para obtener un placer mayor a largo plazo. ¡Sé celoso para no traspasar los límites en tu vida! ¡Sé un hombre de principios y no de impulsos, y serás prosperado en todo!

Las culturas del mundo que se rigen por principios son las más influyentes. Los países pobres son pobres porque la gran mayoría de sus habitantes están traspasando los límites y eso produce maldición que resulta en pobreza. Los países que tienen una población que ha aprendido a regirse por principios basados en la Torá, prosperan en todo sentido.

19:22         “También que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a HaShem, no sea que HaShem irrumpa contra ellos.” – Los sacerdotes eran los primogénitos de todo Israel. Ellos podían acercarse al Eterno. Esto nos enseña que hay diferentes niveles de santidad entre las diferentes funciones dentro del pueblo del Eterno.

19:23         “Y Moshé dijo a HaShem: El pueblo no puede subir al monte Sinaí, porque tú nos advertiste, diciendo: “Pon límites alrededor del monte y santifícalo.”” – Lo que hace que algo sea santificado es que tiene un límite. El monte fue santificado por los límites y la presencia del Eterno que estaba limitada dentro de esos límites, cf. Éxodo 29:43.

19:24         “Entonces HaShem le dijo: Ve, desciende, y vuelve a subir, tú y Aharón contigo; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen los límites para subir a HaShem, no sea que Él irrumpa contra ellos.” – Moshé podía acercarse más que Aharón, Aharón podía acercarse más que los sacerdotes, los sacerdotes podían acercarse más que el pueblo y el pueblo no podía traspasar los límites.

Nos surge la pregunta: ¿No revela los Escritos Apostólicos que el Novio es el Hijo? ¿Por qué se presenta aquí el Eterno como el Novio? ¿Será que hay dos matrimonios, uno entre el Padre e Israel y el otro entre el Hijo y la Iglesia? Esto es lo que enseñan muchos cristianos. En primer lugar tenemos que descartar la idea de dos pueblos del Eterno. Sólo hay un pueblo y ese pueblo se llama Israel, cf. Daniel 7:27. El nuevo pacto fue hecho con Israel, según Jeremías 31:31, no con otro pueblo. El Mesías Yeshúa no fundó una nueva religión, porque si lo hubiera hecho sería un falso profeta. Ya hemos hablado mucho de este tema, así que no vamos a repetir esta verdad. Sólo hay un pueblo, Israel, y ese pueblo es la novia, según dijo el rabí Yojanán ben Zejariá, como está escrito en Juan 3:26-29:

“Y vinieron a Yojanán y le dijeron: Rabí, mira, el que estaba contigo al otro lado del Yardén, de quien diste testimonio, está haciendo tevilá y todos van a él. Respondió Yojanán y dijo: Un hombre no puede recibir nada si no le es dado del cielo. Vosotros mismos me sois testigos de que dije: “Yo no soy el Mesías, sino que he sido enviado delante de él.” El que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mío se ha completado.”

El mensaje de este profeta revela que la novia es el pueblo de Israel. La novia, la congregación, existía antes de la muerte del Mesías, como está escrito en Efesios 5:25:

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como el Mesías amó a la congregación y se dio a sí mismo por ella.”

No se puede amar algo que no existe. Así que la congregación, “la iglesia”,  no fue creada en ese día de Pentecostés que está relatado en Hechos 2, sino en el primer Pentecostés que está relatado en Éxodo 19. La congregación que aparece en Efesios 5 es la congregación de Israel, como está escrito en Hechos 7:38:

“Este es el que estaba en la congregación en el desierto junto con el ángel que le hablaba en el monte Sinai, y con nuestros padres, y el que recibió palabras de vida para transmitirlas a vosotros.”

La congregación, que en hebreo se llama “kahal”, en griego “ekklesia”, y en latin “iglesia”, fue formada en Sinai.

En Hebreos 2:12 hay una referencia a las palabras del Mesías justo antes de su muerte:

“diciendo: ANUNCIARÉ TU NOMBRE A MIS HERMANOS, EN MEDIO DE LA CONGREGACIÓN TE CANTARE ALABANZAS.”

Aquí dice que Yeshúa anunciaría el Nombre del Eterno a sus hermanos y cantaría alabanzas en medio de la congregación, la iglesia. El texto está sacado del Salmo 22 que Yeshúa citó cuando estaba colgado sobre el madero. En los versículos 22-23 del mismo Salmo está escrito:

“Hablaré de tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré. Los que teméis a HaShem, alabadle; descendencia toda de Yaakov, glorificadle, temedle, descendencia toda de Israel.”

Este texto nos muestra que la congregación, en la cual en Mesías iba a anunciar el Nombre de HaShem y cantar alabanzas, se compone de los que temen al Eterno, es decir los conversos de entre las naciones, junto con toda la descendencia de Yaakov y toda la descendencia de Israel. Esta es la congregación por la cual murió el Mesías para purificarla y llevarla a la perfección, como está escrito en Efesios 5:25b-27:

“El Mesías amó a la congregación (de Israel) y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una congregación en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.”

Cuando el Mesías habla de edificar su congregación en Mateo 16:18 no se está refiriendo a un pueblo nuevo, separado de Israel, sino del mismo pueblo de Israel, (que también incluye a los conversos de las naciones), conforme está escrito en Jeremías 24:6:

“Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los traeré de nuevo a esta tierra; los edificaré y no los derribaré, los plantaré y no los arrancaré.”

En Jeremías 31:4 está escrito:

“De nuevo te edificaré, y serás reedificada, virgen de Israel; de nuevo tomarás tus panderos, y saldrás a las danzas con los que se divierten.”

En Jeremías 33:7 está escrito:

“Restauraré el bienestar de Yehudá y el bienestar de Israel y los reedificaré como eran al principio.”

Estos textos nos muestran que la edificación de la congregación del Mesías no es otra cosa que la restauración y la perfección de la fe judía dentro del pueblo de Israel.

En Mateo 16:18 está escrito:

“Yo también te digo que tú eres Kefas, y sobre esta roca edificaré mi congregación; y las puertas del sheol no prevalecerán contra ella.”

Yeshúa prometió edificar su congregación sobre la roca. La roca es el Mesías que ha sido colocado como fundamento en Tsión, no en Roma, según Isaías 8:14; 28:16; Romanos 9:33, 1 Corintios 10:4 y 1 Pedro 2:4-8. Yeshúa promete edificar el pueblo de Israel sobre el fundamento del Mesías. Los que no edifican sus vidas sobre ese fundamento, finalmente perderá el derecho de ser parte del pueblo de Israel, como está escrito en Hechos 3:23:

“Y sucederá que todo el que no preste atención a aquel profeta, será totalmente destruido de entre el pueblo.”

Las “puertas del sheol”, el reino de los muertos, es una expresión judía, un hebraísmo, que hace referencia a las puertas de las ciudades gentiles, es decir a los gobiernos de las naciones. Estos gobiernos no podrán resistir el avance de la congregación del Mesías. Hay una referencia a lo mismo en Génesis 22:17 donde está escrito:

“de cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos.”

Esta palabra fue dada a nuestro padre Avraham justamente después de haber atado a Yitsjak sobre el altar. Así que los que van a poseer las puertas de sus enemigos, las puertas del sheol, son los descendientes de Avraham, no otro pueblo. La misma profecía se encuentra en Génesis 24:60 donde la familia de Rivká pronuncia la siguiente bendición:

“Y bendijeron a Rivká y le dijeron: Que tú, hermana nuestra, te conviertas en millares de miríadas, y posean tus descendientes la puerta de los que los aborrecen.”

Así que, queda claro que la novia no es otra cosa que el pueblo de Israel, descendiente de Avraham y Rivká, renovado y reedificado por medio del Mesías Yeshúa.

Entonces nos queda resolver la pregunta de ¿quién es el Novio? ¿Es el Padre Eterno o el Hijo del Hombre? Según la enseñanza del Mesías, el Novio es el Hijo, como está escrito en Mateo 22:2:

“El reino de los cielos puede compararse a un rey que hizo un banquete de bodas para su hijo.”

En Revelación 19:7 está escrito:

“Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a El la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado.”

En Efesios 5:31-32 está escrito:

“POR ESTO EL HOMBRE DEJARA A SU PADRE Y A SU MADRE, Y SE UNIRA A SU MUJER, Y LOS DOS SERAN UNA SOLA CARNE. Grande es este misterio, pero hablo con referencia al Mesías y a la congregación.”

20:1 “Y habló Elohim todas estas palabras, diciendo” – El Targum tradujo este versículo: “Y habló la Palabra de HaShem…” En muchas ocasiones el Targum usa la expresión “la Palabra de HaShem” cuando hay una manifestación clara de HaShem en la tierra. En Génesis 1:27; 9:17; 17:7; 15:6; 19:24; 22:14; 28:20-21; Éxodo 3:14 y 24:1 aparece la expresión “la Palabra de HaShem” en los diferentes Targumes como sustituto de Elohim o YHWH. Esto nos enseña que los que tradujeron el hebreo al arameo habían entendido la manifestación del Eterno en la tierra como una revelación de su Palabra. El Eterno es tan grande y tan inmenso que no se puede ver ni comprender al menos que él haga una transformación de su inmensidad a algo más pequeño. Por esta razón surgió la expresión “YHWH-katán”, “el pequeño YHWH”. Se puede comparar con un transformador que cambia la tensión eléctrica de 15,000 Voltios, que hay en los cables de alta tensión, a 220 o 120 Voltios, para que la corriente eléctrica pueda ser utilizada en las casas. La tensión de 120 Voltios está muy reducida y así podrá ser utilizada en el hogar. En caso contrario estaríamos en peligro mortal cada vez que utilizáramos un aparato eléctrico. La manifestación del Eterno en la tierra es parecida. Él no puede revelar toda su potencia porque entonces el hombre quedaría calcinado. Según el Targum, Él se revela al hombre a través de su Palabra, que es la reducción del Eterno de manera que pueda ser manifestado en el mundo y comprendido por el hombre. Yeshúa es la Palabra del Eterno hecha carne, como está escrito en Juan 1:14:

“Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”

En 1 Juan 1:1-2 está escrito:

“Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca de la Palabra de vida, pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó.”

En el Sinai el cielo bajó sobre la montaña y el Eterno se manifestó al pueblo hablando audiblemente. La traducción del Targum dice que fue la Palabra del Eterno que habló todas estas palabras al pueblo y que Moshé tenía que subir a la Palabra del Eterno que estaba en la montaña. Esta Palabra fue la que luego fue hecha carne en Yeshúa. El Mesías Yeshúa es la manifestación del Padre en la tierra, como está escrito en Juan 14:9b:

“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.”

En Hebreos 1:3a está escrito:

“Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza.”

 

En Colosenses 2:9 está escrito:

“Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en él.

El Hijo es la manifestación reducida del Eterno que está en los cielos. Él no solamente lo revela sino también lo representa, como está escrito en el Salmo 118:26a:

“Bendito el que viene en el nombre de HaShem.”

No es lo mismo ser el Eterno que venir en el Nombre del Eterno. Yeshúa venía para representar al Eterno. El que estaba en el monte haciendo pacto con Israel fue el Padre por medio de su Palabra que luego fue hecha carne. De esta manera resolvemos el problema de quién es el Novio. El Padre todo lo ha hecho, y todo lo hace a través de su Palabra que fue hecha carne. Con otras palabras el Mesías, el Hijo del Hombre, es el canal por medio del cual el Eterno ha creado el universo y por medio del cual está dirigiendo la creación y por medio del cual se está relacionando con el ser humano. El Hijo de Elohim es la cara humana del Eterno, por medio del cual podemos llegar al Padre. Sin él nadie llega al Padre, porque él es el representante que el Padre está revelando aquí abajo. El que intente pasar por otro canal no llegará al padre. El que tiene a Elohim como su Padre ama a Yeshúa y se acerca a Yeshúa, como está escrito en Juan 8:42:

“Yeshúa les dijo: Si Elohim fuera vuestro Padre, me amaríais, porque yo salí de Elohim y vine de Él, pues no he venido por mi propia iniciativa, sino que Él me envió.”

En Juan 6:45 está escrito:

“Escrito está en los profetas: “Y TODOS SERÁN ENSEÑADOS POR ELOAH.” Todo el que ha oído y aprendido del Padre, viene a mí.”

El Mesías es el Novio y la parte renovada y restaurada de Israel es la Novia.

Primera palabra

20:2 “Yo soy HaShem tu Elohim, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.” – En Éxodo 34:28; Deuteronomio 4:13 y 10:4 se encuentra la expresión “las diez palabras”, en hebreo “aseret ha-dvarim”, en referencia a Éxodo 20:2-17 (20:2-14 según la versión hebrea). Esta es la primera de las diez. La expresión “diez mandamientos” no aparece en las Escrituras. Es más, en estas diez palabras se encuentran 14 de los 613 mandamientos de la Torá. Así que es más exacto hablar de las “diez palabras” que los “diez mandamientos” puesto que aquí se puede encontrar más de diez mandamientos.

Como en las Escrituras el número diez representa la totalidad, estas diez palabras representan toda la Torá. La Torá nos enseña que estas diez palabras estaban escritas en dos tablas de piedra. La tradición enseña que en la primera tabla había cinco palabras y en la segunda había cinco. Las cinco primeras tienen que ver con la relación entre el hombre y el Eterno y las cinco últimas tienen que ver con la relación entre el hombre y su prójimo. En las cinco primeras palabras aparece el nombre YHWH ocho veces, pero en las últimas cinco palabras no aparece. Las diez van desde lo más importante hasta lo menos importante. La primera es la más importante pero la última es la más difícil porque es más fácil controlar las acciones que los pensamientos.

La primera de las diez palabras empieza con “Yo soy…” El Eterno se presenta como el Eterno tu Elohim, de forma singular. Cada uno tiene que tener una relación personal y singular con él. La base de nuestra relación con Él es la redención que hemos experimentado, tanto la primera, que se hizo por medio de Moshé, como la segunda, que se hizo y se hará por medio de Yeshúa HaMashíaj.

Segunda palabra

20:3-6 “No tengas otros dioses delante de mí. No te hagas ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adores ni los sirvas; porque yo, HaShem tu Elohim, soy Elohim celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación  de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.” – Esta es la segunda palabra. No es que existan otros dioses, cf. Deuteronomio 4:39; 1 Reyes 8:60; 1 Corintios 8:5-6, sino que se trata de no aceptar como nuestro Elohim algo que ha sido creado como si fuera el Creador, cf. Romanos 1:25. Esta palabra implica que está prohibido confiar en cualquier poder además de HaShem, adorar ídolos, santos o estatuas, inclinarse ante ellos, hacerlos o poseerlos.

Hay unas preguntas que nos ayudan para saber si tengo otros dioses en mi vida:

  • ·¿Quién manda en mi vida?
  • ·¿Dónde está mi confianza?
  • ·¿Dónde está mi pasión?
  • ·¿Quién es la fuente de mi vida?
  • ·¿Quién es mi alabanza?

Si un ídolo, una persona, un sistema, una organización o un objeto puede ser puesto como respuesta a una o varias de estas cinco preguntas, tengo un o varios dioses en mi vida.

El dinero es el ídolo más importante de este mundo. Los avaros no heredarán el Reino del Eterno porque son idólatras, como está escrito en 1 Corintios 6:10:

“ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Elohim.”

En Efesios 5:5 está escrito:

“Porque con certeza sabéis esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino del Mesías y de Elohim.”

En 1 Timoteo 6:10 está escrito:

“Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.”

En Mateo 6:24b está escrito:

“No podéis servir a Elohim y a las riquezas.”

El Eterno castiga la idolatría de los padres sobre sus hijos hasta la tercera y cuarta generación cuando no hay arrepentimiento en los hijos por la conducta de sus padres y cuando los hijos siguen esa conducta. En el momento del arrepentimiento es rota esta maldición, cf. Deuteronomio 24:16; Ezequiel 18.

Por causa de este mandamiento los rabinos han establecido el mandamiento de no hacer estatuas de ninguna clase ni de hombres ni de animales ni de otro objeto en el universo.

Tercera palabra

20:7 “No tomes el nombre de HaShem tu Elohim en vano, porque HaShem no tendrá por inocente al que tome su nombre en vano.” – La prohibición no se refiere a no usar el Nombre, sino usarlo vanamente y sin sentido. Rashí dice que significa que está prohibido hacer un juramente falso. Esta prohibición también se aplica sobre aquellos que dicen que son del Eterno y no lo son, dando apariencia de piedad mientras que sus corazones tengan otra realidad, cf. Ezequiel 36:21-23; 39:7. La prohibición de pronunciar el Nombre del Eterno es de origen rabínico, no de la Torá. Por eso los judíos no pronuncian el Nombre del Eterno, sino lo sustituyen por Adonai (Señor), HaShem (El Nombre) o el Eterno.

Cuarta palabra

20:8-11 “Acuérdate del Shabat para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es Shabat para HaShem tu Elohim; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo. Porque en seis días hizo HaShem los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, HaShem bendijo el Shabat y lo santificó.” – El verbo “acuérdate” en hebreo está escrito en la forma paol, la cual implica algo constante, como el español gerundio “guardando”. Según Rashí, implica que uno se acuerde del Shabat durante toda la semana. Al comprar algo bonito se destina para el Shabat.

En Deuteronomio 5:12 está escrito “guarda el Shabat”. Estas dos palabras fueron dichas en un enunciado. El Eterno es el único que puede decir dos palabras en un enunciado, cf. Salmo 62:11. Según Rashí, lo mismo hizo en los siguientes versículos, Éxodo 31:14 con Números 28:9; Deuteronomio 22:11 con Deuteronomio 22:12 y Levítico 18:16 con Deuteronomio 25:5.

“el séptimo día” – No el sexto, ni el primero. No se puede sustituir por otro día. HaShem mandó que fuera el séptimo día y punto. El Eterno ha hecho un camino recto, pero el hombre lo ha torcido, como está escrito en Proverbios 21:8:

“Torcido es el camino del pecador mas el proceder del limpio es recto.”

El séptimo día empieza a la caída del sol el viernes y termina a la caída del sol el sábado. Sin la tradición no se sabría qué día es Shabat. La tradición judía muestra qué día es. En este caso tenemos que regirnos por la tradición para poder cumplir la Escritura.

“Shabat para HaShem tu Elohim” – El Shabat es para dedicarse al Eterno, no para otra cosa.

“no harás en él obra alguna” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “obra” es “melajá”, que significa “obra”, “tarea”, “oficio”, “fabricación”. La primera vez que aparece es en Génesis 2:2-3 donde habla de la obra de la creación. “Melajá” tiene que ver con trabajo creativo, productivo y todo lo que interviene en la creación. La obra de la construcción del tabernáculo es llamada “melajá” y de allí se han sacado 39 tipos de melajá que están prohibidas en el Shabat, cf. Éxodo 35:21.

La esposa no está mencionada en este pasaje. Ella está incluida en el padre de familia. Los dos son uno. La esposa tiene el papel de ser una ayuda idónea para que su marido pueda cumplir con lo que el Eterno le ha mandado.

“Porque en seis días hizo HaShem los cielos y la tierra” – El Eterno es nuestro Padre. Un padre es un ejemplo a seguir para sus hijos. Como él cesó en Shabat, nosotros también lo hacemos. Y así somos como él. El hombre fue creado a su imagen y semejanza. El que no guarda el Shabat no se parece al Eterno en esa área de su vida.

“HaShem bendijo el Shabat y lo santificó” – La bendición implica algo concreto. Por eso Rashí dice que HaShem bendijo el Shabat con el maná. La santificación implica que ha sido apartado de los demás días para ser diferente y dedicado al uso exclusivo del Eterno.

La tradición de encender dos velas antes del inicio del Shabat se asocia con varias cosas:

  • ·El Shabat fue bendecido y santificado.
  • ·Hay que acordarse y guardar el Shabat.
  • ·El descanso semanal anuncia el descanso en el reino mesiánico.

Quinta palabra

20:12         “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que HaShem tu Elohim te da.” – El mandamiento de honrar a los padres está entre las cinco primeras palabras que tienen que ver con la relación con el Eterno. La relación con los padres es un reflejo de nuestra relación con el Eterno. El que no honra a sus padres no honra al Eterno. El que honra sus padres honra al Eterno. Las cinco primeras palabras están resumidas en el mandamiento de amar al Eterno con todo el corazón, mente y fuerzas, cf. Deuteronomio 6:5; Mateo 22:37-38. Las cinco últimas están resumidas en el mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo, cf. Levítico 19:18; Mateo 22:39-40.

Este es el primer mandamiento con promesa, cf. Efesios 6:2. El honrar a los padres trae larga vida sobre la tierra. Honrar implica respetar con actitudes, palabras y obras. Honrar implica también ayudarles en sus necesidades materiales y prácticas, como dice Mateo 15:3-6:

“Y respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Elohim a causa de vuestra tradición? Porque Elohim dijo: “HONRA A tu PADRE Y A tu MADRE,” y: “QUIEN HABLE MAL DE su PADRE O DE su MADRE, QUE MUERA.” Pero vosotros decís: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Es ofrenda a Elohim todo lo mío con que pudieras ser ayudado’, no necesitará más honrar a su padre o a su madre.” Y así invalidasteis la palabra de Elohim por causa de vuestra tradición.”

Así que honrar también incluye dar ayuda económica.

La palabra griega que ha sido traducida como “tradición”, es “paradosis”. Aquí significa unas enseñanzas que han sido transmitidas de maestros a discípulos, cf. Gálatas 1:14; Colosenses 2:8. No se está refiriendo a las costumbres. Yeshúa atacó aquí las enseñanzas erróneas de los rabinos que quebrantaban los mandamientos de la Torá. El Mesías atacó estas enseñanzas tradicionales de los judíos en algunos casos, pero en muchos otros casos las aceptó. Una tradición no es lo mismo que una costumbre. Nuestro Rebe no criticó las costumbres judías. Según el ejemplo de su vida vemos que las siguió. Las costumbres son las maneras de actuar, y las tradiciones son las interpretaciones de la Torá que han pasado de maestros a discípulos.

La palabra griega que normalmente se traduce como “costumbre” es “ethos”. Aparece en los siguientes versículos del texto griego de los Escritos Apostólicos: Lucas 1:9; 2:42; 22:39; Juan 19:40; Hechos 6:14; 15:1; 21:21; 25:16; 26:3; 28:17; Hebreos 10:25. Vemos como el shaliaj Shaúl no quebrantó las costumbres de los padres, según Hechos 28:17:

“Y aconteció que tres días después Pablo convocó a los principales de los judíos, y cuando se reunieron, les dijo: Hermanos, sin haber hecho yo nada contra nuestro pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, desde Yerushalayim fui entregado preso en manos de los romanos.”

Sexta palabra

20:13 “No mates.” – Aquí no se trata de la ejecución de un juicio divino sobre una persona que ha sido condenada a muerte, sino de un asesinato. El que mata a un ser humano que ha sido creado a imagen de Elohim, es como si matara a Elohim mismo. El castigo por un asesinato es la pena capital, cf. Levítico 24:17.

Séptima palabra

20:14 “No adulteres.” – Se trata de ser infiel en el pacto matrimonial mediante una relación sexual con una tercera persona, cf. Ezequiel 16:32. Con ese acto se quiebra el pacto. El castigo por adulterio es la pena capital, cf. Levítico 20:10.

Octava palabra

20:15         “No hurtes.” – Aquí se interpreta como una prohibición para secuestrar una persona ya que en Levítico 19:11 aparece otro mandamiento que prohíbe el hurto en relación con los bienes materiales. El castigo por secuestro es la pena capital, cf. Éxodo 21:16.

Novena palabra

20:16 “No des falso testimonio contra tu prójimo.” – En primer lugar se refiere a no testificar falsamente contra una persona en un tribunal, pero también implica no decir cosas contra el prójimo a otras personas, y en general no mentir. Una de las formas más graves de dar falso testimonio es cuando una persona dice algo en el nombre del Eterno que él no ha hablado. Ese delito merece la pena capital, Deuteronomio 18:20. El falso testimonio conduce a la destrucción de la sociedad. Causa que los inocentes sean castigados por algo que no hicieron. También permite que se cometan robos, asesinatos y opresiones para luego escapar del castigo. El que testifica falsamente trae destrucción al mundo.

En Deuteronomio 19:15-21 está escrito:

“No se levantará un solo testigo contra un hombre por cualquier iniquidad o por cualquier pecado que haya cometido; el caso será confirmado por el testimonio de dos o tres testigos. Si un testigo falso se levanta contra un hombre para acusarle de transgresión, los dos litigantes se presentarán delante de HaShem, delante de los sacerdotes y de los jueces que haya en esos días. Y los jueces investigarán minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente, entonces le haréis a él lo que él intentaba hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti. Los demás oirán y temerán, y nunca más volverán a hacer una maldad semejante en medio de ti. Y no tendrás piedad: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.”

En el Salmo 34:12-13 está escrito:

“¿Quién es el hombre que desea vida y quiere muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.”

En Proverbios 6:16-19 está escrito:

“Seis cosas hay que odia HaShem, y siete son abominación para El: ojos soberbios, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, un corazón que maquina planes perversos, pies que corren rápidamente hacia el mal, un testigo falso que dice mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.”

En Proverbios 12:22; 19:5, 9; 25:18 está escrito:

“Los labios mentirosos son abominación a HaShem, pero los que obran fielmente son su deleite… El testigo falso no quedará sin castigo, y el que cuenta mentiras no escapará… El testigo falso no quedará sin castigo, y el que cuenta mentiras perecerá… Como maza y espada y aguda saeta es el hombre que levanta falso testimonio contra su prójimo.”

El chisme y la calumnia es uno de los males más dañinos y es capaz de matar una persona, como está escrito en Levítico 19:16;

“No andarás de calumniador entre tu pueblo; no harás nada contra la vida de tu prójimo; yo soy HaShem.”

En Proverbios 10:18 está escrito:

“El que oculta el odio tiene labios mentirosos, y el que esparce calumnia es un necio.

En Revelación 21:8, 27 está escrito:

“Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda… y jamás entrará en ella (la nueva Yerushalayim) nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino sólo aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero.”

Décima palabra

20:17         “No codicies la casa de tu prójimo; no codicies la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.” – La codicia es querer algo que sea del otro. Está prohibido hacer cualquier intento para obtener algo que pertenece a otro cuando uno mismo desea poseerlo. Está prohibido convencer a alguien a vender algo que no deseaba vender, por medio de presión, incluso si se dé el pago total. El deseo de tener las cosas de otros puede llevar a la violencia y al asesinato, cf. 1 Reyes 21.

Séptima aliyá, 20:18-26 (15-23 heb.)

20:18         “Y todo el pueblo veía las voces y las llamas, el sonido del corno y el monte que humeaba; y cuando el pueblo vio aquello, temblaron, y se mantuvieron a distancia.” – Estas manifestaciones son muy similares a las que ocurrieron en Hechos 2 cuando fue entregado el Espíritu de Santidad a la Novia. El texto hebreo dice que vieron las voces y las llamas. En Hechos 2 se habla de que vinieron llamas de fuego que se repartieron sobre cada uno de ellos y empezaron a hablar en diferentes lenguas.

20:26  “Y no subas por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra sobre él.” – Aquí no se refiere a la desnudez del miembro del hombre puesto que los sacerdotes llevaban calzoncillos de lino, cf. Éxodo 28:42, sino de la desnudez de las piernas. Por respeto al altar no se puede mostrar las piernas desnudas. ¡Cuándo más respeto no debemos mostrar a las personas y no exponer nuestros cuerpos ante ellas! Esto también nos enseña la importancia de cubrir nuestro cuerpo cuando estamos sirviendo al Eterno.

En esta Parashá se encuentran los mandamientos número 25 hasta 41 de los 613.

  1. Precepto de creer en la existencia de Elohim, 20:2.
  2. Prohibición de creer en otra deidad fuera de Elohim, 20:3.
  3. Prohibición de hacer efigies talladas, 20:4.
  4. Prohibición de postrarse ante un ídolo, 20:5.
  5. Prohibición de servir a un ídolo según el modo usual en que se le sirve, 20:5.
  6. Prohibición de jurar en vano, 20:7.
  7. Precepto de consagrar el Shabat con palabras, 20:8.
  8. Prohibición de hacer labores en Shabat, 20:10.
  9. Precepto de honrar al padre y a la madre, 20:12.
  10. Prohibición de matar a un ser humano, 20:13.
  11. Prohibición de cometer adulterio, 20:14 (13 heb.).
  12. Prohibición de secuestrar a un ser humano, 20:15 (13 heb.).
  13. Prohibición de dar falso testimonio, 20:16 (13 heb.).
  14. Prohibición de codiciar lo que pertenece a otra persona, 20:17 (14 heb.).
  15. Prohibición de hacer figuras, incluso para ornamentar, 20:23 (20 heb.).
  16. Prohibición de construir un altar de piedra con instrumentos de metal, 20:25 (22 heb.).
  17. Prohibición de ascender en gradas al altar, 20:26 (23 heb.).

Parashá 16 BeShalaj

ב׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 2, 2014) por  
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Parashá 16 BeShalaj

Éxodo 13:17 – 17:16

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 13:17 – 14:8
  2. 14:9 – 14:14 (Ashkenazíes); 14:9-25 (Sefardíes)
  3. 14:15-25 (A); 14:26 – 15:26 (S)
  4. 14:26 – 15:26 (A); 15:27 – 16:10 (S)
  5. 15:27 – 16:10 (A); 16:11-29 (S)
  6. 16:11-36 (A); 16:30-36 (S)
  7. 17:1-16
  8. Maftir: 17:14-16

Haftará: Jueces 4:4 – 5:31 (A); 5:1-31 (S)

Los Escritos Apostólicos: Lucas 8:1 – 9:62

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 8:1-25
  2. 8:26-56
  3. 9:1-20
  4. 9:21-42
  5. 9:43-62

BeShalaj

Significa “cuando envió”.

Primera aliyá, 13:17 – 14:8

Elohim no guía al pueblo por el camino de los pelishtim que era el más cercano para que no tengan que ver la guerra. Les hace dar un rodeo por la estepa hacia el mar de Juncos. Salen armados de Egipto. Moshé toma consigo los huesos de Yosef, conforme al juramento que se hizo. Parten de Sukot y acampan en Etam al borde de la estepa. HaShem va delante de ellos permanentemente, de día en una columna de nube para guiarlos, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos. Así podrán andar de día y de noche.

Segunda aliyá, 14:9-25

Los Mitsríes los persiguen con sus caballos y carros de Faraón y los alcanzan junto al mar. Los hijos de Israel tienen mucho temor y claman al Eterno. Preguntan a Moshé si no había sepulcros en Egipto para que los haya sacado para morir en la estepa. Moshé les dice que no teman y así verán la salvación de HaShem. Los egipcios nunca más serán vistos. HaShem peleará por ellos  mientras ellos se queden callados.

Los hijos de Israel reciben la orden de seguir adelante. Moshé tendrá que extender su vara sobre el mar y dividirlo para que los hijos de Israel puedan pasar por en medio. HaShem fortalecerá el corazón de los egipcios para que entren a perseguirlos. HaShem se glorificará en Faraón y su caballería. El ángel de Elohim cambia de lugar, se aparta de delante de los hijos de Israel y se coloca detrás de ellos, como una columna de nube entre los dos campamentos para que no se puedan acercar.

Moshé extiende su mano y HaShem hace retroceder el mar con un fuerte viento que sopla toda la noche. Los hijos de Israel entran por en medio del mar, en seco. Las aguas son como muros por ambos lados. Los egipcios los siguen con sus caballos. Antes de la salida del sol HaShem siembra confusión entre los egipcios desde la columna de fuego y de nube. Quita las ruedas de sus carros. Entonces los egipcios intentan huir porque se dan cuenta de que el Eterno pelea contra ellos.

Tercera aliyá, 14:26 – 15:26

Al amanecer, cuando Moshé extiende su mano sobre el mar, las aguas vuelven y cubren todo el ejército de Faraón para que no quede ninguno de ellos. Los hijos de Israel ven a los egipcios muertos a la orilla del mar. El pueblo teme al Eterno y le creen a él y a Moshé, su siervo.

Entonces cantan un cántico al Eterno que los ha redimido para llevarlos al lugar de su morada. La profetisa Miryam toma un pandero y todas las mujeres salen detrás con panderos y danzas. Cantan un cántico al Eterno porque ha triunfado gloriosamente, arrojando al caballo y su jinete al mar.

Parten del mar de Cañas y van tres días en la estepa de Shur sin encontrar agua. En Mará no pueden beber las aguas amargas. El pueblo murmura contra Moshé y él clama al Eterno quien le muestra un árbol. Él lo echa en las aguas y se vuelven dulces. Allí les da un estatuto y una ordenanza poniéndolos a prueba y diciendo: “Si escuchas atentamente la voz de HaShem tu Elohim y haces lo que es recto ante sus ojos, y escuchas sus mandamientos, y guardas todos sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios; porque yo, HaShem, soy tu sanador.”

Cuarta aliyá, 15:27 – 16:10

Llegan a Elim, donde hay doce fuentes de agua y setenta palmeras. Después llegan a la estepa de Shin, entre Elim y Sinai, el día 15 del segundo mes. Allí toda la congregación murmura contra Moshé y Aharón diciendo que los han traído a esa estepa para matarlos de hambre. HaShem promete hacer llover pan del cielo que el pueblo tendrá que recoger diariamente. Así serán probados si andan o no en su instrucción. El sexto día de la semana tendrán que preparar una cantidad doble. Moshé y Aharón hablan al pueblo y dicen que por la tarde sabrán que el Eterno los ha sacado de Egipto y por la mañana verán su gloria. Las murmuraciones no son contra los líderes, sino contra el Eterno. Por la tarde tendrán carne y por la mañana tendrán pan. Aharón dice a los hijos de Israel que se acerquen a la presencia del Eterno. Entonces se manifiesta la gloria del Eterno en una nube hacia la estepa.

Quinta aliyá, 16:11-29

HaShem ha oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Moshé recibe la orden de decirles: “Entre las dos tardes comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan; y sabréis que yo soy HaShem vuestro Elohim”. Por la tarde suben codornices y cubren el campamento y por la mañana hay una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando el rocío asciende se descubre algo fino, como la escarcha. Los hijos de Israel dicen: “es man”. Moshé dice que es el pan que el Eterno los da de comer. Cada uno debe recoger un omer por cabeza, según las personas que hay en su tienda. Así unos recogen mucho y otros poco. Al medirlo con el omer no le sobra al que ha recogido mucho, y no le falta al que ha recogido poco. Nadie puede dejar nada para el día siguiente. Pero algunos no obedecen a Moshé y lo dejan para el día siguiente. Entonces cría gusanos y se pudre. Moshé se enoja con ellos. Cada mañana es recogido, pero cuando el sol calienta, se derrite.

En el sexto día de la semana recogen la doble porción. Los jefes informan a Moshé y él contesta que el Eterno ha dicho que el día siguiente es Shabat consagrado al Eterno. Hay que cocer y hervir para que dure para dos días. Lo guardan para el día siguiente y no se pudre ni hay gusano. Moshé les dice que lo coman ese día, porque es Shabat para el Eterno. No van a encontrar en el campo. Se recoge durante seis días, pero no durante el séptimo, el Shabat. Algunos del pueblo salen, pero no encuentran nada. HaShem pregunta a Moshé: “¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mis mandamientos y mis preceptos?” El Shabat ha sido dado como un regalo, y por eso hay pan para dos días el sexto día. Cada uno debe quedarse en su lugar en Shabat.

Sexta aliyá, 16:30-36

El pueblo reposa el séptimo día.

La casa de Israel le pone el nombre de “man”. Su aspecto es como la semilla de cilantro, pero blanco, y su sabor es como hojuelas con miel. Hay que guardar un omer para que las generaciones vean el pan que el Eterno dio de comer en la estepa. Moshé recibe la orden de tomar una vasija y poner un omer de maná en ella para luego colocarlo ante HaShem para que sea guardado. Moshé y Aharón obedecen. Los hijos de Israel comen maná durante 40 años, hasta llegar a los límites de la tierra de Kenáan. Un omer es la décima parte de una efá.

Séptima aliyá, 17:1-16

La congregación de Israel marcha por jornadas y acampan en Refidim donde no hay agua. El pueblo contiende con Moshé y piden agua. Él les pregunta por qué están tentando al Eterno. Por causa de la sed el pueblo sigue murmurando. Moshé clama al Eterno y pregunta qué hará con ellos. HaShem le ordena pasar delante de ellos y tomar con sigo algunos ancianos y tomar la vara en su mano. Tendrá que golpear la roca en Jorev, donde el Eterno estará encima, y así saldrá agua. Así hace Moshé. El lugar es llamado “Masá U-merivá”, “Prueba y Riña”, porque allí tentaron al Eterno.

Entonces viene Amalek a pelear contra Israel en Refidim. Yehoshúa recibe la orden de escoger hombres y salir a pelear. Moshé subirá a la cumbre del collado con la vara de Elohim en su mano. Yehoshúa sale a pelear y Aharón y Jur acompañan a Moshé a la cumbre del collado. Mientras que Moshé tiene su mano en alto, Israel prevalece; y cuando deja caer la mano, prevalece Amalek. Pero cuando las manos de Moshé pesan toman una piedra para que se pueda sentar. Aharón y Jur le sostienen las manos, uno en cada lado y así podrá estar firme hasta la puesta del sol. Yehoshúa debilita a Amalek y su pueblo con la espada. Moshé recibe la orden de escribir esto en un libro memorial y decir a Yehoshúa que HaShem borrará la memoria de Amalek de debajo del cielo. Moshé edifica un altar y le llama “HaShem-Nisí”, “HaShem es mi milagro”. HaShem hará guerra contra Amalek en cada generación.

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Primera aliyá, 13:17 – 14:8

13:17         “Y sucedió que cuando Faraón dejó ir al pueblo, Elohim no los guió por el camino de la tierra de los pelishtim, ya que era cercana, porque dijo Elohim: No sea que el pueblo se arrepienta cuando vea guerra y se vuelva a Egipto.” – Faraón dejó ir al pueblo con el fin de que no volviera, cf. 9:28; 11:1; 14:5. El Eterno no puede hacer nada ilegal, nada injusto, y por esto era muy importante que la salida fuera hecha con el consentimiento de Faraón, si no, hubiera sido un hurto, un acto ilegal. HaShem no es un ladrón ni un mentiroso. El no puede quebrantar su propia Torá. La Torá es la expresión de su carácter. Por lo tanto, si quebrantase uno de los mandamientos dejaría de ser el que es.

Elohim no los guió por el camino de los pelishtim porque era corto. La razón fue que habría sido fácil para el pueblo volver a Egipto y había que evitarlo de toda forma.

Hay varias razones por las que HaShem no quería que no entraran en territorio de los pelishtim:

  • ·Si los pelishtim atacan, los temerosos de los hijos de Israel querrán volver a Egipto (Rashí).
  • ·Por el pacto de paz que hubo entre Avraham y Avimelej los hijos de Israel no podían atacar a los pelishtim, (Génesis 21).
  • ·Basado en 1 Crónicas 7:20-21 el Midrash dice que una gran parte de la tribu de Efrayim salió de Egipto antes de tiempo y fue atacado por los pelishtim. Sus huesos estaban regados por ese camino y constituirían una visión horrorosa para los hijos de Israel de manera que podrían perder el ánimo y volver a Egipto. Las palabras que dicen “cuando vea guerra” pueden ser interpretadas de esta manera.

13:18  “Elohim, pues, hizo que el pueblo diera un rodeo por el camino del desierto, hacia el mar Rojo; y los hijos de Israel subieron armados de la tierra de Egipto.” – El nombre hebreo del mar Rojo es “Yam Suf”, “mar de cañas”. Es probable que la razón por la que es llamado mar Rojo sea por un error de traducción. En las primeras traducciones al inglés se tradujo como “Reed Sea”, “mar de cañas”. Pero todo indica que los que luego tradujeron la Biblia, usando el inglés como base, se confundieron y entendieron la palabra “reed”, “caña”, como “red”, rojo. El mar de Cañas no es rojo. Cuando uno va allí, lo ve bien azul, como todos los mares. El mar de Cañas es el nombre de todo el mar incluyendo los dos golfos, Suez y Aqaba, (ver foto).

13:19         “Y Moshé tomó consigo los huesos de Yosef, pues éste había hecho jurar solemnemente a los hijos de Israel, diciendo: Ciertamente os visitará Elohim, y entonces llevaréis de aquí mis huesos con vosotros.” – ¡Qué importante es cumplir los juramentos!

Foto: NASA

Moshé tenía que esforzarse para honrar un juramento que sus antepasados habían hecho. Los hijos de Israel, los hermanos de Yosef, que hicieron el juramento, estaban todos muertos y por esto no podrían llevar consigo sus huesos, como dice “con vosotros”. De este texto se puede deducir que los huesos de los doce hermanos fueron llevados de Egipto, no solo los huesos de Yosef. En tal caso, cada tribu tendría un ataúd consigo durante los 40 años en el desierto. Por otro lado se puede entender que la expresión “los hijos de Israel” no se refiere solamente a los doce hermanos, sino a todos los descendientes de Israel. En ese caso es posible que no fueran llevados los huesos de los demás hermanos de Yosef, sino sólo los suyos.

13:21         “HaShem iba delante de ellos, de día en una columna de nube para hacerlos guiar por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.” – En este versículo aparece el verbo guiar de forma hifil, causativa, para mostrarnos que el Eterno iba delante mediante un emisario que le representaba (Rashí). La columna de nube fue el representante del Eterno en este caso.

En Éxodo 14:19 está escrito:

“Y el ángel de Elohim que había ido delante del campamento de Israel, se apartó, e iba tras ellos; y la columna de nube que había ido delante de ellos, se apartó, y se les puso detrás.”

Esto nos enseña que el representante de HaShem era un malaj, un ángel, que se manifestaba de manera de columna de nube de día y columna de fuego por la noche. También había una nube encima del campamento que daba sombra de día y calor de noche, cf. Éxodo 40:38; Números 14:14; Deuteronomio 1:33; Ezequiel 1:4; Isaías 4:5-6.

 

14:2 “Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hajirot, entre Migdol y el mar; acamparéis frente a Baal-tsefón, en el lado opuesto, junto al mar.” – Según Rashí, Pi-hajirot es el mismo lugar que Pitóm, (Éxodo 1:11). Pitóm se parece a “pe-satum”, “boca cerrada”, que alude a que ningún esclavo podía escapar de la frontera de Egipto. Pi-hajirot significa “boca de la libertad”. Según Mizrají recibió un nuevo nombre porque ahora los hijos de Israel salieron libres de Egipto.

Egipto antiguo, 1800-1400 a.e.c.

Sin embargo, el territorio de Egipto, (de color amarillo), llegaba hasta la mitad de la península de Sinai, según se ve en este mapa de la Sociedad Bíblica Americana. Es posible que los hijos de Israel hayan llegado bastante más lejos cuando Faraón los alcanzó. Tradicionalmente se ha ubicado el monte Sinai en la península de Sinai. Sin embargo, hay indicios en las Escrituras que muestran que el cruce del mar de Cañas podría haber sido en el golfo de Aqaba. Moshé estaba con su suegro Yitró en la tierra de Midyán y allí llevó el ganado más allá de la estepa (desierto) y llegó al monte de Elohim, cf Éxodo 3:1. Midyán no está ubicada en la península de Sinai, sino en la parte oriental del golfo de Aqaba, (ver mapa).

En Éxodo 3:12 está escrito:

“Y Él dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y la señal para ti de que soy yo el que te ha enviado será ésta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto adoraréis a Elohim en este monte.”

Esto nos enseña que el lugar de la entrega de la Torá fue el mismo donde Moshé tuvo el encuentro con el ángel en la zarza ardiendo. Si Moshé vivía en Midyán, ¿cómo es que haya llevado el rebaño hasta la península de Sinai?

La palabra Pi-hajirot indica que había un lugar donde las montañas formaban una “boca”, una cañada, entre ellas (Rashí). Esto nos enseña que el lugar del cruce tenía que haber sido donde había montañas y rocas, lo cual da pie a pensar que haya sido en el golfo de Aqaba más que el golfo de Suez.

Es más lógico pensar que el monte de Sinai esté en el norte de Arabia Saudita, según está escrito en Gálatas 4:25a:

“Ahora bien, Agar es el monte Sinaí en Arabia”

Según el shaliaj Shaúl, el monte Sinai está en Arabia, no en la península de Sinai. Él mismo estuvo allí un tiempo, y seguramente había visitado ese lugar, cf. Gálatas 1:17

Ahora, hay una buena distancia entre Goshen en Egipto y el golfo de Aqaba, como 350 kms., y la pregunta surge ¿cómo es posible que los hijos de Israel hayan podido llegar allí tan rápido?

Bueno, el texto de la Torá no dice cuánto tiempo necesitaban para llegar hasta el mar. Rashí dice que el cruce del mar se hizo siete días después de la salida, el 21 del primer mes. En tal caso, coincidiría con el último día festivo de la fiesta de los panes sin levadura. Otros colocan el cruce del mar el 17 del primer mes, el tercer día después de la salida.

Sin embargo, la Torá no habla de una fecha hasta el día 15 del segundo mes, Éxodo 16:1, y da la posibilidad de que el cruce haya podido ser en el golfo de Aqaba. En Éxodo 13:21 está escrito que el pueblo andaba de día y de noche. Así que los 350 kms. podrían haber sido recorridos en unos días. También es probable que la mano del Eterno haya venido sobre ellos de manera que pudieran caminar rápido y no cansarse hasta llegar al mar.

Además existen indicios geológicos y descubrimientos arqueológicos que hablan a favor de esta teoría, cf. http://www.fortunecity.com/meltingpot/oxford/1163/id17.htm.

“acamparéis frente a Baal-tsefón, en el lado opuesto, junto al mar” – Parece ser que Baal-tsefón estaba en el otro lado del mar y los hijos de Israel acamparon en la orilla opuesta. El mar tiene casi 18 kms. de anchura.

14:5 “Cuando le anunciaron al rey de Egipto que el pueblo había huido, Faraón y sus siervos cambiaron de actitud hacia el pueblo, y dijeron: ¿Qué es esto que hemos hecho, que hemos permitido que Israel se fuera, dejando de servirnos?” – El pueblo de Israel había huido de Egipto. Esto indica que salieron rápido y prosiguieron con prisa. La misma palabra para huir se encuentra en Génesis 16:6, 8; 27:43; 31:20-22, 27; 35:1, 7; Éxodo 2:15; Números 24:11.

14:8b“pero los hijos de Israel habían salido con mano levantada.” – La expresión “mano levantada”, en hebreo “yad ramá” se encuentra también en Números 15:30 y 33:3. Rashí dice que significa “fuerza elevada y evidente”, es decir tiene un sentido metafórico. Esto nos muestra que los hijos de Israel salieron con fuerza y con determinación para a no volver. Con esa fuerza llegaron al mar.

Segunda aliyá, 14:9-25

14:13-14 “Pero Moshé dijo al pueblo: No temáis; estad firmes y ved la salvación que HaShem hará hoy por vosotros; porque los egipcios a quienes habéis visto hoy, no los volveréis a ver jamás. HaShem peleará por vosotros mientras vosotros os quedáis callados.” – La palabra hebrea para salvación es “yeshuá” con el acento en la a. El nombre del Mesías es Yeshúa, con acento en la u, que significa “él salvará”. El nombre Yeshúa es la forma abreviada de Yehoshúa, cf. Números 13:16 con Nehemías 8:17 y Hageo 1:1 con Esdras 5:2.

La palabra jesús no tiene ningún significado en el idioma griego. El nombre Jesús es un intento de transliterar el nombre Yeshúa al griego. Aparece en la LXX (Septuaginta) como transliteración de los nombres Yehoshúa y Yeshúa. Como los nombres griegos que terminan con a son femeninos, cambiaron la a por la s, que es la forma masculina de los nombres griegos, para que el nombre del Salvador no sonara como mujer.

14:22 “Y los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.” – El cruce del mar es visto como una tevilá, un baño ritual. Contiene el simbolismo de morir de la vieja vida y resucitar a una vida nueva. En este caso los hijos de Israel murieron de su dependencia de Egipto y Faraón para depender del Eterno en todo sentido. Pasaron de un dueño a otro y de un señor a otro, como está escrito en 1 Corintios 10:1-4:

“Porque no quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube y todos pasaron por el mar; y en Moshé todos fueron sumergidos en la nube y en el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía; y la roca era el Mesías.”

Se habla aquí de que fueron sumergidos en Moshé en la nube y en el mar. El pensamiento es que el pueblo pasó de un reino a otro, de la autoridad de Faraón a la autoridad de Moshé. Pasaron por el mikvé, acumulación de aguas, para estar sometidos a las órdenes de Moshé que era rey en Israel, como está escrito en Deuteronomio 33:4-5:

“Una ley nos prescribió Moshé, una herencia para la asamblea de Yaakov. Él era rey en Yeshurún, cuando se reunieron los jefes del pueblo, juntamente con las tribus de Israel.”

De la misma manera la tevilá mesiánica implica que una persona muere y entierra su vieja vida bajo la autoridad de hasatán, el pecado y el mundo y resucita para una vida nueva bajo la autoridad del Mesías Yeshúa, en obediencia a la Torá, sometida al Reino de los cielos, como está escrito en Romanos 6:1-11:

“¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en el Mesías Yeshúa, hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como el Mesías resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si hemos sido unidos a él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue colgado en el madero con él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado. Y si hemos muerto con el Mesías, creemos que también viviremos con él, sabiendo que el Mesías, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Porque en cuanto él murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Elohim. Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Elohim en el Mesías Yeshúa.”

14:24  “Y aconteció que a la vigilia de la mañana, HaShem miró el ejército de los egipcios desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión en el ejército de los egipcios.” – En el tiempo antiguo la noche tenía tres vigilias. Los romanos tenían cuatro. Por lo tanto cuando se habla de vigilias de la noche en el Tanaj (AT) hay que pensar que se trata de tres. Y cuando se habla de las vigilias en los Escritos Apostólicos hay que pensar en que había cuatro durante la noche. Aquí se habla de la vigilia de la mañana lo cual significa que pasó entre las 2 horas y 6 horas de la madrugada. Si el mar medía unos 18 kms. de ancho tardarían casi 5 horas en cruzarlo si caminaban con una velocidad de un poco menos que 4 km/h. Un hombre normal camina unos 6 kilómetros por hora, pero tenemos que tener en cuenta que aquí también había mujeres embarazadas, niños y animales.

Tercera aliyá, 14:26 – 15:26

14:27  “Y extendió Moshé su mano sobre el mar, y al amanecer, regresó el mar a su estado normal, y los egipcios al huir se encontraban con él; así derribó HaShem a los egipcios en medio del mar.” – El cruce del mar duró toda la noche desde que el viento empezó a soplar hasta que el último israelita llegó.

14:28         “Y las aguas volvieron y cubrieron los carros y la caballería, a todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó ni uno de ellos.” – El mar también simboliza la segunda muerte, en el lago de fuego, como está escrito en Revelación 20:13-15:

“Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Sheol entregaron a los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. Y la Muerte y el Sheol fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego. Y el que no se encontraba inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.”

14:29         “Mas los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.” – Este acto constituye una de las obras de fe más importantes de la historia de nuestro pueblo, como está escrito en Hebreos 11:29:

“Por la fe pasaron el mar de Cañas como por tierra seca, y cuando los egipcios lo intentaron hacer, se ahogaron.”

Si el infiel intenta pasar por el camino de fe se ahoga.

14:31 “Cuando Israel vio el gran poder que HaShem había usado contra los egipcios, el pueblo temió a HaShem, y creyeron en HaShem y en Moshé, su siervo.” – El que teme al Eterno y cree en él se entrega, se somete y es fiel al liderazgo que Él ha puesto en su Reino. Es imposible ser fiel al Eterno sin ser fiel a las autoridades que él ha puesto, como está escrito en 2 Crónicas 20:20b:

“Confiad en HaShem vuestro Elohim, y estaréis seguros. Confiad en sus profetas y triunfaréis.”

El resultado práctico de la entrega al Eterno es la entrega a sus siervos que han sido puestos como líderes, como está escrito en 2 Corintios 8:5:

“y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Elohim.”

15:1 “Entonces Moshé y los hijos de Israel cantaron este cántico a HaShem, y dijeron: Canto a HaShem porque ha triunfado gloriosamente; al caballo y a su jinete ha arrojado al mar.” – Cantaron al Eterno, no a los hombres. Esta es una verdadera alabanza, que está dirigida al Eterno y tiene el propósito de agradarle a él, no a los hombres. La palabra “cantaron” está escrita de forma futura, “cantarán”. Rashí dice que cuando el verbo aparece de esta forma puede entenderse de tres maneras:

  • ·Una intención del corazón (que no es necesario que se cumple), cf. Números 21:17; Josué 10:12; 1 Reyes 7:8; 11:7.
    • ·Un presente continuo, algo que se hace siempre, cf. Números 9:20; Job 1:5.
    • ·Algo que se hará en el futuro. De aquí los maestros dijeron que la resurrección de los muertos se deriva del mismo texto de la Torá.

En este caso podemos descartar el presente continuo, puesto que sólo cantaron junto al mar una vez. Pero es interesante notar que las Escrituras hablan del cántico de Moshé que será cantado en relación con la redención final y la resurrección de los muertos, como está escrito en Revelación 15:2-4:

“Vi también como un mar de cristal mezclado con fuego, y a los que habían salido victoriosos sobre la bestia, sobre su imagen y sobre el número de su nombre, en pie sobre el mar de cristal, con arpas de Elohim. Y cantan el cántico de Moshé, siervo de Elohim, y el cántico del Cordero, diciendo:  ¡Grandes y maravillosas son tus obras, oh Señor Elohim, Todopoderoso! ¡Justos y verdaderos son tus caminos, oh Rey de las naciones! ¡Oh Señor! ¿Quién no temerá y glorificará tu nombre? Pues sólo tú eres santo; porque TODAS LAS NACIONES VENDRÁN Y ADORARAN EN TU PRESENCIA, pues tus justos juicios han sido revelados.”

El cántico de Moshé y del Cordero es el cántico de la redención final. Al igual que Moshé y los hijos de Israel salieron del mar, que simboliza la resurrección, así todos los que han puesto su confianza en el Mesías de Israel, serán redimidos de la muerte para poder cantar en el otro lado este cántico al Eterno.

El cántico de Shemot (Éxodo) 15 nos enseña la importancia de expresarse con cantos, danzas e instrumentos al Eterno. Es parte de nuestra devoción a Él. Es una manera de mantener vivo el espíritu.

Esta canción tiene tres temas principales:

1.    La grandeza del Eterno.

2.    La liberación de los egipcios.

3.    La entrada futura en la tierra prometida, con una alusión al reino mesiánico.

15:2 “Mi fortaleza y mi canción es HaShem, y ha sido para mí salvación; éste es mi Elohim, y le glorificaré, el Elohim de mi padre, y le ensalzaré.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “le glorificaré” es “ve-anvehu” que significa “le embelleceré” y viene de la raíz “navá” que significa “descansar”, “embellecer”, “celebrar”, “preparar una habitación”. De aquí aprendemos que nuestro servicio y obediencia al Eterno debe ser de manera bella. Por esto adornamos el talit, los tefilín, la mezuzá, los rollos de la Torá, la suká, el etrog y demás objetos que usamos para cumplir las mitsvás (mandamientos).

También aprendemos que nuestras alabanzas preparan un lugar de morada para el Eterno, como está escrito en el Salmo 22:3:

“Sin embargo, tú eres santo, que habitas entre las alabanzas de Israel.”

No hay ningún texto que dice que el Eterno habita entre las alabanzas “de su pueblo”, como dicen varias canciones. Se trata de Israel, no de otro pueblo. HaShem HABITA en las alabanzas de Israel, lo cual implica que allí reside, pero que también pone su trono en Israel cuando hay alabanza y manifiesta su gobierno, su autoridad y su poder, cf. Éxodo 15:13.

15:3 “HaShem es hombre de guerra; YHWH es su nombre.” – Hay muchos lugares en las Escrituras donde el Eterno es presentado como guerrero, cf. Isaías 42:13-15; 51:22; Sofonías 3:17; Nehemías 4:20. El no es pacífico en cuanto a la injusticia y la maldad. El que no hace guerra contra el pecado y la injusticia que le rodea, no está siguiendo el ejemplo de su Padre celestial. La apatía de los justos contra el mal en este mundo hace que los malvados se multipliquen y actúen sin temor. Si callamos ante el mal, somos cómplices.

15:6 “Tu diestra, oh HaShem, es majestuosa en poder; tu diestra, oh HaShem, destroza al enemigo.” – La diestra del Eterno es el Mesías. Él será el que finalmente va a destruir a los enemigos que se levanten contra el pueblo de Israel, cf. Isaías 63:1-6 donde está escrito:

“¿Quién es éste que viene de Edom, de Botsrá con vestiduras de colores brillantes; éste, majestuoso en su ropaje, que marcha en la plenitud de su fuerza? Soy yo que hablo en justicia, poderoso para salvar. ¿Por qué es rojo tu ropaje, y tus vestiduras como las del que pisa en el lagar? El lagar lo he pisado yo solo; de los pueblos, ningún hombre estaba conmigo. Los pisé en mi ira y los hollé en mi furor; su sangre salpicó mis vestiduras y manché todo mi ropaje. Porque el día de la venganza estaba en mi corazón, y el año de mi redención había llegado. Miré, y no había quien ayudara, me asombré de que no hubiera quien apoyara; entonces me salvó mi brazo, y fue mi furor el que me sostuvo. Pisoteé los pueblos en mi ira, los embriagué en mi furor y derramé su sangre por tierra.”

¿De quién se está hablando aquí? Revelación 19:11-16, nos da la respuesta:

“Y vi el cielo abierto, y he aquí, un caballo blanco; el que lo montaba se llama Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y hace la guerra. Sus ojos son una llama de fuego, y sobre su cabeza hay muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él. Y está vestido de un manto empapado en sangre, y su nombre es: El Verbo de Elohim. Y los ejércitos que están en los cielos, vestidos de lino fino, blanco y limpio, le seguían sobre caballos blancos. De su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones, y las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor de la ira de Elohim Todopoderoso. Y en su manto y en su muslo tiene un nombre escrito: REY DE REYES Y Eterno DE SEÑORES.”

El Mesías Yeshúa ejecuta la ira del Eterno. El vino la primera vez como Cordero de Elohim, pero la segunda vez vendrá como el León de Yehudá.

15:8 “Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas, se juntaron las corrientes como en un montón; se cuajaron los abismos en el corazón del mar.” – El mar tiene un corazón. En este caso el significado de la palabra corazón es alegórico. La palabra hebrea es “lev” que significa “corazón”, “mente”, “razón”, “conciencia”, “ánimo”, “memoria”, “atención”, “voluntad”, “interior”. Rashí dice que se refiere a la esencia y fuerza de algo, cf. Éxodo 3:2 “en el corazón del fuego”. El corazón de una persona es lo más íntimo de ella, donde toma las decisiones más importantes, donde se manifiesta lo que realmente es. En la mente de una persona pueden caber muchas ideas y muchas opciones, pero en el corazón cabe sólo una opción. Por eso la caja del tefilín de la cabeza tiene cuatro departamentos con los cuatro textos, pero en el tefilín del brazo, que está pegado al corazón, sólo hay un departamento que tiene un solo pergamino con los cuatro textos como si fuera uno. Cuando las cosas bajan al corazón se hace uno con la persona. Por esto las Escrituras advierten, según está escrito en Proverbios 4:23:

“Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida.”

En Proverbios 4:4 está escrito:“y él me enseñaba y me decía: Retenga tu corazón mis palabras, guarda mis mandamientos y vivirás.”

En Romanos 10:10 está escrito: “porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.”

Hay que creer en el corazón, no sólo en la mente. La fe de la mente no justifica ni salva, sólo la del corazón, en lo más íntimo de la persona. Querido lector, mira bien que la enseñanza de la Torá y la obra del Mesías no se queden solamente en tu cabeza, ponlas en tu corazón, como está escrito en el Shemá, según Deuteronomio 6:6:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón”

15:9 “El enemigo dijo: “Perseguiré, alcanzaré, repartiré el despojo; se saciará mi alma de ellos; sacaré mi espada, los destruirá mi mano.”” – Los enemigos de Israel son enemigos del Eterno. Los enemigos del Eterno son enemigos de Israel y el pueblo judío, cf. Salmo 83:2-3. Es imposible amar al Eterno y odiar al judío. El que dice que ama al Eterno y aborrece a los judíos es un mentiroso.

“se saciará mi alma de ellos” – La palabra hebrea que para alma en este texto es “nefesh”, que significa “aliento”, “garganta”, “cuello”, “apetito”; “alma”, “vida”, “ser vivo”, “persona”, y viene del verbo “nafash”, “respirar”. Cada respiración de un ser vivo suena “ne-fesh”. En algunos lugares “nefesh” tiene el significado de “cadáver”.

Rashí dice que el alma, “nefesh”, es la sede de la voluntad y el deseo. En las Escrituras podemos ver varias palabras que hablan de las diferentes partes del ser humano. Ya hemos mencionado el corazón y el alma. La palabra “nefesh” es usada tanto para animales como para hombres. Así que el nefesh es el alma natural, biológica, lo que da vida al cuerpo, lo que respira. Los animales son nefesh y basar, alma y cuerpo, pero los hombres tienen algo más, que los animales no tienen, espíritu. Génesis 1:27 dice el hombre fue creado, como está escrito:

“Creó, pues, Elohim al hombre a imagen suya, a imagen de Elohim lo creó; varón y hembra los creó.”

El acto de creación del hombre fue cuando el Eterno sopló aliento de vida, “nishmat jayim”, en su nariz y así el hombre fue hecho un ser vivo, un alma viviente, “nefesh jayá”, según Génesis  2:7. Entonces el hombre recibió espíritu, que los animales no tienen.

La palabra hebrea para “crear” es “bará” que significa “dar existencia”, “hacer algo que no existía antes”. La palabra aparece tres veces en Génesis 1, en el versículo 1 en relación con el tiempo, el espacio y la materia; en el versículo 21 en relación con la vida animal; y en el versículo 27 en relación con el hombre.  Esto nos enseña que hay una diferencia entre lo material y los animales, y entre los animales y los hombres, porque necesitaban actos de creación diferentes para llegar a existir. El cuerpo de los animales fue tomado de la tierra y el alma de ellos fue creada. El cuerpo del hombre también fue tomado de la tierra, pero su alma recibió un toque especial del Espíritu del Eterno. Algo nuevo fue creado, diferente al alma animal, es el espíritu del hombre, la vida superior, como está escrito en Juan 6:63:

“El Espíritu (de HaShem) es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”

En el Salmo 104:30 está escrito:

“Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra.”

Así que cuando el Eterno sopló con su Espíritu en la nariz de aquella estatua de barro, que había formado, el hombre fue creado, su vida espiritual empezó a existir, su espíritu fue formado.

La palabra hebrea para espíritu  es “ruaj”, que significa “soplo”, “viento”, “aliento”, “respiración”, “ánimo”, “mente”, “ira”, “tempestad”, etc. Este amplio significado de la palabra hace que el concepto “espíritu del hombre” es entendido de varias maneras en las Escrituras. Puede ser simplemente su aliento, es decir, su vida. También puede significa su intelecto. Y puede significar su vida superior, su vida espiritual.

Cada ser humano es el producto de una creación, es decir el Eterno le da vida espiritual, crea su espíritu en el momento cuando su vida biológica de su cuerpo es formada en el vientre de su madre, como está escrito en el Salmo 89:47:

“Recuerda cuán breve es mi vida; ¡con qué propósito vano has creado a todos los hijos de los hombres!”

En Isaías 43:7 está escrito:

“a todo el que es llamado por mi nombre y a quien he creado para mi gloria, a quien he formado y a quien he hecho.”

Aquí aparecen tres palabras: creado, formado y hecho. Esto podrá aludir al espíritu, alma y cuerpo del ser humano.

En Malaquías 2:10 está escrito:

“¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Elohim? ¿Por qué nos portamos deslealmente unos contra otros, profanando el pacto de nuestros padres”

También está escrito en Zacarías 12:1:

“Profecía de la palabra de HaShem acerca de Israel. HaShem que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él…”

Parece que primero hay un acto de creación del espíritu del hombre y luego un proceso de formación de su espíritu.

Cuando el hombre peca voluntariamente por primera vez, su espíritu muere, como está escrito en Romanos 7:9:

“Y en un tiempo yo vivía sin la ley (como niño sin conciencia), pero al venir el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí (mi espíritu perdió la relación íntima con el Padre)

Esta es la razón por la que el hombre necesita nacer de nuevo, ser regenerado en espíritu, como está escrito en Juan 3:3-8:

“Respondió Yeshúa y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Elohim. Nakdimón le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Yeshúa respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Elohim. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: “Os es necesario nacer de nuevo.” El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

En las Escrituras no hay una enseñanza definida de las diferentes partes del ser humano. Como hemos visto las palabras hebreas pueden ser entendidas de diferente manera, dependiendo del contexto de cada caso. A veces el hombre es visto como un ser doble, con alma y cuerpo, o espíritu y cuerpo. A veces se ve como un ser con tres divisiones, espíritu alma y cuerpo, y a veces incluso cuatro, espíritu, alma superior, alma inferior y cuerpo.

En Génesis 2:7 está escrito que el Eterno sopló en la nariz del hombre “nishmat jayim”, aliento de vida. La palabra hebrea para “aliento” es “neshamá” que significa “alma”, aliento”, “soplo”, “espíritu”, “ser vivo”. Esta palabra no se usa en relación con los animales. A parte de ser el aliento del Eterno, la neshamá constituye el alma superior dentro del hombre, como está escrito en Isaías 42:5:

“Así dice Elohim HaShem, que crea los cielos y los extiende, que afirma la tierra y lo que de ella brota, que da aliento (neshamá) al pueblo que hay en ella, y espíritu (ruaj) a los que por ella andan”

 

En Proverbios 20:27 está escrito:

“Lámpara de HaShem es el espíritu (neshamá) del hombre que escudriña lo más profundo de su ser.”

Hay tres tipos de vida: biológica, animal y espiritual. En las plantas y los árboles hay vida biológica, también en los cuerpos de los animales y en los cuerpos de los hombres. La vida biológica se puede estudiar de manera química. Está íntimamente conectada con la tierra. En esa vida hay ciertas manifestaciones de sentimientos, voluntad e intelecto.

Luego está la vida animal, del alma, del nefesh. Esa vida es superior a la vida biológica. Allí hay manifestaciones más claras de sentimientos, voluntad e intelecto.

La vida espiritual es superior a la vida animal, y allí hay expresiones superiores de sentimientos, voluntad e intelecto.

El hombre tiene su existencia en estos tres niveles de vida, la vida biológica en su cuerpo, la vida animal en su alma y la vida espiritual en su espíritu, como dice 1 Tesalonicences 5:23:

“Y que el mismo Elohim de paz os santifique por completo; y que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Yeshúa el Mesías.”

El ser humano es espíritu, alma y cuerpo. Así que si falta uno de ellos el hombre no es hombre, sino una fracción de hombre. Un hombre necesita su cuerpo para ser hombre. No compartimos la idea platónica que enseña que el hombre está encarcelado en su cuerpo y necesita ser liberado de esa cárcel. El cuerpo es parte del ser humano. Hay varias palabras hebreas para hombre. Una de ellas es “adam”, “rojo”, y está relacionada con la palabra “adamá” que significa “tierra”. El hombre viene de la tierra por un lado y del cielo por el otro. Así que el hombre es la combinación de la unión entre lo terrenal y lo celestial. El Eterno formó su cuerpo de la tierra y sopló en su nariz y así llegó a ser hombre.

El Espíritu del Eterno es lo que está dando vida al espíritu del hombre, como está escrito en Job 32:8:

“Pero hay un espíritu en el hombre, y el soplo del Todopoderoso le da entendimiento.”

Cuando el espíritu del hombre sale de su cuerpo, el cuerpo muere, como está escrito en el Salmo 146:4:

“Su espíritu exhala, él vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus planes.”

En Isaías 57:16 está escrito:

“Porque no contenderé para siempre, ni estaré siempre enojado, pues el espíritu (ruaj) desfallecería ante mí, y el aliento (neshamá) que yo he hecho.”

En Eclesiastés 12:6-7 está escrito:

“(Acuérdate de Él) antes que se rompa el hilo de plata, se quiebre el cuenco de oro, se rompa el cántaro junto a la fuente, y se haga pedazos la rueda junto al pozo; entonces volverá el polvo a la tierra como lo que era, y el espíritu (ruaj) volverá a Elohim que lo dio.”

El nuevo nacimiento del hombre implica en primer lugar una regeneración del espíritu humano, como está escrito en Ezequiel 11:19:

“Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”

En Isaías 57:15 está escrito:

“Porque así dice el Alto y Sublime que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: Habito en lo alto y santo, y también con el contrito y humilde de espíritu, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos.”

La regeneración del espíritu del hombre es vista como una nueva creación, como está escrito en 2 Corintios 5:17:

“De modo que si alguno está en el Mesías, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.”

En Efesios 4:24 está escrito:

“y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Elohim, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.”

En la resurrección, los cuerpos también experimentarán los resultados de la regeneración del espíritu del hombre, para que todo el ser humano sea redimido de la muerte para llegar a ser inmortal, como está escrito en Filipenses 3:21

“el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a sí mismo.”

El espíritu regenerado del hombre, también llamado “el nuevo hombre”, puede ser fortalecido y crecer, como está escrito en  1 Corintios 14:4:

“El que habla en lenguas, a sí mismo se edifica, pero el que profetiza edifica a la congregación.”

El espíritu regenerado actúa a través de la mente, el alma, y la meta en nuestra santificación  y crecimiento espiritual es que el espíritu tenga dominio sobre el hombre, en lugar del alma, así como fue al principio antes de la caída en pecado de Adam, como está escrito en Efesios 4:23:

“y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente”

Hay veces cuando el espíritu es visto en las Escrituras como el intelecto, pero según 1 Corintios 14:14-15 vemos que hay una clara diferencia entre el espíritu del hombre y su mente, su alma, como está escrito:

“Porque si yo oro en lenguas, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. Entonces ¿qué? Oraré con el espíritu, pero también oraré con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero también cantaré con el entendimiento.”

En resumen, el hombre puede ser visto de esta manera:

 

Los animales se componen de un cuerpo y un alma inferior, basar y nefesh, ellos no tienen neshamá. La diferencia entre hombres y animales es que el hombre también es alma superior y espíritu, neshamá y ruaj. En ocasiones la neshamá y la ruaj son vistas como una unidad, llamada “espíritu” y a veces llamada “alma”. El intelecto superior está en la neshamá, y el intelecto inferior está en el nefesh.

Como el pecado entró por el cuerpo, la sede del pecado está allí, pero afecta las emociones, la voluntad y el intelecto del nefesh. En el nefesh están los instintos naturales.

En el alma superior está la emoción, la voluntad y el intelecto superiores, que desean elevarse hacia el Creador que sopló aliento de vida en el hombre. En la neshamá están los instintos religiosos.

En el espíritu hay luz cuando tiene relación con el Espíritu del Eterno. Si no, allí hay tinieblas, cf. Efesios 5:8; Juan 12:35; 1 Juan 2:11. Si el espíritu no está en contacto directo con el Eterno se vuelve insensible, como una piedra. Ese es el corazón de piedra, del cual se habla en los Profetas.

Una persona que estudia Torá edifica su neshamá, pero si no experimenta la regeneración de su espíritu no tiene la vida espiritual más alta, la vida eterna, como está escrito en Juan 5:39-40:

“Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida (en el espíritu).”

La vida espiritual, que produce la regeneración del espíritu del hombre, es administrada por el Hijo, como está escrito en Juan 3:36:

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna (vida superior espiritual); pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Elohim permanece sobre él.”

En Juan 6:27, 35 está escrito:

“Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste es a quien el Padre, Elohim, ha marcado con su sello… Yeshúa les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed… Entonces Yeshúa les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.”

En 1 Juan 5:12 está escrito:

“El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Elohim, no tiene la vida.”

Así que, no importa cuánto estudiamos Torá, nuestro espíritu no va a ser regenerado por esto, al menos que vayamos al Hijo para recibir vida. Muchos de los pensamientos del judaísmo tradicional son muy bonitos y edifican la neshamá, pero no tienen la fuerza para dar vida al espíritu que necesita ser regenerado, nacer de nuevo. Sólo Yeshúa tiene esa capacidad, como está escrito en Juan 20:22:

“Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dice: Recibid el Espíritu de Santidad.”

Querido lector, ¿has recibido esa clase de vida de Yeshúa el Mesías? Si no lo has hecho, es el momento oportuno ahora. Para la lectura y acércate a él y pídele que te dé esa vida que ha prometido según las Escrituras. Recíbela luego por fe y VIVE.

15:13         “En tu misericordia has guiado al pueblo que has redimido; con tu poder los has guiado a tu santa morada.” – La salida de Egipto es una redención. Fue la primera redención que anuncia la redención final, cuando Israel va a ser sacado de todas las naciones de la misma manera como en la primera redención, como está escrito en Jeremías 16:14-15:

“Por tanto, he aquí, vienen días–declara HaShem– cuando ya no se dirá: “Vive HaShem, que sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”, sino: “Vive HaShem, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todos los países adonde los había desterrado.” Porque los haré volver a su tierra, la cual di a sus padres.”

En Jeremías 23:7-8 está escrito:

“Por tanto, he aquí, vienen días–declara HaShem– cuando no dirán más: “Vive HaShem, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”, sino: “Vive HaShem que hizo subir y trajo a los descendientes de la casa de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los había echado”; y habitarán en su propio suelo.”

15:16         “Terror y espanto cae sobre ellos; por la grandeza de tu brazo quedan inmóviles, como piedra, hasta que tu pueblo pasa, oh Eterno, hasta que pasa el pueblo que tú has comprado.” – La redención del pueblo es vista como una compra. El precio fue la sangre del cordero, como está escrito en 1 Pedro 1:18-19:

“sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre del Mesías.”

15:17         “Tú los traerás y los plantarás en el monte de tu heredad, el lugar que has hecho para tu morada, oh Eterno, el santuario, oh Señor, que tus manos han establecido.” – Rashí se basa en los midrashes y dice que este texto indica que el santuario terrenal está centrado frente al Trono celestial que el Eterno ha hecho.

15:20         “Y Miryam la profetisa, hermana de Aharón, tomó en su mano el pandero, y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas.” – Miryam tenía alrededor de 90 años en esa ocasión. Ella es llamada profetisa. El espíritu profético se manifiesta de dos maneras, como calor y como luz, como inspiración y como revelación, como poder y como verdad. En este momento estaba operando la profecía de manera inspiradora, para cantar y para danzar. Los cantos y las danzas inspirados por el Espíritu manifiestan la gloria del Eterno. Esto también es profecía, cf. 1 Samuel 10:5; 19:20; 1 Crónicas 25:1.

Aquí vemos que en Israel no es sano que las mujeres dancen junto con los hombres. Los hombres danzan aparte y las mujeres aparte.

15:21   “Y Miriam les respondía: Cantad a HaShem porque ha triunfado gloriosamente; al caballo y su jinete ha arrojado al mar.” – La palabra “respondía” nos enseña que fue un canto de intercambio entre las demás mujeres y su líder. Miryam decía cantaba una frase y las demás repetía y luego ella decía otra frase y las demás repetían. Así fue como Moshé cantó su canción junto con el resto del pueblo de Israel, cf. 15:1.

15:22  “Moshé hizo partir a Israel del mar de Cañas, y salieron hacia el desierto de Shur; anduvieron tres días en el desierto y no encontraron agua.” – El Midrash dice que los hijos de Israel no querían partir del mar de Cañas porque no habían terminar de despojar a los egipcios. Otra razón es que en ese lugar experimentaban la gloria de la presencia del Eterno, la Shejiná.

Los tres días aluden a la resurrección del Mesías. Este versículo fue usado por los profetas para establecer la norma de que no se puede dejar pasar más de tres días sin leer la Torá en público. Por esto se lee la Torá en las sinagogas el segundo y quinto días de la semana, aparte del Shabat.

15:25         “Entonces él clamó a HaShem, y HaShem le mostró un árbol; y él lo echó en las aguas, y las aguas se volvieron dulces. Y les dio allí un estatuto y una ordenanza, y allí los puso a prueba.” – Esto alude a la muerte del Mesías sobre un árbol que transforma la amargura del hombre en dulzura.

Aquí el Eterno empieza a instruir a su pueblo en sus mandamientos.

15:26         “Y dijo: Si escuchas atentamente la voz de HaShem tu Elohim, y haces lo que es recto ante sus ojos, y escuchas sus mandamientos, y guardas todos sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios; porque yo, HaShem, soy tu sanador.” – Las enfermedades son producto de la maldición que hay en la naturaleza por causa del pecado que trajo muerte a este mundo. La enfermedad es el primogénito de la muerte, como dice Job 18:13:

“Devora su piel la enfermedad, devora sus miembros el primogénito de la muerte.”

La enfermedad es una alteración del buen funcionamiento del cuerpo. Es un atentado contra la vida. Según Deuteronomio 28:61 todas las enfermedades son maldiciones. Estas maldiciones pueden alcanzar al hombre por varias razones:

  • ·Porque vive en un mundo que ha sido sometido a la maldición y la corrupción por causa del pecado original.
  • ·Por no cuidar el cuerpo y exponerlo a peligros pudiendo evitarlos.
  • ·Porque no cumple los mandamientos del Eterno, y así trae maldición sobre sí que produce ciertas enfermedades.
  • ·Por un castigo directo del Eterno por causa de un corazón no arrepentido.

El Eterno puede sanar de diferentes maneras. En la naturaleza ha puesto mecanismos que producen sanidad en el cuerpo. Los médicos y la medicina no pueden sanar un cuerpo enfermo, sólo ayudarlo a sanar por sí mismo. La misma vida tiene poder sobre la muerte. La enfermedad es un poder que viene de la muerte y la vida que hay en nuestros cuerpos está superando constantemente ese poder mortal que obra en nuestros cuerpos mortales. La muerte nos llega cuando la vida que hay en nuestro cuerpo ya no pueda resistir el primogénito de la muerte o cuando ha llegado el tiempo de terminar nuestra vida en este mundo. (Hay personas que mueren sin estar enfermas, sólo entregan el espíritu y su cuerpo muere.)

Ahora, el Eterno obra sanidad indirectamente mediante los mecanismos naturales que ha puesto en nuestros miembros, que constantemente están combatiendo las enfermedades internas y externas de nuestro medio ambiente. De esa manera nos sana como Creador.

También nos puede sanar de manera sobrenatural, por medio de intervenciones divinas en nuestros cuerpos. En tal caso nos sana como Sanador, como dice en este texto.

El texto nos enseña varias cosas:

  • ·El Eterno puso sobre los egipcios enfermedades (directamente e indirectamente).
  • ·El Eterno no pondrá sobre los hijos de Israel ninguna de esas enfermedades cuando escuchan, obedecen y guardan sus mandamientos. Así el Eterno actúa indirectamente como Sanador, pero en función de Protector.
  • ·En el caso de que hayan desobedecido los mandamientos y a consecuencia de ello están sufriendo alguna enfermedad, podrán experimentar la sanidad divina por medio de una intervención sobrenatural, en el caso de que haya teshuvá, arrepentimiento de los pecados. En ese caso el Eterno actuará como Sanador.

En Jacobo (Stg.) 5:15 está escrito:

“y la oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si ha cometido pecados le serán perdonados.”

Vemos en este texto que no todos los enfermos de los santos están enfermos por causa de pecados. El pecado personal es una de las muchas razones por las cuales una persona puede enfermar. Pero en todo caso, las enfermedades no son una bendición, aunque el Eterno es capaz de tornar cualquier maldición en bendición. Las enfermedades son un ataque contra el propósito de vida que el Eterno tiene para mi cuerpo. Mi cuerpo no fue creado para estar enfermo sino para estar sano. Por esto el Mesías vino no solamente para morir para quitar nuestros pecados, sino también para quitar nuestras enfermedades y así crear una base para que estas promesas de sanidad completa puedan ser efectivas en el pueblo de Israel, como está escrito en Isaías 53:4-5:

“Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Elohim y afligido. Mas él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por sus heridas hemos sido sanados.”

En Deuteromonio 7:15 está escrito:

“Y HaShem apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian.”

En el Salmo 103:3 está escrito:

“Él es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades”

La sanidad corporal es parte del pacto entre el Eterno e Israel, y este pacto fue apoyado, confirmado y renovado por medio del Mesías Yeshúa, cf. Éxodo 23:25; Salmo 30:2 (heb 3); 41:3 (4); 107:20; Proverbios 4:20-22; Mateo 8:16-17; Marcos 16:18; 1 Pedro 2:24; Romanos 8:10-11.

 

 

Cuarta aliyá, 15:27 – 16:10

15:27         “Llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.” – Elim significa “dioses”, y también “poderosos”. Había una fuente para cada tribu y una palmera para cada una de las naciones de la tierra.

En el Salmo 92:12a está escrito:

“El justo florecerá como la palma”

La palmera también está relacionada con la fiesta de Sukot, cf. Levítico 23:40, que es la fiesta de todas las naciones. Así que de esto aprendemos que las doce tribus de Israel son las que dan agua para que surjan personas justas de entre las naciones, y puedan entrar en la fiesta del reino venidero, como está escrito en Revelación 7:9:

“Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos.”

16:1 “Partieron de Elim, y toda la congregación de los hijos de Israel llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, el día quince del segundo mes después de su salida de la tierra de Egipto.” – Esto nos enseña que el maná vino el día 16 del segundo mes. Según el Talmud el maná llegó por la mañana en el primer día de la semana. En tal caso la salida de Egipto sería el quinto día de la semana. Tal como el maná vino el primer día de la semana, así el Mesías fue resucitado el primer día de la semana para dar la vida eterna a todo aquel que reciba ese pan del cielo.

16:2 “Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moshé y contra Aarón en el desierto.” – La razón fue que ya no tenían nada para comer. Rashí dice que el pan que sacaron de Egipto duró 30 días. Sin embargo, en Deuteronomio 8:2-3 está escrito:

“Y te acordarás de todo el camino por donde HaShem tu Elohim te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos. Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca de HaShem.”

Esto nos da pie a pensar que había algún tiempo entre que terminó el pan y el día cuando HaShem les dio el maná.

16:4 “Entonces HaShem dijo a Moshé: He aquí, haré llover pan del cielo para vosotros; y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día, para ponerlos a prueba si andan o no en mi ley.” – Normalmente el pan viene de la tierra. Aquí vemos como el Eterno cambia el orden de lo natural y les da pan del cielo, para enseñarles acerca del Mesías que es el pan del cielo, como está escrito en Juan 6:31-35:

“Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “LES DIO A COMER PAN DEL CIELO.” Entonces Yeshúa les dijo: En verdad, en verdad os digo: no es Moshé el que os ha dado el pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Elohim es el que baja del cielo, y da vida al mundo. Entonces le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Yeshúa les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.”

16:6-8 “Entonces Moshé y Aarón dijeron a todos los hijos de Israel: A la tarde sabréis que HaShem os ha sacado de la tierra de Egipto; y por la mañana veréis la gloria de HaShem, pues él ha oído vuestras murmuraciones contra HaShem; ¿y qué somos nosotros para que murmuréis contra nosotros? Y Moshé dijo: Esto sucederá cuando HaShem os dé carne para comer por la tarde, y pan hasta saciaros por la mañana; porque HaShem ha oído vuestras murmuraciones contra Él. Pues ¿qué somos nosotros? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra HaShem.” – Aquí hay dos cosas que revelan secretos en cuanto a Mashíaj, la tarde y la mañana. En el versículo 12 se repite este mensaje, pero allí se dice explícitamente que va a ser entre las dos tardes que van a comer carne. El Mesías murió entre las dos tardes, como vimos en la parashá anterior. Este texto nos revela que el Mesías tenía que resucitar por la mañana para que pudiéramos ver la gloria del Eterno y ser totalmente saciados.

Quinta aliyá, 16:11-29

16:13-14 “Y sucedió que por la tarde subieron las codornices y cubrieron el campamento, y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando la capa de rocío se evaporó, he aquí, sobre la superficie del desierto había una cosa delgada, como copos, menuda, como la escarcha sobre la tierra.” – En este texto vemos que el maná estaba debajo de la capa de rocío.

En Números 11:9 está escrito:

“Cuando el rocío caía en el campamento por la noche, sobre él caía el maná.”

El texto hebreo dice que el maná caía sobre la capa de rocío, aunque la mayoría de las traducciones no lo han escrito. De esto aprendemos que había una capa de rocío debajo del maná y otra capa encima del maná. Ambas capas servían para protegerlo. De allí surgió la tradición en el pueblo judío de tener un mantel blanco en la mesa del Shabat.  Luego se coloca un manto blanco sobre los dos panes del Shabat. Este último manto se retira antes de comer el pan, en recuerdo del momento cuando la capa de rocío se evaporaba en el desierto para que el pueblo pudiera ver el maná.

16:15         “Al verla, los hijos de Israel se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto?, porque no sabían lo que era. Y Moshé les dijo: Es el pan que HaShem os da para comer.” – La palabra traducida como “maná” es “man”. Los hijos de Israel dijeron “man hu”, que significa “Esto es man”, porque no sabían como se llamaba. Un Midrash lo traducen como “¿Qué es esto?” En hebreo “¿Qué es esto?” se dice: “Ma hu?”, no “man hu”. Rashí señala que la palabra “man” significa “comida preparada” y cita Daniel 1:5. Asocia la palabra “man” con el verbo “va-yimen”, “preparar comida” de la raíz “maná”, “medir”, “contar”, “preparar”.

16:16         “Esto es lo que HaShem ha mandado: “Cada uno recoja de él lo que vaya a comer; tomaréis un ómer por cabeza, conforme al número de personas que cada uno de vosotros tiene en su tienda.”” – Cada uno se refiere a cada padre de familia. Tenía que responsabilizarse para que se recogiera para todos los de su casa, para que cada uno tuviera un omer. El omer es una medida de capacidad. Según el rabino A. H. Naé es de 2,5 litros. Pero otras autoridades aumentan esta cantidad 50% e incluso 75%.

El omer alude al sacrificio de cebada que luego se iba a hacer en el templo el día después del shabat después de pesaj. Ese sacrificio fue instituido para anunciar el poder de la resurrección de las semillas que son cosechadas en primavera, en alusión a la resurrección del Mesías, como está escrito en 1 Corintios 15:20:

“Mas ahora el Mesías ha resucitado de entre los muertos, primicias (referencia al ómer de cebada) de los que durmieron.”

“un omer por cabeza” – En hebreo dice “un omer por cráneo”. La palabra cabeza es “gulgolet” que significa “cráneo”, “calavera”. De allí viene la palabra “Gulgolta” el lugar donde murió el Mesías, como está escrito en Mateo 27:33:

“Cuando llegaron a un lugar llamado Gulgolta, que significa Lugar de la Calavera”

Cada padre de familia fue ordenado a suplir el pan del cielo, que apareció por primera vez el primer día de la semana, a cada uno de su familia. Tenía que recoger un omer por cabeza. Tanto el maná como el omer representan al Mesías Yeshúa. Cada uno necesita a Mashíaj.

16:17-18 “Y así lo hicieron los hijos de Israel, y unos recogieron mucho y otros poco. Cuando lo midieron con el omer, al que había recogido mucho no le sobró, ni le faltó al que había recogido poco; cada uno había recogido lo que iba a comer.” – Este hecho fue destacado en 2 Corintios 8:13-15 donde está escrito:

“Esto no es para holgura de otros y para aflicción vuestra, sino para que haya igualdad; en el momento actual vuestra abundancia suple la necesidad de ellos, para que también la abundancia de ellos supla vuestra necesidad, de modo que haya igualdad. Como está escrito: EL QUE recogió MUCHO, NO TUVO DEMASIADO; Y EL QUE recogió POCO, NO TUVO ESCASEZ.”

16:23         “él les respondió: Esto es lo que ha dicho HaShem: “Mañana es día de reposo, Shabat consagrado a HaShem. Coced lo que habéis de cocer y hervid lo que habéis de hervir, y todo lo que sobre guardadlo para mañana.”” – El mandamiento del Shabat no viene de Sinai, vino antes. Es una herencia desde la creación. La esencia de guardar el Shabat es cesar de toda actividad creativa. En ese día el hombre deja de intervenir en la creación en reconocimiento de su Creador. El principal enfoque del Shabat no es el descanso, sino el cese de actividades creativas o productivas. En primer lugar cesar y también descansar. Aunque una actividad no constituya un esfuerzo físico puede ser considerado un trabajo, en hebreo “melajá”, que viole el Shabat. Cuando se cocina hay una transformación de los alimentos, lo cual es una violación del mandamiento si se hace en el Shabat. Además hay que encender fuego para cocinar, lo cual es una melajá, trabajo de intervención en la creación, cf. Éxodo 35:3.

“Shabat consagrado a HaShem” – El propósito del Shabat es dedicarse al Eterno, no hacer lo que a uno le guste, como está escrito en Isaías 58:13-14:

“Si por causa del día de reposo apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en mi día santo, y llamas al día de reposo delicia, al día santo de HaShem, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando de tus propios asuntos, entonces te deleitarás en HaShem, y yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré con la heredad de tu padre Yaakov; porque la boca de HaShem ha hablado.”

16:25 “Y Moshé dijo: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para HaShem; hoy no lo hallaréis en el campo.” – Hay varias razones por las cuales el Eterno ha creado al hombre con la necesidad de comer:

  • ·Para aprender a depender de su Padre celestial.
  • ·Para aprender que el Padre celestial es bueno.
  • ·Para tener una ocupación diaria y no caer en la ociosidad.
  • ·Para poder de relacionarse con otros de manera profunda.
  • ·Para poder suplir las necesidades nutritivas del cuerpo.
  • ·Para poder aprender las verdades eternas del cielo.
  • ·Para aprender a obedecer los mandamientos.

Las Escrituras nos muestran que nuestra relación con la comida está conectada con nuestra relación con el Eterno. El primer pecado fue por una comida prohibida. La comida fue creada para que el hombre aprenda a obedecer al Eterno.

16:26         “Seis días lo recogeréis, pero el séptimo día, Shabat, no habrá nada.” – Este es el ciclo de la semana, seis días de trabajo y un día de cese, para dedicarse al Eterno en la congregación y también descansar en casa junto con la familia.

16:29         “Mirad que HaShem os ha dado el Shabat; por eso el sexto día os da pan para dos días. Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día.” – El Shabat es un regalo del Eterno. Sólo el que lo abra y lo use podrá disfrutar de él. No se puede explicar la bendición que se experimenta cuando se guarda este día, hay que vivirla.

El mandamiento de quedarse en su lugar no significa que no se puede salir de su casa, como vemos más adelante cuando los hijos de Israel encontraron a un hombre recogiendo leña en Shabat, cf. Números 15:32ss. Esta prohibición es para que el pueblo no salga a recoger maná en Shabat.

A base de este versículo, los sabios de Israel han establecido la distancia de 2000 codos hacia las cuatro direcciones como límite de Shabat, en el cual se puede mover fuera de una ciudad amurallada. Esta halajá, ley práctica de aplicación de la Torá, está mencionada en los Escritos Apostólicos, como está escrito en Hechos 1:12:

“Entonces regresaron a Yerushalayim desde el monte llamado de los Olivos, que está cerca de Yerushalayim, camino de Shabat.”

Vemos que los Escritos Apostólicos reconoce la halajá de los sabios judíos en este caso.

Sexta aliyá, 16:30-36

16:33-34 “Entonces dijo Moshé a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un omer lleno de maná, y colócalo delante del Eterno a fin de guardarlo para vuestras generaciones. Tal como el Eterno ordenó a Moshé, así lo colocó Aarón delante del Testimonio para que fuera guardado.” – El omer tenía que ser guardado en una vasija de barro, según Rashí. La palabra “testimonio” significa las tablas de piedra que el Eterno iba a dar a Moshé más adelante. Es la primera vez que esta palabra aparece con este sentido. Habla también del testimonio interior del espíritu de cada persona que ha nacido del Espíritu del Mesías, que le dice que es un hijo de Elohim, como está escrito en 1 Juan 5:10-12:

“El que cree en el Hijo de Elohim tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Elohim, ha hecho a Elohim mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Elohim ha dado respecto a su Hijo. Y el testimonio es éste: que Elohim nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Elohim, no tiene la vida.”

En 2 Corintios 13:5 está escrito:

“Poneos a prueba para ver si estáis en la fe; examinaos a vosotros mismos. ¿O no os reconocéis a vosotros mismos de que Yeshúa el Mesías está en vosotros, a menos que en verdad no paséis la prueba?”

El que es salvo tiene el testimonio dentro de su espíritu. Él sabe que es hijo de Elohim. El que no tiene ese testimonio no es Su hijo. Aquí está escrito que el maná tenía que ser colocado delante del testimonio. Estos dos están íntimamente relacionados.

En Revelación 19:10 está escrito:

“Entonces caí a sus pies para adorarle. Y me dice: No hagas eso; yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que poseen el testimonio de Yeshúa; adora a Elohim. Pues el testimonio de Yeshúa es el espíritu de la profecía.”

En maná simboliza al Mesías de la siguiente manera:

  • ·Revela la gloria del Eterno.
  • ·Tiene buen sabor.
  • ·Sacia completamente.
  • ·Viene en abundancia.
  • ·Es una obra milagrosa.
  • ·Representa la resurrección.
  • ·Da alegría.
  • ·Es como una semilla.
  • ·El sexto día es dado en doble cantidad para durar durante el Shabat (al final del sexto milenio volverá otra vez para estar presente durante el milenio.)
  • ·Es blanco.
  • ·Viene del cielo.
  • ·Fue rechazado por muchos.
  • ·El que no lo come se muere.

Séptima aliyá, 17:1-16

17:2 “Entonces el pueblo contendió con Moshé, y dijeron: Danos agua para beber. Y Moshé les dijo: ¿Por qué contendéis conmigo? ¿Por qué tentáis a HaShem?” – El que murmura contra un líder que obedece al Eterno está tentándole al Él.

17:6 “He aquí, yo estaré allí delante de ti sobre la peña en Jorev; y golpearás la peña, y saldrá agua de ella para que beba el pueblo. Y así lo hizo Moshé en presencia de los ancianos de Israel.” – Según Rashí este golpe tenía que ser muy fuerte. La palabra que ha sido traducida como “peña” es “tsur” que significa “roca”. Esta roca era el Mesías, como está escrito en 1 Corintios 10:4:

“y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía; y la roca era el Mesías.”

En Números 20:8-11 se habla de un peñasco, en hebreo “sela”, que no es tan alta, a la cual Moshé tenía que hablar, no golpear, para que saliera agua. Esto nos enseña que el Mesías fue golpeado sólo una vez. Ese golpe produjo agua para todo el pueblo de Israel. Si golpeamos a Mashiaj otra vez no podremos entrar en la tierra prometida, según Hebreos 6:4-6, donde está escrito:

“Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, que gustaron la buena palabra de Elohim y los poderes del siglo venidero, pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo cuelgan en un madero para sí mismos al Hijo de Elohim y le exponen a la ignominia pública.”

17:7 “Y puso a aquel lugar el nombre de Masá y Merivá, por la contienda de los hijos de Israel, y porque tentaron a HaShem, diciendo: ¿Está HaShem entre nosotros o no?” – Mashá significa “prueba”, “tentación” y Merivá significa “riña”, “provocación”. Este hecho tan crucial en la historia de nuestro pueblo está referido en el Salmo 95:7-11, (cf. Hebreos cap. 3-4) donde está escrito:

“Porque Él es nuestro Elohim, y nosotros el pueblo de su prado y las ovejas de su mano. Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón como en Merivá, como en el día de Masá en el desierto, cuando vuestros padres me tentaron, me probaron, aunque habían visto mi obra. Por cuarenta años me repugnó aquella generación, y dije: Es un pueblo que se desvía en su corazón y no conocen mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: Ciertamente no entrarán en mi reposo.”

Es muy peligroso desafiar al Eterno, hace que su protección se aleje de nosotros y nuestros enemigos puedan matarnos, como vemos a continuación.

17:8 “Y vino Amalek y peleó contra Israel en Refidim.” – Amalek vino en el momento de desafiar al Eterno y reñir con sus siervos. El Midrash deriva el nombre Amalek de las dos palabras “am”, “pueblo” y “lak”, “lamer” – el pueblo que vino a lamer sangre. Amalek fue un descendiente de Esav, el enemigo eterno de Israel, cf. Génesis 36:15-16. Él atacó por detrás, como está escrito en Deuteronomio 25:17-19:

“Acuérdate de lo que te hizo Amalek en el camino cuando saliste de Egipto, cómo te salió al encuentro en el camino, y atacó entre los tuyos a todos los agotados en tu retaguardia cuando tú estabas fatigado y cansado; y él no temió a Elohim. Por tanto, sucederá que cuando HaShem tu Elohim te haya dado descanso de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que HaShem tu Elohim te da en heredad para poseerla, borrarás de debajo del cielo la memoria de Amalek; no lo olvides.”

17:10         “Y Yehoshúa hizo como Moshé le dijo, y peleó contra Amalek; y Moshé, Aarón y Jur subieron a la cumbre del collado.” – Es la primera vez que es mencionado Yehoshúa, y es en relación con la guerra. Su nombre significa “HaShem salva”. Por medio de él HaShem trae salvación para Israel. Yehoshúa representa a Yeshúa el Mesías. Él es el que pelea contra nuestro enemigo más cruel, la carne, que nos ataca por detrás.

Aharón es el hermano de Moshé, que representa la intercesión por el líder. Jur es el abuelo de Betsalel que construyó el tabernáculo, cf. Éxodo 31:2, y representa el apoyo práctico y económico que un líder necesita.

17:12         “Pero las manos de Moshé pesaban. Entonces tomaron una piedra y la pusieron debajo de él, y se sentó en ella; y Aarón y Jur le sostenían las manos, uno de un lado y otro del otro. Así estuvieron sus manos firmes hasta que se puso el sol.” – La guerra no era solamente física, sino también espiritual. Moshé hizo su parte mediante su oración y el ayuno para enfrentar los demonios que estaban detrás de los amalekitas, y Yehoshúa hizo su parte para enfrentar los ataques físicos. Ambas cosas eran necesarias para salvar al pueblo. La piedra representa al Mesías sobre la cual Moshé se sentó. Con la ayuda de sus colaboradores que le sostenían las manos, pudo ser fiel hasta la puesta del sol, y así Yehoshúa pudo vencer en esta guerra. Esto nos enseña que la postura del cuerpo es importante para que podamos tener victoria en el mundo espiritual. No era suficiente que Moshé orara con su boca, tenía que levantar sus manos para que los enemigos no vencieran. Era una guerra espiritual en primer lugar. Sin el apoyo de los colaboradores Israel hubiera perdido la batalla. Esto nos enseña la importancia de que un líder tenga buenos colaboradores, unos que le apoyen en intercesión y otros que le apoyen en lo práctico y lo económico. Sin este tipo de ministerios en una comunidad no se puede vencer sobre los ataques del enemigo.

Si no hay unidad entre los líderes estamos perdidos contra nuestro enemigo. Los cuatro nombres de este pasaje, Aharón, Jur, Yehoshúa y Moshé, empiezan por las cuatro letras alef, jet, yud y mem. Estas letras forman el nombre “ajim” que significa “hermanos”. La completa unidad entre ellos produjo la victoria final en esta batalla, como está escrito en el Salmo 133, “hine ma tov…”:

“Cántico de ascenso gradual; de David. Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía. Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Jermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí mandó HaShem la bendición, la vida para siempre.”

17:14         “Entonces dijo HaShem a Moshé: Escribe esto en un libro para que sirva de memorial, y haz saber a Yehoshúa que yo borraré por completo la memoria de Amalek de debajo del cielo.” – Las cosas importantes hay que poner por escrito. La tradición oral no es de fiar, pero la tradición escrita sí. HaShem ordenó a Moshé escribir en un libro para que no se olvidara. Esto nos muestra que la idea que aparece en el Judaísmo rabínico que dice que la torá oral tiene la misma autoridad, y a veces mayor autoridad que las Escrituras, es totalmente rechazable.

Yehoshúa recibió este mensaje. Esto alude, según Rashí, a que él iba a ser el sucesor de Moshé. Pero también alude a que Yeshúa es el único que finalmente podrá destruir el poder de Amalek en los últimos tiempos.

17:16         “y dijo: HaShem lo ha jurado; HaShem hará guerra contra Amalek de generación en generación.” – Esto nos enseña que en cada generación hay un Amalek que intenta destruir el pueblo judío. Hamán, que aparece en el libro de Ester, fue un descendiente de Amalek. Adolf Hitler fue un Amalek en su generación. Acaba de morir un Amalek, Yassir Arafat, y después de él se levantará otro, ¿quién será? Posiblemente será el último que vendrá antes de la venida del Mesías, al cual él matará con la espada de su boca, como está escrito en Isaías 11:4b:

“herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío.”

En 2 Tesalonicenses 2:8 está escrito:

“Y entonces será revelado ese inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida”

¡Que sea pronto y en nuestros días! Amén.

En esta parashá se encuentra el mandamiento número 24 de los 613:

24. Prohibición de traspasar los límites permitidos en Shabat, Éxodo 16:29.

Parashá 15 Bo

א׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 1, 2014) por  
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Parashá 15 Bo

Éxodo 10:1 – 13:16

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 10:1-11
  2. 10:12-23
  3. 10:24 – 11:3
  4. 11:4 – 12:20
  5. 12:21-28
  6. 12:29-51
  7. 13:1-16
  8. Maftir: 13:14-16

Haftará: Jeremías 46:13-28

Los Escritos Apostólicos: Lucas 5:12 – 7:50

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 5:12-32
  2. 5:33 – 6:19
  3. 6:20-42
  4. 6:43 – 7:17
  5. 7:18-50

Bo – Significa “ven”.

Primera aliyá, 10:1-11

HaShem le dice a Moshé que venga a Faraón. El Eterno ha hecho pesado los corazones de Faraón y sus siervos para hacer grandes señales que serán contados a los hijos y a los nietos de los israelitas, y también para que los hijos de Israel sepan que él es HaShem. Moshé y Aharón se presentan ante Faraón y le pide que deje ir al pueblo hebreo. Si no lo hace vendrán langostas que cubrirán la tierra y comerán lo que se quedó del granizo y llenarán las casas. Será algo que nunca se ha visto antes. Cuando Moshé sale, los siervos le dicen a Faraón que deje que el pueblo sirva a HaShem porque Egipto está destruido. Hacen volver a Moshé y Aharón y Faraón les dice que vayan a servir a HaShem. Al preguntar quiénes van a ir, Moshé contesta que irán con jóvenes y ancianos, hijos e hijas, ovejas y vacas porque se va a hacer una fiesta al Eterno. Faraón dice que están pensando hacer mal. Sólo deja ir a los hombres. Luego los expulsa de su presencia.

Segunda aliyá, 10:12-23

Por orden de HaShem Moshé extiende su mano y el Eterno hace soplar un viento fuerte del oriente todo el día y toda la noche que trae langostas que se asientan en todo el territorio de Egipto y el país se oscurece. Comen todo lo que quedó desde el granizo y no dejan nada verde. Faraón llama a Moshé y a Aharón y reconoce que ha pecado. Pide que se le perdone y que oren para que se quite la langosta. Moshé ora y un fuerte viento occidental arroja las langostas en el mar de Cañas (Rojo). Pero HaShem fortalece el corazón de Faraón y no deja ir a los hijos de Israel.

Por mandato de HaShem Moshé extiende su mano sobre el cielo y hay tinieblas sobre todo Egipto durante tres días de modo que nadie se ve ni se levanta. Pero los hijos de Israel tienen luz donde moran.

Tercera aliyá, 10:24 – 11:3

Faraón llama a Moshé y dice que pueden ir a servir al Eterno con los pequeños, pero dejando el ganado. Moshé dice que Faraón también tendrá que darles sacrificios y por eso el ganado tendrá que ir también. Pero HaShem fortalece el corazón de Faraón y no los deja. Faraón dice a Moshé que se aparte y que no vuelva a ver su rostro, porque entonces morirá. Moshé dice que habló bien porque no volverá a ver su rostro.

HaShem dice que va a traer una plaga más sobre Faraón y sobre Egipto y entonces echará a los hijos de Israel completamente. El pueblo tendrá que pedir de sus vecinos objetos preciosos. El Eterno hace que el pueblo gana el favor de los egipcios. También Moshé es muy estimado en todo Egipto.

Cuarta aliyá, 11:4 – 12:20

Moshé dice a Faraón que HaShem va a salir por la noche por todo Egipto y entonces morirá todo primogénito, de los hombres y del ganado. Habrá un gran clamor en todo Egipto como nunca ha habido antes ni habrá. Pero los hijos de Israel no sufrirán daño, para que sepan como HaShem hace diferencia entre Egipto e Israel. Todos los siervos de Faraón se inclinarán a Moshé pidiendo que salga con el pueblo y entonces saldrá. Moshé sale de Faraón ardiendo en ira. Faraón no escucha para que las maravillas del Eterno se multipliquen en Egipto. Moshé y Aharón han hecho todas estas maravillas ante Faraón, pero HaShem ha fortalecido su corazón y no deja salir de su tierra a los hijos de Israel.

HaShem dice que este mes será el primer mes del año para los hijos de Israel. El día diez del primer mes cada padre tendrá que traer a su casa un cordero o un cabrito. El que tiene una familia pequeña podrá juntarse con el vecino más cercano para que juntos puedan comer un cordero o un cabrito entero, según el número de personas. El cordero o el cabrito será un macho, sin defecto, que esté en su primer año. Será guardado hasta el día 14 para ser sacrificado por la tarde. Parte de la sangre será puesta en los dos postes y en el dintel de la casa donde lo coman. Hay que comer la carne esa noche, asada al fuego, junto con pan sin levadura y hierbas amargas. No se puede comer crudo ni hervido, sino asado, con cabeza, patas y entrañas. No se puede dejar nada para la mañana siguiente. Lo que quede tendrá que ser quemado en fuego. Hay que comerlo rápido, vestido para salir. Es el Pesaj del Eterno.

Esa noche HaShem pasará por Egipto para matar todo primogénito. Todos los dioses serán juzgados por HaShem. La sangre será señal para los hijos de Israel. Cuando HaShem vea la sangre saltará sobre ellos y ninguna plaga los tocará. Ese día será recordada con la celebración de una fiesta al Eterno por todas las generaciones.

Siete días se comerá panes sin levadura. Antes del primer día hay que quitar toda levadura de la casa. La persona que coma algo leudado durante los siete días será cortada de Israel. El primer día y en el séptimo días habrá santas convocaciones. En esos días sólo se puede trabajar preparando la comida que se va a comer.

Hay que guardar los panes sin levadura, porque en ese día HaShem sacó a los ejércitos de Israel de Egipto. Ese día será guardado de generación en generación. Se comerán panes sin levadura el primer mes desde el día 14 del mes por la tarde hasta el día 21 del mes por la tarde. Está prohibido tener algo leudado en casa durante ese tiempo y el que coma algo leudado será cortado de la congregación, sea peregrino o nativo. Nada leudado se comerá, sino panes sin levadura en todo lugar.

Quinta aliyá, 12:21-28

Moshé convoca a los ancianos y les da instrucciones para preparar y sacrificar el Pesaj. Tendrán que usar hisopo para manchar el dintel y los postes de la puerta. No se puede salir de la puerta hasta la mañana. Cuando HaShem vea la sangre pasará sobre la puerta y el ángel destructor no tendrá permiso para entrar. Esta ordenanza será guardada para siempre en la Tierra prometida. Cuando los hijos pregunten qué significa este servicio, hay que contestarles que es un sacrifico de Pesaj al Eterno que pasó por nuestras casas al herir a los egipcios. El pueblo hace reverencia y luego hace tal como HaShem ha mandado.

Sexta aliyá, 12:29-51

A la medianoche HaShem hiere a todos los primogénitos de Egipto. Faraón, sus siervos y todos los egipcios se levantan y claman. En todo hogar hay alguien muerto. Faraón llama a Moshé y Aharón diciéndoles que se vayan a adorar a HaShem con todo lo que han dicho. Los egipcios apremian al pueblo para que salga porque piensan que todos van a ser muertos. El pueblo toma la masa sobre sus hombros antes de que se leudara. Los hijos de Israel piden objetos de valor y ropa de los egipcios, según las instrucciones de Moshé, y les conceden lo que piden, despojando a los egipcios.

Los hijos de Israel, que son unos 600.000 varones sin contar los niños, parten de a pie de Ramsés hacia Sukot. Con ellos sube una multitud mixta y mucho ganado. De la masa coceen tortas de pan sin levadura. El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue de 430 años exactos. Esa noche es vigilia para HaShem para ser guardada por todos los hijos de Israel por todas las generaciones.

Ningún extranjero podrá comer del Pesaj. Un esclavo de un israelita podrá comerlo si se circuncida. Un peregrino o jornalero no podrá comerlo. Hay que comerlo en una casa. No se puede sacar su carne fuera de la casa ni quebrantar ninguno de sus huesos. Toda la congregación de Israel tendrá que hacer esto. Si un residente quiere celebrar Pesaj al Eterno, tendrá que circuncidar todo varón de su familia. Él será como un nacido en el país. Ningún incircunciso comerá de él. El residente y el nativo tendrán la misma ley.

Los hijos de Israel hacen tal como HaShem ha mandado a Moshé y Aharón. Ese mismo día HaShem los saca de Egipto en orden.

Séptima aliyá, 13:1-16

El Eterno habla con Moshé y dice que hay que consagrarle todo primogénito de Israel, de hombres y animales. Moshé dice al pueblo que se acuerde del día cuando el Eterno los sacó de la casa de esclavos y no comerán nada leudado. El mes de Aviv es el de la salida. Cuando el pueblo es llevado a la tierra prometida tendrá que hacer este servicio en ese mes. Hay que comer matsá durante siete días. En el séptimo día hay fiesta para el Eterno. Nada leudado se puede ver en todo el territorio. Cada uno tiene que contar a su hijo que esto lo hace porque el Eterno le sacó de Egipto. Hay que poner esto como señal en la mano y un recordatorio entre los ojos para que la Torá del Eterno esté en la boca. De año en año hay que guardar esta ordenanza.

Al llegar a la tierra prometida hay que pasar al Eterno todo macho que abre matriz tanto de hombre como de ganado. Los primogénitos de los asnos serán redimidos con un cordero, o matado. Todo hijo primogénito será redimido. Cuando el hijo pregunta sobre esto hay que decirle que el Eterno nos sacó con mano fuerte de Egipto, la casa de esclavitud. Cuando Faraón no nos dejó, HaShem mató a todo primogénito en Egipto, de hombres hasta animales. Por eso se sacrifican todos los machos primogénitos de los animales al Eterno pero todos los primogénitos de los hijos son redimidos. Esto será como señal en la mano y insignias entre los ojos, porque HaShem nos sacó de Egipto con poder.

Comentarios

Primera aliyá, 10:1-11

10:1 “Entonces HaShem dijo a Moshé: Preséntate a Faraón, porque yo he hecho pesado su corazón y el corazón de sus siervos, para mostrar estas señales mías en medio de ellos” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “preséntate” es “bo”, que significa “ven”. Esto nos enseña que el Eterno estaba en Mitsrajim con los hijos de Israel, y también que Él fue primero a Faraón e invitó a Moshé a ir con él. Un siervo del Eterno no hace las cosas por sí mismo, sino en colaboración con el Eterno. No toma iniciativas propias, sino siempre en relación con el Eterno, con lo que él dice y hace. Si tomamos decisiones sin consultar con el Eterno podemos sufrir graves consecuencias, como está escrito en Josué 9:14:

“Y los hombres de Israel tomaron de sus provisiones, y no pidieron el consejo de HaShem.”

10:2 “y para que cuentes a tu hijo y a tu nieto, cómo me he burlado de los egipcios, y cómo he mostrado mis señales entre ellos, y para que sepáis que yo soy HaShem.” – Los padres tienen la responsabilidad de enseñar a los hijos acerca de lo que el Eterno ha hecho en sus vidas y, especialmente lo que pasó con la salida de Egipto. Esta salida simboliza la liberación de hasatán, el pecado y el mundo por medio de Yeshúa el Mesías. Hay que contar a los hijos la experiencia de salvación por medio de Mashiaj. Los padres tienen que transmitir estas verdades a sus hijos. Este texto también nos enseña que los abuelos tienen la obligación de contar a sus nietos acerca de la redención del Eterno. La tarea de transmitir la fe hebrea no cae solamente sobre los padres, sino también sobre los abuelos, como está escrito en Joel 1:3:

“Contadlo a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la siguiente generación.”

En el Salmo 78:2-8 está escrito:

“En parábolas abriré mi boca; hablaré enigmas de la antigüedad, que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado. No lo ocultaremos a sus hijos, sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas de HaShem, su poder y las maravillas que hizo. Porque Él estableció un testimonio en Yaakov, y puso una ley en Israel, la cual ordenó a nuestros padres que enseñaran a sus hijos; para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer; y éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos, para que ellos pusieran su confianza en Elohim, y no se olvidaran de las obras de Elohim, sino que guardaran sus mandamientos; y no fueran como sus padres, una generación porfiada y rebelde, generación que no preparó su corazón, y cuyo espíritu no fue fiel a Elohim.”

La tradición de pasar la revelación de padres a hijos, es la que ha mantenido vivo el pueblo de Israel a lo largo de todas las generaciones y es parte de la misma declaración de fe hebrea, como está escrito en Deuteronomio 6:6-7:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.”

Si los padres dejan que otros se encarguen de la educación espiritual de sus hijos, no han cumplido con esta responsabilidad. Tanto los padres como los hijos tienen la necesidad de esta transmisión. Los padres necesitan recordar y alabar al Eterno por los milagros que han vivido y pasar estas experiencias a sus hijos y a sus nietos. Ellos, a su vez, recibirán, y serán conscientes de, una herencia espiritual que es capaz de producir en ellos una confianza profunda en Elohim. Un padre debe leer la Escrituras todos los días a sus hijos, mientras estén viviendo bajo su techo. Así levantará una generación de santos.

10:9 “Y Moshé respondió: Iremos con nuestros jóvenes y nuestros ancianos; con nuestros hijos y nuestras hijas; con nuestras ovejas y nuestras vacadas iremos, porque hemos de celebrar una fiesta a HaShem.” – Este versículo nos enseña que hay tres cosas que son necesarias para que se pueda celebrar una fiesta para el Eterno:

  • ·Libertad
  • ·La familia
  • ·Sacrificio

Sin estos tres no es posible celebrar una verdadera fiesta al Eterno.

10:11 “No será así; id ahora sólo los hombres, y servid a HaShem, porque eso es lo que habéis pedido. Y los echaron de la presencia de Faraón.” – Faraón quería intentar que las mujeres y los niños se quedaran en Egipto mientras que los varones se fueran a celebrar fiesta al Eterno. Esto no es posible. Si la esposa y los hijos no pueden estar con nosotros, no podremos celebrar una fiesta delante del Eterno. Los niños tienen que sentirse bienvenidos y a gusto en nuestras celebraciones. Si no lo están, no estamos haciendo las cosas bien. Faraón simboliza a hasatán y como tal intenta hacer dos cosas:

  • ·Dividir la familia.
  • ·Apartar a los niños de los cultos.

Todas las celebraciones judías están diseñadas para que los niños puedan sentirse involucrados en ellas. Por esto usamos mucha simbología y objetos de culto para que nuestra enseñanza y nuestro servicio al Eterno sean fáciles de asimilar para los pequeños. El Mesías se indignó contra sus talmides cuando intentaron apartar a los niños de la presencia mesiánica, como está escrito en Marcos 10:13-16:

“Y le traían niños para que los tocara; y los discípulos los reprendieron. Pero cuando Yeshúa vio esto, se indignó y les dijo: Dejad que los niños vengan a mí; no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el reino de Elohim. En verdad os digo: el que no reciba el reino de Elohim como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en sus brazos, los bendecía, poniendo las manos sobre ellos.”

Segunda aliyá, 10:12-23

10:14 “Y subieron las langostas sobre toda la tierra de Egipto y se asentaron en todo el territorio de Egipto; y eran muy numerosas. Nunca había habido tantas langostas como entonces, ni las habría después.” – En Joel 2:2 hay una referencia a una invasión de langostas en la tierra de Israel como está escrito:

“día de tinieblas y lobreguez, día nublado y de densa oscuridad. Como la aurora sobre los montes, se extiende un pueblo grande y poderoso; nunca ha habido nada semejante a él, ni tampoco lo habrá después por años de muchas generaciones.”

¿Cómo es posible que en la Torá esté escrito que no habrá tantas langostas después cuando el profeta Yoel dice que nunca ha habido nada semejante? Vamos a dar dos interpretaciones a esta aparente contradicción:

Rashí dice que la profecía de Yoel muestra que esa plaga de langostas fue más severa que la de Moshé. Pero no hubo contradicción porque la plaga de Yoel estaba compuesta por numerosas especies de langostas en conjunto: las especies arbé, yélek, jasil y gazam. Pero la plaga de Moshé consistió en una sola especie, e igual a ella no hubo antes ni habrá después.

También podríamos interpretar estos dos textos de manera que las dos plagas ocurrieron en dos países distintos, Egipto y la tierra de Israel. La promesa de que nunca será algo semejante se refiere sólo a Egipto. La plaga que se menciona en el libro de Yoel está en relación con la tierra de Israel, y allí no había ocurrido nada semejante, ni tampoco habrá después. Los demonios en forma de langostas, que vendrán sobre el mundo en los últimos tiempos, (cf. Revelación 9:1-11), no serán tan numerosos como las que hubo en Egipto en tiempo de Moshé o en Israel en tiempo de Yoel.

10:22 “Extendió Moshé su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas en toda la tierra de Egipto por tres días.” – Los tres días de tinieblas aluden a la muerte del Mesías.

10:23 “No se veían unos a otros, nadie se levantó de su lugar por tres días, pero todos los hijos de Israel tenían luz en sus moradas.” – Las tinieblas no fueron de la clase que nosotros las conocemos, sino que no hubo manera de obtener luz. Aunque encendían fuego, no emitía luz. Eran tinieblas compactas de manera que nadie se podía mover de un lugar a otro. Todos estaban quietos en sus lugares durante tres días. Pero los hijos de Israel tenían luz en sus hogares. Esto nos enseña que los hijos de luz andamos en luz y los hijos de las tinieblas están esclavizadas por las tinieblas. Hay dos reinos espirituales, el reino de luz, donde gobierna HaShem, sobre los que andan en la obediencia, y el reino de tinieblas, donde reina hasatán sobre los que andan en la desobediencia. Los que se encuentran en el reino de tinieblas podrán pasar de allí al reino de luz, como está escrito en el Salmo 107:10-15:

“Moradores de tinieblas y de sombra de muerte, prisioneros en miseria y en cadenas, porque fueron rebeldes a las palabras de Elohim y despreciaron el consejo del Altísimo; humilló pues, sus corazones con trabajos, tropezaron y no hubo quien los socorriera. Entonces en su angustia clamaron a HaShem y Él los salvó de sus aflicciones; los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte y rompió sus ataduras. Den gracias a HaShem por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.”

En Hechos 26:18 está escrito:

“para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Elohim, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados.”

En 1 Pedro 2:9 está escrito:

“Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Elohim, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”

En Colosenses 1:13 está escrito:

“Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado”

En 1 Tesalonicences 5:5 está escrito:

“porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas.”

Tercera aliyá, 10:24 – 11:3

10:26 “Por tanto, también nuestros ganados irán con nosotros; ni una pezuña quedará atrás; porque de ellos tomaremos para servir a HaShem nuestro Elohim. Y nosotros mismos no sabemos con qué hemos de servir a HaShem hasta que lleguemos allá.” – Moshé no podía mentir. Ellos no sabían qué era lo que HaShem iba a pedir en sacrificio. Para sacrificar al Eterno hay que estar dispuesto a darlo todo. No se puede dejar ni una pezuña atrás en nuestra entrega al Eterno. Todo le pertenece y por lo tanto estamos dispuestos a darle cualquier cosa que nos pida.

Cuarta aliyá, 11:4 – 12:20

11:6 “Y habrá gran clamor en toda la tierra de Egipto, como nunca antes lo ha habido y como nunca más lo habrá.” – En Isaías 19 hay una profecía que habla de lo que va a pasar con Egipto en los últimos tiempos. Allí está escrito que el Eterno va a herir a Egipto en los últimos tiempos, como dice el versículo 22.

“Y HaShem herirá a Egipto; herirá pero sanará; y ellos volverán al Eterno, y Él les responderá y los sanará.”

En Isaías 11:15a está escrito:

“Y HaShem destruirá la lengua del mar de Egipto.”

A pesar de estas heridas que se verán en un futuro no muy lejano, no va a haber un grito en Egipto como aquella noche cuando todos los primogénitos fueron muertos.

12:2 “Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primer mes del año para vosotros.” – El mes de Aviv, cf. 13:4, ha sido establecido por el Eterno como el primero de los meses del año. Ese mes coincide más o menos con la última mitad de marzo y la primera mitad de abril, según el calendario romano. La palabra “aviv” significa “espigas verdes”. En la edad media tomó el significado de “primavera” y así es usada en el hebreo moderno. En el mes de las espigas verdes, el de la primavera, el pueblo de Israel salió de Egipto. Es el mes de la redención. La redención es el inicio del programa de salvación del Eterno. Todo empieza con el sacrificio del cordero, cuya sangre libera de la muerte. Después viene la libertad de la esclavitud. Todo el programa de salvación está revelado en las fiestas del Eterno, y por esto este mes tiene que ser el primero del año, para que el programa esté en orden. Al alterar el orden de los meses se altera el plan de redención del Eterno y no se entenderá.

La tradición judía, en parte heredada desde Babilonia, establece el Rosh HaShaná, el nuevo año, el primer día del séptimo mes, llamado Tishrí (septiembre-octubre). Pero la Torah no menciona esa fecha como el principio del año, sino el primero del mes de Aviv, que también tiene el nombre babilónico de Nisán, cf. Nehemías 2:1; Ester 3:7. En el Talmud hay una discusión entre dos rabinos si el mundo fue creado en el mes de Nisán o  Tishrí. La última tuvo más fuerza y por esto se ha establecido que el cómputo de los años desde la creación del mundo es a partir del 1 de Tishrí, que es el séptimo mes en el anuario bíblico. Hay una fiesta anual establecida en la Torá para ese día, llamada Yom Teruá, el día del clamor, o toque de shofar. El judaísmo babilónico celebra el nuevo año en esa fiesta, llamándolo Rosh HaShaná, “cabeza del año”. Sin embargo, la Torá dice que “para vosotros”, es decir, para los hijos de Israel y los gentiles convertidos que son copartícipes de la redención, el mes de Aviv es el primero del año.

La expresión “para vosotros” nos da a entender que no es así para otros. Desde el principio los pueblos de las naciones contaron los meses desde el día de la creación de Adam, el primer día del primer mes. Cuando Adam fue creado el sexto día de la semana, él empezó a contar el tiempo. Para él fue el primer día del primer mes. Esto nos enseña que Adam probablemente fue creado el día de la luna nueva. Desde entonces sus descendientes contaron los meses y los años según marcaba el sol y la luna, cf. Génesis 1:14.

Ahora el Eterno dice “para vosotros”, dando a entender que para otros no lo es. Ellos seguirán contando de otra manera. Antes de la salida de Egipto, los hijos de Israel no celebraban el mes de Aviv como el primero del año. Pero cuando el Eterno empieza su programa de redención, cambia todo. El mes que antes fue el primero, de repente es considerado como el séptimo. Tishrí, que antes era el primer mes, llegó a ser el séptimo. “Para vosotros” es así, pero los demás no lo van a ver así, porque no son parte de la gran redención.

El Talmud dice:

“Cuatro son los años nuevos en el calendario hebreo: El primer día del mes de Nisán – es el año nuevo de los reyes y las festividades, el primero del mes de Elul – año nuevo para el cálculo del diezmo sobre los animales… el primer día del mes de Tishri – año nuevo para la cuenta de los años (para el cálculo de la Shmitá – año sabático y el Yovel – jubileo), para las plantaciones y los cultivos agrícolas, y el primero de Shvat – año nuevo para los árboles, según Shamai. En la escuela de Hilel dicen: (el año nuevo de los árboles es) el decimoquinto día del mes.”

La Halajá (ley práctica) se fijó según Hilel, por lo tanto, el 15 de Shvat se celebra el año nuevo de los árboles.

Relación aproximada entre el calendario romano y el calendario judío.

 

(Los nombres de los meses que aparecen entre paréntesis son los que aparecen en la Biblia)

Los nombres de los meses romanos septiembre hasta diciembre nos muestran que había una relación antigua entre el cómputo bíblico y el romano. Septiembre corresponde al séptimo mes Tishrí, octubre corresponde al octavo mes Jeshván, noviembre corresponde al noveno mes Kislev, y diciembre corresponde al décimo mes Tevet. Luego hubo cambios en el calendario romano y estos meses ya no corresponden al nombre que llevan. Septiembre ahora es el noveno mes del año romano.

 

Está escrito en el Salmo 104:19a:

“Él hizo la luna para medir las estaciones.”

La Torá dice que en primer lugar hay que basarse en la luna para medir las estaciones. Sin embargo, el sol también fue creado para mostrar los años, como está escrito en Génesis 1:14:

“Entonces dijo Elohim: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y para días y para años”

El calendario hebreo es una combinación entre la luna y el sol. El año lunar tiene actualmente aprox. 354,36 días y el año solar aprox. 365,25 días. Por esta razón, si se sigue solamente la luna, van a faltar 11 días al año para llegar al año solar, que es la que rige en la naturaleza. El calendario árabe sigue solamente la luna y el calendario romano sigue solamente el sol. Ninguno de los dos cumplen los requisitos de la Torá. Tanto el sol como la luna tienen que ser la base para medir los años.

Un mes bíblico siempre empieza con la luna nueva. Según la Torá, el primer mes, Aviv, tiene que caer en la primavera, cuando la cebada está lista para ser cosechada en la tierra de Israel. Si nos regimos sólo por el año lunar, (con 354 días), que no sigue el ciclo de la naturaleza, la primavera no caería en el mismo mes cada año. Y si seguimos solamente el año solar, no podríamos celebrar las fiestas según la luna nueva, como manda la Torá. Tenemos que tener una combinación entre la luna y el sol.

Para ajustar la diferencia entre el año lunar y el año solar, en tiempos bíblicos se añadía un mes extra al final del año en el caso de que la cebada no estuviera lista para ser cosechada. Para la fiesta del primer mes hacía falta un sacrificio de harina de cebada y si no había cebada no se podía celebrar la fiesta. Así que hasta el siglo IV e.c. la misma naturaleza de Israel decidía cuando iba a ser el primer mes de cada año. Si la primavera venía tarde un año, se añadía un mes extra a los doce meses del año. Si la cebada estaba madura, no se añadía, y así sucesivamente. Más adelante se estableció un calendario fijo, que es el que se usa en la actualidad, elaborado por Hilel II en el año 358 e.c., en el cual se añade por reglas matemáticas un mes extra (Adar II) cada dos o tres años. En total son añadidos 7 meses durante un periodo de 19 años.

El año bíblico es de 360 días, cf. Daniel 7:25; Revelación 13:5; 11:2-3; 12:6, 14. No hay ningún testimonio en las Escrituras de que hay que añadir un mes extra cada dos o tres años. La Torá no lo contempla, cf. Génesis 7:11, 24; 8:3-4; Ester 1:4. Esto nos da pie a pensar que al principio no hubo diferencia entre el año solar y el año lunar. El mes lunar tenía exactamente 30 días y así los 12 meses daban un año de 360 días. Esto significa que la tierra sólo necesitaría 360 días para dar una vuelta alrededor del sol.

Hay documentos arqueológicos e históricos de varias culturas antiguas que muestran que hubo un cambio en el sistema solar en el siglo VIII a.e.c., cuando fueron añadidos 5 días al año solar. Algo pasó en nuestro sistema solar que causó un desajuste entre el año lunar y el año solar. La tierra se alejó del sol y la luna se acercó a la tierra. Hay un acontecimiento relatado en las Escrituras que coincide con la fecha dada en las culturas antiguas, que nos da pie a pensar que fue en ese momento cuando sucedió este desajuste en nuestro sistema solar, según está escrito en 2 Reyes 20:8-11:

“Y Jizkiyahu dijo a Yeshayahu: ¿Cuál será la señal de que HaShem me sanará, y de que subiré a la casa de HaShem al tercer día? Respondió Isaías: Esta será la señal de HaShem para ti, de que HaShem hará lo que ha dicho: ¿avanzará la sombra diez grados o retrocederá diez grados? Y Jizkiyahu respondió: Es fácil que la sombra decline diez grados; pero no que la sombra vuelva atrás diez grados. El profeta Isaías clamó a HaShem, y El hizo volver atrás la sombra diez grados en las gradas las que había declinado, en las gradas de Ajaz.”

En Isaías 38:7-8 está escrito:

“Esta será para ti la señal de HaShem, de que HaShem hará lo que ha dicho: He aquí, haré que la sombra en las gradas, que ha descendido con el sol en las gradas de Ajaz, vuelva atrás diez grados. Y la sombra del sol retrocedió diez grados en las gradas por las que había descendido.”

Este cambio causó que la luna nueva a partir de entonces ya no se podía saber con exactitud, puesto que el mes lunar llegó a tener 29 ½ días, en lugar de 30 que había tenido antes. En tiempos del rey Shaúl se sabía con exactitud cuándo iba a ser la luna nueva, como está escrito en 1 Samuel 20:5:

“Y David respondió a Yehonatán: He aquí, mañana es luna nueva y debo sentarme a comer con el rey, pero déjame ir para que me esconda en el campo hasta el atardecer del tercer día.”

Pero más adelante se necesitaban dos testigos cada mes para saber cuándo celebrar la fiesta de la luna nueva. Entonces ya no se podía saber con antelación cuándo iba a ser la fiesta anual de Yom Teruá, que cae el primer día del séptimo mes. Nadie sabe el día ni la hora cuando se verá la luna nueva de Yom Teruá. Esto nos enseña que el regreso del Mesías será en el primer día del séptimo mes, como está escrito en Mateo 25:13:

“Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.”

12:3 “Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: “El diez de este mes cada varón tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa.” – Aquí “cada uno” se refiere a cada cabeza de hogar. El diez del mes de Aviv/Nisán fue tomado un cordero para cada casa donde se iba a comer. Según el Talmud, esto sólo se hizo una vez. En las siguientes celebraciones no se introducía el cordero en la casa, sólo se designaba y fue revisado durante cuatro días para que fuera sin defecto, pudiendo ser tomado en cualquier momento.

En el día 10 de Nisán Yeshúa entró en Yerushalayim montado sobre un asno, como está escrito en Juan 12:12-15:

“Al día siguiente (del Shabat), cuando la gran multitud que había venido a la fiesta, oyó que Yeshúa venía a Yerushalayim, tomaron hojas de las palmas y salieron a recibirle, y gritaban: ¡Hoshiá-na! BENDITO EL QUE VIENE EN EL NOMBRE DE HASHEM, el Rey de Israel. Yeshúa, hallando un asnillo, se montó en él; como está escrito: NO TEMAS, HIJA DE TSION; HE AQUÍ, TU REY VIENE, MONTADO EN UN POLLINO DE ASNA.”

Esto no podía haber sido en Shabat, puesto que no está permitido montar sobre animales, ni quebrantar ramas en Shabat. Si el día 10 hubiera sido Shabat, el 14 habría sido el cuarto día de la semana (miércoles). De esto aprendemos que es imposible que el Mesías haya sido colgado sobre el madero el cuarto día de la semana.

Yeshúa vino a Beit-Anyá el sexto día de la semana (“viernes”), seis días antes de Pesaj (que se sacrificó el día 14 de Nisán), según Juan 12:1-2 donde está escrito:

“Entonces Yeshúa, seis días antes del Pesaj, vino a Beit-Anyá donde estaba Elazar, al que Yeshúa había resucitado de entre los muertos. Y le hicieron una cena allí, y Marta servía; pero Elazar era uno de los que estaban con él.”

La cena que fue ofrecida fue la cena de kabalat Shabat, la recepción del Shabat, en el inicio del Shabat, el viernes por la noche. Durante el día del Shabat vinieron muchos judíos para ver a Yeshúa y a Elazar que había sido reavivado de los muertos, cf. Juan 12:9. Luego dice el versículo 12: “Al día siguiente”, refiriéndose al primer día de la semana, el 10 de Nisán que, según mis cálculos coincidía con el domingo el 22 de abril del año 31 e.c., según el calendario romano.

“cada varón tomará para sí un cordero” – Esto nos enseña que cada uno es responsable para apropiarse del Cordero de Elohim que ha sido provisto para la salvación de cada uno.

“un cordero para cada casa” – Esto nos enseña que cada padre de familia tiene la responsabilidad de proveer todo lo necesario para que toda su familia pueda experimentar la salvación por medio de Yeshúa el Mesías.

12:5 “El cordero será un macho sin defecto, de un año; lo apartaréis de entre las ovejas o de entre las cabras.” – La palabra hebrea para cordero es “sé” que significa la cría de la oveja o de la cabra. Así que el cordero podría ser de cualquiera de estas dos clases de animales. El cabrito conecta el sacrificio de Pesaj con Yom Kipur, cuando se sacrifican dos machos cabríos que llevan el pecado de los hijos de Israel. El día 10 del primer mes tiene un reflejo en el día 10 del séptimo mes, Yom Kipur, el día de la expiación, cf. Levítico 16. De esto aprendemos que el Mesías sufriente hace las dos funciones de cordero y de macho cabrío, de morir para liberar a los primogénitos de la muerte y para quitar el pecado del pueblo. Por esto el rabino Yojanán ben Zejariyá exclamó proféticamente cuando vio a Yeshúa, como está escrito en Juan 1:29b:

“He ahí el Cordero de Elohim que quita el pecado del mundo.”

El Cordero alude al sacrificio de Pesaj, que no quitaba el pecado, sino liberaba de la muerte,  y la frase: “que quita el pecado del mundo” hace alusión al sacrificio de Yom Kipur.

“macho” – El cordero tenía que ser macho, para simbolizar a un hombre, Yeshúa.

“sin defecto” – El cordero tenía que ser sin defecto para simbolizar a Yeshúa, que no tenía pecado (yetser hará) ni pecados, como está escrito en 1 Pedro 1:18-20:

“sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre del Mesías. Porque él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a vosotros”

Cuando habla de que él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, hace referencia al día 10 de Nisán cuando cada cordero fue asignado para ser sacrificado el día 14. La Mishná enseña que antes de sacrificar el cordero había que señalar quiénes iban a participar en su comida. En tiempos del segundo templo cada persona tenía que unirse a un grupo que tenía un cordero asignado. Así que cada individuo de un grupo tenía un cordero asignado de antemano para él, cuatro días antes de su sacrificio. Esto enseña que el Mesías Yeshúa fue designado 4000 años antes de su muerte, que corresponden a 4 días, para ser sacrificado para todas aquellas personas que estaban inscritas en el libro de la vida desde antes de la fundación del mundo, como está escrito en Revelación 13:8:

“Y la adorarán todos los que moran en la tierra, cuyos nombres no han sido escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado.”

 

Otra traducción del mismo texto dice: “el Cordero, que fue inmolado desde la fundación del mundo.”

Las dos traducciones son posibles, según el texto griego, y las dos cuadran dentro del contexto de Pesaj. Cada persona se inscribe para comer del cordero cuatro días antes de su sacrificio, y el mismo cordero es asignado para ser sacrificado cuatro días antes.

En Efesios 1:3-7 está escrito:

“Bendito sea el Elohim y Padre de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en el Mesías, según nos escogió (nos inscribió en la lista para poder comer del cordero) en El antes de la fundación del mundo (4000 años antes que corresponden a 4 días), para que fuéramos santos y sin mancha delante de El. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Yeshúa el Mesías, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado. En él tenemos redención (en Pesaj) mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados (en Yom Kipur) según las riquezas de su gracia.”

Sin embargo, estaba permitido inscribirse en la lista de un grupo hasta el momento del sacrificio. La Mishná dice: “Siempre pueden asignarse (comensales del cordero pascual) en tanto haya como la cantidad de una aceituna para cada uno de ellos. La asignación (de los participantes) y su anulación puede hacerse en tanto no se haya sacrificado.”

“de un año” – Según Rashí, esto significa que no puede haber cumplido 12 meses. Tenía que estar en su primer año de vida.

12:6 “Y lo guardaréis hasta el día catorce del mismo mes; entonces toda la asamblea de la congregación de Israel lo matará al anochecer.” – El cordero tenía que ser revisado durante los cuatro días para que fuera perfecto. Lo mismo pasó con el Mesías cuando entró en Yerushalayim el día 10 de Nisán aquel año. Estuvo varios días enseñando en el templo y durante ese tiempo podían venir y hacerle preguntas. Vinieron los más estudiosos del pueblo para interrogarle e incluso intentaban atraparle en alguna palabra, como está escrito en Mateo 22:15:

“Entonces se fueron los perushim y deliberaron entre sí cómo atraparle, sorprendiéndole en alguna palabra.”

Primero fue cuestionada su autoridad, luego le probaron con la pregunta sobre el impuesto al Cesar, y después le preguntan sobre la resurrección y finalmente sobre el gran mandamiento, cf. Mateo21-22; Lucas 20. En todas estas pruebas mostró que era un cordero sin defecto. Al final nadie se atrevía a hacerle más preguntas, como está escrito en Mateo 22:46:

“Y nadie pudo contestarle ni una palabra, ni ninguno desde ese día se atrevió a hacerle más preguntas.”

Luego fue interrogado por el Sanedrín, el gobierno de Israel, y luego por Pilato y Herodes, el gobierno de los gentiles. Ninguno podía encontrar un delito en él. Era un Cordero sin mancha.

La Mishná dice:

“El cordero pascual era sacrificado por tres grupos, como está escrito: “lo inmolará toda la asamblea de la congregación de Israel”: asamblea, congregación, Israel. Cuando entraba el primer grupo, se llenaba el atrio. Cuando se cerraban las puertas del atrio, tocaban el shofar, luego la trompeta clamorosamente y luego de nuevo el shofar. Los sacerdotes estaban en pie formando dos filas y teniendo en sus manos vasos de plata y de oro. Una fila tenía todos los vasos de plata y la otra todos de oro. No estaban mezclados. Los vasos no disponían de base a fin de que no los pudieran posar y se coagulara la sangre. Un israelita lo inmolaba, el sacerdote recibía (la sangre) y la entregaba a su compañero y éste al suyo, recibía el (vaso) lleno y devolvía el vacío. El sacerdote que estaba más cercano al altar la vertía sobre las basas (del altar). Cuando salía el primer grupo, entraba el segundo. Cuando salía el segundo, entraba el tercero. Tal como actuaba el primero, así actuaban el segundo y el tercero. Recitaban el halel (Salmos 113-118). Cuando terminaban, lo repetían por segunda vez y cuando completaban esta segunda recitación, volvían tercera vez a recitarlo, aunque nunca ocurrió que pudieran terminarlo en la tercera vuelta. R. Yehudá dice: Jamás los del tercer grupo llegaron hasta “amo a HaShem porque me oye” (Salmo116:1), ya que estaba formado por poca gente.”

“toda la asamblea de la congregación de Israel” – Todo Israel tenía la responsabilidad de matar el cordero. Pero no todos podían sacrificar. Esto nos enseña que el agente de una persona es como la persona misma. Esto se cumplió cuando el Mesías fue entregado a la muerte por tres grupos representativos de todo Israel, según Lucas 23:13, donde está escrito:

“Entonces Pilato convocó a los principales sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo”

El pueblo de Israel tenía sobre si la responsabilidad de sacrificar el Cordero de la redención. Por lo tanto no fue un fracaso lo que sucedió con Yeshúa, todo estaba en el plan divino para la salvación del mundo. HaShem usó el rechazo de los judíos contra su propio Mesías para cumplir Su plan que había revelado en los profetas, como está escrito en Hechos 2:23:

“a éste, entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Elohim, clavasteis en un madero por manos de impíos y le matasteis”

En Hechos 3:12, 14-15, 17-18 está escrito:

“Al ver esto Pedro, dijo al pueblo: Varones israelitas… vosotros repudiasteis al Santo y Justo, y pedisteis que se os concediera un asesino, y disteis muerte al Autor de la vida, al que Elohim resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos… Y ahora, hermanos, yo sé que obrasteis por ignorancia, lo mismo que vuestros gobernantes. Pero Elohim ha cumplido así lo que anunció de antemano por boca de todos los profetas: que su Mesías debería padecer.”

En Hechos 4:27-28 está escrito:

“Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, juntamente con los gentiles y los pueblos de Israel, contra tu santo siervo Yeshúa, a quien tú ungiste, para hacer cuanto tu mano y tu propósito habían predestinado que sucediera.”

Así que todo el pueblo de Israel cumplió su papel de sacrificar el Cordero, para su propia redención y la salvación del mundo, como está escrito en Juan 11:49-53:

“Pero uno de ellos, Kayafá, que era sumo sacerdote ese año, les dijo: Vosotros no sabéis nada, ni tenéis en cuenta que os es más conveniente que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. Ahora bien, no dijo esto de su propia iniciativa, sino que siendo el sumo sacerdote ese año, profetizó que Yeshúa iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Elohim que están esparcidos. Así que, desde ese día planearon entre sí para matarle.”

Había una discusión entre los tsedukim y los perushim cuándo había que sacrificar el cordero de Pesaj, la tarde antes del 14 de Nisán, o la misma tarde del 14 de Nisán. Los tsedukim dijeron que tenía que ser sacrificado antes del 14 de Nisán y comido durante la noche del 14 de Nisán. (Hay que tener muy en cuenta que el día no empieza según el cálculo romano, a las 12 h de la noche, sino a la caída del sol.) Así que los tsedukim sacrificaban sus corderos un día antes que los perushim. Los perushim fueron los que tenían la influencia sobre las masas de Israel, y por eso la mayoría seguía sus normas. Esto nos enseña que la vez cuando Yeshúa celebró el último Pesaj con sus talmides, lo hizo según la tradición de los tsedukim, un día antes, para luego poder ser el mismo Cordero de Elohim y morir el día siguiente, según la tradición de los perushim.

El cordero tenía que ser sacrificado por la tarde, más exactamente “entre las dos tardes”, según el texto hebreo. Según Rashí, la expresión “entre las dos tardes” significa el tiempo entre el mediodía, cuando el sol empieza a inclinarse, y la tarde cuando el sol se pone, “desde el oscurecimiento del día hasta el oscurecimiento de la noche”. La palabra “erev”,  “tarde” significa, según Rashí, “crepúsculo” o “oscuridad”, como se ve en Isaías 24:11b donde está escrito:

“toda alegría se ha oscurecido (arvá), desterrado está el júbilo de la tierra.”

“Entre las dos tardes” sería alrededor de las 3 h de la tarde, según el horario romano.

La Mishná dice:

“El sacrificio diario (Números 28:1-8) se sacrifica a las ocho y media (dos y media de la tarde según el cómputo romano) y se ofrece a las nueve y media (tres y media). En la vigilia del Pesaj (el 14 de Nisán) se sacrifica a la siete y media y se ofrece a las ocho y media, ya sea día ferial, ya sea Shabat. Si la vigilia pascual ocurre en la tarde del sábado (viernes), se sacrifica a las seis y media y se ofrece a las siete y media. Luego el sacrificio pascual.”

Los relatos de los Escritos Apostólicos muestran que Yeshúa murió en la novena hora del día, lo cual corresponde a las tres de la tarde según la hora romana, como está escrito en Lucas 23:44-46:

“Era ya como la hora sexta, cuando descendieron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena al eclipsarse el sol. El velo del templo se rasgó en dos. Y Yeshúa, clamando a gran voz, dijo: Padre, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU. Y habiendo dicho esto, expiró.”

En el texto de la Mishná vemos que los corderos de Pesaj fueron sacrificados después del sacrificio diario de la tarde, que en días normales fue adelantado una hora para dejar lugar para el Korbán Pesaj (sacrificio pascual). Esto nos enseña que los primeros corderos de Pesaj, que fueron sacrificados aquel 14 de Nisán cuando Yeshúa estaba colgando sobre el madero enfrente de la entrada del templo, murieron a la misma hora que él.

El texto de la Mishná también nos enseña que si el 14 de Nisán cayó el sexto día de la semana, en víspera de Shabat, se adelantó el sacrificio diario dos horas para dejar lugar al sacrificio de Pesaj. En tal caso es Korbán Pesaj empezaría alrededor de las dos de la tarde, hora romana, lo cual no coincide con la hora de la muerte del Mesías. Esto nos indica que la muerte de Yeshúa no ocurrió el viernes.

Si ubicamos el día de la muerte de Yeshúa en el sexto día de semana (viernes), no cuadra con el texto de Juan 12:1 donde dice que llegó de viaje a Beit-Anyá seis días antes de la Pesaj, puesto que Yeshúa no viajó en Shabat. Tampoco cuadra con el texto de Mateo 12:40 donde dice que tenía que estar en la tierra durante tres días y tres noches. Entre viernes y domingo no hay tres días y tres noches.

Si ubicamos el día de la muerte de Yeshúa en el cuarto día de semana (miércoles), no cuadra con el texto de Lucas 24:21 donde dice que ese primer día de la semana (domingo) era el tercer día después de su muerte, puesto que sería el cuarto día después de su muerte.

La resurrección no podía haber sido por la mañana del Shabat, puesto que Yeshúa caminó muchos más kilómetros de lo permitido cuando acompañó a los que iban a Emaús, Lucas 24:13, cf. Hechos 1:12.

La expresión de Lucas 24:1 “el uno de los Shabats”, es una expresión hebrea para nombrar los días de la semana desde los Shabats. El “uno de los Shabats” es el primer día de la semana, llamado en el mundo secular “domingo”. El “dos de los Shabats” es el segundo día
de la semana, llamado “lunes”, etc.

Encontramos la expresión “El uno de los Shabats” en el texto griego en Hechos 20:7 y 1 Corintios 16:2, donde se refiere al primer día de semana, (que empieza a la caída del sol el sábado y dura hasta la caída del sol el domingo). En ambos textos es muy probable que se habla de la reunión de havdalá, un poco después del fin del Shabat, el sábado por la noche.

Según los cálculos astronómicos para los años 30 y 33, el novilunio del mes de Aviv fue en un sexto día (viernes). Si Aviv cayó tarde en el año 31 también coincide con el sexto día de la semana. Esto quiere decir que el 14 del mes de Aviv/Nisán el año en que murió el Mesías cayó sobre el quinto día de semana, llamado jueves. Según mis cálculos, Yeshúa murió el 26 de abril del año 31. Ese año la primavera cayó muy tarde y Pesaj se celebró tarde. El año anterior había tenido 13 meses.

Como dijimos antes, el calendario actual judío fue elaborado definitivamente por Hilel II en el año 358 e.c. y por lo tanto antes de él, el 14 de Aviv podía caer en un quinto día de semana (jueves), porque dependían de las señales de los cielos y de la tierra. Después de Hilel II ya no es posible porque en su calendario ha eliminado esa posibilidad.

Puesto que el día 15 de Aviv/Nisán es uno de los siete días de descanso adicionales anuales, según Levítico 23:6 y Juan 19:31 y en el año en que murió el Mesías ese día cayó en el sexto día de semana (viernes), había dos días de descanso seguidos en aquella semana. Las fuentes antiguas muestran que las tiendas podían abrirse un par de horas durante la tarde del 15 de Aviv antes del Shabat semanal, para que la gente pudiera comprar lo necesario para el Shabat semanal. De esa manera las mujeres tenían tiempo para comprar y preparar los casi 40 kilogramos de especias, pero no tenían tiempo para ungir el cuerpo. Si comparamos el texto de Marcos 16:1, que dice que compraron especias después del Shabat, y Lucas 23:56, que dice que prepararon especias aromáticas y perfumes antes del Shabat, entendemos que hubo dos días de descanso seguidos en aquella semana, el viernes fue el 15 de Nisán, que es un Shabat de la fiesta, y luego vino el Shabat semanal. Entre esos dos días de reposo, el viernes por la tarde, las mujeres compraron y prepararon la unción.

La conclusión es que el Mesías murió el quinto día de la semana a alrededor de la novena hora el 14 de Aviv/Nisán, 4001 años después de la creación de Adam, que corresponde a las 3 horas de la tarde el jueves 26 de abril del año 31, según el calendario romano. La sombra profética coincidía en los detalles mínimos con el cuerpo que proyectaba esa sombra. ¡Baruj HaShem!

12:7 “Y tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman.” – En Egipto tenían puertas con dos postes y un dintel que formaban cruces en las esquinas. La cruz, como hemos dicho antes, está representada en la antigua letra hebrea tav, que se parece a una X. De esta manera aprendemos que la sangre que fue puesta sobre las maderas en las casas en Egipto anunciaba la muerte del Mesías ben Yosef sobre el madero que se parecía a una cruz, según la costumbre romana. La letra tav es la última letra del alefato hebreo y simboliza el final. Con esto vemos como la obra redentora del Mesías se había consumado cuando murió en aquél madero, como está escrito en Juan 19:30:

“Entonces Yeshúa, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.”

La simbología en Egipto enseña que la muerte del Cordero de Elohim constituye una puerta. Es la puerta de la redención, como está escrito en Juan 10:9a:

“Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo”

12:8 “comerán la carne esa noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas.” – Sólo se come la carne, no los tendones ni los huesos. Esa noche se refiere a la noche del 15 de Nisán. El sacrificio de Pesaj no se puede comer de día. Para asarlo se usaba, en el tiempo del segundo templo, una estaca de madera de granado que atravesaba el animal desde la boca hasta el ano. Las extremidades y las entrañas se colocaban en el interior según la opinión del R. Yosé el galileo. R. Akivá dijo que se deben colocar por el exterior para no ser cocidos. Según el Talmud y Rashí los intestinos deben ser colocados en el interior después de haber sido lavados.

Los tres ingredientes más importantes en la celebración son:

  • ·Korbán Pesaj – el cordero sacrificado y asado (sólo permitido en Yerushalayim, cf. Dt 16:5-6)
  • ·Matsá – pan sin levadura (de trigo, cebada, espelta, avena o centeno)
    • ·Maror – hierbas amargas (son válidas: lechuga, escarola, perifollo, eringio y hierbas amargas)

La Mishná dice:

“Rabán Gamaliel solía decir: quien no dijo estas tres cosas en el sacrificio pascual no cumplió su obligación, a saber: el cordero pascual, el pan ácimo y las hierbas amargas. El cordero pascual, porque Elohim pasó de largo sobre las casas de nuestros padres en Egipto. El pan ácimo, porque fueron redimidos nuestros padres de Egipto. Hierbas amargas, porque los egipcios amargaron la vida de nuestros padres en Egipto, (Ex 1:14). En cada una de las generaciones ha de considerarse cada uno a sí mismo como si hubiese él salido de Egipto, ya que está escrito: “lo explicarás a tu hijo en aquel día, diciendo: es por lo que HaShem hizo por mí al salir de Egipto (13:8)””

Las cuatro copas fueron añadidas por Hilel, poco antes de Yeshúa. En la cena de Pesaj, narrada en los Escritos Apostólicos, vemos como el Mesías usaba copas de vino. Esto nos enseña que él se sometía a una nueva costumbre que fue introducida en la celebración por uno de los jueces de Israel de la época. Dijo que el pan matsá hace referencia a él mismo, como está escrito en Lucas 22:19:

“Y habiendo tomado pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.”

Yeshúa usa la tercera de las cuatro copas y la aplica sobre sí, como está escrito en Lucas 22:20:

“De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros.”

En Juan 6:48-59 está escrito:

“Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne. Los judíos entonces contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Entonces Yeshúa les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre. Esto dijo Yeshúa en la sinagoga, cuando enseñaba en Kefar-Najum.”

La aplicación profética de Yeshúa de comer su carne y beber su sangre tiene una clara relación con la celebración del Pesaj judío. La carne del cordero trajo sanidad a todos los que la comían en Egipto, según está escrito en el Salmo 105:37:

“Pero a ellos los sacó con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.”

La sangre del cordero trajo libertad de la muerte.

12:9 “No comeréis nada de él crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas.” – Esto nos enseña que el espíritu de Yeshúa tenía que pasar por el fuego eterno, para redimirnos de allí.

Su cabeza habla de la mente del Mesías, como está escrito en 1 Corintios 2:16:

“Porque ¿QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DE HASHEM, PARA QUE LE INSTRUYA? Mas nosotros tenemos la mente del Mesías.”

Sus patas hablan de la conducta del Mesías, su manera de caminar en la vida, como está escrito en Mateo 4:19:

“Y les dice: Seguidme…”

En 1 Juan 2:6 está escrito:

“El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.”

Sus entrañas hablan de dos cosas, el amor y la motivación del Mesías, como está escrito en Mt 9:36:

“Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor”

En Revelación 2:23 está escrito:

“Y a sus hijos mataré con pestilencia, y todas las congregaciones sabrán que yo soy el que escudriña los riñones y los corazones, y os daré a cada uno según vuestras obras.”

La sangre del cordero libera de la muerte. Este es el primer paso en el camino de la redención. Es la salvación que cada uno obtiene al poner su fe en el sacrificio sustituto de Yeshúa. El segundo paso es comer su cabeza, sus patas y sus entrañas. Recibimos la cabeza del Mesías por medio del estudio de la Torá acompañados por el Espíritu del Mesías que nos explica las cosas. Recibimos las patas del Mesías mediante una imitación de su conducta, en palabra y obra. Recibimos las entrañas del Mesías mediante la llenura del Espíritu del Mesías, la limpieza de nuestros pecados y los sufrimientos.

12:10 “Y no dejaréis nada de él para la mañana, sino que lo que quede de él para la mañana lo quemaréis en el fuego.” – Es imposible no dejar algo de él. No se podía comer ni los tendones, inclusive el nervio ciático, (ver Génesis 32:33), ni los huesos. Así que lo único que se podía hacer era quemar el resto. Esto nos enseña la importancia de recibir todo lo que es el Mesías Yeshúa. No podemos decir que queremos solamente una parte de él. No podemos decir que sólo queremos su sangre para ser libres de la muerte. No podemos decir que no queremos estudiar la Torá para obtener su mente. No podemos decir que no queremos imitar su conducta en el judaísmo. No podemos dejar de preocuparnos por los demás. No podemos dejar de buscar motivos limpios en lo más íntimo de nuestro ser. Todo esto es necesario para poder llegar a la madurez. Estos tres pasos corresponden a los tres niveles de crecimiento espiritual para los hijos de Elohim, de los cuales hemos hablado antes.

Este texto también nos enseña que el primer hombre fue totalmente eliminado con la muerte del Mesías. El segundo hombre fue creado con su resurrección, como está escrito en 1 Corintios 15:22, 45, 47:

“Porque así como en Adam todos mueren, también en el Mesías todos serán vivificados… Así también está escrito: El primer HOMBRE, Adam, FUE HECHO ALMA VIVIENTE. El último Adam, espíritu que da vida… El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo.”

En Efesios 2:15 está escrito:

“aboliendo en su carne la enemistad, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así la paz”

En Efesios 4:22-24 está escrito:

“que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente, y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Elohim, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.”

12:11 “Y de esta manera lo comeréis: ceñidos vuestros lomos, las sandalias en vuestros pies y el cayado en vuestra mano, lo comeréis apresuradamente. Es el Pesaj de HaShem.” – La palabra Pesaj se refiere en primer lugar al animal sacrificado, el Korbán (sacrificio). Por esto el día de Pesaj es en primer lugar el 14 de Nisán, cuando se sacrifica el animal, como está escrito en Números 33:3:

“El mes primero partieron de Ramsés el día quince del mes primero; el día después del Pesaj, los hijos de Israel marcharon con mano poderosa a la vista de todos los egipcios”

En Josué 5:10-11 está escrito:

“Estando los hijos de Israel acampados en Guilgal, celebraron el Pesaj en el día catorce del mes, por la tarde, en los llanos de Yerijó. Y el día después del Pesaj, ese mismo día, comieron del producto de la tierra, panes sin levadura y cereal tostado.”

En Éxodo 34:25 vemos como la palabra Pesaj es usada más bien sobre la celebración, que sobre el mismo animal, como está escrito:

“No ofrecerás la sangre de mi sacrificio con pan leudado, ni se dejará nada del sacrificio de la fiesta del Pesaj hasta la mañana.”

En Lucas 2:41 está escrito:

“Sus padres acostumbraban ir a Yerushalayim todos los años a la fiesta de Pesaj.”

Más adelante vemos como la misma fiesta de los panes sin levadura, que empieza la noche del 15 de Nisán, toma el nombre del animal sacrificado, como está escrito en Lucas 22:1:

“Se acercaba la fiesta de los panes sin levadura, llamada Pesaj.”

En Juan 2:23 está escrito:

“Cuando estaba en Yerushalayim durante la fiesta de Pesaj, muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía.”

Pero en la gran mayoría de las veces que la palabra Pesaj aparece en las Escrituras, hace referencia al mismo cordero.

La palabra hebrea “pésaj” viene de la raíz “pasáj” que significa “pasar por encima”, “saltar”, en alusión a que el Eterno saltó por encima de las casas de los hijos de Israel sin hacerles daño cuando mató a todos los primogénitos en Egipto.

12:12 “Porque esa noche pasaré por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal; y ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo soy HaShem.” – Los primogénitos representan el resto del pueblo, como está escrito en el Salmo 136:10:

“Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia”

12:13  “Y la sangre os será por señal en las casas donde estéis; y cuando yo vea la sangre pasaré sobre vosotros, y ninguna plaga vendrá sobre vosotros para destruiros  cuando yo hiera la tierra de Egipto.” – Como está escrito que la sangre será señal para los hijos de Israel, no para otros, Rashí saca la conclusión de que la sangre fue puesta en la parte interior de las casas, no hacia fuera.

La palabra hebrea para señal es “ot” (alef, vav, tav). En este texto ha sido escrita aq propósito de manera incompleta, sin la letra vav, que significa “clavo”, quedando así con la primera y la última letra del alefato hebreo. Esto nos enseña que la sangre del cordero de Pesaj es una señal incompleta para los hijos de Israel. ¡Hay otra señal más completa donde no faltan los clavos en relación con la sangre sobre los maderos! Esa señal es Aquel que dijo, según está escrito en Revelación 22:13:

“Yo soy el Alef y la Tav, el primero y el último, el principio y el fin.”

12:14  “Y este día os será memorable y lo celebraréis como fiesta a HaShem; lo celebraréis por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua.” – Ese día se refiere al 15 de Nisán, que es el día de remembranza, por causa de la salida de Egipto que ocurrió entonces, cf. Números 33:3. Por esto el día 15 es un día de fiesta al Eterno.

12:15  “Durante un periodo de siete días comeréis panes sin levadura; además, desde el primer día quitaréis toda levadura de vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, su alma será cortada de Israel.” – Deuteronomio 16:8 dice que hay que comer matsá durante un periodo de seis días. Esto significa que en el séptimo día no hay una obligación de comer matsá (pan sin levadura), es opcional, siempre y cuando no se coma jamets, algo leudado. La octava regla de interpretación de la Torá del rabí Yishmael dice que todo lo que estaba comprendido dentro de una categoría general y que luego fue destacado específicamente para enseñar algo, no fue destacado solamente para enseñar algo con respecto a sí mismo, sino también a todo lo implicado en la categoría general. Basado en esta regla, Rashí deduce que por ser opcional el comer matsá el séptimo día de la fiesta de los panes sin levadura, así lo es también para los otros seis días de la fiesta. Pero para la primera noche hay un mandamiento específico de comer matsá, y por eso no es opcional, como está escrito en Éxodo 12:18:

“Por la noche comeréis pan ácimo”

“desde el primer día quitaréis toda levadura de vuestras casas” – Rashí lo traduce: “Pero en el día previo” – Se refiere al día previo a la fiesta del día 15. Por esto es llamado aquí “primero”, en el sentido de que precede a la fiesta de siete días. Hay otros ejemplos en las Escrituras cuando la palabra “rishón”, “primero” tiene el mismo significado, cf. Job 15:7. En español existe algo similar en la expresión “primero que todo” que da a entender que hay que hacer algo antes de otra cosa. No está permitido tener jamets, algo leudado, en el momento de sacrificar el Pesaj, como está escrito en Éxodo 34:25:

“No ofrecerás la sangre de mi sacrificio (el cordero de Pesaj) con pan leudado, ni se dejará nada del sacrificio de la fiesta del Pesaj hasta la mañana.”

Esto nos enseña que hay que eliminar todo jamets durante la mañana del 14 de Nisán. De aquí surgió la ceremonia de buscar todo resto de levadura la noche del 14 de Nisán (la noche anterior al día 14), cuando el padre de familia va buscando con una vela por todo rincón de la casa. Cuando encuentra algo leudado lo mueve con una pluma de un ave hasta una cuchara de madera para luego atarlo en un pañuelo de lino. En la mañana siguiente se quema.

La Mishná dice:

“R. Yehudá dice: se hace la búsqueda en la noche del 14 o en la mañana del 14 o en el momento en que ha de ser apartada. Los sabios dicen: si no ha buscado en la noche del 14 debe hacerlo el día 14; si no buscó el día 14, debe hacerlo durante la fiesta; si no lo buscó durante la fiesta, debe hacerlo después de la fiesta. Lo que se quiere dejar (para comer, regalar, vender o quemar) hay que ponerlo en un lugar guardado para no tener que hacer una búsqueda de nuevo. R. Meír dice: se puede comer durante toda la hora quinta y se quema al comienzo de la hora sexta.”

La idea es que no puede haber jamets a partir del medio día el 14, cuando está permitido sacrificar el cordero. Antes del mediodía tiene que estar eliminada toda la levadura.

“su alma será cortada de Israel” – No se refiere a darle la pena de muerte, sino que su alma es cortada de su relación espiritual con el pueblo de Israel y con el Eterno, como está escrito en Levítico 22:3b:

“esa alma será cortada de mi presencia.”

La levadura simboliza varias cosas en las Escrituras:

  • ·La levadura de los perushim – hipocresía, Lucas 12:1 (no vivir lo que se enseña).
  • ·La levadura de los perushim y los tsedukim – doctrina falsa, Mateo 16:11-12.
  • ·La levadura de Herodes – soberbia y astucia política, Marcos 8:15; Lucas 13:32.
  • ·La levadura de malicia y maldad – jactancia, adulterio, mentira, 1 Corintios 5:6-8

En resumen, la levadura simboliza el pecado. La importancia que da la Torah para la eliminación de todas las sustancias leudadas y de la prohibición rígida de no comer estas sustancias, nos enseña varias cosas:

  • ·El pecado fue eliminado con la muerte del Cordero de Elohim
  • ·Para ser parte de la redención final hay que trabajar meticulosamente para eliminar todo pecado en la vida personal, “la casa”.
  • ·Yeshúa es el pan sin levadura, sin pecado, que es ofrecido a todo israelita para que lo reciba personalmente y así sea parte de la redención.

En el profeta Sofonías 1:12 hay una referencia al momento de la búsqueda de sustancias leudadas con una vela durante la noche del 14 de Nisán, llamado “bedikat jamets”, como está escrito:

“Y sucederá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Yerushalayim con lámparas, y castigaré a los hombres que reposan como el vino en sus heces, los que dicen en su corazón: “Ni bien ni mal hará HaShem.”

12:16    “Y en el primer día tendréis una santa convocación, y otra santa convocación en el séptimo día; ningún trabajo se hará en ellos, excepto lo que cada uno deba comer. Sólo esto podréis hacer.” – Durante la semana de la fiesta de los panes sin levadura, en hebreo “Jag ha-Matsot”, hay dos días festivos, dos Shabats, el primer día y el séptimo, los días 15 y 21 del mes. En cada uno de estos días hay que hacer una convocación de santidad, “mikrá kodesh”. A diferencia del Shabat semanal, en estos Shabats está permitido hacer fuego con el fin de cocinar lo que se va a comer durante el día.

12:17  “Guardaréis el pan ácimo, porque en ese mismo día saqué yo vuestros ejércitos de la tierra de Egipto; por tanto guardaréis este día por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua.” – Según Rashí, se refiere a que hay que guardar los panes ácimos para que no fermenten y guardar el día para no hacer labores.

El proceso de fermentación en el pan representa el pecado. El pecado está simbolizado por la esclavitud en Egipto. La salida de Egipto, que ocurrió justo después del sacrificio del cordero de Pesaj, está relacionada con el pan sin levadura. Esto nos enseña que la muerte del Mesías produce libertad de la esclavitud del pecado. El sacrificio del Cordero es la condición para poder celebrar la fiesta de la libertad. Sin una persona no se apropia de la muerte del Mesías, no será liberada de la esclavitud del pecado y de la muerte.

12:19    “Por siete días no habrá levadura en vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado, esa alma será cortada de la congregación de Israel, ya sea extranjero o nativo del país.” – El extranjero, en hebreo “guer”, se refiere aquí al que ha hecho conversión circuncidándose para ser parte de la congregación de Israel, cf. Levítico 24:16; Números 15:13-16.

12:20  “No comeréis nada leudado; en todo lugar donde habitéis comeréis panes sin levadura.” – este mandamiento no está limitado a la tierra de Israel.

Quinta aliyá, 12:21-28

12:21 “Entonces Moshé convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad del rebaño corderos para vosotros según vuestras familias, y sacrificad el Pesaj.” – Esto constituye una de las obras de fe más importantes de la historia de nuestro pueblo, como está escrito en Hebreos 11:28:

“Por la fe celebró el Pesaj y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no los tocara.”

La celebración de la fiesta con el Pesaj fue una obra de fe, porque antes de salir, los hijos de Israel ya celebraron su libertad. La fe habla y actúa según las cosas que no son como si fuesen y así suceden.

12:22  “Y tomaréis un manojo de hisopo, y lo mojaréis en la sangre que está en la vasija, y untaréis con la sangre que está en la vasija el dintel y los dos postes de la puerta; y ninguno de vosotros saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana.” – El hisopo es como el algodón, tiene la capacidad de chupar los líquidos. Además el hisopo tiene la característica de guardar la sangre para que no coagule. Así que la sangre untada en las maderas de las puertas no se coagulaba. Estaba viva todo el tiempo. Esto nos enseña que la sangre del Mesías siempre está viva y presente ante el Padre en el cielo.

El hisopo no es usado en las celebraciones posteriores de Pesaj, sólo se usó en Egipto. Pero vuelve a aparecer en las Escrituras en relación con la muerte de Yeshúa, como está escrito en Juan 19:29:

“Había allí una vasija llena de vinagre; colocaron, pues, una esponja empapada del vinagre en una rama de hisopo, y se la acercaron a la boca.”

El hisopo es usado también en la ceremonia de la purificación de tsaráat, “lepra” y la purificación por haber estado en contacto con la muerte, cf. Levítico 14:4ss; Números 19:6; 1 Reyes 4:33 (5:13 heb.). También se usó para el rociamiento del pacto en Sinai, cf. Hebreos 9:19. El hisopo está íntimamente relacionado con la purificación del pecado y de la muerte, como está escrito en el Salmo 51:7:

“Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.”

El doctor Alejandro Flemming que descubrió la penicilina, cultivó la primera penicilina del moho del hisopo.

12:23         “Pues HaShem pasará para herir a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, HaShem pasará de largo aquella puerta, y no permitirá que el ángel destructor entre en vuestras casas para heriros.” – El ángel destructor no es un ángel rebelde de hasatán, sino uno que fue enviado por HaShem, cf. 1 Crónicas 21:15-16.

12:26         “Y sucederá que cuando vuestros hijos os pregunten: “¿Qué significa este rito para vosotros?”” – En la Torá aparecen cuatro tipos de hijos en relación con Pesaj. Este es el primero. Este es llamado “malo”, porque no se identifica con sus padres y su pueblo al decir “vosotros”. Debería haber dicho “nosotros”. Los otros tres son los siguientes:

  • ·El que no sabe preguntar, que no dice nada, Éxodo 13:8.
  • ·El ignorante, que dice “¿Qué es esto?”, Éxodo 13:14.
  • ·El sabio, que dice: “¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los decretos que HaShem nuestro Elohim os ha mandado?”, Deuteronomio 6:20.

A cada uno de estos cuatro hay que enseñar en la cena de Pesaj según la capacidad de cada uno. La Mishná dice:

“Se escancia luego la segunda copa. Aquí pregunta el hijo al padre, y si el hijo no tiene todavía conocimiento, el padre lo instruye: ¿en qué se diferencia esta noche de todas las otras noches? En que todas las noches podemos comer pan fermentado y pan ácimo; en esta noche, en cambio, ha de ser todo ácimo; en que en todas las noches podemos comer todo tipo de verdura, mientras en esta noche comemos (sólo) hierbas amargas; en que en todas las noches podemos comer carne asada, hervida o cocida, mientras que en esta noche sólo asada; en que en todas las demás noches mojamos una sola vez, mientras que en esta noche dos veces. Él comienza por el oprobio y termina con la gloria. Comenta el “un arameo errante fue mi padre” (Deuteronomio 26:5s) hasta que termina toda la perícopa.”

Vemos, por lo tanto, que al principio se mencionaba el cordero de Pesaj en las preguntas de los hijos, pero luego fue eliminado por causa de la destrucción del templo y la diáspora por los cuales no podemos sacrificar Pesaj.

Sexta aliyá, 12:29-51

12:30         “se levantó Faraón en la noche, él con todos sus siervos y todos los egipcios; y hubo gran clamor en Egipto, porque no había hogar donde no hubiera alguien muerto.” – Todos los primogénitos que había en la tierra de Egipto fueron heridos, cf. 12:12, no solamente de los egipcios. La única manera de ser liberado de esta plaga era unirse con el pueblo de Israel y creer en la sangre del cordero. En todas las casas había algún muerto. Según Rashí, implica también que el más importante en cada casa fue considerado como primogénito, aunque no había nacido primero, cf. Salmo 89:27.

12:37   “Y partieron los hijos de Israel de Ramsés hacia Sukot, unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.” – La liberación llevó el pueblo hasta Sukot. La fiesta de Sukot es la última fiesta en el programa de redención del Eterno, al final del año, como está escrito en Éxodo 34:22b:

“la fiesta de la recolección al final del año.”

12:38  “Subió también con ellos una multitud mixta, juntamente con ovejas y vacadas, una gran cantidad de ganado.” – Esta multitud se había unido al pueblo de Israel y se había circuncidado junto con ellos para poder comer el Pesaj y ser parte de la redención, cf. 12:48-51.

12:43  “Y HaShem dijo a Moshé y a Aharón: Esta es la ordenanza del Pesaj: ningún extranjero comerá de ella.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como extranjero es “ben nejar” que significa un extraño, lo cual implica tanto un israelita apóstata como un gentil (Rashí).

12:45  “El extranjero y el jornalero no comerán de ella.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como extranjero es “toshav”, que significa “residente”, técnicamente llamado “guer toshav”. Este nombre se da a un gentil que ha renegado de la idolatría y, según muchas autoridades, también ha aceptado cumplir los siete mandamientos de los hijos de Noaj. El jornalero, “sajir”, es cualquier gentil que no es un “guer toshav”. El Talmud dice:

“Toshav significa un no judío que ha abandonado los ídolos pero aun se le permite ciertas cosas, como por ejemplo, cierto tipo de comidas que no es apta para el judío. Sajir significa un no judío que ha sido circuncidado pero aun no ha entrado en el mikveh (baño ritual para completar su conversión)”.

En cualquier caso, “toshav” y “sajir” son personas que no son parte de la comunidad de Israel.

12:46 “Se ha de comer en una misma casa; no sacaréis nada de la carne fuera de la casa, ni quebraréis ninguno de sus huesos.” – Esto fue anunciado con respecto a lo que iba a pasar con el Mesías Yeshúa, como está escrito en Juan 19:31-36:

“Los judíos entonces, como era el día de preparación (del Pesaj), a fin de que los cuerpos no se quedaran en el madero en el Shabat (porque ese Shabat era muy solemne), pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y se los llevaran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero, y también las del otro que había sido colgado en un madero con Yeshúa; pero cuando llegaron a Yeshúa, como vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas; pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al momento salió sangre y agua. Y el que lo ha visto ha dado testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice la verdad, para que vosotros también creáis. Porque esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: NO SERÁ QUEBRADO HUESO SUYO.”

12:47         “Toda la congregación de Israel la celebrará.” – Según la obra magnífica de Yeshúa HaMashíaj, los gentiles pueden entrar y formar parte de la congregación de Israel, por medio de un acto de conversión sin tener que circuncidarse en la carne. Los requisitos para la conversión mesiánica son:

  • · Arrepentimiento de los pecados y la idolatría de las naciones.
  • ·Aceptación del yugo del Reino y de la Torá.
  • ·Circuncisión del corazón y recepción del Espíritu de Mashiaj.
  • ·Recepción del sacrificio expiatorio de Yeshúa.
  • ·Fe en Elohim que resucitó a Yeshúa de entre los muertos.
  • ·Confesión de Yeshúa como el Señor.
  • ·Purificación por agua en el nombre de Yeshúa HaMashiaj.

Estos siete pasos constituyen la puerta de entrada para un gentil que hace la conversión mesiánica para pertenecer al pueblo de Israel. A partir de la tevilá, la purificación, no es considerado como “sajir” ni “ben nejar” ni “toshav” ni unicamente un “ben Noaj”, sino es un miembro pleno de Israel, hijo de Avraham por adopción y parte de la familia de Elohim, como está escrito en Efesios 2:19:

“Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Elohim.”

En Gálatas 3:7, 9 está escrito:

“Por consiguiente, sabed que los que son de fe, éstos son hijos de Avraham… Así que, los que son de fe son bendecidos con Avraham, el creyente.”

En Romanos 4:11, 16 está escrito:

“y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que tenía mientras aún era incircunciso, para que fuera padre de todos los que creen sin ser circuncidados, a fin de que la justicia también a ellos les fuera imputada… Por eso es por fe, para que esté de acuerdo con la gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad, no sólo a los que son de la Torá, sino también a los que son de la fe de Avraham, el cual es padre de todos nosotros”

Dan ben Avraham escribe:

“Desde el punto de vista de la Halajah leMashiaj Mirushalayim, un no judío que hace la conversión al Elohim de Israel basado en los méritos de Mashiaj  provistos para él y que completa su conversión con su entrada al mikveh, no es considerado más toshav ni sajir, sino “conciudadano de los consagrados a HaShem y miembros de la familia de Elohim”, esto es ¿Puede entonces ser invitado al korbán Pesaj sin violar este mandamiento?…

“En el caso de un no judío que ha hecho la conversión al Elohim de Israel y ha completado esa conversión entrando en Mikveh y anda según los mandamientos que aplican a su caso, es considerado parte de Israel y de la familia de los consagrados al Eterno. Por lo que no es visto más como un Toshav ni como un Sajir ni como un Nejar. Y como la circuncisión en la carne no se le requiere, tal mandamiento no le alcanza, como no alcanza a la mujer por ejemplo. Rabino Shaúl establece:  “Porque cuando los de origen gentil, que no tienen la Torah, hacen por su nueva naturaleza (conversión) lo que es de la Torah, éstos, aunque no tengan Torah, son Torah para ellos mismos… si el de origen gentil llamado incircunciso, guarda perfectamente la Torah que es apropiada para ellos, ¿no le será tenida su incircuncisión como circuncisión?”

“Por tanto, no solamente le es permitido según nuestra Halajah, sino que además le es dado ese derecho legítimo al cual tiene acceso por su conversión a través de Mashiaj.”

Como la Torá prohíbe la participación del cordero de Pesaj a los no circuncidados, de la misma manera no se puede compartir del Cordero de Elohim sin haber experimentado la circuncisión del corazón, en el espíritu, como está escrito en Colosenses 2:11-13:

“En él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión del Mesías; habiendo sido sepultados con él en la tevilá (bautismo), en el cual también habéis resucitado con él por la fe en la acción del poder de Elohim, que le resucitó de entre los muertos. Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, habiéndonos perdonado todos los delitos.”

En Romanos 2:29 está escrito:

“sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Elohim.”

En Filipenses 3:3 está escrito:

“porque nosotros somos la verdadera circuncisión, que adoramos en el Espíritu de Elohim y nos gloriamos en el Mesías Yeshúa, no poniendo la confianza en la carne”

Séptima aliyá, 13:1-16

13:2 “Conságrame todo primogénito; el primer nacido de toda matriz entre los hijos de Israel, tanto de hombre como de animal, me pertenece.” – Esto se escribió por dos motivos. Cuando el Eterno mató a todos los primogénitos que había en la tierra de Egipto, salvó a los primogénitos de Israel por medio de la sangre del cordero. Ellos estaban destinados a morir, pero gracias al precio de rescate, la sangre del cordero, fueron redimidos de esa muerte. Por esta razón HaShem los consagró de una manera especial para sí. Esto incluye hombres y animales. En segundo lugar es una alusión profética hacia el Mesías Yeshúa, que fue hijo primogénito de Miryam, su madre, y por lo tanto pertenecía al Eterno de una manera especial. Los primogénitos fueron destinados a ser sacerdotes, pero por el pecado del becerro de oro, ese derecho fue pasado a los levitas, cf. Números 3:12, 41, 45; 8:16, 18.

13:7 “Se comerá pan sin levadura durante los siete días; y nada leudado se verá contigo, ni levadura alguna se verá en todo tu territorio.” – La Torá prohíbe que haya algo leudado en la tierra de Israel durante la fiesta de los panes sin levadura, Jag HaMatsot. Esta es la actitud que debemos tener hacia el pecado. En toda área donde tengo autoridad debo esforzarme para que el pecado sea eliminado.

13:8 “Y lo harás saber a tu hijo en aquel día, diciendo: “Esto es con motivo de lo que HaShem hizo por mí cuando salí de Egipto.”” – El padre de familia tiene la obligación de hacer un relato de la salida de Egipto en la noche de la celebración de Pesaj. Este relato es llamado “Hagadá”.

 

13:9 “Y te será como una señal en tu mano, y como un recordatorio en tu frente, para que la Torá de HaShem esté en tu boca; porque con mano fuerte te sacó HaShem de Egipto.” – Los cuatro textos de Éxodo 13:1-10; 11-16; Deuteronomio 6:4-9 y 11:13-21, son los que se llevan en los tefilín que se colocan sobre la mano y en la cabeza durante la oración matutina. La salida de Egipto debe ser algo que se recuerde cada día y hay que llevar esta obra redentora en la mano y entre los ojos. Debe ser parte de nuestras obras y debe ser la base de nuestra visión.

13:13  “Pero todo primer nacido de asno, lo redimirás con un cordero (o cabrito); mas si no lo redimes, quebrarás su cerviz; y todo primogénito de hombre de entre tus hijos, lo redimirás.” – El único animal impuro que es redimido es el asno. El asno representa la vida laboral del hombre. Pertenece al eterno. Necesita ser redimida por el Cordero.

13:16 “Será, pues, como una señal en tu mano y como insignias entre tus ojos; porque con mano fuerte nos sacó HaShem de Egipto.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “insignias” es “totafot”, que se refiere al tefilín de la cabeza, es difícil de entender. Hay varias propuestas dadas por los rabinos, entre ellas “diadema” y “remembranza”.

Hasta ahora ha habido 23 de los 613 mandamientos de la Torá. Son las siguientes:

  1. Precepto de “fructificar y multiplicarse”, Génesis 1:28.
  2. Precepto de la circuncisión, Génesis 17:10; Levítico 12:3.
  3. Prohibición de comer el nervio ciático (“guid hanashé”), Génesis 32:33.
  4. Precepto de consagrar el novilunio (la luna nueva), Éxodo 12:2.
  5. Precepto de degollar la ofrenda de Pesaj el 14 de Nisán, Éxodo 12:6.
  6. Precepto de comer la carne de la ofrenda de Pesaj el 15 de Nisán, Éxodo 12:8.
  7. Prohibición de comer la ofrenda de Pesaj cruda o cocinada en agua, Éxodo 12:9.
  8. Prohibición de dejar la ofrenda de Pesaj hasta la mañana siguiente, Éxodo 12:10.
  9. Precepto de eliminar cualquier producto leudado en nuestras posesiones, Éxodo 12:15.
  10. Precepto de comer matsá el 15 de Nisán, primer día de la fiesta de Pesaj, Éxodo 12:18
  11. Prohibición de que se halle jamets en nuestras posesiones durante la fiesta de Pesaj, Éx 12:19.
  12. Prohibición de comer cualquier producto que contenga jamets durante la fiesta de Pesaj, Éx 12:20.
  13. Prohibición de dar de comer de la ofrenda de Pesaj a un judío apóstata, Éxodo 12:43.
  14. Prohibición de comer de la ofrenda de Pesaj a un prosélito parcial (un gentil que se circuncidó pero sin

haberse inmerso en la mikvé) o a un extranjero residente (un gentil que renegó la idolatría), Éx 12:45.

  1. Prohibición de sacar la ofrenda de Pesaj fuera de la casa, Éxodo 12:46.
  2. Prohibición de romper cualquier hueso de la ofrenda de Pesaj, Éxodo 12:46.
  3. Prohibición de dar de comer de la ofrenda de Pesaj a un incircunciso, Éxodo 12:47.
  4. Precepto de consagrar el primogénito de los animales en la tierra de Israel, Éxodo 13:2.
  5. Prohibición de comer jamets durante la festividad de Pesaj, Éxodo 13:3.
  6. Prohibición de que sea vista cualquier sustancia leudada en nuestras posesiones durante la

festividad de Pesaj, Éxodo 13:7.

  1. Precepto de relatar el éxodo de Egipto, Éxodo 13:8.
  2. Precepto de redimir la cría primeriza del asno, Éxodo 13:13.
  3. Precepto de decapitar la cría primeriza del asno si no es redimido, Éxodo 13:13.

Parashá 14 VaErá

י״ט בטבת ה׳תשע״ד (December 22, 2013) por  
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Parashá 14 VaErá

Éxodo 6:2 – 9:35

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 6:2-13
  2. 6:14-28
  3. 6:29 – 7:7
  4. 7:8 – 8:10 (8:6 heb.)
  5. 8:11-22 (8:7-18 heb.)
  6. 8:23 (19 heb) – 9:16
  7. 9:17-35
  8. Maftir: 9:33-35

Haftará: Ezequiel 28:25 – 29:21

Los Escritos Apostólicos: Lucas 2:21 – 5:1

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 2:21-40
  2. 2:41 – 3:11
  3. 3:12-38
  4. 4:1-30
  5. 5:31 – 5:1 

VaErá

Significa “y me mostré”.

Primera aliyá, 6:2-13

Elohim le recuerda a Moshé que su nombre es YHWH y dice que no se dio a conocer con ese nombre a los patriarcas. Estableció su pacto con ellos para darles la tierra de Kenáan donde peregrinaron. Además ha oído el gemido de los hijos de Israel por la esclavitud y se ha acordado de su pacto. Moshé recibe la orden de decir a los hijos de Israel que él es YHWH y que los sacará de la esclavitud de los egipcios para ser su pueblo y darles la tierra que juró a los patriarcas. Moshé habla con el pueblo pero no escucha. También tiene que hablar con Faraón. Pero Moshé pregunta cómo le va a escuchar Faraón si los hijos de Israel no le escuchan. Entonces HaShem ordena a Moshé y Aharón en cuanto a los hijos de Israel y en cuanto a Faraón para sacar a los hijos de Israel de Egipto.

Segunda aliyá, 6:14-28

Reuvén tenía cuatro hijos. Shimón tenía cinco. Leví tenía tres, Guershón, Kehat y Merari. Leví tuvo 137 años. Guershón tuvo dos hijos. Amram fue hijo de Kehat junto con tres más. Guershón tuvo 133 años. Merari tuvo dos hijos. Amram tomó a Yojeved, su tía y ella dio a luz a Aharón y a Moshé. Amram tuvo 137 años. Koraj y Eltsafán son primos de Aharón y Moshé. Aharón tomó por mujer a Elisheva y ella le dio a luz cuatro hijos. Koraj tuvo tres hijos. El hijo de Aharón, Elazar tuvo a Pinjás. Estos son Aharón y Moshé que hablaron a Faraón para sacar a los hijos de Israel de Egipto.

Tercera aliyá, 6:29 – 7:7

HaShem le habla a Moshé y le dice: “Yo soy HaShem; di a Faraón, rey de Egipto, todo lo que yo te diga.” Moshé le contesta y dice que es incircunciso de labios. ¿Cómo le va a escuchar Faraón? HaShem constituye a Moshé como elohim para Faraón y Aharón como profeta. HaShem endurecerá el corazón de Faraón para multiplicar los milagros en Egipto. HaShem pondrá su mano sobre Egipto y sacará a su pueblo. Y los egipcios sabrán que él es el Eterno. Moshé y Aharón hacen como el Eterno les mandó. Entonces Moshé tiene 80 años y Aharón 83.

Cuarta aliyá, 7:8 – 8:10 (8:6 heb.)

Cuando Faraón pide que hagan un milagro Aharón tendrá que tomar su vara y echarla ante él para que se convierta en serpiente. Cuando lo hace, los magos de Egipto hacen lo mismo. Pero la vara de Aharón devora las varas de ellos. Faraón fortalece su corazón y no los hace caso, como HaShem ha dicho. Moshé tendrá que presentarse ante Faraón por la mañana, cuando vaya al río, y decirle en el nombre de HaShem que deje ir al pueblo. Como no ha querido escuchar, ahora conocerá que él es el Eterno. Las aguas del río se convertirán en sangre y todos los peces morirán. Moshé dice a Aharón que extienda su mano sobre todas las aguas de Egipto. Cuando lo hace hay sangre por toda la tierra de Egipto. Pero los magos hacen lo mismo con sus ciencias ocultas y Faraón fortalece su corazón y no hace caso, como el Eterno ha dicho. Todos los egipcios cavan buscando agua.

Pasan siete días y el Eterno dice a Moshé que vaya a Faraón y le diga: “Así dice el Eterno: Deja ir a mi pueblo para que me sirva.” Si no los deja ir, vendrán ranas desde el río y entrarán en las casas y por todas partes. Aharón extiende su vara sobre los ríos y los canales y las ranas cubren la tierra de Egipto. Los magos hacen lo mismo. Faraón llama a Moshé y a Aharón y pide que rueguen a HaShem para que quite las ranas. Así dejará ir al pueblo para sacrificar al Eterno. Moshé pregunta cuándo debe orar. Faraón responde: “Mañana”. Así sucederá para que sepa que no hay nadie como HaShem.

Quinta aliyá, 8:11-22 (8:7-18 heb.)

Las ranas sólo se quedarán en el río. Moshé y Aharón salen de Faraón y Moshé clama al Eterno acerca de las ranas y HaShem hace conforme a su palabra. Las ranas mueren en las casas, los patios y los campos. Las juntan en montones y la tierra se corrompe. Pero al ver que hay alivio Faraón hace pesado su corazón y no hace caso, como HaShem ha dicho.

Moshé dice a Aharón que golpee el polvo de la tierra para que se convierta en piojos. Al hacerlo vienen piojos sobre hombres y animales en todo Egipto. Los magos tratan de producir piojos, pero no pueden. Dicen a Faraón que este es el dedo de Elohim. Pero Faraón fortalece su corazón y no hace caso, como HaShem ha dicho.

Moshé tendrá que levantarse muy temprano y ponerse ante Faraón cuando vaya al agua y decir: “Así dice HaShem: Deja ir a mi pueblo para que me sirva.” Si no lo hace enviará mezclas de animales dañinos por todas las casas de los egipcios. Pero no será así en Goshén para que sepa que el Eterno está en medio de la tierra.

Sexta aliyá, 8:23 (19 heb) – 9:16

HaShem hace diferencia entre su pueblo y el pueblo de Faraón. El día siguiente entran los animales dañinos en todo Egipto y la tierra se está destruyendo. Faraón permite que hagan sacrificios a su Elohim dentro del país. Pero Moshé responde y dice que no conviene porque para los egipcios es abominación lo que van a sacrificar al Eterno. Entonces los apedrearían. Necesitan una distancia de tres días de camino y allí ofrecerán. Faraón dice que los dejará ir a la estepa, sólo que no vayan muy lejos. Cuando Moshé sale de la presencia de Faraón ruega al Eterno que los animales se alejen para el día siguiente. HaShem hace lo que Moshé le pide y no queda ni un solo animal. Pero Faraón hace pesado su corazón y no deja salir al pueblo.

Moshé tendrá que ir a Faraón otra vez y decirle que deje ir al pueblo para servir al Elohim de los hebreos. Si se niega dejarlos vendrá la mano del Eterno sobre el ganado de Faraón. Pero nada del ganado de Israel perecerá. HaShem lo hace el día siguiente. Faraón envía para saber que todo el ganado de Egipto ha perecido pero del ganado de Israel no ha muerto ninguno. Pero el corazón de Faraón se hace pesado y no deja ir al pueblo.

Moshé y Aharón tendrán que tomar puñados de hollín de un horno y Moshé tendrá que esparcirlo hacia el cielo ante Faraón. Se convertirá en polvo fino en toda la tierra que produzca úlceras y ampollas en hombres y animales. Cuando lo hacen, lo magos no pueden estar delante de Moshé por causa de las úlceras. Pero HaShem refuerza el corazón de Faraón y no hace caso, como HaShem ha dicho.

Moshé tendrá que levantarse temprano y decir a Faraón que deje ir al pueblo para que sirva al Elohim de los hebreos. Todas las plagas vendrán sobre él, sus siervos y su pueblo para que sepan que no hay otro como Él en toda la tierra. Si la peste hubiera venido sobre el pueblo, habría muerto, pero HaShem le mantiene para mostrarle su poder y para que su Nombre sea proclamado por toda la tierra.

Séptima aliyá, 9:17-35

 Si Faraón no deja ir al pueblo, vendrá el día siguiente un fuerte granizo nunca visto antes. Tendrá que poner a salvo todos los que estén en el campo para que no mueran. Los siervos de Faraón que temen la palabra de HaShem ponen a salvo sus siervos y su ganado. Pero el que no hace caso a la palabra del Eterno los deja en el campo. Cuando Moshé extiende la vara sobre el cielo HaShem envía truenos, granizo y fuego como nunca ha habido desde que Egipto existió. Todo lo que hay en el campo es destruido, hasta los árboles. Pero no hay granizo en Goshén. Faraón llama a Moshé y Aharón y dice que ha pecado. HaShem es justo y su pueblo y él son impíos. Pide que rueguen para que no haya más truenos y granizo y dejará ir al pueblo para no quedarse más. Cuando Moshé salga de la ciudad y extienda las manos al Eterno, los truenos y el granizo cesarán, para que Faraón sepa que la tierra es de HaShem. Todavía Faraón y sus siervos no temen al Eterno. (El lino y la cebada han sido destruidos, pero no el trigo y el centeno, porque son tardíos.) Moshé sale de la ciudad y extiende sus manos al Eterno y la tormenta termina. Pero Faraón peca otra vez haciendo pesado su corazón, y sus siervos hacen lo mismo. No deja ir a los hijos de Israel como HaShem ha dicho.

 

 

 

Comentarios

Primera aliyá, 6:2-13

6:3    “y me aparecí a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov como Elohim Todopoderoso, mas por mi nombre, Eterno, no me di a conocer a ellos.” – Esto no quiere decir que los patriarcas no sabían cuál es el nombre personal de Elohim. Desde Génesis 2:4 ha sido revelado el Nombre sobre todo nombre, YHWH, y los patriarcas habían recibido la tradición oral desde Adam, cf. Génesis 4:1; 24:31. Además encontramos que en Génesis 4:26 los hombres empezaron a invocar el nombre de YHWH. En Génesis 15:2 Avraham está mencionando el nombre YHWH en su oración. Luego está escrito que Avraham creyó en YHWH y le fue contado por justicia, Génesis 15:6. En Génesis 17:1 está escrito:

“Cuando Avram tenía noventa y nueve años, YHWH se le apareció, y le dijo: Yo soy El Shadai; anda delante de mí, y sé perfecto.”

Esto nos enseña que los patriarcas conocían el Nombre de YHWH, cf. Génesis 26:21-25; 28:10-16. Entonces ¿Cómo vamos a entender esta palabra?

Rashí dice: “Aquí no está escrito “no les di a conocer”, sino “no ME di a conocer”. Yo no era conocido por ellos con mi cualidad de veracidad, por la cual mi Nombre es llamado YHWH, Fiel para hacer que mi palabra se verifique. Así pues, les había hecho una promesa, pero no la he cumplido.”

Tenemos que entender que la revelación de uno de los nombres del Eterno implica, no solamente el conocimiento de la pronunciación  o escritura del nombre, sino la revelación de una parte de su carácter y la acción que viene como expresión de ese carácter. El Eterno se revela mediante sus diferentes nombres. Cada nombre revela una acción que está de acuerdo al significado del nombre. De esta manera hay que entender este versículo. Hay una acción implicada en la revelación del nombre YHWH, y esa acción todavía no había sido revelada en su totalidad a los Patriarcas. Pero sí les fue revelada la acción que está implícita en el nombre El Shadai.

El Shadai puede entenderse principalmente de dos maneras, el Todopoderoso y el Todosuficiente. Los Patriarcas habían conocido al Eterno con ese nombre, con ese carácter y esa manera de actuar hacia ellos y el mundo. Habían conocido la mano protectora de El Shadai cuando pasaban por peligros. Habían conocido sus milagros sobrenaturales en la creación. Habían experimentado que El Shadai les había dado todo lo que necesitaban para estar satisfechos. Está escrito que Avraham murió satisfecho, Génesis 25:8. Pero el Eterno no se había dado a conocer a ellos como YHWH. ¿Qué carácter y acción están implícitos en ese nombre?

Ya hemos citado a Rashí que destaca en ese nombre la fidelidad para cumplir sus promesas. Hasta cierto punto Avraham había conocido esa acción del Eterno, al recibir a Yitsjak como hijo de una manera milagrosa, por medio de una promesa, como está escrito en Génesis 21:1:

“Entonces HaShem visitó a Sará como había dicho, e hizo HaShem por Sará como había prometido.”

Pero hubo varias promesas que el Eterno no cumplió en la vida de los patriarcas, por ejemplo la promesa de tener una descendencia como las estrellas del cielo, el polvo de la tierra y la arena del mar; la promesa de recibir la tierra de Kenáan en posesión perpetua. Esas promesas no fueron cumplidas en la vida de los patriarcas. Además estaban esperando que viniera una ciudad celestial a la tierra de Kenáan, como está escrito en Hebreos 11:9-10, 13-16, 39-40:

“Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra extraña, viviendo en tiendas como Yitsjak y Yaakov, coherederos de la misma promesa, porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Elohim… Todos éstos murieron en fe, sin haber recibido las promesas, pero habiéndolas visto y aceptado con gusto desde lejos, confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que dicen tales cosas, claramente dan a entender que buscan una patria propia. Y si en verdad hubieran estado pensando en aquella patria de donde salieron, habrían tenido oportunidad de volver. Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, celestial. Por lo cual, Elohim no se avergüenza de ser llamado Elohim de ellos, pues les ha preparado una ciudad… Y todos éstos, habiendo obtenido aprobación por su fe, no recibieron la promesa, porque Elohim había provisto algo mejor para nosotros, a fin de que ellos no fueran hechos perfectos sin nosotros.”

Así que el Eterno no se dio a conocer a los patriarcas con el nombre de YHWH en el sentido de cumplir todas las promesas.

Además podemos destacar dos significados más de ese nombre. Los dos nombres del Eterno más usados en las Escrituras son Elohim y YHWH. Elohim aparece unas 2500 veces en el Tanaj (AT) y YHWH aparece casi 7000 veces. Aunque YHWH sea el nombre personal del Eterno y Elohim un nombre genérico, los rabinos ven en estos dos nombres una tendencia de diferentes manifestaciones del carácter del Eterno que al mismo tiempo son opuestos y complementarios. El nombre YHWH está relacionado con la misericordia del Eterno y el nombre Elohim está relacionado con la justicia del Eterno. Así que, normalmente cuando aparece escrito el nombre Elohim, está relacionado con un acto de justicia y cuando aparece el nombre YHWH, está relacionado con un acto de misericordia.

De esta manera podemos sacar la conclusión de que los patriarcas no habían conocido el carácter y la manifestación de la misericordia del Eterno como ahora los hijos de Israel lo iban a experimentar.

Es destacable el hecho de que lo primero que Moshé recibe, en la magnífica revelación en la zarza ardiendo, es la revelación de la compasión y misericordia del Eterno, como está escrito en Éxodo 3:7, 9:

“Y HaShem dijo: Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos… Y ahora, he aquí, el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí, y además he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.”

Esta manifestación de la misericordia del Eterno no había sido conocida por Avraham, Yitsjak y Yaakov.

Además encontramos en este Nombre otro aspecto que está relacionado con los dos anteriores, la redención, como está escrito en Éxodo 3:8a, 10:

“Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel… Ahora pues, ven y te enviaré a Faraón, para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.”

Los hijos de Israel necesitaban una redención para poder salir de Egipto. Cuando una o varias personas han llegado a una situación de peligro, esclavitud, pobreza, enfermedad o algo semejante, y no tienen los medios para salir de allí, necesitan redención para poder salir de esa situación. Un redentor es una persona que tiene la capacidad para sacar a los que necesitan ser redimidos. En este caso el Eterno se presenta como Redentor para sacar a los hijos de Israel de Egipto, porque ellos no pueden hacerlo por sí mismos, como está escrito en Éxodo 15:13:

“En tu misericordia has guiado al pueblo que has redimido; con tu poder los has guiado a tu santa morada.”

En Deuteronomio 9:26 está escrito:

“Y oré a HaShem, y dije: “Oh Señor Eterno, no destruyas a tu pueblo, a tu heredad, que tú has redimido con tu grandeza, que tú has sacado de Egipto con mano fuerte.”

En el Salmo 77:15 está escrito:

“Con tu brazo has redimido a tu pueblo, a los hijos de Yaakov y de Yosef.”

Los patriarcas no tuvieron la experiencia con el Eterno como el gran Redentor. Ahora HaShem se manifiesta a los hijos de Israel como Redentor, para liberarlos de la esclavitud.

Los hijos de Israel eran esclavos. Un esclavo no tiene el derecho de su propia vida, no es dueño de sí mismo. Otra persona es el dueño de él. Para nosotros es difícil entender esto porque no lo hemos vivido. La esclavitud de los hijos de Israel no significaba solamente que tenían que trabajar duramente, sino que no eran dueños de sí mismos. Pertenecían a Faraón. La Torá no revela en detalle cómo llegaron a ser esclavos. Los midrashes dan su explicación, pero el hecho de que eran esclavos implica que en algún momento tenían que haber perdido la libertad. O se vendieron como esclavos por propia voluntad, o fueron obligados a ser esclavos por la fuerza. Lo cierto es que eran esclavos y como tales eran posesión del Faraón. Esto implica que el Eterno no podía sacarlos de Egipto sin el permiso de su dueño. Por eso vemos que Moshé no ordenó a Faraón dejar ir a los hijos de Israel para celebrar fiesta al Eterno, sino simplemente le pidió permiso, hasta rogando, como está escrito en Éxodo 5:3:

“Entonces ellos dijeron: El Elohim de los hebreos nos ha salido al encuentro. Déjanos ir, te rogamos, camino de tres días al desierto para ofrecer sacrificios a HaShem nuestro Elohim, no sea que venga sobre nosotros con pestilencia o con espada.”

Jurídicamente el Eterno no podía reclamar a los hijos de Israel porque estaban bajo la autoridad de Faraón y eran su posesión. Si el Eterno los hubiera sacado sin el permiso de Faraón, sería un ladrón y no respetaría el principio de autoridad que él mismo ha establecido. Por esto Moshé tenía que pedir permiso hasta siete veces para sacar a los hijos de Israel, cf. 5:1; 7:16; 8:1 (7:26 heb.), 20 (16); 9:1; 10:3. En ninguna de estas ocasiones está escrito que HaShem ordenó a Faraón que soltara al pueblo. El Eterno no puede cometer ningún acto de injusticia, como está escrito en el Salmo 145:17:

“Justo es HaShem en todos sus caminos, y bondadoso en todos sus hechos.”

Por otro lado Elohim tenía toda la autoridad por encima de Faraón. Fue Él quien le había puesto como rey en Egipto, (cf. Romanos 13:1-6), delegándole parte de su autoridad. Por lo tanto Elohim tiene el derecho de juzgar las acciones de Faraón, y esa también fue parte de la misión de Moshé, que actuaba como elohim en este caso sobre el rey de Egipto. Las plagas vinieron porque el rey de Egipto, junto con su pueblo, no habían respetado las leyes del Eterno que son para todos los hombres de la tierra. Moshé fue enviado con dos propósitos principales, juzgar la autoridad que no estaba cumpliendo su función según la voluntad de Aquel que la puso en su lugar, y redimir a los hijos de Israel de su esclavitud. De esta manera se revelan los dos nombres Elohim y YHWH en esta obra. Elohim como el Juez justo que dicta y ejecuta sentencia sobre un gobierno maligno y YHWH como el misericordioso Redentor que saca a su pueblo de la esclavitud.

De la misma manera el Eterno se ha manifestado en su Hijo Yeshúa el Ungido. Cuando él fue manifestado al mundo vino con los dos propósitos, juzgar el príncipe de este sistema mundial y su pueblo, y sacar a los hijos de Israel de la esclavitud del pecado y de la muerte. En Yeshúa es revelada la justicia de Elohim y la misericordia de YHWH, el Eterno. La muerte del Mesías es la máxima revelación de la justicia de Elohim y la misericordia de YHWH. En su muerte fue condenado el pecado y el príncipe de este mundo fue juzgado y echado fuera. En su muerte fue manifestada la justicia de Elohim que no puede perdonar al pecador y declararlo inocente sin pagar por las consecuencias del pecado. En la muerte del Mesías es manifestada la misericordia de YHWH para que todo aquel que crea en este sacrificio sustituto sea perdonado y redimido de la esclavitud del pecado y sus últimas consecuencias eternamente.

6:6-8 “Por tanto, di a los hijos de Israel: “Yo soy HaShem, y os sacaré de debajo de las cargas de los egipcios, y os libraré de su esclavitud, y os redimiré con brazo extendido y con juicios grandes. Y os tomaré por pueblo mío, y yo seré vuestro Elohim; y sabréis que yo soy HaShem vuestro Elohim, que os sacó de debajo de las cargas de los egipcios. “Y os traeré a la tierra que juré dar a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov, y os la daré por heredad. Yo soy HaShem.”” – En este texto encontramos siete promesas. Las cuatro primeras de ellas están relacionadas con las cuatro copas que se beben en la celebración de Pesaj (Pascua), de la siguiente manera:

 

1.      os sacaré – primera copa llamada “kidush”, “santificación”

2.      os libraré – segunda copa llamada “juicio”

3.      os redimiré – tercera copa llamada “redención” o “bendición”

4.      os tomaré – cuarta copa llamada “alabanza”

5.      yo seré vuestro Elohim

6.      os traeré

7.      os la daré

6:12  “Pero Moshé habló delante de HaShem, diciendo: He aquí, los hijos de Israel no me han escuchado; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón, siendo yo torpe de palabra?” – Esta es la séptima vez que Moshé se opone al Eterno. Cinco veces lo hizo ante la zarza ardiendo y dos veces en Egipto, cf. 5:22-23.

“torpe de palabra” – Literalmente “obstruido de labios”. La palabra hebrea que ha sido traducida como “torpe” es “aral”, que viene de “arel” que, según Rashí, significa “obstrucción”. Lo que Moshé está diciendo es que sus labios están obstruidos de manera que no puede hablar con claridad. Según Rashí la palabra “orlá”, la forma femenina de “aral”, siempre significa “obstrucción”. Tenemos un ejemplo en Jeremías 6:10 donde está escrito:

“¿A quiénes hablaré y advertiré, para que oigan? He aquí, su oído está cerrado (arelá), y no pueden escuchar. He aquí, la palabra de HaShem les es oprobio; no se deleitan en ella.”

Encontramos otro ejemplo en Jeremías 9:25-26, donde está escrito:

“He aquí, vienen días–declara HaShem– en que castigaré a todo el que esté circuncidado sólo en la carne: a Egipto, a Yehudá, a los hijos de Amón, a Moav y a todos los que se rapan las sienes, a los que habitan en el desierto; porque todas las naciones son incircuncisas (arelim), y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazón (arlei-lev).”

En este pasaje la incircuncisión del corazón significa que el corazón está bloqueado a la comprensión, insensible a los impulsos del Eterno.

Hay otro ejemplo en Habacuc 2:16 donde dice:

“Serás saciado de deshonra más que de gloria. Bebe tú también y muestra tu desnudez (ve-hearel). Se volverá sobre ti el cáliz de la diestra de HaShem, y la ignominia sobre tu gloria.”

Rashí traduce este texto: “Bebe tú también y obstrúyete”, lo que significa: bebe y bloquea tu mente a causa de la embriaguez de la copa de maldición (veneno).

En Levítico 19:23 está escrito:

“Cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales, tendréis por prohibido su fruto (arlatem arlató). Por tres años os será prohibido (arelim); no se comerá.”

Esto significa, según Rashí, que hay que aplicar a los árboles una obstrucción, es decir una prohibición que impida que el hombre coma su fruto durante los tres primeros años.

El prepucio de la carne también es llamado “orlá” porque es lo que cubre y obstruye parte del órgano sexual masculino. Un incircunciso es llamado “arel”, como está escrito en Génesis 17:14:

“Mas el varón incircunciso (arel), que no es circuncidado en la carne de su prepucio, esa persona será cortada de entre su pueblo; ha quebrantado mi pacto.”

En Éxodo 12:48 está escrito:

“Pero si un extranjero reside con vosotros y celebra el Pesaj a HaShem, que sea circuncidado todo varón de su casa, y entonces que se acerque para celebrarla, pues será como un nativo del país; pero ninguna persona incircuncisa (arel) comerá de ella.”

Así que Moshé tenía un impedimento en sus labios para poder hablar bien. Esto hizo que los hijos de Israel reconocieran que HaShem estaba utilizándole cuando sus palabras fluían con tanta claridad y facilidad, como está escrito en Deuteronomio 32:1-2:

“Prestad atención, oh cielos, y dejadme hablar; y escuche la tierra las palabras de mi boca. Caiga como la lluvia mi enseñanza, y destile como el rocío mi discurso, como llovizna sobre el verde prado y como aguacero sobre la hierba.”

Esto nos enseña que el Eterno escoge lo que no es nada para avergonzar a los que son algo en este mundo, como está escrito en 1 Corintios 1:26-29:

“Pues considerad, hermanos, vuestro llamamiento; no hubo muchos sabios conforme a la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que Elohim ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y Elohim ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte; y lo vil y despreciado del mundo ha escogido Elohim; lo que no es, para anular lo que es; para que nadie se jacte delante de Elohim.”

Segunda aliyá, 6:14-28

6:16  “Y estos son los nombres de los hijos de Leví según sus generaciones: Guershón, Kehat y Merarí. Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años.” – Según el Midrash y Rashí, Leví fue el último que murió de los hijos de Israel. Después de la muerte de Yosef y todos sus hermanos vino la esclavitud, ver 1:6-8. Así que cuando se habla de la profecía en Génesis 15:13 de esclavitud y opresión durante 400 años, no significa necesariamente que tendría que haber 400 años de esclavitud. Parte de los 400 años de opresión habría esclavitud. No es lo mismo esclavitud que opresión. Uno puede ser oprimido sin ser esclavo. Fueron 400 años de opresión en tierra ajena, pero no 400 años de esclavitud, sólo una parte de los 400 años fue de esclavitud.

6:18  “Y los hijos de Kehat: Amram, Yitshar, Jevrón y Uziel. Y los años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años.” – Según Génesis 46:11 Kehat (Coat) bajó con su abuelo Yaakov a Egipto. Si sumamos los años de vida de Kehat, 130 más los años de vida de Amram 137, (v. 20), más los 80 años de Moshé en ese momento llegamos a 347 años. Además hay que considerar que muchos de los años de los hijos están incluidos en los años de sus padres.

En Génesis 15:13 está escrito:

“Y dijo a Avram: Ten por cierto que tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es suya, donde serán esclavizados y oprimidos cuatrocientos años.”

¿Cómo es posible que la profecía de Génesis 15:13 hable de 400 años de opresión y esclavitud cuando la genealogía de los levitas no muestran tantos años de estancia en la tierra de Egipto? Vamos a considerar dos interpretaciones: Según Rashí, y otras muchas fuentes rabínicas, los 400 años empezaron a ser contados a partir del nacimiento de Yitsjak. En tal caso Yitsjak es considerado como parte de los “descendientes” de Avraham que iban a ser esclavizados y oprimidos durante 400 años en tierra extranjera. La tierra extranjera sería en este caso tanto la tierra de Kenáan, donde vivió Yitsjak durante toda su vida, como la tierra de Egipto, donde bajó luego Yaakov con sus hijos. Los rabinos cuentan que hubo una estancia en Egipto de sólo 210 años.

En Éxodo 12:40-41 está escrito:

“El tiempo que los hijos de Israel vivieron en Egipto fue de cuatrocientos treinta años. Y sucedió que al cabo de los cuatrocientos treinta años, en aquel mismo día, todos los ejércitos de HaShem salieron de la tierra de Egipto.”

Si la teoría de Rashí es correcta, esta palabra tendría que ser traducida de la siguiente manera: “La estadía de los hijos de Israel durante la que habitaron en Egipto fue de cuatrocientos treinta años.”

Otra traducción dice: ”Y la permanencia de los hijos de Israel en Egipto fue de cuatrocientos treinta años.”

Esta última traducción tiene un comentario abajo que dice que los 400 años empezaron a contarse desde el sacrificio de Génesis 15, (y no desde el nacimiento de Yitsjak, como dice Rashí), y que incluyen todos los países de las peregrinaciones de los patriarcas.

Vamos a ver algunos argumentos que desafían la interpretación de los rabinos que acabamos de presentar. Primero, el texto de Génesis 15 no dice que los descendientes de Avraham iban a estar oprimidos en varios países, sino en un solo país, “serán extranjeros en una tierra que no es suya”.

Cuando Avraham tenía 100 años nació Yitsjak. Si los 400 años empezaron a ser contados desde el nacimiento de Yitsjak, los 430 años mencionados en Éxodo 12 empezarían a contarse 30 años antes. Entonces Avraham tenía 70 años y todavía residía en Jarán, según Génesis 12:4 donde está escrito:

“Entonces Avram se fue tal como HaShem le había dicho; y Lot fue con él. Y Avram tenía setenta y cinco años cuando partió de Jarán.”

La palabra de Éxodo 12:40 dice que un periodo de 430 se completó para “los hijos de Israel” cuando salieron de Egipto. Si “los hijos de Israel” habían existido durante 430 años cuando salieron de Egipto, ¿cómo es posible que el cómputo de los 400 años se iniciaron desde el nacimiento de Yitsjak? En tal caso Avram sería llamado “hijos de Israel” estando en Jarán, cinco años antes de su llegada a la tierra de Kenáan por primera vez. El libro de Yashar cuenta que Avraham hizo varios viajes a la tierra de Kenáan antes del relato de Génesis 12. Pero aunque fuera así no se puede considerar nuestro padre Avraham como “hijos de Israel” como dice la Escritura. Así que habrá que buscar otra explicación a la falta de años en la genealogía de los levitas.

En la genealogía de Lucas 3:36 aparece el nombre Kainán entre Shelaj y Arfajsad. En el texto masorético no aparece ese nombre en Génesis 11:12-13. Sin embargo el nombre aparece en el texto de LXX (Septuaginta) y, según he sido informado, también en los manuscritos del Qumrán. Tengamos en cuenta que la palabra “ben”, “hijo” no necesariamente significa hijo directo, sino descendiente. Puede ser nieto o bisnieto etc. Yeshúa es el hijo de David, es decir, descendiente directo del rey David. En las genealogías que aparecen en varios lugares de las Escrituras es posible que haya saltos entre generaciones. Es por lo tanto posible que haya un salto entre Kehat, hijo de Leví, y Amram, padre de Moshé. Amram, ciertamente, es hijo de Kehat, en el sentido de “ben”, pero es muy posible que no sea hijo directo, sino uno de sus descendientes. De esta manera podrían cuadrar los 430 años de estancia en Egipto desde que entró Yaakov con 130 años de edad, junto con todos sus hijos, el día 15 del mes de Aviv.

El cómputo de años que hay en el mundo judío dice que estamos en el año 5769 desde la creación de Adam. Este cálculo está basado en la teoría de que los hijos de Israel estuvieran en Egipto durante 210 años. Si estuvieron en Egipto durante 430 años hay una diferencia de 220 años (430-210=220). Si añadimos 220 años a los 5769 llegamos a 5986, lo cual concuerda más con el tiempo en que vivimos, según los profetas, es decir, cerca del año 6000. En el año 6001 empezará el reino mesiánico en la tierra.

Ahora, durante el tiempo desde la división del reino con el hijo del rey Shlomo hasta la invasión del imperio Babilónico había momentos de gran apostasía en los dos reinos de Israel, y por lo tanto no fue registrado adecuadamente el paso del tiempo. Según el pastor húngaro Jozsef Ladò, la cronología judía cuenta de entre 200 a 240 años entre la construcción del templo de Shlomo, cf. 1 Reyes 6:1, y el cautiverio babilónico. Esto nos da un margen de error para saber exactamente dónde estamos en estos momentos. Lo cierto es que no queda mucho tiempo hasta el regreso de Mesías y la llegada del reino mesiánico.

Es probable que el año del nacimiento del Mesías haya ocurrido 3970 años después de Adam, porque al iniciar su predicación dijo, según está escrito en Marcos 1:14-15:

“Después que Yojanán había sido encarcelado, Yeshúa vino a Galil proclamando el buen mensaje de Elohim, y diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Elohim se ha acercado; arrepentíos y creed en el buen mensaje.”

La expresión “el tiempo se ha cumplido” alude a los 4000 primeros años de historia humana y el inicio de la era mesiánica en el añó 4001. Según el Talmud, la La historia del mundo esta dividida de la siguiente manera:

  • 2000 años con desolación (desde Adam hasta Avraham)
  • 2000 años con Torá (desde Avraham hasta el Mesías)
  • 2000 años la edad mesiánica (desde la primera venida del Mesías hasta su regreso, la era

mesiánica)

  • 1000 años de remisión (el reino Mesiánico)
  • Después el mundo será renovado (nuevos cielos y nueva tierra)

Según este cuadro concuerda mejor la interpretación de 430 años de estancia en Egipto que la de los 210 años.

Tercera aliyá, 6:29 – 7:7

7:3    “Pero yo endureceré el corazón de Faraón para multiplicar mis señales y mis prodigios en la tierra de Egipto.” – El endurecimiento del corazón de Faraón no es debido a una decisión predeterminada del Eterno, porque violaría el principio de la libertad para elegir. HaShem le dio muchas oportunidades a Faraón para arrepentirse de su pecado, según está escrito en 2 Pedro 3:9:

“El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.”

En 1 Timoteo 2:4 está escrito:

“el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad.”

Rambam escribe: “No pienses lo que dicen los necios de las naciones del mundo, como también la mayoría de los indoctos de Israel, que el Santo, bendito es, decreta desde el principio de su creación si el hombre va a ser justo o malvado, así no es… No hay nadie que le obligue, que le imponga o que lo arrastre hacia cualquiera de estos dos caminos, sino que él mismo y por su propia decisión se inclina hacia el camino que desee.”

HaShem le dice a Moshé que él va a endurecer el corazón de Faraón para multiplicar sus señales y prodigios. Sin embargo, vemos como el Eterno no endurece el corazón de Faraón hasta después de haber pasado cinco plagas. Durante las cinco primeras plagas que, según el Midrash, duraron 5 meses, fue el mismo Faraón que fortaleció su corazón para no hacer caso a la palabra del Eterno.

En Éxodo 4:21 HaShem dice que él va a fortalecer el corazón de Faraón. La palabra hebrea es “jazak”, que significa “hacerse/ser fuerte”, “tener valor”, “endurecerse”. El Eterno prometió fortalecer el corazón de Faraón para que él siguiera en su decisión rebelde y no perdiera esa fuerza para resistir al Eterno. Si HaShem no hubiera fortalecido su interior, no podría haber hecho los últimos grandes milagros ante todo el mundo. Así que HaShem se aprovechó de la obstinación de Faraón cuando él ya había tomado la decisión de ir por el camino rebelde.

En Éxodo 7:3 vemos como el Eterno dice que va a endurecer el corazón de Faraón. La palabra hebrea es “kashá” que significa “ser duro”, “difícil”. Es la única vez que la palabra endurecer aparece en relación con Faraón.

En las primero cinco plagas vemos como Faraón fortalece su propio corazón en su rebeldía. En Éxodo 7:13, 22; 8:19 (8:15 en el hebreo); 9:12, 35; 10:20, 27; 11:10; 14:4, 8, 17; se encuentra la palabra “jazak”, “fortalecer”.

En Éxodo 7:14; 8:15 (8:11 heb.), 32 (28 heb.); 9:7, 34; 10:1 aparece la palabra “kavad”, que significa “ser pesado”, “pesar”, “ser una carga”; “recibir honores”.

De todos estos textos aprendemos que cuando una persona se empeña en rebelarse contra la voluntad del Eterno llegará a un punto donde la gracia del Eterno se retira y ya no habrá más posibilidad de arrepentimiento. Ya pasó la raya y es juzgada para ser un vaso de ira preparado para la destrucción, como está escrito en Romanos 9:22:

“¿Y qué, si Elohim, aunque dispuesto a demostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia a los vasos de ira preparados para destrucción?”

Después de ese punto decisivo, el Eterno fortalece la persona en su rebeldía con un triple propósito:

Primero, para fortalecer la decisión de la persona y así darle el derecho de vivir según su propia decisión libre. Escogió ese camino y por ese camino tendrá que caminar y sufrir las consecuencias de su decisión.

Segundo, para mostrar a todo el mundo que el aparente arrepentimiento que la persona pueda mostrar hacia fuera no era sincera, cf. 9:27, para que cuando venga el castigo, nadie diga que Elohim castigó a los arrepentidos. Su rebeldía es obvia a todos y por lo tanto nadie se equivoca a pensar que el castigo divino vino por una injusticia del Eterno.

Tercero, para así mostrar su poder mediante los fuertes castigos que son manifestados de modo que el pueblo de Israel y las demás naciones conozcan su tremendo poderío, cf. Éxodo 7:3-5; 9:15-16.

Cuarta aliyá, 7:8 – 8:10 (8:6 heb.)

7:12  “pues cada uno echó su vara, las cuales se convirtieron en serpientes. Pero la vara de Aharón devoró las varas de ellos.” – No dice que fue la serpiente de Aharón que devoró las serpientes de ellos. De allí el Talmud y el Midrash enseñan que después de haberse convertido otra vez en vara, devoró las varas de los demás. Esto muestra la superioridad del poder del Eterno sobre el poder mágico que viene de los demonios.

7:15  “Preséntate a Faraón por la mañana cuando vaya al agua, y ponte a orillas del río para encontrarte con él; y toma en tu mano la vara que se convirtió en serpiente.” – Rashí cita el Midrash y dice que Faraón solía salir muy temprano por la mañana para evacuar sus órganos en el río para que la gente no se diera cuenta de que era un hombre normal. Él decía que era un dios y por eso no necesitaba hacer sus necesidades. HaShem usó a Moshé para juzgar todos los dioses de Egipto, según está escrito en Éxodo 12:12:

“Porque esa noche pasaré por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal; y ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo soy HaShem.”

Lo primero que Moshé atacó fueron los poderes mágicos de Egipto. Luego sigue atacando uno por uno de los dioses de los egipcios. En la primera plaga fue atacado el mismo Faraón que se dijo ser un dios, y Moshé le descubrió en su humanidad de tener que ir al río para hacer sus necesidades como cualquier hombre.

7:16a “Y dile: “HaShem, el Elohim de los hebreos, me ha enviado a ti” – Hay tres términos que son utilizados en las Escrituras para hablar del pueblo escogido: hebreos, hijos de Israel y judíos. Avraham fue el primer hebreo, según Génesis 14:13. Desde entonces todos sus descendientes por vía de Yitsjak y Yaakov también son llamados hebreos. Los hijos de Israel son los descendientes de Yaakov que recibió el nombre de Israel. El término “judíos” fue usado inicialmente sobre los integrantes del reino del sur que comprendía las dos tribus Yehudá y Binyamín y también gran parte de los levitas. cf. 2 Reyes 16:6; Jeremías 32:12; Daniel 3:8.

7:17  “Así dice HaShem: ‘En esto conocerás que yo soy HaShem: he aquí, yo golpearé con la vara que está en mi mano las aguas que están en el río, y se convertirán en sangre.” – El río también fue considerado un dios y por esto fue juzgado por el Elohim de los hebreos. HaShem dice que él va a golpear las aguas del río, no Moshé. La vara de Moshé estaba también en la mano del Eterno. Vemos que hubo una colaboración íntima entre lo que estaba haciendo Moshé y lo que estaba haciendo el Eterno. El Eterno estaba golpeando las aguas del río por medio de su shaliaj, emisario, Moshé.

7:19  “Y HaShem dijo a Moshé: Di a Aharón: “Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos, sobre sus estanques y sobre todos sus depósitos de agua, para que se conviertan en sangre; y habrá sangre por toda la tierra de Egipto, tanto en las vasijas de madera como en las de piedra.”” – La autoridad fue delegada a Aharón. Rashí destaca lo que enseña el Midrash, que Moshé había sido salvado por las aguas del río y por eso él no lo castigó sino dejó que lo hiciera Aharón.

La redención de Egipto es un anuncio profético para la gran redención de Israel en los últimos tiempos en relación con la segunda venida del Mesías, como está escrito en Isaías 44:23:

“Gritad de júbilo, cielos, porque HaShem lo ha hecho. Gritad de alegría, profundidades de la tierra. Prorrumpid, montes, en gritos de júbilo, y el bosque, y todo árbol que en él hay, porque HaShem ha redimido a Yaakov y ha mostrado su gloria en Israel.”

En Isaías 52:9-10 está escrito:

“Prorrumpid a una en gritos de júbilo, lugares desolados de Yerushalayim, porque HaShem ha consolado a su pueblo, ha redimido a Yerushalayim. HaShem ha desnudado su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Elohim.”

En Jeremías 31:8-11 está escrito:

“He aquí, yo los traigo del país del norte, y los reuniré de los confines de la tierra, entre ellos los ciegos y los cojos, la mujer encinta y también la que está dando a luz; una gran compañía volverá acá. Con llanto vendrán, y entre súplicas los guiaré; los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy un padre para Israel, y Efrayim es mi primogénito. Oíd, naciones, la palabra de HaShem, anunciad en las costas lejanas, y decid: El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo guardará como un pastor a su rebaño. Porque HaShem ha rescatado a Yaakov, y lo ha redimido de manos más fuertes que él.”

La redención final será muy parecida a la redención inicial. Como en la redención inicial pasaron por el mar, así será también durante la redención final, como está escrito en Zacarías 10:8-12:

“Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran. Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán. Los haré volver de la tierra de Egipto, y de Ahsur los recogeré; los traeré a la tierra de Guilad y del Levanón, hasta que no haya sitio para ellos. Pasarán por el mar de la angustia, y Él herirá las olas en el mar y se secarán todas las profundidades del río; y será abatido el orgullo de Ashur y apartado el cetro de Egipto. Yo los fortaleceré en HaShem, y en su nombre andarán–declara HaShem.”

En Isaías 11:11-16 está escrito: “Entonces acontecerá en aquel día que el Señor ha de recobrar de nuevo con su mano, por segunda vez (en los últimos tiempos), al remanente de su pueblo que haya quedado de Ashur (Asiria, Irak), de Egipto (Egipto), de Patrós (Sur de Egipto), de Cush (Etiopía y Yemen), de Eilam (Iran), de Shinar (Irak), de Jamat (Siria) y de las islas del mar (Las islas Baleares, los continentes y los países con costas). Alzará un estandarte (el Mesias) ante las naciones, reunirá a los desterrados de Israel (las 10 tribus), y juntará a los dispersos de Yehudá (los judíos) de los cuatro confines de la tierra. Entonces se disipará la envidia de Efrayim (las 10 tribus), y los que hostigan a Yehudá serán exterminados; Efraín no envidiará a Yehudá, y Yehudá no hostigará a Efrayim. Y ellos (Efrayim y Yehudá) se lanzarán sobre el costado de los plishtim (filisteos, palestinos) al occidente (Gaza), juntos despojarán a los hijos del oriente; Edom y Moav (sur de Jordania) estarán bajo su dominio, y los hijos de Amón (norte de Jordania) les estarán sujetos. Y HaShem destruirá la lengua del mar de Egipto; agitará su mano sobre el río (Eufrates) con su viento abrasador, lo partirá en siete arroyos y hará que se pueda pasar en sandalias. Y habrá una calzada desde Azur (Irak) para el remanente que quede de su pueblo, así como la hubo para Israel el día que subieron de la tierra de Egipto.”

En Isaías 43:1-7 está escrito:

“Mas ahora, así dice HaShem tu Creador, oh Yaakov, y el que te formó, oh Israel: No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará. Porque yo soy HaShem tu Elohim, el Santo de Israel, tu Salvador; he dado a Egipto por tu rescate, a Cush y a Sevá en lugar tuyo. Ya que eres precioso a mis ojos, digno de honra, y yo te amo, daré a otros hombres en lugar tuyo, y a otros pueblos por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu descendencia, y del occidente te reuniré. Diré al norte: “Entrégalos”; y al sur: “No los retengas.” Trae a mis hijos desde lejos y a mis hijas desde los confines de la tierra, a todo el que es llamado por mi nombre y a quien he creado para mi gloria, a quien he formado y a quien he hecho.”

En la redención final habrá liberación hasta del pecado y de la muerte, como dice el Salmo 130:7-8:

“Oh Israel, espera en HaShem, porque en HaShem hay misericordia, y en Él hay abundante redención; Él redimirá a Israel de todas sus iniquidades.”

Y en el Salmo 49:15 está escrito:

“Pero Elohim redimirá mi alma del poder del Sheol, pues Él me recibirá. (Sela)”

 

En Isaías 63:4 está escrito:

“Porque el día de la venganza estaba en mi corazón, y el año de mi redención había llegado.”

En Lucas 21:28 está escrito:

“Cuando estas cosas empiecen a suceder, erguíos y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra redención.”

En Romanos 8:23 está escrito:

“Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.”

En Efesios 4:30 está escrito:

“Y no entristezcáis al Espíritu de santidad de Elohim, por el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”

Como la redención inicial es semejante a la redención final vemos una gran similitud entre las plagas que vinieron sobre Egipto y las plagas que vendrán sobre el mundo en los últimos tiempos. Vamos a ver una comparación entre las plagas que hubo en Egipto y las que son presentadas en el libro de Revelación:

1.      Agua convertida en sangre, Éxodo 7:14-25 – En Revelación 8:8, 16:3 está escrito:

“El segundo ángel tocó la trompeta, y algo como una gran montaña ardiendo en llamas fue arrojado al mar, y la tercera parte del mar se convirtió en sangre…
El segundo ángel derramó su copa en el mar, y se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser viviente que había en el mar.”

2.      Las ranas, Éxodo 8:1-15 (7:26-8:11 heb) – En Revelación 16:13-14 está escrito:

“Y vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, a tres espíritus inmundos semejantes a ranas; pues son espíritus de demonios que hacen señales, los cuales van a los reyes de todo el mundo, a reunirlos para la batalla del gran día del Elohim Todopoderoso.”

3.      Los enjambres de piojos, Éxodo 8:16 (12 heb) – No he encontrado comparación.

4.      Las bestias salvajes, Éxodo 8:20-32 (16-28 heb) – En Revelación 6:8 está escrito:

“Y miré, y he aquí, un caballo amarillento; y el que estaba montado en él se llamaba Muerte; y el Sheol lo seguía. Y se les dio autoridad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con pestilencia y con las fieras de la tierra.”

5.      La peste en el ganado, Éxodo 9:1-7 – En Revelación 6:8b está escrito:

“con pestilencia”

6.      Las úlceras, Éxodo 9:8-12 – En Revelación 16:2 está escrito:

“El primer ángel fue y derramó su copa en la tierra; y se produjo una llaga repugnante y maligna en los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen.”

7.      El granizo, Éxodo 9:13-35 – En Revelación 16:21 está escrito:

“Y enormes granizos, como de un talento cada uno, cayeron sobre los hombres; y los hombres blasfemaron contra Elohim por la plaga del granizo, porque su plaga fue sumamente grande.”

8.      Las langostas, Éxodo 10:1-20 – En Revelación 9:1-11 está escrito:

“El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que había caído del cielo a la tierra, y se le dio la llave del pozo del abismo. Cuando abrió el pozo del abismo, subió humo del pozo como el humo de un gran horno, y el sol y el aire se oscurecieron por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra, y se les dio poder como tienen poder los escorpiones de la tierra. Se les dijo que no dañaran la hierba de la tierra, ni ninguna cosa verde, ni ningún árbol, sino sólo a los hombres que no tienen el sello de Elohim en la frente. No se les permitió matar a nadie, sino atormentarlos por cinco meses; y su tormento era como el tormento de un escorpión cuando pica al hombre. En aquellos días los hombres buscarán la muerte y no la hallarán; y ansiarán morir, y la muerte huirá de ellos. Y el aspecto de las langostas era semejante al de caballos dispuestos para la batalla, y sobre sus cabezas tenían como coronas que parecían de oro, y sus caras eran como rostros humanos. Tenían cabellos como cabellos de mujer, y sus dientes eran como de leones. También tenían corazas como corazas de hierro; y el ruido de sus alas era como el estruendo de carros, de muchos caballos que se lanzan a la batalla. Tienen colas parecidas a escorpiones, y aguijones; y en sus colas está su poder para hacer daño a los hombres por cinco meses. Tienen sobre ellos por rey al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Avadón, y en griego se llama Apolión.”

9.      Las tinieblas, Éxodo 10:21-29 – En Revelación 6:12; 8:12; 16:10 está escrito:

“Vi cuando el Cordero abrió el sexto sello, y hubo un gran terremoto, y el sol se puso negro como cilicio hecho de cerda, y toda la luna se volvió como sangre…
El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, para que la tercera parte de ellos se oscureciera y el día no resplandeciera en su tercera parte, y asimismo la noche…
El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se quedó en tinieblas, y se mordían la lengua de dolor.”

Quinta aliyá, 8:11-22 (8:7-18 heb.)

8:12  “Entonces Moshé y Aharón salieron de la presencia de Faraón, y Moshé clamó a HaShem acerca de las ranas que Él había puesto sobre Faraón.” – Moshé clamó al Eterno. De esto aprendemos que hay momentos cuando hay que gritar delante del Eterno para que nuestra oración llegue a su trono.

8:16  “Entonces HaShem dijo a Moshé: Di a Aharón: “Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que se convierta en piojos por toda la tierra de Egipto.”” – En esta tercera plaga no hubo una advertencia previa a Faraón. Si se dividen las nueve primeras plagas en tres grupos, vemos como las dos primeras de cada grupo fueron anunciadas previamente ante Faraón, pero no la última de cada grupo.

8:18  “Y los magos trataron de producir piojos con sus encantamientos, pero no pudieron; hubo, pues, piojos en hombres y animales.” – Finalmente los magos tuvieron que reconocer que el poder de HaShem es mayor que el de ellos. Vemos como los poderes mágicos de Egipto llegaban a un nivel muy alto. La fuente de poder de los magos venía de hasatán, y la fuente de poder de Moshé venía de HaShem. Toda manifestación sobrenatural que no está conectada con el Eterno tiene su origen en los malos espíritus. El ocultismo, la magia, la astrología y las religiones de los gentiles tienen origen demoníaco. Los siervos del Eterno necesitan el poder sobrenatural para poder resistir los poderes del mal y manifestar que el Eterno es mayor, como está escrito en Lucas 10:17-20:

“Los setenta regresaron con gozo, diciendo: Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y él les dijo: Yo veía a hasatán caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño. Sin embargo, no os regocijéis en esto, de que los espíritus se os sometan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.”

En 1 Juan 4:4 está escrito:

“Hijos míos, vosotros sois de Elohim y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.”

En Marcos 16:17-18 está escrito:

“Y estas señales acompañarán a los que han creído: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas; tomarán serpientes en las manos, y aunque beban algo mortífero, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos, y se pondrán bien.”

En Juan 14:12-13 está escrito:

“En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.”

8:22  “Mas en aquel día yo pondré aparte la tierra de Goshén en la que mora mi pueblo, para que no haya allí mezclas de bestias salvajes, a fin de que sepas que yo, HaShem, estoy en medio de la tierra.” – Vemos como el pueblo escogido es guardado en medio de los grandes juicios del Eterno. Así será también en los últimos tiempos. Ya han empezado los dolores de parto para el nacimiento del siglo venidero con falsos predicadores “ungidos”, guerras, terrorismo, hambre, plagas, señales en los cielos, terremotos y grandes olas del mar, como está escrito en Mateo 24:5-8:

“Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy el ungido”, y engañarán a muchos. Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es sólo el comienzo de dolores de parto.”

En Lucas 21:10-11, 25-26 está escrito:

“Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación y reino contra reino; habrá grandes terremotos, y plagas y hambres en diversos lugares; y habrá terrores (terrorismo) y grandes señales del cielo… Y habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra, angustia entre las naciones, perplejas a causa del rugido del mar y de las olas, desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las potencias de los cielos serán sacudidas.”

Pero en medio de todo esto hay un pueblo que ha aprendido a confiar en el Eterno, y no sufrirá de la misma manera como los que no son pueblo del Eterno. Hay una diferencia entre los hijos de las tinieblas y los hijos de luz, y esta diferencia se manifestará cada vez más en medio de estas plagas que vendrán sobre el mundo, como está escrito en Revelación 7:3-4; 9:4:

“No hagáis daño, ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que hayamos puesto un sello en la frente a los siervos de nuestro Elohim. Y oí el número de los que fueron sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel… Se les dijo que no dañaran la hierba de la tierra, ni ninguna cosa verde, ni ningún árbol, sino sólo a los hombres que no tienen el sello de Elohim en la frente.”

Sexta aliyá, 8:23 (19 heb) – 9:16

8:23  “y yo haré distinción entre mi pueblo y tu pueblo” – El Eterno sigue separando entre la luz y las tinieblas. Hay diferencia entre los hijos de Israel que son hijos del Eterno, y los hijos de los demás pueblos. Ser santo significa ser diferente, apartado. Si el pueblo quiere ser igual que las demás naciones, pierde su luz que viene de la Torá, como está escrito en Mateo 5:14-17:

“Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir.”

8:26  “Pero Moshé respondió: No conviene que lo hagamos así, porque es abominación para los egipcios lo que sacrificaremos a HaShem nuestro Elohim. Si sacrificamos lo que es abominación para los egipcios delante de sus ojos, ¿no nos apedrearán?” – Las ovejas fueron consideradas como dioses por los egipcios.

8:30  “Y salió Moshé de la presencia de Faraón y oró a HaShem.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “oró” es “va-yetar” cuya raíz es “atar” que significa “orar”, “interceder”, “quemar incienso”. Está relacionada con la palabra “atar” que significa “aumentar”, “abundar”, “multiplicar”. Esto nos enseña que Moshé oró con intensidad. La oración eficaz tiene que ser hecha con fervor, como está escrito en Lucas 18:1-8:

“Y les refería una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo, y no desfallecer, diciendo: Había en cierta ciudad un juez que ni temía a Elohim ni respetaba a hombre alguno. Y había en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él constantemente, diciendo: “Hazme justicia de mi adversario.” Por algún tiempo él no quiso, pero después dijo para sí: “Aunque ni temo a Elohim, ni respeto a hombre alguno, sin embargo, porque esta viuda me molesta, le haré justicia; no sea que por venir continuamente me agote la paciencia.” Y el Señor dijo: Escuchad lo que dijo el juez injusto. ¿Y no hará Elohim justicia a sus escogidos, que claman a El día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fidelidad en la tierra?”

 

En Jacobo (Stg) 5:16b-18 está escrito:

“La oración intensa del justo puede lograr mucho. Eliyahu era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto.”

Tanto Moshé como Eliyahu oraban según la voluntad del Eterno. A pesar de ello necesitaban orar con fervor e intensidad para que el Eterno hiciera según su voluntad. Nuestro Rebe nos enseña que debemos ser como la viuda molesta en nuestras oraciones. El que no ora con esta kavaná, intensidad, fervor, no atraviesa las barreras espirituales que hay en los aires para que la oración llegue con fuerza hasta el trono. El Eterno dependía de la oración de Moshé para cumplir con sus propósitos en Egipto. Así que si no oramos no se cumple el plan del Eterno en nuestro alrededor. El propósito de la oración es que se cumpla la voluntad del Eterno en la tierra como se hace en el cielo.

9:3    “he aquí, la mano de HaShem está sobre tus ganados que están en el campo: sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre las vacadas y sobre las ovejas.” – Esta es la plaga decisiva. Si Faraón no se arrepiente ahora ya no habrá más oportunidad para ser salvo y su alma se perderá, y después de la resurrección de los muertos, será echado con cuerpo y alma en el lago de fuego para ser destruidos para siempre, como está escrito en Mateo 10:28:

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno.”

En Mateo 25:41 está escrito:

“Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para hasatán y sus ángeles.”

“la mano de HaShem está” – Aquí encontramos la palabra hebrea “hayá”, “ser” o “estar”, de forma presente, “hoyá” (hey, vav, yud, hey). Es la única vez en todas las Escrituras que el verbo “ser” es conjugado en presente. En el idioma hebreo normalmente no se usa el verbo “ser” o “estar” en presente. Aquí hay una excepción.

9:4    “Pero HaShem hará distinción entre los ganados de Israel y los ganados de Egipto, y nada perecerá de todo lo que pertenece a los hijos de Israel” – En medio de las plagas de los últimos tiempos habrá una providencia especial de parte de nuestro Padre celestial, de modo que podremos sobrevivir de manera sobrenatural, incluso cuando no tendremos derecho de comprar ni vender, (Revelación 13:17), como el profeta Eliyahu durante los tres años y medio de sequía, cuando los cuervos vinieron con comida y hubo multiplicación de los pocos alimentos que quedaban en la casa, cf. 1 Reyes 17:4, 6, 14, 16.

9:15-16 “Porque si yo hubiera extendido mi mano y te hubiera herido a ti y a tu pueblo con pestilencia, ya habrías sido cortado de la tierra. Pero en verdad, por esta razón te he permitido permanecer: para mostrarte mi poder y para proclamar mi nombre por toda la tierra.” – En la quinta plaga de la peste HaShem protegió a Faraón y su pueblo para que la peste no pasara a ellos. Lo hizo con el propósito de seguir manifestando sus milagros. A partir de la sexta plaga, la de las úlceras, el Eterno interviene en el corazón de Faraón y le fortalece en su obstinación. Ya había pasado la raya de la gracia del Eterno y no hubo vuelta atrás, sin posibilidad de arrepentimiento. HaShem lo utiliza para mostrar sus grandes milagros a todo el mundo. Así es como tenemos que entender la enseñanza de Romanos 9:14-24 donde está escrito:

“¿Qué diremos entonces? ¿Que hay injusticia en Elohim? ¡De ningún modo! Porque Él dice a Moshé: TENDRÉ MISERICORDIA DEL QUE YO TENGA MISERICORDIA, Y TENDRÉ COMPASIÓN DEL QUE YO TENGA COMPASIÓN. Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Elohim que tiene misericordia (porque todos pecaron y no merecen nada). Porque la Escritura dice a Faraón: PARA ESTO MISMO TE HE LEVANTADO, PARA DEMOSTRAR MI PODER EN TI, Y PARA QUE MI NOMBRE SEA PROCLAMADO POR TODA LA TIERRA. Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece. Me dirás entonces: ¿Por qué, pues, todavía reprocha Elohim? Porque ¿quién resiste a su voluntad? Al contrario, ¿quién eres tú, oh hombre, que le contestas a Elohim? ¿Dirá acaso el objeto modelado al que lo modela: Por qué me hiciste así? ¿O no tiene el alfarero derecho sobre el barro de hacer de la misma masa un vaso para uso honorable y otro para uso ordinario? ¿Y qué, si Elohim, aunque dispuesto a demostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia a los vasos de ira preparados para destrucción? Lo hizo para dar a conocer las riquezas de su gloria sobre los vasos de misericordia, que de antemano El preparó para gloria, es decir, nosotros, a quienes también llamó, no sólo de entre los judíos, sino también de entre los gentiles.”

Al traducir que Faraón fue levantado corremos el riesgo de entenderlo como si el Faraón fue levantado como rey. El texto de Éxodo que estamos estudiando dice que el Eterno permitió que Faraón estuviera de pie a pesar de la peste, la que vino sobre los animales. Así que al no arrepentirse con esa quinta plaga de la peste de los animales, HaShem, según su propia voluntad, fortalece el corazón de Faraón para que no pueda obtener más misericordia. Así Faraón fue preparado de antemano, después de la quinta plaga, para la destrucción. Faraón no fue preparado para destrucción cuando fue formado en el vientre de su madre, sino en el momento cuando pasó la raya del fin de la gracia del Eterno después de la quinta plaga.

Los que somos vasos de misericordia podremos obtener la gloria. Los vasos de misericordia son los hijos de Israel y los gentiles que se han arrepentido de su idolatría y se han refugiado bajo las alas del Elohim de Israel por medio del Mesías. No fuimos preparados para gloria en el vientre de nuestra madre, sino en el momento cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y confesamos a Yeshúa como nuestro Salvador y Señor.

Por otro lado se puede entender esta enseñanza de manera que el Eterno sí predestinó a Faraón en el vientre de su madre para ser un vaso de destrucción y a nosotros los salvos nos predestinó para ser vasos de gloria. Pero esta predestinación no la hace sobre la base de su soberana voluntad de decidir quién va a ser salvo y quien va a ser destruido, sino sobre la base del libre albedrío que cada individuo ha recibido como seres creados a la imagen y semejanza de Elohim. Sólo los que fueron conocidos de antemano, según la decisión futura de cada uno, han sido predestinados para ser salvos, como está escrito en Romanos 8:29-30:

“Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó.”

En Efesios 1:4-5 está escrito:

“según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Yeshúa el Mesías, conforme al beneplácito de su voluntad.”

A base de la decisión futura del propio individuo, HaShem puede predestinarnos para ciertas tareas, como dice Gálatas 1:15-16:

“Pero cuando Elohim, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar a su Hijo en mí para que yo le anunciara entre los gentiles, no consulté enseguida con carne y sangre”

En Jeremías 1:5 está escrito:

“Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones.”

En Isaías 49:1, 5 está escrito:

“Escuchadme, islas, y atended, pueblos lejanos. HaShem me llamó desde el seno materno, desde las entrañas de mi madre mencionó mi nombre… Y ahora dice HaShem (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Yaakov vuelva a Él y que Israel se reúna con Él, porque honrado soy a los ojos de HaShem y mi Elohim ha sido mi fortaleza).”

De esta manera podríamos decir que Faraón fue formado en el vientre de su madre con las cualidades necesarias para poder ser rey de Egipto y poder tener esa fuerza de resistencia que es necesaria para oponerse ante el poder del Eterno. Es cierto que el Eterno no desea la muerte de nadie, cf. Ezequiel 18:32, sino más bien que se arrepienta de su pecado y sea salvo para la eternidad. Pero si la persona no quiere ser salva, HaShem respeta su decisión y la prepara para ser un vaso de ira y destrucción, es decir saca provecho de su creación lo que pueda, al igual que en una casa hay vasos de deshonra que sirven durante un tiempo, pero luego son destruidos.

Séptima aliyá, 9:17-35

9:28  “Rogad a HaShem, porque ha habido ya suficientes truenos y granizo de parte de Elohim; y os dejaré ir y no os permaneceréis más aquí.” – La petición de salir un camino de tres días para celebrar fiesta al Eterno fue con la idea de luego volver a Egipto. Los esclavos no tenían el derecho de dejar su dueño sin su permiso. Sin embargo, aquí vemos que Faraón está hablando de que no tendrán que seguir permaneciendo en Egipto. Esto constituye una concesión de algo más que salir para luego volver.

No obstante, como Faraón no cumplió su promesa, los hijos de Israel no quedaron libres de su dueño anterior hasta su muerte en el mar de Cañas (Rojo).

El cruce del mar es una tevilá, un rito de purificación. Este rito simboliza, entre otras cosas, la muerte y la resurrección. También es una manera de pasar de un señor a otro. Cuando las novias judías pasan por la mikvé, acumulación de aguas purificadoras, antes de entrar en el pacto matrimonial, pasan de estar bajo la autoridad de su padre a estar bajo la autoridad de su esposo. De la misma manera los hijos de Israel fueron liberados de la dependencia de Faraón al cruzar el mar, para poder estar bajo el Eterno como su Esposo.

9:29  “Y Moshé le dijo: Tan pronto como yo salga de la ciudad, extenderé mis manos a HaShem; los truenos cesarán, y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra es de HaShem.” – Vemos aquí otro ingrediente en la oración de Moshé, levantar las manos. Esta es una manera muy escritural de orar, como vemos en Éxodo 17:11, donde está escrito:

“Y sucedió que mientras Moshé tenía en alto su mano, Israel prevalecía; y cuando dejaba caer la mano, prevalecía Amalek.”

En el Salmo 28:2 está escrito:

“Escucha la voz de mis súplicas cuando a ti pido auxilio; cuando levanto mis manos hacia el lugar santísimo de tu santuario.”

En el Salmo 63:4 está escrito:

“Así te bendeciré mientras viva, en tu nombre alzaré mis manos.”

En el Salmo 88:9 está escrito:

“Han languidecido mis ojos a causa de la aflicción; oh Eterno, cada día te he invocado, he extendido mis manos hacia ti.”

En el Salmo 134:2 está escrito:

“Alzad vuestras manos al santuario y bendecid a HaShem.”

En el Salmo 141:2 está escrito:

“Sea puesta mi oración delante de ti como incienso, el alzar de mis manos como la ofrenda de la tarde.”

En el Salmo 143:6 está escrito:

“A ti extiendo mis manos; mi alma te anhela  como la tierra sedienta. (Sela)”

 

En 1 Reyes 8:54 está escrito:

“Y sucedió que cuando Shlomo terminó de decir toda esta oración y súplica a HaShem, se levantó de delante del altar de HaShem, de estar de rodillas con sus manos extendidas hacia el cielo.”

 

En 1 Timoteo 2:8 está escrito:

“Por consiguiente, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni discusiones.”

 

Esto nos enseña que la oración de Moshé estaba basada en cuatro cosas:

  • Oraba según la voluntad del Eterno
  • Oraba con clamor
  • Oraba con fervor
  • Oraba con las manos levantadas

Sigamos el ejemplo de Moshé rabenu, nuestro maestro, para tener éxito en nuestras oraciones y así podrá hacerse la voluntad del Eterno en la tierra como en el cielo, Amén.

Hemos importado al idioma español la palabra Elohim como sustituto de la palabra Dios, por ser esta última una forma del nombre del ídolo griego Zeus, cf. Éxodo 23:13; Salmo 16:4; Oseas 2:17.

Normalmente estamos sustituyendo el Nombre de las cuatro letras hebreas Yud, Hey, Vav, Hey, por: “el Eterno” o “HaShem”. HaShem significa literalmente “El Nombre”.

Parashá 12 VaYejí

כ״ח בכסלו ה׳תשע״ד (December 1, 2013) por  
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Parashá 12 VaYejí

Génesis 47:28 – 50:26

Por Dr. S.K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa

Aliyás de la Torá:

  1. 47:28 – 48:9
  2. 48:10-16
  3. 48:17-22
  4. 49:1-18
  5. 49:19-26
  6. 49:27 – 50:20
  7. 50:21-26
  8. Maftir: 50:23-26

Haftará: 1 Reyes 2:1-12

Escritos Apostólicos: Marcos 15:6 – 16:8

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 15:6-20
  2. 15:21-32
  3. 15:33-41
  4. 15:42-46
  5. 16:1-8

VaYejí

Significa “y vivió”.

Primera aliyá, 47:28 – 48:9

Yaakov vive en la tierra de Egipto 17 años y así llega a tener 147 años. Antes de morir llama a su hijo Yosef y le pide que haga un juramento para no sepultarle en Egipto, sino en el sepulcro de sus padres. Yosef lo jura. Entonces Israel se inclina en la cabeza de su cama.

Luego Yaakov se enferma y cuando Yosef se entera de ello, toma a sus dos hijos Menashé y Efrayim y se presenta ante su padre. Israel hace un esfuerzo para levantarse y sentarse en la cama. Yaakov dice a Yosef que El Shadai se le apareció en Luz y le bendijo y prometió hacerle una multitud de pueblos y sus descendientes heredarán la tierra de Israel como posesión perpetua. Los dos hijos que han nacido en Egipto antes de la llegada de Yaakov, ahora serán adoptados como hijos de Israel, para estar en el mismo nivel que Reuvén y Shimón. El resto de los hijos de Yosef serán llamados por el nombre de sus hermanos en su heredad. Rajel se le murió en el camino a Bet-Lejem y fue sepultada allí.

Cuando Israel ve a los hijos de Yosef, dice: “¿Quiénes son estos?”. Yosef responde: “Son mis hijos que el Elohim me ha dado aquí”. Y Yaakov contesta: “Acércalos para que yo los bendiga”.

Segunda aliyá, 48:10-16

Los ojos de Israel están muy débiles por la vejez. Por eso Yosef los acerca y él los besa y los abraza y dice: “Nunca esperaba ver tu rostro, y he aquí, Elohim me ha permitido ver también a tu simiente”. Entonces Yosef los toma de sus rodillas y se inclina con su rostro en tierra.

Yosef acerca a los dos, a Efrayim con la derecha y Menashé con la izquierda. Pero Israel cruza sus manos y pone su derecha sobre la cabeza de Efrayim, el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Menashé, el primogénito y los bendice.

Tercera aliyá, 48:17-22

Yosef se disgusta al ver que su padre ha puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efrayim, e intenta moverla a la cabeza de su hermano mayor, diciendo a su padre que él es el primogénito y que la derecha debe estar sobre su cabeza. Pero el padre dice que lo sabe. Él llegará a ser un gran pueblo pero la descendencia de su hermano menor llegará a ser multitud de naciones. Israel bendecirá mediante estos hijos, diciendo: “Que Elohim te haga como Efrayim y Menashé”.

Israel está a punto de morir pero Elohim hará que sus descendientes vuelvan a la tierra de sus padres. Yosef recibe la ciudad de Shejem que fue tomada del amorreo con espada y arco.

Cuarta aliyá, 49:1-18

Yaakov reúne a sus hijos y pronuncia sobre ellos lo que va a suceder en los últimos días.

Reuvén es el primogénito, pero como subió a la cama de su padre no tendrá la preeminencia. Shimón y Leví eran violentos y por eso es maldecida su ira. Ellos serán esparcidos en Israel. Yehudá será alabado por sus hermanos. Es un cachorro de león. Gobernará hasta que venga Shiló y a él será dada la obediencia de los pueblos. Zvulún habitará a la orilla del mar. Yisajar es un asno que se inclina para servir. Dan juzgará a su pueblo. Es una serpiente que muerde los jarretes del caballo. “Tu salvación espero, HaShem”.

Quinta aliyá, 49:19-26

De Gad saldrán tropas. Asher tendrá ricos alimentos. Naftalí es una cierva que habla hermoso. Yosef es un hijo de gracia. Lo atacaron los flecheros, pero sus brazos se mantuvieron firmes y fueron adornado con oro por el Poderoso de Yaakov. De allí es el pastor, la roca de Israel. El Elohim de tu padre te ayudará y Shadai te bendecirá con bendiciones de arriba y abajo, de los lanzamientos y de matriz. Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el confín de los collados del mundo. Estarán sobre Yosef el apartado de sus hermanos.

Sexta aliyá, 49:27 – 50:20

Binyamín es un lobo que devora y reparte. Cada una de las doce tribus de Israel recibe de su padre la bendición que le corresponde. Luego dice que va a ser reunido con su pueblo y pide que le sepulten en la cueva que Avraham compró con el campo de Efrón para sepultura. Allí sepultaron a Avraham y Sará, Yitsjak y Rivká y allí él sepultó a Leá. Después recoge sus pies en la cama y expira. Yosef se echa sobre su rostro y llora y lo besa. Luego ordena a sus siervos médicos que lo embalsamen, lo cual tarda 40 días. Los egipcios lo lloran 70 días.

Yosef pide a los de la casa de Faraón hablen con él para pedirle permiso para sepultar a su padre, en la tierra de Kenáan, según el juramento que ha hecho, y luego volver. Faraón le da permiso y suben todos los siervos de Faraón, los ancianos de toda la tierra de Egipto, toda la casa de Yosef y sus hermanos. Sólo se quedan los pequeños y los animales. También suben carros y jinetes. En la era de Atad hacen un gran duelo y Yosef guarda siete días de duelo por su padre. Los cananeos llaman el lugar Avel-Egipto, “el luto de Egipto”.  Los hijos cumplen con lo que les ha mandado su padre y lo sepultan en la cueva del campo de Majpelá que Avraham ha comprado. Después todos regresan a Egipto.

Los hermanos de Yosef temen que Yosef les guarde rencor pensando hacerles daño. Por eso le envía un mensaje diciendo que su padre había dicho antes de su muerte que dijeran a Yosef que perdonara a sus hermanos por haberle tratado mal. Ellos también piden perdón. Entonces Yosef llora. Los hermanos llegan y se postran ante él diciendo que son sus siervos. Pero Yosef les pregunta si está en lugar de Elohim. “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Elohim lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente”.

Séptima aliyá, 50:21-26

Yosef les habla al corazón diciendo que no teman. Él va a proveer para ellos y sus hijos.

Yosef y la casa de su padre se queda en Egipto. Yosef vive 110 años y ve la tercera generación de los hijos de Efrayim. También los nietos de Menashé son criados por él.

Antes de morir Yosef dice a sus hermanos que serán visitados por Elohim y que van a subir de esa tierra a la tierra que juró dar a Avraham, Yitsjak y Yaakov. Luego hace jurar a los hijos de Israel que lleven sus huesos de allí cuando Elohim los visite. Yosef muere y es embalsamado y puesto en un ataúd en Egipto.

Comentarios

Primera aliyá, 47:28 – 48:9

47:28 “Y Yaakov vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; así que los días de Yaakov, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años.” – El tiempo que Yaakov cuidó de su hijo Yosef durante su infancia y juventud, fueron 17 años, cf. 37:2. Ahora Yosef devuelve a su padre, durante la misma cantidad de años, lo que ha recibido. Esto nos enseña que los hijos tienen el deber de recompensar a sus padres, cuando sean mayores, por todo lo que han recibido de ellos, como está escrito en 1 Timoteo 5:4:

“Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que aprendan éstos primero a mostrar piedad para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es agradable delante de Elohim.”

47:29 “Cuando a Israel se le acercó el tiempo de morir, llamó a su hijo Yosef y le dijo: Si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, pon ahora tu mano debajo de mi muslo y trátame con misericordia y fidelidad: Por favor, no me sepultes en Egipto.” – Israel había aprendido la importancia de jurar por la señal del pacto de circuncisión de su abuelo Avraham, cf. 24:2. En el primer caso se trataba de conseguir una novia para el hijo de la promesa, Yitsjak, y en este caso se trata de la importancia no sepultar a Israel en Egipto. Estas dos cosas tienen una importancia vital para el cumplimiento del plan de salvación del Eterno. ¿Por qué era tan importante que Israel no fuera enterrado en Egipto sino en la tierra de la promesa? Hay varias razones:

·Mostrar que la tierra del pueblo de Israel no es Egipto.

  • ·Evitar que los hijos de Israel volvieran a Egipto para visitar la tumba del patriarca, cf. Deuteronomio 17:16.
  • ·Evitar que los egipcios cometieran idolatría al patriarca.
  • ·Estar en la tierra de Israel cuando llegue la resurrección con la venida del Mesías.

47:30 “Cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos. Y respondió: Haré según tu palabra.” – Cuando un justo está muerto, está durmiendo, descansando. Las Escrituras no dan un mensaje claro en cuanto a lo que sucede con el alma después de la muerte. Algunos textos dan a entender que no hay conciencia después la muerte y otros indican lo contrario. La filosofía griega enseña que el alma es inmortal y eterna, y esa idea se ha infiltrado tanto en el judaísmo como en el cristianismo. Pero eso no es lo que enseñan las Escrituras.

En Ezequiel 18:4 está escrito:

“He aquí, todas las almas son mías; tanto el alma del padre como el alma del hijo, mías son. El alma que peque, ésa morirá.”

En el Salmo 22:29 está escrito:

“Todos los grandes de la tierra comerán y adorarán; se postrarán ante El todos los que descienden al polvo, aun aquel que no puede conservar viva su alma.”

En Mateo 10:28 está escrito:

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno.”

En Hebreos 10:39 está escrito:

“Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma.”

47:31 “Y dijo: Júramelo. Y se lo juró. Entonces Israel se inclinó en la cabecera de la cama.” – Yaakov pidió que se hiciera un juramento para hacerlo más fácil para Yosef pedir a Faraón que se hiciera este entierro en la tierra de Kenáan. Así Faraón vería que la iniciativa no salió de Yosef, sino de Yaakov mismo y haría mayor impacto, especialmente al ser hecho por medio de un juramento.

En Hebreos 11:21 está escrito:

“Por la fe Yaakov, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de Yosef, y adoró, sobre el extremo de su bastón.”

Según aparece en la carta a los hebreos Yaakov primero bendijo a los hijos de Yosef y luego se inclinó en reverencia sobre el extremo del bastón. Sin embargo la Torá no menciona nada de que Yaakov haya adorado después de bendecir a los hijos de Yosef, cf. Génesis 48. Tampoco dice la Torá que se haya inclinado sobre el extremo del bastón sino sobre la cabecera de la cama. ¿Cómo vamos a entender esta aparente contradicción? Podemos ver dos opciones de interpretación.

·La palabra hebrea que se escribe con las tres letras mem, tet y hey, tiene dos acepciones, “cama” y “vara”. Originalmente no había vocales en el texto hebreo. La Torá fue entregada desde el Sinai sin vocales. Las vocales fueron añadidas por los escribas alrededor del siglo nueve de la era común. No obstante, había una tradición de pronunciación muy precisa y clara, de manera que se sabía cómo pronunciar las vocales de cada palabra sin que estuvieran escritas. Pero este hecho abre puertas para poder interpretar y entender una palabra hebrea con varias pronunciaciones diferentes. La palabra “mitá”, “cama”, y la palabra “maté”, “vara”, se escriben igual en el texto original, con las tres consonantes que corresponden a mth. En el tercer nivel de interpretación, drash, se emplea la posibilidad de varios significados de una sola palabra pronunciada con diferentes vocales para ampliar el sentido del texto. Así que, tanto la traducción “cama” como “vara” son válidas en el nivel drash para la palabra que estamos estudiando en este texto. En la Septuaginta se tradujo la palabra como “bastón”, y el texto griego de la carta a los hebreos está citando la Septuaginta. Sin embargo, según Clemente de Alejandría, Eusebio y Jerónimo, la carta a los hebreos fue escrita en hebreo y luego traducida al griego. Entonces es posible que el texto original de la carta a los hebreos haya escrito “cama” en lugar de “bastón”, de acuerdo al texto masorético (vocalizado) de Génesis.

  • ·Se puede también pensar que se habla de dos eventos diferentes, uno cuando Yaakov se inclinó sobre la cabeza de su cama en Génesis 47:31 y otro después de haber bendecido a los hijos de Yosef, Génesis 48:22. En Hebreos 11:21 está escrito que Yaakov se inclinó sobre el extremo de su bastón después de haber bendecido a los hijos de Yosef. Según el libro de Yashar, sobre Génesis 48:22, Yaakov entregó a Yosef la vara de zafiro que había sido pasada de generación en generación desde Adam. Cabe la posibilidad de que Yaakov también se haya inclinado sobre el extremo del bastón en Génesis 48:22.

48:1  “Y sucedió que después de estas cosas, le dijeron a Yosef: He aquí, tu padre está enfermo. Y él tomó consigo a sus dos hijos, Menashé y Efrayim.” – Este momento representa el final de la era mesiánica cuando Israel pasará por la gran tribulación. Durante ese tiempo serán añadidos nuevos hijos a Israel que nacieron de madres no judías.

48:2  “Cuando se le avisó a Yaakov diciendo: He aquí, tu hijo Yosef ha venido a ti, Israel hizo un esfuerzo y se sentó en la cama.” – En este momento de gran tribulación para Yaakov viene Yosef. De la misma manera Israel será levantado con el retorno del Mesías hijo de Yosef.

48:3-4 “Entonces Yaakov dijo a Yosef: El Shadai se me apareció en Luz, en la tierra de Kenáan; me bendijo, y me dijo: “He aquí, yo te haré fecundo y te multiplicaré; y haré de ti multitud de pueblos y daré esta tierra a tu descendencia después de ti en posesión perpetua.”” – Cuando esto pasó, Yaakov ya tenía once hijos y una hija. Yaakov entendió el mensaje del Eterno como que tenía que tener más hijos.

El texto de Génesis 35:11 dice:

“También le dijo Elohim: Yo soy El Shadai. Sé fecundo y multiplícate; una nación y multitud de naciones vendrán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.”

Una nación es una referencia a Binyamín que iba a nacer por Rajel. Pero como se le murió Rajel ya no podía tener más hijos de ella. La manera de poder cumplir la segunda parte de la orden divina acerca de la multitud de naciones, era adoptar los dos hijos de Yosef.

48:5  “Ahora pues, tus dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto, antes de que yo viniera a ti a Egipto, míos son; Efrayim y Menashé serán míos, como lo son Reuvén y Shimón.” – Los dos hijos de Yosef representan, como hemos dicho antes, los hijos espirituales del Mesías Yeshúa que han nacido de entre los gentiles durante los dos mil años de era mesiánica, desde su resurrección hasta ahora. Los hijos de Yosef nacieron en el mundo gentil por una madre no israelita. Durante el momento de enfermedad Yaakov los adopta como sus propios hijos, con los mismos derechos que Reuvén y Shimón. Hay tres cosas que recibe un primogénito:

  • ·La porción doble de la herencia, dada a la tribu de Yosef.
  • ·El sacerdocio, dado a la tribu de Leví.
  • ·El derecho de gobernar, dado a la tribu de Yehudá.

La primogenitura de la doble porción fue dada a los hijos de Yosef, según 1 Crónicas 5:1-2. Por lo tanto estos dos hijos tendrán cada uno una heredad propia en la tierra de la promesa. Así Yosef recibe, en sus hijos, la doble porción que corresponde a la primogenitura.

48:6  “Pero los hijos que has engendrado después de ellos, serán tuyos; serán llamados por el nombre de sus hermanos en su heredad.” – El resto de los hijos de Yosef tendrían que estar dentro de una de las dos tribus de sus hermanos mayores, Efrayim y Menashé.

48:7  “En cuanto a mí, cuando vine de Padán, Rajel se me murió en la tierra de Kenáan, en el camino, cuando faltaba todavía cierta distancia para llegar a Efrata, y la sepulté allí en el camino a Efrata, esto es Bet-Lejem.” – La expresión “en cuanto a mí” significa, según Rashí, que aunque Yaakov no había sepultado a Rajel en la tumba de los patriarcas, sino junto al camino, él debería no ser enterrado en Egipto, aunque esto causara molestias a Yosef.

48:8  “Cuando Israel vio a los hijos de Yosef, dijo: ¿Quiénes son éstos?” – Yaakov estaba prácticamente ciego, ver versículo 10. A pesar de ello dice la Torá que él vio a los hijos de Yosef. Esto nos enseña que los vio de una manera profética.

Según un Midrash Yaakov quiso bendecir a los dos, pero no pudo porque se apartó el Ruaj haKódesh (Espíritu de Santidad, la Presencia Divina) de él al ver una visión profética, que dos reyes malignos descenderían de ellos, el rey pagano Yehu, que sería descendiente de Menashé y el rey maligno Ajav de Efrayim. La pregunta “¿quienes son estos?” sería entonces una duda de su origen. Yosef tuvo que mostrar un contrato de matrimonio, (aludida en la palabra “aquí” en el verso 9, según Rashí), y entonces Yaakov podía bendecirles.

Sin embargo, es poco probable que en esa época se usaban contratos de matrimonio por ser un invento muy posterior en la historia del pueblo de Israel. Se trata más bien de que Yaakov quería asegurarse de que fueran los dos hijos mayores de Yosef para que no le pasara lo mismo como a su padre Yitsjak cuando bendijo a Yaakov pensando que era Esav.

No obstante, en estas palabras hay una revelación profética acerca de los últimos tiempos.

En Isaías 49:18-22 está escrito:

“Levanta en derredor tus ojos y mira: todos ellos se reúnen, vienen a ti. Vivo yo–declara el Eterno– que a todos ellos como joyas te los pondrás, y te ceñirás con ellos como una novia. En cuanto a tus lugares desiertos y desolados y tu tierra arruinada, ahora serás ciertamente demasiado estrecha para los moradores, y tus devoradores estarán muy lejos. Todavía te dirán al oído los hijos de los que fuiste privada: “El lugar es muy estrecho para mí; hazme sitio para que yo more aquí.” Y dirás en tu corazón: “¿Quién me ha engendrado éstos? Pues yo había sido privada de mis hijos, y era estéril, desterrada y errante. Y a éstos, ¿quién los ha criado? He aquí, yo había sido dejada sola; y éstos, ¿dónde estaban?” Así dice el Señor Eterno: He aquí, levantaré hacia las naciones mi mano, y hacia los pueblos alzaré mi estandarte; traerán a tus hijos en brazos, y tus hijas en hombros serán llevadas.”

Según el rabino Bar Shalom hay una relación entre Isaías 49:21 y Génesis 48:8. Según la segunda regla de interpretación, (guezerá shavá, similitud de expresiones), se puede ver esta relación.

En los últimos tiempos Israel hará la misma pregunta otra vez: “¿Quiénes son estos y de dónde han venido?”. De todas las naciones de la tierra vendrán personas para unirse al pueblo de Israel. Estas personas son hijos de Ben Yosef, discípulos de Yeshúa el Mesías. La palabra “hijo” significa también “seguidor”, “discípulo”, cf. Juan 21:5. En los últimos tiempos Yeshúa se va acercando a Israel con sus hijos que han nacido de nuevo entre los gentiles. Vendrán de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas para unirse totalmente al pueblo de Israel. La nación de Israel hará la misma pregunta: “¿Quiénes son estos, y de dónde han venido?”. No podrá creer lo que ven sus ojos. ¡Tantos hijos de Israel de entre los gentiles!

En Isaías 49:5-6 está escrito:

“Y ahora dice el Eterno (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Yaakov vuelva a El y que Israel se reúna con El, porque honrado soy a los ojos del Eterno y mi Elohim ha sido mi fortaleza), dice El: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.”

Según este texto, la misión del Mesías es doble, restaurar las doce tribus de Israel y llevar la salvación del Eterno a todas las naciones de la tierra. Si Yeshúa no restaura las doce tribus es un falso Mesías. ¿Dónde está la mayoría de las doce tribus? Entre los gentiles. ¿Quiénes son los descendientes de la casa de Efrayim? Son gentiles. Así que el trabajo que ha estado haciendo el Mesías durante los últimos 2000 años es buscar las ovejas perdidas de la casa de Israel, como está escrito en Mateo 15:24:

“Y respondiendo El, dijo: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”

En la misma profecía de Isaías 49:12 está escrito:

“Mirad, éstos vendrán de lejos; y he aquí, otros del norte y del occidente, y otros de la tierra de Sinim.”

La mayoría de las diez tribus perdidas se encuentran entre los países que están ubicados al nor-oeste de Israel.

En Isaías 49:18a está escrito:

“Levanta en derredor tus ojos y mira: todos ellos se reúnen, vienen a ti.”

Esto concuerda con lo que pasó con Yaakov cuando vino Yosef con sus dos hijos, levantó sus ojos espirituales y vio. En los últimos tiempos Israel verá y reconocerá y recibirá a los hijos de Ben Yosef como hijos legítimos. Israel estaba ciego y no veía estos hijos durante mucho tiempo, pero en relación con la venida del Mesías se les abrirán los ojos proféticos para ver a sus hijos nacidos por Mashíaj entre los gentiles.

En Revelación 7:9, 13-14 está escrito:

“Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos… Y uno de los ancianos habló diciéndome: Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido? Y yo le respondí: Señor mío, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”

En este texto encontramos cuatro cosas que concuerdan con el pasaje que estamos estudiando en Bereshit:

  • ·Miré, y vi – Israel vio, cf. Génesis 48:8a.
  • ·De las naciones – Mis hijos que Elohim me ha dado aquí, cf. Génesis 48:9.
  • ·¿Quiénes son y de donde han venido? – ¿Quiénes son estos?, cf. Génesis 48:8b.
  • ·Son los que vienen de la gran tribulación – Tu padre está enfermo, cf. Génesis 48:1.

48:9  “Y Yosef respondió a su padre: Son mis hijos, los que Elohim me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos a mí, te ruego, para que yo los bendiga.” – El Mismo Mesías ben Yosef va a confesar que los ex gentiles son sus hijos y convencer a Israel de que son legítimos aunque nacieron en el mundo pagano y por madres no judías, como está escrito en Lucas 12:8:

“Y os digo, que a todo el que me confiese delante de los hombres, el Hijo del Hombre le confesará también ante los ángeles de Elohim”

“Acércalos a mí” – En los últimos tiempos Ben Yosef cada vez más va acercando sus hijos a Israel. El movimiento mesiánico entre los gentiles está iniciado por el Mesías Yeshúa para acercar a sus hijos a Israel.

“para que yo los bendiga” – Hay una bendición muy grande para los hijos de Ben Yosef, nacidos entre los gentiles que se acercan a Israel.

Segunda aliyá, 48:10-16

48:10 “Y los ojos de Israel estaban tan débiles por la vejez que no podía ver. Entonces Yosef se los acercó, y él los besó y los abrazó.” – Cuando el Eterno haga volver los cautivos de Tsion, Israel será como los que sueñan, no podrán ver bien, cf. Salmo 126.

“Yosef se los acercó” – El acercamiento al judaísmo e Israel de los hijos de Ben Yosef en los últimos tiempos no está hecho bajo la dirección de los rabinos que niegan a Yeshúa, sino bajo la dirección de Yeshúa HaMashíaj. Hay personas que niegan a Yeshúa con el fin de obtener aceptación dentro del judaísmo tradicional y hacer aliyá a Israel. Ellos han salido de lo que enseña la Torá para estos tiempos. Según la Torá Yosef es el que acerca a sus hijos a Israel en los últimos tiempos, no Yehudá. Sólo el movimiento dirigido por Yeshúa resultará en el cumplimiento de estas profecías. Los que buscan el reconocimiento de los hombres serán avergonzados. El que busca ser dirigido por Yeshúa llegará a Israel y será abrazado y besado.

Hay dos ejes principales en Israel, Yehudá y Efrayim. Alrededor de estas dos tribus gira toda la historia de salvación, no solamente alrededor de los judíos, sino también alrededor de los descendientes de Efrayim que fueron totalmente asimilados entre los gentiles después de la invasión Asiria en el año 722 a.e.c. Efrayim es la tribu más importante de las diez tribus que constituyeron el reino del norte, la casa de Israel. Por eso Efrayim representa al resto de las diez tribus. En los últimos tiempos Efrayim será reunido con Yehudá para ser un solo pueblo bajo el gobierno del Mesías, como está escrito en Ezequiel 37:15-28:

“Y vino a mí la palabra del Eterno, diciendo: Y tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: “Para Yehudá y para los hijos de Israel, sus compañeros.” Toma luego otra vara y escribe en ella: “Para Yosef, vara de Efrayim, y para toda la casa de Israel, sus compañeros.” Júntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano. Y cuando los hijos de tu pueblo te hablen, diciendo: “¿No nos explicarás qué quieres decir con esto?”, diles: “Así dice el Señor Eterno: ‘He aquí, tomaré la vara de Yosef, que está en la mano de Efrayim, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Yehudá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano.’” Y las varas en que escribas estarán en tu mano a la vista de ellos, y diles: “Así dice el Señor Eterno: ‘He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. ‘Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos. ‘No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los libraré de todos los lugares en que pecaron y los limpiaré. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Elohim. ‘Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos y los cumplirán. ‘Y habitarán en la tierra que di a mi siervo Yaakov, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será su príncipe para siempre. ‘Y haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. ‘Mi morada estará también junto a ellos, y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. ‘Y las naciones sabrán que yo, el Eterno, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.’””

En Lucas 15 se habla del padre que tiene dos hijos. El hijo mayor representa a los judíos que están cerca del Padre celestial, pero no tienen una relación íntima con él, sólo legalista, por no reconocer a Yeshúa. El hijo menor representa a Efrayim, el hijo menor de Yaakov, el cabeza de las 10 tribus, que salió a los gentiles y desperdició su herencia israelita. Ahora está volviendo a casa, pero el hijo mayor, el judío, no quiere recibirlo, porque está confesando a Yeshúa como el Mesías de Israel. Además tiene un montón de costumbres cristianas y paganas que huelen a cerdo. El hijo mayor no quiere entrar en la fiesta que el Padre está dando por causa del regreso del hijo menor.

Pero el punto principal, al cual quiero llegar es este: No es el hijo menor que sale al hijo mayor para intentar de reconciliarse con él. El hijo menor se reconcilia con el Padre. Es el padre que sale a hablar con el hijo mayor. No tenemos que ir a los judíos y someternos a sus doctrinas antimesiánicas para ser aceptados dentro de Israel. El Padre celestial es el Elohim de Israel. Si somos parte de su familia, somos parte de Israel y no necesitamos buscar agradar a los hombres. Yeshúa es el Mesías de Israel y si estamos con él se encargará de arreglar todas las cosas conforme al plan divino. ¿Cómo vamos a dejar a Yeshúa para ser aceptados por los hombres? ¿Cómo no vamos a confesarle delante de los hombres? El que no confiesa al Hijo, tampoco tiene al Padre, como está escrito en 1 Juan 2:23:

“Todo aquel que niega al Hijo tampoco tiene al Padre; el que confiesa al Hijo tiene también al Padre.”

Alguno dirá: “No necesito confesar a Yeshúa para hacer la conversión con un rabino. Puedo creer en Yeshúa en mi interior y seguir siendo su discípulo en secreto. Así llegaré a ser aceptado en el mundo judío.”

Necio, ¿cómo no vas a confesar el nombre de Aquél que no tuvo vergüenza de ti y sufrió públicamente desnudo sobre el madero para así confesar que te ama? ¿Cómo no vas a ser fiel al que viene a gobernar en Israel? ¿Cómo crees que vas a poder vivir en secreto con tu fe? ¿Cómo vas a esconder tu luz y no alumbrar delante de todos? Yeshúa dijo en Mateo 10:32-33:

“Por tanto, todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.”

En la CONFESIÓN del nombre de Yeshúa está la salvación, como está escrito en Romanos 10:9-10:

“que si confiesas con tu boca a Yeshua por Señor, y crees en tu corazón que Elohim le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.”

En 1 Juan 4:1-3 está escrito:

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Elohim, porque muchos falsos profetas han salido al mundo. En esto conocéis el Espíritu de Elohim: todo espíritu que confiesa que Yeshúa HaMashíaj ha venido en carne, es de Elohim; y todo espíritu que no confiesa a Yeshúa, no es de Elohim; y este es el espíritu del anti-mesías, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.”

1 1 Juan 4:15 está escrito:

“Todo aquel que confiesa que Yeshúa es el Hijo de Elohim, Elohim permanece en él y él en Elohim.”

Amado hermano, que en estos momentos estás volviendo a casa, escúchame bien: ¡No puedes dejar de confesar a Yeshúa si quieres permanecer en el Elohim de Israel! En tu confesión está el poder. En la confesión del Nombre de Yeshúa está tu salvación y la vida eterna. No lo niegues ni le ocultes, por nada en el mundo. Este mundo pasará, pero Yeshúa es el Señor para siempre y pronto se sentará en el trono juzgando las doce tribus de Israel. ¡No le falles ahora, cuando más necesitas confesar su nombre!

En el Midrash que relata nuestro Rebe, en Lucas 15, vemos como el padre es el que tiene la última palabra en la discusión con el hijo mayor. De la misma manera el Padre celestial se está encargando de tratar con los judíos que todavía no entienden que lo que estamos viviendo en el movimiento mesiánico, o de raíces hebreas, es parte de un plan divino para la restauración de Israel. El hijo menor, Efrayim, está volviendo a casa y el judío no está contento. ¡Pero al final el Padre tendrá la última palabra en esta historia! Entonces celebraremos la fiesta de Sukot durante mil años. ¡Si niegas a Yeshúa para agradar al hijo mayor, no tendrás parte de esa fiesta! Serás echado al lago de fuego y azufre.

48:11 “E Israel dijo a Yosef: Nunca esperaba ver tu rostro, y he aquí, Elohim me ha permitido ver también a tus hijos.” – Israel no ha pensado que volverá a ver el rostro de Yeshúa. La mayoría de los judíos creen todavía que Yeshúa está muerto. Pero no sólo está vivo, está gobernando y tiene hijos entre los gentiles. Y en este tiempo va acercando esos hijos a Israel. El que no se está acercando a Israel en este tiempo no está dirigido por el espíritu del Mesías.

48:12 “Entonces Yosef los hizo salir de las rodillas de Yaakov, y se inclinó con su rostro en tierra.” – Los dos hijos de Yosef, que tenían más de 25 años en ese momento, fueron introducidos entre las rodillas de Yaakov y luego retirados. Esto constituía un acto oficial de adopción, como si los dos hubieran salido directamente de entre sus lomos. Así llegaron a ser legalmente sus hijos, con plenos derechos dentro de Israel, al igual que Reuvén y Shimón. Este acto impactó tanto a Yosef, que se inclinó y adoró al Padre celestial. Los versículos 9-12 muestran la adopción de estos hijos dentro de Israel y los versículos 13-22 hablan de la bendición que estos dos hijos recibieron por su padre.

Los hijos de Ben Yosef que en este tiempo se van acercando a Israel, dirigidos por el Mesías, serán introducidos en Israel y reestablecidos como hijos con pleno derecho de herencia dentro de la tierra de Israel. ¡Bendito sea el Eterno!

48:13 “Y Yosef tomó a los dos, a Efrayim con la derecha, hacia la izquierda de Israel, y a Menashé con la izquierda, hacia la derecha de Israel, y se los acercó.” – La palabra “tomó” hace alusión al momento de la boda entre el Mesías y su novia. Esta palabra se usa para el segundo paso del matrimonio hebreo, cuando el novio va a la casa de la novia y la “toma” para llevarla a la casa de su padre donde se finaliza el acto matrimonial.

48:14 “Pero Israel extendió su derecha y la puso sobre la cabeza de Efrayim, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Menashé, cruzando adrede sus manos, aunque Menashé era el primogénito.” – La mano derecha representa al Mesías, que está a la diestra del Padre en las alturas. La mano del Mesías está sobre Efrayim aunque haya sido esparcido entre las naciones. Esa mano le está haciendo volver a casa ahora.

Yaakov cruzó las manos adrede, sabiendo que el menor iba a ser puesto sobre el mayor.

Los brazos cruzados forman la letra X que es la letra Tav en el alfabeto hebreo arcaico, que fue el que Moshé usó para escribir la Torá. La Tav es la última letra del alefato hebreo y significa “señal”, “sello”, “pacto”. Yeshúa dijo que él es la Alef y la Tav, cf. Revelación 22:13, lo cual implica que el Mesías es el inicio y el final de la Escritura dada del Cielo. El Mesías es la Tav, lo cual también significa que él va terminando la obra del Eterno. El mismo es la señal y ha sellado el pacto entre el Eterno e Israel con su propia sangre. Así que lo que hubo entre Israel y los hijos de Yosef fue una de las señales del Mesías que ha terminado la obra del Eterno, la X, la Tav. El Mesías Yeshúa es la razón por la que los hijos nacidos en el mundo gentil puedan volver a casa y ser bendecidos por Israel.

La X es también el símbolo del madero donde tuvo que morir el Hijo de Yosef para reconciliar al mundo con el Padre. De esta manera vemos que entre el Padre y los hijos de Ben Yosef está la muerte del Mesías. Ese es el lugar de bendición para el mundo. Ese es el lugar de reconciliación entre los hijos de Israel y el Eterno. Ese es el lugar de reconciliación entre el hombre y Elohim, como está escrito en Efesios 2:16-18:

“y para reconciliar con Elohim a los dos en un cuerpo por medio del madero, habiendo dado muerte en ella a la enemistad. Y VINO Y ANUNCIO PAZ A VOSOTROS QUE ESTABAIS LEJOS, Y PAZ A LOS QUE ESTABAN CERCA; porque por medio de El los unos y los otros tenemos nuestra entrada al Padre en un mismo Espíritu.”

En Colosenses 1:20-22 está escrito:

“y por medio de él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su madero, por medio de él, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos. Y aunque vosotros antes estabais alejados y erais de ánimo hostil, ocupados en malas obras, sin embargo, ahora él os ha reconciliado en su cuerpo de carne, mediante su muerte, a fin de presentaros santos, sin mancha e irreprensibles delante de él”

48:15-16 “Y bendijo a Yosef, y dijo: El Elohim delante de quien anduvieron mis padres Avraham y Yitsjak, el Elohim que ha sido mi pastor toda mi vida hasta este día,  el ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; y viva en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Avraham y Yitsjak; y crezcan para ser multitud en medio de la tierra.” – Esta bendición, junto con la adoración sobre el bastón, son las únicas cosas que fueron destacadas de la vida del patriarca, en Hebreos 11, que es el capítulo de los héroes de la fe. ¿Qué fue tan especial en esta bendición? ¿Por qué este acto constituye una de las mayores obras de fe que se han producido en toda la historia humana?

Toda la vida de Yaakov había sido una lucha fuerte. 37 años de su vida pasó fuera de la tierra de la promesa. Allí nacieron todos sus hijos menos uno. Yaakov tuvo muchos peligros en su vida y de todos estos peligros fue guardado y en medio de sus luchas fue bendecido. Este mismo poder guardador y protector de HaShem fue el que ahora se transmitió a los hijos adoptados. Aunque hayan nacido en Egipto por una mujer no israelita, aunque se críen en un ambiente pagano de idolatría y de magia, aunque ellos sean expuestos a las presiones de sus amigos no israelitas, HaShem los va a guardar para no perder su identidad hebrea y puedan ser llamados por mi nombre, Israel.

Esta oración se cumplió en Egipto y las dos tribus Efrayim y Menashé habían crecido muchísimo y guardado su identidad tribal antes de la gran salida. Sin embargo hay un poder en esta bendición para el tiempo moderno. A pesar de que las tribus se hayan perdido entre las naciones, hay un ángel que los va a rescatar en este tiempo para que vuelvan y se identifiquen de nuevo como israelitas.

Tercera aliyá, 48:17-22

48:17 “Cuando Yosef vio que su padre había puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efrayim, esto le desagradó; y asió la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efrayim a la cabeza de Menashé.” – El orden profético tiene preferencia sobre el orden natural.

48:19 “Mas su padre rehusó y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; él también llegará a ser un pueblo, y él también será grande. Sin embargo, su hermano menor será más grande que él, y su descendencia llegará a ser plenitud de naciones.” – Menashé llegó a ser un pueblo, una tribu grande dentro de Israel con un territorio inmenso en los dos lados del río Yardén. En el censo de Números 1, Menashé es la tribu más pequeña. Pero según Números 26:34 hay un aumento de 64 % de su población durante los 38 años en el desierto. Fue la tribu que más crecía durante ese tiempo. También llegó a ser grande por el juez Guidón que surgió de Menashé, cf. Jueces 7-8. Pero Efrayim sería mayor. De él salió Yehoshúa, el sucesor de Moshé. Efrayim recibe también la palabra de que llegará a ser plenitud de naciones, en hebreo “meló ha-goyim”. Rashí se basa en los midrashes y dice que significa que su descendencia llenará los pueblos, en el sentido de que la fama de Yehoshúa producirá un impacto entre las naciones por haber detenido el sol en Guivón y la luna en el valle de Ayalón, cf. Josué 10:12.

Sin embargo el texto hebreo invita a una consideración mayor. Literalmente dice “y su descendencia será plenitud de las naciones (gentiles)”. Hay un lugar más en las Escrituras donde aparece la misma expresión, en Romanos 11:25-26, donde está escrito:

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis sabios en vuestra propia opinión: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y así, todo Israel será salvo; tal como está escrito: EL LIBERTADOR VENDRA DE TSION; APARTARA LA IMPIEDAD DE YAAKOV.”

De este texto podemos sacar varias conclusiones importantes:

  • ·Sólo una parte de Israel ha sido endurecida durante un tiempo limitado. No se trata de todo Israel ni para siempre.
  • ·Esto es un misterio, es decir, es parte del plan divino para la salvación del mundo que es difícil entender.
  • ·La plenitud de los gentiles tiene que entrar en esa salvación que sólo pertenece a Israel.
  • ·La salvación de todo Israel depende de la entrada de la plenitud de los gentiles.
  • ·Todo Israel incluye no solamente el pueblo judío, sino también la plenitud de los gentiles.
  • ·La impiedad será quitada de Yaakov, que son las doce tribus, no solamente los judíos que representan dos tribus de Israel, Yehudá y Binyamín y posiblemente Leví.

Este plan de salvación del Eterno es uno de los misterios más maravillosos. Voy a intentar de trazarlo con pocas palabras.

En 1 Reyes 12 se ve como el reino se dividió en dos naciones. Esto ocurrió en el territorio de Efrayim, en la ciudad de Shejem, que fue entregado a Yosef, según Génesis 48:22. Efrayim llegó a ser la tribu principal para el reino del norte.  El primer rey de las diez tribus del norte fue Yeravam (Jeroboam), de la tribu de Efrayim, 1 Reyes 11:26, 28. Desde ese día en adelante ha habido división entre las dos casas de Israel, 1 Reyes 12:19; 2 Crónicas 10:19. Esta división vino del Eterno, 1 Reyes 12:24; 2 Crónicas 10:15. Este era el misterio que formaba parte del plan divino de salvación para todo el mundo gentil. El reino del norte se paganizó rápidamente con la introducción de una religión sincretista, 1 Reyes 12:28-33. Los profetas Amós y Hoshea fueron enviados al reino del norte para anunciar su pronta destrucción. La casa de Israel iba a ser enviada a las naciones y mezclarse entre ellas, como está escrito en Oseas 7:8a:

“Efrayim se mezcla con las naciones”

En Levítico 26:33a está escrito:

“A vosotros, sin embargo, os esparciré entre las naciones”

En el Salmo 106:26-27 está escrito:

“Por tanto, les juró abatirlos en el desierto, y esparcir su simiente entre las naciones, y dispersarlos por las tierras.”

En Oseas 1:4-5 está escrito:

“Y el Eterno dijo a Hoshea: Ponle por nombre Yizreel, porque dentro de poco castigaré a la casa de Yehú por la sangre derramada en Yizreel, y pondré fin al reino de la casa de Israel. Y sucederá que en aquel día quebraré el arco de Israel en el valle de Yizreel.”

Este Yizreel fue el primer hijo del profeta con su mujer que era prostituta. El matrimonio entre el profeta y esta mujer refleja el pacto entre la casa de Israel, las 10 tribus del norte, y el Eterno. El primer hijo fue llamado Yizreel que significa “Elohim sembrará”. Así que los hijos de la casa de Efrayim eran las semillas para la siembra que Elohim iba a esparcir entre las naciones, como dice Mateo 13:3b:

“He aquí, el sembrador salió a sembrar.”

Esa siembra dará un fruto en los últimos tiempos, como está escrito en Mateo 13:39b:

“la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.”

En Oseas 1:6-11 está escrito:

“Ella concibió otra vez y dio a luz una hija. Y el Señor le dijo: Ponle por nombre Lo-Rujamá (ninguna compasión), porque ya no me compadeceré de la casa de Israel, pues no los perdonaré jamás. Pero me compadeceré de la casa de Yehudá (el pueblo judío) y los salvaré por el Eterno su Elohim; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes. Después de haber destetado a Lo-Rujamá, ella concibió y dio a luz un hijo. Y el Señor dijo: Ponle por nombre Lo-Amí, porque vosotros no sois mi pueblo y yo no soy vuestro Elohim. Y el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y sucederá que en el lugar donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dirá: Sois hijos del Elohim viviente. Y los hijos de Yehudá y los hijos de Israel se reunirán, y nombrarán para sí un solo jefe, y subirán de la tierra, porque grande será el día de Yizreel.”

El profeta dibuja el plan del Eterno para la casa de Israel con pocos brochazos. Primero será rechazada la casa de Israel. Luego se convertirá en una cantidad tan grande que no se puede contar, como la arena del mar, lo cual indica que están dentro de las naciones del mundo. Luego se habla de una restauración de la identidad israelita en el mismo lugar donde fueron rechazados, en la tierra de Israel. Esto será el resultado de una unificación entre los hijos de Yehudá, los judíos, que nunca perdieron su identidad, y los hijos de Israel que hayan dejado su identidad gentil en los últimos tiempos. Juntos reconocerán a Yeshúa como el Mesías. Luego dice que subirán de la tierra lo cual es una alusión al arrebatamiento de todos los que son del Mesías. Como el día de Yizreel, el día de la siembra de Elohim, era grande, los hijos de Israel están entre todas las naciones gentiles, y desde allí serán arrebatados para encontrarse con el Mesías cuando vuelva a la tierra.

En Oseas 2:14-23 habla del proceso desde la deportación a Asiria hasta el regreso a la tierra bajo el Mesías, según está escrito:

“Por tanto, he aquí, la seduciré, la llevaré al desierto (las naciones gentiles), y le hablaré al corazón. Le daré sus viñas desde allí, y el valle de Ajor por puerta de esperanza. Y allí cantará como en los días de su juventud, como en el día en que subió de la tierra de Egipto. Sucederá en aquel día–declara el Eterno– que me llamarás Ishí y no me llamarás más Baalí. Porque quitaré de su boca los nombres de los Baales, y nunca más serán mencionados por sus nombres. En aquel día haré también un pacto por ellos con las bestias del campo, con las aves del cielo y con los reptiles de la tierra; quitaré de la tierra el arco, la espada y la guerra, y haré que ellos duerman seguros. Te desposaré conmigo para siempre; sí, te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en misericordia y en compasión; te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás al Eterno.  Y sucederá que en aquel día yo responderé–declara el Eterno–, responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra, y la tierra responderá al trigo, al mosto y al aceite, y ellos responderán a Yizreel. La sembraré para mí en la tierra, y tendré compasión de la que no recibió compasión, y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú eres mi Elohim.”

En Amós 5:1-2 está escrito acerca de la casa de Israel como nación:

“Oíd esta palabra que yo pronuncio como lamentación sobre vosotros, casa de Israel (no incluye al pueblo judío). Ha caído, no volverá a levantarse la virgen de Israel; abandonada yace en su tierra, no hay quien la levante.”

En Amós 8:2 está escrito:

“y El dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Una canasta de fruta de verano. Entonces el Eterno me dijo: Ha llegado el fin para mi pueblo Israel (no para el pueblo judío). Ya no volveré a dejarlos sin castigo.”

En Amós 9:8-15 está escrito:

“He aquí, los ojos del Señor Eterno están sobre el reino pecador (la del norte), y yo lo destruiré de sobre la faz de la tierra; sin embargo, no destruiré totalmente a la casa de Yaakov (se refiere a las doce tribus) –declara el Eterno. Porque he aquí, yo daré un mandato, y zarandearé a la casa de Israel entre todas las naciones, como se zarandea el grano en la criba, sin que caiga ni un grano en tierra. A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, los que dicen: “No nos alcanzará ni se nos acercará la desgracia.” En aquel día levantaré el tabernáculo caído de David, repararé sus brechas, levantaré sus ruinas, y lo reedificaré como en tiempo pasado, para que tomen posesión del remanente de Edom y de todas las naciones donde se invoca mi nombre –declara el Eterno, que hace esto. He aquí, vienen días–declara el Eterno– cuando el arador alcanzará al segador, y el que pisa la uva al que siembra la semilla; cuando destilarán vino dulce los montes, y todas las colinas se derretirán. Restauraré el bienestar de mi pueblo Israel (las 12 tribus), y ellos reedificarán las ciudades asoladas y habitarán en ellas; también plantarán viñas y beberán su vino, y cultivarán huertos y comerán sus frutos. Los plantaré en su tierra, y no serán arrancados jamás de la tierra que les he dado –dice el Eterno tu Elohim.”

La casa de Israel no recibió ninguna compasión con la invasión asiria, en el añó 722 a.e.c., sino que fue totalmente destruida como nación. Las diez tribus fueron llevadas a los países que están ubicadas al norte de Israel, cf. 2 Reyes 17:6. De allí se esparcieron por todo el mundo. Sin embargo se puede encontrar rastros claros de varias de las diferentes tribus en los países nor-occidentales, de Europa y Norteamérica.

En Zacarías 10:3-12 está escrito:

“Contra los pastores se enciende mi ira (los líderes en Israel durante el tiempo del segundo templo), y a los machos cabríos castigaré (los judíos poderosos que oprimían a los pobres); porque el Eterno de los ejércitos ha visitado su rebaño (por medio de Yeshúa), la casa de Yehudá (sólo el pueblo judío, no la casa de Efrayim), y hará de ellos como su caballo de honor en la batalla. De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él todo gobernante (El Mesías); juntos serán como valientes, que en la batalla huellan al enemigo en el barro de las calles; pelearán, porque el Eterno estará con ellos, y serán avergonzados los que montan a caballo. Fortaleceré la casa de Yehudá (el restablecimiento del estado de Israel en 1948) y la casa de Yosef salvaré (esparcida entre los gentiles), y los haré volver (al Mesías, a la Torá y a la tierra de Israel) porque me he compadecido de ellos (las 10 tribus perdidas); y serán como si no los hubiera rechazado (restauradas en Israel), porque yo soy el Eterno su Elohim, y les responderé. Efrayim (Las 10 tribus) será como un valiente, y se alegrará su corazón como por el vino (cf. Génesis 43:34); sus hijos (las generaciones futuras) lo verán y se alegrarán, y se regocijará su corazón en el Eterno. Y les silbaré para reunirlos (el movimiento mesiánico y de raíces hebreas entre los no-judíos), porque los he redimido (por medio de Yeshúa el Mesías); y serán tan numerosos como eran. Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán. Los haré volver de la tierra de Egipto (Egipto), y de Ashur (Asiria) los recogeré; los traeré a la tierra de Guilad (Jordania) y del Levaón (Líbano), hasta que no haya sitio para ellos (las 10 tribus restauradas). Pasarán por el mar de la angustia, y El herirá las olas en el mar y se secarán todas las profundidades del Nilo; y será abatido el orgullo de Ashur y apartado el cetro de Egipto. Yo los fortaleceré en el Eterno, y en su nombre andarán–declara el Eterno.”

En Romanos 9:23-26 está escrito:

“Lo hizo para dar a conocer las riquezas de su gloria sobre los vasos de misericordia, que de antemano El preparó para gloria, es decir, nosotros, a quienes también llamó, no sólo de entre los judíos, sino también de entre los gentiles. Como también dice en Hoshea: A LOS QUE NO ERAN MI PUEBLO, LLAMARE: “PUEBLO MIO”, Y A LA QUE NO ERA AMADA: “AMADA mía.” Y ACONTECERA QUE EN EL LUGAR DONDE LES FUE DICHO: “VOSOTROS NO SOIS MI PUEBLO”, ALLI SERAN LLAMADOS HIJOS DEL DIOS VIVIENTE.”

El Shaliaj (apóstol) Shaúl está usando los textos de Oseas 2:23 y 1:10 que fueron dados para la casa de Israel, en referencia a los gentiles. Así que lo que anteriormente era la casa de Israel ahora son gentiles. Con la salvación de los gentiles está volviendo la casa de Israel de entre todas las naciones, y así será salvo todo Israel, como leímos en Romanos 11:26.

De esta manera Efrayim cumple un plan profético, por medio de salvación para los gentiles.

En Oseas 11:8-10 está escrito:

“¿Cómo podré abandonarte, Efrayim? ¿Cómo podré entregarte, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como a Adma? ¿Cómo podré tratarte como a Tsevoyim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se enciende toda mi compasión. No ejecutaré el furor de mi ira; no volveré a destruir a Efrayim. Porque yo soy Elohim y no hombre, el Santo en medio de ti, y no vendré con furor. En pos del Eterno caminarán, El rugirá como un león; ciertamente El rugirá, y sus hijos vendrán temblando desde el occidente.”

Como el Eterno está interesado en salvar a su hijo Efrayim, al mismo tiempo salva a los gentiles que no son descendientes de Israel. Ese es el misterio del cual se habla de Romanos 11:25. Por medio de la entrada de la plenitud de los gentiles, que son los hijos de Efrayim, según Génesis 48:19, será salvo TODO Israel, las 12 tribus, incluyendo a los judíos que nunca perdieron su identidad israelita.

“¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!” (Romanos 11:33)

48:20 “Y los bendijo aquel día, diciendo: Por ti bendecirá Israel, diciendo: Que Elohim te haga como Efrayim y Menashé. Así puso a Efrayim antes de Menashé” – Esta bendición se pronuncia cada Kabalat Shabat, recepción del Shabat, cuando los padres judíos bendicen a sus hijos varones en la mesa del Shabat. El pone su mano derecha sobre la cabeza de cada uno de ellos y pronuncia estas palabras: “Yesimjá Elohim ke-Efrayim ve-ji-Menashé”.

¿Por qué estos dos hijos de Yosef fueron puestos como ejemplos para todos los hijos de Israel? Podemos destacar varias razones:

  • ·A pesar de que el menor fue puesto sobre el mayor nunca hubo riña entre ellos.
  • ·A pesar de ser criados en un ambiente de paganismo y de magia, nunca perdieron la fe en el Elohim de Israel, su identidad israelita o las instrucciones de sus antepasados.
  • ·A pesar de haber nacido y vivido toda la vida fuera de la tierra de Israel, nunca perdieron la esperanza de volver a la tierra de sus padres.

Estos dos son grandes ejemplos para todos los hijos de Israel.

48:22 “Y yo te doy una parte más que a tus hermanos, la cual tomé de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “una parte” es “shejem”. Se trata de la parcela que Yaakov compró enfrente de la ciudad, cf. Génesis 33:19, y también la misma ciudad que fue tomada por Shimón y Leví, cf. Génesis 34. Este lugar fue dado a Yosef, como también está escrito en Juan 4:5-6a:

“Llegó, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la parcela de tierra que Yaakov dio a su hijo Yosef; y allí estaba el pozo de Yaakov.”

En Josué 24:32 está escrito:

“Los huesos de Yosef, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, fueron sepultados en Shejem, en la parcela de campo que Yaakov había comprado a los hijos de Jamor, padre de Shejem, por cien monedas de plata; y pasaron a ser posesión de los hijos de Yosef.”

Desde su primera venida el Mesías ha estado buscando las ovejas perdidas de las dos casas. Esa fue la razón por la que tenía que pasar por Shomrón (Samaria), según está escrito en Juan 4:4:

“Y tenía que pasar por Shomrón.”

El Mesías se fue a un lugar clave en la historia de Israel y en el plan de salvación del Eterno, al territorio de Sicar, que es lo mismo que Shejem. Shejem fue una ciudad de refugio en el territorio de la tribu de Efrayim, cf. Josué 20:7; 21:21; 1 Crónicas 6:67. Allí fue dividido el reino. Shejem fue la primera capital del reino del norte, 1 Reyes 12:25. Allí vivían los samaritanos, que son una mezcla entre los pocos sobrevivientes de las tribus del norte y los pueblos gentiles que el rey de Asiria trajo a la tierra después de la destrucción del reino de Israel, cf. 2 Reyes 17:24, 29. Los samaritanos son los únicos descendientes de la casa de Efrayim que no han perdido su identidad israelita, como está escrito en Juan 4:12:

“¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Yaakov, que nos dio el pozo del cual bebió él mismo, y sus hijos, y sus ganados?”

La mujer samaritana llamó a Yaakov “nuestro padre”. Este pueblo era parte del plan de salvación del Eterno por ser descendientes de Yaakov y por eso el Mesías tenía que pasar por allí para buscar y salvar lo que se había perdido.

En Juan 4:6-7 está escrito:

“y allí estaba el pozo de Yaakov. Entonces Yeshúa, cansado del camino, se sentó junto al pozo. Era como la hora sexta. Una mujer de Shomrón viene a sacar agua, y Yeshúa le dice: Dame de beber.”

Este relato se parece a Génesis 24 cuando el siervo de Avraham fue a buscar una novia para Yitsjak. En este momento el Mesías se sienta junto al pozo porque está buscando su novia también entre los samaritanos. Estos samaritanos esperaban la salvación por medio del Mesías, como está escrito en Juan 4:22, 25-26:

“Vosotros (los samaritanos) adoráis (con vuestros sacrificios) lo que no conocéis (el Elohim de Israel); nosotros (los judíos) adoramos (con nuestros sacrificios en el templo) lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos… La mujer le dice: Sé que el Mesías viene (el que es llamado Cristo); cuando El venga nos declarará todo. Yeshúa le dice: Yo soy, el que habla contigo.”

En Juan 4:35 está escrito:

“¿No decís vosotros: “Todavía faltan cuatro meses, y después viene la siega”? He aquí, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos que ya están blancos para la siega.”

Aquí hay una similitud de expresiones con Génesis 48:8 donde dice que Yaakov vio a los hijos de Yosef. Los samaritanos son descendientes de Yosef y el Mesías los está viendo como una cosecha para el reino venidero, como está escrito en Juan 4:39-42:

“Y de aquella ciudad, muchos de los samaritanos creyeron en El por la palabra de la mujer que daba testimonio, diciendo: El me dijo todo lo que yo he hecho. De modo que cuando los samaritanos vinieron a El, le rogaban que se quedara con ellos; y se quedó allí dos días. Y muchos más creyeron por su palabra, y decían a la mujer: Ya no creemos por lo que tú has dicho, porque nosotros mismos le hemos oído, y sabemos que éste es en verdad el Salvador del mundo.”

Yeshúa se quedó dos días en Shejem. Estos dos días corresponden a los dos mil años que ahora el Mesías ha estado buscando en el mundo gentil a los descendientes de las doce tribus de Israel junto con los demás gentiles, para salvarlos.

En Hechos 15:14-18 está escrito:

“Shimón ha relatado cómo Elohim al principio tuvo a bien tomar de entre los gentiles un pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito: DESPUES DE ESTO VOLVERE, Y REEDIFICARE EL TABERNACULO DE DAVID QUE HA CAIDO. Y REEDIFICARE SUS RUINAS, Y LO LEVANTARE DE NUEVO, PARA QUE EL RESTO DE LOS HOMBRES BUSQUE AL SEÑOR, Y TODOS LOS GENTILES QUE SON LLAMADOS POR MI NOMBRE, DICE EL SEÑOR, QUE HACE SABER TODO ESTO DESDE TIEMPOS ANTIGUOS.”

El texto que el Nasí Yaakov está citando está sacado de Amós 9:11-12. La reedificación del tabernáculo de David se refiere a la restauración del gobierno de la casa de David. Cuando Yeshúa vino por primera vez fue iniciada esta obra de reedificación, como está escrito en Lucas 1:32-33:

“Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Elohim le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Yaakov para siempre, y su reino no tendrá fin.”

Con esta venida del Mesías se abrió la puerta para que los gentiles pudieran ser parte del pueblo que ha sido tomado para el Nombre del Eterno. La palabra griega que ha sido traducida en Hechos 15:14, 23 como “de entre” es “ex”, y significa “fuera de”, “salido de”, “ex”. Se trata de que los que han creído en el Mesías de entre las naciones son ex gentiles. Ahora son “pueblo para su Nombre”, es decir, ya no son gentiles sino parte del pueblo de Israel, cf. Efesios 2:11-22; 3:4-8; 4:17; 1 Corintios 5:1; 12:2; Revelación 5:9-10.

Cuarta aliyá, 49:1-18

49:1  “Entonces Yaakov llamó a sus hijos, y dijo: Reuníos para que os haga saber lo que os ha de acontecer en los días venideros.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “venideros” es “ajarit”, y significa “últimos”, “finales”. Rashí dice, basado en el Talmud, que Yaakov quiso revelarles el final de los tiempos, pero en ese momento el Ruaj HaKodesh se retiró de él, y comenzó a decir otras cosas. Un Midrash cuenta lo siguiente:

“Yaakov quiso revelar a sus hijos el momento de la llegada del Mashíaj. Supo que se mantendrían fieles a HaShem aun cuando supieran que el tiempo de la redención fuera lejano. Sin embargo, el Todopoderoso decidió que la fecha de la redención debía mantenerse en secreto de los hijos de Yaakov a causa de las generaciones futuras que no serían tan grandiosas como los hijos de Yaakov. Las generaciones futuras desesperarían en el exilio si supieran que el momento destinado estuviera tan lejano.”

Sin embargo, en la bendición de Yaakov encontramos mensajes proféticos que revelan el futuro de cada tribu, incluso hasta el momento de la venida del Mesías. Encontramos tres características en el mensaje de Yaakov para cada uno de sus hijos:

  • ·La identidad y el carácter de cada tribu.
  • ·El desarrollo histórico de cada tribu.
  • ·Los sucesos de los últimos tiempos.

49:3-4 “Reuvén, tú eres mi primogénito, mi poderío y el principio de mi vigor, prominente en dignidad y prominente en poder. Incontrolable como el agua, no tendrás preeminencia, porque subiste a la cama de tu padre, y la profanaste: él subió a mi lecho.” – Reuvén seguía siendo el primogénito de Yaakov en cuanto a todas las genealogías. Esto nos enseña que hubo arrepentimiento en él por haber pecado con la concubina de su padre. Sin embargo, por su pecado perdió la primogenitura, la doble porción de la herencia, el sacerdocio y la monarquía. Esto nos enseña que el que no sabe controlar su instinto sexual no podrá llegar a puestos importantes en el Reino.

Según Rashí y otros, los descendientes de Reuvén poblaron Francia. Francia ha sido una nación preeminente durante mucho tiempo, pero antes de la venida del Mesías perderá esa posición. Últimamente Francia está tomando una posición muy negativa contra el pueblo judío y esto le será muy contraproducente.

49:5-7 “Shimón y Leví son hermanos; sus armas instrumentos de violencia. En su consejo no entre mi alma, a su asamblea no se una mi gloria, porque en su ira mataron hombres, y en su obstinación desjarretaron bueyes. Maldita su ira porque es feroz; y su furor porque es cruel. Los dividiré en Yaakov, y los dispersaré en Israel.” – La ira de Shimón y Leví fue maldecida, no ellos mismos. La violencia trae maldición sobre una nación. La tribu de Shimón fue en la brecha para pecar en el asunto de Baal-Peor, cf. Números 25:6-14; 26:1, y por eso su tribu bajó un 63 %, de 59.300 a 22.200 entre los censos que se encuentran en Números 1 y 26. Shimón no tuvo su propio territorio en la tierra, sino que sus tierras estaban divididas dentro de la tribu de Yehudá, cf. Josué 19:1. Leví tampoco tuvo un territorio propio en la tierra, sino fue repartido en 48 ciudades por todo el país, cf. Josué 18:7. Shimón llegó a ser una tribu pobre, pero entre ellos habría muchos escribas, cf. Zacarías 12:13. Hay fuentes que muestran que los celtas fueron descendientes de la tribu de Shimón.

49:8-12 “A ti Yehudá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; se inclinarán a ti los hijos de tu padre. Cachorro de león es Yehudá; de la presa, hijo mío, has subido. Se agazapa, se echa como león, o como leona, ¿quién lo despertará? El cetro no se apartará de Yehudá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Shiló, y a él sea dada la obediencia de los pueblos. El ata a la vid su pollino, y a la mejor cepa el hijo de su asna; él lava en vino sus vestiduras, y en la sangre de las uvas su manto. Sus ojos están apagados por el vino, y sus dientes blancos por la leche.” – Hay varias palabras claves en esta profecía que aluden a Mashíaj, por ejemplo: “A ti”, “hijo mío”, “has subido”, “atando”, “vid”, “pollino”, “sus vestiduras”, “la sangre”, “vino”. Todo esto habla de la primera venida del Mesías, que vino de la tribu de Yehudá.

La mano de Yehudá estaba en la cerviz de los enemigos por medio del rey David, según 2 Samuel 22:38-41 donde está escrito:

“Perseguí a mis enemigos y los destruí, y no me volví hasta acabarlos. Los he consumido y los he destrozado, y no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies. Pues tú me has ceñido con fuerza para la batalla; has subyugado debajo de mí a los que contra mí se levantaron. También has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, y destruí a los que me odiaban.”

Esta profecía se cumplió también con la primera venida del Mesías cuando todos los malos espíritus y el mismo satán fue derrotado, como está escrito en Colosenses 2:15:

“Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de él.”

La palabra de Yaakov sobre Yehudá cumplirá finalmente con la segunda venida del Mesías cuando todos los enemigos serán puestos debajo de sus pies, como está escrito en1 Corintios 15:25:

“Pues el Mesías debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.”

“se inclinarán a ti los hijos de tu padre” – Se cumplió en los reyes David y Shlomo, pero se cumplirá finalmente en la segunda venida del Mesías.

“Cachorro de león es Yehudá… se echa como león” – Yeshúa es el león de Yehudá, como está escrito en Revelación 5:5:

“Entonces uno de los ancianos me dice: No llores; mira, el León de la tribu de Yehudá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos.”

“El cetro no se apartará de Yehudá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Shiló, y a él sea dada la obediencia de los pueblos.” – Shiló es una referencia al Mesías, según Onkelós, Midrash Rabá, Rashí y muchos otros. Según Najmánides Shiló significa “su hijo”. Un sabio en el Talmud opina que el nombre Shiló signifia “de él”, aludiendo a que la autoridad real le pertenece al Mesías. Rashí dice que significa “obsequios para él”, con relación a las naciones, que le darán obsequios y aceptarán su autoridad.

Según Rashí, esta profecía se cumplió desde David en adelante, incluso por medio de los dirigentes de los judíos en la diáspora de Bavel. Estos fueron llamados “exilarcas” y descendían del rey David. Según la profecía el cetro y la vara no se iba a apartar de Yehudá hasta la venida del Mesías.

Según El Dr. Dan ben Avraham, esta profecía fue interpretada durante el tiempo del segundo templo con relación a dos derechos que tenía el Sanedrín en Yerushalayim. El cetro y la vara fueron entendidos como el derecho de tener acceso a los archivos genealógicos del pueblo de Israel y el derecho de ejecutar la justicia, incluida la pena capital. Estos dos derechos les fueron quitados por el imperio romano poco antes de la muerte de Yeshúa, cf. Juan 18:31. Así que cuando estas dos cosas fueron apartadas de Yehudá el Mesías ya había venido y se cumplió la profecía.

49:13 “Zvulún habitará a la orilla del mar; y él será puerto para naves, y su límite será hasta Sidón.” – El territorio de Zvulún no estaba al lado del mar, cf. Josué 19:10-16. Parece que luego él se extendió hasta Sidón. Zvulún se dedicó a ganar dinero para que su hermano Yisajar pudiera dedicarse al estudio de la Torá, como está escrito en Deuteronomio 33:18:

“Y de Zvulún, dijo: Alégrate, Zvulún, en tus salidas e Yisajar, en tus tiendas.”

Hay fuentes que muestran que los descendientes de la tribu de Zvulún habitaron Holanda que está junto al mar y tiene el puerto más grandes del mundo.

49:14-15 “Yisajar es un asno fuerte, echado entre los apriscos. Al ver que el lugar de reposo era bueno y que la tierra era agradable, inclinó su hombro para cargar, y llegó a ser esclavo en trabajos forzados.” – Yisajar producía grandes estudiosos que llevaban el yugo de la Torá, como está escrito en 1 Crónicas 12:32:

“De los hijos de Yisajar, expertos en discernir los tiempos, con conocimiento de lo que Israel debía hacer, sus jefes eran doscientos; y todos sus parientes estaban bajo sus órdenes.”

Yisajar producía 200 líderes para el Sanedrín. Hay fuentes que muestran que los descendientes de Yisajar poblaron Suiza, una de las tierras más hermosas del mundo. Lo suizos son muy buenos trabajadores.

49:16-18 “Dan juzgará a su pueblo, como una de las tribus de Israel. Sea Dan serpiente junto al camino, víbora junto al sendero, que muerde los jarretes del caballo, y cae su jinete hacia atrás. ¡Tu salvación espero, oh Señor!” – El juez Shimshón vino de la tribu de Dan, cf. Jueces 13:2. Esta profecía se cumplió en él. Los descendientes de la tribu de Dan poblaron la tierra de Dinamarca. El nombre Dinamarca significa “la tierra de Dan”. Los descendientes de Dan pusieron el nombre de su ancestro sobre todo lugar donde pasaron en la historia, por ejemplo el río Danuvio, cf. Jueces 18:29. Según una investigación hecha hace unos años, el pueblo danés es el pueblo más honesto del mundo. Tiene un sentido de justicia muy alto.

“¡Tu salvación espero, oh Señor!” – Shimshón no fue el que trajo la redención final para Israel. Hay que seguir esperando otro Mesías.

Quinta aliyá, 49:19-26

49:19 “De Gad, una tropa se alistará de él, y él marchará sobre sus huellas.” – La tribu de Gad cruzó el río Yardén junto con sus hermanos para hacer guerra contra los kenaanim durante 14 años hasta conquistar toda la tierra. Al volver a su territorio al otro lado del río siguieron sus propias huellas. Hay fuentes que muestran que Suecia fue poblada por los descendientes de Gad. De Suecia salieron las tropas que conquistaron los ejércitos católicos que estaban avanzando hacia el norte de Europa para conquistar esos países después de la Reforma. Esa guerra duró 30 años. Suecia envió sus tropas en el verano de 1630 y en el año 1648 se firmó la paz. Si Suecia no hubiera enviado sus tropas, apoyadas por otros países, para luchar contra Esav, el ancestro de Roma, y vencerlo, el mundo sería muy diferente hoy.

49:20 “En cuanto a Asher, su alimento será sustancioso, y él dará manjares de rey.” – La tierra de Asher producía ricos frutos y allí hubo muchos olivos.

49:21 “Naftalí es una cierva en libertad, que pronuncia palabras hermosas.” – En su territorio está el valle de Guinosar (al noroeste del mar de Galilea) que producía frutos abundantes y muy rápido. Como su tierra era productiva, tenía tiempo para estudiar la Torá. El Tárgum tradujo: “(Su heredad producirá frutos) por los cuales agradecerán y bendecirán (a Elohim)”. La profetisa Dvorá vino de Naftalí. Ella cantó una canción muy bella, cf. Jueces 5. Hay fuentes que muestran que los descendientes de Naftalí poblaron Noruega. El idioma noruego es muy melodioso.

49:22-26 “Hijo de gracia es Yosef, hijo de belleza para el ojo; las jóvenes caminaban sobre los muros para observar. Lo amargaron y se volvieron sus adversarios, lo odiaron los dueños de saetas. Pero su arco permaneció firme y sus brazos fueron adornados con oro, por las manos del Poderoso de Yaakov (de allí es el Pastor, la Roca de Israel), por el Elohim de tu padre que te ayuda, y por El Shadai que te bendice con bendiciones de los cielos de arriba, bendiciones del abismo que está abajo, bendiciones de pechos y matriz. Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el límite de los collados del mundo; sean ellas sobre la cabeza de Yosef, y sobre la cabeza del consagrado de entre tus hermanos.”

“bendiciones de pechos y matriz” – Según Rashí, la palabra que ha sido traducida como “pechos”, “shadayim”, debe traducirse “lanzamientos” en referencia a la emisión del semen apto para concebir. El Targum tradujo: “bendiciones de padre y de madre”.

Yaakov había sido más bendecido que sus antepasados. Ellos tenían promesa de un territorio limitado, pero Yaakov no, como está dicho en Génesis 28:14a:

“También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur”

Hay fuentes que muestran que los descendientes de Yosef poblaron Inglaterra y los Estados Unidos.

 

Sexta aliyá, 49:27 – 50:20

49:27 “Binyamín es lobo rapaz; de mañana devora la presa, y a la tarde reparte los despojos.” – El juez Ejud actuó como un lobo, cf. Jueces 3. El Rey Shaúl vino de Binyamín. Él devoró mucha presa al principio de la historia de Israel, cf. 1 Samuel 14:47. Mordejai y Ester repartieron muchos despojos por la tarde de la historia de Israel, cf. Ester 8:7. El shaliaj Shaúl vino de la tribu de Binyamín, cf. Romanos 11:1; Filipenses 3:5. Muchos de los descendientes de Binyamín entre los judíos sefardíes han tomado el apellido López, hijo del lobo, basándose en esta profecía. Así que los que tienen el apellido López son descendientes de la tribu de Binyamín.

50:16 “Entonces enviaron un mensaje a Yosef, diciendo: Tu padre mandó antes de morir, diciendo” – Aquí los hijos de Israel están utilizando una mentira para producir paz. ¿Estaba bien lo que hicieron? No estaba bien. La mentira tiene su origen en el padre de mentira, como está escrito en Juan 8:44:

“Sois de vuestro padre hasatán y queréis hacer los deseos de vuestro padre. El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira.”

En las Escrituras la luz es sinónima de la verdad. Nuestro Padre celestial es luz y no hay tiniebla alguna en él, según 1 Juan 1:5, donde está escrito:

“Y este es el mensaje que hemos oído de El y que os anunciamos: Elohim es luz, y en El no hay tiniebla alguna.”

En Juan 14:6 está escrito:

“Yeshúa le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.”

No es posible tener una relación con el Padre a base de la mentira. El desea verdad en lo más íntimo de nuestro ser, como está escrito en el Salmo 51:6:

“He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría.”

Esto nos enseña que cada vez que una persona emplea mentiras, por muy pequeñas que sean, se aleja de Elohim y abre la puerta para hasatán.

En Efesios 4:25 está escrito:

“Por tanto, dejando a un lado la falsedad, HABLAD VERDAD CADA CUAL CON SU PROJIMO, porque somos miembros los unos de los otros.”

No hay mentiras piadosas, según dice 1 Juan 2:21:

“No os he escrito porque ignoréis la verdad, sino porque la conocéis y porque ninguna mentira procede de la verdad.”

Todos los mentirosos tendrán su parte en el lago de fuego, como dice Revelación 21:8 donde está escrito:

“Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”

50:20 “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Elohim lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente.” – Cualquier cosa que nos ocurran puede ser tornada en bendición por el Eterno, como está escrito en Romanos 8:28:

“Y sabemos que para los que aman a Elohim, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.”

Los que entregaron a Yeshúa para ser colgado en un madero, no sabían lo que estaba haciendo. Pensaron hacerle mal, pero Elohim lo tornó en bien para la salvación del mundo entero. Esto nos enseña que cualquier maldición que nos venga, podrá ser transformada por el Eterno en bendición. ¡Bendito sea su Nombre!

Séptima aliyá, 50:21-26

50:24-25 “Y Yosef dijo a sus hermanos: Yo voy a morir, pero Elohim ciertamente os cuidará y os hará subir de esta tierra a la tierra que El prometió en juramento a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov. Luego Yosef hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: Elohim ciertamente os cuidará, y llevaréis mis huesos de aquí.” – Esta es la única obra de fe en la vida de Yosef mencionada en Hebreos 11, donde está escrito en el versículo 22:

“Por la fe Yosef, al morir, mencionó el éxodo de los hijos de Israel, y dio instrucciones acerca de sus huesos.”

Él sabía que el éxodo iba a venir y por eso hizo jurar a los hijos de Israel para que sus huesos fueran sacados de Egipto y puestos en la tierra de Kenáan. La fe sabe que sabe que sabe que sabe que es así, porque el Eterno es fiel a sus promesas y él no puede mentir, como está escrito en Números 23:19:

“Elohim no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho El, y no lo hará?, ¿ha hablado, y no lo cumplirá?”

En Hebreos 6:18b está escrito:

“es imposible que Elohim mienta”

En Éxodo 13:19 está escrito:

“Y Moshé tomó consigo los huesos de Yosef, pues éste había hecho jurar solemnemente a los hijos de Israel, diciendo: Ciertamente os visitará Elohim, y entonces llevaréis de aquí mis huesos con vosotros.”

En Josué 24:32 está escrito:

“Los huesos de Yosef, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, fueron sepultados en Shejem, en la parcela de campo que Yaakov había comprado a los hijos de Jamor, padre de Shejem, por cien monedas de plata; y pasaron a ser posesión de los hijos de Yosef.”

Yosef fue devuelto al mismo lugar de donde se había desviado para buscar a sus hermanos. Según su fe le fue hecho, 373 años después de su muerte. La tumba de Yosef todavía hoy está puesta como un testimonio del Mesías ben Yosef que tuvo que dar su vida para poder buscar, encontrar y salvar las ovejas perdidas de Israel. También está dando testimonio de que el día cuando regrese el Mesías Yosef resucitará para ser vestido de inmortalidad y recibir su recompensa por haber sido fiel.

Y después de haber terminado un libro de la Torá decimos:

“Jazak, jazak, ve-nitjazek!” – ¡Sé fuerte, sé fuerte y seamos fortalecidos!

Parashá 11 VaYigash

כ״ז בכסלו ה׳תשע״ד (November 30, 2013) por  
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Parashá 11 VaYigash

Génesis 44:18 – 47:27

Por Dr. S.K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa

Aliyás de la Torá:

  1. 44:18-30
  2. 44:31 – 45:7
  3. 45:8-18
  4. 45:19-27
  5. 45:28 – 46:27
  6. 46:28 – 47:10
  7. 47:11-27
  8. Maftir: 47:25-27

Haftará: Ezequiel 37:15-28

Escritos Apostólicos: Marcos 14:32 – 15:5

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 14:32-42
  2. 14:43-52
  3. 14:53-65
  4. 14:66-72
  5. 15:1-5

VaYigash

Significa “y se acercó”.

Primera aliyá, 44:18-30

Yehudá se acerca a Yosef y le pide la palabra. Hace un recuento de la conversación que habían tenido anteriormente en cuanto a la situación familiar de ellos. Yosef había ordenado que trajeran a Binyamín como condición para que pudieran volver a ver su rostro. Al subir a su padre le cuentan todo esto y por la necesidad de alimentos el padre acepta que el segundo hijo, que le queda de su mujer, se vaya con ellos. Pero si algo malo le sucede al hijo él morirá con dolor. Yehudá promete no volver a su padre sin el hermano.

Segunda aliyá, 44:31 – 45:7

Si Yehudá, que se hizo responsable, no devuelve el muchacho a su padre, morirá con pena. Yehudá se ofrece como esclavo en lugar del joven para que él pueda subir con los hermanos. Yehudá no podría ver el mal que sobrevendría al padre si el muchacho no está con él.

En ese momento Yosef no puede contenerse y manda salir a todos menos sus hermanos. Entonces se da a conocer a ellos con lloros tan fuertes que lo oyen los egipcios. “Yo soy Yosef”, les dice. Pero ellos no le pueden contestar por el choque emocional. Yosef les dice que no se entristezcan por haberle vendido porque todo era plan de Elohim para salvar vidas. Ahora han habido dos años de hambre. Todavía quedan cinco años sin poder sembrar y cosechar. “Elohim me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberación”.

Tercera aliyá, 45:8-18

Yosef sigue hablando ánimo a sus hermanos diciendo que Elohim fue el que le envió allí. Elohim le ha puesto por padre de Faraón, señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto. Ahora tendrán que subir rápidamente a su padre y decirle que Yosef es señor de todo Egipto y que baje allí sin demorar. Habrá lugar en la tierra de Goshen para todos, incluso el ganado. Yosef proveerá para ellos porque todavía quedan cinco años de hambre. Después se echa sobre el cuello de su hermano Binyamín y los dos lloran. También besa a todos sus hermanos y llora sobre ellos. Luego hablan.

Cuando la noticia de la llegada de los hermanos de Yosef llega a la casa de Faraón, le agrada al Faraón y a sus siervos. El dice a Yosef que los hermanos carguen las bestias para ir a la tierra de Kenáan para buscar al padre y a sus familias y volver. Así recibirán lo mejor de Egipto.

Cuarta aliyá, 45:19-27

Faraón ordena que lleven carretas para traer a sus niños, sus mujeres y al padre. Lo mejor de Egipto será de ellos. Así los hijos de Israel lo hacen y Yosef les da provisiones para el camino y mudas de ropa. Binyamín recibe trescientas piezas de plata y cinco mudas de ropa. Envían diez asnos cargados de bienes y diez asnas cargadas de grano y alimentos para el padre en el camino. Yosef despide a sus hermanos diciendo: “No riñáis en el camino”. Así suben de Egipto y llegan a su padre Yaakov. Cuando le informan que Yosef todavía vive y que es gobernante en toda la tierra de Egipto, no los puede creer. Pero cuando cuentan todas las cosas que Yosef les ha dicho y cuando ve las carretas que Yosef ha enviado, su espíritu revive.

Quinta aliyá, 45:28 – 46:27

Israel decide ir a ver a Yosef antes de su muerte. Así parte con todo lo que tiene y llega a Beer-Sheva. Allí ofrece sacrificios al Elohim de su padre Yitsjak. En una visión nocturna Elohim le visita y le dice que no tenga temor para bajar a Egipto porque allí le hará una gran nación. Además promete descender con él y luego hacerle subir otra vez. Yosef cerrará sus ojos.

Yaakov parte de Beer-Sheva. Sus hijos le llevan junto con sus niños y mujeres en las carretas. También llevan consigo todo su ganado y sus bienes y llegan a Egipto. Reuvén tiene cuatro hijos. Shimón tiene seis hijos. Leví tiene tres hijos. A Yehudá le quedan tres hijos de los cinco. Tiene también dos nietos. Yisajar tiene cuatro hijos. Zvulún tiene tres hijos. También está Diná. Los hijos e hijas de Leá son 33 en total.

Gad tiene siete hijos. Asher tiene cuatro hijos, una hija y dos nietos. Los hijos e hijas de Zilpá son 16 en total.

Yosef tiene dos hijos con Osnat. Binyamín tiene diez hijos. Los hijos de Rajel son 14 en total.

Dan tiene dos hijos. Naftalí tiene cuatro hijos. Los hijos de Bilhá son siete en total.

Sin incluir las esposas de los hijos de Yaakov, en total bajan 66 personas de Yaakov a Egipto.

Yosef tiene dos hijos que nacieron en Egipto. Todas las almas de la casa de Yaakov que han bajado a Egipto son 70.

Sexta aliyá, 46:28 – 47:10

Yaakov envía a Yehudá delante de sí para indicar el camino a Goshen. Yosef sale con su carro para ir al encuentro con su padre en Goshen. Cuando le ve se echa sobre su cuello y llora largamente. Israel dice que ahora puede morir, después de haber visto su rostro. Yosef dice que tiene que avisar a Faraón que han venido sus hermanos y la familia de su padre y que son pastores de ovejas y vaqueros. Los hermanos de Yosef deben informar al Faraón que su profesión es de ganado desde hace generaciones. Así podrán vivir en la tierra de Goshen, porque los pastores de ovejas son abominación para los egipcios.

Yosef le informa al Faraón sobre todo esto y le presenta cinco de sus hermanos. El les pregunta sobre su ocupación y le contestan que son pastores de ovejas y que han venido para residir en la tierra porque no hay pastos en la tierra de Kenáan. Piden permiso para habitar en la tierra de Goshen. Faraón habla con Yosef y le dice que la tierra está a su disposición y que pueden habitar en la mejor parte, la tierra de Goshen. Si hay algunos capaces de los hermanos podrán estar a cargo del ganado del Faraón. Yosef trae a su padre para presentarle ante Faraón y Yaakov lo bendice. Faraón le pregunta cuántos años tiene y él contesta que sus años de peregrinación han sido 130 años malos. No han llegado a los años de sus padres. Yaakov vuelve a bendecir a Faraón y sale de su presencia.

Séptima aliyá, 47:11-27

Yosef instala a su padre y sus hermanos en la tierra de Ramsés, como el Faraón ha mandado. Los sustenta a todos con alimento según la cantidad de sus hijos. El hambre es muy severa en Egipto y en Kenáan. A cambio de grano, Yosef recoge para la casa de Faraón todo el dinero que hay en Egipto y en la tierra de Kenáan. Cuando ya no tienen dinero Yosef les da pan a cambio de todo su ganado. El siguiente año el pueblo ofrece sus cuerpos y sus tierras a cambio de pan. Entonces Yosef compra toda la tierra de Egipto para Faraón y toda la gente es trasladada a las ciudades. Pero la tierra de los sacerdotes no es comprada porque tienen ración de parte del Faraón. Yosef luego da semilla al pueblo, que ya ha sido comprado para Faraón, para que siembren la tierra. La quinta parte de la cosecha será para Faraón y el resto será para sembrar y comer. El pueblo agradece que Yosef los haya salvado la vida y acepta la orden. A partir de ese momento rige la ley en Egipto que dice que la quinta parte de la producción de la tierra será para el Faraón. Sólo la tierra de los sacerdotes no llega a ser posesión del Faraón.

Israel se establece en la tierra de Goshen y obtienen propiedades y se multiplican en gran manera.

Comentarios

Primera aliyá, 44:18-30  

44:18 “Entonces Yehudá se le acercó, y dijo: Oh señor mío, permite a tu siervo hablar una palabra a los oídos de mi señor, y que no se encienda tu ira contra tu siervo, pues tú eres como Faraón mismo.” – Yehudá se acercó a Yosef poco antes de que se diera a conocer. De la misma manera sucederá en los últimos tiempos poco antes de que el hijo de Yosef se dé a conocer al pueblo judío. Estamos viviendo en este tiempo ahora cuando el pueblo judío está acercándose más y más a Yeshúa para saber de él como un personaje histórico, no como el mundo cristiano le ha pintado, sino como un judío practicante de la Torá. Yehudá se está acercando a ben Yosef sin haberle reconocido como el Mesías.

“Tú eres como Faraón mismo” – El enviado es como el que le envió. El que ha visto al enviado, ha visto al que le envió, como está escrito en Juan 14:9:

“Yeshúa le dice: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”?”

44:21 “Entonces tú dijiste a tus siervos: “Traédmelo para que yo lo vea.”” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “traédmelo” viene de la raíz “yarad” que significa “bajar”. Cuando el pueblo hebreo habla de salir de la Tierra de Israel, usa la expresión “bajar”, y cuando habla de entrar en la tierra de Israel, usa la expresión “subir”. Lo mismo se ve en los versículos 23 “desciende” y 24 “subimos”. Lamentablemente no se tradujo correctamente en el versículo 21 ni en el versículo 26 que debería ser traducido:

“Mas nosotros respondimos: “No podemos descender (en lugar de “ir”). Si nuestro hermano menor desciende (en lugar de “va”) con nosotros, entonces descenderemos (en lugar de “iremos”); porque no podemos ver el rostro del hombre si nuestro hermano no está con nosotros.””

Esto nos enseña que cuando una persona sale de la Tierra de Israel, desciende espiritualmente y cuando entra en la Tierra de Israel, sube espiritualmente. HaShem llama la Tierra de Israel “mi tierra”,  cf. Isaías 14:25; Jeremías 2:7; 16:18; Ezequiel 36:5; 38:16; Joel 1:6; 3:2. Por eso el que está en la tierra del Eterno está más cerca de él que cuando no está allí.

En Deuteronomio 11:12 está escrito:

“Es una tierra que el Eterno tu Elohim cuida; los ojos del Eterno tu Elohim están siempre sobre ella, desde el principio hasta el fin del año.”

El Faraón no entendió la importancia espiritual de la Tierra de Israel, y cuando habló de viajar a la tierra de Kenáan, sólo dijo “id”, cf. 45:17.

Segunda aliyá, 44:31 – 45:7

44:32 “Porque yo, tu siervo, me hice responsable del muchacho con mi padre, diciendo: “Si no te lo traigo, que lleve yo la culpa delante de mi padre para siempre.”” – Yehudá se puso como fiador, en hebreo “arav”. Esto significa que estaba dispuesto a sufrir en lugar del hermano. Otra vez vemos como Yehudá, como ancestro del Mesías, de una manera profética expresa con su actitud lo que el Mesías iba a hacer en su primera venida. Estaba dispuesto a llevar la culpa para siempre para salvar a su hermano. Cuando Yojanán vio el Cordero en el cielo, lo vio “como inmolado”, cf. Revelación 5:6. Sin embargo, la novia del Mesías estará “sin mancha, ni arruga ni cosa semejante”, cf. Efesios 5:27. El Mesías se ha hecho responsable de los hombres y él todavía lleva, en su cuerpo, las marcas de las consecuencias del pecado de la humanidad, como está escrito en Juan 20:25-28:

“Entonces los otros discípulos le decían: ¡Hemos visto al Señor! Pero él les dijo: Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y meto el dedo en el lugar de los clavos, y pongo la mano en su costado, no creeré. Ocho días después, sus discípulos estaban otra vez dentro, y Toma con ellos. Y estando las puertas cerradas, Yeshúa viene y se puso en medio de ellos, y dijo: Shalom aleijem. Luego dice a Toma: Acerca aquí tu dedo, y mira mis manos; extiende aquí tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Respondió Toma y le dijo: ¡Señor mío y Elohim mío!”

44:33 “Ahora pues, te ruego que quede este tu siervo como esclavo de mi señor, en lugar del muchacho, y que el muchacho suba con sus hermanos.” – Ser fiador implica llevar la responsabilidad hasta la última consecuencia. Yehudá fue fiel a su promesa a su padre. Ahora ha mostrado, no solamente arrepentimiento, sino que está dispuesto a hacer tikún, rectificación, por lo que hizo con su hermano Yosef. En lugar de entregar al hijo de Rajel, que su padre amaba, se puso en su lugar. Así Yosef supo que se había arrepentido. Si no hay una disposición de rectificar los errores cometidos y, en el caso de ser posible, restituir el daño, no ha habido arrepentimiento en la persona. Si hay arrepentimiento verdadero también hay un deseo de rectificación, como está escrito en Lucas 19:8-9:

“Y Zakai, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado. Y Yeshúa le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Avraham”

La salvación había venido a la casa de Zakai. Hubo evidencias claras del arrepentimiento de sus pecados. Lo mismo vemos en la vida de Yehudá. Ya no volverá a defraudar a su padre. Ya no dejará que su hermano sea esclavo en Egipto. Lo hizo una vez, pero esta vez no, porque hay arrepentimiento en su corazón.

Cuando Yehudá muestra arrepentimiento por haber vendido a su hermano el hermano se da a conocer.

45:1 “Yosef no pudo ya contenerse delante de todos los que estaban junto a él, y exclamó: Haced salir a todos de mi lado. Y no había nadie con él cuando Yosef se dio a conocer a sus hermanos.” – Ya se había visto el arrepentimiento en Yehudá. Ya se había logrado el propósito del trato duro contra él. En ese momento Yosef ya no necesita tratarle más con dureza. Ahora se da a conocer, pero no a los egipcios, sino a sus hermanos. De la misma manera el Mesías no fue manifestado al mundo después de su resurrección, sino a los que antes habían caminado con él, como está escrito en Hechos 10:40-41:

“A éste Elohim le resucitó al tercer día e hizo que se manifestara, no a todo el pueblo, sino a los testigos que fueron escogidos de antemano por Elohim, es decir, a nosotros que comimos y bebimos con El después que resucitó de los muertos.”

La palabra hebrea traducida como “conocer” es “hitvadá”, y viene de la raíz “yadá”. Esta palabra se usa en las Escrituras también como una referencia a tener relaciones íntimas, cf. Génesis 4:1, 17; 1 Reyes 1:4. En Génesis 45:4 Yosef les pide que se acerquen a él. Podría haber dicho solamente que se acercaran, pero la palabra “elai”, “hasta mí”, que ha sido añadida, implica un acercamiento casi palpable. La conclusión que hace Rashí de esto es que Yosef les enseñó su circuncisión.

Yosef no se dio a conocer hasta que los doce hermanos estuvieran juntos. Como hemos dicho antes, esto alude a que el Mesías no se va a dar a conocer en los últimos tiempos hasta que las doce tribus estén involucradas.

También aprendemos de esto que tiene que haber unidad entre hermanos para poder tener la revelación plena del Hijo de Yosef, como está escrito en Efesios 3:17b-19:

“que arraigados y cimentados en amor, seáis capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor del Mesías que sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Elohim.”

Como los hermanos de Yosef no le reconocieron en su primer encuentro, sino en el segundo, así el Mesías no fue reconocido por la mayoría de los judíos en su primera venida, pero lo será en relación con su segunda venida. Con otras palabras, ahora es el tiempo cuando la mayoría de los judíos conocerán a Yeshúa. Ahora él se está dando a conocer como el que verdaderamente es, aquél Mesías del cual hablan todas las Escrituras.

“Y no había nadie con él cuando Yosef se dio a conocer a sus hermanos.” – Había una intimidad con los hermanos. De la misma manera ahora el Mesías se está dando a conocer de una manera muy íntima a los que son descendientes de las doce tribus de Israel. Se va revelando de una manera hebrea, llamándolos de vuelta a sus raíces hebreas y dándoles a entender su relación con él no sólo de manera espiritual, sino también física. Son del mismo pueblo y ahora es el tiempo de ser restaurado como israelita o judío. Las personas que reciben este tipo de revelación ya no son las mismas. Su concepto de si mismos cambia radicalmente y el concepto de quién es Yeshúa cambia radicalmente. Ya no le ven en el contorno gentil, sino en el contorno hebreo. Ya no le ven como el salvador de los gentiles, sino como el salvador de Israel, en primer lugar.

Fue Yehudá quien provocó la revelación de Yosef. De la misma manera los judíos son los que finalmente harán que Yeshúa se manifieste en gloria, cf. Mateo 23:39; Hechos 3:19-21.

45:2 “Y lloró tan fuerte que lo oyeron los egipcios, y la casa de Faraón se enteró de ello.” – En el momento de revelación de quién era Yosef hubo lloro, cf. verso 14-15. De la misma manera hay muchas emociones y lágrimas en aquellas personas que ahora están recibiendo la revelación de quién es realmente Yeshúa y quienes son ellos en relación con él.

Yeshúa lloró sobre la ciudad de Yerushalayim, ver Lucas 19:41-44. Los habitantes de Yerushalayim llorarán cuando él se dé a conocer mostrando sus heridas, las señales del pacto renovado, como está escrito en Zacarías 12:10-14:

“Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Yerushalayim, el Espíritu de gracia y de súplica, y me mirarán a mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por El, como quien se lamenta por un hijo único, y llorarán por El, como se llora por un primogénito. Aquel día habrá gran lamentación en Yerushalayim, como la lamentación de Hadad-Rimón en la llanura de Meguido. Y se lamentará la tierra, cada familia por su lado: la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de la casa de Natán por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de la casa de Leví por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de los shimeítas por su lado, y sus mujeres por su lado; todas las demás familias, cada familia por su lado, y sus mujeres por su lado.”

En los primeros versículos de la profecía de Zejariá (Zacarías) capítulo 12 se habla de una guerra que va a ser causada por los países árabes y apoyada por la coalición internacional. El motivo de esa guerra es Yerushalayim. En estos momentos estamos viviendo el tiempo cuando HaShem está poniendo su ciudad como una “copa de vértigo para todos los pueblos de alrededor”, y pronto habrá una guerra. Esta guerra será ganada por el pueblo judío y la ciudad será habitada de nuevo en su lugar. Después de esa guerra, habrá un derramamiento del Espíritu de gracia y de oración sobre los habitantes de la ciudad y les será revelado lo que antes no veían, que ese Yeshúa que fue clavado en el madero hace casi dos mil años, es el Mesías ben Yosef prometido. Entonces habrá un lamento impresionante, especialmente entre los ortodoxos, puesto que son los que hacen separaciones entre hombres y mujeres en las oraciones, como indica este texto.

En el capítulo 13 del mismo profeta podemos ver como este avivamiento mesiánico entre los ortodoxos en Yerushalayim producirá una purificación del pecado y la impureza. Toda religión falsa será eliminada del país. El templo Bahai en Haifa será destruido, todas las mezquitas serán demolidas, todas las iglesias católicas serán asoladas. Las discotecas serán cerradas, los lugares de ocultismo y de kabalá desaparecerán, y el espíritu inmundo será quitado del país. Entonces habrá una restauración del culto con sacrificios en el lugar del templo. Cuando esto suceda serán provocadas todas las naciones del mundo y se unirán de nuevo para batallar contra Yerushalayim, según está escrito en Zacarías 14:1-5:

“He aquí, viene el día de HaShem cuando serán repartidos tus despojos en medio de ti. Y yo reuniré a todas las naciones en batalla contra Yerushalayim; y será tomada la ciudad y serán saqueadas las casas y violadas las mujeres; la mitad de la ciudad será desterrada, pero el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Entonces saldrá HaShem y peleará contra aquellas naciones, como cuando El peleó el día de la batalla. Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Yerushalayim, al oriente; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidente, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de mis montes, porque el valle de los montes llegará hasta Atsel; huiréis tal como huisteis a causa del terremoto en los días de Uziá, rey de Yehudá. Y vendrá HaShem mi Elohim, y todos los santos contigo.”

Esta será la última guerra antes de la venida del Mesías ben David. En esta guerra el ejército del estado de Israel será totalmente eliminado y la santa ciudad será tomada, como está escrito en Daniel 9:26b-27:

“hasta el fin habrá guerra; las desolaciones están determinadas. Y él hará un pacto firme con muchos por una semana (de años), pero a la mitad de la semana pondrá fin al sacrificio y a la ofrenda de cereal. Sobre el ala de abominaciones vendrá el desolador, hasta que una destrucción completa, la que está decretada, sea derramada sobre el desolador.”

En Daniel 12:6-7 está escrito:

“Y uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: ¿Para cuándo será el fin de estas maravillas? Y oí al hombre vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, que levantando su mano derecha y su mano izquierda al cielo, juró por aquel que vive para siempre, que será por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo; y cuando se termine la destrucción del poder del pueblo santo, se cumplirán todas estas cosas.”

Así que en esta guerra se va a terminar la destrucción del ejército del pueblo judío. Esto producirá un clamor grande en los habitantes de Yerushalayim. Van a gritar pidiendo al Eterno que envíe a Mashíaj. Entonces van a decir con todo su corazón y con toda su fuerza: “BARUJ HABA BESHEM YHWH” y entonces vendrá el Mesías de nuevo para poner sus pies en el monte de los olivos y matar, con la espada de su boca, a todos los ejércitos del mundo liderados por el anti-mesías, como está escrito en Isaías 11:4:

“sino que juzgará al pobre con justicia, y fallará con equidad por los afligidos de la tierra; herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío.”

En Revelación 19:15 está escrito:

“De su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones, y las regirá con vara de hierro; y El pisa el lagar del vino del furor de la ira de El Shadai.”

En En 2 Tesalonicenses 2:8 está escrito:

“Y entonces será revelado ese inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida.”

“lo oyeron los egipcios, y la casa de Faraón se enteró de ello.” – Los egipcios, que simbolizan todos los gentiles, se darán cuenta de la revelación del Mesías de Israel y su gran lloro por sus hermanos judíos.

La casa de Faraón hace referencia a los gobiernos de la tierra en los últimos tiempos que serán informados cuando el Hijo de Yosef se haya dado a conocer a sus hermanos israelitas.

45:3 “Yosef dijo a sus hermanos: Yo soy Yosef. ¿Vive todavía mi padre? Pero sus hermanos no podían contestarle porque estaban atónitos delante de él.” – Ahora Yosef habló en hebreo presentándose con su nombre hebreo. No dijo: “Yo soy Tsafnat-Paneaj”. De la misma manera, cuando el Hijo de Yosef se presentó al rabino Shaúl ben Gamliel en Hechos 9:5 no dijo: “Yo soy Jesucristo”, sino: “Yo soy Yeshúa”. Su nombre no es Jesús, sino Yeshúa. Cuando él habla con sus hermanos judíos les habla en hebreo, como está escrito en Hechos 26:14:

“Y después de que todos caímos al suelo, oí una voz que me decía en el idioma hebreo: “Shaúl, Shaúl, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.””

45:4 “Y Yosef dijo a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron, y él dijo: Yo soy vuestro hermano Yosef, a quien vosotros vendisteis a Egipto.” – De esto aprendemos que en los último tiempos el pueblo de Israel se acercará cada vez más a Yeshúa.

45:5 “Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido aquí; para preservar vidas me envió Elohim delante de vosotros.” – El Mesías fue enviado a los gentiles para salvar vidas, según está escrito en Hechos 28:28:

“Sabed, por tanto, que esta salvación de Elohim ha sido enviada a los gentiles. Ellos sí oirán.”

En Romanos 11:11 está escrito:

“Digo entonces: ¿Acaso tropezaron (los judíos) para caer? ¡De ningún modo! Pero por su transgresión ha venido la salvación a los gentiles, para causarles celos.”

Ese era el plan del Eterno: por causa del rechazo de los judíos, de la misma manera como Yosef fue rechazado por sus hermanos, los gentiles podrán recibir al Hijo de Yosef y ser salvos.

45:6 “Porque en estos dos años ha habido hambre en la tierra y todavía quedan otros cinco años en los cuales no habrá ni siembra ni siega.” – Como los hermanos de Yosef le reconocieron en el segundo año de sequía es probable que el momento del derramamiento sobre los judíos del Espíritu de gracia y de oración sea durante el segundo año de los siete últimos años antes de la venida del Mesías.

“quedan otros cinco años en los cuales no habrá ni siembra ni siega.” – Yosef supo por los sueños del Faraón y el espíritu profético que quedaban cinco años de hambre. Rashí dice que cuando vino Yaakov a Egipto, terminó la sequía. Pero en tal caso Yosef sería un falso profeta. En el versículo 11 se repite el mensaje de los cinco años que quedaban de sequía.

Sin embargo, para los hijos de Israel sólo había dos años de hambre grave, puesto que Yosef los sostuvo durante el resto del tiempo. De esto aprenderemos que los fieles, que no podrán ni comprar ni vender durante la gran tribulación, serán sustentados de manera sobrenatural por el Eterno, tal como pasó con Eliyahu durante los años de sequía, cf. Revelación 3:17; 1 Reyes 17:4, 14.

45:7 “Y Elohim me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberación.” – El Hijo de Yosef fue enviado al mundo gentil para provocar a los judíos a celos, para que ellos a su vez sean salvos por esta provocación, como está escrito en Romanos 11:14:

“si en alguna manera puedo causar celos a mis compatriotas y salvar a algunos de ellos.”

En Romanos 11:24-27 está escrito:

“Porque si tú (gentil) fuiste cortado de lo que por naturaleza es un olivo silvestre (nación gentil), y contra lo que es natural fuiste injertado en un olivo cultivado (Israel), ¿cuánto más éstos (judíos), que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis sabios en vuestra propia opinión: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;  y así, todo Israel será salvo; tal como está escrito: EL LIBERTADOR VENDRA DE TSION; APARTARA LA IMPIEDAD DE YAAKOV. Y ESTE ES MI PACTO CON ELLOS, CUANDO YO QUITE SUS PECADOS.”

Tercera aliyá, 45:8-18

45:8 “Ahora pues, no fuisteis vosotros los que me enviasteis aquí, sino Elohim; y El me ha puesto por padre de Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto.” – Yosef no echa la culpa de lo sucedido a sus hermanos. Estas palabras vienen de una persona espiritualmente madura. Los inmaduros no ven más allá de la nariz y echan la culpa a su alrededor por las cosas malas que los pasan. No entiende que detrás de los sucesos hay leyes espirituales y planes divinos. El que colabora con estos planes será prosperado, como Yosef. Yosef quitó la culpa de sus hermanos. De la misma manera el Hijo de Yosef está quitando la culpa de los judíos que se arrepienten de haberle entregado a los gentiles. HaShem tenía un plan con la venta de Mashíaj, fue la salvación del mundo y especialmente de Israel.

“Elohim… me ha puesto por padre de Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto.” – Según Rashí, la palabra “padre”, en hebreo “av”, no solamente significa padre, sino también “consejero”, “amigo” y “patrón”. Como Yosef fue puesto por padre de Faraón, sin superarle o igualarle en autoridad, así Yeshua ha recibido de HaShem el título de “av” sin superarle o igualarle, según está escrito en Isaías 9:6:

“Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Fuerte, Poderoso, Padre (“av”), Eterno, Príncipe, Paz.”

Los tres cargos que Yosef recibió del Faraón corresponden a tres cargos del Mesías.

 

o   Le puso como “av”, amigo y patrón, Isaías 9:6.

o   Le puso como señor de toda su casa, Hebreos 3:6.

o   Le puso como gobernador sobre todo el mundo, Mateo 28:18.

45:9 “Daos prisa y subid adonde mi padre, y decidle: “Así dice tu hijo Yosef: ‘Elohim me ha hecho señor de todo Egipto; ven a mí, no te demores.” – Las cosas sucederán rápidamente en los últimos tiempos.

“subid adonde mi padre” – Esto alude al arrebatamiento, por medio del cual todos los que son del Mesías subirán a la tierra de Israel desde los cuatro ángulos de la tierra, como está escrito en Isaías 11:12:

“Alzará un estandarte ante las naciones, reunirá a los desterrados de Israel, y juntará a los dispersos de Yehudá de los cuatro confines de la tierra.”

En Mateo 24:29-31 está escrito:

“Pero inmediatamente después de la tribulación de esos días, EL SOL SE OSCURECERA, LA LUNA NO DARA SU LUZ, LAS ESTRELLAS CAERAN del cielo y las potencias de los cielos serán sacudidas. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y entonces todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al HIJO DEL HOMBRE QUE VIENE SOBRE LAS NUBES DEL CIELO con poder y gran gloria. Y El enviará a sus ángeles con UNA GRAN SHOFAR y REUNIRAN a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.”

Este texto nos enseña que el arrebatamiento vendrá después de la gran tribulación. Como en los tiempos de Eliyahu, hubo sequía durante 3 ½ años, parece ser que el tiempo de gran tribulación durará 3 ½ años, que sería la última parte de la 70ª semana de Daniel. Durante ese tiempo la persecución sobre los fieles será peor que antes, cf. Daniel 9:27.

En Mateo 24 hay varios tiempos en los eventos finales que deben ser considerados:

1.    El principio de dolores de parto, Mateo 24:5-8

2.    Los dolores de parto, Mateo 24:9-14

3.    La gran tribulación, Mateo 24:15-28

4.    La venida del Hijo del Hombre y la ira de Elohim, Mateo 24:29-31

No es lo mismo la gran tribulación que la ira de Elohim. La gran tribulación será para Yaakov, según Jeremías 30:7 donde está escrito:

“¡Ay! porque grande es aquel día, no hay otro semejante a él; es tiempo de angustia para Yaakov, mas de ella será librado.”

La gran tribulación será para los que guardan los mandamientos de Elohim y tienen el testimonio de Yeshua, según Revelación 12:17, donde está escrito:

“Entonces el dragón se enfureció contra la mujer (Israel=Yaakov), y salió para hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Elohim y tienen el testimonio de Yeshúa.”

La gran tribulación es causada por un sistema mundial maligno, dirigido por el hombre de pecado, el anti-mesías, según 2 Tesalonicenses 2:3-4, donde está escrito:

“Que nadie os engañe en ninguna manera, porque (el día del Eterno) no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Elohim, presentándose como si fuera Elohim.”

La gran tribulación es iniciada en el momento cuando la abominación desoladora sea levantada en el templo en Yerushalayim, como está escrito en Daniel 9:27; 11:31 y 12:11:

“Y él hará un pacto firme con muchos por una semana, pero a la mitad de la semana pondrá fin al sacrificio y a la ofrenda de cereal. Sobre el ala de abominaciones vendrá el desolador, hasta que una destrucción completa, la que está decretada, sea derramada sobre el desolador… Y de su parte se levantarán tropas, profanarán el santuario-fortaleza, abolirán el sacrificio perpetuo y establecerán la abominación de la desolación… Y desde el tiempo en que el sacrificio perpetuo sea abolido y puesta la abominación de la desolación, habrá mil doscientos noventa días.”

En Mateo 24:15 está escrito:

“Por tanto, cuando veáis la ABOMINACION DE LA DESOLACION, de que se habló por medio del profeta Daniel, colocada en el lugar santo (el que lea, que entienda)”

Aquí vemos que el Mesías está enseñando a los que creen en él, sus talmides, discípulos. Ellos verán la abominación desoladora colocada en lugar santo. No hay división en las Escrituras entre lo que se tradujo como “iglesia” y los judíos que creen en Yeshúa. La iglesia se compone en primer lugar de judíos y también de gentiles convertidos al judaísmo del Mesías por medio  de la regeneración de sus espíritus mediante la fe en la muerte y resurrección del Mesías de Israel. Sólo hay una iglesia y esa iglesia es una parte de Israel, no un pueblo separado. Es decir, no hay división entre Israel y la Iglesia. Los judíos que creen son parte de Israel y parte de la Iglesia. También los gentiles que creen son parte de la Iglesia y parte de Israel. Tanto judíos como gentiles que son parte de la Iglesia pasarán la gran tribulación. La idea que los gentiles que creen en el Mesías serán arrebatados al cielo para ser liberados de la gran tribulación y los judíos serán dejados para pasar la gran tribulación está basada en una teología de reemplazo y de antijudaismo.

Según Mateo 24:21-22 el momento del levantamiento de la abominación de la desolación es el inicio de la gran tribulación, como está escrito:

“porque habrá entonces una gran tribulación, tal como no ha acontecido desde el principio del mundo hasta ahora, ni acontecerá jamás. Y si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.”

Según la enseñanza de nuestro Maestro, los escogidos pasarán la gran tribulación. No habrá ninguna venida escondida, secreta, del Mesías, como está escrito en Mateo 24:27:

“Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre.”

El tiempo de ira es causado por el Eterno. Es el tiempo de la ira de Elohim. La ira es el castigo que vendrá sobre los que no creyeron en el mensaje de salvación y se rebelaron contra la Torá del Eterno y su Mashíaj, como está escrito en 2 Tesalonicenses 2:11-13:

“Por esto Elohim les enviará un poder engañoso, para que crean en la mentira, a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad sino que se complacieron en la iniquidad. Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Elohim por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Elohim os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.”

Y en 2 Tesalonicenses 1:6-10 está escrito:

“Porque después de todo, es justo delante de Elohim retribuir con aflicción a los que os afligen, y daros alivio a vosotros que sois afligidos, y también a nosotros, cuando el Señor Yeshúa sea revelado desde el cielo con sus poderosos ángeles en llama de fuego, dando retribución a los que no conocen a Elohim, y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Yeshúa. Estos sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando El venga para ser glorificado en sus santos en aquel día y para ser admirado entre todos los que han creído; porque nuestro testimonio ha sido creído por vosotros.”

Los justos pasarán la gran tribulación pero no padecerán la ira de Elohim, según 1 Tesalonicenses 1:10 donde está escrito:

“y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de entre los muertos, es decir, a Yeshúa, quien nos libra de la ira venidera.”

En Romanos 5:9 está escrito:

“Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira por medio de El.”

En 1 Tesalonicenses 4:15-17 está escrito:

“Por lo cual os decimos esto por la palabra del Señor: que nosotros los que estemos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Elohim, y los muertos en el Mesías se levantarán primero. Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre.”

Cuando el Mesías viene a la tierra para ejecutar la ira del Eterno, estarán los santos con él, como está escrito en Revelación 19:11-15:

“Y vi el cielo abierto, y he aquí, un caballo blanco; el que lo montaba se llama Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y hace la guerra. Sus ojos son una llama de fuego, y sobre su cabeza hay muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino El. Y está vestido de un manto empapado en sangre, y su nombre es: El Verbo de Elohim. Y los ejércitos que están en los cielos, vestidos de lino fino, blanco y limpio, le seguían sobre caballos blancos. De su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones, y las regirá con vara de hierro; y El pisa el lagar del vino del furor de la ira de El Shadai.”

En este texto se habla de los ejércitos, en plural. Está compuesto por ángeles y, según mi entendimiento, de hombres que han sido transformados en inmortales por medio del poder de la resurrección, cf. Zacarías 14:5; Judas v. 14-15; 1 Tesalonicenses 3:13; 2 Tesalonicenses 1:7.

En unos versículos anteriores al texto citado, en Revelación 19:8, está escrito:

“Y a ella (la novia) le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino.”

En Revelación 2:26-27 está escrito:

“Y al vencedor, al que guarda mis obras hasta el fin, LE DARE AUTORIDAD SOBRE LAS NACIONES; Y LAS REGIRA CON VARA DE HIERRO, COMO LOS VASOS DEL ALFARERO SON HECHOS PEDAZOS, como yo también he recibido autoridad de mi Padre”

Así que, parece ser que también los hombres estarán entre los ejércitos celestiales, junto con el Mesías y los ángeles que van a hacer guerra contra los ejércitos de la coalición multinacional en la última guerra contra Yerushalayim antes de la venida del Mesías.

45:14 “Entonces se echó sobre el cuello de su hermano Binyamín, y lloró; y Binyamín también lloró sobre su cuello.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “cuello” aparece en relación con Binyamín en forma plural, “cuellos”. De esto los rabinos han sacado la alusión a los dos templos que estaban en el territorio de Binyamín. El lloro de Yosef sería profético por también ver la destrucción de los dos templos futuros en el territorio de su hermano. El lloro de Binyamín también sería profético en relación al último lugar donde estuvo el tabernáculo, en Shiló, que pertenece al territorio de Yosef, en la tierra de Efrayim.

El lloro de Binyamín corresponde también al momento cuando el pueblo judío reconozca a Yeshúa, según la profecía de Zacarías 12.

Cuarta aliyá, 45:19-27

45:26 “Y le informaron, diciendo: Yosef vive todavía, y es gobernante en toda la tierra de Egipto. Pero él se quedó atónito porque no les podía creer.” – Yeshúa vive todavía y es gobernante entre muchos gentiles que le han recibido como su Salvador y Señor.

45:27 “Pero cuando ellos le contaron todas las cosas que Yosef les había dicho, y cuando vio las carretas que Yosef había enviado para llevarlo, el espíritu de su padre Yaakov revivió.” – Israel no podía creer el mensaje de que Yosef vivía hasta después de un tiempo. De la misma manera está pasando con el pueblo judío hoy en día. Al principio no pueden creer que aquel que llamaban Jesucristo es el Mesías de Israel. Pero luego lo harán y entonces revivirá el espíritu de Israel.

Mashíaj ben Yosef es el único que puede hacer revivir el espíritu de Israel. El lo hará mediante sus emisarios que vienen con regalos y evidencias claras. Así se dará a conocer a Israel. Será mediante los israelitas.

Según Rashí y el Tárgum Onkelos, la Shejiná, la presencia divina, el Espíritu de Santidad, partió de Jaakov durante su tiempo de luto por causa de Yosef, y en este momento vuelve otra vez al patriarca.

Quinta aliyá, 45:28 – 46:27

45:28 “Entonces Israel dijo: Basta, mi hijo Yosef vive todavía. Iré y lo veré antes que yo muera.” – La Torá cambia el nombre de Yaakov de un versículo a otro. Cuando el espíritu de Yaakov revive es llamado Israel. Pronto llegará el momento histórico cuando Israel como nación reconozca que Yeshúa aún vive.

46:1 “Y partió Israel con todo lo que tenía y llegó a Beer-Sheva, y ofreció sacrificios al Elohim de su padre Yitsjak.” – La Torá dice que Yaakov sacrificó al Elohim de su padre Yitsjak y no menciona su abuelo Avraham. Esto nos enseña, según Rashí, que hay que dar más respeto al padre que al abuelo.

Yaakov se conectó con el lugar de revelación, Beer-Sheva, donde había nacido su padre Yitsjak, y así el Eterno se le reveló de nuevo.

Yaakov está en dudas si puede bajar a Egipto o no. El conoce bien la profecía dada a Avraham en 15:13-16 que dice que sus descendientes estarán oprimidos durante 400 años en una tierra ajena. Otra cosa que podía haber producido duda puede ser el hecho de que su padre Yitsjak había recibido el mensaje de que no podía ir a Egipto durante el tiempo de hambruna, cf. Génesis 26:2.

46:2 “Y Elohim habló a Israel en una visión nocturna, y dijo: Yaakov, Yaakov. Y él respondió: Heme aquí.” – Hay siete ocasiones en las Escrituras cuando el Eterno está llamando a una persona por su nombre dos veces, Génesis 22:11; 46:2; Éxodo 3:4; 1 Samuel 3:10; Lucas 10:41; 22:31 y Hechos 9:4. Esta forma de hablar es para momentos cruciales en las vidas de las personas. Según Rashí implica cariño. El Midrash agrega que también implica apremio.

También aprendemos de esto que los Escritos Apostólicos (NT) forman parte de la Escritura revelada del Eterno, porque sin él no se completaría el número siete.

46:3 “Y El dijo: Yo soy Elohim, el Elohim de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí te haré una gran nación.” – Israel se convirtió en una gran nación en tierra gentil. Así será también en los últimos tiempos, los gentiles convertidos entrarán en Israel para ser una gran nación, mil veces mayor que cuando salió de Egipto por primera vez, según Deuteronomio 1:10-11, donde está escrito:

“El Eterno vuestro Elohim os ha multiplicado y he aquí que hoy sois como las estrellas del cielo en multitud. “Que el Eterno, el Elohim de vuestros padres, os multiplique mil veces más de lo que sois y os bendiga, tal como os ha prometido.”

Más de dos millones de israelitas salieron de Egipto la primera vez. ¡En la redención final habrá mil veces más!

46:4 “Yo descenderé contigo a Egipto, y ciertamente, yo también te haré subir; y Yosef cerrará tus ojos.” – La presencia del Eterno fue con Yaakov a Egipto. También hay una promesa de subir otra vez. Esta promesa implica tres cosas:

1.    Yaakov no iba a ser enterrado en Egipto sino en la tierra de Israel. Esto nos enseña que el cuerpo de un muerto sigue siendo la persona. Yaakov subió de Egipto, no “los restos mortales de Yaakov”.

2.    Los descendientes de Yaakov subirían de Egipto a la tierra de Israel.

3.    El cuerpo de Yaakov y sus descendientes van a ser resucitados. La palabra que ha sido traducida como “volver” es “alá” que significa subir, de lo cual hemos hablado antes.

46:7 “sus hijos y sus nietos con él, sus hijas y sus nietas; a toda su descendencia trajo consigo a Egipto.” – Aquí habla de las nietas de Yaakov. Pero al revisar los nombres sólo se encuentra una nieta, Seráj, verso 17. Además si se cuentan los nombres que son mencionados en este capítulo, sólo se llegan a 69 almas.

46:15 “Estos son los hijos de Leá, los que le dio a luz a Yaakov en Padán-Aram, y además su hija Diná; todos sus hijos y sus hijas eran treinta y tres.” – Pero sólo hay 32 nombres. Esto nos enseña que una nieta nació durante el viaje. Sólo 69 salieron de la tierra de Kenáan, pero 70 llegaron a Egipto, cf. verso 27. Según Rashí fue Yojeved, la madre de Moshé, que nacería “entre las murallas”. Pero esa teoría es poco probable por la increíble edad que tendría cuando Moshé nació.

46:27 “Y los hijos de Yosef, que le nacieron en Egipto, eran dos: todas las personas de la casa de Yaakov que vinieron a Egipto, eran setenta.” – En Hechos 7:14 está escrito:

“Y Yosef, enviando mensaje, mandó llamar a Yaakov su padre y a toda su parentela, en total setenta y cinco personas.”

La Septuaginta menciona 75 personas pero el texto masorético dice 70, cf. Éxodo 1:5. La diferencia se encuentra en el Génesis 46:20 donde la Septuaginta también menciona cuatro nietos y un bisnieto de Yosef.

Según Génesis 10, las naciones gentiles fueron originalmente 70. Esto concuerda con el número de los hijos de Israel que bajaron a Egipto, como está escrito en Deuteronomio 32:8:

“Cuando el Altísimo dio a las naciones su herencia, cuando separó los hijos del hombre, fijó los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel.”

Es probable que durante el reino mesiánico las 70 naciones sean restablecidas, como está escrito en el Salmo 87:4-6:

“Mencionaré a Rajab y a Bavel entre los que me conocen; he aquí, Peleshet y Tsor con Kush; de sus moradores se dirá: “Este nació allí.” Pero de Tsion se dirá: Este y aquél nacieron en ella; y el Altísimo mismo la establecerá. El Eterno contará al inscribir los pueblos: Este nació allí.”

En Mateo 25:31-32 está escrito:

“Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con El, entonces se sentará en el trono de su gloria; y serán reunidas delante de El todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.”

En Revelación 22:2 está escrito:

“en medio de la calle de la ciudad. Y a cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce clases de  fruto, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones.”

 Sexta aliyá, 46:28 – 47:10

46:28 “Y envió a Yehudá delante de sí a Yosef, para indicar delante de él el camino a Goshen; y llegaron a la tierra de Goshen.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “camino a Goshen” es “goshna”. También se encuentra en el próximo versículo. Comprende cuatro letras hebreas, guimel (G), shin (Sh), nun (N) y hey (H). Es la única palabra en toda la Escritura que contiene estas cuatro letras. Son las mismas cuatro letras que se encuentran en la peonza (perinola) que se usa en la diáspora para jugar durante Januká. Las cuatro letras que son usadas para Januká anuncian el gran milagro que ocurrió allí, en hebreo: “Nes Gadol Hayá Sham”, “Un milagro grande sucedió allí”. La suma del número de las cuatro letras es 358. Nun = 50, Guimel = 3, Hey = 5, Shin = 300. 50 + 3 + 5 + 300 = 358.

Es la misma suma que de las cuatro letras hebreas de Mashíaj, Mem (40) + Shin (300) + Yud (10) + Jet (8) = 358.

De esto aprendemos que el gran milagro que ocurrió en Januká, no solamente fue la victoria del judaísmo del Eterno sobre el paganismo, o el posible milagro del aceite, sino también el momento de la concepción sobrenatural de Miryam, la madre de Yeshúa, que ocurrió durante la luna nueva en Januká. Según mis cálculos, fue en la luna nueva del décimo mes de Tevet, el 19 o el 20 de diciembre del año 4 a.e.c. (a.C.), para luego nacer 38 semanas más tarde, en Yom Teruá, el primer día del séptimo mes de Tishrí, el 12 de septiembre del año 3 a.e.c.

47:6a “la tierra de Egipto está a tu disposición. En lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; que habiten en la tierra de Goshen” – Yosef quería que los hijos de Israel vivieran como una comunidad separada en la tierra de Goshen por varios motivos:

Para evitar la asimilación.

Para evitar que los hijos de Israel tuvieran cargos en la corte real o ser reclutados para el ejército.

Para poder criar ganado menor sin molestar a los egipcios que aborrecían a los pastores de ovejas porque la oveja fue uno de sus falsos dioses.

Para tener buenos pastos para su ganado.

El ingeniero agrónomo Rodolfo Olivares de El Salvador me informó que la tierra de Goshen es una de las mejores del mundo, quizás la mejor de todas las tierras. Allí nunca hay falta de agua, no existen las plagas, nunca hace frío, no hay vientos fuertes, es llano y la tierra es húmeda. Es un suelo de aluvión donde hay materias orgánicas y minerales de los ríos, especialmente selenio, cobre y hierro, que hacen que las placentas de los animales y los hombres siempre fecundan.

En Éxodo 1:19 está escrito:

“Respondieron las parteras a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias, pues son robustas y dan a luz antes que la partera llegue a ellas.”

47:7 “Yosef trajo a su padre Yaakov y lo presentó a Faraón; y Yaakov bendijo a Faraón.” – El que está en un nivel espiritual superior es el que bendice al que está en un nivel inferior, como está escrito en Hebreos 7:7:

“Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.”

47:8-9  “Y Faraón dijo a Jaakov: ¿Cuántos años tienes? Entonces Yaakov respondió a Faraón: Los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han alcanzado a los años que mis padres vivieron en los días de su peregrinación.” – En lugar de bendecir al Eterno, delante de este rey, por haberle liberado de todas las cosas malas, Yaakov usa su lengua para hablar negativamente. En el hebreo hay 33 palabras que constituyen esta conversación entre Yaakov y Faraón. Un Midrash dice que por estas 33 palabras de queja, la vida de Yaakov fue cortada 33 años, 180 – 33 = 147. Más adelante vemos como Yaakov había hecho teshuvá y tikún (arrepentimiento y rectificación) al pronunciar la bendición sobre Yosef, como está escrito en Génesis 49:26a:

“Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el límite de los collados eternos”

Séptima aliyá, 47:11-27

47:14 “Y Yosef recogió todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Kenáan a cambio del grano que le compraban, y Yosef trajo el dinero a la casa de Faraón.” – El propósito de recoger todo ese dinero fue que pasara a los hijos de Israel en el futuro, porque necesitaban mucho oro, plata, bronce y piedras preciosas para poder hacer el mishkán, tabernáculo, en el desierto, como está escrito en Éxodo 12:36:

“Y el Eterno hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, que les concedieron lo que pedían. Así despojaron a los egipcios.”

47:20 “Así compró Yosef toda la tierra de Egipto para Faraón, pues los egipcios vendieron cada uno su campo, porque el hambre era severa sobre ellos; y la tierra vino a ser de Faraón.” – De la misma manera Mashíaj compró toda la tierra para el Padre celestial cuando se entregó a si mismo para que el mundo pudiera vivir.

47:25 “Y ellos dijeron: Nos has salvado la vida. Hallemos gracia ante los ojos de Faraón mi señor, y seremos siervos de Faraón.” – Yosef salvó la vida de los egipcios. De la misma manera Yeshúa ha preparado una salvación para todas las personas de la tierra durante todas las épocas de la historia, como está escrito en 1 Juan 2:2:

“El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.”

En 2 Corintios 5:19- 21 está escrito:

“a saber, que Elohim estaba en el Mesías reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. Por tanto, somos embajadores del Mesías, como si Elohim rogara por medio de nosotros; en nombre del Mesías os rogamos: ¡Reconciliaos con Elohim! Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Elohim en El.”

La gratitud de los egipcios por haber sido salvados les llegó a entregarse voluntariamente como siervos al rey. De la misma manera el Eterno espera que nosotros le entreguemos toda nuestra vida en gratitud por lo que el Mesías ha hecho por nosotros al salvar nuestras almas de la muerte eterna.

En Juan 17:9-10 está escrito:

“Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo, mío; y he sido glorificado en ellos.”

Querido lector: ¿Usted ha entregado su vida al Eterno? Si no lo ha hecho todavía, o no lo ha hecho del todo, le invito a que le haga esta oración:

Padre celestial. Reconozco que soy un pecador. He quebrantado tus mandamientos y por esto merezco la muerte eterna, separado de ti. Pero tú has enviado a tu Hijo Yeshúa como un sustituto por mí. Por medio de su muerte eliminaste mis pecados, y por haberle resucitado, me has justificado. Te doy gracias por haber hecho esto por mí. Me apropio del sacrificio del Mesías Yeshúa y le recibo en este momento, como mi salvador, y le confieso como mi Señor. A partir de ahora no voy a vivir para mi mismo. En este momento te cedo el derecho de gobernar mi vida por medio de tu Hijo Yeshúa. A partir de este momento y para toda la eternidad Yeshúa es y será mi Señor. Te doy gracias, gracias y otra vez gracias.  Amen y amén.

Parashá 10 MiKets

כ״א בכסלו ה׳תשע״ד (November 24, 2013) por  
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Parashá 10 MiKets

Génesis 41:1 – 44:17

Por Dr. S.K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa

Aliyás de la Torá:

  1. 41:1-14
  2. 41:15-38
  3. 41:39-52
  4. 41:53 – 42:18
  5. 42:19 – 43:15
  6. 43:16-29
  7. 43:30 – 44:17
  8. Maftir: 44:14-17

Haftará: 1 Reyes 3:15 – 4:1

Escritos Apostólicos: Marcos 13:1 – 14:31

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 13:1-23
  2. 13:24-37
  3. 14:1-9
  4. 14:10-25
  5. 14:26-31

MiKets

Significa “al final”, “al cabo”.

Primera aliyá, 41:1-14

Al final de dos años Faraón tiene dos sueños seguidos. En el primero ve como siete vacas gordas suben del río y pacen en el carrizal. Luego suben otras siete vacas flacas y devoran las siete vacas gordas. En el segundo suben siete espigas llenas en un tallo. Luego brotan siete espigas  menudas que devoran  las siete espigas gruesas. Por la mañana su espíritu está turbado y llama a todos los adivinos y sabios y les cuenta sus sueños. Pero ninguno de ellos puede interpretarlos. Entonces el jefe de los coperos reconoce su pecado y cuenta lo que pasó cuando fue puesto en la cárcel junto con el panadero, como un joven hebreo había interpretado los sueños que habían tenido los dos y como se había cumplido su interpretación.

Segunda aliyá, 41:15-38

Entonces Faraón manda sacar a Yosef del calabozo. Después de ser afeitado y cambiado sus vestidos es presentado ante Faraón que le dice que ha tenido un sueño y que no hay nadie que lo puede interpretar y que ha oído decir de él que puede hacerlo. Yosef contesta diciendo que Elohim dará una respuesta. Faraón le cuenta sus sueños a Yosef quien le contesta que los dos sueños son uno y que hablan de lo que Elohim va a hacer. Las siete vacas buenas y las siete espigas buenas son siete años. Las siete vacas flacas y las siete espigas feas serán siete años de hambre. Elohim ha mostrado al Faraón lo que va a hacer. Siete años de gran abundancia llegará a todo Egipto y después llegarán siete años de hambre y se olvidará toda la abundancia porque el hambre asolará la tierra. Será un hambre muy severa. El sueño fue repetido dos veces para mostrar que es algo determinado por Elohim y que lo hará rápido. Que Faraón busque un hombre sabio para poner sobre la tierra de Egipto y que ponga intendentes sobre el país que exija el quinto de la producción en los siete años de abundancia para almacenarlo en las ciudades bajo la protección de Faraón. Así los víveres serán una reserva para los siete años de hambre para que el país no perezca.

Esto le parece bien a Faraón y a todos sus siervos. Y Faraón dice: “¿Podemos encontrar un hombre como éste, en quien esté el espíritu de Elohim?”

Tercera aliyá, 41:39-52

Faraón dice a Yosef que no hay nadie tan sabio como él porque Elohim le ha revelado todo esto. Le pone sobre su casa y todo su pueblo será sustentado por sus órdenes. Sólo en el trono será mayor que Yosef. Faraón también le pone sobre toda la tierra de Egipto, dándole su propio anillo de sellar y vistiéndole con ropas de lino fino y poniéndole un collar de oro en su cuello. Le hace montar en su segundo carro y proclaman delante de él “¡Avrej!”. Nadie levantará ni mano ni pie sin Yosef en toda la tierra de Egipto. Entonces Yosef tiene 30 años. Faraón llama a Yosef Tsafnat-Paneaj y le da por esposa a Osnat, hija Poti-Fera, príncipe de On. Así Yosef sale por la tierra de Egipto. Durante los siete años de abundancia Yosef guarda el fruto en las ciudades, en cada ciudad el fruto de sus campos circunvecinos. Así almacena grano como la arena del mar que no se puede medir.

Durante ese tiempo le nacen dos hijos a Yosef de su esposa. El primero recibe el nombre de Menashé, porque Elohim le ha hecho olvidar su fatiga y la casa de su padre, y el segundo recibe el nombre de Efrayim, porque Elohim le ha hecho fecundo en la tierra de su aflicción.

Cuarta aliyá, 41:53 – 42:18

Después de los siete años de abundancia llegan los siete años de hambre como Yosef ha dicho. Hay hambre en todas las tierras, pero en todo Egipto hay pan. Cuando se siente el hambre en toda la tierra de Egipto el pueblo clama a Faraón por pan. Faraón dice a todos que se vayan a Yosef para hacer todo lo que él diga. El hambre se extiende sobre toda la tierra y Yosef abre los graneros y vende a los egipcios. Vienen de todos los países para comprar grano en Egipto por causa del hambre.

Al oír Yaakov que hay grano en Egipto manda a sus hijos descender allá a comprar un poco. Pero sólo van diez porque Binyamín no puede ir porque el padre teme que le suceda algo malo. Van con los otros de la tierra de Kenáan que van a comprar. Los hermanos de Yosef llegan y se postran ante él rostro en tierra. El los reconoce pero no les descubre su identidad y les habla duramente y pregunta de dónde han venido. Dicen que vienen de la tierra de Kenáan para comprar alimentos. No le reconocen. Yosef se acuerda de los sueños que ha tenido acerca de ellos y les dice que son espías. Contestan diciendo que no lo son sino que han venido para comprar alimentos y que son hijos de un solo hombre, honrados y no espías. Pero él insiste diciendo que han venido para ver las partes indefensas de la tierra. Contestan que son doce hermanos, hijos de un solo hombre en la tierra de Kenáan, y que el menor está con su padre y que el otro ya no existe. Yosef manda que uno de ellos vaya y traiga al hermano mientras los demás se queden presos para ver si es verdad lo que dicen. Les pone en arresto durante tres días. Al tercer día les da un plan, y así vivirán.

Quinta aliyá, 42:19 – 43:15 

Uno de los doce tendrá que quedarse preso y el resto podrá ir con el grano para el hambre de sus familias. Cuando vuelvan con el hermano menor serán verificadas sus palabras y no morirán. Los hermanos empiezan a hablar entre ellos de que eran culpables en cuanto al maltrato de su hermano y por eso les ha venido esta angustia. Reuvén les recuerda que les había dicho que no pecaran contra él y que ahora tienen que rendir cuentas por su sangre. Ellos no saben que Yosef los entiende porque les hablaba por medio de un intérprete. Yosef se aparta y llora. Luego vuelve y toma a Shimón y lo encierra en presencia de sus hermanos.

Yosef manda que sean llenados sus recipientes de grano y que su dinero sea devuelto en el saco de cada uno y que reciban provisiones para el camino. Los hermanos se van de allí y en el camino se espantan porque el dinero les ha sido dado de vuelta. Cuando llegan a su padre le cuentan todo lo que ha pasado. Todos tienen temor por lo sucedido y Yaakov les dice que le han privado de sus hijos, Yosef ya no existe, Shimón tampoco y ahora quieren llevar a Binyamín. Reuvén dice que puede dar muerte a sus dos hijos si no trae de vuelta a Binyamín. Yaakov no permite que descienda su hijo para que no muera como su hermano.

El hambre se pone peor en la tierra y terminan de comer lo que han comprado en Egipto. Entonces el padre dice que vuelvan a Egipto para comprar un poco de alimento. Pero Yehudá dice que el hombre claramente dijo que no podrían ver su rostro sin tener al hermano con ellos. Si envía al hermano con ellos podrán descender a comprar alimentos, pero si no, no. Israel pregunta por qué le contaron al hombre que tenían un hermano más. Contestan que el hombre les preguntó específicamente por la familia de ellos, si el padre vivía y si tenían otro hermano y que no tenían idea de que iba a pedir que trajeran al hermano. Yehudá se hace fiador y le pide al padre que envíe el muchacho con él para que se vayan y no mueran con sus pequeños. Israel acepta y los envía con los mejores productos de la tierra para dar al hombre. También llevan la doble cantidad de dinero, además del dinero que fue devuelto y a Binyamín y se presentan ante Yosef.

 Sexta aliyá, 43:16-29

Cuando Yosef ve a Binyamín con ellos les hace entrar en su propia casa. Allí se les prepara un almuerzo con carne. Los hombres tienen miedo pensando que son llevados a la casa de Yosef por causa del dinero que fue devuelto y que ahora los van a hacer esclavos y tomar sus asnos. Por eso se acercan al mayordomo y le explican que han traído el dinero que fue devuelto y que no saben quién haya puesto el dinero en sus sacos. El mayordomo contesta diciendo que no se preocupen porque ya ha recibido su dinero y que el Elohim de su padre les ha dado ese tesoro. Les saca a Shimón. Luego los lava los pies y reciben forraje para los asnos. Preparan el regalo para cuando venga Yosef a comer. Al venir él se postran ante él en tierra. El pregunta cómo están y si todavía vive su padre. Dicen que se encuentra bien. Luego ve a Binyamín y pronuncia una bendición sobre él.

 

 Séptima aliyá, 43:30 – 44:17

Yosef sale rápido porque se siente muy conmovido por su hermano y se aparta a su habitación y llora. Después lava su cara y sale a comer con ellos. Yosef come aparte, los hermanos también y también los egipcios porque los egipcios consideran una abominación comer con los hebreos. Los hermanos son puestos en orden de nacimiento y se miran con asombro. Yosef les envía porciones de su propia mesa, pero Binyamín recibe cinco veces más que los demás. Beben hasta emborracharse.

Yosef ordena que los costales sean llenados y que su dinero también sea puesto allí, y también que su copa sea puesto en el costal de Binyamín. Los hombres son despedidos muy temprano. Pero cuando han salido de la ciudad Yosef manda a su mayordomo a perseguirlos y a preguntar por qué han pagado mal por bien al robar la copa de su señor. Ellos dicen que no es así y que incluso habían traído el dinero que les había sido devuelto. El que tenga la copa morirá y los demás serán esclavos. El mayordomo dice que el que tenga la copa será esclavo y el resto se quedará libre. Al revisar los costales desde el mayor hasta el menor, encuentra la copa en el costal de Binyamín. Entonces rasgan sus vestidos y vuelven a la ciudad. Yehudá se presenta con sus hermanos en la casa de Yosef donde todavía está y se postran en la tierra ante él. Yosef les pregunta qué es lo que han hecho y si no saben que él puede adivinar. Yehudá dice que no pueden contestar nada y que Elohim ha descubierto su iniquidad. Se ofrecen como esclavos, pero Yosef contesta y dice que sólo el que tenía la copa tiene que quedarse como esclavo y el resto subir en paz a su padre.

Comentarios

Primera aliyá, 41:1-14

41:1a “Y aconteció que al final de dos años” – Yosef tuvo que estar en la cárcel durante 12 años en total. Esto alude a que el Mesías ben Yosef tenía que sufrir y morir por las 12 tribus de Israel.

Los dos años también hacen alusión a la resurrección del Mesías después de dos días, como está escrito en Oseas 6:2:

“Nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de El.”

Los dos días hablan incluso del resurgimiento, no solamente del estado de Israel, después de casi dos mil años de no existir, sino del resurgimiento de las diez tribus perdidas de la casa de Yosef. Como Yosef fue sacado de la cárcel al final de dos años, así sus descendientes serán sacados de entre las naciones al final de dos mil años para volver a tomar su lugar dentro de Israel.

La palabra hebrea traducida como “al cabo de” es “mi-kets” y significa “al final”, “al cabo”. Esto nos enseña que los sueños de Faraón están hablando no solamente de lo que pasó al final de los dos años más de cárcel que Yosef tuvo que sufrir, sino también de lo que va a pasar al final de los dos mil años de la era mesiánica.

La muerte del panadero y la resurrección del copero antes de los dos años hablan de la muerte y resurrección del Mesías antes de los dos mil años. Y como el copero se olvidó de Yosef durante dos

años, así Yeshúa ha sido ignorado por gran parte del pueblo judío, y el resto del mundo, durante dos mil años.

Al final de los dos años Yosef es levantado para ser virrey, gobernante de toda la nación después del Faraón. Esto nos enseña que Yeshúa ben Yosef será puesto como gobernante sobre todas las naciones de la tierra al final de dos mil años después de su muerte y resurrección.

La repetición de la palabra “despertó”, en hebreo “yakats”, en los versículos 4, 7 y 21, que se parece a “kets”, “final”, que está en el versículo 1, también nos muestra que los sueños del Faraón traen un mensaje para los últimos tiempos. La repetición del relato de los sueños es también una indicación de que no se refiere solamente al tiempo de Yosef sino también al final de este siglo, en relación con la segunda venida y reinado del Mesías ben Yosef.

41:14 “Entonces Faraón mandó llamar a Yosef, y lo sacaron aprisa del calabozo; y después de afeitarse y cambiarse sus vestidos, vino a Faraón” – La palabra hebrea que fue traducida como “calabozo” es “bor” y significa “hoyo”, “pozo”. Es la misma palabra que se encuentra en 37:24. Como ya hemos dicho antes, esto habla de la muerte del Mesías tanto por el pueblo de Israel como por el mundo gentil.

“lo sacaron” – Habla de la resurrección. El Mesías no salió de la muerte mediante su propia fuerza, fue resucitado por el Padre, como está escrito en Hechos 2:24:

“a quien Elohim resucitó, poniendo fin a la agonía de la muerte, puesto que no era posible que El quedara bajo el dominio de ella.”

En Hechos 2:32 está escrito:

“A este Yeshúa resucitó Elohim, de lo cual todos nosotros somos testigos.”

En Romanos 10:9 está escrito:

“que si confiesas con tu boca a Yeshúa por Señor, y crees en tu corazón que Elohim le resucitó de entre los muertos, serás salvo.”

Las traducciones Reina-Valera y La Biblia de Las Américas lamentablemente no han traducido el texto griego correctamente. En prácticamente todos los lugares donde habla de la resurrección se ha traducido como “resucitó” y no “fue resucitado” como realmente dice el texto griego en la mayoría de las veces. No es que Yeshúa se haya resucitado en si mismo. No tenía poder para ello, sino el Padre fue el que le levantó de entre los muertos.

“a prisa” – La resurrección fue algo que pasó sumamente rápido, según Zacarías 3:2b donde está escrito:

“¿No es este un tizón arrebatado del fuego?”

“afeitarse” – Esto alude al yetser hará, la inclinación al mal, que fue eliminado por la resurrección del Mesías. El pecado entró en el mundo por medio de un acto físico, cuando el primer hombre tomó el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Por medio de la boca entró la semilla del mal en el cuerpo del hombre. Por esto, la sede del pecado está en el cuerpo humano.

Aunque el pecado haya afectado tanto al alma como al espíritu del hombre, el lugar donde el pecado habita en el hombre es el cuerpo, como está escrito en Romanos 7:17-23:

“Así que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no. Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico. Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí. Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Elohim, pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.”

Romanos 6:6 dice:

“sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con El, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado”

Y en Romanos 8:10 está escrito:

“Y si el Mesías está en vosotros, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia.”

Yeshúa tomó nuestros pecados, no en su alma ni en su espíritu, sino en su cuerpo, como está escrito en 1 Pedro 2:24:

“y El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, a fin de que muramos a los pecados y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados.”

Así que el pecado estaba en la parte más externa del Mesías Yeshúa cuando murió. Hay varios ejemplos en las Escrituras que hablan de rasurarse el pelo para purificarse, los cuales aluden al momento de la purificación del Mesías del pecado nuestro que estaba en su cuerpo.

En Levítico 14:8 está escrito:

“Luego el que ha de ser purificado lavará su ropa, se rasurará todo el cabello, se bañará en agua y quedará limpio. Después podrá entrar al campamento, pero por siete días permanecerá fuera de su tienda.”

En Números 8:7 está escrito:

“Así harás con ellos para su purificación: rociarás sobre ellos agua purificadora, y que ellos hagan pasar una navaja sobre todo su cuerpo, laven sus ropas y quedarán purificados.”

“cambiar los vestidos” – Esto habla del momento cuando el viejo hombre fue eliminado, simbolizado en las ropas viejas sucias, y el nuevo hombre fue creado, mediante la muerte y resurrección del Mesías, como está escrito en Zacarías 3:3-4: “Y Yehoshúa estaba vestido de ropas sucias, en pie delante del ángel. Y éste habló, y dijo a los que estaban delante de él: Quitadle las ropas sucias. Y a él le dijo: Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te vestiré de ropas de gala.”

En Lucas 15:22 está escrito:

“Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies”

En 1 Corintios 15:42-54 está escrito:

“Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible (la vieja ropa), se resucita un cuerpo incorruptible (la nueva ropa); se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual. Así también está escrito: El primer HOMBRE, Adán, FUE HECHO ALMA VIVIENTE. El último Adán, espíritu que da vida. Sin embargo, el espiritual no es primero, sino el natural; luego el espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo. Como es el terrenal, así son también los que son terrenales; y como es el celestial, así son también los que son celestiales. Y tal como hemos traído la imagen del terrenal (la vieja ropa), traeremos también la imagen del celestial (la nueva ropa). Y esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Elohim; ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible. He aquí, os digo un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; pues la trompeta sonará y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: DEVORADA HA SIDO LA MUERTE en victoria.”

En 2 Corintios 5:2-3 está escrito:

“Pues, en verdad, en esta morada gemimos, anhelando ser vestidos con nuestra habitación celestial; y una vez vestidos, no seremos hallados desnudos. Porque asimismo, los que estamos en esta tienda, gemimos agobiados, pues no queremos ser desvestidos, sino vestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.”

En Filipenses 3:20-21 está escrito:

“Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Yeshúa el Mesías, el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a sí mismo.”

En Romanos 6:5-6 está escrito:

“Porque si hemos sido unidos a El en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con El , para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado”

 

“vino al Faraón” – De la misma manera el Mesías, después de haber sido resucitado, fue elevado hasta lo sumo y presentado ante el Padre celestial para servirle como sumo sacerdote según el orden de Malki-Tsedek, como está escrito en el Salmo 110:1 y 4:

“Salmo de David. Dice el Eterno a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies… El Eterno ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Malki-Tsedek.”

En 1 Pedro 3:22 está escrito:

“quien está a la diestra de Elohim, habiendo subido al cielo después de que le habían sido sometidos ángeles, autoridades y potestades.”

En Filipenses 2:9 está escrito:

“Por lo cual Elohim también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el Nombre que es sobre todo nombre”

Segunda aliyá, 41:15-38

41:25 “Entonces Yosef dijo a Faraón: Los dos sueños de Faraón son uno; Elohim ha anunciado a Faraón lo que El va a hacer” – Durante la vida de Faraón.

41:28 “Esto es lo que he dicho a Faraón: Elohim ha mostrado a Faraón lo que va a hacer” – en los últimos tiempos.

41:29-30 “He aquí, vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto; y después de ellos vendrán siete años de hambre, y será olvidada toda la abundancia en la tierra de Egipto; y el hambre asolará la tierra.” – Como los dos últimos años del cautiverio de Yosef fueron contados desde la muerte y reinstalación de los dos siervos del rey de Egipto, los dos mil años finales de esta edad son contados a partir de la muerte y resurrección del Mesías. Al final de los dos mil años parece que habrá siete años de abundancia económica, posiblemente en todo el mundo, y luego vendrá siete años de tribulación. Los últimos siete años corresponden a la última de las 70 semanas de la profecía de Daniel 9:24-27. Durante ese tiempo habrá persecución contra los que guardan los mandamientos de Elohim y tienen el testimonio de Yeshúa, como está escrito en Revelación 12:17:

“Entonces el dragón se enfureció contra la mujer (Israel), y salió para hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Elohim y tienen el testimonio de Yeshúa.”

Durante este tiempo habrá una gran hambre de la palabra del Eterno en la tierra de Israel, como está escrito en Amós 8:11-14:

“He aquí, vienen días -declara Adonai HaShem- en que enviaré hambre sobre la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír las palabras de HaShem. Y vagarán de mar a mar, y del norte hasta el oriente; andarán de aquí para allá en busca de la palabra de HaShem, pero no la encontrarán. En aquel día las doncellas hermosas y los jóvenes desfallecerán de sed. Los que juran por el pecado de Shomron, y dicen: “Viva tu dios, oh Dan”, y “Viva el camino de Beer-Sheva”, caerán y nunca más se levantarán.”

Vemos que los idólatras no van a encontrar la Palabra del Eterno porque no la buscan donde está, en Yerushalayim, sino en las religiones falsas del mundo. Pero sí, habrá un grupo inmensamente grande que sabrá dónde encontrar la Palabra del Eterno en ese tiempo, como está escrito en Zacarías 8:20-23:

“Así dice el Eterno de los ejércitos: “Y será que aun vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades; y los habitantes de una irán a otra, diciendo: ‘Vamos sin demora a implorar el favor de HaShem, y a buscar a HaShem de los ejércitos. Yo también iré.’ “Y vendrán muchos pueblos y naciones poderosas a buscar a HaShem de los ejércitos en Yerushalayim y a implorar el favor de HaShem.” Así dice HaShem de los ejércitos: “En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán el vestido de un judío, diciendo: ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Elohim está con vosotros.’””

Aquí hay algunas cosas sumamente interesantes. Vemos que muchos pueblos y naciones poderosas van a buscar al Eterno en Yerushalayim “en aquellos días”, que es una referencia a los últimos tiempos. Luego habla de diez hombres de todas las lenguas de las naciones que van a asir del “vestido” de un judío y pedir ayuda espiritual. Los diez hombres aluden a las diez tribus perdidas entre las naciones gentiles, que van a reaparecer en este tiempo. Ellos van a ir a aquellos judíos que caminan con el Eterno, es decir a los judíos que siguen a Yeshúa, que es el camino. Las diez tribus de la casa de Yosef se unirán a la casa de Yehudá para ser instruido en la Torá de Moshé como explicada por el gran Rebe Yeshúa el Mesías y sus emisarios, como está escrito en Ezequiel 37:19

“Diles: “Así dice Adonai HaShem: ‘He aquí, tomaré la vara de Yosef, que está en la mano de Efrayim, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Yehudá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano.’””

Y en Mateo 28:18-20 donde está escrito:

“Y acercándose Yeshúa, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en mi nombre, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del siglo.”

Y en Hechos 24:14 está escrito:

“Pero esto admito ante ti, que según el Camino que ellos llaman secta, yo sirvo al Elohim de nuestros padres, creyendo todo lo que es conforme a la ley y que está escrito en los profetas”

Será el momento de la reunificación de las dos casas de Israel.

La palabra traducida como “vestido”, en la profecía de Zacarías, es sumamente interesante. Es la palabra “kanaf”, que significa “ala”, “extremo”, “orla”, “esquina”. Es la misma palabra que es usada para introducir el uso de los flecos en los “bordes”, literalmente en las cuatro “esquinas”, de los mantos de los hijos de Israel, como está escrito en Números 15:37-41:

 

“También habló el Eterno a Moshé, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos (tsitsit) en los bordes de (kanfei – esquinas de) sus vestidos, por sus generaciones, y que pongan en el fleco (tsitsit) de cada borde (kanaf – esquina) un cordón azul. Y os servirá el fleco (tsitstit), para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos del Eterno, a fin de que los cumpláis y no sigáis vuestro corazón ni vuestros ojos, tras los cuales os habéis prostituido, para que os acordéis de cumplir todos mis mandamientos y seáis santos a vuestro Elohim. Yo soy el Eterno vuestro Elohim que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Elohim. Yo soy el Eterno vuestro Elohim.”

En las cuatro esquinas de los mantos de un judío, practicante de la Torá, están colgando los flecos, los tsitsites, que hacen memoria de todos los mandamientos del Eterno para que sean cumplidos. Estos flecos representan la obediencia a todos los 613 mandamientos que el Eterno dio a Israel por medio de Moshé y el Mesías. Así que aquí vemos una vuelta a casa de las diez tribus asimiladas entre las naciones, lo cual también incluye una disposición para someterse a la instrucción práctica de un judío que camina con el Eterno y obedecer los mandamientos del Eterno dados por Moshé para las doce tribus.

Como los once hermanos de Yosef vinieron a Egipto durante los siete años de sequía, así las doce tribus de Israel serán unificadas durante el último tiempo de tribulación. En Revelación capítulo 7 se habla de la restauración de las doce tribus de Israel en los primeros ocho versículos. Estos israelitas pasarán por los siete años de tribulación y saldrán victoriosos.

Luego a partir del versículo 9, Yojanán puede ver con sus propios ojos una gran multitud que nadie puede contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. En el versículo 14 aprendemos que esta gran multitud de ex gentiles, son los que salen de la gran tribulación. Esto nos enseña que la gran cosecha para el Reino de la mayor parte de la humanidad será durante los últimos años antes de la segunda vendida del Mesías.

41:38 “Entonces Faraón dijo a sus siervos: ¿Podemos hallar un hombre como éste, en quien esté el espíritu de Elohim?” – El Espíritu de Elohim está en el Ungido ben Yosef más que en ninguna otra persona. El tiene la plenitud del Espíritu del Eterno, como está escrito en Isaías 11:1-2:

“Y brotará un retoño del tronco de Yishai, y un vástago de sus raíces dará fruto. Y reposará sobre El el Espíritu del Eterno, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Eterno.”

En Isaías 61:1-2 está escrito:

“El Espíritu del Señor el Eterno está sobre mí, porque me ha ungido el Eterno para traer buenas nuevas a los afligidos; me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros”

En Mateo 3:16 está escrito:

“Después de ser sumergido, Yeshúa salió del agua inmediatamente; y he aquí, los cielos se abrieron, y él vio al Espíritu de Elohim que descendía como una paloma y venía sobre El.”

 

En Lucas 4:16-21 está escrito:

“Llegó a Natseret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer. Le dieron el libro del profeta Isaías, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito: EL ESPIRITU DEL SEÑOR ESTA SOBRE MI, PORQUE ME HA UNGIDO PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO A LOS POBRES. ME HA ENVIADO PARA PROCLAMAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y LA RECUPERACION DE LA VISTA A LOS CIEGOS; PARA PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS; PARA PROCLAMAR EL AÑO FAVORABLE DEL SEÑOR. Cerrando el libro, lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en El. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído.”

En Juan 3:34 está escrito:

“Porque aquel a quien Elohim ha enviado habla las palabras de Elohim, pues Él da el Espíritu sin medida.”

La palabra “Mesías” significa “ungido (con aceite)” y indica que el Espíritu del Eterno ha venido sobre un hombre para que pueda realizar una misión específica.

Tercera aliyá, 41:39-52

41:40 “Tú estarás sobre mi casa, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes; solamente en el trono yo seré mayor que tú.” – Esta es una ilustración clara en cuanto a la relación entre el Hijo y el Padre celestial. El Padre le ha dado autoridad para gobernar su casa, pero es una autoridad delegada, no suplantada. El Padre sigue siendo el mayor, como está escrito en Juan 14:28b:

“el Padre es mayor que yo”

En 1 Corintios 15:27-28 está escrito:

“Porque ELOHIM HA PUESTO TODO EN SUJECION BAJO SUS PIES. Pero cuando dice que todas las cosas le están sujetas, es evidente que se exceptúa a aquel que ha sometido a El todas las cosas. Y cuando todo haya sido sometido a El, entonces también el Hijo mismo se sujetará a aquel que sujetó a El todas las cosas, para que Elohim sea todo en todos.”

“todo mi pueblo obedecerá tus órdenes” – El que no obedece a Mashíaj Yeshúa tampoco le hace caso al Padre, como está escrito en Juan 3:35-36:

“El Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Elohim permanece sobre él.”

41:41 “Faraón dijo también a Yosef: Mira, te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.” – Como Egipto simboliza el mundo entero, el Mesías gobernará sobre todo el mundo, como está escrito en Hebreos 2:8:

“TODO LO HAS SUJETADO BAJO SUS PIES. Porque al sujetarlo todo a él, no dejó nada que no le sea sujeto. Pero ahora no vemos aún todas las cosas sujetas a él.”

No solamente el mundo material está sujeto al Mesías, sino todo lo invisible también, como está escrito en Mateo 28:18:

“Y acercándose Yeshúa, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.”

En 1 Pedro 3:22 está escrito:

“quien está a la diestra de Elohim, habiendo subido al cielo después de que le habían sido sometidos ángeles, autoridades y potestades.”

En Efesios 1:19b-23 está escrito:

“la eficacia de la fuerza de su poder, el cual obró en el Mesías cuando le resucitó de entre los muertos y le sentó a su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo sino también en el venidero. Y todo sometió bajo sus pies, y a El lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la congregación, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo en todo.”

41:42 “Y Faraón se quitó el anillo de sellar de su mano y lo puso en la mano de Yosef; y lo vistió con vestiduras de lino fino y puso un collar de oro en su cuello” – El anillo implica autoridad para actuar en el nombre del rey. Ahora Yosef podía sellar documentos usando el nombre del Faraón. Recibió el nombre que estaba sobre todo nombre de ese mundo. Lo mismo pasó con Yeshúa, que recibió el Nombre que es sobre todo nombre. Como Yosef no se llamaba Faraón, pero podía actuar en ese nombre y sellar en ese nombre, así Yeshúa no tiene el nombre de YHWH en si mismo, sino lo ha recibido del Padre para gobernar por medio de él, como está escrito en Filipenses 2:9:

“Por lo cual Elohim también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el Nombre que es sobre todo nombre”

La palabra griega que ha sido traducida como “confirió” es “jaridsomai”, que viene de “jaris” que significa “gracia”, “gratis”. De esto aprendemos que Yeshúa recibió ese Nombre porque había recibido gracia, como un regalo.  También implica que él no tenía ese Nombre en si mismo, sino que es el Nombre del Padre delegado al Hijo.

“lino” – El lino es usada de una manera especial en el culto al Eterno en el tabernáculo y el templo. Todos los sacerdotes del Eterno vestían de lino. Los ángeles del Eterno se visten de lino, cf. Ezequiel 9:2, 11; Daniel 10:5; Revelación 15:6.

El sumo sacerdote tenía que vestirse de ropas de lino especialmente preparadas para el día de la expiación, Yom Kipur, cf. Levítico 16. Cuando Yeshúa fue sepultado fue envuelto en un lienzo de lino, cf. Mateo 27:59. El lino está relacionado con la resurrección del Mesías, según Juan 20:5-7. Al de ser resucitado fue vestido con el nuevo cuerpo y también recibió un manto de lino, que llega hasta los pies, como está escrito en Revelación 1:13:

“en medio de los candelabros, vi a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una túnica que le llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro.”

La novia del Mesías será vestida de lino fino, que representa las obras de justicia en obediencia a los mandamientos que ha practicado, como está escrito en Revelación 19:8:

“Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino.”

41:43 “Lo hizo montar en su segundo carro, y proclamaron delante de él: ¡Avrej! Y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.” – Según Rashí, “avrej” viene de dos palabras, “av”, “padre”, y “rej”, “rey”. Aunque la palabra “av” significa padre, en ciertos contextos su sentido es “consejero” o “amigo principal”. En 45:8 Yosef dice de sí mismo que Elohim lo ha hecho “av”, “padre” del Faraón.

Según el Rabí Yosi ben Durmaskit, citado por Rashí, “avrej” está relacionado con “birkayim”, “roddillas”, y por lo tanto debe entenderse como una orden de doblar rodilla delante de él.

Cuando el pueblo reconocía la nueva posición de Yosef y doblaba la rodilla ante él, estaba aceptando la autoridad del que le puso en ese puesto, el rey de Egipto. Fue Faraón que ordenó al pueblo doblarse ante Yosef. De la misma manera el Padre ha ordenado al mundo que se incline ante Yeshúa para así reconocer que Su autoridad ha sido delegada. Pero si hay adoración al Hijo como si fuera el Padre, hay confusión. El Hijo no es el Padre y el Padre no es el Hijo.

En Revelación 5:8a está escrito:

“Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero”

En Isaías 45:23 está escrito:

“Por mí mismo he jurado, ha salido de mi boca en justicia una palabra que no será revocada: Que ante mí (el Padre) se doblará toda rodilla, y toda lengua jurará lealtad.”

En Romanos 14:11 está escrito:

“Porque está escrito: VIVO YO -DICE EL ETERNO- QUE ANTE MI SE DOBLARA TODA RODILLA, Y TODA LENGUA ALABARA A ELOHIM.”

En Filipenses 2:10-11 está escrito:

“para que en el nombre de Yeshúa SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Yeshua HaMashíaj es Señor, para gloria de Elohim Padre.”

El que no se inclinaba ante Yosef, no estaba sujeto a Faraón que lo había ordenado. De la misma manera el que no se inclina ante Yeshúa y le reconoce como Señor, no está obedeciendo al Padre que lo ha ordenado, como está escrito en Juan 5:23:

“para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.”

En 1 Juan 5:9-12 está escrito:

“Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Elohim; porque este es el testimonio de Elohim: que El ha dado testimonio acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Elohim tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Elohim, ha hecho a Elohim mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Elohim ha dado respecto a su Hijo. Y el testimonio es éste: que Elohim nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Elohim, no tiene la vida.”

41:45 “Y Faraón llamó a Yosef por el nombre de Tsafnat- Paneaj, y le dio por mujer a Osnat, hija de Poti-Fera, sacerdote de On. Y salió Yosef por toda la tierra de Egipto.” – Cuando Yosef fue reconocido como Señor en el mundo gentil, le cambiaron su nombre hebreo en un nombre gentil. De la misma manera el mundo gentil cambió el nombre de Yeshúa HaMashíaj por un nombre griego – “Jesucristo”.

Según Rashí y Flavio Josefo, el nombre Tsafnat Paneaj significa “revelador de misterios”. “Tsafnat” podría derivar de la raíz “tsafán”, que significa “esconder”, “ocultar”. La LXX y la versión Copta tradujo este nombre como “salvador del mundo”.

Según Rashí, Poti-Fera es el mismo que Potifar. La palabra hebrea traducida como “sacerdote”, “kohén”, también puede ser entendida como “príncipe”, como en el caso de los hijos del rey David, cf. 2 Samuel 8:18; 1 Crónicas 18:17.

41:46a “Yosef tenía treinta años cuando se presentó ante Faraón, rey de Egipto.” – De la misma manera el Hijo de Yosef tenía 30 años cuando empezó su ministerio público, según Lucas 3:23a donde está escrito:

“Y cuando comenzó su ministerio , Yeshúa mismo tenía unos treinta años”

41:49 “Así Yosef almacenó grano en gran abundancia, como la arena del mar, hasta que dejó de medirlo  porque no se podía medir.” – Esto simboliza la gran cosecha de almas que van a ser cosechadas por el Mesías Yeshúa en el mundo gentil, como está escrito en Revelación 7:9-10:

“Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos. Y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Elohim que está sentado en el trono, y al Cordero.”

En Revelación 14:14-16 está escrito:

“Y miré, y he aquí una nube blanca, y sentado en la nube estaba uno semejante a hijo de hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz afilada. Entonces salió del templo otro ángel clamando a gran voz al que estaba sentado en la nube: Mete tu hoz y siega, porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. Y el que estaba sentado en la nube blandió su hoz sobre la tierra, y la tierra fue segada.”

“como la arena del mar” – Hace referencia a los hijos de Yaakov, cf. 32:12, que se mezclaron entre todas las naciones de la tierra. Ellos serán cosechados por el Hijo de Yosef en los últimos tiempos y reunidos en congregaciones mesiánicas en las ciudades de los gentiles por todo el mundo.

Cuarta aliyá, 41:53 – 42:18

41:51-52 “Y al primogénito Yosef le puso el nombre de Menashé, porque dijo: Elohim me ha hecho olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre. Y al segundo le puso el nombre de Efrayim, porque dijo: Elohim me ha hecho fecundo en la tierra de mi aflicción.” – Los dos hijos de Yosef, que luego serían adaptados como hijos de Israel, nacieron por una mujer no israelita y fueron criados en el mundo gentil pero con una educación hebrea. De la misma manera el Hijo de Yosef tiene hijos nacidos en el mundo gentil que serán reconocidos por Israel en los últimos tiempos.

El nombre Menashé viene de la raíz “nashá” que significa “olvidar”. Efrayim es la forma dual masculino de “efrat” que significa “montón de ascuas”, “fertilidad”.

Los dos hijos de Yosef representan los gentiles que han tenido la experiencia real de un nuevo nacimiento por medio de Yeshúa ben Yosef. El primer hijo, Menashé, tiene que ver con el olvido de dos cosas: la fatiga y la casa de Israel. El segundo, Efrayim, tiene que ver con multiplicación.

Sus nombres representan exactamente lo que ha pasado en la historia del cristianismo, donde está la mayoría de los gentiles que han nacido por el Espíritu del Mesías. Primero se olvidaron de las persecuciones romanas que sufrieron por su fe judía y luego se olvidaron de Israel y la Torá. Efrayim representa los avivamientos evangélicos de este tiempo que predican el mensaje de salvación por medio de la muerte y resurrección del Mesías Yeshúa, aunque no lo llamen así, sino con un nombre griego. Finalmente Efrayim será puesto por encima de Menashé y ambos serán piezas claves en el plan de la restauración del pueblo de Israel, cf. Génesis 48.

41:55 “Id a Yosef y haced lo que él os diga” – Vemos como el Rey está enviando la gente al que ha recibido la autoridad delegada. De la misma manera sucede cuando el Padre lleva a las personas al Hijo, como está escrito en Juan 6:44-45:

“Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final. Escrito está en los profetas: “Y TODOS SERAN ENSEÑADOS POR ELOHIM.” Todo el que ha oído y aprendido del Padre, viene a mí.

En Mateo 11:27 está escrito:

“Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.”

En Mateo 16:17 está escrito:

“Y Yeshúa, respondiendo, le dijo: Dichoso eres, Shimón, hijo de Yoná, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”

Así como el Faraón ordenó al pueblo obedecer a Yosef, el Padre ordenó con una voz audible que obedecieran a Yeshúa, según está escrito en Mateo 17:5:

“Mientras estaba aún hablando, he aquí, una nube luminosa los cubrió; y una voz salió de la nube, diciendo: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido; a El oíd.”

La pregunta surge: ¿Es posible ir directamente al Padre sin pasar por Yeshúa? Este texto nos muestra que cuando hay una delegación de autoridad no se puede saltar por encima. De la misma manera el Padre ha delegado todo a su Hijo y no se puede saltar por encima de él para llegar al Padre, como está escrito en Juan 14:6:

“Yeshúa le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.”

Este mensaje no fue dado delante de gentiles, sino delante de judíos. Ningún judío llega al Padre, sino por el Mesías, cuyo nombre es Yeshúa.

Está escrito en Juan 17:2:

“por cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano para que dé vida eterna a todos los que tú le has dado.”

En este contexto el pueblo necesitaba pan y Faraón dijo: “Id a Yosef y haced lo que él os diga.” En Juan 2:5 el pueblo necesitaba vino y la madre de Yeshúa dijo a los que servían: “Haced todo lo que El os diga.” Encontramos aquí los dos ingredientes más importantes de las celebraciones judías, pan y vino. Sin embargo, en Shabat primero se toma el vino y luego el pan, pero en estas Escrituras aparece primero el pan y luego el vino, cf Génesis 14:18. Esto nos lleva a pensar en la mesa del Señor, donde primero se da el pan como recuerdo de su cuerpo, y luego el vino, como recuerdo de su sangre, según está escrito en 1 Corintios 11:23-26:

“Porque yo recibí del Señor lo mismo que os he enseñado: que el Señor Yeshúa, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí. De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de mí. Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.”

41:57 “Y de todos los países venían a Egipto para comprar grano a Yosef, porque el hambre era severa en toda la tierra.” – De la misma manera vendrán gentiles de todos los países a recibir el pan de vida durante los siete años de tribulación. Mashíaj es el salvador de todos los gentiles. El es el pan de vida, como está escrito en Juan 6:35:

“Yeshúa les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.”

Los que venían de todos los países no buscaban a otra persona que Yosef. De la misma manera Yeshúa es el único que puede satisfacer el hambre espiritual de los gentiles. Más adelante vemos que también los israelitas tendrán que humillarse para recibir de él pan de vida para no morir.

De esto aprendemos también que los únicos mensajes de la Torá que contienen suficiente sustancia espiritual para poder satisfacer el hambre espiritual de los pueblos, son los que vienen de Mashíaj ben Yosef.

42:6 “Y Yosef era el que mandaba en aquella tierra; él era quien vendía a todo el pueblo de la tierra. Y llegaron los hermanos de Yosef y se postraron ante él rostro en tierra.” – Aquí vemos un cumplimiento parcial del sueño de Yosef. Todavía falta un hermano para que se cumpla del todo.

De esto aprendemos que llegará un momento en la historia cuando los judíos, que no han sido asimilados entre las naciones, tendrán que ir al hijo de Yosef para buscar pan de vida para no morir. Será un momento glorioso cuando los judíos reconozcan que aquel que el mundo gentil llamaba Jesucristo también tiene pan para ellos.

En Oseas 5:15 – 6:3 está escrito:

“Me iré y volveré a mi lugar hasta que reconozcan su culpa y busquen mi rostro; en su angustia me buscarán con diligencia. Venid, volvamos al Eterno. Pues El nos ha desgarrado, y nos sanará; nos ha herido, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de El. Conozcamos, pues, esforcémonos por conocer al Eterno. Su salida es tan cierta como la aurora, y El vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia de primavera que riega la tierra.”

Este texto concuerda con Mateo 23:39 donde dice:

“Porque os digo que desde ahora en adelante no me veréis más hasta que digáis: “BENDITO EL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.””

Esto lo dijo el Mesías después de su entrada triunfal en la ciudad. Está anunciando otro evento que todavía no ha sucedido.

En Hechos 3:12, 19-21 está escito:

“Varones israelitas… Por tanto, arrepentíos y volved a Elohim, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor, y El envíe a Yeshúa, el Mesías designado de antemano para vosotros, a quien el cielo debe recibir hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, acerca de lo cual Elohim habló por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos.”

Según estos textos hay varias condiciones para que Yeshúa pueda regresar a la tierra:

1.    Tiene que haber un reconocimiento de la culpa y arrepentimiento en el pueblo de Israel por haber negado a Yeshúa como el Mesías.

2.    Tiene que haber una búsqueda ferviente del Eterno en un tiempo de angustia, que es la gran tribulación para Yaakov, según Jeremías 30:7.

3.    Tienen que pasar dos días, que son dos mil años, desde la primera venida del Mesías.

4.    El pueblo judío tendrá que tener el domino y vivir en la ciudad de Yerushalayim.

5.    Tienen que venir los tiempos de restauración de todas las cosas que han sido habladas y escritas en los libros de los profetas.

6.    La mayoría de la población judía de Yerushalayim tendrá que decir a Yeshúa: “¡Baruj Habá beShem YHWH!”

Cuando todas estas cosas sucedan Yeshúa regresará a la tierra para gobernar.

42:8           “Yosef había reconocido a sus hermanos, aunque ellos no lo habían reconocido.” – De la misma manera Yeshúa ha reconocido al pueblo judío aunque la mayoría de ellos no le han reconocido. El nunca desechará a su pueblo.

42:13 “Mas ellos dijeron: Tus siervos son doce hermanos, hijos del mismo padre en la tierra de Kenáan; y he aquí, el menor está hoy con nuestro padre, y el otro ya no existe.” – La expresión “el otro no existe” aparece dos veces en este relato, cf. verso 32. En el versículo 38 Yaakov dice que Yosef ha muerto, cf. 44:20. Este es el mensaje que el pueblo judío ha estado repitiendo durante casi dos mil años acerca de Yeshúa que murió pero fue resucitado por el Elohim de Israel. Como Yosef seguía existiendo e incluso gobernando, así Yeshúa sigue existiendo y gobernando a la diestra del Elohim de Israel en los cielos, y en el segundo encuentro se dará a conocer a sus hermanos.

42:15 “En esto seréis probados; por vida de Faraón que no saldréis de este lugar a menos que vuestro hermano menor venga aquí.” – Para que el pueblo pueda experimentar la redención final de las naciones y salir de Egipto en su segundo éxodo, es necesario que estén las doce tribus presentes.

42:17-18 “Y los puso a todos juntos bajo custodia por tres días. Y Yosef les dijo al tercer día: Haced esto y viviréis, pues yo temo a Elohim” – Esto alude a la muerte y resurrección del Mesías, que representa al resto de los hijos de Israel.

“al tercer día…viviréis”, cf. Oseas 6:2.

Yosef no tenía venganza en su corazón, como un buen israelita, según Levítico 19:18, donde está escrito:

“No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy el Eterno.”

Quinta aliyá, 42:19 – 43:15

42:21 “Entonces se dijeron el uno al otro: Verdaderamente somos culpables en cuanto a nuestro hermano, porque vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos, por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.” – La razón por la que trató duramente a sus hermanos fue porque el Eterno le estaba usando como un instrumento para producir arrepentimiento en ellos. También fue porque necesitaban aprobar el examen y mostrar que se habían arrepentido de verdad de su pecado. Ahora volvieron a estar en una situación semejante a la anterior y tenían la oportunidad de rectificar, y no volver a abandonar al hermano, hijo de Rajel, ni defraudar a su padre. Vemos como el trato de Yosef produjo un buen resultado en ellos, como está escrito en 2 Corintios 7:10:

“Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Elohim produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte.”

“la angustia de su alma” – Así también el alma de Yeshúa se angustió cuando fue vendido por sus hermanos y entregado en manos de los gentiles para morir, según Isaías 53:11, donde está escrito:

“Debido a la angustia de su alma, El lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.”

42:24 “Y se apartó de su lado y lloró. Y cuando volvió a ellos y les habló, tomó de entre ellos a Shimón, y lo ató a la vista de sus hermanos.” – Reuvén, el primogénito, no estaba de acuerdo con el maltrato de Yosef. Shimón, que era el segundo, era un hombre sumamente violento, junto con su hermano Leví. Habían asesinado a toda una ciudad. Shimón necesitaba un trato especial para poder arrepentirse de su pecado y humillar su corazón duro. Esa fue la razón por la que Yosef le tomó a él y le encerró.

42:25 “Yosef mandó que les llenaran sus vasijas de grano y que devolvieran el dinero a cada uno poniéndolo en su saco, y que les dieran provisiones para el camino. Y así se hizo con ellos.” – Aunque los hermanos no reconocieron a Yosef en su primera visita, tuvieron la oportunidad de obtener grano para saciar su hambre y vivir. De la misma manera hay varias enseñanzas que han sido recopiladas en la Mishná y el Talmud que tienen su origen en las enseñanzas de Yeshúa. Es debido a que nuestro Rebe estaba rodeado de escribas y fariseos en todo momento y ellos fueron impactados por sus enseñanzas. Así el pan del Hijo de Yosef también ha estado alimentando al pueblo judío desde su primer encuentro aunque no le hayan reconocido.

42:30 “El hombre, el señor de aquella tierra, nos habló duramente y nos tomó por espías del país.” – Así sienten los judíos por el trato del mundo cristiano. Los cristianos son los que peor han tratado al pueblo judío durante los últimos dos mil años. El judío piensa que Jesucristo le odia. En el nombre de Jesús se han cometido las cosas más crueles contra los judíos. Tanto las cruzadas como la inquisición española y el exterminio nazi se hicieron en el nombre de Jesucristo. Lamentablemente este trato cristiano tan duro es uno de los impedimentos mayores para que el pueblo judío pueda reconocer al hijo de Yosef como el Mesías. En lugar de provocar al judío a celos lo ha provocado a odio contra su propio Mesías. ¡Esto tiene que cambiar!

Todo esto debido a una teología anti judía y de reemplazo que es el mismo fundamento del cristianismo. Ahora es el tiempo para derrumbar esa teología. Ahora es el tiempo de la restauración de los conceptos originales de la única fe válida para todos los siglos y para todas las personas, la fe hebrea.

43:8-9 “Y Yehudá dijo a su padre Israel: Envía al muchacho conmigo, y nos levantaremos e iremos, para que vivamos y no perezcamos, tanto nosotros como tú y nuestros pequeños. Yo me haré responsable de él; de mi mano lo demandarás. Si yo no te lo vuelvo a traer y lo pongo delante de ti, que lleve yo la culpa para siempre delante de ti” – Ahora Yehudá entra en la escena y toma el control de la situación. El está dispuesto a responder por el hermano pequeño y ser culpable para siempre si no es devuelto a su padre. Esto nos habla de la actitud del Mesías, que nació por medio de Yehudá, que estaba dispuesto a responder, no sólo por sus hermanos judíos, sino por el mundo entero. Para liberarnos de nuestros pecados él tomó nuestra culpa y fue castigado en nuestro lugar para que fuéramos liberados de las consecuencias de nuestros pecados, como está escrito en 1 Juan 2:1-2:

“Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Yeshúa el Mesías el justo. El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros (los judíos), sino también por los del mundo entero (los gentiles).”

En 2 Corintios 5:21 está escrito:

“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Elohim en él.”

Sexta aliyá, 43:16-29

43:26, 28b “Cuando Yosef regresó a casa, le trajeron el presente que tenían en su mano a la casa y se postraron ante él en tierra… se inclinaron en reverencia.” – Por fin se cumplió el primer sueño que había tenido Yosef acerca de sus hermanos. Ahora todos los hermanos estaban reunidos y los once hermanos se inclinaban ante Yosef. Es interesante que el sueño hablaba de atar gavillas en el campo de la cosecha. Es evidente que ahora se estaban cosechando las almas de estos hermanos preciosos para el Reino mesiánico que viene. Durante la angustia Yaakov se inclinará ante el Mesías Yeshua y así también habrá una cosecha en el pueblo judío, como está escrito en Oseas 6:11:

“Para ti también, oh Yehudá (el pueblo judío), hay preparada una cosecha, cuando yo restaure el bienestar de mi pueblo (las 12 tribus entre los gentiles).”

De este texto también aprendemos que todo Israel, las doce tribus, un día se inclinarán ante Ben Yosef”

Séptima aliyá, 43:30 – 44:17

43:30         “Y Yosef se apresuró a salir, pues se sintió profundamente conmovido a causa de su hermano y buscó donde llorar; y entró en su aposento y lloró allí.” – Mashíaj ben Yosef tiene una compasión especial por sus hermanos en la carne, aunque le han tratado tan mal.

Yosef se apartó por un tiempo y lloró por su amor por ellos antes de darse a conocer. El aposento alude al lugar santísimo en el tabernáculo celestial, donde el Mesías está ministrando ahora llorando e intercediendo por los hijos de Israel, como está escrito en Romanos 8:34:

“¿Quién es el que condena? El Mesías Yeshúa es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Elohim, el que también intercede por nosotros.”

En Hebreos 9:24 está escrito:

“Porque el Mesías no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Elohim por nosotros.”

43:34 “El les llevó porciones de su propia mesa, pero la porción de Binyamín era cinco veces mayor que la de cualquiera de ellos. Bebieron, pues, y se embriagaron con él.” – La Torá no ha ocultado el hecho de que se embriagaron. (Lamentable muchas traducciones cristianas sí lo han hecho al no traducir este versículo como está escrito según el hebreo.) ¿Por qué se emborracharon si la borrachera no está permitida según las Escrituras? ¿Y por qué la Torá no ocultó este hecho vergonzoso de los doce hijos de Israel? La respuesta es porque hay una proyección profética para lo que va a ocurrir con la reunión de las doce tribus de Israel en los últimos tiempos bajo la dirección del Mesías Yeshúa. En ese momento habrá un derramamiento del Espíritu de HaShem que será semejante a una borrachera, semejante al que se ve en Hechos 2:4, 15-16:

“Todos fueron llenos del Espíritu de santidad y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse… éstos no están borrachos como vosotros suponéis, pues apenas es la hora tercera del día; sino que esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel…”

En el Salmo 126:1-6 está escrito:

“Cántico de ascenso gradual. Cuando el Eterno hizo volver a los cautivos de Tsión, éramos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenó de risa, y nuestra lengua de gritos de alegría; entonces dijeron entre las naciones: Grandes cosas ha hecho el Eterno con ellos. Grandes cosas ha hecho el Eterno con nosotros; estamos alegres. Haz volver, Eterno, a nuestros cautivos, como las corrientes en el sur. Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo. El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra, en verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas.”

En este Salmo vemos varias cosas que concuerdan con el texto que estamos estudiando. El Eterno va a hacer que las doce tribus se reúnan de nuevo. Entonces se producirá una euforia como en un sueño, con risas y gritos de alegría y júbilo, como una borrachera. Esta vuelta se compara con la alegría por la cosecha al traer sus gavillas. Esto conecta el evento de la reunificación de las doce tribus con una gran cosecha de almas en los últimos tiempos, como está escrito en Mateo 13:39b:

“la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.”

En Isaías 9:3 está escrito:

“Multiplicaste la nación, aumentaste su alegría; se alegran en tu presencia como con la alegría de la cosecha, como se regocijan los hombres cuando se reparten el botín.”

El almuerzo en la casa de Yosef también representa la cena que se dará en el reino junto con el Mesías y las doce tribus de Israel, como está escrito en Mateo 26:29:

“Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.”

En Lucas 22:28-30 está escrito:

“Vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas;  y así como mi Padre me ha otorgado un reino, yo os otorgo que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino; y os sentaréis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.”

Una de las misiones del Mesías Yeshúa es restaurar y reunir las doce tribus de Israel, como está escrito en Isaías 49:5-6:

“Y ahora dice el Eterno (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Yaakov vuelva a El y que Israel se reúna con El, porque honrado soy a los ojos del Eterno y mi Elohim ha sido mi fortaleza), dice El: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.”

Como la gran mayoría de los descendientes de las doce tribus están entre los gentiles, esta restauración y reunificación implica que los que de ellos son del Mesías entre los gentiles experimenten una fuerza increíble que los llevará a unirse con sus hermanos judíos para ser un solo pueblo.

El movimiento llamado mesiánico o raíces hebreas es el inicio de esta reunificación entre gentiles, donde están las tribus perdidas, y judíos en el Mesías Yeshúa. Cada vez más personas se integran en este movimiento de la redención final de Israel de las naciones y la reunificación de las doce tribus. ¿Cuántos sienten ya algo de esta borrachera? ¡Habrá mucho más! ¡¡Esto es sólo el inicio!!

44:14 “Yehudá llegó con sus hermanos a casa de Yosef, él estaba aún allí, y ellos cayeron a tierra delante de él.” – En este tiempo hay esfuerzos tanto de los judíos ortodoxos como de los judíos mesiánicos de ir a buscar “la casa de Yosef”, las diez tribus perdidas entre las naciones. HaShem está impulsándonos a hacer esto porque se está acercando el momento cuando el Hijo de Yosef se va a dar a conocer a sus hermanos.

Aquí vemos que los once hijos de Israel se inclinan otra vez ante Yosef. Por segunda vez se cumplió el sueño.

Este texto nos induce a pensar que los judíos reconocerán a Yeshúa en la casa de Yosef. La casa de Yosef son las diez tribus perdidas que están volviendo a casa en este tiempo, y principalmente de entre los cristianos.

Este texto también nos enseña que muchos judíos se inclinarán ante un Mesías gentilizado, en un contexto extraño, que es el mundo cristiano. Desde el año 1967, cada vez más judíos se han hecho cristianos y “mesiánicos” (que en su mayoría son cristianos que tienen un tinte judío pero que mantienen la teología cristiana que no les permite ser fieles ni a la Torá ni a las tradiciones judías) y así han adaptado costumbres “egipcias” que no tienen nada que ver con la fe hebrea. Han reconocido a “Jesucristo” como su salvador en un ambiente cristiano, pero no le han visto todavía como un judío practicante de la Torá de Moshé y fiel a las tradiciones de su pueblo. ¡Ellos tendrán una gran sorpresa cuando él se manifieste como el que realmente es!

44:16 “Entonces dijo Yehudá: ¿Qué podemos decir a mi señor? ¿Qué podemos hablar y cómo nos justificaremos? Elohim ha descubierto la iniquidad de tus siervos; he aquí, somos esclavos de mi señor, tanto nosotros como aquel en cuyo poder fue encontrada la copa.” – La iniquidad de la cual Yehudá está hablando, no es el robo de la copa, puesto que eran inocentes, sino lo que habían hecho con su hermano Yosef. Yehudá, que es el padre de los judíos, es el que va en la brecha para presentarse ante Yosef y pedir misericordia. Este es el momento crucial de toda la historia de Yosef, cuando Yehudá muestra arrepentimiento por haber vendido a su hermano. Cuando el pueblo judío reconozca su grave error de haber negado a Yeshúa, él se dará a conocer. Y de eso hablaremos más en la próxima Parashá. ¡No la pierda!

Parashá 09 VaYéshev

י״ד בכסלו ה׳תשע״ד (November 17, 2013) por  
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Parashá 09 VaYéshev

Génesis 37:1 – 40:23

Por Dr. S.K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa

Aliyás de la Torá:

  1. 37:1-11
  2. 37:12-22
  3. 37:23-36
  4. 38:1-30
  5. 39:1-6
  6. 39:7-23
  7. 40:1-23
  8. Maftir: 41:20-23

 

Haftará: Amós 2:6 – 3:8

 

Escritos Apostólicos: Hechos 7:9-16

VaYeshev

 

Significa “y se estableció”, “y se asentó”.

Primera aliyá, 37:1-11

Yaakov se establece en la tierra donde ha peregrinado su padre. Cuando Yosef tiene diecisiete años apacienta el rebaño con sus hermanos, los hijos de las concubinas de su padre. Yosef trae malos informes de ellos a su padre. Yaakov ama a Yosef más que al resto de sus hijos y le hace una túnica de colores. Por eso sus hermanos le tienen odio y no pueden hablarle bien. Yosef tiene dos sueños que producen aún más odio y envidia en ellos. Primero sueña que estaban atando gavillas en el campo y las gavillas de los hermanos se inclinaron ante su gavilla que se había levantado y puesto derecha. Luego sueña que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante él. Su padre le reprende por su segundo sueño pero lo guarda en su memoria.

 

Segunda aliyá, 37:12-22Los hermanos están apacentando el rebaño en Shejem y Yosef es enviado allí por su padre desde Jevrón para ver cómo están. Un hombre le encuentra dando vueltas por el campo y le informa que se han ido a Dotán. Cuando Yosef se les acerca en Dotán traman contra el soñador para matarlo y echarlo en un pozo y decir que una fiera lo devoró. Pero Reuvén impide que lo maten y les dice que le echen

 

Tercera aliyá, 37:23-36

 

Los hermanos despojan a Yosef de su túnica de colores y le echan en el pozo que está vacío. Cuando se sientan a comer ven una caravana de yishmaelitas cargada de tres productos que están bajando hacia Egipto. Yehudá propone vender a Yosef como esclavo y los demás aceptan. Cuando pasan unos mercaderes midianitas sacan a Yosef del pozo. Luego lo venden a los yishaleitas que le llevan a Egipto.

Reuvén vuelve al pozo y al ver que Yosef no está allí, rasga sus vestidos y pregunta a sus hermanos adonde irá él ahora. Entonces empapan la túnica de Yosef con la sangre de un macho cabrío y la envían a su padre para que la examine. Yaakov piensa que una fiera lo ha devorado y rasga sus vestidos y se viste de cilicio y pasa mucho tiempo de duelo. No quiere recibir el consuelo de sus hijos y de sus hijas y dice que va a morir con luto. También su padre llora por él.

Los medanitas venden a Yosef a Potifar, un capitán en la guardia de Faraón.

 

Cuarta aliyá, 38:1-30

 

Yehudá se aparta de sus hermanos y se casa con la hija de Shúa que le da a luz tres hijos, llamados Er, Onán y Shelá. Luego toma una mujer para su hijo primogénito, llamada Tamar, que significa palmera. Pero HaShem quita la vida de Er porque era malvado. Onán recibe la orden de su padre de cumplir con su deber de levantar descendencia a su hermano y llegar a su mujer. Pero cuando se llega a ella derrama el semen en la tierra para no dar descendencia a su hermano. Por eso HaShem también le quita la vida. Tamar es enviada a la casa de su padre para esperar que Shelá crezca.

Después de mucho tiempo muere la esposa de Yehudá. Después del duelo Yehudá sube a los trasquiladores de sus ovejas en Timnat junto con su amigo Jirá. Cuando Tamar es informada sobre ello se quita su ropa de viuda y se cubre con un velo y se sienta cerca del camino de Timnat, porque se ha dado cuenta de que no había sido dada a Shelá como mujer aunque había crecido. Yehudá piensa que es una prostituta y le ofrece un cabrito para poder llegar a ella. Como señal ella le pide tres cosas que lleva puesto. Y así ella concibe de él. Luego se viste de viuda de nuevo. Yehudá envía el cabrito por medio de su amigo para recobrar la prenda pero no la encuentra. Los hombres del lugar tampoco saben nada de una prostituta.

A los tres meses informan a Yehudá que Tamar ha fornicado. El ordena que sea quemada. Entonces ella envía a decir a su suegro que investigue para saber de quién son las tres cosas que tiene como señal. Yehudá reconoce que ella tiene razón y que él es el responsable del embarazo por no haberle dado a su hijo Shelá. Pero no vuelve a conocerla más. Cuando va a dar a luz tiene mellizos. Uno de los dos saca su mano y la partera le ata un hilo escarlata pensando que va a salir primero. Pero retira su mano y el hermano sale. Por eso fue llamado Perets, brecha. El hermano que tiene el hilo es llamado Zeraj.

 

Quinta aliyá, 39:1-6

 

Potifar, el oficial de Faraón, compra a Yosef. El Eterno está con él y llega a ser un hombre próspero. Está sirviendo en la casa de su amo y todo lo que hace prospera. Su amo se da cuenta de ello y le hace su siervo personal y mayordomo sobre toda su casa. La casa y los campos del egipcio son bendecidos por causa de Yosef. Le deja todo lo que posee en las manos de Yosef y sólo se preocupa por el pan que come. Yosef tiene un aspecto muy hermoso.

 

 

 

 

Sexta aliyá, 39:7-23

 

La mujer del amo de Yosef pone su mirada en él y le dice que se acueste con ella. Pero él le contesta que no puede cometer esa gran maldad y pecar contra Elohim. Ella insiste día tras día pero él no quiere ni estar con ella. Un día, cuando no hay nadie en la casa, Yosef entra para hacer su trabajo. Ella ase de su roba y le dice que se acueste con ella. Pero él deja su ropa y sale huyendo afuera. Ella llama a los hombres de la casa y dice que Yosef vino para acostarse con ella y que ella había gritado a gran voz y que por eso él había dejado la ropa allí y había salido huyendo. Luego cuenta el miso cuento a su marido. Su marido se enfada y echa a Yosef en la cárcel donde tendrá que seguir mucho tiempo. Pero el Eterno está con Yosef y le da misericordia de manera que el jefe de la cárcel le da la confianza de administrar toda la cárcel. Todo lo que él emprende HaShem lo hace prosperar.

 

Séptima aliyá, 40:1-19

 

El copero y el panadero de Faraón le ofenden y son puestos en la cárcel donde está Yosef. Después de un año tienen ambos un sueño la misma noche. Por la mañana Yosef los ve preocupados y les pregunta qué pasa. Le dicen que han tenido un sueño y nadie lo puede interpretar. Yosef dice que las interpretaciones pertenecen a Elohim y les pide que se lo cuenten. El jefe de los coperos soñó con una vid con tres sarmientos que brotaron y produjeron uvas maduras. Tomó las uvas y las exprimió en la copa del Faraón que estaba en su mano y la dio a Faraón. Yosef dice que los tres sarmientos son tres días y que en tres días su cabeza será levantada y le será devuelto el puesto que tenía antes. Luego Yosef le pide que se acuerde de él cuando le vaya bien para mencionarle ante Faraón para sacarle de la cárcel. Cuenta como fue secuestrado y que tampoco ha hecho nada malo para tener que estar en el calabozo.

El jefe de los panaderos soñó con tres cestas de pan sobre su cabeza llenas de manjares hechos por un panadero para Faraón. Pero fueron comidos por los pájaros. Yosef dice que las tres cestas son tres días y que dentro de tres días Faraón le va a quitar la cabeza y colgarle en un árbol para que las aves coman su carne.

Al tercer día es el cumpleaños de Faraón y hay un banquete para todos sus siervos. El jefe de los coperos es restaurado en su cargo y el jefe de los panaderos es ahorcado. Pero el jefe de los coperos no se acuerda de Yosef.

 

Comentarios

 

Primera aliyá, 37:1-11

 

37:1 “Y Yaakov habitó en la tierra donde había peregrinado su padre, en la tierra de Kenáan.” – No es lo mismo habitar que peregrinar. La actitud de un peregrino es que no tiene una morada fija, siempre está de camino a otro lugar. Ahora Yaakov tiene el deseo de asentarse y dejar de ser peregrino. Esto es un error. Cuando un justo quiere dejar de luchar y disfrutar de esta vida, está intentando sacar de antemano lo que recibirá en el mundo venidero. Pero HaShem no le permitió hacer esto y le sucedió el problema con Yosef.

Es necesario tener lucha en esta vida para poder estar sano espiritualmente. Cuando no hay conflictos y todo va bien hay una tendencia de querer aflojarse y dormir espiritualmente. Los problemas y las luchas nos mantienen alerta y nos obligan a buscar al Eterno en todo momento. El Hijo de Elohim aprendió la obediencia a través de los sufrimientos, como está escrito en Hebreos 5:8:

 

“aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció”

 

Así que el que quiere huir de los sufrimientos y de los problemas nunca aprenderá la obediencia.

Es más, los mismos sufrimientos que pasamos en el olam hazé, este siglo, producen una gloria que permanecerá en el olam habá, el siglo venidero, como está escrito en 2 Corintios 4:17:

 

“Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación”

 

En Romanos 8:16-18 está escrito:

 

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Elohim, y si hijos, también herederos; herederos de Elohim y coherederos con el Mesías, si en verdad padecemos con él a fin de que también seamos glorificados con él. Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.”

 

Para ser herederos en el siglo venidero hay que padecer con el Mesías. Cuanto más suframos ahora más gloria tendremos entonces, como está escrito en 1 Pedro 1:7:

 

“para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Yeshúa el Mesías”

 

En 1 Pedro 4:13 está escrito:

 

“antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos del Mesías, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría.”

 

En Hebreos 11:35b está escrito:

 

“otros fueron torturados, no aceptando su liberación, a fin de obtener una mejor resurrección.”

 

En 1 Corintios 15:41 está escrito:

 

“Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas; pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria.”

 

37:2a “Esta es la historia de las generaciones de Yaakov: Yosef…” – La historia de una persona sigue en sus hijos. Esta no es la historia de Yosef, sino de Yaakov. En el capítulo 38 encontramos el relato de la vida de Yehudá. Estos dos, Yosef y Yehudá, son los dos hijos más importantes de Israel. Alrededor de estos dos giran toda la historia de salvación del Eterno. Yosef llegó a ser el padre de Efrayim, que es el ancestro de la tribu principal de la casa de Israel, las diez tribus del norte que eventualmente se separarían de las dos tribus en el sur. Yehudá es el ancestro del pueblo judío y del Mesías. La primogenitura pasó a los hijos de Yosef, como está escrito en 1 Crónicas 5:1-2:

 

“Y los hijos de Reuvén, el primogénito de Israel (porque él era el primogénito, mas como profanó la cama de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de Yosef, hijo de Israel; de modo que no está inscrito en la genealogía conforme a los derechos de primogenitura; aunque Yehudá prevaleció sobre sus hermanos, y de él es el príncipe, los derechos de primogenitura pertenecían a Yosef)”

 

Esta es la razón por la que aparecen entrelazados los relatos de Yosef y Yehudá en esta sección de las Escrituras.

 

A través de Yaakov el Eterno está cumpliendo su propósito en el mundo. El pueblo de Israel y el Mesías son el medio del Eterno para bendecir el resto de la humanidad. Todos estos relatos son narraciones preparatorias para la introducción de Mashíaj en Israel y el mundo. Si desconectamos al Mesías de los relatos de la Torá creamos un seudo-Mesías, un ser híbrido sin realidad histórica. El Mesías está íntimamente conectado con la historia de Israel. Por esto podemos encontrar en los relatos acerca de Yosef y de Yehudá sombras proféticas que señalan hacia el Mesías Yeshúa. Estos textos dan paso a la proclamación de Yeshúa como el Mesías “ben Yosef”, hijo de Yosef, y el Mesías “ben David”, hijo de David.

 

37:2b “Yosef, cuando tenía diecisiete años, apacentaba el rebaño con sus hermanos; el joven estaba con los hijos de Bilhá y con los hijos de Zilpá, mujeres de su padre. Y Yosef trajo a su padre malos informes sobre ellos.” – Los cuatro hijos de las concubinas no se portaban bien y Yosef habló mal de ellos ante su padre. En lugar de reprenderles a ellos y aclarar posibles malos entendidos habló con su padre, lo cual constituye el pecado de “lashón hará”, lengua de maldad. Los rabinos enseñan que por esta mala lengua luego tenía que estar en la cárcel durante 10 años.[1][1]

 

37:3  “Y amaba Israel a Yosef más que a todos sus hijos, porque era para él el hijo de su vejez; y le hizo una túnica de muchos colores.” – Hay varias razones por las que Israel amaba a Yosef: era el hijo de su vejez, era el hijo de su esposa preferida, tenía mucho en común con él mismo y, según un Midrash[1][2], Yaakov sabía por medio de una profecía que Yosef iba a ser una gran persona. Yaakov y Yosef se parecían en muchos aspectos:

 

  • Ambos tenían una madre estéril y nacieron por una intervención divina.
  • Ambos fueron odiados por sus hermanos.
  • Ambos experimentaron como sus hermanos querían matarlos.
  • Ambos se hicieron ricos.
  • Ambos se casaron fuera de la Tierra.
  • Ambos fueron acompañados por ángeles.
  • Los suegros de ambos fueron bendecidos por causa de ellos.
  • Ambos viajaron a Egipto.
  • Ambos pidieron que sus huesos fueran trasladados a la Tierra prometida.
  • Ambos murieron en Egipto.

 

37:4  “Y vieron sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos; por eso lo odiaban y no podían hablarle amistosamente.” – La lucha entre hermanos depende, hasta cierto grado, de la tensión que hay entre los padres. Los hijos son el reflejo de sus padres. La “poca” envidia que hubo entre las madres se multiplicaba en los hijos y se transformó en envidia de muerte. La razón por la que esta envidia llegó a tal extremo fue el favoritismo que mostraba Yaakov hacia uno de sus hijos. No es lo mismo reconocer las buenas cualidades de un hijo que tener favoritismo. Como padre, es necesario destacar las cualidades buenas de todos los hijos y no hacer comparaciones entre ellos. Las comparaciones crean muchas luchas innecesarias. Cada hijo es diferente y tiene diferentes dones y cualidades, unos más que otros. Pero esto no significa que uno es mejor que el otro. El que tiene más dones tiene más responsabilidad y hay que exigirle más, como está escrito en Lucas 12:48b:

 

“A todo el que se le haya dado mucho, mucho se demandará de él; y al que mucho le han confiado, más le exigirán.”

 

Para ser buenos padres hay que tratar con nuestros hijos de la misma manera como el Padre celestial trata con Sus hijos, como está escrito en Efesios 6:4:

 

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor.”

 

Y en Hebreos 12:7-11, donde está escrito:

 

“Es para vuestra corrección que sufrís; Elohim os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos? Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero El nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad. Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia.”

 

Es importante destacar las virtudes de nuestros hijos en todas las diferentes áreas en que HaShem los haya dotado.

 

A pesar de la situación crítica en la familia de Israel, e incluso por medio de estas tensiones familiares, HaShem, en su infinita sabiduría, lleva a cabo su plan de salvación para Israel y el mundo. El puede usar nuestra carnalidad para cumplir su propósito, ¡Bendito seda su Nombre!

 

Los hijos de Leá nacieron con un complejo de inferioridad y de rechazo, heredado de su madre. Como Leá se sentía menospreciada por Yaakov, porque él prefería a Rajel antes que a ella, su sentimiento pasó a los hijos.

Una persona con ese complejo siente que otros son amados y yo no, otros son apreciados pero yo no, otros son aceptados pero yo no. El complejo de inferioridad lleva la persona al auto desprecio. No importa cuánto se esfuerce, nunca se sentirá contenta consigo misma. Este complejo es formado por actitudes y palabras de los padres, incluso desde antes de nacer. Un niño que ha sido engendrado por padres que no deseaban tener hijos, está acomplejado desde antes de nacer. Un niño que oye palabras como: “tú no vales”, “qué malo eres”, “eres un pesado”, “no quiero verte”, “ya no te quiero”, etc., es acomplejado por sus padres. Las palabras de los padres tienen muchísima influencia en la formación del carácter del niño, especialmente durante sus primeros momentos de su vida.

Los seis primero años de la vida de un niño son decisivos para el resto de su vida. Por eso es tan importante que los padres no dejen a sus hijos al cuidado de otros durante ese tiempo. La ausencia de los padres, y, especialmente en el primer tiempo, de la madre, crea un vacío emocional dentro del niño, que no puede ser llenado con nada en el mundo, al menos que el Eterno haga una intervención sobrenatural para sanar su alma dañada.

Los padres proyectan en sus hijos la imagen del Eterno. Los niños reciben una imagen del Eterno según hayan sido sus padres con ellos. Si un padre nunca está en casa y toma tiempo con sus hijos, los hijos van a creer que el Eterno está ausente y no está interesado en sus vidas. Si un padre trata con dureza a sus hijos y los castiga por sus errores, los hijos van a pensar que el Eterno los castiga por cualquier error que cometan. Hay padres que pegan a sus hijos cuando cometen errores, no cuando son rebeldes. Esto crea un trauma en el niño que difícilmente es quitado. Ese niño tendrá problemas en su relación con el Eterno. Pensará que él le castiga por cualquier cosa. No ha aprendido que hay una relación entre rebeldía y castigo, entre desobediencia y maldición. Piensa que todo lo malo que le sucede es porque el Eterno le está castigándolo según Sus propios caprichos.

Si los padres no tienen normas claras y constantes, los hijos aprenden que el Eterno es caprichoso y fluctuante y que cambia sus mandamientos de un tiempo a otro, de una era a otra. Si los padres prometen cosas a sus hijos y luego no las cumplen, los hijos van a dudar de las promesas eternas del Padre celestial, que no puede mentir. Si los padres dicen mentiras entre ellos o a sus hijos, los hijos van a pensar que la Biblia no es verdad y que el Eterno puede engañar a los hombres. Si los padres no valoran premian el esfuerzo de los niños, eventualmente perderán su interés en progresar en la vida y pensarán que no son aptos para servir al Eterno. Si un padre hace comparaciones y muestra favoritismo entre los hijos, van a pensar que algunos hijos del Eterno son favorecidos más que otros y esto crea envidias, luchas y endiosamientos idolátricas de los líderes entre el pueblo del Eterno.

Cuando un niño recibe amor, atención, instrucción y corrección y es estimulado sin ser comparado con sus hermanos o con otros compañeros, sino valorado, en primer lugar, por lo que es, y, en SEGUNDO lugar, por lo que produce, aprenderá a apreciarse a si mismo y así podrá apreciar a los demás sin sentir envidia cuando otros progresen más que él. El remedio de la envidia es el amor, como está escrito en 1 Corintios 13:4b:

 

“El amor no tiene envidia”

 

Cuando una persona no ama es porque no se siente amada, como está escrito en 1 Juan 4:19:

 

“Nosotros amamos, porque El nos amó primero.”

 

El que da amor a otros es porque ha recibido amor. No puedes dar algo que no has recibido. Así que el remedio contra la envidia es recibir el amor del Eterno personalmente.

Para ser libre del complejo de rechazo y de inferioridad hace falta recibir amor. Algunos han sido tan dañados en sus emociones que no son capaces de creer en el amor que están recibiendo, como está escrito en 1 Juan 4:16:

 

“Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Elohim tiene para nosotros. Elohim es amor, y el que permanece en amor permanece en Elohim y Elohim permanece en él.”

 

Según este texto hay dos maneras de relacionarse con el amor del Eterno, primero conocerlo, que no es algo intelectual, sino experimental. Segundo, creer en el amor que el Eterno tiene para nosotros. Hay momentos cuando no siento el amor del Eterno, y en ese momento mis emociones me están mintiendo. En esa situación tendré que salir de la cárcel emocional y creer en el amor que el Eterno ha mostrado al dejar que su Hijo muera por mi personalmente, como está escrito en Gálatas 2:20b:

 

“la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Elohim, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

 

Pero si una persona está muy dañada en sus emociones ha creado un muro de protección alrededor de su interior que no le permite salir, ni permite entrar a nadie. Ni siquiera el amor del Eterno puede alcanzar ese corazón herido. Esa persona no puede ni sentir ni creer en el amor del Eterno, por mucho que se le diga que le ame. Como sus emociones dicen que nadie le quiere, no cree en alguien que le dice que le ama. Prefiere creer más en sus propias emociones que en la verdad, y esto es muy grave cuando se trata de la Palabra del Eterno. En las Escrituras HaShem ha mostrado su amor por todo el mundo, como está escrito en Juan 3:16:

 

“Porque de tal manera amó Elohim al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

 

La mayor manifestación del amor del Eterno es la muerte y resurrección de Su Hijo a favor de todas las personas en particular, como está escrito en 1 Juan 4:9:

 

“En esto se manifestó el amor de Elohim en nosotros: en que Elohim ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de El.”

 

Una persona acomplejada tiene mucha dificultad para recibir este amor. Hay sólo una cosa que puede entrar dentro de su alma y romper esa muralla que ha edificado alrededor de sus emociones mentirosas, la Palabra del Eterno dada por medio de una revelación en el poder del Espíritu. Con otras palabras, sólo Yeshúa el Mesías, que es la Palabra viva de HaShem, puede sanar esa alma, como está escrito en 1 Pedro 2:25:

 

“Pues vosotros andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas.”

 

En esta era mesiánica en la que vivimos, HaShem ha depositado en su Hijo Yeshúa la autoridad y la capacidad para tratar con las almas de los hombres. Yeshúa es el único que puede sanar el alma del hombre, como está escrito en Mateo 11:27-30:

 

“Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.”

 

También Yeshúa ha delegado a sus siervos la autoridad para tratar con este tipo de complejos dentro de las personas, como está escrito en 2 Corintios 10:3-6:

 

“Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Elohim para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Elohim, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia del Mesías, y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea completa.”

 

Las fortalezas son las defensas sicológicas que la persona acomplejada ha creado en su interior. Esas defensas están basadas sobre argumentos mentirosos como: “Nadie me ama”, “Soy malo”, Soy fea”, “Soy un pobre y siempre lo seré”, “Siempre me salen las cosas mal”, etc. Todos estos argumentos son falsos y atentan contra la verdad divina revelada en las Escrituras. El complejo de rechazo e inferioridad es una cosa emocional que no siempre tiene su base en la realidad. Por medio de las Escrituras y el poder del Espíritu del Eterno es posible quebrantar todos estos argumentos.

 

La segunda cosa que es mencionada en este texto son los razonamientos altivos que se levantan. La reacción sicológica para intentar de superar el sentimiento de rechazo y de inferioridad es la soberbia, la altivez. Como las emociones me dicen que no soy nadie, hago todo lo posible para mostrarme a mi mismo y a todo el mundo que sí soy alguien. Y así voy buscando todas las virtudes mías y las destaco y las muestro a los demás, intentando mostrarme a mi mismo y a los demás que no soy tan malo como me dicen mis sentimientos. “Mira, YO soy bueno en esto”, “Fíjate que YO logré esto” etc. La auto exaltación y el orgullo son síntomas de una persona acomplejada, que en el fondo de su corazón no se siente amada por nadie, ni siquiera por el Eterno.

Otro intento de superar el sentimiento de rechazo interior es hacerse amigos mediante regalos. Si yo les doy esto me va a amar. Tenemos un buen ejemplo de esto en Leá que dijo, según Génesis 29:32:

 

“Y concibió Leá y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Reuvén, pues dijo: Por cuanto el Eterno ha visto mi aflicción, sin duda ahora mi marido me amará.”

 

Otro ejemplo vemos en Génesis 30:20 donde está escrito:

 

“Y Lea dijo: Elohim me ha favorecido con una buena dote; ahora mi marido vivirá conmigo, porque le he dado seis hijos. Y le puso por nombre Zvulún.”

 

Leá pensaba que por medio de sus propios esfuerzos podía ganarse el amor de Yaakov. Ese no es el camino. El camino de ser sanado del complejo de rechazo es recibir el amor gratuito del Eterno. Su amor no depende de mí, sino de él mismo. El me ama, no porque yo sea de una u otra manera, sino porque ha decidido amarme.

Hay dos tipos de amor del Eterno, un amor incondicional y un amor condicional. El amor incondicional no depende del hombre, si es bueno o malo, si cumple o no, como está escrito en Oseas 3:1:

 

“Y el Eterno me dijo: Ve otra vez, ama a una mujer amada por otro y adúltera, así como el Eterno ama a los hijos de Israel a pesar de que ellos se vuelven a otros dioses y se deleitan con tortas de pasas.”

 

En Mateo 5:44-45 está dicho:

 

“Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos; porque El hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.”

 

Y en Romanos 5:6-8 está escrito:

 

“Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo el Mesías murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Elohim demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, el Mesías murió por nosotros.”

 

Ese amor incondicional es el que nos sana de nuestros complejos.

 

El amor condicional del Eterno es desarrollado cuando hay una respuesta por parte del hombre a Su amor incondicional, como está escrito en Deuteronomio 7:11-13:

 

“Guarda, por tanto, el mandamiento y los estatutos y los decretos que yo te mando hoy, para cumplirlos. Y sucederá que porque escuchas estos decretos y los guardas y los cumples, el Eterno tu Elohim guardará su pacto contigo y su misericordia que juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará; también bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu mosto, tu aceite, el aumento de tu ganado y las crías de tu rebaño en la tierra que El juró a tus padres que te daría.”

 

Y en Juan 14:23 está escrito:

 

“Yeshúa respondió, y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada.”

 

Yaakov amaba a Yosef más que a todos los demás hijos. El amaba a todos pero amaba a Yosef más que a los demás por la relación más íntima que tenía con él, entre otras cosas, por causa del amor recíproco que recibió de él y también por la revelación profética que tenía sobre su futuro.

El amor condicional está basado en el amor incondicional. Es muy importante que un padre diga a su hijo: “No importa lo que hagas, te amaré igual”. De esa manera el hijo se siente seguro en el amor de su padre y podrá relacionarse correctamente con su Padre celestial. Ahora, si el hijo se porta mal tiene que saber que el padre no ama su conducta sino a él, y desea que se aparte de su mala conducta.

 

La persona acomplejada proyecta su complejo sobre otros. Una madre con un complejo de rechazo rechaza a sus hijos, y es capaz de decir: “ya no te quiero”, “no quiero verte más”. La solución de todo esto es el amor.

Una persona que se siente menospreciada menosprecia a los demás y no puede aceptar que otra persona sea exaltada más que ella. Tiene envidia y celos y luchas de poder. No es capaz de reconocer una virtud de su hermano porque siente que es una amenaza contra él.

Los hijos de Leá y los hijos de las ex esclavas rechazaban a su hermanastro Yosef porque había sido puesto por su padre como el heredero de la primogenitura. Por las excavaciones arqueológicas que se han hecho en Egipto, se sabe que los jefes de las tribus semitas llevaban túnicas con muchos colores como señal de su liderazgo.[1][3] Es obvio que el padre había marcado a Yosef como el heredero de la primogenitura, como vimos en el texto de 1 Crónicas 5:1-2. Según Deuteronomio 21:15-17 Yaakov no tenía el derecho de quitar de Reuvén la primogenitura y dársela a Yosef. Sin embargo, por causa del pecado de Reuvén perdió su primogenitura, cf. Génesis 49:3-4, y fue dado a Yosef, no por preferencia personal, sino por revelación profética. Hay varios ejemplos en las Escrituras donde vemos que el orden natural de herencia es cambiado por el orden profético, cf. Génesis 48:17-20.

 

En el judaísmo se habla de dos tipos de Mesías. Por un lado se habla de Mashíaj ben Yosef, que es el Mesías sufriente, como hijo de Yosef, no necesariamente en el sentido literal como descendiente, sino en el sentido alegórico como seguidor, imitador. Por el otro lado se habla de Mashíaj ben David, el Mesías triunfante, descendiente directo de la casa de David.

 

Dr. Dan ben Avraham escribe:

 

“Hubo diferentes perspectivas, porque los rabinos antiguos se percataron que el Mashíaj sería humillado por un lado y exaltado por el otro. ¿Cómo intentaron resolver esta diferencia?

 

Primera teoría:

 

La primera posibilidad fue que el Mashíaj existiera desde antes de la creación del mundo y fuese enviado a la tierra cuando el Segundo Templo fuese destruido. Por ejemplo[1][4]: “Rabi Shemuel bar Nehmani dijo: “En el día cuando el Templo fue destruido, Israel sufrió mucho por sus pecados… ¿Y desde cuándo sabemos entonces que en ese día el Mashíaj nació? Porque está escrito: “Antes que estuviese de parto, dio a luz”

El Talmud ofrece varios reportes acerca de su trabajo luego del nacimiento.  El Talmud Bavli afirma que él se sienta “a las puertas de la ciudad de Roma” y sufre aflicción con su pueblo. Allí él espera hasta que el  Eterno lo exalte como el Redentor esperado y traiga entonces la salvación prometida a Israel.

Esta había sido, en cierta medida, la posición de los talmidim de nuestro Rabí desde el primer siglo. Rav Shaúl dijo[1][5]: “Pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas”. En otras palabras, primero debe sufrir para luego entrar en su gloria. Aunque por supuesto, hay una clara diferencia entre el tiempo de su aparición y la destrucción del Bet Hamikdash.

Debido a la similitud de pensamiento, eventualmente los amoraim abandonaron esta posición y procuraron otra.

 

Segunda Teoría:

 

¿Cuál fue la segunda teoría?  La siguiente cita es interesante, dice el Talmud[1][6]:

“R. Alexandri dijo que R. Joshua bar Leví combinó dos pasajes contradictorios, uno dice: “He aquí uno semejante a un Hijo de Hombre vino con las nubes del cielo” (Dan. 7:13) y el otro dice: “He aquí  tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde y cabalgando sobre un asno” (Zakaryah 9:9) Los explicó de esta manera: “Si ellos son dignos, el Mashíaj vendrá en las nubes del cielo. Si no son dignos, vendrá humilde sobre un asno”.

 

Tercera teoría:

 

Pero otra perspectiva fue estudiada, como aparece en otro lugar del Talmud[1][7]. ¿De qué se trata?  De la posibilidad de existencia de dos Mesías que aparecerán en dos tiempos diferentes para realizar dos funciones distintas, cada una relacionada con la humillación y la exaltación de la cual hablaron los profetas.

El primero es visto como el Mashíaj ben Yosef, quien tiene que batallar contra fieras, sufrir una humillación espantosa y ser azotado y herido en sus espaldas. Esto cumpliría la profecía que dice[1][8]: “Y me mirarán a mí, a quien traspasaron. Y gemirán como quien gime por la muerte de su hijo único. Y sufrirán como quien sufre por su primogénito”

El segundo es visto como Mashíaj ben David, quien aparecerá luego, y de quien el Eterno dijo[1][9]: “Diré el decreto: El Eterno me dijo: Tú eres mi Hijo, en este día te he engendrado”.

Según  el Talmud[1][10], este Salmo es una referencia al Mashíaj. Esto es lo que se dice:

“Nuestros sabios enseñaron: El HaKadosh dijo al Mashíaj ben David: “Tú eres mi hijo, pídeme y te daré las naciones como tu herencia y tus dominios hasta lo último de la tierra”. Anticipando que el Mashíaj ben Yosef estaba destinado a morir, Mashíaj ben David le dijo al Eterno:  “Amo del universo, lo único que te pido es vida”.  ¿Vida? Respondió HaShem, “antes que hablases he aquí tu ancestro David  ya lo había establecido, como está escrito (Salmo 21:5) ”Vida te demandó y se la diste, largura de días, eternamente y para siempre”.

Así que los rabinos vieron dos posibilidades bajo la teoría del Rabí Yehoshua bar Leví y la teoría de un grupo de sabios talmúdicos bajo la idea de dos mesías diferentes.

 

Cuarta Teoría:

 

Existe una manera como podemos reconciliar las aparentes contradicciones entre un pasuk que nos presenta un Mesías Sufriente y otro que nos habla de un Mesías Exaltado. Esta teoría es precisamente, la que sustentamos.

¿De qué se trata? La respuesta es: un solo Mashíaj que primero aparece como Siervo Sufriente (Mashíaj ben Yosef) y muere  para que pueda resucitar y ser revestido de inmortalidad, esto es, largura de días, eternamente y para siempre a fin de estar en condiciones de cumplir con los requisitos de la redención final exigidos por la Torah y los Profetas.

Hay una sola persona que podría calificar para dicha opción: Yeshúa. Solamente en Yeshúa el dilema de los pasukim aparentemente contradictorios de las Escrituras adquieren su verdadera solución.”

 

Hasta aquí la cita.

 

37:2a         “Yosef, cuando tenía diecisiete años, apacentaba el rebaño con sus hermanos” – Como hemos dicho antes el nombre Yosef significa “quitará” y “añadirá”, y es una referencia al Mesías que vino para morir para quitar el pecado de Israel y el mundo y sus consecuencias y resucitar para añadir a los gentiles dentro del pueblo escogido.

 

“apacentaba el rebaño” – Como Yosef era un pastor también el Mesías, según Juan 10:11 donde dice:

 

“Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas.”

 

37:3-4 “amaba Israel a Yosef más que a todos sus hijos… su padre lo amaba más que a todos sus hermanos” – En Mateo 3:17b el Padre celestial dice de Yeshúa:

 

“Este es mi Hijo amado en quien me he complacido.”

 

37:7 “He aquí, estábamos atando gavillas en medio del campo, y he aquí que mi gavilla se levantó y se puso derecha, y entonces vuestras gavillas se ponían alrededor y se inclinaban hacia mi gavilla.” – Las gavillas hablan de una cosecha que tiene mucho que ver con la vida de Yosef y del Mesías. La cosecha es un producto de la nueva vida como consecuencia de la muerte de los granos.

 

“mi gavilla se levantó” – Alude al levantamiento de Yosef y a la resurrección del Mesías de entre los muertos.

 

“vuestras gavillas se ponían alrededor y se inclinaron” – Muestra que después del levantamiento de Yosef y la resurrección del Mesías habría un reinado. También muestra que todas las tribus de Israel tendrán que reunirse alrededor de Mashíaj para obedecerle con reverencia.

 

37:8 “le odiaron por sus palabras” – También Yeshúa fue odiado por sus palabras. En Juan 15:22-25; 17:14 está escrito:

 

“Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado, pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me odia a mí, odia también a mi Padre. Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora las han visto, y me han odiado a mí y también a mi Padre. Pero han hecho esto para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: “ME ODIARON SIN CAUSA.”… Yo les he dado tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.”

 

37:9 “el sol, la luna y once estrellas” – El sol hace referencia a Yaakov, la luna hace referencia a la madre y las once estrellas se refiere a los hijos de Israel, cf. Génesis 15:5; 22:17; 26:4.

Este sueño no se ha cumplido en Yosef. En primer lugar no vivía su madre Rajel. Bilhá se había ocupado de él y su hermano Binyamín desde la muerte de Rajel.

El padre dice que es imposible que él y su madre se inclinen ante él. Esto tiene dos sentidos. Por un lado Rajel ya estaba muerta y no podría inclinarse ante Yosef. Por otro lado era absurdo que un padre se inclinara ante su hijo, lo cual no pasó en Egipto. Así que este sueño es una muestra de que Yosef es una figura profética del futuro Mesías.

Este mensaje muestra que todos aquellos hijos de Israel que son estrellas se inclinarán ante el Mesías, incluso los mismos patriarcas, Avraham, Yitsjak y Yaakov. La Torá muestra aquí que el Mesías es mayor que los padres.

Este sueño profético es también una evidencia acerca de la resurrección de los muertos. Si Yaakov y Bilhá, y mucho menos Rajel, no se inclinaron ante Yosef en Egipto, tiene que haber una resurrección de entre los muertos para que esta profecía tenga cumplimiento. Entonces Rajel, la madre de Yosef, se inclinará ante Mashíaj ben Yosef, que es Yeshúa hijo de Yosef.

La resurrección está relacionada con el sol, la luna y las estrellas, según 1 Corintios 15:41-42a, donde está escrito:

 

“Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas; pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria. Así es también la resurrección de los muertos.”

 

En Revelación 12:1-2, 5-6 está escrito:

 

“Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. estaba encinta, y grita, estando de parto y con dolores de alumbramiento… Y ella dio a luz un hijo varón, que ha de regir a todas las naciones con vara de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Elohim y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Elohim, para ser sustentada allí, por mil doscientos sesenta días.”

 

La mujer simboliza el pueblo de Israel que dio a luz a Yeshúa que fue arrebatado hasta el trono de Elohim poco antes de la dispersión del pueblo judío por la invasión romana en los años 70 y 135.

 

37:11a “Y sus hermanos le tenían envidia” – Mateo 27:18 dice:

 

“Porque él (Pilato) sabía que le habían entregado por envidia.”

 

Segunda aliyá, 37:12-22

 

37:13b “Te enviaré a ellos. Y él les dijo. Iré” – Yosef fue enviado por su padre a los hijos de Israel. El estaba dispuesto a obedecer a su padre aunque implicaba el rechazo y el sufrimiento causado por ellos. Lo mismo pasó con Yeshúa, como está escrito en Lucas 20:13-15a:

 

“Entonces el dueño de la viña dijo: “¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá a él lo respetarán.” Pero cuando los labradores lo vieron, razonaron entre sí, diciendo: “Este es el heredero; matémoslo para que la heredad sea nuestra.” Y arrojándolo fuera de la viña, lo mataron.”

 

37:14 “Entonces le dijo: Ve ahora y mira cómo están tus hermanos y cómo está el rebaño; y tráeme noticias de ellos. Lo envió, pues, desde el valle de Jevrón, y Yosef fue a Shejem.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “cómo están” es “shalom”[1][11] que significa “paz”, “bienestar”, “prosperidad”, “salud”. El Mesías busca el shalom de Israel, su paz, su bienestar, su prosperidad y su salud. El Mesías es el mensajero de Shalom para Israel, los que están cerca, como está escrito en Efesios 2:17:

 

“Y vino, y anunció paz a vosotros que estabais lejos, y paz a los que estaban cerca”

 

37:14b “fue a Shejem” – Shejem significa “hombro” y alude al madero puesto sobre los hombros de Yeshúa. En la búsqueda de sus hermanos israelitas en la misión de shalom tuvo que ir a Shejem, tuvo que morir en el madero.

 

37:16a “busco a mis hermanos” – Mashíaj vino para buscar y salvar a lo que se había perdido, las ovejas perdidas de la casa de Israel. En Mateo 15:24 dice:

 

“No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”

 

37:17b “Yosef fue tras sus hermanos y los encontró” – Después de haber estado en Shejem, que representa la muerte y resurrección, el Mesías se fue en búsqueda de los hijos de Israel hasta encontrarlos. Nosotros somos el resultado de esa búsqueda.

 

“y los encontró” – Todos los hijos de Israel serán encontrados por Mashíaj en los últimos días.

 

37:18b “tramaron contra él para matarlo” – Lo mismo con Yeshúa.

 

En Mateo 26:4 está escrito:

 

“Y tramaron entre ellos prender a Yeshúa con engaño y matarle.”

 

 

Tercera aliyá, 37:23-36

 

37:23b “Despojaron a Yosef de su túnica” – La túnica representa realeza y autoridad. No le reconocieron como el jefe que el Padre había puesto sobre ellos. Los hermanos de Yeshúa tampoco reconocieron su autoridad que tenía del Padre, como está escrito en Mateo 21:23:

 

“Cuando llegó Yeshúa al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se le acercaron mientras enseñaba, diciendo: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio esta autoridad?”

 

El Salmo 22:18 dice:

 

“reparten mis vestidos entre sí, y sobre mi ropa echan suertes.”

 

En Mateo 27:35 está escrito:

 

“Y habiéndole crucificado, se repartieron sus vestidos, echando suertes”

 

37:24a “lo echaron en el pozo” – El pozo simboliza la muerte, el abismo, cf Salmo 30:3 donde aparece la misma palabra hebrea “bor”.[1][12] Según Rashí, era un lugar de escorpiones y serpientes.

Dos veces aparece la palabra pozo en la historia de Yosef, aquí y en 41:14 donde se tradujo como “cárcel o “calabozo”. La Torá muestra dos pozos en el relato de Yosef. El primero fue en la tierra de Israel y el segundo fue en la tierra de Egipto. Esto nos enseña que la muerte del Mesías ben Yosef fue para los hijos de Israel y también para el mundo entero, representado en Egipto.

 

37:25a “Entonces se sentaron a comer pan” – Justamente después de haber tirado a Yosef al pozo se sientan a comer pan. Aquellos judíos que habían entregado a Yeshúa para morir luego comieron la pascua por la noche como está escrito en Juan 18:28:

 

“Entonces llevan a Yeshúa de casa de Caifás al Pretorio. Era muy de mañana. Y ellos no entraron al Pretorio para no contaminarse y poder comer la Pascua.”

 

37:26-27 “Y Yehudá dijo a sus hermanos: ¿Qué ganaremos con matar a nuestro hermano y ocultar su sangre? Venid, vendámoslo a los ismaelitas y no pongamos las manos sobre él, pues es nuestro hermano, carne nuestra. Y sus hermanos le hicieron caso.” – Yehudá fue el protagonista en la venta de Yosef. Lo mismo pasó con el discípulo de Yeshúa llamado Yehudá, como está escrito en Mateo 26:14-16:

 

“Entonces uno de los doce, llamado Yehudá Ishk’riotí, fue a los principales sacerdotes, y dijo: ¿Qué estáis dispuestos a darme para que yo os lo entregue? Y ellos le pesaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba una oportunidad para entregarle.”

 

37:28b “Pasaron entonces unos mercaderes midianitas, y ellos sacaron a Yosef, subiéndolo del pozo, y vendieron a Yosef a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y éstos llevaron a Yosef a Egipto.”

 

“sacaron a Yosef” – Habla de la resurrección.

 

“vendieron” – Yosef fue vendido por lo menos tres veces antes de llegar a Egipto. Los midianitas, los yishmaelitas y luego los medanitas, v. 36, representan los gentiles que entraron en la escena del programa de salvación del Eterno en relación con la resurrección del Mesías. Y como los gentiles estaban haciendo comercio con Yosef, también se están haciendo muchos comercios con Jesucristo hoy en el mundo.

Mashíaj fue vendido primero por Yehudá (Judas) y luego por el sanedrín a los gentiles. Así como los gentiles recibieron a Yosef los gentiles recibieron el mensaje del Mesías resucitado.

 

“a Egipto” – Mashíaj fue llevado al mundo gentil para llegar a ser rey sobre muchos de ellos.

 

37:31 “Entonces tomaron la túnica de Yosef y mataron un macho cabrío, y empaparon la túnica en la sangre” – Como Yaakov había engañado a su padre con las pieles de un macho cabrío, ahora es engañado por sus hijos con lo mismo.

Aquí vemos que hay una muerte sustituta en relación con la desaparición de Yosef. De la misma manera la muerte del Mesías es una muerte sustituta.

 

“macho cabrío” – Es el animal escogido por Elohim para todos los sacrificios por el pecado. La sangre del macho cabrío es la que más se parece a la sangre humana, según Rashí. También habla del animal que se usa en Yom Kipur, cf. Levítico 16.

 

“Empaparon la túnica en sangre” – habla de dos cosas:

 

-          Mashíaj tenía que morir por causa del rechazo de sus hermanos.

-          La muerte de Mashíaj es la base para su reinado, representado en la túnica.

 

Hay una conexión entre la sangre y el manto en Génesis 49:11; Isaías 63:2-3 y Revelación 19:13. La sangre habla del ministerio sacerdotal y el manto habla de realeza. El Mesías tiene ambos ministerios, cf. Salmo 110:4; Hebreos 7:1.

 

Cuarta aliyá, 38:1-30

 

38:1-2        “Sucedió por aquel tiempo que Yehudá descendió de sus hermanos, y visitó a un adulamita llamado Jirá. Y allí vio Yehudá a la hija de un kenaanita llamado Shuá; la tomó, y se llegó a ella.” – Yehudá había sido elegido para ser el padre de los reyes dentro de Israel, incluido el rey Mesías. Por lo tanto era muy importante que tuviera una situación familiar aprobada por el Eterno. Ahora se aparta y desciende espiritualmente de sus hermanos y se casa con una mujer de origen dudoso. Rashí cita el Tárgum que dice que era hija de un comerciante, puesto que la palabra “comerciante” tiene la misma raíz  que “kenaanita”. Sin embargo el rabino Ibn Ezrá dice que efectivamente se casó con una mujer kenaanita. El pueblo kenaanita había sido maldecido por Noaj y por eso no era conveniente casarse con él.

 

38:7-10 “Pero Er, primogénito de Yehudá, era malvado ante los ojos del Eterno, y el Eterno le mató. Entonces Yehudá dijo a Onán: Llégate a la mujer de tu hermano, y cumple con ella tu deber como cuñado, y levanta descendencia a tu hermano. Y Onán sabía que la descendencia no sería suya; y acontecía que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, derramaba su semen en tierra para no dar descendencia a su hermano. Pero lo que hacía era malo ante los ojos del Eterno; y también a él le mató.” – Según Rashí, la palabra “también”, en el versículo 10, muestra que murieron por la misma razón. Los dos desechaba su semen para que su esposa no se quedara embarazada. Según Rashí Er lo había hecho para que Tamar no perdiera su belleza. HaShem los mató a los dos. Tenemos que entender este hecho en relación con el Mesías. Estos dos hijos no calificaban para ser ancestros para el Mesías, y por lo tanto tenían que ser eliminados del programa de salvación para el mundo.

Como Yehudá había hecho sufrir a su padre por la pérdida de su hijo, al proponer su venta, ahora tenía que sufrir las consecuencias de la pérdida de sus dos hijos para sentir el dolor que había causado a su padre.

Es interesante que la ley de levirato[1][13] fue practicada antes de la entrega de la Torá en Sinai. En Deuteronomio 25:5-6 está escrito:

 

“Cuando dos hermanos habitan juntos y uno de ellos muere y no tiene hijo, la mujer del fallecido no se casará fuera de la familia con un extraño. El cuñado se allegará a ella y la tomará para sí como mujer, y cumplirá con ella su deber de cuñado. Y será que el primogénito que ella dé a luz llevará el nombre de su hermano difunto, para que su nombre no sea borrado de Israel.”

 

Tenemos aquí otro ejemplo de mandamientos practicados antes de Sinai en el pueblo de Israel.

 

38:17a “El respondió: Yo te enviaré un cabrito de las cabras del rebaño.” – Ahora Yehudá es engañado por medio de un cabrito de la misma manera como él había engañado a su padre con la sangre de un macho cabrío,[1][14] cf. 37:31.

 

38:18 “Y él respondió: ¿Qué prenda tengo que darte? Y ella dijo: Tu sello, tu cordón y el báculo que tienes en la mano. Y él se los dio y se llegó a ella, y ella concibió de él.” – Rashí cita el Tárgum que enseña que las tres cosas fueron: su sello, su vestimenta y su bastón. El sello habla de la personalidad, la vestimenta habla de la distinción y el bastón habla de la posición. La entrega de estas cosas es parecida a una boda y por eso un Midrash[1][15] dice que se casaron en ese momento ante testigos. Otro Midrash[1][16] dice que el anillo de sello profetiza acerca de los reyes que descenderían de esta unión, la capa alude al sanedrín quienes usaban Talít y Tefilín todo el tiempo, el bastón de pastor se refiere al Mashíaj que nacerá de la tribu de Yehudá. Más adelante hay una profecía que habla del cetro de gobernante en relación con Yehudá, cf. 49:10.

Tamar actuó con el fin de levantar una descendencia para que el Mesías pudiera nacer. Sus motivos eran puros pero su forma de actuar no era correcta. Sin embargo HaShem utilizó la situación para llevar a cabo sus planes, como siempre.

 

38:24 “Y sucedió que como a los tres meses, informaron a Yehudá, diciendo: Tu nuera Tamar ha fornicado, y he aquí, ha quedado encinta a causa de las fornicaciones. Entonces Yehudá dijo: Sacadla y que sea quemada.” – Según el libro de Yashar, Tamar era hija de Elam, hijo de Shem, hijo de Noaj. Como Shem era sacerdote con el título Malki-Tsedek, la sentencia de la fornicación cometida por Tamar era según la ley de Israel, como está escrito en Levítico 21:9:

 

“Y la hija de un sacerdote, si se profana como ramera, a su padre profana; en el fuego será quemada.”

 

Lo que dijo Yehudá no fue por una decisión caprichosa, sino según las normas que el Eterno entregó a sus hijos. Él dictó sentencia como un juez en Israel. Aquí hay otro ejemplo de un mandamiento que se practicaba antes de la entrega de la Torá.

Hay diferentes opiniones entre los rabinos en cuanto a si el hecho de Tamar tiene que ser considerado como adulterio o no, porque estaba comprometida con Shelá, el hijo menor de Yehudá, o como un acto de fornicación como hija de sacerdote. La pena por adulterio es por lapidación y si es una hija de un sacerdote comete fornicación la pena es ser quemada por fuego.

Ahora, hay una interpretación[1][17] que dice que no se trataba aquí de quemar a Tamar por medio del fuego, sino de imprimir una marca vergonzosa en su cuerpo mediante un hierro candente. Aquí cabe destacar que en este texto no aparece la palabra “baesh”, “en el fuego”, que es usada en todas las demás referencias cuando habla de la pena capital por medio de fuego, cf. Levítico 20:14; 21:9. Esta interpretación es semejante a la ley de Hamurabi[1][18] que dice en su apartado 126:[1][19]

 

“ordena marcar a las esposas infieles en la frente con hierro candente”.

 

38:25 “Y aconteció que cuando la sacaban, ella envió a decir a su suegro: Del hombre a quien pertenecen estas cosas estoy encinta. Y añadió: Te ruego que examines y veas de quién es este sello, este cordón y este báculo.” – Ella no anunció el nombre de su suegro. No le acusó directamente para no avergonzarle. El Talmud[1][20] dice:

 

“Dijo el Rabí Yojanán en nombre de Rabi Shimón bar Yojai: es mejor que la persona se arroje a un horno encendido antes de avergonzar al prójimo públicamente, y ello lo aprendemos de Tamar”.

 

38:26 “Yehudá los reconoció, y dijo: Ella es más justa que yo, por cuanto yo no la di por mujer a mi hijo Shelá. Y no volvió a tener más relaciones con ella.” – Según Rashí, hay que entender el texto hebreo como: “Razón tiene, de mí es”. La última frase significa: “de mí está embarazada”.

 

38:29 “Pero he aquí, sucedió que cuando él retiró su mano, su hermano salió. Entonces ella dijo: ¡Qué brecha te has abierto! Por eso le pusieron por nombre Pérets.[1][21]” – Perets[1][22] significa “brecha”.

 

Un Midrash[1][23] dice:

 

“El es el salvador, el Rey Mashíaj… así que Yehudá salió ganando porque de él vino Pérets y Jetsrón, de quienes saldría luego David y el Rey Mesías quien salvará a Israel.”

 

En Rut 4:18-22 está escrito:

 

“Estas son las generaciones de Pérets: Pérets engendró a Jetsrón, Jetsrón engendró a Ram, Ram engendró a Aminadav, Aminadav engendró a Najshón, Najshón engendró a Salmá, Salmón engendró a Boaz, Boaz engendró a Oved, Oved engendró a Yishai y Yishai engendró a David.”

 

Otro Midrash[1][24] dice:

 

“Ella quiso decir: Este es más grande que  todos los que hacen roturas para quien tú te levantarás y de quien está escrito: ‘subirá el rompedor de los caminos delante de ellos’”[1][25]

 

En Miqueas 2:13 está escrito:

 

“El que abre brecha subirá delante de ellos; abrirán brecha, pasarán la puerta y saldrán por ella; su rey pasará delante de ellos, y el Eterno a su cabeza.”

 

El nacimiento de Pérets habla del Mesías que iba a nacer para abrir una brecha. En primer lugar vendría para hacer una brecha y destruir la muerte y el pecado.

 

El Dr. Dan ben Avraham escribe:

 

“En el caso de Adam, hacer “Tikún” significaría no fallar donde Adam falló y así rectificar el error de Adam. También significaría, por extensión, que allí donde la muerte se introdujo al mundo por el pecado de Adam, una vez hecho Tikún, la muerte sería eliminada.

 

Todo esto está íntimamente relacionado con el Mashíaj según fue visto en el Judaísmo en relación a Génesis 38:29 y Miqueas 2:13. Por ejemplo, en relación con este trabajo del Mashíaj relacionado con Tikún y revelado en Génesis 38:29 y su homólogo Miqueas 2:13 que nos dice que será el Mashíaj quien lo haría. Esto ha sido deducido por la opinión de nuestros maestros.

 

Por ejemplo, encontramos la siguiente enseñanza contenida en Shemot Rabbah 30.

 

Dice este comentario judío en relación a Génesis 38:29:

 

“Esta es la historia de Peretz y su profundo significado… Cuando el Bendito creó su mundo, no había aun el Ángel de la Muerte… pero cuando Adám y Eva cayeron en pecado, todas las generaciones fueron corruptas. Pero cuando PERETZ nació, la historia comenzó a ser cumplida por medio de él, pues a través de él, Mashíaj será levantado y en sus días, el Bendito causaría que la muerte fuese sorbida, como está escrito: “El destruirá la muerte para siempre” (Isaías 25:8).

 

Cuando leemos esto, inmediatamente recordamos lo que escribió Rav Shaúl. En Romanos 5:12 dice Pablo:  “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre y por medio del pecado la muerte, así también la muerte (corrupción) pasó a todos los hombres”.

 

Pero luego Pablo escribió en 1 Corintios 15:21, 22, 26, 54: “Porque por cuanto la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, así también en el Mashíaj todos serán vivificados… y el postrer enemigo que será destruido es la muerte… Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: La muerte fue sorbida para victoria”.

 

Quiero hacer una pregunta aquí: ¿En qué lugar de la Escritura se dice: “La muerte fue sorbida para victoria” que Pablo cita como “palabra escrita”?  La única referencia es Isaías  25:8 que dice: “Él destruirá la muerte”. Sin embargo, los profetas y rabinos interpretaron esa frase como significando que a través del Mashíaj que sería levantado por medio de PERETZ, se cumpliría la profecía de “La muerte será destruida para siempre” y que ese texto puede interpretarse como: “La muerte será sorbida”, es decir, tragada, masticada, quitada del medio.

 

¿Quién haría esta rectificación, este Tikún? La respuesta es: Mashíaj.

 

Por lo tanto, hay una relación íntima entre Mashíaj y Peretz en cuanto a la rectificación del pecado de Adam y su consecuencia, la introducción de la corrupción y la muerte… el Mashíaj tiene la misión de eliminar la corrupción y la muerte…”

 

Hasta aquí la cita.

 

En segundo lugar el Mesías vendría para abrir una brecha en el vallado que impedía a otros pueblos entrar en Israel, como está escrito en Efesios 2:14:

 

“Porque El mismo es nuestra paz, quien de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación”

 

El Mesías vino para abrir brecha en el muro de separación entre el judío y el gentil para que la salvación pudiera llegar hasta los últimos rincones del mundo y para que se cumpliera la palabra profética de bendecir a todas las naciones de la tierra por medio de la simiente de Avraham, Yitsjak y Yaakov, cf. Génesis 22:18; 16:4; 28:14.

 

Mashíaj es también capaz de romper aquellas murallas que impiden que la vida emocional de una persona sea tocada por el amor de Elohim.

Quinta aliyá, 39:1-6

 

39:2a         “HaShem estaba con Yosef” – De la misma manera se dice de Yeshúa en Hechos 10:38 donde está escrito:

 

“Vosotros sabéis cómo Elohim ungió a Yeshúa de Natseret con el Espíritu de Santidad y con poder, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el adversario; porque Elohim estaba con El.”

 

En Juan 3:2 está escrito:

 

“Este vino a Yeshúa de noche y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Elohim como maestro, porque nadie puede hacer las señales que tú haces si Elohim no está con él.”

 

39:4 “Así encontró Yosef gracia ante sus ojos y llegó a ser su siervo personal, y lo hizo mayordomo sobre su casa y entregó en su mano todo lo que poseía.” – De la misma manera toda la casa del Eterno fue entregada al cuidado del Mesías, como está escrito en  Hebreos 3:5-6:

 

“Y Moshé fue fiel en toda la casa de Elohim como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir más tarde; pero el Mesías fue fiel como Hijo sobre la casa de Elohim, cuya casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin nuestra confianza y la gloria de nuestra esperanza.”

 

39:5 “Y sucedió que desde el tiempo que lo hizo mayordomo sobre su casa y sobre todo lo que poseía, el Eterno bendijo la casa del egipcio por causa de Yosef; y la bendición del Eterno estaba sobre todo lo que poseía en la casa y en el campo.” – Como el gentil Potifar fue bendecido por causa de Yosef, así los gentiles son bendecidos por causa de Yeshúa el Mesías a pesar de que no siempre le identifiquan como el Mesías de Israel, y lo llamen “Jesucristo”.

 

39:6  “Así que todo lo que poseía lo dejó en mano de Yosef, y con él allí no se preocupaba de nada, excepto del pan que comía. Y era Yosef de gallarda figura y de hermoso parecer.” – Esto concuerda con Mateo 28:18-20 donde está escrito:

 

“Y acercándose Yeshúa, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en mi nombre, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

 

Rashí dice que la palabra “pan” es una expresión que en este caso se refiere a su esposa, cf. 39:9.

 

Sexta aliyá, 39:7-23

 

39:9 “No hay nadie más grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado excepto a ti, pues tú eres su mujer. ¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Elohim?” – Yosef resistió las tentaciones porque vivía delante de HaShem. Yosef constituye un contraste contra Yehudá, según el capítulo 38, que no podía resistir las tentaciones. De la misma manera el Mesías fue tentado en todo pero sin pecado, como está escrito en Hebreos 4:15:

 

“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros , pero sin pecado.”

 

En Hechos 2:25 está escrito:

 

“Porque David dice de El: VEIA SIEMPRE AL SEÑOR EN MI PRESENCIA; PUES ESTA A MI DIESTRA PARA QUE YO NO SEA CONMOVIDO.”

 

En el Salmo 16:8 dice:

 

“Al Eterno he puesto continuamente delante de mí; porque está a mi diestra, permaneceré firme.”

 

39:17 “Entonces ella le habló con estas palabras, diciendo: Vino a mí el esclavo hebreo que nos trajiste, para burlarse de mí” – Yosef fue llamado “esclavo hebreo”. Yeshúa también era un esclavo hebreo, como está escrito en Filipenses 2:7:

 

“sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.”

 

En Marcos 10:42-45 está escrito:

 

“Y llamándolos junto a sí, Yeshúa les dice: Sabéis que los que son reconocidos como gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos. Pero entre vosotros no es así, sino que cualquiera de vosotros que desee llegar a ser grande será vuestro servidor, y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será esclavo de todos. Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”

 

39:20b “lo echó en la cárcel” – Como Yosef fue acusado falsamente y echado en la cárcel, el Mesías fue condenado a muerte injustamente.

 

39:23b “todo lo que él emprendía, el Eterno lo hacía prosperar.” – De la misma la voluntad del Eterno prosperó por medio de la muerte del Justo Mashíaj, como está escrito en Isaías 53:10:

 

“Pero quiso el Eterno quebrantarle, sometiéndole a padecimiento. Cuando El se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Eterno en su mano prosperará.”

 

Séptima aliyá, 40:1-19

 

40:6-7 “Y Yosef vino a ellos por la mañana y los observó, y he aquí, estaban decaídos. Y preguntó a los oficiales de Faraón que estaban con él bajo custodia en casa de su señor: ¿Por qué están vuestros rostros tan tristes hoy?” – Como Yosef se preocupó por el bienestar de los egipcios, así el Mesías se preocupa por el bienestar de los gentiles. Primero busca el bienestar de sus hermanos israelitas, en 37:14, y aquí también el bien de los gentiles, como está escrito en Romanos 1:16:

 

“Porque no me avergüenzo de buen mensaje, pues es el poder de Elohim para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego.”

 

40:8  “Y ellos le respondieron: Hemos tenido un sueño y no hay nadie que lo interprete. Entonces Yosef les dijo: ¿No pertenecen a Elohim las interpretaciones? Os ruego que me lo contéis.” – No dicen que han tenido dos sueños sino un sueño. Esto nos indica que los dos sueños nos llevan al mismo mensaje profético, acerca de la muerte y resurrección del Mesías.

 

40:9 “Contó, pues, el jefe de los coperos su sueño a Yosef, y le dijo: En mi sueño, he aquí, había una vid delante de mí” – Yeshúa dice que él es la vid verdadera en Juan 15:1.

 

40:10a, 12 “y en la vid había tres sarmientos… Entonces Yosef le dijo: Esta es su interpretación: los tres sarmientos son tres días.” – Los tres días hablan de la resurrección del Mesías después de tres días.

 

40:11 “Y la copa de Faraón estaba en mi mano; así que tomé las uvas y las exprimí en la copa de Faraón, y puse la copa en la mano de Faraón.” – Tres veces es mencionada la copa en este versículo y en el versículo 13 la cuarta copa. Estas cuatro copas aluden a las cuatro copas de la celebración de Pesaj que recuerda la liberación de la muerte por medio de la sangre del Cordero. Los nombres de las cuatro copas son: kidush (santificación), juicio, redención y alabanza. La sangre de uvas representa la muerte del Mesías, cf. Génesis 49:11. Mashíaj tenía que beber la segunda copa de juicio, según Mateo 26:39; 20:22; Juan 18:11. La tercera copa que, en la mesa de Pesaj, se toma después de la cena del cordero asado, (que se comía cuanto había templo), es la que fue puesta en memoria de Yeshúa, como está escrito en Lucas 22:20:

 

“De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es la renovación del pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros.”

 

40:13 “Dentro de tres días Faraón levantará tu cabeza, te restaurará a tu puesto y tú pondrás la copa de Faraón en su mano como acostumbrabas antes cuando eras su copero.” – El Mesías fue levantado de entre los muertos después de tres días y puesto en el lugar que tenía antes de la fundación del mundo, como está escrito en Juan 17:5:

 

“Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera.”

 

Este texto también nos enseña que Mashíaj es el siervo del Rey Altísimo en los cielos en estos momentos. El está exprimiendo la sangre como sumo sacerdote delante del Padre, como está escrito en Hebreos 9:23-26:

 

“Por tanto, fue necesario que las representaciones de las cosas en los cielos fueran purificadas de esta manera, pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos. Porque el Mesías no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Elohim por nosotros, y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.”

 

40:14 “Sólo te pido que te acuerdes de mí cuando te vaya bien, y te ruego que me hagas el favor de hacer mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa.” – Por haber confiado en un hombre tuvo que pasar dos años más en la cárcel. Esa corrupción no se permite a los líderes del Reino. Dos años de cárcel merece esa actitud de manipulación, intentando usar un “enchufe, rosca, palanca, cuello”. Si no vas por la vía legal mereces dos años de cárcel según la justicia celestial.

Por otro lado podemos encontrar aquí una similitud con las palabras que aparecen en relación con la muerte del Mesías en Lucas 23:42-43, donde está escrito:

 

“Y decía: Yeshúa, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces El le dijo: En verdad hoy te digo: estarás conmigo en el paraíso.”

 

40:16 “Cuando el jefe de los panaderos vio que había interpretado favorablemente, dijo a Yosef: Yo también vi en mi sueño, y he aquí, había tres cestas de pan blanco sobre mi cabeza” – El pan simboliza al Mesías que nació en Bet-Lejem, “Casa del Pan”.

 

En Juan 6:35, 51, 58 dice:

 

“Yo soy el pan de vida.”

 

40:18 “Entonces Yosef respondió, y dijo: Esta es su interpretación: las tres cestas son tres días” – Los tres días hablan de la resurrección del Mesías.

 

40:19 “Dentro de tres días Faraón te quitará la cabeza de sobre ti, te colgará en un árbol y las aves comerán tu carne.” – Aquí vemos el anuncio de cómo el Mesías tenía que morir, colgado en un árbol.

 

40:20-22 “Y sucedió que al tercer día, que era el día del cumpleaños de Faraón, éste hizo un banquete para todos sus siervos, y levantó la cabeza del jefe de los coperos y la cabeza del jefe de los panaderos en medio de sus siervos. Y restauró al jefe de los coperos a su cargo de copero y éste puso la copa en manos de Faraón; pero ahorcó al jefe de los panaderos, tal como les había interpretado Yosef.” – Se cumplió la profecía que Yosef había dicho. De la misma manera se cumplió la profecía que Yeshúa dijo en Marcos 9:31, donde está escrito:

 

“Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres y le matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará.”

 

El panadero murió, lo cual habla de la muerte del Mesías y el copero revivió, lo cual habla de la resurrección del Mesías. Estos dos sueños, que son contados como uno solo, fueron interpretados por Yosef que él mismo es una figura profética de Mashíaj ben Yosef, el Mesías sufriente.

 

El que no ve que Moshé habla de Yeshúa como el Mesías está ciego, como está escrito en Juan 5:46:

 

“Porque si creyerais a Moshé, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.”

 

Y en 2 Corintios 3:14-16 está escrito:

 

“Pero el entendimiento de ellos se endureció; porque hasta el día de hoy, en la lectura del antiguo pacto el mismo velo permanece sin alzarse, pues sólo en el Mesías es quitado. Y hasta el día de hoy, cada vez que se lee a Moshé, un velo está puesto sobre sus corazones;  pero cuando alguno se vuelve al Señor, el velo es quitado.”

 

En Lucas 24:44-47 está escrito:

 

“Y les dijo: Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moshé, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: Así está escrito, que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día; y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Yerushalayim.”

 

En Juan 1:45 está escrito:

 

“Hemos hallado a aquel de quien escribió Moshé en la ley, y también los profetas, a Yeshúa de Natseret, el Hijo de Yosef.”

Querido lector: ¿Usted también lo ha hallado?

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