Parashá 10 MiKets

כ״ז בכסלו ה׳תשע״ה (December 19, 2014) por  
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Parashá 10 MiKets

Génesis 41:1 – 44:17
Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 41:1-14
  2. 41:15-38
  3. 41:39-52
  4. 41:53 – 42:18
  5. 42:19 – 43:15
  6. 43:16-29
  7. 43:30 – 44:17
  8. Maftir: 44:14-17

Haftará: 1 Reyes 3:15 – 4:1

MiKets

Significa “al final”, “al cabo”.

Primera aliyá, 41:1-14

 

Al final de dos años el faraón tiene dos sueños seguidos. En el primero aparecen siete vacas gordas que suben del río y pacen en el carrizal. Luego suben otras siete vacas flacas y devoran las siete vacas gordas. En el segundo suben siete espigas llenas en un tallo. Luego brotan siete espigas  menudas que devoran  las siete espigas gruesas. Por la mañana su espíritu está turbado y llama a todos los adivinos y sabios y les cuenta sus sueños. Pero ninguno de ellos puede interpretarlos. Entonces el jefe de los coperos reconoce su pecado y cuenta lo que pasó cuando fue puesto en la cárcel junto con el panadero, como un joven hebreo había interpretado los sueños que habían tenido los dos y como se había cumplido su interpretación.

Segunda aliyá, 41:15-38

Entonces el faraón manda sacar a Yosef del calabozo. Después de ser afeitado y cambiado sus vestidos es presentado ante el faraón quien le dice que ha tenido un sueño y que no hay nadie que lo puede interpretar y que ha oído decir de él que puede hacerlo. Yosef contesta diciendo que Elohim dará una respuesta. El faraón le cuenta sus sueños a Yosef quien le contesta que los dos sueños son uno y hablan de lo que Elohim va a hacer. Las siete vacas buenas y las siete espigas buenas son siete años. Las siete vacas flacas y las siete espigas feas serán siete años de hambre. Elohim ha mostrado al faraón lo que va a hacer. Siete años de gran abundancia llegará a todo Egipto y después llegarán siete años de hambre y se olvidará de toda la abundancia porque el hambre asolará la tierra. Será un hambre muy severa. El sueño fue repetido dos veces para mostrar que es algo determinado por Elohim y lo hará rápido. Que el faraón busque un hombre sabio para poner sobre la tierra de Egipto y que ponga intendentes sobre el país que exija el quinto de la producción durante los siete años de abundancia para almacenarlo en las ciudades bajo la protección del faraón. Así los víveres serán una reserva para los siete años de hambre para que el país no perezca.

Esto le parece bien al faraón y a todos sus siervos. Y el faraón dice: “¿Podemos encontrar un hombre como éste, en quien esté el espíritu de Elohim?”

Tercera aliyá, 41:39-52

 

El faraón dice a Yosef que no hay nadie tan sabio como él porque Elohim le ha revelado todo esto. Le pone sobre su casa y todo su pueblo será sustentado por sus órdenes. Sólo en el trono él será mayor que Yosef. El faraón también le pone sobre toda la tierra de Egipto, dándole su anillo personal para sellar y vistiéndole con ropas de lino fino y poniéndole un collar de oro en su cuello. Le hace montar en su segundo carro y proclaman delante de él “¡Avrej!”. Nadie levantará ni mano ni pie sin Yosef en toda la tierra de Egipto. En ese momento Yosef tiene 30 años. El faraón llama a Yosef Tsafnat-Paneaj y le da por esposa a Osnat, hija Poti-Fera, príncipe de On. Luego Yosef sale por la tierra de Egipto. Durante los siete años de abundancia Yosef guarda el fruto en las ciudades, en cada ciudad el fruto de sus campos circunvecinos. Así almacena grano como la arena del mar que no se puede medir.

Durante ese tiempo la esposa de Yosef da a luz dos hijos. El primero recibe el nombre de Menashé, porque Elohim le ha hecho olvidar su fatiga y la casa de su padre, y el segundo recibe el nombre de Efrayim, porque Elohim le ha hecho fecundo en la tierra de su aflicción.

 

 

Cuarta aliyá, 41:53 – 42:18

 

Después de los siete años de abundancia llegan los siete años de hambre como Yosef ha dicho. El hambre está en todas las tierras pero en todo Egipto hay pan. Cuando se siente el hambre en toda la tierra de Egipto el pueblo clama al faraón por pan. El faraón les dice que vayan a Yosef para hacer todo lo que él diga. El hambre se extiende sobre toda la tierra y Yosef abre los graneros y vende a los egipcios. Vienen de todos los países para comprar grano en Egipto por causa del hambre.

Al oír Yaakov que hay grano en Egipto manda a sus hijos descender allá a comprar un poco. Pero sólo diez de sus hijos viajan porque Binyamín no puede ir porque el padre teme que le suceda algo malo. Van acompañados con los otros de la tierra de Kenáan que también van a comprar. Los hermanos de Yosef llegan y se postran ante él rostro en tierra. El los reconoce pero no les descubre su identidad y les habla duramente y pregunta de dónde han venido. Dicen que vienen de la tierra de Kenáan para comprar alimentos. No le reconocen. Yosef se acuerda de los sueños que ha tenido acerca de ellos y les dice que son espías. Contestan diciendo que no lo son sino que han venido para comprar alimentos y que son hijos de un solo hombre, honrados y no espías. Pero él insiste diciendo que han venido para ver las partes indefensas de la tierra. Contestan que son doce hermanos, hijos de un solo hombre en la tierra de Kenáan, y que el menor está con su padre y que el otro ya no existe. Yosef manda que uno de ellos vaya y traiga al hermano mientras los demás se queden presos para ver si es verdad lo que dicen. Les pone en arresto durante tres días. Al tercer día les presenta un plan para que se mantengan vivos.

 

 

Quinta aliyá, 42:19 – 43:15

 

Uno de los doce tendrá que quedarse preso y el resto podrá ir con el grano para el hambre de sus familias. Cuando vuelvan con el hermano menor serán verificadas sus palabras y no morirán. Los hermanos empiezan a hablar entre ellos de que eran culpables en cuanto al maltrato de su hermano y por eso les ha venido esta angustia. Reuvén les recuerda que les había dicho que no pecaran contra él y que ahora tienen que rendir cuentas por su sangre. Ellos no saben que Yosef los entiende porque les hablaba por medio de un intérprete. Yosef se aparta y llora. Luego vuelve y detiene a Shimón y lo encierra en presencia de sus hermanos.

Yosef manda que sean llenados sus recipientes de grano y que su dinero sea devuelto en el saco de cada uno y que reciban provisiones para el camino. Los hermanos se van de allí y en el camino se espantan porque el dinero les ha sido dado de vuelta. Cuando llegan a su padre le cuentan todo lo que ha pasado. Todos tienen temor por lo sucedido y Yaakov les dice que le han privado de sus hijos, Yosef ya no existe, Shimón tampoco y ahora quieren llevar a Binyamín. Reuvén dice a su padre que puede dar muerte a sus dos hijos si él no trae de vuelta a Binyamín. Yaakov no permite que descienda su hijo para que no muera como su hermano.

El hambre se pone peor en la tierra y terminan de comer lo que han comprado en Egipto. Entonces el padre dice que vuelvan a Egipto para comprar un poco de alimento. Pero Yehudá dice que el hombre claramente dijo que no podrán ver su rostro sin tener al hermano con ellos. Si envía al hermano con ellos podrán descender a comprar alimentos, pero si no, no. Israel pregunta por qué le contaron al hombre que tenían un hermano más. Contestan que el hombre les preguntó específicamente por la familia de ellos, si el padre vivía y si tenían otro hermano y que no tenían idea de que iba a pedir que trajeran al hermano. Yehudá se hace fiador y le pide al padre que envíe el muchacho con él para que se vayan y no mueran con sus pequeños. Israel acepta y los envía con los mejores productos de la tierra para dar al hombre. También llevan la doble cantidad de dinero, además del dinero que fue devuelto y a Binyamín y se presentan ante Yosef.

 

 

Sexta aliyá, 43:16-29

 

Cuando Yosef ve a Binyamín con ellos les introduce en su propia casa. Allí se les prepara un almuerzo con carne. Los hombres tienen miedo pensando que son llevados a la casa de Yosef por causa del dinero que fue devuelto y que ahora los van a hacer esclavos y tomar sus asnos. Por eso se acercan al mayordomo y le explican que han traído el dinero que fue devuelto y que no saben quién puso el dinero en sus sacos. El mayordomo contesta diciendo que no se preocupen porque ya ha recibido su dinero y que el Elohim de su padre les ha dado ese tesoro. Shimón es sacado y devuelto a sus hermanos. Luego los lava los pies y reciben forraje para los asnos. Preparan el regalo para cuando venga Yosef a comer. Al venir él se postran ante él en tierra. El pregunta cómo están y si todavía vive su padre. Dicen que se encuentra bien. Al ver a Binyamín pronuncia una bendición sobre él.

 

 

Séptima aliyá, 43:30 – 44:17

 

Yosef sale rápido porque se siente muy conmovido por su hermano y se aparta a su habitación para llorar. Después de lavar su cara sale a comer con ellos. Yosef come separado de sus hermanos y también de los egipcios porque los egipcios consideran una abominación comer con los hebreos. Los hermanos son puestos en orden de nacimiento y se miran con asombro. Yosef les envía porciones de su propia mesa, pero Binyamín recibe cinco veces más que los demás. Beben hasta emborracharse.

Yosef ordena que los costales sean llenados y que su dinero también sea puesto allí, y también que su copa sea puesto en el costal de Binyamín. Los hombres son despedidos muy temprano. Pero al salir de la ciudad Yosef manda a su mayordomo a perseguirlos y a preguntar por qué han pagado mal por bien al robar la copa de su señor. Ellos dicen que no es así y que incluso habían traído el dinero que les había sido devuelto. El que tenga la copa morirá y los demás serán esclavos. El mayordomo dice que el que tenga la copa será esclavo y el resto se quedará libre. Al revisar los costales desde el mayor hasta el menor, encuentra la copa en el costal de Binyamín. Entonces rasgan sus vestidos y vuelven a la ciudad. Yehudá se presenta con sus hermanos en la casa de Yosef donde se ha quedado hasta ahora y se postran en la tierra ante él. Yosef les pregunta qué es lo que han hecho y si no saben que él puede adivinar. Yehudá dice que no pueden contestar nada y que Elohim ha descubierto su iniquidad. Se ofrecen como esclavos, pero Yosef contesta y dice que sólo el que tenía la copa tiene que quedarse como esclavo y el resto puede subir en paz a su padre.

Comentarios

Primera aliyá, 41:1-14

 

41:1a “Y aconteció que al final de dos años” (LBLA) – Yosef tuvo que estar en la cárcel durante 12 años en total. Esto alude a que el Mesías ben Yosef tenía que sufrir y morir por las 12 tribus de Israel.

Los dos años también hacen alusión a la resurrección del Mesías después de dos días, como está escrito en Oseas 6:2:

 

“Nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de El.” (LBLA)

 

Los dos días hablan incluso del resurgimiento, no solamente del estado de Israel, después de casi dos mil años de no existir, sino del resurgimiento de las diez tribus perdidas de la casa de Yosef. Como Yosef fue sacado de la cárcel al final de dos años, así sus descendientes serán sacados de entre las naciones al final de dos mil años para volver a tomar su lugar dentro de Israel.

La palabra hebrea traducida como “al cabo de” es mi-kets[1] que significa “al final”, “al cabo”. Esto nos enseña que los sueños del faraón están hablando no solamente de lo que pasó al final de los dos años más de cárcel que Yosef tuvo que sufrir, sino también de lo que va a pasar al final de los dos mil años de la era mesiánica.

La repetición de la palabra “despertó”, en hebreo yakats[2], en los versículos 4, 7 y 21, que se parece a kets, “final”, que está en el versículo 1, también nos muestra que los sueños del faraón traen un mensaje para los últimos tiempos. La repetición del relato de los sueños es también una indicación de que no se refiere solamente al tiempo de Yosef sino también al final de este siglo, en relación con la segunda venida y reinado del Mesías ben Yosef.

 

41:14 “Entonces el faraón mandó llamar a Yosef, y lo sacaron aprisa del calabozo; y después de afeitarse y cambiarse sus vestidos, vino al faraón” (LBLA) – La palabra hebrea que fue traducida como “calabozo” es bor y significa “hoyo”, “pozo”.

“afeitarse” – Esto alude al yetser hará, la inclinación al mal, que fue eliminado por la resurrección del Mesías. El pecado entró en el mundo por medio de un acto físico, cuando el primer hombre tomó el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Por medio de la boca entró la semilla del mal en el cuerpo del hombre. Por esto, la sede del pecado está en el cuerpo humano.

En Levítico 14:8 está escrito:

 

“Luego el que ha de ser purificado lavará su ropa, se rasurará todo el cabello, se bañará en agua y quedará limpio. Después podrá entrar al campamento, pero por siete días permanecerá fuera de su tienda.” (LBLA)

 

 

 

En Números 8:7 está escrito:

 

“Así harás con ellos para su purificación: rociarás sobre ellos agua purificadora, y que ellos hagan pasar una navaja sobre todo su cuerpo, laven sus ropas y quedarán purificados.” (LBLA revisada)

 

“cambiar los vestidos” – Esto habla del momento cuando el viejo hombre fue eliminado, simbolizado en las ropas viejas sucias, y el nuevo hombre fue creado, mediante la muerte y resurrección del Mesías, como está escrito en Zacarías 3:3-4:

 

“Y Yehoshúa[3] estaba vestido de ropas sucias, en pie delante del ángel. Y éste habló, y dijo a los que estaban delante de él: Quitadle las ropas sucias. Y a él le dijo: Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te vestiré de ropas de gala.” (LBLA revisada)

Segunda aliyá, 41:15-38

 

41:25 “Entonces Yosef dijo a Faraón: Los dos sueños de Faraón son uno; Elohim ha anunciado al faraón lo que El va a hacer” (LBLA revisada) – Durante la vida del faraón.

 

41:28 “Esto es lo que he dicho a Faraón: Elohim ha mostrado a Faraón lo que va a hacer” (LBLA) – en los últimos tiempos.

 

41:29-30 “He aquí, vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto; y después de ellos vendrán siete años de hambre, y será olvidada toda la abundancia en la tierra de Egipto; y el hambre asolará la tierra.” (LBLA) – Como los dos últimos años del cautiverio de Yosef fueron contados desde la muerte y reinstalación de los dos siervos del rey de Egipto.

 

Durante este tiempo habrá una gran hambre de la palabra del Eterno en la tierra de Israel, como está escrito en Amós 8:11-14:

 

“He aquí, vienen días -declara Ado-nai HaShem- en que enviaré hambre sobre la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír las palabras de HaShem. Y vagarán de mar a mar, y del norte hasta el oriente; andarán de aquí para allá en busca de la palabra de HaShem, pero no la encontrarán. En aquel día las doncellas hermosas y los jóvenes desfallecerán de sed. Los que juran por el pecado de Shomron, y dicen: “Viva tu Elohim, oh Dan”, y “Viva el camino de Beer-Sheva”, caerán y nunca más se levantarán.” (LBLA revisada)

 

Vemos que los idólatras no van a encontrar la Palabra del Eterno porque no la buscan donde está, en Yerushalayim, sino en las religiones falsas del mundo. Pero sí, habrá un grupo inmensamente grande que sabrá dónde encontrar la Palabra del Eterno en ese tiempo, como está escrito en Zacarías 8:20-23:

 

“Así dice el Eterno de los ejércitos: “Y será que aun vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades; y los habitantes de una irán a otra, diciendo: ‘Vamos sin demora a implorar el favor de HaShem, y a buscar a HaShem de los ejércitos. Yo también iré.’ “Y vendrán muchos pueblos y naciones poderosas a buscar a HaShem de los ejércitos en Yerushalayim y a implorar el favor de HaShem.” Así dice HaShem de los ejércitos: “En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán el vestido de un judío, diciendo: ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Elohim está con vosotros.'”“ (LBLA revisada)

 

Aquí hay algunas cosas sumamente interesantes. Vemos que muchos pueblos y naciones poderosas van a buscar al Eterno en Yerushalayim “en aquellos días”, que es una referencia a los últimos tiempos. Luego habla de diez hombres de todas las lenguas de las naciones que van a asir del “vestido” de un judío y pedir ayuda espiritual. Los diez hombres aluden a las diez tribus perdidas entre las naciones gentiles que van a reaparecer en este tiempo. Ellos van a ir a aquellos judíos que caminan con el Eterno, es decir a los judíos que siguen a Yeshúa, que es el camino. Las diez tribus de la casa de Yosef se unirán a la casa de Yehudá para ser instruido en la Torá de Moshé como está escrito en Ezequiel 37:19

 

“Diles: “Así dice Ado-nai HaShem: ‘He aquí, tomaré la vara de Yosef, que está en la mano de Efrayim, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Yehudá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano.'””

 

La palabra traducida como “vestido”, en la profecía de Zacarías, es sumamente interesante. Es la palabra kanaf[4], que significa “ala”, “extremo”, “orla”, “esquina”. Es la misma palabra que es usada para introducir el uso de los flecos en los “bordes”, literalmente en las cuatro “esquinas”, de los mantos de los hijos de Israel, como está escrito en Números 15:37-41:

 

“También habló el Eterno a Moshé, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos (tsitsit) en los bordes de (kanfei – esquinas de) sus vestidos, por sus generaciones, y que pongan en el fleco (tsitsit) de cada borde (kanaf – esquina) un cordón azul. Y os servirá el fleco (tsitstit), para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos del Eterno, a fin de que los cumpláis y no sigáis vuestro corazón ni vuestros ojos, tras los cuales os habéis prostituido, para que os acordéis de cumplir todos mis mandamientos y seáis santos a vuestro Elohim. Yo soy el Eterno vuestro Elohim que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Elohim. Yo soy el Eterno vuestro Elohim.” (LBLA revisada)

 

En las cuatro esquinas de los mantos de un judío, practicante de la Torá, están colgando los flecos, en hebreo tsitsitot, que hacen memoria de todos los mandamientos del Eterno para que sean cumplidos. Estos flecos representan la obediencia a todos los 613 mandamientos que el Eterno dio a Israel por medio de Moshé. Así que aquí vemos una vuelta a casa de las diez tribus asimiladas entre las naciones, lo cual también incluye una disposición para someterse a la instrucción práctica de un judío que camina con el Eterno y obedecer los mandamientos del Eterno dados por Moshé para las doce tribus.

 

Como los once hermanos de Yosef vinieron a Egipto durante los siete años de sequía, así parece que las doce tribus de Israel serán unificadas durante el último tiempo de tribulación.

 

41:38 “Entonces Faraón dijo a sus siervos: ¿Podemos hallar un hombre como éste, en quien esté el espíritu de Elohim?” (LBLA)– El Espíritu de Elohim está en el Ungido ben Yosef más que en ninguna otra persona. El tiene la plenitud del Espíritu del Eterno, como está escrito en Isaías 11:1-2:

 

“Y brotará un retoño del tronco de Yishai, y un vástago de sus raíces dará fruto. Y reposará sobre El el Espíritu del Eterno, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Eterno.” (LBLA revisada)

En Isaías 61:1-2 está escrito:

 

“El Espíritu del Señor el Eterno está sobre mí, porque me ha ungido el Eterno para traer buenas nuevas a los afligidos; me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros” (LBLA revisada)

 

Tercera aliyá, 41:39-52

 

41:40 “Tú estarás sobre mi casa, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes; solamente en el trono yo seré mayor que tú.” (LBLA) – Esta es una ilustración clara en cuanto a la relación entre el Hijo y el Padre celestial. El Padre le ha dado autoridad para gobernar su casa, pero es una autoridad delegada, no suplantada.

 

41:41 “Faraón dijo también a Yosef: Mira, te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.” (LBLA revisada) – Como Egipto simboliza el mundo entero, el Mesías gobernará sobre todo el mundo.

 

41:42 “Y Faraón se quitó el anillo de sellar de su mano y lo puso en la mano de Yosef; y lo vistió con vestiduras de lino fino y puso un collar de oro en su cuello” (LBLA revisada) – El anillo implica autoridad para actuar en el nombre del rey. Ahora Yosef podía sellar documentos usando el nombre del faraón. Recibió el nombre que estaba sobre todo nombre de ese mundo

 

“lino” – El lino es usada de una manera especial en el culto al Eterno en el tabernáculo y el templo. Todos los sacerdotes del Eterno vestían de lino. Los ángeles del Eterno se visten de lino, cf. Ezequiel 9:2, 11; Daniel 10:5

 

El sumo sacerdote tenía que vestirse de ropas de lino especialmente preparadas para el día de la expiación, Yom Kipur, cf. Levítico 16.

 

41:43 “Lo hizo montar en su segundo carro, y proclamaron delante de él: ¡Avrej! Y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.” (LBLA revisada) – Según Rashí, avrej viene de dos palabras, av, “padre”, y rej, “rey”. Aunque la palabra av significa padre, en ciertos contextos su sentido es “consejero” o “amigo principal”. En 45:8 Yosef dice de sí mismo que Elohim lo ha hecho av, “padre” del faraón.

Según el Rabí Yosi ben Durmaskit, citado por Rashí, avrej está relacionado con birkayim, “roddillas”, y por lo tanto debe entenderse como una orden de doblar rodilla delante de él.

Cuando el pueblo reconocía la nueva posición de Yosef y doblaba la rodilla ante él, estaba aceptando la autoridad del que le puso en ese puesto, el rey de Egipto. Fue el faraón que ordenó al pueblo doblarse ante Yosef.

En Isaías 45:23 está escrito:

“Por mí mismo he jurado, ha salido de mi boca en justicia una palabra que no será revocada: Que ante mí (el Eterno) se doblará toda rodilla, y toda lengua jurará lealtad.” (LBLA)

 

41:45 “Y Faraón llamó a Yosef por el nombre de Tsafnat-Paneaj, y le dio por mujer a Osnat, hija de Poti-Fera, sacerdote de On. Y salió Yosef por toda la tierra de Egipto.” (LBLA revisada) – Cuando Yosef fue reconocido como Señor en el mundo gentil, le cambiaron su nombre hebreo en un nombre gentil.

Según Rashí y Flavio Josefo, el nombre Tsafnat Paneaj significa “revelador de misterios”. Tsafnat podría derivar de la raíz tsafán, que significa “esconder”, “ocultar”.[5] La LXX y la versión Copta tradujo este nombre como “salvador del mundo”.

Según Rashí, Poti-Fera es el mismo que Potifar. La palabra hebrea traducida como “sacerdote”, kohén, también puede ser entendida como “príncipe”, como en el caso de los hijos del rey David, cf. 2 Samuel 8:18; 1 Crónicas 18:17.

41:46a “Yosef tenía treinta años cuando se presentó ante Faraón, rey de Egipto.” (LBLA revisada) –

 

41:49 “Así Yosef almacenó grano en gran abundancia, como la arena del mar, hasta que dejó de medirlo  porque no se podía medir.” (LBLA revisada) – Esto simboliza la gran cosecha de almas que van a ser cosechadas por el Mesías en el mundo gentil.

 

“como la arena del mar” – Hace referencia a los hijos de Yaakov, cf. 32:12, que se mezclaron entre todas las naciones de la tierra. Ellos serán cosechados por el Hijo de Yosef en los últimos tiempos y reunidos en congregaciones de creyentes en el Mesías en las ciudades de los gentiles por todo el mundo.

 

Cuarta aliyá, 41:53 – 42:18

 

41:51-52 “Y al primogénito Yosef le puso el nombre de Menashé, porque dijo: Elohim me ha hecho olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre. Y al segundo le puso el nombre de Efrayim, porque dijo: Elohim me ha hecho fecundo en la tierra de mi aflicción.” (LBLA revisada) – Los dos hijos de Yosef, que luego serían adaptados como hijos de Israel, nacieron por una mujer no israelita y fueron criados en el mundo gentil pero con una educación hebrea. De la misma manera el Hijo de Yosef tiene hijos nacidos en el mundo gentil que serán reconocidos por Israel en los últimos tiempos.

El nombre Menashé[6] viene de la raíz nashá[7] que significa “olvidar”. Efrayim[8] es la forma dual masculino de efrat[9] que significa “montón de ascuas”, “fertilidad”.

Los dos hijos de Yosef representan los gentiles que han tenido la experiencia real de un nuevo nacimiento por medio de Mashiaj ben Yosef. El primer hijo, Menashé, tiene que ver con el olvido de dos cosas: la fatiga y la casa de Israel. El segundo, Efrayim, tiene que ver con multiplicación.

Sus nombres representan exactamente lo que ha pasado en la historia del cristianismo, donde está la mayoría de los gentiles que han nacido por el Espíritu del Mesías. Primero se olvidaron de las persecuciones romanas que sufrieron por su fe judía y luego se olvidaron de Israel y la Torá. Efrayim representa los avivamientos de regreso a la Tora Finalmente Efrayim será puesto por encima de Menashé y ambos serán piezas claves en el plan de la restauración del pueblo de Israel, cf. Génesis 48.

 

41:55 “Id a Yosef y haced lo que él os diga” (LBLA revisada) – Vemos como el Rey está enviando la gente al que ha recibido la autoridad delegada.

 

41:57 “Y de todos los países venían a Egipto para comprar grano a Yosef, porque el hambre era severa en toda la tierra.” (LBLA revisada) – De la misma manera vendrán gentiles de todos los países a recibir el pan de vida durante Difilcultades.

 

Los que venían de todos los países no buscaban a otra persona que Yosef. De la misma manera Mashíaj  es el único que puede satisfacer el hambre espiritual de los gentiles. Más adelante vemos que también los israelitas tendrán que humillarse para recibir de él pan de vida para no morir.

De esto aprendemos también que los únicos mensajes de la Torá que contienen suficiente sustancia espiritual para poder satisfacer el hambre espiritual de los pueblos, son los que vienen a través de Mashíaj ben Yosef.

 

42:6     “Y Yosef era el que mandaba en aquella tierra; él era quien vendía a todo el pueblo de la tierra. Y llegaron los hermanos de Yosef y se postraron ante él rostro en tierra.” (LBLA revisada) – Aquí vemos un cumplimiento parcial del sueño de Yosef. Todavía falta un hermano para que se cumpla del todo.

De esto aprendemos que llegará un momento en la historia cuando aquellos judíos que no hayan sido asimilados entre las naciones tendrán que ir al hijo de Yosef para buscar pan de vida para no morir.

En Oseas 5:15 – 6:3 está escrito:

 

“Me iré y volveré a mi lugar hasta que reconozcan su culpa y busquen mi rostro; en su angustia me buscarán con diligencia. Venid, volvamos al Eterno. Pues El nos ha desgarrado, y nos sanará; nos ha herido, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de El. Conozcamos, pues, esforcémonos por conocer al Eterno. Su salida es tan cierta como la aurora, y El vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia de primavera que riega la tierra.” (LBLA revisada)

 

Según estos textos hay varias condiciones para que Yeshúa pueda regresar a la tierra:

 

  1. Tiene que haber un reconocimiento de la culpa y arrepentimiento en el pueblo de Israel
  2. Tiene que haber una búsqueda ferviente del Eterno en un tiempo de angustia, que es la

                   gran tribulación para Yaakov, según Jeremías 30:7.

  1. Tienen que pasar dos días, que son dos mil años
  2. El pueblo judío tendrá que tener el domino y vivir en la ciudad de Jerusalén.
  3. Tienen que venir los tiempos de restauración de todas las cosas que han sido habladas y

                   escritas en los libros de los profetas.

  1. Los representantes de la mayoría de la población judía de Jerusalén tendrán que decir

                  “¡Baruj Habá beShem Ado-nai!”

Cuando todas estas cosas sucedan Mashiaj vendra a la tierra para gobernar como el Mesías hijo de David.

 

42:8     “Yosef había reconocido a sus hermanos, aunque ellos no lo habían reconocido.” (LBLA revisada) –

 

42:13 “Mas ellos dijeron: Tus siervos son doce hermanos, hijos del mismo padre en la tierra de Kenáan; y he aquí, el menor está hoy con nuestro padre, y el otro ya no existe.” (LBLA revisada) – La expresión “el otro no existe” aparece dos veces en este relato, cf. verso 32. En el versículo 38 Yaakov dice que Yosef ha muerto, cf. 44:20.

 

42:15 “En esto seréis probados; por vida de Faraón que no saldréis de este lugar a menos que vuestro hermano menor venga aquí.” (LBLA) – Para que el pueblo pueda experimentar la redención final de las naciones y salir de Egipto en su segundo éxodo es necesario que estén las doce tribus presentes.

 

42:17-18 “Y los puso a todos juntos bajo custodia por tres días. Y Yosef les dijo al tercer día: Haced esto y viviréis, pues yo temo a Elohim” (LBLA revisada) – Esto alude a la muerte y resurrección que representa a los hijos de Israel.

 

“al tercer día…viviréis”, cf. Oseas 6:2.

Como un buen israelita Yosef no tenía venganza en su corazón, según Levítico 19:18, donde está escrito:

“No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy el Eterno.” (LBLA revisada)

 

Quinta aliyá, 42:19 – 43:15

 

42:21 “Entonces se dijeron el uno al otro: Verdaderamente somos culpables en cuanto a nuestro hermano, porque vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos, por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.” (LBLA) – La razón por la que trató duramente a sus hermanos fue porque el Eterno le estaba usando como un instrumento para producir arrepentimiento en ellos. También fue porque necesitaban aprobar el examen y mostrar que verdaderamente se habían arrepentido de su pecado. Ahora volvieron a estar en una situación semejante a la anterior y tenían la oportunidad de rectificar y no volver a abandonar al hermano, hijo de Rajel, ni defraudar a su padre. Vemos como el trato de Yosef produjo un buen resultado en ellos.

 

“la angustia de su alma” – Así también el alma de Mashiaj se angustió cuando fue vendido por sus hermanos y entregado en manos de los gentiles para morir, según Isaías 53:11, donde está escrito:

 

“Debido a la angustia de su alma, El lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.” (LBLA)

 

42:24 “Y se apartó de su lado y lloró. Y cuando volvió a ellos y les habló, tomó de entre ellos a Shimón, y lo ató a la vista de sus hermanos.” (LBLA revisada) – Reuvén, el primogénito, no estaba de acuerdo con el maltrato de Yosef. Shimón, que era el segundo, era un hombre violento, junto con su hermano Leví. Habían asesinado a toda una ciudad. Shimón necesitaba un trato especial para poder arrepentirse de su pecado y humillarse en su corazón duro. Esa fue la razón por la que Yosef le tomó a él y le encerró.

 

 

42:25 “Yosef mandó que les llenaran sus vasijas de grano y que devolvieran el dinero a cada uno poniéndolo en su saco, y que les dieran provisiones para el camino. Y así se hizo con ellos.” (LBLA revisada) – Aunque los hermanos no reconocieron a Yosef en su primera visita tuvieron la oportunidad de obtener grano para saciar su hambre y vivir.

 

42:30 “El hombre, el señor de aquella tierra, nos habló duramente y nos tomó por espías del país.” (LBLA) – Así sienten los judíos por el trato del mundo cristiano. Los cristianos son los que peor han tratado al pueblo judío durante los últimos dos mil años. El judío piensa que Jesucristo le odia. En el nombre de Jesús se han cometido las cosas más crueles contra los judíos. Tanto las cruzadas como la inquisición española y el exterminio nazi se hicieron en el nombre de Jesucristo. Lamentablemente este trato cristiano tan duro es uno de los impedimentos mayores para que el pueblo judío pueda reconocer a Yeshua como un Judío observante de la Torah. En lugar de provocar al judío a celos lo ha provocado a odio contra su propio Mesías. ¡Esto tiene que cambiar!

Todo esto es debido a una teología anti judía y de reemplazo que es el mismo fundamento del cristianismo. Ahora es el tiempo para derrumbar esa teología. Ahora es el tiempo de la restauración de los conceptos originales de la única fe válida para todos los siglos y para todas las personas, la fe hebrea.

43:8-9 “Y Yehudá dijo a su padre Israel: Envía al muchacho conmigo, y nos levantaremos e iremos, para que vivamos y no perezcamos, tanto nosotros como tú y nuestros pequeños. Yo me haré responsable de él; de mi mano lo demandarás. Si yo no te lo vuelvo a traer y lo pongo delante de ti, que lleve yo la culpa para siempre delante de ti” (LBLA revisada) – Ahora Yehudá entra en la escena y toma el control de la situación. El está dispuesto a responder por el hermano pequeño y ser culpable para siempre si no es devuelto a su padre.

Sexta aliyá, 43:16-29

 

43:26, 28b “Cuando Yosef regresó a casa, le trajeron el presente que tenían en su mano a la casa y se postraron ante él en tierra… se inclinaron en reverencia.” (LBLA revisada) – Por fin se cumplió el primer sueño que había tenido Yosef acerca de sus hermanos. Ahora todos los hermanos estaban reunidos y los once hermanos se inclinaban ante Yosef. Es interesante que el sueño hablaba de atar gavillas en el campo de la cosecha. Es probable que ahora se estaban cosechando las almas de estos hermanos preciosos para el Reino mesiánico que viene. Oseas 6:11:

 

“Para ti también, oh Yehudá (el pueblo judío), hay preparada una cosecha, cuando yo restaure el bienestar de mi pueblo.” (LBLA revisada)

Séptima aliyá, 43:30 – 44:17

 

43:30   “Y Yosef se apresuró a salir, pues se sintió profundamente conmovido a causa de su hermano y buscó donde llorar; y entró en su aposento y lloró allí.” (LBLA revisada) –       Yosef se apartó por un tiempo y lloró por su amor por ellos antes de darse a conocer.

 

43:34 “El les llevó porciones de su propia mesa, pero la porción de Binyamín era cinco veces mayor que la de cualquiera de ellos. Bebieron, pues, y se embriagaron con él.” (LBLA revisada) – La Torá no ha ocultado el hecho de que se embriagaron. (Lamentable muchas traducciones cristianas sí lo han hecho al no traducir este versículo como está escrito según el hebreo.) ¿Por qué se emborracharon si la borrachera no está permitida según las Escrituras?[10] ¿Y por qué la Torá no ocultó este hecho

vergonzoso de los doce hijos de Israel? La respuesta es porque hay una proyección profética para lo que va a ocurrir con la reunión de las doce tribus de Israel en los últimos tiempos En ese momento habrá un derramamiento del Espíritu de HaShem que será semejante a una borrachera.

En el Salmo 126:1-6 está escrito:

“Cántico de ascenso gradual. Cuando el Eterno hizo volver a los cautivos de Tsión, éramos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenó de risa, y nuestra lengua de gritos de alegría; entonces dijeron entre las naciones: Grandes cosas ha hecho el Eterno con ellos. Grandes cosas ha hecho el Eterno con nosotros; estamos alegres. Haz volver, Eterno, a nuestros cautivos, como las corrientes en el sur. Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo. El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra, en verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas.” (LBLA revisada)

En este Salmo vemos varias cosas que concuerdan con el texto que estamos estudiando. El Eterno va a hacer que las doce tribus se reúnan de nuevo. Entonces se producirá una euforia como en un sueño, con risas y gritos de alegría y júbilo, como una borrachera. Esta vuelta se compara con la alegría por la cosecha al traer sus gavillas. Esto conecta el evento de la reunificación de las doce tribus con una gran cosecha de almas en los últimos tiempos, En Isaías 9:3 está escrito:

“Multiplicaste la nación, aumentaste su alegría; se alegran en tu presencia como con la alegría de la cosecha, como se regocijan los hombres cuando se reparten el botín.” (LBLA)

Una de las misiones del Mesías es restaurar y reunir las doce tribus de Israel, como está escrito en Isaías 49:5-6:

“Y ahora dice el Eterno (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Yaakov vuelva a El y que Israel se reúna con El, porque honrado soy a los ojos del Eterno y mi Elohim ha sido mi fortaleza), dice El: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.” (LBLA revisada)

Como la gran mayoría de los descendientes de las doce tribus están entre los gentiles, esta restauración y reunificación implica que los que de ellos son del Mesías entre los gentiles experimarán una fuerza increíble que los llevará a unirse con sus hermanos judíos para ser un solo pueblo.

44:14 “Yehudá llegó con sus hermanos a casa de Yosef, él estaba aún allí, y ellos cayeron a tierra delante de él.” (LBLA revisada) – En este tiempo hay esfuerzos tentre los judíos ortodoxos de ir a buscar “la casa de Yosef”, las diez tribus perdidas entre las naciones

Aquí vemos que los once hijos de Israel se inclinan otra vez ante Yosef. Por segunda vez se cumplió el sueño.

44:16 “Entonces dijo Yehudá: ¿Qué podemos decir a mi señor? ¿Qué podemos hablar y cómo nos justificaremos? Elohim ha descubierto la iniquidad de tus siervos; he aquí, somos esclavos de mi señor, tanto nosotros como aquel en cuyo poder fue encontrada la copa.” (LBLA revisada) – La iniquidad de la cual Yehudá está hablando, no es el robo de la copa, puesto que eran inocentes, sino lo que habían hecho con su hermano Yosef. Yehudá, que es el padre de los judíos, es el que va en la brecha para presentarse ante Yosef y pedir misericordia. Este es el momento crucial de toda la historia de Yosef, cuando Yehudá muestra arrepentimiento por haber vendido a su hermano.

[1]      Strong H4480 min  minnîy  minnêy, min, min-nee’, min-nay’, For H4482; properly a part of; hence (prepositionally), from or out of in many senses: – above, after, among, at, because of, by (reason of), from (among), in, X neither, X nor, (out) of, over, since, X then, through, X whether, with.

Strong H7093 qêts, kates, Contracted from H7112; an extremity; adverbially (with prepositional prefix) after: –  + after, (utmost) border, end, [in-] finite, X process.

Strong H7112 qâtsats, kaw-tsats’, A primitive root; to chop off (literally or figuratively): – cut (asunder, in pieces, in sunder, off), X utmost.

[2]      Strong H3364 yâqats, yaw-kats’, A primitive root; to awake (intransitively): – (be) awake (-d).

[3]      La forma larga del nombre Yeshúa. Aquí se habla del sumo sacerdote Yehoshúa/Yeshúa que vivía durante el tiempo del inicio del culto en el segundo templo, después de la vuelta de la deportación a Babilonia. Su ministerio es una figura profética que apunta hacia el Mesías Yeshúa como sacerdote según el orden de Malki-Tsedek.

[4]      Strong H3671 kânâph, kaw-nawf’, From H3670; an edge or extremity; specifically (of a bird or army) a wing, (of a garment or bed clothing) a flap, (of the earth) a quarter, (of a building) a pinnacle: –  + bird, border, corner, end, feather [-ed], X flying, + (one an-) other, overspreading, X quarters, skirt, X sort, uttermost part, wing ([-ed]).

[5]      Ver la nota 83 en la página 567 de “La Torá con Rashí”, con la traducción, elucidación y comentario de Aryeh Coffman, Editorial Jerusalem de México © 2001.

[6]      Strong H4519 menashsheh, men-ash-sheh’, From H5382; causing to forget; Menashsheh, a grandson of jacob, also the tribe descendant from him, and its territory: – Manasseh.

[7]      Strong H5382 nâshâh, naw-shaw’, A primitive root; to forget; figuratively, to neglect; causatively, to remit, remove: – forget, deprive, exact.

[8]      Strong H669 ephrayim, ef-rah’-yim, Dual of a masculine form of H672; double fruit; Ephrajim, a son of Joseph; also the tribe descended from him, and its territory: – Ephraim Ephraimites.

[9]      Strong H672 ‘ephrâth  ‘ephrâthâh, ef-rawth’, ef-raw’-thaw, From H6509; fruitfulness; Ephrath, another name for Bethlehem; once used in Psalm 132:6 perhaps for Ephraim; also of an Israelitish woman: – Ephrath, Ephratah.

[10]     Cf. Lev. 10:9; Deut. 14:26; 21:20; Sal. 104:15; Prov. 20:1; 21:17; 23:20, 29-35; 31:4; Isa 5:11; 28:7; Dan. 5:2; Os. 4:11; Juan 2:10; Ef. 5:18; 1 Tim. 3:3, 8; 5:23; Tit. 1:7; 2:3.