Parashá 28 Metsorá

כ״ח באדר ב׳ ה׳תשע״ד (March 30, 2014) por  
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Parashá 28 Metsorá

Levítico 14:1 – 15:33

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 14:1-12
  2. 14:13-20
  3. 14:21-32
  4. 14:33-53
  5. 14:54 – 15:15
  6. 15:16-28
  7. 15:29-33
  8. Maftir: 15:31-33

Haftará: 2 Reyes 7:3-20

Los Escritos Apostólicos: Mateo 13:1 – 15:39

Metsorá

Significa “el que tiene tsaráat”. 

Comentarios

HaShem ha puesto su morada entre los hijos de Israel. Su presencia santa requiere que los hijos de Israel vivan una vida santa. El santuario terrenal puede ser contaminado por medio de las impurezas rituales de los hijos de Israel, y para evitarlo, ellos necesitan conocer todas las normas acerca de lo que produce impureza y cómo ser libres de ella. Por esta razón, en los capítulos 11 hasta 15 de Levítico, la Torá va desarrollando una enseñanza profunda en cuanto a la impureza ritual. Así el pueblo podrá vivir en un campamento donde mora la presencia divina. El capítulo 11 habla de la prohibición de comer animales impuros. El tipo de impureza que es producida por medio de eso no puede ser eliminado por medio de ritos de purificación y es más grave que el resto. Al tocar los cadáveres de los animales impuros se produce la impureza ritual en los hombres, pero esta impureza puede ser eliminada por medio de actos de purificación. El capítulo 12 habla de la impureza producida en la mujer por un parto. El capítulo 13 habla de la impureza producida por la plaga de traráat, traducida como “lepra”. En el capítulo 14 se habla de la purificación de tsaráat en una persona y cómo tratar con esta plaga en una casa. En el capítulo 15 se encuentra la enseñanza de la impureza ritual producida por flujos que vienen de los aparatos reproductorios del hombre y de la mujer.

Todas estas instrucciones han sido dadas con el fin de evitar que el tabernáculo sea contaminado y el pueblo dañado por la presencia divina que está en medio de ellos, tanto en el desierto como luego en la tierra prometida. Las reglas en cuanto a la impureza ritual tienen que ver con la santidad en relación con la presencia física de HaShem dentro el pueblo de Israel, en el tabernáculo y en el templo. Algunas de estas reglas son aplicables solamente cuando hay un santuario, como por ejemplo las que requieren sacrificios. Pero otras de estas reglas son aplicables aún en la ausencia del santuario, como las del kashrut y de nidá. Mientras que no tenemos templo, no podemos guardar las leyes que tienen que ver con los sacrificios, pero sí podemos guardar las reglas de no comer animales inmundos y la purificación de nuestros cuerpos por medio de una mikvé. El pueblo judío sigue guardando las instrucciones en cuanto a la pureza ritual que son aplicables sin el santuario, porque sigue siendo un pueblo santo.

Las reglas de tsaráat sólo son aplicables dentro de la tierra de Israel cuando hay templo, así que no aplicarán hasta que el tercer templo sea construido, y, según los profetas, lo será muy pronto.

En la Parashá pasada vimos como el Talmud menciona que el nombre del Mesías es “el estudioso leproso”. Por lo tanto las leyes de la purificación de tsaráat están íntimamente relacionadas con él, y más concretamente con su muerte y resurrección, como veremos a continuación.

Primera aliyá, 14:1-12

14:2  “Esta será la ley del leproso en los días de su purificación. Será llevado al sacerdote” – Según mi conocimiento, antes de venir Yeshúa no había habido ningún caso de tsaráat en la historia de Israel, que haya podido cumplir este mandamiento de la Torá en cuanto a mostrarse ante el sacerdote y presentar la ofrenda después de haber sido sanado, excepto el caso de Miryam, la hermana de Moshé. Ella fue golpeada con esta plaga y seguramente cumplió con este mandamiento, cf. Números 12. Naamán, el siervo sirio, fue limpiado de su tsaráat cuando se sumergió en el río Yardén por mandato del profeta Elishá. Pero como él no era israelita, no fue aplicado sobre él el mandamiento de ir al sacerdote y presentar ofrendas. ¿Entonces por qué la Torá ha dado estas instrucciones, si no han sido necesarias a lo largo de la historia de Israel? Como una respuesta a esta inquietud surgió la idea de que cuando venga el Mesías, una de las cosas que él hará es limpiar a los hombres de la tsaráat. Esa será una de las señales del verdadero Mashíaj. Por esto está escrito en Lucas 7:18-23:

“Entonces los discípulos de Yojanán le informaron de todas estas cosas. Y llamando Yojanán a dos de sus discípulos, los envió al Señor, diciendo: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro? Cuando los hombres llegaron a él, dijeron: Yojanán HaMatbil nos ha enviado a ti, diciendo: “¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro?” En esa misma hora curó a muchos de enfermedades y aflicciones, y malos espíritus, y a muchos ciegos les dio la vista. Y respondiendo él, les dijo: Id y contad a Yojanán lo que habéis visto y oído: los CIEGOS RECIBEN LA VISTA, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los POBRES SE LES ANUNCIA LA BUENA NUEVA. Y dichoso es el que no se escandaliza de mí.”

La expresión “el que viene” es una expresión mesiánica. El Mesías es “el que viene”, en hebreo “habá”. La respuesta que Yeshúa da a los discípulos de Yojanán nos enseña que el hecho de que los “leprosos” son limpiados es una de las señales que el pueblo esperaba para saber quién era el verdadero Mesías, cf. Isaías 29:18; 35:5-6.

En Mateo 8:3-4 está escrito:

“Y extendiendo la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra. Entonces Yeshúa le dice: Mira, no se lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moshé, para que les sirva de testimonio a ellos.”

¿Cuál fue el testimonio que los sacerdotes iban a recibir? El testimonio de que el Mesías ya había venido. Por medio de este milagro, todos los sacerdotes en el templo podrían saber que el Mesías ya estaba presente. Seguramente esta es una de las razones por las que muchos de los sacerdotes luego creyeron en Yeshúa, como está escrito en Hechos 6:7:

“Y la palabra de Elohim crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Yerushalayim, y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.”

14:3  “y el sacerdote saldrá fuera del campamento. El sacerdote lo examinará, y si la afección ha sido sanada en el leproso” – Aquí vemos que aparece la palabra “sanado” en relación con la plaga de tsaráat. Como hemos dicho antes, las Escrituras hablan más de ser limpiado de esta plaga que de ser sanado. Pero este texto nos enseña que es obvio que hace falta un acto de sanidad para que una persona pueda ser limpiada de esta plaga.

14:4  “el sacerdote mandará tomar dos avecillas vivas y limpias, madera de cedro, lana carmesí e hisopo para el que ha de ser purificado.” – Los rabinos reconocen que no conocen a fondo el significado del por qué se usan estos ingredientes para la purificación del metsorá. Rashí y el Midrash asocian las aves con las palabras sueltas de lashón hará que el metsorá habló para traer sobre sí la plaga de tsaráat. También asocian el cedro con la soberbia y el hisopo con la humildad. Como la soberbia es una de las razones por las que vino esta plaga sobre el hombre, ahora tendrá que ser purificado por medio de dos elementos que hablan de la soberbia y la humildad.

Por otro lado las Escrituras nos enseñan que las aves representan al hombre. Una de estas dos aves morirá y la otra será soltada libre. Esto puede representar dos cosas. En primer lugar representa al que tenía la plaga de tsaráat y que estaba como muerto, sin poder tener relación con nadie, expulsado fuera del campamento de Israel. Así el ave que tiene que morir, simboliza la muerte del metsorá. El ave viva que es soltada representa al metsorá que ahora es liberado de esta plaga mortal que le ataba.

En segundo lugar, y ante todo, las dos aves representan al Mesías, y específicamente su muerte y resurrección. El ave que muere anuncia la muerte del Mesías y el ave que es soltada anuncia la resurrección del Mesías. Todo el proceso de purificación de tsaráat está relacionado con el Mesías. Por eso podemos encontrar en este contexto también un trozo de madera que indica que la muerte del Mesías tiene que ocurrir sobre un madero. Como aquí se usa madera de cedro, es posible que el palo horizontal, donde fue colgado Yeshúa, haya sido de cedro.

En Números 19 el cedro, el hisopo y la lana carmesí también están mencionados como medios de purificación por medio de las ascuas de la vaca roja, como está escrito en el versículo 6:

“Y el sacerdote tomará madera de cedro, e hisopo y lana carmesí, y los echará en medio del fuego en que arde la novilla.”

El cedro es uno de árboles más altos. La madera de cedro fue la madera más cara y apreciada, cf. 2 Samuel 7:2, 7; 1 Reyes 6:9, 18.

La lana carmesí simboliza la sangre y el ministerio sacerdotal. La lana viene de la oveja y fue teñida en un color rojo. Esto nos habla también de la muerte del Mesías. El Mesías está representado por “el hilo rojo” que atraviesa toda la Escritura, cf. Josué 2:18, 21.

Mientras que el cedro es uno de los árboles más altos, el hisopo es una de las plantas más bajas. Por esta razón el rey Shlomo toma estas dos plantas como dos extremos, como está escrito en 1 Reyes 4:33a

“Disertó sobre los árboles, desde el cedro que está en el Levanón hasta el hisopo que crece en la pared.”

Una parte del hisopo se parece al algodón, y fue usado para absorber líquidos. Con el hisopo pudieron pintar los dos postes y el dintel en las casas en Egipto y también salpicar agua y sangre sobre el pueblo en el desierto, cf. Éxodo 12:22; Hebreos 9:19. El hisopo es mencionado por primera vez en relación con la redención de Egipto por medio de la sangre del cordero. También está incluido en la ceremonia de la purificación por medio de las aguas purificadoras producidas por medio de las ascuas de la vaca roja, como está escrito en Números 19:18:

“Y una persona limpia tomará hisopo y lo mojará en el agua, y lo rociará sobre la tienda y sobre todos los muebles, y sobre las personas que estuvieron allí y sobre aquel que tocó el hueso, o al muerto, o al que moría por causas naturales, o la tumba.”

En el Salmo 51:7 está escrito:

“Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.”

No cabe duda de que la purificación de la plaga de tsaráat es la base de la oración del rey David en este Salmo. Después de su pecado con la mujer de Urías, él pide ser purificado con hisopo, para así ser libre de la “lepra” del pecado. Ser más blanco que la nieve implica tener un estado de pureza superior al que tiene un hombre que está cubierto enteramente con la plaga de tsaráat de manera que se ha vuelto totalmente blanco, como está escrito en Levítico 13:13:

“entonces el sacerdote mirará, y he aquí, si la lepra ha cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al que tenía la afección; se ha vuelto toda blanca y él es limpio.”

En Juan 19:29 está escrito:

“Había allí una vasija llena de vinagre; colocaron, pues, una esponja empapada del vinagre en una rama de hisopo, y se la acercaron a la boca.”

Es muy significativo que el hisopo vuelve a la escena de las Escrituras en relación con la muerte de Yeshúa. Esto nos enseña que la muerte del Mesías está relacionada con el acto de purificación de la tsaráat.

14:5 “Después el sacerdote mandará degollar una de las avecillas en una vasija de barro sobre agua corriente.” – La vasija de barro representa al cuerpo humano, que fue sacado de la tierra, cf. 2 Corintios 4:7. El agua corriente puede representar la Torá o el Espíritu del Altísimo. El agua también podría simbolizar la muerte, cf. 2 Samuel 14:14; Juan 19:34.

14:6  “En cuanto a la avecilla viva, la tomará junto con la madera de cedro, el cordón escarlata y el hisopo, y los mojará junto con la avecilla viva en la sangre del ave muerta sobre el agua corriente.” – La avecilla viva que está juntada con madera de cedro representa al Mesías que fue colgado sobre madera para así limpiar al hombre de la lepra del pecado. La avecilla viva es sumergida en la sangre del ave muerta. Esto representa el momento de la muerte de Yeshúa. El ave viva no es dejada en la sangre en el agua hasta que muera, sino es sacada de allí. Esto simboliza la muerte y resurrección del Mesías.

Las dos aves también podrían representar las dos inclinaciones dentro del hombre, el yetser hará y el yetser hatov, la mala inclinación y la buena inclinación. La primera de estas tiene que morir y la otra podrá vivir. Esto también es un resultado de la obra redentora del Mesías Yeshúa.

14:7  “Después rociará siete veces al que ha de ser purificado de la lepra, lo declarará limpio, y soltará al ave viva en campo abierto.” – El ave soltada simboliza la libertad del que es purificado y también de la vida de resurrección del hombre cuando finalmente será liberado del pecado y de la muerte. Esto también es un resultado de la muerte y resurrección del Mesías Yeshúa.

14:10 “En el octavo día tomará dos corderos sin defecto, una cordera de un año sin defecto, tres décimas de una efá de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal y un log de aceite” – La purificación finalmente se llevó a cabo en el octavo día. El octavo día anuncia dos cosas: el día de la resurrección del Mesías, (el día después de una semana entera), que es la base para la liberación del hombre que ha sido infectado con la lepra del pecado. El octavo día también habla del octavo milenio después de Adam, cuando todos los hombres sobrevivientes, que no participaron de la primera resurrección, finalmente serán liberados del pecado. Durante el milenio estarán presentes los que sobrevivieron la última guerra contra Yerushalayim, cf. Zacarías 14; Revelación 19. Durante el reinado mesiánico habrá dos clases de hombres, los redimidos y los sobrevivientes. Los que antes habían puesto su fe en el Mesías Yeshúa serán resucitados y/o transformados para obtener cuerpos glorificados. Ellos son los redimidos. Ellos participarán de la primera resurrección.

Sin embargo, no todos los hombres serán transformados con la segunda venida del Mesías. Los que no son matados durante el resplandor de su venida, tendrán sus cuerpos mortales y vivirán en paz bajo el reinado mesiánico. Ellos son los sobrevivientes. Estos hombres mortales tendrán la oportunidad de pasar al siglo siguiente, en el octavo milenio después de Adam, pero bajo otras condiciones que los redimidos que participaron de la primera resurrección. Ellos también serán liberados del pecado, que todavía tenían durante el reino mesiánico, porque está escrito en 2 Pedro 3:13:

“Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.”

En esos nuevos cielo y nueva tierra, que vendrán después del reino milenial mesiánico, sólo morará la justicia. Así que el pecado habrá sido totalmente eliminado. El octavo milenio después de Adam, es decir, en la era que vendrá después del reinado mesiánico, no habrá pecado, y la lepra del pecado del hombre será finalmente eliminada. Esto también es un resultado de la muerte y resurrección del Mesías Yeshúa.

Segunda aliyá, 14:13-20

14:14 “Entonces el sacerdote tomará de la sangre de la ofrenda por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el cartílago de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.” – Es posible este versículo muestre que el que es purificado necesita la sangre sobre tres lugares que representan el pecado que le llevó a recibir la tsaráat. Si su oreja estuchó la lashón hará, si metió la mano donde no debía y si puso su pie donde no le correspondía, fue golpeado con tsaráat. Por eso su purificación es aplicada sobre estos tres lugares de su cuerpo.

Este rito es muy similar al rito de la instalación de los sacerdotes en el tabernáculo, como está escrito en Éxodo 29:20:

“Y matarás el carnero, y tomarás de su sangre y la pondrás sobre el cartílago de la oreja derecha de Aharón, y sobre el cartílago de la oreja derecha de sus hijos, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, y rociarás el resto de la sangre en el altar por todos los lados.”

¿Cómo vamos a entender esto? Tanto los sacerdotes como el que es purificado de tsaráat es objeto del mismo rito. Por un lado podríamos entenderlo como que el que había tenido tsaráat ahora tiene el derecho para acercarse al tabernáculo. En ese sentido se asemeja al ministerio del sacerdote que tiene el derecho de estar cerca de HaShem.

Sin embargo, por el otro lado hay algo más profundo aquí. Como el Mesías está asociado con un hombre “leproso”, llamado en el Talmud “el estudioso leproso”, todo este proceso de purificación del metsorá está hablando de lo que el Mesías tenía que pasar para poder entrar en su gloria. Como él no tenía propio pecado, pudo cargar sobre sí el pecado de todo el mundo. De esta manera la lepra del pecado del hombre fue cargada sobre él, como está escrito en Isaías 53:4-6:

“Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Elohim y afligido. Mas él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por sus heridas hemos sido sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero HaShem hizo que cayera sobre él la iniquidad de todos nosotros.”

Después de la resurrección Yeshúa fue limpiado de la impureza que había obtenido por medio de la lepra del pecado, como está escrito en Zacarías 3:2b-5:

“¿No es éste un tizón arrebatado del fuego? Y Yehoshúa estaba vestido de ropas sucias, en pie delante del ángel. Y éste habló, y dijo a los que estaban delante de él: Quitadle las ropas sucias. Y a él le dijo: Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te vestiré de ropas de gala. Después dijo: Que le pongan un gorro limpio en la cabeza. Y le pusieron un gorro limpio en la cabeza y le vistieron con ropas de gala; y el ángel de HaShem estaba allí.”

Mediante este acto de purificación Yeshúa fue introducido en el ministerio sacerdotal según el orden de Malki-Tsedek. Por eso hay una semejanza entre el rito de purificación del metsorá y la instalación en el ministerio sacerdotal, cf. Éxodo 29:7, 20-21; Levítico 14:14, 17-18.

Tercera aliyá, 14:21-32

14:21 “Pero si es pobre y no tiene suficientes recursos, entonces tomará un cordero como ofrenda por la culpa, como ofrenda mecida, a fin de hacer expiación por él, y una décima de una efá de flor de harina mezclada con aceite para ofrenda de cereal, y un log de aceite” – Aunque el hombre sea pobre no hay rebaja en cuanto al animal que se tenía que dar como ofrenda por la culpa. Tanto el rico como el pobre tenían que dar un cordero por la culpa. Esto nos enseña que el precio para liberar al hombre no puede rebajarse, es el mismo para el rico como para el pobre. El precio es la muerte del Cordero de Elohim. Por medio de la muerte del Cordero tanto el rico como el pobre podrán ser libres del pecado y purificados para poder entrar en el santuario celestial y estar cerca de HaShem y servir en el ministerio de Malki-Tsedek.

Cuarta aliyá, 14:33-53

14:34 “Cuando entréis en la tierra de Kenáan, que os doy en posesión, y ponga yo una marca de lepra sobre una casa en la tierra de vuestra posesión” – Esta ley sólo se aplica sobre las casas en la tierra de Israel. Sin embargo, las casas que están en la ciudad de Yerushalayim nunca podrán ser declaradas impuras. Además las casas tenían que ser de una manera especial para que esta ley aplicara sobre ellas. Sólo las casas que tenían piedra, madera y tierra en las paredes podían ser declaradas tamé, cf. 14:45.

14:45 “Derribará, pues, la casa, sus piedras, sus maderas y todo el emplaste de la casa, y los llevará fuera de la ciudad a un lugar impuro.” – El mundo es una casa. HaShem ha enviado sus ángeles para inspeccionar si la casa está libre de contaminación. Pero aunque fue raspada una vez por medio del diluvio, volvió a aparecer la maldad y se está extendiendo. Por lo tanto no queda más remedio que derribar la casa. Este mundo será destruido después del milenio del reino mesiánico, como está escrito en 2 Pedro 3:10-13:

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad, esperando y apresurando la venida del día de Elohim, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor! Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.”

Quinta aliyá, 14:54 – 15:15

15:2  “Hablad a los hijos de Israel y decidles: “Cuando cualquier hombre tenga flujo de su cuerpo, su flujo es impuro.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como flujo es “zav”, y significa “emisión”, “flujo”, “corriente”, “emanación”. Aquí no se refiere a la emisión de semen, sino de otro tipo de flujo. Como la palabra flujo se repite dos veces, se deduce que la impureza ritual empieza a partir de la segunda emisión de flujo. Este tipo de impureza es más severo que la impureza producida por la emisión del semen y requiere sacrificios para su purificación, cf. v. 14-15.

15:4  “Toda cama sobre la cual se acueste la persona con flujo quedará impura, y todo sobre lo que se siente quedará impuro.” – Rashí destaca que los verbos “se acueste” y “se siente” están escritos de manera que no puede referirse a objetos que están designados para otra función que la de recostarse o sentarse. Con otras palabras, sólo se refiere a camas y sillas.

15:5  “Además, cualquiera que toque su cama lavará su ropa, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer” – Una cama que ha sido tocada por el zav, el que padece flujo, se ha convertido en una fuente primaria de impureza, en hebreo “av hatumá” y por eso tiene la capacidad para transmitir impureza a las personas. La persona que ha tocado una cama tocada por un zav transmite incluso impureza a sus propias ropas. Por eso tendrá que pasar tanto su ropa como todo su cuerpo por una mikvé para poder ser tahor, ritualmente puro. La purificación se hace efectiva a la caída del sol.

Si el zav toca otros objetos, no se convierten en fuente primaria de impureza, sino en resultado de impureza, en hebreo “velad hatumá”, y sólo pueden transmitir impureza ritual a alimentos y bebidas. El hecho de que la persona que se ha sumergido en una mikvé no obtiene pureza ritual hasta la tarde es una evidencia de que lo que finalmente hace efectiva la purificación es la muerte del Mesías, que ocurrió por la tarde.

15:9  “Y toda montura sobre la cual cabalgue la persona con el flujo quedará impura.” – Una montura queda impura pero no con el mismo grado de impureza que las camas y las sillas que han estado debajo del zav. Esto significa que el que toque una montura donde ha cabalgado un zav, no necesita sumergir su ropa en una mikvé, sino sólo su cuerpo. Según Rashí, esto sólo se refiere a las partes de la montura que no son el mismo asiento. En cuanto al asiento obtiene el mismo nivel de impureza que una silla.

15:13 “Cuando el hombre con el flujo quede limpio de su flujo, contará para sí siete días para su purificación; entonces lavará su ropa, bañará su cuerpo en agua corriente y quedará limpio.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “corriente” es “jai”,  que significa “vivo”, “crudo”, “fresco”. Esto nos enseña que sólo el agua viva, de manantial, es capaz de purificar un cuerpo que tiene impureza ritual. Por lo tanto, para que una mikvé pueda purificar, tendrá que tener aguas que hayan sido introducidas en la mikvé de manera natural, no por medio de la intervención del hombre. Con otras palabras, una piscina a la cual el agua haya sido llevada por la fuerza del hombre, por una bomba de agua, o por tuberías de metal (que pueden llegar a ser impuras), no es apta para la purificación. El agua tiene que llegar a esa mikvé de manera natural.

Sexta aliyá, 15:16-28

15:16 “Y si un hombre tiene emisión de semen, bañará todo su cuerpo en agua y quedará impuro hasta el atardecer.” – Los versículos 2-15 tratan del caso de un hombre zav, que es impuro por el flujo que sale desde su miembro viril, sin que tenga emisión de semen. A partir del versículo 16 la Torá da instrucciones acerca del que tiene emisión seminal. La emisión de semen produce un estado de tamé en el hombre, pero en un nivel inferior al del zav. La Torá dice que el hombre que tiene emisión de semen tendrá que “bañar” todo su cuerpo en agua para poder ser purificado a la caída del sol. La palabra hebrea que ha sido traducida como “bañará” es “rajats”, que significa “lavar”, “bañar”, “limpiar”, “hacer abluciones”, “purificar con agua”, cf. 2 Reyes 5:10, 14.

Ahora, si él usa cualquier agua para lavarse, no será purificado, puesto que el agua quedaría impura al tocar al que es tamé. Hemos visto en Levítico 11:36 que la única agua que no puede volverse impura es la que está en una mikvé compuesta por una fuente natural y un hoyo. Por lo tanto, la única agua que sirve para lavarse de la impureza es el agua de una mikvé con esas características. Muchos ríos y lagos son aptos para la purificación, cf. Juan 3:22-23.

Este versículo dice que todo el cuerpo, literalmente “toda su carne”, tiene que ser bañado en el agua. Levítico 11:32 enseña que los objetos que son introducidos en el agua de una mikvé son purificados. De esto deducimos que es necesario que el que se purifique se sumerja en el agua. Además tiene que estar sin ropa y sin objetos que obstruyan el contacto directo con el agua, con otras palabras, tiene que estar totalmente desnudo para que su purificación sea válida.

De este versículo también deducimos que el tamaño de la mikvé tiene que ser suficientemente grande como para que un hombre pueda introducir todo su cuerpo en ella. El Talmud afirma que tiene que ser de 40 seá, lo cual corresponde a unos 700 litros (unos 25 pies cúbicos).

15:18 “Si un hombre se acuesta con una mujer y hay emisión de semen, ambos se bañarán en agua y quedarán impuros hasta el atardecer.” – El único lugar donde el semen no causa impureza es dentro de la mujer, puesto que sólo causa impureza ritual cuando toca las partes exteriores de un cuerpo. Así que la mujer no queda impura por su contacto con el semen. Antes fue dicho que el hombre que emite semen queda impuro por ello, pero ¿por qué la mujer queda impura por tener una relación con su marido? Rashí dice que es por un decreto del Soberano. Con otras palabras, no hay una explicación lógica por la que una mujer quede impura por tener una relación cuando haya emisión de semen en su interior.

Después de tres días el semen ya no tiene la capacidad para procrear y ha muerto. Por lo tanto no produce impureza a partir del cuarto día.

El estado de tamé, impureza ritual, es producido en el hombre por tener algún tipo de contacto con la muerte. El cuerpo humano es la fuente principal de impureza ritual. Por lo tanto, la relación sexual tiene que ver con la muerte, puesto que millones de espermatozoides mueren sin producir vida humana. El mismo pensamiento está detrás de la menstruación de la mujer. Por no haberse quedado embarazada, ese óvulo que era un niño en potencia, es expulsado sin que se haya formado una vida nueva. Esto es, en cierto modo, un contacto con la muerte y por esto produce impureza ritual en la mujer.

Las enfermedades que afectan el sistema reproductorio en el hombre y en la mujer producen impureza ritual, porque atentan contra la procreación de la vida humana.

El Elohim de Israel es el Elohim vivo y el Elohim de los vivos. Por eso es necesario eliminar todo contacto con la muerte en relación con el culto a él. El hecho de meter los cadáveres en una iglesia que, supuestamente, sería un lugar de culto al Altísimo, es una ofensa y una contradicción a las instrucciones que Él ha dado acerca de la santidad.

15:19 “Cuando una mujer tenga flujo, si el flujo en su cuerpo es sangre, ella permanecerá en su estado impureza menstrual por siete días; y cualquiera que la toque quedará impuro hasta el atardecer.” – En los versículos 19-24 se encuentran las instrucciones en cuanto a la mujer durante su estado de separación mensual, en hebreo “nidá”. Este versículo dice que el tiempo de nidá es de siete días.

El primer día es contado cuando ella empieza a manchar con sangre. Independientemente de la hora del día cuando esto ocurra, ese día se cuenta como el primer día, incluso si sólo quedaran unos minutos hasta la caída del sol y la aparición de las primeras tres estrellas. Recordemos que el día empieza después de la caída del sol cuando se puedan ver dos o tres estrellas. Así que el día en que empieza el flujo de sangre es contado como un día entero. Luego ella va contando los días hasta llegar al final del séptimo día, poco antes de la caída del sol. Entonces ella se sumerge en una mikvé para purificarse y, a la caída del sol, queda ritualmente purificada y podrá unirse con su marido de nuevo durante la noche del octavo día. Esto es lo que enseña la Torá. Además de esto, los rabinos han hecho una cerca de protección alrededor de este mandamiento y añadido siete días después del último día de flujo.

En la Mishná está escrito que la escuela de Hilel enseña que la mujer no necesita hacer un baño ritual al final de los días de su purificación para quedarse pura. Por el contrario, la escuela de Shamai afirma que sí es necesario. El judaísmo actual sigue la halajá de Shamai en este caso.

La persona que toca una mujer nidá queda ritualmente impura y no podría entrar en el templo ni comer de las cosas consagradas o de los sacrificios durante ese día.

Esto nos enseña que el esposo no debe tocar su mujer cuando ella está en el estado de nidá. Si él va a presentarse en oración delante de HaShem con manos santas no debe haber tocado a su esposa cuando está en el estado de nidá, como está escrito en el Salmo 24:3-4:

“¿Quién subirá al monte de HaShem? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño.”

Este texto nos enseña que no se puede venir ante la presencia de HaShem con manos contaminadas. La palabra hebrea que ha sido traducida como “limpias” es “nakí” que significa “puro”, “inocente”, “sin culpa”, “libre”. En primer lugar se trata de tener las manos limpias de hechos que hayan producido impureza moral, violencia, robo, fornicación etc. Pero también significa que las manos deben ser ritualmente puras para poder ser presentadas ante HaShem, e incluso deben haber sido lavadas en agua para que estén limpias higiénicamente.

En 1 Timoteo 2:8 está escrito:

“Por consiguiente, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni discusiones.”

En Hebreos 10:22 está escrito:

“acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.”

Es una buena regla que los hombres nunca toquen a las mujeres, excepto sus esposas, sus hijas y sus madres. Es sabio evitar el tacto entre hombres y mujeres, como está escrito en 1 Corintios 7:1:

“En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer.”

15:21 “Cualquiera que toque su cama lavará su ropa, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer.” – La cama y las sillas donde se sienta la mujer nidá transmite más impureza que la misma mujer. El que toque una cama o una silla donde ella se haya acostado o sentado, no solamente queda impuro, como en el caso de tocarla, sino también transmite impureza a sus propias ropas y necesita, no solamente, pasar por mikvé, sino también sumergir su ropa en la mikvé.

15:24 “Y si un hombre se acuesta con ella y su impureza menstrual lo mancha, quedará impuro por siete días, y toda cama sobre la que él se acueste quedará impura.” – La Torá prohíbe que haya relaciones maritales durante el tiempo de la nidá, como está escrito en Levítico 18:19:

“Y no te acercarás a una mujer para descubrir su desnudez durante su impureza menstrual (nidá).”

En Levítico 20:18 está escrito:

“Si alguno se acuesta con mujer menstruosa y descubre su desnudez, ha descubierto su flujo, y ella ha puesto al descubierto el flujo de su sangre; por tanto, ambos serán cortados de entre su pueblo.”

En Ezequiel 18:5-6 está escrito:

“Pero el hombre que es justo, y practica el derecho y la justicia, y no come en los santuarios de los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su menstruación”

En Ezequiel 22:10 está escrito:

“En ti se ha descubierto la desnudez del padre, en ti han humillado a la que estaba impura por su menstruación.”

¿Cómo es posible que en Levítico 15:24 se habla de que un hombre pueda acostarse con una mujer de manera que su impureza menstrual lo manche si está totalmente prohibido tener relaciones durante los siete días de nidá de la mujer? La explicación lógica es que aquí no se trata de que el hombre se acueste con su esposa durante la semana de nidá, sino justo al comenzar esa semana. Sin darse cuenta tuvieron una relación, por equivocación, justo cuando su flujo empezó. En ese caso el varón queda impuro durante una semana, al igual que la mujer. En el otro caso, ambos son castigados por la pena de karet, corte de la persona de su raíz divina y muerte espiritual.

15:25 “Si una mujer tiene un flujo de sangre por muchos días fuera del período de su impureza menstrual, o si tiene un flujo después de ese período, todos los días de su flujo impuro continuará como en los días de su impureza menstrual; es impura.” – Ahora la Torá trata de la zavá, que es un caso diferente a la menstruación normal. Se trata de tener flujo de sangre fuera de los siete días de nidá. En el caso de que la mujer sangre uno o dos días más, es decir, en total ocho o nueve días, ella no pasa al estado de zavá, porque está escrito “por muchos días fuera del periodo de separación”. Necesita haber, por lo menos, tres días de flujo, fuera del periodo menstrual, para que sean considerados como “muchos días”. Cuando este flujo de sangre anormal se limita a uno o dos días, ella puede bañarse el día siguiente al flujo y esperar hasta la tarde. Si no hay flujo por la tarde, ella se vuelve pura y podrá unirse otra vez con su marido.

Podría ser que el flujo de la menstruación se alargue tres días fuera de los siete días o podría ser que haya flujo, durante tres días o más, en el período de los primeros once días después de los siete días de nidá. En estos casos ella entrará en el estado de zavá y necesitará tener un periodo de siete días limpios para poder llegar a ser ritualmente pura. Al final de los siete días limpios ella se sumerge en la mikvé y a la caída del sol queda pura. En el octavo día necesitará presentar sacrificios en el templo para su expiación, al igual que el varón cuando es purificado de su estado de zav, como ya hemos visto en Levítico 15:2-15.

Los rabinos han unificado las leyes de los dos casos de nidá y zavá por razones de protección del pueblo. Han hecho una cerca de protección alrededor de la Torá por causa de los peligros de confusión en la aplicación de estas prescripciones y por el rigor de la pena de karet en el caso de su violación. El rabí Yaakov Ben Asher escribe:

“Cuando aumentaron las dificultades del exilio, cuando las tribulaciones se multiplicaron y los corazones se volvieron a afligir, los Sabios temieron que pudieran producirse errores en el cómputo de los días considerados como puros, mientras que en realidad eran impuros. Ahora bien, como cualquier error en este aspecto puede conllevar un “isur karet”, la pena de cercenamiento, decretaron de una manera general, que la menor pérdida de sangre impura exige, para volver al estado de pureza, que se cumpla con un período de siete días puros, previos a la inmersión.”

Esto significa que hoy en día los rabinos enseñan que después de la última mancha de sangre que se produce en un paño que se usa para hacer la inspección, hay que contar siete días limpios, llamados “la semana blanca”. Al final de esos siete días la mujer se sumerge en la mikvé para luego unirse con su marido después de la caída del sol. Estas reglas hacen que el período de separación sea más largo que lo que prescribe la Torá. El resultado de un periodo más largo de abstinencia y espera resulta en una renovación mensual de las emociones sexuales. El Talmud cita las palabras del rabí Meír diciendo:

“¿Por qué ordena la Torá que la impureza de la menstruación continúe durante siete días? Porque cuando (el marido) está en contacto constante con su esposa podrá desarrollar una desgana hacia ella. La Torá, por lo tanto, ordena: Que sea impura durante siete días para que sea amada por su esposo como el momento en que ella entró en el lecho nupcial.”

Cabe destacar aquí que la Torá no enseña que la mujer debe contar siete días después de haber tenido su flujo menstrual normal, sino sólo siete días a partir del inicio de su menstruación. Si su flujo cesó durante esos siete días, ella queda pura después de la caída del sol al final del séptimo día.

La orden de “una semana blanca” después del flujo normal de menstruación es de carácter rabínico. Sin embargo, los resultados de un periodo más largo de espera, después del tiempo de nidá, son beneficiosos para el matrimonio.

En esta parashá aparecen los mandamientos 173-183 de los 613.

173.    Precepto de que la purificación de la afección de tsaráat deberá ser hecha mediante ciertos componentes específicos, Levítico 14:2.

174.    Precepto del individuo que tuvo tsaráat (el metsorá) de rasurarse todo el cuerpo en el séptimo día de su purificación, Levítico 14:9.

175.    Precepto de sumergirse en una mikvé cuando un individuo está en estado de impureza, Levítico 14:9.

176.    Precepto al individuo que tuvo afección de tsaráat (el metsorá) de ofrecer una ofrenda cuando completa su purificación, Levítico 14:10.

177.    Precepto de declarar como impura a una casa afectada por tsaráat, Levítico 14:35.

178.    Precepto de que el hombre con una emisión de su órgano sexual (zav) es impuro, Levítico 15:2-3.

179.    Precepto para el hombre que tuvo una emisión de su órgano sexual (zav) de traer una ofrenda después de haberse curado, Levítico 15:13-14.

180.    Precepto de que un hombre con emisión seminal es impuro, Levítico 15:16.

181.    Precepto de que una mujer con flujo menstrual es impura, Levítico 15:19.

182.    Precepto de que una mujer con flujo (zavá) es impura, Levítico 15:25.

183.    Precepto para una mujer con flujo (zavá) de ofrecer una ofrenda después de curarse de su flujo, Levítico 15:28-29.

Arajín 16a-b.

Strong H2100, zûb, zoob, A primitive root; to flow freely (as water), that is, (specifically) to have a (sexual) flux; figuratively to waste away; also to overflow: – flow, gush out, have a (running) issue, pine away, run.

Strong H2416 chay, khah’ee From H2421; alive; hence raw (flesh); fresh (plant, water, year), strong; also (as noun, especially in the feminine singular and masculine plural) life (or living thing), whether literally or figuratively: -  + age, alive, appetite, (wild) beast, company, congregation, life (-time), live (-ly), living (creature, thing), maintenance, + merry, multitude, + (be) old, quick, raw, running, springing, troop.

Strong H7364 râchats, raw-khats’, A primitive root; to lave (the whole or a part of the thing): – bathe (self), wash (self).

Mishná Nidá 10:7.

Strong H5355 nâqîy nâqîy’, naw-kee’, naw-kee’, From H5352; innocent: – blameless, clean, clear, exempted, free, guiltless, innocent, quit.

Strong H5352 nâqâh, naw-kaw’, A primitive root; to be (or make) clean (literally or figuratively); by implication (in an adverse sense) to be bare, that is, extirpated: – acquit X at all, X altogether, be blameless, cleanse, (be) clear (-ing), cut off, be desolate, be free, be (hold) guiltless, be (hold) innocent, X by no means, be quit, be (leave) unpunished, X utterly, X wholly.

Túr Yoré De´ah, 183.

Nidá 31b.

Parashá 27 Tazría

כ״א באדר ב׳ ה׳תשע״ד (March 23, 2014) por  
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Parashá 27 Tazría

Levítico 12:1 – 13:59

Por Dr. S. K. Blad ©

Aliyás de la Torá (cuando se lee Tazría junto con Metsorá):

  1. 12:1 – 13:23
  2. 13:24-39
  3. 13:40-54
  4. 13:55 – 14: 02
  5. 14:21-32
  6. 14:33 – 15:15
  7. 15:16-30
  8. Maftir: 15:31-33

Haftará: 2 Reyes 4:42 – 5:19

Los Escritos Apostólicos: Mateo 10:1 – 12:50

Tazría

Significa “ella concibe”. 

Comentarios 

12:2  “Habla a los hijos de Israel y diles: “Cuando una mujer conciba y dé a luz varón, quedará impura por siete días; como en los días de su menstruación, será impura.” – No es lo mismo concebir que dar a luz. La concepción ocurre normalmente 38 semanas antes de un parto normal. El momento de la concepción influirá en el futuro del niño. Si los padres están teniendo su relación íntima en santidad y pureza, el niño es engendrado en santidad y pureza. Si alguno de los padres tienen lascivia sexual, ese espíritu es transmitido al feto en el momento de la concepción y en el futuro es muy probable que ese niño tenga problemas para dominar sus deseos sexuales. Por esto está escrito en 1 Tesalonicenses 4:3-5:

“Porque esta es la voluntad de Elohim: vuestra santificación; es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual; que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor, no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Elohim”

La palabra “vaso” es una referencia al cuerpo. En este caso probablemente se refiere al cuerpo de la esposa. Es importante tratar a la esposa con santidad y honor, sin lascivia sexual como los gentiles que no saben dominar sus instintos animales.

Después del parto de un hijo varón, la mujer queda en un estado de impureza ritual, en hebreo “tamé”, como en el tiempo de su menstruación. La palabra hebrea que ha sido traducida como “menstruación es “nidá”, que significa “impureza”, “menstruación”, y viene de la raíz “nadad”, que significa “vagar”, “errar”, “huir”, “alejarse”, “mover”. La idea es que el tiempo de la “nidá” es un tiempo cuando la mujer se aleja de su marido para sanarse de su herida interna. Según la Torá, este periodo es de siete días, cf. Levítico 15:19. Después del periodo de nidá, ella se sumerge en aguas purificadoras para poder unirse de nuevo a su marido.

En el caso del nacimiento de un varón, la madre se queda en un estado de nidá durante los primeros siete días después del parto. El día del parto es contado como el primer día, aunque sólo quedara una hora o menos hasta la caída del sol. Al final del séptimo día se sumerge en una mikvé para purificarse. Según la enseñanza farisea, luego podrá unirse con su marido. Los saduceos y los caraitas no están de acuerdo con la interpretación farisea, y enseña que ella no podrá unirse a su marido hasta después de los restantes 33 días.

12:3  “Al octavo día la carne del prepucio de él será circuncidada.” – La circuncisión se hace el mismo día de la semana cuando uno nació. Si uno nación en shabat, es circuncidado el siguiente shabat. Si uno nació el tercer día de la semana, martes, es circuncidado el tercer día de la semana siguiente. La circuncisión es la señal del pacto entre HaShem y toda la descendencia de Avraham, como está escrito en Génesis 17:11-13:

“Seréis circuncidados en la carne de vuestro prepucio, y esto será la señal de mi pacto con vosotros. A la edad de ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón por vuestras generaciones; asimismo el siervo nacido en tu casa, o que sea comprado con dinero a cualquier extranjero, que no sea de tu descendencia. Ciertamente ha de ser circuncidado el siervo nacido en tu casa o el comprado con tu dinero; así estará mi pacto en vuestra carne como pacto perpetuo.”

Ahora HaShem, por medio de Moshé, está reafirmando el pacto que fue dado a los patriarcas, como está escrito en Juan 7:22:

“Por eso Moshé os ha dado la circuncisión (no porque sea de Moshé, sino de los padres), y en el shabat circuncidáis al hombre.”

La circuncisión no viene del tiempo de Moshé sino de los patriarcas. Moshé no podía anular nada de lo que había sido establecido anteriormente. El pacto de la circuncisión no puede ser anulada por el pacto de Sinai. De la misma manera el pacto renovado no puede anular los pactos anteriores, ni cambiarlos. Un pacto posterior siempre está basado sobre un pacto anterior. Cada pacto nuevo que es introducido confirma un pacto anterior y añade algo más para la santificación del pueblo. Esto nos enseña que el nuevo pacto, que fue introducido por Mashíaj, no puede anular los pactos anteriores. Lo que hace el nuevo pacto es introducir elementos nuevos que hacen subir al pueblo en un nivel superior de santidad y de poder.

Biológicamente hablando, el octavo día es el mejor momento para circuncidar al hombre. Es el día cuando la coagulación de su sangre es más eficaz que ningún otro momento de la vida. Además, antes de ser introducido en el pacto de la circuncisión, cada varón habrá experimentado, por lo menos, un shabat. Si un niño judío no es circuncidado, se rompe el pacto con Avraham. Para ser judío hay que estar circuncidado en la carne.

El varón ha sido llamado a servir a HaShem de una manera diferente a la mujer. Por lo tanto es importante que el hijo varón sea introducido en el culto delante de HaShem cuanto antes. Por el brit milá, el pacto de circuncisión, será marcada en su cuerpo la señal de la responsabilidad de presentarse ante HaShem durante toda su vida, como está escrito en Éxodo 23:17: “tres veces al año se presentará todo varón…”

12:4  “Y ella permanecerá en la sangre de su purificación por treinta y tres días; no tocará ninguna cosa consagrada ni entrará al santuario hasta que los días de su purificación sean cumplidos.” – Aunque se haya purificado por medio de la mikvé al final de los siete días, ella no quedará purificada a la caída del sol ese mismo día sino a la caída del sol del día 40, si ha dado a luz un varón. A partir del día 41 podrá entrar en el templo y tocar y comer cosas consagradas. Aquí aprendemos cuáles son las dos prohibiciones en cuanto a una persona tamé: no le es permitido tocar o comer de las cosas consagradas, como la terumá o sacrificios de paz. Tampoco podrá entrar en el santuario. No se puede comer del cordero de Pesaj en Yerushalayim en el estado de tamé.

Este texto enseña que aunque haya más derramamiento de sangre durante los 33 últimos días de su purificación, no hará falta añadir más tiempo a los 40 días totales. Aquí no aplica la misma ley que para la menstruación, cuando se añaden siete días más, en el caso de que haya flujo de sangre fuera del tiempo de la semana de nidá. Cuando lleguemos al capítulo 15 vamos a ver más detalles sobre esto.

12:5  “Pero si da a luz una niña, quedará impura por dos semanas, como en los días de su menstruación; y permanecerá en la sangre de su purificación por sesenta y seis días.” – Tanto el tiempo de nidá como el de tamé dura el doble después del nacimiento de una niña. La Torá no explica la razón por qué es así.

HaShem marca una diferencia entre varón y mujer. Pero el hombre moderno está intentando de quitar esa diferencia y piensa que igualdad es lo mismo que la eliminación de las diferencias. El hecho de hacer que la mujer quede más tiempo en recuperación después del nacimiento de una niña, no es para discriminar a la mujer o al hombre, sino por otras razones que no están bien definidas en la Torá. Lo cierto es que todos los mandamientos han sido dados para el bien del hombre. Tenemos que aceptar esta verdad sin entender el por qué.

Sin embargo, se pueden encontrar algunas explicaciones que nos pueden dar un poco de luz sobre esta diferencia. Los pediatras modernos han mostrado que, después de su nacimiento, una niña tiene mayor necesidad sicológica que un niño de permanecer cerca de su madre. Así que este mandamiento ha sido dado, entre otras razones, para ayudar a la niña a tener un buen desarrollo psicológico y, posiblemente, también de la madre.

El niño y la niña tienen la necesidad de afirmar su identidad sexual como varón y hembra respectivamente. Por lo tanto el niño necesita a su padre para poder identificarse con él para poder desarrollarse correctamente, y la misma necesidad tiene la niña en cuanto a su madre. La identidad sexual es afirmada en el niño por la identidad con el padre y, en la niña, por la identidad con la madre. Un niño que es criado sin padre corre el peligro de volverse homosexual, y una niña que se cría sin madre corre el peligro de volverse lesbiana. El padre debe abrazar a su hijo para suplir la necesidad emocional en el niño. Si un niño no recibe abrazos de su padre va a tener un vacío psicológico que puede llevarle a buscar ese afecto en otros hombres, y así es tentado a volverse homosexual. La presencia de los dos padres es vital para el buen desarrollo del carácter de los hijos. Esta es una de las razones por las que HaShem aborrece el divorcio, cf. Malaquías 2:16.

Una vez que la identidad sexual haya sido afirmada, el niño y la niña son atraídos por el sexo opuesto, lo cual es un desarrollo perfectamente natural. Por eso, se puede ver que cuando un niño tiene algunos años de edad, empieza a desarrollar una relación especial con su madre, y la niña con su padre. Esta es una manera natural para prepararse para el matrimonio futuro.

La tensión entre varón y hembra forma parte del ser humano. Un niño debe aprender a ser masculino y una niña a ser femenina. Parte del plan de hasatán para la destrucción del hombre es borrar las diferencias entre los sexos. En estos últimos tiempos las maneras homosexuales de Sedom y Amorá están volviendo a tomar terreno en el mundo, cf. Lucas 17:28-30. HaShem ha creado la diferencia entre hombre y mujer, y esa tensión es buena y necesaria para que la familia y la sociedad sean sanas. El niño tiene que aprender a vivir con esa tensión en relación con su madre, y la niña con su padre. Somos diferentes, pero nos necesitamos para funcionar correctamente, porque HaShem nos hizo varón y hembra. Esa relación varón-hembra hace que cada individuo pueda funcionar correctamente. La ausencia de alguno de los padres trastorna este proceso de aprendizaje en los hijos.

Los primeros seis años de vida son fundamentales en el desarrollo psicológico de cada persona. Ambos sexos, varón y hembra, necesitan a su madre en ese tiempo. La ausencia de la madre causa un daño psicológico en el hijo. Si la madre deja que su niño, o su niña, esté mucho tiempo bajo el cuidado de otras personas, causará un daño en el desarrollo de su alma. La madre ha sido capacitada para ser la mejor persona para cuidar a sus hijos, especialmente en sus primeros años de vida. El contacto con el padre también es vital para el buen desarrollo del niño. Pero especialmente durante el primer tiempo de la vida, la presencia de la madre crea en el niño un fundamento de confianza que luego es necesario en la relación con el Padre celestial. Por medio de la mamá el niño aprende cómo es la ternura de HaShem, como está escrito en Isaías 66:10-13:

“Alegraos con Yerushalayim y regocijaos por ella, todos los que la amáis; rebosad de júbilo con ella, todos los que por ella hacéis duelo, para que maméis y os saciéis del pecho de sus consolaciones, para que chupéis y os deleitéis de su seno abundante. Porque así dice HaShem: He aquí, yo extiendo hacia ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente desbordado; y mamaréis, seréis llevados sobre la cadera y acariciados sobre las rodillas. Como uno a quien consuela su madre, así os consolaré yo; en Yerushalayim seréis consolados.”

Por medio del cuidado de la madre, el niño aprende que HaShem le ama, le cuida, le nutre, le satisface y, ante todo, que está presente. Una buena madre está todo el tiempo pendiente del bienestar de sus hijos. Una madre normal no puede olvidar a su hijo, como está escrito en Isaías 49:15:

“¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidaré.”

El sentimiento de la presencia de HaShem es establecido por la madre durante los primeros tiempos en la vida del niño. Si la madre no está presente en todo momento, el niño es dañado en su apreciación de la presencia de HaShem. No es bueno dejar a un niño llorar en su cama sólo hasta que se duerma. El niño tiene que sentir que mamá o papá está presente en todo momento, aunque no esté en la misma habitación. El efecto del sentimiento de la soledad en los primeros años de la vida del niño es desastroso. La presencia de los padres hace que el niño aprende que HaShem está presente en todo momento y en todo lugar, viéndole, cuidándole y escudriñándole, como está escrito en Hebreos 4:13:

“Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”

Hagar, la egipcia, no había aprendido esta lección en la relación con su madre, por eso se quedó sorprendida cuando se dio cuenta que HaShem estaba presente y viéndola en todo momento, como está escrito en Génesis 16:13:

“Y llamó el nombre de HaShem que le había hablado: Tú eres un Elohim que ve; porque dijo: ¿Estoy todavía con vida después de verle?”

La ausencia de mamá o papá durante los primeros años de un niño hace que el niño fácilmente tendrá problemas para ser consciente de los ojos de HaShem que le están viendo en todo momento. Durante las últimas generaciones las madres de la sociedad moderna han entregado a sus hijos a las guarderías con muy poca edad para dedicarse a ganar dinero y tener muchas cosas materiales que para ellas son más importantes que estar con sus hijos. Esta falta de responsabilidad está creando una generación de hijos que no son conscientes de la presencia de HaShem en sus vidas. Son vacíos. Tendrán dificultades para cultivar una relación personal con Elohim. Para ellos Elohim está demasiado lejos para poder comunicarse con ellos. Y aunque pudiera hacerlo, no estará interesado en la vida personal de un joven. Nada más lejos de la verdad. Este vacío emocional ha sido creado por la ausencia de la madre durante los primeros años de la vida de nuestros jóvenes.

Estamos viviendo en el tiempo de la restauración de todas las cosas y tenemos que retomar estas verdades para que nuestros futuros hijos no sean una presa fácil para el anti mesías y el falso profeta que pronto se van a levantar para engañar y arrastrar tras sí a los que no son conscientes de la presencia de HaShem en sus vidas.

Hay otros muchos aspectos del carácter de HaShem que el niño aprende de pequeño por medio de su madre. Por medio de ella, en primer lugar, conocerá la misericordia de HaShem. Del padre, en primer lugar, aprenderá la justicia de HaShem, las normas, las consecuencias del pecado, etc. Los dos padres son vitales para que el niño conozca a HaShem desde su infancia, antes de que pueda comprender las Escrituras. Los padres viven el carácter de HaShem en su relación con sus hijos. El papel de los padres es reflejar a HaShem en la vida del niño, como está escrito en Efesios 6:4:

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor.”

HaShem es el ejemplo que los padres deben seguir para la educación de sus hijos. Cómo hace Él con sus hijos, así deben hacer los padres con sus hijos, como está escrito en Hebreos 12:7-10:

“Es para vuestra corrección que sufrís; Elohim os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos? Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad.”

12:6  “Cuando se cumplan los días de su purificación por un hijo o por una hija, traerá al sacerdote, a la entrada de la tienda de reunión, un cordero de un año como ofrenda de ascensión, y un pichón o una tórtola como ofrenda por el pecado.” – La madre tendrá que presentarse en el templo después de un parto. Si es un hijo será a partir del día 41 de su nacimiento, y si es una hija, a partir del día 81. Ella tiene que entregar dos animales para dos sacrificios, de ascensión y de pecado, olá y jatat.

La olá representa la entrega total. Esto nos enseña, en primer lugar, que la madre ahora tiene la oportunidad de renovar su entrega a HaShem, por medio de este sacrificio. A pesar del nacimiento de un hijo o una hija, ella tiene que seguir viviendo para HaShem. El nacimiento de un hijo constituye una de las cosas más impresionantes en la vida de una mujer. Es fácil que se olvide de su compromiso con HaShem. Es fácil que el niño tome el lugar de HaShem para ser lo más importante en su vida. Es fácil que se olvide de su Padre celestial. Ella necesita reafirmar que el nacimiento constituye el cumplimiento de un llamado de HaShem. Es HaShem que quiere que ella tenga hijos. Conforme ella se entregue a Él, podrá educar a sus hijos correctamente, según Su voluntad.

Por otro lado el sacrificio de olá representa la entrega del niño a HaShem. Los hijos no pertenecen a los padres, sino al Padre de los espíritus. Los padres tienen la responsabilidad de educar a los niños en el camino de HaShem, porque nacieron para Él, como está escrito en Malaquías 2:15:

“Pero ninguno que tenga un remanente del Espíritu lo ha hecho así. ¿Y qué hizo éste mientras buscaba una descendencia de parte de Elohim? Prestad atención, pues, a vuestro espíritu; no seas desleal con la mujer de tu juventud.”

HaShem quiere tener una descendencia, muchos hijos. Los padres colaboran con Él para que tenga muchos hijos, y así cumplen con Su deseo. Los hijos no son de los padres, son de HaShem. La olá que la madre tiene que entregar a HaShem representa esta verdad. En el momento de ofrecer la olá ella no solamente se entrega a si misma, sino también a su hijo a HaShem.

“un pichón o una tórtola como ofrenda por el pecado” – ¿Por qué la mujer tenía que dar una ofrenda por el pecado? ¿Cuál fue el pecado de la mujer? Se pueden encontrar varias respuestas:

a.       Es posible que ella haya expresado palabras malignas durante los dolores del parto y por eso necesita ofrecer un sacrificio de pecado. (Shimón bar Yojai)

b.      Hay una necesidad de expiar sus pecados por causa de haber pasado por una prueba. En una prueba todos cometen pecados. (Abarbanel)

c.       El pecado entró en el mundo por la mujer, y mediante el sacrificio de pecado ella está expiando por ese error. (Bejai)

d.      Todo el proceso de procreación fue dañado cuando el pecado entró en el mundo. Un parto después de la caída no es lo que debería ser. Un parto doloroso es un resultado del pecado de Javá, cf. Génesis 3:16. La concepción y el parto de un niño están hechos en un mundo de pecado, como está escrito en el Salmo 51:5:

“yo nací en iniquidad y en pecado me concibió mi madre.”

El yetser hará es transmitido al niño cuando es engendrado. En una herencia pecaminosa. Por esa transmisión hay una culpa sobre la madre y tiene que presentar un sacrificio por el pecado.

e.       Pueden ser transmitidos al niño, aún estando en el vientre de su madre, complejos, actitudes de rechazo, inferioridad y otras actitudes originadas en el pecado. La mujer no ha podido engendrar un hijo perfecto, sin pecado. Tendrá que presentar esta ofrenda, por haber traído al mundo un ser pecaminoso, no como HaShem quiso desde el principio.

El nacimiento de Yeshúa

La circuncisión, a los ocho días.
En Lucas 2:21 está escrito:

“Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Yeshúa, el nombre dado por el ángel antes de que él fuera concebido en el seno materno.”

Yeshúa fue circuncidado al octavo día. Aquí vemos que se le dio el nombre de Yeshúa en relación con la circuncisión, cf. Génesis 17:5, 10. Esta costumbre judía, que todavía se sigue hoy en día, no está mencionada en el Talmud, pero sí en los Escritos Apostólicos, cf. Lucas 1:59.

oLa redención del hijo varón primogénito, después de un mes, cf. Éxodo 13:1, 12; 22:29; 34:19-20; Números 3:12-13; 18:15-16.

En Lucas 2:22b-23 está escrito:

“le trajeron a Yerushalayim para presentarle al Señor (como está escrito en la Torá del Señor: TODO VARÓN QUE ABRA LA MATRIZ SERÁ LLAMADO SANTO PARA HASHEM)”

El precio de rescate para un niño primogénito es de cinco shekels. Este precio se podía pagar a partir de la edad de los 30 días del niño. Es posible que Yosef haya pagado este precio de rescate a los 30 días del nacimiento de Yeshúa, pero lo más probable es que hayan hecho las dos cosas a la vez, 41 días después del parto: la redención del primogénito, en hebreo “pidyón habén”, y la presentación de los sacrificios de la madre.

La idea detrás del precio de rescate es que todo varón primogénito pertenece a HaShem para ser sacerdote. Además de esto, los primogénitos fueron especialmente consagrados cuando todos los primogénitos de los egipcios fueron matados por el ángel destructor. Un cordero fue sacrificado para preservarles la vida de los primogénitos de los hijos de Israel justamente antes de su salida de la esclavitud. En ese momento HaShem santificó para sí a todos los primogénitos de Israel. Sin embargo, por el pecado del becerro de oro, los primogénitos perdieron el derecho de ser sacerdotes. Ese derecho fue traspasado a los levitas. Aún así, los varones primogénitos pertenecen todavía a HaShem de una manera especial. Por eso tendrán que ser presentados ante Él en el templo un mes después de su nacimiento para así ser redimidos y poder volver a estar con sus padres.

Si Israel no hubiera pecado con el becerro de oro, Yeshúa sería uno de los sacerdotes en el templo en Yerushalayim.

O La purificación de la madre, después de 40 días.
En Lucas 2:22 está escrito:

“Cuando se cumplieron los días para la purificación de ellos, según la Torá de Moshé, le trajeron a Yerushalayim para presentarle al Señor.”

Después de 40 los días Miryam ya estaba ritualmente pura para poder entrar en el templo. Aquí habla de la purificación “de ellos”. La Torá no enseña que el niño necesitaba purificación después del nacimiento. Fue sólo la madre que necesitaba purificarse. ¿Por qué dice el texto que “ellos” fueron purificados?

Lucas podría haber incluido el rito de la redención del hijo primogénito en esta expresión. Pero es también probable que no se trate del niño, sino de Yosef. El se purificó en Yerushalayim. Para poder entrar en el templo, todos necesitaban purificarse. Es posible que este texto haga referencia a este hecho cuando Yosef y Miryam se purificaron antes de entrar en el templo para presentar a su hijo ante HaShem.

o   Presentación de sacrificios por la madre, después de 40 días.

Lo normal era que la mujer presentara un cordero como olá y un pájaro como jatat. Pero si no tenía recursos para dar un cordero podía dar dos pájaros, como está escrito en Levítico 12:8:

“Pero si no le alcanzan los recursos para ofrecer un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos pichones, uno para la ofrenda de ascensión y el otro para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia.”

En Lucas 2:24 está escrito:

“y para ofrecer un sacrificio conforme a lo dicho en la Torá del Señor: UN PAR DE TÓRTOLAS O DOS PICHONES.”

Este texto nos muestra que Yosef y Miryam no tenían suficiente dinero para ofrecer un cordero. Lo maravilloso aquí es que ya tenían un Cordero. Ese Cordero fue entregado a HaShem y luego redimido. Por eso no necesitaban otro cordero, sino sólo un pájaro, que representaba la entrega total de la madre y el hijo a HaShem.

Miryam no transmitió el yetser hará a Yeshúa, como está escrito en Romanos 8:3:

“Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Elohim lo hizo: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne”

Yeshúa no tenía “carne de pecado”, no tenía pecado, yetser hará, en su carne. Miryam dio a luz a un cuerpo que tenía la “semejanza de carne de pecado”, pero no “carne de pecado”, solo la semejanza. Yeshúa no tenía un cuerpo glorioso como lo había tenido Adán antes de caer.

En Mateo 13:43 está escrito:

“Entonces LOS JUSTOS RESPLANDECERÁN COMO EL SOL en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga.”

Yeshúa no brillaba cuando nació, aunque era Justo.

12:8  “Pero si no le alcanzan los recursos para ofrecer un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos pichones, uno para la ofrenda de ascensión y el otro para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia.” – Este texto nos muestra que Miryam, la madre de Yeshúa, tenía pecado. El mito de la inmaculada concepción de la llamada “virgen María” no tiene ninguna base en las Escrituras. Podemos mencionar algunos otros textos que hablan de que la madre de Yeshúa tenía pecados y necesitaba el perdón por ellos:

En Lucas 1:47 está escrito:

“y mi espíritu se regocija en Elohim mi Salvador.”

Ella necesitaba un salvador para no morir en sus pecados. Necesitaba que el Padre celestial le salvara. Las Escrituras enseñan que “la virgen María” necesitaba salvación. Si hubiera sido engendrada de manera inmaculada, no necesitará un Salvador porque sería perfecta, sin pecado.

En Marcos 3:21, 31-35 está escrito:

“Cuando sus parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de él, porque decían: Está fuera de sí…Entonces llegan su madre y sus hermanos, y quedándose afuera, mandaron llamarle. Y había una multitud sentada alrededor de él, y le dicen: He aquí, tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan. Respondiéndoles él, dice: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y mirando en torno a los que estaban sentados en círculo, a su alrededor, dice: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de Elohim, ése es mi hermano y hermana y madre.”

En este momento Miryam pensaba que Yeshúa estaba loco, y por eso vino con sus otros hijos para “hacerse cargo de él”. Por ello, en ese momento Yeshúa no la reconoce como su madre diciendo que ella no estaba haciendo la voluntad de Elohim. Esto es una muestra clara de que en un momento de su vida ella estaba equivocada en su apreciación del llamado de su hijo, como está escrito en el Salmo 69:8:

“Me he convertido en extraño para mis hermanos, y en extranjero para los hijos de mi madre.”

Este Salmo es una profecía mesiánica, según vemos en el versículo 9, donde está escrito:

“Porque el celo por tu casa me ha consumido, y los vituperios de los que te injurian han caído sobre mí.”

Este versículo está aplicado sobre el Mesías en Juan 2:17 y Romanos 15:3, donde está escrito:

“Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: EL CELO POR TU CASA ME CONSUMIRÁ… Pues ni aun el Mesías se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: LOS VITUPERIOS DE LOS QUE TE INJURIABAN CAYERON SOBRE MÍ.”

Esto nos enseña que en un momento de la vida de Yeshúa, ni su madre, ni sus hermanos, hijos de su madre, creyeron en él, cf. Juan 7:5.

Este Salmo también nos enseña que sus hermanos eran los hijos físicos de su madre, producto de la unión entre Yosef y Miryam.

13:2  “Cuando un hombre tenga en la piel de su cuerpo una mancha clara, una mancha blanquecina o una mancha brillante, y se convierta en afección de tsaráat en la piel de su cuerpo, será traído al sacerdote Aharón o a uno de sus hijos, los sacerdotes.” – Ahora la Torá introduce el tema acerca de la impureza causada por una plaga que es llamada “tsaráat”. Esa plaga no tiene los mismos síntomas que la enfermedad llamada “lepra”. Por lo tanto, al traducir la palabra “tsaráat” en “lepra” se crea una idea equivocada en los lectores. Aquí no se trata de la enfermedad lepra, sino de otra cosa.

Hay dos pensamientos fundamentales en cuanto a esta plaga. Algunos dicen que se trata de una enfermedad que ha sido extinguida, pero la mayoría de los comentaristas piensan que es una plaga sobrenatural que HaShem pone sobre las personas que cometen ciertos pecados, especialmente el pecado de lashón hará, calumnia. La tsaráat es descrita en dos largos capítulos, lo cual nos enseña que este tema es muy importante. Hay algunos otros textos en las Escrituras que hablan de esta plaga. Esos textos nos pueden enseñar algo más sobre su origen.

En Éxodo 4:6-7 está escrito:

“Y añadió HaShem: Ahora mete la mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno, y cuando la sacó, he aquí, su mano estaba leprosa, blanca como la nieve. Entonces Él dijo: Vuelve a meter la mano en tu seno. Y él volvió a meter la mano en su seno, y cuando la sacó de su seno, he aquí, se había vuelto como el resto de su carne.”

Moshé tuvo tsaráat en su mano como una señal. Él había hablado lashón hará contra el pueblo de Israel diciendo que no le iban a creer, cf. Éxodo 4:1.

En Números 12:1-10 está escrito:

“Entonces Miriam y Aharón hablaron contra Moshé por causa de la mujer cusita con quien se había casado (pues se había casado con una mujer cusita); y dijeron: ¿Es cierto que HaShem ha hablado sólo mediante Moshé? ¿No ha hablado también mediante nosotros? Y HaShem lo oyó. (Moshé era un hombre muy humilde, más que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra.) Y HaShem de repente dijo a Moshé, a Aharón y a Miriam: Salid vosotros tres a la tienda de reunión. Y salieron los tres. Entonces HaShem descendió en una columna de nube y se puso a la puerta de la tienda; y llamó a Aharón y a Miriam. Y cuando los dos se adelantaron, Él dijo: Oíd ahora mis palabras: Si entre vosotros hay profeta, yo, HaShem, me manifestaré a él en visión. Hablaré con él en sueños. No así con mi siervo Moshé; en toda mi casa él es fiel. Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen de HaShem. ¿Por qué, pues, no temisteis hablar contra mi siervo, contra Moshé? Y se encendió la ira de HaShem contra ellos, y Él se fue. Pero cuando la nube se retiró de sobre la tienda, he aquí que Miriam estaba leprosa, blanca como la nieve. Y cuando Aharón se volvió hacia Miriam, vio que estaba leprosa.”

El texto hebreo muestra que la plaga que vino sobre Miriam es de la misma clase que la que aparece en Levítico 13. Miriam fue golpeada por HaShem con esta plaga por haber hablado mal contra Moshé. Vemos como la lashón hará causó esta intervención divina.

En Deuteronomio 24:8-9 está escrito:

“Cuídate de una afección de lepra, para que observes diligentemente y hagas conforme a todo lo que los sacerdotes levitas os enseñen; como les he ordenado, así cuidaréis de hacer. Recuerda lo que HaShem tu Elohim hizo a Miriam en el camino, cuando salíais de Egipto.”

Este texto nos insta a tener cuidado con esta plaga y recordar lo que pasó con Miriam.

En 2 Crónicas 26:16-19 está escrito:

“Pero cuando llegó a ser fuerte, su corazón se hizo tan orgulloso que obró corruptamente, y fue infiel a HaShem su Elohim, pues entró al templo de HaShem para quemar incienso sobre el altar del incienso. Entonces el sacerdote Azaryá entró tras él, y con él ochenta sacerdotes de HaShem, hombres valientes, y se opusieron al rey Uziyá, y le dijeron: No te corresponde a ti, Uziyá, quemar incienso a HaShem, sino a los sacerdotes, hijos de Aharón, que son consagrados para quemar incienso. Sal del santuario, porque has sido infiel y no recibirás honra de HaShem Elohim. Pero Uziyá, con un incensario en su mano para quemar incienso, se llenó de ira; y mientras estaba airado contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de HaShem, junto al altar del incienso.”

El rey Uziyá fue castigado por entrar en el ministerio sacerdotal que no le correspondía. Esto nos enseña que esta plaga no cae solamente sobre una persona que ha cometido el pecado de lashón hará, sino también puede venir por otros motivos.

En 2 Reyes 5:1-27 está escrito:

“Y Naamán, capitán del ejército del rey de Aram, era un gran hombre delante de su señor y tenido en alta estima, porque por medio de él HaShem había dado la victoria a Aram. También el hombre era un guerrero valiente, pero leproso. Y habían salido los arameos en bandas y habían tomado cautiva a una muchacha muy joven de la tierra de Israel, y ella estaba al servicio de la mujer de Naamán. Y ella dijo a su señora: ¡Ah, si mi señor estuviera con el profeta que está en Shomrón! El entonces lo curaría de su lepra. Naamán entró y habló a su señor, diciendo: Esto y esto ha dicho la muchacha que es de la tierra de Israel. Entonces el rey de Aram dijo: Ve ahora, y enviaré una carta al rey de Israel. Y él fue y llevó consigo diez talentos de plata y seis mil siclos  de oro y diez mudas de ropa. También llevó al rey de Israel la carta que decía: Y ahora, cuando llegue a ti esta carta, he aquí, verás que te he enviado a mi siervo Naamán para que lo cures de su lepra. Y sucedió que cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Acaso soy yo Elohim, para dar muerte y para dar vida, para que éste me mande a decir que cure a un hombre de su lepra? Pero considerad ahora, y ved cómo busca pleito conmigo. Y al oír Elisha, el hombre de Elohim, que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió aviso al rey diciendo: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Que venga él a mí ahora, y sabrá que hay profeta en Israel. Vino, pues, Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a la entrada de la casa de Elisha. Y Elisha le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate en el Yaradén siete veces, y tu carne se te restaurará, y quedarás limpio. Pero Naamán se enojó, y se iba diciendo: He aquí, yo pensé: “Seguramente él vendrá a mí, y se detendrá e invocará el nombre de HaShem su Elohim, moverá su mano sobre la parte enferma y curará la lepra.” ¿No son el Abaná y el Farfar, ríos de Damesek, mejor que todas las aguas de Israel? ¿No pudiera yo lavarme en ellos y ser limpio? Y dio la vuelta, y se fue enfurecido. Pero sus siervos se le acercaron y le hablaron, diciendo: Padre mío, si el profeta te hubiera dicho que hicieras alguna gran cosa, ¿no la hubieras hecho? ¡Cuánto más cuando te dice: “Lávate, y quedarás limpio”! Entonces él bajó y se sumergió siete veces en el Yardén conforme a la palabra del hombre de Elohim; y su carne se volvió como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio. Y regresó al hombre de Elohim con toda su compañía, y fue y se puso delante de él, y dijo: He aquí, ahora conozco que no hay Elohim en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego, pues, que recibas ahora un presente de tu siervo. Pero él respondió: Vive HaShem, delante de quien estoy, que no aceptaré nada. Y Naamán le insistió para que lo recibiera, pero él rehusó. Y Naamán dijo: Pues si no, te ruego que de esta tierra, se le dé a tu siervo la carga de un par de mulos, porque tu siervo ya no ofrecerá ofrendas de ascensión ni sacrificará a otros dioses, sino a HaShem. Que HaShem perdone a tu siervo en esto: Cuando mi señor entre en el templo de Rimón para adorar allí y se apoye en mi mano, y yo me incline en el templo de Rimón cuando tenga que adorar allí, que HaShem perdone a tu siervo por esto. Y él le dijo: Vete en paz. Y se alejó de él a cierta distancia. Pero Guejazi, criado de Elisha, el hombre de Elohim, dijo para sí: He aquí, mi señor ha dispensado a este Naamán arameo al no recibir de sus manos lo que él trajo. Vive HaShem que correré tras él y tomaré algo de él. Y Guejazi siguió a Naamán. Cuando Naamán vio a uno corriendo tras él, bajó de su carro a encontrarle, y dijo: ¿Está todo bien? Y él dijo: Todo está bien. Mi señor me ha enviado, diciendo: “He aquí, en este momento dos jóvenes de los hijos de los profetas han venido a mí de la región montañosa de Efrayim. Te ruego que les des un talento de plata y dos mudas de ropa.” Y Naamán dijo: Dígnate aceptar dos talentos. Y le insistió y ató dos talentos de plata en dos bolsas con dos mudas de ropa, y los entregó a dos de sus criados; y éstos los llevaron delante de él. Cuando llegó al monte, los tomó de sus manos y los guardó en la casa, luego despidió a los hombres y ellos se fueron. Entonces él entró y se puso delante de su señor. Y Elisha le dijo: ¿Dónde has estado, Guejazi? Y él respondió: Tu siervo no ha ido a ninguna parte. Entonces él le dijo: ¿No iba contigo mi corazón, cuando el hombre se volvió de su carro para encontrarte? ¿Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes para siempre. Y él salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.”

Este texto nos enseña que Naamán, un gentil, tenía tsaráat. Así que esta plaga no solamente cae sobre los hijos de Israel sino también sobre los gentiles. El siervo de Elisha, Guejazi, mintió y hurtó y por estos dos pecados vino la tsaráat sobre él y sobre sus hijos. Esto nos enseña que no solamente es aplicada sobre el que peca con lashón hará sino también por otros delitos. El Talmud menciona siete pecados que traen la plaga de tsaráat sobre el que no se arrepiente: lashón hará, asesinato, inmoralidad, falso juramento, arrogancia, robo y avaricia.

13:3  “Y el sacerdote mirará la afección en la piel del cuerpo; y si el pelo en la afección se ha vuelto blanco, y la afección parece más profunda que la piel de su cuerpo, es una afección de tsaráat; cuando el sacerdote lo haya examinado lo declarará impuro.” – Esta plaga tiene tres síntomas:

1.      Los pelos son blancos y el área afectada parece más profunda que el resto de la piel, v. 3.

2.      La mancha se extiende sobre la piel, v. 7.

3.      Hay carne viva en la mancha, v. 10.

Los sacerdotes tienen la autoridad para declarar tamé o tahor, impuro o puro, a una persona o un objeto. Cuando la persona tiene esta plaga no se vuelve impura hasta que el sacerdote haya hecho una declaración de impureza. Tampoco se vuelve pura hasta que el sacerdote le declare pura. Así que, finalmente es la palabra del sacerdote que decide cuándo la persona es tamé o tahor. La declaración del sacerdote tenía una implicación social importante. El afectado no podía vivir dentro de la comunidad, sino tenía que vivir sólo, fuera del campamento o fuera de una ciudad si estaba amurallada.

Según Maimónides, el propósito de la declaración de tamé es:

  • ·Alejar todo desaseo.
  • ·Preservar el santuario.
  • ·Precaverse de las costumbres vulgares que en tales casos de impureza imponían los sabeos.
  • ·Aligerar tan penosa carga y conseguir que lo que es y no es impuro no entorpeciera al hombre en ninguna de sus ocupaciones, ya que esa materia solamente concierne al santuario y las cosas sacras.

13:6 “El sacerdote lo examinará de nuevo al séptimo día; y si la afección ha atenuado, y la afección no se ha extendido en la piel, entonces el sacerdote lo declarará limpio; es sólo una postilla. Y lavará sus vestidos y quedará limpio.” – Una enfermedad necesita sanidad, pero una persona que ha sido afectada por tsaráat necesita ser limpiada. Aunque Moshé pide a HaShem que sane a Miriam de esta plaga, cf. Números 12:13, en la gran mayoría de los textos no se habla de ser sanado, sino de ser limpio, en hebreo “tahor”, cf. 2 Reyes 5:10.

En Mateo 8:2-4 está escrito:

“Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Y extendiendo la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra. Entonces Yeshúa le dice: Mira, no se lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moshé, para que les sirva de testimonio a ellos.”

En este texto no se habla de sanar una enfermedad sino de limpiar de la plaga de “tsaráat”. Yeshúa no dijo: “sé sanado”, sino “sé limpio”. Yeshúa no le sanó sino lo limpió. Esto nos da pie a pensar que no se trata de una enfermedad como las otras, sino de una plaga sobrenatural sobre el que no se arrepiente a tiempo.

13:12-13 “Y si la tsaráat brota y se extiende en la piel, y la tsaráat cubre toda la piel del que tenía la afección, desde su cabeza hasta sus pies, hasta donde pueda ver el sacerdote, entonces el sacerdote mirará, y he aquí, si la tsaráat ha cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al que tenía la afección; se ha vuelto toda blanca y él es limpio.” – En Isaías 1:18 se encuentra una referencia a este versículo, según está escrito:

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Notas es Oscar Quintero,

Por Estudios que he hechos La Tazra de esos tienpos fue machas en la piel como podran ver las fotos. Estas personas en africa las matan y son malditas por el pueblo negro africano.

Recuerden Que moises Erá de color Negro Y su mano fue Blanca como la Nieve y no piel podrida.

Nota Importante; Yehsua ha Mashiaj Tambien Fue Negro. (pero el racismo no esta en la tora entonce no importa el color)

 

“Venid ahora, y razonemos -dice HaShem- aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán.”

De esto aprendemos que la tsaráat está simbolizando el pecado. El pecado es lepra, tsaráat, para el alma.

13:45-46 “En cuanto al afectado de tsaráat que tenga la afección, sus vestidos estarán rasgados, dejará crecer el cabello de su cabeza, se cubrirá el bigote y gritará: ¡Impuro, impuro! Permanecerá impuro todos los días que tenga la afección; es impuro. Vivirá solo; su morada estará fuera del campamento.” – Una persona afectada por esta plaga no podía vivir con los demás. Si su pecado había sido lashón hará, que tiene que ver con la relación social, ya no podía tener contacto con los demás, tenía que vivir solo. Ni siquiera tenía el derecho de asociarse con otras personas impuras. Así no podía pecar más con su lengua.

En Mateo 26:6 está escrito:

“Y hallándose Yeshúa en Beit-Anyá, en casa de Shimón el leproso”

Si un “leproso” no podía vivir con los demás, ¿cómo es posible que se diga que Yeshúa estaba en la casa de un “leproso”, uno que tenía la plaga de tsaráat? Podemos presentar algunas interpretaciones diferentes

  • ·Shimón había sido “leproso” y luego limpiado.
  • ·Shimón no estaba viviendo en su casa en esos momentos, sino sólo, fuera de la ciudad.
  • ·La traducción no es correcta. En la Biblia aramea se usa la palabra “garabá”, que significa “alfarero”, “artesano”. La palabra aramea “garbá” significa “leproso”. Por lo tanto, vemos que los que tradujeron el texto al griego del arameo cometieron un error al entender la palabra garabá como garbá, alfarero como leproso. Una traducción correcta del arameo sería entonces: La casa de Simón el alfarero. Esta es una muestra de que los textos de Mateo y Marcos (ver 14:3) no fue escrito en griego originalmente.

El hecho de que la Torá está tomando mucho espacio explicando todos los detalles en cuanto a la plaga de tsaráat, “lepra”, ha hecho que los sabios de nuestro pueblo hayan conectado esta plaga con el Mesías. En el Talmud está escrito:

“Rab dijo: El mundo fue creado sólo por causa de David. Shmuel dijo: Por causa de Moshé; R. Yojanán dijo: Por causa del Mesías. ¿Cuál es su nombre? – La Escuela de R. Shila dijo: Su nombre es Shiló, porque está escrito, hasta que venga Shiló. La Escuela de R. Yanai dijo: Su nombre es Yinón, porque está escrito, Su nombre permanecerá para siempre: mientras dure el sol, su nombre es Yinón. La Escuela de R. Janiná sostenía: Su nombre es Janiná, como está escrito, Donde no os mostraré Janiná (clemencia). Otros dicen: Su nombre es Menajem hijo de Jizkiyá, porque está escrito, porque lejos de mí está Menajem (el consolador), el que reanima mi alma. Los rabinos dijeron: Su nombre es “el estudioso leproso”, como está escrito, Ciertamente llevó nuestras penas, y cargó nuestras tristezas: sin embargo, nosotros le consideramos como un leproso, herido de Elohim y afligido.”

Cuando en el Talmud aparece la expresión: “los rabinos dijeron”, significa que esta es la línea oficial de interpretación del judaísmo rabínico de la época. Esto nos enseña, en primer lugar, que el Talmud identifica Isaías 53 con el Mesías. En segundo lugar, está destacando el hecho de que el Mesías tenía que ser “leproso”, en el sentido de que tendría que cargar las enfermedades y los pecados del pueblo.

¿Quién es ese Mesías?

¡Su nombre es Yeshúa

En esta parashá están los mandamientos número 166 al 172 de los 613.

166.    Precepto de la impureza ritual de una mujer después de dar a luz, Levítico 12:2, 5.

167.    Prohibición de comer de una ofrenda en estado de impureza, Levítico 12:4.

168.    Precepto para una mujer de ofrecer una ofrenda después de dar a luz, Levítico 12:6.

169.    Precepto sobre la impureza del individuo aquejado de tsaráat (metsorá), Levítico 13:2.

170.    Prohibición de cortar el cabello del área afectada de un individuo con nétek (calvicie impura), Levítico 13:33.

171.    Precepto de desgarrar las ropas de una persona con tsaráat o con cualquier otra forma de impureza, Levítico 13:45.

172.    Precepto de la tsaráat en la ropa, Levítico 13:47.

Strong H5079 niddâh, nid-daw’, From H5074; properly rejection; by implication impurity, especially personal (menstruation) or moral (idolatry, incest): -  X far, filthiness, X flowers, menstruous (woman), put apart, X removed (woman), separation, set apart, unclean (-ness, thing, with filthiness).

Strong H5074 nâdad, naw-dad’, A primitive root; properly to wave to and fro (rarely to flap up and down); figuratively to rove, flee, or (causatively) to drive away: – chase (away), X could not, depart, flee (X apace, away), (re-) move, thrust away, wander (abroad, -er, -ing).

Erajim 15a.

Sanhedrín 98b, traducido por el autor desde la versión inglesa del Soncino Talmud, editada por Davka Corporation and Judaica Press.

Parashá 26 Sheminí

י״ד באדר ב׳ ה׳תשע״ד (March 16, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 26 Sheminí

Levítico 9:1 – 11:47

Por Dr. S. K. Blad ©

Aliyás de la Torá:

  1. 9:1-16
  2. 9:17-23
  3. 9:24 – 10:11
  4. 10:12-15
  5. 10:16-20
  6. 11:1-32
  7. 11:33-47
  8. Maftir: 11:45-47

Haftará: 2 Samuel 6:1 – 7:17 (A); 6:1-19 (S)

Los Escritos Apostólicos: Mateo 7:1 – 9:38

Sheminí

Significa “octavo”.

Comentarios 

Primera aliyá, 9:1-16

9:1    “Aconteció en el octavo día que Moshé llamó a Aharón, a sus hijos y a los ancianos de Israel” – Según Rashí y el Midrash, este octavo día coincidía con el primer día del primer mes del segundo año, el 1 de Nisán, cf. Éxodo 40:2, 17.

El octavo día que sigue a un período de siete días es un día especial en la Escrituras:

-    El día de la circuncisión de los niños varones.

-    El octavo día después de la fiesta de Sukot, llamado Sheminí Atseret.

-    La resurrección de Yeshúa.

-    Como un día representa mil años, el octavo día simboliza el octavo milenio después de la creación del hombre, cuando serán introducidos los nuevos cielos y la nueva tierra y el Reino será entregado por el Mesías al Padre.

9:2    “y dijo a Aharón: Toma un becerro para la ofrenda por el pecado, y un carnero para la ofrenda de ascensión, sin defecto, y ofrécelos delante de HaShem.” – Ahora le toca a Aharón sacrificar por primera vez en su vida. Lo primero que tenía que sacrificar era un becerro para la ofrenda por el pecado. Normalmente se daba un toro por el pecado de un sacerdote, cf. Levítico 4:3, pero aquí Aharón tendrá que ofrecer un becerro. Según el Midrash y Rashí, esto fue con el propósito de expiar por el pecado del becerro de oro. No obstante, Sifrá destaca que ese pecado ya había sido perdonado por la intercesión de Moshé.

9:6    “Y Moshé dijo: Esto es lo que HaShem ha mandado que hagáis, para que la gloria de HaShem se aparezca a vosotros.” – Estos son los pasos a seguir para poder experimentar la gloria de HaShem:

  • ·“Esto es lo que HaShem ha mandado” – corresponde al estudio de la Torá.
  • · “que hagáis” – corresponde a la obediencia a la Torá.
  • · “La gloria de HaShem se aparezca a vosotros” – el resultado de los dos primeros.

9:7    “Entonces Moshé dijo a Aharón: Acércate al altar y presenta tu ofrenda por el pecado y tu ofrenda de ascensión, para que hagas expiación por ti mismo y por el pueblo; luego presenta la ofrenda por el pueblo, para que puedas hacer expiación por ellos, tal como HaShem ha ordenado.” – Por segunda vez Moshé le dice a Aharón que presente su ofrenda. Esto nos hace pensar que Aharón estaba dudando y por eso no se atrevía a acercarse al altar. Moshé le anima de nuevo para que tome su lugar como el gran sacerdote y haga su trabajo. Esta Escritura nos enseña que no debemos avergonzarnos demasiado por nuestros pecados, sabiendo que HaShem ha provisto con un sacrificio perfecto para que podamos tener acceso al servicio sagrado delante de Él. HaShem había perdonado a Aharón. Es posible que él haya tenido mala conciencia y vergüenza por su gran pecado. Pero esta escritura resalta la gran misericordia de HaShem al permitir a un gran pecador ocupar el puesto más alto de la nación. Aharón es un hermoso ejemplo del perdón de HaShem.

Querido lector, si te has arrepentido de todos tus pecados, entre los cuales, posiblemente, algunos hayan sido muy graves en los ojos de HaShem, y si has confesado tus pecados pidiendo perdón y puesto que confianza en la misericordia de HaShem, puedes estar seguro de que Él te haya perdonado, como está escrito en 1 Juan 1:9:

“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.”

También está escrito en Jeremías 31:34b:

“perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

Este texto nos enseña que cuando HaShem perdona, también hace olvidar nuestro pecado. Sin embargo, conforme uno va creciendo en el espíritu se da cuenta de la gravedad de los pecados que uno ha cometido en el pasado, como está escrito en el Salmo 25:7:

“No te acuerdes de los pecados de mi juventud ni de mis transgresiones; acuérdate de mí conforme a tu misericordia, por tu bondad, oh HaShem.”

El hecho de recordar el pecado de la juventud viene del Espíritu de HaShem que nos va instruyendo acerca de todas las cosas. Al principio cuando uno se arrepiente de los pecados, no es realmente consciente de la gravedad de ellos. Por eso, cuanto más madurez espiritual haya en una persona, más pecador se considera al mirar hacia atrás, avergonzándose por lo que ha hecho. Esto viene del Espíritu.

¿Pero no dice la Escritura que HaShem nunca se acordará más de los pecados, según el pacto renovado?

Sí, es cierto, Él se hace olvidar nuestros pecados en el sentido de que nunca, nunca nos los recuerda en la cara con el fin de humillarnos o hacernos sentir culpables. Eso es lo que hace el acusador, hasatán. Cuando HaShem perdona, lo hace de verdad, y nos considera como si nunca hubiéramos cometido esos pecados.

Sin embargo, por el otro lado hay un crecimiento en la conciencia del pecador arrepentido acerca de la gravedad de lo que ha cometido, no para condenar o avergonzar, sino para enseñarlo acerca de la inmensa misericordia de HaShem y el resultado poderoso de la redención del Mesías. El Espíritu de HaShem también nos hace recordar lo que hemos hecho para que no nos enorgullezcamos sino nos mantengamos humildes. ¡Nunca te olvides de dónde te sacó HaShem!

Este proceso de concienciación de la gravedad del pecado cometido en la juventud, se puede ver en la vida del shaliaj Shaúl, como está escrito en 1 Corintios 15:9:

“Porque yo soy el más insignificante de los emisarios, que no soy digno de ser llamado emisario, pues perseguí a la congregación de Elohim.”

Esta es una de las primeras cartas del shaliaj. Más adelante vemos como la conciencia de la gravedad de su pecado ha aumentado. Ya no habla de sí mismo como el más insignificante de los shaliajes, sino como el más pequeño de todos los santos, según está escrito en Efesios 3:8:

“A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, se me concedió esta gracia: anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas del Mesías.”

Al final de su vida habla de sí mismo como el más grande de los pecadores, no por lo que estaba haciendo en ese momento como creyente maduro, sino por lo que había hecho en su juventud, como está escrito en 1 Timoteo 1:15-16:

“Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: El Mesías Yeshúa vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero. Sin embargo, por esto hallé misericordia, para que en mí, como el primero, Yeshúa el Mesías demostrara toda su paciencia como un ejemplo para los que habrían de creer en él para vida eterna.”

Ciertamente nuestros pecados han sido borrados y perdonados por la muerte del Mesías, representada en los sacrificios de pecado. Pero conforme vayamos creciendo espiritualmente entendemos cada vez más la gravedad de lo que hemos hecho. Entonces surge en nosotros una inmensa gratitud que produce una alabanza eterna a HaShem por la obra salvadora mediante el Mesías que nos ha alcanzado.

 Segunda aliyá, 9:17-23

9:22 “Entonces Aharón alzó sus manos hacia el pueblo y lo bendijo, y después de ofrecer la ofrenda por el pecado, la ofrenda de ascensión y las ofrendas de paz, descendió.” – Aquí vemos como Aharón bendijo al pueblo. Según Rashí, él usó las palabras de la bendición de los sacerdotes, en hebreo “birkat kohanim”, que se encuentran en Números 6:24-26, como está escrito:

“HaShem te bendiga y te guarde; HaShem haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; HaShem alce sobre ti su rostro, y te dé paz.”

Sin embargo Najmánides opina que no fue la misma bendición. Donde hay dos judíos hay tres opiniones…

9:23  “Y Moshé y Aharón entraron en la tienda de reunión, y cuando salieron y bendijeron al pueblo, la gloria de HaShem apareció a todo el pueblo.” – HaShem había prometido mostrar su gloria en ese día. Pero a pesar de que Aharón había cumplido todo lo que le tocaba hacer y luego bendecía al pueblo, no vino la gloria de HaShem. En ese momento pudo haber dudado del perdón de HaShem y si realmente había cumplido con lo establecido en cuanto a cada sacrificio. También podía haber dudado si realmente valía para el puesto de gran sacerdote sobre la nación de Israel. ¿Por qué la gloria no se mostró cuando Aharón había hecho todo, sino sólo cuando Moshé y Aharón juntos bendijeron al pueblo? Rashí presenta dos razones por las cuales Moshé le acompaño a Aharón al lugar santo:

  • ·Entraron en el tabernáculo para que Moshé le enseñara cómo quemar el incienso.
  • ·Entraron en el tabernáculo para suplicar juntos que HaShem enviara su Shejiná, su gloria.

La gloria de HaShem vino sólo cuando los dos hermanos se unieron para bendecir al pueblo, juntos. Primero habían estudiado la Torá. Luego habían obedecido la Torá. Habían ofrecido los sacrificios prescritos. Pero todavía no había aparecido la gloria de HaShem. Esto nos enseña que lo único que finalmente puede traer la gloria de HaShem sobre nosotros es la unidad de los hermanos. El Salmo 133 destaca la relación que hay entre la unidad y la unción sacerdotal, como está escrito:

“Hine ma tov…”

“Cántico de ascenso gradual; de David. Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía. Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aharón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Jermón, que desciende sobre los montes de Tsion; porque allí mandó HaShem la bendición, la vida para siempre.”

Tenemos varios ejemplos en las Escrituras de hermanos en la carne que sirven a HaShem juntos de una manera poderosa: Moshé y Aharón, Efrayim y Menashé, Pedro y Andrés, Yaakov y Yojanán, Yaakov y Yehudá (dos de los hermanastros de Yeshúa).

Si Moshé y Aharón no hubieran tenido esa unidad, no se hubiera manifestado la Shejiná de HaShem en ese día. Esto nos enseña que si no estamos viviendo juntos en armonía, no va a venir la Shejiná sobre nosotros.

En Yaakov 4:1 está escrito:

“¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros?”

Este texto nos da la clave para entender la causa de las guerras y conflictos entre los hermanos, son las pasiones. Las pasiones egoístas son las que causan las disensiones entre los hermanos.

En 1 Corintios 3:3 está escrito:

“porque todavía sois carnales. Pues habiendo celos y contiendas entre vosotros, ¿no sois carnales y andáis como hombres?”

Vemos que los celos y las contiendas son producidos por la carne, el yetser hará. La solución para este tipo de conflictos es andar en el espíritu, alimentar el espíritu para que el fruto del espíritu pueda dominar sobre los deseos malos de la carne.

1 Corintios 13 habla del carácter del Mesías en nosotros. Allí vemos como el amor es la solución para los conflictos, como está escrito en los versículos 4-7:

“El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”

Tercera aliyá, 9:24 – 10:11

9:24  “Y salió fuego de la presencia de HaShem que consumió la ofrenda de ascensión y los pedazos de grasa sobre el altar. Al verlo, todo el pueblo aclamaron y cayeron sobre sus rostros.” – La gloria de HaShem se manifestó como un fuego consumidor. Él mostró con esto que estaba muy contento con el sacrificio de Aharón. Por esto aprendemos que el corazón de Aharón estaba entregado totalmente a HaShem, porque él no recibe los sacrificios de los impíos, como está escrito en Proverbios 15:8:

“El sacrificio de los impíos es abominación a HaShem, mas la oración de los rectos es su deleite.”

En Proverbios 21:27 está escrito:

“El sacrificio de los impíos es abominación, cuánto más trayéndolo con mala intención.”

En Eclesiastés 5:1 está escrito:

“Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Elohim, y acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios, porque éstos no saben que hacen el mal.”

El fuego de HaShem cae sobre los sacrificio que son hecho con corazones enteramente entregados a Él, como está escrito en 1 Reyes 18:38:

“Entonces cayó el fuego de HaShem, y consumió la ofrenda de ascensión, la leña, las piedras y el polvo, y lamió el agua de la zanja.”

En 1 Crónicas 21:26 está escrito:

“Entonces David edificó allí un altar a HaShem, y ofreció ofrendas de ascensión y ofrendas de paz. E invocó a HaShem, y Él le respondió con fuego del cielo sobre el altar de la ofrenda de ascensión.”

En 2 Crónicas 7:1 está escrito:

“Y cuando Shlomó terminó de orar, descendió fuego desde el cielo y consumió la ofrenda de ascensión y los sacrificios, y la gloria de HaShem llenó la casa.”

En Hechos 2:3 está escrito:

“y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos.”

Si queremos experimentar la gloria del fuego de HaShem en nuestras vidas es necesario darnos como sacrificios de ascensión, con corazones totalmente entregados. Donde no está el fuego celestial es donde no hay entrega total. Donde no hay entrega total no está el fuego celestial.

“todo el pueblo aclamaron y cayeron sobre sus rostros.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “aclamó” es “ranan”. Según el Targum de Onkelós, citado por Rashí, significa que aquí el pueblo cantó alabanzas. Sin embargo Ibn Ezrá entiende esta palabra como “alzar la voz”.

Aquí está escrito que cayeron sobre sus rostros. Esto nos enseña que cuando la Shejiná viene con poder sobre nosotros, caemos al suelo, cf. Daniel 10:8-9; Juan 18:6; Hechos 26:14. En algunos casos se puede quedar ciego, como ocurrió con el shaliaj Shaúl en el camino a Damesek, cf. Hechos 9. Por esto se ha quedado la costumbre de tapar los ojos con la mano derecha a la hora de cantar el “Shemá” en la comunidad.

10:1  “Nadav y Abihú, hijos de Aharón, tomaron sus respectivos incensarios, y después de poner fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron delante de HaShem fuego extraño, que El no les había ordenado.” – Aharón había sido destinado para la destrucción por causa de su pecado con el becerro de oro. Está escrito que HaShem quería “exterminarlo”, cf. Deuteronomio 9:20, lo cual implica que su descendencia sería eliminada. Al perdonarlo, la vida de sus hijos también fue perdonada. Sin embargo, dos de ellos murieron en este momento, cuando sirvieron en rebeldía, con algo que HaShem no había mandado. Aquí se habla de fuego extraño. El fuego extraño podría significa que el fuego haya sido sacado de un lugar extraño. También se puede entender como ofrecer algo incorrectamente a HaShem, fuera de la obediencia a la autoridad. Estaban sirviendo sin haber recibido órdenes, aunque lo que hacían era correcto. El problema no fue lo que ofrecieron, sino con qué actitud lo hicieron, y con qué autoridad lo hicieron. No tenían autorización para hacerlo y por eso murieron. Si hacemos las cosas a nuestra manera HaShem no va a estar contento con nosotros.

Lo extraño de este fuego fue que HaShem no lo había ordenado. Rashí cita la opinión del Midrash que dice que esto significa que emitieron un dictamen halájico en presencia de su maestro Moshé. Estaba permitido a los sacerdotes encender fuego sobre el altar y por esto ellos sacaron una conclusión correcta. Su error consistía en que hicieron esto sin consultar con su autoridad espiritual. Este acto de rebeldía trajo graves consecuencias.

El rabí Ishmael dice que habían entrado al santuario embriagados con vino. Por esto se da la orden más adelante de que los kohanim no podrán beber vino cuando estaban en el servicio, cf. Levítico 10:9.

También existe la opinión de que querían entrar en el lugar santísimo, puesto que este hecho es destacado en Levítico 16 donde habla del momento cuando el gran sacerdote entra en el lugar santísimo, cf. 16:1-2.

10:3  “Entonces Moshé dijo a Aharón: Esto es lo que HaShem habló, diciendo: “Yo seré santificado por los que se acercan a mí, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado.” Y Aharón guardó silencio.” – Cuanto más cerca de HaShem estemos, más santidad se nos requiere. Si alguno del pueblo hubiera hecho un error semejante, es posible que no hubiera muerto. Pero los que están cerca y pecan sufren mayores consecuencias por su pecado. El líder tiene más privilegios, pero, al mismo tiempo se le demanda mucho más. Privilegios y responsabilidades siempre van juntos. Para poder tener privilegios en el Reino, es necesario vivir en una disciplina más elevada y hacer más sacrificios personales.

“Esto es lo que HaShem habló” – ¿Cuándo habló HaShem esto? Parece que lo que está diciendo Moshé es una cita parafraseada y sintetizada de Éxodo 29:43-44, donde está escrito:

“Y me encontraré allí con los hijos de Israel, y el lugar será santificado por mi gloria. Santificaré la tienda de reunión y el altar; también santificaré a Aharón y a sus hijos para que me sirvan como sacerdotes.”

Sin santidad no hay gloria. La gloria sin santidad mata. El mismo fuego que se encuentra en 9:24 operó en 10:2. Los que son canales para que el pueblo pueda recibir la presencia Divina, la Shejiná, tienen que hacer las cosas con sumo cuidado.

Alguien pensará: “Qué exigente HaShem con el servicio en el santuario. Si cometes un pequeño error te mueres. HaShem sí que es cruel.”

Necio. ¿Cómo HaShem no va a ser exigente en cuanto al culto delante de Él? ¿No exigen los viajeros de los aviones que el piloto no haga errores de aviación arriesgando así las vidas de los que están bajo su cuidado? ¿No exigen los pacientes que el cirujano sea muy cuidadoso al hacer una operación en el cerebro o en el ojo? Si exigimos perfección del hombre para la preservación de la vida humana, ¿no debemos exigir perfección en los que se acercan delante de HaShem a favor del pueblo? La vida y la muerte del pueblo están en el poder de los kohanim. Si no hacen un servicio perfecto, HaShem no puede perdonar al pueblo por sus pecados. Además, si HaShem es el primero y el más importante en nuestras vidas, ¿cómo no vamos a presentar delante de Él un culto que se ha preparado con sumo cuidado y máxima entrega? En el Reino de HaShem no hay lugar par mediocridad o flojera en la preparación. El amor a HaShem se manifiesta en nuestra solicitud en hacer las cosas de mayor excelencia delante de Él. Los que no toman estas cosas en serio muestran que HaShem no tiene mucha importancia en sus vidas.

¿Qué cosas hay en nuestras vidas y en las comunidades que pueden ser consideradas como fuego extraño?

El fuego representa la inspiración. ¿Puede que la inspiración detrás de lo que se ofrece a HaShem venga de una fuente impura? ¿De dónde sacamos la inspiración para lo que hacemos delante de HaShem? ¿Qué fuente hay detrás de la ofrenda que presentamos? Estas preguntas se deben hacer a los que tocan instrumentos y cantan en las comunidades, los que dirigen las alabanzas.

Según las Escrituras hay una doble fuente de inspiración para el canto a HaShem en el pacto renovado, como está escrito en Efesios 5:18-20:

“Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor; dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, a Elohim, el Padre”

Y en Colosenses 3:16 está escrito:

“Que la palabra del Mesías habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Elohim con acción de gracias en vuestros corazones.

Estos dos textos nos muestran que la doble fuente, donde se puede recibir la inspiración para oficiar alabanza delante del Padre, está constituida por el Espíritu y la Palabra del Mesías.

Se puede discutir sobre qué tipo de canciones se va a usar para la alabanza a HaShem en las congregaciones. ¿Es permitido tomar las canciones del mundo y ofrecerla delante del Padre? ¿Podemos venir ante Él con Rock’n Roll, Salsa, Merengue y Hipp Hopp? ¿Podemos tocar Hard Rock y Heavy Metal ante el Santo de Israel? ¿Estará Él a gusto con ese tipo de instrumentación y canto? Para contestar a esas preguntas podemos hacer la pregunta: ¿De dónde viene la inspiración? ¿Del mundo o del cielo? ¿De hombres impuros o del Espíritu y la Palabra del Mesías?

¿Hay deseos de ser famoso? ¿Producen deseos sexuales? ¿Hay ira, rebeldía y griterías detrás? En tal caso es rechazable. Si produce armonía, amor, respeto, admiración por lo bello etc., puede ser bueno. La fuente detrás del Rock’n Roll, el Hard Rock y el Heavy Metal es maligna, es una fuente de rebeldía, ira, gritería, sexo, deseo de poder y manipulación oculta.

“Yo seré santificado por los que se acercan a mí” – La santidad tiene que ver con cercanía. Cuanto más subas de nivel en santidad, más cerca de HaShem podrás estar. El camino de santidad está en las alturas. Allí no pueden subir las fieras, como está escrito en Isaías 35:8-9:

“Allí habrá una calzada, un camino, y será llamado Camino de Santidad; el inmundo no transitará por él, sino que será para el que ande en ese camino; los necios no vagarán por él. Allí no habrá león, ni subirá por él bestia feroz; éstos no se hallarán allí, sino que por él andarán los redimidos.”

Un santo no puede ser alcanzado por los demonios. Todo lo contrario, los demonios huyen de una persona santa, no la aguanta, como está escrito en Lucas 4:34:

“¡Ah! ¿Qué tenemos que ver contigo, Yeshúa HaNetsarí? Has venido a destruirnos? Yo sé quien eres: El Santo de Elohim.”

El demonio tuvo temor de la santidad de Yeshúa. Él no habla del poder de Yeshúa, sino de su santidad. La santidad es lo que más molesta a los malos espíritus. Hasatán ofrece poder sin santidad, pero ese poder es autodestructivo, como está escrito en Ezequiel 28:18:

“Por la multitud de tus iniquidades, por la injusticia de tu comercio, profanaste tus santuarios. Y yo he sacado fuego de en medio de ti, que te ha consumido; y te he reducido a ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.”

Hay un tipo de poder sobrenatural que opera fuera de la santidad, pero no hay santidad sin poder sobrenatural. El poder sin santidad quema al hombre para su destrucción. Pero el poder de la santidad elimina el poder del mal, tanto dentro de nosotros, como a través de nosotros. Busquemos santidad en primer lugar, y entonces estaremos en condición para poder usar el poder de HaShem correctamente.

El libro de Vayikrá es un libro de Santidad. Un siervo de HaShem que ha sido puesto como líder tiene que tener un nivel de santidad superior al resto del pueblo.

“Y Aharón guardó silencio” – Si uno va a ofrecer los sacrificios no puede estar triste o melancólico. En tal caso los sacrificios serían descalificados. Aharón mostró con este acto que amaba a HaShem más que a sus propios hijos. La familia no puede ser un obstáculo para servir a HaShem, como está escrito en Mateo 10:37:

“El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí.”

10:4  “Llamó también Moshé a Misael y a Eltsafán, hijos de Uziel, tío de Aharón, y les dijo: Acercaos, llevaos a vuestros parientes de delante del santuario, fuera del campamento.” –  Un sacerdote tiene el permiso para hacerse impuro por medio de siete parientes más cercanos, padre, madre, esposa, hermanos, hermanas, hijos e hijas. Pero en este caso estaban llevando a cabo el servicio de instalación en el ministerio sacerdotal y no estaba permitido tocar un muerto, porque el servicio hubiera sido inválido. Por esa razón fueron llamados los primos de los fallecidos.

10:6 “Luego Moshé dijo a Aharón y a sus hijos Elazar e Itamar: No descubráis vuestra cabeza ni rasguéis vuestros vestidos, para que no muráis y para que El no desate todo su enojo contra toda la congregación. Pero vuestros hermanos, toda la casa de Israel, se lamentarán por el incendio que HaShem ha traído.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “descubráis” es “tifraú”, que viene de la raíz “pará” que significa “exponer”, “descubrir”, cf. Números 5:18, “importunar”, “distraer”, cf. Éxodo 5:4. Sin embargo, en este texto ha sido entendido como no dejar crecer el cabello, al igual que en Levítico 13:45. En Números 6:5 y Ezequiel 44:20 se encuentra la palabra “pera” que viene de la misma raíz, y significa “cabello”, “guedeja”. Este es uno de los 613 mandamientos, los sacerdotes no pueden dejarse crecer el cabello más de 30 días, porque es señal de estar de luto. El cortarse el cabello es señal de alegría y gozo. Un sacerdote no puede tener la imagen de un enlutado. Según el Talmud está prohibido cortarse el cabello y la barba estando de luto.

Por otro lado, está prohibido raparse el cabello o la barba. La Torá nos enseña un estilo de vida con modestia, no es bueno ser extremista ni para un lado ni para el otro.

10:7  “Ni siquiera saldréis de la entrada de la tienda de reunión, no sea que muráis; porque el aceite de unción de HaShem está sobre vosotros. Y ellos hicieron conforme al mandato de Moshé.” – Esto nos enseña que la unción sólo fue dada para servir a HaShem. Si se usa para otra cosa hay pena de muerte. Hasatán intentaba hacer que Yeshúa usara la unción para el beneficio personal, pero fue rechazado inmediatamente por el Rebe, cf. Mateo 4:3-10.

10:9-11 “No beberéis vino embriagante, tú ni tus hijos contigo, cuando entréis en la tienda de reunión, para que no muráis (es estatuto perpetuo por todas vuestras generaciones), y para que hagáis distinción entre lo santo y lo profano, entre lo inmundo y lo limpio, y para que enseñéis a los hijos de Israel todos los estatutos que HaShem les ha dicho por medio de Moshé.” – El uso del alcohol está prohibido en relación con el ministerio sacerdotal. La embriaguez produce principalmente tres cosas a corto plazo, mareo, excesiva confianza en sí mismo y disminución de la actividad mental. La razón de esta prohibición es que el alcohol disminuye la capacidad intelectual para poder discernir entre una cosa y otra. El que bebe alcohol no tiene una mente clara para poder enseñar la Torá al pueblo. Esto concuerda con Efesios 5:18, donde está escrito:

“Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu”

El efecto de la embriaguez es contrario al efecto de la llenura del Espíritu. En lugar de disminuir la capacidad intelectual, el Espíritu la aumenta considerablemente.

La halajá rabínica establece que un kohén no puede beber más que un reviít de vino antes de hacer su avodá, ministrar. Si lo hace, el cielo se encargará de su muerte. Un reviít corresponde a unos 86 mililitros (2.9 onzas).

Cuarta aliyá, 10:12-15

10:14 “Sin embargo, el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda podéis comerlos en un lugar limpio, tú, y tus hijos y tus hijas contigo; porque han sido dadas como la porción tuya y la de tus hijos de los sacrificios de las ofrendas de paz de los hijos de Israel.” – Las hijas de los sacerdotes pueden comer ciertas ofrendas en “un lugar limpio”, lo cual indica que no solamente se pueden comer en el atrio del tabernáculo, sino fuera del atrio. Según Rashí, este lugar limpio correspondía a todo el campamento de Israel, puesto que allí no podía entrar ninguna persona con la plaga de “tsaráat” (traducida como “lepra”), porque haría impuro el campamento. En el tiempo de los templos, la ciudad de Yerushalayim fue considerada pura hasta los límites de sus murallas. Esto nos enseña que las ofrendas con menor grado de santidad, en hebreo “kodashim kalim”, pueden ser comidas fuera del templo, dentro de las murallas de Yerushalayim.

Quinta aliyá, 10:16-20

10:16 “Y Moshé preguntó con diligencia por el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, y he aquí que había sido quemado. Y se enojó con Elazar e Itamar, los hijos que le habían quedado a Aharón, diciendo…” – Moshé estaba muy interesado en que se cumpliera la orden divina. Por esta actitud fue llamado un siervo fiel, como está escrito en Números 12:7:

“No así con mi siervo Moshé; en toda mi casa él es fiel.”

Según Rashí, en ese día se habían ofrecido tres machos cabríos por el pecado: el macho cabrío para la instalación de los sacerdotes, cf. Levítico 9:3; el macho cabrío de la ofrenda del jefe Najshón de la tribu de Yehudá, cf. Números 7:16; y el macho cabrío de la ofrenda de rosh jódesh, el novilunio, cf. Números 28:15. En este caso se trataba del macho cabrío de la ofrenda de pecado del primer día del mes de Nisán. Por alguna razón no había sido comido por los sacerdotes. Los sabios presentan dos opiniones por las cuales esto había ocurrido. La primera opinión dice que había sido impura por haber tocado una fuente de impureza. En tal caso no se podía comer. La segunda opinión dice que fue quemado enteramente por el estado de luto de Aharón y sus dos hijos restantes. Como esta era una ofrenda que siempre se iba a ofrecer en rosh jódesh, no tenía la misma prioridad como las ofrendas para la instalación en el sacerdocio. Por lo tanto tomaron la decisión de no comerla. Las ofrendas que no eran para la instalación en el sacerdocio no son ingeridas por un sacerdote durante el primer día cuando está de luto.

10:19 “Pero Aharón dijo a Moshé: Mira, hoy mismo han presentado ellos su ofrenda por el pecado y su ofrenda de ascensión delante de HaShem. Ya que esto me ha sucedido, si yo hubiera comido hoy de la ofrenda por el pecado, ¿hubiera sido grato a los ojos de HaShem?” – Sólo un kohén gadól, gran sacerdote, sumo sacerdote, puede comer sacrificios en estado de luto, en hebreo “onén”, sin profanarlos. Pero aquí vemos como Aharón no lo quería hacer porque consideraba que no era agradable delante de HaShem.

Sexta aliyá, 11:1-32

11:2  “Hablad a los hijos de Israel, y decidles: Estos son los animales que podréis comer de entre todos los animales que hay sobre la tierra.” – Este capítulo define cuáles son los animales comestibles y cuáles están prohibidos para los hijos de Israel. Los hijos de Israel han sido apartados de los demás pueblos para ser diferentes. Así que estas leyes son para todos los que son del pueblo de Israel, tanto los nativos como los que han sido adoptados por la conversión por medio de Yeshúa el Mesías.

La dieta es una de las cosas más importantes que hace la diferencia entre los hijos de Israel y los demás pueblos. Este capítulo nos enseña que HaShem considera importante lo que el hombre come. Desde el principio Él ha estado muy interesado en la comida del hombre. El primer mandamiento que fue dado al hombre tenía que ver con la comida. El pecado entró en el mundo por medio de una comida prohibida. Y si HaShem considera que es importante lo que el hombre come, debe serlo también para el hombre. Es HaShem quien establece lo que es muy importante y lo que no es tan importante para el hombre. Las Escrituras enseñan que la comida es muy importante. La comida tiene mucho que ver con la santidad y con el pecado.

Aquellos mandamientos que tratan sobre animales que son comestibles o no, son considerados “jukim”, lo que implica que no tienen ninguna explicación lógica.

Una comida o un objeto que es considerado apto para el uso de un judío o un israelita es llamado “kasher”, que significa “correcto”, “recto”, “aceptable”, “apto”. La palabra aparece tres veces en las Escrituras, cf. Eclesiastés 10:10; 11:6; Ester 8:5.

Se han intentado dar muchas diferentes explicaciones acerca del por qué ciertos animales son considerados impuros y otros puros, pero al fin y al cabo el hombre tiene que reconocer que no entiende del todo la razón por la que HaShem dio estas instrucciones. Es muy probable que nunca podamos tener una explicación satisfactoria en cuanto a la razón por la que ciertos animales son considerados impuros por HaShem. La razón por la que debemos considerar estos animales como impuros es porque la Torá dice que son impuros, y punto. Y si luego queremos profundizar más allá de lo escrito, siempre correremos el riesgo de equivocarnos en nuestra evaluación.

Como principio podremos decir que nuestra obediencia a estos mandamientos no tiene que ver en primer lugar con higiene, ni con respeto a la naturaleza, ni con nuestra identificación con ciertos animales, ni con peligros de intoxicación, ni con efectos secundarios en el cuerpo humano. Tiene que ver con nuestra relación con HaShem. Por el hecho de que Él haya dicho algo, le obedecemos. Es cierto que la obediencia a los mandamientos trae larga vida y salud a nuestros cuerpos, y es cierto que varios de los animales impuros son dañinos o pueden contener elementos peligrosos para el hombre. Es cierto que la naturaleza del animal está en la sangre y si se come algo de la sangre, lo cual es inevitable a la hora de comer carne, es probable que la naturaleza del animal afecte el carácter del que lo come. Pero todas estas cosas son secundarias, y la Torá no las está enfocando. La Torá dice que el que deja de comer ciertos animales que, por el cielo, han sido declarados impuros, se vuelve santo, apartado, consagrado. Estas reglas tienen que ver en primer lugar con la santidad y la santidad tiene mucho que ver con la comida. Ahora, la obediencia a estos mandamientos también trae sanidad, y como un subproducto de esta obediencia, hay salud y prosperidad en todo, pero el propósito principal de estos mandamientos no es la salud del hombre sino su santidad.

Hay mucha verdad en el dicho que dice: “Dime con quién andas y te diré quién eres.” Ahora, podríamos decir, con la Torá en la mano: “Dime qué comes, y te diré quién eres.”

En este capítulo vemos que los animales están clasificados en cuatro grupos generales, cf. Levítico 11:46:

o   Animales que caminan sobre la tierra, 11:2-8

o   Animales que hay en las aguas, 11:9-12

o   Aves y otros animales que vuelan, 11:13-23

o   Animales que se arrastran sobre al tierra, 11:29-43

11:3  “De entre los animales, todo el que tiene pezuña dividida, formando así cascos hendidos, y rumia, éste comeréis.” – Estas son las dos características dadas por la Torá para poder diferenciar entre un animal terrestre kasher y uno que no es kasher. Luego va describiendo cuatro animales que tienen ciertos signos de ser kasher, pero no lo son. Si falta uno de las dos señales, el animal no es apto para el consumo de una persona santa.

Los animales que son kasher tienen que ser preparados de una manera correcta para que sigan siendo aptos para el consumo después de su degüello. La tradición oral ha establecido normas estrictas para los judíos para no violar los mandamientos de la Torá en cuanto al kashrut. Un animal no puede haber sido matado de manera violenta para ser kasher. Hay que matarlo de manera que salga toda la sangre posible. Un animal enfermo no es apto para comer. Antes de comer un animal limpio hay que eliminar tres cosas, el nervio ciático, el sebo y la sangre. La sangre es eliminada mediante la sal. Primero se lava la carne en agua. Luego se sumerge en agua fría durante media hora. Después se echa sal medio gruesa por los dos lados y se colocan los trozos sobre una reja de manera que la sangre vaya cayendo abajo. Esto no se puede hacer en la misma cocina, sino en un lugar aparte. Después de una hora, más o menos, se enjuaga en un recipiente con agua, cambiando el agua tres veces. También puede ser lavada bajo agua corriente, pero si uno desea desalarla debe estar un tiempo sumergida en agua. Después de esto, la carne es apta para ser cocinada según el gusto. Si se asa la carne sobre fuego no hace falta kasherizarla mediante la sal. El mismo fuego hace el mismo efecto de expulsar los restos de sangre que queda en la carne. El hígado no se puede salar, tiene que ser asado sobre fuego para que sea kasher.

Hay muchos otros detalles en cuanto al kashrut pero no vamos a tocarlos en esta ocasión.

11:4  “Sin embargo, de los que rumian o tienen pezuña dividida, no comeréis éstos: el camello, porque aunque rumia no tiene pezuña dividida; será inmundo para vosotros” – El camello no tiene la pezuña hendida totalmente. Por eso no es kasher. No se puede comer su carne, ni beber su leche.

La palabra que ha sido traducida como “inmundo” es “tamé” que significa “impuro”, “contaminado”, “profano”. Lo contrario de “tamé” es “tahor”, “limpio”, “puro”, “sincero”, cf. 11:47. Tenemos que tener en cuenta que en las Escrituras podemos encontrar tres tipos de impureza:

  • ·Impureza higiénica
  • ·Impureza ritual
  • ·Impureza moral

Si no diferenciamos entre estos tres, no vamos a entender lo que se está hablando en cada caso. En este caso, la clasificación de los animales entre impuros y puros, “tamé” y “tahor”, no tiene que ver con la higiene. Los animales impuros no tienen una impureza higiénica que los diferencia de los animales limpios. Tampoco tienen que ver con impureza moral. Algunos de los animales aptos para comer no tienen una moral alta. Aquí se trata de una impureza ritual.

Una persona que come un animal impuro, se vuelve ritualmente impuro y no podrá ni entrar en el atrio del templo ni comer de los sacrificios. Con otras palabras, la impureza ritual no permite que una persona se acerque demasiado a HaShem. HaShem no permite que una persona “tamé” esté cerca de su presencia. Por lo tanto, el estado de tamé hace que el hombre esté alejado de HaShem. Santidad tiene que ver con cercanía. Para poder ser santo, hay que alejarse de la impureza ritual, y por esta razón han sido dadas estas leyes de kashrut.

11:5  “el damán, porque aunque rumia, no tiene pezuña dividida; será inmundo para vosotros” – La palabra hebrea para “damán” es “shafan”. A veces se traduce como “tejón” y a veces como “conejo”. Es un animal que rumia sin tener la pezuña hendida.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “rumiar”, es “maalat”, que viene de la raíz “alá” , “subir”. “Maalat” significa literalmente “que alza (el alimento)”. Lo que hacen estos tipos de animales es que alzan y regurgitan la comida desde sus entrañas, dándole vuelta en su boca a fin de machacarla y molerla muy bien. Los animales rumiantes, como la vaca y el ciervo, son los mamíferos que tienen el estómago dividido en tres o cuatro cavidades. Estos animales ingieren el alimento y lo bajan a la primera cavidad del estómago. Luego lo pasan a la segunda cavidad, de la cual es “alzado” de nuevo a la boca. Finalmente lo bajan a la tercera cavidad. Este proceso de alzar el alimento es llamado rumiar.

11:6  “el conejo, porque aunque rumia, no tiene pezuña dividida; es inmundo para vosotros” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “conejo”, es “arnevet”. A veces se traduce como liebre. El conejo come su propio excremento.

11:7  “y el cerdo, porque aunque tiene pezuña dividida, formando así un casco hendido, no rumia; es inmundo para vosotros.” – Para los hijos de Israel, el cerdo es inmundo. Por su puesto lo es también para los gentiles. Pero como los gentiles están lejos del Elohim de Israel, no es un asunto importante para ellos. Lamentablemente muchos de los hijos de Israel, tanto nativos como adoptados de entre los gentiles, por la conversión mediante la redención que hay en el Mesías Yeshúa, que comen estos animales impuros. Tendrán que dejar de hacerlo para poder subir a un nivel más alto de santidad y así poder acercarse más a HaShem. El Elohim de Israel ha dicho que estos animales son tamé, no son aptos para el consumo humano para un pueblo cercano a él. Mientras el cielo y la tierra existan, Él no cambiará sus normas, cf. Mateo 5:18. El cerdo no se volvió puro con la muerte del Mesías. Los que predican tales cosas no conocen la mente del Padre. Él no cambia sus normas. Lo que fue blanco ayer, sigue siendo blanco hoy. Si Él ha dicho que el cerdo es inmundo y que los hijos de Israel no tienen el permiso para comerlo, es así. Si comemos estos animales y luego pedimos sanidad para nuestros cuerpos enfermos estamos tentando a nuestro Padre.

11:8  “No comeréis de su carne ni tocaréis sus cadáveres; son inmundos para vosotros.” – Si está prohibido comer la carne de estos cuatro animales que no son kasher, pero que tienen ciertos signos de serlo, ¡cuánto más estará prohibido comer de los animales que no tienen ningún signo de ser kasher!

Está permitido tocar todos los animales que son tamé mientras que estén vivos, por ejemplo los perros, los gatos, los cerdos, los caballos y los asnos. Incluso está permitido tocar sus cadáveres en muchas ocasiones. Si está permitido tocar un cadáver humano para enterrarlo, ¡cuánto más estará permitido tocar un cadáver de un animal impuro! El cadáver de un animal impuro no tiene el mismo grado de impureza que un cadáver humano. El cadáver humano es la fuente principal de impureza ritual.

Tenemos que entender este texto como que no está permitido tocar los cadáveres de los animales impuros antes de entrar en el templo o antes comer de las cosas consagradas. Rashí dice que esta prohibición de no tocar los cadáveres de estos animales impuros, está limitada al tiempo de las fiestas. En las fiestas es cuando todos los varones tienen que presentarse delante de HaShem en Yerushalayim y esto no se puede hacer en un estado de impureza ritual.

11:9  “De todos los animales que hay en las aguas, podréis comer éstos: todos los que tienen aletas y escamas en las aguas, en los mares o en los ríos, podréis comer.” – Estos son los dos signos de peces kasher: tienen que tener aletas y escamas cuando están en las aguas. Algunos peces pierden sus escamas cuando son sacados del agua. Estos también son kasher. Está permitido comer todo de un pescado, incluso la sangre. El pescado es el animal más limpio que existe. No necesita ningún tipo de preparación para poder ser comido. Está permitido comerlo crudo, pero no vivo.

11:10-12 “Pero todos los que no tienen aletas ni escamas en los mares y en los ríos, entre todo lo que se mueve en las aguas y entre todas las criaturas vivientes que están en el agua, os serán abominación; os serán abominación, no comeréis de su carne y abominaréis sus cadáveres. Todo lo que en las aguas no tenga aletas ni escamas, os es abominación.” – La palabra “abominación” es muy fuerte. Esta es la actitud de un israelita, nativo o injertado, en cuanto a los mariscos y otros animales del agua que no tiene aletas ni escamas. Tres veces es repetida la palabra abominación, lo cual nos enseña que es importante. El pulpo es abominable. Los mariscos son abominables. Las langostas del mar son abominables. Los cangrejos son abominables. El tiburón y el delfín son abominables para comer.

11:13 “Además, éstas abominaréis de entre las aves, no se comerán, son abominación: el águila, el osífrago y el buitre” – Entre las aves hay 24 especies que son inmundas. Todas las demás son limpias. Hay una regla general que la experiencia nos ha enseñado: todo huevo de ave que sea redondo viene de una ave inmunda y todo huevo ovalado viene de una ave limpia. Siguiendo esta norma se podrá saber cuáles son las aves inmundas que están mencionadas en la Torá, y las aves limpias, aptas para el consumo humano.

11:14 “el milano y el aguilucho según su especie” – Según Rashí, hay sub-especies de varias de las aves presentadas en esta lista, que no son similares entre sí, ni en su aspecto ni en sus nombres, pero todas pertenecen a la misma especie.

11:22 “De ellos podéis comer éstos: el arbe según sus especies, el salam según sus especies, el jargol según sus especies y el jagab según sus especies.” – Estas cuatro especies de saltamontes, también llamadas “langostas”, sin tienen nada que ver con las langostas de mar, son las únicas permitidas por la Torá, cf. Mateo 3:4. Sin embargo, hemos perdido el conocimiento de cuáles son. Así que en la actualidad ninguna especie de saltamontes es permitida. El que come sin estar seguro, peca, como está escrito en Romanos 14:23:

“Pero el que duda, si come se condena, porque no lo hace por fe (certeza de lo que enseña la Torá); y todo lo que no procede de fe, es pecado.”

11:24 “Por estos, pues, seréis impuros; todo el que toque sus cadáveres quedará impuro hasta el atardecer” – El cadáver de un animal impuro transmite impureza. Para el hombre, la impureza, el estado de tamé, durará hasta la tarde. Cuando el sol baja, la persona queda pura, tahor, sólo en el caso de que primero se haya sumergido en una mikvé, acumulación de aguas purificadoras, cf. versículo 32.

11:25 “y todo el que levante parte de sus cadáveres lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta el atardecer.” – Si se toca un cadáver de estos animales sólo hace falta bajar al mikvé y esperar hasta la bajada del sol para ser ritualmente puro otra vez. Pero si uno levanta parte de sus cadáveres, necesita además lavar la ropa.

11:26 “En cuanto a todo animal de pezuña dividida, pero que no forma pezuña hendida, o que no rumian, son impuros para vosotros; todo el que los toque quedará impuro.” – Sólo cuando están muertos transmiten impureza, no cuando están vivos, cf. versículo 31.

Séptima aliyá, 11:33-47

11:36 “Solamente un manantial y un hoyo de acumulación de agua permanecerá limpio, pero lo que toque sus cadáveres quedará impuro.” – En este versículo está la base para entender el sistema de una mikvé, acumulación de aguas purificadoras. Este texto dice que este sistema con una fuente y un hoyo de acumulación de agua es lo único que permanecerá limpio, no importa lo que entre en ella. De allí se deduce que todo lo que entre en esa agua se purifica. Si la mikvé tiene suficiente agua, todo cuerpo que entre en el agua es considerado como eliminado. Esto significa que si un cuerpo impuro entra en una mikvé que tiene estas características es simbólicamente eliminado junto con su impureza. Cuando el cuerpo luego sale de esa agua, es como si hubiera nacido de nuevo, y sale purificado.

Para poder entrar en el templo en Yerushalayim, todos tenían que pasar por una mikvé de aguas purificadoras. Para más información sobre este tema, por favor ver el libro “Aguas del Edén” por Ariyé Kaplán.

11:42a “Todo lo que anda sobre su vientre” – Según Rashí, se refiere a la serpiente. En la palabra hebrea que ha sido traducida como “vientre”, “gajón”, se encuentra la letra central de la Torá de Moshé. Es la letra vav, que significa “clavo”, “señal. Alrededor de ese clavo gira toda la Torá. Es la sexta letra en el alfabeto hebreo. El número seis es el número del hombre y el libre albedrío, cf. Revelación 13:18. Estas cosas nos llevan a algo muy importante: Toda la Torá gira alrededor de un hombre que fue clavado como una señal. ¿Quién será?

En el capítulo sobre comidas permitidas y prohibidas se habla de un animal que se arrastra sobre su vientre. En ese vientre está la señal. Esto nos recuerda que la serpiente antigua, que fue maldecida y tiene que andar sobre su vientre, fue la que hizo que el pecado se introdujera en este mundo. Por medio de una comida prohibida el pecado entró en el vientre del hombre y se distribuyó a toda su constitución. La salvación de esta situación es que aquel hombre, alrededor del cual gira todo el universo, sea lleno de pecado, maldecido y clavado sobre un madero. Esta es la señal, el mensaje central de la Torá, para que todo el que con su libre albedrío tome la decisión de creer en él no se pierda sino tenga vida eterna. ¡Baruj HaShem!

11:43 “No hagáis vuestras almas abominables por causa de ningún animal que se arrastra; y no os contaminéis con ellos para que no seáis impuros.” – Si uno come estas cosas abominables su alma se vuelve abominable para HaShem.

11:44 “Porque yo soy HaShem vuestro Elohim. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo. No os contaminéis, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra.” – Esta es la primera vez que aparece la expresión “Seréis santos, porque yo soy santo” y es en relación con la comida. Esto nos enseña que la santidad depende en gran parte del tipo de comida que comamos.

11:45 “Porque yo soy HaShem, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Elohim; seréis, pues, santos porque yo soy santo.” – El texto hebreo dice que HaShem hace subir de Egipto a los hijos de Israel. No es una cosa solamente del pasado, sino presente. Por medio de nuestra obediencia a los mandamientos dejamos de vivir como vivíamos en Egipto, comiendo toda clase de cosas que producían abominación en nuestras almas. Gracias a la Torá y el Espíritu del Mesías que nos motiva, podremos salir de la esclavitud de Egipto, y hacer caso a estas reglas de kashrut para ser un pueblo santo, apartado para HaShem, nuestro Padre.

En esta parashá se encuentran los mandamientos 149-165 de los 613.

149.    Prohibición para los kohanim de entrar al Templo con el cabello largo, Levítico 10:6.

150.    Prohibición para los kohanim de entrar al Templo con las ropas desgarradas, Levítico 10:6.

151.    Prohibición para los kohanim de salirse de la Tienda de la Cita durante el servicio sacrificatorio, Levítico 10: 7.

152.    Prohibición para los kohanim de entrar al Templo en estado de ebriedad, y Prohibición para cualquiera de emitir una decisión legal en ese mismo estado, Levítico 10:9.

153.    Precepto de examinar a los animales para descubrir si poseen las características que los vuelven kasher, Levítico 11:2-3.

154.    Prohibición de comer un animal que no es kasher, Levítico 11:4-7.

155.    Precepto de examinar a los peces para descubrir si poseen las características que los vuelven kasher, Levítico 11:9.

156.    Prohibición de comer peces que no son kasher, Levítico 11: 11.

157.    Prohibición de comer aves que no son kasher, Levítico 11:13.

158.    Precepto de examinar a las langostas para descubrir si poseen las características que las vuelven kasher, Levítico 11:21.

159.    Precepto de la impureza (tumá) de las ocho criaturas rastreras (shérets) descritas por la Torá, Levítico 11:29.

160.    Precepto de cuidarse de las bebidas o alimentos impuros (tamé), Levítico11:34.

161.    Precepto del animal sin degollar (nevelá), Levítico 11:39.

162.    Prohibición de comer cualquier criatura rastrera (shérets), Levítico 11:41.

163.    Prohibición de comer insectos minúsculos de granos y frutas, Levítico 11:42.

164.    Prohibición de comer criaturas impuras que pululan en el agua, Levítico 11:43.

165.    Prohibición de comer insectos que hayan surgido a causa del deterioro o pudrición de alimentos u objetos, Levítico 11:44.

Tanjumá 10.

Strong H7442 rânan, raw-nan’, A primitive root; properly to creak (or emit a stridulous sound), that is, to shout (usually for joy): – aloud for joy, cry out, be joyful, (greatly, make to) rejoice, (cause to) shout (for joy), (cause to) sing (aloud, for joy, out), triumph.

Torat Kohanim 10:24.

Strong H6544 pâra‛, paw-rah’, A primitive root; to loosen; by implication to expose, dismiss; figuratively absolve, begin: – avenge, avoid, bare, go back, let, (make) naked, set at nought, perish, refuse, uncover.

Strong H6545 pera‛, peh’-rah, From H6544; the hair (as dishevelled): – locks.

Moed Katán 14b.

Strong H3787 kâshêr, kaw-share’, A primitive root properly to be straight or right; by implication to be acceptable; also to succeed or proser: – direct, be right, prosper.

Strong H2931 ṭâmê’, taw-may’, From H2930; foul in a religious sense: – defiled, + infamous, polluted (-tion), unclean.

Strong 2930 ṭâmê’, taw-may’, A primitive root; to be foul, especially in a ceremonial or moral sense (contaminated): – defile (self), pollute (self), be (make, make self, pronounce) unclean, X utterly.

Strong H2889 ṭâhôr  ṭâhôr, haw-hore’, taw-hore’, From H2891; pure (in a physical, chemical, ceremonial or moral sense): – clean, fair, pure (-ness).

Strong H2891 ṭâhêr, taw-hare, A primitive root; properly to be bright; that is, (by implication) to be pure (physically sound, clear, unadulterated; Levitically uncontaminated; morally innocent or holy): – be (make, make self, pronounce) clean, cleanse (self), purge, purify (-ier, self).

Strong H8227 shâphân, shaw-fawn’, From H8226; a species of rock rabbit (from its hiding), that is, probably the hyrax: – coney.

Strong H5927 ‛âlâh, aw-law’, A primitive root; to ascend, intransitively (be high) or active (mount); used in a great variety of senses, primary and secondary, literally and figuratively: – arise (up). (cause to) ascend up, at once, break [the day] (up), bring (up), (cause to) burn, carry up, cast up, + shew, climb (up), (cause to, make to) come (up), cut off, dawn, depart, exalt, excel, fall, fetch up, get up, (make to) go (away, up), grow (over), increase, lay, leap, levy, lift (self) up, light, [make] up, X mention, mount up, offer, make to pay, + perfect, prefer, put (on), raise, recover, restore, (make to) rise (up), scale, set (up), shoot forth (up), (begin to) spring (up), stir up, take away (up), work.

Parashá 25 Tsav

ז׳ באדר ב׳ ה׳תשע״ד (March 9, 2014) por  
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Parashá 25 Tsav

Levítico 6:8 (6:1) – 8:36

          Por Dr. S. K. Blad ©

Aliyás de la Torá:

  1. 6:8-18 (6:1-11 versión hebrea)
  2. 6:19 – 7:10 (6:12 – 7:10 heb.)
  3. 7:11-38
  4. 8:1-13
  5. 8:14-21
  6. 8:22-29
  7. 8:30-36
  8. Maftir: 8:33-36

Haftará: Jeremías 7:21 – 8:3; 9:22-23

Los Escritos Apostólicos: Mateo 4:1 – 6:34

Tsav

Significa “encomienda”. 

Comentarios

Primera aliyá, 6:8-18

6:9    “Ordena a Aharón y a sus hijos, diciendo: “Esta es la ley de la ofrenda de ascensión: es la ofrenda de ascensión (que permanecerá) sobre la hoguera en el altar, toda la noche hasta la mañana, y el fuego del altar arderá en él.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “ley” es “torá”, que significa “instrucción”. En este caso vemos que la palabra torá está limitada a una instrucción específica acerca de la ofrenda de ascensión, también llamada “holocausto”, (del latín “todo quemado”). En esta sección hay instrucciones específicas para Aharón y sus hijos, los sacerdotes. Las instrucciones que se dieron en la parashá anterior, sobre las diferentes ofrendas, son para el pueblo en general, pero en esta parashá hay instrucciones específicas y complementarias para los sacerdotes en cuanto a los mismos sacrificios que han sido mencionados anteriormente.

De esto aprendemos también que cuando viene la revelación divina a nuestras vidas, no viene toda de una vez. Primero se da una imagen general, y luego el Espíritu vuelve a dar más detalles sobre las cosas que ya han sido descritas de forma general. La Torá ha sido escrita para armonizar con la mente humana. La mente no está trabajando de forma lineal, sino circular. Es decir, cuando un tema se da, no sigue un esquema lineal, sino avanza de forma circular, o más bien como un espiral. Avanza un poco con un tema para luego volver al mismo tema y dar más detalles. Después avanza con otro tema relacionado con el primero, y luego vuelve a dar más detalles sobre alguno de los temas anteriores etc.

En este caso ya en el capítulo 1 de Vayikrá se ha dado una instrucción general sobre la ofrenda de ascensión y ahora este tema es destacado otra vez en esta parashá para dar detalles complementarios sobre esa ofrenda. Lo mismo sucede con las demás ofrendas.

Había varios fuegos sobre el altar. Los rabinos no están de acuerdo en cuanto a la cantidad de fuegos que había en el altar. Se habla de dos a cuatro fogatas diferentes. Una de ellas se mantenía encendida todo el tiempo, como está escrito en este versículo y en los versículos 12 y 13:

“El fuego se mantendrá encendido sobre el altar; no se apagará, sino que el sacerdote quemará leña en él todas las mañanas, y pondrá sobre él la ofrenda de ascensión, y quemará sobre él la grasa de las ofrendas de paz. El fuego se mantendrá encendido continuamente en el altar; no se apagará.”

La Torá repite tres veces la importancia de no dejar que el fuego se apague sobre el altar. Un fuego necesita tres ingredientes para poder existir: combustible, oxígeno y calor. Si falta alguno de estos tres, el fuego no arde. El fuego que estaba en el altar del tabernáculo había caído desde el cielo. Los sacerdotes estaban encargados de mantener vivo ese fuego constantemente. El calor se mantenía en las llamas y en los carbones encendidos. El oxígeno venía del aire ambiental. Sólo hacía falta añadir la leña.

Esto nos enseña acerca de la importancia de mantener el fuego celestial encendido sobre el altar personal que cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior. Cada mañana hay que poner más leña sobre el fuego. ¿Qué es leña?

La leña es el producto de la vida y la muerte de un árbol. Está escrito que la Torá es un árbol de vida, cf. Proverbios 3:18. También Mashiaj se compara a sí mismo con un árbol, cf. Lucas 23:31; Juan 15:1. Esto nos enseña que el combustible que alimenta el fuego en nuestro corazón es la Torá y el Mesías. La vida y la muerte del Mesías ha creado suficiente leña para que podamos arder eternamente delante de HaShem. Cada mañana hay que poner más leña en su corazón para arder continuamente delante de HaShem.

La leña es añadida en la oración, la alabanza y el estudio de las Escrituras que cada creyente hace todas las mañanas. La única manera de poder mantener el fuego celestial ardiendo en nuestra vida es ponerle más leña. Es una tarea diaria.

Querido lector, si experimentas que el fuego de tu vida espiritual se está apagando, necesitas tomar en serio este mandamiento y orar cada mañana y leer y estudiar las Escrituras santas.

El oxígeno es parte del aire. La palabra hebrea para viento es “ruaj”. Ruaj también se traduce como “Espíritu”. Esto nos enseña que el oxígeno para el fuego celestial es el Espíritu de HaShem. Si falta el Espíritu en la oración y la lectura, el fuego se va a apagar.

Que tampoco falte el calor en nuestra devoción a HaShem. El calor podría simbolizar el amor y la intensidad de nuestra entrega, en hebreo “kavaná”.

¡Asegúrate que el fuego no se apague en tu vida!

En 2 Timoteo 1:6 está escrito:

“Por lo cual te recuerdo que avives el fuego del don de Elohim que hay en ti por la imposición de mis manos.”

En este caso se trata del fuego del don de ser anunciador de las buenas nuevas (en griego “evangelista”).

6:15  “Entonces uno tomará de ella un puñado de flor de harina de la ofrenda de cereal, con su aceite y todo el incienso que hay en la ofrenda de cereal, y la quemará sobre el altar; es aroma agradable, su ofrenda memorial para HaShem.” – Aquí se habla de todo el incienso que hay en la ofrenda de cereal. Según Rashí, esto nos enseña que todas las oblaciones tenían incienso, no solamente la primera, que está mencionada en la parashá anterior, cf. Levítico 2:1-2.

6:17  “No se cocerá con levadura. Se la he dado como parte de mis ofrendas encendidas; es cosa santísima, lo mismo que la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa.” – Hay dos diferentes tipos de ofrenda en cuanto al nivel de santidad. Hay ofrendas santísimas, en hebreo “kodshei kadasim”, y ofrendas menos sagradas, en hebreo “kadasim kalim”.

Las ofrendas más sagradas son las siguientes:

  • ·Olá – ofrenda de ascensión
  • ·Jatat – ofrenda de pecado
  • ·Asham – ofrenda de culpa
  • · Shelamim tsibur – ofrenda de paz de la comunidad
  • ·Minjá – oblación

Las ofrendas menos sagradas son las siguientes:

  • · Shelamim yajid – ofrenda de paz de un individuo
  • ·Todá – ofrenda de agradecimiento
  • ·Bejor – un animal primogénito macho
  • ·Maaser behemá – el diezmo de los animales
  • ·Pesaj – el sacrificio de pascua

Aquellos sacrificios de alto nivel de santidad que se pueden comer, sólo pueden ser ingeridos por los sacerdotes varones en el área del atrio del tabernáculo o templo. Esos animales tenían que ser sacrificados en el lado norte del altar.

Los sacrificios menos sagrados que se pueden comer, podían ser comidos en el atrio del templo o dentro de las murallas de Yerushalayim por los sacerdotes y sus familias. Esos animales podían ser sacrificados en cualquier lugar dentro del atrio.

El resto de la ofrenda de paz individual y el sacrificio de Pesaj podían ser comidos dentro de las murallas de la ciudad santa por todos los israelitas, hombres, mujeres y niños, que estaban ritualmente puros. La mayoría de los corderos de Pesaj fueron sacrificados fuera del templo, pero siempre dentro de las murallas de la ciudad de HaShem.

6:18  “Todo varón entre los hijos de Aharón puede comerla; es una ordenanza perpetua por todas vuestras generaciones tocante a las ofrendas encendidas para HaShem. Todo lo que las toque quedará consagrado.” – Incluso el varón hijo de Aharón con defecto en su cuerpo, que no podía oficiar como sacerdote, podía comer de este sacrificio de alto nivel de santidad, cf. 21:21-22.

Aquí vemos como la Torá marca la diferencia entre hombres y mujeres en cuanto al servicio delante de HaShem en este mundo. El varón tiene mayor responsabilidad para dirigir el culto en la congregación y en el hogar. Por otro lado no hay diferencia entre los sexos en el servicio celestial según el orden de Malki-Tsedek, como está escrito en Gálatas 3:28:

“No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre y mujer; porque todos sois uno en el Mesías Yeshúa.”

La diferencia entre los sexos ha sido puesta en este siglo por HaShem. En el siglo venidero, los que van a ser transformados, no tendrán sexo, sino que serán como los ángeles en el cielo, como está escrito en Marcos 12:25:

“Porque cuando resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio, sino que serán como los ángeles en los cielos.”

No podemos mezclar las edades. Algunos predican que ya no hay diferencia en cuanto al liderazgo entre hombres y mujeres en la comunidad mesiánica. Pero mientras no haya venido la resurrección y la transformación no tenemos el derecho de borrar estas diferencias. Los varones son los que deben llevar la mayor responsabilidad para el servicio a HaShem en la congregación y en el hogar hasta que venga el Mesías de nuevo y nos transforme.

Segunda aliyá, 6:19 – 7:10

6:20  “Esta es la ofrenda que Aharón y sus hijos han de ofrecer a HaShem el día de su unción: la décima parte de una efá de flor de harina como ofrenda perpetua de cereal, la mitad por la mañana y la mitad por la tarde.” – Los sacerdotes comunes ofrecen esta oblación solamente en el día de su instalación en el ministerio. Pero el sumo sacerdote lo tendrá que hacer todos los días, para que sea una “ofrenda perpetua”, como también está escrito en Levítico 6:22:

“El sacerdote, que de entre los hijos de Aharón sea ungido en su lugar, la ofrecerá. Por ordenanza perpetua será totalmente quemada para HaShem.”

Esta oblación del sumo sacerdote, que ofreció dos veces al día, tenía que ser costeada por él mismo.

Tercera aliyá, 7:11-38

7:12 “Si lo ofrece en agradecimiento, entonces, juntamente con el sacrificio de agradecimiento, ofrecerá tortas sin levadura amasadas con aceite, y obleas sin levadura untados con aceite, y tortas de flor de harina bien mezclada, amasadas con aceite.” – El agradecimiento producido por un milagro o una intervención divina, se expresa por medio de un sacrificio de paz. Basándose en el Salmo 107 se han sacado cuatro razones por las cuales este sacrificio debe ser ofrecido:

  • ·Salmo 107:4   – por haber sido protegido en un viaje por el desierto
  • ·Salmo 107:10 – por haber sido liberado de la prisión
  • ·Salmo 107:17 – por haber sido recuperado o sanado de una enfermedad·Salmo 107:23 – por haber sido protegido en un viaje marítimo

En el Salmo 107:22 está escrito:

“Ofrezcan también sacrificios de agradecimiento y pregonen sus obras con cantos de júbilo.”

En Jonás 2:1-9 está escrito:

“Entonces oró Yoná a HaShem su Elohim desde el vientre del pez, y dijo: En mi angustia clamé a HaShem, y Él me respondió. Desde el seno del Sheol pedí auxilio, y tú escuchaste mi voz; pues me habías echado a lo profundo, en el corazón de los mares, y la corriente me envolvió; todas tus encrespadas olas y tus ondas pasaron sobre mí. Entonces dije: “He sido expulsado de delante de tus ojos; sin embargo volveré a mirar hacia tu santo templo.” Me rodearon las aguas hasta el alma, el gran abismo me envolvió, las algas se enredaron a mi cabeza. Descendí hasta las raíces de los montes, la tierra con sus cerrojos me ponía cerco para siempre; pero tú sacaste de la fosa mi vida, oh Eterno, Elohim mío. Cuando en mí desfallecía mi alma, de HaShem me acordé; y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo. Los que confían en vanos ídolos su propia misericordia abandonan, mas yo con voz de agradecimiento te ofreceré sacrificios. Lo que prometí, pagaré. La salvación es de HaShem.”

En el Salmo 27:6 está escrito:

“Entonces será levantada mi cabeza sobre mis enemigos que me cercan; y en su tienda ofreceré sacrificios con voces de júbilo; cantaré, sí, cantaré alabanzas a HaShem.”

En el Salmo 50:14, 23 está escrito:

“Ofrece a Elohim sacrificio de agradecimiento, y cumple tus votos al Altísimo… El que ofrece sacrificio de agradecimiento me honra; y al que ordena bien su camino, le mostraré la salvación de Elohim.”

En el Salmo 116:17 está escrito:

“Te ofreceré sacrificio de agradecimiento, e invocaré el nombre de HaShem.”

Hoy en día, cuando no hay templo, el que haya sido liberado de alguna de estas cuatro cosas, debe recitar una bendición especial de agradecimiento, llamada “birkat hagomel”, en lugar de la ofrenda de agradecimiento.

7:13  “Con el sacrificio de sus ofrendas de paz en agradecimiento, presentará su ofrenda con tortas de pan leudado.” – Según el Talmud, cada uno de los cuatro tipos de oblación consistía en diez piezas de pan.

7:14  “Y de ello presentará una de cada ofrenda como contribución a HaShem; será para el sacerdote que rocía la sangre de las ofrendas de paz.” – El sacerdote recibió un pan de cada clase de oblación, en total cuatro diferentes panes, lo cual corresponde al diezmo de la ofrenda. El resto de los panes fue comido por el que ofrecía.

7:20  “Pero la persona que coma la carne del sacrificio de las ofrendas de paz que pertenecen a HaShem, estando impura, esa persona será cortada de entre su pueblo.” – Aquí se habla de la impureza ritual del cuerpo de una persona. El castigo de “karet”, o “cortamiento”, implica que su alma sea cortada de su fuente espiritual y recibe un castigo directo del cielo. Según Rashí, implica morir antes de tiempo y sin hijos.

Se puede ver una similitud entre comer de las ofrendas de paz en agradecimiento, que consistía en carne y pan, y comer la mesa del Señor. Al comer la mesa del Señor Yeshúa con una actitud de rechazo y desprecio hacia los hermanos, es como comerlo en un estado de impureza, y produce un juicio divino. Por causa de que los santos en Corinto no habían reconocido a sus hermanos como parte del mismo cuerpo, cayeron bajo juicio y muchos recibieron enfermedades y murieron antes de tiempo, como está escrito en 1 Corintios 11:27-32:

“De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo, come y bebe juicio para sí. Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre vosotros, y muchos duermen. Pero si nos juzgáramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. Pero cuando somos juzgados, el Señor nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo.”

El mensaje que se está dando al comer del pan, que simboliza la entrega del Mesías por su congregación, es que todos somos un cuerpo en él, como está escrito en 1 Corintios 10:17:

“Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.”

Entonces al tomar una parte de ese pan junto con los demás, hay una proclamación de unidad. El problema que hubo en Corinto fue que los que estaban tomando este pan, y así proclamaban su unidad con el cuerpo de los creyentes, luego vivían en divisiones y actitudes de crítica y desprecio hacia los demás. No se puede proclamar una cosa y vivir otra. No se puede predicar algo que uno no vive. Tal actitud trae el juicio divino sobre el culpable. En este caso el juicio produjo enfermedades y muerte antes de tiempo. Así que si hay muchos enfermos y algunos que mueren jóvenes en nuestras congregaciones, tendremos que preguntarnos: ¿qué tipo de actitudes tenemos entre nosotros? ¡Qué importante es el amor entre los santos!

7:26  “Y no comeréis sangre, ni de ave ni de animal, en ningún lugar en que habitéis.” – Esto significa que se puede comer la sangre de los peces puros y de los saltamontes puros. Solamente la sangre de aves y de animales terrestres está prohibida.

7:34 “Sus propias manos traerán ofrendas encendidas a HaShem. Traerá la grasa con el pecho, para que el pecho sea mecido en vaivén delante de HaShem.” – La ofrenda mecida, también llamada “vaivén”, fue movida por el sacerdote hacia delante y hacia atrás, y luego hacia arriba y hacia abajo. El significado de estos movimientos es que HaShem dirige y gobierna sobre el mundo que está en las cuatro direcciones y que Él es el dueño de los cielos y la tierra.

Cuarta aliyá, 8:1-13

8:2    “Toma a Aharón y con él a sus hijos, y las vestiduras, el aceite de la unción, el novillo de la ofrenda por el pecado, los dos carneros y la cesta del pan sin levadura” – Ahora Moshé recibe la orden de instalar a los sacerdotes en su ministerio. Esta instalación duraba siete días y terminó en el primer mes del segundo año después de la salida, cf. Éxodo 29:30, 35-37; Levítico 8:35. El mishkán fue definitivamente levantado el primer día del primer mes del año, cf. Éxodo 40:2, 17.

8:12  “Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aharón y lo ungió, para consagrarlo.” – Según Rashí, primero vertió el aceite sobre su cabeza y después ponía aceite con su dedo entre las cejas de los ojos.

Quinta aliyá, 8:14-21

8:15  “Después Moshé lo degolló y tomó la sangre y con su dedo puso parte de ella en los cuernos del altar por todos los lados, y purificó el altar. Luego derramó el resto de la sangre al pie del altar y lo consagró, para hacer expiación por él. ” – Moshé servía como sacerdote durante los siete días de instalación de los sacerdotes. Él hizo todos los sacrificios y enseñó así a Aharón y sus hijos cómo hacer todo el servicio en el mishkán.

Sexta aliyá, 8:22-29

8:22  “Luego presentó el segundo carnero, el carnero de la consagración, y Aharón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero.” – Según Rashí, esto es una ofrenda de paz, cf. Éxodo 29:22, 28, porque el término “miluim”, traducido como “consagración”, tiene un sentido similar al término “shlamim”, que significa “ofrenda de paz”. “Miluim” significa “llenuras” y “shlamim” significa “plenitudes”.

Séptima aliyá, 8:30-36

8:28  “Después Moshé tomó todo esto de las manos de ellos y lo quemó en el altar sobre la ofrenda de ascensión. Fue ofrenda de consagración como aroma agradable, ofrenda encendida para HaShem.” – La ofrenda de consagración tenía que ser quemada sobre, o después de, la ofrenda de ascensión. Esto nos enseña que el ministerio sacerdotal está basado sobre la entrega total. Si no hay entrega total en un siervo de HaShem, su ministerio no va a ser agradable delante de Él.

8:30  “Y tomó Moshé del aceite de la unción y de la sangre que estaba sobre el altar, y roció a Aharón y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos; y consagró a Aharón y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él.” – La unción fue rociada tanto sobre Aharón como sobre sus vestiduras. Esto nos enseña que hay una unción personal y una unción ministerial. Lo personal viene primero, luego lo ministerial. La unción personal sirve para funcionar en la vida diaria, en la vida familiar, y es más importante que la unción ministerial. Es importante que el que tiene una función ministerial en el pueblo de HaShem no descuide su familia y su vida personal. Hay muchos ejemplos de siervos grandes de HaShem que solamente han cuidado la unción de su ropa, su ministerio, pero han fracasado en su vida familiar, su cuerpo. La unción, el Espíritu del Mesías, ha sido dada para influir primeramente en tu vida personal y familiar, y luego en tu vida ministerial.

En esta parashá se encuentran los mandamientos 131-148 de los 613

131.    Precepto de quitar las cenizas del Altar diariamente, Levítico 6:10 (6:3).

132.    Precepto de encender fuego en el Altar diariamente, Levítico 6:13 (6:6).

133.    Prohibición de apagar el fuego del Altar, Levítico 6:13 (6:6).

134.    Precepto de comer los restos de las oblaciones de harina [menajot], Levítico 6:16 (6:9).

135.    Prohibición de preparar los restos de las oblaciones de harina como jámets, (sustancia leudada), Levítico 6:17 (6:10).

136.    Precepto del Kohén Mayor de ofrecer una oblación de harina dos veces al día, Levítico 6:20 (6:13).

137.    Prohibición de comer la oblación de harina de un kohén, Levítico 6:23 (6:16).

138.    Precepto de los kohanim de ofrecer la ofrenda de pecado [jatat], Levítico 6:25 (6:18).

139.    Prohibición de comer de una ofrenda de pecado [jatat] cuya sangre es rociada en el Altar interior, dentro del Santuario, Levítico 6:30 (6:23).

140.    Precepto de los kohanim de ofrecer una ofrenda de culpa [asham] conforme a las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 7:1.

141.    Precepto de los kohanim de ofrecer la ofrenda de paz [shelamim] conforme a las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 7:1-2.

142.    Prohibición de dejar la carne de una ofrenda de agradecimiento [todá] hasta la mañana, Levítico 7:15.

143.    Precepto de quemar el sobrante de las ofrendas, Levítico 7:17.

144.    Prohibición de comer una ofrenda considerada como pigu1 [ofrecida con una intención que la descalifica], Levítico 7:18.

145.    Prohibición de comer de una ofrenda consagrada que se volvió impura, Levítico 7:19.

146.    Precepto de quemar una ofrenda consagrada que se volvió impura, Levítico 7:19.

147.    Prohibición de comer sebo [jé1ev], Levítico 7:23.

148.    Prohibición de comer la sangre de un animal terrestre o de una ave, Levítico 7:26.

Strong H7306 rûach, roo’-akh, A primitive root; properly to blow, that is, breathe; only (literally) to smell or (by implication perceive (figuratively to anticipate, enjoy): – accept, smell, X touch, make of quick understanding.

Menajot 77b.

Parashá 24 VaYikrá

ל׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (March 2, 2014) por  
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Parashá 24 VaYikrá

Levítico 1:1 – 6:7 (5:26)

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 1:1-13
  2. 1:14 – 2:6
  3. 2:7-16
  4. 3:1-16
  5. 4:1-26
  6. 4:27 – 5:10
  7. 5:11 – 6:7 (5:26 versión hebrea)
  8. Maftir: 6:5-7 (5:24-26 heb.)

Haftará: Isaías 43:21 – 44:23

Los Escritos Apostólicos: Mateo 1:1 – 3:17

VaYikrá

Significa “y llamó”.

Comentario 

En Levítico 7:37 hay un resumen de los seis diferentes sacrificios que han sido presentados hasta entonces, según está escrito

“Esta es la Torá de la ofrenda de ascensión, de la oblación, de la ofrenda de pecado, de la ofrenda de culpa, de las ofrendas de consagración y del sacrificio de las ofrendas de paz”

1.    Olá – Ofrenda de ascensión, Levítico 1:1-17; 6:8-13 (6:1-6 heb.).

2.    Minjá – Oblación, Levítico 2:1-16; 6:14-18 (4:7-11 heb.).

3.    Jatat – (Sacrifico) de pecado, Levítico 4:1 – 5:13; 6:24-30 (6:17-23 heb.).

4.    Asham – (Sacrificio) de culpa, Levítico 5:14 – 6:7 (5:26 heb.); 7:1-10.

5.    Miluim – (Ofrendas) de consagración (plenitudes), Éxodo 29:1-37; Levítico 6:19-23 (6:12-16 heb.).

6.    Shlamim – (Ofrendas) de paz, Levítico 3:1-17; 7:11-36.

La olá y la minjá son “hermanos” y el jatat y el asham son “hermanos”. Cuando hablamos de hermanos es porque son ofrendados por motivos muy similares y se parecen entre ellos.

Primera aliyá, 1:1-1

1:2  “Habla a los hijos de Israel y diles: “Cuando alguno de vosotros traiga una ofrenda a HaShem, traeréis vuestra ofrenda de animales del ganado o del rebaño.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “ofrenda” es “korbán”, que significa “sacrificio”, “inmolación”, “ofrenda”, “oblación”. Viene de la palabra “karav” que significa “acercase”, “presentarse”, “estar cerca”. De esto aprendemos que el propósito de los sacrificios es poder acercarse a HaShem y presentarse delante de Él. No hay manera de poder acercarse a HaShem sin sacrificios. El sacrificio es necesario para poder acercarse a Él y estar en su presencia, como está escrito en Éxodo 23:15b; 34:20b y Deuteronomio 16:16b:

“Y nadie se presentará ante mí con las manos vacías.”

La ofrenda de ascensión es voluntaria y puede ser ofrecida por cualquier hombre o mujer, israelita o gentil.

1:3  “Si su ofrenda es una ofrenda de ascensión del ganado, ofrecerá un macho sin defecto; la traerá a la entrada de la tienda de la cita, para que sea aceptada delante de HaShem.” – Tanto las ofrendas de ascensión como las oblaciones, son llamadas korbanot, plural de “korbán”, y sirven para acercarse a HaShem, cf. 2:1. Este texto enseña que el que entrega esta ofrenda voluntaria está obligado a llevar la ofrenda él mismo a la entrada de la tienda de la cita. La palabra hebrea que ha sido traducida como “holocausto”, u “ofrenda de ascensión”, es “olá”. La raíz de “olá” es “alá”, que significa “subir”, “ascender”, “escalar”, “remontar”, “levantarse”, “alzarse”, “brotar”, “surgir”, “crecer”, “disiparse”, “engrandecerse”, “aumentar”, “dirigirse”, “inmigrar a la tierra de Israel”. Un “olé” es uno que hace “aliyá”, es uno que sube para leer la Torá en la sinagoga o, uno que inmigra para Israel. Ambos son llamados “olé”, en plural “olim”. De esto aprendemos que el sacrificio llamado “olá” es un sacrificio que sube hacia el cielo y también eleva al que lo sacrifica. Por lo tanto tiene que ser hecho con fuego. El sacrificio de olá, ascensión, es para los ricos, y el sacrificio de minjá, oblación, es para los pobres, cf. 5:11.

En Génesis 4:3-5 está escrito:

“Y aconteció que al transcurrir el tiempo, Kayin trajo a HaShem una ofrenda (minjá) del fruto de la tierra. También Hevel, por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grosura de los mismos. Y HaShem miró con agrado a Hevel y a su ofrenda (minjá), pero a Kayin y su ofrenda (minjá) no miró con agrado. Y Kayin se enojó mucho y su semblante se demudó.”

En este texto aparece la palabra “minjá” que significa “don”, “presente”, “regalo”, “ofrenda”, “sacrificio”, “oblación”. Normalmente la palabra minjá es usada para ofrendas sin sangre, pero en este caso vemos que también puede significar una ofrenda con sangre. La ofrenda de Hevel fue un animal, probablemente quemado. Kayin ofreció una oblación de cereales y frutos de la tierra. Por eso la ofrenda de Kayin no fue aceptada, porque no era pobre y podía haber sacrificado un animal.

¿Cuáles fueron las razones pos las que la ofrenda de Kayin no fue recibida?

  • ·No tenía una actitud correcta hacia HaShem. No le dio lo mejor y lo más preciado.
  • ·No tenía una actitud correcta hacia su hermano. La relación con el prójimo es decisiva a la hora de presentar una ofrenda ante HaShem, cf. Mateo 5:23-24.
  • ·No ofreció animales sino solamente del producto de la tierra, teniendo posibilidad para hacerlo.
  • ·No tomó en cuenta la revelación del derramamiento de sangre que se había dado en el Huerto cuando HaShem sacrificó un cordero para vestir a los hombres y así cubrir su desnudez que había sido producido por el pecado.

¿Cuál es la diferencia entre la olá y la minjá?

La olá se da de los animales y la minjá, normalmente, se da de los productos del campo. La olá y la minjá son las primeras ofrendas que son mencionadas en las Escritura. Hemos visto el ejemplo de Kayin y Hevel que ofrecieron minjá. La palabra olá aparece por primera vez en Génesis 8:20, donde está escrito:

“Y edificó Noaj un altar a HaShem, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció una ofrenda de ascensión en el altar.”

Lo más destacado de la olá es que se quema todo el animal. Hay tres clases de olá presentadas en este capítulo:

1:3 Del ganado mayor

1:10    Del rebaño

1:14    De las aves

El valor de la olá va de lo más caro a lo más barato. Luego HaShem sigue dando la oportunidad para los que no tienen dinero ni siquiera para una cría de una paloma. Ellos podrán dar harina, aceite de oliva, incienso y sal, cf. 2:1, 4, 13. Esto nos enseña que el estado económico no puede ser un impedimento para dar ofrendas por medio de las cuales podemos acercarnos a HaShem. El rico da más y el pobre da menos, pero HaShem mira el corazón y sabe cuando una persona ofrece según sus posibilidades o cuando no lo hace, como está escrito en Lucas 21:1-4:

“Levantando la vista, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro. Y vio también a una viuda pobre que echaba allí dos pequeñas monedas de cobre; y dijo: En verdad os digo, que esta viuda tan pobre echó más que todos ellos; porque todos ellos echaron en la ofrenda de lo que les sobraba, pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía para vivir.”

Una ofrenda que no ha sido dada con generosidad, no es aceptada por HaShem, porque Él ama al dador alegre, cf. 2 Corintios 9:7.

“macho sin defecto” – La ofrenda de olá tiene que ser un macho sin defecto, cf. 1:10; 3:1, 6; 4:3, 23, 28, 32; 5:15, 18; 6:6 etc. Esto nos habla de Mashíaj que fue un varón sin pecado, como está escrito en 1 Pedro 1:18-19:

“sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre del Mesías.”

“a la entrada de la tienda de la cita” – Los sacrificios se hacen delante la entrada del santuario. Esto nos enseña que Yeshúa fue sacrificado delante de HaShem. Es imposible que el Mesías haya sido colgado detrás del templo, porque no se cumpliría esta profecía. Todos los sacrificios fueron hechos a la entrada del santuario, nunca detrás. Por lo tanto, quedan descartados tanto la iglesia del santo sepulcro como el jardín de la tumba, como lugares donde ocurrió la crucifixión. Tenía que ser delante de la entrada del Templo, es decir, en una línea recta desde la entrada del templo hacia el altar de la vaca roja, ubicado en el Monte de los Olivos. En esa misma línea, un poco más arriba, fue colgado Yeshúa en un árbol, juntamente con dos ladrones. Posiblemente fue en la misma higuera que Yeshúa había maldecido unos días antes, cf. Marco 11:21. Adam tomó las hojas de una higuera para cubrir su desnudez y por eso es posible que esa clase de árbol haya sido un instrumento para la redención del hombre. Es muy probable que el lugar donde estaba ubicado el árbol de la vida fue donde luego se construyó el templo. El árbol de la ciencia probablemente estaba puesto en el Monte de los Olivos, donde murió el Mesías. En el caso de que fuera así, en el mismo lugar donde el pecado fue introducido en este mundo, fue expiado. La viga horizontal donde el Mesías fue clavado posiblemente fue hecha de cedro, según Levítico 14:4, 6.

De este versículo también aprendemos que un sacrificio sirve como entrada para acercarse a HaShem. El mismo sacrificio es como una puerta, un medio de acercamiento. Por lo tanto tiene el nombre de korbán. Cuando un sacrificio es dado según las normas de la Torá, y con un corazón sincero, gozoso, puro y entregado, siempre produce agrado delante de HaShem. No todas las ofrendas son agradables para él.

1:4 “Pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda de ascensión, y le será aceptado para hacer expiación por él.” – La imposición de las manos implica principalmente tres cosas:

  • ·Identificación – el animal representa al que impone las manos, son uno.
  • ·Transmisión – el pecado es transmitido al animal.
  • ·Reemplazo – el animal muere en lugar del hombre.

“para hacer expiación por él” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “expiación” es “kapar”, que significa “expiar”, “cubrir”. Esto nos enseña que la ofrenda de ascensión tiene el ingrediente de la expiación en el sentido de generar perdón de pecados, cubrir las faltas. Es una sombra de Mashíaj cuya muerte no solamente cubre los pecados, sino los quita. Todos los sacrificios son sombras del sacrificio de Mashíaj.

1:5  “Entonces degollará el novillo delante de HaShem; y los sacerdotes hijos de Aharón ofrecerán la sangre y la arrojarán por todos los lados sobre el altar que está a la entrada de la tienda de reunión.” – El que trae la ofrenda puede degollarla, si desea. Pero sólo los sacerdotes podrán ofrecer la sangre sobre el altar. Se sacrifica delante de HaShem. Esto nos enseña que la muerte del Mesías fue delante de HaShem. La sangre es arrojada sobre el altar. Rashí cuenta que el kohén se ponía al pie del altar y arrojaba la sangre desde un recipiente hacia la pared del altar debajo de la mitad, hacia sus esquinas. El rabí Shabtai Bass explica que la sangre fue rociada en dos esquinas del altar, la noreste y la suroeste. Así la sangre fue rociada en los cuatro lados del altar por medio de dos rociamientos. Este rociamiento sobre el altar representa el momento cuando Mashíaj murió.

1:6  “Después desollará la ofrenda de ascensión y la cortará según sus cortes.” – No se ofrece todo el animal de golpe, sino poco a poco, según sus cortes. Esto implica que hay cortes específicos propios del animal. Según el Talmud, estos cortes son diez. De la misma manera, cuando hay una entrega total del ser humano, HaShem va reclamando poco a poco de él para que sea consagrado para el uso exclusivo de él.

1:7  “Y los hijos del sacerdote Aharón pondrán fuego en el altar, y colocarán leña sobre el fuego.” – Según el Midrash, el fuego nunca dejó de estar encendido sobre el altar hasta que fue construido el templo en Yerushalayim. Ese fuego había caído del cielo. Cuando el templo de Shlomo fue construido cayó fuego de nuevo del cielo sobre el altar. Los sacerdotes mantenían el fuego todo el tiempo. Ese fuego cesó en los días del rey Menashé. Sin embargo, la Torá misma dice aquí que los sacerdotes tienen el mandamiento de poner leña y encender fuego sobre el altar, trayéndolo de lo que era común (Rashí).

El fuego es una clase de energía. Para que un sacrificio sea aceptable tiene que ser dado con alegría, entusiasmo, con un fuego en el corazón, que es el fuego del amor, como está escrito en Cantar de los cantares 8:6-7:

“Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo, porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Sheol, los celos; sus destellos, destellos de fuego, la llama de HaShem. Las muchas aguas no pueden extinguir el amor, ni los ríos lo anegarán; si el hombre diera todos los bienes de su casa por amor, de cierto lo menospreciarían.

Esto nos enseña que Yeshúa murió con alegría y con un fuego de amor en su corazón. Esto también se ve en el Salmo 118:24 que él cantó en el día cuando murió, cf. Mateo 26:30. Lo mismo pasó con la akedá, atadura, de Yitsjak; tanto Avraham como Yitsjak estaban alegres en sus corazones en el momento del sacrificio, cf. Génesis 22. Los sacrificios sólo son aceptadas cuando está el fuego de la alegría y el amor en el corazón. Por esto no se podía ofrecer vino sin alcohol en el templo, tenía que ser fermentado, tenía que tener fuego, cf. Números 28:7.

1:8  “Luego los sacerdotes hijos de Aharón arreglarán las piezas, la cabeza y el sebo sobre la leña que está en el fuego sobre el altar.” – Lo primero que se ofrece del animal, a parte de la sangre, es la cabeza. La primera letra del alfabeto hebreo es la Alef, que significa “cabeza de toro”, “uno” y “lo primero”. Así que lo primero que se da es la cabeza. La cabeza del toro representa la mente del hombre, que es lo que primero hay que entregar a HaShem para ser quemada, como está escrito en Romanos 12:1-2:

“Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Elohim que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Elohim, que es vuestro culto racional (de la cabeza). Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente (en la cabeza), para que verifiquéis cuál es la voluntad de Elohim: lo que es bueno, aceptable y perfecto.”.

“el sebo sobre la leña” – El sebo es un tipo de grasa que protege las entrañas. Hay tres tipos de grasa en el cuerpo:

  • ·La energía acumulada en forma de grasa, principalmente debajo de la piel.
  • ·La grasa colorada que produce calor en el cuerpo. La grasa colorada quema las calorías de los alimentos. Los bebés tienen mucha grasa colorada. Una persona que se engorda sin comer muchas calorías, tiene falta de grasa colorada en su cuerpo. Una persona que come mucho y no engorda tiene mucha grasa colorada en su cuerpo.
  • ·El sebo que cubre las entrañas con fin de protegerlas de golpes y vibraciones dañinas.

El sebo que protege las entrañas es el que se ofrece en el altar. Se coloca encima de la cabeza del toro para cubrir el corte. Según Rashí, es para mostrar respeto hacia el Altísimo.

1:9  “Pero las entrañas y las patas las lavará él con agua. Y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar como ofrenda de ascensión; es ofrenda encendida de aroma agradable para HaShem.” – Las entrañas y las patas son lavadas en agua y luego quemadas en el fuego del altar. Entonces el sacrificio es agradable para HaShem. No es que el Creador esté disfrutando del sacrificio de un animal inocente que es quemado hasta ser calcinado. Su carácter no es sádico. Tampoco tiene necesidades de los sacrificios, como está escrito en el Salmo 50:7-13:

“Oye, pueblo mío, y hablaré; Israel, yo testificaré contra ti. Yo soy Elohim, tu Elohim. No te reprendo por tus sacrificios, ni por tus ofrendas de ascensión, que están continuamente delante de mí. No tomaré novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos. Porque mío es todo animal del bosque, y el ganado sobre mil colinas. Toda ave de los montes conozco, y mío es todo lo que en el campo se mueve. Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y todo lo que en él hay. ¿Acaso he de comer carne de toros, o beber sangre de machos cabríos?”

Él olor grato delante de él no mana del animal cruelmente sacrificado, sino del corazón de la persona que lleva el sacrificio a HaShem. Si el corazón del hombre no está entregado a Él, su sacrificio no es agradable. Por esto está escrito que HaShem miró con agrado a Hevel y a su ofrenda. En primer lugar miró al hombre y luego miró a su ofrenda. La ofrenda es una expresión de un corazón que ama.

Por otro lado podemos destacar la ofrenda del Mesías Yeshúa que está simbolizada en todos los sacrificios. Al ver el animal sacrificado de la manera correcta, HaShem se acuerda del sacrificio de su Hijo y, de esta manera, Él se agrada, porque el resultado de ese sacrificio es inmensamente positivo para toda la creación.

Aplicación personal de la ofrenda de ascensión

La olá representa la entrega total de nuestras vidas. Le damos todo lo que somos a HaShem. Nos damos a nosotros mismos a Él. No damos en primer lugar lo que tenemos o lo que podemos lograr, sino a nosotros mismos como ofrenda de ascensión, para ser consumidos delante de Él y no tener nada para nosotros mismos. No nos pertenecemos.

En el momento de la entrega somos presentados ante Él, para luego, poco a poco, experimentar la olá, empezando por darle nuestra vida, representada por la sangre.

Después de darle nuestra vida, Él nos va partiendo en trozos. Primero toma nuestra cabeza, nuestra mente, y la quema hasta que no quede nada de lo nuestro. Entonces nuestra oración será “No se haga mi voluntad sino la tuya. Las cosas no son de la manera que yo las entiendo, sino según lo que tú entiendas y según están reveladas en tu Torá.”

El siguiente paso del sacrificio de nuestro ser es cuando es quitado el “sebo”, aquella protección que cubre nuestras entrañas (nuestros motivos, intenciones y sentimientos). De esa manera somos hechos vulnerables. Nuestra insensibilidad hacia lo divino es eliminada. Esto se puede comparar con la circuncisión del corazón, cf. Deuteronomio 10:16. También puede ser comparado con la eliminación del muro de protección de argumentos alrededor de las emociones y la mente de una persona, como está escrito en 2 Corintios 10:3-6:

“Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Elohim para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Elohim, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia del Mesías, y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea completa.”

Este texto nos enseña que toda desobediencia en la sociedad puede ser combatida y destruida por una comunidad que ha tenido la experiencia de la olá, el sacrificio de ascensión, una entrega total, en la cual los argumentos de desobediencia han sido quemados en el fuego divino. El mundo está como está por la falta de obediencia en las comunidades de los hijos de HaShem.

El siguiente paso de la ofrenda de ascensión es que las entrañas y las patas son lavadas en agua, lo cual representa el proceso de purificación por la Torá, como está escrito en Juan 15:3:

“Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado.”

En Efesios 5:26 está escrito:

“para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra”

Las entrañas representan los motivos, las emociones, los deseos etc. Las patas representan nuestra conducta, el caminar, nuestro estilo de vida. Nuestros motivos y nuestra conducta tienen que ser purificados por la Torá para poder ser ofrecidos delante de HaShem como un olor agradable. HaShem nunca acepta nuestros deseos sin haberlos purificado por la Torá. Tampoco acepta nuestro estilo de vida sin la purificación por la Palabra. Todo tiene que pasar por una corrección, mediante el proceso del estudio de la Torá dirigido por el Espíritu de HaShem. En las Escrituras, tanto la Torá como el Espíritu son simbolizados por el agua.

En la olá, todo tiene que ser quemado. Esto significa que no puedes dejar nada de tu vida para ti mismo si vas a ser agradable para HaShem. Todo tiene que ser entregado tu Padre celestial, pieza por pieza.

Cuando te presentas a HaShem por primera vez con alegría y con el deseo de servirle y ser su siervo y su amigo, Él recibe tu vida. Te da una vida nueva en lugar de la que tú le entregaste. Esa vida nueva es la vida de resurrección por medio de Yeshúa el Mesías. Luego te va reclamando parte por parte, profundizando la entrega hasta que no quede nada de ti mismo, y sólo dependas de la nueva vida de resurrección que hay en Mashíaj. Cuando hayas llegado a ese nivel de la ofrenda de ascensión estás sintiendo y diciendo que tu vida no significa nada para ti, como está escrito en   Hechos 20:24:

“Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Yeshúa, para dar testimonio solemnemente de las buenas nuevas de la gracia de Elohim.”

En Mateo 10:39 está escrito:

“El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por mi causa, la hallará.”

En Lucas 22:42 está escrito:

“diciendo: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”

Segunda aliyá, 1:14 – 2:6

1:14 “Mas si su ofrenda para HaShem es una ofrenda de ascensión de aves, entonces traerá su ofrenda de tórtolas o de pichones.” – Según Rashí, las tórtolas, en este caso los machos, se refiere sólo a los adultos y los pichones sólo a las crías.

2:1  “Cuando alguien ofrezca una oblación como ofrenda a HaShem, su ofrenda será de sémola de harina, sobre la cual echará aceite y pondrá incienso.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “alguien” es “nefesh”, que significa “alma”. La  oblación, en hebreo “minjá”, es el sacrificio de los pobres, que no tienen medios suficientes para ofrecer un animal. El Talmud destaca este hecho diciendo que cuando el pobre ofrece una minjá, es contado como si hubiera ofrecido su propia alma a HaShem.

La oblación tiene que ser de harina de trigo, que es considerada como la mejor harina. La cebada era más barata, cf. 2 Reyes 7:1; Revelación 6:6. Las semillas del trigo no fueron sembrabas de manera que se echaban a grandes cantidades sobre un campo, sino poniendo grano por grano en la tierra. Esto nos enseña que el sembrador de la parábola del sembrador, citada en Mateo 13:3-9, sembró cebada.

La sémola, en hebreo “solet”, es la harina de trigo de mayor calidad, la más fina y tamizada. Esta harina también es llamada en español “flor de harina” o “harina candeal”. El aceite de oliva de las tres calidades sirve para esta ofrenda. El incienso es quemado en su totalidad. En cada ofrenda se añade sal. Todos estos productos son elaborados por el hombre.

Hay cinco tipos de oblación, descritos en los versículos 2:1-10. Todas tienen harina de trigo más fina. La diferencia entre ellas consiste en su manera de preparación. Según Levítico 14:21, una oblación tenía que tener, como mínimo, la décima parte de una efá se sémola y un log de aceite. Una efá equivale a unos 24.8 litros, (6.55 galones) según el cálculo del rabino A. H. Naé. Un log equivale a seis beitsim, “huevos”, entre 344 y 602 ml (11.6 – 20.5 onzas).

Según Rashi, se echaba aceite sobre toda la harina, y se ponía incienso sobre una parte de la harina. Según otra opinión se mezclaba la harina con el aceite. Este versículo enseña que uno que no es kohén puede preparar esta ofrenda.

2:2  “Entonces la llevará a los sacerdotes hijos de Aharón; y el sacerdote tomará de ella un puñado de la flor de harina, con el aceite y con todo su incienso. Y el sacerdote la quemará como memorial sobre el altar; es ofrenda encendida de aroma agradable para HaShem.” – Según Rashí, estaba permitido para un israelita entrar 11 codos, (5,5 metros), en el atrio del tabernáculo desde la entrada. Desde allí el sacerdote tomó un puñado, la cantidad que cabe en los tres dedos centrales de la mano, y lo quemaba en el altar junto con todo el incienso. El resto fue comido por los sacerdotes.

Los cinco tipos de oblación son los siguientes:

  • · Solet – Una décima de una efá de sémola, junto con un log de aceite e incienso, 1:1-3.
  • ·Jalot – Diez tortas (hogazas) de sémola, revueltas con aceite y horneadas, 1:4.
  • ·Rekikín – Diez obleas de sémola, untadas con aceite y horneadas, 1:4.
  • ·Majabat – Oblaciones crujientes de sémola mezclada con aceite y frita en aceite en un sartén poco profundo que había en el templo, 1:5-6.
  • ·Marjeshet – Oblaciones de sémola mezclada con aceite y frita con aceite en un sartén hondo que había en el templo, 1:7-10.

Tercera aliyá, 2:7-16 

2:8  “Cuando traigas a HaShem la ofrenda de cereal hecha de estas cosas, será presentada al sacerdote y él la llevará al altar.” – Según el Talmud, el kohén la hacía tocar la esquina sudoeste del altar.

2:11 “Ninguna ofrenda de cereal que ofrezcáis a HaShem será hecha con levadura, porque no quemaréis ninguna levadura ni ninguna miel como ofrenda encendida para HaShem.” – Según Rashí, cualquier cosa dulce de un fruto es llamada “devash”, “miel”. Es evidente porque en el versículo siguiente dice que sirve como primicias. Pero las primicias no fueron ofrecidas de la miel de abeja, sino de los frutos.

2:12 “Como ofrenda de primicias las ofreceréis a HaShem, pero no ascenderán como aroma agradable sobre el altar.” – La levadura es ofrecida en los dos panes de las primicias de Shavuot, cf. 23:17. La miel de frutas es dada como primicias de las frutas dulces de los árboles, como higos y dátiles. La miel representa la persona que sólo desea disfrutar en la vida. La levadura representa la persona soberbia y altiva. Ninguna de estas personas pueden ser agradables para HaShem.

2:13 “Además, toda ofrenda de cereal tuya sazonarás con sal, para que la sal del pacto de tu Elohim no falte de tu ofrenda de cereal; con todas tus ofrendas ofrecerás sal.” – Todas las ofrendas fueron saladas antes de ser colocadas en el fuego del altar. Según Rambam, las ofrendas de animales fueron saladas sobre la rampa del altar, y las ofrendas de las aves y las oblaciones fueron saladas sobre el altar. La sal tiene un poder conservador y simboliza el pacto y la paz, como está escrito en Marcos 9:50:

“La sal es buena; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y estad en paz los unos con los otros.”

En 2 Crónicas 13:5 está escrito:

“¿No sabéis que HaShem, Elohim de Israel, dio a David el reino sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos con pacto de sal?”

2:14 “Pero si ofreces a HaShem una oblación de las primicias, de espigas maduras tostadas al fuego, granos llenos molidos, ofrecerás la oblación de tus primicias.” – Este texto habla del omer, la ofrenda de cebada que se daba en el templo después del sacrificio de Pesaj. En este texto esta ofrenda es llamada “primicias”, en hebreo “bikurim”. La cebada es el primer cereal que madura en Israel. Esta fue la única ofrenda de cebada que se daba en el templo. Todas las demás eran de trigo. Según el Talmud, las espigas fueron secadas al fuego en un tubo que se usaba para tostar y luego machacadas y molidas. Esta ofrenda simboliza la resurrección del Mesías, como está escrito en 1 Corintios 15:20, 23:

“Mas ahora el Mesías ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron… Pero cada uno en su debido orden: el Mesías, las primicias; luego los que son del Mesías en su venida”

Aplicación personal de la oblación

El sacrificio de olá se da de animales. Estos animales representan la vida del hombre. Cuando se entrega un animal para ser quemado enteramente se está dando un mensaje a HaShem: “Yo te pertenezco enteramente”. La ofrenda de ascensión representa nuestra entrega total.

El sacrificio de minjá se da de los productos agrícolas. Estos productos representan el trabajo del hombre. Cuando entregamos estos productos a HaShem estamos diciendo: “Mi trabajo te pertenece enteramente”. La oblación representa nuestro servicio a HaShem.

Mientras que la ofrenda de ascensión no es comida, la mayor parte de la oblación es comida por los sacerdotes. Sólo un puñado de harina es ofrecido en el altar junto con todo el incienso. Esto nos enseña que el servicio que hacemos para HaShem es expresado principalmente por medio nuestro servicio a los líderes que él ha puesto sobre nosotros.

El incienso representa la oración y la alabanza a HaShem, cf. Salmo 141:2, Revelación 5:8. El hecho de que todo el incienso tiene que ser ofrecido a HaShem nos enseña que no podemos dar la alabanza suprema u orar a los hombres, sino sólo al Padre.

Las oraciones y las limosnas dadas al pueblo judío por un gentil, Cornelio, fueron recibidas como una minjá en el cielo, como está escrito en Hechos 10:4:

“Mirándolo fijamente y atemorizado, dijo: ¿Qué quieres, Señor? Y él le dijo: Tus oraciones y limosnas han ascendido como memorial delante de Elohim.”

No se puede servir a HaShem sin servir a los hombres, y especialmente los líderes que HaShem ha puesto, como está escrito en 2 Corintios 8:1-5:

“Ahora, hermanos, os damos a conocer la gracia de Elohim que ha sido dada en las congregaciones de Macedonia; pues en medio de una gran prueba de aflicción, abundó su gozo, y su profunda pobreza sobreabundó en la riqueza de su liberalidad. Porque yo testifico que según sus posibilidades, y aun más allá de sus posibilidades, dieron de su propia voluntad, suplicándonos con muchos ruegos el privilegio de participar en el sostenimiento de los santos; y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Elohim.”

Primero se dieron al Señor, lo cual es el sacrificio de olá, de entrega total, a HaShem. Luego se dieron a los shaliajes, los emisarios, los líderes, que HaShem había puesto sobre ellos. No puede haber una entrega total a HaShem sin un servicio y sometimiento a los líderes que Él ha puesto. Puede haber una entrega y sometimiento al liderazgo sin una entrega a HaShem, pero no puede haber entrega a HaShem sin un sometimiento al liderazgo. El que se ha entregado totalmente a HaShem, se somete automáticamente al liderazgo que Él ha puesto. Es imposible ser fiel a HaShem sin ser fiel a sus emisarios e intermediarios. Es imposible ser fiel a HaShem y al mismo tiempo negar a Yeshúa, que ha sido puesto por Él como el Señor de todos. Los que creen que pueden llegar al Padre sin pasar por Yeshúa están negando el orden que el Padre ha establecido. Lo mismo sucede con los siervos que Yeshúa el Mesías ha entregado a su congregación, cf. Efesios 4:11.

En Levítico 2:4 está escrito que las obleas de la minjá tienen que ser sin levadura, la cual simboliza la malicia y la hipocresía. De esto aprendemos que nuestro servicio a HaShem y a los líderes tiene que ser sin maldad, sincero, puro, limpio, sin motivos personales, sin hipocresía, sin auto proyección, sin orgullo, sin segundas intenciones, sin deseo de ser vistos y sin deseo de tener un puesto mayor.

La minjá simboliza nuestras obras. Cuando nuestras obras no son completas tienen levadura, como está escrito en Revelación 3:2:

“Ponte en vela y afirma las cosas que quedan, que estaban a punto de morir, porque no he hallado completas tus obras delante de mi Elohim.”

Las obras agradables para el Padre son las obras del Mesías como está escrito en Revelación 2:26:

“Y al vencedor, al que guarda mis obras hasta el fin, LE DARÉ AUTORIDAD SOBRE LAS NACIONES”

Está escrito “mis obras”. Se trata de hacer las obras de Mashíaj, no las inventadas por el hombre, sino las encomendadas por HaShem, esas obras son sacrificios de minjá agradables para HaShem.

En 1 Corintios 3:12-13 está escrito:

“Ahora bien, si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno.”

Vemos como nuestras obras van a ser probadas por el fuego. Si son obras hechas con material bueno tendremos recompensa. Si son obras hechas con materiales malos perderemos la recompensa en el día del juicio. No se está refiriendo a la salvación, porque la salvación, la entrada en el reino venidero, no es una recompensa. La salvación es por gracia y la recompensa es por obras.

En 1 Corintios 15:58 está escrito:

“Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”

Aquí dice que del trabajo EN el Señor no es en vano. No dice PARA el Señor, sino EN el Señor. Las obras completas que son hechas EN el Señor son las que hacemos  dirigidos por el Espíritu de HaShem y en obediencia a sus mandamientos.

En Juan 4:23-24 está escrito:

“Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren. Elohim es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad.”

El Padre busca adoradores. Un adorador es uno que se ha entregado enteramente a Él, que ha pasado por la experiencia de la olá. Sólo el que pasa por la olá puede luego servir a HaShem con sus obras. Por eso la olá es presentada antes que la minjá. HaShem busca corazones entregados y dispuestos a hacer su voluntad, como está escrito en 2 Crónicas 16:9a:

“Porque los ojos de HaShem recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente suyo.”

Querido lector. ¿Has entregado tu corazón a HaShem? ¿Eres completamente suyo? ¿Estás reteniendo algo de tu vida para no ser entregado a tu Padre? ¿Has dado un sacrificio de olá de ti mismo? En tal caso podrás servirle correctamente. Si no, tus obras y tu servicio a HaShem no van a ser totalmente agradables para él. Puede haber un servicio delante de HaShem sin una relación con Él, como está escrito en Lucas 15:29-31:

“Pero respondiendo él, le dijo al padre: “Mira, por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos; pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, mataste para él el becerro engordado.” Y él le dijo: “Hijo mío, tú siempre has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo.”

No es lo mismo servir y obedecer al Padre sin una relación con el Padre, que hacerlo a base de una relación. La diferencia entre estas dos cosas no se ve por fuera, tiene que ver con el corazón, con la actitud interior. Lo más importante es nuestra relación con nuestro Papá celestial y con su hijo Yeshúa el Mesías, enviado por Él. En esa relación está la vida máxima, la vida eterna, como está escrito en Juan 17:3:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Elohim verdadero, y a Yeshúa el Mesías, a quien has enviado.”

En Mateo 7:22-23 está escrito:

“Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICÁIS LA INIQUIDAD.””

En este texto vemos como muchos están haciendo obras, e incluso obras grandes, en el nombre del Mesías, sin tener lo más importante, una relación íntima con él. Como hemos dicho antes, el concepto hebreo de conocer no significa tener un conocimiento intelectual, sino una experiencia personal.

La palabra griega que ha sido traducida como “iniquidad” es “anomía” que significa “ilegalidad”, “violación de la ley”. Esto nos enseña varias cosas. La Torá establece que no se puede hacer algo en nombre de otra persona sin haber sido enviado por esa persona, o haber recibido la autorización de esa persona para actuar en su nombre. En este caso vemos como habrá muchas personas que en el día del juicio van a decir al Mesías que han hecho obras maravillosas en su nombre. Pero han obrado en contra de la Torá, porque no tuvieron esa relación con él y no habían recibido la autorización para profetizar y hacer milagros en su nombre. Buscaron su propia honra e hicieron estas obras para el mérito propio. Es posible hacer milagros y profetizar en el nombre de Yeshúa, (y sus derivados lingüísticos), sin que esas obras sean agradables delante del Padre. ¿Cuál es la clave? La obediencia a la Torá basada en una relación personal con HaShem y su Mashíaj. Este texto también nos enseña que la obediencia a los mandamientos de la Torá está relacionada con una relación con el Mesías Yeshúa. El que dice que conoce al Mesías y quebranta los mandamientos de HaShem, que fueron dados por Moshé, miente, como está escrito en 1 Juan 2:3-5:

“Y en esto sabemos que hemos llegado a conocerle: si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo he llegado a conocerle, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en él verdaderamente el amor de Elohim se ha perfeccionado. En esto sabemos que estamos en El.”

En 1 Juan 3:24 está escrito:

“El que guarda sus mandamientos permanece en El y Elohim en él. Y en esto sabemos que El permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.”

Los mandamientos del Mesías son los mismos que los mandamientos de Moshé, porque Elohim no se puede contradecir ni cambiar de opinión.

Cuarta aliyá, 3:1-16

3:1  “Si su ofrenda es un sacrificio de las ofrendas de paz, si la ofrece del ganado, sea macho o hembra, sin defecto la ofrecerá delante de HaShem.” – Este sacrificio también es llamado “korbán”, traducido como “ofrenda”. De esto aprendemos que el propósito principal de este sacrificio también es poder acercarnos a HaShem. Ese es el principal propósito con todos los sacrificios. El shlamim, sacrificio de paz también es voluntario, como la olá y la minjá. En la olá se ofrecen sólo animales machos, pero la ofrenda shlamim puede ser macho o hembra. Esto nos enseña que el sacrificio de olá está conectado con la muerte Yeshúa el Mesías de una manera especial, porque él es un varón. Los animales no podían tener defecto para ser aceptados. HaShem merece lo mejor, y por esto constituiría una ofensa ofrecerle animales defectuosos, como está escrito en Malaquías 1:8-10:

“Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?–dice HaShem de los ejércitos. Ahora pues, ¿no pediréis el favor de Elohim, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte, ¿os recibirá El con benignidad?–dice HaShem de los ejércitos. ¡Oh, si hubiera entre vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros–dice HaShem de los ejércitos– ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.”

Este sacrificio es llamado paz porque está basado en una relación de paz con HaShem, por haber sido justificados por la fe, como está escrito en Romanos 5:1:

“Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Elohim por medio de nuestro Señor Yeshúa el Mesías”

Sólo una parte del sacrificio de paz fue entregada al templo. El resto fue comido en cualquier lugar del atrio o dentro de las murallas de Yerushalayim. Mediante este sacrificio se podía disfrutar juntamente con HaShem, comiendo con la familia y los amigos. Esta comida constituye una manera de disfrutar de la íntima relación con HaShem.

3:5  “Y los hijos de Aharón lo quemarán en el altar, sobre la ofrenda de ascensión que está sobre la leña en el fuego; es una ofrenda encendida de aroma agradable para HaShem.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “sobre” es “al”. Normalmente significa “sobre” pero también puede significar “además”, como en Levítico 2:2. Según Rashí, en este caso hay que entenderlo como “aparte de”. Esto significa que las partes separadas del animal del sacrificio de paz son quemadas sobre el altar después de la ofrenda de ascensión continua. Esto nos enseña que no puede haber un verdadero disfrute de la comunión con HaShem, sin antes haberse entregado totalmente.

También nos enseña que la muerte del Mesías Yeshúa es la base sobre la cual podemos tener comunión con HaShem y disfrutar ante su presencia.

  • ·La olá dice: Toda mi vida es para ti.
  • ·La minjá dice: Te sirvo con toda mi vida.
  • ·El shlamim dice: Tú eres mi alegría y mi disfrute. Quiero estar contigo junto con mi familia y mis amigos, pasar tiempo en tu presencia, alabándote y recibir tus bendiciones.

3:17 “Estatuto perpetuo será por todas vuestras generaciones, dondequiera que habitéis: ninguna grasa ni ninguna sangre comeréis.” – Esta prohibición aplica incluso después de la destrucción del templo y no solamente dentro de la tierra de Israel, sino también fuera.

Quinta aliyá, 4:1-26

4:2-3          “Habla a los hijos de Israel, diciendo: Si alguien peca inadvertidamente en cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, y hace alguna de ellas; si el que peca es el sacerdote ungido, trayendo culpa sobre el pueblo, que entonces ofrezca a HaShem un novillo sin defecto como ofrenda por el pecado, por el pecado que ha cometido.” – Ahora pasamos a la ofrenda de jatat. La palabra “jatat”, “error”, “pecado”, viene de la raíz “jatá”, que significa “fallar”, “errar”, “pecar”. En Levítico 4:23, esta ofrenda también es llamada “korbán”, lo cual nos enseña que también es un medio para poder acercarse a HaShem. Pero, en estos versículos normalmente no se usa la palabra “korbán”, “ofrenda”, como en el caso de la olá y la minjá, sino sólo “le-jatat”, “por pecado”. En la Septuaginta fue traducida simplemente como “pecado”. Así que el término griego técnico para una ofrenda de pecado es simplemente “pecado”. Tendiendo en cuenta este hecho, podremos entender correctamente el texto griego de 2 Corintios 5:21, donde está escrito:

“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Elohim en él.”

Esto significa que el Mesías fue hecho un sacrificio de pecado, “le jatat”, por nosotros. No es que él haya sido hecho pecado, en el sentido literal de la palabra, sino en esa expresión hay una alusión clara al sacrificio de pecado que encontramos en Levítico 4.

Hay dos tipos de sacrificios por el pecado, jatat y asham. El primero expía por ciertos pecados cometidos por error, el segundo expía por ciertos pecados cometidos con premeditación. El jatat expía por los pecados cometidos contra los mandamientos negativos que si hubieran sido cometidos deliberadamente, el pecador hubiera sido reo del castigo de “karet” (extirpación). Hay 43 pecados de este tipo, la mayoría de ellos son de relaciones sexuales prohibidas. El jatat sólo expía por estos pecados cuando son cometidos por ignorancia. Esto nos enseña que la falta de conocimiento no exime al pecador de su responsabilidad. El que peca sin saber también es culpable delante de HaShem.

En el primer caso se habla del sacerdote ungido que peca, trayendo culpa sobre el pueblo. Como el sumo sacerdote representa al pueblo, su pecado repercute sobre toda la nación. El pecado también puede consistir en que el sumo sacerdote haga una mala interpretación de la Torá y luego él mismo siga esa decisión halájica equivocada resultando en que también el pueblo la siga.

“el sacerdote ungido” – En hebreo es “ha-kohén ha-mashíaj”. Es la primera vez que aparece la expresión “ha-mashíaj”, “el ungido”, en la Escritura. La expresión aparece tres veces en esta aliyá, v. 3, 5 y 16. Es muy significativo que la primera vez que el Mesías es presentado en las Escrituras, es en relación con el sacrificio de pecado. Tenemos tres testigos firmes que muestran que la tarea primordial del Mesías es redimir el mundo por medio de su propio sacrificio de pecado “para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna”, Juan 3:16b.

“si el que peca es el sacerdote ungido (HaMashíaj), trayendo culpa sobre el pueblo” – En este texto está escrito que hamashiaj es el que tiene pecado y ese pecado llega sobre el pueblo. La imagen de la sombra mesiánica está invertida. El pecado del pueblo vino sobre el Mesías Yeshúa, y la justicia suya vino sobre el pueblo.

En el versículo 5 está escrito:

“Luego el sacerdote ungido (HaMashíaj) tomará de la sangre del novillo y la traerá a la tienda de reunión”

Aquí está escrito que hamashiaj es el que trae la sangre al tabernáculo. De la misma manera Yeshúa el Mesías llevó su propia sangre al tabernáculo en el cielo.

En el versículo 16 está escrito:

“Entonces el sacerdote ungido (HaMashíaj) traerá sangre del novillo a la tienda de reunión”

Parte de la sangre fue llevada al mishkán. Esto habla del momento cuando el Mesías Yeshúa llevó su sangre al tabernáculo celestial, como está escrito en Hebreos 9:12:

“y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna.”

4:4  “Traerá el novillo a la puerta de la tienda de reunión delante de HaShem, pondrá su mano sobre la cabeza del novillo y lo degollará delante de HaShem.” – Según Rashí, el novillo tiene que tener tres años de edad.

4:11-12 “Pero la piel del novillo y toda su carne, con su cabeza, sus patas, sus entrañas y su estiércol, es decir, todo el resto del novillo, lo llevará a un lugar limpio fuera del campamento, donde se echan las cenizas, y lo quemará al fuego sobre la leña; lo quemará donde se echan las cenizas.” – Cuando la sangre es llevada dentro del tabernáculo, el resto del animal no se puede comer, sino es quemado fuera del campamento, cf. Levítico 4:21; 6:30; 16:27, Hebreos 13:11-12. Esto nos habla de la muerte del Mesías, cuya sangre fue llevada al interior del santuario celestial. Su muerte ocurrió fuera de las murallas de la ciudad cerca del altar que estaba en el monte de los olivos.

Todos los sacrificios son sombras del sacrificio del Mesías, y a base del sacrificio del Mesías, estos sacrificios obtienen validez delante de HaShem.

4:13 “Si es toda la congregación de Israel la que comete error, y el asunto pasa desapercibido a la asamblea, y hacen cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, haciéndose así culpables” – Según Rashí, la congregación, de la cual se habla aquí, no es todo el pueblo, sino el Gran Sanhedrín, con 71 miembros, el órgano de mayor autoridad en la nación, con poderes legislativos, judiciales y, en ciertos casos, ejecutivos. Si este tribunal se equivocaba en una decisión halájica (de código de conducta judío), y por error permitía un acto prohibido por la Torá, se ofrecía un novillo por ese pecado de todo el pueblo.

4:22 “Cuando es un jefe el que peca e inadvertidamente hace cualquiera de las cosas que HaShem su Elohim ha mandado que no se hagan, haciéndose así culpable” – Si un jefe, un rey o un miembro del sanedrín peca por error en alguna en las cosas prohibidas que producen karet si se comete deliberadamente, tiene que presentar un macho cabrío como sacrificio de pecado.

4:24 “Pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío y lo degollará en el lugar donde se degüella la ofrenda de ascensión delante de HaShem; es una ofrenda por el pecado.” – En el lugar donde es degollada la olá, al lado norte del altar, se degüella el jatat, para no avergonzar al pecador, cf. v. 29, 33. Así los demás no ven si el sacrificio es de ascensión o de pecado y no hay lugar para malos pensamientos y malas lenguas. HaShem protege de esa manera la fama del pecador arrepentido.

4:27 “Y si es alguno del pueblo el que peca inadvertidamente, haciendo cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, y se hace así culpable” – Si un miembro del pueblo peca por error en alguna de las cosas prohibidas que producen karet si se comete deliberadamente, tendrá que traer una cabra como sacrificio de pecado para que reciba el perdón.

En Lucas 23:34a está escrito:

“Y Yeshúa decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”

En 1 Timoteo 1:13 está escrito:

“aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en incredulidad.”

Estos dos textos nos muestran que el perdón es dado cuando hay ignorancia en los que pecan. Si uno realmente no sabe lo que hace cuando peca, podrá obtener perdón. Pero si peca, sabiendo lo que hace y con el deseo de desafiar a HaShem, no tendrá perdón jamás.

En Números 15:27-31 está escrito:

“También, si una persona peca inadvertidamente, ofrecerá una cabra de un año como ofrenda por el pecado. Y el sacerdote hará expiación delante de HaShem por la persona que ha cometido error, cuando peca inadvertidamente, haciendo expiación por él, y será perdonado. Para el que es nativo entre los hijos de Israel y para el extranjero que reside entre ellos, tendréis una sola torá para el que haga algo inadvertidamente. Pero aquél que obre con la mano levantada, ya sea nativo o extranjero, ése blasfema contra HaShem, y esa persona será cortada de entre su pueblo. Porque ha menospreciado la palabra de HaShem, y ha quebrantado su mandamiento, esa persona será enteramente cortada; su culpa caerá sobre ella.”

El pecado en sí no puede ser perdonado. Es el hombre que pecó que puede ser perdonado. El pecado nunca será aceptado por HaShem. El pecado tiene que ser alejado del hombre para que pueda ser totalmente perdonado y restaurado.

El que obra con mano levantada, es decir desafiando a HaShem, no tendrá perdón jamás. Si realmente eres consciente de la gravedad del pecado que piensas cometer y aún así lo cometes, no tendrás perdón.

En Marcos 3:28-30 está escrito:

“En verdad os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias con que blasfemen, pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu de santidad no tiene jamás perdón, sino que es culpable de pecado eterno. Porque decían: Tiene un espíritu inmundo.”

La blasfemia contra el Espíritu de santidad no tiene jamás perdón, sino produce una culpa de juicio eterno. En este caso la blasfemia contra el Espíritu consistía en decir que Yeshúa tenía un espíritu inmundo. Con otras palabras, los que vieron los milagros y la sabiduría que salían del Mesías y luego decían que esos milagros y esas enseñanzas son de origen satánico, sabiendo lo que decían, no podían obtener el perdón por tal blasfemia.

En Mateo 12:32 está escrito

“Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu de santidad, no se le perdonará ni en este siglo ni en el venidero.”

Este texto enseña que la blasfemia contra el Hijo del Hombre es perdonable, pero no contra el Espíritu de santidad. De esto aprendemos que el Espíritu de santidad está por encima del Hijo del Hombre. Como la blasfemia contra HaShem no tiene perdón, cf. Números 15:30, así la blasfemia contra el Espíritu no tiene perdón. Consecuentemente, de esto podemos deducir que el Espíritu de santidad es la Presencia revelada de HaShem mismo.

El arrepentimiento es un fruto de una interacción entre HaShem y el hombre. Si HaShem se retira del Hombre, es imposible que éste se pueda arrepentir. Romanos 2:4 dice que la bondad de Elohim nos guía al arrepentimiento. Sin esa bondad nunca podríamos llegar a un verdadero arrepentimiento. Cuando el hombre le da un dedo, HaShem le toma la mano. Cuando el hombre le da una mano, HaShem le abraza.

Los pecados perdonables son los que son cometidos por error o por ignorancia o por debilidad. Pero los que se cometen en rebeldía contra HaShem deliberadamente, con plena conciencia de la gravedad de ese pecado, no tienen perdón. Un ejemplo es Yehudá, el talmid de Yeshúa. Obtuvo varias oportunidades para arrepentirse, pero al final no quiso y perdió la posibilidad de arrepentimiento. Mejor hubiera sido no haber nacido. ¡Tengamos temor a HaShem para no pecar!

Sexta aliyá, 4:27 – 5:10

Los sacrificios por haber cometido, por ignorancia, alguno de los 43 pecados mencionados anteriormente, es de carácter fijo. Tanto el rico como el pobre tendrían que sacrificar lo mismo. Pero en el capítulo 5 encontramos otro tipo de sacrificio de jatat que es de carácter variable, según las posibilidades económicas del pecador. Este sacrificio es llamado “korbán olé ve-yored”, “ofrenda que sube y baja”, es decir “variable”, según los ingresos de la persona. Este sacrificio es ofrecido por cometer una de las tres transgresiones siguientes:

  • ·Un juramento de testimonio falso. Por haber observado una transacción financiera y luego niega haberla visto y jura falsamente ante el Beit Din (tribunal), Levítico 5:1.
  • ·Si entra en el templo o come de los sacrificios en estado de tumá (impureza ritual), Levítico 5:2-3.
  • ·Un juramento falso no intencional. Por ejemplo, si jura no haber hecho algo que luego se da cuenta que sí lo hizo sin darse cuenta, Levítico 5:4.

5:3  “O si toca inmundicia humana, de cualquier clase que sea la inmundicia con que se contamine, sin darse cuenta, y después llega a saberlo, será culpable.” – La “inmundicia humana” se refiere a un cadáver o los restos de un cadáver, que es la fuente principal de impureza ritual. Uno será culpable si entra en el santuario en estado de impureza ritual por haber tocado un muerto o incluso por haber tocado a una persona que ha tocado un cadáver, cf. Números 9:7; 19:13. La manera de purificarse de la tumá es, entre otras cosas, pasar todo el cuerpo por la mikvé, un baño ritual.ç

5:4  “O si alguien, sin pensar, jura con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquier asunto que el hombre hable sin pensar con juramento, sin darse cuenta, y luego llega a saberlo, será culpable de cualquiera de estas cosas.” – Según Rashí, se refiere a jurar hacer mal o bien a sí mismo.

5:5  “Así será que cuando llegue a ser culpable de cualquiera de estas cosas, confesará aquello en que ha pecado.” – La confesión del pecado es una de las condiciones para poder obtener el perdón, como está escrito en 1 Juan 1:9:

“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.”

En Levítico 16:21 está escrito:

“Después Aharón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas sus transgresiones, todos sus pecados, y poniéndolos sobre la cabeza del macho cabrío, lo enviará al desierto por medio de un hombre preparado para esto.”

Al presentar un sacrificio de pecado, se hacen tres cosas:

  • ·Imposición de manos – en relación con las obras.
  • · Confesión de pecado – en relación con las palabras.
  • ·Quema de intestinos – en relación con los pensamientos.

Estas son las tres áreas en las que el hombre puede pecar, obras, palabras y pensamientos. Por lo tanto tendrá que ser juzgado en estas tres áreas.

Séptima aliyá, 5:11 – 6:7 (5:26 versión hebrea)

El último sacrificio mencionado aquí es el de asham, culpa. No he encontrado un texto que dice que este sacrificio es un “korbán”. Sin embargo se puede encontrar la raíz de la palabra “korbán”, el verbo “karav”, en relación con este sacrificio, en Levítico 7:3 donde está escrito:

“Luego ofrecerá (karav) de ella (la ofrenda de culpa) toda la grasa: la cola gorda, la grasa que cubre las entrañas”

De esto aprendemos que también este sacrificio sirve como un medio de acercamiento a HaShem.

La ofrenda por la culpa consiste en un carnero o un cordero. Se ofrece cuando se comete uno de estos cinco pecados:

  • ·Por sacar beneficio de una comida sagrada o de un objeto sagrado del templo, 5:14-16.
  • ·Por robar y luego jurar en vano que no lo había hecho, Levítico 6:1-7.
  • ·Para la purificación de un leproso, Levítico 14:12-18.
  • ·Por fornicar con la sierva de otro hombre, Levítico 19:20-21.
  • ·Por contaminación durante el nazareato, Números 6:9-12.

Además, en Levítico 5:17-19 hay un tipo de ofrenda por la culpa llamada “asham talui”, de culpa pendiente. Es ofrecida cuando uno no está seguro si cometió un pecado para el cual se requiere un sacrificio jatat. Esta ofrenda no es definitiva, sino en el caso de que el que duda luego descubra que sí pecó, tendrá que dar una ofrenda de jatat por ese pecado. Esto nos enseña que la negligencia en asuntos espirituales es vista como un delito delante de HaShem.

ç5:16 “Hará restitución por aquello en que ha pecado en las cosas sagradas, y añadirá a ello la quinta parte, y se lo dará al sacerdote. Y el sacerdote hará expiación por él con el carnero de la ofrenda por la culpa, y le será perdonado.” – La restitución del daño hecho es una condición para obtener el perdón.

5:17 “Si alguno peca y hace cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, aunque no se dé cuenta, será culpable y llevará su castigo.” – Aunque no se dé cuenta, será culpable. No hay excusa si no se estudia la Torá, como dice nuestro Rebe, según está escrito en Mateo 12:3, 5; 19:4; 22:31:

“¿No habéis leído?”

En Mateo 9:13 está escrito:

“Id, y aprended…”

Así que HaShem espera que su pueblo estudie la Torá. No hay excusa para no estudiar y pecar por ignorancia. El que peca por ignorancia es por haber sido negligente en los estudios de la Torá y es culpable.

6:2 “Cuando alguien peque y cometa una falta contra HaShem, engañando a su prójimo en cuanto a un depósito o alguna cosa que se le ha confiado, o por robo, o por haber extorsionado a su prójimo” – Aquí aprendemos que si engañamos al prójimo estamos cometiendo una falta contra HaShem.

6:4-5          “será, entonces, que cuando peque y sea culpable, devolverá lo que tomó al robar, o lo que obtuvo mediante extorsión, o el depósito que le fue confiado, o la cosa perdida que ha encontrado, o cualquier cosa acerca de la cual juró falsamente; hará completa restitución de ello y le añadirá una quinta parte más. Se la dará al que le pertenece el día que presente su ofrenda por la culpa.” – En primer lugar tendrá que devolver el mismo objeto que robó. En el caso de no poder hacerlo, tendrá que hacer restitución. En ambos casos tendrá que añadir el 20% de su valor. Esto nos enseña que no es válido robar un objeto de alguien y luego pagar el 120% de su valor y quedarse con el objeto. El que tiene el objeto en su poder está obligado a devolverlo. Sólo en el caso de no poder hacerlo, podrá restituirlo de otra manera.

Aplicación personal y mesiánica de los sacrificios de pecado y de culpa

Hay dos problemas en el hombre, el pecado y los pecados. El pecado es la naturaleza pecaminosa, el yetser hará, la carne. Los pecados son las obras realizadas por esa naturaleza. Una persona recién nacida tiene pecado, pero no tiene pecados, porque no ha cometido nada malo.

Los sacrificios de pecado, jatat, y de culpa, asham, cubren el pecado y los pecados cometidos, pero no los quitan. La muerte de Mashíaj no solamente quita los pecados sino trata con el origen del pecado, la naturaleza maligna, que entró en el hombre en el huerto del Edén.

El sacrificio jatat fue dado para cubrir nuestra naturaleza pecaminosa. El sacrificio asham fue dado para cubrir nuestras obras malignas. Ambos tienen su base en la muerte del Mesías. Ambos son sombras del sacrificio del Mesías. Gracias a la muerte del Mesías hay liberación total y eterna del pecado y de los pecados. Si no fuera por la muerte del Mesías, ni los pecados ni el pecado, la naturaleza pecaminosa, el yetser hará, podrían ser eliminados del hombre.

El resultado final de la obra del Mesías, no se manifestará hasta la resurrección, aunque ya podemos disfrutar parcialmente de ese poder de la nueva vida que elimina el pecado en nuestras vidas. El pecado está presente en nosotros, pero su poder ha sido superado por Mashíaj en nosotros, de modo que el pecado no tiene más dominio en nosotros. Si pecamos, es porque lo hemos elegido, no porque todavía seamos esclavos del pecado, cf. Romanos 6.

Los sacrificios son medio didácticos por medio de los cuales HaShem muestra al hombre las verdades eternas. Hay tres razones principales por las cuales HaShem ordenó que se le ofrecieran sacrificios:

  • ·Mostrar la gravedad del pecado, cuya consecuencia es la muerte.
  • ·Mostrar la justicia de HaShem.
  • ·Mostrar la importancia de la muerte de Yeshúa.

Por medio de la muerte de Yeshúa se mostró eternamente que HaShem es un juez justo. La muerte de un animal no puede quitar los pecados, ni representar totalmente, jurídicamente hablando, a un hombre, porque el animal no tiene el mismo nivel de vida que el hombre. El animal no tiene neshamá, y el pecado también está en la neshamá del hombre. Solamente un hombre perfecto, sin pecado puede morir en lugar de otro hombre pecador.

HaShem no puede perdonar al pecador así porque sí, sin tener una base jurídicamente justa que avale ese perdón. Alguien tiene que pagar los platos rotos. Sin la muerte de Yeshúa, el Juez Supremo sería injusto al perdonar al pecador, como está escrito en Proverbios 17:15:

“El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a HaShem.”

En Éxodo 23:7 está escrito:

“Aléjate de acusación falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolveré al culpable.”

En Romanos 3:25-26 está escrito:

“a quien Elohim exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Elohim pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Yeshúa.”

Sin la muerte de Yeshúa no se manifiesta la justicia perfecta de HaShem ni su misericordia perfecta. Por medio de los sacrificios en el templo HaShem perdonó por causa del sacrificio eterno de Yeshúa cuando vio la sinceridad del corazón arrepentido del hombre al ofrecer el sacrificio por el pecado y por la culpa. La base del perdón eterno es la muerte de Yeshúa. Los sacrificios por el pecado y por la culpa son sombras, recuerdos del verdadero sacrificio. El verdadero sacrificio no elimina las sombras. Las sobras dan profundidad a una imagen. HaShem nos dio las sombras para profundizar nuestro conocimiento de Mashíaj. Por eso no despreciamos los sacrificios, ni siquiera después de su muerte, porque a través de ellos podremos conocer con más profundidad la muerte de nuestro amado Mashíaj.

Tenemos varios ejemplos de cómo los seguidores del Mesías sacrificaban en el templo después de la resurrección, cf. Mateo 5:18; Hechos 21:20, 23-24; Números 6:1-21; 24:17-18. Como ninguna cosa de la Torá será anulada por el Mesías hasta que pasen los cielos y la tierra, los sacrificios serán reestablecidos en el templo edificado por el Mesías Yeshúa en su segunda venida, cf. Ezequiel 43:18-27, 44:27-29, 45:17, 46:13-15. Esto significa que habrá sacrificios de animales, incluso de jatat y asham, durante el reinado mesiánico, el milenio.

De los 613 mandamientos que hay en la Torá, aparecen tres en Bereshit y 111 en Shemot, sumando 114. En el libro de Vayikrá hay 247 mandamientos, 95 positivos y 152 negativos. La lista que presentamos después de cada parashá, sigue el orden formulado por el Sefer haJinuj, que se basa en la clasificación hecha por Rambam (Maimónides) en su libro Sefer haMitsvot. En esta parashá se encuentran los mandamientos 115-130 de los 613

115.  Precepto de ofrecer la ofrenda de ascensión [olá] conforme las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 1:3.

116.  Precepto de ofrecer la oblación de harina [minjá] conforme las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 2:1.

117.  Prohibición de ofrecer levadura o miel en el Altar, Levítico 2:11.

118.  Prohibición de ofrecer cualquier ofrenda sin sal, Levítico 2:13.

119.  Precepto de salar las ofrendas, Levítico 2:13.

120.  Precepto de la Corte Suprema de Justicia [Sanhedrín] de ofrecer una ofrenda cuando emitió una decisión halájica errónea, Levítico 4:13.

121.  Precepto de ofrecer una ofrenda de pecado [jatat] cuando un individuo comete por error una transgresión que conlleve la pena de karet, Levítico 4:27.

122.  Precepto de ser testigo en la Corte de Justicia, Levítico 5:1.

123.  Precepto de ofrecer una ofrenda de valor variable [korbán olé veyored] en ciertos casos específicos, Levítico 5:1.

124.  Prohibición de separar completamente la cabeza del ave ofrecida como ofrenda de pecado [jatat], Levítico 5:8.

125.  Prohibición de poner aceite de oliva en la oblación de harina de un transgresor [minjat joté], Levítico 5:11.

126.  Prohibición de poner incienso en la oblación de harina de un transgresor [minjat joté], Levítico 5:11.

127.  Precepto de pagar el monto principal de su valor más una quinta parte adicional cuando un individuo haya ingerido o utilizado un alimento u otro objeto consagrado, Levítico 5:15.

128.  Precepto de ofrecer la ofrenda de culpa en ciertos casos específicos de transgresión dudosa [asham talui], Levítico 5:17-18.

129.  Precepto de ofrecer la ofrenda de culpa en ciertos casos específicos de transgresión segura [asham vadai], Levítico 6:2 (5:21 heb.).

130.  Precepto de regresar lo robado, Levítico 6:4 (5:23 heb.)

Parashá 23 Pekudei

כ״ג באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 23, 2014) por  
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Parashá 23 Pekudei

Éxodo 38:21 – 40:38

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá (los años que se lee por separado):

  1. 38:21 – 39:1
  2. 39:2-21
  3. 39:22-32
  4. 39:33-43
  5. 40:1-16
  6. 40:17-27
  7. 40:28-38
  8. Maftir: 40:34-38

Haftará: 1 Reyes 7:51 –
8:21 (Ashkenazíes); 7:40-50 (Sefardíes)

Los Escritos
Apostólicos: Lucas 22:47 – 24:53

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 22:47-71
  2. 23:1-25
  3. 23:26-49
  4. 23:50 – 24:24
  5. 24:25-53

Pekude

Significa “Cuentas de”

Primera aliyá, 38:21 – 39:1

Moshé ordena
que se haga un recuento de todo el material que se ha utilizado para el
tabernáculo. El servicio de los levitas estará bajo la dirección de Itamar hijo
de Aharón. Betsalel, junto con Aholiav, han hecho todo lo que el Eterno ha
mandado a Moshé. La cantidad total de oro empleado en toda la obra es de 29
talentos y 730 siclos. Se ha usado 100 talentos y 1775 siclos de plata, que
corresponden a una beka por cabeza de los 603.550 hombres contados, de 20 años
para arriba. Los 100 talentos han sido usados para las 100 basas de las tablas
del santuario y las columnas del velo. Los 1775 siclos se usaron para los
ganchos y demás detalles de los pilares del atrio. La contribución del cobre
fue de 70 talentos y 2400 siclos, con el cual se hizo las basas de los pilares
para la entrada de la tienda, el altar y sus utensilios, las basas de los
pilares del atrio y su portal y todas las estacas. De la lana se han hecho
vestiduras de encajes para el servicio en el santuario. También se han hecho
vestiduras para Aharón

Segunda aliyá, 39:2-21 

El efod se
ha hecho de oro, lana y lino y todos sus detalles han sido hechos según el
Eterno ordenó a Moshé.

 

Tercera aliyá, 39:22-32

El manto del Efod y las vestiduras sacerdotales han sido hechos según el
Eterno ordenó a Moshé. La placa frontal ha sido hecha según el Eterno ordenó a
Moshé. La obra del tabernáculo ha sido terminada y los hijos de Israel han
hecho conforme a todo lo que el Eterno ha ordenado a Moshé.

Cuarta aliyá, 39:33-43

Los hijos de Israel traen el tabernáculo a Moshé con todos sus
utensilios y él lo revisa. Ellos han hecho como le ha ordenado el Eterno. Moshé
los bendice.

Quinta aliyá, 40:1-16

En el
primer día del primer mes tendrá que ser erigida la tienda de la cita. El arca
será colocado en su lugar y protegido con el velo. Serán colocados la mesa, el
candelabro, el altar de oro y la pantalla de entrada del tabernáculo. Serán
puestos el altar y la fuente con agua en sus lugares. El atrio y su entrada
serán arreglados. Moshé tendrá que ungir el tabernáculo y todo lo que está en
él y santificarlo. También será ungido y santificado el altar y todos sus
utensilios así como la fuente y su base. Moshé hará que se acerquen Aharón y
sus hijos para ser lavados, vestidos, ungidos y santificados. La unción hará
que puedan oficiar delante del Eterno y su unción les será por sacerdocio
perpetuo para sus generaciones. Moshé hace según todo lo que el Eterno le ha
ordenado.

Sexta aliyá, 40:17-27

En el
primer mes del segundo año el tabernáculo es erigido por Moshé. Coloca sus
basas, fija los maderos y sus barras, levanta sus pilares, extiende la tienda
sobre el tabernáculo y coloca la cobertura por encima, como el Eterno ha
mandado. Coloca el testimonio dentro del arca, inserta las varas en el arca,
pone la cubierta sobre el arca, mete el arca en el mishkán y coloca el velo de
separación, como el Eterno ha mandado. Pone la mesa en la tienda de la cita, en
el lado norte, fuera del velo y dispone el arreglo de los panes delante del
Eterno, como el Eterno ha mandado. Pone el candelabro en la tienda de la cita,
frente a la mesa, en el lado sur del mishkán y enciende las lámparas delante
del Eterno, como el Eterno ha mandado. Coloca el altar de oro en la tienda de
la cita, en frente del velo y hace que el sahumerio suba en humareda, como el
Eterno ha mandado.

Séptima aliyá, 40:28-38

Coloca la
pantalla en la entrada del mishkán, pone el altar de la ofrenda de ascensión a
la entrada y de la tienda y ofrece ofrenda de ascensión y la oblación, como el
Eterno ha mandado. Coloca la fuente entre la tienda y el altar y pone allí agua
para lavarse. Allí se lavan Moshé, Aharón y sus hijos antes de entrar en la
tienda de la cita y antes de acercarse al altar, como el Eterno ha mandado.
Erige el atrio alrededor del tabernáculo y del altar y coloca la pantalla de la
puerta del atrio. Así Moshé concluye la obra.

Entonces la
nube cubre la tienda de la cita y la gloria del Eterno llena el mishkán. Moshé
no puede entrar. Cuando la nube se eleva, los hijos de Israel parten en todos
sus viajes. Si la nube no se eleva no parten. De día está la nube del Eterno
sobre el tabernáculo y de noche hay fuego sobre él a la vista de toda la casa
de Israel, en todos sus viajes.

 

 

 

Comentarios

Primera aliyá, 38:21 – 39:1

38:21 “Estas son
las cuentas del tabernáculo, el tabernáculo del testimonio, según fueron
contadas conforme al mandato de Moshé. El servicio de los levitas estuvo bajo
la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aharón.” –
Moshé dio la orden para rendir cuentas ante todo el pueblo de cómo se había
utilizado el material donado para la obra del Eterno. No sólo el pueblo de
Israel podía ver estas cuentas, sino todo el mundo que tiene acceso a la Torá
puede ver como Moshé había administrado el oro, la plata, el cobre, las piedras
preciosas y los demás objetos de valor. Esto nos enseña la importancia de tener
cuentas claras en las congregaciones y en la administración pública de
cualquier organización. Moshé tomó la iniciativa para hacer esta
rendición de cuentas ante el pueblo, para que nadie le acusara de corrupto. En
ningún momento dio oportunidad para que el pueblo pensara que él se había hecho
rico a costa de los donativos a la obra del Eterno, como está escrito en
Números 16:15b:

“No he
tomado de ellos ni un solo asno, ni le he hecho daño a ninguno de ellos.”

Moshé podía
haber reclamado el asno que usó para ir de Midyán a Egipto cuando fue llamado a
servir en la obra del Eterno, cf. Éxodo 4:20. Él entregó su propiedad personal
para cumplir con la tarea de sacar el pueblo de la esclavitud y no la reclamó
después, aunque tenía todo el derecho para ello.

En 1 Samuel
12:3 el profeta Shmuel está hablando delante del pueblo según está escrito:

“Aquí estoy;
testificad contra mí delante de HaShem y delante de su ungido. ¿A quién he
quitado buey, o a quién he quitado asno, o a quién he defraudado? ¿A quién he
oprimido, o de mano de quién he tomado soborno para cegar mis ojos con él?
Testificad, y os lo restituiré. Y ellos dijeron: Tú no nos has defraudado ni
oprimido, ni has tomado nada de mano de ningún hombre.”

En 2
Corintios 7:2 está escrito:

“Aceptadnos;
a nadie hemos ofendido, a nadie hemos corrompido, de nadie hemos tomado
ventaja.”

El procedimiento de Moshé en relación con los objetos de valor del
tabernáculo es un ejemplo para todo líder que administra el dinero, y
especialmente el dinero que ha sido donado para la obra del Eterno. Al viajar
por los diferentes países me he dado cuenta que hay mucho descuido en esta área
por parte de los que administran la economía de las congregaciones. Esta es una
de las razones por las que la shejiná no viene más fuertemente sobre nosotros,
porque no estamos haciendo las cosas bien. Si no administramos bien nuestra
economía privada y la colectiva, no vamos a poder administrar las
manifestaciones espirituales. Si no hemos sido fieles con las riquezas de este
mundo, ¿cómo vamos a poder ser fieles con las verdaderas riquezas?, como está
escrito en Lucas 16:10-12:

“El que es
fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy
poco, también es injusto en lo mucho. Por tanto, si no habéis sido fieles en el
uso de las riquezas injustas, ¿quién os confiará las riquezas verdaderas? Y si
no habéis sido fieles en el uso de lo ajeno, ¿quién os dará lo que es vuestro?”

Este texto
nos enseña que no vamos a poder recibir los dones del Espíritu si no somos
fieles en la economía. Un líder que se aprovecha de
la obra del Eterno para su propia ganancia es objeto de la ira del Mesías, como
está escrito en Juan 2:13-16:

 

“La Pascua de
los judíos estaba cerca, y Yeshúa subió a Yerushalayim, y encontró en el templo
a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero allí
sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó a todos fuera del templo, con
las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó las
mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí; no hagáis de la
casa de mi Padre una casa de comercio.”

La ira del
Mesías no fue contra personas sinceras que querían ofrecer al pueblo la
posibilidad de comprar su animal para el sacrificio que no había podido traer
de lejos, o cambiar sus monedas. Su ira, que venía del Padre, fue por otras
cosas, principalmente tres:

  • ·En lugar de
    quedarse fuera por respeto al santuario parece que habían entrado en el área
    del templo.
  • ·En lugar de
    ofrecer precios normales los subían y así abusaban de los adoradores que venían
    para ofrendar al Eterno.
  • ·En lugar de
    servir al pueblo con amor se aprovechaban para enriquecerse económicamente de
    la obra del Eterno.

El último
punto es la razón de mayor ira del Mesías. ¡Ay de aquellos líderes que ven la
obra del Eterno como un medio de ganancia económica personal!, como está
escrito en Hechos 8:20:

“Entonces
Kefa le dijo: Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener
el don de Elohim con dinero.”

¡Ay de
aquellos líderes que sacan el dinero de un pueblo necesitado, para vivir bien a
costa de los demás!, como está escrito en 1 Timoteo 6:5b:

“hombres de
mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad es
un medio de ganancia.”

En 1 Pedro
5:1-2 está escrito:

“Por tanto,
a los ancianos entre vosotros, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los
padecimientos del Mesías, y también participante de la gloria que ha de ser
revelada: pastoread el rebaño de Elohim entre vosotros, velando por él, no por
obligación, sino voluntariamente, como quiere Elohim; no por la avaricia del
dinero
, sino con sincero deseo.”

Es cierto
que el que predica las buenas nuevas debe vivir de ello, como está escrito en 1
Corintios 9:14:

“Así también
ordenó el Señor que los que proclaman las buenas nuevas, vivan de las buenas
nuevas.”

Pero no es
lo mismo vivir para tener lo necesario que enriquecerse a costa de los demás.
Un líder que se dedica a dirigir y enseñar, debe recibir un salario por ello,
como está escrito en 1 Timoteo 5:17:

“Los
ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor,
principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza.”

La expresión
“doble honor” se refiere al honor por ser líder, o anciano, y el honor por
recibir remuneración económica por su labor, cf. Hebreos 5:4; Romanos 13:7;
Mateo 15:4-6; 1 Timoteo 5:3-4.

¿Cuánto
dinero debe recibir un anciano que se dedica a la obra del Eterno a tiempo
completo? Una buena regla es que tenga un salario medio, para que no tenga
escasez ni sea enriquecido a costa de la obra del Eterno. Si una comunidad no
honra a su líder más que las cosas materiales, no va a prosperar. Con otras
palabras, si una congregación está más interesada en pagar un local de
reuniones que mantener a su lider está poniendo su propia comodidad ante la
necesidad del lider y esto no es agradable para el Eterno. Había una vez un
rabino que era muy flaco y pálido. Tenía un caballo muy hermoso y bien cuidado.
Una vez vino una señora anciana y le preguntó: “¿Cómo es que usted tiene un
aspecto tan miserable cuando su caballo está tan bien?” El rabí contestó: “El
caballo lo cuido YO”. Con otras palabras, a mi me cuida la comunidad, pero el
caballo lo cuido yo.

Si una
congregación ama al Eterno, y por lo tanto ama la Torá, está valorando el
trabajo del que enseña y predica de manera que lo pone como la máxima prioridad
en la comunidad. Es más importante darle un sueldo digno al que se dedica a
enseñar la Torá que pintar el local de reuniones. Si hay que elegir entre una
cosa y otra, el bienestar del líder va primero.

38:24 “El
total del oro empleado para la obra, en toda la obra del santuario, es decir,
el oro de la ofrenda mecida, fue de veintinueve talentos y setecientos treinta
siclos, según el siclo del santuario.” – Cuando se hace una ofrenda voluntaria
del público, siempre debe ser contada y registrada, por escrito, por un mínimo
de dos personas de suma confianza en la comunidad. Todo el dinero recogido debe
ser apuntado en un libro de cuentas, cf. Filipenses 4:15. Cada ingreso registrado
en el libro de cuentas debe tener un recibo adicional firmado por dos personas,
que justifique la cantidad registrada en el libro. En el libro de cuentas
también debe haber un registro de todos los gastos de la congregación. Para
cada gasto tiene que haber un justificante sellado y/o firmado por la persona o
la empresa que ha recibido el dinero. Si es una compra se añade la factura de
compras. El libro de cuentas tiene que ser accesible a todos los miembros de la
comunidad. En la administración económica tiene que haber una total
transparencia, para que no se levanten sospechas de malversación de fondos y de
abuso de los bienes comunes. Si la congregación posee una cuenta bancaria, la
cuenta no puede estar en nombre de un individuo. Si la congregación ha sido
registrada como persona jurídica puede abrir cuenta como tal, pero en el caso
de que no es una persona jurídica, debe haber tres firmantes de la cuenta
bancaria de la congregación, aunque esté en nombre uno de los tres. La cuenta
no debe estar en nombre del que recibe salario de la congregación por su
trabajo.

Si un
anciano o líder recibe un sueldo por su trabajo en la comunidad no debe
administrar las cuentas de la comunidad. Ni siquiera el Mesías tenía la
responsabilidad de la economía de su ministerio, sino tenía un shaliaj
designado específicamente para este fin. Las cuentas deben ser administradas
por una sola persona, pero siempre debe tener dos revisores que revisen las
cuentas periódicamente. Si la organización es grande, debe solicitar ayuda de
revisores que no son miembros de la congregación, preferentemente una empresa
profesional de prestigio en la sociedad que se dedica a estas cosas. Si las
cuentas son claras, los líderes no corren el riesgo de ser acusados por el
pueblo y perder la confianza. Una de las cosas más tristes es cuando un líder
pierde la confianza del pueblo. Para evitar sospechas es importante ser
cuidadoso en el área de la economía y en el área de la relación con el sexo
opuesto.

38:25-26 “Y
la plata de los que fueron contados de la congregación, fue cien talentos y mil
setecientos setenta y cinco siclos, según el siclo del santuario; una beka por
cabeza, o sea medio siclo, según el siclo del santuario, por cada uno de los
que fueron contados de veinte años arriba, por cada uno de los seiscientos tres
mil quinientos cincuenta.” – La mitad de 603.550 son 301.775. Así que hubo en
total 301.775 siclos de plata. Cada talento contiene 3000 siclos. Los 100
talentos corresponden a 300.000 siclos. Sobran 1.775 siclos. El talento normal
equivale a 60 mané. El mané equivale a 25 siclos. Según Rashí, el mané
utilizado para el santuario era el doble que el mané normal. Así que el
talento, en hebreo “kikar”, del cual se habla aquí, corresponde a 120 mané. 25
siclos x 120 mané = 3000 siclos.

“una beka
por cabeza” – En hebreo dice “beka la-gulgolet”. La palabra cabeza es
“gulgolet” que significa “cráneo”, “calavera”. De allí
viene la palabra “Gulgolta” el lugar donde murió el Mesías, como está escrito
en Mateo 27:33:

“Cuando llegaron a un lugar llamado Gulgolta, que significa Lugar de la
Calavera”

Aquí habla
de que hay una beka conectada con el lugar de la muerte del Mesías. La beka es
precio de rescate por cada uno de los hijos de Israel que fueron contados. La
palabra hebrea “beka” viene de la
raíz “baká” que significa “rajar”, “romper”, “cortar”,
“invadir”; “incubar”. En este texto hay palabras claves que hablan de la
muerte del Mesías en Gulgolta como base para la redención de los hijos de
Israel. Hay sólo dos lugares en toda la Escritura donde aparece la palabra
“beka”, aquí y en Génesis 24:22, cf. el comentario de ese versículo en la
parashá 5 – Jayei Sará.

38:29
“Y el bronce de la ofrenda mecida fue setenta talentos y dos mil cuatrocientos
siclos.” – Si el siclo pesa 17 gramos llegamos a la siguiente conclusión:

Oro
29 talentos y 730 siclos = 87.730 siclos.  87.730 x 17 gramos = 1.491
kilogramos.

Plata
100 talentos y 1775 siclos = 301.775 siclos.  301.775 x 17 gr. = 5.130
kilogramos.

Cobre
70 talentos y 2400 siclos = 212.400 siclos.    212.400 x 17 gr.
= 3.610 kilogramos.

TOTAL
10.231 kilogramos.

La plata es
el material más pesado del tabernáculo. La plata representa la redención y la
misericordia. Es interesante destacar que el cobre, o bronce, tenía menos peso
que la plata. El cobre representa el juicio y la justicia. Esto nos enseña que
la misericordia del Eterno supera su juicio, como está escrito en Romanos 5:20:

“Y la ley se
introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó,
sobreabundó la gracia”

En el Salmo
103:10 está escrito:

“No nos ha

tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras
iniquidades”

En Tito 3:5
está escrito:

“El nos
salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a
su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación
por el Espíritu de santidad”

Estos dos
materiales, la plata y el cobre, son el fundamento del tabernáculo. En la
tienda de reunión hay 100 basas de plata que hablan de la misericordia del
Eterno y en las 60 basas de los pilares del atrio hay cobre que hablan de la
justicia del Eterno. Las cuatro columnas que sostenían el velo entre el lugar
santo y el santísimo fueron cubiertas de oro y sus basas eran de plata. Las
cinco columnas que estaban en la entrada del tabernáculo, que sujetaban la
pantalla que dividía entre el atrio y el lugar santo estaban cubiertas de oro y
sus basas eran de cobre. El fundamento del atrio era de cobre. El fundamento
del lugar santo era de cobre y plata y el fundamento del lugar santísimo era de
plata. En los pilares del atrio que estaban hechos de cobre, también había
elementos de plata. Esto nos habla de que el Eterno muestra su misericordia en
medio del juicio.

 

39:1
“Además, de la lana azul, lana púrpura y lana carmesí hicieron vestiduras
finamente tejidas para ministrar en el lugar santo, y también hicieron las
vestiduras sagradas para Aharón, tal como HaShem había mandado a Moshé.” – En
la primera parte del versículo se mencionan tres tipos de lana, azul, púrpura y
carmesí, pero no se menciona el lino. La conclusión que hace Rashí de esto es
que allí no se habla de las vestiduras sacerdotales, que contenían lino, sino
de las vestiduras con las que se recubrían los utensilios del santuario a la
hora de emprender los viajes, cf. Números 4:8, 12, 13.

“tal como
HaShem había mandado a Moshé” – Esta expresión aparece 18 veces en esta
parashá. ¡Qué importante es hacer las cosas conforme a las palabras que han
sido habladas desde el cielo por medio de Moshé!

Correspondientemente
a estas 18 veces cuando aparece la misma expresión, los hombres de la Gran
Asamblea instituyeron que la oración de la amidá contenga 18
bendiciones.

Segunda aliyá, 39:2-21

39:5
“Y el cinto para ceñirse que estaba sobre él, era de él mismo, de la misma
hechura: de oro, de lana azul, lana púrpura y lana escarlata y de lino
trenzado, tal como HaShem había mandado a Moshé.” – Sólo una persona en toda la
congregación recibió la visión completa de la construcción de la obra del
santuario. Los demás tenían que someterse al líder principal para poder hacer
la voluntad del Eterno. ¡Qué importante es someterse a la palabra que el Eterno
ha hablado por medio del lider de la congregación donde uno está sirviendo!

Tercera aliyá, 39:22-32

39:32
“Así fue acabada toda la obra del tabernáculo de la tienda de reunión. Los
hijos de Israel hicieron conforme a todo lo que HaShem había mandado a Moshé;
así lo hicieron.” – Según el Midrash, Moshé bajó
del monte después de haber recibido el perdón por el pecado del becerro de oro,
el día 10 del 7º mes, llamado tishrí. Después empezaron la construcción del
tabernáculo que estaba terminada antes del primer mes del segundo año. De esto
aprendemos que la construcción no podía haber durado más de cinco meses. Según
el Midrash, el mishkán fue finalizado el día 25 de
kislev del año 2449. Kislev es el 9º mes hebreo. Esto significa que la obra
duraría algo más de dos meses. En el 25 de kislev es hoy en día la fecha del
inicio de la fiesta del Januká, que fue establecida para conmemorar la
rededicación del segundo templo en el tiempo de los macabeos.

Cuarta aliyá, 39:33-43

39:43 “Y Moshé
examinó toda la obra, y he aquí, la habían llevado a cabo; tal como HaShem
había ordenado, así la habían hecho. Y Moshé los bendijo.” – La bendición viene por la obediencia. Si quieres ser
bendecido, obedece al Eterno y sométete al liderazgo que él ha establecido. La
bendición vino por medio de Moshé. El liderazgo transmite la bendición al
pueblo.

Quinta aliyá, 40:1-16

40:2 “El primer
día del mes primero levantarás el tabernáculo de la tienda de reunión.” – El mes de Aviv, o Nisán, es el mes de la redención y
también para el inicio del culto en el santuario, cf. Ezequiel 45:18; 2
Crónicas 29:3, 17; Esdras 7:9. Según Rashí, el tabernáculo fue levantado el
octavo día de la iniciación de los sacerdotes.

 

 

Sexta aliyá, 40:17-27

40:18
“Moshé levantó el tabernáculo y puso sus basas, colocó sus tablas, metió sus
barras y erigió sus columnas.” – Moshé fue el que levantó el tabernáculo. De
esto aprendemos que el Mesías es el que levanta el templo santo de los
creyentes en él, cf. Mateo 16:18.

Según el
Midrash, citado por Rashí, Moshé tuvo el honor de
levantar el tabernáculo por no haber podido hacer ninguna labor con él. Según
esta interpretación, ningún hombre había podido levantarlo por causa del peso
de los maderos. Moshé pudo hacerlo porque el Eterno hizo un milagro y causó que
el tabernáculo se levantara por si mismo cuando Moshé intentó hacerlo. Sin
embargo, es muy probable que Moshé recibe el honor de haber levantado el
tabernáculo por dirigir esta obra del levantamiento, de la misma manera que
Betsalel recibe la honra de haber hecho todos los objetos aunque tenía varios
colaboradores para ello. En Números 1:50-51 está escrito que los levitas
levantaron y desarmaron el tabernáculo.

Séptima aliyá, 40:28-38

40:33
“Y levantó el atrio alrededor del tabernáculo y del altar, y colgó la cortina
para la entrada del atrio. Así acabó Moshé la obra.” – Es muy importante que un
líder tenga una visión del cielo para la obra del Eterno. Es muy importante que
esta visión sea transmitida al pueblo. Es muy importante que el pueblo apoye
esta visión y entregue sus bienes para que pueda ser una realidad. Es muy
importante que haya personas capacitadas en frente de la obra del Eterno. Es
muy importante que el pueblo trabaje con la obra con diligencia y sin pereza.
Es muy importante tener una transparencia en la contabilidad de la obra del
Eterno. Es muy importante hacer todo según el Eterno ha hablado al líder
principal. Pero lo más importante es terminar la obra y no dejarla a medias.
Tengamos en cuenta que esta obra magnífica, que duraría más de 400 años, fue
hecha en el desierto. Es posible cumplir con el llamado divino en medio de las
adversidades.

40:34
“Entonces la nube cubrió la tienda de reunión y la gloria de HaShem llenó el
tabernáculo.” – Cuando la casa del Eterno estaba terminada, el Eterno entró
para morar en ella. Así se cumplió el propósito con la construcción de este
santuario.

40:35 “Y
Moshé no podía entrar en la tienda de reunión porque la nube estaba sobre ella
y la gloria de HaShem llenaba el tabernáculo.” – Aquí está escrito que Moshé no
podía entrar en la tienda de reunión. Sin embargo, en Números 7:89 está
escrito:

“Y al entrar
Moshé en la tienda de reunión para hablar con Él, oyó la voz que le hablaba
desde encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de
entre los dos querubines, y Él le habló.”

Estos dos
versículos parecen contradictorios. En estos casos hay que aplicar la
decimotercera regla del rabí Yishmael que dice: “Cuando dos pasajes se
contradicen entre sí, (no se puede determinar su sentido sino) hasta que
aparezca un tercero que los haga concordar.” El tercer texto, que aparece a
continuación del primero, dice: “porque la nube estaba sobre ella”. Esto nos
enseña que mientras la nube estaba sobre la tienda de la cita, Moshé no podía
entrar; pero cuando la nube se retiraba, sí podía entrar.

40:38
“Porque la nube de HaShem estaba de día sobre el tabernáculo, y de noche había
fuego allí a la vista de toda la casa de Israel en todas sus jornadas.” – La
palabra jornadas también incluye los lugares donde acampaban, porque desde cada
lugar emprendieron un nuevo viaje. La nube no estaba sobre el tabernáculo
durante los viajes, sólo cuando acampaban, cf. 40:36.

Ya hemos
terminado el segundo libro de Moshé. Y, como de costumbre después de terminar
un libro de la Torá, decimos:

¡Jazak, jazak, ve-nitjazek! – ¡Sé
fuerte, sé fuerte y seamos fortalecidos!

Parashá 22 VaYakhel

ט״ז באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 16, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 22 VaYakhel

Éxodo 35:1 – 38:20

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 

Aliyás de la Torá (cuando se

lee VaYakhel por separado):

  1. 35:1-20
  2. 35:21-29
  3. 35:30 – 36:7
  4. 36:8-19
  5. 36:20 – 37:16
  6. 37:17-29
  7. 38:1-20
  8. Maftir: 38:18-20

Aliyás de la Torá (cuando se lee VaYakhel junto con

Pekudei):

  1. 35:1-29
  2. 35:30 – 37:16
  3. 37:17-29
  4. 38:1 – 39:1
  5. 39:2-21
  6. 39:22-43
  7. 40:1-33
  8. Maftir: 40:34-38

Haftará: 1 Reyes 7:40-50

(Ashkenazíes); 7:13-26 (Sefardíes)

Los Escritos

Apostólicos: Lucas 22:47 – 24:53

Aliyás de los Escritos Apostólicos

  1. 22:47-71
  2. 23:1-25
  3. 23:26-49
  4. 23:50 – 24:24
  5. 24:25-53

VaYakhel

Significa “e hizo que se reuniera”.

Primera aliyá, 35:1-20

Moshé hace

que se reúna toda la congregación de los hijos de Israel y les dice que se

puede hacer labores durante seis días pero no en el séptimo. El que haga labor

en ese día morirá. No se puede encender fuego en Shabat. Luego les dice que

cada generoso de corazón haga una contribución al Eterno de todos los

materiales necesarios para la construcción del mishkán. Todo sabio de corazón

podrá venir y hacer lo que el Eterno ha ordenado. El pueblo se retira de Moshé.

Segunda aliyá, 35:21-29

Los varones con corazones inspirados vienen trayendo la contribución para

la construcción de la tienda de la cita y para las vestiduras de santidad.

Vienen los varones con las mujeres, todos los generosos de corazón, trayendo

objetos de oro. Los varones traen lana, vellocino de cabra, pieles de carnero

teñidas de rojo y pieles de tejashim. También traen plata, cobre y madera. Las

mujeres sabias traen hilos de lana hilados por ellas y lino. También traen

vellocino de cabra hilados por ellas. Los líderes traen las piedras preciosas,

las especias y el aceite. Todo varón y mujer que son motivados por sus

corazones traen cualquiera de las labores que el Eterno ha ordenado hacer como

contribución a Él.

Tercera aliyá, 35:30 – 36:7

Moshé dice

al pueblo que Betsalel, de la tribu de Yehudá, ha sido equipado con el Espíritu

para confeccionar diseños y trabajar en todos los materiales de esta obra.

También tiene capacidad para enseñar junto con Aholiav, de la tribu de Dan.

Estos dos, junto con todo varón sabio de corazón, llevarán a cabo esta labor.

Moshé los llama y ellos toman todas las contribuciones al Eterno para la tarea.

Pero el pueblo sigue trayéndole más cosas cada mañana. Los sabios hablan con

Moshé y dice que el pueblo está trayendo más que lo suficiente. Moshé ordena

pregonar por el campamento que ningún varón o mujer haga más labores para el

Santuario.

Cuarta aliyá, 36:8-19

Todos los sabios de corazón hacen el labor con las cortinas y las

coberturas bajo el mando de Betsalel.

Quinta aliyá, 36:20 – 37:16

Se hacen los maderos con sus basas y barras, el velo

con sus pilares, la pantalla con sus pilares, el arca y su cubierta, la mesa y

sus utensilios.

Sexta aliyá, 37:17-29

Se hacen el candelabro con sus siete candelas, el altar de

incienso, el aceite para la unción y el sahumerio.

Séptima aliyá, 38:1-20

Se hacen el altar de la ofrenda de ascensión y sus

utensilios, el lavadero con su base de los espejos de las mujeres. Se hacen las

cortinas del atrio con sus pilares y la pantalla del portal del atrio con sus

pilares.

Comentarios

Primera aliyá, 35:1-20

35:2 “Seis

días se trabajará, pero el séptimo día tendréis un día santo, un Shabat de

reposo completo para HaShem; cualquiera que haga trabajo alguno en él, morirá.”

– Antes de empezar la obra del ohel moed, la tienda de reunión, el Eterno

repite la importancia del Shabat, para que el pueblo esté bien concienciado de

que el mandamiento del Shabat tiene prioridad sobre la construcción del

tabernáculo. El Shabat es más importante que la obra del Eterno. Esto nos

enseña que el hombre tiene una tendencia de fijarse más en su tarea que en el

dador de la tarea. El Eterno está entregando a Israel la posibilidad de

desarrollar sus cualidades creativas, lo cual es muy atractivo para el hombre.

Por esta obra los hijos de Israel se sienten apreciados y realizados. A todos

nos gusta construir algo propio. El varón se siente realizado en su trabajo,

cuando puede producir algo, y especialmente si puede producir algo para el

Eterno. Él varón valora tanto su trabajo que corre el peligro de olvidar las

prioridades mayores, como es la esposa y la familia. En este caso, los hijos de

Israel corrían el peligro de olvidar al Eterno por causa de su devoción al la

obra del Eterno. Esta es una tentación para todo obrero del Eterno, olvidar al

Eterno para dedicarse a la obra del Eterno. En este caso, el remedio contra ese

peligro es poner el Shabat por encima de la obra del Eterno. En el Shabat el

obrero para de sus obras y se dedica a alabar, orar y tomar tiempo con el

Eterno estudiando su Torá. Esto le ayuda a mantener su relación con el Eterno

por encima de su trabajo para el Eterno.

35:3 “No

encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas el día de Shabat.” – La razón

por la que no se puede encender fuego en Shabat es que el fuego interviene en

la creación cambiando los elementos. El hombre no está permitido intervenir en

la creación en Shabat para así reconocer que está sometido al Creador. La

palabra hebrea que ha sido traducida como “encenderéis” es “baar” que significa “arder”, “encender(se)”,

“incendiar(se)”, “quemar(se)”. En este caso el verbo

está en la forma piel, lo cual significa que no sólo está prohibido encender

fuego sino también causar que una llama de fuego surja o se mantenga encendida

en Shabat. Esto implica que no se pude causar que se produzca una llama

directamente o indirectamente mediante otras personas o aparatos. El que cause

que se encienda o se mantenga un fuego encendido en Shabat, viola el Shabat.

Esto significa que en Shabat no se puede poner más leña en un fuego que fue

encendido antes del inicio del Shabat, ni añadir aceite a una lámpara que arde

en Shabat.

Alguien preguntará: Pero si vivo en un lugar frío donde es necesario

encender fuego y añadir combustible al fuego en Shabat para no sufrir daño,

¿qué voy a hacer? ¿morir de frío? En este caso y en casos similares está

permitido encender fuego y añadir combustible a un fuego en Shabat, porque los

mandamientos fueron dados para vivir, no para morir, como está escrito en

Levítico 18:5:

“Por tanto,

guardaréis mis estatutos y mis leyes, por los cuales el hombre vivirá si los

cumple; yo soy HaShem.”

Así que si

uno muere por causa de un mandamiento, no ha cumplido con el propósito del

mandamiento que es dar vida. Está permitido quebrantar todos los mandamientos,

excepto tres, para salvar una vida humana, porque la vida humana tiene

precedencia sobre los mandamientos. Los tres mandamientos que no se pueden

violar aunque uno tendrá que dar su vida por causa de ellos son: No practicar

idolatría, no asesinar y no cometer adulterio. Con la venida del Mesías se

puede añadir una cosa más, no negar a Yeshúa como el Mesías de Israel y el

salvador del mundo. Es preferible morir antes de quebrantar uno de estos

mandamientos.

Así que, si

uno corre peligro de enfermar por no encender fuego en Shabat, está permitido

hacerlo, porque la enfermedad es el primogénito de la muerte y atenta contra la

vida humana, cf. Job 18:13.

35:5 “Tomad

de entre vosotros una ofrenda para HaShem; todo aquel que sea de corazón

generoso, tráigala como ofrenda a HaShem: oro, plata y bronce” – Esto nos

enseña que las ofrendas que son dadas por la coacción de los líderes no sirven

ni para agradar al Eterno ni para la obra del Eterno. Las ofrendas agradables

al Eterno son las que vienen de los corazones alegres y generosos, cf. 2

Corintios 9:7. Si un líder predica de manera que los oyentes sienten una

obligación de dar ofrenda, no deben hacerle caso. Su forma de sacar dinero del

pueblo no es conforme al corazón del Eterno y posiblemente tiene motivos

impuros detrás de esa coacción. No estamos hablando del diezmo, que es una

obligación, no una ofrenda voluntaria. En este caso se trata de una ofrenda

voluntaria, y no puede ser dada por obligación o con mala gana.

Esto también

nos enseña acerca de la importancia del respeto a la propiedad privada. Aunque

el Eterno sea el dueño de todo el oro y toda la plata, cf. Hageo 2:8, él

respeta la administración individual de esos bienes y sólo recibe las ofrendas

voluntarias. Hasta el día del juicio, cada uno tiene la libertad para decidir

qué hacer con los bienes que tiene bajo su administración. En el hebreo no

existe la palabra “tener”. Para decir “yo tengo” se dice “yesh lí” que

significa “hay para mí”. Esto nos enseña que todo lo que existe es del Eterno y

nosotros sólo somos administradores de sus bienes, cf. Salmo 24:1; 50:12. Sin

embargo, el Eterno respeta nuestra administración de sus bienes, porque nos ha

delegado esa autoridad y no la puede violar y no nos es quitada hasta el día

del juicio cuando vamos a entregar cuentas de cómo hemos administrados sus

bienes.

35:11

“el tabernáculo, su tienda y sus cubiertas, sus broches y sus tablas, sus

barras, sus columnas y sus basas” – En cinco ocasiones son enumerados todos los

objetos del mishkán. Esto nos enseña que esta casa es muy importante para el

Eterno y él desea que nos fijemos en cada detalle de ella. De esta manera

abrimos nuestras mentes para poder recibir las revelaciones espirituales que

están escondidas detrás de estos objetos sagrados.

35:12

“el arca y sus varas, la cubierta y el velo de la cortina” – Como hemos dicho

antes, los nueve objetos más sagrados del tabernáculo representan las nueve

manifestaciones del Espíritu del Mesías en la congregación mesiánica. El que

tiene el ministerio de Malki-Tsedek puede servir en el tabernáculo celestial,

cf. Juan 4:21-24. El que ha recibido el Espíritu de Mashíaj, que fue dado

después de la resurrección, podrá servir en cada uno de los objetos de este tabernáculo

celestial, con estas manifestaciones sobrenaturales. La manifestación inferior

es la de hablar sobrenaturalmente en otros idiomas. Esta manifestación está

simbolizada por la puerta de entrada al atrio y en el altar de bronce. Son los

objetos más lejanos del lugar santísimo. La manifestación superior es la

palabra de sabiduría, representada por la cubierta del arca donde está el trono

del Eterno. Las nueve manifestaciones espirituales están mencionadas en 1

Corintios 12 en el mismo orden que cuando los objetos del tabernáculo fueron

presentados por primera vez a Moshé. Sin embargo, vemos que hubo un cambio de

orden entre la revelación celestial y la misma construcción. Cuando Betsalel

construyó estas cosas empezó con el tabernáculo y luego siguió con los objetos

sagrados, según vemos en esta parashá.

En Mateo

22:29 está escrito:

“Pero Yeshúa

respondió y les dijo: Estáis equivocados por no comprender las Escrituras ni el

poder de Elohim.”

Estas dos

cosas son vitales para no equivocarse. Si uno no conoce las Escrituras va a

errar en la vida, y si uno no conoce el poder de Elohim, también va a errar en

la vida.

Las

manifestaciones sobrenaturales del Espíritu revelan el ministerio del Mesías

Yeshúa. En las nueve manifestaciones encontramos dos ingredientes básicas,

palabras y poder. Estas dos corresponden al fuego que tiene los dos

ingredientes, luz y calor. Las manifestaciones son canales por medio de los

cuales el Eterno puede dar al hombre revelaciones de su luz y manifestaciones

de su poder, como está escrito en Marcos 6:2:

“Cuando

llegó el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos que le

escuchaban se asombraban, diciendo: ¿Dónde obtuvo éste tales cosas, y cuál es

esta sabiduría que le ha sido dada, y estos milagros (lit.

poderes)que hace con sus manos?”

Lo que sale

del Mesías es sabiduría y poder, cf. Job 12:13. Estas dos cosas fueron

canalizadas por las nueve manifestaciones sobrenaturales que estaban operando

por medio de Yeshúa en todo su ministerio.

En Lucas

5:15 está escrito:

“Y su fama

se difundía cada vez más, y grandes multitudes se congregaban para oírle y ser

sanadas de sus enfermedades.”

Vinieron

para oír la revelación sobrenatural y para recibir el poder sobrenatural, la

luz y el calor. Todas estas manifestaciones que venían por medio del Espíritu

del Mesías fueron activadas por su amor en dos direcciones: amor hacia el Padre

celestial que le había dado la orden de dar al mundo estas cosas, y amor al

hombre necesitado de la revelación y el poder del cielo, como está escrito en

Mateo 14:14:

“Y al

desembarcar, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos y sanó a sus

enfermos.”

En Marcos

6:34 está escrito:

“Al

desembarcar, El vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran

como ovejas sin pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.”

Los relatos

citados de Mateo y Marcos hablan del mismo evento en la vida del Rebe. En Mateo

dice que él tuvo compasión de la gran multitud y sanó a sus enfermos, y en

Marcos dice que tuvo compasión de la gran multitud y comenzó a enseñarles

muchas cosas. Así que el motor detrás del ministerio del Mesías de dar poder y

revelación al pueblo fue el amor y la compasión que sentía por ellos.

En Mateo

15:32 está escrito:

“Entonces

Yeshúa, llamando junto a sí a sus discípulos, les dijo: Tengo compasión de la

multitud, porque hace ya tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y

no quiero despedirlos sin comer, no sea que desfallezcan en el camino.”

En Mateo

20:34 está escrito:

“Entonces

Yeshúa, movido a compasión, tocó los ojos de ellos, y al instante recobraron la

vista, y le siguieron.”

Todas las

enseñanzas y los milagros que el Mesías hizo, fueron hechos por amor y

compasión. Si amamos a las personas necesitadas del conocimiento de las

Escrituras y del poder de Elohim, vamos a buscar las manifestaciones

sobrenaturales del Espíritu para poder suplir sus necesidades. El pueblo no

necesita solamente conocimiento intelectual de la Torá y la halajá. ¡El pueblo

necesita palabras llenas del Espíritu y de vida!, como está escrito en Juan 6:63:

“El Espíritu

es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he

hablado son espíritu y son vida.”

En Juan 7:46

está escrito:

“Los

alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre

habla!”

Si amamos a

las personas, necesitadas de sanidad en sus cuerpos y liberación de los

demonios, buscamos las manifestaciones espirituales para poder sanarles y

liberarles, como está escrito en Mateo 8:16:

“Y al

atardecer, le trajeron muchos endemoniados; y expulsó a los espíritus con su

palabra, y sanó a todos los que estaban enfermos.”

En Juan

14:12 está escrito:

“En verdad, en verdad os digo: el

que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores que

éstas hará, porque yo voy al Padre.

En Hechos 5:14-16

está escrito:

“Y más y más

creyentes en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, se añadían

constantemente al número de ellos , a tal punto que aun sacaban los enfermos a

las calles y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Kefa, siquiera

su sombra (o radiación) cayera sobre alguno de ellos. También la gente de las

ciudades en los alrededores de Yerushalayim acudía trayendo enfermos y

atormentados por espíritus inmundos, y todos eran sanados.”

El

ministerio del Mesías se revela en las nueve manifestaciones del Espíritu. Si

no buscamos estas manifestaciones con fervor, no vamos a poder ser discípulos

fieles del Mesías Yeshúa, porque un talmid hace lo mismo que su rabino. Ser

seguidor del Mesías no es solamente seguir la Torá de Moshé como él la siguió,

sino también vivir en la esfera espiritual de manifestaciones sobrenaturales en

la cual él vivía. Aquí hace falta que el pueblo mesiánico se arrepienta y

humildemente reconozca que ha recibido demasiada enseñanza de maestros que no

están llenos del Espíritu del Mesías y que se mueven solamente en el área de la

neshamá y no en su ruaj porque están espiritualmente muertos. Hemos dejado lo

espiritual por lo intelectual. Necesitamos arrepentirnos de esta apostasía y

volver al Padre buscando las verdaderas manifestaciones del Mesías para que él

pueda ser revelado al mundo necesitado a través de nosotros. Cuando hablamos la

Torá, de nuestras bocas tiene que salir el Espíritu de la Torá, porque la letra

de la Torá mata, pero el Espíritu de la Torá da vida, cf. 2 Corintios 3:6. Es

muy bueno dar dinero y consolar a los enfermos, pero ¡es mejor sanarlos! Es muy

bueno enterrar a los que mueren antes de tiempo, pero ¡es mejor resucitarlos!

Si no nos arrepentimos de la autosuficiencia en nuestra vida cómoda con los

estudios de la Torá y la halajá de manera intelectual, no vamos a ser parte de

esa redención final en la cual el Eterno hará mayores milagros que cuando sacó

a nuestro pueblo de Egipto. ¿Dónde está nuestro fuego para obtener las

manifestaciones del Espíritu? ¿Estamos más interesados en decir las palabras

hebreas correctas que fluir bajo la unción del Mesías? ¿Estamos más interesados

en decir “Ruaj” en lugar de “Espíritu”, que en la misma esencia de las cosas

celestiales? Entonces hemos caído en la trampa de fijarnos más en las

apariencias que en las cosas verdaderas. Hemos dejado de anhelar los dones del

Espíritu y sólo alimentamos nuestras mentes con conocimiento intelectual. Este

es el primer paso en el camino de la apostasía, adorar las cosas creadas en

lugar del Creador. ¡Entonces es tiempo de arrepentirnos!

La esencia

del judaísmo no se encuentra fuera de Yeshúa, sino bajo la unción de Yeshúa.

Esa unción fue la que inspiró la Torá, y esa unción fue dada a Yeshúa. Esa

unción es Mashíaj y es dada a todos los que creen en Yeshúa HaMashíaj conforme

a las Escrituras, para que vivan una vida sobrenatural en todo momento.

En el Nombre

del Mesías hago un llamado a todo el mundo mesiánico de ¡salir del

intelectualismo y volver a las sendas antiguas de poder en las cuales

anduvieron nuestros antepasados! ¡Es tiempo de doblar rodillas! ¡Es tiempo de

ayunar! ¡Es tiempo de clamar! ¡Es tiempo de orar durante varias horas hasta que

el Eterno derrame de su poder! ¿Por qué no vivimos esos milagros mayores que el

Mesías nos prometió? Porque estamos buscando las cosas de la mente en lugar de

las del Espíritu. En lugar de ser dirigidos por el Espíritu, queremos saber

toda la halajá judía. En lugar de buscar la revelación que el Espíritu está

dando de la Torá estamos tragando mentiras de los Midrashes como si fueran

palabras reveladas del cielo. Por esta razón algunos han salido de nosotros y

ahora están negando a Yeshúa. Salieron del espíritu y cayeron en la mente. ¡Ay

de nosotros si solamente predicamos palabras! ¡Ay de nosotros si solamente

aprendemos las cosas de memoria! ¡Ay de nosotros si vivimos una fe sin

milagros! ¿Cómo el mundo va a conocer a Yeshúa si no mostramos que nuestro

mensaje es verdad mediante el poder del Espíritu?

En Mateo 9:6 está escrito:

“Pues para que sepáis que el

Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (entonces

dice al paralítico): Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.”

En

Juan 14:11está escrito:

“Creedme

que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed por las obras

mismas.”

En

Juan 15:24 está escrito:

“Si yo

no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro ha hecho, no tendrían

pecado; pero ahora las han visto, y me han odiado a mí y también a mi Padre.”

En 1

Corintios 4:20 está escrito:

“Porque el

reino de Elohim no consiste en palabras, sino en poder.”

En 1

Corintios 2:1-5 está escrito:

“Cuando fui

a vosotros, hermanos, proclamándoos el testimonio de Elohim, no fui con

superioridad de palabra o de sabiduría, pues nada me propuse saber entre

vosotros, excepto a Yeshúa el Mesías, y éste colgado en un madero. Y estuve

entre vosotros con debilidad, y con temor y mucho temblor. Y ni mi mensaje ni

mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con

demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no descanse en la

sabiduría de los hombres, sino en el poder de Elohim.”

La fe

mesiánica no puede descansar en la sabiduría de los hombres, sino en el poder

de Elohim. La palabra de sabiduría de la cual se habla en 1 Corintios 12 no es

una sabiduría natural sino sobrenatural. Las manifestaciones del Espíritu no

son naturales, no son intelectuales, no son mentales, no son sicológicas, son

sobrenaturales, son espirituales. Son poderes espirituales, que influyen sobre

la mente y los cuerpos, pero su origen no es de carácter intelectual. El

“hablar en lenguas” no es aprender un idioma nuevo, ni hablar en hebreo, es una

manifestación sobrenatural, controlada por el Espíritu del Eterno, en todos

aquellos que tienen hambre y sed de lo espiritual. Los dones de sanidad no son

capacidades médicas para ayudar a los enfermos, sino dones sobrenaturales para

dar sanidad divina a los enfermos. Las manifestaciones espirituales se mueven

en una esfera donde el alma no tiene control, sino donde tiene que ser

controlada. Las manifestaciones espirituales son sumamente sobrenaturales pero

se canalizan en lo natural. Por esto las personas que son dominadas por su alma

tienen una actitud crítica contra estas manifestaciones, porque no las pueden

entender mentalmente y porque no quieren bajar se su confianza segura en su

propia mente, cf. 1 Cor 2:14; 1 Tes 5:20. Las manifestaciones espirituales

también son rechazadas y menospreciadas por la crítica del mundo que odia el

Espíritu del Mesías entre nosotros.

En el cometario de la Parashá número 7 – VaYetsé –

dijimos que el texto griego en 1 Corintios 12:8-10 está dividiendo las nueve

manifestaciones espirituales en tres grupos, como está escrito:

“Pues a uno le es dada palabra de sabiduría por el Espíritu; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; A OTRO, fe por el mismo Espíritu; a otro, dones de

sanidades por el único Espíritu; a otro, poderes de milagros; a otro, profecía;

a otro, discernimientos de espíritus; A OTRO, diversas

clases de idiomas, y a otro, interpretación de idomas.”

La palabra

griega “héteros” aparece dos veces en este texto. Ha sido traducida como “A

OTRO”, y para marcar donde aparece en el texto griego la hemos escrito con

letras mayúsculas en esta traducción. Estas dos palabras dividen las

manifestaciones en tres grupos, que corresponden a las tres divisiones del

tabernáculo (ver dibujo).

1.    Palabra de sabiduría por el Espíritu

– la Cubierta, cf. Éxodo 25:17-22.

2.    Palabra de conocimiento según el

mismo Espíritu – el Arca, cf. Éxodo 25:10-16.

DIVISIÓN –

el velo, cf. Éxodo 26:31-32, la revelación, 1 Corintios 13:2; 14:30.

3.    Fe por el mismo Espíritu – la Mesa,

cf. Éxodo 25:23-29.

4.    Dones de sanidades – una hilera de

seis Panes, cf. Éxodo 25:30; Levítico 24:5-6.

5.    Obras de poderes – otra hilera de

seis Panes, cf. Éxodo 25:30; Levítico 24:5-6.

6.    Profecía – las siete Lámparas, cf.

Éxodo 25:37-40.

7.    Discernimientos de espíritus – el

Candelabro, cf. Éxodo 25:31-36.

DIVISIÓN –

la pantalla, Éxodo 26:36-37, simboliza la profecía, cf. 1 Corintios 13:2;

14:29.

8.    Diferentes clases de idiomas – el

Altar de bronce, cf. Éxodo 27:1-8.

9.    Interpretación de idiomas – la

Fuente de bronce, cf. Éxodo 30:17-21.

 

 

En el

tabernáculo hay tres puertas, cada una representando un nivel más alto de

santidad y de gloria, como está escrito en 1 Corintios 14:27-30:

“Si alguno habla en idiomas,

que hablen dos, o a lo más tres, y por turno, y que uno interprete; pero si no

hay intérprete, que guarde silencio en la congregación y que hable para sí y

para Elohim. Y que dos o tres profetas hablen, y los demás juzguen. Pero

si a otro que está sentado le es revelado algo, el primero calle.”

Los que hablan sobrenaturalmente en

otros idiomas e interpretan esos idiomas están sirviendo en el atrio, el nivel

más bajo en el tabernáculo celestial. El nivel de la profecía es superior que

el nivel de hablar en otros idiomas. Por eso los que tienen profecía tienen

preferencia sobre los que hablan en otros idiomas e interpretan en la

congregación, porque al moverse en el nivel del lugar santo pueden transmitir

al pueblo con más claridad lo que está sucediendo en el cielo. Pero el nivel de

la revelación es superior al nivel de la profecía. La revelación está

relacionada con la Torá que está dentro del arca. Por lo tanto los que se

mueven en el nivel de la revelación de la Torá tienen preferencia sobre los que

profetizan. De esto aprendemos que cuanto más subamos en el espíritu

acercándonos al lugar santísimo, más se aclaran las cosas para la mente de

manera espiritual, no natural. Por eso el altar de bronce representa la oración

en el espíritu que no es entendida por la mente, como está escrito en 1

Corintios 14:2, 14:

“Porque el que habla en otros

idiomas no habla a los hombres, sino a Elohim, pues nadie lo entiende, sino que

en su espíritu habla misterios… Porque si yo oro en otros idiomas, mi

espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.”

En 1 Corintios 13:1-2 está escrito:

“Si yo hablara idiomas

humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que

resuena o címbalo que retiñe. Y si tuviera profecía, y entendiera

todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe como para

trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy.”

Aquí vemos otra vez como se está

hablando de los tres niveles de santidad en el tabernáculo celestial, hablar

sobrenaturalmente en otros idiomas, profecía y revelación de los misterios. El

metal que resuena hace referencia al altar de bronce en el atrio y el címbalo

que retiñe hace referencia a las campanillas de oro en el manto del Efod del

sumo sacerdote (ver los comentarios de la Parashá 20 – Tetsavé). Los tres

niveles están representados por el velo, la pantalla y la puerta.

1.    Hablar otros idiomas – la puerta

para entrar en el atrio.

2.    Profecía – la pantalla para entrar

en el lugar santo.

3.    Revelación – el velo para entrar en

el lugar santísimo.

Como hemos dicho antes, los dos

altares representan dos maneras de orar. El altar de bronce en el atrio

representa la oración y el canto en otros idiomas, con el espíritu, y el altar

de oro en el lugar santo representa la oración y el canto con el entendimiento,

como está escrito en 1 Corintios 14:15:

“Entonces ¿qué? Oraré con el

espíritu, pero también oraré con el entendimiento; cantaré con el espíritu,

pero también cantaré con el entendimiento.”

Estas cuatro maneras de dedicarse en

la vida de oración hace que una persona siempre pueda andar en el Espíritu.

Querido lector, no descuides ninguna de estas cuatro maneras de orar en tu vida

de oración diaria, por la mañana, por la tarde y por la noche.

“el arca y

sus varas, la cubierta” – El arca y su cubierta constituyen una unidad. Por

esto el texto de 1 Corintios 12:8 está hablando de que la palabra de sabiduría

y la palabra de conocimiento son “según el mismo Espíritu”. La palabra griega

que ha sido traducida como “según” es “katá”. Es la

única vez que esta palabra aparece en este texto. Así que hay una relación muy

íntima entre la palabra de sabiduría y la palabra de ciencia. La palabra de

sabiduría es la más alta.

En estas dos

manifestaciones espirituales se usa la palabra “palabra”. Esto nos enseña que

tiene que ver con la transmisión de la Palabra del Eterno, la Torá, la

instrucción. La palabra griega que ha sido traducida como “palabra” es “logos”, que significa “dicho”, “tema”, “razonamiento”, “cálculo”,

“razón”, “prédica”, “doctrina”, “discurso”. La palabra “logos” es la traducción

de la palabra hebrea “davar”, que significa “palabra”,

“acontecimiento”, “hecho”, “acción”, “objeto”, “asunto”, “cuestión”, “cuerpo”,

“cosa”. Esto nos enseña que al transmitir palabra de sabiduría y palabra de

conocimiento no son transmitidas sólo palabras, sino palabras con sustancia

espiritual, con cuerpo. Las palabras espirituales son acciones y cosas. Tienen

poder para dirigir y transformar el tiempo y el espacio, la historia y la

materia.

Encima de la

cubierta del arca se manifestaba la presencia divina. Fue el lugar donde Moshé

entró para hablar cara a cara con el Eterno y recibir palabras de sabiduría.

Allí fue instruido en toda la Torá y la halajá dada del cielo para poder

dirigir al pueblo de manera sabia. La palabra de sabiduría revela los secretos

de la Torá especialmente en relación con el Mesías Yeshúa, cf. Lucas 24:27, 32,

44-47.

La cubierta

del arca estaba hecha de oro puro, lo cual corresponde a la sabiduría de arriba

que en primer lugar es pura, como está escrito en Jacobo 3:17:

“Pero la

sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable,

condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin

hipocresía.”

En Efesios

1:16-21 está escrito:

“pidiendo

que el Elohim de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, el Padre de gloria, os dé

espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de El. Mi

oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis

cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de

su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder

para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su

poder, el cual obró en el Mesías cuando le resucitó de entre los muertos y le

sentó a su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo

principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo

en este siglo sino también en el venidero.”

El espíritu

de sabiduría revela en primer lugar quién es el Eterno. Luego revela los planes

del Eterno en tres áreas:

  • ·El futurodel llamado que hemos recibido.
  • · Las riquezasde su herencia en nosotros los santos.
  • ·La grandezade su poder para los creyentes conforme al poder de la resurrección.

En 1

Corintios 2:6-16 está escrito:

“Sin

embargo, hablamos sabiduría (palabra de sabiduría) entre los que han

alcanzado madurez (los que están en el nivel del lugar santísimo); pero

una sabiduría no de este siglo (no natural ni intelectual), ni de los

gobernantes de este siglo, que van desapareciendo, sino que hablamos sabiduría

de Elohim en misterio (palabra de sabiduría), la sabiduría escondida (detrás

del velo en el lugar santísimo)que, desde antes de los siglos, Elohim

predestinó para nuestra gloria; la sabiduría que ninguno de los gobernantes de

este siglo ha entendido, porque si la hubieran entendido no habrían colgado en

un madero al Señor de gloria; sino como está escrito: COSAS QUE OJO NO VIO, NI

OÍDO OYÓ, NI HAN ENTRADO AL CORAZÓN DEL HOMBRE, son LAS COSAS QUE ELOAH HA

PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN. Pero Elohim nos las reveló por medio del

Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de

Elohim. Porque entre los hombres, ¿quién conoce los pensamientos de un hombre,

sino el espíritu del hombre que está en él? Asimismo, nadie conoce los

pensamientos de Elohim, sino el Espíritu de Elohim. Y nosotros hemos recibido,

no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Elohim, para que

conozcamos lo que Elohim nos ha dado gratuitamente, de lo cual también

hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana (según la mente

natural), sino con las enseñadas por el Espíritu (palabra de sabiduría),

combinando pensamientos (o palabras) espirituales con palabras (o a

hombres)espirituales. Pero el hombre natural (que se dirige sólo por su

mente)no acepta las cosas del Espíritu de Elohim, porque para él son

necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente. En

cambio, el que es espiritual juzga (evalúa y discierne) todas las cosas;

pero él no es juzgado por nadie. Porque ¿QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE HASHEM,

PARA QUE LE INSTRUYA? Mas nosotros tenemos la mente del Mesías.”

Podríamos resumir diciendo que la

palabra de sabiduría es una manifestación espiritual que es dada al hombre para

que pueda conocer algo del plan que ha sido trazado en la mente del Eterno y

revelado en las Escrituras y aplicarlo en su vida personal, familiar,

comunitaria, nacional e internacional, por ejemplo Mateo 22:31-33 donde está

escrito:

“Y en cuanto a la resurrección de

los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Elohim, cuando dijo:

“YO SOY EL ELOAH DE AVRAHAM, Y EL ELOAH DE YITSJAK, Y EL ELOAH DE

YAAKOV”? El no es Elohim de muertos, sino de vivos. Al oír esto, las

multitudes se admiraban de su enseñanza.”

Otro ejemplo es Marcos 12:17 donde

está escrito:

“Entonces Yeshúa les dijo: Dad al

César lo que es del César, y a Elohim lo que es de Elohim. Y se maravillaban de

El.”

La palabra de conocimiento es una manifestación

sobrenatural de conocimiento y entendimiento de las Escrituras dada en una

situación de necesidad, por ejemplo Mateo 4:10-11 donde está escrito:

“Entonces Yeshúa le dice: ¡Vete,

Satanás! Porque escrito está: “AL Eterno TU ELOAH ADORARÁS, Y SÓLO A EL

SERVIRÁS.” Hasatán entonces le deja; y he aquí, ángeles vinieron y le

servían.”

En 2 Pedro 1:19-21 está escrito:

“Y así tenemos la palabra profética

más segura, a la cual hacéis bien en prestar atención como a una lámpara que

brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana

aparezca en vuestros corazones. Pero ante todo sabed esto, que ninguna profecía

de la Escritura es asunto de interpretación personal, pues ninguna profecía fue

dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el

Espíritu de santidad hablaron de parte de Elohim.”

Para entender la Palabra escrita

hace falta revelación espiritual. Esa revelación es suministrada por medio de

la palabra de sabiduría y la palabra de conocimiento, como está escrito en Juan

14:26:

“Pero el Consolador, el Espíritu de

santidad, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas

(palabra de sabiduría), y os recordará todo lo que os he dicho (palabra

de conocimiento).”

En 1 Juan 2:20, 27 está escrito:

“Pero vosotros tenéis unción del

Santo, y todos vosotros lo sabéis… Y en cuanto a vosotros, la unción que

recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os

enseñe; pero así como su unción os enseña acerca de todas las cosas, y es

verdadera y no mentira, y así como os ha enseñado, permanecéis en él.”

Un profeta necesita las dos

manifestaciones de palabra de sabiduría y palabra de conocimiento para

funcionar en su ministerio.

35:13 “la mesa y sus varas y

todos sus utensilios, y el pan de semblantes” – La mesa representa la

revelación de la fe sobrenatural. No es una fe natural la cual todos los

hombres poseen, sino una fe sobrenatural dada en una situación de necesidad. En

la mesa el Eterno está ofreciendo al hombre sus beneficios, y el medio por el

cual el hombre podrá obtener esos beneficios el la fe. La palabra “fe” tiene

que ver con confianza en el Eterno y en sus promesas en situaciones que

necesitan un intervención sobrenatural. Un ejemplo de esta manifestación se

encuentra en Hechos 27:20-25 donde está escrito:

“Como ni el sol ni las estrellas

aparecieron por muchos días, y una tempestad no pequeña se abatía sobre

nosotros, desde entonces fuimos abandonando toda esperanza de salvarnos. Cuando

habían pasado muchos días sin comer, Pablo se puso en pie en medio de ellos y

dijo: Amigos, debierais haberme hecho caso y no haber zarpado de Creta,

evitando así este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen

ánimo, porque no habrá pérdida de vida entre vosotros, sino sólo del barco.

Porque esta noche estuvo en mi presencia un ángel del Elohim de quien soy y a

quien sirvo, diciendo: “No temas, Pablo; has de comparecer ante el César;

y he aquí, Elohim te ha concedido todos los que navegan contigo.” Por

tanto, tened buen ánimo amigos, porque yo confío en Elohim, que acontecerá

exactamente como se me dijo.”

Las dos hileras de panes representan

los dones de sanidades por un lado y las obras de poderes milagrosas por el

otro. En el texto griego estas manifestaciones aparecen de forma plural porque

hay muchos diferentes tipos de sanidades y de milagros. Los panes están

colocados sobre la mesa. Esto nos enseña que las sanidades y los milagros

necesitan de una fe sobrenatural para poder funcionar, como está escrito en

Hechos 14:9-10:

“Este escuchaba hablar a Pablo, el

cual, fijando la mirada en él, y viendo que tenía fe para ser sanado,

dijo con fuerte voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él dio un salto y

anduvo.”

Una sanidad puede ser una obra de poder,

pero en el sentido estricto de la palabra más bien es una intervención

sobrenatural para mejorar el funcionamiento de un cuerpo que no está bien. Un

ejemplo de un don de sanidad se encuentra en Lucas 4:39 donde está escrito:

“E inclinándose sobre ella, reprendió la fiebre, y la

fiebre la dejó; y al instante ella se levantó y les servía.”

Un ejemplo de una obra de poder se

encuentra en Marcos 7:26-30 donde está escrito:

“La mujer era gentil, sirofenicia de

nacimiento; y le rogaba que echara fuera de su hija al demonio. Y El le decía:

Deja que primero los hijos se sacien, pues no está bien tomar el pan de los

hijos y echarlo a los perrillos. Pero ella respondió y le dice: Es cierto,

Señor; pero aun los perrillos debajo de la mesa comen las migajas de los hijos.

Y El le dijo: Por esta respuesta, vete; el demonio ha salido de tu hija. Cuando

ella volvió a su casa, halló que la niña estaba acostada en la cama, y que el

demonio había salido.”

Aquí vemos como el Mesías está

llamando el milagro de expulsar un demonio de una niña como “pan”. De esto

aprendemos que esta manifestación espiritual corresponde a los panes en el

tabernáculo celestial que, en primer lugar, es ofrecido a los hijos del pacto,

pero también a los que están fuera del pacto. En Marcos 9:38-39 vemos como la

expulsión de un demonio es considerado como un milagro, una obra de poder.

En una obra de poder hay una parte

humana y una parte divina. El hombre tiene que hacer algo natural y con ese

acto confiar en que el Eterno hará su parte sobrenatural. Tenemos el ejemplo

cuando Kefa caminaba sobre las aguas. No era nada sobrenatural caminar. Lo

sobrenatural fue que el agua le llevaba. Kefa tenía que hacer su parte, su

obra, y salir del barco y así el Eterno hizo el milagro con el agua, cf. Mateo

14:29. Otro ejemplo es cuando Kefa toma la mano de un paralítico y lo levanta,

sabiendo que con esa obra natural el Eterno va a responder con una

manifestación sobrenatural, cf. Hechos 3:7. Si el hombre no hace su parte

natural el Eterno no responde con su poder, como está escrito en Mateo 12:13:

“Entonces

dice al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada, sana

como la otra.”

El profeta Daniel recibió fe

sobrenatural para poder sobrevivir en el foso de los leones. Si Shimshón

(Sansón) hubiera estado allí hubiera despedazado a los leones por medio del

poder sobrenatural que tenía. En estos dos ejemplos vemos la diferencia entre

la manifestación sobrenatural de la fe y una obra de poder.

El pan de semblantes fue cambiado

cada Shabat y luego comido por los sacerdotes. De la misma manera el Mesías

sanaba a los enfermos y expulsaba los demonios en Shabat, más que en los otros

días de la semana, cf. Juan 5:9-10, 16.

En la mesa había 12 panes,

correspondiente a las 12 tribus de Israel. Esto nos enseña que en la unción

mesiánica está la sanidad y liberación final de las 12 tribus de Israel que han

sido dañadas y perdidas entre las naciones. Estamos viviendo en el tiempo

cuando las 12 tribus están empezando a ser restauradas.

35:14 “también el candelabro

para el alumbrado con sus utensilios y sus lámparas, y el aceite para el

alumbrado” – Las siete lámparas representan la profecía en su máxima expresión.

La palabra profética es un fuego, cf. Jeremías 23:29. El fuego transmite luz y

calor. De la misma manera la profecía se manifiesta por un lado dando luz sobre

secretos escondidos y por el otro lado transmitiendo inspiración divina. No es

lo mismo tener el espíritu de profecía que profetizar. No es lo mismo

profetizar que ser profeta. Tener el espíritu de profecía es tener la capacidad

de poder ver y oír cosas por medio del espíritu que el ojo natural y el oído

natural no pueden percibir, cf. Romanos 12:6; 1 Corintios 13:2; Revelación

19:10. Profetizar es el hecho de transmitir a otros lo que uno ve u oye en el

espíritu. Ser profeta es tener un ministerio para profetizar. Podríamos

compararlo de esta manera. Fulano tiene la capacidad de conducir un automóvil.

Esa capacidad corresponde al espíritu de profecía. Mengano está conduciendo su

automóvil en este momento. Esto corresponde al hecho de profetizar. Zutano, sin

embargo es taxista. Esto corresponde al profeta.

En Hechos 21:4-15 está escrito:

“Después de hallar a los discípulos,

nos quedamos allí siete días, y ellos le decían a Pablo, por el Espíritu (tenían

el espíritu de profecía), que no fuera a Yerushalayim. Y pasados aquellos

días partimos y emprendimos nuestro viaje mientras que todos ellos, con sus

mujeres e hijos, nos acompañaron hasta las afueras de la ciudad. Después de

arrodillarnos y orar en la playa, nos despedimos unos de otros. Entonces

subimos al barco y ellos regresaron a sus hogares. Terminado el viaje desde

Tiro, llegamos a Tolemaida, y después de saludar a los hermanos, nos quedamos

con ellos un día. Al día siguiente partimos y llegamos a Cesarea, y entrando en

la casa de Felipe, el predicador de buenas nuevas, que era uno de los siete,

nos quedamos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban (hablaban

según lo que veían y oían en el espíritu). Y deteniéndonos allí varios

días, descendió de Yehudá cierto profeta (que tenían el ministerio de ser

profeta)llamado Agabo, quien vino a ver nos, y tomando el cinto de Pablo,

se ató las manos y los pies, y dijo: Así dice el Espíritu de santidad:

“Así atarán los judíos en Yerushalayim al dueño de este cinto, y lo

entregarán en manos de los gentiles.” Al escuchar esto, tanto nosotros

como los que vivían allí le rogábamos que no subiera a Yerushalayim. Entonces

Pablo respondió: ¿Qué hacéis, llorando y quebrantándome el corazón? Porque

listo estoy no sólo a ser atado, sino también a morir en Yerushalayim por el

nombre del Señor Yeshúa. Como no se dejaba persuadir, nos callamos,

diciéndonos: Que se haga la voluntad del Señor. Después de estos días nos

preparamos y comenzamos a subir hacia Yerushalayim.”

En el primer caso vemos que en Tiro

había unos discípulos que tenían la capacidad de ver proféticamente, pero su

mensaje no correspondía a la voluntad del Eterno, sólo tenían una percepción en

el Espíritu de lo que le esperaba al shaliaj Shaúl en Yerushalayim y por esa

percepción le dijeron que no fuera. No profetizaban, sólo expresaban lo que

percibían proféticamente. Lo que percibieron fue del Eterno pero no lo que

dijeron, porque no estaba de acuerdo con la voluntad del Eterno. Uno que tiene

profecía debe ser muy cuidadoso a la hora de profetizar, porque la mente puede

malinterpretar el mensaje que viene por el Espíritu, como en este caso. El

impacto profético que alcanzó sus espíritus fue correcto, pero no su manera de

transmitirlo. Dijeron algo que iba en contra del plan del Eterno.

En el segundo caso vemos que las

hijas vírgenes de Felipe “profetizaban”. Es posible que durante la visita del

rabí Shaúl y sus compañeros, estas cuatro hermanas hayan hablado proféticamente

de lo mismo que los discípulos en Tiro habían sentido en su espíritu, pero al

profetizar transmitieron mensajes de parte del Eterno, no sus propias

deducciones de la percepción profética.

En el tercer caso encontramos un

profeta, que estaba experimentado en la materia y sabía cómo transmitir las

cosas correctamente. Él profetizó mediante un acto profético y pronunciando las

palabras: “así dice el Espíritu de santidad…”. La profecía puede venir

mediante acciones o palabras.

En 1 Corintios 13:8-10 está escrito:

“El amor nunca deja de ser; pero si

hay profecías, se acabarán; si hay idiomas, cesarán; si hay conocimiento, se

acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; pero cuando venga

lo perfecto, lo incompleto se acabará.”

Nuestra capacidad para transmitir las

cosas del cielo está limitada. Cuando dice que en parte profetizamos significa

que nuestras profecías no dan la imagen completa de toda la verdad, sino una

parte de ella. Por eso es importante que los oyentes evalúen lo que se está

profetizando, cf. 1 Corintios 14:29; 1 Tesalonicenses 5:20-21. Lo que es una

parte no debe ser despreciado. Es mejor tener una parte que nada, pero cuando

venga lo perfecto, no hará falta la profecía. Está escrito que el hablar

sobrenaturalmente en diferentes idiomas, las profecías y las manifestaciones de

palabra de conocimiento van a acabar cuando lo perfecto venga, no antes.

Todavía no ha venido lo perfecto, así que todavía necesitamos buscar

fervientemente y practicar los tres niveles de manifestaciones espirituales,

como está escrito en 1 Corintios 12:31a y 14:1:

“Mas desead ardientemente los

mejores dones… Procurad alcanzar el amor; pero también desead ardientemente

las manifestaciones espirituales, sobre todo que profeticéis.”

¿Por qué debemos desear profetizar

más que ninguna otra cosa? Porque la profecía es la capacidad sobrenatural que

es dada al hombre para percibir lo que está sucediendo en el cielo en cada

momento y transmitirlo en la tierra. Esta capacidad es la puerta que abre para

las manifestaciones superiores. Si no hay profecía no hay fe, porque la fe

viene del oír, y para oír hay que tener espíritu de profecía. Si no hay

profecía no hay palabra de conocimiento ni palabra de sabiduría, porque para

recibir esas revelaciones hay que tener la capacidad de ver y oír lo que viene

del cielo. El espíritu de profecía corresponde a la cortina, o pantalla, que

abre para el lugar santo. A partir de allí se puede alcanzar las siete

manifestaciones superiores que se encuentran en el tabernáculo. Las lámparas en

el candelabro representan el hecho de profetizar, transmitir el fuego

espiritual mediante luz o calor. La luz da revelación y el calor da

inspiración. Por esto podemos encontrar entre los profetas dos acciones

principales, transmisión de mensajes que revelan la luz del cielo sobre lo que

pasó, lo que está pasando y lo que vendrá, cf. Revelación 1:19, y transmisión

de sonidos mediante cantos e instrumentos que transmiten inspiración divina,

como está escrito en 1 Samuel 10:5:

“Después llegarás a la colina de

Elohim donde está la guarnición de los filisteos; y sucederá que cuando llegues

a la ciudad, allá encontrarás a un grupo de profetas que descienden del lugar

alto con arpa, pandero, flauta y lira delante de ellos, y estarán

profetizando.”

En 1 Crónicas 25:2b-3 está escrito:

“los hijos de Asaf estaban bajo la

dirección de Asaf, que profetizaba bajo la dirección del rey. De Yedutún, los

hijos de Yedutún… con la lira, que profetizaban dando gracias y alabando a

HaShem.”

La meta de la profecía es transmitir

en la tierra lo que hay en el cielo. La función de un profeta no es solamente

transmitir las palabras que vienen del cielo, sino oír los sonidos que hay en

el cielo y transmitirlos en la tierra. David oía los sonidos del cielo y por

eso tuvo que inventar propios instrumentos que sonaran de la misma manera,

puesto que hasta entonces no había instrumentos en la tierra que podían

transmitir en la tierra los sonidos qué él oía del cielo, cf. 1 Crónicas 23:5;

2 Crónicas 7:6; Amos 6:5. En 1 Corintios 14 vemos cuáles son los siete

propósitos de la profecía:

  • ·Edificación, 14:4.                 ·Ánimo, 14:4, 31.
  • ·Consolación, 14:4.                ·Señal (para los creyentes), 14:22.
  • ·Convencimiento, 14:24.       ·Juicio (descubrir los secretos), 14:24-25.
  • ·Aprendizaje, 14:31.

Todos los

que han sido bautizados en el Espíritu de Santidad podrán profetizar, como está

escrito en 1 Corintios 14:5, 24, 31:

“Yo quisiera

que todos hablarais en lenguas, pero aún más, que profetizarais;

pues el que profetiza es superior al que habla en lenguas, a menos de que las

interprete para que la congregación reciba edificación… Pero si todos

profetizan, y entra un incrédulo, o uno sin ese don, por todos será

convencido, por todos será juzgado… Porque todos podéis profetizar uno

por uno, para que todos aprendan y todos sean exhortados.”

“el

candelabro” – El candelabro es un árbol. Los detalles de los brazos hablan de

diferentes niveles de crecimiento. El aceite que hace alumbrar las lámparas es

el producto de los frutos maduros de un árbol. Así que el candelabro nos habla

de crecimiento y madurez espiritual. Por lo tanto el candelabro representa el

discernimiento de espíritus, que es una manifestación sobrenatural que tiene la

capacidad de crecer con el uso, como está escrito en Hebreos 5:14:

“Pero el alimento sólido es para los

adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para

discernir el bien y el mal.”

La manifestación de discernimientos

de espíritus es dada al creyente para que pueda saber sobrenaturalmente de

dónde viene la fuente de un pensamiento, una palabra o una acción. Hay muchos

diferentes espíritus, el Espíritu del Eterno y de sus ángeles, el espíritu de

hasatán y sus ángeles caídos (los demonios) y el espíritu del hombre. El que

recibe discernimientos de espíritus no es engañado por doctrinas de demonios,

porque tiene la capacidad para saber si un mensaje viene del cielo, si es una

invención de la emoción de un hombre o si viene de un demonio. Tenemos un

ejemplo de discernimientos de espíritus en Hechos 16:16-18:

“Y sucedió que mientras íbamos al

lugar de oración, nos salió al encuentro una muchacha esclava que tenía

espíritu de adivinación, la cual daba grandes ganancias a sus amos, adivinando.

Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, gritaba diciendo: Estos hombres son

siervos del Elohim altísimo, quienes os proclaman el camino de salvación. Y

esto lo hacía por muchos días; mas desagradando esto a Pablo, se volvió y dijo

al espíritu: ¡Te ordeno, en el nombre de Yeshúa el Mesías, que salgas de ella!

Y salió en aquel mismo momento.”

Las palabras de esta niña fueron correctas, pero el

espíritu que estaba detrás venía de un demonio. El shaliaj Shaúl pudo discernir

qué tipo de demonio estaba operando por medio de ella y no se dejó engañar.

El candelabro es el que sostiene las

siete lámparas de oro. De esto aprendemos que la manifestación espiritual de

discernimientos de espíritus es la que da la capacidad para discernir si una

profecía es de origen celestial o humano. Muchos profetizan por su propia

inspiración, no lo que viene del cielo. Necesitamos urgentemente buscar y

recibir esta capacidad para poder filtrar entre nosotros y sacar lo vil de lo

precioso que viene del cielo, para que el pueblo no confíe en mentiras y sea

desviado por caminos equivocados, cf. Jeremías 23:9-40; Ezequiel 13:1-16.

35:15 “el altar del incienso y sus

varas, el aceite de la unción, el incienso aromático y la cortina de la puerta

a la entrada del tabernáculo” – El altar de incienso representa la oración con

una mente dirigida por el espíritu, no una mente carnal, puesto que el altar

está dentro del área de la profecía. La mente puede tener dos enfoques, la

carne y el espíritu, como está escrito en Romanos 8:5-9:

“Porque los que viven conforme a la

carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven

conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque la mente puesta

en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y

paz; ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Elohim, porque no se

sujeta a la Torá de Elohim, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en

la carne (los que no se sujetan a la Torá) no pueden agradar a Elohim.

Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad

el Espíritu de Elohim habita en vosotros. Pero si alguno no tiene el Espíritu

del Mesías, el tal no es de él.”

Un hombre espiritual ha aprendido a

dominar y sujetar su mente para que sea puesta en las cosas espirituales. Así

que la oración con el entendimiento ofrecida en el altar de oro es la oración

que sale de una mente espiritual que está inspirada por las palabras de la

Torá, como está escrito en Oseas 14:2a: “Tomad con vosotros palabras, y volveos

a HaShem”

35:16 “el altar de la ofrenda de

ascensión con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, y la

fuente con su base” – El altar de cobre, o bronce, representa la oración con el

espíritu en otros idiomas. Tal como hay varios tipos de sacrificios, hay varias

maneras de hablar en otros idiomas. Hay idiomas que se hablan a los hombres y

otras que se hablan al Eterno. Cuando los talmides del Mesías fueron investidos

en su ministerio celestial en el día de Shavuot recibieron la capacidad de

hablar en otros idiomas humanas delante de los hombres, como está escrito en

Hechos 2:4-11:

“Todos fueron llenos del Espíritu de

santidad y comenzaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu les daba

habilidad para expresarse. Y había judíos que moraban en Yerushalayim, hombres

piadosos, procedentes de todas las naciones bajo el cielo. Y al ocurrir este

estruendo, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno

los oía hablar en su propia lengua. Y estaban asombrados y se maravillaban,

diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo es que

cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua en la que hemos

nacido? Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Yehudá y de

Capadocia, del Ponto y de Asia, de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las

regiones de Libia alrededor de Cirene, viajeros de Roma, tanto judíos como

prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros idiomas de las

maravillas de Elohim.”

Aquí vemos como esta manifestación

espiritual dio a los hombres la capacidad de hablar las maravillas de Elohim en

idiomas humanas para así impactar sobre los hombres de los diferentes países.

El Espíritu les inspiró a hablar en otros idiomas delante de otras personas con

el fin de manifestar lo sobrenatural. El Espíritu también puede dar un tipo de

idioma que no es humana sino angélica, como está escrito en 1 Corintios 13:1:

“Si yo hablara idiomas humanas y

angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o

címbalo que retiñe.”

Ese tipo de hablar en idiomas no es

dado para hablar en público, sino en privado para Elohim, como está escrito en

1 Corintios 14:2-25:

“Porque el que habla en otros

idiomas sobrenaturalmente no habla a los hombres, sino a Elohim,

pues nadie lo entiende (en contraste con Hechos 2), sino que en su espíritu habla misterios (no es una cosa aprendida sino sobrenatural). Pero el que profetiza habla a los hombres para

edificación, ánimo y consolación. El que habla en otros idiomas

sobrenaturalmente, a sí mismo se edifica(su espíritu se fortalece), pero

el que profetiza edifica a la congregación. Yo quisiera que todos hablarais en otros

idiomas sobrenaturalmente (esta capacidad es para todos), pero aún más,

que profetizarais; pues el que profetiza es superior al que habla en otros idiomas

sobrenaturalmente, a menos de que las interprete para que la congregación

reciba edificación. Ahora bien, hermanos, si yo voy a vosotros hablando

en otros idiomas sobrenaturalmente, ¿de qué provecho os seré a menos

de que os hable por medio de revelación, o de conocimiento, o de profecía, o de

enseñanza? Aun las cosas inanimadas, como la flauta o el arpa, al producir un

sonido, si no dan con distinción los sonidos, ¿cómo se sabrá lo que se toca

en la flauta o en el arpa? Porque si la trompeta da un sonido incierto,

¿quién se preparará para la batalla? Así también vosotros, a menos de que

con la boca pronunciéis palabras inteligibles, ¿cómo se sabrá lo que decís?

Pues hablaréis al aire. Hay, quizás, muchas variedades de idiomas en el

mundo, y ninguno carece de significado. Pues si yo no sé el significado de

las palabras, seré para el que habla un extranjero, y el que habla será un

extranjero para mí(en contraste con Hechos 2 donde el efecto fue

contrario). Así también vosotros, puesto que anheláis manifestaciones

espirituales, procurad abundar en ellas para la edificación de la congregación.

Por tanto, el que habla en otros idiomas sobrenaturalmente (en la

congregación), pida en oración para que pueda interpretar. Porque si yo oro en otros

idiomas sobrenaturalmente, mi espíritu ora (usando la lengua para

expresarse), pero mi entendimiento queda sin fruto (en el sentido

de no entender, pero la mente puede luego ser beneficiada por el espíritu que

ha sido edificado por medio de lo que se habló en otros idiomas). Entonces

¿qué? Oraré con el espíritu (no es una cosa rechazable, sino buena y

edificante), pero también oraré con el entendimiento; cantaré con el

espíritu, pero también cantaré con el entendimiento. De otra manera, si

bendices sólo en el espíritu, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias el que

ocupa el lugar de ignorante, puesto que no sabe lo que dices?Porque tú das

gracias bien, pero el otro no es edificado. Doy gracias a Elohim porque

hablo sobrenaturalmente en otros idiomas más que todos vosotros (el

rabí Shaúl hablaba muchísimo en otros idiomas sobrenaturalmente); sin

embargo, en la congregación prefiero hablar cinco palabras con mi

entendimiento, para instruir también a otros, antes que diez mil palabras en otros

idiomassobrenaturalmente (no es raro hablar 10.000 palabras en otros

idiomas a solas, porque son ríos inagotables que salen del interior). Hermanos,

no seáis niños en la manera de pensar; más bien, sed niños en la malicia, pero

en la manera de pensar sed maduros. En la Torá está escrito: POR HOMBRES DE

IDIOMAS EXTRAÑOS Y POR BOCA DE EXTRAÑOS HABLARE A ESTE PUEBLO, Y NI AUN ASÍ ME

ESCUCHARAN, dice el Señor. Así que el hablar en otros idiomas sobrenaturalmente

son una señal, no para los que creen, sino para los incrédulos; pero la

profecía es una señal, no para los incrédulos, sino para los creyentes. Por

tanto, si toda la congregación se reúne y todos hablan en otros idiomas

sobrenaturalmente, y entran ignorantes o incrédulos, ¿no dirán que estáis

locos?Pero si todos profetizan, y entra un incrédulo, o ignorante, por

todos será convencido, por todos será juzgado; los secretos de su corazón

quedarán al descubierto, y él se postrará y adorará a Elohim, declarando que en

verdad Elohim está entre vosotros.”

Según este texto vemos como hay

siete propósitos para hablar sobrenaturalmente en otros idiomas:

  • ·Fluir delespíritu para edificación propia (si no son interpretadas), 14:2, 5.
  • ·Alabanza,14:7; Hechos 2:11.
  • ·Guerraespiritual, 14:8.
  • ·Oraciónespiritual, 14:14-15.
  • ·Cantoespiritual, 14:15.
  • ·Bendición yacción de gracias, 14:16-17.
  • ·Señal paraincrédulos, 14:22.

El hablar

sobrenaturalmente en otros idiomas es una puerta de entrada en el tabernáculo

celestial. Por esto vemos como esta manifestación sobrenatural fue la primera

que practicaron los seguidores del Mesías Yeshúa después de la resurrección,

cf. Hechos 8:17-18; 10:44-45; 19:6. Es una manera de acercarse a las

profundidades espirituales y avanzar hacia el nivel superior de la profecía. El

que habla sobrenaturalmente en idiomas está orando en su espíritu para ser

fortalecido en su interior. El espíritu fortalecido puede luego ser sensible a

las otras manifestaciones espirituales y también puede tener la fuerza para

dominar sobre la mente y el cuerpo. Así que es muy bueno hablar mucho en otros

idiomas en la vida de oración personal. No todos obtienen la capacidad

sobrenatural de hablar diferentes tipos de idiomas para el público, cf. 1

Corintios 12:48, pero todos los que han nacido de nuevo podrán hablar en otros

idiomas personales de oración, cf. 1 Corintios 14:5, 23. El que va en contra de

esta práctica está apagando el Espíritu, cf. 1 Corintios 14:39; 1

Tesalonicenses 5:19.

“la fuente

con su base” – La fuente y su base representan la interpretación sobrenatural

de otros idiomas. Como la interpretación constituye una revelación mayor que el

hablar en otros idiomas, la fuente está colocada más cerca del lugar santo que

la puerta de entrada y el altar. La manifestación de interpretación tiene

diferentes niveles de intensidad y de claridad, como todas las nueve

manifestaciones. Un nivel bajo de esta manifestación consiste en la capacidad

de entender el tema general de lo que uno mismo u otros están hablando. La

capacidad de hablar en otros idiomas es dada para influenciar en el mundo

espiritual, y la interpretación de estos idiomas es dada para que no solamente

el espíritu esté involucrado en esta actividad, sino también la mente. Cuando

la mente es activada en oración junto con el espíritu hay mayor impacto en el

mundo espiritual, y así la interpretación de los idiomas constituye una

herramienta útil en la vida de oración personal y comunitaria. El nivel

superior de esta manifestación implica entender todo el mensaje que se está

hablando en otros idiomas, palabra por palabra, tanto de uno mismo como de

otros. Según mi entendimiento, en 1 Corintios 14:26-28 uno que tiene esta

capacidad es llamado “intérprete” según está escrito:

“¿Qué hay

pues, hermanos? Cuando os reunís, cada cual aporte salmo, enseñanza,

revelación, idiomas o interpretación. Que todo se haga para edificación. Si

alguno habla en otros idiomas sobrenaturalmente (en la congregación),

que sean dos, o a lo más tres (para que haya dos o tres testigos de lo que

está sucediendo en el cielo en ese momento), y por turno, y que uno

interprete; pero si no hay intérprete, que guarde silencio en la

congregación y que hable para sí y para Elohim.”

Vemos que no

todos tienen la capacidad de poder interpretar sobrenaturalmente palabra por

palabra las cosas que se hablan en otros idiomas.

La fuente fue hecha de cobre, o

bronce. Ese metal simboliza juicio, en el sentido de evaluar y purificar. De la

misma manera también el agua dentro de la fuente purificaba a los que servían

en el tabernáculo. El cobre venía de los espejos de las mujeres, cf. 38:8; 1

Corintios 13:12. Los espejos simbolizan la Torá que es como un espejo para el

hombre, como está escrito en Jacobo 1:22-25:

“Sed hacedores de la palabra y no

solamente oidores que se engañan a sí mismos. Porque si alguno es oidor de la

palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en

un espejo; pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida

de qué clase de persona es. Pero el que mira atentamente a la Torá perfecta, la

Torá de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor

olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será dichoso en lo que hace.”

El agua también simboliza la Palabra

del Eterno, cf. Deuteronomio 32:2; Isaías 55:10-11; Efesios 5:26. Esto nos

enseña que la Torá es la base para poder “purificar”, interpretar

correctamente, los otros idiomas.

Segunda aliyá, 35:21-29

35:27 “Y los jefes trajeron piedras

de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral” – Los jefes

siempre tienen que ofrendar más que los demás. Para ser líder se requiere más

sacrificio en todo sentido. Así que los privilegios que gozan los jefes son

contrastados por sus sacrificios.

35:28 “y las especias y el aceite

para el alumbrado, para el aceite de la unción y para el incienso aromático.” –

Los líderes son los que transmiten la unción al resto, cf. Hechos 8:14-17;

Mateo 25:9b.

Tercera aliyá, 35:30 – 36:7

35:30 “Entonces Moshé dijo a los hijos de

Israel: Mirad, HaShem ha llamado por nombre a Betsalel, hijo de Uri, hijo de

Jur, de la tribu de Yehudá.” – Según Rashí, Jur fue

hijo de Miryam, la hermana de Moshé. Betsalel es una figura profética del

Mesías que finalmente construirá el templo, como está escrito en 1 Crónicas

17:12:

“El me

edificará una casa, y yo estableceré su trono para siempre.”

36:1 “Y Betsalel,

Aholiav y toda persona hábil en quien HaShem ha puesto sabiduría e inteligencia

para saber hacer toda la obra de construcción del santuario, harán todo

conforme a lo que HaShem ha ordenado.” – La unción

del Espíritu nunca se separa de la Torá, sino es dada a las personas

precisamente para cumplir con todo lo que el Eterno ha mandado, como está

escrito en Hechos 5:32:

“Y nosotros somos testigos de estas cosas; y también

el Espíritu de santidad, el cual Elohim ha dado a los que le obedecen.

Cuarta aliyá, 36:8-19

36:13 “Hizo además cincuenta broches de oro, y unió las

cortinas una a la otra con los broches, de manera que el tabernáculo llegó a

ser una unidad.” – Aunque todos los colaboradores de

Betsalel ayudaron en la construcción de los objetos del mishkán, sólo él

recibió la honra de haberlo hecho. El resultado del trabajo de Betsalel y sus

colaboradores fue que el tabernáculo llegó a ser uno, en hebreo “ejad”. Cuando

el Mesías toma cautivos entre los hombres para ser sus colaboradores en la

construcción de la congregación mesiánica, el resultado es la unidad de la fe,

como está escrito en Efesios 4:11-16:

“Y El dio a

algunos el ser emisarios, a otros profetas, a otros predicadores de buenas

nuevas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la

obra del ministerio, para la edificación del cuerpo del Mesías; hasta que

todos lleguemos a la unidad de la fey del conocimiento pleno del Hijo de

Elohim, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la

plenitud del Mesías; para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y

llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los

hombres, por las artimañas engañosas del error; sino que hablando la verdad en

amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir,

Mesías, de quien todo el cuerpo (estando bien ajustado y unido por la cohesión

que las coyunturas proveen), conforme al funcionamiento adecuado de cada

miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor.”

Quinta aliyá, 36:20 – 37:16

36:20         “Hizo luego para el tabernáculo

tablas de madera de acacia, colocándolas verticalmente”

– El trabajo no fue fácil. Avanzaba rápido. Toda la obra fue hecha con

diligencia y dedicación y así podía ser terminada en unos meses. Esto nos

enseña la importancia de la entrega en el trabajo práctico. Un hombre

espiritual trabaja duro y rápido, cf. Proverbios 22:29. La flojera y la pereza

vienen de la carne, cf. Proverbios 6:6; Mateo 25:26.

 

Sexta aliyá, 37:17-29

37:17         “Hizo además el candelabro de oro

puro. Hizo el candelabro labrado a martillo, su base y su caña; sus copas, sus

cálices y sus flores eran de una pieza con él” – Todo el trabajo se hizo

conforme a las órdenes del Eterno por medio de Moshé. Esto nos enseña la

importancia de ser meticulosos en nuestros trabajos para hacerlo excelentemente

bien.

 

Séptima aliyá, 38:1-20

38:8 “Además hizo

la pila de bronce y su base de bronce, con los espejos de las mujeres que se

reunieron a la puerta de la tienda de reunión” – Según

Rashí, cuando los maridos estaban fatigados por el duro trabajo en Egipto, las

mujeres les llevaban comida y bebida para alimentarlos. Tomaban consigo los

espejos y cada una se miraba juntamente con su marido en el espejo y así

incitaba a su marido para sentir deseo sexual y así poder tener más hijos para

que el pueblo se multiplicara. Según Rashí, aquí no se habla de mujeres que

servían en el tabernáculo sino de las mujeres que se reunieron junto a la

puerta para aportar su donación.

En esta parashá se encuentra el mandamiento número 114 de los 613:

114.   Prohibición para la corte de

justicia de ejecutar penas capitales en Shabat, Éxodo 35:3.

Parashá 21 Ki Tisá

י״ד באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 14, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 21 Ki Tisá

Éxodo 30:11 – 34:35

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 30:11 – 31:17
  2. 31:18 – 33:11
  3. 33:12-16
  4. 33:17-23
  5. 34:1-9
  6. 34:10-26
  7. 34:27-35
  8. Maftir: 34:33-35

Haftará: 1 Reyes 18:1-39 (Ashkenazíes); 18:20-39 (Sefardíes)

Los Escritos Apostólicos: Lucas 20:27 – 22:46

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 20:27-47
  2. 21:1-24
  3. 21:25-38
  4. 22:1-23
  5. 22:24-46

Ki Tisá

Significa “Cuando hagas un censo”.

Primera aliyá, 30:11 – 31:17

Cuando los hijos de Israel de veinte años para arriba sean contados, tendrán que dar un rescate de medio siclo por su alma para que no haya plaga entre ellos. Tanto el rico como el pobre tendrá que pagar lo mismo. Esta plata será usada para la tienda de la cita como remembranza para expiación.

Hay que construir una fuente de cobre para lavarse. Será colocada entre la tienda de la cita y el altar. Cuando los sacerdotes entren en la tienda o cuando se acerquen al altar para servir tendrán que lavarse las manos y los pies para no morir.

Moshé tendrá que tomar especias y aceite de oliva y hacer la unción de santidad con la cual serán ungidos la tienda de la cita, todos sus objetos y los sacerdotes. Así serán consagrados. No se puede usar para otros fines ni hacer otra con las mismas proporciones.

Moshé recibe la orden de tomar especias e incienso para hacer un sahumerio sagrado. Molerá un poco de él muy fino para poner delante del Testimonio. El que haga otro incienso igual será cortado de su pueblo.

Betsalel ha sido equipado con el Espíritu de Elohim, con sabiduría, raciocinio y conocimiento en toda artesanía, para idear y para labrar. También Aholiav y otros han recibido sabiduría para construir todos los objetos para el tabernáculo.

Los hijos de Israel tendrán que guardar los Shabats del Eterno a pesar de la obra del tabernáculo porque es un signo para siempre de que el Eterno los santifica. Si alguien hace obra en ese día será cortada su alma de entre su pueblo. Durante seis días se puede hacer labores pero el séptimo día es Shabat de cese completo, sagrado para el Eterno. El que realice obra en Shabat morirá. El Shabat será guardado como un pacto perpetuo entre el Eterno y los hijos de Israel.

Segunda aliyá, 31:18 – 33:11

El Eterno entrega las dos tablas de piedra escritas por su dedo. Cuando Moshé se demora en bajar de la montaña, el pueblo se congrega alrededor de Aharón y le pide que haga dioses que vayan delante. Aharón les dice que entreguen los pendientes de oro de sus esposas y sus hijos. Del oro Aharón forma un becerro de fundición y pueblo dice: “Estos son tus dioses, Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto”. Aharón edifica un altar y dice que el día siguiente habrá una fiesta para el Eterno. El pueblo se levanta muy temprano para sacrificar, comer y divertirse.

Moshé recibe la orden de bajar porque el pueblo se ha corrompido. Es un pueblo de dura cerviz. El Eterno dice a Moshé que le deje destruirlos y de él hará una gran nación. Moshé suplica que no lo haga por causa de haberlos sacado con poder de Egipto y por causa de la mala lengua de los egipcios y por causa del juramento que hizo a los patriarcas de multiplicarlos y darlos la tierra. El Eterno desiste del mal que ha pensado hacer.

Moshé desciende de la montaña con las dos tablas del testimonio que han sido hechas por Elohim y están escritas en ambos lados con escritura grabada de Elohim. Yehoshúa oye el sonido del pueblo y piensa que hay batalla en el campamento. Moshé dice que es sonido de aflicción. Cuando ve el becerro y las danzas se enciende su ira y arroja las dos tablas al suelo y las quiebra. Luego toma el becerro y lo quema y lo hace polvo. El polvo es esparcido sobre las aguas que son dadas al pueblo para beber.

Moshé reprende a Aharón y él echa la culpa al pueblo. Moshé ve que el pueblo se ha expuesto y se pone en el portal y dice: “¡Quien esté por HaShem, a mí!”. Se reúnen todos los hijos de Leví. Cada varón tendrá que matar con espada a sus compatriotas, y así caen 3000 personas. Por ese acto se consagran como sacerdotes para el Eterno. El día siguiente Moshé dice al pueblo que ha cometido un gran pecado. Él va a ascender al Eterno y procurar cubrir frente al pecado del pueblo. Moshé retorna al Eterno y confiesa el gran pecado y pide que sea perdonado. Si no perdona, Moshé quiere ser borrado del libro. El que ha pecado será borrado del libro. Moshé recibe la orden de conducir al pueblo al lugar destinado. Un ángel irá delante. Llegará un día cuando el pecado será tomado en cuenta. El Eterno hiere al pueblo con una plaga. El ángel será enviado delante y serán expulsados seis pueblos de la tierra que mana leche y miel. El Eterno no quiere subir en medio del pueblo porque es de dura cerviz y podrá ser aniquilado en el camino. El pueblo se entristece y deja de poner sus adornos.

La tienda de la cita está colocada fuera del campamento. Todo el que quiera consultar con el Eterno tendrá que salir fuera del campamento e ir a la tienda. Cuando Moshé sale, todo el pueblo se levanta y se queda de pie a la puerta de su tienda mirando. Cuando Moshé entra en la tienda, la columna de nube desciende y se queda en la entrada. Él habla con Moshé cara a cara. El pueblo se levanta y se prosterna cuando ve la columna. Yehoshúa no se aparta de la tienda.

Tercera aliyá, 33:12-16

Moshé no está conforme conque el Eterno no vaya con ellos. Pide gracia en los ojos del Eterno para poder conocer sus caminos y conocerle. También pide que el pueblo sea considerado. El Eterno promete que su presencia vaya con Moshé para darle descanso. Eso es lo que Moshé desea y que de esa manera el pueblo pueda distinguirse de toda nación.

Cuarta aliyá, 33:17-23

El Eterno le concede su petición. Moshé le ruega que le muestre su gloria. El Eterno promete que toda su bondad pasará delante de él pero ningún hombre podrá ver su rostro y vivir. Hay un lugar junto con él sobre la roca. Moshé será colocado en una hendidura de la roca y la mano del Eterno le cubrirá cuando pase su gloria. Luego retirará su mano para que pueda ver su espalda, pero no verá su rostro.

Quinta aliyá, 34:1-9

Moshé recibe la orden de hacer dos tablas nuevas como las primeras. El Eterno escribirá en ellas las palabras que estaban en las primeras tablas. Tendrá subir por la mañana al monte y presentarse sobre la cima. Ningún otro podrá acompañarle ni estar en la montaña, ni animales. Moshé talla dos tablas nuevas y sube temprano. El Eterno desciende en una nube y está con él allí. Pasa delante de él y dice: “HaShem, HaShem, Elohim misericordioso y dispensador de gracia; tardo para la ira y abundante en bondad y veraz; que preserva la bondad para millares de generaciones; perdona la iniquidad, el pecado rebelde y el error, y que absuelve, pero no absuelve (completamente); que toma en cuenta la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los nietos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación.”

Moshé se inclina rápidamente hasta el suelo y se prosterna pidiendo que el Eterno vaya en medio de ellos perdonando la iniquidad y el error, haciéndolos su heredad.

Sexta aliyá, 34:10-26

El Eterno hace un pacto que consiste en hacer maravillas con Moshé delante de todo el pueblo. Las seis naciones serán expulsadas delante de él. No puede hacer pacto con ellos. Tendrá que demoler sus altares y destruir sus objetos de culto. No puede postrarse ante otro dios porque “Celoso” es el nombre de Eterno. No puede hacer pacto con los moradores de la tierra para que no sea tentado a comer de sus sacrificios y dejar que sus hijos se casen con ellos y caigan en idolatría. Está prohibido hacer dioses fundidos. Hay que guardar la fiesta de los panes ácimos en el mes de la primavera, por causa de la salida de Egipto. Todo macho que abra matriz es del Eterno. Un macho de asno será redimido o matado. Todo primogénito de hombre será redimido. No se puede venir ante el Eterno con manos vacías. Seis días se trabajará, pero en el séptimo día hay que cesar. La fiesta de las semanas se hará con las primicias de la siega del trigo. También se hará la fiesta de la recolección a la vuelta del año. Tres veces al año todo varón se presentará ante el Eterno. Entonces las naciones serán expulsadas y nadie codiciará la tierra. No se puede sacrificar el sacrificio del Eterno junto con sustancia leudada y el sacrificio de Pesaj no puede permanecer hasta la mañana. Hay que llevar las primicias de la tierra a la casa del Eterno. No se puede cocinar la cría en la leche de su madre.

Séptima aliyá, 34:27-35

Moshé tendrá que escribir todas estas palabras porque según ellas el Eterno ha hecho un pacto con él y con Israel. Moshé se queda con el Eterno durante 40 días y 40 noches ayunando. El Eterno escribe sobre las tablas las diez palabras. Cuando Moshé desciende con las tablas la piel de su rostro brilla por haber hablado con Él. Aharón y el pueblo tienen miedo de él. Moshé los llama y les dice todo lo que el Eterno ha hablado en la montaña del Sinai. Después de hablar con ellos pone una cubierta sobre su rostro. Sólo la quita cuando habla con el Eterno y cuando habla delante del pueblo.

Comentarios

Primera aliyá, 30:11 – 31:17

30:12         “Cuando hagas un censo de los hijos de Israel para contarlos, cada uno dará a HaShem un rescate por su alma cuando sean contados, para que no haya plaga entre ellos cuando los hayas contado.” – Según la promesa a Avraham, no se podía contar a los hijos de Israel, cf. Génesis 15:5; 32:12. Hay un peligro en contar a los hijos de Israel. Cuando el rey David intentó hacerlo una vez, vino una plaga sobre el pueblo, cf. 2 Samuel 24:1-10; 1 Crónicas 21:7. Los hijos de Israel tendrán que hacer dos cosas para evitar la plaga. La primera cosa es que cada uno dé una moneda y así se puede contar las monedas en lugar del pueblo directamente. La segunda cosa es que esa moneda de plata sirva como un precio de rescate, una expiación para que no venga la plaga al ser contados.

30:13         “Esto dará todo el que sea contado: medio siclo, conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte guerás. Medio siclo es la ofrenda a HaShem.” – Aquí tenemos también una medida media. ¿Por qué no podían dar un siclo entero? Esto nos enseña que el culto del tabernáculo no era perfecto, sino una sombra del culto verdadero, el del cielo.

30:14         “Todo el que sea contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda a HaShem” – Sólo los varones que tenían veinte años o más podían ser contados y salir al ejército. No contaban a las mujeres. Las mujeres no tenían la obligación de pagar este impuesto para el tabernáculo ni de ir al ejército.

30:15         “El rico no pagará más, ni el pobre pagará menos del medio siclo, al dar la ofrenda a HaShem para hacer expiación por vuestras vidas.” – Cada alma tenía un precio de rescate de medio siclo. Los ricos no pagaban más ni los pobres pagaban menos. Esto nos enseña que cada alma tiene el mismo valor delante del Eterno, no importa el estatus económico que tenga.

30:16         “Tomarás de los hijos de Israel el dinero de la expiación y lo darás para el servicio de la tienda de reunión, para que sea un recordatorio para los hijos de Israel delante de HaShem, como expiación por vuestras vidas.” – Este impuesto no se tomó solamente una vez, sino en el futuro también. El medio siclo servía para el servicio del tabernáculo. La primera vez sirvió para las basas y demás objetos de plata, cf. Éxodo 38:25-28. El Talmud de Yerushalayim cuenta que este impuesto anual se usó para la adquisición de las ofrendas comunales, cf. 2 Reyes 12:4; 2 Crónicas 24:6; Nehemías 10:32; Mateo 17:24-27. En el tiempo del segundo templo se recordaba anualmente en todas las ciudades en el primer día de Adar (último mes del año) que cada uno preparara medio shekel para el Beit HaMikdash (templo). La colecta ocurría entre el 15 de Adar y Rosh Jódesh (el primer día) Nisán. De esto aprendemos en qué época vinieron a nuestro Rebe a pedir el impuesto anual del templo, según el relato en Mateo 17:24-27.

30:18         “Harás también una pila de bronce, con su base de bronce, para lavatorio; y la colocarás entre la tienda de reunión y el altar, y pondrás agua en ella.” – Según Rashí, la pila fue colocada un poco hacia el sur del punto medio de la entrada del tabernáculo. El altar estaba colocado en línea con el centro de la entrada.

30:19         “Y con ella se lavarán las manos y los pies Aharón y sus hijos.” – Según el Talmud el sacerdote ponía su mano derecha sobre su pie derecho y su mano izquierda sobre su pie izquierdo y los consagraba.

30:23         “Toma también de las especias más finas: de mirra fluida, quinientos siclos; de canela aromática, la mitad, doscientos cincuenta; y de caña aromática, doscientos cincuenta” – Según Rashí, la canela pesaba en total 500 siclos, al igual que la mirra, puesto que aquí se menciona la cantidad de 250 siclos como la mitad. Otra vez encontramos una medida media en la construcción del tabernáculo.

30:24         “de casia, quinientos siclos, conforme al siclo del santuario, y un hin de aceite de oliva” – Un siclo pesaba unos 17 gramos. 500 siclos serían 8.5 kilogramos (18.7 libras). Un hin corresponde a unos 4.1 litros (1.08 galón). El peso total de la unción sería más o menos 34 kilogramos (75 libras). La base de la unción fue el aceite de oliva.

30:25         “Y harás de ello el aceite de la santa unción, mezcla de perfume, obra de perfumador; será aceite de santa unción.” – Según Rambam, la unción fue fabricada de la siguiente manera. Primero se machacaba cada especia por separado. Luego fueron mezcladas y remojadas en agua para que su aroma fuera absorbido por el agua. El aceite de oliva fue añadido al agua y la mezcla era hervida hasta que el agua se evaporaba y sólo quedaba el aceite con las especias. Según Rashí, luego se limpiaba el aceite de las raíces.

30:31         “Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: “Este será aceite de santa unción para mí por todas vuestras generaciones.” – Esta unción tenía que durar durante todas las generaciones. Hoy en día no se sabe nada de ella. Según el Midrash, fue escondida antes de la destrucción del primer templo pero será restituido en el tiempo del Mashíaj.

30:32         “No se derramará sobre nadie, ni haréis otro igual en las mismas proporciones; santo es, y santo será para vosotros.” – Por favor tener cuidado con los aceites que se venden reclamando ser como este aceite de unción. Si tienen los mismos ingredientes en las mismas proporciones han cometido un grave delito los que lo han producido. Además está prohibido usar ese aceite. Santo significa que ha sido apartado para un uso sagrado exclusivo. Esta mezcla sólo puede ser usada en el templo.

30:34         “Entonces HaShem dijo a Moshé: Toma especias, bálsamo, ónique aromático y gálbano, especias e incienso puro; las medidas serán iguales entre sí.” – El gálbano tiene un aroma desagradable. De esto se aprende que los que no son muy honrosos no deben ser separados sino incluidos en el grupo para que juntos puedan producir un olor fragante delante del Eterno, como está escrito en 1 Corintios 12:14-27:

“Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si el pie dijera: Porque no soy mano, no soy parte del cuerpo, no por eso deja de ser parte del cuerpo. Y si el oído dijera: Porque no soy ojo, no soy parte del cuerpo, no por eso deja de ser parte del cuerpo. Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿qué sería del oído? Si todo fuera oído, ¿qué sería del olfato? Ahora bien, Elohim ha colocado a cada uno de los miembros en el cuerpo según le agradó. Y si todos fueran un solo miembro, ¿qué sería del cuerpo? Sin embargo, hay muchos miembros, pero un solo cuerpo. Y el ojo no puede decir a la mano: No te necesito; ni tampoco la cabeza a los pies: No os necesito. Por el contrario, la verdad es que los miembros del cuerpo que parecen ser los más débiles, son los más necesarios; y las partes del cuerpo que estimamos menos honrosas, a éstas las vestimos con más honra; de manera que las partes que consideramos más íntimas, reciben un trato más honroso, ya que nuestras partes presentables no lo necesitan. Mas así formó Elohim el cuerpo, dando mayor honra a la parte que carecía de ella, a fin de que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros. Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él. Ahora bien, vosotros sois el cuerpo del Mesías, y cada uno individualmente un miembro de él.”

Según Rashí, en total había 11 diferentes especias en el sahumerio: bálsamo, onique aromático, gálbano, incienso puro, mirra, casia, espinacardo, azafrán, costo, corteza aromática y canela. Los nombres de estas especias no son necesariamente los que corresponden exactamente a las palabras hebras. Todavía esto constituye un motivo de discusión entre los comentaristas.

30:36         “Y molerás parte de él muy fino, y pondrás una parte delante del testimonio en el tabernáculo de reunión donde yo me encontraré contigo; santísimo será para vosotros.” – El propósito principal para la construcción del tabernáculo es que haya un lugar de encuentro entre el Eterno y su pueblo. La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “encontraré” es “yaad”, que significa “fijar una cita”. Una cita tiene que ver con dos cosas, tiempo y lugar. Hay ciertos tiempos que el Eterno ha fijado para encontrarse con su novia y hay un lugar fijado donde se hace el encuentro. El tabernáculo fue creado para tener un lugar fijo para tener un encuentro divino, como está escrito en Éxodo 25:22:

“Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.”

En Éxodo 29:42-43 está escrito:

“Será holocausto continuo por vuestras generaciones a la entrada de la tienda de reunión, delante de HaShem, donde yo me encontraré con vosotros, para hablar allí contigo. Y me encontraré allí con los hijos de Israel, y el lugar será santificado por mi Gloria.”

En Éxodo 30:6 está escrito:

“Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde yo me encontraré contigo.”

En Números 17:4 está escrito:

“Y las pondrás en la tienda de reunión delante del testimonio donde me encuentro contigo.”

El tabernáculo es llamado “tienda de reunión”, en hebreo “ohel moed”, 140 veces en las Escrituras. Esto nos enseña la importancia de tener una relación personal con el Eterno. Hay un lugar de encuentro divino. ¿Dónde está? En el lugar santísimo en cima del propiciatorio. Ese es el lugar de encuentro en cada templo, incluso en el hombre. En lo más íntimo del corazón hay un lugar de encuentro entre el Eterno y el creyente.

El texto que estamos estudiando dice que hay que presentar un poco del incienso delante del testimonio donde el Eterno se encuentra con el individuo. El incienso simboliza el conocimiento obtenido por medio de la revelación de la Torá, la Palabra del Eterno, cf. 2 Corintios 2:14-15. Cuando se habla de moler un poco del incienso y poner un poco del incienso delante del testimonio donde hay un encuentro íntimo, se puede entender como tomar una pequeña porción de las Escrituras sobre la que el Espíritu nos está dando revelación y desmenuzarla y meditar en ella y presentarla en oración con el entendimiento en nuestras oraciones diarias. Así tendremos un encuentro con el Eterno. La base para un encuentro con el Eterno es la revelación de las Escrituras. Así que si estás leyendo la Torá y te viene alguna luz o algún texto te está tocando emocionalmente, allí hay incienso para moler y presentar delante del Eterno para tener un encuentro con él. Toma esa porción de las Escrituras, estúdiala, busca su significado en hebreo, apréndela de memoria y úsala para venir ante la presencia del Eterno y así tendrás intimidad con Él, como está escrito: “santidad de santidades será para vosotros”. La expresión “santidad de santidades” puede ser entendida como “intimidad de intimidades”, como está escrito en Cantar de los cantares 1:2-4:

“¡Que me bese con los besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino. Tus ungüentos tienen olor agradable, tu nombre es como ungüento purificado; por eso te aman las doncellas. Llévame en pos de ti y corramos juntos. El rey me ha conducido a sus cámaras.”

El Eterno desea tener esa intimidad contigo. Usa el incienso que tienes, muélelo y preséntalo ante él y luego verás…

31:2 “Mira, he llamado por nombre a Betsalel, hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Yehudá.” – Betsalel, de la tribu de Yehudá, simboliza al Mesías. Es mencionado por nombre ocho veces en las Escrituras. Su nombre significa “en la sombra de Elohim”. Según Rambam, Betsalel tenía sólo 13 años de edad en este momento.

31:3 “Y lo he llenado del Espíritu de Elohim en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte” – Aquí aparecen tres palabras, sabiduría, en hebreo “jojmá”,  inteligencia, en hebreo “tevuná”   y conocimiento, en hebreo “dáat” . Según Rashí, jojmá se refiere a lo que el ser humano escucha de otros y aprende; tevuná se refiere a lo que el ser humano comprende por sí mismo a partir de lo que ha aprendido; y dáat se refiere a la ruaj hakódesh, la inspiración divina y profética.

31:4 “para elaborar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce” – De esto aprendemos que cuando el Espíritu de Elohim llena un hombre, no solamente le eleva a las nubes, sino también le enseña a tratar con las cosas materiales. En el judaísmo no hay contradicción entre lo espiritual y lo material. Según la filosofía griega, que es una parte importante del cristianismo, la materia es mala, pero la Torá enseña que todas las cosas materiales son buenas, cf. Génesis 1:31. Nada es malo en sí mismo si se usa legítimamente, según la instrucción de la Torá, cf. Romanos 14:14; 1 Timoteo 4:4-5; 6:17; Tito 1:15. El judaísmo eleva la materia a un nivel espiritual, para un uso sagrado.

La materia puede servir como un punto de contacto entre el hombre y Elohim. De la misma manera la materia puede convertirse en un punto de contacto para los demonios, mediante la idolatría y la adoración de madera y piedra.

Ahora, la capacidad espiritual de Betsalel le hizo trabajar con las cosas materiales para que el Eterno pudiera usar esas cosas y cumplir un fin espiritual por medio de ellas. Hay un propósito divino con todas las cosas materiales. El hombre ha sido creado para colaborar con el Eterno para llevara a cabo el plan divino con la materia. Así que una religión que separa al hombre de la naturaleza, de los colores, de las formas, de los sonidos, del ritmo, de los olores, de las armonías, de los tonos y de la creatividad, constituye un ataque contra los propósitos del Creador. La creatividad es parte del carácter del Creador y del hombre que fue hecho a Su imagen y semejanza.

En el tabernáculo el Eterno se encuentra con el hombre a través de los cinco sentidos: los colores, la luz y las formas para la vista; el sonido de los animales, del fuego, de los instrumentos y del canto para el oído; los olores de los sacrificios, de la unción, del incienso, del candelabro y de los panes para el olfato; las superficies de los diferentes materiales, los animales, la leña, el agua y el calor del fuego para el tacto; la carne hervida, los panes, la sal y las primicias de los frutos de la tierra para el gusto. Todo el ser humano estaba involucrado en el encuentro con el Eterno. Un hombre espiritual es capaz de ver la mano del Creador en todas las cosas materiales y hacer que la materia cumpla su propósito divino.

31:5 “y en el labrado de piedras para engaste, y en el tallado de madera; a fin de que trabaje en toda clase de labor.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “labor”, es “melajá”, que significa “obra”, “tarea”, “oficio”, “fabricación”. Es la misma que se encuentra en el versículo 3, donde fue traducida como “arte”. Esa palabra es la que se usa para la obra de la creación en Génesis 2:2-3 donde está escrito:

“Y en el séptimo día completó Elohim la obra que había hecho, y reposó en el día séptimo de toda la obra (melajá) que había hecho. Y bendijo Elohim el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra (melajá) que Él había creado y hecho.”

Así que la construcción del tabernáculo es vista como una obra parecida a la de la creación. Es una obra maestra, hecha según un diseño divino, al igual que la creación.

31:6 “Mira, yo mismo he nombrado con él a Aholiav, hijo de Ajisamaj, de la tribu de Dan; y en el corazón de todos los que son hábiles he puesto habilidad a fin de que hagan todo lo que te he mandado” – La tribu de Dan es vista como la más humilde. Cuando el Eterno nos pide hacer una obra humanamente imposible, también nos da la capacidad para poder cumplir su llamado de manera sobrenatural, por medio de su Espíritu.

31:11         “también el aceite de la unción, y el incienso aromático para el lugar santo. Los harán conforme a todo lo que te he mandado.” – No podían modificar nada. Todo tenía que ser hecho exactamente igual al plan que el Eterno había revelado al jefe. Un obrero que ha sido puesto bajo alguien no puede inventar cosas por si mismo, sino ser fiel al plan que le es presentado por él que está por en cima. El secreto para el éxito en el Reino es la obediencia a la revelación celestial. En este caso la revelación fue dada al líder y los colaboradores tenían que estar muy cerca del líder para poder recibir las instrucciones y obtener la misma revelación que él ha recibido. Moshé tenía el plan general que le fue dado del cielo. Betsalel había recibido el Espíritu de Elohim, al igual que Moshé. Pero eso no le dio el derecho de ir por libre. Su misión era cumplir el plan que había sido revelado a su jefe. Él no estuvo en el monte. Él no vio el cielo. Él no fue elegido para reemplazar a Moshé, sino para cumplir con el plan divino revelado a Moshé. Ay de aquellos colaboradores del líder principal de una congregación que piensan que saben más que su líder y saben hacer las cosas mejor que él y piensan que podrán llevar a cabo el proyecto divino sin sometimiento. Así no funciona la cosa. Sólo Moshé tenía el plan. Fuera de Moshé, estos obreros no podían haber cumplido el plan por muy ungidos que fueran. Aprendamos de esto para no cometer el pecado de Avshalom, que le llevó a una muerte terrible, cf. 2 Samuel 15.

31:13         “Habla, pues, tú a los hijos de Israel, diciendo: “De cierto guardaréis mis Shabats, porque esto es una señal entre yo y vosotros por todas vuestras generaciones, a fin de que se sepa que yo soy HaShem que os santifico.”” – En medio de la instrucción de la obra del tabernáculo el Eterno pone una cuña con un mensaje de advertencia. Aunque la obra del Mishkán es una obra divina, no hay derecho para no tomar en serio el mandamiento del Shabat. El Shabat tendrá que ser respetado y guardado en medio de una obra tan importante como es la construcción de la tienda de reunión. No podemos poner excusas y decir que estamos haciendo la obra del Eterno y al mismo tiempo violar el Shabat encendiendo el automóvil y demás cosas que están prohibidas en el Shabat. El Eterno es más importante que su obra. Sólo está permitido violar un mandamiento si hay otro mandamiento con mayor peso que lo elimina. Pero en este caso la construcción del Mishkán no tenía más peso que el mandamiento del cese de “melajá” en Shabat. Así que el Eterno mete aquí seis versículos que hablan de la importancia del Shabat en relación con la construcción del tabernáculo.

En la Mishná se puede encontrar las 39 cosas que han sido establecidas como prohibidas en el Shabat, basándose en la obra del tabernáculo, por ser consideradas “melajá”. Son las siguientes: sembrar, arar, segar, engavillar, majar, bieldar, limpiar, moler, cribar, amasar, cocer, esquilar, lavar la lana, mullirla, teñirla; hilar, tejer, hacer dos cordoncillos, tejer dos hilos, separar dos hilos; hacer nudos, soltarlos, hacer dos costuras, desgarrar algo con objeto de hacer dos costuras, cazar un ciervo, matarlo o despellejarlo, ensalarlo, curar la piel, pulirla, cortarla; escribir dos letras, borrar con el fin de escribir dos letras; edificar, demoler, apagar (fuego), encender (fuego); golpear con martillo, transportar de un ámbito a otro.

En este versículo está escrito que los Shabats son del Eterno, “mis Shabats”. El día del Eterno no es el domingo sino el Shabat, cf. Éxodo 20:10; Levítico 23:1-3; Isaías 56:4; 58:13-14. Cuando aparece la expresión “mis” o “mi” en relación con alguna cosa, implica que esa cosa está en el cielo y es del Eterno de una manera especial. Cuando habla de “mi arco”, en Génesis 9:13 es porque en el cielo hay un arco completo, redondo, cf. Ezequiel 1:28; Revelación 4:3. Él dio una parte de su arco a los hombres. Cuando habla de “mis Shabats” es porque él tiene Shabat en el cielo y comparte de su eterno descanso con el hombre una vez por semana. Cuando habla de “mi pacto”, cf. Génesis 6:18; 17:4, es porque su pacto está firme en el cielo y él comparte ese pacto con los hombres. Cuando habla de “mi sacrificio” es porque ese sacrificio está en el cielo y ha sido compartido con los hijos de los hombres. La expresión “mi sacrificio” aparece sólo dos veces en el Jumash (los cinco libros de Moshé), cf. Éxodo 23:18; 34:25, y en ambos casos se refiere al sacrificio del cordero de Pesaj. Esto nos enseña que hay un Cordero de Pesaj en el cielo que fue compartido con los hijos de los hombres, cf. Revelación 13:8. Así que el Shabat es del Eterno.

El Shabat fue dado a los hijos de Israel de una manera especial como una señal de haber sido escogidos, apartados, santificados. Constituye una de las señales del pacto entre HaShem e Israel. Es parecido al anillo de casamiento. Si una mujer quita su anillo, lo tira al suelo, escupe sobre él y lo pisa, ¿qué significa? Que ya no quiere ser de su marido. Si un hijo de Israel hace melajá en Shabat, ¿qué mensaje está dando?

El Eterno santifica a Israel por medio del Shabat. Esto significa que el Shabat tiene como propósito elevarnos a un nivel espiritual más alto. Es un día para dejar de la intervenir en la creación y reconocer al Creador como soberano. Es un día para dedicarse a la íntima relación con el Eterno junto con la familia y la comunidad a la que uno pertenece. Es un día para ser santificado, apartado y elevado.

31:14 “Por tanto, habéis de guardar el Shabat porque es santo para vosotros. Todo el que lo profane morirá irremisiblemente; porque cualquiera que haga obra (melajá) alguna en él, esa persona será cortada de entre su pueblo.” – Profanar el Shabat significa tratar el Shabat en público como los demás días de la semana. Cualquier Israelita que cometa ese delito merece ser condenado a muerte por un tribunal, beit din, de 23 jueces, en el caso de que haya sido advertido por un mínimo de dos testigos antes de pecar. Si no han habido testigos, el cielo se encargará de cortar su alma de su raíz espiritual.

Aquí está escrito que el Shabat es santo para nosotros. Esto quiere decir que nosotros debemos considerar el Shabat como diferente a los demás días de la semana. Si no lo hacemos no estamos haciendo que sea santo, apartado, diferente. Esto implica todo, la forma de comer, la forma de vestir, la forma de hablar, la forma de comportarse, la forma de relacionarse etc. En Shabat hacemos las cosas diferentes y así será santo para nosotros.

31:15 “Durante seis días se trabajará, pero el séptimo día será día de completo reposo, santo para HaShem. Cualquiera que haga obra alguna en el Shabat morirá irremisiblemente.” – La expresión hebrea que ha sido traducida como “día de completo reposo” es “shabat shabatón”. Aquí aparecen estas dos palabras juntas. En las otras fiestas aparece sólo una de las dos o “shabat” o “shabatón”, cf. Levítico 23, excepto en el día de expiación, Yom Kipur, que también es llamado “shabat shabatón”, cf. Levítico 23:32. Así que el Shabat semanal y el día de Yom Kipur están unidos mediante la segunda regla de interpretación llamada “guezerá shavá”, similitud de expresiones.

Aquí está escrito que el Shabat es santo para el Eterno. Esto significa que el Shabat fue creado para que el hombre se dedique al Eterno de una manera especial. Si uno piensa que ha cumplido con el mandamiento por descansar y no hacer nada en el día del Shabat, se equivoca. El Shabat fue hecho para dedicarse al Eterno, como está escrito en Isaías 58:13-14:

“Si por causa del Shabat apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en mi día santo, y llamas al Shabat delicia, al día santo de HaShem, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando de tus propios asuntos, entonces te deleitarás en HaShem, y yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré con la heredad de tu padre Jacob; porque la boca de HaShem ha hablado.”

Así que si estás trabajando los seis días de la semana y te dedicas a jugar o ver la televisión durante todo el Shabat, no has cumplido con el mandamiento. El Shabat es para dedicarse al Eterno de una manera especial. Es un día de ir a la sinagoga y seguir el ejemplo de nuestro Rebe, como está escrito en Lucas 4:16:

“Llegó a Natseret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga en el día de Shabat, y se levantó a leer.”

En Shabat hay que hacer una Mikrá Kodesh, una santa convocación, como está escrito en Levítico 23:3:

“Seis días se trabajará, pero el séptimo día será día de completo reposo, santa convocación en que no haréis trabajo alguno; es día de reposo a HaShem dondequiera que habitéis.”

Así que si no nos reunimos en Shabat no estamos cumpliendo este mandamiento. Podemos reunirnos en cualquier día de la semana si queremos, pero en el Shabat estamos obligados a tener una santa convocación. El Shabat es para todo aquel que ha nacido del Espíritu y es hijo de Elohim y parte de su familia, el pueblo de Israel. Así que todos los que han nacido de nuevo están llamados a reunirse en Shabat. Si no se reúnen en Shabat están quebrantando un mandamiento, y pecan, porque pecado es quebrantar los mandamientos de la Torá, como está escrito en 1 Juan 3:4:

“Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la Torá.”

Pero alguien dirá: “Yo no tengo congregación mesiánica donde reunirme en Shabat”. Bueno, en primer lugar debes tener una reunión santa en tu propia familia cada Shabat. Las fiestas del Eterno han sido creadas para la familia y para la comunidad. Así que si no puedes hacer una mikrá kodesh en la comunidad podrás cumplir parte del mandamiento en tu familia. Sin embargo necesitas una comunidad donde reunirte cada Shabat. Si no hay una donde vives, tienes dos opciones, mudarte a un lugar donde existe una comunidad o levantar una comunidad con los que el Eterno va uniendo contigo. La vida en comunidad es muy importante para el pueblo de Israel, como está escrito en Hebreos 10:25:

“no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros , y mucho más al ver que el día se acerca.”

31:16 “Los hijos de Israel guardarán, pues, el Shabat, haciendo el Shabat un pacto perpetuo por todas sus generaciones” – Aquí dice que tenemos que guardar el Shabat. Guardar tiene que ver con nuestra actitud de vigilancia y celo para protegerlo. También dice que tenemos que hacerlo un pacto perpetuo en todas nuestras generaciones. El que dice que esta palabra fue quebrantada por el Mesías está proclamando un falso mesías. Este mandamiento seguirá hasta que pasen los cielos y la tierra, según Mateo 5:17-19.

31:17 “Es una señal entre yo y los hijos de Israel para siempre; pues en seis días HaShem hizo los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó.” – La señal del pacto entre HaShem e Israel tiene que ver con la creación. Como él hizo, así nosotros también hacemos. La palabra “cesar” es la primordial. Es la traducción del término “shabat”. Luego viene la palabra “reposar”, en hebreo “nafash”, es la segunda prioridad. Así que el Shabat también fue creado para que descansemos y reposemos para poder tener nuevas fuerzas para la siguiente semana.

Hay dos tipos de santuario en el mundo, un santuario en el espacio y otro en el tiempo. En el relato de la construcción del santuario en el espacio, el tabernáculo, viene entrelazado el relato del santuario en el tiempo, el Shabat.

Segunda aliyá, 31:18 – 33:11 

32:2 “Y Aharón les dijo: Quitad los pendientes de oro de las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.” – También los hombres llevaban pendientes. Según el Midrash, lo habían aprendido de los egipcios que lo habían adaptado de los árabes.

32:4 “Y él los tomó de sus manos y les dio forma con buril, e hizo de ellos un becerro de fundición. Y ellos dijeron: Estos son tus dioses, Israel, que te han sacado de la tierra de Egipto.” – El pueblo estaba acostumbrado a la idolatría de Egipto. Por eso hablaron no solamente de un dios sino de varios, cf. 31:1 donde el verbo también aparece en plural. Fue una ofensa muy grande hacer un becerro de oro. La novia cometió adulterio en su tiempo de desposorio. Pero la ofensa más grande es tratar ese becerro como si fuera el Eterno, diciendo que él los había sacado de Egipto. Cambiaron la gloria del Eterno por una cosa creada, lo cual es la raíz de toda idolatría, como está escrito en Romanos 1:23-25:

“y cambiaron la gloria del Elohim incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por consiguiente, Elohim los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos; porque cambiaron la verdad de Elohim por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, quien es bendito por los siglos. Amén.”

32:5 “Cuando Aharón vio esto, edificó un altar delante del becerro. Y Aharón hizo una proclama, diciendo: Mañana será fiesta para HaShem.” – La afrenta mayor es llamar a este ídolo HaShem. El sincretismo religioso es muy ofensivo para el Eterno. Tomar las prácticas paganas y las fiestas paganas y cambiar sus nombres y llamarlos como si fueran fiestas del Eterno, es una abominación para el Eterno. Esto es lo que se ha hecho con la celebración del domingo, la navidad, la pascua cristiana, el día de los enamorados y otras fiestas paganas. En lugar de seguir el orden establecido por el Eterno en la Torá, tomaron las fiestas del mundo y las llamaron santas. El día del dios sol fue honrado como el día del Señor. La fiesta del nacimiento del dios sol fue cambiada por la celebración del nacimiento de Mesías. La fiesta babilónica de Ishtar fue llamada semana santa. La fiesta romana de Lupercalia fue cambiada en “San Valentín”, etc. ¡Cuánto me arrepiento de haber danzado alrededor del árbol de navidad durante mi infancia!

32:6 “Y al día siguiente se levantaron temprano y ofrecieron holocaustos y trajeron ofrendas de paz; y el pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.” – Este texto fue citado por el shaliaj Shaúl en 1 Corintios 10:7 como está escrito:

“No seáis, pues, idólatras, como fueron algunos de ellos, según está escrito: EL PUEBLO SE SENTÓ A COMER Y A BEBER, Y SE LEVANTO A JUGAR.”

La idolatría está íntimamente ligada a la infidelidad y la inmoralidad sexual. La infidelidad espiritual produce infidelidad relacional y sexual. Una cosa se deriva de la otra. La idolatría es adulterio espiritual.

32:7 “Entonces HaShem habló a Moshé: Desciende pronto, porque tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido.” – Aquí el Eterno no reconoce al pueblo como suyo. Por medio de este acto de adulterio espiritual perdió el estatus de ser su pueblo. Salió del pacto. El adulterio quiebra el pacto matrimonial, como está escrito en Oseas 1:9:

“Y el dijo: Ponle por nombre Lo-amí, porque vosotros no sois mi pueblo y yo no soy vuestro Elohim.”

En Oseas 2:2 está escrito:

“Contended con vuestra madre, contended, porque ella no es mi mujer, y yo no soy su marido; que quite, pues, de su rostro sus prostituciones, y sus adulterios de entre sus pechos”

El adulterio rompe el pacto matrimonial. Después de un adulterio ya no son esposos, como está escrito en Jeremías 31:32:

“no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos–declara HaShem”

32:10         “Ahora pues, déjame, para que se encienda mi ira contra ellos y los consuma; mas de ti yo haré una gran nación.” – El Eterno le pidió a Moshé que le dejara. Esto significa que le dijo que no intercediera por el pueblo, cf. Jeremías 7:16.

Moshé tuvo la oportunidad de ser elevado a un padre de una nueva nación, pero rehusó. En lugar de exaltarse a sí mismo se humilló y estaba dispuesto a dar su vida para salvar al pueblo. El profeta como Moshé es Yeshúa, cf. Deuteronomio 18:15, 18. Él tampoco abandonó al pueblo de Israel para convertirse en el origen de un nuevo Israel. Esa idea es un mito.

32:11         “Entonces Moshé suplicó ante HaShem su Elohim, y dijo: Oh Eterno, ¿por qué se enciende tu ira contra tu pueblo, que tú has sacado de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?” – Moshé presenta tres argumentos principales a favor del pueblo. HaShem le había dicho en el versículo 7 que el pueblo era de Moshé y que él lo había sacado de Egipto. Moshé le devuelve la pelota diciendo que el pueblo es del Eterno y que Él lo sacó de Egipto con grandes milagros.

32:12         “¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: “Con malas intenciones los ha sacado, para matarlos en los montes y para exterminarlos de la faz de la tierra”? Vuélvete del ardor de tu ira, y desiste de hacer daño a tu pueblo.” – Aquí Moshé argumenta a favor del honor del Nombre del Eterno. Los gentiles van a pensar mal del Eterno si mata a su pueblo en el desierto. El testimonio ante las naciones en muy importante y por eso no se debe hacer algo que los haga pensar mal del Elohim de Israel, como está escrito en Ezequiel 20:5-22:

“y diles: “Así dice el Señor Eterno: ‘El día que escogí a Israel y juré a los descendientes de la casa de Yaakov, me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, y les juré diciendo: Yo soy HaShem vuestro Elohim; aquel día les juré que los sacaría de la tierra de Egipto a una tierra que yo había escogido para ellos, que mana leche y miel y que es la más hermosa de todas las tierras. ‘Y les dije: “Arroje cada uno las cosas detestables que os atraen, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto; yo soy HaShem vuestro Elohim.” ‘Pero se rebelaron contra mí y no quisieron escucharme; no arrojaron las cosas detestables que les atraían, ni abandonaron los ídolos de Egipto. Entonces decidí derramar mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos mi ira en medio de la tierra de Egipto. ‘Pero actué en consideración a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones en medio de las cuales vivían, y a cuya vista me había dado a conocer sacándolos de la tierra de Egipto. ‘Los saqué, pues, de la tierra de Egipto y los llevé al desierto. ‘Les di mis estatutos y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre vivirá si los cumple. ‘También les di mis días de reposo por señal entre ellos y yo, para que supieran que yo soy HaShem, el que los santifica. ‘Pero la casa de Israel se rebeló contra mí en el desierto; no anduvieron en mis estatutos y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirá, y mis días de reposo profanaron en gran manera. Entonces decidí derramar mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos. ‘Pero actué en consideración a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado. ‘También les juré en el desierto que no los llevaría a la tierra que les había dado, que mana leche y miel y que es la más hermosa de todas las tierras, porque desecharon mis decretos, no anduvieron en mis estatutos y profanaron mis días de reposo, porque su corazón se iba tras sus ídolos. ‘Sin embargo, mi ojo los perdonó para no destruirlos, y no los hice exterminar en el desierto. ‘Y dije a sus hijos en el desierto: “No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus decretos, ni os contaminéis con sus ídolos. “Yo soy HaShem vuestro Elohim; andad en mis estatutos, guardad mis decretos y ponedlos por obra. “Y santificad mis días de reposo; y que sean una señal entre yo y vosotros, para que sepáis que yo soy HaShem vuestro Elohim.” ‘Pero los hijos se rebelaron contra mí, no anduvieron en mis estatutos, ni tuvieron cuidado de cumplir mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirá, y profanaron mis días de reposo. Entonces decidí derramar mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos mi ira en el desierto. ‘Pero retiré mi mano y actué en consideración a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado.”

En Ezequiel 36:21-24 está escrito:

“Pero yo he tenido compasión de mi santo nombre, que la casa de Israel había profanado entre las naciones adonde fueron. Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice el Señor Eterno: ‘No es por vosotros, casa de Israel, que voy a actuar, sino por mi santo nombre, que habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. ‘Vindicaré la santidad de mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual vosotros habéis profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que yo soy HaShem’–declara el Señor Eterno– ‘cuando demuestre mi santidad entre vosotros a la vista de ellas. ‘Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra.”

32:13         “Acuérdate de Avraham, de Yitsjak y de Israel, siervos tuyos, a quienes juraste por ti mismo, y les dijiste: “Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de la cual he hablado, daré a vuestros descendientes, y ellos la heredarán para siempre.”” – El tercer argumento en la intercesión es el mérito de los padres y el juramento que el Eterno les hizo al decir que iba a multiplicar su descendencia y luego darles la tierra de la promesa. Si ahora ha cumplido la primera parte de la promesa, ¿cómo va a exterminarlos ahora y no cumplir la segunda parte de introducirlos en la tierra?

32:14         “Y HaShem desistió de hacer el daño que había dicho que haría a su pueblo.” – ¿Será que el Eterno puede cambiar sus planes? No puede cambiar sus planes generales, pero sí puede cambiar su manera de cumplir esos planes generales. ¿Será que el Eterno tenía menos compasión que Moshé? No, la compasión que había en el corazón de Moshé vino del Eterno. No es que Moshé haya ido en contra de la voluntad del Eterno. La lucha que hubo entre Moshé y el Eterno expresó la lucha que había dentro del Eterno. Fue una lucha entre la justicia del Eterno, revelada en la sentencia de muerte de la adúltera, cf. Deuteronomio 22:23-24, y la misericordia del Eterno, revelada en la intercesión de Moshé y la decisión final de perdonar al pueblo. El perdón del Eterno muestra que un esposo puede perdonar a su cónyuge aunque haya cometido adulterio. No está obligado a divorciarse, como está escrito en Oseas 3:1:

“Y HaShem me dijo: Ve otra vez, ama a una mujer amada por otro y adúltera, así como HaShem ama a los hijos de Israel a pesar de que ellos se vuelven a otros dioses y se deleitan con tortas de pasas.”

32:15 “Entonces se volvió Moshé y descendió del monte con las dos tablas del testimonio en su mano, tablas escritas por ambos lados; por uno y por el otro estaban escritas.” – Rashí dice que Moshé subió al monte el día 7 de Siván, el tercer mes, para estar en la montaña durante 40 días. Esto significa que bajó el día 17 del cuarto mes.

32:16         “Y las tablas eran obra de Elohim, y la escritura era escritura de Elohim grabada sobre las tablas.” – La escritura de Elohim es la hebrea.

32:17         “Al oír Yehoshúa el ruido del pueblo que gritaba, dijo a Moshé: Hay gritos de guerra en el campamento.” – Yehoshúa había puesto su tienda a los pies del monte, y no estaba con el pueblo. Era un ayudante fiel, siempre listo para atender las necesidades de su jefe. Por esta fidelidad pudo luego ser su sucesor. El que sirve de manera práctica a los líderes que el Eterno ha levantado serán grandemente recompensados, cf. 2 Reyes 3:11; Marcos 9:41.

32:19         “Y sucedió que tan pronto como se acercó al campamento, vio el becerro y las danzas; y se encendió la ira de Moshé, y arrojó las tablas de sus manos, y las hizo pedazos al pie del monte.” – Las tablas fueron quebradas el día 17 del cuarto mes. En ese mismo día ocurrieron luego cosas tristes en la historia de nuestro pueblo. En ese día el rey malvado Antíoco Epífanes profanó el Templo estableciendo en él un ídolo. Durante el sitio de Yerushalayim por los romanos, el sacrificio diario, Korbán Tamid, fue interrumpido en ese día. En el mismo día una brecha fue hecha en las murallas de Yerushalayim tres semanas antes de la destrucción del templo el año 70 e.c. Ese día es un día de ayuno comunitario para el pueblo judío. Las tres semanas desde el 17 del cuarto mes hasta el día 9 del quinto mes, Av, han sido fijadas como un período de duelo. Los dos templos fueron destruidos el día 9 de Av, en hebreo “tishá be-av”.

32:20         “Y tomando el becerro que habían hecho, lo quemó en el fuego, lo molió hasta reducirlo a polvo y lo esparció sobre el agua, e hizo que los hijos de Israel la bebieran.” – El pastor sueco Stanley Sjöberg escribió un artículo acerca de un fenómeno interesante. Cuando el oro es desmenuzado hasta ser polvo y es echado en agua, el color del agua se convierte en rojo, como la sangre. De esta manera parecía que Moshé estaba dando sangre al pueblo para beber.

32:25         “Y viendo Moshé al pueblo desenfrenado, porque Aharón les había permitido el desenfreno para ser burla de sus enemigos” – La idolatría rompe las barreras de protección dentro de la sicología humana y causa que el hombre no puede mantener sus instintos bestiales bajo control. Por eso la idolatría lleva a la fornicación.

32:26         “se paró Moshé a la puerta del campamento, y dijo: El que esté por HaShem, venga a mí. Y se juntaron a él todos los hijos de Leví.” – La tribu de Leví tomó la decisión de no compartir el acto de idolatría y cuando todo el pueblo fue invitado a mostrar si estaba a favor del Eterno, los levitas mostraron su fidelidad. Por esta causa fueron elegidos como los nuevos sacerdotes, en lugar de los primogénitos.

32:29         “Y Moshé dijo: Consagraos hoy a HaShem, pues cada uno ha estado en contra de su hijo y en contra de su hermano, para que hoy El os dé una bendición.” – Esta consagración implicaba el sacerdocio. Leví había usado su espada para matar a todos los hombres de Shejem, cf. Génesis 34. Su ira fue maldecida por Yaakov, cf. Génesis 49:5-7. En esta ocasión su celo pudo ser canalizado para un fin sagrado, en perfecta obediencia al Eterno. Por esta razón recibió una bendición.

32:30         “Y sucedió que al día siguiente dijo Moshé al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado, y yo ahora voy a subir a HaShem, quizá pueda hacer expiación por vuestro pecado.” – Moshé subió otra vez para ponerse entre el Eterno y el pueblo como un medio expiatorio.

32:32         “Y ahora, si perdonas su pecado… y si no, bórrame del libro que has escrito.” – Moshé se sacrificó a si mismo por amor del pueblo, de la misma manera como el Mesías Yeshúa. Según la Guemará, se refiere al libro de la vida. Según Rashí se refiere a la Torá.

32:34         “Pero ahora ve, conduce al pueblo adonde te he dicho. He aquí, mi ángel irá delante de ti; mas el día que yo los visite, los castigaré por su pecado.” – Ahora el Eterno no quiere morar dentro del pueblo con su shejiná, su presencia, sino quiere enviar un ángel en su lugar. La palabra que ha sido traducida como “visite” y “castigaré”, en hebreo “pakad”, significa también “tomar en cuenta”. Por la intercesión de Moshé el pueblo no fue castigado del todo en este momento por lo que había hecho, sino que lo será más adelante. Por esta razón el Talmud dice que en cada momento de la historia cuando Israel es juzgado por sus pecados, también hay una pequeña retribución por lo que pasó con el becerro de oro.

33:1 “Entonces HaShem dijo a Moshé: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que has sacado de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov, diciendo: “A tu descendencia la daré.”” – Cuando uno viaja a Israel, siempre sube. La tierra de Israel es la más elevada de todas las tierras. Todavía el Eterno no dice que Israel es su pueblo. Tampoco dice que él va a ir con ellos.

33:2 “Y enviaré un ángel delante de ti, y echaré fuera al kenaanita, al emorita, al jitita, al perizita, al jivita y al yevusita.” – Aquí sólo se mencionan seis de las siete naciones. Según el Midrash y Rashí, el guirgashita había salido del país por su propia voluntad delante de los israelitas. En el Talmud de Yerushalayim se menciona que antes de proceder a la conquista Yeshoshúa envió un mensaje a los pueblos de Kenáan ofreciéndoles dos opciones: o se iban en paz o se quedaban. Si se quedaban serían exterminados. El pueblo guirgashí optó por abandonar la tierra y dirigirse a África.

33:3 “a una tierra que mana leche y miel; pues yo no subiré en medio de ti, no sea que te destruya en el camino, porque eres un pueblo de dura cerviz.” – Esto significaría que el proyecto del tabernáculo quedaba suspendido. El carácter de una cerviz dura puede servir para bien o para mal. En cuanto a no inclinarse y aceptar la voluntad del Eterno es malo, pero en cuanto a resistir las presiones de los pueblos, es bueno. El pueblo judío ha podido decir no a la idolatría y la asimilación de las naciones por esa dura cerviz. En ese caso ha servido para bien.

 

 

Tercera aliyá, 33:12-16

33:12         “Y Moshé dijo a HaShem: Mira, tú me dices: “Haz subir a este pueblo”; pero tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Además has dicho: “Te he conocido por tu nombre, y también has hallado gracia ante mis ojos.”” – La base de la oración de Moshé es la palabra que el Eterno ha dicho. Para que una oración tenga éxito tendrá que estar basada en la Escritura.

33:13         “Ahora pues, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que me hagas conocer tu camino para que yo te conozca y halle gracia ante tus ojos. Considera también que esta nación es tu pueblo.” – Este deseo de conocer al Eterno es el deseo más sublime que el hombre pueda tener. Moshé pidió tres cosas para sí mismo:

  • ·Conocer el camino del Eterno. El camino del Eterno es su proceder, su manera de actuar.
  • ·Conocer al Eterno. Es más profundo. Uno que conoce otra persona no solamente conoce lo que hace o dice sino también el motivo detrás de lo que hace y dice.
  • ·Ver la gloria del Eterno, v. 18. Esto es el peso de la manifestación del Eterno.

Moshé también pidió que el pueblo fuera reconocido como el pueblo del Eterno.

33:14         “Y El respondió: Mi presencia irá, y yo te daré descanso.” – Aquí el Eterno promete que su presencia, literalmente “rostro”, va a ir con Moshé. A partir de ahora el trato que el Eterno tiene con el pueblo es en relación con Moshé. Como Moshé halló gracia, el pueblo halló gracia.

33:16         “¿Pues en qué se conocerá que he hallado gracia ante tus ojos, yo y tu pueblo? ¿No es acaso en que tú vayas con nosotros, para que nosotros, yo y tu pueblo, nos distingamos de todos los demás pueblos que están sobre la faz de la tierra?” – Vemos que la gracia dada a Moshé es pasada al pueblo. La palabra “gracia” en hebreo “jen”, significa “gracia”, “belleza”, “favor”, “aprecio”. La raíz de “jen” es “janán” que significa “inclinarse para mostrar benevolencia a un inferior”, “compadecerse”, “conceder un favor”. La palabra “jen” aparece seis veces en este contexto. La primera vez que aparece en las Escrituras es en Génesis 6:8 donde está escrito:

“Mas Noaj halló gracia (jen) ante los ojos de HaShem.”

El Midrash dice: “Noaj fue salvado no porque lo merecía, sino porque halló gracia.” El judaísmo bíblico está basado sobre la gracia. Moshé halló gracia en los ojos del Eterno y el pueblo de Israel recibió el perdón por el pecado del becerro por medio de la gracia y el pacto fue renovado a base de esa gracia. Según esta parashá, hallar gracia ante los ojos del Eterno implica cinco cosas:

  • ·Conocer los caminos del Eterno, v. 13.
  • ·Conocer al Eterno, v. 13.
  • ·Caminar con el Eterno, v. 16.
  • ·Distinguirse de todos los pueblos de la tierra, v. 16-17, cf. 34:9.
  • ·Obtener el perdón del Eterno, 34:9.

 

 

 

Cuarta aliyá, 33:17-23

33:18         “Entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.” – La palabra hebrea para “gloria” es “kavod” que significa “peso”, “carga”, “honor”, “importancia”, “nobleza”, “majestad” “gloria”.

33:19         “Y El respondió: Yo haré pasar toda mi bondad delante de ti, y proclamaré el nombre de HaShem delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasión.” – Moshé pidió ver la gloria del Eterno y Él responde hablando de toda su bondad. La gloria del Eterno es toda su bondad, cf. v. 22. Ver su gloria es ver la esencia de su bondad. En el versículo 20 parece ser que toda esa bondad está expresada en el rostro del Eterno. Moshé no podía ver el rostro del Eterno, lo cual corresponde a toda su bondad y toda su gloria. Sólo podía ver la espalda de toda esa bondad. El rostro del Eterno transmite luz, misericordia y paz, según está escrito en Números 6:24-26:

“HaShem te bendiga y te guarde; HaShem haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; HaShem alce sobre ti su rostro, y te dé paz”

33:20         “Y añadió: No puedes ver mi rostro; porque nadie puede verme, y vivir.” – Los ángeles de Elohim están viendo su rostro continuamente, como está escrito en Mateo 18:10:

“Mirad que no despreciéis a uno de estos pequeñitos, porque os digo que sus ángeles en los cielos contemplan siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.”

Después de la resurrección seremos capaces de ver el rostro del Eterno, como está escrito en Mateo 5:8:

“Dichosos los de limpio corazón, pues ellos verán a Elohim.”

En Revelación 22:4 está escrito:

“Ellos verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.”

33:21         “Entonces HaShem dijo: He aquí, hay un lugar conmigo, y tú estarás sobre la peña” – Cerca del Eterno hay un lugar para Moshé. En realidad hay un lugar para cada uno de los hombres cerca del Eterno. Ningún otro podrá ocupar el lugar que el Eterno tiene preparado para ti, sólo tú. Si no ocupas ese lugar, quedará vacío. El Eterno te espera cada mañana en ese lugar, para que te presentes allí delante de él, junto con otros miles de sus siervos.

La peña simboliza al Mesías. Para poder estar delante del Eterno tienes que estar puesto sobre el Mesías. Él es el fundamento sobre el cual podemos estar cerca del Padre.

33:22         “y sucederá que al pasar mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado.” – Según Rashí, el Eterno se presentó cubierto en un talit rezando los 13 atributos de misericordia para que Israel aprendiera a rezar así.

33:23         “Después apartaré mi mano y verás mis espaldas; pero no se verá mi rostro.” – Maimónides resumió la creencia judía en 13 principios. El principio número tres dice: “Yo creo con perfecta fe que Él no es corpóreo ni tiene aspecto corporal.” Cuando la Escritura habla de que el Eterno se manifiesta como si fuera un hombre, se entiende en el judaísmo tradicional como una manera metafórica de hablar de sus diferentes cualidades. Moshé pidió ver la gloria, y el Eterno habla de su rostro. Así que la gloria, una cosa abstracta, es comparada con el rostro, una cosa concreta. Maimónides estaba influenciado por la filosofía griega y por lo tanto intentó presentar el judaísmo de manera filosófica. Por eso él dice que cuando se habla de las espaldas del Eterno no se debe de entender como algo concreto, como una forma física, sino sólo es una manera de hablar de sus atributos.

Sin embargo, hay otras Escrituras donde el Eterno se manifiesta con una forma exterior, parecida a la figura humana, cf. Ezequiel 1:26-28; Isaías 6:1; Daniel 7:9; Revelación 4:2-3. El Mesías habla de la “apariencia” del Padre, como está escrito en Juan 5:37:

“Y el Padre que me envió, ése ha dado testimonio de mí. Pero no habéis oído jamás su voz ni habéis visto su apariencia.”

Si el hombre fue creado a la imagen del Eterno, es lógico pensar que él se manifieste de manera corpórea, semejante a un hombre, aunque siendo espíritu, no está limitado a un cuerpo, porque él es ilimitado y fuera de todo espacio y tiempo.

Quinta aliyá, 34:1-9

34:2 “Prepárate, pues, de mañana, y sube temprano al monte Sinai, y allí preséntate a mí en la cumbre del monte.” – Esto es lo que el Eterno espera de cada uno de nosotros, que nos preparemos de mañana y subamos al monte a orar y tomemos ese lugar preparado allí sobre la roca junto al Padre.

34:5 “Y HaShem descendió en la nube y estuvo allí con él, mientras éste invocaba el nombre de HaShem.” – Cuando te presentas ante el Eterno de mañana, él se acerca y está contigo para escuchar tus alabanzas y tus oraciones. El texto hebreo es ambiguo. No se sabe bien quién proclamó el Nombre del Eterno, Moshé o HaShem mismo. Hay rabinos que creen una cosa y otros que creen la otra. Cuando venga Mashíaj, nos explicará todo…

34:6-7        “Entonces pasó HaShem por delante de él y proclamó: HaShem, HaShem, Elohim compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y fidelidad; el que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la rebeldía y el error, y que absuelve, pero no absuelve (completamente); el que toma en cuenta la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los nietos hasta la tercera y cuarta generación.” – Estos son llamados los trece atributos de misericordia. Son los siguientes:

1.    HaShem – el Eterno, misericordioso antes del pecado.

2.    HaShem – el Eterno, misericordioso después del pecado y la teshuvá, arrepentimiento.

3.    El – el fuerte.

4.    Rajum – compasivo.

5.    Ve-janún – y benevolente.

6.    Erej apaim – tolerante. Espera que el malvado se arrepienta y no lo castiga inmediatamente.

7.    Ve-rav jesed – y abundante en bondad. Da al hombre más allá de lo merecido.

8.    Ve-emet – y verdad, fidelidad o confiabilidad. Es fiel en su comportamiento a todos.

9.    Notser jesed la-alafim – preserva la bondad para dos mil generaciones, sobre los descendientes

de un tsadik, justo.

10. Nosé avón – soporta la rebeldía.

11. Va-fesha – y transgresiones intencionales.

12. Ve-jataá – y errores, pecados no intencionales.

13. Ve-naké lo yenaké – absuelve y no absuelve. Cobra al pecador poco a poco. Absuelve al que se arrepiente pero no absuelve al que no se arrepiente.

Cuando toma en cuenta el pecado de los padres sobre los hijos se refiere a los hijos que prosiguen en el pecado de sus padres. Si el hijo se arrepiente, será perdonado y no le vendrá el castigo del pecado de sus padres, como está escrito en Ezequiel 18:

“Y vino a mí la palabra de HaShem, diciendo: ¿Qué queréis decir al usar este proverbio acerca de la tierra de Israel, que dice: “Los padres comen las uvas agrias, pero los dientes de los hijos tienen la dentera”? Vivo yo–declara el Señor Eterno– que no volveréis a usar más este proverbio en Israel. He aquí, todas las almas son mías; tanto el alma del padre como el alma del hijo mías son. El alma que peque, ésa morirá. Pero el hombre que es justo, y practica el derecho y la justicia, y no come en los santuarios de los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su menstruación; el hombre que no oprime a nadie, sino que devuelve al deudor su prenda; que no comete robo, sino que da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropa, que no presta dinero a interés ni exige con usura, que retrae su mano de la maldad y hace juicio verdadero entre hombre y hombre, que anda en mis estatutos y mis ordenanzas obrando fielmente, ése es justo; ciertamente vivirá–declara el Señor Eterno. Pero si engendra un hijo violento que derrama sangre y que hace cualquiera de estas cosas a un hermano (aunque él mismo no hizo ninguna de estas cosas), que también come en los santuarios de los montes y amancilla a la mujer de su prójimo, oprime al pobre y al necesitado, comete robo, no devuelve la prenda, que levanta sus ojos a los ídolos y comete abominación, que presta a interés y exige con usura; ¿vivirá? ¡No vivirá! Ha cometido todas estas abominaciones, ciertamente morirá; su sangre será sobre él. Mas he aquí, si engendra un hijo que observa todos los pecados que su padre ha cometido, y viéndolo no hace lo mismo, no come en los santuarios de los montes, ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, que no oprime a nadie, ni retiene la prenda, ni comete robo, sino que da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropa, que retrae su mano del pobre, no cobra interés ni usura, cumple mis ordenanzas y anda en mis estatutos, ése no morirá por la iniquidad de su padre, ciertamente vivirá. Su padre, que practicó la extorsión, robó a su hermano e hizo lo que no era bueno en medio de su pueblo, he aquí, morirá por su iniquidad. Y vosotros decís: “¿Por qué no carga el hijo con la iniquidad de su padre?” Cuando el hijo ha practicado el derecho y la justicia, ha observado todos mis estatutos y los ha cumplido, ciertamente vivirá. El alma que peque, ésa morirá. El hijo no cargará con la iniquidad del padre, ni el padre cargará con la iniquidad del hijo; la justicia del justo será sobre él y la maldad del impío será sobre él. Pero si el impío se aparta de todos los pecados que ha cometido, guarda todos mis estatutos y practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá, no morirá. Ninguna de las transgresiones que ha cometido le serán recordadas; por la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso me complazco yo en la muerte del impío–declara el Señor Eterno– y no en que se aparte de sus caminos y viva? Pero si el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, actuando conforme a todas las abominaciones que comete el impío, ¿vivirá? Ninguna de las obras justas que ha hecho le serán recordadas; por la infidelidad que ha cometido y el pecado que ha cometido, por ellos morirá.

Y vosotros decís: “No es recto el camino del Señor.” Oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿No son vuestros caminos los que no son rectos? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete iniquidad y muere a causa de ello, por la iniquidad que ha cometido, morirá. Y cuando el impío se aparta de la maldad que ha cometido y practica el derecho y la justicia, salvará su vida. Porque consideró y se apartó de todas las transgresiones que había cometido, ciertamente vivirá, no morirá. Pero la casa de Israel dice: “El camino del Señor no es recto.” ¿No son rectos mis caminos, oh casa de Israel? ¿No son vuestros caminos los que no son rectos? Por tanto, os juzgaré, a cada uno conforme a su conducta, oh casa de Israel–declara el Señor Eterno–. Arrepentíos y apartaos de todas vuestras transgresiones, para que la iniquidad no os sea piedra de tropiezo. Arrojad de vosotros todas las transgresiones que habéis cometido, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habéis de morir, casa de Israel? Pues yo no me complazco en la muerte de nadie –declara el Señor Eterno–. Arrepentíos y vivid.”

34:8 “Y Moshé se apresuró a inclinarse a tierra y se prosternó” – Esta es la respuesta adecuada del hombre ante la gloria y la bondad de HaShem.

34:9 “y dijo: Si ahora, Eterno, he hallado gracia ante tus ojos, vaya ahora HaShem en medio de nosotros, aunque el pueblo sea de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por posesión tuya.” – Moshé se basa en la revelación de los 13 atributos de misericordia para pedir perdón a favor del pueblo.

 Sexta aliyá, 34:10-26

34:10         “Y contestó: He aquí, voy a hacer un pacto. Delante de todo tu pueblo haré maravillas que no se han hecho en toda la tierra ni en ninguna de las naciones; y todo el pueblo en medio del cual habitas verá la obra de HaShem, porque es cosa temible la que haré contigo.” – El pacto es renovado, pero Moshé es el receptor del pacto y el pueblo es el beneficiario, cf. v. 27. De la misma manera el pacto renovado fue hecho con el Mesías y por medio de él con todos los que están en él. El pacto con Moshé luego fue renovado con la siguiente generación, cf. Deuteronomio 29:1.

34:12         “Cuídate de no hacer pacto con los habitantes de la tierra adonde vas, no sea que esto se convierta en tropezadero en medio de ti” – Este mandamiento no fue guardado por Yehoshúa, al ser engañado, cf. Josué 9.

34:23         “Tres veces al año se presentarán todos tus varones delante de HaShem, el Señor, Elohim de Israel.” – Aquí el Eterno se llama Elohim de Israel, lo cual es una muestra de que ha renovado el pacto matrimonial con su pueblo.

Séptima aliyá, 34:27-35

34:27         “Entonces HaShem dijo a Moshé: Escríbete estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel.” – El pacto fue hecho con Moshé y con Israel. De la misma manera tenemos a Yeshúa como el mediador del pacto renovado con Israel, como está escrito en Hebreos 8:6:

“Pero ahora él ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto es también el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.”

En Hebreos 9:15 está escrito:

“Y por eso él es el mediador de un nuevo pacto, a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones que se cometieron bajo el primer pacto, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna.”

34:29         “Y aconteció que cuando Moshé descendía del monte Sinai con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, Moshé no sabía que la piel de su rostro resplandecía por haber hablado con Elohim.” – Según el Midrash Moshé volvió a los hijos de Israel el día 10 del séptimo mes, Tishrí. Ese día fue establecido como el gran día del perdón, Yom Kipur.

HaShem prometió hacer cosas tremendas con Moshé. Esta fue la primera. Su rostro brillaba por haber hablado con Elohim. De la misma manera la piel de Yeshúa fue transformada en el monte, cf. Mateo 17:1ss, Daniel 12:3; Mateo 13:43; Filipenses 3:21; Revelación 1:16. El fin de la gloria que resplandecía en el rostro de Moshé es el Mesías, como está escrito en 2 Corintios 3:7-18:

“Y si el ministerio de muerte (para hombres mortales) grabado con letras en piedras fue con gloria, de tal manera que los hijos de Israel no podían fijar la vista en el rostro de Moshé por causa de la gloria de su rostro, que se desvanecía, ¿cómo no será aún con más gloria el ministerio del Espíritu? Porque si el ministerio de condenación tiene gloria, mucho más abunda en gloria el ministerio de justicia. Pues en verdad, lo que tenía gloria, en este caso no tiene gloria por razón de la gloria que lo sobrepasa. Porque si lo que se desvanece fue con gloria, mucho más es con gloria lo que permanece (la vida indestructible). Teniendo, por tanto, tal esperanza, hablamos con mucha franqueza, y no somos como Moshé, que ponía un velo sobre su rostro para que los hijos de Israel no fijaran su vista en el fin de aquello que había de desvanecerse (el Mesías). Pero el entendimiento de ellos se endureció; porque hasta el día de hoy, en la lectura del antiguo pacto el mismo velo permanece sin alzarse, pues sólo en el Mesías es quitado. Y hasta el día de hoy, cada vez que se lee a Moshé, un velo está puesto sobre sus corazones; pero cuando alguno se vuelve al Señor, el velo es quitado. Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad. Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.”

En esta parashá están los mandamientos número 105-113 de los 613.

105.   Precepto de donar la mitad de un shekel (siclo de plata) cada año, Éxodo 30:13.

106.   Precepto para un kohén de lavarse los pies y las manos cuando realice su servicio en el

santuario, Éxodo 30:19-20.

107.   Precepto de ungir con el aceite de la unción a cada Kohén Gadol (Sumo Sacerdote) y a cada

rey de Israel, Éxodo 30:25.

108.   Prohibición de que un extraño unte su cuerpo con el aceite de la unción, Éxodo 30:32.

109.   Prohibición de reproducir el aceite de la unción según la fórmula establecida por la Torá,Éx 30:32.

110.   Prohibición de reproducir el sahumerio según la fórmula establecida por la Torá, Éxodo 30:37.

111.   Prohibición de comer o beber de una ofrenda a un ídolo, Éxodo 34:12, 15.

112.   Precepto de dejar descansar la Tierra de Israel en el séptimo año, Éxodo 34:21.

113.   Prohibición de comer carne con leche, Éxodo 34:21

Parashá 20 Tetsavé

ח׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 8, 2014) por  
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Parashá 20 Tetsavé

Éxodo 27:20 – 30:10

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 27:20 – 28:12
  2. 28:13-30
  3. 28:31-43
  4. 29:1-18
  5. 29:19-37
  6. 29:38-46
  7. 30:1-10
  8. Maftir: 30:8-10

Haftará: Ezequiel 43:10-27

Los Escritos Apostólicos: Lucas 18:15 – 20:26

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 18:15-34
  2. 18:35 – 19:10
  3. 19:11-28
  4. 19:29-48
  5. 20:1-26

Tetsavé

Significa “mandarás”.

Primera aliyá, 27:20 – 28:12

Los hijos de Israel tendrán que traer aceite de olivas machacadas para el alumbrado que tendrá que ser encendido por Aharón y sus hijos por todas las generaciones, y arder de la noche a la mañana. Aharón y sus cuatro hijos tendrán que acercarse a Moshé para ser sacerdotes para el Eterno. Todos los que han recibido un espíritu de sabiduría harán vestiduras de santidad para Aharón para que sea consagrado como Kohén para el Eterno, un pectoral, un efod, un manto, una túnica, un gorro y una faja. Tendrán que hacer vestiduras sagradas tanto para Aharón como para sus hijos. Usarán el oro, la lana azul, la lana púrpura, la lana carmesí y el lino, para hacer el efod. Tendrá dos hombreras y un cinto para embellecerlo. Tendrá dos piedras de ónice con los nombres de los hijos de Israel grabados en ellas, según el orden de nacimiento, seis nombres en cada piedra. Serán grabadas como un sello y serán rodeadas con engastes de oro. Servirán como piedras de remembranza de los hijos de Israel cuando Aharón las lleve sobre sus hombros.

 

 

Segunda aliyá, 28:13-30

Hay que hacer engastes de oro poner dos cadenas de oro puro en ellos. También hay que hacer un pectoral de juicio de labor de diseñador igual que el efod, cuadrado, doblado, de un palmo de longitud y un palmo de ancho. Será rellenado con monturas de piedra en cuatro hileras con doce diferentes piedras preciosas. Las piedras estarán engastadas en oro en sus monturas. En las piedras será grabado un nombre de cada hijo de Israel. El pectoral tendrá cadenas trenzadas de oro puro en el borde y serán puestas en dos anillos en los dos extremos del pectoral. Las puntas de las cadenas serán colocadas en los dos engastes en las dos hombreras del efod, hacia el frente. Dos anillos de oro se colocarán en los dos extremos del pectoral sobre su borde inferior que encara al efod, hacia el interior. Dos anillos de oro se colocarán en las dos hombreras de efod por abajo, hacia el frente, delante de su juntura, arriba del cinto del efod. El pectoral será unido con los anillos a los anillos del efod con un hilo de lana azul, para que no se desprenda de sobre el efod. Así Aharón tendrá que llevar siempre los nombres de los hijos de Israel sobre su corazón al entrar en la presencia del Eterno. Dentro del pectoral estarán los urim y tumim. Así Aharón portará siempre el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante del Eterno.

Tercera aliyá, 28:31-43

Se hará el manto del efod de lana azul. La abertura para la cabeza estará hecha de forma de que no se rompa. En la parte de abajo habrá granadas de tela y campanillas de oro entre ellas para que se oiga cuando entre y salga al santuario.

Hay que hacer una placa de oro y grabar encina: “Santidad para HaShem”. Será sujeto con un hilo de lana azul en la frente para que Aharón porte el pecado por las cosas consagradas y los regalos de las ofrendas de los hijos de Israel.

Una túnica será hecha de cuadros de lino. También se hará un gorro de lino y un cinturón de labor de recamador. Para los hijos de Aharón se harán túnicas, cinturones y gorros. Aharón y sus hijos serán vestidos, ungidos, ordenados y consagrados para servir como sacerdotes ante el Eterno. Hay que hacerles calzoncillos de lino para cubrir su desnudez cuando oficien, desde los lomos hasta los muslos.

Cuarta aliyá, 29:1-18

Serán consagrarlos para servir como sacerdotes de la siguiente manera. Hay que tomar dos novillos y dos carneros, panes ácimos, hogazas ácimas mezcladas con aceite y obleas ácimas untadas con aceite. Aharón y sus hijos serán acercados a la entrada de la tienda de la cita, donde serán lavados con agua. Luego Aharón será vestido con la túnica, el manto del efod, el efod, el pectoral, el gorro y la diadema. Será ungido con el aceite de la unción. Sus hijos serán acercados y vestidos con las túnicas, los cintos – junto con Aharón – y los gorros. El novillo será acercado y, antes de degollarlo, Aharón sus hijos pondrán sus manos sobre su cabeza. Moshé pondrá su sangre sobre los cuernos del altar y verterá el resto sobre la base del altar. Parte de los intestinos del animal serán quemados sobre el altar y el resto será quemado fuera del campamento. Es ofrenda de pecado.

El primer carnero será degollado después de que Aharón y sus hijos hayan puesto sus manos sobre su cabeza. Su sangre será arrojada sobre el altar en derredor. El carnero será cortado en pedazos. Sus entrañas y sus patas serán lavadas. Todo será quemado sobre el altar como ofrenda de ascensión.

 

Quinta aliyá, 29:19-37 

El segundo carnero será degollado después de que Aharón y sus hijos hayan puesto sus manos sobre su cabeza. La sangre será puesta sobre el cartílago de la oreja derecha, los pulgares derechos de las manos y pies de Aharón sus hijos. El resto de la sangre será arrojada sobre el altar, en derredor. La sangre que está sobre el altar será tomada junto con aceite de la unción y serán rociados sobre Aharón, sus hijos y sus vestiduras. Así quedarán consagrados.

Ciertas partes del carnero serán tomadas junto con algunos panes y puestas en las manos de Aharón y sus hijos para ser ofrecidas en ofrenda de vaivén delante del Eterno. Luego estas partes serán quemadas sobre el altar como ofrenda grata delante del Eterno. Moshé mecerá el pecho del carnero de iniciación de Aharón en ofrenda de vaivén. Esa porción será para Moshé, pero será consagrada para Aharón y sus hijos a partir de ahora de las ofrendas de paz de los hijos de Israel. Las vestiduras de Aharón pertenecerán a sus hijos después de él para ser ungidos y investidos por medio de ellas. Durante siete días se vestirá con ellas el de sus hijos que oficie en su lugar.

El carnero de iniciación será cocido en lugar santo y comido por Aharón y sus hijos junto con el pan. De esa manera se hará purificación al investirlos y consagrarlos. Ningún extraño lo comerá. Si queda algo hasta la mañana será quemado.

Así se hará durante siete días. Un novillo se dará por día como ofrenda de pecado para limpiar el altar. El altar también será ungido. Así será santísimo. Todo lo que tocare el altar será consagrado.

Sexta aliyá, 29:38-46

Dos ovejas en su primer año serán ofrecidas sobre el altar cada día, continuamente, una por la mañana y otra por la tarde, junto con harina, aceite y vino, como fragancia para el Eterno, delante de la tienda de la cita donde fijará cita con Moshé y los hijos de Israel. Ese lugar será santificado con su gloria. La tienda, el altar, Aharón y sus hijos serán santificados y el Eterno residirá entre los hijos de Israel.

Séptima aliyá, 30:1-10

Para quemar sahumerio, se hará un altar de madera de acacia recubierta de oro, de un codo de ancho, un codo de largo y dos codos de alto. Sus cuernos serán de él mismo. Habrá una diadema de oro en derredor. Dos anillos de oro se pondrán debajo de su diadema en las dos esquinas en los dos lados donde se colocarán las varas de madera recubiertas de oro para transportarlo. El altar será puesto delante del velo enfrente de la cubierta del arca. Aharón hará que arda el sahumerio sobre él cada maña al limpiar las candelas y cada tarde al encender las candelas, de generación en generación. No se puede ofrecer sobre él sahumerio extraño ni animal, ni harina ni vino. Una vez al año Aharón hará expiación sobre él en sus cuernos con la sangre de la ofrenda de pecado de las expiaciones; es santísimo para el Eterno.

Comentarios

Primera aliyá, 27:20 – 28:12

27:20         “Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, para encender la candela continuamente.” – El olivo es un símbolo del pueblo de Israel, como está escrito en Jeremías 11:16a:

“HaShem te llamó: Olivo frondoso y bello con hermoso fruto.”

Un olivo no muere. Es un árbol que no deja de dar fruto. Cuando algunas ramas se hacen viejas y dejan de dar fruto son cortadas y salen nuevos brotes que siguen dando fruto. El olivo necesita como 10 años para empezar a dar fruto, pero su mayor rendimiento no llega hasta después de 40 años. Su hoja siempre está verde. No necesita mucha agua. Puede aguantar un clima muy caluroso y seco. La aceituna tiene tres ingredientes importantes: aceite, agua y alpechín. El aceite de oliva es una de las cosas más sanas para el cuerpo humano. Entre otras cosas se usa para freír otros alimentos, para mezclar en harina y producir tortas, se echa sobre ensaladas y pan y puede servir como combustible para lámparas de aceite, como en el caso del candelabro en el tabernáculo.

El Midrash destaca la similitud que hay entre el olivo y el pueblo de Israel. Como el aceite de oliva es el más selecto de todos los aceites el pueblo de Israel es la más santa de las naciones. El aceite es producido por medio de fuertes presiones. De la misma manera los hijos de Israel purifican sus corazones y vuelven al Eterno cuando están bajo la presión de las naciones. Todos los demás líquidos pueden mezclarse pero el aceite no se mezcla con los demás. Así el pueblo de Israel es la única nación en la historia que no ha sido devorada por las naciones sin perder su identidad, su identidad hebrea permanecerá para siempre. Si el aceite es metido en otros líquidos flota a lo más alto. Así los israelitas que cumplen la voluntad del Eterno son elevados por encima de los demás pueblos del mundo. Como el aceite sirve para iluminar al mundo, así la sabiduría que radiaba a través del Beit HaMikdash, templo sagrado, iluminaba el mundo entero.

En el Talmud está explicado que el aceite para el alumbrado no podía tener sedimentos. El olivo se cosecha durante el invierno. En el tiempo del segundo templo se cosechaba tres veces cada año. La primera cosecha era de las aceitunas que estaban en las puntas de las ramas que habían madurado primero, por los rayos del sol; la segunda cosecha era de las aceitunas que estaban entre las ramas; y la tercera cosecha era de las aceitunas que maduraban más tarde. Primero se machacaban las aceitunas en un mortero. El aceite que salía de allí fue el único apto para la menorá, el candelabro, porque no tenía residuos. Luego prensaban las aceitunas con un madero y finalmente fueron molidas con piedras de molino. El aceite que salía de estas dos últimas servía para las oblaciones de harina pero no para la menorá.

La menorá no ardía las 24 horas del día. Sólo se encendía una vez por día, en la tarde, a la misma hora cuando el segundo cordero diario fue sacrificado en el atrio, a la hora cuando murió el Mesías ben Yosef. El hecho de usar la expresión “continuamente” no significa que estuviera ardiendo todo el tiempo. La misma palabra se encuentra en Éxodo 29:42 y Números 28:6 donde se habla de un sacrificio diario, continuamente. En Éxodo 25:30 la misma expresión se refiere a poner los panes delante del Eterno una vez por semana.

27:21         “En la tienda de reunión, fuera del velo que está delante del testimonio, Aarón y sus hijos la mantendrán en orden delante de HaShem desde la tarde hasta la mañana; es un estatuto perpetuo para todas las generaciones de los hijos de Israel.” – Por la mañana fueron limpiadas las siete lámparas y se echaba nuevo aceite por la tarde. La menorá no se encendía durante el día, sólo ardía durante la noche, desde la tarde hasta la mañana. Los sabios calcularon la cantidad de aceite necesaria para que la menorá pudiera estar ardiendo durante la entera noche más larga del año. La cantidad necesaria por lámpara era de medio log, que corresponde a 0.15 litros (1/25 galón). Se usaba la misma cantidad de aceite durante todo el año, lo cual implica que las lámparas ardían después de la salida del sol en el tiempo del año cuando las noches eran más cortas. La noche más larga en Yerushalayim tiene aproximadamente 14 horas y la noche más corta tiene aproximadamente 10 horas, así que el aceite siempre duraba más de 14 horas.

 

El Midrash cuenta que una de las siete lámparas siempre ardía cuando el kohén llegaba por la mañana para limpiarlas, aunque no había recibido más aceite que las demás. Por la tarde el kohén, encendió las demás lámparas por medio del fuego de esta lámpara que todavía ardía. Algunos sabios dicen que esa lámpara, llamada “la luz del oeste” tenía que ser encendida solamente una vez al año. El Talmud cuenta que este milagro seguía hasta la muerte de Shimón HaTsadik, 40 años antes de la destrucción del templo. Todo indica que ese fue el año de la muerte y resurrección de Yeshúa, el año 31 e.c.

28:1    “Entonces harás que se acerque a ti, de entre los hijos de Israel, tu hermano Aharón, y con él sus hijos, para que me sirvan como sacerdotes: Aharón, con Nadav y Avihú, Elazar e Itamar, hijos de Aharón” – Aharón es el sumo sacerdote. Su ministerio es una sombra de un ministerio celestial, en el tabernáculo verdadero. Como Moshé vio todo lo que había en el tabernáculo celestial también vio el sumo sacerdote eterno según el orden de Malki-Tsedek, como está escrito en el Salmo 110:4:

“HaShem ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Malki-Tsedek.”

En Hebreos 5:10 está escrito:

“siendo constituido por Elohim sumo sacerdote según el orden de Malki-Tsedek.”

En Hebreos 6:19b-20 está escrito:

“detrás del velo, donde Yeshúa entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Malki-Tsedek, sumo sacerdote para siempre.”

En Hebreos 8:1-5 está escrito:

“Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es éste: tenemos tal sumo sacerdote, el cual se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, como ministro del santuario y del tabernáculo verdadero, que el Señor erigió, no el hombre. Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es necesario que éste también tenga algo que ofrecer. Así que si él estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es copia y sombra de las cosas celestiales, tal como Moshé fue advertido por Elohim cuando estaba a punto de erigir el tabernáculo; pues, dice él: Mira, haz todas las cosas CONFORME AL MODELO QUE TE FUE MOSTRADO EN EL MONTE.”

En Éxodo 25:40 está escrito:

“Y mira que hagas según el diseño que te ha sido mostrado en el monte.”

La palabra hebrea que ha sido traducida como “diseño” es “tavnit” que significa “forma”, “imagen”, “plano”, “modelo”, “copia”, “estructura”. Viene de la raíz “baná”, “edificar”, “construir”, “tener hijos”, “reparar”, “levantar”.

La palabra “verdadero” tiene que ser entendida desde el punto de vista hebreo. Según el concepto griego, lo que se denomina “verdadero” se entiende, en primer lugar, como algo que está en contraste con lo falso, lo ficticio, lo irreal. Pero según el pensamiento hebreo, lo verdadero tiene más que ver con lo seguro, lo estable, lo duradero, lo fiable y lo eterno.

La palabra, que se usó en la traducción griega de Hebreos 8, para verdadero es “aletheía”  que significa “lo que no está escondido”, “lo que revela lo oculto”, “lo que realmente existe”, “la realidad detrás de toda realidad ficticia”. Por lo tanto, el concepto griego de lo verdadero está relacionado con el dualismo filosófico donde se cree que lo que verdaderamente existe es lo invisible al ojo humano, lo inmaterial, el mundo de las ideas. Según la filosofía griega, lo material es algo irreal, falso y malo.

El concepto hebreo de lo verdadero no está basado en ese dualismo platónico, sino en lo que es firme, duradero y fiel. La palabra hebrea para verdadero es “emet”. Esa palabra viene de “aman”, “soportar”, “confirmar”, “ser fiel”, “creer”. De “amán” se deriva la palabra hebrea para fe “emuná”. La palabra “amén” viene de la misma raíz.

Así que cuando se habla del “tabernáculo verdadero”, no se está refiriendo a que el tabernáculo terrenal no sea real, sino que se debe entender como un tabernáculo estable, duradero y eterno.

Cuando las cosas celestiales son comparadas con las terrenales son llamadas “verdaderas”. Esto no significa que las terrenales sean falsas, o ficticias, insignificantes o malas, sino tiene que ver con que las cosas celestiales son FIRMES y DURADERAS. Las cosas invisibles son eternas, pero las cosas visibles son temporales, como está escrito en 2 Corintios 4:18:

“al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”

En Jeremías 10:10 está escrito:

“Mas HaShem es el Elohim verdadero (emet); él es Elohim vivo y Rey eterno

Observemos la comparación entre “verdadero” y “eterno”.

En Juan 1:9 está escrito:

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.”

En Juan 6:32 está escrito:

“Y Yeshúa les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moshé el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.”

En Juan 6:55 está escrito:

“Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.”

 

En Juan 15:1 está escrito:

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.”

En Hebreos 9:24a está escrito:

“Porque no entró Mashíaj en el santuario hecho de mano, figura del verdadero.

Entonces podemos llegar a la conclusión de que cuando se habla del “verdadero” tabernáculo no es en contraste con el terrenal. La palabra “verdadero”, en referencia al santuario celestial, no está usada para menospreciar el tabernáculo en el desierto o los templos que estaban en Yerushalayim, sino resaltar la grandeza, la perfección y la estructura eterna del tabernáculo celestial, el cual es el modelo original para el tabernáculo terrenal y los templos terrenales.

En Hebreos 9:11b está escrito:

“el más amplio y más perfecto tabernáculo”

Lo “verdadero” es lo más amplio, lo más perfecto y lo más duradero en contraste con lo terrenal que es más pequeño, menos perfecto y corruptible. Como hay un tabernáculo verdadero eterno y celestial, también hay un sacerdocio verdadero, eterno y celestial como está escrito en Hebreos 5:5-10:

“De la misma manera, el Mesías no se glorificó a sí mismo para hacerse sumo sacerdote, sino que lo glorificó el que le dijo: HIJO MÍO ERES TU, YO TE HE ENGENDRADO HOY (habla de la resurrección); como también dice en otro pasaje: TÚ ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE SEGÚN EL ORDEN DE MALKI-TSEDEK. El Mesías, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente; y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció; y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen, siendo constituido por Elohim sumo sacerdote según el orden de Malki-Tsedek.”

Este texto nos enseña que después de la resurrección, el Mesías Yeshúa fue introducido en el sacerdocio celestial, según el orden de Malki-Tsedek.

En Hebreos 4:14 está escrito:

“Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Elohim, retengamos nuestra fe.”

La expresión “trascendió los cielos” hace referencia a la investidura sacerdotal de Yeshúa, de la misma manera como el sumo sacerdote Aharón entró en su ministerio por medio de una investidura. En las Escrituras los cielos son comparados con la ropa del hombre. Los cielos son la ropa del Mesías, como está escrito en el Salmo 102:25-26:

“Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos. Ellos perecerán, pero tú permaneces; y todos ellos como una vestidura se desgastarán, como vestido los mudarás, y serán cambiados. Pero tú eres el mismo, y tus años no tendrán fin.”

Entonces podemos decir que la consagración de Aharón fue una sombra profética de la consagración celestial futura del Mesías.

En Éxodo 28:31-32 está escrito:

“Harás asimismo el manto del efod todo de lana azul. La abertura para la cabeza estará doblada hacia dentro; alrededor de la abertura habrá un borde de labor de tejedor, como la abertura de un coselete será, no se romperá.”

Cuando Aharón fue vestido con el manto azul del efod, estaba haciendo un acto profético que hablaba acerca del momento cuando el Mesías iba a trascender los cielos, después de su resurrección. La cabeza de Aharón estaba encima del manto azul y su cuerpo debajo. De la misma manera el Mesías, que es la cabeza de su cuerpo, está sentado sobre los cielos, y su cuerpo está debajo de los cielos.

“no se romperá” – Esto nos enseña que el ministerio celestial del Mesías, según el orden de Malki-Tsedek, no se romperá, es eterno. El ministerio levítico está basado sobre hombres mortales, pero el ministerio según el orden de Malki-Tsedek esta basado sobre una vida indestructible, como está escrito en Hebreos 7:15-17:

“Y esto es aún más evidente, si a semejanza de Malki-Tsedek se levanta otro sacerdote, que ha llegado a serlo, no sobre la base de una ley de requisitos físicos, sino según el poder de una vida indestructible. Pues de El se da testimonio: TÚ ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE SEGÚN EL ORDEN DE MALKI-TSEDEK.”

Como Malki-Tsedek es presentado en Génesis 14 sin genealogía, es como si fuera eterno. Por eso el Eterno jura que el ministerio sacerdotal del Mesías tiene que ser según el orden de Malki-Tsedek que es de carácter eterno. Esto nos enseña que Yeshúa no pudo entrar en ese ministerio hasta después de su resurrección, puesto que no era inmortal antes de morir. El ministerio de Malki-Tsedek fue iniciado cuando el Mesías fue levantado de los muertos y luego elevado muy por encima de los cielos.

Todo el ministerio del sumo sacerdote Aharón en el tabernáculo, incluyendo su vestimenta, nos habla del ministerio que el Mesías tiene desde su resurrección hasta ahora. Esta es la razón por la que la Torá está entrando en todos los detalles acerca de la ropa del sumo sacerdote. Cuando la Torá resalta un tema y lo repite, es porque es muy importante para el Eterno. Y lo que es importante para él es importante para sus hijos.

El sumo sacerdote Aharón simboliza a Mashíaj en su ministerio celestial. Los hijos de Aharón simbolizan los hijos de Mashiaj, es decir sus talmides, sus discípulos. Ellos también recibieron un ministerio sacerdotal según el orden de Malki-Tsedek a partir de la resurrección y glorificación del Mesías. Es importante que estudiemos y entendamos estas sombras para entender nuestra función actual en el tabernáculo celestial.

28:2-3 “Y harás vestiduras sagradas para tu hermano Aharón, para gloria y para hermosura. Y hablarás a todos los hábiles artífices, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, y ellos harán las vestiduras de Aharón para consagrarlo, a fin de que me sirva como sacerdote.” – Las vestiduras servían para tres cosas, para gloria, en hebreo “kavod”,  esplendor, en hebreo “tiferet”  y para consagrar, en hebreo “kadash”, para el ministerio sacerdotal.

28:4 “Estas son las vestiduras que harán: un pectoral, un efod, un manto, una túnica tejida a cuadros, un gorro y un cinturón; y harán vestiduras sagradas para tu hermano Aharón y para sus hijos, a fin de que me sirvan como sacerdotes.” – Todo sacerdote que servía en el santuario tenía cuatro prendas. Las cuatro fueron:

 

  • · Ketónet – la túnica.
  • · Mijnasáyim – los pantalones.
  • · Avnét – el cinto, que medía 32 codos (16 metros).
  • · Migbáat – el gorro, una larga cinta de lino enrollado.

Todas estas vestimentas eran de lino blanco. El sumo sacerdote tenía también estas cuatro, pero según el Midrash,  el gorro del kohén ordinario era puntiagudo arriba mientras que el gorro del kohén ha-gadol era redondo y llamado “mitsnefet”. Además de estas cuatro, el sumo sacerdote tenía cuatro prendas más, en total ocho. En las Escrituras, el número ocho simboliza lo sobrenatural que se introduce en lo natural. También simboliza la salvación. El octavo día es el día después del séptimo día, el día de la resurrección del Mesías, y el día cuando los nuevos cielos y la nueva tierra vendrán, después del séptimo milenio después de Adam. En el octavo día el niño judío entra en el pacto por medio de la circuncisión de su carne. Ocho personas fueron salvas por las aguas del diluvio etc. Las cuatro prendas adicionales del sumo sacerdote fueron:

  • · Meil – el manto azul.
  • ·Efod – el delantal.
    • ·Joshen – el pectoral.
    • ·Tsits – la diadema.

28:6 “Harán también el efod de oro, de lana azul, lana púrpura y lana carmesí y lino trenzado, obra de diseñador.” – Según Rashí, el efod estaba hecho como una especie de delantal que el kohén ceñía por la espalda a la altura del corazón, debajo de los codos. Su anchura era un poco más grande que la anchura de la espalda de un hombre y llegaba hasta los talones. El cinto estaba tejido a su borde superior, siguiendo su ancho y prolongándose hacia ambos lados para que pudiera rodearlo completamente y ceñirse con él. Las hombreras estaban unidas al cinto, en la parte de atrás y llegaban hasta los hombros y un poco más de modo que se doblaban hacia delante hacia abajo. Las piedras de ónice estaban incrustadas, una en cada hombrera. Las dos cadenas de oro fueron insertadas en los dos anillos superiores del pectoral, una a la derecha y otra a la izquierda y las dos puntas de cada cadena fueron insertadas en el engaste de cada hombrera. Así el pectoral colgaba de los engastes del efod hasta la altura del corazón. Los dos anillos que estaban en las dos esquinas bajas del pectoral coincidían con los dos anillos que estaban en la parte de arriba del cinto efod, descansando unos sobre otros. Estos anillos fueron atados entre sí con un hilo de lana azul para que el pectoral estuviese pegado al cinto del efod y no se moviese.

Según el Talmud, las cinco clases de materiales estaban trenzadas en cada hilo. El oro se aplanaba en láminas delgadas que se cortaban en hilos finos. Luego se retorcía una hebra de oro con seis hebras de lana azul, una hebra de oro con seis hebras de lana púrpura y así también con la lana carmesí y con el lino. Luego se retorcían los cuatro hilos juntos y así formaban un hilo con veintiocho hebras.

28:9 “Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel” – El ónice es una piedra negra. Es la primera piedra preciosa mencionada en la Torá, como está escrito en Génesis 2:12:

“El oro de aquella tierra es bueno; allí hay bedelio y ónice”

28:10         “seis de los nombres en una piedra, y los seis nombres restantes en la otra piedra, según el orden de su nacimiento.” – En una piedra estaban los nombres Reuvén, Shimón, Leví, Yehudá, Dan y Naftalí. En la otra piedra Gad, Asher, Yisajar, Zvulún, Yosef y Binyamín. Esto significa que había 25 letras en cada piedra, 50 letras en las dos.

28:11         “Así como un joyero graba un sello, tú grabarás las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; las engastarás en filigrana de oro.” – El Midrash cuenta como fueron grabadas las piedras. Los nombres de las tribus fueron escritos con tinta. Luego fue traído un gusano pequeño como el grano de cebada que se llama shamir. El shamir tenía la capacidad para partir la piedra. Cuando el shamir se comió la tinta fue grabado cada nombre en la piedra de manera perfecta.

28:12         “Y pondrás las dos piedras en las hombreras del efod, como piedras memoriales para los hijos de Israel, y Aharón llevará sus nombres delante de HaShem sobre sus dos hombros por memorial.” – Aharón representa al Mesías. De esto aprendemos que sobre los hombros del Mesías están los nombres de las doce tribus de Israel, sobre dos piedras negras. Esto nos enseña que cuando el Mesías llevó el madero sobre sus hombros desde la ciudad hasta el lugar donde fue colgado, estaba llevando el pecado y la muerte de las doce tribus de Israel. Como Israel es la nación sacerdotal, representa a todas las naciones. Así que sobre los hombros del Mesías cargaba el pecado de todo el mundo, como está escrito en Isaías 53:11:

“Debido a la angustia de su alma, él lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.”

En Juan 19:17 está escrito:

“Tomaron, pues, a Yeshúa, y él salió cargando su viga al sitio llamado el Lugar de la Calavera, que en hebreo se dice Gulgolta”

En 1 Juan 2:2 está escrito:

“El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros (los judíos), sino también por los del mundo entero.”

Las dos piedras de ónice sobre los hombros no solamente hablan de la carga del pecado de los hijos de Israel, sino del gran peso que conlleva ser responsable para el desarrollo espiritual de los demás, como está escrito en 2 Corintios 11:28:

“Además de tales cosas externas, está sobre mí la presión cotidiana de la preocupación por todas las congregaciones.”

Esta carga es la carga del intercesor. La intercesión es un ministerio sacerdotal, cf. Lucas 22:32; Juan 17:9. Sobre sus hombros pesan aquellos nombres que también están en su corazón. Tiene que llevarlos delante del Eterno en todo momento y mencionar sus nombres constantemente, como está escrito en Filipenses 1:4:

“orando siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos vosotros”

En Efesios 1:16 está escrito:

“no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones.”

En 2 Timoteo 1:3 está escrito:

“Doy gracias a Dios, a quien sirvo con limpia conciencia como lo hicieron mis antepasados, de que sin cesar, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones”

En Filemón 4 está escrito:

“Doy gracias a mi Dios siempre, haciendo mención de ti en mis oraciones”

En Romanos 8:34 está escrito:

“¿Quién es el que condena? El Mesías Yeshúa es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Elohim, el que también intercede por nosotros”

El ministerio del Mesías según el orden de Malki-Tsedek fue entregado a sus talmides 50 días después de su resurrección, en el día de Shavuot, cuando el Espíritu fue dado, según vemos escrito en Hechos capítulo 2. Esos 50 días corresponden a las 50 letras de los nombres de los hijos de Israel que están sobre los hombros del Mesías. Yeshúa estuvo 40 días con sus talmides después de su resurrección, cf. Hechos 1:3. Los diez últimos días antes de Shavuot estaba en el cielo. Si cada letra corresponde a un día, vemos como la letra número 41 corresponde al primer día en el cielo. Esa letra es la primera del nombre Yosef, la yud, que tiene el valor 10. En ese día cuando Mashiaj ben Yosef entró en el cielo empeó el proceso de su glorificación y luego consagración como sumo sacerdote. Él fue investido en el cielo con esa ropa verdadera, que también tiene los nombres de los hijos de Israel sobre sus hombros. Así él puede llevar la memoria de los hijos de Israel delante del Padre constantemente, como está escrito en Hebreos 7:25:

“Por lo cual El también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de él se acercan a Elohim, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.”

Como el Mesías está llevando los nombres de los hijos de Israel en las dos piedras que están sobre sus hombros, hay un constante recuerdo de su muerte delante del Padre a favor de todos nosotros.

Segunda aliyá, 28:13-30

28:15 “Y harás el pectoral de juicio, obra de hábil artífice; lo harás como la obra del efod: de oro, de lana azul, lana púrpura y lana escarlata y de lino trenzado lo harás.” – Hay dos explicaciones por las que el pectoral es llamado “de juicio”. La primera, que se encuentra en el Talmud, dice que es llamado así porque hace expiación por la perversión de la justicia civil. La otra interpretación que es presentada por Rashí, dice que es llamado pectoral de juicio porque prueba las afirmaciones que hace por medio del urim y tumim, y sus promesas son verdaderas, cf. Números 27:21. Cuando había duda con respecto a qué hacer en cuanto a asuntos importantes para la nación, se acudía al sumo sacerdote. El se volteaba hacia la shejiná, la presencia divina, y el que preguntaba se colocaba detrás y hacía su pregunta. En el pectoral estaban todas las letras del alefato. Por esto, el rabí Shabtai Bass, dice que las letras se alumbraban milagrosamente para formar la respuesta deseada. De este modo el pectoral aclaraba sus afirmaciones y fue llamada “pectoral de juicio”. Rashí enseña que la palabra hebrea para “juicio”, “mishpat” tiene tres significados:

  • ·Las palabras alegadas por los litigantes
  • ·El veredicto, la sentencia
  • ·La ejecución del castigo, capital, por azotes o monetario

Según Rashí, en este caso “mishpat” significa “probar una afirmación”

28:17 “Y montarás en él cuatro hileras de piedras. La primera hilera será una hilera de un rubí, un esmeralda y una carbunclo” – Hoy no se sabe con exactitud cuál es la identidad de estas doce piedras.

28:20 “y la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe; todas estarán engastadas en filigrana de oro.” – Estas piedras preciosas engastadas en oro nos enseñan acerca del inmenso valor que tiene cada uno de los hijos de Israel delante del Eterno. No solamente habla del valor y la importancia de cada individuo, sino de que cada uno está en el corazón del Mesías para ser llevado delante del Eterno perpetuamente. Querido hijo de Israel, tú estás en el corazón del Mesías en este momento. Él está mencionando tu nombre delante del Padre en todo momento. Él lleva casi 2000 años sirviendo como intercesor delante del trono, orando por cada uno de los hijos de Israel. ¡Bendito sea el Eterno por el ministerio de su Mashíaj!

28:21 “Las piedras serán doce, según los nombres de los hijos de Israel, conforme a sus nombres; serán como las grabaduras de un sello, cada uno según su nombre para las doce tribus.” – Los nombres de los doce hijos de Israel estaban en estas doce piedras. La piedra número once fue un ónice, cf. v. 20. Esa piedra corresponde al nombre Yosef. Mashíaj ben Yosef, Mesías hijo de Yosef, es el nombre que se ha dado al Mesías sufriente. La piedra de Yosef, ónice, también estaba sobre los hombros. Esto nos enseña que el Mesías como siervo sufriente, hijo de Yosef, llevó las doce tribus sobre sus hombros.

Según el Midrash, junto con los doce nombres de los hijos de Israel también fueron grabadas las letras de los nombres de los tres patriarcas, Avraham, Yitsjak y Yaakov y luego las palabras “shivtei Yeshurún”, que significan “las tribus de Yeshurún” (ver ilustración). El nombre Yeshurún es el nombre más sublime del pueblo. Los tres nombres del pueblo son, Yaakov, Israel y Yeshurún, cf. Deuteronomio 32:15; 33:5, 26; Isaías 44:2.

De esta manera había seis letras en cada piedra, en total 72 letras, incluyendo las 22 letras del alfabeto hebreo. Esto era necesario para que las sentencias pudieran ser construidas combinando las letras a fin de transmitir mensajes por medio del urim y tumim. Las letras que aparecen en esta imagen no fueron las mismas que se grabaron en el pectoral del juicio. Allí fueron grabadas las letras hebreas arcaicas. Las letras que actualmente son llamadas “hebreas” en realidad están derivadas de las letras arameas. Después del cautiverio babilónico fueron sustituidas las letras originales hebreas por las arameas, inclusive en el texto sagrado del rollo de la Torá. Así que hoy en día estamos leyendo hebreo con letras arameas, o judaicas, de la misma manera como estamos leyendo español con letras latinas.

28:29 “Y Aharón llevará los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón cuando entre en el lugar santo, continuamente por memorial delante de HaShem.” – Esto nos enseña que el Mesías está llevando cada uno de los hijos de Israel sobre su corazón en este momento presentándolos delante del Padre. Como hemos dicho antes, el ministerio de Malki-Tsedek fue compartido con los hijos del Mesías cuando habían pasado 50 días desde su resurrección. Ellos ya habían recibido el poder de la resurrección, de manera que la vida indestructible les había sido impartida, como está escrito en Juan 20:22:

“Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dice: Recibid el Espíritu de santidad.”

Cuando el Mesías sopló sobre sus talmides, les impartió la vida indestructible que él había recibido por medio de la resurrección. Fue un acto semejante a cuando HaShem sopló en la nariz de Adam para darle vida, cf. Génesis 2:7. En la resurrección había sido creado el segundo, nuevo hombre, cf. 1 Corintios 15:47; 2 Corintios 5:17; Efesios 4:24. Ese nuevo hombre tiene una vida indestructible, y por lo tanto podrá servir según el orden de Malki-Tsedek. Así que no solamente el Mesías tiene ese ministerio, sino también los que por medio de él reciben esa vida en el Espíritu. La inmersión (bautismo) en el Espíritu de santidad capacita al seguidor mesiánico a ministrar en el templo celestial, en espíritu y verdad, como está escrito en Juan 4:21-24:

“Yeshúa le dice: Mujer, créeme; la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren. Elohim es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad.”

En este contexto la palabra adorar está conectada con el culto de los sacrificios en el templo. Adorar en espíritu y verdad implica servir en el templo celestial por medio del espíritu, según el orden de Malki-Tsedek. La iniciación en ese ministerio empieza con la tevilá mesiánica que conecta al hombre con la muerte y resurrección del Mesías como está escrito en Lucas 12:50:

“Pero de un bautismo (tevilá) tengo que ser bautizado (sumergido), y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!”

En Romanos 6:3-11 está escrito:

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido sumergidos en el Mesías Yeshúa, hemos sido sumergidos en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con él por medio de la tevilá para muerte, a fin de que como el Mesías resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si hemos sido unidos a él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado. Y si hemos muerto con el Mesías, creemos que también viviremos con él, sabiendo que el Mesías, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Porque en cuanto él murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Elohim. Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Elohim en el Mesías Yeshúa.”

El segundo paso para ser iniciado en el ministerio celestial e indestructible de Malki-Tsedek en la inmersión en el Espíritu de santidad, en hebreo “Rúaj ha-Kódesh”, como está escrito en Mateo 3:11:

“Yo a la verdad os sumerjo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; El os sumergirá en el Espíritu de santidad y con fuego.”

Esta unción sacerdotal no fue entregada a los fieles en Israel hasta después de la resurrección y glorificación del Mesías, es decir, después de su iniciación en el ministerio sumo-sacerdotal en el tabernáculo celestial, como está escrito en Juan 7:37-39:

“Y en el último día, el gran día de la fiesta, Yeshúa puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí según dice la Escritura, de lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva. Pero él decía esto del Espíritu, que los que habían creído en él habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Yeshúa aún no había sido glorificado.”

Cuarenta días después de la resurrección, Yeshúa todavía no había sido glorificado. Todavía quedaban diez días para cumplir la cuenta del omer, entre Pesaj y Shavuot, y la entrega de la promesa del Padre, como está escrito en Hechos 1:5:

“pues Yojanán sumergió en agua, pero vosotros seréis sumergidos en el Espíritu de santidad dentro de pocos días.”

En Lucas 24:45-49 está escrito:

“Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: Así está escrito, que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día; y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Yerushalayim. Vosotros sois testigos de estas cosas. Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto.”

Después de su resurrección, el Mesías iba explicando lo que de él estaba escrito en las Escrituras. Sus mentes fueron abiertas por el soplo y la nueva vida indestructible que recibieron, y pudieron creer en Yeshúa conforme a las Escrituras. Pero todavía no había llegado el momento para el cumplimiento de la promesa del Padre, la investidura de poder de lo alto. La investidura de la cual se habla aquí es la investidura según el orden de Malki-Tsedek, que está simbolizada proféticamente en la investidura de Aharón y sus hijos en los capítulos que estamos estudiando en esta parashá. En el día 50 después de la resurrección, en la fiesta de Shavuot, el Mesías fue investido en el cielo con las ropas del sumo sacerdote y ungido con aceite celestial, como está escrito en el Salmo 133:

“Cántico de ascenso gradual; de David. Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía (cf. Hechos 2:1). Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aharón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Jermón, que desciende sobre los montes de Tsión; porque allí mandó HaShem la bendición, la vida para siempre.”

Aquí dice que el óleo mesiánico iba a caer en Tsión, en Yerushalayim, sobre los hermanos que vivirían juntos en armonía. Esto fue exactamente lo que pasó 50 días después de la resurrección del Mesías. Yeshúa fue investido y luego ungido en el cielo de la misma manera como Aharón y así el aceite bajó sobre su barba y luego sobre su ropa y llegaba hasta el templo en la tierra donde estaban los talmides presenciando la ofrenda de la mañana y esperando la promesa del Padre. Esto nos enseña que el templo terrenal está justamente debajo del templo celestial, como está escrito en Hechos 2:1-4:

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa (el templo) donde estaban sentados, y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu de santidad y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.”

En Hechos 2:33 está escrito:

“Así que, exaltado a la diestra de Elohim, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu de santidad, ha derramado esto que vosotros veis y oís.”

Al hablar sobrenaturalmente en otros idiomas uno entra por la puerta en el tabernáculo celestial, que corresponde a la cortina de entrada en el atrio en el tabernáculo en el desierto. El hablar en idiomas sobrenaturales es un sacrificio de uno de los miembros del cuerpo en el altar de bronce celestial. Esta capacidad corresponde a los sacrificios diarios que los sacerdotes hacían en el altar que estaba en el atrio del tabernáculo.

Para los apóstoles (en hebreo “shelijím”, en español “emisarios”) del Mesías, fue muy importante que los que entraban en la nueva vida indestructible del Mesías, recibieran la unción de la Rúaj haKódesh, para poder funcionar bien en el ministerio de Malki-Tsedek, como está escrito en Hechos 8:14-17:

“Cuando los shelijím que estaban en Yerushalayim oyeron que Shomrón había recibido la palabra de Elohim, les enviaron a Kefas y a Yojanán, quienes descendieron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu de santidad, pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; sólo habían sido sumergidos en el nombre del Señor Yeshúa. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu de santidad.”

Este texto habla de la tevilá en agua en el nombre de Yeshúa, lo cual es el primer paso para que un judío pueda entrar en el ministerio de Malki-Tsedek y poder adorar al Padre en el tabernáculo celestial en espíritu y verdad, en las esferas espirituales con los objetos duraderos y eternos.

Pero no es suficiente la tevilá en agua, es sólo el primer paso. También necesitaban ser investidos con la vestimenta celestial mediante la tevilá del Espíritu de santidad. Está escrito que “todavía no había descendido sobre ninguno de ellos” lo cual habla de la investidura sacerdotal celestial.

La expresión hebrea “Rúaj haKódesh”, no solamente significa “Espíritu de santidad”, sino también “Espíritu del santuario”. La palabra “ha-kodesh” se encuentra en el texto hebreo de esta parashá significando “santuario” o alguno de los objetos del santuario. En Éxodo 28:29, 35 la palabra “ha-kodesh” fue traducida como “el lugar santo” o “el santuario”. En Éxodo 28:43 aparece “ba-kodesh”, que es una variante de “ha-kodesh” y significa “en el (lugar) santo”. En Éxodo 29:6 se habla de la diadema de “santidad” o del “santuario”, “et-nezer ha-kodesh”. En Éxodo 29:29 aparece la expresión “u-vigdei ha-kodesh”, “y las ropas de santidad” o “y las ropas del santuario”. En Números 28:7 aparece la expresión “ba-kodesh”,  literalmente “en la santidad” como una referencia al altar donde fue derramada la libación.

Todos estos textos nos enseñan que cuando una persona es sumergida en la Rúaj ha-Kódesh, no solamente recibe el Espíritu de santidad para obtener poder para vivir una vida consagrada al Eterno en obediencia a sus mandamientos, cf. Hechos 1:8, 5:32, sino una investidura del Espíritu del Santuario para poder servir en esta era mesiánica en los objetos de santidad celestiales.

En Hechos 10:43-48 está escrito:

“De éste dan testimonio todos los profetas, de que por su nombre, todo el que cree en él recibe el perdón de los pecados. Mientras Kefas aún hablaba estas palabras, el Espíritu de santidad (o del Santuario) cayó sobre todos los que escuchaban el mensaje. Y todos los creyentes que eran de la circuncisión, que habían venido con Kefas, se quedaron asombrados, porque el don del Espíritu de santidad había sido derramado también sobre los gentiles, pues les oían hablar en lenguas y exaltar a Elohim. Entonces Kefas dijo: ¿Puede acaso alguien negar el agua para que sean sumergidos éstos que han recibido el Espíritu de santidad lo mismo que nosotros? Y mandó que fueran sumergidos en el nombre de Yeshúa el Mesías. Entonces le pidieron que se quedara con ellos unos días.”

Cuando Kefas predicó acerca de Yeshúa conforme a la Escritura profética, los gentiles creyeron en él según esa Escritura. Entonces se cumplió la promesa que el Mesías había dada a los judíos en Juan 7:37-39. Los judíos que estaban presentes se quedaron asombradísimos de que los gentiles pudieran ser investidos con las ropas de Malki-Tsedek y entrar en el tabernáculo celestial por medio de hablar sobrenaturalmente en otros idiomas y sacrificar en el altar de bronce celestial. El Eterno mostró así que a partir de la resurrección de Mashíaj, la vida indestructible es ofrecida a los gentiles sin que se hagan judíos de manera tradicional. ¿Cómo es posible que estos que no tienen pacto puedan recibir los beneficios del pacto renovado con Israel y hablar sobrenaturalmente en otros idiomas? Es obvio que el Eterno ha purificado sus corazones por medio de su arrepentimiento y fe, como está escrito en Hechos 15:8-9:

“Y Elohim, que conoce el corazón, les dio testimonio dándoles el Espíritu de santidad, así como también nos lo dio a nosotros; y ninguna distinción hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.”

Esto significa que el Eterno introdujo a los gentiles, que recibieron a Yeshúa como su salvador y señor, en el pacto renovado con Israel, por medio de la sangre del Mesías. Por lo tanto Kefas dio la orden para que fueran sumergidos en agua en el Nombre de Yeshúa. Así confirmarán de manera externa lo que ya había pasado en su interior, la conversión de los ídolos al Elohim de Israel y a la fe judía en el Mesías Yeshúa.

La tevilá de los gentiles implicaría dos cosas, el final del proceso de conversión mesiánica y la introducción en el ministerio sacerdotal de Malki-Tsedek.

Los judíos y los gentiles que han sido sumergidos en agua y Espíritu reciben parte del ministerio que tiene Yeshúa en el cielo, como está escrito en 1 Corintios 1:6-7a:

“así como el testimonio acerca del Mesías fue confirmado en vosotros; de manera que nada os falta en ningún don”

El creyente mesiánico también está equipado con las ropas sumo-sacerdotales que el Mesías lleva encima. Esto implica que el Eterno también pone nombres sobre los hombros y en el corazón del creyente, para que los lleve en intercesión delante del trono, cf. Colosenses 1:24; Gálatas 4:19; Romanos 8:26 – 9:5.

28:30 “Pondrás en el pectoral del juicio el Urim y el Tumim, y estarán sobre el corazón de Aharón cuando entre a la presencia de HaShem; y Aharón llevará continuamente el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de HaShem.” – La palabra hebrea “urim”, plural de “ur”, significa “llamas”, “luces” y la palabra hebrea “tumim”, plural de “tam”, significa “cumplimientos”, “perfecciones”. El Talmud dice:

“¿Por qué fueron llamados “urim y tumim”? “Urim” porque hicieron que sus palabras se iluminaran y “tumim” porque cumplieron sus palabras.”

Según Rashí, “urim ve-tumim” es el nombre de un pergamino en el que estaba escrito el Nombre del Eterno. Ese pergamino fue puesto dentro de los pliegues del pectoral y causaba que las letras se iluminaran y se perfeccionaran cuando daba una respuesta divina. En el tiempo del segundo templo había desaparecido el urim y el tumim. El urim y tumim fue usado para consultar al Eterno cosas de importancia nacional, cf. Jueces 20:27-28; 1 Samuel 23:9-12. Esto significa que el urim y el tumim representan la revelación de la voluntad del eterno. Urim – luces – revela cuál es su voluntad. Tumim – perfecciones – hace que se pueda cumplir su voluntad. En el ministerio de Malki-Tsedek el urim y tumim están dentro del corazón del sacerdote. Su único deseo es que se haga la voluntad del Eterno. Tiene una oración constante: “Señor, revélame tu voluntad y ayúdame a cumplirla perfectamente”.

Las piedras con los nombres de los hijos de Israel están más lejos del corazón que el urim y el tumim. Esto nos enseña que la voluntad del Eterno es más importante para un sacerdote que los hombres y tiene la máxima prioridad, y es la cosa más cercana al corazón. Este es el resultado del pacto renovado, como está escrito en Hebreos 10:14-17:

“Porque por una ofrenda él ha hecho perfectos (tumim) para siempre a los que son santificados. Y también el Espíritu de santidad nos da testimonio; porque después de haber dicho: ESTE ES EL PACTO QUE HARE CON ELLOS DESPUES DE AQUELLOS DIAS–DICE HASHEM: PONDRE MIS LEYES EN SU CORAZON, Y EN SU MENTE LAS ESCRIBIRE (urim), añade: Y NUNCA MAS ME ACORDARE DE SUS PECADOS E INIQUIDADES (tumim).”

En Romanos 8:27 está escrito:

“y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque El intercede por los santos conforme a Elohim.”

Cuando el sacerdote mesiánico ora por los preciosos hermanos que están en su corazón, tiene el urim y el tumim como base, pidiendo que la voluntad del Eterno sea revelada y que las personas puedan cumplirla y llegar a ser perfectas, como está escrito en Filipenses 1:3-7:

“Doy gracias a mi Elohim siempre que me acuerdo de vosotros, orando siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos vosotros (todos los nombres en los hombros), por vuestra participación en las buenas nuevas desde el primer día hasta ahora, estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra (urim), la perfeccionará (tumim) hasta el día del Mesías Yeshúa. Es justo que yo sienta esto acerca de todos vosotros, porque os llevo en el corazón (el pectoral), pues tanto en mis prisiones como en la defensa y confirmación de las buenas nuevas, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.”

En 2 Corintios 13:9 está escrito

“Pues nos regocijamos cuando nosotros somos débiles, pero vosotros sois fuertes; también oramos por esto: que vosotros seáis hechos perfectos (tumim).”

En Colosenses 1:9-12 está escrito:

“Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado de orar por vosotros (todos los nombres en los hombros) y de rogar que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual (urim), para que andéis como es digno del Señor (tumim), agradándole en todo, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Elohim (urim); fortalecidos con todo poder (tumim) según la potencia de su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia (tumim), con gozo dando gracias al Padre que nos ha capacitado (tumim) para compartir la herencia de los santos en luz (urim).”

En Colosenses 4:12 está escrito:

“Epafras, que es uno de vosotros, siervo de Yeshúa el Mesías, os envía saludos, siempre esforzándose intensamente a favor vuestro en sus oraciones (todos los nombres en los hombros), para que estéis firmes (tumim), perfectos (tumim) y completamente seguros en toda la voluntad de Elohim (urim).”

En Colosenses 1:28 está escrito:

“A El nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría (urim), a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en el Mesías (tumim).”

En 1 Corintios 1:5, 8 está escrito:

“porque en todo fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en todo conocimiento (urim)… el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Yeshúa el Mesías (tumim).”

En Efesios 4:11-13 está escrito:

“Y él dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos (tumim) para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo del Mesías; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno (urim) del Hijo de Elohim, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud del Mesías (tumim).

Tercera aliyá, 28:31-43

28:31 “Harás asimismo el manto del efod todo de lana azul.” – Todo este manto fue hecho de lana azul. El color azul es sacado de un molusco que en el Talmud es llamado jilazón. Es el mismo color que se usa para uno de los hilos de los flecos que cuelgan de las cuatro esquinas del manto de cada judío obediente, cf. Números 15:37-41. Durante mucho tiempo no se sabía con exactitud a qué animal era, pero durante los últimos años se han hecho investigaciones profundas que ha resultado en la identificación exacta del animal, cuyo nombre latino es “murex trunculus”. Por esta razón ya se puede conseguir el hilo azul para los flecos de los talits en cualquier tienda judaica en Israel. El nombre del hilo de lana azul en hebreo es “tejelet”. El color azul simboliza el cielo.

28:32 “La abertura para la cabeza estará doblada hacia dentro; alrededor de la abertura habrá una orla tejida, como la abertura de un coselete, no se romperá.” – Como ya hemos dicho antes, este manto de color azul celeste muestra como el Mesías que es la cabeza, traspasó los cielos. Su ministerio es eterno, no se romperá. El cuerpo del Mesías somos sus hijos que hemos recibido la misma vida indestructible por medio de su resurrección, como está escrito en Colosenses 1:18a:

“Él es también la cabeza del cuerpo que es la congregación”

En 1 Corintios 10:17 está escrito:

“Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.”

En Efesios 1:18-23 está escrito:

“Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su poder, el cual obró en el Mesías cuando le resucitó de entre los muertos y le sentó a su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo sino también en el venidero. Y todo sometió bajo sus pies, y a él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la congregación, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo en todo.”

Así que el ministerio de Malki-Tsedek es ejecutado en una íntima colaboración entre la cabeza, el Mesías y su cuerpo, la Kehilá. Su cuerpo está compuesto por todos los que han pasado por la inmersión en agua y Espíritu, como está escrito en 1 Corintios 12:13:

“Pues por un mismo Espíritu todos fuimos sumergidos en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu.”

28:33 “Y harás en su borde inferior granadas de lana azul, lana púrpura y lana carmesí alrededor en todo su borde, y entre ellas, también alrededor, campanillas de oro” – Estas granadas simbolizan el fruto del Espíritu que es la expresión de la vida indestructible y el carácter del Mesías resucitado, como está escrito en Gálatas 5:22-23a:

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio”

Las campanillas de oro simbolizan las manifestaciones sobrenaturales del Espíritu, que son las obras del Mesías como está escrito en 1 Corintios 12:7-10:

“Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común. Pues a uno le es dada palabra de sabiduría por el Espíritu; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; a otro, dones de sanidades por el único Espíritu; a otro, poderes de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimientos de espíritus; a otro, diversas clases de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas.”

Con la ayuda del Eterno, en una lección futura vamos a profundizar más en cada una de estas manifestaciones.

28:34 “una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada, y así alrededor de todo el borde del manto.” – Ambas cosas son necesarias para el ministerio sumo-sacerdotal. El fruto es el amor, las campanillas son las manifestaciones sobrenaturales. Si hay manifestaciones sobrenaturales sin amor, somos como metal que resuena y címbalo que retiñe, como está escrito en 1 Corintios 13:1:

“Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe.”

“una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada” – La primera campanilla de oro corresponde a 1 Corintios capítulo 12 que habla de las manifestaciones sobrenaturales del Espíritu; la granada que sigue corresponde a 1 Corintios 13 que habla del fruto del Espíritu, el amor; y la granada siguiente corresponde a 1 Corintios 14 que otra vez habla de las manifestaciones espirituales.

28:35 “Y estará sobre Aharón cuando ministre; y el tintineo se oirá cuando entre en el lugar santo delante de HaShem, y cuando salga, para que no muera.” – La granada, el fruto del Espíritu, el carácter del Mesías, tiene que estar presente en el ministerio. También tiene que oírse en el ministerio el sonido de las campanillas, las manifestaciones espirituales, que son los milagros del Mesías. Si promovemos solamente el amor en la congregación sin buscar las manifestaciones sobrenaturales, no estamos viviendo según el Mesías. Si buscamos solamente las manifestaciones espirituales sin amar al prójimo como a nosotros mismos, tampoco estamos viviendo según el Mesías. Si no tenemos estos dos ingredientes en nuestro ministerio sacerdotal, en espíritu y verdad, se morirá el ministerio.

Necesitamos tanto los frutos como las campanillas cuando entremos en la presencia del Eterno. También necesitamos ambos cuando salgamos hacia los demás. Primero está escrito que hay que entrar, y luego salir. Nuestro movimiento hacia el Eterno es más importante que nuestro movimiento hacia los demás. Primero amamos al Eterno y le servimos todos los días, y luego servimos a nuestro prójimo en amor. Así no morirá nuestro ministerio mesiánico, cf. 1 Juan 3:14-24.

28:38 “Y estará sobre la frente de Aharón, y Aharón cargará la iniquidad de las cosas sagradas que los hijos de Israel consagren en todas sus ofrendas santas; y la lámina estará siempre sobre su frente, para que sean aceptas delante de HaShem.” – El Talmud cuenta que había un espacio entre el gorro y la lámina donde se colocaba el tefilín de la cabeza. Esta lámina de oro fue puesta para expiar por los sacrificios que no fueron hechos de manera perfecta. Esto concuerda con 1 Pedro 2:5 donde está escrito:

“también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Elohim por medio de Yeshúa el Mesías.”

Por medio de Yeshúa, nuestros sacrificios espirituales son aceptados ante el Padre.

28:41 “Y vestirás con ellos a tu hermano Aharón y a sus hijos con él; y los ungirás y ordenarás y consagrarás para que me sirvan como sacerdotes.” – Todo esto pasó con el Mesías y todo esto pasa con todos los que le siguen fielmente.

 

Cuarta aliyá, 29:1-18

29:2 “y pan sin levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite; los harás de flor de harina de trigo.” – Había tres tipos de pan sin levadura, hechos de trigo, pero preparados de diferente manera. El primero que se menciona, “lejem matsot”, se preparaba hirviendo su masa en agua hasta hacerla comestible. Luego se horneaba un poco y después se freía en aceite de oliva. El segundo tipo de pan, “jalot matsot”, fue hecho de harina mezclada con aceite de oliva y luego horneado, sin hervir ni freír. El tercer tipo, “rekikei matsot” fue hecho horneando su masa que no tenía aceite y luego fue untado con aceite.

29:4 “Después harás que Aharón y sus hijos se acerquen a la entrada de la tienda de reunión, y los lavarás con agua.” – La palabra hebrea para lavar, “rajats” significa en este caso una inmersión total de todo el cuerpo en aguas purificadoras, cf. Levítico 15:16; 2 Reyes 5:10, 14. Esta es la inmersión que inicia todo servicio sacerdotal. Cuando el templo estaba en Yerushalayim, nadie podía entrar sin haber pasado todo su cuerpo desnudo en una “mikvé”, acumulación de aguas naturales y purificadoras, cf. Génesis 1:10.

Como ya hemos dicho, Yeshúa tuvo que pasar por una tevilá, inmersión, en las aguas de la muerte para entrar en su ministerio sacerdotal, cf. Lucas 12:50. Primero vino como profeta, cf. Deuteronomio 18:15, 18; Hebreos 1:2. Después de su resurrección entró en su ministerio sacerdotal, cf. Salmo 110:4; Hebreos 6:20. En su segunda venida vendrá como rey, 1 Reyes 2:45; Isaías 9:7; Lucas 1:32.

También todos los que van a entrar en el ministerio sacerdotal mesiánico en espíritu y verdad tendrán que pasar por las aguas purificadoras en el Nombre de Yeshúa.

29:5 “Y tomarás las vestiduras y pondrás sobre Aharón la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceñirás con el cinto tejido del efod” – El segundo paso para ser sacerdote es la investidura con las ropas sagradas. Este hecho corresponde lo que pasó con el Mesías, según está escrito en Zacarías 3:1-5:

“Entonces me mostró al sumo sacerdote Yehoshúa (forma larga del nombre Yeshúa), que estaba delante del ángel de HaShem; y hasatán estaba a su derecha para acusarlo. Y el ángel de HaShem dijo a hasatán: HaShem te reprenda, hasatán. Repréndate HaShem que ha escogido a Yerushalayim. ¿No es éste un tizón arrebatado del fuego (la resurrección)? Y Yehoshúa estaba vestido de ropas sucias (por nuestros pecados), en pie delante del ángel. Y éste habló, y dijo a los que estaban delante de él: Quitadle las ropas sucias (el viejo hombre). Y a él le dijo: Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te vestiré de ropas de gala (del sumo sacerdote). Después dijo: Que le pongan un gorro limpio en la cabeza. Y le pusieron un gorro limpio en la cabeza y le vistieron con ropas (sacerdotales); y el ángel de HaShem estaba allí.”

29:7 “Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y lo ungirás.” – Este es el tercer paso. Esto pasó cuando Yeshúa fue hecho Mashíaj, Ungido, como está escrito en Hechos 2:36:

“Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Yeshúa a quien vosotros crucificasteis, Elohim le ha hecho Señor y Mesías.”

Los que creen en él conforme a las Escrituras recibirán la misma unción, como está escrito en 1 Juan 2:20, 27; 3:24; 4:13:

“Pero vosotros tenéis unción del Santo, y todos vosotros lo sabéis… Y en cuanto a vosotros, la unción que recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; pero así como su unción os enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera y no mentira, y así como os ha enseñado, permanecéis en él… El que guarda sus mandamientos permanece en él y Elohim en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado… En esto sabemos que permanecemos en él y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu.”

29:11 “Y matarás el novillo delante de HaShem, a la entrada de la tienda de reunión.” – El cuarto paso para iniciar el ministerio sacerdotal es la presentación de sacrificios delante de HaShem. Estos sacrificios son un poco diferentes a los que son ordenados en Levítico. Por ser sacrificios de inicio del ministerio sacerdotal son especiales y no se preparan exactamente igual que los demás sacrificios posteriores. El sacrificio del Mesías es la base para el ministerio sacerdotal de Malki-Tsedek. Por medio de su sacrificio nosotros podemos presentar sacrificios espirituales.

Quinta aliyá, 29:19-37

29:21 “Después tomarás de la sangre que está sobre el altar y del aceite de la unción, y lo rociarás sobre Aharón y sobre sus vestiduras, y sobre sus hijos y sobre las vestiduras de sus hijos; y quedarán consagrados él y sus vestiduras, y también sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él.” – Este es el quinto paso en la iniciación sacerdotal,  la consagración. Este texto concuerda con 1 Pedro 1:2 donde está escrito:

“(elegidos) según el previo conocimiento de Elohim Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Yeshúa el Mesías y ser rociados con su sangre: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas.”

29:29 “Y las vestiduras sagradas de Aharón serán para sus hijos después de él, para que en ellas sean ungidos y consagrados.” – Las mismas ropas quedaban consagradas. Esto significa que con la instalación de los sumos sacerdotales siguientes no hacía falta hacer estos sacrificios. Parece que no se derramaba unción sobre el hijo de Aharón cuando tomó el puesto de su padre. Al recibir la ropa fue ungido y consagrado automáticamente, cf. Números 20:25-28.

29:35 “Así harás, pues, a Aharón y a sus hijos, conforme a todo lo que te he mandado; por siete días los consagrarás.” – Los mismos sacrificios fueron presentados durante siete días. Ese fue el tiempo que hacía falta para iniciar el ministerio sacerdotal levítico.

Sexta aliyá, 29:38-46

29:38 “Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos ovejas en su primer año cada día, continuamente.” – Según Rashí, los corderos no podían tener un año de edad, sino tenían que ser sacrificados durante su primer año de vida.

29:39 “Ofrecerás uno de los corderos por la mañana y el otro cordero lo ofrecerás al atardecer” – Este sacrificio fue llamado “tamid”, “continuo”, porque se hacía todos los días del año, incluso durante las fiestas. En el libro de Ezequiel donde habla del tiempo del reino mesiánico, cuando el templo será restaurado, se puede encontrar todos los sacrificios establecidos en la Torá de Moshé, menos el de la tarde. Es probable que sea omitido porque en esa hora murió Yeshúa, cf. Ezequiel 46:13-15.

Séptima aliyá, 30:1-10

30:3 “Lo revestirás de oro puro: su techo, sus lados en derredor y sus cuernos; y le harás una diadema de oro alrededor.” – Este altar tenía un techo, a diferencia del altar de bronce en el atrio, que fue llenado de tierra.

30:6 “Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el arca del testimonio, donde yo me encontraré contigo.” – El altar de oro no estaba más cerca del velo que la mesa y el candelabro. La expresión “delante de” implica, según Rashí, que estaba alineado en el lugar santo en una línea directa frente al arca.

30:7 “Y Aharón quemará incienso aromático sobre él; lo quemará cada mañana al preparar las lámparas.” – En las Escrituras, el incienso aromático simboliza el conocimiento, como está escrito en 2 Corintios 2:14-15:

“Pero gracias a Elohim, que en el Mesías siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la fragancia de su conocimiento. Porque fragante aroma del Mesías somos para Elohim entre los que se salvan y entre los que se pierden.”

La quema del incienso simboliza oración con el entendimiento, como está escrito en 1 Corintios 14:15:

“Entonces ¿qué? Oraré con el espíritu, pero también oraré con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero también cantaré con el entendimiento.”

En Revelación 5:8; 8:3-4 está escrito:

“Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos… Otro ángel vino y se paró ante el altar con un incensario de oro, y se le dio mucho incienso para que lo añadiera a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del ángel subió ante Elohim el humo del incienso con las oraciones de los santos.”

30:8 “Y cuando Aharón prepare las lámparas al atardecer, quemará incienso. Habrá incienso perpetuo delante de HaShem por todas vuestras generaciones.” – La oración en el espíritu está simbolizada por el sacrificio en el altar de bronce y la oración con el entendimiento está simbolizada por la quema del incienso en el altar de oro cada mañana y cada tarde. Esto nos enseña la importancia de orar cada mañana cada tarde en el espíritu y con el entendimiento en el ministerio sacerdotal mesiánico que tenemos. El libro de oraciones, el sidur, ha sido hecho con el fin de ayudarnos a orar con el entendimiento por la mañana y por la tarde, en las horas de los sacrificios y en las horas cuando Yeshúa fue colgado y cuando entregó su espíritu, cf. Salmo 141:2; Daniel 6:10-13.

 

 

En esta Parashá se encuentran los mandamientos número 98 al 104 de los 613.

 

98. Precepto de encender el candelabro en el santuario, Éxodo 27:21.

99. Precepto para los kohanim de ponerse sus vestiduras (para hacer su servicio en el templo), Éx 28:4.

100.Precepto para los kohanim de que el pectoral no se desprenda del efod, Éxodo 28:28.

101.Prohibición de desgarrar la casaca (meil) de los kohanim, Éxodo 28:32.

102.Precepto de comer la carne de la ofrenda de pecado (jatat) y de la ofrenda de culpa (asham), Éx 29:33.

103.Precepto de quemar sahumerio, Éxodo 30:7.

104.Prohibición de quemar y ofrendar algo en el altar de oro, Éxodo 30:9.

Parashá 19 Terumá

ז׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 7, 2014) por  
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Parashá 19 Terumá

Éxodo 25:1 – 27:19

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 25:1-16
  2. 25:17-30 (Sefardíes); 25:17-40 (Ashkenazíes)
  3. 25:31 – 26:14 (S); 26:1-14 (A)
  4. 26:15-30
  5. 26:31-37
  6. 27:1-8
  7. 27:9-19
  8. Maftir: 27:17-19

Haftará: 1 Reyes 5:12 (26 heb.) – 6:13

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 15:1-32
  2. 16:1-18
  3. 16:19 – 17:10
  4. 17:11-37
  5. 18:1-14

Terumá

Significa “ofrenda alzada”, “porción separada”.

Primera aliyá, 25:1-16

Los Escritos Apostólicos: Lucas 15:1 – 18:14 El Eterno pide que los hijos de Israel hagan una ofrenda para él, todos los que tienen un corazón motivado podrá dar oro, plata, cobre, lana, lino, pieles, madera, aceite, especias y piedras preciosas para poder construir una morada para el Eterno. Tendrán que hacer un santuario según el modelo que el Eterno muestre a Moshé. El arca será hecha de madera cubierta de oro, de dos codos y medio de longitud, un codo y medio de ancho y un codo y medio de altura. Tendrá una diadema de oro alrededor y cuatro anillos de oro en las cuatro esquinas. Dos varas de madera cubiertas de oro se pondrán en los anillos para poder transportarla. Dentro del arca se pondrá el Testimonio.

Segunda aliyá, 25:17-30

Hay que hacer una cubierta de oro con dos querubines de oro colocados en los dos extremos encima con sus dos alas extendidas hacia arriba y sus rostros de frente el uno del otro y hacia la cubierta. La cubierta tendrá que colocarse encima del arca. Allí el Eterno fijará cita con Moshé para hablarle de encima de la cubierta.

También hay que hacer una mesa de acacia recubierta de oro, de dos codos de longitud, un codo de ancho y un codo y medio de altura. Tendrá un bastidor de oro alrededor con una diadema de oro y cuatro anillos de oro en las esquinas donde se pondrán dos varas de madera cubiertas de oro. La mesa tendrá platillos, cucharones tubos y soportes, todos de oro. Encima de la mesa habrá que colocar el pan de semblantes.

Tercera aliyá, 25:31 – 26:14

El candelabro se hará de oro puro, todo batido, con base, caño, cálices botones y flores. Tendrá seis brazos que saldrán de sus lados, tres en cada lado, con tres cálices, un botón y una flor en cada uno. Todo será de una pieza. Tendrá siete lámparas que serán encendidas por el kohén hacia delante. Sus tenazas y paletas serán de oro puro. Todo será hecho de un talento de oro, según el modelo que le es mostrado a Moshé en la montaña.

El techo del tabernáculo se hará de diez cortinas de lino trenzado, lana azul, lana púrpura y lana carmesí, con querubines de labor de diseñador. Cada cortina tendrá 28 codos de longitud y cuatro codos de anchura. Cinco cortinas serán unidas entre ellas y las otras cinco entre ellas. En cada uno de los bordes de los dos ensamblajes habrá que poner 50 lazadas de lana azul contrapuestas entre ellas. Se harán 50 ganchillos de oro para unir las cortinas entre ellas.

Hay que hacer 11 cortinas de vellocino de cabra a modo de tienda sobre el tabernáculo. Cada cortina será de 30 codos de longitud y cuatro codos de ancho. Cinco cortinas serán unidas entre ellas y seis entre ellas. La sexta cortina será doblada hacia el frente de la tienda. Cincuenta lazadas serán puestas en el borde de cada primera cortina de los dos ensamblajes. Se harán 50 ganchillos de cobre que serán insertados en las lazadas para unir la tienda. Los sobrantes colgarán por los costados del tabernáculo para cubrirlo.

Se hará una cobertura de pieles de carnero teñidas de rojo y una cobertura de tejashim por encima.

Cuarta aliyá, 26:15-30

Se harán maderos para el tabernáculo de acacia, de diez por un codo y medio. Cada madero tendrá dos espigas paralelas una con otra. En el lado sur habrá 20 maderos con 40 basas de plata. Lo mismo se hará para el lado norte. Para la parte posterior del tabernáculo, al oeste, habrá seis maderos y dos maderos en las esquinas, cada madero con sus dos basas. En las puntas serán acoplados entre ellos con anillos. Habrá cinco barras de madera para cada lado para unir los maderos, una de ellas pasará por en medio de los maderos de un extremo a otro. Los maderos y las barras tendrán que ser recubiertos de oro. El tabernáculo será levantado según al diseño que Moshé reciba en la montaña.

Quinta aliyá, 26:31-37

Hay que hacer un velo de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado con querubines de labor de diseñador. Cuatro pilares de acacia cubiertos de oro puestos sobre cuatro basas de plata sujetarán el velo con cuatro ganchillos de oro. Dentro del velo, que separará entre el lugar santo y el lugar santísimo estará el arca. La cubierta se colocará sobre el arca. La mesa será colocada fuera del telón en el lado norte y el candelabro frente a la mesa, en el lugar sur.

Se hará una pantalla para la entrada de la tienda, de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador. La pantalla colgará sobre cinco ganchillos en cinco pilares de madera de acacia recubiertas de oro y con cinco basas de cobre.

Sexta aliyá, 27:1-8

Hay que hacer un altar de madera, hueco y recubierto de cobre, de cinco por cinco codos con una altura de tres codos. Cada esquina tendrá un cuerno. Se harán vasijas para deshollinarlo, badiles, escudillas, garfios y braseros, todos de cobre. Debajo de la cornisa, a la mitad del altar, hay que hacer un enrejado de cobre con cuatro anillos de cobre en las cuatro esquinas donde se colocarán las varas para transportarlo. Se hará conforme a lo que se le mostró a Moshé en la montaña.

Séptima aliyá, 27:9-19

El atrio tendrá cortinas de lino trenzado de 100 codos en los lados sur y norte sujetadas con 20 pilares de cobre con veinte basas de cobre. Los ganchillos y cinturillas de los pilares serán de plata. El lado oeste del atrio tendrá cortinas de 50 codos, sujetadas con diez pilares sobre diez basas. El lado este será de 50 codos, con 15 codos de cortinas por uno y otro lado, sujetadas con tres pilares sobre tres basas. El portal del atrio tendrá una pantalla de 20 codos de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador y sujetada por cuatro pilares sobre cuatro basas. Todos los pilares tendrán cinturillas de plata, ganchillos de plata y  basas de cobre. La altura del atrio será de cinco codos y todos sus utensilios serán de cobre.

Comentarios

Primera aliyá, 25:1-16

25:2 “Di a los hijos de Israel que tomen una ofrenda para mí; de todo aquel cuyo corazón le mueva a hacerlo, tomaréis mi ofrenda.” – Esta ofrenda es llamada “terumá”, que no es fácil traducir, significa “donación”, “don”, “dádiva”, “presente”, “regalo”, “contribución”, “aporte”, “tributo”, “ofrenda”. Viene de la raíz “rum” que significa “alzar”, “elevar”. Tiene que ver con algo que se levante para separar del resto. La misma palabra se usa para la ofrenda que se da al sacerdote de los productos agrícolas antes de dar el diezmo. Pero ese no es su sentido en este texto. Se puede entender como una porción separada que se “eleva” como ofrenda para un uso sagrado.

Los diezmos son una obligación pero las ofrendas son voluntarias, (excepto las prescritas para las fiestas del Eterno). Por esto sólo los que tienen un corazón alegre pueden dar a esta obra de la construcción del tabernáculo. De esta manera el tabernáculo es una extensión de los corazones del pueblo, donde el Eterno desea morar, como está escrito en 2 Corintios 9:7:

“Que cada uno dé  como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Elohim ama al dador alegre.”

En 2 Corintios 6:16-18 está escrito:

“¿O qué acuerdo tiene el templo de Elohim con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Elohim vivo, como Elohim dijo: HABITARE EN ELLOS, Y ANDARÉ ENTRE ELLOS; Y SERÉ SU DIOS, Y ELLOS SERÁN MI PUEBLO. Por tanto, SALID DE EN MEDIO DE ELLOS Y APARTAOS, dice el Señor; Y NO TOQUÉIS LO INMUNDO, y yo os recibiré. Y yo seré para vosotros padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”

25:3 “Y esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata y bronce” – Lo primero que pide el Eterno es oro, lo más precioso. Según Génesis 2:12 el oro es bueno. La Torá del Eterno está diciendo que el oro es bueno. Así que el oro tiene valor porque la Torá le da valor. Ahora los corazones voluntarios tienen la oportunidad de entregar lo más precioso al Eterno. Esta es la razón por la que los hijos de Israel tuvieron que pedir los tesoros de Egipto antes de salir, porque sus riquezas eran necesarias para poder construir esta obra del Eterno.

La ofrenda para la obra del Eterno no se da en secreto. ¿Cómo entonces se va a entender la palabra del Mesías en Mateo 6:1-4? Allí está escrito:

“Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Por eso, cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”

En primer lugar hay que entender la palabra “justicia” en este texto. Es la palabra hebrea “tsedaká” que significa “justicia”, “justificación”, “mérito”, “obra de caridad”, “limosna”. El término “tsedaká” se usa mucho en el judaísmo para hablar del hecho de ayudar a los necesitados, y especialmente de manera económica. Ese es el sentido de la palabra en la boca del Mesías. Lo que está diciendo es que cuando se trata de ayudar a una persona que está en una situación de necesidad está PROHIBIDO anunciar a otros lo que uno dé, por dos razones, para no ser alabado por los hombres y, para no avergonzar al necesitado. El avergonzar a una persona es visto en el judaísmo como un asesinato. Así que el Mesías prohíbe a sus talmides mostrar a otros lo que den cuando ayudan a los pobres. Pero esta prohibición sólo se aplica en el caso de hacer tsedaká, dar limosna, no para otro tipo de ofrendas. Tenemos varios ejemplos en las Escrituras como se hacen recolecciones de dinero de manera pública y las Escrituras no se pueden contradecir. En este caso no fue una “tsedaká”, una ayuda para los pobres, sino una “terumá”, una ofrenda para un fin sagrado, y esa ofrenda no tiene por qué ser en secreto. Por su puesto la actitud del corazón es muy importante para el Eterno para que una ofrenda le pueda ser grata. Esta verdad aprendemos de lo que pasó con las ofrendas de Cayín y Hevel, en Génesis 4. Pero no es necesario que todas las ofrendas se den en secreto, sólo la de “tsedaká”, ayuda a los pobres.

25:8 “Y que hagan un santuario para mí, para que yo habite en ellos.” – En los capítulos anteriores hemos visto como se ha establecido un pacto matrimonial entre la Palabra del Eterno e Israel. Después del primer paso, el desposorio, llega el tiempo de preparar una casa para el nuevo matrimonio. Es la razón por la cual ahora el Eterno pide una casa para poder vivir junto con su esposa. Esta casa es una sombra de una casa celestial que el Eterno ha preparado para ser revelada en los tiempos finales, cf. Revelación 15:5; 21:3.

El texto hebreo no dice que el Eterno va a habitar “entre ellos” sino “en ellos”, “betojam”. Lo más lógico hubiera sido decir: “y yo residiré en él”, pero aquí está diciendo que va a morar dentro del pueblo de Israel y por eso tendrán que hacerle un santuario. El verdadero lugar de la morada es el corazón de cada uno del pueblo de Israel que ha entregado su corazón al Eterno. Esto nos enseña que la Presencia Divina residía en el mishkán, la morada, el tabernáculo, por causa de los israelitas. Ellos eran el verdadero “santuario” de la presencia Divina.

25:9 “Conforme a todo lo que te voy a mostrar, conforme al diseño del tabernáculo y al diseño de todo su mobiliario, así lo haréis.” – El tabernáculo del desierto es una figura de varias cosas. Se puede entender como un reflejo del mismo universo. Hay varias palabras idénticas en este relato que nos conectan con el relato de la creación. Moshé tuvo que estar durante seis días en la nube antes de ser llamado desde el interior en el séptimo día, lo cual conecta esta obra con la creación que fue hecha durante seis días, cf. Éxodo 24:16. A parte del universo podemos comparar el mishkán, tabernáculo, con cuatro otras cosas:

  • ·Un santuario celestial, cf. Hebreos 8:2; 9:11-24.
  • ·El cuerpo del Mesías, Juan 1:14; 2:18-22.
  • ·El cuerpo del creyente, 1 Corintios 6:19.
  • ·La Kehilá, congregación, del Mesías, 1 Pedro 2:4-10; 1 Corintios 3:16-17; 2 Corintios 6:16.

En todos estos está morando la presencia del Eterno de manera más o menos poderosa.

25:10         “Harán también un arca de madera de acacia; su longitud será de dos codos y medio, su anchura de un codo y medio, y su altura de un codo y medio.” – El arca es el objeto más íntimo del mishkán. El Eterno siempre empieza su obra desde dentro para fuera. El hombre mira desde fuera hacia dentro, pero el Eterno mira desde dentro hacia fuera, como está escrito en 1 Samuel 16:7:

“Pero HaShem dijo a Shmuel: No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; pues Elohim ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero HaShem mira el corazón.”

Un profeta del Eterno aprende a ver como el Eterno ve las cosas, desde dentro. Un profeta puede ver los corazones de los hombres, como está escrito en Juan 2:24-25:

“Pero Yeshúa, por su parte, no se confiaba a ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre, pues El sabía lo que había en el hombre.”

En Hechos 8:23 está escrito:

“Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad.”

En 2 Corintios 5:12 está escrito:

“No nos recomendamos otra vez a vosotros, sino que os damos oportunidad de estar orgullosos de nosotros, para que tengáis respuesta para los que se jactan en las apariencias y no en el corazón.”

Cuando el Eterno trata con un hombre, lo hace desde dentro hacia fuera. El problema de muchos es que intentan quitarse los malos frutos, las malas obras de su vida, pero no tratan con la raíz que es la causa que produce esos malos frutos. Podemos estar toda la vida intentando mejorar nuestras acciones y nuestras palabras pero no vamos a tener éxito al menos que vayamos al corazón, que es la causa de todas las malas obras, como está escrito en Marcos 7:21-22:

“Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez. Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre.”

Cuando hay conflictos hay que ir a la causa, a la raíz, y no intentar de cambiar las consecuencias. No trates de cambiar las consecuencias, sino las causas que producen esas consecuencias, y verás cambios sustanciales.

Las medidas del arca terrenal tienen medios codos. ¿Cómo es que el Eterno manda construir algo que sea medio? Dos y medio es la mitad de cinco y uno y medio es la mitad de tres. Esto nos enseña que el tabernáculo terrenal no es perfecto, sino una copia de un tabernáculo celestial mayor y más perfecto, como está escrito en Hebreos 9:11:

“Pero cuando el Mesías apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación.”

 

25:11 “Y la revestirás de oro puro; por dentro y por fuera la revestirás, y harás una moldura de oro alrededor de ella.” – El arca fue hecha de madera cubierta de oro. Betsalel hizo tres cofres, uno exterior de oro, uno de madera que fue colocado dentro y otro interior de oro. De esa manera toda la madera fue cubierta de oro. La madera simboliza el hombre, según Salmo 1:1-3; 92:12-14; Jeremías 17:7-8. El oro es el metal más apreciado. No se oxida, no se pone feo por el medio ambiente como la plata y el cobre. Por eso el oro simboliza el valor de las cosas incorruptibles, cf. Job 23:10; Salmo 19:7-10; 119:72, 127; Proverbios 3:15-15; 8:10-11, 19; 16:16; Malaquías 3:3; 1 Pedro 1:7. El hombre corruptible será vestido de incorrupción, como está escrito en 1 Corintios 15:54:

“Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: DEVORADA HA SIDO LA MUERTE en victoria.”

“y harás una diadema de oro alrededor de ella.” – Esta diadema era como una corona que rodeaba el arca. Había tres objetos en el mishkán que tenía diademas, el arca, la mesa, cf. 25:24, y el altar de incienso, cf. 30:3-4. El Midrash relaciona estos tres objetos con tres coronas, que representan posiciones de grandeza, dentro de Israel:

 

  • ·La Corona de la Torá – representada por el “arón”, el arca.
  • ·La Corona de la Kehuná – sacerdocio,  representada por el “mizbeaj”, el altar.
  • ·La Corona del Maljut – el reinado,  la cual estaba representada por el “shulján”, la mesa.

 

 

25:16 “Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré.” – Como el tabernáculo simboliza al hombre, el arca simboliza el corazón, lo más íntimo. Dentro del arca había tres cosas:

  • ·Las dos tablas del testimonio, que representan toda la Torá.
  • ·Un ómer de maná, Éxodo 16:32-34.
  • ·La vara de Aharón reverdecida, Números 17:5, 8-10.

El testimonio es el nombre que el Eterno ha puesto sobre las dos tablas de piedra que fueron colocadas en el arca. Este texto dice que el Eterno daría a Moshé el testimonio en el futuro. Esto alude no solamente a las dos tablas sino también al testimonio mesiánico que iba a ser entregado más adelante a todos los que recibirían el Espíritu del Mesías, como está escrito en Hebreos 3:5:

“Y Moshé fue fiel en toda la casa de Elohim como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir más tarde

En Jeremías 31:33-34 está escrito:

“porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara HaShem–. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce a HaShem”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara HaShem– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

 

Dentro del corazón del creyente hay un testimonio, una vocecita que habla y dice que es hijo de Elohim, como está escrito en Romanos 8:16:

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Elohim”

En 1 Juan 5:10-12 está escrito:

“El que cree en el Hijo de Elohim tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Elohim, ha hecho a Elohim mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Elohim ha dado respecto a su Hijo. Y el testimonio es éste: que Elohim nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Elohim, no tiene la vida.”

En 2 Corintios 13:5 está escrito:

“Poneos a prueba para ver si estáis en la fe; examinaos a vosotros mismos. ¿O no os reconocéis a vosotros mismos de que Yeshúa el Mesías está en vosotros, a menos que en verdad no paséis la prueba?”

El que es salvo tiene el testimonio dentro de su espíritu. Él sabe que es hijo de Elohim. El que no tiene ese testimonio no es salvo.

En Revelación 19:10 está escrito:

“Entonces caí a sus pies para adorarle. Y me dice: No hagas eso; yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que poseen el testimonio de Yeshúa; adora a Elohim. Pues el testimonio de Yeshúa es el espíritu de la profecía.”

El espíritu de la profecía es el que está dando testimonio en nuestro interior, en lo más profundo de nuestro corazón, no en nuestra mente. Ese espíritu está dando testimonio de Yeshúa, está revelando los secretos del Mesías en las Escrituras. Si uno es sensible al testimonio de Yeshúa que hay en su espíritu va a encontrar muchos secretos en la Torá. La mayoría de las cosas que estoy compartiendo con ustedes las he recibido por este testimonio en mi corazón al leer las Escrituras durante mis 34 últimos años. Cuando fui sumergido en el Espíritu a la edad de nueve años y recibí la capacidad de hablar en idiomas sobrenaturales, empecé a recibir luz sobre las Escrituras que no había tenido antes. De repente empecé a entenderlas y el Espíritu me iba revelando muchos de los secretos que ahora estoy compartiendo en estos comentarios. Ese Espíritu de profecía puede instruir a un niño en los secretos más profundos de las Escrituras. Si encuentras que las Escrituras son aburridas es porque no estás escuchando ese testimonio que tienes en tu espíritu que no sólo dice que eres hijo de Elohim y que Yeshúa es el Salvador y Señor, sino va explicando las Escrituras. A lo mejor estás leyendo las Escrituras solamente con tu intelecto. Entonces es hora de profundizar y descubrir los tesoros espirituales que solamente son alcanzados por los que son guiados por el Espíritu, como está escrito en Romanos 8:14:

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Elohim, los tales son hijos de Elohim.”

Un hombre espiritual ha aprendido a ser dirigido e instruido por su espíritu que está recibiendo el testimonio del Espíritu del Eterno en el interior de su corazón. No estamos hablando de una actividad intelectual en la neshamá, sino de algo más profundo, en el espíritu, como está escrito en 1 Corintios 2:6-10:

 

“Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; pero una sabiduría no de este siglo, ni de los gobernantes de este siglo, que van desapareciendo, sino que hablamos sabiduría de Elohim en misterio, la sabiduría oculta que, desde antes de los siglos, Elohim predestinó para nuestra gloria; la sabiduría que ninguno de los gobernantes de este siglo ha entendido, porque si la hubieran entendido no habrían crucificado al Señor de gloria; sino como está escrito: COSAS QUE OJO NO VIO, NI OÍDO OYÓ, NI HAN ENTRADO AL CORAZÓN DEL HOMBRE, son LAS COSAS QUE ELOAH HA PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN. Pero Elohim nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Elohim.”

En 2 Reyes 5:25-27 está escrito:

“Entonces él entró y se puso delante de su señor. Y Elishá le dijo: ¿Dónde has estado, Guejazi? Y él respondió: Tu siervo no ha ido a ninguna parte. Entonces él le dijo: ¿No iba contigo mi corazón, cuando el hombre se volvió de su carro para encontrarte? ¿Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes para siempre. Y él salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.”

En 2 Reyes 6:32 está escrito:

“Y Elishá estaba sentado en su casa, y los ancianos estaban sentados con él. Y el rey envió a un hombre de los que estaban en su presencia; pero antes de que el mensajero llegara a Elishá, éste dijo a los ancianos: ¿Veis cómo este hijo de asesino ha enviado a cortarme la cabeza? Mirad, cuando el mensajero llegue, cerrad la puerta y mantenedla cerrada contra él. ¿No se oye tras él el ruido de los pasos de su señor?”

En Juan 1:48 está escrito:

“Natanel le dice: ¿Cómo es que me conoces? Yeshúa le respondió y le dijo: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.”

En Juan 5:19 está escrito:

“Por eso Yeshúa, respondiendo, les decía: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera.”

En Juan 5:30 está escrito:

“Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; como oigo, juzgo, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”

En Revelación 2:29 está escrito:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones.”

Estos textos nos enseñan que un hombre que ha recibido el Espíritu del Eterno y ha aprendido a desarrollar la sensibilidad al testimonio en su interior puede entender cosas muy concretas por el Espíritu, ver visiones en el espíritu y oír cosas en su espíritu. Los que son sensibles al testimonio del Espíritu en sus espíritus y aprenden a someter su alma y su cuerpo al espíritu, son los más útiles en el Reino.

Cuando vas a tomar una decisión, no te guíes por las circunstancias, ni por las opiniones de los hombres que te rodeen, ni por sueños ni por visiones, cf. 2 Tesalonicenses 2:2. Sé sensible al testimonio que tienes en tu corazón y actúa según el Espíritu te indique. Ni siquiera una profecía debe ser lo que decida cómo debes dirigir tu vida. Una profecía puede venir para confirmar el testimonio que ya tienes en tu corazón. Pero si una profecía no esté confirmando algo que ya sientes en tu espíritu, ten mucho cuidado en seguirla. Puede ser una falsa profecía. Y si haces caso a una falsa profecía te vas a desviar del camino. Si la profecía no confirma algo que está en tu interior, deséchala de momento. Si permanece una profecía en tu mente para luego confirmar algo que te sucede más adelante, haz caso si concuerda con el testimonio en tu interior, (y por su puesto también el testimonio de las Escrituras).

Uno de los problemas más importantes para el hombre es que ha sustituido la guía del Espíritu del Eterno, en su espíritu, por su razonamiento. El alma ha tomado control sobre la vida del hombre y el espíritu ya no es el que le dirige.

El espíritu del hombre es como el capitán de una nave y el alma es el piloto. La voluntad del piloto es la que decide si la nave va a girar hacia un lado u otro, cf. Jacobo 3:4. El piloto fue puesto en su lugar para cumplir las órdenes del capitán, pero tiene el poder para decidir por sí mismo y dirigir el barco con su propia iniciativa en lugar de obedecer las órdenes de arriba. De la misma manera, por causa del pecado, el alma ha tomado control sobre el hombre, y ya no es espíritu que dirige su vida, sino su mente, su alma.

Cuando llega la salvación a una persona, su espíritu revive y empieza a tomar control sobre el alma. Pero el alma todavía tiene el poder para no someterse al espíritu y tomar decisiones según sus propios criterios, no dirigidos por el Espíritu del Eterno que está en el espíritu del hombre. Pero si el alma se somete al espíritu será dirigido por el Eterno de forma sobrenatural, como está escrito en Juan 3:8:

“El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

Este texto no dice: “así es el Espíritu” sino “así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. Esto nos enseña que la mente no puede entender los giros del espíritu. Simplemente tiene que someterse y ser llevada, como el piloto no va a entender todas las órdenes del capitán del barco. El capitán es el que tiene la visión clara de dónde va, pero el piloto no entiende todo esto, solo debe obedecer, como está escrito en Gálatas 5:16, 18, 25:

“Digo, pues: Andad en el espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne… Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley…  Si vivimos por el Espíritu, andemos también en el Espíritu.”

En Romanos 1:9a está escrito:

“Pues Elohim, a quien sirvo en mi espíritu…”

En 2 Corintios 2:13 está escrito:

“no tuve reposo en mi espíritu al no encontrar a Tito, mi hermano; despidiéndome, pues, de ellos, salí para Macedonia.”

 

 

En Lucas 2:27 está escrito:

“Movido por el Espíritu fue al templo. Y cuando los padres del niño Yeshúa le trajeron para cumplir por Él el rito de la ley”

¡El alma que razona en contra de los impulsos y el testimonio del Espíritu es el mayor obstáculo para el avance del Reino del Eterno en la tierra!

Lo que viene del espíritu siempre concuerda con lo que está escrito en la Torá. Si hay algo interior que contradiga lo escrito, no es el testimonio verdadero, puesto que el Testimonio son las dos tablas de la Torá que representa toda la Escritura inspirada por el Espíritu del Eterno, desde Génesis hasta Revelación.

25:17         “Harás además un propiciatorio de oro puro; su longitud será de dos codos y medio, y su anchura de un codo y medio.” – Este propiciatorio es una ilustración del Trono de Gloria que hay en el cielo, cf. Hebreos 4:16. La palabra hebrea que ha sido traducida como “propiciatorio” es “kaporet” que significa “cobertura”, “cubierta”. Viene de la raíz “kafar” que significa “cubrir con brea”, “calafatear”, y también “perdonar”, “absolver”, “compensar”, “expiar”. Es la misma raíz que hay en la palabra para el día de expiación, Yom Kipur.

25:18         “Harás igualmente dos querubines de oro; los harás de oro labrado a martillo, en los dos extremos del propiciatorio.” – ¿Cómo puede ser que el Eterno dé un mandamiento de hacer dos querubines de oro, que son imágenes de lo que hay arriba en el cielo cuando está prohibido hacer imágenes? El texto de Éxodo 20:4 dice “no TE harás…” La palabra clave es “te”. En este caso el Eterno ordenó que se hicieran estos dos querubines en su santuario. No es lo mismo que cuando una persona se haga una imagen como representación de algo divino. Eso está prohibido, pero en este caso hay una orden divina detrás, no es invención del hombre.

25:20         “Y los querubines tendrán extendidas las alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, uno frente al otro; los rostros de los querubines estarán vueltos hacia el propiciatorio.” – Estos dos querubines están adorando al Eterno que es invisible y que se manifestaba con su luz entre estos dos, debajo de sus alas y encima del arca. Como son dos, los hijos de Israel no los confundirían con el Eterno, y como están adorando, inclinándose y extendiendo sus alas, no pueden ser confundidos con dioses. Están señalando hacia Alguien más importante.

Los dos querubines nos hablan también de la importancia de la unidad entre hermanos junto al Trono del Eterno.

25:21-22 “Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. Allí me citaré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.” – Este fue el lugar de encuentro entre el Eterno y Moshé. Esto nos enseña que el lugar donde puedes encontrar al Eterno está en tu interior, en tu espíritu, en tu corazón. Ese es el lugar de encuentro íntimo entre el Eterno y tú. En tu espíritu puedes acercarte al trono de gracia, el propiciatorio, que está en el cielo, como está escrito en Hebreos 4:16:

“Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”

25:23         “Harás asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud será de dos codos, su anchura de un codo y su altura de un codo y medio.” – La mesa representa la provisión del Eterno para el mundo. Por eso no podía estar vacía en ningún momento, siempre tenía que tener pan encima.

25:30         “Y pondrás sobre la mesa el pan de semblantes perpetuamente delante de mí.” – El pan estaba hecho como una caja, pero con dos de sus lados abiertos. Según Rashí, por eso se llama “pan de semblantes”, “lejem hapanim”, porque era como si tuviera rostros, superficies, que miraban a ambas direcciones hacia los lados del tabernáculo.

La mesa es un lugar de encuentro, un lugar donde hay una relación íntima entre personas. El hecho de comer juntos es algo que implica unidad, compañerismo y amor, como está escrito en Revelación 3:20:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.”

La mesa en la casa de un judío es vista como un altar, un lugar donde hay un encuentro con el Eterno junto con los demás, cf. Ezequiel 41:22. Antes de partir el pan se hace “netilat yadayim”, lavado de manos, con el fin de presentarse ante el Eterno con las manos ritualmente limpias, como dice el Salmo 24:3-4:

“¿Quién subirá al monte de HaShem? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño.”

El netilat yadayim se hace antes de comer pan horneado de alguna de las cinco clases de cereales, trigo, cebada, avena, centeno y alforfón. Según el Shulján Aruj, el volumen de agua mínimo requerido para netilat yadayim es de 1/8 litro, (1/30 galón). Se recomienda verter agua en abundancia sobre las manos. El agua se vierte sobre las manos mediante un recipiente, sin mellas, ni grietas, que se llena con la mano derecha y se pasa a la mano izquierda. La izquierda vierte tres veces sobre la derecha cubriéndola de agua cada vez hasta el puño. Se pasa luego el recipiente a la mano derecha y se vierte sobre la izquierda de la misma manera. Después de secarse, se levantan las dos manos a la altura de la cabeza y se dice la siguiente bendición:

“Baruj Atá Adonai Eloheinu Melej ha-olam asher kidshanu be-mitsvotav ve-tsivanu al netilat yadayim. – Bendito eres Tú Señor nuestro Elohim Rey del universo que nos santificó con sus mandamientos y nos ordenó la purificación de las manos.”

Existe también la costumbre de secarse después de hacer la bendición. Si no hay suficiente agua, basta con verter el agua una sola vez sobre cada mano. Sólo se pronuncia la “berajá”, la bendición, de netilat yadayim, cuando se va a comer una cantidad mínima de dos kazayit, (aceitunas grandes, equivalente a 58 gramos /2 onzas). Para una cantidad inferior se hace netilat yadayim sin berajá. Al hacer netilat yadayim no se puede tener algún cuerpo extraño sobre las manos. Un anillo debe ser quitado antes de netilat yadayim. Este lavado de manos antes de comer pan se hace en recuerdo del servicio de los sacerdotes en el templo, como está escrito en Éxodo 30:19:

“Y con ella se lavarán las manos y los pies Aharón y sus hijos.”

El lavado de manos es una señal de inocencia y de un deseo de usar las manos de manera limpia delante del Eterno, como está escrito en el Salmo 26:6:

“Lavaré en inocencia mis manos, y andaré en torno a tu altar, oh Eterno”

Compara también con Levítico 15:11 y Deuteronomio 21:6.

En Marcos 7 aparece una discusión entre algunos fariseos y el Mesías sobre la costumbre de hacer netilat yadayim antes de comer pan, como está escrito en los versículos 1-2:

“Los fariseos, y algunos de los escribas que habían venido de Yerushalayim, se reunieron alrededor de él; y vieron que algunos de sus discípulos comían el pan con manos inmundas, es decir, sin lavar.”

Este texto nos da la impresión de que Yeshúa mismo había hecho netilat yadaim, puesto que sólo algunos de sus talmides no lo habían hecho cuando estaban comiendo. La acusación de estos fariseos mostraba que ellos habían elevado estas costumbres al nivel de mandamientos de Elohim, y por eso fueron severamente corregidos por nuestro Rebe.

Inmediatamente después de netilat yadayim y sin interrupción se recita la bendición sobre el pan. Se levanta el pan con las dos manos y se pronuncia la siguiente berajá:

“Baruj Atá Adonai Eloheinu Melej ha-olam. Ha-Motsí lejem min ha-arets. – Bendito eres Tú Señor nuestro Elohim Rey del universo que extrae pan de la tierra.”

Inmediatamente después, sin interrupción, se come un pedazo de pan untado en sal, como está escrito en Levítico 2:13:

“Además, toda ofrenda de cereal tuya sazonarás con sal, para que la sal del pacto de tu Elohim no falte de tu ofrenda de cereal; con todas tus ofrendas ofrecerás sal.”

Entre semana se puede cortar el pan antes de hacer la bendición. En Shabat se hace la bendición sobre dos panes enteros. Se corta después de la berajá. La recitación de la berajá de ha-motsí sólo es obligatoria para uno de los comensales. El amo de casa tiene preferencia. Cuando los demás dicen amén es como si ellos hubieran recitado la bendición. El amo de casa distribuye un pedazo de pan a cada uno. Los comensales no deben probar el pan antes del amo de casa. Por eso él lo prueba y luego lo distribuye a cada uno. Generalmente se espera hasta que el comensal más considerado empiece a comer. Los trozos de pan no son lanzados, sino colocados por el amo de casa ante cada persona. No se entrega en sus manos, porque así se hace con los enlutados. La bendición sobre el pan incluye todo el resto de los alimentos, excepto el vino.

La mesa es un lugar de encuentro espiritual. Por lo tanto es importante hablar de la Torá en cada comida y comer de manera decente, no con glotonería ni tratar la comida sin respeto, cf. Números 21:5-6. No está permitido comer con pecadores, como está escrito en 1 Corintios 5:11:

“Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis.”

Sólo está permitido comer con pecadores con el fin de salvar sus almas, como está escrito en Mateo 9:10-13:

“Y sucedió que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron a la mesa con Yeshúa y sus discípulos. Y cuando vieron esto, los fariseos dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Rabí con los recaudadores de impuestos y pecadores? Al oír él esto, dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. Mas id, y aprended lo que significa: “MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO”; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.”

Durante la comida no se debe tocar algún lugar del cuerpo que suele cubrirse, ni rascarse la cabeza ni introducir el dedo en la nariz o en la oreja. Si por descuido uno hace algo de esto, debe lavarse de nuevo las manos antes de seguir comiendo.

Al final de la comida se lavan los dedos de las manos. Este lavado se llama “mayim ajaroním”, “aguas finales”. Es suficiente verter agua con un recipiente hasta la segunda articulación de los dedos con una cantidad mínima de agua. Después no se debe comer ni hablar antes de hacer la bendición final por la comida, el “birkat ha-mazón”.

Si tres hombres o más comieron juntos uno tiene que hacer una invitación de bendecir al Eterno, “zimún”, diciendo: “Bendigamos a Aquél que de lo suyo hemos comido”. Y los demás responden: “Bendito Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.” El primero repite: “Bendito Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.”

Si diez hombres comieron juntos, se agregan las palabras “nuestro Elohim”, de la siguiente manera: “Bendigamos a nuestro Elohim, Aquél que de lo suyo hemos comido”. Y los demás responden: “Bendito es nuestro Elohim, Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.” El primero repite: “Bendito es nuestro Elohim, Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.”

Si tres mujeres comieron juntas también pueden hacer zimún. Si están sentadas a la mesa con hombres, no están obligadas a recitar, sino cumplen con su obligación escuchando a los hombres. En una familia, el más considerado hace tanto hamotsí como zimún. Cuando se dice zimún, se recomienda recitar la bendición por la comida, birkat ha-mazón, alzando una copa de vino. El que dice zimún bebe el vino después de birkat ha-mazón. Esto es un signo de alabanza a Elohim, como está escrito en el Salmo 116:13:

“Alzaré la copa de la salvación, e invocaré el nombre de HaShem.”

La bendición de birkat ha-mazón es un mandamiento de la Torá, como está escrito en Deuteronomio 8:10:

“Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás a HaShem tu Elohim por la buena tierra que El te ha dado.”

En los libros de oraciones está la oración entera. Está compuesta de cuatro partes, la bendición por la comida, por la posesión de la tierra de Israel, por Yerushalayim y el templo, y por las bondades que Elohim nos otorga. Se debe dejar el pan sobre la mesa durante el birkat ha-mazón, en señal de nuestra gratitud a Elohim por la abundancia que nos da, y en recuerdo de la mesa en el lugar santo que siempre tenía panes encima. Esta bendición se recita sentado donde uno comió.

Si uno no come pan, hay otras bendiciones que se suelen hacer, favor de consultar en su libro de oración, el sidur.

Tercera aliyá, 25:31 – 26:14

25:31         “Harás además un candelabro de oro puro. El candelabro, su base y su caña han de hacerse labrados a martillo; sus cálices, sus botones y sus flores serán hechos de él.” – El candelabro, en hebreo “menorá”, simboliza la Torá y el Espíritu. La Torá, porque está escrito en el Salmo 119:105:

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino.”

Y en Proverbios 6:23 está escrito:

“Porque el mandamiento es lámpara, y la instrucción luz, y camino de vida las reprensiones de la instrucción”

El Espíritu, porque está escrito en Isaías 11:2:

“Y reposará sobre él el Espíritu de HaShem, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de HaShem.”

Y en Revelación 1:4; 3:1; 4:5; 5:6 está escrito:

“Juan, a las siete congregaciones que están en Asia: Gracia a vosotros y paz, de aquel que es y que era y que ha de venir, y de los siete Espíritus que están delante de su trono… Y escribe al ángel de la congregación en Sardis: “El que tiene los siete Espíritus de Elohim y las siete estrellas, dice esto: ‘Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estás muerto… Del trono salían relámpagos, voces y truenos; y delante del trono había siete lámparas de fuego ardiendo, que son los siete Espíritus de Elohim… Miré, y vi entre el trono (con los cuatro seres vivientes) y los ancianos, a un Cordero, de pie, como inmolado, que tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Elohim enviados por toda la tierra.”

26:1 “Harás (el techo) del tabernáculo de diez cortinas de lino trenzado, lana azul, lana púrpura y lana carmesí, (con) querubines de labor de diseñador lo harás.” – Según el Talmud y otros, en cada hilo había cuatro fibras, una de lino y tres de lana, y cada hilo era séxtuple, trenzado con seis hebras. Cuatro fibras fueron trenzadas juntas y así se formaban 24 hebras por hilo. Los querubines fueron tejidos en la tela.

26:6 “Harás además cincuenta broches de oro, y con los broches unirás las cortinas una a la otra, de manera que el tabernáculo sea una unidad.” – La unidad es muy importante para el Eterno. Esta construcción nos enseña que hace falta unirse para poder ser un templo en el Eterno, como está escrito en Juan 17:22-23:

“La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí.”

En 1 Corintios 1:10 está escrito:

“Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, que todos os pongáis de acuerdo, y que no haya divisiones entre vosotros, sino que estéis enteramente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer.”

En Efesios 4:1-6 está escrito: “Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, esforzándoos por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, una sola tevilá (bautismo), un solo Elohim y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.”

En Filipenses 2:1-4:

“Por tanto, si hay algún estímulo en el Mesías, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.”

En Colosenses 3:12-15 está escrito:

“Entonces, como escogidos de Elohim, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como el Mesías os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad. Y que la paz del Mesías reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”

En 1 Pedro 2:5 está escrito:

“también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Elohim por medio de Yeshúa el Mesías.”

En Tito 3:10 está escrito:

“Al hombre que cause divisiones, después de la primera y segunda amonestación, deséchalo”

La división en la congregación del Mesías es el producto de la influencia de la carne, cuando los hombres buscan sus propios intereses. La unidad es obtenida cuando todos dejan de buscar sus propios intereses y buscan los intereses del Eterno, como está escrito en Judas 19:

“Estos son los que causan divisiones; (los que son como) animales que no tienen el Espíritu.”

En este texto se habla de los hombres que no tienen el Espíritu del Eterno. No han nacido de nuevo. Ellos se dirigen por sus almas, como los animales. Ellos son los que causan divisiones, porque ni tienen la vida espiritual, ni buscan las cosas de arriba ni pueden hacerlo, porque sus espíritus están muertos. Si una persona que ha nacido de nuevo no busca las cosas de arriba, sino sus propios intereses, también causa divisiones. La única manera de mantenernos unidos es que todos busquemos el Reino de Elohim por medio del Espíritu que nos ha sido dado, como está escrito en 1 Corintios 12:13:

“Pues por un mismo Espíritu todos fuimos sumergidos en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu.”

26:7 “Harás también cortinas de pelo de cabra a manera de tienda sobre el tabernáculo; en total harás once cortinas.” – Como el tabernáculo corresponde al hombre cada cubierta representa una parte del hombre. La primera cubierta, la interior, representa el hombre interior. La segunda, de pelo de cabras, podría representar el yetser hará, la mala inclinación. La cabra en las Escrituras representa los demonios y hombres rebeldes, cf. Isaías 13:21; Mateo 25:31-46. Dentro de cada persona hay una parte maligna, el pecado.

26:14 “Harás también para la tienda una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, y otra cubierta de pieles de tajash por encima.” – Sobre la cubierta de cabra, había una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo. Esto podría simbolizar el sacrificio sangriento del Mesías que cubre la naturaleza pecaminosa del hombre.

El tabernáculo era muy hermoso por dentro, pero no muy bonito por fuera. Así es el Reino de los Cielos, no es muy atractivo para el mundo, pero cuanto más uno profundice, más riquezas encuentra, como está escrito en Mateo 13:44:

“El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.”

Cuarta aliyá, 26:15-30

26:19 “También harás cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de la otra tabla para sus dos espigas.” – Según Rashí, cada tabla tenía un grosor de un codo. Las tablas representan cada miembro del pueblo de Israel. Otra vez encontramos el mensaje de la unidad entre nosotros para poder formar un templo santo para el Eterno. Debajo de cada tabla hay dos basas de plata. La plata representa la Torá y la expiación. La Torá, porque está escrito en el Salmo 12:6:

“Las palabras de HaShem son palabras puras, plata probada en un crisol en la tierra, siete veces refinada.”

Y la expiación, porque está escrito en Éxodo 30:16:

“Tomarás de los hijos de Israel la plata de la expiación y lo darás para el servicio de la tienda de reunión, para que sea un recordatorio para los hijos de Israel delante de HaShem, como expiación por vuestras vidas.”

Esto nos enseña que la base para cada uno que puede formar parte del templo del Eterno es la Torá y la expiación. El hecho de que hay dos basas debajo de cada tabla nos enseña que hay dos tipos de Torá, la Torá escrita y la Torá Viviente. También nos enseña que hay dos partes en la expiación de Israel, la reconciliación entre el hombre y Elohim y la reconciliación entre hombre y hombre.

26:28 “La barra del medio en el centro de las tablas pasará de un extremo al otro.” – Una de las barras estaba metida en medio de todos los maderos. Esto significa que todos los maderos estaban perforados. Una vara de 30 codos, (15 metros), atravesaba la pared larga. Según el Midrash, esta vara simboliza el Mesías quien unirá a todas las naciones del mundo. En total había tres varas que atravesaban las tres paredes del tabernáculo. Esto nos habla de la muerte del Mesías cuando su cuerpo fue clavado al madero con tres clavos, uno para cada brazo y uno para los dos pies, como está escrito en el Salmo 22:16:

“Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malhechores; me horadaron las manos y los pies.”

Quinta aliyá, 26:31-37

26:31 “Harás además un velo de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado; será hecho con querubines, obra de diseñador.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “velo” es “parojet”, que significa “partición”, “separación”. Simboliza el cuerpo del Mesías, como está escrito en Hebreos 10:19-20:

“Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Yeshúa, por un camino nuevo y vivo que él dedicó para nosotros por medio del velo, es decir, su carne.”

26:33 “Colgarás el velo debajo de los broches, y pondrás allí, detrás del velo, el arca del testimonio; y el velo os servirá como división entre el lugar santo y el lugar santísimo.” – Cuando el Mesías murió se rasgó el velo del templo, como está escrito en Marcos 15:38:

“Y el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.”

En Hebreos 9:8-9 está escrito:

“Queriendo el Espíritu de santidad dar a entender esto: que el camino al Lugar Santísimo aún no había sido revelado en tanto que la primera habitación permaneciera en pie; lo cual es un símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en su conciencia al que practica ese culto”

Esto nos enseña que se puede ver el tabernáculo como un símbolo del tiempo. Desde Adam hasta el Mesías hay 4000 años. Esto concuerda con los 20 codos que hay entre la entrada al tabernáculo hasta el velo. Después del velo hay 10 codos hasta la pared occidental del lugar santísimo, lo cual corresponde a los 2000 años de era mesiánica, entre la primera y la segunda venida del Mesías, (ver ilustración).

 

 

Según Rashí, el altar, la mesa y el candelabro estaban corridos diez codos hacia el interior, desde la entrada en el lugar santo. Si esto es símbolo del tiempo, significa que cada tabla de un codo y medio simboliza 300 años de historia humana (6000 años / 20 tablas = 300 años/tabla). Cada codo corresponde a 200 años de historia. El altar de incienso estaba a 10 codos desde la entrada, lo cual corresponde a 2000 años de historia humana. 2000 años después de Adam vivía Avraham que ató a su hijo Yitsjak sobre un altar, lo cual fue un sacrificio no de un cuerpo, sino un sacrificio espiritual, simbolizado por el incienso. Los dos otros objetos, la mesa y el candelabro podrían haber estado colocados en el lugar que corresponde al tiempo de la vida del rey David y su hijo Shlomo, que edificio el primer templo, donde había 10 candelabros y 10 mesas.

El velo del templo, que tenía querubines encima, se rasgó cuando el Mesías murió, 4000 años después de Adam, dándonos a entender que el camino al árbol de la vida ha sido abierto de nuevo. Los querubines fueron puestos en la entrada al paraíso, que fue el lugar santísimo de la época de Adam, para que el hombre no comiera del árbol de la vida, como está escrito en Génesis 3:24:

“Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del árbol de la vida.”

Con la muerte del Mesías el hombre tiene acceso de nuevo al árbol de la vida, como está escrito en Revelación 2:7; 22:2, 14, 19:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones. Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Elohim… en medio de la calle de la ciudad. Y a cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce clases de  fruto, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones… Dichosos los que lavan sus vestiduras para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas a la ciudad… y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Elohim quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa descritos en este libro.”

26:36 “Harás una pantalla para la entrada de la tienda, de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador.” – Según Rashí, las figuras de esta pantalla fueron hechas mediante labor de aguja. Las figuras eran por tanto idénticas en los dos lados.

Sexta aliyá, 27:1-8

27:1 “Harás también el altar de madera de acacia, de cinco codos su longitud, de cinco codos su anchura, el altar será cuadrado, y de tres codos su altura.” – El atrio simboliza el cuerpo humano, el lugar santo simboliza el alma humana y el lugar santísimo simboliza el espíritu humano. En los tres lugares hay fuego y luz. En el atrio está el fuego del altar de cobre. En el lugar santo hay luz y fuego del candelabro y el altar de oro. En el lugar santísimo está la shejiná, la presencia del Eterno, dando luz y fuego espiritual.

En los tres lugares también hay comida. En el atrio hay carne, vino y pan. En el lugar santo hay pan y vino y en el lugar santísimo está el maná. Esto nos enseña que no sólo el cuerpo necesita comer, sino también el alma y el espíritu del hombre. La comida para el espíritu del hombre es la Torá, simbolizada por las tablas del testimonio, como está escrito en Deuteronomio 8:3:

“Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca de HaShem.”

El altar en el atrio simboliza la entrega del cuerpo al servicio del Eterno, como está escrito en Romanos 12:1-2:

“Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Elohim que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Elohim, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Elohim: lo que es bueno, aceptable y perfecto.”

La renovación de la mente está representada por el servicio que los sacerdotes hacen en el lugar santo, día tras día.

27:2 “Y le harás cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos serán de una misma pieza con el altar, y lo revestirás de cobre.” – En la Escrituras el cobre, o bronce, simboliza juicio, justicia y derecho, cf. Levítico 26:19; Números 21:9; Deuteronomio 28:23; 2 Reyes 25:7; Ezequiel 40:3; Zacarías 6:1; Salmo 89:14.

Séptima aliyá, 27:9-19

27:16 “Y para la puerta del atrio, una pantalla de veinte codos de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador; sus pilares serán cuatro; y sus basas cuatro.” – En total había tres cortinas que produjeron tres divisiones en el santuario. Cada cortina representa un nivel diferente de santidad. En el atrio podían entrar todos los israelitas que estaban ritualmente puros. En el lugar santo sólo podían entrar los sacerdotes y en el lugar santísimo sólo podía entrar el sumo sacerdote una vez al año

27:18 “La longitud del atrio será de cien codos, la anchura de cincuenta por cincuenta, y su altura de cinco codos, de lino trenzado; y sus basas serán de cobre.” – Rashí explica que el área del atrio que estaba situada hacia el este, era cuadrada, de cincuenta por cincuenta codos, (ver ilustración).

En esta Parashá están los mandamientos número 95 al 97 de los 613

95. Precepto de construir el templo (o el tabernáculo), Éxodo 25:8.

96. Prohibición de quitar las varas de los anillos del arca, Éxodo 25:15.

97. Precepto de poner el pan de semblantes (lejem ha-panim) y el sahumerio (ketoret), Éxodo 25:30.

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