Tu B’Shevat (Año nuevo de los arboles)

ד׳ בשבט ה׳תשע״ו (January 14, 2016) por  
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Vista Desde los Árboles

¿Estás en una rutina? No desesperes, Tu B’Shvat está aquí.

El día 15 de Shvat, Tu B’Shvat, es llamado el año nuevo de los árboles. Estrictamente hablando, este título establece una distinción legal relacionada a las leyes de diezmo en la Tierra de Israel. Se debe separar el diezmo de todo producto cultivado en Israel antes de que pueda ser comido. En un año determinado, las frutas que se separan de un árbol como diezmo pueden representar a todos los árboles de la misma especie de un mismo dueño. Sin embargo, la fruta de un año no sirve como diezmo para la cosecha de otro año.

La tradición enseña que el año nuevo de los frutos comienza el día quince del mes de Shvat, porque en esa fecha la mayoría de las lluvias del invierno han pasado, y ya ha comenzado a fluir la savia del nuevo crecimiento: el árbol durmiente está despertando de su hibernación. Un árbol que florece antes de Tu B’Shvat es considerado como producto del año anterior, mientras que si florece después pertenece al año nuevo.

Más allá de la importancia para la separación del diezmo, no hay ninguna fuente en el Talmud ni en el Midrash para celebrar Tu B’Shvat. Pero en fuentes posteriores encontramos muchas costumbres sobre la celebración de Tu B’Shvat: la práctica de comer muchas frutas, la costumbre de vestirse con las mejores ropas de Shabat para el nuevo año de los árboles, porque la Torá compara al ser humano con un árbol (Deuteronomio 20:19).

Examinemos la relación entre el hombre y los árboles para entender el mensaje que Tu B’Shvat tiene para la humanidad.

El árbol, durante su vida, atraviesa ciclos. El cargado árbol de verano se vacía de frutas en otoño, y luego pierde lentamente sus hojas, una por una. Para cuando llega el invierno, el árbol ya ha perdido su gloria. Desde donde se lo mire, pareciera haber muerto.

Pero luego llega Tu B’Shvat. En el medio de los fríos días de invierno, cuando toda la vegetación parece congelada o muerta, la savia del árbol comienza a fluir debajo de la corteza. Elevándose lentamente desde las raíces enterradas en el duro suelo, la savia se abre camino hacia arriba, bombeando nueva vida hacia las extendidas ramas que se estiran hacia los cielos.

Muchas veces en la vida, nosotros también atravesamos ciclos de crecimiento. Los períodos de renovación y crecimiento pueden alternarse con tiempos de estancamiento o letargo. El rabino Shlomo Wolbe cita que este ciclo es parte de la naturaleza del hombre. Agrega que una persona no debe desilusionarse cuando el crecimiento espiritual pareciera detenerse, el período “bajo” usualmente será seguido por uno “alto” que traerá nuevas oportunidades de crecimiento.

Ese es el mensaje de Tu B’Shvat: Incluso cuando nos sentimos letárgicos, en una rutina, y parecemos haber perdido la motivación para lograr cosas, no debemos desesperar. Al igual que el invierno es una pausa anual en el ciclo de vida de los árboles, las temporadas de letargo e improductividad son fases necesarias en el ciclo de la vida humana. Al igual que, con la llegada de la primavera, la savia vigorizante se mueve imperceptiblemente desde los troncos hacia las ramas que se extienden hacia el cielo, nosotros también tendremos una nueva energía que fluirá desde bien adentro de nuestra reserva espiritual, siempre y cuando fijemos nuestro objetivo en dirección al cielo.

El Cuidado y Mantenimiento Necesario

Hay otro mensaje en el año nuevo de los árboles. El rabino Gedalia Schorr señala una diferencia entre los árboles y las plantas. A pesar de que los árboles requieren un mantenimiento regular, producen fruta cada año sin que haya una nueva plantación. Por otro lado, para poder crecer, las plantas y los vegetales deben ser replantados cada año.

Sin embargo, si un árbol no recibe el cuidado necesario, morirá. El hombre es como el árbol. Con un buen mantenimiento, no necesitamos comenzar de nuevo desde el principio con cada objetivo que nos planteamos. Podemos construir sobre logros pasados, para llegar aún más alto. Pero, al igual que un árbol, requerimos el cuidado adecuado para evitar el daño espiritual y para volver a crecer.

Tu B’Shvat nos inspira a recordar nuestra similitud con el árbol. Debemos ser cuidadosos y debemos protegernos, para poder alcanzar logros mayores sin tener que comenzar siempre desde cero.

El ABC de Tu B’Shvat

El “año nuevo de los árboles” tiene un conjunto especial de costumbres llenas de significado.

Tu B’Shvat aparece en el Talmud (Rosh HaShaná 2a) como uno de los cuatro “años nuevos” en el calendario judío:

“Beit Hilel dice que el ‘año nuevo de los árboles’ es el día 15 del mes de Shvat – Tu B’Shvat.

La costumbre en Tu B’Shvat es comer frutos de las siete especies con las cuales la Tierra de Israel es alabada: “…una tierra de trigo, cebada, viñas, higueras y granada, una tierra de olivos y miel [de dátiles]” (Deuteronomio 8:8).

La tradición cabalística incluye hasta un místico “Seder” de Tu B’Shvat (conceptualmente similar al Seder de Pesaj), en donde son expuestas las dimensiones interiores de los frutos, junto a las bendiciones, las canciones y una profunda discusión. El Arizal, gran cabalista del siglo 16, enseñó que comer 10 frutos específicos y beber cuatro copas de vino en un orden específico puede acercar a la persona a la perfección espiritual.

Algunos judíos guardan su etrog desde Sucot para comerlo en Tu B’Shvat. Este día también es considerado propicio para rezar por un hermoso etrog para el siguiente Sucot.

En el Israel contemporáneo, Tu B’Shvat es una especie de “Día del Árbol” judío – un día de conciencia ambiental en el que se plantan árboles en celebración.

Leyes Agrícolas en Israel

Tu B’Shvat tiene una gran importancia en las leyes agrícolas que son relevantes en la Tierra de Israel.

Como “año nuevo de los árboles”, Tu B’Shvat es la fecha límite en el calendario hebreo para calcular la edad de un árbol frutal.

Se considera que todo árbol tiene su “cumpleaños” en Tu B’Shvat. Esto significa que si plantaste un árbol el 14 de Shvat, éste comienza su segundo año al día siguiente; mientras que si plantas un árbol el 16 de Shvat, no comienza su segundo año sino hasta el Tu B’Shvat siguiente.

Tu B’Shvat es como el año fiscal para la agricultura.

La relevancia práctica de esto es que durante los tres primeros años de un árbol sus frutos están prohibidos bajo el requerimiento bíblico de no comer Orlá (Levítico 19:23).

Más aún, Tu B’Shvat es el año nuevo para determinar los diezmos: En los años 1, 2, 4 y 5 del ciclo de siete años de Shemitá, el 10 por ciento del producto de Israel es Maaser Shení, que debe ser redimido con una moneda. En los años 3 y 6 del ciclo, ese 10 por ciento es Maaser Aní, que debe ser entregado a los pobres.

Cuando comemos frutos que crecieron en Israel, deben ser debidamente diezmados. Si no se hace, los frutos no son “casher”.

Bendiciones por los Frutos

La bendición adecuada antes de comer el fruto de un árbol es:

Baruj Atá Ado-nai Elohei-nu Mélej HaOlam boré pri ha-etz”.

“Bendito eres tú, Dios, Rey del Universo, Que crea el fruto del árbol”.

[Unos cuantos frutos, como el ananá, tienen una bendición diferente – la última palabra es cambiada por “ha-adamá”].

En Tu B’Shvat también se acostumbra comer un “fruto nuevo” – un fruto de estación que aún no has probado esta temporada, y decir la bendición siguiente:

Cuando comemos dos alimentos que llevan la misma brajá, como un dátil y una manzana, que ambos requieren la bendición de “ha-etz”, una sola brajá los cubre a ambos.

Si tu plan es comer más que un tipo de fruta, el principio es: Di una bendición (Brajá) por el más importante de los dos. El Código de Ley Judía (OJ 211) describe un orden específico con el que decir la brajá (y consecuentemente qué alimento es comido primero).

Un factor clave al determinar la “importancia” son las especiales “Siete Especies”. Por lo tanto, cuando tenemos dos alimentos de la misma brajá – como dátiles y manzanas – habría que decir “ha-etz” sobre los dátiles (una de las siete especies).

[El estatus especial de las Siete Especies aplica incluso a un producto no israelí. Sin embargo, si las frutas son las mismas, lo producido en Israel tiene preferencia para la brajá por sobre lo producido en la Diáspora].

Más aún, este versículo enseña el orden de importancia dentro de las Siete Especies mismas. La regla es que un fruto o grano que es mencionado más cerca de la palabra “tierra” (que aparece dos veces en el versículo) es considerado de mayor importancia. Dentro de las siete especies, el orden de importancia es:

Trigo / cebada / aceitunas / dátiles / uvas / higos / granadas

El Hombre es un Árbol

La Torá compara a la persona con un árbol. Raíces, ramas, hojas. ¿Cuál es la conexión?

La Torá es un árbol de vida para quienes se aferran a ella (Proverbios 3:18).

Quizás lo recuerdes de la escuela judía… una vez al año recibías una bolsita con algunas pasas de uva, dátiles y otras frutas, y recolectabas dinero para plantar árboles en Israel. Eso era ‘Tu B’Shvat’.

Pero por supuesto hay un significado más profundo detrás de la festividad, más allá de esa perspectiva infantil del judaísmo.

Yendo a la Fuente

La fuente para ‘Tu B’Shvat’ es la declaración que abre el tratado talmúdico de Rosh Hashaná: La Academia de Hillel enseñó que el día 15 del mes de Shvat es el año nuevo de los árboles.

¿Qué significa eso? ¿El año nuevo de los árboles? ¿Todos los cedros y pinos se reúnen, toman resoluciones para crecer espiritualmente el próximo año y sumergen manzanas en miel?

¡Por supuesto que no! ‘Tu B’Shvat’ es técnicamente el día en que los árboles dejan de absorber agua del piso y, en cambio, comienzan a extraer nutrientes de la savia. En la ley judía, eso significa que la fruta que ha florecido antes del 15 de Shvat no puede ser utilizada como diezmo para la fruta que floreció después de esa fecha.

Entonces, ¿qué relevancia tiene esto para nosotros en el siglo 21?

En varios lugares, la Torá compara a la persona con un árbol:

  • Una persona es como el árbol de un campo…” (Deuteronomio 20:19).
  • Porque así como los días de un árbol serán los días de mi pueblo” (Isaías 65:22).
  • Él será como un árbol plantado cerca del agua…” (Jeremías 17:8).

¿Por qué la comparación?

Para sobrevivir, un árbol necesita los cuatro elementos básicos: tierra, agua, aire y fuego (sol). Los seres humanos también requerimos los mismos elementos básicos. Examinémoslos uno por uno:

Tierra

Un árbol necesita estar plantado firmemente en la tierra. La tierra no sólo es la única fuente de la cual absorbe sus nutrientes, sino que también le provee de un lugar para que crezcan sus raíces.

Esto también es cierto para una persona. El Talmud explica:

Una persona cuya sabiduría sobrepasa a sus buenas acciones es comparada a un árbol cuyas ramas son numerosas, pero cuyas raíces son pocas: el viento viene y lo arranca, dándolo vuelta.

Pero una persona cuyas buenas acciones sobrepasan a su sabiduría es comparada a un árbol cuyas ramas son pocas pero cuyas raíces son numerosas. Incluso si viniera todo el viento del mundo y soplara en su contra, no podría moverlo de su lugar (Pirkei Avot 3:22).

Una persona puede parecer exitosa por fuera, llena de cosas y con un lujoso auto. Pero si las raíces son pocas – si tiene poca conexión con su comunidad y con su legado – entonces la vida le puede enviar desafíos imposibles de superar. Un viento fuerte puede arrancar a un árbol. Una persona sola es vulnerable ante las tendencias y las modas, las cuales pueden llevarlo a la desesperanza y a la destrucción.

Pero si una persona – independientemente de su riqueza y estatus – está conectada a su comunidad y legado, entonces incluso si soplaran en su contra todos los vientos del mundo, ellos no podrían moverla de su lugar.

Los seres humanos requerimos una base fuerte en donde los valores y la moral son absorbidos, y que provea un ambiente que promueva el crecimiento. En un mundo lleno de negatividad, necesitamos un filtro, un lugar seguro al que volver y en el que refrescarnos. Una comunidad provee un escudo impenetrable – la tierra en la que podemos ser nosotros mismos, cometer nuestros errores, y seguir siendo aceptados, amados y sustentados.

 

Agua

El agua de lluvia es absorbida por el suelo y luego – por medio de un elaborado sistema de raíces – sube por el tronco, las ramas y las hojas del árbol. Sin agua, el árbol se secaría y moriría.

La Torá es comparada con el agua, como dice Moshé: “Que mis enseñanzas caigan como la lluvia” (Deuteronomio 32:2). Tanto la lluvia como la Torá descienden del cielo y le brindan alivio a los sedientos. La Torá fluye desde Dios y ha sido absorbida por los judíos en todas las generaciones. La Torá le da ánimo y vitalidad al espíritu humano. Una vida basada en Torá florecerá con sabiduría y buenas acciones.

Sin agua, una persona se deshidrataría y finalmente estaría desorientada, llegando al punto en que ni siquiera sería capaz de reconocer a su propio padre. Lo mismo sucede con la Torá, sin la cual una persona queda desorientada – hasta el punto en que ni siquiera es capaz de reconocer a su Padre Celestial, el Omnipotente Dios de Israel.

 

Aire

Un árbol necesita aire para sobrevivir, ya que éste contiene el oxígeno que necesita para respirar y el dióxido de carbono que necesita para realizar la fotosíntesis. En una atmósfera desbalanceada, el árbol se sofocaría y moriría.

La Torá (Génesis 2:7) declara que Dios exhaló aliento de vida en el hombre. La palabra hebrea para respiración – neshimá – es la misma que la palabra alma – neshamá. Nuestra fuerza espiritual viene, metafóricamente, por medio del aire y de la respiración.

Nosotros utilizamos nuestros sentidos del gusto, tacto y vista para percibir cosas físicas (incluso escuchar involucra la percepción de ondas sonoras). Pero el olfato es el más espiritual de los sentidos, dado que es el que se involucra menos con la materia física. Como dice el Talmud (Brajot 43b): “El olfato es aquello de lo que se beneficia el alma y no el cuerpo”.

En el Templo Sagrado, la ofrenda del incienso (sentido del olfato) era ofrecida diariamente y una vez al año, en el día de Iom Kipur, carbones del altar del incienso eran tomados en un incensario y eran ingresados al Kodesh HaKodashim (Santo Santuario). El Talmud (Sanhedrín 93a) dice también que cuando venga el Mashiaj olerá y juzgará – es decir, utilizará su sensibilidad espiritual para determinar la verdad en asuntos complejos.

Fuego

Un árbol también necesita fuego – luz solar – para sobrevivir. La absorción de la energía solar activa el proceso de fotosíntesis, una reacción química que es esencial para el crecimiento y la salud del árbol.

Los humanos también necesitan fuego – calidez – para sobrevivir. Ésta es la calidez de la amistad y de la comunidad. La gente absorbe energía de sus pares, amigos, familia, vecinos y asociados – y la canaliza hacia la formación de una identidad y hacia la realización de determinadas acciones. Todas las ceremonias esenciales del judaísmo están basadas en la familia y la comunidad – desde la celebración del nacimiento hasta la llegada de la madurez, el matrimonio, la educación e incluso la muerte.

El poder de la comunidad está ilustrado en la siguiente historia talmúdica:

Un anciano estaba plantando un árbol. Una persona joven pasó y preguntó: ¿Qué estás plantando?

Un algarrobo, respondió el hombre.

Tonto, dijo el joven. ¿No sabes que a un algarrobo tarda 70 años en dar frutos?

Eso está bien, dijo el hombre. Al igual que otros plantaron para mí, yo planto para las generaciones futuras.

Un Tiempo Para Crecer

Este año en ‘Tu B’Shvat’, mientras estés comiendo los tradicionales frutos, hazte las siguientes preguntas:

¿Estoy obteniendo el alimento y la protección espiritual que necesito para sobrevivir, o mi árbol está siendo tirado abajo por las fuerzas de la sobrecarga de información y del desenfrenado materialismo?

¿Soy parte de una comunidad judía fuerte, que provee un ambiente de calidez y sustento? ¿O estoy a la deriva en el absoluto anonimato de la vida urbana y el ciberespacio?

¿Estoy mirando hacia las generaciones futuras sabiendo que estoy proveyéndoles los cimientos adecuados para sus vidas?

Un Vistazo a Tu B’Shvat

El árbol como una metáfora de crecimiento personal.

Tom estaba a punto de colapsar. Tres días de caminata por el desierto desolado habían dejado su marca: fatigado y deshidratado por una sed que sólo una árida extensión desértica puede producir. El sol resplandeciendo en lo alto estaba haciendo que su cabeza diera vueltas. Su estómago le recordaba constantemente lo vacío que estaba. ¿Cuánto había pasado desde que había tenido una comida decente?

Justo cuando ya casi no podía soportar más, Tom vio algo asomándose en el horizonte. ¿Podía eso ser realmente un árbol frutal? Debe ser un espejismo, se dijo a sí mismo. ¡El hambre y la sed se me están subiendo a la cabeza!

Pero antes de renunciar hizo un último esfuerzo para alcanzar su árbol frutal. Con la última gota de fuerza finalmente alcanzó su objetivo. ¡Tom no podía creer lo que veía! Bajo la deliciosa sombra del árbol cargado de frutas encontró un manantial y satisfizo su sed. Luego llenó su estómago con deliciosa fruta. Tom descansó su cuerpo rendido a la sombra del árbol hasta que le volvieron las fuerzas y pudo continuar su camino.

Antes de alejarse de su amado árbol, sintió la necesidad de darle una bendición. ¡Oh árbol! ¡Oh árbol! ¿Cómo puedo bendecirte? ¿Debería bendecirte para que tus frutos sean dulces? ¿Debería bendecirte para que tu sombra sea placentera? Ya lo es. ¿Que un fresco manantial fluya debajo de ti? Ya lo hay. Por lo tanto te bendigo para que todos los retoños futuros que crezcan de ti sean tan placenteros como tú (basado en el Talmud, Taanit 5b).

El versículo dice: Porque el hombre es un árbol del campo (Deuteronomio 21:19). Y adicionalmente, el Rey David expone: Los rectos son comparados con la palmera y el cedro; plantados en la casa del Señor, continuamente produciendo frutos (Salmos 92:13).

El Año Nuevo de los Árboles

El pueblo judío celebra varios años nuevos (discutidos al comienzo del tratado talmúdico Rosh Hashaná). Uno de esos años nuevos es el 15 de Shvat, el año nuevo de los árboles. El aspecto técnico de ésto se refiere a las leyes de separar el diezmo de las frutas y a la prohibición de orlá (la prohibición de comer de los frutos de los árboles durante los tres primeros años). La demarcación del año nuevo es cuando la savia sube en el árbol, que es aproximadamente en esta época.

La celebración de Tu B’Shvates bastante simple. La costumbre es comer algunas frutas y recitar la bendición Boré Perí Haetz (Él ha creado el fruto del árbol). Algunos van un paso más adelante y recitan la bendición sobre un fruto que aún no han comido en esta temporada, para decir la bendición Sheejeianu: Quien me ha dado vida y me ha sustentado por otra temporada.

También es preferible comer frutos de la Tierra de Israel, o al menos de las siete especies con las que la Tierra de Israel fue bendecida: trigo, cebada, uvas, aceitunas, dátiles, higos y granadas (Deuteronomio 8:8). Algunos hasta tratan de comer 15 tipos diferentes de frutas.

La Importancia de Tu B’Shvat

¿Cuál es la gran cosa? Aunque Tu B’Shvates una festividad relativamente menor, hacemos más en ella que lo que hacemos en los otros años nuevos mencionados en el Talmud (exceptuando Rosh Hashaná en donde hacemos sonar el shofar, etc.). Entonces, ¿Cuál es la idea espiritual de Tu B’Shvat?

Los judíos durante todo el exilio, ya sea soportando inviernos helados en Siberia o gozando del calor en la soleada Florida, siempre mantuvieron la tierra de Israel cercana a sus corazones y a sus conciencias. Los judíos miran hacia Jerusalem para rezar tres veces por día. Cada vez que recitamos las gracias por la comida pedimos por la reconstrucción de Jerusalem.

De la misma manera, los judíos siempre celebran el comienzo de la primavera en Israel. Aunque afuera todavía es invierno y frio, muy dentro del árbol la savia está subiendo y ha comenzado el proceso de creación de un nuevo fruto. De la misma manera, nosotros confiamos en que Dios está preparando nuestra redención – aunque en la superficie exterior todavía estamos en el amargo exilio.

Comer su Fruto

En la bendición que recitamos después de comer cualquiera de las siete especies, le agradecemos a Dios por la tierra amplia, buena y atractiva que dio en herencia a nuestros ancestros, para comer de su fruto y ser saciados con su bien. ¿Eso significa que todo el propósito de vivir en Israel es comer las naranjas Jaffa?

El Talmud propone la pregunta: ¿Por qué quería Moshé entrar a la tierra de Israel? ¿Era porque quería comer de sus frutos? El Talmud responde que Moshé deseaba cumplir las mitzvot que sólo pueden ser cumplidas en la tierra de Israel.

¿De quién es la tierra? Una explicación es que nosotros solamente tenemos el derecho de comer de los frutos de Israel, de la misma manera en que uno puede vender su campo o sólo los derechos para plantarlo, para que luego vuelva a su dueño original. La tierra de Israel le pertenece al Creador, Quien nos da el derecho de comer de sus frutos, pero no debemos olvidar que la tierra es Suya: “¡La tierra es Mía; ustedes son forasteros y residentes conmigo!” (Levítico 25:23).

Esto también es demostrado por la única mitzvá que todos los profesores universitarios respetan: el año sabático. Cada siete años nos abstenemos de toda actividad agrícola en toda la tierra. Al igual que Shabat, mediante no hacer ninguna actividad creativa una vez a la semana, proclama que el mundo le pertenece a Dios, también proclamamos la propiedad exclusiva de Dios de la tierra mediante no plantar ni cosechar por todo un año.

La Santidad de la Tierra

El Talmud dice que el Santo Templo fue destruido por el pecado de no recitar la bendición por la Torá. ¡Ésto parece una pequeña transgresión en relación al castigo que recibimos!

El Baj, un comentarista, explica que mediante la recitación de la bendición por el estudio de la Torá, conectamos nuestro estudio con la fuente de la Torá, Dios Mismo. Ésto causa que la Presencia Divina descienda a la tierra y el suelo de Israel se vuelva santificado. Ésto es absorbido por el fruto, y cuando uno lo consume inculca santidad.

Esta relación se perdió cuando el pueblo judío se negó a recitar la bendición por la Torá, y consideró al estudio de la Torá como un objetivo meramente intelectual. La Presencia Divina se fue y esa fue la causa de la destrucción; no fueron las acciones de los romanos o los babilonios las que molieron harina que ya había sido molida, es decir, los judíos mismos ya habían causado la destrucción. Así podemos apreciar la espiritualidad que viene de los frutos de la tierra.

El Poder del Crecimiento

La lección práctica que derivamos de Tu B’Shvates que una persona es similar a un árbol (el desarrollo del feto en el útero es parecido a una planta). Los cabalistas dicen que hay cuatro niveles de vida:

– Objetos inanimados, como la tierra y las rocas

– Objetos que crecen, como el mundo vegetal

– Objetos vivientes, como el reino animal

– Comunicadores, como los seres humanos

¿Cuál es la diferencia entre las plantas y los animales? Las plantas pasan su día vegetando, es decir, absorbiendo nutrientes del suelo (comiendo) y haciendo fotosíntesis (reproduciendo).

Los animales son una forma de vida más elevada y tienen un cerebro con el que pensar, y pies para dirigirse a lugares. Sin embargo, el proceso de pensamiento y movilización de los animales está encaminado hacia la búsqueda de comida y pareja; entonces, desde un punto de vista, ¡un animal puede ser comparado a una planta que camina y piensa! Es por eso que sus cabezas están al mismo nivel que sus cuerpos (¡por favor no preguntes por las jirafas!), dado que todo el propósito de sus cerebros es satisfacer las necesidades del cuerpo.

Los seres humanos se paran erguidos porque se supone que deben pensar sobre temas más elevados que sus cuerpos (¡Aunque no siempre tenemos éxito!).

Un ser humano tiene aspectos de todos los niveles. La gente tiene motivaciones puramente físicas (vegetal), deseo de tener vidas confortables (animal), capacidad intelectual (humano) – más un quinto nivel, espiritual.

Los arboles crecen continuamente desde la semilla, hasta que mueren. Esta comparación nos enseña que una persona también debe continuar creciendo, no vaya a ser que se estanque. Ésto es especialmente cierto en el estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot.

Moshé compara la Torá al agua: “Que mis enseñanzas fluyan como lluvia” (Deuteronomio 32:22). ¿Qué crece del agua de la Torá? ¡La persona misma! Un árbol no deja de crecer desde el momento en el que la semilla germina hasta que muere. Por lo tanto un árbol ejemplifica crecimiento constante y firme. Así también, el hombre debe permanecer creciendo. La peor actitud es matar el tiempo. ¡Matar el tiempo es un suicidio!

Nuestra permanencia en este mundo es muy limitada y debemos buscar conseguir el máximo. Un cierto grandioso rabino comenzó publicando libros a la edad de 90 que se convirtieron en best-sellers en el mundo judío. ¡La vida comienza a los 90! Algunos de nuestros líderes más grandes estaban bien avanzados en edad mientras sostenían al pueblo judío en sus hombros.

Vivir con vitalidad y logros refleja la felicidad asociada con el crecimiento. Como concluye el Rey David en el Salmo 92: “El recto continuará dando fruto en la ancianidad con frescura y vitalidad”. Ésto testifica que nuestra esperanza yace en el Eterno.

Cuando viajamos en un tren o en un bus, uno puede ir hacia adelante, pero no puede ir hacia arriba o hacia abajo salvo que esté en el aire. En la universidad uno progresa y puede aprender mucha información, pero en una yeshivá uno se eleva, sube, ya que toda nuestra esencia es elevada por los estudios.

Plantar una Semilla

Veamos cómo funciona una semilla. Cuando uno planta una semilla primero se pudre y luego germina, hasta que eventualmente obtienes un florecimiento y luego el fruto.

El ateo le preguntó al sabio: ¿Cómo puedes creer en la resurrección de los muertos? ¿No puedes ver que el cuerpo está completamente descompuesto? ¿Cómo podría volver a vivir? El sabio contestó que es lo mismo que una semilla; plantamos el cuerpo de los muertos en el suelo y el resultado emergerá en la resurrección final.

Rabí Akiva comparó a los judíos con los peces que están tratando de evitar la red del pescador. Entonces el zorro invitó a los peces a que subieran a la tierra para resguardarse. El pez respondió: Si estamos en peligro en el agua que es nuestra fuente de vida, ¡seguramente si somos removidos de nuestra fuente de vida estaremos sepultados! De la misma manera, la Torá es la fuente de vida del judío.

Cuando uno planta una semilla en suelo fértil y agrega agua, debe darle tiempo para crecer. Si remueves la semilla todos los días para evaluar su progreso, puede que nunca crezca. Igualmente, nosotros debemos conectarnos con nuestras raíces, el pueblo judío, nutrirnos de nuestra fuente de vida, la Torá, y crecer a través de logros como individuos y como nación. Ésta es la lección de Tu B’Shvat.

Cuando comas de las frutas de Tu B’Shvat, piensa en la tierra de Israel y en la conexión entre el pueblo judío y la tierra. Cuando recites la bendición sobre el nuevo fruto, ¡agradécele a Dios por la vida, y piensa en el poder de crecimiento en la fruta, en la Torá y en todas las personas!

(Basado en un discurso del rabino Shlomo Wolbe)

 

 

10 De Tevet Ayuno

ז׳ בטבת ה׳תשע״ו (December 19, 2015) por  
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El 10 de Tevet es uno de los cuatro días de ayuno que conmemora tiempos oscuros en la historia judía. Los otros son Tishá B’Av (el día de la destrucción de ambos Templos en Jerusalem), el 17 de Tamuz (el día en que Tito y sus tropas romanas derribaron el muro defensivo de Jerusalem en 70 EC), y el 3 de Tishrei (el día que marca el asesinato del gobernador judío de Yehudá – designado por Babilonia – Guedalia ben Ajikam. En realidad fue asesinado en Rosh HaShaná, pero el día de ayuno fue postergado hasta el día después de Rosh HaShaná por la festividad).

El 10 de Tevet es considerado tan severo e importante que es observado incluso si cae en viernes.

El 10 de Tevet marca el comienzo del sitio a Jerusalem por Nabucodonosor, el rey de Babilonia, y el comienzo de la batalla que finalmente destruyó el Templo de Salomón y envió a los judíos al Exilio de Babilonia, que duró 70 años. La fecha del 10 de Tevet nos es recordada por el profeta Ezequiel, quien ya estaba en Babilonia como parte del primer grupo de judíos exiliados allí por Nabucodonosor, 11 años antes de la destrucción del Templo.

El 10 de Tevet es considerado un día de ayuno tan severo e importante que es observado incluso si cae en viernes (érev Shabat), mientras que los otros días de ayuno están organizados por ajustes en el calendario de manera que nunca caigan un viernes, para no interferir con los preparativos de Shabat.

En muchas congregaciones sefardíes, en el Shabat anterior al Diez de Tevet y antes del Servicio de Musaf (Plegaria Adicional), el cantor litúrgico anuncia: “Hermanos, Casa de Israel, escuchen, el ayuno del décimo mes (Tevet) será en tal y cual día. Que el Santo bendito sea lo transforme en un día de felicidad y regocijo, como está escrito (Zacarías 8:19): Así ha dicho el Dios de las Huestes: El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría, y en las festivas solemnidades. Amad, pues, la verdad y la paz”.

Traducción Griega

Sin embargo, hay otros días conmemorativos que caen inmediatamente antes del 10 de tevet, y que su memoria ha sido silenciosamente incorporada al día de ayuno del 10 de tevet. El 8 de tevet, el rey Ptolomeo de Egipto forzó a los eruditos judíos a reunirse y traducir la Biblia hebrea al griego. A pesar de que el Talmud nos relata que este proyecto fue bendecido con un milagro – los 70 eruditos fueron puestos en cubículos separados, y sin embargo terminaron con la misma traducción – la visión general de los rabinos de la época sobre este proyecto fue decididamente negativa. El Talmud registra que cuando esta traducción se hizo pública “la oscuridad descendió al mundo”.

La ‘casherización’ del idioma griego al ser utilizado en la traducción de la Biblia hebrea tuvo amplias ramificaciones en la sociedad judía.

Esta traducción – la Septuaginta – eventualmente se convirtió en la base para la sección del Viejo Testamento de la biblia cristiana unos siglos más tarde. La traducción griega de la Biblia también fomentó el avance de las intenciones de los judíos helenistas de incorporar la cultura griega a la vida judía, e intentar reformar el judaísmo a imagen de los valores y el estilo de vida griegos. La “casherización” del lenguaje griego al ser utilizado en la traducción de la Biblia hebrea tuvo amplias ramificaciones en la historia judía y socavó algunos de los esfuerzos de los rabinos para combatir la seducción de Grecia en el Israel de aquel entonces.

La Muerte de Ezra el Escriba

Nuestra tradición sostiene que el noveno día del mes de Tevet es el día de la muerte de Ezra el Escriba. Para el Talmud, este grandioso judío fue comparable a Moisés. “Si la Torá no hubiese sido entregada por medio de Moisés, podría haber sido entregada a Israel por medio de Ezra”. Ezra lideró el retorno de los judíos a Jerusalem desde su exilio en Babilonia. Fue bajo su dirección e inspiración – junto a la ayuda del judío de la corte, Nejemia – que fue construido el Segundo Templo, a pesar de haber sido en una escala y estilo mucho más modestos que la grandiosidad del Templo de Salomón.

Ezra también renovó el pacto de Moisés entre Israel y Elohim, detuvo la ola de matrimonios mixtos que afligió a los judíos que volvían a Jerusalem, fortaleció la observancia pública y privada de Shabat y creó las escuelas y las herramientas intelectuales necesarias para el fomento del conocimiento y el desarrollo de la Torá Oral dentro del pueblo judío.

Un hombre de un carácter incorruptible, gran compasión, profunda visión y erudición y un carisma inspirador, Ezra el Escriba es responsable por la supervivencia del judaísmo y de los judíos hasta este mismo día. No sorprende entonces, que los judíos hayan marcado el día de su muerte como un día triste en el calendario judío. Dado que ayunar en el 8, el 9 y el 10 de Tevet consecutivamente no sería razonable, los eventos del 8 y del 9 fueron incorporados en el ayuno del 10 de Tevet.

Combinando Días

La política rabínica ha sido agregar otras conmemoraciones tristes a los días de ayuno ya establecidos, para no llenar el calendario con tantos días de recuerdos tristes. Por esto, el recuerdo de la destrucción de las comunidades judías de Worms, Speyers y Mainz por los cruzados en 1096 está marcado en el ayuno de Tishá B’Av, a pesar de que ocurrieron en otros meses.

Esta política de minimizar la cantidad de días de conmemoración de eventos tristes se convirtió en una práctica aceptada en todo el mundo judío hasta el Holocausto. Sin embargo, la enormidad de la tragedia del Holocausto hizo parecer chico a todo lo que lo precedió en la historia del pueblo judío en la Diáspora. Por lo tanto, es entendible por qué la Knéset (parlamento israelí) buscó designar un día específico para el recuerdo del Holocausto. Sin embargo, la política rabínica de minimizar los días de recuerdo trágico, jugó un rol importante para la asignación del recuerdo del Holocausto para gran parte de la población israelí en el 10 de Tevet.

Que sólo conmemoremos días alegres en el futuro.

Recuerdo una discusión que tuve una vez sobre la pregunta del futuro Templo. El compañero con quien estaba debatiendo decía que había opiniones diferentes sobre esto en el Judaísmo. ¿Quién escribió lo siguiente?
Mashiaj [el Mesías] restaurará el reino de David a su antigua gloria, a su soberanía original. Él construirá el Santo Templo y reunirá los dispersos de Israel. En su tiempo, todas las leyes [de la Torá] se reintegrarán como antes; se ofrecerán sacrificios y el año Sabático y del Jubileo se instituirán como dice la Torá. Quien no crea en él o no se anticipe a su venida, no sólo niega a los otros profetas sino también la Torá y a Moisés…
¿Quién dijo esto? ¿Un sacerdote desterrado que sobrevivió a la destrucción del Templo? ¿Un místico sefaradí del siglo XVI? ¿El Rebe de Lubavitch?
Recuerdo una discusión que tuve una vez sobre la pregunta del futuro Templo. El compañero con quien estaba debatiendo decía que había opiniones diferentes sobre esto en el Judaísmo. Los “rabinos de derecha” estaban a favor de él. ¿Pero qué hay del filósofo ilustrado como Maimónides? ¿No diría él que mientras el Templo pudo haber sido un componente necesario para la vida religiosa en la cultura de aquella época, es un anacronismo en el mundo de hoy? (Mi amigo estaba refiriéndose a un pasaje en la Guía de los Perplejos que podría entenderse de esta manera.)
En respuesta, tomé el tomo 14 del libro de Mishné Torá del estante y le mostré el párrafo citado, escrito hace más de ocho siglos por el propio Maimónides, donde declara inequívocamente que la reconstrucción del Templo es una parte íntegra de la redención futura por la cual el judío reza y se prepara todos los días de su vida.
El 10 de Tevet es el aniversario del sitio de Jerusalén que llevó 30 meses después a la destrucción del Templo. En este día, los judíos a lo largo del mundo ayunarán y lamentarán por su destrucción y rezarán para su reconstrucción. Así que éste es un buen momento para preguntar: ¿Por qué necesitamos un Templo? ¿Qué exactamente nos está faltando?
La humanidad ha aprendido bastante durante los últimos 6000 años. Filosofamos nuestro camino a la ciencia y luego la ciencia nos conduce hacia la puerta del misticismo. En el camino, inventamos la literatura, el arte, el amor romántico, la economía, la democracia y la psicología.
Pero todavía no sabemos cómo vivir nuestras vidas.
Ponga a veinte personas en un cuarto. Seguramente que se pondrán de acuerdo sobre la santidad de la vida, los derechos humanos, la igualdad, el libre albedrío, la paz mundial, etc. Pero sáquelos del cuarto a su cotidianeidad y tendrá veinte opiniones diferentes en lo que estas cosas significan y cómo deben aplicarse.
En las elecciones diarias que la vida nos presenta, los mismos principios en que estábamos de acuerdo se vuelven la base para visiones y actos contradictorios, en todo, desde el aborto al suicidio asistido, desde el vegetarianismo a la plegaria en la escuela, casi cada tema puede confrontarnos.
Las ideas y principios no son suficientes. Ellos definen el “cuadro general”, pero pocos conflictos son sobre el cuadro general. La mayoría de nuestros conflictos y dilemas son sobre el cómo, el cuándo y el dónde. No es suficiente saber lo que es correcto–necesitamos conocer profundamente la justicia, entender sus modos y sutilezas, sus sabores y parcialidades.
Es como la diferencia que existe entre ver una persona un rato y estar casado con esa persona durante veinte años. En el primer caso, tengo una cara y un nombre: si me encontrara a esta persona en la calle, sabría quién es. ¿Pero sé cómo le gusta su café? ¿Sé qué número calza o cuántas horas de sueño necesita? ¿Yo sé cómo sonríe cuándo lo felicitan o cómo reacciona cuando lo insultan?
No es suficiente saber que A es bueno y B es malo, que X tiene razón y Y está equivocado. Nosotros necesitamos ver la bondad de cerca–lo bastante para discernir los detalles. Necesitamos vivir correctamente, estar “casados” con ella, sentirla en nuestros huesos. Necesitamos una relación íntima con Di-s.
Hasta cierto punto, es posible lograr esta relación íntima en el mundo de hoy. Tenemos la Torá en la que Di-s puso Su alma y personalidad, Sus aspiraciones e idiosincrasias. La Torá es una crónica detallada de los deseos de Di-s, Sus gustos y Sus aversiones. La Torá nos da una guía a una vida que es a la vez espiritual y práctica, respondiendo a nuestro anhelo por la cercanía con lo Divino, gobernando nuestra conducta a través del mundo físico.
Pero el problema es que la Torá es un documento escrito. Por lo tanto ¿qué le dice Ud. a alguien que sostiene: “Yo, también, tengo una Torá, y ¿mi tradición tiene una interpretación distinta de la suya sobre el bien y el mal?” ¿Cómo podemos estar seguros que entendemos correctamente los matices y si el texto escrito está aplicándose óptimamente en nuestras vidas?
¡Si sólo hubiera un lugar donde la bondad y la rectitud realmente vivieran! Un lugar con una dirección y un número de teléfono. Un lugar donde podamos ir físicamente y llevar a nuestros primos y vecinos. ¡Miren, diríamos, ésta es la verdad, ésta es la bondad y ésta la justicia! ¿Ven? Y ellos verían.
Había semejante lugar: el Santo Templo en Jerusalén, la casa de Di-s en el mundo físico. Eso es lo que nos está faltando.

 

 

Janucá (Dedicación)

כ׳ במרחשון ה׳תשע״ו (November 2, 2015) por  
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Januka Sameaj

חנוכה – Jánuca

La Historia de Jánuca

Bajo Dominio Sirio Fue en la época del Segundo Gran Templo en Jerusalén, hace casi veintidós siglos, cuando tuvieron lugar los eventos que conmemoramos año tras año en Jánuca.

El pueblo judío había regresado a la Tierra de Israel del Exilio Babilónico, y reconstruido el Gran Templo. Pero siguieron sometidos a diversos poderes imperiales. Primero el persa, y más tarde los ejércitos conquistadores de Alejandro Magno.

Con la muerte de Alejandro, su vasto imperio fue repartido entre sus generales. Tras una lucha por el poder que abarcó a todas las naciones del Medio Oriente, Israel se encontró bajo el dominio de la dinastía seléucida, reyes griegos que reinaban desde Siria.

Alejandro se inclina ante el Sumo Sacerdote

El Talmud cuenta que cuando Alejandro Magno y sus legiones conquistadoras avanzaron sobre Jerusalén, fueron recibidos por una delegación de ancianos lideriados por Shimón “el Justo”, el Sumo Sacerdote. Cuando Alejandro vio acercarse a Shimón, bajó de su caballo y se arrodilló ante el Sabio judío.

Alejandro explicó a sus sorprendidos hombres que cada vez que salía a la batalla, tenía una visión. Un hombre muy parecido al Sumo Sacerdote conducía sus tropas a la victoria.

Como muestra de gratitud, y con un profundo respeto por el poder espiritual de los judíos, Alejandro fue un gobernante bondadoso y generoso. Canceló los impuestos judíos durante los Años Sabáticos cuando el trabajo agrícola queda suspendido por orden bíblica, y hasta ofreció animales para ser ofrendados en su beneficio en el Gran Templo. Desafortunadamente, la historia habría de mostrar que los herederos de Alejandro no sabrían sostener su benevolencia.

¡AQUÍ SUCEDIÓ UN GRAN MILAGRO!

¿Cuál es el gran milagro que el Dreidel y la fiesta conmemoran? Se ha proclamado que después de que los macabeos ganaron su apabullante victoria militar sobre los invasores griegos de Israel limpiaron el Templo. Al hacerlo, necesitaron encender la Menorá (un candelabro en el Templo). Los macabeos sólo tenían suficiente del aceite adecuado para que ardiese durante un día. El milagro que es recordado es la historieta de cómo las luces estuvieron encendidas durante ocho días dándoles el tiempo suficiente para completar la celebración y producir más aceite para el Templo.

En los días de Matitiahu, hijo de lojanán el Sumo Sacerdote, el Jashmonaí y sus hijos, cuando el malvado reino helenico se levantó contra Tu pueblo Israel para hacerles olvidar Tu Torá y ‘violar los decretos de Tu voluntad. Pero Tú, en Tus abundantes misericordias, Te erigiste junto a ellos en su momento de aflicción. Libraste sus luchas, defendiste sus derechos y vengaste el mal que se les había infligido. Entregaste a poderosos en manos de débiles, a numerosos en manos de pocos, a impuros en manos de puros, a malvados en manos de justos y a pecadores deliberados en manos de aquellos dedicados a Tu Torá. Y para Ti hiciste un nombre grande y santo en Tu mundo, y para Tu pueblo Israel efectuaste una inmensa salvación y redención hasta este día. Luego Tus hijos entraron al santuario de Tu Casa, limpiaron Tu Templo, purificaron Tu Santuario, encendieron luces en Tus sagrados atrios, y fijaron estos ocho días de Janucá para agradecer y alabar Tu gran Nombre.

Hace más de 2000 años, hubo una época en que la tierra de Israel formaba parte del Imperio sirio, siendo gobernada por la dinastía de los Seléucidas. Antioco III, rey de Siria, estaba en guerra con el rey Tolomeo de Egipto por el dominio de la tierra de Israel.

Antioco III resultó vencedor en la batalla y anexó la tierra de Israel a su imperio. Al comienzo de su reinado se mostró favorablemente dispuesto hacia los judíos y les acordó ciertos privilegios.

Más adelante, sin embargo, cuando fue derrotado por los romanos y éstos lo obligaron a pagar elevados gravámenes, la pesada carga recayó sobre los diversos pueblos que conformaban su imperio, a los que obligó a proporcionarle el oro cuyo pago le habían impuesto los romanos. Tras la muerte de Antioco le sucedió en el trono su hijo Seleuco IV, quien oprimió aún más a los judíos.

A las dificultades externas debían sumársele los peligros que amenazaban al judaísmo desde su fuero interno. La influencia de los helenistas (aquellos que aceptaban la idolatría y la forma de vida de los sirios) iba en constante aumento.

El Sumo Sacerdote Iojanán entrevió la gravedad del peligro que significaba para el judaísmo la penetración de la influencia Siria en Palestina. Ello, debido a que, contrariamente al ideal de belleza exterior que idolatraban los sirios, el judaísmo sustenta el ideal de la verdad y la pureza de orden moral, colocándolo por encima de cualquier armonía física y material, tal como lo ordena Elohim en Su sagrada Torá.

El pueblo judío jamás podrá renunciar a su fe en Elohim, para aceptar la idolatría de los sirios y los griegos. Por eso, Iojanán se oponía a todo intento por parte de los helenistas judíos en introducir las costumbres griegas y sirias en su territorio. Indudablemente, tal enérgica oposición debía, tarde o temprano, devenir en algún desastre. Y así fue: los helenistas lo aborrecían, y uno de ellos informó al comisionado del rey que en el tesoro del Beit Hamikdash -Templo había gran cantidad de riquezas.

Estas riquezas del Templo estaban formadas por los dineros del “medio Shekel” con que todo judío adulto contribuía anualmente. Dicha contribución estaba destinada a solventar los sacrificios que se ofrecían en el altar, así como para la conservación y el mejoramiento del edificio del Templo.

Otra parte del tesoro estaba formada por el fondo de los huérfanos, dinero que ellos habían heredado y que se depositaba allí hasta que cumplieran su mayoría de edad.

Seleuco necesitaba dinero para pagar a los romanos y éste estaba en el Templo. Sin pensarlo muy detenidamente envió a su ministro Heliodoro a retirar el dinero del tesoro del Templo.

En vano le rogó el Gran Sacerdote Iojanán que no lo hiciera. Heliodoro no le prestó atención y atravesó la puerta del Templo; pero al punto palideció de miedo, se desmayó y cayó al suelo. Cuando recobró el sentido, ya no se atrevió a entrar de nuevo.

El “Loco”

Antíoco hasta llegó a proclamarse Elohim a sí mismo, tomando el nombre de “Antíoco Epifanes” – el divino. Pero incluso sus propios seguidores se burlaban de él, llamándolo “Antíoco Epimanes” – el loco.

Poco tiempo después, Seleuco fue asesinado, y su hermano Antioco IV comenzó a reinar en Siria. Antioco IV era un tirano de carácter arrebatado e impetuoso, desdeñoso de la religión y de los sentimientos ajenos.

Fue llamado “Epitanes”, que quiere decir “el amado de los Elohimes”, tal como varios reyes sirios recibieron títulos semejantes. Sin embargo, un historiador de aquella época, Polibio, le aplicó el mote de “Epitanio” -que significa “loco” – como más apropiado al carácter del despiadado y cruel monarca.

En su deseo de unificar a su reino mediante la implantación de una religión y una cultura comunes para todos sus súbditos, Antíoco trató de desarraigar el individualismo de los judíos al reprimir todas sus costumbres.

Destituyó al ortodoxo y virtuoso Gran Sacerdote Iojanán, e instalo en su lugar a su hermano Josué, quien se complacía en hacerse llamar por el nombre griego de Jason, pues pertenecía al grupo de los helenistas.

Josué se valió de su alta investidura para difundir aún más las costumbres griegas entre los demás sacerdotes.

Josué o Jasón fue reemplazado posteriormente por otro hombre, Menelao, quien le había prometido al rey conseguirle más dinero que Jasón. Cuando Iojanán, el antiguo Sumo Sacerdote, protestó por la difusión de la influencia helenista en el Sagrado Templo, el nuevo Sumo Sacerdote lo hizo asesinar.

Entretanto, Antioco estaba librando una exitosa guerra contra Egipto. Sin embargo, mensajeros llegados de Roma le ordenaron cesar la lucha. Antioco tuvo que someterse a la voluntad de Roma y abandonar la contienda.

En Jerusalén había cundido el rumor de que Antioco habia sufrido un grave accidente en la batalla y al creerlo muerto el pueblo se rebeló contra Menelao. El traicionero Sumo Sacerdote se vio obligado a huir junto a sus amigos.

Los Mártires

Antioco regresó de Egipto furioso porque los romanos habían puesto trabas a sus ambiciones. Cuando se enteró de lo ocurrido en Jerusalén, lanzó todo su ejército sobre los judíos. Miles de ellos fueron muertos.

Inmediatamente, dictó una serie de severos decretos contra los judíos en los que se les prohibió la práctica de su culto; en adición a ello, los pergaminos de la Ley fueron confiscados y quemados.

El descanso sabático -Shabat-, la circuncisión -Brit Milá- y las leyes del ayuno, fueron prohibidos bajo pena de muerte.

La serie de atrocidades cometidas incluyó el que a uno de los más respetados ancianos de aquella generación, Rabí Eleazar, de 90 años, los servidores de Antioco le ordenaron que comiera carne de cerdo, para que los demás hicieran lo mismo.

Cuando el anciano se rehusó, le sugirieron que se llevara la carne hasta los labios para simular que la comía. Pero Rabí Eliezer se negó también a eso, y fue asesinado salvajemente. Hubo otros miles de judíos que, del mismo modo, sacrificaron sus vidas.

La famosa historia de Jana y sus siete hijos tuvo lugar en esa época. Los hombres de Antioco iban de pueblo en pueblo y de aldea en aldea para obligar a sus habitantes a adorar a los ídolos paganos. Solo quedó una zona de refugio, los montes de Judea con sus cuevas. Pero aún hasta allí persiguieron los sirios a los fieles judíos y muchos fueron los que ofrendaron sus vidas como mártires.

Matitiahu

Cuando los griegos llegaron a la ciudad de Modi’in (una ciudad a unos 27 kms de Jerusalén), levantaron un altar y ordenaron a los judíos para que vinieran y sacrificaran un cerdo. Matatías, un viejo sacerdote, estaba enfurecido por este acontecimiento. Como sacerdote, Matatías iba a ser la primera persona requerida para hacer este sacrificio.

Cuando el oficial sirio mandó construir un altar en la plaza pública de la aldea y exigió a Matitiahu que ofrendara sacrificios a los Elohimes griegos, éste replicó:  ¡Mis hijos, mis hermanos y Yo estamos decididos a permanecer fieles al pacto que Elohim hizo con nuestros antepasados! De inmediato se aproximó al altar un judío helenista con la intención de ofrecer un sacrificio.

Matatías rechazó valientemente ofrecer un sacrificio a Zeus e hizo un discurso conmovedor contra la adoración pagana llamando a los judíos a la solidaridad y la fe.

Cuando un feligrés salió hacia delante para sacrificar el cerdo en obediencia al mandato de los invasores paganos, Matatías mató al pobre judío infiel pobre de espíritu y atacó a los soldados.

Matitiahu empuñó una espada y lo mató. Los hijos y amigos de Matitihu se arrojaron sobre los oficiales y soldados sirios. Luego de perseguir a los demás, se dedicaron a destruir el altar.

¡En ese momento comenzó la revolución! Matatías y sus cinco hijos sometieron a los griegos a una guerra de guerrillas para alcanzar la independencia de Israel.

Matitiahu sabia que Antioco se enfurecería cuando supiera lo que había sucedido, y seguramente enviaría a sus esbirros para castigarlo a él y los suyos. Por lo tanto, abandonó la aldea de Modiín y huyó con sus hijos y amigos a los montes de Judea. Todos los judíos leales y valientes se les unieron.

Formaron legiones, que cada tanto abandonaban sus escondites para lanzarse sobre destacamentos y avanzadas de los enemigos, y para destruir los altares paganos que se erigían por orden de Antioco.

Los Macabeos

Antes de morir, Matitiahu reunió a sus hijos y los instó a continuar la lucha en defensa de la Torá de Elohim. Les pidió que siguieran los consejos de su hermano Shimón “el Sabio”, y que en la lucha reconocieran como jefe a Iehudá “el Fuerte”.

Iehudá era llamado “El Macabeo”, palabra compuesta por las primeras letras de las cuatro palabras hebreas “Mi Camoja Ba’elim Hashem” -‘¿Quién es como Tú entre los poderosos oh Elohim?’-.

Antioco envió a su general Apolonio para eliminar a Iehuda y a su gente, los Macabeos. Aunque superaban en número y en equipo bélico a sus adversarios, los sirios fueron derrotados por los Macabeos.

Antioco despachó entonces otra expedición, la que también fue derrotada. Finalmente comprendió que solo con un poderoso ejército podía aspirar a derrotar a Iehuda y a sus bravos combatientes.

Un ejército de más de 40.000 hombres recorrió el territorio bajo el mando de dos comandantes: Nicanor y Gorgiash. Cuando la noticia llegó hasta Iehuda, éste y sus hermanos exclamaron:

¡Luchemos hasta la muerte en defensa de nuestras almas y de nuestro Templo!

El pueblo se reunió en Mizpá – lugar donde antaño el profeta Samuel había elevado sus preces a Elohim-. Al cabo de una serie de batallas, la guerra fue ganada por los Macabeos.

La Consagración

Los Macabeos regresaron a Jerusalén y la liberaron. Entraron en el Templo y lo limpiaron de los ídolos colocados allí por los vandálicos sirios.

Iehudá y los suyos erigieron un nuevo altar y lo consagraron en el vigésimo quinto día del mes de Kislev del año 3622 (138 antes de la E. C).

La Menorá -Candelabro- de oro habia sido robada por los sirios, por lo que los Macabeos hicieron una nueva de un metal menos noble.

Cuando quisieron encendería, solo encontraron una pequeña redoma de aceite puro de oliva que continuaba cerrada con el sello del Sumo Sacerdote Iojanán.

Este alcanzaba solo para un día; pero por un milagro de Elohim, siguió ardiendo durante ocho días, hasta que se pudo elaborar más aceite.

El milagro demostró que Elohim había tomado nuevamente a Su pueblo bajo Su protección. En recuerdo a este milagro, nuestros sabios fijaron como festividad los ocho días de Janucá, constituyéndose éstos en ceremonia anual de agradecimiento eterno por medio del encendido de las velas.

198 a. C.: ejércitos del rey seléucida Antíoco III el Grande expulsan a Ptolomeo V Epifanes de Judea y Samaria.
175 a. C.: Antíoco IV Epifanes asciende al trono seléucida.
168 a. C.: bajo el reinado de Antíoco IV, el templo es saqueado, los judíos son masacrados, y el judaísmo es declarado ilegal.
167 a. C.: Antíoco ordena la construcción de un altar a Zeus en el Templo de Jerusalén. Matatías, y sus cinco hijos, lideran una rebelión en su contra. Judah, hijo de Matatías, se hace conocido como Judah haMacabí (Judas el Martillero).
166 a. C.: Matatías muere, y Judah toma su lugar como líder de la revuelta. Comienza el Reino Hasmoneo, que dura hasta el 63 a. C.
165 a. C.: la revuelta judía contra el monarca seléucida triunfa. El Templo es liberado y rededicado. Nace la festividad de Janucá.

¿Qué significado tiene la palabra Janucá?

Tiene varias acepciones. Janucá en hebreo significa inauguración y se refiere a la re-inauguración del Templo por los judíos, luego que fuera profanado por los griegos. También la palabra Janucá alude a Jinuj que significa educación -una verdadera educación en Torá y Mitzvot.

¿Por qué jugamos con una perinola?

Porque la perinola, llamada sevivón en hebreo y dréidel en Idish, nos recuerda los tiempos en que los soldados helenos vigilaban que los niños no estudiaran la Torá. Los que contravenían esta orden, disimulaban ante los soldados que venían a cerciorarse de que la orden del rey Antíoco se cumpliera y se ponían a jugar con una perinola similar a la que ahora conocemos como sevivón.

Dreidel

Dreidels en un mercado de Jerusalén.

El dreidel, o sevivon en hebreo es una perinola de cuatro lados con la que los niños acostumbran a jugar en Janucá. Esta perinola de Janucá tiene cuatro caras, cada una de ellas con una letra en hebreo:

Las cuatro letras son las siglas de Nes gadol haia sham, lo que quiere decir: ‘Un gran milagro ocurrió allá’. En Israel la cuarta letra suele ser פ en vez de ש, y las siglas son de Nes gadol haia po, lo cual se traduce como ‘Un gran milagro ocurrió aquí’.

Un dreidel marcando la letra Guímel.

En muchos hogares judíos se acostumbra a jugar con el dreidel después de encender la janukiá. Cada jugador comienza con unas 10 o 15 monedas (es común utilizar monedas de chocolate), nueces, pasas, caramelos u otras golosinas, y coloca una golosina en el «pozo». Se hace girar el dreidel, y se gana o se pierde según la letra que salga, según palabras en idish:

  • Nun–nisht, ‘nada’–no pasa nada, y es el turno del siguiente jugador
  • Guimel–gants, ‘todo’–el jugador se lleva todo el pozo
  • He–halb, ‘mitad’–el jugador toma la mitad del pozo, redondeando para arriba si hay un número impar
  • Shin–shtel ayn, ‘poner’–el jugador pone una golosina en el pozo

¿Por qué los macabeos se llaman así?

Los hijos de Matatías (Matitiahu) eran llamados los Jasmoneos. Uno de ellos, Yehudá (Judá) recibió el apelativo de Macabeo (Macabi). Esta fue la palabra que llevaron los macabeos en sus escudos. En realidad la palabra MaCaBI compuesta por las letras Mem, Cav, Bet y Yud, es el acrónimo hebreo del slogan bíblico “Mi Camoja baelim Ado-nai” ¡Nadie es tan grande como tú,Elohim.

¿Por qué encendemos la Janukiá después de oscurecer?

Nuestras leyes establecen que se haga así, para que el alma judía no se desespere ante la oscuridad y recuerde que sólo basta un poquito de luz para disipar mucha oscuridad.

¿Por qué el shamash se coloca por encima de las velas de Janucá?

Las velas de Janucá son sagradas, y entre ellas no se cuenta el shamash (vela piloto), que sirve sólo para prenderlas. Esto nos enseña que aquella persona que se esfuerza por “alumbrar” a los demás espiritualmente, a la larga también asciende en su propia espiritualidad.

El shamash no cuenta entonces entre las luminarias de Janucá, por lo que de hecho, la primera noche se encienden dos luminarias (el shamash y la primera luminaria), el segundo día se encienden tres, y así sucesivamente. En total, al finalizar los ocho días, se encendieron 44 luminarias (36 sin contar el shamash).

GUIA PARA JANUKA:

1. Ubicación de las velas:

a. Se debe procurar colocar las velas dentro de los 10 centímetros cercanos a la puerta y del lado izquierdo, para así estar encerrado con la mitzvá de Mezuzá a la derecha y las velas a la izquierda. O en una ventana

b. Las velas deben colocarse a una altura superior a los 30 cm del piso.

c. Cualquier tipo de aceite es apto para encender las velas de Jánuca, pero lo más apropiado es hacerlo con aceite de oliva, puesto que con él sucedió el milagro. Hoy en día se pueden usar también velas.

d. Es necesario poner el aceite suficiente para que queden encendidas por lo menos media hora.

2. Encendido de las velas

a. El horario del encendido de las velas es a partir de la salida de las estrellas (aprox. 40 minutos después de la puesta del sol), y no antes, debiéndose tratar de prenderlas apenas llegada la hora. En la víspera de Shabat se encienden las velas de Jánuca antes que las velas de Shabat, debiéndose poner suficiente aceite para que queden encendidas hasta media hora después de la salida de las estrellas. La noche de Shabat hacemos Havdalá antes de encender las velas de Jánuca.

¿Quién debe encenderlas?

En cada casa debe de haber por lo menos una Menorá o Janukia. También el shamash (cuidador) acostumbra a encender una Janukia en la Sinagoga. Todos los miembros de la familia deben presenciar el encendido de la Menorá. Haga que sus niños enciendan sus propias velas de Jánuca y todas las niñas sus velas de Shabat. Las personas que no viven con sus familias deben encender la Menorá en sus propios cuartos o viviendas.

3. Orden del encendido de las velas

La primera noche se comienza a encender la vela que está más a la derecha de la Janukia, y en la segunda noche cuando se agrega otra vela al lado, se comienza de ella a encender y se continúa encendiendo de izquierda a derecha. Así también en las noches sucesivas, se comienza de la agregada y se sigue encendiendo de izquierda a derecha.

Las velas o mechas deben estar en linea recta, no en circulo y tampoco una más alta o más baja que el resto.

4. Berajot sobre las velas

a. En la primera noche de Jánuca se dicen tres berajot :

1. “Lehadlik”

Baruj ata A-donai, elo-henu melej haolam, asher kideshanu bemitzvotav, vetzivanu lehadlik ner Jánuca

Bendito eres Tú, oh Eterno, Elohim nuestro, Rey del Universo, que nos santificaste con Tus preceptos y nos ordenaste las luces de Jánuca.

2. “Sheasá nisim”

Baruj ata A-donai, elo-henu melej haolam, sheasá nisim laavotenu baiamim hahem bazeman hazé.

Bendito eres Tú, oh Eterno, Elohim nuestro, Rey del Universo, que obraste milagros con nuestros padres en tiempos pasados, en esta época.

3. “Shehejeianu”.

Baruj atá A-donai, elo-henu melej haolam, shehejeianu beki-iemanu, vehiguianu lazeman hazé.

Bendito eres Tú, oh Eterno, Elohim nuestro, Rey del Universo, que nos preservaste la vida, nos conservaste y nos permitiste llegar a este tiempo.

b. A partir de la segunda noche de Jánuca en adelante, se recitan solamente dos berajot:                               1. “Lehadlik”; 2. “Sheasá nisim”.

Se leen Salmos 30, 67 y 91.

Pasajes

Dentro de los libros Deuterócanonico se encuentra 1 Macabeos 4:53-54 y 2 Macabeos 10:5

5. Si se apagan las velas

a. Si se encendieron las velas y se apagaron accidentalmente antes de transcurrir la media hora en la cual deben quedar encendidas, si se habían colocado en un lugar donde había viento, deberá volverse a encenderlas, pero sin berajá. Pero si las velas estaban en lugar donde no había viento y ocurrió un percance y se apagaron, no hay obligación de volverlas a encender.

Lugar del encendido:

Hay quiénes colocan la janukia en el umbral de la entrada de la casa del lado izquierdo. Otros lo hacen en la ventana que está dirigida hacia la vía publica para que sea vista por la gente. Por que lo fundamental del precepto del encendido es: expansión del milagro, es por eso que se deben colocar las velas en un lugar de vista al público. Es conveniente encenderlas luego de la salida de las estrellas, cuando muchos aún están en las calles. Por este motivo, “Estas velas son sagradas todos los ocho días de Jánuca, no esta permitido hacer cualquier uso con ellas, sólo mirarlas con el fin de poder agradecer”, y expandir el milagro. Es por eso que se agregan a las velas un “shamash” – una vela adicional – con la cual encendemos las demás velas.

¿Con qué se enciende?

Es preferible encender con aceite de oliva, en recuerdo del milagro pero también es posible hacerlo con velas de cera.

Nosotros festejamos 8 días de Jánuca porque:

1 El primer día también se lo consideró milagro por haber ganado a los Griegos a pesar de ser menos y más débiles.

2 Fue un milagro haber encontrado aceite puro del Kohén Gadol.

3 El aceite que encontraron lo dividieron en 8 días. Como era poca cantidad alcanzaría sólo para una hora, pero milagrosamente en los 8 días las velas ardieron toda la noche.

4- Cuando pusieron el aceite en el candelabro, el recipiente quedó lleno como si no se hubiera usado. Esto ya se vio desde el primer día.

5- Las velas del candelabro, ardían toda la noche y a la mañana siguiente el aceite estaba completo para volver a prenderlas.

6 Los Griegos prohibieron la circuncisión. Cuando los derrotaron, fue tan grande la alegría de poder realizar esta mitzvá que decretaron a este día festivo, sumando en total 8 días.

7 La primera noche hicieron mechas finitas y pusieron poco aceite para que alcanzara para los 8 días. A pesar de esto la luz no disminuyó y brillo normalmente.

8 Los Griegos querían sacar de los corazones judíos su fe en D”s. Que es quien maneja a todo el mundo, imponiendo la ideología que todo era de la naturaleza.

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Capítulo 7: 2 Macabeos 7

El martirio de siete hermanos y de su madre
7 1 También fueron detenidos siete hermanos, junto con su madre. El rey, flagelándolos con azotes y tendones de buey, trató de obligarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley.
2 Pero uno de ellos, hablando en nombre de todos, le dijo: “¿Qué quieres preguntar y saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir, antes que violar las leyes de nuestros padres”.
3 El rey, fuera de sí, mandó poner al fuego sartenes y ollas, 4 y cuando estuvieron al rojo vivo, ordenó que cortaran la lengua al que había hablado en nombre de los demás, y que le arrancaran el cuello cabelludo y le amputaran las extremidades en presencia de sus hermanos y de su madre.
5 Cuando quedó totalmente mutilado, aunque aún estaba con vida, mandó que lo acercaran al fuego y lo arrojaran a la sartén. Mientras el humo de la sartén se extendía por todas partes, los otros hermanos y la madre se animaban mutuamente a morir con generosidad, diciendo : 6 “El Señor Dios nos está viendo y tiene compasión de nosotros, como lo declaró Moisés en el canto que atestigua claramente: ‘El Señor se apiadará de sus servidores’”.
7 Una vez que el primero murió de esta manera, llevaron al suplicio al segundo. Después de arrancarle el cuero cabelludo, le preguntaron: “¿Vas a comer carne de cerdo, antes que sean torturados todos los miembros de tu cuerpo?”.
8 Pero él, respondiendo en su lengua materna, exclamó: “¡No!”. Por eso, también él sufrió la misma tortura que el primero.
9 Y cuando estaba por dar el último suspiro, dijo: “Tú, malvado, nos privas de la vida presente, pero el Rey del universo nos resucitará a una vida eterna, ya que nosotros morimos por sus leyes”.
10 Después de este, fue castigado el tercero. Apenas se lo pidieron, presentó su lengua, extendió decididamente sus manos 11 y dijo con valentía: “Yo he recibido estos miembros como un don del Cielo, pero ahora los desprecio por amor a sus leyes y espero recibirlos nuevamente de él”.
12 El rey y sus acompañantes estaban sorprendidos del valor de aquel joven, que no hacía ningún caso de sus sufrimientos.
13 Una vez que murió este, sometieron al cuarto a la misma tortura y a los mismos suplicios.
14 Y cuando ya estaba próximo a su fin, habló así: “Es preferible morir a manos de los hombres, con la esperanza puesta en Dios de ser resucitados por él. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida”.
15 En seguida trajeron al quinto y comenzaron a torturarlo.
16 Pero él, con los ojos fijos en el rey, dijo: “Tú, aunque eres un simple mortal, tienes poder sobre los hombres y por eso haces lo que quieres. Pero no creas que Dios ha abandonado a nuestro pueblo.
17 Espera y verás cómo su poder soberano te atormentará a ti y a tu descendencia”.
18 Después de este trajeron al sexto, el cual, estando a punto de morir, dijo: “No te hagas vanas ilusiones, porque nosotros padecemos esto por nuestra propia culpa; por haber pecado contra nuestro Dios, nos han sucedido cosas tan sorprendentes.
19 Pero tú, que te has atrevido a luchar contra Dios, no pienses que vas a quedar impune”.
20 Incomparablemente admirable y digna del más glorioso recuerdo fue aquella madre que, viendo morir a sus siete hijos en un solo día, soportó todo valerosamente, gracias a la esperanza que tenía puesta en el Señor.
21 Llena de nobles sentimientos, exhortaba a cada uno de ellos, hablándoles en su lengua materna. Y animando con un ardor varonil sus reflexiones de mujer, les decía: 22 “Yo no sé cómo ustedes aparecieron en mis entrañas; no fui yo la que les dio el espíritu y la vida ni la que ordenó armoniosamente los miembros de su cuerpo.
23 Pero sé que el Creador del universo, el que plasmó al hombre en su nacimiento y determinó el origen de todas las cosas, les devolverá misericordiosamente el espíritu y la vida, ya que ustedes se olvidan ahora de sí mismos por amor de sus leyes”.
24 Antíoco pensó que se estaba burlando de él y sospechó que esas palabras eran un insulto. Como aún vivía el más joven, no sólo trataba de convencerlo con palabras, sino que le prometía con juramentos que lo haría rico y feliz, si abandonaba las tradiciones de sus antepasados. Le aseguraba asimismo que lo haría su Amigo y le confiaría altos cargos.
25 Pero como el joven no le hacía ningún caso, el rey hizo llamar a la madre y le pidió que aconsejara a su hijo, a fin de salvarle la vida.
26 Después de mucho insistir, ella accedió a persuadir a su hijo.
27 Entonces, acercándose a él y burlándose del cruel tirano, le dijo en su lengua materna: “Hijo mío, ten compasión de mí, que te llevé nueve meses en mis entrañas, te amamanté durante tres años y te crié‚ y eduqué‚ dándote el alimento, hasta la edad que ahora tienes.
28 Yo te suplico, hijo mío, que mires al cielo y a la tierra, y al ver todo lo que hay en ellos, reconozcas que Dios lo hizo todo de la nada, y que también el género humano fue hecho de la misma manera.
29 No temas a este verdugo: muéstrate más bien digno de tus hermanos y acepta la muerte, para que yo vuelva a encontrarte con ellos en el tiempo de la misericordia”.
30 Apenas ella terminó de hablar, el joven dijo: “¿Qué esperan? Yo no obedezco el decreto del rey, sino las prescripciones de la Ley que fue dada a nuestros padres por medio de Moisés.
31 Y tú, que eres el causante de todas las desgracias de los hebreos, no escaparás de las manos de Dios.
32 Es verdad que nosotros padecemos a causa de nuestros propios pecados; 33 pero si el Señor viviente se ha irritado por un tiempo para castigarnos y corregirnos, él volverá a reconciliarse con sus servidores.
34 Tú, en cambio, el más impío e infame de todos los hombres, no te engrías vanamente ni alientes falsas esperanzas, levantando tu mano contra los hijos del Cielo, 35 porque todavía no has escapado al juicio del Dios todopoderoso que ve todas las cosas.
36 Nuestros hermanos, después de haber soportado un breve tormento, gozan ahora de la vida inagotable, en virtud de la Alianza de Dios. Pero tú, por el justo juicio de Dios, soportarás la pena merecida por tu soberbia.
37 Yo, como mis hermanos, entrego mi cuerpo y mi alma por las leyes de nuestros padres, invocando a Dios para que pronto se muestro propicio con nuestra nación y para que te haga confesar, a fuerza de aflicciones y golpes, que él es el único Dios.
38 ¡Ojalá que se detenga en mí y en mis hermanos la ira del Todopoderoso, justamente desencadenada sobre todo nuestro pueblo!”.
39 El rey, fuera de sí y exasperado por la burla, se ensañó con este más cruelmente que con los demás.
40 Así murió el último de los jóvenes, de una manera irreprochable y con entera confianza en el Señor.
41 Finalmente murió la madre, después de todos sus hijos.
42 Pero basta con esto para informar acerca de los banquetes rituales y de la magnitud de los suplicios.
LA REBELIÓN DE JUDAS MACABEO Y LA PURIFICACIÓN DEL TEMPLO DE JERUSALÉN
El relato muestra, en un tercer acto, cómo la ira del Señor se cambia en misericordia, gracias al sacrificio de los mártires judíos. Judas Macabeo organiza la resistencia y combate triunfalmente contra los enemigos de su Pueblo. Antíoco IV, el profanador del Templo, fracasa en su intento de saquear otro santuario y muere en medio de terribles dolores, reconociendo el poder del Señor que le había infligido un justo castigo (9. 1-29). Judas, por su parte, purifica el Templo profanado y promulga un decreto instituyendo la fiesta de la Dedicación (10. 1-8), a la que se refieren las Cartas que figuran al comienzo del Libro.

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Yom Terua (Fiesta de Las Trompetas)

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Fiesta de Las Trompetas

1.La Epoca de Teshuvah

La época conocida como Teshuvah, que en hebreo significa “regresar o arrepentirse”, da inicio el primer día del mes de Elul y dura 40 días, terminando con Yom Kippur. Pasados 30 días de Teshuvah, el 1 de Tishrei, llega Rosh HaShanah. Esta fiesta da inicio al período final de diez días que comienza con Rosh HaShanah y termina con Yom Kippur. Estos son conocidos como Días Santísimos y Días Temibles (Yamim Nora’im, los días de asombro). Al Sabbat que cae en ese período de diez días se le conoce como Shabbat Shuvah, el Shabbat del Regreso. Cinco días después de Yom Kippur llega la fiesta de Sukkot. Teshuvah da inicio el 1 de Elul y termina el 10 de Tishrei, Yom Kippur. Cada mañana, durante los 30 días del mes de Elul, se hace sonar la trompeta (shofar) o el cuerno de carnero, para llamar al pueblo a arrepentimiento y que vuelva a Elohim.

Elohim siempre ha tenido en su corazón advertir a su pueblo antes de proclamar y enviar juicio. Elohim advirtió a la gente antes del diluvio y envió una advertencia a Nínive antes de ser destruida. El no desea que nadie reciba la ira de Su juicio (Ezequiel [Yechezekel] 18:21-23,30-32; Sofonías 2:1-3; 33:1-7).

El mes completo de Elul constituye un proceso de 30 días para prepararse a través de un auto examen y arrepentimiento para los próximos Días Santísimos. Se suena el shofar, después de cada servicio matinal. También, al final de la liturgia matinal y vespertina, se recita el Salmo 27, que comienza diciendo “Hashem es mi luz y mi salvación”. El mensaje que se envía desde el 1 de Elul hasta Rosh HaShanah es claro: Arrepiéntanse antes de Rosh HaShanah. No esperen hasta después que pase Rosh HaShanah, ya que entonces se encontrarán en los Días Temibles.

Entramos en el nuevo año asumiendo nuestra responsabilidad, con la esperanza de que el pasado nos haya servido como enseñanza para el futuro, a diferencia del concepto pagano, en el que el año nuevo se convierte en una oportunidad para el exceso, el abuso, el júbilo, y hasta para la promiscuidad.

Hay frases que nos ayudan a identificar los días de la época de Teshuvah (arrepentimiento). Así como algunos extranjeros no están familiarizados con las fiestas americanas del Día de Acción de Gracias, “el Día del Pavo” o “el Día de los Peregrinos”.

Rosh HaShanah: Nombres, Temas y Frases

  1. Teshuvah (arrepentimiento)
  2. Rosh HaShanah (Cabeza del Año, Nacimiento del Mundo)
  3. Yom Teruah (el Día del Despertar [Fiesta de las Trompetas])
  4. Yom HaDin (el Día del Juicio)
  5. HaMelech (la Coronación del Rey)
  6. Entromizacion de u Rey
  7. Yom HaZikkaron (el Día de la Rememoración o el memorial)
  8. El tiempo de la angustia de Jacob (Ya’akov) o los dolores de parto (Chevlai shel Mashiach)
  9. La apertura de las puertas
  10. Kiddushin/Nesu’in (la ceremonia de la boda)
  11. La resurrección de los muertos
  12. La última trompeta (shofar)

 

  1. Rosh HaShanah: La Cabeza del Año

(El Nacimiento del Mundo)

Rosh HaShanah marca el inicio de un nuevo año judío y forma parte del período de arrepentimiento. Rosh en hebreo significa “principal o cabeza” y shanah significa “año”. Rosh HaShanah es la cabeza del año en el calendario civil y también se le conoce como el día de nacimiento del mundo, dado que el mundo fue creado en este día (Talmud, Rosh Hashanah 11a).

Según la tradición judía, se cree que Adán fue creado en este día (Mishnah, San Hedrin 38b). ¿Cómo se llegó a determinar que éste fue el día en que el mundo fue creado? Se basan en las primeras palabras del Libro de Génesis (Bereishit), “en el principio”, ya que cuando se invierten estas palabras, se lee Aleph b’Tishrei, es decir, “el primero de Tishrei”. Por lo tanto, a Rosh HaShanah se le conoce como el nacimiento del mundo, ya que la tradición nos dice que el mundo fue creado en ese día.

Nota: Hay cuatro años nuevos en el calendario judío. El 1 de Nisán es el Año Nuevo del día de reyes (el día que determina la cantidad de años que ha reinado un rey) y también para los meses (Nisán es el primer mes). El 1 de Elul es el año nuevo para el diezmo de animales. El 15 (Tu Bishvat) de Shevar, es el año nuevo de los árboles y el 1 de Tishrei es el año nuevo de los años. También marca el aniversario de la creación del mundo.

Período de Observancia

Rosh HaShanah se observa durante dos días, en el primero y el segundo día del mes hebreo de Tishrei (generalmente en septiembre y octubre), que es el primer mes del calendario civil. El mes de Tishrei corresponde al séptimo mes del calendario religioso. Puede parecer extraño que Rosh HaShanah, el Año Nuevo, se celebre en el primero y segundo día de Tishrei, el séptimo mes del calendario religioso. La razón por la que Rosh HaShanah cae en el séptimo mes del calendario religioso, es porque Elohim instituyó el mes de Nisán como el primer mes del año en conmemoración de la liberación divina de Israel de su esclavitud en Egipto (Exodo [Shemot] 12:2; 13:4). Sin embargo, según la tradición, el mundo fue creado en Tishrei o, para ser más exactos, Adán y Eva fueron creados en el primer día de Tishrei y por ello el ciclo anual se inicia en el mes de Tishrei. Por lo tanto, Rosh HaShanah se celebra es estas fechas.

¿Por Qué Rosh HaShanah Dura Dos Días?

A diferencia de las demás fiestas que son celebradas en la Diáspora (la dispersión, refiriéndose a los judíos que viven fuera de la Tierra Santa de Israel), Rosh HaShanah se celebra durante dos días dada la incertidumbre de celebrar las fiestas en el día preciso y correcto del calendario. Rosh HaShanah es la única fiesta que se celebra durante dos días en Israel. Al igual que las demás fiestas, la incertidumbre se debía al calendario que dependía de la promulgación de la luna nueva, la cual designa el inicio de cada nuevo mes, por decreto de la corte rabínica en Jerusalén (Yerushalayim), en los tiempos antiguos. La definición de la celebración de Rosh HaShanah se complica por el hecho de que esta fiesta cae en Rosh Chodesh, la luna nueva en sí. Por lo tanto, aun en Jerusalén (Yerushalayim), era difícil hacer saber a todos el día preciso en el que iniciaba el Año Nuevo. En Israel, para resolver este problema, se decidió celebrar la fiesta de Rosh HaShanah durante dos días. Al crear un Rosh HaShanah de dos días, también se pretendía fortalecer la observancia de cada día; según la perspectiva rabínica. Los dos días se consideran como un yoma arikhta, un solo día largo.

  1. Yom Teruah: El Día del Despertar por el Trompetazo

En el Salmo (Tehillim) 98:6 está escrito: “Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, delante del rey Yahweh”. La bendición que recibimos de Elohim al tener entendimiento del significado de Rosh HaShanah y del sonido de la trompeta (shofar) se encuentra en el Salmo (Tehillim) 89:15, como está escrito: “Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte (con el sonido de la trompeta)…”

Rosh HaShanah se conoce en la Torá como Yom Teruah, el Día del Sonido del Shofar (o el Día del Despertar). En Yom Teruah, el Día del Sonido del Shofar, es obligatorio que cada persona oiga (shema) el sonido del shofar. El mitzvah del shofar, es oír (shema) el sonido del shofar -no tocarlo uno mismo- de allí la bendición de “oír el sonido del shofar“.

Teruah significa “un trompetazo que despierta”. Uno de los temas asociados con Rosh HaShanah es el tema del “despertar”. Teruah también es traducido como el “grito”. El Libro de Isaías (Yeshayahu), Perek 12, coloca este grito en el contexto del reinado.

Isaías (Yeshayahu) 26:19 habla de la resurrección. La palabra “despertad” está asociada con la resurrección, como está escrito: “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas y la tierra dará sus muertos” Yeshayahu 26:19).

El tema de despertar del sueño es usado a lo largo de las escrituras. Se encuentra en Salmos (Tehillim) 78:65. En Isaías 51:9 está escrito: “Despiértate, despiértate, vístete de poder, o brazo de Hashem; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados…”.

En los días antiguos, el shofar era usado en ocasiones muy solemnes. La primera mención del shofar es en conexión con la revelación en el Monte Sinaí, cuando el sonido del shofar era demasiado fuerte y todos los que se encontraban en el campamento temblaron (Exodo [Shemot] 19:16b). Por tanto, el shofar que escuchamos en el día de Rosh HaShanah debe servirnos como un recordatorio de nuestra aceptación de la Torá y el compromiso con ella. El shofar también solía tocarse cuando se estaba en guerra con un enemigo peligroso. Asimismo, el que escuchamos en Rosh HaShanah debe servirnos como un grito de guerra cuando libramos batalla contra nuestro enemigo interior –nuestras inclinaciones pecaminosas y las pasiones, al igual que con el mismo diablo, Ha Satan. El shofar también se tocaba en el Año del Jubileo, anunciando la libertad de la esclavitud (Levítico [Vayikra] 25:9-10).

Otra razón por la que se suena el shofar, es que Rosh Hashanah es la celebración del nacimiento de la creación y Elohim comenzó a reinar sobre el mundo en este día. Cuando un rey inicia su reinado, se anuncia con trompetas. Es por ello que se lee el Salmo 47 antes del sonido del shofar; como un llamado a las naciones: “… Cantad a nuestro Rey, cantad; porque Elohim es el Rey de toda la tierra…” (Salmos [Tehillim] 47:6-7). También se toca antes, como está referido en el Pasuk anterior (Salmo 47:5): “Subió Elohim con júbilo, Hashem con sonido de trompeta”.

Según la tradición judía, se han presentado muchas explicaciones acerca del toque del shofar: El cuerno del carnero se identifica con el carnero que sirvió de substituto en el sacrificio de Isaac (Yitzchak) en Génesis (Bereishit) 22:1-19. La entrega de la Torá en el Monte Sinaí también fue acompañada del sonido del shofar (Exodo [Shemot] 19:19). La proclamación del Jubileo también era acompañada del toque del shofar (Levítico [Vayikra] 25:9-11). El comienzo de la era mesiánica será anunciado con el sonido de un gran shofar Yeshayahu 27:13). El libro Puertas del Arrepentimiento cita el llamado de Maimonides a que despertemos del sueño espiritual:

Despierta, tú que duermes. Lévantate tú que duermes, de tu sueño. Examina tus actos, y vuélvete a Elohim en arrepentimiento. Acuérdate de tu Creador, tú que te ves atrapado en la rutina diaria, perdiendo de vista la verdad eterna; tú estás desperdiciando tus años en vanos objetivos que no te dan ningún beneficio, ni te salvan. Examínate atentamente; mejora tus caminos y tus actos. Abandonad vuestros caminos errados, vuestras tretas indignas, cada uno de vosotros. (Yad Hichot Teshuva 3.4).

Cuando los rabinos leen la frase: “Despierta, oh Israel”, ellos lo identifican como algo referente a Rosh HaShanah. El sonido del shofar se realizaba en el Templo (Beit HaMikdash) en Rosh HaShanah (Nehemías 8:1-3).

El shofar también se tocaba en el templo al inicio de cada Shabbat (Shabbat), todas las semanas. Hay dos tipos de trompetas usadas en las escrituras:

  1. La trompeta de plata, y
  2. El shofar, o cuerno de carnero.

En el Shabbat, había en el Templo (Beit HaMikdash) un letrero colgado en la pared que leía: “A la casa del sonido de la trompeta [shofar].” Cada Sabbat (Shabbat), dos hombres con trompeta de plata y un hombre con un shofar sonaban tres trompetazos dos veces al día. En Rosh HaShanah, es diferente. El shofar es la trompeta principal. En Rosh HaShanah, el primer toque se realiza con un shofar, el segundo con una trompeta de plata y luego, el tercero, con un shofar. Las trompetas de plata y la asamblea en el templo están especificadas en el Libro de Números (Bamidbar) Perek 10.

Según Levítico (Vayikra) 23:24 y Números (Bamidbar) 29:1, Rosh HaShanah es el día del sonido de las trompetas. Según el Mishna (Rosh HaShanah 16a; Rosh HaShanah 3:3), la trompeta que se usa en este caso es el cuerno del carnero, no las trompetas hechas de metal, que están descritas en Números (Bamidbar) Perek 10.

4.Yom HaDin: El Día del Juicio

Otro nombre que se le da Rosh HaShanah es Yom HaDin, el Día del Juicio. Se cree que en este día Elohim se sentará en la corte celestial y todas las personas pasarán delante de El para ser juzgadas. Se abrirán tres grandes libros, a la vez que cada persona es puesta en la balanza y se determina en cual de las tres categorías pertenece (Talmud, Rosh HaShanah 6b). Se ha enseñado que la escuela de Shammai dice que habrá tres clases de personas en el Día de Juicio final: los justos, los inicuos y los intermeElohim. Los justos son inscritos y sellados de inmediato para la vida eterna; los inicuos son inscritos y sellados de inmediato para perdición (Talmud, Rosh HaShanah 16b-17a).

El año tiene 12 meses e Israel tiene 12 tribus. Cada mes del año judío simboliza a una de las tribus de Israel. El mes de Tishri es el mes de la tribu de Dan. Este hecho tiene significado simbólico, ya que Dan es hijo de Bilha, la sierva de Raquel. Raquel dijo: “Me juzgó [dannani] Elohim, y también oyó mi voz…” (Génesis [Bereishit] 30:6). El nombre Dan y la palabra din (tal como se lee en Yom HaDin, Día de Juicio), se derivan de la misma raíz, simbolizando que Tishrei es el tiempo del juicio divino y del perdón. Igualmente, cada mes del calendario hebreo le corresponde un signo del zodíaco. El símbolo del zodíaco para el mes de Tishrei son las Pesas, lo cual simboliza el Día del Juicio.

  1. HaMelech: La Coronación del Rey

Un tema asociado con Rosh HaShanah en hebreo es HaMelech (el Rey). Con anterioridad se mencionó que el trompetazo del shofar que suena en Rosh HaShanah es conocido como el último sonido de la trompeta, El shofar se usaba en la coronación de los reyes (1 Reyes [Melachim] 1:34,39).

  1. La Ceremonia de Entronización de un Rey

La entronización de un rey judío consiste de cuatro etapas:

  1. Publicación del decreto. Asociado con esto está una declaración. Esto puede observarse en el Salmo (Tehillim) 2:6-7, como está escrito: “Pero yo he puesto mi rey sobre Sión, mi santo monte. Yo publicaré el decreto…” Luego, se le entrega un cetro o una vara, que es el emblema de un rey. Varias escrituras que hacen referencia al cetro son Génesis (Bereishit) 49:17; Números (Bamidbar) 24:17; Ester 4:11; 5:2; 8:4; Salmo 45:6. Varias escrituras que hacen referencia a la vara son el Salmo (Tehillim) 2:9; Isaías (Yeshayahu) 11:1,4
  2. La ceremonia de la ascensión al trono Los reyes en Israel eran ungidos (2 Samuel 5:3-4; 1 Reyes [Melachim] 1:39-40, 45-46; 2 Reyes 9:1-6).
  3. Aclamación. En la aclamación, todo el pueblo grita: “¡Qué viva el rey para siempre!” (1 Reyes [Melachim] 1:28-31). Luego, todo el pueblo aplaude Tehillim 47:1-2). El Salmo 47 es el salmo de la coronación. En el Salmo 47:5 leemos acerca del grito y la trompeta de Rosh HaShanah. En el Pasuk 6 leemos acerca de la alabanza al rey. El Pasuk 8 nos habla de la ceremonia de entronización.
  4. Cada uno de los ciudadanos visita al rey luego de haber ascendido al trono. Con ello, los ciudadanos le declaran su lealtad al rey y reciben del monarca su comisión, es decir, la tarea que espera de ellos en el reino Yeshayahu 66:22-23; Zacarías 14:16-17).

7.Yom HaZikkaron: El Día de la Rememoración

Rosh HaShanah es también conocido como Yom HaZikkaron, el Día de la Rememoración o el Memorial. Levítico (Vayikra) 23:24 se refiere a este día como “una conmemoración” (zikkaron). A lo largo de las escrituras se habla mucho de la memoria y la conmemoración. En las siguientes escrituras podemos ver como Elohim se acuerda de nosotros y que nosotros debemos tener presente a Elohim en todo lo que hagamos.

La rememoración se puede contemplar desde dos perspectivas:

  1. Elohim se acuerda de nosotros (Génesis [Bereishit] 8:1; 9:1, 5-16; 19:29; 30:22; Exodo [Shemot] 2:24-25; 3:1; 6:2,5; 32:1-3,7,11,13-14; Levítico [Vayikra] 26:14,31-33,38-45; Números [Bamidbar] 10:1-2,9; Salmo [Tehillim] 105:7-8,42-43; 112:6). De hecho, Elohim tiene un libro de memoria (Exodo [Shemot] 32:32-33; Malaquías 3:16-18).
  2. Nosotros debemos acordarnos de Elohim (Exodo [Shemot] 13:3; 20:8; Deuteronomio [Devarim] 7:17-19; 8:18; 16:3; Números [Bamidbar] 15:37-41).

En Daniel 7:9-10 está escrito:

Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. (Daniel 7:9-10)

Ya que el Juez se sentó y los libros fueron abiertos, es evidente que se trata de Rosh HaShanah. Los libros son el libro de los justos, el libro de los inicuos y el libro de la memoria. El tercer libro que será abierto será el libro de la memoria (zikkaron). Es por ello que el saludo que las personas se dan durante Rosh HaShanah es: “¡Que seas inscrito en el Libro de la Vida!” (Buscar libro de moises)

 

  1. El Tiempo de la Angustia de Jacob:

Los Dolores de Parto del Mesías

La frase: dolores de parto del Mesías, que en hebreo se conoce como Chevlai shel Mashiach, es un tema importante en las escrituras. También en Jeremías (Yermiyahu) 30:4-7 se hace referencia a los dolores de parto del Mesías, como está escrito:

Estas, pues, son las palabras que habló hashem acerca de Israel y de Judá. Porque así ha dicho Yahweh: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz. Porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto (odin), y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia (aflicción) para Jacob; pero de ella será librado.” (Jeremías [Yermiyahu] 30:4-7)

Las Escrituras nos revelan dos sinónimos:

  1. Los dolores de parto = el tiempo de la angustia de Jacob (Ya’akov).
  2. El tiempo de la angustia de Jacob (Ya’akov) = la persecucion.

Estos eventos sucederán en uno de los tiempos más difíciles para Israel. Este período es conocido como la tribulación. Jacob (Ya’akov) es Israel. Habrá gran tribulación en Israel, tal como nunca ha habido desde que se formó esta nación. También será un tiempo en el que Elohim juzgará Israel enfrentará una gran crisis en el tiempo de aflicción de Jacob (Ya’akov). El profeta Zacarías profetizó que dos de cada tres habitantes de Israel perecerían durante este tiempo, quedando tan sólo el remanente de una tercera parte de la población salva (Zacarías 13:8-9). En Isaías (Yeshayahu) 13:6-8 está escrito:

Aullad, porque cerca está el día de Hashem; vendrá como asolamiento del Todopoderoso. Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre [ver Lucas 21:26], y se llenarán de terror; angustias y dolores se apoderarán de ellos; tendrán dolores como mujer de parto; se asombrará cada cual al mirar a su compañero; sus rostros, rostros de llamas. (Yeshayahu 13:6-8)

Otros pasajes que hablan de los dolores de parto son Génesis (Bereishit) 3:16; 35:16-20; 38:27-28; Isaías (Yeshayahu) 26:16-21; 54:1; 66:7-9; Jeremías 4:31; 6:24; 13:21; 22:23; Miqueas (Michah) 4:9-10

  1. La Apertura de las Puertas

Las puertas son abiertas en Rosh HaShanah para que pueda la gente justa Yeshayahu 26:2; Salmo [Tehillim] 118:19-20). Dado que se tiene entendimiento que las puertas son abiertas durante Rosh HaShanah.

 10.Rosh Hashanah: La Boda

 

11. La Resurrección de los Muertos

Una de las razones para tocar el shofar es proclamar la resurrección de los muertos. El principio de la fe judía, es la creencia en la resurrección de los muertos. La resurrección de los muertos se llevará a cabo en la fiesta de Rosh HaShanah (Talmud, Rosh HaShanah l6b).

12.La ultima Trompeta

En el primer siglo de esta era, se tenía el entendimiento que la última trompeta (shofar) se refería a un día específico del año. En el judaísmo, se reconocen tres trompetas (shofarim), por sus nombres respectivos. Estas son la primera trompeta, la trompeta final y la gran trompeta. Cada una de estas trompetas se refiere a un día específico del año judío. La primera trompeta se toca en la fiesta de Shavuot (Shemot 19:19). Con ella se proclama el compromiso que Elohim hizo con Israel. La trompeta final es sinónimo de Rosh HaShanah.

La primera y la última trompeta están relacionados, según la tradición judía, con los dos cuernos del cordero que Abraham (Avraham) encontró en el Monte Moriah justo antes de sacrificar a Isaac (Yitzchak) como ofrenda de holocausto (olah).

 

13.Yom HaKeseh: El Día Escondido

En el Salmo (Tehillim) 27:5 está escrito: “Porque él me esconderá en su Mishkan en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre su roca me pondrá en alto”.

Otro nombre que recibe la fiesta de Rosh HaShanah es Yom HaKeseh, “El Día para Esconderse” o el “Día Escondido”. La palabra keseh o keceh se deriva de la raíz hebrea kacah, que significa “esconder o cubrir”. Durante el mes de Elul todos los días, se toca una trompeta para advertir al pueblo que se vuelva a Elohim; esto es, todos los días excepto el día 30 de Elul, el día anterior a Yom Teruá. En ese día no se toca la trompeta y permanece en silencio. En parte esto se debe a que mucho de lo que sucede durante Yom Teruá está encubierto y lleno de misterio. El aspecto místico de Yom Teruá aparece en las Escrituras: “Tocad la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne” Tehillim 81:3).

Diez Preguntas para Diez Días

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DiezPreguntasDiezDia

Diez Preguntas para Diez Días

Déjalo en manos de creativos ejecutivos de publicidad.

El año pasado un grupo de ellos se reunió y arrendaron una enorme pancarta electrónica en Times Square. Durante el periodo de 10 días desde Rosh HaShaná hasta Iom Kipur ellos transmitieron una pregunta diferente cada día para que los transeúntes reflexionaran durante este período dedicado a la introspección e inventario espiritual.

Yo estaba ahí e hice una encuesta al azar, preguntándole a las personas si se inspiraron con el mensaje de la pancarta. Sorprendentemente, cada persona con la que hablé me dijo cuan significativa les pareció está inesperada invitación a la auto-contemplación.

No se si van a hacerlo nuevamente este año así que pensé en compartir mis 10 preguntas con ustedes con la esperanza de que la experiencia de las Altas Fiestas sea más enriquecedora.

Les sugiero que se concentren solamente en un tema al día para cada uno de los 10 días de arrepentimiento.

Pregunta #1: ¿Por qué debería estar agradecido al comenzar el Año Nuevo?

Paso tanto tiempo de mis días entristecido por las cosas que no tengo que olvido estar agradecido por todas las bendiciones que Dios me ha dado.

Damos tantas cosas por sentado y solamente apreciamos nuestros regalos cuando tememos que nos serán quitados. ¿Por qué solamente apreciamos nuestra salud cuando ya no la tenemos? ¿Por qué solamente apreciamos a nuestros padres cuando ellos ya no están con nosotros? ¿Por qué solamente apreciamos nuestra riqueza cuando tenemos miedo de perderla?

Los judíos recitan al menos 100 bendiciones cada día. Dios no necesita tanta alabanza pero nosotros necesitamos al menos esa cantidad de recordatorios de todas las cosas maravillosas que Él nos otorga continuamente. Al comienzo de un nuevo año necesito hacer una lista mental de todas las cosas buenas con las que he sido bendecido.

¿Soy culpable de no haberme dado cuenta que la hoja de balance de mi vida está llena de recursos?

Pregunta #2: ¿Qué le debo a Dios por todas las cosas buenas que ha hecho por mí?

Me encantó la tarjeta de presentación que me dio un amigo una vez. Al reverso de la información básica de nombre/dirección/teléfono decía: “¿¡Qué estás haciendo en este mundo por Dios!?”.

Es una excelente pregunta que todos nosotros debiéramos estar preguntándonos mientras hacemos inventario de nuestras vidas aquí en la tierra. Todos estamos aquí con un propósito; cada uno de nosotros tiene una misión especial. La forma de identificarla es estar concientes de nuestros talentos especiales. Desarrollar nuestros regalos individuales y utilizarlos para ayudar a otros es dejar un legado que valida nuestras vidas y prueba que hemos hecho algo “por Dios”.

A medida que se acerca el Año Nuevo yo quiero asegurarme de que no seré un parásito; tomando de las bondades del mundo y no haciendo nada a cambio.

¿Soy culpable de no hacer suficiente por Dios aquí en la tierra para ganarme mi estadía?

Pregunta #3: ¿Qué puedo hacer para asegurarme de que Dios escuche mis rezos?

La diferencia entre el rezo y el estudio de Torá, explicó bellamente el Rav Kook, es que en el rezo el hombre le habla a Dios, pero en la Torá Dios le habla al hombre.

A través del período de las Altas Fiestas estamos ocupados diciéndole a Dios qué es lo que queremos de Él. Le pedimos que se haga cargo de todas nuestras necesidades – nuestra salud, nuestras finanzas, nuestras familias. Le pedimos a Dios que revise cuidadosamente el largo libro de nuestras preocupaciones.

¿No es justo que nosotros nos comprometamos a pasar algo de tiempo estudiando el libro en el cual Él explica lo que Él quiere de nosotros?

El mundo reconoce la singularidad de los judíos llamándonos “el pueblo del libro”. Estudiarlo es aprender el secreto de transformar nuestras vidas en sagradas. E incluso mientras nos hacemos cada vez más expertos en hacer varias cosas al mismo tiempo parecemos no encontrar tiempo para un refresco espiritual. ¿Realmente no tenemos oportunidad de estudiar Torá cada día cuando las estadísticas revelan que la persona promedio pasa más de cuatro horas al día vendo TV y leyendo revistas y periódicos?

¿Soy culpable de que no me importe lo suficiente como para pasar tiempo escuchando lo que Dios tiene para decirme – y luego tener el descaro de estar afectado cuando Él parece no escuchar lo que yo le estoy diciendo?

Pregunta #4: ¿Soy optimista en cuanto al año que viene?

El judaísmo demanda que siempre seamos optimistas. Un pesimista no es nada más que un adivino de desgracias; una persona que no tiene esperanza en la redención porque no cree en un redentor.

En una época de crisis económica como hoy en día, es imperativo que recordemos que Dios se identifica a Si mismo como aquel que “te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud”. Dios conoce nuestro plan personal. Dios está conciente de nuestro sufrimiento. Dios escucha nuestros rezos. Tenemos una profunda relación con Él.

Nuestra esperanza es el mayor indicador de nuestra fe. Nuestro optimismo es la señal de nuestra convicción en la ayuda Divina. Nuestra confianza es la clave para que Dios nos conceda una respuesta favorable.

¿Soy culpable de darme por vencido demasiado pronto como para que mi falta de fe en la ayuda Divina sea responsable de una profecía auto-cumplida?

Pregunta #5: ¿Cuál es mi sueño para el año que viene?

El Talmud dice, “Quienquiera que no tiene un sueño al menos una vez cada siete días es llamado malvado”.

Los comentaristas explican que cada siete días hay un Shabat, y si un día santo va a tener algún significado, entonces, debe dotarnos con la capacidad de soñar. Nuestro estado de alerta está limitado por la realidad. Nuestros sueños reflejan nuestro deseo de elevarnos por sobre lo que somos en este momento y alcanzar nuestro mayor potencial.

Nuestro patriarca Jacob soñó con una escalera basada en el suelo pero con el otro extremo en los cielos. Muchos de nosotros también, comenzamos nuestras vidas con visiones idealistas. Trágicamente, demasiado a menudo nuestros sueños quedan olvidados y se transforman en víctimas de limitaciones que consideramos insuperables.

¿Soy culpable de haber renunciado a mis sueños de convertirme en la persona que pensé que podía ser? ¿A qué meta puedo comprometerme para el próximo año que transformaría mi vida si yo la persiguiera seriamente?

Pregunta #6: ¿Qué debería hacer diferente este nuevo año?

Fue Albert Einstein quien famosamente definió la demencia como “hacer la misma cosa una y otra vez y esperar resultados diferentes”.

Entonces, ¿por qué espero realmente que mi vida cambie si no hago nada pro-activo para que eso ocurra?

El tema de Rosh HaShaná y Iom Kipur es el cambio. Si no trabajo para mejorar alguno de mis defectos, sencillamente no entendí el mensaje.

¿Soy culpable de no hacer nada para transformarme en una mejor persona? E incluso si sé que no puedo ser perfecto, ¿En que área puedo trabajar para comenzar a mejorarme a mí mismo?

Pregunta #7: ¿Por qué debería rezar?

Qué pasaría si supieras que te van a conceder un solo deseo, ¿Qué pedirías?

Los rabinos nos dicen que nuestros rezos en las Altas Fiestas se ven afectados por el oculto sentido de prioridades que les incorporamos. ¿Nuestro mayor fervor está reservado para nuestras finanzas y nuestra petición a Dios centrada principalmente en torno a las fantasías de Tevye sobre lo que haría “si yo fuera rico”? ¿Estamos rezando por bienes materiales o por ganancias espirituales? ¿Qué nos daría una mayor alegría si Dios nos garantizara su realización?

¿Soy culpable en el pasado de no haber priorizado correctamente? ¿He aprendido finalmente la diferencia entre lo que quiero y lo que necesito para ser bendecido con una vida buena?

Pregunta #8: ¿Por quién debería rezar?

A pesar de todos mis problemas, yo sé que hay muchos que están peor que yo. Rezar por ellos es reconocer mis bendiciones.

Y más: hay una notable enseñanza en el judaísmo que aquel que reza por otros obtendrá beneficio él mismo primero.

Dentro del círculo de nuestra familia, amigos y comunidad, hay muchos que podrían beneficiarse de nuestros rezos. Si nos convertimos en sus voceros fortalecemos los lazos de nuestra amistad y creamos un arsenal más grande de méritos para nosotros.

¿He pensado cuidadosamente en todas aquellas personas que me importan y que podría agregar a mi lista de personas por las que rezo?

Pregunta #9: ¿Qué pequeño paso puedo dar para comenzar un cambio significativo?

Mi maestro favorito me dijo una vez, “Es mejor dar muchos pasos pequeños en la dirección correcta que dar un gran salto hacia adelante y caer de espaldas”.

El mejor tipo de progreso viene poco a poco. Cuando me dispuse a perder 20 kilos, mi plan de dieta, como era de esperarse, falló. Pero cuando decidí que dejaría de tomar gaseosas con azúcar, tuve éxito en disminuir mi peso lentamente en un período de varios meses.

Se ha dicho que el coraje es una acumulación de pequeñas victorias. Sé que esto es verdad en mi vida espiritual también. Es por eso que he decidido escoger una mitzvá, sin importar cuan pequeña sea, para perfeccionar a lo largo del nuevo año.

¿Soy culpable de intentar abarcar demasiado en el pasado y de terminar sin siquiera una pequeña diferencia?

Pregunta #10: ¿Que puedo hacer por mi pueblo y por la tierra de Israel?

Sé que soy solamente un eslabón en la larga cadena de la historia judía. Y si solamente estoy para mí, ¿quién soy?

He pasado por los horrores del Holocausto y he presenciado el milagro del regreso de nuestro pueblo a nuestra patria nacional. Soy parte de la generación que conoce demasiado bien la necesidad de asegurar que el término “nunca más” defina nuestra misión histórica.

Elie Wiesel lo expresó hermosamente cuando dijo que, más que a la crueldad humana, el temía a la indiferencia.

Yo tiemblo cuando pienso que puedo ser culpable del pecado del silencio en la cara de las renovadas amenazas genocidas en contra de Israel. ¿Estoy haciendo suficiente por mi pueblo?

Mi décima y última pregunta coincide con Iom Kipur. Ese es el día en que concluimos todos nuestros rezos con la esperanza de que el próximo año tengamos el privilegio de reunirnos en la Jerusalem reconstruida. Que tengamos el mérito de apresurar ese día.

Rosh Hashaná (Año nuevo)

כ״ה באלול ה׳תשע״ה (September 9, 2015) por  
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Rosh HaShaná: ¡Todo lo que necesitas saber!

Previo a Rosh Hashaná

Un componente clave en la preparación de Rosh Hashaná es pedir disculpas a toda persona a quien le pudiésemos haber hecho un mal durante el año anterior. En lo posible, queremos comenzar el año con una tablilla limpia — sin que nadie abrigue rencor contra nosotros. También hay que ser rápidos para perdonar a aquellos que nos han hecho mal.

Mucha gente tiene la costumbre de ir a la mikve antes de Rosh Hashaná después del mediodía. La mikve, que tiene el poder de purificar ciertos tipos de impurezas espirituales, puede ser una parte importante del proceso de teshuvá (retorno a Dios).

Otros tienen la costumbre de visitar un cementerio en la mañana previa a Rosh Hashaná y rezar ante las tumbas de los justos. Por supuesto, no le rezamos a los justos, sino que sólo a Dios, que oye nuestros rezos en mérito de los justos.

En la mañana antes de Rosh Hashaná, realizamos “Hatarat Nedarim” – la anulación de promesas. En términos de la Torá, decir algo tan simple como “me niego a volver a comer dulces” puede ser considerado una promesa legal. Es por esto que, antes de Rosh Hashaná, anulamos nuestras promesas, tanto si fueron realizadas intencionalmente o no. Esto se realiza de pie frente a tres hombres adultos, ante ellos solicitamos ser liberados de las promesas que realizamos. El texto completo puede ser encontrado en un Sidur o en un Majzor de Rosh Hashaná.

La cena festiva

Durante las Altas Fiestas, se utiliza una jalá redonda – simbolizando plenitud y finalización. Después de haber hecho la bendición de “Hamotzi”, es costumbre untar el pan en miel – simbolizando nuestro rezo por un nuevo año dulce.

Luego, después de que la mayoría del pan ha sido comido, tome una manzana y úntela en miel. Haga la bendición sobre la manzana (ya que “Hamotzi” no cubrió la manzana) y coma un pedacito de manzana. Luego diga, “Que sea Tú voluntad, Dios, renovarnos para un año nuevo bueno y dulce”.

¿Por qué pedimos por un año “bueno” y “dulce”? ¿No es que la palabra “bueno” automáticamente incluye “dulce”?

El judaísmo nos enseña que todo lo que sucede es para bien. Todo es parte de la voluntad divina. Incluso cosas que pueden parecer “malas” a nuestros ojos, son en realidad “buenas”. Por eso cuando pedimos a Dios que el año sea “dulce” (además de bueno), es porque sabemos que todo será para bien. Pero también pedimos que sea un bien “revelado” – es decir, que sepa “dulce” para nosotros.

En Rosh Hashaná, agregamos el párrafo Ya’aleh V’yavo en el rezo de Agradecimiento Después de la Comida.

Comidas simbólicas

En Rosh Hashaná comemos alimentos que simbolizan cosas buenas que deseamos para el siguiente año. Contemplamos lo que estas comidas simbolizan, y las conectamos con la Fuente de todas las cosas buenas.

Las comidas simbólicas están basadas en un juego de palabras que conecta el nombre de ciertas comidas con una esperanza en particular que tenemos para el nuevo año. Aquí veremos una lista del Talmud de comidas simbólicas que se acostumbra a comer en Rosh Hashaná. (La comida y su significado relacionado están escritos en letras mayúsculas).

Después de comer PUERRO o COL, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros enemigos sean DIEZMADOS”.

Después de comer REMOLACHA, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros adversarios sean ELIMINADOS”.

Después de comer DÁTILES, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros enemigos sean DESTRUIDOS”.

Después de comer CALABAZA, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que el decreto de nuestra sentencia sea ROTO, y que nuestros méritos sean PROCLAMADOS ante Ti”.

Después de comer GRANADA, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros méritos aumenten como las semillas de la GRANADA”.

Después de comer la CABEZA de un cordero o pescado, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que seamos como CABEZA y no como cola”.

Los rezos de Rosh HaShaná

Como en Rosh Hashaná hay tantos rezos especiales, utilizamos un libro especial de rezos llamado “Majzor”.

En la “Amidá” y en el “Kidush” para Rosh Hashaná, decimos la frase Iom Teruá. Sin embargo, si Rosh Hashaná cae en Shabat, decimos Zijrón Teruá. (Si una persona dice inadvertidamente la frase equivocada, no necesita repetir el rezo).

La súplica “Avinu Malkeinu” debe decirse en Rosh Hashaná, excepto cuando Rosh Hashaná coincide con Shabat, debido a que en Shabat no se dicen súplicas. Si Rosh Hashaná cae en viernes, no se dice “Avinu Malkeinu” en Minjá.

Durante las Altas Fiestas, la cortina del arca se cambia por una blanca, para simbolizar que “nuestros errores serán blanqueados como la nieve”.

El jazán (cantor) para las Grandes Festividades no debe ser elegido por su talento vocal solamente. Idealmente, el jazan debe tener más de 30 años, ser temeroso de Dios, erudito de la Torá, humilde, y casado. Un hombre erudito menor de 30 con otras condiciones es aceptable. Sin embargo es preferible permitir que un jazan inadecuado guíe el servicio, antes que causar conflicto sobre el tema en la comunidad.

Como existe la pregunta de si la bendición de She’hejianu debe ser recitada en el segundo día de Rosh Hashaná, acostumbramos comer una fruta nueva o usar una nueva prenda de vestir y decir She’hejianu sobre ella. Cuando decimos She’hejianu, debemos tener en mente las mitzvot de encender velas, Kidush y escuchar el shofar.

El shofar

La mitzvá esencial de Rosh Hashaná es escuchar el sonido del shofar. Los sonidos del shofar después de la Lectura de la Torá se llaman “Tekiot M’yushav”.

La obligación mínima es escuchar nueve sonidos. Sin embargo, hay duda si el sonido del shofar debe ser del tipo que suena como un gemido (Shevarim), o como un sollozo (Teruá), o una combinación (Shevarim-Teruá). Por eso, se llevan a cabo los tres sonidos, cada uno precedido y seguido de un sonido continuo, Tekiá. Tres de cada serie da como resultado 30 sonidos en total, los que son necesarios para quitar todas las dudas de que el precepto de la Torá ha sido cumplido.

Se acostumbra tocar el shofar en el mismo lugar donde se lee la Torá, para que el mérito de la Torá nos ayude. El shofar debe ser tocado durante el día. En la antigüedad, cuando los romanos perseguían a los judíos, los rabinos instituyeron tocar el shofar antes de Musaf, ya que los romanos tenían guardias en las sinagogas temprano en las mañanas.

La persona que toca el shofar debe estar de pie. Debe ser instruido inmediatamente antes de tocarlo de tener la intención de cumplir con la obligación para todos los que lo escuchen. Similarmente, a todos los que lo escuchen se les debe recordar el tener la intención de que su obligación está siendo cumplida.

Antes de tocar, se recitan dos bendiciones: “escuchar el sonido de shofar” y She’hejianu. Una vez que las bendiciones se hayan hecho, no se debe hablar hasta el final del sonido del shofar.

Las mujeres pueden tocar el shofar para ellas mismas y recitar la bendición (las mujeres sefaradiot no recitan la bendición). Un niño que tiene edad suficiente para ser educado en mitzvot debe escuchar el shofar.

El shofar no se toca cuando Rosh Hashaná cae en Shabat.

El shofar utilizado en Rosh Hashaná debe ser un cuerno curvo de carnero, más largo que 10 cm. Está permitido utilizar un shofar hecho de un animal que no fue sacrificado ritualmente. De hecho, cualquier shofar es aceptable excepto el cuerno de una vaca, buey o una especie animal no casher.

En el rezo de la “Amidá” en Musaf, hay tres bendiciones especiales: Maljiot (alabanza a Dios el Rey), Zijronot (plegaria a Dios de recordar los méritos de nuestros Ancestros), y Shofrot (el significado del shofar). Durante la repetición del jazan, tocamos 30 sonidos adicionales en las variadas combinaciones.

Se acostumbra a tocar 40 sonidos extra al final del servicio, llegando a un total de 100. Se acostumbra a prolongar el sonido final, el cual es llamado Tekiá Gedolá.

Otras costumbres

Se acostumbra a saludar a los demás de la siguiente manera: “L’shaná Tová – Ketivá ve-jatimá Tová”. Esto significa: “Para un año bueno – Que seas inscrito y sellado en el Libro de la Vida”.

Uno debe tratar de no dormir o hacer caminatas ociosas en el día de Rosh Hashaná. (El Arizal permite una siesta en la tarde).

Se recomienda evitar las relaciones maritales, excepto si Rosh Hashaná cae en la noche de la inmersión de la esposa en la Mikve.

Si un Brit Milá cae en Rosh Hashaná, debe ser realizado entre la lectura de la Torá y el toque del shofar.

Tashlij

El rezo de “Tashlij” se dice en la primera tarde de Rosh Hashaná en una extensión de agua que preferentemente tenga peces. Estos rezos son simbólicos para arrojar nuestros errores. Por supuesto, es tonto pensar que nos podemos deshacer de nuestros pecados al vaciar nuestros bolsillos. Más bien, el enfoque judío consiste en una profunda introspección y un compromiso de cambio. Más aún, la idea completa de “Tashlij” es en parte, conmemorar el Midrash que dice que cuando Abraham fue a la Akeida (sacrificio de Isaac), él tuvo que pasar a través de agua que le llegaba hasta el cuello.

Si Rosh Hashaná cae en Shabat, “Tashlij” se corre para el segundo día. Si “Tashlij” no se dijo en Rosh Hashaná mismo, puede ser dicho en cualquier momento durante los Diez Días de Arrepentimiento.

Ambos, la fuente de agua y los peces son símbolos. En la literatura Talmúdica la Torá es representada como agua. ¡Tal como los peces no pueden vivir sin agua, así también un judío no puede vivir sin Torá!

También, el hecho de que los peces nunca cierran sus ojos, sirve de recordatorio que, así también, los ojos de Dios (por decirlo así) nunca están cerrados; Él sabe de cada uno de nuestros movimientos.

Este es el texto de “Tashlij:”

¿Quién es como Tú, Dios, que elimina la iniquidad y pasa por alto las trasgresiones del resto de Su heredad? Él no permanece enojado por siempre porque Él desea la bondad. Él será misericordioso con nosotros nuevamente, y eliminará nuestras iniquidades, y echará en las profundidades del mar todos sus pecados.

Concede la verdad a Iaacov, la bondad a Abraham así como juraste a nuestros antepasados desde tiempos lejanos.

De los estrechos yo llamo a Dios, Dios me responde ampliamente. Dios está conmigo, no tendré miedo ¿qué puede hacerme el hombre? Dios está conmigo para ayudarme, y veré a mis enemigos (aniquilados). Es mejor refugiarse en Dios que confiar en el hombre. Es mejor refugiarse en Dios, que depender de los nobles.

Muchas personas también leen los Salmos 33 y 130.

Previo a Rosh Hashaná

Un componente clave en la preparación de Rosh Hashaná es pedir disculpas a toda persona a quien le pudiésemos haber hecho un mal durante el año anterior. En lo posible, queremos comenzar el año con una tablilla limpia — sin que nadie abrigue rencor contra nosotros. También hay que ser rápidos para perdonar a aquellos que nos han hecho mal.

Mucha gente tiene la costumbre de ir a la mikve antes de Rosh Hashaná después del mediodía. La mikve, que tiene el poder de purificar ciertos tipos de impurezas espirituales, puede ser una parte importante del proceso de teshuvá (retorno a Dios).

Otros tienen la costumbre de visitar un cementerio en la mañana previa a Rosh Hashaná y rezar ante las tumbas de los justos. Por supuesto, no le rezamos a los justos, sino que sólo a Dios, que oye nuestros rezos en mérito de los justos.

En la mañana antes de Rosh Hashaná, realizamos “Hatarat Nedarim” – la anulación de promesas. En términos de la Torá, decir algo tan simple como “me niego a volver a comer dulces” puede ser considerado una promesa legal. Es por esto que, antes de Rosh Hashaná, anulamos nuestras promesas, tanto si fueron realizadas intencionalmente o no. Esto se realiza de pie frente a tres hombres adultos, ante ellos solicitamos ser liberados de las promesas que realizamos. El texto completo puede ser encontrado en un Sidur o en un Majzor de Rosh Hashaná.

La cena festiva

Durante las Altas Fiestas, se utiliza una jalá redonda – simbolizando plenitud y finalización. Después de haber hecho la bendición de “Hamotzi”, es costumbre untar el pan en miel – simbolizando nuestro rezo por un nuevo año dulce.

Luego, después de que la mayoría del pan ha sido comido, tome una manzana y úntela en miel. Haga la bendición sobre la manzana (ya que “Hamotzi” no cubrió la manzana) y coma un pedacito de manzana. Luego diga, “Que sea Tú voluntad, Dios, renovarnos para un año nuevo bueno y dulce”.

¿Por qué pedimos por un año “bueno” y “dulce”? ¿No es que la palabra “bueno” automáticamente incluye “dulce”?

El judaísmo nos enseña que todo lo que sucede es para bien. Todo es parte de la voluntad divina. Incluso cosas que pueden parecer “malas” a nuestros ojos, son en realidad “buenas”. Por eso cuando pedimos a Dios que el año sea “dulce” (además de bueno), es porque sabemos que todo será para bien. Pero también pedimos que sea un bien “revelado” – es decir, que sepa “dulce” para nosotros.

En Rosh Hashaná, agregamos el párrafo Ya’aleh V’yavo en el rezo de Agradecimiento Después de la Comida.

Comidas simbólicas

En Rosh Hashaná comemos alimentos que simbolizan cosas buenas que deseamos para el siguiente año. Contemplamos lo que estas comidas simbolizan, y las conectamos con la Fuente de todas las cosas buenas.

Las comidas simbólicas están basadas en un juego de palabras que conecta el nombre de ciertas comidas con una esperanza en particular que tenemos para el nuevo año. Aquí veremos una lista del Talmud de comidas simbólicas que se acostumbra a comer en Rosh Hashaná. (La comida y su significado relacionado están escritos en letras mayúsculas).

Después de comer PUERRO o COL, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros enemigos sean DIEZMADOS”.

Después de comer REMOLACHA, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros adversarios sean ELIMINADOS”.

Después de comer DÁTILES, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros enemigos sean DESTRUIDOS”.

Después de comer CALABAZA, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que el decreto de nuestra sentencia sea ROTO, y que nuestros méritos sean PROCLAMADOS ante Ti”.

Después de comer GRANADA, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros méritos aumenten como las semillas de la GRANADA”.

Después de comer la CABEZA de un cordero o pescado, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que seamos como CABEZA y no como cola”.

Los rezos de Rosh HaShaná

Como en Rosh Hashaná hay tantos rezos especiales, utilizamos un libro especial de rezos llamado “Majzor”.

En la “Amidá” y en el “Kidush” para Rosh Hashaná, decimos la frase Iom Teruá. Sin embargo, si Rosh Hashaná cae en Shabat, decimos Zijrón Teruá. (Si una persona dice inadvertidamente la frase equivocada, no necesita repetir el rezo).

La súplica “Avinu Malkeinu” debe decirse en Rosh Hashaná, excepto cuando Rosh Hashaná coincide con Shabat, debido a que en Shabat no se dicen súplicas. Si Rosh Hashaná cae en viernes, no se dice “Avinu Malkeinu” en Minjá.

Durante las Altas Fiestas, la cortina del arca se cambia por una blanca, para simbolizar que “nuestros errores serán blanqueados como la nieve”.

El jazán (cantor) para las Grandes Festividades no debe ser elegido por su talento vocal solamente. Idealmente, el jazan debe tener más de 30 años, ser temeroso de Dios, erudito de la Torá, humilde, y casado. Un hombre erudito menor de 30 con otras condiciones es aceptable. Sin embargo es preferible permitir que un jazan inadecuado guíe el servicio, antes que causar conflicto sobre el tema en la comunidad.

Como existe la pregunta de si la bendición de She’hejianu debe ser recitada en el segundo día de Rosh Hashaná, acostumbramos comer una fruta nueva o usar una nueva prenda de vestir y decir She’hejianu sobre ella. Cuando decimos She’hejianu, debemos tener en mente las mitzvot de encender velas, Kidush y escuchar el shofar.

El shofar

La mitzvá esencial de Rosh Hashaná es escuchar el sonido del shofar. Los sonidos del shofar después de la Lectura de la Torá se llaman “Tekiot M’yushav”.

La obligación mínima es escuchar nueve sonidos. Sin embargo, hay duda si el sonido del shofar debe ser del tipo que suena como un gemido (Shevarim), o como un sollozo (Teruá), o una combinación (Shevarim-Teruá). Por eso, se llevan a cabo los tres sonidos, cada uno precedido y seguido de un sonido continuo, Tekiá. Tres de cada serie da como resultado 30 sonidos en total, los que son necesarios para quitar todas las dudas de que el precepto de la Torá ha sido cumplido.

Se acostumbra tocar el shofar en el mismo lugar donde se lee la Torá, para que el mérito de la Torá nos ayude. El shofar debe ser tocado durante el día. En la antigüedad, cuando los romanos perseguían a los judíos, los rabinos instituyeron tocar el shofar antes de Musaf, ya que los romanos tenían guardias en las sinagogas temprano en las mañanas.

La persona que toca el shofar debe estar de pie. Debe ser instruido inmediatamente antes de tocarlo de tener la intención de cumplir con la obligación para todos los que lo escuchen. Similarmente, a todos los que lo escuchen se les debe recordar el tener la intención de que su obligación está siendo cumplida.

Antes de tocar, se recitan dos bendiciones: “escuchar el sonido de shofar” y She’hejianu. Una vez que las bendiciones se hayan hecho, no se debe hablar hasta el final del sonido del shofar.

Las mujeres pueden tocar el shofar para ellas mismas y recitar la bendición (las mujeres sefaradiot no recitan la bendición). Un niño que tiene edad suficiente para ser educado en mitzvot debe escuchar el shofar.

El shofar no se toca cuando Rosh Hashaná cae en Shabat.

El shofar utilizado en Rosh Hashaná debe ser un cuerno curvo de carnero, más largo que 10 cm. Está permitido utilizar un shofar hecho de un animal que no fue sacrificado ritualmente. De hecho, cualquier shofar es aceptable excepto el cuerno de una vaca, buey o una especie animal no casher.

En el rezo de la “Amidá” en Musaf, hay tres bendiciones especiales: Maljiot (alabanza a Dios el Rey), Zijronot (plegaria a Dios de recordar los méritos de nuestros Ancestros), y Shofrot (el significado del shofar). Durante la repetición del jazan, tocamos 30 sonidos adicionales en las variadas combinaciones.

Se acostumbra a tocar 40 sonidos extra al final del servicio, llegando a un total de 100. Se acostumbra a prolongar el sonido final, el cual es llamado Tekiá Gedolá.

Otras costumbres

Se acostumbra a saludar a los demás de la siguiente manera: “L’shaná Tová – Ketivá ve-jatimá Tová”. Esto significa: “Para un año bueno – Que seas inscrito y sellado en el Libro de la Vida”.

Uno debe tratar de no dormir o hacer caminatas ociosas en el día de Rosh Hashaná. (El Arizal permite una siesta en la tarde).

Se recomienda evitar las relaciones maritales, excepto si Rosh Hashaná cae en la noche de la inmersión de la esposa en la Mikve.

Si un Brit Milá cae en Rosh Hashaná, debe ser realizado entre la lectura de la Torá y el toque del shofar.

Tashlij

El rezo de “Tashlij” se dice en la primera tarde de Rosh Hashaná en una extensión de agua que preferentemente tenga peces. Estos rezos son simbólicos para arrojar nuestros errores. Por supuesto, es tonto pensar que nos podemos deshacer de nuestros pecados al vaciar nuestros bolsillos. Más bien, el enfoque judío consiste en una profunda introspección y un compromiso de cambio. Más aún, la idea completa de “Tashlij” es en parte, conmemorar el Midrash que dice que cuando Abraham fue a la Akeida (sacrificio de Isaac), él tuvo que pasar a través de agua que le llegaba hasta el cuello.

Si Rosh Hashaná cae en Shabat, “Tashlij” se corre para el segundo día. Si “Tashlij” no se dijo en Rosh Hashaná mismo, puede ser dicho en cualquier momento durante los Diez Días de Arrepentimiento.

Ambos, la fuente de agua y los peces son símbolos. En la literatura Talmúdica la Torá es representada como agua. ¡Tal como los peces no pueden vivir sin agua, así también un judío no puede vivir sin Torá!

También, el hecho de que los peces nunca cierran sus ojos, sirve de recordatorio que, así también, los ojos de Dios (por decirlo así) nunca están cerrados; Él sabe de cada uno de nuestros movimientos.

Este es el texto de “Tashlij:”

¿Quién es como Tú, Dios, que elimina la iniquidad y pasa por alto las trasgresiones del resto de Su heredad? Él no permanece enojado por siempre porque Él desea la bondad. Él será misericordioso con nosotros nuevamente, y eliminará nuestras iniquidades, y echará en las profundidades del mar todos sus pecados.

Concede la verdad a Iaacov, la bondad a Abraham así como juraste a nuestros antepasados desde tiempos lejanos.

De los estrechos yo llamo a Dios, Dios me responde ampliamente. Dios está conmigo, no tendré miedo ¿qué puede hacerme el hombre? Dios está conmigo para ayudarme, y veré a mis enemigos (aniquilados). Es mejor refugiarse en Dios que confiar en el hombre. Es mejor refugiarse en Dios, que depender de los nobles.

Muchas personas también leen los Salmos 33 y 130.

20PreguntasAnoNuevo

Una forma efectiva de hacer que tu vida avance es hacerte preguntas existenciales. El tiempo tradicional para hacerlo es la época de Rosh HaShaná.

No trates de responder todas las preguntas inmediatamente. Tómate un poco de tiempo y medita sobre cada una por al menos cinco minutos.

Cuando te sientas satisfecho por tener una respuesta concreta y realista continúa con la pregunta siguiente. Te vendrá bien dividir la tarea en varias sesiones.

Luego vuelve a cada respuesta y clarifícala. Después, realiza un plan de acción para lograr tus objetivos.

Puede que quieras tener esta lista contigo a la hora del toque del shofar, un momento de especial inspiración y entendimiento.

(1) ¿Cuándo siento con más intensidad que mi vida es significativa?

(2) ¿Qué es lo que me haría más feliz en el mundo?

(3) ¿Cuáles fueron mis tres logros más significativos en el último año?

(4) ¿Cuáles fueron mis cinco mayores errores en el último año?

(5) ¿Por qué proyecto u objetivo inconcluso me arrepentiré más dentro de un año?

(6) Si supiera que no podría fallar, ¿qué trataría de lograr en la vida?

(7) ¿Cuáles son mis tres principales objetivos en la vida? ¿Qué pasos prácticos puedo tomar, en los próximos dos meses, hacia esos objetivos?

(8) ¿Cuál es la decisión más importante que tengo que hacer este año?

(9) ¿Qué decisión importante evité el año pasado?

(10) ¿Qué actividad me da la mayor sensación de respeto hacia mí mismo?

(11) ¿Qué tipo de persona quiero ser dentro de un año?

(12) ¿Qué tipo de persona quiero ser dentro de cinco años?

(13) Durante el año pasado, ¿mis relaciones más importantes se reforzaron y profundizaron o se estancaron y fueron a la deriva?

(14) ¿Qué puedo hacer este año para nutrir esas relaciones?

(15) ¿En qué áreas de mi vida me estoy escondiendo de Dios?

(16) ¿Cuál sería un paso que me puedo comprometer a dar para acercarme a Dios?

(17) Si pudiera cambiar sólo una cosa de mi persona, ¿qué sería?

(18) ¿Hay ideales por los que estaría dispuesto a morir?

(19) Si pudiera volver a vivir mi vida, ¿qué cambiaría?

(20) ¿Qué me gustaría que esté escrito en mi lápida? ¿Cómo comienzo a vivir así ahora?

 

 

 

Elul es el último mes del año

כ׳ באב ה׳תשע״ה (August 5, 2015) por  
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Elul
Elul es el último mes del año hebreo. Con el primer día del mes comienzan los Cuarenta Días en los que Moshé Rabeinu subió por tercera vez al Monte Sinaí para pedir el perdón de Di-s por el pecado del becerro de oro y recibir, a su vez, las segundas Lujot (Tablas de la Ley). Estos fueron días de misericordia para el pueblo de Israel. Todo el pueblo se reunió para rezar y ayunar hasta que en el día de Iom Kipur (40 días después), fueron perdonados por Di-s.

Es por este motivo que estos 40 días desde el 1º de Elul hasta Iom Kipur, se fijaron como días de arrepentimiento y reflexión.

Moisés ascendió al Monte Sinaí por tercera vez, para recibir las Segundas Tablas de la Ley. Era un momento propicio para el acercamiento mutuo de los judíos hacia Di-s y de Di-s ha-cia los judíos, tras el pecado del “Becerro de oro”. Esta relación recíproca de acercamiento llegó a su clímax el día 10 de Tishrei, que hoy es Iom Kipur -Día del Perdón-, cuando Di-s le dijo a Moisés: “Salajti kidvarja” -‘He perdonado de acuerdo a tus palabras’ Números 14: 20- quedando establecidos esos cuarenta días, 30 de Elul y 10 de Tishrei como días de misericordia y perdón para el pueblo judío.

Leyes y Costumbres de Elul

Se toca el Shofar – Se acostumbra tocar el Shofar todos los días del mes de Elul, excepto en Shabat y en víspera de Rosh Hashaná.

Revisación de Tefilín y Mezuzot – Es costumbre en muchas comunidades entregar los Tefilín y Mezuzot para su control a un Sofer (Escriba) para asegurarnos de que aún siguen siendo aptos para ser usados.

Augurios y deseos – Se acostumbra a desearse unos a otros “Ketivá Vajatimá Tová”, o sea, que seamos inscriptos y sellados para bien.

Salmos – Desde el primer día de Rosh

El mes de Elul: tiempo de Piedad y Perdón.

El mes de Elul, último mes del calendario hebreo, nos envuelve con sus días en una suerte de desafío espiritual único.

Los cuarenta días entre Rosh Jodesh Elul y Yom Kipur son más propicios para el arrepentimiento que cualquier otro período del año, son días de la misericordia y el favor Divinos. Aunque el Todopoderoso acepta el arrepentimiento de sus hijos todo el año, estos días son convenientes para el arrepentimiento. En Rosh Jodesh Elul, Moisés subió al Monte Sinaí para recibir las segundas tablas, y esto fue una indicación y la prueba de que Di-s había aceptado el arrepentimiento de Israel y perdonado por el pecado del Becerro de oro. Moisés demoró en la montaña cuarenta días durante los cuales oró a Di-s para perdonar a Israel, y en Yom Kipur Di-s dijo a Moshé, “he perdonado como me has solicitado” y le dio el segundo conjunto de tablas. Desde entonces, estos días han sido designados como días de la buena voluntad Divina, y el diez de Tishre ha sido observado como un día del perdón para los judíos.

Elul, como último mes, como los días (escasos) que preceden al nacimiento de un nuevo periodo, nos invita a reflexionar, por un lado, y a expresar nuestras pasiones, por el otro.

El Talmud, en el tratado de Berajot nos relata: “Todos los días se escucha una voz de los Cielos, como el llanto de una paloma que exclama: Desgraciados mis hijos, que por sus transgresiones destruí mi Casa, quemé Mi Templo y los desterré entre los pueblos del mundo”.

Con estas palabras, y en forma simbólica, nos demuestra el Talmud el dolor Divino por las desgracias del pueblo judío, palabras que ratifica el Midrash: “Cuando el pueblo de Israel se encuentra en el destierro, la Divinidad también sale al exilio”.

El castigo es sólo un medio educativo para conducirnos al arrepentimiento y guiarnos por el verdadero camino. Por eso es que antes del Día del Juicio (Rosh Hashaná), Di-s nos invita al arrepentimiento, como dijo el Rey Salomón en el Cantar de los Cantares: “Cuando me vuelco a Di-s, Di-s se vuelca hacia mí”.

Con esta alegórica interrelación del judío con Di-s, con la primera letra hebrea de cada palabra, se forma la palabra Elul, y el valor numérico (guematria) de la última letra del versículo (iod = 10) multiplicada por cuatro, nos da cuarenta. Este número simboliza los cuarenta días de arrepentimiento que median desde el primer día de Elul hasta el décimo del mes de Tishré (Yom Kipur).

El mes de Elul: ¡Todo lo que necesitas saber!

Si tuvieras una importante cita en un juzgado —una que determinará tu futuro financiero, o incluso tu propia vida— te asegurarías de estar preparado varias semanas antes.

En Rosh HaShaná, cada persona es juzgada por el mérito de sus acciones. Si pasará el año con vida o no. Si tendrá éxito financiero o la ruina. Si estará sano o enfermo. Todas estas cosas se determinan en Rosh HaShaná.

Elul, el mes previo a Rosh HaShaná, da comienzo a un período de intensa introspección, de clarificar los objetivos de la vida, y de acercarse a Dios. Es un tiempo para entender cuál es el propósito de la vida, en vez de avanzar superficialmente a través de ella acumulando dinero y buscando gratificaciones. Es un momento en el que damos un paso atrás y nos miramos a nosotros crítica y honestamente, como lo han hecho los judíos desde tiempos inmemoriales, con la intención de mejorar.

Las cuatro letras hebreas de la palabra Elul (alef, lamed, vav, lamed) son las primeras letras de las cuatro palabras Ani le dodí ve dodí li, ‘yo soy para mi amado y mi amado es para mí’ (Cantar de los cantares 6:3). Estas palabras resumen la relación entre Dios y su pueblo.

En otras palabras, el mes anterior a Rosh HaShaná es un momento en el cual Dios se acerca a nosotros, en un esfuerzo por crear una atmósfera más espiritual e inspiradora, una atmósfera que estimule la Teshuvá.

Un período de 40 días

Rebobinemos 3.000 años hacia el desierto del Sinai. Dios ha dicho los Diez Mandamientos, y los judíos han construido el becerro de oro. Moisés desesperadamente suplica a Dios para que perdone a la nación.

En el primer día de Elul, Moisés sube al Monte Sinai, y 40 días después —en Iom Kipur— regresa al pueblo, con un nuevo par de tablas en la mano.

Para nosotros también, el mes de Elul comienza un período de 40 días que culmina en el día más sagrado del año, Iom Kipur.

¿Por qué 40 días? Cuarenta es un número de limpieza y purificación. Las lluvias del diluvio de Noaj se prolongaron durante 40 días, y la mikve, el baño ritual de purificación, contiene 40 medidas de agua.

Elul es una oportunidad enorme. Durante este tiempo, muchas personas aumentan su estudio de Torá y realizan buenas acciones. Y muchos también hacen un jeshvón diario; una contabilidad espiritual de pérdidas y ganancias.

El momento más auspicioso para embarcarse en un programa de autodesarrollo es el primer día del mes hebreo de Elul. Por muchas generaciones, Elul ha sido un tiempo propicio para el cambio personal y la renovación. Elul, como el mes que precede a las grandes festividades de Rosh HaShaná y Iom Kipur, es un tiempo de preparación específicamente reservado para esos eventos.

Cuarenta días para un “nuevo tú”

El primer Elul

Para situar al mes de Elul en un contexto histórico, recordaremos la historia del pueblo judío en el Monte Sinai: ellos habían cometido un grave error con el becerro de oro, y las cosas no se veían bien vis a vis en su relación con Dios.

Fue en el primer día de Elul que el proceso de reconciliación comenzó. Ese día, Moshé ascendió al Monte Sinai (por tercera vez), donde pasó 40 días rezando en nombre de la nación. Al mismo tiempo, los judíos mismos sondaron las profundidades de sus corazones y renovaron su convicción de aceptar el desafío que habían recibido en el Sinai.

Cuarenta días más tarde, los judíos se habían elevado a sí mismos hacia una posición espiritual donde eran aptos una vez más para una relación con la divinidad. En ese día Moshé descendió del monte con un segundo juego de Tablas, simbolizando el perdón de Dios y el restablecimiento de los judíos como la nación que debería llevar el mensaje de Dios. Ese día de reunificación fue Iom Kipur, el día de la expiación.

Patrón de cuarenta

¿Por qué el proceso tomó específicamente 40 días? Lo que es más, el número 40 aparece en decenas de lugares en la Torá. La primera vez que Moshé subió a la montaña, también estuvo allí 40 días. Asimismo, en la historia de Noaj y el diluvio, la lluvia cayó durante 40 días. Los judíos vagaron por el desierto durante 40 años. Y un baño ritual judío (“Mikve”) debe contener un mínimo de 40 unidades de agua. Y la lista de “cuarenta” es aun más larga…

Cuarenta representa el concepto de renovación: un nuevo comienzo. Cuarenta significa que algo puede tener el mismo aspecto antiguo en su superficie, pero su esencia es totalmente nueva. Considera lo siguiente:

La primera vez que Moshé ascendió el Monte Sinai durante 40 días para recibir la Torá, los judíos se transformaron en una nación. Los 40 días de lluvia de Noaj simbolizan el mundo partiendo de nuevo de cero. Los 40 años errando en el desierto fueron una transformación para pueblo judío, pasaron de estar arraigados a la mentalidad esclava de Egipto, a una que entiende la verdadera libertad. Y la inmersión en la Mikve es el símbolo judío consumado de renovación espiritual. (Similarmente, no es coincidencia que Dios decretara 40 semanas para el desarrollo humano en el útero).

Los 40 días desde Elul hasta Iom Kipur fueron cruciales para renovar la relación entre Dios y el pueblo judío. Cada vez que percibimos a Dios como distante, podemos estar seguros de que no es Dios quien se alejó, sino que el pueblo no es digno de esa relación intima. Ellos pasaron 40 días cambiando su interior, y desde entonces, Elul es el momento ideal para el crecimiento personal y la renovación.

¿Quién te gustaría ser?

Los sabios enseñan que desde el momento de la concepción humana, toma 40 días para que el alma entre en el cuerpo por primera vez.

Iom Kipur, que acontece 40 días después de Elul, es el día de renacimiento espiritual. Es decir, es el día en que un “nuevo tú” nacerá. Así, el primero de Elul marca la concepción del “nuevo tú” espiritual.

El desarrollo necesario para recibir tu alma renovada comienza ahora.

Así que, ¿quién te gustaría ser dentro de 40 días? Imaginemos por unos minutos que todo es posible. Supón que podrías eliminar todo lo que es malo y mejorar todo lo que es bueno sobre ti. ¿Quién te gustaría ser?

Dedica unos minutos visualizando el “tú” ideal. (Es mejor escribirlo en una hoja). Piensa en este tipo de preguntas:

—¿Qué clase de amigo, padre o madre te gustaría ser? —¿Cómo actuarías en público? —¿Cómo manejarías tus asuntos privados? —¿Qué hábitos te gustaría romper? —¿Cómo te gustaría hablar? —¿En qué piensas dedicar tu tiempo y energías? —¿Qué te gustaría entender? —¿Sobre qué ámbitos te gustaría tener un mayor control? —¿Qué cosas prefieres que no entren más en tu mente? —¿En qué condiciones te gustaría que este tu cuerpo? —¿En qué áreas te gustaría ser más cuidadoso? —¿En qué áreas te gustaría tener menos preocupaciones?

Una vez que hayas definido el “tú” ideal, trata de describir a esa persona con la máxima cantidad de detalles posible. Esto no quiere decir que te convertirás en esa persona el próximo año, pero si no sabes adónde estás tratando de ir, no llegarás nunca.

Articula algunos objetivos concretos. Ese es el primer paso para un cambio permanente hacia el bien. Como dice el Talmud:

“Por el camino que la persona quiere ir, por ese camino es conducido”. (Makot 10b)

Adiciones a los servicios

Comenzando el segundo día de Rosh Jodesh Elul, es la costumbre ashkenazí tocar el Shofar cada mañana después de las plegarias matutinas, con el fin de despertarnos para el Día del Juicio que se aproxima. El sonido del Shofar nos inspira a aprovechar la oportunidad de Elul al máximo.

También a partir de Elul, nosotros decimos el Salmo 27 en los servicios de la mañana y la noche. En este Salmo, el rey David exclama: “Una cosa pido… habitar en la casa de Dios todos los días de mi vida”. Nos centramos en la fuerza unificadora de Dios en nuestras vidas, y nos esforzamos por aumentar nuestra conexión con la dimensión trascendente del infinito.

Selijot

Comenzando el sábado por la noche antes de Rosh HaShaná, recitamos Selijot, una serie especial de oraciones que invocan la misericordia de Dios. Si Rosh HaShaná cae al comienzo de la semana, entonces Selijot comenzará el sábado por la noche de la semana anterior. (Los sefaradim comienzan diciendo Selijot en Rosh Jodesh Elul).

Tras el pecado del becerro de oro, Moisés le pidió a Dios que le explicara el sistema a través del cual se relaciona con el mundo. La respuesta de Dios, conocida como “los 13 atributos de misericordia”, constituyen la esencia de las oraciones de Selijot. “Los 13 atributos” hablan de “la paciencia de Dios”. El mismo Dios que nos creó sin antecedentes y en un mundo de oportunidades, nos da otra oportunidad si es que hemos abusado de la primera.

Las Selijot deben decirse con minián. Si esto no es posible, entonces las Selijot se recitan de manera individual, omitiendo las partes en arameo y “los 13 atributos de misericordia”.

Finalmente, el aspecto más importante de Elul es hacer un plan para la vida. Porque cuando llegue el gran día, y cada individuo se para ante Dios para pedir por un año más, ¡querremos saber qué es lo que estamos pidiendo!

Escuchando el Llamado del Shofar

El Shofar — tiene en él un aura de temor y santidad. Su toque puede destruir corazones de piedra y eliminar las capas de complacencia. Su llamado es capaz de llevarnos a lugares dentro de nosotros mismos impenetrables por cualquier otro medio.

El Baal Shem Tov dijo: “En el palacio del Rey hay muchas cámaras y cada una necesita una llave diferente. Hay una llave, un instrumento, sin embargo, que puede abrir todas las puertas — el hacha. El Shofar es un hacha. Cuando una persona con pasión rompe su corazón delante del Todopoderoso, el puede demoler cualquier puerta en el palacio del Rey de reyes”.

El Baal Shem Tov enseña que el Shofar es una manera emocional e intuitiva de ganar acceso a los rincones más profundos de nuestro corazón, y el conocimiento de Dios. Su toque, este sonido sin palabras, habla al corazón de una manera en la cual todas las grandes palabras e ideas no pueden acercarse.

El Rey David, por otro lado, parece contradecir esto. En referencia al Shofar él dice, “Feliz es el pueblo que sabe la truá (es decir, el toque del Shofar)” (Salmos 89:16). El Rey David no dice, “Feliz es el pueblo que escucha la truá”. El énfasis parece estar en la intelectualización. De acuerdo a esto, tendríamos que utilizar nuestros intelectos con gran esfuerzo si realmente quisiéramos beneficiarnos del Shofar.

¿Cuál es entonces la respuesta? ¿Es emocional el Shofar, una experiencia intuitiva, como el Baal Shem Tov sugiere, o es intelectual, como las palabras del Rey David implican?

 

El Mensaje Oculto

¿Cuál es ese mensaje? Maimónides explica: “Hay un mensaje oculto que se supone que debemos inferir escuchando el Shofar. Sugiere: “¡dormilones! ¡Despierten de su sueño! ¡Soñadores! ¡Despierten de su letargo! Examinen sus actos. Recuerden a su creador y hagan teshuvá…”.

El llamado del Shofar es el llamado a la teshuvá. Teshuvá, a menudo mal traducida como “arrepentimiento”, significa literalmente “retorno”, y se refiere a “volver” al camino de la ética y la espiritualidad indicada en la Torá. Maimónides, sin embargo, no solo propone que el Shofar nos invita a realizar una teshuvá exterior. Es una teshuvá que nos lleva a “recordar a nuestro creador”.

A veces podemos hacer teshuvá en actos particulares y no llegar realmente a la raíz del problema. Mientras atendamos sólo los síntomas, pero descuidemos la causa central, nos encontraremos a nosotros mismos arreglando problemas secundarios. El Shofar nos recuerda apuntar hacia el núcleo: recordar a nuestro creador. Cada falla es en última instancia un olvido de que vivimos en presencia de Dios. Hacer teshuvá significa llegar a la raíz del problema y profundizar nuestro conocimiento de Dios.

La Voz Interior

Hay una cuestión legal interesante, que se discute en el Talmud en relación a escuchar un Shofar que se colocó dentro de otro Shofar: ¿Ha cumplido uno con su obligación escuchando el sonido de este Shofar doble?

La respuesta es, him kol p’nimi shoma, iatza – “si la voz del Shofar interno se escucha, él ha cumplido con su obligación”. El tiene que asegurarse de que está escuchando el sonido del Shofar interno, no del externo.

En un sentido metafórico, esto puede ser interpretado: “si la voz interna (de la persona) escucho (el Shofar) el cumplió con su obligación”. En otras palabras, el propósito del Shofar es invocar una reacción en el “interior” de la persona — kol pnimi. El Shofar no es solamente un sonido que escuchamos con nuestros oídos físicos. El Shofar es más que un ruido, es una voz despertando la voz divina dentro de nuestro ser más profundo que nos llama a volver a nuestra fuente.

Y esta es la razón por la cual la bendición del Shofar dice: “Bendito eres… que nos ordenaste a escuchar la voz del Shofar”. La bendición no es “…que nos ordenaste a soplar (litkoa) el Shofar”, sino a “escuchar (lishmoa) el Shofar”. Debemos escucharlo. Tiene que afectarnos. Su sonido debe hacer eco en las cámaras más internas de nuestras almas, de nuestras profundidades olvidadas. Tenemos que retornar a nuestra “voz interna” — esa parte de nosotros hecha a imagen de Dios. Si lo hacemos, nos encontraremos automáticamente transformados en muchas formas.

El Shofar Viviente

Dios que creo el primer ser humano en Rosh Hashaná, primero lo creo del suelo. “Y Dios formo al humano del polvo de la tierra…”. El ser humano era físico. Después, sin embargo, la Torá nos informa que Dios soplo el “aliento” de vida dentro de él – y el hombre se volvió un ser espiritual.

Somos seres humanos físicos. No podemos evitar los escollos de la fragilidad humana. Y no debemos negar nuestra naturaleza física. Al vivir una vida física incluso nuestros mejores esfuerzos no pueden prevenir caídas ocasionales y fracasos. La vida forzosamente produce un grado de alienación del alma. Nos alienamos de nuestra alma libre y nos identificamos con nuestra alma no libre. Escuchar al Shofar, nos ayuda a ponernos en contacto con nuestro verdadero ser, nuestra forma más profunda y original como creaciones hechas con tzelem Elokim, a imagen divina.

El Shofar físico no es más que el cuerno hueco de un carnero. Cuando el aliento de un ser humano es soplado a través de él, sin embargo, sufre una transformación. Se convierte en una encarnación viviente del corazón y emoción del ser humano expresando el interior divino que siente latir dentro de él, llamando a gritos a su creador.

  1. Rosh HaShaná marca el primero de los Diez Días de Arrepentimiento. Por lo tanto, hacemos sonar el shofar para anunciar y advertir que ha comenzado dicho período. Es corno si anunciáramos: Aquellos que quieran arrepentirse, deben hacerlo ahora, y si no quieren, no se les permitirá venir luego para protestar contra su destino. Esta es también la manera en que los reyes ejercen su poder, anunciando sus decretos con el acompañamiento de trompetas.
  2. El sonido del shofar nos recuerda la revelación en el Monte Sinaí, que también fue acompañada por sonidos de shofar. Así, al escuchar el shofar y recordar ese acontecimiento, una vez más aceptamos sobre nosotros aquello que nuestros padres asumieron sobre sí.
  3. Sirve para recordarnos las advertencias de nuestros Profetas, comparadas al sonido del shofar, como declara el versículo (Ezequiel 33:4-5): Y todo aquel que escuchare el sonido del shofar y no fuese cuidadoso entonces vendrá la espada y se lo llevará. Pero aquel que se cuide, habrá salvado su alma.
  4. Sirve para recordarnos la destrucción del Beit HaMikdash y el sonar de las trompetas del ejército de nuestros enemigos. Así, cuando escuchamos el shofar, debemos rezar por la reconstrucción de nuestro sagrado Templo.
  5. Sirve corno recordatorio del cuerno del carnero en la “Atadura de Itzjak” (Akedat Itzjak), quien ofreció su vida a Di-s pero en cuyo lugar fue sacrificado el carnero. De la misma manera, todos nosotros debernos estar dispuestos a entregar nuestras vidas en aras de la santificación del Nombre del Eterno, y rezarnos para que esto nos sirva de mérito y seamos recordados para bien.
  6. Despierta en nosotros una sensación de estremecimiento y temor que nos conduce a acercarnos a Di-s con humildad, como expresa el versículo (Amós 3:8): ¿Acaso es posible hacer sonar el shofar en la ciudad y que el pueblo no se estremezca?
  7. Sirve para recordarnos la proximidad del gran Día del juicio, como declara el versículo (Tzefania 1:14,16) El gran día de Di-s está próximo, cercano y pronto (en llegar)… es el día del sonido del shofar y de la terua.
  8. Sirve para recordarnos la futura convocatoria de todos los exiliados del pueblo judío y para despertar nuestro anhelo de que ello suceda, como declara el versículo (Isaías 27:13): Y será en aquel día que se haga sonar el gran shofar y retornarán los extraviados desde la tierra de Asiria…
  9. Sirve para recordarnos la resurrección de los difuntos, como declara el versículo (ibíd. 18:3): Todos los habitantes del mundo y los que descansan en la tierra verán cómo es alzado un estandarte en el monte, y escucharán el retumbar del shofar al hacerse sonar.

Costumbres del mes de Elul

Se acostumbra a levantarse antes de la alborada para implorar a Di-s por la absolución de nuestras transgresiones (Selijot). Las comunidades sefarditas lo hacen a partir del 1 de Elul, en tanto que las ashkenazíes comienzan en la última semana del mes. Ambas comunidades extienden sus plegarias hasta el 10 de Tishré (Yom Kipur). La razón por la cual se debe madrugar, se basa en el Talmud que nos enseña que la medianoche y el final de la noche son momentos propicios para el arrepentimiento.

También se acostumbra a tocar el Shofar todos los días al finalizar las plegarias de Shajarit y Arbit (excepto en la víspera de Rosh Hashaná) para recordar y motivar al público a prepararse espiritualmente para los días que se avecinan.

Hay quienes ayunan en la víspera de Rosh Hashaná en señal de arrepentimiento, y también se sumergen en la Mikvé (baño ritual).

Estas costumbres, junto con la Tzedaká que se da a los pobres y necesitados, hacen que cumplamos con la oración que dice: “El arrepentimiento, las plegarias y la Tzedaká anulan los malos decretos”.

 

Tres Semanas” entre el 17 de Tamuz y Tishá BeAv

י״א בתמוז ה׳תשע״ה (June 28, 2015) por  
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3 semanasLas “Tres Semanas” entre el 17 de Tamuz y Tishá BeAv han sido históricamente días de desgracia y calamidad para el Pueblo Judío. Durante esta época, entre otras terribles tragedias, el Primer y Segundo Templo fueron destruidos.

Estos días son llamados el período de “entre las dificultades” (bein hametzarim), de acuerdo al verso: “todos sus opresores se han adelantado entre las dificultades” (Lamentaciones 1:3).

En los Shabat que hay durante las Tres Semanas, las Haftarot provienen de los capítulos de Isaías y Jeremías que hablan de la destrucción del Templo y del exilio del Pueblo Judío.

Durante este tiempo, varios aspectos de duelo son observados por todo el pueblo. Minimizamos la alegría y la celebración. Y, debido a que el atributo de sentencia Divina (“din”) es sentido con agudeza, evitamos esfuerzos potencialmente peligrosos o riesgosos.

Aspectos de Duelo Durante las Tres Semanas

  1. No se realizan bodas (sin embargo, la realización de ceremonias de compromiso está permitida).
  2. No escuchamos música.
  3. Evitamos todas las celebraciones públicas – especialmente aquellas que implican cantar, bailar y acompañamiento musical.
  4. Evitamos viajes de placer u otras actividades de entretención inusuales.
  5. No nos cortamos el pelo ni nos afeitamos. (Las uñas pueden cortarse hasta el comienzo de la semana en que cae Tishá BeAv).
  6. No decimos la bendición de Shejeianu sobre una comida o ropa nueva, excepto en Shabat.

Los Nueve Días

El periodo que comienza con Rosh Jodesh Av es llamado los “Nueve Días”. Durante este tiempo, observamos un nivel más estricto de duelo, de acuerdo con el dictamen Talmúdico (Taanit 26): “Cuando el mes de Av comienza, reducimos nuestra alegría”.

  1. Evitamos comprar cualquier objeto que nos traerá gran alegría.
  2. Suspendemos las mejoras del hogar, plantar árboles y flores.
  3. Evitamos litigios con no-judíos, ya que la suerte es desfavorable en esta época.
  4. Nos abstenemos de consumir carne (incluidas las carnes de ave) y vino. Estos alimentos son símbolos del servicio del Templo, y son generalmente expresiones de celebración y alegría.
    • En Shabat, la carne y el vino están permitidos. Esto aplica también a cualquier otra seudat mitzvá – por ejemplo, en un Brit Milá o en la finalización de un tratado de Talmud.
    • El vino de Havdalá debe ser entregado a un niño para que lo tome.
  5. Nos abstenemos de vestir ropas recién lavadas, o de lavar cualquier prenda.
    • Si la “frescura” ha sido quitada de la prenda antes de los Nueve Días, puede ser vestida.
    • Ropas frescas pueden ser vestidas para Shabat.
    • La ropa de niños pequeños, la cual se ensucia frecuentemente, puede ser lavada durante los Nueve Días.
    • Las ropas no pueden ser lavadas incluso si se hace como preparación para después de Tishá BeAv, o incluso si lo hace un no-judío.
  6. No nos bañamos por placer.
    • Está permitido bañarse para remover suciedad o transpiración, o por razones médicas. Esto puede realizarse solamente con agua fría.
    • Más aún, el cuerpo debe ser lavado por partes, en vez de todo al mismo tiempo.
    • Bañarse en agua tibia está permitido el día viernes en honor al Shabat.

Agradecimientos al Rav Moshé Lazerus.

Tishá B’Av (¿Qué pasó el nueve de Av?)

י״א בתמוז ה׳תשע״ה (June 28, 2015) por  
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Sacado de aishlatino

Un vistazo a las leyes del día nacional de duelo judío.

¿Qué pasó el nueve de Av?

En Tishá B’Av ocurrieron cinco tragedias:

El largo verano hasta Rosh Hashaná es marcado por el Nueve de Av  es el aniversario de la destrucción del Primer y Segundo Templo. En ese día se cumplen muchas de las costumbres de duelo y de las medidas de auto aflicción de Yom Kipur, incluyendo un ayuno de día completo. Tishá Beav es la jornada más triste del calendario judío, debido a las desgracias y calamidades que coincidentemente ocurrieron el noveno día del mes de av a lo largo de su milenaria historia. este año el ayuno comenzará el Shabbat 28 de Julio, a las 18.18 hs., y culminará el  29, a las 18.52.

La Mishná, en el tratado Taanit (ayuno), capítulo 4, mishná 6, relata que cinco tragedias para el Am Israel (Pueblo de Israel) ocurrieron en Tishá Beav:

1- Moisés mandó 12 exploradores para que espíen Éretz Israel (Tierra de Israel) y le informen por dónde comenzar la conquista. Al retornar, después de cuarenta días, 10 de ellos le dieron un falso reporte sobre la tierra y sus habitantes, que el pueblo aceptó a causa de su falta de fe, llorando desalentado. Por esta razón, D’s decretó que los adultos de aquella generación no entrarían a la Tierra de Israel y deambularían por el desierto durante cuarenta años, muriendo en él. Éste fue el primer evento triste ocurrido un 9 de av (del año 1313 aEC).

2- Los babilonios arrasaron el Primer Templo de Jerusalem y toda Judea, liderados por Nabucodonosor, en el 586 aEC, condenado a la población al exilio en Babilonia.

3- El Segundo Templo de Jerusalem fue destruido por el imperio romano, liderado por el general Tito, en el año 70. Unos dos millones de judíos murieron y otro millón fue exiliado, dando inicio a la diáspora que perduró por casi 2.000 años. Según el Talmud, la destrucción del Segundo Templo comenzó el 9 y terminó el 10 de av, cuando las llamas acabaron de arrasarlo.

4- El imperio romano, liderado por Adriano, conquistó la gran ciudad de Betar, derrotando la revuelta encabezada por Shimón Bar Kojba, quien al igual que rabí Akiva y miles de sus seguidores y otros habitantes de Éretz Israel fueron asesinados, en el año 120.

5- El general romano Turnus Rufus, siguiendo órdenes del emperador Adriano, construyó la ciudad de Ælia Capitolina sobre las ruinas de Jerusalem, prohibiendo el acceso de los judíos a la misma, en el año 131.

En recuerdo y conmemoración de estas tragedias y calamidades, los jajamim (sabios de la época talmúdica) establecieron que el 9 de av es un día de ayuno.
Con posterioridad al cierre de la Mishná se produjeron otras calamidades y tragedias el 9 de av, entre ellas las siguientes:
• Urbano II declaró las primeras Cruzadas, en 1095.
• Quema del Talmud en Francia, en 1242.
• En 1290, firma del edicto de Eduardo I, expulsando a los judíos de Inglaterra.
• El decreto de la Alhambra expulsó a los judíos de España, el 3 de agosto de 1492.
• La Primera Guerra Mundial estalló en la tarde de Tishá B’Av, en 1914, cuando Alemania le declaró la guerra a Rusia. El resentimiento alemán por la guerra preparó el terreno para el Holocausto
• Inicio de las deportaciones del Gueto de Varsovia e inauguración del campo de exterminio de Treblinka, ambos en 1942.

El rabino Iehuda Levi, en un trabajo publicado en Judaísmo Hoy.com, afirma que “para mantener frescos en nuestra memoria todos estos tristes episodios, en función de meditar sobre ellos para saber qué debemos cambiar y reparar para que no se vuelvan a repetir, debemos practicar algunas costumbres de duelo en este triste día, con la firme esperanza de que con Su infinita misericordia, D’s lo convierta pronto en un día de alegría y regocijo para todos nosotros”.

Aspectos de Duelo: La Tarde Antes de Tisha B’av

Durante la tarde anterior a Tishá B’Av se acostumbra comer una cena abundante en preparación para el ayuno.

Y hacia el final de la tarde, comemos la Seudá Hamafseket – una comida que consiste sólo de pan, agua, y un huevo duro.

El huevo tiene dos simbolismos: La forma redonda nos recuerda el ciclo de la vida. También, el huevo es el único alimento que se hace más duro a medida que se cocina – un símbolo de la capacidad del pueblo judío para soportar la persecución.

La comida ingerida en la Seudah Hamafseket es untada en cenizas, algo simbólico del duelo. Es preferible que la comida sea ingerida a solas, mientras estamos sentados en el suelo como lo hace un doliente.

Cuando la tarde anterior a Tishá B’Av cae en Shabat, no se hace la Seudá Hamafseket con huevos y cenizas. En cambio, se come la “tercera comida” regular de Shabat, pero sin huéspedes ni fanfarria.

Restricciones en Tishá B’av

Las leyes de Tishá B’Av comienzan con la caída del sol, e incluyen las siguientes expresiones de duelo:

  1. No se      puede comer ni beber hasta el anochecer de la tarde siguiente:
    • Las       mujeres embarazadas o amamantando también deben ayunar. Si uno sospecha       que puede ser nocivo para el bebé o la madre, se debe consultar a un       rabino.
    • Una       mujer dentro de los 30 días después del parto no tiene que ayunar.
    • Personas       mayores, débiles o enfermas deben consultar con un rabino (MB 554:11).
    • Se       puede ingerir medicamentos en Tishá B’Av, preferentemente sin agua.
    • En       caso de mucho malestar, se puede enjuagar la boca con agua. Se debe tener       mucho cuidado de no tragar nada (MB 567:11).
  1. Otras      prohibiciones incluyen:
    • Cualquier       baño o lavado, a excepción de la remoción de suciedad específica, por       ejemplo: mucosidad en los ojos (OJ 554:9, 11). (Al levantarnos en la       mañana, antes de los rezos, o después de usar el baño, sólo nos lavamos       los dedos. Ver OC 554:10, OC 613:3, MB 554:26).
    • Untarse       cremas por placer (desodorante está permitido).
    • Tener       relaciones maritales.
    • Utilizar       calzados de cuero (se pueden utilizar cinturones de cuero).
    • Estudiar       Torá, porque es una actividad placentera. Está permitido estudiar textos       sobre Tishá B’Av y duelo, por ejemplo Eijá (el Libro de las       Lamentaciones), el Libro de Job, partes del Tratado Moed Katán, Gitín       56-58, Sanhedrín 104, el final del tratado Taanit del Talmud Ierushalmi,       y las leyes de duelo. El estudio en profundidad debe ser evitado (MB       554:4).
  1. Otras      prácticas de duelo incluyen:
    • Sentarse       a no más de 30 centímetros del suelo. Después del mediodía, uno se puede       sentar en una silla (OJ 559:3).
    • No       involucrarse en negocios ni otras tareas que distraen la atención, a       menos que esto resulte en una pérdida sustancial (OJ 554:24).
    • Abstenerse       de saludar a otros y de ofrecer regalos (OJ 554:20).
    • Evitar       charlas ociosas o actividades de esparcimiento.
  1. Después      de Tishá B’Av se puede continuar con todas las actividades normales, a      excepción de las siguientes, que han sido retrasadas hasta el mediodía del      10 de Av, porque la llamas del Templo continuaron ardiendo durante el 10      de Av:
    • Cortarse       el cabello y lavar ropas (cuando Tishá B’Av cae un jueves, estas acciones       están permitidas inmediatamente después de Tishá B’Av, en honor al       Shabat).
    • Bañarse       (cuando Tishá B’Av cae un jueves, está permitido bañarse el viernes por       la mañana).
    • Comer       carne y tomar vino.
    • Escuchar       música y nadar.

Rezar en Tishá B’av

  • Las      luces en la sinagoga son atenuadas, se encienden velas y la cortina del      Arca es removida. El director del rezo conduce el rezo con voz baja y      triste. Esto nos recuerda que la Presencia Divina se ha marchado del      Templo Sagrado.
  • El      Libro de Eijá (Lamentaciones), el lamento poético de Jeremías sobre la      destrucción del Primer Templo de Jerusalem, se lee tanto de noche como de      día.
  • Al      término del servicio de la noche y del día, se recitan ‘kinot’      (elegías) especiales.
  • En la      mañana, se lee la porción de la Torá de Deuteronomio 4:25-40, que contiene      la profecía sobre la futura iniquidad de Israel y su exilio. Esto es seguido      por la Haftará de Jeremías (8:13, 9:1-23) que describe la desolación de      Sión.
  • En la      tarde, se lee Éxodo 32:11-14. Esto es seguido por la Haftará de Isaías      55-56.
  • Como el      Talit y los Tefilín representan gloria y ornamentación, no son utilizados      en Shajarit. En cambio, son utilizados en Minjá, cuando ciertas      restricciones del duelo han sido levantadas.
  • Birkat      Cohanim se dice sólo en Minjá, no en Shajarit.
  • Las      oraciones para el consuelo de Sión y “Aneinu” son insertadas dentro del      rezo de la Amidá en Minjá.
  • Se      acostumbra decir Kidush Levaná antes de terminar el ayuno.

Cuando Tishá B’av Cae en Shabat

Aquí hay un breve vistazo general de las condiciones especiales que aplican:

  • El      ayuno es pospuesto para el día domingo (comenzando la noche del sábado).
  • Todas      las demás prohibiciones de Tishá B’Av (lavarse, estudiar Torá, calzados de      cuero, etc.) están permitidas en el Shabat mismo, a excepción de las      relaciones maritales.
    • Seudá      Shlishit no      tiene ninguna de las restricciones de la Seudá Hamafseket, y puede incluir      carne y vino. Sin embargo, los ánimos deben ser sombríos, no se deben      invitar huéspedes y se debe dejar de comer antes de la puesta de sol.
      • El      servicio de Maariv es retrasado el sábado a la noche, para que todos      puedan decir “Baruj Hamavdil bein kodesh lejol”, sacarse sus      zapatos de cuero e ir a la sinagoga.La      Havdalá el sábado a la noche es recitada solamente sobre una vela, sin el      vino y las especias. Si es domingo a la noche, la Havdalá es recitada      sobre vino.

Entendiendo Lag B’Omer

ט׳ באייר ה׳תשע״ה (April 28, 2015) por  
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Entendiendo Lag B’Omer

En Israel, meses antes de la llegada del festival de Lag B’Omer –el día 33 del Omer, los 49 días que hay entre Pesaj y Shavuot— uno puede ver a niños y adolescentes llevando a las rastras todo tipo de combustibles, desde árboles caídos a sillas rotas y colchones viejos. ¿Su destino? El terreno baldío más cercano, en donde apilan sus “atesoradas posesiones” hasta alturas imposibles y esperan con mucha ansiedad hasta la noche de Lag B’Omer, muy posiblemente su noche favorita del año, en la que convierten estas pilas de desechos en enormes fogatas. Pregúntale a cualquiera para qué son las fogatas, y te dirán que son en celebración de Rabí Shimón bar Iojai, un gran sabio que vivió y enseñó aproximadamente medio siglo después de la destrucción del Segundo Templo.

¿Qué hay detrás de esta enigmática festividad de Lag B’Omer? ¿Qué es tan especial sobre el día 33 del Omer? ¿Y quién fue Rabí Shimón, con quien Lag B’Omer está íntimamente vinculado, y por qué lo celebramos? ¿Y por qué las fogatas?

Un Poco de Ambientación

Los primeros 33 días del Omer son observados como un período de duelo. No nos cortamos el pelo, no celebramos bodas ni escuchamos música instrumental. ¿De qué se trata el duelo?

Rabí Akiva, el gigante sabio de la Mishná, ejerció una poderosa influencia sobre los eruditos de Torá de su época, tanto así que llegó a tener 24.000 discípulos. Los miembros de este grupo de discípulos eran grandiosos, pero tenían un defecto: Ellos no se demostraban entre sí el amor y el respeto adecuado. La trágica consecuencia de esta falta fue una epidemia breve pero catastrófica que cobró la vida de todos estos estudiantes – los 24.000. El período durante el que la epidemia tuvo lugar fue durante los primeros 32 días del Omer.

Para tener una mejor idea del impacto para la posteridad que esta tragedia tuvo en el pueblo judío, considera los hechos siguientes: Toda la Torá que poseemos y estudiamos hoy, con todas sus interpretaciones, perspectivas, dimensiones y aplicaciones, es la Torá de Rabí Akiva. Si bien la Torá Oral siempre existió, cada personalidad de Torá que se sumerge a sí misma en la Torá, le agrega a la Torá su propio entendimiento y sabor, enriqueciendo de esta forma la Torá que será pasada a la generación siguiente. Como veremos a continuación, la Torá que tenemos hoy fue transmitida por Rabí Akiva a través de cinco estudiantes, a quienes les enseñó después de la pérdida de su primer grupo de 24.000 discípulos.

La Torá que estudiamos hoy en día es infinita. Uno puede estudiar durante toda la vida y no “terminarla”. Pero no está completa. Hay áreas y dimensiones enteras de la Torá que no están exploradas satisfactoriamente, hay mucha discusión y hay muchas áreas de confusión. Todo esto podría haber sido diferente si hubiésemos recibido toda la Torá de Rabí Akiva, como fue asimilada e interpretada por 24.000 discípulos, junto con sus perspectivas y entendimientos únicos. La muerte del primer grupo de estudiantes resultó esencialmente en que recibimos sólo una fracción de la Torá de Rabí Akiva. En lugar de su completo engrandecimiento a través de 24.000 seres humanos grandiosos, sólo tenemos las interpretaciones de cinco.

Estamos haciendo duelo por las dimensiones perdidas de la Torá.

No lamentamos tan grandiosamente las vidas que fueron truncadas, después de todo, ¡hoy no hubiesen estado vivos incluso si hubiesen tenido vidas largas! En cambio, lo que lamentamos es la pérdida de dimensiones de la Torá, la pérdida de mundos de Torá. Hacemos duelo por nuestra incapacidad de conectarnos completamente con la Torá, algo que fue originado por esa pérdida.

Necesidad de Unos a Otros

Es importante destacar que la muerte del primer grupo de estudiantes fue el resultado de la falta de amor y respeto entre ellos. La Torá Oral sólo puede existir a causa de su continua absorción e incorporación de nuevas perspectivas, interpretaciones y aplicaciones. Estos nuevos descubrimientos son únicamente de quienes los descubren, pero luego se convierten en el legado de todo el pueblo judío. La Torá sólo se completa cuando es mejorada por cada uno de los judíos. Ningún judío puede por sí mismo, sin importar lo listo, talentoso o avanzado que sea, alcanzar la totalidad de la Torá. Por lo tanto, un prerrequisito para conectarse completamente con la Torá es la capacidad de apreciar la contribución del otro. Así como establecen nuestros sabios: “¿Quién es sabio?” Y responden: “Quien aprende de todas las personas” (Ética de los Padres, 4:1).

El día 33 del Omer significó un nuevo período en la vida de Rabí Akiva. Murieron sus primeros discípulos, y estableció un nuevo grupo para su legado. Este grupo consistió de cinco sabios. Sus nombres fueron Rabí Meir, Rabí Yehudá, Rabí Eleazar, Rabí Nejemia y Rabí Shimón bar Iojai. Todos estos nombres son familiares para cualquier estudiante de Mishná o Talmud, pero el más prominente entre ellos es el sabio Rabí Shimón, sobre quien aprenderemos más a continuación (Hay una opinión que dice que Rabí Shimón murió, más adelante, en el día 33 del Omer, y que por lo tanto celebramos su memoria ese día).

Si estos cinco estudiantes nuevos pudieron sobrevivir y mantener viva la cadena, tiene que haber habido una diferencia cualitativa entre ellos y los primeros discípulos de Rabí Akiva. Si el primer grupo falló en sus relaciones interpersonales, el segundo grupo aparentemente pudo rectificar ese defecto. Al igual que lamentamos las dimensiones de Torá que se perdieron debido a la falta de apreciación de los unos por los otros, también debemos celebrar las dimensiones ganadas que fueron posibles gracias a la devoción de los unos por los otros.

Todo esto ocurrió específicamente durante el Omer, el período que conduce a nuestra celebración de la recepción de la Torá en el Monte Sinaí. Esto se debe a que “prepararnos para recibir la Torá” tiene que ver principalmente con la integración del pueblo judío. Dios no me dio la Torá a mí, ni a ti ni a ningún otro individuo. Se la dio al pueblo judío como un todo. Quien no puede ubicarse dentro del contexto del pueblo judío no puede conectarse con el regalo divino de la Torá.

Entonces, en un nivel más profundo, lamentamos esa parte de nosotros mismos que se rehúsa a reconocer el hecho de que otra persona pueda tener algo valioso para aportar a nuestras vidas o a nuestro entendimiento de la Torá. Una vez que hayamos internalizado la profundidad de la destrucción que esta tendencia negativa nos causa, estaremos listos para comenzar de nuevo con una fresca consciencia de la grandeza de nuestros pares y conocidos. En ese momento estaremos listos para celebrar nuestra integración en la totalidad del pueblo judío y para utilizar esa completitud como base para entender la Torá.

En adición, estaremos listos para celebrar el restablecimiento del legado de Rabí Akiva, que es lo que nos sustenta en nuestro compromiso con el estudio de Torá y con su observancia hasta este día. Rabí Akiva estaba destinado a ser el hombre que transmitiría la Torá para la posteridad. De no haber sido por este restablecimiento, no habría Torá.

Rabí Shimón bar Iojai

Es significativo que fue Rabí Shimón, el discípulo más prominente de Rabí Akiva, quien aseguró la inmortalidad de la cadena de transmisión de la Torá Oral. En una discusión registrada en el Talmud (Shabat 138a), unos sabios mencionaron la opinión de que la Torá estaba destinada a ser olvidada. Rabí Shimón dijo: “¡Dios no quiera que la Torá sea olvidada alguna vez!” Respaldó su opinión con un versículo de la Torá: “Porque (la Torá) no será olvidada de la boca de la progenie de los judíos” (Hasta hoy en día, los visitantes de la tumba de Rabí Shimón, ubicada en medio de las imponentes montañas del norte israelí, son recibidos por este mismo versículo pintado en la entrada del edificio conmemorativo).

Como relata el Talmud (Gitin 67a), Rabí Shimón fue el miembro del grupo que mejor internalizó las lecciones de su gran mentor. Fue él, con sus enseñanzas, quien reveló las profundidades internas de la Torá y destrabó los secretos de sus dimensiones más profundas. Estas enseñanzas sirvieron posteriormente como la base del Zohar, el principal libro de cábala, es decir de los aspectos ocultos de la Torá.

Una vez, cuando los estudiantes de Rabí Shimón se reunieron frente a él para una lección, su mentor notó el buen humor entre ellos y la ausencia de tensiones. Luego remarcó: “Es porque mantienen una atmósfera de amor y hermandad que han ameritado ser los participantes en la revelación de los secretos de la Torá”. Por medio de su amor y preocupación por los demás alcanzaron un nivel de unidad que les dio un enorme poder para penetrar en las profundidades de los ámbitos internos de la Torá.

Lag B’Omer es un tiempo para reforzar nuestra unidad, específicamente mientras nos esforzamos en alcanzar las máximas profundidades de la Torá, y un tiempo para desarrollar una apreciación de que el estudio de Torá –y todo el servicio Divino— es un esfuerzo conjunto. Cuanto más aprendamos a apreciar esto, más los manantiales de la Torá –y nuestras propias almas— se abrirán para nosotros.

Volviendo a las fogatas, el libro que presenta sistemáticamente las enseñanzas de Rabí Shimón es llamado el Zohar. “Zohar” significa “brillo” o “luminiscencia”. El libro es llamado así porque sus enseñanzas iluminan la oscuridad y la confusión de este mundo y sirven como un faro con el cual navegar por las vicisitudes de la vida. Y el Zohar se refiere al mismo Rabí Shimón como “Botzina Kadisha”, o la “Lámpara Sagrada”. En Lag B’Omer, honramos su memoria encendiendo velas o fogatas, simbolizando la luz provista por el eterno fuego de la Torá, y en particular de sus dimensiones internas, que fueron reveladas por Rabí Shimón.

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