Parashá 36 BeHaalotjá

ג׳ בסיון ה׳תשע״ד (June 1, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 36 BeHaalotjá

Números 8:1-12:16

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 8:1-14
  2. 8:15-26
  3. 9:1-14
  4. 9:15 – 10:10
  5. 10:11-34
  6. 10:35 – 11:29
  7. 11:30 – 12:16
  8. Maftir 12:14-16

Haftará: Zacarías 2:10 (v. 14 heb.) – 4:7

Los Escritos Apostólicos: Juan 5:1 – 6:71

BeHaalotjá

significa “cuando hagas subir”

Comentarios

Primera aliyá, 8:1-14

8:2    “Habla a Aharón y dile: “Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán al frente del candelabro.”” – ¿Por qué aparece el contexto de la menorá justo después del relato de las ofrendas de los líderes de las doce tribus? ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? La tribu de Leví no había participado en las ofrendas de los líderes de cada tribu. Por esto la Torá sigue hablando del ministerio de Aharón para así incluirlo entre los demás. El Midrash destaca el hecho de que por medio de los descendientes de Aharón, los Jashmoneos, sucedería el milagro de Januká y así se encenderían las candelas de esa festividad de año en año en recuerdo de la dedicación del altar en los tiempos de los macabeos. Así también Aharón tendría su parte en la dedicación del altar, no solamente los líderes de las demás tribus.

BeHaalotjá significa literalmente “Cuando hagas subir”, refiriéndose a las llamas de fuego del candelabro que hay que “hacer subir”, es decir, hacer que ardan. También se ha interpretado este texto de modo que Aharón debía subir a una plataforma con escalones para poder encender las lámparas.

8:7    “Así harás con ellos para su purificación: rociarás sobre ellos agua purificadora, y que ellos hagan pasar una navaja sobre toda su carne, laven sus ropas y quedarán purificados.” – La navaja representa la Torá que pasa por la carne, el yetser hará, y nos prepara parar poder servir al Eterno de manera eficaz. ¿Has dejado que la navaja pase sobre toda tu carne?

En Hebreos 4:12a está escrito:

“Porque la palabra de Elohim es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos…”

En 2 Timoteo 3:16-17 está escrito:

“Toda Escritura inspirada por Elohim es útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Elohim sea perfecto, equipado para toda buena obra.”

8:9-10 “Y harás que se acerquen los levitas delante de la tienda de reunión. Reunirás también a toda la congregación de los hijos de Israel, y presentarás a los levitas delante de HaShem; y los hijos de Israel pondrán sus manos sobre los levitas.” – Toda la congregación de Israel estaba presente en el momento de la instalación de los levitas con la imposición de las manos. Sin embargo, no todos los 600,000 varones podían imponer las manos sobre los levitas, porque serían demasiados varones por levita, pero la Torá presenta este acto como si todos lo hicieran. Posiblemente fueron los ancianos o los primogénitos los que físicamente pusieron las manos sobre los levitas en representación del resto del pueblo.

La ceremonia de la imposición de manos indica aquí tres cosas:

1. Unidad – por la imposición de manos hay una manifestación de unidad entre el que impone las manos y el que es objeto de la imposición de las manos. En este caso hubo una unidad entre el pueblo y los levitas.

2.      Representación – al imponer las manos sobre alguien, es con el motivo de delegar la autoridad para una representación. Este texto dice que todos los hijos de Israel tenían que imponer las manos sobre los levitas. Por lo tanto, los levitas representarían a todos los hijos de Israel, no sólo los primogénitos. Sin embargo, como los primogénitos ya representaban a todo el pueblo. Esa representación fue traspasada a los levitas cuando sustituyeron a los primogénitos.
En el Salmo 136:10 está escrito: “Al que hirió a Egipto en sus primogénitos”. Esto nos enseña que, simbólicamente, todos los hombres de Egipto fueron heridos en los primogénitos. En lugar de golpear a todos los egipcios, HaShem golpeó a todos los primogénitos. Esto nos enseña que los primogénitos representan a todo el pueblo. Por lo tanto, los levitas, que a su vez, sustituyen a los primogénitos, representan a todo el pueblo de Israel.

3.      Sacrificio – Al igual que hay imposición de manos sobre un sacrificio antes de que sea degollado, ahora se imponen las manos sobre los levitas, para que sean entregados a HaShem. Los versículos 16 y 19 dicen que los levitas han sido donados, primero a HaShem y luego a Aharón y sus hijos.

Los hijos de Israel pusieron sus manos sobre los levitas para que fueran ofrecidos como un sacrificio al Eterno. En el ministerio de Malki-Tsedek todos podrán ofrecer sus cuerpos en sacrificio vivo, como está escrito en Romanos 12:1:

“Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Elohim que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Elohim, que es vuestro culto racional.”

En Romanos 15:16 está escrito:

“para ser ministro del Mesías Yeshúa a los gentiles, ministrando a manera de sacerdote las buenas nuevas de Elohim, a fin de que la ofrenda de los gentiles sea aceptable, santificada por el Espíritu de Santidad.”

En Filipenses 2:17 está escrito:

“Pero aunque yo sea derramado como libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me regocijo y comparto mi gozo con todos vosotros.”

2 Timoteo 4:6 está escrito:

“Porque yo ya estoy para ser derramado como una ofrenda de libación, y el tiempo de mi partida ha llegado.”

8:11, 13, 15, 21 “Entonces Aharón mecerá a los levitas delante de HaShem, como ofrenda mecida de los hijos de Israel, para que ellos puedan cumplir el ministerio de HaShem… Harás que los levitas estén de pie delante de Aharón y delante de sus hijos, para mecerlos como ofrenda mecida a HaShem… Y después de eso, los levitas podrán entrar para ministrar en la tienda de reunión, tú los purificarás y los mecerás como ofrenda mecida… Los levitas se purificaron a sí mismos de pecados, y lavaron sus ropas; y Aharón los meció como ofrenda mecida delante de HaShem. También Aharón hizo expiación por ellos para purificarlos.” – El texto dice literalmente que Aharón mismo tenía que mecer a los levitas. Por esto el Midrash dice que Aharón los levantaba a cada uno de los 22,000 levitas individualmente en un solo día balanceándolos arriba y abajo y atrás y adelante.

Una parte de los sacrificios de los animales, que fueron ofrecidos para la instalación de los sacerdotes, tenía que ser mecida delante de HaShem, cf. Éxodo 29:24. De la misma manera ahora los levitas tienen que ser mecidos delante de HaShem, y así ellos mismos constituyen una ofrenda al Eterno.

Este texto también nos enseña que para poder ser líder uno tiene que pasar por la experiencia de ser mecido. En esa experiencia todo lo que hay en su vida se pone a temblar. Él que no haya pasado por este mecimiento no es apto para ministrar como líder delante de HaShem. En este mundo no hay nada estable, excepto la Palabra de Eterno. Por lo tanto es necesario tener que pasar por este proceso de temblor para poder aprender a confiar solamente en las Palabras firmes de la Roca de Israel. Un líder tiene que ser liberado de toda confianza en las cosas visibles. Todo lo visible temblará, como está escrito en Hebreos 12:26-27:

“Su voz hizo temblar entonces la tierra, pero ahora Él ha prometido, diciendo: AUN UNA VEZ MAS, YO HARÉ TEMBLAR NO SOLO LA TIERRA, SINO TAMBIÉN EL CIELO. Y esta expresión: Aún, una vez más, indica la remoción de las cosas movibles, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles.”

El propósito de HaShem para hacer temblar todas las cosas en la vida del candidato para el liderazgo, es que permanezcan las cosas inconmovibles en su vida, para que tenga un fundamento sólido.

En 1 Corintios 3:12-15 está escrito:

“Ahora bien, si sobre el fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Si la obra de alguno es consumida, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como por fuego.”

En 1 Corintios 13:13 está escrito:

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.”

En Mateo 7:24-29 está escrito:

“Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca. Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción. Cuando Yeshúa terminó estas palabras, las multitudes se admiraban de su enseñanza; porque les enseñaba como uno que tiene autoridad, y no como sus escribas.”

En las Escrituras la arena representa a los hombres. Los valores producidos por la Torá de HaShem, son eternos, y resisten la prueba. El que edifica su vida sobre la opinión de los hombres un día perderá todo. Uno que ha edificado su vida sobre la Torá enseñada por el Mesías Yeshúa es capaz de resistir cualquier prueba en esta vida.

Un líder, que no haya pasado por el proceso del temblor, no es apto para el liderazgo. No tengas temor del temblor. Es bueno para enseñarte que sólo hay una Roca firme, HaShem y su Palabra. Cuando estamos pasando por temblores fuertes muchas cosas innecesarias caen de nuestras vidas, caprichos, deseos que no producen nada duradero, motivos carnales, etc., para que permanezca lo duradero. El temblor sirve para ayudarnos a ubicar las cosas en su lugar, para que aprendamos qué es lo importante y qué no es tan importante, desde una perspectiva eterna.

En la presencia del Eterno hay mucho movimiento, una actividad constante. Hay fuego y relámpagos, chispas y colores, cantos, voces, ruidos y una energía tremenda. Al acercarse al Eterno recibimos parte de esa energía celestial y nuestros cuerpos reaccionan de manera que vibran, tiemblan, se calientan, se caen, se mueven incontrolablemente, etc. Esta energía tremenda fue desatada sobre los levitas en el día de su consagración y de esa manera fueron mecidos delante de HaShem. La costumbre judía es mecer el cuerpo delante de HaShem cuando uno está orando en su presencia. ¿Será que este mecimiento tiene su origen en este evento cuando los levitas fueron instalados en su ministerio mediante un mecimiento? Lo cierto es que delante de HaShem tiembla toda la tierra y sus habitantes, como está escrito en el Salmo 33:8:

“Tema a HaShem toda la tierra; tiemblen en su presencia todos los habitantes del mundo.”

En el Salmo 99:1 está escrito:

“HaShem reina, estremézcanse los pueblos; sentado está sobre los querubines, tiemble la tierra.”

Cuatro veces el texto habla del mecimiento de los Levitas delante del Eterno, v. 11, 13, 15 y 21. Esto nos enseña que un líder tendrá que pasar por muchos momentos de temblor en su vida para que sea perfeccionado para servirle solamente a Él.

8:12  “Los levitas pondrán sus manos sobre la cabeza de los novillos, y entonces ofrecerán uno como ofrenda por el pecado y el otro como ofrenda de ascensión a HaShem, para hacer expiación por los levitas.” – En este versículo encontramos la base para un ministerio correcto delante de HaShem.

  • ·Ofrenda por el pecado – un sustituto pagó por mis pecados para que yo pueda servir libre de pecado delante del Santo. Esta ofrenda anuncia proféticamente el sacrificio de Yeshúa HaMashíaj que es la única base para que el hombre pueda acercarse a HaShem, cf. Juan 14:6.
  • ·Ofrenda de ascensión – todo el animal es consumido. Mi vida ya no significa nada para mí, me he entregado totalmente para servir los propósitos del Reino.

8:14, 16 “Así separarás a los levitas de entre los hijos de Israel, y los levitas serán míos… porque son enteramente dedicados para mí de entre los hijos de Israel. Los he tomado para mí en lugar de todo primer fruto de la matriz, los primogénitos de todos los hijos de Israel.” – Esto nos enseña que una persona dedicada a HaShem ya no se pertenece a sí misma. Ya no tiene derecho de dominar sobre su vida. Fue presentado delante del Eterno como un sacrificio, para ya no servir sus propios deseos, ni a los hombres, sino sólo al Eterno, como está escrito en 1 Corintios 6:20:

“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Elohim en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Elohim.”

Segunda aliyá, 8:15-26

8:15  “Y después de eso, los levitas podrán entrar para ministrar en la tienda de reunión, tú los purificarás y los presentarás como ofrenda mecida” – Los levitas tenían que pasar por la mikvé, el baño ritual, para iniciar su ministerio. Como hemos dicho antes el simbolismo del mikvé es que uno muere de su vieja vida para resucitar de nuevo, purificado. A partir de ahora los levitas ya no pueden vivir como antes, han muerto y su vida está dedicada al servicio de HaShem.

8:19  “Y he dado a los levitas como un don a Aharón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para cumplir el ministerio de los hijos de Israel en la tienda de reunión y para hacer expiación en favor de los hijos de Israel, para que no haya plaga entre los hijos de Israel al acercarse al santuario.” – Los líderes que han sido puestos por HaShem constituyen dones a los demás creyentes. En este caso los levitas son dones del Eterno a sus superiores, los sacerdotes. Los líderes que el Mesías Yeshúa pone en su congregación son dones, como está escrito en Efesios 4:7-12:

“Pero a cada uno de nosotros se nos ha concedido la gracia conforme a la medida del don del Mesías. Por tanto, dice: CUANDO ASCENDIÓ A LO ALTO, LLEVO CAUTIVA UNA HUESTE DE CAUTIVOS, Y DIO DONES A LOS HOMBRES. (Esta expresión: Ascendió, ¿qué significa, sino que él también había descendido a las profundidades de la tierra? El que descendió es también el mismo que ascendió mucho más arriba de todos los cielos, para poder llenarlo todo.) Y él dio a algunos el ser emisarios, a otros profetas, a otros anunciadores de buenas nuevas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo del Mesías”

Este texto habla de los cinco dones ministeriales que el Mesías entrega a los hombres. Cada uno de ellos representa una parte del ministerio total del Mesías, v 7. Ninguno de los líderes tiene todo el ministerio de Mashíaj, sólo una parte. Pero juntos forman a Mashíaj como dones ministeriales. Cada ministerio es un don, dado al pueblo, y cada uno de estos dones tiene una parte del ministerio del Mesías, según la gracia que haya recibido. Yeshúa tiene todo, pero ninguno de nosotros tiene lo mismo, sino solamente una parte de él.

Los dones ministeriales son dados para perfeccionar a los santos para que ellos hagan la obra del ministerio para la edificación del cuerpo del Mesías. Observe que los santos son los que hacen la obra, dirigidos y perfeccionados por los cinco dones ministeriales.

“para que no haya plaga entre los hijos de Israel al acercarse al santuario” – Si los levitas no cumplen su ministerio, los israelitas, o los primogénitos, tendrán que hacerlo. Pero por causa del becerro de oro, no les es posible, porque llegaría la plaga sobre ellos. Por eso, al servir los levitas en lugar de los hijos de Israel, no habrá plaga sobre ellos.

En este versículo se menciona la frase “los hijos de Israel” cinco veces. De esta manera HaShem muestra su amor y cariño por su pueblo.

8:24 “Esto es lo que se refiere a los levitas: desde los veinticinco años en adelante entrarán a cumplir el servicio en el ministerio de la tienda de reunión.” – En Números 4:3 se habla de los 30 años. Rashí dice que estuvieron cinco años preparándose para poder entrar plenamente en el ministerio. Fue una yeshivá de cinco años.

Tercera aliyá, 9:1-14

9:1    “HaShem habló a Moshé en el desierto del Sinái, en el primer mes del segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo” – En el primer versículo de Números está escrito que HaShem habló con Moshé el primer día del segundo mes del segundo año después de la salida de Egipto. Aquí está escrito que HaShem le habló en el primer mes del segundo año. Esto nos enseña que la Torá no siempre narra las cosas en el orden sucesivo. Si fuese escrito en el orden sucesivo el capítulo 1 debería venir después del capítulo 9.

9:2    “Que los hijos de Israel celebren Pesaj a su tiempo señalado.” – Según Rashí, esto significa que el sacrificio de Pesaj tiene preferencia incluso sobre el shabat. Aún si el 14 de nisán cae en shabat se hace el sacrificio de Pesaj ese día.

9:5    “Y celebraron la Pesaj en el mes primero, en el día catorce del mes, al atardecer, en el desierto de Sinái; tal como HaShem había ordenado a Moshé, así lo hicieron los hijos de Israel.” – Esta fue la única vez que celebraron Pesaj en el desierto. Rashí considera que fue una vergüenza para los hijos de Israel no celebrar Pesaj más que una vez durante los 40 años. Sin embargo los hijos de Israel no podían circuncidar a sus hijos en el desierto y por lo tanto no podían celebrar Pesaj más que una vez. Un padre cuyo hijo no está circuncidado no tiene el derecho de ofrecer el sacrificio de Pesaj, cf. Éxodo 12:48.

En Josué 5:2-10 está escrito:

“En aquel tiempo HaShem dijo a Yehoshúa: Hazte cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar, por segunda vez, a los hijos de Israel. Y Yehoshúa se hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot. Esta es la razón por la cual Yehoshúa los circuncidó: todos los del pueblo que salieron de Egipto que eran varones, todos los hombres de guerra, murieron en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto. Porque todos los del pueblo que salieron fueron circuncidados, pero todos los del pueblo que nacieron en el desierto, por el camino, después de salir de Egipto, no habían sido circuncidados. Pues los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que pereció toda la nación, es decir, los hombres de guerra que salieron de Egipto, porque no escucharon la voz de HaShem; a ellos HaShem les juró que no les permitiría ver la tierra que HaShem había jurado a sus padres que nos daría, una tierra que mana leche y miel. Y a los hijos de ellos, que Él levantó en su lugar, Yehoshúa los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no los habían circuncidado en el camino. Y sucedió que cuando terminaron de circuncidar a toda la nación, permanecieron en sus lugares en el campamento hasta que sanaron. Entonces HaShem dijo a Yehoshúa: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto. Por eso aquel lugar se ha llamado Guilgal hasta hoy. Estando los hijos de Israel acampados en Guilgal, celebraron Pesaj por la tarde el día catorce del mes en los llanos de Yerijó.”

Cuarta aliyá, 9:15 – 10:10

9:17-20 “Y cuando la nube se levantaba de sobre la tienda, enseguida los hijos de Israel partían; y en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban los hijos de Israel. Al mandato de HaShem los hijos de Israel partían, y al mandato de HaShem acampaban; mientras la nube estaba sobre el tabernáculo, permanecían acampados. Aun cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo por muchos días, los hijos de Israel guardaban la ordenanza de HaShem y no partían. Y sucedía que cuando la nube permanecía algunos días sobre el tabernáculo, según la orden de HaShem, permanecían acampados; y según la orden de HaShem, partían.” – La nube fue el medio que HaShem usaba para dirigir el pueblo. Mirando la nube ellos podían saber cuándo tenían que moverse y cuándo, y dónde, tenían que acampar. Esto creó una dependencia total de la nube, porque no se sabía cuándo había que seguir el viaje ni cuando había que acampar. De la misma manera vive el que es guiado por el Espíritu del Eterno, no sabes de donde viene, ni a dónde va, como está escrito en Juan 3:8:

“El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

El que es nacido del Espíritu es como el viento, llevado por el mandato del Eterno.

9:21-22 “Y sucedía que cuando la nube permanecía desde el atardecer hasta la mañana, cuando la nube se levantaba por la mañana, ellos partían; y si permanecía durante el día y durante la noche, cuando la nube se levantaba, ellos partían. Ya fuera que la nube se detuviera sobre el tabernáculo permaneciendo sobre él dos días, o un mes, o un año, los hijos de Israel permanecían acampados y no partían; pero cuando se levantaba, partían.” – Los hijos de Israel no sabían cuánto tiempo tenían que estar acampados en cada lugar, si una noche o diez años. Siempre tenían que estar listos para seguir adelante. Esto nos enseña acerca de la importancia de la dependencia de HaShem. Los impulsos que él está dando son para seguir. El que hace caso a esos impulsos estará siempre bajo la protección divina, como los hijos de Israel estaban protegidos bajo la nube en el desierto. El que no hace caso a los impulsos del Eterno perderá la protección que existe para los que caminan con Él. Esta dependencia de HaShem fue muy preciosa para Él, como está escrito en Jeremías 2:2-3:

“Ve y clama a los oídos de Yerushalayim, diciendo: “Así dice HaShem: ‘De ti recuerdo el cariño de tu juventud, el amor de tu desposorio, de cuando me seguías en el desierto, por tierra no sembrada. Santo era Israel para HaShem, primicias de su cosecha; todos los que comían de ella se hacían culpables; el mal venía sobre ellos’–declara HaShem.””

¿Estás dispuesto a siempre vivir así con tu Padre celestial? ¿Estás dispuesto a tener tu vida no tan planificada? ¿Estás dispuesto a ser llevado por la presencia del Espíritu del Eterno en todo momento? ¿Estás dispuesto a mudarte de un lado para otro, según el mandato de la Shejiná? El que camina con HaShem tiene una vida móvil, no cómoda. Mientras estemos esperando el Reino Mesiánico, no podemos parar, sino siempre estar listos para cualquier tipo de cambio para poder seguir bajo la presencia de HaShem.

9:23  “Y al mandato de HaShem acampaban, y al mandato de HaShem partían; guardaban la ordenanza de HaShem según el mandato de HaShem por medio de Moshé.” – Este texto nos enseña que HaShem dirigió a su pueblo por medio de un mandato que fue manifestado en la nube y por medio del profeta. HaShem dio el mandato con el movimiento de la nube y Moshé dio la orden. Esto nos enseña que debemos seguir la Palabra de HaShem dado por su Espíritu y por sus Profetas para no quedarnos atrás y perder el mover de HaShem en este tiempo. El que piensa que puede servir a HaShem de la manera como se hacía hace años, se equivoca. Como HaShem se está moviendo constantemente, hay que estar dispuesto a cambiar de lugar y seguir adelante para caminar con Él y no con aquellas estructuras humanas que se han cristalizado, por muy utilizadas que fueron en el pasado. Si la organización o la congregación a la que uno pertenece no camina con HaShem y no le sigue en lo que Él está haciendo hoy, es mejor salir de la organización para no quedarse atrás. Prefiero estar bajo la cobertura de la nube de protección de HaShem que bajo una organización que ya no desea ser obediente y sensible a los nuevos giros del Espíritu en este tiempo. Uno de los peligros mayores que hay para el hombre es que se quede estable en un lugar o en un sistema de pensamientos. Si perdemos nuestra disposición de cambiar, ya no podremos caminar con el Eterno y nos quedaremos atrás. El que se quede atrás correrá el riesgo de perder incluso su alma, como está escrito en Hebreos 10:38-39:

“MAS MI JUSTO VIVIRÁ POR LA FE; Y SI RETROCEDE, MI ALMA NO SE COMPLACERÁ EN ÉL. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma.”

Los que tienen fe, es decir, los que son fieles y los que confían, son los que avanzan, porque HaShem está llevando su pueblo en moviendo todo el tiempo hasta llevarnos al Olam HaBá, el siglo venidero. Pero el que prefiere ser fiel a los hombres que ya no quieren caminar con HaShem, sufrirá mucha pérdida. No sigas detrás de los líderes que no caminan con HaShem. No tienes ningún deber de seguir a aquellos líderes que no siguen a HaShem, como está escrito en Josué 1:16-17:

“Y ellos respondieron a Yehoshúa, diciendo: Haremos todo lo que nos has mandado, y adondequiera que nos envíes, iremos. Como obedecimos en todo a Moshé, así te obedeceremos a ti, con tal que HaShem tu Elohim esté contigo como estuvo con Moshé.”

¡Obedece a tu líder sólo mientras que HaShem esté con él!

10:2  “Hazte dos trompetas de plata; las harás labradas a martillo. Y te servirán para convocar a la congregación y para poner en marcha los campamentos.” – Hay dos tipos de trompetas en Israel:

  • ·El Shofar – un cuerno de carnero, hecho por el Eterno y acondicionado por el hombre. También puede ser hecho de cabra, antílope u otro de los animales puros.
  • ·La trompeta de plata – hecha por los hombres.

Los toques son los mismos para los dos tipos de trompetas. Los dos toques principales son:

  • Tekía – un sonido largo con dos tonos sucesivos tocados con el mismo soplo. Este sonido proclama la soberanía del Creador sobre la creación.

 

  • Teruá – es una alarma con varios sonidos cortos repetidos sucesivamente con el mismo tono. La tradición establece un mínimo de nueve sonidos repetidos. Es un sonido de alerta y advertencia que sirve para despertar y llamar la atención etc.

Las trompetas de plata fueron hechas con el propósito de:

1.      Reunir la congregación o los jefes – con un sonido de Tekía, v. 3-4, 7.

2.      Hacer partir los campamentos – con los sonidos Tekía – Teruá – Tekía, v. 5-6.

3.      Recordar al pueblo delante de HaShem en tiempos de guerra, v. 9.

4.      Recordar al pueblo delante de HaShem en las fiestas, la luna nueva y durante todos los sacrificios comunitarios, v.10.

En el templo de Yerushalayim los sacerdotes tocaban los trompetas de plata durante el ofrecimiento de los sacrificios comunales todos los días. Tocaban por lo menos 21 veces al día. Cuando los portales se abrieron por la mañana tocaban tres veces. Durante la ofrenda diaria de la mañana tocaban nueve veces. Durante la ofrenda diaria de la tarde tocaban nueve veces y si había un sacrificio musaf, adicional, tocaban otras nueve veces. En erev shabat, la víspera del shabat, tocaron tres veces por la tarde para recordar al pueblo que era tiempo de dejar de trabajar. Cuando el shabat estaba a punto de comenzar tocaron otras tres veces para marcar el inicio del shabat.

Quinta aliyá, 10:11-34

10:11 “Y sucedió que en el año segundo, en el mes segundo, el día veinte del mes, la nube se levantó de sobre el tabernáculo del testimonio” – Como hemos dicho antes, esto nos enseña con qué rapidez hicieron el censo. La Torá tiene varias formas de presentar la fecha:

  • ·Año / mes / día Génesis 7:11; Números 10:11; 33:38; Deuteronomio 1:3.
  • ·Año / día / mes, Génesis 8:13.
  • ·Mes / año / día, Éxodo 40:17.
  • ·Día / mes / año, Números 1:1.

10:12-13 “y los hijos de Israel partieron, según su orden de marcha, del desierto de Sinái. Y la nube se detuvo en el desierto de Parán. Así partieron la primera vez por mandato de HaShem por medio de Moshé.” – Esto nos enseña que no debemos movernos de un lugar hasta que tengamos un mandato del Eterno mediante la indicación de la presencia del Espíritu en nosotros. A veces la indicación del Espíritu puede ser confirmada por una palabra profética, pero no al revés. No te muevas, hasta que el Eterno no te quite de allí. Sé fiel a la dirección del Espíritu en tu vida. No hagas nada, hasta que HaShem no te lo indique por medio de su nube. Aprende a ser dirigido por el Espíritu, incluso en los detalles.

“por mandato de HaShem por medio de Moshé” – Literalmente dice: “por boca de HaShem mediante la mano de Moshé”, en hebreo “al pi Adonai be yad Moshé”. Rashí dice que la columna de nube no empezaba a marchar hasta que Moshé decía las palabras que están escritas en Números 10:35b:

“Levántate, oh HaShem! y sean dispersados tus enemigos, huyan de tu presencia los que te aborrecen.”

Lo mismo pasó cuando iban a acampar. La columna de nube se quedó erguida por encima del campamento de Yehudá hasta que Moshé dijo las palabras que están escritas en Números 10:36:

“Reposa, oh HaShem, en los millares de millares de Israel.”

Así vemos como hubo una colaboración entre HaShem y el profeta Moshé. Por esto el texto habla de que partieron por la boca de HaShem por la mano de Moshé.

10:28 “Este fue el orden de marcha de los hijos de Israel por sus ejércitos cuando partieron.” – Los hijos de Israel tenían un orden estricto a la hora de marchar por el desierto. Cuando hay orden hay paz y cuando hay desorden hay confusión.

10:29 “Entonces Moshé dijo a Chovav, hijo de Reuel madianita, suegro de Moshé: Nosotros partimos hacia el lugar del cual HaShem dijo: “Yo os lo daré.” Ven con nosotros y te haremos bien, pues HaShem ha prometido el bien a Israel.” – Según Rambán, Chovav fue el nombre que Yitró recibió después de su conversión al judaísmo. Según Rashí, el abuelo Reuel fue llamado “padre” en Éxodo 2:18.

“HaShem ha prometido el bien a Israel” – Esta es una promesa eterna.

10:32 “Y será que si vienes con nosotros, el bien que HaShem nos haga, nosotros te haremos.” – Aquí se ve otra vez el propósito de la formación del pueblo de Israel, “en ti serán bendecidas todas las familias de la tierra”. Todos los que se unen a Israel reciben las bendiciones del cielo.

Algunos comentaristas que combinan este texto con Éxodo 18:27, dicen que Yitró partió de Israel en este momento. Sin embargo, Rambán dice que el texto de Éxodo 18 muestra que Yitró dejó el pueblo de Israel antes de la entrega de la Torá para luego volver en algún momento que la Torá no registra. En esta ocasión se quedó con el pueblo y así entró en la tierra junto con ellos. Según este texto, Moshé tuvo la última palabra, lo cual es una indicación de que su suegro le escuchó y le hizo caso. Según la tradición, los descendientes de Yitró recibieron la parte más fértil de Yerijó (Yerijó), como está escrito en Jueces 1:16:

“Y los descendientes del keneo, suegro de Moshé, subieron de la ciudad de las palmeras con los hijos de Yehudá, al desierto de Yehudá que está al sur de Arad; y fueron y habitaron con el pueblo.”

Según Rashí, los descendientes de Yitró vivieron en Yerijó, “la ciudad de las palmeras”, durante 400 años, hasta la construcción del templo.

Sexta aliyá, 10:35 – 11:29

10:35-36 “Y sucedía que cuando el arca se ponía en marcha, Moshé decía: ¡Levántate, oh HaShem! y sean dispersados tus enemigos, huyan de tu presencia los que te aborrecen. Y cuando descansaba, él decía: Descansa, oh HaShem, entre los millares de millares de Israel.” – La frase hebrea “Kuma Adonai” también podría ser traducida como: “Manifiéstate, oh HaShem”. Cuando Él se manifiesta no hay enemigo que pueda resistirle.

En los manuscritos hebreos aparece una señal parecida a la letra nun pero inversa, antes y después de estos dos versículos. Los rabinos lo han entendido como un paréntesis. Este texto no está en su lugar según el orden de los acontecimientos, debería aparecer en el capítulo 2. El Talmud cita la opinión de Yehudá haNasí que dice que estos dos versículos constituyen un libro en sí mismo, de modo que realmente hay siete libros en la Torá de Moshé, en concordancia con lo que está escrito en  Proverbios 9:1:

“La sabiduría ha edificado su casa, ha labrado sus siete columnas”

11:1  “Y el pueblo estaba como buscando pretextos malignos a oídos de HaShem; y cuando HaShem lo oyó, se encendió su ira, y el fuego de HaShem ardió entre ellos y consumió un extremo del campamento.” – Según Rashí, estaban buscando pretexto para apartarse del Omnipresente. Ya tenían carne para comer en el desierto, cf. Éxodo 12:38 y Números 32:1.

“el fuego… consumió… un extremo” – La palabra “extremo” puede ser interpretada como una referencia a los más alejados del Eterno, o bien a los más distinguidos.

Por la lengua de los hijos de Israel se encendió un fuego consumidor, como está escrito en Jacobo 3:5-6:

“Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosas. Mirad, ¡qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno e inflama el curso de nuestra vida.”

11:5 “Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos” – Normalmente uno se olvida de las emociones negativas y solamente quedan las emociones positivas en los recuerdos. Los hijos de Israel ya no se acordaban de la esclavitud. Si habían estado trabajando duramente como esclavos, ¿cómo ahora dicen que comían gratis? Rashí lo interpreta diciendo que aquí se refiere a que pudieron comer gratis en Egipto en cuanto a no tener que cumplir ningún mandamiento.

11:6 “pero ahora no tenemos apetito. Nada hay para nuestros ojos excepto este maná.” – El hombre necesita variar el gusto de la comida para no fastidiarse. Ahora, los hijos de Israel estaban en una situación de tránsito y la providencia divina les estaba dando una comida de emergencia, para que sobrevivieran durante el paso por la estepa que no debería durar tanto tiempo. Aunque el Midrash dice que el maná cambiaba de sabor, según el deseo de cada uno, la Torá dice cómo era el sabor del maná, como está escrito en Éxodo 16:31b:

“su sabor era como de hojuelas con miel”

En Números 11:8 está escrito:

“tenía el sabor de tortas cocidas con aceite”

Cuando una persona no muestra agradecimiento por la comida que recibe, desata maldiciones sobre su vida. Por medio de las bendiciones que damos a HaShem antes y después de comer, estamos dándole culto por medio de las cosas materiales y somos liberados de la codicia.

En 1 Corintios 10:1-6 está escrito:

“Porque no quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube y todos pasaron por el mar; y en Moshé todos fueron sumergidos en la nube y en el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía; y la roca era el Mesías. Sin embargo, Elohim no se agradó de la mayor parte de ellos, pues quedaron tendidos en el desierto. Estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros, a fin de que no codiciemos lo malo, como ellos lo codiciaron.”

En este texto se habla de un “alimento espiritual”, una “bebida espiritual” y una “roca espiritual”. Así que el maná y el agua que fueron dados en el desierto eran alimento y bebida espirituales. ¿Cómo es que la Escritura llama estas cosas materiales “espirituales”? Según la filosofía griega algo espiritual no puede ser algo físico. Sin embargo, el maná sí era físico, el agua era física, la roca era física. Así que la expresión “espiritual” no puede ser entendida desde el punto de vista filosófico, sino tiene que ser entendido desde una mente hebrea. Según el punto de vista hebreo, algo espiritual es algo que viene del mundo espiritual, o que tiene la aprobación del Cielo o que tiene una relación y un punto de contacto con el mundo espiritual. Una comida espiritual es una comida avalada, bendecida, entregada y santificada por el Eterno. El judaísmo tiene, entre otras cosas, la función de elevar los elementos meramente naturales a un nivel espiritual para que así puedan rendir culto al Eterno. La comida se convierte en algo espiritual cuando es recibida con una bendición basada en la Palabra de HaShem, como está escrito en 1 Timoteo 4:4-5:

“Porque todo lo creado por Elohim es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias; porque es santificado mediante la palabra de Elohim y la oración.”

11:9 “Y cuando el rocío descendía sobre el campamento durante la noche, el maná descendía sobre él” – Hay una aparente contradicción entre este texto y Éxodo 16:14 donde está escrito:

“Cuando la capa de rocío se evaporó, he aquí, sobre la superficie del desierto había una cosa delgada, como copos, menuda, como la escarcha sobre la tierra.”

Estos dos versículos nos muestran que hubo como una “manta” blanca tanto debajo como por encima del maná. El maná fue protegido de la suciedad del suelo y además cubierto por una capa, para estar bien conservado hasta el momento de ser recogido. De allí surgió la tradición de poner un mantel blanco en la mesa del shabat, y además cubrir los panes del shabat con un mantel blanco. Estos dos manteles nos recuerdan el milagro del maná.

11:14 “Yo solo no puedo llevar a todo este pueblo, porque es mucha carga para mí.” – Moshé sintió que ya no podía llevar la carga de ese pueblo. Esta es la experiencia de cualquier líder que tiene una gran responsabilidad. La respuesta de HaShem a los dos problemas, la queja del pueblo, y el agotamiento de Moshé, es que primeramente suple la necesidad del líder y luego trata con la necesidad del pueblo.

11:17 “Entonces descenderé y hablaré contigo allí, e incrementaré del espíritu que está sobre ti y lo pondré sobre ellos, y llevarán contigo la carga del pueblo para que no la lleves tú solo.” – El espíritu que está sobre un líder ungido causa que en él haya un sentimiento de carga por el pueblo. Es una carga de preocupación parecida a la que siente una madre por sus hijos. Es una carga de responsabilidad, que en muchas ocasiones se vuelve muy pesada.

El shaliaj Shaúl dijo que el peor de todos los sufrimientos que él tenía fue la preocupación por todas las congregaciones, como está escrito en 2 Corintios 11:23-28:

“¿Son servidores del Mesías? (Hablo como si hubiera perdido el juicio.) Yo más. En muchos más trabajos, en muchas más cárceles, en azotes un sinnúmero de veces, a menudo en peligros de muerte. Cinco veces he recibido de los judíos treinta y nueve azotes. Tres veces he sido golpeado con varas, una vez fui apedreado, tres veces naufragué, y he pasado una noche y un día en lo profundo. Con frecuencia en viajes, en peligros de ríos, peligros de salteadores, peligros de mis compatriotas, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajos y fatigas, en muchas noches de desvelo, en hambre y sed, a menudo sin comida, en frío y desnudez. Además de tales cosas externas, está sobre mí la presión cotidiana de la preocupación por todas las congregaciones.”

La preocupación por todas las congregaciones mesiánicas fue superior que todas las demás calamidades que el shaliaj Shaúl estaba sufriendo. Esto nos enseña que un líder tiene una gran angustia de preocupación por los que están bajo su cuidado. Moshé sintió que esa carga le fue demasiado pesada y así fue repartida sobre 70 ancianos más. Estos 70 constituyen el primer Sanedrín en Israel.

11:23 “Y HaShem dijo a Moshé: ¿Está limitado el poder de HaShem? Ahora verás si mi palabra se te cumple o no.” – Moshé no podía imaginarse cómo el Eterno podría suplir con carne a todo el pueblo.

En Génesis 18:14 está escrito:

“¿Hay algo demasiado difícil para HaShem? Volveré a ti al tiempo señalado, por este tiempo el año próximo, y Sará tendrá un hijo.”

En Jeremías 32:27 está escrito:

“He aquí, yo soy HaShem, el Elohim de toda carne, ¿habrá algo imposible para mí?”

En Zacarías 8:6 está escrito:

“Así dice HaShem de los ejércitos: “Si en aquellos días esto parece muy difícil a los ojos del remanente de este pueblo, ¿será también muy difícil a mis ojos?”–declara HaShem de los ejércitos.”

En Mateo 19:26 está escrito:

“Pero Yeshúa, mirándolos, les dijo: Para los hombres eso es imposible, pero para Elohim todo es posible.”

En Marcos 10:27 está escrito:

“Mirándolos Yeshúa, dice: Para los hombres es imposible, pero no para Elohim, porque todas las cosas son posibles para Elohim.”

En Lucas 1:37 está escrito:

“Porque ninguna cosa será imposible para Elohim.”

En Lucas 18:27 está escrito:

“Y él respondió: Lo imposible para los hombres, es posible para Elohim.”

En Romanos 4:21 está escrito:

“y estando plenamente convencido de que lo que Elohim había prometido, poderoso era también para cumplirlo.”

11:25 “Entonces HaShem descendió en la nube y le habló; e incrementó el espíritu que estaba sobre él y lo colocó sobre los setenta ancianos. Y sucedió que cuando el espíritu reposó sobre ellos, profetizaron; pero no continuaron.” – El espíritu que estaba sobre Moshé hizo que los ancianos elegidos profetizaran. El espíritu de profecía es el que produce la carga de responsabilidad y preocupación en un líder espiritual porque ese espíritu es capaz de transmitir la carga que siente HaShem por las personas y ponerla en el corazón de sus representantes. Ahora los demás ancianos compartieron esa carga junto con Moshé y así fueron capacitados para ayudarle en su difícil tarea. Este texto nos enseña que un liderazgo auténtico es, en primer lugar, algo espiritual, algo sobrenatural.

11:29 “Pero Moshé le dijo: ¿Tienes celos por causa mía? ¡Quisiera que todo el pueblo de HaShem fuera profeta, que HaShem pusiera su Espíritu sobre ellos!” – Moshé deseaba que todo el pueblo recibiera el espíritu de profecía, parecido a lo que está escrito en 1 Corintios 14:1:

“Procurad alcanzar el amor; pero también desead ardientemente las manifestaciones espirituales, sobre todo que profeticéis.”

En 1 Corintios 14:5a está escrito:

“Yo quisiera que todos hablarais en otros idiomas sobrenaturalmente, pero aún más, que profetizarais”

En 1 Corintios 14:39 está escrito:

“Por tanto, hermanos míos, anhelad el profetizar, y no prohibáis hablar en otros idiomas sobrenaturalmente.”

Después de la llegada del Mesías la profecía no es dada solamente a algunos pocos dentro del pueblo. El deseo del Eterno, expresado por boca de Moshé y Shaúl, es que todos profeticen bajo la inspiración del Espíritu del Santo.

11:34 “Por eso llamaron a aquel lugar Kivrot-hataavá, porque allí sepultaron a los que habían sido codiciosos.” – Kivrot-hataavá significa “sepulcros de la codicia”. Aquí está escrito que los que habían sido codiciosos fueron sepultados. Pero no sólo esto, sino aquí fue sepultada la codicia. No es lo mismo codiciar que desear. La codicia es algo insaciable, algo bestial y demoníaco, que no está basado en una función natural de necesidad, sino tergiversándola para que sea una exigencia sin agradecimiento, sin humildad, sin reconocimiento. Es igual, o peor, que los deseos bestiales de los animales. Ten cuidado con la codicia. ¡Sepúltala!

En Jacobo 4:1-3 está escrito:

“¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres.”

Séptima aliyá, 11:30 – 12:16

12:1 “Y habló Miryam y Aharón contra Moshé por causa de la mujer cushita que él había tomado (pues había tomado una mujer cushita)” – El texto hebreo dice que Miryam habló en primer lugar. Esto nos enseña que ella tomó la iniciativa para hablar contra Moshé. Por eso sólo ella fue golpeada con tsaráat. Aharón actuó como una marioneta, al igual que había hecho con el becerro de oro, y siguió al más fuerte en ese momento. Aharón no tenía una columna vertebral de acero. En su afán de buscar la paz con todos, se dejó llevar por ciertas corrientes malignas. Le faltaba carácter para resistir el mal. Pero, al mismo tiempo, era rápido en humillarse y pedir perdón.

Es muy grave hablar contra los que han recibido mucha confianza por parte del Eterno. Las consecuencias son desastrosas. No hables mal de los que están puestos en posiciones de liderazgo en el pueblo de HaShem. HaShem se encarga de juzgar al que comete semejante pecado con su lengua. Aquí vemos como la lashón hará fue castigada con tsaráat.

12:6 “Él dijo: Oíd ahora mis palabras: Si entre vosotros hay profeta, yo, HaShem, me manifestaré a él en visión. Hablaré con él en sueños.” – Los profetas normales reciben mensajes en visiones y en sueños. Sin embargo, el nivel de profecía que tenía Moshé fue superior a los demás. Era el profeta más grande hasta que vino el Hijo de Elohim, Yeshúa HaMashíaj, que está en un nivel superior a Moshé, como está escrito en Hebreos 1:1-2; 3:3:

“Elohim, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo… Porque él ha sido considerado digno de más gloria que Moshé, así como el constructor de la casa tiene más honra que la casa.”

Mashiaj en esta Parashá

8:7b  “Laven sus ropas y quedarán purificados” – Esto habla de la muerte y la resurrección

8:21b “También Aharón hizo expiación por ellos para purificarlos.” – El Sumo Sacerdote celestial fue él que hizo expiación por nosotros para purificarnos.

9:12a             “Nada dejarán de ella hasta la mañana, ni quebrarán hueso de ella.” – Ningún hueso de Yeshúa fue quebrantado cuando murió, cf. Juan 19:36.

9:13 “Pero si alguno que está limpio y no anda de viaje, deja de sacrificar Pesaj, esa persona será cortada de entre su pueblo, porque no presentó la ofrenda de HaShem a su tiempo señalado. Ese hombre llevará su pecado.” – El judío que no participa de Pesaj pierde su derecho de ser parte del pueblo. Esto nos enseña que el que no tiene parte del Cordero que fue entregado por Elohim para quitar el pecado de Israel y el mundo, finalmente será totalmente desarraigado del pueblo, cf. Hechos 3:22-23; 4:12; Deuteronomio 18:19.

10:3 “Cuando se toquen las dos, toda la congregación se reunirá junto a ti a la puerta de la tienda de reunión.” – Los cuatro momentos de tocar las trompetas hablan de cuatro sucesos que van a acontecer en relación con la segunda venida del Mesías. La reunión de toda la congregación de Israel con un toque habla de que los muertos en el Mesías resucitarán y los vivos que son del Mesías serán arrebatados juntamente con ellos a las nubes y reunidos con él en su segunda venida.

10:5 “Pero cuando toquéis alarma, partirán los que estén acampados al oriente.” – Los campamentos tendrán que partir cuando se toque teruá. Esto nos habla de que los que fueron arrebatados serán trasladados a la tierra prometida para estar con el Mesías durante su gobierno milenial en la tierra.

10:9 “Cuando vayáis a la guerra en vuestra tierra contra el adversario que os ataque, tocaréis alarma con las trompetas a fin de que HaShem vuestro Elohim se acuerde de vosotros, y seáis salvados de vuestros enemigos.” – Para ser recordados en la guerra se toca teruá. Esto habla de que cuando el Mesías vuelva a Yerushalayim hará guerra contra los ejércitos multinacionales que subieron contra Israel para conquistar la Ciudad del Gran Rey, cf. Zacarías 14. El anti-mesías será matado con la espada que sale de la boca de Yeshúa, cf. Isaías 11:4; 2 Tesalonicenses 2:8.

10:10 “Asimismo, en el día de vuestra alegría, en vuestras fiestas señaladas y en el primer día de vuestros meses, tocaréis las trompetas durante vuestras ofrendas de ascensión y durante los sacrificios de vuestras ofrendas de paz; y serán para vosotros como recordatorio delante de vuestro Elohim. Yo soy HaShem vuestro Elohim.” – Después de la eliminación de los malignos de la tierra, se celebrará la fiesta de Sukot durante mil años, que son las bodas del Cordero.

10:14 “La bandera del campamento de los hijos de Yehudá, según sus ejércitos, partió primero, con Najshón, hijo de Aminadav, al frente de su ejército” – Yehudá siempre caminaba primero. Mashíaj siempre va primero.

10:33 “Así partieron desde el monte de HaShem tres días de camino, y el arca del pacto de HaShem iba delante de ellos por los tres días, buscándoles un lugar dónde descansar.” – El arca, que simboliza a Mashiaj, iba tres días delante del pueblo. Esto habla de su muerte y resurrección que abrió paso para nosotros para llegar a un lugar de reposo.

12:8a “Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen de HaShem.” – La expresión que ha sido traducida como “cara a cara” dice literalmente: “boca a boca”. Yeshúa ha visto al Padre, como está escrito en Juan 6:46:

“No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que viene de Elohim, éste ha visto al Padre.”

En esta parashá se encuentran los mandamientos 380 – 384 de los 613:

380.    Precepto de ofrecer la segunda ofrenda de Pésaj el 14 de Iyar para alguien que no pudo hacerla el 14 de Nisán, Números 9:11.

381.    Precepto de comer la segunda ofrenda de Pésaj con matsá y hierbas amargas, Números 9:11.

382.  Prohibición de dejar carne de la segunda ofrenda de Pésaj para el día siguiente, Números 9:12.

383.    Prohibición de romper huesos de la segunda ofrenda de Pésaj, Números 9:12.

384.    Precepto de tocar las trompetas en el Santuario y en la guerra, Números 10:9.

Tanjumá 5; Bereshit Rabá 15:6.

Jezkuni.

Shabat 115b.

Sifrí 89.

Parashá 35 Nasó

כ״ה באייר ה׳תשע״ד (May 25, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 35 Nasó

Números 4:21-7:89

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 

Aliyás de la Torá:

  1. 4:21-37
  2. 4:38-49
  3. 5:1-10
  4. 5:11 – 6:27
  5. 7:1-41
  6. 7:42-71
  7. 7:72-89
  8. Maftir: 7:87-89

Haftará: Jueces 13:2-25

Los Escritos Apostólicos: Juan 3:1 – 4:54

Nasó

significa “levanta”

Comentarios

Primera aliyá, 4:21-37

4:22  “Haz también un censo de los hijos de Guershón por sus casas paternas, según sus familias” – El texto hebreo dice literalmente “levanta la cabeza”. Aquí se refiere a un censo. La cabeza es levantada delante de HaShem cuando uno es tomado en cuenta.

4:23 “los contarás desde los treinta hasta los cincuenta años de edad; todos los que se enlisten para cumplir el servicio, para hacer la obra en la tienda de reunión.” – En Números 8:24 está escrito que los levitas debían entrar en el servicio a los 25 años de edad, pero aquí dice que los levitas tenían que ser contados desde los 30 años de edad. Rashí explica la aparente contradicción diciendo que los levitas entraron a los 25 años para estudiar las leyes de su servicio y a los 30 años podían ejercer el servicio.

4:32 “las columnas alrededor del atrio y sus basas, sus estacas y sus cuerdas, con todos sus utensilios y con todo su servicio; y les asignarás por nombre los objetos que han de transportar.” – Para evitar querellas, tensiones y malos entendidos cada levita recibió una orden para saber qué cosa llevar. Así cada objeto del santuario fue administrado con orden y disciplina y cada uno tenía su tarea personal, como está escrito en 1 Corintios 12:12-30:

“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es el Mesías. Pues por un mismo Espíritu todos fuimos sumergidos en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu. Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si el pie dijera: Porque no soy mano, no soy parte del cuerpo, no por eso deja de ser parte del cuerpo. Y si el oído dijera: Porque no soy ojo, no soy parte del cuerpo, no por eso deja de ser parte del cuerpo. Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿qué sería del oído? Si todo fuera oído, ¿qué sería del olfato? Ahora bien, Elohim ha colocado a cada uno de los miembros en el cuerpo según le agradó. Y si todos fueran un solo miembro, ¿qué sería del cuerpo? Sin embargo, hay muchos miembros, pero un solo cuerpo. Y el ojo no puede decir a la mano: No te necesito; ni tampoco la cabeza a los pies: No os necesito. Por el contrario, la verdad es que los miembros del cuerpo que parecen ser los más débiles, son los más necesarios; y las partes del cuerpo que estimamos menos honrosas, a éstas las vestimos con más honra; de manera que las partes que consideramos más íntimas, reciben un trato más honroso, ya que nuestras partes presentables no lo necesitan. Mas así formó Elohim el cuerpo, dando mayor honra a la parte que carecía de ella, a fin de que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros. Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él. Ahora bien, vosotros sois el cuerpo del Mesías, y cada uno individualmente un miembro de él. Y en la congregación (mesiánica), Elohim ha designado: primeramente, emisarios; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, milagros; después, dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversas clases de idiomas. ¿Acaso son todos emisarios? ¿Acaso son todos profetas? ¿Acaso son todos maestros? ¿Acaso son todos obradores de milagros? ¿Acaso tienen todos dones de sanidad? ¿Acaso hablan todos (sobrenaturalmente) en (otros) idiomas? ¿Acaso interpretan todos (sobrenaturalmente)?”

En Efesios 4:16 está escrito:

“(Mesías) de quien todo el cuerpo (estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen), conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor.”

Esto nos enseña acerca de la importancia de organizar cada detalle en un pueblo, una congregación, una empresa o en una casa. Cuando la casa está desordenada es porque hay falta de organización y falta de disciplina para cumplir las normas. Para poder tener una casa en orden es necesario que cada objeto tenga su propio lugar.

4:36  “Y los enumerados por sus familias fueron dos mil setecientos cincuenta.” – De los 8,600 levitas de la familia de Kehat, podían servir 2,750, que son el 32 %.

Segunda aliyá, 4:38-49 

4:40  “los enumerados, por sus familias, por sus casas paternas, fueron dos mil seiscientos treinta.” – De los 7,500 levitas de la familia de Guershón, podían servir 2,630, que son el 35 %.

4:44  “los enumerados por sus familias, fueron tres mil doscientos.” – De los 6,200 levitas de la familia de Merarí, podían servir 3,200, que son el 52 %.

4:47-48 “de treinta años en adelante hasta los cincuenta, todo el que podía enlistarse para servir y hacer el trabajo de transportar la tienda de reunión, fueron ocho mil quinientos ochenta.” – De los 22,300 levitas que había en las tres familias, podían servir 8,580, que son el 38 %. El resto era menor de 30 años o mayor de 50 años.

4:49 “Fueron contados conforme al mandamiento de HaShem dado por medio de Moshé, cada uno según su ministerio o según su cargo; y éstos fueron los enumerados, tal como HaShem había ordenado a Moshé.” – Cada uno tenía un cargo, una responsabilidad, un trabajo que hacer. Una de las cosas más importantes para cualquier administración es que cada persona sepa exactamente qué cargo tiene. Si cada uno de los integrantes de la organización sabe qué papel desempeña, no habrá conflictos internos y el propósito de la organización podrá llevarse a cabo con éxito.

En esta parashá la Torá está destacando dos necesidades básicas que hay en el hombre, la primera es la necesidad de ser tomado en cuenta. Por esto la parashá empieza diciendo que la cabeza de los levitas será levantada. HaShem cuenta con ellos y así su cabeza es levantada. La segunda cosa es que cada uno tenga un cargo, una tarea, una misión para cumplir. Cualquier persona que pierde la conciencia de alguna de estas dos cosas, se siente inútil como persona y siente que su vida es inútil. Si nadie cuenta conmigo, ¿por qué vivo? Si no tengo nada importante qué hacer, ¿para qué vivo? Lo que hace que una persona se sienta importante es que sea tomada en cuenta y que tenga un cargo.

Querido lector, ¿quieres que HaShem cuente contigo? Haz como hicieron los levitas en el día del pecado con el becerro de oro. Cuando todo el mundo estaba siguiendo la corriente de este mundo, ellos respondieron al llamado que dijo: “¿Quién es de HaShem?”, cf. Éxodo 32:26. Los levitas dijeron no al pecado y se presentaron ante Moshé, el representante de HaShem. Por esto fueron recompensados con estos censos que les tomó en cuenta a cada uno de una manera especial. Además recibieron cargos importantes en la tienda de reunión. Esto nos enseña que todo aquel que entrega su vida a HaShem recibirá uno o varios cargos importantes para su vida. Naciste para servir a HaShem. Si no te presentas ante Él cuando todo el mundo va en dirección contraria, no podrás ser contado entre los justos. Tampoco podrás cumplir el propósito que HaShem tiene para tu vida. Eres importante para Él y Él tiene un cargo muy personal para ti. Búscalo y vívelo y así nunca caerás, como está escrito en 2 Pedro 1:10:

“Así que, hermanos, sed tanto más diligentes para hacer firme vuestro llamado y elección; porque mientras hagáis estas cosas nunca tropezaréis”

Tercera aliyá, 5:1-10

5:2    “Manda a los hijos de Israel que echen del campamento a todo leproso, a todo el que padece de flujo y a todo el que es impuro por causa de un muerto.” – Estos tres tipos de impureza ritual causan un aislamiento de los campamentos de Israel. Según Rashí, cada impureza corresponde a los tres campamentos; el campamento de la shejiná, el campamento de los levitas y el campamento de los israelitas. El que tenía tsaráat, “lepra”, tenía que estar viviendo fuera de los tres campamentos, cf. Levítico 13:46. El que tenía una enfermedad en su aparato reproductorio, en hebreo “zav”, cf. Levítico 15, no podía estar en el campamento de los levitas o de la shejiná, pero sí en el campamento de los israelitas. El que había tocado un muerto no podía entrar en el tabernáculo, pero sí podía estar en los dos otros campamentos.

5:7    ”entonces confesará los pecados que ha cometido, y hará completa restitución por el daño causado, añadirá un quinto y lo dará al que él perjudicó.” – La restitución es una parte de la teshuvá, el arrepentimiento. Si no hay restitución del daño hecho a las personas no es un arrepentimiento completo. Si no es posible restituir el daño hay que hacer todo lo que esté al alcance de uno para que se haga una restitución completa con el 20 % de aumento, como está escrito en Lucas 19:8-9:

“Y Zakai, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado. Y Yeshúa le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Avraham”

La salvación había venido a la casa de Zakai y por esto él estaba dispuesto a restituir el daño económico que había hecho contra las personas, incluso más allá de la letra de la Torá. Las evidencias de que la salvación había legado a su casa fueron que él estaba devolviendo a los que había hurtado engañando. Si no devuelves lo que hayas hurtado y restituyes el daño que hayas causado a otras personas, según todas tus posibilidades, no hay arrepentimiento en tu vida y la salvación no te ha alcanzado.

No te dejes ser engañado por la idea de que todo haya sido hecho nuevo en el Mesías para no asumir tu responsabilidad de restituir a las personas por el daño que has causado antes de entregarte al Mesías Yeshúa.

El camino a la salvación pasa por el arrepentimiento. Los siete pasos de una teshuvá completa son:

  • ·Reconocimiento de pecado, cf. 2 Samuel 12:13.
  • ·Sentimiento de pesar, cf. Jeremías 8:6.
  • ·Confesión abierta, a HaShem y a los hombres, cf. Josué 7:19; 1 Juan 1:9; Jacobo 5:16.
  • ·Petición de perdón, a HaShem y a los hombres, cf. Salmo 25:11; Lucas 15:18.
  • ·Determinación de cambio, cf. Proverbios 28:13.
  • ·Restitución del daño, cf. Números 5:7; Éxodo 22:1-15; 2 Samuel 21:3.
  • ·Ser fiel en las diez pruebas que HaShem envía para fortalecer al que se arrepiente, cf. Génesis 31:7; Números 14:22.

En este versículo se encuentra el mandamiento número 364 de los 613 que dice que hay que confesar el pecado cometido. Este es uno de los mandamientos que dan salvación eterna al que lo cumple.

5:8    “Pero si la persona no tiene pariente a quien se le haga la restitución por el daño, la restitución hecha por el daño debe ir a HaShem, para el sacerdote, además del carnero de expiación, con el cual se hace expiación por él.” – Según Rashí, aquí se habla de un prosélito que ha muerto sin herederos y que fue engañado por uno que juró en vano de que no le había tomado nada prestado. Un prosélito sin hijos es el único en Israel que no tiene parientes.

Cuarta aliyá, 5:11 – 6:27 

5:12  “Habla a los hijos de Israel, y diles: “Si la mujer de alguno se desvía y le es infiel” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “desvía” es “tisté”, que viene de la raíz “satá” que significa “descarriar”, “desviar”. De allí se deriva la palabra sotá, “la descarriada”, que es el nombre de un tratado del Talmud que trata sobre este caso.

5:13  “habiendo (podido) un hombre acostarse con ella en relación carnal, sin que su marido lo viera, y ella se reclutó en secreto y pudo haberse contaminado, y no haya testigo contra ella, ni haya sido violada” – El Talmud enseña que el agua de amargura sólo es aplicable cuando una mujer se haya reclutado en secreto con otro hombre durante un tiempo suficiente largo como para efectuar una relación sexual con él. Si fueron descubiertos o si ella fue violada, no era necesario usar este método.

5:14  “y un espíritu de celo había venido sobre él y había celado a su mujer, y ella se contaminó, o si había venido un espíritu de celos sobre él y había celado a su mujer, y ella no se contaminó” – El Talmud enseña que el marido tiene que haber celado a su mujer antes de reclutarse con otro hombre para que se pueda aplicar este procedimiento. La palabra “celado” es interpretada como una advertencia que el esposo hace antes de que su esposa se recluya con un hombre diciéndole: “No te recluyas con ese hombre”.

5:15 “el hombre llevará su mujer al sacerdote y llevará como ofrenda por ella un décimo de una efá de harina de cebada; no derramará aceite sobre la ofrenda, ni pondrá sobre ella incienso, porque es una ofrenda de cereal, de celos, una ofrenda memorial de cereal, un recordatorio de iniquidad.” – La cebada fue la harina más barata, que se daba a los animales.

5:18 “Luego el sacerdote hará que la mujer esté delante de HaShem y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá en sus manos la ofrenda memorial de cereal, que es la ofrenda de celos, y en la mano del sacerdote estará el agua de amargura que trae maldición.” – Aquí está escrito que el sacerdote tiene que descubrir la cabeza de la mujer. Esto nos muestra que una mujer casada debe andar en lugares públicos con la cabeza cubierta y es una vergüenza para una mujer casada descubrir su pelo en público, como está escrito en 1 Corintios 11:5-16:

“Pero toda mujer que tiene la cabeza descubierta mientras ora o profetiza, deshonra su cabeza; porque se hace una con la que está rapada. Porque si la mujer no se cubre la cabeza, que también se corte el cabello; pero si es deshonroso para la mujer cortarse el cabello, o raparse, que se cubra. Pues el hombre no debe cubrirse la cabeza, ya que él es la imagen y gloria de Elohim; pero la mujer es la gloria del hombre. Porque el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del hombre; pues en verdad el hombre no fue creado a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre. Por tanto, la mujer debe tener un símbolo de autoridad sobre la cabeza, por causa de los mensajeros. Sin embargo, en el Señor, ni la mujer es independiente del hombre, ni el hombre independiente de la mujer. Porque así como la mujer procede del hombre, también el hombre nace de la mujer; y todas las cosas proceden de Elohim. Juzgad vosotros mismos: ¿es propio que la mujer ore a Elohim con la cabeza descubierta? ¿No os enseña la misma naturaleza que si el hombre tiene el cabello largo le es deshonra, pero que si la mujer tiene el cabello largo le es una gloria? Pues a ella el cabello le es dado por velo. Pero si alguno parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni la tienen las congregaciones de Elohim.”

5:21b-22a “HaShem te haga maldición y juramento entre tu pueblo, haciendo HaShem que tu muslo se enjute y tu vientre se hinche y esta agua que trae maldición entrará en tus entrañas, y hará que el vientre se hinche y el muslo se enjute.” – Estas palabras fueron escritas en un pergamino con tinta que se podía diluir en agua. Observe que el Nombre del Eterno fue escrito dos veces.

Dos veces se menciona que el muslo se desplome y que el vientre se hinche. Según el Talmud y Rashí, la primera vez, que empieza con el muslo, se refiere a la mujer y la segunda vez, que empieza con el vientre, se refiere al hombre que cometió adulterio con ella. También él sufriría las mismas consecuencias de la maldición cuando la mujer beba del agua de amargura.

5:23 “Entonces el sacerdote escribirá estas maldiciones en un rollo, y las borrará en el agua de amargura” – A pesar de la prohibición general de borrar el Nombre del Eterno, en este caso él permite que su Nombre sea borrado para causar paz entre los esposos. Tan importante es el matrimonio para HaShem que Él está dispuesto a permitir que incluso su Nombre sea borrado para que haya orden en la familia, como está escrito en Hebreos 13:4:

“Sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin mancilla, porque a los inmorales y a los adúlteros los juzgará Elohim.”

La prohibición de borrar el Nombre del Eterno se encuentra en Deuteronomio 12:3-4 donde está escrito:

“Y demoleréis sus altares, quebraréis sus pilares sagrados, quemaréis a fuego sus imágenes de Ashera, derribaréis las imágenes talladas de sus dioses y borraréis su nombre de aquel lugar.No haréis así a HaShem vuestro Elohim.”

5:31 “Además, el marido quedará libre de culpa, pero la mujer llevará su culpa.” – Este versículo puede ser entendido de varias maneras. En primer lugar nos enseña que si el hombre no denuncia el pecado de su mujer, él llevará culpa por causa de ella. Detrás de esto hay un concepto de colectividad que enseña que si un miembro del cuerpo peca, todo el cuerpo es responsable ante HaShem. Como el hombre ha denunciado a su esposa, él queda libre de la responsabilidad del pecado de ella. En el caso de que no la hubiera denunciado, él cargaría parte de la responsabilidad de ese pecado.

Por su puesto no se entregará el agua de amargura a una mujer que haya confesado su pecado. Sólo se da a una mujer sospechada que rehúsa confesar su delito. La ley de la sotá es sólo para la que no haya confesado su pecado o cuando el marido tiene sospechas infundadas de su mujer.

¿Entendemos realmente lo que significa una culpa colectiva? ¿Tomamos en serio lo que implica? Muchas veces se dice: “¡Allá él!” sin entender que su pecado también nos afecta a nosotros. Si somos un cuerpo junto con pecadores, somos parte de sus pecados, y sufriremos parte de las consecuencias de los pecados que están en el cuerpo. Por lo tanto hay que combatir el pecado dentro del cuerpo de un colectivo, para que los demás no sean afectados, como está escrito: “Un poco de levadura, leuda toda la masa”, y “Expulsad al maligno de entre vosotros”, y “salid de en medio de ella, para que no seáis partícipes de sus plagas.”, cf. Deuteronomio 13:5; 17:7, 12; 21:21; 22:21; 1 Corintios 5:6, 13; Gálatas 5:9; Revelación 18:4.

La segunda interpretación de este texto es que el hombre no debe sentirse culpable por haber causado la muerte de su esposa adúltera al llevarla a sacerdote.

La tercera manera de entender este texto es que el marido puede seguir viviendo con su esposa después de que el sacerdote le haya dado el agua. Antes del examen le está prohibido al marido tener relaciones con ella, después no.

6:2    “Habla a los hijos de Israel, y diles: El hombre o la mujer que se aparte pronunciando un voto de nazareo (nazir), para dedicarse (nazar) a HaShem” – Hay un contraste entre el capítulo 5 y el capítulo 6. En el capítulo 5 se habla de una persona que no puede controlar sus deseos y en el capítulo 6 se habla de una persona que sí lo hace. La mujer adúltera no controló sus emociones y el nazir, hombre o mujer, hace un voto especial para controlar sus emociones y abstenerse de ciertos privilegios en la vida para así mostrar su devoción y entrega a HaShem.

El nazareato es algo que el Eterno produce en ciertas personas, hombres o mujeres, como está escrito en Amós 2:11:

“Y levanté profetas de entre vuestros hijos y nazareos de entre vuestros jóvenes. ¿No es así, hijos de Israel?–declara HaShem.”

El profeta dice que HaShem levantó nazareos. En algunos de los jóvenes puso el deseo de dedicarse de una manera especial a Él y, a otros, designó como nazareos desde antes de nacer. Este fue el caso de Shimshón, como está escrito en Jueces 13:5:

“Pues he aquí, concebirás y darás a luz un hijo; no pasará navaja sobre su cabeza, porque el niño será nazareo para Elohim desde el seno materno; y él comenzará a salvar a Israel de manos de los filisteos.”

Es probable que también el profeta Shemuel haya sido un nazareo durante toda su vida, como está escrito en 1 Samuel 1:11:

“E hizo voto y dijo: Oh HaShem de los ejércitos, si tú te dignas mirar la aflicción de tu sierva, te acuerdas de mí y no te olvidas de tu sierva, sino que das un hijo a tu sierva, yo lo dedicaré a HaShem por todos los días de su vida y nunca pasará navaja sobre su cabeza.”

Parece que el shaliaj Pablo hizo un voto de nazareato en Cencrea, como está escrito en Hechos 18:18:

“Y Pablo, después de quedarse muchos días más, se despidió de los hermanos y se embarcó hacia Siria, y con él iban Priscila y Aquila. Y en Cencrea se hizo cortar el cabello, porque tenía hecho un voto.”

Tenemos otro ejemplo del voto de nazareato en Hechos 21:23-27:

“Por tanto, haz esto que te decimos: Tenemos cuatro hombres que han hecho un voto; tómalos y purifícate junto con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos sabrán que no hay nada cierto en lo que se les ha dicho acerca de ti, sino que tú también vives ordenadamente, acatando la Torá. Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito, habiendo decidido que deben abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de lo estrangulado y de fornicación. Entonces Pablo tomó consigo a los hombres, y al día siguiente, purificándose junto con ellos, fue al templo, notificando de la terminación de los días de purificación, hasta que el sacrificio se ofreciera por cada uno de ellos. Cuando estaban para cumplirse los siete días, los judíos de Asia, al verlo en el templo, comenzaron a incitar a todo el pueblo, y le echaron mano”

“voto de nazareo, para dedicarse a HaShem” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “nazareo” es “nazir”, que significa “alejado”, “apartado”. Viene de la raíz “nazar” que significa “abstener”, “separar”, “consagrar”. El verbo “nazar” que aparece en este mismo versículo, fue traducido como “dedicarse”. Rashí entiende la última parte de esta manera: “a fin de abstenerse (del vino) para el Eterno”.

6:3    “se abstendrá de vino y vino añéjo; no beberá vinagre, ya sea de vino o de licor, tampoco beberá ningún jugo de uva, ni comerá uvas frescas ni secas.” – La misma palabra “nazar” aparece en este versículo. Fue traducida como “abstendrá”. Un nazareo no puede tocar nada que venga del fruto de la vid. Sin embargo, le es permitido beber cerveza, sidra, licores y otras bebidas que no vienen de la vid. La abstención no tiene que ver con el alcohol sino con el fruto de la vid.

6:4    “Todos los días de su nazareato no comerá nada de lo que se hace de la vid, desde las semillas hasta el hollejo.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “nazareato” es “nezer”, que viene de la misma raíz que hemos visto antes y significa “abstención”, “separación”, “dedicación”, “consagración”, “corona”. La diadema santa que usaba el sumo sacerdote que es llamada “nezer hakodesh”, “corona de santidad”, cf. Éxodo 39:30. El nazir tiene una señal sobre su cabeza, una señal de ser apartado para HaShem. Esto nos enseña que hay una relación entre el Gran Sacerdote y el nazir y la señal de su consagración está sobre su cabeza. El nazir tiene la misma santidad que el Kohén haGadol. Así que, cualquier persona, hombre o mujer dentro de Israel tiene la opción de dedicarse a HaShem y llegar al mismo nivel de santidad que el Sumo Sacerdote. Sin embargo, cuando no hay templo no se puede hacer un voto de nazareato.

En Jueces 14:5 está escrito:

“Y Shimshón descendió a Timnat con su padre y con su madre, y llegó hasta los viñedos de Timnat; y he aquí, un león joven venía rugiendo hacia él.”

Los viñedos de Timnat le recordaban su llamado de nazir. También le recordó su infancia y su aislamiento social. Shimshón no podía participar de las fiestas de las cosechas de las uvas durante toda su infancia. Esas fiestas fueron momentos de alegría para todo el pueblo, cuando pisaban las uvas en medio del pueblo. Todos sus compañeros disfrutaban y jugaban, pero él tenía que estar a un lado, apartado, porque le era prohibido tocar las uvas. ¿Cómo se sentiría? El nazareato produce un aislamiento social porque el vino es una parte importante de la cultura bíblica. En todas las fiestas los judíos usamos vino, excepto en Yom Kipur. Por lo tanto el nazir está en una situación de soledad social. Esto le prepara para una misión santa. Toda misión divina requiere sacrificios y la negación de ciertos deseos naturales.

6:14  “y presentará su ofrenda delante de HaShem, un cordero de un año, sin defecto, como ofrenda de ascensión, y una cordera de un año, sin defecto, como ofrenda por el pecado, y un carnero sin defecto, como ofrenda de paz” – ¿Por qué hay que presentar un sacrificio de pecado después de terminar el nazareato? Según una interpretación presentada en el Talmud, su pecado consiste en no disfrutar de una parte de la creación que HaShem ha dado al hombre para su bien. HaShem creó todo para que lo disfrutáramos, y al no hacerlo estamos fallando el propósito con ello, como está escrito en 1 Timoteo 6:17:

“A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Elohim, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos.

El texto de Hechos 21 nos enseña que el shaliaj Shaúl (apóstol Pablo) estaba haciendo planes para ofrecer sacrificios, inclusive sacrificios de pecado, en el templo después de la resurrección de Yeshúa. Los sacrificios de los animales no fueron anulados por el Mesías. Hasta que pasen el cielo y la tierra, las leyes de los sacrificios seguirán vigentes. Después del milenio con el reino mesiánico habrá un cambio importante cuando el ministerio levítico desaparecerá, como está escrito en Hebreos 8:13:

“Cuando Él dijo: Un nuevo pacto, hizo anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecer.”

6:22-27 “Entonces habló HaShem a Moshé, diciendo: Habla a Aharón y a sus hijos, y diles: “Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: ‘HaShem te bendiga y te guarde; HaShem haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; HaShem alce sobre ti su rostro, y te dé paz.'” Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.” – Esta bendición es llamada Birkat Kohanim, bendición de los sacerdotes. La Torá encomienda a todo sacerdote bendecir a los hijos de Israel. El Shulján Aruj nos enseña que aunque hoy en día el Templo no existe, permanece este mandamiento positivo y se realiza por medio de Birkat Kohanim, pronunciado durante ciertas oraciones en la sinagoga. Incluso un Kohén pecador puede decir Birkat Kohanim, puesto que la bendición proviene de Elohim y los Kohanim son sólo los intermedios que transmiten esa bendición. Sin embargo un Kohén es excluido de Birkat Kohanim y pierde sus derechos de Kohén si se casa con una mujer divorciada o toda otra mujer prohibida a los Kohanim.

Antes de dar la bendición, los sacerdotes se lavan las manos. En la sinagoga los sacerdotes recitan la bendición en un lugar llamado duján, que está delante del armario donde se guardan los rollos de la Torá. Mientras se dirigen al duján dicen la frase siguiente: “Me preparo a efectuar el precepto de la Torá de bendecir a Israel”, y también la siguiente oración que figura en los libros de oraciones: “Sea esta bendición que nos ordenaste pronunciar en favor de los hijos de Israel una bendición completa sin obstáculo o falta alguna”.

Birkat Kohanim sólo se recita en presencia de un mínimo de diez varones inclusive el Kohén y se efectúa de la forma siguiente: los Kohanim se descalzan, suben al Hejal Hakodesh, el lugar donde se guardan los rollos de la Torá. Cubren la cabeza y el cuerpo con el talit, levantando las manos a la altura del hombro, con las palmas hacia el suelo, la derecha un poco más alta que la izquierda. En ambas manos separan el dedo mayor del anular y el índice del pulgar, dejando los demás dedos juntos. De esta forma las manos dividen el espacio en cinco partes: cuatro espacios entre los dedos separados de las dos manos, y un espacio entre las dos manos, en total cinco. El Jazán, cantor, los llama y luego pronuncian la berajá, la bendición: “…asher kideshanu bikdusható shel Aharón vetsivanu levarej et amó Israel…”, “…que nos ha santificado con la santidad de Aharón y nos ha ordenado bendecir a su pueblo Israel…”. Luego dan la vuelta hacia el pueblo y completan la última palabra de la Berajá: “…beahavá”, “…con amor.”. La bendición del Kohén incluye los tres versículos de la Torá (Números 6:24, 25, 26) mencionados arriba: “Yevarejejá Adonai veyishmereja. Yaer Adonai panav eleija vijuneka. Yisá Adonai panav eleija veyasem lejá shalom.” El Jazán recita lentamente estos versículos palabra por palabra, y los Kohanim repiten cada palabra. Cada palabra ha de ser recitada por todos los Kohanim al unísono y con la misma melodía. Al cabo de cada versículo la asamblea responde: “Amén”. El Jazán no debe responder. Al fin de la bendición, cuando el Jazán comienza a decir “sim shalom”, los Kohanim dan de nuevo la vuelta hacia el Hejal Hakodesh y permanecen en esta posición hasta el fin de la Berajá: “hamevarej et amó Israel bashalom Amén”.

En el momento en que bendicen al pueblo, los Kohanim deben fijar su mirada hacia abajo como durante la recitación de la oración de la amidá y la congregación debe seguir con atención la bendición frente a los Kohanim pero sin dirigir su mirada hacia ellos. Los que hablan durante Birkat Kohanim o que no ponen atención son excluidos de la bendición y cometen pecado. Durante Birkat Kohanim el Kahal que recibe la bendición debe encontrarse frente al Kohén o de lado, pero no detrás del él, a fin de ser incluido en la bendición. Un Kohén no estimado por el Kahal o que está en desacuerdo con él, no debe decir Birkat Kohanim, pues no bendeciría al pueblo con cariño y sería un signo peligroso para el mismo. Si no hay ningún Kohén presente, el Jazán dice la oración “barejenu baberajá” seguida sin interrupción de los tres versículos contenidos en Birkat Kohanim y al final de cada uno, el Kahal responde “ken yehi ratsón” (Sí, que así sea de su agrado).

En el Salmo 67 está escrito:

“Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Salmo. Cántico. Elohim tenga piedad de nosotros y nos bendiga, y haga resplandecer su rostro sobre nosotros; (Selah) para que sea conocido en la tierra tu camino, entre todas las naciones tu salvación. Te den gracias los pueblos, oh Elohim, todos los pueblos te den gracias. Alégrense y canten con júbilo las naciones, porque tú juzgarás a los pueblos con equidad, y guiarás a las naciones en la tierra. (Selah) Te den gracias los pueblos, oh Elohim, todos los pueblos te den gracias. La tierra ha dado su fruto; Elohim, nuestro Elohim, nos bendice. Elohim nos bendice, para que le teman todos los términos de la tierra.”

Este Salmo está basado en la bendición de los sacerdotes. Nos enseña como todos los pueblos son bendecidos por la bendición que llega a los hijos de Israel. La bendición que llega a los hijos de Israel tiene como propósito llevar la salvación a todas las naciones.

En el Salmo 80:3, 7, 19 está escrito:

“Restáuranos, oh Elohim, y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos… Oh Elohim de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos… Oh HaShem, Elohim de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro y seremos salvos.”

Si el rostro de HaShem resplandece sobre alguien, hay salvación. La palabra salvación tiene un sentido muy amplio: liberación, ayuda en problemas, apoyo en momentos difíciles, liberación de apuros, protección contra peligros, sanidad de enfermedades etc.

“’HaShem te bendiga y te guarde” – Hay una fuerte conexión entre la bendición y la protección. ¿Para qué sirve una bendición si no la puedes guardar, o si pierdes la capacidad de aprovecharla? La bendición y la protección son necesidades básicas de la creación. Necesitamos bendición y protección para poder existir y desarrollarnos.

Adam tenía la tarea de labrar y guardar el huerto del Edén, con otras palabras, tenía que bendecirlo y protegerlo. Son dos funciones básicas de una administración correcta, no solamente producir, sino también guardar. No solamente guardar, sino también extender.

Una congregación que solamente está enfocada hacia el crecimiento sin guardar las almas de los que han sido cosechadas no será estable. Una congregación que sólo sirve para la auto conservación sin expansión está condenada a muerte. Ambas cosas son necesarias para que una congregación sea viva y sana

Los mismos principios se pueden encontrar en otros textos de la Escritura, como está escrito en Efesios 5:29

“Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta (bendición) y lo cuida (protección), así como también el Mesías a la congregación.”

En el Salmo 84:11 está escrito:

“Porque sol (bendición) y escudo (protección) es HaShem Elohim; gracia y gloria da HaShem; nada bueno niega a los que andan en integridad.”

Dos principios básicos para el éxito son: bendición y protección. Un tercer principio básico es: dirección. Si recibes bendición y protección y luego te desvías, ¿para qué te sirve? También necesitas dirección, consejo, para saber cómo hacer las cosas, necesitas mandamientos para cumplir para no desviarte del camino.

Según Rashí, la bendición de la cual se habla en Birkat Kohanim se refiere a los bienes materiales y cuando HaShem alza su rostro significa que subyuga su ira.

“Y yo los bendeciré” – Esto significa que cuando esta bendición es pronunciada por los sacerdotes, HaShem va a bendecir al pueblo incondicionalmente.

Quinta aliyá, 7:1-41

7:1    “Y sucedió que el día en que Moshé terminó de levantar el tabernáculo, lo ungió y lo consagró con todos sus muebles; también ungió y consagró el altar y todos sus utensilios.” – Este pasaje debería estar después de Levítico 8:11, si hubiera sido escrito según un orden sucesivo. Es presentado aquí con motivo de los servicios de los hijos de Leví, porque las carretas ofrecidas por los jefes, fueron entregadas a los hijos de Leví para ayudarles en el trabajo de transporte. Sin embargo, los hijos de Kehat no tuvieron ayuda con carretas para llevar las cosas del mishkán, porque tenían que llevar las cosas sagradas sobre sus hombros. De allí aprendemos que el cuerpo humano tiene un nivel de santidad superior a las cosas materiales.

7:5    “Acepta de ellos estas cosas, para que sean usadas en el servicio de la tienda de reunión, y las darás a los levitas, a cada uno conforme a su ministerio.” – El Eterno no recibe cualquier tipo de ofrenda. No era seguro que estas ofrendas pudieran ser aceptadas, por eso el Eterno tiene que dar una palabra específica que muestra que sí son ofrendas aceptadas.

¿Se puede recibir el diezmo del trabajo de una prostituta? ¿O de un trabajo negro? ¿Se puede aceptar ofrendas de una persona que tiene un negocio sucio? ¿Se puede aceptar ofrendas de personas que engañan al Estado no pagando tributos según las leyes del país? ¿Son aceptadas todas las ofrendas? Si HaShem no acepta todas las ofrendas, ¿debemos hacer lo mismo en nuestras congregaciones?

En Deuteronomio 23:18 está escrito:

“No traerás la paga de una ramera ni el sueldo de un perro a la casa de HaShem tu Elohim para cualquier ofrenda votiva, porque los dos son abominación para HaShem tu Elohim.”

7:9    “Pero a los hijos de Kehat no les dio nada, porque su ministerio consistía en llevar sobre sus hombros los objetos sagrados.” – Esto nos enseña que la carga sube conforme al aumento de la santidad.

7:10 “Y los jefes presentaron la ofrenda de dedicación del altar el día que fue ungido; los jefes presentaron su ofrenda ante el altar.” – Los líderes siempre tienen que dar más que los demás. Un jefe tiene que sacrificar más que el pueblo. Las piedras preciosas del pectoral de juicio venían de los líderes. Para ser un líder hay que estar dispuesto a sufrir más, sacrificar más, orar más, velar más, dar más dinero, entregar más de lo que uno tiene y dar más de sí y privarse de beneficios que los demás podrán disfrutar.

En este capítulo hay una repetición que tiende a aburrir al lector. ¿Por qué HaShem especifica la ofrenda de cada uno, siendo que están ofreciendo lo mismo todos?  ¿No hubiera sido mejor mencionar sólo al primero y luego decir que los demás tenían ofrendas iguales? La razón por la que la ofrenda de cada uno es mencionada con el mismo entusiasmo es porque todos tienen la misma importancia. El último en la fila recibe el mismo honor que el primero. La actitud del Eterno hacia el que ofrenda no cambia. No se cansa de recibir uno tras otro, día tras día. Su alma no es como el alma de los hombres, que fácilmente se acostumbra y no da la misma atención en todo momento a lo que necesita atención cuando hay una repetición constante.

Una persona que ha pasado por escasez tiene mayor gratitud en el momento de recibir algo que una persona que siempre ha tenido todo en abundancia. El que siempre ha tenido todo lo que ha querido no valora las cosas como la que no lo ha tenido.

La gratitud por la comida debe ser la misma todos los días. No debemos dar nada por sentado. No podemos exigir nada. No es un derecho poder comer bien todos los días, es una gracia divina. Si comes la misma comida dos veces o dos días, ¿tienes la misma gratitud que la primera vez que la comiste?

HaShem no se cansó de las ofrendas de los jefes, y consideró a cada uno por igual, mencionando sus regalos, detalladamente, escribiéndolas en la Torá para toda la eternidad, para mostrar a todo el mundo por todos los siglos, cuánto él apreciaba a cada uno de estos jefes y sus ofrendas, porque habían sido dadas con corazones dedicados a él. Ese es el motivo por el cual están mencionados todos, sin abreviaciones.

Así que, al leer este texto, por favor no saltemos sobre palabras, porque ¡estaríamos menospreciando algo que nuestro Padre honra! 

Sexta aliyá, 7:42-71

7:48  “El séptimo día se presentó Elishamá, hijo de Amihud, jefe de los hijos de Efrayim.” – Esto nos enseña que no dejaron de venir con estas ofrendas en shabat.

El jefe de la tribu de Yehudá dio su ofrenda en el primer día, cf. v. 12, y el jefe de la tribu de Efrayim en el séptimo día. Si comparamos los días con los meses podemos sacar la conclusión de que Yehudá tendría una atención especial en el primer mes, y Efrayim en el séptimo mes. Mashiaj visitó al pueblo judío de una manera muy especial en Pesaj al llegar a ser él mismo el sacrificio del primer mes. En relación con la segunda venida del Mesías, Efrayim, que es la cabeza de las diez tribus perdidas, volverá a casa, y recibirá una atención muy especial. El hijo menor habrá vuelto a casa y por eso habrá fiesta, cf. Lucas 15:11-32.

Este texto también nos enseña que hace falta una dedicación diaria al Eterno. En la fiesta de Januká se lee el texto de Números 7:1 – 8:4 como recuerdo de la dedicación del altar. Cada día debemos dedicarnos al Eterno. Hacemos un sacrificio de nosotros mismo todas las mañanas en la oración.

7:49  “ Y su ofrenda fue una fuente de plata de ciento treinta siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal.” – La fuente y el tazón de plata representan nuestro dinero. La harina y el aceite representan nuestro trabajo.

7:50  “un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso” – El recipiente de oro representa nuestros bienes materiales que más valoramos. El incienso representa nuestro conocimiento y nuestras oraciones y alabanzas.

7:51  “un novillo, un carnero y un cordero de un año, como ofrenda de ascensión” – El novillo representa nuestro cuerpo, el carnero representa nuestra alma y el cordero representa nuestro espíritu.

7:52  “un macho cabrío como ofrenda por el pecado” – El macho cabrío representa nuestro yetser hará, la naturaleza maligna. Todo esto entregamos a HaShem todos los días como un sacrificio agradable delante de su trono.

7:66 “El décimo día se presentó Ajiezer, hijo de Amishadai, jefe de los hijos de Dan.” – Dan significa “él juzga”. Aquí tenemos una relación entre el día 10 y el juicio. El Cordero fue designado el día 10 de Aviv para ser sacrificado, en ese día el juicio cayó sobre él y el final fue predeterminado. El día 10 del séptimo mes es el gran día del juicio, Yom Kipur, cuando el pecado es condenado para siempre y la justicia eterna es establecida en toda la creación.

Séptima aliyá,  7:72-89

7:89 “Y al entrar Moshé en la tienda de reunión para hablar con Él, oyó la voz que le hablaba desde encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines, y Él le habló.” – Moshé tenía entrada libre al lugar santísimo. Ese es el lugar de encuentro, en lo más íntimo de nuestro ser. En la dedicación diaria debemos entrar en el lugar santísimo en el mishkán celestial, por medio de Yeshúa el Mesías, para estar a solas con nuestro amado Papá, y escuchar palabras de sabiduría.

Mashiaj en esta parashá

4:27, 28, 33 El sumo sacerdote y sus hijos son los que dan las órdenes en el tabernáculo – El Mesías es el que manda en la Casa del Eterno.

4:30, 35, 39, 43, 47 Los levitas entraron en el ministerio a los 30 años – Yeshúa empezó su ministerio público a los 30 años.

5:21, 22, 27 “tu muslo caerá” – El muslo de Mashíaj fue dañado antes de su muerte, para quitar esta maldición de la que se arrepienta de este pecado de adulterio.

5:24 “Después hará que la mujer beba el agua de amargura que trae maldición, para que el agua que trae maldición entre a ella para causar amargura.” – El Mesías bebió la copa de maldición que el Padre le dio, para liberarnos de la maldición del pecado, cf. Juan 18:11.

6:10 “El octavo día” – El día cuando Mashiaj fue resucitado (el día después del séptimo día de la semana, 7+1=8).

7:10, 84, 88 El altar primero fue ungido y luego se sacrificó sobre él – Yeshúa fue ungido para ser sacrificado.

7:12 Yehudá, la tribu de Mashiaj, fue el primero en presentar su ofrenda. El sacrificio del Mesías fue el primero, luego los demás.

7:66 ver arriba.

En esta parashá se encuentran los mandamientos 362 – 379 de los 613:

362.    Precepto de mandar fuera del campamento de la Shejiná [Presencia Divina] a la persona ritualmente impura, Números 5:2.

363.    Prohibición de que una persona que está ritualmente impura entre a cualquier parte del santuario, Números 5:3.

364.    Precepto de confesar los pecados, Números 5:6-7.

365.    Precepto de la mujer sospechosa de adulterio [sotá], Números 5:12, 15.

366.    Prohibición de poner aceite en la ofrenda de la mujer sospechosa de adulterio [sotá], Números 5:15.

367.    Prohibición de poner incienso en la ofrenda de la mujer sospechosa de adulterio [sotá], Números 5:15.

368.    Prohibición de que un nazareo [nazir] tome vino o cualquier bebida derivada del vino, Números 6:3.

369.    Prohibición para un nazareo de comer uvas frescas, Números 6:3.

370.    Prohibición para un nazareo de comer uvas secas, Números 6:3.

371.    Prohibición para un nazareo de comer semilla de uvas, Números 6:4.

372.    Prohibición para un nazareo de comer la piel de uvas, Números 6:4.

373.    Prohibición para un nazareo de rasurarse cualquier parte del cuerpo mientras sea nazareo, Números 6:4.

374.    Precepto para un nazareo de dejarse crecer el cabello mientras sea nazareo, Números 6:5.

375.    Prohibición para un nazareo de entrar adonde se encuentra un cadáver, Números 6:6.

376.    Prohibición para un nazareo de impurificarse con un cadáver o con cualquier otra fuente de impureza, Números 6:7.

377.    Precepto para un nazareo de rasurarse y traer su ofrenda después de su período de nazareato, Números 6:13.

378.    Precepto para los kohanim de bendecir todos los días, Números 6:23.

379.    Precepto de porta el Arca sobre el hombro, Números 7:9.

Strong H7847 śâṭâh, saw-taw’, A primitive root; to deviate from duty: – decline, go aside, turn.

Sotá 4a; 31b.

Sotá 3a; 5a.

Sotá 28a.

Strong H5139 nâzîyr nâzir, naw-zeer’, naw-zeer’, From H5144; separate, that is, consecrated (as prince, a Nazirite); hence (figuratively from the latter) an unpruned vine (like an unshorn Nazirite). (The translation, Nazarite, is by a false alliteration with Nazareth.): – Nazarite [by a false alliteration with Nazareth], separate (-d), vine undressed.

Strong H5144 nâzar, naw-zar’, A primitive root; to hold aloof, that is, (intransitively) abstain (from food and drink, from impurity, and even from divine worship (that is, apostatize)); specifically to set apart (to sacred purposes), that is, devote: – consecrate, separate (-ing, self).

Strong H5145 nezer nêzer, neh’-zer, nay’-zer, From H5144; properly something set apart, that is, (abstractly) dedication (of a priest or Nazirite); hence (concretely) unshorn locks; also (by implication) a chaplet (especially of royalty): – consecration, crown, hair, separation.

Nazir 19a; Taanit 11a.

Parashá 34 BeMidbar

כ״א באייר ה׳תשע״ד (May 21, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 34 BeMidbar

Números 1:1 – 4:20

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 1:1-19
  2. 1:20-54
  3. 2:1-34
  4. 3:1-13
  5. 3:14-39
  6. 3:40-51
  7. 4:1-20
  8. Maftir: 4:17-20

Haftará: Oseas 1:10 – 2:20 (2:1-22 versión hebrea)

Los Escritos Apostólicos: Juan 1:1 – 2:25

BeMidbar

significa “en la estepa de” o “en el desierto de”.

Comentarios

Primera aliyá, 1:1-19

1:1    “HaShem habló a Moshé en el desierto de Sinái, en la tienda de reunión, el primer día del segundo mes, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “desierto” es “midbar” que significa “estepa”, “desierto”, “conversación”, y viene de la raíz “davar”  que significa “hablar”, “conversar”.

La palabra “midbar” no significa “desierto” en el sentido literal de la palabra castellana, que denota “un terreno muy seco, generalmente lleno de arena y con muy poca o ninguna vegetación”,  sino más bien algo como una estepa, que es una “llanura extensa sin árboles y con la vegetación adaptada a la sequedad”. Un midbar es un lugar inhabitado con pocos árboles donde hay pasto para los animales. Esto explica porque los hijos de Israel podían tener tantos animales consigo cuando salieron de Egipto que podían sobrevivir en el “desierto”. La Torá no dice que los animales comieron el maná en el desierto. Así que tenía que haber habido pastos para ellos durante los 40 años en el midbar, cf. Números 32:1. Un midbar, por lo tanto, es un lugar donde hay pastos para los animales.

Las cuevas que se pueden encontrar en el midbar son lugares adecuados para guardar los rebaños durante la noche. Un pastor normalmente pasaba la noche en el campo juntamente con sus ovejas. Si tenía acceso a una cueva, metió las ovejas dentro y se puso en la entrada para guardarlas de todo peligro de la noche. De esta manera el pastor mismo se convirtió en una puerta para las ovejas. De allí viene la expresión: “Yo soy la puerta”, como está escrito en Juan 10:1-18:

“En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Pero el que entra por la puerta, es el pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas oyen su voz; llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera. Cuando saca todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. Pero a un desconocido no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Yeshúa les habló por medio de esta alegoría, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. Entonces Yeshúa les dijo de nuevo: En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto. El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el que es un asalariado y no un pastor, que no es el dueño de las ovejas, ve venir al lobo, y abandona las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. El huye porque sólo trabaja por el pago y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y las mías me conocen, de igual manera que el Padre me conoce y yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no son de este redil; a ésas también me es necesario traerlas, y oirán mi voz, y serán un rebaño con un solo pastor. Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre. ”

Un pastor es la puerta de sus ovejas. Si alguien desea pastar una oveja que no es de su cuidado, tendrá que pasar por la puerta, que es el pastor. Si no tiene el visto bueno del pastor para ayudarle en su tarea, no tendrá el derecho de meterse con sus ovejas. Esto nos enseña que si alguien intenta dirigir las ovejas de otros pastores, necesita el visto bueno de ellos, porque son responsables del desarrollo de las ovejas que están bajo su cuidado. Sólo los ladrones no pasan por la puerta. Ellos intentan sacar beneficio propio de las ovejas de otros sin el visto bueno de los pastores.

Yeshúa es el pastor de las ovejas de Israel, como está escrito en Ezequiel 34:23:

“Entonces pondré sobre ellas un solo pastor que las apacentará, mi siervo David; él las apacentará y será su pastor.”

En Ezequiel 37:24 está escrito:

“Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos y los cumplirán.”

Yeshúa es la puerta de las ovejas de Israel. El que no pasa por Yeshúa HaMashiaj no tiene el derecho de enseñar a las ovejas de Israel que el Padre le ha dado. Esto nos enseña que no podemos permitir que maestros que no son de Yeshúa enseñen en nuestras congregaciones.

También implica que ninguno de nuestros líderes puede apropiarse de las ovejas y decir que le pertenecen a él o que él tenga discípulos. Todas las ovejas pertenecen al Pastor superior y todos son discípulos de él. No hay dos o tres textos en los Escritos Apostólicos que muestran que un discípulo de Yeshúa puede hacer discípulos para sí mismo. Por esto, no llamamos a nuestros líderes rabinos, porque sólo Yeshúa tiene el derecho de ser rabino y tener sus discípulos, cf. Mateo 23:8. Nosotros no tenemos el derecho de tener discípulos nuestros. Cuando hacemos discípulos de todas las naciones, no los hacemos discípulos nuestros, sino de nuestro Rabino Yeshúa HaMashiaj ben David. Él ha recibido todo el poder del Padre para regir sobre todos los seres vivos en el cielo y en la tierra, cf. Mateo 28:18-20. La señal de los falsos maestros es que arrastran tras ellos a los discípulos de Yeshúa, como está escrito en Hechos 20:29-30:

“Sé que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre vosotros que no perdonarán el rebaño, y que de entre vosotros mismos se levantarán algunos hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos.”

Como el midbar se encuentra fuera de la ciudad, constituye un lugar adecuado para hablar en privado, sin tener que correr el riesgo de ser oído por los demás. Por lo tanto, este lugar, donde se puede hablar a solas, llegó a ser llamado midbar, que literalmente significa “conversación”. El midbar es el lugar donde se puede hablar a solas de cosas íntimas sin ser molestado por otros, como está escrito en Oseas 2:14:

“Por tanto, he aquí, la seduciré, la llevaré al desierto, y le hablaré al corazón.”

¿Por qué HaShem llevó a Israel al midbar? Para hablar personalmente con su novia, entrar en el pacto matrimonial con ella allí y entregarle la ketuvá, la Escritura. La Torá no fue entregada en la tierra de algún hombre, sino en la tierra de nadie, para mostrar que no solamente pertenece al pueblo de Israel, sino que fue dada a todos los hombres de la tierra.

Cuando estés pasando por un desierto, no lo veas como una cosa negativa, sino como una posibilidad de poder acercarte a HaShem y recibir palabras e instrucciones de tu Padre que te ama y te cuida por medio de los lugares desérticos donde aprendes a depender de él y no de tu propia capacidad.

“el primer día del segundo mes, en el segundo año” – El tabernáculo fue erigido el primer día del primer mes del segundo año, cf. Éxodo 40:2. Un mes más tarde HaShem habla con Moshé las palabras que aparecen en este texto. Según Gur Aryé, después de vivir 30 días en un lugar, uno es considerado como un residente permanente. Ahora la presencia divina había habitado en el mishkán durante un mes y era el momento de contar a los hijos de Israel de nuevo y establecer la ascendencia pura de las familias israelitas, de tal modo que la shejiná pudiera permanecer en su medio.

1:2    “Haz un censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, todo varón, por sus cabezas” – Esta fue la cuarta vez cuando los hijos de Israel fueron contados, según la Torá. La primera vez fue cuando los hijos de Israel bajaron a Egipto, cf. Éxodo 1:5. La segunda vez fue cuando salieron de Egipto, cf. Éxodo 12:37. La tercera vez fue en el desierto antes de la construcción del tabernáculo, cf. Éxodo 30:11-16; 38:25-26. Ahora HaShem ordena que sean contados una vez más. Según Rashí, Él se deleita en los hijos de Israel de tal manera que le gusta contarlos vez tras vez.

En Rosh Jódesh, el primer día del mes, la luna nueva, HaShem ordenó que se hiciera este censo. Según Números 10:11, en el día 20 del mismo mes tenían que partir del lugar donde estaban. Así que tenían menos de 20 días para contar todos los varones de 20 a 60 años. En menos de tres semanas habían terminado todo el trabajo del conteo. Además, según Números 9:11, los que no habían podido sacrificar el Pesaj durante el primer mes, lo podían hacer el día 14 del segundo mes. Este segundo Pesaj es llamado “pesaj shení”, “el segundo pesaj”. Por lo tanto, es posible que habían terminado todo el censo antes del día 14 del segundo mes. Esto nos enseña acerca de su inmediata obediencia y la eficacia impresionante que tenían los líderes para organizar al pueblo. No había flojera en el desierto, sino disciplina y orden.

Cada jefe tenía que esforzarse tremendamente para contar los miembros de su tribu. Supongamos que tenían que hacer el conteo en 10 días. Entonces Najshón, el jefe de la tribu de Yehudá, tenía que contar casi 7,500 personas por día para llegar a los 74,600 que comprendía su tribu. En Israel no hay lugar para la pereza. La ociosidad es abono para el pecado.

“por sus cabezas” – en el hebreo se encuentra la palabra “legulguelotam” que viene la misma raíz que Gólgota, el lugar de la muerte de Mashíaj Yeshúa. Esto nos enseña que solamente los que estén conectados con la muerte del Mesías, serán finalmente contados dentro de Israel, cf. Hechos 3:23.

1:3    “de veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, tú y Aharón los contaréis por sus ejércitos.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “guerra” es “tsavá” que significa “ejército”. Esta palabra no implica solamente que podían salir a hacer guerra, sino que estaban organizados como un ejército. La misma palabra se usa para las estrellas que son llamadas el “ejército del cielo”, cf. Génesis 2:1; Deuteronomio 4:19. Los levitas también son organizados como “tsavá”, cf. 4:23, y ellos no salieron a la guerra. Esto nos enseña que tsavá tiene que ver más con orden y disciplina que con la guerra. Una disciplina militar regía dentro del pueblo de Israel en el desierto, como está escrito en Éxodo 12:41 y 51:

“Y sucedió que al cabo de los cuatrocientos treinta años, en aquel mismo día, todos los ejércitos de HaShem salieron de la tierra de Egipto… Y sucedió que aquel mismo día, HaShem sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.”

El orden y la disciplina son conceptos fundamentales para que el pueblo de Israel pueda funcionar adecuadamente y seguir adelante. Este libro de Bamidbar nos enseña la importancia de tener un rígido control de las personas y la economía de nuestras congregaciones para poder funcionar correctamente. El desorden y la anarquía vienen del pecado. HaShem es un Elohim de orden, como está escrito en 1 Corintios 14:33, 40:

“porque Elohim no es de confusión, sino de paz, como en todas las congregaciones de los santos… Pero que todo se haga decentemente y con orden.”

En Israel solamente son contados los disciplinados. Los que no están dispuestos a someterse a la disciplina de HaShem, su Torá y sus líderes, no son aptos para ser contados. HaShem no cuenta con los indisciplinados.

También aprendemos de este texto que solamente los que están listos para salir a la guerra son contados dentro de Israel, cuyo nombre significa “el que lucha junto con Elohim”. Sólo el que está dispuesto a luchar para vencer es contado dentro de Israel, como está escrito en Revelación 2:7b, 11b, 17b, 26-28; 3:5, 12, 21:

“Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Elohim… El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda… Al vencedor le daré del maná escondido y le daré una piedrecita blanca, y grabado en la piedrecita un nombre nuevo, el cual nadie conoce sino aquel que lo recibe… Y al vencedor, al que guarda mis obras hasta el fin, LE DARÉ AUTORIDAD SOBRE LAS NACIONES; Y LAS REGIRÁ CON VARA DE HIERRO, COMO LOS VASOS DEL ALFARERO SON HECHOS PEDAZOS, como yo también he recibido autoridad de mi Padre; y le daré el lucero de la mañana… Así el vencedor será vestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida, y reconoceré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles… Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Elohim, y nunca más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Elohim, y el nombre de la ciudad de mi Elohim, la nueva Yerushalayim, que desciende del cielo de mi Elohim, y mi nombre nuevo… Al vencedor, le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono.”

Aquí vemos la importancia que la lucha tiene para un Israelita. Solamente los que luchan pueden ser vencedores. La lucha es parte de Israel. HaShem sólo cuenta con los que están dispuestos a disciplinarse y a luchar contra todo enemigo que se opone contra Él, su Torá y su Mashíaj.

1:4    “Con vosotros estará además, un hombre de cada tribu, cada uno jefe de su casa paterna.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “jefe” es “rosh”, que significa “cabeza”. La cabeza está por encima del resto del cuerpo. Tiene una función de dar órdenes. Tiene control sobre todo el cuerpo. Los líderes son puestos por encima del pueblo para dirigir, como está escrito en Mateo 24:45-47:

“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su señor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así. De cierto os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes.”

La idea de que todos son iguales es un error y atenta contra la creación y contra el Creador. Hay una gran diferencia entre valor y posición. Es muy importante entender esta diferencia. Todas las personas tienen el mismo valor. Cada uno es muy valioso. El valor de la vida humana no depende de la capacidad de la persona, sino de haber sido creada a imagen y semejanza de Elohim, por muy deteriorada que haya podido llegar a ser esa imagen. HaShem mostró con la muerte de Yeshúa cuánto vale una persona.

Sin embargo, una persona que tiene una posición alta merece más respeto por su posición. Es un doble honor. Debe recibir honor como ser humano, que se da a todo el mundo, y honor por su función, porque esa función refleja la autoridad de HaShem.

1:5    “Estos son los nombres de los hombres que estarán con vosotros: de Reuvén, Elitsur, hijo de Shedeur” – Aquí vemos como los jefes son designados por nombre para que todo el pueblo sepa quiénes son los que han sido destinados para liderar. Sólo hubo un jefe para cada tribu. No puede haber dos jefes en una administración adecuada. Un cuerpo con dos cabezas está enfermo. Todo el mundo tenía que saber quién era su jefe. ¿Quién es tu jefe?

Hacemos los nombramientos y las imposiciones de manos en público para instalar a los líderes, para que el pueblo vea quiénes son los que mandan en aquellas áreas que hayan sido designadas para cada uno.

1:10  “de los hijos de Yosef: de Efrayim, Elishamá, hijo de Amihud, y de Menashé, Gamliel, hijo de Pedatsur” – Elishama era el abuelo de Yehoshúa (Josué), según 1 Crónicas 7:26.

Segunda aliyá, 1:20-54

1:20  “De los hijos de Reuvén, primogénito de Israel, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, por sus cabezas, todo varón de veinte años arriba, todo el que podía salir al ejercito” – Reuvén aparece primero en la lista, como si fuera primogénito, aunque había perdido su primogenitura, según 1 Crónicas 5:1. Su arrepentimiento le devolvió el derecho de ser nombrado primero en las listas de las genealogías.

La mayoría de edad civil empieza a los 20 años. La mayoría de edad moral empieza a los 13 años para varones y 12 años para mujeres.

1:23 “los enumerados de la tribu de Shimón fueron cincuenta y nueve mil trescientos.” – La tribu de Shimón perdió el 63 % de su población en el censo que se hizo 38 años después, cf. Números 26. Esto fue debido a la plaga que vino por causa del pecado con las madianitas, a consecuencia del mal ejemplo de uno de los jefes, cf. Números 25:6-14. Esto nos enseña acerca de la importancia del impacto del ejemplo de un jefe, un líder. Por su pecado llegó una gran plaga sobre toda la tribu, por haber seguido su ejemplo. El poder del ejemplo es fuerte, especialmente en los líderes.

1:51  “Y cuando el tabernáculo haya de ser trasladado, los levitas lo desarmarán; y cuando el tabernáculo acampe, los levitas lo armarán. Pero el extraño que se acerque, morirá.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como extraño es “zar” que significa “extranjero”, “extraño”, “profano”, “bastardo”. Esto nos enseña que a partir del pecado de adulterio espiritual con el becerro de oro, los hijos de Israel fueron considerados como ilegítimos, excepto los levitas, porque ellos no se habían contaminado con ese pecado.

1:52  “Y acamparán los hijos de Israel, cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, según sus ejércitos.” – La bandera de cada tribu representa una identidad. Cada persona se identificaba con su bandera, y cada uno tenía que relacionarse con su bandera. Había que acampar frente a la bandera y alrededor de ella. Así las banderas estaban en medio del campamento de cada tribu. Cada bandera tenía un mensaje que se relacionaba con algo particular de cada tribu. Según el Targúm Yonatán, las banderas fueron hechas de seda, con diferentes colores que correspondían a las doce piedras del pectoral del juicio del Kohen HaGadol, el Gran Sacerdote.

Dentro de la identidad general que uno tenga con todo el pueblo, es bueno tener también una identidad tribal. Una tribu constituye una agrupación limitada dentro de la nación, y es más grande que una familia. Podríamos comparar las tribus con las diferentes congregaciones o movimientos mesiánicas y netsaritas que somos. Este texto nos enseña que es importante que cada miembro del Israel mesiánico tenga una identidad con su propia organización o congregación. Cada uno debe ser parte de una congregación, donde se identifica y donde se siente en casa, entre personas que puede llamar “los suyos”, como está escrito en Hechos 4:23:

“Cuando quedaron en libertad, fueron a los suyos y les contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho.”

¿Tienes algún grupo de personas o una congregación que consideras el tuyo, donde están los tuyos? Si no lo tienes, debes pedir a Padre que puedas incorporarte y formar parte de una agrupación espiritual que será tu identidad tribal dentro de la identidad general del pueblo de Israel. Es necesario ser parte de una congregación para poder funcionar correctamente como israelitas, como está escrito en Hebreos 10:25:

“no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros , y mucho más al ver que el día se acerca.”

Según el Midrash, estos fueron los colores y las ilustraciones de las banderas:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo podemos resolver la tensión que hay entre el individualismo y el colectivismo?

Una persona espiritualmente inmadura sólo piensa en sí misma. No ve más allá de su nariz. No tiene amor, porque el amor no busca lo suyo. Una persona espiritualmente inmadura sólo busca su propia felicidad y se relaciona con otros con el fin de satisfacer sus propios deseos. Busca contacto con otros, e incluso puede hacerse miembro de una congregación, con el fin de que sus propias necesidades sean cumplidas. Pueden ser necesidades de carácter espiritual, psicológico, físico o económico. Si uno sólo busca satisfacer sus propias necesidades en una congregación es un niño espiritual. Una persona que es espiritualmente madura busca también satisfacer las necesidades de todos los que le rodean porque ama a su prójimo como a sí mismo. Está dispuesto a sacrificar de sus propios derechos para llenar las necesidades de los demás.

El individualismo se manifiesta con el deseo de satisfacer el ego, pero no necesariamente como un aislamiento de los demás, sino relacionándose con el colectivo, pero siempre con el motivo egoísta de satisfacerse a sí mismo.

El comunismo se aprovechó de parte de un principio torásico para llevar a cabo su propia visión equivocada. Es el principio del predominio del colectivo sobre el individuo, donde el colectivo es más importante que el individuo y el individuo deja de buscar lo suyo con el fin de beneficiar el colectivo. Con este principio se fortaleció el movimiento comunista y llegó a tener mucho poder durante un tiempo. No porque la visión comunista haya sido correcta, sino porque la manera de llevar a cabo la visión se basó en parte en un principio divino.

Si una persona aprende a considerar el colectivo como más importante que ella misma, podrá llegar a formar, junto con otros que tienen el mismo pensamiento, un cuerpo tremendamente potente. El hecho de aprender a trabajar en un grupo es algo muy importante para el desarrollo del Reino. Este principio vemos en el libro de los Hechos de los apóstoles.

En esta Parashá encontramos el equilibrio perfecto entre el individuo y el colectivo, entre el individualismo y el colectivismo. Cada individuo fue contado, lo cual muestra que cada individuo cuenta y es muy importante y digno de ser tomado en cuenta. Pero el individuo se encuentra dentro de un colectivo más grande que es más importante que él. El individuo debe buscar el bien del colectivo y el colectivo debe buscar el bien del individuo. Para que Israel pueda seguir adelante como pueblo, los individuos tendrán que aprender a aportar al colectivo todo lo necesario para que se mantenga unido y vaya prosperando y el colectivo tiene que preocuparse pos los individuos que lo componen, como está escrito en Hechos 2:44-45:

“Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno.”

En Hechos 4:32-35 está escrito: “La congregación de los que creyeron era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común. Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Yeshúa, y abundante gracia había sobre todos ellos. No había, pues, ningún necesitado entre ellos, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían, traían el precio de lo vendido, y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y se distribuía a cada uno según su necesidad.”

En 1 Corintios 14:12 está escrito:

“Así también vosotros, puesto que anheláis manifestaciones espirituales, procurad abundar en ellas para la edificación de la congregación.”

Vemos que las manifestaciones del Espíritu no son para la exaltación de una persona sino para que el colectivo, la congregación del Eterno, sea beneficiada. ¡Ay de aquel que busca los dones del Espíritu para su propia exaltación o para su enriquecimiento económico!

Necesitamos cultivar el pensamiento colectivista, sin perder la vista de los individuos. Yo me niego a mí mismo por causa del Reino colectivo, para que el Reino prospere por medio de mi aportación, y de esa manera yo también prospero, no porque busque lo mío, sino lo del Reino. De esta manera mi prosperidad dependerá de la prosperidad del Reino. En el Reino de los Cielos, nadie se hace rico a costa de los demás, sino todos nos hacemos ricos porque somos parte de un colectivo rico que ha aprendido a beneficiar a los individuos según la necesidad de cada uno.

Un líder tiene que buscar el bien de todos los que están debajo de él. Si él favorece un grupo reducido de su pueblo, no es un buen líder.

 Tercera aliyá, 2:1-34

 2:3    “Los que acampen al oriente, hacia la salida del sol, serán los de la bandera del campamento de Yehudá, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Yehudá, Najshón, hijo de Aminadav” – A Yehudá le tocó acamparse al oriente del tabernáculo, junto con Yisajar y Zvulún. El oriente es el lugar de donde sale el sol, enfrente de la entrada del mishkán. Yehudá fue la tribu predominante de las tres. Aquí vemos que hay una agrupación de tres tribus, y una de ellas es líder sobre las otras dos. El orden divino es tener un líder para cada agrupación. Había tres jefes sobre las tres tribus, pero uno de ellos estaba por encima de los otros dos. El mismo patrón de organización se encuentra en las otras agrupaciones.

En este capítulo la Torá destaca la importancia de los jefes, cf. v. 3, 5, 7, 10, 12, 14, 18, 20, 22, 25, 27, 29. Si no hay jefes en un pueblo, va a perecer.

2:10 “Al sur estará la bandera del campamento de Reuvén, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Reuvén, Elitsur, hijo de Shedeur” – A Reuvén le tocó acamparse en el sur, junto con Shimón y Gad.

2:18  “Al occidente estará la bandera del campamento de Efrayim, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Efrayim, Elishamá, hijo de Amihud” – A Efrayim le tocó acampar en el lado occidente, junto con Menashé y Binyamín.

2:25  “Al norte estará la bandera del campamento de Dan, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Dan, Ajiezer, hijo de Amishadai” – A Dan le tocó acamparse al lado norte, junto con Asher y Neftalí. A parte de contar cada tribu y la suma del pueblo entero, también hay un cómputo de los integrantes de cada uno de los cuatro campamentos con tres tribus en cada uno. Esto nos enseña acerca de la importancia de organizar, apuntar y tener orden en todas las cosas.

Yehudá, Reuvén, Efrayim y Dan corresponden a las cuatro caras de los seres angelicales que están junto al Trono, como está escrito en Ezequiel 1:10:

“Y la forma de sus caras era como la cara de un hombre; los cuatro tenían cara de león a la derecha y cara de toro a la izquierda, y los cuatro tenían cara de águila”

Hombre – Reuvén, cf. Génesis 29:32.

León (derecha) – Yehudá, cf. Génesis 49:9.

Buey (izquierda) – Efrayim, cf. Deuteronomio 33:16-17.

Águila – Dan “una serpiente con alas”, cf. Génesis 49:17.

Hay una semejanza entre el cielo y la tierra. Israel refleja lo celestial.

Cuarta aliyá, 3:1-13

3:9    “Darás, pues, los levitas a Aharón y a sus hijos; le son dedicados por completo de entre los hijos de Israel.” – Los levitas fueron dados por un lado a Aharón y sus hijos, los sacerdotes. Tenían que servir a los sacerdotes, cf. 3:6. Pero por el otro lado fueron dados al Eterno, cf. 3:12. El que se entrega al Eterno se entrega al liderazgo. Si uno dice que está entregado al Eterno y no se somete al liderazgo puesto por Él, está mintiendo.

3:12  “Mira, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos, los que abren el seno materno de entre los hijos de Israel. Los levitas, pues, serán míos.” – Los levitas representan a los primogénitos y fueron tomados en lugar de ellos. Desde el principio, los primogénitos fueron designados a ser sacerdotes. Pero por causa del becerro de oro perdieron el derecho de servir en el santuario. Como los levitas no participaron en ese pecado pudieron tomar el lugar de los primogénitos como ministros en el Mishkán.

3:13 “Porque mío es todo primogénito; el día en que herí a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, consagré para mí a todos los primogénitos en Israel, desde el hombre hasta el animal. Míos serán; yo soy HaShem.” – Los primogénitos pertenecen a HaShem de una manera especial a pesar de que ya no pueden servir en el templo como sacerdotes.

Quinta aliyá, 3:14-39

3:17  “Estos, pues, son los hijos de Leví por sus nombres: Gershón, Kehat y Merarí.” – De estos tres hijos de Leví nacieron tres familias grandes, tres clanes. Cada clan fue contado por separado y tenía un trabajo especificado en el mishkán (tabernáculo). El clan de Kehat fue el más elevado espiritualmente, y por eso podía llevar los objetos más sagrados. Moshé y Aharón descendían de Kehat.

Nombre del clan Texto Cantidad
Gershón Números 3:22   7,500
Kehat Números 3:28   8,600
Merari Números 3:34   6,200
SUMA    22,300

3:30 “el jefe de las casas paternas de las familias kehatitas era Elitsafán, hijo de Uziel.” – Este Elitsafán, que también fue llamado Eltsafán, fue el jefe del clan de los kehatitas. En Éxodo 6:18 están mencionados los cuatro hijos de Kehat, según el orden siguiente, Amram, Yitshar, Jevrón y Uziel. Es muy probable que ese fuera su orden de nacimiento. En Éxodo 6:21 está escrito que Yitshar, que fue el segundo hijo de Kehat, tuvo a Kóraj. Este Kóraj fue el que más adelante dirigió la rebeldía contra Moshé y Aharón. En Éxodo 6:22 está escrito que Uziel, que fue el cuarto hijo de Kehat, engendró a Mishael, Eltsafán y Sitrí. Yitshar fue el hermano mayor de Uziel. El hijo primogénito de Yitshar fue Kóraj. Uziel fue el hermano más pequeño. Su hijo Eltsafán llegó a ser el jefe de los hijos de Kehat. El hijo del hermano más pequeño recibió la posición más alta en el clan. Normalmente los mayores son los que dirigen a los menores, no al revés. Pero en este caso HaShem cambió el orden natural por un orden profético. Por esta razón surgió la envidia en el primo Kóraj que probablemente era mayor que Eltsafan, porque su padre era mayor que el padre de Eltsafán. Él quizás estaba pensado: “¿Por qué mi primo, que es más pequeño que yo, e hijo del hermano más pequeño de la familia, tiene que ser el jefe sobre nosotros?”

Las Escrituras nos enseñan como una actitud de envidia y rivalidad, que no fue corregida a tiempo, produjo esa rebeldía que luego llegó a dimensiones catastróficas, cuando la tierra abrió su boca y los tragó, cf. Números 16:32.

Por el otro lado, tenemos en las Escrituras dos ejemplos buenos de humildad, en Aharón y Menashé. Ellos no tuvieron envidia de sus hermanos menores que llegaron a tener una posición superior a la de ellos.

3:39 “Todos los enumerados de los levitas, que Moshé y Aharón contaron por sus familias por mandato de HaShem, todos los varones de un mes arriba, eran veintidós mil.” – Hay una diferencia de 300 varones entre la suma de las tres cantidades mencionadas de cada clan (ver tabla). Estos 300 son los primogénitos de los levitas, que por ser primogénitos tenían que servir en el santuario, y por lo tanto no podían representar a los otros primogénitos. Por eso quedaban 22,000 de los levitas que podrán sustituir a los primogénitos del resto de Israel, como está escrito en 3:41, 45:“Y tomarás a los levitas para mí, yo soy HaShem, en lugar de todos los primogénitos entre los hijos de Israel, y el ganado de los levitas en lugar de todos los primogénitos del ganado de los hijos de Israel… Toma a los levitas en lugar de todos los primogénitos entre los hijos de Israel, y el ganado de los levitas. Los levitas serán míos; yo soy HaShem.”

Sexta aliyá, 3:40-51

3:43  “y todos los primogénitos varones conforme al número de sus nombres de un mes arriba, los enumerados, eran veintidós mil doscientos setenta y tres.” – Como los levitas representaban a los primogénitos, tenía que haber una cantidad igual entre los levitas y los primogénitos. Los primogénitos de todo Israel, sin contar los primogénitos de los levitas, fueron 22,273. Como había 22,000 levitas que no eran primogénitos, había 273 primogénitos de los hijos de Israel que no tenían levitas quienes los reemplazaran. Por eso los 273 tenían que pagar un rescate de cinco shekels por cada uno y entregárselo al Gran Sacerdote Aharón y a sus hijos, cf. v. 48. Esto nos enseña que hay momentos cuando se puede dar dinero en lugar de un servicio que no se puede cumplir por una razón justificada. Los 273 primogénitos no podían servir en el santuario, pero podían sustituir su servicio con una paga monetaria.

Séptima aliyá,  4:1-20 

4:4    “Este será el servicio de los descendientes de Kehat en la tienda de reunión, con relación a las cosas más sagradas” – Los kehatitas fueron escogidos para llevar los objetos más sagrados sobre sus hombros.

4:6    “y colocarán sobre ella una cubierta de piel de marsopa, y extenderán encima un paño todo de azul, y luego colocarán sus varas.” – No sabemos qué animal fue el tajash, el animal que produjo la “piel de marsopa”, según la Biblia de las Américas, o “piel de tejones”, según Reina-Valera 1960. Según el Talmud este animal, que tenía un solo cuerno, existía solamente en la época de Moshé.

“un paño todo de azul” – El Arca fue el único objeto que se veía con color azul cuando fue trasladado. De esta manera se distinguía y así podía ser un guía para los hijos de Israel, como está escrito en Josué 3:3-4:

“y dieron órdenes al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de HaShem vuestro Elohim y a los sacerdotes levitas llevándola, partiréis de vuestro lugar y la seguiréis. Sin embargo, dejaréis entre vosotros y ella una distancia de unos dos mil codos. No os acerquéis a ella para saber el camino por donde debéis ir, porque no habéis pasado antes por este camino.”

El arca simboliza a Mashíaj. Siempre va delante del pueblo. El arca pasó delante de los hijos de Israel por medio del río Yardén (Jordán), que representa la muerte y la resurrección. Esto nos enseña que el pueblo de Israel podrá atravesar la muerte y salir con vida por medio de Mashiaj Yeshúa que fue delante y abrió el camino.

4:13  “Quitarán entonces las cenizas del altar y extenderán sobre él un paño de púrpura.” – Según el Midrash, durante el transporte, el fuego del altar fue cubierto con una vasija de cobre para que no se apagara y no se propagara.

4:15 “Cuando Aharón y sus hijos hayan terminado de cubrir los objetos sagrados y todos los utensilios del santuario, cuando el campamento esté para trasladarse, vendrán después los hijos de Kehat para transportarlos, pero que no toquen los objetos sagrados pues morirían. Estas son las cosas que transportarán los hijos de Kehat en la tienda de reunión.” – Si Uza hubiera leído bien la Torá no habría tocado el arca y podría seguir con vida, como está escrito en 2 Samuel 6:6-7:

“Pero cuando llegaron a la era de Najón, Uza extendió la mano hacia el arca de Elohim, y la sostuvo porque los bueyes casi la volcaron. Y se encendió la ira de HaShem contra Uza, y Elohim lo hirió allí por su irreverencia; y allí murió junto al arca de Elohim.”

El censo de los levitas en Números 26:62 nos muestra que hubo un aumento de sólo 700 levitas en 38 años. La tribu de Menashé había aumentado el 64 %. ¿No podía haber hecho lo mismo Leví? ¿Será que muchos de los levitas murieron en el servicio?

4:16 “Pero la responsabilidad de Elazar, hijo del sacerdote Aharón, será el aceite para el alumbrado, el incienso aromático, la ofrenda continua de cereal y el aceite para ungir. Tendrá la responsabilidad de todo el tabernáculo y de todo lo que en él hay, con el santuario y sus enseres.” – Elazar, hijo de Aharón, tenía el cargo de supervisor, administrador general, del trabajo de los demás hijos de Kehat y los objetos más sagrados del tabernáculo. La responsabilidad para supervisar la carga de los descendientes de Guershón y Merarí, caía sobre Itamar, cf, 4:28, 33. Según el Talmud de Yerushalayim, Elazar llevaba el aceite para el alumbrado en su mano derecha y el incienso en su mano izquierda, harina para el diario sacrificio en un recipiente suspendido de su brazo y un pequeño frasco de aceite para la unción en su cinto durante todo el caminar en el midbar. Estos objetos pesaban mucho.

4:19  “Esto haréis con ellos para que vivan y no perezcan cuando se acerquen al lugar santísimo: Aharón y sus hijos vendrán y señalarán a cada uno de ellos su trabajo y su carga” – Los levitas no podían ver los objetos más sagrados, pero los sacerdotes sí, porque estaban en un nivel de santidad superior.

Mashiaj en esta Parashá

1:2    “por sus cabezas” – Sólo los que están conectados con Gólgota, el lugar de la muerte de Yeshúa, son contados dentro de Israel.

2:3    Yehudá está acampado en la parte oriental, donde sale el sol, enfrente de la entrada del santuario. El Mesías viene de la tribu de Yehudá. Él es llamado “el sol de la justicia” en Malaquías 4:2 (en el texto hebreo es el 3:20). Él entrará en el templo desde el oriente cuando venga por segunda vez.

2:9    Yehudá partirá primero. El Mesías va delante.

3:12-13 “los que abren el seno materno” – Yeshúa abrió el seno materno de Miryam, cf. Lucas 2:22ss, y por ser primogénito pertenece a HaShem de una manera especial.

3:47  Hubo un precio de rescate por cabeza (heb. “lagulgolet” – la misma raíz que Gólgota). Hay un precio de rescate para cada persona, pagado en Gólgota, con la muerte del Mesías Yeshúa.

4:3    “de treinta años arriba” – Yeshúa empezó su ministerio público a los 30 años, cf. Lucas 3:23.

4:5    El velo de separación, que simboliza el cuerpo de Mashiaj, cf. Hebreos 10:20, fue lo primero que se quitó cuando el campamento iba a trasladarse de un lado a otro. La muerte de Yeshúa ha hecho que Israel pueda avanzar de un nivel espiritual inferior a otro superior.

4:16  Elazar, que simboliza el ministerio celestial de Malki Tsedek, es el encargado de las cosas más sagradas del santuario. Así Yeshúa está encargado de las cosas más sagradas en el tabernáculo celestial.

En esta Parashá no se encuentra ninguno de los 613 mandamientos.

Strong H4057 midbâr, mid-bawr’, From H1696 in the sense of driving; a pasture (that is, open field, whither cattle are driven); by implication a desert; also speech (including its organs): – desert, south, speech, wilderness.

Strong H1696 dâbar, daw-bar’, A primitive root; perhaps properly to arrange; but used figuratively (of words) to speak; rarely (in a destructive sense) to subdue: – answer, appoint, bid, command, commune, declare, destroy, give, name, promise, pronounce, rehearse, say, speak, be spokesman, subdue, talk, teach, tell, think, use [entreaties], utter, X well, X work.

Diccionario básico de la lengua española, Editorial Santillana.

Diccionario básico de la lengua española, Editorial Santillana.

R. Yehudá Loewe ben Betzalel (1525-1609), más conocido como el Maharal de Praga.

Strong H1538 gûlgôleth, gul-go’-leth, By reduplication from H1556; a skull (as round); by implication a head (in enumeration of persons): – head, every man, poll, skull.

Strong H6635 tsâbâ’ tsebâ’âh, tsaw-baw’, tseb-aw-aw’, From H6633; a mass of persons (or figurative things), especially regularly organized for war (an army); by implication a campaign, literally or figuratively (specifically hardship, worship): – appointed time, (+) army, (+) battle, company, host, service, soldiers, waiting upon, war (-fare).

Strong H7218 rô’sh, roshe, From an unused root apparently meaning to shake; the head (as most easily shaken), whether literally or figuratively (in many applications, of place, time, rank, etc.): – band, beginning, captain, chapiter, chief (-est place, man, things), company, end, X every [man], excellent, first, forefront, ([be-]) head, height, (on) high (-est part, [priest]), X lead, X poor, principal, ruler, sum, top.

Strong H2114 zûr, zoor, A primitive root; to turn aside (especially for lodging); hence to be a foreigner, strange, profane; specifically (active participle) to commit adultery: – (come from) another (man, place), fanner, go away, (e-) strange (-r, thing, woman).

Bamidbar Rabá 2:6.

Shabat 28b.

Bamidbar Rabá 1:17.

Shabat 10:3.

Parashá 33 BeJukotai

י״א באייר ה׳תשע״ד (May 11, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 33 BeJukotai

Levítico 26:3 – 27:34

Por Dr. S.K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 

Aliyás de la Torá:

  1. 26:3-5
  2. 26:6-9
  3. 26:10-46
  4. 27:1-15
  5. 27:16-21
  6. 27:22-28
  7. 27:29-34
  8. Maftir: 27:32-34

Haftará: Jeremías 16:19 – 17:14

Los Escritos Apostólicos: Mateo 27:1 – 28:20

BeJukotai

Significa “en mis estatutos”.

Comentarios

Primera aliyá, 26:3-5

26:3  “Si andáis en mis estatutos y guardáis mis mandamientos para ponerlos por obra” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “mis estatutos” es “jukotai”. Como hemos dicho antes, un mandamiento que es denominado “juk” es un tipo de mandamientos que no tiene una explicación lógica y entendible a primea vista. Este es el tipo de mandamientos más difícil para el hombre, porque no solamente tiene que esforzarse para cumplirlo, sino también tiene que librar una batalla en su mente a la hora de obedecerlo. Como no entiende bien la razón por la que tiene que cumplir ese tipo de mandamientos, la mente natural tiende a revelarse y despreciar el juk, cf. v. 15, 43. Por esta razón, la mente que no ha sido transformada por la Torá no ayuda al hombre a poner por obra los mandamientos de carácter juk. El juk es el mandamiento que más eleva al hombre espiritualmente, porque crea en el hombre una obediencia sin lógica, sin que la mente le apoye y así le obliga a subir a un nivel espiritual más alto. La obediencia al juk tiene que ver con una relación de Padre-hijo. El hijo no entiende por qué el padre le ordena algo, pero obedece simplemente porque el padre lo ha dicho, no porque haya una explicación del por qué tiene que hacer esto o aquello. Nuestra obediencia al mandamiento juk crea una relación de obediencia en un nivel más profundo en espíritu y en amor. Aunque no entendamos, obedecemos, simplemente porque Papá nos lo ha dicho. Por lo tanto el juk nos eleva por encima de lo natural, de lo lógico, de lo que es obvio, según el razonamiento humano, y nos lleva a una altura espiritual de relación y de revelación profundas con nuestro Padre celestial. Los mandamientos de carácter juk están íntimamente ligados al Mesías. Por eso son tan importantes.

Además de tener que enfrentar la resistencia para cumplir el mandamiento juk en nuestro cuerpo y en nuestra mente, recibimos también los ataques de los enemigos de la Torá. Como ellos no pueden entender la razón por la que fueron dados estos estatutos, se burlan de nosotros y de nuestro Padre que nos dio la Torá para ser cumplida.

Así que, la tentación principal que tenemos es que dejemos de cumplir los mandamientos de carácter juk. Esta es la razón por la que este texto primero menciona este tipo de mandamientos. Si andamos en los juks de HaShem y guardamos el resto de sus mandamientos poniéndolos por obra, no solamente estudiándolos o hablando de ellos o pensando en cumplirlos, sino verdaderamente transformándolos a una convivencia diaria en nuestras vidas, ENTONCES recibiremos todas las bendiciones que están involucradas en el pacto.

Este versículo empieza con una de las palabras más importantes de las Escrituras: “si” condicional, en hebreo “im”. Esta palabra pone al hombre en una posición de autoridad para elegir. Con la entrega de la Torá el hombre ya no es un esclavo, es libre. Tiene la libertad para elegir entre la bendición y la maldición. Tiene el poder en su boca y en sus manos para escoger entre la vida y la muerte. Esta autoridad fue dada al pueblo de Israel por medio del pacto en Sinai.

Esto nos enseña que cada uno de nosotros tiene la capacidad en nuestras bocas y en nuestras manos para cambiar el rumbo de nuestras vidas. Pero ese poder no lo tenemos en nosotros mismos, sino que HaShem nos lo ha dado. Por medio de la entrega de su Torá y los pactos a Israel, hemos recibido la autoridad para dirigir nuestras vidas y las vidas de nuestros hijos. Y por medio del Mesías, los gentiles podrán entrar en Israel y obtener los mismos privilegios. Nosotros podemos elegir cómo queremos que sea nuestro futuro.

Es posible que nuestra situación pueda ser miserable por las maldiciones que nos hayan alcanzado por nuestros propios pecados, los pecados de nuestros padres y de nuestra nación. Pero HaShem nos ha dado el poder para cambiar el futuro de nuestras vidas y de nuestra nación. ¿Cómo se manifiesta ese poder? Por medio de una sola palabra: “im”. Si obedecemos los estatutos y el resto de los mandamientos, entonces nuestro futuro y el futuro de nuestra nación será cambiado. Tanto la obediencia como la desobediencia de un individuo puede cambiar el rumbo de una nación entera. Tú tienes en tu mano el poder para cambiar esta nación. ¿Cómo? Por medio de tu obediencia a los mandamientos. ¿Quieres cambiar tu vida para bien? Obedece los mandamientos que te aplican. ¿Quieres cambiar esta nación? Pon los juks por obra. Si todos los demás pecan, tú no tienes que pecar por eso. Si todos los demás quebrantan la Torá, tú no tienes que quebrantar la Torá por eso. Tú puedes ir en contra de la corriente y ser diferente, ser santo, ser luz y sal. Este es tu llamado. Si quieres ser obediente, HaShem te ayudará a ser fiel en medio de una generación perversa y maligna. El poder está en tu boca y en tus manos, ¡úsalo!

La palabra hebrea “im” empieza con la primera letra del alfabeto hebreo, la alef. La última letra de la sección de las bendiciones, en el versículo 13, es la última letra del alfabeto hebreo, la tav. Así que en estos versículos hay un resumen de todo el mensaje de las Escrituras desde el principio hasta el fin, desde la alef hasta la tav. ¿Cuál es el mensaje? Si eres fiel serás bendecido en todo sentido. La obediencia es la que trae bendiciones en nuestras vidas. La desobediencia trae maldiciones sobre la vida personal, familiar y nacional. ¿Quieres ser bendecido con riquezas, paz y la presencia de HaShem, según las promesas de estor versículos? ¿Cómo puedes lograrlo? No es por medio del estudio de la Torá. Tampoco es por medio de la oración sin cesar. Ni es por medio de dar dinero a los

pobres o a la obra de HaShem. No es por medio de la alabanza u otros sacrificios. Es por medio de la obediencia. La obediencia es mejor que los sacrificios, como está escrito en 1 Samuel 15:22:

“Y Shmuel dijo: ¿Se complace HaShem tanto en ofrendas de ascensión y sacrificios como en la obediencia a la voz de HaShem? He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grosura de los carneros.”

La obediencia a la Torá de Moshé es el camino a la bendición. La obediencia a los mandamientos que se encuentran en Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio es el camino a la prosperidad, como está escrito en Josué 1:7-8:

“Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir toda la Torá que Moshé mi siervo te mandó; no te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. Este rollo de la Torá no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.”

Alguno dirá: “Es imposible cumplir todos los mandamientos.” “HaShem no dio la Torá para que fuera cumplida porque el hombre no es capaz de hacerlo.”

Entonces surge una pregunta: ¿Por qué el Padre celestial dio una Torá al hombre que le es imposible cumplir? ¿No dice la misma Torá que el mandamiento no es demasiado difícil?, como está escrito en Deuteronomio 30:11-16:

“Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy difícil para ti, ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que digas: “¿Quién subirá por nosotros al cielo para traérnoslo y hacérnoslo oír a fin de que lo guardemos?” Ni está más allá del mar, para que digas: “¿Quién cruzará el mar por nosotros para traérnoslo y para hacérnoslo oír, a fin de que lo guardemos?” Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la guardes. Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal; pues te ordeno hoy amar a HaShem tu Elohim, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y te multipliques, a fin de que HaShem tu Elohim te bendiga en la tierra que vas a entrar para poseerla.”

Si fuera imposible cumplir la Torá, ¿cómo es posible que David dice de sí mismo que era justo?, como está escrito en 2 Samuel 22:21-25:

“HaShem me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la pureza de mis manos me ha recompensado. Porque he guardado los caminos de HaShem, y no me he apartado impíamente de mi Elohim. Pues todas sus ordenanzas estaban delante de mí, y en cuanto a sus estatutos, no me aparté de ellos. También fui íntegro para con Él, y me guardé de mi iniquidad. Por tanto HaShem me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme a mi pureza delante de sus ojos.”

Si fuera imposible cumplir la Torá, ¿cómo es posible que los padres de Yojanán haMatbil podían hacerlo?, como está escrito en Lucas 1:6:

“Ambos eran justos delante de Elohim, y se conducían intachablemente en todos los mandamientos y preceptos del Señor.”

Otro dirá: “La Torá es sólo para el pueblo judío, no para los gentiles”.

Si fuera así, entonces no habría pecadores entre los gentiles. Como el pecado es la infracción de la Torá, si no hay Torá no hay pecado, cf. 1 Juan 3:4; 1 Corintios 15:56; 1 Timoteo 1:8-11. Si la Torá no es para los gentiles, tampoco hay pecado entre los gentiles y si no hay pecado entre los gentiles, los gentiles no necesitan ser salvos y ¡el Mesías murió en vano por ellos!

26:4  “yo os daré vuestras lluvias en su tiempo, y la tierra dará sus productos, y los árboles del campo darán su fruto.” – El primer resultado de la obediencia es que habrá lluvias desde el cielo en su tiempo. La lluvia en la tierra de Israel es muy importante. Si no hay lluvia no hay alimentos, y si no hay alimentos hay hambre y muerte. Así que la bendición de la lluvia es fundamental para la vida en la tierra de Israel.

Aquí habla de la lluvia en su tiempo. Las lluvias principales en Israel caen en el otoño y en la primavera. En los meses Tishrí y Jeshván viene la lluvia temprana y alrededor del mes de Nisán viene la lluvia tardía. La lluvia temprana es la más fuerte y prepara la tierra para la siembra. La lluvia tardía es menos fuerte pero más importante, porque ayuda a la cosecha a madurar correctamente. Estas dos lluvias son las principales en la tierra de HaShem, como está escrito en Deuteronomio 11:14:

“Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite.”

En Joel 2:23 está escrito:

“Hijos de Tsión, regocijaos y alegraos en HaShem vuestro Elohim; porque Él os ha dado la lluvia temprana justa, y ha hecho descender para vosotros la lluvia, la lluvia temprana y la tardía como en el principio.”

En Jacobo 5:7 está escrito:

“Por tanto, hermanos, sed pacientes hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el fruto precioso de la tierra, siendo paciente en ello hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía.”

Segunda aliyá, 26:6-9

 26:6  “Daré también paz en la tierra, para que durmáis sin que nadie os atemorice. Asimismo eliminaré bestias dañinas de vuestra tierra, y no pasará espada por vuestra tierra.” – La seguridad, cf. v. 5, y la paz son resultados de la obediencia a los mandamientos. Donde no hay obediencia a los mandamientos no hay seguridad ni paz, como está escrito en 1 Tesalonicenses 5:3:

“Cuando estén diciendo: Paz y seguridad, entonces la destrucción vendrá sobre ellos repentinamente, como dolores de parto a una mujer que está encinta, y no escaparán.”

No son los acuerdos políticos de paz y seguridad que traen la paz y la seguridad al mundo, sino la obediencia a los mandamientos que están escritos en la Torá de Moshé, primeramente del pueblo judío, pero también para el pueblo gentil.

26:9  “Me volveré hacia vosotros y os haré fecundos y os multiplicaré y estableceré mi pacto con vosotros.” – Según Rashí, aquí se habla del nuevo pacto que HaShem establecería y que nunca podrá ser quebrantado, como está escrito en Jeremías 31:31-34:

“He aquí, vienen días–declara HaShem– en que haré con la casa de Israel y con la casa de Yehudá un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos–declara HaShem; porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara HaShem–. Pondré mi Torá dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce a HaShem”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara HaShem– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

Tercera aliyá, 26:10-46 

26:11 “Pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os aborrecerá.” – La morada se refiere al templo, porque el tabernáculo ya estaba entre ellos. También es una alusión al cuerpo del Mesías Yeshúa, que es la morada de HaShem, como está escrito en Juan 1:14:

“Y la Palabra fue hecha carne, y puso su morada entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”

En tercer lugar es una referencia a la nueva Yerushalayim que descenderá sobre la tierra después del reinado mesiánico, como está escrito en Revelación 21:1-4:

“Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Yerushalayim, que descendía del cielo, de Elohim, preparada como una novia ataviada para su esposo. Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Elohim está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Elohim mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.”

“y mi alma no os aborrecerá” – El aborrecimiento del alma de HaShem implica la expulsión de la tierra.

26:12 “Andaré entre vosotros y seré vuestro Elohim, y vosotros seréis mi pueblo.” – Esta es la mayor bendición que existe, tener la presencia de Elohim en medio de nosotros. Este texto nos enseña que la presencia de Elohim se manifiesta como un resultado a la obediencia a los mandamientos.

Como la presencia de Yeshúa HaMashíaj es la expresión del Padre entre los hombres, cuando Él caminó entre los hombres, HaShem caminaba entre los hombres, en su Agente, como está escrito en Isaías 7:14:

“Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Immanuel.”

En Mateo 1:22-23 está escrito:

“Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había hablado por medio del profeta, diciendo: HE AQUÍ, LA VIRGEN CONCEBIRÁ Y DARÁ A LUZ UN HIJO, Y LE PONDRÁN POR NOMBRE IMMANUEL, que traducido significa: ELOHIM CON NOSOTROS.”

En Juan 14:9b-11 está escrito:

“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras. Creedme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed por las obras mismas.”

26:14-15 “Pero si no me escucháis y no hacéis todos estos mandamientos si despreciáis mis estatutos (jukotai) y si aborrece vuestra alma mis ordenanzas para no cumplir todos mis mandamientos, para quebrantar mi pacto” – Este texto habla de las consecuencias de la desobediencia al pacto. Como hay un pacto entre HaShem e Israel, hay condiciones y consecuencias para la convivencia entre ambos. La condición para poder permanecer en el pacto y obtener los beneficios del pacto es la obediencia a los mandamientos. Las consecuencias de la obediencia son las bendiciones y las consecuencias de la desobediencia son las maldiciones.

En total hay 49 calamidades en este capítulo que son siete veces siete. El mismo texto nos invita a hacer siete subdivisiones donde se puede encontrar siete calamidades en cada uno, en los versículos 16-17; 19-20; 22; 25-26; 29-31; 32-33 y 36-39.

Según un Midrash, citado por Rashí, en los versículos 14-15 se pueden encontrar siete pasos de apostasía, que causan que cada vez haya siete correcciones. Los siete pasos son:

1.      No me escucháis – No estudiar la Torá.

2.      No hacéis todos estos mandamientos – No obedecer los mandamientos.

3.      Despreciáis mis estatutos – Despreciar a los que obedecen.

4.      Vuestra alma aborrece mis ordenanzas – Odiar a los estudiosos de la Torá.

5.      A fin de no cumplir – Intentar de hacer que otros no cumplan la Torá.

6.      Todos mis mandamientos – Negar que los mandamientos fueron dados por Elohim.

7.      Quebrantar mi pacto – Negar la existencia de Elohim.

26:16 “yo, por mi parte, os haré esto: Pondré sobre vosotros terror súbito, consunción y fiebre que consuman los ojos y hagan languidecer el alma.” – Según Rashí, la consunción es una enfermedad que consume la carne después de haberla hinchado.

26:18 “Y si aun con todas estas cosas no me obedecéis, entonces os castigaré siete veces por vuestros pecados.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “castigaré” es “yasar”, que significa “corregir”, “disciplinar”, “sufrir”. Este texto nos enseña que HaShem manda estos sufrimientos con el fin de producir teshuvá, arrepentimiento, en el pueblo para que le obedezca. Es el mismo propósito que cuando un padre corrige a su hijo para que aprenda a comportarse correctamente, como está escrito en Hebreos 11:5-11:

“Habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: HIJO MÍO, NO TENGAS EN POCO LA DISCIPLINA DEL SEÑOR, NI TE DESANIMES AL SER REPRENDIDO POR ÉL; PORQUE EL SEÑOR AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO EL QUE RECIBE POR HIJO. Es para vuestra corrección que sufrís; Elohim os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos? Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad. Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia.”

El propósito de HaShem para enviar las maldiciones, que vienen como consecuencias de la desobediencia, es corregir la conducta del pueblo.

“entonces os castigaré siete veces por vuestros pecados” – Como hubo siete pecados de apostasía, hay siete correcciones tormentosas.

26:23 “Y si con estas cosas no os enmendáis ante mí, sino que procedéis con hostilidad contra mí” – La misma palabra “yasar”, que aparece en el versículo 18 aparece también en este versículo. Aquí fue traducida en LBLA como “os enmendáis” y en RV como “fuereis corregidos”. La misma palabra también aparece en el versículo 28. Esto nos enseña que el propósito de estas maldiciones no es tanto castigar, condenar o rechazar a los desobedientes del pueblo de HaShem, sino corregirlos para que se vuelvan de sus malos caminos a su Padre celestial y obedezcan la Torá.

26:24 “entonces yo procederé con hostilidad contra vosotros; y yo mismo os heriré siete veces por vuestros pecados.” – El Padre celestial va aumentando la severidad de la corrección cada vez más si el pueblo se obstina a pecar. Esto es un ejemplo para aquellos padres que tienen hijos rebeldes. Si la rebeldía no es corregida en el hijo, hay que ir aumentando las medidas de corrección hasta que haya una humillación en el hijo. Cuanto más temprano se haga esto en el hijo, más fácil es domar su rebeldía. Así como HaShem educa a sus hijos, así nosotros educamos a nuestros hijos.

26:25a “Y traeré sobre vosotros una espada que ejecutará venganza a causa del pacto” – Todos estos desastres han venido sobre los hijos de Israel precisamente por causa del pacto que hay. Ser privilegiado implica también tener una mayor responsabilidad. Del que ha recibido mucho, más se le demandará, como está escrito en Romanos 2:9-11:

“Habrá tribulación y angustia para toda alma humana que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego; pero gloria y honor y paz para todo el que hace lo bueno, al judío primeramente, y también al griego. Porque en Elohim no hay acepción de personas.”

26:28 “entonces yo procederé con hostilidad airada contra vosotros, y yo mismo os castigaré siete veces por vuestros pecados.” – La expresión “siete veces” aparece cuatro veces en este capítulo. Podríamos multiplicar siete por las cuatro y llegar al resultado 28. Esto nos puede dar una pista de que el pueblo de Israel, o parte de él, tendría que sufrir el exilio bajo la opresión de las naciones durante 28 siglos. La primera invasión que trajo la deportación de las dos tribus y media, Reuvén, Gad y la media tribu de Menashé, ocurrió en el año 733-732 a.e.c. Fue hecha por el rey de Asiria Tilgat-Pilneser, cf. 1 Crónicas 5:26. De esto aprendemos que el pueblo de Israel ha estado sufriendo por causa del exilio durante 28 siglos desde entonces hasta ahora.

26:31 “También dejaré en ruinas vuestras ciudades, desolaré vuestros santuarios y no oleré vuestros suaves aromas.” – Aquí habla de la destrucción de los dos templos y de todo tipo de lugares sagrados, sinagogas y casas de estudio. El concepto de la destrucción del templo no aparece por primera vez en los Profetas, sino aquí en la Torá de Moshé, como una pequeña semilla, cf. Oseas 8:1; Miqueas 3:12; Isaías 64:10-11; Jeremías 26:18; 30:18; Daniel 9:26. Los profetas no introducen cosas nuevas, sino desarrollan las cosas que ya están en la Torá de Moshé, algunas de ellas escondidas.

26:33 “A vosotros, sin embargo, os esparciré entre las naciones y desenvainaré la espada en pos de vosotros, y vuestra tierra será asolada y vuestras ciudades quedarán en ruinas.” – Aquí es anunciado el exilio del pueblo. El exilio es un resultado de la desobediencia a los mandamientos, especialmente los mandamientos de los años sabáticos y la idolatría. Si el judaísmo tradicional hubiera sido aceptable para HaShem entonces el exilio hubiera terminado hace mucho tiempo.

26:40-41 “Si confiesan su iniquidad y la iniquidad de sus antepasados, por las infidelidades que cometieron contra mí, y también porque procedieron con hostilidad contra mí (yo también procedía con hostilidad contra ellos para llevarlos a la tierra de sus enemigos), o si su corazón incircunciso se humilla, y reconocen sus iniquidades” – Para que haya una restauración total del pueblo de Israel, es necesario arrepentirse y confesar, no solamente los pecados personales, sino también los pecados cometidos por los antepasados, como está escrito en Daniel 9:1-19:

“En el año primero de Dareyavesh, hijo de Ahashverosh, descendiente de los medos, que fue constituido rey sobre el reino de los caldeos, en el año primero de su reinado, yo, Daniel, pude entender en los libros el número de los años en que, por palabra de HaShem que fue revelada al profeta Yirmeyahu, debían cumplirse las desolaciones de Yerushalayim: setenta años. Volví mi rostro a Elohim el Señor para buscarle en oración y súplicas, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a HaShem mi Elohim e hice confesión y dije: Ay, Señor, el Elohim grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia para los que le aman y guardan sus mandamientos, hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho lo malo, nos hemos rebelado y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. No hemos escuchado a tus siervos los profetas que hablaron en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. Tuya es la justicia, oh Señor, y nuestra la vergüenza en el rostro, como sucede hoy a los hombres de Yehudá, a los habitantes de Yerushalayim y a todo Israel, a los que están cerca y a los que están lejos en todos los países adonde los has echado, a causa de las infidelidades que cometieron contra ti. Oh HaShem, nuestra es la vergüenza del rostro, y de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti. Al Señor nuestro Elohim pertenece la compasión y el perdón, porque nos hemos rebelado contra El, y no hemos obedecido la voz de HaShem nuestro Elohim para andar en sus enseñanzas, que El puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas. Ciertamente todo Israel ha transgredido tu Torá y se ha apartado, sin querer obedecer tu voz; por eso ha sido derramada sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la Torá de Moshé, siervo de Elohim, porque hemos pecado contra Él. Y Él ha confirmado las palabras que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros gran calamidad, pues nunca se ha hecho debajo del cielo nada como lo que se ha hecho contra Yerushalayim. Como está escrito en la Torá de Moshé, toda esta calamidad ha venido sobre nosotros, pero no hemos buscado el favor de HaShem nuestro Elohim, apartándonos de nuestra iniquidad y prestando atención a tu verdad. Por tanto, HaShem ha estado guardando esta calamidad y la ha traído sobre nosotros; porque HaShem nuestro Elohim es justo en todas las obras que ha hecho, pero nosotros no hemos obedecido su voz. Y ahora, Señor Elohim nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te has hecho un nombre, como hoy se ve, hemos pecado, hemos sido malos. Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de tu ciudad, Yerushalayim, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados y de las iniquidades de nuestros padres, Yerushalayim y tu pueblo son el oprobio de todos los que nos rodean. Y ahora, Elohim nuestro, escucha la oración de tu siervo y sus súplicas, y haz resplandecer tu rostro sobre tu santuario desolado, por amor de ti mismo, oh Señor. Inclina tu oído, Elohim mío, y escucha. Abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual se invoca tu nombre; pues no es por nuestros propios méritos que presentamos nuestras súplicas delante de ti, sino por tu gran compasión. ¡Oh Señor, escucha! ¡Señor, perdona! ¡Señor, atiende y actúa! ¡No tardes, por amor de ti mismo, Elohim mío! Porque tu nombre se invoca sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.”

El profeta Daniel había leído en el libro del profeta Yirmeyahu que el exilio babilónico tenía que durar 70 años. Por eso se aferró a esta promesa de Levítico 26:40-45 y confesó sus propios pecados y los de sus padres y su pueblo. Lo mismo hizo Nejemyá, según está escrito en Nehemías 1:5-6:

“Y dije: Te ruego, oh HaShem, Elohim del cielo, el grande y temible Elohim, que guarda el pacto y la misericordia para con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos, que estén atentos tus oídos y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que yo hago ahora delante de ti día y noche por los hijos de Israel tus siervos, confesando los pecados que los hijos de Israel hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.”

Si los hombres justos de esa generación, que pudieron generar el regreso y la restauración del 10% de los judíos del exilio babilónico, necesitaban hacer este tipo de confesiones, ¿cuánto más necesitamos confesar nuestros pecados y los pecados de nuestros padres en esta última generación para que venga la redención que finalmente hará que todos los hijos de Israel vuelvan a la tierra de nuestros padres?

“o si su corazón incircunciso se humilla, y reconocen sus iniquidades” – Por primera vez aparece aquí el concepto de un corazón incircunciso. El contexto nos muestra que un corazón incircunciso es un corazón de una persona que no está viviendo en el pacto en obediencia. También indica que es un corazón altivo que no se ha humillado. La incircuncisión también implica insensibilidad a los impulsos divinos para no poder devolver el amor recibido. Además aprendemos que un corazón incircunciso es uno que no quiere obedecer la Torá. Un corazón circunciso por lo tanto es un corazón de una persona que vive en el pacto en obediencia, es un corazón humilde que se somete, es un corazón sensible a los impulsos que vienen del Espíritu y devuelve el amor recibido y es un corazón dispuesto a obedecer la Torá.

26:42 “entonces yo me acordaré de mi pacto con Yaakov, me acordaré también de mi pacto con Yitsjak y de mi pacto con Avraham, y me acordaré de la tierra.” – El pacto con los tres patriarcas es la base para que HaShem actúe con sus descendientes.

26:44 “Sin embargo, a pesar de esto, cuando estén en la tierra de sus enemigos no los desecharé ni los aborreceré tanto como para destruirlos, quebrantando mi pacto con ellos, porque yo soy HaShem su Elohim” – Aquí vemos que el pacto que ha sido hecho con los padres no puede ser quebrantado por HaShem por muy desobedientes que sean los hijos de Israel. Aunque muchos de ellos hayan quebrantado su pacto, Él ha sido fiel y no quebrantará el pacto.

26:45 “sino que por ellos me acordaré del pacto con sus antepasados, que yo saqué de la tierra de Egipto a la vista de las naciones, para ser su Elohim. Yo soy HaShem.” – Cuando los hijos de Israel están en las tierras de sus enemigos HaShem promete acordarse del pacto que fue hecho con sus antepasados cuando salieron de Egipto.

Este texto nos enseña que todas estas calamidades tenían que venir sobre los hijos de Israel por causa de su desobediencia a los mandamientos. Estas fueron las condiciones y consecuencias estipuladas en el contrato entre HaShem y el pueblo. Pero el contrato no termina allí. Hay una cláusula que habla de restauración después de todas las correcciones. Esta cláusula es también parte de las promesas del pacto. HaShem ha cumplido su parte del pacto en expulsar a los hijos de Israel de la tierra por su desobediencia, y Él cumplirá también su parte del pacto que dice que los va a restaurar de nuevo. En Deuteronomio 30 hay más detalles de cómo será esta restauración, como está escrito en los versículos 1-10:

“Y sucederá que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendición y la maldición que puesto delante de ti, y tú las recuerdes en todas las naciones adonde HaShem tu Elohim te haya desterrado, y vuelvas a HaShem tu Elohim, tú y tus hijos, y le obedezcas con todo tu corazón y con toda tu alma conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, entonces HaShem tu Elohim te hará volver de tu cautividad, y tendrá compasión de ti y te recogerá de nuevo de entre todos los pueblos adonde HaShem tu Elohim te haya dispersado. Si tus desterrados están en los confines de la tierra, de allí HaShem tu Elohim te recogerá y de allí te hará volver. Y HaShem tu Elohim te llevará a la tierra que tus padres poseyeron, y tú la poseerás; y Él te prosperará y te multiplicará más que a tus padres. Además, HaShem tu Elohim circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames a HaShem tu Elohim con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas. HaShem tu Elohim pondrá todas estas maldiciones sobre los enemigos y sobre los aborrecedores que te persiguieron. Y tú volverás a escuchar la voz de HaShem, y guardarás todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy. Entonces HaShem tu Elohim te hará prosperar abundantemente en toda la obra de tu mano, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el producto de tu tierra, pues HaShem de nuevo se deleitará en ti para bien, tal como se deleitó en tus padres, si obedeces a la voz de HaShem tu Elohim, guardando sus mandamientos y sus estatutos que están escritos en este libro de la ley, y si te vuelves a HaShem tu Elohim con todo tu corazón y con toda tu alma.”

Si HaShem cumplió la primera parte del pacto ¿quebrantará la última parte de él? ¡De ninguna manera!

Así que, los que enseñan que el pacto entre HaShem e Israel haya sido abolido o pasado a la historia o sustituido por el nuevo pacto en la sangre de Yeshúa, no conocen la fidelidad de Aquel que promete y cumple. Él ha cumplido todo lo que ha prometido hasta ahora, y cumplirá el resto también. ¡Amén ve-amén!

Si los hijos de Israel recibieron estas maldiciones por tener una actitud de desprecio contra los mandamientos de la Torá de Moshé, ¿cómo creen los que reclaman las bendiciones de las Escrituras en el nombre del Mesías que van a ser bendecidos si siguen con su actitud de desprecio contra los 613 mandamientos? ¡No hay bendición sin obediencia a los mandamientos! El Mesías no vino para liberarnos de la Torá, sino de la maldición de la Torá, como está escrito en Gálatas 3:13:

“El Mesías nos redimió de la maldición de la Torá, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: maldito todo el que cuelga de un madero)”

La maldición de la Torá es la que cae sobre cada persona que desobedece los mandamientos de la Torá. Para que el Mesías pudiera liberar al hombre de la maldición que está dictada en la Torá sobre los que son desobedientes, él tenía que tomar nuestra maldición que nos correspondía por causa de nuestra desobediencia. Pero la cosa no termina allí. Para que la bendición pudiera venir sobre nosotros era necesario cambiar nuestro corazón para que fuera obediente a los mandamientos. Y así, cuando nos arrepentimos de la desobediencia somos liberados de las maldiciones de la Torá y podremos recibir las bendiciones de la Torá por medio de nuestra obediencia que el Mesías ha generado en nuestro interior, como está escrito en Romanos 1:5:

“por medio de quien hemos recibido la gracia y el apostolado para promover la obediencia a la fe (bíblica, hebrea, judía), entre todos los gentiles, por amor a su nombre”

En Romanos 6:17-18 está escrito:

“Pero gracias a Elohim, que aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de enseñanza (Torá) a la que fuisteis entregados; y habiendo sido libertados del pecado (de la infracción de la Torá), os habéis hecho siervos de la justicia (expresada en los mandamientos).”

En Ezequiel 36:26-27 está escrito:

“Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas.”

En Romanos 16:25-27 está escrito:

“Y a aquel que es poderoso para afirmaros conforme a mi buena nueva y a la predicación de Yeshúa el Mesías, según la revelación del misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos sin fin, pero que ahora ha sido manifestado, y por las Escrituras de los profetas, conforme al mandamiento del Elohim eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para guiarlas a la obediencia de la fe, al único y sabio Elohim, por medio de Yeshúa el Mesías, sea la gloria para siempre. Amén.”

Cuarta aliyá, 27:1-15

27:2  “Habla a los hijos de Israel y diles: “Cuando un hombre pronuncia un voto sobre una evaluación de almas a HaShem.” – Después del capítulo largo que habla de todas las calamidades que sobrevendrán sobre los hijos de Israel por causa del desprecio contra los mandamientos ahora vienen unas instrucciones sobre votos. Cuando los hijos de Israel estén en situaciones de mucha angustia, varios de ellos querrán hacer votos de entrega a HaShem. Es más fácil ser devoto al Eterno estando en problemas que cuando las cosas van bien. El hombre tiende a olvidarse de HaShem cuando su estómago está lleno. Pero cuando está enfermo y pobre clama al cielo y hace promesas. Este capítulo regula ciertos tipos de promesas que una persona pueda hacer en ciertos momentos de su vida, desde votos para entregar dinero que representa el valor de una persona, hasta votos para entregar casas.

En lugar de entregar el alma, que es inmaterial, se puede entregar un dinero, que representa el valor de esa alma. Pero, como hemos dicho anteriormente, el valor del alma de una persona es demasiado alto para poder ser redimida para que nunca vea la muerte, cf. Salmo 49:7-8. Por lo tanto, aquí se trata de un precio simbólico que la Torá pone sobre el alma de una persona. Si alguien quiere donar su vida al templo, podrá hacerlo representativamente en forma de dinero. Un Midrash dice: “Si donaras el valor de una persona, lo consideraré como si la hubieras sacrificado”.

27:3-4 “Si tu valuación es de varón de veinte hasta sesenta años, entonces tu valuación será de cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario. O si es de una mujer, tu valuación será de treinta siclos.” – El valor que aquí es presentado no tiene que ver con el precio de una persona si se hubiera presentado en la venta de esclavos, sino con un precio fijo que estipula la Torá según el sexo y la edad. Tampoco se debe entender como si ciertas personas tuvieran más valor que otras, o como si el hombre tuviera más valor que la mujer, porque todos tienen el mismo valor delante de HaShem.

Para que una persona pueda dar dinero en representación de su alma, tendrá que hacerlo según su capacidad para producir bienes materiales. Los que tienen más fuerzas físicas tienen más posibilidad de producir riquezas por medio de su trabajo físico. Así que el varón que tiene entre 20 y 60 años tiene que pagar más que cualquier otro, porque en esa edad tiene su máxima capacidad para producir dinero mediante su trabajo físico. Una mujer con la misma edad normalmente no tiene la misma capacidad física, y por lo tanto la Torá no exige tanto de ella, para que no se sienta inferior al hombre si no puede llegar al mismo nivel de producción. La Torá acepta las ofrendas según la capacidad de cada uno, como está escrito en 2 Corintios 8:12:

“Porque si hay buena voluntad, se acepta según lo que se tiene, no según lo que no se tiene.”

Este texto también nos enseña que en cuanto a la evaluación del alma, el pobre no es visto como inferior al rico, sino todos los que tienen cierta edad y sexo están evaluados por igual. Sin embargo, si alguien es pobre y desea entregar un dinero conforme a la evaluación de su alma, puede hacerlo con menos dinero, según el sacerdote lo estipule, y en ese caso le es contado delante de HaShem como si hubiera puesto todo el precio, cf. v. 8.

Según Rambam, todo el dinero donado a HaShem en concepto de valores de las personas, fue utilizado para las reparaciones del templo.

27:5  “Si es una persona de cinco hasta veinte años, entonces tu valuación será de veinte siclos para un varón y de diez siclos para una mujer.” – Un niño de cinco años no puede pronunciar un voto para pagar dinero en el templo según la valuación de su alma. Esta valuación es para un adulto que desea dar dinero por el alma de un niño o de una niña que son menores de edad. Lo mismo sucede con los niños de un mes hasta cinco años.

Edad del grupo Hombres Mujeres
1 mes – 5 años 5 shekel 3 shekel
5 – 20 años 20 shekel 10 shekel
20 – 60 años 50 shekel 30 shekel
60 años o más 15 shekel 10 shekel

Si una alma puede ser sustituida con dinero Yiftaj hubiera podido dar dinero en lugar de su hija, cuando se equivocó al hacer una promesa errónea delante de HaShem, cf. Jueces 11. Por no conocer bien la Torá destruyó una vida humana en vano. Los sabios discuten si él debiese haber sido obligado o no a entregar el valor equivalente a su hija. Como hizo una promesa contraria a la Torá, podía considerarse nula sin que se requiera el pago del valor de ella.

27:12 “y el sacerdote lo valuará como bueno o como malo; como tú, el sacerdote, lo valúes, así será.” – Este texto nos enseña que el libro de Vayikrá, Levítico, fue escrito, en primer lugar, a los sacerdotes. Por esto, este libro ha recibido también el nombre de “Torat Kohanim”, “la Torá de los sacerdotes”.

Quinta aliyá, 27:16-21

27:21 “y cuando quede libre en el jubileo, el campo será consagrado a HaShem, como campo dedicado; será para el sacerdote como posesión suya.” – Las cosas consagradas a HaShem son entregadas al templo o a los sacerdotes.

Sexta aliyá, 27:22-28

27:28 “Sin embargo, cualquier cosa dedicada que alguno separe para HaShem de lo que posee, sea hombre o animal, o campos de su propiedad, no se venderá ni redimirá. Toda cosa dedicada es santísima a HaShem.” – HaShem valora muchísimo las cosas y las personas que le son dedicadas si vienen de un corazón devoto. Por esto son elevadas al nivel más alto de santidad y sólo pueden ser utilizadas por los sacerdotes, cf. 1 Samuel 1:24-28.

Séptima aliyá, 27:29-34

27:30 “Todo el diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra o del fruto del árbol, es de HaShem; es cosa consagrada a HaShem.” – Esta es la primera vez que se menciona la entrega del diezmo como un mandamiento directo. Sin embargo, el diezmo es un principio que viene desde el inicio de la creación, cuando el hombre no podía comer de todos los árboles que trabajaba. Parte del trabajo no se come, sino se entrega a HaShem. Este texto nos muestra que el diezmo realmente es de HaShem. No es que el hombre entregue el diezmo como una ofrenda, sino simplemente le da a HaShem lo que es suyo. Este texto nos enseña que el diezmo de todo el producto de la tierra pertenece a HaShem. Esto no significa que hay que dar el diezmo de todo lo que hay en el campo, sino de todo lo que el dueño coseche de su campo o de sus árboles. El diezmo se da de lo que uno trae al almacén de su casa.

27:32 “Todo diezmo del ganado o del rebaño, o sea, de todo lo que pasa debajo del cayado, la décima cabeza será cosa consagrada a HaShem.” – El diezmo también se entrega de los animales. El diezmo de los animales es apartado una vez al año para ser llevado a Yerushalayim y ser ofrecido en el altar. Sólo se entrega la sangre y las partes designadas para el sacrificio pero la carne es comida por el dueño y su familia.

Estas dos áreas, el fruto de la tierra y el aumento de los animales, representan todo el trabajo productivo del hombre. Por lo tanto el hombre debe dar el diezmo a HaShem de todo lo que gana, como está escrito en Lucas 18:12b:

“doy el diezmo de todo lo que gano.”

En Mateo 23:23 está escrito:

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la Torá: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquéllas.”

El Mesías está enseñando que uno debe dar el diezmo incluso de las hortalizas de poca producción.

En esta parashá se encuentran los mandamientos 350 – 361 de los 613

350.    Precepto de que un individuo que hizo un voto de consagrar la evaluación de su persona debe entregar el monto de esa avaluación, Levítico 27:2.

351.    Prohibición de intercambiar animales destinados para una ofrenda, Levítico 27:10.

352.    Precepto de que si se intercambian los animales para ofrenda, los dos animales quedarán consagrados, Levítico 27:10.

353.    Precepto de que el individuo que hizo un voto de consagrar la evaluación de un animal entregue el monto que el kohén determine, Levítico 27:11-12.

354.    Precepto de que el individuo que hizo un voto de consagrar la evaluación de una casa entregue el monto que le kohén determine más un quinto, si es que  desea redimirla, Levítico 27:14.

355.    Precepto de que el individuo que hizo un voto de consagrar la evaluación de un campo entregue el monto que el kohén determine, Levítico 27:16.

356.    Prohibición de intercambiar animales consagrados de una ofrenda a otra, Levítico 27:26.

357.    Precepto de que algo declarado como jérem (propiedad vedada) debe ser entregado al kohén, Levítico 27:28.

358.    Prohibición de vender una tierra declarada como jérem, sino que debe ser entregada al kohén, Levítico 27:28.

359.    Prohibición de redimir una tierra declarada como jérem, Levítico 27:28.

360.    Precepto de dar cada año el diezmo de animales domésticos permitidos, Levítico 27:32.

361.    Prohibición de vender el diezmo de animales domésticos permitidos, sino que debe ser comido en Yerushalayim, Levítico 27:33.

Y después de haber terminado un libro de la Torá decimos:

“Jazak, jazak, ve-nitjazek!” – ¡Sé fuerte, sé fuerte y seamos fortalecidos!

Torat Kohanim 26:18.

Strong H3256 yâsar, yaw-sar’, A primitive root; to chastise, literally (with blows) or figuratively (with words); hence to instruct: – bind, chasten, chastise, correct, instruct, punish, reform, reprove, sore, teach.

Encyclopaedia Judaica.

Tanjumá BeJukotai 10.

Halajot Herjin 1:10.

Parashá 32 BeHar

כ״ז בניסן ה׳תשע״ד (April 27, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 32 BeHar

 Levítico 25:1 – 26:2

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá (cuando BeHar es leída junto con BeJukotai):

  1. 25:1-18
  2. 25:19-28
  3. 25:29-38
  4. 25:39 – 26:9
  5. 26:10-46
  6. 27:1-15
  7. 27:16-31
  8. Maftir: 27:32-34

Haftará: Jeremías 32:6-27

Los Escritos Apostólicos: Mateo 25:1 – 26:75

BeHar

Significa “en la montaña”.

Comentarios

Primera aliyá, 25:1-13

25:2  “Habla a los hijos de Israel, y diles: “Cuando entréis a la tierra que yo os daré, la tierra guardará shabat para HaShem.”” – Ahora la Torá introduce un nuevo concepto, el del año sabático. Como hay semanas de días, así también hay semanas de años. Y como el séptimo día de la semana es un día de cese, así también HaShem ha establecido que cada séptimo año sea de cese y descanso para la tierra de Israel. Este mandamiento sólo se aplica en la tierra de Israel, no fuera de ella.

Rambam dice que el pueblo de Israel celebró el primer año sabático, llamado “shemitá” el año 21 después del inicio de la conquista y la distribución de la tierra bajo el general Yehoshúa. La conquista y la distribución de la tierra duró 14 años. El año 15 fue el primer año del ciclo septo-anual y el año 21 fue el séptimo. Según un cómputo, hubo 836 años desde el año 15 después de la entrada en la tierra hasta la deportación a Babilonia. Entre estos, los años sabáticos y de jubileo sólo fueron observados 400 años y durante los 436 años restantes no fueron respetados. Durante 436 años hay 62 años sabáticos y 8 años de jubileo, los cuales suman 70 en total (62 + 8 = 70). El cautiverio babilónico vino cuando el pueblo de Israel había dejado de guardar 70 años sabáticos, como está escrito en Levítico 26:35:

“Durante todos los días de su desolación la tierra guardará el descanso que no guardó en vuestros shabats mientras habitabais en ella.”

El cautiverio babilónico duró 70 años, como está escrito en Jeremías 29:10:

“Pues así dice HaShem: “Cuando se le hayan cumplido a Babilonia setenta años, yo os visitaré y cumpliré mi buena palabra de haceros volver a este lugar.””

25:3  “Seis años sembrarás la tierra, seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos.” – Esto incluye toda labor agrícola y de jardinería.

25:4 “pero el séptimo año habrá un cese total (shabat shabatón) para la tierra, un shabat para HaShem; no sembrarás tu campo ni podarás tu viña.” – Aquí encontramos otra vez la expresión “shabat shabatón” y ahora en referencia al año de shemitá. Como hemos visto antes, la misma expresión se encuentra en referencia al shabat semanal y a Yom Kipur. Esto nos enseña la importancia que HaShem da a este descanso de la tierra de Israel cada séptimo año. Si se quebranta este mandamiento hay graves consecuencias al igual que cuando se quebranta el mandamiento de descansar en el shabat semanal y en Yom Kipur, como está escrito en 2 Crónicas 36:20-21:

“Y a los que habían escapado de la espada los llevó a Babilonia; y fueron siervos de él y de sus hijos hasta el dominio del reino de Persia, para que se cumpliera la palabra de HaShem por boca de Yirmeyahu, hasta que la tierra hubiera gozado de sus shabats. Todos los días de su desolación reposó hasta que se cumplieron los setenta años.”

Este cese para la tierra en el año sabático no significa que no se puede trabajar la tierra sin el propósito de sembrar o plantar, por ejemplo para construir casas. La prohibición solamente tiene que ver con todo trabajo de agricultura y jardinería. Sólo está permitido regar las plantas para que no se mueran. Durante ese año todos los productos que crecen en la tierra se quedan sin dueño, de modo que todos podrán comer de él libremente y llevar a su casa todo lo que necesite para un día de comida.

Antiguamente el Sanedrín estaba encargado de declarar el año de shemitá, sabático, y el año yovel, de jubileo. Según el gran rabinato en Yerushalayim, el año 5775 será el próximo año de shemitá, que en el anuario romano corresponde al tiempo desde el 25 de septiembre de 2014 hasta el 13 de septiembre de 2015.

Como las Escrituras Sagradas enseñan que el año debe ser contado desde el primer día del primer mes, cf. Éxodo 12:2, y no desde el primer día del séptimo mes, tenemos que preguntarnos si verdaderamente es correcto empezar el año de shemitá en Yom Teruá, (llamado “Rosh HaShaná” en el mundo rabínico). No obstante, este texto no está tratando del cómputo de los años, según los meses, sino del año agrícola de la tierra de Israel que empieza con la siembra en el séptimo mes y termina con la recolección de los frutos antes de Sukot. Por esto este texto empieza a hablar de la siembra, y no de la cosecha. La siembra empieza en el séptimo mes y la cosecha empieza en el primer mes.

25:6  “Y el cese de la tierra os servirá de alimento: a ti, a tus siervos, a tus siervas, a tu jornalero y al extranjero, a los que residen contigo.” – En este año todos, israelitas y gentiles residentes, tendrán el mismo derecho para alimentarse de lo que crece en los campos.

Todos los vegetales y los frutos que crecen en el año de shemitá son santos. Por eso hay que tratarlos de una manera digna. Los rabinos dictaron una halajá que prohíbe tirar las sobras de esos productos en la basura junto con otro tipo de basura. También prohibieron vender los productos de shemitá tanto dentro de la tierra como fuera de ella.

El propósito de HaShem con el año de shemitá es triple:

1.      recordar a los hijos de Israel que la tierra no pertenece a ellos sino de Él, v. 23; Salmo 24:1.

2.      obligar al agricultor a confiar en la providencia divina para su sustento.

3.      dar tiempo al campesino a dedicarse al estudio de la Torá de una manera especial.

25:8  “Contarás también siete shabats de años para ti, siete veces siete años, para que tengas el tiempo de siete shabats de años, cuarenta y nueve años.” – Las Escrituras hablan de la importancia del séptimo día y del séptimo año. También habla de un conteo de siete semanas, que corresponde a 49 días, entre Pesaj y Shavuot. De la misma manera hay un conteo de siete semanas de años, es decir 49 años entre un año de jubileo y otro. El conteo del omer, entre Pesaj y Shavuot es para cada individuo de Israel, mientras que el conteo de los 49 años entre un año de jubileo a otro es para el Sanedrín.

25:9  “Entonces tocarás fuertemente el cuerno de carnero el décimo día del séptimo mes; en el día de la expiación tocaréis el cuerno por toda la tierra.” – El séptimo mes es un mes especial para HaShem. En ese mes hay que anunciar el año de jubileo. La pregunta es si el año de jubileo empieza en el primer día del séptimo mes, el décimo día del séptimo mes o el primer día del primer mes del año torásico siguiente. ¿Por qué hay que sonar el shofar en el décimo día del séptimo mes y no en el día cuando empieza el nuevo año?

25:10 “Y consagraréis el quincuagésimo año y proclamaréis libertad en la tierra para todos sus habitantes. Será de jubileo para vosotros, y cada uno de vosotros volverá a su posesión, y cada uno de vosotros volverá a su familia.” – Según el Talmud, el año de jubileo tenía que ser consagrado verbalmente por el Beit Din en el primer día Tishrí.

¿Por qué hay que anunciar el año de jubileo el día 10 del séptimo mes y no en el primer día del año, independientemente si el año empieza en el primer día del séptimo mes o en el primer día del primer mes? ¿Qué tiene que ver el día 10 del séptimo mes con un nuevo año?

La respuesta es: porque el Mesías volverá a poner sus pies en la tierra en Yom Kipur. Con su regreso se proclamará la libertad para todos los habitantes del mundo. Esto nos enseña también que la base para la eterna libertad es la muerte del Mesías, simbolizado en los sacrificios de Yom Kipur, y el perdón y eliminación de los pecados que es un resultado directo de esa muerte.

Al igual que Yeshúa empezó su ministerio público medio año antes del nuevo año de los meses, así volverá a aparecer en público medio año antes del siguiente nuevo año de los meses. El Libertador volverá en el séptimo mes. En el día primero del mes aparecerá en las nubes del cielo y, según entiendo, se quedará en el aire durante diez días. Luego, en el décimo día del mismo mes, bajará a la tierra con la proclamación de libertad para todos los habitantes del mundo y entonces se iniciará su reinado sobre las naciones con vara de hierro para que haya justicia en la tierra.

El séptimo mes es también un símbolo del séptimo milenio desde la creación de Adam y Javá.

25:11 “Tendréis el quincuagésimo año como año de jubileo: no sembraréis, ni segaréis lo que nazca espontáneamente, ni vendimiaréis sus viñas sin podar.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “jubileo” es “yovel” y significa “corno de carnero”, cf. Éxodo 19:13; Josué 6:6. Las palabras españolas “júbilo” y “jubilación” derivan de la palabra hebrea “yovel”. Según Shemuel P. Gelbarer, se le da ese nombre porque en la antigüedad se utilizaba un corno de carnero para “conducir”, en hebreo “lehovil”, los rebaños.

Las mismas leyes que aplican sobre el año shemitá, también aplican sobre el año yovel.

La Torá nos enseña que hay siete cosas que deben suceder en el año de jubileo:

1.      Habrá libertad para todos los habitantes de la tierra, v. 10.

2.      Será un año de jubileo, con toques del shofar, v. 10.

3.      Cada uno volverá a la posesión original de la tierra, según el reparto que se hizo en el tiempo

de Yehoshúa, v. 10.

4.      Cada uno volverá a su familia, v. 10. Se refiere al siervo hebreo que tiene la oreja perforada o

uno cuyos seis años de servicio no hayan terminado desde que fue vendido como siervo. Así

que la expresión “para siempre” en Éxodo 21:6 está limitada con el año de jubileo. El año de

jubileo es por tanto también una señal de la eternidad.

5.      No se puede sembrar, v. 11.

6.      No se puede cosechar, v. 11.

7.      El año será santo, v. 12.

Segunda aliyá, 25:14-18

25:14 “Asimismo, si vendéis algo a vuestro prójimo, o compráis algo de la mano de vuestro prójimo, no os hagáis mal uno a otro.” – El no hacer mal uno a otro se refiere aquí a asuntos monetarios. Si un vendedor pide un precio muy alto de un producto a un comprador que no conoce el valor del producto, está engañándole. Si cobra de más con intención, transgrede este mandamiento de no hacer mal uno a otro. De la misma manera, si un comprador intenta adquirir un producto valioso por un precio bajo si el vendedor no conoce su verdadero valor, también transgrede este mandamiento.

25:15 “Conforme al número de años después del jubileo, comprarás de tu prójimo, y él te venderá conforme al número de años de cosecha.” – La tierra no se vende, sólo las cosechas, porque la tierra de Israel es de HaShem, como está escrito en Jeremías 2:7:

“Yo os traje a una tierra fértil, para que comierais de su fruto y de sus delicias; pero vinisteis y contaminasteis mi tierra, y de mi heredad hicisteis abominación.”

25:17 “Así que no os hagáis mal uno a otro, sino temed a vuestro Elohim; porque yo soy HaShem vuestro Elohim.” – Según Rashí, el no hacer mal uno a otro se refiere, en este caso, a asuntos verbales.

El temor a Elohim evita que uno haga mal a otro por dos razones. Primero, el que teme a Elohim sabe que cada hombre ha sido creado a Su imagen y semejanza y merece ser respetado por ello, no importa como sea su conducta. Por el simple hecho de ser un hombre, merece respeto y no está permitido engañar a nadie económicamente ni hostigarle verbalmente. El que engaña u hostiga a un ser humano está haciendo daño a Elohim. Así que el temor de Elohim hace que tratemos al prójimo con respeto y amor.

Segundo, el temor a Elohim hace que una persona no puede engañar a otra persona en asuntos económicos o de palabras, porque sabe que HaShem lo ve todo. Él conoce los motivos y los pensamientos de nuestros corazones y si engañamos a otros tendremos que dar cuenta delante de Él que todo lo ve, como está escrito en Hebreos 4:13:

“Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Daños verbales pueden ser:

  • · Dar la impresión al vendedor de querer comprar un producto cuando no hay una intención de hacerlo.
  • · Recordar a una persona sus pecados del pasado o los de sus padres.
  • · Decir al que está sufriendo que lo está haciendo por causa de sus pecados.
  • · Contestar a una pregunta de manera grosera, falsa o engañosa.
  • · Usar apodos ofensivos.

25:18 “Cumpliréis, pues, mis estatutos y guardaréis mis leyes, para ejecutarlos, para que habitéis seguros en la tierra.” – Si se cumplen los mandamientos en la tierra de Israel, habrá seguridad. La inseguridad ciudadana y las amenazas de los pueblos extraños dependen del pecado del pueblo de Israel. Así que la mejor forma de combatir contra el terrorismo y los ataques de ejércitos extranjeros es cumplir los mandamientos de la Torá. El problema en Israel hoy en día no es el odio de los vecinos, sino la falta de obediencia a la Torá entre los judíos, como está escrito en el Salmo 81:13-16:

“¡Oh, si mi pueblo me oyera, si Israel anduviera en mis caminos! En un momento yo subyugaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios. Los que aborrecen a HaShem le fingirían obediencia, y el tiempo de su castigo sería para siempre. Pero yo te alimentaría con lo mejor del trigo, y con miel de la peña te saciaría.”

Tercera aliyá, 25:19-24

25:19 “Entonces la tierra dará su fruto, comeréis hasta que os saciéis y habitaréis en ella con seguridad.” – En este versículo vemos que hay dos resultados de la obediencia a los mandamientos: satisfacción material y protección sobrenatural. Cuando el pueblo de Israel no guardó los mandamientos acerca de los años de shemitá y de yovel, vino la invasión y la deportación babilónica.

25:20 “Pero si decís: ‘¿Qué vamos a comer el séptimo año si no sembramos ni recogemos nuestras cosechas?’” – Esta es la pregunta que surge de una mente natural. ¿Qué vamos a comer? Según las circunstancias naturales habrá escasez. HaShem ha ordenado no sembrar ni guardar las cosechas en casa durante el séptimo año para que el pueblo aprenda a poner su confianza en Él y no en los recursos naturales. El Mesías Yeshúa está dando una enseñanza sobre este mismo tema en Mateo 6:19-34 donde está escrito:

“No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo es bueno (para ser generoso), todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo es malo (para ser mezquino), todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad! Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Elohim y a las riquezas. Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; pero os digo que ni Shlomo en toda su gloria se vistió como uno de éstos. Y si Elohim viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?” Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.”

El que pone su confianza en su Padre celestial no hace la pregunta “¿Qué comeremos?” porque sabe que si HaShem ha ordenado algo, Él se hará responsable para cuidar de sus hijos que le obedecen.

25:21 “yo entonces os enviaré mi bendición en el sexto año, de modo que producirá fruto para tres años.” – Cuando el agricultor tome la decisión por fe de no trabajar en el año shemitá, HaShem enviará la bendición de antemano, en el sexto año, para que dure durante tres años. Si el agricultor tiene en su mente trabajar durante el séptimo año, HaShem no enviará la bendición en el sexto año. Vemos aquí que el milagro del sexto año depende de la actitud del agricultor, de sus pensamientos, de su fe. El no trabajar el séptimo año es un asunto de fe y confianza en la providencia divina. Este mandamiento es una prueba para los hijos de Israel para ver si confían en HaShem o no para su sostenimiento económico.

Por causa de las diferentes interpretaciones que hay entre los rabinos talmúdicos, no sabemos bien:

  • · si el año de jubileo cae en el año siguiente al shemitá cada 49 años, de modo que el ciclo del año de jubileo sea de 49 años.
  • · si hay una ruptura en el cómputo de las semanas de años, después de 49 años, para que al año de jubileo venga como un paréntesis en el año 50. El año 51 sería entonces el primer año de la siguiente semana de años, de manera que el ciclo del año de jubileo sea de 50 años.

Según el libro de Daniel parece que no hay una ruptura en las semanas de años para dejar lugar a un supuesto año de jubileo, jfr. Daniel 9:24-27.

No hay ninguna evidencia en las Escrituras de que se haya celebrado el año yovel alguna vez en la historia de Israel. Sin embargo, hay una referencia en el Talmud que dice que “Israel contaba 17 jubileos desde el tiempo cuando entraron en la tierra hasta el tiempo cuando salieron”. No obstante, contar no es lo mismo que cumplir. ¿Cuántos de esos 17 jubileos fueron verdaderamente guardados? Si las 12 tribus no están en la tierra no se puede celebrar el año de jubileo, porque está escrito que “todos los habitantes de la tierra” y “cada uno de vosotros” tendrá que volver a su posesión, cf. vv. 10, 13. Así que, desde el tiempo de la deportación de las dos tribus y media, ha sido imposible cumplir este mandamiento. Cuando venga Mashiaj, él hará que se cumpla este mandamiento correctamente con la restauración de las 12 tribus de Israel en su tierra.

En Lucas 4:16-21 está escrito:

“Llegó a Natseret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el shabat, y se levantó a leer. Le dieron el libro del profeta Yeshayahu, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito: EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ SOBRE MÍ, PORQUE ME HA UNGIDO PARA ANUNCIAR LAS BUENAS NUEVAS A LOS POBRES. ME HA ENVIADO PARA PROCLAMAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y LA RECUPERACIÓN DE LA VISTA A LOS CIEGOS; PARA PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS; PARA PROCLAMAR EL AÑO FAVORABLE DEL SEÑOR. Cerrando el libro, lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído.”

En el tiempo del segundo templo se seguía una lectura trianual de la Torá de Moshé en las sinagogas en la tierra de Israel. Es decir durante tres años, de shabat en shabat, pasaron por la lectura de toda la Torá de Moshé. Después de la lectura de la porción semanal de la Torá, también leían de los Profetas, la haftará, cf. Hechos 13:15. La lectura de los Profetas fue introducida en las sinagogas durante los tiempos de persecución cuando estaba prohibido leer de la Torá de Moshé. Por eso, el texto de la haftará se asemeja al tema que se encuentra en la lectura semanal de la Torá. De esa manera, durante el tiempo de la prohibición de la Torá, podían leer de los Profetas en las sinagogas y tratar el mismo tema que la Torá hubiera tratado durante esa semana, sin tener que leer de la misma Torá. Luego, cuando ya no estaba prohibida la lectura de la Torá, se mantenía la costumbre de la lectura de los Profetas que se colocaba después de la lectura semanal de la Torá.

Cuando Yeshúa estaba participando del servicio de Torá en su sinagoga, le llamaron para leer la haftará correspondiente a esa semana. Antes había habido varias lecturas del texto semanal de la Torá de Moshé y ahora le tocaba terminar con la última lectura del día, del profeta Yeshayahu. Conforme a la costumbre del ciclo trianual, Yeshúa leyó el texto de la haftará que correspondía a esa semana. El texto de Isaías 61:1-2 fue leído en el tercer año de lecturas, en el último shabat del mes de Jeshván, el octavo mes, alrededor de noviembre según el anuario romano.

La expresión “el año favorable de HaShem” puede ser una referencia al año de shemitá o de yovel. Antes de la lectura de Isaías, aquel shabat, se había leído el texto de la Torá desde Deuteronomio 15:7 – 16:17, según el ciclo trianual. En ese texto se habla de la ayuda a los pobres, del año shemitá y de las tres fiestas anuales.

La pregunta surge si Yeshúa estaba ministrando en público en relación con un año de shemitá (y/o de yovel). Su ministerio consistía en traer de vuelta las ovejas perdidas de la casa de Israel y esto está relacionado con los años de shemitá y de yovel, cf. Mateo 15:24.

25:22 “Cuando estéis sembrando en el octavo año, todavía podréis comer cosas de la cosecha anterior, comiendo de ellas hasta el noveno año cuando venga la cosecha.” – Este texto puede ser interpretado de dos maneras. Parece que está diciendo que la siembra que se hace en un año, en este caso el octavo, es luego cosechada en el año siguiente, el noveno. Esto no puede ser si el año nuevo cae en el día uno de Tishrí, el séptimo mes, porque la siembra no se hace antes de Tishrí, porque entonces es el tiempo de la recolección de los frutos de los árboles. La época normal de siembra duraba desde Tishrí hasta Tevet, el mes séptimo hasta el mes décimo. A veces también se sembraba en el decimoprimer mes, llamado Shevat. Por lo tanto, si este texto dice que la siembra que se hace en un año es cosechada en el año siguiente ¿cómo cuadraría si el año empieza el primer día de Tishrí? En Nisán tiene que estar lista la primera cosecha del año, la de la cebada y esa cosecha depende de la siembra que se hizo durante el final del año anterior.

La otra interpretación es que no se está hablando de la cosecha en el noveno año de lo que se sembró en el octavo año, sino simplemente de la cosecha que va a venir en el noveno año como resultado de la siembra que anteriormente se ha hecho en el noveno año agrícola. Lo que está diciendo es que la bendición del sexto año durará incluso hasta el tiempo de la cosecha del noveno año.

25:23 “Además, la tierra no se venderá en forma permanente, pues la tierra es mía; porque vosotros sois forasteros y peregrinos conmigo.” – La tierra de Israel no pertenece a los hombres, sino a HaShem. Él ha decidido arrendar su tierra a los hijos de Israel, y en cada año sabático y en cada año de jubileo hay un reconocimiento de este hecho. Israel tiene el derecho de la tierra mientras cumple los mandamientos. Pero si practica la idolatría perderá el derecho de vivir en la tierra del Santo, como está escrito en 2 Crónicas 7:19-20:

“Pero si vosotros os apartáis y abandonáis mis estatutos y mis mandamientos que he puesto delante de vosotros, y vais y servís a otros dioses y los adoráis, yo os arrancaré de mi tierra que os he dado, y echaré de mi presencia esta casa que he consagrado a mi nombre, y la convertiré en refrán y escarnio entre todos los pueblos.”

Esta palabra ya se cumplió.

En Ezequiel 36:1-15 está escrito:

“Y tú, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: “Montes de Israel, oíd la palabra de HaShem. “Así dice el Señor HaShem: ‘Por cuanto el enemigo ha dicho contra vosotros: “¡Ajá!” y: “Las alturas eternas han pasado a ser posesión nuestra,” por tanto, profetiza y di: “Así dice el Señor HaShem: ‘Porque os han asolado y aplastado por todos lados, para que fuerais posesión de las demás naciones, os han hecho el blanco de la habladuría y de la calumnia del pueblo.'”‘ “Por tanto, montes de Israel, oíd la palabra del Señor HaShem. Así dice el Señor HaShem a los montes y a los collados, a las barrancas y a los valles, a las ruinas desoladas y a las ciudades abandonadas, que han venido a ser presa y escarnio de las demás naciones alrededor; por eso, así dice el Señor HaShem: ‘Ciertamente en el fuego de mi celo he hablado contra las demás naciones y contra todo Edom, que se han apropiado para sí de mi tierra como posesión, con alegría, de todo corazón y con desprecio de alma, para dejarla como presa.’ “Por tanto, profetiza acerca de la tierra de Israel, y di a los montes y a los collados, a las barrancas y a los valles: ‘Así dice el Señor HaShem: “He aquí, yo he hablado en mi celo y en mi furor porque habéis soportado los insultos de las naciones.” ‘Por lo cual, así dice el Señor HaShem: “Yo he jurado que las naciones que os rodean, ellas mismas soportarán sus insultos. “Pero vosotros, montes de Israel, echaréis vuestras ramas y produciréis vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque pronto vendrán. “Pues, he aquí, estoy por vosotros y me volveré a vosotros, y seréis labrados y sembrados. “Multiplicaré hombres en vosotros, toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y las ruinas reedificadas. “Multiplicaré en vosotros hombres y animales, y se multiplicarán y serán fecundos. Haré que seáis habitados como lo fuisteis anteriormente y os trataré mejor que al principio; y sabréis que yo soy HaShem. “Sí, haré andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel. Ellos tomarán posesión de ti, y serás su heredad, y nunca más les privarás de sus hijos.” ‘Así dice el Señor HaShem: “Porque os dicen: ‘Eres devoradora de hombres y has privado de hijos a tu nación’, por tanto, ya no devorarás hombres y ya no privarás de hijos a tu nación”–declara el Señor HaShem. ‘Y nunca más te haré oír el ultraje de las naciones, ni soportarás más los insultos de los pueblos, ni harás que tu nación tropiece más’–declara el Señor HaShem.””

Esta profecía se está cumpliendo ante nuestros ojos con la vuelta de los judíos de todo el mundo y la reconstrucción del país. Pero una parte de esta profecía no se ha cumplido todavía porque todavía se oyen muchos insultos de los gentiles.

Ningún hombre es el verdadero dueño de la tierra de Israel y nadie tiene el derecho de entregarla a otras naciones, ni dividirla entre judíos y árabes-palestinos. Por haber dividido la tierra de Israel vendrá el juicio de HaShem sobre las naciones unidas como está escrito en Joel 3:1-2:

“Porque he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo, cuando yo restaure el bienestar de Yehudá y Yerushalayim, reuniré a todas las naciones, y las haré bajar al valle de Yehoshafat. Y allí entraré en juicio con ellas a favor de mi pueblo y mi heredad, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra.

En el Salmo 10:16 está escrito:

“HaShem es Rey eternamente y para siempre; las naciones han perecido de su tierra.”

Cuarta aliyá, 25:25-28

25:25 “Si uno de tus hermanos llega a ser tan pobre que tiene que vender parte de su posesión, su pariente más cercano vendrá y redimirá lo que su hermano haya vendido.” – Esto nos enseña que la pobreza es la única razón válida para poder vender parte del patrimonio en la tierra de Israel, heredado de los padres. Antiguamente un terreno pudo ser redimido, recuperado, por el dueño original o por alguno de sus familiares cercanos sin que el comprador pudiera oponerse. Este es el caso de la familia de Naomí cuya historia es narrada en el libro de Rut, cf. Rut 2:20; 3:12-13; 4:1-6.

Quinta aliyá, 25:29-38

25:29 “Si un hombre vende una casa de vivienda en una ciudad amurallada, su derecho a redimirla es válido hasta que se cumpla un año de su venta; su derecho de redención dura todo un año.” – Aquí se refiere a una ciudad que estaba amurallada en el tiempo de la conquista bajo Yehoshúa, no a una ciudad que fue amurallada después. Esta aliyá habla de la venta de diferentes tipos de propiedad y su derecho de redención.

Tipo de propiedad vendida Tiempo mínimo para recuperarla Tiempo máximo para recuperarla Devolución al dueño original en el año yovel
Casa en una ciudad amurallada Inmediatamente Un año después de la venta No
Casa en una ciudad abierta Inmediatamente Indefinido
Campo Dos años productivos después de la venta Indefinido
Casa o campo en una ciudad de levitas Inmediatamente Indefinido

25:35 “En caso de que un hermano tuyo empobrezca y sus medios para contigo decaigan, tú lo sustentarás ya sea un forastero o peregrino, para que viva contigo.” – En este versículo encontramos tres palabras diferentes: “hermano”, en hebreo “aj”, “forastero”, en hebreo “guer” y “peregrino”, en hebreo “toshav”. En este caso el “guer” se refiere a un prosélito, un converso completo, un gentil convertido a la fe de Israel y, por lo tanto, es considerado como un judío plenamente, con todas las obligaciones y derechos implicados. El “toshav” es un gentil que vive en la tierra de Israel y que no ha hecho la conversión. El judío tiene la obligación de ayudar con préstamos o donativos tanto a su hermano judío como el converso como al que reside en su tierra, si están en necesidad de apoyo económico para no quebrar.

Hay ocho niveles de caridad, en hebreo “tsedaká”

1.      Cuando se da con mala gana. Este es el nivel más bajo.

2.      Cuando se da menos de lo que se puede, pero con alegría.

3.      Cuando se da directamente al pobre que lo solicita.

4.      Cuando se da directamente al pobre sin que lo solicite.

5.      Cuando se da indirectamente, de modo que el dador no conoce al beneficiario, pero el

beneficiario conoce al dador.

6.      Cuando se da indirectamente, de modo que el dador conoce al beneficiario, pero el

beneficiario no conoce al dador.

7.       Cuando se da indirectamente, de modo que el dador y el beneficiario no se conocen, mediante

la contribución a un fondo de ayuda social administrado por personas responsables.

8.      Cuando el dador mantiene una persona antes de que empobrezca, dándole una ayuda

importante de manera digna, con un préstamo, asesoramiento o educación para poder

encontrar empleo o establecer una empresa para que no dependa de la ayuda de otros.

25:36-37 “No tomes interés y usura de él, mas teme a tu Elohim, para que tu hermano viva contigo. No le darás tu dinero a interés, ni tus víveres a ganancia.” – Está prohibido dar dinero o alimentos a interés a un hermano excepto cuando el hermano tome algo prestado para hacer negocios con él y sacar beneficio de él. En tal caso no se trata de una ayuda social, sino de inversiones financieras, para las cuales este mandamiento no aplica.

Sexta aliyá, 25:39-46

25:39 “Y si un hermano tuyo llega a ser tan pobre para contigo que se vende a ti, no lo someterás a trabajo de esclavo.” – Está prohibido humillar a un hermano israelita pobre especialmente si se ha vendido como esclavo. En este caso no puede ser tratado como un esclavo, sino como si fuera un obrero contratado. La halajá rabínica establece que el amo de un siervo hebreo está obligado a tratarle igual o mejor que a sí mismo. Si hay solamente una cama, el dueño está obligado a dormir en el suelo y dejar que el siervo duerma en la cama.

25:40 “Estará contigo como jornalero, como si fuera un peregrino; él servirá contigo hasta el año de jubileo.” – Todos los siervos hebreos salen libres en el año de jubileo. Los siervos de las demás naciones no salen libres en el año de jubileo, sino son propiedad permanente de los hebreos, tanto ellos como sus hijos, cf. vv. 44-46.

25:41 “Entonces saldrá libre de ti, él y sus hijos con él, y volverá a su familia, para que pueda regresar a la propiedad de sus padres.” – El amo de un siervo hebreo está obligado a mantener también a la familia del siervo.

25:42 “Porque ellos son mis siervos, los cuales saqué de la tierra de Egipto; no serán vendidos en venta de esclavos.” – Como los hijos de Israel son los siervos de HaShem, no podrán ser tratados como esclavos, como cuando estaban en Egipto. Además, el pacto de pertenencia a HaShem va por encima de cualquier contrato de esclavitud que pueda tener un hebreo. Ser vendido en venta de esclavos implicaría ser anunciado como un objeto o un animal en un mercado público.

Séptima aliyá, 25:47 – 26:2

25:47-48 “Si aumentan los bienes del forastero o del peregrino que está contigo, y si empobrece tu hermano que está con él, y se vende al forastero que mora contigo, o se vende a los descendientes de la familia de un forastero, él tendrá derecho de redención después de ser vendido; uno de sus hermanos podrá redimirlo” – Este texto nos enseña que cuando el primer hombre cayó en desgracia y se vendió a la serpiente antigua junto con todos sus hijos, uno hermano suyo podría redimirlo. Pero ¿quién es el hermano del hombre que podrá redimirlo de la esclavitud del pecado y de la muerte si no hay nadie que no haya sido vendido?

En el Salmo 49:7-9 está escrito:

“Nadie puede en manera alguna redimir a su hermano, ni dar a Elohim rescate por él, porque la redención de su alma es muy costosa, y debe abandonar el intento para siempre, para que viva eternamente, para que no vea corrupción.”

En Job 19:25-26 está escrito:

“Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo. Y después de deshecha mi piel, aun en mi carne veré a Elohim.”

¿Quién es el hermano que puede redimir al hombre del pecado y de la muerte? Sólo hay uno que no tuvo pecado y que ha muerto y luego ha sido resucitado. Y por lo tanto podrá redimir a todo hombre para que viva para siempre. Su nombre es Yeshúa.

En Hebreos 2:11-15 está escrito:

“Porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de Uno; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, diciendo: ANUNCIARE TU NOMBRE A MIS HERMANOS, EN MEDIO DE LA CONGREGACIÓN TE CANTARE HIMNOS. Y otra vez: YO EN ÉL CONFIARE. Y otra vez: HE AQUÍ, YO Y LOS HIJOS QUE ELOHIM ME HA DADO. Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida.”

El hermano nuestro nos ha redimido de la muerte y su esclavitud. ¡Bendito sea el Nombre de Adonai!

26:1  “No os haréis ídolos, ni os levantaréis imagen tallada ni pilares, ni pondréis en vuestra tierra piedra grabada para inclinaros sobre ella; porque yo soy HaShem vuestro Elohim.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “grabada” es “maskit”. Según Rashí, esta palabra implica “cubrir”, lo mismo que en Éxodo 33:22. Entonces la prohibición será contra hacer mosaicos de piedras que cubren el suelo para inclinarse sobre de ellos. Esta práctica fue común en la antigüedad en los templos paganos, donde se inclinaban sobre suelos de piedra de mosaico con diseños idolátricos. Por lo tanto, los rabinos enseñan que, para que el israelita no sea semejante a un idólatra, no puede inclinarse, ni siquiera ante HaShem, sobre un suelo de piedra, excepto en el templo. Cuando el pueblo judío se inclina ante HaShem en Yom Kipur es costumbre poner una alfombra para no postrarse directamente sobre el suelo de la sinagoga, aunque no sea de piedra.

En esta Parashá se encuentran los mandamientos 326 hasta 349 de los 613:

263.    Prohibición de trabajar la tierra el séptimo año, Levítico 25:4.

264.    Prohibición de realizar labor en los árboles durante el séptimo año, Levítico 25:4.

265.    Prohibición de cosechar lo que crece espontáneamente en el séptimo año, Levítico 25:5.

266.    Prohibición de recolectar los frutos de los árboles en el séptimo año del modo en que son

recolectados todos los demás años, Levítico 25:5.

267.    Precepto de contar siete veces siete años, Levítico 25:8.

268.    Precepto de hacer sonar el Shofar el 10 de Tishrí en el año del Jubileo, Levítico 25:9-10.

269.    Precepto de consagrar el año del Jubileo, Levítico 25:10.

270.    Prohibición de trabajar la tierra en el año del Jubileo, Levítico 25:11.

271.    Prohibición de cosechar el fruto de la tierra que crece espontáneamente en el año del Jubileo,

Levítico 25:5.

272.    Prohibición de cortar frutos de los árboles en el año del Jubileo del modo en que se los corta

los demás años, Levítico 25:5.

273.    Precepto de hacer justicia entre un vendedor y un comprador, Levítico 25:14.

274.    Prohibición de estafar cuando alguien compra o vende, Levítico 25:14.

275.    Prohibición de vejar a un israelita con palabras, Levítico 25:17.

276.     Prohibición de vender para siempre un pedazo de tierra en la Tierra de Israel, Levítico 25:23.

277.    Precepto de regresar la tierra a su dueño original en el año del Jubileo, Levítico 25:24.

278.    Precepto de redimir una propiedad de herencia de una ciudad amurallada en el transcurso de

un año, Levítico 25:29.

279.    Prohibición de transformar el estado del terreno de las ciudades de los levitas, Levítico 25:34.

280.    Prohibición de prestar dinero con interés, Levítico 25:37.

281.    Prohibición de que un siervo israelita haga el mismo tipo de trabajo que un esclavo gentil,

Levítico 25:39.

282.    Prohibición de vender a un siervo israelita en un lugar donde se venden esclavos, Levítico

25:42.

283.    Prohibición de hacer trabajar a un siervo israelita con trabajo quebrantador, Levítico 25:43.

284.    Precepto de mantener a un esclavo gentil permanentemente, Levítico 25:46.

285.    Prohibición de dejar que un gentil haga trabajar a un siervo israelita con trabajo

quebrantador, Levítico 25:53.

286.    Prohibición de postrarse sobre recubrimiento de piedra, Levítico 26:1.

Parasha 31 Emor

כ׳ בניסן ה׳תשע״ד (April 20, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 31 Emor

Levítico 21:1 – 24:23

Por Dr. S. K. Blad

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 21:1-15
  2. 21:16 – 22:16
  3. 22:17-33
  4. 23:1-22
  5. 23:23-32
  6. 23:33-44
  7. 24:1-23
  8. Maftir: 24:21-23

Haftará: Ezequiel 44:15-31

Los Escritos Apostólicos: Mateo 22:1 – 24:51

Emor

Significa “habla”.

Comentarios

Primera aliyá, 21:1-15

21:1  “HaShem dijo a Moshé: Habla a los sacerdotes, los hijos de Aharón, y diles: “Ninguno se contamine con persona (fallecida) entre su pueblo” – Después de haber hablado a todo el pueblo, ahora Moshé recibe la orden de hablar sólo con los sacerdotes. El pueblo en general necesita vivir en santidad, pero nos sacerdotes tienen la responsabilidad de vivir en un nivel de santidad superior al pueblo, porque tienen el derecho de estar más cerca de HaShem en el servicio del santuario. Como los mandamientos traen santidad, los sacerdotes tienen más mandamientos que el pueblo. En esta sección HaShem está dando instrucciones a los sacerdotes para que puedan mantenerse en su estado de santidad. Un sacerdote no puede tocar un cuerpo muerto. La palabra hebrea que ha sido traducida como “persona” es “nefesh” que significa “alma”. En este caso la Torá llama un cadáver humano “alma”.

21:2  “salvo por su pariente más cercano (su esposa), su madre, su padre, su hijo, su hija o su hermano” – El sacerdote común sólo puede contaminarse por la muerte de siete tipos de familiares: esposa, madre, padre, hermano, hermana soltera, hijo e hija. Por estos debe guardar luto e interrumpir su servicio en el templo el día de su entierro.

Esta ley tiene una excepción llamada “met mitsvá”. Un “met mitsvá” es un cadáver que es encontrado en un lugar desértico o uno que ha muerto que no tiene parientes que se ocupen de su funeral. Cuando no hay otra persona que pueda realizar el entierro, el kohén debe hacerlo aunque se contamine. No obstante, no pierde su ministerio sacerdotal por eso.

Teniendo en cuenta estas normas es más fácil entender las reacciones del sacerdote y el levita en la parábola del buen samaritano, cf. Lucas 10:30-35. Ellos quizás no sabían si el hombre herido estaba vivo o muerto. Si el hombre estuviera muerto tenían que evitar el contacto con su cadáver para no contaminarse y perder su ministerio, según la Torá. Y como era un camino transitado no podía ser considerado un lugar desértico. Por esta razón no tendrían la responsabilidad de enterrarlo según la ley del “met mitsvá”.

Ahora, en el caso de que el hombre estuviera vivo, habría que ayudarle para salvarle. Parece que el sacerdote y el levita no estaban interesados en saber si el herido estaba vivo o muerto y eso ya fue una falta grave. Y en el caso de que supieran que el hombre estaba vivo, cometieron un delito grave por no ayudarle, según el mandamiento que vimos en Levítico 19:16b donde está escrito:

“No te quedarás quieto ante la sangre de tu prójimo.”

21:3  “o por su hermana virgen, que está cerca de él, por no haber tenido marido; por ella puede contaminarse” – Cuando la hermana se haya casado, el sacerdote ya no tiene el derecho de tocar su cadáver o asistir a su entierro. El mandamiento de mantenerse alejado de todo otro cadáver se sigue guardando hoy en día entre los varones descendientes de los sacerdotes en el pueblo judío. Un varón kohén no puede tocar un cadáver o permanecer bajo un mismo techo con uno de ellos. Este mandamiento no aplica a las mujeres hijas de los sacerdotes.

Uno de los talmides del Rebe Yeshúa, Yojanán, era conocido del sumo sacerdote, como está escrito en Juan 18:15:

“Y Shimón Kefa seguía a Yeshúa, y también otro discípulo. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Yeshúa al patio del sumo sacerdote”

Parece que este Yojanán era de una familia sacerdotal. Y esta sería la razón por la que no quiso entrar en el sepulcro de Yeshua y contaminarse, como está escrito en Juan 20:4-5:

“Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Kefa, y llegó primero al sepulcro; e inclinándose para mirar adentro, ve las envolturas de lino puestas allí, pero no entró.”

21:4  “No se contaminará como pariente por matrimonio entre su pueblo, pues se profanaría.” – Según Rashí, esto significa que un sacerdote no puede contaminarse por el cadáver de una esposa no apta para él, mientras que ella esté “entre su pueblo”, es decir, si ella tiene conocidos que puedan enterrarla, porque él profanaría su status de kohén. En el caso de que ella no estuviera “entre su pueblo”, sería un “met mitsvá”, y en tal caso el sacerdote no perdería su sacerdocio a la hora de sepultarla. Los hijos de una unión entre un sacerdote y una mujer no permitida para él no tienen el status sacerdotal y no podrán comer de las cosas consagradas.

21:6 “Serán santos a su Elohim y no profanarán el nombre de su Elohim, porque presentarán las ofrendas encendidas a HaShem, el pan de su Elohim; por tanto, serán santos.” – Elohim no necesita los sacrificios para alimentarse. ¿Entonces qué que tipo de alimento puede constituir los sacrificios? Alimentan la relación entre HaShem y su pueblo.

21:7  “No tomarán mujer ilícita o profanada, ni tomarán mujer divorciada de su marido; porque el sacerdote es santo a su Elohim.” – Las mujeres prohibidas para los sacerdotes son las siguientes:

  • ·Zoná – una mujer que ha tenido relaciones sexuales prohibidas.
  • ·Jalalá – la hija de un kohén que ha nacido de una unión ilícita, por ejemplo de un matrimonio entre un sacerdote y una zoná o guerushá.
  • ·Guerushá – una mujer divorciada.
  • ·Guioret – una mujer gentil convertida al judaísmo, v.14.

El Beit Din tiene la autoridad para disolver un matrimonio entre un kohén y una mujer ilícita para él.

21:8  “Lo consagrarás, pues, porque él ofrece el alimento de tu Elohim; será santo para ti; porque yo, HaShem que os santifico, soy santo.” – Aquí está escrito que el kohén es santo para nosotros. Esto implica que debemos hacer que el kohén sea distinguido en nuestras congregaciones. Si alguien es descendiente de Aharón debe ser el primero en leer la Torá en la sinagoga. Debe ser el primero en lavarse las manos antes de una comida. Debe ser el que hace la bendición por el pan. Debe ser el primero en recibir la comida. Debe ser el que dirige el zimún, el inicio del birkat hamazón, la bendición después de la comida, etc.

21:9  “Y la hija de un sacerdote, si se profana por medio de relaciones ilícitas, a su padre profana; en el fuego será quemada.” – La hija de un sacerdote que tiene relaciones ilícitas merece ser quemada. Según Rashí, todos los rabinos concuerdan en que aquí no se trata de una mujer soltera, sino de una que ha pasado, por lo menos, por el primer paso matrimonial, erusín, en el cual queda prohibida para otros hombres. Su adulterio es castigado por medio del fuego, mientras que los demás israelitas, si cometen el mismo delito, son ejecutados mediante la lapidación, apedreamiento.

Esto nos puede dar una pista para entender el porqué Yehudá dictó sentencia contra Tamar para que fuera quemada, cf. Génesis 38:24. Ella no era soltera, sino reservada para su cuñado, por medio de la ley del levirato, cf. Génesis 38:8; Deuteronomio 25:5ss, y fue sentenciada como una hija adúltera de un sacerdote. De esto se saca la conclusión de que Tamar era hija de un sacerdote. El Midrash dice que Tamar fue hija de Shem, que era sacerdote en Shalem, con el título de Malki-Tsedek, cf. Génesis 14:18.

21:10 “Y el que sea sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza haya sido derramado el aceite de la unción y que haya sido consagrado para llevar las vestiduras, no dejará crecer su cabello ni rasgará sus vestiduras” – Un sumo sacerdote no puede dejar crecer su cabello durante más de 30 días, para que no sea semejante a uno que deja crecer su cabello estando de duelo.

Según el Midrash,  el sacerdote tiene que reunir cinco cualidades para poder servir como gran sacerdote:

  • ·Sabiduría.
  • ·Belleza física.
  • ·Fuerza física.
  • ·Riqueza.
  • ·Ancianidad.

21:11 “ni se acercará a ninguna alma muerta, ni aun por su padre o por su madre se contaminará” – Como el texto dice que no puede acercarse, o “entrar”, a un cadáver, se entiende que no puede estar bajo el mismo techo.

21:12 “no saldrá del santuario ni profanará el santuario de su Elohim, porque la consagración del aceite de la unción de su Elohim está sobre él; yo soy HaShem.” – Esto no significa que nunca pueda salir del santuario, sino que no puede salir de allí para acompañar a un difunto aunque sea padre o madre. Sin embargo, un sumo sacerdote tiene el deber de enterrar a un “met mitsvá”.

Este texto nos enseña que si un sacerdote común sirve en el santuario en estado de luto lo profana, pero el sumo sacerdote no.

21:13 “Tomará por mujer a una virgen.” – Yeshúa HaMashíaj es el Kohen HaGadól celestial y, por eso, no puede tener una novia que no sea virgen, como está escrito en Revelación 14:1-5:

“Miré, y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el Monte Tsión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de él y el nombre de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como el sonido de arpistas tocando sus arpas. Y cantan un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico, sino los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra. Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va. Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Elohim y para el Cordero. En su boca no fue hallado engaño; están sin mancha”

21:15 “para que no profane a su descendencia entre su pueblo; porque yo soy HaShem que lo santifico.” – Los hijos de un sacerdote que nacen de una unión ilícita son profanos para el sacerdocio.

Segunda aliyá, 21:16 – 22:16

21:17 “Habla a Aharón y dile: “Ningún hombre de tu descendencia, por todas sus generaciones, que tenga algún defecto se acercará para ofrecer el alimento de su Elohim.”” – Ningún sacerdote puede servir en el tabernáculo o el templo con un defecto físico. Esto no significa que HaShem esté en contra de los minusválidos. Hemos visto en otras ocasiones que Él se preocupa de una manera especial por los necesitados. Sin embargo, aquí se trata del culto en un santuario que es una sombra del santuario celestial. Por esta razón es importante que los sacerdotes no estén dañados físicamente. Tiene que ver con dar un mensaje correcto del Mesías. La sombra tiene que coincidir con lo verdadero, como está escrito en 1 Pedro 1:19b:

“un cordero sin tacha y sin mancha, el Mesías.”

En Hebreos 10:14 está escrito:

“Porque por una ofrenda él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.”

La ofrenda de Mashiaj perfecciona a los que van a servir en el ministerio de Malki-Tsedek, para que no haya defecto sino que estén “sin mancha, ni arruga ni cosa semejante”, cf. Efesios 5:27.

21:18 “Porque ninguno que tenga defecto se acercará: ni ciego, ni cojo, ni uno que sea de nariz chata, o deformado” – Rambam menciona 140 defectos que incapacitan a un descendiente de Aharón para efectuar su ministerio.

21:19 “ni hombre que tenga pie quebrado o mano quebrada” – Si el defecto es sanado podrá servir como sacerdote. Un sacerdote con defecto no puede entrar en el lugar santo. Sin embargo puede ayudar con tareas en el atrio, como vigilar que los gusanos no coman la madera del altar, etc.

21:20 “ni cejijunto, ni uno que tenga cataratas, o una nube en un ojo, o uno con úlcera seca o con úlcera húmeda, o que tiene los testículos aplastados” – Según Rashí, un cejijunto es uno que tiene los pelos de las cejas tan largos que caen sobre los ojos.

21:21 “Ningún hombre de la descendencia del sacerdote Aharón que tenga defecto se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas de HaShem; porque tiene defecto no se acercará para ofrecer el alimento de su Elohim.” – Esto nos habla de la perfección en el sacrificio del Mesías.

21:22 “Podrá comer el pan de su Elohim, tanto de las cosas santísimas como de las sagradas” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “pan” es “lejem” y significa tanto “pan” como “alimento” en general. Por eso al hacer la bendición por el pan antes de comer, todos los demás alimentos están incluidos.

22:6 “la persona que toque a cualquiera de éstos quedará impura hasta el atardecer; no comerá de las cosas sagradas a menos que haya lavado su cuerpo con agua.” – Este texto nos enseña que una persona no queda libre de su impureza ritual con la caída del sol si antes no se ha sumergido en una mikvé.

22:7 “Cuando el sol se ponga quedará limpio, y después comerá de las cosas sagradas, porque son su alimento.” – No es el agua de la mikvé en sí la que definitivamente purifica, sino el factor tiempo, marcado por el sol. El simbolismo de la mikvé es la muerte y la resurrección y al ponerse el sol se queda purificado el que se haya sumergido en la mikvé. Es una alusión al momento cuando murió el Mesías. En esa hora HaShem declara puros a los que anteriormente hayan bajado al mikvé para purificarse. La hora de la tarde es muy importante en el plan de HaShem.

  • ·Por la tarde entró el pecado en el mundo, cf. Génesis 3:8.
  • ·Por la tarde fue sacrificado el cordero de Pesaj, cf. Levítico 23:5.
  • ·Por la tarde salió el pueblo de Egipto, cf. Deuteronomio 16:6.
  • ·Por la tarde vino el maná del cielo y el pueblo supo que había salido de Egipto, cf. Éxodo 16:6.
  • ·Por la tarde fue sacrificado el segundo cordero diario del sacrificio continuo, cf. Éxodo 29:39-43.
  • ·Por la tarde Yeshúa entregó su espíritu, cf. Mateo 27:46-50.
  • ·Por la tarde se encendían las lámparas de la menorá en el templo, cf. Éxodo 30:8, 34-36.
  • ·Por la tarde cayó el fuego del cielo sobre el sacrificio de Eliyahu en Karmel, cf. 1 Reyes 18:36.
  • ·Por la tarde hay visitaciones angelicales, cf. Daniel 9:21; Hechos 10:9.
  • ·Por la tarde vino la salvación a los samaritanos, cf. Juan 4:6.
  • ·Por la tarde volverá el Mesías Yeshúa a la tierra, cf. Zacarías 14:7.

Todas estas cosas muestran el plan de redención de HaShem para restaurar el mundo de la caída en pecado que sucedió por la tarde. Como el pecado entró en el mundo por la tarde, el Mesías tenía que morir por la tarde y tendrá que volver cuando sea la tarde en la tierra de Israel. Todo el plan de salvación gira alrededor de las horas que van desde el mediodía hasta la caída del sol. Esta es la razón por la que una persona queda purificada en esa hora, porque se está conectando espiritualmente con la redención que vino por medio de Yeshúa el Mesías.

22:8 “No comerá animal que muera o sea despedazado por fieras, contaminándose por ello; yo soy HaShem.” – El que come animales limpios que no han sido matados correctamente, se vuelve tamé, ritualmente impuro.

22:9 “Guardarán, pues, mi encargo para que no se carguen de pecado por ello, y mueran porque la profanen; yo soy HaShem que los santifico.” – Aquí se refiere a que el sacerdote tiene que guardarse de toda contaminación para poder comer de las cosas consagradas. Si un sacerdote come de las cosas consagradas en estado de impureza es objeto de muerte por parte del cielo.

El pueblo de Israel es un pueblo santo, apartado de las demás naciones y destinado de una manera especial al servicio de HaShem. Los sacerdotes dentro de Israel son más santos que el pueblo, es decir, han sido más apartados que los israelitas, y se les exige cumplir más mandamientos para que lleguen a un nivel superior de santidad. El Sumo Sacerdote tiene un nivel de santidad superior a los sacerdotes. Por eso él está sometido a normas todavía más estrictas. Los mandamientos son los que santifican una persona. El pecado consiste en quebrantar los mandamientos. El que dice que los mandamientos ya no tienen validez está anulando la realidad del pecado y haciendo inútil el sacrificio del Mesías. Él murió para quitar nuestros pecados, lo cual implica que murió para que nosotros dejemos de ser desobedientes a los mandamientos. El que enseña que el Mesías Yeshúa murió para anular los mandamientos es un mentiroso.

Para estar cerca de HaShem hay que vivir en santidad. La santidad es un resultado de la obediencia a los mandamientos. Por lo tanto, cuanto más cerca de HaShem uno esté, más obediencia a los mandamientos se le exige. No hay santidad sin obediencia, y no hay obediencia sin disciplina. Por lo tanto, no hay santidad sin disciplina.

22:15 “No profanarán las cosas sagradas que los hijos de Israel ofrecen a HaShem” – Las cosas consagradas se refieren a la terumá, la ofrenda que se da al sacerdote de los productos agrícolas antes de dar el diezmo, que es el tema de estos versículos, cf. Números 18:12. Si los sacerdotes dan de la terumá a los que no son parte de la familia de los sacerdotes, la terumá será profanada.

Tercera aliyá, 22:17-33

22:18 “Habla a Aharón y a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y diles: “Cualquier hombre de la casa de Israel o de los forasteros en Israel, que presente su ofrenda, ya sea de sus ofrendas votivas o de sus ofrendas voluntarias, las cuales presenta a HaShem como ofrenda de ascensión…” – La ofrenda hecha con un voto, en hebreo “neder”, recae sobre la persona, de modo que está obligada a cumplir con su voto de dar una ofrenda. Por tanto si la ofrenda se pierde o se queda descalificada por alguna razón, hay que reemplazarla por otra.

En la ofrenda voluntaria, “nedavá”, la obligación recae sobre el mismo objeto que es destinado como ofrenda. En el caso de perderlo o si se queda descalificado no hay obligación para reemplazarlo.

22:20 “Lo que tenga defecto, no ofreceréis, porque no os será aceptado.” – HaShem merece lo mejor. En nuestras ofrendas se ve cuán importante es HaShem para nosotros. Si damos una ofrenda mediocre o de segunda categoría, estamos dando un mensaje en los cielos de que nuestro Padre celestial no es importante ni digno de honra. Si damos una ofrenda cara, de la mejor calidad, estamos mostrando cuándo valoramos a HaShem. Este pensamiento se encuentra en la reprensión del profeta, como está escrito en Malaquías 1:6-14:

“El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Y si yo soy señor, ¿dónde está mi temor?–dice HaShem de los ejércitos a vosotros sacerdotes que menospreciáis mi nombre–. Pero vosotros decís: “¿En qué hemos menospreciado tu nombre?” Ofreciendo sobre mi altar pan inmundo. Y vosotros decís: “¿En qué te hemos deshonrado?” En que decís: “La mesa de HaShem es despreciable.” Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?–dice HaShem de los ejércitos. Ahora pues, ¿no pediréis el favor de Elohim, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte, ¿os recibirá él con benignidad?–dice HaShem de los ejércitos. ¡Oh, si hubiera entre vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros–dice HaShem de los ejércitos– ni de vuestra mano aceptaré ofrenda. Porque desde la salida del sol hasta su puesta, mi nombre será grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá incienso a mi nombre, y ofrenda pura de cereal; pues grande será mi nombre entre las naciones–dice HaShem de los ejércitos. Pero vosotros lo profanáis, cuando decís: “La mesa del Señor es inmunda, y su fruto, su alimento despreciable.” También decís: “¡Ay, qué fastidio!” Y con indiferencia lo despreciáis–dice HaShem de los ejércitos– y traéis lo robado, o cojo, o enfermo; así traéis la ofrenda. ¿Aceptaré eso de vuestra mano?–dice HaShem. ¡Maldito sea el engañador que tiene un macho en su rebaño, y lo promete, pero sacrifica un animal dañado al Señor! Porque yo soy el Gran Rey–dice HaShem de los ejércitos– y mi nombre es temido entre las naciones.”

22:21 “Cuando alguno ofrezca sacrificio de ofrenda de paz a HaShem para cumplir un voto especial o como ofrenda voluntaria, del ganado o del rebaño, tiene que ser sin defecto para ser aceptado; no habrá imperfección en él.” – Este texto nos enseña que el Mesías ben Yosef, que tenía que morir como un sacrificio agradable para HaShem, tenía que ser un hombre perfecto, sin imperfección, sin pecado, sin yetser hará. Si Yeshúa hubiera sido imperfecto, con defecto, no serviría como sacrificio delante de HaShem, cf. Efesios 5:2.

22:22 “Los que estén ciegos, quebrados, mutilados, o con verrugas, úlcera seca o úlcera húmeda, no los ofreceréis a HaShem, ni haréis de ellos una ofrenda encendida sobre el altar a HaShem.” – Según Rashí, un animal mutilado, en hebreo “jaruts”, “partido”, se refiere a un animal que tiene una pestaña partida o estropeada o el labio partido o estropeado.

22:24 “También cualquier animal con sus testículos magullados, aplastados, rasgados o cortados, no lo ofreceréis a HaShem ni lo haréis en vuestra tierra” – La última parte del versículo no está hablando de sacrificar animales en la tierra, sino de castrar animales en la tierra de Israel. Esto nos enseña que está prohibido castrar cualquier animal doméstico o salvaje. Y si está prohibido castrar animales, mucho más prohibido será castrar o esterilizar a los seres humanos.

22:31 “Así, pues, guardaréis mis mandamientos y los cumpliréis; yo soy HaShem.” – La primera parte del versículo habla del estudio de los mandamientos de la Torá y la segunda parte de la realización de los mandamientos. No está permitido estudiar la Torá sin tener la intención de cumplirla, ni está permitido enseñar a otros si ellos no tienen la intención de cumplir lo que aprendan.

22:32 “Y no profanaréis mi santo nombre, sino que seré santificado entre los hijos de Israel; yo soy HaShem que os santifico” – El que intencionalmente quebranta los mandamientos comete profanación del Nombre de HaShem, en hebreo “jilul HaShem”, como está escrito en Ezequiel 36:20-31:

“Cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, porque de ellos se decía: Estos son el pueblo de HaShem, y han salido de su tierra. Pero yo he tenido compasión de mi santo nombre, que la casa de Israel había profanado entre las naciones adonde fueron. Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice el Señor HaShem: ‘No es por vosotros, casa de Israel, que voy a actuar, sino por mi santo nombre, que habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. ‘Vindicaré la santidad de mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual vosotros habéis profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que yo soy HaShem’–declara el Señor HaShem– ‘cuando demuestre mi santidad entre vosotros a la vista de ellas. ‘Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. ‘Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. ‘Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas. ‘Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; y seréis mi pueblo y yo seré vuestro Elohim. ‘Os libraré de todas vuestras inmundicias; llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no traeré hambre sobre vosotros. ‘Y multiplicaré el fruto de los árboles y el producto del campo, para que no recibáis más el oprobio del hambre entre las naciones. ‘Entonces os acordaréis de vuestros malos caminos y de vuestras obras que no eran buenas, y os aborreceréis a vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.”

“seré santificado entre los hijos de Israel” – Este mandamiento de santificación de HaShem, en hebreo “kidush HaShem”, implica negarse a quebrantar un mandamiento, incluso bajo la fuerza, hasta estar dispuesto a dar su vida por ello.

Sin embargo está permitido quebrantar casi todos los mandamientos con el fin de salvar una vida, incluso la suya propia. Según el Talmud, hay tres pecados que uno debe escoger la muerte antes de cometer, idolatría, relaciones sexuales prohibidas (por ejemplo incesto y adulterio) y asesinato. No obstante, según nuestro Santo Rebe Yeshúa HaMashíaj, hay también otra cosa que no se puede hacer aunque uno tenga que dar su vida por ello, y es negar que Él es el Mesías, como está escrito en Mateo 10:32-33, 39:

“Por tanto, todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos… El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por mi causa, la hallará.”

En Hechos 3:23 está escrito:

“Y sucederá que todo el que no preste atención a aquel profeta, será totalmente destruido de entre el pueblo.”

Es preferible morir antes que negar a Yeshúa.

Cuarta aliyá, 23:1-22

23:2  “Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas señaladas de HaShem, que vosotros habréis de proclamar como convocaciones de santidad, éstas son mis fiestas señaladas” – En este capítulo se encuentra un resumen de todas las fiestas anuales que HaShem ha establecido para su pueblo. La Torá dice que estas son las fiestas señaladas de HaShem. Esto nos enseña que originalmente no son las fiestas del pueblo de Israel, sino de HaShem. El pueblo de Israel no las ha inventado, sino que han sido reveladas desde el cielo. Estas son las fiestas de HaShem y su pueblo ha sido hecho partícipe de estos momentos que son importantes para Él. En este programa festivo de HaShem está revelado todo el plan de redención para el mundo.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “fiestas señaladas” es “moadim”, plural de “moed” que significa “tiempo y lugar señalado”, “cita”. Estas citas han sido fijadas por HaShem en el ciclo anual lunar. En estas citas HaShem está convocando a su pueblo para tener un encuentro especial con él. En estas citas Él ha decidido revelar todo su programa profético mesiánico para la redención del hombre y toda la creación. En estas citas HaShem ha estado intervenido en la historia y seguirá interviniendo hasta que todo este plan se cumpla. HaShem no hace nada sin revelar su plan secreto a sus santos profetas, como está escrito en Amós 3:7:

“Ciertamente el Señor HaShem no hace nada sin revelar su secreto a sus siervos los profetas”

Y como Moshé fue el mayor de los profetas antes de Yeshúa, a él le fue revelado todo el consejo de salvación de HaShem y ese consejo está resumido en estas citas divinas que aparecen en este capítulo. El plan de redención de HaShem gira alrededor del Mesías, y por lo tanto, todas estas fiestas son mesiánicas en su esencia. El propósito principal que HaShem tiene con estas citas es revelar al pueblo de Israel la obra salvadora del Mesías Yeshúa desde el principio hasta el fin.

En el Salmo 104:19 está escrito:

“Él hizo la luna para las estaciones; el sol conoce el lugar de su ocaso.”

La palabra hebrea que ha sido traducida como “estaciones” es precisamente “moadim”, la misma palabra que aparece en Levítico 23. Este texto nos enseña que la luna fue hecha por causa de estas citas divinas que HaShem tenía establecidas en su consejo de redención por medio del Mesías desde la eternidad. La luna fue hecha con el fin de marcar cuándo serán los momentos de visitación divina entre los hombres. Ese es uno de los propósitos más importantes de la luna, como está escrito en Génesis 1:14-18:

“Entonces dijo Elohim: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones (moadim) y para días y para años; y sean por luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Elohim las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominio del día y la lumbrera menor para dominio de la noche; hizo también las estrellas. Y Elohim las puso en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para dominar en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Elohim que era bueno.”

El sol, la luna y las estrellas fueron hechos, entre otras cosas, para marcar los moadim, los días y los años. Estos tres tipos de cuerpos celestiales son necesarios para establecer los moadim, pero la luna predomina sobre el sol y las estrellas porque marca el inicio de los meses. El sol marca el fin y el inicio del un nuevo día. Con la caída del sol empieza un nuevo ciclo, un nuevo día, como está escrito en Génesis 1:5b:

“Fue la tarde y fue la mañana: un día.”

La puesta del sol no es lo que marca el momento exacto del inicio del siguiente día, sino la aparición de las estrellas poco después de la puesta del sol. Cuando hay dos o tres testigos de estrellas visibles al ojo humano, es el momento preciso para empezar a contar el siguiente día. De esa manera hay una colaboración entre el sol, la luna y las estrellas para definir y determinar los tiempos señalados por HaShem.

La luna nueva marca el inicio de los meses. Al marcar el primer día de cada mes, se sabe cuándo hay que celebrar las fiestas anuales, que caen en los meses primero y séptimo. En esos dos meses están colocadas las fiestas de Pesaj y Sukot respectivamente. La fiesta de Shavuot, que se celebra en el tercer mes, no depende de rosh jódesh, la luna nueva, sino del cómputo del omer. Por lo tanto, hay solamente dos lunas nuevas decisivas para las fiestas anuales, la luna nueva del primer mes y la luna nueva del séptimo mes.

“vosotros habréis de proclamar” – Las autoridades del pueblo de Israel tiene la facultad de proclamar finalmente el momento exacto cuándo hay que celebrar las fiestas señaladas, basándose en las señales de los cielos y en la Torá. Por lo tanto, para determinar las fiestas señaladas, hay una colaboración entre las señales de los cielos, la Torá de HaShem y las autoridades del pueblo de Israel.

“convocaciones de santidad” – Estas citas tienen que ser proclamadas como convocaciones de santidad, en hebreo “mikraei kodesh”. La raíz de la palabra “mikrá” es “kará” que significa “llamar”. Un mikrá es una convocación, una asamblea, una reunión pública. Esto nos enseña que es importante reunirse como congregación en todos estos tiempos señalados por HaShem. El que no se reúne en estas fechas no está cumpliendo el mandamiento de hacer una mikrá kodesh, una convocación de santidad. La palabra “mikrá” también significa “ensayo”. Así que estas fiestas son ensayos para algo mayor que va a venir, como está escrito en Lucas 22:15-16:

“y les dijo: Intensamente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino de Elohim.”

Este texto nos enseña que el sacrificio del cordero de Pesaj todavía tiene su cumplimiento final en el Reino venidero.

En Colosenses 2:17a está escrito:

“cosas que son sombra de lo que ha de venir”

Todas las celebraciones instituidas por HaShem son sombras proféticas de lo que ha de venir en el futuro. Si estas celebraciones son ensayos para algo mayor que viene en el siglo venidero, ¿qué pasará con los que ahora no quieren estar presentes en los ensayos?

La palabra “kodesh” significa “santidad”. Esto nos enseña que estas fiestas no incitan al pecado, a la perversidad o el yetser hará, sino a una vida en santidad, dedicada al servicio de HaShem. Estas fiestas no son para los dioses falsos de las naciones sino exclusivamente para encontrarse con el Elohim de Israel. Como estas convocaciones tienen el carácter de santidad, es muy importante no incluir en ellas mezclas e influencias de las prácticas de las religiones paganas. No podemos profanarlas con elementos ajenos.

Como la palabra “moed”, “cita”, tiene que ver con un tiempo y un lugar, es importante que nos reunamos en el momento fijado en la cita y en el lugar fijado en la cita. Si dos personas fijaron una cita en una hora de cierto día y en un lugar específico, sólo logran tener el encuentro deseado si ambas se presentan en ese lugar a la hora fijada. Si una de ellas dice que no importa tanto el día de la reunión y llega un día tarde a la misma hora, no va a tener el encuentro deseado. Tampoco va a encontrarse con la persona en el día y hora fijados si decide ir a otro lugar.

HaShem citó a su pueblo para la tienda de reunión, en hebreo “ohel moed”, literalmente “la tienda de la cita”. Ese es el lugar de encuentro más importante. Luego fue reemplazado por el templo en Yerushalayim. Así que el lugar de encuentro es el templo en Yerushalayim en los días fijados por HaShem en el calendario hebreo.

23:3  “Seis días se trabajará, pero el séptimo día es shabat de reposo completo, convocación de santidad en que no haréis trabajo alguno; es shabat para HaShem dondequiera que habitéis.” – El Elohim de Israel ha fijado una cita en cada shabat semanal para encontrarse con su pueblo en todos sus lugares de asentamiento. Si alguien decide hacer una convocación de santidad el día siguiente no va a tener el mismo encuentro con el Elohim de Israel, porque Él ha citado a su pueblo en Shabat y él no va a cambiar su Torá hasta que pasen los cielos y la tierra. El que lea entienda.

Este texto habla del shabat como final de la semana. El primer día de la semana, llamado domingo, no es parte del fin de semana, sino el inicio de la semana siguiente. Según HaShem, la semana termina con el shabat. Durante seis días se puede hacer intervenciones en la creación, en hebreo “melajá”, pero el séptimo día es denominado “shabat shabatón”. Sólo un día más del año ha sido llamado de la misma manera, el Yom haKipurim. Esto nos enseña que el shabat semanal y el día de expiaciones tienen el mismo grado de santidad. Ambos son llamados “shabat shabatón”, shabat de reposo completo, cf. Éxodo 31:15; 35:2; Levítico 16:31; 23:3, 32.

En las fiestas hay siete shabats anuales extras, aparte del shabat semanal. Uno de ellos es el Yom haKipurim en el cual no se puede comer. En los shabats de las fiestas está permitido encender fuego para cocinar para ese día, cf. Éxodo 12:16. Entonces, desde el nivel remez, alegórico, podemos decir que de los siete shabats anuales de las fiestas se puede hacer algo de trabajo en seis de ellos, pero descansar totalmente en uno de ellos. El primer y séptimo días de Jag HaMatsot, el día de Shavuot, el día de Yom Teruá, el primer y octavo días de Sukot son seis shabats en los cuales está permitido cocinar. Entonces Yom Kipur es como el shabat del los shabats anuales, en el cual no se puede hacer ningún trabajo, melajá, ni cocinar. Así que Yom Kipur corresponde, en su relación con las demás fiestas anuales, con el shabat semanal, en su relación con los demás días de la semana.

23:4 “Estas son las fiestas señaladas por HaShem, convocaciones de santidad que vosotros proclamaréis en las fechas señaladas para ellas” – Los hijos de Israel tienen la responsabilidad de anunciar estas fiestas anuales en sus tiempos respectivos. Esta responsabilidad fue asumida por el Sanedrín, la máxima autoridad legislativa, para que todos los hijos de Israel celebrasen las fiestas en el mismo momento. En la actualidad, la gran mayoría de los judíos siguen el calendario que fue elaborado por Hilel II en el año 358 de la era común.

Las fiestas mayores son las que han sido ordenadas por la Torá y se encuentran en Levítico 23. Las fiestas menores son las que han sido añadidas como resultado de acontecimientos históricos importantes en el pueblo judío. En total hay ocho fiestas anuales mayores divididas en dos grupos, cuatro en cada grupo:

1.      Pesaj, la pascua – el 14 de Nisán.

2.      Jag HaMatsot, la fiesta de los panes ázimos – el 15-21 de Nisán.

3.      Omer Reshít, el primer omer – el día después del shabat en jag hamatsot.

4.      Shavuot, pentecostés – 50 días después del primer omer.

5.      Yom Teruá, el día del clamor – el 1er día de Tishrí.

6.      Yom HaKipurim, el día de expiaciones – el 10 de Tishrí.

7.      Jag HaSukot, la fiesta de las cabañas – el 15-21 de Tishrí.

8.      Sheminí Atseret, el octavo día de asamblea, retención o conclusión – el 22 de Tishrí.

23:10 “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando entréis en la tierra que yo os daré, y seguéis su mies, entonces traeréis al sacerdote un omer de las primicias (reshít) de vuestra cosecha.” – El omer es una medida de capacidad de unos 2.5 litros. Aquí la Torá llama “omer” la ofrenda de harina de cebada, que es el mismo nombre que la medida. El omer es determinado como “reshít”, “primicias”, y hace referencia a la resurrección del Mesías Yeshúa.

23:11 “Y él mecerá el omer delante de HaShem, a fin de que seáis aceptados; el día siguiente al shabat el sacerdote lo mecerá.” – El Talmud enseña que aquí se está refiriendo al shabat de la fiesta, es decir el 15 de Nisán. Los saduceos enseñaron que se refiere al primer shabat semanal después del sacrificio de Pesaj.

23:12 “El mismo día en que meciereis el omer, ofreceréis un cordero de un año sin defecto como ofrenda de ascensión a HaShem” – Esto alude a la resurrección y ascensión de Yeshúa.

23:14 “Hasta ese mismo día, hasta que hayáis traído la ofrenda de vuestro Elohim, no comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga tierna. Estatuto perpetuo será para todas vuestras generaciones dondequiera que habitéis.” – Esto nos enseña que la resurrección de Yeshúa es la base para que otros puedan beneficiarse del poder de la resurrección, simbolizado en los granos que salen de la tierra, como está escrito en 1 Corintios 15:35-44:

“Pero alguno dirá: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Y con qué clase de cuerpo vienen? ¡Necio! Lo que tú siembras no llega a tener vida si antes no muere; y lo que siembras, no siembras el cuerpo que nacerá, sino el grano desnudo, quizás de trigo o de alguna otra especie. Pero Elohim le da un cuerpo como Él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. No toda carne es la misma carne, sino que una es la de los hombres, otra la de las bestias, otra la de las aves y otra la de los peces. Hay, asimismo, cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, pero la gloria del celestial es una, y la del terrestre es otra. Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas; pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria. Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible, se resucita un cuerpo incorruptible; se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual.”

23:15-16 “Contaréis desde el día que sigue al shabat, desde el día en que trajisteis el omer de la ofrenda mecida; contaréis siete shabats completos. Contaréis cincuenta días hasta el día siguiente al séptimo shabat; entonces presentaréis una ofrenda de espiga tierna a HaShem.” – En tiempos del segundo templo había dos opiniones en cuanto a la manera de contar el omer, la farisea y la saducea. Los fariseos interpretaron que la primera palabra “shabat” en este texto se está refiriendo al primer shabat de la fiesta de Jag HaMatsot, panes ázimos, que cae el 15 de Nisán cada año, cf. Levítico 23:6-7. También interpretaron que la segunda y tercera palabras “shabat” de este texto significan “semana”, que es uno de los significados de la palabra “shabat”. La traducción farisea del texto sería entonces:

“Contaréis desde el día que sigue al shabat (de la fiesta), desde el día en que trajisteis el omer de la ofrenda mecida; contaréis siete semanas completas. Contaréis cincuenta días hasta el día siguiente a la séptima semana; entonces presentaréis una ofrenda de espiga tierna a HaShem.”

Por lo tanto el omer se cuenta, según la tradición farisea, desde el día 16 de Nisán cada año. De esta manera Shavuot, Pentecostés, siempre coincide con el 6 de Siván cada año. Esta interpretación es la que predomina hoy en día en el judaísmo tradicional, que es una rama de los fariseos.

Los saduceos interpretaron que la primera palabra “shabat” se está refiriendo al shabat semanal siguiente al sacrificio de Pesaj, de manera que el omer siempre tenga que ser ofrecido el primer día de la semana. De la misma manera interpretaron la segunda y la tercera palabras “shabat” del texto como una referencia a los shabats semanales. De esta manera Shavuot, Pentecostés, siempre coincidiría con un primer día de la semana.

Los dos grupos tienen argumentos fuertes para afirmar su punto de vista.

Según mis cálculos, basados en las Escrituras sagradas, la tradición judía, la historia secular y la astronomía, Yeshúa debe haber muerto el jueves el 26 de abril del año 31 de la era común, que corresponde al quinto día de la semana el 14 de Nisán del año 3791 judío. (El calendario judío que se usa en la actualidad fue elaborado por Hilel II en el año 358 e.c. y, por lo tanto, no fue usado en el tiempo de la muerte de Yeshúa, sino las señales de los cielos.) Para que Pesaj pudiera celebrarse tan tarde ese año, el año anterior tenía que haber tenido 13 meses, debido a que la cebada no estaba lista después de 12 meses. Cuando murió Yeshúa hubo dos shabats seguidos, el shabat de la fiesta de Jag HaMatsot, el 15 de Nisán, (viernes) seguido por el shabat semanal el 16 de Nisán (sábado).

El primer omer, Omer Reshit, fue la primera cosecha de la cebada del año. Fue molida en harina y mezclada con aceite de oliva y luego ofrecida como una oblación en el templo. Según mi entendimiento, la opinión de los fariseos no permitía presentar el omer en un shabat semanal durante el tiempo del segundo templo, (aunque más tarde el Talmud dice que hay que hacerlo a pesar del shabat). Por eso coincidieron los fariseos y los saduceos en el Omer Reshit en el año de la resurrección de Yeshúa. De esta manera el primer omer de cebada fue ofrecido en el templo el 17 de Nisán por la mañana, a las 9 horas según ambas interpretaciones. Así fue anunciada la resurrección del Mesías en el templo por medio de esta sombra profética.

Quinta aliyá, 23:23-32

23:27 “Pero el diez de este séptimo mes será el día de expiación; será convocación de santidad para vosotros, y humillaréis vuestras almas y presentaréis una ofrenda encendida a HaShem.” – Este versículo empieza con un “pero”, en hebreo “aj”. Rashí dice que es por la distinción entre las personas que se arrepienten y las que no. También podríamos entenderlo como un contraste entre Yom Kipur y las demás fiestas. Ninguna de las otras fiestas son de expiación, Yom Kipur sí. En todas las otras fiestas hay alegría, en Yom Kipur no. En todas las otras fiestas se come, en Yom Kipur no, etc. Yom Kipur constituye una fiesta única en su clase. Por eso se usa la expresión “aj”, “pero”, al presentar esta fiesta.

Sexta aliyá, 23:33-44

23:39 “Pero el día quince del séptimo mes, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, celebraréis la fiesta de HaShem por siete días, con cese en el primer día y cese en el octavo día.” – Este versículo también empieza con “pero”. Rashí dice que es porque el sacrificio de paz adicional para la fiesta, Musaf, se ofrece incluso si la fiesta cae en shabat.

Otra explicación sería: Como el verso 39 está en contraste con los versículos 37 y 38 que hablan de los sacrificios de todas las fiestas, se puede entender como que Sukot constituye algo fuera de lo común en comparación con las demás fiestas. El versículo 40 muestra como hay que traer los arba minim, las cuatro especies, y regocijarse sobremanera delante de HaShem. Es la única fiesta que ordena un regocijo delante de HaShem. De esa manera Sukot constituye algo diferente y por eso está la palabra “pero” en el versículo 39.

23:40 “Y el primer día tomaréis para vosotros frutos de árboles hermosos, hojas de palmera y ramas de árboles frondosos, y sauces de río; y os alegraréis delante de HaShem vuestro Elohim por siete días.” – En Sukot hay un mandamiento para recoger cuatro tipos de plantas y alegrarse con ellas delante de HaShem. La Torá no especifica cuáles son todas. La tradición nos ayuda a identificar las cuatro, que son:

  • ·Etrog – una variedad de la cidra, se parece a un limón grande.
  • ·Lulav – palmera datilera.
  • ·Hadasa – mirto.
  • ·Aravot – sauce de río.

 

Ahora vamos a hacer un repaso breve por las ocho fiestas anuales y ver que todas ellas tienen varios aspectos. Los diferentes aspectos son:

1.      Histórico

2.      Agrícola

3.      Social

4.      Profético, mesiánico

5.      Personal

Pesaj – el 14 del primer mes

1.      Histórico – La salvación de los primogénitos de la muerte.

2.      Agrícola – Primavera.

3.      Social – Todo Israel tiene que tener una parte de un cordero.

4.      Profético, mesiánico – La muerte de Mashíaj.

5.      Personal – Perdón de pecados y liberación de la muerte segunda.

Jag HaMatsot – el 15-21 del primer mes

1.      Histórico – La salida de Egipto, cf. Deuteronomio 16:3.

2.      Agrícola – No hay.

3.      Social – Todos comen lo mismo.

4.      Profético, mesiánico – Yeshúa murió sin propios pecados y fue sepultado.

5.      Personal – Santificación del pecado.

Omer Reshít – el día después del shabat

1.      Histórico – Entrada en la tierra, cf. Levítico 23:10.

2.      Agrícola – La cosecha de la cebada.

3.      Social – Todos cuentan hasta Shavuot.

4.      Profético, mesiánico – La resurrección del Mesías.

5.      Personal – Nuevo nacimiento.

Shavuot – 50 días después del omer reshít

1.      Histórico – Entrega de la Torá.

2.      Agrícola – La cosecha del trigo.

3.      Social – Todos se convierten en un solo pueblo y reciben la Torá.

4.      Profético, mesiánico – El ministerio de Malki-Tsedek es confirmado en el cielo con el

derramamiento del Espíritu de una nueva manera.

5.      Personal – La llenura e inmersión en el Espíritu de Santidad. La Torá en el corazón.

Capacitación para servir en el ministerio de Malki-Tsedek.

Yom Teruá – el 1er día del séptimo mes

1.      Histórico – Creación de Adam. (¿?)

2.      Agrícola –  No hay.

3.      Social – Todos tienen que oír el shofar.

4.      Profético, mesiánico – El regreso del Mesías al aire.

5.      Personal – La resurrección  y transformación de los fieles, el arrebatamiento, el inicio

del juicio ante el tribunal del Mesías.

Yom Kipur – el 10 del séptimo mes

1.      Histórico – Moshé obtuvo el perdón por el pecado del becerro de oro.

2.      Agrícola – No hay.

3.      Social – Todos tienen que ayunar.

4.      Profético, mesiánico – Mashiaj pone sus pies en el monte de los Olivos, los malvados

serán exterminados de la tierra de Israel, el reino milenial davídico inicia.

5.      Personal – Todo Israel regresa a la tierra de Israel.

Sukot – el 15-21 del séptimo mes

1.      Histórico – El paso por el desierto.

2.      Agrícola – Fin de la cosecha y la recolección del verano.

3.      Social – Todos tienen que estar alegres y habitar en una suká.

4.      Profético, mesiánico – Las bodas del Cordero serán celebradas durante 1000 años en la

tierra.

5.      Personal – Disfrute con el Mesías y la herencia recibida en Israel.

Sheminí Atseret – el 22 del séptimo mes

1.      Histórico – No hay.

2.      Agrícola – No hay.

3.      Social – No hay.

4.      Profético, mesiánico – Nuevos cielos y nueva tierra en el octavo milenio. La nueva

Yerushalayim será la morada definitiva de la Novia. La Torá es cambiada. La justicia

eterna es introducida.

5.      Personal – Disfrutar como Novia, amigos de la novia y ciudadanos del reino en la

nueva creación restaurada.

Como hemos dicho antes, todas estas fiestas revelan el plan de redención que HaShem tiene para el mundo por medio del Mesías Yeshúa. Las cuatro primeras están conectadas con la primera venida del Mesías, su muerte salvadora, su resurrección, su glorificación y el derramamiento del Espíritu. Las cuatro últimas están conectadas con la segunda venida del Mesías, su regreso para juzgar y limpiar a su pueblo y la tierra de todo pecado, su reinado milenial y luego el octavo milenio con los nuevos cielos y la nueva tierra.

En Colosenses 2:16-17 está escrito:

“Por tanto, que nadie os juzgue con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o shabat –cosas que son sombra de lo que ha de venir– excepto el cuerpo del Mesías.”

Estos versículos no dicen que no debemos celebrar estas cosas, sino todo lo contrario. Lo que dice es que no debemos permitir que los de fuera nos juzguen cuando guardamos estas cosas.

La sombra no es rechazable, sino una forma pedagógica dada del cielo para enseñarnos acerca de las cosas celestiales. Una imagen se vuelve plana si no tiene sombras. Las sombras dan profundidad a la imagen. Estas sombras nos ayudan a obtener un conocimiento más profundo de la verdadera imagen que es la obra redentora del Mesías Yeshúa. Aunque tengamos el mismo objeto presente no podemos quitarle la sombra. La única manera de quitar la sombra es remover el objeto que proyecta esa sombra. Si quitamos las sombras de las cosas que han de venir, corremos el riesgo de no alcanzar aquello que las sombras anuncian. El texto dice que todo esto es “sombra de lo que HA de venir”. No dice “había” de venir. Todavía estas cosas señalan hacia lo que ha de venir en el futuro. Al celebrar estas cosas estamos ensayando y preparándonos para lo que ha de venir.

Vamos a presentar tres maneras de interpretar este texto:

  • ·Que nadie os juzgue – en el sentido de acusar por guardar y celebrar estas cosas. Si guardas estas fiestas, no permitas que nadie te acuse por ello.
  • ·Que nadie os juzgue – en el sentido de hacer halajá, dictar cómo se debe celebrar estas fiestas. Si vosotros lo estáis haciendo conforme a cierta tradición o ciertos ritos, no permitáis que se introduzca una tradición diferente en cuanto a cómo lo estáis practicando.
  • ·El texto griego tiene una conexión gramatical entre las primeras palabras del versículo 16 las últimas del versículo 17, dando el sentido: “Que nadie os juzgue…. excepto el cuerpo del Mesías.” Entonces hay que entender el texto así: “No permitáis que vengan otras personas que no son del Cuerpo del Mesías a dictar su halajá o su minhag (tradición, costumbre) en cuanto a kashrut, moadim, rosh jódesh y shabat. Todas estas cosas son sombras de lo que va a venir en el futuro cuando el Mesías Yeshúa vuelva. Por lo tanto, solamente los que creen en Yeshúa tienen el derecho y la capacidad para evaluar cómo deben ser guardadas estas cosas.” Solamente los líderes que son del Cuerpo del Mesías tiene la autoridad para juzgar, en el sentido de dictar sentencia, en cuanto a las maneras de guardar estas cosas. Consecuentemente, las halajás y las tradiciones rabínicas no son para nosotros más que puntos de referencia, pero no decisivas a la hora de definir nuestra conducta judía en la Torá y en el Mesías. Nosotros no estamos bajo la autoridad de los rabinos, sino bajo la autoridad del Mesías, sus emisarios y los líderes que han sido instituidos por él en este tiempo. Esto no significa que estemos rechazando toda la halajá rabínica, sino que la estamos filtrando por el Espíritu del Mesías que nos ha sido dado. No vamos a permitir que nadie nos diga qué tenemos que hacer en cuanto a las fiestas que son sombras de las cosas de nuestro Mesías Yeshúa que va a venir, excepto aquellos líderes que son del Cuerpo del Mesías.

Así que celebremos las fiestas, como está escrito en 1 Corintios 5:8:

“Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad.”

Séptima aliyá, 24:1-23

24:22 “Habrá una misma ley para vosotros; será tanto para el forastero como para el nativo; porque yo soy HaShem vuestro Elohim” – No todos los mandamientos de la Torá aplican a todos los hijos de Israel y a los conversos, pero la misma Torá aplica a ambos grupos. No hay una Torá para el israelita nativo y otra para el prosélito.

Los que no son de Israel, los hijos de Noaj, no tienen que cumplir la Torá de la misma manera que un israelita, sino sólo unos cuantos mandamientos que están en la Torá.

Ahora, los conversos por Mashiaj tienen el estatus de ser hijos de Elohim, el mismo estatus que un judío que ha sido regenerado en su espíritu por medio de Mashiaj Yeshúa. Sin embargo, hay mandamientos que aplican sobre el judío nativo que no aplican sobre los convertidos por el Mesías. Hay mucha enseñanza sobre esto en las cartas del Shaliaj Pablo para los ex gentiles que han sido convertidos al Elohim de Israel por medio de Yeshúa HaMashíaj.

24:23 “Moshé entonces habló a los hijos de Israel, y ellos sacaron fuera del campamento al que había maldecido, y lo apedrearon. Los hijos de Israel hicieron tal como HaShem había mandado a Moshé.” – El procedimiento para la lapidación debería ser el siguiente: Empujar al condenado desde un lugar alto para aliviar su dolor, tirarle piedras, colgar el cadáver y enterrarlo antes de la caída del sol.

En esta Parashá se encuentran los mandamientos 263 – 325 de los 613.

263.    Prohibición para un kohén normal de volverse impuro por difuntos, excepto por algunos

miembros de su familia especificados en la Torá, Levítico 21:1.

264.    Precepto para un kohén normal de volverse impuro por algunos miembros de su familia

especificados por la Torá, y para un Israel de hacer luto por un pariente cercano, Levítico 21:3.

265.    Prohibición para un kohén impuro por un día de servir en el Santuario hasta la puesta del sol,

Levítico 21:6.

266.    Prohibición para un kohén casarse con una mujer ilícita, Levítico 21:7.

267.    Prohibición para un kohén casarse con una mujer profanada, Levítico 21:7.

268.    Prohibición para un kohén de casarse con una mujer divorciada, Levítico 21:7.

269.    Precepto de consagrar la descendencia de Aharón el Kohén, Levítico 21:8.

270.    Prohibición para el Kohén Gadol (Gran Sacerdote) de entrar bajo el mismo techo debajo del

cual se halle un difunto, Levítico 21:11.

271.    Prohibición para el Kohén Gadol (Gran Sacerdote) de volverse impuro por cualquier difunto,

Levítico 21:11.

272.    Precepto para el Kohén Gadol (Gran Sacerdote) de sólo tomar como esposa a una mujer

virgen, Levítico 21:13.

273.    Prohibición para el Kohén Gadol (Gran Sacerdote) de casarse con una viuda, Levítico 21:14.

274.    Prohibición para el Kohén Gadol (Gran Sacerdote) de tener relaciones sexuales con una

viuda, Levítico 21:15.

275.    Prohibición para un kohén que tenga un defecto físico de servir en el Santuario, Levítico

21:17.

276.    Prohibición para un kohén que tenga un defecto físico temporal de servir en el Santuario,

Levítico 21:21.

277.    Prohibición para un kohén que tenga un defecto físico de entrar en el Templo, Levítico 21:23.

278.    Prohibición para un kohén en estado de impureza de servir en el Templo, Levítico 22:2.

279.    Prohibición para un kohén en estado de impureza de comer alimentos consagrados (terumá),

Levítico 22:4.

280.    Prohibición para un individuo que no sea kohén de comer alimentos consagrados (terumá),

Levítico 22:10.

281.    Prohibición para el esclavo temporal o permanente de un kohén de comer alimentos

consagrados (terumá), Levítico 22:10.

282.    Prohibición para un incircunciso de comer alimentos consagrados (terumá), (carece de fuente

explícita; se aprende por kal vajómer).

283.    Prohibición para una mujer profanada de comer alimentos consagrados, Levítico 22:12.

284.    Prohibición de comer alimentos de los cuales no se separó la porción separada (terumá) y el

diezmo (maaser), Levítico 22:15.

285.    Prohibición de consagrar animales con defectos para las ofrendas, Levítico 22:20.

286.    Precepto de que un animal para ofrenda sea físicamente íntegro, Levítico 22:21.

287.    Prohibición de provocar un defecto a un animal consagrado, Levítico 22:21.

288.    Prohibición de rociar la sangre de un animal defectuoso en el Altar, Levítico 22:22.

289.    Prohibición de degollar un animal con defectos para ofrendas, Levítico 22:22.

290.    Prohibición de quemar los emurim (partes designadas) de un animal con defectos en el Altar,

Levítico 22:22.

291.    Prohibición de castrar a cualquier ser vivo, Levítico 22:24.

292.    Prohibición de ofrecer una ofrenda con defecto traída por un gentil, Levítico 22:25.

293.    Precepto de que una ofrenda animal tenga por lo menos ocho días de nacida, Levítico 22:27.

294.    Prohibición de degollar a un animal y a su cría el mismo día, Levítico 22:28.

295.    Prohibición de profanar el Nombre divino, Levítico 22:32.

296.    Precepto de santificar el Nombre divino, Levítico 22:32.

297.    Precepto de descansar el primer día de Pésaj, Levítico 23:7.

298.    Prohibición de realizar labores el primer día de Pésaj, Levítico 23:7.

299.    Precepto de ofrecer ofrendas los siete días de Pésaj, Levítico 23:8.

300.    Precepto de descansar el séptimo día de Pésaj, Levítico 23:8.

301.    Prohibición de realizar labores el séptimo día de Pésaj, Levítico 23:8.

302.    Precepto de ofrecer la ofrenda del Ómer el segundo día de Pésaj, Levítico 23:10-11.

303.   Prohibición de comer pan de la nueva cosecha de granos hasta el 16 de Nisán, Levítico 23:14.

304.    Prohibición de comer grano tostado (kalí) de la nueva cosecha hasta el 16 de Nisán, Levítico

23:14.

305.    Prohibición de comer grano carnoso (carmel) hasta el fin del 16 de Nisán, Levítico 23:14.

306.    Precepto de contar el ómer, Levítico 23:15.

307.    Precepto de ofrecer una ofrenda del trigo nuevo en Shavuot, Levítico 23:16.

308.    Precepto de descansar en Shavuot, Levítico 23:21.

309.    Prohibición de realizar labores en Shavuot, Levítico 23:15-16.

310.    Precepto de descansar en Yom Teruá, Levítico 23:24.

311.    Prohibición de realizar labores en Yom Teruá, Levítico 23:24-25.

312.    Precepto de ofrecer la ofrenda de Musaf en Yom Teruá, Levítico 23:24-25.

313.    Precepto de ayunar el 10 de Tishrí, Levítico 23:27.

314.    Precepto de la ofrenda de Musaf el 10 de Tishrí, Levítico 23:27.

315.    Prohibición de realizar labores el 10 de Tishrí, Levítico 23:27.

316.    Prohibición de comer o beber el 10 de Tishrí, Levítico 23:29.

317.    Precepto de descansar el 10 de Tishrí, Levítico 23:32.

318.    Precepto de descansar el primer día de Sukot, Levítico 23:35.

319.    Prohibición de realizar labores el primer día de Sukot, Levítico 23:34-35.

320.    Precepto de ofrecer las ofrendas de Musaf todos los días de Sukot, Levítico 23:36.

321.    Precepto de descansar el octavo día de Sukot, Levítico 23:36.

322.    Precepto de la ofrenda de Musaf en el octavo día de Sukot (Sheminí Atséret), Levítico 23:36.

323.    Prohibición de realizar labores el octavo día de Sukot, Levítico 23:36.

324.    Precepto de tomar el lulav (rama de palmera datilera) el primer día de Sukot, Levítico 23:40.

325.    Precepto de residir en una suká (choza) los siete días de Sukot, Levítico 23:42.

Strong H5315 nephesh, neh’-fesh, From H5314; properly a breathing creature, that is, animal or (abstractly) vitality; used very widely in a literal, accommodated or figurative sense (bodily or mental): – any, appetite, beast, body, breath, creature, X dead (-ly), desire, X [dis-] contented, X fish, ghost, + greedy, he, heart (-y), (hath, X jeopardy of) life (X in jeopardy), lust, man, me, mind, mortality, one, own, person, pleasure, (her-, him-, my-, thy-) self, them (your) -selves, + slay, soul, + tablet, they, thing, (X she) will, X would have it.

Bereshit Rabá 85:10; Targum Yonatán Bereshit 38:10; Sefer HaYashar.

Vayikrá Rabá 26:8.

Biur HaMikdash 8:17.

Sanhedrín 74b.

Strong H4150 mô‛êd  mô‛êd  mô‛âdâh, mo-ade’, mo-ade’, mo-aw-daw’, From H3259; properly an appointment, that is, a fixed time or season; specifically a festival; conventionally a year; by implication, an assembly (as convened for a definite purpose); technically the congregation; by extension, the place of meeting; also a signal (as appointed beforehand): – appointed (sign, time), (place of, solemn) assembly, congregation, (set, solemn) feast, (appointed, due) season, solemn (-ity), synagogue, (set) time (appointed).

Strong H3259 yâ‛ad, yaw-ad’, A primitive root; to fix upon (by agreement or appointment); by implication to meet (at a stated time), to summon (to trial), to direct (in a certain quarter or position), to engage (for marriage): – agree, (make an) appoint (-ment, a time), assemble (selves), betroth, gather (selves, together), meet (together), set (a time).

Strong H4744 miqrâ, mik-raw’, From H7121; something called out, that is, a public meeting (the act, the persons, or the palce); also a rehearsal: – assembly, calling, convocation, reading.

Strong H7121 qârâ’, kaw-raw’, A primitive root (rather identical with H7122 through the idea of accosting a person met); to call out to (that is, properly address by name, but used in a wide variety of applications): – bewray [self], that are bidden, call (for, forth, self, upon), cry (unto), (be) famous, guest, invite, mention, (give) name, preach, (make) proclaim (-ation), pronounce, publish, read, renowned, say.

Strong H6944 qôdesh, ko’-desh, From H6942; a sacred place or thing; rarely abstractly sanctity: – consecrated (thing), dedicated (thing), hallowed (thing), holiness, (X most) holy (X day, portion, thing), saint, sanctuary.

Menajot 66a.

Menajot 65.

Parashá 30 Kedoshim

י״ד בניסן ה׳תשע״ד (April 14, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 30 Kedoshim

Levítico 19:1 – 20:27

Por Dr. S. K. Blad

Aliyás de la Torá:

  1. 19:1-14
  2. 19:15-22
  3. 19:23-32
  4. 19:33-36
  5. 20:1-7
  6. 20:8-22
  7. 20:23-27
  8. Maftir: 20:25-27

Haftará: Amós 9:7-15 (A); Ezequiel 20:2-20 (S)

Los Escritos Apostólicos: Mateo 19:1 – 21:46

Kedoshim Significa “santos”.

Comentarios

Primera aliyá, 19:1-14

19:2  “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: “Seréis santos porque yo, HaShem vuestro Elohim, soy santo.” – Según el Midrash, este texto muestra que cuando Moshé transmitió la Torá al pueblo de Israel no solía reunir a toda la congregación de una vez. Por regla general Moshé se reunió primero con su hermano Aharón y le transmitió de manera profunda todo lo que había recibido de HaShem. Luego Aharón se sentó a la mano derecha de Moshé. Después vinieron los dos hijos de Aharón, Elazar e Itamar, y Moshé repetía las enseñanzas a ellos según su nivel de comprensión. Ellos luego se sentaron cerca de su padre Aharón y su tío Moshé. Después fue repetido el mismo pasaje de la Torá a los ancianos de Israel según su nivel de comprensión y, finalmente, Moshé repitió toda la enseñanza a todos los varones del pueblo. Este fue el procedimiento normal para transmitir la Torá al pueblo. Moshé, por lo tanto, escuchó la misma lección cinco veces, una vez directamente de HaShem y cuatro veces de su propia boca.

Pero en esta ocasión Moshé recibe la orden de convocar a toda la asamblea, inclusive las mujeres y los niños. La razón para hacerlo fue que esta sección contiene muchísimas leyes que tienen que ver con todo el pueblo y, según Rashí, porque la mayor parte de las leyes esenciales de la Torá dependen de esta Parashá. Por ejemplo, en esta sección se encuentra la ley general de amar al prójimo como a sí mismo. También se puede encontrar mandamientos muy similares a las diez palabras que fueron pronunciadas ante todo el pueblo en Sinai. En total hay 51 mandamientos en esta corta Parashá.

Este versículo también nos enseña que la santidad no es solamente para los sacerdotes y levitas, sino para toda la congregación de los hijos de Israel. La santidad consiste en ser apartado de las costumbres que son practicadas por los pueblos que están alejados de HaShem y dedicarse a Él en obediencia a Sus mandamientos.

19:3  “Un hombre ha de reverenciar a su madre y a su padre. Y guardaréis mis shabats; yo soy HaShem vuestro Elohim.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “reverenciar” es “yaré”, y significa “temer”, “reverenciar”. Hay una diferencia entre este mandamiento y el de Éxodo 20:12 donde está escrito:

“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que HaShem tu Elohim te da.”

La palabra hebrea que ha sido traducida como “honrar” es “kavad”, que significa “ser pesado”, “ser rico”, “tener honra”, “ser una carga”. En Éxodo 20 está escrito que debemos honrar a nuestro padre y a nuestra madre, y en Levítico 19 está escrito que debemos temer a nuestra madre y a nuestro padre. No es lo mismo honrar que temer. Honrar a los padres tiene que ver con dar a los padres los bienes materiales que necesitan y satisfacer todas sus necesidades, como está escrito en Mateo 15:3-6:

“Y respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Elohim a causa de vuestra tradición? Porque Elohim dijo: “HONRA A tu PADRE Y A tu MADRE,” y: “QUIEN HABLE MAL DE su PADRE O DE su MADRE, QUE MUERA.” Pero vosotros decís: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Es ofrenda a Elohim todo lo mío con que pudieras ser ayudado’, no necesitará más honrar a su padre o a su madre.” Y así invalidasteis la palabra de Elohim por causa de vuestra tradición.”

Aquí vemos que la honra a los padres tiene que ver con una ayuda económica. Honrar a los padres también implica obedecerles en el Señor, como está escrito en Efesios 6:1-3:

“Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo. HONRA A TU PADRE Y A tu MADRE (que es el primer mandamiento con promesa), PARA QUE TE VAYA BIEN, Y PARA QUE TENGAS LARGA VIDA SOBRE LA TIERRA.”

En el texto de Éxodo aparece primero el padre y luego la madre en referencia a la honra, pero en el texto de Levítico aparece primero la madre y luego el padre en referencia al temor, o a la reverencia. ¿Por qué aparece primero la madre y luego el padre en este texto? ¿Se debe temer más a la madre que al padre?

Vamos a dar dos explicaciones a esto. Por regla general, es más fácil temer, en el sentido de respetar y reverenciar, al padre, por su forma masculina de ser, que la madre. El niño tiende a aprovecharse de la dulzura y el carácter suave de la madre. Es más fácil faltar el respeto a la madre que al padre. Por esto la Torá pone la madre primero, para que no dejemos de mostrarle respeto a nuestras madres, sino respetar a los dos padres por igual.

Sin embargo, al mirar el contexto vemos que hay una escala de reverencia, madre, padre y HaShem. Es una escala invertida de autoridad. Según este orden, el niño va aprendiendo durante el desarrollo de su vida quién está por encima de él. Primero aprende a temer a la madre, que es la que más tiempo se dedica a él durante sus primeros años de vida. Luego el niño aprende a reverenciar a su padre y finalmente aprende a reverenciar a HaShem. Este texto nos enseña que una manera de mostrar respeto a HaShem es guardar el shabat. El que no guarda el shabat no teme a HaShem. El que teme a HaShem guarda el shabat.

Respetar a los padres implica, entre otras cosas, que un hijo no puede contradecir las palabras de ellos. Tampoco puede decir: “Lo que dice mi padre es correcto”. Si los padres tienen sillas reservadas para ellos un hijo no debe sentarse en ellas.

El texto hebreo dice literalmente: “Un hombre…” Esto nos enseña que el varón casado está más comprometido con sus padres que la mujer casada. Una mujer casada no está obligada a obedecer a sus padres cuando su marido diga algo contrario. En el momento de su boda, la mujer pasa de estar bajo la autoridad de su padre a estar bajo la autoridad de su esposo, como está escrito en 1 Corintios 11:3:

“Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es el Mesías, y la cabeza de la mujer (casada) es el hombre (con el cual está casada), y la cabeza del Mesías es Elohim.”

19:4  “No os volváis a los ídolos, ni hagáis para vosotros dioses de fundición; yo soy HaShem vuestro Elohim.” – La raíz de la palabra que ha sido traducida como “volváis” es “paná”, y significa “encarar”, “volverse a”, “mirar hacia”. Esto implica que está prohibido mirar con curiosidad y asombro a los ídolos y a las estatuas. Según Rambam, en la práctica también implica que está prohibido leer cualquier libro, escuchar conferencias o involucrarse en cultos, religiones o filosofías que sean extraños a la Torá.

Este texto también nos enseña que está prohibido hacer viajes turísticos para contemplar las ruinas de los templos mayas en Centroamérica, los pirámides en Egipto, la iglesia Notre Dam en Paris, los templos budistas en Asia y el templo Bahai en Haifa o cualquier otro lugar de culto pagano. Cuando una persona admira o mira con asombro a los edificios y las imágenes de los dioses paganos se hace culpable de quebrantar este mandamiento.

“ni hagáis para vosotros dioses de fundición” – Está prohibido fabricar ídolos, incluso para los no judíos. Esto incluye la prohibición de comerciar con estatuas idolátricas, santos católicos, crucifijos, budas y demás objetos de culto pagano. También está prohibido a un israelita sacar beneficio económico de la idolatría de los gentiles.

19:10 “Tampoco rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; lo dejarás para el pobre y para el forastero. Yo soy HaShem vuestro Elohim” – La Torá enseña que hay que tratar a los pobres de manera favorable. HaShem tiene un corazón muy sensible a las necesidades de los débiles y nos ordena ayudar de forma práctica y económica a los necesitados.

19:11 “No hurtaréis, ni engañaréis, ni os mentiréis unos a otros.” – Este hurto tiene que ver con objetos materiales. Como hay más de un mandamiento que prohíbe el hurto, se entiende que los dos están hablando de dos cosas diferentes. El primer mandamiento contra el hurto se encuentra en las diez palabras, como está escrito en Éxodo 20:15:

“No hurtarás.”

Como la infracción voluntaria de la mayoría de los mandamientos que están en las diez palabras trae la pena de muerte, también se interpreta que el hurto del cual se está hablando allí no es el hurto de las cosas, sino de las personas, con otras palabras, del secuestro. El secuestro es un delito que merece la pena capital, como está escrito en Éxodo 21:16:

“El que secuestre a una persona, ya sea que la venda o sea hallada en su poder, ciertamente morirá.”

Así que, en Levítico 19 se habla del hurto de los objetos. Está prohibido apropiarse de cualquier cosa que sea de otra persona. Yaakov vivía con su suegro durante 20 años y cuando salió de allí podía testificar que no había tomado absolutamente nada de lo que pertenecía a Laván, como está escrito en Génesis 31:37:

“Aunque has buscado en todos mis enseres, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo delante de mis parientes y de tus parientes para que ellos juzguen entre nosotros dos.”

Esta actitud muy cuidadosa que había en nuestro padre Yaakov de no llevar nada de la casa de Laván, ni siquiera una cucharita o una aguja para coser, es un buen ejemplo para todos nosotros.

Como HaShem está dando el tiempo a cada persona, el tiempo es algo que cada uno tiene que administrar correctamente y no perder. Por lo tanto está prohibido tomar el tiempo de una persona sin su permiso. Fulano se acerca a Mengano, que es un hombre muy ocupado, y le pide cinco minutos para hablar. Mengano accede y está dispuesto a darle cinco minutos de su precioso tiempo, pero Fulano no respeta los cinco minutos sino que sigue hablando y hablando, sin ser consciente de que no solamente está pervirtiendo su propia palabra, sino realmente está hurtando el tiempo de Mengano.

Otra forma de hurtar es llegar tarde a una cita. El que llega tarde está hurtando el tiempo precioso de las personas que le están esperando. Si uno llega tarde y no cumple con su compromiso para llegar a cierta hora, no solamente ha corrompido su palabra, sino también ha hurtado el tiempo de los demás.

Otra manera de hurtar es trabajar con negligencia. Si el patrón ha contratado a un obrero para trabajar, ese obrero es digno de su salario si trabaja. Pero si es negligente en su trabajo, o toma pausas sin permiso, está hurtando de su patrón. ¿Cómo luego tiene conciencia para cobrar por un tiempo que no ha trabajado, o por un trabajo que ha sido hecho de mala manera? Un hombre santo trabaja igual cuando el jefe esté presente que cuando no está. Si alguien necesita un jefe que le vigile para que trabaje bien y no tome pausas innecesarias en su trabajo, es un ladrón. Un verdadero israelita es uno en quien no hay engaño, como está escrito en Juan 1:47:

“Yeshúa vio venir a Natanel y dice de él: He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño.”

Otra forma de hurto es cuando Fulano intenta convencer a Mengao, que es miembro de otra congregación, para que deje su congregación para venir a formar parte de la congregación de Fulano.

En esta escritura el mandamiento de no hurtar está escrito de forma plural. Esto nos enseña que cualquiera que sepa de un hurto y no diga nada, también es culpable. El que no habla se convierte en un compañero del que pecó.

19:12 “Y no juraréis en falso por mi nombre, profanando así el nombre de tu Elohim; yo soy HaShem.” – El contexto habla del dinero. Cuando una persona hurta, tiende a esconder su delito engañando al prójimo, cf. v. 11. Si no se arrepiente tiende a mentir. Puede tratarse de un depósito confiado o algo prestado que la persona niega haber recibido. Es posible que también llegue a jurar en falso por el nombre de HaShem delante de una corte de justicia, Beit Din, diciendo que no se apropió de los bienes del otro. Es un delito grave jurar algo por el nombre de HaShem que no es verdadero.

Rashí señala que cuando este texto dice: “no juraréis en falso por mi nombre” se está refiriendo a cualquiera de los nombres de Elohim, puesto que en Éxodo 20:7 sólo se refiere al Nombre sagrado, YHWH.

Esta escritura nos enseña que está permitido jurar por el nombre de HaShem. La prohibición solamente es contra el hecho de jurar en falso por su Nombre. ¿Cómo entonces podemos entender el texto de Mateo 5:33-37 donde el Mesías nos está enseñando acerca de no jurar, como está escrito:

“También habéis oído que se dijo a los antepasados: “NO JURARAS FALSAMENTE, SINO QUE CUMPLIRÁS TUS JURAMENTOS A HASHEM.” Pero yo os digo: no juréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Elohim; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Yerushalayim, porque es LA CIUDAD DEL GRAN REY. Ni jurarás por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello. Antes bien, sea vuestro hablar: “Sí, sí” o “No, no”; y lo que es más de esto, procede del mal.”?

Al leer este texto nos da la impresión de que el Mesías prohíbe jurar. En tal caso su enseñanza iría en contra de la Torá que permite jurar, cf. Génesis 21:31; 24:9; Números 30:2. El manuscrito hebreo de Mateo, llamado DuTillet, nos puede traer luz sobre esta cuestión. Allí está escrito: “no juréis por ninguna cosa”, en hebreo “shum davar”. Así que el Mesías no prohíbe el juramento en sí, sino un juramento que se hace por las cosas. El contexto de Mateo 5 confirma esta interpretación, donde habla de que no se puede jurar por el cielo, la tierra, Yerushalayim o la cabeza, que son cosas. Pero sí está permitido hacer un juramento por el nombre de HaShem, con tal que no se haga en vano, sin cumplirlo.

19:13 “No defraudarás a tu prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana.” – La Torá sigue hablando del dinero. Aquí hay tres prohibiciones acerca de tomar o retener el dinero del otro. La primera implica no tomar ventaja de una posición favorable para retener el dinero del otro. Por ejemplo, si alguien debe dinero a otro, no podrá retenerlo haciendo excusas, o utilizando trucos para seguir reteniéndolo.

La segunda prohibición implica no robar en público con violencia, en contraste con el versículo 11 donde se está refiriendo al hurto que se hace en secreto.

La tercera prohibición implica no demorar el pago de un obrero, más tiempo de lo acordado. Ese delito es considerado como si se tomara el alma del trabajador.

Al ver tantas prohibiciones en contra del hurto entendemos la gravedad de este pecado en los ojos de HaShem. El hurto produce maldición para el que lo practica, como está escrito en Zacarías 5:1-4:

“Alcé de nuevo mis ojos y miré, y he aquí un rollo que volaba. Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: Veo un rollo que vuela; su longitud es de veinte codos y su anchura de diez codos. Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; ciertamente todo el que roba será destruido según lo escrito en un lado, y todo el que jura será destruido según lo escrito en el otro lado. La haré salir–declara HaShem de los ejércitos– y entrará en casa del ladrón y en casa del que jura por mi nombre en falso; y pasará la noche dentro de su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus piedras.”

19:14 “No maldecirás al sordo, ni pondrás tropiezo delante del ciego, sino que tendrás temor de tu Elohim; yo soy HaShem.” – Hay una relación entre no maltratar al minusválido, el sordo y el ciego, y el temor a HaShem. Por un lado significa que al maltratar a los débiles se está maltratando a HaShem que los ha creado. Por otro lado tiene que ver con una actitud de desprecio en el corazón que sólo HaShem conoce. Está prohibido menospreciar al débil en el corazón, aprovecharse de él, burlarse de él o fastidiarle. Por eso dice “y temerás a tu Elohim”. HaShem ve la actitud secreta del corazón de cada uno. Y si alguien teme a HaShem no va a pensar mal de los que sufren algún desperfecto.

Si interpretamos este texto en el nivel remez, alegórico, aprendemos que poner tropiezo delante de un ciego también puede significar dar un consejo malo al ignorante. El temor de Elohim es un antídoto contra este delito. El que sabe que HaShem conoce sus pensamientos no va a aprovecharse de un ignorante para su propio beneficio o para producirle daño.

 

Segunda aliyá, 19:15-22

19:15 “No haréis injusticia en el juicio; no favorecerás al pobre ni honrarás al grande, sino que con justicia juzgarás a tu prójimo.” – Este texto no está hablando a cualquier ciudadano en Israel, sino a los jueces. El ciudadano no tiene el derecho de juzgar a su prójimo, como está escrito en Mateo 7:1-6:

“No juzguéis para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá. ¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: “Déjame sacarte la mota del ojo”, cuando la viga está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen.”

El texto de Levítico 19:15 nos enseña que la Torá fue escrita, en primer lugar, para los jueces de Israel. Un juez no puede favorecer a un pobre por compasión si ha cometido un delito. El estado social no puede cambiar la justicia. De la misma manera está prohibido para un juez honrar a un hombre que es grande, en el sentido de rico. Si él cambia su conducta o su sentencia ante un rico por el hecho de que tiene dinero o porque pudiera tener el poder para hacerle daño, es un juez perverso. Esta actitud también está prohibida entre los ciudadanos. Si honramos a una persona rica solamente por su estado económico, y no damos el mismo honor al que es pobre, cometemos pecado y hacemos acepción de personas, como está escrito en Jacobo (Stg.) 2:1-9:

“Hermanos míos, no tengáis vuestra fe en nuestro glorioso Señor Yeshúa HaMashíaj con una actitud de favoritismo. Porque si en vuestra sinagoga entra un hombre con anillo de oro y vestido de ropa lujosa, y también entra un pobre con ropa sucia, y dais atención especial al que lleva la ropa lujosa, y decís: Tú siéntate aquí, en un buen lugar; y al pobre decís: Tú estate allí de pie, o siéntate junto a mi estrado; ¿no habéis hecho distinciones entre vosotros mismos, y habéis venido a ser jueces con malos pensamientos? Hermanos míos amados, escuchad: ¿No escogió Elohim a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que Él prometió a los que le aman? Pero vosotros habéis menospreciado al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente os arrastran a los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre por el cual habéis sido llamados? Si en verdad cumplís la Torá real conforme a la Escritura: AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO, bien hacéis. Pero si mostráis favoritismo, cometéis pecado y sois hallados culpables por la Torá como transgresores.”

“con justicia juzgarás a tu prójimo” – Esto puede entenderse de varias maneras. Primero en el nivel peshat, simple, como hemos mencionado antes, de manera que un juez no puede tener en cuenta el estado económico del procesado a la hora de dictar sentencia. Esta oración serviría para reafirmar lo antes dicho.

La segunda manera de interpretación de este texto es que el procesado debe ser considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario con pruebas y testigos.

Una tercera manera de entender sería que, en el caso de duda de la conducta de una persona, se debe de interpretar su conducta de la manera más benévola, por no saber exactamente las razones y los motivos detrás de ese comportamiento dudoso que se parece a una conducta pecaminosa. Nunca juzgues una persona sin haber estado en su situación. El que es benévolo en su manera de tratar a su prójimo, recibirá un juicio más misericordioso ante el tribunal del Mesías.

19:16 “No andarás de chismoso entre tu pueblo; no te quedarás quieto ante la sangre de tu prójimo; yo soy HaShem.” – El chismoso es el que escucha un mal informe de otro y lo pasa a un tercero y luego se dirige al que fue calumniado y le revela lo que se dijo de él. Aunque sea cierto lo que se ha transmitido, se considera como chisme, en hebreo “rejilut”, y está prohibido por la Torá.

La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “quedarás quieto” es “amad”, y significa “estar de pie”, “estar quieto”. Entonces el sentido de esta oración es que no se puede quedar quieto ante el peligro de muerte de un ser humano, judío o no, si uno tiene la posibilidad de salvarle. La vida humana es tan valiosa que está permitido quebrantar casi todos los demás mandamientos para salvar una sola alma. Sin embargo, en el caso de que su propia vida esté en peligro, no hay obligación para ayudar al otro.

Esto también implica que está prohibido quedarse callado si uno puede testificar a favor de otro para salvarle de una condena ante el Beit Din.

19:17 “No odiarás a tu compatriota en tu corazón; ciertamente reprenderás a tu prójimo, y no portarás pecado a causa de él.” – El odio en secreto está prohibido. Hay personas que nos caen mal sin que haya una razón lógica que explique por qué. Simplemente no nos gustan. En esos casos es importante no dejar lugar a ese sentimiento engañoso del corazón, sino tomar una decisión de amar al prójimo a pesar de que no nos cae bien. Con estas personas HaShem nos está poniendo a prueba para ver si estamos dispuestos a amar sin tener sentimientos favorables hacia el prójimo. El amor no es simplemente una emoción, es una decisión de ser benévolo con el prójimo, incluso sin que me dé algo beneficioso a cambio.

El mandamiento de reprender al prójimo es uno de los más difíciles. A nadie nos gusta reprender ni ser reprendido. La carne dentro de nosotros es muy orgullosa y no acepta una corrección, especialmente si viene de uno que es semejante o inferior a nosotros. Sin embargo, es importante tomar en serio este mandamiento para vigilar sobre el bienestar de nuestros hermanos en la fe. Una persona madura y espiritual aprecia una reprensión dada en su justo momento porque sabe que puede equivocarse fácilmente aunque sea madura. Por eso, aprecia la corrección para poder mejorar su conducta y evitar errores que causen daño al nombre de HaShem, a sí mismo y al prójimo.

Hay algunas indicaciones generales que nos ayudan a cumplir este mandamiento correctamente:

1.      El que ve a otro israelita quebrantar una norma directa de la Torá debe corregirlo, aún cuando sepa que el otro no acepte la reprensión.

2.      Si el pecado cometido por el otro no es una prohibición directa de la Torá y el que lo ve está seguro de que no va a aceptar la reprensión, no debe corregirlo.

3.      Si la persona que ve al otro cometer una falta no sabe si el otro le va a hacer caso o no, debe reprenderlo incluso si comete una falta que no sea contra una ley directa de la Torá.

4.      El mandamiento de reprender a otro sólo se aplica cuando el otro es una persona que desea cumplir la Torá. No se aplica sobre un malvado o sobre uno que desprecia abiertamente la Torá, cf. Proverbios 9:8.

5.      Si el Beit Din está en condiciones para castigar al que infrinja una prohibición, está obligado a hacerlo.

6.      El que esté obligado a corregir a otro debe hacerlo hasta que el trasgresor esté a punto de insultarlo o golpearlo, cf. 1 Samuel 20:32-33.

“y no portarás pecado a causa de él” – Este texto nos enseña varias cosas. Primero, si reprendes a tu prójimo, no pecas. Segundo, si no reprendes a tu prójimo, llevarás pecado por causa de él, como está escrito en Ezequiel 3:18-19:

“Cuando yo diga al impío: “Ciertamente morirás”, si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu mano. Pero si tú has advertido al impío, y éste no se aparta de su impiedad ni de su camino impío, morirá él por su iniquidad, pero tú habrás librado tu vida.”

En Mateo 18:15-17 está escrito:

“Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que TODA PALABRA SEA CONFIRMADA POR BOCA DE DOS O TRES TESTIGOS. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la congregación; y si también rehúsa escuchar a la congregación, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos.”

Estos textos nos muestran que tenemos una responsabilidad para corregirnos mutuamente para no llevar pecado por causa del otro, como también está escrito en Hebreos 3:12-13:

“Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Elohim vivo. Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado.”

Sin embargo, para no llevar pecado por causa de la reprensión hacia el otro es importante considerar varias cosas. Primero, la reprensión no debe ser hecha en público, para no avergonzar al que peca, como nos enseña el Rebe Yeshúa, “ve y repréndelo a solas”. Sin embargo, hay casos cuando los líderes tienen que ser corregidos en público para que su pecado no sea un mal ejemplo para el pueblo, cf. 1 Timoteo 5:19-20.

En segundo lugar, debemos cuidar nuestra voz y las palabras para que la reprensión no dañe al trasgresor, cf. 2 Timoteo 2:24-26.

Si una persona no hace caso a la primera advertencia, uno debe buscar dos o tres testigos para corregirlo con más peso. Si aún así no quiere arrepentirse el caso debe ser llevado a la corte de justicia, el Beit Din, aquí traducido como “congregación” en el texto de Mateo 18:17. Si el trasgresor rehúsa hacer caso a la sentencia del Beit Din, será considerado como un gentil y un colaborador con un pueblo invasor, con otras palabras, ya no es un miembro de la congregación de los hijos de Israel.

En Mateo 7:3-6 está escrito:

“¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: “Déjame sacarte la mota del ojo”, cuando la viga está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen.”

Para poder corregir a otra persona correctamente, uno debe ser cuidadoso de no ser culpable del mismo delito. Si alguien está infringiendo un mandamiento sin haber hecho teshuvá, arrepentimiento, tiene una mala conciencia que le da un sentimiento de culpa. El sentimiento de culpa puede estar basado en una realidad, que uno viva en pecado, o en una mentira, sin que uno viva en pecado. En ambos casos la culpabilidad tiende a buscar errores y pecados en los demás. Como uno se siente acusado por su propia conciencia, por sí mismo o por otros, es fácil proyectar ese sentimiento sobre otras personas y señalar y acusar los errores de los demás. El que se siente acusado acusa a los demás. También hay una tendencia de buscar auto justificación en los pecados de otros que viven una vida peor que uno mismo. Estas dos reacciones, la acusación y la auto justificación son síntomas de un alma enferma que no ha experimentado el perdón de sus pecados.

Sin embargo, el que primero ha tratado con su propia viga, no solamente está en condiciones para corregir al prójimo, sino está obligado a hacerlo, cuando las condiciones sean favorables. Yeshúa nos enseña, que después de sacar la viga del ojo de uno mismo, debemos ayudar al hermano a ser liberado de su paja. Pero si el otro no es un hermano, sino un perro o un cerdo, no vale la pena echarle estas perlas santas, porque las pisotearía y nos haría daño.

En el Talmud está escrito: “Es mejor hacer que una persona reconozca la verdad por sí misma que meterla en ella con cien latigazos”.

El que no corrige la mala conducta de sus hijos comete un grave delito.

19:18 “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy HaShem.” – La venganza implica devolver las mismas acciones malas a alguien que las haya hecho. El rencor no es lo mismo que la venganza. El rencor es un sentimiento que alguien guarda contra otro por haber hecho este algo malo.

Aquí se encuentra el mandamiento número dos en importancia en toda la Torá, como está escrito en Marcos 12:28-31:

“Cuando uno de los escribas se acercó, los oyó discutir, y reconociendo que les había contestado bien, le preguntó: ¿Cuál mandamiento es el más importante de todos? Yeshúa respondió: El más importante es: “ESCUCHA, ISRAEL; HASHEM NUESTRO ELOHIM, HASHEM UNO ES; Y AMARÁS A HASHEM TU ELOHIM CON TODO TU CORAZÓN, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE, Y CON TODA TU FUERZA.” El segundo es éste: “AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO.” No hay otro mandamiento mayor que éstos.”

En el tiempo de Yeshúa había una discusión acerca de quién a estaba refiriendo la Torá cuando habla del prójimo. En Levítico 19:18 parece ser que la expresión “tu prójimo” solamente hace referencia a “los hijos de tu pueblo”, es decir, está limitado a significar solamente los israelitas. ¿Será que un judío sólo está obligado a amar a los judíos?

En este caso podríamos aplicar la regla de interpretación número cinco del rav Ishmael que dice que un anunciado particular, “los hijos de tu pueblo”, es ampliado por un anunciado general que lo sigue, “tu prójimo”. Esto nos enseña que la expresión “el prójimo” no está limitada a significar solamente los hijos de Israel sino también a los extranjeros.

Sin embargo, el amor tiene que mostrarse en primer lugar a los más cercanos. El que no ama a su hermano que ha visto no puede amar al forastero que no ha visto. El amor empieza con los cercanos y se va extendiendo a todos los hombres, como está escrito en 2 Pedro 1:5, 7:

“Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadid… a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor.”

En el versículo 34 está escrito que hay que amar al extranjero, en hebreo “guer”, como a sí mismo. ¿Quién es este “guer”? Un guer puede ser un prosélito, un gentil que se ha convertido al judaísmo, o un gentil que está viviendo en Israel como residente. Entonces ¿cuál es el significado de la palabra “guer” en este texto? El resto del versículo nos da la clave para entenderlo: “extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto”. Los hijos de Israel no fueron conversos en Egipto, sino extranjeros residentes. Por lo tanto podemos afirmar que en este mandamiento, la palabra “guer” no se refiere específicamente al converso, sino a todo residente en Israel. En su extensión esto nos enseña que tenemos el deber de amar a todos los hombres de la tierra.

En Lucas 10:25-37 encontramos la respuesta de nuestro Rebe a la discusión acerca de quién es el prójimo de un judío, como está escrito:

“Y he aquí, cierto intérprete de la Torá se levantó, y para ponerle a prueba dijo: Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Y él le dijo: ¿Qué está escrito en la Torá? ¿Qué lees en ella? Respondiendo él, dijo: AMARÁS A HASHEM TU ELOHIM CON TODO TU CORAZÓN, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU FUERZA, Y CON TODA TU MENTE; Y A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO. Entonces le dijo: Has respondido correctamente; HAZ ESTO Y VIVIRÁS. Pero queriendo él justificarse a sí mismo, dijo a Yeshúa: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Yeshúa, dijo: Cierto hombre bajaba de Yerushalayim a Yerijó, y cayó en manos de salteadores, los cuales después de despojarlo y de darle golpes, se fueron, dejándolo medio muerto. Por casualidad cierto sacerdote bajaba por aquel camino, y cuando lo vio, pasó por el otro lado del camino. Del mismo modo, también un levita, cuando llegó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado del camino. Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión, y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al mesonero, y dijo: “Cuídalo, y todo lo demás que gastes, cuando yo regrese te lo pagaré.” ¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores? Y él dijo: El que tuvo misericordia de él. Y Yeshúa le dijo: Ve y haz tú lo mismo.”

Yeshúa muestra cómo hay que interpretar la palabra “guer” en este contexto de la Torá. El guer incluye también a los que no son conversos, los samaritanos, es decir a un pueblo que fue considerado apóstata por los judíos, cf. Juan 4:9. Esto nos enseña que hay que amar a todos los demás pueblos de la tierra. Tu prójimo es aquella persona que tienes por delante, no importa que sea israelita o extranjero. El amor no debe limitarse solamente a los que nos traten bien, como está escrito en Romanos 5:6-10:

“Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo el Mesías murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Elohim demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, el Mesías murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira por medio de él. Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Elohim por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida.”

Aquí vemos que el amor de Elohim incluye a los débiles, impíos, pecadores y enemigos, y se manifiesta en que él dio a Su Hijo por todos ellos, como está escrito en Juan 3:16:

“Porque de tal manera amó Elohim al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Aquí no está escrito que Elohim amó solamente a aquella parte del pueblo de Israel que le obedecía, sino que amó al mundo entero. Esto incluye tanto a los que no le obedecían dentro del pueblo de Israel como a los que no son del pueblo judío en el mundo.

La Torá nos enseña acerca del amor que debemos tener hacia los hijos de nuestro propio pueblo, y hacia el extranjero que habita con nosotros, porque estas son las personas hacia las cuales podemos expresar nuestro amor de manera inmediata. No puedo mostrar amor al que no conozco. Los más allegados son los que pueden recibir mi amor, y tengo la responsabilidad de esforzarme para mostrarles amor a ellos de la misma manera que estoy haciendo conmigo mismo. Si amo a mi prójimo no le engaño ni tomo ventaja de él; soy cuidadoso con sus bienes como si fueran los míos, e incluso con más cuidado que con los míos; no le hago daño con mis palabras, sino que le hablo con respeto y hablo bien de él; no guardo mi alegría para mí mismo, sino la comparto con él y me alegro por su prosperidad como si fuera la mía; hago por él todo lo que a mí me hubiera gustado que me hiciera si yo hubiera estado en la misma situación.

Esta escritura también nos enseña que debemos amarnos a nosotros mismos. Tú no puedes amar a otros si no te amas a ti mismo. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, ni más ni menos. No se puede amar al prójimo más que a sí mismo, sino en la misma medida. El que no se ama a sí mismo es incapaz de amar al prójimo. Ámate a ti mismo, perdónate a ti mismo, habla bien de ti mismo, cuídate a ti mismo, y haz lo mismo con tu prójimo.

En Romanos 8:32-35 está escrito:

“El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Elohim? Elohim es el que justifica. ¿Quién es el que condena? El Mesías Yeshúa es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Elohim, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor del Mesías? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?”

Esta escritura nos enseña que Yeshúa fue entregado por TODOS nosotros. El amor del Padre, que se manifiesta a través de Yeshúa HaMashíaj, es para todos y cada uno de nosotros en particular.

“¿Quién acusará a los escogidos de Elohim?” – Si tú has sido escogido por Elohim para ser objeto de su amor, ¿quién eres tú para que te estés acusando a ti mismo? ¿Qué derecho tienes para tratarte mal si HaShem ha prohibido a hasatán acusarte cuando te has arrepentido de tus pecados? Romanos 8:33 habla en contra de hasatán, que es el acusador de los hermanos. Si Elohim, como Juez Supremo, te ha justificado, te ha declarado inocente, no hay ningún acusador que puede acusarte, porque la sentencia final ha sido dictada. Entonces ¿quién te ha dado el derecho de seguir acusándote por tus errores aun después de haberte arrepentido de ellos? Si hasatán no puede acusarte, ¿cómo te atreves a hacerlo tú? ¡Deja de acusarte a ti mismo!

“¿Quién es el que condena?” – Se refiere al Juez, que tiene la autoridad para condenar, dar una sentencia judicial de condena. Como tú has creído en la muerte expiatoria de Yeshúa, HaShem no te puede condenar. Él no puede dictar una sentencia condenatoria contra ti porque ya te juzgó inocente a base de tu arrepentimiento y confianza en la obra de Yeshúa. Entonces ¿te atreves a dictar sentencias de culpa contra ti mismo? ¡Deja de una vez de usar palabras como: “soy un inútil”, “no valgo”, “no sirvo para eso”, “soy tan malo”, “siempre me equivoco”, “tengo mala memoria”, etc.! Esas palabras no están de acuerdo con lo que el Juez Justo ha sentenciado sobre ti. Te ha declarado inocente y libre de culpa. Así que, no te culpes a ti mismo ni dejes lugar para los sentimientos de acusación y de auto condenación. Ni siquiera debes pensar mal de ti mismo. Ámate a ti mismo, y recibe el amor que el Padre te ha dado por medio de Su Hijo, y podrás amar a tu prójimo como a ti mismo.

El amor al prójimo depende de cuánto hemos entendido del amor que el Padre tiene hacia nosotros, como está escrito en 1 Juan 4:8:

“El que no ama, no ha conocido a Elohim; porque Elohim es amor.”

El que no se ama a sí mismo no conoce a Elohim. La fuente de nuestro amor es Elohim. Cuanto más conozcamos a Elohim, más vamos a poder amarnos a nosotros mismos y al prójimo, como está escrito en 1 Juan 4:19:

“Nosotros amamos, porque Él nos amó primero.”

Nuestro amor depende de cuánto amor hayamos recibido de HaShem. Con otras palabras, si cultivamos nuestra relación con Él, vamos a poder recibir su amor, y así poder amar al prójimo de la misma manera como hemos sido amados por el Padre.

19:19 “Mis estatutos guardaréis. No aparearás dos clases distintas de tu ganado; no sembrarás tu campo con dos clases de semilla, ni te pondrás un vestido con mezcla de dos clases de material.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “mis estatutos” es “jukotai”. Viene de “juk” que implica un mandamiento que no tiene una explicación clara y lógica. Las prohibiciones de las mezclas de animales, de semillas y de diferentes tipos de material en la misma ropa, forman parte de los “jukot”, estatutos sin explicación. Este texto nos enseña que está prohibido, entre otras cosas, mezclar caballos con asnos para producir mulas o mulos.

El mandamiento de no sembrar dos clases de semilla sólo se aplica en la tierra de Israel. El tratado Kilayim de la Mishá trata de todas las leyes que tienen que ver con diferentes tipos de semilla y especifica las distancias permitidas para sembrar y plantar.

Cuando se habla de dos clases de material en el vestido, sólo se refiere a lino con lana, según Deuteronomio 22:11, donde encontramos el mismo mandamiento limitado a lino y lana. Una excepción de esta prohibición es la ropa del sumo sacerdote y la ropa que lleva tsitsit que puede contener mezcla de lana y lino. La razón es que estas prendas fueron instruidas directamente de HaShem.

19:20 “Si un hombre se acuesta con una mujer que sea sierva adquirida para otro hombre, pero que no haya sido redimida (totalmente) ni se le haya dado su libertad, habrá una indagación; no se les condenará a muerte, porque ella no era libre.” – La Torá sigue hablando de mezclas prohibidas y en este caso tiene que ver con un tipo de adulterio. Según Rashí, esta mujer es una mujer no hebrea, mitad esclava y mitad libre, designada para casarse con un siervo hebreo, cf. el comentario sobre Éxodo 21:4. Como ella no había sido redimida totalmente no había completado su kidushín, el primer paso del pacto matrimonial. Por esta razón este acto no es considerado como un adulterio, y no habrá pena de muerte, sino sólo azotes.

19:21 “Y él traerá a HaShem su ofrenda por la culpa a la entrada de la tienda de reunión; traerá un carnero como ofrenda por la culpa.” – Este es uno de los delitos que requiere una ofrenda por la culpa, asham.

19:22 “Y el sacerdote hará expiación por él con el carnero de la ofrenda por la culpa, delante de HaShem, por el pecado que ha cometido; y el pecado que ha cometido le será perdonado.” – El pecado en sí no tiene perdón, sino es el pecador que obtiene perdón si hay arrepentimiento y derramamiento de sangre. El pecador es liberado del pecado, pero el pecado es condenado en la muerte de los animales, que sirven como una sombra de la muerte de Yeshúa HaMashíaj, que es la realidad que proyecta esa sombra.

Tercera aliyá, 19:23-32

19:23 “Cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales, tendréis por prohibido su fruto. Por tres años os será prohibido; no se comerá.” – La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “prohibido” es “arel” que significa “obstruir”, “bloquear”, “cerrar”, “estar incircunciso”, cf. Éxodo 6:12 “incircunciso de labios”. El texto hebreo dice literalmente “y bloquearéis su obstrucción”, “ve-araltem arlató”, es decir, el fruto de ese árbol tenéis que prohibir porque está bloqueado, o vedado. No está permitido sacar beneficio de los frutos de los árboles durante los tres primeros años después de su plantación. Aunque sea un mandamiento juk, la Torá ofrece una pequeña explicación en el versículo 25: “para que os aumente su rendimiento.” Este mandamiento sólo aplica dentro de la tierra de Israel.

19:24 “Pero en el cuarto año todo su fruto os será santo, una ofrenda de alabanza a HaShem.” – Por gezerá shavá, similitud de expresiones, se entiende que este fruto debe ser tratado de la misma manera que el segundo diezmo, cf. 27:30. Esto significa que sólo el dueño y su familia y los invitados por él, podrán comer este fruto en la ciudad de Yerushalayim. Si no puede llevarlo allí, tendrá que venderlo y gastar el dinero en Yerushalayim en sacrificios de paz y comidas. Hoy en día los frutos del cuarto año son redimidos con monedas.

19:26a “No comeréis sobre la sangre” – El Talmud muestra como la expresión “sobre la sangre” puede ser interpretada de muchas maneras:

·         No comer la carne de un animal con su sangre.

  • No comer un animal muerto mientras siga teniendo señales de vida, (con movimientos etc).
  • No comer un sacrificio mientras que su sangre todavía esté en el recipiente para ser esparcido en el altar.
  • No comer la comida que normalmente es ofrecida a los familiares que están de luto, si el muerto ha sido ejecutado por el Sanedrín.
  • Los jueces del Sanedrín tienen que ayunar durante el día de la ejecución del sentenciado por ellos.
  • No comer de manera glotona ni obtener la comida por robo y así llegar ser ejecutado como un “hijo rebelde”, cf. Deuteronomio 21:18-21.
  • No comer antes de haber hecho la oración de la mañana que mantiene la vida (sangre).

19:26b “ni seréis adivinos ni agoreros.” – La primera palabra, en hebreo “najash”, tiene que ver con adivinar el futuro por medio de ciertos hechos que ocurran, por ejemplo cuando un gato negro cruza la calle o cuando se rompe un espejo. Este mandamiento prohíbe la superstición. Laván practicaba este pecado, cf. Génesis 30:27 “supe por adivinación”.

Sin embargo, esta práctica no es la misma que cuando una persona obtenga una revelación por medio del ruaj hakodesh (espíritu de profecía) con la ayuda de ciertas señales, cf. Génesis 24:14; Jueces 6:37; 1 Samuel 14:9-10. Este tipo de revelación es una forma de profecía inferior, llamado “nevuá ketaná”.

La segunda palabra, en hebreo “anan”, está relacionada con “oná”, “temporada”, y tiene que ver con la creencia en que ciertos días u horas traen buena o mala suerte para ciertas actividades.

19:27 “No cortaréis en forma circular los extremos de vuestra cabellera, y no dañaréis la extremidad de vuestra barba.” – Según Rashí, está prohibido igualar los sienes con el área del cráneo que está detrás de las orejas de modo que la circunferencia del cráneo quede redondeada periféricamente. La cabeza tiene dos partes, el rostro y el cráneo, que se unen en las dos sienes. Según Gur Ariyé, el punto de unión entre el rostro, junto con la barba, y el cráneo es lo que la Torá llama “peat roshjem”, “la esquina de vuestras cabezas”. La prohibición se aplica para cortar las patillas en su totalidad, es decir, el pelo de cualquiera de las sienes, de manera que la cabeza quede sin cabello desde el área detrás de la oreja hasta la frente. Este mandamiento sólo aplica a los varones israelitas. La tradición de dejar crecer los “pelles” no viene de los judíos jasídicos. El hecho de que los judíos yemenitas tenían pelles largos en su tierra natal es una evidencia de que esta tradición data, por lo menos, desde el tiempo del primer templo.

La barba tiene cinco extremidades, dos en cada mejilla, las dos están en la parte superior junto a la cabeza, y una en el mantón. Según Rambam, la prohibición de cortarse los bordes de la barba sólo se aplica para afeitarse con navaja.

Estos mandamientos son dados para que el pueblo hebreo sea diferente a las demás naciones y especialmente para que no tenga la misma apariencia que los idólatras que solían afeitarse las patillas y cortarse los bordes de la barba. El contexto habla de no practicar adivinación y augurios.

19:28 “No haréis sajaduras en vuestro cuerpo por un muerto, ni os haréis tatuajes; yo soy HaShem.” – Según Rashí, los amorreos, en hebreo “emorim”, cf. Génesis 14:7, solían rasguñarse en la carne en señal de duelo cuando alguien se les moría. Está prohibido tatuarse.

19:29 “No degradarás a tu hija haciendo que se prostituya, para que la tierra no se entregue a la prostitución ni se llene de corrupción.” – Se refiere a que un padre permita que su hija soltera tenga relaciones sexuales con un hombre sin antes haber hecho un pacto matrimonial con él.

19:30 “Mis shabats guardaréis y tendréis mi santuario en reverencia; yo soy HaShem.” – El shabat es un santuario en el tiempo, de la misma manera como el templo es un lugar apartado para HaShem en el espacio.

Rashí dice que no estaba permitido entrar en el templo con bastón, con una faja de dinero, con zapatos o con polvo en los pies. Este texto nos enseña que en la actualidad no debemos pisar el lugar sagrado donde estuvo el templo, porque no tenemos medios para purificarnos de la teumá, la impureza ritual.

Cuando uno se acerca al muro occidental del templo, debe hacerlo con reverencia. A la hora de retirarse no debe dar las espaldas al muro enseguida, sino caminar unos pasos hacia atrás y luego retirarse. También se debe comportar con respeto en una sinagoga o una casa de estudios que son como templos en miniatura.

19:31 “No os dedicaréis a ser médium o espiritistas, ni los busquéis para ser contaminados por ellos. Yo soy HaShem vuestro Elohim.” – La Torá prohíbe toda práctica de espiritismo y nigromancia. La palabra hebrea que ha sido traducida como “médium” es “ov”, que tiene que ver con una persona que llama a los espíritus de los muertos, supuestamente, para que estos hablen a través de su axila. La palabra hebrea que ha sido traducida como “espiritista” es “yidoní”, que tiene que ver con una persona que mete un hueso de un animal, en hebreo “yadua”, dentro de su boca para que hable. Por causa del nombre de este hueso, el que practica esto es llamado yidoní. El que practique algo de estos delitos se contaminará y HaShem lo aborrecerá.

19:32 “Delante de las canas te pondrás en pie; honrarás al anciano, y a tu Elohim temerás; yo soy HaShem” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “canas” es “seivá”, que significa “anciano”, “canoso”. Se refiere a un hombre de más de 70 años de edad.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “anciano” es “zakén”, que significa “anciano”, “hombre barbudo”. En este contexto se refiere a uno que posee un puesto de liderazgo dentro de Israel. Un hombre que ha adquirido sabiduría por medio de la Torá también es llamado “zakén”. Ellos merecen más respeto que los demás. La manera de mostrarle respeto es levantarse ante ellos, dirigirse hacia ellos con respeto, no llamarles por su nombre personal, no contradecir sus palabras, etc.

Un anciano que enseña bien, debe recibir doble honra, es decir no solamente recibir estos honores, sino también ser remunerado económicamente, como está escrito en 1 Timoteo 5:17:

“Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza (de la Torá).”

 

 

Cuarta aliyá, 19:33-36

19:33 “Cuando un extranjero resida con vosotros en vuestra tierra, no lo maltrataréis.” – Está prohibido maltratar a un residente o un converso. Rashí señala que aquí se refiere a un ultraje verbal.

19:34 “El extranjero que resida con vosotros os será como uno nacido entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto; yo soy HaShem vuestro Elohim.” – El amor al residente debe ser igual que el amor al judío o al converso. HaShem no hace acepción de personas. Él ama a todos por igual y por esto reafirma este mandamiento con las palabras: “yo soy HaShem vuestro Elohim”, para que el amor al extranjero residente sea por causa de Elohim. Israel fue elegido para transmitir el amor y la salvación de HaShem a los gentiles.

Quinta aliyá, 20:1-7

20:3 “Yo pondré mi rostro contra ese hombre y lo cortaré de entre su pueblo, porque ha dado de sus hijos a Molej, contaminando así mi santuario y profanando mi santo nombre.” – El que entrega su hijo a un dios pagano profana el Nombre de HaShem. HaShem quiere nuestra descendencia para él, cf. Malaquías 2:15. Ese es el propósito suyo con el matrimonio. Al dar uno de los hijos a un demonio se está yendo en contra total del propósito de la creación del hombre y así se profana el Nombre Santo.

20:6 “En cuanto a la persona que vaya a los médium o a los espiritistas, para prostituirse en pos de ellos, también pondré mi rostro contra esa persona y la cortaré de entre su pueblo.” – La idolatría y el ocultismo son considerados como prostitución espiritual. Es lo mismo que cuando una mujer casada se una con otro hombre, violando así el pacto matrimonial. El pecado de adulterio, tanto físico como espiritual, es mortal.

Sexta aliyá, 20:8-22

20:21 “Si alguno toma a la mujer de su hermano, es cosa aborrecible; ha descubierto la desnudez de su hermano. Serán sin hijos.” – Yojanán HaMatbil corrigió a Herodes por haber cometido este delito y por esta reprensión fue asesinado, cf. Mateo 14:3-11.

20:22 “Guardad, por tanto, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y cumplidlos, a fin de que no os vomite la tierra a la cual os llevo para morar en ella.” – La Torá fue dada en primer lugar para ser guardada en la Tierra de Israel. Por eso hay mandamientos que no aplican fuera de la tierra. Algunos mandamientos no pueden ser cumplidos en países lejos de la tierra de Israel porque allí hay condiciones naturales y geológicas muy diferentes. Por ejemplo, en verano no se pueden ver las estrellas si uno está más allá de los círculos polares, porque entonces el sol no baja durante la noche. ¿A qué hora inicia el shabat en el norte de Suecia en verano, cuando el sol no baja? El mandamiento de vivir en cabañas en Sukot no se puede cumplir en Suecia porque en esa época se puede morir de frío.

Los que viven en la tierra de Israel están obligados a cumplir los mandamientos de la Torá para que la tierra no los vomite.

Séptima aliyá, 20:23-27

20:23 “Además, no andéis en las costumbres de la nación que yo echaré de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, yo los aborrecí.” – Los pueblos de las naciones que estuvieron en la tierra de Israel antes de la venida de los hijos de Israel hicieron todas estas cosas inmorales y ocultas. Esta es la razón por la que fueron expulsados de la tierra de Israel.

20:26 “Me seréis, pues, santos, porque yo, HaShem, soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.” – La santidad tiene que ver con la relación con HaShem y el alejamiento de las costumbres de las naciones gentiles.

20:27 “Si hay médium o espiritista entre ellos, hombre o mujer, ciertamente han de morir; serán apedreados; su culpa de sangre sea sobre ellos.” – Parece contradictorio que en el texto anterior, cf. 20:6, sólo se habla de la pena de karet, cortamiento espiritual, cuando aquí habla de la pena de muerte física. Rashí dice que cuando hay testigos que advirtieron antes de la trasgresión, el culpable es apedreado. Pero si hubo un acto intencional sin advertencia previa sólo recibe la pena de karet. La trasgresión que se comete sin intención puede ser expiada con una ofrenda de pecado. La pena capital sólo se aplica si se cumplen estas tres condiciones:

  • El mandamiento fue transgredido intencionalmente.
  • Hubo dos o tres testigos que vieron el acto.
  • Hubo dos o tres advertencias previas acerca de la gravedad del pecado y su consecuencia.

Si falta alguna de las dos últimas se aplica la pena de karet, y si el trasgresor no pecó intencionalmente no se le aplica castigo alguno, sino sólo debe ofrecer una ofrenda de jatat para expiar su error.

En esta Parashá se encuentran los mandamientos 212–262 de los 613:

184.    Precepto de temer al padre y a la madre, Levítico 19:3.

185.    Prohibición de dirigirse hacia un ídolo en pensamiento o en palabra, Levítico 19:4.

186.    Prohibición de fabricar un ídolo para uno mismo o para otro, Levítico 19:4.

187.    Prohibición de comer los restos de carne de una ofrenda, Levítico 19:6-8.

188.    Precepto de dejar para el pobre la esquina de un campo de cultivo [peá], sin cosecharla, Levítico 19:10.

189.    Prohibición de cosechar un campo hasta sus esquinas [peá], Levítico 19:9.

190.    Precepto de dejar al pobre las espigas que se caen [léket] en el momento de cosechar, Levítico 19:10.

191.    Prohibición de recoger las espigas que se caen [léket] en el momento de cosechar, Levítico 19:9.

192.    Precepto de dejar al pobre una parte del viñedo sin cosechar, Levítico 19:10.

193.    Prohibición de cosechar todo el fruto del viñedo, Levítico 19:10.

194.    Precepto de dejar al pobre las uvas que se caen [péret] en el momento de cosechar, Levítico 19:10.

195.    Prohibición de recoger las uvas que se cayeron [péret] en el momento de cosechar, Levítico 19:10.

196.    Prohibición de robar, Levítico 19:11.

197.    Prohibición de negar a su dueño algún objeto que se halle en nuestra posesión, Levítico 19:11.

198.    Prohibición de jurar sobre un falso testimonio concerniente a un objeto de valor, Levítico 19:11.

199.    Prohibición de jurar en falso, Levítico 19:12.

200.    Prohibición de retener cualquier objeto que pertenezca a otra persona, Levítico 19:13.

201.    Prohibición de asaltar [robar con violencia], Levítico 19:13.

202.    Prohibición de retener la paga de un trabajador, Levítico 19:13.

203.    Prohibición de maldecir a un judío, ya sea hombre o mujer, Levítico 19:14.

204.    Prohibición de proporcionar un consejo perjudicial a otro, provocándole que yerre, Levítico 19:14.

205.    Prohibición para un juez de pervertir el juicio, Levítico 19:15.

206.    Prohibición para un juez de honrar a una persona prominente durante un juicio, Levítico 19:15.

207.    Precepto al juez de juzgar correctamente, Levítico 19:15.

208.    Prohibición de hablar mal de un judío, Levítico 19:16.

209.    Prohibición de no ayudar a un judío cuando se encuentra en peligro, Levítico 19:16.

210.    Prohibición de odiar a un hermano judío, Levítico 19:17.

211.    Precepto de amonestar a un judío cuando actúa equivocadamente, Levítico 19:17.

212.    Prohibición de avergonzar a un judío, Levítico 19:1 7.

213.    Prohibición de cobrarse venganza, Levítico 19:18.

214.    Prohibición de sentir rencor, Levítico 19:18.

215.    Precepto de amar al prójimo, Levítico 19:18.

216.    Prohibición de cruzar a dos animales de diferente especie, Levítico 19:19.

217.    Prohibición de sembrar dos especies de semillas juntas, Levítico 19:19.

218.    Prohibición de comer de los frutos de un árbol los tres primeros años, Levítico 19:23.

219.    Precepto relativo al fruto de un árbol en el cuarto año, Levítico 19:23-24.

220.    Prohibición de comer o beber del modo en que lo hace un glotón o un borracho, Levítico 19:26.

221.    Prohibición de prestar atención a augurios, Levítico 19:26.

222.    Prohibición de hacer pronósticos adivinatorios, Levítico 19:26.

223.    Prohibición de rasurar las extremidades del cabello de la cabeza, Levítico 19:27.

224.    Prohibición de rasurar las extremidades de la barba, Levítico 19:27.

225.    Prohibición de hacerse tatuajes, Levítico 19:28.

226.    Precepto de tener temor al Santuario, Levítico 19:24.

227.    Prohibición de practicar el espiritismo de ov [médium], Levítico 19:31.

228.    Prohibición de practicar el espiritismo de yidoní [médium], Levítico 19:31.

229.    Precepto de honrar a los Sabios, Levítico 19:32.

230.    Prohibición de engañar con cualquier clase de medida, Levítico 19:35.

231.    Precepto de que las balanzas, pesos y medidas estén correctas, Levítico 19:36.

232.    Prohibición de maldecir al padre o a la madre, Levítico 20:9.

233.    Precepto para la Corte de Justicia [beit din] de quemar a una persona que lo merezca, Levítico 20:14.

234.    Prohibición de seguir las costumbres de los emorim [gentiles], Levítico 20:23.

Malbim 19:1; Eribim 54.

1) Éxodo 20:2 se parece a Levítico 19:3. 2) Éxodo 20:3-6 se parece a Levítico 19:4. 3) Éxodo 20:7 se parece a Levítico 19:12. 4) Éxodo 20:8-11 se parece a Levítico 19:3b. 4) Éxodo 20:12 se parece a Levítico 19:3a. 5) Éxodo 20:13 se parece a Levítico 19:16b. 6) Éxodo 20:14 se parece a Levítico 20:10. 8) Éxodo 20:15 se parece a Levítico 19:11a, 13. 9) Éxodo 20:16 se parece a Levítico 19:11b, 16a. 10) Éxodo 20:17 se puede encontrar dentro de Levítico 19:18b.

Strong H3372, yârê’, yaw-ray’, A primitive root; to fear; morally to revere; causatively to frighten: – affright, be (make) afraid, dread (-ful), (put in) fear (-ful, -fully, -ing). (be had in) reverence (-end), X see, terrible (act, -ness, thing).

Strong H3513 kâbad  kâbêd, kaw-bad, kaw-bade’, A primitive root; to be heavy, that is, in a bad sense (burdensome, severe, dull) or in a good sense (numerous, rich, honorable); causatively to make weighty (in the same two senses): – abounding with, more grievously afflict, boast, be chargeable, X be dim, glorify, be (make) glorious (things), glory, (very) great, be grievous, harden, be (make) heavy, be heavier, lay heavily, (bring to, come to, do, get, be had in) honour (self), (be) honourable (man), lade, X more be laid, make self many, nobles, prevail, promote (to honour), be rich, be (go) sore, stop.

Strong H6437 pânâh, paw-naw’, A primitive root; to turn; by implication to face, that is, appear, look, etc.: – appear, at [even-] tide, behold, cast out, come on, X corner, dawning, empty, go away, lie, look, mark, pass away, prepare, regard, (have) respect (to), (re-) turn (aside, away, back, face, self), X right [early].

Halajot ACUM 2:3.

Strong H5975 ‛âmad, aw-mad’, A primitive root; to stand, in various relations (literally and figuratively, intransitively and transitively): – abide (behind), appoint, arise, cease, confirm, continue, dwell, be employed, endure, establish, leave, make, ordain, be [over], place, (be) present (self), raise up, remain, repair, + serve, set (forth, over, -tle, up), (make to, make to be at a, with-) stand (by, fast, firm, still, up), (be at a) stay (up), tarry.

Berajot 7a.

Strong H6189 ‛ârêl, aw-rale’, From H6188; properly exposed, that is, projecting loose (as to the prepuce); used only technically uncircumcised (that is, still having the prepuce uncurtailed): – uncircumcised (person).

Strong H6188 ‛ârêl, aw-rale’, A primitive root; properly to strip; but used only as denominative from H6189; to expose or remove the prepuce, whether literally (to go naked) or figuratively (to refrain from using): – count uncircumcised, foreskin to be uncovered.

Sanhedrín 63:a; Berajot 10.

Strong H5172 nâchash naw-khash’, A primitive root; properly to hiss, that is, whisper a (magic) spell; generally to prognosticate: – X certainly, divine, enchanter, (use) X enchantment, learn by experience, X indeed, diligently observe.

Strong H6049 ‛ânan, aw-nan’, A primitive root; to cover; used only as denominative from H6051, to cloud over; figuratively to act covertly, that is, practise magic: –  X bring, enchanter, Meonemin, observe (-r of) times, soothsayer, sorcerer.

AKUM 12:1.

Strong H178, ‘ôb, obe, From the same as H1 (apparently through the idea of prattling a father’s name); properly a mumble, that is, a water skin (from its hollow sound); hence a necromancer (ventriloquist, as from a jar): – bottle, familiar spirit.

Strong H3049 yidde‛ônîy, yid-deh-o-nee’, From H3045; properly a knowing one; specifically a conjurer; (by implication) a ghost: – wizard.

Strong H7872 śêybâh, say-baw’, Feminine of H7869; old age: – (be) gray (grey, hoar, -y) hairs (head, -ed), old age.

Strong H2205 zâqên, zaw-kane’, From H2204; old: – aged, ancient (man), elder (-est), old (man, men and . . . women), senator.

 

Parashá 29 Ajarei mot

ו׳ בניסן ה׳תשע״ד (April 6, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 29 Ajarei mot

Levítico 16:1 – 18:30

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá: (cuando se lee Ajarei mot juntamente con Kedoshim):

  1. 16:1-24
  2. 16:25 – 17:7
  3. 17:8 – 18:21
  4. 18:22 – 19:14
  5. 19:15-32
  6. 19:33 – 20:7
  7. 20:8-27
  8. Maftir: 20:25-27

Haftará: Ezequiel 22:1-19 (A); 22:1-16 (S)

Los Escritos Apostólicos: Mateo 16:1 – 18:35

Ajarei mot

Significa “Después de la muerte”. 

Comentarios 

Primera aliyá, 16:1-17 

El capítulo 16 de Vayikrá es uno de los capítulos más importantes de la Torá. En este capítulo se encuentran las instrucciones acerca del día de expiación, Yom HaKipurim que cae en el 10º día del 7º mes de Tishrí. Ese día fue el único de todos los días del año cuando el gran sacerdote podía entrar en el lugar santísimo y presentar incienso y sangre ante la presencia de HaShem. El propósito de ese acto es hacer una limpieza general de los pecados y las impurezas de los hijos de Israel que se habían acumulado en el tabernáculo durante todo el año. A pesar de que HaShem dio instrucciones claras acerca de cómo los hijos de Israel tenían que mantenerse alejados de las impurezas rituales para no contaminar el santuario por medio de ellas, era inevitable que el tabernáculo fuese contaminado por ellas. Si alguien entraba en el santuario estando impuro, lo contaminaba. Podían haber entrado allí sin darse cuenta de que estaban impuros o alguien podía haberse olvidado de que estaba impuro en el momento de entrar. Por esto HaShem instituye este día de expiación para purificar los objetos del tabernáculo terrenal.

Este día es también el día cuando HaShem muestra cómo el hombre puede reconciliarse con Él. Es el gran día de reconciliación. La reconciliación entre HaShem y el hombre es el tema central de toda la Escritura y este capítulo muestra cómo esta reconciliación puede ser efectuada. La ira de HaShem está sobre el hombre por causa de sus pecados. Esa ira es mortal para el hombre. Lo único que puede aplacar esa ira es que HaShem muestre misericordia. Esa misericordia es mostrada al hombre mediante la reconciliación sobre la base de sacrificios sangrientos de vidas inocentes, como está escrito en Levítico 17:11:

“Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación.”

Este capítulo constituye también uno de los mejores textos que explican lo que pasó con el Mesías Yeshúa antes y después de su resurrección al ser introducido en el ministerio sumo sacerdotal celestial según el orden de Malki-Tsedek. Él entró en el tabernáculo celestial y lo purificó con su propia sangre, como está escrito en Hebreos 9:22-26:

“Y según la Torá, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón. Por tanto, fue necesario que las copias de las cosas en los cielos fueran purificadas de esta manera, pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos. Porque el Mesías no entró en un lugar santo hecho por manos, una copia del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Elohim por nosotros, y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.”

El día 10 del mes séptimo está reflejado en el día 10 del primer mes. En el 10º día del primer mes fue tomado un cordero para cada casa en Egipto donde se iba a celebrar Pesaj para luego poder salir de la esclavitud bajo el rey Faraón. El cordero de Pesaj fue designado el día 10 del primer mes para luego ser sacrificado el día 14. El día 10 del séptimo mes tiene conexión con el cordero de Pesaj. La sangre del cordero de Pesaj protegió a los primogénitos de la muerte. La carne del cordero produjo vitalidad y sanidad en los cuerpos débiles y enfermos. De manera parecida los sacrificios de Yom HaKipurim expían por los pecados de los hijos de Israel para salvarlos de la muerte, como está escrito en Levítico 16:30:

“porque en este día se hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante de HaShem.”

Pesaj está íntimamente conectado con Yom Kipur. De la misma manera la muerte y resurrección del Mesías Yeshúa, que sucedió en Pesaj, cumplió también gran parte del servicio de Yom Kipur en el tabernáculo celestial. Él ha entrado en el lugar santísimo en el cielo y se ha quedado allí durante casi 2000 años. Como el sumo sacerdote no solamente entró en el lugar santísimo en el tabernáculo terrenal, sino luego salió y bendijo al pueblo, así sabemos que el Mesías no se va a quedar en el lugar santísimo en el cielo, sino salir de allí para bendecir a los hijos de Israel y el mundo entero. Así que Mashíaj ha cumplido sólo la mitad del culto de Yom Kipur. Con su regreso a la tierra cumplirá el resto. En ese día todo el pecado será eliminado en los que han puesto su esperanza en él, como está escrito en Hebreos 9:27-28:

“Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, así también el Mesías, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.”

16:1 “HaShem habló a Moshé después de la muerte de los hijos de Aharón, cuando se acercaron a la presencia de HaShem y murieron.” – Según Najmánides este enunciado fue dado un día después de que los hijos de Aharón entraron en el tabernáculo con fuego extraño y murieron. Sin embargo, Rashí señala que fue el mismo día en que murieron, es decir el primer día de Nisán (Aviv). Así que en el mes de Aviv, un poco antes de la celebración de Pesaj, fue anunciado el mensaje acerca de Yom Kipur. Esto también conecta la celebración de Pesaj con Yom HaKipurim, como está escrito en Juan 1:29:

“Al día siguiente ve a Yeshúa que venía hacia él, y dice: He ahí el Cordero de Elohim  (Pesaj) que quita el pecado del mundo (Yom Kipur).”

“después de la muerte” – El nombre de esta Parashá es Ajarei mot, “después de la muerte”. Esto nos enseña que este mensaje está hablando de lo que iba a pasar con el Mesías después de su muerte. Después de su muerte, Mashíaj entró en el lugar santísimo en el Mishkán celestial y cumplió así con esta sombra profética, como está escrito en Hebreos 9:11-12:

“Pero cuando el Mesías apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna.”

16:2 “Dijo HaShem a Moshé: Di a tu hermano Aharón que no en todo tiempo entre en el lugar santo detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, no sea que muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.” – Aharón, como gran sacerdote, tenía acceso al lugar santísimo, pero sólo una vez al año. Moshé, sin embargo, podía entrar en el lugar santísimo en cualquier momento.

El hecho de anunciar la prohibición de entrar en el lugar santísimo después de hablar de la muerte de los hijos de Aharón, indica que ellos podían haber intentado entrar allí sin permiso, lo cual sería una de las razones por las cuales murieron. Para evitar que esto ocurriera otra vez, HaShem dio instrucciones muy concretas de cómo se debe de entrar allí y quién podrá entrar allí.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “propiciatorio” es “kaporet” que significa “cobertura”, “cubierta”. Viene de la raíz “kafar” que significa “cubrir (con brea)”, “calafatear”, y también “perdonar”, “absolver”, “compensar”, “expiar”. Es la misma raíz que hay en la palabra para el día de expiación, Yom HaKipurim, también llamado Yom Kipur, cf. Levítico 23:27; 25:9. En la traducción de los setenta, la Septuaginta, la palabra hebrea “kaporet” fue traducida al griego como “hilasterion”, que significa “sacrificio expiatorio”, “lugar expiatorio”, “propiciatorio”. La palabra “hilasterion” viene de “hilaskomai” que significa “conciliar”, “propiciar”, “expiar”, “reconciliar”, “agraciar”. El propiciatorio es visto como el trono de HaShem en la tierra.

Esto nos enseña que esta cubierta no solamente servía para tapar el arca, sino también como un lugar de expiación por los pecados y donde se manifiesta la misericordia y el perdón. Es un lugar de reconciliación entre HaShem y el hombre. Por esto se ha traducido también como “trono de la gracia” según está escrito en Hebreos 4:14-16:

“Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Elohim, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros , pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”

El propiciatorio, el trono de la misericordia, la cubierta sobre el arca, no podía ser visto por más que una sola persona en un día al año. Sin embargo, cuando el Mesías vino él fue expuesto públicamente como un lugar de expiación, un propiciatorio, como está escrito en Romanos 3:25-26:

“a quien Elohim exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Elohim pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que es de la fe de Yeshúa.”

La palabra griega que ha sido traducida como “propiciación” es “hilasterion”, que hemos visto antes. Esta palabra aparece sólo en dos lugares en los textos griegos de los Escritos Apostólicos. En Hebreos 9:5 fue traducida como “propiciatorio”. Como hemos visto antes, en la LXX, “hilasterion” es la traducción de la palabra hebrea “kaporet” que es la cubierta del arca del testimonio. De esto aprendemos que lo que está diciendo el texto griego de Romanos 3:25, es que el Mesías fue mostrado como un propiciatorio, como la cubierta del arca que está en el lugar santísimo en el templo celestial y en el templo terrenal. En su muerte, Yeshúa fue expuesto públicamente como un propiciatorio, relacionado con el culto de Yom Kipur. Con la ejecución sangrienta del Mesías, todo el mundo ahora podía ver que hay purificación y eliminación eterna de los pecados, no solamente para los judíos, sino para los del mundo entero, como está escrito en 1 Juan 2:2:

“El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.”

En 1 Juan 4:10 está escrito:

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Elohim, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.”

El lugar de encuentro entre HaShem y el hombre está encima del arca en el templo, como está escrito en Éxodo 25:22:

“Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.”

En Éxodo 30:6 está escrito:

“Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde yo me encontraré contigo.”

Ahora, según el texto griego de Romanos 3:25, Yeshúa fue expuesto como un propiciatorio ante todo el mundo. De la misma manera que el propiciatorio fue un lugar de encuentro entre HaShem y Moshé, el sacrificio de Mashíaj es un lugar de encuentro entre HaShem y la humanidad, como está escrito en Juan 12:32-33:

“Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo. Pero él decía esto para indicar de qué clase de muerte iba a morir.”

El propiciatorio es un lugar donde HaShem se manifiesta de una manera extraordinaria. El propiciatorio existe en tres niveles:

1.      En el tabernáculo y el templo terrenales.

2.      En el templo del cuerpo del Mesías.

3.      En el templo celestial

Como HaShem se manifestó de manera extraordinaria sobre la muerte y resurrección de Mashíaj, allí da a conocer Sus cualidades. Vamos a destacar cuatro de ellas:

1.      Su justicia. La justicia de Elohim exige que el pecador tiene que sufrir la muerte. Para poder perdonar al pecador HaShem tiene que suplir con un sustituto. Sin un sustituto que sea hermano del pecador, no es posible que se haga remisión. Un animal no puede sustituir a un hombre. Si HaShem redimiera al hombre del pecado y de la muerte a base de los sacrificios de los animales, no sería justo. Por medio de la muerte de Yeshúa manifiesta que es justo cuando perdona al pecador, cf. Romanos 3:25-26.

2.      Su misericordia y amor. Por medio de la muerte de Yeshúa, todos los hombres de la tierra podrán ser hechos hijos eternos de Elohim por medio del perdón de sus pecados y la liberación de la muerte, cf. Juan 3:16; 1 Juan 3:1.

3.      Su fidelidad. En la muerte y resurrección del Mesías en el tercer día, HaShem cumple sus promesas dadas a los profetas.

4.      Su poder. Mediante la resurrección y transformación del cuerpo de Yeshúa en un cuerpo inmortal y su glorificación y supresión de todo dominio, se ha manifestado su enorme poder, cf. Efesios 1:19-21.

16:3 “Aharón podrá entrar en el lugar santo con esto: con un novillo para ofrenda por el pecado y un carnero para ofrenda de ascensión.” – Aharón sólo puede entrar en el lugar santísimo por medio de la muerte de animales sustitutos que señalan proféticamente hacia la muerte del Mesías. Esto nos enseña que la muerte de Yeshúa es la base sobre la que el hombre puede acercarse a HaShem.

Cuando había templo el kohén gadol, el gran sacerdote, se preparaba una semana antes de este día, que es el más sagrado del año. Salió de su casa para pasar la última semana en el santuario. Durante siete días se purificaba con el agua purificadora de la vaca roja por si había tocado un cadáver humano sin darse cuenta, como está escrito en Números 19:11-13:

“El que toque el cadáver de una persona quedará inmundo por siete días. Y aquél se purificará a sí mismo de su inmundicia con el agua al tercer día y al séptimo día, y entonces quedará limpio; pero si no se purifica a sí mismo al tercer día y al séptimo día, no quedará limpio. Cualquiera que toque un cadáver, el cuerpo de un hombre que ha muerto, y no se purifique a sí mismo, contamina el tabernáculo de HaShem; y esa persona será cortada de Israel. Será inmundo porque el agua para la impureza no se roció sobre él; su impureza aún permanece sobre él.”

Durante esos siete días también fue instruido por talmides sabios que el sanedrín le había enviado, para que cumpliera con el servicio de Yom Kipur de manera correcta. Un sustituto también fue preparado en caso de que el kohén gadol se quedara tamé e incapaz de oficiar. Repitieron el capítulo 16 de Vayikrá y las halajás sobre el día de expiación hasta que el gran sacerdote las aprendía bien. Durante esa semana también ofrecía incienso y sacrificios y encendía la menorá.

El día antes de Yom Kipur pasaron delante de él todos los animales que habían sido reservados para el evento para que los identificara bien. El último día, los talmidim jajamim (discípulos sabios) fueron reemplazados por un grupo de kohanim (sacerdotes) que ayudaron al gran sacerdote a practicar el arte de verter incienso en sus manos con una cuchara. Este servicio tenía que hacerse delante de HaShem en el lugar santísimo y fue una de las cosas más difíciles, porque no podía caer ni un grano del incienso a la tierra.

Durante la noche antes del gran día, el gran sacerdote no dormía. Estaba leyendo capítulos de Job, Esdras, Crónicas y Daniel para poder quedarse despierto. Si se dormía, los sacerdotes jóvenes lo despertaban haciendo ruidos con sus dedos. Si se cansaba podía estar de pie un rato sobre el suelo frío del templo. Otras personas de Yerushalayim también se quedaban despiertas durante esa noche, leyendo y orando y preparándose para el gran día.

16:4 “Se vestirá con la túnica sagrada de lino, y los calzoncillos de lino estarán sobre sus carnes, y se ceñirá con el cinturón de lino y se cubrirá con el gorro de lino (estas son vestiduras sagradas). Lavará, pues, su cuerpo con agua y se vestirá con ellas.” – Había una ropa especial de cuatro prendas de lino que usaba el gran sacerdote para poder entrar en la presencia de HaShem en el lugar santísimo. Cada año había nuevas ropas para este evento tan especial y fueron usadas solamente durante ese día. Las ropas normales de ocho prendas que usaba el gran sacerdote en su servicio diario tenían mezclas de oro y piedras preciosas junto con telas y tintas que habían sido sacadas tanto del mundo animal como del mundo vegetal. Las ropas que fueron usadas para entrar en el lugar santísimo vinieron solamente del mundo vegetal. Estas ropas de lino expresan humildad ante la presencia de HaShem.

La primera vez que aparece el lino en las Escrituras es en Génesis 41:42 donde habla de Yosef que fue vestido de lino por mano del Faraón en el momento de su exaltación. Esto nos enseña que hay una relación entre la exaltación de Yosef después de haber estado en la cárcel, y el ministerio sumo-sacerdotal de Yom Kipur. Todo esto nos lleva al Mesías ben Yosef que fue vestido de lino en el momento de su muerte, como una señal de su investidura en el ministerio sacerdotal según el orden de Malki-Tsedek que iba a iniciar después de su resurrección, cf. Juan 19:40.

“lavará su cuerpo” – En Yom Kipur el sumo sacerdote hizo tevilá de todo su cuerpo en total cinco veces. Cada vez que cambiaba la ropa sumergió todo su cuerpo en agua y lavaba sus manos y pies antes y después. En total lavó sus manos y sus pies diez veces durante ese día.

Primero hizo la tevilá antes de ponerse las ropas de oro para iniciar el servicio de todos los días como gran sacerdote. Después vertía agua sobre sus manos y sus pies y ofrecía el sacrificio diario del cordero de la mañana, quemaba el incienso y limpiaba la menorá. Luego ofrecía la ofrenda diaria de oblación, minjá, seguido por parte del sacrificio adicional, musaf, de Yom Kipur, como está escrito en Números 29:7-11:

“El décimo día de este mes séptimo tendréis santa convocación y os humillaréis; no haréis ningún trabajo. Y ofreceréis a HaShem una ofrenda de ascensión como aroma agradable: un novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin defecto; y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: tres décimas de una efá por el novillo, dos décimas por el carnero, una décima por cada uno de los siete corderos; y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además de la ofrenda de expiación por el pecado y de la ofrenda de ascensión continua, de su ofrenda de cereal y de sus libaciones.”

Después purificó sus manos y sus pies y se quitaba las ropas de oro. Se sumergía en agua y se ponía las cuatro ropas de lino, hechas para la ocasión con la tela más fina. Otra vez echaba agua sobre sus manos y sus pies para estar listo para el siguiente servicio.

16:5  “Y tomará de la congregación de los hijos de Israel dos machos cabríos para ofrenda por el pecado y un carnero para ofrenda de ascensión.” – Estos animales fueron dados para la expiación del pueblo.

16:6  “Entonces Aharón acercará el novillo como ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, para hacer expiación por sí mismo y por su casa.” – Según Rashí, este es el novillo que fue mencionado en el versículo 3. El gran sacerdote tenía que pagar este novillo de su propio bolsillo. En este momento él puso sus manos sobre la cabeza del novillo y confesó sus propios pecados y los de su familia. Según Rashí, la palabra expiación, que normalmente tiene que ver con la sangre, en este caso significa una confesión de los pecados. Según Rambám usó estas palabras:

“Por favor, HaShem, pequé sin intención, cometí transgresiones intencionalmente e insolentemente delante de ti, tanto yo como mi familia. Por favor, HaShem, expía los pecados involuntarios, las transgresiones voluntarias y la desobediencia que mi familia y yo cometimos ante ti, según dices en la Torá de tu servidor Moshé (Levítico 16:30), “En este día, Él expiará tus pecados y te dejará puro y limpio de todo pecado ante HaShem.””

Durante todas las confesiones que el gran sacerdote hizo durante el día, pronunció el Nombre de Elohim con cuatro letras, el Tetragrámaton, YHWH, diez veces en total. Cuando el pueblo oyó la pronunciación del Nombre se inclinaron sobre el suelo y pronunciaron las palabras:

“Baruj shem kevod maljutó leolam vaed. (Bendito sea por siempre el Nombre de su reinado glorioso).”

16:7 “Y tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de HaShem a la entrada de la tienda de reunión.” – Los dos machos cabríos tenían que ser parecidos en aspecto, peso y altura. Fueron comprados con fondos de la comunidad.

16:8  “Y echará suertes Aharón sobre los dos machos cabríos, una suerte para HaShem, y otra suerte para Azazel.” – Después de hacer la confesión sobre el novillo, no lo degolló enseguida, sino primero echo suerte entre los dos machos cabríos, que constituían una parte central en el servicio del día. Para este sorteo se usaban dos inscripciones que estaban en una urna. En una de ellas estaba escrito: “Para HaShem” y en la otra: “Para Azazel”. El kohén gadol cogió las dos placas con sus dos manos sin mirar y colocó una sobre cada uno de los machos cabríos según estaban delante de él. Leyeron las inscripciones y proclamaban sobre el macho cabrío que había sido elegido para HaShem: “¡Este es un sacrificio jatat para HaShem!”

Se colocaba un hilo de color escarlata en la cabeza del cabrío que era para Azazel y otro hilo rojo en la entrada del lugar santo del templo. El Talmud enseña:

“Nuestros rabinos enseñaron: Durante los cuarenta años cuando Shimón el Justo ministraba, la suerte (“Para HaShem”) siempre salió en su mano derecha. Desde ese tiempo en adelante, a veces salió en la mano derecha y a veces en la mano izquierda. Y (durante el mismo tiempo) el hilo de color escarlata solía volverse blanco. Desde ese tiempo en adelante a veces se volvió blanco y otras veces no.”

Más adelante en el mismo tratado dice:

“Nuestros rabinos enseñaron: Durante los últimos cuarenta años antes de la destrucción del Templo, la suerte (“Para HaShem”) no salió en la mano derecha, ni se volvió blanco el hilo escarlata…”

Cuarenta años antes de la destrucción del templo fue el año 31 del cómputo romano. Según mis cálculos, fue el mismo año de la muerte del Mesías Yeshúa. Después se su muerte el servicio de Yom Kipur no fue hecho de manera que pudiera agradar a HaShem.

¿Qué es Azazel?

Según el Talmud Azazel es un compuesto de Aza y Azael. Eran dos ángeles que antes del diluvio pidieron permiso para vivir entre los hombres con apariencia de humana para mostrar que no pecarían como los demás hombres. Sin embargo cuando obtuvieron permiso para hacer esto pecaron más que los hombres anteriores al diluvio. Rashí comenta sobre este punto que el macho cabrío se llamaba Azazel para implicar que lograba expiar pecados, entre ellos, hechos inmorales como los de Aza y Azael.

Sin embargo, en su comentario de Vayikrá, Rashí dice que Azazel designa a una montaña severa y dura, un precipicio muy elevado. En Gur Aryé, que comenta a Rashí, está escrito que Azazel es un vocablo compuesto por las palabras “az”, “áspero”, “severo”, y  “el”, “fuerte”, “duro”. La aparición de la segunda zayin en Azazel no modifica en nada el hecho de que se derive de “az” y “el”, ya que en hebreo es usual que cuando un nombre se forma a partir de una o más raíces, el nombre formado casi siempre añade una letra de más por razones estilísticas. Najmánides dice que cuando está escrito que el animal fue enviado a Azazel, simplemente quiere decir que era enviado a un lugar agreste e inhóspito.

Un Midrash interpreta la palabra Azazel como hasatán o a shed, un espíritu malo. Pero como más adelante está claramente ordenado que no se puede hacer sacrificios a los demonios, esta interpretación tiene que ser cuestionada, cf. Levítico 17:7.

16:9  “Aharón acercará el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para HaShem, haciéndolo ofrenda por el pecado.” – En este momento no fue degollado este macho cabrío, sino sólo designado para ser una ofrenda por el pecado.

16:10 “Pero el macho cabrío sobre el cual cayó la suerte para Azazel, será presentado vivo delante de HaShem para hacer expiación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.” – Según Rashí, al decir que este cabrío tiene que ser presentado vivo delante de HaShem, implica que luego fue enviado para morir. La idea es llevarlo a un precipicio y luego arrojarlo hacia abajo para que se despedazara.

Los dos machos cabríos hablan de dos aspectos diferentes de la muerte del Mesías. La sangre de uno de ellos es llevada hasta el lugar santísimo, v. 15-16, y su cuerpo es quemado fuera del campamento, v. 27-28. El otro es enviado al desierto v. 21-22. Uno expía por el pecado, es decir, satisface la exigencia de justicia delante de HaShem, que reclama la muerte del pecador. El otro lleva el pecado lejos para que sea apartado de los hijos de Israel.

16:11 “Entonces Aharón acercará el novillo de la ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, y hará expiación por sí mismo y por su casa, y degollará el novillo de la ofrenda por el pecado hecha por sí mismo.” – La palabra expiación se entiende aquí como una confesión verbal sobre el animal personal del kohén gadol. Así que el gran sacerdote hizo otra confesión por todos sus pecados y por los pecados de todos los sacerdotes, que son llamados “casa de Aharón” según el Salmo 135:19. Luego degollaba el novillo y recogía su sangre en un recipiente que fue dado a otro sacerdote.

16:12 “Y tomará un incensario lleno de brasas de fuego de sobre el altar que está delante de HaShem, y dos puñados de incienso aromático molido, y lo llevará detrás del velo.” – Esta parte del servicio fue la más delicada, porque ahora le tocaba entrar en el lugar santísimo. El kohén gadol puso carbones del altar del atrio en un recipiente de oro. Le entregaron un recipiente de incienso que había sido molido extra fino para la ocasión. Tomó incienso con sus dos manos y lo puso en una cuchara. Cogió la cuchara con la mano izquierda y el recipiente con carbones en su mano derecha y entró en el lugar santísimo. Allí dentro colocó el recipiente con carbones entre las dos varas del arca. En tiempos del segundo templo, cuando no había arca, lo colocó en la piedra sobre la cual el arca había estado. Luego tomó la cuchara con la punta de sus dedos o con los dientes, para dejar ambas manos libres, y vertía el incienso en las dos manos. Esto fue muy difícil porque no podía caer nada del incienso al suelo.

16:13 “Pondrá el incienso sobre el fuego delante de HaShem, para que la nube del incienso cubra el propiciatorio que está sobre el testimonio, no sea que muera.” – Ahora el gran sacerdote ponía todo el incienso en el recipiente de oro que contenía los carbones encendidos para que se produjera una nube de humo entre él y el propiciatorio, donde se manifestaba la shejiná, la presencia gloriosa de HaShem. El humo producido por la quema del incienso sobre los carbones, que habían sido arrebatados del fuego exterior, simboliza el momento cuando el Mesías Yeshúa se presentaba ante HaShem después de su resurrección, como está escrito en Zacarías 3:2b:

“¿No es éste un tizón arrebatado del fuego?”

Para que Aharón pudiera estar en el lugar santísimo cuando se manifestaba la shejiná, tenía que quemar incienso que produjera una nube que le protegía de la muerte. Por medio de esa nube él podía acercarse a HaShem sin peligro. Esa nube simboliza a Mashíaj, por medio del cual podemos acercarnos a HaShem sin peligro. Sin el sacrificio de Mashíaj el pecador muere en la presencia del Elohim Justo.

El incienso que fue molido es un símbolo del Mesías, y cuando fue echado al fuego simboliza el momento cuando el Mesías murió, pasando por el fuego. Por medio de esa muerte se produjo una nube en el cielo, por medio de la cual el hombre puede acercarnos al trono de misericordia, como está escrito en Hebreos 4:14-16:

“Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Elohim, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”

En Hebreos 10:19-22 está escrito:

“Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Yeshúa, por un camino nuevo y vivo que él dedicó para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Elohim, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.”

Después de haber puesto el incienso sobre los carbones encendidos, el kohén gadol salió hacia atrás, sin desviar su mirada de la dirección del propiciatorio. El pueblo estaba orando por él para que todo el servicio en el lugar santísimo saliera bien. Si había un error, el gran sacerdote moriría y el pueblo no podía obtener el perdón de sus pecados. Según el Midrash, en el tiempo del segundo templo la mayoría de los grandes sacerdotes morían dentro del año que seguía a Yom Kipur porque eran hombres corruptos y habían comprado su puesto con dinero.

Cuando el sumo sacerdote llegó al lugar santo, los otros sacerdotes salieron de allí, cf. v. 17. Allí se quedó un momento y oró una oración corta y luego salió al atrio donde el pueblo le estaba esperando con ansiedad.

16:14 “Tomará además de la sangre del novillo y la rociará con su dedo en el lado oriental del propiciatorio; también delante del propiciatorio rociará con su dedo siete veces de la sangre.” – Esta sangre viene del sacrificio personal de Aharón que el otro sacerdote había estado moviendo en su recipiente para que no coagulara. Ahora el kohén gadol toma esa sangre y entra por segunda vez en el lugar santísimo. Allí esparce la sangre con su dedo hacia el lado oriental del propiciatorio una vez hacia arriba y siete veces hacia abajo sin que la sangre llegue a tocar el arca. Cuenta con voz alta mientras esparce la sangre: Uno (hacia arriba), uno y uno (hacia abajo), uno y dos, uno y tres… uno y siete. De esa manera no se equivocó.

16:15 “Después degollará el macho cabrío de la ofrenda por el pecado que es por el pueblo, y llevará su sangre detrás del velo y hará con ella como hizo con la sangre del novillo, y la rociará sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio.” – Ahora es sacrificado el macho cabrío a favor del pueblo, que había sido señalado para HaShem por medio del sorteo. La sangre fue recibida en un recipiente y luego llevada detrás del velo y esparcida de la misma manera como la sangre del novillo personal, una vez hacia arriba y siete veces hacia abajo. Luego el sacerdote sale hacia atrás al lugar santo.

16:16 “Hará, pues, expiación por el lugar santo a causa de las impurezas de los hijos de Israel y a causa de sus transgresiones, por todos sus pecados; así hará también con la tienda de reunión que permanece con ellos en medio de sus impurezas.” – Con la sangre esparcida del macho cabrío se produce la expiación por el lugar santísimo y el lugar santo a causa de las impurezas de los hijos de Israel que han contaminado el tabernáculo. Rashí dice que la expiación que se produjo con el esparcimiento de la sangre del novillo personal del kohén gadol, (v. 11) sólo fue para el sumo sacerdote y los demás sacerdotes por la impureza del santuario o de las ofrendas consagradas. Con otras palabras el esparcimiento sólo expiaba por los pecados cometidos al ingresar en el área del santuario en estado de impureza, tamé, o por haber comido carne de sacrificios en estado de tamé, o haber comido ofrendas consagradas en estado de tahor, cuando estas habían sido contaminadas. El esparcimiento de la sangre del novillo purificó el tabernáculo por las impurezas de los sacerdotes y el esparcimiento de la sangre del macho cabrío purificó el tabernáculo por las impurezas producidas por los hijos de Israel.

“así hará también con la tienda de reunión” – Al igual que roció de la sangre de las dos ofrendas en el lugar santísimo, uno hacia arriba y siete hacia abajo, así también deberá rociar sobre el velo, estando en el lugar santo, primero de la sangre del novillo y luego de la del macho cabrío, una vez hacia arriba y siete hacia abajo cada vez.

Segunda aliyá, 16:18-24

16:18 “Entonces saldrá al altar que está delante de HaShem y hará expiación por él, y tomará de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabrío y la pondrá en los cuernos del altar por todos los lados.” – Se refiere al altar de oro en el lugar santo, como está escrito en Éxodo 30:9-10:

“No ofreceréis incienso extraño en este altar, ni ofrenda de ascensión ni ofrenda de cereal; tampoco derramaréis libación sobre él. Aharón hará expiación sobre los cuernos del altar una vez al año; hará expiación sobre él con la sangre de la ofrenda de expiación por el pecado, una vez al año por todas vuestras generaciones; santísimo es a HaShem.”

Las dos sangres, la del novillo personal del sumo sacerdote y la del macho cabrío del pueblo, fueron mezcladas y colocadas en las cuatro esquinas del altar de oro.

16:19 “Y rociará sobre él de la sangre siete veces con su dedo, y lo limpiará, y lo santificará de las impurezas de los hijos de Israel.” – El sumo sacerdote limpiaba una zona encima del altar y esparcía la sangre siete veces sobre ésta. En total fueron 43 aspersiones de sangre en el santuario, 2 x (1+7) veces en el lugar santísimo, 2 x (1+7) veces sobre el velo desde el lugar santo, 4 veces sobre los cuernos y 7 veces sobre el altar (16+16+4+7=43). La sangre que sobraba fue vertida al pie del altar del atrio.

En Hebreos 9:11-14, 24-26 está escrito:

“Pero cuando el Mesías apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna. Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la ceniza de la becerra rociada sobre los que se han contaminado, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre del Mesías, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Elohim, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Elohim vivo?… Porque el Mesías no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Elohim por nosotros, y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.”

En Hebreos 10:19-20 está escrito:

“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Yeshúa HaMashíaj,por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne”.

Aquí dice que la sangre de Yeshúa es como un camino por el cual podemos llegar al lugar santísimo en el cielo. Esto nos enseña que cuando el sumo sacerdote salpicó hacia abajo siete veces se “dibujó” un camino de sangre que llega hasta el lugar de la manifestación de HaShem, el lugar de intimidad con el Padre celestial, cf. Éxodo 30:36b “donde me citaré allí contigo”. Las siete gotas de sangre que hay en el suelo son como siete pasos que llegan al punto de encuentro. El número siete habla de que hay un rociamiento para cada uno de los milenios de la historia del hombre pecador sobre la tierra. De la misma manera como se salpicó siete veces en la tierra, habrá 7000 mil años de pecado en la tierra que necesitan ser expiados por la sangre del Mesías en el templo celestial. En el octavo milenio ya no habrá pecado, y por esto sólo se salpicaban siete veces en la tierra. Después del séptimo milenio viviremos en una era de justicia, producida por la muerte y resurrección del Mesías.

16:21 “Después Aharón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas sus transgresiones, todos sus pecados, y poniéndolos sobre la cabeza del macho cabrío, lo enviará al desierto por medio de un hombre preparado para esto.” – Esta es la tercera confesión que el gran sacerdote hace de los pecados, esta vez por los pecados de todo el pueblo.

16:22 “El macho cabrío llevará sobre sí todas sus iniquidades a una tierra solitaria; y soltará el macho cabrío en el desierto.” – El gran sacerdote no podía dejar el atrio hasta que el hombre había llegado al desierto. Para saber cuando llegó, habían edificado plataformas sobre las cuales se colocaban unas personas. Cuando el hombre llegó al desierto con el macho cabrío, otro hombre agitaba una bufanda sobre la última plataforma para que se viera hasta la plataforma anterior, y así sucesivamente hasta llegar al templo en Yerushalayim.

Cuando el pueblo vivía en santidad y justicia, podían ver como el hilo escarlata que estaba colocada en la entrada del santuario se volvió blanco en el momento de la muerte del macho cabrío que fue llevado al desierto. Pero, como hemos visto en el testimonio del Talmud, más adelante este milagro no ocurrió siempre, y después de la muerte de Yeshúa hasta la destrucción del templo, no pasó nunca. Por esto los sabios ya no lo colgaban en la entrada del lugar santo durante los últimos tiempos antes de la destrucción del templo. El Midrash cuenta que el mensajero debía atar la mitad del hilo en el despeñadero y la otra mitad en los cuernos del macho cabrío.

Este texto dice que el macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de los hijos de Israel. Esto constituye una sombra de lo que iba a hacer Mashíaj ben Yosef, como está escrito en Isaías 53:4, 11-12:

“Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Elohim y afligido… Debido a la angustia de su alma, él lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado, llevando él el pecado de muchos, e intercediendo por los transgresores.”

16:23 “Entonces Aharón entrará en la tienda de reunión y se quitará las vestiduras de lino que se había puesto al entrar en el lugar santo, y las dejará allí.” – Esta es la tercera vez que el gran sacerdote cambia sus ropas. Las ropas usadas en el servicio de Yom Kipur tenían que ser guardadas y no podían ser utilizadas para otro Yom Kipur.

16:24 “Lavará su cuerpo con agua en un lugar sagrado, se pondrá sus vestidos, y saldrá y ofrecerá su ofrenda de ascensión y la ofrenda de ascensión del pueblo, y hará expiación por sí mismo y por el pueblo.” – De este versículo se aprende que al cambiar la ropa hacía falta purificarse en la mikvé. Ahora se ponía sus ropas de oro para sacrificar los dos carneros mencionados en los versículos 3 y 5. También sacrificaba algunos de los sacrificios adicionales, musaf, mencionados en Números 29:7-11.

Tercera aliyá, 16:25-34

16:25 “Luego quemará en el altar la grasa de la ofrenda por el pecado.” – Después de esto cambiaba su ropa de nuevo por cuarta vez para entrar en el lugar santísimo y recoger la cuchara y el incensario. Hebreos 9:4 no habla del altar del incienso como si estuviera en lugar santísimo, sino de este incensario que estaba allí durante todo el servicio de Yom Kipur. En el texto griego de Hebreos 9:4 no aparece la palabra “altar”.

Después de sacar la cuchara y el incensario del lugar santísimo, el gran sacerdote cambia la ropa de nuevo para sacrificar los últimos sacrificios adicionales, musaf, del día y presentar la ofrenda diaria del cordero de la tarde y quemar el incienso diario sobre el altar de oro. Después ofreció el resto de la oblación diaria del gran sacerdote sobre el altar. Luego se quitaba las ropas de oro y se vestía con sus propias ropas para regresar a su casa. La gente le acompañaba hasta su casa con regocijo porque había hecho su trabajo con éxito.

16:27 “Pero el novillo de la ofrenda por el pecado y el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, cuya sangre fue llevada dentro del lugar santo para hacer expiación, serán llevados fuera del campamento, y quemarán en el fuego su piel, su carne y su estiércol.” – El novillo y el macho cabrío son quemados fuera del campamento para ser una sombra profética de lo que iba a ocurrir con el Mesías Yeshúa, como está escrito en Hebreos 13:11-12

“Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento. Por lo cual también Yeshúa, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.”

16:29 “Y esto os será un estatuto perpetuo: en el mes séptimo, a los diez días del mes, humillaréis vuestras almas y no haréis obra alguna, ni el nativo ni el forastero que reside entre vosotros” – Humillar el alma se refiere al ayuno total, sin tomar ni siquiera agua durante 25 horas.

16:30 “porque en este día él hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante de HaShem.” – El texto hebreo dice que ÉL hará expiación delante de HaShem. ¿De quién se está hablando? Está hablando de Mashíaj ben Yosef, el Mesías sufriente, que iba a venir para hacer expiación por los hijos de Israel y limpiarlos de todos sus pecados delante de HaShem.

Ahora, si Yeshúa murió el 14 de Nisán ¿cómo pudo cumplir con Yom Kipur que cae medio año más tarde? La respuesta es que la obra de Mashíaj no ha terminado todavía. Él ha entrado en el lugar santísimo en el cielo, pero no ha salido al pueblo. La mitad queda por cumplirse. Al salir de ese lugar el pecado será eliminado para siempre en cada uno que haya recibido su sacrificio de manera personal. Seremos transformados totalmente y liberados del yetser hará. Cuando regrese el Mesías, en Yom Kipur será eliminado el pecado de la tierra de Israel en un solo día, como está escrito en Zacarías 3:9:

“Porque he aquí la piedra que he puesto delante de Yehoshúa, sobre esta única piedra hay siete ojos. He aquí, yo grabaré una inscripción en ella”–declara HaShem de los ejércitos– “y quitaré la iniquidad de esta tierra en un solo día.”

En Malaquías 3:1-3 está escrito:

“He aquí, yo envío a mi mensajero, y él preparará el camino delante de mí. Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el mensajero del pacto en quien vosotros os complacéis, he aquí, viene–dice HaShem de los ejércitos. ¿Pero quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando él aparezca? Porque él es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. Y él se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia a HaShem.”

16:31 “Os será shabat, de descanso completo, para que humilléis vuestras almas; es estatuto perpetuo.” – Aquí aparece la expresión “shabat shabatón”. Sólo se menciona esta expresión cuando se habla del shabat semanal Yom Kipur y el año sabático. Los shabats de las fiestas anuales no son mencionadas como “shabat shabaton”. Yom Kipur es el shabat de los shabats anuales de la misma manera como el shabat semanal es el shabat de los días de la semana. Hay siete shabats anuales adicionales a parte de los shabats semanales, entre los cuales Yom Kipur sirve como un shabat especial, al igual que el shabat de la semana para los días de la semana, cf. Levítico 23. De la misma manera sucede con el Yovel, el año de jubileo, en relación con los siete años de shmitá, remisión, cf. Levítico 25.

16:32 “Así el sacerdote que es ungido y ordenado para ministrar como sacerdote en lugar de su padre hará expiación: se pondrá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas” – Este texto tiene una indicación de que Yeshúa actuó en lugar de su Padre Celestial cuando nos redimió de nuestros pecados, como está escrito en 2 Corintios 5:18-21:

“Y todo esto procede de Elohim, quien nos reconcilió consigo mismo por medio del Mesías, y nos dio el ministerio de la reconciliación; a saber, que Elohim estaba en el Mesías reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. Por tanto, somos embajadores del Mesías, como si Elohim rogara por medio de nosotros; en nombre del Mesías os rogamos: ¡Reconciliaos con Elohim! Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Elohim en él.”

16:33 “y hará expiación por el santo santuario; hará expiación también por la tienda de reunión y por el altar. Hará expiación además por los sacerdotes y por todo el pueblo de la asamblea.” – Todos los sacrificios durante Yom Kipur hacen esta limpieza total una vez al año. Sin embargo no es capaz de eliminar el pecado dentro del hombre, sólo expiar por las impurezas y los pecados cometidos durante el año. La carta de los Hebreos 9:1 – 10:25 da una enseñanza profunda mesiánica sobre el servicio de Yom Kipur. Allí se enseña entre otras cosas que:

1.      El servicio de Yom Kipur en la tierra no hace perfecto al hombre, quitando el yetser hará, el pecado, sólo perdona y cubre pero no quita.

2.      El servicio de Yom Kipur en el Cielo sí hace perfecto al hombre que se apropia del sacrificio eterno y perfecto de Mashíaj Yeshúa.

3.      Una cosa no excluye la otra, sino una es la sombra de la otra.

4.      Una no será quitada hasta que haya venido lo perfecto. Para algunos será cuando el Mesías regrese y para otros será cuando el cielo y la tierra pasen.

Cuarta aliyá, 17:1-7

17:3-4 “Cualquier hombre de la casa de Israel que degüelle un buey, un cordero o una cabra en el campamento, o el que lo degüelle fuera del campamento sin llevarlo a la puerta de la tienda de reunión para presentarlo como una ofrenda a HaShem, delante del tabernáculo de HaShem, ese hombre será culpable de la sangre. Ha derramado sangre y ese hombre será cortado de entre su pueblo.” – Hay dos interpretaciones de este texto:

1.      Se refiere a animales consagrados para la ofrenda (Akivá y Rashí).

2.      Se refiere a animales no consagrados. Durante el tiempo del desierto estaba prohibido sacrificar fuera del Tabernáculo (Talmud Julín 17a), cf. Deuteronomio 12:15, 21.

El permiso de comer carne se dio a partir del diluvio. Antes estaba prohibido.

17:7 “Y ya no sacrificarán sus sacrificios a los demonios con los cuales se prostituyen. Esto les será estatuto perpetuo por todas sus generaciones.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “demonio” es “sair”. Esta palabra tiene varias interpretaciones:

1.      Demonio, que es un ente incorpóreo que se supone merodea en los lugares desolados e inhóspitos, cf. Isaías 13:21; 34:14.

2.      Según el comentario de Ibn Ezrá, a estos entes se les da el mismo nombre que a los chivos porque ese es el aspecto que les adjudican los que creen en ellos.

3.      Según el Targum Yonatán ben Uziel, el versículo se está refiriendo a los ídolos, asemejándolos a los seirim, (plural de saír).

En 2 Crónicas 11:15 está escrito:

“Y designó sus propios sacerdotes para los lugares altos, para los demonios, y para los becerros que él había hecho.

En 1 Corintios 10:19-20:

“¿Qué quiero decir, entonces? ¿Que lo sacrificado a los ídolos es algo, o que un ídolo es algo? No, sino que digo que lo que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a los demonios y no a Elohim; no quiero que seáis partícipes con los demonios.”

Quinta aliyá, 17:8 – 18:5

17:11 “Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación.” – La sangre representa la vida. No es que el alma esté en la sangre, sino la vida depende de la sangre.

Con la muerte de Yeshúa se hizo expiación por la vida del hombre, al derramar él su sangre. La sangre fue tomada por HaShem como un medio de expiación por razón de la vida, el alma, que depende de la sangre.

No hay base en las Escrituras para no permitir que se hagan transfusiones de la sangre para salvar la vida humana. El alma no es transferida a la otra persona al pasar parte de la sangre, ni es transferida a la otra persona parte del alma, (emociones, intelecto y voluntad). El alma es mantenida por medio de la sangre, pero no está en la sangre.

18:3  “No haréis como hacen en la tierra de Egipto en la cual morasteis, ni haréis como hacen en la tierra de Kenáan adonde yo os llevo; no andaréis en sus estatutos.” – Este texto muestra que los hijos de Israel han sido llamados a ser diferentes a los demás pueblos del mundo, especialmente cuando los pueblos son tan inmorales como los mitsríes y los kenaanitas. Hemos sido llamados a comer diferentemente, vestir diferentemente, hablar diferentemente etc. ¿Podemos entonces mirar las prácticas de los demás pueblos y hacer lo contrario? ¿Es eso lo que HaShem quiere enseñarnos con esta palabra? Hasta cierto punto esto está bien, pero si vamos a dejar que las prácticas de los goyim, gentiles, determinen nuestra conducta, es posible que dejemos de hacer algo que HaShem aprueba e incluso manda. ¡No vamos a dejar de hacer algo bueno sólo porque los demás lo hacen! Por lo tanto, sigue el versículo 4 diciendo:

“Habréis de cumplir MIS estatutos y guardar MIS leyes para andar en ellos.”

No son las naciones las que determinan nuestra conducta, sino la Torá de HaShem. En el camino de restauración hay muchos ex cristianos que rechazan todas las cosas que hacen los cristianos, por ejemplo orar de manera espontánea, levantar las manos al cielo sobre la cabeza, hablar y cantar en lenguas, arrodillarse ante el Padre, usar expresiones como “hermanos”, “pastores” y demás. Sólo por el hecho de que se hagan estas cosas en el mundo cristiano no es una razón suficientemente fuerte para rechazarlo. Todas estas cosas que he mencionado aquí son judías y se pueden encontrar en las Escrituras hebreas. No es que sea cristiano practicar estas cosas, es judío. Lo que pasa es que el cristianismo ha adoptado muchas maneras judías en su estilo de vida y cuando los judíos han visto esto, se han apartado de su propia cultura, porque los cristianos lo están practicando. Esta no es la manera de hacer las cosas. La Torá de HaShem es nuestra regla de vida. Todo lo que HaShem aprueba, nosotros también lo aprobamos, aunque sean practicadas por personas que no están con nosotros. No podemos dejar de leer las Escrituras porque los satanistas las están leyendo. Esa actitud no es sana y al final llevará a la persona a desviarse del camino recto.

18:5 “Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis leyes, por los cuales el hombre vivirá si los cumple; yo soy HaShem.” – Este texto nos muestra que hay vida en la obediencia a los mandamientos. La pregunta surge: ¿Hay vida eterna en el cumplimiento de la Torá o hay una larga vida en la tierra? La respuesta es: ambas cosas. Hay mandamientos que producen una vida larga debajo del sol y hay otros mandamientos que fueron dados para dar vida eterna al mundo. Por ejemplo el mandamiento que nos ordena creer en el profeta como Moshé, cf. Deuteronomio 18:15, 18 es uno de los que dan vida eterna, como está escrito en Hechos 16:31:

“Ellos respondieron: Cree en el Señor Yeshúa, y serás salvo, tú y tu casa.”

En Romanos 10:3-10 está escrito:

“Pues desconociendo la justicia de Elohim y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Elohim. Porque el Mesías es la meta de la Torá para justicia a todo aquel que cree. Porque Moshé escribe que el hombre que practica la justicia que es de la Torá, vivirá por ella. Además, la justicia que es de la fe, dice así: NO DIGAS EN TU CORAZÓN: “¿QUIÉN SUBIRÁ AL CIELO?” (esto es, para hacer bajar al Mesías), o “¿ QUIÉN DESCENDERÁ AL ABISMO?” (esto es, para subir al Mesías de entre los muertos). Mas, ¿qué dice? CERCA DE TI ESTA LA PALABRA, EN TU BOCA Y EN TU CORAZÓN, es decir, la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca a Yeshúa por Señor, y crees en tu corazón que Elohim le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.”

No hay contradicción entre Moshé y Yeshúa. Si fuese así, Yeshúa sería un falso mesías. Lo que Romanos 10 enseña es lo mismo que Levítico 18:5, que hay vida para aquel que practica la Torá, porque la Torá lleva la persona al Mesías y a la justicia de la fe, la cual está citada en la Torá, cf. Deuteronomio 30:12-14. El problema surge cuando una persona intenta usar aquellos mandamientos que no son dados para vida eterna y cumplirlos en su propia fuerza para así obtener la salvación de su alma por los propios méritos. Otra enseñanza falsa, que existe dentro del judaísmo apóstata, es que uno se salva si las obras buenas pesan más que las obras malas. Esos caminos son engañosos y sumamente combatidos en los Escritos Apostólicos por los emisarios del Mesías.

En la traducción hecha por Dr. David H. Stern de Gálatas 3:12 está escrito:

“Sin embargo, el legalismo no está basado en la confianza y la fidelidad, sino en una mala interpretación del texto que dice, EL QUE LAS HACE, VIVIRÁ POR ELLAS.”

Sexta y séptima aliyá, 18:6-30

18:24 “No os contaminéis con ninguna de estas cosas, porque por todas estas cosas se han contaminado las naciones que voy a echar de delante de vosotros.” – Todas estas cosas, cf. v 6-23, hicieron en Egipto y en la tierra de Kenáan. Aquí vemos que hay muchos mandamientos de la Torá para las naciones. Sólo en este texto hay 24 mandamientos que aplican a los gentiles de los 613 que fueron dados a Israel. Las naciones que habían quebrantado estos mandamientos fueron condenadas por ello. Casi todos son de carácter sexual. Pero también hablan de quemar a sus hijos a un dios pagano, idolatría y derramamiento de sangre inocente. Por esto se pueden encontrar en este texto los tres pecados cardinales, sexo, idolatría y violencia. Por estos tres pecados viene el juicio de HaShem sobre todos los hombres, benei Noaj, hijos de Noé, como está escrito en Efesios 5:3-7:

“Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos; ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias. Porque con certeza sabéis esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino del Mesías y de Elohim. Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Elohim viene sobre los hijos de desobediencia. Por tanto, no seáis partícipes con ellos.”

Las naciones tienen una responsabilidad delante de HaShem para cumplir sus mandamientos y si no lo hacen, vendrá su juicio tarde o temprano. Este texto nos enseña además que como la tierra de Israel es un lugar sagrado, los pecados que son cometidos allí son condenados más que si hubieran sido cometidos en otro lugar.

18:28 “no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que estuvo antes de vosotros.” – La tierra de Israel vomita a los moradores que comenten estos pecados inmorales. Por causa de que los hijos de Kenáan practicaban estos pecados, los hijos de Israel recibieron la orden de exterminarlos de sobre la tierra santa.

En esta Parashá están los mandamientos número 184-211 de los 613

184.    Prohibición para los kohanim de entrar en el Santuario en todo momento, Levítico 16:2.

185.    Precepto de realizar el servicio de ofrendas el día de Yom Kipur, Levítico 16:3.

186.    Prohibición de degollar una ofrenda fuera del Atrio del Templo, Levítico 17:3-4.

187.    Precepto de cubrir la sangre después de degollar un animal, Levítico 17:13.

188.    Prohibición de tener placer carnal con cualquier mujer que se encuentra en la categoría de

ervá («mujer prohibida»), Levítico 18:6.

189.    Prohibición de descubrir la desnudez del padre, Levítico 18:7.

190.    Prohibición de descubrir la desnudez de la madre, Levítico 18:7.

191.    Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del padre, aunque no sea la madre,

Levítico 18:8.

192.    Prohibición de descubrir la desnudez de una hermana, Levítico 18:9.

193.    Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija del hijo, Levítico 18:10.

194.    Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija de la hija, Levítico 18:10.

195.    Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija, Levítico 18:10.

196.    Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija de su padre, Levítico 18:11.

197.    Prohibición de tener relaciones sexuales con la hermana del padre, Levítico 18:12.

198.    Prohibición de tener relaciones sexuales con la hermana de la madre, Levítico 18:13.

199.    Prohibición de tener relaciones sexuales con el hermano del padre, Levítico 18:14.

200.    Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hermano del padre, Levítico 18:14.

201.    Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hijo, Levítico 18:15.

202.    Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hermano, Levítico 18:16.

203.    Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y su hija, Levítico 18:17.

204.    Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y la hija de su hijo, Levítico 18:17.

205.    Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y la hija de su hija, Levítico 18:17.

206.    Prohibición de tener relaciones sexuales con dos hermanas mientras las dos estén vivas,

Levítico 18:18.

207.    Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer en estado menstrual (nidá), Levítico

18:19.

208.    Prohibición de entregar a un hijo a Mólej, Levítico 18:21.

209.    Prohibición de tener relaciones homosexuales, Levítico 18:22.

210.    Prohibición para el hombre de tener relaciones sexuales con animales, Levítico 18:23.

211.    Prohibición para la mujer de tener relaciones sexuales con animales, Levítico 18:23.

Parashá 28 Metsorá

כ״ח באדר ב׳ ה׳תשע״ד (March 30, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 28 Metsorá

Levítico 14:1 – 15:33

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 14:1-12
  2. 14:13-20
  3. 14:21-32
  4. 14:33-53
  5. 14:54 – 15:15
  6. 15:16-28
  7. 15:29-33
  8. Maftir: 15:31-33

Haftará: 2 Reyes 7:3-20

Los Escritos Apostólicos: Mateo 13:1 – 15:39

Metsorá

Significa “el que tiene tsaráat”. 

Comentarios

HaShem ha puesto su morada entre los hijos de Israel. Su presencia santa requiere que los hijos de Israel vivan una vida santa. El santuario terrenal puede ser contaminado por medio de las impurezas rituales de los hijos de Israel, y para evitarlo, ellos necesitan conocer todas las normas acerca de lo que produce impureza y cómo ser libres de ella. Por esta razón, en los capítulos 11 hasta 15 de Levítico, la Torá va desarrollando una enseñanza profunda en cuanto a la impureza ritual. Así el pueblo podrá vivir en un campamento donde mora la presencia divina. El capítulo 11 habla de la prohibición de comer animales impuros. El tipo de impureza que es producida por medio de eso no puede ser eliminado por medio de ritos de purificación y es más grave que el resto. Al tocar los cadáveres de los animales impuros se produce la impureza ritual en los hombres, pero esta impureza puede ser eliminada por medio de actos de purificación. El capítulo 12 habla de la impureza producida en la mujer por un parto. El capítulo 13 habla de la impureza producida por la plaga de traráat, traducida como “lepra”. En el capítulo 14 se habla de la purificación de tsaráat en una persona y cómo tratar con esta plaga en una casa. En el capítulo 15 se encuentra la enseñanza de la impureza ritual producida por flujos que vienen de los aparatos reproductorios del hombre y de la mujer.

Todas estas instrucciones han sido dadas con el fin de evitar que el tabernáculo sea contaminado y el pueblo dañado por la presencia divina que está en medio de ellos, tanto en el desierto como luego en la tierra prometida. Las reglas en cuanto a la impureza ritual tienen que ver con la santidad en relación con la presencia física de HaShem dentro el pueblo de Israel, en el tabernáculo y en el templo. Algunas de estas reglas son aplicables solamente cuando hay un santuario, como por ejemplo las que requieren sacrificios. Pero otras de estas reglas son aplicables aún en la ausencia del santuario, como las del kashrut y de nidá. Mientras que no tenemos templo, no podemos guardar las leyes que tienen que ver con los sacrificios, pero sí podemos guardar las reglas de no comer animales inmundos y la purificación de nuestros cuerpos por medio de una mikvé. El pueblo judío sigue guardando las instrucciones en cuanto a la pureza ritual que son aplicables sin el santuario, porque sigue siendo un pueblo santo.

Las reglas de tsaráat sólo son aplicables dentro de la tierra de Israel cuando hay templo, así que no aplicarán hasta que el tercer templo sea construido, y, según los profetas, lo será muy pronto.

En la Parashá pasada vimos como el Talmud menciona que el nombre del Mesías es “el estudioso leproso”. Por lo tanto las leyes de la purificación de tsaráat están íntimamente relacionadas con él, y más concretamente con su muerte y resurrección, como veremos a continuación.

Primera aliyá, 14:1-12

14:2  “Esta será la ley del leproso en los días de su purificación. Será llevado al sacerdote” – Según mi conocimiento, antes de venir Yeshúa no había habido ningún caso de tsaráat en la historia de Israel, que haya podido cumplir este mandamiento de la Torá en cuanto a mostrarse ante el sacerdote y presentar la ofrenda después de haber sido sanado, excepto el caso de Miryam, la hermana de Moshé. Ella fue golpeada con esta plaga y seguramente cumplió con este mandamiento, cf. Números 12. Naamán, el siervo sirio, fue limpiado de su tsaráat cuando se sumergió en el río Yardén por mandato del profeta Elishá. Pero como él no era israelita, no fue aplicado sobre él el mandamiento de ir al sacerdote y presentar ofrendas. ¿Entonces por qué la Torá ha dado estas instrucciones, si no han sido necesarias a lo largo de la historia de Israel? Como una respuesta a esta inquietud surgió la idea de que cuando venga el Mesías, una de las cosas que él hará es limpiar a los hombres de la tsaráat. Esa será una de las señales del verdadero Mashíaj. Por esto está escrito en Lucas 7:18-23:

“Entonces los discípulos de Yojanán le informaron de todas estas cosas. Y llamando Yojanán a dos de sus discípulos, los envió al Señor, diciendo: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro? Cuando los hombres llegaron a él, dijeron: Yojanán HaMatbil nos ha enviado a ti, diciendo: “¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro?” En esa misma hora curó a muchos de enfermedades y aflicciones, y malos espíritus, y a muchos ciegos les dio la vista. Y respondiendo él, les dijo: Id y contad a Yojanán lo que habéis visto y oído: los CIEGOS RECIBEN LA VISTA, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los POBRES SE LES ANUNCIA LA BUENA NUEVA. Y dichoso es el que no se escandaliza de mí.”

La expresión “el que viene” es una expresión mesiánica. El Mesías es “el que viene”, en hebreo “habá”. La respuesta que Yeshúa da a los discípulos de Yojanán nos enseña que el hecho de que los “leprosos” son limpiados es una de las señales que el pueblo esperaba para saber quién era el verdadero Mesías, cf. Isaías 29:18; 35:5-6.

En Mateo 8:3-4 está escrito:

“Y extendiendo la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra. Entonces Yeshúa le dice: Mira, no se lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moshé, para que les sirva de testimonio a ellos.”

¿Cuál fue el testimonio que los sacerdotes iban a recibir? El testimonio de que el Mesías ya había venido. Por medio de este milagro, todos los sacerdotes en el templo podrían saber que el Mesías ya estaba presente. Seguramente esta es una de las razones por las que muchos de los sacerdotes luego creyeron en Yeshúa, como está escrito en Hechos 6:7:

“Y la palabra de Elohim crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Yerushalayim, y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.”

14:3  “y el sacerdote saldrá fuera del campamento. El sacerdote lo examinará, y si la afección ha sido sanada en el leproso” – Aquí vemos que aparece la palabra “sanado” en relación con la plaga de tsaráat. Como hemos dicho antes, las Escrituras hablan más de ser limpiado de esta plaga que de ser sanado. Pero este texto nos enseña que es obvio que hace falta un acto de sanidad para que una persona pueda ser limpiada de esta plaga.

14:4  “el sacerdote mandará tomar dos avecillas vivas y limpias, madera de cedro, lana carmesí e hisopo para el que ha de ser purificado.” – Los rabinos reconocen que no conocen a fondo el significado del por qué se usan estos ingredientes para la purificación del metsorá. Rashí y el Midrash asocian las aves con las palabras sueltas de lashón hará que el metsorá habló para traer sobre sí la plaga de tsaráat. También asocian el cedro con la soberbia y el hisopo con la humildad. Como la soberbia es una de las razones por las que vino esta plaga sobre el hombre, ahora tendrá que ser purificado por medio de dos elementos que hablan de la soberbia y la humildad.

Por otro lado las Escrituras nos enseñan que las aves representan al hombre. Una de estas dos aves morirá y la otra será soltada libre. Esto puede representar dos cosas. En primer lugar representa al que tenía la plaga de tsaráat y que estaba como muerto, sin poder tener relación con nadie, expulsado fuera del campamento de Israel. Así el ave que tiene que morir, simboliza la muerte del metsorá. El ave viva que es soltada representa al metsorá que ahora es liberado de esta plaga mortal que le ataba.

En segundo lugar, y ante todo, las dos aves representan al Mesías, y específicamente su muerte y resurrección. El ave que muere anuncia la muerte del Mesías y el ave que es soltada anuncia la resurrección del Mesías. Todo el proceso de purificación de tsaráat está relacionado con el Mesías. Por eso podemos encontrar en este contexto también un trozo de madera que indica que la muerte del Mesías tiene que ocurrir sobre un madero. Como aquí se usa madera de cedro, es posible que el palo horizontal, donde fue colgado Yeshúa, haya sido de cedro.

En Números 19 el cedro, el hisopo y la lana carmesí también están mencionados como medios de purificación por medio de las ascuas de la vaca roja, como está escrito en el versículo 6:

“Y el sacerdote tomará madera de cedro, e hisopo y lana carmesí, y los echará en medio del fuego en que arde la novilla.”

El cedro es uno de árboles más altos. La madera de cedro fue la madera más cara y apreciada, cf. 2 Samuel 7:2, 7; 1 Reyes 6:9, 18.

La lana carmesí simboliza la sangre y el ministerio sacerdotal. La lana viene de la oveja y fue teñida en un color rojo. Esto nos habla también de la muerte del Mesías. El Mesías está representado por “el hilo rojo” que atraviesa toda la Escritura, cf. Josué 2:18, 21.

Mientras que el cedro es uno de los árboles más altos, el hisopo es una de las plantas más bajas. Por esta razón el rey Shlomo toma estas dos plantas como dos extremos, como está escrito en 1 Reyes 4:33a

“Disertó sobre los árboles, desde el cedro que está en el Levanón hasta el hisopo que crece en la pared.”

Una parte del hisopo se parece al algodón, y fue usado para absorber líquidos. Con el hisopo pudieron pintar los dos postes y el dintel en las casas en Egipto y también salpicar agua y sangre sobre el pueblo en el desierto, cf. Éxodo 12:22; Hebreos 9:19. El hisopo es mencionado por primera vez en relación con la redención de Egipto por medio de la sangre del cordero. También está incluido en la ceremonia de la purificación por medio de las aguas purificadoras producidas por medio de las ascuas de la vaca roja, como está escrito en Números 19:18:

“Y una persona limpia tomará hisopo y lo mojará en el agua, y lo rociará sobre la tienda y sobre todos los muebles, y sobre las personas que estuvieron allí y sobre aquel que tocó el hueso, o al muerto, o al que moría por causas naturales, o la tumba.”

En el Salmo 51:7 está escrito:

“Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.”

No cabe duda de que la purificación de la plaga de tsaráat es la base de la oración del rey David en este Salmo. Después de su pecado con la mujer de Urías, él pide ser purificado con hisopo, para así ser libre de la “lepra” del pecado. Ser más blanco que la nieve implica tener un estado de pureza superior al que tiene un hombre que está cubierto enteramente con la plaga de tsaráat de manera que se ha vuelto totalmente blanco, como está escrito en Levítico 13:13:

“entonces el sacerdote mirará, y he aquí, si la lepra ha cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al que tenía la afección; se ha vuelto toda blanca y él es limpio.”

En Juan 19:29 está escrito:

“Había allí una vasija llena de vinagre; colocaron, pues, una esponja empapada del vinagre en una rama de hisopo, y se la acercaron a la boca.”

Es muy significativo que el hisopo vuelve a la escena de las Escrituras en relación con la muerte de Yeshúa. Esto nos enseña que la muerte del Mesías está relacionada con el acto de purificación de la tsaráat.

14:5 “Después el sacerdote mandará degollar una de las avecillas en una vasija de barro sobre agua corriente.” – La vasija de barro representa al cuerpo humano, que fue sacado de la tierra, cf. 2 Corintios 4:7. El agua corriente puede representar la Torá o el Espíritu del Altísimo. El agua también podría simbolizar la muerte, cf. 2 Samuel 14:14; Juan 19:34.

14:6  “En cuanto a la avecilla viva, la tomará junto con la madera de cedro, el cordón escarlata y el hisopo, y los mojará junto con la avecilla viva en la sangre del ave muerta sobre el agua corriente.” – La avecilla viva que está juntada con madera de cedro representa al Mesías que fue colgado sobre madera para así limpiar al hombre de la lepra del pecado. La avecilla viva es sumergida en la sangre del ave muerta. Esto representa el momento de la muerte de Yeshúa. El ave viva no es dejada en la sangre en el agua hasta que muera, sino es sacada de allí. Esto simboliza la muerte y resurrección del Mesías.

Las dos aves también podrían representar las dos inclinaciones dentro del hombre, el yetser hará y el yetser hatov, la mala inclinación y la buena inclinación. La primera de estas tiene que morir y la otra podrá vivir. Esto también es un resultado de la obra redentora del Mesías Yeshúa.

14:7  “Después rociará siete veces al que ha de ser purificado de la lepra, lo declarará limpio, y soltará al ave viva en campo abierto.” – El ave soltada simboliza la libertad del que es purificado y también de la vida de resurrección del hombre cuando finalmente será liberado del pecado y de la muerte. Esto también es un resultado de la muerte y resurrección del Mesías Yeshúa.

14:10 “En el octavo día tomará dos corderos sin defecto, una cordera de un año sin defecto, tres décimas de una efá de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal y un log de aceite” – La purificación finalmente se llevó a cabo en el octavo día. El octavo día anuncia dos cosas: el día de la resurrección del Mesías, (el día después de una semana entera), que es la base para la liberación del hombre que ha sido infectado con la lepra del pecado. El octavo día también habla del octavo milenio después de Adam, cuando todos los hombres sobrevivientes, que no participaron de la primera resurrección, finalmente serán liberados del pecado. Durante el milenio estarán presentes los que sobrevivieron la última guerra contra Yerushalayim, cf. Zacarías 14; Revelación 19. Durante el reinado mesiánico habrá dos clases de hombres, los redimidos y los sobrevivientes. Los que antes habían puesto su fe en el Mesías Yeshúa serán resucitados y/o transformados para obtener cuerpos glorificados. Ellos son los redimidos. Ellos participarán de la primera resurrección.

Sin embargo, no todos los hombres serán transformados con la segunda venida del Mesías. Los que no son matados durante el resplandor de su venida, tendrán sus cuerpos mortales y vivirán en paz bajo el reinado mesiánico. Ellos son los sobrevivientes. Estos hombres mortales tendrán la oportunidad de pasar al siglo siguiente, en el octavo milenio después de Adam, pero bajo otras condiciones que los redimidos que participaron de la primera resurrección. Ellos también serán liberados del pecado, que todavía tenían durante el reino mesiánico, porque está escrito en 2 Pedro 3:13:

“Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.”

En esos nuevos cielo y nueva tierra, que vendrán después del reino milenial mesiánico, sólo morará la justicia. Así que el pecado habrá sido totalmente eliminado. El octavo milenio después de Adam, es decir, en la era que vendrá después del reinado mesiánico, no habrá pecado, y la lepra del pecado del hombre será finalmente eliminada. Esto también es un resultado de la muerte y resurrección del Mesías Yeshúa.

Segunda aliyá, 14:13-20

14:14 “Entonces el sacerdote tomará de la sangre de la ofrenda por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el cartílago de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.” – Es posible este versículo muestre que el que es purificado necesita la sangre sobre tres lugares que representan el pecado que le llevó a recibir la tsaráat. Si su oreja estuchó la lashón hará, si metió la mano donde no debía y si puso su pie donde no le correspondía, fue golpeado con tsaráat. Por eso su purificación es aplicada sobre estos tres lugares de su cuerpo.

Este rito es muy similar al rito de la instalación de los sacerdotes en el tabernáculo, como está escrito en Éxodo 29:20:

“Y matarás el carnero, y tomarás de su sangre y la pondrás sobre el cartílago de la oreja derecha de Aharón, y sobre el cartílago de la oreja derecha de sus hijos, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, y rociarás el resto de la sangre en el altar por todos los lados.”

¿Cómo vamos a entender esto? Tanto los sacerdotes como el que es purificado de tsaráat es objeto del mismo rito. Por un lado podríamos entenderlo como que el que había tenido tsaráat ahora tiene el derecho para acercarse al tabernáculo. En ese sentido se asemeja al ministerio del sacerdote que tiene el derecho de estar cerca de HaShem.

Sin embargo, por el otro lado hay algo más profundo aquí. Como el Mesías está asociado con un hombre “leproso”, llamado en el Talmud “el estudioso leproso”, todo este proceso de purificación del metsorá está hablando de lo que el Mesías tenía que pasar para poder entrar en su gloria. Como él no tenía propio pecado, pudo cargar sobre sí el pecado de todo el mundo. De esta manera la lepra del pecado del hombre fue cargada sobre él, como está escrito en Isaías 53:4-6:

“Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Elohim y afligido. Mas él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por sus heridas hemos sido sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero HaShem hizo que cayera sobre él la iniquidad de todos nosotros.”

Después de la resurrección Yeshúa fue limpiado de la impureza que había obtenido por medio de la lepra del pecado, como está escrito en Zacarías 3:2b-5:

“¿No es éste un tizón arrebatado del fuego? Y Yehoshúa estaba vestido de ropas sucias, en pie delante del ángel. Y éste habló, y dijo a los que estaban delante de él: Quitadle las ropas sucias. Y a él le dijo: Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te vestiré de ropas de gala. Después dijo: Que le pongan un gorro limpio en la cabeza. Y le pusieron un gorro limpio en la cabeza y le vistieron con ropas de gala; y el ángel de HaShem estaba allí.”

Mediante este acto de purificación Yeshúa fue introducido en el ministerio sacerdotal según el orden de Malki-Tsedek. Por eso hay una semejanza entre el rito de purificación del metsorá y la instalación en el ministerio sacerdotal, cf. Éxodo 29:7, 20-21; Levítico 14:14, 17-18.

Tercera aliyá, 14:21-32

14:21 “Pero si es pobre y no tiene suficientes recursos, entonces tomará un cordero como ofrenda por la culpa, como ofrenda mecida, a fin de hacer expiación por él, y una décima de una efá de flor de harina mezclada con aceite para ofrenda de cereal, y un log de aceite” – Aunque el hombre sea pobre no hay rebaja en cuanto al animal que se tenía que dar como ofrenda por la culpa. Tanto el rico como el pobre tenían que dar un cordero por la culpa. Esto nos enseña que el precio para liberar al hombre no puede rebajarse, es el mismo para el rico como para el pobre. El precio es la muerte del Cordero de Elohim. Por medio de la muerte del Cordero tanto el rico como el pobre podrán ser libres del pecado y purificados para poder entrar en el santuario celestial y estar cerca de HaShem y servir en el ministerio de Malki-Tsedek.

Cuarta aliyá, 14:33-53

14:34 “Cuando entréis en la tierra de Kenáan, que os doy en posesión, y ponga yo una marca de lepra sobre una casa en la tierra de vuestra posesión” – Esta ley sólo se aplica sobre las casas en la tierra de Israel. Sin embargo, las casas que están en la ciudad de Yerushalayim nunca podrán ser declaradas impuras. Además las casas tenían que ser de una manera especial para que esta ley aplicara sobre ellas. Sólo las casas que tenían piedra, madera y tierra en las paredes podían ser declaradas tamé, cf. 14:45.

14:45 “Derribará, pues, la casa, sus piedras, sus maderas y todo el emplaste de la casa, y los llevará fuera de la ciudad a un lugar impuro.” – El mundo es una casa. HaShem ha enviado sus ángeles para inspeccionar si la casa está libre de contaminación. Pero aunque fue raspada una vez por medio del diluvio, volvió a aparecer la maldad y se está extendiendo. Por lo tanto no queda más remedio que derribar la casa. Este mundo será destruido después del milenio del reino mesiánico, como está escrito en 2 Pedro 3:10-13:

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad, esperando y apresurando la venida del día de Elohim, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor! Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.”

Quinta aliyá, 14:54 – 15:15

15:2  “Hablad a los hijos de Israel y decidles: “Cuando cualquier hombre tenga flujo de su cuerpo, su flujo es impuro.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como flujo es “zav”, y significa “emisión”, “flujo”, “corriente”, “emanación”. Aquí no se refiere a la emisión de semen, sino de otro tipo de flujo. Como la palabra flujo se repite dos veces, se deduce que la impureza ritual empieza a partir de la segunda emisión de flujo. Este tipo de impureza es más severo que la impureza producida por la emisión del semen y requiere sacrificios para su purificación, cf. v. 14-15.

15:4  “Toda cama sobre la cual se acueste la persona con flujo quedará impura, y todo sobre lo que se siente quedará impuro.” – Rashí destaca que los verbos “se acueste” y “se siente” están escritos de manera que no puede referirse a objetos que están designados para otra función que la de recostarse o sentarse. Con otras palabras, sólo se refiere a camas y sillas.

15:5  “Además, cualquiera que toque su cama lavará su ropa, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer” – Una cama que ha sido tocada por el zav, el que padece flujo, se ha convertido en una fuente primaria de impureza, en hebreo “av hatumá” y por eso tiene la capacidad para transmitir impureza a las personas. La persona que ha tocado una cama tocada por un zav transmite incluso impureza a sus propias ropas. Por eso tendrá que pasar tanto su ropa como todo su cuerpo por una mikvé para poder ser tahor, ritualmente puro. La purificación se hace efectiva a la caída del sol.

Si el zav toca otros objetos, no se convierten en fuente primaria de impureza, sino en resultado de impureza, en hebreo “velad hatumá”, y sólo pueden transmitir impureza ritual a alimentos y bebidas. El hecho de que la persona que se ha sumergido en una mikvé no obtiene pureza ritual hasta la tarde es una evidencia de que lo que finalmente hace efectiva la purificación es la muerte del Mesías, que ocurrió por la tarde.

15:9  “Y toda montura sobre la cual cabalgue la persona con el flujo quedará impura.” – Una montura queda impura pero no con el mismo grado de impureza que las camas y las sillas que han estado debajo del zav. Esto significa que el que toque una montura donde ha cabalgado un zav, no necesita sumergir su ropa en una mikvé, sino sólo su cuerpo. Según Rashí, esto sólo se refiere a las partes de la montura que no son el mismo asiento. En cuanto al asiento obtiene el mismo nivel de impureza que una silla.

15:13 “Cuando el hombre con el flujo quede limpio de su flujo, contará para sí siete días para su purificación; entonces lavará su ropa, bañará su cuerpo en agua corriente y quedará limpio.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “corriente” es “jai”,  que significa “vivo”, “crudo”, “fresco”. Esto nos enseña que sólo el agua viva, de manantial, es capaz de purificar un cuerpo que tiene impureza ritual. Por lo tanto, para que una mikvé pueda purificar, tendrá que tener aguas que hayan sido introducidas en la mikvé de manera natural, no por medio de la intervención del hombre. Con otras palabras, una piscina a la cual el agua haya sido llevada por la fuerza del hombre, por una bomba de agua, o por tuberías de metal (que pueden llegar a ser impuras), no es apta para la purificación. El agua tiene que llegar a esa mikvé de manera natural.

Sexta aliyá, 15:16-28

15:16 “Y si un hombre tiene emisión de semen, bañará todo su cuerpo en agua y quedará impuro hasta el atardecer.” – Los versículos 2-15 tratan del caso de un hombre zav, que es impuro por el flujo que sale desde su miembro viril, sin que tenga emisión de semen. A partir del versículo 16 la Torá da instrucciones acerca del que tiene emisión seminal. La emisión de semen produce un estado de tamé en el hombre, pero en un nivel inferior al del zav. La Torá dice que el hombre que tiene emisión de semen tendrá que “bañar” todo su cuerpo en agua para poder ser purificado a la caída del sol. La palabra hebrea que ha sido traducida como “bañará” es “rajats”, que significa “lavar”, “bañar”, “limpiar”, “hacer abluciones”, “purificar con agua”, cf. 2 Reyes 5:10, 14.

Ahora, si él usa cualquier agua para lavarse, no será purificado, puesto que el agua quedaría impura al tocar al que es tamé. Hemos visto en Levítico 11:36 que la única agua que no puede volverse impura es la que está en una mikvé compuesta por una fuente natural y un hoyo. Por lo tanto, la única agua que sirve para lavarse de la impureza es el agua de una mikvé con esas características. Muchos ríos y lagos son aptos para la purificación, cf. Juan 3:22-23.

Este versículo dice que todo el cuerpo, literalmente “toda su carne”, tiene que ser bañado en el agua. Levítico 11:32 enseña que los objetos que son introducidos en el agua de una mikvé son purificados. De esto deducimos que es necesario que el que se purifique se sumerja en el agua. Además tiene que estar sin ropa y sin objetos que obstruyan el contacto directo con el agua, con otras palabras, tiene que estar totalmente desnudo para que su purificación sea válida.

De este versículo también deducimos que el tamaño de la mikvé tiene que ser suficientemente grande como para que un hombre pueda introducir todo su cuerpo en ella. El Talmud afirma que tiene que ser de 40 seá, lo cual corresponde a unos 700 litros (unos 25 pies cúbicos).

15:18 “Si un hombre se acuesta con una mujer y hay emisión de semen, ambos se bañarán en agua y quedarán impuros hasta el atardecer.” – El único lugar donde el semen no causa impureza es dentro de la mujer, puesto que sólo causa impureza ritual cuando toca las partes exteriores de un cuerpo. Así que la mujer no queda impura por su contacto con el semen. Antes fue dicho que el hombre que emite semen queda impuro por ello, pero ¿por qué la mujer queda impura por tener una relación con su marido? Rashí dice que es por un decreto del Soberano. Con otras palabras, no hay una explicación lógica por la que una mujer quede impura por tener una relación cuando haya emisión de semen en su interior.

Después de tres días el semen ya no tiene la capacidad para procrear y ha muerto. Por lo tanto no produce impureza a partir del cuarto día.

El estado de tamé, impureza ritual, es producido en el hombre por tener algún tipo de contacto con la muerte. El cuerpo humano es la fuente principal de impureza ritual. Por lo tanto, la relación sexual tiene que ver con la muerte, puesto que millones de espermatozoides mueren sin producir vida humana. El mismo pensamiento está detrás de la menstruación de la mujer. Por no haberse quedado embarazada, ese óvulo que era un niño en potencia, es expulsado sin que se haya formado una vida nueva. Esto es, en cierto modo, un contacto con la muerte y por esto produce impureza ritual en la mujer.

Las enfermedades que afectan el sistema reproductorio en el hombre y en la mujer producen impureza ritual, porque atentan contra la procreación de la vida humana.

El Elohim de Israel es el Elohim vivo y el Elohim de los vivos. Por eso es necesario eliminar todo contacto con la muerte en relación con el culto a él. El hecho de meter los cadáveres en una iglesia que, supuestamente, sería un lugar de culto al Altísimo, es una ofensa y una contradicción a las instrucciones que Él ha dado acerca de la santidad.

15:19 “Cuando una mujer tenga flujo, si el flujo en su cuerpo es sangre, ella permanecerá en su estado impureza menstrual por siete días; y cualquiera que la toque quedará impuro hasta el atardecer.” – En los versículos 19-24 se encuentran las instrucciones en cuanto a la mujer durante su estado de separación mensual, en hebreo “nidá”. Este versículo dice que el tiempo de nidá es de siete días.

El primer día es contado cuando ella empieza a manchar con sangre. Independientemente de la hora del día cuando esto ocurra, ese día se cuenta como el primer día, incluso si sólo quedaran unos minutos hasta la caída del sol y la aparición de las primeras tres estrellas. Recordemos que el día empieza después de la caída del sol cuando se puedan ver dos o tres estrellas. Así que el día en que empieza el flujo de sangre es contado como un día entero. Luego ella va contando los días hasta llegar al final del séptimo día, poco antes de la caída del sol. Entonces ella se sumerge en una mikvé para purificarse y, a la caída del sol, queda ritualmente purificada y podrá unirse con su marido de nuevo durante la noche del octavo día. Esto es lo que enseña la Torá. Además de esto, los rabinos han hecho una cerca de protección alrededor de este mandamiento y añadido siete días después del último día de flujo.

En la Mishná está escrito que la escuela de Hilel enseña que la mujer no necesita hacer un baño ritual al final de los días de su purificación para quedarse pura. Por el contrario, la escuela de Shamai afirma que sí es necesario. El judaísmo actual sigue la halajá de Shamai en este caso.

La persona que toca una mujer nidá queda ritualmente impura y no podría entrar en el templo ni comer de las cosas consagradas o de los sacrificios durante ese día.

Esto nos enseña que el esposo no debe tocar su mujer cuando ella está en el estado de nidá. Si él va a presentarse en oración delante de HaShem con manos santas no debe haber tocado a su esposa cuando está en el estado de nidá, como está escrito en el Salmo 24:3-4:

“¿Quién subirá al monte de HaShem? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño.”

Este texto nos enseña que no se puede venir ante la presencia de HaShem con manos contaminadas. La palabra hebrea que ha sido traducida como “limpias” es “nakí” que significa “puro”, “inocente”, “sin culpa”, “libre”. En primer lugar se trata de tener las manos limpias de hechos que hayan producido impureza moral, violencia, robo, fornicación etc. Pero también significa que las manos deben ser ritualmente puras para poder ser presentadas ante HaShem, e incluso deben haber sido lavadas en agua para que estén limpias higiénicamente.

En 1 Timoteo 2:8 está escrito:

“Por consiguiente, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni discusiones.”

En Hebreos 10:22 está escrito:

“acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.”

Es una buena regla que los hombres nunca toquen a las mujeres, excepto sus esposas, sus hijas y sus madres. Es sabio evitar el tacto entre hombres y mujeres, como está escrito en 1 Corintios 7:1:

“En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer.”

15:21 “Cualquiera que toque su cama lavará su ropa, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer.” – La cama y las sillas donde se sienta la mujer nidá transmite más impureza que la misma mujer. El que toque una cama o una silla donde ella se haya acostado o sentado, no solamente queda impuro, como en el caso de tocarla, sino también transmite impureza a sus propias ropas y necesita, no solamente, pasar por mikvé, sino también sumergir su ropa en la mikvé.

15:24 “Y si un hombre se acuesta con ella y su impureza menstrual lo mancha, quedará impuro por siete días, y toda cama sobre la que él se acueste quedará impura.” – La Torá prohíbe que haya relaciones maritales durante el tiempo de la nidá, como está escrito en Levítico 18:19:

“Y no te acercarás a una mujer para descubrir su desnudez durante su impureza menstrual (nidá).”

En Levítico 20:18 está escrito:

“Si alguno se acuesta con mujer menstruosa y descubre su desnudez, ha descubierto su flujo, y ella ha puesto al descubierto el flujo de su sangre; por tanto, ambos serán cortados de entre su pueblo.”

En Ezequiel 18:5-6 está escrito:

“Pero el hombre que es justo, y practica el derecho y la justicia, y no come en los santuarios de los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su menstruación”

En Ezequiel 22:10 está escrito:

“En ti se ha descubierto la desnudez del padre, en ti han humillado a la que estaba impura por su menstruación.”

¿Cómo es posible que en Levítico 15:24 se habla de que un hombre pueda acostarse con una mujer de manera que su impureza menstrual lo manche si está totalmente prohibido tener relaciones durante los siete días de nidá de la mujer? La explicación lógica es que aquí no se trata de que el hombre se acueste con su esposa durante la semana de nidá, sino justo al comenzar esa semana. Sin darse cuenta tuvieron una relación, por equivocación, justo cuando su flujo empezó. En ese caso el varón queda impuro durante una semana, al igual que la mujer. En el otro caso, ambos son castigados por la pena de karet, corte de la persona de su raíz divina y muerte espiritual.

15:25 “Si una mujer tiene un flujo de sangre por muchos días fuera del período de su impureza menstrual, o si tiene un flujo después de ese período, todos los días de su flujo impuro continuará como en los días de su impureza menstrual; es impura.” – Ahora la Torá trata de la zavá, que es un caso diferente a la menstruación normal. Se trata de tener flujo de sangre fuera de los siete días de nidá. En el caso de que la mujer sangre uno o dos días más, es decir, en total ocho o nueve días, ella no pasa al estado de zavá, porque está escrito “por muchos días fuera del periodo de separación”. Necesita haber, por lo menos, tres días de flujo, fuera del periodo menstrual, para que sean considerados como “muchos días”. Cuando este flujo de sangre anormal se limita a uno o dos días, ella puede bañarse el día siguiente al flujo y esperar hasta la tarde. Si no hay flujo por la tarde, ella se vuelve pura y podrá unirse otra vez con su marido.

Podría ser que el flujo de la menstruación se alargue tres días fuera de los siete días o podría ser que haya flujo, durante tres días o más, en el período de los primeros once días después de los siete días de nidá. En estos casos ella entrará en el estado de zavá y necesitará tener un periodo de siete días limpios para poder llegar a ser ritualmente pura. Al final de los siete días limpios ella se sumerge en la mikvé y a la caída del sol queda pura. En el octavo día necesitará presentar sacrificios en el templo para su expiación, al igual que el varón cuando es purificado de su estado de zav, como ya hemos visto en Levítico 15:2-15.

Los rabinos han unificado las leyes de los dos casos de nidá y zavá por razones de protección del pueblo. Han hecho una cerca de protección alrededor de la Torá por causa de los peligros de confusión en la aplicación de estas prescripciones y por el rigor de la pena de karet en el caso de su violación. El rabí Yaakov Ben Asher escribe:

“Cuando aumentaron las dificultades del exilio, cuando las tribulaciones se multiplicaron y los corazones se volvieron a afligir, los Sabios temieron que pudieran producirse errores en el cómputo de los días considerados como puros, mientras que en realidad eran impuros. Ahora bien, como cualquier error en este aspecto puede conllevar un “isur karet”, la pena de cercenamiento, decretaron de una manera general, que la menor pérdida de sangre impura exige, para volver al estado de pureza, que se cumpla con un período de siete días puros, previos a la inmersión.”

Esto significa que hoy en día los rabinos enseñan que después de la última mancha de sangre que se produce en un paño que se usa para hacer la inspección, hay que contar siete días limpios, llamados “la semana blanca”. Al final de esos siete días la mujer se sumerge en la mikvé para luego unirse con su marido después de la caída del sol. Estas reglas hacen que el período de separación sea más largo que lo que prescribe la Torá. El resultado de un periodo más largo de abstinencia y espera resulta en una renovación mensual de las emociones sexuales. El Talmud cita las palabras del rabí Meír diciendo:

“¿Por qué ordena la Torá que la impureza de la menstruación continúe durante siete días? Porque cuando (el marido) está en contacto constante con su esposa podrá desarrollar una desgana hacia ella. La Torá, por lo tanto, ordena: Que sea impura durante siete días para que sea amada por su esposo como el momento en que ella entró en el lecho nupcial.”

Cabe destacar aquí que la Torá no enseña que la mujer debe contar siete días después de haber tenido su flujo menstrual normal, sino sólo siete días a partir del inicio de su menstruación. Si su flujo cesó durante esos siete días, ella queda pura después de la caída del sol al final del séptimo día.

La orden de “una semana blanca” después del flujo normal de menstruación es de carácter rabínico. Sin embargo, los resultados de un periodo más largo de espera, después del tiempo de nidá, son beneficiosos para el matrimonio.

En esta parashá aparecen los mandamientos 173-183 de los 613.

173.    Precepto de que la purificación de la afección de tsaráat deberá ser hecha mediante ciertos componentes específicos, Levítico 14:2.

174.    Precepto del individuo que tuvo tsaráat (el metsorá) de rasurarse todo el cuerpo en el séptimo día de su purificación, Levítico 14:9.

175.    Precepto de sumergirse en una mikvé cuando un individuo está en estado de impureza, Levítico 14:9.

176.    Precepto al individuo que tuvo afección de tsaráat (el metsorá) de ofrecer una ofrenda cuando completa su purificación, Levítico 14:10.

177.    Precepto de declarar como impura a una casa afectada por tsaráat, Levítico 14:35.

178.    Precepto de que el hombre con una emisión de su órgano sexual (zav) es impuro, Levítico 15:2-3.

179.    Precepto para el hombre que tuvo una emisión de su órgano sexual (zav) de traer una ofrenda después de haberse curado, Levítico 15:13-14.

180.    Precepto de que un hombre con emisión seminal es impuro, Levítico 15:16.

181.    Precepto de que una mujer con flujo menstrual es impura, Levítico 15:19.

182.    Precepto de que una mujer con flujo (zavá) es impura, Levítico 15:25.

183.    Precepto para una mujer con flujo (zavá) de ofrecer una ofrenda después de curarse de su flujo, Levítico 15:28-29.

Arajín 16a-b.

Strong H2100, zûb, zoob, A primitive root; to flow freely (as water), that is, (specifically) to have a (sexual) flux; figuratively to waste away; also to overflow: – flow, gush out, have a (running) issue, pine away, run.

Strong H2416 chay, khah’ee From H2421; alive; hence raw (flesh); fresh (plant, water, year), strong; also (as noun, especially in the feminine singular and masculine plural) life (or living thing), whether literally or figuratively: –  + age, alive, appetite, (wild) beast, company, congregation, life (-time), live (-ly), living (creature, thing), maintenance, + merry, multitude, + (be) old, quick, raw, running, springing, troop.

Strong H7364 râchats, raw-khats’, A primitive root; to lave (the whole or a part of the thing): – bathe (self), wash (self).

Mishná Nidá 10:7.

Strong H5355 nâqîy nâqîy’, naw-kee’, naw-kee’, From H5352; innocent: – blameless, clean, clear, exempted, free, guiltless, innocent, quit.

Strong H5352 nâqâh, naw-kaw’, A primitive root; to be (or make) clean (literally or figuratively); by implication (in an adverse sense) to be bare, that is, extirpated: – acquit X at all, X altogether, be blameless, cleanse, (be) clear (-ing), cut off, be desolate, be free, be (hold) guiltless, be (hold) innocent, X by no means, be quit, be (leave) unpunished, X utterly, X wholly.

Túr Yoré De´ah, 183.

Nidá 31b.

Parashá 27 Tazría

כ״א באדר ב׳ ה׳תשע״ד (March 23, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 27 Tazría

Levítico 12:1 – 13:59

Por Dr. S. K. Blad ©

Aliyás de la Torá (cuando se lee Tazría junto con Metsorá):

  1. 12:1 – 13:23
  2. 13:24-39
  3. 13:40-54
  4. 13:55 – 14: 02
  5. 14:21-32
  6. 14:33 – 15:15
  7. 15:16-30
  8. Maftir: 15:31-33

Haftará: 2 Reyes 4:42 – 5:19

Los Escritos Apostólicos: Mateo 10:1 – 12:50

Tazría

Significa “ella concibe”. 

Comentarios 

12:2  “Habla a los hijos de Israel y diles: “Cuando una mujer conciba y dé a luz varón, quedará impura por siete días; como en los días de su menstruación, será impura.” – No es lo mismo concebir que dar a luz. La concepción ocurre normalmente 38 semanas antes de un parto normal. El momento de la concepción influirá en el futuro del niño. Si los padres están teniendo su relación íntima en santidad y pureza, el niño es engendrado en santidad y pureza. Si alguno de los padres tienen lascivia sexual, ese espíritu es transmitido al feto en el momento de la concepción y en el futuro es muy probable que ese niño tenga problemas para dominar sus deseos sexuales. Por esto está escrito en 1 Tesalonicenses 4:3-5:

“Porque esta es la voluntad de Elohim: vuestra santificación; es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual; que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor, no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Elohim”

La palabra “vaso” es una referencia al cuerpo. En este caso probablemente se refiere al cuerpo de la esposa. Es importante tratar a la esposa con santidad y honor, sin lascivia sexual como los gentiles que no saben dominar sus instintos animales.

Después del parto de un hijo varón, la mujer queda en un estado de impureza ritual, en hebreo “tamé”, como en el tiempo de su menstruación. La palabra hebrea que ha sido traducida como “menstruación es “nidá”, que significa “impureza”, “menstruación”, y viene de la raíz “nadad”, que significa “vagar”, “errar”, “huir”, “alejarse”, “mover”. La idea es que el tiempo de la “nidá” es un tiempo cuando la mujer se aleja de su marido para sanarse de su herida interna. Según la Torá, este periodo es de siete días, cf. Levítico 15:19. Después del periodo de nidá, ella se sumerge en aguas purificadoras para poder unirse de nuevo a su marido.

En el caso del nacimiento de un varón, la madre se queda en un estado de nidá durante los primeros siete días después del parto. El día del parto es contado como el primer día, aunque sólo quedara una hora o menos hasta la caída del sol. Al final del séptimo día se sumerge en una mikvé para purificarse. Según la enseñanza farisea, luego podrá unirse con su marido. Los saduceos y los caraitas no están de acuerdo con la interpretación farisea, y enseña que ella no podrá unirse a su marido hasta después de los restantes 33 días.

12:3  “Al octavo día la carne del prepucio de él será circuncidada.” – La circuncisión se hace el mismo día de la semana cuando uno nació. Si uno nación en shabat, es circuncidado el siguiente shabat. Si uno nació el tercer día de la semana, martes, es circuncidado el tercer día de la semana siguiente. La circuncisión es la señal del pacto entre HaShem y toda la descendencia de Avraham, como está escrito en Génesis 17:11-13:

“Seréis circuncidados en la carne de vuestro prepucio, y esto será la señal de mi pacto con vosotros. A la edad de ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón por vuestras generaciones; asimismo el siervo nacido en tu casa, o que sea comprado con dinero a cualquier extranjero, que no sea de tu descendencia. Ciertamente ha de ser circuncidado el siervo nacido en tu casa o el comprado con tu dinero; así estará mi pacto en vuestra carne como pacto perpetuo.”

Ahora HaShem, por medio de Moshé, está reafirmando el pacto que fue dado a los patriarcas, como está escrito en Juan 7:22:

“Por eso Moshé os ha dado la circuncisión (no porque sea de Moshé, sino de los padres), y en el shabat circuncidáis al hombre.”

La circuncisión no viene del tiempo de Moshé sino de los patriarcas. Moshé no podía anular nada de lo que había sido establecido anteriormente. El pacto de la circuncisión no puede ser anulada por el pacto de Sinai. De la misma manera el pacto renovado no puede anular los pactos anteriores, ni cambiarlos. Un pacto posterior siempre está basado sobre un pacto anterior. Cada pacto nuevo que es introducido confirma un pacto anterior y añade algo más para la santificación del pueblo. Esto nos enseña que el nuevo pacto, que fue introducido por Mashíaj, no puede anular los pactos anteriores. Lo que hace el nuevo pacto es introducir elementos nuevos que hacen subir al pueblo en un nivel superior de santidad y de poder.

Biológicamente hablando, el octavo día es el mejor momento para circuncidar al hombre. Es el día cuando la coagulación de su sangre es más eficaz que ningún otro momento de la vida. Además, antes de ser introducido en el pacto de la circuncisión, cada varón habrá experimentado, por lo menos, un shabat. Si un niño judío no es circuncidado, se rompe el pacto con Avraham. Para ser judío hay que estar circuncidado en la carne.

El varón ha sido llamado a servir a HaShem de una manera diferente a la mujer. Por lo tanto es importante que el hijo varón sea introducido en el culto delante de HaShem cuanto antes. Por el brit milá, el pacto de circuncisión, será marcada en su cuerpo la señal de la responsabilidad de presentarse ante HaShem durante toda su vida, como está escrito en Éxodo 23:17: “tres veces al año se presentará todo varón…”

12:4  “Y ella permanecerá en la sangre de su purificación por treinta y tres días; no tocará ninguna cosa consagrada ni entrará al santuario hasta que los días de su purificación sean cumplidos.” – Aunque se haya purificado por medio de la mikvé al final de los siete días, ella no quedará purificada a la caída del sol ese mismo día sino a la caída del sol del día 40, si ha dado a luz un varón. A partir del día 41 podrá entrar en el templo y tocar y comer cosas consagradas. Aquí aprendemos cuáles son las dos prohibiciones en cuanto a una persona tamé: no le es permitido tocar o comer de las cosas consagradas, como la terumá o sacrificios de paz. Tampoco podrá entrar en el santuario. No se puede comer del cordero de Pesaj en Yerushalayim en el estado de tamé.

Este texto enseña que aunque haya más derramamiento de sangre durante los 33 últimos días de su purificación, no hará falta añadir más tiempo a los 40 días totales. Aquí no aplica la misma ley que para la menstruación, cuando se añaden siete días más, en el caso de que haya flujo de sangre fuera del tiempo de la semana de nidá. Cuando lleguemos al capítulo 15 vamos a ver más detalles sobre esto.

12:5  “Pero si da a luz una niña, quedará impura por dos semanas, como en los días de su menstruación; y permanecerá en la sangre de su purificación por sesenta y seis días.” – Tanto el tiempo de nidá como el de tamé dura el doble después del nacimiento de una niña. La Torá no explica la razón por qué es así.

HaShem marca una diferencia entre varón y mujer. Pero el hombre moderno está intentando de quitar esa diferencia y piensa que igualdad es lo mismo que la eliminación de las diferencias. El hecho de hacer que la mujer quede más tiempo en recuperación después del nacimiento de una niña, no es para discriminar a la mujer o al hombre, sino por otras razones que no están bien definidas en la Torá. Lo cierto es que todos los mandamientos han sido dados para el bien del hombre. Tenemos que aceptar esta verdad sin entender el por qué.

Sin embargo, se pueden encontrar algunas explicaciones que nos pueden dar un poco de luz sobre esta diferencia. Los pediatras modernos han mostrado que, después de su nacimiento, una niña tiene mayor necesidad sicológica que un niño de permanecer cerca de su madre. Así que este mandamiento ha sido dado, entre otras razones, para ayudar a la niña a tener un buen desarrollo psicológico y, posiblemente, también de la madre.

El niño y la niña tienen la necesidad de afirmar su identidad sexual como varón y hembra respectivamente. Por lo tanto el niño necesita a su padre para poder identificarse con él para poder desarrollarse correctamente, y la misma necesidad tiene la niña en cuanto a su madre. La identidad sexual es afirmada en el niño por la identidad con el padre y, en la niña, por la identidad con la madre. Un niño que es criado sin padre corre el peligro de volverse homosexual, y una niña que se cría sin madre corre el peligro de volverse lesbiana. El padre debe abrazar a su hijo para suplir la necesidad emocional en el niño. Si un niño no recibe abrazos de su padre va a tener un vacío psicológico que puede llevarle a buscar ese afecto en otros hombres, y así es tentado a volverse homosexual. La presencia de los dos padres es vital para el buen desarrollo del carácter de los hijos. Esta es una de las razones por las que HaShem aborrece el divorcio, cf. Malaquías 2:16.

Una vez que la identidad sexual haya sido afirmada, el niño y la niña son atraídos por el sexo opuesto, lo cual es un desarrollo perfectamente natural. Por eso, se puede ver que cuando un niño tiene algunos años de edad, empieza a desarrollar una relación especial con su madre, y la niña con su padre. Esta es una manera natural para prepararse para el matrimonio futuro.

La tensión entre varón y hembra forma parte del ser humano. Un niño debe aprender a ser masculino y una niña a ser femenina. Parte del plan de hasatán para la destrucción del hombre es borrar las diferencias entre los sexos. En estos últimos tiempos las maneras homosexuales de Sedom y Amorá están volviendo a tomar terreno en el mundo, cf. Lucas 17:28-30. HaShem ha creado la diferencia entre hombre y mujer, y esa tensión es buena y necesaria para que la familia y la sociedad sean sanas. El niño tiene que aprender a vivir con esa tensión en relación con su madre, y la niña con su padre. Somos diferentes, pero nos necesitamos para funcionar correctamente, porque HaShem nos hizo varón y hembra. Esa relación varón-hembra hace que cada individuo pueda funcionar correctamente. La ausencia de alguno de los padres trastorna este proceso de aprendizaje en los hijos.

Los primeros seis años de vida son fundamentales en el desarrollo psicológico de cada persona. Ambos sexos, varón y hembra, necesitan a su madre en ese tiempo. La ausencia de la madre causa un daño psicológico en el hijo. Si la madre deja que su niño, o su niña, esté mucho tiempo bajo el cuidado de otras personas, causará un daño en el desarrollo de su alma. La madre ha sido capacitada para ser la mejor persona para cuidar a sus hijos, especialmente en sus primeros años de vida. El contacto con el padre también es vital para el buen desarrollo del niño. Pero especialmente durante el primer tiempo de la vida, la presencia de la madre crea en el niño un fundamento de confianza que luego es necesario en la relación con el Padre celestial. Por medio de la mamá el niño aprende cómo es la ternura de HaShem, como está escrito en Isaías 66:10-13:

“Alegraos con Yerushalayim y regocijaos por ella, todos los que la amáis; rebosad de júbilo con ella, todos los que por ella hacéis duelo, para que maméis y os saciéis del pecho de sus consolaciones, para que chupéis y os deleitéis de su seno abundante. Porque así dice HaShem: He aquí, yo extiendo hacia ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente desbordado; y mamaréis, seréis llevados sobre la cadera y acariciados sobre las rodillas. Como uno a quien consuela su madre, así os consolaré yo; en Yerushalayim seréis consolados.”

Por medio del cuidado de la madre, el niño aprende que HaShem le ama, le cuida, le nutre, le satisface y, ante todo, que está presente. Una buena madre está todo el tiempo pendiente del bienestar de sus hijos. Una madre normal no puede olvidar a su hijo, como está escrito en Isaías 49:15:

“¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidaré.”

El sentimiento de la presencia de HaShem es establecido por la madre durante los primeros tiempos en la vida del niño. Si la madre no está presente en todo momento, el niño es dañado en su apreciación de la presencia de HaShem. No es bueno dejar a un niño llorar en su cama sólo hasta que se duerma. El niño tiene que sentir que mamá o papá está presente en todo momento, aunque no esté en la misma habitación. El efecto del sentimiento de la soledad en los primeros años de la vida del niño es desastroso. La presencia de los padres hace que el niño aprende que HaShem está presente en todo momento y en todo lugar, viéndole, cuidándole y escudriñándole, como está escrito en Hebreos 4:13:

“Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”

Hagar, la egipcia, no había aprendido esta lección en la relación con su madre, por eso se quedó sorprendida cuando se dio cuenta que HaShem estaba presente y viéndola en todo momento, como está escrito en Génesis 16:13:

“Y llamó el nombre de HaShem que le había hablado: Tú eres un Elohim que ve; porque dijo: ¿Estoy todavía con vida después de verle?”

La ausencia de mamá o papá durante los primeros años de un niño hace que el niño fácilmente tendrá problemas para ser consciente de los ojos de HaShem que le están viendo en todo momento. Durante las últimas generaciones las madres de la sociedad moderna han entregado a sus hijos a las guarderías con muy poca edad para dedicarse a ganar dinero y tener muchas cosas materiales que para ellas son más importantes que estar con sus hijos. Esta falta de responsabilidad está creando una generación de hijos que no son conscientes de la presencia de HaShem en sus vidas. Son vacíos. Tendrán dificultades para cultivar una relación personal con Elohim. Para ellos Elohim está demasiado lejos para poder comunicarse con ellos. Y aunque pudiera hacerlo, no estará interesado en la vida personal de un joven. Nada más lejos de la verdad. Este vacío emocional ha sido creado por la ausencia de la madre durante los primeros años de la vida de nuestros jóvenes.

Estamos viviendo en el tiempo de la restauración de todas las cosas y tenemos que retomar estas verdades para que nuestros futuros hijos no sean una presa fácil para el anti mesías y el falso profeta que pronto se van a levantar para engañar y arrastrar tras sí a los que no son conscientes de la presencia de HaShem en sus vidas.

Hay otros muchos aspectos del carácter de HaShem que el niño aprende de pequeño por medio de su madre. Por medio de ella, en primer lugar, conocerá la misericordia de HaShem. Del padre, en primer lugar, aprenderá la justicia de HaShem, las normas, las consecuencias del pecado, etc. Los dos padres son vitales para que el niño conozca a HaShem desde su infancia, antes de que pueda comprender las Escrituras. Los padres viven el carácter de HaShem en su relación con sus hijos. El papel de los padres es reflejar a HaShem en la vida del niño, como está escrito en Efesios 6:4:

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor.”

HaShem es el ejemplo que los padres deben seguir para la educación de sus hijos. Cómo hace Él con sus hijos, así deben hacer los padres con sus hijos, como está escrito en Hebreos 12:7-10:

“Es para vuestra corrección que sufrís; Elohim os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos? Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad.”

12:6  “Cuando se cumplan los días de su purificación por un hijo o por una hija, traerá al sacerdote, a la entrada de la tienda de reunión, un cordero de un año como ofrenda de ascensión, y un pichón o una tórtola como ofrenda por el pecado.” – La madre tendrá que presentarse en el templo después de un parto. Si es un hijo será a partir del día 41 de su nacimiento, y si es una hija, a partir del día 81. Ella tiene que entregar dos animales para dos sacrificios, de ascensión y de pecado, olá y jatat.

La olá representa la entrega total. Esto nos enseña, en primer lugar, que la madre ahora tiene la oportunidad de renovar su entrega a HaShem, por medio de este sacrificio. A pesar del nacimiento de un hijo o una hija, ella tiene que seguir viviendo para HaShem. El nacimiento de un hijo constituye una de las cosas más impresionantes en la vida de una mujer. Es fácil que se olvide de su compromiso con HaShem. Es fácil que el niño tome el lugar de HaShem para ser lo más importante en su vida. Es fácil que se olvide de su Padre celestial. Ella necesita reafirmar que el nacimiento constituye el cumplimiento de un llamado de HaShem. Es HaShem que quiere que ella tenga hijos. Conforme ella se entregue a Él, podrá educar a sus hijos correctamente, según Su voluntad.

Por otro lado el sacrificio de olá representa la entrega del niño a HaShem. Los hijos no pertenecen a los padres, sino al Padre de los espíritus. Los padres tienen la responsabilidad de educar a los niños en el camino de HaShem, porque nacieron para Él, como está escrito en Malaquías 2:15:

“Pero ninguno que tenga un remanente del Espíritu lo ha hecho así. ¿Y qué hizo éste mientras buscaba una descendencia de parte de Elohim? Prestad atención, pues, a vuestro espíritu; no seas desleal con la mujer de tu juventud.”

HaShem quiere tener una descendencia, muchos hijos. Los padres colaboran con Él para que tenga muchos hijos, y así cumplen con Su deseo. Los hijos no son de los padres, son de HaShem. La olá que la madre tiene que entregar a HaShem representa esta verdad. En el momento de ofrecer la olá ella no solamente se entrega a si misma, sino también a su hijo a HaShem.

“un pichón o una tórtola como ofrenda por el pecado” – ¿Por qué la mujer tenía que dar una ofrenda por el pecado? ¿Cuál fue el pecado de la mujer? Se pueden encontrar varias respuestas:

a.       Es posible que ella haya expresado palabras malignas durante los dolores del parto y por eso necesita ofrecer un sacrificio de pecado. (Shimón bar Yojai)

b.      Hay una necesidad de expiar sus pecados por causa de haber pasado por una prueba. En una prueba todos cometen pecados. (Abarbanel)

c.       El pecado entró en el mundo por la mujer, y mediante el sacrificio de pecado ella está expiando por ese error. (Bejai)

d.      Todo el proceso de procreación fue dañado cuando el pecado entró en el mundo. Un parto después de la caída no es lo que debería ser. Un parto doloroso es un resultado del pecado de Javá, cf. Génesis 3:16. La concepción y el parto de un niño están hechos en un mundo de pecado, como está escrito en el Salmo 51:5:

“yo nací en iniquidad y en pecado me concibió mi madre.”

El yetser hará es transmitido al niño cuando es engendrado. En una herencia pecaminosa. Por esa transmisión hay una culpa sobre la madre y tiene que presentar un sacrificio por el pecado.

e.       Pueden ser transmitidos al niño, aún estando en el vientre de su madre, complejos, actitudes de rechazo, inferioridad y otras actitudes originadas en el pecado. La mujer no ha podido engendrar un hijo perfecto, sin pecado. Tendrá que presentar esta ofrenda, por haber traído al mundo un ser pecaminoso, no como HaShem quiso desde el principio.

El nacimiento de Yeshúa

La circuncisión, a los ocho días.
En Lucas 2:21 está escrito:

“Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Yeshúa, el nombre dado por el ángel antes de que él fuera concebido en el seno materno.”

Yeshúa fue circuncidado al octavo día. Aquí vemos que se le dio el nombre de Yeshúa en relación con la circuncisión, cf. Génesis 17:5, 10. Esta costumbre judía, que todavía se sigue hoy en día, no está mencionada en el Talmud, pero sí en los Escritos Apostólicos, cf. Lucas 1:59.

oLa redención del hijo varón primogénito, después de un mes, cf. Éxodo 13:1, 12; 22:29; 34:19-20; Números 3:12-13; 18:15-16.

En Lucas 2:22b-23 está escrito:

“le trajeron a Yerushalayim para presentarle al Señor (como está escrito en la Torá del Señor: TODO VARÓN QUE ABRA LA MATRIZ SERÁ LLAMADO SANTO PARA HASHEM)”

El precio de rescate para un niño primogénito es de cinco shekels. Este precio se podía pagar a partir de la edad de los 30 días del niño. Es posible que Yosef haya pagado este precio de rescate a los 30 días del nacimiento de Yeshúa, pero lo más probable es que hayan hecho las dos cosas a la vez, 41 días después del parto: la redención del primogénito, en hebreo “pidyón habén”, y la presentación de los sacrificios de la madre.

La idea detrás del precio de rescate es que todo varón primogénito pertenece a HaShem para ser sacerdote. Además de esto, los primogénitos fueron especialmente consagrados cuando todos los primogénitos de los egipcios fueron matados por el ángel destructor. Un cordero fue sacrificado para preservarles la vida de los primogénitos de los hijos de Israel justamente antes de su salida de la esclavitud. En ese momento HaShem santificó para sí a todos los primogénitos de Israel. Sin embargo, por el pecado del becerro de oro, los primogénitos perdieron el derecho de ser sacerdotes. Ese derecho fue traspasado a los levitas. Aún así, los varones primogénitos pertenecen todavía a HaShem de una manera especial. Por eso tendrán que ser presentados ante Él en el templo un mes después de su nacimiento para así ser redimidos y poder volver a estar con sus padres.

Si Israel no hubiera pecado con el becerro de oro, Yeshúa sería uno de los sacerdotes en el templo en Yerushalayim.

O La purificación de la madre, después de 40 días.
En Lucas 2:22 está escrito:

“Cuando se cumplieron los días para la purificación de ellos, según la Torá de Moshé, le trajeron a Yerushalayim para presentarle al Señor.”

Después de 40 los días Miryam ya estaba ritualmente pura para poder entrar en el templo. Aquí habla de la purificación “de ellos”. La Torá no enseña que el niño necesitaba purificación después del nacimiento. Fue sólo la madre que necesitaba purificarse. ¿Por qué dice el texto que “ellos” fueron purificados?

Lucas podría haber incluido el rito de la redención del hijo primogénito en esta expresión. Pero es también probable que no se trate del niño, sino de Yosef. El se purificó en Yerushalayim. Para poder entrar en el templo, todos necesitaban purificarse. Es posible que este texto haga referencia a este hecho cuando Yosef y Miryam se purificaron antes de entrar en el templo para presentar a su hijo ante HaShem.

o   Presentación de sacrificios por la madre, después de 40 días.

Lo normal era que la mujer presentara un cordero como olá y un pájaro como jatat. Pero si no tenía recursos para dar un cordero podía dar dos pájaros, como está escrito en Levítico 12:8:

“Pero si no le alcanzan los recursos para ofrecer un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos pichones, uno para la ofrenda de ascensión y el otro para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia.”

En Lucas 2:24 está escrito:

“y para ofrecer un sacrificio conforme a lo dicho en la Torá del Señor: UN PAR DE TÓRTOLAS O DOS PICHONES.”

Este texto nos muestra que Yosef y Miryam no tenían suficiente dinero para ofrecer un cordero. Lo maravilloso aquí es que ya tenían un Cordero. Ese Cordero fue entregado a HaShem y luego redimido. Por eso no necesitaban otro cordero, sino sólo un pájaro, que representaba la entrega total de la madre y el hijo a HaShem.

Miryam no transmitió el yetser hará a Yeshúa, como está escrito en Romanos 8:3:

“Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Elohim lo hizo: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne”

Yeshúa no tenía “carne de pecado”, no tenía pecado, yetser hará, en su carne. Miryam dio a luz a un cuerpo que tenía la “semejanza de carne de pecado”, pero no “carne de pecado”, solo la semejanza. Yeshúa no tenía un cuerpo glorioso como lo había tenido Adán antes de caer.

En Mateo 13:43 está escrito:

“Entonces LOS JUSTOS RESPLANDECERÁN COMO EL SOL en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga.”

Yeshúa no brillaba cuando nació, aunque era Justo.

12:8  “Pero si no le alcanzan los recursos para ofrecer un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos pichones, uno para la ofrenda de ascensión y el otro para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia.” – Este texto nos muestra que Miryam, la madre de Yeshúa, tenía pecado. El mito de la inmaculada concepción de la llamada “virgen María” no tiene ninguna base en las Escrituras. Podemos mencionar algunos otros textos que hablan de que la madre de Yeshúa tenía pecados y necesitaba el perdón por ellos:

En Lucas 1:47 está escrito:

“y mi espíritu se regocija en Elohim mi Salvador.”

Ella necesitaba un salvador para no morir en sus pecados. Necesitaba que el Padre celestial le salvara. Las Escrituras enseñan que “la virgen María” necesitaba salvación. Si hubiera sido engendrada de manera inmaculada, no necesitará un Salvador porque sería perfecta, sin pecado.

En Marcos 3:21, 31-35 está escrito:

“Cuando sus parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de él, porque decían: Está fuera de sí…Entonces llegan su madre y sus hermanos, y quedándose afuera, mandaron llamarle. Y había una multitud sentada alrededor de él, y le dicen: He aquí, tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan. Respondiéndoles él, dice: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y mirando en torno a los que estaban sentados en círculo, a su alrededor, dice: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de Elohim, ése es mi hermano y hermana y madre.”

En este momento Miryam pensaba que Yeshúa estaba loco, y por eso vino con sus otros hijos para “hacerse cargo de él”. Por ello, en ese momento Yeshúa no la reconoce como su madre diciendo que ella no estaba haciendo la voluntad de Elohim. Esto es una muestra clara de que en un momento de su vida ella estaba equivocada en su apreciación del llamado de su hijo, como está escrito en el Salmo 69:8:

“Me he convertido en extraño para mis hermanos, y en extranjero para los hijos de mi madre.”

Este Salmo es una profecía mesiánica, según vemos en el versículo 9, donde está escrito:

“Porque el celo por tu casa me ha consumido, y los vituperios de los que te injurian han caído sobre mí.”

Este versículo está aplicado sobre el Mesías en Juan 2:17 y Romanos 15:3, donde está escrito:

“Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: EL CELO POR TU CASA ME CONSUMIRÁ… Pues ni aun el Mesías se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: LOS VITUPERIOS DE LOS QUE TE INJURIABAN CAYERON SOBRE MÍ.”

Esto nos enseña que en un momento de la vida de Yeshúa, ni su madre, ni sus hermanos, hijos de su madre, creyeron en él, cf. Juan 7:5.

Este Salmo también nos enseña que sus hermanos eran los hijos físicos de su madre, producto de la unión entre Yosef y Miryam.

13:2  “Cuando un hombre tenga en la piel de su cuerpo una mancha clara, una mancha blanquecina o una mancha brillante, y se convierta en afección de tsaráat en la piel de su cuerpo, será traído al sacerdote Aharón o a uno de sus hijos, los sacerdotes.” – Ahora la Torá introduce el tema acerca de la impureza causada por una plaga que es llamada “tsaráat”. Esa plaga no tiene los mismos síntomas que la enfermedad llamada “lepra”. Por lo tanto, al traducir la palabra “tsaráat” en “lepra” se crea una idea equivocada en los lectores. Aquí no se trata de la enfermedad lepra, sino de otra cosa.

Hay dos pensamientos fundamentales en cuanto a esta plaga. Algunos dicen que se trata de una enfermedad que ha sido extinguida, pero la mayoría de los comentaristas piensan que es una plaga sobrenatural que HaShem pone sobre las personas que cometen ciertos pecados, especialmente el pecado de lashón hará, calumnia. La tsaráat es descrita en dos largos capítulos, lo cual nos enseña que este tema es muy importante. Hay algunos otros textos en las Escrituras que hablan de esta plaga. Esos textos nos pueden enseñar algo más sobre su origen.

En Éxodo 4:6-7 está escrito:

“Y añadió HaShem: Ahora mete la mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno, y cuando la sacó, he aquí, su mano estaba leprosa, blanca como la nieve. Entonces Él dijo: Vuelve a meter la mano en tu seno. Y él volvió a meter la mano en su seno, y cuando la sacó de su seno, he aquí, se había vuelto como el resto de su carne.”

Moshé tuvo tsaráat en su mano como una señal. Él había hablado lashón hará contra el pueblo de Israel diciendo que no le iban a creer, cf. Éxodo 4:1.

En Números 12:1-10 está escrito:

“Entonces Miriam y Aharón hablaron contra Moshé por causa de la mujer cusita con quien se había casado (pues se había casado con una mujer cusita); y dijeron: ¿Es cierto que HaShem ha hablado sólo mediante Moshé? ¿No ha hablado también mediante nosotros? Y HaShem lo oyó. (Moshé era un hombre muy humilde, más que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra.) Y HaShem de repente dijo a Moshé, a Aharón y a Miriam: Salid vosotros tres a la tienda de reunión. Y salieron los tres. Entonces HaShem descendió en una columna de nube y se puso a la puerta de la tienda; y llamó a Aharón y a Miriam. Y cuando los dos se adelantaron, Él dijo: Oíd ahora mis palabras: Si entre vosotros hay profeta, yo, HaShem, me manifestaré a él en visión. Hablaré con él en sueños. No así con mi siervo Moshé; en toda mi casa él es fiel. Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen de HaShem. ¿Por qué, pues, no temisteis hablar contra mi siervo, contra Moshé? Y se encendió la ira de HaShem contra ellos, y Él se fue. Pero cuando la nube se retiró de sobre la tienda, he aquí que Miriam estaba leprosa, blanca como la nieve. Y cuando Aharón se volvió hacia Miriam, vio que estaba leprosa.”

El texto hebreo muestra que la plaga que vino sobre Miriam es de la misma clase que la que aparece en Levítico 13. Miriam fue golpeada por HaShem con esta plaga por haber hablado mal contra Moshé. Vemos como la lashón hará causó esta intervención divina.

En Deuteronomio 24:8-9 está escrito:

“Cuídate de una afección de lepra, para que observes diligentemente y hagas conforme a todo lo que los sacerdotes levitas os enseñen; como les he ordenado, así cuidaréis de hacer. Recuerda lo que HaShem tu Elohim hizo a Miriam en el camino, cuando salíais de Egipto.”

Este texto nos insta a tener cuidado con esta plaga y recordar lo que pasó con Miriam.

En 2 Crónicas 26:16-19 está escrito:

“Pero cuando llegó a ser fuerte, su corazón se hizo tan orgulloso que obró corruptamente, y fue infiel a HaShem su Elohim, pues entró al templo de HaShem para quemar incienso sobre el altar del incienso. Entonces el sacerdote Azaryá entró tras él, y con él ochenta sacerdotes de HaShem, hombres valientes, y se opusieron al rey Uziyá, y le dijeron: No te corresponde a ti, Uziyá, quemar incienso a HaShem, sino a los sacerdotes, hijos de Aharón, que son consagrados para quemar incienso. Sal del santuario, porque has sido infiel y no recibirás honra de HaShem Elohim. Pero Uziyá, con un incensario en su mano para quemar incienso, se llenó de ira; y mientras estaba airado contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de HaShem, junto al altar del incienso.”

El rey Uziyá fue castigado por entrar en el ministerio sacerdotal que no le correspondía. Esto nos enseña que esta plaga no cae solamente sobre una persona que ha cometido el pecado de lashón hará, sino también puede venir por otros motivos.

En 2 Reyes 5:1-27 está escrito:

“Y Naamán, capitán del ejército del rey de Aram, era un gran hombre delante de su señor y tenido en alta estima, porque por medio de él HaShem había dado la victoria a Aram. También el hombre era un guerrero valiente, pero leproso. Y habían salido los arameos en bandas y habían tomado cautiva a una muchacha muy joven de la tierra de Israel, y ella estaba al servicio de la mujer de Naamán. Y ella dijo a su señora: ¡Ah, si mi señor estuviera con el profeta que está en Shomrón! El entonces lo curaría de su lepra. Naamán entró y habló a su señor, diciendo: Esto y esto ha dicho la muchacha que es de la tierra de Israel. Entonces el rey de Aram dijo: Ve ahora, y enviaré una carta al rey de Israel. Y él fue y llevó consigo diez talentos de plata y seis mil siclos  de oro y diez mudas de ropa. También llevó al rey de Israel la carta que decía: Y ahora, cuando llegue a ti esta carta, he aquí, verás que te he enviado a mi siervo Naamán para que lo cures de su lepra. Y sucedió que cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Acaso soy yo Elohim, para dar muerte y para dar vida, para que éste me mande a decir que cure a un hombre de su lepra? Pero considerad ahora, y ved cómo busca pleito conmigo. Y al oír Elisha, el hombre de Elohim, que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió aviso al rey diciendo: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Que venga él a mí ahora, y sabrá que hay profeta en Israel. Vino, pues, Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a la entrada de la casa de Elisha. Y Elisha le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate en el Yaradén siete veces, y tu carne se te restaurará, y quedarás limpio. Pero Naamán se enojó, y se iba diciendo: He aquí, yo pensé: “Seguramente él vendrá a mí, y se detendrá e invocará el nombre de HaShem su Elohim, moverá su mano sobre la parte enferma y curará la lepra.” ¿No son el Abaná y el Farfar, ríos de Damesek, mejor que todas las aguas de Israel? ¿No pudiera yo lavarme en ellos y ser limpio? Y dio la vuelta, y se fue enfurecido. Pero sus siervos se le acercaron y le hablaron, diciendo: Padre mío, si el profeta te hubiera dicho que hicieras alguna gran cosa, ¿no la hubieras hecho? ¡Cuánto más cuando te dice: “Lávate, y quedarás limpio”! Entonces él bajó y se sumergió siete veces en el Yardén conforme a la palabra del hombre de Elohim; y su carne se volvió como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio. Y regresó al hombre de Elohim con toda su compañía, y fue y se puso delante de él, y dijo: He aquí, ahora conozco que no hay Elohim en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego, pues, que recibas ahora un presente de tu siervo. Pero él respondió: Vive HaShem, delante de quien estoy, que no aceptaré nada. Y Naamán le insistió para que lo recibiera, pero él rehusó. Y Naamán dijo: Pues si no, te ruego que de esta tierra, se le dé a tu siervo la carga de un par de mulos, porque tu siervo ya no ofrecerá ofrendas de ascensión ni sacrificará a otros dioses, sino a HaShem. Que HaShem perdone a tu siervo en esto: Cuando mi señor entre en el templo de Rimón para adorar allí y se apoye en mi mano, y yo me incline en el templo de Rimón cuando tenga que adorar allí, que HaShem perdone a tu siervo por esto. Y él le dijo: Vete en paz. Y se alejó de él a cierta distancia. Pero Guejazi, criado de Elisha, el hombre de Elohim, dijo para sí: He aquí, mi señor ha dispensado a este Naamán arameo al no recibir de sus manos lo que él trajo. Vive HaShem que correré tras él y tomaré algo de él. Y Guejazi siguió a Naamán. Cuando Naamán vio a uno corriendo tras él, bajó de su carro a encontrarle, y dijo: ¿Está todo bien? Y él dijo: Todo está bien. Mi señor me ha enviado, diciendo: “He aquí, en este momento dos jóvenes de los hijos de los profetas han venido a mí de la región montañosa de Efrayim. Te ruego que les des un talento de plata y dos mudas de ropa.” Y Naamán dijo: Dígnate aceptar dos talentos. Y le insistió y ató dos talentos de plata en dos bolsas con dos mudas de ropa, y los entregó a dos de sus criados; y éstos los llevaron delante de él. Cuando llegó al monte, los tomó de sus manos y los guardó en la casa, luego despidió a los hombres y ellos se fueron. Entonces él entró y se puso delante de su señor. Y Elisha le dijo: ¿Dónde has estado, Guejazi? Y él respondió: Tu siervo no ha ido a ninguna parte. Entonces él le dijo: ¿No iba contigo mi corazón, cuando el hombre se volvió de su carro para encontrarte? ¿Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes para siempre. Y él salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.”

Este texto nos enseña que Naamán, un gentil, tenía tsaráat. Así que esta plaga no solamente cae sobre los hijos de Israel sino también sobre los gentiles. El siervo de Elisha, Guejazi, mintió y hurtó y por estos dos pecados vino la tsaráat sobre él y sobre sus hijos. Esto nos enseña que no solamente es aplicada sobre el que peca con lashón hará sino también por otros delitos. El Talmud menciona siete pecados que traen la plaga de tsaráat sobre el que no se arrepiente: lashón hará, asesinato, inmoralidad, falso juramento, arrogancia, robo y avaricia.

13:3  “Y el sacerdote mirará la afección en la piel del cuerpo; y si el pelo en la afección se ha vuelto blanco, y la afección parece más profunda que la piel de su cuerpo, es una afección de tsaráat; cuando el sacerdote lo haya examinado lo declarará impuro.” – Esta plaga tiene tres síntomas:

1.      Los pelos son blancos y el área afectada parece más profunda que el resto de la piel, v. 3.

2.      La mancha se extiende sobre la piel, v. 7.

3.      Hay carne viva en la mancha, v. 10.

Los sacerdotes tienen la autoridad para declarar tamé o tahor, impuro o puro, a una persona o un objeto. Cuando la persona tiene esta plaga no se vuelve impura hasta que el sacerdote haya hecho una declaración de impureza. Tampoco se vuelve pura hasta que el sacerdote le declare pura. Así que, finalmente es la palabra del sacerdote que decide cuándo la persona es tamé o tahor. La declaración del sacerdote tenía una implicación social importante. El afectado no podía vivir dentro de la comunidad, sino tenía que vivir sólo, fuera del campamento o fuera de una ciudad si estaba amurallada.

Según Maimónides, el propósito de la declaración de tamé es:

  • ·Alejar todo desaseo.
  • ·Preservar el santuario.
  • ·Precaverse de las costumbres vulgares que en tales casos de impureza imponían los sabeos.
  • ·Aligerar tan penosa carga y conseguir que lo que es y no es impuro no entorpeciera al hombre en ninguna de sus ocupaciones, ya que esa materia solamente concierne al santuario y las cosas sacras.

13:6 “El sacerdote lo examinará de nuevo al séptimo día; y si la afección ha atenuado, y la afección no se ha extendido en la piel, entonces el sacerdote lo declarará limpio; es sólo una postilla. Y lavará sus vestidos y quedará limpio.” – Una enfermedad necesita sanidad, pero una persona que ha sido afectada por tsaráat necesita ser limpiada. Aunque Moshé pide a HaShem que sane a Miriam de esta plaga, cf. Números 12:13, en la gran mayoría de los textos no se habla de ser sanado, sino de ser limpio, en hebreo “tahor”, cf. 2 Reyes 5:10.

En Mateo 8:2-4 está escrito:

“Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Y extendiendo la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra. Entonces Yeshúa le dice: Mira, no se lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moshé, para que les sirva de testimonio a ellos.”

En este texto no se habla de sanar una enfermedad sino de limpiar de la plaga de “tsaráat”. Yeshúa no dijo: “sé sanado”, sino “sé limpio”. Yeshúa no le sanó sino lo limpió. Esto nos da pie a pensar que no se trata de una enfermedad como las otras, sino de una plaga sobrenatural sobre el que no se arrepiente a tiempo.

13:12-13 “Y si la tsaráat brota y se extiende en la piel, y la tsaráat cubre toda la piel del que tenía la afección, desde su cabeza hasta sus pies, hasta donde pueda ver el sacerdote, entonces el sacerdote mirará, y he aquí, si la tsaráat ha cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al que tenía la afección; se ha vuelto toda blanca y él es limpio.” – En Isaías 1:18 se encuentra una referencia a este versículo, según está escrito:

=========================================================================================

Notas es Oscar Quintero,

Por Estudios que he hechos La Tazra de esos tienpos fue machas en la piel como podran ver las fotos. Estas personas en africa las matan y son malditas por el pueblo negro africano.

Recuerden Que moises Erá de color Negro Y su mano fue Blanca como la Nieve y no piel podrida.

Nota Importante; Yehsua ha Mashiaj Tambien Fue Negro. (pero el racismo no esta en la tora entonce no importa el color)

 

“Venid ahora, y razonemos -dice HaShem- aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán.”

De esto aprendemos que la tsaráat está simbolizando el pecado. El pecado es lepra, tsaráat, para el alma.

13:45-46 “En cuanto al afectado de tsaráat que tenga la afección, sus vestidos estarán rasgados, dejará crecer el cabello de su cabeza, se cubrirá el bigote y gritará: ¡Impuro, impuro! Permanecerá impuro todos los días que tenga la afección; es impuro. Vivirá solo; su morada estará fuera del campamento.” – Una persona afectada por esta plaga no podía vivir con los demás. Si su pecado había sido lashón hará, que tiene que ver con la relación social, ya no podía tener contacto con los demás, tenía que vivir solo. Ni siquiera tenía el derecho de asociarse con otras personas impuras. Así no podía pecar más con su lengua.

En Mateo 26:6 está escrito:

“Y hallándose Yeshúa en Beit-Anyá, en casa de Shimón el leproso”

Si un “leproso” no podía vivir con los demás, ¿cómo es posible que se diga que Yeshúa estaba en la casa de un “leproso”, uno que tenía la plaga de tsaráat? Podemos presentar algunas interpretaciones diferentes

  • ·Shimón había sido “leproso” y luego limpiado.
  • ·Shimón no estaba viviendo en su casa en esos momentos, sino sólo, fuera de la ciudad.
  • ·La traducción no es correcta. En la Biblia aramea se usa la palabra “garabá”, que significa “alfarero”, “artesano”. La palabra aramea “garbá” significa “leproso”. Por lo tanto, vemos que los que tradujeron el texto al griego del arameo cometieron un error al entender la palabra garabá como garbá, alfarero como leproso. Una traducción correcta del arameo sería entonces: La casa de Simón el alfarero. Esta es una muestra de que los textos de Mateo y Marcos (ver 14:3) no fue escrito en griego originalmente.

El hecho de que la Torá está tomando mucho espacio explicando todos los detalles en cuanto a la plaga de tsaráat, “lepra”, ha hecho que los sabios de nuestro pueblo hayan conectado esta plaga con el Mesías. En el Talmud está escrito:

“Rab dijo: El mundo fue creado sólo por causa de David. Shmuel dijo: Por causa de Moshé; R. Yojanán dijo: Por causa del Mesías. ¿Cuál es su nombre? – La Escuela de R. Shila dijo: Su nombre es Shiló, porque está escrito, hasta que venga Shiló. La Escuela de R. Yanai dijo: Su nombre es Yinón, porque está escrito, Su nombre permanecerá para siempre: mientras dure el sol, su nombre es Yinón. La Escuela de R. Janiná sostenía: Su nombre es Janiná, como está escrito, Donde no os mostraré Janiná (clemencia). Otros dicen: Su nombre es Menajem hijo de Jizkiyá, porque está escrito, porque lejos de mí está Menajem (el consolador), el que reanima mi alma. Los rabinos dijeron: Su nombre es “el estudioso leproso”, como está escrito, Ciertamente llevó nuestras penas, y cargó nuestras tristezas: sin embargo, nosotros le consideramos como un leproso, herido de Elohim y afligido.”

Cuando en el Talmud aparece la expresión: “los rabinos dijeron”, significa que esta es la línea oficial de interpretación del judaísmo rabínico de la época. Esto nos enseña, en primer lugar, que el Talmud identifica Isaías 53 con el Mesías. En segundo lugar, está destacando el hecho de que el Mesías tenía que ser “leproso”, en el sentido de que tendría que cargar las enfermedades y los pecados del pueblo.

¿Quién es ese Mesías?

¡Su nombre es Yeshúa

En esta parashá están los mandamientos número 166 al 172 de los 613.

166.    Precepto de la impureza ritual de una mujer después de dar a luz, Levítico 12:2, 5.

167.    Prohibición de comer de una ofrenda en estado de impureza, Levítico 12:4.

168.    Precepto para una mujer de ofrecer una ofrenda después de dar a luz, Levítico 12:6.

169.    Precepto sobre la impureza del individuo aquejado de tsaráat (metsorá), Levítico 13:2.

170.    Prohibición de cortar el cabello del área afectada de un individuo con nétek (calvicie impura), Levítico 13:33.

171.    Precepto de desgarrar las ropas de una persona con tsaráat o con cualquier otra forma de impureza, Levítico 13:45.

172.    Precepto de la tsaráat en la ropa, Levítico 13:47.

Strong H5079 niddâh, nid-daw’, From H5074; properly rejection; by implication impurity, especially personal (menstruation) or moral (idolatry, incest): –  X far, filthiness, X flowers, menstruous (woman), put apart, X removed (woman), separation, set apart, unclean (-ness, thing, with filthiness).

Strong H5074 nâdad, naw-dad’, A primitive root; properly to wave to and fro (rarely to flap up and down); figuratively to rove, flee, or (causatively) to drive away: – chase (away), X could not, depart, flee (X apace, away), (re-) move, thrust away, wander (abroad, -er, -ing).

Erajim 15a.

Sanhedrín 98b, traducido por el autor desde la versión inglesa del Soncino Talmud, editada por Davka Corporation and Judaica Press.

« Previous PageNext Page »