Parashá 14 VaErá

כ״ד בטבת ה׳תשע״ה (January 15, 2015) por  
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vayera

Parashá 14 VaErá

Éxodo 6:2 – 9:35

 Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 6:2-13
  2. 6:14-28
  3. 6:29 – 7:7
  4. 7:8 – 8:10 (8:6 heb.)
  5. 8:11-22 (8:7-18 heb.)
  6. 8:23 (19 heb) – 9:16
  7. 9:17-35
  8. Maftir: 9:33-35

Haftará: Ezequiel 28:25 – 29:21

VaErá

 Significa “y me mostré”.

 Primera aliyá, 6:2-13

Elohim le recuerda a Moshé que su nombre es HASHEM y dice que no se dio a conocer con ese nombre a los patriarcas. Estableció su pacto con ellos para darles la tierra de Kenáan donde peregrinaron. Además ha oído el gemido de los hijos de Israel por la esclavitud y se ha acordado de su pacto. Moshé recibe la orden de decir a los hijos de Israel que él es HASHEM y que los sacará de la esclavitud de los egipcios para ser su pueblo y darles la tierra que juró a los patriarcas. Moshé habla con el pueblo pero no escuchan. También tiene que hablar con el faraón. Sin embargo Moshé pregunta cómo le va a escuchar el faraón si los hijos de Israel no le escuchan. Entonces HaShem ordena a Moshé y Aharón en cuanto a los hijos de Israel y en cuanto al faraón para sacar a los hijos de Israel de Egipto

Segunda aliyá, 6:14-28

Reuvén tenía cuatro hijos. Shimón tenía cinco. Leví tenía tres, Guershón, Kehat y Merari. Leví murió a los 137 años. Guershón tuvo dos hijos. Amram fue hijo de Kehat junto con tres más. Guershón murió a los 133 años. Merari tuvo dos hijos. Amram tomó a Yojeved, su tía y ella dio a luz a Aharón y a Moshé. Amram murió a los 137 años. Koraj y Eltsafán son primos de Aharón y Moshé. Aharón tomó por mujer a Elisheva y ella le dio a luz cuatro hijos. Koraj tuvo tres hijos. El hijo de Aharón, Elazar tuvo a Pinjás. Estos son Aharón y Moshé que hablaron al faraón para sacar a los hijos de Israel de Egipto.

Tercera aliyá, 6:29 – 7:7

HaShem dice a Moshé: “Yo soy HaShem; di al faraón, rey de Egipto, todo lo que yo te diga.” Moshé le contesta diciendo que es incircunciso de labios. ¿Cómo le va a escuchar el faraón? HaShem constituye a Moshé como Elohim para el faraón y Aharón como profeta. HaShem endurecerá el corazón del faraón para multiplicar los milagros en Egipto. HaShem pondrá su mano sobre Egipto y sacará a su pueblo y los egipcios sabrán que él es el Eterno. Moshé y Aharón cumplen la orden del Eterno. Moshé tiene 80 años y Aharón 83.

Cuarta aliyá, 7:8 – 8:10 (8:6 heb.)

Cuando el faraón pide que hagan un milagro Aharón tendrá que tomar su vara y echarla ante él para que se convierta en serpiente. Al hacerlo los magos de Egipto hacen lo mismo. Pero la vara de Aharón devora las varas de ellos. El faraón fortalece su corazón y no los hace caso, como HaShem ha dicho. Moshé tendrá que presentarse ante el faraón por la mañana cuando vaya al río, y decirle en el nombre de HaShem que deje ir al pueblo. Como no ha querido escuchar, ahora conocerá que él es el Eterno. Las aguas del río se convertirán en sangre y todos los peces morirán. Moshé dice a Aharón que extienda su mano sobre todas las aguas de Egipto. Al hacerlo hay sangre por toda la tierra de Egipto. No obstante, los magos hacen lo mismo con sus ciencias ocultas y el faraón fortalece su corazón y no hace caso, como el Eterno ha dicho. Todos los egipcios están cavando por agua.

Después de siete días el Eterno dice a Moshé que vaya al faraón y le diga: “Así dice el Eterno: Deja ir a mi pueblo para que me sirva.” Si no los deja ir, vendrán ranas desde el río y entrarán en las casas y por todas partes. Aharón extiende su vara sobre los ríos y los canales y las ranas cubren la tierra de Egipto. Los magos hacen lo mismo. El faraón llama a Moshé y a Aharón y pide que rueguen a HaShem para que quite las ranas. Así dejará ir al pueblo para sacrificar al Eterno. Moshé pregunta cuándo debe orar. El faraón responde: “Mañana”. Así sucederá para que sepa que no hay nadie como HaShem.

Quinta aliyá, 8:11-22 (8:7-18 heb.)

Las ranas sólo se quedarán en el río. Moshé y Aharón salen del faraón y Moshé clama al Eterno acerca de las ranas y HaShem hace conforme a su palabra. Las ranas mueren en las casas, los patios y los campos. Son juntadas en montones y la tierra se corrompe. Pero al ver que hay alivio el faraón hace pesado su corazón y no hace caso, como HaShem ha dicho.

Moshé dice a Aharón que golpee el polvo de la tierra para que se convierta en piojos. Al hacerlo vienen piojos sobre hombres y animales en todo Egipto. Los magos tratan de producir piojos, pero no pueden. Por eso dicen al faraón que este es el dedo de Elohim. Pero el faraón fortalece su corazón y no hace caso, como HaShem ha dicho.

Moshé tendrá que levantarse muy temprano y ponerse ante el faraón cuando vaya al agua y decir: “Así dice HaShem: Deja ir a mi pueblo para que me sirva.” Si no lo hace enviará mezclas de animales dañinos por todas las casas de los egipcios. Pero no será así en Goshén para que sepa que el Eterno está en medio de la tierra.

Sexta aliyá, 8:23 (19 heb) – 9:16

HaShem hace diferencia entre su pueblo y el pueblo del faraón. El día siguiente entran los animales dañinos en todo Egipto y la tierra se va destruyendo. El faraón permite que hagan sacrificios a su Elohim dentro del país. Pero Moshé responde y dice que no conviene porque para los egipcios es abominación lo que van a sacrificar al Eterno. Entonces los apedrearían. Necesitan una distancia de tres días de camino para presentar sacrificios allí. El faraón dice que los dejará ir al desierto, sólo que no vayan muy lejos. Cuando Moshé sale de la presencia del faraón ruega al Eterno que los animales se alejen para el día siguiente. HaShem hace lo que Moshé le pide y no queda ni un solo animal. Pero el faraón hace pesado su corazón y no deja salir al pueblo.

Moshé tendrá que ir al faraón otra vez y decirle que deje ir al pueblo para servir al Elohim de los hebreos. Si se niega a dejarlos, vendrá la mano del Eterno sobre su ganado. Pero nada del ganado de Israel perecerá. El día siguiente HaShem cumplr lo prometido. El faraón envía para saber que todo el ganado de Egipto ha perecido pero del ganado de Israel no ha muerto ninguno. Pero el corazón del faraón se hace pesado y no deja ir al pueblo.

Moshé y Aharón tendrán que tomar puñados de hollín de un horno y Moshé tendrá que esparcirlo hacia el cielo ante el faraón. Se convertirá en polvo fino en toda la tierra, el cual producirá úlceras y ampollas en hombres y animales. Al hacerlo, lo magos no pueden estar delante de Moshé por causa de las úlceras. Pero HaShem refuerza el corazón del faraón y no hace caso, como HaShem ha dicho.

Moshé tendrá que levantarse temprano y decir al faraón que deje ir al pueblo para que sirva al Elohim de los hebreos. Todas las plagas vendrán sobre él, sus siervos y su pueblo para que sepan que no hay otro como Él en toda la tierra. El faraón y el pueblo estaban a punto de ser destruidos por la peste, pero HaShem lo mantiene para mostrarle su poder y para que su Nombre sea proclamado por toda la tierra.

Séptima aliyá, 9:17-35

Si el faraón no deja ir al pueblo, un fuerte granizo nunca visto antes vendrá el día siguiente. Tendrá que poner a salvo todos los que estén en el campo para que no mueran. Los siervos del faraón que temen la palabra de HaShem ponen a salvo sus siervos y su ganado. Pero el que no hace caso a la palabra del Eterno los deja en el campo. Cuando Moshé extiende la vara sobre el cielo HaShem envía truenos, granizo y fuego como nunca ha habido desde que Egipto existió. Todo lo que hay en el campo es destruido, hasta los árboles. Pero no hay granizo en Goshén. El faraón llama a Moshé y a Aharón y dice que ha pecado. HaShem es justo y su pueblo y él son impíos. Solicita sus rogativas para que no haya más truenos y granizo y entonces dejará ir al pueblo para no quedarse más. Cuando Moshé salga de la ciudad y extienda las manos al Eterno, los truenos y el granizo cesarán, para que el faraón sepa que la tierra es de HaShem. Todavía el faraón y sus siervos no temen al Eterno. (El lino y la cebada y han sido destruidos, pero el trigo y el centeno no, porque son tardíos.) Moshé sale de la ciudad y extiende sus manos al Eterno y la tormenta termina. Pero el faraón peca otra vez haciendo pesado su corazón, y sus siervos hacen lo mismo. No deja ir a los hijos de Israel, como HaShem ha dicho.


Comentarios

Primera aliyá, 6:2-13

6:3       “y me aparecí a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov como Elohim Todopoderoso, mas por mi nombre, Eterno, no me di a conocer a ellos.”  – Esto no quiere decir que los patriarcas no sabían cuál era el nombre personal de Elohim. Desde Génesis 2:4 había sido conocido su Nombre HASHEM y los patriarcas habían recibido la tradición oral desde Adam, cf. Génesis 4:1; 24:31. Además encontramos que en Génesis 4:26 los hombres empezaron a invocar el nombre de HASHEM. En Génesis 15:2 Avraham está mencionando el nombre HASHEM en su oración. Luego está escrito que Avraham creyó en HASHEM y le fue contado por justicia, Génesis 15:6. En Génesis 17:1 está escrito:

“Cuando Avram tenía noventa y nueve años, HASHEM se le apareció, y le dijo: Yo soy El Shadai; anda delante de mí, y sé perfecto.”

Esto nos enseña que los patriarcas conocían el Nombre de HASHEM, cf. Génesis 26:21-25; 28:10-16. Entonces ¿Cómo vamos a entender esta palabra?

Rashí dice: “Aquí no está escrito “no les di a conocer”, sino “no ME di a conocer”. Yo no era conocido por ellos con mi cualidad de veracidad, por la cual mi Nombre es llamado HASHEM, Fiel para hacer que mi palabra se verifique. Así pues, les había hecho una promesa, pero no la he cumplido.”

Tenemos que entender que la revelación de uno de los nombres del Eterno implica, no solamente el conocimiento de la pronunciación o escritura del nombre, sino la revelación de una acción por medio de la cual el Infinito se relaciona con el mundo. El Eterno se revela mediante sus diferentes nombres. Cada nombre revela una acción que está de acuerdo al significado del nombre. De esta manera hay que entender este versículo. Hay una acción implicada en la revelación del nombre HASHEM y esa acción todavía no había sido revelada en su totalidad a los Patriarcas. Pero sí les fue revelada la acción que está implícita en el nombre El Shadai.

El nombre El Shadai puede entenderse principalmente de dos maneras, como el Elohim Todopoderoso y el Elohim Todo suficiente. Los Patriarcas habían conocido al Infinito con ese nombre, que corresponde a esa manera específica de actuar hacia ellos y el resto del mundo. Habían conocido la mano protectora de El Shadai cuando pasaban por peligros. Habían conocido sus milagros sobrenaturales en la creación. Habían experimentado que El Shadai les había dado todo lo que necesitaban para estar satisfechos. Está escrito que Avraham murió satisfecho, Génesis 25:8. Pero el Eterno no se había dado a conocer a ellos como HASHEM. ¿Qué carácter y acción están implícitos en ese nombre?

Ya hemos citado a Rashí que destaca en ese nombre la fidelidad para cumplir sus promesas. Hasta cierto punto Avraham había conocido esa acción del Eterno, al recibir a Yitsjak como hijo de una manera milagrosa por medio de una promesa, como está escrito en Génesis 21:1:

“Entonces HaShem visitó a Sará como había dicho, e hizo HaShem por Sará como había prometido.”

Pero hubo varias promesas que el Eterno no cumplió en la vida de los patriarcas, por ejemplo la promesa de tener una descendencia como las estrellas del cielo, el polvo de la tierra y la arena del mar; la promesa de recibir la tierra de Kenáan en posesión perpetua. Esas promesas no fueron cumplidas en la vida de los patriarcas.

Así que el Eterno no se dio a conocer a los patriarcas con el nombre de HASHEM en el sentido de cumplir todas las promesas.

Además podemos destacar dos significados más de ese nombre. Los dos nombres del Eterno más usados en las Escrituras son Elohim y HASHEM. El hombre Elohim aparece unas 2500 veces en el Tanaj (AT) y HASHEM aparece casi 7000 veces. Aunque HASHEM sea el nombre personal del Eterno y Elohim un nombre genérico, los rabinos ven en estos dos nombres una tendencia de diferentes emanaciones del Infinito que al mismo tiempo son opuestos y complementarios. El nombre HASHEM está relacionado con la misericordia del Infinito y el nombre Elohim está relacionado con su justicia. Así que, normalmente cuando aparece escrito el nombre Elohim, traducido como Elohim, está relacionado con un acto de justicia y cuando aparece el nombre HASHEM,[1] está relacionado con un acto de misericordia.

De esta manera podemos sacar la conclusión de que los patriarcas no habían conocido el carácter y la manifestación de la misericordia del Eterno como ahora los hijos de Israel lo iban a experimentar.

Es destacable el hecho de que lo primero que Moshé recibe, en la magnífica revelación en la zarza ardiendo, es la revelación de la compasión y misericordia del Eterno, como está escrito en Éxodo 3:7, 9:

“Y HaShem dijo: Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos… Y ahora, he aquí, el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí, y además he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.”

Esta manifestación de la misericordia del Eterno no había sido conocida por Avraham, Yitsjak y Yaakov.

Además encontramos en este Nombre otro aspecto que está relacionado con los dos anteriores, la redención, como está escrito en Éxodo 3:8a, 10:

“Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel… Ahora pues, ven y te enviaré a Faraón, para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.”

Los hijos de Israel necesitaban una redención para poder salir de Egipto. Cuando una o varias personas han llegado a una situación de peligro, esclavitud, pobreza, enfermedad o algo semejante, y no tienen los meElohim para salir de allí, necesitan redención para poder salir de esa situación. Un redentor es una persona que tiene la capacidad para sacar a los que necesitan ser redimidos. En este caso el Eterno se presenta como Redentor para sacar a los hijos de Israel de Egipto, porque ellos no pueden hacerlo por sí mismos, como está escrito en Éxodo 15:13:

“En tu misericordia has guiado al pueblo que has redimido; con tu poder los has guiado a tu santa morada.”

En Deuteronomio 9:26 está escrito:

“Y oré a HaShem, y dije: “Oh Señor Eterno, no destruyas a tu pueblo, a tu heredad, que tú has redimido con tu grandeza, que tú has sacado de Egipto con mano fuerte.”

En el Salmo 77:15 está escrito:

“Con tu brazo has redimido a tu pueblo, a los hijos de Yaakov y de Yosef.”

Los patriarcas no tuvieron la experiencia con el Eterno como el gran Redentor. Ahora HaShem se manifiesta a los hijos de Israel como Redentor, para liberarlos de la esclavitud.

Los hijos de Israel eran esclavos. Un esclavo no tiene el derecho de su propia vida, no es dueño de sí mismo. Otra persona es el dueño de él. Para nosotros es difícil entender esto porque no lo hemos vivido. La esclavitud de los hijos de Israel no significaba solamente que tenían que trabajar duramente, sino que no eran dueños de sí mismos. Pertenecían al faraón. La Torá no revela en detalle cómo llegaron a ser esclavos. El midrash da su explicación, pero el hecho de que eran esclavos implica que en algún momento tenían que haber perdido la libertad. O se vendieron como esclavos por propia voluntad, o fueron obligados a ser esclavos por la fuerza. Lo cierto es que eran esclavos y como tales eran posesión del faraón. Esto implica que el Eterno no podía sacarlos de Egipto sin el permiso de su dueño. Por eso vemos que Moshé no ordenó al faraón dejar ir a los hijos de Israel para celebrar fiesta al Eterno, sino simplemente le pidió permiso, hasta rogando, como está escrito en Éxodo 5:3:

“Entonces ellos dijeron: El Elohim de los hebreos nos ha salido al encuentro. Déjanos ir, te rogamos, camino de tres días al desierto para ofrecer sacrificios a HaShem nuestro Elohim, no sea que venga sobre nosotros con pestilencia o con espada.”

Jurídicamente el Eterno no podía reclamar a los hijos de Israel porque estaban bajo la autoridad del faraón y eran su posesión. Si el Eterno los hubiera sacado sin el permiso del faraón, sería un ladrón y no respetaría el principio de autoridad que él mismo había establecido. Por esto Moshé tenía que pedir permiso hasta siete veces para sacar a los hijos de Israel, cf. 5:1; 7:16; 8:1, 20 (16); 9:1; 10:3. En ninguna de estas ocasiones está escrito que HaShem ordenó al faraón que soltara al pueblo. El Eterno no puede cometer ningún acto de injusticia, como está escrito en el Salmo 145:17:

“Justo es HaShem en todos sus caminos, y bondadoso en todos sus hechos.”

Por otro lado Elohim tenía toda la autoridad sobre el faraón. Fue Él quien le había puesto como rey en Egipto, delegándole parte de su propia autoridad. Por lo tanto Elohim tiene el derecho de juzgar las acciones del faraón, y esa también fue parte de la misión de Moshé, que actuaba como Elohim en este caso sobre el rey de Egipto. Las plagas vinieron porque el rey de Egipto, junto con su pueblo, no habían respetado las leyes del Eterno que son para todos los hombres de la tierra. Moshé fue enviado con dos propósitos principales, juzgar la autoridad que no estaba cumpliendo su función según la voluntad de Aquel que la puso en su lugar, y redimir a los hijos de Israel de su esclavitud. De esta manera se revelan los dos nombres Elohim y HASHEM en esta obra. Elohim como el Juez justo que dicta y ejecuta sentencia sobre un gobierno maligno y HASHEM como el misericordioso Elohim Redentor que saca a su pueblo de la esclavitud.

6:6-8 “Por tanto, di a los hijos de Israel: “Yo soy HaShem, y os sacaré de debajo de las cargas de los egipcios, y os libraré de su esclavitud, y os redimiré con brazo extendido y con juicios grandes. Y os tomaré por pueblo mío, y yo seré vuestro Elohim; y sabréis que yo soy HaShem vuestro Elohim, que os sacó de debajo de las cargas de los egipcios. “Y os traeré a la tierra que juré dar a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov, y os la daré por heredad. Yo soy HaShem.””  – En este texto encontramos siete promesas. Las cuatro primeras de ellas están relacionadas con las cuatro copas que se beben en la celebración de pesaj (Pascua), de la siguiente manera:

  1. os sacaré – primera copa llamada kidush, “santificación”
  2. os libraré – segunda copa llamada “juicio”
  3. os redimiré – tercera copa llamada “redención” o “bendición”
  4. os tomaré – cuarta copa llamada “alabanza”
  5. yo seré vuestro Elohim
  6. os traeré
  7. os la daré

6:12     “Pero Moshé habló delante de HaShem, diciendo: He aquí, los hijos de Israel no me han escuchado; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón, siendo yo torpe de palabra?”  – Esta es la séptima vez que Moshé rabenu se opone al Eterno. Cinco veces lo hizo ante la zarza ardiendo y dos veces en Egipto, cf. 5:22-23.

“torpe de palabra” – Literalmente “obstruido de labios”. La palabra hebrea que ha sido traducida como “torpe” es aral,[2] que viene de arel[3] que, según Rashí, significa “obstrucción”. Lo que Moshé está diciendo es que sus labios están obstruidos de manera que no puede hablar con claridad. Según Rashí la palabra orlá[4], la forma femenina de aral, siempre significa “obstrucción”. Tenemos un ejemplo en Jeremías 6:10 donde está escrito:

 

“¿A quiénes hablaré y advertiré, para que oigan? He aquí, su oído está cerrado (arelá), y no pueden escuchar. He aquí, la palabra de HaShem les es oprobio; no se deleitan en ella.”

Encontramos otro ejemplo en Jeremías 9:25-26, donde está escrito:

“He aquí, vienen días–declara HaShem– en que castigaré a todo el que esté circuncidado sólo en la carne: a Egipto, a Yehudá, a los hijos de Amón, a Moav y a todos los que se rapan las sienes, a los que habitan en el desierto; porque todas las naciones son incircuncisas (arelim), y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazón (arlei-lev).”

 

En este pasaje la incircuncisión del corazón significa que el corazón está bloqueado a la comprensión, insensible a los impulsos del Eterno.

 

Hay otro ejemplo en Habacuc 2:16 donde dice:

 

“Serás saciado de deshonra más que de gloria. Bebe tú también y muestra tu desnudez (ve-hearel). Se volverá sobre ti el cáliz de la diestra de HaShem, y la ignominia sobre tu gloria.”

 

Rashí traduce este texto: “Bebe tú también y obstrúyete”, lo que significa: bebe y bloquea tu mente a causa de la embriaguez de la copa de maldición (veneno).

 

En Levítico 19:23 está escrito:

 

“Cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales, tendréis por prohibido su fruto (arlatem arlató). Por tres años os será prohibido (arelim); no se comerá.”

 

Esto significa, según Rashí, que hay que aplicar a los árboles una obstrucción, es decir una prohibición que impida que el hombre coma su fruto durante los tres primeros años.

 

El prepucio de la carne también es llamado orlá porque es lo que cubre y obstruye parte del órgano sexual masculino. Un incircunciso es llamado arel, como está escrito en Génesis 17:14:

 

“Mas el varón incircunciso (arel), que no es circuncidado en la carne de su prepucio, esa persona será cortada de entre su pueblo; ha quebrantado mi pacto.”

 

En Éxodo 12:48 está escrito:

 

“Pero si un extranjero reside con vosotros y celebra el pesaj a HaShem, que sea circuncidado todo varón de su casa, y entonces que se acerque para celebrarla, pues será como un nativo del país; pero ninguna persona incircuncisa (arel) comerá de ella.”

 

Así que Moshé tenía un impedimento en sus labios para poder hablar bien. Esto hizo que los hijos de Israel reconocieran que HaShem estaba utilizándole cuando sus palabras fluían con tanta claridad y facilidad, como está escrito en Deuteronomio 32:1-2:

 

“Prestad atención, oh cielos, y dejadme hablar; y escuche la tierra las palabras de mi boca. Caiga como la lluvia mi enseñanza, y destile como el rocío mi discurso, como llovizna sobre el verde prado y como aguacero sobre la hierba.”

 

 

Segunda aliyá, 6:14-28

6:16     “Y estos son los nombres de los hijos de Leví según sus generaciones: Guershón, Kehat y Merarí. Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años.”  – Según el Midrash[5] y Rashí, Leví fue el último que murió de los hijos de Israel. Después de la muerte de Yosef y todos sus hermanos vino la esclavitud, ver 1:6-8.

6:18     “Y los hijos de Kehat: Amram, Yitshar, Jevrón y Uziel. Y los años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años.”  – Según Génesis 46:11 Kehat (Coat) bajó con su abuelo Yaakov a Egipto. Si sumamos los años de vida de Kehat, 130 más los años de vida de Amram 137, (v. 20), más los 80 años de Moshé en ese momento llegamos a 347 años. Además hay que considerar que muchos de los años de los hijos están incluidos en los años de sus padres.

En Génesis 15:13 está escrito:

“Y dijo a Avram: Ten por cierto que tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es suya, donde serán esclavizados y oprimidos cuatrocientos años.”

¿Cómo es posible que la profecía de Génesis 15:13 hable de 400 años de opresión y esclavitud cuando la genealogía de los levitas no muestran tantos años de estancia en la tierra de Egipto? Vamos a considerar dos interpretaciones:
Según Rashí, y otras muchas fuentes rabínicas, los 400 años empezaron a ser contados a partir del nacimiento de Yitsjak. En tal caso Yitsjak es considerado como parte de los “descendientes” de Avraham que iban a ser esclavizados y oprimidos durante 400 años en tierra extranjera. La tierra extranjera sería en este caso tanto la tierra de Kenáan, donde vivió Yitsjak durante toda su vida, como la tierra de Egipto, donde bajó luego Yaakov con sus hijos. Los rabinos cuentan que hubo una estancia en Egipto de sólo 210 años.

En Éxodo 12:40-41 está escrito:

“El tiempo que los hijos de Israel vivieron en Egipto fue de cuatrocientos treinta años. Y sucedió que al cabo de los cuatrocientos treinta años, en aquel mismo día, todos los ejércitos de HaShem salieron de la tierra de Egipto.”

Si la teoría de Rashí es correcta, esta palabra tendría que ser traducida de la siguiente manera:[6] “La estadía de los hijos de Israel durante la que habitaron en Egipto fue de cuatrocientos treinta años.”
Otra traducción[7] dice: ”Y la permanencia de los hijos de Israel en Egipto fue de cuatrocientos treinta años.”

Esta última traducción tiene un comentario abajo que dice que los 400 años empezaron a contarse desde el sacrificio de Génesis 15, (y no desde el nacimiento de Yitsjak, como dice Rashí), y que incluyen todos los países de las peregrinaciones de los patriarcas.

Vamos a ver algunos argumentos que desafían la interpretación de los rabinos que acabamos de presentar. Primero, el texto de Génesis 15 no dice que los descendientes de Avraham iban a estar oprimidos en varios países, sino en un solo país, “serán extranjeros en una tierra que no es suya”.

Cuando Avraham tenía 100 años nació Yitsjak. Si los 400 años empezaron a ser contados desde el nacimiento de Yitsjak, los 430 años mencionados en Éxodo 12 empezarían a contarse 30 años antes. Entonces Avraham tenía 70 años y todavía residía en Jarán, según Génesis 12:4 donde está escrito:
“Entonces Avram se fue tal como HaShem le había dicho; y Lot fue con él. Y Avram tenía setenta y cinco años cuando partió de Jarán.”

La palabra de Éxodo 12:40 dice que un periodo de 430 se completó para “los hijos de Israel” cuando salieron de Egipto. Si “los hijos de Israel” habían existido durante 430 años cuando salieron de Egipto, ¿cómo es posible que el cómputo de los 400 años se iniciaron desde el nacimiento de Yitsjak? En tal caso Avram sería llamado “hijos de Israel” estando en Jarán, cinco años antes de su llegada a la tierra de Kenáan por primera vez. El libro de Yashar cuenta que Avraham hizo varios viajes a la tierra de Kenáan antes del relato de Génesis 12. Pero aunque fuera así no se puede considerar nuestro padre Avraham como “hijos de Israel” como dice la Escritura. Así que habrá que buscar otra explicación a la falta de años en la genealogía de los levitas.

. En el texto masorético no aparece ese nombre en Génesis 11:12-13. Sin embargo el nombre aparece en el texto de LXX (Septuaginta) y, según tengo entendido, también en los manuscritos del Qumrán. Tengamos en cuenta que la palabra ben, “hijo” no necesariamente significa hijo directo, sino descendiente. Por lo tanto es posible que haya un salto entre Kehat, hijo de Leví, y Amram, padre de Moshé. Amram, ciertamente, es hijo de Kehat, en el sentido de ben, pero es muy posible que no sea hijo directo, sino uno de sus descendientes. De esta manera podrían cuadrar los 430 años de estancia en Egipto desde que entró Yaakov con 130 años de edad, junto con todos sus hijos, el día 15 del mes de aviv.

Según el cómputo de años que hay en el mundo judío faltan más de 200 años para el año 6000 desde la creación de Adam. Este cálculo está basado en la teoría de que los hijos de Israel estuvieran en Egipto durante 210 años. Si estuvieron en Egipto durante 430 años hay una diferencia de 220 años (430-210=220). Si añadimos 220 años concuerda más con el tiempo en que vivimos, según los profetas, es decir, cerca del año 6000. En el año 6001 después de Adam empezará el reino mesiánico en la tierra.

Otra opción es que el cómputo desde Adam hasta Avraham no es completo porque todas las generaciones no son mencionadas.

Ahora, durante el tiempo desde la división del reino con el hijo del rey Shelomó hasta la invasión del imperio Babilónico había momentos de gran apostasía en los dos reinos de Israel, y por lo tanto no fue registrado adecuadamente el paso del tiempo. Según el pastor húngaro Jozsef Ladò,[8] la cronología judía cuenta de entre 200 a 240 años entre la construcción del templo de Shelomó, cf. 1 Reyes 6:1, y el cautiverio babilónico. Esto nos da un margen de error para saber exactamente dónde estamos en estos momentos.

La expresión “el tiempo se ha cumplido” alude a los 4000 primeros años de historia humana y el inicio de la era mesiánica en el año 4001. Según el Talmud,[9] la La historia del mundo esta dividida de la siguiente manera:

  • 2000 años con desolación (desde Adam hasta Avraham)
  • 2000 años con Torá (desde Avraham hasta el Mesías)
  • 2000 años la edad mesiánica (desde la primera venida del Mesías hasta su regreso, la era mesiánica)
  • 1000 años de remisión (el reino Mesiánico)
  • Después el mundo será renovado (nuevos cielos y nueva tierra)

Tercera aliyá, 6:29 – 7:7

 7:3       “Pero yo endureceré el corazón de Faraón para multiplicar mis señales y mis prodigios en la tierra de Egipto.”  – Desde nuestro punto de vista podemos decir que el endurecimiento del corazón del faraón no es debido a una decisión predeterminada del Eterno, porque violaría el principio de la libertad para elegir. HaShem le dio muchas oportunidades al faraón para arrepentirse de su pecado,

Rambam escribe:[1] “No pienses lo que dicen los necios de las naciones del mundo, como también la mayoría de los indoctos de Israel, que el Santo, bendito es, decreta desde el principio de su creación si el hombre va a ser justo o malvado, así no es… No hay nadie que le obligue, que le imponga o que lo arrastre hacia cualquiera de estos dos caminos, sino que él mismo y por su propia decisión se inclina hacia el camino que desee.”

HaShem le dice a Moshé que él va a endurecer el corazón del faraón para multiplicar sus señales y prodigios. Sin embargo, vemos como el Eterno no endurece el corazón del faraón hasta después de haber pasado cinco plagas. Durante las cinco primeras plagas fue el mismo faraón que fortaleció su corazón para no hacer caso a la palabra del Eterno. Según el midrash, las cinco primeras plagas duraron cinco meses.

En Éxodo 4:21 HaShem dice que él va a fortalecer el corazón del faraón. La palabra hebrea es jazak[2], que significa “hacerse/ser fuerte”, “tener valor”, “endurecerse”. El Eterno prometió fortalecer el corazón del faraón para que él siguiera en su decisión rebelde y no perdiera esa fuerza para resistir al Eterno. Si HaShem no hubiera fortalecido su interior, no podría haber hecho los últimos grandes milagros ante todo el mundo. Así que HaShem se aprovechó de la obstinación del faraón cuando él ya había tomado la decisión de ir por el camino rebelde.

En Éxodo 7:3 vemos como el Eterno dice que va a endurecer el corazón del faraón. La palabra hebrea es kashá[3], que significa “ser duro”, “difícil”. Es la única vez que la palabra endurecer aparece en relación con el faraón.

En las primero cinco plagas vemos como el faraón fortalece su propio corazón en su rebeldía. En Éxodo 7:13, 22; 8:19 , 9:12, 35; 10:20, 27; 11:10; 14:4, 8, 17; se encuentra la palabra jazak, “fortalecer”.

En Éxodo 7:14; 8:15 (8:11 heb.), 32 (28 heb.); 9:7, 34; 10:1 aparece la palabra kavad[4], que significa “ser pesado”, “pesar”, “ser una carga”; “recibir honores”.

De todos estos textos aprendemos que cuando una persona se empeña en rebelarse contra la voluntad del Eterno llegará a un punto donde la gracia del Eterno se retira y ya no habrá más posibilidad de arrepentimiento. Ya pasó la raya y es juzgada para ser un vaso de ira preparado para la destrucción,

Después de ese punto decisivo, el Eterno fortalece la persona en su rebeldía con un triple propósito:

Primero, para fortalecer la decisión de la persona y así darle el derecho de vivir según su propia decisión libre. Escogió ese camino y por ese camino tendrá que caminar y sufrir las consecuencias de su decisión.

Segundo, para mostrar a todo el mundo que el aparente arrepentimiento que la persona pueda mostrar hacia fuera no era sincera, cf. 9:27, para que cuando venga el castigo, nadie diga que Elohim castigó a los arrepentidos. Su rebeldía es evidente a todos y por lo tanto nadie se equivocará pensando que el castigo divino vino por una injusticia del Eterno.

Tercero, para así mostrar su poder mediante los fuertes castigos que son manifestados de modo que el pueblo de Israel y las demás naciones conozcan su tremendo poderío, cf. Éxodo 7:3-5; 9:15-16.

Cuarta aliyá, 7:8 – 8:10 (8:6 heb.)

 7:12     “pues cada uno echó su vara, las cuales se convirtieron en serpientes. Pero la vara de Aharón devoró las varas de ellos.”  – No dice que fue la serpiente de Aharón que devoró las serpientes de ellos. De allí el Talmud y el Midrash[5] enseñan que después de haberse convertido otra vez en vara, devoró las varas de los demás. Esto muestra la superioridad del poder del Eterno sobre el poder mágico que viene de los demonios.

7:15     “Preséntate a Faraón por la mañana cuando vaya al agua, y ponte a orillas del río para encontrarte con él; y toma en tu mano la vara que se convirtió en serpiente.”  – Rashí cita el Midrash[6] y dice que el faraón solía salir muy temprano por la mañana para evacuar sus órganos en el río para que la gente no se diera cuenta de que era un hombre normal. Él decía que era un Elohim y por eso no necesitaba hacer sus necesidades. HaShem usó a Moshé para juzgar todos los Elohimes de Egipto, según está escrito en Éxodo 12:12:

“Porque esa noche pasaré por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal; y ejecutaré juicios contra todos los Elohimes de Egipto. Yo soy HaShem.”

Lo primero que Moshé atacó fueron los poderes mágicos de Egipto. Luego sigue atacando uno por uno de los Elohimes de los egipcios. En la primera plaga fue atacado el mismo faraón que se dijo ser un Elohim y Moshé le descubrió en su humanidad al tener que ir al río para hacer sus necesidades como cualquier hombre.

7:16a   “Y dile: “HaShem, el Elohim de los hebreos, me ha enviado a ti”  – Hay tres términos que son utilizados en las Escrituras para hablar del pueblo escogido: hebreos, hijos de Israel y judíos. Avraham fue el primer hebreo, según Génesis 14:13. Desde entonces todos sus descendientes por vía de Yitsjak y Yaakov también son llamados hebreos. Los hijos de Israel son los descendientes de Yaakov que recibió el nombre de Israel. El término “judíos” fue usado inicialmente sobre los integrantes del reino del sur que comprendía las dos tribus Yehudá y Binyamín y también gran parte de los levitas. cf. 2 Reyes 16:6; Jeremías 32:12; Daniel 3:8.

7:17     “Así dice HaShem: ‘En esto conocerás que yo soy HaShem: he aquí, yo golpearé con la vara que está en mi mano las aguas que están en el río, y se convertirán en sangre.”  – El río también fue considerado un Elohim y por esto fue juzgado por el Elohim de los hebreos. HaShem dice que él va a golpear las aguas del río, no Moshé. La vara de Moshé estaba también en la mano del Eterno. Vemos que hubo una colaboración íntima entre lo que estaba haciendo Moshé y lo que estaba haciendo el Eterno. El Eterno estaba golpeando las aguas del río por medio de su shalíaj, emisario, Moshé.

7:19     “Y HaShem dijo a Moshé: Di a Aharón: “Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos, sobre sus estanques y sobre todos sus depósitos de agua, para que se conviertan en sangre; y habrá sangre por toda la tierra de Egipto, tanto en las vasijas de madera como en las de piedra.””  – La autoridad fue delegada a Aharón. Rashí destaca lo que enseña el Midrash,[7] que Moshé había sido salvado por las aguas del río y por eso él no lo castigó, sino dejó que lo hiciera Aharón.

La redención de Egipto es un anuncio profético para la gran redención de Israel en los últimos tiempos en relación con la segunda venida del Mesías, como está escrito en Isaías 44:23:

“Gritad de júbilo, cielos, porque HaShem lo ha hecho. Gritad de alegría, profundidades de la tierra. Prorrumpid, montes, en gritos de júbilo, y el bosque, y todo árbol que en él hay, porque HaShem ha redimido a Yaakov y ha mostrado su gloria en Israel.”

En Isaías 52:9-10 está escrito:

“Prorrumpid a una en gritos de júbilo, lugares desolados de Jerusalén, porque HaShem ha consolado a su pueblo, ha redimido a Jerusalén. HaShem ha desnudado su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Elohim.”
En Jeremías 31:8-11 está escrito:

“He aquí, yo los traigo del país del norte, y los reuniré de los confines de la tierra, entre ellos los ciegos y los cojos, la mujer encinta y también la que está dando a luz; una gran compañía volverá acá. Con llanto vendrán, y entre súplicas los guiaré; los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy un padre para Israel, y Efrayim es mi primogénito. Oíd, naciones, la palabra de HaShem, anunciad en las costas lejanas, y decid: El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo guardará como un pastor a su rebaño. Porque HaShem ha rescatado a Yaakov, y lo ha redimido de manos más fuertes que él.”

La redención final será muy parecida a la redención inicial. Como en la redención inicial pasaron por el mar, así será también durante la redención final, como está escrito en Zacarías 10:8-12:

“Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran. Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán. Los haré volver de la tierra de Egipto, y de Ahsur los recogeré; los traeré a la tierra de Guilad y del Levanón, hasta que no haya sitio para ellos. Pasarán por el mar de la angustia, y Él herirá las olas en el mar y se secarán todas las profundidades del río; y será abatido el orgullo de Ashur y apartado el cetro de Egipto. Yo los fortaleceré en HaShem, y en su nombre andarán–declara HaShem.”

En Isaías 11:11-16 está escrito:

“Entonces acontecerá en aquel día que el Señor ha de recobrar de nuevo con su mano, por segunda vez (en los últimos tiempos), al remanente de su pueblo que haya quedado de Ashur (Asiria, Irak), de Egipto (Egipto), de Patrós (Sur de Egipto), de Cush (Etiopía y Yemen), de Eilam (Iran), de Shinar (Irak), de Jamat (Siria) y de las islas del mar (Las islas Baleares, los continentes y los países con costas). Alzará un estandarte (el Mesias) ante las naciones, reunirá a los desterrados de Israel (las 10 tribus), y juntará a los dispersos de Yehudá (los judíos) de los cuatro confines de la tierra. Entonces se disipará la envidia de Efrayim (las 10 tribus), y los que hostigan a Yehudá serán exterminados; Efraín no envidiará a Yehudá, y Yehudá no hostigará a Efrayim. Y ellos (Efrayim y Yehudá) se lanzarán sobre el costado de los plishtim (filisteos, palestinos) al occidente (Gaza), juntos despojarán a los hijos del oriente; Edom y Moav (sur de Jordania) estarán bajo su dominio, y los hijos de Amón (norte de Jordania) les estarán sujetos. Y HaShem destruirá la lengua del mar de Egipto; agitará su mano sobre el río (Eufrates) con su viento abrasador, lo partirá en siete arroyos y hará que se pueda pasar en sandalias. Y habrá una calzada desde Azur (Irak) para el remanente que quede de su pueblo, así como la hubo para Israel el día que subieron de la tierra de Egipto.”

En Isaías 43:1-7 está escrito:

“Mas ahora, así dice HaShem tu Creador, oh Yaakov, y el que te formó, oh Israel: No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará. Porque yo soy HaShem tu Elohim, el Santo de Israel, tu Salvador; he dado a Egipto por tu rescate, a Cush y a Sevá en lugar tuyo. Ya que eres precioso a mis ojos, digno de honra, y yo te amo, daré a otros hombres en lugar tuyo, y a otros pueblos por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu descendencia, y del occidente te reuniré. Diré al norte: “Entrégalos”; y al sur: “No los retengas.” Trae a mis hijos desde lejos y a mis hijas desde los confines de la tierra, a todo el que es llamado por mi nombre y a quien he creado para mi gloria, a quien he formado y a quien he hecho.”

En la redención final habrá liberación hasta del pecado y de la muerte, como dice el Salmo 130:7-8:

 

“Oh Israel, espera en HaShem, porque en HaShem hay misericordia, y en Él hay abundante redención; Él redimirá a Israel de todas sus iniquidades.”

 

Y en el Salmo 49:15 está escrito:

 

“Pero Elohim redimirá mi alma del poder del Sheol, pues Él me recibirá. (Sela)”

 

En Isaías 63:4 está escrito:

 

“Porque el día de la venganza estaba en mi corazón, y el año de mi redención había llegado.”

 

Quinta aliyá, 8:11-22 (8:7-18 heb.)

 

8:12     “Entonces Moshé y Aharón salieron de la presencia de Faraón, y Moshé clamó a HaShem acerca de las ranas que Él había puesto sobre Faraón.”  – Moshé clamó al Eterno. De esto aprendemos que hay momentos cuando hay que gritar delante del Eterno para que nuestra oración llegue a su trono.

 

8:16     “Entonces HaShem dijo a Moshé: Di a Aharón: “Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que se convierta en piojos por toda la tierra de Egipto.””  – En esta tercera plaga no hubo una advertencia previa al faraón. Si se dividen las nueve primeras plagas en tres grupos, vemos como las dos primeras de cada grupo fueron anunciadas previamente ante el faraón, pero no la última de cada grupo.

 

8:18     “Y los magos trataron de producir piojos con sus encantamientos, pero no pudieron; hubo, pues, piojos en hombres y animales.”  – Finalmente los magos tuvieron que reconocer que el poder de HaShem es mayor que el suyo. Vemos como los poderes mágicos de Egipto llegaban a un nivel muy alto. La fuente de poder de los magos venía del satán, y la fuente de poder de Moshé venía de HaShem. Toda manifestación sobrenatural que no está conectada con el Eterno tiene su origen en los malos espíritus. El ocultismo, la magia, la astrología y las religiones de los gentiles tienen origen demoníaco. Los siervos del Eterno necesitan el poder sobrenatural para poder resistir los poderes del mal y manifestar que el Eterno es mayor.

 

8:22     “Mas en aquel día yo pondré aparte la tierra de Goshén en la que mora mi pueblo, para que no haya allí mezclas de bestias salvajes, a fin de que sepas que yo, HaShem, estoy en medio de la tierra.”  – Vemos como el pueblo escogido es guardado en medio de los grandes juicios del Eterno. Así será también en los últimos tiempos. Ya han empezado los dolores de parto para el nacimiento del siglo venidero con falsos predicadores “ungidos”, guerras, terrorismo, hambre, plagas, señales en los cielos, terremotos y grandes olas del mar.

 

Sexta aliyá, 8:23 (19 heb) – 9:16

 

8:23     “y yo haré distinción entre mi pueblo y tu pueblo”  – El Eterno sigue separando entre la luz y las tinieblas. Hay diferencia entre los hijos de Israel que son hijos del Eterno, y los hijos de los demás pueblos. Ser santo significa ser diferente, apartado. Si el pueblo quiere ser igual que las demás naciones, pierde su luz que viene de la Torá.

 

8:26     “Pero Moshé respondió: No conviene que lo hagamos así, porque es abominación para los egipcios lo que sacrificaremos a HaShem nuestro Elohim. Si sacrificamos lo que es abominación para los egipcios delante de sus ojos, ¿no nos apedrearán?”  – Las ovejas fueron consideradas como Elohimes por los egipcios.

 

8:30     “Y salió Moshé de la presencia de Faraón y oró a HaShem.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “oró” es va-yetar cuya raíz es atar[8] que significa “orar”, “interceder”, “quemar incienso”. Está relacionada con la palabra atar[9] que significa “aumentar”, “abundar”, “multiplicar”. Esto nos enseña que Moshé oró con intensidad. La oración eficaz tiene que ser hecha con fervor.

 

9:3       “he aquí, la mano de HaShem está sobre tus ganados que están en el campo: sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre las vacadas y sobre las ovejas.”  – Esta es la plaga decisiva. Si el faraón no se arrepiente ahora ya no habrá más oportunidad para ser salvo y su alma se perderá.

 

“la mano de HaShem está” – Aquí encontramos la palabra hebrea hayá, “ser” o “estar”, de forma presente, hoyá (hey, vav, yud, hey). Es la única vez en todas las Escrituras que el verbo “ser” es conjugado en presente. En el idioma hebreo normalmente no se usa el verbo “ser” o “estar” en presente. Aquí hay una excepción.

 

9:4       “Pero HaShem hará distinción entre los ganados de Israel y los ganados de Egipto, y nada perecerá de todo lo que pertenece a los hijos de Israel”  – En medio de las plagas de los últimos tiempos habrá una providencia especial de parte de nuestro Padre celestial, de modo que podremos sobrevivir de manera sobrenatural.

9:15-16 “Porque si yo hubiera extendido mi mano y te hubiera herido a ti y a tu pueblo con pestilencia, ya habrías sido cortado de la tierra. Pero en verdad, por esta razón te he permitido permanecer: para mostrarte mi poder y para proclamar mi nombre por toda la tierra.”  – En la quinta plaga de la peste HaShem protegió al faraón y a su pueblo para que la peste no los alcanzara. Lo hizo con el propósito de seguir manifestando sus milagros. A partir de la sexta plaga, la de las úlceras, el Eterno interviene en el corazón del faraón y le fortalece en su obstinación. Ya había pasado la raya de la gracia del Eterno y no hubo vuelta atrás, sin posibilidad de arrepentimiento. HaShem lo utiliza para mostrar sus grandes milagros a todo el mundo.

 

Al traducir que el faraón fue levantado corremos el riesgo de entenderlo como si el faraón fuera levantado como rey. El texto de Éxodo que estamos estudiando dice que el Eterno permitió que el faraón estuviera de pie a pesar de la peste, la que vino sobre los animales. Así que al no arrepentirse con esa quinta plaga de la peste de los animales, HaShem, según su propia voluntad, fortalece el corazón del faraón para que no pueda obtener más misericordia. Así el faraón fue preparado de antemano, después de la quinta plaga, para la destrucción. El faraón no fue preparado para destrucción cuando fue formado en el vientre de su madre, sino en el momento cuando pasó la raya del fin de la gracia del Eterno después de la quinta plaga.

Los que somos vasos de misericordia podremos obtener la gloria. Los vasos de misericordia son los hijos de Israel y los gentiles que se han arrepentido de su idolatría y se han refugiado bajo las alas del Elohim de Israel.

Por otro lado se puede entender esta enseñanza de manera que el Eterno sí predestinó al faraón en el vientre de su madre para ser un vaso de destrucción y a los que respondieron positivamente a su llamado los predestinó para ser vasos de gloria. Pero esta predestinación no la hace sobre la base de su soberana voluntad de decidir quién va a ser salvo y quien va a ser destruido, sino sobre la base del libre albedrío que cada individuo ha recibido como seres creados a la imagen y semejanza de Elohim.

 

 

 

En Jeremías 1:5 está escrito:

 

“Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones.”

 

En Isaías 49:1, 5 está escrito:

 

“Escuchadme, islas, y atended, pueblos lejanos. HaShem me llamó desde el seno materno, desde las entrañas de mi madre mencionó mi nombre… Y ahora dice HaShem (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Yaakov vuelva a Él y que Israel se reúna con Él, porque honrado soy a los ojos de HaShem y mi Elohim ha sido mi fortaleza).”

 

De esta manera podríamos decir que el faraón fue formado en el vientre de su madre con las cualidades necesarias para poder ser rey de Egipto y poder tener esa fuerza de resistencia que es necesaria para oponerse ante el poder del Eterno. Es cierto que el Eterno no desea la muerte de nadie, cf. Ezequiel 18:32, sino más bien que todos se arrepientas de sus pecados y sean salvo para la eternidad. Pero si la persona no quiere ser salva, HaShem respeta su decisión y la prepara para ser un vaso de ira y destrucción, es decir saca provecho de su creación, al igual que en una casa hay vasos de deshonra que sirven durante un tiempo, pero luego son destruidos.

 

Séptima aliyá, 9:17-35

 

9:28     “Rogad a HaShem, porque ha habido ya suficientes truenos y granizo de parte de Elohim; y os dejaré ir y no os permaneceréis más aquí.”  – La petición de salir un camino de tres días para celebrar fiesta al Eterno fue con la idea de luego volver a Egipto. Los esclavos no tenían el derecho de dejar su dueño sin su permiso. Sin embargo, aquí vemos que el faraón está hablando de que no tendrán que seguir permaneciendo en Egipto. Esto constituye una concesión de algo más que salir para luego volver.

No obstante, como el faraón no cumplió su promesa, los hijos de Israel no quedaron libres de su dueño anterior hasta su muerte en el mar de Cañas (Rojo).

El cruce del mar es una tevilá, un rito de purificación por agua. Este rito simboliza, entre otras cosas, la muerte y la resurrección. También es una manera de pasar de un señor a otro. Cuando las novias judías pasan por la mikvé, acumulación de aguas purificadoras, antes de entrar en el pacto matrimonial, pasan de estar bajo la autoridad de su padre a estar bajo la autoridad de su esposo. De la misma manera los hijos de Israel fueron liberados de la dependencia del faraón al cruzar el mar, para poder estar bajo el Eterno como su Esposo.

 

9:29     “Y Moshé le dijo: Tan pronto como yo salga de la ciudad, extenderé mis manos a HaShem; los truenos cesarán, y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra es de HaShem.”  – Vemos aquí otro ingrediente en la oración de Moshé, levantar las manos. Varios textos de las Escrituras hablan de oración de esta manera, como vemos en Éxodo 17:11, donde está escrito:

 

“Y sucedió que mientras Moshé tenía en alto su mano, Israel prevalecía; y cuando dejaba caer la mano, prevalecía Amalec.”

 

Y en el Salmo 28:2 está escrito:

 

“Escucha la voz de mis súplicas cuando a ti pido auxilio; cuando levanto mis manos hacia el lugar santísimo de tu santuario.”

 

En el Salmo 63:4 está escrito:

 

“Así te bendeciré mientras viva, en tu nombre alzaré mis manos.”

 

En el Salmo 88:9 está escrito:

 

“Han languidecido mis ojos a causa de la aflicción; oh Eterno, cada día te he invocado, he extendido mis manos hacia ti.”

 

En el Salmo 134:2 está escrito:

 

“Alzad vuestras manos al santuario y bendecid a HaShem.”

 

En el Salmo 141:2 está escrito:

 

“Sea puesta mi oración delante de ti como incienso, el alzar de mis manos como la ofrenda de la tarde.”

 

En el Salmo 143:6 está escrito:

 

“A ti extiendo mis manos; mi alma te anhela como la tierra sedienta. (Sela)”

 

En 1 Reyes 8:54 está escrito:

 

“Y sucedió que cuando Shelomó terminó de decir toda esta oración y súplica a HaShem, se levantó de delante del altar de HaShem, de estar de rodillas con sus manos extendidas hacia el cielo.”

 

Esto nos enseña que la oración de Moshé rabenu estaba basada en cuatro cosas:

 

  • Oraba según la voluntad del Eterno
  • Oraba con clamor
  • Oraba con fervor
  • Oraba con las manos levantadas

 

Sigamos el ejemplo de Moshé, nuestro maestro, para tener éxito en nuestras oraciones y así podrá hacerse la voluntad del Eterno en la tierra como en el cielo, Amén.

[1]      Hiljot Teshuvá 5:2.

[2]      Strong H2388 châzaq, khaw-zak’, A primitive root; to fasten upon; hence to seize, be strong (figuratively courageous, causatively strengthen, cure, help, repair, fortify), obstinate; to bind, restrain, conquer: – aid, amend, X calker, catch, cleave, confirm, be constant, constrain, continue, be of good (take) courage (-ous, -ly), encourage (self), be established, fasten, force, fortify, make hard, harden, help, (lay) hold (fast), lean, maintain, play the man, mend, become (wax) mighty, prevail, be recovered, repair, retain, seize, be (wax) sore, strengten (self), be stout, be (make, shew, wax) strong (-er), be sure, take (hold), be urgent, behave self valiantly, withstand..

[3]      Strong H7185 qâshâh, kaw-shaw’, A primitive root; properly to be dense, that is, tough or severe (in various applications): – be cruel, be fiercer, make grievous, be ([ask a], be in, have, seem, would) hard (-en, [labour], -ly, thing), be sore, (be, make) stiff (-en, [-necked]).

[4]      Strong H3513 kâbad  kâbêd, kaw-bad, kaw-bade’, A primitive root; to be heavy, that is, in a bad sense (burdensome, severe, dull) or in a good sense (numerous, rich, honorable); causatively to make weighty (in the same two senses): – abounding with, more grievously afflict, boast, be chargeable, X be dim, glorify, be (make) glorious (things), glory, (very) great, be grievous, harden, be (make) heavy, be heavier, lay heavily, (bring to, come to, do, get, be had in) honour (self), (be) honourable (man), lade, X more be laid, make self many, nobles, prevail, promote (to honour), be rich, be (go) sore, stop.

[5]      Shemot Rabá 9:7; Shabat 97a; Rashí.

[6]      Shemot Rabá 9:8; Tanjumá 14.

[7]      Shemot Rabá 9:10; Tanjumá 14.

[8]      Strong H6279 ‛âthar, aw-thar’, A primitive root (rather denominative from H6281); to burn incense in worship, that is, intercede (reciprocally listen to prayer): – intreat, (make) pray (-er).

[9]      Strong H6280 ‛âthar, aw-thar’, A primitive root; to be (causatively make) abundant: – deceitful, multiply.

[1]      Normalmente estamos sustituyendo el Nombre de las cuatro letras hebreas yud, hey, vav y hey, por: “el Eterno” o “HaShem”. HaShem significa literalmente “El Nombre”.

[2]      Strong H6189 ‛ârêl, aw-rale’, From H6188; properly exposed, that is, projecting loose (as to the prepuce); used only technically uncircumcised (that is, still having the prepuce uncurtailed): – uncircumcised (person).

[3]      Strong H6188 ‛ârêl aw-rale’, A primitive root; properly to strip; but used only as denominative from H6189; to expose or remove the prepuce, whether literally (to go naked) or figuratively (to refrain from using): – count uncircumcised, foreskin to be uncovered.

[4]      Strong H6190 ‛orlâh, or-law’, Feminine of H6189; the prepuce: – foreskin, + uncircumcised.

[5]      Seder Olam Rabá 3.

[6]      Según R.Aryeh Koffman.

[7]      Jumash Ha-Mercaz, R.Meir Matzliah Melamed.

[8]      Jozsef Ladò, Hur länge skall ondskan dominera?, cap. 4.

[9]      Sanedrín 96a, 97b, cf. Oseas 6:2; Zacarías 14:9; Salmo 90:4; 92:0; 1 Pedro 3:8.

Parashá 13 Shemot

י״ג בטבת ה׳תשע״ה (January 4, 2015) por  
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shemot

Parashá 13 Shemot

Éxodo 1:1 – 6:1

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 1:1-17
  2. 1:18 – 2:10
  3. 2:11-25
  4. 3:1-17
  5. 3:18 – 4:17
  6. 4:18-31
  7. 5:1 – 6:1
  8. Maftir: 5:22 – 6:1

Haftará: Isaías 27:6 – 28:13; 29:22-23 (tradición ashkenazí); Jeremías 1:1 – 2:3 (tradición sefardí)

Shemot

Significa “nombres”.

Primera aliyá, 1:1-17

Los hijos de Israel que fueron a Egipto son doce, cada uno fue con su familia. En total salieron 70 almas de los lomos de Yaakov. Yosef muere y toda su generación. Los hijos de Israel aumentan mucho y la tierra se llena de ellos. Se levanta un nuevo rey en Egipto que no conoce a Yosef. El pueblo de Israel es más numeroso y más fuerte que el pueblo egipcio y por eso el faraón dice que tienen que proceder astutamente con ellos para que no se multipliquen y sean una amenaza en la guerra y se vayan. Pone capataces que los oprimen con duros trabajos. Edifican las ciudades Pitom y Ramsés. Pero cuanto más los oprimen más se multiplican. Los egipcios empiezan a temer a los hijos de Israel y amargan su vida obligándolos a trabajar duramente. El rey de Egipto ordena a las parteras hebreas matar a los hijos varones recién nacidos pero pueden dejar vivir a las hijas. Sin embargo, las parteras temen a Dios y no hacen caso al rey de Egipto.

Segunda aliyá, 1:18 – 2:10

El rey de Egipto pregunta a las parteras por qué han dejado con vida a los niños. Las parteras contestan que es porque las mujeres hebreas son más robustas que las egipcias y dan a luz antes que las parteras vengan. Las parteras rediben ayuda divina y el pueblo sigue multiplicándose. Dios prospera las familias de las parteras porque le temieron. Entonces el faraón manda a todo su pueblo que echen a todo niño recién nacido al río y dejen vivir a toda niña.

Un hombre de la tribu de Leví toma a una mujer levita. Ella concibe y da a luz un hijo bueno que esconde por tres meses. Luego al no poder ocultarlo más toma una cesta de juncos y la prepara para poner allí al niño y colocarlo entre los juncos del río. La hermana del niño se pone a lo lejos para ver qué sucede. Viene la hija del faraón para bañarse y sus doncellas ven la cestilla. La hija del faraón la abre y al ver al niño llorando tiene compasión de él. La hermana pregunta a la hija del faraón si quiere que llame a una nodriza hebrea para criar al niño para ella. Ella dice que sí y la muchacha va en busca de su madre. La hija del faraón pide a la madre que lleve el niño para criarlo para ella y así tendrá su salario. Después de crecer el niño es llevado a la hija del faraón quien lo adopta como su hijo llamándole Moshé, porque fue sacado de las aguas.

Tercera aliyá, 2:11-25

Moshé, ya crecido, sale a ver a sus hermanos y su duro trabajo. Al ver un egipcio golpeando a un hebreo Moshé mata al egipcio y lo esconde en la arena. El día siguiente cuando ve a dos hebreos riñendo pregunta al ofensor por qué está golpeando a su compañero. Él responde: ¿Quién te ha puesto de príncipe o de juez sobre nosotros? ¿Estás hablando de matarme como mataste al egipcio? Moshé tiene miedo. El faraón oye del asunto y procura matar a Moshé, pero él huye de su presencia a Midyán y se sienta junto a un pozo. Siete hijas del sacerdote de Midyán vienen a sacar agua y dar de beber al rebaño de su padre. Unos pastores vienen para echarlas de allí, pero Moshé las defiende y da de beber al rebaño. Cuando vuelven a Reuel él las pregunta por qué han venido tan pronto hoy. Al responder que un egipcio los ha ayudado, su padre les dice que le inviten a comer algo. Moshé accede a morar con él y él le da su hija Tsiporá como esposa y ella da a luz un hijo. Moshé le pone por nombre Guershom, que significa “extrangero allá”, por ser peregrino en tierra extranjera.

Cuarta aliyá, 3:1-17

Moshé apacienta el rebaño de su suegro Yitró y lo conduce más allá del desierto, hasta el monte de Dios, Jorev. El ángel de HaShem se aparece en una llama de fuego en una zarza que no se consume. Cuando Moshé se acerca para mirar, Dios lo llama por su nombre de en medio de la zarza. No puede acercarse sin quitarse los zapatos porque el lugar es tierra consagrada. “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Avraham, el Dios de Yitsjak y el Dios de Yaakov”. Moshé cubre su rostro por temor. Dios dice que ha visto la aflicción de su pueblo en Egipto y escuchado su clamor. Por eso ha descendido para liberarlos de los egipcios para llevarlos a una tierra espaciosa donde hay seis pueblos viviendo. El clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta él y él ha visto la opresión de los egipcios. Al ser enviado al faraón para sacar a su pueblo de Egipto Moshé contesta: “¿Quién soy yo para ir al faraón y sacar a los hijos de Israel de Egipto?”. Dios promete estar con él y la señal es que después de la salida le servirán en este monte.

Moshé pregunta por el Nombre del Dios de los padres de Israel. “Yo seré el que seré”, recibe como contestación. A los hijos de Israel debe decir: “SERÉ me ha enviado a vosotros”, “YHWH, el Dios de vuestros padres, el Dios de Avraham, el Dios de Yitsjak y el Dios de Yaakov, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación.”

Quinta aliyá, 3:18 – 4:17

Moshé recibe la orden de ir a reunir a los ancianos de Israel y decirles que HaShem los ha visitado. Él sabe cómo los tratan en Egipto y por eso los sacará de allí y los llevará a una tierra que mana leche y miel. Los ancianos le escucharán y juntos irán al rey de Egipto para decirle que el Dios de los hebreos los ha salido al encuentro. Por eso pedirán permiso para salir tres días de camino al desierto para ofrecer sacrificios al Eterno su Dios. Sin embargo el rey de Egipto no los soltará. Entonces el Eterno extenderá su mano para herir a Egipto y después los soltará. Los egipcios darán al pueblo objetos de plata, oro y vestidos para sus hijos e hijas.

Moshé piensa que no le van a creer. Entonces el Eterno le da poder para transformar su vara en una serpiente. Por eso creerán. Además podrá poner su mano en el seno para que se llene de lepra como la nieve y luego al ponerla otra vez en el seno se sana. Si no creen por la primera señal creerán por la segunda. Pero si todavía no creen por las dos señales podrá derramar agua del río en la tierra para convertirla en sangre.

Moshé dice que nunca ha podido hablar bien. HaShem le pregunta quién ha hecho la boca. Él estará con su boca. Poer al pedir que envíe su mensaje con otro HaShem se aira con él y le dice que su hermano Aharón podrá hablar en su lugar. Moshé tendrá que poner las palabras en la boca de su hermano. HaShem les enseñará lo que tendrán que hacer. Aharón servirá de boca y Moshé servirá de Elohim. Moshé tendrá que llevarse la vara para hacer las señales.

Sexta aliyá, 4:18-31

Moshé vuelve a la casa de su suegro y le pide permiso para volver a sus hermanos en Egipto. Yitró le dice: “Ve en paz”. HaShem dice a Moshé que vuelva a Egipto porque han muerto todos los que buscaban su vida. Entonces toma a su mujer y a sus dos hijos y vuelve a Egipto con la vara de Dios en su mano. HaShem le vuelve a decir que haga los milagros delante del faraón, pero él endurecerá su corazón y no dejará ir al pueblo. Moshé tendrá que decir al faraón que Israel es su primogénito y si no lo deja ir HaShem matará su primogénito.

En una posada en el camino HaShem le sale al encuentro para matarlo. Entonces Tsiporá toma un pedernal y corta el prepucio de su hijo y lo pone a los pies de Moshé. Entonces HaShem lo suelta.

Aharón recibe la orden de ir al desierto para encontrarse con Moshé y así se encuentran en el monte de Dios. Moshé cuenta todo lo que el Eterno le ha mandado hacer. Seguidamente los dos se van de allí y reúnen a los ancianos de Israel. Aharón les cuenta todo lo que Dios ha hablado a Moshé y él hace las señales ante el pueblo. El pueblo cree y cuando oye que HaShem los ha visitado y visto su aflicción, inclinan sus cabezas en reverencia.

 

Séptima aliyá, 5:1 – 6:1

Moshé y Aharón van al faraón y le dicen: “Así dice HaShem, Dios de Israel: “Deja ir a mi pueblo para que me celebre fiesta en el desierto.”” Pero el faraón no sabe quién es HaShem para que escuche su voz y deje ir a Israel. Ellos le dicen que el Dios de los hebreos los ha encontrado. Piden tres días de camino para sacrificar al Eterno su Dios para que no venga sobre ellos con peste o espada. El faraón no los escucha y ordena que vuelvan a sus labores. Manda a sus capataces que ya no entreguen paja al pueblo para hacer ladrillos como antes, la tendrán que buscar ellos. Pero tendrán que exigir la misma cantidad de ladrillos diarios porque son perezosos al querer sacrificar a su Dios. Así no escucharán palabras mentirosas.

El pueblo sale por toda la tierra para recoger rastrojos en lugar de paja. Los capataces los maltratan por no entregar la misma cantidad de ladrillos como cuando tenían paja. Los jefes israelitas son azotados porque no se cumplió la tarea diaria.

Los jefes van al faraón y se quejan. El faraón dice que son perezosos por querer sacrificar a HaShem. Tendrán que entregar la misma cantidad de ladrillos sin recibir paja. Los jefes ven que están en problemas. Cuando salen del faraón y se encuentran con Moshé y Aharón que los están esperando, los jefes se enfrentan con ellos pidiendo que el Eterno los juzgue por haberlos hecho odiosos ante el faraón y sus siervos para que los maten. Entonces Moshé se queja contra HaShem preguntando por qué le ha enviado. Desde que vino a hablar con el faraón en el Nombre de HaShem, el faraón ha hecho mal al pueblo. Tampoco HaShem ha hecho nada para liberarlo. HaShem responde y dice: “Ahora verás lo que haré al faraón; porque por la fuerza los dejará ir; y por la fuerza los echará de su tierra.”

Comentarios

Primera aliyá, 1:1-17

 

1:7          “Pero los hijos de Israel fueron fecundos y aumentaron mucho, y se multiplicaron y llegaron a ser poderosos en gran manera, y la tierra se llenó de ellos.”  – Aquí vemos como el Eterno cumplió sus promesas de multiplicar a los hijos de Israel, cf. Génesis 17:2; 22:17; 26:4, 24; 48:4.

1:9          “y dijo a su pueblo: He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y más fuerte que nosotros.”  – Si lo vemos desde una perspectiva profetica parece ser que este texto indica que el pueblo de Israel finalmente será mayor que el resto del mundo.

En Isaías 54:1 está escrito:

“Grita de júbilo, oh estéril, la que no ha dado a luz; prorrumpe en gritos de júbilo y clama en alta voz, la que no ha estado de parto; porque son más los hijos de la desolada que los hijos de la casada–dice HaShem.”

1:12        “Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban y más abrían brecha, de manera que llegaron a temer a los hijos de Israel.”  – La opresión produjo multiplicación. Este principio vemos en toda vida espiritual sana. Si no hay algún tipo de opresión y persecución nuestra vida espiritual no andamos bien.

No tengamos miedo de las persecuciones sabiendo que son un medio para nuestra multiplicación. Cuando no hay resistencia tendemos a aflojar nuestra entrega y consagración al Eterno. Los conflictos y persecuciones nos mantienen en constante alerta y dependencia de nuestro Padre Celestial. No te defiendas en los momentos de calumnia,  ¡multiplícate!

1:17        “Pero las parteras temían a Dios, y no hicieron como el rey de Egipto les había mandado, sino que dejaron con vida a los niños.”  – Las autoridades han sido puestas por Dios.

Las leyes del Eterno son las que dictan lo que es bueno y lo que es malo, no por las de los hombres o la idea de la mayoría del pueblo. Lo que el Eterno considera correcto es correcto y lo que el Eterno considera maligno es maligno. Así que las leyes de los gobiernos tienen que ajustarse a las leyes divinas para cumplir con su función. Si un gobierno no cumple con el propósito divino será castigado y eventualmente eliminado por el Eterno que lo ha puesto en esa posición.

Las Escrituras dicen que un pueblo recibe el gobierno que merece, cf. Nehemías 9:37. Si el pueblo vive en pecado, el Eterno le da un gobierno malo. El problema de los gobiernos corruptos no son los hombres del gobierno en primer lugar, sino el pueblo que vive en pecado. Si el pueblo se arrepiente de sus pecados, el Eterno le da un gobierno bueno y justo. El pueblo recibe el gobierno que merece. Otros textos que hablan de este tema se encuentran en: Jeremías 27:5-7; Ezequiel 25:14; Proverbios 21:1; 24:21; Eclesiastés 8:2-9; 10:20; Daniel 2:21; 4:17.

Es necesario someterse y obedecer las autoridades que hay, porque han sido puestas por Dios. Nuestra obediencia a las autoridades debe ser ejemplar en todos los asuntos que no contradigan las leyes divinas. El que se somete al gobierno muestra respeto a Dios. El que se rebela contra el gobierno con actitudes, palabras u obras, se rebela contra Dios. Sólo hay un caso cuando no podemos obedecer las autoridades, cuando nos intentan obligar a hacer algo en contra de las leyes del cielo, dadas en la Torá de Moshé. La voluntad y leyes divinas están por encima de las leyes humanas.

Las parteras temieron a Dios que había dictado que es malo matar a un ser humano. El mandamiento del rey de Egipto se rebeló contra la ley divina. Por lo tanto las parteras no tenían ninguna obligación a obedecer al rey. Hay que temer más a Dios que a los hombres.

Segunda aliyá, 1:18 – 2:10

1:20-21 “Y Dios favoreció a las parteras; y el pueblo se multiplicó y llegó a ser muy poderoso. Y sucedió que por haber las parteras temido a Dios, El prosperó sus familias.”  – Dios honró a las parteras por haberle temido más que al rey de Egipto. Prefirieron arriesgar sus vidas en este mundo que arriesgar sus vidas en el mundo venidero.

 

2:2          “Y la mujer concibió y dio a luz un hijo; y viendo que era hermoso, lo escondió por tres meses.”  – Aquí se trata de que vio algo espiritual. El niño no era solamente bello de manera física, sino que había algo sobrenatural alrededor de su nacimiento. Según la tradición, Moshé nació el día 7 de Adar (febrero-marzo). Un Midrash[1] dice que la luz de la shejiná (presencia divina manifestada) llenó la habitación cuando nació. Otro Midrash[2] dice que Moshé nació circuncidado. Lo cierto es que había algo muy especial con este niño. La madre tomó la decisión de ocultarlo durante tres meses exponiendo su propia vida para salvar a su hijo.

 

2:3          “Pero no pudiendo ocultarlo por más tiempo, tomó una cestilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea. Entonces puso al niño en ella, y la colocó entre los juncos a la orilla del río.”  – Rashí cita el Midrash[3] y dice que ella usó barro por dentro y brea por fuera. Así el niño no sentiría el fuerte olor de la brea.

 

En Deuteronomio 18:15, 18-19 está escrito:

 

“Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará HaShem tu Dios; a él oiréis… Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande. Y sucederá que a cualquiera que no oiga mis palabras que él ha de hablar en mi nombre, yo mismo le pediré cuenta.”

El profeta como Moshé, del cual se habla, es una referencia al Mesías. De esta manera podemos estudiar la vida de Moshé y encontrar muchos eventos paralelos con la vida del Mesías.

2:10        “Cuando el niño creció, ella lo llevó a la hija de Faraón, y vino a ser hijo suyo; y le puso por nombre Moshé, diciendo: Pues lo he sacado de las aguas.”  – El Midrash[4] cuenta que fue después de 24 meses que Moshé fue llevado a la hija del faraón. Según Rashí, el nombre Moshé[5] viene de la raíz mashá[6] que significa “sacar”.

 

 

Tercera aliyá, 2:11-25

 

2:11        “Y aconteció que en aquellos días, crecido ya Moshé, salió a donde sus hermanos y vio sus duros trabajos; y vio a un egipcio golpeando a un hebreo, a uno de sus hermanos.”  – La identidad hebrea en este joven fue más fuerte que la identidad egipcio. La expresión “sus hermanos” indica una identificación muy poderosa en su interior. Él tuvo que pasar una crisis profunda de identidad. Se preguntaba ¿Quién soy? ¿Soy egipcio o hebreo? Finalmente tomó la decisión de seguir su corazón y unirse con los hermanos de sangre.

Esta misma experiencia está teniendo aquellos que se han criado en el mundo gentil pero tienen sangre judía o un alma judía. En este tiempo están sintiendo el fuerte impulso de salir de donde se han criado y unirse con “sus hermanos”, los judíos. El hecho de salir del contorno gentil y unirse al pueblo hebreo es una de las obras de fe más grandes.

2:14        “Y él respondió: ¿Quién te ha puesto de príncipe o de juez sobre nosotros? ¿Estás hablando de matarme como mataste al egipcio? Entonces Moshé tuvo miedo, y dijo: Ciertamente se ha divulgado el asunto.”

Todavía no se había cumplido el tiempo fijado de estancia en Egipto. Por lo tanto no era el tiempo para que Moshé liberara al pueblo. El llamado estaba en su vida y el deseo de cumplir el llamado no faltaba pero faltaban dos cosas: el tiempo correcto y la manera correcta. Al precipitarse ocurrió un desastre. En su propia ira y celo por su pueblo hebreo cometió un asesinato. Esa no era la manera de actuar. HaShem tenía otro plan, y Moshé tenía que aprender a colaborar con Él en lugar de hacer las cosas por su propia cuenta y su propia fuerza. El secreto del éxito en el Reino es colaborar con el Eterno en Sus proyectos y no hacer las cosas a nuestra manera.

2:15        “Cuando Faraón se enteró del asunto, trató de matar a Moshé; pero Moshé huyó de la presencia de Faraón y se fue a vivir a la tierra de Midyán, y allí se sentó junto a un pozo.”  – Según el Midrash[7] Moshé se fue primero a la tierra de Kush, donde obtuvo su primera esposa que luego le despidió, cf. Números 12:1. Después llegó a Midyán y se casó con una hija de Yitró que, según Rashí, era gobernante de Midyán.

Los 40 años en el desierto enseñarían a Moshé a ser humilde y depender del Eterno para poder ser un verdadero libertador. La dependencia del Eterno es la clave para tener éxito en el Reino.

Cuarta aliyá, 3:1-17

 

3:1          “Y Moshé apacentaba el rebaño de Yitró su suegro, sacerdote de Midyán; y condujo el rebaño tras el desierto, y llegó a Jorev, el monte de Dios.”  – Siempre se produce una manifestación y un encuentro sobrenatural si logramos atravesar el desierto espiritual guiados por el Eterno. Más allá del desierto está la revelación.

 

3:2          “Y se le apareció el ángel de HaShem en una llama de fuego, en medio de una zarza; y Moshé miró, y he aquí, la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.”  – El Eterno se manifiesta en la tierra por medio de sus ángeles. Muchas veces estos seres maravillosos se manifiestan como llamas de fuego.

 

Aprendemos dos cosas de este arbusto que ardía en una llama de fuego sin ser consumido. Nuestro servicio al Eterno no puede ser hecho por medio de nuestra propia inspiración, nuestro propio fuego. Ese fuego nos consume, como está escrito en Ezequiel 28:18:

 

“Por la multitud de tus iniquidades, por la injusticia de tu comercio, profanaste tus santuarios. Y yo he sacado fuego de en medio de ti, que te ha consumido; y te he reducido a ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.”

 

La inspiración del hombre es un fuego que le consume. Pero cuando viene la inspiración del Eterno, no nos consumimos. Es importante que nuestro servicio al Eterno sea con la aportación de su fuego, no con el nuestro, que es un fuego extraño que nos mata, como está escrito en Números 26:61:

 

“ Pero Nadav y Aviú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de HaShem.”

 

Lo otro que aprendemos de este fenómeno maravilloso es que el pueblo de Israel ha estado pasando por una opresión muy grande en Egipto y a lo largo de toda la historia humana, y a pesar de ello no ha sido consumido.

 

3:5          “Entonces Él dijo: No te acerques aquí; quítate el calzado de los pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santa.”  – Cualquier pastor de ganado menor que va por el desierto en el Oriente Medio cubre su cabeza para protegerse del sol y los vientos. Cuando el Eterno se manifestó a Moshé no le pidió descubrir su cabeza, sino quitar sus botas. No eran sandalias, porque necesitaba algo más fuerte para proteger sus pies en ese terreno.

 

3:6          “Y añadió: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Avraham, el Dios de Yitsjak y el Dios de Yaakov. Entonces Moshé cubrió su rostro, porque tenía temor de mirar a Dios.”  – Las Escrituras enseñan que delante del Eterno no es costumbre descubrir la cabeza, sino más bien cubrirse, para reverenciarle y protegerse de la tremenda luz que hay en la gloria de su presencia. En el tabernáculo estaba prohibido servir al Eterno sin la cabeza cubierta. El Sumo Sacerdote tenía que tener una cobertura sobre su cabeza en todo momento delante del Eterno.

Yeshúa el Mesías es el Sumo Sacerdote que está sirviendo en estos momentos en el tabernáculo celestial según el orden de Malki-Tsedek. Como el Sumo Sacerdote en la tierra es una sombra del Sumo Sacerdote que está en los cielos podemos deducir que el Mesías Yeshúa tiene su cabeza cubierta al servir en el Tabernáculo celestial, cf. Zacarías 3:1-5; Revelación 19:12. Así que los que sirven al Eterno en el ministerio de Malki-Tsedek deben también cubrir sus cabezas en señal de respeto al Eterno, cf. 2 Samuel 15:30; 1 Reyes 19:13.

 

3:9-10 “Y ahora, he aquí, el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí, y además he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ahora pues, ven y te enviaré a Faraón, para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.”  – HaShem revela a Moshé su gran compasión por el pueblo oprimido. Moshé tenía que conocer a un Dios que muestra compasión, que conocía los sentimientos del pueblo, que se preocupaba por su situación y que era consciente de sus sufrimientos. Si un líder no tiene la compasión del Eterno por su pueblo, nunca será capaza de tener éxito en el Reino. Esto fue lo primero que Moshé tenía que aprender en este encuentro divino. Esta revelación del Eterno compasivo está íntimamente relacionada con el nombre YHWH. Ese es el nombre que expresa la misericordia y la compasión del Eterno.

Según el segundo nivel de interpretación, remez, alegórico, podemos decir que Egipto representa el sistema maligno del mundo actual, el faraón representa a satán que gobierna en este mundo de maldad, y la esclavitud representa la situación del hombre bajo el pecado. Estos son los tres enemigos más importantes del hombre, el mundo, el satán y el pecado. El último es el más peligroso y conduce a la muerte. Moshé recibe la misión de sacar al pueblo de estas tres cosas, de Egipto, de la influencia del faraón y de la esclavitud. De la misma manera el Mesías ha recibido la misión de sacar al pueblo de Israel del sistema de este mundo, de la influencia del satán y del poder del yetser hará, la inclinación al mal dentro del hombre, que le lleva a la muerte.

 

3:11     “Pero Moshé dijo a Dios: ¿Quién soy yo para ir a Faraón, y sacar a los hijos de Israel de Egipto?”  – Moshé ya había perdido ese orgullo y soberbia juvenil que tenía la primera vez cuando intentó liberar a los israelitas de la esclavitud. Ahora se había ido al otro extremo, menospreciándose a sí mismo. Esta es la primera objeción que presenta ante el llamado divino. En total rehúsa obedecer cinco veces. Al final la ira del Eterno se revela contra él. Humildad no es decir que uno no puede o no sirve. Humildad es someterse a la voluntad del Eterno y hacer su voluntad incluso si eso va a producir exaltación.

 

3:12     “Y Él dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y la señal para ti de que soy yo el que te ha enviado será ésta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto serviréis a Dios en este monte.”  – La pregunta fue: “¿Quién soy yo?” La respuesta es: “Yo estaré contigo.” Moshé tenía que aprender que las cosas no se hacen a la manera propia. Ya aprendió que cuando hace las cosas por si mismo hay resultados desastrosos. No se veía capaz en sí mismo de sacar a los hijos de Israel de Egipto. Pero no fue lo que el Eterno quiso. No pensaba que Moshé lo iba a hacer solo. Él iba a estar con él. Las cosas salen bien al hacerlas junto con el Eterno. Moshé tenía que aprender una total dependencia del Eterno y no confiar en sí mismo. La dependencia del Eterno es uno de los secreto más grandes en el Reino.

 

3:14-15 “Y dijo Dios a Moshé: SERÉ EL QUE SERÉ. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: “SERÉ me ha enviado a vosotros.” Dijo además Dios a Moshé: Así dirás a los hijos de Israel: “HaShem, el Dios de vuestros padres, el Dios de Avraham, el Dios de Yitsjak y el Dios de Yaakov, me ha enviado a vosotros.” Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación.”  – En total encontramos siete diferentes nombres del Eterno en esta revelación extraordinaria. Los siete son:

 

  1. Seré el que seré – Ehiyé asher ehiyé.
  2. Seré – Ehiyé, forma abreviada del primero.
  3. El Eterno – YHWH.
  4. El Dios de vuestros padres.
  5. El Dios de
  6. El Dios de Yitsjak.
  7. El Dios de Yaakov.

 

El Targúm de Jerusalén tradujo el versículo 14 de esta manera: “Y la Palabra del Señor dijo a Moshé: Yo soy el que dijo al mundo ¡Sé!, y fue, y en el futuro le diré ¡Sé!, y será. Y él dijo: Así dirás a los hijos de Israel: “Yo Soy” me ha enviado a vosotros.”

El Midrash[8] dice: “Yo no soy llamado por ningún nombre permanente; Mi Nombre varía de acuerdo con el modo en que Mis acciones son percibidas por el hombre,” HaShem explicó. “Cuando Yo me siento en juicio Yo libro guerra contra los malvados, Yo soy llamado Tsevaot; cuando suspendo el castigo de un pecador, soy calificado Shadai; cuando Yo soy misericordioso, me presento como YHWH (HaShem). El nombre Ehiyé asher ehiyé significa que al igual que Yo estoy con ellos en este exilio; así estaré con ellos en sus futuros exilios.”

El mismo Midrash sigue contando que Moshé preguntó si no tenían suficientes sufrimientos ahora como para ser recordados los sufrimientos futuros. HaShem le contesta que este nombre sólo le fue revelado a él como su líder, pero a los hijos de Israel sólo debes mencionar el nombre Ehiyé, “estaré”, o “seré” para que sepan que yo estaré con ellos en esta aflicción.

La raíz de la palabra Ehiyé es hayá[9] (hey, yud, hey), que significa: ser, estar, existir / haber, tener / hacerse, llegar a ser, convertirse, volverse, ponerse / pertenecer a, servir de.

La raíz del nombre YHWH es havá[10] (hey, vav, hey), que significa: ser, estar, existir, devenir, llegar a ser, ocurrir.

La palabra YHWH[11] (Yud, Hey, Vav, Hey) está relacionada con los dos verbos hayá y havá. YHWH es la forma causativa, (hifil), del verbo havá, lo cual implica que él es (eternamente), él vive (y no puede morir) y hace vivir (da existencia a todo ser vivo). Él es el que existe por si mismo, el único ser real, el eternamente presente. Él es la fuente de toda realidad, incomparable, sin límite, autosuficiente, eterno e inmutable.

 

En Isaías 41:4 está escrito:

 

“¿Quién lo ha hecho y lo ha realizado, llamando a las generaciones desde el principio? Yo, HaShem, soy el primero, y con los postreros estoy.”

Esto nos enseña que el Eterno no está dentro del tiempo. Él es el primero y al mismo tiempo está con los postreros. Él está en estos momentos presente en el huerto del Edén cuando Adam toma el fruto prohibido. Él está en estos momentos presente cuando su Hijo está derramando su sangre en el madero. Él está presente en la segunda venida del Mesías y en el juicio eterno. Él está en el pasado, el presente y el futuro al mismo tiempo. No necesita recordar el pasado, él está en el pasado. Él no necesita pronosticar el futuro, él está en el futuro. Él es el primero y con los postreros está.

Sólo HaShem tiene inmortalidad. Es el ÚNICO que tiene inmortalidad. El único inmortal habita en una luz inaccesible. Ningún hombre ha visto ni puede ver al único que tiene inmortalidad.

 

El alma del hombre no es inmortal. El hombre no es inmortal. Sólo hay uno que es inmortal. El hombre busca inmortalidad. HaShem comparte su inmortalidad con los que están conectados con él. Él es el dador de la vida y la existencia. No hay vida ni existencia fuera de él. Ningún ser puede existir si el Eterno no le da existencia. Los ángeles viven porque el Eterno los está dando vida. Los demonios viven porque el Eterno les está dando vida. Los hombres viven porque el Eterno los está dando vida. El que se aleja del Dador de la vida se muere, se elimina, deja de existir, desaparece. Fuera del dador de la vida no hay existencia.

 

“HaShem, el Dios de vuestros padres, el Dios de Avraham, el Dios de Yitsjak y el Dios de Yaakov…” Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación.”

 

El nombre (HaShem, el Eterno) está íntimamente relacionado con los tres patriarcas. Su nombre implica que está dando existencia a estos tres. Los patriarcas habían muerto en el tiempo de Moshé, no estaban vivos.

 

Quinta aliyá, 3:18 – 4:17

 

3:16     “Ve y reúne a los ancianos de Israel, y diles: “Yu hei vav hei, el Dios de vuestros padres, el Dios de Avraham, de Yitsjak y de Yaakov, se me ha aparecido, diciendo: ‘Ciertamente os he visitado y he visto lo que se os ha hecho en Egipto.”  – Vemos claramente como Moshé pronunció el Nombre del Eterno ante los hijos de Israel. Incluso lo hizo ante el faraón, cf. 5:1-2, 17.

 

 

3:18     “Y ellos escucharán tu voz; y tú irás con los ancianos de Israel al rey de Egipto, y le diréis: “HaShem, el Dios de los hebreos, nos ha salido al encuentro. Ahora pues, permite que vayamos tres días de camino al desierto para ofrecer sacrificios al Eterno nuestro Dios.”  – Aquí se presenta el Eterno como el Dios de los hebreos. Es la primera vez que aparece esta expresión en las Escrituras. La palabra “los hebreos” (ha-ivrim) aparece catorce veces en el Jumash (Pentateuco) de manera común, y una vez de manera diferente. Las cuatro primeras veces son estas:

 

  1. Génesis 40:15 – en relación con la tierra de Israel.
  2. Génesis 43:32 – en relación con la comida.
  3. Éxodo 2:6 – en relación con el pueblo.
  4. Éxodo 3:18 – en relación con el Eterno.

 

En Éxodo 3:18 aparece la palabra ha-ivriyim con una doble yud. Es la única vez que aparece así en la Escritura. Esto nos enseña que aquí hay un secreto escondido en la expresión “el Dios de los hebreos”.

 

  • La yud es la primera letra del Nombre del Eterno – Se identifica tanto con los hebreos que pone su nombre entre ellos.
  • La yud es la décima letra del alefato hebreo – Las diez palabras fueron dadas en el monte Sinai. También hubo diez plagas para liberar a los hebreos de Egipto.
  • La doble yud aparece también en la palabra va-yitser (“y formó”) en Génesis 2:7. Según Rashí significa que hubo dos actos de formación del ser humano (a diferencia de los animales), una para este mundo y otra para la resurrección de los muertos. Cuando la doble yud aparece en la palabra “los hebreos” en Éxodo 3:18 hay una alusión a que los hebreos son los que viven en dos dimensiones, en este mundo y el mundo celestial. Entre los hebreos hay dos clases de personas, los que son de la tierra solamente, (como la arena), y los que además son del cielo, (como las estrellas). Los hebreos que tienen la relación con el Eterno son los que han sido marcados con doble yud, son los hijos celestiales.

 

4:2       “Y HaShem le dijo: ¿Qué es eso que tienes en la mano? Y él respondió: Una vara.”

 

4:3       “Entonces Él dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra y se convirtió en una serpiente; y Moshé huyó de ella.”

 

4:5       “Por esto creerán que se te ha aparecido HaShem, el Dios de sus padres, el Dios de Avraham, el Dios de Yitsjak y el Dios de Yaakov.”  –

 

4:6-7    “Y añadió HaShem: Ahora mete la mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno, y cuando la sacó, he aquí, su mano estaba leprosa, blanca como la nieve. Entonces Él dijo: Vuelve a meter la mano en tu seno. Y él volvió a meter la mano en su seno, y cuando la sacó de su seno, he aquí, se había vuelto como el resto de su carne.”  – El Mesías es llamado “el leproso” en la tradición judía.[12] Realmente no se trata de la enfermedad que hoy en día se llama lepra que no tiene las mismas síntomas. El nombre hebreo de esta plaga es tsaráat. Los sabios de Israel enseñan que es un castigo divino por haber hablado lashón hará, “mala lengua”. En ese caso Moshé fue castigado por haber dicho que los hijos de Israel no le creerían. Miryam fue castigada con esta plaga por haber hablado contra el siervo del Eterno, etc.

 

4:8       “Y acontecerá que si no te creen, ni obedecen el testimonio de la primera señal, creerán el testimonio de la segunda señal.”

 

 

 

4:9       “Y sucederá que si todavía no creen estas dos señales, ni escuchan tu voz, entonces sacarás agua del río y la derramarás sobre la tierra seca; y el agua que saques del río se convertirá en sangre sobre la tierra seca.”  –

4:12     “Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que has de hablar.”

 

4:13     “Pero él dijo: Te ruego, Eterno, envía ahora el mensaje por medio de quien tú quieras.”

 

4:16     “Además, él hablará por ti al pueblo; y él te servirá como boca y tú serás para él como Dios.”  – Moshé recibió la función de ser Elohim, juez supremo, con máxima autoridad. La palabra hebrea Elohim no es un nombre personal del Creador, sino una función, un título. El no se llama Dios, él ES Dios. Un hombre puede obtener varios cargos, tener varias funciones, puede ser abogado, padre, amigo y presidente. Todos estos títulos son funciones, pero ninguno de ellos es su nombre personal. El nombre personal de alguien no es lo mismo que la función que ejerce. Por ejemplo: “Miguel es policía”. Su nombre es Miguel y él ejerce el cargo de policía. Lo mismo ocurre cuando está escrito: “Hashem es Dios”, Deuteronomio 4:39. Su nombre es Hashem y él ejerce el cargo de Dios, Elohim. El Creador tiene un nombre personal con el cual se revela, Hashem, como está escrito en Éxodo 15:3:

 

“HaShem es fuerte guerrero; Hashem es su nombre.”

Este es su nombre personal. Los demás nombres suyos son nombres genéricos, son títulos, que representan sus diferentes funciones, y “Dios”, Elohim, es uno de ellos. Esta función de ser Elohim fue delegada a Moshé.

En Éxodo 4:16 la forma plural Elohim está empleada sobre un hombre que representa al Todopoderoso en la tierra, cf. Éxodo 21:22; 22:8-9. Si el término Elohim hubiera sido usado únicamente para mostrar pluralidad, no se podría usar sobre un solo hombre. Moshé no era más que una persona. Y cuando él recibió la autoridad de representar al Todopoderoso en la tierra no fue llamado con los términos hebreos El o Eloah, que son dos formas singulares, sino con la palabra plural Elohim que es la forma plural de Eloah. Esto nos enseña que la palabra Elohim no denota pluralidad de personas, sino autoridad en extremo. El término Elohim es usado aquí sobre una sola persona humana, que ha recibido la autoridad plena de actuar en lugar del Todopoderoso en la tierra. Esto fue cierto en el caso de Moshé.

Sexta aliyá, 4:18-31

 

4:18     “Moshé se fue y volvió a casa de su suegro Yéter, y le dijo: Te ruego que me dejes ir para volver a mis hermanos que están en Egipto, y ver si aún viven. Y Yéter dijo a Moshé: Ve en paz.”  – Según Rashí, el suegro de Moshé tenía siete nombres: Reuel, Yéter, Yitró, Kení, Jovav, Jéver y Putiel.

 

4:19     “Y HaShem dijo a Moshé en Midyán: Ve, vuelve a Egipto, porque han muerto todos los hombres que buscaban tu vida.”

 

4:20     “Moshé tomó su mujer y sus hijos, los montó sobre un asno y volvió a la tierra de Egipto. Tomó también Moshé la vara de Dios en su mano.”  –

 

4:22     “Entonces dirás a Faraón: “Así dice HaShem: ‘Israel es mi hijo, mi primogénito.” – Ser primogénito no significa siempre ser el primer nacido, sino también puede denotar grandeza, cf. Salmo 89:27. Israel es la más joven de las naciones de la tierra que fueron formadas en Génesis 10. Aun así, Israel ejerce, como primogénito de las naciones, la función de recibir la doble herencia del Padre, de ser sacerdote y de gobernar. Israel es la cabeza de las naciones, cf. Éxodo 19:5-6. El Mesías es la encarnación de Israel. Él es el primogénito del Padre para cumplir con estas tres funciones. Cuando Israel fue sacado de Egipto, el hijo de Dios salió, como está escrito en Hoshea 11:1:

 

“Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.”

 

4:25     “Entonces Tsiporá tomó un pedernal, cortó el prepucio de su hijo y lo echó a los pies de Moshé, y dijo: Tú eres, ciertamente, un esposo de sangre para mí.”

 

4:31     “y el pueblo creyó. Y al oír que HaShem había visitado a los hijos de Israel y había visto su aflicción, se postraron y adoraron.”  – Yosef había hablado unas palabras claves en cuanto a la salida de Egipto, como está escrito en Génesis 50:24-25:

 

“Y Yosef dijo a sus hermanos: Yo voy a morir, pero Dios VISITANDO OS VISITARÁ y os hará subir de esta tierra a la tierra que El prometió en juramento a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov. Luego Yosef hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: Dios VISITANDO OS VISITARÁ, y llevaréis mis huesos de aquí.”

 

Las palabras claves son: “visitando visitará”, en hebreo pakod yifkod. Ahora Moshé vuelve a hablar de la misma manera, diciendo que el Eterno los ha visitado. Por esto los hijos de Israel reconocieron que era la voz del Eterno que estaba hablando, y creyeron.

 

La primera vez cuando aparece la palabra “visitar” es en Génesis 21:1, donde habla de que el Eterno visitó a Sará para causar el milagro del nacimiento sobrenatural del hijo de la promesa. De la misma manera ha venido ahora para producir algo que para los hombres es imposible, la salida de los hijos de Israel de Egipto.

Séptima aliyá, 5:1– 6:1

5:1       “Después Moshé y Aharón fueron y dijeron a Faraón: Así dice HaShem, Dios de Israel: “Deja ir a mi pueblo para que me celebre fiesta en el desierto.””  – Es la primera vez que aparece la expresión “Dios de Israel”. Está relacionada con tres cosas:

  1. El pueblo de Israel
  2. Liberación total de toda esclavitud
  3. Fiesta al Eterno

El Eterno es el Dios de Israel. La expresión “Dios de Israel” aparece unas 200 veces en las Escrituras.

La fiesta a la cual se refiere es la fiesta de shavuot, Pentecostés. En esa fiesta fue entregada la Torá. La palabra hebrea para fiesta jag viene de la raíz jagag[13] que significa: “moverse en círculo”, “celebrar”, “festejar”. De esto aprendemos que el Eterno desea que nos regocijemos en danzas delante de él. Él ha establecido sus propias fiestas y las comparte con su pueblo para que podamos celebrar con él nuestra liberación, cf. Levítico 23.

5:3       “Entonces ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha salido al encuentro. Déjanos ir, te rogamos, camino de tres días al desierto para ofrecer sacrificios a HaShem nuestro Dios, no sea que venga sobre nosotros con pestilencia o con espada.”  –

[1]    Sotá 11.

[2]    Shemot Rabá 1:23; Ets Yosef .

[3]    Shemot Rabá 1:21; Sotá 12a.

[4]    Shemot Rabá 1:30.

[5]      Strong H4872 môsheh, mo-sheh’, From H4871; drawing out (of the water), that is, rescued; Mosheh, the Israelitish lawgiver: – Moses.

[6]      Strong H4871 mâshâh, maw-shaw’, A primitive root; to pull out (literally or figuratively): – draw (out).

[7]      Ilkut Shmoini T1-168; Yashar.

[8]      Shemot Rabá 3:6.

[9]      Strong H1961 hâyâh, haw-yaw’, A primitive root (compare H1933); to exist, that is, be or become, come to pass (always emphatic, and not a mere copula or auxiliary): – beacon, X altogether, be (-come, accomplished, committed, like), break, cause, come (to pass), continue, do, faint, fall, + follow, happen, X have, last, pertain, quit (one-) self, require, X use.

[10]    Strong H1933 hava’  havah, haw-vaw’, haw-vaw’, A primitive root (compare H183, H1961) supposed to mean properly to breathe; to be (in the sense of existence): – be, X have.

[11]    Strong H3068 From H1961; (the) self Existent or eternal; Jehovah, Jewish national name of God: – Jehovah, the Lord. Compare H3050, H3069.

[12]    Talmud, Sanhedrín 98b.

[13]    Strong H2287 châgag, khaw-gag’, A primitive root (compare H2283, H2328); properly to move in a circle, that is, (specifically) to march in a sacred procession, to observe a festival; by implication to be giddy: – celebrate, dance, (keep, hold) a (solemn) feast (holiday), reel to and fro.

 

Parashá 12 VaYejí

ה׳ בטבת ה׳תשע״ה (December 27, 2014) por  
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parasha vayeji

Parashá 12 VaYejí

Génesis 47:28 – 50:26
Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 47:28 – 48:9
  2. 48:10-16
  3. 48:17-22
  4. 49:1-18
  5. 49:19-26
  6. 49:27 – 50:20
  7. 50:21-26
  8. Maftir: 50:23-26

Haftará: 1 Reyes 2:1-12 

VaYejí

Significa “y vivió”

Primera aliyá, 47:28 – 48:9 Yaakov vive en la tierra de Egipto 17 años y así llega a tener 147 años. Antes de morir llama a su hijo Yosef y le pide que haga un juramento para no sepultarle en Egipto, sino en el sepulcro de sus padres. Yosef lo jura. Entonces Israel se inclina en la cabeza de su cama. Luego Yaakov se enferma y cuando Yosef se entera de ello, toma a sus dos hijos Menashé y Efrayim y se presenta ante su padre. Israel hace un esfuerzo para levantarse y sentarse en la cama. Yaakov dice a Yosef que El Shadai se le apareció en Luz y le bendijo y prometió hacerle una multitud de pueblos y sus descendientes heredarán la tierra de Israel como posesión perpetua. Los dos hijos de Yosef que han nacido en Egipto antes de la llegada de Yaakov, ahora serán adoptados como hijos de Israel, para estar en el mismo nivel que Reuvén y Shimón. El resto de los hijos de Yosef serán llamados por el nombre de sus hermanos en su heredad. Rajel se le murió en el camino a Bet-Lejem y fue sepultada allí. Cuando Israel ve a los hijos de Yosef, dice: “¿Quiénes son estos?”. Yosef responde: “Son mis hijos que el Elohim me ha dado aquí”. Y Yaakov contesta: “Acércalos para que yo los bendiga”.

Segunda aliyá, 48:10-16 Los ojos de Israel están muy débiles por la vejez. Por eso Yosef le acerca a sus dos hijos. Yaakov los besa y los abraza y dice: “Nunca esperaba ver tu rostro, y he aquí, Elohim me ha permitido ver también a tu simiente”. Entonces Yosef los toma de sus rodillas y se inclina con su rostro en tierra. Luego Yosef acerca a los dos, a Efrayim con la derecha y Menashé con la izquierda. Pero Israel cruza sus manos y pone su derecha sobre la cabeza de Efrayim el menor y su izquierda sobre la cabeza de Menashé el primogénito y los bendice.

Tercera aliyá, 48:17-22   Yosef se disgusta al ver que su padre ha puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efrayim, e intenta moverla a la cabeza de su hermano mayor, diciendo a su padre que él es el primogénito y que la derecha debe estar sobre su cabeza. Pero el padre dice que lo sabe. Él llegará a ser un gran pueblo pero la descendencia de su hermano menor llegará a ser una multitud de naciones. El pueblo de Israel bendecirá mediante estos hijos, diciendo: “Que Elohim te haga como Efrayim y Menashé”. Israel está a punto de morir pero Elohim hará que sus descendientes vuelvan a la tierra de sus padres. Yosef recibe la ciudad de Shejem que fue tomada del amorreo con espada y arco.

Cuarta aliyá, 49:1-18   Yaakov reúne a sus hijos y pronuncia sobre ellos lo que va a suceder en los últimos días. Reuvén es el primogénito, pero como subió a la cama de su padre no tendrá la preeminencia. Shimón y Leví eran violentos y por eso es maldecida su ira. Ellos serán esparcidos en Israel. Yehudá será alabado por sus hermanos. Es un cachorro de león. Gobernará hasta que venga Shiló y a él será dada la obediencia de los pueblos. Zevulún habitará a la orilla del mar. Yisajar es un asno que se inclina para servir. Dan juzgará a su pueblo. Es una serpiente que muerde los jarretes del caballo. “Tu salvación espero, HaShem”.  

Quinta aliyá, 49:19-26   De Gad saldrán tropas. Asher tendrá ricos alimentos. Naftalí es una cierva que habla hermoso. Yosef es un hijo de gracia. Lo atacaron los flecheros, pero sus brazos se mantuvieron firmes y fueron adornado con oro por el Poderoso de Yaakov. De allí es el pastor, la roca de Israel. El Elohim de tu padre te ayudará y Shadai te bendecirá con bendiciones de arriba y abajo, de los lanzamientos y de la matriz. Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el confín de los collados del mundo. Estas bendiciones estarán sobre Yosef que es el apartado de sus hermanos.

Sexta aliyá, 49:27 – 50:20   Binyamín es un lobo que devora y reparte. Cada una de las doce tribus de Israel recibe de su padre la bendición que le corresponde. Luego Yaakov dice que va a ser reunido con su pueblo y pide que le sepulten en la cueva que Avraham compró con el campo de Efrón para sepultura. Allí sepultaron a Avraham y Sará, Yitsjak y Rivká y allí él sepultó a Leá. Después recoge sus pies en la cama y expira. Yosef se echa sobre su rostro y llora y lo besa. Luego ordena a sus siervos médicos que lo embalsamen, lo cual tarda 40 días. Los egipcios lo lloran 70 días. Yosef pide a los de la casa del faraón que hablen con él para pedirle permiso para sepultar a su padre en la tierra de Kenáan, según el juramento que ha hecho, y luego volver. El faraón le da permiso y suben todos los siervos del faraón, los ancianos de toda la tierra de Egipto, toda la casa de Yosef y sus hermanos. Sólo se quedan los pequeños y los animales. También suben carros y jinetes. En la era de Atad hacen un gran duelo y Yosef guarda siete días de duelo por su padre. Los cananeos llaman el lugar Avel-Egipto, “el luto de Egipto”.  Los hijos cumplen con lo que les ha mandado su padre y lo sepultan en la cueva del campo de Majpelá que Avraham ha comprado. Después todos regresan a Egipto. Los hermanos de Yosef temen que Yosef les guarde rencor pensando hacerles daño. Por eso le envía un mensaje diciendo que su padre había dicho antes de su muerte que dijeran a Yosef que perdonara a sus hermanos por haberle tratado mal. Ellos también piden perdón. Entonces Yosef llora. Los hermanos llegan y se postran ante él diciendo que son sus siervos. Pero Yosef les pregunta si está en lugar de Elohim. “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Elohim lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente”.

Séptima aliyá, 50:21-26 Yosef les habla al corazón diciendo que no teman. Él proveerá para ellos y sus hijos. Yosef y la casa de su padre se quedan en Egipto. Yosef vive 110 años y ve la tercera generación de los hijos de Efrayim. También los nietos de Menashé son criados por él. Antes de morir Yosef dice a sus hermanos que serán visitados por Elohim y que van a subir de esa tierra a la tierra que juró dar a Avraham, Yitsjak y Yaakov. Luego hace jurar a los hijos de Israel que lleven sus huesos de allí cuando Elohim los visite. Yosef muere y es embalsamado y puesto en un ataúd en Egipto.

Comentarios

Primera aliyá, 47:28 – 48:9 47:28 “Y Yaakov vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; así que los días de Yaakov, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años.”  – El tiempo que Yaakov cuidó de su hijo Yosef durante su infancia y juventud, fueron 17 años, cf. 37:2. Ahora Yosef devuelve a su padre durante la misma cantidad de años lo que ha recibido. Esto nos enseña que los hijos tienen el deber de recompensar a sus padres cuando sean mayores por todo lo que han recibido de ellos. 47:29 “Cuando a Israel se le acercó el tiempo de morir, llamó a su hijo Yosef y le dijo: Si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, pon ahora tu mano debajo de mi muslo y trátame con misericordia y fidelidad: Por favor, no me sepultes en Egipto.”  – Israel había aprendido la importancia de jurar por la señal del pacto de circuncisión de su abuelo Avraham, cf. 24:2. En el primer caso se trataba de conseguir una novia para el hijo de la promesa, Yitsjak, y en este caso se trata de la importancia de no sepultar a Israel en Egipto. Estas dos cosas tienen una importancia vital para el cumplimiento del plan de salvación del Eterno. ¿Por qué era tan importante que Israel no fuera enterrado en Egipto sino en la tierra de la promesa? Hay varias razones:

  • Mostrar que la tierra del pueblo de Israel no es Egipto.
  • Evitar que los hijos de Israel vuelvan a Egipto para visitar la tumba del patriarca, cf. Deuteronomio 17:16.
  • Evitar que los egipcios cometan idolatría al patriarca.
  • Estar en la tierra de Israel cuando llegue la resurrección con la venida del Mesías.

47:30 “Cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos. Y respondió: Haré según tu palabra.”  – Cuando un justo está muerto, está durmiendo, descansando. Las Escrituras no dan un mensaje claro en cuanto a lo que sucede con el alma después de la muerte. Algunos textos dan a entender que no hay conciencia después la muerte y otros indican lo contrario. La filosofía griega enseña que el alma es inmortal y eterna, y esa idea se ha infiltrado tanto en el judaísmo como en el cristianismo. Pero eso no es lo que enseñan las Escrituras. En Ezequiel 18:4 está escrito: “He aquí, todas las almas son mías; tanto el alma del padre como el alma del hijo, mías son. El alma que peque, ésa morirá.” En el Salmo 22:29 está escrito: “Todos los grandes de la tierra comerán y adorarán; se postrarán ante El todos los que descienden al polvo, aun aquel que no puede conservar viva su alma.” 47:31 “Y dijo: Júramelo. Y se lo juró. Entonces Israel se inclinó en la cabecera de la cama.”  – Yaakov pidió que se hiciera un juramento para hacerlo más fácil para Yosef pedir al faraón que se hiciera este entierro en la tierra de Kenáan. Así el faraón vería que la iniciativa no salió de Yosef, sino de Yaakov mismo lo cual haría un mayor impacto, especialmente al ser hecho por medio de un juramento.

  • La palabra hebrea que se escribe con las tres letras mem, tet y hey, tiene dos acepciones, “cama”[1] y “vara”.[2] Originalmente no había vocales en el texto hebreo. La Torá fue entregada desde el Sinai sin vocales. Las vocales fueron añadidas por los escribas alrededor del siglo nueve de la era común. No obstante, había una tradición de pronunciación muy precisa y clara, de manera que se sabía cómo pronunciar las vocales de cada palabra sin que estuvieran escritas. Pero este hecho abre puertas para poder interpretar y entender una palabra hebrea con varias pronunciaciones diferentes. La palabra mitá, “cama”, y la palabra maté, “vara”, se escriben igual en el texto original, con las tres consonantes que corresponden a mth. En un nivel más profundo de interpretación se emplea la posibilidad de varios significados de una sola palabra pronunciada con diferentes vocales para ampliar el sentido del texto. Así que, tanto la traducción “cama” como “vara” son válidas en el nivel drash para la palabra que estamos estudiando en este texto. En la Septuaginta se tradujo la palabra como “bastón”.
  • Se puede también pensar que se habla de dos eventos diferentes, uno cuando Yaakov se inclinó sobre la cabeza de su cama en Génesis 47:31 y otro después de haber bendecido a los hijos de Yosef, Génesis 48:22. Según el libro de Yashar,[3] sobre Génesis 48:22, Yaakov entregó a Yosef la vara de zafiro que había sido pasada de generación en generación desde Adam. Cabe la posibilidad de que Yaakov también se haya inclinado sobre el extremo del bastón en Génesis 48:22.

48:1     “Y sucedió que después de estas cosas, le dijeron a Yosef: He aquí, tu padre está enfermo. Y él tomó consigo a sus dos hijos, Menashé y Efrayim.”  – 48:2     “Cuando se le avisó a Yaakov diciendo: He aquí, tu hijo Yosef ha venido a ti, Israel hizo un esfuerzo y se sentó en la cama.”  – En ese momento de gran tribulación para Yaakov viene Yosef. 48:3-4 “Entonces Yaakov dijo a Yosef: El Shadai se me apareció en Luz, en la tierra de Kenáan; me bendijo, y me dijo: “He aquí, yo te haré fecundo y te multiplicaré; y haré de ti multitud de pueblos y daré esta tierra a tu descendencia después de ti en posesión perpetua.”“  – Cuando esto pasó, Yaakov ya tenía once hijos y una hija. Yaakov entendió el mensaje del Eterno como que tenía que tener más hijos. El texto de Génesis 35:11 dice: “También le dijo Elohim: Yo soy El Shadai. Sé fecundo y multiplícate; una nación y multitud de naciones vendrán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.” Una nación es una referencia a Binyamín que iba a nacer por Rajel. Pero como se le murió Rajel ya no podía tener más hijos de ella. La manera de poder cumplir la segunda parte de la orden divina acerca de la multitud de naciones, era adoptar los dos hijos de Yosef. 48:5     “Ahora pues, tus dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto, antes de que yo viniera a ti a Egipto, míos son; Efrayim y Menashé serán míos, como lo son Reuvén y Shimón.” Durante el momento de enfermedad Yaakov los adopta como sus propios hijos, con los mismos derechos que Reuvén y Shimón. Un primogénito recibe tres cosas:[4]

  • La porción doble de la herencia – la cual fue dada a la tribu de Yosef.
  • El sacerdocio – el cual fue dado a la tribu de Leví.
  • El derecho de gobernar – el cual fue dado a la tribu de Yehudá.

La primogenitura de la doble porción fue dada a los hijos de Yosef, según 1 Crónicas 5:1-2. Por lo tanto estos dos hijos tendrían cada uno una heredad propia en la tierra de la promesa. Así Yosef recibe, en sus hijos, la doble porción que corresponde a la primogenitura. 48:6     “Pero los hijos que has engendrado después de ellos, serán tuyos; serán llamados por el nombre de sus hermanos en su heredad.”  El resto de los hijos de Yosef tendrían que estar dentro de una de las dos tribus de sus hermanos mayores, Efrayim y Menashé. 48:7     “En cuanto a mí, cuando vine de Padán, Rajel se me murió en la tierra de Kenáan, en el camino, cuando faltaba todavía cierta distancia para llegar a Efrata, y la sepulté allí en el camino a Efrata, esto es Bet-Lejem.”  – La expresión “en cuanto a mí” significa, según Rashí, que aunque Yaakov no había sepultado a Rajel en la tumba de los patriarcas, sino junto al camino, él no debería ser enterrado en Egipto, aunque esto causara molestias a Yosef. 48:8     “Cuando Israel vio a los hijos de Yosef, dijo: ¿Quiénes son éstos?”  – Yaakov estaba prácticamente ciego, ver versículo 10. A pesar de ello dice la Torá que él vio a los hijos de Yosef. Esto nos enseña que los vio de una manera profética. Según un Midrash[5] Yaakov quiso bendecir a los dos, pero no pudo porque se apartó la Ruaj haKódesh (Espíritu de Santidad, la Presencia Divina) de él al ver una visión profética, que dos reyes malignos descenderían de ellos, el rey pagano Yehu, que sería descendiente de Menashé y el rey maligno Ajav de Efrayim. La pregunta “¿quienes son estos?” sería entonces una duda de su origen. Yosef tuvo que mostrar un contrato de matrimonio, (aludida en la palabra “aquí” en el verso 9, según Rashí), y entonces Yaakov podía bendecirles. Sin embargo, es poco probable que en esa época se usaran contratos de matrimonio por ser un invento muy posterior en la historia del pueblo de Israel. Se trata más bien de que Yaakov quería asegurarse de que fueran los dos hijos mayores de Yosef para que no le pasara lo mismo como a su padre Yitsjak cuando bendijo a Yaakov pensando que era Esav. No obstante, en estas palabras hay una revelación profética acerca de los últimos tiempos. En Isaías 49:18-22 está escrito: “Levanta en derredor tus ojos y mira: todos ellos se reúnen, vienen a ti. Vivo yo–declara el Eterno– que a todos ellos como joyas te los pondrás, y te ceñirás con ellos como una novia. En cuanto a tus lugares desiertos y desolados y tu tierra arruinada, ahora serás ciertamente demasiado estrecha para los moradores, y tus devoradores estarán muy lejos. Todavía te dirán al oído los hijos de los que fuiste privada: “El lugar es muy estrecho para mí; hazme sitio para que yo more aquí.” Y dirás en tu corazón: “¿Quién me ha engendrado éstos? Pues yo había sido privada de mis hijos, y era estéril, desterrada y errante. Y a éstos, ¿quién los ha criado? He aquí, yo había sido dejada sola; y éstos, ¿dónde estaban?” Así dice el Señor Eterno: He aquí, levantaré hacia las naciones mi mano, y hacia los pueblos alzaré mi estandarte; traerán a tus hijos en brazos, y tus hijas en hombros serán llevadas.” Según el rabino Bar Shalom, hay una relación entre Isaías 49:21 y Génesis 48:8. Según la segunda regla de interpretación, (guezerá shavá, similitud de expresiones), se puede ver esta relación. En los últimos tiempos Israel hará la misma pregunta otra vez: “¿Quiénes son estos y de dónde han venido?”. De todas las naciones de la tierra vendrán personas para unirse al pueblo de Israel. La nación de Israel hará la misma pregunta: “¿Quiénes son estos, y de dónde han venido?”. No podrá creer lo que verán sus ojos. ¡Tantos hijos de Israel de entre los gentiles! En Isaías 49:5-6 está escrito: “Y ahora dice el Eterno (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Yaakov vuelva a El y que Israel se reúna con El, porque honrado soy a los ojos del Eterno y mi Elohim ha sido mi fortaleza), dice El: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.” Según este texto, la misión del Mesías es doble, restaurar las doce tribus de Israel y llevar la salvación del Eterno a todas las naciones de la tierra. ¿Quiénes son los descendientes de la casa de Efrayim? Son gentiles. En la misma profecía de Isaías 49:12 está escrito: “Mirad, éstos vendrán de lejos; y he aquí, otros del norte y del occidente, y otros de la tierra de Sinim.” La mayoría de las diez tribus perdidas se encuentran entre los países que están ubicados al nor-oeste de Israel. En este texto encontramos cuatro cosas que concuerdan con el pasaje que estamos estudiando en Bereshit:

  • Miré, y vi – Israel vio, cf. Génesis 48:8a.
  • De las naciones – Mis hijos que Elohim me ha dado aquí, cf. Génesis 48:9.
  • ¿Quiénes son y de donde han venido? – ¿Quiénes son estos?, cf. Génesis 48:8b.
  • Son los que vienen de la gran tribulación – Tu padre está enfermo, cf. Génesis 48:1.

48:9     “Y Yosef respondió a su padre: Son mis hijos, los que Elohim me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos a mí, te ruego, para que yo los bendiga.” Segunda aliyá, 48:10-16 48:10 “Y los ojos de Israel estaban tan débiles por la vejez que no podía ver. Entonces Yosef se los acercó, y él los besó y los abrazó.” – Cuando el Eterno haga volver los cautivos de Tsion, Israel será como los que sueñan, no podrán ver bien, cf. Salmo 126. Hay dos ejes principales en Israel, Yehudá y Efrayim. Alrededor de estas dos tribus gira toda la historia de salvación, no solamente alrededor de los judíos, sino también alrededor de los descendientes de Efrayim que fueron totalmente asimilados entre los gentiles después de la invasión Asiria en el año 722 a.E.C. Efrayim es la tribu más importante de las diez tribus que constituyeron el reino del norte, la casa de Israel. Por eso Efrayim representa al resto de las diez tribus. En los últimos tiempos Efrayim será reunido con Yehudá para ser un solo pueblo bajo el gobierno del Mesías, como está escrito en Ezequiel 37:15-28: “Y vino a mí la palabra del Eterno, diciendo: Y tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: “Para Yehudá y para los hijos de Israel, sus compañeros.” Toma luego otra vara y escribe en ella: “Para Yosef, vara de Efrayim, y para toda la casa de Israel, sus compañeros.” Júntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano. Y cuando los hijos de tu pueblo te hablen, diciendo: “¿No nos explicarás qué quieres decir con esto?”, diles: “Así dice el Señor Eterno: ‘He aquí, tomaré la vara de Yosef, que está en la mano de Efrayim, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Yehudá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano.'” Y las varas en que escribas estarán en tu mano a la vista de ellos, y diles: “Así dice el Señor Eterno: ‘He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. ‘Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos. ‘No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los libraré de todos los lugares en que pecaron y los limpiaré. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Elohim. ‘Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos y los cumplirán. ‘Y habitarán en la tierra que di a mi siervo Yaakov, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será su príncipe para siempre. ‘Y haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. ‘Mi morada estará también junto a ellos, y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. ‘Y las naciones sabrán que yo, el Eterno, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.'”” 48:11 “E Israel dijo a Yosef: Nunca esperaba ver tu rostro, y he aquí, Elohim me ha permitido ver también a tus hijos.”   48:12 “Entonces Yosef los hizo salir de las rodillas de Yaakov, y se inclinó con su rostro en tierra.”  – Los dos hijos de Yosef, que tenían más de 25 años en ese momento, fueron introducidos entre las rodillas de Yaakov y luego retirados. Esto constituía un acto oficial de adopción, como si los dos hubieran salido directamente de entre sus lomos. Así llegaron a ser legalmente sus hijos, con plenos derechos dentro de Israel, al igual que Reuvén y Shimón. Este acto impactó tanto a Yosef, que se inclinó y adoró al Padre celestial. Los versículos 9-12 muestran la adopción de estos hijos dentro de Israel y los versículos 13-22 hablan de la bendición que estos dos hijos recibieron por su padre.   48:13 “Y Yosef tomó a los dos, a Efrayim con la derecha, hacia la izquierda de Israel, y a Menashé con la izquierda, hacia la derecha de Israel, y se los acercó.”  – La palabra “tomó” hace alusión al momento de la boda del matrimonio hebreo, cuando el novio va a la casa de la novia y la “toma” para llevarla a la casa de su padre donde se finaliza el acto matrimonial.   48:14 “Pero Israel extendió su derecha y la puso sobre la cabeza de Efrayim, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Menashé, cruzando adrede sus manos, aunque Menashé era el primogénito.” Yaakov cruzó las manos adrede, sabiendo que el menor iba a ser puesto sobre el mayor. 48:15-16 “Y bendijo a Yosef, y dijo: El Elohim delante de quien anduvieron mis padres Avraham y Yitsjak, el Elohim que ha sido mi pastor toda mi vida hasta este día,  el ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; y viva en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Avraham y Yitsjak; y crezcan para ser multitud en medio de la tierra.”¿Qué fue tan especial en esta bendición? ¿Por qué este acto constituye una de las mayores obras de fe que se han producido en toda la historia humana? Toda la vida de Yaakov había sido una lucha fuerte. 37 años de su vida pasó fuera de la tierra de la promesa. Allí nacieron todos sus hijos menos uno. Yaakov tuvo muchos peligros en su vida y de todos estos peligros fue guardado y en medio de sus luchas fue bendecido. Este mismo poder guardador y protector de HaShem fue el que ahora se transmitió a los hijos adoptados. Aunque hayan nacido en Egipto por una mujer no israelita, aunque se críen en un ambiente pagano de idolatría y de magia, aunque ellos sean expuestos a las presiones de sus amigos no israelitas, HaShem los va a guardar para no perder su identidad hebrea y puedan ser llamados por mi nombre, Israel. Esta oración se cumplió en Egipto y las dos tribus Efrayim y Menashé habían crecido muchísimo y guardado su identidad tribal antes de la gran salida. Sin embargo hay un poder en esta bendición para el tiempo moderno. A pesar de que las tribus se hayan perdido entre las naciones, hay un ángel que los va a rescatar en este tiempo para que vuelvan y se identifiquen de nuevo como israelitas. Tercera aliyá, 48:17-22   48:17 “Cuando Yosef vio que su padre había puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efrayim, esto le desagradó; y asió la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efrayim a la cabeza de Menashé.”  – El orden profético tiene preferencia sobre el orden natural.   48:19 “Mas su padre rehusó y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; él también llegará a ser un pueblo, y él también será grande. Sin embargo, su hermano menor será más grande que él, y su descendencia llegará a ser plenitud de naciones.”  – Menashé llegó a ser un pueblo, una tribu grande dentro de Israel con un territorio inmenso en los dos lados del río Yardén. En el censo de Números 1, Menashé es la tribu más pequeña. Pero según Números 26:34 hay un aumento de 64 % de su población durante los 38 años en el desierto. Fue la tribu que más crecía durante ese tiempo. También llegó a ser grande por el juez Guidón que surgió de Menashé, cf. Jueces 7-8. Pero Efrayim sería mayor. De él salió Yehoshúa, el sucesor de Moshé. Efrayim recibe también la palabra de que llegará a ser plenitud de naciones, en hebreo meló ha-goyim. Rashí se basa en los midrashim[6] diciendo que significa que su descendencia llenará los pueblos, en el sentido de que la fama de Yehoshúa produciría un impacto entre las naciones por haber detenido el sol en Guivón y la luna en el valle de Ayalón, cf. Josué 10:12. Este plan de salvación del Eterno es uno de los misterios más maravillosos. Voy a intentar de trazarlo con pocas palabras. En 1 Reyes 12 se ve como el reino se dividió en dos naciones. Esto ocurrió en el territorio de Efrayim, en la ciudad de Shejem, que fue entregado a Yosef, según Génesis 48:22. Efrayim llegó a ser la tribu principal para el reino del norte.  El primer rey de las diez tribus del norte fue Yeravam (Jeroboam), de la tribu de Efrayim, 1 Reyes 11:26, 28. Desde ese día en adelante ha habido división entre las dos casas de Israel, 1 Reyes 12:19; 2 Crónicas 10:19. Esta división vino del Eterno, 1 Reyes 12:24; 2 Crónicas 10:15. Este es uno de los misterios del plan divino de salvación para todo el mundo gentil. El reino del norte se paganizó rápidamente con la introducción de una religión sincretista, 1 Reyes 12:28-33. Los profetas Amós y Hoshea fueron enviados al reino del norte para anunciar su pronta destrucción. La casa de Israel iba a ser enviada a las naciones y para mezclarse entre ellas, como está escrito en Oseas 7:8a: “Efrayim se mezcla con las naciones” En Levítico 26:33a está escrito: “A vosotros, sin embargo, os esparciré entre las naciones” En el Salmo 106:26-27 está escrito: “Por tanto, les juró abatirlos en el desierto, y esparcir su simiente entre las naciones, y dispersarlos por las tierras.” En Oseas 1:4-5 está escrito: “Y el Eterno dijo a Hoshea: Ponle por nombre Yizreel, porque dentro de poco castigaré a la casa de Yehú por la sangre derramada en Yizreel, y pondré fin al reino de la casa de Israel. Y sucederá que en aquel día quebraré el arco de Israel en el valle de Yizreel.” Este Yizreel fue el primer hijo del profeta con su mujer que era prostituta. El matrimonio entre el profeta y esta mujer refleja el pacto entre la casa de Israel, las 10 tribus del norte, y el Eterno. El primer hijo fue llamado Yizreel que significa “Elohim sembrará”.[7] Así que los hijos de la casa de Efrayim eran las semillas para la siembra que Elohim iba a esparcir entre las naciones. En Oseas 1:6-11 está escrito: “Ella concibió otra vez y dio a luz una hija. Y el Señor le dijo: Ponle por nombre Lo-Rujamá (ninguna compasión), porque ya no me compadeceré de la casa de Israel, pues no los perdonaré jamás. Pero me compadeceré de la casa de Yehudá (el pueblo judío) y los salvaré por el Eterno su Elohim; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes. Después de haber destetado a Lo-Rujamá, ella concibió y dio a luz un hijo. Y el Señor dijo: Ponle por nombre Lo-Amí, porque vosotros no sois mi pueblo y yo no soy vuestro Elohim. Y el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y sucederá que en el lugar donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dirá: Sois hijos del Elohim viviente. Y los hijos de Yehudá y los hijos de Israel se reunirán, y nombrarán para sí un solo jefe, y subirán de la tierra, porque grande será el día de Yizreel.” El profeta dibuja el plan del Eterno para la casa de Israel con pocos brochazos. Primero la casa de Israel será rechazada. Luego se convertirá en una cantidad tan grande que no se puede contar, como la arena del mar, lo cual indica que están dentro de las naciones del mundo. Luego se habla de una restauración de la identidad israelita en el mismo lugar donde fueron rechazados, en la tierra de Israel. Esto será el resultado de una unificación entre los hijos de Yehudá, los judíos, que nunca perdieron su identidad, y los hijos de Israel que hayan dejado su identidad gentil en los últimos tiempos.  Luego dice que subirán de la tierra. Como el día de Yizreel, el día de la siembra de Elohim, era grande, los hijos de Israel están entre todas las naciones gentiles. En Oseas 2:14-23 habla del proceso desde la deportación a Asiria hasta el regreso a la tierra bajo el Mesías, según está escrito: “Por tanto, he aquí, la seduciré, la llevaré al desierto (las naciones gentiles), y le hablaré al corazón. Le daré sus viñas desde allí, y el valle de Ajor por puerta de esperanza. Y allí cantará como en los días de su juventud, como en el día en que subió de la tierra de Egipto. Sucederá en aquel día–declara el Eterno– que me llamarás Ishí y no me llamarás más Baalí. Porque quitaré de su boca los nombres de los Baales, y nunca más serán mencionados por sus nombres. En aquel día haré también un pacto por ellos con las bestias del campo, con las aves del cielo y con los reptiles de la tierra; quitaré de la tierra el arco, la espada y la guerra, y haré que ellos duerman seguros. Te desposaré conmigo para siempre; sí, te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en misericordia y en compasión; te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás al Eterno.  Y sucederá que en aquel día yo responderé–declara el Eterno–, responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra, y la tierra responderá al trigo, al mosto y al aceite, y ellos responderán a Yizreel. La sembraré para mí en la tierra, y tendré compasión de la que no recibió compasión, y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú eres mi Elohim.” En Amós 5:1-2 está escrito acerca de la casa de Israel como nación: “Oíd esta palabra que yo pronuncio como lamentación sobre vosotros, casa de Israel (no incluye al pueblo judío). Ha caído, no volverá a levantarse la virgen de Israel; abandonada yace en su tierra, no hay quien la levante.”   En Amós 8:2 está escrito: “y El dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Una canasta de fruta de verano. Entonces el Eterno me dijo: Ha llegado el fin para mi pueblo Israel (no para el pueblo judío). Ya no volveré a dejarlos sin castigo.”   En Amós 9:8-15 está escrito: “He aquí, los ojos del Señor Eterno están sobre el reino pecador (la del norte), y yo lo destruiré de sobre la faz de la tierra; sin embargo, no destruiré totalmente a la casa de Yaakov (se refiere a las doce tribus) –declara el Eterno. Porque he aquí, yo daré un mandato, y zarandearé a la casa de Israel entre todas las naciones, como se zarandea el grano en la criba, sin que caiga ni un grano en tierra. A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, los que dicen: “No nos alcanzará ni se nos acercará la desgracia.” En aquel día levantaré el tabernáculo caído de David, repararé sus brechas, levantaré sus ruinas, y lo reedificaré como en tiempo pasado, para que tomen posesión del remanente de Edom y de todas las naciones donde se invoca mi nombre –declara el Eterno, que hace esto. He aquí, vienen días–declara el Eterno– cuando el arador alcanzará al segador, y el que pisa la uva al que siembra la semilla; cuando destilarán vino dulce los montes, y todas las colinas se derretirán. Restauraré el bienestar de mi pueblo Israel (las 12 tribus), y ellos reedificarán las ciudades asoladas y habitarán en ellas; también plantarán viñas y beberán su vino, y cultivarán huertos y comerán sus frutos. Los plantaré en su tierra, y no serán arrancados jamás de la tierra que les he dado –dice el Eterno tu Elohim.” La casa de Israel no recibió ninguna compasión con la invasión asiria en el año 722 a.E.C., sino que fue totalmente destruida como nación. Las diez tribus fueron llevadas a los países que están ubicadas al norte de Israel, cf. 2 Reyes 17:6. De allí se esparcieron por todo el mundo. Sin embargo se puede encontrar rastros claros de varias de las diferentes tribus en los países noroccidentales, de Europa y Norteamérica. En Zacarías 10:3-12 está escrito: “Contra los pastores se enciende mi ira (los líderes en Israel durante el tiempo del segundo templo), y a los machos cabríos castigaré (los poderosos que oprimían a los pobres); porque el Eterno de los ejércitos ha visitado su rebaño, la casa de Yehudá (sólo el pueblo judío, no la casa de Efrayim), y hará de ellos como su caballo de honor en la batalla. De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él todo gobernante (El Mesías); juntos serán como valientes, que en la batalla huellan al enemigo en el barro de las calles; pelearán, porque el Eterno estará con ellos, y serán avergonzados los que montan a caballo. Fortaleceré la casa de Yehudá (el restablecimiento del estado de Israel en 1948) y la casa de Yosef salvaré (esparcida entre los gentiles), y los haré volver porque me he compadecido de ellos (las 10 tribus perdidas); y serán como si no los hubiera rechazado (restauradas en Israel), porque yo soy el Eterno su Elohim, y les responderé. Efrayim (Las 10 tribus) será como un valiente, y se alegrará su corazón como por el vino (cf. Génesis 43:34); sus hijos (las generaciones futuras) lo verán y se alegrarán, y se regocijará su corazón en el Eterno. Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran. Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán. Los haré volver de la tierra de Egipto (Egipto), y de Ashur (Asiria) los recogeré; los traeré a la tierra de Guilad (Jordania) y del Levaón (Líbano), hasta que no haya sitio para ellos (las 10 tribus restauradas). Pasarán por el mar de la angustia, y El herirá las olas en el mar y se secarán todas las profundidades del Nilo; y será abatido el orgullo de Ashur y apartado el cetro de Egipto. Yo los fortaleceré en el Eterno, y en su nombre andarán–declara el Eterno.” En Oseas 11:8-10 está escrito: “¿Cómo podré abandonarte, Efrayim? ¿Cómo podré entregarte, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como a Adma? ¿Cómo podré tratarte como a Tsevoyim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se enciende toda mi compasión. No ejecutaré el furor de mi ira; no volveré a destruir a Efrayim. Porque yo soy Elohim y no hombre, el Santo en medio de ti, y no vendré con furor. En pos del Eterno caminarán, El rugirá como un león; ciertamente El rugirá, y sus hijos vendrán temblando desde el occidente.” 48:20 “Y los bendijo aquel día, diciendo: Por ti bendecirá Israel, diciendo: Que Elohim te haga como Efrayim y Menashé. Así puso a Efrayim antes de Menashé”  – Esta bendición se pronuncia cada kabalat shabat, recepción del Shabat, cuando el padre judío bendice a sus hijos varones en la mesa del Shabat. Al poner sus manos sobre la cabeza de cada uno de ellos pronuncia estas palabras: Yesimjá Elohim ke-Efrayim ve-ji-Mnashé. ¿Por qué estos dos hijos de Yosef fueron puestos como ejemplos para todos los hijos de Israel? Podemos destacar varias razones:

  • A pesar de que el menor fuera puesto sobre el mayor nunca hubo riña entre ellos.
  • A pesar de ser criados en un ambiente de paganismo y de magia, nunca perdieron la fe en el Elohim de Israel, su identidad israelita o las instrucciones de sus antepasados.
  • A pesar de haber nacido y vivido toda la vida fuera de la tierra de Israel, nunca perdieron la esperanza de volver a la tierra de sus padres.

Estos dos son grandes ejemplos para todos los hijos de Israel. 48:22 “Y yo te doy una parte más que a tus hermanos, la cual tomé de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “una parte” es shejem. Se trata de la parcela que Yaakov compró enfrente de la ciudad, cf. Génesis 33:19, y también la misma ciudad que fue tomada por Shimón y Leví, cf. Génesis 34.   En Josué 24:32 está escrito: “Los huesos de Yosef, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, fueron sepultados en Shejem, en la parcela de campo que Yaakov había comprado a los hijos de Jamor, padre de Shejem, por cien monedas de plata; y pasaron a ser posesión de los hijos de Yosef.” Cuarta aliyá, 49:1-18   49:1     “Entonces Yaakov llamó a sus hijos, y dijo: Reuníos para que os haga saber lo que os ha de acontecer en los días venideros.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “venideros” es ajarit[8], y significa “últimos”, “finales”. Rashí dice, basado en el Talmud, que Yaakov quiso revelarles el final de los tiempos, pero en ese momento la Ruaj HaKodesh se retiró de él, y comenzó a decir otras cosas. Un Midrash[9] cuenta lo siguiente: “Yaakov quiso revelar a sus hijos el momento de la llegada del Mesías. Supo que se mantendrían fieles a HaShem aun cuando supieran que el tiempo de la redención fuera lejano. Sin embargo, el Todopoderoso decidió que la fecha de la redención debía mantenerse en secreto de los hijos de Yaakov a causa de las generaciones futuras que no serían tan granElohimas como los hijos de Yaakov. Las generaciones futuras desesperarían en el exilio si supieran que el momento destinado estuviera tan lejano.” Sin embargo, en la bendición de Yaakov encontramos mensajes proféticos que revelan el futuro de cada tribu, incluso hasta el momento de la venida del Mesías. Encontramos tres características en el mensaje de Yaakov para cada uno de sus hijos:

  • La identidad y el carácter de cada tribu.
  • El desarrollo histórico de cada tribu.
  • Los sucesos de los últimos tiempos.

  49:3-4 “Reuvén, tú eres mi primogénito, mi poderío y el principio de mi vigor, prominente en dignidad y prominente en poder. Incontrolable como el agua, no tendrás preeminencia, porque subiste a la cama de tu padre, y la profanaste: él subió a mi lecho.”  – Reuvén seguía siendo el primogénito de Yaakov en cuanto a todas las genealogías. Esto nos enseña que hubo arrepentimiento en él por haber pecado con la concubina de su padre. Sin embargo, por su pecado perdió la primogenitura, la doble porción de la herencia, el sacerdocio y la monarquía. Esto nos enseña que el que no sabe controlar su instinto sexual no podrá llegar a puestos importantes en el Reino. Según Rashí y otros, los descendientes de Reuvén poblaron Francia 49:5-7 “Shimón y Leví son hermanos; sus armas instrumentos de violencia. En su consejo no entre mi alma, a su asamblea no se una mi gloria, porque en su ira mataron hombres, y en su obstinación desjarretaron bueyes. Maldita su ira porque es feroz; y su furor porque es cruel. Los dividiré en Yaakov, y los dispersaré en Israel.”  – La ira de Shimón y Leví fue maldecida, no ellos mismos. La violencia trae maldición sobre una nación. La tribu de Shimón fue en la brecha para pecar en el asunto de Baal-Peor, cf. Números 25:6-14; 26:1, y por eso su tribu bajó un 63 %, de 59.300 a 22.200 entre los censos que se encuentran en Números 1 y 26. Shimón no tuvo su propio territorio en la tierra, sino que sus tierras estaban divididas dentro de la tribu de Yehudá, cf. Josué 19:1. Leví tampoco tuvo un territorio propio en la tierra, sino fue repartido en 48 ciudades por todo el país, cf. Josué 18:7. Shimón llegó a ser una tribu pobre, pero entre ellos vendrían muchos escribas, cf. Zacarías 12:13.   49:8-12 “A ti Yehudá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; se inclinarán a ti los hijos de tu padre. Cachorro de león es Yehudá; de la presa, hijo mío, has subido. Se agazapa, se echa como león, o como leona, ¿quién lo despertará? El cetro no se apartará de Yehudá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Shiló, y a él sea dada la obediencia de los pueblos. El ata a la vid su pollino, y a la mejor cepa el hijo de su asna; él lava en vino sus vestiduras, y en la sangre de las uvas su manto. Sus ojos están apagados por el vino, y sus dientes blancos por la leche.”   La mano de Yehudá estaba en la cerviz de los enemigos por medio del rey David, según 2 Samuel 22:38-41 donde está escrito:   “Perseguí a mis enemigos y los destruí, y no me volví hasta acabarlos. Los he consumido y los he destrozado, y no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies. Pues tú me has ceñido con fuerza para la batalla; has subyugado debajo de mí a los que contra mí se levantaron. También has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, y destruí a los que me odiaban.”   “El cetro no se apartará de Yehudá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Shiló, y a él sea dada la obediencia de los pueblos.” – Shiló es una referencia al Mesías, según Onkelós, Midrash Rabá, Rashí y muchos otros. Según Najmánides Shiló significa “su hijo”. Un sabio en el Talmud[10] opina que el nombre Shiló signifia “de él”, aludiendo a que la autoridad real le pertenece al Mesías. Rashí dice que significa “obsequios para él”, con relación a las naciones, que le darán obsequios y aceptarán su autoridad. Según Rashí, esta profecía se cumplió desde David en adelante, incluso por medio de los dirigentes de los judíos en la diáspora de Bavel. Estos fueron llamados “exilarcas” y descendían del rey David. Según la profecía el cetro y la vara no se apartaría de Yehudá hasta la venida del Mesías.   49:13 “Zevulún habitará a la orilla del mar; y él será puerto para naves, y su límite será hasta Sidón.”  – El territorio de Zevulún no estaba al lado del mar, cf. Josué 19:10-16. Parece que luego él se extendió hasta Sidón. Zevulún se dedicó a ganar dinero para que su hermano Yisajar pudiera dedicarse al estudio de la Torá, como está escrito en Deuteronomio 33:18:   “Y de Zevulún, dijo: Alégrate, Zevulún, en tus salidas e Yisajar, en tus tiendas.”   49:14-15 “Yisajar es un asno fuerte, echado entre los apriscos. Al ver que el lugar de reposo era bueno y que la tierra era agradable, inclinó su hombro para cargar, y llegó a ser esclavo en trabajos forzados.”  – Yisajar producía grandes estuElohimos que llevaban el yugo de la Torá, como está escrito en 1 Crónicas 12:32:   “De los hijos de Yisajar, expertos en discernir los tiempos, con conocimiento de lo que Israel debía hacer, sus jefes eran doscientos; y todos sus parientes estaban bajo sus órdenes.”   Yisajar producía 200 líderes para el Sanedrín.   49:16-18 “Dan juzgará a su pueblo, como una de las tribus de Israel. Sea Dan serpiente junto al camino, víbora junto al sendero, que muerde los jarretes del caballo, y cae su jinete hacia atrás. ¡Tu salvación espero, oh Señor!”  – El juez Shimshón vino de la tribu de Dan, cf. Jueces 13:2. Esta profecía se cumplió en él.   “¡Tu salvación espero, oh Señor!” – Shimshón no fue el que trajo la redención final para Israel. Hay que seguir esperando otro Mesías.     Quinta aliyá, 49:19-26   49:19 “De Gad, una tropa se alistará de él, y él marchará sobre sus huellas.” (Aryeh Coffman) – La tribu de Gad cruzó el río Jordán junto con sus hermanos para hacer guerra contra los cananeos durante 14 años hasta conquistar toda la tierra. Al volver a su territorio al otro lado del río siguieron sus propias huellas.   49:20 “En cuanto a Asher, su alimento será sustancioso, y él dará manjares de rey.”  – La tierra de Asher producía ricos frutos y allí hubo muchos olivos.   49:21 “Naftalí es una cierva en libertad, que pronuncia palabras hermosas.”  – En su territorio está el valle de Guinosar (al noroeste del mar de Galilea) que producía frutos abundantes y muy rápido. Como su tierra era productiva, tenía tiempo para estudiar la Torá. El Tárgum tradujo: “(Su heredad producirá frutos) por los cuales agradecerán y bendecirán (a Elohim)”. La profetisa Devorá vino de Naftalí.[11] Ella cantó una canción muy bella, cf. Jueces 5.   49:22-26 “Hijo de gracia es Yosef, hijo de belleza para el ojo; las jóvenes caminaban sobre los muros para observar. Lo amargaron y se volvieron sus adversarios, lo odiaron los dueños de saetas. Pero su arco permaneció firme y sus brazos fueron adornados con oro, por las manos del Poderoso de Yaakov (de allí es el Pastor, la Roca de Israel), por el Elohim de tu padre que te ayuda, y por El Shadai que te bendice con bendiciones de los cielos de arriba, bendiciones del abismo que está abajo, bendiciones de pechos y matriz. Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el límite de los collados del mundo; sean ellas sobre la cabeza de Yosef, y sobre la cabeza del consagrado de entre tus hermanos.” (LBLA revisada y trad. propia)   “bendiciones de pechos y matriz” – Según Rashí, la palabra que ha sido traducida como “pechos”, shadayim, debe traducirse “lanzamientos” en referencia a la emisión del semen apto para concebir. El Targum tradujo: “bendiciones de padre y de madre”.   Yaakov había sido más bendecido que sus antepasados. Ellos tenían promesa de un territorio limitado, pero Yaakov no, como está dicho en Génesis 28:14a:   “También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur”   Sexta aliyá, 49:27 – 50:20   49:27 “Binyamín es lobo rapaz; de mañana devora la presa, y a la tarde reparte los despojos.”  – El juez Ejud actuó como un lobo, cf. Jueces 3. El Rey Shaúl vino de Binyamín. Él devoró mucha presa al principio de la historia de Israel, cf. 1 Samuel 14:47. Mordejai y Ester repartieron muchos despojos por la tarde de la historia de Israel, cf. Ester 8:7.   50:20 “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Elohim lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente.”  – Cualquier cosa que nos ocurra puede ser tornada en bendición por el Eterno.             Séptima aliyá, 50:21-26   50:24-25 “Y Yosef dijo a sus hermanos: Yo voy a morir, pero Elohim ciertamente os cuidará y os hará subir de esta tierra a la tierra que El prometió en juramento a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov. Luego Yosef hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: Elohim ciertamente os cuidará, y llevaréis mis huesos de aquí.”  –   Él sabía que el éxodo iba a venir y por eso hizo jurar a los hijos de Israel para que sus huesos fueran sacados de Egipto y puestos en la tierra de Kenáan. La fe sabe que sabe que sabe que sabe que es así, porque el Eterno es fiel a sus promesas y él no puede mentir, como está escrito en Números 23:19:   “Elohim no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho El, y no lo hará?, ¿ha hablado, y no lo cumplirá?”   En Éxodo 13:19 está escrito:   “Y Moshé tomó consigo los huesos de Yosef, pues éste había hecho jurar solemnemente a los hijos de Israel, diciendo: Ciertamente os visitará Elohim, y entonces llevaréis de aquí mis huesos con vosotros.”   En Josué 24:32 está escrito:   “Los huesos de Yosef, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, fueron sepultados en Shejem, en la parcela de campo que Yaakov había comprado a los hijos de Jamor, padre de Shejem, por cien monedas de plata; y pasaron a ser posesión de los hijos de Yosef.” [1]       Strong H4296 miṭṭâh, mit-taw’, From H5186; a bed (as extended) for sleeping or eating; by analogy a sofa, litter or bier: – bed ([-chamber]), bier. [2]       Strong H4294 maṭṭeh  maṭṭâh, mat-teh’, mat-taw’, From H5186; a branch (as extending); figuratively a tribe; also a rod, whether for chastising (figuratively correction), ruling (a sceptre), throwing (a lance), or walking (a staff; figuratively a support of life, for example bread): – rod, staff, tribe. [3]       Yashar 77:38-47. [4]       Ver Bereshit Rabá 98:5. [5]       Tanjumá Vayejí 9. [6]       Bereshit Rabá 97:4 y Avodá Zará 25a. [7]       Strong H3157 yizre‛ê’l, yiz-reh-ale’, From H2232 and H410; God will sow; Jizreel, the name of two places in Palestine and of two Israelites: – Jezreel. [8]       Strong H319 ‘achărîyth, akh-ar-eeth’, From H310; the last or end, hence the future; also posterity: – (last, latter) end (time), hinder (utter) -most, length, posterity, remnant, residue, reward. [9]       Ets Yosef. [10]     Sanhedrín 98b. [11]     Bereshit Rabá 98:22.

Parashá 11 VaYigash

ב׳ בטבת ה׳תשע״ה (December 24, 2014) por  
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VaYigash

Parashá 11 VaYigash 

Génesis 44:18 – 47:27

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 44:18-30
  2. 44:31 – 45:7
  3. 45:8-18
  4. 45:19-27
  5. 45:28 – 46:27
  6. 46:28 – 47:10
  7. 47:11-27
  8. Maftir: 47:25-27

 Haftará: Ezequiel 37:15-28

VaYigash

Significa “y se acercó”.

 

Primera aliyá, 44:18-30

 

Yehudá se acerca a Yosef y le pide la palabra. Hace un recuento de la conversación que habían tenido anteriormente en cuanto a la situación familiar de ellos. Yosef había ordenado que trajeran a Binyamín como condición para que pudieran volver a ver su rostro. Al subir a su padre le cuentan todo esto y por la necesidad de alimentos el padre acepta que el segundo hijo, el que le queda de su mujer, se vaya con ellos. Pero si algo malo le sucede al hijo él morirá con dolor. Yehudá promete no volver a su padre sin el hermano.

Segunda aliyá, 44:31 – 45:7

Yehudá explica a Yosef que se hizo responsable y si no devuelve el muchacho a casa, su padre morirá con pena. Yehudá se ofrece como esclavo en lugar del joven para que él pueda subir con los hermanos. Yehudá no podría ver el mal que sobrevendría al padre si el muchacho no está con él.

En ese momento Yosef no puede contenerse y manda salir a todos excepto sus hermanos. Entonces se da a conocer a ellos con lloros fuertes que se oyen hasta los egipcios. “Yo soy Yosef”, les dice. Pero ellos no le pueden contestar por el choque emocional que sienten. Yosef les dice que no se entristezcan por haberle vendido porque todo era plan de Elohim para salvar vidas. Ahora han habido dos años de hambre. Todavía quedan cinco años sin poder sembrar y cosechar. “Elohim me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberación”.

 

 

Tercera aliyá, 45:8-18

 

Yosef sigue animando a sus hermanos diciendo que Elohim fue el que le envió allí y le ha puesto por padre del faraón, señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto. Ahora tendrán que subir rápidamente a su padre y decirle que Yosef es señor de todo Egipto y que baje allí sin demorar. Habrá lugar en la tierra de Goshen para todos, incluso el ganado. Yosef proveerá para ellos porque todavía quedan cinco años de hambre. Después se echa sobre el cuello de su hermano Binyamín y los dos lloran. También besa a todos sus hermanos y llora sobre ellos. Luego conversan.

La noticia de la llegada de los hermanos de Yosef llega a la casa del faraón, y esto le agrada al faraón y a sus siervos. El anima a Yosef a enviar a los hermanos con las bestias cargadas a la tierra de Kenáan para buscar al padre y a sus familias y luego volver. Así recibirán lo mejor de Egipto.

 

 

Cuarta aliyá, 45:19-27

 

El faraón ordena que lleven carretas para traer a sus niños, sus mujeres y al padre. Lo mejor de Egipto será de ellos. Y así hacen los hijos de Israel y Yosef les da provisiones para el camino y mudas de ropa. Binyamín recibe trescientas piezas de plata y cinco mudas de ropa. Envían diez asnos cargados de bienes y diez asnas cargadas de grano y alimentos para el padre en el camino. Yosef despide a sus hermanos diciendo: “No riñáis en el camino”. Así suben de Egipto y llegan a su padre Yaakov. Cuando le informan que Yosef todavía vive y que es gobernante en toda la tierra de Egipto, no los puede creer. Pero cuando cuentan todas las cosas que Yosef les ha dicho y cuando ve las carretas que Yosef ha enviado, su espíritu es reavivado.

 

 

Quinta aliyá, 45:28 – 46:27

 

Israel decide ir a ver a Yosef antes de su muerte, y así parte con todo lo que tiene y llega a Beer-Sheva donde presenta sacrificios al Elohim de su padre Yitsjak. En una visión nocturna Elohim le visita y le dice que no tenga temor de bajar a Egipto porque allí le hará una gran nación. Además promete descender con él y luego hacerle subir otra vez. Yosef cerrará sus ojos.

Yaakov parte de Beer-Sheva y sus hijos le llevan a él junto con sus niños y mujeres en las carretas. También llevan consigo a todo su ganado y sus bienes y llegan a Egipto. Reuvén tiene cuatro hijos. Shimón tiene seis hijos. Leví tiene tres hijos. A Yehudá le quedan tres hijos de los cinco. Tiene también dos nietos. Yisajar tiene cuatro hijos. Zevulún tiene tres hijos. También está Diná. Los hijos e hijas de Leá son 33 en total.

Gad tiene siete hijos. Asher tiene cuatro hijos, una hija y dos nietos. Los hijos e hijas de Zilpá son 16 en total.

Yosef tiene dos hijos con Osnat. Binyamín tiene diez hijos. Los hijos de Rajel son 14 en total.

Dan tiene dos hijos. Naftalí tiene cuatro hijos. Los hijos de Bilháh son siete en total.

Sin incluir las esposas de los hijos de Yaakov, en total bajan 66 personas de Yaakov a Egipto.

Yosef tiene dos hijos que nacieron en Egipto. Todas las almas de la casa de Yaakov que bajan a Egipto son 70.

 

 

Sexta aliyá, 46:28 – 47:10

 

Yaakov envía a Yehudá delante de sí para indicar el camino a Goshen. Yosef sale con su carro para ir al encuentro de su padre en Goshen. Cuando le ve se echa sobre su cuello y llora largamente. Israel dice que después de haber visto su rostro ahora puede morir. Yosef indica que tiene que avisar al faraón que sus hermanos y la familia de su padre ya han venido y que son pastores de ovejas y vaqueros. Los hermanos de Yosef deben informar al faraón que son ganaderos desde hace generaciones. Así podrán vivir en la tierra de Goshen, porque los pastores de ovejas son una abominación para los egipcios.

Yosef le informa al faraón sobre todo lo sucedido y le presenta cinco de sus hermanos. El les pregunta sobre su ocupación y le contestan que son pastores de ovejas y que han venido para residir en la tierra porque no hay pastos en la tierra de Kenáan. Piden permiso para habitar en la tierra de Goshen. El faraón dice Yosef que la tierra está a su disposición y que pueden habitar en la mejor parte, la tierra de Goshen y si algunos de los hermanos son capaces podrán estar al cargo del ganado del faraón. Yosef trae a su padre para presentarle ante el faraón y Yaakov lo bendice. El faraón le pregunta cuántos años tiene y él contesta que sus años de peregrinación han sido 130 años malos que no han llegado a la cantidad de años de sus padres. Yaakov vuelve a bendecir al faraón y sale de su presencia.

 

 

Séptima aliyá, 47:11-27

 

Yosef instala a su padre y sus hermanos en la tierra de Ramsés como el faraón ha mandado. Allí sustenta a todos con alimentos según la cantidad de sus hijos. El hambre es muy severa en Egipto y en Kenáan. A cambio de grano, Yosef recoge para la casa del faraón todo el dinero que hay en Egipto y en la tierra de Kenáan. Cuando ya no tienen dinero Yosef les da pan a cambio de todo su ganado. El siguiente año el pueblo ofrece sus cuerpos y sus tierras a cambio de pan. Entonces Yosef compra toda la tierra de Egipto para el faraón y toda la gente es trasladada a las ciudades. Pero la tierra de los sacerdotes no es comprada porque tienen ración de parte del faraón. Yosef luego da semilla al pueblo, que ya ha sido comprado para el faraón, para que siembren la tierra. La quinta parte de la cosecha será para el faraón y el resto será para sembrar y comer. El pueblo está agradecido porque Yosef los salvó la vida y aceptan la orden. A partir de ese momento rige una ley en Egipto que dice que la quinta parte de la producción de la tierra será para el faraón. Sólo la tierra de los sacerdotes no llega a ser posesión del faraón.

Israel se establece en la tierra de Goshen obteniendo propiedades y multiplicándose en gran manera.

Comentarios

Primera aliyá, 44:18-30

 

44:18 “Entonces Yehudá se le acercó, y dijo: Oh señor mío, permite a tu siervo hablar una palabra a los oídos de mi señor, y que no se encienda tu ira contra tu siervo, pues tú eres como Faraón mismo.”

 

44:21 “Entonces tú dijiste a tus siervos: “Traédmelo para que yo lo vea.”“ (LBLA) – La palabra hebrea que ha sido traducida como “traédmelo” viene de la raíz yarad[1] que significa “bajar”. Cuando el pueblo hebreo habla de salir de la Tierra de Israel, usa la expresión “bajar”, y cuando habla de entrar en la tierra de Israel, usa la expresión “subir”. Lo mismo se ve en los versículos 23 “desciende” y 24 “subimos”. Lamentablemente no se tradujo correctamente en el versículo 21 ni en el versículo 26 que debería ser traducido:

 

“Mas nosotros respondimos: “No podemos descender (en lugar de “ir”). Si nuestro hermano menor desciende (en lugar de “va”) con nosotros, entonces descenderemos (en lugar de “iremos”); porque no podemos ver el rostro del hombre si nuestro hermano no está con nosotros.”“

 

Esto nos enseña que cuando una persona sale de la Tierra de Israel, desciende espiritualmente y cuando entra en la Tierra de Israel sube espiritualmente. HaShem llama la Tierra de Israel “mi tierra”,  cf. Isaías 14:25; Jeremías 2:7; 16:18; Ezequiel 36:5; 38:16; Joel 1:6; 3:2. Por eso el que está en la tierra del Eterno está más cerca de él que cuando no está allí.

 

En Deuteronomio 11:12 está escrito:

 

“Es una tierra que el Eterno tu Elohim cuida; los ojos del Eterno tu Elohim están siempre sobre ella, desde el principio hasta el fin del año.”

 

El faraón no entendió la importancia espiritual de la Tierra de Israel, y cuando habló de viajar a la tierra de Kenáan, sólo dijo “id”, cf. 45:17.

 

Segunda aliyá, 44:31 – 45:7

44:32 “Porque yo, tu siervo, me hice responsable del muchacho con mi padre, diciendo: “Si no te lo traigo, que lleve yo la culpa delante de mi padre para siempre.”“ (LBLA) – Yehudá se puso como fiador, en hebreo arav[2]. Esto significa que estaba dispuesto a sufrir en lugar del hermano.

 

44:33 “Ahora pues, te ruego que quede este tu siervo como esclavo de mi señor, en lugar del muchacho, y que el muchacho suba con sus hermanos.” (LBLA) – Ser fiador implica llevar la responsabilidad hasta la última consecuencia. Yehudá fue fiel a su promesa a su padre. Ahora ha mostrado, no solamente arrepentimiento, sino que está dispuesto a hacer tikún, rectificación, por lo que hizo con su hermano Yosef. En lugar de entregar al hijo de Rajel que su padre amaba, se puso en su lugar. Así Yosef supo que se había arrepentido. Si no hay una disposición de rectificar los errores cometidos y, en el caso de ser posible, restituir el daño, no ha habido arrepentimiento en la persona. Si hay arrepentimiento verdadero también hay un deseo de rectificación.

 

45:1     “Yosef no pudo ya contenerse delante de todos los que estaban junto a él, y exclamó: Haced salir a todos de mi lado. Y no había nadie con él cuando Yosef se dio a conocer a sus hermanos.”  – Ya se había visto el arrepentimiento en Yehudá. Ya se había logrado el propósito del trato duro. En ese momento Yosef ya no necesita tratarle más con dureza. Ahora se da a conocer, pero no a los egipcios, sino a sus hermanos.

 

La palabra hebrea traducida como “conocer” es hitvadá, y viene de la raíz yadá.[3] Esta palabra se usa en las Escrituras también como una referencia a tener relaciones íntimas, cf. Génesis 4:1, 17; 1 Reyes 1:4. En Génesis 45:4 Yosef les pide que se acerquen a él. Podría haber dicho solamente que se acercaran, pero la palabra elai, “hasta mí”, que ha sido añadida, implica un acercamiento casi palpable. La conclusión que hace Rashí de esto es que Yosef les enseñó su circuncisión.

 

45:2     “Y lloró tan fuerte que lo oyeron los egipcios, y la casa de Faraón se enteró de ello.” (LBLA) – En el momento de revelación de quién era Yosef hubo lloro, cf. verso 14-15.

 

 

Zacarías 12:10-14:

“Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Yerushalayim, el Espíritu de gracia y de súplica, y me mirarán a mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por El, como quien se lamenta por un hijo único, y llorarán por El, como se llora por un primogénito. Aquel día habrá gran lamentación en Yerushalayim, como la lamentación de Hadad-Rimón en la llanura de Meguido. Y se lamentará la tierra, cada familia por su lado: la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de la casa de Natán por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de la casa de Leví por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de los shimeítas por su lado, y sus mujeres por su lado; todas las demás familias, cada familia por su lado, y sus mujeres por su lado.”

En los primeros versículos de la profecía de Zejariá (Zacarías) capítulo 12 se habla de una guerra que va a ser causada por los países árabes y apoyada por la coalición internacional. El motivo de esa guerra es Yerushalayim. En estos momentos estamos viviendo el tiempo cuando HaShem está poniendo su ciudad como una “copa de vértigo para todos los pueblos de alrededor” y pronto habrá una guerra. Esta guerra será ganada por el pueblo judío y la ciudad será habitada de nuevo en su lugar.

En el capítulo 13 del mismo profeta podemos ver como este avivamiento entre los ortodoxos en Yerushalayim producirá una purificación del pecado y la impureza. Toda religión falsa será eliminada del país. El templo Bahai en Haifa será destruido, todas las mezquitas serán demolidas, todas las iglesias católicas serán asoladas. Las discotecas serán cerradas, los lugares de ocultismo desaparecerán, y el espíritu inmundo será quitado del país. Entonces habrá una restauración del culto con sacrificios en el lugar del templo. Cuando esto suceda serán provocadas todas las naciones del mundo y se unirán de nuevo para batallar contra Yerushalayim, según está escrito en Zacarías 14:1-5:

“He aquí, viene el día de HaShem cuando serán repartidos tus despojos en medio de ti. Y yo reuniré a todas las naciones en batalla contra Yerushalayim; y será tomada la ciudad y serán saqueadas las casas y violadas las mujeres; la mitad de la ciudad será desterrada, pero el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Entonces saldrá HaShem y peleará contra aquellas naciones, como cuando El peleó el día de la batalla. Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Yerushalayim, al oriente; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidente, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de mis montes, porque el valle de los montes llegará hasta Atsel; huiréis tal como huisteis a causa del terremoto en los días de Uziá, rey de Yehudá. Y vendrá HaShem mi Elohim, y todos los santos contigo.”

Esta será la última guerra antes de la venida del Mesías ben David. En esta guerra el ejército del estado de Israel será quebrado y la santa ciudad será tomada, como está escrito en Daniel 9:26b-27:

hasta el fin habrá guerra; las desolaciones están determinadas. Y él hará un pacto firme con muchos por una semana (de años), pero a la mitad de la semana pondrá fin al sacrificio y a la ofrenda de cereal. Sobre el ala de abominaciones vendrá el desolador, hasta que una destrucción completa, la que está decretada, sea derramada sobre el desolador.” (LBLA)

En Daniel 12:6-7 está escrito:

“Y uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: ¿Para cuándo será el fin de estas maravillas? Y oí al hombre vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, que levantando su mano derecha y su mano izquierda al cielo, juró por aquel que vive para siempre, que será por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo ; y cuando se termine la destrucción del poder del pueblo santo, se cumplirán todas estas cosas.” (LBLA)

 

Como está escrito en Isaías 11:4:

“sino que juzgará al pobre con justicia, y fallará con equidad por los afligidos de la tierra; herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío.” (LBLA)

45:3     “Yosef dijo a sus hermanos: Yo soy Yosef. ¿Vive todavía mi padre? Pero sus hermanos no podían contestarle porque estaban atónitos delante de él.”  – Ahora Yosef habló en hebreo presentándose con su nombre hebreo. No dijo: “Yo soy Tsafnat-Paneaj

 

45:4     “Y Yosef dijo a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron, y él dijo: Yo soy vuestro hermano Yosef, a quien vosotros vendisteis a Egipto.”  –

 

45:5     “Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido aquí; para preservar vidas me envió Elohim delante de vosotros.” (LBLA) –

 

45:6     “Porque en estos dos años ha habido hambre en la tierra y todavía quedan otros cinco años en los cuales no habrá ni siembra ni siega.” (LBLA)

 

45:7     “Y Elohim me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberación.” (LBLA) –

Tercera aliyá, 45:8-18

45:8     “Ahora pues, no fuisteis vosotros los que me enviasteis aquí, sino Elohim; y El me ha puesto por padre de Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto.” (LBLA) – Yosef no echa la culpa de lo sucedido a sus hermanos. Estas palabras vienen de una persona espiritualmente madura. Los inmaduros no ven más allá de la nariz y echan la culpa a su alrededor por las cosas malas que pasan. No entienden que detrás de los sucesos hay leyes espirituales y planes divinos. El que colabora con estos planes será prosperado, como Yosef. Yosef quitó la culpa de sus hermanos.

 

            “Elohim… me ha puesto por padre de Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto.” (LBLA) – Según Rashí, la palabra “padre”, en hebreo av, no solamente significa padre, sino también “consejero”, “amigo” y “patrón”.

 

45:9     “Daos prisa y subid adonde mi padre, y decidle: “Así dice tu hijo Yosef: ‘Elohim me ha hecho señor de todo Egipto; ven a mí, no te demores.”

 

45:14 “Entonces se echó sobre el cuello de su hermano Binyamín, y lloró; y Binyamín también lloró sobre su cuello.” La palabra hebrea que ha sido traducida como “cuello” aparece en relación con Binyamín en forma plural, “cuellos”. De esto los rabinos han sacado la alusión a los dos templos que estaban en el territorio de Binyamín. El lloro de Yosef sería profético por también ver la destrucción de los dos templos futuros en el territorio de su hermano. El lloro de Binyamín también sería profético en relación al último lugar donde estuvo el tabernáculo, en Shiló, que pertenece al territorio de Yosef, en la tierra de Efrayim.

Cuarta aliyá, 45:19-27

45:26 “Y le informaron, diciendo: Yosef vive todavía, y es gobernante en toda la tierra de Egipto. Pero él se quedó atónito porque no les podía creer.”

 

45:27 “Pero cuando ellos le contaron todas las cosas que Yosef les había dicho, y cuando vio las carretas que Yosef había enviado para llevarlo, el espíritu de su padre Yaakov revivió.”

Según Rashí y el Tárgum Onkelos, la Shejiná, la presencia divina, el Espíritu de Santidad, partió de Jaakov durante su tiempo de luto por causa de Yosef, y en este momento vuelve otra vez al patriarca.

Quinta aliyá, 45:28 – 46:27

45:28 “Entonces Israel dijo: Basta, mi hijo Yosef vive todavía. Iré y lo veré antes que yo muera.”  – La Torá cambia el nombre de Yaakov de un versículo a otro. Cuando el espíritu de Yaakov revive es llamado Israel.

 

46:1     “Y partió Israel con todo lo que tenía y llegó a Beer-Sheva, y ofreció sacrificios al Elohim de su padre Yitsjak.”– La Torá dice que Yaakov sacrificó al Elohim de su padre Yitsjak y no menciona su abuelo Avraham. Esto nos enseña, según Rashí, que hay que dar más respeto al padre que al abuelo.

Yaakov se conectó con Beer-Sheva, donde había nacido su padre Yitsjak, y así el Eterno se le reveló de nuevo.

Yaakov está en dudas si puede bajar a Egipto o no. El conoce bien la profecía dada a Avraham en 15:13-16 que dice que sus descendientes estarán oprimidos durante 400 años en una tierra ajena. Otra cosa que podía haber producido duda puede ser el hecho de que su padre Yitsjak había recibido el mensaje de que no podía ir a Egipto durante el tiempo de hambruna, cf. Génesis 26:2.

46:2     “Y Elohim habló a Israel en una visión nocturna, y dijo: Yaakov, Yaakov. Y él respondió: Heme aquí.”– Según Rashí implica cariño. El Midrash agrega que también implica apremio.

 

46:3     “Y El dijo: Yo soy Elohim, el Elohim de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí te haré una gran nación.” (LBLA) – Israel se convirtió en una gran nación en tierra gentil. Así será también en los últimos tiempos, los gentiles convertidos entrarán en Israel para ser una gran nación, mil veces mayor que cuando salió de Egipto por primera vez, según Deuteronomio 1:10-11, donde está escrito:

 

“El Eterno vuestro Elohim os ha multiplicado y he aquí que hoy sois como las estrellas del cielo en multitud. “Que el Eterno, el Elohim de vuestros padres, os multiplique mil veces más de lo que sois y os bendiga, tal como os ha prometido.”

Más de dos millones de israelitas salieron de Egipto la primera vez. ¡En la redención final habrá mil veces más!

46:4     “Yo descenderé contigo a Egipto, y ciertamente, yo también te haré subir; y Yosef cerrará tus ojos.”– La presencia del Eterno fue con Yaakov a Egipto. También hay una promesa de subir otra vez. Esta promesa implica tres cosas:

 

  1. Yaakov no iba a ser enterrado en Egipto sino en la tierra de Israel. Esto nos enseña que el cuerpo de un muerto sigue siendo la persona. Yaakov subió de Egipto, no “los restos mortales de Yaakov”.
  2. Los descendientes de Yaakov subirían de Egipto a la tierra de Israel.
  3. El cuerpo de Yaakov y sus descendientes van a ser resucitados. La palabra que ha sido traducida como “volver” es alá que significa subir, de lo cual hemos hablado antes.

 

46:7     “sus hijos y sus nietos con él, sus hijas y sus nietas; a toda su descendencia trajo consigo a Egipto.” – Aquí habla de las nietas de Yaakov. Pero al revisar los nombres sólo se encuentra una nieta, Seráj, verso 17. Además si se cuentan los nombres que son mencionados en este capítulo, sólo se llegan a 69 almas.

 

46:15 “Estos son los hijos de Leá, los que le dio a luz a Yaakov en Padán-Aram, y además su hija Diná; todos sus hijos y sus hijas eran treinta y tres.”– Pero sólo hay 32 nombres. Esto nos enseña que una nieta nació durante el viaje. Sólo 69 salieron de la tierra de Kenáan, pero 70 llegaron a Egipto, cf. verso 27. Según Rashí fue Yojeved, la madre de Moshé, que nacería “entre las murallas”. Pero esa teoría es poco probable por la increíble edad que tendría cuando Moshé nació.

 

46:27 “Y los hijos de Yosef, que le nacieron en Egipto, eran dos: todas las personas de la casa de Yaakov que vinieron a Egipto, eran setenta.”

 

La Septuaginta menciona 75 personas pero el texto masorético dice 70, cf. Éxodo 1:5. La diferencia se encuentra en Génesis 46:20 donde la Septuaginta también menciona cuatro nietos y un bisnieto de Yosef.[4]

 

Según Génesis 10, las naciones gentiles fueron originalmente 70. Esto concuerda con el número de los hijos de Israel que bajaron a Egipto, como está escrito en Deuteronomio 32:8:

 

“Cuando el Altísimo dio a las naciones su herencia, cuando separó los hijos del hombre, fijó los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel.”

 

Es probable que durante el reino mesiánico las 70 naciones sean restablecidas, como está escrito en el Salmo 87:4-6:

 

“Mencionaré a Rajab y a Bavel entre los que me conocen; he aquí, Peleshet y Tsor con Kush; de sus moradores se dirá: “Este nació allí.” Pero de Tsion se dirá: Este y aquél nacieron en ella; y el Altísimo mismo la establecerá. El Eterno contará al inscribir los pueblos: Este nació allí.”

Sexta aliyá, 46:28 – 47:10

46:28 “Y envió a Yehudá delante de sí a Yosef, para indicar delante de él el camino a Goshen; y llegaron a la tierra de Goshen.”  La palabra hebrea que ha sido traducida como “camino a Goshen” es goshna. También se encuentra en el próximo versículo. Comprende cuatro letras hebreas, guimel (G), shin (Sh), nun (N) y hey (H). Es la única palabra en toda la Escritura que contiene estas cuatro letras. Son las mismas cuatro letras que se encuentran en la peonza (perinola) que se usa en la diáspora para jugar durante Januká. Las cuatro letras que son usadas para Januká anuncian el gran milagro que ocurrió allí, en hebreo: Nes Gadol Hayá Sham, “Un milagro grande sucedió allí”. La suma del número de las cuatro letras es 358. Nun = 50, Guimel = 3, Hey = 5, Shin = 300. 50 + 3 + 5 + 300 = 358.

Es la misma suma que de las cuatro letras hebreas de Mashíaj, Mem (40) + Shin (300) + Yud (10) + Jet (8) = 358.

47:6a “la tierra de Egipto está a tu disposición. En lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; que habiten en la tierra de Goshen”  – Yosef quería que los hijos de Israel vivieran como una comunidad separada en la tierra de Goshen por varios motivos:

 

  • Para evitar la asimilación.
  • Para evitar que los hijos de Israel tuvieran cargos en la corte real o fueran reclutados para el ejército.
  • Para poder criar ganado menor sin molestar a los egipcios que aborrecían a los pastores de ovejas porque la oveja fue uno de sus falsos Elilim.
  • Para tener buenos pastos para su ganado.

El ingeniero agrónomo Rodolfo Olivares de El Salvador me informó que la tierra de Goshen es una de las mejores del mundo, quizás la mejor de todas las tierras. Allí nunca hay falta de agua, no existen las plagas, nunca hace frío, no hay vientos fuertes, es llano y la tierra es húmeda. Es un suelo de aluvión donde hay materias orgánicas y minerales de los ríos, especialmente selenio, cobre y hierro, que hacen que las placentas de los animales y los hombres siempre fecundan.

En Éxodo 1:19 está escrito:

“Respondieron las parteras a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias, pues son robustas y dan a luz antes que la partera llegue a ellas.” (LBLA)

47:7     “Yosef trajo a su padre Yaakov y lo presentó a Faraón; y Yaakov bendijo a Faraón.”  – El que está en un nivel espiritual superior es el que bendice al que está en un nivel inferior.

“Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.”

 

47:8-9  “Y Faraón dijo a Jaakov: ¿Cuántos años tienes? Entonces Yaakov respondió a Faraón: Los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han alcanzado a los años que mis padres vivieron en los días de su peregrinación.”  – En lugar de bendecir al Eterno, delante de este rey, por haberle liberado de todas las cosas malas, Yaakov usa su lengua para hablar negativamente. Esta conversación entre Yaakov y el faraón está compuesta por 33 palabras hebreas. Un Midrash[5] dice que por estas 33 palabras de queja, la vida de Yaakov fue cortada 33 años, 180 – 33 = 147. Más adelante vemos como Yaakov había hecho teshuvá y tikún (arrepentimiento y rectificación) al pronunciar la bendición sobre Yosef, como está escrito en Génesis 49:26a:

 

“Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el límite de los collados eternos”

Séptima aliyá, 47:11-27

47:14 “Y Yosef recogió todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Kenáan a cambio del grano que le compraban, y Yosef trajo el dinero a la casa de Faraón.”  – El propósito de recoger todo ese dinero fue que pasara a los hijos de Israel en el futuro,[6] porque necesitaban mucho oro, plata, bronce y piedras preciosas para poder hacer el mishkán, tabernáculo, en el desierto, como está escrito en Éxodo 12:36:

 

“Y el Eterno hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, que les concedieron lo que pedían. Así despojaron a los egipcios.”

 

47:25 “Y ellos dijeron: Nos has salvado la vida. Hallemos gracia ante los ojos de Faraón mi señor, y seremos siervos de Faraón.” (LBLA) – Yosef salvó la vida de los egipcios.

 

La gratitud de los egipcios por haber sido salvados les llegó a entregarse voluntariamente como siervos al rey. De la misma manera el Eterno espera que nosotros le entreguemos toda nuestra vida en gratitud.

 

[1]       Strong H3381 yârad, yaw-rad’, A primitive root; to descend (literally to go downwards; or conventionally to a lower region, as the shore, a boundary, the enemy, etc.; or figuratively to fall); causatively to bring down (in all the above applications): –  X abundantly, bring down, carry down, cast down, (cause to) come (-ing) down, fall (down), get down, go (-ing) down (-ward), hang down, X indeed, let down, light (down), put down (off), (cause to, let) run down, sink, subdue, take down.

[2]       Strong H6148 ‛ârab, aw-rab’, A primitive root; to braid, that is, intermix; technically to traffic (as if by barter); also to give or be security (as a kind of exchange): – engage, (inter-) meddle (with), mingle (self), mortgage, occupy, give pledges, be (-come, put in) surety, undertake.

[3]       Strong H3045 yâda‛, yaw-dah’, A primitive root; to know (properly to ascertain by seeing); used in a great variety of senses, figuratively, literally, euphemistically and inferentially (including observation, care, recognition; and causatively instruction, designation, punishment, etc.): – acknowledge, acquaintance (-ted with), advise, answer, appoint, assuredly, be aware, [un-] awares, can [-not], certainly, for a certainty, comprehend, consider, X could they, cunning, declare, be diligent, (can, cause to) discern, discover, endued with, familiar friend, famous, feel, can have, be [ig-] norant, instruct, kinsfolk, kinsman, (cause to, let, make) know, (come to give, have, take) knowledge, have [knowledge], (be, make, make to be, make self) known, + be learned, + lie by man, mark, perceive, privy to, X prognosticator, regard, have respect, skilful, shew, can (man of) skill, be sure, of a surety, teach, (can) tell, understand, have [understanding], X will be, wist, wit, wot.

[4]       David H. Stern “Jewish New Testament Commentary”, página 244.

[5]       Midrash HaGadol 47, Dat Zekenim 47:8.

[6]       Ilkut Shmoini 1.158.

 

Parashá 10 MiKets

כ״ז בכסלו ה׳תשע״ה (December 19, 2014) por  
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Parashá 10 MiKets

Génesis 41:1 – 44:17
Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 41:1-14
  2. 41:15-38
  3. 41:39-52
  4. 41:53 – 42:18
  5. 42:19 – 43:15
  6. 43:16-29
  7. 43:30 – 44:17
  8. Maftir: 44:14-17

Haftará: 1 Reyes 3:15 – 4:1

MiKets

Significa “al final”, “al cabo”.

Primera aliyá, 41:1-14

 

Al final de dos años el faraón tiene dos sueños seguidos. En el primero aparecen siete vacas gordas que suben del río y pacen en el carrizal. Luego suben otras siete vacas flacas y devoran las siete vacas gordas. En el segundo suben siete espigas llenas en un tallo. Luego brotan siete espigas  menudas que devoran  las siete espigas gruesas. Por la mañana su espíritu está turbado y llama a todos los adivinos y sabios y les cuenta sus sueños. Pero ninguno de ellos puede interpretarlos. Entonces el jefe de los coperos reconoce su pecado y cuenta lo que pasó cuando fue puesto en la cárcel junto con el panadero, como un joven hebreo había interpretado los sueños que habían tenido los dos y como se había cumplido su interpretación.

Segunda aliyá, 41:15-38

Entonces el faraón manda sacar a Yosef del calabozo. Después de ser afeitado y cambiado sus vestidos es presentado ante el faraón quien le dice que ha tenido un sueño y que no hay nadie que lo puede interpretar y que ha oído decir de él que puede hacerlo. Yosef contesta diciendo que Elohim dará una respuesta. El faraón le cuenta sus sueños a Yosef quien le contesta que los dos sueños son uno y hablan de lo que Elohim va a hacer. Las siete vacas buenas y las siete espigas buenas son siete años. Las siete vacas flacas y las siete espigas feas serán siete años de hambre. Elohim ha mostrado al faraón lo que va a hacer. Siete años de gran abundancia llegará a todo Egipto y después llegarán siete años de hambre y se olvidará de toda la abundancia porque el hambre asolará la tierra. Será un hambre muy severa. El sueño fue repetido dos veces para mostrar que es algo determinado por Elohim y lo hará rápido. Que el faraón busque un hombre sabio para poner sobre la tierra de Egipto y que ponga intendentes sobre el país que exija el quinto de la producción durante los siete años de abundancia para almacenarlo en las ciudades bajo la protección del faraón. Así los víveres serán una reserva para los siete años de hambre para que el país no perezca.

Esto le parece bien al faraón y a todos sus siervos. Y el faraón dice: “¿Podemos encontrar un hombre como éste, en quien esté el espíritu de Elohim?”

Tercera aliyá, 41:39-52

 

El faraón dice a Yosef que no hay nadie tan sabio como él porque Elohim le ha revelado todo esto. Le pone sobre su casa y todo su pueblo será sustentado por sus órdenes. Sólo en el trono él será mayor que Yosef. El faraón también le pone sobre toda la tierra de Egipto, dándole su anillo personal para sellar y vistiéndole con ropas de lino fino y poniéndole un collar de oro en su cuello. Le hace montar en su segundo carro y proclaman delante de él “¡Avrej!”. Nadie levantará ni mano ni pie sin Yosef en toda la tierra de Egipto. En ese momento Yosef tiene 30 años. El faraón llama a Yosef Tsafnat-Paneaj y le da por esposa a Osnat, hija Poti-Fera, príncipe de On. Luego Yosef sale por la tierra de Egipto. Durante los siete años de abundancia Yosef guarda el fruto en las ciudades, en cada ciudad el fruto de sus campos circunvecinos. Así almacena grano como la arena del mar que no se puede medir.

Durante ese tiempo la esposa de Yosef da a luz dos hijos. El primero recibe el nombre de Menashé, porque Elohim le ha hecho olvidar su fatiga y la casa de su padre, y el segundo recibe el nombre de Efrayim, porque Elohim le ha hecho fecundo en la tierra de su aflicción.

 

 

Cuarta aliyá, 41:53 – 42:18

 

Después de los siete años de abundancia llegan los siete años de hambre como Yosef ha dicho. El hambre está en todas las tierras pero en todo Egipto hay pan. Cuando se siente el hambre en toda la tierra de Egipto el pueblo clama al faraón por pan. El faraón les dice que vayan a Yosef para hacer todo lo que él diga. El hambre se extiende sobre toda la tierra y Yosef abre los graneros y vende a los egipcios. Vienen de todos los países para comprar grano en Egipto por causa del hambre.

Al oír Yaakov que hay grano en Egipto manda a sus hijos descender allá a comprar un poco. Pero sólo diez de sus hijos viajan porque Binyamín no puede ir porque el padre teme que le suceda algo malo. Van acompañados con los otros de la tierra de Kenáan que también van a comprar. Los hermanos de Yosef llegan y se postran ante él rostro en tierra. El los reconoce pero no les descubre su identidad y les habla duramente y pregunta de dónde han venido. Dicen que vienen de la tierra de Kenáan para comprar alimentos. No le reconocen. Yosef se acuerda de los sueños que ha tenido acerca de ellos y les dice que son espías. Contestan diciendo que no lo son sino que han venido para comprar alimentos y que son hijos de un solo hombre, honrados y no espías. Pero él insiste diciendo que han venido para ver las partes indefensas de la tierra. Contestan que son doce hermanos, hijos de un solo hombre en la tierra de Kenáan, y que el menor está con su padre y que el otro ya no existe. Yosef manda que uno de ellos vaya y traiga al hermano mientras los demás se queden presos para ver si es verdad lo que dicen. Les pone en arresto durante tres días. Al tercer día les presenta un plan para que se mantengan vivos.

 

 

Quinta aliyá, 42:19 – 43:15

 

Uno de los doce tendrá que quedarse preso y el resto podrá ir con el grano para el hambre de sus familias. Cuando vuelvan con el hermano menor serán verificadas sus palabras y no morirán. Los hermanos empiezan a hablar entre ellos de que eran culpables en cuanto al maltrato de su hermano y por eso les ha venido esta angustia. Reuvén les recuerda que les había dicho que no pecaran contra él y que ahora tienen que rendir cuentas por su sangre. Ellos no saben que Yosef los entiende porque les hablaba por medio de un intérprete. Yosef se aparta y llora. Luego vuelve y detiene a Shimón y lo encierra en presencia de sus hermanos.

Yosef manda que sean llenados sus recipientes de grano y que su dinero sea devuelto en el saco de cada uno y que reciban provisiones para el camino. Los hermanos se van de allí y en el camino se espantan porque el dinero les ha sido dado de vuelta. Cuando llegan a su padre le cuentan todo lo que ha pasado. Todos tienen temor por lo sucedido y Yaakov les dice que le han privado de sus hijos, Yosef ya no existe, Shimón tampoco y ahora quieren llevar a Binyamín. Reuvén dice a su padre que puede dar muerte a sus dos hijos si él no trae de vuelta a Binyamín. Yaakov no permite que descienda su hijo para que no muera como su hermano.

El hambre se pone peor en la tierra y terminan de comer lo que han comprado en Egipto. Entonces el padre dice que vuelvan a Egipto para comprar un poco de alimento. Pero Yehudá dice que el hombre claramente dijo que no podrán ver su rostro sin tener al hermano con ellos. Si envía al hermano con ellos podrán descender a comprar alimentos, pero si no, no. Israel pregunta por qué le contaron al hombre que tenían un hermano más. Contestan que el hombre les preguntó específicamente por la familia de ellos, si el padre vivía y si tenían otro hermano y que no tenían idea de que iba a pedir que trajeran al hermano. Yehudá se hace fiador y le pide al padre que envíe el muchacho con él para que se vayan y no mueran con sus pequeños. Israel acepta y los envía con los mejores productos de la tierra para dar al hombre. También llevan la doble cantidad de dinero, además del dinero que fue devuelto y a Binyamín y se presentan ante Yosef.

 

 

Sexta aliyá, 43:16-29

 

Cuando Yosef ve a Binyamín con ellos les introduce en su propia casa. Allí se les prepara un almuerzo con carne. Los hombres tienen miedo pensando que son llevados a la casa de Yosef por causa del dinero que fue devuelto y que ahora los van a hacer esclavos y tomar sus asnos. Por eso se acercan al mayordomo y le explican que han traído el dinero que fue devuelto y que no saben quién puso el dinero en sus sacos. El mayordomo contesta diciendo que no se preocupen porque ya ha recibido su dinero y que el Elohim de su padre les ha dado ese tesoro. Shimón es sacado y devuelto a sus hermanos. Luego los lava los pies y reciben forraje para los asnos. Preparan el regalo para cuando venga Yosef a comer. Al venir él se postran ante él en tierra. El pregunta cómo están y si todavía vive su padre. Dicen que se encuentra bien. Al ver a Binyamín pronuncia una bendición sobre él.

 

 

Séptima aliyá, 43:30 – 44:17

 

Yosef sale rápido porque se siente muy conmovido por su hermano y se aparta a su habitación para llorar. Después de lavar su cara sale a comer con ellos. Yosef come separado de sus hermanos y también de los egipcios porque los egipcios consideran una abominación comer con los hebreos. Los hermanos son puestos en orden de nacimiento y se miran con asombro. Yosef les envía porciones de su propia mesa, pero Binyamín recibe cinco veces más que los demás. Beben hasta emborracharse.

Yosef ordena que los costales sean llenados y que su dinero también sea puesto allí, y también que su copa sea puesto en el costal de Binyamín. Los hombres son despedidos muy temprano. Pero al salir de la ciudad Yosef manda a su mayordomo a perseguirlos y a preguntar por qué han pagado mal por bien al robar la copa de su señor. Ellos dicen que no es así y que incluso habían traído el dinero que les había sido devuelto. El que tenga la copa morirá y los demás serán esclavos. El mayordomo dice que el que tenga la copa será esclavo y el resto se quedará libre. Al revisar los costales desde el mayor hasta el menor, encuentra la copa en el costal de Binyamín. Entonces rasgan sus vestidos y vuelven a la ciudad. Yehudá se presenta con sus hermanos en la casa de Yosef donde se ha quedado hasta ahora y se postran en la tierra ante él. Yosef les pregunta qué es lo que han hecho y si no saben que él puede adivinar. Yehudá dice que no pueden contestar nada y que Elohim ha descubierto su iniquidad. Se ofrecen como esclavos, pero Yosef contesta y dice que sólo el que tenía la copa tiene que quedarse como esclavo y el resto puede subir en paz a su padre.

Comentarios

Primera aliyá, 41:1-14

 

41:1a “Y aconteció que al final de dos años” (LBLA) – Yosef tuvo que estar en la cárcel durante 12 años en total. Esto alude a que el Mesías ben Yosef tenía que sufrir y morir por las 12 tribus de Israel.

Los dos años también hacen alusión a la resurrección del Mesías después de dos días, como está escrito en Oseas 6:2:

 

“Nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de El.” (LBLA)

 

Los dos días hablan incluso del resurgimiento, no solamente del estado de Israel, después de casi dos mil años de no existir, sino del resurgimiento de las diez tribus perdidas de la casa de Yosef. Como Yosef fue sacado de la cárcel al final de dos años, así sus descendientes serán sacados de entre las naciones al final de dos mil años para volver a tomar su lugar dentro de Israel.

La palabra hebrea traducida como “al cabo de” es mi-kets[1] que significa “al final”, “al cabo”. Esto nos enseña que los sueños del faraón están hablando no solamente de lo que pasó al final de los dos años más de cárcel que Yosef tuvo que sufrir, sino también de lo que va a pasar al final de los dos mil años de la era mesiánica.

La repetición de la palabra “despertó”, en hebreo yakats[2], en los versículos 4, 7 y 21, que se parece a kets, “final”, que está en el versículo 1, también nos muestra que los sueños del faraón traen un mensaje para los últimos tiempos. La repetición del relato de los sueños es también una indicación de que no se refiere solamente al tiempo de Yosef sino también al final de este siglo, en relación con la segunda venida y reinado del Mesías ben Yosef.

 

41:14 “Entonces el faraón mandó llamar a Yosef, y lo sacaron aprisa del calabozo; y después de afeitarse y cambiarse sus vestidos, vino al faraón” (LBLA) – La palabra hebrea que fue traducida como “calabozo” es bor y significa “hoyo”, “pozo”.

“afeitarse” – Esto alude al yetser hará, la inclinación al mal, que fue eliminado por la resurrección del Mesías. El pecado entró en el mundo por medio de un acto físico, cuando el primer hombre tomó el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Por medio de la boca entró la semilla del mal en el cuerpo del hombre. Por esto, la sede del pecado está en el cuerpo humano.

En Levítico 14:8 está escrito:

 

“Luego el que ha de ser purificado lavará su ropa, se rasurará todo el cabello, se bañará en agua y quedará limpio. Después podrá entrar al campamento, pero por siete días permanecerá fuera de su tienda.” (LBLA)

 

 

 

En Números 8:7 está escrito:

 

“Así harás con ellos para su purificación: rociarás sobre ellos agua purificadora, y que ellos hagan pasar una navaja sobre todo su cuerpo, laven sus ropas y quedarán purificados.” (LBLA revisada)

 

“cambiar los vestidos” – Esto habla del momento cuando el viejo hombre fue eliminado, simbolizado en las ropas viejas sucias, y el nuevo hombre fue creado, mediante la muerte y resurrección del Mesías, como está escrito en Zacarías 3:3-4:

 

“Y Yehoshúa[3] estaba vestido de ropas sucias, en pie delante del ángel. Y éste habló, y dijo a los que estaban delante de él: Quitadle las ropas sucias. Y a él le dijo: Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te vestiré de ropas de gala.” (LBLA revisada)

Segunda aliyá, 41:15-38

 

41:25 “Entonces Yosef dijo a Faraón: Los dos sueños de Faraón son uno; Elohim ha anunciado al faraón lo que El va a hacer” (LBLA revisada) – Durante la vida del faraón.

 

41:28 “Esto es lo que he dicho a Faraón: Elohim ha mostrado a Faraón lo que va a hacer” (LBLA) – en los últimos tiempos.

 

41:29-30 “He aquí, vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto; y después de ellos vendrán siete años de hambre, y será olvidada toda la abundancia en la tierra de Egipto; y el hambre asolará la tierra.” (LBLA) – Como los dos últimos años del cautiverio de Yosef fueron contados desde la muerte y reinstalación de los dos siervos del rey de Egipto.

 

Durante este tiempo habrá una gran hambre de la palabra del Eterno en la tierra de Israel, como está escrito en Amós 8:11-14:

 

“He aquí, vienen días -declara Ado-nai HaShem- en que enviaré hambre sobre la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír las palabras de HaShem. Y vagarán de mar a mar, y del norte hasta el oriente; andarán de aquí para allá en busca de la palabra de HaShem, pero no la encontrarán. En aquel día las doncellas hermosas y los jóvenes desfallecerán de sed. Los que juran por el pecado de Shomron, y dicen: “Viva tu Elohim, oh Dan”, y “Viva el camino de Beer-Sheva”, caerán y nunca más se levantarán.” (LBLA revisada)

 

Vemos que los idólatras no van a encontrar la Palabra del Eterno porque no la buscan donde está, en Yerushalayim, sino en las religiones falsas del mundo. Pero sí, habrá un grupo inmensamente grande que sabrá dónde encontrar la Palabra del Eterno en ese tiempo, como está escrito en Zacarías 8:20-23:

 

“Así dice el Eterno de los ejércitos: “Y será que aun vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades; y los habitantes de una irán a otra, diciendo: ‘Vamos sin demora a implorar el favor de HaShem, y a buscar a HaShem de los ejércitos. Yo también iré.’ “Y vendrán muchos pueblos y naciones poderosas a buscar a HaShem de los ejércitos en Yerushalayim y a implorar el favor de HaShem.” Así dice HaShem de los ejércitos: “En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán el vestido de un judío, diciendo: ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Elohim está con vosotros.'”“ (LBLA revisada)

 

Aquí hay algunas cosas sumamente interesantes. Vemos que muchos pueblos y naciones poderosas van a buscar al Eterno en Yerushalayim “en aquellos días”, que es una referencia a los últimos tiempos. Luego habla de diez hombres de todas las lenguas de las naciones que van a asir del “vestido” de un judío y pedir ayuda espiritual. Los diez hombres aluden a las diez tribus perdidas entre las naciones gentiles que van a reaparecer en este tiempo. Ellos van a ir a aquellos judíos que caminan con el Eterno, es decir a los judíos que siguen a Yeshúa, que es el camino. Las diez tribus de la casa de Yosef se unirán a la casa de Yehudá para ser instruido en la Torá de Moshé como está escrito en Ezequiel 37:19

 

“Diles: “Así dice Ado-nai HaShem: ‘He aquí, tomaré la vara de Yosef, que está en la mano de Efrayim, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Yehudá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano.'””

 

La palabra traducida como “vestido”, en la profecía de Zacarías, es sumamente interesante. Es la palabra kanaf[4], que significa “ala”, “extremo”, “orla”, “esquina”. Es la misma palabra que es usada para introducir el uso de los flecos en los “bordes”, literalmente en las cuatro “esquinas”, de los mantos de los hijos de Israel, como está escrito en Números 15:37-41:

 

“También habló el Eterno a Moshé, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos (tsitsit) en los bordes de (kanfei – esquinas de) sus vestidos, por sus generaciones, y que pongan en el fleco (tsitsit) de cada borde (kanaf – esquina) un cordón azul. Y os servirá el fleco (tsitstit), para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos del Eterno, a fin de que los cumpláis y no sigáis vuestro corazón ni vuestros ojos, tras los cuales os habéis prostituido, para que os acordéis de cumplir todos mis mandamientos y seáis santos a vuestro Elohim. Yo soy el Eterno vuestro Elohim que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Elohim. Yo soy el Eterno vuestro Elohim.” (LBLA revisada)

 

En las cuatro esquinas de los mantos de un judío, practicante de la Torá, están colgando los flecos, en hebreo tsitsitot, que hacen memoria de todos los mandamientos del Eterno para que sean cumplidos. Estos flecos representan la obediencia a todos los 613 mandamientos que el Eterno dio a Israel por medio de Moshé. Así que aquí vemos una vuelta a casa de las diez tribus asimiladas entre las naciones, lo cual también incluye una disposición para someterse a la instrucción práctica de un judío que camina con el Eterno y obedecer los mandamientos del Eterno dados por Moshé para las doce tribus.

 

Como los once hermanos de Yosef vinieron a Egipto durante los siete años de sequía, así parece que las doce tribus de Israel serán unificadas durante el último tiempo de tribulación.

 

41:38 “Entonces Faraón dijo a sus siervos: ¿Podemos hallar un hombre como éste, en quien esté el espíritu de Elohim?” (LBLA)– El Espíritu de Elohim está en el Ungido ben Yosef más que en ninguna otra persona. El tiene la plenitud del Espíritu del Eterno, como está escrito en Isaías 11:1-2:

 

“Y brotará un retoño del tronco de Yishai, y un vástago de sus raíces dará fruto. Y reposará sobre El el Espíritu del Eterno, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Eterno.” (LBLA revisada)

En Isaías 61:1-2 está escrito:

 

“El Espíritu del Señor el Eterno está sobre mí, porque me ha ungido el Eterno para traer buenas nuevas a los afligidos; me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros” (LBLA revisada)

 

Tercera aliyá, 41:39-52

 

41:40 “Tú estarás sobre mi casa, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes; solamente en el trono yo seré mayor que tú.” (LBLA) – Esta es una ilustración clara en cuanto a la relación entre el Hijo y el Padre celestial. El Padre le ha dado autoridad para gobernar su casa, pero es una autoridad delegada, no suplantada.

 

41:41 “Faraón dijo también a Yosef: Mira, te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.” (LBLA revisada) – Como Egipto simboliza el mundo entero, el Mesías gobernará sobre todo el mundo.

 

41:42 “Y Faraón se quitó el anillo de sellar de su mano y lo puso en la mano de Yosef; y lo vistió con vestiduras de lino fino y puso un collar de oro en su cuello” (LBLA revisada) – El anillo implica autoridad para actuar en el nombre del rey. Ahora Yosef podía sellar documentos usando el nombre del faraón. Recibió el nombre que estaba sobre todo nombre de ese mundo

 

“lino” – El lino es usada de una manera especial en el culto al Eterno en el tabernáculo y el templo. Todos los sacerdotes del Eterno vestían de lino. Los ángeles del Eterno se visten de lino, cf. Ezequiel 9:2, 11; Daniel 10:5

 

El sumo sacerdote tenía que vestirse de ropas de lino especialmente preparadas para el día de la expiación, Yom Kipur, cf. Levítico 16.

 

41:43 “Lo hizo montar en su segundo carro, y proclamaron delante de él: ¡Avrej! Y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.” (LBLA revisada) – Según Rashí, avrej viene de dos palabras, av, “padre”, y rej, “rey”. Aunque la palabra av significa padre, en ciertos contextos su sentido es “consejero” o “amigo principal”. En 45:8 Yosef dice de sí mismo que Elohim lo ha hecho av, “padre” del faraón.

Según el Rabí Yosi ben Durmaskit, citado por Rashí, avrej está relacionado con birkayim, “roddillas”, y por lo tanto debe entenderse como una orden de doblar rodilla delante de él.

Cuando el pueblo reconocía la nueva posición de Yosef y doblaba la rodilla ante él, estaba aceptando la autoridad del que le puso en ese puesto, el rey de Egipto. Fue el faraón que ordenó al pueblo doblarse ante Yosef.

En Isaías 45:23 está escrito:

“Por mí mismo he jurado, ha salido de mi boca en justicia una palabra que no será revocada: Que ante mí (el Eterno) se doblará toda rodilla, y toda lengua jurará lealtad.” (LBLA)

 

41:45 “Y Faraón llamó a Yosef por el nombre de Tsafnat-Paneaj, y le dio por mujer a Osnat, hija de Poti-Fera, sacerdote de On. Y salió Yosef por toda la tierra de Egipto.” (LBLA revisada) – Cuando Yosef fue reconocido como Señor en el mundo gentil, le cambiaron su nombre hebreo en un nombre gentil.

Según Rashí y Flavio Josefo, el nombre Tsafnat Paneaj significa “revelador de misterios”. Tsafnat podría derivar de la raíz tsafán, que significa “esconder”, “ocultar”.[5] La LXX y la versión Copta tradujo este nombre como “salvador del mundo”.

Según Rashí, Poti-Fera es el mismo que Potifar. La palabra hebrea traducida como “sacerdote”, kohén, también puede ser entendida como “príncipe”, como en el caso de los hijos del rey David, cf. 2 Samuel 8:18; 1 Crónicas 18:17.

41:46a “Yosef tenía treinta años cuando se presentó ante Faraón, rey de Egipto.” (LBLA revisada) –

 

41:49 “Así Yosef almacenó grano en gran abundancia, como la arena del mar, hasta que dejó de medirlo  porque no se podía medir.” (LBLA revisada) – Esto simboliza la gran cosecha de almas que van a ser cosechadas por el Mesías en el mundo gentil.

 

“como la arena del mar” – Hace referencia a los hijos de Yaakov, cf. 32:12, que se mezclaron entre todas las naciones de la tierra. Ellos serán cosechados por el Hijo de Yosef en los últimos tiempos y reunidos en congregaciones de creyentes en el Mesías en las ciudades de los gentiles por todo el mundo.

 

Cuarta aliyá, 41:53 – 42:18

 

41:51-52 “Y al primogénito Yosef le puso el nombre de Menashé, porque dijo: Elohim me ha hecho olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre. Y al segundo le puso el nombre de Efrayim, porque dijo: Elohim me ha hecho fecundo en la tierra de mi aflicción.” (LBLA revisada) – Los dos hijos de Yosef, que luego serían adaptados como hijos de Israel, nacieron por una mujer no israelita y fueron criados en el mundo gentil pero con una educación hebrea. De la misma manera el Hijo de Yosef tiene hijos nacidos en el mundo gentil que serán reconocidos por Israel en los últimos tiempos.

El nombre Menashé[6] viene de la raíz nashá[7] que significa “olvidar”. Efrayim[8] es la forma dual masculino de efrat[9] que significa “montón de ascuas”, “fertilidad”.

Los dos hijos de Yosef representan los gentiles que han tenido la experiencia real de un nuevo nacimiento por medio de Mashiaj ben Yosef. El primer hijo, Menashé, tiene que ver con el olvido de dos cosas: la fatiga y la casa de Israel. El segundo, Efrayim, tiene que ver con multiplicación.

Sus nombres representan exactamente lo que ha pasado en la historia del cristianismo, donde está la mayoría de los gentiles que han nacido por el Espíritu del Mesías. Primero se olvidaron de las persecuciones romanas que sufrieron por su fe judía y luego se olvidaron de Israel y la Torá. Efrayim representa los avivamientos de regreso a la Tora Finalmente Efrayim será puesto por encima de Menashé y ambos serán piezas claves en el plan de la restauración del pueblo de Israel, cf. Génesis 48.

 

41:55 “Id a Yosef y haced lo que él os diga” (LBLA revisada) – Vemos como el Rey está enviando la gente al que ha recibido la autoridad delegada.

 

41:57 “Y de todos los países venían a Egipto para comprar grano a Yosef, porque el hambre era severa en toda la tierra.” (LBLA revisada) – De la misma manera vendrán gentiles de todos los países a recibir el pan de vida durante Difilcultades.

 

Los que venían de todos los países no buscaban a otra persona que Yosef. De la misma manera Mashíaj  es el único que puede satisfacer el hambre espiritual de los gentiles. Más adelante vemos que también los israelitas tendrán que humillarse para recibir de él pan de vida para no morir.

De esto aprendemos también que los únicos mensajes de la Torá que contienen suficiente sustancia espiritual para poder satisfacer el hambre espiritual de los pueblos, son los que vienen a través de Mashíaj ben Yosef.

 

42:6     “Y Yosef era el que mandaba en aquella tierra; él era quien vendía a todo el pueblo de la tierra. Y llegaron los hermanos de Yosef y se postraron ante él rostro en tierra.” (LBLA revisada) – Aquí vemos un cumplimiento parcial del sueño de Yosef. Todavía falta un hermano para que se cumpla del todo.

De esto aprendemos que llegará un momento en la historia cuando aquellos judíos que no hayan sido asimilados entre las naciones tendrán que ir al hijo de Yosef para buscar pan de vida para no morir.

En Oseas 5:15 – 6:3 está escrito:

 

“Me iré y volveré a mi lugar hasta que reconozcan su culpa y busquen mi rostro; en su angustia me buscarán con diligencia. Venid, volvamos al Eterno. Pues El nos ha desgarrado, y nos sanará; nos ha herido, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de El. Conozcamos, pues, esforcémonos por conocer al Eterno. Su salida es tan cierta como la aurora, y El vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia de primavera que riega la tierra.” (LBLA revisada)

 

Según estos textos hay varias condiciones para que Yeshúa pueda regresar a la tierra:

 

  1. Tiene que haber un reconocimiento de la culpa y arrepentimiento en el pueblo de Israel
  2. Tiene que haber una búsqueda ferviente del Eterno en un tiempo de angustia, que es la

                   gran tribulación para Yaakov, según Jeremías 30:7.

  1. Tienen que pasar dos días, que son dos mil años
  2. El pueblo judío tendrá que tener el domino y vivir en la ciudad de Jerusalén.
  3. Tienen que venir los tiempos de restauración de todas las cosas que han sido habladas y

                   escritas en los libros de los profetas.

  1. Los representantes de la mayoría de la población judía de Jerusalén tendrán que decir

                  “¡Baruj Habá beShem Ado-nai!”

Cuando todas estas cosas sucedan Mashiaj vendra a la tierra para gobernar como el Mesías hijo de David.

 

42:8     “Yosef había reconocido a sus hermanos, aunque ellos no lo habían reconocido.” (LBLA revisada) –

 

42:13 “Mas ellos dijeron: Tus siervos son doce hermanos, hijos del mismo padre en la tierra de Kenáan; y he aquí, el menor está hoy con nuestro padre, y el otro ya no existe.” (LBLA revisada) – La expresión “el otro no existe” aparece dos veces en este relato, cf. verso 32. En el versículo 38 Yaakov dice que Yosef ha muerto, cf. 44:20.

 

42:15 “En esto seréis probados; por vida de Faraón que no saldréis de este lugar a menos que vuestro hermano menor venga aquí.” (LBLA) – Para que el pueblo pueda experimentar la redención final de las naciones y salir de Egipto en su segundo éxodo es necesario que estén las doce tribus presentes.

 

42:17-18 “Y los puso a todos juntos bajo custodia por tres días. Y Yosef les dijo al tercer día: Haced esto y viviréis, pues yo temo a Elohim” (LBLA revisada) – Esto alude a la muerte y resurrección que representa a los hijos de Israel.

 

“al tercer día…viviréis”, cf. Oseas 6:2.

Como un buen israelita Yosef no tenía venganza en su corazón, según Levítico 19:18, donde está escrito:

“No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy el Eterno.” (LBLA revisada)

 

Quinta aliyá, 42:19 – 43:15

 

42:21 “Entonces se dijeron el uno al otro: Verdaderamente somos culpables en cuanto a nuestro hermano, porque vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos, por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.” (LBLA) – La razón por la que trató duramente a sus hermanos fue porque el Eterno le estaba usando como un instrumento para producir arrepentimiento en ellos. También fue porque necesitaban aprobar el examen y mostrar que verdaderamente se habían arrepentido de su pecado. Ahora volvieron a estar en una situación semejante a la anterior y tenían la oportunidad de rectificar y no volver a abandonar al hermano, hijo de Rajel, ni defraudar a su padre. Vemos como el trato de Yosef produjo un buen resultado en ellos.

 

“la angustia de su alma” – Así también el alma de Mashiaj se angustió cuando fue vendido por sus hermanos y entregado en manos de los gentiles para morir, según Isaías 53:11, donde está escrito:

 

“Debido a la angustia de su alma, El lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.” (LBLA)

 

42:24 “Y se apartó de su lado y lloró. Y cuando volvió a ellos y les habló, tomó de entre ellos a Shimón, y lo ató a la vista de sus hermanos.” (LBLA revisada) – Reuvén, el primogénito, no estaba de acuerdo con el maltrato de Yosef. Shimón, que era el segundo, era un hombre violento, junto con su hermano Leví. Habían asesinado a toda una ciudad. Shimón necesitaba un trato especial para poder arrepentirse de su pecado y humillarse en su corazón duro. Esa fue la razón por la que Yosef le tomó a él y le encerró.

 

 

42:25 “Yosef mandó que les llenaran sus vasijas de grano y que devolvieran el dinero a cada uno poniéndolo en su saco, y que les dieran provisiones para el camino. Y así se hizo con ellos.” (LBLA revisada) – Aunque los hermanos no reconocieron a Yosef en su primera visita tuvieron la oportunidad de obtener grano para saciar su hambre y vivir.

 

42:30 “El hombre, el señor de aquella tierra, nos habló duramente y nos tomó por espías del país.” (LBLA) – Así sienten los judíos por el trato del mundo cristiano. Los cristianos son los que peor han tratado al pueblo judío durante los últimos dos mil años. El judío piensa que Jesucristo le odia. En el nombre de Jesús se han cometido las cosas más crueles contra los judíos. Tanto las cruzadas como la inquisición española y el exterminio nazi se hicieron en el nombre de Jesucristo. Lamentablemente este trato cristiano tan duro es uno de los impedimentos mayores para que el pueblo judío pueda reconocer a Yeshua como un Judío observante de la Torah. En lugar de provocar al judío a celos lo ha provocado a odio contra su propio Mesías. ¡Esto tiene que cambiar!

Todo esto es debido a una teología anti judía y de reemplazo que es el mismo fundamento del cristianismo. Ahora es el tiempo para derrumbar esa teología. Ahora es el tiempo de la restauración de los conceptos originales de la única fe válida para todos los siglos y para todas las personas, la fe hebrea.

43:8-9 “Y Yehudá dijo a su padre Israel: Envía al muchacho conmigo, y nos levantaremos e iremos, para que vivamos y no perezcamos, tanto nosotros como tú y nuestros pequeños. Yo me haré responsable de él; de mi mano lo demandarás. Si yo no te lo vuelvo a traer y lo pongo delante de ti, que lleve yo la culpa para siempre delante de ti” (LBLA revisada) – Ahora Yehudá entra en la escena y toma el control de la situación. El está dispuesto a responder por el hermano pequeño y ser culpable para siempre si no es devuelto a su padre.

Sexta aliyá, 43:16-29

 

43:26, 28b “Cuando Yosef regresó a casa, le trajeron el presente que tenían en su mano a la casa y se postraron ante él en tierra… se inclinaron en reverencia.” (LBLA revisada) – Por fin se cumplió el primer sueño que había tenido Yosef acerca de sus hermanos. Ahora todos los hermanos estaban reunidos y los once hermanos se inclinaban ante Yosef. Es interesante que el sueño hablaba de atar gavillas en el campo de la cosecha. Es probable que ahora se estaban cosechando las almas de estos hermanos preciosos para el Reino mesiánico que viene. Oseas 6:11:

 

“Para ti también, oh Yehudá (el pueblo judío), hay preparada una cosecha, cuando yo restaure el bienestar de mi pueblo.” (LBLA revisada)

Séptima aliyá, 43:30 – 44:17

 

43:30   “Y Yosef se apresuró a salir, pues se sintió profundamente conmovido a causa de su hermano y buscó donde llorar; y entró en su aposento y lloró allí.” (LBLA revisada) –       Yosef se apartó por un tiempo y lloró por su amor por ellos antes de darse a conocer.

 

43:34 “El les llevó porciones de su propia mesa, pero la porción de Binyamín era cinco veces mayor que la de cualquiera de ellos. Bebieron, pues, y se embriagaron con él.” (LBLA revisada) – La Torá no ha ocultado el hecho de que se embriagaron. (Lamentable muchas traducciones cristianas sí lo han hecho al no traducir este versículo como está escrito según el hebreo.) ¿Por qué se emborracharon si la borrachera no está permitida según las Escrituras?[10] ¿Y por qué la Torá no ocultó este hecho

vergonzoso de los doce hijos de Israel? La respuesta es porque hay una proyección profética para lo que va a ocurrir con la reunión de las doce tribus de Israel en los últimos tiempos En ese momento habrá un derramamiento del Espíritu de HaShem que será semejante a una borrachera.

En el Salmo 126:1-6 está escrito:

“Cántico de ascenso gradual. Cuando el Eterno hizo volver a los cautivos de Tsión, éramos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenó de risa, y nuestra lengua de gritos de alegría; entonces dijeron entre las naciones: Grandes cosas ha hecho el Eterno con ellos. Grandes cosas ha hecho el Eterno con nosotros; estamos alegres. Haz volver, Eterno, a nuestros cautivos, como las corrientes en el sur. Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo. El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra, en verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas.” (LBLA revisada)

En este Salmo vemos varias cosas que concuerdan con el texto que estamos estudiando. El Eterno va a hacer que las doce tribus se reúnan de nuevo. Entonces se producirá una euforia como en un sueño, con risas y gritos de alegría y júbilo, como una borrachera. Esta vuelta se compara con la alegría por la cosecha al traer sus gavillas. Esto conecta el evento de la reunificación de las doce tribus con una gran cosecha de almas en los últimos tiempos, En Isaías 9:3 está escrito:

“Multiplicaste la nación, aumentaste su alegría; se alegran en tu presencia como con la alegría de la cosecha, como se regocijan los hombres cuando se reparten el botín.” (LBLA)

Una de las misiones del Mesías es restaurar y reunir las doce tribus de Israel, como está escrito en Isaías 49:5-6:

“Y ahora dice el Eterno (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Yaakov vuelva a El y que Israel se reúna con El, porque honrado soy a los ojos del Eterno y mi Elohim ha sido mi fortaleza), dice El: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.” (LBLA revisada)

Como la gran mayoría de los descendientes de las doce tribus están entre los gentiles, esta restauración y reunificación implica que los que de ellos son del Mesías entre los gentiles experimarán una fuerza increíble que los llevará a unirse con sus hermanos judíos para ser un solo pueblo.

44:14 “Yehudá llegó con sus hermanos a casa de Yosef, él estaba aún allí, y ellos cayeron a tierra delante de él.” (LBLA revisada) – En este tiempo hay esfuerzos tentre los judíos ortodoxos de ir a buscar “la casa de Yosef”, las diez tribus perdidas entre las naciones

Aquí vemos que los once hijos de Israel se inclinan otra vez ante Yosef. Por segunda vez se cumplió el sueño.

44:16 “Entonces dijo Yehudá: ¿Qué podemos decir a mi señor? ¿Qué podemos hablar y cómo nos justificaremos? Elohim ha descubierto la iniquidad de tus siervos; he aquí, somos esclavos de mi señor, tanto nosotros como aquel en cuyo poder fue encontrada la copa.” (LBLA revisada) – La iniquidad de la cual Yehudá está hablando, no es el robo de la copa, puesto que eran inocentes, sino lo que habían hecho con su hermano Yosef. Yehudá, que es el padre de los judíos, es el que va en la brecha para presentarse ante Yosef y pedir misericordia. Este es el momento crucial de toda la historia de Yosef, cuando Yehudá muestra arrepentimiento por haber vendido a su hermano.

[1]      Strong H4480 min  minnîy  minnêy, min, min-nee’, min-nay’, For H4482; properly a part of; hence (prepositionally), from or out of in many senses: – above, after, among, at, because of, by (reason of), from (among), in, X neither, X nor, (out) of, over, since, X then, through, X whether, with.

Strong H7093 qêts, kates, Contracted from H7112; an extremity; adverbially (with prepositional prefix) after: –  + after, (utmost) border, end, [in-] finite, X process.

Strong H7112 qâtsats, kaw-tsats’, A primitive root; to chop off (literally or figuratively): – cut (asunder, in pieces, in sunder, off), X utmost.

[2]      Strong H3364 yâqats, yaw-kats’, A primitive root; to awake (intransitively): – (be) awake (-d).

[3]      La forma larga del nombre Yeshúa. Aquí se habla del sumo sacerdote Yehoshúa/Yeshúa que vivía durante el tiempo del inicio del culto en el segundo templo, después de la vuelta de la deportación a Babilonia. Su ministerio es una figura profética que apunta hacia el Mesías Yeshúa como sacerdote según el orden de Malki-Tsedek.

[4]      Strong H3671 kânâph, kaw-nawf’, From H3670; an edge or extremity; specifically (of a bird or army) a wing, (of a garment or bed clothing) a flap, (of the earth) a quarter, (of a building) a pinnacle: –  + bird, border, corner, end, feather [-ed], X flying, + (one an-) other, overspreading, X quarters, skirt, X sort, uttermost part, wing ([-ed]).

[5]      Ver la nota 83 en la página 567 de “La Torá con Rashí”, con la traducción, elucidación y comentario de Aryeh Coffman, Editorial Jerusalem de México © 2001.

[6]      Strong H4519 menashsheh, men-ash-sheh’, From H5382; causing to forget; Menashsheh, a grandson of jacob, also the tribe descendant from him, and its territory: – Manasseh.

[7]      Strong H5382 nâshâh, naw-shaw’, A primitive root; to forget; figuratively, to neglect; causatively, to remit, remove: – forget, deprive, exact.

[8]      Strong H669 ephrayim, ef-rah’-yim, Dual of a masculine form of H672; double fruit; Ephrajim, a son of Joseph; also the tribe descended from him, and its territory: – Ephraim Ephraimites.

[9]      Strong H672 ‘ephrâth  ‘ephrâthâh, ef-rawth’, ef-raw’-thaw, From H6509; fruitfulness; Ephrath, another name for Bethlehem; once used in Psalm 132:6 perhaps for Ephraim; also of an Israelitish woman: – Ephrath, Ephratah.

[10]     Cf. Lev. 10:9; Deut. 14:26; 21:20; Sal. 104:15; Prov. 20:1; 21:17; 23:20, 29-35; 31:4; Isa 5:11; 28:7; Dan. 5:2; Os. 4:11; Juan 2:10; Ef. 5:18; 1 Tim. 3:3, 8; 5:23; Tit. 1:7; 2:3.

 

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