Parashá 20 Tetsavé

ו׳ באדר ה׳תשע״ה (February 25, 2015) por  
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20 Tetsavé

 Parashá 20 Tetsavé

Éxodo 27:20 – 30:10

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 27:20 – 28:12
  2. 28:13-30
  3. 28:31-43
  4. 29:1-18
  5. 29:19-37
  6. 29:38-46
  7. 30:1-10
  8. Maftir: 30:8-10

Haftará: Ezequiel 43:10-27

Tetsavé

Significa “mandarás”.

Primera aliyá, 27:20 – 28:12

Los hijos de Israel tendrán que traer aceite de aceitunas machacadas para el alumbrado que tendrá que ser encendido por Aharón y sus hijos por todas las generaciones, y arder de la noche a la mañana. Aharón y sus cuatro hijos tendrán que acercarse a Moshé para ser sacerdotes para el Eterno. Todos los que han recibido el espíritu de sabiduría harán vestiduras de santidad para Aharón para que sea consagrado como cohén para el Eterno, un pectoral, un efod, un manto, una túnica, un gorro y una faja. Tendrán que hacer vestiduras sagradas para Aharón y sus hijos. Usarán el oro, la lana azul, la lana púrpura, la lana carmesí y el lino, para hacer el efod. Tendrá dos hombreras y un cinto para embellecerlo. Tendrá dos piedras de ónice con los nombres de los hijos de Israel grabados en ellas, según el orden de nacimiento, seis nombres en cada piedra. Serán grabadas como un sello y serán rodeadas con engastes de oro. Servirán como piedras de remembranza de los hijos de Israel cuando Aharón las lleve sobre sus hombros.

Segunda aliyá, 28:13-30

Se harán engastes de oro y poner dos cadenas de oro puro en ellos. También se hará un pectoral de juicio de labor de diseñador igual que el efod, cuadrado, doblado, de un palmo de longitud y un palmo de ancho. Será rellenado con monturas de piedra en cuatro hileras con doce diferentes piedras preciosas. Las piedras estarán engastadas en oro en sus monturas. En cada piedra será grabado uno de los nombres de cada hijo de Israel. El pectoral tendrá cadenas trenzadas de oro puro en el borde y serán puestas en dos anillos en los dos extremos del pectoral. Las puntas de las cadenas serán colocadas en los dos engastes en las dos hombreras del efod, hacia el frente. Dos anillos de oro se colocarán en los dos extremos del pectoral sobre su borde inferior que encara al efod, hacia el interior. Dos anillos de oro se colocarán en las dos hombreras de efod por abajo, hacia el frente, delante de su juntura, arriba del cinto del efod. El pectoral será unido con los anillos a los anillos del efod con un hilo de lana azul, para que no se desprenda del efod. Así Aharón tendrá que llevar siempre los nombres de los hijos de Israel sobre su corazón al entrar en la presencia del Eterno. Dentro del pectoral estarán los urim y tumim. Así Aharón portará siempre el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante del Eterno.

Tercera aliyá, 28:31-43

Se hará el manto del efod de lana azul. La abertura para la cabeza estará hecha de forma de que no se rompa. En la parte de abajo habrá granadas de tela y campanillas de oro entre ellas para que se oiga cuando entre y cuando salga del santuario.

Hay que hacer una placa de oro y grabar encina: “Santidad para HaShem”. Será sujeto con un hilo de lana azul en la frente para que Aharón porte el pecado por las cosas consagradas y los regalos de las ofrendas de los hijos de Israel.

Una túnica será hecha de cuadros de lino. También se hará un gorro de lino y un cinturón de labor de recamador. Para los hijos de Aharón se harán túnicas, cinturones y gorros. Aharón y sus hijos serán vestidos, ungidos, ordenados y consagrados para servir como sacerdotes ante el Eterno. Hay que hacerles calzoncillos de lino para cubrir su desnudez cuando oficien, desde los lomos hasta los muslos.

Cuarta aliyá, 29:1-18

La consagración para servir como sacerdotes se hará de la siguiente manera: Se toman dos novillos y dos carneros, panes ácimos, hogazas ácimas mezcladas con aceite y obleas ácimas untadas con aceite. Aharón y sus hijos serán acercados a la entrada de la tienda de la cita, donde serán lavados con agua. Luego Aharón será vestido con la túnica, el manto del efod, el efod, el pectoral, el gorro y la diadema. Será ungido con el aceite de la unción. Luego sus hijos serán acercados y vestidos con las túnicas, los cintos – junto con Aharón – y los gorros. El novillo será acercado y, antes de degollarlo, Aharón sus hijos pondrán sus manos sobre su cabeza. Moshé pondrá su sangre sobre los cuernos del altar y verterá el resto sobre la base del altar. Parte de los intestinos del animal serán quemados sobre el altar y el resto será quemado fuera del campamento. Es ofrenda de pecado.

El primer carnero será degollado después de que Aharón y sus hijos hayan puesto sus manos sobre su cabeza. Su sangre será arrojada sobre el altar en derredor. El carnero será cortado en pedazos. Sus entrañas y sus patas serán lavadas. Todo será quemado sobre el altar como ofrenda de ascensión.

Quinta aliyá, 29:19-37

El segundo carnero será degollado después de que Aharón y sus hijos hayan puesto sus manos sobre su cabeza. La sangre será puesta sobre el cartílago de la oreja derecha, los pulgares derechos de las manos y pies de Aharón sus hijos. El resto de la sangre será arrojada sobre el altar, en derredor. La sangre que está sobre el altar será tomada junto con aceite de la unción y serán rociados sobre Aharón, sus hijos y sus vestiduras. Así quedarán consagrados.

Ciertas partes del carnero junto con algunos panes, serán tomados y puestos en las manos de Aharón y sus hijos para ser ofrecidas en ofrenda de vaivén delante del Eterno. Luego se quemarán estas partes sobre el altar como ofrenda grata delante del Eterno. Moshé mecerá el pecho del carnero de iniciación de Aharón en ofrenda de vaivén. Esa porción será para Moshé, pero será consagrada para Aharón y sus hijos a partir de ahora de las ofrendas de paz de los hijos de Israel. Las vestiduras de Aharón pertenecerán a sus hijos después de él para ser ungidos y investidos por medio de ellas. Durante siete días se vestirá con ellas el de sus hijos que oficie en su lugar.

El carnero de iniciación será cocido en lugar santo y comido por Aharón y sus hijos junto con el pan. De esa manera se hará purificación al investirlos y consagrarlos. Ningún extraño lo comerá. Si queda algo hasta la mañana tendrá que ser quemado.

Así se hará durante siete días. Un novillo se dará por día como ofrenda de pecado para limpiar el altar. El altar también será ungido. Así será santísimo. Todo lo que tocare el altar será consagrado.

Sexta aliyá, 29:38-46

Dos ovejas en su primer año serán ofrecidas sobre el altar cada día, continuamente, una por la mañana y otra por la tarde, junto con harina, aceite y vino, como fragancia para el Eterno, delante de la tienda de la cita donde Él fijará cita con Moshé y los hijos de Israel. Ese lugar será santificado con su gloria. La tienda, el altar, Aharón y sus hijos serán santificados y el Eterno residirá entre los hijos de Israel.

Séptima aliyá, 30:1-10

Para quemar sahumerio, se hará un altar de madera de acacia recubierta de oro, de un codo de ancho, un codo de largo y dos codos de alto. Sus cuernos serán de él mismo. Habrá una diadema de oro en derredor. Dos anillos de oro se pondrán debajo de su diadema en las dos esquinas en los dos lados donde se colocarán las varas de madera recubiertas de oro para transportarlo. El altar será puesto delante del velo enfrente de la cubierta del arca. Aharón hará que el sahumerio arda sobre él cada maña al limpiar las candelas y cada tarde al encender las candelas, de generación en generación. No se puede ofrecer sobre él sahumerio extraño ni animal, ni harina ni vino. Una vez al año Aharón hará expiación sobre él en sus cuernos con la sangre de la ofrenda de pecado de las expiaciones; es santísimo para el Eterno.

Comentarios

Primera aliyá, 27:20 – 28:12

27:20   “Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, para encender la candela continuamente.”  – El olivo es un símbolo del pueblo de Israel, como está escrito en Jeremías 11:16a:

“HaShem te llamó: Olivo frondoso y bello con hermoso fruto.”

Un olivo no muere. Es un árbol que no deja de dar fruto. Cuando algunas ramas se hacen viejas y dejan de dar fruto son cortadas y salen nuevos brotes que siguen dando fruto. El olivo necesita como 10 años para empezar a dar fruto, pero su mayor rendimiento no llega hasta después de 40 años. Su hoja siempre está verde. No necesita mucha agua. Puede aguantar un clima muy caluroso y seco. La aceituna tiene tres ingredientes importantes: agua, aceite y alpechín. El aceite de oliva es una de las cosas más sanas para el cuerpo humano. Entre otras cosas se usa para freír otros alimentos, para mezclar en harina y producir tortas, se echa sobre ensaladas y pan y puede servir como combustible para lámparas de aceite, como en el caso del candelabro en el tabernáculo.

El Midrash[1] destaca la similitud que hay entre el olivo y el pueblo de Israel. Como el aceite de oliva es el más selecto de todos los aceites, el pueblo de Israel es la más santa de las naciones. El aceite es producido por medio de fuertes presiones. De la misma manera los hijos de Israel purifican sus corazones y vuelven al Eterno cuando están bajo la presión de las naciones. Todos los demás líquidos pueden mezclarse pero el aceite no se mezcla con los demás. Así el pueblo de Israel es la única nación en la historia que no ha sido devorada por las naciones sin perder su identidad. Si el aceite es metido en otros líquidos flota a lo más alto. Así los israelitas que cumplen la voluntad del Eterno son elevados por encima de los demás pueblos del mundo. Como el aceite sirve para iluminar al mundo, así la sabiduría que radiaba a través del Beit HaMikdash, templo sagrado, iluminaba el mundo entero.

El Talmud[2] explica que el aceite para el alumbrado no podía tener sedimentos. El olivo se cosecha durante el invierno. En el tiempo del segundo templo se cosechaba tres veces cada año. La primera cosecha era de las aceitunas que estaban en las puntas de las ramas que habían madurado primero, por los rayos del sol; la segunda cosecha era de las aceitunas que estaban entre las ramas; y la tercera cosecha era de las aceitunas que maduraban más tarde. Primero se machacaban las aceitunas en un mortero. El aceite que salía de allí fue el único apto para la menorá, el candelabro, porque no tenía residuos. Luego prensaban las aceitunas con un madero y finalmente fueron molidas con piedras de molino. El aceite que salía de estas dos últimas servía para las oblaciones de harina pero no para la menorá.

La menorá no ardía las 24 horas del día. Sólo se encendía una vez por día, en la tarde. El hecho de usar la expresión “continuamente” no significa que estuviera ardiendo todo el tiempo. La misma palabra se encuentra en Éxodo 29:42 y Números 28:6 donde se habla de un sacrificio diario, continuamente. En Éxodo 25:30 la misma expresión se refiere a poner los panes delante del Eterno una vez por semana.

27:21   “En la tienda de reunión, fuera del velo que está delante del testimonio, Aharón y sus hijos la mantendrán en orden delante de HaShem desde la tarde hasta la mañana; es un estatuto perpetuo para todas las generaciones de los hijos de Israel.”  – Por la mañana fueron limpiadas las siete lámparas y se echaba nuevo aceite por la tarde. La menorá no se encendía durante el día, sólo ardía durante la noche, desde la tarde hasta la mañana. Los sabios calcularon la cantidad de aceite necesaria para que la menorá pudiera estar ardiendo durante la entera noche más larga del año. La cantidad necesaria por lámpara era de medio log, que corresponde a 0.15 litros (1/25 galón). Se usaba la misma cantidad de aceite durante todo el año, lo cual implica que las lámparas ardían después de la salida del sol en el tiempo del año cuando las noches eran más cortas. La noche más larga en Jerusalén tiene aproximadamente 14 horas y la noche más corta tiene aproximadamente 10 horas, así que el aceite siempre duraba más de 14 horas.

El Midrash[3] cuenta que una de las siete lámparas siempre ardía cuando el kohén llegaba por la mañana para limpiarlas, aunque no había recibido más aceite que las demás. Por la tarde el kohén, encendió las demás lámparas por medio del fuego de esta lámpara que todavía ardía. Algunos sabios dicen que esa lámpara, llamada “la luz del oeste”, tenía que ser encendida solamente una vez al año.

28:1     “Entonces harás que se acerque a ti, de entre los hijos de Israel, tu hermano Aharón, y con él sus hijos, para que me sirvan como sacerdotes: Aharón, con Nadav y Avihú, Elazar e Itamar, hijos de Aharón”  – Aharón es el sumo sacerdote. Su ministerio es una sombra de un ministerio celestial, en el tabernáculo verdadero. Como Moshé vio todo lo que había en el tabernáculo celestial también vio el sumo sacerdote eterno según el orden de Malki-Tsedek, como está escrito en el Salmo 110:4:

“HaShem ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Malki-Tsedek.”

En Éxodo 25:40 está escrito:

“Y mira que hagas según el diseño que te ha sido mostrado en el monte.”

La palabra hebrea que ha sido traducida como “diseño” es tavnit[4], que significa “forma”, “imagen”, “plano”, “modelo”, “copia”, “estructura”. Viene de la raíz baná[5], “edificar”, “construir”, “tener hijos”, “reparar”, “levantar”.

La palabra “verdadero” tiene que ser entendida desde el punto de vista hebreo. Según el concepto griego, lo que se denomina “verdadero” se entiende, en primer lugar, como algo que está en contraste con lo falso, lo ficticio, lo irreal. Pero según el pensamiento hebreo, lo verdadero tiene más que ver con lo seguro, lo estable, lo duradero, lo fiable y lo eterno.

Por lo tanto, el concepto griego de lo verdadero está relacionado con el dualismo filosófico donde se cree que lo que verdaderamente existe es lo invisible al ojo humano, lo inmaterial, el mundo de las ideas. Según la filosofía griega, lo material es algo irreal, falso y malo.

El concepto hebreo de lo verdadero no está basado en ese dualismo platónico, sino en lo que es firme, duradero y fiel. La palabra hebrea para verdadero es emet.[6] Esa palabra viene de aman[7], “soportar”, “confirmar”, “ser fiel”, “creer”. De amán se deriva la palabra hebrea para fe emuná. La palabra amén viene de la misma raíz.

Así que cuando se habla del “tabernáculo verdadero”, no se está refiriendo a que el tabernáculo terrenal no sea real, sino que se debe entender como un tabernáculo estable, duradero y eterno.

Cuando las cosas celestiales son comparadas con las terrenales son llamadas “verdaderas”. Esto no significa que las terrenales sean falsas, o ficticias, insignificantes o malas, sino tiene que ver con que las cosas celestiales son FIRMES y DURADERAS.

En Jeremías 10:10 está escrito:

“Mas HaShem es el Dios verdadero (emet); él es Dios vivo y Rey eterno

En Éxodo 28:31-32 está escrito:

“Harás asimismo el manto del efod todo de lana azul. La abertura para la cabeza estará doblada hacia dentro; alrededor de la abertura habrá un borde de labor de tejedor, como la abertura de un coselete será, no se romperá.”

28:2-3 “Y harás vestiduras sagradas para tu hermano Aharón, para gloria y para hermosura. Y hablarás a todos los hábiles artífices, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, y ellos harán las vestiduras de Aharón para consagrarlo, a fin de que me sirva como sacerdote.”  – Las vestiduras servían para tres cosas, para gloria, en hebreo kavod[8],  esplendor, en hebreo tiferet[9] y para consagrar, en hebreo kadash[10], para el ministerio sacerdotal.

28:4     “Estas son las vestiduras que harán: un pectoral, un efod, un manto, una túnica tejida a cuadros, un gorro y un cinturón; y harán vestiduras sagradas para tu hermano Aharón y para sus hijos, a fin de que me sirvan como sacerdotes.”  – Todo sacerdote que servía en el santuario tenía cuatro prendas. Las cuatro fueron:

  • Ketónet – la túnica.
  • Mijnasáyim – los pantalones.
  • Avnét – el cinto, que medía 32 codos (16 metros).
  • Migbáat – el gorro, una larga cinta de lino enrollado.

Todas estas vestimentas eran de lino blanco. El sumo sacerdote tenía también estas cuatro prendas, pero según el Midrash,[11]  el gorro del kohén ordinario era puntiagudo arriba mientras que el gorro del kohén ha-gadol era redondo y llamado “mitsnefet”. Además de estas cuatro, el sumo sacerdote tenía cuatro prendas más, en total ocho. En las Escrituras, el número ocho simboliza lo sobrenatural que se introduce en lo natural. También simboliza la salvación.

Las cuatro prendas adicionales del sumo sacerdote fueron:

  • Meil – el manto azul.
  • Efod – el delantal.
  • Joshen – el pectoral.
  • Tsits – la diadema.

28:6    “Harán también el efod de oro, de lana azul, lana púrpura y lana carmesí y lino trenzado, obra de diseñador.”  – Según Rashí, el efod estaba hecho como una especie de delantal que el kohén ceñía por la espalda a la altura del corazón, debajo de los codos. Su anchura era un poco más grande que la anchura de la espalda de un hombre y llegaba hasta los talones. El cinto estaba tejido a su borde superior, siguiendo su ancho y prolongándose hacia ambos lados para que pudiera rodearlo completamente y ceñirse con él. Las hombreras estaban unidas al cinto, en la parte de atrás y llegaban hasta los hombros y un poco más de modo que se doblaban hacia delante hacia abajo. Las piedras de ónice estaban incrustadas, una en cada hombrera. Las dos cadenas de oro fueron insertadas en los dos anillos superiores del pectoral, una a la derecha y otra a la izquierda y las dos puntas de cada cadena fueron insertadas en el engaste de cada hombrera. Así el pectoral colgaba de los engastes del efod hasta la altura del corazón. Los dos anillos que estaban en las dos esquinas bajas del pectoral coincidían con los dos anillos que estaban en la parte de arriba del cinto efod, descansando unos sobre otros. Estos anillos fueron atados entre sí con un hilo de lana azul para que el pectoral estuviese pegado al cinto del efod y no se moviese.

Según el Talmud,[12] las cinco clases de materiales estaban trenzadas en cada hilo. El oro se aplanaba en láminas delgadas que se cortaban en hilos finos. Luego se retorcía una hebra de oro con seis hebras de lana azul, una hebra de oro con seis hebras de lana púrpura y así también con la lana carmesí y con el lino. Luego se retorcían los cuatro hilos juntos y así formaban un hilo con veintiocho hebras.

28:9     “Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel”  – El ónice es una piedra negra. Es la primera piedra preciosa mencionada en la Torá, como está escrito en Génesis 2:12:

“El oro de aquella tierra es bueno; allí hay bedelio y ónice”

28:10   “seis de los nombres en una piedra, y los seis nombres restantes en la otra piedra, según el orden de su nacimiento.”  – En una piedra estaban los nombres Reuvén, Shimón, Leví, Yehudá, Dan y Naftalí. En la otra piedra Gad, Asher, Yisajar, Zvulún, Yosef y Binyamín. Esto significa que había 25 letras en cada piedra, 50 letras en las dos.

28:11   “Así como un joyero graba un sello, tú grabarás las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; las engastarás en filigrana de oro.”  – El Midrash[13] cuenta como fueron grabadas las piedras. Los nombres de las tribus fueron escritos con tinta. Luego fue traído un gusano pequeño como el grano de cebada que se llama shamir. El shamir tenía la capacidad para partir la piedra. Cuando el shamir se comió la tinta fue grabado cada nombre en la piedra de manera perfecta.

 

28:12   “Y pondrás las dos piedras en las hombreras del efod, como piedras memoriales para los hijos de Israel, y Aharón llevará sus nombres delante de HaShem sobre sus dos hombros por memorial.”  –

Segunda aliyá, 28:13-30

 

28:15 “Y harás el pectoral de juicio, obra de hábil artífice; lo harás como la obra del efod: de oro, de lana azul, lana púrpura y lana escarlata y de lino trenzado lo harás.”  – Hay dos explicaciones por las que el pectoral es llamado “de juicio”. La primera, que se encuentra en el Talmud,[14] dice que es llamado así porque hace expiación por la perversión de la justicia civil. La otra interpretación que es presentada por Rashí, dice que es llamado pectoral de juicio porque prueba las afirmaciones que hace por medio del urim y tumim, y sus promesas son verdaderas, cf. Números 27:21. Cuando había duda con respecto a qué hacer en cuanto a asuntos importantes para la nación, se acudía al sumo sacerdote. El se volteaba hacia la shejiná, la presencia divina, y el que preguntaba se colocaba detrás y hacía su pregunta. En el pectoral estaban todas las letras del alefato. Por esto, el rabí Shabtai Bass dice que las letras se alumbraban milagrosamente para formar la respuesta deseada.[15] De este modo el pectoral aclaraba sus afirmaciones y fue llamada “pectoral de juicio”. Rashí enseña que la palabra hebrea para “juicio”, mishpat[16], tiene tres significados:

 

  • Las palabras alegadas por los litigantes
  • El veredicto, la sentencia
  • La ejecución del castigo, capital, por azotes o monetario

 

Según Rashí, en este caso mishpat significa “confirmar una afirmación”

 

28:17 “Y montarás en él cuatro hileras de piedras. La primera hilera será una hilera de un rubí, un esmeralda y una carbunclo”  – Hoy no se sabe con exactitud cuál es la identidad de estas doce piedras.

 

28:20 “y la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe; todas estarán engastadas en filigrana de oro.”  – Estas piedras preciosas engastadas en oro nos enseñan acerca del inmenso valor que tiene cada uno de los hijos de Israel delante del Eterno.

 

28:21   “Las piedras serán doce, según los nombres de los hijos de Israel, conforme a sus nombres; serán como las grabaduras de un sello, cada uno según su nombre para las doce tribus.”  –Según el Midrash[17], junto con los doce nombres de los hijos de Israel también fueron grabadas las letras de los nombres de los tres patriarcas, Avraham, Yitsjak y Yaakov y luego las palabras shivtei Yeshurún, que significan “las tribus de Yeshurún” (ver ilustración). El nombre Yeshurún es el nombre más sublime del pueblo. Los tres nombres del pueblo son, Yaakov, Israel y Yeshurún, cf. Deuteronomio 32:15; 33:5, 26; Isaías 44:2.

De esta manera había seis letras en cada piedra, en total 72 letras, incluyendo las 22 letras del alfabeto hebreo. Esto era necesario para que las sentencias pudieran ser construidas combinando las letras a fin de transmitir mensajes por medio del urim y tumim. Las letras que aparecen en esta imagen no fueron las mismas que se grabaron en el pectoral del juicio. Allí fueron grabadas las letras hebreas arcaicas. Las letras que actualmente son llamadas “hebreas” en realidad están derivadas de las letras arameas.[18] Después del cautiverio babilónico fueron sustituidas las letras originales hebreas por las arameas, inclusive en el texto sagrado del rollo de la Torá. Así que hoy en día estamos leyendo hebreo con letras arameas, o judaicas, de la misma manera como estamos leyendo español con letras latinas.

28:29 “Y Aharón llevará los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón cuando entre en el lugar santo, continuamente por memorial delante de HaShem

 

28:30 “Pondrás en el pectoral del juicio el Urim y el Tumim, y estarán sobre el corazón de Aharón cuando entre a la presencia de HaShem; y Aharón llevará continuamente el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de HaShem.”  – La palabra hebrea urim, plural de ur,[19] significa “llamas”, “luces” y la palabra hebrea tumim[20], plural de tam[21], significa “cumplimientos”, “perfecciones”. El Talmud[22] dice:

 

“¿Por qué fueron llamados “urim y tumim”? “Urim” porque hicieron que sus palabras se iluminaran y “tumim” porque cumplieron sus palabras.”

Según Rashí, urim ve-tumim es el nombre de un pergamino en el que estaba escrito el Nombre del Eterno. Ese pergamino fue puesto dentro de los pliegues del pectoral y causaba que las letras se iluminaran y se perfeccionaran cuando daba una respuesta divina. En el tiempo del segundo templo había desaparecido el urim y el tumim. El urim y tumim fue usado para consultar al Eterno de cosas de importancia nacional, cf. Jueces 20:27-28; 1 Samuel 23:9-12. Esto significa que el urim y el tumim representan la revelación de la voluntad del eterno. Urim – luces – es la revelación de su voluntad. Tumim – perfecciones – es el cumplimiento de su voluntad. El urim y tumim están dentro del corazón del sacerdote. Su único deseo es que se haga la voluntad del Eterno. Tiene una oración constante: “Señor, revélame tu voluntad y ayúdame a cumplirla perfectamente”.

Tercera aliyá, 28:31-43

 

28:31 “Harás asimismo el manto del efod todo de lana azul.”  – Todo este manto fue hecho de lana azul. El color azul es sacado de un molusco que en el Talmud[23] es llamado jilazón. Es el mismo color que se usa para uno de los hilos de los flecos que cuelgan de las cuatro esquinas del manto de cada judío obediente, cf. Números 15:37-41. Durante mucho tiempo no se sabía con exactitud a qué animal era, pero durante el último sigo se han hecho investigaciones profundas que han resultado en la identificación exacta del animal,[24] cuyo nombre latino es murex trunculus. Por esta razón ya se puede conseguir el hilo azul para los flecos de las talitot en las tiendas judaicas en Israel. El nombre del hilo de lana azul en hebreo es tejelet. El color azul simboliza el cielo.

28:32 “La abertura para la cabeza estará doblada hacia dentro; alrededor de la abertura habrá una orla tejida, como la abertura de un coselete, no se romperá.”  –

28:34 “una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada, y así alrededor de todo el borde del manto.”

28:35 “Y estará sobre Aharón cuando ministre; y el tintineo se oirá cuando entre en el lugar santo delante de HaShem, y cuando salga, para que no muera.”

28:38 “Y estará sobre la frente de Aharón, y Aharón cargará la iniquidad de las cosas sagradas que los hijos de Israel consagren en todas sus ofrendas santas; y la lámina estará siempre sobre su frente, para que sean aceptas delante de HaShem.”  – El Talmud[25] cuenta que había un espacio entre el gorro y la lámina donde se colocaba el tefilín de la cabeza. Esta lámina de oro fue puesta para expiar por los sacrificios que no fueron hechos de manera perfecta.

28:41 “Y vestirás con ellos a tu hermano Aharón y a sus hijos con él; y los ungirás y ordenarás y consagrarás para que me sirvan como sacerdotes.”

Cuarta aliyá, 29:1-18

29:2     “y pan sin levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite; los harás de flor de harina de trigo.”  – Había tres tipos de pan sin levadura, hechos de trigo, pero preparados de diferente manera. El primero que se menciona, lejem matsot, se preparaba hirviendo su masa en agua hasta hacerla comestible. Luego se horneaba un poco y después se freía en aceite de oliva. El segundo tipo de pan, jalot matsot, fue hecho de harina mezclada con aceite de oliva y luego horneado, sin hervir ni freír. El tercer tipo, rekikei matsot fue hecho horneando su masa que no tenía aceite y luego fue untado con aceite.

29:4     “Después harás que Aharón y sus hijos se acerquen a la entrada de la tienda de reunión, y los lavarás con agua.”  – La palabra hebrea para lavar, rajats[26], significa en este caso una inmersión total de todo el cuerpo en aguas purificadoras, cf. Levítico 15:16; 2 Reyes 5:10, 14. Esta es la inmersión que inicia todo servicio sacerdotal. Cuando el templo estaba en Jerusalén, nadie podía entrar sin haber pasado todo su cuerpo desnudo en una mikvé, acumulación de aguas naturales y purificadoras, cf. Génesis 1:10.

29:5     “Y tomarás las vestiduras y pondrás sobre Aharón la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceñirás con el cinto tejido del efod”  – El segundo paso para ser sacerdote es la investidura con las ropas sagradas.

29:7     “Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y lo ungirás.”

 

29:11 “Y matarás el novillo delante de HaShem, a la entrada de la tienda de reunión.”  – El cuarto paso para iniciar el ministerio sacerdotal es la presentación de sacrificios delante de HaShem. Estos sacrificios son un poco diferentes a los que son ordenados en Levítico. Por ser sacrificios de inicio del ministerio sacerdotal son especiales y no se preparan exactamente igual que los demás sacrificios posteriores.

Quinta aliyá, 29:19-37

29:21 “Después tomarás de la sangre que está sobre el altar y del aceite de la unción, y lo rociarás sobre Aharón y sobre sus vestiduras, y sobre sus hijos y sobre las vestiduras de sus hijos; y quedarán consagrados él y sus vestiduras, y también sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él.”

29:35 “Así harás, pues, a Aharón y a sus hijos, conforme a todo lo que te he mandado; por siete días los consagrarás.”  – Los mismos sacrificios fueron presentados durante siete días. Ese fue el tiempo que hacía falta para iniciar el ministerio sacerdotal levítico.

Sexta aliyá, 29:38-46

29:38 “Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos ovejas en su primer año cada día, continuamente.”  – Según Rashí, los corderos no podían tener un año de edad, sino tenían que ser sacrificados durante su primer año de vida.

29:39 “Ofrecerás uno de los corderos por la mañana y el otro cordero lo ofrecerás al atardecer”  – Este sacrificio fue llamado tamid, “continuo”, porque se hacía todos los días del año, incluso durante las fiestas. En el libro de Ezequiel donde habla del tiempo del reino mesiánico, cuando el templo será restaurado, se puede encontrar todos los sacrificios establecidos en la Torá de Moshé, menos el de la tarde.

Séptima aliyá, 30:1-10

30:3     “Lo revestirás de oro puro: su techo, sus lados en derredor y sus cuernos; y le harás una diadema de oro alrededor.”  – Este altar tenía un techo, a diferencia del altar de bronce en el atrio, que fue llenado de tierra.

30:6     “Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el arca del testimonio, donde yo me encontraré contigo.”  – El altar de oro no estaba más cerca del velo que la mesa y el candelabro. La expresión “delante de” implica, según Rashí, que estaba alineado en el lugar santo en una línea directa frente al arca.

30:7     “Y Aharón quemará incienso aromático sobre él; lo quemará cada mañana al preparar las lámparas.”

30:8     “Y cuando Aharón prepare las lámparas al atardecer, quemará incienso. Habrá incienso perpetuo delante de HaShem por todas vuestras generaciones.”  – La oración en el espíritu está simbolizada por el sacrificio en el altar de bronce y la oración con el entendimiento está simbolizada por la quema del incienso en el altar de oro cada mañana y cada tarde. Esto nos enseña la importancia de orar cada mañana cada tarde en el espíritu y con el entendimiento en el ministerio sacerdotal que tenemos. El libro de oraciones, el sidur, ha sido hecho con el fin de ayudarnos a orar con el entendimiento por la mañana y por la tarde, en las horas de los sacrificios.

En esta Parashá se encuentran los mandamientos número 98 al 104 de los 613.

  1. Precepto de encender el candelabro en el santuario, Éxodo 27:21.
  2. Precepto para los cohanim de ponerse sus vestiduras (para hacer su servicio en el templo), Éxodo 28:4.
  3. Precepto para los cohanim de que el pectoral no se desprenda del efod, Éxodo 28:28.
  4. Prohibición de desgarrar la casaca (meíl) de los cohanim, Éxodo 28:32.
  5. Precepto de comer la carne de la ofrenda de pecado (jatat) y de la ofrenda de culpa (asham), Éxodo 29:33.
  6. Precepto de quemar sahumerio, Éxodo 30:7.
  7. Prohibición de quemar y ofrendar algo en el altar de oro, Éxodo 30:9

 

 

 

[1]      Shemot Rabá 36:1; Tiferet Tsión.

[2]      Menajot 86a.

[3]      Menajot 86b.

[4]       Strong H8403 tabnîyth, tab-neeth’, From H1129; structure; by implication a model, resemblance: – figure, form, likeness, pattern, similitude.

[5]       Strong H1129 bânâh, baw-naw’, A primitive root; to build (literally and figuratively): – (begin to) build (-er), obtain children, make, repair, set (up), X surely.

[6]       Strong H571 ‘emeth, eh’-meth, Contracted from H539; stability; figuratively certainty, truth, trustworthiness: – assured (-ly), establishment, faithful, right, sure, true (-ly, -th), verity.

[7]       Strong H539 ‘âman, aw-man’, A primitive root; properly to build up or support; to foster as a parent or nurse; figuratively to render (or be) firm or faithful, to trust or believe, to be permanent or quiet; morally to be true or certain; once (in Isa 30:21; by interchange for H541) to go to the right hand: – hence assurance, believe, bring up, establish, + fail, be faithful (of long continuance, stedfast, sure, surely, trusty, verified), nurse, (-ing father), (put), trust, turn to the right.

[8]       Strong H3519 kâbôd  kâbôd, kaw-bode’, kaw-bode’, From H3513; properly weight; but only figuratively in a good sense, splendor or copiousness: – glorious (-ly), glory, honour (-able).

Strong H3513 kâbad  kâbêd, kaw-bad, kaw-bade’, A primitive root; to be heavy, that is, in a bad sense (burdensome, severe, dull) or in a good sense (numerous, rich, honorable); causatively to make weighty (in the same two senses): – abounding with, more grievously afflict, boast, be chargeable, X be dim, glorify, be (make) glorious (things), glory, (very) great, be grievous, harden, be (make) heavy, be heavier, lay heavily, (bring to, come to, do, get, be had in) honour (self), (be) honourable (man), lade, X more be laid, make self many, nobles, prevail, promote (to honour), be rich, be (go) sore, stop.

[9]       Strong H8597 tiph’ârâh  tiph’ereth, tif-aw-raw’, tif-eh’-reth, From H6286; ornament (abstractly or concretely, literally or figuratively): – beauty (-iful), bravery, comely, fair, glory (-ious), honour, majesty.

Strong H6286 pâ’ar, paw-ar’, A primitive root; to gleam, that is, (causatively) embellish; figuratively to boast; also to explain (that is, make clear) oneself; denominatively from H6288, to shake a tree: – beautify, boast self, go over the boughs, glorify (self), glory, vaunt self.

[10]      Strong H6942 qâdash, kaw-dash’, A primitive root; to be (causatively make, pronounce or observe as) clean (ceremonially or morally): – appoint, bid, consecrate, dedicate, defile, hallow, (be, keep) holy (-er, place), keep, prepare, proclaim, purify, sanctify (-ied one, self), X wholly.

[11]      Vayikrá Rabá 10:6.

[12]      yomá 72a.

[13]      Guitín 68a.

[14]      Zevajim 88b.

[15]      Sifté Jajamim.

[16]      Strong H4941 mishpâṭ, mish-pawt’, From H8199; properly a verdict (favorable or unfavorable) pronounced judicially, especially a sentence or formal decree (human or (particularly) divine law, individual or collectively), including the act, the place, the suit, the crime, and the penalty; abstractly justice, including a particular right, or privilege (statutory or customary), or even a style: –  + adversary, ceremony, charge, X crime, custom, desert, determination, discretion, disposing, due, fashion, form, to be judged, judgment, just (-ice, -ly), (manner of) law (-ful), manner, measure, (due) order, ordinance, right, sentence, usest, X worthy, + wrong.

Strong H8199 shâphaṭ, shaw-fat’, A primitive root; to judge, that is, pronounce sentence (for or against); by implication to vindicate or punish; by extension to govern; passively to litigate (literally or figuratively): –  + avenge, X that condemn, contend, defend, execute (judgment), (be a) judge (-ment), X needs, plead, reason, rule.

[17]      Yomá 72.

[18]      A History of the Hebrew Language. Cambridge, England: Cambridge University Press. 1993.

[19]      Strong H217 ‘ûr, oor, From H215; flame, hence (in the plural) the East (as being the region of light): – fire, light. See also H224.

Strong H217 ‘ôr, ore, A primitive root; to be (causatively make) luminous (literally and metaphorically): – X break of day, glorious, kindle, (be, en-, give, show) light (-en, -ened), set on fire, shine.

[20]      Strong H8550 tûmmîym, toom-meem’, Plural of H8537; perfections, that is, (technically) one of the epithets of the objects in the high priest’s breastplate as an emblem of complete Truth: – Thummim.

[21]      Strong H8537 tôm, tome, From H8552; completeness; figuratively prosperity; usually (morally) innocence: – full, integrity, perfect (-ion), simplicity, upright (-ly, -ness), at a venture. See H8550.

Strong H8552 tâmam, taw-mam’, A primitive root; to complete, in a good or a bad sense, literally or figuratively, transitively or intransitively: – accomplish, cease, be clean [pass-] ed, consume, have done, (come to an, make an) end, fail, come to the full, be all gone, X be all here, be (make) perfect, be spent, sum, be (shew self) upright, be wasted, whole.

[22]      yomá 73b.

[23]      Shabat 26a; Meguilá 6a.

[24]      www.tekhelet.com

[25]      Zevajim 19a.

[26]      Strong H7364 râchats, raw-khats’, A primitive root; to lave (the whole or a part of the thing): – bathe (self), wash (self).

 

Parashá 19 Terumá

כ״ה בשבט ה׳תשע״ה (February 14, 2015) por  
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19 Terumá

 Parashá 19 Terumá

Éxodo 25:1 – 27:19

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 25:1-16
  2. 25:17-30 (tradición sefardí); 25:17-40 (tradición ashkenazí)
  3. 25:31 – 26:14 (S); 26:1-14 (A)
  4. 26:15-30
  5. 26:31-37
  6. 27:1-8
  7. 27:9-19
  8. Maftir: 27:17-19

Haftará: 1 Reyes 5:12 (26 heb.) – 6:13

Terumá

Significa “ofrenda alzada”, “porción separada”.

Primera aliyá, 25:1-16

El Eterno pide que los hijos de Israel le hagan una ofrenda, todos los que tienen un corazón motivado podrá dar oro, plata, cobre, lana, lino, pieles, madera, aceite, especias y piedras preciosas para poder construir una morada para el Eterno. Tendrán que hacer un santuario según el modelo que el Eterno muestre a Moshé. El arca será hecha de madera cubierta de oro, de dos codos y medio su longitud, un codo y medio su ancho y un codo y medio su altura. Tendrá una diadema de oro alrededor y cuatro anillos de oro en las cuatro esquinas. Dos varas de madera cubiertas de oro se pondrán en los anillos para poder transportarla. Dentro del arca se pondrá el Testimonio.

Segunda aliyá, 25:17-30

 

Hay que hacer una cubierta de oro con dos querubines de oro colocados en los dos extremos encima con sus dos alas extendidas hacia arriba y sus rostros enfrentándose el uno al otro y hacia la cubierta. La cubierta tendrá que colocarse encima del arca. El Eterno fijará cita con Moshé para hablarle de ese lugar encima de la cubierta.

También hay que hacer una mesa de acacia recubierta de oro, de dos codos de longitud, un codo de ancho y un codo y medio de altura. Tendrá un bastidor de oro alrededor con una diadema de oro y cuatro anillos de oro en las esquinas donde se pondrán dos varas de madera cubiertas de oro. La mesa tendrá platillos, cucharones tubos y soportes, todos de oro. Encima de la mesa habrá que colocar el pan de los semblantes.

Tercera aliyá, 25:31 – 26:14

El candelabro se hará de oro puro, todo batido, con base, caño, cálices botones y flores. Tendrá seis brazos que saldrán de sus lados, tres en cada lado, con tres cálices, un botón y una flor en cada uno. Todo será de una pieza. Tendrá siete lámparas que serán encendidas por el kohén hacia delante. Sus tenazas y paletas serán de oro puro. Todo será hecho de un talento de oro, según el modelo que le es mostrado a Moshé en la montaña.

El techo del tabernáculo se hará de diez cortinas de lino trenzado, lana azul, lana púrpura y lana carmesí, con querubines de labor de diseñador. Cada cortina tendrá 28 codos de longitud y cuatro codos de anchura. Cinco cortinas serán unidas entre ellas y las otras cinco entre ellas. En cada uno de los bordes de los dos ensamblajes habrá que poner 50 lazadas de lana azul contrapuestas entre ellas. Se harán 50 ganchillos de oro para unir las cortinas entre ellas.

Hay que hacer 11 cortinas de vellocino de cabra a modo de tienda sobre el tabernáculo. Cada cortina será de 30 codos de longitud y cuatro codos de ancho. Cinco cortinas serán unidas entre ellas y seis entre ellas. La sexta cortina será doblada hacia el frente de la tienda. Cincuenta lazadas serán puestas en el borde de cada primera cortina de los dos ensamblajes. Se harán 50 ganchillos de cobre que serán insertados en las lazadas para unir la tienda. Los sobrantes colgarán por los costados del tabernáculo para cubrirlo.

Se hará una cobertura de pieles de carnero teñidas de rojo y una cobertura de tejashim por encima.

Cuarta aliyá, 26:15-30

Se harán maderos para el tabernáculo de acacia, de diez codos por un codo y medio. Cada madero tendrá dos espigas paralelas una con otra. En el lado sur habrá 20 maderos con 40 basas de plata. Lo mismo se hará para el lado norte. Para la parte posterior del tabernáculo, al oeste, habrá seis maderos y dos maderos en las esquinas, cada madero con sus dos basas. En las puntas serán acoplados entre ellos con anillos. Habrá cinco barras de madera para cada lado para unir los maderos, una de ellas pasará por en medio de los maderos de un extremo a otro. Los maderos y las barras tendrán que ser recubiertos de oro. El tabernáculo será levantado según al diseño que Moshé reciba en la montaña.

Quinta aliyá, 26:31-37

Hay que hacer un velo de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado con querubines de labor de diseñador. Cuatro pilares de acacia cubiertos de oro puestos sobre cuatro basas de plata sujetarán el velo con cuatro ganchillos de oro. Detrás del velo, que separará entre el lugar santo y el lugar santísimo estará el arca. La cubierta se colocará sobre el arca. La mesa será colocada fuera del velo en el lado norte y el candelabro frente a la mesa, en el lugar sur.

Se hará una pantalla para la entrada de la tienda, de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador. La pantalla colgará sobre cinco ganchillos en cinco pilares de madera de acacia recubiertas de oro y con cinco basas de cobre.

Sexta aliyá, 27:1-8

Hay que hacer un altar de madera, hueco y recubierto de cobre, de cinco por cinco codos con una altura de tres codos. Cada esquina tendrá un cuerno. Se harán vasijas para deshollinarlo, además badiles, escudillas, garfios y braseros, todos de cobre. Debajo de la cornisa, a la mitad del altar, se hará un enrejado de cobre con cuatro anillos de cobre en las cuatro esquinas donde se colocarán las varas para transportarlo. Todo se hará conforme a lo que se le mostró a Moshé en la montaña.

Séptima aliyá, 27:9-19

El atrio tendrá cortinas de lino trenzado de 100 codos en los lados sur y norte sujetadas con 20 pilares de cobre con veinte basas de cobre. Los ganchillos y cinturillas de los pilares serán de plata. El lado oeste del atrio tendrá cortinas de 50 codos, sujetadas con diez pilares sobre diez basas. El lado este será de 50 codos, con 15 codos de cortinas por uno y otro lado, sujetadas con tres pilares sobre tres basas. El portal del atrio tendrá una pantalla de 20 codos de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador y sujetada por cuatro pilares sobre cuatro basas. Todos los pilares tendrán cinturillas de plata, ganchillos de plata y basas de cobre. La altura del atrio será de cinco codos y todos sus utensilios serán de cobre.

Comentarios

Primera aliyá, 25:1-16

25:2     “Di a los hijos de Israel que tomen una ofrenda para mí; de todo aquel cuyo corazón le mueva a hacerlo, tomaréis mi ofrenda.”  – Esta ofrenda es llamada terumá[1], que no es fácil traducir, significa “donación”, “don”, “dádiva”, “presente”, “regalo”, “contribución”, “aporte”, “tributo”, “ofrenda”. Viene de la raíz rum[2], que significa “alzar”, “elevar”. Tiene que ver con algo que se levante para separar del resto. La misma palabra se usa para la ofrenda que se da al sacerdote de los productos agrícolas antes de dar el diezmo. Pero ese no es su sentido en este texto. Se puede entender como una porción separada que se “eleva” como ofrenda para un uso sagrado.

Los diezmos son una obligación pero las ofrendas son voluntarias, (excepto las prescritas para los tiempos señalados del Eterno). Por esto sólo los que tienen un corazón alegre pueden dar a esta obra de la construcción del tabernáculo. De esta manera el tabernáculo es una extensión de los corazones del pueblo, donde el Eterno desea morar.

25:3     “Y esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata y bronce”  – Lo primero que pide el Eterno es oro, lo más precioso. Según Génesis 2:12 el oro es bueno. La Torá del Eterno está diciendo que el oro es bueno. Así que el oro tiene valor porque la Torá le da valor. Ahora los corazones voluntarios tienen la oportunidad de entregar lo más precioso al Eterno. Esta es la razón por la que los hijos de Israel tuvieron que pedir los tesoros de Egipto antes de salir, porque sus riquezas eran necesarias para poder construir esta obra del Eterno.

25:8     “Y que hagan un santuario para mí, para que yo habite en ellos.”  – En los capítulos anteriores hemos visto como se ha establecido un pacto matrimonial entre la Palabra del Eterno e Israel. Después del primer paso, el desposorio, llega el tiempo de preparar una casa para el nuevo matrimonio. Es la razón por la cual ahora el Eterno pide una casa para poder vivir junto con su esposa. Esta casa es una sombra de una casa celestial que el Eterno ha preparado para ser revelada en los tiempos finales

El texto hebreo no dice que el Eterno va a habitar “entre ellos” sino “en ellos”, betojam. Lo más lógico hubiera sido decir: “y yo residiré en él”, pero aquí está diciendo que va a morar dentro del pueblo de Israel y por eso tendrán que hacerle un santuario. El verdadero lugar de la morada es el corazón de cada uno del pueblo de Israel que ha entregado su corazón al Eterno. Esto nos enseña que la Presencia Divina residía en el mishkán, la morada, el tabernáculo, por causa de los israelitas. Ellos eran el verdadero “santuario” de la presencia Divina.[3]

25:9     “Conforme a todo lo que te voy a mostrar, conforme al diseño del tabernáculo y al diseño de todo su mobiliario, así lo haréis.”  – El tabernáculo del desierto es una figura de varias cosas. Se puede entender como un reflejo del mismo universo. Hay varias palabras en este relato que nos conectan con el relato de la creación. Moshé tuvo que estar durante seis días en la nube antes de ser llamado desde el interior en el séptimo día, lo cual conecta esta obra con la creación que fue hecha durante seis días, cf. Éxodo 24:16.
25:10   “Harán también un arca de madera de acacia; su longitud será de dos codos y medio, su anchura de un codo y medio, y su altura de un codo y medio.”  – El arca es el objeto más íntimo del mishkán. El Eterno siempre empieza su obra desde dentro para fuera. El hombre mira desde fuera hacia dentro, pero el Eterno mira desde dentro hacia fuera, como está escrito en 1 Samuel 16:7:

“Pero HaShem dijo a Shmuel: No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; pues Dios ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero HaShem mira el corazón.”

25:11 “Y la revestirás de oro puro; por dentro y por fuera la revestirás, y harás una moldura de oro alrededor de ella.”  – El arca fue hecha de madera cubierta de oro. Betsalel hizo tres cofres, uno exterior de oro, uno de madera que fue colocado dentro y otro interior de oro. De esa manera toda la madera fue cubierta de oro. La madera simboliza el hombre, según Salmo 1:1-3; 92:12-14; Jeremías 17:7-8. El oro es el metal más apreciado. No se oxida, no se pone feo por el medio ambiente como la plata y el cobre. Por eso el oro simboliza el valor de las cosas incorruptibles, cf. Job 23:10; Salmo 19:7-10; 119:72, 127; Proverbios 3:15-15; 8:10-11, 19; 16:16; Malaquías 3:3;

“y harás una diadema de oro alrededor de ella.”  – Esta diadema era como una corona que rodeaba el arca. Había tres objetos en el mishkán que tenía diademas, el arca, la mesa, cf. 25:24, y el altar de incienso, cf. 30:3-4. El Midrash[4] relaciona estos tres objetos con tres coronas, que representan posiciones de grandeza, dentro de Israel:

  • La Corona de la Torá – representada por el arón, el arca.
  • La Corona de la Kehuná – sacerdocio, representada por el mizbeaj, el altar.
  • La Corona del Maljut – el reinado, la cual estaba representada por el shulján, la mesa.

25:16 “Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré.”  – Como el tabernáculo simboliza al hombre, el arca simboliza el corazón, lo más íntimo. Dentro del arca había tres cosas:

  • Las dos tablas del testimonio, que representan toda la Torá.
  • Un ómer de maná, Éxodo 16:32-34.
  • La vara de Aharón reverdecida, Números 17:5, 8-10.

Segunda aliyá, 25:17-30

25:17   “Harás además un propiciatorio de oro puro; su longitud será de dos codos y medio, y su anchura de un codo y medio.”  – Este propiciatorio es una ilustración del Trono de Gloria celestial La palabra hebrea que ha sido traducida como “propiciatorio” es kaporet[5], que significa “cobertura”, “cubierta”. Viene de la raíz kafar[6], que significa “cubrir con brea”, “calafatear”, y también “perdonar”, “absolver”, “compensar”, “expiar”. Es la misma raíz que hay en la palabra para el día de expiación, yom kipur.

25:18   “Harás igualmente dos querubines de oro; los harás de oro labrado a martillo, en los dos extremos del propiciatorio.”  – ¿Cómo puede ser que el Eterno dé un mandamiento de hacer dos querubines de oro, que son imágenes de lo que hay arriba en el cielo cuando está prohibido hacer imágenes? El texto de Éxodo 20:4 dice “no te harás…” La palabra clave es “te”. En este caso el Eterno ordenó que se hicieran estos dos querubines en su santuario. No es lo mismo que cuando una persona se haga una imagen como representación de algo divino. Eso está prohibido, pero en este caso hay una orden divina detrás, no es invención del hombre.

25:20   “Y los querubines tendrán extendidas las alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, uno frente al otro; los rostros de los querubines estarán vueltos hacia el propiciatorio.”  – Estos dos querubines están adorando al Eterno que es invisible y que se manifestaba con su luz entre estos dos, debajo de sus alas y encima del arca. Como son dos, los hijos de Israel no los confundirían con el Eterno, y como están adorando, inclinándose y extendiendo sus alas, no pueden ser confundidos con dioses. Están señalando hacia Alguien más importante.

Los dos querubines nos hablan también de la importancia de la unidad entre hermanos junto al Trono del Eterno.

25:21-22 “Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. Allí me citaré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.”  – Este fue el lugar de encuentro entre el Eterno y Moshé. Esto nos enseña que el lugar donde puedes encontrar al Eterno está en tu interior, en tu espíritu, en tu corazón. Ese es el lugar de encuentro íntimo entre el Eterno y tú.

25:23   “Harás asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud será de dos codos, su anchura de un codo y su altura de un codo y medio.”  – La mesa representa la provisión del Eterno para el mundo. Por eso no podía estar vacía en ningún momento, siempre tenía que tener panes encima.

25:30   “Y pondrás sobre la mesa el pan de semblantes perpetuamente delante de mí.”  – El pan estaba hecho como una caja, pero con dos de sus lados abiertos. Según Rashí, se llama “pan de semblantes”, lejem hapanim, porque era como si tuviera rostros, superficies, que miraban a ambas direcciones hacia los lados del tabernáculo.

La mesa en la casa de un judío es vista como un altar, un lugar donde hay un encuentro con el Eterno junto con los demás, cf. Ezequiel 41:22. Antes de partir el pan se hace netilat yadayim, lavado de manos, con el fin de presentarse ante el Eterno con las manos ritualmente limpias, como dice el Salmo 24:3-4:

“¿Quién subirá al monte de HaShem? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño.”

El netilat yadayim se hace antes de comer pan horneado de alguna de las cinco clases de cereales, trigo, cebada, avena, centeno y alforfón. Según el Shulján Aruj, el volumen de agua mínimo requerido para netilat yadayim es de 1/8 litro, (1/30 galón). Se recomienda verter agua en abundancia sobre las manos. El agua se vierte sobre las manos mediante un recipiente, sin mellas, ni grietas, que se llena con la mano derecha y se pasa a la mano izquierda. La izquierda vierte tres veces sobre la derecha cubriéndola de agua cada vez hasta el puño. Se coge el recipiente con a la mano derecha y se vierte sobre la izquierda de la misma manera. Después de secarse, se levantan las dos manos a la altura de la cabeza y se dice la siguiente bendición:

Baruj Atá Ado-nai Elo-heinu Melej ha-olam asher kideshanu be-mitsvotav ve-tsivanu al netilat yadayim. – “Bendito eres Tú Señor nuestro Dios Rey del universo que nos santificó con sus mandamientos y nos ordenó la purificación de las manos.”

Existe también la costumbre de secarse después de hacer la bendición. Si no hay suficiente agua, basta con verter el agua una sola vez sobre cada mano. Sólo se pronuncia la berajá, la bendición, de netilat yadayim, cuando se va a comer una cantidad mínima de un kazait, (el peso de una aceituna grande, equivalente a 29 gramos o 1 onza). Para una cantidad inferior se hace netilat yadayim sin berajá. Al hacer netilat yadayim no se puede tener algún cuerpo extraño sobre las manos. Un anillo que se usa temporalmente debe ser quitado antes de netilat yadayim. Este lavado de manos antes de comer pan es un mandamiento rabínico que se ha establecido en recuerdo de los sacerdotes que tenían que estar ritualmente puros para poder comer de las ofrendas y diezmos del pueblo.

El lavado de manos es una señal de inocencia y de un deseo de usar las manos de manera limpia delante del Eterno, como está escrito en el Salmo 26:6:

“Lavaré en inocencia mis manos, y andaré en torno a tu altar, oh Eterno”

Compara también con Levítico 15:11 y Deuteronomio 21:6.

Inmediatamente después de netilat yadayim y sin interrupción se recita la bendición sobre el pan. Se levanta el pan con las dos manos y se pronuncia la siguiente berajá

Baruj Atá Ado-nai Elo-heinu Melej ha-olam. Ha-Motsí lejem min ha-arets. – “Bendito eres Tú Señor nuestro Dios Rey del universo que extrae pan de la tierra.”

Inmediatamente después, sin interrupción, se come un pedazo de pan untado en sal, como está escrito en Levítico 2:13:

“Además, toda ofrenda de cereal tuya sazonarás con sal, para que la sal del pacto de tu Dios no falte de tu ofrenda de cereal; con todas tus ofrendas ofrecerás sal.”

Entre semana se puede cortar el pan antes de hacer la bendición. En shabat se hace la bendición sobre dos panes enteros. Se corta después de la berajá. La recitación de la berajá de ha-motsí sólo es obligatoria para uno de los comensales judíos. Para los justos de las naciones esta bendición es opcional pero muy recomendable. El amo de casa tiene preferencia. Cuando los demás dicen amén es como si ellos hubieran recitado la bendición. El amo de casa distribuye un pedazo de pan a cada uno. Los comensales no deben probar el pan antes del amo de casa. Por eso él lo prueba y luego lo distribuye a cada uno. Generalmente se espera hasta que el comensal más considerado empiece a comer. Los trozos de pan no son lanzados, sino colocados por el amo de casa ante cada persona. No se entrega en sus manos, porque así se hace con los enlutados. La bendición sobre el pan incluye todo el resto de los alimentos, excepto el vino.

La mesa es un lugar de encuentro espiritual. Por tanto es importante hablar de la Torá en cada comida y comer de manera decente, no con glotonería ni tratar la comida sin respeto, cf. Números 21:5-6.

 

Durante la comida no se debe tocar algún lugar del cuerpo que suele cubrirse, ni rascarse la cabeza ni introducir el dedo en la nariz o en la oreja. Si por descuido uno hace algo de esto, debe lavarse de nuevo las manos antes de seguir comiendo.

Al final de la comida hay una costumbre de lavar los dedos de las manos. Este lavado se llama mayim ajaroním, “aguas finales”. Es suficiente verter agua con un recipiente hasta la segunda articulación de los dedos con una cantidad mínima de agua. Después no se debe comer ni hablar antes de hacer la bendición final por la comida, la birkat ha-mazón.

Si tres o más varones judíos comieron juntos, uno tiene que hacer una invitación de bendecir al Eterno, zimún, diciendo: “Bendigamos a Aquél que de lo suyo hemos comido”. Y los demás responden: “Bendito Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.” El primero repite: “Bendito Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.”

Si diez hombres judíos comieron juntos, se agregan las palabras “nuestro Dios”, de la siguiente manera: “Bendigamos a nuestro Dios, Aquél que de lo suyo hemos comido”. Y los demás responden: “Bendito es nuestro Dios, Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.” El primero repite: “Bendito es nuestro Dios, Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.” Normalmente estas bendiciones son recitadas en hebreo.

Cuando se dice zimún, es recomendable recitar la bendición por la comida, birkat ha-mazón, alzando una copa de vino. El que dice zimún bebe el vino después de birkat ha-mazón. Esto es un signo de alabanza a Dios, como está escrito en el Salmo 116:13:

 

“Alzaré la copa de la salvación, e invocaré el nombre de HaShem.”

 

La bendición de birkat ha-mazón es un mandamiento de la Torá, como está escrito en Deuteronomio 8:10:

 

“Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás a HaShem tu Dios por la buena tierra que El te ha dado.”

 

En los libros de oraciones está la oración entera. Está compuesta de cuatro partes, la bendición por la comida, por la la tierra de Israel, por Jerusalén y el templo, y por las bondades que Dios nos otorga. Se debe dejar el pan sobre la mesa durante el birkat ha-mazón, en señal de nuestra gratitud a Dios por la abundancia que nos da, y en recuerdo de la mesa en el lugar santo que siempre tenía panes encima. Esta bendición se recita sentado donde uno comió.

Si uno no come pan, hay otras bendiciones que se suelen hacer, favor de consultar en el libro de oración, el sidur.

Tercera aliyá, 25:31 – 26:14

 25:31   “Harás además un candelabro de oro puro. El candelabro, su base y su caña han de hacerse labrados a martillo; sus cálices, sus botones y sus flores serán hechos de él.”  – El candelabro, en hebreo menorá, simboliza la Torá y el Espíritu. La Torá, porque está escrito en el Salmo 119:105:

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino.”

Y en Proverbios 6:23 está escrito:

“Porque el mandamiento es lámpara, y la instrucción luz, y camino de vida las reprensiones de la instrucción”

El Espíritu, porque está escrito en Isaías 11:2:

“Y reposará sobre él el Espíritu de HaShem, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de HaShem.”

26:1     “Harás (el techo) del tabernáculo de diez cortinas de lino trenzado, lana azul, lana púrpura y lana carmesí, (con) querubines de labor de diseñador lo harás.”  – Según el Talmud y otros,[7] en cada hilo había cuatro fibras, una de lino y tres de lana, y cada hilo era séxtuple, trenzado con seis hebras. Cuatro fibras fueron trenzadas juntas y así se formaban 24 hebras por hilo. Los querubines fueron tejidos en la tela.

26:6     “Harás además cincuenta broches de oro, y con los broches unirás las cortinas una a la otra, de manera que el tabernáculo sea una unidad.”  – La unidad es muy importante para el Eterno. Esta construcción nos enseña que hace falta unirse para poder ser un templo en el Eterno.

26:7     “Harás también cortinas de pelo de cabra a manera de tienda sobre el tabernáculo; en total harás once cortinas.”  – Como el tabernáculo corresponde al hombre cada cubierta representa una parte del hombre. La primera cubierta, la interior, representa el hombre interior. La segunda, de pelo de cabras, podría representar el yetser hará, la mala inclinación.

26:14 “Harás también para la tienda una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, y otra cubierta de pieles de tajash por encima.”

El tabernáculo era muy hermoso por dentro, pero no muy bonito por fuera. Así es el Reino de los Cielos, no es muy atractivo para el mundo, pero cuanto más uno profundice.

Cuarta aliyá, 26:15-30

26:19 “También harás cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de la otra tabla para sus dos espigas.”  – Según Rashí, cada tabla tenía un grosor de un codo. Las tablas representan cada miembro del pueblo de Israel. Otra vez encontramos el mensaje de la unidad entre nosotros para poder formar un templo santo para el Eterno. Debajo de cada tabla hay dos basas de plata. La plata representa la Torá y la expiación. La Torá, porque está escrito en el Salmo 12:6:

“Las palabras de HaShem son palabras puras, plata probada en un crisol en la tierra, siete veces refinada.”

Y la expiación, porque está escrito en Éxodo 30:16:

“Tomarás de los hijos de Israel la plata de la expiación y lo darás para el servicio de la tienda de reunión, para que sea un recordatorio para los hijos de Israel delante de HaShem, como expiación por vuestras vidas.”

Esto nos enseña que la base para cada uno que puede formar parte del templo del Eterno es la Torá y la expiación. El hecho de que hay dos basas debajo de cada tabla nos enseña que hay dos tipos de Torá, la Torá escrita y la Torá Viviente. También nos enseña que hay dos partes en la expiación de Israel, la reconciliación entre el hombre y Dios y la reconciliación entre hombre y hombre.

26:28 “La barra del medio en el centro de las tablas pasará de un extremo al otro.”  – Una de las barras estaba metida en medio de todos los maderos. Esto significa que todos los maderos estaban perforados. Una vara de 30 codos, (15 metros), atravesaba la pared larga. Según el Midrash,[8] esta vara simboliza el Mesías quien unirá a todas las naciones del mundo. En total había tres varas que atravesaban las tres paredes del tabernáculo. Esto nos habla de la muerte del Mesías cuando su cuerpo fue clavado al madero con tres clavos, uno para cada brazo y uno para los dos pies, como está escrito en el Salmo 22:16:

“Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malhechores; me horadaron las manos y los pies.”

Quinta aliyá, 26:31-37

26:31 “Harás además un velo de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado; será hecho con querubines, obra de diseñador.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “velo” es “parojet”,[9] que significa “partición”, “separación”.

26:33 “Colgarás el velo debajo de los broches, y pondrás allí, detrás del velo, el arca del testimonio; y el velo os servirá como división entre el lugar santo y el lugar santísimo.”  –

26:36 “Harás una pantalla para la entrada de la tienda, de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador.”  – Según Rashí, las figuras de esta pantalla fueron hechas mediante labor de aguja. Las figuras eran por tanto idénticas en los dos lados.

Sexta aliyá, 27:1-8

27:1     “Harás también el altar de madera de acacia, de cinco codos su longitud, de cinco codos su anchura, el altar será cuadrado, y de tres codos su altura.”  – El atrio simboliza el cuerpo, el lugar santo simboliza el alma inferior y el lugar santísimo simboliza el espíritu, el alma superior. En los tres lugares hay fuego y luz. En el atrio está el fuego del altar de cobre. En el lugar santo hay luz y fuego del candelabro y el altar de oro. En el lugar santísimo está la shejiná, la presencia del Eterno, dando luz y fuego espiritual.

En los tres lugares también hay comida. En el atrio hay carne, vino y pan. En el lugar santo hay pan y vino y en el lugar santísimo está el maná. Esto nos enseña que no sólo el cuerpo necesita comer, sino también el alma y el espíritu del hombre. La comida para el espíritu del hombre es la Torá, simbolizada por las tablas del testimonio, como está escrito en Deuteronomio 8:3:

“Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca de HaShem.”

27:2     “Y le harás cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos serán de una misma pieza con el altar, y lo revestirás de cobre.”  – En la Escrituras el cobre, o bronce, simboliza juicio, justicia y derecho, cf. Levítico 26:19; Números 21:9; Deuteronomio 28:23; 2 Reyes 25:7; Ezequiel 40:3; Zacarías 6:1; Salmo 89:14.

Séptima aliyá, 27:9-19

27:16 “Y para la puerta del atrio, una pantalla de veinte codos de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador; sus pilares serán cuatro; y sus basas cuatro.”  – En total había tres cortinas que produjeron tres divisiones en el santuario. Cada cortina representa un nivel diferente de santidad. En el atrio podían entrar todos los israelitas que estaban ritualmente puros. En el lugar santo sólo podían entrar los sacerdotes y en el lugar santísimo sólo podía entrar el sumo sacerdote una vez al año.

27:18 “La longitud del atrio será de cien codos, la anchura de cincuenta por cincuenta, y su altura de cinco codos, de lino trenzado; y sus basas serán de cobre.”  – Rashí explica que el área del atrio que estaba situada hacia el este, era cuadrada, de cincuenta por cincuenta codos, (ver ilustración).

En esta Parashá están los mandamientos número 95 al 97 de los 613.

  1. Precepto de construir el templo (o el tabernáculo), Éxodo 25:8.
  2. Prohibición de quitar las varas de los anillos del arca, Éxodo 25:15.
  3. Precepto de poner el pan de semblantes (lejem ha-panim) y el sahumerio (ketoret), Éxodo 25:30.

 

 

 

[1]       Strong H8641 terûmâh  terûmâh, ter-oo-maw’, ter-oo-maw’, (The second form used in Deu 12:11); from H7311; a present (as offered up), especially in sacrifice or as tribute: – gift, heave offering ([shoulder]), oblation, offered (-ing).

[2]       Strong H7311 rûm, room, A primitive root; to be high actively to rise or raise (in various applications, literally or figuratively): – bring up, exalt (self), extol, give, go up, haughty, heave (up), (be, lift up on, make on, set up on, too) high (-er, one), hold up, levy, lift (-er) up, (be) lofty, (X a-) loud, mount up, offer (up), + presumptuously, (be) promote (-ion), proud, set up, tall (-er), take (away, off, up), breed worms.

[3]       Beer Hateb; Tsedá la Dérej.

[4]       Shir HaShirim Rabá 3.

[5]       Strong H3727, kappôreth, kap-po’-reth, From H3722; a lid (used only of the cover of the sacred Ark): – mercy seat.

[6]       Strong H3722 kâphar, kaw-far’, A primitive root; to cover (specifically with bitumen); figuratively to expiate or condone, to placate or cancel: – appease, make (an) atonement, cleanse, disannul, forgive, be merciful, pacify, pardon, to pitch, purge (away), put off, (make) reconcile (-liation).

[7]       yomá 71b; Baraitá d´Meléjet haMishkán 2; Rashí.

[8]       Tiferet Tsión.

[9]       Strong H6532 pôreketh, po-reh’-keth, Feminine active participle of the same as H6531; a separatrix, that is, (the sacred) screen: – vail.

Strong H6531 perek, peh’-rek, From an unused root meaning to break apart; fracture, that is, severity: – cruelty, rigour.

Parashá 18 Mishpatim

כ״ב בשבט ה׳תשע״ה (February 11, 2015) por  
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18 Mishpatim

Parashá 18 Mishpatim

Éxodo 21:1-24:18

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 21:1-19
  2. 21:20 – 22:4 (3 heb.)
  3. 22:5-27 (22:4-26 heb.)
  4. 22:28 – 23:5 (22:27 – 23:5 heb.)
  5. 23:6-19
  6. 23:20-25
  7. 23:26 – 24:18
  8. Maftir: 24:15-18 (tradición sefardí); 24:16-18 (tradición ashkenazí)

Haftará: Jeremías 34:8 – 22; 33:25-26.

Mishpatim

Significa “sentencias”.

Primera aliyá, 21:1-19

El Eterno comunica reglamentos a Moshé para que los ponga delante del pueblo. Primero acerca de cómo tratar a los esclavos hebreos hombres y mujeres. Luego acerca de cuando uno haya matado a otro voluntariamente o involuntariamente. Sigue dando reglas acerca de la violencia contra los padres, el secuestro, la maldición contra los padres y la restitución del daño ocasionado por una pelea.

Segunda aliyá, 21:20 – 22:4 (3 heb.)

El Eterno regula casos de violencia contra un esclavo, contra una mujer embarazada y contra un esclavo no hebreo. Regula daños ocasionados a hombres por un toro violento, por daños ocasionados a animales de otros por causa de un pozo destapado, por daños ocasionados a los animales de otros por un toro violento. Sigue regulando acerca de la restitución por robos de animales y los daños ocasionados a un ladrón.

Tercera aliyá, 22:5-27 (22:4-26 heb.)

La Torá regula acerca de restitución de daños ocasionados por los animales a los cultivos de terceros, restitución de daños por incendio de cultivos de terceros, restitución de pérdida de bienes confiados  o prestados a otros. Luego regula acerca de las consecuencias de la seducción de una virgen no desposada, de la hechicería, de la bestialidad y de la idolatría. Al extranjero, la viuda y el huérfano no se pueden maltratar. Está prohibido prestar dinero a los pobres con interés o tomar en prenda su manto por la noche.

Cuarta aliyá, 22:28 – 23:5

Está prohibido maldecir a Elohim y a los líderes del pueblo. No se puede demorar la ofrenda de primicias de la cosecha o de la vendimia. Hay que dar el primogénito de los hijos y del ganado al Eterno a partir del octavo día. No está permitido comer carne despedazada. No se puede admitir informes ni testimonios falsos ni ser llevado por la mayoría para hacer mal o pervertir el juicio. Tampoco se puede hacer distinción al pobre en su litigio. Hay que regresar el toro o el asno de un enemigo si se ha extraviado. Si hay oportunidad hay que ayudar al enemigo a descargar su asno si está decaído.

Quinta aliyá, 23:6-19

No se puede pervertir el derecho de un pobre en su pleito. Hay que alejarse de una palabra falsa y no dejar que el inocente sea ejecutado. Está prohibido recibir soborno y oprimir al extranjero.

Seis años se cultiva la tierra pero el séptimo año no, para que coman los pobres y las bestias del campo. Seis días se trabaja pero el séptimo día no, para que descansen los animales, los hijos de las siervas y los extranjeros. Está prohibido mencionar el nombre de otros Elohimes y hacer que otros los mencionen. Tres veces al año hay que celebrar al Eterno, en la fiesta de los panes sin levadura, en la fiesta de la siega y en la fiesta de la cosecha. No se puede venir ante el Eterno con manos vacías. El sacrificio de pesaj no puede ser sacrificado cuando hay jamets. La grasa del sacrificio no puede quedar hasta la mañana. Hay que llevar lo mejor de las primicias de la tierra a la casa del Eterno. Está prohibido cocinar un cabrito en la leche de su madre.

Sexta aliyá, 23:20-25

Un ángel irá delante del pueblo para guardarlo hasta que llegue al lugar preparado. Hay que cuidarse de él y no ser rebelde porque el Nombre del Eterno está en él. Si hay obediencia hay victoria sobre los enemigos. Seis pueblos serán destruidos por completo. Está prohibido hacer las cosas que hacen esos pueblos. Hay que destruir sus estatuas. Al servir al Eterno será bendecido el alimento y la bebida y será eliminada toda enfermedad.

Séptima aliyá, 23:26 – 24:18

No habrá abortos en la tierra ni esterilidad y nadie morirá antes de tiempo. El terror irá delante de Israel y todos los enemigos serán confundidos y volverán las espaldas. Avispas serán enviadas para echar fuera tres pueblos. No serán echados todos los pueblos en un año, para que la tierra no quede desolada y las fieras aumenten, sino poco a poco. Los límites de Israel serán desde el Mar de Cañas hasta el mar de los filisteos y desde el desierto hasta el río porque los pueblos serán echados de delante de Israel. No se puede hacer pacto con ellos ni con sus Elohimes y ellos no podrán habitar en la tierra para que no hagan pecar a Israel, por causa de su idolatría.

Moshé recibe la orden de subir al Eterno junto con Aharón, Nadav y Avihú y 70 de los ancianos de Israel. Los demás se prosternarán desde lejos pero Moshé podrá acercarse al Eterno. Moshé viene al pueblo y cuenta todas las palabras del Eterno. El pueblo responde que hará según todas ellas. Moshé escribe todas las palabras, edifica un altar al pie del monte y los jóvenes ofrecen sacrificios sobre él al Eterno. La mitad de la sangre es puesta en vasijas y la otra mitad es rociada sobre el altar. Moshé lee el libro del pacto a todo el pueblo y el pueblo promete obedecer todo. Luego rocía la sangre sobre el pueblo y dice: “He aquí la sangre del pacto que el Eterno ha hecho con vosotros con respecto a todas estas palabras.” Suben los 74 hombres y ven al Elohim de Israel con un embaldosado de zafiro debajo de sus pies. A pesar de haber visto a Elohim no mueren sino comen y beben ante él. Moshé recibe la orden de subir hasta el Eterno en el monte y esperar allí hasta recibir las tablas de piedra, la Torá y el mandamiento que Él ha escrito. Yehoshúa le acompaña un trozo de camino. Moshé dice a los ancianos que los esperen hasta que vuelvan. Aharón y Jur podrán juzgar si hay algún asunto. Moshé sube y la nube cubre el monte durante seis días. En el séptimo día es llamado desde el interior de la nube. La gloria del Eterno es como un fuego consumidor en la cima de la montaña. Moshé entra en la nube y sube al monte. Allí se queda durante 40 días.

Primera aliyá, 21:1-19

21:1     “Y estas son las ordenanzas que pondrás delante de ellos.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “ordenanzas” (“leyes” RV60) es mishpatim[1]. En la Torá aparecen varias palabras que hablan de los mandamientos que el Eterno ha dado a su pueblo. Las cinco palabras más comunes son:

  • Torá[2] (en plural: torot) significa “instrucción”, “norma”, “ley”. Viene de la raíz yará,[3] “señalar”. Hace referencia a varias cosas. Estas son las más importantes:
    • Una instrucción cualquiera, por ejemplo Proverbios 3:1 “Hijo mío, no te olvides de mi instrucción (torá)…”
    • Una instrucción específica en cuanto a un asunto específico, por ejemplo la instrucción de cada sacrificio, Levítico 6:9 (6:2 heb.) “esta es la instrucción (torá) del holocausto…”; Levítico 7:11 “Esta es la instrucción (torá) del sacrificio de la ofrenda de paz…”,
    • La instrucción general entregada al pueblo de Israel – La Torá de Moshé, los cinco libros de Moshé, el Jumash, el Pentateuco, “la ley”, por ejemplo Deuteronomio 32:26 “este libro de la ley (torá)”, Josué 1:7-8 “la ley (torá) que Moshé te mandó… Este libro de la ley (torá)”,
    • Toda la Escritura hebrea inspirada divinamente – el Tanaj (un acrónimo para Torá (Instrucción), Neviím (Profetas), Ketuvim (Escrituras)).
  • Mitsvá[4] (en plural mitsvot) – mandamiento – término general para todo tipo de mandamientos. Viene de la raíz tsavá[5] que significa “ordenar”, “encomendar”, “encargar”, “mandar”.
  • Mishpat[6] (en plural mishpatim) – significa “sentencia”, “norma”, “decreto”, “costumbre”, “proceso judicial”, “derecho”, “jurisdicción”, “modelo”. Viene de la raíz shafat[7] que significa “juzgar”, “hacer justicia”, “gobernar”. El sustantivo es shofet, “juez”.
  • Jok[8] (en plural: jukim) que significa ”límite”, “tarea”, “porción”, “obligación”, “mandato”. Viene de la raíz jakak[9] que significa “grabar”, “determinar”, “mandar”. Esta palabra aparece también de forma femenina, como juká, en plural jukot.
  • Edá[10] (en plural edot), que significa “prueba”, “testimonio”.

La relación entre estas cinco palabras puede ser ilustrada de la siguiente manera:

La Torá es la instrucción general que fue dada desde el cielo por medio de Moshé. Las mitsvot son todos los 613 mandamientos que hay en la Torá de Moshé. Hay tres diferentes tipos mitsvot dentro de estos 613 que son: mishpatim, jukim y edot. Los mishpatim son los mandamientos de carácter social, que regulan todo tipo de relaciones sociales dentro de Israel. Los jukim son mandamientos que son difíciles de entender por carecer de explicación lógica. Los edot son mandamientos acerca de ciertas marcas distintivas para el pueblo de Israel, por ejemplo, la mezuzá, las tsitsitot y los tefilín.

En Deuteronomio 4:44-45 está escrito:

“Esta es, pues, la ley (torá) que Moshé puso delante de los hijos de Israel. Estos son los testimonios (edot), los estatutos (jukim) y las ordenanzas (mishpatim) que Moshé dio a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto.”

En el texto que estamos estudiando encontramos la palabra mishpatim que son las leyes sociales que rigen la sociedad de Israel. Ya se habían entregado las diez palabras de forma audible desde el monte Sinai. Estas diez palabras son el resumen de todos los 613 mandamientos que iban a ser entregados al pueblo de Israel. La Parashá Mishpatim empieza con la pequeña palabra va, que significa “y”. Esto nos enseña que lo que viene a continuación está en relación con lo que había antes. Así que estos mishpatim, leyes sociales, están relacionadas con lo que está escrito al final del capítulo 20.

Esta Parashá contiene más de 50 mandamientos que son de carácter social, exceptuando algunos pocos. Después de haber recibido todas estas leyes Moshé escribió un rollo, llamado “el libro del pacto” en 24:7. Los sabios discuten acerca de cuál fue el contenido de ese libro, si incluía todo desde el relato de la creación del universo, en Bereshit (Génesis) 1:1 en adelante, o si empezó desde algún otro lugar. Rashí dice que allí estaba escrito todo desde la creación hasta la entrega de la Torá.

21:2     “Si compras un siervo hebreo, te servirá seis años, pero al séptimo saldrá libre sin pagar nada.”  – En el idioma hebreo no hay diferencia entre esclavo y siervo. Los hijos de Israel fueron esclavos en Egipto en el sentido de que no tenían el derecho ni la libertad para dirigir sus propias vidas. Un esclavo es propiedad de otra persona. En ese sentido los hijos de Israel ya no podían ser esclavos, puesto que en el caso de llegar a ser vendidos como “siervos” no lo sería para siempre, sino sólo hasta el año shemitá, remisión, que cae cada séptimo año. Así que no se trataba de una esclavitud en el sentido de la palabra sino más bien una servidumbre con derecho de vivienda, ropa, comida y lo necesario para su vida personal, pero nada más, a cambio de un servicio de 24 horas al día. Ahora, si el siervo no deseaba ser libre en el año de remisión fue marcado en el lóbulo de su oreja como una señal y así serviría en la casa de su amo hasta el año de jubileo, que caía cada 49 años. De esta manera un siervo hebreo nunca llegaría a ser propiedad absoluta de otra persona. Era diferente la situación de los siervos adquiridos de las otras naciones y especialmente de los sobrevivientes de las naciones que no fueron exterminados durante la conquista. Ellos no podían ser liberados ni en el año de shemitá ni en el año de jubileo. En ese sentido se podía hablar de esclavitud, porque fueron propiedad de sus dueños, igual que un objeto o un animal, cf. 21:21.

Sin embargo, tenemos que entender que el concepto de siervo o esclavo en la sociedad hebrea era muy diferente al concepto de esclavitud que se ha vivido en la edad media, especialmente con las ventas de los esclavos de África para América. En esta Parashá vemos como un esclavo en la sociedad hebrea tenía que ser tratado con respeto y tenía sus derechos legales, a diferencia de los esclavos de los gentiles. El versículo 21:5 muestra que un siervo hebreo podía tener el deseo de seguir siendo propiedad parcial de otro, porque le beneficiaba, en lugar de querer ser libre. Esto nos muestra cómo fue tratado un siervo hebreo y un esclavo en la sociedad israelita. Como siervo no tenía la responsabilidad de su propio sostén económico y para algunas personas era preferible, antes que tener que buscarse la vida. Para él era una situación cómoda.

La única manera para que un hombre hebreo pueda ser vendido como siervo es si ha robado algo y no tiene con qué pagar para restituir el robo. Entonces el tribunal, beit din, tiene la obligación de venderle como siervo por el valor de su robo, cf. 22:3. Este mandamiento no aplica a las mujeres

21:3     “Si entró solo, saldrá solo; si tenía mujer, entonces su mujer saldrá con él.”  – Se refiere a una mujer hebrea. El amo se hace responsable incluso para sostener a la esposa durante el tiempo de su servidumbre.

21:4 “Si su amo le da mujer, y ella le da a luz hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo.”  – Aquí se refiere a una mujer no hebrea, que el amo le entrega con el fin de obtener hijos esclavos que se queden con él después de la liberación del siervo hebreo.

21:5     “Pero si el siervo insiste, diciendo: “Amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no saldré libre””  – El pueblo hebreo fue sacado de Egipto para ser libre. Esta decisión va en contra de la perfecta voluntad del Eterno. Por eso fue marcado en la oreja.

21:6     “entonces su amo lo traerá a los jueces (Elohim), y lo traerá a la puerta o al quicial. Y su amo le horadará la oreja con una lezna, y él le servirá para siempre.”  – La palabra Elohim significa en este contexto jueces. La expresión “para siempre”, en hebreo le-olam, significa en este caso hasta el año de jubileo.

21:7     “Y si alguno vende a su hija por sierva, ella no saldrá libre como salen los siervos.”  – Si una familia hebrea llega a ser muy pobre, podrá vender una hija como sierva antes de que tenga 12 años, con el propósito de que luego se case con el amo o con el hijo del amo. Esto la ayudaría en su situación penosa. No saldrá libre como salen los siervos no significa que no pueda salir en el año sabático, como está escrito en Deuteronomio 15:12:

“Si un hermano tuyo, hebreo o hebrea, te es vendido, te servirá por seis años, pero al séptimo año lo pondrás en libertad.”

Significa, según Rashí, que si un siervo hebreo, o una sierva hebrea, pierde un diente o un ojo no podrá ser libre por ello como los esclavos de las naciones, cf. 21:26-27. Un siervo hebreo, o una sierva hebrea, será liberado únicamente por el año shemitá o por ser redimido, es decir que alguien pague un precio de rescate para que ya no tenga que servir hasta el año shemitá o el año de jubileo.

Si el amo de la sierva hebrea no quiere casarse con ella, según la intención inicial, o si el hijo no quiere casarse con ella, no podrá ser vendida a otro.

21:10 “Si toma para sí otra mujer, no disminuirá a la primera su alimento, ni su ropa, ni sus derechos conyugales.”  – Estas tres cosas son las que un esposo está obligado a entregar a su esposa.

21:11 “Y si no hace por ella estas tres cosas, entonces ella saldrá libre sin pagar dinero.”  – Según Rashí, las tres cosas son, destinarla para sí, v. 8, destinarla como esposa para su hijo, v. 9, o reducirle del monto de su rescate, con lo cual ella hubiera salido libre, v. 8. Si el amo no hace una de estas tres cosas por ella, tendrá que salir libre sin que se pague un dinero de rescate por ella.

21:12 “El que hiera de muerte a otro, ciertamente morirá.”  – Las leyes sociales dictan sentencias por hechos concretos. Elohim ha delegado al hombre la autoridad de ejecutar su ira contra ciertos crímenes que se cometan. Un tribunal humano puede emplear la justicia del Eterno hasta cierto grado, pero puede fallar porque hay que tener en cuenta los motivos del interior de la persona que comete un crimen para poder dar una sentencia exacta, y sólo Elohim conoce el corazón de cada uno. Sin embargo es necesario que las autoridades humanas hagan la función de Elohim en la tierra para que no se propague el mal. Una sociedad tiene que estar fundada sobre la justicia. Un gobierno tiene que administrar justicia, como está escrito en 1 Reyes 10:9:

“Bendito sea HaShem tu Elohim que se agradó de ti para ponerte sobre el trono de Israel; por el amor que HaShem ha tenido siempre a Israel, te ha puesto por rey para hacer derecho y justicia.”

En Proverbios 16:12 está escrito:

“Es abominación para los reyes cometer iniquidad, porque el trono se afianza en la justicia.”

En el Salmo 9:4b está escrito:

“te sientas en el trono juzgando con justicia”

El fundamento del trono del Eterno es, en primer lugar, la justicia, no la misericordia, como está escrito en el Salmo 97:2:

“Nubes y densas tinieblas le rodean, justicia y derecho son el fundamento de su trono.”

La justicia del Eterno es la base para su gobierno, no su misericordia en primer lugar. La base de la Torá es la justicia. Por eso todas estas leyes sociales están basadas en la justicia, como está escrito en el Salmo 19:9b:

“los juicios (mishpatim) de HaShem son verdaderos, todos ellos justos”

En Deuteronomio 32:4 está escrito:

“¡La Roca! Su obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; Elohim de fidelidad y sin injusticia, justo y recto es Él.”

El reinado mesiánico será establecido sobre la justicia, como está escrito en Isaías 9:7:

“El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre. El celo de HaShem de los ejércitos hará esto.”

La justicia es la base de un reinado. Sin embargo, una justicia sin misericordia es desastrosa para el pecador. Si Elohim juzgara al mundo solamente con justicia estaríamos todos exterminados desde hace tiempo. Por lo tanto encontramos también la misericordia como ingrediente en el reinado del Eterno, como está escrito en el Salmo 89:14:

“La justicia y el derecho son el fundamento de tu trono; la misericordia y la verdad van delante de ti.”

En Proverbios 20:28 está escrito:

“Lealtad y verdad guardan al rey, y por la misericordia sostiene su trono.”

En Isaías 16:5 está escrito:

“Se establecerá en la misericordia un trono, y en él se sentará con fidelidad, en la tienda de David, un juez que busque lo justo y esté presto a la justicia.”

Teniendo en cuenta estos dos atributos del Eterno, su justicia y su misericordia, podremos entender cómo se debe emplear la Torá en la sociedad. La justicia es la base, pero si el hombre muestra señales de arrepentimiento, o si cometió los actos malignos sin intención, tendrá que recibir misericordia. Si una sociedad no tiene la justicia como base, se hundirá por la corrupción, como está escrito en Proverbios 14:34:

“La justicia engrandece a la nación, pero el pecado es afrenta para los pueblos.”

En Proverbios 16:12 está escrito:

“Es abominación para los reyes cometer iniquidad, porque el trono se afianza en la justicia.”

En Proverbios 21:7 está escrito:

“La violencia de los impíos los arrastrará, porque se niegan a obrar con justicia.”

En Proverbios 28:12 está escrito:

“Cuando los justos triunfan, grande es la gloria, pero cuando los impíos se levantan, los hombres se esconden.”

En Proverbios 29:12 está escrito:

“Si un gobernante presta atención a palabras mentirosas, todos sus servidores se vuelven impíos.”

En Proverbios 29:16 está escrito:

“Cuando aumentan los impíos, aumenta la transgresión, pero los justos verán su caída.”

Ahora, sin solamente se emplea la justicia sin dar misericordia a los pecadores que muestran señales de arrepentimiento, la sociedad se volverá muy rígida y cruel. Pero, al mismo tiempo no se puede ignorar o pervertir la justicia a la hora de dar misericordia. El que hiera de muerte a otro con intención tiene que morir. Eso es justo. El que hiera a su padre o a su madre es reo de muerte. Eso es justo. El que maldiga a su padre o a su madre merece ser apedreado. Eso es justo.

En el Salmo 119:172 está escrito:

“Que cante mi lengua de tu palabra, porque todos tus mandamientos son justicia.”

El que piensa que es injusto apedrear a una persona adúltera no tiene un concepto de justicia afinado. El que piensa que un asesino no merece la pena capital no tiene una mente normal por no estar de acuerdo con la justicia de Elohim. El que piensa que un secuestrador no debe morir por su delito no conoce la justicia Del que ha creado el hombre a Su imagen y semejanza. Esta es la justicia de Elohim y Su justicia es eterna, como está escrito en el Salmo 119:142:

“Tu justicia es justicia eterna, y tu ley (torá) verdad.”

La misericordia es ofrecida a aquél que se arrepiente, pero el que no conoce la justicia no se puede arrepentir de corazón, porque piensa que no es tan grave lo que ha cometido. Un hombre adúltero merece la muerte. Una mujer adúltera merece la muerte. Si entienden esto y aceptan esto como justo, podrán arrepentirse y rogar que les sea dada misericordia, y entonces se emplea la misericordia. La misericordia se emplea sobre la base de la justicia, no al revés.

Si el gobierno de la sociedad no emplea la justicia, la sociedad se corrompe. Las autoridades también tendrán que emplear la misericordia. Pero si emplea la misericordia para que el pecador siga haciendo mal, la sociedad se auto destruirá, como pasó en tiempos de Noaj antes del diluvio y en Sodoma y Gomorra.

Si la justicia no es empleada por las autoridades humanas, Elohim hará justicia. Las cosas reveladas y abiertas podrán ser juzgadas por los hombres, pero el Eterno juzgará todas las cosas secretas, como está escrito en Deuteronomio 29:29:

“Las cosas secretas pertenecen a HaShem nuestro Elohim, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley.”

Por medio del Mesías el mundo será juzgado con justicia, es decir, según las leyes justas que han sido establecidas en la Torá de Moshé, como está escrito en el Salmo 9:7-8:

“Pero HaShem permanece para siempre; ha establecido su trono para juicio, y juzgará al mundo con justicia; con equidad ejecutará juicio sobre los pueblos.”

En el Salmo 96:11-13 está escrito:

“Alégrense los cielos y regocíjese la tierra; ruja el mar y cuanto contiene; gócese el campo y todo lo que en él hay. Entonces todos los árboles del bosque cantarán con gozo delante de HaShem, porque Él viene; porque Él viene a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad.”

El Salmo 119:172 dice:

“Que cante mi lengua de tu palabra, porque todos tus mandamientos son justicia”

Cuando estudiamos las leyes sociales de la Torá, tenemos que aceptar que son perfectamente justas. Representan el nivel máximo de la justicia, la justicia de Elohim empleada en la sociedad humana. No siempre es posible ejecutar la perfecta justicia en la sociedad, pero estas son las líneas que el Eterno ha marcado para una sociedad sometida a su Reino.

La Torá oral no solamente explica cómo y cuándo emplear estas leyes sino también cómo y cuándo hay que emplear la misericordia.

21:15 “El que hiera a su padre o a su madre, ciertamente morirá.”  – Según el Talmud[11], no se hará acreedor a la pena de muerte sino por un golpe que cause una lesión, es decir una contusión o una herida de la cual salga sangre.

21:17   “El que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente morirá.”  Según el Talmud,[12] toda pena de muerte que no está especificada siempre es por medio de estrangulamiento.

21:19   “y se levanta y anda afuera con su bastón, el que lo hirió será absuelto; sólo pagará por su tiempo perdido, y lo cuidará hasta que esté completamente curado.”  – Según la Mishná,[13] hay cinco tipos de compensación que tiene que pagar el que cause un daño físico a otro:

  1. Por daño físico, en hebreo nezek.
  2. Por dolor físico, en hebreo tsaar.
  3. Por gastos médicos, en hebreo ripui.
  4. Por holganza o paro forzoso, en hebreo shévet.
  5. Por vergüenza, en hebreo bóshet.

 

Segunda aliyá, 21:20 – 22:4 (3 heb.)

21:20 “Si alguno hiere a su siervo o a su sierva con una vara, y muere bajo su mano, será castigado.”  – El castigo es la pena capital por medio de la espada, cf. Levítico 26:25 donde aparece la misma palabra en hebreo, nakam, traducida como “venganza”. El siervo y la sierva a los cuales se refiere aquí, no son hebreos, porque el versículo 21 dice que son la propiedad de su amo, lo cual no sería el caso de un siervo hebreo. Esto nos enseña que un esclavo no hebreo tiene el mismo valor que un hebreo. Todos los seres humanos tienen el mismo valor.

21:21 “Sin embargo, si sobrevive uno o dos días, no se tomará venganza, porque es propiedad suya.”  – Si el esclavo muere después de 24 horas, no se considera como un asesinato, lo cual hubiera sido el caso si no hubiera sido su esclavo.

21:22 “Y si algunos hombres luchan entre sí y golpean a una mujer encinta, y ella aborta, sin haber daño, ciertamente (el culpable) será multado cuando el esposo de la mujer demande de él; y pagará según lo que los jueces decidan.”  – En este caso el niño abortado no es vengado con la pena capital. El agresor tendrá que pagar una multa por el valor del feto, según lo que los jueces decidan, en el caso de que el marido haga una demanda ante el beit din, la corte de justicia.

21:23 “Pero si hubiera daño, entonces darás vida por vida”  – Aquí se refiere a un daño en la mujer, no en el niño que ya murió. Los maestros tienen dos opiniones en cuanto a la interpretación a este versículo. Hay quienes opinan que el hombre tendrá que pagar con su vida literalmente, y otros que dicen que se trata de indemnización monetaria, según el precio por la cual hubiera sido vendida en el mercado de siervos. Los que mantienen la segunda opinión dicen que el hombre no tenía la intención de matar a la mujer, y por eso no se le puede emplear la pena de muerte. Los de la primera opinión dicen que si el hombre tenía la intención de matar al marido, también es reo de muerte por matar a la mujer.

 

21:24   “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie”  – Según el Talmud,[14] aquí no se refiere a tomar los órganos del otro en recompensa por un daño hecho, sino de pagar con dinero el valor del miembro dañado, según la disminución del valor de la persona en comparación con una persona intacta, en el caso de que hubiese sido vendida en un mercado.

La primera de las cinco tipos de compensación, por daño físico, nezek, es empleada, de por vida, en el caso de que una persona tenga pérdidas en su trabajo por ese daño. Por ejemplo, si una persona, trabajando con dos manos y dos pies, ganaba 100 y, después de la pérdida de alguno de sus órganos, sólo podrá ganar 40, el agresor tendrá que indemnizarle el 60% durante el resto de su vida, para recompensarle la pérdida.

 

21:25   “quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.”  – En estos tres casos no se trata de la pérdida de órganos, sino de un dolor físico, tsaar, que también tendrá que ser recompensado, según la cantidad de dinero que una persona como ella desearía recibir a cambio de sufrir el mismo dolor.[15] Según Rashí, una herida, en hebreo petsa, es una lesión que saca sangre y golpe, en hebreo jaburá, es una lesión que acarrea la coagulación de la sangre interiormente y hace enrojecer la carne que está sobre ella.

 

21:26   “Si alguno hiere el ojo de su siervo o de su sierva y se lo inutiliza, lo dejará ir libre a causa del ojo.”  – Aquí se refiere a un esclavo cananeo, no hebreo, como hemos dicho antes. A parte del ojo y el diente lo mismo se aplica también respecto a la pérdida de las puntas de 24 órganos: los dedos de las manos y los pies, las orejas, la nariz y el miembro viril.

 

21:29   “Sin embargo, si el toro tenía desde antes el hábito de acornear, y su dueño había sido advertido, pero no lo había encerrado, y mata a un hombre o a una mujer, el toro será apedreado, y su dueño también morirá.”  – Según Rashí, en este caso el Cielo dará la muerte al dueño del toro violento, no el hombre. Este texto nos enseña que el dueño de un animal es responsable por los daños que pueda causar ese animal.

 

21:32   “Si el toro acornea a un siervo o a una sierva, el dueño dará a su amo treinta siclos de plata, y el toro será apedreado.”  – Aquí se trata de esclavos cananeos. En el caso de siervos hebreos habría que pagar el rescate para su liberación.[16]

 

22:1     “Si alguno roba un toro o una oveja, y lo mata o vende, pagará cinco toros por el toro y cuatro ovejas por la oveja.”  – Esta indemnización sólo se aplica sobre este tipo de animales.

 

22:2     “Si el ladrón es sorprendido forzando una casa, y es herido y muere, no habrá culpabilidad de sangre”  – Esto nos enseña que si alguien viene contra ti para matarte, tienes el derecho de adelantarte a él y no serás considerado un asesino en el caso de que se muera.

 

22:3     “pero si ya ha salido el sol, habrá culpabilidad de sangre. Ciertamente, (el ladrón) debe hacer restitución; si no tiene con qué, entonces será vendido por (el valor de) su robo.”  – En este caso la palabra “sol” no se interpreta por los rabinos de manera literal. Rashí sigue la interpretación del Midrash[17] según la cual el sol es símbolo de paz. El Talmud,[18] sin embargo, dice que el sol simboliza claridad y seguridad. El Targum Onkelós tradujo el texto de esta manera: “Si los ojos de los testigos caen en él…”, es decir, si antes había sido advertido de no matar en el caso de ser sorprendido en su robo.

 

Tercera aliyá, 22:5-27 (22:4-26 heb.)

 

22:7     “Si alguno da a su vecino dinero o cosas a guardar, y son hurtados de la casa de éste, el ladrón, si es hallado, pagará el doble.”  – La restitución es doble en este caso si el ladrón ha hecho un juramento para declarar su inocencia. En otro caso sólo se devuelve lo que fue hurtado.

 

22:8     “Si no es hallado el ladrón, entonces el dueño de la casa se presentará ante los jueces, para determinar si él metió la mano en la propiedad de su vecino.”  – Aquí la palabra hebrea Elohim se traduce como jueces, al igual que en el versículo siguiente. Los jueces han recibido la autoridad delegada para representar a Elohim en el juicio en la tierra.

 

22:10 “Si alguno da a su vecino un asno, un buey, una oveja, o cualquier otro animal para ser guardado, y muere o sufre daño, o es robado sin que nadie lo vea”  – Según Rashí, en este caso se trata de un guardián pagado.

 

22:16 “Si alguno seduce a una doncella que no esté desposada, y se acuesta con ella, deberá pagar un precio por ella para que sea su mujer.”  – El precio de adquisición de una mujer virgen, fue de 50 siclos de plata, cf. Deuteronomio 22:29, lo cual corresponde a ocho años de comida y ropa de una persona (R. Hirsch). El precio de adquisición, en hebreo mohar, luego fue sustituido por la ketuvá, contrato matrimonial. En el tiempo del segundo templo, había mucha pobreza en la tierra de Israel, y por lo tanto pocas personas tenían el dinero suficiente para poder pagar el precio de adquisición de una novia. Por esto se incluyó en la ketuvá un compromiso de pago por parte del novio, correspondiente a lo que antes había sido el mohar, el precio de adquisición.

Según Rambam,[19] este pago de adquisición se aplica en el caso de que el padre de la joven y ella misma estén de acuerdo en que ella se case con él. Por lo tanto no se ve como una multa. Nadie puede casarse por obligación.

 

22:18 “No dejarás con vida a la hechicera.”  – Esto nos enseña que la Torá fue escrita en primer lugar para los jueces de Israel. Sólo un tribunal de 23 jueces puede dictar una sentencia de vida o muerte. Este mandamiento se aplica tanto para hombres como para mujeres. La Torá habla de lo que es más común, en este caso es más común que una mujer sea hechicera que un hombre sea hechicero. Hay diferentes opiniones sobre qué tipo de pena de muerte se debe aplicar en este caso, algunos dicen que debe ser por espada, y otros dicen que debe ser por lapidación.

 

22:20 “El que ofrezca sacrificio a otro Elohim, que no sea HaShem, será destruido por completo.”  – Según Rashí, este mandamiento se aplica sobre tres tipos de sacrifico a los ídolos, similares a los que se dan al Eterno: degüello de animales, quema de incienso y ofrenda de libación.

 

22:21 “Al extranjero no maltratarás ni oprimirás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.”  – Aquí no se refiere solamente al converso, puesto que los hijos de Israel no fueron conversos en Egipto, sino al no judío residente en la tierra de Israel. Según Rashí, extranjero, en hebreo guer, siempre significa uno que no nació en el país, donde vive ahora, sino que vino de otro país para habitar allí. Según el Talmud,[20] maltratar, en hebreo yaná, significa en este caso injuria verbal, y oprimir, en hebreo lajats, significa en este caso robo de los bienes. Hay alrededor de 40 casos donde la Torá habla de tratar bien al extranjero.

 

22:22 “A la viuda y al huérfano no afligiréis.”  – El Elohim de Israel contempla la necesidad de los débiles. Los extranjeros, las viudas y los huérfanos son objetos de su cuidado especial. Por esto hay leyes muy concretas para la protección de estas personas.

 

22:25 “Si prestas dinero a mi pueblo, a los pobres entre vosotros, no serás como un acreedor con él; no le cobrarás interés.”  – Los acreedores emplean la fuerza para reclamar el dinero y suelen humillar al prestamista. Ambas cosas están prohibidas en Israel. Es más, podemos ir más allá de lo justo de la Torá y emplear la misericordia.

 

Está prohibido prestar dinero a los necesitados con intereses.

 

22:26 “Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol”  – Según Rashí, se refiere a una prenda que se toma en el momento cuando el deudor no pueda pagar en el plazo estipulado. Sin embargo si se dio una garantía en el momento de dar el préstamo, el prestamista no está obligado a devolverla por la tarde.

 

Cuarta aliyá, 22:28 – 23:5

 

22:28 “No maldigas a Elohim, ni maldigas al príncipe de tu pueblo.”  – La palabra Elohim[21] puede referirse tanto a Elohim como a los jueces que le representan en la sociedad.

 

22:29 “No demorarás (la ofrenda de) tu plenitud ni de tu vendimia. Me darás el primogénito de tus hijos.”  – Esto significa, según Rashí, que no se puede cambiar el orden de la separación de las ofrendas. Primero vienen los bikurim, las primicias, que se entregan al Templo. Luego viene la terumá, la porción elevada, que se entrega al sacerdote, cf. Números 18:12. Después se entrega el maaser, el diezmo.

El diezmo se divide en tres partes, el primer diezmo, maaser rishón, el segundo diezmo, maaser shení, y el diezmo del pobre, maaser aní. Primero se separa el maaser rishón, que es entregado al levita, que en su vez entrega el diezmo del diezmo al cohén, el sacerdote, cf. Números 18:21. Después se separa el maaser shení que es llevado a Jerusalén para ser comido allí los años 1, 2, 4 y 5 del ciclo de siete años, cf. Deuteronomio 14:22-26. En los años 3 y 6 se separa el maaser aní en lugar del maaser shení, que es entregado a los pobres, cf. Deuteronomio 14:28-29. En el séptimo año no se separan los diezmos de los productos agrícolas.

 

22:30 “Lo mismo harás con tus bueyes y con tus ovejas. Siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás.”  – Esto no significa que hay que llevarlo justamente el octavo día, sino a partir del octavo día en adelante, cf. Levítico 22:27.

 

22:31 “Y seréis para mí hombres santos. No comeréis carne despedazada en el campo; a los perros la echaréis.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “despedazada” es terefá,[22] forma femenina de teref,[23] cuya raíz es taraf,[24] que significa “apresar”, “despedazar”, “herir”. Terefá significa literalmente “animal despedazado”. Pero en la ley judía, el término implica todo animal limpio que haya sufrido una lesión mortal, sea muerto o que todavía esté vivo. La carne de ese animal no es casher (o “kosher”), apto para el consumo de un judío.

Esto nos enseña que la santidad está relacionada con la comida. El pecado entró en el mundo por medio de una comida prohibida. Un hombre santo cuida mucho lo que entra por su boca, cf. Hechos 11:8. Este versículo muestra que si un israelita come carne terefá, no será un hombre santo para el Eterno. Los perros pueden comer ese tipo de carnes. Esto nos enseña como el Eterno también está interesado en el bienestar de los perros.

 

23:1     “No levantarás falso rumor; no te concertarás con el impío para ser testigo falso.”  – Según el Targum significa no aceptar un falso rumor. Hay que tener MUCHO cuidado de no pasar a otros lo que uno ha oído, porque puede ser un falso rumor, como está escrito en Proverbios 10:18b:

 

“el que esparce calumnia es un necio.”

 

23:2     “No seguirás a la multitud para hacer el mal, ni testificarás en un pleito inclinándote a la multitud para pervertir (la justicia).”  – De este versículo hay muchas interpretaciones halájicas entre los sabios de Israel para adaptarlo al sistema judicial judío. Entre otras cosas, se habla de que hay que inclinar un veredicto para absolver un caso de pena capital basándose en la mayoría simple de un solo juez y para condenar basándose en una mayoría mínima de dos jueces. Estas interpretaciones no están siguiendo el nivel peshat, simple, de interpretación. Según Rashí, el sentido literal del versículo es el siguiente: “No irás tras la mayoría para hacer mal y no responderás sobre un litigio cediendo ante la mayoría para pervertir (el juicio).”

¡Qué importante es no seguir a la mayoría a la hora de ser fiel al Eterno! Cada uno tendrá que responder por su propia vida y si tú estás convencido de algo y no lo dices y cedes ante la mayoría para quedar bien, estás actuando mal. Entonces tienes más temor de los hombres que del Eterno. En tal caso eres como el hombre que edifica su casa sobre la arena, que simboliza la multitud de la gente.

23:4-5  “Si encuentras extraviado el buey de tu enemigo o su asno, ciertamente se lo devolverás. Si ves caído debajo de su carga el asno de uno que te aborrece, no se lo dejarás a él solo, ciertamente lo ayudarás a levantarlo.”  – La Torá no permite que uno guarde rencor contra el enemigo. Esta es una manera práctica de mostrar amor al enemigo, como está escrito en Proverbios 25:21:

 

“Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan, y si tiene sed, dale de beber agua.”

 

Quinta aliyá, 23:6-19

 

23:7     “Aléjate de una palabra falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolveré al culpable.”

 

23:12 “Seis días trabajarás, pero el séptimo día cesarás, para que descansen tu buey y tu asno, y para que el hijo de tu sierva, así como el extranjero renueven sus fuerzas.”  – Este es uno de los pocos textos que muestran que el shabat también fue creado para descansar y recuperar las fuerzas. El sentido principal del concepto de shabat es cese de actividades creativas y productivas.

 

23:13 “Y en cuanto a todo lo que os he dicho, estad alerta; no mencionéis el nombre de otros Elohimes, ni será escuchado a causa de tu boca.”  – Está prohibido mencionar el nombre de otros Elohimes. Pero ¿no lo hace la misma Torá en muchas ocasiones? Esto nos enseña que está prohibido hacer mención de ellos con el fin de honrarlos, no para identificarlos.

 

23:14 “Tres veces al año me celebraréis fiesta.”  – Las tres fiestas están íntimamente conectadas con el ciclo agrícola que hay en la tierra de Israel. La fiesta de pesaj está conectada con la cosecha de la cebada, la fiesta de shavuot está conectada con la cosecha del trigo y la fiesta de sucot está conectada con la recolección de las frutas.

 

23:16 “También la fiesta de la siega de los primeros frutos de tus labores, de lo que siembres en el campo; y la fiesta de la recolección al fin del año cuando recojas del campo (el fruto de) tu trabajo.”  – Las primicias, los primeros frutos, hace referencia a shavuot. Esta fiesta tiene tres nombres:

 

  • Jag shavuot, “la fiesta de las semanas”, en relación con las siete semanas que hay que contar desde pesaj, cf. Levítico 23:15.
  • Jag ha-catsir, “la fiesta de la siega”, en relación con los dos panes de la primera cosecha de trigo que fueron llevados al templo, cf. Éxodo 34:22; Levítico 23:17.
  • Jag ha-bikurim, “la fiesta de las primicias”, porque a partir de shavuot se podía entregar las primicias de las cosechas en el templo, cf. Números 28:26.

 

23:18 “No ofrecerás la sangre de mi sacrificio con pan leudado; ni la grosura de mi fiesta quedará hasta la mañana.”  – La expresión “mi sacrificio” aparece sólo dos veces en el Jumash, el Pentateuco, aquí y en Éxodo 34:25. El único sacrificio que es llamado “mi sacrificio” es el de pesaj.

 

23:19 “Traerás lo mejor de las primicias de tu tierra a la casa de HaShem tu Elohim. No cocerás un cabrito en la leche de su madre.”  – En hebreo está escrito: reshít bikurei admatejá que significa “lo mejor de las primicias de tu tierra”. La palabra reshít es la primera que aparece en la Torá, con un prefijo be-reshit. Reshít[25] significa “principio”, “comienzo”, “primicia”, “lo mejor” y viene de “rosh”,[26] que significa “cabeza”, “cima”, “esquina”, “comienzo”, “jefe”, “tropa”, “ramal”. Esta es la cuarta vez que la palabra reshít aparece en las Escrituras.

 

“No cocerás un cabrito en la leche de su madre.” – Esta es la primera vez que aparece esta expresión. En total aparece tres veces en la Torá, cf. Éxodo 34:26; Deuteronomio 14:21. Las tres veces implica tres prohibiciones:

 

  • Cocinar carne y leche juntos.
  • Comer carne cocinada en leche.
  • Obtener beneficio de esa mezcla.

 

Según Rashí, la palabra que ha sido traducida como “cabrito”, en hebreo guedí, significa una cría de cualquier animal, no necesariamente la cabra, puede ser también de oveja o de vaca.

La prohibición de la Torá es cocinar estos dos elementos juntos. Los rabinos han establecido que también incluye mezclar productos derivados de leche y de carne en la misma comida.

 

Sexta aliyá, 23:20-25

 

23:20 “He aquí, yo enviaré un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te traiga al lugar que yo he preparado.”  – Según los maestros judíos, este ángel se llama Metatrón, que viene de la palabra antigua metator[27] que designaba a un ministro que iba delante del rey, el ministro principal del rey. Esto significaría que Metatrón es el ángel principal que dirige a los demás ángeles.

 

23:21 “Sé prudente delante de él y obedece su voz; no seas rebelde contra él, pues no perdonará vuestra rebelión, porque en él está mi nombre.”  – En este ángel está el Nombre del Eterno.

 

23:25 “Mas serviréis a HaShem vuestro Elohim, y Él bendecirá tu pan y tu agua; y yo quitaré las enfermedades de en medio de ti.”  – La salud es prometida al pueblo de Israel como resultado de su constante servicio al Eterno. En el pacto hay una provisión divina para la sanidad de toda enfermedad.

 

Séptima aliyá, 23:26 – 24:18

 

24:5     “Y envió jóvenes de los hijos de Israel, que ofrecieron ofrendas de ascensión y sacrificaron novillos como ofrendas de paz a HaShem.”  – Estos sacerdotes fueron los primogénitos de todas las tribus de Israel.

 

24:8     “Entonces Moshé tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que el Eterno ha hecho con vosotros, según todas estas palabras.”  – Los maestros judíos enseñan que Israel entró en el pacto mediante tres cosas:

 

  • La circuncisión.
  • La inmersión en aguas rituales.
  • El rociamiento de sangre de un animal sacrificado.

Estos tres requisitos también fueron necesarios para que los gentiles pudieran convertirse en prosélitos durante el tiempo del segundo templo. Hoy en día no se puede hacer más que los dos primeros, por falta de templo.

En esta Parashá están los mandamientos número 42 al 94 de los 613.

  1. Ley sobre el siervo hebreo, Éxodo 21:2.
  2. Precepto de designar para el matrimonio a la sierva hebrea, Éxodo 21:8.
  3. Precepto de redimir a la sierva hebrea, Éxodo 21:8.
  4. Prohibición de vender a una sierva hebrea, Éxodo 21:8.
  5. Prohibición de disminuir, (o rehusar dar) a la esposa lo que le corresponde: alimento, ropa y relaciones íntimas, Éxodo 21:9.
  6. Obligación de la Corte de Justicia de ejecutar por estrangulamiento a un hombre sentenciado a esa pena capital, Éxodo 21:12.
  7. Prohibición de golpear al padre o a la madre, Éxodo 21: 1 5.
  8. Leyes sobre multas, Éxodo 21:18.
  9. Obligación de la Corte de Justicia de ejecutar por decapitación a un hombre sentenciado a esa pena capital, Éxodo 21:20.
  10. Obligación de la Corte de Justicia de juzgar daños causados por animales, Éxodo 21:28.
  11. Prohibición de comer a un toro que haya sido sentenciado a muerte por apedreamiento, Éxodo 21:28.
  12. Obligación de la Corte de Justicia de juzgar daños provocados por un foso, Éxodo 21:33.
  13. Obligación de la Corte de Justicia de juzgar a un ladrón, (ya sea que haya incurrido) en una sentencia de pago o de pena capital, Éxodo 21:37.
  14. Precepto de la corte de juzgar sobre daños provocados por un animal doméstico al comer o pisotear, Éxodo 22:5, (22:4 heb.).
  15. Obligación de la corte de juzgar sobre daños provocados por fuego, Éxodo 22:6, (22:5 heb.).
  16. Obligación de la corte de juzgar casos relacionados con un guarda no pagado, Éxodo 22:7, (22:6 heb.).
  17. Obligación de la corte de juzgar el caso de un demandante y un defensor, Éxodo 22:9, (22:8 heb.).
  18. Obligación de la corte de juzgar casos relacionados con un guarda pagado o un arrendador, Éxodo 22:10, (22:9 heb.).
  19. Obligación de la corte de juzgar casos relacionados con un hombre que pide prestado algo para usarlo, Éxodo 22:14, (22:13 heb.).
  20. Obligación de la corte de juzgar casos relacionados con un seductor, Éxodo 22:16, (22:15 heb.).
  21. Prohibición de dejar vivir a una hechicera, Éxodo 22:18, (22:17 heb.).
  22. Prohibición de ofender a un converso, (prosélito) con palabras, Éxodo 22:21, (22:20 heb.).
  23. Prohibición de perjudicar a un converso, (prosélito) en cuestiones monetarias o de propiedad, Éxodo 22:21, (22:20 heb.).
  24. Prohibición de afligir a un huérfano o a una viuda, Éxodo 22:22, (22:21 heb.).
  25. Precepto de prestar a un pobre, Éxodo 22:25, (22:24 heb.).
  26. Prohibición de actuar como acreedor ante un pobre que no puede pagar, Éxodo 22:25, (22:24 heb.).
  27. Prohibición de asistir a un individuo que presta o a uno que pide prestado con interés, (para que se efectúe el préstamo entre ellos), Éxodo 22:25, (22:24 heb.).
  28. Prohibición de maldecir a un juez, Éxodo 22:28, (22:27 heb.).
  29. Prohibición de maldecir el Nombre de Elohim, Éxodo 22:28, (22:27 heb.).
  30. Prohibición de maldecir a un gobernante, Éxodo 22:28, (22:27 heb.).
  31. Prohibición de separar el diezmo en un orden incorrecto, Éxodo 22:29, (22:28 heb.).
  32. Prohibición de comer la carne de un animal despedazado por animales, Éxodo 22:31, (22:30 heb.).
  33. Prohibición de escuchar a un litigante no estando presente su oponente, Éxodo 23:1.
  34. Prohibición de aceptar el testimonio de un hombre que peca, Éxodo 23:1.
  35. Prohibición de seguir el veredicto de la mayoría, (de jueces) en un caso capital basándose en mayoría de un solo juez, Éxodo 23:2.
  36. Prohibición de que un juez que inicialmente sostuvo la inocencia de un acusado en un caso capital abogue por su culpabilidad, Éxodo 23:2.
  37. Precepto de seguir a la mayoría en decisiones legales, Éxodo 23:2.
  38. Prohibición de tener piedad de un pobre cuando se halla en litigio, Éxodo 23:3.
  39. Precepto de descargar la carga del animal de otra persona, Éxodo 23:5.
  40. Prohibición de pervertir el juicio de un pecador a causa de su maldad, Éxodo 23:6.
  41. Prohibición de decidir un caso capital por probabilidad, Éxodo 23:7.
  42. Prohibición para un juez de aceptar soborno, Éxodo 23:8.
  43. Precepto de dejar sin cultivar la Tierra de Israel en el séptimo año, (y declarar sin dueño todo lo que crezca en ella), Éxodo 23:11.
  44. Precepto de descansar en el shabat, Éxodo 23:12.
  45. Prohibición de jurar en nombre de un ídolo, Éxodo 23:13.
  46. Prohibición de incitar a un judío a la idolatría, Éxodo 23:13.
  47. Precepto de celebrar las festividades, Éxodo 23:14.
  48. Prohibición de sacrificar la ofrenda de Pésaj cuando todavía hay jamets en la casa, Éxodo 23:18.
  49. Prohibición de dejar los emurim, (partes designadas) de la ofrenda de pesaj hasta la mañana siguiente, Éxodo 23:18.
  50. Precepto de traer las primicias de la Tierra de Israel al Templo, Éxodo 23:19.
  51. Prohibición de cocinar carne junto con leche, Éxodo 23:19.
  52. Prohibición de hacer un pacto con las siete naciones, (nativas de Kenáan) o con un idólatra, Éxodo 23:32.
  53. Prohibición de dejar que un idólatra se establezca en la tierra de Israel, Éxodo 23:33.

 

[1]       Strong H4941 mishpâṭ mish-pawt’ From H8199; properly a verdict (favorable or unfavorable) pronounced judicially, especially a sentence or formal decree (human or (particularly) divine law, individual or collectively), including the act, the place, the suit, the crime, and the penalty; abstractly justice, including a particular right, or privilege (statutory or customary), or even a style: –  + adversary, ceremony, charge, X crime, custom, desert, determination, discretion, disposing, due, fashion, form, to be judged, judgment, just (-ice, -ly), (manner of) law (-ful), manner, measure, (due) order, ordinance, right, sentence, usest, X worthy, + wrong.

[2]       Strong H8451 tôrâh  tôrâh, to-raw’, to-raw’, From H3384; a precept or statute, especially the Decalogue or Pentateuch: – law.

[3]       Strong H3384 yârâh  yârâ’, yaw-raw’, yaw-raw’, A primitive root; properly to flow as water (that is, to rain); transitively to lay or throw (especially an arrow, that is, to shoot); figuratively to point out (as if by aiming the finger), to teach: –  (+) archer, cast, direct, inform, instruct, lay, shew, shoot, teach (-er, -ing), through.

[4]       Strong H4687 mitsvâh, mits-vaw’, From H6680; a command, whether human or divine (collectively the Law): – (which was) commanded (-ment), law, ordinance, precept.

[5]       Strong H6680 tsâvâh, tsaw-vaw’, A primitive root; (intensively) to constitute, enjoin: – appoint, (for-) bid. (give a) charge, (give a, give in, send with) command (-er, ment), send a messenger, put, (set) in order.

[6]       Strong H4941 mishpâṭ, mish-pawt’, From H8199; properly a verdict (favorable or unfavorable) pronounced judicially, especially a sentence or formal decree (human or (particularly) divine law, individual or collectively), including the act, the place, the suit, the crime, and the penalty; abstractly justice, including a particular right, or privilege (statutory or customary), or even a style: –  + adversary, ceremony, charge, X crime, custom, desert, determination, discretion, disposing, due, fashion, form, to be judged, judgment, just (-ice, -ly), (manner of) law (-ful), manner, measure, (due) order, ordinance, right, sentence, usest, X worthy, + wrong.

[7]       Strong H8199 shâphaṭ, shaw-fat’, A primitive root; to judge, that is, pronounce sentence (for or against); by implication to vindicate or punish; by extension to govern; passively to litigate (literally or figuratively): –  + avenge, X that condemn, contend, defend, execute (judgment), (be a) judge (-ment), X needs, plead, reason, rule.

[8]       Strong H2706 chôq, khoke, From H2710; an enactment; hence an appointment (of time, space, quantity, labor or usage): – appointed, bound, commandment, convenient, custom, decree (-d), due, law, measure, X necessary, ordinance (-nary), portion, set time, statute, task.

[9]       Strong H2710 châqaq, khaw-kak’, A primitive root; properly to hack, that is, engrave (Jdg_5:14, to be a scribe simply); by implication to enact (laws being cut in stone or metal tablets in primitive times) or (generally) prescribe: – appoint, decree, governor, grave, lawgiver, note, pourtray, print, set.

[10]      Strong H5713 ‛êdâh, ay-daw’, Feminine of H5707 in its technical sense; testimony: – testimony, witness. Compare H5712.

Strong H5707 ‛êd, ayd, From H5749 contracted; concretely a witness; abstractly testimony; specifically a recorder, that is, prince: – witness.

[11]      Sanhedrín 85b, cf. Mejiltá y Rashí.

[12]      Sanhedrín 84b, cf. Mejiltá y Rashí.

[13]      Mishná Baba Kamá 8:1.

[14]      Baba Kamá 83b-84a.

[15]      Mejiltá, Talmud Baba Kamá 84b y Rashí.

[16]      Rashí y Mejiltá.

[17]      Mejiltá.

[18]      Sanedrín 72a.

[19]      Hiljot Neará Betula, 1:3.

[20]      Babá Metsiá 58b, 59b; Mejiltá y Rashí.

[21]      Strong H430 ‘ĕlôhîym, el-o-heem’, Plural of H433; gods in the ordinary sense; but specifically used (in the plural thus, especially with the article) of the supreme God; occasionally applied by way of deference to magistrates; and sometimes as a superlative: – angels, X exceeding, God (gods) (-dess, -ly), X (very) great, judges, X mighty.

[22]      Strong H2966 erêphâh, ter-ay-faw’, Feminine (collectively) of H2964; prey, that is, flocks devoured by animals: – ravin, (that which was) torn (of beasts, in pieces).

[23]      Strong H2964 ṭereph, teh’-ref, From H2963; something torn, that is, a fragment, for example a fresh leaf, prey, food: – leaf, meat, prey, spoil.

[24]      Strong H2963 ṭâraph, taw-raf’, A primitive root; to pluck off or pull to pieces; causatively to supply with food (as in morsels): – catch, X without doubt, feed, ravin, rend in pieces, X surely, tear (in pieces).

[25]      Strong H4225 rê’shîyth, ray-sheeth’, From the same as H7218; the first, in place, time, order or rank (specifically a firstfruit): – beginning, chief (-est), first (-fruits, part, time), principal thing.

[26]      Strong H4218 rô’sh, roshe, From an unused root apparently meaning to shake; the head (as most easily shaken), whether literally or figuratively (in many applications, of place, time, rank, etc.): – band, beginning, captain, chapiter, chief (-est place, man, things), company, end, X every [man], excellent, first, forefront, ([be-]) head, height, (on) high (-est part, [priest]), X lead, X poor, principal, ruler, sum, top.

[27]      Diccionario etimológico Aruj.

Parashá 17 Yitró

י״ג בשבט ה׳תשע״ה (February 2, 2015) por  
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Parashá 17 Yitró

Éxodo 18:1 – 20:26 (23 heb.)

Prohibida toda reproducción lucrativa.

17 Yitró

 Aliyás de la Torá:

  1. 18:1-12
  2. 18:13-23
  3. 18:24-27
  4. 19:1-6
  5. 19:7-19
  6. 19:20 – 20:17 (v. 14 heb.)
  7. 20:18-26 (15-23 heb.)
  8. Maftir: 20:22-26 (19-23 heb.)

Haftará: Isaías 6:1-13 (tradición sefardí); 6:1 – 7:6; 9:6-7 (5-6 heb.) (tradición ashkenazí)

Primera aliyá, 18:1-12

El suegro de Moshé, Yitró, oye de todo lo que Elohim ha hecho. Viene con la mujer y los hijos de Moshé al campamento junto al monte de Elohim. Moshé sale a recibir a su suegro haciéndole reverencia y saludándole. Le invita a su tienda y le cuenta todo lo que HaShem ha hecho por causa de Israel. Yitró se alegra y bendice al Eterno reconociéndole como mayor que los Elohimes. Ofrece sacrificios a Elohim e invita a Aharón y todos los ancianos a comer delante de Elohim.

Segunda aliyá, 18:13-23

El día siguiente Moshé se sienta a juzgar al pueblo todo el día. Yitró ve que es demasiado trabajo para él solo y le aconseja a seguir siendo el mediador entre el pueblo y Elohim, pero al mismo tiempo delegar a hombres capaces y temerosos de Elohim la tarea de ser jueces sobre el pueblo y juzgar en todos los asuntos leves. Los asuntos graves tendrán que llevar a Moshé.

 

Tercera aliyá, 18:24-27

 

Moshé hace caso a su suegro y pone jefes sobre el pueblo que van a juzgar en todo pleito sencillo, algunos sobre mil, otros sobre cien, cincuenta y diez. Yitró se va a tu tierra.

Cuarta aliyá, 19:1-6

El tercer mes llega el pueblo al desierto de Sinaí y acampa enfrente del monte. Moshé sube a Elohim y HaShem le llama desde el monte y le ordena decir a la casa de Yaakov y a los hijos de Israel: “Vosotros habéis visto lo que he hecho a los egipcios, y cómo os he tomado sobre alas de águilas y os he traído a mí. Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.”

Quinta aliyá, 19:7-19

 

Moshé expone delante de los ancianos lo que el Eterno ha dicho. Todo el pueblo responde que harán todo lo que el Eterno ha dicho. Moshé lleva las palabras del pueblo a HaShem. El Eterno dice que va a venir a hablar con Moshé en una densa nube para que el pueblo oiga y crean para siempre. Moshé comunica las palabras del Eterno al pueblo. Moshé tiene que hacer que el pueblo se consagre durante dos días lavando sus vestidos y así estar preparados para el tercer día. Entonces el Eterno descenderá a la vista de todos sobre el monte. Moshé tiene que poner límites alrededor del monte y decir al pueblo que se guarde de subir al monte o tocar el límite. Cualquier animal u hombre que toque el límite será ejecutado. Cuando suene largamente el shofar podrán subir.

Moshé baja del monte y santifica al pueblo. Lavan sus vestidos y se preparan para el tercer día. No pueden llegar a sus mujeres. Por la mañana el tercer día hay truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte junto con un fuerte sonido de shofar. Todo el pueblo tiembla. Moshé saca al pueblo del campamento para que se encuentre con Elohim al pie del monte. Todo el monte humea y se estremece con violencia porque el Eterno ha bajado en fuego. El sonido del shofar aumenta más y más. Moshé habla y HaShem le responde audiblemente.

Sexta aliyá, 19:20 – 20:17 (v. 14 heb.)

 

HaShem desciende al monte Sinai y llama a Moshé a la cumbre, y él sube. HaShem le ordena descender y advertir al pueblo que no traspasen los límites para ver a HaShem, para que no mueran muchos de ellos. Los sacerdotes tendrán que santificarse para que no mueran. Moshé dice que el pueblo no puede subir por causa de los límites. Pero HaShem le dice que baje de nuevo y suba con Aharón y que advierta al pueblo. Moshé baja y advierte al pueblo.

HaShem habla diez palabras desde el monte: “Yo soy HaShem… No tengas otros Elohimes… No tomes el nombre de HaShem en vano… Acuérdate del shabat… Honra a tu padre y madre… No asesines… No adulteres… No hurtes… No testifiques falsamente… No codicies…”

Séptima aliyá, 20:18-26 (15-23 heb.)

Todo el pueblo ve las voces y las antorchas, el sonido del shofar y el monte que humea. Entonces tiemblan y se mantienen a distancia. Piden a Moshé que sólo él hable con ellos, no Elohim, para que no mueran. Moshé les dice que no teman. Elohim ha venido para elevarlos y para que su temor permanezca en ellos para que no pequen. El pueblo se mantiene a distancia y Moshé se acerca a la densa nube donde está Elohim. El pueblo ha visto lo que HaShem ha hablado desde el cielo. Por eso no puede hacer un Elohim de plata u oro. Tendrán que hacerle un altar de tierra para sacrificar ofrendas de ascensión y de paz. HaShem visitará todo lugar donde haga recordar su nombre y allí bendecirá al pueblo. No está permitido hacer un altar de piedras con piedras labradas a cincel. No se puede subir al altar sobre gradas para que no se vea la desnudez.

Comentarios

Primera aliyá, 18:1-12

18:1     “Y Yitró, sacerdote de Midyán, suegro de Moshé, oyó de todo lo que Elohim había hecho por Moshé y por su pueblo Israel, cómo HaShem había sacado a Israel de Egipto.”  – Rashí dice que cuando la palabra cohén[1], traducida como “sacerdote”, está relacionada a un lugar geográfico se refiere a un príncipe. Hay otro ejemplo con los hijos de David, que no venían de la tribu de Leví, y no podían ser sacerdotes, sino príncipes, cf. 2 Samuel 8:18; 1 Crónicas 18:17.

18:7     “Salió Moshé a recibir a su suegro, se inclinó y lo besó; y se preguntaron uno a otro cómo estaban, y entraron en la tienda.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “se inclinó” es va-yishtaju que es una forma de shajá[2] que significa “echarse al suelo”, “arrodillarse”, “postrarse”, “inclinarse”, “reverenciar” “adorar”. De esto aprendemos que está permitido inclinarse en reverencia ante una persona. En este caso Moshé honró a su suegro de esta manera.

18:8     “Y Moshé contó a su suegro todo lo que HaShem había hecho a Faraón y a los egipcios por causa de Israel, todas las dificultades que les habían sobrevenido en el camino y cómo los había librado HaShem.”  – Aquí tenemos un ejemplo de cómo se puede ganar un gentil para la fe de Israel.

  • Contar acerca de lo que el Eterno hizo al faraón y a los egipcios por causa de Israel.
  • Contar acerca de todas las dificultades del camino.
  • Contar como HaShem los ha liberado de todas ellas.

El testimonio personal es una herramienta muy útil para ganar almas para el Reino de los cielos.

18:9     “Y se alegró Yitró de todo el bien que HaShem había hecho a Israel, al librarlo de la mano de los egipcios.”  – La conversión está íntimamente ligada al pueblo de Israel. Uno se convierte para ser parte de un pueblo, Israel. El primer paso en la conversión fue aceptar las palabras de Moshé. El segundo paso para Yitró fue tener una revelación basada en las palabras de Moshé rabenu, y se alegró. Una conversión auténtica está basada en una revelación que afecta el entendimiento y las emociones.

18:10   “Entonces Yitró dijo: Bendito sea HaShem que os libró de la mano de los egipcios y de la mano de Faraón, y que libró al pueblo del poder de los egipcios.”  – El tercer paso en la conversión de Yitró fue bendecir al Eterno. Y lo hizo con las palabras “¡Baruj HaShem!”

18:11   “Ahora sé que HaShem es más grande que todos los Elohimes; ciertamente, esto se probó cuando trataron al pueblo con arrogancia.”  – El cuarto paso en la conversión de Yitró fue el rechazo de los Elohimes paganos y toda práctica idolátrica. El quinto paso fue dar testimonio de lo que le había sido revelado.

18:12   “Y Yitró, suegro de Moshé, tomó un holocausto y sacrificios para Elohim, y Aharón vino con todos los ancianos de Israel a comer con el suegro de Moshé delante de Elohim.”  – El sexto paso de la conversión de Yitró fue dar el sacrificio de ascensión (holocausto) que representa la entrega total de la persona.

El séptimo paso fue el sacrificio de paz que representa la entrega a una relación íntima con el Eterno y con los hermanos en la fe. Si la conversión no afecta la economía de la persona, no es auténtica.

Segunda aliyá, 18:13-23

18:13   “Y aconteció que al día siguiente Moshé se sentó a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moshé desde la mañana hasta el atardecer.”  – Hay dos opiniones en cuanto a qué día fue cuando Yitró vio a Moshé sentado con el pueblo todo el día. Rashí cita la opinión del rabí Jiyá y rabí Yehoshúa ben Leví en el Midrash[3] diciendo que fue un día después de yom kipur, cuando él bajó del monte con las nuevas tablas de piedra, después de haber recibido el perdón por el pecado del becerro de oro. El argumento que hay detrás es que es imposible que Moshé haya podido enseñar al pueblo los estatutos y las instrucciones de Elohim antes de la entrega de la Torá, cf. 18:16. Otro argumento suyo es que en 18:27 está escrito Moshé despidió a Yitró que se fue a su tierra, mientras que en Números 10:29 se dice que cuando lo despidió le rogó que no los abandonase, lo cual ocurrió en el segundo año después de la salida, cf. Números 10:11, es decir, después de la entrega de la Torá. Según esta opinión, la sección de Éxodo 18:13-27, no fue escrita en orden cronológico.

La otra opinión, que es mantenida por otros sabios, es que esta parte sí está en el orden correcto.

18:17-18 “Y el suegro de Moshé le dijo: No está bien lo que haces. Con seguridad desfallecerás tú, y también este pueblo que está contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no puedes hacerlo tú solo.”  – Moshé rabenu necesitaba este consejo de su suegro. HaShem no le dijo esto a Moshé sino un hombre recién convertido que tenía una sabiduría natural dada por el cielo y ganada a través de su experiencia en la vida. De esto aprendemos la importancia de escuchar a los consejos de los ancianos y nuestros compañeros que el Eterno nos ha dado, como está escrito en Proverbios 11:14:

“Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria.”

En Proverbios 15:22 está escrito:

“Sin consulta, los planes se frustran, pero con muchos consejeros, triunfan.”

En Proverbios 19:20 está escrito:

“Escucha el consejo y acepta la corrección, para que seas sabio el resto de tus días.”

En Proverbios 27:9 está escrito:

“El ungüento y el perfume alegran el corazón, y dulce para su amigo es el consejo del hombre.”

Moshé no recibió esta revelación del cielo, sino de un hombre. HaShem nos ha dado personas a nuestro alrededor para aconsejarnos a través de ellas. Un sabio escucha consejos de los demás, cf. 2 Samuel 16:23; 1 Reyes 12. El que piensa que va a recibir toda la dirección directamente del cielo tiene soberbia y altivez de espíritu. HaShem ha creado la dependencia de los demás para que el hombre aprenda a ser humilde y sensible a las opiniones de los demás. La esposa ha sido creada para aconsejar a su marido, cf. Génesis 21:12. El consejo de Yitró vino del cielo, pero por medio de un hombre. Si no vivimos en unidad vamos a cometer muchos errores. Pero hay que tener cuidado para no unirse con los malvados, porque dan malos consejos, como está escrito en el Salmo 1:1-2:

“¡Cuán dichoso es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores sino que en la ley de HaShem está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!”

En el Salmo 33:10-11 está escrito:

 

“HaShem hace nulo el consejo de las naciones; frustra los designios de los pueblos. El consejo de HaShem permanece para siempre, los designios de su corazón de generación en generación.”

 

18:19   “Ahora, escúchame; yo te aconsejaré, y Elohim estará contigo. Sé tú el representante del pueblo delante de Elohim, y somete los asuntos a Elohim.”  – Aquí vemos que Moshé sirvió como mediador entre HaShem y el pueblo de Israel

18:21 “Además, escogerás de entre todo el pueblo hombres capaces, temerosos de Elohim, hombres veraces que aborrezcan las ganancias deshonestas, y los pondrás sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.”  – Aquí vemos como el trabajo de juez fue delegado a otros. A partir de aquí se creó una jerarquía de jefes en el pueblo de Israel, a parte de los ancianos jefes de familias que ya existían. Los requisitos que son necesarios para que las personas puedan servir como jueces son los siguientes:

 

  • Capaces – según Rashí significa que sean ricos para no tener que depender de limosnas ni favores.
  • Temerosos de Elohim – para un juez es más importante el temor que el amor al Eterno. El temor al Eterno es la mejor barrera contra el pecado y evita toda corrupción, cf. 20:20; Jeremías 32:40.
  • Hombres veraces – Rashí dice que son los que inspiran confianza, los que son dignos de que se confíe en sus palabras. Un hombre que no cumple sus promesas no está capacitado para ser un jefe en Israel.
  • Aborrece las ganancias – Significa, según Rashí, que odien que su dinero esté en litigio. Un buen juez prefiere regalar a otros sus bienes, en el caso de que estén en disputa, que litigar por ellos. Un buen juez no está sirviendo como juez para ganar dinero, sino tiene otros motivos más nobles para administrar la justicia en el pueblo.

Los líderes están puestos en una posición sobre el pueblo. Este pensamiento es contrario a la idea comunista y socialista que dice que todos son iguales. El Eterno no quiere que todos sean iguales, ni que todos manden y decidan democráticamente. Hay personas más capacitadas que otras que han sido creadas con el don de liderazgo. Estas personas tienen la responsabilidad de administrar sus dones de acuerdo al plan que el Eterno tiene para una buena administración en cualquier cuerpo o empresa. No es lo mismo valor que posición. Una persona puede tener una posición sobre otra, pero no por eso tiene mayor valor. Todos los hombres tienen el mismo valor, pero no todos tienen la misma posición. El valor tiene que ver con aceptación y la posición tiene que ver con administración.

Tercera aliyá, 18:24-27

18:25   “Y escogió Moshé hombres capaces de entre todo Israel, y los puso por cabezas del pueblo, como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “y puso” es va-yitén cuya raíz es natán[4], que en primer lugar significa “dar”. Esto nos enseña que los líderes son dones que el Eterno da para el bien del pueblo.

 

Los líderes son dones dados al pueblo. El liderazgo es escogido por el Eterno. Pero al mismo tiempo es reconocido por el pueblo. Si el pueblo no reconoce el liderazgo que ha sido puesto por el Eterno, ese liderazgo no puede imponerse sobre el pueblo. En el Reino de los cielos hay una combinación entre teocracia y democracia, como está escrito en Jueces 5:2:

“¡Por haberse puesto al frente los jefes en Israel, por haberse ofrecido el pueblo voluntariamente, bendecid a HaShem!”

El liderazgo es dado por el cielo, pero recibido y reconocido por el pueblo. Moshé tuvo que ir a los ancianos de Israel en Egipto para que le reconocieran como el libertador. El pueblo de Israel tenía que reconocer a Moshé rabenu antes de que él pudiera ser su líder principal. El no se impuso como su nuevo líder. Si el liderazgo se impone sobre el pueblo no está bien.

La actitud de un líder bueno es la actitud de un siervo, un esclavo, que vive para el bien del pueblo que está debajo de él. Por otro lado, el pueblo no puede usar este texto como un pretexto para abusar de su liderazgo y faltarle el respeto. El que no respeta al liderazgo no respeta al Eterno que lo puso. El que muestra respeto a los líderes, está honrando al Eterno.

“jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez” – Había 600 jefes de mil, 6,000 jefes de cien, 12,000 jefes de cincuenta y 60,000 jefes de diez, en total 78,600 jefes sobre los 600,000 varones en Israel. Esto nos enseña que hubo una estructura de jerarquía con una escalera de autoridad, de esta manera:

 

 

Cada uno de los jefes de diez estaba sometido un jefe de 50. Cada uno de los jefes de 50 tenía cinco jefes debajo de sí y un jefe encima de sí. Cada uno de los jefes de 100 tenía dos jefes debajo de sí y un jefe encima de sí. Cada uno de los jefes de 1000 tenían diez jefes debajo de sí. Sobre los 600 jefes de 1000 estaban los 70 ancianos que fueron escogidos como gobierno en Israel, el Sanedrín. La cabeza del Sanedrín fue el sumo Sacerdote Aharón, que estaba sometido a Moshé rabenu.

 

Cuarta aliyá, 19:1-6

 

19:1     “Al tercer mes de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinai.”  – Llegaron el primer día del tercer mes, llamado siván.

 

19:2     “Partieron de Refidim, llegaron al desierto de Sinai y acamparon en el desierto; allí, frente al monte, acampó Israel.”  – Según Rashí, la palabra hebrea que ha sido traducida como “frente a” significa siempre en el lado oriental.

Esta es la primera vez que el pueblo aparece de manera singular. El último verbo del versículo está escrito en singular “acampó”. Antes había muchas peleas entre diferentes grupos dentro de Israel, pero ahora habían llegado a un estado de unidad, de manera que es presentado como si fueran una sola persona, “acampó Israel”. Esta unidad fue necesaria para que se entregara la Torá desde el cielo. Ya habían pasado 46 días desde la salida de Egipto. Cada uno de esos días representa una subida de santidad del pueblo. El máximo nivel de santidad es el 50, que son los días entre pesaj y shavuot, pascua y pentecostés. Según la tradición, la Torá fue dada en shabat el día 6 del tercer mes, siván. Por lo tanto, el primer día del mes, el rosh jódesh, cayó en el segundo día de la semana, llamado lunes.

 

19:3     “Y Moshé subió hacia Elohim, y HaShem lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Yaakov y anunciarás a los hijos de Israel:”  – Moshé subió al Eterno por las mañanas. Entonces esto ocurrió el segundo día del mes de siván.

 

19:4     “Vosotros habéis visto lo que he hecho a los egipcios, y cómo os he tomado sobre alas de águilas y os he traído a mí.”  – Las águilas llevan sus crías sobre las alas. Otras aves colocan sus crías entre sus patas. No hay otras aves que vuelan por encima de las águilas y por eso es el lugar más seguro para sus crías.

Las águilas hacen su nido en las rocas, muy alto. Después de haber construido el nido con palitos van quitando partes de sus plumas colocándolas en el nido para que sea muy agradable para los aguiluchos. Cuando el aguilucho es suficientemente grande llega el momento de sacar las plumas del nido para que el hogar ya no sea tan agradable como antes. Así el aguilucho no querrá volver allí. Esto fue lo que pasó en Egipto con los hijos de Israel.

Después uno de los padres extiende sus alas delante del aguilucho para que las vea. Luego bota a su hijo del nido para que caiga al vacío. Como el aguilucho todavía no sabe usar sus alas, uno de los padres lo recoge sobre sus alas y lo sube a las alturas otra vez. Luego lo tira en el aire para que caiga de nuevo. Y así sigue hasta que el aguilucho aprenda a volar. He aquí los textos de las Escrituras que hablan de las águilas, Deuteronomio 32:11; 2 Samuel 1:23; Isaías 40:31; Ezequiel 10:14; Salmo 103:5; Job 39:27-30; Proverbios 23:5; 30:17-19. En Deuteronomio 28:49 y Abdías 4 hace referencia al imperio romano, cuyo símbolo era el águila.

19:5-6 “Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro más que todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.” Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.”  – Aquí aparece una de las palabras más importantes de las Escrituras, “si” (condicional). La invitación ha sido dada del cielo, pero requiere una respuesta por parte del hombre. Si el hombre responde, recibe las bendiciones del pacto. Si el hombre no responde, no hay ni pacto ni bendiciones. Hay condiciones para poder obtener los beneficios de los pactos. Muchas personas quieren los beneficios sin cumplir las condiciones. El que no escucha ni obedece no será parte de ese pueblo especial que es un tesoro para el Eterno. La condición es la obediencia.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “especial tesoro” es segulá[5], que significa un tesoro bien amado. Implica algo que uno no puede vivir sin ello. El Eterno se ha atado al pueblo de Israel. No puede cumplir sus propósitos sin su pueblo. Todo el plan de redención está unido a ese pueblo.

 

La palabra segulá aparece en estos ocho lugares en las Escrituras: Éxodo 19:5; Deuteronomio 7:6; 14:2; 26:18; 1 Crónicas 29:3; Salmo 135:4, Eclesiastés 2:8; Malaquías 3:17.

Rashí comenta que esta oración implica que los demás pueblos también son tesoros para el Eterno, porque él posee toda la tierra. Israel es el tesoro especial más que todos los demás tesoros que él posee.

 

“un reino de sacerdotes y una nación santa” – Rashí dice que la palabra cohanim, “sacerdotes”, aquí significa “ministros”. Sin embargo en estos dos términos se encierra todo el ministerio de Israel ante el Eterno y ante las naciones. Israel tiene el llamado de ser un reino, una nación de gobernantes, que van a regir sobre el resto del mundo, cf. Jeremías 31:7. Este es el llamado hacia fuera. Pero también tiene un llamado de ser sacerdotes, que tienen la capacidad de ministrar delante del Eterno. Este es el llamado hacia dentro.

La meta es que Israel gobierne sobre el mundo para que el Reino de los cielos se establezca por toda la tierra, conforme al plan original para el hombre, cf. Génesis 1:26-28. Pero primero hay que ser sacerdote. El primer paso para gobernar es sacrificar. El Mesías vino primero para ser sacrificado y luego volverá para gobernar. Primero fue sacerdote y luego rey. Ese es el orden. El pueblo de Israel ha sido llamado a ser reyes sobre las naciones, pero el camino a ese reinado pasa a través del sufrimiento y sacrificio al Eterno. Uno que nos sabe entrar en la presencia del Eterno y tener una relación íntima con Él no es capaz de ser un buen rey.

Un sacerdote es un mediador para que las personas puedan conectarse con el Eterno. Israel es una nación sacerdotal, con el fin de redimir a los gentiles del pecado, orar por los pueblos y ser una puerta para que las naciones puedan encontrarse con el Elohim de Israel, que también es Elohim de los gentiles.

En Isaías 56:6-8 está escrito:

 

“Y a los extranjeros que se alleguen a HaShem para servirle, y para amar el nombre de HaShem, para ser sus siervos, a todos los que guardan el día de reposo sin profanarlo, y se mantienen firmes en mi pacto, yo los traeré a mi santo monte, y los alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. Declara el Señor Eterno que reúne a los dispersos de Israel: Todavía les juntaré otros a los ya reunidos.”

 

Quinta aliyá, 19:7-19

 

19:8     “Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Haremos todo lo que HaShem ha dicho. Y llevó Moshé a HaShem las palabras del pueblo.”  – El pueblo contestó por la tarde el segundo día del tercer mes cuando Moshé había bajado del monte. En la mañana siguiente, el tercer día de siván, Moshé subió de nuevo al monte con la respuesta del pueblo.

Vemos como todo el pueblo contestó a una. Esto nos enseña que no hubo mudos entre ellos. En 20:18 está escrito que todo el pueblo vio las voces, cf. 19:11, lo que muestra que no hubo ciego entre ellos. En 24:7 está escrito que todo el pueblo dijo que iba a escuchar, lo que muestra que no hubo sordo entre ellos.

 

19:9     “Y HaShem dijo a Moshé: He aquí, vendré a ti en una densa nube, para que el pueblo oiga cuando yo hable contigo y también te crean para siempre. Entonces Moshé comunicó a HaShem las palabras del pueblo.”  – El tercer día del tercer mes, llamado siván, HaShem le comunicó estas palabras a Moshé. Luego él bajó y habló con el pueblo y luego subió otra vez con las palabras del pueblo el cuarto día del mes.

 

19:10 “HaShem dijo también a Moshé: Ve al pueblo y conságralos hoy y mañana, y que laven sus vestidos”  – Esto significa que Moshé tenía que ver que el pueblo se santificara durante el cuarto y quinto días del mes de siván. Según la tradición, la Torá fue entregada en shabat, el día 6 de siván.

 

19:12   “Y pondrás límites alrededor para el pueblo, y dirás: “Guardaos de subir al monte o tocar su límite; cualquiera que toque el monte, ciertamente morirá.”  – La santidad implica reconocer los límites. Los límites son los que santifican. Santidad significa hacer una división entre una cosas y otra. En el Reino de los cielos hay muchos límites, como hemos visto en relación con la escalera de Yaakov. Hay niveles, límites. Cuanto más santa sea una persona, más podrá acercarse al Eterno. La santidad tiene que ver con acercamiento. Los límites fueron puestos para dividir entre el pueblo y los sacerdotes. El pueblo no podía traspasar esos límites. Es muy grave traspasar los límites que el  Eterno marca. Siempre trae graves consecuencias. El pueblo no había aprendido esta lección y el Eterno le insta a Moshé varias veces a advertir al pueblo para que no traspase los límites.

 

19:13   “Ninguna mano lo tocará, sino que será apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivirá.” Cuando suene largamente la bocina ellos subirán al monte.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “bocina” es yovel[6], que significa “cuerno”, especialmente cuerno de carnero. Según la tradición,[7] este cuerno está representado por uno de los que Avraham tomó del carnero que fue sacrificado en lugar de Yitsjak.

 

19:14-15 “Y Moshé bajó del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y ellos lavaron sus vestidos. Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no os acerquéis a mujer.”  – La santificación consistía en cuatro cosas:

 

  • Santificación del cuerpo. Pasar todo el cuerpo por agua purificadora, una mikvé, para ser libres de toda contaminación en referencia al contacto con la muerte, en primer lugar por haber tenido un contacto físico con algún cadáver o haber tenido emisión seminal o flujo menstrual. En Ezequiel 16:8-9 hay una alusión a que no solamente lavaron sus ropas sino también sus cuerpos para entregarse al Eterno.
  • Santificación de la ropa. Lavar sus vestiduras, como un acto de purificación exterior de la ropa que es una extensión del cuerpo humano.
  • Santificación mental y espiritual. Armarse con una mente expectativa y preparar su interior en oración para poder entrar en el pacto y recibir al Eterno.
  • No tener relaciones conyugales, lo cual produce impureza ritual, por su relación con la muerte (por los espermatozoides que mueren sin producir vida humana, para lo cual fueron creados). El hombre que tiene derrame seminal se vuelve ritualmente impuro. Mientras que el semen esté dentro de la mujer no produce impureza ritual. Pero en el momento de ser expulsado de la matriz produce impureza. Pero después del tercer día ya no lo hace, porque en ese día los espermatozoides ya no podrán producir vida y no causarían impureza ritual. Esa es la razón por la que no podían acercarse a mujer durante los tres días.

 

19:16   “Y aconteció que al tercer día, cuando llegó la mañana, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un fuerte sonido de cuerno; y tembló todo el pueblo que estaba en el campamento.”  – Esta fue la primera celebración de shavuot, el primer Pentecostés. En Pentecostés fue entregada la Torá desde el cielo.

 

19:17   “Entonces Moshé sacó al pueblo del campamento para ir al encuentro de Elohim, y ellos se quedaron al pie del monte.”  – El pueblo es sacado para encontrarse con Elohim. Según Deuteronomio 33:2 el Eterno también salió a recibir al pueblo, como está escrito:

 

“Dijo: HaShem vino del Sinai y les esclareció desde Seir; resplandeció desde el monte Parán, y vino de en medio de diez millares de santos; a su diestra había fulgor centellante para ellos.”

 

Aquí no dice que el Eterno vino al Sinai, sino del Sinai. Esto nos enseña que no sólo bajó al Sinai, sino que también dejó el monte para ir al encuentro con el pueblo.

 

La tradición de la boda hebrea está íntimamente ligada con el evento de la entrada en el pacto y la entrega de la Torá. Israel es la novia. El Eterno es el novio. Moshé es el amigo del novio. Los ángeles son los testigos. La densa nube es la jupá, el dosel matrimonial. La mujer es redimida de su estado de esclavitud para que se pueda casar. El hombre le hace una propuesta de matrimonio a través de su amigo, el mediador. La mujer acepta la propuesta voluntariamente y el amigo pasa la respuesta al hombre. La mujer pasa por una tevilá, un baño ritual, para así entrar en un nuevo nivel. El evento es anunciado con un toque de shofar. El novio sale de su lugar para ir al encuentro de la novia. La novia sale de su casa al encuentro del novio. Los dos entran en el primer paso del pacto matrimonial hebreo, llamado kidushín, “santificaciones”, cuando los dos se santifican, consagran, se apartan el uno para el otro. Ya están atados el uno al otro, por eso este paso también es llamado erusín, del verbo aras, “atar”. En ese momento se entrega un contrato matrimonial a la novia, llamado ketuvá, “escritura”, donde están estipuladas las condiciones para el pacto matrimonial.

En Deuteronomio 20:7 vemos que hay un tiempo entre este primer paso de desposorio y el casamiento. En Deuteronomio 22:23-24 vemos que el primer paso del pacto matrimonial hace que ella sea llamada “la mujer de (él)”, aunque no hayan consumado el matrimonio todavía.

Antiguamente podías pasar hasta 12 meses entre el primer y el segundo paso. (Hoy en día se hacen los dos pasos el mismo día.

Después del primer paso, kidushín, la novia va a la casa de su padre para preparar su traje de boda y otras cosas. El novio va a la casa de su padre para preparar una vivienda para los dos. Cuando el padre del novio ve que los dos estén listos, da permiso a su hijo con un toque de shofar para que vaya a tomar su esposa. El hijo se va a la casa de la novia y la arrebata para llevarla a la casa de su padre donde se efectuará el segundo paso matrimonial, llamado lakaj[8], “tomar”, cf. Génesis 24:3, o nisuín, de nasá[9], “elevar”, cf. 2 Crónicas 24:3.

 

El pueblo de Israel es presentado en las Escrituras de diferentes maneras en relación con el Eterno. A veces es llamado hijo, Éxodo 4:22, a veces es llamada hija virgen, Jeremías 14:17, a veces es presentado como una esposa que ha pasado por los dos pasos matrimoniales y que tiene hijos, Ezequiel 16; Oseas 1-3.

 

En Jeremías 2:2 está escrito:

 

“Ve y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: “Así dice HaShem: ‘De ti recuerdo el cariño de tu juventud, el amor de tu desposorio, de cuando me seguías en el desierto, por tierra no sembrada.”

 

Después del primer paso matrimonial son llamados tanto esposo y esposa como novio y novia. Tienen un pacto matrimonial, pero no ha sido consumado todavía. No tienen el derecho de cohabitar hasta pasar por el segundo paso. Si alguien es infiel durante el tiempo del desposorio, es reo de muerte, cf. Deuteronomio 22:23-24. Esto implica que cuando la novia, Israel fue infiel con el becerro de oro, un amante que pasó por el camino, HaShem tenía todo el derecho legal de ejecutarla. Pero Moshé entró y salvó al pueblo. El pacto que luego fue hecho tenía a Moshé como aval, según está escrito en Éxodo 34:27:

 

“Entonces HaShem dijo a Moshé: Escríbete estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel.”

 

Esto quiere decir que la relación entre Israel y HaShem nunca llegó a ser como en su estado original. El pecado del becerro de oro hizo que no se pudo consumar el matrimonio. Hacía falta una renovación del pacto, como está escrito en Jeremías 31:32, donde se habla de un pacto diferente al que sucedió en la salida de Egipto:

 

“no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos–declara HaShem”

 

La ruptura del pacto matrimonial entre HaShem e Israel se hizo cuando Israel pecó con el becerro de oro. En este texto está escrito que el Eterno fue un esposo para Israel en el momento cuando ella rompió el pacto, esto implica que habían pasado por el primer paso del matrimonio, no necesariamente el segundo.

 

En Oseas 2:14-15, 19-20 está escrito:

 

“Por tanto, he aquí, la seduciré, la llevaré al desierto, y le hablaré al corazón. Le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza. Y allí cantará como en los días de su juventud, como en el día en que subió de la tierra de Egipto… Te desposaré conmigo para siempre; sí, te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en misericordia y en compasión; te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a HaShem.”

 

Sexta aliyá, 19:20 – 20:17 (v. 14 heb.)

 

19:20   “Y HaShem descendió al monte Sinai, a la cumbre del monte; y llamó HaShem a Moshé a la cumbre del monte, y Moshé subió.”  – Aquí está escrito que el Eterno descendió al monte. Sin embargo en 20:22 está escrito que el Eterno habló desde el cielo. ¿Cómo se puede entender esta aparente contradicción? Rashí dice que el Eterno inclinó los cielos superiores e inferiores y los extendió sobre la montaña como una sábana sobre una cama, y el Trono de Gloria descendió sobre ella. El Infinito no puede ser definido por los parámetros del mundo creado y por eso no puede ni subir ni descender. Pero su manifestación es experimentada por los hombres de esa manera y la Torá utiliza el lenguaje humano.

 

19:21   “Y HaShem dijo a Moshé: Desciende, advierte al pueblo, no sea que traspasen los límites para ver a HaShem y perezcan muchos de ellos.”  – Cuatro veces está escrito que el pueblo no puede traspasar los límites de lo prohibido, v. 12, 21, 23 y 24. ¡Qué importante es para el hombre no traspasar los límites!, como dice Deuteronomio 19:14:

 

“No moverás los linderos de tu prójimo, fijados por los antepasados, en la herencia que recibirás en la tierra que HaShem tu Elohim te da en posesión.”

 

La raíz de la palabra “Torá”, “instrucción”, es yará[10], que significa “lanzar”, “disparar”, “apuntar”, “marcar”, “señalar”. Esto nos enseña que la Torá pone los límites necesarios para el bien del hombre y la naturaleza. La Torá del Eterno marca dónde está la diferencia entre lo permitido y lo prohibido. Pecar es cruzar los límites marcados por la Torá del Eterno.

 

El hombre espiritual no está dirigido por sus impulsos naturales y pecaminosos, sino por los principios que el Eterno ha marcado en su Torá. Un hombre espiritual es un hombre de principios y no de impulsos. ¿Por qué razón cumple los principios marcados por la Torá? ¿Por amor o para cumplir? El que cumple por amor ha llegado a la perfección.

El placer permitido es un resultado de la obediencia a los principios marcados por el Eterno en la Torá. El pecado ofrece placer sin límites, sin principios, sin obediencia. Ese placer se convierte a la larga en amargura. El placer sometido a los principios de la Torá es duradero y no produce daño ni amargura.

El pecado, el traspaso de los límites, crea un desequilibrio en la creación. Muchas de las cosas buenas se convierten en malas cuando son empleadas fuera de los límites marcados en la Torá. Un hombre maduro es capaz de negarse un placer a corto plazo, para obtener un placer mayor a largo plazo. ¡Sé celoso para no traspasar los límites en tu vida! ¡Sé una persona de principios y no de impulsos, y serás prosperado en todo!

Las culturas del mundo que se rigen por principios son las más influyentes. Los países pobres son pobres porque la gran mayoría de sus habitantes están traspasando los límites y eso produce maldición que resulta en pobreza. Los países que tienen una población que ha aprendido a regirse por principios basados en la Torá, prosperan en todo sentido.

 

19:22   “También que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a HaShem, no sea que HaShem irrumpa contra ellos.”  – Los sacerdotes eran los primogénitos de todo Israel. Ellos podían acercarse al Eterno. Esto nos enseña que hay diferentes niveles de santidad entre las diferentes funciones dentro del pueblo del Eterno.

 

19:23   “Y Moshé dijo a HaShem: El pueblo no puede subir al monte Sinaí, porque tú nos advertiste, diciendo: “Pon límites alrededor del monte y santifícalo.””  – Lo que santifica son los límites. El monte fue santificado por los límites y la presencia del Eterno que estaba limitada dentro de esos límites, cf. Éxodo 29:43.

 

19:24   “Entonces HaShem le dijo: Ve, desciende, y vuelve a subir, tú y Aharón contigo; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen los límites para subir a HaShem, no sea que Él irrumpa contra ellos.”  – Moshé podía acercarse más que Aharón, Aharón podía acercarse más que los sacerdotes, los sacerdotes podían acercarse más que el pueblo y el pueblo no podía traspasar los límites.

 

20:1 “Y habló Elohim todas estas palabras, diciendo”  – El Targum tradujo este versículo: “Y habló la Palabra de HaShem…” En muchas ocasiones el Targum usa la expresión “la Palabra de HaShem” cuando hay una manifestación clara de HaShem en la tierra. En Génesis 1:27; 9:17; 17:7; 15:6; 19:24; 22:14; 28:20-21; Éxodo 3:14 y 24:1 aparece la expresión “la Palabra de HaShem” en los diferentes Targumim como sustituto de Elohim o Hashem. Esto nos enseña que los que tradujeron el hebreo al arameo habían entendido la manifestación del Eterno en la tierra como una revelación de su Palabra. El Eterno es tan grande y tan inmenso que no se puede ver ni comprender al menos que él haga una transformación de su inmensidad a algo más pequeño. Por esta razón surgió la expresión “HASHEM-katán”, “el pequeño HASHEM”. Se puede comparar con un transformador que cambia la tensión eléctrica de 15,000 Voltios, que hay en los cables de alta tensión, a 220 o 120 Voltios, para que la corriente eléctrica pueda ser utilizada en las casas. La tensión de 120 Voltios está muy reducida y así podrá ser utilizada en el hogar. En caso contrario estaríamos en peligro mortal cada vez que utilizáramos un aparato eléctrico. La manifestación del Eterno en la tierra es parecida. Él no puede revelar toda su potencia porque entonces el hombre quedaría calcinado. Según el Targum, Él se revela al hombre a través de su Palabra, que es la reducción del Eterno de manera que pueda ser manifestado en el mundo y comprendido por el hombre.

Primera palabra

20:2     “Yo soy HaShem tu Elohim, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.”  – En Éxodo 34:28; Deuteronomio 4:13 y 10:4 se encuentra la expresión “las diez palabras”, en hebreo aseret ha-dvarim, en referencia a Éxodo 20:2-17 (20:2-14 según la versión hebrea). Esta es la primera de las diez. La expresión “diez mandamientos” no aparece en las Escrituras. Es más, en estas diez palabras se encuentran 14 de los 613 mandamientos de la Torá. Así que es más exacto hablar de las “diez palabras” que los “diez mandamientos”.

Como en las Escrituras el número diez representa la totalidad, estas diez palabras representan toda la Torá. La Torá nos enseña que estas diez palabras estaban escritas en dos tablas de piedra. La tradición enseña que en la primera tabla había cinco palabras y en la segunda había cinco. Las cinco primeras tienen que ver con la relación entre el hombre y el Eterno y las cinco últimas tienen que ver con la relación entre el hombre y su prójimo. En las cinco primeras palabras aparece el nombre HASHEM ocho veces, pero en las últimas cinco palabras no aparece. Las diez van desde lo más importante hasta lo menos importante. La primera es la más importante pero la última es la más difícil porque es más fácil controlar las acciones que los pensamientos.

Segunda palabra

20:3-6 “No tengas otros Elohimes delante de mí. No te hagas ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adores ni los sirvas; porque yo, HaShem tu Elohim, soy Elohim celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación  de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.”  – Esta es la segunda palabra. No es que existan otros Elohimes, cf. Deuteronomio 4:39; 1 Reyes 8:60; 1 Corintios 8:5-6, sino que se trata de no aceptar como nuestro Elohim algo que haya sido creado como si fuera el Creador. Esta palabra implica que está prohibido confiar en cualquier poder además de HaShem, adorar ídolos, santos o estatuas, inclinarse ante ellos, hacerlos o poseerlos.

 

 

 

Hay unas preguntas que nos ayudan para saber si tengo otros Elohimes en mi vida:

 

  • ¿Quién manda en mi vida?
  • ¿Dónde está mi confianza?
  • ¿Dónde está mi pasión?
  • ¿Quién es la fuente de mi vida?
  • ¿Quién es mi alabanza?

 

Si un ídolo, una persona, un sistema, una organización o un objeto puede ser puesto como respuesta a una o varias de estas cinco preguntas, tengo un o varios Elohimes en mi vida.

El dinero es el ídolo más importante de este mundo. Los avaros no heredarán el Reino del Eterno porque son idólatras.

 

Tercera palabra

20:7     “No tomes el nombre de HaShem tu Elohim en vano, porque HaShem no tendrá por inocente al que tome su nombre en vano.”  – La prohibición no se refiere a no usar el Nombre, sino usarlo vanamente y sin sentido. Rashí dice que significa que está prohibido hacer un juramente falso. Esta prohibición también se aplica sobre aquellos que dicen que son del Eterno y no lo son, dando apariencia de piedad mientras que sus corazones tengan otra realidad, cf. Ezequiel 36:21-23; 39:7.

Cuarta palabra

20:8-11 “Acuérdate del shabat para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es shabat para HaShem tu Elohim; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo. Porque en seis días hizo HaShem los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, HaShem bendijo el shabat y lo santificó.”  – El verbo “acuérdate” en hebreo está escrito en la forma paol, la cual implica algo constante, como el español gerundio “guardando”. Según Rashí, implica que uno se acuerde del shabat durante toda la semana. Por ejemplo al comprar algo bonito se destina para el shabat.

En Deuteronomio 5:12 está escrito “guarda el shabat”. Estas dos palabras fueron dichas en un enunciado. El Eterno es el único que puede decir dos palabras en un enunciado, cf. Salmo 62:11. Según Rashí, lo mismo hizo en los siguientes versículos, Éxodo 31:14 con Números 28:9; Deuteronomio 22:11 con Deuteronomio 22:12 y Levítico 18:16 con Deuteronomio 25:5.

“el séptimo día” – No el sexto, ni el primero. No se puede sustituir por otro día. HaShem mandó que fuera el séptimo día y punto. El Eterno ha hecho un camino recto, pero el hombre lo ha torcido, como está escrito en Proverbios 21:8:

“Torcido es el camino del pecador mas el proceder del limpio es recto.”

El séptimo día empieza a la caída del sol el viernes y termina a la caída del sol el sábado. Sin la tradición no se sabría qué día es shabat. La tradición judía muestra qué día es. Esto nos muestra que tenemos que regirnos por la tradición para poder cumplir la Escritura.

shabat para HaShem tu Elohim” – El shabat es para dedicarse al Eterno, no para otra cosa.

“no harás en él obra alguna” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “obra” es melajá[11], que significa “obra”, “tarea”, “oficio”, “fabricación”. La primera vez que aparece es en Génesis 2:2-3 donde habla de la obra de la creación. Melajá tiene que ver con trabajo creativo, productivo y todo lo que interviene en la creación. La obra de la construcción del tabernáculo es llamada melajá y de allí se han sacado 39 tipos de melajá que están prohibidas en el shabat, cf. Éxodo 35:21.

La esposa no está mencionada en este pasaje. Ella está incluida en el padre de familia. Los dos son uno. La esposa tiene el papel de ser una ayuda idónea para que su marido pueda cumplir junto con ella con lo que el Eterno le ha mandado.

“Porque en seis días hizo HaShem los cielos y la tierra” – El Eterno es nuestro Padre. Un padre es un ejemplo a seguir para sus hijos. Como él cesó en shabat, nosotros también lo hacemos. Y así somos como él. El hombre fue creado a su imagen y semejanza. El que no guarda el shabat no se parece al Eterno en esa área de su vida.

 

“HaShem bendijo el shabat y lo santificó” – La bendición implica algo concreto. Por eso Rashí dice que HaShem bendijo el shabat con el maná. La santificación implica que ha sido apartado de los demás días para ser diferente y dedicado al uso exclusivo del Eterno.

 

La tradición de encender dos velas antes del inicio del shabat se asocia con varias cosas:

 

  • El shabat fue bendecido y santificado.
  • Hay que acordarse y guardar el shabat.
  • El descanso semanal anuncia el descanso en el reino mesiánico.
Quinta palabra

20:12   “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que HaShem tu Elohim te da.”  – El mandamiento de honrar a los padres está entre las cinco primeras palabras que tienen que ver con la relación con el Eterno. La relación con los padres es un reflejo de nuestra relación con el Eterno. El que no honra a sus padres no honra al Eterno. El que honra sus padres honra al Eterno.

 

Las cinco primeras palabras están resumidas en el mandamiento de amar al Eterno con todo el corazón, mente y fuerzas, cf. Deuteronomio 6:5; Mateo 22:37-38. Las cinco últimas están resumidas en el mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo, cf. Levítico 19:18.

 

Sexta palabra

20:13 “No asesines.”[12] (Propia trad.) – Aquí no se trata de la ejecución de un juicio divino sobre una persona que ha sido condenada a muerte, sino de un asesinato. El castigo por un asesinato es la pena capital, cf. Levítico 24:17.

 

Séptima palabra

20:14 “No adulteres.”[13] (Propia trad.) – Se trata de ser infiel en el pacto matrimonial mediante una relación sexual con una tercera persona, cf. Ezequiel 16:32. Con ese acto se quiebra el pacto. El castigo por adulterio es la pena capital, cf. Levítico 20:10.

Octava palabra

20:15   “No hurtes.”[14] (Propia trad.) – Aquí se interpreta como una prohibición a secuestrar una persona, ya que en Levítico 19:11 aparece otro mandamiento que prohíbe el hurto en relación con los bienes materiales. El castigo por secuestro es la pena capital, cf. Éxodo 21:16.

Novena palabra

20:16   “No des falso testimonio contra tu prójimo.” (Propia trad.) – En primer lugar se refiere a no testificar falsamente contra una persona en un tribunal, pero también implica no decir cosas contra el prójimo a otras personas, y en general no mentir. Una de las formas más graves de dar falso testimonio es cuando una persona dice algo en el nombre del Eterno que él no ha hablado. Ese delito merece la pena capital, Deuteronomio 18:20. El falso testimonio conduce a la destrucción de la sociedad. Causa que los inocentes sean castigados por algo que no hicieron. También permite que se cometan robos, asesinatos y opresiones para luego escapar del castigo. El que testifica falsamente trae destrucción al mundo.

 

En Deuteronomio 19:15-21 está escrito:

 

“No se levantará un solo testigo contra un hombre por cualquier iniquidad o por cualquier pecado que haya cometido; el caso será confirmado por el testimonio de dos o tres testigos. Si un testigo falso se levanta contra un hombre para acusarle de transgresión, los dos litigantes se presentarán delante de HaShem, delante de los sacerdotes y de los jueces que haya en esos días. Y los jueces investigarán minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente, entonces le haréis a él lo que él intentaba hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti. Los demás oirán y temerán, y nunca más volverán a hacer una maldad semejante en medio de ti. Y no tendrás piedad: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.”

 

En el Salmo 34:12-13 está escrito:

 

“¿Quién es el hombre que desea vida y quiere muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.”

 

En Proverbios 6:16-19 está escrito:

 

“Seis cosas hay que odia HaShem, y siete son abominación para El: ojos soberbios, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, un corazón que maquina planes perversos, pies que corren rápidamente hacia el mal, un testigo falso que dice mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.”

 

 

En Proverbios 12:22; 19:5, 9; 25:18 está escrito:

 

“Los labios mentirosos son abominación a HaShem, pero los que obran fielmente son su deleite… El testigo falso no quedará sin castigo, y el que cuenta mentiras no escapará… El testigo falso no quedará sin castigo, y el que cuenta mentiras perecerá… Como maza y espada y aguda saeta es el hombre que levanta falso testimonio contra su prójimo.”

 

El chisme y la calumnia es uno de los males más dañinos y es capaz de matar una persona, como está escrito en Levítico 19:16;

 

“No andarás de calumniador entre tu pueblo; no harás nada contra la vida de tu prójimo; yo soy HaShem.”

 

En Proverbios 10:18 está escrito:

 

“El que oculta el odio tiene labios mentirosos, y el que esparce calumnia es un necio.”

Décima palabra

20:17   “No codicies la casa de tu prójimo; no codicies la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.”  – La codicia es querer algo que sea del otro. Está prohibido hacer cualquier intento para obtener algo que pertenece a otro cuando uno mismo desea poseerlo. Está prohibido convencer a alguien a vender algo que no deseaba vender, por medio de presión, incluso si se dé el pago total. El deseo de tener las cosas de otros puede llevar a la violencia y al asesinato, cf. 1 Reyes 21.

 

Séptima aliyá, 20:18-26 (15-23 heb.)

 

20:18   “Y todo el pueblo veía las voces y las llamas, el sonido del corno y el monte que humeaba; y cuando el pueblo vio aquello, temblaron, y se mantuvieron a distancia.”

 

20:26 “Y no subas por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra sobre él.” – Aquí no se refiere a la desnudez del miembro del hombre puesto que los sacerdotes llevaban calzoncillos de lino, cf. Éxodo 28:42, sino de la desnudez de las piernas. Por respeto al altar no se puede mostrar las piernas desnudas. ¡Cuándo más respeto no debemos mostrar a las personas y no exponer nuestros cuerpos ante ellas! Esto también nos enseña la importancia de cubrir nuestro cuerpo cuando estamos sirviendo al Eterno.

En esta Parashá se encuentran los mandamientos número 25 hasta 41 de los 613.

 

  1. Precepto de creer en la existencia de Elohim, 20:2.
  2. Prohibición de creer en otra deidad fuera de Elohim, 20:3.
  3. Prohibición de hacer efigies talladas, 20:4.
  4. Prohibición de postrarse ante un ídolo, 20:5.
  5. Prohibición de servir a un ídolo según el modo usual en que se le sirve, 20:5.
  6. Prohibición de jurar en vano, 20:7.
  7. Precepto de consagrar el shabat con palabras, 20:8.
  8. Prohibición de hacer labores en shabat, 20:10.
  9. Precepto de honrar al padre y a la madre, 20:12.
  10. Prohibición de matar a un ser humano, 20:13.
  11. Prohibición de cometer adulterio, 20:14 (13 heb.).
  12. Prohibición de secuestrar a un ser humano, 20:15 (13 heb.).
  13. Prohibición de dar falso testimonio, 20:16 (13 heb.).
  14. Prohibición de codiciar lo que pertenece a otra persona, 20:17 (14 heb.).
  15. Prohibición de hacer figuras, incluso para ornamentar, 20:23 (20 heb.).
  16. Prohibición de construir un altar de piedra con instrumentos de metal, 20:25 (22 heb.).
  17. Prohibición de ascender en gradas al altar, 20:26 (23 heb.).

 

[1]       Strong H3548 kôhên, ko-hane, Active participle of H3547; literally one officiating, a priest; also (by courtesy) an acting priest (although a layman): – chief ruler, X own, priest, prince, principal officer.

Strong H3547 kâhan, kaw-han’, A primitive root, apparently meaning to mediate in religious services; but used only as denominative from H3548; to officiate as a priest; figuratively to put on regalia: – deck, be (do the office of a, execute the, minister in the) priest (‘s office).

[2]       Strong H7812 shâchâh, shaw-khaw’, A primitive root; to depress, that is, prostrate (especially reflexively in homage to royalty or God): – bow (self) down, crouch, fall down (flat), humbly beseech, do (make) obeisance, do reverence, make to stoop, worship.

[3]       Mejiltá.

[4]       Strong H5414 nâthan, naw-than’, A primitive root; to give, used with great latitude of application (put, make, etc.): – add, apply, appoint, ascribe, assign, X avenge, X be ([healed]), bestow, bring (forth, hither), cast, cause, charge, come, commit consider, count, + cry, deliver (up), direct, distribute do, X doubtless, X without fail, fasten, frame, X get, give (forth, over, up), grant, hang (up), X have, X indeed, lay (unto charge, up), (give) leave, lend, let (out), + lie, lift up, make, + O that, occupy, offer, ordain, pay, perform, place, pour, print, X pull, put (forth), recompense, render, requite, restore, send (out), set (forth), shew, shoot forth (up). + sing, + slander, strike, [sub-] mit, suffer, X surely, X take, thrust, trade, turn, utter, + weep, X willingly, + withdraw, + would (to) God, yield.

[5]       Strong H5414, segûllâh, seg-ool-law’, Feminine passive participle of an unused root meaning to shut up; wealth (as closely shut up): – jewel, peculiar (treasure), proper good, special.

[6]       Strong H3104 yôbêl  yôbêl, yo-bale’, yo-bale’, Apparently from H2986; the blast of a horn (from its continuous sound); specifically the signal of the silver trumpets; hence the instrument itself and the festival thus introduced: – jubile, ram’s horn, trumpet.

Strong H2986 yâbal, yaw-bal’, A primitive root; properly to flow; causatively to bring (especially with pomp): – bring (forth), carry, lead (forth).

[7]       Mejiltá.

[8]       Strong H3947 lâqach, law-kakh’, A primitive root; to take (in the widest variety of applications): – accept, bring, buy, carry away, drawn, fetch, get, infold, X many, mingle, place, receive (-ing), reserve, seize, send for, take (away, -ing, up), use, win.

[9]       Strong H5375 nâśâ’  nâsâh, naw-saw’, naw-saw’, A primitive root; to lift, in a great variety of applications, literally and figuratively, absolutely and relatively: – accept, advance, arise, (able to, [armour], suffer to) bear (-er, up), bring (forth), burn, carry (away), cast, contain, desire, ease, exact, exalt (self), extol, fetch, forgive, furnish, further, give, go on, help, high, hold up, honourable (+ man), lade, lay, lift (self) up, lofty, marry, magnify, X needs, obtain, pardon, raise (up), receive, regard, respect, set (up), spare, stir up, + swear, take (away, up), X utterly, wear, yield.

[10]      Strong H3384 yârâh  yârâ’, yaw-raw’, yaw-raw’, A primitive root; properly to flow as water (that is, to rain); transitively to lay or throw (especially an arrow, that is, to shoot); figuratively to point out (as if by aiming the finger), to teach: –  (+) archer, cast, direct, inform, instruct, lay, shew, shoot, teach (-er, -ing), through.

[11]      Strong H4399 melâ’kâh, mel-aw-kaw’m From the same as H4397; properly deputyship, that is, ministry; generally employment (never servile) or work (abstractly or concretely); also property (as the result of labor): – business, + cattle, + industrious, occupation, (+ -pied), + officer, thing (made), use, (manner of) work ([-man], -manship).

Strong H4397 mal’âk, mal-awk’, From an unused root meaning to despatch as a deputy; a messenger; specifically of God, that is, an angel (also a prophet, priest or teacher): – ambassador, angel, king, messenger.

[12]      Strong H7523 râtsach, raw-tsakh’, A primitive root; properly to dash in pieces, that is, kill (a human being), especially to murder: – put to death, kill, (man-) slay (-er), murder (-er).

[13]      Strong H5003 nâ’aph, naw-af’, A primitive root; to commit adultery; figuratively to apostatize: – adulterer (-ess), commit (-ing) adultery, woman that breaketh wedlock.

[14]      Strong H1589 gânab, gaw-nab’, A primitive root; to thieve (literally or figuratively); by implication to deceive: – carry away, X indeed, secretly bring, steal (away), get by stealth.

Parashá 16 BeShalaj

ו׳ בשבט ה׳תשע״ה (January 26, 2015) por  
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16 BeShalaj

Parashá 16 BeShalaj

Éxodo 13:17 – 17:16

 Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 13:17 – 14:8
  2. 14:9 – 14:14 (tradición ashkenazí); 14:9-25 (tradición sefardí)
  3. 14:15-25 (A); 14:26 – 15:26 (S)
  4. 14:26 – 15:26 (A); 15:27 – 16:10 (S)
  5. 15:27 – 16:10 (A); 16:11-29 (S)
  6. 16:11-36 (A); 16:30-36 (S)
  7. 17:1-16
  8. Maftir: 17:14-16

Haftará: Jueces 4:4 – 5:31 (A); 5:1-31 (S) 

BeShalaj

Significa “cuando envió”.

Primera aliyá, 13:17 – 14:8

Elohim no guía al pueblo por el camino de los filisteos, que era el más cercano para que no tengan que ver la guerra. Les hace dar un rodeo por el desierto hacia el mar de Juncos. Salen armados de Egipto. Moshé toma consigo los huesos de Yosef, conforme al juramento que se hizo. Parten de sucot y acampan en Etam al borde del desierto. HaShem va delante de ellos permanentemente, de día en una columna de nube para guiarlos, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos. Así podrán andar de día y de noche.

Segunda aliyá, 14:9-25

Los egipcios los persiguen con sus caballos y carros del faraón y los alcanzan junto al mar. Los hijos de Israel tienen mucho temor y claman al Eterno. Preguntan a Moshé si no había sepulcros en Egipto para que los haya sacado para morir en el desierto. Moshé les dice que no teman y así verán la salvación de HaShem. Los egipcios nunca más serán vistos. HaShem peleará por ellos  mientras que ellos se queden callados.

Los hijos de Israel reciben la orden de seguir adelante. Moshé tendrá que extender su vara sobre el mar y dividirlo para que los hijos de Israel puedan pasar por en medio. HaShem fortalecerá el corazón de los egipcios para que entren a perseguirlos. HaShem se glorificará en el faraón y su caballería. El ángel de Elohim cambia de lugar, se aparta de delante de los hijos de Israel y se coloca detrás de ellos como una columna de nube entre los dos campamentos para que no se puedan acercar.

Moshé extiende su mano y HaShem hace retroceder el mar con un fuerte viento que sopla toda la noche. Los hijos de Israel entran por en medio del mar, en seco. Las aguas son como muros por ambos lados. Los egipcios los siguen con sus caballos. Antes de la salida del sol HaShem siembra confusión entre los egipcios desde la columna de fuego y de nube. Quita las ruedas de sus carros. Entonces los egipcios intentan huir porque se dan cuenta de que el Eterno pelea contra ellos.

 

 

Tercera aliyá, 14:26 – 15:26

Al amanecer, cuando Moshé extiende su mano sobre el mar, las aguas vuelven y cubren todo el ejército del faraón de modo que no quede ninguno de ellos. Los hijos de Israel ven a los egipcios muertos a la orilla del mar. El pueblo teme al Eterno y le creen a él y a Moshé, su siervo.

Entonces cantan un cántico al Eterno que los ha redimido para llevarlos al lugar de su morada. La profetisa Miryam toma un pandero y todas las mujeres salen detrás con panderos y danzas. Cantan un cántico al Eterno porque ha triunfado gloriosamente, arrojando al caballo y su jinete al mar.

Parten del mar de Cañas y van tres días en el desierto de Shur sin encontrar agua. En Mará no pueden beber las aguas amargas. El pueblo murmura contra Moshé y él clama al Eterno quien le muestra un árbol. Al echarlo en las aguas y se vuelven dulces. Allí les da un estatuto y una ordenanza poniéndolos a prueba y diciendo: “Si escuchas atentamente la voz de HaShem tu Elohim y haces lo que es recto ante sus ojos, y escuchas sus mandamientos, y guardas todos sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios; porque yo, HaShem, soy tu sanador.”

 

Cuarta aliyá, 15:27 – 16:10

Llegan a Elim, donde hay doce fuentes de agua y setenta palmeras. Después, el día 15 del segundo mes, llegan al desierto de Shin, entre Elim y Sinai. Allí toda la congregación murmura contra Moshé y Aharón diciendo que los han traído a ese desierto para matarlos de hambre. HaShem promete hacer llover pan del cielo que el pueblo tendrá que recoger diariamente. Así serán probados para ver si andan o no en su instrucción. Cada sexto día de la semana tendrán que preparar doble cantidad. Moshé y Aharón hablan al pueblo y dicen que por la tarde sabrán que el Eterno los ha sacado de Egipto y por la mañana verán su gloria. Las murmuraciones no son contra los líderes, sino contra el Eterno. Por la tarde tendrán carne y por la mañana tendrán pan. Aharón dice a los hijos de Israel que se acerquen a la presencia del Eterno. Entonces se manifiesta la gloria del Eterno en una nube hacia el desierto.

 

Quinta aliyá, 16:11-29

HaShem ha oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Moshé recibe la orden de decirles: “Entre las dos tardes comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan; y sabréis que yo soy HaShem vuestro Elohim”. Por la tarde suben codornices y cubren el campamento y por la mañana hay una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando el rocío asciende, se descubre algo fino, como la escarcha. Los hijos de Israel dicen: “es man”. Moshé dice que es el pan que el Eterno los da de comer. Cada uno debe recoger un omer por cabeza, según las personas que hay en su tienda. Así unos recogen mucho y otros poco. Al medirlo con el omer no le sobra al que ha recogido mucho, y no le falta al que ha recogido poco. Nadie puede dejar nada para el día siguiente. Pero algunos no obedecen a Moshé y lo dejan para el día siguiente. Entonces son criados unos gusanos y se pudre. Moshé se enoja con ellos. Cada mañana se recoge, pero cuando el sol calienta, se derrite.

En el sexto día de la semana recogen una doble porción. Los jefes informan a Moshé y él contesta que el Eterno ha dicho que el día siguiente es shabat consagrado al Eterno. Hay que cocer y hervirlo para que dure para dos días. Al guardarlo para el día siguiente no se pudre ni hay gusanos. Moshé les dice que lo coman ese día, porque es shabat para el Eterno. No van a encontrar en el campo. Hay que recoger durante seis días, pero no durante el séptimo, el shabat. Algunos del pueblo salen pero no encuentran nada. HaShem pregunta a Moshé: “¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mis mandamientos y mis preceptos?” El shabat ha sido dado como un regalo, y por eso hay pan para dos días el sexto día. Cada uno debe quedarse en su lugar en el shabat.

Sexta aliyá, 16:30-36

El pueblo reposa el séptimo día.

La casa de Israel llama la comida “man”. Su aspecto es como la semilla de cilantro, pero blanco, y su sabor es como hojuelas con miel. Hay que guardar un omer para que las generaciones vean el pan que el Eterno dio de comer en el desierto. Moshé recibe la orden de tomar una vasija y poner un omer de maná en ella para luego colocarlo ante HaShem para que sea guardado. Moshé y Aharón obedecen. Los hijos de Israel comen maná durante 40 años, hasta llegar a los límites de la tierra de Kenáan. Un omer es la décima parte de una efá.

 

Séptima aliyá, 17:1-16

La congregación de Israel marcha por jornadas y acampan en Refidim donde no hay agua. El pueblo contiende con Moshé y piden agua. Él les pregunta por qué están tentando al Eterno. Por causa de la sed el pueblo sigue murmurando. Moshé clama al Eterno y pregunta qué hará con ellos. HaShem le ordena pasar delante de ellos y tomar consigo algunos ancianos y la vara en su mano. Tendrá que golpear la roca en Jorev, donde el Eterno estará encima, y así saldrá agua. Así hace Moshé. El lugar es llamado “Masá U-merivá”, “Prueba y Riña”, porque allí tentaron al Eterno.

Entonces viene Amalec a pelear contra Israel en Refidim. Yehoshúa recibe la orden de escoger hombres y salir a pelear. Moshé subirá a la cumbre del collado con la vara de Elohim en su mano. Yehoshúa sale a pelear y Aharón y Jur acompañan a Moshé a la cumbre del collado. Mientras que Moshé tiene su mano en alto, Israel prevalece; y cuando deja caer la mano, prevalece Amalec. Pero cuando las manos de Moshé pesan, toman una piedra para que se pueda sentar. Aharón y Jur le sostienen las manos, uno en cada lado y así podrá estar firme hasta la puesta del sol. Yehoshúa debilita a Amalec y su pueblo con la espada. Moshé recibe la orden de escribir esto en un libro memorial y decir a Yehoshúa que HaShem borrará la memoria de Amalec de debajo del cielo. Moshé edifica un altar y le llama “HaShem-Nisí”, “HaShem es mi milagro”. HaShem hará guerra contra Amalec en cada generación.

Comentarios

Primera aliyá, 13:17 – 14:8

 

13:17  “Y sucedió que cuando Faraón dejó ir al pueblo, Elohim no los guió por el camino de la tierra de los filisteos, ya que era cercana, porque dijo Elohim: No sea que el pueblo se arrepienta cuando vea guerra y se vuelva a Egipto.”  – El faraón dejó ir al pueblo con el fin de que no volviera, cf. 9:28; 11:1; 14:5. El Eterno no puede hacer nada ilegal, nada injusto, y por esto era muy importante que la salida fuera hecha con el consentimiento del faraón, si no, hubiera sido un hurto, un acto ilegal. HaShem no es un ladrón ni un mentiroso. El no puede quebrantar su propia Torá. La Torá es la expresión de su carácter.

Elohim no los guió por el camino de los filisteos porque era corto. La razón fue que hubiera sido fácil para el pueblo volver a Egipto y había que evitarlo.

Hay varias razones por las que HaShem no quería que entraran en territorio de los filisteos:

 

  • Si los filisteos atacan, los temerosos de los hijos de Israel querrán volver a Egipto (Rashí).
  • Por el pacto de paz que hubo entre Avraham y Avimelej los hijos de Israel no podían atacar a los filisteos, (Génesis 21).
  • Basado en 1 Crónicas 7:20-21 el Midrash[1] dice que una gran parte de la tribu de Efrayim salió de Egipto antes de tiempo y fue atacado por los filisteos. Sus huesos estaban regados por ese camino y constituirían una visión horrorosa para los hijos de Israel de manera que podrían perder el ánimo y volver a Egipto. Las palabras que dicen “cuando vea guerra” pueden ser interpretadas de esta manera.

 

13:18  “Elohim, pues, hizo que el pueblo diera un rodeo por el camino del desierto, hacia el mar Rojo; y los hijos de Israel subieron armados de la tierra de Egipto.”  – El nombre hebreo del mar Rojo es Yam Suf, “mar de cañas”. Es probable que la razón por la que es llamado mar Rojo sea por un error de traducción. En las primeras traducciones al inglés se tradujo como Reed Sea, “mar de cañas”. Pero todo indica que los que luego tradujeron la Biblia, usando el inglés como base, se confundieron y entendieron la palabra reed, “caña”, como red, rojo. El mar de Cañas no es rojo. Cuando uno va allí, lo ve bien azul, como todos los mares. El mar de Cañas es el nombre de todo el mar incluyendo los dos golfos, Suez y Aqaba, (ver foto).

Foto: NASA

 

 

13:19  “Y Moshé tomó consigo los huesos de Yosef, pues éste había hecho jurar solemnemente a los hijos de Israel, diciendo: Ciertamente os visitará Elohim, y entonces llevaréis de aquí mis huesos con vosotros.”  – ¡Qué importante es cumplir los juramentos! Moshé tenía que esforzarse para honrar un juramento que sus antepasados habían hecho. Los hijos de Israel, los hermanos de Yosef, que hicieron el juramento, estaban todos muertos y por eso no podrían llevar consigo sus huesos, como dice “con vosotros”. De este texto se puede deducir que los huesos de los doce hermanos fueron llevados de Egipto, no solo los huesos de Yosef. En tal caso, cada tribu tendría un ataúd consigo durante los 40 años en el desierto.

Por otro lado se puede entender que la expresión “los hijos de Israel” no se refiere solamente a los doce hermanos, sino a todos los descendientes de Israel. En ese caso es posible que no fueran llevados los huesos de los demás hermanos de Yosef, sino sólo los suyos.

 

13:21  “HaShem iba delante de ellos, de día en una columna de nube para hacerlos guiar por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.”  – En este versículo aparece el verbo guiar de forma hifil, causativa, para mostrarnos que el Eterno iba delante mediante un emisario que le representaba (Rashí). La columna de nube fue el representante del Eterno en este caso.

 

En Éxodo 14:19 está escrito:

 

“Y el ángel de Elohim que había ido delante del campamento de Israel, se apartó, e iba tras ellos; y la columna de nube que había ido delante de ellos, se apartó, y se les puso detrás.”

 

Esto nos enseña que el representante de HaShem era un ángel, que se manifestaba de manera de columna de nube de día y columna de fuego por la noche. También había una nube encima del campamento que daba sombra de día y calor de noche, cf. Éxodo 40:38; Números 14:14; Deuteronomio 1:33; Ezequiel 1:4; Isaías 4:5-6.

 

14:2    “Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hajirot, entre Migdol y el mar; acamparéis frente a Baal-tsefón, en el lado opuesto, junto al mar.”  – Según Rashí, Pi-hajirot es el mismo lugar que Pitóm, (Éxodo 1:11). Pitóm se parece a pe-satum, “boca cerrada”, que alude a que ningún esclavo podía escapar de la frontera de Egipto. Pi-hajirot significa “boca de la libertad”. Según Mizrají recibió un nuevo nombre porque ahora los hijos de Israel salieron libres de Egipto.

Egipto antiguo, 1800-1400 a.E.C.

Sin embargo, el territorio de Egipto, (de color amarillo), llegaba hasta la mitad de la península de Sinai, según se ve en este mapa de la Sociedad Bíblica Americana. Es posible que los hijos de Israel hayan llegado bastante más lejos cuando el faraón los alcanzó. Tradicionalmente se ha ubicado el monte Sinai en la península de Sinai. Sin embargo, hay indicios en las Escrituras que muestran que el cruce del mar de Cañas podría haber sido en el golfo de Aqaba. Moshé estaba con su suegro Yitró en la tierra de Midyán y allí llevó el ganado más allá del desierto y llegó al monte de Elohim, cf Éxodo 3:1. Midyán no está ubicada en la península de Sinai, sino en la parte oriental del golfo de Aqaba, (ver mapa).

En Éxodo 3:12 está escrito:

“Y Él dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y la señal para ti de que soy yo el que te ha enviado será ésta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto adoraréis a Elohim en este monte.”

Esto nos enseña que el lugar de la entrega de la Torá fue el mismo donde Moshé tuvo el encuentro con el ángel en la zarza ardiendo. Si Moshé vivía en Midyán, ¿cómo es que haya llevado el rebaño hasta la península de Sinai?

La palabra Pi-hajirot indica que había un lugar donde las montañas formaban una “boca”, una cañada, entre ellas (Rashí). Esto nos enseña que el lugar del cruce tenía que haber sido donde había montañas y rocas, lo cual da pie a pensar que haya sido en el golfo de Aqaba más que el golfo de Suez.

Es más lógico pensar que el monte de Sinai esté en el norte de Arabia Saudita, según está escrito en Gálatas 4:25a:

“Ahora bien, Agar es el monte Sinaí en Arabia”

Bueno, el texto de la Torá no dice cuánto tiempo necesitaban para llegar hasta el mar. Rashí dice que el cruce del mar se hizo siete días después de la salida, el 21 del primer mes. En tal caso, coincidiría con el último día festivo de la fiesta de los panes sin levadura. Otros colocan el cruce del mar el 17 del primer mes, el tercer día después de la salida.

Sin embargo, la Torá no habla de una fecha hasta el día 15 del segundo mes, Éxodo 16:1, y da la posibilidad de que el cruce haya podido ser en el golfo de Aqaba. En Éxodo 13:21 está escrito que el pueblo andaba de día y de noche. Así que los 350 km podrían haber sido recorridos en unos días. También es probable que la mano del Eterno haya venido sobre ellos de manera que pudieran caminar rápido y no cansarse hasta llegar al mar.

Además existen indicios geológicos y descubrimientos arqueológicos que hablan a favor de esta teoría, cf. http://www.covenantkeepers.co.uk/red_sea.htm.

“acamparéis frente a Baal-tsefón, en el lado opuesto, junto al mar” – Parece ser que Baal-tsefón estaba en el otro lado del mar y los hijos de Israel acamparon en la orilla opuesta. El mar tiene casi 18 kms. de anchura.

14:5    “Cuando le anunciaron al rey de Egipto que el pueblo había huido, Faraón y sus siervos cambiaron de actitud hacia el pueblo, y dijeron: ¿Qué es esto que hemos hecho, que hemos permitido que Israel se fuera, dejando de servirnos?”  – El pueblo de Israel había huido de Egipto. Esto indica que salieron rápido y prosiguieron con prisa. La misma palabra para huir se encuentra en Génesis 16:6, 8; 27:43; 31:20-22, 27; 35:1, 7; Éxodo 2:15; Números 24:11.

 

14:8b  “pero los hijos de Israel habían salido con mano levantada.”  – La expresión “mano levantada”, en hebreo yad ramá, se encuentra también en Números 15:30 y 33:3. Rashí dice que significa “fuerza elevada y evidente”, es decir tiene un sentido metafórico. Esto nos muestra que los hijos de Israel salieron con fuerza y con determinación para a no volver. Con esa fuerza llegaron al mar.

Segunda aliyá, 14:9-25

14:13-14 “Pero Moshé dijo al pueblo: No temáis; estad firmes y ved la salvación que HaShem hará hoy por vosotros; porque los egipcios a quienes habéis visto hoy, no los volveréis a ver jamás. HaShem peleará por vosotros mientras vosotros os quedáis callados

14:22   “Y los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.”  – El cruce del mar es visto como una tevilá, un baño ritual. Contiene el simbolismo de morir de la vieja vida y resucitar a una vida nueva. En este caso los hijos de Israel murieron de su dependencia de Egipto y el faraón para depender del Eterno en todo sentido.

Se habla aquí de que fueron sumergidos en Moshé en la nube y en el mar. El pensamiento es que el pueblo pasó de un reino a otro, de la autoridad del faraón a la autoridad de Moshé. Pasaron por la mikvé, acumulación de aguas, para estar sometidos a las órdenes de Moshé que era rey en Israel, como está escrito en Deuteronomio 33:4-5:

“Una ley nos prescribió Moshé, una herencia para la asamblea de Yaakov. Él era rey en Yeshurún, cuando se reunieron los jefes del pueblo, juntamente con las tribus de Israel.”

14:24  “Y aconteció que a la vigilia de la mañana, HaShem miró el ejército de los egipcios desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión en el ejército de los egipcios.”  – En la antigüedad la noche tenía tres vigilias. Los romanos tenían cuatro. Por lo tanto cuando se habla de vigilias de la noche en el Tanaj (“AT”) hay que pensar que se trata de tres. Y cuando se habla de las vigilias en los Escritos Apostólicos hay que pensar en que había cuatro durante la noche. Aquí se habla de la vigilia de la mañana lo cual significa que pasó entre las 2 horas y 6 horas de la madrugada. Si el mar medía unos 18 km. de ancho tardarían casi 5 horas en cruzarlo si caminaban con una velocidad de un poco menos que 4 km/h. Un hombre normal camina unos 6 kilómetros por hora, pero tenemos que tener en cuenta que aquí también había mujeres embarazadas, niños y animales.

Tercera aliyá, 14:26 – 15:26

14:27   “Y extendió Moshé su mano sobre el mar, y al amanecer, regresó el mar a su estado normal, y los egipcios al huir se encontraban con él; así derribó HaShem a los egipcios en medio del mar.”  – El cruce del mar duró toda la noche desde que el viento empezó a soplar hasta que el último israelita llegó.

14:28  “Y las aguas volvieron y cubrieron los carros y la caballería, a todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó ni uno de ellos.”

 

14:29  “Mas los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.”  – Este acto constituye una de las obras de fe más importantes de la historia de Israel,

 

Si el infiel intenta pasar por el camino de fe se ahoga.

 

14:31  “Cuando Israel vio el gran poder que HaShem había usado contra los egipcios, el pueblo temió a HaShem, y creyeron en HaShem y en Moshé, su siervo.”  – El que teme al Eterno y cree en Él se entrega, se somete y es fiel al liderazgo que Él ha puesto en su Reino. Es imposible ser fiel al Eterno sin ser fiel a las autoridades que él ha puesto, como está escrito en 2 Crónicas 20:20b:

 

“Confiad en HaShem vuestro Elohim, y estaréis seguros. Confiad en sus profetas y triunfaréis.”

 

15:1    “Entonces Moshé y los hijos de Israel cantaron este cántico a HaShem, y dijeron: Canto a HaShem porque ha triunfado gloriosamente; al caballo y a su jinete ha arrojado al mar.”  – Cantaron al Eterno, no a los hombres. Esta es una verdadera alabanza, que está dirigida al Eterno y tiene el propósito de agradarle a él, no a los hombres. La palabra “cantaron” está escrita de forma futura, “cantarán”. Rashí dice que cuando el verbo aparece de esta forma puede entenderse de tres maneras:

 

  • Una intención del corazón (que no es necesario que se cumplá[2]), cf. Números 21:17; Josué 10:12; 1 Reyes 7:8; 11:7.
  • Un presente continuo, algo que se hace siempre, cf. Números 9:20; Job 1:5.
  • Algo que se hará en el futuro. De aquí los maestros dijeron que la resurrección de los muertos se deriva del mismo texto de la Torá.[3]

 

En este caso podemos descartar el presente continuo, puesto que sólo cantaron junto al mar una vez. Pero es interesante notar que las Torá habla del cántico de Moshé que será cantado en relación con la redención final y la resurrección de los muertos.

 

El cántico de Moshé y del Cordero es el cántico de la redención final. Al igual que Moshé y los hijos de Israel salieron del mar, que simboliza la resurrección, así todos los que han puesto su confianza en el Mesías de Israel, serán redimidos de la muerte para poder cantar en el otro lado este cántico al Eterno.

El cántico de Shemot (Éxodo) 15 nos enseña la importancia de expresarse con cantos, danzas e instrumentos al Eterno. Es parte de nuestra devoción a Él. Es una manera de mantenernos ardientes en el espíritu.

Esta canción tiene tres temas principales:

  1. La grandeza del Eterno.
  2. La liberación de los egipcios.
  3. La entrada futura en la tierra prometida, con una alusión al reino mesiánico.

 

15:2    “Mi fortaleza y mi canción es HaShem, y ha sido para mí salvación; éste es mi Elohim, y le glorificaré, el Elohim de mi padre, y le ensalzaré.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “le glorificaré” es ve-anvehu que significa “le embelleceré” y viene de la raíz navá[4] que significa “descansar”, “embellecer”, “celebrar”, “preparar una habitación”. De aquí aprendemos que nuestro servicio y obediencia al Eterno debe ser de manera bella. Por esto se adorna el talit, los tefilín, la mezuzá, los rollos de la Torá, la suká, el etrog y demás objetos que se usan para cumplir los mandamientos.

También aprendemos que nuestras alabanzas preparan un lugar de morada para el Eterno, como está escrito en el Salmo 22:3:

 

“Sin embargo, tú eres santo, que habitas entre las alabanzas de Israel.”

 

No hay ningún texto que dice que el Eterno habita entre las alabanzas “de su pueblo”, como dicen varias canciones. Se trata de Israel, no de otro pueblo. HaShem HABITA en las alabanzas de Israel, lo cual implica que allí reside, pero que también pone su trono en Israel cuando hay alabanza y manifiesta su gobierno, su autoridad y su poder, cf. Éxodo 15:13.

 

15:3    “HaShem es hombre de guerra; HASHEM es su nombre.”  – Hay muchos lugares en las Escrituras donde el Eterno es presentado como guerrero, cf. Isaías 42:13-15; 51:22; Sofonías 3:17; Nehemías 4:20. El no es pacífico en cuanto a la injusticia y la maldad. El que no hace guerra contra el pecado y la injusticia que le rodea, no está siguiendo el ejemplo de su Padre celestial. La apatía de los justos contra el mal en este mundo hace que los malvados se multipliquen y actúen sin temor. Si callamos ante el mal, somos cómplices.

 

15:6    “Tu diestra, oh HaShem, es majestuosa en poder; tu diestra, oh HaShem, destroza al enemigo.”  – La diestra del Eterno es el Mesías. Él será el que finalmente va a destruir a los enemigos que se levanten contra el pueblo de Israel, cf. Isaías 63:1-6 donde está escrito:

 

“¿Quién es éste que viene de Edom, de Botsrá con vestiduras de colores brillantes; éste, majestuoso en su ropaje, que marcha en la plenitud de su fuerza? Soy yo que hablo en justicia, poderoso para salvar. ¿Por qué es rojo tu ropaje, y tus vestiduras como las del que pisa en el lagar? El lagar lo he pisado yo solo; de los pueblos, ningún hombre estaba conmigo. Los pisé en mi ira y los hollé en mi furor; su sangre salpicó mis vestiduras y manché todo mi ropaje. Porque el día de la venganza estaba en mi corazón, y el año de mi redención había llegado. Miré, y no había quien ayudara, me asombré de que no hubiera quien apoyara; entonces me salvó mi brazo, y fue mi furor el que me sostuvo. Pisoteé los pueblos en mi ira, los embriagué en mi furor y derramé su sangre por tierra.”

 

15:8    “Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas, se juntaron las corrientes como en un montón; se cuajaron los abismos en el corazón del mar.”  – El mar tiene un corazón. En este caso el significado de la palabra corazón es alegórico. La palabra hebrea es lev[5] que significa “corazón”, “mente”, “razón”, “conciencia”, “ánimo”, “memoria”, “atención”, “voluntad”, “interior”. Rashí dice que se refiere a la esencia y fuerza de algo, cf. Éxodo 3:2 “en el corazón del fuego”. El corazón de una persona es lo más íntimo de ella, donde toma las decisiones más importantes, donde se manifiesta lo que realmente es. En la mente de una persona pueden caber muchas ideas y muchas opciones, pero en el corazón cabe sólo una opción. Por eso la caja del tefilín de la cabeza tiene cuatro departamentos con los cuatro textos, pero en el tefilín del brazo, que está pegado al corazón, sólo hay un departamento que tiene un solo pergamino con los cuatro textos como si fuera uno. Cuando las cosas bajan al corazón se hacen uno con la persona. Por esto las Escrituras advierten, según está escrito en Proverbios 4:23:

 

“Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida.”

 

En Proverbios 4:4 está escrito:

 

“y él me enseñaba y me decía: Retenga tu corazón mis palabras, guarda mis mandamientos y vivirás.”

 

Hay que creer con el corazón, no sólo con la mente. La fe de la mente no justifica ni salva, sólo la del corazón, en lo más íntimo de la persona. Querido lector, mira bien que la enseñanza de la Torá no se queden solamente en tu cabeza, ponlas en tu corazón, como está escrito en la oración del shemá, según Deuteronomio 6:6:

 

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón”

 

15:9    “El enemigo dijo: “Perseguiré, alcanzaré, repartiré el despojo; se saciará mi alma de ellos; sacaré mi espada, los destruirá mi mano.””  – Los enemigos de Israel son enemigos del Eterno. Los enemigos del Eterno son enemigos de Israel y el pueblo judío, cf. Salmo 83:2-3. Es imposible amar al Eterno y odiar al judío. El que dice que ama al Eterno y aborrece a los judíos es un mentiroso.

 

“se saciará mi alma de ellos” – La palabra hebrea que para alma en este texto es nefesh[6], que significa “aliento”, “garganta”, “cuello”, “apetito”; “alma”, “vida”, “ser vivo”, “persona”, y viene del verbo nafash[7], “respirar”. Cada respiración de un ser vivo suena “ne-fesh”. En algunos lugares nefesh tiene el significado de “cadáver”.

Rashí dice que el alma, nefesh, es la sede de la voluntad y el deseo. En las Escrituras podemos ver varias palabras que hablan de las diferentes partes del ser humano. Ya hemos mencionado el corazón y el alma. La palabra nefesh es usada tanto para animales como para hombres. Así que la nefesh es el alma natural, biológica, lo que da vida al cuerpo, lo que respira. Los animales son nefesh y basar, alma y cuerpo, pero los hombres tienen algo más, que los animales no tienen, una alma superior espiritual, llamada neshamá. Génesis 1:27 dice el hombre fue creado, como está escrito:

 

“Creó, pues, Elohim al hombre a imagen suya, a imagen de Elohim lo creó; varón y hembra los creó.”

 

El acto de creación del hombre fue cuando el Eterno sopló aliento de vida, nishmat jayim, en su nariz y así el hombre fue hecho un ser vivo, un alma viviente, nefesh jayá, según Génesis  2:7. Entonces el hombre recibió esa alma espiritual que los animales no tienen.

 

La palabra hebrea para “crear” es bará[8] que significa “dar existencia”, “hacer algo que no existía antes”. La palabra aparece tres veces en Génesis 1, en el versículo 1 en relación con el tiempo, el espacio y la materia; en el versículo 21 en relación con la vida animal; y en el versículo 27 en relación con el hombre. Esto nos enseña que hay una diferencia entre lo material y los animales, y entre los animales y los hombres, porque necesitaban actos de creación diferentes para llegar a existir. El cuerpo de los animales fue tomado de la tierra y el alma de ellos fue creada. El cuerpo del hombre también fue tomado de la tierra, pero su alma recibió un toque especial del Espíritu del Eterno. Algo nuevo fue creado, diferente al alma animal, es el alma espiritual del hombre, la vida superior, como está escrito en Juan 6:63:

 

“El Espíritu (de HaShem) es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”

 

En el Salmo 104:30 está escrito:

 

“Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra.”

 

Así que cuando el Eterno sopló con su Espíritu en la nariz de aquella estatua de barro, que había formado, el hombre fue creado, su vida espiritual empezó a existir, su espíritu fue formado.

La palabra hebrea para espíritu es ruaj[9], que significa “soplo”, “viento”, “aliento”, “respiración”, “ánimo”, “mente”, “ira”, “tempestad”, etc. Este amplio significado de la palabra hace que el concepto “espíritu del hombre” es entendido de varias maneras en las Escrituras. Puede ser simplemente su aliento, es decir, su vida. También puede significar su intelecto. Y puede significar su vida superior, su vida espiritual.

 

Según Génesis 7:15, todos los animales tienen ruaj. Pero en ningún lugar está escrito que los animales tienen neshamá. Consecuentemente podemos deducir que neshamá es más alto que ruaj.

 

Cada ser humano es el producto de una creación, es decir, el Eterno le da vida espiritual, crea su espíritu en el momento cuando su vida biológica de su cuerpo es formada en el vientre de su madre, como está escrito en el Salmo 89:47:

 

“Recuerda cuán breve es mi vida; ¡con qué propósito vano has creado a todos los hijos de los hombres!”

 

 

 

En Isaías 43:7 está escrito:

“a todo el que es llamado por mi nombre y a quien he creado para mi gloria, a quien he formado y a quien he hecho.”

 

Aquí aparecen tres palabras: creado, formado y hecho. Esto podrá aludir al alma espiritual, el alma natural y el cuerpo del ser humano.

 

En Malaquías 2:10 está escrito:

“¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Elohim? ¿Por qué nos portamos deslealmente unos contra otros, profanando el pacto de nuestros padres”

También está escrito en Zacarías 12:1:

 

“Profecía de la palabra de HaShem acerca de Israel. HaShem que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él…”

 

En las Escrituras no hay una enseñanza definida de las diferentes partes del ser humano. Como hemos visto, las palabras hebreas pueden ser entendidas de diferente manera, dependiendo del contexto de cada caso. A veces el hombre es visto como un ser doble, con alma y cuerpo, o espíritu y cuerpo. A veces se ve como un ser con tres divisiones, espíritu alma y cuerpo etc.

 

En Génesis 2:7 está escrito que el Eterno sopló en la nariz del hombre nishmat jayim, aliento de vida. La palabra hebrea para “aliento” es neshamá[10], que significa “alma”, aliento”, “soplo”, “espíritu”, “ser vivo”. Esta palabra no se usa en relación con los animales. La neshamá constituye el alma superior dentro del hombre, como está escrito en Isaías 42:5:

 

“Así dice Elohim HaShem, que crea los cielos y los extiende, que afirma la tierra y lo que de ella brota, que da aliento (neshamá) al pueblo que hay en ella, y espíritu (ruaj) a los que por ella andan”

 

Y en Proverbios 20:27:

 

“Lámpara de HaShem es el espíritu (neshamá) del hombre que escudriña lo más profundo de su ser.”

Hay tres tipos de vida: biológica, animal y espiritual. En las plantas y los árboles hay vida biológica, también en los cuerpos de los animales y en los cuerpos de los hombres. La vida biológica se puede estudiar de manera química. Está íntimamente conectada con la tierra. En esa vida hay ciertas manifestaciones de sentimientos, voluntad e intelecto.

Luego está la vida animal, del alma, de la nefesh. Esa vida es superior a la vida biológica. Allí hay manifestaciones más claras de sentimientos, voluntad e intelecto.

La vida espiritual, la de la neshamá, es superior a la vida animal, y allí hay expresiones superiores de sentimientos, voluntad e intelecto.

El ser humano es espíritu, alma y cuerpo. Así que si falta uno de ellos el hombre no es hombre, sino una fracción de hombre. Un hombre necesita su cuerpo para ser hombre. La idea de que el hombre está encarcelado en su cuerpo y necesita ser liberado de esa cárcel no está de acuerdo con las Escrituras. El cuerpo es parte del ser humano. Hay varias palabras hebreas para hombre. Una de ellas es adam[11], “rojo”, y está relacionada con la palabra adamá[12] que significa “tierra”. El hombre viene de la tierra por un lado y del cielo por el otro. Así que el hombre es la combinación de la unión entre lo terrenal y lo celestial. El Eterno formó su cuerpo de la tierra y sopló en su nariz y así llegó a ser hombre.

El Espíritu del Eterno es lo que está dando vida al espíritu del hombre, como está escrito en Job 32:8:

 

“Pero hay un espíritu en el hombre, y el soplo del Todopoderoso le da entendimiento.”

 

Cuando el espíritu del hombre sale de su cuerpo, el cuerpo muere, como está escrito en el Salmo 146:4:

 

“Su espíritu exhala, él vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus planes.”

 

En Isaías 57:16 está escrito:

 

“Porque no contenderé para siempre, ni estaré siempre enojado, pues el espíritu (ruaj) desfallecería ante mí, y el aliento (neshamá) que yo he hecho.”

 

En Eclesiastés 12:6-7 está escrito:

 

“(Acuérdate de Él) antes que se rompa el hilo de plata, se quiebre el cuenco de oro, se rompa el cántaro junto a la fuente, y se haga pedazos la rueda junto al pozo; entonces volverá el polvo a la tierra como lo que era, y el espíritu (ruaj) volverá a Elohim que lo dio.”

El nuevo nacimiento del hombre implica en primer lugar una transformación del corazón, lo más íntimo del ser humano, como está escrito en Ezequiel 11:19:

“Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”

 

En Isaías 57:15 está escrito:

 

“Porque así dice el Alto y Sublime que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: Habito en lo alto y santo, y también con el contrito y humilde de espíritu, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos.”

 

 

 

 

 

 

En resumen, el hombre puede ser visto de esta manera:

 

Los animales se componen de cuerpo, alma inferior y espíritu, basar, nefesh y ruaj, pero ellos no tienen neshamá. La diferencia entre hombres y animales es que el hombre también es alma superior, neshamá. En ocasiones la neshamá y la ruaj son vistas como una unidad, llamada “espíritu” y a veces llamada “alma”. El intelecto superior está en la neshamá, las emociones y sentido de moral están en la ruaj y el intelecto inferior está en la nefesh.

 

 

 

 

 

Como el pecado entró por el cuerpo, la sede del pecado está allí, pero afecta la nefesh.

El alma superior tiene el deseo de elevarse hacia el Creador que sopló aliento de vida en el hombre.

 

15:13  “En tu misericordia has guiado al pueblo que has redimido; con tu poder los has guiado a tu santa morada.”  – La salida de Egipto es una redención. Fue la primera redención que anuncia la redención final, cuando Israel va a ser sacado de todas las naciones de la misma manera como en la primera redención, como está escrito en Jeremías 16:14-15:

 

“Por tanto, he aquí, vienen días–declara HaShem– cuando ya no se dirá: “Vive HaShem, que sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”, sino: “Vive HaShem, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todos los países adonde los había desterrado.” Porque los haré volver a su tierra, la cual di a sus padres.”

 

En Jeremías 23:7-8 está escrito:

 

“Por tanto, he aquí, vienen días–declara HaShem– cuando no dirán más: “Vive HaShem, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”, sino: “Vive HaShem que hizo subir y trajo a los descendientes de la casa de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los había echado”; y habitarán en su propio suelo.”

 

15:16  “Terror y espanto cae sobre ellos; por la grandeza de tu brazo quedan inmóviles, como piedra, hasta que tu pueblo pasa, oh Eterno, hasta que pasa el pueblo que tú has comprado.”  – La redención del pueblo es vista como una compra.

 

15:17  “Tú los traerás y los plantarás en el monte de tu heredad, el lugar que has hecho para tu morada, oh Eterno, el santuario, oh Señor, que tus manos han establecido.”  – Rashí se basa en los midrashim[13] y dice que este texto indica que el santuario terrenal está centrado frente al Trono celestial que el Eterno ha hecho.

 

15:20  “Y Miryam la profetisa, hermana de Aharón, tomó en su mano el pandero, y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas.”  – Miryam tenía alrededor de 90 años en esa ocasión. Ella es llamada profetisa. El espíritu profético se manifiesta de dos maneras, como calor y como luz, como inspiración y como revelación, como poder y como verdad. En este momento estaba operando la profecía de manera inspiradora, para cantar y para danzar. Aquellas melodías, los ritmos y las danzas que son inspirados por el Espíritu manifiestan la gloria del Eterno. Eso también es profecía, cf. 1 Samuel 10:5; 19:20; 1 Crónicas 25:1.

Aquí vemos que no es sano que las mujeres dancen junto con los hombres. Los hombres danzan aparte y las mujeres aparte.

15:21  “Y Miriam les respondía: Cantad a HaShem porque ha triunfado gloriosamente; al caballo y su jinete ha arrojado al mar.”  – La palabra “respondía” nos enseña que fue un canto de intercambio entre las demás mujeres y su líder. Miryam decía cantaba una frase y las demás repetía y luego ella decía otra frase y las demás repetían. Así también fue como Moshé cantó su canción junto con el resto del pueblo de Israel, cf. 15:1.

 

15:22  “Moshé hizo partir a Israel del mar de Cañas, y salieron hacia el desierto de Shur; anduvieron tres días en el desierto y no encontraron agua.”  – El Midrash[14] dice que los hijos de Israel no querían partir del mar de Cañas porque no habían terminar de despojar a los egipcios. Otra razón es que en ese lugar experimentaban la gloria de la presencia del Eterno, la Shejiná.[15]

Los tres días aluden a la resurrección del Mesías.

Este versículo fue usado por los profetas para establecer la norma de que no se puede dejar pasar más de tres días sin leer la Torá en público. Por esto se lee la Torá en las sinagogas el segundo y quinto días de la semana, aparte del shabat.[16]

15:25  “Entonces él clamó a HaShem, y HaShem le mostró un árbol; y él lo echó en las aguas, y las aguas se volvieron dulces. Y les dio allí un estatuto y una ordenanza, y allí los puso a prueba.”

Aquí el Eterno empieza a instruir a su pueblo en sus mandamientos.

15:26  “Y dijo: Si escuchas atentamente la voz de HaShem tu Elohim, y haces lo que es recto ante sus ojos, y escuchas sus mandamientos, y guardas todos sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios; porque yo, HaShem, soy tu sanador.”  – Las enfermedades son producto de la maldición que hay en la naturaleza por causa del pecado que trajo muerte a este mundo. La enfermedad es el primogénito de la muerte, como dice Job 18:13:

“Devora su piel la enfermedad, devora sus miembros el primogénito de la muerte.”

La enfermedad es una alteración del buen funcionamiento del cuerpo. Es un atentado contra la vida. Según Deuteronomio 28:61 todas las enfermedades son maldiciones. Estas maldiciones pueden alcanzar al hombre por varias razones:

  • Porque vive en un mundo que ha sido sometido a la maldición y la corrupción por causa del pecado.
  • Por no cuidar el cuerpo y exponerlo a peligros pudiendo evitarlos.
  • Porque no cumple los mandamientos del Eterno, y así trae maldición sobre sí que produce ciertas enfermedades.
  • Por un castigo directo del Eterno por causa de un corazón no arrepentido.

El Eterno puede sanar de diferentes maneras. En la naturaleza ha puesto mecanismos que producen sanidad en el cuerpo. Los médicos y la medicina no pueden sanar un cuerpo enfermo, sólo ayudarlo a sanar por sí mismo. La misma vida tiene poder sobre la muerte. La enfermedad es un poder que viene de la muerte y la vida que hay en nuestros cuerpos está superando constantemente ese poder mortal que obra en nuestros cuerpos mortales. La muerte nos llega cuando la vida que hay en nuestro cuerpo ya no pueda resistir el primogénito de la muerte o cuando ha llegado el tiempo de terminar nuestra vida en este mundo. (Hay personas que mueren sin estar enfermas, sólo entregan el espíritu y su cuerpo muere.)

Ahora, el Eterno obra sanidad indirectamente mediante los mecanismos naturales que ha puesto en nuestros miembros, que constantemente están combatiendo las enfermedades internas y externas de nuestro medio ambiente. De esa manera nos sana como Creador.

También nos puede sanar de manera sobrenatural, por medio de intervenciones divinas en nuestros cuerpos. En tal caso nos sana como Sanador, como dice en este texto.

El texto nos enseña varias cosas:

  • El Eterno puso sobre los egipcios enfermedades (directamente e indirectamente).
  • El Eterno no pondrá sobre los hijos de Israel ninguna de esas enfermedades cuando escuchan, obedecen y guardan sus mandamientos. Así el Eterno actúa indirectamente como Sanador, pero en función de Protector.
  • En el caso de que hayan desobedecido los mandamientos y a consecuencia de ello están sufriendo alguna enfermedad, podrán experimentar la sanidad divina por medio de una intervención sobrenatural, en el caso de que haya teshuvá, arrepentimiento de los pecados. En ese caso el Eterno actuará como Sanador.

Vemos en este texto que no todos los enfermos de los santos están enfermos por causa de pecados. El pecado personal es una de las muchas razones por las cuales una persona puede enfermar. Pero en todo caso, las enfermedades no son una bendición, aunque el Eterno es capaz de tornar cualquier maldición en bendición. Las enfermedades son un ataque contra el propósito de vida que el Eterno tiene para mi cuerpo. Mi cuerpo no fue creado para estar enfermo sino para estar sano. Por esto el Mesías vino no solamente para morir para quitar nuestros pecados, sino también para quitar nuestras enfermedades y así crear una base para que estas promesas de sanidad completa puedan ser efectivas en el pueblo de Israel, como está escrito en Isaías 53:4-5:

“Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Elohim y afligido. Mas él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por sus heridas hemos sido sanados.”

En Deuteronomio 7:15 está escrito:

“Y HaShem apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian.”

En el Salmo 103:3 está escrito:

“Él es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades”

 

Cuarta aliyá, 15:27 – 16:10

 

15:27  “Llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.”  – Elim significa “Elohimes”, y también “poderosos”. Había una fuente para cada tribu y una palmera para cada una de las naciones de la tierra.

 

 

En el Salmo 92:12a está escrito:

 

“El justo florecerá como la palma”

 

La palmera también está relacionada con la fiesta de sucot, cf. Levítico 23:40, que es la fiesta de todas las naciones. Así que de esto aprendemos que las doce tribus de Israel son las que dan agua para que surjan personas justas de entre las naciones, y puedan entrar en la fiesta del reino venidero.

 

16:1    “Partieron de Elim, y toda la congregación de los hijos de Israel llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, el día quince del segundo mes después de su salida de la tierra de Egipto.”  – Esto nos enseña que el maná vino el día 16 del segundo mes. Según el Talmud[17] el maná llegó por la mañana en el primer día de la semana. En tal caso la salida de Egipto sería el quinto día de la semana.

 

16:2    “Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moshé y contra Aarón en el desierto.”  – La razón fue que ya no tenían nada para comer. Rashí dice que el pan que sacaron de Egipto duró 30 días. Sin embargo, en Deuteronomio 8:2-3 está escrito:

 

“Y te acordarás de todo el camino por donde HaShem tu Elohim te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos. Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca de HaShem.”

 

Esto nos da pie a pensar que había algún tiempo entre que terminó el pan y el día cuando HaShem les dio el maná.

 

16:4    “Entonces HaShem dijo a Moshé: He aquí, haré llover pan del cielo para vosotros; y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día, para ponerlos a prueba si andan o no en mi ley.”  – Normalmente el pan viene de la tierra.

 

16:6-8 “Entonces Moshé y Aarón dijeron a todos los hijos de Israel: A la tarde sabréis que HaShem os ha sacado de la tierra de Egipto; y por la mañana veréis la gloria de HaShem, pues él ha oído vuestras murmuraciones contra HaShem; ¿y qué somos nosotros para que murmuréis contra nosotros? Y Moshé dijo: Esto sucederá cuando HaShem os dé carne para comer por la tarde, y pan hasta saciaros por la mañana; porque HaShem ha oído vuestras murmuraciones contra Él. Pues ¿qué somos nosotros? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra HaShem.”

 

 

Quinta aliyá, 16:11-29

16:13-14 “Y sucedió que por la tarde subieron las codornices y cubrieron el campamento, y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando la capa de rocío se evaporó, he aquí, sobre la superficie del desierto había una cosa delgada, como copos, menuda, como la escarcha sobre la tierra.”  – En este texto vemos que el maná estaba debajo de la capa de rocío.

En Números 11:9 está escrito:

“Cuando el rocío caía en el campamento por la noche, sobre él caía el maná.”

 

El texto hebreo dice que el maná caía sobre la capa de rocío, aunque la mayoría de las traducciones no lo han escrito. De esto aprendemos que había una capa de rocío debajo del maná y otra capa encima del maná. Ambas capas servían para protegerlo. De allí surgió la tradición en el pueblo judío de tener un mantel blanco en la mesa del shabat. Luego se coloca un manto blanco sobre los dos panes del shabat. Este último manto se retira antes de comer el pan, en recuerdo del momento cuando la capa de rocío se evaporaba en el desierto para que el pueblo pudiera ver el maná.

 

16:15  “Al verla, los hijos de Israel se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto?, porque no sabían lo que era. Y Moshé les dijo: Es el pan que HaShem os da para comer.”  – La palabra traducida como “maná” es man[18]. Los hijos de Israel dijeron man hu, que significa “Esto es man”, porque no sabían como se llamaba. Un Midrash[19] lo traducen como “¿Qué es esto?” En hebreo “¿Qué es esto?” se dice: Ma hu?, no Man hu. Rashí señala que la palabra man significa “comida preparada” y cita Daniel 1:5. Asocia la palabra man con el verbo man, “preparar comida” de la raíz maná[20], “medir”, “contar”, “preparar”.

16:16   “Esto es lo que HaShem ha mandado: “Cada uno recoja de él lo que vaya a comer; tomaréis un ómer por cabeza, conforme al número de personas que cada uno de vosotros tiene en su tienda.””  – Cada uno se refiere a cada padre de familia. Tenía que responsabilizarse para que se recogiera para todos los de su casa, para que cada uno tuviera un omer. El omer es una medida de capacidad. Según el rabino A. H. Naé es de 2,5 litros. Pero otras autoridades aumentan esta cantidad el 50% e incluso el 75%[21].

El omer alude al sacrificio de cebada que luego se iba a hacer en el templo el día después del shabat después de pesaj.

“un omer por cabeza” – En hebreo dice “un omer por cráneo”. La palabra cabeza es gulgolet[22] que significa “cráneo”, “calavera”.

Cada padre de familia fue ordenado a suplir el pan del cielo, que apareció por primera vez el primer día de la semana, a cada uno de su familia. Tenía que recoger un omer por cabeza.

16:17-18 “Y así lo hicieron los hijos de Israel, y unos recogieron mucho y otros poco. Cuando lo midieron con el omer, al que había recogido mucho no le sobró, ni le faltó al que había recogido poco; cada uno había recogido lo que iba a comer.”

16:23  “él les respondió: Esto es lo que ha dicho HaShem: “Mañana es día de reposo, shabat consagrado a HaShem. Coced lo que habéis de cocer y hervid lo que habéis de hervir, y todo lo que sobre guardadlo para mañana.”” – El mandamiento del shabat no viene de Sinai, vino antes. Es una herencia desde la creación. La esencia de guardar el shabat es cesar de toda actividad creativa. En ese día el hombre deja de intervenir en la creación en reconocimiento de su Creador. El principal enfoque del shabat no es el descanso, sino el cese de actividades creativas o productivas. En primer lugar cesar y también descansar. Aunque una actividad no constituya un esfuerzo físico puede ser considerado un trabajo, en hebreo melajá, que viole el shabat. Cuando se cocina hay una transformación de los alimentos, lo cual es una violación del mandamiento si se hace en el shabat. Además hay que encender fuego para cocinar, lo cual es una melajá, trabajo de intervención en la creación, cf. Éxodo 35:3.

shabat consagrado a HaShem” – El propósito del shabat es dedicarse al Eterno, no hacer lo que a uno le guste, como está escrito en Isaías 58:13-14:

“Si por causa del día de reposo apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en mi día santo, y llamas al día de reposo delicia, al día santo de HaShem, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando de tus propios asuntos, entonces te deleitarás en HaShem, y yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré con la heredad de tu padre Yaakov; porque la boca de HaShem ha hablado.”

16:25 “Y Moshé dijo: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para HaShem; hoy no lo hallaréis en el campo.” – Hay varias razones por las cuales el Eterno ha creado al hombre con la necesidad de comer:

  • Para aprender a depender de su Padre celestial.
  • Para aprender que el Padre celestial es bueno.
  • Para tener una ocupación diaria y no caer en la ociosidad.
  • Para poder de relacionarse con otros de manera profunda.
  • Para poder suplir las necesidades nutritivas del cuerpo.
  • Para poder aprender las verdades eternas del cielo.
  • Para aprender a obedecer los mandamientos.

Las Escrituras nos muestran que nuestra relación con la comida está conectada con nuestra relación con el Eterno. El primer pecado fue por una comida prohibida. La comida fue creada para que el hombre aprenda a obedecer al Eterno.

16:26   “Seis días lo recogeréis, pero el séptimo día, shabat, no habrá nada.”  – Este es el ciclo de la semana, seis días de trabajo y un día de cese, para dedicarse al Eterno en la congregación y también descansar en casa junto con la familia.

16:29   “Mirad que HaShem os ha dado el shabat; por eso el sexto día os da pan para dos días. Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día.”  – El shabat es un regalo del Eterno. Sólo el que lo abra y lo use podrá disfrutar de él. No se puede explicar la bendición que se experimenta cuando se guarda este día, hay que vivirla.

El mandamiento de quedarse en su lugar no significa que no se puede salir de su casa, como vemos más adelante cuando los hijos de Israel encontraron a un hombre recogiendo leña en shabat, cf. Números 15:32ss. Esta prohibición es para que el pueblo no salga a recoger maná en shabat.

A base de este versículo, los sabios de Israel han establecido[23] la distancia de 2000 codos hacia las cuatro direcciones como límite del shabat, en el cual se puede mover fuera de una ciudad amurallada.

 

 

 

 

 

Sexta aliyá, 16:30-36

 

16:33-34 “Entonces dijo Moshé a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un omer lleno de maná, y colócalo delante del Eterno a fin de guardarlo para vuestras generaciones. Tal como el Eterno ordenó a Moshé, así lo colocó Aarón delante del Testimonio para que fuera guardado.”  – El omer tenía que ser guardado en una vasija de barro, según Rashí. La palabra “testimonio” significa las tablas de piedra que el Eterno iba a dar a Moshé más adelante.

 

Séptima aliyá, 17:1-16

 

17:2    “Entonces el pueblo contendió con Moshé, y dijeron: Danos agua para beber. Y Moshé les dijo: ¿Por qué contendéis conmigo? ¿Por qué tentáis a HaShem?”  – El que murmura contra un líder que obedece al Eterno está tentándole al Él.

 

17:6    “He aquí, yo estaré allí delante de ti sobre la peña en Jorev; y golpearás la peña, y saldrá agua de ella para que beba el pueblo. Y así lo hizo Moshé en presencia de los ancianos de Israel.”  – Según Rashí este golpe tenía que ser muy fuerte. La palabra que ha sido traducida como “peña” es tsur [24] que significa “roca”.

 

17:7    “Y puso a aquel lugar el nombre de Masá y Merivá, por la contienda de los hijos de Israel, y porque tentaron a HaShem, diciendo: ¿Está HaShem entre nosotros o no?”  – Mashá significa “prueba”, “tentación” y Merivá significa “riña”, “provocación”. Este hecho está referido en el Salmo 95:7-11,

 

Es muy peligroso desafiar al Eterno, hace que su protección se aleje de nosotros y nuestros enemigos podrán matarnos, como vemos a continuación.

 

17:8    “Y vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.”  – Amalec vino en el momento cuando el pueblo estaba desafiando al Eterno riñiendo con sus siervos. El Midrash[25] deriva el nombre Amalec de las dos palabras am, “pueblo” y lac, “lamer” – el pueblo que vino a lamer sangre. Amalec fue un descendiente de Esav, el enemigo principal de Israel, cf. Génesis 36:15-16. Él atacó por detrás, como está escrito en Deuteronomio 25:17-19:

 

“Acuérdate de lo que te hizo Amalec en el camino cuando saliste de Egipto, cómo te salió al encuentro en el camino, y atacó entre los tuyos a todos los agotados en tu retaguardia cuando tú estabas fatigado y cansado; y él no temió a Elohim. Por tanto, sucederá que cuando HaShem tu Elohim te haya dado descanso de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que HaShem tu Elohim te da en heredad para poseerla, borrarás de debajo del cielo la memoria de Amalec; no lo olvides.”

 

17:10  “Y Yehoshúa hizo como Moshé le dijo, y peleó contra Amalec; y Moshé, Aarón y Jur subieron a la cumbre del collado.”  – Es la primera vez que es mencionado Yehoshúa y es en relación con la guerra. Su nombre significa “HaShem salva”.

Aharón es el hermano de Moshé, que representa la intercesión por el líder. Jur es el abuelo de Betsalel que construyó el tabernáculo, cf. Éxodo 31:2, y representa el apoyo práctico y económico que un líder necesita.

 

17:12  “Pero las manos de Moshé pesaban. Entonces tomaron una piedra y la pusieron debajo de él, y se sentó en ella; y Aarón y Jur le sostenían las manos, uno de un lado y otro del otro. Así estuvieron sus manos firmes hasta que se puso el sol.”  – La guerra no era sólo física, sino también espiritual. Moshé hizo su parte mediante su oración y el ayuno para enfrentar los espíritus malignos que estaban detrás de los Amalecitas, y Yehoshúa hizo su parte para enfrentar los ataques físicos. Ambas cosas eran necesarias para salvar al pueblo. La piedra representa al Mesías sobre la cual Moshé rabenu se sentó. Con la ayuda de sus colaboradores que le sostenían las manos, pudo ser fiel hasta la puesta del sol, y así Yehoshúa pudo vencer en esta guerra. Esto nos enseña que la postura del cuerpo es importante para que podamos tener victoria en el mundo espiritual. No era suficiente que Moshé orara con su boca, tenía que levantar sus manos para que los enemigos no vencieran. Era una guerra espiritual en primer lugar. Sin el apoyo de los colaboradores Israel hubiera perdido la batalla. Esto nos enseña la importancia de que un líder tenga buenos colaboradores, algunos que le apoyen en intercesión y otros que le apoyen en lo práctico y lo económico. Sin este tipo de ministerios en una comunidad no se puede vencer sobre los ataques del enemigo.

Si no hay unidad entre los líderes estamos perdidos contra nuestro enemigo. Los cuatro nombres de este pasaje, Aharón, Jur, Yehoshúa y Moshé, empiezan por las cuatro letras alef, jet, yud y mem. Estas letras forman el nombre ajim que significa “hermanos”. La completa unidad entre ellos produjo la victoria final en esta batalla, como está escrito en el Salmo 133, “hine ma tov…”:

“Cántico de ascenso gradual; de David. Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía. Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aharón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Jermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí mandó HaShem la bendición, la vida para siempre.”

17:14  “Entonces dijo HaShem a Moshé: Escribe esto en un libro para que sirva de memorial, y haz saber a Yehoshúa que yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo del cielo.”  – Las cosas importantes hay que poner por escrito. HaShem ordenó a Moshé escribir en un libro para que no se olvidara.

Yehoshúa recibió este mensaje. Esto alude, según Rashí, a que él iba a ser el sucesor de Moshé.

17:16  “y dijo: HaShem lo ha jurado; HaShem hará guerra contra Amalec de generación en generación.”  – Esto nos enseña que en cada generación hay un Amalec que intenta destruir el pueblo judío. Hamán, que aparece en el libro de Ester, fue un descendiente de Amalec. Adolf Hitler fue un Amalec en su generación. Yasser Arafat era otro. El último que vendrá antes de la venida del Mesías será matado con la espada de su boca, como está escrito en Isaías 11:4b:

“herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío.”

En esta parashá se encuentra el mandamiento número 24 de los 613:

  1. Prohibición de traspasar los límites permitidos en shabat, Éxodo 16:29.

 

[1]       Shemot Rabá 20:10.

[2]       Sanhedrín 96b; Shabat 96b.

[3]       Sanhedrín 91b.

[4]       Strong H5115 nâvâh, naw-vaw’, A primitive root; to rest (as at home); causatively (through the implied idea of beauty (compare H5116)), to celebrate (with praises): – keep at home, prepare an habitation.

[5]       Strong H3820 lêb, labe, A form of H3824; the heart; also used (figuratively) very widely for the feelings, the will and even the intellect; likewise for the centre of anything: –  + care for, comfortably, consent, X considered, courag [-eous], friend [-ly], ([broken-], [hard-], [merry-], [stiff-], [stout-], double) heart ([-ed]), X heed, X I, kindly, midst, mind (-ed), X regard ([-ed)], X themselves, X unawares, understanding, X well, willingly, wisdom.

[6]       Strong H5315 Nephesh, neh’-fesh, From H5314; properly a breathing creature, that is, animal or (abstractly) vitality; used very widely in a literal, accommodated or figurative sense (bodily or mental): – any, appetite, beast, body, breath, creature, X dead (-ly), desire, X [dis-] contented, X fish, ghost, + greedy, he, heart (-y), (hath, X jeopardy of) life (X in jeopardy), lust, man, me, mind, mortality, one, own, person, pleasure, (her-, him-, my-, thy-) self, them (your) -selves, + slay, soul, + tablet, they, thing, (X she) will, X would have it.

[7]       Strong H5314 nâphash, naw-fash’, A primitive root; to breathe; passively, to be breathed upon, that is, (figuratively) refreshed (as if by a current of air): – (be) refresh selves (-ed).

[8]       Strong H1254 bârâ’, baw-raw’, A primitive root; (absolutely) to create; (qualified) to cut down (a wood), select, feed (as formative processes): – choose, create (creator), cut down, dispatch, do, make (fat).

[9]       Strong H7307 rûach, roo’-akh, From H7306; wind; by resemblance breath, that is, a sensible (or even violent) exhalation; figuratively life, anger, unsubstantiality; by extension a region of the sky; by resemblance spirit, but only of a rational being (including its expression and functions): – air, anger, blast, breath, X cool, courage, mind, X quarter, X side, spirit ([-ual]), tempest, X vain, ([whirl-]) wind (-y).

Strong H7306 rûach, roo’-akh, A primitive root; properly to blow, that is, breathe; only (literally) to smell or (by implication perceive (figuratively to anticipate, enjoy): – accept, smell, X touch, make of quick understanding.

[10]      Strong H5397 neshâmâh, nesh-aw-maw’, From H5395; a puff, that is, wind, angry or vital breath, divine inspiration, intellect or (concretely) an animal: – blast, (that) breath (-eth), inspiration, soul, spirit.

Strong H5395 nâsham, naw-sham’, A primitive root; properly to blow away, that is, destroy: – destroy.

[11]      Strong H120 ‘âdâm, aw-dawm’, From H119; ruddy, that is, a human being (an individual or the species, mankind, etc.): – X another, + hypocrite, + common sort, X low, man (mean, of low degree), person.

Strong H119 ‘âdam, aw-dam’, To show blood (in the face), that is, flush or turn rosy: – be (dyed, made) red (ruddy).

[12]      Strong H127 ‘ădâmâh, ad-aw-maw’, From H119; soil (from its general redness): – country, earth, ground, husband [-man] (-ry), land.

[13]      Mejiltá; Tanjumá Pekudé 2.

[14]      Tanjumá Yashán 16; Mejilta.

[15]      Rashí Suká 41ª; Tosafot Ritva.

[16]      Mejilta.

[17]      Shabbat 87b.

[18]      Strong H4478 mân, mawn, From H4100; literally a whatness (so to speak), that is, manna (so called from the question about it): – manna.

Strong H4100 mâh  mah  mâ  ma  meh, maw, mah, maw, mah, meh, A primitive particle; properly interrogitive what? (including how?, why? and when?); but also exclamations like what! (including how!), or indefinitely what (including whatever, and even relatively that which); often used with prefixes in various adverbial or conjugational sneses: – how (long, oft, [-soever]), [no-] thing, what (end, good, purpose, thing), whereby (-fore, -in, -to, -with), (for) why.

[19]      Midrash HaGadol 16:15.

[20]      Strong H4487 mânâh, maw-naw’, A primitive root; properly to weigh out; by implication to allot or constitute officially; also to enumerate or enroll: – appoint, count, number, prepare, set, tell.

[21]      R. Aryeh Carmell, Aiding Talmud Study, pág. 78.

[22]      Strong H1538 gûlgôleth, gul-go’-leth, By reduplication from H1556; a skull (as round); by implication a head (in enumeration of persons): – head, every man, poll, skull.

[23]      Erubín 51a; Mejiltá, cf. Erubín 46a; Sotá 30b.

[24]      Strong H6697 tsûr  tsûr, tsoor, tsoor, From H6696; properly a cliff (or sharp rock, as compressed); generally a rock or boulder; figuratively a refuge; also an edge (as precipitous): – edge, X (mighty) God (one), rock, X sharp, stone, X strength, X strong. See also H1049.

[25]      Midrash Lekaj Tov.

 

Parashá 15 Bo

כ״ו בטבת ה׳תשע״ה (January 17, 2015) por  
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Parashat bo

Parashá 15 Bo

Éxodo 10:1 – 13:16

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 10:1-11
  2. 10:12-23
  3. 10:24 – 11:3
  4. 11:4 – 12:20
  5. 12:21-28
  6. 12:29-51
  7. 13:1-16
  8. Maftir: 13:14-16

Haftará: Jeremías 46:13-28

Bo

Significa “ven”.

Primera aliyá, 10:1-11

HaShem le dice a Moshé que venga al faraón. El Eterno ha hecho pesado los corazones del faraón y sus siervos para hacer grandes señales que serán contados a los hijos y a los nietos de los israelitas, y también para que los hijos de Israel sepan que él es HaShem. Moshé y Aharón se presentan ante el faraón y le pide que deje ir al pueblo hebreo. Si no lo hace vendrán langostas que cubrirán la tierra y comerán lo que quedó del granizo y llenarán las casas. Será algo que nunca se ha visto antes. Cuando Moshé sale, los siervos le dicen al faraón que deje que el pueblo sirva a HaShem porque Egipto está destruido. Hacen volver a Moshé y Aharón y el faraón les dice que vayan a servir a HaShem. Al preguntar quiénes van a ir, Moshé contesta que irán con jóvenes y ancianos, hijos e hijas, ovejas y vacas porque se va a hacer una fiesta al Eterno. El faraón dice que están pensando hacer mal y sólo permite que los hombres vayan. Luego expulsa a Moshé y Aharón de su presencia.

Segunda aliyá, 10:12-23

Por orden de HaShem Moshé extiende su mano y el Eterno hace soplar un viento fuerte del oriente todo el día y toda la noche que trae langostas que se asientan en todo el territorio de Egipto de modo que el país se oscurece. Las langostas comen todo lo que quedó desde el granizo y no dejan nada verde. El faraón llama a Moshé y a Aharón y reconoce su pecado ante ellos. Pide que se le perdone y que oren para que se quite la langosta. Moshé ora y un fuerte viento occidental arroja las langostas en el mar de Cañas (Rojo). Pero HaShem fortalece el corazón del faraón el cual no deja ir a los hijos de Israel.

Por mandato de HaShem Moshé extiende su mano sobre el cielo y hay tinieblas sobre todo Egipto durante tres días de modo que nadie se ve ni se levanta. Pero los hijos de Israel tienen luz donde moran.

Tercera aliyá, 10:24 – 11:3

El faraón llama a Moshé y dice que pueden ir a servir al Eterno con los pequeños, pero dejando el ganado. Moshé dice que el faraón también tendrá que darles sacrificios y por eso el ganado tendrá que ir también. Pero HaShem fortalece el corazón del faraón y no los deja. El faraón dice a Moshé que se aparte y que no vuelva a ver su rostro, porque entonces morirá. Moshé dice que habló bien porque no volverá a ver su rostro.

HaShem dice que va a traer una plaga más sobre el faraón y sobre Egipto y entonces echará a los hijos de Israel completamente. El pueblo tendrá que pedir de sus vecinos objetos preciosos. El Eterno hace que el pueblo gana el favor de los egipcios. También Moshé es muy estimado en todo Egipto.

Cuarta aliyá, 11:4 – 12:20

Moshé dice al faraón que HaShem va a salir por la noche por todo Egipto y entonces morirá todo primogénito, de los hombres y del ganado. Habrá un gran clamor en todo Egipto como nunca ha habido antes ni habrá después. Pero los hijos de Israel no sufrirán daño, para que sepan como HaShem hace diferencia entre Egipto e Israel. Todos los siervos del faraón se inclinarán ante Moshé pidiendo que salga con el pueblo y entonces saldrá. Moshé sale del faraón ardiendo en ira. El faraón no hace caso, para que las maravillas del Eterno se multipliquen en Egipto. Moshé y Aharón han hecho todas estas maravillas ante el faraón, pero HaShem ha fortalecido su corazón y no ha dejado salir de su tierra a los hijos de Israel.

HaShem dice que este mes será el primer mes del año para los hijos de Israel. El día diez del primer mes cada padre tendrá que traer a su casa un cordero o un cabrito. El que tiene una familia pequeña podrá juntarse con el vecino más cercano para que juntos puedan comer un cordero o un cabrito entero, según el número de personas. El cordero o el cabrito será un macho, sin defecto, que esté en su primer año. Será guardado hasta el día 14 para ser sacrificado por la tarde. Parte de la sangre será puesta en los dos postes y en el dintel de la casa donde lo coman. Hay que comer la carne esa noche, asada al fuego, junto con pan sin levadura y hierbas amargas. No se puede comer crudo ni hervido, sino asado, con cabeza, patas y entrañas. Nada puede ser dejado para la mañana siguiente. Lo que quede tendrá que ser quemado en fuego. Hay que comerlo rápido, vestido para salir. Esto es el pesaj del Eterno.

Esa noche HaShem pasará por Egipto para matar a todo primogénito. Todos los Elohimes serán juzgados por El. La sangre será señal para los hijos de Israel. Cuando HaShem vea la sangre saltará sobre ellos y ninguna plaga los tocará. Ese día será recordada con la celebración de una fiesta al Eterno por todas las generaciones.

Siete días se comerán panes sin levadura. Antes del primer día hay que quitar toda levadura de la casa. La persona que coma algo leudado durante los siete días será cortada de Israel. El primer día y en el séptimo días habrá santas convocaciones. En esos días sólo se puede trabajar preparando la comida que se va a comer.

Hay que guardar los panes sin levadura, porque en ese día HaShem sacó a los ejércitos de Israel de Egipto. Ese día será guardado de generación en generación. Se comerán panes sin levadura el primer mes desde el día 14 del mes por la tarde hasta el día 21 del mes por la tarde. Está prohibido tener algo leudado en casa durante ese tiempo y el que coma algo leudado será cortado de la congregación, sea peregrino o nativo. Nada leudado se comerá, sino panes sin levadura en todo lugar.

Quinta aliyá, 12:21-28

Moshé convoca a los ancianos y les da instrucciones para preparar y sacrificar el pesaj. Tendrán que usar hisopo para manchar el dintel y los postes de la puerta. No se puede salir por la puerta hasta la mañana. Cuando HaShem vea la sangre pasará sobre la puerta y el ángel destructor no tendrá permiso para entrar. Esta ordenanza será guardada para siempre en la tierra prometida. Cuando los hijos pregunten sobre el significado este servicio, hay que contestarles que es un sacrifico de pesaj al Eterno que pasó por nuestras casas al herir a los egipcios. El pueblo hace reverencia para luego hacer tal como HaShem ha mandado.

Sexta aliyá, 12:29-51

A la medianoche HaShem hiere a todos los primogénitos de Egipto. El faraón, sus siervos y todos los egipcios se levantan y claman. En todo hogar hay alguien muerto. El faraón llama a Moshé y Aharón diciéndoles que se vayan a adorar a HaShem con todo lo que han dicho. Los egipcios apremian al pueblo para que salga porque piensan que todos van a ser muertos. El pueblo toma la masa sobre sus hombros antes de que se leude. Los hijos de Israel piden objetos de valor y ropa de los egipcios, según las instrucciones de Moshé, y les conceden lo que piden, despojando así a los egipcios.

Los hijos de Israel, que son unos 600.000 varones sin contar los niños, parten de a pie de Ramsés hacia sucot. Y con ellos sube una multitud mixta y mucho ganado. De la masa cocen tortas de pan sin levadura. El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue de 430 años exactos. Esa noche es vigilia para HaShem para ser guardada por todos los hijos de Israel por todas las generaciones.

Ningún extranjero podrá comer del pesaj. Un esclavo de un israelita podrá comerlo si se circuncida. Un peregrino o jornalero no podrá comerlo. Hay que comerlo en una casa. No se puede sacar su carne fuera de la casa ni quebrantar ninguno de sus huesos. Toda la congregación de Israel tendrá que hacer esto. Si un residente quiere celebrar pesaj al Eterno, tendrá que circuncidar todo varón de su familia. Él será como un nacido en el país. Ningún incircunciso comerá de él. El residente y el nativo tendrán la misma ley.

Los hijos de Israel hacen tal como HaShem ha mandado a Moshé y Aharón y ese mismo día HaShem los saca de Egipto en orden.

Séptima aliyá, 13:1-16

El Eterno habla con Moshé y dice que hay que consagrarle todo primogénito de Israel, de hombres y de animales. Moshé dice al pueblo que se acuerde del día cuando el Eterno los sacó de la casa de esclavos y no comerán nada leudado. El mes de la espiga tierna es el de la salida. Cuando el pueblo es llevado a la tierra prometida tendrá que hacer este servicio en ese mes. Hay que comer pan sin levadura durante siete días. En el séptimo día hay fiesta para el Eterno. Nada leudado se puede ver en todo el territorio. Cada uno tiene que contar a su hijo que esto lo hace porque el Eterno le sacó de Egipto. Hay que poner esto como señal en la mano y un recordatorio entre los ojos para que la Torá del Eterno esté en la boca. De año en año hay que guardar esta ordenanza.

Al llegar a la tierra prometida hay que pasar al Eterno todo macho que abre matriz tanto de hombre como de ganado. Los primogénitos de los asnos serán redimidos con un cordero, o matados. Todo hijo primogénito será redimido. Cuando el hijo pregunta sobre esto hay que decirle que el Eterno nos sacó con mano fuerte de Egipto, la casa de esclavitud. Cuando el faraón no nos dejó, HaShem mató a todo primogénito en Egipto, de hombres hasta animales. Por eso se sacrifican todos los machos primogénitos de los animales al Eterno pero todos los primogénitos de los hijos son redimidos. Esto será como señal en la mano y insignias entre los ojos, porque HaShem nos sacó de Egipto con poder.

Comentarios

Primera aliyá, 10:1-11

10:1     “Entonces HaShem dijo a Moshé: Preséntate a Faraón, porque yo he hecho pesado su corazón y el corazón de sus siervos, para mostrar estas señales mías en medio de ellos”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “preséntate” es bo, que significa “ven”. Esto nos enseña que el Eterno invitó a Moshé a ir acompañado por El. Un siervo del Eterno no hace las cosas por sí mismo, sino en colaboración con el Eterno. No toma iniciativas propias, sino siempre en relación con el Eterno, con lo que él dice y hace. Si tomamos decisiones sin consultar con el Eterno podemos sufrir graves consecuencias, como está escrito en Josué 9:14:

 

“Y los hombres de Israel tomaron de sus provisiones, y no pidieron el consejo de HaShem.”

 

10:2     “y para que cuentes a tu hijo y a tu nieto, cómo me he burlado de los egipcios, y cómo he mostrado mis señales entre ellos, y para que sepáis que yo soy HaShem.”  – Los padres tienen la responsabilidad de enseñar a los hijos acerca de lo que el Eterno ha hecho en sus vidas y, especialmente lo que pasó con la salida de Egipto. Los padres tienen que transmitir estas verdades a sus hijos. Este texto también nos enseña que los abuelos tienen la obligación de contar a sus nietos acerca de la redención del Eterno. La tarea de transmitir la fe hebrea no cae solamente sobre los padres, sino también sobre los abuelos, como está escrito en Joel 1:3:

 

“Contadlo a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la siguiente generación.”

 

En el Salmo 78:2-8 está escrito:

 

“En parábolas abriré mi boca; hablaré enigmas de la antigüedad, que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado. No lo ocultaremos a sus hijos, sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas de HaShem, su poder y las maravillas que hizo. Porque Él estableció un testimonio en Yaakov, y puso una ley en Israel, la cual ordenó a nuestros padres que enseñaran a sus hijos; para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer; y éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos, para que ellos pusieran su confianza en Elohim, y no se olvidaran de las obras de Elohim, sino que guardaran sus mandamientos; y no fueran como sus padres, una generación porfiada y rebelde, generación que no preparó su corazón, y cuyo espíritu no fue fiel a Elohim.”

 

La tradición de pasar la revelación de padres a hijos, es la que ha mantenido vivo el pueblo de Israel a lo largo de todas las generaciones y es parte de la misma declaración de fe hebrea, como está escrito en Deuteronomio 6:6-7:

 

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.”

 

Si los padres dejan que otros se encarguen de la educación espiritual de sus hijos, no han cumplido con esta responsabilidad. Tanto los padres como los hijos tienen la necesidad de esta transmisión. Los padres necesitan recordar y alabar al Eterno por los milagros que han vivido y pasar estas experiencias a sus hijos y a sus nietos. Ellos, a su vez, recibirán y serán conscientes de una herencia espiritual que es capaz de producir en ellos una confianza profunda en Elohim. Un padre debe leer la Escrituras todos los días a sus hijos mientras estén viviendo bajo su techo. Así levantará una generación de santos.

 

10:9     “Y Moshé respondió: Iremos con nuestros jóvenes y nuestros ancianos; con nuestros hijos y nuestras hijas; con nuestras ovejas y nuestras vacadas iremos, porque hemos de celebrar una fiesta a HaShem.”  – Este versículo nos enseña que hay tres cosas que son necesarias para que se pueda celebrar una fiesta para el Eterno:

 

  • La libertad
  • La familia
  • Un sacrificio

Sin estos tres no es posible celebrar una verdadera fiesta al Eterno.

10:11 “No será así; id ahora sólo los hombres, y servid a HaShem, porque eso es lo que habéis pedido. Y los echaron de la presencia de Faraón.”  – El faraón quería hacer que las mujeres y los niños se quedaran en Egipto mientras que los varones se fueran a celebrar fiesta al Eterno. Esto no es posible. Si la esposa y los hijos no pueden estar con nosotros, no podremos celebrar una fiesta delante del Eterno. Los niños tienen que sentirse bienvenidos y a gusto en nuestras celebraciones. Si no lo están, no estamos haciendo las cosas bien. El faraón simboliza al satán y como tal intenta hacer dos cosas:

 

  • Dividir la familia.
  • Apartar a los niños de los cultos.

Todas las celebraciones judías están diseñadas para que los niños puedan sentirse involucrados en ellas. Por esto usamos mucha simbología y objetos de culto para que nuestra enseñanza y nuestro servicio al Eterno sean fáciles de asimilar para los pequeños.

Segunda aliyá, 10:12-23

 

10:14 “Y subieron las langostas sobre toda la tierra de Egipto y se asentaron en todo el territorio de Egipto; y eran muy numerosas. Nunca había habido tantas langostas como entonces, ni las habría después.”  – En Joel 2:2 hay una referencia a una invasión de langostas en la tierra de Israel como está escrito:

 

“día de tinieblas y lobreguez, día nublado y de densa oscuridad. Como la aurora sobre los montes, se extiende un pueblo grande y poderoso; nunca ha habido nada semejante a él, ni tampoco lo habrá después por años de muchas generaciones.”

 

¿Cómo es posible que en la Torá esté escrito que no habrá tantas langostas después cuando el profeta Yoel dice que nunca ha habido nada semejante? Vamos a dar dos interpretaciones a esta aparente contradicción:

Rashí dice que la profecía de Yoel muestra que esa plaga de langostas fue más severa que la de Moshé. Pero no hubo contradicción porque la plaga de Yoel estaba compuesta por numerosas especies de langostas en conjunto: las especies arbé, yélek, jasil y gazam. Pero la plaga de Moshé consistió en una sola especie, e igual a ella no hubo antes ni habrá después.

También podríamos interpretar estos dos textos de manera que las dos plagas ocurrieron en dos países distintos, Egipto y la tierra de Israel. La promesa de que nunca será algo semejante se refiere sólo a Egipto. La plaga que se menciona en el libro de Yoel está en relación con la tierra de Israel, y allí no había ocurrido nada semejante, ni tampoco habrá después.

10:23 “No se veían unos a otros, nadie se levantó de su lugar por tres días, pero todos los hijos de Israel tenían luz en sus moradas.”  – Las tinieblas no fueron de la clase que nosotros las conocemos, sino que no hubo manera de obtener luz. Aunque encendían fuego, no emitía luz. Eran tinieblas compactas de manera que nadie se podía mover de un lugar a otro. Todos estaban quietos en sus lugares durante tres días. Pero los hijos de Israel tenían luz en sus hogares. Esto nos enseña que los hijos de luz andamos en luz y los hijos de las tinieblas están esclavizadas por las tinieblas. Hay dos reinos espirituales, el reino de luz, donde gobierna HaShem, sobre los que andan en la obediencia, y el reino de tinieblas, donde reina yetzer hara sobre los que andan en la desobediencia. Los que se encuentran en el reino de tinieblas podrán pasar de allí al reino de luz, como está escrito en el Salmo 107:10-15:

“Moradores de tinieblas y de sombra de muerte, prisioneros en miseria y en cadenas, porque fueron rebeldes a las palabras de Elohim y despreciaron el consejo del Altísimo; humilló pues, sus corazones con trabajos, tropezaron y no hubo quien los socorriera. Entonces en su angustia clamaron a HaShem y Él los salvó de sus aflicciones; los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte y rompió sus ataduras. Den gracias a HaShem por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.”

 

Tercera aliyá, 10:24 – 11:3

 

10:26 “Por tanto, también nuestros ganados irán con nosotros; ni una pezuña quedará atrás; porque de ellos tomaremos para servir a HaShem nuestro Elohim. Y nosotros mismos no sabemos con qué hemos de servir a HaShem hasta que lleguemos allá.”  – Moshé no podía mentir. Ellos no sabían qué era lo que HaShem iba a pedir en sacrificio. Para sacrificar al Eterno hay que estar dispuesto a darlo todo. No se puede dejar ni una pezuña atrás en nuestra entrega al Eterno. Todo le pertenece y por lo tanto estamos dispuestos a darle cualquier cosa que nos pida.

Cuarta aliyá, 11:4 – 12:20

11:6     “Y habrá gran clamor en toda la tierra de Egipto, como nunca antes lo ha habido y como nunca más lo habrá.”  – En Isaías 19 hay una profecía que habla de lo que va a pasar con Egipto en los últimos tiempos. Allí está escrito que el Eterno va a herir a Egipto en los últimos tiempos, como dice el versículo 22.

 

“Y HaShem herirá a Egipto; herirá pero sanará; y ellos volverán al Eterno, y Él les responderá y los sanará.”

 

En Isaías 11:15a está escrito:

 

“Y HaShem destruirá la lengua del mar de Egipto.”

 

A pesar de estas heridas que se verán en un futuro no muy lejano, no va a haber un grito en Egipto como aquella noche cuando todos los primogénitos fueron muertos.

 

12:2     “Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primer mes del año para vosotros.”  – El mes del aviv, (cf. 13:4), ha sido establecido por el Eterno como el primero de los meses del año. Ese mes coincide más o menos con la última mitad de marzo y la primera mitad de abril, según el calendario romano. La palabra aviv[1] significa “espigas verdes”. En la edad media tomó el significado de “primavera” y así es usada en el hebreo moderno. En el mes de las espigas verdes, el de la primavera, el pueblo de Israel salió de Egipto. Es el mes de la redención. La redención es el inicio del programa de salvación del Eterno. Todo empieza con el sacrificio del cordero, cuya sangre libera de la muerte. Después viene la libertad de la esclavitud. Todo el programa de salvación está revelado en las fiestas del Eterno, y por esto este mes tiene que ser el primero del año, para que el programa esté en el orden correcto. Al alterar el orden de los meses se altera el plan de redención del Eterno y no se entenderá.

Este mes también tiene el nombre babilónico de nisán, cf. Nehemías 2:1; Ester 3:7.

En el Talmud[2] hay una discusión entre dos rabinos si el mundo fue creado en el mes de nisántishrí. La última tuvo más fuerza y por esto se ha establecido que el cómputo de los años desde la creación del mundo es a partir del 1 de tishrí, que es el séptimo mes en el anuario bíblico. Hay una fiesta anual establecida en la Torá para ese día, llamada yom teruá, el día del clamor o de alarma. La Torá dice que “para vosotros”, es decir, para los hijos de Israel, el mes del aviv es el primero del año.

La expresión “para vosotros” nos da a entender que no es así para otros. Desde el principio los pueblos de las naciones contaron los meses desde el día de la creación de Adam, el primer día del primer mes. Cuando Adam fue creado el sexto día de la semana, él empezó a contar el tiempo. Para él fue el primer día del primer mes. Esto nos enseña que Adam probablemente fue creado el día de la luna nueva. Desde entonces sus descendientes contaron los meses y los años según marcaba el sol y la luna, cf. Génesis 1:14.

Ahora el Eterno dice “para vosotros”, dando a entender que para otros no lo es. Ellos seguirán contando de otra manera. Antes de la salida de Egipto, los hijos de Israel no celebraban el mes del aviv como el primero del año. Pero cuando el Eterno empieza su programa de redención, cambia todo. El mes que antes fue el primero, de repente es considerado como el séptimo. Tishrí, que antes era el primer mes, llegó a ser el séptimo. “Para vosotros” es así, pero los demás no lo van a ver así, porque no son parte de la gran redención.

 

El Talmud[3] dice:

 

“Cuatro son los años nuevos en el calendario hebreo: El primer día del mes de nisán – es el año nuevo de los reyes y las festividades, el primero del mes de elul – año nuevo para el cálculo del diezmo sobre los animales… el primer día del mes de tishri – año nuevo para la cuenta de los años (para el cálculo de la shemitá – año sabático y el yovel – jubileo), para las plantaciones y los cultivos agrícolas, y el primero de shevat – año nuevo para los árboles, según Shamai. En la escuela de Hilel dicen: (el año nuevo de los árboles es) el decimoquinto día del mes.”

 

La halajá (ley práctica) se fijó según Hilel, por lo tanto, el 15 de Shevat se celebra el año nuevo de los árboles.

 

Relación aproximada entre el calendario romano y el calendario judío.

 

 

(Los nombres de los meses que aparecen entre paréntesis son los que aparecen en la Biblia)

 

Los nombres de los meses romanos septiembre hasta diciembre nos muestran que había una relación antigua entre el cómputo bíblico y el romano. Septiembre corresponde al séptimo mes tishrí, octubre corresponde al octavo mes jeshván, noviembre corresponde al noveno mes kislev, y diciembre corresponde al décimo mes tevet. Luego hubo cambios en el calendario romano y estos meses ya no corresponden al nombre que llevan. Septiembre ahora es el noveno mes del año romano.

 

Está escrito en el Salmo 104:19a:

 

“Él hizo la luna para medir las estaciones.”

 

La Torá dice que en primer lugar hay que basarse en la luna para medir las estaciones. Sin embargo, el sol también fue creado para mostrar los años, como está escrito en Génesis 1:14:

 

“Entonces dijo Elohim: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y para días y para años”

 

El calendario hebreo es una combinación entre la luna y el sol. El año lunar tiene actualmente aprox. 354,36 días y el año solar aprox. 365,25 días. Por esta razón, si se sigue solamente la luna, van a faltar 11 días al año para llegar al año solar, que es la que rige en la naturaleza. El calendario árabe sigue solamente la luna y el calendario romano sigue solamente el sol. Ninguno de los dos cumplen los requisitos de la Torá. Tanto el sol como la luna tienen que ser la base para medir los años.

Un mes bíblico siempre empieza con la luna nueva. Según la Torá, el primer mes, aviv, tiene que caer en la primavera, cuando la cebada está lista para ser cosechada en la tierra de Israel. Si nos regimos sólo por el año lunar, (con 354 días), que no sigue el ciclo de la naturaleza, la primavera no caería en el mismo mes cada año. Y si seguimos solamente el año solar, no podríamos celebrar las fiestas según la luna nueva, como manda la Torá. Tenemos que tener una combinación entre la luna y el sol.

Para ajustar la diferencia entre el año lunar y el año solar, en tiempos bíblicos se añadía un mes extra al final del año en el caso de que la cebada no estuviera lista para ser cosechada. Para la fiesta del primer mes hacía falta un sacrificio de harina de cebada y si no había cebada no se podía celebrar la fiesta. Así que hasta el siglo IV de la Era Común. la misma naturaleza de Israel decidía cuando iba a ser el primer mes de cada año. Si la primavera venía tarde un año, se añadía un mes extra a los doce meses del año. Si la cebada estaba madura, no se añadía. Más adelante se estableció un calendario fijo, que es el que se usa en la actualidad, elaborado por Hilel II en el año 358 E.C., en el cual se añade por reglas matemáticas un mes extra (Adar II) cada dos o tres años. En total son añadidos 7 meses durante un periodo de 19 años.

 

El año bíblico es de 360 días, cf. Daniel 7:25;. No hay ningún testimonio en las Escrituras de que hay que añadir un mes extra cada dos o tres años. La Torá no lo contempla, cf. Génesis 7:11, 24; 8:3-4; Ester 1:4. Esto nos da pie a pensar que al principio no hubo diferencia entre el año solar y el año lunar. El mes lunar tendría exactamente 30 días y así los 12 meses darían un año de 360 días. Esto significa que la tierra sólo necesitaría 360 días para dar una vuelta alrededor del sol.

Hay documentos arqueológicos e históricos de varias culturas antiguas que muestran que hubo un cambio en el sistema solar en el siglo VIII a.E.C., cuando fueron añadidos 5 días al año solar. Parece que algo pasó en nuestro sistema solar que causó un desajuste entre el año lunar y el año solar. La tierra se alejó del sol y la luna se acercó a la tierra. Hay un acontecimiento relatado en las Escrituras que coincide con la fecha dada en las culturas antiguas, que nos da pie a pensar que fue en ese momento cuando sucedió este desajuste en nuestro sistema solar, según está escrito en 2 Reyes 20:8-11:

 

“Y Jizkiyahu dijo a Yeshayahu: ¿Cuál será la señal de que HaShem me sanará, y de que subiré a la casa de HaShem al tercer día? Respondió Isaías: Esta será la señal de HaShem para ti, de que HaShem hará lo que ha dicho: ¿avanzará la sombra diez grados o retrocederá diez grados? Y Jizkiyahu respondió: Es fácil que la sombra decline diez grados; pero no que la sombra vuelva atrás diez grados. El profeta Isaías clamó a HaShem, y El hizo volver atrás la sombra diez grados en las gradas las que había declinado, en las gradas de Ajaz.”

 

En Isaías 38:7-8 está escrito:

 

“Esta será para ti la señal de HaShem, de que HaShem hará lo que ha dicho: He aquí, haré que la sombra en las gradas, que ha descendido con el sol en las gradas de Ajaz, vuelva atrás diez grados. Y la sombra del sol retrocedió diez grados en las gradas por las que había descendido.”

Este cambio causó que la luna nueva a partir de entonces ya no se podía saber con exactitud, puesto que el mes lunar llegó a tener 29 ½ días, en lugar de 30 que probablemente había tenido antes. En tiempos del rey Shaúl se sabía con exactitud cuándo iba a ser la luna nueva, como está escrito en 1 Samuel 20:5:

“Y David respondió a Yehonatán: He aquí, mañana es luna nueva y debo sentarme a comer con el rey, pero déjame ir para que me esconda en el campo hasta el atardecer del tercer día.”

 

Pero más adelante se necesitaban dos testigos cada mes para saber cuándo celebrar la fiesta de la luna nueva. Entonces ya no se podía saber con antelación cuándo iba a ser la fiesta anual de yom teruá, que cae el primer día del séptimo mes. Nadie sabe el día ni la hora cuando se verá la luna nueva de yom teruá.

 

12:3     “Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: “El diez de este mes cada varón tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa.”  – Aquí “cada uno” se refiere a cada cabeza de hogar. El diez del mes de aviv/nisán fue tomado un cordero para cada casa donde se iba a comer. Según el Talmud,[4] esto sólo se hizo una vez. En las siguientes celebraciones no se introducía el cordero en la casa, sólo se designaba y fue revisado durante cuatro días para que fuera sin defecto, pudiendo ser tomado en cualquier momento.

 

12:5     “El cordero será un macho sin defecto, de un año; lo apartaréis de entre las ovejas o de entre las cabras.”  – La palabra hebrea para cordero es [5] que significa la cría de la oveja o de la cabra. Así que el cordero podría ser de cualquiera de estas dos clases de animales. El cabrito conecta el sacrificio de pesaj con yom kipur, cuando se sacrifican dos machos cabríos que llevan el pecado de los hijos de Israel. El día 10 del primer mes tiene un reflejo en el día 10 del séptimo mes, yom kipur, el día de la expiación, cf. Levítico 16.

 

Cuando habla de que él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, hace referencia al día 10 de nisán cuando cada cordero fue asignado para ser sacrificado el día 14. La Mishná[6] enseña que antes de sacrificar el cordero había que señalar quiénes iban a participar en su comida. En tiempos del segundo templo cada persona tenía que unirse a un grupo que tenía un cordero asignado. Así que cada individuo de un grupo tenía un cordero asignado de antemano para él, cuatro días antes de su sacrificio.

 

Sin embargo, estaba permitido inscribirse en la lista de un grupo hasta el momento del sacrificio. La Mishná[7] dice: “Siempre pueden asignarse (comensales del cordero pascual) en tanto haya como la cantidad de una aceituna para cada uno de ellos. La asignación (de los participantes) y su anulación puede hacerse en tanto no se haya sacrificado.”

 

“de un año” – Según Rashí, esto significa que no puede haber cumplido 12 meses. Tenía que estar en su primer año de vida.

 

12:6     “Y lo guardaréis hasta el día catorce del mismo mes; entonces toda la asamblea de la congregación de Israel lo matará al anochecer.”  – El cordero tenía que ser revisado durante los cuatro días para que fuera perfecto.

 

“El cordero pascual era sacrificado por tres grupos, como está escrito: “lo inmolará toda la asamblea de la congregación de Israel”: asamblea, congregación, Israel. Cuando entraba el primer grupo, se llenaba el atrio. Cuando se cerraban las puertas del atrio, tocaban el shofar, luego la trompeta clamorosamente y luego de nuevo el shofar. Los sacerdotes estaban en pie formando dos filas y teniendo en sus manos vasos de plata y de oro. Una fila tenía todos los vasos de plata y la otra todos de oro. No estaban mezclados. Los vasos no disponían de base a fin de que no los pudieran posar y se coagulara la sangre. Un israelita lo inmolaba, el sacerdote recibía (la sangre) y la entregaba a su compañero y éste al suyo, recibía el (vaso) lleno y devolvía el vacío. El sacerdote que estaba más cercano al altar la vertía sobre las basas (del altar). Cuando salía el primer grupo, entraba el segundo. Cuando salía el segundo, entraba el tercero. Tal como actuaba el primero, así actuaban el segundo y el tercero. Recitaban el halel (Salmos 113-118). Cuando terminaban, lo repetían por segunda vez y cuando completaban esta segunda recitación, volvían a recitarlo por tercera vez, aunque nunca ocurrió que pudieran terminarlo en la tercera vuelta. R. Yehudá dice: Jamás los del tercer grupo llegaron hasta “amo a HaShem porque me oye” (Salmo116:1), ya que estaba formado por poca gente.”

 

“toda la asamblea de la congregación de Israel” – Todo Israel tenía la responsabilidad de matar el cordero. Pero no todos podían sacrificar. Esto nos enseña que el agente de una persona es como la persona misma.

 

La Mishná[8] dice:

 

“El sacrificio diario (Números 28:1-8) se sacrifica a las ocho y media (dos y media de la tarde según el cómputo romano) y se ofrece a las nueve y media (tres y media). En la vigilia del pesaj (el 14 de nisán) se sacrifica a la siete y media y se ofrece a las ocho y media, ya sea día ferial, ya sea shabat. Si la vigilia pascual ocurre en la tarde del sábado (viernes), se sacrifica a las seis y media y se ofrece a las siete y media. Luego el sacrificio pascual.”

 

En el texto de la Mishná vemos que el sacrifico de pesaj fue sacrificado después del sacrificio diario de la tarde, que en días normales fue adelantado una hora para dejar lugar para el corbán pesaj (sacrificio pascual).

El texto de la Mishná también nos enseña que si el 14 de nisán cayó el sexto día de la semana, en víspera de shabat, se adelantó el sacrificio diario dos horas para dejar lugar al sacrificio de pesaj. En tal caso es corbán pesaj empezaría alrededor de las dos de la tarde

 

12:7     “Y tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman.”

12:8     “comerán la carne esa noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas.”  – Sólo se come la carne, no los tendones ni los huesos. Esa noche se refiere a la noche del 15 de nisán. El sacrificio de pesaj no se puede comer de día. Para asarlo, en el tiempo del segundo templo se usaba una estaca de madera de granado que atravesaba el animal desde la boca hasta el ano. Los intestinos fueron colocados en el interior después de haber sido lavados[9].

 

Los tres ingredientes más importantes en la celebración son:

 

  • Korbán pesaj – el cordero sacrificado y asado (sólo permitido en Jerusalén, cf. Deuteronomio 16:5-6)
  • Matsá – pan sin levadura (de trigo, cebada, espelta, avena o centeno[10])
  • Maror – hierbas amargas (son válidas: lechuga, escarola, perifollo, eringio y hierbas amargas[11])

 

La Mishná[12] dice:

 

“Rabán Gamaliel solía decir: quien no dijo estas tres cosas en el sacrificio pascual no cumplió su obligación, a saber: el cordero pascual, el pan ácimo y las hierbas amargas. El cordero pascual, porque Elohim pasó de largo sobre las casas de nuestros padres en Egipto. El pan ácimo, porque fueron redimidos nuestros padres de Egipto. Hierbas amargas, porque los egipcios amargaron la vida de nuestros padres en Egipto, (Ex 1:14). En cada una de las generaciones ha de considerarse cada uno a sí mismo como si hubiese él salido de Egipto, ya que está escrito: “lo explicarás a tu hijo en aquel día, diciendo: es por lo que HaShem hizo por mí al salir de Egipto (13:8)””

 

12:9     “No comeréis nada de él crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas.”

 

12:10 “Y no dejaréis nada de él para la mañana, sino que lo que quede de él para la mañana lo quemaréis en el fuego.”  – Es imposible no dejar algo de él. No se podía comer ni los tendones, inclusive el nervio ciático, (ver Génesis 32:33), ni los huesos. Así que lo único que se podía hacer era quemar el resto. Esto nos enseña la importancia de recibir todo lo que es el Hashem. No podemos decir que queremos solamente una parte de él. No podemos decir que sólo queremos su amor para ser libres de la muerte. No podemos decir que no queremos estudiar la Torá para obtener su mente. No podemos decir que no queremos imitar su conducta. No podemos dejar de preocuparnos por los demás. No podemos dejar de buscar motivos limpios en lo más íntimo de nuestro ser. Todo esto es necesario para poder llegar a la madurez. Estos tres pasos corresponden a los tres niveles de crecimiento espiritual para los hijos de Elohim, de los cuales hemos hablado antes.

 

12:11 “Y de esta manera lo comeréis: ceñidos vuestros lomos, las sandalias en vuestros pies y el cayado en vuestra mano, lo comeréis apresuradamente. Es el pesaj de HaShem.”  – La palabra pesaj se refiere en primer lugar al animal sacrificado. Por esto el día de pesaj es en primer lugar el 14 de nisán, cuando se sacrifica el animal, como está escrito en Números 33:3:

 

“El mes primero partieron de Ramsés el día quince del mes primero; el día después del pesaj, los hijos de Israel marcharon con mano poderosa a la vista de todos los egipcios”

 

En Josué 5:10-11 está escrito:

 

“Estando los hijos de Israel acampados en Guilgal, celebraron el pesaj en el día catorce del mes, por la tarde, en los llanos de Yerijó. Y el día después del pesaj, ese mismo día, comieron del producto de la tierra, panes sin levadura y cereal tostado.”

 

En Éxodo 34:25 vemos como la palabra pesaj es usada más sobre la celebración, que sobre el mismo animal, como está escrito:

 

“No ofrecerás la sangre de mi sacrificio con pan leudado, ni se dejará nada del sacrificio de la fiesta del pesaj hasta la mañana.”

 

La palabra hebrea pésaj[13] viene de la raíz pasáj[14] que significa “pasar por encima”, “saltar”, en alusión a que el Eterno saltó por encima de las casas de los hijos de Israel sin hacerles daño cuando mató a todos los primogénitos en Egipto.

 

12:12 “Porque esa noche pasaré por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal; y ejecutaré juicios contra todos los Elohimes de Egipto. Yo soy HaShem.”  – Los primogénitos representan el resto del pueblo, como está escrito en el Salmo 136:10:

 

“Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia”

 

12:13   “Y la sangre os será por señal en las casas donde estéis; y cuando yo vea la sangre pasaré sobre vosotros, y ninguna plaga vendrá sobre vosotros para destruiros  cuando yo hiera la tierra de Egipto.”  – Como está escrito que la sangre será señal para los hijos de Israel, no para otros, Rashí saca la conclusión de que la sangre fue puesta en la parte interior de las casas, no hacia fuera.

La palabra hebrea para señal es ot[15] (alef, vav, tav). En este texto ha sido escrita a propósito de manera incompleta, sin la letra vav, que significa “clavo”, quedando así con la primera y la última letra del alefato hebreo. Esto nos enseña que la sangre del cordero de pesaj es una señal incompleta para los hijos de Israel.

12:14   “Y este día os será memorable y lo celebraréis como fiesta a HaShem; lo celebraréis por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua.”  – Ese día se refiere al 15 de nisán, que es el día de remembranza, por causa de la salida de Egipto que ocurrió entonces, cf. Números 33:3. Por esto el día 15 es un día de fiesta al Eterno.

 

12:15   “Durante un periodo de siete días comeréis panes sin levadura; además, desde el primer día quitaréis toda levadura de vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, su alma será cortada de Israel.”  – Deuteronomio 16:8 dice que hay que comer matsá durante un periodo de seis días. Esto se interpreta que en el séptimo día no hay una obligación de comer matsá (pan sin levadura), es opcional, siempre y cuando no se coma jamets, algo leudado. La octava regla de interpretación de la Torá del rabí Yishmael dice que todo lo que estaba comprendido dentro de una categoría general y que luego fue destacado específicamente para enseñar algo, no fue destacado solamente para enseñar algo con respecto a sí mismo, sino también a todo lo implicado en la categoría general. Basándose en esta regla, Rashí deduce que por ser opcional el comer matsá el séptimo día de la fiesta de los panes sin levadura, así lo es también para los otros seis días de la fiesta. Pero para la primera noche hay un mandamiento específico de comer matsá, y por eso no es opcional, como está escrito en Éxodo 12:18:

 

“Por la noche comeréis pan ácimo”

 

“desde el primer día quitaréis toda levadura de vuestras casas” – Rashí lo traduce: “Pero en el día previo” – Se refiere al día previo a la fiesta del día 15. Por esto es llamado aquí “primero”, en el sentido de que precede a la fiesta de siete días. Hay otros ejemplos en las Escrituras cuando la palabra rishón, “primero” tiene el mismo significado, cf. Job 15:7. En español existe algo similar en la expresión “primero que todo” que da a entender que hay que hacer algo antes de otra cosa. No está permitido tener jamets, algo leudado, en el momento de sacrificar el pesaj, como está escrito en Éxodo 34:25:

 

“No ofrecerás la sangre de mi sacrificio (el cordero de pesaj) con pan leudado, ni se dejará nada del sacrificio de la fiesta del pesaj hasta la mañana.”

 

Esto nos enseña que hay que eliminar todo jamets durante la mañana del 14 de nisán. De aquí surgió la ceremonia de buscar todo resto de levadura la noche del 14 de nisán (la noche anterior al día 14), cuando el padre de familia va buscando con una vela por todo rincón de la casa. Cuando encuentra algo leudado lo mueve con una pluma de un ave hasta una cuchara de madera para luego atarlo en un pañuelo de lino. En la mañana siguiente se quema.

 

La Mishná[16] dice:

 

“R. Yehudá dice: se hace la búsqueda en la noche del 14 o en la mañana del 14 o en el momento en que ha de ser apartada. Los sabios dicen: si no ha buscado en la noche del 14 debe hacerlo el día 14; si no buscó el día 14, debe hacerlo durante la fiesta; si no lo buscó durante la fiesta, debe hacerlo después de la fiesta. Lo que se quiere dejar (para comer, regalar, vender o quemar) hay que ponerlo en un lugar guardado para no tener que hacer una búsqueda de nuevo. R. Meír dice: se puede comer durante toda la hora quinta y se quema al comienzo de la hora sexta.”

 

La idea es que no puede haber jamets a partir del medio día el 14, cuando está permitido sacrificar el cordero. Antes del mediodía tiene que estar eliminada toda la levadura.

 

“su alma será cortada de Israel” – No se refiere a darle la pena de muerte, sino que su alma es cortada de su relación espiritual con el pueblo de Israel y con el Eterno, como está escrito en Levítico 22:3b:

 

“esa alma será cortada de mi presencia.”

En resumen, la levadura simboliza el pecado. La importancia que da la Torá para la eliminación de todas las sustancias leudadas y de la prohibición rígida de no comer estas sustancias,

 

En el profeta Sofonías 1:12 hay una referencia al momento de la búsqueda de sustancias leudadas con una vela durante la noche del 14 de nisán, llamado bedikat jamets, como está escrito:

“Y sucederá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Jerusalén con lámparas, y castigaré a los hombres que reposan como el vino en sus heces, los que dicen en su corazón: “Ni bien ni mal hará HaShem.”

 

12:16   “Y en el primer día tendréis una santa convocación, y otra santa convocación en el séptimo día; ningún trabajo se hará en ellos, excepto lo que cada uno deba comer. Sólo esto podréis hacer.”  – Durante la semana de la fiesta de los panes sin levadura, en hebreo jag ha-matsot, hay dos días festivos, dos shabats, el primer día y el séptimo, los días 15 y 21 del mes. En cada uno de estos días hay que hacer una convocación de santidad, mikrá kodesh. A diferencia del shabat semanal, en estos shabats está permitido cocinar lo que se va a comer durante el día.

 

12:17   “Guardaréis el pan ácimo, porque en ese mismo día saqué yo vuestros ejércitos de la tierra de Egipto; por tanto guardaréis este día por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua.”  – Según Rashí, se refiere a que hay que guardar los panes ácimos para que no fermenten y guardar el día para no hacer labores.

El proceso de fermentación en el pan representa el pecado. El pecado está simbolizado por la esclavitud en Egipto. La salida de Egipto, que ocurrió justo después del sacrificio del cordero de pesaj, está relacionada con el pan sin levadura.

12:19   “Por siete días no habrá levadura en vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado, esa alma será cortada de la congregación de Israel, ya sea extranjero o nativo del país.”  – El extranjero, en hebreo guer, se refiere aquí al que ha hecho conversión circuncidándose para ser parte de la congregación de Israel, cf. Levítico 24:16; Números 15:13-16.

 

12:20   “No comeréis nada leudado; en todo lugar donde habitéis comeréis panes sin levadura.”  – este mandamiento no está limitado a la tierra de Israel.

Quinta aliyá, 12:21-28

12:21   “Entonces Moshé convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad del rebaño corderos para vosotros según vuestras familias, y sacrificad el pesaj.”

 

12:22   “Y tomaréis un manojo de hisopo, y lo mojaréis en la sangre que está en la vasija, y untaréis con la sangre que está en la vasija el dintel y los dos postes de la puerta; y ninguno de vosotros saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana.”  – El hisopo es como el algodón, tiene la capacidad de absorber los líquidos. Además el hisopo tiene la característica de guardar la sangre para que no coagule. Así que la sangre untada en las maderas de las puertas no se coagulaba. Estaba viva todo el tiempo.

 

El hisopo es usado también en la ceremonia de la purificación de tsaráat, “lepra” y la purificación por haber estado en contacto con la muerte, cf. Levítico 14:4ss; Números 19:6; 1 Reyes 4:33 . También se usó para el rociamiento del pacto en Sinai, cf. El hisopo está íntimamente relacionado con la purificación del pecado y de la muerte, como está escrito en el Salmo 51:7:

 

“Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.”

El doctor Alejandro Flemming que descubrió la penicilina, cultivó la primera penicilina del moho del hisopo.

 

12:23   “Pues HaShem pasará para herir a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, HaShem pasará de largo aquella puerta, y no permitirá que el ángel destructor entre en vuestras casas para heriros.” – El ángel destructor fue enviado por HaShem, cf. 1 Crónicas 21:15-16.

 

12:26   “Y sucederá que cuando vuestros hijos os pregunten: “¿Qué significa este rito para vosotros?””  – En la Torá aparecen cuatro tipos de hijos en relación con pesaj. Este es el primero. Este es llamado “malo”, porque no se identifica con sus padres y su pueblo al decir “vosotros”. Debería haber dicho “nosotros”. Los otros tres son los siguientes:

 

  • El que no sabe preguntar, que no dice nada, Éxodo 13:8.
  • El ignorante, que dice “¿Qué es esto?”, Éxodo 13:14.
  • El sabio, que dice: “¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los decretos que HaShem nuestro Elohim os ha mandado?”, Deuteronomio 6:20.

A cada uno de estos cuatro hay que enseñar en la cena de pesaj según la capacidad de cada uno. La Mishná[17] dice:

“Se sirve luego la segunda copa. Aquí pregunta el hijo al padre, y si el hijo no tiene todavía conocimiento, el padre lo instruye: ¿en qué se diferencia esta noche de todas las otras noches? En que todas las noches podemos comer pan fermentado y pan ácimo; en esta noche, en cambio, ha de ser todo ácimo; en que en todas las noches podemos comer todo tipo de verdura, mientras en esta noche comemos (sólo) hierbas amargas; en que en todas las noches podemos comer carne asada, hervida o cocida, mientras que en esta noche sólo asada; en que en todas las demás noches mojamos una sola vez, mientras que en esta noche dos veces. Él comienza por el oprobio y termina con la gloria. Comenta el “un arameo errante fue mi padre” (Deuteronomio 26:5s) hasta que termina toda la perícopa.”

Vemos, por lo tanto, que al principio se mencionaba el cordero de pesaj en las preguntas de los hijos, pero luego fue eliminado por causa de la destrucción del templo y la diáspora por los cuales no podemos sacrificar pesaj.

Sexta aliyá, 12:29-51

12:30   “se levantó Faraón en la noche, él con todos sus siervos y todos los egipcios; y hubo gran clamor en Egipto, porque no había hogar donde no hubiera alguien muerto.”  – Todos los primogénitos que había en la tierra de Egipto fueron heridos, cf. 12:12, no solamente de los egipcios. La única manera de ser liberado de esta plaga era unirse con el pueblo de Israel y creer en la sangre del cordero. En todas las casas había algún muerto. Según Rashí, implica también que el más importante en cada casa fue considerado como primogénito, aunque no había nacido primero, cf. Salmo 89:27.

12:37   “Y partieron los hijos de Israel de Ramsés hacia sucot, unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.”  – La liberación llevó el pueblo hasta sucot. La fiesta de sucot es la última fiesta en el programa de redención del Eterno, al final del año, como está escrito en Éxodo 34:22b:

 

“la fiesta de la recolección al final del año.”

 

12:38   “Subió también con ellos una multitud mixta, juntamente con ovejas y vacadas, una gran cantidad de ganado.”  – Según entiendo esta multitud que se había unido al pueblo de Israel se había circuncidado junto con ellos para poder comer el pesaj y ser parte de la redención, cf. 12:48-51.

 

12:43   “Y HaShem dijo a Moshé y a Aharón: Esta es la ordenanza del pesaj: ningún extranjero comerá de ella.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como extranjero es ben nejar[18] que significa un extraño, lo cual implica tanto un israelita apóstata como un gentil (Rashí).

 

12:45   “El extranjero y el jornalero no comerán de ella.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como extranjero es toshav, que significa “residente”, técnicamente llamado guer toshav. Este nombre se da a un gentil que ha renegado de la idolatría y, según muchas autoridades, también ha aceptado cumplir los siete mandamientos de los hijos de Noaj. El jornalero, sajir, es cualquier gentil que no es un guer toshav. El Talmud[19] dice:

 

“Toshav significa un no judío que ha abandonado los ídolos pero aun se le permite ciertas cosas, como por ejemplo, cierto tipo de comidas que no es apta para el judío. Sajir significa un no judío que ha sido circuncidado pero aun no ha entrado en el mikveh (baño ritual para completar su conversión)”.

 

En cualquier caso, toshav y sajir son personas que no son parte de la comunidad de Israel.

 

12:46   “Se ha de comer en una misma casa; no sacaréis nada de la carne fuera de la casa, ni quebraréis ninguno de sus huesos.”

 

12:47   “Toda la congregación de Israel la celebrará.”

Séptima aliyá, 13:1-16

13:2     “Conságrame todo primogénito; el primer nacido de toda matriz entre los hijos de Israel, tanto de hombre como de animal, me pertenece.”  – Esto se escribió por dos motivos. Cuando el Eterno mató a todos los primogénitos que había en la tierra de Egipto, salvó a los primogénitos de Israel por medio de la sangre del cordero. Ellos estaban destinados a morir, pero gracias al precio de rescate, la sangre del cordero, fueron redimidos de esa muerte. Por esta razón HaShem los consagró de una manera especial para sí. Esto incluye hombres y animales. Los primogénitos fueron destinados a ser sacerdotes, pero por el pecado del becerro de oro, ese derecho fue pasado a los levitas, cf. Números 3:12, 41, 45; 8:16, 18.

 

13:7     “Se comerá pan sin levadura durante los siete días; y nada leudado se verá contigo, ni levadura alguna se verá en todo tu territorio.”  – Esta es la actitud que debemos tener hacia el pecado. En toda área donde tengo autoridad debo esforzarme para que el pecado sea eliminado.

 

13:8     “Y lo harás saber a tu hijo en aquel día, diciendo: “Esto es con motivo de lo que HaShem hizo por mí cuando salí de Egipto.””  – El padre de familia tiene la obligación de hacer un relato de la salida de Egipto en la noche de la celebración de pesaj. Este relato es llamado hagadá.

 

13:9     “Y te será como una señal en tu mano, y como un recordatorio en tu frente, para que la Torá de HaShem esté en tu boca; porque con mano fuerte te sacó HaShem de Egipto.”  – Los cuatro textos de Éxodo 13:1-10; 11-16; Deuteronomio 6:4-9 y 11:13-21, son los que se llevan en los tefilín que se colocan sobre la mano y en la cabeza durante la oración matutina. La salida de Egipto debe ser algo que se recuerde cada día y hay que llevar esta obra redentora en la mano y entre los ojos. Debe ser parte de nuestras obras y debe ser la base de nuestra visión.

 

13:13   “Pero todo primer nacido de asno, lo redimirás con un cordero (o cabrito); mas si no lo redimes, quebrarás su cerviz; y todo primogénito de hombre de entre tus hijos, lo redimirás.”  – El único animal impuro que es redimido es el asno. El asno representa la vida laboral del hombre. Pertenece al eterno.

 

13:16   “Será, pues, como una señal en tu mano y como insignias entre tus ojos; porque con mano fuerte nos sacó HaShem de Egipto.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “insignias” es totafot, que se refiere al tefilín de la cabeza, es difícil de entender. Hay varias propuestas dadas por los rabinos, entre ellas “diadema” y “remembranza”.

Hasta ahora ha habido 23 de los 613 mandamientos de la Torá. Son las siguientes:

 

  1. Precepto de “fructificar y multiplicarse”, Génesis 1:28.
  2. Precepto de la circuncisión, Génesis 17:10; Levítico 12:3.
  3. Prohibición de comer el nervio ciático (guid hanashé), Génesis 32:33.
  4. Precepto de consagrar el novilunio (la luna nueva), Éxodo 12:2.
  5. Precepto de degollar la ofrenda de pesaj el 14 de nisán, Éxodo 12:6.
  6. Precepto de comer la carne de la ofrenda de pesaj el 15 de nisán, Éxodo 12:8.
  7. Prohibición de comer la ofrenda de pesaj cruda o cocinada en agua, Éxodo 12:9.
  8. Prohibición de dejar la ofrenda de pesaj hasta la mañana siguiente, Éxodo 12:10.
  9. Precepto de eliminar cualquier producto leudado en nuestras posesiones, Éxodo 12:15.
  10. Precepto de comer matsá el 15 de nisán, primer día de la fiesta de pesaj, Éxodo 12:18
  11. Prohibición de que se halle jamets en nuestras posesiones durante la fiesta de pesaj, Éxodo 12:19.
  12. Prohibición de comer cualquier producto que contenga jamets durante la fiesta de pesaj, Éxodo 12:20.
  13. Prohibición de dar de comer de la ofrenda de pesaj a un judío apóstata, Éxodo 12:43.
  14. Prohibición de comer de la ofrenda de pesaj a un prosélito parcial (un gentil que se circuncidó pero sin haberse inmerso en la mikvé) o a un extranjero residente (un gentil que renegó la idolatría), Éxodo 12:45.
  15. Prohibición de sacar la ofrenda de pesaj fuera de la casa, Éxodo 12:46.
  16. Prohibición de romper cualquier hueso de la ofrenda de pesaj, Éxodo 12:46.
  17. Prohibición de dar de comer de la ofrenda de pesaj a un incircunciso, Éxodo 12:47.
  18. Precepto de consagrar el primogénito de los animales en la tierra de Israel, Éxodo 13:2.
  19. Prohibición de comer jamets durante la festividad de pesaj, Éxodo 13:3.
  20. Prohibición de que sea vista cualquier sustancia leudada en nuestras posesiones durante la festividad de pesaj, Éxodo 13:7.
  21. Precepto de relatar el éxodo de Egipto, Éxodo 13:8.
  22. Precepto de redimir la cría primeriza del asno, Éxodo 13:13.
  23. Precepto de decapitar la cría primeriza del asno si no es redimido, Éxodo 13:13.

 

[1]       Strong H24 aw-beeb’, From an unused root (meaning to be tender); green, that is a young ear of grain; hence the name of the month Abib or Nisan: – Abib, ear, green ears of corn.

[2]       Rosh HaShaná 10a-11b.

[3]       Rosh HaShaná 2a.

[4]       Mishná Pesajim 9:5; Talmud Pesajim 96a.

[5]       Strong H7716 śeh  śêy, seh, say, Probably from H7582 through the idea of pushing out to graze; a member of a flock, that is, a sheep or goat: – (lesser, small) cattle, ewe, lamb, sheep.

[6]       Pesajim 5:3.

[7]       Pesajim 8:3b.

[8]       Pesajim 5:1.

[9]       Talmud Pesajim 74ª y Rashi.

[10]      Mishná Pesajim 2:5.

[11]      Mishná Pesajim 2:6.

[12]      Mishná Pesajim 10:5a.

[13]      Strong H6453 pesach, peh’-sakh, From H6452; a pretermission, that is, exemption; used only technically of the Jewish Passover (the festival or the victim): – passover (offering).

[14]      Strong H6452 pâsach, paw-sakh’, A primitive root; to hop, that is, (figuratively) skip over (or spare); by implication to hesitate; also (literally) to limp, to dance: – halt, become lame, leap, pass over.

[15]      Strong H226 ‘ôth, oth, Probably from H225 (in the sense of appearing); a signal (literally or figuratively), as a flag, beacon, monument, omen, prodigy, evidence, etc.: – mark, miracle, (en-) sign, token.

[16]      Pesajim 1:3-4a.

[17]      Pesajim 10:4.

[18]      Strong H5236 nêkâr, nay-kawr’, From H5234; foreign, or (concretely) a foreigner, or (abstractly) heathendom: – alien, strange (+ -er).

[19]      Yevamot 71a.

Parashá 14 VaErá

כ״ד בטבת ה׳תשע״ה (January 15, 2015) por  
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vayera

Parashá 14 VaErá

Éxodo 6:2 – 9:35

 Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 6:2-13
  2. 6:14-28
  3. 6:29 – 7:7
  4. 7:8 – 8:10 (8:6 heb.)
  5. 8:11-22 (8:7-18 heb.)
  6. 8:23 (19 heb) – 9:16
  7. 9:17-35
  8. Maftir: 9:33-35

Haftará: Ezequiel 28:25 – 29:21

VaErá

 Significa “y me mostré”.

 Primera aliyá, 6:2-13

Elohim le recuerda a Moshé que su nombre es HASHEM y dice que no se dio a conocer con ese nombre a los patriarcas. Estableció su pacto con ellos para darles la tierra de Kenáan donde peregrinaron. Además ha oído el gemido de los hijos de Israel por la esclavitud y se ha acordado de su pacto. Moshé recibe la orden de decir a los hijos de Israel que él es HASHEM y que los sacará de la esclavitud de los egipcios para ser su pueblo y darles la tierra que juró a los patriarcas. Moshé habla con el pueblo pero no escuchan. También tiene que hablar con el faraón. Sin embargo Moshé pregunta cómo le va a escuchar el faraón si los hijos de Israel no le escuchan. Entonces HaShem ordena a Moshé y Aharón en cuanto a los hijos de Israel y en cuanto al faraón para sacar a los hijos de Israel de Egipto

Segunda aliyá, 6:14-28

Reuvén tenía cuatro hijos. Shimón tenía cinco. Leví tenía tres, Guershón, Kehat y Merari. Leví murió a los 137 años. Guershón tuvo dos hijos. Amram fue hijo de Kehat junto con tres más. Guershón murió a los 133 años. Merari tuvo dos hijos. Amram tomó a Yojeved, su tía y ella dio a luz a Aharón y a Moshé. Amram murió a los 137 años. Koraj y Eltsafán son primos de Aharón y Moshé. Aharón tomó por mujer a Elisheva y ella le dio a luz cuatro hijos. Koraj tuvo tres hijos. El hijo de Aharón, Elazar tuvo a Pinjás. Estos son Aharón y Moshé que hablaron al faraón para sacar a los hijos de Israel de Egipto.

Tercera aliyá, 6:29 – 7:7

HaShem dice a Moshé: “Yo soy HaShem; di al faraón, rey de Egipto, todo lo que yo te diga.” Moshé le contesta diciendo que es incircunciso de labios. ¿Cómo le va a escuchar el faraón? HaShem constituye a Moshé como Elohim para el faraón y Aharón como profeta. HaShem endurecerá el corazón del faraón para multiplicar los milagros en Egipto. HaShem pondrá su mano sobre Egipto y sacará a su pueblo y los egipcios sabrán que él es el Eterno. Moshé y Aharón cumplen la orden del Eterno. Moshé tiene 80 años y Aharón 83.

Cuarta aliyá, 7:8 – 8:10 (8:6 heb.)

Cuando el faraón pide que hagan un milagro Aharón tendrá que tomar su vara y echarla ante él para que se convierta en serpiente. Al hacerlo los magos de Egipto hacen lo mismo. Pero la vara de Aharón devora las varas de ellos. El faraón fortalece su corazón y no los hace caso, como HaShem ha dicho. Moshé tendrá que presentarse ante el faraón por la mañana cuando vaya al río, y decirle en el nombre de HaShem que deje ir al pueblo. Como no ha querido escuchar, ahora conocerá que él es el Eterno. Las aguas del río se convertirán en sangre y todos los peces morirán. Moshé dice a Aharón que extienda su mano sobre todas las aguas de Egipto. Al hacerlo hay sangre por toda la tierra de Egipto. No obstante, los magos hacen lo mismo con sus ciencias ocultas y el faraón fortalece su corazón y no hace caso, como el Eterno ha dicho. Todos los egipcios están cavando por agua.

Después de siete días el Eterno dice a Moshé que vaya al faraón y le diga: “Así dice el Eterno: Deja ir a mi pueblo para que me sirva.” Si no los deja ir, vendrán ranas desde el río y entrarán en las casas y por todas partes. Aharón extiende su vara sobre los ríos y los canales y las ranas cubren la tierra de Egipto. Los magos hacen lo mismo. El faraón llama a Moshé y a Aharón y pide que rueguen a HaShem para que quite las ranas. Así dejará ir al pueblo para sacrificar al Eterno. Moshé pregunta cuándo debe orar. El faraón responde: “Mañana”. Así sucederá para que sepa que no hay nadie como HaShem.

Quinta aliyá, 8:11-22 (8:7-18 heb.)

Las ranas sólo se quedarán en el río. Moshé y Aharón salen del faraón y Moshé clama al Eterno acerca de las ranas y HaShem hace conforme a su palabra. Las ranas mueren en las casas, los patios y los campos. Son juntadas en montones y la tierra se corrompe. Pero al ver que hay alivio el faraón hace pesado su corazón y no hace caso, como HaShem ha dicho.

Moshé dice a Aharón que golpee el polvo de la tierra para que se convierta en piojos. Al hacerlo vienen piojos sobre hombres y animales en todo Egipto. Los magos tratan de producir piojos, pero no pueden. Por eso dicen al faraón que este es el dedo de Elohim. Pero el faraón fortalece su corazón y no hace caso, como HaShem ha dicho.

Moshé tendrá que levantarse muy temprano y ponerse ante el faraón cuando vaya al agua y decir: “Así dice HaShem: Deja ir a mi pueblo para que me sirva.” Si no lo hace enviará mezclas de animales dañinos por todas las casas de los egipcios. Pero no será así en Goshén para que sepa que el Eterno está en medio de la tierra.

Sexta aliyá, 8:23 (19 heb) – 9:16

HaShem hace diferencia entre su pueblo y el pueblo del faraón. El día siguiente entran los animales dañinos en todo Egipto y la tierra se va destruyendo. El faraón permite que hagan sacrificios a su Elohim dentro del país. Pero Moshé responde y dice que no conviene porque para los egipcios es abominación lo que van a sacrificar al Eterno. Entonces los apedrearían. Necesitan una distancia de tres días de camino para presentar sacrificios allí. El faraón dice que los dejará ir al desierto, sólo que no vayan muy lejos. Cuando Moshé sale de la presencia del faraón ruega al Eterno que los animales se alejen para el día siguiente. HaShem hace lo que Moshé le pide y no queda ni un solo animal. Pero el faraón hace pesado su corazón y no deja salir al pueblo.

Moshé tendrá que ir al faraón otra vez y decirle que deje ir al pueblo para servir al Elohim de los hebreos. Si se niega a dejarlos, vendrá la mano del Eterno sobre su ganado. Pero nada del ganado de Israel perecerá. El día siguiente HaShem cumplr lo prometido. El faraón envía para saber que todo el ganado de Egipto ha perecido pero del ganado de Israel no ha muerto ninguno. Pero el corazón del faraón se hace pesado y no deja ir al pueblo.

Moshé y Aharón tendrán que tomar puñados de hollín de un horno y Moshé tendrá que esparcirlo hacia el cielo ante el faraón. Se convertirá en polvo fino en toda la tierra, el cual producirá úlceras y ampollas en hombres y animales. Al hacerlo, lo magos no pueden estar delante de Moshé por causa de las úlceras. Pero HaShem refuerza el corazón del faraón y no hace caso, como HaShem ha dicho.

Moshé tendrá que levantarse temprano y decir al faraón que deje ir al pueblo para que sirva al Elohim de los hebreos. Todas las plagas vendrán sobre él, sus siervos y su pueblo para que sepan que no hay otro como Él en toda la tierra. El faraón y el pueblo estaban a punto de ser destruidos por la peste, pero HaShem lo mantiene para mostrarle su poder y para que su Nombre sea proclamado por toda la tierra.

Séptima aliyá, 9:17-35

Si el faraón no deja ir al pueblo, un fuerte granizo nunca visto antes vendrá el día siguiente. Tendrá que poner a salvo todos los que estén en el campo para que no mueran. Los siervos del faraón que temen la palabra de HaShem ponen a salvo sus siervos y su ganado. Pero el que no hace caso a la palabra del Eterno los deja en el campo. Cuando Moshé extiende la vara sobre el cielo HaShem envía truenos, granizo y fuego como nunca ha habido desde que Egipto existió. Todo lo que hay en el campo es destruido, hasta los árboles. Pero no hay granizo en Goshén. El faraón llama a Moshé y a Aharón y dice que ha pecado. HaShem es justo y su pueblo y él son impíos. Solicita sus rogativas para que no haya más truenos y granizo y entonces dejará ir al pueblo para no quedarse más. Cuando Moshé salga de la ciudad y extienda las manos al Eterno, los truenos y el granizo cesarán, para que el faraón sepa que la tierra es de HaShem. Todavía el faraón y sus siervos no temen al Eterno. (El lino y la cebada y han sido destruidos, pero el trigo y el centeno no, porque son tardíos.) Moshé sale de la ciudad y extiende sus manos al Eterno y la tormenta termina. Pero el faraón peca otra vez haciendo pesado su corazón, y sus siervos hacen lo mismo. No deja ir a los hijos de Israel, como HaShem ha dicho.


Comentarios

Primera aliyá, 6:2-13

6:3       “y me aparecí a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov como Elohim Todopoderoso, mas por mi nombre, Eterno, no me di a conocer a ellos.”  – Esto no quiere decir que los patriarcas no sabían cuál era el nombre personal de Elohim. Desde Génesis 2:4 había sido conocido su Nombre HASHEM y los patriarcas habían recibido la tradición oral desde Adam, cf. Génesis 4:1; 24:31. Además encontramos que en Génesis 4:26 los hombres empezaron a invocar el nombre de HASHEM. En Génesis 15:2 Avraham está mencionando el nombre HASHEM en su oración. Luego está escrito que Avraham creyó en HASHEM y le fue contado por justicia, Génesis 15:6. En Génesis 17:1 está escrito:

“Cuando Avram tenía noventa y nueve años, HASHEM se le apareció, y le dijo: Yo soy El Shadai; anda delante de mí, y sé perfecto.”

Esto nos enseña que los patriarcas conocían el Nombre de HASHEM, cf. Génesis 26:21-25; 28:10-16. Entonces ¿Cómo vamos a entender esta palabra?

Rashí dice: “Aquí no está escrito “no les di a conocer”, sino “no ME di a conocer”. Yo no era conocido por ellos con mi cualidad de veracidad, por la cual mi Nombre es llamado HASHEM, Fiel para hacer que mi palabra se verifique. Así pues, les había hecho una promesa, pero no la he cumplido.”

Tenemos que entender que la revelación de uno de los nombres del Eterno implica, no solamente el conocimiento de la pronunciación o escritura del nombre, sino la revelación de una acción por medio de la cual el Infinito se relaciona con el mundo. El Eterno se revela mediante sus diferentes nombres. Cada nombre revela una acción que está de acuerdo al significado del nombre. De esta manera hay que entender este versículo. Hay una acción implicada en la revelación del nombre HASHEM y esa acción todavía no había sido revelada en su totalidad a los Patriarcas. Pero sí les fue revelada la acción que está implícita en el nombre El Shadai.

El nombre El Shadai puede entenderse principalmente de dos maneras, como el Elohim Todopoderoso y el Elohim Todo suficiente. Los Patriarcas habían conocido al Infinito con ese nombre, que corresponde a esa manera específica de actuar hacia ellos y el resto del mundo. Habían conocido la mano protectora de El Shadai cuando pasaban por peligros. Habían conocido sus milagros sobrenaturales en la creación. Habían experimentado que El Shadai les había dado todo lo que necesitaban para estar satisfechos. Está escrito que Avraham murió satisfecho, Génesis 25:8. Pero el Eterno no se había dado a conocer a ellos como HASHEM. ¿Qué carácter y acción están implícitos en ese nombre?

Ya hemos citado a Rashí que destaca en ese nombre la fidelidad para cumplir sus promesas. Hasta cierto punto Avraham había conocido esa acción del Eterno, al recibir a Yitsjak como hijo de una manera milagrosa por medio de una promesa, como está escrito en Génesis 21:1:

“Entonces HaShem visitó a Sará como había dicho, e hizo HaShem por Sará como había prometido.”

Pero hubo varias promesas que el Eterno no cumplió en la vida de los patriarcas, por ejemplo la promesa de tener una descendencia como las estrellas del cielo, el polvo de la tierra y la arena del mar; la promesa de recibir la tierra de Kenáan en posesión perpetua. Esas promesas no fueron cumplidas en la vida de los patriarcas.

Así que el Eterno no se dio a conocer a los patriarcas con el nombre de HASHEM en el sentido de cumplir todas las promesas.

Además podemos destacar dos significados más de ese nombre. Los dos nombres del Eterno más usados en las Escrituras son Elohim y HASHEM. El hombre Elohim aparece unas 2500 veces en el Tanaj (AT) y HASHEM aparece casi 7000 veces. Aunque HASHEM sea el nombre personal del Eterno y Elohim un nombre genérico, los rabinos ven en estos dos nombres una tendencia de diferentes emanaciones del Infinito que al mismo tiempo son opuestos y complementarios. El nombre HASHEM está relacionado con la misericordia del Infinito y el nombre Elohim está relacionado con su justicia. Así que, normalmente cuando aparece escrito el nombre Elohim, traducido como Elohim, está relacionado con un acto de justicia y cuando aparece el nombre HASHEM,[1] está relacionado con un acto de misericordia.

De esta manera podemos sacar la conclusión de que los patriarcas no habían conocido el carácter y la manifestación de la misericordia del Eterno como ahora los hijos de Israel lo iban a experimentar.

Es destacable el hecho de que lo primero que Moshé recibe, en la magnífica revelación en la zarza ardiendo, es la revelación de la compasión y misericordia del Eterno, como está escrito en Éxodo 3:7, 9:

“Y HaShem dijo: Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos… Y ahora, he aquí, el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí, y además he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.”

Esta manifestación de la misericordia del Eterno no había sido conocida por Avraham, Yitsjak y Yaakov.

Además encontramos en este Nombre otro aspecto que está relacionado con los dos anteriores, la redención, como está escrito en Éxodo 3:8a, 10:

“Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel… Ahora pues, ven y te enviaré a Faraón, para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.”

Los hijos de Israel necesitaban una redención para poder salir de Egipto. Cuando una o varias personas han llegado a una situación de peligro, esclavitud, pobreza, enfermedad o algo semejante, y no tienen los meElohim para salir de allí, necesitan redención para poder salir de esa situación. Un redentor es una persona que tiene la capacidad para sacar a los que necesitan ser redimidos. En este caso el Eterno se presenta como Redentor para sacar a los hijos de Israel de Egipto, porque ellos no pueden hacerlo por sí mismos, como está escrito en Éxodo 15:13:

“En tu misericordia has guiado al pueblo que has redimido; con tu poder los has guiado a tu santa morada.”

En Deuteronomio 9:26 está escrito:

“Y oré a HaShem, y dije: “Oh Señor Eterno, no destruyas a tu pueblo, a tu heredad, que tú has redimido con tu grandeza, que tú has sacado de Egipto con mano fuerte.”

En el Salmo 77:15 está escrito:

“Con tu brazo has redimido a tu pueblo, a los hijos de Yaakov y de Yosef.”

Los patriarcas no tuvieron la experiencia con el Eterno como el gran Redentor. Ahora HaShem se manifiesta a los hijos de Israel como Redentor, para liberarlos de la esclavitud.

Los hijos de Israel eran esclavos. Un esclavo no tiene el derecho de su propia vida, no es dueño de sí mismo. Otra persona es el dueño de él. Para nosotros es difícil entender esto porque no lo hemos vivido. La esclavitud de los hijos de Israel no significaba solamente que tenían que trabajar duramente, sino que no eran dueños de sí mismos. Pertenecían al faraón. La Torá no revela en detalle cómo llegaron a ser esclavos. El midrash da su explicación, pero el hecho de que eran esclavos implica que en algún momento tenían que haber perdido la libertad. O se vendieron como esclavos por propia voluntad, o fueron obligados a ser esclavos por la fuerza. Lo cierto es que eran esclavos y como tales eran posesión del faraón. Esto implica que el Eterno no podía sacarlos de Egipto sin el permiso de su dueño. Por eso vemos que Moshé no ordenó al faraón dejar ir a los hijos de Israel para celebrar fiesta al Eterno, sino simplemente le pidió permiso, hasta rogando, como está escrito en Éxodo 5:3:

“Entonces ellos dijeron: El Elohim de los hebreos nos ha salido al encuentro. Déjanos ir, te rogamos, camino de tres días al desierto para ofrecer sacrificios a HaShem nuestro Elohim, no sea que venga sobre nosotros con pestilencia o con espada.”

Jurídicamente el Eterno no podía reclamar a los hijos de Israel porque estaban bajo la autoridad del faraón y eran su posesión. Si el Eterno los hubiera sacado sin el permiso del faraón, sería un ladrón y no respetaría el principio de autoridad que él mismo había establecido. Por esto Moshé tenía que pedir permiso hasta siete veces para sacar a los hijos de Israel, cf. 5:1; 7:16; 8:1, 20 (16); 9:1; 10:3. En ninguna de estas ocasiones está escrito que HaShem ordenó al faraón que soltara al pueblo. El Eterno no puede cometer ningún acto de injusticia, como está escrito en el Salmo 145:17:

“Justo es HaShem en todos sus caminos, y bondadoso en todos sus hechos.”

Por otro lado Elohim tenía toda la autoridad sobre el faraón. Fue Él quien le había puesto como rey en Egipto, delegándole parte de su propia autoridad. Por lo tanto Elohim tiene el derecho de juzgar las acciones del faraón, y esa también fue parte de la misión de Moshé, que actuaba como Elohim en este caso sobre el rey de Egipto. Las plagas vinieron porque el rey de Egipto, junto con su pueblo, no habían respetado las leyes del Eterno que son para todos los hombres de la tierra. Moshé fue enviado con dos propósitos principales, juzgar la autoridad que no estaba cumpliendo su función según la voluntad de Aquel que la puso en su lugar, y redimir a los hijos de Israel de su esclavitud. De esta manera se revelan los dos nombres Elohim y HASHEM en esta obra. Elohim como el Juez justo que dicta y ejecuta sentencia sobre un gobierno maligno y HASHEM como el misericordioso Elohim Redentor que saca a su pueblo de la esclavitud.

6:6-8 “Por tanto, di a los hijos de Israel: “Yo soy HaShem, y os sacaré de debajo de las cargas de los egipcios, y os libraré de su esclavitud, y os redimiré con brazo extendido y con juicios grandes. Y os tomaré por pueblo mío, y yo seré vuestro Elohim; y sabréis que yo soy HaShem vuestro Elohim, que os sacó de debajo de las cargas de los egipcios. “Y os traeré a la tierra que juré dar a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov, y os la daré por heredad. Yo soy HaShem.””  – En este texto encontramos siete promesas. Las cuatro primeras de ellas están relacionadas con las cuatro copas que se beben en la celebración de pesaj (Pascua), de la siguiente manera:

  1. os sacaré – primera copa llamada kidush, “santificación”
  2. os libraré – segunda copa llamada “juicio”
  3. os redimiré – tercera copa llamada “redención” o “bendición”
  4. os tomaré – cuarta copa llamada “alabanza”
  5. yo seré vuestro Elohim
  6. os traeré
  7. os la daré

6:12     “Pero Moshé habló delante de HaShem, diciendo: He aquí, los hijos de Israel no me han escuchado; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón, siendo yo torpe de palabra?”  – Esta es la séptima vez que Moshé rabenu se opone al Eterno. Cinco veces lo hizo ante la zarza ardiendo y dos veces en Egipto, cf. 5:22-23.

“torpe de palabra” – Literalmente “obstruido de labios”. La palabra hebrea que ha sido traducida como “torpe” es aral,[2] que viene de arel[3] que, según Rashí, significa “obstrucción”. Lo que Moshé está diciendo es que sus labios están obstruidos de manera que no puede hablar con claridad. Según Rashí la palabra orlá[4], la forma femenina de aral, siempre significa “obstrucción”. Tenemos un ejemplo en Jeremías 6:10 donde está escrito:

 

“¿A quiénes hablaré y advertiré, para que oigan? He aquí, su oído está cerrado (arelá), y no pueden escuchar. He aquí, la palabra de HaShem les es oprobio; no se deleitan en ella.”

Encontramos otro ejemplo en Jeremías 9:25-26, donde está escrito:

“He aquí, vienen días–declara HaShem– en que castigaré a todo el que esté circuncidado sólo en la carne: a Egipto, a Yehudá, a los hijos de Amón, a Moav y a todos los que se rapan las sienes, a los que habitan en el desierto; porque todas las naciones son incircuncisas (arelim), y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazón (arlei-lev).”

 

En este pasaje la incircuncisión del corazón significa que el corazón está bloqueado a la comprensión, insensible a los impulsos del Eterno.

 

Hay otro ejemplo en Habacuc 2:16 donde dice:

 

“Serás saciado de deshonra más que de gloria. Bebe tú también y muestra tu desnudez (ve-hearel). Se volverá sobre ti el cáliz de la diestra de HaShem, y la ignominia sobre tu gloria.”

 

Rashí traduce este texto: “Bebe tú también y obstrúyete”, lo que significa: bebe y bloquea tu mente a causa de la embriaguez de la copa de maldición (veneno).

 

En Levítico 19:23 está escrito:

 

“Cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales, tendréis por prohibido su fruto (arlatem arlató). Por tres años os será prohibido (arelim); no se comerá.”

 

Esto significa, según Rashí, que hay que aplicar a los árboles una obstrucción, es decir una prohibición que impida que el hombre coma su fruto durante los tres primeros años.

 

El prepucio de la carne también es llamado orlá porque es lo que cubre y obstruye parte del órgano sexual masculino. Un incircunciso es llamado arel, como está escrito en Génesis 17:14:

 

“Mas el varón incircunciso (arel), que no es circuncidado en la carne de su prepucio, esa persona será cortada de entre su pueblo; ha quebrantado mi pacto.”

 

En Éxodo 12:48 está escrito:

 

“Pero si un extranjero reside con vosotros y celebra el pesaj a HaShem, que sea circuncidado todo varón de su casa, y entonces que se acerque para celebrarla, pues será como un nativo del país; pero ninguna persona incircuncisa (arel) comerá de ella.”

 

Así que Moshé tenía un impedimento en sus labios para poder hablar bien. Esto hizo que los hijos de Israel reconocieran que HaShem estaba utilizándole cuando sus palabras fluían con tanta claridad y facilidad, como está escrito en Deuteronomio 32:1-2:

 

“Prestad atención, oh cielos, y dejadme hablar; y escuche la tierra las palabras de mi boca. Caiga como la lluvia mi enseñanza, y destile como el rocío mi discurso, como llovizna sobre el verde prado y como aguacero sobre la hierba.”

 

 

Segunda aliyá, 6:14-28

6:16     “Y estos son los nombres de los hijos de Leví según sus generaciones: Guershón, Kehat y Merarí. Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años.”  – Según el Midrash[5] y Rashí, Leví fue el último que murió de los hijos de Israel. Después de la muerte de Yosef y todos sus hermanos vino la esclavitud, ver 1:6-8.

6:18     “Y los hijos de Kehat: Amram, Yitshar, Jevrón y Uziel. Y los años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años.”  – Según Génesis 46:11 Kehat (Coat) bajó con su abuelo Yaakov a Egipto. Si sumamos los años de vida de Kehat, 130 más los años de vida de Amram 137, (v. 20), más los 80 años de Moshé en ese momento llegamos a 347 años. Además hay que considerar que muchos de los años de los hijos están incluidos en los años de sus padres.

En Génesis 15:13 está escrito:

“Y dijo a Avram: Ten por cierto que tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es suya, donde serán esclavizados y oprimidos cuatrocientos años.”

¿Cómo es posible que la profecía de Génesis 15:13 hable de 400 años de opresión y esclavitud cuando la genealogía de los levitas no muestran tantos años de estancia en la tierra de Egipto? Vamos a considerar dos interpretaciones:
Según Rashí, y otras muchas fuentes rabínicas, los 400 años empezaron a ser contados a partir del nacimiento de Yitsjak. En tal caso Yitsjak es considerado como parte de los “descendientes” de Avraham que iban a ser esclavizados y oprimidos durante 400 años en tierra extranjera. La tierra extranjera sería en este caso tanto la tierra de Kenáan, donde vivió Yitsjak durante toda su vida, como la tierra de Egipto, donde bajó luego Yaakov con sus hijos. Los rabinos cuentan que hubo una estancia en Egipto de sólo 210 años.

En Éxodo 12:40-41 está escrito:

“El tiempo que los hijos de Israel vivieron en Egipto fue de cuatrocientos treinta años. Y sucedió que al cabo de los cuatrocientos treinta años, en aquel mismo día, todos los ejércitos de HaShem salieron de la tierra de Egipto.”

Si la teoría de Rashí es correcta, esta palabra tendría que ser traducida de la siguiente manera:[6] “La estadía de los hijos de Israel durante la que habitaron en Egipto fue de cuatrocientos treinta años.”
Otra traducción[7] dice: ”Y la permanencia de los hijos de Israel en Egipto fue de cuatrocientos treinta años.”

Esta última traducción tiene un comentario abajo que dice que los 400 años empezaron a contarse desde el sacrificio de Génesis 15, (y no desde el nacimiento de Yitsjak, como dice Rashí), y que incluyen todos los países de las peregrinaciones de los patriarcas.

Vamos a ver algunos argumentos que desafían la interpretación de los rabinos que acabamos de presentar. Primero, el texto de Génesis 15 no dice que los descendientes de Avraham iban a estar oprimidos en varios países, sino en un solo país, “serán extranjeros en una tierra que no es suya”.

Cuando Avraham tenía 100 años nació Yitsjak. Si los 400 años empezaron a ser contados desde el nacimiento de Yitsjak, los 430 años mencionados en Éxodo 12 empezarían a contarse 30 años antes. Entonces Avraham tenía 70 años y todavía residía en Jarán, según Génesis 12:4 donde está escrito:
“Entonces Avram se fue tal como HaShem le había dicho; y Lot fue con él. Y Avram tenía setenta y cinco años cuando partió de Jarán.”

La palabra de Éxodo 12:40 dice que un periodo de 430 se completó para “los hijos de Israel” cuando salieron de Egipto. Si “los hijos de Israel” habían existido durante 430 años cuando salieron de Egipto, ¿cómo es posible que el cómputo de los 400 años se iniciaron desde el nacimiento de Yitsjak? En tal caso Avram sería llamado “hijos de Israel” estando en Jarán, cinco años antes de su llegada a la tierra de Kenáan por primera vez. El libro de Yashar cuenta que Avraham hizo varios viajes a la tierra de Kenáan antes del relato de Génesis 12. Pero aunque fuera así no se puede considerar nuestro padre Avraham como “hijos de Israel” como dice la Escritura. Así que habrá que buscar otra explicación a la falta de años en la genealogía de los levitas.

. En el texto masorético no aparece ese nombre en Génesis 11:12-13. Sin embargo el nombre aparece en el texto de LXX (Septuaginta) y, según tengo entendido, también en los manuscritos del Qumrán. Tengamos en cuenta que la palabra ben, “hijo” no necesariamente significa hijo directo, sino descendiente. Por lo tanto es posible que haya un salto entre Kehat, hijo de Leví, y Amram, padre de Moshé. Amram, ciertamente, es hijo de Kehat, en el sentido de ben, pero es muy posible que no sea hijo directo, sino uno de sus descendientes. De esta manera podrían cuadrar los 430 años de estancia en Egipto desde que entró Yaakov con 130 años de edad, junto con todos sus hijos, el día 15 del mes de aviv.

Según el cómputo de años que hay en el mundo judío faltan más de 200 años para el año 6000 desde la creación de Adam. Este cálculo está basado en la teoría de que los hijos de Israel estuvieran en Egipto durante 210 años. Si estuvieron en Egipto durante 430 años hay una diferencia de 220 años (430-210=220). Si añadimos 220 años concuerda más con el tiempo en que vivimos, según los profetas, es decir, cerca del año 6000. En el año 6001 después de Adam empezará el reino mesiánico en la tierra.

Otra opción es que el cómputo desde Adam hasta Avraham no es completo porque todas las generaciones no son mencionadas.

Ahora, durante el tiempo desde la división del reino con el hijo del rey Shelomó hasta la invasión del imperio Babilónico había momentos de gran apostasía en los dos reinos de Israel, y por lo tanto no fue registrado adecuadamente el paso del tiempo. Según el pastor húngaro Jozsef Ladò,[8] la cronología judía cuenta de entre 200 a 240 años entre la construcción del templo de Shelomó, cf. 1 Reyes 6:1, y el cautiverio babilónico. Esto nos da un margen de error para saber exactamente dónde estamos en estos momentos.

La expresión “el tiempo se ha cumplido” alude a los 4000 primeros años de historia humana y el inicio de la era mesiánica en el año 4001. Según el Talmud,[9] la La historia del mundo esta dividida de la siguiente manera:

  • 2000 años con desolación (desde Adam hasta Avraham)
  • 2000 años con Torá (desde Avraham hasta el Mesías)
  • 2000 años la edad mesiánica (desde la primera venida del Mesías hasta su regreso, la era mesiánica)
  • 1000 años de remisión (el reino Mesiánico)
  • Después el mundo será renovado (nuevos cielos y nueva tierra)

Tercera aliyá, 6:29 – 7:7

 7:3       “Pero yo endureceré el corazón de Faraón para multiplicar mis señales y mis prodigios en la tierra de Egipto.”  – Desde nuestro punto de vista podemos decir que el endurecimiento del corazón del faraón no es debido a una decisión predeterminada del Eterno, porque violaría el principio de la libertad para elegir. HaShem le dio muchas oportunidades al faraón para arrepentirse de su pecado,

Rambam escribe:[1] “No pienses lo que dicen los necios de las naciones del mundo, como también la mayoría de los indoctos de Israel, que el Santo, bendito es, decreta desde el principio de su creación si el hombre va a ser justo o malvado, así no es… No hay nadie que le obligue, que le imponga o que lo arrastre hacia cualquiera de estos dos caminos, sino que él mismo y por su propia decisión se inclina hacia el camino que desee.”

HaShem le dice a Moshé que él va a endurecer el corazón del faraón para multiplicar sus señales y prodigios. Sin embargo, vemos como el Eterno no endurece el corazón del faraón hasta después de haber pasado cinco plagas. Durante las cinco primeras plagas fue el mismo faraón que fortaleció su corazón para no hacer caso a la palabra del Eterno. Según el midrash, las cinco primeras plagas duraron cinco meses.

En Éxodo 4:21 HaShem dice que él va a fortalecer el corazón del faraón. La palabra hebrea es jazak[2], que significa “hacerse/ser fuerte”, “tener valor”, “endurecerse”. El Eterno prometió fortalecer el corazón del faraón para que él siguiera en su decisión rebelde y no perdiera esa fuerza para resistir al Eterno. Si HaShem no hubiera fortalecido su interior, no podría haber hecho los últimos grandes milagros ante todo el mundo. Así que HaShem se aprovechó de la obstinación del faraón cuando él ya había tomado la decisión de ir por el camino rebelde.

En Éxodo 7:3 vemos como el Eterno dice que va a endurecer el corazón del faraón. La palabra hebrea es kashá[3], que significa “ser duro”, “difícil”. Es la única vez que la palabra endurecer aparece en relación con el faraón.

En las primero cinco plagas vemos como el faraón fortalece su propio corazón en su rebeldía. En Éxodo 7:13, 22; 8:19 , 9:12, 35; 10:20, 27; 11:10; 14:4, 8, 17; se encuentra la palabra jazak, “fortalecer”.

En Éxodo 7:14; 8:15 (8:11 heb.), 32 (28 heb.); 9:7, 34; 10:1 aparece la palabra kavad[4], que significa “ser pesado”, “pesar”, “ser una carga”; “recibir honores”.

De todos estos textos aprendemos que cuando una persona se empeña en rebelarse contra la voluntad del Eterno llegará a un punto donde la gracia del Eterno se retira y ya no habrá más posibilidad de arrepentimiento. Ya pasó la raya y es juzgada para ser un vaso de ira preparado para la destrucción,

Después de ese punto decisivo, el Eterno fortalece la persona en su rebeldía con un triple propósito:

Primero, para fortalecer la decisión de la persona y así darle el derecho de vivir según su propia decisión libre. Escogió ese camino y por ese camino tendrá que caminar y sufrir las consecuencias de su decisión.

Segundo, para mostrar a todo el mundo que el aparente arrepentimiento que la persona pueda mostrar hacia fuera no era sincera, cf. 9:27, para que cuando venga el castigo, nadie diga que Elohim castigó a los arrepentidos. Su rebeldía es evidente a todos y por lo tanto nadie se equivocará pensando que el castigo divino vino por una injusticia del Eterno.

Tercero, para así mostrar su poder mediante los fuertes castigos que son manifestados de modo que el pueblo de Israel y las demás naciones conozcan su tremendo poderío, cf. Éxodo 7:3-5; 9:15-16.

Cuarta aliyá, 7:8 – 8:10 (8:6 heb.)

 7:12     “pues cada uno echó su vara, las cuales se convirtieron en serpientes. Pero la vara de Aharón devoró las varas de ellos.”  – No dice que fue la serpiente de Aharón que devoró las serpientes de ellos. De allí el Talmud y el Midrash[5] enseñan que después de haberse convertido otra vez en vara, devoró las varas de los demás. Esto muestra la superioridad del poder del Eterno sobre el poder mágico que viene de los demonios.

7:15     “Preséntate a Faraón por la mañana cuando vaya al agua, y ponte a orillas del río para encontrarte con él; y toma en tu mano la vara que se convirtió en serpiente.”  – Rashí cita el Midrash[6] y dice que el faraón solía salir muy temprano por la mañana para evacuar sus órganos en el río para que la gente no se diera cuenta de que era un hombre normal. Él decía que era un Elohim y por eso no necesitaba hacer sus necesidades. HaShem usó a Moshé para juzgar todos los Elohimes de Egipto, según está escrito en Éxodo 12:12:

“Porque esa noche pasaré por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal; y ejecutaré juicios contra todos los Elohimes de Egipto. Yo soy HaShem.”

Lo primero que Moshé atacó fueron los poderes mágicos de Egipto. Luego sigue atacando uno por uno de los Elohimes de los egipcios. En la primera plaga fue atacado el mismo faraón que se dijo ser un Elohim y Moshé le descubrió en su humanidad al tener que ir al río para hacer sus necesidades como cualquier hombre.

7:16a   “Y dile: “HaShem, el Elohim de los hebreos, me ha enviado a ti”  – Hay tres términos que son utilizados en las Escrituras para hablar del pueblo escogido: hebreos, hijos de Israel y judíos. Avraham fue el primer hebreo, según Génesis 14:13. Desde entonces todos sus descendientes por vía de Yitsjak y Yaakov también son llamados hebreos. Los hijos de Israel son los descendientes de Yaakov que recibió el nombre de Israel. El término “judíos” fue usado inicialmente sobre los integrantes del reino del sur que comprendía las dos tribus Yehudá y Binyamín y también gran parte de los levitas. cf. 2 Reyes 16:6; Jeremías 32:12; Daniel 3:8.

7:17     “Así dice HaShem: ‘En esto conocerás que yo soy HaShem: he aquí, yo golpearé con la vara que está en mi mano las aguas que están en el río, y se convertirán en sangre.”  – El río también fue considerado un Elohim y por esto fue juzgado por el Elohim de los hebreos. HaShem dice que él va a golpear las aguas del río, no Moshé. La vara de Moshé estaba también en la mano del Eterno. Vemos que hubo una colaboración íntima entre lo que estaba haciendo Moshé y lo que estaba haciendo el Eterno. El Eterno estaba golpeando las aguas del río por medio de su shalíaj, emisario, Moshé.

7:19     “Y HaShem dijo a Moshé: Di a Aharón: “Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos, sobre sus estanques y sobre todos sus depósitos de agua, para que se conviertan en sangre; y habrá sangre por toda la tierra de Egipto, tanto en las vasijas de madera como en las de piedra.””  – La autoridad fue delegada a Aharón. Rashí destaca lo que enseña el Midrash,[7] que Moshé había sido salvado por las aguas del río y por eso él no lo castigó, sino dejó que lo hiciera Aharón.

La redención de Egipto es un anuncio profético para la gran redención de Israel en los últimos tiempos en relación con la segunda venida del Mesías, como está escrito en Isaías 44:23:

“Gritad de júbilo, cielos, porque HaShem lo ha hecho. Gritad de alegría, profundidades de la tierra. Prorrumpid, montes, en gritos de júbilo, y el bosque, y todo árbol que en él hay, porque HaShem ha redimido a Yaakov y ha mostrado su gloria en Israel.”

En Isaías 52:9-10 está escrito:

“Prorrumpid a una en gritos de júbilo, lugares desolados de Jerusalén, porque HaShem ha consolado a su pueblo, ha redimido a Jerusalén. HaShem ha desnudado su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Elohim.”
En Jeremías 31:8-11 está escrito:

“He aquí, yo los traigo del país del norte, y los reuniré de los confines de la tierra, entre ellos los ciegos y los cojos, la mujer encinta y también la que está dando a luz; una gran compañía volverá acá. Con llanto vendrán, y entre súplicas los guiaré; los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy un padre para Israel, y Efrayim es mi primogénito. Oíd, naciones, la palabra de HaShem, anunciad en las costas lejanas, y decid: El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo guardará como un pastor a su rebaño. Porque HaShem ha rescatado a Yaakov, y lo ha redimido de manos más fuertes que él.”

La redención final será muy parecida a la redención inicial. Como en la redención inicial pasaron por el mar, así será también durante la redención final, como está escrito en Zacarías 10:8-12:

“Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran. Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán. Los haré volver de la tierra de Egipto, y de Ahsur los recogeré; los traeré a la tierra de Guilad y del Levanón, hasta que no haya sitio para ellos. Pasarán por el mar de la angustia, y Él herirá las olas en el mar y se secarán todas las profundidades del río; y será abatido el orgullo de Ashur y apartado el cetro de Egipto. Yo los fortaleceré en HaShem, y en su nombre andarán–declara HaShem.”

En Isaías 11:11-16 está escrito:

“Entonces acontecerá en aquel día que el Señor ha de recobrar de nuevo con su mano, por segunda vez (en los últimos tiempos), al remanente de su pueblo que haya quedado de Ashur (Asiria, Irak), de Egipto (Egipto), de Patrós (Sur de Egipto), de Cush (Etiopía y Yemen), de Eilam (Iran), de Shinar (Irak), de Jamat (Siria) y de las islas del mar (Las islas Baleares, los continentes y los países con costas). Alzará un estandarte (el Mesias) ante las naciones, reunirá a los desterrados de Israel (las 10 tribus), y juntará a los dispersos de Yehudá (los judíos) de los cuatro confines de la tierra. Entonces se disipará la envidia de Efrayim (las 10 tribus), y los que hostigan a Yehudá serán exterminados; Efraín no envidiará a Yehudá, y Yehudá no hostigará a Efrayim. Y ellos (Efrayim y Yehudá) se lanzarán sobre el costado de los plishtim (filisteos, palestinos) al occidente (Gaza), juntos despojarán a los hijos del oriente; Edom y Moav (sur de Jordania) estarán bajo su dominio, y los hijos de Amón (norte de Jordania) les estarán sujetos. Y HaShem destruirá la lengua del mar de Egipto; agitará su mano sobre el río (Eufrates) con su viento abrasador, lo partirá en siete arroyos y hará que se pueda pasar en sandalias. Y habrá una calzada desde Azur (Irak) para el remanente que quede de su pueblo, así como la hubo para Israel el día que subieron de la tierra de Egipto.”

En Isaías 43:1-7 está escrito:

“Mas ahora, así dice HaShem tu Creador, oh Yaakov, y el que te formó, oh Israel: No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará. Porque yo soy HaShem tu Elohim, el Santo de Israel, tu Salvador; he dado a Egipto por tu rescate, a Cush y a Sevá en lugar tuyo. Ya que eres precioso a mis ojos, digno de honra, y yo te amo, daré a otros hombres en lugar tuyo, y a otros pueblos por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu descendencia, y del occidente te reuniré. Diré al norte: “Entrégalos”; y al sur: “No los retengas.” Trae a mis hijos desde lejos y a mis hijas desde los confines de la tierra, a todo el que es llamado por mi nombre y a quien he creado para mi gloria, a quien he formado y a quien he hecho.”

En la redención final habrá liberación hasta del pecado y de la muerte, como dice el Salmo 130:7-8:

 

“Oh Israel, espera en HaShem, porque en HaShem hay misericordia, y en Él hay abundante redención; Él redimirá a Israel de todas sus iniquidades.”

 

Y en el Salmo 49:15 está escrito:

 

“Pero Elohim redimirá mi alma del poder del Sheol, pues Él me recibirá. (Sela)”

 

En Isaías 63:4 está escrito:

 

“Porque el día de la venganza estaba en mi corazón, y el año de mi redención había llegado.”

 

Quinta aliyá, 8:11-22 (8:7-18 heb.)

 

8:12     “Entonces Moshé y Aharón salieron de la presencia de Faraón, y Moshé clamó a HaShem acerca de las ranas que Él había puesto sobre Faraón.”  – Moshé clamó al Eterno. De esto aprendemos que hay momentos cuando hay que gritar delante del Eterno para que nuestra oración llegue a su trono.

 

8:16     “Entonces HaShem dijo a Moshé: Di a Aharón: “Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que se convierta en piojos por toda la tierra de Egipto.””  – En esta tercera plaga no hubo una advertencia previa al faraón. Si se dividen las nueve primeras plagas en tres grupos, vemos como las dos primeras de cada grupo fueron anunciadas previamente ante el faraón, pero no la última de cada grupo.

 

8:18     “Y los magos trataron de producir piojos con sus encantamientos, pero no pudieron; hubo, pues, piojos en hombres y animales.”  – Finalmente los magos tuvieron que reconocer que el poder de HaShem es mayor que el suyo. Vemos como los poderes mágicos de Egipto llegaban a un nivel muy alto. La fuente de poder de los magos venía del satán, y la fuente de poder de Moshé venía de HaShem. Toda manifestación sobrenatural que no está conectada con el Eterno tiene su origen en los malos espíritus. El ocultismo, la magia, la astrología y las religiones de los gentiles tienen origen demoníaco. Los siervos del Eterno necesitan el poder sobrenatural para poder resistir los poderes del mal y manifestar que el Eterno es mayor.

 

8:22     “Mas en aquel día yo pondré aparte la tierra de Goshén en la que mora mi pueblo, para que no haya allí mezclas de bestias salvajes, a fin de que sepas que yo, HaShem, estoy en medio de la tierra.”  – Vemos como el pueblo escogido es guardado en medio de los grandes juicios del Eterno. Así será también en los últimos tiempos. Ya han empezado los dolores de parto para el nacimiento del siglo venidero con falsos predicadores “ungidos”, guerras, terrorismo, hambre, plagas, señales en los cielos, terremotos y grandes olas del mar.

 

Sexta aliyá, 8:23 (19 heb) – 9:16

 

8:23     “y yo haré distinción entre mi pueblo y tu pueblo”  – El Eterno sigue separando entre la luz y las tinieblas. Hay diferencia entre los hijos de Israel que son hijos del Eterno, y los hijos de los demás pueblos. Ser santo significa ser diferente, apartado. Si el pueblo quiere ser igual que las demás naciones, pierde su luz que viene de la Torá.

 

8:26     “Pero Moshé respondió: No conviene que lo hagamos así, porque es abominación para los egipcios lo que sacrificaremos a HaShem nuestro Elohim. Si sacrificamos lo que es abominación para los egipcios delante de sus ojos, ¿no nos apedrearán?”  – Las ovejas fueron consideradas como Elohimes por los egipcios.

 

8:30     “Y salió Moshé de la presencia de Faraón y oró a HaShem.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “oró” es va-yetar cuya raíz es atar[8] que significa “orar”, “interceder”, “quemar incienso”. Está relacionada con la palabra atar[9] que significa “aumentar”, “abundar”, “multiplicar”. Esto nos enseña que Moshé oró con intensidad. La oración eficaz tiene que ser hecha con fervor.

 

9:3       “he aquí, la mano de HaShem está sobre tus ganados que están en el campo: sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre las vacadas y sobre las ovejas.”  – Esta es la plaga decisiva. Si el faraón no se arrepiente ahora ya no habrá más oportunidad para ser salvo y su alma se perderá.

 

“la mano de HaShem está” – Aquí encontramos la palabra hebrea hayá, “ser” o “estar”, de forma presente, hoyá (hey, vav, yud, hey). Es la única vez en todas las Escrituras que el verbo “ser” es conjugado en presente. En el idioma hebreo normalmente no se usa el verbo “ser” o “estar” en presente. Aquí hay una excepción.

 

9:4       “Pero HaShem hará distinción entre los ganados de Israel y los ganados de Egipto, y nada perecerá de todo lo que pertenece a los hijos de Israel”  – En medio de las plagas de los últimos tiempos habrá una providencia especial de parte de nuestro Padre celestial, de modo que podremos sobrevivir de manera sobrenatural.

9:15-16 “Porque si yo hubiera extendido mi mano y te hubiera herido a ti y a tu pueblo con pestilencia, ya habrías sido cortado de la tierra. Pero en verdad, por esta razón te he permitido permanecer: para mostrarte mi poder y para proclamar mi nombre por toda la tierra.”  – En la quinta plaga de la peste HaShem protegió al faraón y a su pueblo para que la peste no los alcanzara. Lo hizo con el propósito de seguir manifestando sus milagros. A partir de la sexta plaga, la de las úlceras, el Eterno interviene en el corazón del faraón y le fortalece en su obstinación. Ya había pasado la raya de la gracia del Eterno y no hubo vuelta atrás, sin posibilidad de arrepentimiento. HaShem lo utiliza para mostrar sus grandes milagros a todo el mundo.

 

Al traducir que el faraón fue levantado corremos el riesgo de entenderlo como si el faraón fuera levantado como rey. El texto de Éxodo que estamos estudiando dice que el Eterno permitió que el faraón estuviera de pie a pesar de la peste, la que vino sobre los animales. Así que al no arrepentirse con esa quinta plaga de la peste de los animales, HaShem, según su propia voluntad, fortalece el corazón del faraón para que no pueda obtener más misericordia. Así el faraón fue preparado de antemano, después de la quinta plaga, para la destrucción. El faraón no fue preparado para destrucción cuando fue formado en el vientre de su madre, sino en el momento cuando pasó la raya del fin de la gracia del Eterno después de la quinta plaga.

Los que somos vasos de misericordia podremos obtener la gloria. Los vasos de misericordia son los hijos de Israel y los gentiles que se han arrepentido de su idolatría y se han refugiado bajo las alas del Elohim de Israel.

Por otro lado se puede entender esta enseñanza de manera que el Eterno sí predestinó al faraón en el vientre de su madre para ser un vaso de destrucción y a los que respondieron positivamente a su llamado los predestinó para ser vasos de gloria. Pero esta predestinación no la hace sobre la base de su soberana voluntad de decidir quién va a ser salvo y quien va a ser destruido, sino sobre la base del libre albedrío que cada individuo ha recibido como seres creados a la imagen y semejanza de Elohim.

 

 

 

En Jeremías 1:5 está escrito:

 

“Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones.”

 

En Isaías 49:1, 5 está escrito:

 

“Escuchadme, islas, y atended, pueblos lejanos. HaShem me llamó desde el seno materno, desde las entrañas de mi madre mencionó mi nombre… Y ahora dice HaShem (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Yaakov vuelva a Él y que Israel se reúna con Él, porque honrado soy a los ojos de HaShem y mi Elohim ha sido mi fortaleza).”

 

De esta manera podríamos decir que el faraón fue formado en el vientre de su madre con las cualidades necesarias para poder ser rey de Egipto y poder tener esa fuerza de resistencia que es necesaria para oponerse ante el poder del Eterno. Es cierto que el Eterno no desea la muerte de nadie, cf. Ezequiel 18:32, sino más bien que todos se arrepientas de sus pecados y sean salvo para la eternidad. Pero si la persona no quiere ser salva, HaShem respeta su decisión y la prepara para ser un vaso de ira y destrucción, es decir saca provecho de su creación, al igual que en una casa hay vasos de deshonra que sirven durante un tiempo, pero luego son destruidos.

 

Séptima aliyá, 9:17-35

 

9:28     “Rogad a HaShem, porque ha habido ya suficientes truenos y granizo de parte de Elohim; y os dejaré ir y no os permaneceréis más aquí.”  – La petición de salir un camino de tres días para celebrar fiesta al Eterno fue con la idea de luego volver a Egipto. Los esclavos no tenían el derecho de dejar su dueño sin su permiso. Sin embargo, aquí vemos que el faraón está hablando de que no tendrán que seguir permaneciendo en Egipto. Esto constituye una concesión de algo más que salir para luego volver.

No obstante, como el faraón no cumplió su promesa, los hijos de Israel no quedaron libres de su dueño anterior hasta su muerte en el mar de Cañas (Rojo).

El cruce del mar es una tevilá, un rito de purificación por agua. Este rito simboliza, entre otras cosas, la muerte y la resurrección. También es una manera de pasar de un señor a otro. Cuando las novias judías pasan por la mikvé, acumulación de aguas purificadoras, antes de entrar en el pacto matrimonial, pasan de estar bajo la autoridad de su padre a estar bajo la autoridad de su esposo. De la misma manera los hijos de Israel fueron liberados de la dependencia del faraón al cruzar el mar, para poder estar bajo el Eterno como su Esposo.

 

9:29     “Y Moshé le dijo: Tan pronto como yo salga de la ciudad, extenderé mis manos a HaShem; los truenos cesarán, y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra es de HaShem.”  – Vemos aquí otro ingrediente en la oración de Moshé, levantar las manos. Varios textos de las Escrituras hablan de oración de esta manera, como vemos en Éxodo 17:11, donde está escrito:

 

“Y sucedió que mientras Moshé tenía en alto su mano, Israel prevalecía; y cuando dejaba caer la mano, prevalecía Amalec.”

 

Y en el Salmo 28:2 está escrito:

 

“Escucha la voz de mis súplicas cuando a ti pido auxilio; cuando levanto mis manos hacia el lugar santísimo de tu santuario.”

 

En el Salmo 63:4 está escrito:

 

“Así te bendeciré mientras viva, en tu nombre alzaré mis manos.”

 

En el Salmo 88:9 está escrito:

 

“Han languidecido mis ojos a causa de la aflicción; oh Eterno, cada día te he invocado, he extendido mis manos hacia ti.”

 

En el Salmo 134:2 está escrito:

 

“Alzad vuestras manos al santuario y bendecid a HaShem.”

 

En el Salmo 141:2 está escrito:

 

“Sea puesta mi oración delante de ti como incienso, el alzar de mis manos como la ofrenda de la tarde.”

 

En el Salmo 143:6 está escrito:

 

“A ti extiendo mis manos; mi alma te anhela como la tierra sedienta. (Sela)”

 

En 1 Reyes 8:54 está escrito:

 

“Y sucedió que cuando Shelomó terminó de decir toda esta oración y súplica a HaShem, se levantó de delante del altar de HaShem, de estar de rodillas con sus manos extendidas hacia el cielo.”

 

Esto nos enseña que la oración de Moshé rabenu estaba basada en cuatro cosas:

 

  • Oraba según la voluntad del Eterno
  • Oraba con clamor
  • Oraba con fervor
  • Oraba con las manos levantadas

 

Sigamos el ejemplo de Moshé, nuestro maestro, para tener éxito en nuestras oraciones y así podrá hacerse la voluntad del Eterno en la tierra como en el cielo, Amén.

[1]      Hiljot Teshuvá 5:2.

[2]      Strong H2388 châzaq, khaw-zak’, A primitive root; to fasten upon; hence to seize, be strong (figuratively courageous, causatively strengthen, cure, help, repair, fortify), obstinate; to bind, restrain, conquer: – aid, amend, X calker, catch, cleave, confirm, be constant, constrain, continue, be of good (take) courage (-ous, -ly), encourage (self), be established, fasten, force, fortify, make hard, harden, help, (lay) hold (fast), lean, maintain, play the man, mend, become (wax) mighty, prevail, be recovered, repair, retain, seize, be (wax) sore, strengten (self), be stout, be (make, shew, wax) strong (-er), be sure, take (hold), be urgent, behave self valiantly, withstand..

[3]      Strong H7185 qâshâh, kaw-shaw’, A primitive root; properly to be dense, that is, tough or severe (in various applications): – be cruel, be fiercer, make grievous, be ([ask a], be in, have, seem, would) hard (-en, [labour], -ly, thing), be sore, (be, make) stiff (-en, [-necked]).

[4]      Strong H3513 kâbad  kâbêd, kaw-bad, kaw-bade’, A primitive root; to be heavy, that is, in a bad sense (burdensome, severe, dull) or in a good sense (numerous, rich, honorable); causatively to make weighty (in the same two senses): – abounding with, more grievously afflict, boast, be chargeable, X be dim, glorify, be (make) glorious (things), glory, (very) great, be grievous, harden, be (make) heavy, be heavier, lay heavily, (bring to, come to, do, get, be had in) honour (self), (be) honourable (man), lade, X more be laid, make self many, nobles, prevail, promote (to honour), be rich, be (go) sore, stop.

[5]      Shemot Rabá 9:7; Shabat 97a; Rashí.

[6]      Shemot Rabá 9:8; Tanjumá 14.

[7]      Shemot Rabá 9:10; Tanjumá 14.

[8]      Strong H6279 ‛âthar, aw-thar’, A primitive root (rather denominative from H6281); to burn incense in worship, that is, intercede (reciprocally listen to prayer): – intreat, (make) pray (-er).

[9]      Strong H6280 ‛âthar, aw-thar’, A primitive root; to be (causatively make) abundant: – deceitful, multiply.

[1]      Normalmente estamos sustituyendo el Nombre de las cuatro letras hebreas yud, hey, vav y hey, por: “el Eterno” o “HaShem”. HaShem significa literalmente “El Nombre”.

[2]      Strong H6189 ‛ârêl, aw-rale’, From H6188; properly exposed, that is, projecting loose (as to the prepuce); used only technically uncircumcised (that is, still having the prepuce uncurtailed): – uncircumcised (person).

[3]      Strong H6188 ‛ârêl aw-rale’, A primitive root; properly to strip; but used only as denominative from H6189; to expose or remove the prepuce, whether literally (to go naked) or figuratively (to refrain from using): – count uncircumcised, foreskin to be uncovered.

[4]      Strong H6190 ‛orlâh, or-law’, Feminine of H6189; the prepuce: – foreskin, + uncircumcised.

[5]      Seder Olam Rabá 3.

[6]      Según R.Aryeh Koffman.

[7]      Jumash Ha-Mercaz, R.Meir Matzliah Melamed.

[8]      Jozsef Ladò, Hur länge skall ondskan dominera?, cap. 4.

[9]      Sanedrín 96a, 97b, cf. Oseas 6:2; Zacarías 14:9; Salmo 90:4; 92:0; 1 Pedro 3:8.

Parashá 13 Shemot

י״ג בטבת ה׳תשע״ה (January 4, 2015) por  
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shemot

Parashá 13 Shemot

Éxodo 1:1 – 6:1

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 1:1-17
  2. 1:18 – 2:10
  3. 2:11-25
  4. 3:1-17
  5. 3:18 – 4:17
  6. 4:18-31
  7. 5:1 – 6:1
  8. Maftir: 5:22 – 6:1

Haftará: Isaías 27:6 – 28:13; 29:22-23 (tradición ashkenazí); Jeremías 1:1 – 2:3 (tradición sefardí)

Shemot

Significa “nombres”.

Primera aliyá, 1:1-17

Los hijos de Israel que fueron a Egipto son doce, cada uno fue con su familia. En total salieron 70 almas de los lomos de Yaakov. Yosef muere y toda su generación. Los hijos de Israel aumentan mucho y la tierra se llena de ellos. Se levanta un nuevo rey en Egipto que no conoce a Yosef. El pueblo de Israel es más numeroso y más fuerte que el pueblo egipcio y por eso el faraón dice que tienen que proceder astutamente con ellos para que no se multipliquen y sean una amenaza en la guerra y se vayan. Pone capataces que los oprimen con duros trabajos. Edifican las ciudades Pitom y Ramsés. Pero cuanto más los oprimen más se multiplican. Los egipcios empiezan a temer a los hijos de Israel y amargan su vida obligándolos a trabajar duramente. El rey de Egipto ordena a las parteras hebreas matar a los hijos varones recién nacidos pero pueden dejar vivir a las hijas. Sin embargo, las parteras temen a Dios y no hacen caso al rey de Egipto.

Segunda aliyá, 1:18 – 2:10

El rey de Egipto pregunta a las parteras por qué han dejado con vida a los niños. Las parteras contestan que es porque las mujeres hebreas son más robustas que las egipcias y dan a luz antes que las parteras vengan. Las parteras rediben ayuda divina y el pueblo sigue multiplicándose. Dios prospera las familias de las parteras porque le temieron. Entonces el faraón manda a todo su pueblo que echen a todo niño recién nacido al río y dejen vivir a toda niña.

Un hombre de la tribu de Leví toma a una mujer levita. Ella concibe y da a luz un hijo bueno que esconde por tres meses. Luego al no poder ocultarlo más toma una cesta de juncos y la prepara para poner allí al niño y colocarlo entre los juncos del río. La hermana del niño se pone a lo lejos para ver qué sucede. Viene la hija del faraón para bañarse y sus doncellas ven la cestilla. La hija del faraón la abre y al ver al niño llorando tiene compasión de él. La hermana pregunta a la hija del faraón si quiere que llame a una nodriza hebrea para criar al niño para ella. Ella dice que sí y la muchacha va en busca de su madre. La hija del faraón pide a la madre que lleve el niño para criarlo para ella y así tendrá su salario. Después de crecer el niño es llevado a la hija del faraón quien lo adopta como su hijo llamándole Moshé, porque fue sacado de las aguas.

Tercera aliyá, 2:11-25

Moshé, ya crecido, sale a ver a sus hermanos y su duro trabajo. Al ver un egipcio golpeando a un hebreo Moshé mata al egipcio y lo esconde en la arena. El día siguiente cuando ve a dos hebreos riñendo pregunta al ofensor por qué está golpeando a su compañero. Él responde: ¿Quién te ha puesto de príncipe o de juez sobre nosotros? ¿Estás hablando de matarme como mataste al egipcio? Moshé tiene miedo. El faraón oye del asunto y procura matar a Moshé, pero él huye de su presencia a Midyán y se sienta junto a un pozo. Siete hijas del sacerdote de Midyán vienen a sacar agua y dar de beber al rebaño de su padre. Unos pastores vienen para echarlas de allí, pero Moshé las defiende y da de beber al rebaño. Cuando vuelven a Reuel él las pregunta por qué han venido tan pronto hoy. Al responder que un egipcio los ha ayudado, su padre les dice que le inviten a comer algo. Moshé accede a morar con él y él le da su hija Tsiporá como esposa y ella da a luz un hijo. Moshé le pone por nombre Guershom, que significa “extrangero allá”, por ser peregrino en tierra extranjera.

Cuarta aliyá, 3:1-17

Moshé apacienta el rebaño de su suegro Yitró y lo conduce más allá del desierto, hasta el monte de Dios, Jorev. El ángel de HaShem se aparece en una llama de fuego en una zarza que no se consume. Cuando Moshé se acerca para mirar, Dios lo llama por su nombre de en medio de la zarza. No puede acercarse sin quitarse los zapatos porque el lugar es tierra consagrada. “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Avraham, el Dios de Yitsjak y el Dios de Yaakov”. Moshé cubre su rostro por temor. Dios dice que ha visto la aflicción de su pueblo en Egipto y escuchado su clamor. Por eso ha descendido para liberarlos de los egipcios para llevarlos a una tierra espaciosa donde hay seis pueblos viviendo. El clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta él y él ha visto la opresión de los egipcios. Al ser enviado al faraón para sacar a su pueblo de Egipto Moshé contesta: “¿Quién soy yo para ir al faraón y sacar a los hijos de Israel de Egipto?”. Dios promete estar con él y la señal es que después de la salida le servirán en este monte.

Moshé pregunta por el Nombre del Dios de los padres de Israel. “Yo seré el que seré”, recibe como contestación. A los hijos de Israel debe decir: “SERÉ me ha enviado a vosotros”, “YHWH, el Dios de vuestros padres, el Dios de Avraham, el Dios de Yitsjak y el Dios de Yaakov, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación.”

Quinta aliyá, 3:18 – 4:17

Moshé recibe la orden de ir a reunir a los ancianos de Israel y decirles que HaShem los ha visitado. Él sabe cómo los tratan en Egipto y por eso los sacará de allí y los llevará a una tierra que mana leche y miel. Los ancianos le escucharán y juntos irán al rey de Egipto para decirle que el Dios de los hebreos los ha salido al encuentro. Por eso pedirán permiso para salir tres días de camino al desierto para ofrecer sacrificios al Eterno su Dios. Sin embargo el rey de Egipto no los soltará. Entonces el Eterno extenderá su mano para herir a Egipto y después los soltará. Los egipcios darán al pueblo objetos de plata, oro y vestidos para sus hijos e hijas.

Moshé piensa que no le van a creer. Entonces el Eterno le da poder para transformar su vara en una serpiente. Por eso creerán. Además podrá poner su mano en el seno para que se llene de lepra como la nieve y luego al ponerla otra vez en el seno se sana. Si no creen por la primera señal creerán por la segunda. Pero si todavía no creen por las dos señales podrá derramar agua del río en la tierra para convertirla en sangre.

Moshé dice que nunca ha podido hablar bien. HaShem le pregunta quién ha hecho la boca. Él estará con su boca. Poer al pedir que envíe su mensaje con otro HaShem se aira con él y le dice que su hermano Aharón podrá hablar en su lugar. Moshé tendrá que poner las palabras en la boca de su hermano. HaShem les enseñará lo que tendrán que hacer. Aharón servirá de boca y Moshé servirá de Elohim. Moshé tendrá que llevarse la vara para hacer las señales.

Sexta aliyá, 4:18-31

Moshé vuelve a la casa de su suegro y le pide permiso para volver a sus hermanos en Egipto. Yitró le dice: “Ve en paz”. HaShem dice a Moshé que vuelva a Egipto porque han muerto todos los que buscaban su vida. Entonces toma a su mujer y a sus dos hijos y vuelve a Egipto con la vara de Dios en su mano. HaShem le vuelve a decir que haga los milagros delante del faraón, pero él endurecerá su corazón y no dejará ir al pueblo. Moshé tendrá que decir al faraón que Israel es su primogénito y si no lo deja ir HaShem matará su primogénito.

En una posada en el camino HaShem le sale al encuentro para matarlo. Entonces Tsiporá toma un pedernal y corta el prepucio de su hijo y lo pone a los pies de Moshé. Entonces HaShem lo suelta.

Aharón recibe la orden de ir al desierto para encontrarse con Moshé y así se encuentran en el monte de Dios. Moshé cuenta todo lo que el Eterno le ha mandado hacer. Seguidamente los dos se van de allí y reúnen a los ancianos de Israel. Aharón les cuenta todo lo que Dios ha hablado a Moshé y él hace las señales ante el pueblo. El pueblo cree y cuando oye que HaShem los ha visitado y visto su aflicción, inclinan sus cabezas en reverencia.

 

Séptima aliyá, 5:1 – 6:1

Moshé y Aharón van al faraón y le dicen: “Así dice HaShem, Dios de Israel: “Deja ir a mi pueblo para que me celebre fiesta en el desierto.”” Pero el faraón no sabe quién es HaShem para que escuche su voz y deje ir a Israel. Ellos le dicen que el Dios de los hebreos los ha encontrado. Piden tres días de camino para sacrificar al Eterno su Dios para que no venga sobre ellos con peste o espada. El faraón no los escucha y ordena que vuelvan a sus labores. Manda a sus capataces que ya no entreguen paja al pueblo para hacer ladrillos como antes, la tendrán que buscar ellos. Pero tendrán que exigir la misma cantidad de ladrillos diarios porque son perezosos al querer sacrificar a su Dios. Así no escucharán palabras mentirosas.

El pueblo sale por toda la tierra para recoger rastrojos en lugar de paja. Los capataces los maltratan por no entregar la misma cantidad de ladrillos como cuando tenían paja. Los jefes israelitas son azotados porque no se cumplió la tarea diaria.

Los jefes van al faraón y se quejan. El faraón dice que son perezosos por querer sacrificar a HaShem. Tendrán que entregar la misma cantidad de ladrillos sin recibir paja. Los jefes ven que están en problemas. Cuando salen del faraón y se encuentran con Moshé y Aharón que los están esperando, los jefes se enfrentan con ellos pidiendo que el Eterno los juzgue por haberlos hecho odiosos ante el faraón y sus siervos para que los maten. Entonces Moshé se queja contra HaShem preguntando por qué le ha enviado. Desde que vino a hablar con el faraón en el Nombre de HaShem, el faraón ha hecho mal al pueblo. Tampoco HaShem ha hecho nada para liberarlo. HaShem responde y dice: “Ahora verás lo que haré al faraón; porque por la fuerza los dejará ir; y por la fuerza los echará de su tierra.”

Comentarios

Primera aliyá, 1:1-17

 

1:7          “Pero los hijos de Israel fueron fecundos y aumentaron mucho, y se multiplicaron y llegaron a ser poderosos en gran manera, y la tierra se llenó de ellos.”  – Aquí vemos como el Eterno cumplió sus promesas de multiplicar a los hijos de Israel, cf. Génesis 17:2; 22:17; 26:4, 24; 48:4.

1:9          “y dijo a su pueblo: He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y más fuerte que nosotros.”  – Si lo vemos desde una perspectiva profetica parece ser que este texto indica que el pueblo de Israel finalmente será mayor que el resto del mundo.

En Isaías 54:1 está escrito:

“Grita de júbilo, oh estéril, la que no ha dado a luz; prorrumpe en gritos de júbilo y clama en alta voz, la que no ha estado de parto; porque son más los hijos de la desolada que los hijos de la casada–dice HaShem.”

1:12        “Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban y más abrían brecha, de manera que llegaron a temer a los hijos de Israel.”  – La opresión produjo multiplicación. Este principio vemos en toda vida espiritual sana. Si no hay algún tipo de opresión y persecución nuestra vida espiritual no andamos bien.

No tengamos miedo de las persecuciones sabiendo que son un medio para nuestra multiplicación. Cuando no hay resistencia tendemos a aflojar nuestra entrega y consagración al Eterno. Los conflictos y persecuciones nos mantienen en constante alerta y dependencia de nuestro Padre Celestial. No te defiendas en los momentos de calumnia,  ¡multiplícate!

1:17        “Pero las parteras temían a Dios, y no hicieron como el rey de Egipto les había mandado, sino que dejaron con vida a los niños.”  – Las autoridades han sido puestas por Dios.

Las leyes del Eterno son las que dictan lo que es bueno y lo que es malo, no por las de los hombres o la idea de la mayoría del pueblo. Lo que el Eterno considera correcto es correcto y lo que el Eterno considera maligno es maligno. Así que las leyes de los gobiernos tienen que ajustarse a las leyes divinas para cumplir con su función. Si un gobierno no cumple con el propósito divino será castigado y eventualmente eliminado por el Eterno que lo ha puesto en esa posición.

Las Escrituras dicen que un pueblo recibe el gobierno que merece, cf. Nehemías 9:37. Si el pueblo vive en pecado, el Eterno le da un gobierno malo. El problema de los gobiernos corruptos no son los hombres del gobierno en primer lugar, sino el pueblo que vive en pecado. Si el pueblo se arrepiente de sus pecados, el Eterno le da un gobierno bueno y justo. El pueblo recibe el gobierno que merece. Otros textos que hablan de este tema se encuentran en: Jeremías 27:5-7; Ezequiel 25:14; Proverbios 21:1; 24:21; Eclesiastés 8:2-9; 10:20; Daniel 2:21; 4:17.

Es necesario someterse y obedecer las autoridades que hay, porque han sido puestas por Dios. Nuestra obediencia a las autoridades debe ser ejemplar en todos los asuntos que no contradigan las leyes divinas. El que se somete al gobierno muestra respeto a Dios. El que se rebela contra el gobierno con actitudes, palabras u obras, se rebela contra Dios. Sólo hay un caso cuando no podemos obedecer las autoridades, cuando nos intentan obligar a hacer algo en contra de las leyes del cielo, dadas en la Torá de Moshé. La voluntad y leyes divinas están por encima de las leyes humanas.

Las parteras temieron a Dios que había dictado que es malo matar a un ser humano. El mandamiento del rey de Egipto se rebeló contra la ley divina. Por lo tanto las parteras no tenían ninguna obligación a obedecer al rey. Hay que temer más a Dios que a los hombres.

Segunda aliyá, 1:18 – 2:10

1:20-21 “Y Dios favoreció a las parteras; y el pueblo se multiplicó y llegó a ser muy poderoso. Y sucedió que por haber las parteras temido a Dios, El prosperó sus familias.”  – Dios honró a las parteras por haberle temido más que al rey de Egipto. Prefirieron arriesgar sus vidas en este mundo que arriesgar sus vidas en el mundo venidero.

 

2:2          “Y la mujer concibió y dio a luz un hijo; y viendo que era hermoso, lo escondió por tres meses.”  – Aquí se trata de que vio algo espiritual. El niño no era solamente bello de manera física, sino que había algo sobrenatural alrededor de su nacimiento. Según la tradición, Moshé nació el día 7 de Adar (febrero-marzo). Un Midrash[1] dice que la luz de la shejiná (presencia divina manifestada) llenó la habitación cuando nació. Otro Midrash[2] dice que Moshé nació circuncidado. Lo cierto es que había algo muy especial con este niño. La madre tomó la decisión de ocultarlo durante tres meses exponiendo su propia vida para salvar a su hijo.

 

2:3          “Pero no pudiendo ocultarlo por más tiempo, tomó una cestilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea. Entonces puso al niño en ella, y la colocó entre los juncos a la orilla del río.”  – Rashí cita el Midrash[3] y dice que ella usó barro por dentro y brea por fuera. Así el niño no sentiría el fuerte olor de la brea.

 

En Deuteronomio 18:15, 18-19 está escrito:

 

“Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará HaShem tu Dios; a él oiréis… Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande. Y sucederá que a cualquiera que no oiga mis palabras que él ha de hablar en mi nombre, yo mismo le pediré cuenta.”

El profeta como Moshé, del cual se habla, es una referencia al Mesías. De esta manera podemos estudiar la vida de Moshé y encontrar muchos eventos paralelos con la vida del Mesías.

2:10        “Cuando el niño creció, ella lo llevó a la hija de Faraón, y vino a ser hijo suyo; y le puso por nombre Moshé, diciendo: Pues lo he sacado de las aguas.”  – El Midrash[4] cuenta que fue después de 24 meses que Moshé fue llevado a la hija del faraón. Según Rashí, el nombre Moshé[5] viene de la raíz mashá[6] que significa “sacar”.

 

 

Tercera aliyá, 2:11-25

 

2:11        “Y aconteció que en aquellos días, crecido ya Moshé, salió a donde sus hermanos y vio sus duros trabajos; y vio a un egipcio golpeando a un hebreo, a uno de sus hermanos.”  – La identidad hebrea en este joven fue más fuerte que la identidad egipcio. La expresión “sus hermanos” indica una identificación muy poderosa en su interior. Él tuvo que pasar una crisis profunda de identidad. Se preguntaba ¿Quién soy? ¿Soy egipcio o hebreo? Finalmente tomó la decisión de seguir su corazón y unirse con los hermanos de sangre.

Esta misma experiencia está teniendo aquellos que se han criado en el mundo gentil pero tienen sangre judía o un alma judía. En este tiempo están sintiendo el fuerte impulso de salir de donde se han criado y unirse con “sus hermanos”, los judíos. El hecho de salir del contorno gentil y unirse al pueblo hebreo es una de las obras de fe más grandes.

2:14        “Y él respondió: ¿Quién te ha puesto de príncipe o de juez sobre nosotros? ¿Estás hablando de matarme como mataste al egipcio? Entonces Moshé tuvo miedo, y dijo: Ciertamente se ha divulgado el asunto.”

Todavía no se había cumplido el tiempo fijado de estancia en Egipto. Por lo tanto no era el tiempo para que Moshé liberara al pueblo. El llamado estaba en su vida y el deseo de cumplir el llamado no faltaba pero faltaban dos cosas: el tiempo correcto y la manera correcta. Al precipitarse ocurrió un desastre. En su propia ira y celo por su pueblo hebreo cometió un asesinato. Esa no era la manera de actuar. HaShem tenía otro plan, y Moshé tenía que aprender a colaborar con Él en lugar de hacer las cosas por su propia cuenta y su propia fuerza. El secreto del éxito en el Reino es colaborar con el Eterno en Sus proyectos y no hacer las cosas a nuestra manera.

2:15        “Cuando Faraón se enteró del asunto, trató de matar a Moshé; pero Moshé huyó de la presencia de Faraón y se fue a vivir a la tierra de Midyán, y allí se sentó junto a un pozo.”  – Según el Midrash[7] Moshé se fue primero a la tierra de Kush, donde obtuvo su primera esposa que luego le despidió, cf. Números 12:1. Después llegó a Midyán y se casó con una hija de Yitró que, según Rashí, era gobernante de Midyán.

Los 40 años en el desierto enseñarían a Moshé a ser humilde y depender del Eterno para poder ser un verdadero libertador. La dependencia del Eterno es la clave para tener éxito en el Reino.

Cuarta aliyá, 3:1-17

 

3:1          “Y Moshé apacentaba el rebaño de Yitró su suegro, sacerdote de Midyán; y condujo el rebaño tras el desierto, y llegó a Jorev, el monte de Dios.”  – Siempre se produce una manifestación y un encuentro sobrenatural si logramos atravesar el desierto espiritual guiados por el Eterno. Más allá del desierto está la revelación.

 

3:2          “Y se le apareció el ángel de HaShem en una llama de fuego, en medio de una zarza; y Moshé miró, y he aquí, la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.”  – El Eterno se manifiesta en la tierra por medio de sus ángeles. Muchas veces estos seres maravillosos se manifiestan como llamas de fuego.

 

Aprendemos dos cosas de este arbusto que ardía en una llama de fuego sin ser consumido. Nuestro servicio al Eterno no puede ser hecho por medio de nuestra propia inspiración, nuestro propio fuego. Ese fuego nos consume, como está escrito en Ezequiel 28:18:

 

“Por la multitud de tus iniquidades, por la injusticia de tu comercio, profanaste tus santuarios. Y yo he sacado fuego de en medio de ti, que te ha consumido; y te he reducido a ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.”

 

La inspiración del hombre es un fuego que le consume. Pero cuando viene la inspiración del Eterno, no nos consumimos. Es importante que nuestro servicio al Eterno sea con la aportación de su fuego, no con el nuestro, que es un fuego extraño que nos mata, como está escrito en Números 26:61:

 

“ Pero Nadav y Aviú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de HaShem.”

 

Lo otro que aprendemos de este fenómeno maravilloso es que el pueblo de Israel ha estado pasando por una opresión muy grande en Egipto y a lo largo de toda la historia humana, y a pesar de ello no ha sido consumido.

 

3:5          “Entonces Él dijo: No te acerques aquí; quítate el calzado de los pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santa.”  – Cualquier pastor de ganado menor que va por el desierto en el Oriente Medio cubre su cabeza para protegerse del sol y los vientos. Cuando el Eterno se manifestó a Moshé no le pidió descubrir su cabeza, sino quitar sus botas. No eran sandalias, porque necesitaba algo más fuerte para proteger sus pies en ese terreno.

 

3:6          “Y añadió: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Avraham, el Dios de Yitsjak y el Dios de Yaakov. Entonces Moshé cubrió su rostro, porque tenía temor de mirar a Dios.”  – Las Escrituras enseñan que delante del Eterno no es costumbre descubrir la cabeza, sino más bien cubrirse, para reverenciarle y protegerse de la tremenda luz que hay en la gloria de su presencia. En el tabernáculo estaba prohibido servir al Eterno sin la cabeza cubierta. El Sumo Sacerdote tenía que tener una cobertura sobre su cabeza en todo momento delante del Eterno.

Yeshúa el Mesías es el Sumo Sacerdote que está sirviendo en estos momentos en el tabernáculo celestial según el orden de Malki-Tsedek. Como el Sumo Sacerdote en la tierra es una sombra del Sumo Sacerdote que está en los cielos podemos deducir que el Mesías Yeshúa tiene su cabeza cubierta al servir en el Tabernáculo celestial, cf. Zacarías 3:1-5; Revelación 19:12. Así que los que sirven al Eterno en el ministerio de Malki-Tsedek deben también cubrir sus cabezas en señal de respeto al Eterno, cf. 2 Samuel 15:30; 1 Reyes 19:13.

 

3:9-10 “Y ahora, he aquí, el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí, y además he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ahora pues, ven y te enviaré a Faraón, para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.”  – HaShem revela a Moshé su gran compasión por el pueblo oprimido. Moshé tenía que conocer a un Dios que muestra compasión, que conocía los sentimientos del pueblo, que se preocupaba por su situación y que era consciente de sus sufrimientos. Si un líder no tiene la compasión del Eterno por su pueblo, nunca será capaza de tener éxito en el Reino. Esto fue lo primero que Moshé tenía que aprender en este encuentro divino. Esta revelación del Eterno compasivo está íntimamente relacionada con el nombre YHWH. Ese es el nombre que expresa la misericordia y la compasión del Eterno.

Según el segundo nivel de interpretación, remez, alegórico, podemos decir que Egipto representa el sistema maligno del mundo actual, el faraón representa a satán que gobierna en este mundo de maldad, y la esclavitud representa la situación del hombre bajo el pecado. Estos son los tres enemigos más importantes del hombre, el mundo, el satán y el pecado. El último es el más peligroso y conduce a la muerte. Moshé recibe la misión de sacar al pueblo de estas tres cosas, de Egipto, de la influencia del faraón y de la esclavitud. De la misma manera el Mesías ha recibido la misión de sacar al pueblo de Israel del sistema de este mundo, de la influencia del satán y del poder del yetser hará, la inclinación al mal dentro del hombre, que le lleva a la muerte.

 

3:11     “Pero Moshé dijo a Dios: ¿Quién soy yo para ir a Faraón, y sacar a los hijos de Israel de Egipto?”  – Moshé ya había perdido ese orgullo y soberbia juvenil que tenía la primera vez cuando intentó liberar a los israelitas de la esclavitud. Ahora se había ido al otro extremo, menospreciándose a sí mismo. Esta es la primera objeción que presenta ante el llamado divino. En total rehúsa obedecer cinco veces. Al final la ira del Eterno se revela contra él. Humildad no es decir que uno no puede o no sirve. Humildad es someterse a la voluntad del Eterno y hacer su voluntad incluso si eso va a producir exaltación.

 

3:12     “Y Él dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y la señal para ti de que soy yo el que te ha enviado será ésta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto serviréis a Dios en este monte.”  – La pregunta fue: “¿Quién soy yo?” La respuesta es: “Yo estaré contigo.” Moshé tenía que aprender que las cosas no se hacen a la manera propia. Ya aprendió que cuando hace las cosas por si mismo hay resultados desastrosos. No se veía capaz en sí mismo de sacar a los hijos de Israel de Egipto. Pero no fue lo que el Eterno quiso. No pensaba que Moshé lo iba a hacer solo. Él iba a estar con él. Las cosas salen bien al hacerlas junto con el Eterno. Moshé tenía que aprender una total dependencia del Eterno y no confiar en sí mismo. La dependencia del Eterno es uno de los secreto más grandes en el Reino.

 

3:14-15 “Y dijo Dios a Moshé: SERÉ EL QUE SERÉ. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: “SERÉ me ha enviado a vosotros.” Dijo además Dios a Moshé: Así dirás a los hijos de Israel: “HaShem, el Dios de vuestros padres, el Dios de Avraham, el Dios de Yitsjak y el Dios de Yaakov, me ha enviado a vosotros.” Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación.”  – En total encontramos siete diferentes nombres del Eterno en esta revelación extraordinaria. Los siete son:

 

  1. Seré el que seré – Ehiyé asher ehiyé.
  2. Seré – Ehiyé, forma abreviada del primero.
  3. El Eterno – YHWH.
  4. El Dios de vuestros padres.
  5. El Dios de
  6. El Dios de Yitsjak.
  7. El Dios de Yaakov.

 

El Targúm de Jerusalén tradujo el versículo 14 de esta manera: “Y la Palabra del Señor dijo a Moshé: Yo soy el que dijo al mundo ¡Sé!, y fue, y en el futuro le diré ¡Sé!, y será. Y él dijo: Así dirás a los hijos de Israel: “Yo Soy” me ha enviado a vosotros.”

El Midrash[8] dice: “Yo no soy llamado por ningún nombre permanente; Mi Nombre varía de acuerdo con el modo en que Mis acciones son percibidas por el hombre,” HaShem explicó. “Cuando Yo me siento en juicio Yo libro guerra contra los malvados, Yo soy llamado Tsevaot; cuando suspendo el castigo de un pecador, soy calificado Shadai; cuando Yo soy misericordioso, me presento como YHWH (HaShem). El nombre Ehiyé asher ehiyé significa que al igual que Yo estoy con ellos en este exilio; así estaré con ellos en sus futuros exilios.”

El mismo Midrash sigue contando que Moshé preguntó si no tenían suficientes sufrimientos ahora como para ser recordados los sufrimientos futuros. HaShem le contesta que este nombre sólo le fue revelado a él como su líder, pero a los hijos de Israel sólo debes mencionar el nombre Ehiyé, “estaré”, o “seré” para que sepan que yo estaré con ellos en esta aflicción.

La raíz de la palabra Ehiyé es hayá[9] (hey, yud, hey), que significa: ser, estar, existir / haber, tener / hacerse, llegar a ser, convertirse, volverse, ponerse / pertenecer a, servir de.

La raíz del nombre YHWH es havá[10] (hey, vav, hey), que significa: ser, estar, existir, devenir, llegar a ser, ocurrir.

La palabra YHWH[11] (Yud, Hey, Vav, Hey) está relacionada con los dos verbos hayá y havá. YHWH es la forma causativa, (hifil), del verbo havá, lo cual implica que él es (eternamente), él vive (y no puede morir) y hace vivir (da existencia a todo ser vivo). Él es el que existe por si mismo, el único ser real, el eternamente presente. Él es la fuente de toda realidad, incomparable, sin límite, autosuficiente, eterno e inmutable.

 

En Isaías 41:4 está escrito:

 

“¿Quién lo ha hecho y lo ha realizado, llamando a las generaciones desde el principio? Yo, HaShem, soy el primero, y con los postreros estoy.”

Esto nos enseña que el Eterno no está dentro del tiempo. Él es el primero y al mismo tiempo está con los postreros. Él está en estos momentos presente en el huerto del Edén cuando Adam toma el fruto prohibido. Él está en estos momentos presente cuando su Hijo está derramando su sangre en el madero. Él está presente en la segunda venida del Mesías y en el juicio eterno. Él está en el pasado, el presente y el futuro al mismo tiempo. No necesita recordar el pasado, él está en el pasado. Él no necesita pronosticar el futuro, él está en el futuro. Él es el primero y con los postreros está.

Sólo HaShem tiene inmortalidad. Es el ÚNICO que tiene inmortalidad. El único inmortal habita en una luz inaccesible. Ningún hombre ha visto ni puede ver al único que tiene inmortalidad.

 

El alma del hombre no es inmortal. El hombre no es inmortal. Sólo hay uno que es inmortal. El hombre busca inmortalidad. HaShem comparte su inmortalidad con los que están conectados con él. Él es el dador de la vida y la existencia. No hay vida ni existencia fuera de él. Ningún ser puede existir si el Eterno no le da existencia. Los ángeles viven porque el Eterno los está dando vida. Los demonios viven porque el Eterno les está dando vida. Los hombres viven porque el Eterno los está dando vida. El que se aleja del Dador de la vida se muere, se elimina, deja de existir, desaparece. Fuera del dador de la vida no hay existencia.

 

“HaShem, el Dios de vuestros padres, el Dios de Avraham, el Dios de Yitsjak y el Dios de Yaakov…” Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación.”

 

El nombre (HaShem, el Eterno) está íntimamente relacionado con los tres patriarcas. Su nombre implica que está dando existencia a estos tres. Los patriarcas habían muerto en el tiempo de Moshé, no estaban vivos.

 

Quinta aliyá, 3:18 – 4:17

 

3:16     “Ve y reúne a los ancianos de Israel, y diles: “Yu hei vav hei, el Dios de vuestros padres, el Dios de Avraham, de Yitsjak y de Yaakov, se me ha aparecido, diciendo: ‘Ciertamente os he visitado y he visto lo que se os ha hecho en Egipto.”  – Vemos claramente como Moshé pronunció el Nombre del Eterno ante los hijos de Israel. Incluso lo hizo ante el faraón, cf. 5:1-2, 17.

 

 

3:18     “Y ellos escucharán tu voz; y tú irás con los ancianos de Israel al rey de Egipto, y le diréis: “HaShem, el Dios de los hebreos, nos ha salido al encuentro. Ahora pues, permite que vayamos tres días de camino al desierto para ofrecer sacrificios al Eterno nuestro Dios.”  – Aquí se presenta el Eterno como el Dios de los hebreos. Es la primera vez que aparece esta expresión en las Escrituras. La palabra “los hebreos” (ha-ivrim) aparece catorce veces en el Jumash (Pentateuco) de manera común, y una vez de manera diferente. Las cuatro primeras veces son estas:

 

  1. Génesis 40:15 – en relación con la tierra de Israel.
  2. Génesis 43:32 – en relación con la comida.
  3. Éxodo 2:6 – en relación con el pueblo.
  4. Éxodo 3:18 – en relación con el Eterno.

 

En Éxodo 3:18 aparece la palabra ha-ivriyim con una doble yud. Es la única vez que aparece así en la Escritura. Esto nos enseña que aquí hay un secreto escondido en la expresión “el Dios de los hebreos”.

 

  • La yud es la primera letra del Nombre del Eterno – Se identifica tanto con los hebreos que pone su nombre entre ellos.
  • La yud es la décima letra del alefato hebreo – Las diez palabras fueron dadas en el monte Sinai. También hubo diez plagas para liberar a los hebreos de Egipto.
  • La doble yud aparece también en la palabra va-yitser (“y formó”) en Génesis 2:7. Según Rashí significa que hubo dos actos de formación del ser humano (a diferencia de los animales), una para este mundo y otra para la resurrección de los muertos. Cuando la doble yud aparece en la palabra “los hebreos” en Éxodo 3:18 hay una alusión a que los hebreos son los que viven en dos dimensiones, en este mundo y el mundo celestial. Entre los hebreos hay dos clases de personas, los que son de la tierra solamente, (como la arena), y los que además son del cielo, (como las estrellas). Los hebreos que tienen la relación con el Eterno son los que han sido marcados con doble yud, son los hijos celestiales.

 

4:2       “Y HaShem le dijo: ¿Qué es eso que tienes en la mano? Y él respondió: Una vara.”

 

4:3       “Entonces Él dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra y se convirtió en una serpiente; y Moshé huyó de ella.”

 

4:5       “Por esto creerán que se te ha aparecido HaShem, el Dios de sus padres, el Dios de Avraham, el Dios de Yitsjak y el Dios de Yaakov.”  –

 

4:6-7    “Y añadió HaShem: Ahora mete la mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno, y cuando la sacó, he aquí, su mano estaba leprosa, blanca como la nieve. Entonces Él dijo: Vuelve a meter la mano en tu seno. Y él volvió a meter la mano en su seno, y cuando la sacó de su seno, he aquí, se había vuelto como el resto de su carne.”  – El Mesías es llamado “el leproso” en la tradición judía.[12] Realmente no se trata de la enfermedad que hoy en día se llama lepra que no tiene las mismas síntomas. El nombre hebreo de esta plaga es tsaráat. Los sabios de Israel enseñan que es un castigo divino por haber hablado lashón hará, “mala lengua”. En ese caso Moshé fue castigado por haber dicho que los hijos de Israel no le creerían. Miryam fue castigada con esta plaga por haber hablado contra el siervo del Eterno, etc.

 

4:8       “Y acontecerá que si no te creen, ni obedecen el testimonio de la primera señal, creerán el testimonio de la segunda señal.”

 

 

 

4:9       “Y sucederá que si todavía no creen estas dos señales, ni escuchan tu voz, entonces sacarás agua del río y la derramarás sobre la tierra seca; y el agua que saques del río se convertirá en sangre sobre la tierra seca.”  –

4:12     “Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que has de hablar.”

 

4:13     “Pero él dijo: Te ruego, Eterno, envía ahora el mensaje por medio de quien tú quieras.”

 

4:16     “Además, él hablará por ti al pueblo; y él te servirá como boca y tú serás para él como Dios.”  – Moshé recibió la función de ser Elohim, juez supremo, con máxima autoridad. La palabra hebrea Elohim no es un nombre personal del Creador, sino una función, un título. El no se llama Dios, él ES Dios. Un hombre puede obtener varios cargos, tener varias funciones, puede ser abogado, padre, amigo y presidente. Todos estos títulos son funciones, pero ninguno de ellos es su nombre personal. El nombre personal de alguien no es lo mismo que la función que ejerce. Por ejemplo: “Miguel es policía”. Su nombre es Miguel y él ejerce el cargo de policía. Lo mismo ocurre cuando está escrito: “Hashem es Dios”, Deuteronomio 4:39. Su nombre es Hashem y él ejerce el cargo de Dios, Elohim. El Creador tiene un nombre personal con el cual se revela, Hashem, como está escrito en Éxodo 15:3:

 

“HaShem es fuerte guerrero; Hashem es su nombre.”

Este es su nombre personal. Los demás nombres suyos son nombres genéricos, son títulos, que representan sus diferentes funciones, y “Dios”, Elohim, es uno de ellos. Esta función de ser Elohim fue delegada a Moshé.

En Éxodo 4:16 la forma plural Elohim está empleada sobre un hombre que representa al Todopoderoso en la tierra, cf. Éxodo 21:22; 22:8-9. Si el término Elohim hubiera sido usado únicamente para mostrar pluralidad, no se podría usar sobre un solo hombre. Moshé no era más que una persona. Y cuando él recibió la autoridad de representar al Todopoderoso en la tierra no fue llamado con los términos hebreos El o Eloah, que son dos formas singulares, sino con la palabra plural Elohim que es la forma plural de Eloah. Esto nos enseña que la palabra Elohim no denota pluralidad de personas, sino autoridad en extremo. El término Elohim es usado aquí sobre una sola persona humana, que ha recibido la autoridad plena de actuar en lugar del Todopoderoso en la tierra. Esto fue cierto en el caso de Moshé.

Sexta aliyá, 4:18-31

 

4:18     “Moshé se fue y volvió a casa de su suegro Yéter, y le dijo: Te ruego que me dejes ir para volver a mis hermanos que están en Egipto, y ver si aún viven. Y Yéter dijo a Moshé: Ve en paz.”  – Según Rashí, el suegro de Moshé tenía siete nombres: Reuel, Yéter, Yitró, Kení, Jovav, Jéver y Putiel.

 

4:19     “Y HaShem dijo a Moshé en Midyán: Ve, vuelve a Egipto, porque han muerto todos los hombres que buscaban tu vida.”

 

4:20     “Moshé tomó su mujer y sus hijos, los montó sobre un asno y volvió a la tierra de Egipto. Tomó también Moshé la vara de Dios en su mano.”  –

 

4:22     “Entonces dirás a Faraón: “Así dice HaShem: ‘Israel es mi hijo, mi primogénito.” – Ser primogénito no significa siempre ser el primer nacido, sino también puede denotar grandeza, cf. Salmo 89:27. Israel es la más joven de las naciones de la tierra que fueron formadas en Génesis 10. Aun así, Israel ejerce, como primogénito de las naciones, la función de recibir la doble herencia del Padre, de ser sacerdote y de gobernar. Israel es la cabeza de las naciones, cf. Éxodo 19:5-6. El Mesías es la encarnación de Israel. Él es el primogénito del Padre para cumplir con estas tres funciones. Cuando Israel fue sacado de Egipto, el hijo de Dios salió, como está escrito en Hoshea 11:1:

 

“Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.”

 

4:25     “Entonces Tsiporá tomó un pedernal, cortó el prepucio de su hijo y lo echó a los pies de Moshé, y dijo: Tú eres, ciertamente, un esposo de sangre para mí.”

 

4:31     “y el pueblo creyó. Y al oír que HaShem había visitado a los hijos de Israel y había visto su aflicción, se postraron y adoraron.”  – Yosef había hablado unas palabras claves en cuanto a la salida de Egipto, como está escrito en Génesis 50:24-25:

 

“Y Yosef dijo a sus hermanos: Yo voy a morir, pero Dios VISITANDO OS VISITARÁ y os hará subir de esta tierra a la tierra que El prometió en juramento a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov. Luego Yosef hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: Dios VISITANDO OS VISITARÁ, y llevaréis mis huesos de aquí.”

 

Las palabras claves son: “visitando visitará”, en hebreo pakod yifkod. Ahora Moshé vuelve a hablar de la misma manera, diciendo que el Eterno los ha visitado. Por esto los hijos de Israel reconocieron que era la voz del Eterno que estaba hablando, y creyeron.

 

La primera vez cuando aparece la palabra “visitar” es en Génesis 21:1, donde habla de que el Eterno visitó a Sará para causar el milagro del nacimiento sobrenatural del hijo de la promesa. De la misma manera ha venido ahora para producir algo que para los hombres es imposible, la salida de los hijos de Israel de Egipto.

Séptima aliyá, 5:1– 6:1

5:1       “Después Moshé y Aharón fueron y dijeron a Faraón: Así dice HaShem, Dios de Israel: “Deja ir a mi pueblo para que me celebre fiesta en el desierto.””  – Es la primera vez que aparece la expresión “Dios de Israel”. Está relacionada con tres cosas:

  1. El pueblo de Israel
  2. Liberación total de toda esclavitud
  3. Fiesta al Eterno

El Eterno es el Dios de Israel. La expresión “Dios de Israel” aparece unas 200 veces en las Escrituras.

La fiesta a la cual se refiere es la fiesta de shavuot, Pentecostés. En esa fiesta fue entregada la Torá. La palabra hebrea para fiesta jag viene de la raíz jagag[13] que significa: “moverse en círculo”, “celebrar”, “festejar”. De esto aprendemos que el Eterno desea que nos regocijemos en danzas delante de él. Él ha establecido sus propias fiestas y las comparte con su pueblo para que podamos celebrar con él nuestra liberación, cf. Levítico 23.

5:3       “Entonces ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha salido al encuentro. Déjanos ir, te rogamos, camino de tres días al desierto para ofrecer sacrificios a HaShem nuestro Dios, no sea que venga sobre nosotros con pestilencia o con espada.”  –

[1]    Sotá 11.

[2]    Shemot Rabá 1:23; Ets Yosef .

[3]    Shemot Rabá 1:21; Sotá 12a.

[4]    Shemot Rabá 1:30.

[5]      Strong H4872 môsheh, mo-sheh’, From H4871; drawing out (of the water), that is, rescued; Mosheh, the Israelitish lawgiver: – Moses.

[6]      Strong H4871 mâshâh, maw-shaw’, A primitive root; to pull out (literally or figuratively): – draw (out).

[7]      Ilkut Shmoini T1-168; Yashar.

[8]      Shemot Rabá 3:6.

[9]      Strong H1961 hâyâh, haw-yaw’, A primitive root (compare H1933); to exist, that is, be or become, come to pass (always emphatic, and not a mere copula or auxiliary): – beacon, X altogether, be (-come, accomplished, committed, like), break, cause, come (to pass), continue, do, faint, fall, + follow, happen, X have, last, pertain, quit (one-) self, require, X use.

[10]    Strong H1933 hava’  havah, haw-vaw’, haw-vaw’, A primitive root (compare H183, H1961) supposed to mean properly to breathe; to be (in the sense of existence): – be, X have.

[11]    Strong H3068 From H1961; (the) self Existent or eternal; Jehovah, Jewish national name of God: – Jehovah, the Lord. Compare H3050, H3069.

[12]    Talmud, Sanhedrín 98b.

[13]    Strong H2287 châgag, khaw-gag’, A primitive root (compare H2283, H2328); properly to move in a circle, that is, (specifically) to march in a sacred procession, to observe a festival; by implication to be giddy: – celebrate, dance, (keep, hold) a (solemn) feast (holiday), reel to and fro.

 

Parashá 12 VaYejí

ה׳ בטבת ה׳תשע״ה (December 27, 2014) por  
Archivado bajoParashá

 

parasha vayeji

Parashá 12 VaYejí

Génesis 47:28 – 50:26
Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 47:28 – 48:9
  2. 48:10-16
  3. 48:17-22
  4. 49:1-18
  5. 49:19-26
  6. 49:27 – 50:20
  7. 50:21-26
  8. Maftir: 50:23-26

Haftará: 1 Reyes 2:1-12 

VaYejí

Significa “y vivió”

Primera aliyá, 47:28 – 48:9 Yaakov vive en la tierra de Egipto 17 años y así llega a tener 147 años. Antes de morir llama a su hijo Yosef y le pide que haga un juramento para no sepultarle en Egipto, sino en el sepulcro de sus padres. Yosef lo jura. Entonces Israel se inclina en la cabeza de su cama. Luego Yaakov se enferma y cuando Yosef se entera de ello, toma a sus dos hijos Menashé y Efrayim y se presenta ante su padre. Israel hace un esfuerzo para levantarse y sentarse en la cama. Yaakov dice a Yosef que El Shadai se le apareció en Luz y le bendijo y prometió hacerle una multitud de pueblos y sus descendientes heredarán la tierra de Israel como posesión perpetua. Los dos hijos de Yosef que han nacido en Egipto antes de la llegada de Yaakov, ahora serán adoptados como hijos de Israel, para estar en el mismo nivel que Reuvén y Shimón. El resto de los hijos de Yosef serán llamados por el nombre de sus hermanos en su heredad. Rajel se le murió en el camino a Bet-Lejem y fue sepultada allí. Cuando Israel ve a los hijos de Yosef, dice: “¿Quiénes son estos?”. Yosef responde: “Son mis hijos que el Elohim me ha dado aquí”. Y Yaakov contesta: “Acércalos para que yo los bendiga”.

Segunda aliyá, 48:10-16 Los ojos de Israel están muy débiles por la vejez. Por eso Yosef le acerca a sus dos hijos. Yaakov los besa y los abraza y dice: “Nunca esperaba ver tu rostro, y he aquí, Elohim me ha permitido ver también a tu simiente”. Entonces Yosef los toma de sus rodillas y se inclina con su rostro en tierra. Luego Yosef acerca a los dos, a Efrayim con la derecha y Menashé con la izquierda. Pero Israel cruza sus manos y pone su derecha sobre la cabeza de Efrayim el menor y su izquierda sobre la cabeza de Menashé el primogénito y los bendice.

Tercera aliyá, 48:17-22   Yosef se disgusta al ver que su padre ha puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efrayim, e intenta moverla a la cabeza de su hermano mayor, diciendo a su padre que él es el primogénito y que la derecha debe estar sobre su cabeza. Pero el padre dice que lo sabe. Él llegará a ser un gran pueblo pero la descendencia de su hermano menor llegará a ser una multitud de naciones. El pueblo de Israel bendecirá mediante estos hijos, diciendo: “Que Elohim te haga como Efrayim y Menashé”. Israel está a punto de morir pero Elohim hará que sus descendientes vuelvan a la tierra de sus padres. Yosef recibe la ciudad de Shejem que fue tomada del amorreo con espada y arco.

Cuarta aliyá, 49:1-18   Yaakov reúne a sus hijos y pronuncia sobre ellos lo que va a suceder en los últimos días. Reuvén es el primogénito, pero como subió a la cama de su padre no tendrá la preeminencia. Shimón y Leví eran violentos y por eso es maldecida su ira. Ellos serán esparcidos en Israel. Yehudá será alabado por sus hermanos. Es un cachorro de león. Gobernará hasta que venga Shiló y a él será dada la obediencia de los pueblos. Zevulún habitará a la orilla del mar. Yisajar es un asno que se inclina para servir. Dan juzgará a su pueblo. Es una serpiente que muerde los jarretes del caballo. “Tu salvación espero, HaShem”.  

Quinta aliyá, 49:19-26   De Gad saldrán tropas. Asher tendrá ricos alimentos. Naftalí es una cierva que habla hermoso. Yosef es un hijo de gracia. Lo atacaron los flecheros, pero sus brazos se mantuvieron firmes y fueron adornado con oro por el Poderoso de Yaakov. De allí es el pastor, la roca de Israel. El Elohim de tu padre te ayudará y Shadai te bendecirá con bendiciones de arriba y abajo, de los lanzamientos y de la matriz. Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el confín de los collados del mundo. Estas bendiciones estarán sobre Yosef que es el apartado de sus hermanos.

Sexta aliyá, 49:27 – 50:20   Binyamín es un lobo que devora y reparte. Cada una de las doce tribus de Israel recibe de su padre la bendición que le corresponde. Luego Yaakov dice que va a ser reunido con su pueblo y pide que le sepulten en la cueva que Avraham compró con el campo de Efrón para sepultura. Allí sepultaron a Avraham y Sará, Yitsjak y Rivká y allí él sepultó a Leá. Después recoge sus pies en la cama y expira. Yosef se echa sobre su rostro y llora y lo besa. Luego ordena a sus siervos médicos que lo embalsamen, lo cual tarda 40 días. Los egipcios lo lloran 70 días. Yosef pide a los de la casa del faraón que hablen con él para pedirle permiso para sepultar a su padre en la tierra de Kenáan, según el juramento que ha hecho, y luego volver. El faraón le da permiso y suben todos los siervos del faraón, los ancianos de toda la tierra de Egipto, toda la casa de Yosef y sus hermanos. Sólo se quedan los pequeños y los animales. También suben carros y jinetes. En la era de Atad hacen un gran duelo y Yosef guarda siete días de duelo por su padre. Los cananeos llaman el lugar Avel-Egipto, “el luto de Egipto”.  Los hijos cumplen con lo que les ha mandado su padre y lo sepultan en la cueva del campo de Majpelá que Avraham ha comprado. Después todos regresan a Egipto. Los hermanos de Yosef temen que Yosef les guarde rencor pensando hacerles daño. Por eso le envía un mensaje diciendo que su padre había dicho antes de su muerte que dijeran a Yosef que perdonara a sus hermanos por haberle tratado mal. Ellos también piden perdón. Entonces Yosef llora. Los hermanos llegan y se postran ante él diciendo que son sus siervos. Pero Yosef les pregunta si está en lugar de Elohim. “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Elohim lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente”.

Séptima aliyá, 50:21-26 Yosef les habla al corazón diciendo que no teman. Él proveerá para ellos y sus hijos. Yosef y la casa de su padre se quedan en Egipto. Yosef vive 110 años y ve la tercera generación de los hijos de Efrayim. También los nietos de Menashé son criados por él. Antes de morir Yosef dice a sus hermanos que serán visitados por Elohim y que van a subir de esa tierra a la tierra que juró dar a Avraham, Yitsjak y Yaakov. Luego hace jurar a los hijos de Israel que lleven sus huesos de allí cuando Elohim los visite. Yosef muere y es embalsamado y puesto en un ataúd en Egipto.

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Primera aliyá, 47:28 – 48:9 47:28 “Y Yaakov vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; así que los días de Yaakov, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años.”  – El tiempo que Yaakov cuidó de su hijo Yosef durante su infancia y juventud, fueron 17 años, cf. 37:2. Ahora Yosef devuelve a su padre durante la misma cantidad de años lo que ha recibido. Esto nos enseña que los hijos tienen el deber de recompensar a sus padres cuando sean mayores por todo lo que han recibido de ellos. 47:29 “Cuando a Israel se le acercó el tiempo de morir, llamó a su hijo Yosef y le dijo: Si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, pon ahora tu mano debajo de mi muslo y trátame con misericordia y fidelidad: Por favor, no me sepultes en Egipto.”  – Israel había aprendido la importancia de jurar por la señal del pacto de circuncisión de su abuelo Avraham, cf. 24:2. En el primer caso se trataba de conseguir una novia para el hijo de la promesa, Yitsjak, y en este caso se trata de la importancia de no sepultar a Israel en Egipto. Estas dos cosas tienen una importancia vital para el cumplimiento del plan de salvación del Eterno. ¿Por qué era tan importante que Israel no fuera enterrado en Egipto sino en la tierra de la promesa? Hay varias razones:

  • Mostrar que la tierra del pueblo de Israel no es Egipto.
  • Evitar que los hijos de Israel vuelvan a Egipto para visitar la tumba del patriarca, cf. Deuteronomio 17:16.
  • Evitar que los egipcios cometan idolatría al patriarca.
  • Estar en la tierra de Israel cuando llegue la resurrección con la venida del Mesías.

47:30 “Cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos. Y respondió: Haré según tu palabra.”  – Cuando un justo está muerto, está durmiendo, descansando. Las Escrituras no dan un mensaje claro en cuanto a lo que sucede con el alma después de la muerte. Algunos textos dan a entender que no hay conciencia después la muerte y otros indican lo contrario. La filosofía griega enseña que el alma es inmortal y eterna, y esa idea se ha infiltrado tanto en el judaísmo como en el cristianismo. Pero eso no es lo que enseñan las Escrituras. En Ezequiel 18:4 está escrito: “He aquí, todas las almas son mías; tanto el alma del padre como el alma del hijo, mías son. El alma que peque, ésa morirá.” En el Salmo 22:29 está escrito: “Todos los grandes de la tierra comerán y adorarán; se postrarán ante El todos los que descienden al polvo, aun aquel que no puede conservar viva su alma.” 47:31 “Y dijo: Júramelo. Y se lo juró. Entonces Israel se inclinó en la cabecera de la cama.”  – Yaakov pidió que se hiciera un juramento para hacerlo más fácil para Yosef pedir al faraón que se hiciera este entierro en la tierra de Kenáan. Así el faraón vería que la iniciativa no salió de Yosef, sino de Yaakov mismo lo cual haría un mayor impacto, especialmente al ser hecho por medio de un juramento.

  • La palabra hebrea que se escribe con las tres letras mem, tet y hey, tiene dos acepciones, “cama”[1] y “vara”.[2] Originalmente no había vocales en el texto hebreo. La Torá fue entregada desde el Sinai sin vocales. Las vocales fueron añadidas por los escribas alrededor del siglo nueve de la era común. No obstante, había una tradición de pronunciación muy precisa y clara, de manera que se sabía cómo pronunciar las vocales de cada palabra sin que estuvieran escritas. Pero este hecho abre puertas para poder interpretar y entender una palabra hebrea con varias pronunciaciones diferentes. La palabra mitá, “cama”, y la palabra maté, “vara”, se escriben igual en el texto original, con las tres consonantes que corresponden a mth. En un nivel más profundo de interpretación se emplea la posibilidad de varios significados de una sola palabra pronunciada con diferentes vocales para ampliar el sentido del texto. Así que, tanto la traducción “cama” como “vara” son válidas en el nivel drash para la palabra que estamos estudiando en este texto. En la Septuaginta se tradujo la palabra como “bastón”.
  • Se puede también pensar que se habla de dos eventos diferentes, uno cuando Yaakov se inclinó sobre la cabeza de su cama en Génesis 47:31 y otro después de haber bendecido a los hijos de Yosef, Génesis 48:22. Según el libro de Yashar,[3] sobre Génesis 48:22, Yaakov entregó a Yosef la vara de zafiro que había sido pasada de generación en generación desde Adam. Cabe la posibilidad de que Yaakov también se haya inclinado sobre el extremo del bastón en Génesis 48:22.

48:1     “Y sucedió que después de estas cosas, le dijeron a Yosef: He aquí, tu padre está enfermo. Y él tomó consigo a sus dos hijos, Menashé y Efrayim.”  – 48:2     “Cuando se le avisó a Yaakov diciendo: He aquí, tu hijo Yosef ha venido a ti, Israel hizo un esfuerzo y se sentó en la cama.”  – En ese momento de gran tribulación para Yaakov viene Yosef. 48:3-4 “Entonces Yaakov dijo a Yosef: El Shadai se me apareció en Luz, en la tierra de Kenáan; me bendijo, y me dijo: “He aquí, yo te haré fecundo y te multiplicaré; y haré de ti multitud de pueblos y daré esta tierra a tu descendencia después de ti en posesión perpetua.”“  – Cuando esto pasó, Yaakov ya tenía once hijos y una hija. Yaakov entendió el mensaje del Eterno como que tenía que tener más hijos. El texto de Génesis 35:11 dice: “También le dijo Elohim: Yo soy El Shadai. Sé fecundo y multiplícate; una nación y multitud de naciones vendrán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.” Una nación es una referencia a Binyamín que iba a nacer por Rajel. Pero como se le murió Rajel ya no podía tener más hijos de ella. La manera de poder cumplir la segunda parte de la orden divina acerca de la multitud de naciones, era adoptar los dos hijos de Yosef. 48:5     “Ahora pues, tus dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto, antes de que yo viniera a ti a Egipto, míos son; Efrayim y Menashé serán míos, como lo son Reuvén y Shimón.” Durante el momento de enfermedad Yaakov los adopta como sus propios hijos, con los mismos derechos que Reuvén y Shimón. Un primogénito recibe tres cosas:[4]

  • La porción doble de la herencia – la cual fue dada a la tribu de Yosef.
  • El sacerdocio – el cual fue dado a la tribu de Leví.
  • El derecho de gobernar – el cual fue dado a la tribu de Yehudá.

La primogenitura de la doble porción fue dada a los hijos de Yosef, según 1 Crónicas 5:1-2. Por lo tanto estos dos hijos tendrían cada uno una heredad propia en la tierra de la promesa. Así Yosef recibe, en sus hijos, la doble porción que corresponde a la primogenitura. 48:6     “Pero los hijos que has engendrado después de ellos, serán tuyos; serán llamados por el nombre de sus hermanos en su heredad.”  El resto de los hijos de Yosef tendrían que estar dentro de una de las dos tribus de sus hermanos mayores, Efrayim y Menashé. 48:7     “En cuanto a mí, cuando vine de Padán, Rajel se me murió en la tierra de Kenáan, en el camino, cuando faltaba todavía cierta distancia para llegar a Efrata, y la sepulté allí en el camino a Efrata, esto es Bet-Lejem.”  – La expresión “en cuanto a mí” significa, según Rashí, que aunque Yaakov no había sepultado a Rajel en la tumba de los patriarcas, sino junto al camino, él no debería ser enterrado en Egipto, aunque esto causara molestias a Yosef. 48:8     “Cuando Israel vio a los hijos de Yosef, dijo: ¿Quiénes son éstos?”  – Yaakov estaba prácticamente ciego, ver versículo 10. A pesar de ello dice la Torá que él vio a los hijos de Yosef. Esto nos enseña que los vio de una manera profética. Según un Midrash[5] Yaakov quiso bendecir a los dos, pero no pudo porque se apartó la Ruaj haKódesh (Espíritu de Santidad, la Presencia Divina) de él al ver una visión profética, que dos reyes malignos descenderían de ellos, el rey pagano Yehu, que sería descendiente de Menashé y el rey maligno Ajav de Efrayim. La pregunta “¿quienes son estos?” sería entonces una duda de su origen. Yosef tuvo que mostrar un contrato de matrimonio, (aludida en la palabra “aquí” en el verso 9, según Rashí), y entonces Yaakov podía bendecirles. Sin embargo, es poco probable que en esa época se usaran contratos de matrimonio por ser un invento muy posterior en la historia del pueblo de Israel. Se trata más bien de que Yaakov quería asegurarse de que fueran los dos hijos mayores de Yosef para que no le pasara lo mismo como a su padre Yitsjak cuando bendijo a Yaakov pensando que era Esav. No obstante, en estas palabras hay una revelación profética acerca de los últimos tiempos. En Isaías 49:18-22 está escrito: “Levanta en derredor tus ojos y mira: todos ellos se reúnen, vienen a ti. Vivo yo–declara el Eterno– que a todos ellos como joyas te los pondrás, y te ceñirás con ellos como una novia. En cuanto a tus lugares desiertos y desolados y tu tierra arruinada, ahora serás ciertamente demasiado estrecha para los moradores, y tus devoradores estarán muy lejos. Todavía te dirán al oído los hijos de los que fuiste privada: “El lugar es muy estrecho para mí; hazme sitio para que yo more aquí.” Y dirás en tu corazón: “¿Quién me ha engendrado éstos? Pues yo había sido privada de mis hijos, y era estéril, desterrada y errante. Y a éstos, ¿quién los ha criado? He aquí, yo había sido dejada sola; y éstos, ¿dónde estaban?” Así dice el Señor Eterno: He aquí, levantaré hacia las naciones mi mano, y hacia los pueblos alzaré mi estandarte; traerán a tus hijos en brazos, y tus hijas en hombros serán llevadas.” Según el rabino Bar Shalom, hay una relación entre Isaías 49:21 y Génesis 48:8. Según la segunda regla de interpretación, (guezerá shavá, similitud de expresiones), se puede ver esta relación. En los últimos tiempos Israel hará la misma pregunta otra vez: “¿Quiénes son estos y de dónde han venido?”. De todas las naciones de la tierra vendrán personas para unirse al pueblo de Israel. La nación de Israel hará la misma pregunta: “¿Quiénes son estos, y de dónde han venido?”. No podrá creer lo que verán sus ojos. ¡Tantos hijos de Israel de entre los gentiles! En Isaías 49:5-6 está escrito: “Y ahora dice el Eterno (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Yaakov vuelva a El y que Israel se reúna con El, porque honrado soy a los ojos del Eterno y mi Elohim ha sido mi fortaleza), dice El: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.” Según este texto, la misión del Mesías es doble, restaurar las doce tribus de Israel y llevar la salvación del Eterno a todas las naciones de la tierra. ¿Quiénes son los descendientes de la casa de Efrayim? Son gentiles. En la misma profecía de Isaías 49:12 está escrito: “Mirad, éstos vendrán de lejos; y he aquí, otros del norte y del occidente, y otros de la tierra de Sinim.” La mayoría de las diez tribus perdidas se encuentran entre los países que están ubicados al nor-oeste de Israel. En este texto encontramos cuatro cosas que concuerdan con el pasaje que estamos estudiando en Bereshit:

  • Miré, y vi – Israel vio, cf. Génesis 48:8a.
  • De las naciones – Mis hijos que Elohim me ha dado aquí, cf. Génesis 48:9.
  • ¿Quiénes son y de donde han venido? – ¿Quiénes son estos?, cf. Génesis 48:8b.
  • Son los que vienen de la gran tribulación – Tu padre está enfermo, cf. Génesis 48:1.

48:9     “Y Yosef respondió a su padre: Son mis hijos, los que Elohim me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos a mí, te ruego, para que yo los bendiga.” Segunda aliyá, 48:10-16 48:10 “Y los ojos de Israel estaban tan débiles por la vejez que no podía ver. Entonces Yosef se los acercó, y él los besó y los abrazó.” – Cuando el Eterno haga volver los cautivos de Tsion, Israel será como los que sueñan, no podrán ver bien, cf. Salmo 126. Hay dos ejes principales en Israel, Yehudá y Efrayim. Alrededor de estas dos tribus gira toda la historia de salvación, no solamente alrededor de los judíos, sino también alrededor de los descendientes de Efrayim que fueron totalmente asimilados entre los gentiles después de la invasión Asiria en el año 722 a.E.C. Efrayim es la tribu más importante de las diez tribus que constituyeron el reino del norte, la casa de Israel. Por eso Efrayim representa al resto de las diez tribus. En los últimos tiempos Efrayim será reunido con Yehudá para ser un solo pueblo bajo el gobierno del Mesías, como está escrito en Ezequiel 37:15-28: “Y vino a mí la palabra del Eterno, diciendo: Y tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: “Para Yehudá y para los hijos de Israel, sus compañeros.” Toma luego otra vara y escribe en ella: “Para Yosef, vara de Efrayim, y para toda la casa de Israel, sus compañeros.” Júntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano. Y cuando los hijos de tu pueblo te hablen, diciendo: “¿No nos explicarás qué quieres decir con esto?”, diles: “Así dice el Señor Eterno: ‘He aquí, tomaré la vara de Yosef, que está en la mano de Efrayim, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Yehudá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano.'” Y las varas en que escribas estarán en tu mano a la vista de ellos, y diles: “Así dice el Señor Eterno: ‘He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. ‘Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos. ‘No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los libraré de todos los lugares en que pecaron y los limpiaré. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Elohim. ‘Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos y los cumplirán. ‘Y habitarán en la tierra que di a mi siervo Yaakov, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será su príncipe para siempre. ‘Y haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. ‘Mi morada estará también junto a ellos, y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. ‘Y las naciones sabrán que yo, el Eterno, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.'”” 48:11 “E Israel dijo a Yosef: Nunca esperaba ver tu rostro, y he aquí, Elohim me ha permitido ver también a tus hijos.”   48:12 “Entonces Yosef los hizo salir de las rodillas de Yaakov, y se inclinó con su rostro en tierra.”  – Los dos hijos de Yosef, que tenían más de 25 años en ese momento, fueron introducidos entre las rodillas de Yaakov y luego retirados. Esto constituía un acto oficial de adopción, como si los dos hubieran salido directamente de entre sus lomos. Así llegaron a ser legalmente sus hijos, con plenos derechos dentro de Israel, al igual que Reuvén y Shimón. Este acto impactó tanto a Yosef, que se inclinó y adoró al Padre celestial. Los versículos 9-12 muestran la adopción de estos hijos dentro de Israel y los versículos 13-22 hablan de la bendición que estos dos hijos recibieron por su padre.   48:13 “Y Yosef tomó a los dos, a Efrayim con la derecha, hacia la izquierda de Israel, y a Menashé con la izquierda, hacia la derecha de Israel, y se los acercó.”  – La palabra “tomó” hace alusión al momento de la boda del matrimonio hebreo, cuando el novio va a la casa de la novia y la “toma” para llevarla a la casa de su padre donde se finaliza el acto matrimonial.   48:14 “Pero Israel extendió su derecha y la puso sobre la cabeza de Efrayim, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Menashé, cruzando adrede sus manos, aunque Menashé era el primogénito.” Yaakov cruzó las manos adrede, sabiendo que el menor iba a ser puesto sobre el mayor. 48:15-16 “Y bendijo a Yosef, y dijo: El Elohim delante de quien anduvieron mis padres Avraham y Yitsjak, el Elohim que ha sido mi pastor toda mi vida hasta este día,  el ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; y viva en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Avraham y Yitsjak; y crezcan para ser multitud en medio de la tierra.”¿Qué fue tan especial en esta bendición? ¿Por qué este acto constituye una de las mayores obras de fe que se han producido en toda la historia humana? Toda la vida de Yaakov había sido una lucha fuerte. 37 años de su vida pasó fuera de la tierra de la promesa. Allí nacieron todos sus hijos menos uno. Yaakov tuvo muchos peligros en su vida y de todos estos peligros fue guardado y en medio de sus luchas fue bendecido. Este mismo poder guardador y protector de HaShem fue el que ahora se transmitió a los hijos adoptados. Aunque hayan nacido en Egipto por una mujer no israelita, aunque se críen en un ambiente pagano de idolatría y de magia, aunque ellos sean expuestos a las presiones de sus amigos no israelitas, HaShem los va a guardar para no perder su identidad hebrea y puedan ser llamados por mi nombre, Israel. Esta oración se cumplió en Egipto y las dos tribus Efrayim y Menashé habían crecido muchísimo y guardado su identidad tribal antes de la gran salida. Sin embargo hay un poder en esta bendición para el tiempo moderno. A pesar de que las tribus se hayan perdido entre las naciones, hay un ángel que los va a rescatar en este tiempo para que vuelvan y se identifiquen de nuevo como israelitas. Tercera aliyá, 48:17-22   48:17 “Cuando Yosef vio que su padre había puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efrayim, esto le desagradó; y asió la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efrayim a la cabeza de Menashé.”  – El orden profético tiene preferencia sobre el orden natural.   48:19 “Mas su padre rehusó y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; él también llegará a ser un pueblo, y él también será grande. Sin embargo, su hermano menor será más grande que él, y su descendencia llegará a ser plenitud de naciones.”  – Menashé llegó a ser un pueblo, una tribu grande dentro de Israel con un territorio inmenso en los dos lados del río Yardén. En el censo de Números 1, Menashé es la tribu más pequeña. Pero según Números 26:34 hay un aumento de 64 % de su población durante los 38 años en el desierto. Fue la tribu que más crecía durante ese tiempo. También llegó a ser grande por el juez Guidón que surgió de Menashé, cf. Jueces 7-8. Pero Efrayim sería mayor. De él salió Yehoshúa, el sucesor de Moshé. Efrayim recibe también la palabra de que llegará a ser plenitud de naciones, en hebreo meló ha-goyim. Rashí se basa en los midrashim[6] diciendo que significa que su descendencia llenará los pueblos, en el sentido de que la fama de Yehoshúa produciría un impacto entre las naciones por haber detenido el sol en Guivón y la luna en el valle de Ayalón, cf. Josué 10:12. Este plan de salvación del Eterno es uno de los misterios más maravillosos. Voy a intentar de trazarlo con pocas palabras. En 1 Reyes 12 se ve como el reino se dividió en dos naciones. Esto ocurrió en el territorio de Efrayim, en la ciudad de Shejem, que fue entregado a Yosef, según Génesis 48:22. Efrayim llegó a ser la tribu principal para el reino del norte.  El primer rey de las diez tribus del norte fue Yeravam (Jeroboam), de la tribu de Efrayim, 1 Reyes 11:26, 28. Desde ese día en adelante ha habido división entre las dos casas de Israel, 1 Reyes 12:19; 2 Crónicas 10:19. Esta división vino del Eterno, 1 Reyes 12:24; 2 Crónicas 10:15. Este es uno de los misterios del plan divino de salvación para todo el mundo gentil. El reino del norte se paganizó rápidamente con la introducción de una religión sincretista, 1 Reyes 12:28-33. Los profetas Amós y Hoshea fueron enviados al reino del norte para anunciar su pronta destrucción. La casa de Israel iba a ser enviada a las naciones y para mezclarse entre ellas, como está escrito en Oseas 7:8a: “Efrayim se mezcla con las naciones” En Levítico 26:33a está escrito: “A vosotros, sin embargo, os esparciré entre las naciones” En el Salmo 106:26-27 está escrito: “Por tanto, les juró abatirlos en el desierto, y esparcir su simiente entre las naciones, y dispersarlos por las tierras.” En Oseas 1:4-5 está escrito: “Y el Eterno dijo a Hoshea: Ponle por nombre Yizreel, porque dentro de poco castigaré a la casa de Yehú por la sangre derramada en Yizreel, y pondré fin al reino de la casa de Israel. Y sucederá que en aquel día quebraré el arco de Israel en el valle de Yizreel.” Este Yizreel fue el primer hijo del profeta con su mujer que era prostituta. El matrimonio entre el profeta y esta mujer refleja el pacto entre la casa de Israel, las 10 tribus del norte, y el Eterno. El primer hijo fue llamado Yizreel que significa “Elohim sembrará”.[7] Así que los hijos de la casa de Efrayim eran las semillas para la siembra que Elohim iba a esparcir entre las naciones. En Oseas 1:6-11 está escrito: “Ella concibió otra vez y dio a luz una hija. Y el Señor le dijo: Ponle por nombre Lo-Rujamá (ninguna compasión), porque ya no me compadeceré de la casa de Israel, pues no los perdonaré jamás. Pero me compadeceré de la casa de Yehudá (el pueblo judío) y los salvaré por el Eterno su Elohim; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes. Después de haber destetado a Lo-Rujamá, ella concibió y dio a luz un hijo. Y el Señor dijo: Ponle por nombre Lo-Amí, porque vosotros no sois mi pueblo y yo no soy vuestro Elohim. Y el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y sucederá que en el lugar donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dirá: Sois hijos del Elohim viviente. Y los hijos de Yehudá y los hijos de Israel se reunirán, y nombrarán para sí un solo jefe, y subirán de la tierra, porque grande será el día de Yizreel.” El profeta dibuja el plan del Eterno para la casa de Israel con pocos brochazos. Primero la casa de Israel será rechazada. Luego se convertirá en una cantidad tan grande que no se puede contar, como la arena del mar, lo cual indica que están dentro de las naciones del mundo. Luego se habla de una restauración de la identidad israelita en el mismo lugar donde fueron rechazados, en la tierra de Israel. Esto será el resultado de una unificación entre los hijos de Yehudá, los judíos, que nunca perdieron su identidad, y los hijos de Israel que hayan dejado su identidad gentil en los últimos tiempos.  Luego dice que subirán de la tierra. Como el día de Yizreel, el día de la siembra de Elohim, era grande, los hijos de Israel están entre todas las naciones gentiles. En Oseas 2:14-23 habla del proceso desde la deportación a Asiria hasta el regreso a la tierra bajo el Mesías, según está escrito: “Por tanto, he aquí, la seduciré, la llevaré al desierto (las naciones gentiles), y le hablaré al corazón. Le daré sus viñas desde allí, y el valle de Ajor por puerta de esperanza. Y allí cantará como en los días de su juventud, como en el día en que subió de la tierra de Egipto. Sucederá en aquel día–declara el Eterno– que me llamarás Ishí y no me llamarás más Baalí. Porque quitaré de su boca los nombres de los Baales, y nunca más serán mencionados por sus nombres. En aquel día haré también un pacto por ellos con las bestias del campo, con las aves del cielo y con los reptiles de la tierra; quitaré de la tierra el arco, la espada y la guerra, y haré que ellos duerman seguros. Te desposaré conmigo para siempre; sí, te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en misericordia y en compasión; te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás al Eterno.  Y sucederá que en aquel día yo responderé–declara el Eterno–, responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra, y la tierra responderá al trigo, al mosto y al aceite, y ellos responderán a Yizreel. La sembraré para mí en la tierra, y tendré compasión de la que no recibió compasión, y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú eres mi Elohim.” En Amós 5:1-2 está escrito acerca de la casa de Israel como nación: “Oíd esta palabra que yo pronuncio como lamentación sobre vosotros, casa de Israel (no incluye al pueblo judío). Ha caído, no volverá a levantarse la virgen de Israel; abandonada yace en su tierra, no hay quien la levante.”   En Amós 8:2 está escrito: “y El dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Una canasta de fruta de verano. Entonces el Eterno me dijo: Ha llegado el fin para mi pueblo Israel (no para el pueblo judío). Ya no volveré a dejarlos sin castigo.”   En Amós 9:8-15 está escrito: “He aquí, los ojos del Señor Eterno están sobre el reino pecador (la del norte), y yo lo destruiré de sobre la faz de la tierra; sin embargo, no destruiré totalmente a la casa de Yaakov (se refiere a las doce tribus) –declara el Eterno. Porque he aquí, yo daré un mandato, y zarandearé a la casa de Israel entre todas las naciones, como se zarandea el grano en la criba, sin que caiga ni un grano en tierra. A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, los que dicen: “No nos alcanzará ni se nos acercará la desgracia.” En aquel día levantaré el tabernáculo caído de David, repararé sus brechas, levantaré sus ruinas, y lo reedificaré como en tiempo pasado, para que tomen posesión del remanente de Edom y de todas las naciones donde se invoca mi nombre –declara el Eterno, que hace esto. He aquí, vienen días–declara el Eterno– cuando el arador alcanzará al segador, y el que pisa la uva al que siembra la semilla; cuando destilarán vino dulce los montes, y todas las colinas se derretirán. Restauraré el bienestar de mi pueblo Israel (las 12 tribus), y ellos reedificarán las ciudades asoladas y habitarán en ellas; también plantarán viñas y beberán su vino, y cultivarán huertos y comerán sus frutos. Los plantaré en su tierra, y no serán arrancados jamás de la tierra que les he dado –dice el Eterno tu Elohim.” La casa de Israel no recibió ninguna compasión con la invasión asiria en el año 722 a.E.C., sino que fue totalmente destruida como nación. Las diez tribus fueron llevadas a los países que están ubicadas al norte de Israel, cf. 2 Reyes 17:6. De allí se esparcieron por todo el mundo. Sin embargo se puede encontrar rastros claros de varias de las diferentes tribus en los países noroccidentales, de Europa y Norteamérica. En Zacarías 10:3-12 está escrito: “Contra los pastores se enciende mi ira (los líderes en Israel durante el tiempo del segundo templo), y a los machos cabríos castigaré (los poderosos que oprimían a los pobres); porque el Eterno de los ejércitos ha visitado su rebaño, la casa de Yehudá (sólo el pueblo judío, no la casa de Efrayim), y hará de ellos como su caballo de honor en la batalla. De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él todo gobernante (El Mesías); juntos serán como valientes, que en la batalla huellan al enemigo en el barro de las calles; pelearán, porque el Eterno estará con ellos, y serán avergonzados los que montan a caballo. Fortaleceré la casa de Yehudá (el restablecimiento del estado de Israel en 1948) y la casa de Yosef salvaré (esparcida entre los gentiles), y los haré volver porque me he compadecido de ellos (las 10 tribus perdidas); y serán como si no los hubiera rechazado (restauradas en Israel), porque yo soy el Eterno su Elohim, y les responderé. Efrayim (Las 10 tribus) será como un valiente, y se alegrará su corazón como por el vino (cf. Génesis 43:34); sus hijos (las generaciones futuras) lo verán y se alegrarán, y se regocijará su corazón en el Eterno. Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran. Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán. Los haré volver de la tierra de Egipto (Egipto), y de Ashur (Asiria) los recogeré; los traeré a la tierra de Guilad (Jordania) y del Levaón (Líbano), hasta que no haya sitio para ellos (las 10 tribus restauradas). Pasarán por el mar de la angustia, y El herirá las olas en el mar y se secarán todas las profundidades del Nilo; y será abatido el orgullo de Ashur y apartado el cetro de Egipto. Yo los fortaleceré en el Eterno, y en su nombre andarán–declara el Eterno.” En Oseas 11:8-10 está escrito: “¿Cómo podré abandonarte, Efrayim? ¿Cómo podré entregarte, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como a Adma? ¿Cómo podré tratarte como a Tsevoyim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se enciende toda mi compasión. No ejecutaré el furor de mi ira; no volveré a destruir a Efrayim. Porque yo soy Elohim y no hombre, el Santo en medio de ti, y no vendré con furor. En pos del Eterno caminarán, El rugirá como un león; ciertamente El rugirá, y sus hijos vendrán temblando desde el occidente.” 48:20 “Y los bendijo aquel día, diciendo: Por ti bendecirá Israel, diciendo: Que Elohim te haga como Efrayim y Menashé. Así puso a Efrayim antes de Menashé”  – Esta bendición se pronuncia cada kabalat shabat, recepción del Shabat, cuando el padre judío bendice a sus hijos varones en la mesa del Shabat. Al poner sus manos sobre la cabeza de cada uno de ellos pronuncia estas palabras: Yesimjá Elohim ke-Efrayim ve-ji-Mnashé. ¿Por qué estos dos hijos de Yosef fueron puestos como ejemplos para todos los hijos de Israel? Podemos destacar varias razones:

  • A pesar de que el menor fuera puesto sobre el mayor nunca hubo riña entre ellos.
  • A pesar de ser criados en un ambiente de paganismo y de magia, nunca perdieron la fe en el Elohim de Israel, su identidad israelita o las instrucciones de sus antepasados.
  • A pesar de haber nacido y vivido toda la vida fuera de la tierra de Israel, nunca perdieron la esperanza de volver a la tierra de sus padres.

Estos dos son grandes ejemplos para todos los hijos de Israel. 48:22 “Y yo te doy una parte más que a tus hermanos, la cual tomé de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “una parte” es shejem. Se trata de la parcela que Yaakov compró enfrente de la ciudad, cf. Génesis 33:19, y también la misma ciudad que fue tomada por Shimón y Leví, cf. Génesis 34.   En Josué 24:32 está escrito: “Los huesos de Yosef, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, fueron sepultados en Shejem, en la parcela de campo que Yaakov había comprado a los hijos de Jamor, padre de Shejem, por cien monedas de plata; y pasaron a ser posesión de los hijos de Yosef.” Cuarta aliyá, 49:1-18   49:1     “Entonces Yaakov llamó a sus hijos, y dijo: Reuníos para que os haga saber lo que os ha de acontecer en los días venideros.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “venideros” es ajarit[8], y significa “últimos”, “finales”. Rashí dice, basado en el Talmud, que Yaakov quiso revelarles el final de los tiempos, pero en ese momento la Ruaj HaKodesh se retiró de él, y comenzó a decir otras cosas. Un Midrash[9] cuenta lo siguiente: “Yaakov quiso revelar a sus hijos el momento de la llegada del Mesías. Supo que se mantendrían fieles a HaShem aun cuando supieran que el tiempo de la redención fuera lejano. Sin embargo, el Todopoderoso decidió que la fecha de la redención debía mantenerse en secreto de los hijos de Yaakov a causa de las generaciones futuras que no serían tan granElohimas como los hijos de Yaakov. Las generaciones futuras desesperarían en el exilio si supieran que el momento destinado estuviera tan lejano.” Sin embargo, en la bendición de Yaakov encontramos mensajes proféticos que revelan el futuro de cada tribu, incluso hasta el momento de la venida del Mesías. Encontramos tres características en el mensaje de Yaakov para cada uno de sus hijos:

  • La identidad y el carácter de cada tribu.
  • El desarrollo histórico de cada tribu.
  • Los sucesos de los últimos tiempos.

  49:3-4 “Reuvén, tú eres mi primogénito, mi poderío y el principio de mi vigor, prominente en dignidad y prominente en poder. Incontrolable como el agua, no tendrás preeminencia, porque subiste a la cama de tu padre, y la profanaste: él subió a mi lecho.”  – Reuvén seguía siendo el primogénito de Yaakov en cuanto a todas las genealogías. Esto nos enseña que hubo arrepentimiento en él por haber pecado con la concubina de su padre. Sin embargo, por su pecado perdió la primogenitura, la doble porción de la herencia, el sacerdocio y la monarquía. Esto nos enseña que el que no sabe controlar su instinto sexual no podrá llegar a puestos importantes en el Reino. Según Rashí y otros, los descendientes de Reuvén poblaron Francia 49:5-7 “Shimón y Leví son hermanos; sus armas instrumentos de violencia. En su consejo no entre mi alma, a su asamblea no se una mi gloria, porque en su ira mataron hombres, y en su obstinación desjarretaron bueyes. Maldita su ira porque es feroz; y su furor porque es cruel. Los dividiré en Yaakov, y los dispersaré en Israel.”  – La ira de Shimón y Leví fue maldecida, no ellos mismos. La violencia trae maldición sobre una nación. La tribu de Shimón fue en la brecha para pecar en el asunto de Baal-Peor, cf. Números 25:6-14; 26:1, y por eso su tribu bajó un 63 %, de 59.300 a 22.200 entre los censos que se encuentran en Números 1 y 26. Shimón no tuvo su propio territorio en la tierra, sino que sus tierras estaban divididas dentro de la tribu de Yehudá, cf. Josué 19:1. Leví tampoco tuvo un territorio propio en la tierra, sino fue repartido en 48 ciudades por todo el país, cf. Josué 18:7. Shimón llegó a ser una tribu pobre, pero entre ellos vendrían muchos escribas, cf. Zacarías 12:13.   49:8-12 “A ti Yehudá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; se inclinarán a ti los hijos de tu padre. Cachorro de león es Yehudá; de la presa, hijo mío, has subido. Se agazapa, se echa como león, o como leona, ¿quién lo despertará? El cetro no se apartará de Yehudá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Shiló, y a él sea dada la obediencia de los pueblos. El ata a la vid su pollino, y a la mejor cepa el hijo de su asna; él lava en vino sus vestiduras, y en la sangre de las uvas su manto. Sus ojos están apagados por el vino, y sus dientes blancos por la leche.”   La mano de Yehudá estaba en la cerviz de los enemigos por medio del rey David, según 2 Samuel 22:38-41 donde está escrito:   “Perseguí a mis enemigos y los destruí, y no me volví hasta acabarlos. Los he consumido y los he destrozado, y no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies. Pues tú me has ceñido con fuerza para la batalla; has subyugado debajo de mí a los que contra mí se levantaron. También has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, y destruí a los que me odiaban.”   “El cetro no se apartará de Yehudá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Shiló, y a él sea dada la obediencia de los pueblos.” – Shiló es una referencia al Mesías, según Onkelós, Midrash Rabá, Rashí y muchos otros. Según Najmánides Shiló significa “su hijo”. Un sabio en el Talmud[10] opina que el nombre Shiló signifia “de él”, aludiendo a que la autoridad real le pertenece al Mesías. Rashí dice que significa “obsequios para él”, con relación a las naciones, que le darán obsequios y aceptarán su autoridad. Según Rashí, esta profecía se cumplió desde David en adelante, incluso por medio de los dirigentes de los judíos en la diáspora de Bavel. Estos fueron llamados “exilarcas” y descendían del rey David. Según la profecía el cetro y la vara no se apartaría de Yehudá hasta la venida del Mesías.   49:13 “Zevulún habitará a la orilla del mar; y él será puerto para naves, y su límite será hasta Sidón.”  – El territorio de Zevulún no estaba al lado del mar, cf. Josué 19:10-16. Parece que luego él se extendió hasta Sidón. Zevulún se dedicó a ganar dinero para que su hermano Yisajar pudiera dedicarse al estudio de la Torá, como está escrito en Deuteronomio 33:18:   “Y de Zevulún, dijo: Alégrate, Zevulún, en tus salidas e Yisajar, en tus tiendas.”   49:14-15 “Yisajar es un asno fuerte, echado entre los apriscos. Al ver que el lugar de reposo era bueno y que la tierra era agradable, inclinó su hombro para cargar, y llegó a ser esclavo en trabajos forzados.”  – Yisajar producía grandes estuElohimos que llevaban el yugo de la Torá, como está escrito en 1 Crónicas 12:32:   “De los hijos de Yisajar, expertos en discernir los tiempos, con conocimiento de lo que Israel debía hacer, sus jefes eran doscientos; y todos sus parientes estaban bajo sus órdenes.”   Yisajar producía 200 líderes para el Sanedrín.   49:16-18 “Dan juzgará a su pueblo, como una de las tribus de Israel. Sea Dan serpiente junto al camino, víbora junto al sendero, que muerde los jarretes del caballo, y cae su jinete hacia atrás. ¡Tu salvación espero, oh Señor!”  – El juez Shimshón vino de la tribu de Dan, cf. Jueces 13:2. Esta profecía se cumplió en él.   “¡Tu salvación espero, oh Señor!” – Shimshón no fue el que trajo la redención final para Israel. Hay que seguir esperando otro Mesías.     Quinta aliyá, 49:19-26   49:19 “De Gad, una tropa se alistará de él, y él marchará sobre sus huellas.” (Aryeh Coffman) – La tribu de Gad cruzó el río Jordán junto con sus hermanos para hacer guerra contra los cananeos durante 14 años hasta conquistar toda la tierra. Al volver a su territorio al otro lado del río siguieron sus propias huellas.   49:20 “En cuanto a Asher, su alimento será sustancioso, y él dará manjares de rey.”  – La tierra de Asher producía ricos frutos y allí hubo muchos olivos.   49:21 “Naftalí es una cierva en libertad, que pronuncia palabras hermosas.”  – En su territorio está el valle de Guinosar (al noroeste del mar de Galilea) que producía frutos abundantes y muy rápido. Como su tierra era productiva, tenía tiempo para estudiar la Torá. El Tárgum tradujo: “(Su heredad producirá frutos) por los cuales agradecerán y bendecirán (a Elohim)”. La profetisa Devorá vino de Naftalí.[11] Ella cantó una canción muy bella, cf. Jueces 5.   49:22-26 “Hijo de gracia es Yosef, hijo de belleza para el ojo; las jóvenes caminaban sobre los muros para observar. Lo amargaron y se volvieron sus adversarios, lo odiaron los dueños de saetas. Pero su arco permaneció firme y sus brazos fueron adornados con oro, por las manos del Poderoso de Yaakov (de allí es el Pastor, la Roca de Israel), por el Elohim de tu padre que te ayuda, y por El Shadai que te bendice con bendiciones de los cielos de arriba, bendiciones del abismo que está abajo, bendiciones de pechos y matriz. Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el límite de los collados del mundo; sean ellas sobre la cabeza de Yosef, y sobre la cabeza del consagrado de entre tus hermanos.” (LBLA revisada y trad. propia)   “bendiciones de pechos y matriz” – Según Rashí, la palabra que ha sido traducida como “pechos”, shadayim, debe traducirse “lanzamientos” en referencia a la emisión del semen apto para concebir. El Targum tradujo: “bendiciones de padre y de madre”.   Yaakov había sido más bendecido que sus antepasados. Ellos tenían promesa de un territorio limitado, pero Yaakov no, como está dicho en Génesis 28:14a:   “También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur”   Sexta aliyá, 49:27 – 50:20   49:27 “Binyamín es lobo rapaz; de mañana devora la presa, y a la tarde reparte los despojos.”  – El juez Ejud actuó como un lobo, cf. Jueces 3. El Rey Shaúl vino de Binyamín. Él devoró mucha presa al principio de la historia de Israel, cf. 1 Samuel 14:47. Mordejai y Ester repartieron muchos despojos por la tarde de la historia de Israel, cf. Ester 8:7.   50:20 “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Elohim lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente.”  – Cualquier cosa que nos ocurra puede ser tornada en bendición por el Eterno.             Séptima aliyá, 50:21-26   50:24-25 “Y Yosef dijo a sus hermanos: Yo voy a morir, pero Elohim ciertamente os cuidará y os hará subir de esta tierra a la tierra que El prometió en juramento a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov. Luego Yosef hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: Elohim ciertamente os cuidará, y llevaréis mis huesos de aquí.”  –   Él sabía que el éxodo iba a venir y por eso hizo jurar a los hijos de Israel para que sus huesos fueran sacados de Egipto y puestos en la tierra de Kenáan. La fe sabe que sabe que sabe que sabe que es así, porque el Eterno es fiel a sus promesas y él no puede mentir, como está escrito en Números 23:19:   “Elohim no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho El, y no lo hará?, ¿ha hablado, y no lo cumplirá?”   En Éxodo 13:19 está escrito:   “Y Moshé tomó consigo los huesos de Yosef, pues éste había hecho jurar solemnemente a los hijos de Israel, diciendo: Ciertamente os visitará Elohim, y entonces llevaréis de aquí mis huesos con vosotros.”   En Josué 24:32 está escrito:   “Los huesos de Yosef, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, fueron sepultados en Shejem, en la parcela de campo que Yaakov había comprado a los hijos de Jamor, padre de Shejem, por cien monedas de plata; y pasaron a ser posesión de los hijos de Yosef.” [1]       Strong H4296 miṭṭâh, mit-taw’, From H5186; a bed (as extended) for sleeping or eating; by analogy a sofa, litter or bier: – bed ([-chamber]), bier. [2]       Strong H4294 maṭṭeh  maṭṭâh, mat-teh’, mat-taw’, From H5186; a branch (as extending); figuratively a tribe; also a rod, whether for chastising (figuratively correction), ruling (a sceptre), throwing (a lance), or walking (a staff; figuratively a support of life, for example bread): – rod, staff, tribe. [3]       Yashar 77:38-47. [4]       Ver Bereshit Rabá 98:5. [5]       Tanjumá Vayejí 9. [6]       Bereshit Rabá 97:4 y Avodá Zará 25a. [7]       Strong H3157 yizre‛ê’l, yiz-reh-ale’, From H2232 and H410; God will sow; Jizreel, the name of two places in Palestine and of two Israelites: – Jezreel. [8]       Strong H319 ‘achărîyth, akh-ar-eeth’, From H310; the last or end, hence the future; also posterity: – (last, latter) end (time), hinder (utter) -most, length, posterity, remnant, residue, reward. [9]       Ets Yosef. [10]     Sanhedrín 98b. [11]     Bereshit Rabá 98:22.

Parashá 11 VaYigash

ב׳ בטבת ה׳תשע״ה (December 24, 2014) por  
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VaYigash

Parashá 11 VaYigash 

Génesis 44:18 – 47:27

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 44:18-30
  2. 44:31 – 45:7
  3. 45:8-18
  4. 45:19-27
  5. 45:28 – 46:27
  6. 46:28 – 47:10
  7. 47:11-27
  8. Maftir: 47:25-27

 Haftará: Ezequiel 37:15-28

VaYigash

Significa “y se acercó”.

 

Primera aliyá, 44:18-30

 

Yehudá se acerca a Yosef y le pide la palabra. Hace un recuento de la conversación que habían tenido anteriormente en cuanto a la situación familiar de ellos. Yosef había ordenado que trajeran a Binyamín como condición para que pudieran volver a ver su rostro. Al subir a su padre le cuentan todo esto y por la necesidad de alimentos el padre acepta que el segundo hijo, el que le queda de su mujer, se vaya con ellos. Pero si algo malo le sucede al hijo él morirá con dolor. Yehudá promete no volver a su padre sin el hermano.

Segunda aliyá, 44:31 – 45:7

Yehudá explica a Yosef que se hizo responsable y si no devuelve el muchacho a casa, su padre morirá con pena. Yehudá se ofrece como esclavo en lugar del joven para que él pueda subir con los hermanos. Yehudá no podría ver el mal que sobrevendría al padre si el muchacho no está con él.

En ese momento Yosef no puede contenerse y manda salir a todos excepto sus hermanos. Entonces se da a conocer a ellos con lloros fuertes que se oyen hasta los egipcios. “Yo soy Yosef”, les dice. Pero ellos no le pueden contestar por el choque emocional que sienten. Yosef les dice que no se entristezcan por haberle vendido porque todo era plan de Elohim para salvar vidas. Ahora han habido dos años de hambre. Todavía quedan cinco años sin poder sembrar y cosechar. “Elohim me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberación”.

 

 

Tercera aliyá, 45:8-18

 

Yosef sigue animando a sus hermanos diciendo que Elohim fue el que le envió allí y le ha puesto por padre del faraón, señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto. Ahora tendrán que subir rápidamente a su padre y decirle que Yosef es señor de todo Egipto y que baje allí sin demorar. Habrá lugar en la tierra de Goshen para todos, incluso el ganado. Yosef proveerá para ellos porque todavía quedan cinco años de hambre. Después se echa sobre el cuello de su hermano Binyamín y los dos lloran. También besa a todos sus hermanos y llora sobre ellos. Luego conversan.

La noticia de la llegada de los hermanos de Yosef llega a la casa del faraón, y esto le agrada al faraón y a sus siervos. El anima a Yosef a enviar a los hermanos con las bestias cargadas a la tierra de Kenáan para buscar al padre y a sus familias y luego volver. Así recibirán lo mejor de Egipto.

 

 

Cuarta aliyá, 45:19-27

 

El faraón ordena que lleven carretas para traer a sus niños, sus mujeres y al padre. Lo mejor de Egipto será de ellos. Y así hacen los hijos de Israel y Yosef les da provisiones para el camino y mudas de ropa. Binyamín recibe trescientas piezas de plata y cinco mudas de ropa. Envían diez asnos cargados de bienes y diez asnas cargadas de grano y alimentos para el padre en el camino. Yosef despide a sus hermanos diciendo: “No riñáis en el camino”. Así suben de Egipto y llegan a su padre Yaakov. Cuando le informan que Yosef todavía vive y que es gobernante en toda la tierra de Egipto, no los puede creer. Pero cuando cuentan todas las cosas que Yosef les ha dicho y cuando ve las carretas que Yosef ha enviado, su espíritu es reavivado.

 

 

Quinta aliyá, 45:28 – 46:27

 

Israel decide ir a ver a Yosef antes de su muerte, y así parte con todo lo que tiene y llega a Beer-Sheva donde presenta sacrificios al Elohim de su padre Yitsjak. En una visión nocturna Elohim le visita y le dice que no tenga temor de bajar a Egipto porque allí le hará una gran nación. Además promete descender con él y luego hacerle subir otra vez. Yosef cerrará sus ojos.

Yaakov parte de Beer-Sheva y sus hijos le llevan a él junto con sus niños y mujeres en las carretas. También llevan consigo a todo su ganado y sus bienes y llegan a Egipto. Reuvén tiene cuatro hijos. Shimón tiene seis hijos. Leví tiene tres hijos. A Yehudá le quedan tres hijos de los cinco. Tiene también dos nietos. Yisajar tiene cuatro hijos. Zevulún tiene tres hijos. También está Diná. Los hijos e hijas de Leá son 33 en total.

Gad tiene siete hijos. Asher tiene cuatro hijos, una hija y dos nietos. Los hijos e hijas de Zilpá son 16 en total.

Yosef tiene dos hijos con Osnat. Binyamín tiene diez hijos. Los hijos de Rajel son 14 en total.

Dan tiene dos hijos. Naftalí tiene cuatro hijos. Los hijos de Bilháh son siete en total.

Sin incluir las esposas de los hijos de Yaakov, en total bajan 66 personas de Yaakov a Egipto.

Yosef tiene dos hijos que nacieron en Egipto. Todas las almas de la casa de Yaakov que bajan a Egipto son 70.

 

 

Sexta aliyá, 46:28 – 47:10

 

Yaakov envía a Yehudá delante de sí para indicar el camino a Goshen. Yosef sale con su carro para ir al encuentro de su padre en Goshen. Cuando le ve se echa sobre su cuello y llora largamente. Israel dice que después de haber visto su rostro ahora puede morir. Yosef indica que tiene que avisar al faraón que sus hermanos y la familia de su padre ya han venido y que son pastores de ovejas y vaqueros. Los hermanos de Yosef deben informar al faraón que son ganaderos desde hace generaciones. Así podrán vivir en la tierra de Goshen, porque los pastores de ovejas son una abominación para los egipcios.

Yosef le informa al faraón sobre todo lo sucedido y le presenta cinco de sus hermanos. El les pregunta sobre su ocupación y le contestan que son pastores de ovejas y que han venido para residir en la tierra porque no hay pastos en la tierra de Kenáan. Piden permiso para habitar en la tierra de Goshen. El faraón dice Yosef que la tierra está a su disposición y que pueden habitar en la mejor parte, la tierra de Goshen y si algunos de los hermanos son capaces podrán estar al cargo del ganado del faraón. Yosef trae a su padre para presentarle ante el faraón y Yaakov lo bendice. El faraón le pregunta cuántos años tiene y él contesta que sus años de peregrinación han sido 130 años malos que no han llegado a la cantidad de años de sus padres. Yaakov vuelve a bendecir al faraón y sale de su presencia.

 

 

Séptima aliyá, 47:11-27

 

Yosef instala a su padre y sus hermanos en la tierra de Ramsés como el faraón ha mandado. Allí sustenta a todos con alimentos según la cantidad de sus hijos. El hambre es muy severa en Egipto y en Kenáan. A cambio de grano, Yosef recoge para la casa del faraón todo el dinero que hay en Egipto y en la tierra de Kenáan. Cuando ya no tienen dinero Yosef les da pan a cambio de todo su ganado. El siguiente año el pueblo ofrece sus cuerpos y sus tierras a cambio de pan. Entonces Yosef compra toda la tierra de Egipto para el faraón y toda la gente es trasladada a las ciudades. Pero la tierra de los sacerdotes no es comprada porque tienen ración de parte del faraón. Yosef luego da semilla al pueblo, que ya ha sido comprado para el faraón, para que siembren la tierra. La quinta parte de la cosecha será para el faraón y el resto será para sembrar y comer. El pueblo está agradecido porque Yosef los salvó la vida y aceptan la orden. A partir de ese momento rige una ley en Egipto que dice que la quinta parte de la producción de la tierra será para el faraón. Sólo la tierra de los sacerdotes no llega a ser posesión del faraón.

Israel se establece en la tierra de Goshen obteniendo propiedades y multiplicándose en gran manera.

Comentarios

Primera aliyá, 44:18-30

 

44:18 “Entonces Yehudá se le acercó, y dijo: Oh señor mío, permite a tu siervo hablar una palabra a los oídos de mi señor, y que no se encienda tu ira contra tu siervo, pues tú eres como Faraón mismo.”

 

44:21 “Entonces tú dijiste a tus siervos: “Traédmelo para que yo lo vea.”“ (LBLA) – La palabra hebrea que ha sido traducida como “traédmelo” viene de la raíz yarad[1] que significa “bajar”. Cuando el pueblo hebreo habla de salir de la Tierra de Israel, usa la expresión “bajar”, y cuando habla de entrar en la tierra de Israel, usa la expresión “subir”. Lo mismo se ve en los versículos 23 “desciende” y 24 “subimos”. Lamentablemente no se tradujo correctamente en el versículo 21 ni en el versículo 26 que debería ser traducido:

 

“Mas nosotros respondimos: “No podemos descender (en lugar de “ir”). Si nuestro hermano menor desciende (en lugar de “va”) con nosotros, entonces descenderemos (en lugar de “iremos”); porque no podemos ver el rostro del hombre si nuestro hermano no está con nosotros.”“

 

Esto nos enseña que cuando una persona sale de la Tierra de Israel, desciende espiritualmente y cuando entra en la Tierra de Israel sube espiritualmente. HaShem llama la Tierra de Israel “mi tierra”,  cf. Isaías 14:25; Jeremías 2:7; 16:18; Ezequiel 36:5; 38:16; Joel 1:6; 3:2. Por eso el que está en la tierra del Eterno está más cerca de él que cuando no está allí.

 

En Deuteronomio 11:12 está escrito:

 

“Es una tierra que el Eterno tu Elohim cuida; los ojos del Eterno tu Elohim están siempre sobre ella, desde el principio hasta el fin del año.”

 

El faraón no entendió la importancia espiritual de la Tierra de Israel, y cuando habló de viajar a la tierra de Kenáan, sólo dijo “id”, cf. 45:17.

 

Segunda aliyá, 44:31 – 45:7

44:32 “Porque yo, tu siervo, me hice responsable del muchacho con mi padre, diciendo: “Si no te lo traigo, que lleve yo la culpa delante de mi padre para siempre.”“ (LBLA) – Yehudá se puso como fiador, en hebreo arav[2]. Esto significa que estaba dispuesto a sufrir en lugar del hermano.

 

44:33 “Ahora pues, te ruego que quede este tu siervo como esclavo de mi señor, en lugar del muchacho, y que el muchacho suba con sus hermanos.” (LBLA) – Ser fiador implica llevar la responsabilidad hasta la última consecuencia. Yehudá fue fiel a su promesa a su padre. Ahora ha mostrado, no solamente arrepentimiento, sino que está dispuesto a hacer tikún, rectificación, por lo que hizo con su hermano Yosef. En lugar de entregar al hijo de Rajel que su padre amaba, se puso en su lugar. Así Yosef supo que se había arrepentido. Si no hay una disposición de rectificar los errores cometidos y, en el caso de ser posible, restituir el daño, no ha habido arrepentimiento en la persona. Si hay arrepentimiento verdadero también hay un deseo de rectificación.

 

45:1     “Yosef no pudo ya contenerse delante de todos los que estaban junto a él, y exclamó: Haced salir a todos de mi lado. Y no había nadie con él cuando Yosef se dio a conocer a sus hermanos.”  – Ya se había visto el arrepentimiento en Yehudá. Ya se había logrado el propósito del trato duro. En ese momento Yosef ya no necesita tratarle más con dureza. Ahora se da a conocer, pero no a los egipcios, sino a sus hermanos.

 

La palabra hebrea traducida como “conocer” es hitvadá, y viene de la raíz yadá.[3] Esta palabra se usa en las Escrituras también como una referencia a tener relaciones íntimas, cf. Génesis 4:1, 17; 1 Reyes 1:4. En Génesis 45:4 Yosef les pide que se acerquen a él. Podría haber dicho solamente que se acercaran, pero la palabra elai, “hasta mí”, que ha sido añadida, implica un acercamiento casi palpable. La conclusión que hace Rashí de esto es que Yosef les enseñó su circuncisión.

 

45:2     “Y lloró tan fuerte que lo oyeron los egipcios, y la casa de Faraón se enteró de ello.” (LBLA) – En el momento de revelación de quién era Yosef hubo lloro, cf. verso 14-15.

 

 

Zacarías 12:10-14:

“Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Yerushalayim, el Espíritu de gracia y de súplica, y me mirarán a mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por El, como quien se lamenta por un hijo único, y llorarán por El, como se llora por un primogénito. Aquel día habrá gran lamentación en Yerushalayim, como la lamentación de Hadad-Rimón en la llanura de Meguido. Y se lamentará la tierra, cada familia por su lado: la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de la casa de Natán por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de la casa de Leví por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de los shimeítas por su lado, y sus mujeres por su lado; todas las demás familias, cada familia por su lado, y sus mujeres por su lado.”

En los primeros versículos de la profecía de Zejariá (Zacarías) capítulo 12 se habla de una guerra que va a ser causada por los países árabes y apoyada por la coalición internacional. El motivo de esa guerra es Yerushalayim. En estos momentos estamos viviendo el tiempo cuando HaShem está poniendo su ciudad como una “copa de vértigo para todos los pueblos de alrededor” y pronto habrá una guerra. Esta guerra será ganada por el pueblo judío y la ciudad será habitada de nuevo en su lugar.

En el capítulo 13 del mismo profeta podemos ver como este avivamiento entre los ortodoxos en Yerushalayim producirá una purificación del pecado y la impureza. Toda religión falsa será eliminada del país. El templo Bahai en Haifa será destruido, todas las mezquitas serán demolidas, todas las iglesias católicas serán asoladas. Las discotecas serán cerradas, los lugares de ocultismo desaparecerán, y el espíritu inmundo será quitado del país. Entonces habrá una restauración del culto con sacrificios en el lugar del templo. Cuando esto suceda serán provocadas todas las naciones del mundo y se unirán de nuevo para batallar contra Yerushalayim, según está escrito en Zacarías 14:1-5:

“He aquí, viene el día de HaShem cuando serán repartidos tus despojos en medio de ti. Y yo reuniré a todas las naciones en batalla contra Yerushalayim; y será tomada la ciudad y serán saqueadas las casas y violadas las mujeres; la mitad de la ciudad será desterrada, pero el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Entonces saldrá HaShem y peleará contra aquellas naciones, como cuando El peleó el día de la batalla. Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Yerushalayim, al oriente; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidente, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de mis montes, porque el valle de los montes llegará hasta Atsel; huiréis tal como huisteis a causa del terremoto en los días de Uziá, rey de Yehudá. Y vendrá HaShem mi Elohim, y todos los santos contigo.”

Esta será la última guerra antes de la venida del Mesías ben David. En esta guerra el ejército del estado de Israel será quebrado y la santa ciudad será tomada, como está escrito en Daniel 9:26b-27:

hasta el fin habrá guerra; las desolaciones están determinadas. Y él hará un pacto firme con muchos por una semana (de años), pero a la mitad de la semana pondrá fin al sacrificio y a la ofrenda de cereal. Sobre el ala de abominaciones vendrá el desolador, hasta que una destrucción completa, la que está decretada, sea derramada sobre el desolador.” (LBLA)

En Daniel 12:6-7 está escrito:

“Y uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: ¿Para cuándo será el fin de estas maravillas? Y oí al hombre vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, que levantando su mano derecha y su mano izquierda al cielo, juró por aquel que vive para siempre, que será por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo ; y cuando se termine la destrucción del poder del pueblo santo, se cumplirán todas estas cosas.” (LBLA)

 

Como está escrito en Isaías 11:4:

“sino que juzgará al pobre con justicia, y fallará con equidad por los afligidos de la tierra; herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío.” (LBLA)

45:3     “Yosef dijo a sus hermanos: Yo soy Yosef. ¿Vive todavía mi padre? Pero sus hermanos no podían contestarle porque estaban atónitos delante de él.”  – Ahora Yosef habló en hebreo presentándose con su nombre hebreo. No dijo: “Yo soy Tsafnat-Paneaj

 

45:4     “Y Yosef dijo a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron, y él dijo: Yo soy vuestro hermano Yosef, a quien vosotros vendisteis a Egipto.”  –

 

45:5     “Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido aquí; para preservar vidas me envió Elohim delante de vosotros.” (LBLA) –

 

45:6     “Porque en estos dos años ha habido hambre en la tierra y todavía quedan otros cinco años en los cuales no habrá ni siembra ni siega.” (LBLA)

 

45:7     “Y Elohim me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberación.” (LBLA) –

Tercera aliyá, 45:8-18

45:8     “Ahora pues, no fuisteis vosotros los que me enviasteis aquí, sino Elohim; y El me ha puesto por padre de Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto.” (LBLA) – Yosef no echa la culpa de lo sucedido a sus hermanos. Estas palabras vienen de una persona espiritualmente madura. Los inmaduros no ven más allá de la nariz y echan la culpa a su alrededor por las cosas malas que pasan. No entienden que detrás de los sucesos hay leyes espirituales y planes divinos. El que colabora con estos planes será prosperado, como Yosef. Yosef quitó la culpa de sus hermanos.

 

            “Elohim… me ha puesto por padre de Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto.” (LBLA) – Según Rashí, la palabra “padre”, en hebreo av, no solamente significa padre, sino también “consejero”, “amigo” y “patrón”.

 

45:9     “Daos prisa y subid adonde mi padre, y decidle: “Así dice tu hijo Yosef: ‘Elohim me ha hecho señor de todo Egipto; ven a mí, no te demores.”

 

45:14 “Entonces se echó sobre el cuello de su hermano Binyamín, y lloró; y Binyamín también lloró sobre su cuello.” La palabra hebrea que ha sido traducida como “cuello” aparece en relación con Binyamín en forma plural, “cuellos”. De esto los rabinos han sacado la alusión a los dos templos que estaban en el territorio de Binyamín. El lloro de Yosef sería profético por también ver la destrucción de los dos templos futuros en el territorio de su hermano. El lloro de Binyamín también sería profético en relación al último lugar donde estuvo el tabernáculo, en Shiló, que pertenece al territorio de Yosef, en la tierra de Efrayim.

Cuarta aliyá, 45:19-27

45:26 “Y le informaron, diciendo: Yosef vive todavía, y es gobernante en toda la tierra de Egipto. Pero él se quedó atónito porque no les podía creer.”

 

45:27 “Pero cuando ellos le contaron todas las cosas que Yosef les había dicho, y cuando vio las carretas que Yosef había enviado para llevarlo, el espíritu de su padre Yaakov revivió.”

Según Rashí y el Tárgum Onkelos, la Shejiná, la presencia divina, el Espíritu de Santidad, partió de Jaakov durante su tiempo de luto por causa de Yosef, y en este momento vuelve otra vez al patriarca.

Quinta aliyá, 45:28 – 46:27

45:28 “Entonces Israel dijo: Basta, mi hijo Yosef vive todavía. Iré y lo veré antes que yo muera.”  – La Torá cambia el nombre de Yaakov de un versículo a otro. Cuando el espíritu de Yaakov revive es llamado Israel.

 

46:1     “Y partió Israel con todo lo que tenía y llegó a Beer-Sheva, y ofreció sacrificios al Elohim de su padre Yitsjak.”– La Torá dice que Yaakov sacrificó al Elohim de su padre Yitsjak y no menciona su abuelo Avraham. Esto nos enseña, según Rashí, que hay que dar más respeto al padre que al abuelo.

Yaakov se conectó con Beer-Sheva, donde había nacido su padre Yitsjak, y así el Eterno se le reveló de nuevo.

Yaakov está en dudas si puede bajar a Egipto o no. El conoce bien la profecía dada a Avraham en 15:13-16 que dice que sus descendientes estarán oprimidos durante 400 años en una tierra ajena. Otra cosa que podía haber producido duda puede ser el hecho de que su padre Yitsjak había recibido el mensaje de que no podía ir a Egipto durante el tiempo de hambruna, cf. Génesis 26:2.

46:2     “Y Elohim habló a Israel en una visión nocturna, y dijo: Yaakov, Yaakov. Y él respondió: Heme aquí.”– Según Rashí implica cariño. El Midrash agrega que también implica apremio.

 

46:3     “Y El dijo: Yo soy Elohim, el Elohim de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí te haré una gran nación.” (LBLA) – Israel se convirtió en una gran nación en tierra gentil. Así será también en los últimos tiempos, los gentiles convertidos entrarán en Israel para ser una gran nación, mil veces mayor que cuando salió de Egipto por primera vez, según Deuteronomio 1:10-11, donde está escrito:

 

“El Eterno vuestro Elohim os ha multiplicado y he aquí que hoy sois como las estrellas del cielo en multitud. “Que el Eterno, el Elohim de vuestros padres, os multiplique mil veces más de lo que sois y os bendiga, tal como os ha prometido.”

Más de dos millones de israelitas salieron de Egipto la primera vez. ¡En la redención final habrá mil veces más!

46:4     “Yo descenderé contigo a Egipto, y ciertamente, yo también te haré subir; y Yosef cerrará tus ojos.”– La presencia del Eterno fue con Yaakov a Egipto. También hay una promesa de subir otra vez. Esta promesa implica tres cosas:

 

  1. Yaakov no iba a ser enterrado en Egipto sino en la tierra de Israel. Esto nos enseña que el cuerpo de un muerto sigue siendo la persona. Yaakov subió de Egipto, no “los restos mortales de Yaakov”.
  2. Los descendientes de Yaakov subirían de Egipto a la tierra de Israel.
  3. El cuerpo de Yaakov y sus descendientes van a ser resucitados. La palabra que ha sido traducida como “volver” es alá que significa subir, de lo cual hemos hablado antes.

 

46:7     “sus hijos y sus nietos con él, sus hijas y sus nietas; a toda su descendencia trajo consigo a Egipto.” – Aquí habla de las nietas de Yaakov. Pero al revisar los nombres sólo se encuentra una nieta, Seráj, verso 17. Además si se cuentan los nombres que son mencionados en este capítulo, sólo se llegan a 69 almas.

 

46:15 “Estos son los hijos de Leá, los que le dio a luz a Yaakov en Padán-Aram, y además su hija Diná; todos sus hijos y sus hijas eran treinta y tres.”– Pero sólo hay 32 nombres. Esto nos enseña que una nieta nació durante el viaje. Sólo 69 salieron de la tierra de Kenáan, pero 70 llegaron a Egipto, cf. verso 27. Según Rashí fue Yojeved, la madre de Moshé, que nacería “entre las murallas”. Pero esa teoría es poco probable por la increíble edad que tendría cuando Moshé nació.

 

46:27 “Y los hijos de Yosef, que le nacieron en Egipto, eran dos: todas las personas de la casa de Yaakov que vinieron a Egipto, eran setenta.”

 

La Septuaginta menciona 75 personas pero el texto masorético dice 70, cf. Éxodo 1:5. La diferencia se encuentra en Génesis 46:20 donde la Septuaginta también menciona cuatro nietos y un bisnieto de Yosef.[4]

 

Según Génesis 10, las naciones gentiles fueron originalmente 70. Esto concuerda con el número de los hijos de Israel que bajaron a Egipto, como está escrito en Deuteronomio 32:8:

 

“Cuando el Altísimo dio a las naciones su herencia, cuando separó los hijos del hombre, fijó los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel.”

 

Es probable que durante el reino mesiánico las 70 naciones sean restablecidas, como está escrito en el Salmo 87:4-6:

 

“Mencionaré a Rajab y a Bavel entre los que me conocen; he aquí, Peleshet y Tsor con Kush; de sus moradores se dirá: “Este nació allí.” Pero de Tsion se dirá: Este y aquél nacieron en ella; y el Altísimo mismo la establecerá. El Eterno contará al inscribir los pueblos: Este nació allí.”

Sexta aliyá, 46:28 – 47:10

46:28 “Y envió a Yehudá delante de sí a Yosef, para indicar delante de él el camino a Goshen; y llegaron a la tierra de Goshen.”  La palabra hebrea que ha sido traducida como “camino a Goshen” es goshna. También se encuentra en el próximo versículo. Comprende cuatro letras hebreas, guimel (G), shin (Sh), nun (N) y hey (H). Es la única palabra en toda la Escritura que contiene estas cuatro letras. Son las mismas cuatro letras que se encuentran en la peonza (perinola) que se usa en la diáspora para jugar durante Januká. Las cuatro letras que son usadas para Januká anuncian el gran milagro que ocurrió allí, en hebreo: Nes Gadol Hayá Sham, “Un milagro grande sucedió allí”. La suma del número de las cuatro letras es 358. Nun = 50, Guimel = 3, Hey = 5, Shin = 300. 50 + 3 + 5 + 300 = 358.

Es la misma suma que de las cuatro letras hebreas de Mashíaj, Mem (40) + Shin (300) + Yud (10) + Jet (8) = 358.

47:6a “la tierra de Egipto está a tu disposición. En lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; que habiten en la tierra de Goshen”  – Yosef quería que los hijos de Israel vivieran como una comunidad separada en la tierra de Goshen por varios motivos:

 

  • Para evitar la asimilación.
  • Para evitar que los hijos de Israel tuvieran cargos en la corte real o fueran reclutados para el ejército.
  • Para poder criar ganado menor sin molestar a los egipcios que aborrecían a los pastores de ovejas porque la oveja fue uno de sus falsos Elilim.
  • Para tener buenos pastos para su ganado.

El ingeniero agrónomo Rodolfo Olivares de El Salvador me informó que la tierra de Goshen es una de las mejores del mundo, quizás la mejor de todas las tierras. Allí nunca hay falta de agua, no existen las plagas, nunca hace frío, no hay vientos fuertes, es llano y la tierra es húmeda. Es un suelo de aluvión donde hay materias orgánicas y minerales de los ríos, especialmente selenio, cobre y hierro, que hacen que las placentas de los animales y los hombres siempre fecundan.

En Éxodo 1:19 está escrito:

“Respondieron las parteras a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias, pues son robustas y dan a luz antes que la partera llegue a ellas.” (LBLA)

47:7     “Yosef trajo a su padre Yaakov y lo presentó a Faraón; y Yaakov bendijo a Faraón.”  – El que está en un nivel espiritual superior es el que bendice al que está en un nivel inferior.

“Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.”

 

47:8-9  “Y Faraón dijo a Jaakov: ¿Cuántos años tienes? Entonces Yaakov respondió a Faraón: Los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han alcanzado a los años que mis padres vivieron en los días de su peregrinación.”  – En lugar de bendecir al Eterno, delante de este rey, por haberle liberado de todas las cosas malas, Yaakov usa su lengua para hablar negativamente. Esta conversación entre Yaakov y el faraón está compuesta por 33 palabras hebreas. Un Midrash[5] dice que por estas 33 palabras de queja, la vida de Yaakov fue cortada 33 años, 180 – 33 = 147. Más adelante vemos como Yaakov había hecho teshuvá y tikún (arrepentimiento y rectificación) al pronunciar la bendición sobre Yosef, como está escrito en Génesis 49:26a:

 

“Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el límite de los collados eternos”

Séptima aliyá, 47:11-27

47:14 “Y Yosef recogió todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Kenáan a cambio del grano que le compraban, y Yosef trajo el dinero a la casa de Faraón.”  – El propósito de recoger todo ese dinero fue que pasara a los hijos de Israel en el futuro,[6] porque necesitaban mucho oro, plata, bronce y piedras preciosas para poder hacer el mishkán, tabernáculo, en el desierto, como está escrito en Éxodo 12:36:

 

“Y el Eterno hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, que les concedieron lo que pedían. Así despojaron a los egipcios.”

 

47:25 “Y ellos dijeron: Nos has salvado la vida. Hallemos gracia ante los ojos de Faraón mi señor, y seremos siervos de Faraón.” (LBLA) – Yosef salvó la vida de los egipcios.

 

La gratitud de los egipcios por haber sido salvados les llegó a entregarse voluntariamente como siervos al rey. De la misma manera el Eterno espera que nosotros le entreguemos toda nuestra vida en gratitud.

 

[1]       Strong H3381 yârad, yaw-rad’, A primitive root; to descend (literally to go downwards; or conventionally to a lower region, as the shore, a boundary, the enemy, etc.; or figuratively to fall); causatively to bring down (in all the above applications): –  X abundantly, bring down, carry down, cast down, (cause to) come (-ing) down, fall (down), get down, go (-ing) down (-ward), hang down, X indeed, let down, light (down), put down (off), (cause to, let) run down, sink, subdue, take down.

[2]       Strong H6148 ‛ârab, aw-rab’, A primitive root; to braid, that is, intermix; technically to traffic (as if by barter); also to give or be security (as a kind of exchange): – engage, (inter-) meddle (with), mingle (self), mortgage, occupy, give pledges, be (-come, put in) surety, undertake.

[3]       Strong H3045 yâda‛, yaw-dah’, A primitive root; to know (properly to ascertain by seeing); used in a great variety of senses, figuratively, literally, euphemistically and inferentially (including observation, care, recognition; and causatively instruction, designation, punishment, etc.): – acknowledge, acquaintance (-ted with), advise, answer, appoint, assuredly, be aware, [un-] awares, can [-not], certainly, for a certainty, comprehend, consider, X could they, cunning, declare, be diligent, (can, cause to) discern, discover, endued with, familiar friend, famous, feel, can have, be [ig-] norant, instruct, kinsfolk, kinsman, (cause to, let, make) know, (come to give, have, take) knowledge, have [knowledge], (be, make, make to be, make self) known, + be learned, + lie by man, mark, perceive, privy to, X prognosticator, regard, have respect, skilful, shew, can (man of) skill, be sure, of a surety, teach, (can) tell, understand, have [understanding], X will be, wist, wit, wot.

[4]       David H. Stern “Jewish New Testament Commentary”, página 244.

[5]       Midrash HaGadol 47, Dat Zekenim 47:8.

[6]       Ilkut Shmoini 1.158.

 

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