Parashá 45 VaEtjanán

י״א באב ה׳תשע״ו (August 15, 2016) por  
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45 Vaetjanan

Parashá 45 VaEtjanán

Deuteronomio 3:23 – 7:11

Aliyás de la Torá:

  1. 3:23 – 4:4
  2. 4:5-40
  3. 4:41-49
  4. 5:1-21(18 heb.)
  5. 5:22(19) – 6:3
  6. 6:4-25
  7. 7:1-11
  8. Maftir: 7:9-11

Haftará: Isaías 40:1-26

VaEtjanán 

Significa “y supliqué”.

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Primera aliyá, 3:23 – 4:4

3:23    “Yo también supliqué a HaShem en aquel tiempo, diciendo” – La palabra va-etjanán, “supliqué” tiene el valor numérico de 515 y de allí el Midrash deduce que Moshé suplicó 515 veces al Eterno para que le dejara entrar en la Tierra. Su oración no fue contestada antes de su muerte.

3:25    “Permíteme, te suplico, cruzar y ver la buena tierra que está al otro lado del Yardén, ese buen monte y el Levanón.” – Según Rashí, el monte bueno es una referencia a Yerushalayim y Levanón al templo. La palabra “Levanón” viene de laván, “blanco”. El templo es llamado “Levanón” porque blanquea los pecados de Israel. Según Gur Aryé, Levanón es el nombre que se da a un monte que produce muchos árboles, y los árboles mismos son llamados Levanón. Según él, el templo fue llamado así no solamente porque blanqueaba los pecados de Israel, sino porque estaba situado sobre un monte fértil en árboles.

3:26 “Pero HaShem se enojó conmigo a causa de vosotros, y no me escuchó; y HaShem me dijo: “¡Basta! No me hables más de esto.” – La expresión traducida como “basta” en hebreo rav-laj, “mucho para ti”, que, según Rashí, se puede entender de dos maneras, por un lado como: “¡Basta!”; y por el otro como: “mucho te espera”. Moshé ya tenía una herencia grande esperando para la resurrección de los muertos y por eso no debería preocuparse demasiado por entrar en la tierra en esta ocasión, porque tendría un futuro muy glorioso en el Olam habá, el mundo venidero.

Las Escrituras enseñan que la herencia que recibimos de nuestro Padre celestial se encuentra en dos tiempos, el siglo presente y el siglo futuro, en el Olam haze y el Olam habá. Moshé no recibió ninguna herencia en la tierra en este tiempo, pero la recibirá en el tiempo futuro después de la resurrección de los muertos.

4:1      “Ahora, Israel, escucha los estatutos y los decretos que les enseño para que los cumplan, para que vivan y entren a tomar posesión de la tierra que HaShem, su Elokim les entrega.” – La palabra hebrea para “escuchar”, shamá,[1] significa: “oír”, “escuchar”, “atender”, “hacer caso”, “obedecer”, “entender”[2]. Esta palabra aparece más de 90 veces en Devarim. Esto nos enseña que cuando HaShem, por medio de su profeta, nos dice que tenemos que escuchar, no significa que seamos oidores solamente, sino también hacedores de lo que él dice. El significado doble de la palabra shamá, de donde viene la forma imperativa shemá, “¡escucha!”, implica que uno haga caso y obedezca.

“Ahora pues, oh Israel, escucha los estatutos (jukim) y los decretos (mishpatim) que yo os enseño para que los ejecutéis, a fin de que viváis…” – El propósito de los mandamientos es dar vida. Así que si nuestra obediencia a un mandamiento nos causa la muerte, no hemos cumplido el propósito del mandamiento. Podemos quebrantar todos los mandamientos menos tres para salvar la vida humana. Es preferible morir antes de quebrantar alguno de estos tres:

  1. cometer idolatría.
  2. No asesinar.
  3. No cometer adulterio.

Los mandamientos fueron dados para dar vida, tanto en este mundo como en el mundo venidero. Así que si uno guarda estos tres mandamientos y pierde su vida a causa de ellos, tendrá una vida superior en el olam habá.

El que guarda los mandamientos HaShem, dados por Moshé, tendrá una vida prolongada, como está escrito en Devarim 4:40; 5:33 y 6:2:

“Así pues, guardarás sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno hoy, a fin de que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que prolongues tus días sobre la tierra que HaShem tu Elokim te da para siempre… Andad en todo el camino que HaShem vuestro Elokim os ha mandado, a fin de que viváis y os vaya bien, y prolonguéis vuestros días en la tierra que vais a poseer… para que temas a HaShem tu Elokim, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno, tú y tus hijos y tus nietos, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.”

En Devarim 32:46-47 está escrito:

“Fijad en vuestros corazones todas las palabras con que doy testimonio hoy, las cuales ordenaréis a vuestros hijos que las guarden y cumplan, todas las palabras de esta Torá. Porque no es algo inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida. Por esta palabra prolongaréis vuestros días en la tierra adonde vosotros vais, cruzando el Yardén a fin de poseerla.”

Los mandamientos no fueron dados para limitar al hombre, sino para prolongar su vida y darle beneficios tanto en este mundo como en el mundo venidero. El hombre que quiere liberarse de la Torá se muere.

En Devarim 5:29 está escrito:

“¡Quién diera que ellos tuvieran tal corazón que me temieran, y guardaran siempre todos mis mandamientos, para que les fuera bien a ellos y a sus hijos para siempre!”

En Devarim 6:3 está escrito:

“Escucha, pues, oh Israel, y cuida de hacerlo, para que te vaya bien y te multipliques en gran manera, en una tierra que mana leche y miel, tal como HaShem, el Elokim de tus padres, te ha prometido.”

Estos textos nos enseñan que la obediencia a los mandamientos produce prosperidad tanto para ti como para tus hijos. ¿Quieres ser próspero en la vida? ¡Guarda los mandamientos que te aplican!

4:2      “No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella, para que guardéis los mandamientos de HaShem vuestro Elokim que yo os mando.” – Está totalmente prohibido añadir a la revelación que fue dada del cielo por medio de Moshé rabenu. La misma prohibición se encuentra en el 13:1 donde dice:

“Cuidarás de hacer todo lo que te mando; nada le añadirás ni le quitarás.”

Esto nos enseña que el cuerpo de literatura revelada llamado Jumash, o la Torá de Moshé, se cerró una vez por todas con la conclusión del capítulo 34 de Devarim.

Maimónides escribió:[3]

  1. Está clara y expresamente dicho en la Torá que sus leyes, de eterna vigencia, no son susceptibles de modificación, merma o añadidura, pues está escrito: “Todo lo que yo os ordeno, guardadlo para cumplir; nada le añadas ni le restes” (Devarim 13:1). De ahí se infiere que a ningún profeta le está permitido introducir innovaciones en la Torá. Por lo tanto, cualquiera, judío o no judío, que presentando señales y prodigios, afirme que el Eterno lo envió para añadir o restar un precepto, o para dar de cualquiera de los preceptos una interpretación contraria a lo que hemos oído de Moshé, o diga que ésos que Israel tiene como preceptos no son para siempre y para todas las generaciones sino sólo temporales, es un falso profeta, puesto que viene a desmentir la profecía de Moshé. Es pasible de muerte por estrangulamiento por la perver­sidad de hablar en nombre del Eterno cuando éste no se lo ordenó. Él, bendito sea su Nombre, ordenó a Moshé que esta Torá fuera para nosotros y para nuestros hijos hasta la eternidad, y Elokim no es un hombre para mentir.

4:4      “Pero uds que se apegaron á HaShem vuestro Elokim, están todos vivos hoy.” – Hasta ahora hemos visto que el cumplimiento de los mandamientos trae vida y prosperidad en este mundo y en el mundo venidero. Este versículo nos enseña otro aspecto de lo mismo. La palabra traducida como “seguisteis” viene de la palabra hebrea davek[4] que significa: “pegarse”, “asociarse”, “adherirse”. Así que, adherirse al Eterno es lo mismo que serle fiel y no juntarse con otros Elokimes y sus costumbres. Esta unión con el Eterno es la que da vida. Todos los que se habían adherido a HaShem fueron preservados con vida hasta el día llamado hayom,[5] “hoy”, que, en el nivel drash, puede ser entendido como el presente eterno, y también el día final. El que se apega a HaShem siempre tendrá un hoy, una existencia en el presente. El que se aparta de él, un día perderá el derecho de experimentar el día que entonces será llamado “hoy”. La palabra hebrea hayom (literalmente “el día”), traducida como “hoy”, aparece 75 veces en el libro de Devarim, más de dos veces por capítulo. Esto nos enseña que no hay que dejar el cumplimiento de los mandamientos para mañana. Hoy es el día para cumplirlos. Tú no puedes cumplir los mandamientos ayer ni mañana, sólo hoy. Así que si HaShem te habla hoy, no lo dejes para otro día, como está escrito en el Salmo 95:7-11:

“Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón como en Merivá, como en el día de Masá en el desierto, cuando vuestros padres me tentaron, me probaron, aunque habían visto mi obra. Por cuarenta años me repugnó aquella generación, y dije: Es un pueblo que se desvía en su corazón y no conocen mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: Ciertamente no entrarán en mi reposo.”

Hoy es el día para ti. Hoy es el momento para adherirse a HaShem y cumplir sus mandamientos. Hoy es el día para serle fiel. El que es fiel hoy, también lo será cuando en el día de mañana se diga “hoy”.

 Segunda aliyá, 4:5-40

4:5, 14         “Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos tal como HaShem mi Elokim me ordenó, para que los cumpláis en medio de la tierra en que vais a entrar para poseerla… Y HaShem me ordenó en aquella ocasión que os enseñara estatutos y decretos, a fin de que los cumplierais en la tierra a la cual vais a entrar para poseerla.” – Aquí la Torá está hablando de dos tipos de mandamientos, jukim y mishpatim, traducidos como “estatutos” y “decretos”. Los jukim son aquellos estatutos que no tienen explicación lógica del por qué hay que cumplirlos. Los mishpatim son mandamientos de carácter social que son fáciles de entender su razón de ser.

También está escrito que hay que cumplir los mandamientos en la tierra. La tierra de Israel es el primer lugar donde hay que guardar la Torá de HaShem. La Torá fue dada para ser guardada en la tierra de Israel, en primer lugar. Fuera de ella hay varios mandamientos que no aplican. Esto convierte la tierra de Israel en una tierra santa, apartada, diferente, más elevada espiritualmente.

 

Esto también nos enseña que la Torá no fue dada a las naciones para ser cumplida en su totalidad por ellas, sino a los hijos de Israel para ser guardada en su totalidad en la tierra que el Eterno les entregó.

 

4:6      “Así que guardadlos y ponedlos por obra, porque esta será vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos que, al escuchar todos estos estatutos, dirán: “Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.” –Guardar los mandamientos es la mejor manera de impactar en las naciones. La segunda cosa se encuentra en los versículos 9-10 donde habla de transmitir la Torá a los hijos.

 

“ante los ojos de los pueblos” – ¿De qué manera los judíos podrán impactar en las naciones para que crean en su Elokim y se acerquen a las bendiciones que les fueron dadas por medio de su padre Avraham y que también son para los pueblos? Este texto nos da la respuesta: “al escuchar todos estos estatutos (jukim)” Según la Torá, los jukim, los mandamientos que no tienen explicación lógica, son los que HaShem está utilizando para impactar a los gentiles. Esto es muy extraño, puesto que los mandamientos de carácter juk son los objetos de mayor burla por los que están fuera, por no ser fáciles de entender. ¿Cuál será entonces el impacto entre los gentiles cuando los judíos obedecen los jukim y los mishpatim?

 

  • Verán su obediencia que refleja su amor al Eterno incluso si no entienden la razón por la que obedecen ciertos mandamientos.
  • Reconocerán que son una gran nación.
  • Reconocerán que tienen sabiduría.
  • Reconocerán que tienen inteligencia.

 

En los mandamientos, pues, hay sabiduría y conocimiento. Hoy la ciencia ha confirmado que los que guardan los mandamientos llamados jukim, entre ellos los del kashrut (leyes alimenticias), la circuncisión, la abstinencia durante el periodo menstrual de la mujer (nida), reglas natalicias, etc., tienen menos enfermedades que otros y viven una vida más sana. Ese estilo de vida es lo que tiene que impactar a las naciones, no tanto las palabras. Además cuando el estilo de vida es correcto, las palabras serán respaldadas con poder.

4:8      “¿O qué nación grande hay que tenga estatutos y decretos tan justos como toda esta Torá que hoy pongo delante de vosotros?” – Todos los mandamientos son justos, como está escrito en el Salmo 119:160:

“La suma de tu palabra es verdad, y cada una de tus justas ordenanzas es eterna.”

 

En el Salmo 119:62, 106, 164 está escrito:

 

“A medianoche me levantaré para darte gracias por tus justas ordenanzas… He jurado, y lo confirmaré, que guardaré tus justas ordenanzas… Siete veces al día te alabo, a causa de tus justas ordenanzas.”

 

4:9      “Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos.” – Este texto nos enseña que no solamente hay que hablar de los estatutos con los de afuera. Hay algo más importante, transmitir las experiencias personales y las palabras de la Torá a los propios hijos. Los padres y los abuelos tienen una gran responsabilidad para transmitir la Tora a los hijos y a los nietos.

4:10 “Recuerda el día que estuviste delante de HaShem tu Elokim en Jorev, cuando HaShem me dijo: “Reúneme el pueblo para que yo les haga oír mis palabras, a fin de que aprendan a temerme todos los días que vivan sobre la tierra y las enseñen a sus hijos.” – Los padres tienen la obligación de enseñar a los hijos la Torá del Eterno, no otros. Los padres son los responsables para que sus hijos aprendan la Torá. Para cumplir este mandamiento podrán también pedir ayuda de otros.

4:12 “Entonces HaShem os habló de en medio del fuego; oísteis su voz, sólo la voz, pero no visteis figura alguna.” – En esta parashá se encuentra la palabra fuego 14 veces. Diez de ellas se encuentran en relación con la entrega de las palabras de la Torá, como está escrito en 4:15, 24, 33, 36; 5:4, 5, 22, 24, 26:

 

“HaShem os habló en Jorev de en medio del fuego… Porque HaShem tu Elokim es fuego consumidor, un Elokim celoso… ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Elokim, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, y ha sobrevivido?… Desde los cielos te hizo oír su voz para disciplinarte; y sobre la tierra te hizo ver su gran fuego, y oíste sus palabras de en medio del fuego… Cara a cara habló HaShem con vosotros en el monte de en medio del fuego yo estaba en aquella ocasión entre HaShem y vosotros para declararos la palabra de HaShem, porque temíais a causa del fuego y no subisteis al monte… Estas palabras HaShem habló a toda vuestra asamblea en el monte, de en medio del fuego… y dijisteis: “He aquí, HaShem nuestro Elokim nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Elokim habla con el hombre, y éste aún vive… Porque, ¿qué hombre hay que haya oído la voz del Elokim vivo hablando de en medio del fuego, como nosotros, y haya sobrevivido?””

 

En Devarim 9:10 está escrito:

 

“Y HaShem me dio las dos tablas de piedra escritas por el dedo de Elokim; y en ellas estaban todas las palabras que HaShem os había dicho en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea.”

 

En Devarim 10:4 está escrito:

 

“Y Él escribió sobre las tablas, conforme a la escritura anterior, las diez palabras que HaShem os había hablado en el monte de en medio del fuego el día de la asamblea; y HaShem me las dio.”

 

En Devarim 33:2 está escrito:

 

“A su diestra la Torá de fuego para ellos”

 

En Jeremías 23:29 está escrito:

“¿No es mi palabra como fuego–declara HaShem– y como martillo que despedaza la roca?”

 

De esto aprendemos dos cosas: Primero, la Torá tiene que convertirse en fuego en nuestro corazón para que sea efectiva.

 

En el Salmo 39:3 está escrito:

 

“Ardía mi corazón dentro de mí; mientras meditaba, se encendió el fuego…”

 

La manera de obtener ese fuego es meditar. La palabra hebrea que se tradujo como “meditaba”[6], hagig, significa: “susurrar”, “pronunciar”, “gemir”, “meditar”. La meditación hebrea consiste, no solamente, en usar la mente, sino también la boca, lo cual implica repetir las palabras de la Torá con un espíritu de oración. El estudio de la Torá junto con la oración en el Espíritu es lo único que puede producir el fuego divino en nuestro corazón.

Estos textos nos enseñan, en segundo lugar, que debemos transmitir la Torá a otros por medio del fuego para que haga efecto. Para esto necesitamos ser sumergidos y estar llenos del Espíritu de Santidad y fuego, y dejar que la Torá se convierta en fuego en nuestro interior. No podemos dar algo que no tenemos. Asegúrate que tu corazón esté ardiendo para que puedas enseñar la Torá a los demás en medio del fuego.

 

“oísteis su voz, sólo la voz, pero no visteis figura alguna” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “figura” es temuná[7] que significa “imagen”, “figura”, “silueta”, “retrato”. Esto nos enseña que HaShem no tiene figura, o por lo menos que no ha mostrado ninguna figura a los hijos de Israel, con el fin de que no tengan la tentación de hacer alguna figura de la deidad.

 

4:13 “Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; las diez palabras, y las escribió en dos tablas de piedra.” – “las diez palabras”, aseret ha-devarim.

 

4:18 “semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez que hay en las aguas debajo de la tierra.” –

 

4:23-24 “Guardaos, pues, no sea que olvidéis el pacto que HaShem vuestro Elokim hizo con vosotros, y os hagáis imagen tallada en forma de cualquier cosa que HaShem tu Elokim te ha prohibido. Porque HaShem tu Elokim es fuego consumidor, un Elokim celoso.” – El nombre El Kaná, “Elokim Celoso”, se encuentra en tres ocasiones en esta parashá, 4:24; 5:9; 6:15.

 

El Eterno creó la relación sentimental entre esposos para que pudiéramos aprender algo de Su amor por nosotros. De la misma manera creó también el sentimiento de celo en el momento de que uno de los cónyuges deje de ser fiel a su pareja y se junte con otro. El celo que siente un varón cuando su mujer empiece a flirtear con otro es un pequeño reflejo de cómo el Eterno actúa cuando nosotros buscamos en otras fuentes.

 

4:25-26 “Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y os hagáis veteranos en la tierra, y os corrompáis y hagáis un ídolo en forma de cualquier cosa, y hagáis lo que es malo ante los ojos de HaShem vuestro Elokim para provocarle a ira, pongo hoy por testigo contra vosotros al cielo y a la tierra, que pronto seréis totalmente exterminados de la tierra donde vais a pasar el Yardén para poseerla. No viviréis por mucho tiempo en ella, sino que seréis totalmente destruidos.” – Aquí hay una profecía de lo que iba a pasar con el pueblo de Israel. Después de haberse hecho veteranos en la tierra se corrompieron e hicieron ídolos. El resultado de esa idolatría fue las deportaciones a Asiria de las diez tribus del norte y a Babilonia de las dos tribus del sur. Rashí comenta que la palabra “os hagáis veteranos”, en hebreo ve-noshantem, tiene el valor numérico 852, lo cual alude a que el exilio iba a suceder después de 852 años. Sin embargo, como el texto dice que iban a ser totalmente exterminados de la tierra, lo cual no pasó, porque fue dejado un remanente en la tierra, el exilio fue adelantado dos años, para ocurrir 850 años después de la conquista de la tierra, cf. Daniel 9:14. El Talmud[8] menciona que HaShem trató con el pueblo con caridad, en hebreo tsedaká, y trajo el exilio dos años antes de su tiempo destinado. Así no fue destruido todo el pueblo.

 

4:29    “Pero desde allí buscarás a HaShem tu Elokim, y lo hallarás si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma.” – Todas las veces cuando los profetas hablan de juicio por causa del pecado de Israel, también pronuncian una promesa de restauración. Lo mismo sucede en este texto. Aquí vemos que la promesa de hallar al Eterno es dada a los descendientes de los israelitas que se encuentran entre las naciones. La condición para encontrar al Eterno es buscarle con todo el corazón y con todo el alma. ¿Cómo se hace? El versículo 30 nos da la respuesta: “volverás a HaShem tu Elokim y escucharás su voz.” La manera de buscar al Eterno es escuchar su voz. Esa voz se encuentra en la Torá de Moshé y el resto de las Escrituras inspiradas.

 

4:30 “En los postreros días, cuando estés angustiado y todas esas cosas te sobrevengan, volverás a HaShem tu Elokim y escucharás su voz.” – La expresión “los postreros días” hace referencia al tiempo antes de la introducción del reinado en la tierra, es decir nuestro tiempo. Tanto el Midrash,[9] como Rambam[10] relacionan esta parashá con la redención final. Por otro lado, Rambán considera que se trata del exilio babilónico y que la redención final es anunciada en las parashás Nitsavim, (Devarim 30:3-4) y Haazinu (Devarim 32).

“escucharás su voz” – En los últimos tiempos los descendientes de Israel van a retornar a la Torá. Esa es la manera de buscarle con todo el corazón y con toda el alma. Es imposible volver al Eterno sin hacer caso a lo que Él dice en las Escrituras. Nuestro amor por Él se manifiesta en nuestro interés en estudiar y poner en práctica la enseñanza de la Torá.

 

4:31 “Pues HaShem tu Elokim es Elokim compasivo; no te abandonará, ni te destruirá, ni olvidará el pacto que Él juró a tus padres.” – En los postreros días, cuando los descendientes de Israel se vuelvan al Eterno, escuchando y obedeciendo las palabras de la Torá experimentarán Su compasión y Su fidelidad para ser reintroducidos en el Pacto que fue jurado a los padres, Avraham, Yitsjak y Yaakov.

 

El Midrash[11] enseña que hay cinco motivos para que venga la redención final, según estos versículos, y de acuerdo con lo que pasó durante la primera redención, de Egipto:

 

  • El pueblo de Israel está en angustia.
  • El pueblo de Israel hace teshuvá (se arrepiente y vuelve a HaShem).
  • El pacto con los antepasados está vigente.
  • La misericordia de HaShem se manifiesta.
  • El tiempo predestinado para la redención final habrá llegado.

 

4:32 “Ciertamente, pregunta ahora acerca de los días primeros que fueron antes de ti, desde el día en que Elokim creó al hombre sobre la tierra; inquiere desde un extremo de los cielos hasta el otro. ¿Se ha hecho cosa tan grande como ésta, o se ha oído algo como esto?” – La Torá nos exhorta a estudiar la historia de la humanidad desde Adam y Javá. También nos exhorta a investigar en la geografía y las culturas del mundo para asegurarnos de que lo que pasó con la salida de Egipto y con la entrega de la Torá en Sinaí fue algo extraordinario, nunca visto y vivido por otros hombres. Esto es una muestra de que HaShem es el único Elokim en el cielo y en la tierra.

 

Tercera aliyá, 4:41-49

 

4:45 “Estos son los testimonios, los estatutos y las ordenanzas que Moshé dio a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto” – Aquí aparece otro término aparte de los dos términos jukim y mishpatim mencionados anteriormente. Es el término hebreo edá,[12] en plural edot traducido como “testimonios”. Se refiere a aquellos mandamientos que dan una identidad especial al pueblo judío, como por ejemplo tsitsit, mezuzá, tefilín, el shabat y las fiestas. Estos mandamientos son llamados edot, testimonios, porque dan testimonio de que son un pueblo diferente a las demás naciones, escogido para servir al Eterno de una manera especial. También nos dan motivo para dar testimonio a las naciones de los mandamientos del Eterno. El uso del tsitsit se convertirá más y más en este tiempo en un medio para que las naciones conozcan la Torá del Eterno, según está escrito en Zacarías 8:23 donde dice:

 

“Así dice HaShem de los ejércitos: “En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán el vestido de un judío, diciendo: ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Elokim está con vosotros.'””

 

Cuarta aliyá, 5:1-21 (18 heb.)

 

5:6      “Yo soy HaShem tu Elokim, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.” – Como vimos antes, en la Tora no habla de diez mandamientos, sino de diez palabras. En los textos en Éxodo 20:1-17 (verso 14 en la versión hebrea) y Devarim 5:6-21 (v. 10 heb.) hay 15 mandamientos diferentes, los mandamientos número 25-38 y 424.

 

Según la Torá y la tradición judía, la correcta numeración de estas diez palabras es la siguiente:

 

  1. Yo soy el Eterno tu Elokim…
  2. No tengas otros Elokimes…
  3. No tomes en vano el Nombre…
  4. Acuérdate y guarda el shabat…
  5. Honra a tu padre y a tu madre…
  6. No asesines.
  7. No cometas adulterio.
  8. No hurtes.
  9. No des falso testimonio…
  10. No desees ni codicies…

 

Según la tradición, había cinco frases en cada tabla de piedra. Las cinco primeras frases hablan de la relación entre el Eterno y el hombre y las cinco últimas hablan de la relación entre hombres. La relación entre los hijos y los padres es un reflejo de la relación que hay entre el Eterno y los hombres y por eso esta palabra está en la primera tabla. Hay un mandamiento que resume las cinco palabras de la primera tabla: “Amarás al Eterno tu Elokim con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu posibilidad”,. El amor al Eterno se expresa en la obediencia a los mandamientos. También hay un mandamiento que resume las cinco palabras de la segunda tabla: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, Levítico 19:18.

 

5:7      “No tendrás otros Elokimes delante de mí.” – Podemos hacernos unas preguntas para saber si tenemos otros Elokimes en nuestras vidas:

 

  • ¿Quién dirige mi vida?
  • ¿Quién es mi fuente?
  • ¿Dónde está mi confianza?
  • ¿Dónde está mi pasión?
  • ¿Quién es mi alabanza?

 

5:12    “Guarda el shabat para santificarlo, como HaShem tu Elokim lo ha mandado.” – Al comparar los relatos de Éxodo 20 y Devarim 5, se puede encontrar varias diferencias, especialmente donde habla del Shabat. ¿Será que Moshé no podía citar al Eterno de manera correcta? ¿Cómo se puede explicar esta aparente contradicción?

 

Cuando el hombre habla, sólo puede trasmitir una palabra a la vez, pero así no es el Eterno. Él puede transmitir varias palabras al mismo tiempo. Por eso existen las diferencias entre el primer relato y el segundo de las diez palabras que fueron oídas por todo el pueblo desde el pico de la montaña. Así que, cuando el Eterno habló del shabat hay dos verdades incorporadas en ese anuncio, y las dos están escritas en los dos pasajes que estamos comparando. Rashí dice que ambas expresiones fueron anunciadas en un solo enunciado y en una sola palabra, y también fueron escuchadas en un solo acto de escucha.

 

Según Shemot 20, el shabat está conectado con la creación del mundo, pero aquí en Devarim 5 está escrito que el shabat tiene que ver con la salida de Egipto. En Shemot está escrito que hay que acordarse del shabat y aquí está escrito que hay que guardar el shabat. Acordarse no es lo mismo que guardar. Las dos cosas son necesarias y las dos se complementan.

 

El shabat fue dado para hacernos recordar dos eventos importantes en la historia; la creación y la salida de Egipto. Esto nos enseña que el shabat también es para los que no salieron de Egipto, los que son hijos de Adam, ellos deben acordarse del shabat. El shabat existe desde la creación y es para todos los hombres. Pero los hijos de Adam y Noaj no están obligados a guardar el shabat, porque ellos no salieron de Egipto.

 

Además de esto, el shabat fue dado, de una manera especial, a los hijos de Israel, para ser guardado como señal del pacto que fue hecho después de la salida de Egipto, como está escrito en Shemot 31:13:

 

“Habla, pues, tú a los hijos de Israel, diciendo: De cierto guardaréis mis shabatot porque esto es una señal entre yo y vosotros por todas vuestras generaciones, a fin de que sepáis que yo soy HaShem que os santifico.”

 

  1. El mandamiento nos obliga a acordarnos del shabat. Esto implica una actividad intelectual. Así que, está permitido “trabajar” con el cerebro en shabat, en forma de leer, estudiar, orar y meditar en los caminos del Eterno, especialmente la liberación de la esclavitud, y los caminos de uno mismo. Con esta actividad santificamos el shabat, es decir, lo hacemos diferente y lo consagramos para el Eterno.

Rashí menciona, por otro lado, que el acordarse del shabat significa que uno debe estar pensando en el shabat durante todos los demás días de la semana, y si uno compra algo bonito, lo hace en honor al shabat que viene.

 

  1. También está escrito que el pueblo que salió de Egipto tiene que guardar el shabat. Guardar implica una actitud de vigilancia. Guardar tiene que ver con no hacer algo que está prohibido por la Torá en shabat. Los judíos tienen que cuidarse bien para no hacer alguna melajá[13], obra, en shabat. De esta manera, entre otras, podemos guardar el shabat, ser cuidadosos en no profanarlo, y así es santificado.

 

Santificar significa apartar de los demás y dedicarlo al uso exclusivo del Eterno. En Vayikra 23:2-3 se habla también de la necesidad de hacer una reunión congregacional santa al Eterno en Shabat.

 

El shabat fue creado, en primer lugar, para que el hombre cesara de su actividad de intervención en la creación, lo mismo que hizo el Eterno después de haber creado todo. Pero, vemos que este texto también habla de descanso en shabat. A pesar de que la palabra shabat no significa descanso, sino “cese de actividades creativas”, la palabra “descansar”, en hebreo nuaj[14], también está relacionada con el shabat, como está escrito en 5:14b:

 

“para que tu siervo y tu sierva también descansen como tú.”

 

Sin embargo, el concepto de descansar no es el principal para el shabat sino el de cesar de las actividades creativas y productivas.

 

“como HaShem tu Elokim lo ha mandado.” – Según el Talmud,[15] el mandamiento del Shabat no fue dado a Israel por primera vez en el monte Sinái, sino en Mará, donde les dio algunas leyes, cf. Shemot 15:25.

 

5:15    “Y acuérdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que HaShem tu Elokim te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por lo tanto, HaShem tu Elokim te ha ordenado que hagas el día de shabat.” – El pueblo de Israel tiene que recordar que fueron esclavos en Egipto. Por haber sido liberados de allí, HaShem ahora les ordena guardar el shabat. Esto nos enseña que no guardábamos el shabat en Egipto. Ahora somos libres para guardar los mandamientos del Eterno, no por esclavitud y amenazas, sino por gratitud y amor. Esto también nos enseña que el que no guarda el shabat o el que está obligado a trabajar en shabat, es todavía un esclavo bajo el sistema de este mundo.

 

Aquí está escrito que tenemos que “hacer”, en hebreo laasot, el día del shabat.

“Hacer el día del shabat” significa que hay que hacer algo especial para que el shabat sea shabat en relación con los demás días de la semana. Por esta razón surgieron muchas de las tradiciones para el shabat, por ejemplo la de encender dos velas una cantidad de minutos antes del shabat, (como señal del último trabajo que se hace antes del inicio del día del cese), la tradición de beber una copa de vino para iniciar el shabat, (en señal de alegría por la bendición que representa el día festivo), la tradición de poner un mantel blanco sobre la mesa, (en recuerdo de la capa protectora blanca que había debajo del maná en el desierto), la tradición de tener dos panes grandes especialmente preparados para el shabat, (en recuerdo de la doble porción del maná que hubo en el desierto cada sexto día), la tradición de cubrir los panes con un mantel blanco, (como recuerdo de la capa blanca protectora que hubo sobre el maná en el desierto), la tradición de bendecir a la esposa y los hijos de una manera especial, la tradición de comer mucha comida y diferente a la de los demás días de la semana, la tradición de vestirse con ropas elegantes en honor al shabat, la tradición de hacer oraciones especialmente redactadas para ese día, la tradición de llamar a siete varones a la lectura del rollo de la Torá en la sinagoga, la tradición de hacer kidush sobre el vino antes de comer el día del shabat etc. etc. Todas estas cosas son maneras de “hacer el día del shabat”, para así cumplir con el mandamiento.

 

En resumen, podemos decir que en shabat hay que:

 

  • Acordarse – pensar en la obra de la creación y de la liberación de la esclavitud, shemot 20:8; Devarim 5:15.
  • Guardar – ser cuidadoso con el shabat para no hacer cosas prohibidas, Shemot 20:10; Devarim 5:12; Isaías 58:13-14.
  • Santificar – dedicarse al Eterno y a su Torá de una manera especial, Devarim 5:12, 14 “para el Eterno”. Esto se hace en la familia, Devarim 5:14, y en la congregación, Vayikra 23:3.
  • Descansar – no hacer cosas que cansen o causen molestias, dormir extra, Devarim 5:14.
  • Hacer el día de shabat – cumplir ciertos ritos para que ese día sea diferente a los demás días de la semana, Devarim 5:15b.
  • Disfrutar del shabat – comer bien y hacer otras cosas que alegran el alma, Isaías 58:14.

 

5:16    “Honra a tu padre y a tu madre, como HaShem tu Elokim te ha mandado, para que tus días sean prolongados y te vaya bien en la tierra que HaShem tu Elokim te da.” – Esta palabra enseña que también el mandamiento de honrar a los padres, fue dado antes de la entrega de la Torá en Sinái. Según el Talmud[16], fue en Mará.

 

Quinta aliyá, 5:22(19) – 6:3

 

5:22(19) “Estas palabras HaShem habló a toda vuestra asamblea en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de las densas tinieblas con una gran voz que no cesó. Y las escribió en dos tablas de piedra y me las dio.” – Según Rashí, cuando dice que su gran voz no cesó, significa que no necesitaba parar y coger aire, como los hombres, para poder seguir hablando.

 

6:1      “Este, pues, es el mandamiento, los estatutos y los decretos que HaShem vuestro Elokim me ha mandado que os enseñe, para que los cumpláis en la tierra que vais a poseer” – Ahora entramos en lo que es considerado como la declaración de fe del judaísmo, el shemá.

 

Sexta aliyá, 6:4-25

 

6:4-9 “Escucha, Israel, HaShem es nuestro Elokim, HaShem es uno. Y amarás a HaShem tu Elokim con todo tu corazón, y con toda tu alma y con todos tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés sentado en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal sobre tu brazo, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.”

 

En estas palabras, llamadas el shemá, encontramos la clave para poder vivir cerca del Eterno en todo momento.

 

Shemá – Lo primero que el hombre tiene que hacer para estar cerca del Eterno es escuchar y obedecer. El Eterno toma la iniciativa para acercarse a nosotros y nosotros sólo tenemos que hacerle caso para poder obtener su favor. Acércate cada mañana al Eterno y toma unos minutos para escuchar, sin hacer nada más, y deja que el Espíritu de HaShem te hable por las palabras de la Torá que has leído. No seas tan rápido en tus oraciones que sólo hables y no escuches. Es mejor escuchar a HaShem que hablarle. El shemá nos enseña a escuchar como la máxima prioridad en nuestras vidas.

 

Israel – La segunda cosa que es destacada es nuestra identidad como pueblo. El gentil que ha hecho la conversión al Elokim de Israel.

 

HaShem es nuestro Elokim – Esta es la declaración de los que son parte de Israel. Los que tienen otros dioses no son parte de Israel. Rashí destaca el hecho de que este versículo dice que HaShem es únicamente el Elokim de Israel en este momento, pero en el futuro será el Elokim de toda la humanidad, como está escrito en Sofonías 3:9:

 

“En ese tiempo daré a los pueblos labios puros, para que todos ellos invoquen el nombre de HaShem, para que le sirvan de común acuerdo.”

 

En Zacarías 14:9 está escrito:

 

“Y HaShem será rey sobre toda la tierra; aquel día HaShem será uno, y uno su nombre.”

 

HaShem es uno – La palabra traducida como “uno”, ejad,[17] implica unidad y unicidad. Hay veces cuando las Escrituras usa este término para marcar la unidad entre varios elementos o personas, pero cuando se usa en relación con el Eterno no puede tener ese sentido, porque no hay más que una Persona en la Deidad. Por lo tanto, la palabra ejad tiene los siguientes dos significados en este contexto: que HaShem no es plural y que no hay otro. Él es el único Elokim que existe y esa unicidad, esa singularidad, lo ha revelado a Israel.

Y amarás – Como Él es el Único para nosotros, la consecuencia es amarle. Por eso el hebreo usa la palabra “y”. Según Rashí, amarle significa cumplir sus palabras por amor, no por temor.

 

Con todo tu corazón – Se refiere a lo más íntimo de nuestro ser, que no puede estar dividido en la devoción al Eterno.

 

Con toda tu alma – Significa que hay que estar dispuesto a dar su vida por amor a él y vivir solamente para él.

 

Con todos tus meElokim – La palabra hebrea que normalmente ha sido traducida como “fuerzas”, es meodeja, que no sólo significa tu fuerza, sino también “tus posesiones”, “tus meElokim”, “tus capacidades”, de meod,[18] “mucho”. Esta palabra no habla de la fuerza física, en primer lugar, sino de todo lo que uno tiene y es, lo cual también incluye las posesiones materiales. El amor al Eterno también se expresa en la manera de administrar nuestros bienes materiales. Pero el amor siempre empieza en el corazón y luego va saliendo hacia fuera.

 

Y estas palabras que yo te mando hoy – Se refiere a las palabras de la Torá de Moshé, que siempre deben ser consideradas como dadas hoy, es decir, son actuales ahora.

 

Estarán sobre tu corazón – Es la responsabilidad de cada uno de nosotros poner las palabras de la Torá sobre nuestro corazón, como está escrito en 11:18:

 

“Poned, pues, estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma; atadlas como una señal a vuestra mano, y serán filacteria entre vuestros ojos.”

 

No es lo mismo tener las palabras en la mente que en el corazón. El corazón es la sede de la personalidad, lo más íntimo de nosotros, donde normalmente sólo cabe una cosa. En la mente pueden caber muchas ideas y opciones, pero no en el corazón. Allí sólo cabe una cosa o una opción, y esa cosa es la que, en los momentos decisivos de la vida, define nuestras decisiones.

 

Dentro de los dos tefilín, que se colocan sobre el brazo izquierdo y sobre la cabeza, hay una diferencia. En el tefilín de la cabeza hay cuatro apartamentos con cuatro pergaminos con cuatro textos diferentes de la Torá. Pero en el tefilín del brazo izquierdo, que está pegado al corazón, hay un solo departamento con un solo pergamino con los cuatro textos. Esto nos enseña que cuando las palabras de la Torá están en nuestra cabeza pueden ser entendidas e interpretadas de muchas maneras diferentes, pero cuando llegan al corazón, sólo hay unidad entre ellas y hay una sola cosa.

 

Cuando la Torá entra en el corazón va a marcar nuestras decisiones. Cuando hay que elegir entre una propuesta y otra, lo que hay en el corazón marcará la diferencia. Es nuestra responsabilidad ver que las palabras de la Torá lleguen al corazón. Primero las oímos con nuestra cabeza, pero luego hay que meditar en ellas hasta que entren en nuestro corazón. Entonces es desalojado lo que antes estaba allí, porque en el corazón sólo cabe una cosa. Cuando estás enamorado, sólo podrás tener una persona en tu corazón. De la misma manera es con HaShem y su Torá. Asegúrate que la Torá esté en tu corazón para que tomes las decisiones conforme a ella en los momentos críticos de tu vida, cuando tendrás que elegir entre la obediencia y la desobediencia. Si no pones las palabras de la Torá en tu corazón, te engañará en la crisis, porque no hay nada más engañoso como el corazón del hombre.

 

Recita el shemá antes de dormir para reconocer al Eterno como tu único Elokim y así encomendarte en Sus manos protectoras y moldeadoras.

 

Hablar de las palabras de la Torá cuando te levantes. Lo primero que un judío debe hacer al despertar, es decir: “Gracias doy ante ti, Rey Vivo y Eterno, porque has devuelto mi alma dentro de mí con misericordia. Grande es Tu fidelidad.” Después de ir al baño, se lava las manos y antes de alimentar a su cuerpo con comida, sigue exaltando al Eterno, con bendiciones basadas en las Escrituras, hasta llegar a la recitación del shemá y otras oraciones escriturales. Luego lee y medita sobre textos del Tanaj. Así cumple con este mandamiento de hablar de las palabras del Eterno cuando se levante.

 

Las atarás como una señal sobre tu brazo, y serán por insignias entre tus ojos – En la oración de la mañana, un varón judío se coloca el talit, manto de oración, con los flecos, que fueron ordenados en Bamidbar 15:37-41, y luego pone los tefilín, para cumplir el mandamiento de atar las palabras sobre el brazo y entre los ojos.

 

Hay varios niveles de entendimiento para la práctica de poner los tefilín. En primer lugar está el nivel peshat (simple), que se cumple de manera literal atando las palabras en el brazo y en la cabeza en la línea intermedia entre los ojos, por encima del borde del pelo en la frente.

 

Desde el nivel remez (alegórico), que no puede sustituir al nivel simple, se puede entender el mandamiento de manera que se refiere a cumplir las palabras con la mano, es decir, se trata de vivir, de forma práctica, todo lo que ordena el Eterno en su Torá y, también, de tener las palabras de la Torá en la mente y como el motivo de nuestra mirada. La visión de un verdadero hijo de Elokim es que la Palabra del Eterno sea cumplida en su vida.

 

Y las escribirás en los postes de tu casa – Se cumple al escribir las palabras de la Torá en un pergamino que se coloca en una cajita en la jamba de la puerta, mezuzá.[19] Es una obligación para un judío poner las palabras de la Torá en las jambas de las puertas de las habitaciones en la casa donde vive. Este mandamiento está dado para que la Torá esté presente en nuestras casas. Al tener una parte de las Escrituras en las puertas hay un recuerdo de que son nuestro modelo de vida y la base para nuestras conversaciones en la casa. En una casa donde está la Torá en las puertas no se puede vivir de cualquier manera. Tampoco se puede hablar de cualquier manera o de cualquier cosa en esa casa. Tampoco se puede introducir por medio de las puertas o por la televisión o internet cualquier cosa en esa casa. Una casa con mezuzá en cada puerta es una casa apartada para servir los propósitos de Elokim.

 

Y en tus puertas – Se refiere al lugar donde se reunían los ancianos en la ciudad para tratar asuntos gubernamentales, es decir algo parecido a la municipalidad de hoy en día. La puerta fue el ayuntamiento de la época. Este mandamiento fue dado para recordar a los gobernantes de que deben estar reunidos, para tratar los asuntos de la ciudad, siempre dentro de los marcos de la Torá de Moshé. Así la Torá es puesta como la única regla para los gobernantes del país.

 

6:10-12 “Y sucederá que cuando HaShem tu Elokim te traiga a la tierra que juró a tus padres Avraham, Yitsjak y Yaakov que te daría, una tierra con grandes y espléndidas ciudades que tú no edificaste, y casas llenas de toda buena cosa que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivos que tú no plantaste, y comas y te sacies; entonces ten cuidado, no sea que te olvides de HaShem que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.” – Cuando las cosas van bien y lo material se aumenta es fácil olvidar al Eterno. ¡Tengamos cuidado con eso!

 

6:13a “Temerás a HaShem tu Elokim; y a Él servirás…”

 

6:16a “No tentaréis a HaShem vuestro Elokim…”

 

6:20 “Cuando en el futuro tu hijo te pregunte, diciendo: “¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los decretos que HaShem nuestro Elokim os ha mandado?”” – Este es el cuarto hijo que es mencionado durante la cena de pesaj. Los tres primeros están mencionados en Shemot 12:26; 13:8 y 14.

 

Séptima aliyá, 7:1-11

 

7:1      “Cuando HaShem tu Elokim te haya introducido en la tierra donde vas a entrar para poseerla y haya echado de delante de ti a muchas naciones: al jiteo, al guirgasheo, al emoreo, al kenaaneo, al perizeo, al jiveo y al yevuseo, siete naciones más grandes y más poderosas que tú” – Los sabios nos enseñaron:[20] “Quien es misericordioso cuando Elokim desea la severidad, finalmente será cruel cuando Elokim exige misericordia”. El rey Shaúl no exterminó la totalidad de los amalekitas que HaShem le había ordenado, cf. 1 Samuel 15. Por eso, más adelante pecó cuando mató a todos los sacerdotes de Nov, cf. 1 Samuel 22:21. La razón para destruir a todas las personas de las siete naciones que vivían en la Tierra prometida fue que habían llegado a un grado tan bajo de pecado y contaminación espiritual, que por un lado no merecían vivir y por otro lado contaminarían a los hijos del pueblo elegido si pudieran seguir vivos y constituirían también un peligro para las demás naciones del mundo.

 

7:3-4 “Y no contraerás matrimonio con ellos; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás su hija para tu hijo. Porque él apartará a tu hijo de seguirme para servir a otros dioses; entonces la ira de HaShem se encenderá contra ti, y Él pronto te destruirá.” – Este texto dice que cuando el hijo de un gentil se case con la hija de un judío, él hará que el nieto, procreada por la hija del judío, se aparte de HaShem. Esto nos enseña que el hijo de una hija, es llamado “hijo” en el versículo 4, aunque haya nacido de un padre gentil. Por esto, el Talmud[21] enseña que si la Torá hubiera dicho “ella apartará a tu hijo de seguirme”, implicaría que el nieto que haya nacido de un padre judío y una madre gentil, sería considerado “tu hijo”, es decir, judío. Pero como no se expresa en femenino, sino en masculino, “él apartará a tu hijo…”, implica que solamente el nieto nacido por una madre judía y un padre gentil es considerado judío, como si fuera “tu hijo”.

 

7:5      “Mas así haréis con ellos: derribaréis sus altares, destruiréis sus pilares sagrados, y cortaréis sus imágenes de Asherá, y quemaréis a fuego sus imágenes talladas.” – Esto es mejor que anunciar esos lugares como algo cultural para los turistas o crear museos con estos objetos contaminados. Esto es lo que se debería hacer con los lugares de culto de los mayas, aztecas, incas y otros pueblos que adoraban a dioses terribles, en lugar de promocionarlos para el turismo nacional e internacional. Por todas esas prácticas idolátricas el Eterno envió destrucción sobre esos pueblos.

 

7:7-8 “HaShem no puso su amor en vosotros ni os escogió por ser vosotros más numerosos que otro pueblo, pues erais el más pequeño de todos los pueblos; mas porque HaShem os amó y guardó el juramento que hizo a vuestros padres, HaShem os sacó con mano fuerte y os redimió de casa de servidumbre, de la mano de Faraón, rey de Egipto.” – La razón por la que el Eterno escogió a Israel no fue por su grandeza, sino porque tomó la decisión de amarlos, no por sus méritos, sino por su inmensa misericordia y por causa del juramento que había hecho con los patriarcas. Aquí encontramos el amor incondicional que el Eterno tiene hacia el pueblo de Israel.

 

7:9      “Reconoce, pues, que HaShem tu Elokim es Elokim, el Elokim fiel, que guarda su pacto y su misericordia hasta mil generaciones con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos” – Si tú tienes, aunque sea un sólo ancestro fiel al Eterno del pueblo de Israel, que vivió hasta hace mil generaciones, (que realmente no han habido desde Adam), la misericordia del Eterno te alcanzará por causa de ese ancestro. Esto nos enseña también que muchos descendientes de los hijos asimilados de Israel entre las naciones, en los últimos tiempos van a retomar su identidad israelita y judía y volver a la Torá de Moshé.

No es posible amar al Eterno sin guardar sus mandamientos. El que no guarda los mandamientos de HaShem no le ama. El amor hacia Él se manifiesta en la obediencia a los mandamientos.

7:10    “pero al que le odia, le da el pago en su misma cara, destruyéndolo; y no se tarda en castigar al que le odia, en su misma cara le dará el pago.” – Elokim pagará a cada uno según sus obras. Los que odian a HaShem recibirán su paga tarde o temprano. A veces HaShem espera con el castigo sobre el malvado por tres motivos:

 

  • Para darle tiempo para arrepentirse,
  • Para recompensarle sus buenas obras en este mundo, cf. Salmo 73; Proverbios 11:31.
  • Para darle oportunidad para engendrar hijos justos, cf. Ezequiel 18:14-17.

 

7:11    “Guarda, por tanto, el mandamiento y los estatutos y los decretos que yo te mando hoy, para cumplirlos.” – los mandamientos dados por medio de Moshé no han cambiado para los descendientes de Israel. Son para hoy, como está escrito en Malaquías 3:22, el último libro de los profetas:

 

“Acordaos de la Torá de mi siervo Moshé, de los estatutos y las ordenanzas que yo le ordené en Jorev para todo Israel. He aquí, yo os envío al profeta Eliyahu antes que venga el día de HaShem, día grande y terrible.”

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos número 416 – 427 de los 613:

 

  1. Precepto respecto a la Unicidad de Elokim, Devarim 6:4.
  2. Precepto de amar a Elokim, Devarim 6:5.
  3. Precepto de estudiar Torá, Devarim 6:7.
  4. Precepto de recitar el shemá en la mañana y en la noche, Devarim 6:4.
  5. Precepto de colocarse tefilín en el brazo, Devarim 6:8.
  6. Precepto de colocarse tefilín en la cabeza, Devarim 6:8.
  7. Precepto de colocar mezuzá en la puerta, Devarim 6:9.
  8. Precepto de aniquilar a las siete naciones de Kenáan, Devarim 7:2.
  9. Prohibición de codiciar lo que pertenece al prójimo, Devarim 18 heb.
  10. Prohibición de probar demasiado a un verdadero profeta, Devarim 7:16.
  11. Prohibición de conceder gracia a un idólatra, Devarim 7:2.
  12. Prohibición de casarse con un idólatra, Devarim 7:3.

 

[1]       Strong H8085 shâma‛, shaw-mah’, A primitive root; to hear intelligently (often with implication of attention, obedience, etc.; causatively to tell, etc.): – X attentively, call (gather) together, X carefully, X certainly, consent, consider, be content, declare, X diligently, discern, give ear, (cause to, let, make to) hear (-ken, tell), X indeed, listen, make (a) noise, (be) obedient, obey, perceive, (make a) proclaim (-ation), publish, regard, report, shew (forth), (make a) sound, X surely, tell, understand, whosoever [heareth], witness.

[2]       Ortiz V., Pedro, Léxico Hebreo-Español y Arameo-Español, (Santa Engracia, Madrid: Sociedad Bíblica) 2000.

[3]       Mishné Torá, en el apartado “Fundamentos de la Torá” capítulo 9.

[4]       Strong H1695 dâbêq, daw-bake’, From H1692; adhering: – cleave, joining, stick closer.

Strong H1692 dâbaq, daw-bak’, A primitive root; properly to impinge, that is, cling or adhere; figuratively to catch by pursuit: – abide, fast, cleave (fast together), follow close (hard, after), be joined (together), keep (fast), overtake, pursue hard, stick, take.
[5]       Strong H3117 yôm, yome, From an unused root meaning to be hot; a day (as the warm hours), whether literally (from sunrise to sunset, or from one sunset to the next), or figuratively (a space of time defined by an associated term), (often used adverbially): – age, + always, + chronicles, continually (-ance), daily, ([birth-], each, to) day, (now a, two) days (agone), + elder, X end, + evening, + (for) ever (-lasting, -more), X full, life, as (so) long as (. . . live), (even) now, + old, + outlived, + perpetually, presently, + remaineth, X required, season, X since, space, then, (process of) time, + as at other times, + in trouble, weather, (as) when, (a, the, within a) while (that), X whole (+ age), (full) year (-ly), + younger.
[6]       Strong H1901 hâgîyg, haw-gheeg’, From an unused root akin to H1897; properly a murmur, that is, complaint: – meditation, musing.

[7]       Strong H8544 temûnâh temûnâh, tem-oo-naw’, tem-oo-naw’, From H4327; something portioned (that is, fashioned) out, as a shape, that is, (indefinitely) phantom, or (specifically) embodiment, or (figuratively) manifestation (of favor): – image, likeness, similitude.

Strong H4327 mîyn, meen, From an unused root meaning to portion out; a sort, that is, species: – kind. Compare H4480.

[8]       Sanhedrín 38a, Guitín 88a.
[9]       Devarim Rabá 2:14.
[10]      Hiljot Teshuvá 7:5.
[11]      Devarim Rabá 2:15, Maraz.
[12]      Strong H5713 ‛êdâh, ay-daw’, Feminine of H5707 in its technical sense; testimony: – testimony, witness. Compare H5712.

[13]     Ver el comentario sobre Shemot 20

[14]      Strong H5117 nûach, noo’-akh, A primitive root; to rest, that is, settle down; used in a great variety of applications, literally and figuratively, intransitively, transitively and causatively (to dwell, stay, let fall, place, let alone, withdraw, give comfort, etc.): – cease, be confederate, lay, let down, (be) quiet, remain, (cause to, be at, give, have, make to) rest, set down. Compare H3241.
[15]      Sanhedrín 56b.
[16]      Sanhedrín 56b.
[17]      Strong H259 ‘echâd, ekh-awd’, A numeral from H258; properly united, that is, one; or (as an ordinal) first: – a, alike, alone, altogether, and, any (-thing), apiece, a certain [dai-] ly, each (one), + eleven, every, few, first, + highway, a man, once, one, only, other, some, together.
[18]      Strong H3966 me‘ôd, meh-ode’, From the same as H181; properly vehemence, that is, (with or without preposition) vehemently; by implication wholly, speedily, etc. (often with other words as an intensive or superlative; especially when repeated): – diligently, especially, exceeding (-ly), far, fast, good, great (-ly), X louder and louder, might (-ily, -y), (so) much, quickly, (so) sore, utterly, very (+ much, sore), well.
[19]      Strong H4201 mezûzâh mezûzâh, mez-oo-zaw’, mez-oo-zaw’, From the same as H2123; a door post (as prominent): – (door, side) post.
[20]      Kohelet Rabá 7:33.
[21]      Yevamot 23a, Kidushín 68b.

 

Parashá 44 Devarim

ז׳ באב ה׳תשע״ו (August 11, 2016) por  
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44 devarim

Parashá 44 Devarim

Deuteronomio 1:1 – 3:22

Aliyás de la Torá:

  1. 1:1-11
  2. 1:12-21
  3. 1:22-38
  4. 1:39 – 2:1
  5. 2:2-2:30
  6. 2:31 – 3:14
  7. 3:15-22
  8. Maftir: 3:20-22

Haftará: Isaías 1:1-27

Devarim

Significa “palabras” o “cosas”.[1]

Comentarios

Primera aliyá, 1:1-11

Este es el quinto libro que escribió Moshé, como está escrito en Deuteronomio 31:24:

“Y sucedió que cuando Moshé terminó de escribir las palabras de esta Torá en un rollo, hasta su conclusión…”

Devarim es una reafirmación de aquella Torá que ya fue dada desde el monte Sinái y en las llanuras de Moav. Se diferencia de los otros cuatro libros de la Torá de manera que no recopila las palabras dictadas por Hashem directamente, sino las palabras transmitidas a través del mayor de los profetas en su clase, Moshé Rabenu. Por lo tanto, este libro constituye una repetición y explicación, por medio del profeta, de la Torá que ya fue dictada y entregada una vez por todas desde el cielo. Por eso el libro empieza: “Estas son las palabras que Moshé habló a todo Israel…” Esto no significa que no sean palabras de Hashem, sino que en vez de dictar las palabras directamente, ahora son filtradas y transmitidas por el instrumento humano que ha llegado al mayor nivel de profecía que existe. Son palabras de Hashem por medio de Moshé, como está escrito en 1:3: “Moshé habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que HaShem les había ordenado.” Sin embargo, como no son palabras dictadas directamente por HaShem, la base para las palabras del quinto libro de Moshé ya está establecida en los cuatro primeros libros. Recordemos que el fundamento de una casa es el que sostiene toda la casa. De la misma manera los cuatro primeros libros de la Torá fueron dictados letra por letra al profeta Moshé y escritos con exactitud para así ser es el fundamento para el quinto libro de Moshé. Estos cinco libros, llamados la Torá de Moshé, son, a su vez, el fundamento para el resto de las Escrituras. Los libros proféticos que luego fueron añadidos, empezando con el libro de Yehoshúa (Josué) no cambian nada del fundamento, ni añaden al fundamento, como está escrito en Deuteronomio 4:2:

“No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella, para que guardéis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim que yo os mando.”

 

En Deuteronomio 12:32 está escrito:

 

“Cuidarás de hacer todo lo que te mando; nada le añadirás ni le quitarás.”

 

Los libros de los Profetas anteriores (Josué – 2 Reyes) y los Profetas posteriores (Isaías – Malaquías), los Escritos anteriores (Salmos – 2 Crónicas) no pueden añadir nada a las palabras de la Torá que HaShem dio a Moshé Rabenu en el monte Sinai, ni quitar de ellas. El fundamento de la revelación Escrita ha sido puesto de una vez por todas y los demás libros no pueden formar parte ni quitar del fundamento. Los demás libros inspirados divinamente van explicando y dando más luz sobre lo que ya está escrito en el fundamento. Por lo tanto, hay que tener mucho cuidado con nuevos conceptos que son deducidos de alguna de las otras Escrituras que no se encuentran en la Torá de Moshé, puesto que toda revelación que viene después de Moshé tiene que estar fundada en sus Escritos.

 

El libro de Devarim se divide en tres partes, que corresponden a los tres libros Éxodo, Levítico y Números, y es por eso que también es llamado Mishné Torá, “repetición de la Torá”, sacado de Deuteronomio 17:18. El nombre Deuteronomio viene de “Deuteronomium”, que es la forma latina de “Deuteronomion”, que aparece en la Septuaginta, y significa “la segunda ley”.

 

Las tres partes son las siguientes:

 

1:1 – 5:5             Moral y amonestación

5:6 – 27:8           Leyes diversas

27:9 – 34:12         Bendición y maldición

 

Al comparar el libro de Devarim con los antiguos documentos de pacto, que han sido encontrados por los arqueólogos, de los heteos y otros pueblos orientales del periodo 1500 – 1300 a.E.C., que, entre otras cosas, regulaban la relación entre los reyes y sus súbditos, se ve una estructura muy similar, con introducción, recuento histórico, condiciones del pacto, el propio documento del pacto, bendiciones, maldiciones, conclusión y duración del documento.

 

Según la tradición, el capítulo 34, que habla de la muerte de Moshé, fue escrito por Yehoshúa (Josué).

1:1       “Estas son las palabras que Moshé habló a todo Israel al otro lado del Yardén, en el desierto, en el Arabá, frente a Suf, entre Parán, Tofel, Laván, Jatserot y Di-Zahav.” – Según Rashí, al usar la palabra devarim, se trata de amonestaciones, porque es una manera más severa de expresarse comparado con la manera como está escrito el resto de la Torá. En los libros de Jeremías y Eclesiastés, que también son libros de amonestación, se encuera la misma palabra en la introducción: divrei, “palabras de…”

Los lugares que son mencionados aquí son lugares donde los hijos de Israel riñeron con Hashem durante su viaje. Rashí dice: “Puesto que se trata de palabras de amonestación y que enumeran todos los lugares donde habían provocado la ira del Hashem, se han disimulado los hechos recordándolos en términos generales por consideración a Israel”.

El Targúm de Onkelós tradujo este versículo de esta manera: “Moshé os ha amonestado por haber pecado en el desierto y por haber atraído la ira divina en el valle de Moav y (desde entonces) frente al Mar de Cañas (Suf); por haber murmurado contra Elohim en Parán y por haber hablado en términos desaprobatorios (Tófel) sobre el maná (Laván); por haber pronunciado en Jatserot críticas sobre el alimento y haber erigido antes el “becerro de oro” (Di-Zahav).”

Los hijos de Israel habían pecado “en el desierto”, según Éxodo 16:3; “en el Arabá”, según Números 25:1-3; “frente a Suf”, según Éxodo 14:11 y Salmo 106:7; “en Parán”, según Números 12:6 y capítulo 13; denigraron lo blanco en Éxodo 31:16; se rebelaron en Jatserot, según Números 11:35; y levantaron el becerro de oro, según Éxodo 32, cf. Oseas 2:8. La palabra “Di-Zahav” se entiende como “bastante oro”.

1:2       “Hay once días desde Jorev, por el camino del monte de Seir, hasta Kadesh-Barnea.” – Rashí muestra las evidencias de que los hijos de Israel hicieron ese viaje en tres días. Así se ve que HaShem tenía mucho interés en introducirles en la Tierra. Normalmente tardaban once días entre Jorev y Kadesh. Sin embargo, este dato contrasta con el siguiente versículo que habla de 40 años que los hijos de Israel habían estado dando vueltas por el desierto. Jorev es donde la Torá fue entregada y Kadesh-Barnea está cerca de la frontera sur de la tierra prometida. Si los hijos de Israel hubieran creído en Hashem hubieran entrado en la tierra mucho antes.

1:3       “Y sucedió que en el año cuarenta, el mes undécimo, el primer día del mes, Moshé habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que HaShem les había ordenado” – Moshé habló sus tres discursos, que constituyen todo este libro, durante 36 días para luego morir y ser sepultado el día séptimo del duodécimo mes, llamado Adar. Este texto nos enseña que Moshé no habló estas palabras sacándolas de su propia mente, sino todo lo que dice está bien fundamentado en la revelación que Hashem ya había dicho a los hijos de Israel. Moshé es un buen ejemplo a seguir para todos los que exponen la enseñanza de la Torá.

1:4   “después de haber derrotado a Sijón, rey de los amorreos, que habitaba en Jeshbón, y a Og, rey de Bashán, que habitaba en Ashtarot y en Edrei” – Según Rashí, Ashtarot era la ciudad y Edrei el reino.

1:5       “Al otro lado del Yardén, en la tierra de Moav, Moshé comenzó a explicar esta ley, diciendo” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “declarar” (RV60), “proclamar” (RV95), “explicar” es baar[2] que significa: “explicar”, “aclarar”, “esclarecer”; “comentar”, “exponer”; “inculcar”; “inscribir”, “grabar”. Esto nos enseña que la Torá ya había sido dada y que lo que ahora viene es una explicación de ella. Por lo tanto, de manera estricta podemos decir que la Torá son los cuatro primeros libros de Moshé y lo que viene después son explicaciones, aplicaciones y comentarios de lo que ya fue dado del cielo. Como hemos dicho antes, la base de toda revelación divina escrita está en los primeros cuatro libros de Moshé, que son el fundamento, junto con el toque final del fundamento, que es el libro de Devarim, que contiene 200 de los 613 mandamientos.

 

La Torá se puede comparar a una habitación oscura que contiene varios muebles. No es posible ver lo que hay en esa habitación hasta que alguien encienda una luz. Y cuanta más luz haya, más detalles se verán en la habitación. La revelación se asemeja a la luz. Las cosas estaban allí todo el tiempo, pero no se vieron sin que hubiera una revelación. Lo mismo sucede con una película de cámara antígua. Antes de ser revelada, no se ven las fotos que estaban allí todo el tiempo desde que fueron tomadas. De la misma manera es con todo el consejo de Hashem, está escondido en la Torá de Moshé, y las revelaciones posteriores sólo han sacado a la luz lo que ya fue depositado allí. Estas revelaciones sólo pueden ser dadas por el Espíritu de Hashem.

 

Así que la Torá de Moshé tiene el nivel de mayor autoridad de las Escrituras inspiradas.

1:6       “HaShem nuestro Elohim nos habló en Jorev, diciendo: Bastante habéis permanecido en este monte.” – Lo primero que Moshé menciona, al tener la oportunidad para hablar proféticamente a todo el pueblo antes de su muerte, es el Nombre Sagrado. Moshé estaba enamorado de HaShem y es lo primero que sale de su boca en este momento tan crucial en la historia de Israel. La última palabra del libro de Devarim es la palabra “Israel”. Esto nos enseña que todo empieza con HaShem y termina con Israel.

En este texto encontramos cuatro pilares fundamentales:

 

  1. El pueblo de Israel, expresado en las palabras: “nuestro Elohim”.
  2. La Torá, expresado en las palabras: “nos habló”.
  3. La Tierra prometida, expresado en las palabras: “Bastante habéis permanecido en este monte… Volveos; partid e id… he puesto la tierra delante de vosotros”, versículos 6-8.

 

Si se elimina alguno de estos cuatro pilares, se cae todo el plan de Hashem.

 

  • HaShem no puede cumplir sus planes sin el pueblo de Israel, sin establecer la Torá para el mundo y sin entregar la Tierra de Kenáan a Israel.
  • El pueblo de Israel no puede existir sin HaShem, sin la Torá y sin la Tierra prometida.
  • La Torá no puede existir sin HaShem, sin Israel y sin la Tierra.
  • La Tierra de Israel no puede florecer sin HaShem, sin el pueblo escogido y sin la Torá.

 

Sobre estos cuatro pilares se fundamenta todo el consejo de Hashem para toda la historia. El Todopoderoso tiene su plan y lo cumplirá, como está escrito en Isaías 14:24:

 

“Ha jurado HaShem de los ejércitos, diciendo: Ciertamente, tal como lo había pensado, así ha sucedido; tal como lo había planeado, así se cumplirá”

 

En Isaías 46:11b está escrito:

 

“En verdad he hablado, ciertamente haré que suceda; lo he planeado, así lo haré.”

 

1:10     “HaShem vuestro Elohim os ha multiplicado y he aquí que hoy sois como las estrellas del cielo en multitud.” – Se cumplió la promesa a Avraham, en Génesis 15:5. El polvo representa los hijos naturales, físicos, de Avraham y las estrellas representan sus hijos celestiales.

1:11     “Que HaShem, el Elohim de vuestros padres, os multiplique mil veces más de lo que sois y os bendiga, tal como os ha prometido.” – En ese momento había unos 600,000 varones de guerra, lo cual corresponde a una población de más de dos millones. Mil veces más serían más de dos mil millones, es decir más que la cuarta parte de la población mundial actual. ¿Cuándo se va a cumplir esta profecía, que las estrellas, hijos celestiales de Avraham sean tantos? AHORA es ese tiempo. ¡No somos una minoría, sino el principio de la mayoría!

Hay otros textos que pueden ser entendidas de manera que la mayoría de la población mundial será salva y entrará en Israel como estrellas, hijos de Avraham, cf. Éxodo 1:9; Isaías 9:3; 45:22; 49:6; 52:10; 53:11; 60:22; Salmo 22:25, 29; 35:18; 40:3, 9, 10; 98:1-3

 

Segunda aliyá, 1:12-21

1:13 “Escoged de entre vuestras tribus hombres sabios, entendidos y conocidos entre sus tribus, y yo los nombraré como vuestros jefes.” – Moshé exige cuatro requisitos para poder ser juez, los cuatro son:

 

  • Tiene que ser hombre, en hebreo ish.[3] La halajá judía[4] no permite que una mujer actúe como juez. Devorah fue una excepción por no haber hombres, Jueces 5:7.
  • Tiene que ser sabio, en hebreo jajam.[5] La sabiduría que, según el rabino Hirsch[6], está relacionada con la palabra agam[7] – una acumulación de aguas, es la capacidad intelectual para captar, entender y retener verdades y entender la naturaleza y el propósito de cada cosa. En este caso se refiere a personas conocedoras de la Torá. Jojmá – sabiduría – es conocimiento acumulado.
  • Tiene que ser entendido, de la palabra hebrea bein,[8] “entre”. El entendimiento es la capacidad de discernir y separar entre una idea y otra y sacar nuevas conclusiones. En este caso tienen que saber sacar conclusiones correctas de los hechos que están delante de ellos. Biná – entendimiento – es conocimiento teorético.
  • Tiene que ser conocido, en hebreo yadá,[9] por su tribu. El concepto hebreo de conocer tiene más que ver con una relación y experiencia que con acumulación de pensamientos. El conocimiento se obtiene por medio de un acto de preocupación, dedicación, simpatía o afecto por alguien. Daat – conocimiento – es conocimiento práctico.

 

Aquí vemos como los jueces fueron escogidos por el pueblo y luego instalados para el liderazgo. Este es el proceso correcto a la hora de instalar un liderazgo. El pueblo ve y sabe por experiencia quienes están capacitados para ser líderes. Los líderes principales dan luego su aprobación a la elección del pueblo.

 

En esta ocasión había una necesidad similar a la que hubo en el desierto. Los mismos requisitos son listados para los que iban a trabajar con la distribución económica entre los pobres de la comunidad:

 

  • Hombre, (ish).
  • Buena reputación, (yadá).
  • Lleno del Espíritu, lo que produce entendimiento y capacidad creativa, (bein).
  • Lleno de sabiduría, (jajam).

 

El suegro de Moshé, Yitró, propuso otras cuatro cualidades, según Éxodo 18:21, donde está escrito:

 

“Además, escogerás de entre todo el pueblo hombres capaces (1), temerosos de Elohim (2), hombres veraces (3) que aborrezcan las ganancias deshonestas (4), y los pondrás sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.”

1:15 “Entonces tomé a los principales de vuestras tribus, hombres sabios y conocidos, y los nombré como dirigentes vuestros, jefes de mil, de cien, de cincuenta, y de diez, y oficiales para vuestras tribus.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “nombré” es natán,[10] que significa “dar”. Esto nos enseña que los jueces son dados como regalos al pueblo. El liderazgo es un regalo del cielo al pueblo. Este texto omite la palabra “entendidos” (bein). Esto nos enseña que los jueces que fueron escogidos tenían deficiencia para pensar por sí mismos y discernir entre una idea y otra. A pesar de que no tenían las cuatro cualidades mencionadas fueron aceptados, porque no había hombres totalmente capaces entre el pueblo para esta tarea.

1:16     “Y en aquella ocasión mandé a vuestros jueces, diciendo: “Sed oyentes entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre un hombre y su hermano o el forastero que está con él.” – Lo primero que tiene que hacer un juez es oír. El verbo oír, en hebreo shamoa, está conjugado de forma makor, lo cual significa una acción continua, parecido al gerundio español, “oyendo”. Para que un juez pueda evaluar una situación correctamente tiene que oír, percibir, discernir y entender todo el tiempo que dure el juicio.

 

La segunda cosa que tiene que hacer es juzgar justamente, es decir, según la verdad y la justicia de la Torá. Si un juez se presta a la mentira y la perversión de la justicia, no está cumpliendo su función y profana el Nombre del Juez celestial.

 

La tercera cosa que un juez tiene que hacer es oír todas las versiones que se presentan. Si un juez dicta sentencia sin haber oído la versión del acusado, pervierte la justicia.

1:17     “No mostraréis parcialidad en el juicio; lo mismo oiréis al pequeño que al grande. No tendréis temor del hombre, porque el juicio es de Elohim. Y el caso que sea muy difícil para vosotros, me lo traeréis a mí, y yo lo oiré.” – La cuarta cosa que tiene que hacer un juez es no ser parcial, no haciendo diferencia entre personas, no tener simpatía por uno u otro, ni tener en cuenta el estatus social de los litigantes, sino saber que un juicio justo no viene de los hombres sino de Elohim y Él respalda a un juez que actúa con justicia. Cada persona mayor de edad es igual ante la ley. Un juez que teme a los hombres a la hora de dictar sentencia, no es apto para su cargo.

 

En Proverbios 17:15 está escrito:

 

“El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a HaShem.”

 

En 2 Crónicas 19:5-7 está escrito:

 

“Puso jueces en el país en todas las ciudades fortificadas de Yehudá, ciudad por ciudad, y dijo a los jueces: Mirad lo que hacéis, pues no juzgáis en lugar de los hombres, sino en lugar de HaShem que está con vosotros cuando hacéis justicia. Ahora pues, que el temor de HaShem esté sobre vosotros; tened cuidado en lo que hacéis, porque con HaShem nuestro Elohim no hay injusticia ni acepción de personas ni soborno.”

 

En Deuteronomio 16:19-20 está escrito:

 

“No torcerás la justicia; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo. La justicia, la justicia buscarás, para que vivas y poseas la tierra que HaShem tu Elohim te da.”

 

Hay cinco maneras de pervertir la justicia:[11]

 

  • Escuchar a uno de los litigantes antes de que el otro llegue (lo cual es favoritismo).
  • Actuar parcialmente a favor de uno de los litigantes.
  • Acomodar la sentencia a favor de uno u otro de acuerdo a su estatus.
  • No dar suficiente tiempo a un caso o tratarlo con poco cuidado.
  • Dictar una sentencia por falta de conocimiento de la Torá o la halajá (leyes prácticas).

1:8, 21 “Mirad, he puesto la tierra delante de vosotros; entrad y tomad posesión de la tierra que HaShem juró dar a vuestros padres Avraham, Yitsjak y Yaakov, a ellos y a su descendencia después de ellos… Mira, HaShem tu Elohim ha puesto la tierra delante de ti; sube, toma posesión de ella, como HaShem, el Elohim de tus padres, te ha dicho. No temas ni te acobardes.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “puesto” es natán,9 que significa “dar”. La fe habla de las cosas que no son como si fuesen. HaShem ya había dado la tierra a los hijos de Israel, pero hacía falta una respuesta a este hecho espiritual por parte de ellos.

 

El camino a los milagros casi siempre tiene una participación de un esfuerzo humano. HaShem da una promesa y el hombre tiene que pagar un precio para ver esa promesa cumplida. La gran mayoría de las promesas de HaShem necesitan la participación humana para su cumplimiento.

 

Tercera aliyá, 1:22-38

1:26     “Sin embargo, no quisisteis subir, y os rebelasteis contra el mandato de HaShem vuestro Elohim.” – En esta parashá Moshé destaca de una manera muy especial la importancia de la confianza en HaShem. Al mismo tiempo vemos como reprocha al pueblo por no haber puesto su confianza en Hashem a pesar de todas las muestras de amor y bondad que habían recibido. Este texto muestra que el pueblo no quiso subir a tomar posesión de la tierra por fe. De eso aprendemos que la fe es un asunto de elección. Cuando viene la revelación de Hashem tenemos la libertad para escoger entre confiar en él, creyendo en sus palabras, o rechazarle, al no confiar en sus palabras.

1:27 “y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque HaShem nos aborrece, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos en manos del amorreo para destruirnos.” – ¿Hasta dónde puede llegar la blasfemia? La razón por la que los hijos de Israel no confiaron en Hashem fue porque habían creado una imagen mental pervertida de Él. Su concepto de HaShem no coincidía con la revelación que les había dado al sacarlos de Egipto como un padre que ama a su hijo y le saca de la esclavitud para llevarle a otro lugar mejor, como está escrito en 1:31:

“y en el desierto, donde has visto cómo HaShem tu Elohim te llevó, como un hombre lleva a su hijo, por todo el camino que habéis andado hasta llegar a este lugar.” La imagen que tenemos de HaShem determina nuestras decisiones, y ante todo nuestra fe en Él. La vida eterna consiste en conocer a HaShem, de manera experimental.

Estos hijos de Israel tenían una imagen totalmente equivocada de Hashem, creada por ellos mismos, por no tomar en serio la revelación que Él les había dado de Sí mismo. Por eso no podían creerle. Por otro lado es posible que había una provocación detrás de esas palabras. Aunque en el fondo sabían que HaShem los amaba, porque así lo había mostrado desde el principio, les gustaba discutir, provocar y hablar mal. Así son muchas personas. Aunque conocen la verdad, chismorrean con rumores, mentiras y malos entendidos para divertirse y entretenerse con eso. Ese comportamiento no corresponde a los justos, como está escrito en Éxodo 23:7:

 

“Aléjate de acusación falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolveré al culpable.”

 

En Proverbios 30:8a está escrito:

 

“Aleja de mí la mentira y las palabras engañosas”

1:32 “Pero con todo esto, no confiasteis en HaShem vuestro Elohim” – A pesar de haber recibido palabras de ánimo y experiencias reveladoras de quién es HaShem, el pueblo de Israel escogió la incredulidad. La incredulidad es lo mismo que la desconfianza. El concepto de fe en el mundo hebreo es muy diferente al concepto de fe en el mundo griego. La palabra hebrea que ha sido traducida como “confiasteis” es heemin, que significa “creer”, “confiar”, “esperar”. La raíz de esa palabra es amán[12] que significa “sostener”, “apoyar”, “criar”, “afirmar”, “establecer”.

La palabra hebrea para fe, emuná,[13] significa “rectitud”, “veracidad”, “sinceridad”, “verdad”, “fidelidad”, “lealtad”, “honradez”, “firmeza”, “constancia”, “confianza”.

El concepto de fe griego tiene que ver con una actividad intelectual, cuando la persona piensa algo específico. La fe para un hebreo es poner su confianza y ajustar su vida de acuerdo a la persona en la cual es depositada su confianza. La fe griega se basa en unos puntos doctrinales, dogmas, frases aprendidas de memoria, que no necesariamente afectan el estilo de vida de la persona. La fe para un hebreo es algo que hay que vivir y experimentar cada día, es un estilo de vida en obediencia a los mandamientos y comunicación constante con el Creador. La fe hebrea es relacional. La fe griega es racional.

1:34     “Entonces oyó HaShem la voz de vuestras palabras, y se enojó y juró, diciendo” – La voz de las palabras del hombre tiene poder para darle un futuro de prosperidad o de derrota. El hombre normalmente no entiende el poder de sus palabras. Tu vida y tu muerte depende de tus palabras, como está escrito en Proverbios 18:21:

“Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto.”

1:35     “Ninguno de estos hombres, esta generación malvada, verá la buena tierra que juré dar a vuestros padres” – ¿Qué fue lo que hizo que HaShem considerara esa generación como malvada? En el versículo 32 está la respuesta, allí está escrito:

“Pero con todo esto, no confiasteis en HaShem vuestro Elohim”

No confiaron en Él. Así que la falta de confianza en HaShem es una maldad

1:36 “excepto Kalev, hijo de Yefuné; él la verá, y a él y a sus hijos daré la tierra que ha pisado, pues él ha seguido a HaShem completamente.” – Kalev fue puesto como un ejemplo de fidelidad en contraste con el resto de los hijos de Israel. Él siguió a HaShem plenamente. Esto nos enseña que es posible seguir a HaShem completamente. ¿Cómo? Confiando en Él y en lo que Él ha dicho. La razón por la que la gran mayoría no entró en la tierra fue la falta de confianza.

Cuarta aliyá, 1:39 – 2:1

 

1:41-42 “Entonces respondisteis y me dijisteis: “Hemos pecado contra HaShem; nosotros subiremos y pelearemos tal como HaShem nuestro Elohim nos ha mandado.” Y cada uno de vosotros se ciñó sus armas de guerra, y pensasteis que era fácil subir a la región montañosa. Pero HaShem me dijo: “Diles: ‘No subáis, ni peleéis, pues yo no estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por vuestros enemigos.’” – Este texto nos enseña la importancia de hacer caso a los profetas. A pesar de que la voluntad de HaShem era que el pueblo de Israel heredara la Tierra, no era el tiempo para ello, por una situación de pecado. Hay cosas que están prometidas en las Escrituras que no podemos aplicar en todo momento. Por esto es importante escuchar la voz de los profetas. Los profetas pueden dar mensajes que aparentemente van en contra de las Escrituras en ciertos momentos. Este es uno de esos casos. Moshé dio la orden de no subir a tomar la tierra, cuando antes había dicho que lo podían hacer. Cuán importante es depender del espíritu de profecía y escuchar a los profetas, como está escrito en 2 Crónicas 20:20b:

 

“Oídme, Yehudá y habitantes de Yerushalayim, confiad en HaShem vuestro Elohim, y estaréis seguros. Confiad en sus profetas y triunfaréis.”

 

Quinta aliyá, 2:2-2:30

 

2:5, 9, 19 “no los provoquéis, porque nada de su tierra os daré, ni siquiera el derecho de poner un pie, porque a Esav he dado el monte Seir por posesión… Entonces HaShem me dijo: “No molestes a Moav, ni los provoques a la guerra, porque no te daré nada de su tierra por posesión, pues he dado Ar a los hijos de Lot por posesión… Y cuando llegues frente a los hijos de Amón, no los molestes ni los provoques, porque no te daré nada de la tierra de los hijos de Amón en posesión, pues se la he dado a los hijos de Lot por heredad.” – Según Génesis 15:19-21 HaShem prometió dar el territorio de 10 pueblos a los hijos de Avraham como está escrito:

 

“Al keneo (ceneo), al kenizeo (cenezeo), y al kadmoneo, y al jiteo (hitita), y al perizeo (ferezeo), y a los refaítas. Y al emoreo (amorreo), y al kenaaneo (cananeo), y al guirgasheo (gergeseo) y al yevuseo (jebuseo).”

 

Según Rashí, los kadmoneos fueron conquistados por los hijos de Esav, que son los edomitas, los kenizeos fueron conquistados por los hijos de Moav y los keneos fueron conquistados por los hijos de Amón. Por lo tanto, como los hijos de Israel no recibieron ninguna orden para conquistar estos tres pueblos, Edom, Moav y Amón, sólo podían obtener el terreno de siete de las diez naciones prometidas a Avraham. Además, HaShem dijo claramente que había dado esos terrenos a estos tres pueblos. Según Rashí, por ser Esav descendiente de Avraham pudo heredar parte de la herencia prometida. Sin embargo aunque Lot no era descendiente de Avraham, su descendencia pudo heredar la tierra de dos de estas naciones como recompensa porque Lot había guardado silencio en Egipto cuando Avraham dijo que Sará era su hermana. Por este mérito fue hecho como hijo de Avraham.

 

Ahora bien, en el texto hebreo del versículo 2:5 se encuentra la palabra ad, que ha sido traducida como “ni siquiera”. Pero el significado principal de esa palabra es “hasta”. De allí Rashí menciona acerca de un Midrash agádico que dice que Elohim no permite a los hijos de Israel obtener ese territorio hasta (ad) que HaShem ponga su pie en el Monte de los Olivos, como está escrito en Zacarías 14:4:

 

“Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Yerushalayim, al oriente; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidente, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.”

 

En Isaías 11:12-14 está escrito:

 

“Alzará un estandarte ante las naciones, reunirá a los desterrados de Israel, y juntará a los dispersos de Yehudá de los cuatro confines de la tierra. Entonces se disipará la envidia de Efrayim, y los que hostigan a Yehudá serán exterminados; Efrayim no envidiará a Yehudá, y Yehudá no hostigará a Efrayim. Y ellos se lanzarán sobre el costado de los filisteos al occidente, juntos despojarán a los hijos del oriente; Edom y Moav estarán bajo su dominio, y los hijos de Amón les estarán sujetos.”

 

Aquí vemos que las diez tribus, junto con los judíos, después de la unificación de las dos casas, van a conquistar esos tres territorios en los últimos tiempos. Personalmente creo que será antes de la segunda venida del Mesías. Esos tres territorios corresponden hoy a Jordania.

 

En Zacarías 10:6-10 está escrito:

 

“Fortaleceré la casa de Yehudá y la casa de Yosef salvaré, y los haré volver porque me he compadecido de ellos; y serán como si no los hubiera rechazado, porque yo soy HaShem su Elohim, y les responderé. Efrayim será como un valiente, y se alegrará su corazón como por el vino; sus hijos lo verán y se alegrarán, y se regocijará su corazón en HaShem. Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran. Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán. Los haré volver de la tierra de Egipto, y de Asiria los recogeré; los traeré a la tierra de Guilad y del Levanón, hasta que no haya sitio para ellos.”

 

La tierra de Guilad está en lo que hoy se llama Jordania y Levanón es Líbano. He aquí otra profecía que dice que los hijos de Israel tendrán el territorio de las tierras al este del río Yardén en los últimos tiempos.

2:24     “Levantaos; partid y pasad por el valle del Arnón. Mira, he entregado en tu mano a Sijón amorreo, rey de Jeshbón, y a su tierra; comienza a tomar posesión y entra en batalla con él.” – Primero dice: “he entregado” y luego “comienza a tomar posesión

Sexta aliyá, 2:31 – 3:14

 

2:31     “Y HaShem me dijo: “Mira, he comenzado a entregar a Sijón y su tierra en tus manos. Comienza a ocuparla para que poseas la tierra.” – La entrega ya era un hecho en el mundo espiritual. El secreto para tener éxito en el mundo visible es colaborar con lo que HaShem está haciendo en el mundo invisible. Todo lo que sucede en el mundo material es un resultado de lo que primero ha sucedido en el mundo espiritual. Para cambiar el mundo material es necesario cambiar el mundo espiritual primero. Esto se hace a través de la oración.

 

2:34     “En aquel tiempo tomamos todas sus ciudades, y exterminamos a hombres, mujeres y niños de cada ciudad. No dejamos ningún sobreviviente.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “y exterminamos a hombres” es metim[14] que significa “muertos”. Así que la palabra “muertos” hace referencia a estos hombres que todavía estaban vivos pero condenados a muerte. La misma palabra se encuentra con el mismo significado en Job 11:3 donde está escrito:

 

“¿Harán tus jactancias callar a los hombres (metim)? ¿Harás escarnio sin que nadie te reprenda?”

3:2    “Pero HaShem me dijo: “No le tengas miedo, porque en tu mano yo lo he entregado a él, y a todo su pueblo y su tierra; y harás con él tal como hiciste con Sijón, rey de los amorreos, que habitaba en Jeshbón.” – HaShem dio una palabra de ánimo para que Moshé no temiera al gigante Og rey de Bashán. Hashem está muy interesado en que su pueblo no tema, porque el temor bloquea el fluir del Espíritu. El temor es lo contrario de la fe, pero actúa de la misma manera. Lo que uno teme mucho tiempo, al final le viene, y lo que uno cree, basado en la promesa de Hashem, al final le viene. El temor y la fe no pueden estar juntos.

Séptima aliyá, 3:15-22

 

3:21-22 “Y ordené a Yehoshúa en aquel tiempo, diciendo: “Tus ojos han visto todo lo que HaShem vuestro Elohim ha hecho a estos dos reyes; así hará HaShem a todos los reinos por los cuales vas a pasar. No les temáis, porque HaShem vuestro Elohim es el que pelea por vosotros.”” – Moshé dio palabras de ánimo a Yehoshúa para que no tuviera temor sino creyera. En este caso vemos como la fe se puede basar en una experiencia juntamente con una promesa, “tus ojos han visto… así hará HaShem…”.

En esta parashá se encuentran los mandamientos número 414 – 415 de los 613:

 

  1. Prohibición de nombrar un juez que no sea experto en Torá, aunque conozca otras ciencias, Deuteronomio 1:17.
  2. Prohibición de que un juez tenga miedo de un hombre malvado en un juicio, Deuteronomio 1:17.

[1]       Strong H1667dâbâr, daw-bawr’, From H1696; a word; by implication a matter (as spoken of) of thing; adverbially a cause: – act, advice, affair, answer, X any such (thing), + because of, book, business, care, case, cause, certain rate, + chronicles, commandment, X commune (-ication), + concern [-ing], + confer, counsel, + dearth, decree, deed, X disease, due, duty, effect, + eloquent, errand, [evil favoured-] ness, + glory, + harm, hurt, + iniquity, + judgment, language, + lying, manner, matter, message, [no] thing, oracle, X ought, X parts, + pertaining, + please, portion, + power, promise, provision, purpose, question, rate, reason, report, request, X (as hast) said, sake, saying, sentence, + sign, + so, some [uncleanness], somewhat to say, + song, speech, X spoken, talk, task, + that, X there done, thing (concerning), thought, + thus, tidings, what [-soever], + wherewith, which, word, work.

[2]      Strong H874 bâ’ar, baw-ar’, A primitive root; to dig; by analogy to engrave; figuratively to explain: – declare, (make) plain (-ly).

[3]     Strong H376 ‘îysh, eesh, Contracted for H582 (or perhaps rather from an unused root meaning to be extant); a man as an individual or a male person; often used as an adjunct to a more definite term (and in such cases frequently not expressed in translation.) : – also, another, any (man), a certain, + champion, consent, each, every (one), fellow, [foot-, husband-] man, (good-, great, mighty) man, he, high (degree), him (that is), husband, man [-kind], + none, one, people, person, + steward, what (man) soever, whoso (-ever), worthy. Compare H802.

[4]     Según Shulján Aruj, Joshén Mishpat 7:4

[5]     Strong H2450 châkâm, khaw-kawm’, From H2449; wise, (that is, intelligent, skilful or artful): – cunning (man), subtil, ([un-]), wise ([hearted], man).

[6]     The Hirsch Chumash, Bereshis, page 759.

[7]       Strong H98 ‘ăgam ag-am’ From an unused root (meaning to collect as water); a marsh; hence a rush (as growing in swamps); hence a stockade of reeds: – pond, pool, standing [water].

[8]     Strong H995 bîyn, bene, A primitive root; to separate mentally (or distinguish), that is, (generally) understand: – attend, consider, be cunning, diligently, direct, discern, eloquent, feel, inform, instruct, have intelligence, know, look well to, mark, perceive, be prudent, regard, (can) skill (-ful), teach, think, (cause, make to, get, give, have) understand (-ing), view, (deal) wise (-ly, man).

[9]     Strong H3045 yâda‛, yaw-dah’, A primitive root; to know (properly to ascertain by seeing); used in a great variety of senses, figuratively, literally, euphemistically and inferentially (including observation, care, recognition; and causatively instruction, designation, punishment, etc.): – acknowledge, acquaintance (-ted with), advise, answer, appoint, assuredly, be aware, [un-] awares, can [-not], certainly, for a certainty, comprehend, consider, X could they, cunning, declare, be diligent, (can, cause to) discern, discover, endued with, familiar friend, famous, feel, can have, be [ig-] norant, instruct, kinsfolk, kinsman, (cause to, let, make) know, (come to give, have, take) knowledge, have [knowledge], (be, make, make to be, make self) known, + be learned, + lie by man, mark, perceive, privy to, X prognosticator, regard, have respect, skilful, shew, can (man of) skill, be sure, of a surety, teach, (can) tell, understand, have [understanding], X will be, wist, wit, wot.

[10]     Strong H5414 nâthan, naw-than’, A primitive root; to give, used with great latitude of application (put, make, etc.): – add, apply, appoint, ascribe, assign, X avenge, X be ([healed]), bestow, bring (forth, hither), cast, cause, charge, come, commit consider, count, + cry, deliver (up), direct, distribute do, X doubtless, X without fail, fasten, frame, X get, give (forth, over, up), grant, hang (up), X have, X indeed, lay (unto charge, up), (give) leave, lend, let (out), + lie, lift up, make, + O that, occupy, offer, ordain, pay, perform, place, pour, print, X pull, put (forth), recompense, render, requite, restore, send (out), set (forth), shew, shoot forth (up). + sing, + slander, strike, [sub-] mit, suffer, X surely, X take, thrust, trade, turn, utter, + weep, X willingly, + withdraw, + would (to) God, yield.

[11]     Rashí y Toldot Yitshar.

[12]     Strong H539 ‘âman, aw-man’, A primitive root; properly to build up or support; to foster as a parent or nurse; figuratively to render (or be) firm or faithful, to trust or believe, to be permanent or quiet; morally to be true or certain; once (in Isa 30:21; by interchange for H541) to go to the right hand: – hence assurance, believe, bring up, establish, + fail, be faithful (of long continuance, stedfast, sure, surely, trusty, verified), nurse, (-ing father), (put), trust, turn to the right.

[13]     Strong H530 ‘ĕmûnâh ‘ĕmûnâh, em-oo-naw’, em-oo-naw’, Feminine of H529; literally firmness; figuratively security; moral fidelity: – faith (-ful, -ly, -ness, [man]), set office, stability, steady, truly, truth, verily.

[14]     Strong H4962 math, math, From the same as H4970; properly an adult (as of full length); by implication a man (only in the plural): – + few, X friends, men, persons, X small.

Parashá 41 Pinjás

כ״ב בתמוז ה׳תשע״ו (July 28, 2016) por  
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41 Pinjas

Parashá 41 Pinjás

Números 25:10 – 29:40 (30:1)

Aliy0t de la Torá:

  1. 25:10 – 26:4
  2. 26:5-51
  3. 26:52 – 27:5
  4. 27:6-23
  5. 28:1-15
  6. 28:16 – 29:11
  7. 29:12-40 (heb. 30:1)
  8. Maftir: 29:35-40 (heb. 30:1)

Haftará: 1 Reyes 18:46 – 19:21

Pinjás

Significa “boca de serpiente”.

Comentarios

Primera aliyá, 25:10 – 26:4

25:11 “Pinjás, hijo de Elazar, hijo del sacerdote Aharón, ha apartado mi furor de los hijos de Israel porque demostró su celo por mí entre ellos, y en mi celo no he destruido a los hijos de Israel.”  – Pinjás, el nieto del Sumo Sacerdote Aharón, había tomado una lanza y con ella había matado a un jefe israelita y una madianita que habían cometido fornicación abiertamente en el campamento de Israel, profanando el Nombre de HaShem.  Anteriormente había salido una orden divina a los jefes para ejecutar todos aquellos que se habían unido a Baal-Peor, cf. 25:4-5.

El Talmud[1] dice que Pinjás no era cohén antes de ejecutar a Zimrí. Sólo Aharón y su familia y su futura descendencia habían sido designados como sacerdotes. Pero como Pinjás ya había nacido cuando Aharón y sus hijos fueron instalados como sacerdotes, él no tenía el derecho de ser cohén, cf. Éxodo 28:1. Sin embargo él pertenecía a la familia del sumo sacerdote y por esto tenía una posición de liderazgo nato. Por lo tanto, Pinjás no había tomado la justicia en sus propias manos como individuo, sino como parte del liderazgo del pueblo había ejecutado la justicia y la ira de Hashem contra los pecadores. Su genealogía es mencionada, entre otras cosas, con el fin de mostrar que él era parte del liderazgo y tenía el derecho de hacer lo que había hecho. Él actuó como agente de HaShem, con autoridad delegada, obedeciendo el mandamiento en 25:4 “ejecútalos delante de HaShem a plena luz del día”. El celo de Pinjás fue elogiado por Hashem y recompensado con un pacto especial para él y sus descendientes. Si él no hubiera actuado de esa manera, la ira de HaShem hubiera destruido a los hijos de Israel. El acto de Pinjás salvó al pueblo e hizo que Hashem le diera a él un sacerdocio perpetuo.

En el pecado de los hijos de Israel con el becerro de oro murieron 3,000 de todo Israel, pero en la plaga que vino por el pecado con Baal-Peor murieron 24,000. Aunque esta cifra corresponde a un mediano de 2,000 por cada tribu, la tribu de Shimón fue la más afectada por la plaga.

Un poco de levadura leuda toda la masa. Pero al condenar y extirpar los actos pecaminosos de una parte del pueblo, el resto del pueblo es salvado. La plaga cesó cuando Pinjás ejecutó la ira de HaShem contra los pecadores.

Si nosotros no combatimos el pecado en nuestras propias vidas y en las congregaciones, y en la sociedad en la que vivimos, crecerá como un cáncer y nos matará. No podemos ser indiferentes ante la injusticia, la mentira y otros pecados.

 

25:12 “Por tanto, di: “He aquí, yo le doy mi pacto de paz…”  – En el texto hebreo, la palabra para “paz”, shalom, tiene un aparente “defecto”. La letra vav, que corresponde a la letra o, está partida. Si así fue escrito en el original ¿por qué HaShem escribió la palabra para paz completa, shalom, con una letra no completa? Hay una opinión que dice que Pinjás sólo tuvo justicia en su mente cuando ejecutó a los pecadores, sin tener una actitud de misericordia. Por eso el pacto con él no fue perfecto. Las Escrituras enseñan que no hay paz en la sociedad si no hay justicia. Está escrito que el fruto de la justicia es Shalom donde primeramente habla de justicia y luego de paz, cf. Salmo 72:1-4; 85:10; Isaías 32:17; 48:22; 57:21; 60:17. Sin embargo, la paz no es perfecta si sólo se emplea la justicia, sin tener misericordia. Además no es correcto sentir sólo venganza sino también debe haber un sentimiento de pena por los que son ejecutados. Es posible que Pinjás no tenía una actitud de misericordia a la hora de ejecutar la justicia. De esta manera sólo reflejaba una parte del carácter de HaShem que es justo y misericordioso a la vez. Pinjás tenía un celo por la justicia, pero le faltaba la misericordia, y por eso el pacto de paz no fue completo.

 

En 1 Crónicas 6:4-8 está escrito:

 

“Elazar engendró a Pinjás y Pinjás engendró a Avishúa, Avishúa engendró a Bukí y Bukí engendró a Uzí, Uzí engendró a Zerajyá y Zerajyá engendró a Meraiot, Meraiot engendró a Amaryá y Amaryá engendró a Ajitov, Ajitov engendró a Tsadok y Tsadok engendró a Ajimats”

 

Tsadok (Sadoc) fue un descendiente de Pinjás (Finees). Él fue sacerdote en tiempos de David el rey, cf. 2 Samuel 8:17. En el nuevo diccionario Certeza[2] está escrito:

 

Sadoc (heb. “tsadok”, ‘justo’). Hijo de Ahitob, que fue, según 1 Cr. 6.1ss, 50ss, descendiente de Eleazar, tercer hijo de Aarón. Fue sacerdote de la corte de David juntamente con Abiatar (2 S. 8.17) y tuvo a su cargo el arca (2 S. 15.24s); tomó parte en el ungimiento de Salomón como sucesor de David cuando Abiatar apoyó a Adonías (1 R. 1.7ss). Él y sus descendientes cumplieron funciones sumo sacerdotales en el templo de Salomón hasta su destrucción en 587 a.C. Ezequiel restringe a la familia de Sadoc los privilegios sacerdotales en su nuevo ordenamiento, sobre la base de que sólo ellos fueron inocentes de la apostasía bajo la monarquía (Ez. 44.15ss). En el segundo templo los de la familia de Sadoc retuvieron el sumo sacerdocio en forma continuada hasta el 171 a.C., cuando fue transferido a Menelao por Antíoco IV; incluso después de esto un sacerdocio sadoquita presidió sobre el templo judío en Leontópolis, Egipto, hasta que Vespasiano lo cerró poco después del 70 d.C. La comunidad de Qumrán se mantuvo leal al sacerdocio de Sadoc y esperaba su restauración.

 

El gran escriba Ezrá era descendiente de Pinjás, cf. Esdras 7:1-5.

EL el futuro se restaurará la familia de Pinjás por la línea de Tsadok, según Ezequiel 40:46; 43:19; 44:15; 48:11-12. HaShem no quebranta sus promesas. Hasta que pasen el cielo y la tierra, los descendientes de Tsadok serán sacerdotes delante de Él.

El Midrash[3] enseña que durante el primer templo hubo 18 descendientes de Pinjás que sirvieron como sumos sacerdotes. En el segundo templo hubo 80 sumos sacerdotes descendientes de Pinjás.

 

25:14 “El nombre del hombre de Israel que fue muerto con la madianita era Zimri, hijo de Salu, jefe de una casa paterna de Shimón”  – La tribu de Shimón tenía problemas para dominar su instinto sexual. El ejemplo de su jefe produjo mucho pecado entre ellos y por lo tanto la plaga que vino sobre los hijos de Israel hizo morir a muchos de la tribu de Shimón, de modo que al comparar los dos últimos censos se ve una reducción considerable en esa tribu.

 

26:1 “Y aconteció después de la plaga, que HaShem habló a Moshé y a Elazar, hijo del sacerdote Aharón, diciendo”  – En este versículo vemos como HaShem destaca la importancia de la plaga antes del censo. Esto nos enseña que la plaga tiene mucho que ver con el resultado del censo.

 

Segunda aliyá, 26:5-51

 

26:5b   “la familia” – Este texto nos muestra la importancia de la familia en Israel. La palabra mishpajá familia, es mencionada 84 veces en esta aliyá. Esto nos enseña una verdad muy importante, que a  HaShem le importa muchísimo la familia.

 

26:5-51 En este pasaje vemos el aumento y la disminución de las tribus desde el último censo. Algunas tribus aumentaron considerablemente, otras perdieron bastante, pero el resultado final fue muy parecido al anterior, con sólo 1,820 personas de diferencia.

[1]       Zevajim 19.

[2]          Douglas, J. D., Nuevo Diccionario Biblico Certeza, (Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Quito: Ediciones Certeza) 2000, c1982.

[3]       Sifrí.

 

Nombre tribu Primer censo Segundo censo Diferencia
Reuvén 46,500 43,730 -2,770
Shimón 59,300 22,200 -37,100
Gad 45,650 40,500 -5,150
Yehudá 74,600 76,500 1,900
Yisajar 54,400 64,300 9,900
Zvulún 57,400 60,500 3,100
Menashé 32,200 52,700 20,500
Efrayim 40,500 32,500 -8,000
Binyamín 35,400 45,600 10,200
Dan 62,700 64,400 1,700
Asher 41,500 53,400 11,900
Naftalí 53,400 45,400 -8000
SUMA 603,550 601,730 -1,820

 

Si todas las tribus hubieran crecido como la tribu de Menashé, con un 63.7 % de aumento en 38 años, el pueblo entero hubiera tenido unos 384.450 varones más, en total 988.000. La falta de crecimiento es debido al pecado en el pueblo. La falta de entrega a la obediencia a los mandamientos es la mayor causa de la falta de crecimiento en el pueblo judío. Las guerras y la asimilación que han causado que el pueblo judío no sea muy grande son resultados de la falta de compromiso con la Torá. El pueblo de Israel podría haber sido el más numeroso de todos los pueblos del mundo si la Torá hubiera sido la regla de vida para la mayoría. Este censo fue la base para el reparto de la tierra durante el tiempo de Yehoshúa.

 

26:14 “Estas son las familias de los shimonitas: veintidós mil doscientos.”  – En Números 1:23 está escrito:

 

“los enumerados de la tribu de Shimón fueron cincuenta y nueve mil trescientos.”

 

Al comparar estos dos textos vemos que la tribu de Shimón había perdido 37,100 personas desde el censo anterior. Fue severamente dañada por la plaga porque su jefe había abierto una la brecha por medio de su pecado con Kozbí, la mujer midianita. Anteriormente Moshé también se había unido a una mujer midianita, Tsiporá, pero hubo una gran diferencia entre su unión con ella y esta unión por causa de Baal-Peor. La esposa de Moshé mostraba señales de obediencia a la fe de Israel, pero las mujeres midianitas que se acercaron a los hijos de Israel en esta ocasión estaban engañando a los hijos de Israel para que se entregaran a la idolatría.

Los midianitas eran descendientes de la unión que hubo entre Avraham y su tercera esposa Keturá, cf. Génesis 25:1-4.

 

Tercera aliyá, 26:52 – 27:5

 

26:54 “A la (tribu) más numerosa aumentarás su patrimonio, y a la menos (numerosa) reducirás su patrimonio. A cada una según sus contados le será entregado su patrimonio”  – Según Rashí, este censo fue la base para el reparto de la tierra en el tiempo de Yehoshúa. Los que tenían 20 años o más y fueron incluidos aquí obtuvieron un patrimonio en la tierra.

 

26:55 “Pero la tierra se dividirá por suerte. Recibirán su heredad según los nombres de las tribus de sus padres.”  – Según Rashí, las áreas personales de la tierra fueron distribuidas en el tiempo de Yehoshúa tomando en cuenta el número de personas que entraron en la tierra, según este último censo, cf. 26:53, y el número de personas que salieron de Egipto, cf. 26:55. Cada familia recibió terrenos que correspondían al número de varones que entraron en la tierra prometida. Sin embargo, ellos tenían que dividir sus partes entre ellos mismos de acuerdo con el número de sus antepasados que habían salido de Egipto.

 

26:59 “Y el nombre de la mujer de Amram era Yojeved, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; y ella dio a luz de Amram, a Aharón, a Moshé y a su hermana Miryam”  – La Torá destaca el hecho de que Yojeved era hija de Leví. En este caso tenemos que entender la palabra “hija” como “descendiente”, no como hija directa. Si hubiera sido hija directa de Leví tendría varios cientos de años cuando dio a luz a Moshé. Este texto nos enseña que ella tomó muy en serio su procedencia. Es posible que esta actitud de apego a la familia y a su propia tribu se haya trasladado a su hijo Moshé. La identidad Israelita y levita le impactaron tanto que a pesar de su educación egipcia pudo mantener su identidad. El impacto de la identidad israelita es evidente en el alma de Moshé según Éxodo 2:11 donde está escrito:

“salió a sus hermanos… uno de sus hermanos”

Moshé nunca perdió el sentimiento de pertenencia a su pueblo y a su tribu. Su madre jugaba un papel importante en esta identificación tan fuerte, por esto ella es llamada “hija de Leví”.

Cuarta aliyá, 27:6-23

 

27:4     “¿Por qué ha de desaparecer el nombre de nuestro padre de entre su familia sólo porque no tuvo hijo? Dadnos herencia entre los hermanos de nuestro padre.”  – Aquí hay un asunto de legislación en cuanto a la herencia de la tierra de Israel. Las diferentes porciones de la tierra de Israel fueron entregadas sólo a los varones. Los hijos varones heredaban la porción de tierra que había recibido su padre. Cuando una hija se casaba obtenía el beneficio de la herencia de su esposo.

En este caso había cinco hijas de Tselofjad que reclamaban la herencia de su padre. La idea original fue que cada uno de los varones de los hijos de Israel, a partir de los 20 años de edad, que salieron de Egipto, tuviera una herencia en la tierra prometida. Los conversos no tenían el derecho de heredar la tierra. Este plan fue aplazado hasta la siguiente generación y en este caso Tselofjad, que había muerto en el desierto, no tenía hijos que pudieran obtener una porción en la tierra. Las cinco hijas se presentaban ante Moshé y explicaban su caso. Moshé consultó a HaShem para saber qué hacer en este caso y en otros casos cuando no había varones herederos.

 

27:7-8  “Las hijas de Tselofjad tienen razón en lo que dicen. Ciertamente les darás herencia entre los hermanos de su padre, y pasarás a ellas la herencia de su padre. Además, hablarás a los hijos de Israel, diciendo: “Si un hombre muere y no tiene hijo, pasaréis su herencia a su hija…””  – HaShem contesta y dice que cuando no hay hijos, las hijas heredan la tierra.

La herencia tribal y de la tierra viene por la vía del padre.

 

27:15-23 Como Moshé ya no puede ser el líder del pueblo, él ruega a Hashem que supla esa necesidad. En su oración y la respuesta Hashem encontramos trece principios muy importantes en cuanto al liderazgo:

 

  • Un líder es puesto por HaShem.  Si no es así, está destinado al fracaso.
  • Un líder está puesto por encima del pueblo. La posición del líder no es lo mismo que su valor como persona humana. Hay una posición superior del líder, sobre el pueblo
  • El líder principal debe ser un varón. Una mujer en el liderazgo debe estar sometida a un varón.
  • Un líder tiene que saber salir delante del pueblo. En primer lugar se refiere a la capacidad de hacer guerra y derrotar a los enemigos. Moshé mismo hizo guerra contra los dos gigantes Og y Sijón. En segundo lugar significa que un líder tiene que ser el primero en dar buen ejemplo delante del pueblo. También significa que un líder no puede estar con el pueblo todo el tiempo. Necesita apartarse para buscar a Hashem. Moshé se apartó y estuvo mucho tiempo con HaShem a solas, sin que el pueblo lo viera.

 

  1. Un líder tiene que saber entrar delante del pueblo. Esto se refiere en primer lugar a la vuelta de la guerra. También significa que el pueblo tiene que ver a su líder, tener acceso a él. Un líder que no aparece delante del pueblo, con el tiempo perderá su posición en el corazón del pueblo. El pueblo le necesita y, por lo tanto, tiene que ser accesible. Es necesario tener equilibrio entre estas dos cosas, salir y entrar. Uno de los problemas más importantes en los líderes es el desequilibrio ente estos dos. Algunos se apartan demasiado, y otros nunca se apartan.

 

  1. Un líder tiene que hacer que el pueblo salga. Un pastor hace que las ovejas salgan a los pastos. Las saca fuera de su situación encerrada. Moshé sacó a los hijos de Israel de Egipto. Un líder tiene que tener la capacidad de hacer que el pueblo tome decisiones de cambio, para que salgan de donde están y encuentren libertad.

 

  1. Un líder tiene que hacer que pueblo entre. Hay momentos cuando las ovejas necesitan intimidad unas con otras en el redil, sin influencias de fuera. Es un momento de afirmar la identidad como rebaño y de revisión interna. Un líder tiene que tener la capacidad de formar a los integrantes de su pueblo para que se amen y se identifiquen como un cuerpo. El líder tiene que enseñar al pueblo a entrar en la presencia de Hashem.

 

  1. Un líder tiene la misma función que un pastor de ganado menor. El Salmo 23 y Juan 10 nos enseña que un pastor hace que a las ovejas no les falte nada. Un buen pastor no busca sus propios intereses, sino los del rebaño.

 

  1. Un líder tiene que tener un buen espíritu. HaShem dio testimonio del espíritu de Yehoshúa. Tenía un espíritu diferente al resto del pueblo, que es una actitud interior más afín a Hashem que los demás. El espíritu del líder se proyecta sobre el pueblo.

 

  1. Un líder tiene que ser dotado con hod (majestad, esplendor, grandeza, dignidad, gloria, y hermosura). No puede tener una semblanza de flojera. Necesita caminar erguido, sabiendo que ha recibido un manto de autoridad desde el cielo. Es un reflejo de Aquel que es luz y por lo tanto debe irradiar con su sola presencia.

 

  1. Un líder tiene que vivir delante Hashem, y consultar con Él. Para ser un buen líder hay que vivir la vida privada como si fuera en público, siempre teniendo en mente que está delante de la presencia de Hashem, de sus ángeles y de los malos espíritus. Acuérdate que siempre tienes mil ojos mirándote. Realmente no existe la vida privada, y un líder tiene que ser bien consciente de ello. Así como es en privado, va a ser en público.
    Un líder consulta con Hashem antes de tomar decisiones, incluso en las cuestiones pequeñas.

 

  1. Un líder tiene que hablar las palabras Hashem. Para que la palabra del líder sea con autoridad y respaldo del cielo, tiene que haber comido la Torá y luego tiene que hablar conforme a ella. Así el pueblo obedece las órdenes del líder, porque tienen origen divino.

 

  1. Un líder tiene que ser reconocido por el pueblo. Un rey sin pueblo es un fracaso. Un pueblo sin rey es un desenfreno. Un buen rey con mucho pueblo constituyen un potencial para el bien. Un buen líder no impone su liderazgo sobre otros. En el Reino los líderes son puestos por HaShem y luego reconocidos por el pueblo. Tiene que haber un equilibrio entre imposición y permisividad.

 

27:18 “Y HaShem dijo a Moshé: Toma a Yehoshúa, hijo de Nun, hombre en quien está el Espíritu, y pon tu mano sobre él”  – Moshé recibió la orden de poner sus manos sobre Yehoshúa. El propósito de la imposición de manos es triple:

 

  • Identificación
  • Transmisión
  • Instalación

 

En muchas ocasiones hay una combinación entre estas tres, como en el caso de Yehoshúa bin Nun, que fue instalado en su ministerio como sucesor de Moshé por la imposición de las manos de Moshé, delante del pueblo, cf. Números 27:23, y al mismo tiempo le fue transmitido un espíritu de sabiduría, como está escrito en Deuteronomio 34:9:

 

“Y Yehoshúa, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moshé había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le escucharon e hicieron tal como HaShem había mandado a Moshé.”

 

Quinta aliyá, 28:1-15

 

28:2     “Ordena a los hijos de Israel, y diles: “Tendréis cuidado de presentar mi ofrenda, mi alimento para mis ofrendas encendidas, aroma agradable para mí, a su tiempo señalado.””  – En el resto de esta parashá encontramos un resumen de los sacrificios que toda la comunidad tiene que entregar en los tiempos señalados:

 

28:3-8                 Diarios, mañana y tarde.

28:9-10               Semanales, cada shabat.

28:11-15             Mensuales, cada rosh jódesh.

28:16-25             Anuales, en pesaj y jag hamatsot.

28:26-31             Anuales, en bikurim, shavuot.

29:1-6                 Anuales, en yom teruá.

29:7-11               Anuales, en yom hakippurim.

29:12-34             Anuales, en sucot.

29:35-38             Anuales, en sheminí atseret.

 

El texto de 28:1-8 está incluido en las oraciones de shajarit, por la mañana, y minjá, por la tarde.

En las horas cuando se presentaban los sacrificios diarios en el templo, junto con el incienso, fue el momento para presentarse delante de Hashem en oración.

 

El que daba un animal para ser sacrificado en el templo tenía que estar presente en el momento del sacrificio de su animal. Sin embargo, cuando se ofrecían los sacrificios de toda la nación no podía estar presente todo el pueblo. Por esta razón se establecieron  grupos de israelitas que pudieran estar presentes como representantes del resto del pueblo durante los sacrificios. Como hubo 24 grupos de sacerdotes y levitas que se turnaban para servir, también hubo 24 grupos de israelitas, habitantes de Yerushalayim y de todas las ciudades del país, que se turnaban para venir al templo para estar presentes durante los sacrificios que fueron dados por todo el pueblo.

 

Las oraciones judías están conectadas con los sacrificios que había en el templo, como está escrito en el Daniel 6:10:

 

“Cuando Daniel supo que había sido firmado el documento, entró en su casa (en su aposento superior tenía ventanas abiertas en dirección a Yerushalayim), y como lo solía hacer antes, continuó arrodillándose tres veces al día, orando y dando gracias delante de su Elohim.”

 

“a su tiempo señalado” – Las ofrendas tienen que presentarse en un tiempo señalado. Lo mismo sucede con las oraciones, tienen su tiempo límite. No se puede orar shajarit a las tres de la tarde. Cada cosa en tu tiempo.

El tiempo es muy importante para HaShem. A nosotros nos toca santificar el tiempo. Es parte de nuestro servicio a Hashem hacer las cosas a su tiempo, no fuera de tiempo, como está escrito en Eclesiastés 3:1-15:

 

“Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo: tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de derribar, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar; tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de rechazar el abrazo; tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de rasgar, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de odiar; tiempo de guerra, y tiempo de paz. ¿Qué saca el trabajador de aquello en que se afana? He visto la tarea que Elohim ha dado a los hijos de los hombres para que en ella se ocupen. El ha hecho todo apropiado a su tiempo. También ha puesto la eternidad en sus corazones; sin embargo, el hombre no descubre la obra que Elohim ha hecho desde el principio hasta el fin. Sé que no hay nada mejor para ellos que regocijarse y hacer el bien en su vida; además, que todo hombre que coma y beba y vea lo bueno en todo su trabajo, eso es don de Elohim. Sé que todo lo que Elohim hace será perpetuo; no hay nada que añadirle y no hay nada que quitarle; Elohim ha obrado así  para que delante de Él teman los hombres. Lo que es, ya ha sido, y lo que será, ya fue, y Elohim busca lo que ha pasado.”

 

El factor tiempo es muy importante en todo el consejo de Hashem. Uno puede hacer cosas buenas fuera de tiempo y está haciendo mal. Cada cosa tiene su tiempo.

 

28:3 “Y les dirás: “Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a HaShem: dos corderos de un año, sin defecto, cada día como ofrenda de ascensión continua.”  – El korbán tamid, sacrificio continuo, de los dos corderos al día, fue costeado por el medio shekel que el pueblo dio una vez al año como tributo para el templo. El sacrificio de la mañana cubría los pecados cometidos durante la noche y el sacrificio de la tarde cubría los pecados que habían sido cometidos durante el día.

 

28:3, 6, 8 “ofrenda encendida” – ¿por qué se repite esta frase tres veces? HaShem está enfatizando la necesidad de presentar las ofrendas con fuego. Nuestra entrega tiene que ser acompañada con un corazón ardiente, para que sea un olor agradable para él.

Lo mismo sucede con la libación. El vino no puede arder sobre el fuego, por eso había un canal en un lado del altar, donde se derramaba el vino delante de Hashem como libación. Sin embargo el vino tenía que arder, ser fermentado. El texto de la Torá exige que sea una bebida fermentada, embriagante, shejar,[1]  cf. v. 7. El vino ha pasado por un proceso de fermentación y tiene más “ardor” que el jugo de uva lo cual es necesario para que sea aceptable como ofrenda de libación. Encontramos allí el mismo principio que en la ofrenda encendida. Tiene que haber fuego en el corazón cuando estamos orando, para que sea aceptable delante de Hashem. Esto nos enseña que las oraciones sin kavaná, sin intención clara, son inútiles, y no llegan al cielo como olor fragante. ¡Pongamos fuego y fermentación en nuestras oraciones delante de Hashem!

 

28:9-10 “El shabat ofrecerás dos corderos de un año, sin defecto, y dos décimas de una efá de flor de harina mezclada con aceite, como ofrenda de cereal y su libación. El sacrificio de ascensión de cada shabat será además del sacrificio de ascensión continuo y de su libación.”  – En el shabat hay una ofrenda adicional, aparte de los dos corderos diarios. Esta ofrenda se llama musaf, “adicional”. De allí viene la oración llamada musaf en el sidur, el libro de oraciones.

 

28:11 “También, al principio de cada mes, presentaréis un ofrenda de ascensión a HaShem: dos novillos y un carnero, y siete corderos de un año, sin defecto”  – En la luna nueva se ofrecen dos novillos, un carnero y siete corderos, harina, aceite, vino y un macho cabrío, además de los dos corderos diarios. Esto nos enseña que en cada luna nueva HaShem espera una nueva entrega total por nuestra parte. El total de animales ofrecidos en rosh jódesh son 10+1. Como hemos dicho antes, el número diez representa la totalidad. Los diez animales que se dan en ofrenda de ascensión son símbolos de nuestra entrega total.

 

Otros textos que hablan del novilunio, rosh jódesh, se encuentran en Números 10:10; 1 Samuel 20:5, 18; Salmo 81:3-5; 104:19; Isaías 66:23; Ezequiel 45:17

 

Sexta aliyá, 28:16 – 29:11

 

28:26 “También, el día de los primeros frutos, cuando presentéis una ofrenda de cereal nuevo a HaShem en vuestra (fiesta de) las semanas, tendréis santa convocación; no haréis trabajo servil.”  – Aquí está escrito que la fiesta de las semanas es “vuestra”. Esto nos enseña que las fiestas no solamente son de Hashem, cf. Levítico 23:2. HaShem compartió sus fiestas con Israel para ser momentos de encuentro y de alegría delante de Él.

 

Séptima aliyá,  29:12-40 (heb. 30:1)

 

29:13 “Y ofreceréis una ofrenda de ascensión, una ofrenda encendida como aroma agradable a HaShem: trece novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, que sean sin defecto”  – En sucot se sacrifican en total 70 toros, uno por cada una de las naciones gentiles que existían originalmente, según Génesis 10. Así que sucot es la fiesta de las naciones. todas las naciones estarán obligadas a celebrar sucot, como está escrito en Zacarías 14:16-19:

 

“Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Yerushalayim subirán de año en año para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Yerushalayim para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos. Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos no habrá lluvia; será la plaga con la cual HaShem herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Este será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos.”

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos número 400 – 405 de los 613:

 

  1. Precepto de las leyes de herencia, Números 27:8-9.
  2. Precepto de ofrecer la ofrenda continua (tamid) todos los días, Números 28:2-3.
  3. Precepto de ofrecer la ofrenda de musaf en el shabat, Números 28:9.
  4. Precepto de ofrecer la ofrenda de musaf en el novilunio, Números 28:11.
  5. Precepto de ofrecer la ofrenda de musaf en shavuot, Números 28:26.
  6. Precepto de escuchar el shofar en yom teruá, Números 29:1.

[1]       Strong H7941 shêkâr, shay-kawr’, From H7937; an intoxicant, that is, intensely alcoholic liquor: – strong drink, + drunkard, strong wine.

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