Parashá 24 VaYikrá

ל׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (March 2, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 24 VaYikrá

Levítico 1:1 – 6:7 (5:26)

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 1:1-13
  2. 1:14 – 2:6
  3. 2:7-16
  4. 3:1-16
  5. 4:1-26
  6. 4:27 – 5:10
  7. 5:11 – 6:7 (5:26 versión hebrea)
  8. Maftir: 6:5-7 (5:24-26 heb.)

Haftará: Isaías 43:21 – 44:23

Los Escritos Apostólicos: Mateo 1:1 – 3:17

VaYikrá

Significa “y llamó”.

Comentario 

En Levítico 7:37 hay un resumen de los seis diferentes sacrificios que han sido presentados hasta entonces, según está escrito

“Esta es la Torá de la ofrenda de ascensión, de la oblación, de la ofrenda de pecado, de la ofrenda de culpa, de las ofrendas de consagración y del sacrificio de las ofrendas de paz”

1.    Olá – Ofrenda de ascensión, Levítico 1:1-17; 6:8-13 (6:1-6 heb.).

2.    Minjá – Oblación, Levítico 2:1-16; 6:14-18 (4:7-11 heb.).

3.    Jatat – (Sacrifico) de pecado, Levítico 4:1 – 5:13; 6:24-30 (6:17-23 heb.).

4.    Asham – (Sacrificio) de culpa, Levítico 5:14 – 6:7 (5:26 heb.); 7:1-10.

5.    Miluim – (Ofrendas) de consagración (plenitudes), Éxodo 29:1-37; Levítico 6:19-23 (6:12-16 heb.).

6.    Shlamim – (Ofrendas) de paz, Levítico 3:1-17; 7:11-36.

La olá y la minjá son “hermanos” y el jatat y el asham son “hermanos”. Cuando hablamos de hermanos es porque son ofrendados por motivos muy similares y se parecen entre ellos.

Primera aliyá, 1:1-1

1:2  “Habla a los hijos de Israel y diles: “Cuando alguno de vosotros traiga una ofrenda a HaShem, traeréis vuestra ofrenda de animales del ganado o del rebaño.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “ofrenda” es “korbán”, que significa “sacrificio”, “inmolación”, “ofrenda”, “oblación”. Viene de la palabra “karav” que significa “acercase”, “presentarse”, “estar cerca”. De esto aprendemos que el propósito de los sacrificios es poder acercarse a HaShem y presentarse delante de Él. No hay manera de poder acercarse a HaShem sin sacrificios. El sacrificio es necesario para poder acercarse a Él y estar en su presencia, como está escrito en Éxodo 23:15b; 34:20b y Deuteronomio 16:16b:

“Y nadie se presentará ante mí con las manos vacías.”

La ofrenda de ascensión es voluntaria y puede ser ofrecida por cualquier hombre o mujer, israelita o gentil.

1:3  “Si su ofrenda es una ofrenda de ascensión del ganado, ofrecerá un macho sin defecto; la traerá a la entrada de la tienda de la cita, para que sea aceptada delante de HaShem.” – Tanto las ofrendas de ascensión como las oblaciones, son llamadas korbanot, plural de “korbán”, y sirven para acercarse a HaShem, cf. 2:1. Este texto enseña que el que entrega esta ofrenda voluntaria está obligado a llevar la ofrenda él mismo a la entrada de la tienda de la cita. La palabra hebrea que ha sido traducida como “holocausto”, u “ofrenda de ascensión”, es “olá”. La raíz de “olá” es “alá”, que significa “subir”, “ascender”, “escalar”, “remontar”, “levantarse”, “alzarse”, “brotar”, “surgir”, “crecer”, “disiparse”, “engrandecerse”, “aumentar”, “dirigirse”, “inmigrar a la tierra de Israel”. Un “olé” es uno que hace “aliyá”, es uno que sube para leer la Torá en la sinagoga o, uno que inmigra para Israel. Ambos son llamados “olé”, en plural “olim”. De esto aprendemos que el sacrificio llamado “olá” es un sacrificio que sube hacia el cielo y también eleva al que lo sacrifica. Por lo tanto tiene que ser hecho con fuego. El sacrificio de olá, ascensión, es para los ricos, y el sacrificio de minjá, oblación, es para los pobres, cf. 5:11.

En Génesis 4:3-5 está escrito:

“Y aconteció que al transcurrir el tiempo, Kayin trajo a HaShem una ofrenda (minjá) del fruto de la tierra. También Hevel, por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grosura de los mismos. Y HaShem miró con agrado a Hevel y a su ofrenda (minjá), pero a Kayin y su ofrenda (minjá) no miró con agrado. Y Kayin se enojó mucho y su semblante se demudó.”

En este texto aparece la palabra “minjá” que significa “don”, “presente”, “regalo”, “ofrenda”, “sacrificio”, “oblación”. Normalmente la palabra minjá es usada para ofrendas sin sangre, pero en este caso vemos que también puede significar una ofrenda con sangre. La ofrenda de Hevel fue un animal, probablemente quemado. Kayin ofreció una oblación de cereales y frutos de la tierra. Por eso la ofrenda de Kayin no fue aceptada, porque no era pobre y podía haber sacrificado un animal.

¿Cuáles fueron las razones pos las que la ofrenda de Kayin no fue recibida?

  • ·No tenía una actitud correcta hacia HaShem. No le dio lo mejor y lo más preciado.
  • ·No tenía una actitud correcta hacia su hermano. La relación con el prójimo es decisiva a la hora de presentar una ofrenda ante HaShem, cf. Mateo 5:23-24.
  • ·No ofreció animales sino solamente del producto de la tierra, teniendo posibilidad para hacerlo.
  • ·No tomó en cuenta la revelación del derramamiento de sangre que se había dado en el Huerto cuando HaShem sacrificó un cordero para vestir a los hombres y así cubrir su desnudez que había sido producido por el pecado.

¿Cuál es la diferencia entre la olá y la minjá?

La olá se da de los animales y la minjá, normalmente, se da de los productos del campo. La olá y la minjá son las primeras ofrendas que son mencionadas en las Escritura. Hemos visto el ejemplo de Kayin y Hevel que ofrecieron minjá. La palabra olá aparece por primera vez en Génesis 8:20, donde está escrito:

“Y edificó Noaj un altar a HaShem, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció una ofrenda de ascensión en el altar.”

Lo más destacado de la olá es que se quema todo el animal. Hay tres clases de olá presentadas en este capítulo:

1:3 Del ganado mayor

1:10    Del rebaño

1:14    De las aves

El valor de la olá va de lo más caro a lo más barato. Luego HaShem sigue dando la oportunidad para los que no tienen dinero ni siquiera para una cría de una paloma. Ellos podrán dar harina, aceite de oliva, incienso y sal, cf. 2:1, 4, 13. Esto nos enseña que el estado económico no puede ser un impedimento para dar ofrendas por medio de las cuales podemos acercarnos a HaShem. El rico da más y el pobre da menos, pero HaShem mira el corazón y sabe cuando una persona ofrece según sus posibilidades o cuando no lo hace, como está escrito en Lucas 21:1-4:

“Levantando la vista, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro. Y vio también a una viuda pobre que echaba allí dos pequeñas monedas de cobre; y dijo: En verdad os digo, que esta viuda tan pobre echó más que todos ellos; porque todos ellos echaron en la ofrenda de lo que les sobraba, pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía para vivir.”

Una ofrenda que no ha sido dada con generosidad, no es aceptada por HaShem, porque Él ama al dador alegre, cf. 2 Corintios 9:7.

“macho sin defecto” – La ofrenda de olá tiene que ser un macho sin defecto, cf. 1:10; 3:1, 6; 4:3, 23, 28, 32; 5:15, 18; 6:6 etc. Esto nos habla de Mashíaj que fue un varón sin pecado, como está escrito en 1 Pedro 1:18-19:

“sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre del Mesías.”

“a la entrada de la tienda de la cita” – Los sacrificios se hacen delante la entrada del santuario. Esto nos enseña que Yeshúa fue sacrificado delante de HaShem. Es imposible que el Mesías haya sido colgado detrás del templo, porque no se cumpliría esta profecía. Todos los sacrificios fueron hechos a la entrada del santuario, nunca detrás. Por lo tanto, quedan descartados tanto la iglesia del santo sepulcro como el jardín de la tumba, como lugares donde ocurrió la crucifixión. Tenía que ser delante de la entrada del Templo, es decir, en una línea recta desde la entrada del templo hacia el altar de la vaca roja, ubicado en el Monte de los Olivos. En esa misma línea, un poco más arriba, fue colgado Yeshúa en un árbol, juntamente con dos ladrones. Posiblemente fue en la misma higuera que Yeshúa había maldecido unos días antes, cf. Marco 11:21. Adam tomó las hojas de una higuera para cubrir su desnudez y por eso es posible que esa clase de árbol haya sido un instrumento para la redención del hombre. Es muy probable que el lugar donde estaba ubicado el árbol de la vida fue donde luego se construyó el templo. El árbol de la ciencia probablemente estaba puesto en el Monte de los Olivos, donde murió el Mesías. En el caso de que fuera así, en el mismo lugar donde el pecado fue introducido en este mundo, fue expiado. La viga horizontal donde el Mesías fue clavado posiblemente fue hecha de cedro, según Levítico 14:4, 6.

De este versículo también aprendemos que un sacrificio sirve como entrada para acercarse a HaShem. El mismo sacrificio es como una puerta, un medio de acercamiento. Por lo tanto tiene el nombre de korbán. Cuando un sacrificio es dado según las normas de la Torá, y con un corazón sincero, gozoso, puro y entregado, siempre produce agrado delante de HaShem. No todas las ofrendas son agradables para él.

1:4 “Pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda de ascensión, y le será aceptado para hacer expiación por él.” – La imposición de las manos implica principalmente tres cosas:

  • ·Identificación – el animal representa al que impone las manos, son uno.
  • ·Transmisión – el pecado es transmitido al animal.
  • ·Reemplazo – el animal muere en lugar del hombre.

“para hacer expiación por él” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “expiación” es “kapar”, que significa “expiar”, “cubrir”. Esto nos enseña que la ofrenda de ascensión tiene el ingrediente de la expiación en el sentido de generar perdón de pecados, cubrir las faltas. Es una sombra de Mashíaj cuya muerte no solamente cubre los pecados, sino los quita. Todos los sacrificios son sombras del sacrificio de Mashíaj.

1:5  “Entonces degollará el novillo delante de HaShem; y los sacerdotes hijos de Aharón ofrecerán la sangre y la arrojarán por todos los lados sobre el altar que está a la entrada de la tienda de reunión.” – El que trae la ofrenda puede degollarla, si desea. Pero sólo los sacerdotes podrán ofrecer la sangre sobre el altar. Se sacrifica delante de HaShem. Esto nos enseña que la muerte del Mesías fue delante de HaShem. La sangre es arrojada sobre el altar. Rashí cuenta que el kohén se ponía al pie del altar y arrojaba la sangre desde un recipiente hacia la pared del altar debajo de la mitad, hacia sus esquinas. El rabí Shabtai Bass explica que la sangre fue rociada en dos esquinas del altar, la noreste y la suroeste. Así la sangre fue rociada en los cuatro lados del altar por medio de dos rociamientos. Este rociamiento sobre el altar representa el momento cuando Mashíaj murió.

1:6  “Después desollará la ofrenda de ascensión y la cortará según sus cortes.” – No se ofrece todo el animal de golpe, sino poco a poco, según sus cortes. Esto implica que hay cortes específicos propios del animal. Según el Talmud, estos cortes son diez. De la misma manera, cuando hay una entrega total del ser humano, HaShem va reclamando poco a poco de él para que sea consagrado para el uso exclusivo de él.

1:7  “Y los hijos del sacerdote Aharón pondrán fuego en el altar, y colocarán leña sobre el fuego.” – Según el Midrash, el fuego nunca dejó de estar encendido sobre el altar hasta que fue construido el templo en Yerushalayim. Ese fuego había caído del cielo. Cuando el templo de Shlomo fue construido cayó fuego de nuevo del cielo sobre el altar. Los sacerdotes mantenían el fuego todo el tiempo. Ese fuego cesó en los días del rey Menashé. Sin embargo, la Torá misma dice aquí que los sacerdotes tienen el mandamiento de poner leña y encender fuego sobre el altar, trayéndolo de lo que era común (Rashí).

El fuego es una clase de energía. Para que un sacrificio sea aceptable tiene que ser dado con alegría, entusiasmo, con un fuego en el corazón, que es el fuego del amor, como está escrito en Cantar de los cantares 8:6-7:

“Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo, porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Sheol, los celos; sus destellos, destellos de fuego, la llama de HaShem. Las muchas aguas no pueden extinguir el amor, ni los ríos lo anegarán; si el hombre diera todos los bienes de su casa por amor, de cierto lo menospreciarían.

Esto nos enseña que Yeshúa murió con alegría y con un fuego de amor en su corazón. Esto también se ve en el Salmo 118:24 que él cantó en el día cuando murió, cf. Mateo 26:30. Lo mismo pasó con la akedá, atadura, de Yitsjak; tanto Avraham como Yitsjak estaban alegres en sus corazones en el momento del sacrificio, cf. Génesis 22. Los sacrificios sólo son aceptadas cuando está el fuego de la alegría y el amor en el corazón. Por esto no se podía ofrecer vino sin alcohol en el templo, tenía que ser fermentado, tenía que tener fuego, cf. Números 28:7.

1:8  “Luego los sacerdotes hijos de Aharón arreglarán las piezas, la cabeza y el sebo sobre la leña que está en el fuego sobre el altar.” – Lo primero que se ofrece del animal, a parte de la sangre, es la cabeza. La primera letra del alfabeto hebreo es la Alef, que significa “cabeza de toro”, “uno” y “lo primero”. Así que lo primero que se da es la cabeza. La cabeza del toro representa la mente del hombre, que es lo que primero hay que entregar a HaShem para ser quemada, como está escrito en Romanos 12:1-2:

“Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Elohim que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Elohim, que es vuestro culto racional (de la cabeza). Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente (en la cabeza), para que verifiquéis cuál es la voluntad de Elohim: lo que es bueno, aceptable y perfecto.”.

“el sebo sobre la leña” – El sebo es un tipo de grasa que protege las entrañas. Hay tres tipos de grasa en el cuerpo:

  • ·La energía acumulada en forma de grasa, principalmente debajo de la piel.
  • ·La grasa colorada que produce calor en el cuerpo. La grasa colorada quema las calorías de los alimentos. Los bebés tienen mucha grasa colorada. Una persona que se engorda sin comer muchas calorías, tiene falta de grasa colorada en su cuerpo. Una persona que come mucho y no engorda tiene mucha grasa colorada en su cuerpo.
  • ·El sebo que cubre las entrañas con fin de protegerlas de golpes y vibraciones dañinas.

El sebo que protege las entrañas es el que se ofrece en el altar. Se coloca encima de la cabeza del toro para cubrir el corte. Según Rashí, es para mostrar respeto hacia el Altísimo.

1:9  “Pero las entrañas y las patas las lavará él con agua. Y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar como ofrenda de ascensión; es ofrenda encendida de aroma agradable para HaShem.” – Las entrañas y las patas son lavadas en agua y luego quemadas en el fuego del altar. Entonces el sacrificio es agradable para HaShem. No es que el Creador esté disfrutando del sacrificio de un animal inocente que es quemado hasta ser calcinado. Su carácter no es sádico. Tampoco tiene necesidades de los sacrificios, como está escrito en el Salmo 50:7-13:

“Oye, pueblo mío, y hablaré; Israel, yo testificaré contra ti. Yo soy Elohim, tu Elohim. No te reprendo por tus sacrificios, ni por tus ofrendas de ascensión, que están continuamente delante de mí. No tomaré novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos. Porque mío es todo animal del bosque, y el ganado sobre mil colinas. Toda ave de los montes conozco, y mío es todo lo que en el campo se mueve. Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y todo lo que en él hay. ¿Acaso he de comer carne de toros, o beber sangre de machos cabríos?”

Él olor grato delante de él no mana del animal cruelmente sacrificado, sino del corazón de la persona que lleva el sacrificio a HaShem. Si el corazón del hombre no está entregado a Él, su sacrificio no es agradable. Por esto está escrito que HaShem miró con agrado a Hevel y a su ofrenda. En primer lugar miró al hombre y luego miró a su ofrenda. La ofrenda es una expresión de un corazón que ama.

Por otro lado podemos destacar la ofrenda del Mesías Yeshúa que está simbolizada en todos los sacrificios. Al ver el animal sacrificado de la manera correcta, HaShem se acuerda del sacrificio de su Hijo y, de esta manera, Él se agrada, porque el resultado de ese sacrificio es inmensamente positivo para toda la creación.

Aplicación personal de la ofrenda de ascensión

La olá representa la entrega total de nuestras vidas. Le damos todo lo que somos a HaShem. Nos damos a nosotros mismos a Él. No damos en primer lugar lo que tenemos o lo que podemos lograr, sino a nosotros mismos como ofrenda de ascensión, para ser consumidos delante de Él y no tener nada para nosotros mismos. No nos pertenecemos.

En el momento de la entrega somos presentados ante Él, para luego, poco a poco, experimentar la olá, empezando por darle nuestra vida, representada por la sangre.

Después de darle nuestra vida, Él nos va partiendo en trozos. Primero toma nuestra cabeza, nuestra mente, y la quema hasta que no quede nada de lo nuestro. Entonces nuestra oración será “No se haga mi voluntad sino la tuya. Las cosas no son de la manera que yo las entiendo, sino según lo que tú entiendas y según están reveladas en tu Torá.”

El siguiente paso del sacrificio de nuestro ser es cuando es quitado el “sebo”, aquella protección que cubre nuestras entrañas (nuestros motivos, intenciones y sentimientos). De esa manera somos hechos vulnerables. Nuestra insensibilidad hacia lo divino es eliminada. Esto se puede comparar con la circuncisión del corazón, cf. Deuteronomio 10:16. También puede ser comparado con la eliminación del muro de protección de argumentos alrededor de las emociones y la mente de una persona, como está escrito en 2 Corintios 10:3-6:

“Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Elohim para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Elohim, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia del Mesías, y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea completa.”

Este texto nos enseña que toda desobediencia en la sociedad puede ser combatida y destruida por una comunidad que ha tenido la experiencia de la olá, el sacrificio de ascensión, una entrega total, en la cual los argumentos de desobediencia han sido quemados en el fuego divino. El mundo está como está por la falta de obediencia en las comunidades de los hijos de HaShem.

El siguiente paso de la ofrenda de ascensión es que las entrañas y las patas son lavadas en agua, lo cual representa el proceso de purificación por la Torá, como está escrito en Juan 15:3:

“Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado.”

En Efesios 5:26 está escrito:

“para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra”

Las entrañas representan los motivos, las emociones, los deseos etc. Las patas representan nuestra conducta, el caminar, nuestro estilo de vida. Nuestros motivos y nuestra conducta tienen que ser purificados por la Torá para poder ser ofrecidos delante de HaShem como un olor agradable. HaShem nunca acepta nuestros deseos sin haberlos purificado por la Torá. Tampoco acepta nuestro estilo de vida sin la purificación por la Palabra. Todo tiene que pasar por una corrección, mediante el proceso del estudio de la Torá dirigido por el Espíritu de HaShem. En las Escrituras, tanto la Torá como el Espíritu son simbolizados por el agua.

En la olá, todo tiene que ser quemado. Esto significa que no puedes dejar nada de tu vida para ti mismo si vas a ser agradable para HaShem. Todo tiene que ser entregado tu Padre celestial, pieza por pieza.

Cuando te presentas a HaShem por primera vez con alegría y con el deseo de servirle y ser su siervo y su amigo, Él recibe tu vida. Te da una vida nueva en lugar de la que tú le entregaste. Esa vida nueva es la vida de resurrección por medio de Yeshúa el Mesías. Luego te va reclamando parte por parte, profundizando la entrega hasta que no quede nada de ti mismo, y sólo dependas de la nueva vida de resurrección que hay en Mashíaj. Cuando hayas llegado a ese nivel de la ofrenda de ascensión estás sintiendo y diciendo que tu vida no significa nada para ti, como está escrito en   Hechos 20:24:

“Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Yeshúa, para dar testimonio solemnemente de las buenas nuevas de la gracia de Elohim.”

En Mateo 10:39 está escrito:

“El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por mi causa, la hallará.”

En Lucas 22:42 está escrito:

“diciendo: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”

Segunda aliyá, 1:14 – 2:6

1:14 “Mas si su ofrenda para HaShem es una ofrenda de ascensión de aves, entonces traerá su ofrenda de tórtolas o de pichones.” – Según Rashí, las tórtolas, en este caso los machos, se refiere sólo a los adultos y los pichones sólo a las crías.

2:1  “Cuando alguien ofrezca una oblación como ofrenda a HaShem, su ofrenda será de sémola de harina, sobre la cual echará aceite y pondrá incienso.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “alguien” es “nefesh”, que significa “alma”. La  oblación, en hebreo “minjá”, es el sacrificio de los pobres, que no tienen medios suficientes para ofrecer un animal. El Talmud destaca este hecho diciendo que cuando el pobre ofrece una minjá, es contado como si hubiera ofrecido su propia alma a HaShem.

La oblación tiene que ser de harina de trigo, que es considerada como la mejor harina. La cebada era más barata, cf. 2 Reyes 7:1; Revelación 6:6. Las semillas del trigo no fueron sembrabas de manera que se echaban a grandes cantidades sobre un campo, sino poniendo grano por grano en la tierra. Esto nos enseña que el sembrador de la parábola del sembrador, citada en Mateo 13:3-9, sembró cebada.

La sémola, en hebreo “solet”, es la harina de trigo de mayor calidad, la más fina y tamizada. Esta harina también es llamada en español “flor de harina” o “harina candeal”. El aceite de oliva de las tres calidades sirve para esta ofrenda. El incienso es quemado en su totalidad. En cada ofrenda se añade sal. Todos estos productos son elaborados por el hombre.

Hay cinco tipos de oblación, descritos en los versículos 2:1-10. Todas tienen harina de trigo más fina. La diferencia entre ellas consiste en su manera de preparación. Según Levítico 14:21, una oblación tenía que tener, como mínimo, la décima parte de una efá se sémola y un log de aceite. Una efá equivale a unos 24.8 litros, (6.55 galones) según el cálculo del rabino A. H. Naé. Un log equivale a seis beitsim, “huevos”, entre 344 y 602 ml (11.6 – 20.5 onzas).

Según Rashi, se echaba aceite sobre toda la harina, y se ponía incienso sobre una parte de la harina. Según otra opinión se mezclaba la harina con el aceite. Este versículo enseña que uno que no es kohén puede preparar esta ofrenda.

2:2  “Entonces la llevará a los sacerdotes hijos de Aharón; y el sacerdote tomará de ella un puñado de la flor de harina, con el aceite y con todo su incienso. Y el sacerdote la quemará como memorial sobre el altar; es ofrenda encendida de aroma agradable para HaShem.” – Según Rashí, estaba permitido para un israelita entrar 11 codos, (5,5 metros), en el atrio del tabernáculo desde la entrada. Desde allí el sacerdote tomó un puñado, la cantidad que cabe en los tres dedos centrales de la mano, y lo quemaba en el altar junto con todo el incienso. El resto fue comido por los sacerdotes.

Los cinco tipos de oblación son los siguientes:

  • · Solet – Una décima de una efá de sémola, junto con un log de aceite e incienso, 1:1-3.
  • ·Jalot – Diez tortas (hogazas) de sémola, revueltas con aceite y horneadas, 1:4.
  • ·Rekikín – Diez obleas de sémola, untadas con aceite y horneadas, 1:4.
  • ·Majabat – Oblaciones crujientes de sémola mezclada con aceite y frita en aceite en un sartén poco profundo que había en el templo, 1:5-6.
  • ·Marjeshet – Oblaciones de sémola mezclada con aceite y frita con aceite en un sartén hondo que había en el templo, 1:7-10.

Tercera aliyá, 2:7-16 

2:8  “Cuando traigas a HaShem la ofrenda de cereal hecha de estas cosas, será presentada al sacerdote y él la llevará al altar.” – Según el Talmud, el kohén la hacía tocar la esquina sudoeste del altar.

2:11 “Ninguna ofrenda de cereal que ofrezcáis a HaShem será hecha con levadura, porque no quemaréis ninguna levadura ni ninguna miel como ofrenda encendida para HaShem.” – Según Rashí, cualquier cosa dulce de un fruto es llamada “devash”, “miel”. Es evidente porque en el versículo siguiente dice que sirve como primicias. Pero las primicias no fueron ofrecidas de la miel de abeja, sino de los frutos.

2:12 “Como ofrenda de primicias las ofreceréis a HaShem, pero no ascenderán como aroma agradable sobre el altar.” – La levadura es ofrecida en los dos panes de las primicias de Shavuot, cf. 23:17. La miel de frutas es dada como primicias de las frutas dulces de los árboles, como higos y dátiles. La miel representa la persona que sólo desea disfrutar en la vida. La levadura representa la persona soberbia y altiva. Ninguna de estas personas pueden ser agradables para HaShem.

2:13 “Además, toda ofrenda de cereal tuya sazonarás con sal, para que la sal del pacto de tu Elohim no falte de tu ofrenda de cereal; con todas tus ofrendas ofrecerás sal.” – Todas las ofrendas fueron saladas antes de ser colocadas en el fuego del altar. Según Rambam, las ofrendas de animales fueron saladas sobre la rampa del altar, y las ofrendas de las aves y las oblaciones fueron saladas sobre el altar. La sal tiene un poder conservador y simboliza el pacto y la paz, como está escrito en Marcos 9:50:

“La sal es buena; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y estad en paz los unos con los otros.”

En 2 Crónicas 13:5 está escrito:

“¿No sabéis que HaShem, Elohim de Israel, dio a David el reino sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos con pacto de sal?”

2:14 “Pero si ofreces a HaShem una oblación de las primicias, de espigas maduras tostadas al fuego, granos llenos molidos, ofrecerás la oblación de tus primicias.” – Este texto habla del omer, la ofrenda de cebada que se daba en el templo después del sacrificio de Pesaj. En este texto esta ofrenda es llamada “primicias”, en hebreo “bikurim”. La cebada es el primer cereal que madura en Israel. Esta fue la única ofrenda de cebada que se daba en el templo. Todas las demás eran de trigo. Según el Talmud, las espigas fueron secadas al fuego en un tubo que se usaba para tostar y luego machacadas y molidas. Esta ofrenda simboliza la resurrección del Mesías, como está escrito en 1 Corintios 15:20, 23:

“Mas ahora el Mesías ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron… Pero cada uno en su debido orden: el Mesías, las primicias; luego los que son del Mesías en su venida”

Aplicación personal de la oblación

El sacrificio de olá se da de animales. Estos animales representan la vida del hombre. Cuando se entrega un animal para ser quemado enteramente se está dando un mensaje a HaShem: “Yo te pertenezco enteramente”. La ofrenda de ascensión representa nuestra entrega total.

El sacrificio de minjá se da de los productos agrícolas. Estos productos representan el trabajo del hombre. Cuando entregamos estos productos a HaShem estamos diciendo: “Mi trabajo te pertenece enteramente”. La oblación representa nuestro servicio a HaShem.

Mientras que la ofrenda de ascensión no es comida, la mayor parte de la oblación es comida por los sacerdotes. Sólo un puñado de harina es ofrecido en el altar junto con todo el incienso. Esto nos enseña que el servicio que hacemos para HaShem es expresado principalmente por medio nuestro servicio a los líderes que él ha puesto sobre nosotros.

El incienso representa la oración y la alabanza a HaShem, cf. Salmo 141:2, Revelación 5:8. El hecho de que todo el incienso tiene que ser ofrecido a HaShem nos enseña que no podemos dar la alabanza suprema u orar a los hombres, sino sólo al Padre.

Las oraciones y las limosnas dadas al pueblo judío por un gentil, Cornelio, fueron recibidas como una minjá en el cielo, como está escrito en Hechos 10:4:

“Mirándolo fijamente y atemorizado, dijo: ¿Qué quieres, Señor? Y él le dijo: Tus oraciones y limosnas han ascendido como memorial delante de Elohim.”

No se puede servir a HaShem sin servir a los hombres, y especialmente los líderes que HaShem ha puesto, como está escrito en 2 Corintios 8:1-5:

“Ahora, hermanos, os damos a conocer la gracia de Elohim que ha sido dada en las congregaciones de Macedonia; pues en medio de una gran prueba de aflicción, abundó su gozo, y su profunda pobreza sobreabundó en la riqueza de su liberalidad. Porque yo testifico que según sus posibilidades, y aun más allá de sus posibilidades, dieron de su propia voluntad, suplicándonos con muchos ruegos el privilegio de participar en el sostenimiento de los santos; y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Elohim.”

Primero se dieron al Señor, lo cual es el sacrificio de olá, de entrega total, a HaShem. Luego se dieron a los shaliajes, los emisarios, los líderes, que HaShem había puesto sobre ellos. No puede haber una entrega total a HaShem sin un servicio y sometimiento a los líderes que Él ha puesto. Puede haber una entrega y sometimiento al liderazgo sin una entrega a HaShem, pero no puede haber entrega a HaShem sin un sometimiento al liderazgo. El que se ha entregado totalmente a HaShem, se somete automáticamente al liderazgo que Él ha puesto. Es imposible ser fiel a HaShem sin ser fiel a sus emisarios e intermediarios. Es imposible ser fiel a HaShem y al mismo tiempo negar a Yeshúa, que ha sido puesto por Él como el Señor de todos. Los que creen que pueden llegar al Padre sin pasar por Yeshúa están negando el orden que el Padre ha establecido. Lo mismo sucede con los siervos que Yeshúa el Mesías ha entregado a su congregación, cf. Efesios 4:11.

En Levítico 2:4 está escrito que las obleas de la minjá tienen que ser sin levadura, la cual simboliza la malicia y la hipocresía. De esto aprendemos que nuestro servicio a HaShem y a los líderes tiene que ser sin maldad, sincero, puro, limpio, sin motivos personales, sin hipocresía, sin auto proyección, sin orgullo, sin segundas intenciones, sin deseo de ser vistos y sin deseo de tener un puesto mayor.

La minjá simboliza nuestras obras. Cuando nuestras obras no son completas tienen levadura, como está escrito en Revelación 3:2:

“Ponte en vela y afirma las cosas que quedan, que estaban a punto de morir, porque no he hallado completas tus obras delante de mi Elohim.”

Las obras agradables para el Padre son las obras del Mesías como está escrito en Revelación 2:26:

“Y al vencedor, al que guarda mis obras hasta el fin, LE DARÉ AUTORIDAD SOBRE LAS NACIONES”

Está escrito “mis obras”. Se trata de hacer las obras de Mashíaj, no las inventadas por el hombre, sino las encomendadas por HaShem, esas obras son sacrificios de minjá agradables para HaShem.

En 1 Corintios 3:12-13 está escrito:

“Ahora bien, si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno.”

Vemos como nuestras obras van a ser probadas por el fuego. Si son obras hechas con material bueno tendremos recompensa. Si son obras hechas con materiales malos perderemos la recompensa en el día del juicio. No se está refiriendo a la salvación, porque la salvación, la entrada en el reino venidero, no es una recompensa. La salvación es por gracia y la recompensa es por obras.

En 1 Corintios 15:58 está escrito:

“Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”

Aquí dice que del trabajo EN el Señor no es en vano. No dice PARA el Señor, sino EN el Señor. Las obras completas que son hechas EN el Señor son las que hacemos  dirigidos por el Espíritu de HaShem y en obediencia a sus mandamientos.

En Juan 4:23-24 está escrito:

“Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren. Elohim es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad.”

El Padre busca adoradores. Un adorador es uno que se ha entregado enteramente a Él, que ha pasado por la experiencia de la olá. Sólo el que pasa por la olá puede luego servir a HaShem con sus obras. Por eso la olá es presentada antes que la minjá. HaShem busca corazones entregados y dispuestos a hacer su voluntad, como está escrito en 2 Crónicas 16:9a:

“Porque los ojos de HaShem recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente suyo.”

Querido lector. ¿Has entregado tu corazón a HaShem? ¿Eres completamente suyo? ¿Estás reteniendo algo de tu vida para no ser entregado a tu Padre? ¿Has dado un sacrificio de olá de ti mismo? En tal caso podrás servirle correctamente. Si no, tus obras y tu servicio a HaShem no van a ser totalmente agradables para él. Puede haber un servicio delante de HaShem sin una relación con Él, como está escrito en Lucas 15:29-31:

“Pero respondiendo él, le dijo al padre: “Mira, por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos; pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, mataste para él el becerro engordado.” Y él le dijo: “Hijo mío, tú siempre has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo.”

No es lo mismo servir y obedecer al Padre sin una relación con el Padre, que hacerlo a base de una relación. La diferencia entre estas dos cosas no se ve por fuera, tiene que ver con el corazón, con la actitud interior. Lo más importante es nuestra relación con nuestro Papá celestial y con su hijo Yeshúa el Mesías, enviado por Él. En esa relación está la vida máxima, la vida eterna, como está escrito en Juan 17:3:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Elohim verdadero, y a Yeshúa el Mesías, a quien has enviado.”

En Mateo 7:22-23 está escrito:

“Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICÁIS LA INIQUIDAD.””

En este texto vemos como muchos están haciendo obras, e incluso obras grandes, en el nombre del Mesías, sin tener lo más importante, una relación íntima con él. Como hemos dicho antes, el concepto hebreo de conocer no significa tener un conocimiento intelectual, sino una experiencia personal.

La palabra griega que ha sido traducida como “iniquidad” es “anomía” que significa “ilegalidad”, “violación de la ley”. Esto nos enseña varias cosas. La Torá establece que no se puede hacer algo en nombre de otra persona sin haber sido enviado por esa persona, o haber recibido la autorización de esa persona para actuar en su nombre. En este caso vemos como habrá muchas personas que en el día del juicio van a decir al Mesías que han hecho obras maravillosas en su nombre. Pero han obrado en contra de la Torá, porque no tuvieron esa relación con él y no habían recibido la autorización para profetizar y hacer milagros en su nombre. Buscaron su propia honra e hicieron estas obras para el mérito propio. Es posible hacer milagros y profetizar en el nombre de Yeshúa, (y sus derivados lingüísticos), sin que esas obras sean agradables delante del Padre. ¿Cuál es la clave? La obediencia a la Torá basada en una relación personal con HaShem y su Mashíaj. Este texto también nos enseña que la obediencia a los mandamientos de la Torá está relacionada con una relación con el Mesías Yeshúa. El que dice que conoce al Mesías y quebranta los mandamientos de HaShem, que fueron dados por Moshé, miente, como está escrito en 1 Juan 2:3-5:

“Y en esto sabemos que hemos llegado a conocerle: si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo he llegado a conocerle, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en él verdaderamente el amor de Elohim se ha perfeccionado. En esto sabemos que estamos en El.”

En 1 Juan 3:24 está escrito:

“El que guarda sus mandamientos permanece en El y Elohim en él. Y en esto sabemos que El permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.”

Los mandamientos del Mesías son los mismos que los mandamientos de Moshé, porque Elohim no se puede contradecir ni cambiar de opinión.

Cuarta aliyá, 3:1-16

3:1  “Si su ofrenda es un sacrificio de las ofrendas de paz, si la ofrece del ganado, sea macho o hembra, sin defecto la ofrecerá delante de HaShem.” – Este sacrificio también es llamado “korbán”, traducido como “ofrenda”. De esto aprendemos que el propósito principal de este sacrificio también es poder acercarnos a HaShem. Ese es el principal propósito con todos los sacrificios. El shlamim, sacrificio de paz también es voluntario, como la olá y la minjá. En la olá se ofrecen sólo animales machos, pero la ofrenda shlamim puede ser macho o hembra. Esto nos enseña que el sacrificio de olá está conectado con la muerte Yeshúa el Mesías de una manera especial, porque él es un varón. Los animales no podían tener defecto para ser aceptados. HaShem merece lo mejor, y por esto constituiría una ofensa ofrecerle animales defectuosos, como está escrito en Malaquías 1:8-10:

“Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?–dice HaShem de los ejércitos. Ahora pues, ¿no pediréis el favor de Elohim, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte, ¿os recibirá El con benignidad?–dice HaShem de los ejércitos. ¡Oh, si hubiera entre vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros–dice HaShem de los ejércitos– ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.”

Este sacrificio es llamado paz porque está basado en una relación de paz con HaShem, por haber sido justificados por la fe, como está escrito en Romanos 5:1:

“Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Elohim por medio de nuestro Señor Yeshúa el Mesías”

Sólo una parte del sacrificio de paz fue entregada al templo. El resto fue comido en cualquier lugar del atrio o dentro de las murallas de Yerushalayim. Mediante este sacrificio se podía disfrutar juntamente con HaShem, comiendo con la familia y los amigos. Esta comida constituye una manera de disfrutar de la íntima relación con HaShem.

3:5  “Y los hijos de Aharón lo quemarán en el altar, sobre la ofrenda de ascensión que está sobre la leña en el fuego; es una ofrenda encendida de aroma agradable para HaShem.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “sobre” es “al”. Normalmente significa “sobre” pero también puede significar “además”, como en Levítico 2:2. Según Rashí, en este caso hay que entenderlo como “aparte de”. Esto significa que las partes separadas del animal del sacrificio de paz son quemadas sobre el altar después de la ofrenda de ascensión continua. Esto nos enseña que no puede haber un verdadero disfrute de la comunión con HaShem, sin antes haberse entregado totalmente.

También nos enseña que la muerte del Mesías Yeshúa es la base sobre la cual podemos tener comunión con HaShem y disfrutar ante su presencia.

  • ·La olá dice: Toda mi vida es para ti.
  • ·La minjá dice: Te sirvo con toda mi vida.
  • ·El shlamim dice: Tú eres mi alegría y mi disfrute. Quiero estar contigo junto con mi familia y mis amigos, pasar tiempo en tu presencia, alabándote y recibir tus bendiciones.

3:17 “Estatuto perpetuo será por todas vuestras generaciones, dondequiera que habitéis: ninguna grasa ni ninguna sangre comeréis.” – Esta prohibición aplica incluso después de la destrucción del templo y no solamente dentro de la tierra de Israel, sino también fuera.

Quinta aliyá, 4:1-26

4:2-3          “Habla a los hijos de Israel, diciendo: Si alguien peca inadvertidamente en cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, y hace alguna de ellas; si el que peca es el sacerdote ungido, trayendo culpa sobre el pueblo, que entonces ofrezca a HaShem un novillo sin defecto como ofrenda por el pecado, por el pecado que ha cometido.” – Ahora pasamos a la ofrenda de jatat. La palabra “jatat”, “error”, “pecado”, viene de la raíz “jatá”, que significa “fallar”, “errar”, “pecar”. En Levítico 4:23, esta ofrenda también es llamada “korbán”, lo cual nos enseña que también es un medio para poder acercarse a HaShem. Pero, en estos versículos normalmente no se usa la palabra “korbán”, “ofrenda”, como en el caso de la olá y la minjá, sino sólo “le-jatat”, “por pecado”. En la Septuaginta fue traducida simplemente como “pecado”. Así que el término griego técnico para una ofrenda de pecado es simplemente “pecado”. Tendiendo en cuenta este hecho, podremos entender correctamente el texto griego de 2 Corintios 5:21, donde está escrito:

“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Elohim en él.”

Esto significa que el Mesías fue hecho un sacrificio de pecado, “le jatat”, por nosotros. No es que él haya sido hecho pecado, en el sentido literal de la palabra, sino en esa expresión hay una alusión clara al sacrificio de pecado que encontramos en Levítico 4.

Hay dos tipos de sacrificios por el pecado, jatat y asham. El primero expía por ciertos pecados cometidos por error, el segundo expía por ciertos pecados cometidos con premeditación. El jatat expía por los pecados cometidos contra los mandamientos negativos que si hubieran sido cometidos deliberadamente, el pecador hubiera sido reo del castigo de “karet” (extirpación). Hay 43 pecados de este tipo, la mayoría de ellos son de relaciones sexuales prohibidas. El jatat sólo expía por estos pecados cuando son cometidos por ignorancia. Esto nos enseña que la falta de conocimiento no exime al pecador de su responsabilidad. El que peca sin saber también es culpable delante de HaShem.

En el primer caso se habla del sacerdote ungido que peca, trayendo culpa sobre el pueblo. Como el sumo sacerdote representa al pueblo, su pecado repercute sobre toda la nación. El pecado también puede consistir en que el sumo sacerdote haga una mala interpretación de la Torá y luego él mismo siga esa decisión halájica equivocada resultando en que también el pueblo la siga.

“el sacerdote ungido” – En hebreo es “ha-kohén ha-mashíaj”. Es la primera vez que aparece la expresión “ha-mashíaj”, “el ungido”, en la Escritura. La expresión aparece tres veces en esta aliyá, v. 3, 5 y 16. Es muy significativo que la primera vez que el Mesías es presentado en las Escrituras, es en relación con el sacrificio de pecado. Tenemos tres testigos firmes que muestran que la tarea primordial del Mesías es redimir el mundo por medio de su propio sacrificio de pecado “para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna”, Juan 3:16b.

“si el que peca es el sacerdote ungido (HaMashíaj), trayendo culpa sobre el pueblo” – En este texto está escrito que hamashiaj es el que tiene pecado y ese pecado llega sobre el pueblo. La imagen de la sombra mesiánica está invertida. El pecado del pueblo vino sobre el Mesías Yeshúa, y la justicia suya vino sobre el pueblo.

En el versículo 5 está escrito:

“Luego el sacerdote ungido (HaMashíaj) tomará de la sangre del novillo y la traerá a la tienda de reunión”

Aquí está escrito que hamashiaj es el que trae la sangre al tabernáculo. De la misma manera Yeshúa el Mesías llevó su propia sangre al tabernáculo en el cielo.

En el versículo 16 está escrito:

“Entonces el sacerdote ungido (HaMashíaj) traerá sangre del novillo a la tienda de reunión”

Parte de la sangre fue llevada al mishkán. Esto habla del momento cuando el Mesías Yeshúa llevó su sangre al tabernáculo celestial, como está escrito en Hebreos 9:12:

“y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna.”

4:4  “Traerá el novillo a la puerta de la tienda de reunión delante de HaShem, pondrá su mano sobre la cabeza del novillo y lo degollará delante de HaShem.” – Según Rashí, el novillo tiene que tener tres años de edad.

4:11-12 “Pero la piel del novillo y toda su carne, con su cabeza, sus patas, sus entrañas y su estiércol, es decir, todo el resto del novillo, lo llevará a un lugar limpio fuera del campamento, donde se echan las cenizas, y lo quemará al fuego sobre la leña; lo quemará donde se echan las cenizas.” – Cuando la sangre es llevada dentro del tabernáculo, el resto del animal no se puede comer, sino es quemado fuera del campamento, cf. Levítico 4:21; 6:30; 16:27, Hebreos 13:11-12. Esto nos habla de la muerte del Mesías, cuya sangre fue llevada al interior del santuario celestial. Su muerte ocurrió fuera de las murallas de la ciudad cerca del altar que estaba en el monte de los olivos.

Todos los sacrificios son sombras del sacrificio del Mesías, y a base del sacrificio del Mesías, estos sacrificios obtienen validez delante de HaShem.

4:13 “Si es toda la congregación de Israel la que comete error, y el asunto pasa desapercibido a la asamblea, y hacen cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, haciéndose así culpables” – Según Rashí, la congregación, de la cual se habla aquí, no es todo el pueblo, sino el Gran Sanhedrín, con 71 miembros, el órgano de mayor autoridad en la nación, con poderes legislativos, judiciales y, en ciertos casos, ejecutivos. Si este tribunal se equivocaba en una decisión halájica (de código de conducta judío), y por error permitía un acto prohibido por la Torá, se ofrecía un novillo por ese pecado de todo el pueblo.

4:22 “Cuando es un jefe el que peca e inadvertidamente hace cualquiera de las cosas que HaShem su Elohim ha mandado que no se hagan, haciéndose así culpable” – Si un jefe, un rey o un miembro del sanedrín peca por error en alguna en las cosas prohibidas que producen karet si se comete deliberadamente, tiene que presentar un macho cabrío como sacrificio de pecado.

4:24 “Pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío y lo degollará en el lugar donde se degüella la ofrenda de ascensión delante de HaShem; es una ofrenda por el pecado.” – En el lugar donde es degollada la olá, al lado norte del altar, se degüella el jatat, para no avergonzar al pecador, cf. v. 29, 33. Así los demás no ven si el sacrificio es de ascensión o de pecado y no hay lugar para malos pensamientos y malas lenguas. HaShem protege de esa manera la fama del pecador arrepentido.

4:27 “Y si es alguno del pueblo el que peca inadvertidamente, haciendo cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, y se hace así culpable” – Si un miembro del pueblo peca por error en alguna de las cosas prohibidas que producen karet si se comete deliberadamente, tendrá que traer una cabra como sacrificio de pecado para que reciba el perdón.

En Lucas 23:34a está escrito:

“Y Yeshúa decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”

En 1 Timoteo 1:13 está escrito:

“aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en incredulidad.”

Estos dos textos nos muestran que el perdón es dado cuando hay ignorancia en los que pecan. Si uno realmente no sabe lo que hace cuando peca, podrá obtener perdón. Pero si peca, sabiendo lo que hace y con el deseo de desafiar a HaShem, no tendrá perdón jamás.

En Números 15:27-31 está escrito:

“También, si una persona peca inadvertidamente, ofrecerá una cabra de un año como ofrenda por el pecado. Y el sacerdote hará expiación delante de HaShem por la persona que ha cometido error, cuando peca inadvertidamente, haciendo expiación por él, y será perdonado. Para el que es nativo entre los hijos de Israel y para el extranjero que reside entre ellos, tendréis una sola torá para el que haga algo inadvertidamente. Pero aquél que obre con la mano levantada, ya sea nativo o extranjero, ése blasfema contra HaShem, y esa persona será cortada de entre su pueblo. Porque ha menospreciado la palabra de HaShem, y ha quebrantado su mandamiento, esa persona será enteramente cortada; su culpa caerá sobre ella.”

El pecado en sí no puede ser perdonado. Es el hombre que pecó que puede ser perdonado. El pecado nunca será aceptado por HaShem. El pecado tiene que ser alejado del hombre para que pueda ser totalmente perdonado y restaurado.

El que obra con mano levantada, es decir desafiando a HaShem, no tendrá perdón jamás. Si realmente eres consciente de la gravedad del pecado que piensas cometer y aún así lo cometes, no tendrás perdón.

En Marcos 3:28-30 está escrito:

“En verdad os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias con que blasfemen, pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu de santidad no tiene jamás perdón, sino que es culpable de pecado eterno. Porque decían: Tiene un espíritu inmundo.”

La blasfemia contra el Espíritu de santidad no tiene jamás perdón, sino produce una culpa de juicio eterno. En este caso la blasfemia contra el Espíritu consistía en decir que Yeshúa tenía un espíritu inmundo. Con otras palabras, los que vieron los milagros y la sabiduría que salían del Mesías y luego decían que esos milagros y esas enseñanzas son de origen satánico, sabiendo lo que decían, no podían obtener el perdón por tal blasfemia.

En Mateo 12:32 está escrito

“Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu de santidad, no se le perdonará ni en este siglo ni en el venidero.”

Este texto enseña que la blasfemia contra el Hijo del Hombre es perdonable, pero no contra el Espíritu de santidad. De esto aprendemos que el Espíritu de santidad está por encima del Hijo del Hombre. Como la blasfemia contra HaShem no tiene perdón, cf. Números 15:30, así la blasfemia contra el Espíritu no tiene perdón. Consecuentemente, de esto podemos deducir que el Espíritu de santidad es la Presencia revelada de HaShem mismo.

El arrepentimiento es un fruto de una interacción entre HaShem y el hombre. Si HaShem se retira del Hombre, es imposible que éste se pueda arrepentir. Romanos 2:4 dice que la bondad de Elohim nos guía al arrepentimiento. Sin esa bondad nunca podríamos llegar a un verdadero arrepentimiento. Cuando el hombre le da un dedo, HaShem le toma la mano. Cuando el hombre le da una mano, HaShem le abraza.

Los pecados perdonables son los que son cometidos por error o por ignorancia o por debilidad. Pero los que se cometen en rebeldía contra HaShem deliberadamente, con plena conciencia de la gravedad de ese pecado, no tienen perdón. Un ejemplo es Yehudá, el talmid de Yeshúa. Obtuvo varias oportunidades para arrepentirse, pero al final no quiso y perdió la posibilidad de arrepentimiento. Mejor hubiera sido no haber nacido. ¡Tengamos temor a HaShem para no pecar!

Sexta aliyá, 4:27 – 5:10

Los sacrificios por haber cometido, por ignorancia, alguno de los 43 pecados mencionados anteriormente, es de carácter fijo. Tanto el rico como el pobre tendrían que sacrificar lo mismo. Pero en el capítulo 5 encontramos otro tipo de sacrificio de jatat que es de carácter variable, según las posibilidades económicas del pecador. Este sacrificio es llamado “korbán olé ve-yored”, “ofrenda que sube y baja”, es decir “variable”, según los ingresos de la persona. Este sacrificio es ofrecido por cometer una de las tres transgresiones siguientes:

  • ·Un juramento de testimonio falso. Por haber observado una transacción financiera y luego niega haberla visto y jura falsamente ante el Beit Din (tribunal), Levítico 5:1.
  • ·Si entra en el templo o come de los sacrificios en estado de tumá (impureza ritual), Levítico 5:2-3.
  • ·Un juramento falso no intencional. Por ejemplo, si jura no haber hecho algo que luego se da cuenta que sí lo hizo sin darse cuenta, Levítico 5:4.

5:3  “O si toca inmundicia humana, de cualquier clase que sea la inmundicia con que se contamine, sin darse cuenta, y después llega a saberlo, será culpable.” – La “inmundicia humana” se refiere a un cadáver o los restos de un cadáver, que es la fuente principal de impureza ritual. Uno será culpable si entra en el santuario en estado de impureza ritual por haber tocado un muerto o incluso por haber tocado a una persona que ha tocado un cadáver, cf. Números 9:7; 19:13. La manera de purificarse de la tumá es, entre otras cosas, pasar todo el cuerpo por la mikvé, un baño ritual.ç

5:4  “O si alguien, sin pensar, jura con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquier asunto que el hombre hable sin pensar con juramento, sin darse cuenta, y luego llega a saberlo, será culpable de cualquiera de estas cosas.” – Según Rashí, se refiere a jurar hacer mal o bien a sí mismo.

5:5  “Así será que cuando llegue a ser culpable de cualquiera de estas cosas, confesará aquello en que ha pecado.” – La confesión del pecado es una de las condiciones para poder obtener el perdón, como está escrito en 1 Juan 1:9:

“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.”

En Levítico 16:21 está escrito:

“Después Aharón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas sus transgresiones, todos sus pecados, y poniéndolos sobre la cabeza del macho cabrío, lo enviará al desierto por medio de un hombre preparado para esto.”

Al presentar un sacrificio de pecado, se hacen tres cosas:

  • ·Imposición de manos – en relación con las obras.
  • · Confesión de pecado – en relación con las palabras.
  • ·Quema de intestinos – en relación con los pensamientos.

Estas son las tres áreas en las que el hombre puede pecar, obras, palabras y pensamientos. Por lo tanto tendrá que ser juzgado en estas tres áreas.

Séptima aliyá, 5:11 – 6:7 (5:26 versión hebrea)

El último sacrificio mencionado aquí es el de asham, culpa. No he encontrado un texto que dice que este sacrificio es un “korbán”. Sin embargo se puede encontrar la raíz de la palabra “korbán”, el verbo “karav”, en relación con este sacrificio, en Levítico 7:3 donde está escrito:

“Luego ofrecerá (karav) de ella (la ofrenda de culpa) toda la grasa: la cola gorda, la grasa que cubre las entrañas”

De esto aprendemos que también este sacrificio sirve como un medio de acercamiento a HaShem.

La ofrenda por la culpa consiste en un carnero o un cordero. Se ofrece cuando se comete uno de estos cinco pecados:

  • ·Por sacar beneficio de una comida sagrada o de un objeto sagrado del templo, 5:14-16.
  • ·Por robar y luego jurar en vano que no lo había hecho, Levítico 6:1-7.
  • ·Para la purificación de un leproso, Levítico 14:12-18.
  • ·Por fornicar con la sierva de otro hombre, Levítico 19:20-21.
  • ·Por contaminación durante el nazareato, Números 6:9-12.

Además, en Levítico 5:17-19 hay un tipo de ofrenda por la culpa llamada “asham talui”, de culpa pendiente. Es ofrecida cuando uno no está seguro si cometió un pecado para el cual se requiere un sacrificio jatat. Esta ofrenda no es definitiva, sino en el caso de que el que duda luego descubra que sí pecó, tendrá que dar una ofrenda de jatat por ese pecado. Esto nos enseña que la negligencia en asuntos espirituales es vista como un delito delante de HaShem.

ç5:16 “Hará restitución por aquello en que ha pecado en las cosas sagradas, y añadirá a ello la quinta parte, y se lo dará al sacerdote. Y el sacerdote hará expiación por él con el carnero de la ofrenda por la culpa, y le será perdonado.” – La restitución del daño hecho es una condición para obtener el perdón.

5:17 “Si alguno peca y hace cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, aunque no se dé cuenta, será culpable y llevará su castigo.” – Aunque no se dé cuenta, será culpable. No hay excusa si no se estudia la Torá, como dice nuestro Rebe, según está escrito en Mateo 12:3, 5; 19:4; 22:31:

“¿No habéis leído?”

En Mateo 9:13 está escrito:

“Id, y aprended…”

Así que HaShem espera que su pueblo estudie la Torá. No hay excusa para no estudiar y pecar por ignorancia. El que peca por ignorancia es por haber sido negligente en los estudios de la Torá y es culpable.

6:2 “Cuando alguien peque y cometa una falta contra HaShem, engañando a su prójimo en cuanto a un depósito o alguna cosa que se le ha confiado, o por robo, o por haber extorsionado a su prójimo” – Aquí aprendemos que si engañamos al prójimo estamos cometiendo una falta contra HaShem.

6:4-5          “será, entonces, que cuando peque y sea culpable, devolverá lo que tomó al robar, o lo que obtuvo mediante extorsión, o el depósito que le fue confiado, o la cosa perdida que ha encontrado, o cualquier cosa acerca de la cual juró falsamente; hará completa restitución de ello y le añadirá una quinta parte más. Se la dará al que le pertenece el día que presente su ofrenda por la culpa.” – En primer lugar tendrá que devolver el mismo objeto que robó. En el caso de no poder hacerlo, tendrá que hacer restitución. En ambos casos tendrá que añadir el 20% de su valor. Esto nos enseña que no es válido robar un objeto de alguien y luego pagar el 120% de su valor y quedarse con el objeto. El que tiene el objeto en su poder está obligado a devolverlo. Sólo en el caso de no poder hacerlo, podrá restituirlo de otra manera.

Aplicación personal y mesiánica de los sacrificios de pecado y de culpa

Hay dos problemas en el hombre, el pecado y los pecados. El pecado es la naturaleza pecaminosa, el yetser hará, la carne. Los pecados son las obras realizadas por esa naturaleza. Una persona recién nacida tiene pecado, pero no tiene pecados, porque no ha cometido nada malo.

Los sacrificios de pecado, jatat, y de culpa, asham, cubren el pecado y los pecados cometidos, pero no los quitan. La muerte de Mashíaj no solamente quita los pecados sino trata con el origen del pecado, la naturaleza maligna, que entró en el hombre en el huerto del Edén.

El sacrificio jatat fue dado para cubrir nuestra naturaleza pecaminosa. El sacrificio asham fue dado para cubrir nuestras obras malignas. Ambos tienen su base en la muerte del Mesías. Ambos son sombras del sacrificio del Mesías. Gracias a la muerte del Mesías hay liberación total y eterna del pecado y de los pecados. Si no fuera por la muerte del Mesías, ni los pecados ni el pecado, la naturaleza pecaminosa, el yetser hará, podrían ser eliminados del hombre.

El resultado final de la obra del Mesías, no se manifestará hasta la resurrección, aunque ya podemos disfrutar parcialmente de ese poder de la nueva vida que elimina el pecado en nuestras vidas. El pecado está presente en nosotros, pero su poder ha sido superado por Mashíaj en nosotros, de modo que el pecado no tiene más dominio en nosotros. Si pecamos, es porque lo hemos elegido, no porque todavía seamos esclavos del pecado, cf. Romanos 6.

Los sacrificios son medio didácticos por medio de los cuales HaShem muestra al hombre las verdades eternas. Hay tres razones principales por las cuales HaShem ordenó que se le ofrecieran sacrificios:

  • ·Mostrar la gravedad del pecado, cuya consecuencia es la muerte.
  • ·Mostrar la justicia de HaShem.
  • ·Mostrar la importancia de la muerte de Yeshúa.

Por medio de la muerte de Yeshúa se mostró eternamente que HaShem es un juez justo. La muerte de un animal no puede quitar los pecados, ni representar totalmente, jurídicamente hablando, a un hombre, porque el animal no tiene el mismo nivel de vida que el hombre. El animal no tiene neshamá, y el pecado también está en la neshamá del hombre. Solamente un hombre perfecto, sin pecado puede morir en lugar de otro hombre pecador.

HaShem no puede perdonar al pecador así porque sí, sin tener una base jurídicamente justa que avale ese perdón. Alguien tiene que pagar los platos rotos. Sin la muerte de Yeshúa, el Juez Supremo sería injusto al perdonar al pecador, como está escrito en Proverbios 17:15:

“El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a HaShem.”

En Éxodo 23:7 está escrito:

“Aléjate de acusación falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolveré al culpable.”

En Romanos 3:25-26 está escrito:

“a quien Elohim exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Elohim pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Yeshúa.”

Sin la muerte de Yeshúa no se manifiesta la justicia perfecta de HaShem ni su misericordia perfecta. Por medio de los sacrificios en el templo HaShem perdonó por causa del sacrificio eterno de Yeshúa cuando vio la sinceridad del corazón arrepentido del hombre al ofrecer el sacrificio por el pecado y por la culpa. La base del perdón eterno es la muerte de Yeshúa. Los sacrificios por el pecado y por la culpa son sombras, recuerdos del verdadero sacrificio. El verdadero sacrificio no elimina las sombras. Las sobras dan profundidad a una imagen. HaShem nos dio las sombras para profundizar nuestro conocimiento de Mashíaj. Por eso no despreciamos los sacrificios, ni siquiera después de su muerte, porque a través de ellos podremos conocer con más profundidad la muerte de nuestro amado Mashíaj.

Tenemos varios ejemplos de cómo los seguidores del Mesías sacrificaban en el templo después de la resurrección, cf. Mateo 5:18; Hechos 21:20, 23-24; Números 6:1-21; 24:17-18. Como ninguna cosa de la Torá será anulada por el Mesías hasta que pasen los cielos y la tierra, los sacrificios serán reestablecidos en el templo edificado por el Mesías Yeshúa en su segunda venida, cf. Ezequiel 43:18-27, 44:27-29, 45:17, 46:13-15. Esto significa que habrá sacrificios de animales, incluso de jatat y asham, durante el reinado mesiánico, el milenio.

De los 613 mandamientos que hay en la Torá, aparecen tres en Bereshit y 111 en Shemot, sumando 114. En el libro de Vayikrá hay 247 mandamientos, 95 positivos y 152 negativos. La lista que presentamos después de cada parashá, sigue el orden formulado por el Sefer haJinuj, que se basa en la clasificación hecha por Rambam (Maimónides) en su libro Sefer haMitsvot. En esta parashá se encuentran los mandamientos 115-130 de los 613

115.  Precepto de ofrecer la ofrenda de ascensión [olá] conforme las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 1:3.

116.  Precepto de ofrecer la oblación de harina [minjá] conforme las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 2:1.

117.  Prohibición de ofrecer levadura o miel en el Altar, Levítico 2:11.

118.  Prohibición de ofrecer cualquier ofrenda sin sal, Levítico 2:13.

119.  Precepto de salar las ofrendas, Levítico 2:13.

120.  Precepto de la Corte Suprema de Justicia [Sanhedrín] de ofrecer una ofrenda cuando emitió una decisión halájica errónea, Levítico 4:13.

121.  Precepto de ofrecer una ofrenda de pecado [jatat] cuando un individuo comete por error una transgresión que conlleve la pena de karet, Levítico 4:27.

122.  Precepto de ser testigo en la Corte de Justicia, Levítico 5:1.

123.  Precepto de ofrecer una ofrenda de valor variable [korbán olé veyored] en ciertos casos específicos, Levítico 5:1.

124.  Prohibición de separar completamente la cabeza del ave ofrecida como ofrenda de pecado [jatat], Levítico 5:8.

125.  Prohibición de poner aceite de oliva en la oblación de harina de un transgresor [minjat joté], Levítico 5:11.

126.  Prohibición de poner incienso en la oblación de harina de un transgresor [minjat joté], Levítico 5:11.

127.  Precepto de pagar el monto principal de su valor más una quinta parte adicional cuando un individuo haya ingerido o utilizado un alimento u otro objeto consagrado, Levítico 5:15.

128.  Precepto de ofrecer la ofrenda de culpa en ciertos casos específicos de transgresión dudosa [asham talui], Levítico 5:17-18.

129.  Precepto de ofrecer la ofrenda de culpa en ciertos casos específicos de transgresión segura [asham vadai], Levítico 6:2 (5:21 heb.).

130.  Precepto de regresar lo robado, Levítico 6:4 (5:23 heb.)

Parashá 23 Pekudei

כ״ג באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 23, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 23 Pekudei

Éxodo 38:21 – 40:38

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá (los años que se lee por separado):

  1. 38:21 – 39:1
  2. 39:2-21
  3. 39:22-32
  4. 39:33-43
  5. 40:1-16
  6. 40:17-27
  7. 40:28-38
  8. Maftir: 40:34-38

Haftará: 1 Reyes 7:51 –
8:21 (Ashkenazíes); 7:40-50 (Sefardíes)

Los Escritos
Apostólicos: Lucas 22:47 – 24:53

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 22:47-71
  2. 23:1-25
  3. 23:26-49
  4. 23:50 – 24:24
  5. 24:25-53

Pekude

Significa “Cuentas de”

Primera aliyá, 38:21 – 39:1

Moshé ordena
que se haga un recuento de todo el material que se ha utilizado para el
tabernáculo. El servicio de los levitas estará bajo la dirección de Itamar hijo
de Aharón. Betsalel, junto con Aholiav, han hecho todo lo que el Eterno ha
mandado a Moshé. La cantidad total de oro empleado en toda la obra es de 29
talentos y 730 siclos. Se ha usado 100 talentos y 1775 siclos de plata, que
corresponden a una beka por cabeza de los 603.550 hombres contados, de 20 años
para arriba. Los 100 talentos han sido usados para las 100 basas de las tablas
del santuario y las columnas del velo. Los 1775 siclos se usaron para los
ganchos y demás detalles de los pilares del atrio. La contribución del cobre
fue de 70 talentos y 2400 siclos, con el cual se hizo las basas de los pilares
para la entrada de la tienda, el altar y sus utensilios, las basas de los
pilares del atrio y su portal y todas las estacas. De la lana se han hecho
vestiduras de encajes para el servicio en el santuario. También se han hecho
vestiduras para Aharón

Segunda aliyá, 39:2-21 

El efod se
ha hecho de oro, lana y lino y todos sus detalles han sido hechos según el
Eterno ordenó a Moshé.

 

Tercera aliyá, 39:22-32

El manto del Efod y las vestiduras sacerdotales han sido hechos según el
Eterno ordenó a Moshé. La placa frontal ha sido hecha según el Eterno ordenó a
Moshé. La obra del tabernáculo ha sido terminada y los hijos de Israel han
hecho conforme a todo lo que el Eterno ha ordenado a Moshé.

Cuarta aliyá, 39:33-43

Los hijos de Israel traen el tabernáculo a Moshé con todos sus
utensilios y él lo revisa. Ellos han hecho como le ha ordenado el Eterno. Moshé
los bendice.

Quinta aliyá, 40:1-16

En el
primer día del primer mes tendrá que ser erigida la tienda de la cita. El arca
será colocado en su lugar y protegido con el velo. Serán colocados la mesa, el
candelabro, el altar de oro y la pantalla de entrada del tabernáculo. Serán
puestos el altar y la fuente con agua en sus lugares. El atrio y su entrada
serán arreglados. Moshé tendrá que ungir el tabernáculo y todo lo que está en
él y santificarlo. También será ungido y santificado el altar y todos sus
utensilios así como la fuente y su base. Moshé hará que se acerquen Aharón y
sus hijos para ser lavados, vestidos, ungidos y santificados. La unción hará
que puedan oficiar delante del Eterno y su unción les será por sacerdocio
perpetuo para sus generaciones. Moshé hace según todo lo que el Eterno le ha
ordenado.

Sexta aliyá, 40:17-27

En el
primer mes del segundo año el tabernáculo es erigido por Moshé. Coloca sus
basas, fija los maderos y sus barras, levanta sus pilares, extiende la tienda
sobre el tabernáculo y coloca la cobertura por encima, como el Eterno ha
mandado. Coloca el testimonio dentro del arca, inserta las varas en el arca,
pone la cubierta sobre el arca, mete el arca en el mishkán y coloca el velo de
separación, como el Eterno ha mandado. Pone la mesa en la tienda de la cita, en
el lado norte, fuera del velo y dispone el arreglo de los panes delante del
Eterno, como el Eterno ha mandado. Pone el candelabro en la tienda de la cita,
frente a la mesa, en el lado sur del mishkán y enciende las lámparas delante
del Eterno, como el Eterno ha mandado. Coloca el altar de oro en la tienda de
la cita, en frente del velo y hace que el sahumerio suba en humareda, como el
Eterno ha mandado.

Séptima aliyá, 40:28-38

Coloca la
pantalla en la entrada del mishkán, pone el altar de la ofrenda de ascensión a
la entrada y de la tienda y ofrece ofrenda de ascensión y la oblación, como el
Eterno ha mandado. Coloca la fuente entre la tienda y el altar y pone allí agua
para lavarse. Allí se lavan Moshé, Aharón y sus hijos antes de entrar en la
tienda de la cita y antes de acercarse al altar, como el Eterno ha mandado.
Erige el atrio alrededor del tabernáculo y del altar y coloca la pantalla de la
puerta del atrio. Así Moshé concluye la obra.

Entonces la
nube cubre la tienda de la cita y la gloria del Eterno llena el mishkán. Moshé
no puede entrar. Cuando la nube se eleva, los hijos de Israel parten en todos
sus viajes. Si la nube no se eleva no parten. De día está la nube del Eterno
sobre el tabernáculo y de noche hay fuego sobre él a la vista de toda la casa
de Israel, en todos sus viajes.

 

 

 

Comentarios

Primera aliyá, 38:21 – 39:1

38:21 “Estas son
las cuentas del tabernáculo, el tabernáculo del testimonio, según fueron
contadas conforme al mandato de Moshé. El servicio de los levitas estuvo bajo
la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aharón.” –
Moshé dio la orden para rendir cuentas ante todo el pueblo de cómo se había
utilizado el material donado para la obra del Eterno. No sólo el pueblo de
Israel podía ver estas cuentas, sino todo el mundo que tiene acceso a la Torá
puede ver como Moshé había administrado el oro, la plata, el cobre, las piedras
preciosas y los demás objetos de valor. Esto nos enseña la importancia de tener
cuentas claras en las congregaciones y en la administración pública de
cualquier organización. Moshé tomó la iniciativa para hacer esta
rendición de cuentas ante el pueblo, para que nadie le acusara de corrupto. En
ningún momento dio oportunidad para que el pueblo pensara que él se había hecho
rico a costa de los donativos a la obra del Eterno, como está escrito en
Números 16:15b:

“No he
tomado de ellos ni un solo asno, ni le he hecho daño a ninguno de ellos.”

Moshé podía
haber reclamado el asno que usó para ir de Midyán a Egipto cuando fue llamado a
servir en la obra del Eterno, cf. Éxodo 4:20. Él entregó su propiedad personal
para cumplir con la tarea de sacar el pueblo de la esclavitud y no la reclamó
después, aunque tenía todo el derecho para ello.

En 1 Samuel
12:3 el profeta Shmuel está hablando delante del pueblo según está escrito:

“Aquí estoy;
testificad contra mí delante de HaShem y delante de su ungido. ¿A quién he
quitado buey, o a quién he quitado asno, o a quién he defraudado? ¿A quién he
oprimido, o de mano de quién he tomado soborno para cegar mis ojos con él?
Testificad, y os lo restituiré. Y ellos dijeron: Tú no nos has defraudado ni
oprimido, ni has tomado nada de mano de ningún hombre.”

En 2
Corintios 7:2 está escrito:

“Aceptadnos;
a nadie hemos ofendido, a nadie hemos corrompido, de nadie hemos tomado
ventaja.”

El procedimiento de Moshé en relación con los objetos de valor del
tabernáculo es un ejemplo para todo líder que administra el dinero, y
especialmente el dinero que ha sido donado para la obra del Eterno. Al viajar
por los diferentes países me he dado cuenta que hay mucho descuido en esta área
por parte de los que administran la economía de las congregaciones. Esta es una
de las razones por las que la shejiná no viene más fuertemente sobre nosotros,
porque no estamos haciendo las cosas bien. Si no administramos bien nuestra
economía privada y la colectiva, no vamos a poder administrar las
manifestaciones espirituales. Si no hemos sido fieles con las riquezas de este
mundo, ¿cómo vamos a poder ser fieles con las verdaderas riquezas?, como está
escrito en Lucas 16:10-12:

“El que es
fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy
poco, también es injusto en lo mucho. Por tanto, si no habéis sido fieles en el
uso de las riquezas injustas, ¿quién os confiará las riquezas verdaderas? Y si
no habéis sido fieles en el uso de lo ajeno, ¿quién os dará lo que es vuestro?”

Este texto
nos enseña que no vamos a poder recibir los dones del Espíritu si no somos
fieles en la economía. Un líder que se aprovecha de
la obra del Eterno para su propia ganancia es objeto de la ira del Mesías, como
está escrito en Juan 2:13-16:

 

“La Pascua de
los judíos estaba cerca, y Yeshúa subió a Yerushalayim, y encontró en el templo
a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero allí
sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó a todos fuera del templo, con
las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó las
mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí; no hagáis de la
casa de mi Padre una casa de comercio.”

La ira del
Mesías no fue contra personas sinceras que querían ofrecer al pueblo la
posibilidad de comprar su animal para el sacrificio que no había podido traer
de lejos, o cambiar sus monedas. Su ira, que venía del Padre, fue por otras
cosas, principalmente tres:

  • ·En lugar de
    quedarse fuera por respeto al santuario parece que habían entrado en el área
    del templo.
  • ·En lugar de
    ofrecer precios normales los subían y así abusaban de los adoradores que venían
    para ofrendar al Eterno.
  • ·En lugar de
    servir al pueblo con amor se aprovechaban para enriquecerse económicamente de
    la obra del Eterno.

El último
punto es la razón de mayor ira del Mesías. ¡Ay de aquellos líderes que ven la
obra del Eterno como un medio de ganancia económica personal!, como está
escrito en Hechos 8:20:

“Entonces
Kefa le dijo: Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener
el don de Elohim con dinero.”

¡Ay de
aquellos líderes que sacan el dinero de un pueblo necesitado, para vivir bien a
costa de los demás!, como está escrito en 1 Timoteo 6:5b:

“hombres de
mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad es
un medio de ganancia.”

En 1 Pedro
5:1-2 está escrito:

“Por tanto,
a los ancianos entre vosotros, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los
padecimientos del Mesías, y también participante de la gloria que ha de ser
revelada: pastoread el rebaño de Elohim entre vosotros, velando por él, no por
obligación, sino voluntariamente, como quiere Elohim; no por la avaricia del
dinero
, sino con sincero deseo.”

Es cierto
que el que predica las buenas nuevas debe vivir de ello, como está escrito en 1
Corintios 9:14:

“Así también
ordenó el Señor que los que proclaman las buenas nuevas, vivan de las buenas
nuevas.”

Pero no es
lo mismo vivir para tener lo necesario que enriquecerse a costa de los demás.
Un líder que se dedica a dirigir y enseñar, debe recibir un salario por ello,
como está escrito en 1 Timoteo 5:17:

“Los
ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor,
principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza.”

La expresión
“doble honor” se refiere al honor por ser líder, o anciano, y el honor por
recibir remuneración económica por su labor, cf. Hebreos 5:4; Romanos 13:7;
Mateo 15:4-6; 1 Timoteo 5:3-4.

¿Cuánto
dinero debe recibir un anciano que se dedica a la obra del Eterno a tiempo
completo? Una buena regla es que tenga un salario medio, para que no tenga
escasez ni sea enriquecido a costa de la obra del Eterno. Si una comunidad no
honra a su líder más que las cosas materiales, no va a prosperar. Con otras
palabras, si una congregación está más interesada en pagar un local de
reuniones que mantener a su lider está poniendo su propia comodidad ante la
necesidad del lider y esto no es agradable para el Eterno. Había una vez un
rabino que era muy flaco y pálido. Tenía un caballo muy hermoso y bien cuidado.
Una vez vino una señora anciana y le preguntó: “¿Cómo es que usted tiene un
aspecto tan miserable cuando su caballo está tan bien?” El rabí contestó: “El
caballo lo cuido YO”. Con otras palabras, a mi me cuida la comunidad, pero el
caballo lo cuido yo.

Si una
congregación ama al Eterno, y por lo tanto ama la Torá, está valorando el
trabajo del que enseña y predica de manera que lo pone como la máxima prioridad
en la comunidad. Es más importante darle un sueldo digno al que se dedica a
enseñar la Torá que pintar el local de reuniones. Si hay que elegir entre una
cosa y otra, el bienestar del líder va primero.

38:24 “El
total del oro empleado para la obra, en toda la obra del santuario, es decir,
el oro de la ofrenda mecida, fue de veintinueve talentos y setecientos treinta
siclos, según el siclo del santuario.” – Cuando se hace una ofrenda voluntaria
del público, siempre debe ser contada y registrada, por escrito, por un mínimo
de dos personas de suma confianza en la comunidad. Todo el dinero recogido debe
ser apuntado en un libro de cuentas, cf. Filipenses 4:15. Cada ingreso registrado
en el libro de cuentas debe tener un recibo adicional firmado por dos personas,
que justifique la cantidad registrada en el libro. En el libro de cuentas
también debe haber un registro de todos los gastos de la congregación. Para
cada gasto tiene que haber un justificante sellado y/o firmado por la persona o
la empresa que ha recibido el dinero. Si es una compra se añade la factura de
compras. El libro de cuentas tiene que ser accesible a todos los miembros de la
comunidad. En la administración económica tiene que haber una total
transparencia, para que no se levanten sospechas de malversación de fondos y de
abuso de los bienes comunes. Si la congregación posee una cuenta bancaria, la
cuenta no puede estar en nombre de un individuo. Si la congregación ha sido
registrada como persona jurídica puede abrir cuenta como tal, pero en el caso
de que no es una persona jurídica, debe haber tres firmantes de la cuenta
bancaria de la congregación, aunque esté en nombre uno de los tres. La cuenta
no debe estar en nombre del que recibe salario de la congregación por su
trabajo.

Si un
anciano o líder recibe un sueldo por su trabajo en la comunidad no debe
administrar las cuentas de la comunidad. Ni siquiera el Mesías tenía la
responsabilidad de la economía de su ministerio, sino tenía un shaliaj
designado específicamente para este fin. Las cuentas deben ser administradas
por una sola persona, pero siempre debe tener dos revisores que revisen las
cuentas periódicamente. Si la organización es grande, debe solicitar ayuda de
revisores que no son miembros de la congregación, preferentemente una empresa
profesional de prestigio en la sociedad que se dedica a estas cosas. Si las
cuentas son claras, los líderes no corren el riesgo de ser acusados por el
pueblo y perder la confianza. Una de las cosas más tristes es cuando un líder
pierde la confianza del pueblo. Para evitar sospechas es importante ser
cuidadoso en el área de la economía y en el área de la relación con el sexo
opuesto.

38:25-26 “Y
la plata de los que fueron contados de la congregación, fue cien talentos y mil
setecientos setenta y cinco siclos, según el siclo del santuario; una beka por
cabeza, o sea medio siclo, según el siclo del santuario, por cada uno de los
que fueron contados de veinte años arriba, por cada uno de los seiscientos tres
mil quinientos cincuenta.” – La mitad de 603.550 son 301.775. Así que hubo en
total 301.775 siclos de plata. Cada talento contiene 3000 siclos. Los 100
talentos corresponden a 300.000 siclos. Sobran 1.775 siclos. El talento normal
equivale a 60 mané. El mané equivale a 25 siclos. Según Rashí, el mané
utilizado para el santuario era el doble que el mané normal. Así que el
talento, en hebreo “kikar”, del cual se habla aquí, corresponde a 120 mané. 25
siclos x 120 mané = 3000 siclos.

“una beka
por cabeza” – En hebreo dice “beka la-gulgolet”. La palabra cabeza es
“gulgolet” que significa “cráneo”, “calavera”. De allí
viene la palabra “Gulgolta” el lugar donde murió el Mesías, como está escrito
en Mateo 27:33:

“Cuando llegaron a un lugar llamado Gulgolta, que significa Lugar de la
Calavera”

Aquí habla
de que hay una beka conectada con el lugar de la muerte del Mesías. La beka es
precio de rescate por cada uno de los hijos de Israel que fueron contados. La
palabra hebrea “beka” viene de la
raíz “baká” que significa “rajar”, “romper”, “cortar”,
“invadir”; “incubar”. En este texto hay palabras claves que hablan de la
muerte del Mesías en Gulgolta como base para la redención de los hijos de
Israel. Hay sólo dos lugares en toda la Escritura donde aparece la palabra
“beka”, aquí y en Génesis 24:22, cf. el comentario de ese versículo en la
parashá 5 – Jayei Sará.

38:29
“Y el bronce de la ofrenda mecida fue setenta talentos y dos mil cuatrocientos
siclos.” – Si el siclo pesa 17 gramos llegamos a la siguiente conclusión:

Oro
29 talentos y 730 siclos = 87.730 siclos.  87.730 x 17 gramos = 1.491
kilogramos.

Plata
100 talentos y 1775 siclos = 301.775 siclos.  301.775 x 17 gr. = 5.130
kilogramos.

Cobre
70 talentos y 2400 siclos = 212.400 siclos.    212.400 x 17 gr.
= 3.610 kilogramos.

TOTAL
10.231 kilogramos.

La plata es
el material más pesado del tabernáculo. La plata representa la redención y la
misericordia. Es interesante destacar que el cobre, o bronce, tenía menos peso
que la plata. El cobre representa el juicio y la justicia. Esto nos enseña que
la misericordia del Eterno supera su juicio, como está escrito en Romanos 5:20:

“Y la ley se
introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó,
sobreabundó la gracia”

En el Salmo
103:10 está escrito:

“No nos ha

tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras
iniquidades”

En Tito 3:5
está escrito:

“El nos
salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a
su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación
por el Espíritu de santidad”

Estos dos
materiales, la plata y el cobre, son el fundamento del tabernáculo. En la
tienda de reunión hay 100 basas de plata que hablan de la misericordia del
Eterno y en las 60 basas de los pilares del atrio hay cobre que hablan de la
justicia del Eterno. Las cuatro columnas que sostenían el velo entre el lugar
santo y el santísimo fueron cubiertas de oro y sus basas eran de plata. Las
cinco columnas que estaban en la entrada del tabernáculo, que sujetaban la
pantalla que dividía entre el atrio y el lugar santo estaban cubiertas de oro y
sus basas eran de cobre. El fundamento del atrio era de cobre. El fundamento
del lugar santo era de cobre y plata y el fundamento del lugar santísimo era de
plata. En los pilares del atrio que estaban hechos de cobre, también había
elementos de plata. Esto nos habla de que el Eterno muestra su misericordia en
medio del juicio.

 

39:1
“Además, de la lana azul, lana púrpura y lana carmesí hicieron vestiduras
finamente tejidas para ministrar en el lugar santo, y también hicieron las
vestiduras sagradas para Aharón, tal como HaShem había mandado a Moshé.” – En
la primera parte del versículo se mencionan tres tipos de lana, azul, púrpura y
carmesí, pero no se menciona el lino. La conclusión que hace Rashí de esto es
que allí no se habla de las vestiduras sacerdotales, que contenían lino, sino
de las vestiduras con las que se recubrían los utensilios del santuario a la
hora de emprender los viajes, cf. Números 4:8, 12, 13.

“tal como
HaShem había mandado a Moshé” – Esta expresión aparece 18 veces en esta
parashá. ¡Qué importante es hacer las cosas conforme a las palabras que han
sido habladas desde el cielo por medio de Moshé!

Correspondientemente
a estas 18 veces cuando aparece la misma expresión, los hombres de la Gran
Asamblea instituyeron que la oración de la amidá contenga 18
bendiciones.

Segunda aliyá, 39:2-21

39:5
“Y el cinto para ceñirse que estaba sobre él, era de él mismo, de la misma
hechura: de oro, de lana azul, lana púrpura y lana escarlata y de lino
trenzado, tal como HaShem había mandado a Moshé.” – Sólo una persona en toda la
congregación recibió la visión completa de la construcción de la obra del
santuario. Los demás tenían que someterse al líder principal para poder hacer
la voluntad del Eterno. ¡Qué importante es someterse a la palabra que el Eterno
ha hablado por medio del lider de la congregación donde uno está sirviendo!

Tercera aliyá, 39:22-32

39:32
“Así fue acabada toda la obra del tabernáculo de la tienda de reunión. Los
hijos de Israel hicieron conforme a todo lo que HaShem había mandado a Moshé;
así lo hicieron.” – Según el Midrash, Moshé bajó
del monte después de haber recibido el perdón por el pecado del becerro de oro,
el día 10 del 7º mes, llamado tishrí. Después empezaron la construcción del
tabernáculo que estaba terminada antes del primer mes del segundo año. De esto
aprendemos que la construcción no podía haber durado más de cinco meses. Según
el Midrash, el mishkán fue finalizado el día 25 de
kislev del año 2449. Kislev es el 9º mes hebreo. Esto significa que la obra
duraría algo más de dos meses. En el 25 de kislev es hoy en día la fecha del
inicio de la fiesta del Januká, que fue establecida para conmemorar la
rededicación del segundo templo en el tiempo de los macabeos.

Cuarta aliyá, 39:33-43

39:43 “Y Moshé
examinó toda la obra, y he aquí, la habían llevado a cabo; tal como HaShem
había ordenado, así la habían hecho. Y Moshé los bendijo.” – La bendición viene por la obediencia. Si quieres ser
bendecido, obedece al Eterno y sométete al liderazgo que él ha establecido. La
bendición vino por medio de Moshé. El liderazgo transmite la bendición al
pueblo.

Quinta aliyá, 40:1-16

40:2 “El primer
día del mes primero levantarás el tabernáculo de la tienda de reunión.” – El mes de Aviv, o Nisán, es el mes de la redención y
también para el inicio del culto en el santuario, cf. Ezequiel 45:18; 2
Crónicas 29:3, 17; Esdras 7:9. Según Rashí, el tabernáculo fue levantado el
octavo día de la iniciación de los sacerdotes.

 

 

Sexta aliyá, 40:17-27

40:18
“Moshé levantó el tabernáculo y puso sus basas, colocó sus tablas, metió sus
barras y erigió sus columnas.” – Moshé fue el que levantó el tabernáculo. De
esto aprendemos que el Mesías es el que levanta el templo santo de los
creyentes en él, cf. Mateo 16:18.

Según el
Midrash, citado por Rashí, Moshé tuvo el honor de
levantar el tabernáculo por no haber podido hacer ninguna labor con él. Según
esta interpretación, ningún hombre había podido levantarlo por causa del peso
de los maderos. Moshé pudo hacerlo porque el Eterno hizo un milagro y causó que
el tabernáculo se levantara por si mismo cuando Moshé intentó hacerlo. Sin
embargo, es muy probable que Moshé recibe el honor de haber levantado el
tabernáculo por dirigir esta obra del levantamiento, de la misma manera que
Betsalel recibe la honra de haber hecho todos los objetos aunque tenía varios
colaboradores para ello. En Números 1:50-51 está escrito que los levitas
levantaron y desarmaron el tabernáculo.

Séptima aliyá, 40:28-38

40:33
“Y levantó el atrio alrededor del tabernáculo y del altar, y colgó la cortina
para la entrada del atrio. Así acabó Moshé la obra.” – Es muy importante que un
líder tenga una visión del cielo para la obra del Eterno. Es muy importante que
esta visión sea transmitida al pueblo. Es muy importante que el pueblo apoye
esta visión y entregue sus bienes para que pueda ser una realidad. Es muy
importante que haya personas capacitadas en frente de la obra del Eterno. Es
muy importante que el pueblo trabaje con la obra con diligencia y sin pereza.
Es muy importante tener una transparencia en la contabilidad de la obra del
Eterno. Es muy importante hacer todo según el Eterno ha hablado al líder
principal. Pero lo más importante es terminar la obra y no dejarla a medias.
Tengamos en cuenta que esta obra magnífica, que duraría más de 400 años, fue
hecha en el desierto. Es posible cumplir con el llamado divino en medio de las
adversidades.

40:34
“Entonces la nube cubrió la tienda de reunión y la gloria de HaShem llenó el
tabernáculo.” – Cuando la casa del Eterno estaba terminada, el Eterno entró
para morar en ella. Así se cumplió el propósito con la construcción de este
santuario.

40:35 “Y
Moshé no podía entrar en la tienda de reunión porque la nube estaba sobre ella
y la gloria de HaShem llenaba el tabernáculo.” – Aquí está escrito que Moshé no
podía entrar en la tienda de reunión. Sin embargo, en Números 7:89 está
escrito:

“Y al entrar
Moshé en la tienda de reunión para hablar con Él, oyó la voz que le hablaba
desde encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de
entre los dos querubines, y Él le habló.”

Estos dos
versículos parecen contradictorios. En estos casos hay que aplicar la
decimotercera regla del rabí Yishmael que dice: “Cuando dos pasajes se
contradicen entre sí, (no se puede determinar su sentido sino) hasta que
aparezca un tercero que los haga concordar.” El tercer texto, que aparece a
continuación del primero, dice: “porque la nube estaba sobre ella”. Esto nos
enseña que mientras la nube estaba sobre la tienda de la cita, Moshé no podía
entrar; pero cuando la nube se retiraba, sí podía entrar.

40:38
“Porque la nube de HaShem estaba de día sobre el tabernáculo, y de noche había
fuego allí a la vista de toda la casa de Israel en todas sus jornadas.” – La
palabra jornadas también incluye los lugares donde acampaban, porque desde cada
lugar emprendieron un nuevo viaje. La nube no estaba sobre el tabernáculo
durante los viajes, sólo cuando acampaban, cf. 40:36.

Ya hemos
terminado el segundo libro de Moshé. Y, como de costumbre después de terminar
un libro de la Torá, decimos:

¡Jazak, jazak, ve-nitjazek! – ¡Sé
fuerte, sé fuerte y seamos fortalecidos!

Parashá 22 VaYakhel

ט״ז באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 16, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 22 VaYakhel

Éxodo 35:1 – 38:20

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 

Aliyás de la Torá (cuando se

lee VaYakhel por separado):

  1. 35:1-20
  2. 35:21-29
  3. 35:30 – 36:7
  4. 36:8-19
  5. 36:20 – 37:16
  6. 37:17-29
  7. 38:1-20
  8. Maftir: 38:18-20

Aliyás de la Torá (cuando se lee VaYakhel junto con

Pekudei):

  1. 35:1-29
  2. 35:30 – 37:16
  3. 37:17-29
  4. 38:1 – 39:1
  5. 39:2-21
  6. 39:22-43
  7. 40:1-33
  8. Maftir: 40:34-38

Haftará: 1 Reyes 7:40-50

(Ashkenazíes); 7:13-26 (Sefardíes)

Los Escritos

Apostólicos: Lucas 22:47 – 24:53

Aliyás de los Escritos Apostólicos

  1. 22:47-71
  2. 23:1-25
  3. 23:26-49
  4. 23:50 – 24:24
  5. 24:25-53

VaYakhel

Significa “e hizo que se reuniera”.

Primera aliyá, 35:1-20

Moshé hace

que se reúna toda la congregación de los hijos de Israel y les dice que se

puede hacer labores durante seis días pero no en el séptimo. El que haga labor

en ese día morirá. No se puede encender fuego en Shabat. Luego les dice que

cada generoso de corazón haga una contribución al Eterno de todos los

materiales necesarios para la construcción del mishkán. Todo sabio de corazón

podrá venir y hacer lo que el Eterno ha ordenado. El pueblo se retira de Moshé.

Segunda aliyá, 35:21-29

Los varones con corazones inspirados vienen trayendo la contribución para

la construcción de la tienda de la cita y para las vestiduras de santidad.

Vienen los varones con las mujeres, todos los generosos de corazón, trayendo

objetos de oro. Los varones traen lana, vellocino de cabra, pieles de carnero

teñidas de rojo y pieles de tejashim. También traen plata, cobre y madera. Las

mujeres sabias traen hilos de lana hilados por ellas y lino. También traen

vellocino de cabra hilados por ellas. Los líderes traen las piedras preciosas,

las especias y el aceite. Todo varón y mujer que son motivados por sus

corazones traen cualquiera de las labores que el Eterno ha ordenado hacer como

contribución a Él.

Tercera aliyá, 35:30 – 36:7

Moshé dice

al pueblo que Betsalel, de la tribu de Yehudá, ha sido equipado con el Espíritu

para confeccionar diseños y trabajar en todos los materiales de esta obra.

También tiene capacidad para enseñar junto con Aholiav, de la tribu de Dan.

Estos dos, junto con todo varón sabio de corazón, llevarán a cabo esta labor.

Moshé los llama y ellos toman todas las contribuciones al Eterno para la tarea.

Pero el pueblo sigue trayéndole más cosas cada mañana. Los sabios hablan con

Moshé y dice que el pueblo está trayendo más que lo suficiente. Moshé ordena

pregonar por el campamento que ningún varón o mujer haga más labores para el

Santuario.

Cuarta aliyá, 36:8-19

Todos los sabios de corazón hacen el labor con las cortinas y las

coberturas bajo el mando de Betsalel.

Quinta aliyá, 36:20 – 37:16

Se hacen los maderos con sus basas y barras, el velo

con sus pilares, la pantalla con sus pilares, el arca y su cubierta, la mesa y

sus utensilios.

Sexta aliyá, 37:17-29

Se hacen el candelabro con sus siete candelas, el altar de

incienso, el aceite para la unción y el sahumerio.

Séptima aliyá, 38:1-20

Se hacen el altar de la ofrenda de ascensión y sus

utensilios, el lavadero con su base de los espejos de las mujeres. Se hacen las

cortinas del atrio con sus pilares y la pantalla del portal del atrio con sus

pilares.

Comentarios

Primera aliyá, 35:1-20

35:2 “Seis

días se trabajará, pero el séptimo día tendréis un día santo, un Shabat de

reposo completo para HaShem; cualquiera que haga trabajo alguno en él, morirá.”

– Antes de empezar la obra del ohel moed, la tienda de reunión, el Eterno

repite la importancia del Shabat, para que el pueblo esté bien concienciado de

que el mandamiento del Shabat tiene prioridad sobre la construcción del

tabernáculo. El Shabat es más importante que la obra del Eterno. Esto nos

enseña que el hombre tiene una tendencia de fijarse más en su tarea que en el

dador de la tarea. El Eterno está entregando a Israel la posibilidad de

desarrollar sus cualidades creativas, lo cual es muy atractivo para el hombre.

Por esta obra los hijos de Israel se sienten apreciados y realizados. A todos

nos gusta construir algo propio. El varón se siente realizado en su trabajo,

cuando puede producir algo, y especialmente si puede producir algo para el

Eterno. Él varón valora tanto su trabajo que corre el peligro de olvidar las

prioridades mayores, como es la esposa y la familia. En este caso, los hijos de

Israel corrían el peligro de olvidar al Eterno por causa de su devoción al la

obra del Eterno. Esta es una tentación para todo obrero del Eterno, olvidar al

Eterno para dedicarse a la obra del Eterno. En este caso, el remedio contra ese

peligro es poner el Shabat por encima de la obra del Eterno. En el Shabat el

obrero para de sus obras y se dedica a alabar, orar y tomar tiempo con el

Eterno estudiando su Torá. Esto le ayuda a mantener su relación con el Eterno

por encima de su trabajo para el Eterno.

35:3 “No

encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas el día de Shabat.” – La razón

por la que no se puede encender fuego en Shabat es que el fuego interviene en

la creación cambiando los elementos. El hombre no está permitido intervenir en

la creación en Shabat para así reconocer que está sometido al Creador. La

palabra hebrea que ha sido traducida como “encenderéis” es “baar” que significa “arder”, “encender(se)”,

“incendiar(se)”, “quemar(se)”. En este caso el verbo

está en la forma piel, lo cual significa que no sólo está prohibido encender

fuego sino también causar que una llama de fuego surja o se mantenga encendida

en Shabat. Esto implica que no se pude causar que se produzca una llama

directamente o indirectamente mediante otras personas o aparatos. El que cause

que se encienda o se mantenga un fuego encendido en Shabat, viola el Shabat.

Esto significa que en Shabat no se puede poner más leña en un fuego que fue

encendido antes del inicio del Shabat, ni añadir aceite a una lámpara que arde

en Shabat.

Alguien preguntará: Pero si vivo en un lugar frío donde es necesario

encender fuego y añadir combustible al fuego en Shabat para no sufrir daño,

¿qué voy a hacer? ¿morir de frío? En este caso y en casos similares está

permitido encender fuego y añadir combustible a un fuego en Shabat, porque los

mandamientos fueron dados para vivir, no para morir, como está escrito en

Levítico 18:5:

“Por tanto,

guardaréis mis estatutos y mis leyes, por los cuales el hombre vivirá si los

cumple; yo soy HaShem.”

Así que si

uno muere por causa de un mandamiento, no ha cumplido con el propósito del

mandamiento que es dar vida. Está permitido quebrantar todos los mandamientos,

excepto tres, para salvar una vida humana, porque la vida humana tiene

precedencia sobre los mandamientos. Los tres mandamientos que no se pueden

violar aunque uno tendrá que dar su vida por causa de ellos son: No practicar

idolatría, no asesinar y no cometer adulterio. Con la venida del Mesías se

puede añadir una cosa más, no negar a Yeshúa como el Mesías de Israel y el

salvador del mundo. Es preferible morir antes de quebrantar uno de estos

mandamientos.

Así que, si

uno corre peligro de enfermar por no encender fuego en Shabat, está permitido

hacerlo, porque la enfermedad es el primogénito de la muerte y atenta contra la

vida humana, cf. Job 18:13.

35:5 “Tomad

de entre vosotros una ofrenda para HaShem; todo aquel que sea de corazón

generoso, tráigala como ofrenda a HaShem: oro, plata y bronce” – Esto nos

enseña que las ofrendas que son dadas por la coacción de los líderes no sirven

ni para agradar al Eterno ni para la obra del Eterno. Las ofrendas agradables

al Eterno son las que vienen de los corazones alegres y generosos, cf. 2

Corintios 9:7. Si un líder predica de manera que los oyentes sienten una

obligación de dar ofrenda, no deben hacerle caso. Su forma de sacar dinero del

pueblo no es conforme al corazón del Eterno y posiblemente tiene motivos

impuros detrás de esa coacción. No estamos hablando del diezmo, que es una

obligación, no una ofrenda voluntaria. En este caso se trata de una ofrenda

voluntaria, y no puede ser dada por obligación o con mala gana.

Esto también

nos enseña acerca de la importancia del respeto a la propiedad privada. Aunque

el Eterno sea el dueño de todo el oro y toda la plata, cf. Hageo 2:8, él

respeta la administración individual de esos bienes y sólo recibe las ofrendas

voluntarias. Hasta el día del juicio, cada uno tiene la libertad para decidir

qué hacer con los bienes que tiene bajo su administración. En el hebreo no

existe la palabra “tener”. Para decir “yo tengo” se dice “yesh lí” que

significa “hay para mí”. Esto nos enseña que todo lo que existe es del Eterno y

nosotros sólo somos administradores de sus bienes, cf. Salmo 24:1; 50:12. Sin

embargo, el Eterno respeta nuestra administración de sus bienes, porque nos ha

delegado esa autoridad y no la puede violar y no nos es quitada hasta el día

del juicio cuando vamos a entregar cuentas de cómo hemos administrados sus

bienes.

35:11

“el tabernáculo, su tienda y sus cubiertas, sus broches y sus tablas, sus

barras, sus columnas y sus basas” – En cinco ocasiones son enumerados todos los

objetos del mishkán. Esto nos enseña que esta casa es muy importante para el

Eterno y él desea que nos fijemos en cada detalle de ella. De esta manera

abrimos nuestras mentes para poder recibir las revelaciones espirituales que

están escondidas detrás de estos objetos sagrados.

35:12

“el arca y sus varas, la cubierta y el velo de la cortina” – Como hemos dicho

antes, los nueve objetos más sagrados del tabernáculo representan las nueve

manifestaciones del Espíritu del Mesías en la congregación mesiánica. El que

tiene el ministerio de Malki-Tsedek puede servir en el tabernáculo celestial,

cf. Juan 4:21-24. El que ha recibido el Espíritu de Mashíaj, que fue dado

después de la resurrección, podrá servir en cada uno de los objetos de este tabernáculo

celestial, con estas manifestaciones sobrenaturales. La manifestación inferior

es la de hablar sobrenaturalmente en otros idiomas. Esta manifestación está

simbolizada por la puerta de entrada al atrio y en el altar de bronce. Son los

objetos más lejanos del lugar santísimo. La manifestación superior es la

palabra de sabiduría, representada por la cubierta del arca donde está el trono

del Eterno. Las nueve manifestaciones espirituales están mencionadas en 1

Corintios 12 en el mismo orden que cuando los objetos del tabernáculo fueron

presentados por primera vez a Moshé. Sin embargo, vemos que hubo un cambio de

orden entre la revelación celestial y la misma construcción. Cuando Betsalel

construyó estas cosas empezó con el tabernáculo y luego siguió con los objetos

sagrados, según vemos en esta parashá.

En Mateo

22:29 está escrito:

“Pero Yeshúa

respondió y les dijo: Estáis equivocados por no comprender las Escrituras ni el

poder de Elohim.”

Estas dos

cosas son vitales para no equivocarse. Si uno no conoce las Escrituras va a

errar en la vida, y si uno no conoce el poder de Elohim, también va a errar en

la vida.

Las

manifestaciones sobrenaturales del Espíritu revelan el ministerio del Mesías

Yeshúa. En las nueve manifestaciones encontramos dos ingredientes básicas,

palabras y poder. Estas dos corresponden al fuego que tiene los dos

ingredientes, luz y calor. Las manifestaciones son canales por medio de los

cuales el Eterno puede dar al hombre revelaciones de su luz y manifestaciones

de su poder, como está escrito en Marcos 6:2:

“Cuando

llegó el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos que le

escuchaban se asombraban, diciendo: ¿Dónde obtuvo éste tales cosas, y cuál es

esta sabiduría que le ha sido dada, y estos milagros (lit.

poderes)que hace con sus manos?”

Lo que sale

del Mesías es sabiduría y poder, cf. Job 12:13. Estas dos cosas fueron

canalizadas por las nueve manifestaciones sobrenaturales que estaban operando

por medio de Yeshúa en todo su ministerio.

En Lucas

5:15 está escrito:

“Y su fama

se difundía cada vez más, y grandes multitudes se congregaban para oírle y ser

sanadas de sus enfermedades.”

Vinieron

para oír la revelación sobrenatural y para recibir el poder sobrenatural, la

luz y el calor. Todas estas manifestaciones que venían por medio del Espíritu

del Mesías fueron activadas por su amor en dos direcciones: amor hacia el Padre

celestial que le había dado la orden de dar al mundo estas cosas, y amor al

hombre necesitado de la revelación y el poder del cielo, como está escrito en

Mateo 14:14:

“Y al

desembarcar, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos y sanó a sus

enfermos.”

En Marcos

6:34 está escrito:

“Al

desembarcar, El vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran

como ovejas sin pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.”

Los relatos

citados de Mateo y Marcos hablan del mismo evento en la vida del Rebe. En Mateo

dice que él tuvo compasión de la gran multitud y sanó a sus enfermos, y en

Marcos dice que tuvo compasión de la gran multitud y comenzó a enseñarles

muchas cosas. Así que el motor detrás del ministerio del Mesías de dar poder y

revelación al pueblo fue el amor y la compasión que sentía por ellos.

En Mateo

15:32 está escrito:

“Entonces

Yeshúa, llamando junto a sí a sus discípulos, les dijo: Tengo compasión de la

multitud, porque hace ya tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y

no quiero despedirlos sin comer, no sea que desfallezcan en el camino.”

En Mateo

20:34 está escrito:

“Entonces

Yeshúa, movido a compasión, tocó los ojos de ellos, y al instante recobraron la

vista, y le siguieron.”

Todas las

enseñanzas y los milagros que el Mesías hizo, fueron hechos por amor y

compasión. Si amamos a las personas necesitadas del conocimiento de las

Escrituras y del poder de Elohim, vamos a buscar las manifestaciones

sobrenaturales del Espíritu para poder suplir sus necesidades. El pueblo no

necesita solamente conocimiento intelectual de la Torá y la halajá. ¡El pueblo

necesita palabras llenas del Espíritu y de vida!, como está escrito en Juan 6:63:

“El Espíritu

es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he

hablado son espíritu y son vida.”

En Juan 7:46

está escrito:

“Los

alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre

habla!”

Si amamos a

las personas, necesitadas de sanidad en sus cuerpos y liberación de los

demonios, buscamos las manifestaciones espirituales para poder sanarles y

liberarles, como está escrito en Mateo 8:16:

“Y al

atardecer, le trajeron muchos endemoniados; y expulsó a los espíritus con su

palabra, y sanó a todos los que estaban enfermos.”

En Juan

14:12 está escrito:

“En verdad, en verdad os digo: el

que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores que

éstas hará, porque yo voy al Padre.

En Hechos 5:14-16

está escrito:

“Y más y más

creyentes en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, se añadían

constantemente al número de ellos , a tal punto que aun sacaban los enfermos a

las calles y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Kefa, siquiera

su sombra (o radiación) cayera sobre alguno de ellos. También la gente de las

ciudades en los alrededores de Yerushalayim acudía trayendo enfermos y

atormentados por espíritus inmundos, y todos eran sanados.”

El

ministerio del Mesías se revela en las nueve manifestaciones del Espíritu. Si

no buscamos estas manifestaciones con fervor, no vamos a poder ser discípulos

fieles del Mesías Yeshúa, porque un talmid hace lo mismo que su rabino. Ser

seguidor del Mesías no es solamente seguir la Torá de Moshé como él la siguió,

sino también vivir en la esfera espiritual de manifestaciones sobrenaturales en

la cual él vivía. Aquí hace falta que el pueblo mesiánico se arrepienta y

humildemente reconozca que ha recibido demasiada enseñanza de maestros que no

están llenos del Espíritu del Mesías y que se mueven solamente en el área de la

neshamá y no en su ruaj porque están espiritualmente muertos. Hemos dejado lo

espiritual por lo intelectual. Necesitamos arrepentirnos de esta apostasía y

volver al Padre buscando las verdaderas manifestaciones del Mesías para que él

pueda ser revelado al mundo necesitado a través de nosotros. Cuando hablamos la

Torá, de nuestras bocas tiene que salir el Espíritu de la Torá, porque la letra

de la Torá mata, pero el Espíritu de la Torá da vida, cf. 2 Corintios 3:6. Es

muy bueno dar dinero y consolar a los enfermos, pero ¡es mejor sanarlos! Es muy

bueno enterrar a los que mueren antes de tiempo, pero ¡es mejor resucitarlos!

Si no nos arrepentimos de la autosuficiencia en nuestra vida cómoda con los

estudios de la Torá y la halajá de manera intelectual, no vamos a ser parte de

esa redención final en la cual el Eterno hará mayores milagros que cuando sacó

a nuestro pueblo de Egipto. ¿Dónde está nuestro fuego para obtener las

manifestaciones del Espíritu? ¿Estamos más interesados en decir las palabras

hebreas correctas que fluir bajo la unción del Mesías? ¿Estamos más interesados

en decir “Ruaj” en lugar de “Espíritu”, que en la misma esencia de las cosas

celestiales? Entonces hemos caído en la trampa de fijarnos más en las

apariencias que en las cosas verdaderas. Hemos dejado de anhelar los dones del

Espíritu y sólo alimentamos nuestras mentes con conocimiento intelectual. Este

es el primer paso en el camino de la apostasía, adorar las cosas creadas en

lugar del Creador. ¡Entonces es tiempo de arrepentirnos!

La esencia

del judaísmo no se encuentra fuera de Yeshúa, sino bajo la unción de Yeshúa.

Esa unción fue la que inspiró la Torá, y esa unción fue dada a Yeshúa. Esa

unción es Mashíaj y es dada a todos los que creen en Yeshúa HaMashíaj conforme

a las Escrituras, para que vivan una vida sobrenatural en todo momento.

En el Nombre

del Mesías hago un llamado a todo el mundo mesiánico de ¡salir del

intelectualismo y volver a las sendas antiguas de poder en las cuales

anduvieron nuestros antepasados! ¡Es tiempo de doblar rodillas! ¡Es tiempo de

ayunar! ¡Es tiempo de clamar! ¡Es tiempo de orar durante varias horas hasta que

el Eterno derrame de su poder! ¿Por qué no vivimos esos milagros mayores que el

Mesías nos prometió? Porque estamos buscando las cosas de la mente en lugar de

las del Espíritu. En lugar de ser dirigidos por el Espíritu, queremos saber

toda la halajá judía. En lugar de buscar la revelación que el Espíritu está

dando de la Torá estamos tragando mentiras de los Midrashes como si fueran

palabras reveladas del cielo. Por esta razón algunos han salido de nosotros y

ahora están negando a Yeshúa. Salieron del espíritu y cayeron en la mente. ¡Ay

de nosotros si solamente predicamos palabras! ¡Ay de nosotros si solamente

aprendemos las cosas de memoria! ¡Ay de nosotros si vivimos una fe sin

milagros! ¿Cómo el mundo va a conocer a Yeshúa si no mostramos que nuestro

mensaje es verdad mediante el poder del Espíritu?

En Mateo 9:6 está escrito:

“Pues para que sepáis que el

Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (entonces

dice al paralítico): Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.”

En

Juan 14:11está escrito:

“Creedme

que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed por las obras

mismas.”

En

Juan 15:24 está escrito:

“Si yo

no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro ha hecho, no tendrían

pecado; pero ahora las han visto, y me han odiado a mí y también a mi Padre.”

En 1

Corintios 4:20 está escrito:

“Porque el

reino de Elohim no consiste en palabras, sino en poder.”

En 1

Corintios 2:1-5 está escrito:

“Cuando fui

a vosotros, hermanos, proclamándoos el testimonio de Elohim, no fui con

superioridad de palabra o de sabiduría, pues nada me propuse saber entre

vosotros, excepto a Yeshúa el Mesías, y éste colgado en un madero. Y estuve

entre vosotros con debilidad, y con temor y mucho temblor. Y ni mi mensaje ni

mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con

demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no descanse en la

sabiduría de los hombres, sino en el poder de Elohim.”

La fe

mesiánica no puede descansar en la sabiduría de los hombres, sino en el poder

de Elohim. La palabra de sabiduría de la cual se habla en 1 Corintios 12 no es

una sabiduría natural sino sobrenatural. Las manifestaciones del Espíritu no

son naturales, no son intelectuales, no son mentales, no son sicológicas, son

sobrenaturales, son espirituales. Son poderes espirituales, que influyen sobre

la mente y los cuerpos, pero su origen no es de carácter intelectual. El

“hablar en lenguas” no es aprender un idioma nuevo, ni hablar en hebreo, es una

manifestación sobrenatural, controlada por el Espíritu del Eterno, en todos

aquellos que tienen hambre y sed de lo espiritual. Los dones de sanidad no son

capacidades médicas para ayudar a los enfermos, sino dones sobrenaturales para

dar sanidad divina a los enfermos. Las manifestaciones espirituales se mueven

en una esfera donde el alma no tiene control, sino donde tiene que ser

controlada. Las manifestaciones espirituales son sumamente sobrenaturales pero

se canalizan en lo natural. Por esto las personas que son dominadas por su alma

tienen una actitud crítica contra estas manifestaciones, porque no las pueden

entender mentalmente y porque no quieren bajar se su confianza segura en su

propia mente, cf. 1 Cor 2:14; 1 Tes 5:20. Las manifestaciones espirituales

también son rechazadas y menospreciadas por la crítica del mundo que odia el

Espíritu del Mesías entre nosotros.

En el cometario de la Parashá número 7 – VaYetsé –

dijimos que el texto griego en 1 Corintios 12:8-10 está dividiendo las nueve

manifestaciones espirituales en tres grupos, como está escrito:

“Pues a uno le es dada palabra de sabiduría por el Espíritu; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; A OTRO, fe por el mismo Espíritu; a otro, dones de

sanidades por el único Espíritu; a otro, poderes de milagros; a otro, profecía;

a otro, discernimientos de espíritus; A OTRO, diversas

clases de idiomas, y a otro, interpretación de idomas.”

La palabra

griega “héteros” aparece dos veces en este texto. Ha sido traducida como “A

OTRO”, y para marcar donde aparece en el texto griego la hemos escrito con

letras mayúsculas en esta traducción. Estas dos palabras dividen las

manifestaciones en tres grupos, que corresponden a las tres divisiones del

tabernáculo (ver dibujo).

1.    Palabra de sabiduría por el Espíritu

– la Cubierta, cf. Éxodo 25:17-22.

2.    Palabra de conocimiento según el

mismo Espíritu – el Arca, cf. Éxodo 25:10-16.

DIVISIÓN –

el velo, cf. Éxodo 26:31-32, la revelación, 1 Corintios 13:2; 14:30.

3.    Fe por el mismo Espíritu – la Mesa,

cf. Éxodo 25:23-29.

4.    Dones de sanidades – una hilera de

seis Panes, cf. Éxodo 25:30; Levítico 24:5-6.

5.    Obras de poderes – otra hilera de

seis Panes, cf. Éxodo 25:30; Levítico 24:5-6.

6.    Profecía – las siete Lámparas, cf.

Éxodo 25:37-40.

7.    Discernimientos de espíritus – el

Candelabro, cf. Éxodo 25:31-36.

DIVISIÓN –

la pantalla, Éxodo 26:36-37, simboliza la profecía, cf. 1 Corintios 13:2;

14:29.

8.    Diferentes clases de idiomas – el

Altar de bronce, cf. Éxodo 27:1-8.

9.    Interpretación de idiomas – la

Fuente de bronce, cf. Éxodo 30:17-21.

 

 

En el

tabernáculo hay tres puertas, cada una representando un nivel más alto de

santidad y de gloria, como está escrito en 1 Corintios 14:27-30:

“Si alguno habla en idiomas,

que hablen dos, o a lo más tres, y por turno, y que uno interprete; pero si no

hay intérprete, que guarde silencio en la congregación y que hable para sí y

para Elohim. Y que dos o tres profetas hablen, y los demás juzguen. Pero

si a otro que está sentado le es revelado algo, el primero calle.”

Los que hablan sobrenaturalmente en

otros idiomas e interpretan esos idiomas están sirviendo en el atrio, el nivel

más bajo en el tabernáculo celestial. El nivel de la profecía es superior que

el nivel de hablar en otros idiomas. Por eso los que tienen profecía tienen

preferencia sobre los que hablan en otros idiomas e interpretan en la

congregación, porque al moverse en el nivel del lugar santo pueden transmitir

al pueblo con más claridad lo que está sucediendo en el cielo. Pero el nivel de

la revelación es superior al nivel de la profecía. La revelación está

relacionada con la Torá que está dentro del arca. Por lo tanto los que se

mueven en el nivel de la revelación de la Torá tienen preferencia sobre los que

profetizan. De esto aprendemos que cuanto más subamos en el espíritu

acercándonos al lugar santísimo, más se aclaran las cosas para la mente de

manera espiritual, no natural. Por eso el altar de bronce representa la oración

en el espíritu que no es entendida por la mente, como está escrito en 1

Corintios 14:2, 14:

“Porque el que habla en otros

idiomas no habla a los hombres, sino a Elohim, pues nadie lo entiende, sino que

en su espíritu habla misterios… Porque si yo oro en otros idiomas, mi

espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.”

En 1 Corintios 13:1-2 está escrito:

“Si yo hablara idiomas

humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que

resuena o címbalo que retiñe. Y si tuviera profecía, y entendiera

todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe como para

trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy.”

Aquí vemos otra vez como se está

hablando de los tres niveles de santidad en el tabernáculo celestial, hablar

sobrenaturalmente en otros idiomas, profecía y revelación de los misterios. El

metal que resuena hace referencia al altar de bronce en el atrio y el címbalo

que retiñe hace referencia a las campanillas de oro en el manto del Efod del

sumo sacerdote (ver los comentarios de la Parashá 20 – Tetsavé). Los tres

niveles están representados por el velo, la pantalla y la puerta.

1.    Hablar otros idiomas – la puerta

para entrar en el atrio.

2.    Profecía – la pantalla para entrar

en el lugar santo.

3.    Revelación – el velo para entrar en

el lugar santísimo.

Como hemos dicho antes, los dos

altares representan dos maneras de orar. El altar de bronce en el atrio

representa la oración y el canto en otros idiomas, con el espíritu, y el altar

de oro en el lugar santo representa la oración y el canto con el entendimiento,

como está escrito en 1 Corintios 14:15:

“Entonces ¿qué? Oraré con el

espíritu, pero también oraré con el entendimiento; cantaré con el espíritu,

pero también cantaré con el entendimiento.”

Estas cuatro maneras de dedicarse en

la vida de oración hace que una persona siempre pueda andar en el Espíritu.

Querido lector, no descuides ninguna de estas cuatro maneras de orar en tu vida

de oración diaria, por la mañana, por la tarde y por la noche.

“el arca y

sus varas, la cubierta” – El arca y su cubierta constituyen una unidad. Por

esto el texto de 1 Corintios 12:8 está hablando de que la palabra de sabiduría

y la palabra de conocimiento son “según el mismo Espíritu”. La palabra griega

que ha sido traducida como “según” es “katá”. Es la

única vez que esta palabra aparece en este texto. Así que hay una relación muy

íntima entre la palabra de sabiduría y la palabra de ciencia. La palabra de

sabiduría es la más alta.

En estas dos

manifestaciones espirituales se usa la palabra “palabra”. Esto nos enseña que

tiene que ver con la transmisión de la Palabra del Eterno, la Torá, la

instrucción. La palabra griega que ha sido traducida como “palabra” es “logos”, que significa “dicho”, “tema”, “razonamiento”, “cálculo”,

“razón”, “prédica”, “doctrina”, “discurso”. La palabra “logos” es la traducción

de la palabra hebrea “davar”, que significa “palabra”,

“acontecimiento”, “hecho”, “acción”, “objeto”, “asunto”, “cuestión”, “cuerpo”,

“cosa”. Esto nos enseña que al transmitir palabra de sabiduría y palabra de

conocimiento no son transmitidas sólo palabras, sino palabras con sustancia

espiritual, con cuerpo. Las palabras espirituales son acciones y cosas. Tienen

poder para dirigir y transformar el tiempo y el espacio, la historia y la

materia.

Encima de la

cubierta del arca se manifestaba la presencia divina. Fue el lugar donde Moshé

entró para hablar cara a cara con el Eterno y recibir palabras de sabiduría.

Allí fue instruido en toda la Torá y la halajá dada del cielo para poder

dirigir al pueblo de manera sabia. La palabra de sabiduría revela los secretos

de la Torá especialmente en relación con el Mesías Yeshúa, cf. Lucas 24:27, 32,

44-47.

La cubierta

del arca estaba hecha de oro puro, lo cual corresponde a la sabiduría de arriba

que en primer lugar es pura, como está escrito en Jacobo 3:17:

“Pero la

sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable,

condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin

hipocresía.”

En Efesios

1:16-21 está escrito:

“pidiendo

que el Elohim de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, el Padre de gloria, os dé

espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de El. Mi

oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis

cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de

su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder

para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su

poder, el cual obró en el Mesías cuando le resucitó de entre los muertos y le

sentó a su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo

principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo

en este siglo sino también en el venidero.”

El espíritu

de sabiduría revela en primer lugar quién es el Eterno. Luego revela los planes

del Eterno en tres áreas:

  • ·El futurodel llamado que hemos recibido.
  • · Las riquezasde su herencia en nosotros los santos.
  • ·La grandezade su poder para los creyentes conforme al poder de la resurrección.

En 1

Corintios 2:6-16 está escrito:

“Sin

embargo, hablamos sabiduría (palabra de sabiduría) entre los que han

alcanzado madurez (los que están en el nivel del lugar santísimo); pero

una sabiduría no de este siglo (no natural ni intelectual), ni de los

gobernantes de este siglo, que van desapareciendo, sino que hablamos sabiduría

de Elohim en misterio (palabra de sabiduría), la sabiduría escondida (detrás

del velo en el lugar santísimo)que, desde antes de los siglos, Elohim

predestinó para nuestra gloria; la sabiduría que ninguno de los gobernantes de

este siglo ha entendido, porque si la hubieran entendido no habrían colgado en

un madero al Señor de gloria; sino como está escrito: COSAS QUE OJO NO VIO, NI

OÍDO OYÓ, NI HAN ENTRADO AL CORAZÓN DEL HOMBRE, son LAS COSAS QUE ELOAH HA

PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN. Pero Elohim nos las reveló por medio del

Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de

Elohim. Porque entre los hombres, ¿quién conoce los pensamientos de un hombre,

sino el espíritu del hombre que está en él? Asimismo, nadie conoce los

pensamientos de Elohim, sino el Espíritu de Elohim. Y nosotros hemos recibido,

no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Elohim, para que

conozcamos lo que Elohim nos ha dado gratuitamente, de lo cual también

hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana (según la mente

natural), sino con las enseñadas por el Espíritu (palabra de sabiduría),

combinando pensamientos (o palabras) espirituales con palabras (o a

hombres)espirituales. Pero el hombre natural (que se dirige sólo por su

mente)no acepta las cosas del Espíritu de Elohim, porque para él son

necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente. En

cambio, el que es espiritual juzga (evalúa y discierne) todas las cosas;

pero él no es juzgado por nadie. Porque ¿QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE HASHEM,

PARA QUE LE INSTRUYA? Mas nosotros tenemos la mente del Mesías.”

Podríamos resumir diciendo que la

palabra de sabiduría es una manifestación espiritual que es dada al hombre para

que pueda conocer algo del plan que ha sido trazado en la mente del Eterno y

revelado en las Escrituras y aplicarlo en su vida personal, familiar,

comunitaria, nacional e internacional, por ejemplo Mateo 22:31-33 donde está

escrito:

“Y en cuanto a la resurrección de

los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Elohim, cuando dijo:

“YO SOY EL ELOAH DE AVRAHAM, Y EL ELOAH DE YITSJAK, Y EL ELOAH DE

YAAKOV”? El no es Elohim de muertos, sino de vivos. Al oír esto, las

multitudes se admiraban de su enseñanza.”

Otro ejemplo es Marcos 12:17 donde

está escrito:

“Entonces Yeshúa les dijo: Dad al

César lo que es del César, y a Elohim lo que es de Elohim. Y se maravillaban de

El.”

La palabra de conocimiento es una manifestación

sobrenatural de conocimiento y entendimiento de las Escrituras dada en una

situación de necesidad, por ejemplo Mateo 4:10-11 donde está escrito:

“Entonces Yeshúa le dice: ¡Vete,

Satanás! Porque escrito está: “AL Eterno TU ELOAH ADORARÁS, Y SÓLO A EL

SERVIRÁS.” Hasatán entonces le deja; y he aquí, ángeles vinieron y le

servían.”

En 2 Pedro 1:19-21 está escrito:

“Y así tenemos la palabra profética

más segura, a la cual hacéis bien en prestar atención como a una lámpara que

brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana

aparezca en vuestros corazones. Pero ante todo sabed esto, que ninguna profecía

de la Escritura es asunto de interpretación personal, pues ninguna profecía fue

dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el

Espíritu de santidad hablaron de parte de Elohim.”

Para entender la Palabra escrita

hace falta revelación espiritual. Esa revelación es suministrada por medio de

la palabra de sabiduría y la palabra de conocimiento, como está escrito en Juan

14:26:

“Pero el Consolador, el Espíritu de

santidad, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas

(palabra de sabiduría), y os recordará todo lo que os he dicho (palabra

de conocimiento).”

En 1 Juan 2:20, 27 está escrito:

“Pero vosotros tenéis unción del

Santo, y todos vosotros lo sabéis… Y en cuanto a vosotros, la unción que

recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os

enseñe; pero así como su unción os enseña acerca de todas las cosas, y es

verdadera y no mentira, y así como os ha enseñado, permanecéis en él.”

Un profeta necesita las dos

manifestaciones de palabra de sabiduría y palabra de conocimiento para

funcionar en su ministerio.

35:13 “la mesa y sus varas y

todos sus utensilios, y el pan de semblantes” – La mesa representa la

revelación de la fe sobrenatural. No es una fe natural la cual todos los

hombres poseen, sino una fe sobrenatural dada en una situación de necesidad. En

la mesa el Eterno está ofreciendo al hombre sus beneficios, y el medio por el

cual el hombre podrá obtener esos beneficios el la fe. La palabra “fe” tiene

que ver con confianza en el Eterno y en sus promesas en situaciones que

necesitan un intervención sobrenatural. Un ejemplo de esta manifestación se

encuentra en Hechos 27:20-25 donde está escrito:

“Como ni el sol ni las estrellas

aparecieron por muchos días, y una tempestad no pequeña se abatía sobre

nosotros, desde entonces fuimos abandonando toda esperanza de salvarnos. Cuando

habían pasado muchos días sin comer, Pablo se puso en pie en medio de ellos y

dijo: Amigos, debierais haberme hecho caso y no haber zarpado de Creta,

evitando así este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen

ánimo, porque no habrá pérdida de vida entre vosotros, sino sólo del barco.

Porque esta noche estuvo en mi presencia un ángel del Elohim de quien soy y a

quien sirvo, diciendo: “No temas, Pablo; has de comparecer ante el César;

y he aquí, Elohim te ha concedido todos los que navegan contigo.” Por

tanto, tened buen ánimo amigos, porque yo confío en Elohim, que acontecerá

exactamente como se me dijo.”

Las dos hileras de panes representan

los dones de sanidades por un lado y las obras de poderes milagrosas por el

otro. En el texto griego estas manifestaciones aparecen de forma plural porque

hay muchos diferentes tipos de sanidades y de milagros. Los panes están

colocados sobre la mesa. Esto nos enseña que las sanidades y los milagros

necesitan de una fe sobrenatural para poder funcionar, como está escrito en

Hechos 14:9-10:

“Este escuchaba hablar a Pablo, el

cual, fijando la mirada en él, y viendo que tenía fe para ser sanado,

dijo con fuerte voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él dio un salto y

anduvo.”

Una sanidad puede ser una obra de poder,

pero en el sentido estricto de la palabra más bien es una intervención

sobrenatural para mejorar el funcionamiento de un cuerpo que no está bien. Un

ejemplo de un don de sanidad se encuentra en Lucas 4:39 donde está escrito:

“E inclinándose sobre ella, reprendió la fiebre, y la

fiebre la dejó; y al instante ella se levantó y les servía.”

Un ejemplo de una obra de poder se

encuentra en Marcos 7:26-30 donde está escrito:

“La mujer era gentil, sirofenicia de

nacimiento; y le rogaba que echara fuera de su hija al demonio. Y El le decía:

Deja que primero los hijos se sacien, pues no está bien tomar el pan de los

hijos y echarlo a los perrillos. Pero ella respondió y le dice: Es cierto,

Señor; pero aun los perrillos debajo de la mesa comen las migajas de los hijos.

Y El le dijo: Por esta respuesta, vete; el demonio ha salido de tu hija. Cuando

ella volvió a su casa, halló que la niña estaba acostada en la cama, y que el

demonio había salido.”

Aquí vemos como el Mesías está

llamando el milagro de expulsar un demonio de una niña como “pan”. De esto

aprendemos que esta manifestación espiritual corresponde a los panes en el

tabernáculo celestial que, en primer lugar, es ofrecido a los hijos del pacto,

pero también a los que están fuera del pacto. En Marcos 9:38-39 vemos como la

expulsión de un demonio es considerado como un milagro, una obra de poder.

En una obra de poder hay una parte

humana y una parte divina. El hombre tiene que hacer algo natural y con ese

acto confiar en que el Eterno hará su parte sobrenatural. Tenemos el ejemplo

cuando Kefa caminaba sobre las aguas. No era nada sobrenatural caminar. Lo

sobrenatural fue que el agua le llevaba. Kefa tenía que hacer su parte, su

obra, y salir del barco y así el Eterno hizo el milagro con el agua, cf. Mateo

14:29. Otro ejemplo es cuando Kefa toma la mano de un paralítico y lo levanta,

sabiendo que con esa obra natural el Eterno va a responder con una

manifestación sobrenatural, cf. Hechos 3:7. Si el hombre no hace su parte

natural el Eterno no responde con su poder, como está escrito en Mateo 12:13:

“Entonces

dice al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada, sana

como la otra.”

El profeta Daniel recibió fe

sobrenatural para poder sobrevivir en el foso de los leones. Si Shimshón

(Sansón) hubiera estado allí hubiera despedazado a los leones por medio del

poder sobrenatural que tenía. En estos dos ejemplos vemos la diferencia entre

la manifestación sobrenatural de la fe y una obra de poder.

El pan de semblantes fue cambiado

cada Shabat y luego comido por los sacerdotes. De la misma manera el Mesías

sanaba a los enfermos y expulsaba los demonios en Shabat, más que en los otros

días de la semana, cf. Juan 5:9-10, 16.

En la mesa había 12 panes,

correspondiente a las 12 tribus de Israel. Esto nos enseña que en la unción

mesiánica está la sanidad y liberación final de las 12 tribus de Israel que han

sido dañadas y perdidas entre las naciones. Estamos viviendo en el tiempo

cuando las 12 tribus están empezando a ser restauradas.

35:14 “también el candelabro

para el alumbrado con sus utensilios y sus lámparas, y el aceite para el

alumbrado” – Las siete lámparas representan la profecía en su máxima expresión.

La palabra profética es un fuego, cf. Jeremías 23:29. El fuego transmite luz y

calor. De la misma manera la profecía se manifiesta por un lado dando luz sobre

secretos escondidos y por el otro lado transmitiendo inspiración divina. No es

lo mismo tener el espíritu de profecía que profetizar. No es lo mismo

profetizar que ser profeta. Tener el espíritu de profecía es tener la capacidad

de poder ver y oír cosas por medio del espíritu que el ojo natural y el oído

natural no pueden percibir, cf. Romanos 12:6; 1 Corintios 13:2; Revelación

19:10. Profetizar es el hecho de transmitir a otros lo que uno ve u oye en el

espíritu. Ser profeta es tener un ministerio para profetizar. Podríamos

compararlo de esta manera. Fulano tiene la capacidad de conducir un automóvil.

Esa capacidad corresponde al espíritu de profecía. Mengano está conduciendo su

automóvil en este momento. Esto corresponde al hecho de profetizar. Zutano, sin

embargo es taxista. Esto corresponde al profeta.

En Hechos 21:4-15 está escrito:

“Después de hallar a los discípulos,

nos quedamos allí siete días, y ellos le decían a Pablo, por el Espíritu (tenían

el espíritu de profecía), que no fuera a Yerushalayim. Y pasados aquellos

días partimos y emprendimos nuestro viaje mientras que todos ellos, con sus

mujeres e hijos, nos acompañaron hasta las afueras de la ciudad. Después de

arrodillarnos y orar en la playa, nos despedimos unos de otros. Entonces

subimos al barco y ellos regresaron a sus hogares. Terminado el viaje desde

Tiro, llegamos a Tolemaida, y después de saludar a los hermanos, nos quedamos

con ellos un día. Al día siguiente partimos y llegamos a Cesarea, y entrando en

la casa de Felipe, el predicador de buenas nuevas, que era uno de los siete,

nos quedamos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban (hablaban

según lo que veían y oían en el espíritu). Y deteniéndonos allí varios

días, descendió de Yehudá cierto profeta (que tenían el ministerio de ser

profeta)llamado Agabo, quien vino a ver nos, y tomando el cinto de Pablo,

se ató las manos y los pies, y dijo: Así dice el Espíritu de santidad:

“Así atarán los judíos en Yerushalayim al dueño de este cinto, y lo

entregarán en manos de los gentiles.” Al escuchar esto, tanto nosotros

como los que vivían allí le rogábamos que no subiera a Yerushalayim. Entonces

Pablo respondió: ¿Qué hacéis, llorando y quebrantándome el corazón? Porque

listo estoy no sólo a ser atado, sino también a morir en Yerushalayim por el

nombre del Señor Yeshúa. Como no se dejaba persuadir, nos callamos,

diciéndonos: Que se haga la voluntad del Señor. Después de estos días nos

preparamos y comenzamos a subir hacia Yerushalayim.”

En el primer caso vemos que en Tiro

había unos discípulos que tenían la capacidad de ver proféticamente, pero su

mensaje no correspondía a la voluntad del Eterno, sólo tenían una percepción en

el Espíritu de lo que le esperaba al shaliaj Shaúl en Yerushalayim y por esa

percepción le dijeron que no fuera. No profetizaban, sólo expresaban lo que

percibían proféticamente. Lo que percibieron fue del Eterno pero no lo que

dijeron, porque no estaba de acuerdo con la voluntad del Eterno. Uno que tiene

profecía debe ser muy cuidadoso a la hora de profetizar, porque la mente puede

malinterpretar el mensaje que viene por el Espíritu, como en este caso. El

impacto profético que alcanzó sus espíritus fue correcto, pero no su manera de

transmitirlo. Dijeron algo que iba en contra del plan del Eterno.

En el segundo caso vemos que las

hijas vírgenes de Felipe “profetizaban”. Es posible que durante la visita del

rabí Shaúl y sus compañeros, estas cuatro hermanas hayan hablado proféticamente

de lo mismo que los discípulos en Tiro habían sentido en su espíritu, pero al

profetizar transmitieron mensajes de parte del Eterno, no sus propias

deducciones de la percepción profética.

En el tercer caso encontramos un

profeta, que estaba experimentado en la materia y sabía cómo transmitir las

cosas correctamente. Él profetizó mediante un acto profético y pronunciando las

palabras: “así dice el Espíritu de santidad…”. La profecía puede venir

mediante acciones o palabras.

En 1 Corintios 13:8-10 está escrito:

“El amor nunca deja de ser; pero si

hay profecías, se acabarán; si hay idiomas, cesarán; si hay conocimiento, se

acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; pero cuando venga

lo perfecto, lo incompleto se acabará.”

Nuestra capacidad para transmitir las

cosas del cielo está limitada. Cuando dice que en parte profetizamos significa

que nuestras profecías no dan la imagen completa de toda la verdad, sino una

parte de ella. Por eso es importante que los oyentes evalúen lo que se está

profetizando, cf. 1 Corintios 14:29; 1 Tesalonicenses 5:20-21. Lo que es una

parte no debe ser despreciado. Es mejor tener una parte que nada, pero cuando

venga lo perfecto, no hará falta la profecía. Está escrito que el hablar

sobrenaturalmente en diferentes idiomas, las profecías y las manifestaciones de

palabra de conocimiento van a acabar cuando lo perfecto venga, no antes.

Todavía no ha venido lo perfecto, así que todavía necesitamos buscar

fervientemente y practicar los tres niveles de manifestaciones espirituales,

como está escrito en 1 Corintios 12:31a y 14:1:

“Mas desead ardientemente los

mejores dones… Procurad alcanzar el amor; pero también desead ardientemente

las manifestaciones espirituales, sobre todo que profeticéis.”

¿Por qué debemos desear profetizar

más que ninguna otra cosa? Porque la profecía es la capacidad sobrenatural que

es dada al hombre para percibir lo que está sucediendo en el cielo en cada

momento y transmitirlo en la tierra. Esta capacidad es la puerta que abre para

las manifestaciones superiores. Si no hay profecía no hay fe, porque la fe

viene del oír, y para oír hay que tener espíritu de profecía. Si no hay

profecía no hay palabra de conocimiento ni palabra de sabiduría, porque para

recibir esas revelaciones hay que tener la capacidad de ver y oír lo que viene

del cielo. El espíritu de profecía corresponde a la cortina, o pantalla, que

abre para el lugar santo. A partir de allí se puede alcanzar las siete

manifestaciones superiores que se encuentran en el tabernáculo. Las lámparas en

el candelabro representan el hecho de profetizar, transmitir el fuego

espiritual mediante luz o calor. La luz da revelación y el calor da

inspiración. Por esto podemos encontrar entre los profetas dos acciones

principales, transmisión de mensajes que revelan la luz del cielo sobre lo que

pasó, lo que está pasando y lo que vendrá, cf. Revelación 1:19, y transmisión

de sonidos mediante cantos e instrumentos que transmiten inspiración divina,

como está escrito en 1 Samuel 10:5:

“Después llegarás a la colina de

Elohim donde está la guarnición de los filisteos; y sucederá que cuando llegues

a la ciudad, allá encontrarás a un grupo de profetas que descienden del lugar

alto con arpa, pandero, flauta y lira delante de ellos, y estarán

profetizando.”

En 1 Crónicas 25:2b-3 está escrito:

“los hijos de Asaf estaban bajo la

dirección de Asaf, que profetizaba bajo la dirección del rey. De Yedutún, los

hijos de Yedutún… con la lira, que profetizaban dando gracias y alabando a

HaShem.”

La meta de la profecía es transmitir

en la tierra lo que hay en el cielo. La función de un profeta no es solamente

transmitir las palabras que vienen del cielo, sino oír los sonidos que hay en

el cielo y transmitirlos en la tierra. David oía los sonidos del cielo y por

eso tuvo que inventar propios instrumentos que sonaran de la misma manera,

puesto que hasta entonces no había instrumentos en la tierra que podían

transmitir en la tierra los sonidos qué él oía del cielo, cf. 1 Crónicas 23:5;

2 Crónicas 7:6; Amos 6:5. En 1 Corintios 14 vemos cuáles son los siete

propósitos de la profecía:

  • ·Edificación, 14:4.                 ·Ánimo, 14:4, 31.
  • ·Consolación, 14:4.                ·Señal (para los creyentes), 14:22.
  • ·Convencimiento, 14:24.       ·Juicio (descubrir los secretos), 14:24-25.
  • ·Aprendizaje, 14:31.

Todos los

que han sido bautizados en el Espíritu de Santidad podrán profetizar, como está

escrito en 1 Corintios 14:5, 24, 31:

“Yo quisiera

que todos hablarais en lenguas, pero aún más, que profetizarais;

pues el que profetiza es superior al que habla en lenguas, a menos de que las

interprete para que la congregación reciba edificación… Pero si todos

profetizan, y entra un incrédulo, o uno sin ese don, por todos será

convencido, por todos será juzgado… Porque todos podéis profetizar uno

por uno, para que todos aprendan y todos sean exhortados.”

“el

candelabro” – El candelabro es un árbol. Los detalles de los brazos hablan de

diferentes niveles de crecimiento. El aceite que hace alumbrar las lámparas es

el producto de los frutos maduros de un árbol. Así que el candelabro nos habla

de crecimiento y madurez espiritual. Por lo tanto el candelabro representa el

discernimiento de espíritus, que es una manifestación sobrenatural que tiene la

capacidad de crecer con el uso, como está escrito en Hebreos 5:14:

“Pero el alimento sólido es para los

adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para

discernir el bien y el mal.”

La manifestación de discernimientos

de espíritus es dada al creyente para que pueda saber sobrenaturalmente de

dónde viene la fuente de un pensamiento, una palabra o una acción. Hay muchos

diferentes espíritus, el Espíritu del Eterno y de sus ángeles, el espíritu de

hasatán y sus ángeles caídos (los demonios) y el espíritu del hombre. El que

recibe discernimientos de espíritus no es engañado por doctrinas de demonios,

porque tiene la capacidad para saber si un mensaje viene del cielo, si es una

invención de la emoción de un hombre o si viene de un demonio. Tenemos un

ejemplo de discernimientos de espíritus en Hechos 16:16-18:

“Y sucedió que mientras íbamos al

lugar de oración, nos salió al encuentro una muchacha esclava que tenía

espíritu de adivinación, la cual daba grandes ganancias a sus amos, adivinando.

Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, gritaba diciendo: Estos hombres son

siervos del Elohim altísimo, quienes os proclaman el camino de salvación. Y

esto lo hacía por muchos días; mas desagradando esto a Pablo, se volvió y dijo

al espíritu: ¡Te ordeno, en el nombre de Yeshúa el Mesías, que salgas de ella!

Y salió en aquel mismo momento.”

Las palabras de esta niña fueron correctas, pero el

espíritu que estaba detrás venía de un demonio. El shaliaj Shaúl pudo discernir

qué tipo de demonio estaba operando por medio de ella y no se dejó engañar.

El candelabro es el que sostiene las

siete lámparas de oro. De esto aprendemos que la manifestación espiritual de

discernimientos de espíritus es la que da la capacidad para discernir si una

profecía es de origen celestial o humano. Muchos profetizan por su propia

inspiración, no lo que viene del cielo. Necesitamos urgentemente buscar y

recibir esta capacidad para poder filtrar entre nosotros y sacar lo vil de lo

precioso que viene del cielo, para que el pueblo no confíe en mentiras y sea

desviado por caminos equivocados, cf. Jeremías 23:9-40; Ezequiel 13:1-16.

35:15 “el altar del incienso y sus

varas, el aceite de la unción, el incienso aromático y la cortina de la puerta

a la entrada del tabernáculo” – El altar de incienso representa la oración con

una mente dirigida por el espíritu, no una mente carnal, puesto que el altar

está dentro del área de la profecía. La mente puede tener dos enfoques, la

carne y el espíritu, como está escrito en Romanos 8:5-9:

“Porque los que viven conforme a la

carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven

conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque la mente puesta

en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y

paz; ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Elohim, porque no se

sujeta a la Torá de Elohim, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en

la carne (los que no se sujetan a la Torá) no pueden agradar a Elohim.

Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad

el Espíritu de Elohim habita en vosotros. Pero si alguno no tiene el Espíritu

del Mesías, el tal no es de él.”

Un hombre espiritual ha aprendido a

dominar y sujetar su mente para que sea puesta en las cosas espirituales. Así

que la oración con el entendimiento ofrecida en el altar de oro es la oración

que sale de una mente espiritual que está inspirada por las palabras de la

Torá, como está escrito en Oseas 14:2a: “Tomad con vosotros palabras, y volveos

a HaShem”

35:16 “el altar de la ofrenda de

ascensión con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, y la

fuente con su base” – El altar de cobre, o bronce, representa la oración con el

espíritu en otros idiomas. Tal como hay varios tipos de sacrificios, hay varias

maneras de hablar en otros idiomas. Hay idiomas que se hablan a los hombres y

otras que se hablan al Eterno. Cuando los talmides del Mesías fueron investidos

en su ministerio celestial en el día de Shavuot recibieron la capacidad de

hablar en otros idiomas humanas delante de los hombres, como está escrito en

Hechos 2:4-11:

“Todos fueron llenos del Espíritu de

santidad y comenzaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu les daba

habilidad para expresarse. Y había judíos que moraban en Yerushalayim, hombres

piadosos, procedentes de todas las naciones bajo el cielo. Y al ocurrir este

estruendo, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno

los oía hablar en su propia lengua. Y estaban asombrados y se maravillaban,

diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo es que

cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua en la que hemos

nacido? Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Yehudá y de

Capadocia, del Ponto y de Asia, de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las

regiones de Libia alrededor de Cirene, viajeros de Roma, tanto judíos como

prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros idiomas de las

maravillas de Elohim.”

Aquí vemos como esta manifestación

espiritual dio a los hombres la capacidad de hablar las maravillas de Elohim en

idiomas humanas para así impactar sobre los hombres de los diferentes países.

El Espíritu les inspiró a hablar en otros idiomas delante de otras personas con

el fin de manifestar lo sobrenatural. El Espíritu también puede dar un tipo de

idioma que no es humana sino angélica, como está escrito en 1 Corintios 13:1:

“Si yo hablara idiomas humanas y

angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o

címbalo que retiñe.”

Ese tipo de hablar en idiomas no es

dado para hablar en público, sino en privado para Elohim, como está escrito en

1 Corintios 14:2-25:

“Porque el que habla en otros

idiomas sobrenaturalmente no habla a los hombres, sino a Elohim,

pues nadie lo entiende (en contraste con Hechos 2), sino que en su espíritu habla misterios (no es una cosa aprendida sino sobrenatural). Pero el que profetiza habla a los hombres para

edificación, ánimo y consolación. El que habla en otros idiomas

sobrenaturalmente, a sí mismo se edifica(su espíritu se fortalece), pero

el que profetiza edifica a la congregación. Yo quisiera que todos hablarais en otros

idiomas sobrenaturalmente (esta capacidad es para todos), pero aún más,

que profetizarais; pues el que profetiza es superior al que habla en otros idiomas

sobrenaturalmente, a menos de que las interprete para que la congregación

reciba edificación. Ahora bien, hermanos, si yo voy a vosotros hablando

en otros idiomas sobrenaturalmente, ¿de qué provecho os seré a menos

de que os hable por medio de revelación, o de conocimiento, o de profecía, o de

enseñanza? Aun las cosas inanimadas, como la flauta o el arpa, al producir un

sonido, si no dan con distinción los sonidos, ¿cómo se sabrá lo que se toca

en la flauta o en el arpa? Porque si la trompeta da un sonido incierto,

¿quién se preparará para la batalla? Así también vosotros, a menos de que

con la boca pronunciéis palabras inteligibles, ¿cómo se sabrá lo que decís?

Pues hablaréis al aire. Hay, quizás, muchas variedades de idiomas en el

mundo, y ninguno carece de significado. Pues si yo no sé el significado de

las palabras, seré para el que habla un extranjero, y el que habla será un

extranjero para mí(en contraste con Hechos 2 donde el efecto fue

contrario). Así también vosotros, puesto que anheláis manifestaciones

espirituales, procurad abundar en ellas para la edificación de la congregación.

Por tanto, el que habla en otros idiomas sobrenaturalmente (en la

congregación), pida en oración para que pueda interpretar. Porque si yo oro en otros

idiomas sobrenaturalmente, mi espíritu ora (usando la lengua para

expresarse), pero mi entendimiento queda sin fruto (en el sentido

de no entender, pero la mente puede luego ser beneficiada por el espíritu que

ha sido edificado por medio de lo que se habló en otros idiomas). Entonces

¿qué? Oraré con el espíritu (no es una cosa rechazable, sino buena y

edificante), pero también oraré con el entendimiento; cantaré con el

espíritu, pero también cantaré con el entendimiento. De otra manera, si

bendices sólo en el espíritu, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias el que

ocupa el lugar de ignorante, puesto que no sabe lo que dices?Porque tú das

gracias bien, pero el otro no es edificado. Doy gracias a Elohim porque

hablo sobrenaturalmente en otros idiomas más que todos vosotros (el

rabí Shaúl hablaba muchísimo en otros idiomas sobrenaturalmente); sin

embargo, en la congregación prefiero hablar cinco palabras con mi

entendimiento, para instruir también a otros, antes que diez mil palabras en otros

idiomassobrenaturalmente (no es raro hablar 10.000 palabras en otros

idiomas a solas, porque son ríos inagotables que salen del interior). Hermanos,

no seáis niños en la manera de pensar; más bien, sed niños en la malicia, pero

en la manera de pensar sed maduros. En la Torá está escrito: POR HOMBRES DE

IDIOMAS EXTRAÑOS Y POR BOCA DE EXTRAÑOS HABLARE A ESTE PUEBLO, Y NI AUN ASÍ ME

ESCUCHARAN, dice el Señor. Así que el hablar en otros idiomas sobrenaturalmente

son una señal, no para los que creen, sino para los incrédulos; pero la

profecía es una señal, no para los incrédulos, sino para los creyentes. Por

tanto, si toda la congregación se reúne y todos hablan en otros idiomas

sobrenaturalmente, y entran ignorantes o incrédulos, ¿no dirán que estáis

locos?Pero si todos profetizan, y entra un incrédulo, o ignorante, por

todos será convencido, por todos será juzgado; los secretos de su corazón

quedarán al descubierto, y él se postrará y adorará a Elohim, declarando que en

verdad Elohim está entre vosotros.”

Según este texto vemos como hay

siete propósitos para hablar sobrenaturalmente en otros idiomas:

  • ·Fluir delespíritu para edificación propia (si no son interpretadas), 14:2, 5.
  • ·Alabanza,14:7; Hechos 2:11.
  • ·Guerraespiritual, 14:8.
  • ·Oraciónespiritual, 14:14-15.
  • ·Cantoespiritual, 14:15.
  • ·Bendición yacción de gracias, 14:16-17.
  • ·Señal paraincrédulos, 14:22.

El hablar

sobrenaturalmente en otros idiomas es una puerta de entrada en el tabernáculo

celestial. Por esto vemos como esta manifestación sobrenatural fue la primera

que practicaron los seguidores del Mesías Yeshúa después de la resurrección,

cf. Hechos 8:17-18; 10:44-45; 19:6. Es una manera de acercarse a las

profundidades espirituales y avanzar hacia el nivel superior de la profecía. El

que habla sobrenaturalmente en idiomas está orando en su espíritu para ser

fortalecido en su interior. El espíritu fortalecido puede luego ser sensible a

las otras manifestaciones espirituales y también puede tener la fuerza para

dominar sobre la mente y el cuerpo. Así que es muy bueno hablar mucho en otros

idiomas en la vida de oración personal. No todos obtienen la capacidad

sobrenatural de hablar diferentes tipos de idiomas para el público, cf. 1

Corintios 12:48, pero todos los que han nacido de nuevo podrán hablar en otros

idiomas personales de oración, cf. 1 Corintios 14:5, 23. El que va en contra de

esta práctica está apagando el Espíritu, cf. 1 Corintios 14:39; 1

Tesalonicenses 5:19.

“la fuente

con su base” – La fuente y su base representan la interpretación sobrenatural

de otros idiomas. Como la interpretación constituye una revelación mayor que el

hablar en otros idiomas, la fuente está colocada más cerca del lugar santo que

la puerta de entrada y el altar. La manifestación de interpretación tiene

diferentes niveles de intensidad y de claridad, como todas las nueve

manifestaciones. Un nivel bajo de esta manifestación consiste en la capacidad

de entender el tema general de lo que uno mismo u otros están hablando. La

capacidad de hablar en otros idiomas es dada para influenciar en el mundo

espiritual, y la interpretación de estos idiomas es dada para que no solamente

el espíritu esté involucrado en esta actividad, sino también la mente. Cuando

la mente es activada en oración junto con el espíritu hay mayor impacto en el

mundo espiritual, y así la interpretación de los idiomas constituye una

herramienta útil en la vida de oración personal y comunitaria. El nivel

superior de esta manifestación implica entender todo el mensaje que se está

hablando en otros idiomas, palabra por palabra, tanto de uno mismo como de

otros. Según mi entendimiento, en 1 Corintios 14:26-28 uno que tiene esta

capacidad es llamado “intérprete” según está escrito:

“¿Qué hay

pues, hermanos? Cuando os reunís, cada cual aporte salmo, enseñanza,

revelación, idiomas o interpretación. Que todo se haga para edificación. Si

alguno habla en otros idiomas sobrenaturalmente (en la congregación),

que sean dos, o a lo más tres (para que haya dos o tres testigos de lo que

está sucediendo en el cielo en ese momento), y por turno, y que uno

interprete; pero si no hay intérprete, que guarde silencio en la

congregación y que hable para sí y para Elohim.”

Vemos que no

todos tienen la capacidad de poder interpretar sobrenaturalmente palabra por

palabra las cosas que se hablan en otros idiomas.

La fuente fue hecha de cobre, o

bronce. Ese metal simboliza juicio, en el sentido de evaluar y purificar. De la

misma manera también el agua dentro de la fuente purificaba a los que servían

en el tabernáculo. El cobre venía de los espejos de las mujeres, cf. 38:8; 1

Corintios 13:12. Los espejos simbolizan la Torá que es como un espejo para el

hombre, como está escrito en Jacobo 1:22-25:

“Sed hacedores de la palabra y no

solamente oidores que se engañan a sí mismos. Porque si alguno es oidor de la

palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en

un espejo; pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida

de qué clase de persona es. Pero el que mira atentamente a la Torá perfecta, la

Torá de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor

olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será dichoso en lo que hace.”

El agua también simboliza la Palabra

del Eterno, cf. Deuteronomio 32:2; Isaías 55:10-11; Efesios 5:26. Esto nos

enseña que la Torá es la base para poder “purificar”, interpretar

correctamente, los otros idiomas.

Segunda aliyá, 35:21-29

35:27 “Y los jefes trajeron piedras

de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral” – Los jefes

siempre tienen que ofrendar más que los demás. Para ser líder se requiere más

sacrificio en todo sentido. Así que los privilegios que gozan los jefes son

contrastados por sus sacrificios.

35:28 “y las especias y el aceite

para el alumbrado, para el aceite de la unción y para el incienso aromático.” –

Los líderes son los que transmiten la unción al resto, cf. Hechos 8:14-17;

Mateo 25:9b.

Tercera aliyá, 35:30 – 36:7

35:30 “Entonces Moshé dijo a los hijos de

Israel: Mirad, HaShem ha llamado por nombre a Betsalel, hijo de Uri, hijo de

Jur, de la tribu de Yehudá.” – Según Rashí, Jur fue

hijo de Miryam, la hermana de Moshé. Betsalel es una figura profética del

Mesías que finalmente construirá el templo, como está escrito en 1 Crónicas

17:12:

“El me

edificará una casa, y yo estableceré su trono para siempre.”

36:1 “Y Betsalel,

Aholiav y toda persona hábil en quien HaShem ha puesto sabiduría e inteligencia

para saber hacer toda la obra de construcción del santuario, harán todo

conforme a lo que HaShem ha ordenado.” – La unción

del Espíritu nunca se separa de la Torá, sino es dada a las personas

precisamente para cumplir con todo lo que el Eterno ha mandado, como está

escrito en Hechos 5:32:

“Y nosotros somos testigos de estas cosas; y también

el Espíritu de santidad, el cual Elohim ha dado a los que le obedecen.

Cuarta aliyá, 36:8-19

36:13 “Hizo además cincuenta broches de oro, y unió las

cortinas una a la otra con los broches, de manera que el tabernáculo llegó a

ser una unidad.” – Aunque todos los colaboradores de

Betsalel ayudaron en la construcción de los objetos del mishkán, sólo él

recibió la honra de haberlo hecho. El resultado del trabajo de Betsalel y sus

colaboradores fue que el tabernáculo llegó a ser uno, en hebreo “ejad”. Cuando

el Mesías toma cautivos entre los hombres para ser sus colaboradores en la

construcción de la congregación mesiánica, el resultado es la unidad de la fe,

como está escrito en Efesios 4:11-16:

“Y El dio a

algunos el ser emisarios, a otros profetas, a otros predicadores de buenas

nuevas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la

obra del ministerio, para la edificación del cuerpo del Mesías; hasta que

todos lleguemos a la unidad de la fey del conocimiento pleno del Hijo de

Elohim, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la

plenitud del Mesías; para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y

llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los

hombres, por las artimañas engañosas del error; sino que hablando la verdad en

amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir,

Mesías, de quien todo el cuerpo (estando bien ajustado y unido por la cohesión

que las coyunturas proveen), conforme al funcionamiento adecuado de cada

miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor.”

Quinta aliyá, 36:20 – 37:16

36:20         “Hizo luego para el tabernáculo

tablas de madera de acacia, colocándolas verticalmente”

– El trabajo no fue fácil. Avanzaba rápido. Toda la obra fue hecha con

diligencia y dedicación y así podía ser terminada en unos meses. Esto nos

enseña la importancia de la entrega en el trabajo práctico. Un hombre

espiritual trabaja duro y rápido, cf. Proverbios 22:29. La flojera y la pereza

vienen de la carne, cf. Proverbios 6:6; Mateo 25:26.

 

Sexta aliyá, 37:17-29

37:17         “Hizo además el candelabro de oro

puro. Hizo el candelabro labrado a martillo, su base y su caña; sus copas, sus

cálices y sus flores eran de una pieza con él” – Todo el trabajo se hizo

conforme a las órdenes del Eterno por medio de Moshé. Esto nos enseña la

importancia de ser meticulosos en nuestros trabajos para hacerlo excelentemente

bien.

 

Séptima aliyá, 38:1-20

38:8 “Además hizo

la pila de bronce y su base de bronce, con los espejos de las mujeres que se

reunieron a la puerta de la tienda de reunión” – Según

Rashí, cuando los maridos estaban fatigados por el duro trabajo en Egipto, las

mujeres les llevaban comida y bebida para alimentarlos. Tomaban consigo los

espejos y cada una se miraba juntamente con su marido en el espejo y así

incitaba a su marido para sentir deseo sexual y así poder tener más hijos para

que el pueblo se multiplicara. Según Rashí, aquí no se habla de mujeres que

servían en el tabernáculo sino de las mujeres que se reunieron junto a la

puerta para aportar su donación.

En esta parashá se encuentra el mandamiento número 114 de los 613:

114.   Prohibición para la corte de

justicia de ejecutar penas capitales en Shabat, Éxodo 35:3.

Parashá 21 Ki Tisá

י״ד באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 14, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 21 Ki Tisá

Éxodo 30:11 – 34:35

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 30:11 – 31:17
  2. 31:18 – 33:11
  3. 33:12-16
  4. 33:17-23
  5. 34:1-9
  6. 34:10-26
  7. 34:27-35
  8. Maftir: 34:33-35

Haftará: 1 Reyes 18:1-39 (Ashkenazíes); 18:20-39 (Sefardíes)

Los Escritos Apostólicos: Lucas 20:27 – 22:46

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 20:27-47
  2. 21:1-24
  3. 21:25-38
  4. 22:1-23
  5. 22:24-46

Ki Tisá

Significa “Cuando hagas un censo”.

Primera aliyá, 30:11 – 31:17

Cuando los hijos de Israel de veinte años para arriba sean contados, tendrán que dar un rescate de medio siclo por su alma para que no haya plaga entre ellos. Tanto el rico como el pobre tendrá que pagar lo mismo. Esta plata será usada para la tienda de la cita como remembranza para expiación.

Hay que construir una fuente de cobre para lavarse. Será colocada entre la tienda de la cita y el altar. Cuando los sacerdotes entren en la tienda o cuando se acerquen al altar para servir tendrán que lavarse las manos y los pies para no morir.

Moshé tendrá que tomar especias y aceite de oliva y hacer la unción de santidad con la cual serán ungidos la tienda de la cita, todos sus objetos y los sacerdotes. Así serán consagrados. No se puede usar para otros fines ni hacer otra con las mismas proporciones.

Moshé recibe la orden de tomar especias e incienso para hacer un sahumerio sagrado. Molerá un poco de él muy fino para poner delante del Testimonio. El que haga otro incienso igual será cortado de su pueblo.

Betsalel ha sido equipado con el Espíritu de Elohim, con sabiduría, raciocinio y conocimiento en toda artesanía, para idear y para labrar. También Aholiav y otros han recibido sabiduría para construir todos los objetos para el tabernáculo.

Los hijos de Israel tendrán que guardar los Shabats del Eterno a pesar de la obra del tabernáculo porque es un signo para siempre de que el Eterno los santifica. Si alguien hace obra en ese día será cortada su alma de entre su pueblo. Durante seis días se puede hacer labores pero el séptimo día es Shabat de cese completo, sagrado para el Eterno. El que realice obra en Shabat morirá. El Shabat será guardado como un pacto perpetuo entre el Eterno y los hijos de Israel.

Segunda aliyá, 31:18 – 33:11

El Eterno entrega las dos tablas de piedra escritas por su dedo. Cuando Moshé se demora en bajar de la montaña, el pueblo se congrega alrededor de Aharón y le pide que haga dioses que vayan delante. Aharón les dice que entreguen los pendientes de oro de sus esposas y sus hijos. Del oro Aharón forma un becerro de fundición y pueblo dice: “Estos son tus dioses, Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto”. Aharón edifica un altar y dice que el día siguiente habrá una fiesta para el Eterno. El pueblo se levanta muy temprano para sacrificar, comer y divertirse.

Moshé recibe la orden de bajar porque el pueblo se ha corrompido. Es un pueblo de dura cerviz. El Eterno dice a Moshé que le deje destruirlos y de él hará una gran nación. Moshé suplica que no lo haga por causa de haberlos sacado con poder de Egipto y por causa de la mala lengua de los egipcios y por causa del juramento que hizo a los patriarcas de multiplicarlos y darlos la tierra. El Eterno desiste del mal que ha pensado hacer.

Moshé desciende de la montaña con las dos tablas del testimonio que han sido hechas por Elohim y están escritas en ambos lados con escritura grabada de Elohim. Yehoshúa oye el sonido del pueblo y piensa que hay batalla en el campamento. Moshé dice que es sonido de aflicción. Cuando ve el becerro y las danzas se enciende su ira y arroja las dos tablas al suelo y las quiebra. Luego toma el becerro y lo quema y lo hace polvo. El polvo es esparcido sobre las aguas que son dadas al pueblo para beber.

Moshé reprende a Aharón y él echa la culpa al pueblo. Moshé ve que el pueblo se ha expuesto y se pone en el portal y dice: “¡Quien esté por HaShem, a mí!”. Se reúnen todos los hijos de Leví. Cada varón tendrá que matar con espada a sus compatriotas, y así caen 3000 personas. Por ese acto se consagran como sacerdotes para el Eterno. El día siguiente Moshé dice al pueblo que ha cometido un gran pecado. Él va a ascender al Eterno y procurar cubrir frente al pecado del pueblo. Moshé retorna al Eterno y confiesa el gran pecado y pide que sea perdonado. Si no perdona, Moshé quiere ser borrado del libro. El que ha pecado será borrado del libro. Moshé recibe la orden de conducir al pueblo al lugar destinado. Un ángel irá delante. Llegará un día cuando el pecado será tomado en cuenta. El Eterno hiere al pueblo con una plaga. El ángel será enviado delante y serán expulsados seis pueblos de la tierra que mana leche y miel. El Eterno no quiere subir en medio del pueblo porque es de dura cerviz y podrá ser aniquilado en el camino. El pueblo se entristece y deja de poner sus adornos.

La tienda de la cita está colocada fuera del campamento. Todo el que quiera consultar con el Eterno tendrá que salir fuera del campamento e ir a la tienda. Cuando Moshé sale, todo el pueblo se levanta y se queda de pie a la puerta de su tienda mirando. Cuando Moshé entra en la tienda, la columna de nube desciende y se queda en la entrada. Él habla con Moshé cara a cara. El pueblo se levanta y se prosterna cuando ve la columna. Yehoshúa no se aparta de la tienda.

Tercera aliyá, 33:12-16

Moshé no está conforme conque el Eterno no vaya con ellos. Pide gracia en los ojos del Eterno para poder conocer sus caminos y conocerle. También pide que el pueblo sea considerado. El Eterno promete que su presencia vaya con Moshé para darle descanso. Eso es lo que Moshé desea y que de esa manera el pueblo pueda distinguirse de toda nación.

Cuarta aliyá, 33:17-23

El Eterno le concede su petición. Moshé le ruega que le muestre su gloria. El Eterno promete que toda su bondad pasará delante de él pero ningún hombre podrá ver su rostro y vivir. Hay un lugar junto con él sobre la roca. Moshé será colocado en una hendidura de la roca y la mano del Eterno le cubrirá cuando pase su gloria. Luego retirará su mano para que pueda ver su espalda, pero no verá su rostro.

Quinta aliyá, 34:1-9

Moshé recibe la orden de hacer dos tablas nuevas como las primeras. El Eterno escribirá en ellas las palabras que estaban en las primeras tablas. Tendrá subir por la mañana al monte y presentarse sobre la cima. Ningún otro podrá acompañarle ni estar en la montaña, ni animales. Moshé talla dos tablas nuevas y sube temprano. El Eterno desciende en una nube y está con él allí. Pasa delante de él y dice: “HaShem, HaShem, Elohim misericordioso y dispensador de gracia; tardo para la ira y abundante en bondad y veraz; que preserva la bondad para millares de generaciones; perdona la iniquidad, el pecado rebelde y el error, y que absuelve, pero no absuelve (completamente); que toma en cuenta la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los nietos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación.”

Moshé se inclina rápidamente hasta el suelo y se prosterna pidiendo que el Eterno vaya en medio de ellos perdonando la iniquidad y el error, haciéndolos su heredad.

Sexta aliyá, 34:10-26

El Eterno hace un pacto que consiste en hacer maravillas con Moshé delante de todo el pueblo. Las seis naciones serán expulsadas delante de él. No puede hacer pacto con ellos. Tendrá que demoler sus altares y destruir sus objetos de culto. No puede postrarse ante otro dios porque “Celoso” es el nombre de Eterno. No puede hacer pacto con los moradores de la tierra para que no sea tentado a comer de sus sacrificios y dejar que sus hijos se casen con ellos y caigan en idolatría. Está prohibido hacer dioses fundidos. Hay que guardar la fiesta de los panes ácimos en el mes de la primavera, por causa de la salida de Egipto. Todo macho que abra matriz es del Eterno. Un macho de asno será redimido o matado. Todo primogénito de hombre será redimido. No se puede venir ante el Eterno con manos vacías. Seis días se trabajará, pero en el séptimo día hay que cesar. La fiesta de las semanas se hará con las primicias de la siega del trigo. También se hará la fiesta de la recolección a la vuelta del año. Tres veces al año todo varón se presentará ante el Eterno. Entonces las naciones serán expulsadas y nadie codiciará la tierra. No se puede sacrificar el sacrificio del Eterno junto con sustancia leudada y el sacrificio de Pesaj no puede permanecer hasta la mañana. Hay que llevar las primicias de la tierra a la casa del Eterno. No se puede cocinar la cría en la leche de su madre.

Séptima aliyá, 34:27-35

Moshé tendrá que escribir todas estas palabras porque según ellas el Eterno ha hecho un pacto con él y con Israel. Moshé se queda con el Eterno durante 40 días y 40 noches ayunando. El Eterno escribe sobre las tablas las diez palabras. Cuando Moshé desciende con las tablas la piel de su rostro brilla por haber hablado con Él. Aharón y el pueblo tienen miedo de él. Moshé los llama y les dice todo lo que el Eterno ha hablado en la montaña del Sinai. Después de hablar con ellos pone una cubierta sobre su rostro. Sólo la quita cuando habla con el Eterno y cuando habla delante del pueblo.

Comentarios

Primera aliyá, 30:11 – 31:17

30:12         “Cuando hagas un censo de los hijos de Israel para contarlos, cada uno dará a HaShem un rescate por su alma cuando sean contados, para que no haya plaga entre ellos cuando los hayas contado.” – Según la promesa a Avraham, no se podía contar a los hijos de Israel, cf. Génesis 15:5; 32:12. Hay un peligro en contar a los hijos de Israel. Cuando el rey David intentó hacerlo una vez, vino una plaga sobre el pueblo, cf. 2 Samuel 24:1-10; 1 Crónicas 21:7. Los hijos de Israel tendrán que hacer dos cosas para evitar la plaga. La primera cosa es que cada uno dé una moneda y así se puede contar las monedas en lugar del pueblo directamente. La segunda cosa es que esa moneda de plata sirva como un precio de rescate, una expiación para que no venga la plaga al ser contados.

30:13         “Esto dará todo el que sea contado: medio siclo, conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte guerás. Medio siclo es la ofrenda a HaShem.” – Aquí tenemos también una medida media. ¿Por qué no podían dar un siclo entero? Esto nos enseña que el culto del tabernáculo no era perfecto, sino una sombra del culto verdadero, el del cielo.

30:14         “Todo el que sea contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda a HaShem” – Sólo los varones que tenían veinte años o más podían ser contados y salir al ejército. No contaban a las mujeres. Las mujeres no tenían la obligación de pagar este impuesto para el tabernáculo ni de ir al ejército.

30:15         “El rico no pagará más, ni el pobre pagará menos del medio siclo, al dar la ofrenda a HaShem para hacer expiación por vuestras vidas.” – Cada alma tenía un precio de rescate de medio siclo. Los ricos no pagaban más ni los pobres pagaban menos. Esto nos enseña que cada alma tiene el mismo valor delante del Eterno, no importa el estatus económico que tenga.

30:16         “Tomarás de los hijos de Israel el dinero de la expiación y lo darás para el servicio de la tienda de reunión, para que sea un recordatorio para los hijos de Israel delante de HaShem, como expiación por vuestras vidas.” – Este impuesto no se tomó solamente una vez, sino en el futuro también. El medio siclo servía para el servicio del tabernáculo. La primera vez sirvió para las basas y demás objetos de plata, cf. Éxodo 38:25-28. El Talmud de Yerushalayim cuenta que este impuesto anual se usó para la adquisición de las ofrendas comunales, cf. 2 Reyes 12:4; 2 Crónicas 24:6; Nehemías 10:32; Mateo 17:24-27. En el tiempo del segundo templo se recordaba anualmente en todas las ciudades en el primer día de Adar (último mes del año) que cada uno preparara medio shekel para el Beit HaMikdash (templo). La colecta ocurría entre el 15 de Adar y Rosh Jódesh (el primer día) Nisán. De esto aprendemos en qué época vinieron a nuestro Rebe a pedir el impuesto anual del templo, según el relato en Mateo 17:24-27.

30:18         “Harás también una pila de bronce, con su base de bronce, para lavatorio; y la colocarás entre la tienda de reunión y el altar, y pondrás agua en ella.” – Según Rashí, la pila fue colocada un poco hacia el sur del punto medio de la entrada del tabernáculo. El altar estaba colocado en línea con el centro de la entrada.

30:19         “Y con ella se lavarán las manos y los pies Aharón y sus hijos.” – Según el Talmud el sacerdote ponía su mano derecha sobre su pie derecho y su mano izquierda sobre su pie izquierdo y los consagraba.

30:23         “Toma también de las especias más finas: de mirra fluida, quinientos siclos; de canela aromática, la mitad, doscientos cincuenta; y de caña aromática, doscientos cincuenta” – Según Rashí, la canela pesaba en total 500 siclos, al igual que la mirra, puesto que aquí se menciona la cantidad de 250 siclos como la mitad. Otra vez encontramos una medida media en la construcción del tabernáculo.

30:24         “de casia, quinientos siclos, conforme al siclo del santuario, y un hin de aceite de oliva” – Un siclo pesaba unos 17 gramos. 500 siclos serían 8.5 kilogramos (18.7 libras). Un hin corresponde a unos 4.1 litros (1.08 galón). El peso total de la unción sería más o menos 34 kilogramos (75 libras). La base de la unción fue el aceite de oliva.

30:25         “Y harás de ello el aceite de la santa unción, mezcla de perfume, obra de perfumador; será aceite de santa unción.” – Según Rambam, la unción fue fabricada de la siguiente manera. Primero se machacaba cada especia por separado. Luego fueron mezcladas y remojadas en agua para que su aroma fuera absorbido por el agua. El aceite de oliva fue añadido al agua y la mezcla era hervida hasta que el agua se evaporaba y sólo quedaba el aceite con las especias. Según Rashí, luego se limpiaba el aceite de las raíces.

30:31         “Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: “Este será aceite de santa unción para mí por todas vuestras generaciones.” – Esta unción tenía que durar durante todas las generaciones. Hoy en día no se sabe nada de ella. Según el Midrash, fue escondida antes de la destrucción del primer templo pero será restituido en el tiempo del Mashíaj.

30:32         “No se derramará sobre nadie, ni haréis otro igual en las mismas proporciones; santo es, y santo será para vosotros.” – Por favor tener cuidado con los aceites que se venden reclamando ser como este aceite de unción. Si tienen los mismos ingredientes en las mismas proporciones han cometido un grave delito los que lo han producido. Además está prohibido usar ese aceite. Santo significa que ha sido apartado para un uso sagrado exclusivo. Esta mezcla sólo puede ser usada en el templo.

30:34         “Entonces HaShem dijo a Moshé: Toma especias, bálsamo, ónique aromático y gálbano, especias e incienso puro; las medidas serán iguales entre sí.” – El gálbano tiene un aroma desagradable. De esto se aprende que los que no son muy honrosos no deben ser separados sino incluidos en el grupo para que juntos puedan producir un olor fragante delante del Eterno, como está escrito en 1 Corintios 12:14-27:

“Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si el pie dijera: Porque no soy mano, no soy parte del cuerpo, no por eso deja de ser parte del cuerpo. Y si el oído dijera: Porque no soy ojo, no soy parte del cuerpo, no por eso deja de ser parte del cuerpo. Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿qué sería del oído? Si todo fuera oído, ¿qué sería del olfato? Ahora bien, Elohim ha colocado a cada uno de los miembros en el cuerpo según le agradó. Y si todos fueran un solo miembro, ¿qué sería del cuerpo? Sin embargo, hay muchos miembros, pero un solo cuerpo. Y el ojo no puede decir a la mano: No te necesito; ni tampoco la cabeza a los pies: No os necesito. Por el contrario, la verdad es que los miembros del cuerpo que parecen ser los más débiles, son los más necesarios; y las partes del cuerpo que estimamos menos honrosas, a éstas las vestimos con más honra; de manera que las partes que consideramos más íntimas, reciben un trato más honroso, ya que nuestras partes presentables no lo necesitan. Mas así formó Elohim el cuerpo, dando mayor honra a la parte que carecía de ella, a fin de que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros. Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él. Ahora bien, vosotros sois el cuerpo del Mesías, y cada uno individualmente un miembro de él.”

Según Rashí, en total había 11 diferentes especias en el sahumerio: bálsamo, onique aromático, gálbano, incienso puro, mirra, casia, espinacardo, azafrán, costo, corteza aromática y canela. Los nombres de estas especias no son necesariamente los que corresponden exactamente a las palabras hebras. Todavía esto constituye un motivo de discusión entre los comentaristas.

30:36         “Y molerás parte de él muy fino, y pondrás una parte delante del testimonio en el tabernáculo de reunión donde yo me encontraré contigo; santísimo será para vosotros.” – El propósito principal para la construcción del tabernáculo es que haya un lugar de encuentro entre el Eterno y su pueblo. La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “encontraré” es “yaad”, que significa “fijar una cita”. Una cita tiene que ver con dos cosas, tiempo y lugar. Hay ciertos tiempos que el Eterno ha fijado para encontrarse con su novia y hay un lugar fijado donde se hace el encuentro. El tabernáculo fue creado para tener un lugar fijo para tener un encuentro divino, como está escrito en Éxodo 25:22:

“Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.”

En Éxodo 29:42-43 está escrito:

“Será holocausto continuo por vuestras generaciones a la entrada de la tienda de reunión, delante de HaShem, donde yo me encontraré con vosotros, para hablar allí contigo. Y me encontraré allí con los hijos de Israel, y el lugar será santificado por mi Gloria.”

En Éxodo 30:6 está escrito:

“Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde yo me encontraré contigo.”

En Números 17:4 está escrito:

“Y las pondrás en la tienda de reunión delante del testimonio donde me encuentro contigo.”

El tabernáculo es llamado “tienda de reunión”, en hebreo “ohel moed”, 140 veces en las Escrituras. Esto nos enseña la importancia de tener una relación personal con el Eterno. Hay un lugar de encuentro divino. ¿Dónde está? En el lugar santísimo en cima del propiciatorio. Ese es el lugar de encuentro en cada templo, incluso en el hombre. En lo más íntimo del corazón hay un lugar de encuentro entre el Eterno y el creyente.

El texto que estamos estudiando dice que hay que presentar un poco del incienso delante del testimonio donde el Eterno se encuentra con el individuo. El incienso simboliza el conocimiento obtenido por medio de la revelación de la Torá, la Palabra del Eterno, cf. 2 Corintios 2:14-15. Cuando se habla de moler un poco del incienso y poner un poco del incienso delante del testimonio donde hay un encuentro íntimo, se puede entender como tomar una pequeña porción de las Escrituras sobre la que el Espíritu nos está dando revelación y desmenuzarla y meditar en ella y presentarla en oración con el entendimiento en nuestras oraciones diarias. Así tendremos un encuentro con el Eterno. La base para un encuentro con el Eterno es la revelación de las Escrituras. Así que si estás leyendo la Torá y te viene alguna luz o algún texto te está tocando emocionalmente, allí hay incienso para moler y presentar delante del Eterno para tener un encuentro con él. Toma esa porción de las Escrituras, estúdiala, busca su significado en hebreo, apréndela de memoria y úsala para venir ante la presencia del Eterno y así tendrás intimidad con Él, como está escrito: “santidad de santidades será para vosotros”. La expresión “santidad de santidades” puede ser entendida como “intimidad de intimidades”, como está escrito en Cantar de los cantares 1:2-4:

“¡Que me bese con los besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino. Tus ungüentos tienen olor agradable, tu nombre es como ungüento purificado; por eso te aman las doncellas. Llévame en pos de ti y corramos juntos. El rey me ha conducido a sus cámaras.”

El Eterno desea tener esa intimidad contigo. Usa el incienso que tienes, muélelo y preséntalo ante él y luego verás…

31:2 “Mira, he llamado por nombre a Betsalel, hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Yehudá.” – Betsalel, de la tribu de Yehudá, simboliza al Mesías. Es mencionado por nombre ocho veces en las Escrituras. Su nombre significa “en la sombra de Elohim”. Según Rambam, Betsalel tenía sólo 13 años de edad en este momento.

31:3 “Y lo he llenado del Espíritu de Elohim en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte” – Aquí aparecen tres palabras, sabiduría, en hebreo “jojmá”,  inteligencia, en hebreo “tevuná”   y conocimiento, en hebreo “dáat” . Según Rashí, jojmá se refiere a lo que el ser humano escucha de otros y aprende; tevuná se refiere a lo que el ser humano comprende por sí mismo a partir de lo que ha aprendido; y dáat se refiere a la ruaj hakódesh, la inspiración divina y profética.

31:4 “para elaborar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce” – De esto aprendemos que cuando el Espíritu de Elohim llena un hombre, no solamente le eleva a las nubes, sino también le enseña a tratar con las cosas materiales. En el judaísmo no hay contradicción entre lo espiritual y lo material. Según la filosofía griega, que es una parte importante del cristianismo, la materia es mala, pero la Torá enseña que todas las cosas materiales son buenas, cf. Génesis 1:31. Nada es malo en sí mismo si se usa legítimamente, según la instrucción de la Torá, cf. Romanos 14:14; 1 Timoteo 4:4-5; 6:17; Tito 1:15. El judaísmo eleva la materia a un nivel espiritual, para un uso sagrado.

La materia puede servir como un punto de contacto entre el hombre y Elohim. De la misma manera la materia puede convertirse en un punto de contacto para los demonios, mediante la idolatría y la adoración de madera y piedra.

Ahora, la capacidad espiritual de Betsalel le hizo trabajar con las cosas materiales para que el Eterno pudiera usar esas cosas y cumplir un fin espiritual por medio de ellas. Hay un propósito divino con todas las cosas materiales. El hombre ha sido creado para colaborar con el Eterno para llevara a cabo el plan divino con la materia. Así que una religión que separa al hombre de la naturaleza, de los colores, de las formas, de los sonidos, del ritmo, de los olores, de las armonías, de los tonos y de la creatividad, constituye un ataque contra los propósitos del Creador. La creatividad es parte del carácter del Creador y del hombre que fue hecho a Su imagen y semejanza.

En el tabernáculo el Eterno se encuentra con el hombre a través de los cinco sentidos: los colores, la luz y las formas para la vista; el sonido de los animales, del fuego, de los instrumentos y del canto para el oído; los olores de los sacrificios, de la unción, del incienso, del candelabro y de los panes para el olfato; las superficies de los diferentes materiales, los animales, la leña, el agua y el calor del fuego para el tacto; la carne hervida, los panes, la sal y las primicias de los frutos de la tierra para el gusto. Todo el ser humano estaba involucrado en el encuentro con el Eterno. Un hombre espiritual es capaz de ver la mano del Creador en todas las cosas materiales y hacer que la materia cumpla su propósito divino.

31:5 “y en el labrado de piedras para engaste, y en el tallado de madera; a fin de que trabaje en toda clase de labor.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “labor”, es “melajá”, que significa “obra”, “tarea”, “oficio”, “fabricación”. Es la misma que se encuentra en el versículo 3, donde fue traducida como “arte”. Esa palabra es la que se usa para la obra de la creación en Génesis 2:2-3 donde está escrito:

“Y en el séptimo día completó Elohim la obra que había hecho, y reposó en el día séptimo de toda la obra (melajá) que había hecho. Y bendijo Elohim el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra (melajá) que Él había creado y hecho.”

Así que la construcción del tabernáculo es vista como una obra parecida a la de la creación. Es una obra maestra, hecha según un diseño divino, al igual que la creación.

31:6 “Mira, yo mismo he nombrado con él a Aholiav, hijo de Ajisamaj, de la tribu de Dan; y en el corazón de todos los que son hábiles he puesto habilidad a fin de que hagan todo lo que te he mandado” – La tribu de Dan es vista como la más humilde. Cuando el Eterno nos pide hacer una obra humanamente imposible, también nos da la capacidad para poder cumplir su llamado de manera sobrenatural, por medio de su Espíritu.

31:11         “también el aceite de la unción, y el incienso aromático para el lugar santo. Los harán conforme a todo lo que te he mandado.” – No podían modificar nada. Todo tenía que ser hecho exactamente igual al plan que el Eterno había revelado al jefe. Un obrero que ha sido puesto bajo alguien no puede inventar cosas por si mismo, sino ser fiel al plan que le es presentado por él que está por en cima. El secreto para el éxito en el Reino es la obediencia a la revelación celestial. En este caso la revelación fue dada al líder y los colaboradores tenían que estar muy cerca del líder para poder recibir las instrucciones y obtener la misma revelación que él ha recibido. Moshé tenía el plan general que le fue dado del cielo. Betsalel había recibido el Espíritu de Elohim, al igual que Moshé. Pero eso no le dio el derecho de ir por libre. Su misión era cumplir el plan que había sido revelado a su jefe. Él no estuvo en el monte. Él no vio el cielo. Él no fue elegido para reemplazar a Moshé, sino para cumplir con el plan divino revelado a Moshé. Ay de aquellos colaboradores del líder principal de una congregación que piensan que saben más que su líder y saben hacer las cosas mejor que él y piensan que podrán llevar a cabo el proyecto divino sin sometimiento. Así no funciona la cosa. Sólo Moshé tenía el plan. Fuera de Moshé, estos obreros no podían haber cumplido el plan por muy ungidos que fueran. Aprendamos de esto para no cometer el pecado de Avshalom, que le llevó a una muerte terrible, cf. 2 Samuel 15.

31:13         “Habla, pues, tú a los hijos de Israel, diciendo: “De cierto guardaréis mis Shabats, porque esto es una señal entre yo y vosotros por todas vuestras generaciones, a fin de que se sepa que yo soy HaShem que os santifico.”” – En medio de la instrucción de la obra del tabernáculo el Eterno pone una cuña con un mensaje de advertencia. Aunque la obra del Mishkán es una obra divina, no hay derecho para no tomar en serio el mandamiento del Shabat. El Shabat tendrá que ser respetado y guardado en medio de una obra tan importante como es la construcción de la tienda de reunión. No podemos poner excusas y decir que estamos haciendo la obra del Eterno y al mismo tiempo violar el Shabat encendiendo el automóvil y demás cosas que están prohibidas en el Shabat. El Eterno es más importante que su obra. Sólo está permitido violar un mandamiento si hay otro mandamiento con mayor peso que lo elimina. Pero en este caso la construcción del Mishkán no tenía más peso que el mandamiento del cese de “melajá” en Shabat. Así que el Eterno mete aquí seis versículos que hablan de la importancia del Shabat en relación con la construcción del tabernáculo.

En la Mishná se puede encontrar las 39 cosas que han sido establecidas como prohibidas en el Shabat, basándose en la obra del tabernáculo, por ser consideradas “melajá”. Son las siguientes: sembrar, arar, segar, engavillar, majar, bieldar, limpiar, moler, cribar, amasar, cocer, esquilar, lavar la lana, mullirla, teñirla; hilar, tejer, hacer dos cordoncillos, tejer dos hilos, separar dos hilos; hacer nudos, soltarlos, hacer dos costuras, desgarrar algo con objeto de hacer dos costuras, cazar un ciervo, matarlo o despellejarlo, ensalarlo, curar la piel, pulirla, cortarla; escribir dos letras, borrar con el fin de escribir dos letras; edificar, demoler, apagar (fuego), encender (fuego); golpear con martillo, transportar de un ámbito a otro.

En este versículo está escrito que los Shabats son del Eterno, “mis Shabats”. El día del Eterno no es el domingo sino el Shabat, cf. Éxodo 20:10; Levítico 23:1-3; Isaías 56:4; 58:13-14. Cuando aparece la expresión “mis” o “mi” en relación con alguna cosa, implica que esa cosa está en el cielo y es del Eterno de una manera especial. Cuando habla de “mi arco”, en Génesis 9:13 es porque en el cielo hay un arco completo, redondo, cf. Ezequiel 1:28; Revelación 4:3. Él dio una parte de su arco a los hombres. Cuando habla de “mis Shabats” es porque él tiene Shabat en el cielo y comparte de su eterno descanso con el hombre una vez por semana. Cuando habla de “mi pacto”, cf. Génesis 6:18; 17:4, es porque su pacto está firme en el cielo y él comparte ese pacto con los hombres. Cuando habla de “mi sacrificio” es porque ese sacrificio está en el cielo y ha sido compartido con los hijos de los hombres. La expresión “mi sacrificio” aparece sólo dos veces en el Jumash (los cinco libros de Moshé), cf. Éxodo 23:18; 34:25, y en ambos casos se refiere al sacrificio del cordero de Pesaj. Esto nos enseña que hay un Cordero de Pesaj en el cielo que fue compartido con los hijos de los hombres, cf. Revelación 13:8. Así que el Shabat es del Eterno.

El Shabat fue dado a los hijos de Israel de una manera especial como una señal de haber sido escogidos, apartados, santificados. Constituye una de las señales del pacto entre HaShem e Israel. Es parecido al anillo de casamiento. Si una mujer quita su anillo, lo tira al suelo, escupe sobre él y lo pisa, ¿qué significa? Que ya no quiere ser de su marido. Si un hijo de Israel hace melajá en Shabat, ¿qué mensaje está dando?

El Eterno santifica a Israel por medio del Shabat. Esto significa que el Shabat tiene como propósito elevarnos a un nivel espiritual más alto. Es un día para dejar de la intervenir en la creación y reconocer al Creador como soberano. Es un día para dedicarse a la íntima relación con el Eterno junto con la familia y la comunidad a la que uno pertenece. Es un día para ser santificado, apartado y elevado.

31:14 “Por tanto, habéis de guardar el Shabat porque es santo para vosotros. Todo el que lo profane morirá irremisiblemente; porque cualquiera que haga obra (melajá) alguna en él, esa persona será cortada de entre su pueblo.” – Profanar el Shabat significa tratar el Shabat en público como los demás días de la semana. Cualquier Israelita que cometa ese delito merece ser condenado a muerte por un tribunal, beit din, de 23 jueces, en el caso de que haya sido advertido por un mínimo de dos testigos antes de pecar. Si no han habido testigos, el cielo se encargará de cortar su alma de su raíz espiritual.

Aquí está escrito que el Shabat es santo para nosotros. Esto quiere decir que nosotros debemos considerar el Shabat como diferente a los demás días de la semana. Si no lo hacemos no estamos haciendo que sea santo, apartado, diferente. Esto implica todo, la forma de comer, la forma de vestir, la forma de hablar, la forma de comportarse, la forma de relacionarse etc. En Shabat hacemos las cosas diferentes y así será santo para nosotros.

31:15 “Durante seis días se trabajará, pero el séptimo día será día de completo reposo, santo para HaShem. Cualquiera que haga obra alguna en el Shabat morirá irremisiblemente.” – La expresión hebrea que ha sido traducida como “día de completo reposo” es “shabat shabatón”. Aquí aparecen estas dos palabras juntas. En las otras fiestas aparece sólo una de las dos o “shabat” o “shabatón”, cf. Levítico 23, excepto en el día de expiación, Yom Kipur, que también es llamado “shabat shabatón”, cf. Levítico 23:32. Así que el Shabat semanal y el día de Yom Kipur están unidos mediante la segunda regla de interpretación llamada “guezerá shavá”, similitud de expresiones.

Aquí está escrito que el Shabat es santo para el Eterno. Esto significa que el Shabat fue creado para que el hombre se dedique al Eterno de una manera especial. Si uno piensa que ha cumplido con el mandamiento por descansar y no hacer nada en el día del Shabat, se equivoca. El Shabat fue hecho para dedicarse al Eterno, como está escrito en Isaías 58:13-14:

“Si por causa del Shabat apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en mi día santo, y llamas al Shabat delicia, al día santo de HaShem, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando de tus propios asuntos, entonces te deleitarás en HaShem, y yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré con la heredad de tu padre Jacob; porque la boca de HaShem ha hablado.”

Así que si estás trabajando los seis días de la semana y te dedicas a jugar o ver la televisión durante todo el Shabat, no has cumplido con el mandamiento. El Shabat es para dedicarse al Eterno de una manera especial. Es un día de ir a la sinagoga y seguir el ejemplo de nuestro Rebe, como está escrito en Lucas 4:16:

“Llegó a Natseret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga en el día de Shabat, y se levantó a leer.”

En Shabat hay que hacer una Mikrá Kodesh, una santa convocación, como está escrito en Levítico 23:3:

“Seis días se trabajará, pero el séptimo día será día de completo reposo, santa convocación en que no haréis trabajo alguno; es día de reposo a HaShem dondequiera que habitéis.”

Así que si no nos reunimos en Shabat no estamos cumpliendo este mandamiento. Podemos reunirnos en cualquier día de la semana si queremos, pero en el Shabat estamos obligados a tener una santa convocación. El Shabat es para todo aquel que ha nacido del Espíritu y es hijo de Elohim y parte de su familia, el pueblo de Israel. Así que todos los que han nacido de nuevo están llamados a reunirse en Shabat. Si no se reúnen en Shabat están quebrantando un mandamiento, y pecan, porque pecado es quebrantar los mandamientos de la Torá, como está escrito en 1 Juan 3:4:

“Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la Torá.”

Pero alguien dirá: “Yo no tengo congregación mesiánica donde reunirme en Shabat”. Bueno, en primer lugar debes tener una reunión santa en tu propia familia cada Shabat. Las fiestas del Eterno han sido creadas para la familia y para la comunidad. Así que si no puedes hacer una mikrá kodesh en la comunidad podrás cumplir parte del mandamiento en tu familia. Sin embargo necesitas una comunidad donde reunirte cada Shabat. Si no hay una donde vives, tienes dos opciones, mudarte a un lugar donde existe una comunidad o levantar una comunidad con los que el Eterno va uniendo contigo. La vida en comunidad es muy importante para el pueblo de Israel, como está escrito en Hebreos 10:25:

“no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros , y mucho más al ver que el día se acerca.”

31:16 “Los hijos de Israel guardarán, pues, el Shabat, haciendo el Shabat un pacto perpetuo por todas sus generaciones” – Aquí dice que tenemos que guardar el Shabat. Guardar tiene que ver con nuestra actitud de vigilancia y celo para protegerlo. También dice que tenemos que hacerlo un pacto perpetuo en todas nuestras generaciones. El que dice que esta palabra fue quebrantada por el Mesías está proclamando un falso mesías. Este mandamiento seguirá hasta que pasen los cielos y la tierra, según Mateo 5:17-19.

31:17 “Es una señal entre yo y los hijos de Israel para siempre; pues en seis días HaShem hizo los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó.” – La señal del pacto entre HaShem e Israel tiene que ver con la creación. Como él hizo, así nosotros también hacemos. La palabra “cesar” es la primordial. Es la traducción del término “shabat”. Luego viene la palabra “reposar”, en hebreo “nafash”, es la segunda prioridad. Así que el Shabat también fue creado para que descansemos y reposemos para poder tener nuevas fuerzas para la siguiente semana.

Hay dos tipos de santuario en el mundo, un santuario en el espacio y otro en el tiempo. En el relato de la construcción del santuario en el espacio, el tabernáculo, viene entrelazado el relato del santuario en el tiempo, el Shabat.

Segunda aliyá, 31:18 – 33:11 

32:2 “Y Aharón les dijo: Quitad los pendientes de oro de las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.” – También los hombres llevaban pendientes. Según el Midrash, lo habían aprendido de los egipcios que lo habían adaptado de los árabes.

32:4 “Y él los tomó de sus manos y les dio forma con buril, e hizo de ellos un becerro de fundición. Y ellos dijeron: Estos son tus dioses, Israel, que te han sacado de la tierra de Egipto.” – El pueblo estaba acostumbrado a la idolatría de Egipto. Por eso hablaron no solamente de un dios sino de varios, cf. 31:1 donde el verbo también aparece en plural. Fue una ofensa muy grande hacer un becerro de oro. La novia cometió adulterio en su tiempo de desposorio. Pero la ofensa más grande es tratar ese becerro como si fuera el Eterno, diciendo que él los había sacado de Egipto. Cambiaron la gloria del Eterno por una cosa creada, lo cual es la raíz de toda idolatría, como está escrito en Romanos 1:23-25:

“y cambiaron la gloria del Elohim incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por consiguiente, Elohim los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos; porque cambiaron la verdad de Elohim por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, quien es bendito por los siglos. Amén.”

32:5 “Cuando Aharón vio esto, edificó un altar delante del becerro. Y Aharón hizo una proclama, diciendo: Mañana será fiesta para HaShem.” – La afrenta mayor es llamar a este ídolo HaShem. El sincretismo religioso es muy ofensivo para el Eterno. Tomar las prácticas paganas y las fiestas paganas y cambiar sus nombres y llamarlos como si fueran fiestas del Eterno, es una abominación para el Eterno. Esto es lo que se ha hecho con la celebración del domingo, la navidad, la pascua cristiana, el día de los enamorados y otras fiestas paganas. En lugar de seguir el orden establecido por el Eterno en la Torá, tomaron las fiestas del mundo y las llamaron santas. El día del dios sol fue honrado como el día del Señor. La fiesta del nacimiento del dios sol fue cambiada por la celebración del nacimiento de Mesías. La fiesta babilónica de Ishtar fue llamada semana santa. La fiesta romana de Lupercalia fue cambiada en “San Valentín”, etc. ¡Cuánto me arrepiento de haber danzado alrededor del árbol de navidad durante mi infancia!

32:6 “Y al día siguiente se levantaron temprano y ofrecieron holocaustos y trajeron ofrendas de paz; y el pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.” – Este texto fue citado por el shaliaj Shaúl en 1 Corintios 10:7 como está escrito:

“No seáis, pues, idólatras, como fueron algunos de ellos, según está escrito: EL PUEBLO SE SENTÓ A COMER Y A BEBER, Y SE LEVANTO A JUGAR.”

La idolatría está íntimamente ligada a la infidelidad y la inmoralidad sexual. La infidelidad espiritual produce infidelidad relacional y sexual. Una cosa se deriva de la otra. La idolatría es adulterio espiritual.

32:7 “Entonces HaShem habló a Moshé: Desciende pronto, porque tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido.” – Aquí el Eterno no reconoce al pueblo como suyo. Por medio de este acto de adulterio espiritual perdió el estatus de ser su pueblo. Salió del pacto. El adulterio quiebra el pacto matrimonial, como está escrito en Oseas 1:9:

“Y el dijo: Ponle por nombre Lo-amí, porque vosotros no sois mi pueblo y yo no soy vuestro Elohim.”

En Oseas 2:2 está escrito:

“Contended con vuestra madre, contended, porque ella no es mi mujer, y yo no soy su marido; que quite, pues, de su rostro sus prostituciones, y sus adulterios de entre sus pechos”

El adulterio rompe el pacto matrimonial. Después de un adulterio ya no son esposos, como está escrito en Jeremías 31:32:

“no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos–declara HaShem”

32:10         “Ahora pues, déjame, para que se encienda mi ira contra ellos y los consuma; mas de ti yo haré una gran nación.” – El Eterno le pidió a Moshé que le dejara. Esto significa que le dijo que no intercediera por el pueblo, cf. Jeremías 7:16.

Moshé tuvo la oportunidad de ser elevado a un padre de una nueva nación, pero rehusó. En lugar de exaltarse a sí mismo se humilló y estaba dispuesto a dar su vida para salvar al pueblo. El profeta como Moshé es Yeshúa, cf. Deuteronomio 18:15, 18. Él tampoco abandonó al pueblo de Israel para convertirse en el origen de un nuevo Israel. Esa idea es un mito.

32:11         “Entonces Moshé suplicó ante HaShem su Elohim, y dijo: Oh Eterno, ¿por qué se enciende tu ira contra tu pueblo, que tú has sacado de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?” – Moshé presenta tres argumentos principales a favor del pueblo. HaShem le había dicho en el versículo 7 que el pueblo era de Moshé y que él lo había sacado de Egipto. Moshé le devuelve la pelota diciendo que el pueblo es del Eterno y que Él lo sacó de Egipto con grandes milagros.

32:12         “¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: “Con malas intenciones los ha sacado, para matarlos en los montes y para exterminarlos de la faz de la tierra”? Vuélvete del ardor de tu ira, y desiste de hacer daño a tu pueblo.” – Aquí Moshé argumenta a favor del honor del Nombre del Eterno. Los gentiles van a pensar mal del Eterno si mata a su pueblo en el desierto. El testimonio ante las naciones en muy importante y por eso no se debe hacer algo que los haga pensar mal del Elohim de Israel, como está escrito en Ezequiel 20:5-22:

“y diles: “Así dice el Señor Eterno: ‘El día que escogí a Israel y juré a los descendientes de la casa de Yaakov, me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, y les juré diciendo: Yo soy HaShem vuestro Elohim; aquel día les juré que los sacaría de la tierra de Egipto a una tierra que yo había escogido para ellos, que mana leche y miel y que es la más hermosa de todas las tierras. ‘Y les dije: “Arroje cada uno las cosas detestables que os atraen, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto; yo soy HaShem vuestro Elohim.” ‘Pero se rebelaron contra mí y no quisieron escucharme; no arrojaron las cosas detestables que les atraían, ni abandonaron los ídolos de Egipto. Entonces decidí derramar mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos mi ira en medio de la tierra de Egipto. ‘Pero actué en consideración a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones en medio de las cuales vivían, y a cuya vista me había dado a conocer sacándolos de la tierra de Egipto. ‘Los saqué, pues, de la tierra de Egipto y los llevé al desierto. ‘Les di mis estatutos y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre vivirá si los cumple. ‘También les di mis días de reposo por señal entre ellos y yo, para que supieran que yo soy HaShem, el que los santifica. ‘Pero la casa de Israel se rebeló contra mí en el desierto; no anduvieron en mis estatutos y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirá, y mis días de reposo profanaron en gran manera. Entonces decidí derramar mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos. ‘Pero actué en consideración a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado. ‘También les juré en el desierto que no los llevaría a la tierra que les había dado, que mana leche y miel y que es la más hermosa de todas las tierras, porque desecharon mis decretos, no anduvieron en mis estatutos y profanaron mis días de reposo, porque su corazón se iba tras sus ídolos. ‘Sin embargo, mi ojo los perdonó para no destruirlos, y no los hice exterminar en el desierto. ‘Y dije a sus hijos en el desierto: “No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus decretos, ni os contaminéis con sus ídolos. “Yo soy HaShem vuestro Elohim; andad en mis estatutos, guardad mis decretos y ponedlos por obra. “Y santificad mis días de reposo; y que sean una señal entre yo y vosotros, para que sepáis que yo soy HaShem vuestro Elohim.” ‘Pero los hijos se rebelaron contra mí, no anduvieron en mis estatutos, ni tuvieron cuidado de cumplir mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirá, y profanaron mis días de reposo. Entonces decidí derramar mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos mi ira en el desierto. ‘Pero retiré mi mano y actué en consideración a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado.”

En Ezequiel 36:21-24 está escrito:

“Pero yo he tenido compasión de mi santo nombre, que la casa de Israel había profanado entre las naciones adonde fueron. Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice el Señor Eterno: ‘No es por vosotros, casa de Israel, que voy a actuar, sino por mi santo nombre, que habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. ‘Vindicaré la santidad de mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual vosotros habéis profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que yo soy HaShem’–declara el Señor Eterno– ‘cuando demuestre mi santidad entre vosotros a la vista de ellas. ‘Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra.”

32:13         “Acuérdate de Avraham, de Yitsjak y de Israel, siervos tuyos, a quienes juraste por ti mismo, y les dijiste: “Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de la cual he hablado, daré a vuestros descendientes, y ellos la heredarán para siempre.”” – El tercer argumento en la intercesión es el mérito de los padres y el juramento que el Eterno les hizo al decir que iba a multiplicar su descendencia y luego darles la tierra de la promesa. Si ahora ha cumplido la primera parte de la promesa, ¿cómo va a exterminarlos ahora y no cumplir la segunda parte de introducirlos en la tierra?

32:14         “Y HaShem desistió de hacer el daño que había dicho que haría a su pueblo.” – ¿Será que el Eterno puede cambiar sus planes? No puede cambiar sus planes generales, pero sí puede cambiar su manera de cumplir esos planes generales. ¿Será que el Eterno tenía menos compasión que Moshé? No, la compasión que había en el corazón de Moshé vino del Eterno. No es que Moshé haya ido en contra de la voluntad del Eterno. La lucha que hubo entre Moshé y el Eterno expresó la lucha que había dentro del Eterno. Fue una lucha entre la justicia del Eterno, revelada en la sentencia de muerte de la adúltera, cf. Deuteronomio 22:23-24, y la misericordia del Eterno, revelada en la intercesión de Moshé y la decisión final de perdonar al pueblo. El perdón del Eterno muestra que un esposo puede perdonar a su cónyuge aunque haya cometido adulterio. No está obligado a divorciarse, como está escrito en Oseas 3:1:

“Y HaShem me dijo: Ve otra vez, ama a una mujer amada por otro y adúltera, así como HaShem ama a los hijos de Israel a pesar de que ellos se vuelven a otros dioses y se deleitan con tortas de pasas.”

32:15 “Entonces se volvió Moshé y descendió del monte con las dos tablas del testimonio en su mano, tablas escritas por ambos lados; por uno y por el otro estaban escritas.” – Rashí dice que Moshé subió al monte el día 7 de Siván, el tercer mes, para estar en la montaña durante 40 días. Esto significa que bajó el día 17 del cuarto mes.

32:16         “Y las tablas eran obra de Elohim, y la escritura era escritura de Elohim grabada sobre las tablas.” – La escritura de Elohim es la hebrea.

32:17         “Al oír Yehoshúa el ruido del pueblo que gritaba, dijo a Moshé: Hay gritos de guerra en el campamento.” – Yehoshúa había puesto su tienda a los pies del monte, y no estaba con el pueblo. Era un ayudante fiel, siempre listo para atender las necesidades de su jefe. Por esta fidelidad pudo luego ser su sucesor. El que sirve de manera práctica a los líderes que el Eterno ha levantado serán grandemente recompensados, cf. 2 Reyes 3:11; Marcos 9:41.

32:19         “Y sucedió que tan pronto como se acercó al campamento, vio el becerro y las danzas; y se encendió la ira de Moshé, y arrojó las tablas de sus manos, y las hizo pedazos al pie del monte.” – Las tablas fueron quebradas el día 17 del cuarto mes. En ese mismo día ocurrieron luego cosas tristes en la historia de nuestro pueblo. En ese día el rey malvado Antíoco Epífanes profanó el Templo estableciendo en él un ídolo. Durante el sitio de Yerushalayim por los romanos, el sacrificio diario, Korbán Tamid, fue interrumpido en ese día. En el mismo día una brecha fue hecha en las murallas de Yerushalayim tres semanas antes de la destrucción del templo el año 70 e.c. Ese día es un día de ayuno comunitario para el pueblo judío. Las tres semanas desde el 17 del cuarto mes hasta el día 9 del quinto mes, Av, han sido fijadas como un período de duelo. Los dos templos fueron destruidos el día 9 de Av, en hebreo “tishá be-av”.

32:20         “Y tomando el becerro que habían hecho, lo quemó en el fuego, lo molió hasta reducirlo a polvo y lo esparció sobre el agua, e hizo que los hijos de Israel la bebieran.” – El pastor sueco Stanley Sjöberg escribió un artículo acerca de un fenómeno interesante. Cuando el oro es desmenuzado hasta ser polvo y es echado en agua, el color del agua se convierte en rojo, como la sangre. De esta manera parecía que Moshé estaba dando sangre al pueblo para beber.

32:25         “Y viendo Moshé al pueblo desenfrenado, porque Aharón les había permitido el desenfreno para ser burla de sus enemigos” – La idolatría rompe las barreras de protección dentro de la sicología humana y causa que el hombre no puede mantener sus instintos bestiales bajo control. Por eso la idolatría lleva a la fornicación.

32:26         “se paró Moshé a la puerta del campamento, y dijo: El que esté por HaShem, venga a mí. Y se juntaron a él todos los hijos de Leví.” – La tribu de Leví tomó la decisión de no compartir el acto de idolatría y cuando todo el pueblo fue invitado a mostrar si estaba a favor del Eterno, los levitas mostraron su fidelidad. Por esta causa fueron elegidos como los nuevos sacerdotes, en lugar de los primogénitos.

32:29         “Y Moshé dijo: Consagraos hoy a HaShem, pues cada uno ha estado en contra de su hijo y en contra de su hermano, para que hoy El os dé una bendición.” – Esta consagración implicaba el sacerdocio. Leví había usado su espada para matar a todos los hombres de Shejem, cf. Génesis 34. Su ira fue maldecida por Yaakov, cf. Génesis 49:5-7. En esta ocasión su celo pudo ser canalizado para un fin sagrado, en perfecta obediencia al Eterno. Por esta razón recibió una bendición.

32:30         “Y sucedió que al día siguiente dijo Moshé al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado, y yo ahora voy a subir a HaShem, quizá pueda hacer expiación por vuestro pecado.” – Moshé subió otra vez para ponerse entre el Eterno y el pueblo como un medio expiatorio.

32:32         “Y ahora, si perdonas su pecado… y si no, bórrame del libro que has escrito.” – Moshé se sacrificó a si mismo por amor del pueblo, de la misma manera como el Mesías Yeshúa. Según la Guemará, se refiere al libro de la vida. Según Rashí se refiere a la Torá.

32:34         “Pero ahora ve, conduce al pueblo adonde te he dicho. He aquí, mi ángel irá delante de ti; mas el día que yo los visite, los castigaré por su pecado.” – Ahora el Eterno no quiere morar dentro del pueblo con su shejiná, su presencia, sino quiere enviar un ángel en su lugar. La palabra que ha sido traducida como “visite” y “castigaré”, en hebreo “pakad”, significa también “tomar en cuenta”. Por la intercesión de Moshé el pueblo no fue castigado del todo en este momento por lo que había hecho, sino que lo será más adelante. Por esta razón el Talmud dice que en cada momento de la historia cuando Israel es juzgado por sus pecados, también hay una pequeña retribución por lo que pasó con el becerro de oro.

33:1 “Entonces HaShem dijo a Moshé: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que has sacado de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov, diciendo: “A tu descendencia la daré.”” – Cuando uno viaja a Israel, siempre sube. La tierra de Israel es la más elevada de todas las tierras. Todavía el Eterno no dice que Israel es su pueblo. Tampoco dice que él va a ir con ellos.

33:2 “Y enviaré un ángel delante de ti, y echaré fuera al kenaanita, al emorita, al jitita, al perizita, al jivita y al yevusita.” – Aquí sólo se mencionan seis de las siete naciones. Según el Midrash y Rashí, el guirgashita había salido del país por su propia voluntad delante de los israelitas. En el Talmud de Yerushalayim se menciona que antes de proceder a la conquista Yeshoshúa envió un mensaje a los pueblos de Kenáan ofreciéndoles dos opciones: o se iban en paz o se quedaban. Si se quedaban serían exterminados. El pueblo guirgashí optó por abandonar la tierra y dirigirse a África.

33:3 “a una tierra que mana leche y miel; pues yo no subiré en medio de ti, no sea que te destruya en el camino, porque eres un pueblo de dura cerviz.” – Esto significaría que el proyecto del tabernáculo quedaba suspendido. El carácter de una cerviz dura puede servir para bien o para mal. En cuanto a no inclinarse y aceptar la voluntad del Eterno es malo, pero en cuanto a resistir las presiones de los pueblos, es bueno. El pueblo judío ha podido decir no a la idolatría y la asimilación de las naciones por esa dura cerviz. En ese caso ha servido para bien.

 

 

Tercera aliyá, 33:12-16

33:12         “Y Moshé dijo a HaShem: Mira, tú me dices: “Haz subir a este pueblo”; pero tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Además has dicho: “Te he conocido por tu nombre, y también has hallado gracia ante mis ojos.”” – La base de la oración de Moshé es la palabra que el Eterno ha dicho. Para que una oración tenga éxito tendrá que estar basada en la Escritura.

33:13         “Ahora pues, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que me hagas conocer tu camino para que yo te conozca y halle gracia ante tus ojos. Considera también que esta nación es tu pueblo.” – Este deseo de conocer al Eterno es el deseo más sublime que el hombre pueda tener. Moshé pidió tres cosas para sí mismo:

  • ·Conocer el camino del Eterno. El camino del Eterno es su proceder, su manera de actuar.
  • ·Conocer al Eterno. Es más profundo. Uno que conoce otra persona no solamente conoce lo que hace o dice sino también el motivo detrás de lo que hace y dice.
  • ·Ver la gloria del Eterno, v. 18. Esto es el peso de la manifestación del Eterno.

Moshé también pidió que el pueblo fuera reconocido como el pueblo del Eterno.

33:14         “Y El respondió: Mi presencia irá, y yo te daré descanso.” – Aquí el Eterno promete que su presencia, literalmente “rostro”, va a ir con Moshé. A partir de ahora el trato que el Eterno tiene con el pueblo es en relación con Moshé. Como Moshé halló gracia, el pueblo halló gracia.

33:16         “¿Pues en qué se conocerá que he hallado gracia ante tus ojos, yo y tu pueblo? ¿No es acaso en que tú vayas con nosotros, para que nosotros, yo y tu pueblo, nos distingamos de todos los demás pueblos que están sobre la faz de la tierra?” – Vemos que la gracia dada a Moshé es pasada al pueblo. La palabra “gracia” en hebreo “jen”, significa “gracia”, “belleza”, “favor”, “aprecio”. La raíz de “jen” es “janán” que significa “inclinarse para mostrar benevolencia a un inferior”, “compadecerse”, “conceder un favor”. La palabra “jen” aparece seis veces en este contexto. La primera vez que aparece en las Escrituras es en Génesis 6:8 donde está escrito:

“Mas Noaj halló gracia (jen) ante los ojos de HaShem.”

El Midrash dice: “Noaj fue salvado no porque lo merecía, sino porque halló gracia.” El judaísmo bíblico está basado sobre la gracia. Moshé halló gracia en los ojos del Eterno y el pueblo de Israel recibió el perdón por el pecado del becerro por medio de la gracia y el pacto fue renovado a base de esa gracia. Según esta parashá, hallar gracia ante los ojos del Eterno implica cinco cosas:

  • ·Conocer los caminos del Eterno, v. 13.
  • ·Conocer al Eterno, v. 13.
  • ·Caminar con el Eterno, v. 16.
  • ·Distinguirse de todos los pueblos de la tierra, v. 16-17, cf. 34:9.
  • ·Obtener el perdón del Eterno, 34:9.

 

 

 

Cuarta aliyá, 33:17-23

33:18         “Entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.” – La palabra hebrea para “gloria” es “kavod” que significa “peso”, “carga”, “honor”, “importancia”, “nobleza”, “majestad” “gloria”.

33:19         “Y El respondió: Yo haré pasar toda mi bondad delante de ti, y proclamaré el nombre de HaShem delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasión.” – Moshé pidió ver la gloria del Eterno y Él responde hablando de toda su bondad. La gloria del Eterno es toda su bondad, cf. v. 22. Ver su gloria es ver la esencia de su bondad. En el versículo 20 parece ser que toda esa bondad está expresada en el rostro del Eterno. Moshé no podía ver el rostro del Eterno, lo cual corresponde a toda su bondad y toda su gloria. Sólo podía ver la espalda de toda esa bondad. El rostro del Eterno transmite luz, misericordia y paz, según está escrito en Números 6:24-26:

“HaShem te bendiga y te guarde; HaShem haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; HaShem alce sobre ti su rostro, y te dé paz”

33:20         “Y añadió: No puedes ver mi rostro; porque nadie puede verme, y vivir.” – Los ángeles de Elohim están viendo su rostro continuamente, como está escrito en Mateo 18:10:

“Mirad que no despreciéis a uno de estos pequeñitos, porque os digo que sus ángeles en los cielos contemplan siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.”

Después de la resurrección seremos capaces de ver el rostro del Eterno, como está escrito en Mateo 5:8:

“Dichosos los de limpio corazón, pues ellos verán a Elohim.”

En Revelación 22:4 está escrito:

“Ellos verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.”

33:21         “Entonces HaShem dijo: He aquí, hay un lugar conmigo, y tú estarás sobre la peña” – Cerca del Eterno hay un lugar para Moshé. En realidad hay un lugar para cada uno de los hombres cerca del Eterno. Ningún otro podrá ocupar el lugar que el Eterno tiene preparado para ti, sólo tú. Si no ocupas ese lugar, quedará vacío. El Eterno te espera cada mañana en ese lugar, para que te presentes allí delante de él, junto con otros miles de sus siervos.

La peña simboliza al Mesías. Para poder estar delante del Eterno tienes que estar puesto sobre el Mesías. Él es el fundamento sobre el cual podemos estar cerca del Padre.

33:22         “y sucederá que al pasar mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado.” – Según Rashí, el Eterno se presentó cubierto en un talit rezando los 13 atributos de misericordia para que Israel aprendiera a rezar así.

33:23         “Después apartaré mi mano y verás mis espaldas; pero no se verá mi rostro.” – Maimónides resumió la creencia judía en 13 principios. El principio número tres dice: “Yo creo con perfecta fe que Él no es corpóreo ni tiene aspecto corporal.” Cuando la Escritura habla de que el Eterno se manifiesta como si fuera un hombre, se entiende en el judaísmo tradicional como una manera metafórica de hablar de sus diferentes cualidades. Moshé pidió ver la gloria, y el Eterno habla de su rostro. Así que la gloria, una cosa abstracta, es comparada con el rostro, una cosa concreta. Maimónides estaba influenciado por la filosofía griega y por lo tanto intentó presentar el judaísmo de manera filosófica. Por eso él dice que cuando se habla de las espaldas del Eterno no se debe de entender como algo concreto, como una forma física, sino sólo es una manera de hablar de sus atributos.

Sin embargo, hay otras Escrituras donde el Eterno se manifiesta con una forma exterior, parecida a la figura humana, cf. Ezequiel 1:26-28; Isaías 6:1; Daniel 7:9; Revelación 4:2-3. El Mesías habla de la “apariencia” del Padre, como está escrito en Juan 5:37:

“Y el Padre que me envió, ése ha dado testimonio de mí. Pero no habéis oído jamás su voz ni habéis visto su apariencia.”

Si el hombre fue creado a la imagen del Eterno, es lógico pensar que él se manifieste de manera corpórea, semejante a un hombre, aunque siendo espíritu, no está limitado a un cuerpo, porque él es ilimitado y fuera de todo espacio y tiempo.

Quinta aliyá, 34:1-9

34:2 “Prepárate, pues, de mañana, y sube temprano al monte Sinai, y allí preséntate a mí en la cumbre del monte.” – Esto es lo que el Eterno espera de cada uno de nosotros, que nos preparemos de mañana y subamos al monte a orar y tomemos ese lugar preparado allí sobre la roca junto al Padre.

34:5 “Y HaShem descendió en la nube y estuvo allí con él, mientras éste invocaba el nombre de HaShem.” – Cuando te presentas ante el Eterno de mañana, él se acerca y está contigo para escuchar tus alabanzas y tus oraciones. El texto hebreo es ambiguo. No se sabe bien quién proclamó el Nombre del Eterno, Moshé o HaShem mismo. Hay rabinos que creen una cosa y otros que creen la otra. Cuando venga Mashíaj, nos explicará todo…

34:6-7        “Entonces pasó HaShem por delante de él y proclamó: HaShem, HaShem, Elohim compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y fidelidad; el que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la rebeldía y el error, y que absuelve, pero no absuelve (completamente); el que toma en cuenta la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los nietos hasta la tercera y cuarta generación.” – Estos son llamados los trece atributos de misericordia. Son los siguientes:

1.    HaShem – el Eterno, misericordioso antes del pecado.

2.    HaShem – el Eterno, misericordioso después del pecado y la teshuvá, arrepentimiento.

3.    El – el fuerte.

4.    Rajum – compasivo.

5.    Ve-janún – y benevolente.

6.    Erej apaim – tolerante. Espera que el malvado se arrepienta y no lo castiga inmediatamente.

7.    Ve-rav jesed – y abundante en bondad. Da al hombre más allá de lo merecido.

8.    Ve-emet – y verdad, fidelidad o confiabilidad. Es fiel en su comportamiento a todos.

9.    Notser jesed la-alafim – preserva la bondad para dos mil generaciones, sobre los descendientes

de un tsadik, justo.

10. Nosé avón – soporta la rebeldía.

11. Va-fesha – y transgresiones intencionales.

12. Ve-jataá – y errores, pecados no intencionales.

13. Ve-naké lo yenaké – absuelve y no absuelve. Cobra al pecador poco a poco. Absuelve al que se arrepiente pero no absuelve al que no se arrepiente.

Cuando toma en cuenta el pecado de los padres sobre los hijos se refiere a los hijos que prosiguen en el pecado de sus padres. Si el hijo se arrepiente, será perdonado y no le vendrá el castigo del pecado de sus padres, como está escrito en Ezequiel 18:

“Y vino a mí la palabra de HaShem, diciendo: ¿Qué queréis decir al usar este proverbio acerca de la tierra de Israel, que dice: “Los padres comen las uvas agrias, pero los dientes de los hijos tienen la dentera”? Vivo yo–declara el Señor Eterno– que no volveréis a usar más este proverbio en Israel. He aquí, todas las almas son mías; tanto el alma del padre como el alma del hijo mías son. El alma que peque, ésa morirá. Pero el hombre que es justo, y practica el derecho y la justicia, y no come en los santuarios de los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su menstruación; el hombre que no oprime a nadie, sino que devuelve al deudor su prenda; que no comete robo, sino que da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropa, que no presta dinero a interés ni exige con usura, que retrae su mano de la maldad y hace juicio verdadero entre hombre y hombre, que anda en mis estatutos y mis ordenanzas obrando fielmente, ése es justo; ciertamente vivirá–declara el Señor Eterno. Pero si engendra un hijo violento que derrama sangre y que hace cualquiera de estas cosas a un hermano (aunque él mismo no hizo ninguna de estas cosas), que también come en los santuarios de los montes y amancilla a la mujer de su prójimo, oprime al pobre y al necesitado, comete robo, no devuelve la prenda, que levanta sus ojos a los ídolos y comete abominación, que presta a interés y exige con usura; ¿vivirá? ¡No vivirá! Ha cometido todas estas abominaciones, ciertamente morirá; su sangre será sobre él. Mas he aquí, si engendra un hijo que observa todos los pecados que su padre ha cometido, y viéndolo no hace lo mismo, no come en los santuarios de los montes, ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, que no oprime a nadie, ni retiene la prenda, ni comete robo, sino que da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropa, que retrae su mano del pobre, no cobra interés ni usura, cumple mis ordenanzas y anda en mis estatutos, ése no morirá por la iniquidad de su padre, ciertamente vivirá. Su padre, que practicó la extorsión, robó a su hermano e hizo lo que no era bueno en medio de su pueblo, he aquí, morirá por su iniquidad. Y vosotros decís: “¿Por qué no carga el hijo con la iniquidad de su padre?” Cuando el hijo ha practicado el derecho y la justicia, ha observado todos mis estatutos y los ha cumplido, ciertamente vivirá. El alma que peque, ésa morirá. El hijo no cargará con la iniquidad del padre, ni el padre cargará con la iniquidad del hijo; la justicia del justo será sobre él y la maldad del impío será sobre él. Pero si el impío se aparta de todos los pecados que ha cometido, guarda todos mis estatutos y practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá, no morirá. Ninguna de las transgresiones que ha cometido le serán recordadas; por la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso me complazco yo en la muerte del impío–declara el Señor Eterno– y no en que se aparte de sus caminos y viva? Pero si el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, actuando conforme a todas las abominaciones que comete el impío, ¿vivirá? Ninguna de las obras justas que ha hecho le serán recordadas; por la infidelidad que ha cometido y el pecado que ha cometido, por ellos morirá.

Y vosotros decís: “No es recto el camino del Señor.” Oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿No son vuestros caminos los que no son rectos? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete iniquidad y muere a causa de ello, por la iniquidad que ha cometido, morirá. Y cuando el impío se aparta de la maldad que ha cometido y practica el derecho y la justicia, salvará su vida. Porque consideró y se apartó de todas las transgresiones que había cometido, ciertamente vivirá, no morirá. Pero la casa de Israel dice: “El camino del Señor no es recto.” ¿No son rectos mis caminos, oh casa de Israel? ¿No son vuestros caminos los que no son rectos? Por tanto, os juzgaré, a cada uno conforme a su conducta, oh casa de Israel–declara el Señor Eterno–. Arrepentíos y apartaos de todas vuestras transgresiones, para que la iniquidad no os sea piedra de tropiezo. Arrojad de vosotros todas las transgresiones que habéis cometido, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habéis de morir, casa de Israel? Pues yo no me complazco en la muerte de nadie –declara el Señor Eterno–. Arrepentíos y vivid.”

34:8 “Y Moshé se apresuró a inclinarse a tierra y se prosternó” – Esta es la respuesta adecuada del hombre ante la gloria y la bondad de HaShem.

34:9 “y dijo: Si ahora, Eterno, he hallado gracia ante tus ojos, vaya ahora HaShem en medio de nosotros, aunque el pueblo sea de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por posesión tuya.” – Moshé se basa en la revelación de los 13 atributos de misericordia para pedir perdón a favor del pueblo.

 Sexta aliyá, 34:10-26

34:10         “Y contestó: He aquí, voy a hacer un pacto. Delante de todo tu pueblo haré maravillas que no se han hecho en toda la tierra ni en ninguna de las naciones; y todo el pueblo en medio del cual habitas verá la obra de HaShem, porque es cosa temible la que haré contigo.” – El pacto es renovado, pero Moshé es el receptor del pacto y el pueblo es el beneficiario, cf. v. 27. De la misma manera el pacto renovado fue hecho con el Mesías y por medio de él con todos los que están en él. El pacto con Moshé luego fue renovado con la siguiente generación, cf. Deuteronomio 29:1.

34:12         “Cuídate de no hacer pacto con los habitantes de la tierra adonde vas, no sea que esto se convierta en tropezadero en medio de ti” – Este mandamiento no fue guardado por Yehoshúa, al ser engañado, cf. Josué 9.

34:23         “Tres veces al año se presentarán todos tus varones delante de HaShem, el Señor, Elohim de Israel.” – Aquí el Eterno se llama Elohim de Israel, lo cual es una muestra de que ha renovado el pacto matrimonial con su pueblo.

Séptima aliyá, 34:27-35

34:27         “Entonces HaShem dijo a Moshé: Escríbete estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel.” – El pacto fue hecho con Moshé y con Israel. De la misma manera tenemos a Yeshúa como el mediador del pacto renovado con Israel, como está escrito en Hebreos 8:6:

“Pero ahora él ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto es también el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.”

En Hebreos 9:15 está escrito:

“Y por eso él es el mediador de un nuevo pacto, a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones que se cometieron bajo el primer pacto, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna.”

34:29         “Y aconteció que cuando Moshé descendía del monte Sinai con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, Moshé no sabía que la piel de su rostro resplandecía por haber hablado con Elohim.” – Según el Midrash Moshé volvió a los hijos de Israel el día 10 del séptimo mes, Tishrí. Ese día fue establecido como el gran día del perdón, Yom Kipur.

HaShem prometió hacer cosas tremendas con Moshé. Esta fue la primera. Su rostro brillaba por haber hablado con Elohim. De la misma manera la piel de Yeshúa fue transformada en el monte, cf. Mateo 17:1ss, Daniel 12:3; Mateo 13:43; Filipenses 3:21; Revelación 1:16. El fin de la gloria que resplandecía en el rostro de Moshé es el Mesías, como está escrito en 2 Corintios 3:7-18:

“Y si el ministerio de muerte (para hombres mortales) grabado con letras en piedras fue con gloria, de tal manera que los hijos de Israel no podían fijar la vista en el rostro de Moshé por causa de la gloria de su rostro, que se desvanecía, ¿cómo no será aún con más gloria el ministerio del Espíritu? Porque si el ministerio de condenación tiene gloria, mucho más abunda en gloria el ministerio de justicia. Pues en verdad, lo que tenía gloria, en este caso no tiene gloria por razón de la gloria que lo sobrepasa. Porque si lo que se desvanece fue con gloria, mucho más es con gloria lo que permanece (la vida indestructible). Teniendo, por tanto, tal esperanza, hablamos con mucha franqueza, y no somos como Moshé, que ponía un velo sobre su rostro para que los hijos de Israel no fijaran su vista en el fin de aquello que había de desvanecerse (el Mesías). Pero el entendimiento de ellos se endureció; porque hasta el día de hoy, en la lectura del antiguo pacto el mismo velo permanece sin alzarse, pues sólo en el Mesías es quitado. Y hasta el día de hoy, cada vez que se lee a Moshé, un velo está puesto sobre sus corazones; pero cuando alguno se vuelve al Señor, el velo es quitado. Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad. Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.”

En esta parashá están los mandamientos número 105-113 de los 613.

105.   Precepto de donar la mitad de un shekel (siclo de plata) cada año, Éxodo 30:13.

106.   Precepto para un kohén de lavarse los pies y las manos cuando realice su servicio en el

santuario, Éxodo 30:19-20.

107.   Precepto de ungir con el aceite de la unción a cada Kohén Gadol (Sumo Sacerdote) y a cada

rey de Israel, Éxodo 30:25.

108.   Prohibición de que un extraño unte su cuerpo con el aceite de la unción, Éxodo 30:32.

109.   Prohibición de reproducir el aceite de la unción según la fórmula establecida por la Torá,Éx 30:32.

110.   Prohibición de reproducir el sahumerio según la fórmula establecida por la Torá, Éxodo 30:37.

111.   Prohibición de comer o beber de una ofrenda a un ídolo, Éxodo 34:12, 15.

112.   Precepto de dejar descansar la Tierra de Israel en el séptimo año, Éxodo 34:21.

113.   Prohibición de comer carne con leche, Éxodo 34:21

Parashá 20 Tetsavé

ח׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 8, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 20 Tetsavé

Éxodo 27:20 – 30:10

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 27:20 – 28:12
  2. 28:13-30
  3. 28:31-43
  4. 29:1-18
  5. 29:19-37
  6. 29:38-46
  7. 30:1-10
  8. Maftir: 30:8-10

Haftará: Ezequiel 43:10-27

Los Escritos Apostólicos: Lucas 18:15 – 20:26

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 18:15-34
  2. 18:35 – 19:10
  3. 19:11-28
  4. 19:29-48
  5. 20:1-26

Tetsavé

Significa “mandarás”.

Primera aliyá, 27:20 – 28:12

Los hijos de Israel tendrán que traer aceite de olivas machacadas para el alumbrado que tendrá que ser encendido por Aharón y sus hijos por todas las generaciones, y arder de la noche a la mañana. Aharón y sus cuatro hijos tendrán que acercarse a Moshé para ser sacerdotes para el Eterno. Todos los que han recibido un espíritu de sabiduría harán vestiduras de santidad para Aharón para que sea consagrado como Kohén para el Eterno, un pectoral, un efod, un manto, una túnica, un gorro y una faja. Tendrán que hacer vestiduras sagradas tanto para Aharón como para sus hijos. Usarán el oro, la lana azul, la lana púrpura, la lana carmesí y el lino, para hacer el efod. Tendrá dos hombreras y un cinto para embellecerlo. Tendrá dos piedras de ónice con los nombres de los hijos de Israel grabados en ellas, según el orden de nacimiento, seis nombres en cada piedra. Serán grabadas como un sello y serán rodeadas con engastes de oro. Servirán como piedras de remembranza de los hijos de Israel cuando Aharón las lleve sobre sus hombros.

 

 

Segunda aliyá, 28:13-30

Hay que hacer engastes de oro poner dos cadenas de oro puro en ellos. También hay que hacer un pectoral de juicio de labor de diseñador igual que el efod, cuadrado, doblado, de un palmo de longitud y un palmo de ancho. Será rellenado con monturas de piedra en cuatro hileras con doce diferentes piedras preciosas. Las piedras estarán engastadas en oro en sus monturas. En las piedras será grabado un nombre de cada hijo de Israel. El pectoral tendrá cadenas trenzadas de oro puro en el borde y serán puestas en dos anillos en los dos extremos del pectoral. Las puntas de las cadenas serán colocadas en los dos engastes en las dos hombreras del efod, hacia el frente. Dos anillos de oro se colocarán en los dos extremos del pectoral sobre su borde inferior que encara al efod, hacia el interior. Dos anillos de oro se colocarán en las dos hombreras de efod por abajo, hacia el frente, delante de su juntura, arriba del cinto del efod. El pectoral será unido con los anillos a los anillos del efod con un hilo de lana azul, para que no se desprenda de sobre el efod. Así Aharón tendrá que llevar siempre los nombres de los hijos de Israel sobre su corazón al entrar en la presencia del Eterno. Dentro del pectoral estarán los urim y tumim. Así Aharón portará siempre el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante del Eterno.

Tercera aliyá, 28:31-43

Se hará el manto del efod de lana azul. La abertura para la cabeza estará hecha de forma de que no se rompa. En la parte de abajo habrá granadas de tela y campanillas de oro entre ellas para que se oiga cuando entre y salga al santuario.

Hay que hacer una placa de oro y grabar encina: “Santidad para HaShem”. Será sujeto con un hilo de lana azul en la frente para que Aharón porte el pecado por las cosas consagradas y los regalos de las ofrendas de los hijos de Israel.

Una túnica será hecha de cuadros de lino. También se hará un gorro de lino y un cinturón de labor de recamador. Para los hijos de Aharón se harán túnicas, cinturones y gorros. Aharón y sus hijos serán vestidos, ungidos, ordenados y consagrados para servir como sacerdotes ante el Eterno. Hay que hacerles calzoncillos de lino para cubrir su desnudez cuando oficien, desde los lomos hasta los muslos.

Cuarta aliyá, 29:1-18

Serán consagrarlos para servir como sacerdotes de la siguiente manera. Hay que tomar dos novillos y dos carneros, panes ácimos, hogazas ácimas mezcladas con aceite y obleas ácimas untadas con aceite. Aharón y sus hijos serán acercados a la entrada de la tienda de la cita, donde serán lavados con agua. Luego Aharón será vestido con la túnica, el manto del efod, el efod, el pectoral, el gorro y la diadema. Será ungido con el aceite de la unción. Sus hijos serán acercados y vestidos con las túnicas, los cintos – junto con Aharón – y los gorros. El novillo será acercado y, antes de degollarlo, Aharón sus hijos pondrán sus manos sobre su cabeza. Moshé pondrá su sangre sobre los cuernos del altar y verterá el resto sobre la base del altar. Parte de los intestinos del animal serán quemados sobre el altar y el resto será quemado fuera del campamento. Es ofrenda de pecado.

El primer carnero será degollado después de que Aharón y sus hijos hayan puesto sus manos sobre su cabeza. Su sangre será arrojada sobre el altar en derredor. El carnero será cortado en pedazos. Sus entrañas y sus patas serán lavadas. Todo será quemado sobre el altar como ofrenda de ascensión.

 

Quinta aliyá, 29:19-37 

El segundo carnero será degollado después de que Aharón y sus hijos hayan puesto sus manos sobre su cabeza. La sangre será puesta sobre el cartílago de la oreja derecha, los pulgares derechos de las manos y pies de Aharón sus hijos. El resto de la sangre será arrojada sobre el altar, en derredor. La sangre que está sobre el altar será tomada junto con aceite de la unción y serán rociados sobre Aharón, sus hijos y sus vestiduras. Así quedarán consagrados.

Ciertas partes del carnero serán tomadas junto con algunos panes y puestas en las manos de Aharón y sus hijos para ser ofrecidas en ofrenda de vaivén delante del Eterno. Luego estas partes serán quemadas sobre el altar como ofrenda grata delante del Eterno. Moshé mecerá el pecho del carnero de iniciación de Aharón en ofrenda de vaivén. Esa porción será para Moshé, pero será consagrada para Aharón y sus hijos a partir de ahora de las ofrendas de paz de los hijos de Israel. Las vestiduras de Aharón pertenecerán a sus hijos después de él para ser ungidos y investidos por medio de ellas. Durante siete días se vestirá con ellas el de sus hijos que oficie en su lugar.

El carnero de iniciación será cocido en lugar santo y comido por Aharón y sus hijos junto con el pan. De esa manera se hará purificación al investirlos y consagrarlos. Ningún extraño lo comerá. Si queda algo hasta la mañana será quemado.

Así se hará durante siete días. Un novillo se dará por día como ofrenda de pecado para limpiar el altar. El altar también será ungido. Así será santísimo. Todo lo que tocare el altar será consagrado.

Sexta aliyá, 29:38-46

Dos ovejas en su primer año serán ofrecidas sobre el altar cada día, continuamente, una por la mañana y otra por la tarde, junto con harina, aceite y vino, como fragancia para el Eterno, delante de la tienda de la cita donde fijará cita con Moshé y los hijos de Israel. Ese lugar será santificado con su gloria. La tienda, el altar, Aharón y sus hijos serán santificados y el Eterno residirá entre los hijos de Israel.

Séptima aliyá, 30:1-10

Para quemar sahumerio, se hará un altar de madera de acacia recubierta de oro, de un codo de ancho, un codo de largo y dos codos de alto. Sus cuernos serán de él mismo. Habrá una diadema de oro en derredor. Dos anillos de oro se pondrán debajo de su diadema en las dos esquinas en los dos lados donde se colocarán las varas de madera recubiertas de oro para transportarlo. El altar será puesto delante del velo enfrente de la cubierta del arca. Aharón hará que arda el sahumerio sobre él cada maña al limpiar las candelas y cada tarde al encender las candelas, de generación en generación. No se puede ofrecer sobre él sahumerio extraño ni animal, ni harina ni vino. Una vez al año Aharón hará expiación sobre él en sus cuernos con la sangre de la ofrenda de pecado de las expiaciones; es santísimo para el Eterno.

Comentarios

Primera aliyá, 27:20 – 28:12

27:20         “Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, para encender la candela continuamente.” – El olivo es un símbolo del pueblo de Israel, como está escrito en Jeremías 11:16a:

“HaShem te llamó: Olivo frondoso y bello con hermoso fruto.”

Un olivo no muere. Es un árbol que no deja de dar fruto. Cuando algunas ramas se hacen viejas y dejan de dar fruto son cortadas y salen nuevos brotes que siguen dando fruto. El olivo necesita como 10 años para empezar a dar fruto, pero su mayor rendimiento no llega hasta después de 40 años. Su hoja siempre está verde. No necesita mucha agua. Puede aguantar un clima muy caluroso y seco. La aceituna tiene tres ingredientes importantes: aceite, agua y alpechín. El aceite de oliva es una de las cosas más sanas para el cuerpo humano. Entre otras cosas se usa para freír otros alimentos, para mezclar en harina y producir tortas, se echa sobre ensaladas y pan y puede servir como combustible para lámparas de aceite, como en el caso del candelabro en el tabernáculo.

El Midrash destaca la similitud que hay entre el olivo y el pueblo de Israel. Como el aceite de oliva es el más selecto de todos los aceites el pueblo de Israel es la más santa de las naciones. El aceite es producido por medio de fuertes presiones. De la misma manera los hijos de Israel purifican sus corazones y vuelven al Eterno cuando están bajo la presión de las naciones. Todos los demás líquidos pueden mezclarse pero el aceite no se mezcla con los demás. Así el pueblo de Israel es la única nación en la historia que no ha sido devorada por las naciones sin perder su identidad, su identidad hebrea permanecerá para siempre. Si el aceite es metido en otros líquidos flota a lo más alto. Así los israelitas que cumplen la voluntad del Eterno son elevados por encima de los demás pueblos del mundo. Como el aceite sirve para iluminar al mundo, así la sabiduría que radiaba a través del Beit HaMikdash, templo sagrado, iluminaba el mundo entero.

En el Talmud está explicado que el aceite para el alumbrado no podía tener sedimentos. El olivo se cosecha durante el invierno. En el tiempo del segundo templo se cosechaba tres veces cada año. La primera cosecha era de las aceitunas que estaban en las puntas de las ramas que habían madurado primero, por los rayos del sol; la segunda cosecha era de las aceitunas que estaban entre las ramas; y la tercera cosecha era de las aceitunas que maduraban más tarde. Primero se machacaban las aceitunas en un mortero. El aceite que salía de allí fue el único apto para la menorá, el candelabro, porque no tenía residuos. Luego prensaban las aceitunas con un madero y finalmente fueron molidas con piedras de molino. El aceite que salía de estas dos últimas servía para las oblaciones de harina pero no para la menorá.

La menorá no ardía las 24 horas del día. Sólo se encendía una vez por día, en la tarde, a la misma hora cuando el segundo cordero diario fue sacrificado en el atrio, a la hora cuando murió el Mesías ben Yosef. El hecho de usar la expresión “continuamente” no significa que estuviera ardiendo todo el tiempo. La misma palabra se encuentra en Éxodo 29:42 y Números 28:6 donde se habla de un sacrificio diario, continuamente. En Éxodo 25:30 la misma expresión se refiere a poner los panes delante del Eterno una vez por semana.

27:21         “En la tienda de reunión, fuera del velo que está delante del testimonio, Aarón y sus hijos la mantendrán en orden delante de HaShem desde la tarde hasta la mañana; es un estatuto perpetuo para todas las generaciones de los hijos de Israel.” – Por la mañana fueron limpiadas las siete lámparas y se echaba nuevo aceite por la tarde. La menorá no se encendía durante el día, sólo ardía durante la noche, desde la tarde hasta la mañana. Los sabios calcularon la cantidad de aceite necesaria para que la menorá pudiera estar ardiendo durante la entera noche más larga del año. La cantidad necesaria por lámpara era de medio log, que corresponde a 0.15 litros (1/25 galón). Se usaba la misma cantidad de aceite durante todo el año, lo cual implica que las lámparas ardían después de la salida del sol en el tiempo del año cuando las noches eran más cortas. La noche más larga en Yerushalayim tiene aproximadamente 14 horas y la noche más corta tiene aproximadamente 10 horas, así que el aceite siempre duraba más de 14 horas.

 

El Midrash cuenta que una de las siete lámparas siempre ardía cuando el kohén llegaba por la mañana para limpiarlas, aunque no había recibido más aceite que las demás. Por la tarde el kohén, encendió las demás lámparas por medio del fuego de esta lámpara que todavía ardía. Algunos sabios dicen que esa lámpara, llamada “la luz del oeste” tenía que ser encendida solamente una vez al año. El Talmud cuenta que este milagro seguía hasta la muerte de Shimón HaTsadik, 40 años antes de la destrucción del templo. Todo indica que ese fue el año de la muerte y resurrección de Yeshúa, el año 31 e.c.

28:1    “Entonces harás que se acerque a ti, de entre los hijos de Israel, tu hermano Aharón, y con él sus hijos, para que me sirvan como sacerdotes: Aharón, con Nadav y Avihú, Elazar e Itamar, hijos de Aharón” – Aharón es el sumo sacerdote. Su ministerio es una sombra de un ministerio celestial, en el tabernáculo verdadero. Como Moshé vio todo lo que había en el tabernáculo celestial también vio el sumo sacerdote eterno según el orden de Malki-Tsedek, como está escrito en el Salmo 110:4:

“HaShem ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Malki-Tsedek.”

En Hebreos 5:10 está escrito:

“siendo constituido por Elohim sumo sacerdote según el orden de Malki-Tsedek.”

En Hebreos 6:19b-20 está escrito:

“detrás del velo, donde Yeshúa entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Malki-Tsedek, sumo sacerdote para siempre.”

En Hebreos 8:1-5 está escrito:

“Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es éste: tenemos tal sumo sacerdote, el cual se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, como ministro del santuario y del tabernáculo verdadero, que el Señor erigió, no el hombre. Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es necesario que éste también tenga algo que ofrecer. Así que si él estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es copia y sombra de las cosas celestiales, tal como Moshé fue advertido por Elohim cuando estaba a punto de erigir el tabernáculo; pues, dice él: Mira, haz todas las cosas CONFORME AL MODELO QUE TE FUE MOSTRADO EN EL MONTE.”

En Éxodo 25:40 está escrito:

“Y mira que hagas según el diseño que te ha sido mostrado en el monte.”

La palabra hebrea que ha sido traducida como “diseño” es “tavnit” que significa “forma”, “imagen”, “plano”, “modelo”, “copia”, “estructura”. Viene de la raíz “baná”, “edificar”, “construir”, “tener hijos”, “reparar”, “levantar”.

La palabra “verdadero” tiene que ser entendida desde el punto de vista hebreo. Según el concepto griego, lo que se denomina “verdadero” se entiende, en primer lugar, como algo que está en contraste con lo falso, lo ficticio, lo irreal. Pero según el pensamiento hebreo, lo verdadero tiene más que ver con lo seguro, lo estable, lo duradero, lo fiable y lo eterno.

La palabra, que se usó en la traducción griega de Hebreos 8, para verdadero es “aletheía”  que significa “lo que no está escondido”, “lo que revela lo oculto”, “lo que realmente existe”, “la realidad detrás de toda realidad ficticia”. Por lo tanto, el concepto griego de lo verdadero está relacionado con el dualismo filosófico donde se cree que lo que verdaderamente existe es lo invisible al ojo humano, lo inmaterial, el mundo de las ideas. Según la filosofía griega, lo material es algo irreal, falso y malo.

El concepto hebreo de lo verdadero no está basado en ese dualismo platónico, sino en lo que es firme, duradero y fiel. La palabra hebrea para verdadero es “emet”. Esa palabra viene de “aman”, “soportar”, “confirmar”, “ser fiel”, “creer”. De “amán” se deriva la palabra hebrea para fe “emuná”. La palabra “amén” viene de la misma raíz.

Así que cuando se habla del “tabernáculo verdadero”, no se está refiriendo a que el tabernáculo terrenal no sea real, sino que se debe entender como un tabernáculo estable, duradero y eterno.

Cuando las cosas celestiales son comparadas con las terrenales son llamadas “verdaderas”. Esto no significa que las terrenales sean falsas, o ficticias, insignificantes o malas, sino tiene que ver con que las cosas celestiales son FIRMES y DURADERAS. Las cosas invisibles son eternas, pero las cosas visibles son temporales, como está escrito en 2 Corintios 4:18:

“al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”

En Jeremías 10:10 está escrito:

“Mas HaShem es el Elohim verdadero (emet); él es Elohim vivo y Rey eterno

Observemos la comparación entre “verdadero” y “eterno”.

En Juan 1:9 está escrito:

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.”

En Juan 6:32 está escrito:

“Y Yeshúa les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moshé el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.”

En Juan 6:55 está escrito:

“Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.”

 

En Juan 15:1 está escrito:

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.”

En Hebreos 9:24a está escrito:

“Porque no entró Mashíaj en el santuario hecho de mano, figura del verdadero.

Entonces podemos llegar a la conclusión de que cuando se habla del “verdadero” tabernáculo no es en contraste con el terrenal. La palabra “verdadero”, en referencia al santuario celestial, no está usada para menospreciar el tabernáculo en el desierto o los templos que estaban en Yerushalayim, sino resaltar la grandeza, la perfección y la estructura eterna del tabernáculo celestial, el cual es el modelo original para el tabernáculo terrenal y los templos terrenales.

En Hebreos 9:11b está escrito:

“el más amplio y más perfecto tabernáculo”

Lo “verdadero” es lo más amplio, lo más perfecto y lo más duradero en contraste con lo terrenal que es más pequeño, menos perfecto y corruptible. Como hay un tabernáculo verdadero eterno y celestial, también hay un sacerdocio verdadero, eterno y celestial como está escrito en Hebreos 5:5-10:

“De la misma manera, el Mesías no se glorificó a sí mismo para hacerse sumo sacerdote, sino que lo glorificó el que le dijo: HIJO MÍO ERES TU, YO TE HE ENGENDRADO HOY (habla de la resurrección); como también dice en otro pasaje: TÚ ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE SEGÚN EL ORDEN DE MALKI-TSEDEK. El Mesías, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente; y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció; y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen, siendo constituido por Elohim sumo sacerdote según el orden de Malki-Tsedek.”

Este texto nos enseña que después de la resurrección, el Mesías Yeshúa fue introducido en el sacerdocio celestial, según el orden de Malki-Tsedek.

En Hebreos 4:14 está escrito:

“Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Elohim, retengamos nuestra fe.”

La expresión “trascendió los cielos” hace referencia a la investidura sacerdotal de Yeshúa, de la misma manera como el sumo sacerdote Aharón entró en su ministerio por medio de una investidura. En las Escrituras los cielos son comparados con la ropa del hombre. Los cielos son la ropa del Mesías, como está escrito en el Salmo 102:25-26:

“Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos. Ellos perecerán, pero tú permaneces; y todos ellos como una vestidura se desgastarán, como vestido los mudarás, y serán cambiados. Pero tú eres el mismo, y tus años no tendrán fin.”

Entonces podemos decir que la consagración de Aharón fue una sombra profética de la consagración celestial futura del Mesías.

En Éxodo 28:31-32 está escrito:

“Harás asimismo el manto del efod todo de lana azul. La abertura para la cabeza estará doblada hacia dentro; alrededor de la abertura habrá un borde de labor de tejedor, como la abertura de un coselete será, no se romperá.”

Cuando Aharón fue vestido con el manto azul del efod, estaba haciendo un acto profético que hablaba acerca del momento cuando el Mesías iba a trascender los cielos, después de su resurrección. La cabeza de Aharón estaba encima del manto azul y su cuerpo debajo. De la misma manera el Mesías, que es la cabeza de su cuerpo, está sentado sobre los cielos, y su cuerpo está debajo de los cielos.

“no se romperá” – Esto nos enseña que el ministerio celestial del Mesías, según el orden de Malki-Tsedek, no se romperá, es eterno. El ministerio levítico está basado sobre hombres mortales, pero el ministerio según el orden de Malki-Tsedek esta basado sobre una vida indestructible, como está escrito en Hebreos 7:15-17:

“Y esto es aún más evidente, si a semejanza de Malki-Tsedek se levanta otro sacerdote, que ha llegado a serlo, no sobre la base de una ley de requisitos físicos, sino según el poder de una vida indestructible. Pues de El se da testimonio: TÚ ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE SEGÚN EL ORDEN DE MALKI-TSEDEK.”

Como Malki-Tsedek es presentado en Génesis 14 sin genealogía, es como si fuera eterno. Por eso el Eterno jura que el ministerio sacerdotal del Mesías tiene que ser según el orden de Malki-Tsedek que es de carácter eterno. Esto nos enseña que Yeshúa no pudo entrar en ese ministerio hasta después de su resurrección, puesto que no era inmortal antes de morir. El ministerio de Malki-Tsedek fue iniciado cuando el Mesías fue levantado de los muertos y luego elevado muy por encima de los cielos.

Todo el ministerio del sumo sacerdote Aharón en el tabernáculo, incluyendo su vestimenta, nos habla del ministerio que el Mesías tiene desde su resurrección hasta ahora. Esta es la razón por la que la Torá está entrando en todos los detalles acerca de la ropa del sumo sacerdote. Cuando la Torá resalta un tema y lo repite, es porque es muy importante para el Eterno. Y lo que es importante para él es importante para sus hijos.

El sumo sacerdote Aharón simboliza a Mashíaj en su ministerio celestial. Los hijos de Aharón simbolizan los hijos de Mashiaj, es decir sus talmides, sus discípulos. Ellos también recibieron un ministerio sacerdotal según el orden de Malki-Tsedek a partir de la resurrección y glorificación del Mesías. Es importante que estudiemos y entendamos estas sombras para entender nuestra función actual en el tabernáculo celestial.

28:2-3 “Y harás vestiduras sagradas para tu hermano Aharón, para gloria y para hermosura. Y hablarás a todos los hábiles artífices, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, y ellos harán las vestiduras de Aharón para consagrarlo, a fin de que me sirva como sacerdote.” – Las vestiduras servían para tres cosas, para gloria, en hebreo “kavod”,  esplendor, en hebreo “tiferet”  y para consagrar, en hebreo “kadash”, para el ministerio sacerdotal.

28:4 “Estas son las vestiduras que harán: un pectoral, un efod, un manto, una túnica tejida a cuadros, un gorro y un cinturón; y harán vestiduras sagradas para tu hermano Aharón y para sus hijos, a fin de que me sirvan como sacerdotes.” – Todo sacerdote que servía en el santuario tenía cuatro prendas. Las cuatro fueron:

 

  • · Ketónet – la túnica.
  • · Mijnasáyim – los pantalones.
  • · Avnét – el cinto, que medía 32 codos (16 metros).
  • · Migbáat – el gorro, una larga cinta de lino enrollado.

Todas estas vestimentas eran de lino blanco. El sumo sacerdote tenía también estas cuatro, pero según el Midrash,  el gorro del kohén ordinario era puntiagudo arriba mientras que el gorro del kohén ha-gadol era redondo y llamado “mitsnefet”. Además de estas cuatro, el sumo sacerdote tenía cuatro prendas más, en total ocho. En las Escrituras, el número ocho simboliza lo sobrenatural que se introduce en lo natural. También simboliza la salvación. El octavo día es el día después del séptimo día, el día de la resurrección del Mesías, y el día cuando los nuevos cielos y la nueva tierra vendrán, después del séptimo milenio después de Adam. En el octavo día el niño judío entra en el pacto por medio de la circuncisión de su carne. Ocho personas fueron salvas por las aguas del diluvio etc. Las cuatro prendas adicionales del sumo sacerdote fueron:

  • · Meil – el manto azul.
  • ·Efod – el delantal.
    • ·Joshen – el pectoral.
    • ·Tsits – la diadema.

28:6 “Harán también el efod de oro, de lana azul, lana púrpura y lana carmesí y lino trenzado, obra de diseñador.” – Según Rashí, el efod estaba hecho como una especie de delantal que el kohén ceñía por la espalda a la altura del corazón, debajo de los codos. Su anchura era un poco más grande que la anchura de la espalda de un hombre y llegaba hasta los talones. El cinto estaba tejido a su borde superior, siguiendo su ancho y prolongándose hacia ambos lados para que pudiera rodearlo completamente y ceñirse con él. Las hombreras estaban unidas al cinto, en la parte de atrás y llegaban hasta los hombros y un poco más de modo que se doblaban hacia delante hacia abajo. Las piedras de ónice estaban incrustadas, una en cada hombrera. Las dos cadenas de oro fueron insertadas en los dos anillos superiores del pectoral, una a la derecha y otra a la izquierda y las dos puntas de cada cadena fueron insertadas en el engaste de cada hombrera. Así el pectoral colgaba de los engastes del efod hasta la altura del corazón. Los dos anillos que estaban en las dos esquinas bajas del pectoral coincidían con los dos anillos que estaban en la parte de arriba del cinto efod, descansando unos sobre otros. Estos anillos fueron atados entre sí con un hilo de lana azul para que el pectoral estuviese pegado al cinto del efod y no se moviese.

Según el Talmud, las cinco clases de materiales estaban trenzadas en cada hilo. El oro se aplanaba en láminas delgadas que se cortaban en hilos finos. Luego se retorcía una hebra de oro con seis hebras de lana azul, una hebra de oro con seis hebras de lana púrpura y así también con la lana carmesí y con el lino. Luego se retorcían los cuatro hilos juntos y así formaban un hilo con veintiocho hebras.

28:9 “Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel” – El ónice es una piedra negra. Es la primera piedra preciosa mencionada en la Torá, como está escrito en Génesis 2:12:

“El oro de aquella tierra es bueno; allí hay bedelio y ónice”

28:10         “seis de los nombres en una piedra, y los seis nombres restantes en la otra piedra, según el orden de su nacimiento.” – En una piedra estaban los nombres Reuvén, Shimón, Leví, Yehudá, Dan y Naftalí. En la otra piedra Gad, Asher, Yisajar, Zvulún, Yosef y Binyamín. Esto significa que había 25 letras en cada piedra, 50 letras en las dos.

28:11         “Así como un joyero graba un sello, tú grabarás las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; las engastarás en filigrana de oro.” – El Midrash cuenta como fueron grabadas las piedras. Los nombres de las tribus fueron escritos con tinta. Luego fue traído un gusano pequeño como el grano de cebada que se llama shamir. El shamir tenía la capacidad para partir la piedra. Cuando el shamir se comió la tinta fue grabado cada nombre en la piedra de manera perfecta.

28:12         “Y pondrás las dos piedras en las hombreras del efod, como piedras memoriales para los hijos de Israel, y Aharón llevará sus nombres delante de HaShem sobre sus dos hombros por memorial.” – Aharón representa al Mesías. De esto aprendemos que sobre los hombros del Mesías están los nombres de las doce tribus de Israel, sobre dos piedras negras. Esto nos enseña que cuando el Mesías llevó el madero sobre sus hombros desde la ciudad hasta el lugar donde fue colgado, estaba llevando el pecado y la muerte de las doce tribus de Israel. Como Israel es la nación sacerdotal, representa a todas las naciones. Así que sobre los hombros del Mesías cargaba el pecado de todo el mundo, como está escrito en Isaías 53:11:

“Debido a la angustia de su alma, él lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.”

En Juan 19:17 está escrito:

“Tomaron, pues, a Yeshúa, y él salió cargando su viga al sitio llamado el Lugar de la Calavera, que en hebreo se dice Gulgolta”

En 1 Juan 2:2 está escrito:

“El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros (los judíos), sino también por los del mundo entero.”

Las dos piedras de ónice sobre los hombros no solamente hablan de la carga del pecado de los hijos de Israel, sino del gran peso que conlleva ser responsable para el desarrollo espiritual de los demás, como está escrito en 2 Corintios 11:28:

“Además de tales cosas externas, está sobre mí la presión cotidiana de la preocupación por todas las congregaciones.”

Esta carga es la carga del intercesor. La intercesión es un ministerio sacerdotal, cf. Lucas 22:32; Juan 17:9. Sobre sus hombros pesan aquellos nombres que también están en su corazón. Tiene que llevarlos delante del Eterno en todo momento y mencionar sus nombres constantemente, como está escrito en Filipenses 1:4:

“orando siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos vosotros”

En Efesios 1:16 está escrito:

“no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones.”

En 2 Timoteo 1:3 está escrito:

“Doy gracias a Dios, a quien sirvo con limpia conciencia como lo hicieron mis antepasados, de que sin cesar, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones”

En Filemón 4 está escrito:

“Doy gracias a mi Dios siempre, haciendo mención de ti en mis oraciones”

En Romanos 8:34 está escrito:

“¿Quién es el que condena? El Mesías Yeshúa es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Elohim, el que también intercede por nosotros”

El ministerio del Mesías según el orden de Malki-Tsedek fue entregado a sus talmides 50 días después de su resurrección, en el día de Shavuot, cuando el Espíritu fue dado, según vemos escrito en Hechos capítulo 2. Esos 50 días corresponden a las 50 letras de los nombres de los hijos de Israel que están sobre los hombros del Mesías. Yeshúa estuvo 40 días con sus talmides después de su resurrección, cf. Hechos 1:3. Los diez últimos días antes de Shavuot estaba en el cielo. Si cada letra corresponde a un día, vemos como la letra número 41 corresponde al primer día en el cielo. Esa letra es la primera del nombre Yosef, la yud, que tiene el valor 10. En ese día cuando Mashiaj ben Yosef entró en el cielo empeó el proceso de su glorificación y luego consagración como sumo sacerdote. Él fue investido en el cielo con esa ropa verdadera, que también tiene los nombres de los hijos de Israel sobre sus hombros. Así él puede llevar la memoria de los hijos de Israel delante del Padre constantemente, como está escrito en Hebreos 7:25:

“Por lo cual El también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de él se acercan a Elohim, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.”

Como el Mesías está llevando los nombres de los hijos de Israel en las dos piedras que están sobre sus hombros, hay un constante recuerdo de su muerte delante del Padre a favor de todos nosotros.

Segunda aliyá, 28:13-30

28:15 “Y harás el pectoral de juicio, obra de hábil artífice; lo harás como la obra del efod: de oro, de lana azul, lana púrpura y lana escarlata y de lino trenzado lo harás.” – Hay dos explicaciones por las que el pectoral es llamado “de juicio”. La primera, que se encuentra en el Talmud, dice que es llamado así porque hace expiación por la perversión de la justicia civil. La otra interpretación que es presentada por Rashí, dice que es llamado pectoral de juicio porque prueba las afirmaciones que hace por medio del urim y tumim, y sus promesas son verdaderas, cf. Números 27:21. Cuando había duda con respecto a qué hacer en cuanto a asuntos importantes para la nación, se acudía al sumo sacerdote. El se volteaba hacia la shejiná, la presencia divina, y el que preguntaba se colocaba detrás y hacía su pregunta. En el pectoral estaban todas las letras del alefato. Por esto, el rabí Shabtai Bass, dice que las letras se alumbraban milagrosamente para formar la respuesta deseada. De este modo el pectoral aclaraba sus afirmaciones y fue llamada “pectoral de juicio”. Rashí enseña que la palabra hebrea para “juicio”, “mishpat” tiene tres significados:

  • ·Las palabras alegadas por los litigantes
  • ·El veredicto, la sentencia
  • ·La ejecución del castigo, capital, por azotes o monetario

Según Rashí, en este caso “mishpat” significa “probar una afirmación”

28:17 “Y montarás en él cuatro hileras de piedras. La primera hilera será una hilera de un rubí, un esmeralda y una carbunclo” – Hoy no se sabe con exactitud cuál es la identidad de estas doce piedras.

28:20 “y la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe; todas estarán engastadas en filigrana de oro.” – Estas piedras preciosas engastadas en oro nos enseñan acerca del inmenso valor que tiene cada uno de los hijos de Israel delante del Eterno. No solamente habla del valor y la importancia de cada individuo, sino de que cada uno está en el corazón del Mesías para ser llevado delante del Eterno perpetuamente. Querido hijo de Israel, tú estás en el corazón del Mesías en este momento. Él está mencionando tu nombre delante del Padre en todo momento. Él lleva casi 2000 años sirviendo como intercesor delante del trono, orando por cada uno de los hijos de Israel. ¡Bendito sea el Eterno por el ministerio de su Mashíaj!

28:21 “Las piedras serán doce, según los nombres de los hijos de Israel, conforme a sus nombres; serán como las grabaduras de un sello, cada uno según su nombre para las doce tribus.” – Los nombres de los doce hijos de Israel estaban en estas doce piedras. La piedra número once fue un ónice, cf. v. 20. Esa piedra corresponde al nombre Yosef. Mashíaj ben Yosef, Mesías hijo de Yosef, es el nombre que se ha dado al Mesías sufriente. La piedra de Yosef, ónice, también estaba sobre los hombros. Esto nos enseña que el Mesías como siervo sufriente, hijo de Yosef, llevó las doce tribus sobre sus hombros.

Según el Midrash, junto con los doce nombres de los hijos de Israel también fueron grabadas las letras de los nombres de los tres patriarcas, Avraham, Yitsjak y Yaakov y luego las palabras “shivtei Yeshurún”, que significan “las tribus de Yeshurún” (ver ilustración). El nombre Yeshurún es el nombre más sublime del pueblo. Los tres nombres del pueblo son, Yaakov, Israel y Yeshurún, cf. Deuteronomio 32:15; 33:5, 26; Isaías 44:2.

De esta manera había seis letras en cada piedra, en total 72 letras, incluyendo las 22 letras del alfabeto hebreo. Esto era necesario para que las sentencias pudieran ser construidas combinando las letras a fin de transmitir mensajes por medio del urim y tumim. Las letras que aparecen en esta imagen no fueron las mismas que se grabaron en el pectoral del juicio. Allí fueron grabadas las letras hebreas arcaicas. Las letras que actualmente son llamadas “hebreas” en realidad están derivadas de las letras arameas. Después del cautiverio babilónico fueron sustituidas las letras originales hebreas por las arameas, inclusive en el texto sagrado del rollo de la Torá. Así que hoy en día estamos leyendo hebreo con letras arameas, o judaicas, de la misma manera como estamos leyendo español con letras latinas.

28:29 “Y Aharón llevará los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón cuando entre en el lugar santo, continuamente por memorial delante de HaShem.” – Esto nos enseña que el Mesías está llevando cada uno de los hijos de Israel sobre su corazón en este momento presentándolos delante del Padre. Como hemos dicho antes, el ministerio de Malki-Tsedek fue compartido con los hijos del Mesías cuando habían pasado 50 días desde su resurrección. Ellos ya habían recibido el poder de la resurrección, de manera que la vida indestructible les había sido impartida, como está escrito en Juan 20:22:

“Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dice: Recibid el Espíritu de santidad.”

Cuando el Mesías sopló sobre sus talmides, les impartió la vida indestructible que él había recibido por medio de la resurrección. Fue un acto semejante a cuando HaShem sopló en la nariz de Adam para darle vida, cf. Génesis 2:7. En la resurrección había sido creado el segundo, nuevo hombre, cf. 1 Corintios 15:47; 2 Corintios 5:17; Efesios 4:24. Ese nuevo hombre tiene una vida indestructible, y por lo tanto podrá servir según el orden de Malki-Tsedek. Así que no solamente el Mesías tiene ese ministerio, sino también los que por medio de él reciben esa vida en el Espíritu. La inmersión (bautismo) en el Espíritu de santidad capacita al seguidor mesiánico a ministrar en el templo celestial, en espíritu y verdad, como está escrito en Juan 4:21-24:

“Yeshúa le dice: Mujer, créeme; la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren. Elohim es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad.”

En este contexto la palabra adorar está conectada con el culto de los sacrificios en el templo. Adorar en espíritu y verdad implica servir en el templo celestial por medio del espíritu, según el orden de Malki-Tsedek. La iniciación en ese ministerio empieza con la tevilá mesiánica que conecta al hombre con la muerte y resurrección del Mesías como está escrito en Lucas 12:50:

“Pero de un bautismo (tevilá) tengo que ser bautizado (sumergido), y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!”

En Romanos 6:3-11 está escrito:

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido sumergidos en el Mesías Yeshúa, hemos sido sumergidos en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con él por medio de la tevilá para muerte, a fin de que como el Mesías resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si hemos sido unidos a él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado. Y si hemos muerto con el Mesías, creemos que también viviremos con él, sabiendo que el Mesías, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Porque en cuanto él murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Elohim. Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Elohim en el Mesías Yeshúa.”

El segundo paso para ser iniciado en el ministerio celestial e indestructible de Malki-Tsedek en la inmersión en el Espíritu de santidad, en hebreo “Rúaj ha-Kódesh”, como está escrito en Mateo 3:11:

“Yo a la verdad os sumerjo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; El os sumergirá en el Espíritu de santidad y con fuego.”

Esta unción sacerdotal no fue entregada a los fieles en Israel hasta después de la resurrección y glorificación del Mesías, es decir, después de su iniciación en el ministerio sumo-sacerdotal en el tabernáculo celestial, como está escrito en Juan 7:37-39:

“Y en el último día, el gran día de la fiesta, Yeshúa puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí según dice la Escritura, de lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva. Pero él decía esto del Espíritu, que los que habían creído en él habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Yeshúa aún no había sido glorificado.”

Cuarenta días después de la resurrección, Yeshúa todavía no había sido glorificado. Todavía quedaban diez días para cumplir la cuenta del omer, entre Pesaj y Shavuot, y la entrega de la promesa del Padre, como está escrito en Hechos 1:5:

“pues Yojanán sumergió en agua, pero vosotros seréis sumergidos en el Espíritu de santidad dentro de pocos días.”

En Lucas 24:45-49 está escrito:

“Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: Así está escrito, que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día; y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Yerushalayim. Vosotros sois testigos de estas cosas. Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto.”

Después de su resurrección, el Mesías iba explicando lo que de él estaba escrito en las Escrituras. Sus mentes fueron abiertas por el soplo y la nueva vida indestructible que recibieron, y pudieron creer en Yeshúa conforme a las Escrituras. Pero todavía no había llegado el momento para el cumplimiento de la promesa del Padre, la investidura de poder de lo alto. La investidura de la cual se habla aquí es la investidura según el orden de Malki-Tsedek, que está simbolizada proféticamente en la investidura de Aharón y sus hijos en los capítulos que estamos estudiando en esta parashá. En el día 50 después de la resurrección, en la fiesta de Shavuot, el Mesías fue investido en el cielo con las ropas del sumo sacerdote y ungido con aceite celestial, como está escrito en el Salmo 133:

“Cántico de ascenso gradual; de David. Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía (cf. Hechos 2:1). Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aharón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Jermón, que desciende sobre los montes de Tsión; porque allí mandó HaShem la bendición, la vida para siempre.”

Aquí dice que el óleo mesiánico iba a caer en Tsión, en Yerushalayim, sobre los hermanos que vivirían juntos en armonía. Esto fue exactamente lo que pasó 50 días después de la resurrección del Mesías. Yeshúa fue investido y luego ungido en el cielo de la misma manera como Aharón y así el aceite bajó sobre su barba y luego sobre su ropa y llegaba hasta el templo en la tierra donde estaban los talmides presenciando la ofrenda de la mañana y esperando la promesa del Padre. Esto nos enseña que el templo terrenal está justamente debajo del templo celestial, como está escrito en Hechos 2:1-4:

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa (el templo) donde estaban sentados, y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu de santidad y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.”

En Hechos 2:33 está escrito:

“Así que, exaltado a la diestra de Elohim, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu de santidad, ha derramado esto que vosotros veis y oís.”

Al hablar sobrenaturalmente en otros idiomas uno entra por la puerta en el tabernáculo celestial, que corresponde a la cortina de entrada en el atrio en el tabernáculo en el desierto. El hablar en idiomas sobrenaturales es un sacrificio de uno de los miembros del cuerpo en el altar de bronce celestial. Esta capacidad corresponde a los sacrificios diarios que los sacerdotes hacían en el altar que estaba en el atrio del tabernáculo.

Para los apóstoles (en hebreo “shelijím”, en español “emisarios”) del Mesías, fue muy importante que los que entraban en la nueva vida indestructible del Mesías, recibieran la unción de la Rúaj haKódesh, para poder funcionar bien en el ministerio de Malki-Tsedek, como está escrito en Hechos 8:14-17:

“Cuando los shelijím que estaban en Yerushalayim oyeron que Shomrón había recibido la palabra de Elohim, les enviaron a Kefas y a Yojanán, quienes descendieron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu de santidad, pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; sólo habían sido sumergidos en el nombre del Señor Yeshúa. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu de santidad.”

Este texto habla de la tevilá en agua en el nombre de Yeshúa, lo cual es el primer paso para que un judío pueda entrar en el ministerio de Malki-Tsedek y poder adorar al Padre en el tabernáculo celestial en espíritu y verdad, en las esferas espirituales con los objetos duraderos y eternos.

Pero no es suficiente la tevilá en agua, es sólo el primer paso. También necesitaban ser investidos con la vestimenta celestial mediante la tevilá del Espíritu de santidad. Está escrito que “todavía no había descendido sobre ninguno de ellos” lo cual habla de la investidura sacerdotal celestial.

La expresión hebrea “Rúaj haKódesh”, no solamente significa “Espíritu de santidad”, sino también “Espíritu del santuario”. La palabra “ha-kodesh” se encuentra en el texto hebreo de esta parashá significando “santuario” o alguno de los objetos del santuario. En Éxodo 28:29, 35 la palabra “ha-kodesh” fue traducida como “el lugar santo” o “el santuario”. En Éxodo 28:43 aparece “ba-kodesh”, que es una variante de “ha-kodesh” y significa “en el (lugar) santo”. En Éxodo 29:6 se habla de la diadema de “santidad” o del “santuario”, “et-nezer ha-kodesh”. En Éxodo 29:29 aparece la expresión “u-vigdei ha-kodesh”, “y las ropas de santidad” o “y las ropas del santuario”. En Números 28:7 aparece la expresión “ba-kodesh”,  literalmente “en la santidad” como una referencia al altar donde fue derramada la libación.

Todos estos textos nos enseñan que cuando una persona es sumergida en la Rúaj ha-Kódesh, no solamente recibe el Espíritu de santidad para obtener poder para vivir una vida consagrada al Eterno en obediencia a sus mandamientos, cf. Hechos 1:8, 5:32, sino una investidura del Espíritu del Santuario para poder servir en esta era mesiánica en los objetos de santidad celestiales.

En Hechos 10:43-48 está escrito:

“De éste dan testimonio todos los profetas, de que por su nombre, todo el que cree en él recibe el perdón de los pecados. Mientras Kefas aún hablaba estas palabras, el Espíritu de santidad (o del Santuario) cayó sobre todos los que escuchaban el mensaje. Y todos los creyentes que eran de la circuncisión, que habían venido con Kefas, se quedaron asombrados, porque el don del Espíritu de santidad había sido derramado también sobre los gentiles, pues les oían hablar en lenguas y exaltar a Elohim. Entonces Kefas dijo: ¿Puede acaso alguien negar el agua para que sean sumergidos éstos que han recibido el Espíritu de santidad lo mismo que nosotros? Y mandó que fueran sumergidos en el nombre de Yeshúa el Mesías. Entonces le pidieron que se quedara con ellos unos días.”

Cuando Kefas predicó acerca de Yeshúa conforme a la Escritura profética, los gentiles creyeron en él según esa Escritura. Entonces se cumplió la promesa que el Mesías había dada a los judíos en Juan 7:37-39. Los judíos que estaban presentes se quedaron asombradísimos de que los gentiles pudieran ser investidos con las ropas de Malki-Tsedek y entrar en el tabernáculo celestial por medio de hablar sobrenaturalmente en otros idiomas y sacrificar en el altar de bronce celestial. El Eterno mostró así que a partir de la resurrección de Mashíaj, la vida indestructible es ofrecida a los gentiles sin que se hagan judíos de manera tradicional. ¿Cómo es posible que estos que no tienen pacto puedan recibir los beneficios del pacto renovado con Israel y hablar sobrenaturalmente en otros idiomas? Es obvio que el Eterno ha purificado sus corazones por medio de su arrepentimiento y fe, como está escrito en Hechos 15:8-9:

“Y Elohim, que conoce el corazón, les dio testimonio dándoles el Espíritu de santidad, así como también nos lo dio a nosotros; y ninguna distinción hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.”

Esto significa que el Eterno introdujo a los gentiles, que recibieron a Yeshúa como su salvador y señor, en el pacto renovado con Israel, por medio de la sangre del Mesías. Por lo tanto Kefas dio la orden para que fueran sumergidos en agua en el Nombre de Yeshúa. Así confirmarán de manera externa lo que ya había pasado en su interior, la conversión de los ídolos al Elohim de Israel y a la fe judía en el Mesías Yeshúa.

La tevilá de los gentiles implicaría dos cosas, el final del proceso de conversión mesiánica y la introducción en el ministerio sacerdotal de Malki-Tsedek.

Los judíos y los gentiles que han sido sumergidos en agua y Espíritu reciben parte del ministerio que tiene Yeshúa en el cielo, como está escrito en 1 Corintios 1:6-7a:

“así como el testimonio acerca del Mesías fue confirmado en vosotros; de manera que nada os falta en ningún don”

El creyente mesiánico también está equipado con las ropas sumo-sacerdotales que el Mesías lleva encima. Esto implica que el Eterno también pone nombres sobre los hombros y en el corazón del creyente, para que los lleve en intercesión delante del trono, cf. Colosenses 1:24; Gálatas 4:19; Romanos 8:26 – 9:5.

28:30 “Pondrás en el pectoral del juicio el Urim y el Tumim, y estarán sobre el corazón de Aharón cuando entre a la presencia de HaShem; y Aharón llevará continuamente el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de HaShem.” – La palabra hebrea “urim”, plural de “ur”, significa “llamas”, “luces” y la palabra hebrea “tumim”, plural de “tam”, significa “cumplimientos”, “perfecciones”. El Talmud dice:

“¿Por qué fueron llamados “urim y tumim”? “Urim” porque hicieron que sus palabras se iluminaran y “tumim” porque cumplieron sus palabras.”

Según Rashí, “urim ve-tumim” es el nombre de un pergamino en el que estaba escrito el Nombre del Eterno. Ese pergamino fue puesto dentro de los pliegues del pectoral y causaba que las letras se iluminaran y se perfeccionaran cuando daba una respuesta divina. En el tiempo del segundo templo había desaparecido el urim y el tumim. El urim y tumim fue usado para consultar al Eterno cosas de importancia nacional, cf. Jueces 20:27-28; 1 Samuel 23:9-12. Esto significa que el urim y el tumim representan la revelación de la voluntad del eterno. Urim – luces – revela cuál es su voluntad. Tumim – perfecciones – hace que se pueda cumplir su voluntad. En el ministerio de Malki-Tsedek el urim y tumim están dentro del corazón del sacerdote. Su único deseo es que se haga la voluntad del Eterno. Tiene una oración constante: “Señor, revélame tu voluntad y ayúdame a cumplirla perfectamente”.

Las piedras con los nombres de los hijos de Israel están más lejos del corazón que el urim y el tumim. Esto nos enseña que la voluntad del Eterno es más importante para un sacerdote que los hombres y tiene la máxima prioridad, y es la cosa más cercana al corazón. Este es el resultado del pacto renovado, como está escrito en Hebreos 10:14-17:

“Porque por una ofrenda él ha hecho perfectos (tumim) para siempre a los que son santificados. Y también el Espíritu de santidad nos da testimonio; porque después de haber dicho: ESTE ES EL PACTO QUE HARE CON ELLOS DESPUES DE AQUELLOS DIAS–DICE HASHEM: PONDRE MIS LEYES EN SU CORAZON, Y EN SU MENTE LAS ESCRIBIRE (urim), añade: Y NUNCA MAS ME ACORDARE DE SUS PECADOS E INIQUIDADES (tumim).”

En Romanos 8:27 está escrito:

“y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque El intercede por los santos conforme a Elohim.”

Cuando el sacerdote mesiánico ora por los preciosos hermanos que están en su corazón, tiene el urim y el tumim como base, pidiendo que la voluntad del Eterno sea revelada y que las personas puedan cumplirla y llegar a ser perfectas, como está escrito en Filipenses 1:3-7:

“Doy gracias a mi Elohim siempre que me acuerdo de vosotros, orando siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos vosotros (todos los nombres en los hombros), por vuestra participación en las buenas nuevas desde el primer día hasta ahora, estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra (urim), la perfeccionará (tumim) hasta el día del Mesías Yeshúa. Es justo que yo sienta esto acerca de todos vosotros, porque os llevo en el corazón (el pectoral), pues tanto en mis prisiones como en la defensa y confirmación de las buenas nuevas, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.”

En 2 Corintios 13:9 está escrito

“Pues nos regocijamos cuando nosotros somos débiles, pero vosotros sois fuertes; también oramos por esto: que vosotros seáis hechos perfectos (tumim).”

En Colosenses 1:9-12 está escrito:

“Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado de orar por vosotros (todos los nombres en los hombros) y de rogar que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual (urim), para que andéis como es digno del Señor (tumim), agradándole en todo, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Elohim (urim); fortalecidos con todo poder (tumim) según la potencia de su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia (tumim), con gozo dando gracias al Padre que nos ha capacitado (tumim) para compartir la herencia de los santos en luz (urim).”

En Colosenses 4:12 está escrito:

“Epafras, que es uno de vosotros, siervo de Yeshúa el Mesías, os envía saludos, siempre esforzándose intensamente a favor vuestro en sus oraciones (todos los nombres en los hombros), para que estéis firmes (tumim), perfectos (tumim) y completamente seguros en toda la voluntad de Elohim (urim).”

En Colosenses 1:28 está escrito:

“A El nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría (urim), a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en el Mesías (tumim).”

En 1 Corintios 1:5, 8 está escrito:

“porque en todo fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en todo conocimiento (urim)… el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Yeshúa el Mesías (tumim).”

En Efesios 4:11-13 está escrito:

“Y él dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos (tumim) para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo del Mesías; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno (urim) del Hijo de Elohim, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud del Mesías (tumim).

Tercera aliyá, 28:31-43

28:31 “Harás asimismo el manto del efod todo de lana azul.” – Todo este manto fue hecho de lana azul. El color azul es sacado de un molusco que en el Talmud es llamado jilazón. Es el mismo color que se usa para uno de los hilos de los flecos que cuelgan de las cuatro esquinas del manto de cada judío obediente, cf. Números 15:37-41. Durante mucho tiempo no se sabía con exactitud a qué animal era, pero durante los últimos años se han hecho investigaciones profundas que ha resultado en la identificación exacta del animal, cuyo nombre latino es “murex trunculus”. Por esta razón ya se puede conseguir el hilo azul para los flecos de los talits en cualquier tienda judaica en Israel. El nombre del hilo de lana azul en hebreo es “tejelet”. El color azul simboliza el cielo.

28:32 “La abertura para la cabeza estará doblada hacia dentro; alrededor de la abertura habrá una orla tejida, como la abertura de un coselete, no se romperá.” – Como ya hemos dicho antes, este manto de color azul celeste muestra como el Mesías que es la cabeza, traspasó los cielos. Su ministerio es eterno, no se romperá. El cuerpo del Mesías somos sus hijos que hemos recibido la misma vida indestructible por medio de su resurrección, como está escrito en Colosenses 1:18a:

“Él es también la cabeza del cuerpo que es la congregación”

En 1 Corintios 10:17 está escrito:

“Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.”

En Efesios 1:18-23 está escrito:

“Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su poder, el cual obró en el Mesías cuando le resucitó de entre los muertos y le sentó a su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo sino también en el venidero. Y todo sometió bajo sus pies, y a él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la congregación, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo en todo.”

Así que el ministerio de Malki-Tsedek es ejecutado en una íntima colaboración entre la cabeza, el Mesías y su cuerpo, la Kehilá. Su cuerpo está compuesto por todos los que han pasado por la inmersión en agua y Espíritu, como está escrito en 1 Corintios 12:13:

“Pues por un mismo Espíritu todos fuimos sumergidos en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu.”

28:33 “Y harás en su borde inferior granadas de lana azul, lana púrpura y lana carmesí alrededor en todo su borde, y entre ellas, también alrededor, campanillas de oro” – Estas granadas simbolizan el fruto del Espíritu que es la expresión de la vida indestructible y el carácter del Mesías resucitado, como está escrito en Gálatas 5:22-23a:

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio”

Las campanillas de oro simbolizan las manifestaciones sobrenaturales del Espíritu, que son las obras del Mesías como está escrito en 1 Corintios 12:7-10:

“Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común. Pues a uno le es dada palabra de sabiduría por el Espíritu; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; a otro, dones de sanidades por el único Espíritu; a otro, poderes de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimientos de espíritus; a otro, diversas clases de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas.”

Con la ayuda del Eterno, en una lección futura vamos a profundizar más en cada una de estas manifestaciones.

28:34 “una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada, y así alrededor de todo el borde del manto.” – Ambas cosas son necesarias para el ministerio sumo-sacerdotal. El fruto es el amor, las campanillas son las manifestaciones sobrenaturales. Si hay manifestaciones sobrenaturales sin amor, somos como metal que resuena y címbalo que retiñe, como está escrito en 1 Corintios 13:1:

“Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe.”

“una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada” – La primera campanilla de oro corresponde a 1 Corintios capítulo 12 que habla de las manifestaciones sobrenaturales del Espíritu; la granada que sigue corresponde a 1 Corintios 13 que habla del fruto del Espíritu, el amor; y la granada siguiente corresponde a 1 Corintios 14 que otra vez habla de las manifestaciones espirituales.

28:35 “Y estará sobre Aharón cuando ministre; y el tintineo se oirá cuando entre en el lugar santo delante de HaShem, y cuando salga, para que no muera.” – La granada, el fruto del Espíritu, el carácter del Mesías, tiene que estar presente en el ministerio. También tiene que oírse en el ministerio el sonido de las campanillas, las manifestaciones espirituales, que son los milagros del Mesías. Si promovemos solamente el amor en la congregación sin buscar las manifestaciones sobrenaturales, no estamos viviendo según el Mesías. Si buscamos solamente las manifestaciones espirituales sin amar al prójimo como a nosotros mismos, tampoco estamos viviendo según el Mesías. Si no tenemos estos dos ingredientes en nuestro ministerio sacerdotal, en espíritu y verdad, se morirá el ministerio.

Necesitamos tanto los frutos como las campanillas cuando entremos en la presencia del Eterno. También necesitamos ambos cuando salgamos hacia los demás. Primero está escrito que hay que entrar, y luego salir. Nuestro movimiento hacia el Eterno es más importante que nuestro movimiento hacia los demás. Primero amamos al Eterno y le servimos todos los días, y luego servimos a nuestro prójimo en amor. Así no morirá nuestro ministerio mesiánico, cf. 1 Juan 3:14-24.

28:38 “Y estará sobre la frente de Aharón, y Aharón cargará la iniquidad de las cosas sagradas que los hijos de Israel consagren en todas sus ofrendas santas; y la lámina estará siempre sobre su frente, para que sean aceptas delante de HaShem.” – El Talmud cuenta que había un espacio entre el gorro y la lámina donde se colocaba el tefilín de la cabeza. Esta lámina de oro fue puesta para expiar por los sacrificios que no fueron hechos de manera perfecta. Esto concuerda con 1 Pedro 2:5 donde está escrito:

“también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Elohim por medio de Yeshúa el Mesías.”

Por medio de Yeshúa, nuestros sacrificios espirituales son aceptados ante el Padre.

28:41 “Y vestirás con ellos a tu hermano Aharón y a sus hijos con él; y los ungirás y ordenarás y consagrarás para que me sirvan como sacerdotes.” – Todo esto pasó con el Mesías y todo esto pasa con todos los que le siguen fielmente.

 

Cuarta aliyá, 29:1-18

29:2 “y pan sin levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite; los harás de flor de harina de trigo.” – Había tres tipos de pan sin levadura, hechos de trigo, pero preparados de diferente manera. El primero que se menciona, “lejem matsot”, se preparaba hirviendo su masa en agua hasta hacerla comestible. Luego se horneaba un poco y después se freía en aceite de oliva. El segundo tipo de pan, “jalot matsot”, fue hecho de harina mezclada con aceite de oliva y luego horneado, sin hervir ni freír. El tercer tipo, “rekikei matsot” fue hecho horneando su masa que no tenía aceite y luego fue untado con aceite.

29:4 “Después harás que Aharón y sus hijos se acerquen a la entrada de la tienda de reunión, y los lavarás con agua.” – La palabra hebrea para lavar, “rajats” significa en este caso una inmersión total de todo el cuerpo en aguas purificadoras, cf. Levítico 15:16; 2 Reyes 5:10, 14. Esta es la inmersión que inicia todo servicio sacerdotal. Cuando el templo estaba en Yerushalayim, nadie podía entrar sin haber pasado todo su cuerpo desnudo en una “mikvé”, acumulación de aguas naturales y purificadoras, cf. Génesis 1:10.

Como ya hemos dicho, Yeshúa tuvo que pasar por una tevilá, inmersión, en las aguas de la muerte para entrar en su ministerio sacerdotal, cf. Lucas 12:50. Primero vino como profeta, cf. Deuteronomio 18:15, 18; Hebreos 1:2. Después de su resurrección entró en su ministerio sacerdotal, cf. Salmo 110:4; Hebreos 6:20. En su segunda venida vendrá como rey, 1 Reyes 2:45; Isaías 9:7; Lucas 1:32.

También todos los que van a entrar en el ministerio sacerdotal mesiánico en espíritu y verdad tendrán que pasar por las aguas purificadoras en el Nombre de Yeshúa.

29:5 “Y tomarás las vestiduras y pondrás sobre Aharón la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceñirás con el cinto tejido del efod” – El segundo paso para ser sacerdote es la investidura con las ropas sagradas. Este hecho corresponde lo que pasó con el Mesías, según está escrito en Zacarías 3:1-5:

“Entonces me mostró al sumo sacerdote Yehoshúa (forma larga del nombre Yeshúa), que estaba delante del ángel de HaShem; y hasatán estaba a su derecha para acusarlo. Y el ángel de HaShem dijo a hasatán: HaShem te reprenda, hasatán. Repréndate HaShem que ha escogido a Yerushalayim. ¿No es éste un tizón arrebatado del fuego (la resurrección)? Y Yehoshúa estaba vestido de ropas sucias (por nuestros pecados), en pie delante del ángel. Y éste habló, y dijo a los que estaban delante de él: Quitadle las ropas sucias (el viejo hombre). Y a él le dijo: Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te vestiré de ropas de gala (del sumo sacerdote). Después dijo: Que le pongan un gorro limpio en la cabeza. Y le pusieron un gorro limpio en la cabeza y le vistieron con ropas (sacerdotales); y el ángel de HaShem estaba allí.”

29:7 “Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y lo ungirás.” – Este es el tercer paso. Esto pasó cuando Yeshúa fue hecho Mashíaj, Ungido, como está escrito en Hechos 2:36:

“Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Yeshúa a quien vosotros crucificasteis, Elohim le ha hecho Señor y Mesías.”

Los que creen en él conforme a las Escrituras recibirán la misma unción, como está escrito en 1 Juan 2:20, 27; 3:24; 4:13:

“Pero vosotros tenéis unción del Santo, y todos vosotros lo sabéis… Y en cuanto a vosotros, la unción que recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; pero así como su unción os enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera y no mentira, y así como os ha enseñado, permanecéis en él… El que guarda sus mandamientos permanece en él y Elohim en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado… En esto sabemos que permanecemos en él y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu.”

29:11 “Y matarás el novillo delante de HaShem, a la entrada de la tienda de reunión.” – El cuarto paso para iniciar el ministerio sacerdotal es la presentación de sacrificios delante de HaShem. Estos sacrificios son un poco diferentes a los que son ordenados en Levítico. Por ser sacrificios de inicio del ministerio sacerdotal son especiales y no se preparan exactamente igual que los demás sacrificios posteriores. El sacrificio del Mesías es la base para el ministerio sacerdotal de Malki-Tsedek. Por medio de su sacrificio nosotros podemos presentar sacrificios espirituales.

Quinta aliyá, 29:19-37

29:21 “Después tomarás de la sangre que está sobre el altar y del aceite de la unción, y lo rociarás sobre Aharón y sobre sus vestiduras, y sobre sus hijos y sobre las vestiduras de sus hijos; y quedarán consagrados él y sus vestiduras, y también sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él.” – Este es el quinto paso en la iniciación sacerdotal,  la consagración. Este texto concuerda con 1 Pedro 1:2 donde está escrito:

“(elegidos) según el previo conocimiento de Elohim Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Yeshúa el Mesías y ser rociados con su sangre: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas.”

29:29 “Y las vestiduras sagradas de Aharón serán para sus hijos después de él, para que en ellas sean ungidos y consagrados.” – Las mismas ropas quedaban consagradas. Esto significa que con la instalación de los sumos sacerdotales siguientes no hacía falta hacer estos sacrificios. Parece que no se derramaba unción sobre el hijo de Aharón cuando tomó el puesto de su padre. Al recibir la ropa fue ungido y consagrado automáticamente, cf. Números 20:25-28.

29:35 “Así harás, pues, a Aharón y a sus hijos, conforme a todo lo que te he mandado; por siete días los consagrarás.” – Los mismos sacrificios fueron presentados durante siete días. Ese fue el tiempo que hacía falta para iniciar el ministerio sacerdotal levítico.

Sexta aliyá, 29:38-46

29:38 “Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos ovejas en su primer año cada día, continuamente.” – Según Rashí, los corderos no podían tener un año de edad, sino tenían que ser sacrificados durante su primer año de vida.

29:39 “Ofrecerás uno de los corderos por la mañana y el otro cordero lo ofrecerás al atardecer” – Este sacrificio fue llamado “tamid”, “continuo”, porque se hacía todos los días del año, incluso durante las fiestas. En el libro de Ezequiel donde habla del tiempo del reino mesiánico, cuando el templo será restaurado, se puede encontrar todos los sacrificios establecidos en la Torá de Moshé, menos el de la tarde. Es probable que sea omitido porque en esa hora murió Yeshúa, cf. Ezequiel 46:13-15.

Séptima aliyá, 30:1-10

30:3 “Lo revestirás de oro puro: su techo, sus lados en derredor y sus cuernos; y le harás una diadema de oro alrededor.” – Este altar tenía un techo, a diferencia del altar de bronce en el atrio, que fue llenado de tierra.

30:6 “Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el arca del testimonio, donde yo me encontraré contigo.” – El altar de oro no estaba más cerca del velo que la mesa y el candelabro. La expresión “delante de” implica, según Rashí, que estaba alineado en el lugar santo en una línea directa frente al arca.

30:7 “Y Aharón quemará incienso aromático sobre él; lo quemará cada mañana al preparar las lámparas.” – En las Escrituras, el incienso aromático simboliza el conocimiento, como está escrito en 2 Corintios 2:14-15:

“Pero gracias a Elohim, que en el Mesías siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la fragancia de su conocimiento. Porque fragante aroma del Mesías somos para Elohim entre los que se salvan y entre los que se pierden.”

La quema del incienso simboliza oración con el entendimiento, como está escrito en 1 Corintios 14:15:

“Entonces ¿qué? Oraré con el espíritu, pero también oraré con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero también cantaré con el entendimiento.”

En Revelación 5:8; 8:3-4 está escrito:

“Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos… Otro ángel vino y se paró ante el altar con un incensario de oro, y se le dio mucho incienso para que lo añadiera a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del ángel subió ante Elohim el humo del incienso con las oraciones de los santos.”

30:8 “Y cuando Aharón prepare las lámparas al atardecer, quemará incienso. Habrá incienso perpetuo delante de HaShem por todas vuestras generaciones.” – La oración en el espíritu está simbolizada por el sacrificio en el altar de bronce y la oración con el entendimiento está simbolizada por la quema del incienso en el altar de oro cada mañana y cada tarde. Esto nos enseña la importancia de orar cada mañana cada tarde en el espíritu y con el entendimiento en el ministerio sacerdotal mesiánico que tenemos. El libro de oraciones, el sidur, ha sido hecho con el fin de ayudarnos a orar con el entendimiento por la mañana y por la tarde, en las horas de los sacrificios y en las horas cuando Yeshúa fue colgado y cuando entregó su espíritu, cf. Salmo 141:2; Daniel 6:10-13.

 

 

En esta Parashá se encuentran los mandamientos número 98 al 104 de los 613.

 

98. Precepto de encender el candelabro en el santuario, Éxodo 27:21.

99. Precepto para los kohanim de ponerse sus vestiduras (para hacer su servicio en el templo), Éx 28:4.

100.Precepto para los kohanim de que el pectoral no se desprenda del efod, Éxodo 28:28.

101.Prohibición de desgarrar la casaca (meil) de los kohanim, Éxodo 28:32.

102.Precepto de comer la carne de la ofrenda de pecado (jatat) y de la ofrenda de culpa (asham), Éx 29:33.

103.Precepto de quemar sahumerio, Éxodo 30:7.

104.Prohibición de quemar y ofrendar algo en el altar de oro, Éxodo 30:9.

Parashá 19 Terumá

ז׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 7, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 19 Terumá

Éxodo 25:1 – 27:19

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 25:1-16
  2. 25:17-30 (Sefardíes); 25:17-40 (Ashkenazíes)
  3. 25:31 – 26:14 (S); 26:1-14 (A)
  4. 26:15-30
  5. 26:31-37
  6. 27:1-8
  7. 27:9-19
  8. Maftir: 27:17-19

Haftará: 1 Reyes 5:12 (26 heb.) – 6:13

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 15:1-32
  2. 16:1-18
  3. 16:19 – 17:10
  4. 17:11-37
  5. 18:1-14

Terumá

Significa “ofrenda alzada”, “porción separada”.

Primera aliyá, 25:1-16

Los Escritos Apostólicos: Lucas 15:1 – 18:14 El Eterno pide que los hijos de Israel hagan una ofrenda para él, todos los que tienen un corazón motivado podrá dar oro, plata, cobre, lana, lino, pieles, madera, aceite, especias y piedras preciosas para poder construir una morada para el Eterno. Tendrán que hacer un santuario según el modelo que el Eterno muestre a Moshé. El arca será hecha de madera cubierta de oro, de dos codos y medio de longitud, un codo y medio de ancho y un codo y medio de altura. Tendrá una diadema de oro alrededor y cuatro anillos de oro en las cuatro esquinas. Dos varas de madera cubiertas de oro se pondrán en los anillos para poder transportarla. Dentro del arca se pondrá el Testimonio.

Segunda aliyá, 25:17-30

Hay que hacer una cubierta de oro con dos querubines de oro colocados en los dos extremos encima con sus dos alas extendidas hacia arriba y sus rostros de frente el uno del otro y hacia la cubierta. La cubierta tendrá que colocarse encima del arca. Allí el Eterno fijará cita con Moshé para hablarle de encima de la cubierta.

También hay que hacer una mesa de acacia recubierta de oro, de dos codos de longitud, un codo de ancho y un codo y medio de altura. Tendrá un bastidor de oro alrededor con una diadema de oro y cuatro anillos de oro en las esquinas donde se pondrán dos varas de madera cubiertas de oro. La mesa tendrá platillos, cucharones tubos y soportes, todos de oro. Encima de la mesa habrá que colocar el pan de semblantes.

Tercera aliyá, 25:31 – 26:14

El candelabro se hará de oro puro, todo batido, con base, caño, cálices botones y flores. Tendrá seis brazos que saldrán de sus lados, tres en cada lado, con tres cálices, un botón y una flor en cada uno. Todo será de una pieza. Tendrá siete lámparas que serán encendidas por el kohén hacia delante. Sus tenazas y paletas serán de oro puro. Todo será hecho de un talento de oro, según el modelo que le es mostrado a Moshé en la montaña.

El techo del tabernáculo se hará de diez cortinas de lino trenzado, lana azul, lana púrpura y lana carmesí, con querubines de labor de diseñador. Cada cortina tendrá 28 codos de longitud y cuatro codos de anchura. Cinco cortinas serán unidas entre ellas y las otras cinco entre ellas. En cada uno de los bordes de los dos ensamblajes habrá que poner 50 lazadas de lana azul contrapuestas entre ellas. Se harán 50 ganchillos de oro para unir las cortinas entre ellas.

Hay que hacer 11 cortinas de vellocino de cabra a modo de tienda sobre el tabernáculo. Cada cortina será de 30 codos de longitud y cuatro codos de ancho. Cinco cortinas serán unidas entre ellas y seis entre ellas. La sexta cortina será doblada hacia el frente de la tienda. Cincuenta lazadas serán puestas en el borde de cada primera cortina de los dos ensamblajes. Se harán 50 ganchillos de cobre que serán insertados en las lazadas para unir la tienda. Los sobrantes colgarán por los costados del tabernáculo para cubrirlo.

Se hará una cobertura de pieles de carnero teñidas de rojo y una cobertura de tejashim por encima.

Cuarta aliyá, 26:15-30

Se harán maderos para el tabernáculo de acacia, de diez por un codo y medio. Cada madero tendrá dos espigas paralelas una con otra. En el lado sur habrá 20 maderos con 40 basas de plata. Lo mismo se hará para el lado norte. Para la parte posterior del tabernáculo, al oeste, habrá seis maderos y dos maderos en las esquinas, cada madero con sus dos basas. En las puntas serán acoplados entre ellos con anillos. Habrá cinco barras de madera para cada lado para unir los maderos, una de ellas pasará por en medio de los maderos de un extremo a otro. Los maderos y las barras tendrán que ser recubiertos de oro. El tabernáculo será levantado según al diseño que Moshé reciba en la montaña.

Quinta aliyá, 26:31-37

Hay que hacer un velo de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado con querubines de labor de diseñador. Cuatro pilares de acacia cubiertos de oro puestos sobre cuatro basas de plata sujetarán el velo con cuatro ganchillos de oro. Dentro del velo, que separará entre el lugar santo y el lugar santísimo estará el arca. La cubierta se colocará sobre el arca. La mesa será colocada fuera del telón en el lado norte y el candelabro frente a la mesa, en el lugar sur.

Se hará una pantalla para la entrada de la tienda, de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador. La pantalla colgará sobre cinco ganchillos en cinco pilares de madera de acacia recubiertas de oro y con cinco basas de cobre.

Sexta aliyá, 27:1-8

Hay que hacer un altar de madera, hueco y recubierto de cobre, de cinco por cinco codos con una altura de tres codos. Cada esquina tendrá un cuerno. Se harán vasijas para deshollinarlo, badiles, escudillas, garfios y braseros, todos de cobre. Debajo de la cornisa, a la mitad del altar, hay que hacer un enrejado de cobre con cuatro anillos de cobre en las cuatro esquinas donde se colocarán las varas para transportarlo. Se hará conforme a lo que se le mostró a Moshé en la montaña.

Séptima aliyá, 27:9-19

El atrio tendrá cortinas de lino trenzado de 100 codos en los lados sur y norte sujetadas con 20 pilares de cobre con veinte basas de cobre. Los ganchillos y cinturillas de los pilares serán de plata. El lado oeste del atrio tendrá cortinas de 50 codos, sujetadas con diez pilares sobre diez basas. El lado este será de 50 codos, con 15 codos de cortinas por uno y otro lado, sujetadas con tres pilares sobre tres basas. El portal del atrio tendrá una pantalla de 20 codos de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador y sujetada por cuatro pilares sobre cuatro basas. Todos los pilares tendrán cinturillas de plata, ganchillos de plata y  basas de cobre. La altura del atrio será de cinco codos y todos sus utensilios serán de cobre.

Comentarios

Primera aliyá, 25:1-16

25:2 “Di a los hijos de Israel que tomen una ofrenda para mí; de todo aquel cuyo corazón le mueva a hacerlo, tomaréis mi ofrenda.” – Esta ofrenda es llamada “terumá”, que no es fácil traducir, significa “donación”, “don”, “dádiva”, “presente”, “regalo”, “contribución”, “aporte”, “tributo”, “ofrenda”. Viene de la raíz “rum” que significa “alzar”, “elevar”. Tiene que ver con algo que se levante para separar del resto. La misma palabra se usa para la ofrenda que se da al sacerdote de los productos agrícolas antes de dar el diezmo. Pero ese no es su sentido en este texto. Se puede entender como una porción separada que se “eleva” como ofrenda para un uso sagrado.

Los diezmos son una obligación pero las ofrendas son voluntarias, (excepto las prescritas para las fiestas del Eterno). Por esto sólo los que tienen un corazón alegre pueden dar a esta obra de la construcción del tabernáculo. De esta manera el tabernáculo es una extensión de los corazones del pueblo, donde el Eterno desea morar, como está escrito en 2 Corintios 9:7:

“Que cada uno dé  como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Elohim ama al dador alegre.”

En 2 Corintios 6:16-18 está escrito:

“¿O qué acuerdo tiene el templo de Elohim con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Elohim vivo, como Elohim dijo: HABITARE EN ELLOS, Y ANDARÉ ENTRE ELLOS; Y SERÉ SU DIOS, Y ELLOS SERÁN MI PUEBLO. Por tanto, SALID DE EN MEDIO DE ELLOS Y APARTAOS, dice el Señor; Y NO TOQUÉIS LO INMUNDO, y yo os recibiré. Y yo seré para vosotros padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”

25:3 “Y esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata y bronce” – Lo primero que pide el Eterno es oro, lo más precioso. Según Génesis 2:12 el oro es bueno. La Torá del Eterno está diciendo que el oro es bueno. Así que el oro tiene valor porque la Torá le da valor. Ahora los corazones voluntarios tienen la oportunidad de entregar lo más precioso al Eterno. Esta es la razón por la que los hijos de Israel tuvieron que pedir los tesoros de Egipto antes de salir, porque sus riquezas eran necesarias para poder construir esta obra del Eterno.

La ofrenda para la obra del Eterno no se da en secreto. ¿Cómo entonces se va a entender la palabra del Mesías en Mateo 6:1-4? Allí está escrito:

“Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Por eso, cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”

En primer lugar hay que entender la palabra “justicia” en este texto. Es la palabra hebrea “tsedaká” que significa “justicia”, “justificación”, “mérito”, “obra de caridad”, “limosna”. El término “tsedaká” se usa mucho en el judaísmo para hablar del hecho de ayudar a los necesitados, y especialmente de manera económica. Ese es el sentido de la palabra en la boca del Mesías. Lo que está diciendo es que cuando se trata de ayudar a una persona que está en una situación de necesidad está PROHIBIDO anunciar a otros lo que uno dé, por dos razones, para no ser alabado por los hombres y, para no avergonzar al necesitado. El avergonzar a una persona es visto en el judaísmo como un asesinato. Así que el Mesías prohíbe a sus talmides mostrar a otros lo que den cuando ayudan a los pobres. Pero esta prohibición sólo se aplica en el caso de hacer tsedaká, dar limosna, no para otro tipo de ofrendas. Tenemos varios ejemplos en las Escrituras como se hacen recolecciones de dinero de manera pública y las Escrituras no se pueden contradecir. En este caso no fue una “tsedaká”, una ayuda para los pobres, sino una “terumá”, una ofrenda para un fin sagrado, y esa ofrenda no tiene por qué ser en secreto. Por su puesto la actitud del corazón es muy importante para el Eterno para que una ofrenda le pueda ser grata. Esta verdad aprendemos de lo que pasó con las ofrendas de Cayín y Hevel, en Génesis 4. Pero no es necesario que todas las ofrendas se den en secreto, sólo la de “tsedaká”, ayuda a los pobres.

25:8 “Y que hagan un santuario para mí, para que yo habite en ellos.” – En los capítulos anteriores hemos visto como se ha establecido un pacto matrimonial entre la Palabra del Eterno e Israel. Después del primer paso, el desposorio, llega el tiempo de preparar una casa para el nuevo matrimonio. Es la razón por la cual ahora el Eterno pide una casa para poder vivir junto con su esposa. Esta casa es una sombra de una casa celestial que el Eterno ha preparado para ser revelada en los tiempos finales, cf. Revelación 15:5; 21:3.

El texto hebreo no dice que el Eterno va a habitar “entre ellos” sino “en ellos”, “betojam”. Lo más lógico hubiera sido decir: “y yo residiré en él”, pero aquí está diciendo que va a morar dentro del pueblo de Israel y por eso tendrán que hacerle un santuario. El verdadero lugar de la morada es el corazón de cada uno del pueblo de Israel que ha entregado su corazón al Eterno. Esto nos enseña que la Presencia Divina residía en el mishkán, la morada, el tabernáculo, por causa de los israelitas. Ellos eran el verdadero “santuario” de la presencia Divina.

25:9 “Conforme a todo lo que te voy a mostrar, conforme al diseño del tabernáculo y al diseño de todo su mobiliario, así lo haréis.” – El tabernáculo del desierto es una figura de varias cosas. Se puede entender como un reflejo del mismo universo. Hay varias palabras idénticas en este relato que nos conectan con el relato de la creación. Moshé tuvo que estar durante seis días en la nube antes de ser llamado desde el interior en el séptimo día, lo cual conecta esta obra con la creación que fue hecha durante seis días, cf. Éxodo 24:16. A parte del universo podemos comparar el mishkán, tabernáculo, con cuatro otras cosas:

  • ·Un santuario celestial, cf. Hebreos 8:2; 9:11-24.
  • ·El cuerpo del Mesías, Juan 1:14; 2:18-22.
  • ·El cuerpo del creyente, 1 Corintios 6:19.
  • ·La Kehilá, congregación, del Mesías, 1 Pedro 2:4-10; 1 Corintios 3:16-17; 2 Corintios 6:16.

En todos estos está morando la presencia del Eterno de manera más o menos poderosa.

25:10         “Harán también un arca de madera de acacia; su longitud será de dos codos y medio, su anchura de un codo y medio, y su altura de un codo y medio.” – El arca es el objeto más íntimo del mishkán. El Eterno siempre empieza su obra desde dentro para fuera. El hombre mira desde fuera hacia dentro, pero el Eterno mira desde dentro hacia fuera, como está escrito en 1 Samuel 16:7:

“Pero HaShem dijo a Shmuel: No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; pues Elohim ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero HaShem mira el corazón.”

Un profeta del Eterno aprende a ver como el Eterno ve las cosas, desde dentro. Un profeta puede ver los corazones de los hombres, como está escrito en Juan 2:24-25:

“Pero Yeshúa, por su parte, no se confiaba a ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre, pues El sabía lo que había en el hombre.”

En Hechos 8:23 está escrito:

“Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad.”

En 2 Corintios 5:12 está escrito:

“No nos recomendamos otra vez a vosotros, sino que os damos oportunidad de estar orgullosos de nosotros, para que tengáis respuesta para los que se jactan en las apariencias y no en el corazón.”

Cuando el Eterno trata con un hombre, lo hace desde dentro hacia fuera. El problema de muchos es que intentan quitarse los malos frutos, las malas obras de su vida, pero no tratan con la raíz que es la causa que produce esos malos frutos. Podemos estar toda la vida intentando mejorar nuestras acciones y nuestras palabras pero no vamos a tener éxito al menos que vayamos al corazón, que es la causa de todas las malas obras, como está escrito en Marcos 7:21-22:

“Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez. Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre.”

Cuando hay conflictos hay que ir a la causa, a la raíz, y no intentar de cambiar las consecuencias. No trates de cambiar las consecuencias, sino las causas que producen esas consecuencias, y verás cambios sustanciales.

Las medidas del arca terrenal tienen medios codos. ¿Cómo es que el Eterno manda construir algo que sea medio? Dos y medio es la mitad de cinco y uno y medio es la mitad de tres. Esto nos enseña que el tabernáculo terrenal no es perfecto, sino una copia de un tabernáculo celestial mayor y más perfecto, como está escrito en Hebreos 9:11:

“Pero cuando el Mesías apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación.”

 

25:11 “Y la revestirás de oro puro; por dentro y por fuera la revestirás, y harás una moldura de oro alrededor de ella.” – El arca fue hecha de madera cubierta de oro. Betsalel hizo tres cofres, uno exterior de oro, uno de madera que fue colocado dentro y otro interior de oro. De esa manera toda la madera fue cubierta de oro. La madera simboliza el hombre, según Salmo 1:1-3; 92:12-14; Jeremías 17:7-8. El oro es el metal más apreciado. No se oxida, no se pone feo por el medio ambiente como la plata y el cobre. Por eso el oro simboliza el valor de las cosas incorruptibles, cf. Job 23:10; Salmo 19:7-10; 119:72, 127; Proverbios 3:15-15; 8:10-11, 19; 16:16; Malaquías 3:3; 1 Pedro 1:7. El hombre corruptible será vestido de incorrupción, como está escrito en 1 Corintios 15:54:

“Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: DEVORADA HA SIDO LA MUERTE en victoria.”

“y harás una diadema de oro alrededor de ella.” – Esta diadema era como una corona que rodeaba el arca. Había tres objetos en el mishkán que tenía diademas, el arca, la mesa, cf. 25:24, y el altar de incienso, cf. 30:3-4. El Midrash relaciona estos tres objetos con tres coronas, que representan posiciones de grandeza, dentro de Israel:

 

  • ·La Corona de la Torá – representada por el “arón”, el arca.
  • ·La Corona de la Kehuná – sacerdocio,  representada por el “mizbeaj”, el altar.
  • ·La Corona del Maljut – el reinado,  la cual estaba representada por el “shulján”, la mesa.

 

 

25:16 “Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré.” – Como el tabernáculo simboliza al hombre, el arca simboliza el corazón, lo más íntimo. Dentro del arca había tres cosas:

  • ·Las dos tablas del testimonio, que representan toda la Torá.
  • ·Un ómer de maná, Éxodo 16:32-34.
  • ·La vara de Aharón reverdecida, Números 17:5, 8-10.

El testimonio es el nombre que el Eterno ha puesto sobre las dos tablas de piedra que fueron colocadas en el arca. Este texto dice que el Eterno daría a Moshé el testimonio en el futuro. Esto alude no solamente a las dos tablas sino también al testimonio mesiánico que iba a ser entregado más adelante a todos los que recibirían el Espíritu del Mesías, como está escrito en Hebreos 3:5:

“Y Moshé fue fiel en toda la casa de Elohim como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir más tarde

En Jeremías 31:33-34 está escrito:

“porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara HaShem–. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce a HaShem”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara HaShem– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

 

Dentro del corazón del creyente hay un testimonio, una vocecita que habla y dice que es hijo de Elohim, como está escrito en Romanos 8:16:

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Elohim”

En 1 Juan 5:10-12 está escrito:

“El que cree en el Hijo de Elohim tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Elohim, ha hecho a Elohim mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Elohim ha dado respecto a su Hijo. Y el testimonio es éste: que Elohim nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Elohim, no tiene la vida.”

En 2 Corintios 13:5 está escrito:

“Poneos a prueba para ver si estáis en la fe; examinaos a vosotros mismos. ¿O no os reconocéis a vosotros mismos de que Yeshúa el Mesías está en vosotros, a menos que en verdad no paséis la prueba?”

El que es salvo tiene el testimonio dentro de su espíritu. Él sabe que es hijo de Elohim. El que no tiene ese testimonio no es salvo.

En Revelación 19:10 está escrito:

“Entonces caí a sus pies para adorarle. Y me dice: No hagas eso; yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que poseen el testimonio de Yeshúa; adora a Elohim. Pues el testimonio de Yeshúa es el espíritu de la profecía.”

El espíritu de la profecía es el que está dando testimonio en nuestro interior, en lo más profundo de nuestro corazón, no en nuestra mente. Ese espíritu está dando testimonio de Yeshúa, está revelando los secretos del Mesías en las Escrituras. Si uno es sensible al testimonio de Yeshúa que hay en su espíritu va a encontrar muchos secretos en la Torá. La mayoría de las cosas que estoy compartiendo con ustedes las he recibido por este testimonio en mi corazón al leer las Escrituras durante mis 34 últimos años. Cuando fui sumergido en el Espíritu a la edad de nueve años y recibí la capacidad de hablar en idiomas sobrenaturales, empecé a recibir luz sobre las Escrituras que no había tenido antes. De repente empecé a entenderlas y el Espíritu me iba revelando muchos de los secretos que ahora estoy compartiendo en estos comentarios. Ese Espíritu de profecía puede instruir a un niño en los secretos más profundos de las Escrituras. Si encuentras que las Escrituras son aburridas es porque no estás escuchando ese testimonio que tienes en tu espíritu que no sólo dice que eres hijo de Elohim y que Yeshúa es el Salvador y Señor, sino va explicando las Escrituras. A lo mejor estás leyendo las Escrituras solamente con tu intelecto. Entonces es hora de profundizar y descubrir los tesoros espirituales que solamente son alcanzados por los que son guiados por el Espíritu, como está escrito en Romanos 8:14:

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Elohim, los tales son hijos de Elohim.”

Un hombre espiritual ha aprendido a ser dirigido e instruido por su espíritu que está recibiendo el testimonio del Espíritu del Eterno en el interior de su corazón. No estamos hablando de una actividad intelectual en la neshamá, sino de algo más profundo, en el espíritu, como está escrito en 1 Corintios 2:6-10:

 

“Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; pero una sabiduría no de este siglo, ni de los gobernantes de este siglo, que van desapareciendo, sino que hablamos sabiduría de Elohim en misterio, la sabiduría oculta que, desde antes de los siglos, Elohim predestinó para nuestra gloria; la sabiduría que ninguno de los gobernantes de este siglo ha entendido, porque si la hubieran entendido no habrían crucificado al Señor de gloria; sino como está escrito: COSAS QUE OJO NO VIO, NI OÍDO OYÓ, NI HAN ENTRADO AL CORAZÓN DEL HOMBRE, son LAS COSAS QUE ELOAH HA PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN. Pero Elohim nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Elohim.”

En 2 Reyes 5:25-27 está escrito:

“Entonces él entró y se puso delante de su señor. Y Elishá le dijo: ¿Dónde has estado, Guejazi? Y él respondió: Tu siervo no ha ido a ninguna parte. Entonces él le dijo: ¿No iba contigo mi corazón, cuando el hombre se volvió de su carro para encontrarte? ¿Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes para siempre. Y él salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.”

En 2 Reyes 6:32 está escrito:

“Y Elishá estaba sentado en su casa, y los ancianos estaban sentados con él. Y el rey envió a un hombre de los que estaban en su presencia; pero antes de que el mensajero llegara a Elishá, éste dijo a los ancianos: ¿Veis cómo este hijo de asesino ha enviado a cortarme la cabeza? Mirad, cuando el mensajero llegue, cerrad la puerta y mantenedla cerrada contra él. ¿No se oye tras él el ruido de los pasos de su señor?”

En Juan 1:48 está escrito:

“Natanel le dice: ¿Cómo es que me conoces? Yeshúa le respondió y le dijo: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.”

En Juan 5:19 está escrito:

“Por eso Yeshúa, respondiendo, les decía: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera.”

En Juan 5:30 está escrito:

“Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; como oigo, juzgo, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”

En Revelación 2:29 está escrito:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones.”

Estos textos nos enseñan que un hombre que ha recibido el Espíritu del Eterno y ha aprendido a desarrollar la sensibilidad al testimonio en su interior puede entender cosas muy concretas por el Espíritu, ver visiones en el espíritu y oír cosas en su espíritu. Los que son sensibles al testimonio del Espíritu en sus espíritus y aprenden a someter su alma y su cuerpo al espíritu, son los más útiles en el Reino.

Cuando vas a tomar una decisión, no te guíes por las circunstancias, ni por las opiniones de los hombres que te rodeen, ni por sueños ni por visiones, cf. 2 Tesalonicenses 2:2. Sé sensible al testimonio que tienes en tu corazón y actúa según el Espíritu te indique. Ni siquiera una profecía debe ser lo que decida cómo debes dirigir tu vida. Una profecía puede venir para confirmar el testimonio que ya tienes en tu corazón. Pero si una profecía no esté confirmando algo que ya sientes en tu espíritu, ten mucho cuidado en seguirla. Puede ser una falsa profecía. Y si haces caso a una falsa profecía te vas a desviar del camino. Si la profecía no confirma algo que está en tu interior, deséchala de momento. Si permanece una profecía en tu mente para luego confirmar algo que te sucede más adelante, haz caso si concuerda con el testimonio en tu interior, (y por su puesto también el testimonio de las Escrituras).

Uno de los problemas más importantes para el hombre es que ha sustituido la guía del Espíritu del Eterno, en su espíritu, por su razonamiento. El alma ha tomado control sobre la vida del hombre y el espíritu ya no es el que le dirige.

El espíritu del hombre es como el capitán de una nave y el alma es el piloto. La voluntad del piloto es la que decide si la nave va a girar hacia un lado u otro, cf. Jacobo 3:4. El piloto fue puesto en su lugar para cumplir las órdenes del capitán, pero tiene el poder para decidir por sí mismo y dirigir el barco con su propia iniciativa en lugar de obedecer las órdenes de arriba. De la misma manera, por causa del pecado, el alma ha tomado control sobre el hombre, y ya no es espíritu que dirige su vida, sino su mente, su alma.

Cuando llega la salvación a una persona, su espíritu revive y empieza a tomar control sobre el alma. Pero el alma todavía tiene el poder para no someterse al espíritu y tomar decisiones según sus propios criterios, no dirigidos por el Espíritu del Eterno que está en el espíritu del hombre. Pero si el alma se somete al espíritu será dirigido por el Eterno de forma sobrenatural, como está escrito en Juan 3:8:

“El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

Este texto no dice: “así es el Espíritu” sino “así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. Esto nos enseña que la mente no puede entender los giros del espíritu. Simplemente tiene que someterse y ser llevada, como el piloto no va a entender todas las órdenes del capitán del barco. El capitán es el que tiene la visión clara de dónde va, pero el piloto no entiende todo esto, solo debe obedecer, como está escrito en Gálatas 5:16, 18, 25:

“Digo, pues: Andad en el espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne… Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley…  Si vivimos por el Espíritu, andemos también en el Espíritu.”

En Romanos 1:9a está escrito:

“Pues Elohim, a quien sirvo en mi espíritu…”

En 2 Corintios 2:13 está escrito:

“no tuve reposo en mi espíritu al no encontrar a Tito, mi hermano; despidiéndome, pues, de ellos, salí para Macedonia.”

 

 

En Lucas 2:27 está escrito:

“Movido por el Espíritu fue al templo. Y cuando los padres del niño Yeshúa le trajeron para cumplir por Él el rito de la ley”

¡El alma que razona en contra de los impulsos y el testimonio del Espíritu es el mayor obstáculo para el avance del Reino del Eterno en la tierra!

Lo que viene del espíritu siempre concuerda con lo que está escrito en la Torá. Si hay algo interior que contradiga lo escrito, no es el testimonio verdadero, puesto que el Testimonio son las dos tablas de la Torá que representa toda la Escritura inspirada por el Espíritu del Eterno, desde Génesis hasta Revelación.

25:17         “Harás además un propiciatorio de oro puro; su longitud será de dos codos y medio, y su anchura de un codo y medio.” – Este propiciatorio es una ilustración del Trono de Gloria que hay en el cielo, cf. Hebreos 4:16. La palabra hebrea que ha sido traducida como “propiciatorio” es “kaporet” que significa “cobertura”, “cubierta”. Viene de la raíz “kafar” que significa “cubrir con brea”, “calafatear”, y también “perdonar”, “absolver”, “compensar”, “expiar”. Es la misma raíz que hay en la palabra para el día de expiación, Yom Kipur.

25:18         “Harás igualmente dos querubines de oro; los harás de oro labrado a martillo, en los dos extremos del propiciatorio.” – ¿Cómo puede ser que el Eterno dé un mandamiento de hacer dos querubines de oro, que son imágenes de lo que hay arriba en el cielo cuando está prohibido hacer imágenes? El texto de Éxodo 20:4 dice “no TE harás…” La palabra clave es “te”. En este caso el Eterno ordenó que se hicieran estos dos querubines en su santuario. No es lo mismo que cuando una persona se haga una imagen como representación de algo divino. Eso está prohibido, pero en este caso hay una orden divina detrás, no es invención del hombre.

25:20         “Y los querubines tendrán extendidas las alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, uno frente al otro; los rostros de los querubines estarán vueltos hacia el propiciatorio.” – Estos dos querubines están adorando al Eterno que es invisible y que se manifestaba con su luz entre estos dos, debajo de sus alas y encima del arca. Como son dos, los hijos de Israel no los confundirían con el Eterno, y como están adorando, inclinándose y extendiendo sus alas, no pueden ser confundidos con dioses. Están señalando hacia Alguien más importante.

Los dos querubines nos hablan también de la importancia de la unidad entre hermanos junto al Trono del Eterno.

25:21-22 “Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. Allí me citaré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.” – Este fue el lugar de encuentro entre el Eterno y Moshé. Esto nos enseña que el lugar donde puedes encontrar al Eterno está en tu interior, en tu espíritu, en tu corazón. Ese es el lugar de encuentro íntimo entre el Eterno y tú. En tu espíritu puedes acercarte al trono de gracia, el propiciatorio, que está en el cielo, como está escrito en Hebreos 4:16:

“Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”

25:23         “Harás asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud será de dos codos, su anchura de un codo y su altura de un codo y medio.” – La mesa representa la provisión del Eterno para el mundo. Por eso no podía estar vacía en ningún momento, siempre tenía que tener pan encima.

25:30         “Y pondrás sobre la mesa el pan de semblantes perpetuamente delante de mí.” – El pan estaba hecho como una caja, pero con dos de sus lados abiertos. Según Rashí, por eso se llama “pan de semblantes”, “lejem hapanim”, porque era como si tuviera rostros, superficies, que miraban a ambas direcciones hacia los lados del tabernáculo.

La mesa es un lugar de encuentro, un lugar donde hay una relación íntima entre personas. El hecho de comer juntos es algo que implica unidad, compañerismo y amor, como está escrito en Revelación 3:20:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.”

La mesa en la casa de un judío es vista como un altar, un lugar donde hay un encuentro con el Eterno junto con los demás, cf. Ezequiel 41:22. Antes de partir el pan se hace “netilat yadayim”, lavado de manos, con el fin de presentarse ante el Eterno con las manos ritualmente limpias, como dice el Salmo 24:3-4:

“¿Quién subirá al monte de HaShem? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño.”

El netilat yadayim se hace antes de comer pan horneado de alguna de las cinco clases de cereales, trigo, cebada, avena, centeno y alforfón. Según el Shulján Aruj, el volumen de agua mínimo requerido para netilat yadayim es de 1/8 litro, (1/30 galón). Se recomienda verter agua en abundancia sobre las manos. El agua se vierte sobre las manos mediante un recipiente, sin mellas, ni grietas, que se llena con la mano derecha y se pasa a la mano izquierda. La izquierda vierte tres veces sobre la derecha cubriéndola de agua cada vez hasta el puño. Se pasa luego el recipiente a la mano derecha y se vierte sobre la izquierda de la misma manera. Después de secarse, se levantan las dos manos a la altura de la cabeza y se dice la siguiente bendición:

“Baruj Atá Adonai Eloheinu Melej ha-olam asher kidshanu be-mitsvotav ve-tsivanu al netilat yadayim. – Bendito eres Tú Señor nuestro Elohim Rey del universo que nos santificó con sus mandamientos y nos ordenó la purificación de las manos.”

Existe también la costumbre de secarse después de hacer la bendición. Si no hay suficiente agua, basta con verter el agua una sola vez sobre cada mano. Sólo se pronuncia la “berajá”, la bendición, de netilat yadayim, cuando se va a comer una cantidad mínima de dos kazayit, (aceitunas grandes, equivalente a 58 gramos /2 onzas). Para una cantidad inferior se hace netilat yadayim sin berajá. Al hacer netilat yadayim no se puede tener algún cuerpo extraño sobre las manos. Un anillo debe ser quitado antes de netilat yadayim. Este lavado de manos antes de comer pan se hace en recuerdo del servicio de los sacerdotes en el templo, como está escrito en Éxodo 30:19:

“Y con ella se lavarán las manos y los pies Aharón y sus hijos.”

El lavado de manos es una señal de inocencia y de un deseo de usar las manos de manera limpia delante del Eterno, como está escrito en el Salmo 26:6:

“Lavaré en inocencia mis manos, y andaré en torno a tu altar, oh Eterno”

Compara también con Levítico 15:11 y Deuteronomio 21:6.

En Marcos 7 aparece una discusión entre algunos fariseos y el Mesías sobre la costumbre de hacer netilat yadayim antes de comer pan, como está escrito en los versículos 1-2:

“Los fariseos, y algunos de los escribas que habían venido de Yerushalayim, se reunieron alrededor de él; y vieron que algunos de sus discípulos comían el pan con manos inmundas, es decir, sin lavar.”

Este texto nos da la impresión de que Yeshúa mismo había hecho netilat yadaim, puesto que sólo algunos de sus talmides no lo habían hecho cuando estaban comiendo. La acusación de estos fariseos mostraba que ellos habían elevado estas costumbres al nivel de mandamientos de Elohim, y por eso fueron severamente corregidos por nuestro Rebe.

Inmediatamente después de netilat yadayim y sin interrupción se recita la bendición sobre el pan. Se levanta el pan con las dos manos y se pronuncia la siguiente berajá:

“Baruj Atá Adonai Eloheinu Melej ha-olam. Ha-Motsí lejem min ha-arets. – Bendito eres Tú Señor nuestro Elohim Rey del universo que extrae pan de la tierra.”

Inmediatamente después, sin interrupción, se come un pedazo de pan untado en sal, como está escrito en Levítico 2:13:

“Además, toda ofrenda de cereal tuya sazonarás con sal, para que la sal del pacto de tu Elohim no falte de tu ofrenda de cereal; con todas tus ofrendas ofrecerás sal.”

Entre semana se puede cortar el pan antes de hacer la bendición. En Shabat se hace la bendición sobre dos panes enteros. Se corta después de la berajá. La recitación de la berajá de ha-motsí sólo es obligatoria para uno de los comensales. El amo de casa tiene preferencia. Cuando los demás dicen amén es como si ellos hubieran recitado la bendición. El amo de casa distribuye un pedazo de pan a cada uno. Los comensales no deben probar el pan antes del amo de casa. Por eso él lo prueba y luego lo distribuye a cada uno. Generalmente se espera hasta que el comensal más considerado empiece a comer. Los trozos de pan no son lanzados, sino colocados por el amo de casa ante cada persona. No se entrega en sus manos, porque así se hace con los enlutados. La bendición sobre el pan incluye todo el resto de los alimentos, excepto el vino.

La mesa es un lugar de encuentro espiritual. Por lo tanto es importante hablar de la Torá en cada comida y comer de manera decente, no con glotonería ni tratar la comida sin respeto, cf. Números 21:5-6. No está permitido comer con pecadores, como está escrito en 1 Corintios 5:11:

“Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis.”

Sólo está permitido comer con pecadores con el fin de salvar sus almas, como está escrito en Mateo 9:10-13:

“Y sucedió que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron a la mesa con Yeshúa y sus discípulos. Y cuando vieron esto, los fariseos dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Rabí con los recaudadores de impuestos y pecadores? Al oír él esto, dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. Mas id, y aprended lo que significa: “MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO”; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.”

Durante la comida no se debe tocar algún lugar del cuerpo que suele cubrirse, ni rascarse la cabeza ni introducir el dedo en la nariz o en la oreja. Si por descuido uno hace algo de esto, debe lavarse de nuevo las manos antes de seguir comiendo.

Al final de la comida se lavan los dedos de las manos. Este lavado se llama “mayim ajaroním”, “aguas finales”. Es suficiente verter agua con un recipiente hasta la segunda articulación de los dedos con una cantidad mínima de agua. Después no se debe comer ni hablar antes de hacer la bendición final por la comida, el “birkat ha-mazón”.

Si tres hombres o más comieron juntos uno tiene que hacer una invitación de bendecir al Eterno, “zimún”, diciendo: “Bendigamos a Aquél que de lo suyo hemos comido”. Y los demás responden: “Bendito Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.” El primero repite: “Bendito Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.”

Si diez hombres comieron juntos, se agregan las palabras “nuestro Elohim”, de la siguiente manera: “Bendigamos a nuestro Elohim, Aquél que de lo suyo hemos comido”. Y los demás responden: “Bendito es nuestro Elohim, Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.” El primero repite: “Bendito es nuestro Elohim, Aquél que de lo suyo hemos comido y por cuya bondad vivimos.”

Si tres mujeres comieron juntas también pueden hacer zimún. Si están sentadas a la mesa con hombres, no están obligadas a recitar, sino cumplen con su obligación escuchando a los hombres. En una familia, el más considerado hace tanto hamotsí como zimún. Cuando se dice zimún, se recomienda recitar la bendición por la comida, birkat ha-mazón, alzando una copa de vino. El que dice zimún bebe el vino después de birkat ha-mazón. Esto es un signo de alabanza a Elohim, como está escrito en el Salmo 116:13:

“Alzaré la copa de la salvación, e invocaré el nombre de HaShem.”

La bendición de birkat ha-mazón es un mandamiento de la Torá, como está escrito en Deuteronomio 8:10:

“Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás a HaShem tu Elohim por la buena tierra que El te ha dado.”

En los libros de oraciones está la oración entera. Está compuesta de cuatro partes, la bendición por la comida, por la posesión de la tierra de Israel, por Yerushalayim y el templo, y por las bondades que Elohim nos otorga. Se debe dejar el pan sobre la mesa durante el birkat ha-mazón, en señal de nuestra gratitud a Elohim por la abundancia que nos da, y en recuerdo de la mesa en el lugar santo que siempre tenía panes encima. Esta bendición se recita sentado donde uno comió.

Si uno no come pan, hay otras bendiciones que se suelen hacer, favor de consultar en su libro de oración, el sidur.

Tercera aliyá, 25:31 – 26:14

25:31         “Harás además un candelabro de oro puro. El candelabro, su base y su caña han de hacerse labrados a martillo; sus cálices, sus botones y sus flores serán hechos de él.” – El candelabro, en hebreo “menorá”, simboliza la Torá y el Espíritu. La Torá, porque está escrito en el Salmo 119:105:

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino.”

Y en Proverbios 6:23 está escrito:

“Porque el mandamiento es lámpara, y la instrucción luz, y camino de vida las reprensiones de la instrucción”

El Espíritu, porque está escrito en Isaías 11:2:

“Y reposará sobre él el Espíritu de HaShem, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de HaShem.”

Y en Revelación 1:4; 3:1; 4:5; 5:6 está escrito:

“Juan, a las siete congregaciones que están en Asia: Gracia a vosotros y paz, de aquel que es y que era y que ha de venir, y de los siete Espíritus que están delante de su trono… Y escribe al ángel de la congregación en Sardis: “El que tiene los siete Espíritus de Elohim y las siete estrellas, dice esto: ‘Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estás muerto… Del trono salían relámpagos, voces y truenos; y delante del trono había siete lámparas de fuego ardiendo, que son los siete Espíritus de Elohim… Miré, y vi entre el trono (con los cuatro seres vivientes) y los ancianos, a un Cordero, de pie, como inmolado, que tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Elohim enviados por toda la tierra.”

26:1 “Harás (el techo) del tabernáculo de diez cortinas de lino trenzado, lana azul, lana púrpura y lana carmesí, (con) querubines de labor de diseñador lo harás.” – Según el Talmud y otros, en cada hilo había cuatro fibras, una de lino y tres de lana, y cada hilo era séxtuple, trenzado con seis hebras. Cuatro fibras fueron trenzadas juntas y así se formaban 24 hebras por hilo. Los querubines fueron tejidos en la tela.

26:6 “Harás además cincuenta broches de oro, y con los broches unirás las cortinas una a la otra, de manera que el tabernáculo sea una unidad.” – La unidad es muy importante para el Eterno. Esta construcción nos enseña que hace falta unirse para poder ser un templo en el Eterno, como está escrito en Juan 17:22-23:

“La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí.”

En 1 Corintios 1:10 está escrito:

“Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, que todos os pongáis de acuerdo, y que no haya divisiones entre vosotros, sino que estéis enteramente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer.”

En Efesios 4:1-6 está escrito: “Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, esforzándoos por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, una sola tevilá (bautismo), un solo Elohim y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.”

En Filipenses 2:1-4:

“Por tanto, si hay algún estímulo en el Mesías, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.”

En Colosenses 3:12-15 está escrito:

“Entonces, como escogidos de Elohim, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como el Mesías os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad. Y que la paz del Mesías reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”

En 1 Pedro 2:5 está escrito:

“también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Elohim por medio de Yeshúa el Mesías.”

En Tito 3:10 está escrito:

“Al hombre que cause divisiones, después de la primera y segunda amonestación, deséchalo”

La división en la congregación del Mesías es el producto de la influencia de la carne, cuando los hombres buscan sus propios intereses. La unidad es obtenida cuando todos dejan de buscar sus propios intereses y buscan los intereses del Eterno, como está escrito en Judas 19:

“Estos son los que causan divisiones; (los que son como) animales que no tienen el Espíritu.”

En este texto se habla de los hombres que no tienen el Espíritu del Eterno. No han nacido de nuevo. Ellos se dirigen por sus almas, como los animales. Ellos son los que causan divisiones, porque ni tienen la vida espiritual, ni buscan las cosas de arriba ni pueden hacerlo, porque sus espíritus están muertos. Si una persona que ha nacido de nuevo no busca las cosas de arriba, sino sus propios intereses, también causa divisiones. La única manera de mantenernos unidos es que todos busquemos el Reino de Elohim por medio del Espíritu que nos ha sido dado, como está escrito en 1 Corintios 12:13:

“Pues por un mismo Espíritu todos fuimos sumergidos en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu.”

26:7 “Harás también cortinas de pelo de cabra a manera de tienda sobre el tabernáculo; en total harás once cortinas.” – Como el tabernáculo corresponde al hombre cada cubierta representa una parte del hombre. La primera cubierta, la interior, representa el hombre interior. La segunda, de pelo de cabras, podría representar el yetser hará, la mala inclinación. La cabra en las Escrituras representa los demonios y hombres rebeldes, cf. Isaías 13:21; Mateo 25:31-46. Dentro de cada persona hay una parte maligna, el pecado.

26:14 “Harás también para la tienda una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, y otra cubierta de pieles de tajash por encima.” – Sobre la cubierta de cabra, había una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo. Esto podría simbolizar el sacrificio sangriento del Mesías que cubre la naturaleza pecaminosa del hombre.

El tabernáculo era muy hermoso por dentro, pero no muy bonito por fuera. Así es el Reino de los Cielos, no es muy atractivo para el mundo, pero cuanto más uno profundice, más riquezas encuentra, como está escrito en Mateo 13:44:

“El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.”

Cuarta aliyá, 26:15-30

26:19 “También harás cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de la otra tabla para sus dos espigas.” – Según Rashí, cada tabla tenía un grosor de un codo. Las tablas representan cada miembro del pueblo de Israel. Otra vez encontramos el mensaje de la unidad entre nosotros para poder formar un templo santo para el Eterno. Debajo de cada tabla hay dos basas de plata. La plata representa la Torá y la expiación. La Torá, porque está escrito en el Salmo 12:6:

“Las palabras de HaShem son palabras puras, plata probada en un crisol en la tierra, siete veces refinada.”

Y la expiación, porque está escrito en Éxodo 30:16:

“Tomarás de los hijos de Israel la plata de la expiación y lo darás para el servicio de la tienda de reunión, para que sea un recordatorio para los hijos de Israel delante de HaShem, como expiación por vuestras vidas.”

Esto nos enseña que la base para cada uno que puede formar parte del templo del Eterno es la Torá y la expiación. El hecho de que hay dos basas debajo de cada tabla nos enseña que hay dos tipos de Torá, la Torá escrita y la Torá Viviente. También nos enseña que hay dos partes en la expiación de Israel, la reconciliación entre el hombre y Elohim y la reconciliación entre hombre y hombre.

26:28 “La barra del medio en el centro de las tablas pasará de un extremo al otro.” – Una de las barras estaba metida en medio de todos los maderos. Esto significa que todos los maderos estaban perforados. Una vara de 30 codos, (15 metros), atravesaba la pared larga. Según el Midrash, esta vara simboliza el Mesías quien unirá a todas las naciones del mundo. En total había tres varas que atravesaban las tres paredes del tabernáculo. Esto nos habla de la muerte del Mesías cuando su cuerpo fue clavado al madero con tres clavos, uno para cada brazo y uno para los dos pies, como está escrito en el Salmo 22:16:

“Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malhechores; me horadaron las manos y los pies.”

Quinta aliyá, 26:31-37

26:31 “Harás además un velo de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado; será hecho con querubines, obra de diseñador.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “velo” es “parojet”, que significa “partición”, “separación”. Simboliza el cuerpo del Mesías, como está escrito en Hebreos 10:19-20:

“Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Yeshúa, por un camino nuevo y vivo que él dedicó para nosotros por medio del velo, es decir, su carne.”

26:33 “Colgarás el velo debajo de los broches, y pondrás allí, detrás del velo, el arca del testimonio; y el velo os servirá como división entre el lugar santo y el lugar santísimo.” – Cuando el Mesías murió se rasgó el velo del templo, como está escrito en Marcos 15:38:

“Y el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.”

En Hebreos 9:8-9 está escrito:

“Queriendo el Espíritu de santidad dar a entender esto: que el camino al Lugar Santísimo aún no había sido revelado en tanto que la primera habitación permaneciera en pie; lo cual es un símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en su conciencia al que practica ese culto”

Esto nos enseña que se puede ver el tabernáculo como un símbolo del tiempo. Desde Adam hasta el Mesías hay 4000 años. Esto concuerda con los 20 codos que hay entre la entrada al tabernáculo hasta el velo. Después del velo hay 10 codos hasta la pared occidental del lugar santísimo, lo cual corresponde a los 2000 años de era mesiánica, entre la primera y la segunda venida del Mesías, (ver ilustración).

 

 

Según Rashí, el altar, la mesa y el candelabro estaban corridos diez codos hacia el interior, desde la entrada en el lugar santo. Si esto es símbolo del tiempo, significa que cada tabla de un codo y medio simboliza 300 años de historia humana (6000 años / 20 tablas = 300 años/tabla). Cada codo corresponde a 200 años de historia. El altar de incienso estaba a 10 codos desde la entrada, lo cual corresponde a 2000 años de historia humana. 2000 años después de Adam vivía Avraham que ató a su hijo Yitsjak sobre un altar, lo cual fue un sacrificio no de un cuerpo, sino un sacrificio espiritual, simbolizado por el incienso. Los dos otros objetos, la mesa y el candelabro podrían haber estado colocados en el lugar que corresponde al tiempo de la vida del rey David y su hijo Shlomo, que edificio el primer templo, donde había 10 candelabros y 10 mesas.

El velo del templo, que tenía querubines encima, se rasgó cuando el Mesías murió, 4000 años después de Adam, dándonos a entender que el camino al árbol de la vida ha sido abierto de nuevo. Los querubines fueron puestos en la entrada al paraíso, que fue el lugar santísimo de la época de Adam, para que el hombre no comiera del árbol de la vida, como está escrito en Génesis 3:24:

“Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del árbol de la vida.”

Con la muerte del Mesías el hombre tiene acceso de nuevo al árbol de la vida, como está escrito en Revelación 2:7; 22:2, 14, 19:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones. Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Elohim… en medio de la calle de la ciudad. Y a cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce clases de  fruto, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones… Dichosos los que lavan sus vestiduras para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas a la ciudad… y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Elohim quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa descritos en este libro.”

26:36 “Harás una pantalla para la entrada de la tienda, de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador.” – Según Rashí, las figuras de esta pantalla fueron hechas mediante labor de aguja. Las figuras eran por tanto idénticas en los dos lados.

Sexta aliyá, 27:1-8

27:1 “Harás también el altar de madera de acacia, de cinco codos su longitud, de cinco codos su anchura, el altar será cuadrado, y de tres codos su altura.” – El atrio simboliza el cuerpo humano, el lugar santo simboliza el alma humana y el lugar santísimo simboliza el espíritu humano. En los tres lugares hay fuego y luz. En el atrio está el fuego del altar de cobre. En el lugar santo hay luz y fuego del candelabro y el altar de oro. En el lugar santísimo está la shejiná, la presencia del Eterno, dando luz y fuego espiritual.

En los tres lugares también hay comida. En el atrio hay carne, vino y pan. En el lugar santo hay pan y vino y en el lugar santísimo está el maná. Esto nos enseña que no sólo el cuerpo necesita comer, sino también el alma y el espíritu del hombre. La comida para el espíritu del hombre es la Torá, simbolizada por las tablas del testimonio, como está escrito en Deuteronomio 8:3:

“Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca de HaShem.”

El altar en el atrio simboliza la entrega del cuerpo al servicio del Eterno, como está escrito en Romanos 12:1-2:

“Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Elohim que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Elohim, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Elohim: lo que es bueno, aceptable y perfecto.”

La renovación de la mente está representada por el servicio que los sacerdotes hacen en el lugar santo, día tras día.

27:2 “Y le harás cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos serán de una misma pieza con el altar, y lo revestirás de cobre.” – En la Escrituras el cobre, o bronce, simboliza juicio, justicia y derecho, cf. Levítico 26:19; Números 21:9; Deuteronomio 28:23; 2 Reyes 25:7; Ezequiel 40:3; Zacarías 6:1; Salmo 89:14.

Séptima aliyá, 27:9-19

27:16 “Y para la puerta del atrio, una pantalla de veinte codos de lana azul, lana púrpura, lana carmesí y lino trenzado, de labor de recamador; sus pilares serán cuatro; y sus basas cuatro.” – En total había tres cortinas que produjeron tres divisiones en el santuario. Cada cortina representa un nivel diferente de santidad. En el atrio podían entrar todos los israelitas que estaban ritualmente puros. En el lugar santo sólo podían entrar los sacerdotes y en el lugar santísimo sólo podía entrar el sumo sacerdote una vez al año

27:18 “La longitud del atrio será de cien codos, la anchura de cincuenta por cincuenta, y su altura de cinco codos, de lino trenzado; y sus basas serán de cobre.” – Rashí explica que el área del atrio que estaba situada hacia el este, era cuadrada, de cincuenta por cincuenta codos, (ver ilustración).

En esta Parashá están los mandamientos número 95 al 97 de los 613

95. Precepto de construir el templo (o el tabernáculo), Éxodo 25:8.

96. Prohibición de quitar las varas de los anillos del arca, Éxodo 25:15.

97. Precepto de poner el pan de semblantes (lejem ha-panim) y el sahumerio (ketoret), Éxodo 25:30.

Parashá 18 Mishpatim

ו׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 6, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Comments Off

Parashá 18 Mishpatim

Éxodo 21:1-24:18

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 21:1-19
  2. 21:20 – 22:4 (3 heb.)
  3. 22:5-27 (22:4-26 heb.)
  4. 22:28 – 23:5 (22:27 – 23:5 heb.)
  5. 23:6-19
  6. 23:20-25
  7. 23:26 – 24:18
  8. Maftir: 24:15-18 (Sefardíes); 24:16-18 (Ashkenazíes)

Haftará: Jeremías 34:8 – 22; 33:25-26.

Los Escritos Apostólicos: Lucas 12:1 – 14:35

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 12:1-21
  2. 12:22-59
  3. 13:1-30
  4. 13:31 – 14:24
  5. 14:25-35

Mishpatim 

Significa “reglamentos”.

Primera aliyá, 21:1-19 

El Eterno comunica reglamentos a Moshé para que los ponga delante del pueblo. Primero acerca de cómo tratar a los esclavos hebreos hombres y mujeres. Luego acerca de cuando uno ha matado a otro voluntariamente o involuntariamente. Sigue dando reglas acerca de la violencia contra los padres, el secuestro, la maldición contra los padres y la restitución del daño ocasionado por una pelea.

Segunda aliyá, 21:20 – 22:4 (3 heb.)

El Eterno regula casos de violencia contra un esclavo, contra una mujer embarazada y contra un esclavo no hebreo. Regula daños ocasionados a hombres por un toro violento, por daños ocasionados a animales de otros por causa de un pozo destapado, por daños ocasionados a los animales de otros por un toro violento. Sigue regulando acerca de la restitución por robos de animales y los daños ocasionados a un ladrón.

Tercera aliyá, 22:5-27 (22:4-26 heb.)

La Torá regula acerca de restitución de daños ocasionados por los animales a los cultivos de terceros, restitución de daños por incendio de cultivos de terceros, restitución de pérdida de bienes confiados  o prestados a otros. Luego regula acerca de las consecuencias de la seducción de una virgen no desposada, de la hechicería, de la bestialidad y de la idolatría. Al extranjero, la viuda y el huérfano no se pueden maltratar. Está prohibido prestar dinero a los pobres con interés o tomar en prenda su manto por la noche.

Cuarta aliyá, 22:28 – 23:5

Está prohibido maldecir a Elohim y a los líderes del pueblo. No se puede demorar la ofrenda de primicias de la cosecha o de la vendimia. Hay que dar el primogénito de los hijos y del ganado al Eterno a partir del octavo día. No está permitido comer carne despedazada. No se puede admitir informes ni testimonios falsos ni ser llevado por la mayoría para hacer mal o pervertir el juicio. Tampoco se puede hacer distinción al pobre en su litigio. Hay que regresar el toro o el asno de un enemigo si se ha extraviado. Si hay oportunidad hay que ayudar al enemigo a descargar su asno si está decaído.

Quinta aliyá, 23:6-19

No se puede pervertir el derecho de un pobre en su pleito. Hay que alejarse de una palabra falsa y no dejar que el inocente sea ejecutado. Está prohibido recibir soborno y oprimir al extranjero.

Seis años se cultiva la tierra pero el séptimo año no, para que coman los pobres y las bestias del campo. Seis días se trabaja pero el séptimo día no, para que descansen los animales, los hijos de las siervas y los extranjeros. Está prohibido mencionar el nombre de otros dioses y hacer que otros los mencionen. Tres veces al año hay que celebrar al Eterno, en la fiesta de los panes sin levadura, en la fiesta de la siega y en la fiesta de la cosecha. No se puede venir ante el Eterno con manos vacías. El sacrificio de Pesaj no puede ser sacrificado cuando hay jamets. La grasa del sacrificio no puede quedar hasta la mañana. Hay que llevar lo mejor de las primicias de la tierra a la casa del Eterno. Está prohibido cocinar un cabrito en la leche de su madre.

Sexta aliyá, 23:20-25

Un ángel irá delante del pueblo para guardarlo hasta que llegue al lugar preparado. Hay que cuidarse de él y no ser rebelde porque el Nombre del Eterno está en él. Si hay obediencia hay victoria sobre los enemigos. Seis pueblos serán destruidos por completo. Está prohibido hacer las cosas que hacen esos pueblos. Hay que destruir sus estatuas. Al servir al Eterno será bendecido el alimento y la bebida y será eliminada toda enfermedad.

Séptima aliyá, 23:26 – 24:18

No habrá abortos en la tierra ni esterilidad y nadie morirá antes de tiempo. El terror irá delante de Israel y todos los enemigos serán confundidos y volverán las espaldas. Avispas serán enviadas para echar fuera tres pueblos. No serán echados todos los pueblos en un año, para que la tierra no quede desolada y las fieras aumenten, sino poco a poco. Los límites de Israel serán desde el mar de Cañas hasta el mar de los pelishtíes y desde el desierto hasta el río porque los pueblos serán echados de delante de Israel. No se puede hacer pacto con ellos ni con sus dioses y ellos no podrán habitar en la tierra para que no hagan pecar a Israel, por causa de su idolatría.

Moshé recibe la orden de subir al Eterno junto con Aharón, Nadav y Avihú y 70 de los ancianos de Israel. Los demás se prosternarán desde lejos pero Moshé podrá acercarse al Eterno. Moshé viene al pueblo y cuenta todas las palabras del Eterno. El pueblo responde que hará según todas ellas. Moshé escribe todas las palabras, edifica un altar al pie del monte y los jóvenes ofrecen sacrificios sobre él al Eterno. La mitad de la sangre es puesta en vasijas y la otra mitad es rociada sobre el altar. Moshé lee el libro del pacto a todo el pueblo y el pueblo promete obedecer todo. Moshé rocía la sangre sobre el pueblo y dice: “He aquí la sangre del pacto que el Eterno ha hecho con vosotros con respecto a todas estas palabras.” Suben los 74 y ven al Elohim de Israel con un embaldosado de zafiro debajo de sus pies. A pesar de haber visto a Elohim no mueren sino comen y beben ante él. Moshé recibe la orden de subir hasta el Eterno en el monte y esperar allí hasta recibir las tablas de piedra, la Torá y el mandamiento que Él ha escrito. Yehoshúa va con él una distancia. Moshé dice a los ancianos que los esperen hasta que vuelvan. Aharón y Jur podrán juzgar si hay algún asunto. Moshé sube y la nube cubre el monte durante seis días. En el séptimo día es llamado desde el interior de la nube. La gloria del Eterno es como un fuego consumidor en la cima de la montaña. Moshé entra en la nube y sube al monte. Allí se queda durante 40 días.

Comentarios

Primera aliyá, 21:1-19

21:1 “Y estas son las ordenanzas que pondrás delante de ellos.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “ordenanzas” (“leyes” RV60) es “mishpatim”. En la Torá aparecen varias palabras que hablan de los mandamientos que el Eterno ha dado a su pueblo. Las cinco palabras más comunes son:

  • ·Torá (en plural: “torot”) significa “instrucción”, “norma”, “ley”. Viene de la raíz “yará”, “señalar”. Hace referencia a varias cosas. Estas son las más importantes:

oUna instrucción cualquiera, por ejemplo Proverbios 3:1 “Hijo mío, no te olvides de mi instrucción (“torá”)…”

oUna instrucción específica en cuanto a un asunto específico, por ejemplo la instrucción de cada sacrificio, Levítico 6:9 (6:2 heb.) “esta es la instrucción (“torá”) del holocausto…”; Levítico 7:11  “Esta es la instrucción (“torá”) del sacrificio de la ofrenda de paz…”, Romanos 7:2 “la ley en cuanto al marido”.

oLa instrucción general entregada al pueblo de Israel – La Torá de Moshé, los cinco libros de Moshé, el Jumash, el Pentateuco, “la ley”, por ejemplo Deuteronomio 32:26 “este libro de la ley (“torá”)”, Josué 1:7-8 “la ley (“torá”) que Moshé te mandó… Este libro de la ley (“torá”)”, Mateo 5:17 “la ley”, Lucas 24:44 “la ley de Moshé”.

oToda la Escritura hebrea inspirada divinamente – el Tanaj (un acrónimo para Torá (Instrucción), Neviím (Profetas), Ketuvim (Escrituras)), el “Antiguo y el Nuevo Testamentos”. (Consideramos los Escritos Apostólicos como parte de las Escrituras, son las Escrituras posteriores del Tanaj.)

§  Ejemplo de los Profetas: Juan 12:34 “Hemos oído en la ley que el Mesías permanecerá para siempre (cf. Isaías 9:7)

§  Ejemplo de las Escrituras: Juan 10:34 “Yeshúa les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: “Yo dije: sois Elohim”? (cita del Salmo 82)

§  Ejemplo de los Escritos Apostólicos: 1 Corintios 9:21 “en la ley del Mesías”.

  • · Mitsvá (en plural “mitsvot”) – mandamiento – término general para todo tipo de mandamientos. Viene de la raíz “tsavá” que significa “ordenar”, “encomendar”, “encargar”,  “mandar”.
  • · Mishpat (en plural “mishpatim”) – significa “sentencia”, “norma”, “decreto”, “costumbre”, “proceso judicial”, “derecho”, “jurisdicción”, “modelo”. Viene de la raíz “shafat” que significa “juzgar”, “hacer justicia”, “gobernar”. El sustantivo es “shofet”, “juez”.
  • · Jok (en plural: “jukim”) que significa ”límite”, “tarea”, “porción”, “obligación”, “mandato”. Viene de la raíz “jakak” que significa “grabar”, “determinar”, “mandar”. Esta palabra aparece también de forma femenina, como “juká”, en plural “jukot”.
  • · Edá (en plural “edot”), que significa “prueba”, “testimonio”.

La relación entre estas cinco palabras puede ser ilustrada de la siguiente manera:

 

La Torá es la instrucción general que fue dada desde el cielo por medio de Moshé. Las mitsvot son todos los 613 mandamientos que hay en la Torá de Moshé. Hay tres diferentes tipos mitsvot dentro de estos 613 que son: mishpatim, jukim y edot. Los mishpatim son los mandamientos de carácter social, que regulan todo tipo de relaciones sociales dentro de Israel. Los jukim son mandamientos que son difíciles de entender por carecer de explicación lógica. Los edot son mandamientos acerca de ciertas marcas distintivas para el pueblo de Israel, por ejemplo, la mezuzá, los tsitsits y los tefilín.

En Deuteronomio 4:44-45 está escrito:

“Esta es, pues, la ley (“torá”) que Moshé puso delante de los hijos de Israel. Estos son los testimonios (“edot”), los estatutos (“jukim”) y las ordenanzas (“mishpatim”) que Moshé dio a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto.”

En el texto que estamos estudiando encontramos la palabra “mishpatim” que son las leyes sociales que rigen la sociedad de Israel. Ya se habían entregado las diez palabras de forma audible desde el monte Sinai. Estas diez palabras son el resumen de todos los 613 mandamientos que iban a ser entregados al pueblo de Israel. La Parashá Mishpatim empieza con la pequeña palabra “va”, que significa “y”. Esto nos enseña que lo que viene a continuación está en relación con lo que había antes. Así que estos “mishpatim”, leyes sociales, están en relación con lo que está escrito al final del capítulo 20.

Esta Parashá contiene más de 50 mandamientos que son de carácter social, exceptuando algunos pocos. Después de haber recibido todas estas leyes Moshé escribió un rollo, llamado “el libro del pacto” en 24:7. Los sabios discuten acerca de cuál fue el contenido de ese libro, si incluía todo desde el relato de la creación del universo, en Bereshit (Génesis) 1:1 en adelante, o si empezó desde algún otro lugar. Rashí dice que allí estaba escrito todo desde la creación hasta la entrega de la Torá.

21:2 “Si compras un siervo hebreo, te servirá seis años, pero al séptimo saldrá libre sin pagar nada.” – En el idioma hebreo no hay diferencia entre esclavo y siervo. Los hijos de Israel fueron esclavos en Egipto en el sentido de que no tenían el derecho ni la libertad para dirigir sus propias vidas. Un esclavo es propiedad de otra persona. En ese sentido los hijos de Israel ya no podían ser esclavos, puesto que en el caso de llegar a ser vendidos como “siervos” no sería para siempre, sino sólo hasta el año shmitá, remisión, que cae cada séptimo año. Tenían el derecho de obtener vivienda, ropa, comida y lo necesario para su vida personal, pero nada más, a cambio de un servicio de 24 horas al día. Ahora, si el siervo no deseaba ser libre en el año de remisión fue marcado en el lóbulo de su oreja como una señal y así serviría en la casa de su amo hasta el año de jubileo, que caía cada 50 años. De esta manera un siervo hebreo nunca llegaría a ser propiedad absoluta de otra persona. Era diferente la situación de los siervos adquiridos de las otras naciones, y especialmente de los sobrevivientes de las naciones que no fueron exterminados durante la conquista. Ellos no podían ser liberados ni en el año de shmitá ni en el año de jubileo. En ese sentido se podía hablar de esclavitud, porque fueron propiedad de sus dueños, igual que un objeto o un animal, cf. 21:21.

Sin embargo, tenemos que entender que el concepto de siervo o esclavo en la sociedad hebrea era muy diferente al concepto de esclavitud que se ha vivido en la edad media, especialmente con las ventas de los esclavos de África para América. En esta Parashá vemos como un esclavo en la sociedad hebrea tenía que ser tratado con respeto y tenía sus derechos legales, a diferencia de los esclavos de los gentiles. El versículo 21:5 muestra que un siervo hebreo podía tener el deseo de seguir siendo propiedad parcial de otro, porque le beneficiaba, en lugar de querer ser libre. Esto nos muestra cómo fueron tratados un siervo hebreo y un esclavo en la sociedad israelita. Como siervo no tenía la responsabilidad de su propio sostén económico y para algunas personas era preferible, antes que tener que buscarse la vida. Para él era una situación cómoda. De este texto aprendemos también que si un hombre tiene la oreja perforada es una señal de esclavitud.

La única manera para que un hombre hebreo pueda ser vendido como siervo es si ha robado algo y no tiene con qué pagar para restituir el robo. Entonces el tribunal, Beit Din, tiene la obligación de venderle como siervo por el valor de su robo, cf. 22:3. Este mandamiento no aplica a las mujeres.

21:3 “Si entró solo, saldrá solo; si tenía mujer, entonces su mujer saldrá con él.” – Se refiere a una mujer hebrea. El amo se hace responsable incluso para sostener a la esposa durante el tiempo de su servidumbre.

21:4 “Si su amo le da mujer, y ella le da a luz hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo.” – Aquí se refiere a una mujer no hebrea, que el amo le entrega con el fin de obtener hijos esclavos que se queden con él después de la liberación del siervo hebreo.

21:5 “Pero si el siervo insiste, diciendo: “Amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no saldré libre”” – El pueblo hebreo fue sacado de Egipto para ser libre. Esta decisión va en contra de la perfecta voluntad del Eterno. Por eso fue marcado en la oreja.

21:6 “entonces su amo lo traerá a los jueces (“elohim”), y lo traerá a la puerta o al quicial. Y su amo le horadará la oreja con una lezna, y él le servirá para siempre.” – La palabra elohim significa en este contexto jueces. La expresión “para siempre”, en hebreo “le-olam”, significa en este caso hasta el año de jubileo.

21:7 “Y si alguno vende a su hija por sierva, ella no saldrá libre como salen los siervos.” – Si una familia hebrea llega a ser muy pobre, podrá vender una hija como sierva antes de que tenga 12 años, con el propósito de que luego se case con el amo o con el hijo del amo. Esto la ayudaría en su situación penosa. No saldrá libre como salen los siervos no significa que no pueda salir en el año shabático, como está escrito en Deuteronomio 15:12:

“Si un hermano tuyo, hebreo o hebrea, te es vendido, te servirá por seis años, pero al séptimo año lo pondrás en libertad.”

Significa, según Rashí, que si un siervo hebreo, o una sierva hebrea, pierde un diente o un ojo no podrá ser libre por ello como los esclavos de las naciones, cf. 21:26-27. Un siervo hebreo, o una sierva hebrea, será liberado únicamente por el año shmitá o por ser redimido, es decir que alguien pague un precio de rescate para que ya no tenga que servir hasta el año shmitá o el año de jubileo.

Si el amo de la sierva hebrea no quiere casarse con ella, según la intención inicial, o si el hijo no quiere casarse con ella, no podrá ser vendida a otro.

21:10 “Si toma para sí otra mujer, no disminuirá a la primera su alimento, ni su ropa, ni sus derechos conyugales.” – Estas tres cosas son las que un esposo está obligado a entregar a su esposa.

21:11 “Y si no hace por ella estas tres cosas, entonces ella saldrá libre sin pagar dinero.” – Según Rashí, las tres cosas son, destinarla para sí, v. 8, destinarla como esposa para su hijo, v. 9, o reducirle del monto de su rescate, con lo cual ella hubiera salido libre, v. 8. Si el amo no hace una de estas tres cosas por ella, tendrá que salir libre sin que se pague un dinero de rescate por ella.

21:12 “El que hiera de muerte a otro, ciertamente morirá.” – Las leyes sociales dictan sentencias por hechos concretos. Elohim ha delegado al hombre la autoridad de ejecutar su ira contra ciertos crímenes que se cometan. Un tribunal humano puede emplear la justicia del Eterno hasta cierto grado, pero puede fallar porque hay que tener en cuenta los motivos del interior de la persona que comete un crimen para poder dar una sentencia exacta, y sólo Elohim conoce el corazón de cada uno. Sin embargo es necesario que las autoridades humanas hagan la función de Elohim en la tierra para que no se propague el mal. Una sociedad tiene que estar fundada sobre la justicia. Un gobierno tiene que administrar justicia, como está escrito en 1 Reyes 10:9:

“Bendito sea HaShem tu Elohim que se agradó de ti para ponerte sobre el trono de Israel; por el amor que HaShem ha tenido siempre a Israel, te ha puesto por rey para hacer derecho y justicia.”

En Proverbios 16:12 está escrito:

“Es abominación para los reyes cometer iniquidad, porque el trono se afianza en la justicia.”

En el Salmo 9:4b está escrito:

“te sientas en el trono juzgando con justicia”

El fundamento del trono del Eterno es, en primer lugar, la justicia, no la misericordia, como está escrito en el Salmo 97:2:

“Nubes y densas tinieblas le rodean, justicia y derecho son el fundamento de su trono.”

La justicia del Eterno es la base para su gobierno, no su misericordia en primer lugar. La base de la Torá es la justicia. Por eso todas estas leyes sociales están basadas en la justicia, como está escrito en el Salmo 19:9b:

“los juicios (“mishpatim”) de HaShem son verdaderos, todos ellos justos”

En Deuteronomio 32:4 está escrito:

“¡La Roca! Su obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; Elohim de fidelidad y sin injusticia, justo y recto es Él.”

 

El reinado mesiánico será establecido sobre la justicia, como está escrito en Isaías 9:7:

“El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre. El celo de HaShem de los ejércitos hará esto.”

La justicia es la base de un reinado. Sin embargo, una justicia sin misericordia es desastrosa para el pecador. Si Elohim juzgara al mundo solamente con justicia estaríamos todos exterminados desde hace tiempo. Por lo tanto encontramos también la misericordia como ingrediente en el reinado del Eterno, como está escrito en el Salmo 89:14:

“La justicia y el derecho son el fundamento de tu trono; la misericordia y la verdad van delante de ti.”

En Proverbios 20:28 está escrito:

“Lealtad y verdad guardan al rey, y por la misericordia sostiene su trono.”

En Hebreos 4:16 está escrito:

“Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”

En Isaías 16:5 está escrito:

“Se establecerá en la misericordia un trono, y en él se sentará con fidelidad, en la tienda de David, un juez que busque lo justo y esté presto a la justicia.”

La misericordia es empleada para que el pecador tenga la oportunidad para arrepentirse de sus pecados, como está escrito en Romanos 2:4:

“¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Elohim te guía al arrepentimiento?”

La bondad y la misericordia se emplea en primer lugar sobre los que se arrepientan de sus pecados, como está escrito en Romanos 11:22:

“Mira, pues, la bondad y la severidad de Elohim; severidad para con los que cayeron, pero para ti, bondad de Elohim si permaneces en su bondad; de lo contrario también tú serás cortado.”

Teniendo en cuenta estos dos atributos del Eterno, su justicia y su misericordia, podremos entender cómo se debe emplear la Torá en la sociedad. La justicia es la base, pero si el hombre muestra señales de arrepentimiento, o si cometió los actos malignos sin intención, tendrá que recibir misericordia. Si una sociedad no tiene la justicia como base, se hundirá por la corrupción, como está escrito en Proverbios 14:34:

“La justicia engrandece a la nación, pero el pecado es afrenta para los pueblos.”

En Proverbios 16:12 está escrito:

“Es abominación para los reyes cometer iniquidad, porque el trono se afianza en la justicia.”

 

En Proverbios 21:7 está escrito:

“La violencia de los impíos los arrastrará, porque se niegan a obrar con justicia.”

En Proverbios 28:12 está escrito:

“Cuando los justos triunfan, grande es la gloria, pero cuando los impíos se levantan, los hombres se esconden.”

En Proverbios 29:12 está escrito:

“Si un gobernante presta atención a palabras mentirosas, todos sus servidores se vuelven impíos.”

En Proverbios 29:16 está escrito:

“Cuando aumentan los impíos, aumenta la transgresión, pero los justos verán su caída.”

La paz es un resultado de la justicia, como está escrito en Hebreos 7:2b:

“cuyo nombre significa primeramente rey de justicia, y luego también rey de Shalem, esto es, rey de paz.”

Ahora, sin solamente se emplea la justicia sin dar misericordia a los pecadores que muestran señales de arrepentimiento, la sociedad se volverá muy rígida y cruel. Pero, al mismo tiempo no se puede ignorar o pervertir la justicia a la hora de dar misericordia. El que a posta hiera de muerte a otro tiene que morir. Eso es justo. El que hiera a su padre o a su madre es reo de muerte. Eso es justo. El que maldiga a su padre o a su madre merece ser apedreado. Eso es justo.

En el Salmo 119:172 está escrito:

“Que cante mi lengua de tu palabra, porque todos tus mandamientos son justicia.”

El que piensa que es injusto apedrear a una persona adúltera tiene un concepto de justicia pervertido en su mente. El que piensa que un asesino no merece la pena capital tiene su mente torcida y no está de acuerdo con la justicia de Elohim. El que piensa que un secuestrador no debe morir por su delito no conoce la justicia del que ha creado el hombre a Su imagen y semejanza. Esta es la justicia de Elohim y Su justicia es eterna, como está escrito en el Salmo 119:142:

“Tu justicia es justicia eterna, y tu ley (“torá”) verdad.”

La misericordia es ofrecida a aquél que se arrepiente, pero el que no conoce la justicia no se puede arrepentir de corazón, porque piensa que no es tan grave lo que ha cometido. Un hombre adúltero merece la muerte. Una mujer adúltera merece la muerte. Si entienden esto y aceptan esto como justo, podrán arrepentirse y rogar que les sea dada misericordia, y entonces se emplea la misericordia. La misericordia se emplea sobre la base de la justicia, no al revés.

En 1 Timoteo 1:13b está escrito:

“se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad.”

Pero el que persiste en pecar, tarde o temprano tendrá que sufrir las consecuencias de sus actos, como está escrito en Romanos 2:5-6:

“Mas por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Elohim, el cual PAGARA A CADA UNO CONFORME A SUS OBRAS.”

Si el gobierno de la sociedad no emplea la justicia, la sociedad se corrompe. Las autoridades también tendrán que emplear la misericordia cuando sea necesario. Pero si emplea la misericordia para que el pecador siga haciendo mal, la sociedad se destruirá a si mismo, como pasó en tiempos de Noaj antes del diluvio y en Sedom y Amorá.

Si la justicia no es empleada por las autoridades humanas, Elohim hará justicia. Las cosas reveladas y abiertas podrán ser juzgadas por los hombres, pero el Eterno juzgará todas las cosas secretas, como está escrito en Deuteronomio 29:29:

“Las cosas secretas pertenecen a HaShem nuestro Elohim, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley.”

En Romanos 2:16 está escrito:

“en el día en que, según mi buena nueva, Elohim juzgará los secretos de los hombres mediante el Mesías Yeshúa.”

Por medio del Mesías el mundo será juzgado con justicia, es decir, según las leyes justas que han sido establecidas en la Torá de Moshé, como está escrito en el Salmo 9:7-8:

“Pero HaShem permanece para siempre; ha establecido su trono para juicio, y juzgará al mundo con justicia; con equidad ejecutará juicio sobre los pueblos.”

En el Salmo 96:11-13 está escrito:

“Alégrense los cielos y regocíjese la tierra; ruja el mar y cuanto contiene; gócese el campo y todo lo que en él hay. Entonces todos los árboles del bosque cantarán con gozo delante de HaShem, porque Él viene; porque Él viene a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad.”

En Hechos 17:31 está escrito:

“porque Él ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle de entre los muertos.”

Cuando estudiamos las leyes sociales de la Torá, tenemos que aceptar que son perfectamente justas. Representan el nivel máximo de la justicia, la justicia de Elohim empleada en la sociedad humana. No siempre es posible ejecutar la perfecta justicia en la sociedad, pero estas son las líneas que el Eterno ha marcado para una sociedad sometida a su Reino.

La muerte del Mesías Yeshúa es la base justa sobre la cual el Eterno puede perdonar al pecador todos sus pecados, porque la paga de su pecado ha sido efectuada. La muerte del Mesías Yeshúa es la única evidencia de que el Eterno es justo cuando muestra misericordia al pecador, cf. Romanos 3:25-26.

21:15 “El que hiera a su padre o a su madre, ciertamente morirá.” – Según el Talmud, no se hará acreedor a la pena de muerte sino por un golpe que cause una lesión, es decir una contusión o una herida de la cual salga sangre.

21:17         “El que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente morirá.” – Este texto fue citado y apoyado por el Mesías en Mateo 15:4 y Marcos 7:10. Según el Talmud, toda pena de muerte que no está especificada siempre es por medio de estrangulamiento.

21:19         “y se levanta y anda afuera con su bastón, el que lo hirió será absuelto; sólo pagará por su tiempo perdido, y lo cuidará hasta que esté completamente curado.” – Según la Mishná, hay cinco tipos de compensación que tiene que pagar el que cause un daño físico a otro:

1.    Por daño físico, en hebreo “nezek”.

2.    Por dolor físico, en hebreo “tsaar”.

3.    Por gastos médicos, en hebreo “ripui”.

4.    Por holganza o paro forzoso, en hebreo “shévet”.

5.    Por vergüenza, en hebreo “bóshet”

Segunda aliyá, 21:20 – 22:4 (3 heb.)

21:20 “Si alguno hiere a su siervo o a su sierva con una vara, y muere bajo su mano, será castigado.” – El castigo es la pena capital por medio de la espada, cf. Levítico 26:25 donde aparece la misma palabra en hebreo, “nakam”, traducida como “venganza”. El siervo y la sierva a los cuales se refiere aquí, no son hebreos, porque el versículo 21 dice que son la propiedad de su amo, lo cual no sería el caso de un siervo hebreo. Esto nos enseña que un esclavo no hebreo tiene el mismo valor que un hebreo. Todos los seres humanos tienen el mismo valor.

21:21 “Sin embargo, si sobrevive uno o dos días, no se tomará venganza, porque es propiedad suya.” – Si el esclavo muere después de 24 horas, no se considera como un asesinato, lo cual hubiera sido el caso si no hubiera sido su esclavo.

21:22 “Y si algunos hombres luchan entre sí y golpean a una mujer encinta, y ella aborta, sin haber daño, ciertamente (el culpable) será multado cuando el esposo de la mujer demande de él; y pagará según lo que los jueces decidan.” – En este caso el niño abortado no es vengado con la pena capital. El agresor tendrá que pagar una multa por el valor del feto, según lo que los jueces decidan, en el caso de que el marido haga una demanda ante el Beit Din, la corte de justicia.

21:23 “Pero si hubiera daño, entonces darás vida por vida” – Aquí se refiere a un daño en la mujer, no en el niño que ya murió. Los maestros tienen dos opiniones en cuanto a la interpretación a este versículo. Hay quienes opinan que el hombre tendrá que pagar con su vida literalmente, y otros que dicen que se trata de indemnización monetaria, según el precio por la cual hubiera sido vendida en el mercado de siervos. Los que mantienen la segunda opinión dicen que el hombre no tenía la intención de matar a la mujer, y por eso no se le puede emplear la pena de muerte. Los de la primera opinión dicen que si el hombre tenía la intención de matar al marido, también es reo de muerte por matar a la mujer.

21:24         “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie” – Según el Talmud, aquí no se refiere a tomar los órganos del otro en recompensa por un daño hecho, sino de pagar con dinero el valor del miembro dañado, según la disminución del valor de la persona en comparación con una persona intacta, en el caso de que hubiese sido vendida en un mercado.

La primera de las cinco tipos de compensación, por daño físico, “nezek”, es empleada, de por vida, en el caso de que una persona tenga pérdidas en su trabajo por ese daño. Por ejemplo, si una persona, trabajando con dos manos y dos pies, ganaba 100 y, después de la pérdida de alguno de sus órganos, sólo podrá ganar 40, el agresor tendrá que indemnizarle el 60% durante el resto de su vida, para recompensarle la pérdida.

21:25   “quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.” – En estos tres casos no se trata de la pérdida de órganos, sino de un dolor físico, “tsaar”, que también tendrá que ser recompensado, según la cantidad de dinero que una persona como ella desearía recibir a cambio de sufrir el mismo dolor. Según Rashí, una herida, en hebreo “petsa”, es una lesión que saca sangre y golpe, en hebreo “jaburá”, es una lesión que acarrea la coagulación de la sangre interiormente y hace enrojecer la carne que está sobre ella.

21:26         “Si alguno hiere el ojo de su siervo o de su sierva y se lo inutiliza, lo dejará ir libre a causa del ojo.” – Aquí se refiere a un esclavo kenaaní, no hebreo, como hemos dicho antes. A parte del ojo y el diente lo mismo se aplica también respecto a la pérdida de las puntas de 24 órganos: los dedos de las manos y los pies, las orejas, la nariz y el miembro viril.

21:29         “Sin embargo, si el toro tenía desde antes el hábito de acornear, y su dueño había sido advertido, pero no lo había encerrado, y mata a un hombre o a una mujer, el toro será apedreado, y su dueño también morirá.” – Según Rashí, en este caso el Cielo dará la muerte al dueño del toro violento, no el hombre. Este texto nos enseña que el dueño de un animal es responsable por los daños que puedan causar ese animal.

21:32         “Si el toro acornea a un siervo o a una sierva, el dueño dará a su amo treinta siclos de plata, y el toro será apedreado.” – Aquí se trata de esclavos kenaaní. En el caso de siervos hebreos habría que pagar el rescate para su liberación.

El precio que le dieron a Yehudá por la entrega de Yeshúa, fue de treinta monedas de plata, cf. Mateo 26:15; 27:9.

22:1 “Si alguno roba un toro o una oveja, y lo mata o vende, pagará cinco toros por el toro y cuatro ovejas por la oveja.” – Esta indemnización sólo se aplica sobre este tipo de animales.

22:2 “Si el ladrón es sorprendido forzando una casa, y es herido y muere, no habrá culpabilidad de sangre” – Esto nos enseña que si alguien viene contra ti para matarte, tienes el derecho de adelantarte a él y no serás considerado un asesino en el caso de que se muera.

22:3 “pero si ya ha salido el sol, habrá culpabilidad de sangre. Ciertamente, (el ladrón) debe hacer restitución; si no tiene con qué, entonces será vendido por (el valor de) su robo.” – En este caso la palabra “sol” no se interpreta por los rabinos de manera literal. Rashí sigue la interpretación del Midrash según la cual el sol es símbolo de paz. El Talmud, sin embargo, dice que el sol simboliza claridad y seguridad. El Targum Onkelós tradujo el texto de esta manera: “Si los ojos de los testigos caen en él…”, es decir, si antes había sido advertido de no matar en el caso de ser sorprendido en su robo.

Si una persona se arrepiente de su pecado tendrá que hacer restitución por el daño cometido, como está escrito en Lucas 19:8-9:

“Y Zakai, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado. Y Yeshúa le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Avraham”

Zakai estaba dispuesto a restituir más allá de lo justo estipulado en la Torá. Es una evidencia clara de su arrepentimiento y por esto la salvación llegó a su casa. Si no hay una disposición de restitución por el daño causado, no ha habido arrepentimiento verdadero y la salvación no es auténtica. Querido lector, si antes de entregar tu vida al Elohim de Israel cometiste robos o daños físicos, estás obligado a restituirlos hasta donde te sea posible. Si no lo haces, tu arrepentimiento no es sincero, y la salvación no ha llegado a tu vida.

Tercera aliyá, 22:5-27 (22:4-26 heb.)

22:7 “Si alguno da a su vecino dinero o cosas a guardar, y son hurtados de la casa de éste, el ladrón, si es hallado, pagará el doble.” – La restitución es doble en este caso si el ladrón ha hecho un juramento para declarar su inocencia. En otro caso sólo se devuelve lo que fue hurtado.

22:8 “Si no es hallado el ladrón, entonces el dueño de la casa se presentará ante los jueces, para determinar si él metió la mano en la propiedad de su vecino.” – Aquí la palabra hebrea “elohim” se traduce como jueces, al igual que en el versículo siguiente. Los jueces han recibido la autoridad delegada para representar a Elohim en el juicio en la tierra.

22:10 “Si alguno da a su vecino un asno, un buey, una oveja, o cualquier otro animal para ser guardado, y muere o sufre daño, o es robado sin que nadie lo vea” – Según Rashí, en este caso se trata de un guardián pagado.

22:14 “Si alguno pide (prestado un animal) a su vecino, y (el animal) sufre daño o muere en ausencia de su dueño, hará completa restitución.” – Esto nos enseña que el que toma algo prestado es responsable de restituir todo daño causado a lo prestado.

22:16 “Si alguno seduce a una doncella que no esté desposada, y se acuesta con ella, deberá pagar un precio por ella para que sea su mujer.” – El precio de adquisición de una mujer virgen, fue de 50 siclos de plata, cf. Deuteronomio 22:29, lo cual corresponde a ocho años de comida y ropa de una persona (R. Hirsch). El precio de adquisición, en hebreo “mohar”, luego fue sustituido por la ketuvá, contrato matrimonial. En el tiempo del segundo templo, había mucha pobreza en la tierra de Israel, y por lo tanto pocas personas tenían el dinero suficiente para poder pagar el precio de adquisición de una novia. Por esto se incluyó en la ketuvá un compromiso de pago por parte del novio, correspondiente a lo que antes había sido el mohar, el precio de adquisición.

Según Rambam, este pago de adquisición se aplica en el caso de que el padre de la joven y ella misma estén de acuerdo en que ella se case con él. Por lo tanto no se ve como una multa. Nadie puede casarse por obligación.

22:18 “No dejarás con vida a la hechicera.” – Esto nos enseña que la Torá fue escrita en primer lugar a los jueces de Israel. Sólo puede dictar sentencia un tribunal de 23 jueces. Este mandamiento se aplica tanto para hombres como para mujeres. La Torá habla de lo que es más común, en este caso es más común que una mujer sea hechicera que un hombre sea hechicero. Hay diferentes opiniones sobre qué tipo de pena de muerte se debe aplicar en este caso, algunos dicen que debe ser por espada, y otros dicen que debe ser por lapidación.

22:20 “El que ofrezca sacrificio a otro dios, que no sea HaShem, será destruido por completo.” – Según Rashí, este mandamiento se aplica sobre tres tipos de sacrifico a los ídolos, similares a los que se dan al Eterno: degüello de animales, quema de incienso y ofrenda de libación.

22:21 “Al extranjero no maltratarás ni oprimirás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.” – Aquí no se refiere solamente al converso, puesto que los hijos de Israel no fueron conversos en Egipto, sino al no judío residente en la tierra de Israel. Según Rashí, extranjero, en hebreo “guer”, siempre significa uno que no nació en el país, donde vive ahora, sino que vino de otro país para habitar allí. Según el Talmud, maltratar, en hebreo “yaná”, significa en este caso injuria verbal, y oprimir, en hebreo “lajats”, significa en este caso robo de los bienes. Hay alrededor de 40 casos donde la Torá habla del cuidado del extranjero.

22:22 “A la viuda y al huérfano no afligiréis.” – El Elohim de Israel tiene un corazón muy sensible a la necesidad de los débiles. Los extranjeros, las viudas y los huérfanos son objetos de su cuidado especial. Por esto hay leyes muy concretas para la protección de estas personas.

22:25 “Si prestas dinero a mi pueblo, a los pobres entre vosotros, no serás como un acreedor con él; no le cobrarás interés.” – Los acreedores emplean la fuerza para reclamar el dinero y suelen humillar al prestamista. Ambas cosas están prohibidas entre nosotros. Es más, podemos ir más allá de lo justo de la Torá y emplear la misericordia, conforme a la Torá de Mashíaj que está escrita en Lucas 6:34-36:

“Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos la misma cantidad. Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es bondadoso para con los ingratos y perversos. Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso.”

Está prohibido prestar dinero a los pobres con intereses. Otra cosa es dar préstamos para una inversión o un negocio.

22:26 “Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol” – Según Rashí, se refiere a una prenda que se toma en el momento cuando el deudor no pueda pagar en el plazo estipulado. Sin embargo si se dio una garantía en el momento de dar el préstamo, el prestamista no está obligado a devolverla por la tarde.

Cuarta aliyá, 22:28 – 23:5

22:28 “No maldigas a Elohim, ni maldigas al príncipe de tu pueblo.” – La palabra Elohim puede referirse tanto a Elohim como a los jueces que le representan en la sociedad.

22:29 “No demorarás (la ofrenda de) tu plenitud ni de tu vendimia. Me darás el primogénito de tus hijos.” – Esto significa, según Rashí, que no se puede cambiar el orden de la separación de las ofrendas. Primero vienen los “bikurim”, las primicias, que se entregan al Templo. Luego viene la “terumá”, la porción elevada, que se entrega al sacerdote, cf. Números 18:12. Después se entrega el “maaser”, el diezmo.

El diezmo se divide en tres partes, el primer diezmo, “maaser rishón”, el segundo diezmo, “maaser shení”, y el diezmo del pobre, “maaser aní”. Primero se separa el maaser rishón, que es entregado al levita, que en su vez entrega el diezmo del diezmo al kohén, cf. Números 18:21. Después se separa el maaser shení que es llevado a Yerushalayim para ser comido allí los años 1, 2, 4 y 5 del ciclo de siete años, cf. Deuteronomio 14:22-26. En los años 3 y 6 se separa el maaser aní en lugar del maaser shení, que es entregado a los pobres, cf. Deuteronomio 14:28-29. En el séptimo año no se separan los diezmos de los productos agrícolas.

Originalmente los hijos primogénitos fueron destinados para ser sacerdotes y servir en el templo. Como ya no pueden servir como sacerdotes por causa del becerro de oro, son llevados al kohén para ser redimidos, por cinco shekels, siclos de plata bíblicos. Un shekel corresponde a aproximadamente 17 gramos de plata. Esto fue hecho con Yeshúa, como está escrito en Lucas 2:22-23:

“Cuando se cumplieron los días para la purificación de ellos, según la ley de Moshé, le trajeron a Yerushalayim para presentarle al Señor (como está escrito en la Ley del Señor: TODO VARÓN QUE ABRA LA MATRIZ SERÁ LLAMADO SANTO PARA HASHEM)”

Esto también nos enseña que si Israel no hubiera pecado con el becerro de oro, Yeshúa sería uno de los sacerdotes en el templo en Yerushalayim.

22:30 “Lo mismo harás con tus bueyes y con tus ovejas. Siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás.” – Esto no significa que hay que llevarlo justamente el octavo día, sino a partir del octavo día en adelante, cf. Levítico 22:27.

Yeshúa no fue circuncidado en el templo, sino en Bet-Lejem. No fue llevado al templo hasta después de 40 días después de su nacimiento.

22:31 “Y seréis para mí hombres santos. No comeréis carne despedazada en el campo; a los perros la echaréis.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “despedazada” es “trefá”, forma femenina de “tref”, cuya raíz es “taraf”, que significa “apresar”, “despedazar”, “herir”. Trefá significa literalmente “animal despedazado”. Pero en la ley judía, el término implica todo animal limpio que haya sufrido una lesión mortal, sea muerto o que todavía esté vivo. La carne de ese animal no es “kasher”, apto para el consumo de un hombre santo.

Esto nos enseña que la santidad está relacionada con la comida. El pecado entró en el mundo por medio de una comida prohibida. Un hombre santo cuida mucho lo que entra por su boca, cf. Hechos 11:8. Este versículo muestra que si un israelita come carne trefá, no será un hombre santo para el Eterno. Los perros pueden comer ese tipo de carnes. Esto nos enseña como el Eterno también está interesado en el bienestar de los perros.

23:1 “No levantarás falso rumor; no te concertarás con el impío para ser testigo falso.” – Según el Targum significa no aceptar un falso rumor. Hay que tener MUCHO cuidado de no pasar a otros lo que uno ha oído, porque puede ser un falso rumor, como está escrito en Proverbios 10:18b:

“el que esparce calumnia es un necio.”

23:2 “No seguirás a la multitud para hacer el mal, ni testificarás en un pleito inclinándote a la multitud para pervertir (la justicia).” – De este versículo hay muchas interpretaciones halájicas entre los sabios de Israel para adaptarlo al sistema judicial judío. Entre otras cosas, se habla de que hay que inclinar un veredicto para absolver un caso de pena capital basándose en la mayoría simple de un solo juez y para condenar basándose en una mayoría mínima de dos jueces. Estas interpretaciones no están siguiendo el nivel peshat, simple, de interpretación. Según Rashí, el sentido literal del versículo es el siguiente: “No irás tras la mayoría para hacer mal y no responderás sobre un litigio cediendo ante la mayoría para pervertir (el juicio).”

¡Qué importante es no seguir a la mayoría a la hora de ser fiel al Eterno! Cada uno tendrá que responder por su propia vida y si tú estás convencido de algo y no lo dices y cedes ante la mayoría para quedar bien, estás actuando mal. Entonces tienes más temor de los hombres que del Eterno. En tal caso eres como el hombre que edifica su casa sobre la arena, que simboliza la multitud de la gente. En los momentos de tormenta, la casa será derrumbada. Es mejor edificar sobre la roca, la Torá escrita y la Torá viva, el Mesías, cf. Mateo 7:24-27.

23:4-5        “Si encuentras extraviado el buey de tu enemigo o su asno, ciertamente se lo devolverás. Si ves caído debajo de su carga el asno de uno que te aborrece, no se lo dejarás a él solo, ciertamente lo ayudarás a levantarlo.” – La Torá no permite que uno guarde rencor contra el enemigo. Esta es una manera práctica de mostrar amor al enemigo, como está escrito en Proverbios 25:21:

“Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan, y si tiene sed, dale de beber agua.”

La Torá enseña amar al enemigo. En el tiempo del segundo templo había una corriente de enseñaza que permitía odiar al enemigo, cf. Mateo 5:43, pero cuando vino el Mesías corrigió esa corriente y llevó a sus talmides, discípulos, de vuelta a la enseñanza de la Torá, como está escrito en Mateo 5:44:

“Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen.”

Quinta aliyá, 23:6-19

23:7 “Aléjate de una palabra falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolveré al culpable.” – La entrega del Mesías Yeshúa para ser ejecutado fue ilegal, contraria a la Torá. Todos sabían que él era inocente. A pesar de ello fue ejecutado.

Si el Eterno no absuelve el culpable ¿cómo puede perdonar al pecador y no darle conforme a sus pecados? La respuesta es: Cuando se arrepiente HaShem suple con el sacrificio de su Hijo que murió en su lugar, para llevar su pena de muerte y salvarle eternamente. La muerte de Yeshúa es la única base justa sobre la cual el Eterno puede perdonar al pecador y justificar al impío, como está escrito en Romanos 4:5b:

“aquel que justifica al impío”

23:12 “Seis días trabajarás, pero el séptimo día cesarás, para que descansen tu buey y tu asno, y para que el hijo de tu sierva, así como el extranjero renueven sus fuerzas.” – Este es uno de los pocos textos que muestran que el Shabat también fue creado para descansar y recuperar las fuerzas. El sentido principal del concepto de Shabat es cese de actividades creativas y productivas.

23:13 “Y en cuanto a todo lo que os he dicho, estad alerta; no mencionéis el nombre de otros dioses, ni será escuchado a causa de tu boca.” – Está prohibido mencionar el nombre de otros dioses. Pero ¿no lo hace la misma Torá en muchas ocasiones? Esto nos enseña que está prohibido hacer mención de ellos con el fin de honrarlos, no para identificarlos. Los meses romanos y los días de la semana que se usan en el mundo han sido dedicados a diferentes deidades paganas con el fin de que los hombres honren a esos dioses al mencionarlos constantemente. ¿Será correcto mencionar los nombres de esos meses y días de la semana? Hasta los meses judíos ha tomado nombres de los dioses babilónicos. ¿Es correcto mencionar esos dioses hablando de los meses bíblicos? ¿No es tiempo de que se restaure la manera de hablar de los meses y los días de la semana, sin tener que honrar a los dioses paganos? ¿Cómo se debe hablar entonces? La Escritura habla del primer mes, segundo mes, etc. Lo mismo con los días de la semana, primer día de la semana, segundo día de la semana, etc. Un hombre santo habla como la Escritura y si tiene que mencionar un mes o un día de la semana con un nombre de un dios pagano, lo hará sólo para hacerse entender, no porque esté de acuerdo con esa manera de hablar. Es mejor ir acostumbrándose para hablar sin tener que decir “lunes”, día del dios luna, “jueves”, el día del dios pagano Júpiter, “enero”, el mes dedicado al dios pagano Janus, “agosto”, el mes dedicado al cesar deificado Augusto etc. Es mejor hablar como nuestro Padre celestial habla en las Escrituras.

23:14 “Tres veces al año me celebraréis fiesta.” – Las tres fiestas están íntimamente conectadas con el ciclo agrícola que hay en la tierra de Israel. La fiesta de Pesaj está conectada con la cosecha de la cebada, la fiesta de Shavuot está conectada con la cosecha del trigo y la fiesta de Sukot está conectada con la recolección de las frutas.

23:16 “También la fiesta de la siega de los primeros frutos de tus labores, de lo que siembres en el campo; y la fiesta de la recolección al fin del año cuando recojas del campo (el fruto de) tu trabajo.” – Las primicias, los primeros frutos, hace referencia a Shavuot. Esta fiesta tiene tres nombres:

  • ·Jag Shavuot, “la fiesta de las semanas”, en relación con las siete semanas que hay que contar desde Pesaj, cf. Levítico 23:15.
  • ·Jag ha-Katsir, “la fiesta de la siega”, en relación con los dos panes de la primera cosecha de trigo que fueron llevados al templo, cf. Éxodo 34:22; Levítico 23:17.
  • ·Jag ha-Bikurim, “la fiesta de las primicias”, porque a partir de Shavuot se podía entregar las primicias de las cosechas en el templo, cf. Números 28:26.

La Torá enseña que la fiesta de recolección, Sukot, 15-22 del séptimo mes, cae al final del año, no al principio. Esto nos enseña que el año no empieza con el primer día del séptimo mes, en Yom Teruá. Así que la celebración de Rosh HaShaná, nuevo año, en esa fecha no concuerda con la enseñanza de la Torá.

23:18 “No ofrecerás la sangre de mi sacrificio con pan leudado; ni la grosura de mi fiesta quedará hasta la mañana.” – La expresión “mi sacrificio” aparece sólo dos veces en Jumash, el Penateuco, aquí y en Éxodo 34:25. El único sacrificio que es llamado “mi sacrificio” es el de Pesaj. Esto nos conecta con la muerte del Cordero de Elohim de una manera especial. El Eterno llama la muerte de Yeshúa “mi sacrificio”.

23:19 “Traerás lo mejor de las primicias de tu tierra a la casa de HaShem tu Elohim. No cocerás un cabrito en la leche de su madre.” – En hebreo está escrito: “reshít bikurei admatjá” que significa “lo mejor de las primicias de tu tierra”. La palabra “reshít” es la primera que aparece en la Torá, con un prefijo “be-reshit”. “Reshít” significa “principio”, “comienzo”, “primicia”, “lo mejor” y viene de “rosh”, que significa “cabeza”, “cima”, “esquina”, “comienzo”, “jefe”, “tropa”, “ramal”. Esta es la cuarta vez que la palabra “reshít” aparece en las Escrituras. Hace referencia al Mesías.

La palabra “primicias” también hace referencia a la resurrección e introducción del Mesías en el ministerio celestial según el orden de Malki-Tsedek. Él fue el primero en ser resucitado. Aquí dice que hay que llevar lo mejor de las primicias a la casa del Eterno. Esto se cumplió cuando el Mesías fue introducido en el templo celestial después de ser resucitado.

“No cocerás un cabrito en la leche de su madre.” – Esta es la primera vez que aparece esta expresión. En total aparece tres veces en la Torá, cf. Éxodo 34:26; Deuteronomio 14:21. Las tres veces implica tres prohibiciones:

  • ·Cocinar carne y leche juntos.
  • ·Comer carne cocinada en leche.
  • · Obtener beneficio de esa mezcla.

Según Rashí, la palabra que ha sido traducida como “cabrito”, en hebreo “guedí”, significa una cría de cualquier animal, no necesariamente la cabra, puede ser también de oveja o de vaca.

La prohibición de la Torá es cocinar estos dos elementos juntos. Los rabinos han establecido que también incluye mezclar productos derivados de leche y de carne en la misma comida.

Sexta aliyá, 23:20-25

23:20 “He aquí, yo enviaré un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te traiga al lugar que yo he preparado.” – Según los maestros judíos, este ángel se llama “Metatrón”, que viene de la palabra antigua “metator” que designaba a un ministro que iba delante del rey, el ministro principal del rey. Esto significaría que Metatrón es el ángel principal que dirige a los demás ángeles.

23:21 “Sé prudente delante de él y obedece su voz; no seas rebelde contra él, pues no perdonará vuestra rebelión, porque en él está mi nombre.” – En este ángel está el Nombre del Eterno. En los antiguos sidures, libros judíos de oración, de la celebración de Rosh HaShaná está escrito que Metatrón es Yeshúa.

23:25 “Mas serviréis a HaShem vuestro Elohim, y Él bendecirá tu pan y tu agua; y yo quitaré las enfermedades de en medio de ti.” – La salud es parte de los beneficios del pacto entre el Eterno e Israel. En el pacto hay una provisión divina para la sanidad de toda enfermedad.

Séptima aliyá, 23:26 – 24:18

24:4a “Y Moshé escribió todas las palabras de HaShem.” – Aquí dice que Moshé escribió todas las palabras del Eterno. Esto implica que no dejó de escribir ni una palabra que el Eterno había dicho. Este texto desafía la tradición farisea que enseña que Moshé recibió dos tipos de Torá en Sinai, la Escrita y la Oral. Según el versículo 8 el pacto fue hecho según todas las palabras escritas, no transmitidas oralmente. Hay un sinfín de lugares en las Escrituras que muestran que el hombre será juzgado según las palabras escritas del Eterno, no según la tradición oral de los rabinos. El versículo 12 enseña que tanto la Torá como el mandamiento, que ha sido interpretado como la ley oral, fueron escritos por Moshé.

24:5 “Y envió jóvenes de los hijos de Israel, que ofrecieron ofrendas de ascensión y sacrificaron novillos como ofrendas de paz a HaShem.” – Estos sacerdotes fueron los primogénitos de todas las tribus de Israel.

24:8 “Entonces Moshé tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que el Eterno ha hecho con vosotros, según todas estas palabras.” – Los maestros judíos enseñan que Israel entró en el pacto mediante tres cosas:

  • ·La circuncisión.
  • ·La inmersión en aguas rituales.
  • ·El rociamiento de sangre de un animal sacrificado.

Estos tres requisitos también fueron necesarios para que los gentiles pudieran convertirse en prosélitos durante el tiempo del segundo templo. Hoy en día no se puede hacer más que los dos primeros, por falta de templo. En una conversión judía hoy en día hay sólo una bendición rabínica después de la inmersión. El converso también tendrá que dar una ofrenda de tsedaká.

 En la conversión mesiánica el gentil tendrá que pasar pos los mismos tres pasos:

  • ·La circuncisión del corazón, Romanos 2:29; Colosenses 2:11.
  • ·La inmersión en aguas rituales en el nombre de Yeshúa, Mateo 28:19; Hechos 8:16; 10:48.
  • ·El rociamiento en la sangre del Mesías, cf. 1 Pedro 1:2.

En esta Parashá están los mandamientos número 42 al 94 de los 613.

42. Ley sobre el siervo hebreo, Éxodo 21:2.

43. Precepto de designar para el matrimonio a la sierva hebrea, Éxodo 21:8.

44. Precepto de redimir a la sierva hebrea, Éxodo 21:8.

45. Prohibición de vender a una sierva hebrea, Éxodo 21:8.

46. Prohibición de disminuir, (o rehusar) dar a la esposa lo que le corresponde: alimento, ropa y relaciones íntimas, Éxodo 21:9.

47. Obligación de la Corte de Justicia de ejecutar por estrangulamiento a un hombre sentenciado a esa pena capital, Éxodo 21:12.

48. Prohibición de golpear al padre o a la madre, Éxodo 21: 1 5.

49. Leyes sobre multas, Éxodo 21:18.

50. Obligación de la Corte de Justicia de ejecutar por decapitación a un hombre sentenciado a esa pena capital, Éxodo 21:20.

51. Obligación de la Corte de Justicia de juzgar daños causados por animales, Éxodo 21:28.

52. Prohibición de comer a un toro que haya sido sentenciado a muerte por apedreamiento, Éxodo 21:28.

53. Obligación de la Corte de Justicia de juzgar daños provocados por un foso, Éxodo 21:33.

54. Obligación de la Corte de Justicia de juzgar a un ladrón, (ya sea que haya incurrido) en una sentencia de pago o de pena capital, Éxodo 21:37.

55. Precepto de la corte de juzgar sobre daños provocados por un animal doméstico al comer o pisotear, Éxodo 22:5, (22:4 heb.).

56. Obligación de la corte de juzgar sobre daños provocados por fuego, Éxodo 22:6, (22:5 heb.).

57. Obligación de la corte de juzgar casos relacionados con un guarda no pagado, Éxodo 22:7, (22:6 heb.).

58. Obligación de la corte de juzgar el caso de un demandante y un defensor, Éxodo 22:9, (22:8 heb.).

59. Obligación de la corte de juzgar casos relacionados con un guarda pagado o un arrendador, Éxodo 22:10, (22:9 heb.).

60. Obligación de la corte de juzgar casos relacionados con un hombre que pide prestado algo para usarlo, Éxodo 22:14, (22:13 heb.).

61. Obligación de la corte de juzgar casos relacionados con un seductor, Éxodo 22:16, (22:15 heb.).

62. Prohibición de dejar vivir a una hechicera, Éxodo 22:18, (22:17 heb.).

63. Prohibición de vejar a un converso, (prosélito) con palabras, Éxodo 22:21, (22:20 heb.).

64. Prohibición de perjudicar a un converso, (prosélito) en cuestiones monetarias o de propiedad, Éxodo 22:21, (22:20 heb.).

65. Prohibición de afligir a un huérfano o a una viuda, Éxodo 22:22, (22:21 heb.).

66. Precepto de prestar a un pobre, Éxodo 22:25, (22:24 heb.).

67. Prohibición de actuar como acreedor ante un pobre que no puede pagar, Éxodo 22:25, (22:24 heb.).

68. Prohibición de asistir a un individuo que presta o a uno que pide prestado con interés, (para que se efectúe el préstamo entre ellos), Éxodo 22:25, (22:24 heb.).

69. Prohibición de maldecir a un juez, Éxodo 22:28, (22:27 heb.).

70. Prohibición de maldecir el Nombre de Elohim, Éxodo 22:28, (22:27 heb.).

71. Prohibición de maldecir a un gobernante, Éxodo 22:28, (22:27 heb.).

72. Prohibición de separar el diezmo en un orden incorrecto, Éxodo 22:29, (22:28 heb.).

73. Prohibición de comer la carne de un animal despedazado por animales, Éxodo 22:31, (22:30 heb.).

74. Prohibición de escuchar a un litigante no estando presente su oponente, Éxodo 23:1.

75. Prohibición de aceptar el testimonio de un hombre que peca, Éxodo 23:1.

76. Prohibición de seguir el veredicto de la mayoría, (de jueces) en un caso capital basándose en mayoría de un solo juez, Éxodo 23:2.

77. Prohibición de que un juez que inicialmente sostuvo la inocencia de un acusado en un caso capital abogue por su culpabilidad, Éxodo 23:2.

78. Precepto de seguir a la mayoría en decisiones legales, Éxodo 23:2.

79. Prohibición de tener piedad de un pobre cuando se halla en litigio, Éxodo 23:3.

80. Precepto de descargar la carga del animal de otra persona, Éxodo 23:5.

81. Prohibición de pervertir el juicio de un pecador a causa de su maldad, Éxodo 23:6.

82. Prohibición de decidir un caso capital por probabilidad, Éxodo 23:7.

83. Prohibición para un juez de aceptar soborno, Éxodo 23:8.

84. Precepto de dejar sin cultivar la Tierra de Israel en el séptimo año, (y declarar sin dueño todo lo que crezca en ella), Éxodo 23:11.

85. Precepto de descansar en el Shabat, Éxodo 23:12.

86. Prohibición de jurar en nombre de un ídolo, Éxodo 23:13.

87. Prohibición de incitar a un judío a la idolatría, Éxodo 23:13.

88. Precepto de celebrar las festividades, Éxodo 23:14.

89. Prohibición de sacrificar la ofrenda de Pésaj cuando todavía hay jamets en la casa, Éxodo 23:18.

90. Prohibición de dejar los emurim, (partes designadas) de la ofrenda de Pesaj hasta la mañana siguiente, Éxodo 23:18.

91. Precepto de traer las primicias de la Tierra de Israel al Templo, Éxodo 23:19.

92. Prohibición de cocinar carne junto con leche, Éxodo 23:19.

93. Prohibición de hacer un pacto con las siete naciones, (nativas de Kenáan) o con un idólatra, Éxodo 23:32.

94. Prohibición de dejar que un idólatra se establezca en la tierra de Israel, Éxodo 23:33.

Parashá 17 Yitró

ד׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 4, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 17 Yitró

Éxodo 18:1 – 20:26 (23 heb.)

Por Dr. S. K. Blad©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 18:1-12
  2. 18:13-23
  3. 18:24-27
  4. 19:1-6
  5. 19:7-19
  6. 19:20 – 20:17 (v. 14 heb.)
  7. 20:18-26 (15-23 heb.)
  8. Maftir: 20:22-26 (19-23 heb.)

Haftará: Isaías 6:1-13 (Sefardíes); 6:1 – 7:6; 9:6-7 (5-6 heb.) (Ashkenazíes)

Los Escritos Apostólicos: Lucas 10:1 – 11:54

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 10:1-24
  2. 10:25-42
  3. 11:1-26
  4. 11:27-41
  5. 11:42-54

 Primera aliyá, 18:1-12

El suegro de Moshé, Yitró, oye de todo lo que Elohim ha hecho. Viene con la mujer y los hijos de Moshé al campamento junto al monte de Elohim. Moshé sale a recibir a su suegro haciéndole reverencia y saludándole. Le invita a su tienda y le cuenta todo lo que HaShem ha hecho por causa de Israel. Yitró se alegra y bendice al Eterno reconociéndole como mayor que los dioses. Ofrece sacrificios a Elohim e invita a Aharón y todos los ancianos a comer delante de Elohim.

Segunda aliyá, 18:13-23

El día siguiente Moshé se sienta a juzgar al pueblo todo el día. Yitró ve que es demasiado trabajo para él solo y le aconseja a seguir siendo el mediador entre el pueblo y Elohim, pero al mismo tiempo delegar a hombres capaces y temerosos de Elohim la tarea de ser jueces sobre el pueblo y juzgar en todos los asuntos leves. Los asuntos graves tendrán que llevar a Moshé.

 Tercera aliyá, 18:24-27

Moshé hace caso a su suegro y pone jefes sobre el pueblo que van a juzgar en todo pleito sencillo, algunos sobre mil, otros sobre cien, cincuenta y diez. Yitró se va a tu tierra.

Cuarta aliyá, 19:1-6

El tercer mes llega el pueblo a la estepa de Sinaí y acampa enfrente del monte. Moshé sube a Elohim y HaShem le llama desde el monte y le ordena decir a la casa de Yaakov y a los hijos de Israel: “Vosotros habéis visto lo que he hecho a los egipcios, y cómo os he tomado sobre alas de águilas y os he traído a mí. Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.”

Quinta aliyá, 19:7-19

Moshé expone delante de los ancianos lo que el Eterno ha dicho. Todo el pueblo responde que harán todo lo que el Eterno ha dicho. Moshé lleva las palabras del pueblo a HaShem. El Eterno dice que va a venir a hablar con Moshé en una densa nube para que el pueblo oiga y crean para siempre. Moshé comunica las palabras del Eterno al pueblo. Moshé tiene que hacer que el pueblo se consagre durante dos días lavando sus vestidos y así estar preparados para el tercer día. Entonces el Eterno descenderá a la vista de todos sobre el monte. Moshé tiene que poner límites alrededor del monte y decir al pueblo que se guarde de subir al monte o tocar el límite. Cualquier animal u hombre que toque el límite será ejecutado. Cuando suene largamente el shofar podrán subir.

Moshé baja del monte y santifica al pueblo. Lavan sus vestidos y se preparan para el tercer día. No pueden llegar a sus mujeres. Por la mañana el tercer día hay truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte junto con un fuerte sonido de shofar. Todo el pueblo tiembla. Moshé saca al pueblo del campamento para que se encuentre con Elohim al pie del monte. Todo el monte humea y se estremece con violencia porque el Eterno ha bajado en fuego. El sonido del shofar aumenta más y más. Moshé habla y HaShem le responde audiblemente.

Sexta aliyá, 19:20 – 20:17 (v. 14 heb.)

HaShem desciende al monte Sinai y llama a Moshé a la cumbre, y él sube. HaShem le ordena descender y advertir al pueblo que no traspasen los límites para ver a HaShem, para que no mueran muchos de ellos. Los sacerdotes tendrán que santificarse para que no mueran. Moshé dice que el pueblo no puede subir por causa de los límites. Pero HaShem le dice que baje de nuevo y suba con Aharón y advierta al pueblo. Moshé baja y advierte al pueblo.

HaShem habla diez palabras desde el monte: “Yo soy HaShem… No tengas otros dioses… No tomes el nombre de HaShem en vano… Acuérdate del Shabat… Honra a tu padre y madre… No asesines… No adulteres… No hurtes… No testifiques falsamente… No codicies…”

Séptima aliyá, 20:18-26 (15-23 heb.)

Todo el pueblo ve las voces y las antorchas, el sonido del shofar y el monte que humea. Entonces tiemblan y se mantienen a distancia. Piden a Moshé que sólo él hable con ellos, no Elohim, para que no mueran. Moshé les dice que no teman. Elohim ha venido para elevarlos y para que su temor permanezca en ellos para que no pequen. El pueblo se mantiene a distancia y Moshé se acerca a la densa nube donde está Elohim. El pueblo ha visto lo que HaShem ha hablado desde el cielo. Por eso no puede hacer un dios de plata u oro. Tendrán que hacerle un altar de tierra para sacrificar ofrendas de ascensión y de paz. En todo lugar donde HaShem haga recordar su nombre irá allí para bendecir al pueblo. Un altar de piedras no se puede hacer de piedras labradas a cincel. Además no se puede subir al altar sobre gradas para que no se vea la desnudez.

 

 

 

Comentarios

 Primera aliyá, 18:1-12

18:1 “Y Yitró, sacerdote de Midyán, suegro de Moshé, oyó de todo lo que Elohim había hecho por Moshé y por su pueblo Israel, cómo HaShem había sacado a Israel de Egipto.” – Rashí dice que cuando la palabra “kohen”, traducida como “sacerdote”, está relacionada a un lugar geográfico se refiere a un príncipe. Hay otro ejemplo con los hijos de David, que no venían de la tribu de Leví, y no podían ser sacerdotes, sino príncipes, cf. 2 Samuel 8:18; 1 Crónicas 18:17.

18:7 “Salió Moshé a recibir a su suegro, se inclinó y lo besó; y se preguntaron uno a otro cómo estaban, y entraron en la tienda.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “se inclinó” es “va-yishtaju” que es una forma de “shajá” que significa “echarse al suelo”, “arrodillarse”, “postrarse”, “inclinarse”, “reverenciar” “adorar”. De esto aprendemos que está permitido inclinarse en reverencia ante una persona. En este caso Moshé honró a su suegro de esta manera.

18:8 “Y Moshé contó a su suegro todo lo que HaShem había hecho a Faraón y a los egipcios por causa de Israel, todas las dificultades que les habían sobrevenido en el camino y cómo los había librado HaShem.” – Aquí tenemos un ejemplo de cómo se puede ganar un gentil para la fe de Israel.

  • ·Contar acerca de lo que el Eterno hizo a Faraón  y a los egipcios por causa de Israel.
  • ·Contar acerca de todas las dificultades del camino.
  • ·Contar como HaShem los ha liberado de todas ellas.

El testimonio personal es una herramienta muy útil para ganar almas para el Reino de los cielos.

18:9 “Y se alegró Yitró de todo el bien que HaShem había hecho a Israel, al librarlo de la mano de los egipcios.” – La conversión está íntimamente ligada al pueblo de Israel. Uno se convierte para ser parte de un pueblo, Israel. El primer paso en la conversión fue aceptar las palabras de Moshé. El segundo paso para Yitró fue tener una experiencia profunda por lo que le contó Moshé, y se alegró. La conversión está basada en una experiencia interior real que mueve las emociones.

18:10         “Entonces Yitró dijo: Bendito sea HaShem que os libró de la mano de los egipcios y de la mano de Faraón, y que libró al pueblo del poder de los egipcios.” – El tercer paso en la conversión de Yitró fue bendecir al Eterno. Usó las palabras hebreas “¡Baruj HaShem!”

18:11         “Ahora sé que HaShem es más grande que todos los dioses; ciertamente, esto se probó cuando trataron al pueblo con arrogancia.” – El cuarto paso en la conversión de Yitró fue el rechazo de los dioses paganos y toda práctica idolátrica. El quinto paso fue dar testimonio de lo que le había sido revelado.

18:12         “Y Yitró, suegro de Moshé, tomó un holocausto y sacrificios para Elohim, y Aharón vino con todos los ancianos de Israel a comer con el suegro de Moshé delante de Elohim.” – El sexto paso de la conversión de Yitró es dar el sacrificio de ascensión (holocausto) que representa la entrega total de la persona. El séptimo paso es el sacrificio de paz que representa la entrega en la relación íntima con el Eterno y con los hermanos en la fe. Si la conversión no afecta la economía de la persona, no es auténtica, como dice nuestro Rebe en Mateo 6:21 donde está escrito:

“porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.”

 

En Mateo 6:24 está escrito:

“Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Elohim y a las riquezas.”

Segunda aliyá, 18:13-23

18:13 “Y aconteció que al día siguiente Moshé se sentó a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moshé desde la mañana hasta el atardecer.” – Hay dos opiniones en cuanto a qué día fue cuando Yitró vio a Moshé sentado con el pueblo todo el día. Rashí cita la opinión del rabí Jiyá y rabí Yehoshúa ben Leví en el Midrash y dice que fue un día después de Yom Kipur, cuando él bajó del monte con las nuevas tablas de piedra, después de haber recibido el perdón por el pecado del becerro de oro. El argumento que hay detrás es que es imposible que Moshé haya podido enseñar al pueblo los estatutos y las instrucciones de Elohim antes de la entrega de la Torá, cf. 18:16. Otro argumento suyo es que en 18:27 está escrito Moshé despidió a Yitró que se fue a su tierra, mientras que en Números 10:29 se dice que cuando lo despidió le rogó que no los abandonase, lo cual ocurrió en el segundo año después de la salida, cf. Números 10:11, es decir, después de la entrega de la Torá. Según esta opinión, la sección de Éxodo 18:13-27, no fue escrita en orden cronológico.

La otra opinión, que es mantenida por otros sabios, es que esta parte sí está en el orden correcto.

18:17-18 “Y el suegro de Moshé le dijo: No está bien lo que haces. Con seguridad desfallecerás tú, y también este pueblo que está contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no puedes hacerlo tú solo.” – Moshé necesitaba este consejo de su suegro. HaShem no le dijo esto a Moshé sino un hombre recién convertido que tenía una sabiduría natural dada por el cielo y ganada a través de su experiencia en la vida. De esto aprendemos la importancia de escuchar a los consejos de los ancianos y nuestros compañeros que el Eterno nos ha dado, como está escrito en Proverbios 11:14:

“Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria.”

En Proverbios 15:22 está escrito:

“Sin consulta, los planes se frustran, pero con muchos consejeros, triunfan.”

En Proverbios 19:20 está escrito:

“Escucha el consejo y acepta la corrección, para que seas sabio el resto de tus días.”

En Proverbios 27:9 está escrito:

“El ungüento y el perfume alegran el corazón, y dulce para su amigo es el consejo del hombre.”

Moshé no recibió esta revelación del cielo, sino de un hombre. HaShem nos ha dado personas a nuestro alrededor para aconsejarnos a través de ellas. Un sabio escucha consejos de los demás, cf. 2 Samuel 16:23; 1 Reyes 12. El que piensa que va a recibir toda la dirección directamente del cielo tiene soberbia y altivez de espíritu. HaShem ha creado la dependencia de los demás para que el hombre aprenda a ser humilde y sensible a las opiniones de los demás. La esposa ha sido creada para aconsejar a su marido, cf. Génesis 21:12. El consejo de Yitró vino del cielo, pero por medio de un hombre. Si no vivimos en unidad vamos a cometer muchos errores. Pero hay que tener cuidado para no unirse con los malvados, porque dan malos consejos, como está escrito en el Salmo 1:1-2:

“¡Cuán dichoso es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores sino que en la ley de HaShem está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!”

En el Salmo 33:10-11 está escrito:

“HaShem hace nulo el consejo de las naciones; frustra los designios de los pueblos. El consejo de HaShem permanece para siempre, los designios de su corazón de generación en generación.”

18:19         “Ahora, escúchame; yo te aconsejaré, y Elohim estará contigo. Sé tú el representante del pueblo delante de Elohim, y somete los asuntos a Elohim.” – Aquí vemos que Moshé sirvió como mediador entre HaShem y el pueblo de Israel. La idea que hay en el Judaísmo tradicional de que el judío no necesita mediador, no está basada en la Torá, sino en un espíritu anti-mesiánico. Así como Moshé fue mediador entre el Eterno e Israel, así el Mesías Yeshúa es mediador entre HaShem e Israel y todos los hombres, como está escrito en 1 Timoteo 2:5:

“Porque hay un solo Elohim, y también un solo mediador entre Elohim y los hombres, Mesías Yeshúa hombre.”

En Juan 14:6 está escrito:

“Yeshúa le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.”

18:21 “Además, escogerás de entre todo el pueblo hombres capaces, temerosos de Elohim, hombres veraces que aborrezcan las ganancias deshonestas, y los pondrás sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.” – Aquí vemos como el trabajo de juez fue delegado a otros. A partir de aquí se creó una jerarquía de jefes en el pueblo de Israel, a parte de los ancianos jefes de familias que ya existían. Los requisitos que son necesarios para que las personas puedan servir como jueces son los siguientes:

·Capaces – según Rashí significa que sean ricos para no tener que depender de limosnas ni hacer favores.

  • ·Temerosos de Elohim – para un juez es más importante el temor que el amor al Eterno. El temor al Eterno es la mejor barrera contra el pecado y evita toda corrupción, cf. 20:20; Jeremías 32:40.
  • ·Hombres veraces – Rashí dice que son los que inspiran confianza, los que son dignos de que se confíe en sus palabras. Un hombre que no cumple sus promesas no está capacitado para ser un jefe en Israel.
  • ·Aborrece las ganancias – Significa, según Rashí, que odien que su dinero esté en litigio. Un buen juez prefiere regalar a otros sus bienes, en el caso de que estén en disputa, que litigar por ellos. Un buen juez no está sirviendo como juez para ganar dinero, sino tiene otros motivos más nobles para administrar la justicia en el pueblo.

En 1 Pedro 5:1-4 está escrito:

“Por tanto, a los ancianos entre vosotros, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Mesías, y también participante de la gloria que ha de ser revelada: pastoread el rebaño de Elohim entre vosotros, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Elohim; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que os han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, recibiréis la corona inmarcesible de gloria.”

“los pondrás sobre el pueblo” – Los jefes tienen una posición sobre los demás. Esta posición ha sido dada del cielo. Cuanto mayor sea la posición más respeto merece, y más responsabilidad se requiere. HaShem pedirá cuenta a todo aquel que tiene una posición de autoridad y liderazgo en el pueblo. Cuanto más haya recibido, más severo será el juicio, como está escrito en Mateo 24:45-47:

“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su señor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así. De cierto os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes.”

Los líderes en el reino están puestos en una posición sobre el pueblo. Este pensamiento es contrario a la idea comunista y socialista que dice que todos son iguales. El Eterno no quiere que todos sean iguales, ni que todos manden y decidan democráticamente. Hay personas más capacitadas que otras que han sido creadas con el don de liderazgo. Estas personas tienen la responsabilidad de administrar sus dones de acuerdo al plan que el Eterno tiene para una buena administración en cualquier cuerpo o empresa. No es lo mismo valor que posición. Una persona puede tener una posición sobre otra, pero no por eso tiene mayor valor. Todos los hombres tienen el mismo valor, pero no todos tienen la misma posición. El valor tiene que ver con aceptación y la posición tiene que ver con administración. El esposo tiene una posición de liderazgo sobre su esposa, pero ambos tienen el mismo valor delante del Eterno.

 Tercera aliyá, 18:24-27

18:25  “Y escogió Moshé hombres capaces de entre todo Israel, y los puso por cabezas del pueblo, como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “y puso” es “va-yitén” cuya raíz es “natán” que en primer lugar significa “dar”. Esto nos enseña que los líderes son dones que el Eterno da para el bien del pueblo. De la misma manera como Moshé dio líderes al pueblo de Israel, el Mesías dio líderes al pueblo de Israel, como está escrito en Efesios 4:11:

“Y él dio a algunos el ser emisarios, a otros profetas, a anunciadores de buenas nuevas, a otros pastores y maestros.”

Los líderes son dones dados al pueblo. El liderazgo es escogido por el Eterno. Pero al mismo tiempo es reconocido por el pueblo. Si el pueblo no reconoce el liderazgo que ha sido puesto por el Eterno, ese liderazgo no se puede imponer sobre el pueblo. En el Reino de los cielos hay una combinación entre teocracia y democracia, como está escrito en Jueces 5:2:

“¡Por haberse puesto al frente los jefes en Israel, por haberse ofrecido el pueblo voluntariamente, bendecid a HaShem!”

El liderazgo es dado por el cielo, pero recibido y reconocido por el pueblo. Moshé tuvo que ir a los ancianos de Israel en Egipto para que le reconocieran como el libertador. El pueblo de Israel tenía que reconocer a Moshé antes de que él pudiera ser su líder principal. El no se impuso como su nuevo líder. Si el liderazgo se impone sobre el pueblo no está bien, como está escrito en Mateo 20:25-28:

“Pero Yeshúa, llamándolos junto a sí, dijo: Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera entre vosotros llegar a ser grande, será vuestro servidor, y el que quiera entre vosotros ser el primero, será vuestro esclavo; así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.”

La actitud de un líder bueno es la actitud de un siervo, un esclavo, que vive para el bien del pueblo que está debajo de él. Por otro lado, el pueblo no puede usar este texto como un pretexto para abusar de su liderazgo y faltarle el respeto. El que no respeta al liderazgo no respeta al Eterno que lo puso. El que muestra respeto a los líderes, está honrando al Eterno y a su Mashíaj.

“jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez” – Había 600 jefes de mil, 6,000 jefes de cien, 12,000 jefes de cincuenta y 60,000 jefes de diez, en total 78,600 jefes sobre los 600,000 varones en Israel. Esto nos enseña que hubo una estructura de jerarquía con una escalera de autoridad, de esta manera:

 

Cada uno de los jefes de diez estaba sometido un jefe de 50. Cada uno de los jefes de 50 tenía cinco jefes debajo de sí y un jefe encima de sí. Cada uno de los jefes de 100 tenía dos jefes debajo de sí y un jefe encima de sí. Cada uno de los jefes de 1000 tenían diez jefes debajo de sí. Sobre los 600 jefes de 1000 estaban los 70 ancianos que fueron escogidos como gobierno en Israel, el Sanedrín. La cabeza del Sanedrín fue el sumo Sacerdote Aharón, que estaba sometido a Moshé.

Cuarta aliyá, 19:1-6

19:1 “Al tercer mes de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinai.” – Llegaron el primer día del tercer mes, llamado siván.

19:2 “Partieron de Refidim, llegaron al desierto de Sinai y acamparon en el desierto; allí, frente al monte, acampó Israel.” – Según Rashí, la palabra hebrea que ha sido traducida como “frente a” significa siempre en el lado oriental.

Esta es la primera vez que el pueblo aparece de manera singular. El último verbo del versículo está escrito en singular “acampó”. Antes había muchas peleas entre diferentes grupos dentro de Israel, pero ahora habían llegado a un estado de unidad, de manera que es presentado como si fueran una sola persona, “acampó Israel”. Esta unidad fue necesaria para que se entregara la Torá desde el cielo. Ya habían pasado 46 días desde la salida de Egipto. Cada uno de esos días representa una subida de santidad del pueblo. El máximo nivel de santidad es el 50, que son los días entre Pesaj y Shavuot, Pascua y Pentecostés. Según la tradición, la Torá fue dada en Shabat el día 6 del tercer mes, Siván. El primer día del mes, el Rosh Jodesh, cayó por lo tanto el segundo día de la semana, llamado lunes.

Cuando iba a ser renovada la entrega de la Torá con el derramamiento del Espíritu de Santidad, vemos que los creyentes en Yeshúa del pueblo de Israel estaban todos unánimes juntos, como está escrito en Hechos 2:1:

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes en un mismo lugar.”

La unidad fue la condición para que la Torá pudiera ser escrita en tablas de piedra, y también fue la condición para que la Torá pudiera ser escrita en corazones de carne, como está escrito en Jeremías 31:31-34:

“He aquí, vienen días–declara HaShem– en que haré con la casa de Israel y con la casa de Yehudá un pacto renovado, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos–declara HaShem; porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara HaShem–. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce a HaShem”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara HaShem– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

En Ezequiel 11:19-20 está escrito:

“Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Elohim.”

En Ezequiel 36:26-27 está escrito:

“Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas.”

Este pacto renovado fue sellado con la sangre del Mesías en Pesaj y entregado a los fieles en Shavuot, según está escrito en Lucas 22:20:

“De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el pacto renovado en mi sangre, que es derramada por vosotros.”

Y en 2 Corintios 3:6 está escrito:

“el cual también nos hizo suficientes como ministros de un pacto renovado, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.”

En Hechos 1:8 está escrito:

“pero recibiréis poder cuando el Espíritu de Santidad venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Yerushalayim, en toda Yehudá y Shomrón, y hasta los confines de la tierra.”

19:3 “Y Moshé subió hacia Elohim, y HaShem lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Yaakov y anunciarás a los hijos de Israel:” – Moshé subió al Eterno por las mañanas. Entonces esto ocurrió el segundo día del mes de Siván.

Según Rashí, la expresión “la casa de Yaakov” se refiere a las mujeres, y la expresión “los hijos de Israel” se refiere a los varones. En Génesis 46:27, donde la expresión “casa de Yaakov” aparece por primera vez, se refiere a los hijos de Yaakov que vinieron a Egipto, así que la pregunta surge si realmente hay que entenderlo como una referencia a las mujeres solamente.

19:4 “Vosotros habéis visto lo que he hecho a los egipcios, y cómo os he tomado sobre alas de águilas y os he traído a mí.” – Las águilas son las únicas aves que llevan sus crías sobre las alas. Las demás las aves colocan sus crías entre sus patas. No hay otras aves que vuelen por encima de las águilas y por eso es el lugar más seguro para sus crías.

Las águilas hacen su nido en las rocas, muy alto. Después de haber construido el nido con palitos van quitando partes de sus plumas colocándolas en el nido para que sea muy agradable para los aguiluchos. Cuando el aguilucho es suficientemente grande llega el momento de sacar las plumas del nido para que el hogar ya no sea tan agradable como antes. Así el aguilucho no querrá volver allí. Esto fue lo que pasó en Egipto con los hijos de Israel.

Después uno de los padres extiende sus alas delante del aguilucho para que las vea. Luego bota a su hijo del nido para que caiga al vacío. Como el aguilucho todavía no sabe usar sus alas, uno de los padres lo recoge sobre sus alas y lo sube a las alturas otra vez. Luego lo tira en el aire para que caiga de nuevo. Y así sigue hasta que el aguilucho aprenda a volar. He aquí los textos de las Escrituras que hablan de las águilas, Deuteronomio 32:11; 2 Samuel 1:23; Isaías 40:31; Ezequiel 10:14; Salmo 103:5; Job 39:27-30; Proverbios 23:5; 30:17-19; Revelación 12:13-14. En Deuteronomio 28:49 y Abdías 4 hace referencia al imperio romano, cuyo símbolo era el águila.

“os he traído a mí” – No a una religión estática, sino a una vida íntima en relación con él mismo, cf. Juan 15:14-15; 1 Juan 1:3; 1 Corintios 1:9. No se trata sólo de servicio, como lo traduce el Targum, sino de una relación. El judaísmo bíblico está basado en una relación íntima con el Padre, por medio del Mesías.

19:5-6 “Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro más que todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.” Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.” – Aquí aparece una de las palabras más importantes de las Escrituras, “si” (condicional). La invitación ha sido dada del cielo, pero requiere una respuesta por parte del hombre. Si el hombre responde, recibe las bendiciones del pacto. Si el hombre no responde, no hay ni pacto ni bendiciones. Hay condiciones para poder obtener los beneficios de los pactos. Muchas personas quieren los beneficios sin cumplir las condiciones. El que no escucha ni obedece no será parte de ese pueblo especial que es un tesoro para el Eterno. La condición es la obediencia.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “especial tesoro” es “segulá”, que significa un tesoro bien amado. Según el Dr. Dan ben Avraham implica algo que uno no puede vivir sin ello. El Eterno se ha atado al pueblo de Israel. No puede cumplir sus propósitos sin su pueblo. Todo el plan de redención está unido a ese pueblo. Sin el pueblo el plan de redención del mundo fracasará, como está escrito en Juan 4:22b:

“porque la salvación viene de los judíos”

La palabra segulá aparece en estos ocho lugares en las Escrituras: Éxodo 19:5; Deuteronomio 7:6; 14:2; 26:18; 1 Crónicas 29:3; Salmo 135:4, Eclesiastés 2:8; Malaquías 3:17.

Rashí comenta que esta oración implica que los demás pueblos también son tesoros para el Eterno, porque él posee toda la tierra. Israel es el tesoro especial más que todos los demás tesoros que él posee.

“un reino de sacerdotes y una nación santa” – Rashí dice que la palabra “kohanim”, “sacerdotes”, aquí significa “ministros”. Sin embargo en estos dos términos se encierra todo el ministerio de Israel ante el Eterno y ante las naciones. Israel tiene el llamado de ser un reino, una nación de gobernantes, que van a regir sobre el resto del mundo, cf. Jeremías 31:7. Este es el llamado hacia fuera. Pero también tiene un llamado de ser sacerdotes, que tienen la capacidad de ministrar delante del Eterno. Este es el llamado hacia dentro. Estos dos movimientos del pueblo del Eterno implican el hecho de entrar y de salir, como está escrito en Juan 10:9:

“Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto.”

La meta es que Israel gobierne sobre el mundo para que el Reino de los cielos se establezca por toda la tierra, conforme al plan original para el hombre, cf. Génesis 1:26-28. Pero primero hay que ser sacerdote. El primer paso para gobernar es sacrificar. El Mesías vino primero para ser sacrificado y luego volverá para gobernar. Primero fue sacerdote y luego rey. Ese es el orden. El pueblo de Israel ha sido llamado a ser reyes sobre las naciones, pero el camino a ese reinado pasa a través del sufrimiento y sacrificio al Eterno. Uno que nos sabe entrar en la presencia del Eterno y tener una relación íntima con Él no es capaz de ser un buen rey.

Un sacerdote es un mediador para que las personas puedan conectarse con el Eterno. Israel es una nación sacerdotal, con el fin de redimir a los gentiles del pecado, orar por los pueblos y ser una puerta para que las naciones puedan encontrarse con el Elohim de Israel, que también es Elohim de los gentiles, según Romanos 3:29 donde está escrito:

“¿O es Elohim el Elohim de los judíos solamente? ¿No es también el Elohim de los gentiles? Sí, también de los gentiles”

En Isaías 56:6-8 está escrito:

“Y a los extranjeros que se alleguen a HaShem para servirle, y para amar el nombre de HaShem, para ser sus siervos, a todos los que guardan el día de reposo sin profanarlo, y se mantienen firmes en mi pacto, yo los traeré a mi santo monte, y los alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. Declara el Señor Eterno que reúne a los dispersos de Israel: Todavía les juntaré otros a los ya reunidos.”

En la primera carta de Pedro, que fue destinada a los judíos, se encuentra un paralelismo con la salida de Egipto y la entrega de la Torá. En 1 Pedro 1:18 se habla de la redención de la vana manera de vivir heredada de los padres, semejante a la redención de Egipto. En 1 Pedro 1:19 se habla de la sangre del Cordero que produce redención, semejante a la liberación de la muerte de los primogénitos en Egipto por la sangre del cordero. En 1 Pedro 1:20 se habla del Cordero que fue asignado desde antes de la fundación del mundo, semejante al cordero de Pesaj que fue señalado cuatro días antes de ser sacrificado. En 1 Pedro 1:21-23 se habla de la resurrección del Mesías, la purificación del alma y el nuevo nacimiento, semejante al cruce del mar de Cañas. En 1 Pedro 2:1-3 se está hablando del deseo de la leche pura de la palabra, que corresponde a la entrega de la Torá en Sinaí, en Shavuot, como está escrito:

“Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis probado la benignidad del Señor.”

Esto corresponde al deseo de los hijos de Israel expresado en las palabras de Éxodo 19:8a donde está escrito:

“Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Haremos todo lo que HaShem ha dicho.”

En 1 Pedro 2:7-8 está escrito:

“Este precioso valor es, pues, para vosotros los que creéis; pero para los que no creen, LA PIEDRA QUE DESECHARON LOS CONSTRUCTORES, ESA, EN PIEDRA ANGULAR SE HA CONVERTIDO, y, PIEDRA DE TROPIEZO Y ROCA DE ESCÁNDALO; pues ellos tropiezan porque son desobedientes a la palabra, y para ello estaban también destinados.”

Esto concuerda con el texto de Éxodo 19:5 donde hay una condición para poder ser el especial tesoro del Eterno, la fidelidad. El que no escucha el testimonio que el Padre ha dado de su Hijo, no será parte del tesoro especial.

En 1 Pedro 2:9 está escrito:

“Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión (segulá), a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”Esto concuerda con el texto de Éxodo 19:5-6 donde dice que el pueblo de Israel será un tesoro especial (segulá) y un reino de sacerdotes, si obedece la voz del Eterno y guarda su pacto.

En Revelación 1:5-6 está escrito:

“y de Yeshúa el Mesías, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos libertó de nuestros pecados con su sangre, e hizo de nosotros un reino y sacerdotes para su Elohim y Padre, a Él sea la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.”

En Revelación 5:8-10 está escrito:

“Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. Y cantan un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Elohim a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Elohim; y reinarán sobre la tierra.”

Este texto habla de la gran redención de Israel en los últimos tiempo, que será sacado de toda tribu, lengua, pueblo y nación para ser ese Israel que se convertirá en un reino de sacerdotes para Elohim y reinarán sobre la tierra durante el reinado mesiánico.

Quinta aliyá, 19:7-19

19:8 “Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Haremos todo lo que HaShem ha dicho. Y llevó Moshé a HaShem las palabras del pueblo.” – El pueblo contestó por la tarde el segundo día de Siván cuando Moshé había bajado del monte. En la mañana siguiente, el tercer día de Siván, Moshé subió de nuevo al monte con la respuesta del pueblo.

Vemos como todo el pueblo contestó a una. Esto nos enseña que no hubo mudos entre ellos. En 20:18 está escrito que todo el pueblo vio las voces, cf. 19:11, lo que muestra que no hubo ciego entre ellos. En 24:7 está escrito que todo el pueblo dijo que iba a escuchar, lo que muestra que no hubo sordo entre ellos. Todos fueron sanados al comer del cordero en Egipto, como está escrito en el Salmo 105:37:

“Pero a ellos los sacó con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.”

19:9 “Y HaShem dijo a Moshé: He aquí, vendré a ti en una densa nube, para que el pueblo oiga cuando yo hable contigo y también te crean para siempre. Entonces Moshé comunicó a HaShem las palabras del pueblo.” – El tercer día del tercer mes, llamado Siván, HaShem le comunicó estas palabras a Moshé. Luego él baja y habla con el pueblo y luego sube otra vez con las palabras del pueblo el cuarto día del mes.

19:10 “HaShem dijo también a Moshé: Ve al pueblo y conságralos hoy y mañana, y que laven sus vestidos” – Esto significa que Moshé tenía que ver que el pueblo se santificara durante el cuarto y quinto días del mes de Siván. Según la tradición, la Torá fue entregada en Shabat, el día 6 de Siván.

19:11 “y que estén preparados para el tercer día, porque al tercer día HaShem descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinai.” – Aunque fue el día seis del mes, el Eterno está usando la expresión “tercer día” en alusión a la resurrección del Mesías en la cual también manifestó su gloria de una manera extraordinaria.

19:12  “Y pondrás límites alrededor para el pueblo, y dirás: “Guardaos de subir al monte o tocar su límite; cualquiera que toque el monte, ciertamente morirá.” – La santidad implica reconocer los límites. Los límites son los que santifican. Santidad significa hacer una división entre una cosas y otra. En el Reino de los cielos hay muchos límites, como hemos visto en relación con la escalera de Yaakov. Hay niveles, límites. Cuanto más santa sea una persona, más podrá acercarse al Eterno. La santidad tiene que ver con acercamiento. Los límites fueron puestos para dividir entre el pueblo y los sacerdotes. El pueblo no podía traspasar esos límites. Es muy grave traspasar los límites que el Eterno marca. Siempre trae graves consecuencias. El pueblo no había aprendido esta lección y el Eterno le insta a Moshé varias veces a advertir al pueblo para que no traspase los límites.

19:13  “Ninguna mano lo tocará, sino que será apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivirá.” Cuando suene largamente la bocina ellos subirán al monte.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “bocina” es “yovel”, que significa “cuerno”, especialmente cuerno de carnero. Según la tradición, este cuerno está representado por uno de los que Avraham tomó del carnero que fue sacrificado en lugar de Yitsjak.

19:14-15 “Y Moshé bajó del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y ellos lavaron sus vestidos. Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no os acerquéis a mujer.” – La santificación consistía en cuatro cosas:

  • ·Santificación del cuerpo. Pasar todo el cuerpo por agua purificadora, la mikvé, para ser libres de toda contaminación en referencia al contacto con la muerte, en primer lugar por haber tenido un contacto físico con algún cadáver o haber tenido emisión seminal o flujo menstrual. En Ezequiel 16:8-9 hay una alusión a que no solamente lavaron sus ropas sino también sus cuerpos para entregarse al Eterno.
    • ·Santificación de la ropa. Lavar sus vestiduras, como un acto de purificación exterior de la ropa que es una extensión del cuerpo humano.
    • ·Santificación mental y espiritual. Armarse con una mente expectativa y preparar su interior en oración para poder entrar en el pacto y recibir al Eterno.
    • ·No tener relaciones sexuales, lo cual produce impureza ritual, por su relación con la muerte (por los espermatozoides que mueren sin producir vida humana, para lo cual fueron creados). El hombre que tiene derrame seminal se vuelve ritualmente impuro. Mientras que el semen esté dentro de la mujer no produce impureza ritual. Pero en el momento de ser expulsado de la matriz produce impureza. Pero después del tercer día ya no lo hace, porque en ese día los espermatozoides ya no podrán producir vida y no causarían impureza ritual. Esa es la razón por la que no podían acercarse a mujer durante los tres días.

19:16  “Y aconteció que al tercer día, cuando llegó la mañana, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un fuerte sonido de cuerno; y tembló todo el pueblo que estaba en el campamento.” – Esta fue la primera celebración de Shavuot, el primer Pentecostés. En Pentecostés fue entregada la Torá desde el cielo y en el Pentecostés que ocurrió 50 días después de la resurrección del Mesías, fue renovado el pacto y la Torá fue escrita en el corazón de Israel.

En Hechos 2:1-4 está escrito:

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa donde estaban sentados, y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu de santidad y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.”

El sonido del shofar es muy significativo. El shofar de Shavuot es llamado “el primer shofar”, el shofar de Yom Teruá, el primer día del séptimo mes, es llamado “el último shofar”, y el shofar de Yom Kipur, el décimo día del séptimo mes, es llamado “el gran shofar”. Hablaremos más de estos tres en otra ocasión.

19:17   “Entonces Moshé sacó al pueblo del campamento para ir al encuentro de Elohim, y ellos se quedaron al pie del monte.” – El pueblo es sacado para encontrarse con Elohim. Según Deuteronomio 33:2 el Eterno también salió a recibir al pueblo, como está escrito:

“Dijo: HaShem vino del Sinai y les esclareció desde Seir; resplandeció desde el monte Parán, y vino de en medio de diez millares de santos; a su diestra había fulgor centellante para ellos.”

Aquí no dice que el Eterno vino al Sinai, sino del Sinai. Esto nos enseña que no sólo bajó al Sinai, sino que también dejó el monte para ir al encuentro con el pueblo.

La tradición de la boda hebrea está íntimamente ligada con el evento de la entrada en el pacto y la entrega de la Torá. Israel es la novia. El Eterno es el novio. Moshé es el amigo del novio. Los ángeles son los testigos. La densa nube es la jupá, el dosel matrimonial. La mujer es redimida de su estado de esclavitud para que se pueda casar. El hombre le hace una propuesta de matrimonio a través de su amigo, el mediador. La mujer acepta la propuesta voluntariamente y el amigo pasa la respuesta al hombre. La mujer pasa por una tevilá, un baño ritual, para así entrar bajo la autoridad de su novio. El evento es anunciado con un toque de Shofar. La novia sale de su casa al encuentro del novio. El novio sale de su lugar para ir al encuentro de la novia. Los dos entran en el primer paso del pacto matrimonial hebreo, llamado “kidushín”, “santificaciones”, cuando los dos se santifican, consagran, se apartan el uno para el otro. Ya están atados el uno al otro, por eso este paso también es llamado “erusín”, del verbo “aras”, “atar”. En ese momento se entrega un contrato matrimonial a la novia, llamado “ketuvá”, “escritura”, donde están estipuladas las condiciones para el pacto matrimonial.

En Deuteronomio 20:7 vemos que hay un tiempo entre este primer paso de desposorio y el casamiento. En Deuteronomio 22:23-24 vemos que el primer paso del pacto matrimonial hace que ella sea llamada “la mujer de (él)”, aunque no hayan consumado el matrimonio todavía, cf. Mateo 1:18-20. Antiguamente había hasta 12 meses entre el primer y el segundo paso de la boda hebrea. Hoy en día se hacen los dos pasos el mismo día. Después del primer paso, “kidushín”, la novia va a la casa de su padre para preparar su traje de boda. El novio va a la casa de su padre para preparar una vivienda para los dos. Cuando el padre del novio ve que los dos estén listos, da permiso a su hijo con un toque de shofar para que vaya a tomar a su esposa. El hijo se va a la casa de la novia y la arrebata para llevarla a la casa de su padre donde se efectuará el segundo paso matrimonial, llamado “lakaj”, “tomar”, cf. Génesis 24:3, o “nisuín”, de “nasá”, “elevar”, cf. 2 Crónicas 24:3.

El pueblo de Israel es presentado en las Escrituras de diferentes maneras en relación con el Eterno. A veces es llamado hijo, Éxodo 4:22, a veces es llamada hija virgen, Jeremías 14:17, a veces es presentado como una esposa que ha pasado por los dos pasos matrimoniales y que tiene hijos, Ezequiel 16; Oseas 1-3.

En Jeremías 2:2 está escrito:

“Ve y clama a los oídos de Yerushalayim, diciendo: “Así dice HaShem: ‘De ti recuerdo el cariño de tu juventud, el amor de tu desposorio, de cuando me seguías en el desierto, por tierra no sembrada.”

Después del primer paso matrimonial son llamados tanto esposo y esposa como novio y novia. Tienen un pacto matrimonial, pero no ha sido consumado todavía. No tienen el derecho de cohabitar hasta pasar por el segundo paso. Si alguien es infiel durante el tiempo del desposorio, es reo de muerte, cf. Deuteronomio 22:23-24. Esto implica que cuando la novia, Israel fue infiel con el becerro de oro, un amante que pasó por el camino, HaShem tenía todo el derecho legal de ejecutarla. Pero Moshé entró y salvó al pueblo. El pacto que luego fue hecho tenía a Moshé como aval, según está escrito en Éxodo 34:27:

“Entonces HaShem dijo a Moshé: Escríbete estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel.”

Esto quiere decir que la relación entre Israel y HaShem nunca llegó a ser como en su estado original. El pecado del becerro de oro hizo que no se pudo consumar el matrimonio. Hacía falta una renovación del pacto, como está escrito en Jeremías 31:32, donde se habla de un pacto diferente al que sucedió en la salida de Egipto:

“no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos–declara HaShem”

La ruptura del pacto matrimonial entre HaShem e Israel se hizo cuando Israel pecó con el becerro de oro. En este texto está escrito que el Eterno fue un esposo para Israel en el momento cuando ella rompió el pacto, esto implica que habían pasado por el primer paso del matrimonio, no necesariamente el segundo.

En Oseas 2:14-15, 19-20 está escrito:

“Por tanto, he aquí, la seduciré, la llevaré al desierto, y le hablaré al corazón. Le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza. Y allí cantará como en los días de su juventud, como en el día en que subió de la tierra de Egipto… Te desposaré conmigo para siempre; sí, te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en misericordia y en compasión; te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a HaShem.”

Aquí se está hablando de una renovación del desposorio entre el Eterno e Israel, es decir del primer pasto del pacto matrimonial. Esta renovación fue hecha mediante la sangre del Mesías Yeshúa, como hemos dicho antes. En la primera celebración de Shavuot después de su resurrección, el mismo día cuando se conmemoraba el primer desposorio entre HaShem e Israel, vino el Espíritu de Santidad sobre los fieles en Israel para sellar la renovación del pacto, y escribir la ketuvá, el contrato matrimonial, en el corazón de la novia, para que ella sea fiel y no peque de nuevo.

Sexta aliyá, 19:20 – 20:17 (v. 14 heb.)

19:20  “Y HaShem descendió al monte Sinai, a la cumbre del monte; y llamó HaShem a Moshé a la cumbre del monte, y Moshé subió.” – Aquí está escrito que el Eterno descendió al monte. Sin embargo en 20:22 está escrito que el Eterno habló desde el cielo. ¿Cómo se puede entender esta aparente contradicción? Rashí dice que el Eterno inclinó los cielos superiores e inferiores y los extendió sobre la montaña como una sábana sobre una cama, y el Trono de Gloria descendió sobre ella. Así él estaba tanto en el cielo como en la tierra.

19:21         “Y HaShem dijo a Moshé: Desciende, advierte al pueblo, no sea que traspasen los límites para ver a HaShem y perezcan muchos de ellos.” – Cuatro veces está escrito que el pueblo no puede traspasar los límites de lo prohibido, v. 12, 21, 23 y 24. ¡Qué importante es para el hombre no traspasar los límites!, como dice Deuteronomio 19:14:

“No moverás los linderos de tu prójimo, fijados por los antepasados, en la herencia que recibirás en la tierra que HaShem tu Elohim te da en posesión.”

La raíz de la palabra “Torá”, “instrucción”, es “yará”, que significa “lanzar”, “disparar”, “apuntar”, “marcar”, “señalar”. Esto nos enseña que la Torá pone los límites necesarios para el bien del hombre y la naturaleza. La Torá del Eterno marca dónde está la diferencia entre lo permitido y lo prohibido. Pecar es cruzar los límites marcados por la Torá del Eterno, como está escrito en 1 Juan 3:4:

“Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley.”

La carne del hombre, el yetser hará, no quiere límites, como está escrito en Romanos 8:6-8:

“Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz; ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Elohim, porque no se sujeta a la ley de Elohim, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en la carne no pueden agradar a Elohim.”

El hombre espiritual no está dirigido por sus impulsos naturales y pecaminosos, sino por los principios que el Eterno ha marcado en su Torá. Un hombre espiritual es un hombre de principios, no de impulsos. ¿Por qué razón cumple los principios marcados por la Torá? ¿Por amor o para cumplir? El que cumple por amor ha llegado a la perfección.

El placer permitido es un resultado de la obediencia a los principios marcados por el Eterno en la Torá. El pecado ofrece placer sin límites, sin principios, sin obediencia. Ese placer se convierte a la larga en amargura. El placer sometido a los principios de la Torá es duradero y no produce daño ni amargura.

El pecado, el traspaso de los límites, crea un desequilibrio en la creación. Muchas de las cosas buenas se convierten en malas cuando son empleadas fuera de los límites marcados en la Torá. Un hombre maduro es capaz de negarse un placer a corto plazo, para obtener un placer mayor a largo plazo. ¡Sé celoso para no traspasar los límites en tu vida! ¡Sé un hombre de principios y no de impulsos, y serás prosperado en todo!

Las culturas del mundo que se rigen por principios son las más influyentes. Los países pobres son pobres porque la gran mayoría de sus habitantes están traspasando los límites y eso produce maldición que resulta en pobreza. Los países que tienen una población que ha aprendido a regirse por principios basados en la Torá, prosperan en todo sentido.

19:22         “También que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a HaShem, no sea que HaShem irrumpa contra ellos.” – Los sacerdotes eran los primogénitos de todo Israel. Ellos podían acercarse al Eterno. Esto nos enseña que hay diferentes niveles de santidad entre las diferentes funciones dentro del pueblo del Eterno.

19:23         “Y Moshé dijo a HaShem: El pueblo no puede subir al monte Sinaí, porque tú nos advertiste, diciendo: “Pon límites alrededor del monte y santifícalo.”” – Lo que hace que algo sea santificado es que tiene un límite. El monte fue santificado por los límites y la presencia del Eterno que estaba limitada dentro de esos límites, cf. Éxodo 29:43.

19:24         “Entonces HaShem le dijo: Ve, desciende, y vuelve a subir, tú y Aharón contigo; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen los límites para subir a HaShem, no sea que Él irrumpa contra ellos.” – Moshé podía acercarse más que Aharón, Aharón podía acercarse más que los sacerdotes, los sacerdotes podían acercarse más que el pueblo y el pueblo no podía traspasar los límites.

Nos surge la pregunta: ¿No revela los Escritos Apostólicos que el Novio es el Hijo? ¿Por qué se presenta aquí el Eterno como el Novio? ¿Será que hay dos matrimonios, uno entre el Padre e Israel y el otro entre el Hijo y la Iglesia? Esto es lo que enseñan muchos cristianos. En primer lugar tenemos que descartar la idea de dos pueblos del Eterno. Sólo hay un pueblo y ese pueblo se llama Israel, cf. Daniel 7:27. El nuevo pacto fue hecho con Israel, según Jeremías 31:31, no con otro pueblo. El Mesías Yeshúa no fundó una nueva religión, porque si lo hubiera hecho sería un falso profeta. Ya hemos hablado mucho de este tema, así que no vamos a repetir esta verdad. Sólo hay un pueblo, Israel, y ese pueblo es la novia, según dijo el rabí Yojanán ben Zejariá, como está escrito en Juan 3:26-29:

“Y vinieron a Yojanán y le dijeron: Rabí, mira, el que estaba contigo al otro lado del Yardén, de quien diste testimonio, está haciendo tevilá y todos van a él. Respondió Yojanán y dijo: Un hombre no puede recibir nada si no le es dado del cielo. Vosotros mismos me sois testigos de que dije: “Yo no soy el Mesías, sino que he sido enviado delante de él.” El que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mío se ha completado.”

El mensaje de este profeta revela que la novia es el pueblo de Israel. La novia, la congregación, existía antes de la muerte del Mesías, como está escrito en Efesios 5:25:

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como el Mesías amó a la congregación y se dio a sí mismo por ella.”

No se puede amar algo que no existe. Así que la congregación, “la iglesia”,  no fue creada en ese día de Pentecostés que está relatado en Hechos 2, sino en el primer Pentecostés que está relatado en Éxodo 19. La congregación que aparece en Efesios 5 es la congregación de Israel, como está escrito en Hechos 7:38:

“Este es el que estaba en la congregación en el desierto junto con el ángel que le hablaba en el monte Sinai, y con nuestros padres, y el que recibió palabras de vida para transmitirlas a vosotros.”

La congregación, que en hebreo se llama “kahal”, en griego “ekklesia”, y en latin “iglesia”, fue formada en Sinai.

En Hebreos 2:12 hay una referencia a las palabras del Mesías justo antes de su muerte:

“diciendo: ANUNCIARÉ TU NOMBRE A MIS HERMANOS, EN MEDIO DE LA CONGREGACIÓN TE CANTARE ALABANZAS.”

Aquí dice que Yeshúa anunciaría el Nombre del Eterno a sus hermanos y cantaría alabanzas en medio de la congregación, la iglesia. El texto está sacado del Salmo 22 que Yeshúa citó cuando estaba colgado sobre el madero. En los versículos 22-23 del mismo Salmo está escrito:

“Hablaré de tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré. Los que teméis a HaShem, alabadle; descendencia toda de Yaakov, glorificadle, temedle, descendencia toda de Israel.”

Este texto nos muestra que la congregación, en la cual en Mesías iba a anunciar el Nombre de HaShem y cantar alabanzas, se compone de los que temen al Eterno, es decir los conversos de entre las naciones, junto con toda la descendencia de Yaakov y toda la descendencia de Israel. Esta es la congregación por la cual murió el Mesías para purificarla y llevarla a la perfección, como está escrito en Efesios 5:25b-27:

“El Mesías amó a la congregación (de Israel) y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una congregación en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.”

Cuando el Mesías habla de edificar su congregación en Mateo 16:18 no se está refiriendo a un pueblo nuevo, separado de Israel, sino del mismo pueblo de Israel, (que también incluye a los conversos de las naciones), conforme está escrito en Jeremías 24:6:

“Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los traeré de nuevo a esta tierra; los edificaré y no los derribaré, los plantaré y no los arrancaré.”

En Jeremías 31:4 está escrito:

“De nuevo te edificaré, y serás reedificada, virgen de Israel; de nuevo tomarás tus panderos, y saldrás a las danzas con los que se divierten.”

En Jeremías 33:7 está escrito:

“Restauraré el bienestar de Yehudá y el bienestar de Israel y los reedificaré como eran al principio.”

Estos textos nos muestran que la edificación de la congregación del Mesías no es otra cosa que la restauración y la perfección de la fe judía dentro del pueblo de Israel.

En Mateo 16:18 está escrito:

“Yo también te digo que tú eres Kefas, y sobre esta roca edificaré mi congregación; y las puertas del sheol no prevalecerán contra ella.”

Yeshúa prometió edificar su congregación sobre la roca. La roca es el Mesías que ha sido colocado como fundamento en Tsión, no en Roma, según Isaías 8:14; 28:16; Romanos 9:33, 1 Corintios 10:4 y 1 Pedro 2:4-8. Yeshúa promete edificar el pueblo de Israel sobre el fundamento del Mesías. Los que no edifican sus vidas sobre ese fundamento, finalmente perderá el derecho de ser parte del pueblo de Israel, como está escrito en Hechos 3:23:

“Y sucederá que todo el que no preste atención a aquel profeta, será totalmente destruido de entre el pueblo.”

Las “puertas del sheol”, el reino de los muertos, es una expresión judía, un hebraísmo, que hace referencia a las puertas de las ciudades gentiles, es decir a los gobiernos de las naciones. Estos gobiernos no podrán resistir el avance de la congregación del Mesías. Hay una referencia a lo mismo en Génesis 22:17 donde está escrito:

“de cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos.”

Esta palabra fue dada a nuestro padre Avraham justamente después de haber atado a Yitsjak sobre el altar. Así que los que van a poseer las puertas de sus enemigos, las puertas del sheol, son los descendientes de Avraham, no otro pueblo. La misma profecía se encuentra en Génesis 24:60 donde la familia de Rivká pronuncia la siguiente bendición:

“Y bendijeron a Rivká y le dijeron: Que tú, hermana nuestra, te conviertas en millares de miríadas, y posean tus descendientes la puerta de los que los aborrecen.”

Así que, queda claro que la novia no es otra cosa que el pueblo de Israel, descendiente de Avraham y Rivká, renovado y reedificado por medio del Mesías Yeshúa.

Entonces nos queda resolver la pregunta de ¿quién es el Novio? ¿Es el Padre Eterno o el Hijo del Hombre? Según la enseñanza del Mesías, el Novio es el Hijo, como está escrito en Mateo 22:2:

“El reino de los cielos puede compararse a un rey que hizo un banquete de bodas para su hijo.”

En Revelación 19:7 está escrito:

“Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a El la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado.”

En Efesios 5:31-32 está escrito:

“POR ESTO EL HOMBRE DEJARA A SU PADRE Y A SU MADRE, Y SE UNIRA A SU MUJER, Y LOS DOS SERAN UNA SOLA CARNE. Grande es este misterio, pero hablo con referencia al Mesías y a la congregación.”

20:1 “Y habló Elohim todas estas palabras, diciendo” – El Targum tradujo este versículo: “Y habló la Palabra de HaShem…” En muchas ocasiones el Targum usa la expresión “la Palabra de HaShem” cuando hay una manifestación clara de HaShem en la tierra. En Génesis 1:27; 9:17; 17:7; 15:6; 19:24; 22:14; 28:20-21; Éxodo 3:14 y 24:1 aparece la expresión “la Palabra de HaShem” en los diferentes Targumes como sustituto de Elohim o YHWH. Esto nos enseña que los que tradujeron el hebreo al arameo habían entendido la manifestación del Eterno en la tierra como una revelación de su Palabra. El Eterno es tan grande y tan inmenso que no se puede ver ni comprender al menos que él haga una transformación de su inmensidad a algo más pequeño. Por esta razón surgió la expresión “YHWH-katán”, “el pequeño YHWH”. Se puede comparar con un transformador que cambia la tensión eléctrica de 15,000 Voltios, que hay en los cables de alta tensión, a 220 o 120 Voltios, para que la corriente eléctrica pueda ser utilizada en las casas. La tensión de 120 Voltios está muy reducida y así podrá ser utilizada en el hogar. En caso contrario estaríamos en peligro mortal cada vez que utilizáramos un aparato eléctrico. La manifestación del Eterno en la tierra es parecida. Él no puede revelar toda su potencia porque entonces el hombre quedaría calcinado. Según el Targum, Él se revela al hombre a través de su Palabra, que es la reducción del Eterno de manera que pueda ser manifestado en el mundo y comprendido por el hombre. Yeshúa es la Palabra del Eterno hecha carne, como está escrito en Juan 1:14:

“Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”

En 1 Juan 1:1-2 está escrito:

“Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca de la Palabra de vida, pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó.”

En el Sinai el cielo bajó sobre la montaña y el Eterno se manifestó al pueblo hablando audiblemente. La traducción del Targum dice que fue la Palabra del Eterno que habló todas estas palabras al pueblo y que Moshé tenía que subir a la Palabra del Eterno que estaba en la montaña. Esta Palabra fue la que luego fue hecha carne en Yeshúa. El Mesías Yeshúa es la manifestación del Padre en la tierra, como está escrito en Juan 14:9b:

“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.”

En Hebreos 1:3a está escrito:

“Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza.”

 

En Colosenses 2:9 está escrito:

“Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en él.

El Hijo es la manifestación reducida del Eterno que está en los cielos. Él no solamente lo revela sino también lo representa, como está escrito en el Salmo 118:26a:

“Bendito el que viene en el nombre de HaShem.”

No es lo mismo ser el Eterno que venir en el Nombre del Eterno. Yeshúa venía para representar al Eterno. El que estaba en el monte haciendo pacto con Israel fue el Padre por medio de su Palabra que luego fue hecha carne. De esta manera resolvemos el problema de quién es el Novio. El Padre todo lo ha hecho, y todo lo hace a través de su Palabra que fue hecha carne. Con otras palabras el Mesías, el Hijo del Hombre, es el canal por medio del cual el Eterno ha creado el universo y por medio del cual está dirigiendo la creación y por medio del cual se está relacionando con el ser humano. El Hijo de Elohim es la cara humana del Eterno, por medio del cual podemos llegar al Padre. Sin él nadie llega al Padre, porque él es el representante que el Padre está revelando aquí abajo. El que intente pasar por otro canal no llegará al padre. El que tiene a Elohim como su Padre ama a Yeshúa y se acerca a Yeshúa, como está escrito en Juan 8:42:

“Yeshúa les dijo: Si Elohim fuera vuestro Padre, me amaríais, porque yo salí de Elohim y vine de Él, pues no he venido por mi propia iniciativa, sino que Él me envió.”

En Juan 6:45 está escrito:

“Escrito está en los profetas: “Y TODOS SERÁN ENSEÑADOS POR ELOAH.” Todo el que ha oído y aprendido del Padre, viene a mí.”

El Mesías es el Novio y la parte renovada y restaurada de Israel es la Novia.

Primera palabra

20:2 “Yo soy HaShem tu Elohim, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.” – En Éxodo 34:28; Deuteronomio 4:13 y 10:4 se encuentra la expresión “las diez palabras”, en hebreo “aseret ha-dvarim”, en referencia a Éxodo 20:2-17 (20:2-14 según la versión hebrea). Esta es la primera de las diez. La expresión “diez mandamientos” no aparece en las Escrituras. Es más, en estas diez palabras se encuentran 14 de los 613 mandamientos de la Torá. Así que es más exacto hablar de las “diez palabras” que los “diez mandamientos” puesto que aquí se puede encontrar más de diez mandamientos.

Como en las Escrituras el número diez representa la totalidad, estas diez palabras representan toda la Torá. La Torá nos enseña que estas diez palabras estaban escritas en dos tablas de piedra. La tradición enseña que en la primera tabla había cinco palabras y en la segunda había cinco. Las cinco primeras tienen que ver con la relación entre el hombre y el Eterno y las cinco últimas tienen que ver con la relación entre el hombre y su prójimo. En las cinco primeras palabras aparece el nombre YHWH ocho veces, pero en las últimas cinco palabras no aparece. Las diez van desde lo más importante hasta lo menos importante. La primera es la más importante pero la última es la más difícil porque es más fácil controlar las acciones que los pensamientos.

La primera de las diez palabras empieza con “Yo soy…” El Eterno se presenta como el Eterno tu Elohim, de forma singular. Cada uno tiene que tener una relación personal y singular con él. La base de nuestra relación con Él es la redención que hemos experimentado, tanto la primera, que se hizo por medio de Moshé, como la segunda, que se hizo y se hará por medio de Yeshúa HaMashíaj.

Segunda palabra

20:3-6 “No tengas otros dioses delante de mí. No te hagas ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adores ni los sirvas; porque yo, HaShem tu Elohim, soy Elohim celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación  de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.” – Esta es la segunda palabra. No es que existan otros dioses, cf. Deuteronomio 4:39; 1 Reyes 8:60; 1 Corintios 8:5-6, sino que se trata de no aceptar como nuestro Elohim algo que ha sido creado como si fuera el Creador, cf. Romanos 1:25. Esta palabra implica que está prohibido confiar en cualquier poder además de HaShem, adorar ídolos, santos o estatuas, inclinarse ante ellos, hacerlos o poseerlos.

Hay unas preguntas que nos ayudan para saber si tengo otros dioses en mi vida:

  • ·¿Quién manda en mi vida?
  • ·¿Dónde está mi confianza?
  • ·¿Dónde está mi pasión?
  • ·¿Quién es la fuente de mi vida?
  • ·¿Quién es mi alabanza?

Si un ídolo, una persona, un sistema, una organización o un objeto puede ser puesto como respuesta a una o varias de estas cinco preguntas, tengo un o varios dioses en mi vida.

El dinero es el ídolo más importante de este mundo. Los avaros no heredarán el Reino del Eterno porque son idólatras, como está escrito en 1 Corintios 6:10:

“ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Elohim.”

En Efesios 5:5 está escrito:

“Porque con certeza sabéis esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino del Mesías y de Elohim.”

En 1 Timoteo 6:10 está escrito:

“Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.”

En Mateo 6:24b está escrito:

“No podéis servir a Elohim y a las riquezas.”

El Eterno castiga la idolatría de los padres sobre sus hijos hasta la tercera y cuarta generación cuando no hay arrepentimiento en los hijos por la conducta de sus padres y cuando los hijos siguen esa conducta. En el momento del arrepentimiento es rota esta maldición, cf. Deuteronomio 24:16; Ezequiel 18.

Por causa de este mandamiento los rabinos han establecido el mandamiento de no hacer estatuas de ninguna clase ni de hombres ni de animales ni de otro objeto en el universo.

Tercera palabra

20:7 “No tomes el nombre de HaShem tu Elohim en vano, porque HaShem no tendrá por inocente al que tome su nombre en vano.” – La prohibición no se refiere a no usar el Nombre, sino usarlo vanamente y sin sentido. Rashí dice que significa que está prohibido hacer un juramente falso. Esta prohibición también se aplica sobre aquellos que dicen que son del Eterno y no lo son, dando apariencia de piedad mientras que sus corazones tengan otra realidad, cf. Ezequiel 36:21-23; 39:7. La prohibición de pronunciar el Nombre del Eterno es de origen rabínico, no de la Torá. Por eso los judíos no pronuncian el Nombre del Eterno, sino lo sustituyen por Adonai (Señor), HaShem (El Nombre) o el Eterno.

Cuarta palabra

20:8-11 “Acuérdate del Shabat para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es Shabat para HaShem tu Elohim; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo. Porque en seis días hizo HaShem los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, HaShem bendijo el Shabat y lo santificó.” – El verbo “acuérdate” en hebreo está escrito en la forma paol, la cual implica algo constante, como el español gerundio “guardando”. Según Rashí, implica que uno se acuerde del Shabat durante toda la semana. Al comprar algo bonito se destina para el Shabat.

En Deuteronomio 5:12 está escrito “guarda el Shabat”. Estas dos palabras fueron dichas en un enunciado. El Eterno es el único que puede decir dos palabras en un enunciado, cf. Salmo 62:11. Según Rashí, lo mismo hizo en los siguientes versículos, Éxodo 31:14 con Números 28:9; Deuteronomio 22:11 con Deuteronomio 22:12 y Levítico 18:16 con Deuteronomio 25:5.

“el séptimo día” – No el sexto, ni el primero. No se puede sustituir por otro día. HaShem mandó que fuera el séptimo día y punto. El Eterno ha hecho un camino recto, pero el hombre lo ha torcido, como está escrito en Proverbios 21:8:

“Torcido es el camino del pecador mas el proceder del limpio es recto.”

El séptimo día empieza a la caída del sol el viernes y termina a la caída del sol el sábado. Sin la tradición no se sabría qué día es Shabat. La tradición judía muestra qué día es. En este caso tenemos que regirnos por la tradición para poder cumplir la Escritura.

“Shabat para HaShem tu Elohim” – El Shabat es para dedicarse al Eterno, no para otra cosa.

“no harás en él obra alguna” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “obra” es “melajá”, que significa “obra”, “tarea”, “oficio”, “fabricación”. La primera vez que aparece es en Génesis 2:2-3 donde habla de la obra de la creación. “Melajá” tiene que ver con trabajo creativo, productivo y todo lo que interviene en la creación. La obra de la construcción del tabernáculo es llamada “melajá” y de allí se han sacado 39 tipos de melajá que están prohibidas en el Shabat, cf. Éxodo 35:21.

La esposa no está mencionada en este pasaje. Ella está incluida en el padre de familia. Los dos son uno. La esposa tiene el papel de ser una ayuda idónea para que su marido pueda cumplir con lo que el Eterno le ha mandado.

“Porque en seis días hizo HaShem los cielos y la tierra” – El Eterno es nuestro Padre. Un padre es un ejemplo a seguir para sus hijos. Como él cesó en Shabat, nosotros también lo hacemos. Y así somos como él. El hombre fue creado a su imagen y semejanza. El que no guarda el Shabat no se parece al Eterno en esa área de su vida.

“HaShem bendijo el Shabat y lo santificó” – La bendición implica algo concreto. Por eso Rashí dice que HaShem bendijo el Shabat con el maná. La santificación implica que ha sido apartado de los demás días para ser diferente y dedicado al uso exclusivo del Eterno.

La tradición de encender dos velas antes del inicio del Shabat se asocia con varias cosas:

  • ·El Shabat fue bendecido y santificado.
  • ·Hay que acordarse y guardar el Shabat.
  • ·El descanso semanal anuncia el descanso en el reino mesiánico.

Quinta palabra

20:12         “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que HaShem tu Elohim te da.” – El mandamiento de honrar a los padres está entre las cinco primeras palabras que tienen que ver con la relación con el Eterno. La relación con los padres es un reflejo de nuestra relación con el Eterno. El que no honra a sus padres no honra al Eterno. El que honra sus padres honra al Eterno. Las cinco primeras palabras están resumidas en el mandamiento de amar al Eterno con todo el corazón, mente y fuerzas, cf. Deuteronomio 6:5; Mateo 22:37-38. Las cinco últimas están resumidas en el mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo, cf. Levítico 19:18; Mateo 22:39-40.

Este es el primer mandamiento con promesa, cf. Efesios 6:2. El honrar a los padres trae larga vida sobre la tierra. Honrar implica respetar con actitudes, palabras y obras. Honrar implica también ayudarles en sus necesidades materiales y prácticas, como dice Mateo 15:3-6:

“Y respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Elohim a causa de vuestra tradición? Porque Elohim dijo: “HONRA A tu PADRE Y A tu MADRE,” y: “QUIEN HABLE MAL DE su PADRE O DE su MADRE, QUE MUERA.” Pero vosotros decís: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Es ofrenda a Elohim todo lo mío con que pudieras ser ayudado’, no necesitará más honrar a su padre o a su madre.” Y así invalidasteis la palabra de Elohim por causa de vuestra tradición.”

Así que honrar también incluye dar ayuda económica.

La palabra griega que ha sido traducida como “tradición”, es “paradosis”. Aquí significa unas enseñanzas que han sido transmitidas de maestros a discípulos, cf. Gálatas 1:14; Colosenses 2:8. No se está refiriendo a las costumbres. Yeshúa atacó aquí las enseñanzas erróneas de los rabinos que quebrantaban los mandamientos de la Torá. El Mesías atacó estas enseñanzas tradicionales de los judíos en algunos casos, pero en muchos otros casos las aceptó. Una tradición no es lo mismo que una costumbre. Nuestro Rebe no criticó las costumbres judías. Según el ejemplo de su vida vemos que las siguió. Las costumbres son las maneras de actuar, y las tradiciones son las interpretaciones de la Torá que han pasado de maestros a discípulos.

La palabra griega que normalmente se traduce como “costumbre” es “ethos”. Aparece en los siguientes versículos del texto griego de los Escritos Apostólicos: Lucas 1:9; 2:42; 22:39; Juan 19:40; Hechos 6:14; 15:1; 21:21; 25:16; 26:3; 28:17; Hebreos 10:25. Vemos como el shaliaj Shaúl no quebrantó las costumbres de los padres, según Hechos 28:17:

“Y aconteció que tres días después Pablo convocó a los principales de los judíos, y cuando se reunieron, les dijo: Hermanos, sin haber hecho yo nada contra nuestro pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, desde Yerushalayim fui entregado preso en manos de los romanos.”

Sexta palabra

20:13 “No mates.” – Aquí no se trata de la ejecución de un juicio divino sobre una persona que ha sido condenada a muerte, sino de un asesinato. El que mata a un ser humano que ha sido creado a imagen de Elohim, es como si matara a Elohim mismo. El castigo por un asesinato es la pena capital, cf. Levítico 24:17.

Séptima palabra

20:14 “No adulteres.” – Se trata de ser infiel en el pacto matrimonial mediante una relación sexual con una tercera persona, cf. Ezequiel 16:32. Con ese acto se quiebra el pacto. El castigo por adulterio es la pena capital, cf. Levítico 20:10.

Octava palabra

20:15         “No hurtes.” – Aquí se interpreta como una prohibición para secuestrar una persona ya que en Levítico 19:11 aparece otro mandamiento que prohíbe el hurto en relación con los bienes materiales. El castigo por secuestro es la pena capital, cf. Éxodo 21:16.

Novena palabra

20:16 “No des falso testimonio contra tu prójimo.” – En primer lugar se refiere a no testificar falsamente contra una persona en un tribunal, pero también implica no decir cosas contra el prójimo a otras personas, y en general no mentir. Una de las formas más graves de dar falso testimonio es cuando una persona dice algo en el nombre del Eterno que él no ha hablado. Ese delito merece la pena capital, Deuteronomio 18:20. El falso testimonio conduce a la destrucción de la sociedad. Causa que los inocentes sean castigados por algo que no hicieron. También permite que se cometan robos, asesinatos y opresiones para luego escapar del castigo. El que testifica falsamente trae destrucción al mundo.

En Deuteronomio 19:15-21 está escrito:

“No se levantará un solo testigo contra un hombre por cualquier iniquidad o por cualquier pecado que haya cometido; el caso será confirmado por el testimonio de dos o tres testigos. Si un testigo falso se levanta contra un hombre para acusarle de transgresión, los dos litigantes se presentarán delante de HaShem, delante de los sacerdotes y de los jueces que haya en esos días. Y los jueces investigarán minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente, entonces le haréis a él lo que él intentaba hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti. Los demás oirán y temerán, y nunca más volverán a hacer una maldad semejante en medio de ti. Y no tendrás piedad: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.”

En el Salmo 34:12-13 está escrito:

“¿Quién es el hombre que desea vida y quiere muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.”

En Proverbios 6:16-19 está escrito:

“Seis cosas hay que odia HaShem, y siete son abominación para El: ojos soberbios, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, un corazón que maquina planes perversos, pies que corren rápidamente hacia el mal, un testigo falso que dice mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.”

En Proverbios 12:22; 19:5, 9; 25:18 está escrito:

“Los labios mentirosos son abominación a HaShem, pero los que obran fielmente son su deleite… El testigo falso no quedará sin castigo, y el que cuenta mentiras no escapará… El testigo falso no quedará sin castigo, y el que cuenta mentiras perecerá… Como maza y espada y aguda saeta es el hombre que levanta falso testimonio contra su prójimo.”

El chisme y la calumnia es uno de los males más dañinos y es capaz de matar una persona, como está escrito en Levítico 19:16;

“No andarás de calumniador entre tu pueblo; no harás nada contra la vida de tu prójimo; yo soy HaShem.”

En Proverbios 10:18 está escrito:

“El que oculta el odio tiene labios mentirosos, y el que esparce calumnia es un necio.

En Revelación 21:8, 27 está escrito:

“Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda… y jamás entrará en ella (la nueva Yerushalayim) nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino sólo aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero.”

Décima palabra

20:17         “No codicies la casa de tu prójimo; no codicies la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.” – La codicia es querer algo que sea del otro. Está prohibido hacer cualquier intento para obtener algo que pertenece a otro cuando uno mismo desea poseerlo. Está prohibido convencer a alguien a vender algo que no deseaba vender, por medio de presión, incluso si se dé el pago total. El deseo de tener las cosas de otros puede llevar a la violencia y al asesinato, cf. 1 Reyes 21.

Séptima aliyá, 20:18-26 (15-23 heb.)

20:18         “Y todo el pueblo veía las voces y las llamas, el sonido del corno y el monte que humeaba; y cuando el pueblo vio aquello, temblaron, y se mantuvieron a distancia.” – Estas manifestaciones son muy similares a las que ocurrieron en Hechos 2 cuando fue entregado el Espíritu de Santidad a la Novia. El texto hebreo dice que vieron las voces y las llamas. En Hechos 2 se habla de que vinieron llamas de fuego que se repartieron sobre cada uno de ellos y empezaron a hablar en diferentes lenguas.

20:26  “Y no subas por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra sobre él.” – Aquí no se refiere a la desnudez del miembro del hombre puesto que los sacerdotes llevaban calzoncillos de lino, cf. Éxodo 28:42, sino de la desnudez de las piernas. Por respeto al altar no se puede mostrar las piernas desnudas. ¡Cuándo más respeto no debemos mostrar a las personas y no exponer nuestros cuerpos ante ellas! Esto también nos enseña la importancia de cubrir nuestro cuerpo cuando estamos sirviendo al Eterno.

En esta Parashá se encuentran los mandamientos número 25 hasta 41 de los 613.

  1. Precepto de creer en la existencia de Elohim, 20:2.
  2. Prohibición de creer en otra deidad fuera de Elohim, 20:3.
  3. Prohibición de hacer efigies talladas, 20:4.
  4. Prohibición de postrarse ante un ídolo, 20:5.
  5. Prohibición de servir a un ídolo según el modo usual en que se le sirve, 20:5.
  6. Prohibición de jurar en vano, 20:7.
  7. Precepto de consagrar el Shabat con palabras, 20:8.
  8. Prohibición de hacer labores en Shabat, 20:10.
  9. Precepto de honrar al padre y a la madre, 20:12.
  10. Prohibición de matar a un ser humano, 20:13.
  11. Prohibición de cometer adulterio, 20:14 (13 heb.).
  12. Prohibición de secuestrar a un ser humano, 20:15 (13 heb.).
  13. Prohibición de dar falso testimonio, 20:16 (13 heb.).
  14. Prohibición de codiciar lo que pertenece a otra persona, 20:17 (14 heb.).
  15. Prohibición de hacer figuras, incluso para ornamentar, 20:23 (20 heb.).
  16. Prohibición de construir un altar de piedra con instrumentos de metal, 20:25 (22 heb.).
  17. Prohibición de ascender en gradas al altar, 20:26 (23 heb.).

Parashá 16 BeShalaj

ב׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 2, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 16 BeShalaj

Éxodo 13:17 – 17:16

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 13:17 – 14:8
  2. 14:9 – 14:14 (Ashkenazíes); 14:9-25 (Sefardíes)
  3. 14:15-25 (A); 14:26 – 15:26 (S)
  4. 14:26 – 15:26 (A); 15:27 – 16:10 (S)
  5. 15:27 – 16:10 (A); 16:11-29 (S)
  6. 16:11-36 (A); 16:30-36 (S)
  7. 17:1-16
  8. Maftir: 17:14-16

Haftará: Jueces 4:4 – 5:31 (A); 5:1-31 (S)

Los Escritos Apostólicos: Lucas 8:1 – 9:62

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 8:1-25
  2. 8:26-56
  3. 9:1-20
  4. 9:21-42
  5. 9:43-62

BeShalaj

Significa “cuando envió”.

Primera aliyá, 13:17 – 14:8

Elohim no guía al pueblo por el camino de los pelishtim que era el más cercano para que no tengan que ver la guerra. Les hace dar un rodeo por la estepa hacia el mar de Juncos. Salen armados de Egipto. Moshé toma consigo los huesos de Yosef, conforme al juramento que se hizo. Parten de Sukot y acampan en Etam al borde de la estepa. HaShem va delante de ellos permanentemente, de día en una columna de nube para guiarlos, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos. Así podrán andar de día y de noche.

Segunda aliyá, 14:9-25

Los Mitsríes los persiguen con sus caballos y carros de Faraón y los alcanzan junto al mar. Los hijos de Israel tienen mucho temor y claman al Eterno. Preguntan a Moshé si no había sepulcros en Egipto para que los haya sacado para morir en la estepa. Moshé les dice que no teman y así verán la salvación de HaShem. Los egipcios nunca más serán vistos. HaShem peleará por ellos  mientras ellos se queden callados.

Los hijos de Israel reciben la orden de seguir adelante. Moshé tendrá que extender su vara sobre el mar y dividirlo para que los hijos de Israel puedan pasar por en medio. HaShem fortalecerá el corazón de los egipcios para que entren a perseguirlos. HaShem se glorificará en Faraón y su caballería. El ángel de Elohim cambia de lugar, se aparta de delante de los hijos de Israel y se coloca detrás de ellos, como una columna de nube entre los dos campamentos para que no se puedan acercar.

Moshé extiende su mano y HaShem hace retroceder el mar con un fuerte viento que sopla toda la noche. Los hijos de Israel entran por en medio del mar, en seco. Las aguas son como muros por ambos lados. Los egipcios los siguen con sus caballos. Antes de la salida del sol HaShem siembra confusión entre los egipcios desde la columna de fuego y de nube. Quita las ruedas de sus carros. Entonces los egipcios intentan huir porque se dan cuenta de que el Eterno pelea contra ellos.

Tercera aliyá, 14:26 – 15:26

Al amanecer, cuando Moshé extiende su mano sobre el mar, las aguas vuelven y cubren todo el ejército de Faraón para que no quede ninguno de ellos. Los hijos de Israel ven a los egipcios muertos a la orilla del mar. El pueblo teme al Eterno y le creen a él y a Moshé, su siervo.

Entonces cantan un cántico al Eterno que los ha redimido para llevarlos al lugar de su morada. La profetisa Miryam toma un pandero y todas las mujeres salen detrás con panderos y danzas. Cantan un cántico al Eterno porque ha triunfado gloriosamente, arrojando al caballo y su jinete al mar.

Parten del mar de Cañas y van tres días en la estepa de Shur sin encontrar agua. En Mará no pueden beber las aguas amargas. El pueblo murmura contra Moshé y él clama al Eterno quien le muestra un árbol. Él lo echa en las aguas y se vuelven dulces. Allí les da un estatuto y una ordenanza poniéndolos a prueba y diciendo: “Si escuchas atentamente la voz de HaShem tu Elohim y haces lo que es recto ante sus ojos, y escuchas sus mandamientos, y guardas todos sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios; porque yo, HaShem, soy tu sanador.”

Cuarta aliyá, 15:27 – 16:10

Llegan a Elim, donde hay doce fuentes de agua y setenta palmeras. Después llegan a la estepa de Shin, entre Elim y Sinai, el día 15 del segundo mes. Allí toda la congregación murmura contra Moshé y Aharón diciendo que los han traído a esa estepa para matarlos de hambre. HaShem promete hacer llover pan del cielo que el pueblo tendrá que recoger diariamente. Así serán probados si andan o no en su instrucción. El sexto día de la semana tendrán que preparar una cantidad doble. Moshé y Aharón hablan al pueblo y dicen que por la tarde sabrán que el Eterno los ha sacado de Egipto y por la mañana verán su gloria. Las murmuraciones no son contra los líderes, sino contra el Eterno. Por la tarde tendrán carne y por la mañana tendrán pan. Aharón dice a los hijos de Israel que se acerquen a la presencia del Eterno. Entonces se manifiesta la gloria del Eterno en una nube hacia la estepa.

Quinta aliyá, 16:11-29

HaShem ha oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Moshé recibe la orden de decirles: “Entre las dos tardes comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan; y sabréis que yo soy HaShem vuestro Elohim”. Por la tarde suben codornices y cubren el campamento y por la mañana hay una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando el rocío asciende se descubre algo fino, como la escarcha. Los hijos de Israel dicen: “es man”. Moshé dice que es el pan que el Eterno los da de comer. Cada uno debe recoger un omer por cabeza, según las personas que hay en su tienda. Así unos recogen mucho y otros poco. Al medirlo con el omer no le sobra al que ha recogido mucho, y no le falta al que ha recogido poco. Nadie puede dejar nada para el día siguiente. Pero algunos no obedecen a Moshé y lo dejan para el día siguiente. Entonces cría gusanos y se pudre. Moshé se enoja con ellos. Cada mañana es recogido, pero cuando el sol calienta, se derrite.

En el sexto día de la semana recogen la doble porción. Los jefes informan a Moshé y él contesta que el Eterno ha dicho que el día siguiente es Shabat consagrado al Eterno. Hay que cocer y hervir para que dure para dos días. Lo guardan para el día siguiente y no se pudre ni hay gusano. Moshé les dice que lo coman ese día, porque es Shabat para el Eterno. No van a encontrar en el campo. Se recoge durante seis días, pero no durante el séptimo, el Shabat. Algunos del pueblo salen, pero no encuentran nada. HaShem pregunta a Moshé: “¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mis mandamientos y mis preceptos?” El Shabat ha sido dado como un regalo, y por eso hay pan para dos días el sexto día. Cada uno debe quedarse en su lugar en Shabat.

Sexta aliyá, 16:30-36

El pueblo reposa el séptimo día.

La casa de Israel le pone el nombre de “man”. Su aspecto es como la semilla de cilantro, pero blanco, y su sabor es como hojuelas con miel. Hay que guardar un omer para que las generaciones vean el pan que el Eterno dio de comer en la estepa. Moshé recibe la orden de tomar una vasija y poner un omer de maná en ella para luego colocarlo ante HaShem para que sea guardado. Moshé y Aharón obedecen. Los hijos de Israel comen maná durante 40 años, hasta llegar a los límites de la tierra de Kenáan. Un omer es la décima parte de una efá.

Séptima aliyá, 17:1-16

La congregación de Israel marcha por jornadas y acampan en Refidim donde no hay agua. El pueblo contiende con Moshé y piden agua. Él les pregunta por qué están tentando al Eterno. Por causa de la sed el pueblo sigue murmurando. Moshé clama al Eterno y pregunta qué hará con ellos. HaShem le ordena pasar delante de ellos y tomar con sigo algunos ancianos y tomar la vara en su mano. Tendrá que golpear la roca en Jorev, donde el Eterno estará encima, y así saldrá agua. Así hace Moshé. El lugar es llamado “Masá U-merivá”, “Prueba y Riña”, porque allí tentaron al Eterno.

Entonces viene Amalek a pelear contra Israel en Refidim. Yehoshúa recibe la orden de escoger hombres y salir a pelear. Moshé subirá a la cumbre del collado con la vara de Elohim en su mano. Yehoshúa sale a pelear y Aharón y Jur acompañan a Moshé a la cumbre del collado. Mientras que Moshé tiene su mano en alto, Israel prevalece; y cuando deja caer la mano, prevalece Amalek. Pero cuando las manos de Moshé pesan toman una piedra para que se pueda sentar. Aharón y Jur le sostienen las manos, uno en cada lado y así podrá estar firme hasta la puesta del sol. Yehoshúa debilita a Amalek y su pueblo con la espada. Moshé recibe la orden de escribir esto en un libro memorial y decir a Yehoshúa que HaShem borrará la memoria de Amalek de debajo del cielo. Moshé edifica un altar y le llama “HaShem-Nisí”, “HaShem es mi milagro”. HaShem hará guerra contra Amalek en cada generación.

Comentarios

Primera aliyá, 13:17 – 14:8

13:17         “Y sucedió que cuando Faraón dejó ir al pueblo, Elohim no los guió por el camino de la tierra de los pelishtim, ya que era cercana, porque dijo Elohim: No sea que el pueblo se arrepienta cuando vea guerra y se vuelva a Egipto.” – Faraón dejó ir al pueblo con el fin de que no volviera, cf. 9:28; 11:1; 14:5. El Eterno no puede hacer nada ilegal, nada injusto, y por esto era muy importante que la salida fuera hecha con el consentimiento de Faraón, si no, hubiera sido un hurto, un acto ilegal. HaShem no es un ladrón ni un mentiroso. El no puede quebrantar su propia Torá. La Torá es la expresión de su carácter. Por lo tanto, si quebrantase uno de los mandamientos dejaría de ser el que es.

Elohim no los guió por el camino de los pelishtim porque era corto. La razón fue que habría sido fácil para el pueblo volver a Egipto y había que evitarlo de toda forma.

Hay varias razones por las que HaShem no quería que no entraran en territorio de los pelishtim:

  • ·Si los pelishtim atacan, los temerosos de los hijos de Israel querrán volver a Egipto (Rashí).
  • ·Por el pacto de paz que hubo entre Avraham y Avimelej los hijos de Israel no podían atacar a los pelishtim, (Génesis 21).
  • ·Basado en 1 Crónicas 7:20-21 el Midrash dice que una gran parte de la tribu de Efrayim salió de Egipto antes de tiempo y fue atacado por los pelishtim. Sus huesos estaban regados por ese camino y constituirían una visión horrorosa para los hijos de Israel de manera que podrían perder el ánimo y volver a Egipto. Las palabras que dicen “cuando vea guerra” pueden ser interpretadas de esta manera.

13:18  “Elohim, pues, hizo que el pueblo diera un rodeo por el camino del desierto, hacia el mar Rojo; y los hijos de Israel subieron armados de la tierra de Egipto.” – El nombre hebreo del mar Rojo es “Yam Suf”, “mar de cañas”. Es probable que la razón por la que es llamado mar Rojo sea por un error de traducción. En las primeras traducciones al inglés se tradujo como “Reed Sea”, “mar de cañas”. Pero todo indica que los que luego tradujeron la Biblia, usando el inglés como base, se confundieron y entendieron la palabra “reed”, “caña”, como “red”, rojo. El mar de Cañas no es rojo. Cuando uno va allí, lo ve bien azul, como todos los mares. El mar de Cañas es el nombre de todo el mar incluyendo los dos golfos, Suez y Aqaba, (ver foto).

13:19         “Y Moshé tomó consigo los huesos de Yosef, pues éste había hecho jurar solemnemente a los hijos de Israel, diciendo: Ciertamente os visitará Elohim, y entonces llevaréis de aquí mis huesos con vosotros.” – ¡Qué importante es cumplir los juramentos!

Foto: NASA

Moshé tenía que esforzarse para honrar un juramento que sus antepasados habían hecho. Los hijos de Israel, los hermanos de Yosef, que hicieron el juramento, estaban todos muertos y por esto no podrían llevar consigo sus huesos, como dice “con vosotros”. De este texto se puede deducir que los huesos de los doce hermanos fueron llevados de Egipto, no solo los huesos de Yosef. En tal caso, cada tribu tendría un ataúd consigo durante los 40 años en el desierto. Por otro lado se puede entender que la expresión “los hijos de Israel” no se refiere solamente a los doce hermanos, sino a todos los descendientes de Israel. En ese caso es posible que no fueran llevados los huesos de los demás hermanos de Yosef, sino sólo los suyos.

13:21         “HaShem iba delante de ellos, de día en una columna de nube para hacerlos guiar por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.” – En este versículo aparece el verbo guiar de forma hifil, causativa, para mostrarnos que el Eterno iba delante mediante un emisario que le representaba (Rashí). La columna de nube fue el representante del Eterno en este caso.

En Éxodo 14:19 está escrito:

“Y el ángel de Elohim que había ido delante del campamento de Israel, se apartó, e iba tras ellos; y la columna de nube que había ido delante de ellos, se apartó, y se les puso detrás.”

Esto nos enseña que el representante de HaShem era un malaj, un ángel, que se manifestaba de manera de columna de nube de día y columna de fuego por la noche. También había una nube encima del campamento que daba sombra de día y calor de noche, cf. Éxodo 40:38; Números 14:14; Deuteronomio 1:33; Ezequiel 1:4; Isaías 4:5-6.

 

14:2 “Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hajirot, entre Migdol y el mar; acamparéis frente a Baal-tsefón, en el lado opuesto, junto al mar.” – Según Rashí, Pi-hajirot es el mismo lugar que Pitóm, (Éxodo 1:11). Pitóm se parece a “pe-satum”, “boca cerrada”, que alude a que ningún esclavo podía escapar de la frontera de Egipto. Pi-hajirot significa “boca de la libertad”. Según Mizrají recibió un nuevo nombre porque ahora los hijos de Israel salieron libres de Egipto.

Egipto antiguo, 1800-1400 a.e.c.

Sin embargo, el territorio de Egipto, (de color amarillo), llegaba hasta la mitad de la península de Sinai, según se ve en este mapa de la Sociedad Bíblica Americana. Es posible que los hijos de Israel hayan llegado bastante más lejos cuando Faraón los alcanzó. Tradicionalmente se ha ubicado el monte Sinai en la península de Sinai. Sin embargo, hay indicios en las Escrituras que muestran que el cruce del mar de Cañas podría haber sido en el golfo de Aqaba. Moshé estaba con su suegro Yitró en la tierra de Midyán y allí llevó el ganado más allá de la estepa (desierto) y llegó al monte de Elohim, cf Éxodo 3:1. Midyán no está ubicada en la península de Sinai, sino en la parte oriental del golfo de Aqaba, (ver mapa).

En Éxodo 3:12 está escrito:

“Y Él dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y la señal para ti de que soy yo el que te ha enviado será ésta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto adoraréis a Elohim en este monte.”

Esto nos enseña que el lugar de la entrega de la Torá fue el mismo donde Moshé tuvo el encuentro con el ángel en la zarza ardiendo. Si Moshé vivía en Midyán, ¿cómo es que haya llevado el rebaño hasta la península de Sinai?

La palabra Pi-hajirot indica que había un lugar donde las montañas formaban una “boca”, una cañada, entre ellas (Rashí). Esto nos enseña que el lugar del cruce tenía que haber sido donde había montañas y rocas, lo cual da pie a pensar que haya sido en el golfo de Aqaba más que el golfo de Suez.

Es más lógico pensar que el monte de Sinai esté en el norte de Arabia Saudita, según está escrito en Gálatas 4:25a:

“Ahora bien, Agar es el monte Sinaí en Arabia”

Según el shaliaj Shaúl, el monte Sinai está en Arabia, no en la península de Sinai. Él mismo estuvo allí un tiempo, y seguramente había visitado ese lugar, cf. Gálatas 1:17

Ahora, hay una buena distancia entre Goshen en Egipto y el golfo de Aqaba, como 350 kms., y la pregunta surge ¿cómo es posible que los hijos de Israel hayan podido llegar allí tan rápido?

Bueno, el texto de la Torá no dice cuánto tiempo necesitaban para llegar hasta el mar. Rashí dice que el cruce del mar se hizo siete días después de la salida, el 21 del primer mes. En tal caso, coincidiría con el último día festivo de la fiesta de los panes sin levadura. Otros colocan el cruce del mar el 17 del primer mes, el tercer día después de la salida.

Sin embargo, la Torá no habla de una fecha hasta el día 15 del segundo mes, Éxodo 16:1, y da la posibilidad de que el cruce haya podido ser en el golfo de Aqaba. En Éxodo 13:21 está escrito que el pueblo andaba de día y de noche. Así que los 350 kms. podrían haber sido recorridos en unos días. También es probable que la mano del Eterno haya venido sobre ellos de manera que pudieran caminar rápido y no cansarse hasta llegar al mar.

Además existen indicios geológicos y descubrimientos arqueológicos que hablan a favor de esta teoría, cf. http://www.fortunecity.com/meltingpot/oxford/1163/id17.htm.

“acamparéis frente a Baal-tsefón, en el lado opuesto, junto al mar” – Parece ser que Baal-tsefón estaba en el otro lado del mar y los hijos de Israel acamparon en la orilla opuesta. El mar tiene casi 18 kms. de anchura.

14:5 “Cuando le anunciaron al rey de Egipto que el pueblo había huido, Faraón y sus siervos cambiaron de actitud hacia el pueblo, y dijeron: ¿Qué es esto que hemos hecho, que hemos permitido que Israel se fuera, dejando de servirnos?” – El pueblo de Israel había huido de Egipto. Esto indica que salieron rápido y prosiguieron con prisa. La misma palabra para huir se encuentra en Génesis 16:6, 8; 27:43; 31:20-22, 27; 35:1, 7; Éxodo 2:15; Números 24:11.

14:8b“pero los hijos de Israel habían salido con mano levantada.” – La expresión “mano levantada”, en hebreo “yad ramá” se encuentra también en Números 15:30 y 33:3. Rashí dice que significa “fuerza elevada y evidente”, es decir tiene un sentido metafórico. Esto nos muestra que los hijos de Israel salieron con fuerza y con determinación para a no volver. Con esa fuerza llegaron al mar.

Segunda aliyá, 14:9-25

14:13-14 “Pero Moshé dijo al pueblo: No temáis; estad firmes y ved la salvación que HaShem hará hoy por vosotros; porque los egipcios a quienes habéis visto hoy, no los volveréis a ver jamás. HaShem peleará por vosotros mientras vosotros os quedáis callados.” – La palabra hebrea para salvación es “yeshuá” con el acento en la a. El nombre del Mesías es Yeshúa, con acento en la u, que significa “él salvará”. El nombre Yeshúa es la forma abreviada de Yehoshúa, cf. Números 13:16 con Nehemías 8:17 y Hageo 1:1 con Esdras 5:2.

La palabra jesús no tiene ningún significado en el idioma griego. El nombre Jesús es un intento de transliterar el nombre Yeshúa al griego. Aparece en la LXX (Septuaginta) como transliteración de los nombres Yehoshúa y Yeshúa. Como los nombres griegos que terminan con a son femeninos, cambiaron la a por la s, que es la forma masculina de los nombres griegos, para que el nombre del Salvador no sonara como mujer.

14:22 “Y los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.” – El cruce del mar es visto como una tevilá, un baño ritual. Contiene el simbolismo de morir de la vieja vida y resucitar a una vida nueva. En este caso los hijos de Israel murieron de su dependencia de Egipto y Faraón para depender del Eterno en todo sentido. Pasaron de un dueño a otro y de un señor a otro, como está escrito en 1 Corintios 10:1-4:

“Porque no quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube y todos pasaron por el mar; y en Moshé todos fueron sumergidos en la nube y en el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía; y la roca era el Mesías.”

Se habla aquí de que fueron sumergidos en Moshé en la nube y en el mar. El pensamiento es que el pueblo pasó de un reino a otro, de la autoridad de Faraón a la autoridad de Moshé. Pasaron por el mikvé, acumulación de aguas, para estar sometidos a las órdenes de Moshé que era rey en Israel, como está escrito en Deuteronomio 33:4-5:

“Una ley nos prescribió Moshé, una herencia para la asamblea de Yaakov. Él era rey en Yeshurún, cuando se reunieron los jefes del pueblo, juntamente con las tribus de Israel.”

De la misma manera la tevilá mesiánica implica que una persona muere y entierra su vieja vida bajo la autoridad de hasatán, el pecado y el mundo y resucita para una vida nueva bajo la autoridad del Mesías Yeshúa, en obediencia a la Torá, sometida al Reino de los cielos, como está escrito en Romanos 6:1-11:

“¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en el Mesías Yeshúa, hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como el Mesías resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si hemos sido unidos a él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue colgado en el madero con él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado. Y si hemos muerto con el Mesías, creemos que también viviremos con él, sabiendo que el Mesías, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Porque en cuanto él murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Elohim. Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Elohim en el Mesías Yeshúa.”

14:24  “Y aconteció que a la vigilia de la mañana, HaShem miró el ejército de los egipcios desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión en el ejército de los egipcios.” – En el tiempo antiguo la noche tenía tres vigilias. Los romanos tenían cuatro. Por lo tanto cuando se habla de vigilias de la noche en el Tanaj (AT) hay que pensar que se trata de tres. Y cuando se habla de las vigilias en los Escritos Apostólicos hay que pensar en que había cuatro durante la noche. Aquí se habla de la vigilia de la mañana lo cual significa que pasó entre las 2 horas y 6 horas de la madrugada. Si el mar medía unos 18 kms. de ancho tardarían casi 5 horas en cruzarlo si caminaban con una velocidad de un poco menos que 4 km/h. Un hombre normal camina unos 6 kilómetros por hora, pero tenemos que tener en cuenta que aquí también había mujeres embarazadas, niños y animales.

Tercera aliyá, 14:26 – 15:26

14:27  “Y extendió Moshé su mano sobre el mar, y al amanecer, regresó el mar a su estado normal, y los egipcios al huir se encontraban con él; así derribó HaShem a los egipcios en medio del mar.” – El cruce del mar duró toda la noche desde que el viento empezó a soplar hasta que el último israelita llegó.

14:28         “Y las aguas volvieron y cubrieron los carros y la caballería, a todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó ni uno de ellos.” – El mar también simboliza la segunda muerte, en el lago de fuego, como está escrito en Revelación 20:13-15:

“Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Sheol entregaron a los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. Y la Muerte y el Sheol fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego. Y el que no se encontraba inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.”

14:29         “Mas los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.” – Este acto constituye una de las obras de fe más importantes de la historia de nuestro pueblo, como está escrito en Hebreos 11:29:

“Por la fe pasaron el mar de Cañas como por tierra seca, y cuando los egipcios lo intentaron hacer, se ahogaron.”

Si el infiel intenta pasar por el camino de fe se ahoga.

14:31 “Cuando Israel vio el gran poder que HaShem había usado contra los egipcios, el pueblo temió a HaShem, y creyeron en HaShem y en Moshé, su siervo.” – El que teme al Eterno y cree en él se entrega, se somete y es fiel al liderazgo que Él ha puesto en su Reino. Es imposible ser fiel al Eterno sin ser fiel a las autoridades que él ha puesto, como está escrito en 2 Crónicas 20:20b:

“Confiad en HaShem vuestro Elohim, y estaréis seguros. Confiad en sus profetas y triunfaréis.”

El resultado práctico de la entrega al Eterno es la entrega a sus siervos que han sido puestos como líderes, como está escrito en 2 Corintios 8:5:

“y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Elohim.”

15:1 “Entonces Moshé y los hijos de Israel cantaron este cántico a HaShem, y dijeron: Canto a HaShem porque ha triunfado gloriosamente; al caballo y a su jinete ha arrojado al mar.” – Cantaron al Eterno, no a los hombres. Esta es una verdadera alabanza, que está dirigida al Eterno y tiene el propósito de agradarle a él, no a los hombres. La palabra “cantaron” está escrita de forma futura, “cantarán”. Rashí dice que cuando el verbo aparece de esta forma puede entenderse de tres maneras:

  • ·Una intención del corazón (que no es necesario que se cumple), cf. Números 21:17; Josué 10:12; 1 Reyes 7:8; 11:7.
    • ·Un presente continuo, algo que se hace siempre, cf. Números 9:20; Job 1:5.
    • ·Algo que se hará en el futuro. De aquí los maestros dijeron que la resurrección de los muertos se deriva del mismo texto de la Torá.

En este caso podemos descartar el presente continuo, puesto que sólo cantaron junto al mar una vez. Pero es interesante notar que las Escrituras hablan del cántico de Moshé que será cantado en relación con la redención final y la resurrección de los muertos, como está escrito en Revelación 15:2-4:

“Vi también como un mar de cristal mezclado con fuego, y a los que habían salido victoriosos sobre la bestia, sobre su imagen y sobre el número de su nombre, en pie sobre el mar de cristal, con arpas de Elohim. Y cantan el cántico de Moshé, siervo de Elohim, y el cántico del Cordero, diciendo:  ¡Grandes y maravillosas son tus obras, oh Señor Elohim, Todopoderoso! ¡Justos y verdaderos son tus caminos, oh Rey de las naciones! ¡Oh Señor! ¿Quién no temerá y glorificará tu nombre? Pues sólo tú eres santo; porque TODAS LAS NACIONES VENDRÁN Y ADORARAN EN TU PRESENCIA, pues tus justos juicios han sido revelados.”

El cántico de Moshé y del Cordero es el cántico de la redención final. Al igual que Moshé y los hijos de Israel salieron del mar, que simboliza la resurrección, así todos los que han puesto su confianza en el Mesías de Israel, serán redimidos de la muerte para poder cantar en el otro lado este cántico al Eterno.

El cántico de Shemot (Éxodo) 15 nos enseña la importancia de expresarse con cantos, danzas e instrumentos al Eterno. Es parte de nuestra devoción a Él. Es una manera de mantener vivo el espíritu.

Esta canción tiene tres temas principales:

1.    La grandeza del Eterno.

2.    La liberación de los egipcios.

3.    La entrada futura en la tierra prometida, con una alusión al reino mesiánico.

15:2 “Mi fortaleza y mi canción es HaShem, y ha sido para mí salvación; éste es mi Elohim, y le glorificaré, el Elohim de mi padre, y le ensalzaré.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “le glorificaré” es “ve-anvehu” que significa “le embelleceré” y viene de la raíz “navá” que significa “descansar”, “embellecer”, “celebrar”, “preparar una habitación”. De aquí aprendemos que nuestro servicio y obediencia al Eterno debe ser de manera bella. Por esto adornamos el talit, los tefilín, la mezuzá, los rollos de la Torá, la suká, el etrog y demás objetos que usamos para cumplir las mitsvás (mandamientos).

También aprendemos que nuestras alabanzas preparan un lugar de morada para el Eterno, como está escrito en el Salmo 22:3:

“Sin embargo, tú eres santo, que habitas entre las alabanzas de Israel.”

No hay ningún texto que dice que el Eterno habita entre las alabanzas “de su pueblo”, como dicen varias canciones. Se trata de Israel, no de otro pueblo. HaShem HABITA en las alabanzas de Israel, lo cual implica que allí reside, pero que también pone su trono en Israel cuando hay alabanza y manifiesta su gobierno, su autoridad y su poder, cf. Éxodo 15:13.

15:3 “HaShem es hombre de guerra; YHWH es su nombre.” – Hay muchos lugares en las Escrituras donde el Eterno es presentado como guerrero, cf. Isaías 42:13-15; 51:22; Sofonías 3:17; Nehemías 4:20. El no es pacífico en cuanto a la injusticia y la maldad. El que no hace guerra contra el pecado y la injusticia que le rodea, no está siguiendo el ejemplo de su Padre celestial. La apatía de los justos contra el mal en este mundo hace que los malvados se multipliquen y actúen sin temor. Si callamos ante el mal, somos cómplices.

15:6 “Tu diestra, oh HaShem, es majestuosa en poder; tu diestra, oh HaShem, destroza al enemigo.” – La diestra del Eterno es el Mesías. Él será el que finalmente va a destruir a los enemigos que se levanten contra el pueblo de Israel, cf. Isaías 63:1-6 donde está escrito:

“¿Quién es éste que viene de Edom, de Botsrá con vestiduras de colores brillantes; éste, majestuoso en su ropaje, que marcha en la plenitud de su fuerza? Soy yo que hablo en justicia, poderoso para salvar. ¿Por qué es rojo tu ropaje, y tus vestiduras como las del que pisa en el lagar? El lagar lo he pisado yo solo; de los pueblos, ningún hombre estaba conmigo. Los pisé en mi ira y los hollé en mi furor; su sangre salpicó mis vestiduras y manché todo mi ropaje. Porque el día de la venganza estaba en mi corazón, y el año de mi redención había llegado. Miré, y no había quien ayudara, me asombré de que no hubiera quien apoyara; entonces me salvó mi brazo, y fue mi furor el que me sostuvo. Pisoteé los pueblos en mi ira, los embriagué en mi furor y derramé su sangre por tierra.”

¿De quién se está hablando aquí? Revelación 19:11-16, nos da la respuesta:

“Y vi el cielo abierto, y he aquí, un caballo blanco; el que lo montaba se llama Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y hace la guerra. Sus ojos son una llama de fuego, y sobre su cabeza hay muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él. Y está vestido de un manto empapado en sangre, y su nombre es: El Verbo de Elohim. Y los ejércitos que están en los cielos, vestidos de lino fino, blanco y limpio, le seguían sobre caballos blancos. De su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones, y las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor de la ira de Elohim Todopoderoso. Y en su manto y en su muslo tiene un nombre escrito: REY DE REYES Y Eterno DE SEÑORES.”

El Mesías Yeshúa ejecuta la ira del Eterno. El vino la primera vez como Cordero de Elohim, pero la segunda vez vendrá como el León de Yehudá.

15:8 “Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas, se juntaron las corrientes como en un montón; se cuajaron los abismos en el corazón del mar.” – El mar tiene un corazón. En este caso el significado de la palabra corazón es alegórico. La palabra hebrea es “lev” que significa “corazón”, “mente”, “razón”, “conciencia”, “ánimo”, “memoria”, “atención”, “voluntad”, “interior”. Rashí dice que se refiere a la esencia y fuerza de algo, cf. Éxodo 3:2 “en el corazón del fuego”. El corazón de una persona es lo más íntimo de ella, donde toma las decisiones más importantes, donde se manifiesta lo que realmente es. En la mente de una persona pueden caber muchas ideas y muchas opciones, pero en el corazón cabe sólo una opción. Por eso la caja del tefilín de la cabeza tiene cuatro departamentos con los cuatro textos, pero en el tefilín del brazo, que está pegado al corazón, sólo hay un departamento que tiene un solo pergamino con los cuatro textos como si fuera uno. Cuando las cosas bajan al corazón se hace uno con la persona. Por esto las Escrituras advierten, según está escrito en Proverbios 4:23:

“Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida.”

En Proverbios 4:4 está escrito:“y él me enseñaba y me decía: Retenga tu corazón mis palabras, guarda mis mandamientos y vivirás.”

En Romanos 10:10 está escrito: “porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.”

Hay que creer en el corazón, no sólo en la mente. La fe de la mente no justifica ni salva, sólo la del corazón, en lo más íntimo de la persona. Querido lector, mira bien que la enseñanza de la Torá y la obra del Mesías no se queden solamente en tu cabeza, ponlas en tu corazón, como está escrito en el Shemá, según Deuteronomio 6:6:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón”

15:9 “El enemigo dijo: “Perseguiré, alcanzaré, repartiré el despojo; se saciará mi alma de ellos; sacaré mi espada, los destruirá mi mano.”” – Los enemigos de Israel son enemigos del Eterno. Los enemigos del Eterno son enemigos de Israel y el pueblo judío, cf. Salmo 83:2-3. Es imposible amar al Eterno y odiar al judío. El que dice que ama al Eterno y aborrece a los judíos es un mentiroso.

“se saciará mi alma de ellos” – La palabra hebrea que para alma en este texto es “nefesh”, que significa “aliento”, “garganta”, “cuello”, “apetito”; “alma”, “vida”, “ser vivo”, “persona”, y viene del verbo “nafash”, “respirar”. Cada respiración de un ser vivo suena “ne-fesh”. En algunos lugares “nefesh” tiene el significado de “cadáver”.

Rashí dice que el alma, “nefesh”, es la sede de la voluntad y el deseo. En las Escrituras podemos ver varias palabras que hablan de las diferentes partes del ser humano. Ya hemos mencionado el corazón y el alma. La palabra “nefesh” es usada tanto para animales como para hombres. Así que el nefesh es el alma natural, biológica, lo que da vida al cuerpo, lo que respira. Los animales son nefesh y basar, alma y cuerpo, pero los hombres tienen algo más, que los animales no tienen, espíritu. Génesis 1:27 dice el hombre fue creado, como está escrito:

“Creó, pues, Elohim al hombre a imagen suya, a imagen de Elohim lo creó; varón y hembra los creó.”

El acto de creación del hombre fue cuando el Eterno sopló aliento de vida, “nishmat jayim”, en su nariz y así el hombre fue hecho un ser vivo, un alma viviente, “nefesh jayá”, según Génesis  2:7. Entonces el hombre recibió espíritu, que los animales no tienen.

La palabra hebrea para “crear” es “bará” que significa “dar existencia”, “hacer algo que no existía antes”. La palabra aparece tres veces en Génesis 1, en el versículo 1 en relación con el tiempo, el espacio y la materia; en el versículo 21 en relación con la vida animal; y en el versículo 27 en relación con el hombre.  Esto nos enseña que hay una diferencia entre lo material y los animales, y entre los animales y los hombres, porque necesitaban actos de creación diferentes para llegar a existir. El cuerpo de los animales fue tomado de la tierra y el alma de ellos fue creada. El cuerpo del hombre también fue tomado de la tierra, pero su alma recibió un toque especial del Espíritu del Eterno. Algo nuevo fue creado, diferente al alma animal, es el espíritu del hombre, la vida superior, como está escrito en Juan 6:63:

“El Espíritu (de HaShem) es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”

En el Salmo 104:30 está escrito:

“Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra.”

Así que cuando el Eterno sopló con su Espíritu en la nariz de aquella estatua de barro, que había formado, el hombre fue creado, su vida espiritual empezó a existir, su espíritu fue formado.

La palabra hebrea para espíritu  es “ruaj”, que significa “soplo”, “viento”, “aliento”, “respiración”, “ánimo”, “mente”, “ira”, “tempestad”, etc. Este amplio significado de la palabra hace que el concepto “espíritu del hombre” es entendido de varias maneras en las Escrituras. Puede ser simplemente su aliento, es decir, su vida. También puede significa su intelecto. Y puede significar su vida superior, su vida espiritual.

Cada ser humano es el producto de una creación, es decir el Eterno le da vida espiritual, crea su espíritu en el momento cuando su vida biológica de su cuerpo es formada en el vientre de su madre, como está escrito en el Salmo 89:47:

“Recuerda cuán breve es mi vida; ¡con qué propósito vano has creado a todos los hijos de los hombres!”

En Isaías 43:7 está escrito:

“a todo el que es llamado por mi nombre y a quien he creado para mi gloria, a quien he formado y a quien he hecho.”

Aquí aparecen tres palabras: creado, formado y hecho. Esto podrá aludir al espíritu, alma y cuerpo del ser humano.

En Malaquías 2:10 está escrito:

“¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Elohim? ¿Por qué nos portamos deslealmente unos contra otros, profanando el pacto de nuestros padres”

También está escrito en Zacarías 12:1:

“Profecía de la palabra de HaShem acerca de Israel. HaShem que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él…”

Parece que primero hay un acto de creación del espíritu del hombre y luego un proceso de formación de su espíritu.

Cuando el hombre peca voluntariamente por primera vez, su espíritu muere, como está escrito en Romanos 7:9:

“Y en un tiempo yo vivía sin la ley (como niño sin conciencia), pero al venir el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí (mi espíritu perdió la relación íntima con el Padre)

Esta es la razón por la que el hombre necesita nacer de nuevo, ser regenerado en espíritu, como está escrito en Juan 3:3-8:

“Respondió Yeshúa y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Elohim. Nakdimón le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Yeshúa respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Elohim. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: “Os es necesario nacer de nuevo.” El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

En las Escrituras no hay una enseñanza definida de las diferentes partes del ser humano. Como hemos visto las palabras hebreas pueden ser entendidas de diferente manera, dependiendo del contexto de cada caso. A veces el hombre es visto como un ser doble, con alma y cuerpo, o espíritu y cuerpo. A veces se ve como un ser con tres divisiones, espíritu alma y cuerpo, y a veces incluso cuatro, espíritu, alma superior, alma inferior y cuerpo.

En Génesis 2:7 está escrito que el Eterno sopló en la nariz del hombre “nishmat jayim”, aliento de vida. La palabra hebrea para “aliento” es “neshamá” que significa “alma”, aliento”, “soplo”, “espíritu”, “ser vivo”. Esta palabra no se usa en relación con los animales. A parte de ser el aliento del Eterno, la neshamá constituye el alma superior dentro del hombre, como está escrito en Isaías 42:5:

“Así dice Elohim HaShem, que crea los cielos y los extiende, que afirma la tierra y lo que de ella brota, que da aliento (neshamá) al pueblo que hay en ella, y espíritu (ruaj) a los que por ella andan”

 

En Proverbios 20:27 está escrito:

“Lámpara de HaShem es el espíritu (neshamá) del hombre que escudriña lo más profundo de su ser.”

Hay tres tipos de vida: biológica, animal y espiritual. En las plantas y los árboles hay vida biológica, también en los cuerpos de los animales y en los cuerpos de los hombres. La vida biológica se puede estudiar de manera química. Está íntimamente conectada con la tierra. En esa vida hay ciertas manifestaciones de sentimientos, voluntad e intelecto.

Luego está la vida animal, del alma, del nefesh. Esa vida es superior a la vida biológica. Allí hay manifestaciones más claras de sentimientos, voluntad e intelecto.

La vida espiritual es superior a la vida animal, y allí hay expresiones superiores de sentimientos, voluntad e intelecto.

El hombre tiene su existencia en estos tres niveles de vida, la vida biológica en su cuerpo, la vida animal en su alma y la vida espiritual en su espíritu, como dice 1 Tesalonicences 5:23:

“Y que el mismo Elohim de paz os santifique por completo; y que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Yeshúa el Mesías.”

El ser humano es espíritu, alma y cuerpo. Así que si falta uno de ellos el hombre no es hombre, sino una fracción de hombre. Un hombre necesita su cuerpo para ser hombre. No compartimos la idea platónica que enseña que el hombre está encarcelado en su cuerpo y necesita ser liberado de esa cárcel. El cuerpo es parte del ser humano. Hay varias palabras hebreas para hombre. Una de ellas es “adam”, “rojo”, y está relacionada con la palabra “adamá” que significa “tierra”. El hombre viene de la tierra por un lado y del cielo por el otro. Así que el hombre es la combinación de la unión entre lo terrenal y lo celestial. El Eterno formó su cuerpo de la tierra y sopló en su nariz y así llegó a ser hombre.

El Espíritu del Eterno es lo que está dando vida al espíritu del hombre, como está escrito en Job 32:8:

“Pero hay un espíritu en el hombre, y el soplo del Todopoderoso le da entendimiento.”

Cuando el espíritu del hombre sale de su cuerpo, el cuerpo muere, como está escrito en el Salmo 146:4:

“Su espíritu exhala, él vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus planes.”

En Isaías 57:16 está escrito:

“Porque no contenderé para siempre, ni estaré siempre enojado, pues el espíritu (ruaj) desfallecería ante mí, y el aliento (neshamá) que yo he hecho.”

En Eclesiastés 12:6-7 está escrito:

“(Acuérdate de Él) antes que se rompa el hilo de plata, se quiebre el cuenco de oro, se rompa el cántaro junto a la fuente, y se haga pedazos la rueda junto al pozo; entonces volverá el polvo a la tierra como lo que era, y el espíritu (ruaj) volverá a Elohim que lo dio.”

El nuevo nacimiento del hombre implica en primer lugar una regeneración del espíritu humano, como está escrito en Ezequiel 11:19:

“Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”

En Isaías 57:15 está escrito:

“Porque así dice el Alto y Sublime que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: Habito en lo alto y santo, y también con el contrito y humilde de espíritu, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos.”

La regeneración del espíritu del hombre es vista como una nueva creación, como está escrito en 2 Corintios 5:17:

“De modo que si alguno está en el Mesías, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.”

En Efesios 4:24 está escrito:

“y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Elohim, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.”

En la resurrección, los cuerpos también experimentarán los resultados de la regeneración del espíritu del hombre, para que todo el ser humano sea redimido de la muerte para llegar a ser inmortal, como está escrito en Filipenses 3:21

“el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a sí mismo.”

El espíritu regenerado del hombre, también llamado “el nuevo hombre”, puede ser fortalecido y crecer, como está escrito en  1 Corintios 14:4:

“El que habla en lenguas, a sí mismo se edifica, pero el que profetiza edifica a la congregación.”

El espíritu regenerado actúa a través de la mente, el alma, y la meta en nuestra santificación  y crecimiento espiritual es que el espíritu tenga dominio sobre el hombre, en lugar del alma, así como fue al principio antes de la caída en pecado de Adam, como está escrito en Efesios 4:23:

“y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente”

Hay veces cuando el espíritu es visto en las Escrituras como el intelecto, pero según 1 Corintios 14:14-15 vemos que hay una clara diferencia entre el espíritu del hombre y su mente, su alma, como está escrito:

“Porque si yo oro en lenguas, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. Entonces ¿qué? Oraré con el espíritu, pero también oraré con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero también cantaré con el entendimiento.”

En resumen, el hombre puede ser visto de esta manera:

 

Los animales se componen de un cuerpo y un alma inferior, basar y nefesh, ellos no tienen neshamá. La diferencia entre hombres y animales es que el hombre también es alma superior y espíritu, neshamá y ruaj. En ocasiones la neshamá y la ruaj son vistas como una unidad, llamada “espíritu” y a veces llamada “alma”. El intelecto superior está en la neshamá, y el intelecto inferior está en el nefesh.

Como el pecado entró por el cuerpo, la sede del pecado está allí, pero afecta las emociones, la voluntad y el intelecto del nefesh. En el nefesh están los instintos naturales.

En el alma superior está la emoción, la voluntad y el intelecto superiores, que desean elevarse hacia el Creador que sopló aliento de vida en el hombre. En la neshamá están los instintos religiosos.

En el espíritu hay luz cuando tiene relación con el Espíritu del Eterno. Si no, allí hay tinieblas, cf. Efesios 5:8; Juan 12:35; 1 Juan 2:11. Si el espíritu no está en contacto directo con el Eterno se vuelve insensible, como una piedra. Ese es el corazón de piedra, del cual se habla en los Profetas.

Una persona que estudia Torá edifica su neshamá, pero si no experimenta la regeneración de su espíritu no tiene la vida espiritual más alta, la vida eterna, como está escrito en Juan 5:39-40:

“Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida (en el espíritu).”

La vida espiritual, que produce la regeneración del espíritu del hombre, es administrada por el Hijo, como está escrito en Juan 3:36:

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna (vida superior espiritual); pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Elohim permanece sobre él.”

En Juan 6:27, 35 está escrito:

“Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste es a quien el Padre, Elohim, ha marcado con su sello… Yeshúa les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed… Entonces Yeshúa les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.”

En 1 Juan 5:12 está escrito:

“El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Elohim, no tiene la vida.”

Así que, no importa cuánto estudiamos Torá, nuestro espíritu no va a ser regenerado por esto, al menos que vayamos al Hijo para recibir vida. Muchos de los pensamientos del judaísmo tradicional son muy bonitos y edifican la neshamá, pero no tienen la fuerza para dar vida al espíritu que necesita ser regenerado, nacer de nuevo. Sólo Yeshúa tiene esa capacidad, como está escrito en Juan 20:22:

“Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dice: Recibid el Espíritu de Santidad.”

Querido lector, ¿has recibido esa clase de vida de Yeshúa el Mesías? Si no lo has hecho, es el momento oportuno ahora. Para la lectura y acércate a él y pídele que te dé esa vida que ha prometido según las Escrituras. Recíbela luego por fe y VIVE.

15:13         “En tu misericordia has guiado al pueblo que has redimido; con tu poder los has guiado a tu santa morada.” – La salida de Egipto es una redención. Fue la primera redención que anuncia la redención final, cuando Israel va a ser sacado de todas las naciones de la misma manera como en la primera redención, como está escrito en Jeremías 16:14-15:

“Por tanto, he aquí, vienen días–declara HaShem– cuando ya no se dirá: “Vive HaShem, que sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”, sino: “Vive HaShem, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todos los países adonde los había desterrado.” Porque los haré volver a su tierra, la cual di a sus padres.”

En Jeremías 23:7-8 está escrito:

“Por tanto, he aquí, vienen días–declara HaShem– cuando no dirán más: “Vive HaShem, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”, sino: “Vive HaShem que hizo subir y trajo a los descendientes de la casa de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los había echado”; y habitarán en su propio suelo.”

15:16         “Terror y espanto cae sobre ellos; por la grandeza de tu brazo quedan inmóviles, como piedra, hasta que tu pueblo pasa, oh Eterno, hasta que pasa el pueblo que tú has comprado.” – La redención del pueblo es vista como una compra. El precio fue la sangre del cordero, como está escrito en 1 Pedro 1:18-19:

“sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre del Mesías.”

15:17         “Tú los traerás y los plantarás en el monte de tu heredad, el lugar que has hecho para tu morada, oh Eterno, el santuario, oh Señor, que tus manos han establecido.” – Rashí se basa en los midrashes y dice que este texto indica que el santuario terrenal está centrado frente al Trono celestial que el Eterno ha hecho.

15:20         “Y Miryam la profetisa, hermana de Aharón, tomó en su mano el pandero, y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas.” – Miryam tenía alrededor de 90 años en esa ocasión. Ella es llamada profetisa. El espíritu profético se manifiesta de dos maneras, como calor y como luz, como inspiración y como revelación, como poder y como verdad. En este momento estaba operando la profecía de manera inspiradora, para cantar y para danzar. Los cantos y las danzas inspirados por el Espíritu manifiestan la gloria del Eterno. Esto también es profecía, cf. 1 Samuel 10:5; 19:20; 1 Crónicas 25:1.

Aquí vemos que en Israel no es sano que las mujeres dancen junto con los hombres. Los hombres danzan aparte y las mujeres aparte.

15:21   “Y Miriam les respondía: Cantad a HaShem porque ha triunfado gloriosamente; al caballo y su jinete ha arrojado al mar.” – La palabra “respondía” nos enseña que fue un canto de intercambio entre las demás mujeres y su líder. Miryam decía cantaba una frase y las demás repetía y luego ella decía otra frase y las demás repetían. Así fue como Moshé cantó su canción junto con el resto del pueblo de Israel, cf. 15:1.

15:22  “Moshé hizo partir a Israel del mar de Cañas, y salieron hacia el desierto de Shur; anduvieron tres días en el desierto y no encontraron agua.” – El Midrash dice que los hijos de Israel no querían partir del mar de Cañas porque no habían terminar de despojar a los egipcios. Otra razón es que en ese lugar experimentaban la gloria de la presencia del Eterno, la Shejiná.

Los tres días aluden a la resurrección del Mesías. Este versículo fue usado por los profetas para establecer la norma de que no se puede dejar pasar más de tres días sin leer la Torá en público. Por esto se lee la Torá en las sinagogas el segundo y quinto días de la semana, aparte del Shabat.

15:25         “Entonces él clamó a HaShem, y HaShem le mostró un árbol; y él lo echó en las aguas, y las aguas se volvieron dulces. Y les dio allí un estatuto y una ordenanza, y allí los puso a prueba.” – Esto alude a la muerte del Mesías sobre un árbol que transforma la amargura del hombre en dulzura.

Aquí el Eterno empieza a instruir a su pueblo en sus mandamientos.

15:26         “Y dijo: Si escuchas atentamente la voz de HaShem tu Elohim, y haces lo que es recto ante sus ojos, y escuchas sus mandamientos, y guardas todos sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios; porque yo, HaShem, soy tu sanador.” – Las enfermedades son producto de la maldición que hay en la naturaleza por causa del pecado que trajo muerte a este mundo. La enfermedad es el primogénito de la muerte, como dice Job 18:13:

“Devora su piel la enfermedad, devora sus miembros el primogénito de la muerte.”

La enfermedad es una alteración del buen funcionamiento del cuerpo. Es un atentado contra la vida. Según Deuteronomio 28:61 todas las enfermedades son maldiciones. Estas maldiciones pueden alcanzar al hombre por varias razones:

  • ·Porque vive en un mundo que ha sido sometido a la maldición y la corrupción por causa del pecado original.
  • ·Por no cuidar el cuerpo y exponerlo a peligros pudiendo evitarlos.
  • ·Porque no cumple los mandamientos del Eterno, y así trae maldición sobre sí que produce ciertas enfermedades.
  • ·Por un castigo directo del Eterno por causa de un corazón no arrepentido.

El Eterno puede sanar de diferentes maneras. En la naturaleza ha puesto mecanismos que producen sanidad en el cuerpo. Los médicos y la medicina no pueden sanar un cuerpo enfermo, sólo ayudarlo a sanar por sí mismo. La misma vida tiene poder sobre la muerte. La enfermedad es un poder que viene de la muerte y la vida que hay en nuestros cuerpos está superando constantemente ese poder mortal que obra en nuestros cuerpos mortales. La muerte nos llega cuando la vida que hay en nuestro cuerpo ya no pueda resistir el primogénito de la muerte o cuando ha llegado el tiempo de terminar nuestra vida en este mundo. (Hay personas que mueren sin estar enfermas, sólo entregan el espíritu y su cuerpo muere.)

Ahora, el Eterno obra sanidad indirectamente mediante los mecanismos naturales que ha puesto en nuestros miembros, que constantemente están combatiendo las enfermedades internas y externas de nuestro medio ambiente. De esa manera nos sana como Creador.

También nos puede sanar de manera sobrenatural, por medio de intervenciones divinas en nuestros cuerpos. En tal caso nos sana como Sanador, como dice en este texto.

El texto nos enseña varias cosas:

  • ·El Eterno puso sobre los egipcios enfermedades (directamente e indirectamente).
  • ·El Eterno no pondrá sobre los hijos de Israel ninguna de esas enfermedades cuando escuchan, obedecen y guardan sus mandamientos. Así el Eterno actúa indirectamente como Sanador, pero en función de Protector.
  • ·En el caso de que hayan desobedecido los mandamientos y a consecuencia de ello están sufriendo alguna enfermedad, podrán experimentar la sanidad divina por medio de una intervención sobrenatural, en el caso de que haya teshuvá, arrepentimiento de los pecados. En ese caso el Eterno actuará como Sanador.

En Jacobo (Stg.) 5:15 está escrito:

“y la oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si ha cometido pecados le serán perdonados.”

Vemos en este texto que no todos los enfermos de los santos están enfermos por causa de pecados. El pecado personal es una de las muchas razones por las cuales una persona puede enfermar. Pero en todo caso, las enfermedades no son una bendición, aunque el Eterno es capaz de tornar cualquier maldición en bendición. Las enfermedades son un ataque contra el propósito de vida que el Eterno tiene para mi cuerpo. Mi cuerpo no fue creado para estar enfermo sino para estar sano. Por esto el Mesías vino no solamente para morir para quitar nuestros pecados, sino también para quitar nuestras enfermedades y así crear una base para que estas promesas de sanidad completa puedan ser efectivas en el pueblo de Israel, como está escrito en Isaías 53:4-5:

“Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Elohim y afligido. Mas él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por sus heridas hemos sido sanados.”

En Deuteromonio 7:15 está escrito:

“Y HaShem apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian.”

En el Salmo 103:3 está escrito:

“Él es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades”

La sanidad corporal es parte del pacto entre el Eterno e Israel, y este pacto fue apoyado, confirmado y renovado por medio del Mesías Yeshúa, cf. Éxodo 23:25; Salmo 30:2 (heb 3); 41:3 (4); 107:20; Proverbios 4:20-22; Mateo 8:16-17; Marcos 16:18; 1 Pedro 2:24; Romanos 8:10-11.

 

 

Cuarta aliyá, 15:27 – 16:10

15:27         “Llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.” – Elim significa “dioses”, y también “poderosos”. Había una fuente para cada tribu y una palmera para cada una de las naciones de la tierra.

En el Salmo 92:12a está escrito:

“El justo florecerá como la palma”

La palmera también está relacionada con la fiesta de Sukot, cf. Levítico 23:40, que es la fiesta de todas las naciones. Así que de esto aprendemos que las doce tribus de Israel son las que dan agua para que surjan personas justas de entre las naciones, y puedan entrar en la fiesta del reino venidero, como está escrito en Revelación 7:9:

“Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos.”

16:1 “Partieron de Elim, y toda la congregación de los hijos de Israel llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, el día quince del segundo mes después de su salida de la tierra de Egipto.” – Esto nos enseña que el maná vino el día 16 del segundo mes. Según el Talmud el maná llegó por la mañana en el primer día de la semana. En tal caso la salida de Egipto sería el quinto día de la semana. Tal como el maná vino el primer día de la semana, así el Mesías fue resucitado el primer día de la semana para dar la vida eterna a todo aquel que reciba ese pan del cielo.

16:2 “Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moshé y contra Aarón en el desierto.” – La razón fue que ya no tenían nada para comer. Rashí dice que el pan que sacaron de Egipto duró 30 días. Sin embargo, en Deuteronomio 8:2-3 está escrito:

“Y te acordarás de todo el camino por donde HaShem tu Elohim te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos. Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca de HaShem.”

Esto nos da pie a pensar que había algún tiempo entre que terminó el pan y el día cuando HaShem les dio el maná.

16:4 “Entonces HaShem dijo a Moshé: He aquí, haré llover pan del cielo para vosotros; y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día, para ponerlos a prueba si andan o no en mi ley.” – Normalmente el pan viene de la tierra. Aquí vemos como el Eterno cambia el orden de lo natural y les da pan del cielo, para enseñarles acerca del Mesías que es el pan del cielo, como está escrito en Juan 6:31-35:

“Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “LES DIO A COMER PAN DEL CIELO.” Entonces Yeshúa les dijo: En verdad, en verdad os digo: no es Moshé el que os ha dado el pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Elohim es el que baja del cielo, y da vida al mundo. Entonces le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Yeshúa les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.”

16:6-8 “Entonces Moshé y Aarón dijeron a todos los hijos de Israel: A la tarde sabréis que HaShem os ha sacado de la tierra de Egipto; y por la mañana veréis la gloria de HaShem, pues él ha oído vuestras murmuraciones contra HaShem; ¿y qué somos nosotros para que murmuréis contra nosotros? Y Moshé dijo: Esto sucederá cuando HaShem os dé carne para comer por la tarde, y pan hasta saciaros por la mañana; porque HaShem ha oído vuestras murmuraciones contra Él. Pues ¿qué somos nosotros? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra HaShem.” – Aquí hay dos cosas que revelan secretos en cuanto a Mashíaj, la tarde y la mañana. En el versículo 12 se repite este mensaje, pero allí se dice explícitamente que va a ser entre las dos tardes que van a comer carne. El Mesías murió entre las dos tardes, como vimos en la parashá anterior. Este texto nos revela que el Mesías tenía que resucitar por la mañana para que pudiéramos ver la gloria del Eterno y ser totalmente saciados.

Quinta aliyá, 16:11-29

16:13-14 “Y sucedió que por la tarde subieron las codornices y cubrieron el campamento, y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando la capa de rocío se evaporó, he aquí, sobre la superficie del desierto había una cosa delgada, como copos, menuda, como la escarcha sobre la tierra.” – En este texto vemos que el maná estaba debajo de la capa de rocío.

En Números 11:9 está escrito:

“Cuando el rocío caía en el campamento por la noche, sobre él caía el maná.”

El texto hebreo dice que el maná caía sobre la capa de rocío, aunque la mayoría de las traducciones no lo han escrito. De esto aprendemos que había una capa de rocío debajo del maná y otra capa encima del maná. Ambas capas servían para protegerlo. De allí surgió la tradición en el pueblo judío de tener un mantel blanco en la mesa del Shabat.  Luego se coloca un manto blanco sobre los dos panes del Shabat. Este último manto se retira antes de comer el pan, en recuerdo del momento cuando la capa de rocío se evaporaba en el desierto para que el pueblo pudiera ver el maná.

16:15         “Al verla, los hijos de Israel se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto?, porque no sabían lo que era. Y Moshé les dijo: Es el pan que HaShem os da para comer.” – La palabra traducida como “maná” es “man”. Los hijos de Israel dijeron “man hu”, que significa “Esto es man”, porque no sabían como se llamaba. Un Midrash lo traducen como “¿Qué es esto?” En hebreo “¿Qué es esto?” se dice: “Ma hu?”, no “man hu”. Rashí señala que la palabra “man” significa “comida preparada” y cita Daniel 1:5. Asocia la palabra “man” con el verbo “va-yimen”, “preparar comida” de la raíz “maná”, “medir”, “contar”, “preparar”.

16:16         “Esto es lo que HaShem ha mandado: “Cada uno recoja de él lo que vaya a comer; tomaréis un ómer por cabeza, conforme al número de personas que cada uno de vosotros tiene en su tienda.”” – Cada uno se refiere a cada padre de familia. Tenía que responsabilizarse para que se recogiera para todos los de su casa, para que cada uno tuviera un omer. El omer es una medida de capacidad. Según el rabino A. H. Naé es de 2,5 litros. Pero otras autoridades aumentan esta cantidad 50% e incluso 75%.

El omer alude al sacrificio de cebada que luego se iba a hacer en el templo el día después del shabat después de pesaj. Ese sacrificio fue instituido para anunciar el poder de la resurrección de las semillas que son cosechadas en primavera, en alusión a la resurrección del Mesías, como está escrito en 1 Corintios 15:20:

“Mas ahora el Mesías ha resucitado de entre los muertos, primicias (referencia al ómer de cebada) de los que durmieron.”

“un omer por cabeza” – En hebreo dice “un omer por cráneo”. La palabra cabeza es “gulgolet” que significa “cráneo”, “calavera”. De allí viene la palabra “Gulgolta” el lugar donde murió el Mesías, como está escrito en Mateo 27:33:

“Cuando llegaron a un lugar llamado Gulgolta, que significa Lugar de la Calavera”

Cada padre de familia fue ordenado a suplir el pan del cielo, que apareció por primera vez el primer día de la semana, a cada uno de su familia. Tenía que recoger un omer por cabeza. Tanto el maná como el omer representan al Mesías Yeshúa. Cada uno necesita a Mashíaj.

16:17-18 “Y así lo hicieron los hijos de Israel, y unos recogieron mucho y otros poco. Cuando lo midieron con el omer, al que había recogido mucho no le sobró, ni le faltó al que había recogido poco; cada uno había recogido lo que iba a comer.” – Este hecho fue destacado en 2 Corintios 8:13-15 donde está escrito:

“Esto no es para holgura de otros y para aflicción vuestra, sino para que haya igualdad; en el momento actual vuestra abundancia suple la necesidad de ellos, para que también la abundancia de ellos supla vuestra necesidad, de modo que haya igualdad. Como está escrito: EL QUE recogió MUCHO, NO TUVO DEMASIADO; Y EL QUE recogió POCO, NO TUVO ESCASEZ.”

16:23         “él les respondió: Esto es lo que ha dicho HaShem: “Mañana es día de reposo, Shabat consagrado a HaShem. Coced lo que habéis de cocer y hervid lo que habéis de hervir, y todo lo que sobre guardadlo para mañana.”” – El mandamiento del Shabat no viene de Sinai, vino antes. Es una herencia desde la creación. La esencia de guardar el Shabat es cesar de toda actividad creativa. En ese día el hombre deja de intervenir en la creación en reconocimiento de su Creador. El principal enfoque del Shabat no es el descanso, sino el cese de actividades creativas o productivas. En primer lugar cesar y también descansar. Aunque una actividad no constituya un esfuerzo físico puede ser considerado un trabajo, en hebreo “melajá”, que viole el Shabat. Cuando se cocina hay una transformación de los alimentos, lo cual es una violación del mandamiento si se hace en el Shabat. Además hay que encender fuego para cocinar, lo cual es una melajá, trabajo de intervención en la creación, cf. Éxodo 35:3.

“Shabat consagrado a HaShem” – El propósito del Shabat es dedicarse al Eterno, no hacer lo que a uno le guste, como está escrito en Isaías 58:13-14:

“Si por causa del día de reposo apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en mi día santo, y llamas al día de reposo delicia, al día santo de HaShem, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando de tus propios asuntos, entonces te deleitarás en HaShem, y yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré con la heredad de tu padre Yaakov; porque la boca de HaShem ha hablado.”

16:25 “Y Moshé dijo: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para HaShem; hoy no lo hallaréis en el campo.” – Hay varias razones por las cuales el Eterno ha creado al hombre con la necesidad de comer:

  • ·Para aprender a depender de su Padre celestial.
  • ·Para aprender que el Padre celestial es bueno.
  • ·Para tener una ocupación diaria y no caer en la ociosidad.
  • ·Para poder de relacionarse con otros de manera profunda.
  • ·Para poder suplir las necesidades nutritivas del cuerpo.
  • ·Para poder aprender las verdades eternas del cielo.
  • ·Para aprender a obedecer los mandamientos.

Las Escrituras nos muestran que nuestra relación con la comida está conectada con nuestra relación con el Eterno. El primer pecado fue por una comida prohibida. La comida fue creada para que el hombre aprenda a obedecer al Eterno.

16:26         “Seis días lo recogeréis, pero el séptimo día, Shabat, no habrá nada.” – Este es el ciclo de la semana, seis días de trabajo y un día de cese, para dedicarse al Eterno en la congregación y también descansar en casa junto con la familia.

16:29         “Mirad que HaShem os ha dado el Shabat; por eso el sexto día os da pan para dos días. Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día.” – El Shabat es un regalo del Eterno. Sólo el que lo abra y lo use podrá disfrutar de él. No se puede explicar la bendición que se experimenta cuando se guarda este día, hay que vivirla.

El mandamiento de quedarse en su lugar no significa que no se puede salir de su casa, como vemos más adelante cuando los hijos de Israel encontraron a un hombre recogiendo leña en Shabat, cf. Números 15:32ss. Esta prohibición es para que el pueblo no salga a recoger maná en Shabat.

A base de este versículo, los sabios de Israel han establecido la distancia de 2000 codos hacia las cuatro direcciones como límite de Shabat, en el cual se puede mover fuera de una ciudad amurallada. Esta halajá, ley práctica de aplicación de la Torá, está mencionada en los Escritos Apostólicos, como está escrito en Hechos 1:12:

“Entonces regresaron a Yerushalayim desde el monte llamado de los Olivos, que está cerca de Yerushalayim, camino de Shabat.”

Vemos que los Escritos Apostólicos reconoce la halajá de los sabios judíos en este caso.

Sexta aliyá, 16:30-36

16:33-34 “Entonces dijo Moshé a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un omer lleno de maná, y colócalo delante del Eterno a fin de guardarlo para vuestras generaciones. Tal como el Eterno ordenó a Moshé, así lo colocó Aarón delante del Testimonio para que fuera guardado.” – El omer tenía que ser guardado en una vasija de barro, según Rashí. La palabra “testimonio” significa las tablas de piedra que el Eterno iba a dar a Moshé más adelante. Es la primera vez que esta palabra aparece con este sentido. Habla también del testimonio interior del espíritu de cada persona que ha nacido del Espíritu del Mesías, que le dice que es un hijo de Elohim, como está escrito en 1 Juan 5:10-12:

“El que cree en el Hijo de Elohim tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Elohim, ha hecho a Elohim mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Elohim ha dado respecto a su Hijo. Y el testimonio es éste: que Elohim nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Elohim, no tiene la vida.”

En 2 Corintios 13:5 está escrito:

“Poneos a prueba para ver si estáis en la fe; examinaos a vosotros mismos. ¿O no os reconocéis a vosotros mismos de que Yeshúa el Mesías está en vosotros, a menos que en verdad no paséis la prueba?”

El que es salvo tiene el testimonio dentro de su espíritu. Él sabe que es hijo de Elohim. El que no tiene ese testimonio no es Su hijo. Aquí está escrito que el maná tenía que ser colocado delante del testimonio. Estos dos están íntimamente relacionados.

En Revelación 19:10 está escrito:

“Entonces caí a sus pies para adorarle. Y me dice: No hagas eso; yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que poseen el testimonio de Yeshúa; adora a Elohim. Pues el testimonio de Yeshúa es el espíritu de la profecía.”

En maná simboliza al Mesías de la siguiente manera:

  • ·Revela la gloria del Eterno.
  • ·Tiene buen sabor.
  • ·Sacia completamente.
  • ·Viene en abundancia.
  • ·Es una obra milagrosa.
  • ·Representa la resurrección.
  • ·Da alegría.
  • ·Es como una semilla.
  • ·El sexto día es dado en doble cantidad para durar durante el Shabat (al final del sexto milenio volverá otra vez para estar presente durante el milenio.)
  • ·Es blanco.
  • ·Viene del cielo.
  • ·Fue rechazado por muchos.
  • ·El que no lo come se muere.

Séptima aliyá, 17:1-16

17:2 “Entonces el pueblo contendió con Moshé, y dijeron: Danos agua para beber. Y Moshé les dijo: ¿Por qué contendéis conmigo? ¿Por qué tentáis a HaShem?” – El que murmura contra un líder que obedece al Eterno está tentándole al Él.

17:6 “He aquí, yo estaré allí delante de ti sobre la peña en Jorev; y golpearás la peña, y saldrá agua de ella para que beba el pueblo. Y así lo hizo Moshé en presencia de los ancianos de Israel.” – Según Rashí este golpe tenía que ser muy fuerte. La palabra que ha sido traducida como “peña” es “tsur” que significa “roca”. Esta roca era el Mesías, como está escrito en 1 Corintios 10:4:

“y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía; y la roca era el Mesías.”

En Números 20:8-11 se habla de un peñasco, en hebreo “sela”, que no es tan alta, a la cual Moshé tenía que hablar, no golpear, para que saliera agua. Esto nos enseña que el Mesías fue golpeado sólo una vez. Ese golpe produjo agua para todo el pueblo de Israel. Si golpeamos a Mashiaj otra vez no podremos entrar en la tierra prometida, según Hebreos 6:4-6, donde está escrito:

“Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, que gustaron la buena palabra de Elohim y los poderes del siglo venidero, pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo cuelgan en un madero para sí mismos al Hijo de Elohim y le exponen a la ignominia pública.”

17:7 “Y puso a aquel lugar el nombre de Masá y Merivá, por la contienda de los hijos de Israel, y porque tentaron a HaShem, diciendo: ¿Está HaShem entre nosotros o no?” – Mashá significa “prueba”, “tentación” y Merivá significa “riña”, “provocación”. Este hecho tan crucial en la historia de nuestro pueblo está referido en el Salmo 95:7-11, (cf. Hebreos cap. 3-4) donde está escrito:

“Porque Él es nuestro Elohim, y nosotros el pueblo de su prado y las ovejas de su mano. Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón como en Merivá, como en el día de Masá en el desierto, cuando vuestros padres me tentaron, me probaron, aunque habían visto mi obra. Por cuarenta años me repugnó aquella generación, y dije: Es un pueblo que se desvía en su corazón y no conocen mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: Ciertamente no entrarán en mi reposo.”

Es muy peligroso desafiar al Eterno, hace que su protección se aleje de nosotros y nuestros enemigos puedan matarnos, como vemos a continuación.

17:8 “Y vino Amalek y peleó contra Israel en Refidim.” – Amalek vino en el momento de desafiar al Eterno y reñir con sus siervos. El Midrash deriva el nombre Amalek de las dos palabras “am”, “pueblo” y “lak”, “lamer” – el pueblo que vino a lamer sangre. Amalek fue un descendiente de Esav, el enemigo eterno de Israel, cf. Génesis 36:15-16. Él atacó por detrás, como está escrito en Deuteronomio 25:17-19:

“Acuérdate de lo que te hizo Amalek en el camino cuando saliste de Egipto, cómo te salió al encuentro en el camino, y atacó entre los tuyos a todos los agotados en tu retaguardia cuando tú estabas fatigado y cansado; y él no temió a Elohim. Por tanto, sucederá que cuando HaShem tu Elohim te haya dado descanso de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que HaShem tu Elohim te da en heredad para poseerla, borrarás de debajo del cielo la memoria de Amalek; no lo olvides.”

17:10         “Y Yehoshúa hizo como Moshé le dijo, y peleó contra Amalek; y Moshé, Aarón y Jur subieron a la cumbre del collado.” – Es la primera vez que es mencionado Yehoshúa, y es en relación con la guerra. Su nombre significa “HaShem salva”. Por medio de él HaShem trae salvación para Israel. Yehoshúa representa a Yeshúa el Mesías. Él es el que pelea contra nuestro enemigo más cruel, la carne, que nos ataca por detrás.

Aharón es el hermano de Moshé, que representa la intercesión por el líder. Jur es el abuelo de Betsalel que construyó el tabernáculo, cf. Éxodo 31:2, y representa el apoyo práctico y económico que un líder necesita.

17:12         “Pero las manos de Moshé pesaban. Entonces tomaron una piedra y la pusieron debajo de él, y se sentó en ella; y Aarón y Jur le sostenían las manos, uno de un lado y otro del otro. Así estuvieron sus manos firmes hasta que se puso el sol.” – La guerra no era solamente física, sino también espiritual. Moshé hizo su parte mediante su oración y el ayuno para enfrentar los demonios que estaban detrás de los amalekitas, y Yehoshúa hizo su parte para enfrentar los ataques físicos. Ambas cosas eran necesarias para salvar al pueblo. La piedra representa al Mesías sobre la cual Moshé se sentó. Con la ayuda de sus colaboradores que le sostenían las manos, pudo ser fiel hasta la puesta del sol, y así Yehoshúa pudo vencer en esta guerra. Esto nos enseña que la postura del cuerpo es importante para que podamos tener victoria en el mundo espiritual. No era suficiente que Moshé orara con su boca, tenía que levantar sus manos para que los enemigos no vencieran. Era una guerra espiritual en primer lugar. Sin el apoyo de los colaboradores Israel hubiera perdido la batalla. Esto nos enseña la importancia de que un líder tenga buenos colaboradores, unos que le apoyen en intercesión y otros que le apoyen en lo práctico y lo económico. Sin este tipo de ministerios en una comunidad no se puede vencer sobre los ataques del enemigo.

Si no hay unidad entre los líderes estamos perdidos contra nuestro enemigo. Los cuatro nombres de este pasaje, Aharón, Jur, Yehoshúa y Moshé, empiezan por las cuatro letras alef, jet, yud y mem. Estas letras forman el nombre “ajim” que significa “hermanos”. La completa unidad entre ellos produjo la victoria final en esta batalla, como está escrito en el Salmo 133, “hine ma tov…”:

“Cántico de ascenso gradual; de David. Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía. Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Jermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí mandó HaShem la bendición, la vida para siempre.”

17:14         “Entonces dijo HaShem a Moshé: Escribe esto en un libro para que sirva de memorial, y haz saber a Yehoshúa que yo borraré por completo la memoria de Amalek de debajo del cielo.” – Las cosas importantes hay que poner por escrito. La tradición oral no es de fiar, pero la tradición escrita sí. HaShem ordenó a Moshé escribir en un libro para que no se olvidara. Esto nos muestra que la idea que aparece en el Judaísmo rabínico que dice que la torá oral tiene la misma autoridad, y a veces mayor autoridad que las Escrituras, es totalmente rechazable.

Yehoshúa recibió este mensaje. Esto alude, según Rashí, a que él iba a ser el sucesor de Moshé. Pero también alude a que Yeshúa es el único que finalmente podrá destruir el poder de Amalek en los últimos tiempos.

17:16         “y dijo: HaShem lo ha jurado; HaShem hará guerra contra Amalek de generación en generación.” – Esto nos enseña que en cada generación hay un Amalek que intenta destruir el pueblo judío. Hamán, que aparece en el libro de Ester, fue un descendiente de Amalek. Adolf Hitler fue un Amalek en su generación. Acaba de morir un Amalek, Yassir Arafat, y después de él se levantará otro, ¿quién será? Posiblemente será el último que vendrá antes de la venida del Mesías, al cual él matará con la espada de su boca, como está escrito en Isaías 11:4b:

“herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío.”

En 2 Tesalonicenses 2:8 está escrito:

“Y entonces será revelado ese inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida”

¡Que sea pronto y en nuestros días! Amén.

En esta parashá se encuentra el mandamiento número 24 de los 613:

24. Prohibición de traspasar los límites permitidos en Shabat, Éxodo 16:29.

Parashá 15 Bo

א׳ באדר א׳ ה׳תשע״ד (February 1, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 15 Bo

Éxodo 10:1 – 13:16

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 10:1-11
  2. 10:12-23
  3. 10:24 – 11:3
  4. 11:4 – 12:20
  5. 12:21-28
  6. 12:29-51
  7. 13:1-16
  8. Maftir: 13:14-16

Haftará: Jeremías 46:13-28

Los Escritos Apostólicos: Lucas 5:12 – 7:50

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. 5:12-32
  2. 5:33 – 6:19
  3. 6:20-42
  4. 6:43 – 7:17
  5. 7:18-50

Bo – Significa “ven”.

Primera aliyá, 10:1-11

HaShem le dice a Moshé que venga a Faraón. El Eterno ha hecho pesado los corazones de Faraón y sus siervos para hacer grandes señales que serán contados a los hijos y a los nietos de los israelitas, y también para que los hijos de Israel sepan que él es HaShem. Moshé y Aharón se presentan ante Faraón y le pide que deje ir al pueblo hebreo. Si no lo hace vendrán langostas que cubrirán la tierra y comerán lo que se quedó del granizo y llenarán las casas. Será algo que nunca se ha visto antes. Cuando Moshé sale, los siervos le dicen a Faraón que deje que el pueblo sirva a HaShem porque Egipto está destruido. Hacen volver a Moshé y Aharón y Faraón les dice que vayan a servir a HaShem. Al preguntar quiénes van a ir, Moshé contesta que irán con jóvenes y ancianos, hijos e hijas, ovejas y vacas porque se va a hacer una fiesta al Eterno. Faraón dice que están pensando hacer mal. Sólo deja ir a los hombres. Luego los expulsa de su presencia.

Segunda aliyá, 10:12-23

Por orden de HaShem Moshé extiende su mano y el Eterno hace soplar un viento fuerte del oriente todo el día y toda la noche que trae langostas que se asientan en todo el territorio de Egipto y el país se oscurece. Comen todo lo que quedó desde el granizo y no dejan nada verde. Faraón llama a Moshé y a Aharón y reconoce que ha pecado. Pide que se le perdone y que oren para que se quite la langosta. Moshé ora y un fuerte viento occidental arroja las langostas en el mar de Cañas (Rojo). Pero HaShem fortalece el corazón de Faraón y no deja ir a los hijos de Israel.

Por mandato de HaShem Moshé extiende su mano sobre el cielo y hay tinieblas sobre todo Egipto durante tres días de modo que nadie se ve ni se levanta. Pero los hijos de Israel tienen luz donde moran.

Tercera aliyá, 10:24 – 11:3

Faraón llama a Moshé y dice que pueden ir a servir al Eterno con los pequeños, pero dejando el ganado. Moshé dice que Faraón también tendrá que darles sacrificios y por eso el ganado tendrá que ir también. Pero HaShem fortalece el corazón de Faraón y no los deja. Faraón dice a Moshé que se aparte y que no vuelva a ver su rostro, porque entonces morirá. Moshé dice que habló bien porque no volverá a ver su rostro.

HaShem dice que va a traer una plaga más sobre Faraón y sobre Egipto y entonces echará a los hijos de Israel completamente. El pueblo tendrá que pedir de sus vecinos objetos preciosos. El Eterno hace que el pueblo gana el favor de los egipcios. También Moshé es muy estimado en todo Egipto.

Cuarta aliyá, 11:4 – 12:20

Moshé dice a Faraón que HaShem va a salir por la noche por todo Egipto y entonces morirá todo primogénito, de los hombres y del ganado. Habrá un gran clamor en todo Egipto como nunca ha habido antes ni habrá. Pero los hijos de Israel no sufrirán daño, para que sepan como HaShem hace diferencia entre Egipto e Israel. Todos los siervos de Faraón se inclinarán a Moshé pidiendo que salga con el pueblo y entonces saldrá. Moshé sale de Faraón ardiendo en ira. Faraón no escucha para que las maravillas del Eterno se multipliquen en Egipto. Moshé y Aharón han hecho todas estas maravillas ante Faraón, pero HaShem ha fortalecido su corazón y no deja salir de su tierra a los hijos de Israel.

HaShem dice que este mes será el primer mes del año para los hijos de Israel. El día diez del primer mes cada padre tendrá que traer a su casa un cordero o un cabrito. El que tiene una familia pequeña podrá juntarse con el vecino más cercano para que juntos puedan comer un cordero o un cabrito entero, según el número de personas. El cordero o el cabrito será un macho, sin defecto, que esté en su primer año. Será guardado hasta el día 14 para ser sacrificado por la tarde. Parte de la sangre será puesta en los dos postes y en el dintel de la casa donde lo coman. Hay que comer la carne esa noche, asada al fuego, junto con pan sin levadura y hierbas amargas. No se puede comer crudo ni hervido, sino asado, con cabeza, patas y entrañas. No se puede dejar nada para la mañana siguiente. Lo que quede tendrá que ser quemado en fuego. Hay que comerlo rápido, vestido para salir. Es el Pesaj del Eterno.

Esa noche HaShem pasará por Egipto para matar todo primogénito. Todos los dioses serán juzgados por HaShem. La sangre será señal para los hijos de Israel. Cuando HaShem vea la sangre saltará sobre ellos y ninguna plaga los tocará. Ese día será recordada con la celebración de una fiesta al Eterno por todas las generaciones.

Siete días se comerá panes sin levadura. Antes del primer día hay que quitar toda levadura de la casa. La persona que coma algo leudado durante los siete días será cortada de Israel. El primer día y en el séptimo días habrá santas convocaciones. En esos días sólo se puede trabajar preparando la comida que se va a comer.

Hay que guardar los panes sin levadura, porque en ese día HaShem sacó a los ejércitos de Israel de Egipto. Ese día será guardado de generación en generación. Se comerán panes sin levadura el primer mes desde el día 14 del mes por la tarde hasta el día 21 del mes por la tarde. Está prohibido tener algo leudado en casa durante ese tiempo y el que coma algo leudado será cortado de la congregación, sea peregrino o nativo. Nada leudado se comerá, sino panes sin levadura en todo lugar.

Quinta aliyá, 12:21-28

Moshé convoca a los ancianos y les da instrucciones para preparar y sacrificar el Pesaj. Tendrán que usar hisopo para manchar el dintel y los postes de la puerta. No se puede salir de la puerta hasta la mañana. Cuando HaShem vea la sangre pasará sobre la puerta y el ángel destructor no tendrá permiso para entrar. Esta ordenanza será guardada para siempre en la Tierra prometida. Cuando los hijos pregunten qué significa este servicio, hay que contestarles que es un sacrifico de Pesaj al Eterno que pasó por nuestras casas al herir a los egipcios. El pueblo hace reverencia y luego hace tal como HaShem ha mandado.

Sexta aliyá, 12:29-51

A la medianoche HaShem hiere a todos los primogénitos de Egipto. Faraón, sus siervos y todos los egipcios se levantan y claman. En todo hogar hay alguien muerto. Faraón llama a Moshé y Aharón diciéndoles que se vayan a adorar a HaShem con todo lo que han dicho. Los egipcios apremian al pueblo para que salga porque piensan que todos van a ser muertos. El pueblo toma la masa sobre sus hombros antes de que se leudara. Los hijos de Israel piden objetos de valor y ropa de los egipcios, según las instrucciones de Moshé, y les conceden lo que piden, despojando a los egipcios.

Los hijos de Israel, que son unos 600.000 varones sin contar los niños, parten de a pie de Ramsés hacia Sukot. Con ellos sube una multitud mixta y mucho ganado. De la masa coceen tortas de pan sin levadura. El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue de 430 años exactos. Esa noche es vigilia para HaShem para ser guardada por todos los hijos de Israel por todas las generaciones.

Ningún extranjero podrá comer del Pesaj. Un esclavo de un israelita podrá comerlo si se circuncida. Un peregrino o jornalero no podrá comerlo. Hay que comerlo en una casa. No se puede sacar su carne fuera de la casa ni quebrantar ninguno de sus huesos. Toda la congregación de Israel tendrá que hacer esto. Si un residente quiere celebrar Pesaj al Eterno, tendrá que circuncidar todo varón de su familia. Él será como un nacido en el país. Ningún incircunciso comerá de él. El residente y el nativo tendrán la misma ley.

Los hijos de Israel hacen tal como HaShem ha mandado a Moshé y Aharón. Ese mismo día HaShem los saca de Egipto en orden.

Séptima aliyá, 13:1-16

El Eterno habla con Moshé y dice que hay que consagrarle todo primogénito de Israel, de hombres y animales. Moshé dice al pueblo que se acuerde del día cuando el Eterno los sacó de la casa de esclavos y no comerán nada leudado. El mes de Aviv es el de la salida. Cuando el pueblo es llevado a la tierra prometida tendrá que hacer este servicio en ese mes. Hay que comer matsá durante siete días. En el séptimo día hay fiesta para el Eterno. Nada leudado se puede ver en todo el territorio. Cada uno tiene que contar a su hijo que esto lo hace porque el Eterno le sacó de Egipto. Hay que poner esto como señal en la mano y un recordatorio entre los ojos para que la Torá del Eterno esté en la boca. De año en año hay que guardar esta ordenanza.

Al llegar a la tierra prometida hay que pasar al Eterno todo macho que abre matriz tanto de hombre como de ganado. Los primogénitos de los asnos serán redimidos con un cordero, o matado. Todo hijo primogénito será redimido. Cuando el hijo pregunta sobre esto hay que decirle que el Eterno nos sacó con mano fuerte de Egipto, la casa de esclavitud. Cuando Faraón no nos dejó, HaShem mató a todo primogénito en Egipto, de hombres hasta animales. Por eso se sacrifican todos los machos primogénitos de los animales al Eterno pero todos los primogénitos de los hijos son redimidos. Esto será como señal en la mano y insignias entre los ojos, porque HaShem nos sacó de Egipto con poder.

Comentarios

Primera aliyá, 10:1-11

10:1 “Entonces HaShem dijo a Moshé: Preséntate a Faraón, porque yo he hecho pesado su corazón y el corazón de sus siervos, para mostrar estas señales mías en medio de ellos” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “preséntate” es “bo”, que significa “ven”. Esto nos enseña que el Eterno estaba en Mitsrajim con los hijos de Israel, y también que Él fue primero a Faraón e invitó a Moshé a ir con él. Un siervo del Eterno no hace las cosas por sí mismo, sino en colaboración con el Eterno. No toma iniciativas propias, sino siempre en relación con el Eterno, con lo que él dice y hace. Si tomamos decisiones sin consultar con el Eterno podemos sufrir graves consecuencias, como está escrito en Josué 9:14:

“Y los hombres de Israel tomaron de sus provisiones, y no pidieron el consejo de HaShem.”

10:2 “y para que cuentes a tu hijo y a tu nieto, cómo me he burlado de los egipcios, y cómo he mostrado mis señales entre ellos, y para que sepáis que yo soy HaShem.” – Los padres tienen la responsabilidad de enseñar a los hijos acerca de lo que el Eterno ha hecho en sus vidas y, especialmente lo que pasó con la salida de Egipto. Esta salida simboliza la liberación de hasatán, el pecado y el mundo por medio de Yeshúa el Mesías. Hay que contar a los hijos la experiencia de salvación por medio de Mashiaj. Los padres tienen que transmitir estas verdades a sus hijos. Este texto también nos enseña que los abuelos tienen la obligación de contar a sus nietos acerca de la redención del Eterno. La tarea de transmitir la fe hebrea no cae solamente sobre los padres, sino también sobre los abuelos, como está escrito en Joel 1:3:

“Contadlo a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la siguiente generación.”

En el Salmo 78:2-8 está escrito:

“En parábolas abriré mi boca; hablaré enigmas de la antigüedad, que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado. No lo ocultaremos a sus hijos, sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas de HaShem, su poder y las maravillas que hizo. Porque Él estableció un testimonio en Yaakov, y puso una ley en Israel, la cual ordenó a nuestros padres que enseñaran a sus hijos; para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer; y éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos, para que ellos pusieran su confianza en Elohim, y no se olvidaran de las obras de Elohim, sino que guardaran sus mandamientos; y no fueran como sus padres, una generación porfiada y rebelde, generación que no preparó su corazón, y cuyo espíritu no fue fiel a Elohim.”

La tradición de pasar la revelación de padres a hijos, es la que ha mantenido vivo el pueblo de Israel a lo largo de todas las generaciones y es parte de la misma declaración de fe hebrea, como está escrito en Deuteronomio 6:6-7:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.”

Si los padres dejan que otros se encarguen de la educación espiritual de sus hijos, no han cumplido con esta responsabilidad. Tanto los padres como los hijos tienen la necesidad de esta transmisión. Los padres necesitan recordar y alabar al Eterno por los milagros que han vivido y pasar estas experiencias a sus hijos y a sus nietos. Ellos, a su vez, recibirán, y serán conscientes de, una herencia espiritual que es capaz de producir en ellos una confianza profunda en Elohim. Un padre debe leer la Escrituras todos los días a sus hijos, mientras estén viviendo bajo su techo. Así levantará una generación de santos.

10:9 “Y Moshé respondió: Iremos con nuestros jóvenes y nuestros ancianos; con nuestros hijos y nuestras hijas; con nuestras ovejas y nuestras vacadas iremos, porque hemos de celebrar una fiesta a HaShem.” – Este versículo nos enseña que hay tres cosas que son necesarias para que se pueda celebrar una fiesta para el Eterno:

  • ·Libertad
  • ·La familia
  • ·Sacrificio

Sin estos tres no es posible celebrar una verdadera fiesta al Eterno.

10:11 “No será así; id ahora sólo los hombres, y servid a HaShem, porque eso es lo que habéis pedido. Y los echaron de la presencia de Faraón.” – Faraón quería intentar que las mujeres y los niños se quedaran en Egipto mientras que los varones se fueran a celebrar fiesta al Eterno. Esto no es posible. Si la esposa y los hijos no pueden estar con nosotros, no podremos celebrar una fiesta delante del Eterno. Los niños tienen que sentirse bienvenidos y a gusto en nuestras celebraciones. Si no lo están, no estamos haciendo las cosas bien. Faraón simboliza a hasatán y como tal intenta hacer dos cosas:

  • ·Dividir la familia.
  • ·Apartar a los niños de los cultos.

Todas las celebraciones judías están diseñadas para que los niños puedan sentirse involucrados en ellas. Por esto usamos mucha simbología y objetos de culto para que nuestra enseñanza y nuestro servicio al Eterno sean fáciles de asimilar para los pequeños. El Mesías se indignó contra sus talmides cuando intentaron apartar a los niños de la presencia mesiánica, como está escrito en Marcos 10:13-16:

“Y le traían niños para que los tocara; y los discípulos los reprendieron. Pero cuando Yeshúa vio esto, se indignó y les dijo: Dejad que los niños vengan a mí; no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el reino de Elohim. En verdad os digo: el que no reciba el reino de Elohim como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en sus brazos, los bendecía, poniendo las manos sobre ellos.”

Segunda aliyá, 10:12-23

10:14 “Y subieron las langostas sobre toda la tierra de Egipto y se asentaron en todo el territorio de Egipto; y eran muy numerosas. Nunca había habido tantas langostas como entonces, ni las habría después.” – En Joel 2:2 hay una referencia a una invasión de langostas en la tierra de Israel como está escrito:

“día de tinieblas y lobreguez, día nublado y de densa oscuridad. Como la aurora sobre los montes, se extiende un pueblo grande y poderoso; nunca ha habido nada semejante a él, ni tampoco lo habrá después por años de muchas generaciones.”

¿Cómo es posible que en la Torá esté escrito que no habrá tantas langostas después cuando el profeta Yoel dice que nunca ha habido nada semejante? Vamos a dar dos interpretaciones a esta aparente contradicción:

Rashí dice que la profecía de Yoel muestra que esa plaga de langostas fue más severa que la de Moshé. Pero no hubo contradicción porque la plaga de Yoel estaba compuesta por numerosas especies de langostas en conjunto: las especies arbé, yélek, jasil y gazam. Pero la plaga de Moshé consistió en una sola especie, e igual a ella no hubo antes ni habrá después.

También podríamos interpretar estos dos textos de manera que las dos plagas ocurrieron en dos países distintos, Egipto y la tierra de Israel. La promesa de que nunca será algo semejante se refiere sólo a Egipto. La plaga que se menciona en el libro de Yoel está en relación con la tierra de Israel, y allí no había ocurrido nada semejante, ni tampoco habrá después. Los demonios en forma de langostas, que vendrán sobre el mundo en los últimos tiempos, (cf. Revelación 9:1-11), no serán tan numerosos como las que hubo en Egipto en tiempo de Moshé o en Israel en tiempo de Yoel.

10:22 “Extendió Moshé su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas en toda la tierra de Egipto por tres días.” – Los tres días de tinieblas aluden a la muerte del Mesías.

10:23 “No se veían unos a otros, nadie se levantó de su lugar por tres días, pero todos los hijos de Israel tenían luz en sus moradas.” – Las tinieblas no fueron de la clase que nosotros las conocemos, sino que no hubo manera de obtener luz. Aunque encendían fuego, no emitía luz. Eran tinieblas compactas de manera que nadie se podía mover de un lugar a otro. Todos estaban quietos en sus lugares durante tres días. Pero los hijos de Israel tenían luz en sus hogares. Esto nos enseña que los hijos de luz andamos en luz y los hijos de las tinieblas están esclavizadas por las tinieblas. Hay dos reinos espirituales, el reino de luz, donde gobierna HaShem, sobre los que andan en la obediencia, y el reino de tinieblas, donde reina hasatán sobre los que andan en la desobediencia. Los que se encuentran en el reino de tinieblas podrán pasar de allí al reino de luz, como está escrito en el Salmo 107:10-15:

“Moradores de tinieblas y de sombra de muerte, prisioneros en miseria y en cadenas, porque fueron rebeldes a las palabras de Elohim y despreciaron el consejo del Altísimo; humilló pues, sus corazones con trabajos, tropezaron y no hubo quien los socorriera. Entonces en su angustia clamaron a HaShem y Él los salvó de sus aflicciones; los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte y rompió sus ataduras. Den gracias a HaShem por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.”

En Hechos 26:18 está escrito:

“para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Elohim, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados.”

En 1 Pedro 2:9 está escrito:

“Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Elohim, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”

En Colosenses 1:13 está escrito:

“Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado”

En 1 Tesalonicences 5:5 está escrito:

“porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas.”

Tercera aliyá, 10:24 – 11:3

10:26 “Por tanto, también nuestros ganados irán con nosotros; ni una pezuña quedará atrás; porque de ellos tomaremos para servir a HaShem nuestro Elohim. Y nosotros mismos no sabemos con qué hemos de servir a HaShem hasta que lleguemos allá.” – Moshé no podía mentir. Ellos no sabían qué era lo que HaShem iba a pedir en sacrificio. Para sacrificar al Eterno hay que estar dispuesto a darlo todo. No se puede dejar ni una pezuña atrás en nuestra entrega al Eterno. Todo le pertenece y por lo tanto estamos dispuestos a darle cualquier cosa que nos pida.

Cuarta aliyá, 11:4 – 12:20

11:6 “Y habrá gran clamor en toda la tierra de Egipto, como nunca antes lo ha habido y como nunca más lo habrá.” – En Isaías 19 hay una profecía que habla de lo que va a pasar con Egipto en los últimos tiempos. Allí está escrito que el Eterno va a herir a Egipto en los últimos tiempos, como dice el versículo 22.

“Y HaShem herirá a Egipto; herirá pero sanará; y ellos volverán al Eterno, y Él les responderá y los sanará.”

En Isaías 11:15a está escrito:

“Y HaShem destruirá la lengua del mar de Egipto.”

A pesar de estas heridas que se verán en un futuro no muy lejano, no va a haber un grito en Egipto como aquella noche cuando todos los primogénitos fueron muertos.

12:2 “Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primer mes del año para vosotros.” – El mes de Aviv, cf. 13:4, ha sido establecido por el Eterno como el primero de los meses del año. Ese mes coincide más o menos con la última mitad de marzo y la primera mitad de abril, según el calendario romano. La palabra “aviv” significa “espigas verdes”. En la edad media tomó el significado de “primavera” y así es usada en el hebreo moderno. En el mes de las espigas verdes, el de la primavera, el pueblo de Israel salió de Egipto. Es el mes de la redención. La redención es el inicio del programa de salvación del Eterno. Todo empieza con el sacrificio del cordero, cuya sangre libera de la muerte. Después viene la libertad de la esclavitud. Todo el programa de salvación está revelado en las fiestas del Eterno, y por esto este mes tiene que ser el primero del año, para que el programa esté en orden. Al alterar el orden de los meses se altera el plan de redención del Eterno y no se entenderá.

La tradición judía, en parte heredada desde Babilonia, establece el Rosh HaShaná, el nuevo año, el primer día del séptimo mes, llamado Tishrí (septiembre-octubre). Pero la Torah no menciona esa fecha como el principio del año, sino el primero del mes de Aviv, que también tiene el nombre babilónico de Nisán, cf. Nehemías 2:1; Ester 3:7. En el Talmud hay una discusión entre dos rabinos si el mundo fue creado en el mes de Nisán o  Tishrí. La última tuvo más fuerza y por esto se ha establecido que el cómputo de los años desde la creación del mundo es a partir del 1 de Tishrí, que es el séptimo mes en el anuario bíblico. Hay una fiesta anual establecida en la Torá para ese día, llamada Yom Teruá, el día del clamor, o toque de shofar. El judaísmo babilónico celebra el nuevo año en esa fiesta, llamándolo Rosh HaShaná, “cabeza del año”. Sin embargo, la Torá dice que “para vosotros”, es decir, para los hijos de Israel y los gentiles convertidos que son copartícipes de la redención, el mes de Aviv es el primero del año.

La expresión “para vosotros” nos da a entender que no es así para otros. Desde el principio los pueblos de las naciones contaron los meses desde el día de la creación de Adam, el primer día del primer mes. Cuando Adam fue creado el sexto día de la semana, él empezó a contar el tiempo. Para él fue el primer día del primer mes. Esto nos enseña que Adam probablemente fue creado el día de la luna nueva. Desde entonces sus descendientes contaron los meses y los años según marcaba el sol y la luna, cf. Génesis 1:14.

Ahora el Eterno dice “para vosotros”, dando a entender que para otros no lo es. Ellos seguirán contando de otra manera. Antes de la salida de Egipto, los hijos de Israel no celebraban el mes de Aviv como el primero del año. Pero cuando el Eterno empieza su programa de redención, cambia todo. El mes que antes fue el primero, de repente es considerado como el séptimo. Tishrí, que antes era el primer mes, llegó a ser el séptimo. “Para vosotros” es así, pero los demás no lo van a ver así, porque no son parte de la gran redención.

El Talmud dice:

“Cuatro son los años nuevos en el calendario hebreo: El primer día del mes de Nisán – es el año nuevo de los reyes y las festividades, el primero del mes de Elul – año nuevo para el cálculo del diezmo sobre los animales… el primer día del mes de Tishri – año nuevo para la cuenta de los años (para el cálculo de la Shmitá – año sabático y el Yovel – jubileo), para las plantaciones y los cultivos agrícolas, y el primero de Shvat – año nuevo para los árboles, según Shamai. En la escuela de Hilel dicen: (el año nuevo de los árboles es) el decimoquinto día del mes.”

La Halajá (ley práctica) se fijó según Hilel, por lo tanto, el 15 de Shvat se celebra el año nuevo de los árboles.

Relación aproximada entre el calendario romano y el calendario judío.

 

(Los nombres de los meses que aparecen entre paréntesis son los que aparecen en la Biblia)

Los nombres de los meses romanos septiembre hasta diciembre nos muestran que había una relación antigua entre el cómputo bíblico y el romano. Septiembre corresponde al séptimo mes Tishrí, octubre corresponde al octavo mes Jeshván, noviembre corresponde al noveno mes Kislev, y diciembre corresponde al décimo mes Tevet. Luego hubo cambios en el calendario romano y estos meses ya no corresponden al nombre que llevan. Septiembre ahora es el noveno mes del año romano.

 

Está escrito en el Salmo 104:19a:

“Él hizo la luna para medir las estaciones.”

La Torá dice que en primer lugar hay que basarse en la luna para medir las estaciones. Sin embargo, el sol también fue creado para mostrar los años, como está escrito en Génesis 1:14:

“Entonces dijo Elohim: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y para días y para años”

El calendario hebreo es una combinación entre la luna y el sol. El año lunar tiene actualmente aprox. 354,36 días y el año solar aprox. 365,25 días. Por esta razón, si se sigue solamente la luna, van a faltar 11 días al año para llegar al año solar, que es la que rige en la naturaleza. El calendario árabe sigue solamente la luna y el calendario romano sigue solamente el sol. Ninguno de los dos cumplen los requisitos de la Torá. Tanto el sol como la luna tienen que ser la base para medir los años.

Un mes bíblico siempre empieza con la luna nueva. Según la Torá, el primer mes, Aviv, tiene que caer en la primavera, cuando la cebada está lista para ser cosechada en la tierra de Israel. Si nos regimos sólo por el año lunar, (con 354 días), que no sigue el ciclo de la naturaleza, la primavera no caería en el mismo mes cada año. Y si seguimos solamente el año solar, no podríamos celebrar las fiestas según la luna nueva, como manda la Torá. Tenemos que tener una combinación entre la luna y el sol.

Para ajustar la diferencia entre el año lunar y el año solar, en tiempos bíblicos se añadía un mes extra al final del año en el caso de que la cebada no estuviera lista para ser cosechada. Para la fiesta del primer mes hacía falta un sacrificio de harina de cebada y si no había cebada no se podía celebrar la fiesta. Así que hasta el siglo IV e.c. la misma naturaleza de Israel decidía cuando iba a ser el primer mes de cada año. Si la primavera venía tarde un año, se añadía un mes extra a los doce meses del año. Si la cebada estaba madura, no se añadía, y así sucesivamente. Más adelante se estableció un calendario fijo, que es el que se usa en la actualidad, elaborado por Hilel II en el año 358 e.c., en el cual se añade por reglas matemáticas un mes extra (Adar II) cada dos o tres años. En total son añadidos 7 meses durante un periodo de 19 años.

El año bíblico es de 360 días, cf. Daniel 7:25; Revelación 13:5; 11:2-3; 12:6, 14. No hay ningún testimonio en las Escrituras de que hay que añadir un mes extra cada dos o tres años. La Torá no lo contempla, cf. Génesis 7:11, 24; 8:3-4; Ester 1:4. Esto nos da pie a pensar que al principio no hubo diferencia entre el año solar y el año lunar. El mes lunar tenía exactamente 30 días y así los 12 meses daban un año de 360 días. Esto significa que la tierra sólo necesitaría 360 días para dar una vuelta alrededor del sol.

Hay documentos arqueológicos e históricos de varias culturas antiguas que muestran que hubo un cambio en el sistema solar en el siglo VIII a.e.c., cuando fueron añadidos 5 días al año solar. Algo pasó en nuestro sistema solar que causó un desajuste entre el año lunar y el año solar. La tierra se alejó del sol y la luna se acercó a la tierra. Hay un acontecimiento relatado en las Escrituras que coincide con la fecha dada en las culturas antiguas, que nos da pie a pensar que fue en ese momento cuando sucedió este desajuste en nuestro sistema solar, según está escrito en 2 Reyes 20:8-11:

“Y Jizkiyahu dijo a Yeshayahu: ¿Cuál será la señal de que HaShem me sanará, y de que subiré a la casa de HaShem al tercer día? Respondió Isaías: Esta será la señal de HaShem para ti, de que HaShem hará lo que ha dicho: ¿avanzará la sombra diez grados o retrocederá diez grados? Y Jizkiyahu respondió: Es fácil que la sombra decline diez grados; pero no que la sombra vuelva atrás diez grados. El profeta Isaías clamó a HaShem, y El hizo volver atrás la sombra diez grados en las gradas las que había declinado, en las gradas de Ajaz.”

En Isaías 38:7-8 está escrito:

“Esta será para ti la señal de HaShem, de que HaShem hará lo que ha dicho: He aquí, haré que la sombra en las gradas, que ha descendido con el sol en las gradas de Ajaz, vuelva atrás diez grados. Y la sombra del sol retrocedió diez grados en las gradas por las que había descendido.”

Este cambio causó que la luna nueva a partir de entonces ya no se podía saber con exactitud, puesto que el mes lunar llegó a tener 29 ½ días, en lugar de 30 que había tenido antes. En tiempos del rey Shaúl se sabía con exactitud cuándo iba a ser la luna nueva, como está escrito en 1 Samuel 20:5:

“Y David respondió a Yehonatán: He aquí, mañana es luna nueva y debo sentarme a comer con el rey, pero déjame ir para que me esconda en el campo hasta el atardecer del tercer día.”

Pero más adelante se necesitaban dos testigos cada mes para saber cuándo celebrar la fiesta de la luna nueva. Entonces ya no se podía saber con antelación cuándo iba a ser la fiesta anual de Yom Teruá, que cae el primer día del séptimo mes. Nadie sabe el día ni la hora cuando se verá la luna nueva de Yom Teruá. Esto nos enseña que el regreso del Mesías será en el primer día del séptimo mes, como está escrito en Mateo 25:13:

“Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.”

12:3 “Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: “El diez de este mes cada varón tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa.” – Aquí “cada uno” se refiere a cada cabeza de hogar. El diez del mes de Aviv/Nisán fue tomado un cordero para cada casa donde se iba a comer. Según el Talmud, esto sólo se hizo una vez. En las siguientes celebraciones no se introducía el cordero en la casa, sólo se designaba y fue revisado durante cuatro días para que fuera sin defecto, pudiendo ser tomado en cualquier momento.

En el día 10 de Nisán Yeshúa entró en Yerushalayim montado sobre un asno, como está escrito en Juan 12:12-15:

“Al día siguiente (del Shabat), cuando la gran multitud que había venido a la fiesta, oyó que Yeshúa venía a Yerushalayim, tomaron hojas de las palmas y salieron a recibirle, y gritaban: ¡Hoshiá-na! BENDITO EL QUE VIENE EN EL NOMBRE DE HASHEM, el Rey de Israel. Yeshúa, hallando un asnillo, se montó en él; como está escrito: NO TEMAS, HIJA DE TSION; HE AQUÍ, TU REY VIENE, MONTADO EN UN POLLINO DE ASNA.”

Esto no podía haber sido en Shabat, puesto que no está permitido montar sobre animales, ni quebrantar ramas en Shabat. Si el día 10 hubiera sido Shabat, el 14 habría sido el cuarto día de la semana (miércoles). De esto aprendemos que es imposible que el Mesías haya sido colgado sobre el madero el cuarto día de la semana.

Yeshúa vino a Beit-Anyá el sexto día de la semana (“viernes”), seis días antes de Pesaj (que se sacrificó el día 14 de Nisán), según Juan 12:1-2 donde está escrito:

“Entonces Yeshúa, seis días antes del Pesaj, vino a Beit-Anyá donde estaba Elazar, al que Yeshúa había resucitado de entre los muertos. Y le hicieron una cena allí, y Marta servía; pero Elazar era uno de los que estaban con él.”

La cena que fue ofrecida fue la cena de kabalat Shabat, la recepción del Shabat, en el inicio del Shabat, el viernes por la noche. Durante el día del Shabat vinieron muchos judíos para ver a Yeshúa y a Elazar que había sido reavivado de los muertos, cf. Juan 12:9. Luego dice el versículo 12: “Al día siguiente”, refiriéndose al primer día de la semana, el 10 de Nisán que, según mis cálculos coincidía con el domingo el 22 de abril del año 31 e.c., según el calendario romano.

“cada varón tomará para sí un cordero” – Esto nos enseña que cada uno es responsable para apropiarse del Cordero de Elohim que ha sido provisto para la salvación de cada uno.

“un cordero para cada casa” – Esto nos enseña que cada padre de familia tiene la responsabilidad de proveer todo lo necesario para que toda su familia pueda experimentar la salvación por medio de Yeshúa el Mesías.

12:5 “El cordero será un macho sin defecto, de un año; lo apartaréis de entre las ovejas o de entre las cabras.” – La palabra hebrea para cordero es “sé” que significa la cría de la oveja o de la cabra. Así que el cordero podría ser de cualquiera de estas dos clases de animales. El cabrito conecta el sacrificio de Pesaj con Yom Kipur, cuando se sacrifican dos machos cabríos que llevan el pecado de los hijos de Israel. El día 10 del primer mes tiene un reflejo en el día 10 del séptimo mes, Yom Kipur, el día de la expiación, cf. Levítico 16. De esto aprendemos que el Mesías sufriente hace las dos funciones de cordero y de macho cabrío, de morir para liberar a los primogénitos de la muerte y para quitar el pecado del pueblo. Por esto el rabino Yojanán ben Zejariyá exclamó proféticamente cuando vio a Yeshúa, como está escrito en Juan 1:29b:

“He ahí el Cordero de Elohim que quita el pecado del mundo.”

El Cordero alude al sacrificio de Pesaj, que no quitaba el pecado, sino liberaba de la muerte,  y la frase: “que quita el pecado del mundo” hace alusión al sacrificio de Yom Kipur.

“macho” – El cordero tenía que ser macho, para simbolizar a un hombre, Yeshúa.

“sin defecto” – El cordero tenía que ser sin defecto para simbolizar a Yeshúa, que no tenía pecado (yetser hará) ni pecados, como está escrito en 1 Pedro 1:18-20:

“sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre del Mesías. Porque él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a vosotros”

Cuando habla de que él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, hace referencia al día 10 de Nisán cuando cada cordero fue asignado para ser sacrificado el día 14. La Mishná enseña que antes de sacrificar el cordero había que señalar quiénes iban a participar en su comida. En tiempos del segundo templo cada persona tenía que unirse a un grupo que tenía un cordero asignado. Así que cada individuo de un grupo tenía un cordero asignado de antemano para él, cuatro días antes de su sacrificio. Esto enseña que el Mesías Yeshúa fue designado 4000 años antes de su muerte, que corresponden a 4 días, para ser sacrificado para todas aquellas personas que estaban inscritas en el libro de la vida desde antes de la fundación del mundo, como está escrito en Revelación 13:8:

“Y la adorarán todos los que moran en la tierra, cuyos nombres no han sido escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado.”

 

Otra traducción del mismo texto dice: “el Cordero, que fue inmolado desde la fundación del mundo.”

Las dos traducciones son posibles, según el texto griego, y las dos cuadran dentro del contexto de Pesaj. Cada persona se inscribe para comer del cordero cuatro días antes de su sacrificio, y el mismo cordero es asignado para ser sacrificado cuatro días antes.

En Efesios 1:3-7 está escrito:

“Bendito sea el Elohim y Padre de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en el Mesías, según nos escogió (nos inscribió en la lista para poder comer del cordero) en El antes de la fundación del mundo (4000 años antes que corresponden a 4 días), para que fuéramos santos y sin mancha delante de El. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Yeshúa el Mesías, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado. En él tenemos redención (en Pesaj) mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados (en Yom Kipur) según las riquezas de su gracia.”

Sin embargo, estaba permitido inscribirse en la lista de un grupo hasta el momento del sacrificio. La Mishná dice: “Siempre pueden asignarse (comensales del cordero pascual) en tanto haya como la cantidad de una aceituna para cada uno de ellos. La asignación (de los participantes) y su anulación puede hacerse en tanto no se haya sacrificado.”

“de un año” – Según Rashí, esto significa que no puede haber cumplido 12 meses. Tenía que estar en su primer año de vida.

12:6 “Y lo guardaréis hasta el día catorce del mismo mes; entonces toda la asamblea de la congregación de Israel lo matará al anochecer.” – El cordero tenía que ser revisado durante los cuatro días para que fuera perfecto. Lo mismo pasó con el Mesías cuando entró en Yerushalayim el día 10 de Nisán aquel año. Estuvo varios días enseñando en el templo y durante ese tiempo podían venir y hacerle preguntas. Vinieron los más estudiosos del pueblo para interrogarle e incluso intentaban atraparle en alguna palabra, como está escrito en Mateo 22:15:

“Entonces se fueron los perushim y deliberaron entre sí cómo atraparle, sorprendiéndole en alguna palabra.”

Primero fue cuestionada su autoridad, luego le probaron con la pregunta sobre el impuesto al Cesar, y después le preguntan sobre la resurrección y finalmente sobre el gran mandamiento, cf. Mateo21-22; Lucas 20. En todas estas pruebas mostró que era un cordero sin defecto. Al final nadie se atrevía a hacerle más preguntas, como está escrito en Mateo 22:46:

“Y nadie pudo contestarle ni una palabra, ni ninguno desde ese día se atrevió a hacerle más preguntas.”

Luego fue interrogado por el Sanedrín, el gobierno de Israel, y luego por Pilato y Herodes, el gobierno de los gentiles. Ninguno podía encontrar un delito en él. Era un Cordero sin mancha.

La Mishná dice:

“El cordero pascual era sacrificado por tres grupos, como está escrito: “lo inmolará toda la asamblea de la congregación de Israel”: asamblea, congregación, Israel. Cuando entraba el primer grupo, se llenaba el atrio. Cuando se cerraban las puertas del atrio, tocaban el shofar, luego la trompeta clamorosamente y luego de nuevo el shofar. Los sacerdotes estaban en pie formando dos filas y teniendo en sus manos vasos de plata y de oro. Una fila tenía todos los vasos de plata y la otra todos de oro. No estaban mezclados. Los vasos no disponían de base a fin de que no los pudieran posar y se coagulara la sangre. Un israelita lo inmolaba, el sacerdote recibía (la sangre) y la entregaba a su compañero y éste al suyo, recibía el (vaso) lleno y devolvía el vacío. El sacerdote que estaba más cercano al altar la vertía sobre las basas (del altar). Cuando salía el primer grupo, entraba el segundo. Cuando salía el segundo, entraba el tercero. Tal como actuaba el primero, así actuaban el segundo y el tercero. Recitaban el halel (Salmos 113-118). Cuando terminaban, lo repetían por segunda vez y cuando completaban esta segunda recitación, volvían tercera vez a recitarlo, aunque nunca ocurrió que pudieran terminarlo en la tercera vuelta. R. Yehudá dice: Jamás los del tercer grupo llegaron hasta “amo a HaShem porque me oye” (Salmo116:1), ya que estaba formado por poca gente.”

“toda la asamblea de la congregación de Israel” – Todo Israel tenía la responsabilidad de matar el cordero. Pero no todos podían sacrificar. Esto nos enseña que el agente de una persona es como la persona misma. Esto se cumplió cuando el Mesías fue entregado a la muerte por tres grupos representativos de todo Israel, según Lucas 23:13, donde está escrito:

“Entonces Pilato convocó a los principales sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo”

El pueblo de Israel tenía sobre si la responsabilidad de sacrificar el Cordero de la redención. Por lo tanto no fue un fracaso lo que sucedió con Yeshúa, todo estaba en el plan divino para la salvación del mundo. HaShem usó el rechazo de los judíos contra su propio Mesías para cumplir Su plan que había revelado en los profetas, como está escrito en Hechos 2:23:

“a éste, entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Elohim, clavasteis en un madero por manos de impíos y le matasteis”

En Hechos 3:12, 14-15, 17-18 está escrito:

“Al ver esto Pedro, dijo al pueblo: Varones israelitas… vosotros repudiasteis al Santo y Justo, y pedisteis que se os concediera un asesino, y disteis muerte al Autor de la vida, al que Elohim resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos… Y ahora, hermanos, yo sé que obrasteis por ignorancia, lo mismo que vuestros gobernantes. Pero Elohim ha cumplido así lo que anunció de antemano por boca de todos los profetas: que su Mesías debería padecer.”

En Hechos 4:27-28 está escrito:

“Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, juntamente con los gentiles y los pueblos de Israel, contra tu santo siervo Yeshúa, a quien tú ungiste, para hacer cuanto tu mano y tu propósito habían predestinado que sucediera.”

Así que todo el pueblo de Israel cumplió su papel de sacrificar el Cordero, para su propia redención y la salvación del mundo, como está escrito en Juan 11:49-53:

“Pero uno de ellos, Kayafá, que era sumo sacerdote ese año, les dijo: Vosotros no sabéis nada, ni tenéis en cuenta que os es más conveniente que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. Ahora bien, no dijo esto de su propia iniciativa, sino que siendo el sumo sacerdote ese año, profetizó que Yeshúa iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Elohim que están esparcidos. Así que, desde ese día planearon entre sí para matarle.”

Había una discusión entre los tsedukim y los perushim cuándo había que sacrificar el cordero de Pesaj, la tarde antes del 14 de Nisán, o la misma tarde del 14 de Nisán. Los tsedukim dijeron que tenía que ser sacrificado antes del 14 de Nisán y comido durante la noche del 14 de Nisán. (Hay que tener muy en cuenta que el día no empieza según el cálculo romano, a las 12 h de la noche, sino a la caída del sol.) Así que los tsedukim sacrificaban sus corderos un día antes que los perushim. Los perushim fueron los que tenían la influencia sobre las masas de Israel, y por eso la mayoría seguía sus normas. Esto nos enseña que la vez cuando Yeshúa celebró el último Pesaj con sus talmides, lo hizo según la tradición de los tsedukim, un día antes, para luego poder ser el mismo Cordero de Elohim y morir el día siguiente, según la tradición de los perushim.

El cordero tenía que ser sacrificado por la tarde, más exactamente “entre las dos tardes”, según el texto hebreo. Según Rashí, la expresión “entre las dos tardes” significa el tiempo entre el mediodía, cuando el sol empieza a inclinarse, y la tarde cuando el sol se pone, “desde el oscurecimiento del día hasta el oscurecimiento de la noche”. La palabra “erev”,  “tarde” significa, según Rashí, “crepúsculo” o “oscuridad”, como se ve en Isaías 24:11b donde está escrito:

“toda alegría se ha oscurecido (arvá), desterrado está el júbilo de la tierra.”

“Entre las dos tardes” sería alrededor de las 3 h de la tarde, según el horario romano.

La Mishná dice:

“El sacrificio diario (Números 28:1-8) se sacrifica a las ocho y media (dos y media de la tarde según el cómputo romano) y se ofrece a las nueve y media (tres y media). En la vigilia del Pesaj (el 14 de Nisán) se sacrifica a la siete y media y se ofrece a las ocho y media, ya sea día ferial, ya sea Shabat. Si la vigilia pascual ocurre en la tarde del sábado (viernes), se sacrifica a las seis y media y se ofrece a las siete y media. Luego el sacrificio pascual.”

Los relatos de los Escritos Apostólicos muestran que Yeshúa murió en la novena hora del día, lo cual corresponde a las tres de la tarde según la hora romana, como está escrito en Lucas 23:44-46:

“Era ya como la hora sexta, cuando descendieron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena al eclipsarse el sol. El velo del templo se rasgó en dos. Y Yeshúa, clamando a gran voz, dijo: Padre, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU. Y habiendo dicho esto, expiró.”

En el texto de la Mishná vemos que los corderos de Pesaj fueron sacrificados después del sacrificio diario de la tarde, que en días normales fue adelantado una hora para dejar lugar para el Korbán Pesaj (sacrificio pascual). Esto nos enseña que los primeros corderos de Pesaj, que fueron sacrificados aquel 14 de Nisán cuando Yeshúa estaba colgando sobre el madero enfrente de la entrada del templo, murieron a la misma hora que él.

El texto de la Mishná también nos enseña que si el 14 de Nisán cayó el sexto día de la semana, en víspera de Shabat, se adelantó el sacrificio diario dos horas para dejar lugar al sacrificio de Pesaj. En tal caso es Korbán Pesaj empezaría alrededor de las dos de la tarde, hora romana, lo cual no coincide con la hora de la muerte del Mesías. Esto nos indica que la muerte de Yeshúa no ocurrió el viernes.

Si ubicamos el día de la muerte de Yeshúa en el sexto día de semana (viernes), no cuadra con el texto de Juan 12:1 donde dice que llegó de viaje a Beit-Anyá seis días antes de la Pesaj, puesto que Yeshúa no viajó en Shabat. Tampoco cuadra con el texto de Mateo 12:40 donde dice que tenía que estar en la tierra durante tres días y tres noches. Entre viernes y domingo no hay tres días y tres noches.

Si ubicamos el día de la muerte de Yeshúa en el cuarto día de semana (miércoles), no cuadra con el texto de Lucas 24:21 donde dice que ese primer día de la semana (domingo) era el tercer día después de su muerte, puesto que sería el cuarto día después de su muerte.

La resurrección no podía haber sido por la mañana del Shabat, puesto que Yeshúa caminó muchos más kilómetros de lo permitido cuando acompañó a los que iban a Emaús, Lucas 24:13, cf. Hechos 1:12.

La expresión de Lucas 24:1 “el uno de los Shabats”, es una expresión hebrea para nombrar los días de la semana desde los Shabats. El “uno de los Shabats” es el primer día de la semana, llamado en el mundo secular “domingo”. El “dos de los Shabats” es el segundo día
de la semana, llamado “lunes”, etc.

Encontramos la expresión “El uno de los Shabats” en el texto griego en Hechos 20:7 y 1 Corintios 16:2, donde se refiere al primer día de semana, (que empieza a la caída del sol el sábado y dura hasta la caída del sol el domingo). En ambos textos es muy probable que se habla de la reunión de havdalá, un poco después del fin del Shabat, el sábado por la noche.

Según los cálculos astronómicos para los años 30 y 33, el novilunio del mes de Aviv fue en un sexto día (viernes). Si Aviv cayó tarde en el año 31 también coincide con el sexto día de la semana. Esto quiere decir que el 14 del mes de Aviv/Nisán el año en que murió el Mesías cayó sobre el quinto día de semana, llamado jueves. Según mis cálculos, Yeshúa murió el 26 de abril del año 31. Ese año la primavera cayó muy tarde y Pesaj se celebró tarde. El año anterior había tenido 13 meses.

Como dijimos antes, el calendario actual judío fue elaborado definitivamente por Hilel II en el año 358 e.c. y por lo tanto antes de él, el 14 de Aviv podía caer en un quinto día de semana (jueves), porque dependían de las señales de los cielos y de la tierra. Después de Hilel II ya no es posible porque en su calendario ha eliminado esa posibilidad.

Puesto que el día 15 de Aviv/Nisán es uno de los siete días de descanso adicionales anuales, según Levítico 23:6 y Juan 19:31 y en el año en que murió el Mesías ese día cayó en el sexto día de semana (viernes), había dos días de descanso seguidos en aquella semana. Las fuentes antiguas muestran que las tiendas podían abrirse un par de horas durante la tarde del 15 de Aviv antes del Shabat semanal, para que la gente pudiera comprar lo necesario para el Shabat semanal. De esa manera las mujeres tenían tiempo para comprar y preparar los casi 40 kilogramos de especias, pero no tenían tiempo para ungir el cuerpo. Si comparamos el texto de Marcos 16:1, que dice que compraron especias después del Shabat, y Lucas 23:56, que dice que prepararon especias aromáticas y perfumes antes del Shabat, entendemos que hubo dos días de descanso seguidos en aquella semana, el viernes fue el 15 de Nisán, que es un Shabat de la fiesta, y luego vino el Shabat semanal. Entre esos dos días de reposo, el viernes por la tarde, las mujeres compraron y prepararon la unción.

La conclusión es que el Mesías murió el quinto día de la semana a alrededor de la novena hora el 14 de Aviv/Nisán, 4001 años después de la creación de Adam, que corresponde a las 3 horas de la tarde el jueves 26 de abril del año 31, según el calendario romano. La sombra profética coincidía en los detalles mínimos con el cuerpo que proyectaba esa sombra. ¡Baruj HaShem!

12:7 “Y tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman.” – En Egipto tenían puertas con dos postes y un dintel que formaban cruces en las esquinas. La cruz, como hemos dicho antes, está representada en la antigua letra hebrea tav, que se parece a una X. De esta manera aprendemos que la sangre que fue puesta sobre las maderas en las casas en Egipto anunciaba la muerte del Mesías ben Yosef sobre el madero que se parecía a una cruz, según la costumbre romana. La letra tav es la última letra del alefato hebreo y simboliza el final. Con esto vemos como la obra redentora del Mesías se había consumado cuando murió en aquél madero, como está escrito en Juan 19:30:

“Entonces Yeshúa, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.”

La simbología en Egipto enseña que la muerte del Cordero de Elohim constituye una puerta. Es la puerta de la redención, como está escrito en Juan 10:9a:

“Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo”

12:8 “comerán la carne esa noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas.” – Sólo se come la carne, no los tendones ni los huesos. Esa noche se refiere a la noche del 15 de Nisán. El sacrificio de Pesaj no se puede comer de día. Para asarlo se usaba, en el tiempo del segundo templo, una estaca de madera de granado que atravesaba el animal desde la boca hasta el ano. Las extremidades y las entrañas se colocaban en el interior según la opinión del R. Yosé el galileo. R. Akivá dijo que se deben colocar por el exterior para no ser cocidos. Según el Talmud y Rashí los intestinos deben ser colocados en el interior después de haber sido lavados.

Los tres ingredientes más importantes en la celebración son:

  • ·Korbán Pesaj – el cordero sacrificado y asado (sólo permitido en Yerushalayim, cf. Dt 16:5-6)
  • ·Matsá – pan sin levadura (de trigo, cebada, espelta, avena o centeno)
    • ·Maror – hierbas amargas (son válidas: lechuga, escarola, perifollo, eringio y hierbas amargas)

La Mishná dice:

“Rabán Gamaliel solía decir: quien no dijo estas tres cosas en el sacrificio pascual no cumplió su obligación, a saber: el cordero pascual, el pan ácimo y las hierbas amargas. El cordero pascual, porque Elohim pasó de largo sobre las casas de nuestros padres en Egipto. El pan ácimo, porque fueron redimidos nuestros padres de Egipto. Hierbas amargas, porque los egipcios amargaron la vida de nuestros padres en Egipto, (Ex 1:14). En cada una de las generaciones ha de considerarse cada uno a sí mismo como si hubiese él salido de Egipto, ya que está escrito: “lo explicarás a tu hijo en aquel día, diciendo: es por lo que HaShem hizo por mí al salir de Egipto (13:8)””

Las cuatro copas fueron añadidas por Hilel, poco antes de Yeshúa. En la cena de Pesaj, narrada en los Escritos Apostólicos, vemos como el Mesías usaba copas de vino. Esto nos enseña que él se sometía a una nueva costumbre que fue introducida en la celebración por uno de los jueces de Israel de la época. Dijo que el pan matsá hace referencia a él mismo, como está escrito en Lucas 22:19:

“Y habiendo tomado pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.”

Yeshúa usa la tercera de las cuatro copas y la aplica sobre sí, como está escrito en Lucas 22:20:

“De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros.”

En Juan 6:48-59 está escrito:

“Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne. Los judíos entonces contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Entonces Yeshúa les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre. Esto dijo Yeshúa en la sinagoga, cuando enseñaba en Kefar-Najum.”

La aplicación profética de Yeshúa de comer su carne y beber su sangre tiene una clara relación con la celebración del Pesaj judío. La carne del cordero trajo sanidad a todos los que la comían en Egipto, según está escrito en el Salmo 105:37:

“Pero a ellos los sacó con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.”

La sangre del cordero trajo libertad de la muerte.

12:9 “No comeréis nada de él crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas.” – Esto nos enseña que el espíritu de Yeshúa tenía que pasar por el fuego eterno, para redimirnos de allí.

Su cabeza habla de la mente del Mesías, como está escrito en 1 Corintios 2:16:

“Porque ¿QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DE HASHEM, PARA QUE LE INSTRUYA? Mas nosotros tenemos la mente del Mesías.”

Sus patas hablan de la conducta del Mesías, su manera de caminar en la vida, como está escrito en Mateo 4:19:

“Y les dice: Seguidme…”

En 1 Juan 2:6 está escrito:

“El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.”

Sus entrañas hablan de dos cosas, el amor y la motivación del Mesías, como está escrito en Mt 9:36:

“Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor”

En Revelación 2:23 está escrito:

“Y a sus hijos mataré con pestilencia, y todas las congregaciones sabrán que yo soy el que escudriña los riñones y los corazones, y os daré a cada uno según vuestras obras.”

La sangre del cordero libera de la muerte. Este es el primer paso en el camino de la redención. Es la salvación que cada uno obtiene al poner su fe en el sacrificio sustituto de Yeshúa. El segundo paso es comer su cabeza, sus patas y sus entrañas. Recibimos la cabeza del Mesías por medio del estudio de la Torá acompañados por el Espíritu del Mesías que nos explica las cosas. Recibimos las patas del Mesías mediante una imitación de su conducta, en palabra y obra. Recibimos las entrañas del Mesías mediante la llenura del Espíritu del Mesías, la limpieza de nuestros pecados y los sufrimientos.

12:10 “Y no dejaréis nada de él para la mañana, sino que lo que quede de él para la mañana lo quemaréis en el fuego.” – Es imposible no dejar algo de él. No se podía comer ni los tendones, inclusive el nervio ciático, (ver Génesis 32:33), ni los huesos. Así que lo único que se podía hacer era quemar el resto. Esto nos enseña la importancia de recibir todo lo que es el Mesías Yeshúa. No podemos decir que queremos solamente una parte de él. No podemos decir que sólo queremos su sangre para ser libres de la muerte. No podemos decir que no queremos estudiar la Torá para obtener su mente. No podemos decir que no queremos imitar su conducta en el judaísmo. No podemos dejar de preocuparnos por los demás. No podemos dejar de buscar motivos limpios en lo más íntimo de nuestro ser. Todo esto es necesario para poder llegar a la madurez. Estos tres pasos corresponden a los tres niveles de crecimiento espiritual para los hijos de Elohim, de los cuales hemos hablado antes.

Este texto también nos enseña que el primer hombre fue totalmente eliminado con la muerte del Mesías. El segundo hombre fue creado con su resurrección, como está escrito en 1 Corintios 15:22, 45, 47:

“Porque así como en Adam todos mueren, también en el Mesías todos serán vivificados… Así también está escrito: El primer HOMBRE, Adam, FUE HECHO ALMA VIVIENTE. El último Adam, espíritu que da vida… El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo.”

En Efesios 2:15 está escrito:

“aboliendo en su carne la enemistad, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así la paz”

En Efesios 4:22-24 está escrito:

“que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente, y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Elohim, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.”

12:11 “Y de esta manera lo comeréis: ceñidos vuestros lomos, las sandalias en vuestros pies y el cayado en vuestra mano, lo comeréis apresuradamente. Es el Pesaj de HaShem.” – La palabra Pesaj se refiere en primer lugar al animal sacrificado, el Korbán (sacrificio). Por esto el día de Pesaj es en primer lugar el 14 de Nisán, cuando se sacrifica el animal, como está escrito en Números 33:3:

“El mes primero partieron de Ramsés el día quince del mes primero; el día después del Pesaj, los hijos de Israel marcharon con mano poderosa a la vista de todos los egipcios”

En Josué 5:10-11 está escrito:

“Estando los hijos de Israel acampados en Guilgal, celebraron el Pesaj en el día catorce del mes, por la tarde, en los llanos de Yerijó. Y el día después del Pesaj, ese mismo día, comieron del producto de la tierra, panes sin levadura y cereal tostado.”

En Éxodo 34:25 vemos como la palabra Pesaj es usada más bien sobre la celebración, que sobre el mismo animal, como está escrito:

“No ofrecerás la sangre de mi sacrificio con pan leudado, ni se dejará nada del sacrificio de la fiesta del Pesaj hasta la mañana.”

En Lucas 2:41 está escrito:

“Sus padres acostumbraban ir a Yerushalayim todos los años a la fiesta de Pesaj.”

Más adelante vemos como la misma fiesta de los panes sin levadura, que empieza la noche del 15 de Nisán, toma el nombre del animal sacrificado, como está escrito en Lucas 22:1:

“Se acercaba la fiesta de los panes sin levadura, llamada Pesaj.”

En Juan 2:23 está escrito:

“Cuando estaba en Yerushalayim durante la fiesta de Pesaj, muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía.”

Pero en la gran mayoría de las veces que la palabra Pesaj aparece en las Escrituras, hace referencia al mismo cordero.

La palabra hebrea “pésaj” viene de la raíz “pasáj” que significa “pasar por encima”, “saltar”, en alusión a que el Eterno saltó por encima de las casas de los hijos de Israel sin hacerles daño cuando mató a todos los primogénitos en Egipto.

12:12 “Porque esa noche pasaré por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal; y ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo soy HaShem.” – Los primogénitos representan el resto del pueblo, como está escrito en el Salmo 136:10:

“Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia”

12:13  “Y la sangre os será por señal en las casas donde estéis; y cuando yo vea la sangre pasaré sobre vosotros, y ninguna plaga vendrá sobre vosotros para destruiros  cuando yo hiera la tierra de Egipto.” – Como está escrito que la sangre será señal para los hijos de Israel, no para otros, Rashí saca la conclusión de que la sangre fue puesta en la parte interior de las casas, no hacia fuera.

La palabra hebrea para señal es “ot” (alef, vav, tav). En este texto ha sido escrita aq propósito de manera incompleta, sin la letra vav, que significa “clavo”, quedando así con la primera y la última letra del alefato hebreo. Esto nos enseña que la sangre del cordero de Pesaj es una señal incompleta para los hijos de Israel. ¡Hay otra señal más completa donde no faltan los clavos en relación con la sangre sobre los maderos! Esa señal es Aquel que dijo, según está escrito en Revelación 22:13:

“Yo soy el Alef y la Tav, el primero y el último, el principio y el fin.”

12:14  “Y este día os será memorable y lo celebraréis como fiesta a HaShem; lo celebraréis por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua.” – Ese día se refiere al 15 de Nisán, que es el día de remembranza, por causa de la salida de Egipto que ocurrió entonces, cf. Números 33:3. Por esto el día 15 es un día de fiesta al Eterno.

12:15  “Durante un periodo de siete días comeréis panes sin levadura; además, desde el primer día quitaréis toda levadura de vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, su alma será cortada de Israel.” – Deuteronomio 16:8 dice que hay que comer matsá durante un periodo de seis días. Esto significa que en el séptimo día no hay una obligación de comer matsá (pan sin levadura), es opcional, siempre y cuando no se coma jamets, algo leudado. La octava regla de interpretación de la Torá del rabí Yishmael dice que todo lo que estaba comprendido dentro de una categoría general y que luego fue destacado específicamente para enseñar algo, no fue destacado solamente para enseñar algo con respecto a sí mismo, sino también a todo lo implicado en la categoría general. Basado en esta regla, Rashí deduce que por ser opcional el comer matsá el séptimo día de la fiesta de los panes sin levadura, así lo es también para los otros seis días de la fiesta. Pero para la primera noche hay un mandamiento específico de comer matsá, y por eso no es opcional, como está escrito en Éxodo 12:18:

“Por la noche comeréis pan ácimo”

“desde el primer día quitaréis toda levadura de vuestras casas” – Rashí lo traduce: “Pero en el día previo” – Se refiere al día previo a la fiesta del día 15. Por esto es llamado aquí “primero”, en el sentido de que precede a la fiesta de siete días. Hay otros ejemplos en las Escrituras cuando la palabra “rishón”, “primero” tiene el mismo significado, cf. Job 15:7. En español existe algo similar en la expresión “primero que todo” que da a entender que hay que hacer algo antes de otra cosa. No está permitido tener jamets, algo leudado, en el momento de sacrificar el Pesaj, como está escrito en Éxodo 34:25:

“No ofrecerás la sangre de mi sacrificio (el cordero de Pesaj) con pan leudado, ni se dejará nada del sacrificio de la fiesta del Pesaj hasta la mañana.”

Esto nos enseña que hay que eliminar todo jamets durante la mañana del 14 de Nisán. De aquí surgió la ceremonia de buscar todo resto de levadura la noche del 14 de Nisán (la noche anterior al día 14), cuando el padre de familia va buscando con una vela por todo rincón de la casa. Cuando encuentra algo leudado lo mueve con una pluma de un ave hasta una cuchara de madera para luego atarlo en un pañuelo de lino. En la mañana siguiente se quema.

La Mishná dice:

“R. Yehudá dice: se hace la búsqueda en la noche del 14 o en la mañana del 14 o en el momento en que ha de ser apartada. Los sabios dicen: si no ha buscado en la noche del 14 debe hacerlo el día 14; si no buscó el día 14, debe hacerlo durante la fiesta; si no lo buscó durante la fiesta, debe hacerlo después de la fiesta. Lo que se quiere dejar (para comer, regalar, vender o quemar) hay que ponerlo en un lugar guardado para no tener que hacer una búsqueda de nuevo. R. Meír dice: se puede comer durante toda la hora quinta y se quema al comienzo de la hora sexta.”

La idea es que no puede haber jamets a partir del medio día el 14, cuando está permitido sacrificar el cordero. Antes del mediodía tiene que estar eliminada toda la levadura.

“su alma será cortada de Israel” – No se refiere a darle la pena de muerte, sino que su alma es cortada de su relación espiritual con el pueblo de Israel y con el Eterno, como está escrito en Levítico 22:3b:

“esa alma será cortada de mi presencia.”

La levadura simboliza varias cosas en las Escrituras:

  • ·La levadura de los perushim – hipocresía, Lucas 12:1 (no vivir lo que se enseña).
  • ·La levadura de los perushim y los tsedukim – doctrina falsa, Mateo 16:11-12.
  • ·La levadura de Herodes – soberbia y astucia política, Marcos 8:15; Lucas 13:32.
  • ·La levadura de malicia y maldad – jactancia, adulterio, mentira, 1 Corintios 5:6-8

En resumen, la levadura simboliza el pecado. La importancia que da la Torah para la eliminación de todas las sustancias leudadas y de la prohibición rígida de no comer estas sustancias, nos enseña varias cosas:

  • ·El pecado fue eliminado con la muerte del Cordero de Elohim
  • ·Para ser parte de la redención final hay que trabajar meticulosamente para eliminar todo pecado en la vida personal, “la casa”.
  • ·Yeshúa es el pan sin levadura, sin pecado, que es ofrecido a todo israelita para que lo reciba personalmente y así sea parte de la redención.

En el profeta Sofonías 1:12 hay una referencia al momento de la búsqueda de sustancias leudadas con una vela durante la noche del 14 de Nisán, llamado “bedikat jamets”, como está escrito:

“Y sucederá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Yerushalayim con lámparas, y castigaré a los hombres que reposan como el vino en sus heces, los que dicen en su corazón: “Ni bien ni mal hará HaShem.”

12:16    “Y en el primer día tendréis una santa convocación, y otra santa convocación en el séptimo día; ningún trabajo se hará en ellos, excepto lo que cada uno deba comer. Sólo esto podréis hacer.” – Durante la semana de la fiesta de los panes sin levadura, en hebreo “Jag ha-Matsot”, hay dos días festivos, dos Shabats, el primer día y el séptimo, los días 15 y 21 del mes. En cada uno de estos días hay que hacer una convocación de santidad, “mikrá kodesh”. A diferencia del Shabat semanal, en estos Shabats está permitido hacer fuego con el fin de cocinar lo que se va a comer durante el día.

12:17  “Guardaréis el pan ácimo, porque en ese mismo día saqué yo vuestros ejércitos de la tierra de Egipto; por tanto guardaréis este día por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua.” – Según Rashí, se refiere a que hay que guardar los panes ácimos para que no fermenten y guardar el día para no hacer labores.

El proceso de fermentación en el pan representa el pecado. El pecado está simbolizado por la esclavitud en Egipto. La salida de Egipto, que ocurrió justo después del sacrificio del cordero de Pesaj, está relacionada con el pan sin levadura. Esto nos enseña que la muerte del Mesías produce libertad de la esclavitud del pecado. El sacrificio del Cordero es la condición para poder celebrar la fiesta de la libertad. Sin una persona no se apropia de la muerte del Mesías, no será liberada de la esclavitud del pecado y de la muerte.

12:19    “Por siete días no habrá levadura en vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado, esa alma será cortada de la congregación de Israel, ya sea extranjero o nativo del país.” – El extranjero, en hebreo “guer”, se refiere aquí al que ha hecho conversión circuncidándose para ser parte de la congregación de Israel, cf. Levítico 24:16; Números 15:13-16.

12:20  “No comeréis nada leudado; en todo lugar donde habitéis comeréis panes sin levadura.” – este mandamiento no está limitado a la tierra de Israel.

Quinta aliyá, 12:21-28

12:21 “Entonces Moshé convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad del rebaño corderos para vosotros según vuestras familias, y sacrificad el Pesaj.” – Esto constituye una de las obras de fe más importantes de la historia de nuestro pueblo, como está escrito en Hebreos 11:28:

“Por la fe celebró el Pesaj y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no los tocara.”

La celebración de la fiesta con el Pesaj fue una obra de fe, porque antes de salir, los hijos de Israel ya celebraron su libertad. La fe habla y actúa según las cosas que no son como si fuesen y así suceden.

12:22  “Y tomaréis un manojo de hisopo, y lo mojaréis en la sangre que está en la vasija, y untaréis con la sangre que está en la vasija el dintel y los dos postes de la puerta; y ninguno de vosotros saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana.” – El hisopo es como el algodón, tiene la capacidad de chupar los líquidos. Además el hisopo tiene la característica de guardar la sangre para que no coagule. Así que la sangre untada en las maderas de las puertas no se coagulaba. Estaba viva todo el tiempo. Esto nos enseña que la sangre del Mesías siempre está viva y presente ante el Padre en el cielo.

El hisopo no es usado en las celebraciones posteriores de Pesaj, sólo se usó en Egipto. Pero vuelve a aparecer en las Escrituras en relación con la muerte de Yeshúa, como está escrito en Juan 19:29:

“Había allí una vasija llena de vinagre; colocaron, pues, una esponja empapada del vinagre en una rama de hisopo, y se la acercaron a la boca.”

El hisopo es usado también en la ceremonia de la purificación de tsaráat, “lepra” y la purificación por haber estado en contacto con la muerte, cf. Levítico 14:4ss; Números 19:6; 1 Reyes 4:33 (5:13 heb.). También se usó para el rociamiento del pacto en Sinai, cf. Hebreos 9:19. El hisopo está íntimamente relacionado con la purificación del pecado y de la muerte, como está escrito en el Salmo 51:7:

“Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.”

El doctor Alejandro Flemming que descubrió la penicilina, cultivó la primera penicilina del moho del hisopo.

12:23         “Pues HaShem pasará para herir a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, HaShem pasará de largo aquella puerta, y no permitirá que el ángel destructor entre en vuestras casas para heriros.” – El ángel destructor no es un ángel rebelde de hasatán, sino uno que fue enviado por HaShem, cf. 1 Crónicas 21:15-16.

12:26         “Y sucederá que cuando vuestros hijos os pregunten: “¿Qué significa este rito para vosotros?”” – En la Torá aparecen cuatro tipos de hijos en relación con Pesaj. Este es el primero. Este es llamado “malo”, porque no se identifica con sus padres y su pueblo al decir “vosotros”. Debería haber dicho “nosotros”. Los otros tres son los siguientes:

  • ·El que no sabe preguntar, que no dice nada, Éxodo 13:8.
  • ·El ignorante, que dice “¿Qué es esto?”, Éxodo 13:14.
  • ·El sabio, que dice: “¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los decretos que HaShem nuestro Elohim os ha mandado?”, Deuteronomio 6:20.

A cada uno de estos cuatro hay que enseñar en la cena de Pesaj según la capacidad de cada uno. La Mishná dice:

“Se escancia luego la segunda copa. Aquí pregunta el hijo al padre, y si el hijo no tiene todavía conocimiento, el padre lo instruye: ¿en qué se diferencia esta noche de todas las otras noches? En que todas las noches podemos comer pan fermentado y pan ácimo; en esta noche, en cambio, ha de ser todo ácimo; en que en todas las noches podemos comer todo tipo de verdura, mientras en esta noche comemos (sólo) hierbas amargas; en que en todas las noches podemos comer carne asada, hervida o cocida, mientras que en esta noche sólo asada; en que en todas las demás noches mojamos una sola vez, mientras que en esta noche dos veces. Él comienza por el oprobio y termina con la gloria. Comenta el “un arameo errante fue mi padre” (Deuteronomio 26:5s) hasta que termina toda la perícopa.”

Vemos, por lo tanto, que al principio se mencionaba el cordero de Pesaj en las preguntas de los hijos, pero luego fue eliminado por causa de la destrucción del templo y la diáspora por los cuales no podemos sacrificar Pesaj.

Sexta aliyá, 12:29-51

12:30         “se levantó Faraón en la noche, él con todos sus siervos y todos los egipcios; y hubo gran clamor en Egipto, porque no había hogar donde no hubiera alguien muerto.” – Todos los primogénitos que había en la tierra de Egipto fueron heridos, cf. 12:12, no solamente de los egipcios. La única manera de ser liberado de esta plaga era unirse con el pueblo de Israel y creer en la sangre del cordero. En todas las casas había algún muerto. Según Rashí, implica también que el más importante en cada casa fue considerado como primogénito, aunque no había nacido primero, cf. Salmo 89:27.

12:37   “Y partieron los hijos de Israel de Ramsés hacia Sukot, unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.” – La liberación llevó el pueblo hasta Sukot. La fiesta de Sukot es la última fiesta en el programa de redención del Eterno, al final del año, como está escrito en Éxodo 34:22b:

“la fiesta de la recolección al final del año.”

12:38  “Subió también con ellos una multitud mixta, juntamente con ovejas y vacadas, una gran cantidad de ganado.” – Esta multitud se había unido al pueblo de Israel y se había circuncidado junto con ellos para poder comer el Pesaj y ser parte de la redención, cf. 12:48-51.

12:43  “Y HaShem dijo a Moshé y a Aharón: Esta es la ordenanza del Pesaj: ningún extranjero comerá de ella.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como extranjero es “ben nejar” que significa un extraño, lo cual implica tanto un israelita apóstata como un gentil (Rashí).

12:45  “El extranjero y el jornalero no comerán de ella.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como extranjero es “toshav”, que significa “residente”, técnicamente llamado “guer toshav”. Este nombre se da a un gentil que ha renegado de la idolatría y, según muchas autoridades, también ha aceptado cumplir los siete mandamientos de los hijos de Noaj. El jornalero, “sajir”, es cualquier gentil que no es un “guer toshav”. El Talmud dice:

“Toshav significa un no judío que ha abandonado los ídolos pero aun se le permite ciertas cosas, como por ejemplo, cierto tipo de comidas que no es apta para el judío. Sajir significa un no judío que ha sido circuncidado pero aun no ha entrado en el mikveh (baño ritual para completar su conversión)”.

En cualquier caso, “toshav” y “sajir” son personas que no son parte de la comunidad de Israel.

12:46 “Se ha de comer en una misma casa; no sacaréis nada de la carne fuera de la casa, ni quebraréis ninguno de sus huesos.” – Esto fue anunciado con respecto a lo que iba a pasar con el Mesías Yeshúa, como está escrito en Juan 19:31-36:

“Los judíos entonces, como era el día de preparación (del Pesaj), a fin de que los cuerpos no se quedaran en el madero en el Shabat (porque ese Shabat era muy solemne), pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y se los llevaran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero, y también las del otro que había sido colgado en un madero con Yeshúa; pero cuando llegaron a Yeshúa, como vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas; pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al momento salió sangre y agua. Y el que lo ha visto ha dado testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice la verdad, para que vosotros también creáis. Porque esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: NO SERÁ QUEBRADO HUESO SUYO.”

12:47         “Toda la congregación de Israel la celebrará.” – Según la obra magnífica de Yeshúa HaMashíaj, los gentiles pueden entrar y formar parte de la congregación de Israel, por medio de un acto de conversión sin tener que circuncidarse en la carne. Los requisitos para la conversión mesiánica son:

  • · Arrepentimiento de los pecados y la idolatría de las naciones.
  • ·Aceptación del yugo del Reino y de la Torá.
  • ·Circuncisión del corazón y recepción del Espíritu de Mashiaj.
  • ·Recepción del sacrificio expiatorio de Yeshúa.
  • ·Fe en Elohim que resucitó a Yeshúa de entre los muertos.
  • ·Confesión de Yeshúa como el Señor.
  • ·Purificación por agua en el nombre de Yeshúa HaMashiaj.

Estos siete pasos constituyen la puerta de entrada para un gentil que hace la conversión mesiánica para pertenecer al pueblo de Israel. A partir de la tevilá, la purificación, no es considerado como “sajir” ni “ben nejar” ni “toshav” ni unicamente un “ben Noaj”, sino es un miembro pleno de Israel, hijo de Avraham por adopción y parte de la familia de Elohim, como está escrito en Efesios 2:19:

“Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Elohim.”

En Gálatas 3:7, 9 está escrito:

“Por consiguiente, sabed que los que son de fe, éstos son hijos de Avraham… Así que, los que son de fe son bendecidos con Avraham, el creyente.”

En Romanos 4:11, 16 está escrito:

“y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que tenía mientras aún era incircunciso, para que fuera padre de todos los que creen sin ser circuncidados, a fin de que la justicia también a ellos les fuera imputada… Por eso es por fe, para que esté de acuerdo con la gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad, no sólo a los que son de la Torá, sino también a los que son de la fe de Avraham, el cual es padre de todos nosotros”

Dan ben Avraham escribe:

“Desde el punto de vista de la Halajah leMashiaj Mirushalayim, un no judío que hace la conversión al Elohim de Israel basado en los méritos de Mashiaj  provistos para él y que completa su conversión con su entrada al mikveh, no es considerado más toshav ni sajir, sino “conciudadano de los consagrados a HaShem y miembros de la familia de Elohim”, esto es ¿Puede entonces ser invitado al korbán Pesaj sin violar este mandamiento?…

“En el caso de un no judío que ha hecho la conversión al Elohim de Israel y ha completado esa conversión entrando en Mikveh y anda según los mandamientos que aplican a su caso, es considerado parte de Israel y de la familia de los consagrados al Eterno. Por lo que no es visto más como un Toshav ni como un Sajir ni como un Nejar. Y como la circuncisión en la carne no se le requiere, tal mandamiento no le alcanza, como no alcanza a la mujer por ejemplo. Rabino Shaúl establece:  “Porque cuando los de origen gentil, que no tienen la Torah, hacen por su nueva naturaleza (conversión) lo que es de la Torah, éstos, aunque no tengan Torah, son Torah para ellos mismos… si el de origen gentil llamado incircunciso, guarda perfectamente la Torah que es apropiada para ellos, ¿no le será tenida su incircuncisión como circuncisión?”

“Por tanto, no solamente le es permitido según nuestra Halajah, sino que además le es dado ese derecho legítimo al cual tiene acceso por su conversión a través de Mashiaj.”

Como la Torá prohíbe la participación del cordero de Pesaj a los no circuncidados, de la misma manera no se puede compartir del Cordero de Elohim sin haber experimentado la circuncisión del corazón, en el espíritu, como está escrito en Colosenses 2:11-13:

“En él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión del Mesías; habiendo sido sepultados con él en la tevilá (bautismo), en el cual también habéis resucitado con él por la fe en la acción del poder de Elohim, que le resucitó de entre los muertos. Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, habiéndonos perdonado todos los delitos.”

En Romanos 2:29 está escrito:

“sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Elohim.”

En Filipenses 3:3 está escrito:

“porque nosotros somos la verdadera circuncisión, que adoramos en el Espíritu de Elohim y nos gloriamos en el Mesías Yeshúa, no poniendo la confianza en la carne”

Séptima aliyá, 13:1-16

13:2 “Conságrame todo primogénito; el primer nacido de toda matriz entre los hijos de Israel, tanto de hombre como de animal, me pertenece.” – Esto se escribió por dos motivos. Cuando el Eterno mató a todos los primogénitos que había en la tierra de Egipto, salvó a los primogénitos de Israel por medio de la sangre del cordero. Ellos estaban destinados a morir, pero gracias al precio de rescate, la sangre del cordero, fueron redimidos de esa muerte. Por esta razón HaShem los consagró de una manera especial para sí. Esto incluye hombres y animales. En segundo lugar es una alusión profética hacia el Mesías Yeshúa, que fue hijo primogénito de Miryam, su madre, y por lo tanto pertenecía al Eterno de una manera especial. Los primogénitos fueron destinados a ser sacerdotes, pero por el pecado del becerro de oro, ese derecho fue pasado a los levitas, cf. Números 3:12, 41, 45; 8:16, 18.

13:7 “Se comerá pan sin levadura durante los siete días; y nada leudado se verá contigo, ni levadura alguna se verá en todo tu territorio.” – La Torá prohíbe que haya algo leudado en la tierra de Israel durante la fiesta de los panes sin levadura, Jag HaMatsot. Esta es la actitud que debemos tener hacia el pecado. En toda área donde tengo autoridad debo esforzarme para que el pecado sea eliminado.

13:8 “Y lo harás saber a tu hijo en aquel día, diciendo: “Esto es con motivo de lo que HaShem hizo por mí cuando salí de Egipto.”” – El padre de familia tiene la obligación de hacer un relato de la salida de Egipto en la noche de la celebración de Pesaj. Este relato es llamado “Hagadá”.

 

13:9 “Y te será como una señal en tu mano, y como un recordatorio en tu frente, para que la Torá de HaShem esté en tu boca; porque con mano fuerte te sacó HaShem de Egipto.” – Los cuatro textos de Éxodo 13:1-10; 11-16; Deuteronomio 6:4-9 y 11:13-21, son los que se llevan en los tefilín que se colocan sobre la mano y en la cabeza durante la oración matutina. La salida de Egipto debe ser algo que se recuerde cada día y hay que llevar esta obra redentora en la mano y entre los ojos. Debe ser parte de nuestras obras y debe ser la base de nuestra visión.

13:13  “Pero todo primer nacido de asno, lo redimirás con un cordero (o cabrito); mas si no lo redimes, quebrarás su cerviz; y todo primogénito de hombre de entre tus hijos, lo redimirás.” – El único animal impuro que es redimido es el asno. El asno representa la vida laboral del hombre. Pertenece al eterno. Necesita ser redimida por el Cordero.

13:16 “Será, pues, como una señal en tu mano y como insignias entre tus ojos; porque con mano fuerte nos sacó HaShem de Egipto.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “insignias” es “totafot”, que se refiere al tefilín de la cabeza, es difícil de entender. Hay varias propuestas dadas por los rabinos, entre ellas “diadema” y “remembranza”.

Hasta ahora ha habido 23 de los 613 mandamientos de la Torá. Son las siguientes:

  1. Precepto de “fructificar y multiplicarse”, Génesis 1:28.
  2. Precepto de la circuncisión, Génesis 17:10; Levítico 12:3.
  3. Prohibición de comer el nervio ciático (“guid hanashé”), Génesis 32:33.
  4. Precepto de consagrar el novilunio (la luna nueva), Éxodo 12:2.
  5. Precepto de degollar la ofrenda de Pesaj el 14 de Nisán, Éxodo 12:6.
  6. Precepto de comer la carne de la ofrenda de Pesaj el 15 de Nisán, Éxodo 12:8.
  7. Prohibición de comer la ofrenda de Pesaj cruda o cocinada en agua, Éxodo 12:9.
  8. Prohibición de dejar la ofrenda de Pesaj hasta la mañana siguiente, Éxodo 12:10.
  9. Precepto de eliminar cualquier producto leudado en nuestras posesiones, Éxodo 12:15.
  10. Precepto de comer matsá el 15 de Nisán, primer día de la fiesta de Pesaj, Éxodo 12:18
  11. Prohibición de que se halle jamets en nuestras posesiones durante la fiesta de Pesaj, Éx 12:19.
  12. Prohibición de comer cualquier producto que contenga jamets durante la fiesta de Pesaj, Éx 12:20.
  13. Prohibición de dar de comer de la ofrenda de Pesaj a un judío apóstata, Éxodo 12:43.
  14. Prohibición de comer de la ofrenda de Pesaj a un prosélito parcial (un gentil que se circuncidó pero sin

haberse inmerso en la mikvé) o a un extranjero residente (un gentil que renegó la idolatría), Éx 12:45.

  1. Prohibición de sacar la ofrenda de Pesaj fuera de la casa, Éxodo 12:46.
  2. Prohibición de romper cualquier hueso de la ofrenda de Pesaj, Éxodo 12:46.
  3. Prohibición de dar de comer de la ofrenda de Pesaj a un incircunciso, Éxodo 12:47.
  4. Precepto de consagrar el primogénito de los animales en la tierra de Israel, Éxodo 13:2.
  5. Prohibición de comer jamets durante la festividad de Pesaj, Éxodo 13:3.
  6. Prohibición de que sea vista cualquier sustancia leudada en nuestras posesiones durante la

festividad de Pesaj, Éxodo 13:7.

  1. Precepto de relatar el éxodo de Egipto, Éxodo 13:8.
  2. Precepto de redimir la cría primeriza del asno, Éxodo 13:13.
  3. Precepto de decapitar la cría primeriza del asno si no es redimido, Éxodo 13:13.

« Previous PageNext Page »