Parashá 31 Emor

ח׳ באייר ה׳תשע״ו (May 16, 2016) por  
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31 Emor

Parashá 31 Emor

Levítico 21:1 – 24:23

Aliyás de la Torá:

  1. 21:1-15
  2. 21:16 – 22:16
  3. 22:17-33
  4. 23:1-22
  5. 23:23-32
  6. 23:33-44
  7. 24:1-23
  8. Maftir: 24:21-23

Haftará: Ezequiel 44:15-31

Emor

Significa “habla”.

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Primera aliyá, 21:1-15

21:1       “HaShem dijo a Moshé: Habla a los sacerdotes, los hijos de Aharón, y diles: “Ninguno se contamine con persona (fallecida) entre su pueblo”– Después de haber hablado a todo el pueblo, ahora Moshé recibe la orden de hablar sólo con los sacerdotes. El pueblo en general necesita vivir en santidad, pero los sacerdotes tienen la responsabilidad de vivir en un nivel de santidad superior al pueblo, porque tienen el derecho de estar más cerca de HaShem en el servicio del santuario. Como los mandamientos generan santidad, los sacerdotes tienen más mandamientos que el pueblo. En esta sección HaShem está dando instrucciones a los sacerdotes para que puedan mantenerse en su estado de santidad. Un sacerdote no puede tocar un cuerpo muerto. La palabra hebrea que ha sido traducida como “persona” es nefesh[1] que significa “alma”. En este caso la Torá llama un cadáver humano “alma”.

21:2       “salvo por su pariente más cercano (su esposa), su madre, su padre, su hijo, su hija o su hermano”  – El sacerdote común sólo puede contaminarse por la muerte de siete tipos de familiares: esposa, madre, padre, hermano, hermana soltera, hijo e hija. Por estos debe guardar luto e interrumpir su servicio en el templo el día de su entierro.

Esta ley tiene una excepción llamada met mitsvá. Un met mitsvá es un cadáver que es encontrado en un lugar desértico o uno que ha muerto que no tiene parientes que se ocupen de su funeral. Cuando no hay otra persona que pueda realizar el entierro, el cohén debe hacerlo aunque se contamine. No obstante, no pierde su ministerio sacerdotal por eso.

21:3       “o por su hermana virgen, que está cerca de él, por no haber tenido marido; por ella puede contaminarse”– Cuando la hermana se haya casado, el sacerdote ya no tiene el derecho de tocar su cadáver o asistir a su entierro. El mandamiento de mantenerse alejado de todo otro cadáver se sigue guardando hoy en día entre los varones descendientes de los sacerdotes en el pueblo judío. Un varón cohén no puede tocar un cadáver o permanecer bajo un mismo techo con uno de ellos. Este mandamiento no aplica a las mujeres hijas de los sacerdotes.

21:4       “No se contaminará como pariente por matrimonio entre su pueblo, pues se profanaría.”  – Según Rashí, esto significa que un sacerdote no puede contaminarse por el cadáver de una esposa no apta para él, mientras que ella esté “entre su pueblo”, es decir, si ella tiene conocidos que puedan enterrarla, porque él profanaría su status de cohén. En el caso de que ella no estuviera “entre su pueblo”, sería un met mitsvá, y en tal caso el sacerdote no perdería su sacerdocio a la hora de sepultarla. Los hijos de una unión entre un sacerdote y una mujer no permitida para él no tienen el status sacerdotal y no podrán comer de las cosas consagradas.

21:6 “Serán santos a su Elohim y no profanarán el nombre de su Elohim, porque presentarán las ofrendas encendidas a HaShem, el pan de su Elohim; por tanto, serán santos.”  – Elohim no necesita los sacrificios para alimentarse. ¿Entonces qué que tipo de alimento puede constituir los sacrificios? Alimentan la relación entre HaShem y su pueblo.

21:7       “No tomarán mujer ilícita o profanada, ni tomarán mujer divorciada de su marido; porque el sacerdote es santo a su Elohim.”  – Las mujeres prohibidas para los sacerdotes son las siguientes:

  • Zoná – una mujer que ha tenido relaciones sexuales prohibidas.
  • Jalalá – la hija de un cohén que ha nacido de una unión ilícita, por ejemplo de un

                       matrimonio entre un sacerdote y una zoná o guerushá.

  • Guerushá – una mujer divorciada.
  • Guioret – una mujer gentil convertida al judaísmo, v.14.

El beit din tiene la autoridad para disolver un matrimonio entre un cohén y una mujer ilícita para él.

21:8       “Lo consagrarás, pues, porque él ofrece el alimento de tu Elohim; será santo para ti; porque yo, HaShem que os santifico, soy santo.”  – Aquí está escrito que el cohén es santo para ti. Esto implica que el cohén debe ser distinguido en la congregación. Si alguien es descendiente de Aharón debe ser el primero en leer la Torá en la sinagoga. Debe ser el que hace la bendición por el pan. Debe ser el primero en recibir la comida. Debe ser el que dirige el zimún, el inicio del bircat hamazón, la bendición después de la comida, etc.

21:9       “Y la hija de un sacerdote, si se profana por medio de relaciones ilícitas, a su padre profana; en el fuego será quemada.”  – La hija de un sacerdote que tiene relaciones ilícitas merece ser quemada. Según Rashí, todos los rabinos concuerdan en que aquí no se trata de una mujer soltera, sino de una que ha pasado, por lo menos, por el primer paso matrimonial, erusín, en el cual queda prohibida para otros hombres. Su adulterio debe ser castigado por medio del fuego, mientras que los demás israelitas, si cometen el mismo delito, deben ser ejecutados mediante la lapidación, apedreamiento.

Esto nos puede dar una pista para entender el porqué Yehudá dictó sentencia contra Tamar para que fuera quemada, cf. Génesis 38:24. Ella no era soltera, sino reservada para su cuñado, por medio de la ley del levirato, cf. Génesis 38:8; Deuteronomio 25:5ss, y fue sentenciada como una hija adúltera de un sacerdote. De esto se saca la conclusión de que Tamar era hija de un sacerdote. El Midrash[2] dice que Tamar fue hija de Shem, que era sacerdote en Shalem, con el título de Malki-Tsedek, cf. Génesis 14:18.

21:10 “Y el que sea sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza haya sido derramado el aceite de la unción y que haya sido consagrado para llevar las vestiduras, no dejará crecer su cabello ni rasgará sus vestiduras”  – Un sumo sacerdote no puede dejar crecer su cabello durante más de 30 días, para que no sea semejante a uno que deja crecer su cabello estando de duelo.

Según el Midrash,[3] el sacerdote tiene que reunir cinco cualidades para poder servir como gran sacerdote:

  • Sabiduría.
  • Belleza física.
  • Fuerza física.

21:11 “ni se acercará a ninguna alma muerta, ni aun por su padre o por su madre se contaminará”  – Como el texto dice que no puede acercarse, o “entrar”, a un cadáver, se entiende que no puede estar bajo el mismo techo.

21:12 “no saldrá del santuario ni profanará el santuario de su Elohim, porque la consagración del aceite de la unción de su Elohim está sobre él; yo soy HaShem.”  – Esto no significa que nunca pueda salir del santuario, sino que no puede salir de allí para acompañar a un difunto aunque sea padre o madre. Sin embargo, un sumo sacerdote tiene el deber de enterrar a un met mitsvá.

Este texto nos enseña que si un sacerdote común sirve en el santuario en estado de luto lo profana, pero el sumo sacerdote no.

21:13 “Tomará por mujer a una virgen

21:15 “para que no profane a su descendencia entre su pueblo; porque yo soy HaShem que lo santifico.”  – Los hijos de un sacerdote que nacen de una unión ilícita son profanos para el sacerdocio.

Segunda aliyá, 21:16 – 22:16

21:17 “Habla a Aharón y dile: “Ningún hombre de tu descendencia, por todas sus generaciones, que tenga algún defecto se acercará para ofrecer el alimento de su Elohim.” ” – Ningún sacerdote con un defecto físico puede servir en el tabernáculo o el templo. Esto no significa que HaShem esté en contra de los minusválidos. Hemos visto en otras ocasiones que Él se preocupa de una manera especial por los necesitados. Sin embargo, aquí se trata del culto en un santuario que es una sombra del santuario celestial. Por esta razón es importante que los sacerdotes no estén dañados físicamente.

21:18 “Porque ninguno que tenga defecto se acercará: ni ciego, ni cojo, ni uno que sea de nariz aplastada, o deformado”  – Rambam[4] menciona 140 defectos que incapacitan a un descendiente de Aharón para efectuar su ministerio.

21:19 “ni hombre que tenga pie quebrado o mano quebrada”  – Si el defecto es sanado podrá servir como sacerdote. Un sacerdote con defecto no puede entrar en el lugar santo. Sin embargo puede ayudar con tareas en el atrio, como vigilar que los gusanos no coman la madera del altar, etc.

21:20 “ni cejijunto, ni uno que tenga cataratas, o una nube en un ojo, o uno con úlcera seca o con úlcera húmeda, o que tiene los testículos aplastados”  – Según Rashí, un cejijunto es uno que tiene los pelos de las cejas tan largos que caen sobre los ojos.

21:21 “Ningún hombre de la descendencia del sacerdote Aharón que tenga defecto se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas de HaShem; porque tiene defecto no se acercará para ofrecer el alimento de su Elohim.”

21:22 “Podrá comer el pan de su Elohim, tanto de las cosas santísimas como de las sagradas”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “pan” es lejem y significa tanto “pan” como “alimento” en general. Por eso al hacer la bendición por el pan antes de comer, todos los demás alimentos están incluidos excepto el vino.

22:6 “la persona que toque a cualquiera de éstos quedará impura hasta el atardecer; no comerá de las cosas sagradas a menos que haya lavado su cuerpo con agua.”  – Este texto nos enseña que una persona no queda libre de su impureza ritual con la caída del sol si antes no se ha sumergido en una mikvé.

22:7 “Cuando el sol se ponga quedará limpio, y después comerá de las cosas sagradas, porque son su alimento.”  – No es el agua de la mikvé en sí la que definitivamente purifica, sino el factor tiempo, marcado por el sol. El simbolismo de la mikvé es la muerte y la resurrección y al ponerse el sol se queda purificado el que se haya sumergido en la mikvé. Por la tarde entró el pecado en el mundo, cf. Génesis 3:8.

  • Por la tarde tiene que ser sacrificado el cordero de pesaj, cf. Levítico 23:5.
  • Por la tarde salió el pueblo de Egipto, cf. Deuteronomio 16:6.
  • Por la tarde vino el maná del cielo y el pueblo supo que había salido de Egipto, cf. Éx 16:6.
  • Por la tarde fue sacrificado el segundo cordero diario del sacrificio continuo, cf. Éxodo 29:39-43.
  • Por la tarde se encendían las lámparas de la menorá en el templo, cf. Éxodo 30:8, 34-36.
  • Por la tarde cayó el fuego del cielo sobre el sacrificio de Eliyahu en Carmel, cf. 1 Reyes 18:36.
  • Por la tarde hubo visitaciones angelicales, cf. Daniel 9:21;

22:8 “No comerá animal que muera o sea despedazado por fieras, contaminándose por ello; yo soy HaShem.”  – El que come animales limpios que no han sido matados correctamente, se vuelve tamé, ritualmente impuro.

22:9 “Guardarán, pues, mi encargo para que no se carguen de pecado por ello, y mueran porque la profanen; yo soy HaShem que los santifico.”  – Aquí se refiere a que el sacerdote tiene que guardarse de toda contaminación para poder comer de las cosas consagradas. Si un sacerdote come de las cosas consagradas en estado de impureza es objeto de muerte por parte del cielo.

El pueblo de Israel es un pueblo santo, apartado de las demás naciones y destinado de una manera especial al servicio de HaShem. Los sacerdotes dentro de Israel son más santos que el pueblo, es decir, han sido más apartados que los israelitas, y se les exige cumplir más mandamientos para que lleguen a un nivel superior de santidad. El Sumo Sacerdote tiene un nivel de santidad superior a los sacerdotes. Por eso él está sometido a normas todavía más estrictas. Los mandamientos son los que santifican una persona. El pecado consiste en quebrantar los mandamientos. El que dice que los mandamientos ya no tienen validez está anulando la realidad del pecado. Para estar cerca de HaShem hay que vivir en santidad. La santidad es un resultado de la obediencia a los mandamientos. Por lo tanto, cuanto más cerca de HaShem uno esté, más obediencia a los mandamientos se le exige. No hay santidad sin obediencia, y no hay obediencia sin disciplina. Por lo tanto, no hay santidad sin disciplina.

22:15 “No profanarán las cosas sagradas que los hijos de Israel ofrecen a HaShem” – Las cosas consagradas se refieren a la terumá, la ofrenda que se da al sacerdote de los productos agrícolas antes de dar el diezmo, que es el tema de estos versículos, cf. Números 18:12. Si los sacerdotes dan de la terumá a los que no son parte de la familia de los sacerdotes, la terumá será profanada.

Tercera aliyá, 22:17-33

22:18 “Habla a Aharón y a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y diles: “Cualquier hombre de la casa de Israel o de los forasteros en Israel, que presente su ofrenda, ya sea de sus ofrendas votivas o de sus ofrendas voluntarias, las cuales presenta a HaShem como ofrenda de ascensión…”  – La ofrenda hecha con un voto, en hebreo neder, recae sobre la persona, de modo que está obligada a cumplir con su voto de dar una ofrenda. Por tanto si la ofrenda se pierde o se queda descalificada por alguna razón, hay que reemplazarla por otra.

En la ofrenda voluntaria, nedavá, la obligación recae sobre el mismo objeto que es destinado como ofrenda. En el caso de perderlo o si se queda descalificado no hay obligación para reemplazarlo.

22:20 “Lo que tenga defecto, no ofreceréis, porque no os será aceptado.”  – HaShem merece lo mejor. En nuestras ofrendas se ve cuán importante es HaShem para nosotros. Si damos una ofrenda mediocre o de segunda categoría, estamos dando un mensaje en los cielos de que nuestro Padre celestial no es importante ni digno de honra. Si damos una ofrenda cara, de la mejor calidad, estamos mostrando cuánto valoramos a HaShem. Este pensamiento se encuentra en la reprensión del profeta, como está escrito en Malaquías 1:6-14:

“El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Y si yo soy señor, ¿dónde está mi temor?–dice HaShem de los ejércitos a vosotros sacerdotes que menospreciáis mi nombre–. Pero vosotros decís: “¿En qué hemos menospreciado tu nombre?” Ofreciendo sobre mi altar pan inmundo. Y vosotros decís: “¿En qué te hemos deshonrado?” En que decís: “La mesa de HaShem es despreciable.” Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?–dice HaShem de los ejércitos. Ahora pues, ¿no pediréis el favor de Elokim, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte, ¿os recibirá él con benignidad?–dice HaShem de los ejércitos. ¡Oh, si hubiera entre vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros–dice HaShem de los ejércitos– ni de vuestra mano aceptaré ofrenda. Porque desde la salida del sol hasta su puesta, mi nombre será grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá incienso a mi nombre, y ofrenda pura de cereal; pues grande será mi nombre entre las naciones–dice HaShem de los ejércitos. Pero vosotros lo profanáis, cuando decís: “La mesa del Señor es inmunda, y su fruto, su alimento despreciable.” También decís: “¡Ay, qué fastidio!” Y con indiferencia lo despreciáis–dice HaShem de los ejércitos– y traéis lo robado, o cojo, o enfermo; así traéis la ofrenda. ¿Aceptaré eso de vuestra mano?–dice HaShem. ¡Maldito sea el engañador que tiene un macho en su rebaño, y lo promete, pero sacrifica un animal dañado al Señor! Porque yo soy el Gran Rey–dice HaShem de los ejércitos– y mi nombre es temido entre las naciones.”

22:21 “Cuando alguno ofrezca sacrificio de ofrenda de paz a HaShem para cumplir un voto especial o como ofrenda voluntaria, del ganado o del rebaño, tiene que ser sin defecto para ser aceptado; no habrá imperfección en él

22:22 “Los que estén ciegos, quebrados, mutilados, o con verrugas, úlcera seca o úlcera húmeda, no los ofreceréis a HaShem, ni haréis de ellos una ofrenda encendida sobre el altar a HaShem.”  – Según Rashí, un animal mutilado, en hebreo jaruts, “partido”, se refiere a un animal que tiene una pestaña partida o estropeada o el labio partido o estropeado.

22:31 “Así, pues, guardaréis mis mandamientos y los cumpliréis; yo soy HaShem.”  – La primera parte del versículo habla del estudio de los mandamientos de la Torá y la segunda parte de la realización de los mandamientos. No está permitido estudiar la Torá sin tener la intención de cumplirla, ni está permitido enseñar a otros si ellos no tienen la intención de cumplir lo que aprendan.

22:32 “Y no profanaréis mi santo nombre, sino que seré santificado entre los hijos de Israel; yo soy HaShem que os santifico” – El que intencionalmente quebranta los mandamientos comete profanación del Nombre de HaShem, en hebreo jilul HaShem, como está escrito en Ezequiel 36:20-31:

“Cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, porque de ellos se decía: Estos son el pueblo de HaShem, y han salido de su tierra. Pero yo he tenido compasión de mi santo nombre, que la casa de Israel había profanado entre las naciones adonde fueron. Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice el Señor HaShem: ‘No es por vosotros, casa de Israel, que voy a actuar, sino por mi santo nombre, que habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. ‘Vindicaré la santidad de mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual vosotros habéis profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que yo soy HaShem’–declara el Señor HaShem– ‘cuando demuestre mi santidad entre vosotros a la vista de ellas. ‘Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. ‘Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. ‘Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas. ‘Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; y seréis mi pueblo y yo seré vuestro Elokim. ‘Os libraré de todas vuestras inmundicias; llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no traeré hambre sobre vosotros. ‘Y multiplicaré el fruto de los árboles y el producto del campo, para que no recibáis más el oprobio del hambre entre las naciones. ‘Entonces os acordaréis de vuestros malos caminos y de vuestras obras que no eran buenas, y os aborreceréis a vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.”

“seré santificado entre los hijos de Israel” – Este mandamiento de santificación de HaShem, en hebreo kidush HaShem, implica negarse a quebrantar un mandamiento, incluso bajo la fuerza, hasta estar dispuesto a dar su vida por ello.

Sin embargo está permitido quebrantar casi todos los mandamientos con el fin de salvar una vida, incluso la suya propia. Según el Talmud,[1] hay tres pecados que uno debe escoger la muerte antes de cometer, idolatría, relaciones sexuales prohibidas (por ejemplo incesto y adulterio) y asesinato.

Cuarta aliyá, 23:1-22

23:2       “Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas señaladas de HaShem, que vosotros habréis de proclamar como convocaciones de santidad, éstas son mis fiestas señaladas”  – En este capítulo se encuentra un resumen de todas las fiestas anuales que HaShem ha establecido para su pueblo. La Torá dice que estas son las fiestas señaladas de HaShem. Esto nos enseña que originalmente no son las fiestas del pueblo de Israel, sino de HaShem. El pueblo de Israel no las ha inventado, sino que han sido reveladas desde el cielo. Estas son las fiestas de HaShem y su pueblo ha sido hecho partícipe de estos momentos que son importantes para Él. En este programa festivo de HaShem está revelado todo el plan de redención para el mundo.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “fiestas señaladas” es moadim, plural de moed[2] que significa “tiempo y lugar señalado”, “cita”. Estas citas han sido fijadas por HaShem en el ciclo anual lunar. En estas citas HaShem está convocando a su pueblo para tener un encuentro especial con él.  En estas citas HaShem ha estado interviniendo en la historia y seguirá interviniendo hasta que todo este plan se cumpla. HaShem no hace nada sin revelar su plan secreto a sus santos profetas, como está escrito en Amós 3:7:

Ciertamente el Señor HaShem no hace nada sin revelar su secreto a sus siervos los profetas”

En el Salmo 104:19 está escrito:

“Él hizo la luna para las estaciones; el sol conoce el lugar de su ocaso.”

La palabra hebrea que ha sido traducida como “estaciones” es precisamente moadim, la misma palabra que aparece en Levítico 23. La luna fue hecha con el fin de marcar cuándo serán los momentos de visitación divina entre los hombres. Ese es uno de los propósitos más importantes de la luna, como está escrito en Génesis 1:14-18:

“Entonces dijo Elokim: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones (moadim) y para días y para años; y sean por luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Elokim las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominio del día y la lumbrera menor para dominio de la noche; hizo también las estrellas. Y Elokim las puso en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para dominar en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Elokim que era bueno.”

El sol, la luna y las estrellas fueron hechos, entre otras cosas, para marcar los moadim, los días y los años. Estos tres tipos de cuerpos celestiales son necesarios para establecer los moadim, pero la luna predomina sobre el sol y las estrellas porque marca el inicio de los meses. El sol marca el fin y el inicio del un nuevo día. Con la caída del sol empieza un nuevo ciclo, un nuevo día, como está escrito en Génesis 1:5b:

“Fue la tarde y fue la mañana: un día.”

La puesta del sol no es lo que marca el momento exacto del inicio del siguiente día, sino la aparición de las estrellas poco después de la puesta del sol. Cuando hay dos o tres testigos de estrellas visibles al ojo humano, es el momento preciso para empezar a contar el siguiente día. De esa manera hay una colaboración entre el sol, la luna y las estrellas para definir y determinar los tiempos señalados por HaShem.

La luna nueva marca el inicio de los meses. Al marcar el primer día de cada mes, se sabe cuándo hay que celebrar las fiestas anuales, que caen en los meses primero y séptimo. En esos dos meses están colocadas las fiestas de pesaj y sucot respectivamente. La fiesta de shavuot, que se celebra en el tercer mes, no depende de rosh jódesh, la luna nueva, sino del cómputo del omer. Por lo tanto, hay solamente dos lunas nuevas decisivas para las fiestas anuales, la luna nueva del primer mes y la luna nueva del séptimo mes.

“vosotros habréis de proclamar” – Las autoridades del pueblo de Israel tiene la facultad de proclamar finalmente el momento exacto cuándo hay que celebrar las fiestas señaladas, basándose en las señales de los cielos y en la Torá. Por lo tanto, para determinar las fiestas señaladas, hay una colaboración entre las señales de los cielos, la Torá de HaShem y las autoridades del pueblo de Israel.

“convocaciones de santidad” – Estas citas tienen que ser proclamadas como convocaciones de santidad, en hebreo mikraei kodesh. La raíz de la palabra mikrá[3] es kará[4] que significa “llamar”. Un mikrá es una convocación, una asamblea, una reunión pública. Esto nos enseña que es importante reunirse como congregación en todos estos tiempos señalados por HaShem. El que no se reúne en estas fechas no está cumpliendo el mandamiento de hacer una mikrá kodesh, una convocación de santidad. La palabra mikrá también significa “ensayo”.

La palabra kodesh[5] significa “santidad”. Esto nos enseña que estas fiestas no incitan al pecado, a la perversidad o el yetser hará, sino a una vida en santidad, dedicada al servicio de HaShem. Estas fiestas no son para los dioses falsos de las naciones sino exclusivamente para encontrarse con el Elokim de Israel. Como estas convocaciones tienen el carácter de santidad, es muy importante no incluir en ellas mezclas e influencias de las prácticas de las religiones paganas. No podemos profanarlas con elementos ajenos.

Como la palabra moed, “cita”, tiene que ver con un tiempo y un lugar, es importante que nos reunamos en el momento fijado en la cita y en el lugar fijado en la cita. Si dos personas fijaron una cita en una hora de cierto día y en un lugar específico, sólo logran tener el encuentro deseado si ambas se presentan en ese lugar a la hora fijada. Si una de ellas dice que no importa tanto el día de la reunión y llega un día tarde a la misma hora, no va a tener el encuentro deseado. Tampoco va a encontrarse con la persona en el día y hora fijados si decide ir a otro lugar.

HaShem citó a su pueblo para la tienda de reunión, en hebreo ohel moed, literalmente “la tienda de la cita”. Ese es el lugar de encuentro más importante. Luego fue reemplazado por el templo en Jerusalén. Así que el lugar de encuentro es el templo en Jerusalén en los días fijados por HaShem en el calendario hebreo.

23:3       “Seis días se trabajará, pero el séptimo día es shabat de reposo completo, convocación de santidad en que no haréis trabajo alguno; es shabat para HaShem dondequiera que habitéis.”  – El Elokim de Israel ha fijado una cita en cada shabat semanal para encontrarse con su pueblo en todos sus lugares de asentamiento. Si alguien decide hacer una convocación de santidad el día siguiente no va a tener el mismo encuentro con el Elokim de Israel, porque Él ha citado a su pueblo en shabat y él no va a cambiar su Torá hasta que pasen los cielos y la tierra.

Este texto habla del shabat como final de la semana. El primer día de la semana, llamado domingo, no es parte del fin de semana, sino el inicio de la semana siguiente. Según HaShem, la semana termina con el shabat. Durante seis días se puede hacer intervenciones en la creación, en hebreo melajá, pero el séptimo día es denominado shabat shabatón. Sólo un día más del año ha sido llamado de la misma manera, el yom hakipurim. Esto nos enseña que el shabat semanal y el día de expiaciones tienen el mismo grado de santidad. Ambos son llamados shabat shabatón, shabat de reposo completo, cf. Éxodo 31:15; 35:2; Levítico 16:31; 23:3, 32.

En las fiestas hay siete shabats anuales extras, aparte del shabat semanal. Uno de ellos es el yom hakipurim en el cual no se puede comer. En los shabats de las fiestas está permitido encender fuego para cocinar para ese día, cf. Éxodo 12:16. Entonces, desde el nivel remez, alegórico, podemos decir que de los siete shabats anuales de las fiestas se puede hacer algo de trabajo en seis de ellos, pero descansar totalmente en uno de ellos. El primer y séptimo días de jag hamatsot, el día de shavuot, el día de yom teruá, el primer y octavo días de sucot son seis shabats en los cuales está permitido cocinar. Entonces yom kipur es como el shabat del los shabats anuales, en el cual no se puede hacer ningún trabajo, melajá, ni cocinar. Así que yom kipur corresponde, en su relación con las demás fiestas anuales, con el shabat semanal, en su relación con los demás días de la semana.

23:4 “Estas son las fiestas señaladas por HaShem, convocaciones de santidad que vosotros proclamaréis en las fechas señaladas para ellas”  – Los hijos de Israel tienen la responsabilidad de anunciar estas fiestas anuales en sus tiempos respectivos. Esta responsabilidad fue asumida por el Sanedrín, la máxima autoridad legislativa, para que todos los hijos de Israel celebrasen las fiestas en el mismo momento. En la actualidad, la gran mayoría de los judíos siguen el calendario que fue elaborado por Hilel II en el año 358 de la era común.

 

calendario

Las fiestas mayores son las que han sido ordenadas por la Torá y se encuentran en Levítico 23. Las fiestas menores son las que han sido añadidas como resultado de acontecimientos históricos importantes en el pueblo judío. En total hay ocho fiestas anuales mayores divididas en dos grupos, cuatro en cada grupo:

  1. Pesaj, la pascua – el 14 de nisán.
  2. Jag hamatsot, la fiesta de los panes ázimos – el 15-21 de nisán.
  3. Omer reshít, el primer omer – el día después del shabat en jag hamatsot.
  4. Shavuot, pentecostés – 50 días después del primer omer.
  5. Yom teruá, el día del clamor – el 1er día de tishrí.
  6. Yom hakipurim, el día de expiaciones – el 10 de tishrí.
  7. Jag hasucot, la fiesta de las cabañas – el 15-21 de tishrí.
  8. Sheminí atseret, el octavo día de asamblea, retención o conclusión – el 22 de tishrí.

 

23:10     “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando entréis en la tierra que yo os daré, y seguéis su mies, entonces traeréis al sacerdote un omer de las primicias (reshít) de vuestra cosecha.”  – El omer es una medida de capacidad de unos 2.5 litros. Aquí la Torá llama omer la ofrenda de harina de cebada, que es el mismo nombre que la medida. El omer es determinado como reshít, “primicias”, de la cosecha.

 

23:11 “Y él mecerá el omer delante de HaShem, a fin de que seáis aceptados; el día siguiente al shabat el sacerdote lo mecerá.”  – El Talmud[6] enseña que aquí se está refiriendo al shabat de la fiesta, es decir el 15 de nisán. Los saduceos enseñaron que se refiere al primer shabat semanal después del sacrificio de pesaj.

 

23:12 “El mismo día en que meciereis el omer, ofreceréis un cordero de un año sin defecto como ofrenda de ascensión a HaShem”

 

23:14 “Hasta ese mismo día, hasta que hayáis traído la ofrenda de vuestro Elokim, no comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga tierna. Estatuto perpetuo será para todas vuestras generaciones dondequiera que habitéis”

23:15-16 “Contaréis desde el día que sigue al shabat, desde el día en que trajisteis el omer de la ofrenda mecida; contaréis siete shabats completos. Contaréis cincuenta días hasta el día siguiente al séptimo shabat; entonces presentaréis una ofrenda de espiga tierna a HaShem.” – En tiempos del segundo templo había dos opiniones en cuanto a la manera de contar el omer, la farisea y la saducea. Los fariseos interpretaron que la primera palabra “shabat” en este texto se está refiriendo al primer shabat de la fiesta de jag hamatsot, panes ázimos, que cae el 15 de nisán cada año, cf. Levítico 23:6-7. También interpretaron que la segunda y tercera palabras shabat de este texto significan “semana”, que es uno de los significados de la palabra shabat. La traducción farisea del texto sería entonces:

“Contaréis desde el día que sigue al shabat (de la fiesta), desde el día en que trajisteis el omer de la ofrenda mecida; contaréis siete semanas completas. Contaréis cincuenta días hasta el día siguiente a la séptima semana; entonces presentaréis una ofrenda de espiga tierna a HaShem.”

Por lo tanto el omer se cuenta, según la tradición farisea, desde el día 16 de nisán cada año. De esta manera shavuot, pentecostés, siempre coincide con el 6 de siván cada año. Esta interpretación es la que predomina hoy en día en el judaísmo tradicional, que es una rama de los fariseos.

Los saduceos interpretaron que la primera palabra shabat se está refiriendo al shabat semanal siguiente al sacrificio de Pesaj, de manera que el omer siempre tenga que ser ofrecido el primer día de la semana. De la misma manera interpretaron la segunda y la tercera palabras “shabat” del texto como una referencia a los shabats semanales. De esta manera Shavuot, Pentecostés, siempre coincidiría con un primer día de la semana.

Los dos grupos tienen argumentos fuertes para afirmar su punto de vista.

Quinta aliyá, 23:23-32

 

23:27 “Pero el diez de este séptimo mes será el día de expiación; será convocación de santidad para vosotros, y humillaréis vuestras almas y presentaréis una ofrenda encendida a HaShem.”  – Este versículo empieza con un “pero”, en hebreo aj. Rashí dice que es por la distinción entre las personas que se arrepienten y las que no. También podríamos entenderlo como un contraste entre yom kipur y las demás fiestas. Ninguna de las otras fiestas son de expiación, yom kipur sí. En todas las otras fiestas hay alegría, en yom kipur no. En todas las otras fiestas se come, en yom kipur no, etc. Yom kipur constituye una fiesta única en su clase. Por eso se usa la expresión aj, “pero”, al presentar esta fiesta.

 

 

Sexta aliyá, 23:33-44

 

23:39 “Pero el día quince del séptimo mes, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, celebraréis la fiesta de HaShem por siete días, con cese en el primer día y cese en el octavo día.”  – Este versículo también empieza con “pero”. Rashí dice que es porque el sacrificio de paz adicional para la fiesta, musaf, se ofrece incluso si la fiesta cae en shabat.

Otra explicación sería: Como el verso 39 está en contraste con los versículos 37 y 38 que hablan de los sacrificios de todas las fiestas, se puede entender como que sucot constituye algo fuera de lo común en comparación con las demás fiestas. El versículo 40 muestra como hay que traer los arba minim, las cuatro especies, y regocijarse sobremanera delante de HaShem. Es la única fiesta que ordena un regocijo delante de HaShem. De esa manera sucot constituye algo diferente y por eso está la palabra “pero” en el versículo 39.

23:40 “Y el primer día tomaréis para vosotros frutos de árboles hermosos, hojas de palmera y ramas de árboles frondosos, y sauces de río; y os alegraréis delante de HaShem vuestro Elokim por siete días.”  – En sucot hay un mandamiento para recoger cuatro tipos de plantas y alegrarse con ellas delante de HaShem. La Torá no especifica cuáles son todas. La tradición nos ayuda a identificar las cuatro, que son:

  • Etrog – una variedad de la cidra, que se parece a un limón grande.
  • Lulav – palmera datilera.
  • Hadasa – mirto.
  • Aravot – sauce de río.

 

Hagamos un repaso breve por las ocho fiestas anuales y ver que todas ellas tienen varios aspectos. Los diferentes aspectos son:

 

  1. Histórico
  2. Agrícola
  3. Social
  4. Personal

Pesaj – el 14 del primer mes

  1. Histórico – La salvación de los primogénitos de la muerte.
  2. Agrícola – Primavera.
  3. Social – Todo Israel tiene que tener una parte de un cordero.
  4. Personal – Perdón de pecados y liberación de la muerte segunda.

Jag hamatsot – el 15-21 del primer mes

  1. Histórico – La salida de Egipto, cf. Deuteronomio 16:3.
  2. Agrícola – No hay.
  3. Social – Todos comen lo mismo.
  4. Personal – , Personal – Santificación del pecado.

 

Omer reshít – el día después del shabat

  1. Histórico – Entrada en la tierra, cf. Levítico 23:10.
  2. Agrícola – La cosecha de la cebada.
  3. Social – Todos cuentan hasta Shavuot.
  4. Personal – Nuevo nacimiento.

 

Shavuot – 50 días después del omer reshít

  1. Histórico – Entrega de la Torá.
  2. Agrícola – La cosecha del trigo.
  3. Social – Todos se convierten en un solo pueblo y reciben la Torá.

Yom teruá – el 1er día del séptimo mes

  1. Histórico – Creación de Adam. (¿?)
  2. Agrícola – No hay.
  3. Social – Todos tienen que oír el shofar.

 

Yom kipur – el 10 del séptimo mes

  1. Histórico – Moshé obtuvo el perdón por el pecado del becerro de oro.
  2. Agrícola – No hay.
  3. Social – Todos tienen que ayunar.
  4. Personal – Todo Israel regresa a la tierra de Israel.

Sucot – el 15-21 del séptimo mes

  1. Histórico – El paso por el desierto.
  2. Agrícola – Fin de la cosecha y la recolección del verano.
  3. Social – Todos tienen que estar alegres y habitar en una sucá.
  4. Profético, Personal – Disfrute

Sheminí atseret – el 22 del séptimo mes

  1. Histórico – No hay.
  2. Agrícola – No hay.
  3. Social – No hay.

 

Séptima aliyá, 24:1-23

 

24:22 “Habrá una misma ley para vosotros; será tanto para el forastero como para el nativo; porque yo soy HaShem vuestro Elokim”  – No todos los mandamientos de la Torá aplican a todos los hijos de Israel y a los conversos, pero la misma Torá aplica a ambos grupos. No hay una Torá para el israelita nativo y otra para el prosélito.

Los que no son de Israel, los hijos de Noaj, no tienen que cumplir la Torá de la misma manera que un israelita, sino sólo unos cuantos mandamientos que están en la Torá.

24:23 “Moshé entonces habló a los hijos de Israel, y ellos sacaron fuera del campamento al que había maldecido, y lo apedrearon. Los hijos de Israel hicieron tal como HaShem había mandado a Moshé.”  – El procedimiento para la lapidación debería ser el siguiente: Empujar al condenado desde un lugar alto para aliviar su dolor, tirarle piedras, colgar el cadáver y enterrarlo antes de la caída del sol.

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 263 – 325 de los 613.

 

  1. Prohibición para un cohén normal de volverse impuro por difuntos, excepto por algunos miembros de su familia especificados en la Torá, Levítico 21:1.
  2. Precepto para un cohén normal de volverse impuro por algunos miembros de su familia especificados por la Torá, y para un Israel de hacer luto por un pariente cercano, Levítico 21:3.
  3. Prohibición para un cohén impuro por un día de servir en el Santuario hasta la puesta del sol, Levítico 21:6.
  4. Prohibición para un cohén casarse con una mujer ilícita, Levítico 21:7.
  5. Prohibición para un cohén casarse con una mujer profanada, Levítico 21:7.
  6. Prohibición para un cohén de casarse con una mujer divorciada, Levítico 21:7.
  7. Precepto de consagrar la descendencia de Aharón el Cohén, Levítico 21:8.
  8. Prohibición para el Cohén Gadol (Gran Sacerdote) de entrar bajo el mismo techo debajo del cual se halle un difunto, Levítico 21:11.
  9. Prohibición para el Cohén Gadol (Gran Sacerdote) de volverse impuro por cualquier difunto, Levítico 21:11.
  10. Precepto para el Cohén Gadol (Gran Sacerdote) de sólo tomar como esposa a una mujer virgen, Levítico 21:13.
  11. Prohibición para el Cohén Gadol (Gran Sacerdote) de casarse con una viuda, Levítico 21:14.
  12. Prohibición para el Cohén Gadol (Gran Sacerdote) de tener relaciones sexuales con una viuda, Levítico 21:15.
  13. Prohibición para un cohén que tenga un defecto físico de servir en el Santuario, Levítico 21:17.
  14. Prohibición para un cohén que tenga un defecto físico temporal de servir en el Santuario, Levítico 21:21.
  15. Prohibición para un cohén que tenga un defecto físico de entrar en el Templo, Levítico 21:23.
  16. Prohibición para un cohén en estado de impureza de servir en el Templo, Levítico 22:2.
  17. Prohibición para un cohén en estado de impureza de comer alimentos consagrados (terumá), Levítico 22:4.
  18. Prohibición para un individuo que no sea cohén de comer alimentos consagrados (terumá), Levítico 22:10.
  19. Prohibición para el esclavo temporal o permanente de un cohén de comer alimentos consagrados (terumá), Levítico 22:10.
  20. Prohibición para un incircunciso de comer alimentos consagrados (terumá), (carece de fuente explícita; se aprende por kal vajómer).
  21. Prohibición para una mujer profanada de comer alimentos consagrados, Levítico 22:12.
  22. Prohibición de comer alimentos de los cuales no se separó la porción separada (terumá) y el diezmo (maaser), Levítico 22:15.
  23. Prohibición de consagrar animales con defectos para las ofrendas, Levítico 22:20.
  24. Precepto de que un animal para ofrenda sea físicamente íntegro, Levítico 22:21.
  25. Prohibición de provocar un defecto a un animal consagrado, Levítico 22:21.
  26. Prohibición de rociar la sangre de un animal defectuoso en el Altar, Levítico 22:22.
  27. Prohibición de degollar un animal con defectos para ofrendas, Levítico 22:22.
  28. Prohibición de quemar los emurim (partes designadas) de un animal con defectos en el Altar, Levítico 22:22.
  29. Prohibición de castrar a cualquier ser vivo, Levítico 22:24.
  30. Prohibición de ofrecer una ofrenda con defecto traída por un gentil, Levítico 22:25.
  31. Precepto de que una ofrenda animal tenga por lo menos ocho días de nacida, Levítico 22:27.
  32. Prohibición de degollar a un animal y a su cría el mismo día, Levítico 22:28.
  33. Prohibición de profanar el Nombre divino, Levítico 22:32.
  34. Precepto de santificar el Nombre divino, Levítico 22:32.
  35. Precepto de descansar el primer día de pésaj, Levítico 23:7.
  36. Prohibición de realizar labores el primer día de pésaj, Levítico 23:7.
  37. Precepto de ofrecer ofrendas los siete días de pésaj, Levítico 23:8.
  38. Precepto de descansar el séptimo día de pésaj, Levítico 23:8.
  39. Prohibición de realizar labores el séptimo día de pésaj, Levítico 23:8.
  40. Precepto de ofrecer la ofrenda del ómer el segundo día de pésaj, Levítico 23:10-11.
  41. Prohibición de comer pan de la nueva cosecha de granos hasta el 16 de nisán, Levítico 23:14.
  42. Prohibición de comer grano tostado (kalí) de la nueva cosecha hasta el 16 de nisán, Levítico 23:14.
  43. Prohibición de comer grano carnoso (carmel) hasta el fin del 16 de nisán, Levítico 23:14.
  44. Precepto de contar el ómer, Levítico 23:15.
  45. Precepto de ofrecer una ofrenda del trigo nuevo en shavuot, Levítico 23:16.
  46. Precepto de descansar en shavuot, Levítico 23:21.
  47. Prohibición de realizar labores en shavuot, Levítico 23:15-16.
  48. Precepto de descansar en yom teruá, Levítico 23:24.
  49. Prohibición de realizar labores en yom teruá, Levítico 23:24-25.
  50. Precepto de ofrecer la ofrenda de musaf en yom teruá, Levítico 23:24-25.
  51. Precepto de ayunar el 10 de tishrí, Levítico 23:27.
  52. Precepto de la ofrenda de musaf el 10 de tishrí, Levítico 23:27.
  53. Prohibición de realizar labores el 10 de tishrí, Levítico 23:27.
  54. Prohibición de comer o beber el 10 de tishrí, Levítico 23:29.
  55. Precepto de descansar el 10 de tishrí, Levítico 23:32.
  56. Precepto de descansar el primer día de sucot, Levítico 23:35.
  57. Prohibición de realizar labores el primer día de sucot, Levítico 23:34-35.
  58. Precepto de ofrecer las ofrendas de musaf todos los días de sucot, Levítico 23:36.
  59. Precepto de descansar el octavo día de sucot, Levítico 23:36.
  60. Precepto de la ofrenda de musaf en el octavo día de sucot (sheminí atséret), Levítico 23:36.
  61. Prohibición de realizar labores el octavo día de sucot, Levítico 23:36.
  62. Precepto de tomar el lulav (rama de palmera datilera) el primer día de sucot, Levítico 23:40.
  63. Precepto de residir en una suká (choza) los siete días de sucot, Levítico 23:42.

[1]       Sanhedrín 74b.

[2]       Strong H4150 mô‛êd mô‛êd  mô‛âdâh, mo-ade’, mo-ade’, mo-aw-daw’, From H3259; properly an appointment, that is, a fixed time or season; specifically a festival; conventionally a year; by implication, an assembly (as convened for a definite purpose); technically the congregation; by extension, the place of meeting; also a signal (as appointed beforehand): – appointed (sign, time), (place of, solemn) assembly, congregation, (set, solemn) feast, (appointed, due) season, solemn (-ity), synagogue, (set) time (appointed).

Strong H3259 yâ‛ad, yaw-ad’, A primitive root; to fix upon (by agreement or appointment); by implication to meet (at a stated time), to summon (to trial), to direct (in a certain quarter or position), to engage (for marriage): – agree, (make an) appoint (-ment, a time), assemble (selves), betroth, gather (selves, together), meet (together), set (a time).

[3]       Strong H4744 miqrâ, mik-raw’, From H7121; something called out, that is, a public meeting (the act, the persons, or the palce); also a rehearsal: – assembly, calling, convocation, reading.

[4]       Strong H7121 qârâ’, kaw-raw’, A primitive root (rather identical with H7122 through the idea of accosting a person met); to call out to (that is, properly address by name, but used in a wide variety of applications): – bewray [self], that are bidden, call (for, forth, self, upon), cry (unto), (be) famous, guest, invite, mention, (give) name, preach, (make) proclaim (-ation), pronounce, publish, read, renowned, say.

[5]       Strong H6944 qôdesh, ko’-desh, From H6942; a sacred place or thing; rarely abstractly sanctity: – consecrated (thing), dedicated (thing), hallowed (thing), holiness, (X most) holy (X day, portion, thing), saint, sanctuary.

[6]       Menajot 66a.

Parashá 30 Kedoshim

ז׳ באייר ה׳תשע״ו (May 15, 2016) por  
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30 Kedoshim

Parashá 30 Kedoshim

Levítico 19:1 – 20:27

Aliyás de la Torá:

  1. 19:1-14
  2. 19:15-22
  3. 19:23-32
  4. 19:33-36
  5. 20:1-7
  6. 20:8-22
  7. 20:23-27
  8. Maftir: 20:25-27

Haftará: Amós 9:7-15 (A); Ezequiel 20:2-20 (S)

Kedoshim

Significa “santos”.

Comentarios

Primera aliyá, 19:1-14

19:2     “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: “Seréis santos porque yo, HaShem vuestro Elokim, soy santo.”  – Según el Midrash,[1] este texto muestra que cuando Moshé transmitió la Torá al pueblo de Israel no solía reunir a toda la congregación de una vez. Por regla general Moshé se reunió primero con su hermano Aharón y le transmitió de manera profunda todo lo que había recibido de HaShem. Luego Aharón se sentó a la mano derecha de Moshé. Después vinieron los dos hijos de Aharón, Elazar e Itamar, y Moshé repetía las enseñanzas a ellos según su nivel de comprensión. Ellos luego se sentaron cerca de su padre Aharón y su tío Moshé. Después fue repetido el mismo pasaje de la Torá a los ancianos de Israel según su nivel de comprensión y finalmente Moshé repitió toda la enseñanza a todos los varones del pueblo. Este fue el procedimiento normal para transmitir la Torá al pueblo. Moshé, por lo tanto, escuchó la misma lección cinco veces, una vez directamente de HaShem y cuatro veces de su propia boca.

Pero en esta ocasión Moshé recibe la orden de convocar a toda la asamblea, inclusive las mujeres y los niños. La razón para hacerlo fue que esta sección contiene muchísimas leyes que tienen que ver con todo el pueblo y, según Rashí, porque la mayor parte de las leyes esenciales de la Torá dependen de esta Parashá. Por ejemplo, en esta sección se encuentra la ley general de amar al prójimo como a sí mismo. También se puede encontrar mandamientos muy similares a las diez palabras que fueron pronunciadas ante todo el pueblo en Sinai.[2] En total hay 51 mandamientos en esta corta Parashá.

Este versículo también nos enseña que la santidad no es solamente para los sacerdotes y levitas, sino para toda la congregación de los hijos de Israel. La santidad consiste en ser apartado de las costumbres que son practicadas por los pueblos que están alejados de HaShem y dedicarse a Él en obediencia a Sus mandamientos.

19:3     “Un hombre ha de reverenciar a su madre y a su padre. Y guardaréis mis shabats; yo soy HaShem vuestro Elokim.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “reverenciar” es yaré,[3] y significa “temer”, “reverenciar”. Hay una diferencia entre este mandamiento y el de Éxodo 20:12 donde está escrito:

 

“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que HaShem tu Elokim te da.”

La palabra hebrea que ha sido traducida como “honrar” es kavad,[4] que significa “ser pesado”, “ser rico”, “tener honra”, “ser una carga”. En Éxodo 20 está escrito que debemos honrar a nuestro padre y a nuestra madre, y en Levítico 19 está escrito que debemos temer a nuestra madre y a nuestro padre. No es lo mismo honrar que temer. Honrar a los padres no sólo tiene que ver con mostrarles respeto sino también darles los bienes materiales que necesitan y satisfacer todas sus necesidades cuando estén en apuros.

En el texto de Éxodo aparece primero el padre y luego la madre en referencia a la honra, pero en el texto de Levítico aparece primero la madre y luego el padre en referencia al temor, o a la reverencia. ¿Por qué aparece primero la madre y luego el padre en este texto? ¿Se debe temer más a la madre que al padre?

Vamos a dar dos explicaciones a esto. Por regla general, es más fácil temer, en el sentido de respetar y reverenciar, al padre, por su forma masculina de ser, que la madre. El niño tiende a aprovecharse de la dulzura y el carácter suave de la madre. Es más fácil faltar el respeto a la madre que al padre. Por esto la Torá pone la madre primero, para que no dejemos de mostrarle respeto a nuestras madres, sino respetar a los dos padres por igual.

Sin embargo, al mirar el contexto vemos que hay una escala de reverencia, madre, padre y HaShem. Es una escala invertida de autoridad. Según este orden, el niño va aprendiendo durante el desarrollo de su vida quién está por encima de él. Primero aprende a temer a la madre, que es la que más tiempo se dedica a él durante sus primeros años de vida. Luego el niño aprende a reverenciar a su padre y finalmente aprende a reverenciar a HaShem.

Este texto nos enseña que una manera de mostrar respeto a HaShem es guardar el shabat. El judío que no guarda el shabat no teme a HaShem. El no judío que teme a HaShem guarda el shabat según el nivel que escoge para su vida.

Respetar a los padres implica, entre otras cosas, que un hijo no puede contradecir las palabras de ellos. Tampoco puede decir: “Lo que dice mi padre es correcto”. Si los padres tienen sillas reservadas para ellos un hijo no debe sentarse en ellas.

El texto hebreo dice literalmente: “Un hombre…” Esto nos enseña que el varón casado está más comprometido con sus padres que la mujer casada. Una mujer casada no está obligada a obedecer a sus padres cuando su marido diga algo contrario. En el momento de su boda, la mujer pasa de estar bajo la autoridad de su padre a estar bajo la autoridad de su esposo.

19:4     “No os volváis a los ídolos, ni hagáis para vosotros dioses de fundición; yo soy HaShem vuestro Elokim.”  – La raíz de la palabra que ha sido traducida como “volváis” es paná,[5] y significa “encarar”, “volverse a”, “mirar hacia”. Esto implica que está prohibido mirar con curiosidad y asombro a los ídolos y a las estatuas. Según Rambam,[6] en la práctica también implica que está prohibido leer cualquier libro, escuchar conferencias o involucrarse en cultos, religiones o filosofías que sean extraños a la Torá.

Este texto también nos enseña que está prohibido hacer viajes turísticos para contemplar las ruinas de los templos mayas en Centroamérica, los pirámides en Egipto, la iglesia Notre Dam en Paris, los templos budistas en Asia y el templo Bahai en Haifa o cualquier otro lugar de culto pagano. Cuando una persona admira o mira con asombro a los edificios y las imágenes de los dioses paganos se hace culpable de quebrantar este mandamiento.

“ni hagáis para vosotros dioses de fundición” – Está prohibido fabricar ídolos, incluso para los no judíos. Esto incluye la prohibición de comerciar con estatuas idolátricas, santos católicos, crucifijos, budas y demás objetos de culto pagano. También está prohibido a un israelita sacar beneficio económico de la idolatría de los gentiles.

19:10 “Tampoco rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; lo dejarás para el pobre y para el forastero. Yo soy HaShem vuestro Elokim” – La Torá enseña que hay que tratar a los pobres de manera favorable. HaShem tiene un corazón muy sensible a las necesidades de los débiles y nos ordena ayudar de forma práctica y económica a los necesitados.

 

19:11 “No hurtaréis, ni engañaréis, ni os mentiréis unos a otros.”  – Este hurto tiene que ver con objetos materiales. Como hay más de un mandamiento que prohíbe el hurto, se entiende que los dos están hablando de dos cosas diferentes. El primer mandamiento contra el hurto se encuentra en las diez palabras, como está escrito en Éxodo 20:15:

 

“No hurtarás.”

 

Como la infracción voluntaria de la mayoría de los mandamientos que están en las diez palabras trae la pena de muerte, también se interpreta que el hurto del cual se está hablando allí no es el hurto de las cosas, sino de las personas, con otras palabras, del secuestro. El secuestro es un delito que merece la pena capital, como está escrito en Éxodo 21:16:

 

“El que secuestre a una persona, ya sea que la venda o sea hallada en su poder, ciertamente morirá.”

 

Así que, en Levítico 19 se habla del hurto de los objetos. Está prohibido apropiarse de cualquier cosa que sea de otra persona. Yaakov vivía con su suegro durante 20 años y cuando salió de allí podía testificar que no había tomado absolutamente nada de lo que pertenecía a Laván, como está escrito en Génesis 31:37:

 

“Aunque has buscado en todos mis enseres, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo delante de mis parientes y de tus parientes para que ellos juzguen entre nosotros dos.”

 

Esta actitud muy cuidadosa que había en nuestro padre Yaakov de no llevar nada de la casa de Laván, ni siquiera una cucharita o una aguja para coser, es un buen ejemplo para todos nosotros.

 

Como HaShem está dando el tiempo a cada persona, el tiempo es algo que cada uno tiene que administrar correctamente y no perder. Por lo tanto está prohibido tomar el tiempo de una persona sin su permiso. Fulano se acerca a Mengano, que es un hombre muy ocupado, y le pide cinco minutos para hablar. Mengano accede y está dispuesto a darle cinco minutos de su precioso tiempo, pero Fulano no respeta los cinco minutos sino que sigue hablando y hablando, sin ser consciente de que no solamente está pervirtiendo su propia palabra, sino realmente está hurtando el tiempo de Mengano.

Otra forma de hurtar es llegar tarde a una cita. El que llega tarde está hurtando el tiempo precioso de las personas que le están esperando. Si uno llega tarde y no cumple con su compromiso para llegar a cierta hora, no solamente ha corrompido su palabra, sino también ha hurtado el tiempo de los demás.

Otra manera de hurtar es trabajar con negligencia. Si el patrón ha contratado a un obrero para trabajar, ese obrero es digno de su salario si trabaja. Pero si es negligente en su trabajo, o toma pausas sin permiso, está hurtando de su patrón. ¿Cómo luego tiene conciencia para cobrar por un tiempo que no ha trabajado, o por un trabajo que ha sido hecho de mala manera? Un hombre santo trabaja igual cuando el jefe está presente que cuando no está. Si alguien necesita un jefe que le vigile para que trabaje bien y no tome pausas innecesarias en su trabajo, es un ladrón.

 

En esta escritura el mandamiento de no hurtar está escrito de forma plural. Esto nos enseña que cualquiera que sepa de un hurto y no diga nada, también es culpable. El que no habla se convierte en un compañero del que pecó.

 

19:12 “Y no juraréis en falso por mi nombre, profanando así el nombre de tu Elokim; yo soy HaShem.”  – El contexto habla del dinero. Cuando una persona hurta, tiende a esconder su delito engañando al prójimo, cf. v. 11. Si no se arrepiente tiende a mentir. Puede tratarse de un depósito confiado o algo prestado que la persona niegue haber recibido. Es posible que también llegue a jurar en falso por el nombre de HaShem delante de una corte de justicia, beit din, diciendo que no se apropió de los bienes del otro. Es un delito grave jurar algo por el nombre de HaShem que no es verdadero.

Rashí señala que cuando este texto dice: “no juraréis en falso por mi nombre” se está refiriendo a cualquiera de los nombres de Elokim, puesto que en Éxodo 20:7 sólo se refiere al Nombre sagrado.

19:13 “No defraudarás a tu prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana.”  – La Torá sigue hablando del dinero. Aquí hay tres prohibiciones acerca de tomar o retener el dinero del otro. La primera implica no tomar ventaja de una posición favorable para retener el dinero del otro. Por ejemplo, si alguien debe dinero a otro, no podrá retenerlo haciendo excusas, o utilizando trucos para seguir reteniéndolo.

La segunda prohibición implica no robar en público con violencia, en contraste con el versículo 11 donde se está refiriendo al hurto que se hace en secreto.

La tercera prohibición implica no demorar el pago de un obrero, más tiempo de lo acordado. Ese delito es considerado como si se tomara el alma del trabajador.

Al ver tantas prohibiciones en contra del hurto entendemos la gravedad de este pecado en los ojos de HaShem. El hurto produce maldición para el que lo practica, como está escrito en Zacarías 5:1-4:

 

“Alcé de nuevo mis ojos y miré, y he aquí un rollo que volaba. Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: Veo un rollo que vuela; su longitud es de veinte codos y su anchura de diez codos. Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; ciertamente todo el que roba será destruido según lo escrito en un lado, y todo el que jura será destruido según lo escrito en el otro lado. La haré salir–declara HaShem de los ejércitos– y entrará en casa del ladrón y en casa del que jura por mi nombre en falso; y pasará la noche dentro de su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus piedras.”

 

19:14 “No maldecirás al sordo, ni pondrás tropiezo delante del ciego, sino que tendrás temor de tu Elokim; yo soy HaShem.”  – Hay una relación entre no maltratar al minusválido, el sordo y el ciego, y el temor a HaShem. Por un lado significa que al maltratar a los débiles se está maltratando a HaShem que los ha creado. Por otro lado tiene que ver con una actitud de desprecio en el corazón que sólo HaShem conoce. Está prohibido menospreciar al débil en el corazón, aprovecharse de él, burlarse de él o fastidiarle. Por eso dice “y temerás a tu Elokim”. HaShem ve la actitud secreta del corazón de cada uno. Y si alguien teme a HaShem no va a pensar mal de los que sufren algún desperfecto.

Si interpretamos este texto en el nivel remez, alegórico, aprendemos que poner tropiezo delante de un ciego también puede significar dar un consejo malo al ignorante. El temor de Elokim es un antídoto contra este delito. El que sabe que HaShem conoce sus pensamientos no va a aprovecharse de un ignorante para su propio beneficio o para producirle daño.

 

Segunda aliyá, 19:15-22

 

19:15 “No haréis injusticia en el juicio; no favorecerás al pobre ni honrarás al grande, sino que con justicia juzgarás a tu prójimo.”  – Este texto no está hablando a cualquier ciudadano en Israel, sino a los jueces. El ciudadano no tiene el derecho de juzgar a su prójimo

 

El texto de Levítico 19:15 nos enseña que la Torá fue escrita, en primer lugar, para los jueces de Israel. Un juez no puede favorecer a un pobre por compasión si ha cometido un delito. El estado social no puede cambiar la justicia. De la misma manera está prohibido para un juez honrar a un hombre que es grande, en el sentido de rico. Si él cambia su conducta o su sentencia ante un rico por el hecho de que tiene dinero o porque pudiera tener el poder para hacerle daño, es un juez perverso. Esa actitud también está prohibida entre los ciudadanos. Si honramos a una persona rica solamente por su estado económico, y no damos el mismo honor al que es pobre, cometemos pecado y hacemos acepción de personas.

 

“con justicia juzgarás a tu prójimo” – Esto puede entenderse de varias maneras. Primero en el nivel peshat, simple, como hemos mencionado antes, de manera que un juez no puede tener en cuenta el estado económico del procesado a la hora de dictar sentencia. Esta oración serviría para reafirmar lo antes dicho.

La segunda manera de interpretación de este texto es que el procesado debe ser considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario con pruebas y testigos.

Una tercera manera de entender sería que, en el caso de duda de la conducta de una persona, se debe interpretar su conducta de la manera más benévola, por no saber exactamente las razones y los motivos detrás de ese comportamiento dudoso que se parece a una conducta pecaminosa.

 

Nunca juzgues una persona sin haber estado en su situación. El que es benévolo en su manera de tratar a su prójimo, recibirá un juicio más misericordioso.

 

19:16 “No andarás de chismoso entre tu pueblo; no te quedarás quieto ante la sangre de tu prójimo; yo soy HaShem.”  – El chismoso es el que escucha un mal informe de otro y lo pasa a un tercero y luego se dirige al que fue calumniado y le revela lo que se dijo de él. Aunque sea cierto lo que se ha transmitido, se considera como chisme, en hebreo rejilut, y está prohibido por la Torá.

La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “quedarás quieto” es amad,[7] y significa “estar de pie”, “estar quieto”. Entonces el sentido de esta oración es que no se puede quedar quieto ante el peligro de muerte de un ser humano, judío o no, si uno tiene la posibilidad de salvarle. La vida humana es tan valiosa que está permitido quebrantar casi todos los demás mandamientos para salvar una sola alma. Sin embargo, en el caso de que su propia vida esté en peligro, no hay obligación para ayudar al otro.

Esto también implica que está prohibido quedarse callado si uno puede testificar a favor de otro para salvarle de una condena ante el beit din.

 

19:17 “No odiarás a tu compatriota en tu corazón; ciertamente reprenderás a tu prójimo, y no portarás pecado a causa de él.”  – El odio en secreto está prohibido. Hay personas que nos caen mal sin que haya una razón lógica que explique por qué. Simplemente no nos gustan. En esos casos es importante no dejar lugar a ese sentimiento engañoso del corazón, sino tomar una decisión de amar al prójimo a pesar de que no nos caiga bien. Con estas personas HaShem nos está poniendo a prueba para ver si estamos dispuestos a amar sin tener sentimientos favorables hacia el prójimo. El amor no es simplemente una emoción, es una decisión de ser benévolo con el prójimo, incluso sin que me dé algo beneficioso a cambio.

El mandamiento de reprender al prójimo es uno de los más difíciles. A nadie nos gusta reprender ni ser reprendido. La carne dentro de nosotros es muy orgullosa y no acepta una corrección, especialmente si viene de uno que es semejante o inferior a nosotros. Sin embargo, es importante tomar en serio este mandamiento para vigilar sobre el bienestar de nuestros hermanos en la fe. Una persona madura y espiritual aprecia una reprensión dada en su justo momento porque sabe que puede equivocarse fácilmente aunque sea madura. Por eso, él aprecia la corrección para poder mejorar su conducta y evitar errores que causen daño al nombre de HaShem, a sí mismo y al prójimo.

Hay algunas indicaciones generales que nos ayudan a cumplir este mandamiento correctamente:[8]

  1. El que ve a otro quebrantar una norma directa de la Torá debe corregirlo, aún cuando sepa que el otro no acepte la reprensión.
  2. Si el pecado cometido por el otro no es una prohibición directa de la Torá y el que lo ve está seguro de que no va a aceptar la reprensión, no debe corregirlo.
  3. Si la persona que ve al otro cometer una falta no sabe si el otro le va a hacer caso o no, debe reprenderlo incluso si comete una falta que no sea contra una ley directa de la Torá.
  4. El mandamiento de reprender a otro sólo se aplica cuando el otro es una persona que desea cumplir la Torá. No se aplica sobre un malvado o sobre uno que desprecia abiertamente la Torá, cf. Proverbios 9:8.
  5. Si el beit din está en condiciones para castigar al que infrinja una prohibición, está obligado a hacerlo.
  6. El que esté obligado a corregir a otro debe hacerlo hasta que el trasgresor esté a punto de insultarlo o golpearlo, cf. 1 Samuel 20:32-33.

 

“y no portarás pecado a causa de él” – Este texto nos enseña varias cosas. Primero, si reprendes a tu prójimo, no pecas. Segundo, si no reprendes a tu prójimo, llevarás pecado por causa de él, como está escrito en Ezequiel 3:18-19:

“Cuando yo diga al impío: “Ciertamente morirás”, si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu mano. Pero si tú has advertido al impío, y éste no se aparta de su impiedad ni de su camino impío, morirá él por su iniquidad, pero tú habrás librado tu vida.”

Para poder corregir a otra persona correctamente, uno debe ser cuidadoso de no ser culpable del mismo delito. Si alguien está infringiendo un mandamiento sin haber hecho teshuvá, arrepentimiento, tiene una mala conciencia que le da un sentimiento de culpa. El sentimiento de culpa puede estar basado en una realidad, que uno viva en pecado, o en una mentira, sin que uno viva en pecado. En ambos casos la culpabilidad tiende a buscar errores y pecados en los demás. Como uno se siente acusado por su propia conciencia, por sí mismo o por otros, es fácil proyectar ese sentimiento sobre otras personas y señalar y acusar los errores de los demás. El que se siente acusado acusa a los demás. También hay una tendencia de buscar auto justificación en los pecados de otros que viven una vida peor que uno mismo. Estas dos reacciones, la acusación y la auto justificación son síntomas de un alma enferma que no ha experimentado el perdón de sus pecados.

En el Talmud[9] está escrito: “Es mejor hacer que una persona reconozca la verdad por sí misma que meterla en ella con cien latigazos”.

El que no corrige la mala conducta de sus hijos comete un grave delito.

19:18 “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy HaShem.”  – La venganza implica devolver las mismas acciones malas a alguien que las haya hecho. El rencor no es lo mismo que la venganza. El rencor es un sentimiento que alguien guarda contra otro por haber hecho algo malo.

La Torá nos enseña acerca del amor que debemos tener hacia los hijos de nuestro propio pueblo, y hacia el extranjero que habita entre nosotros, porque estas son las personas hacia las cuales podemos expresar nuestro amor de manera inmediata. No puedo mostrar amor al que no conozco. Los más allegados son los que pueden recibir mi amor, y tengo la responsabilidad de esforzarme para mostrarles amor a ellos de la misma manera que estoy haciendo conmigo mismo. Si amo a mi prójimo no le engaño ni tomo ventaja de él; soy cuidadoso con sus bienes como si fueran los míos, e incluso con más cuidado que con los míos; no le hago daño con mis palabras, sino que le hablo con respeto y hablo bien de él; no guardo mi alegría para mí mismo, sino la comparto con él y me alegro por su prosperidad como si fuera la mía; hago por él todo lo que a mí me hubiera gustado que me hiciera si yo hubiera estado en la misma situación.

Esta escritura también nos enseña que debemos amarnos a nosotros mismos. Tú no puedes amar a otros si no te amas a ti mismo. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, ni más ni menos. No se puede amar al prójimo más que a sí mismo, sino en la misma medida. El que no se ama a sí mismo es incapaz de amar al prójimo. Ámate a ti mismo, perdónate a ti mismo, habla bien de ti mismo, cuídate a ti mismo, y haz lo mismo con tu prójimo.

19:19 “Mis estatutos guardaréis. No aparearás dos clases distintas de tu ganado; no sembrarás tu campo con dos clases de semilla, ni te pondrás un vestido con mezcla de dos clases de material.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “mis estatutos” es jukotai. Viene de juk que implica un mandamiento que no tiene una explicación clara y lógica. Las prohibiciones de las mezclas de animales, de semillas y de diferentes tipos de material en la misma ropa, forman parte de los jukot, estatutos sin explicación. Este texto nos enseña que está prohibido, entre otras cosas, mezclar caballos con asnos para producir mulas o mulos.

El mandamiento de no sembrar dos clases de semilla sólo se aplica en la tierra de Israel. El tratado Kilayim de la Mishá trata de todas las leyes que tienen que ver con diferentes tipos de semilla y especifica las distancias permitidas para sembrar y plantar.

Cuando se habla de dos clases de material en el vestido, sólo se refiere a lino con lana, según Deuteronomio 22:11, donde encontramos el mismo mandamiento limitado a lino y lana. Una excepción de esta prohibición es la ropa del sumo sacerdote y la ropa que lleva tsitsit que puede contener mezcla de lana y lino. La razón es que aquellas prendas fueron instruidas directamente de HaShem.

 

19:20 “Si un hombre se acuesta con una mujer que sea sierva adquirida para otro hombre, pero que no haya sido redimida (totalmente) ni se le haya dado su libertad, habrá una indagación; no se les condenará a muerte, porque ella no era libre.”  – La Torá sigue hablando de mezclas prohibidas y en este caso tiene que ver con un tipo de adulterio. Según Rashí, esta mujer es una mujer no hebrea, mitad esclava y mitad libre, designada para casarse con un siervo hebreo, cf. el comentario sobre Éxodo 21:4. Como ella no había sido redimida totalmente no había completado su kidushín, el primer paso del pacto matrimonial. Por esta razón este acto no es considerado como un adulterio, y no habrá pena de muerte, sino sólo azotes.

 

19:21 “Y él traerá a HaShem su ofrenda por la culpa a la entrada de la tienda de reunión; traerá un carnero como ofrenda por la culpa.”  – Este es uno de los delitos que requiere una ofrenda por la culpa, asham.

 

19:22 “Y el sacerdote hará expiación por él con el carnero de la ofrenda por la culpa, delante de HaShem, por el pecado que ha cometido; y el pecado que ha cometido le será perdonado.”  – El pecado en sí no tiene perdón, sino es el pecador que obtiene perdón si hay arrepentimiento y derramamiento de sangre. El pecador es liberado del pecado, pero el pecado es condenado en la muerte de los animales.

 

Tercera aliyá, 19:23-32

 

19:23 “Cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales, tendréis por prohibido su fruto. Por tres años os será prohibido; no se comerá.”  – La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “prohibido” es arel[10] que significa “obstruir”, “bloquear”, “cerrar”, “estar incircunciso”, cf. Éxodo 6:12 “incircunciso de labios”. El texto hebreo dice literalmente “y bloquearéis su obstrucción”, ve-araltem arlató, es decir, el fruto de ese árbol tenéis que prohibir porque está bloqueado, o vedado. No está permitido sacar beneficio de los frutos de los árboles durante los tres primeros años después de su plantación. Aunque sea un mandamiento juk, la Torá ofrece una pequeña explicación en el versículo 25: “para que os aumente su rendimiento.”  Este mandamiento sólo aplica dentro de la tierra de Israel.

 

19:24 “Pero en el cuarto año todo su fruto os será santo, una ofrenda de alabanza a HaShem.”  – Por gezerá shavá, similitud de expresiones, se entiende que este fruto debe ser tratado de la misma manera que el segundo diezmo, cf. 27:30. Esto significa que sólo el dueño y su familia y los invitados por él, podrán comer este fruto en la ciudad de Yerushalayim. Si no puede llevarlo allí, tendrá que venderlo y gastar el dinero en Yerushalayim en sacrificios de paz y comidas. Hoy en día los frutos del cuarto año son redimidos con monedas.

 

19:26a “No comeréis sobre la sangre” – El Talmud[11] muestra como la expresión “sobre la sangre” puede ser interpretada de muchas maneras:

 

  • No comer la carne de un animal con su sangre.
  • No comer un animal muerto mientras siga teniendo señales de vida, (con movimientos etc.).
  • No comer un sacrificio mientras que su sangre todavía esté en el recipiente para ser esparcido

en el altar.

  • No comer la comida que normalmente es ofrecida a los familiares que están de luto, si el muerto ha sido ejecutado por el Sanedrín.
  • Los jueces del Sanedrín tienen que ayunar durante el día de la ejecución del sentenciado por ellos.
  • No comer de manera glotona ni obtener la comida por robo y así llegar ser ejecutado como un “hijo rebelde”, cf. Deuteronomio 21:18-21.
  • No comer antes de haber hecho la oración de la mañana que mantiene la vida (sangre).

 

19:26b “ni seréis adivinos ni agoreros.”  – La primera palabra, en hebreo najash,[12] tiene que ver con adivinar el futuro por medio de ciertos hechos que ocurran, por ejemplo cuando un gato negro cruza la calle o cuando se rompe un espejo. Este mandamiento prohíbe la superstición. Laván practicaba este pecado, cf. Génesis 30:27 “supe por adivinación”.

Sin embargo, esta práctica no es la misma que cuando una persona obtenga una revelación por medio del ruaj hakodesh (espíritu de profecía) con la ayuda de ciertas señales, cf. Génesis 24:14; Jueces 6:37; 1 Samuel 14:9-10. Este tipo de revelación es una forma de profecía inferior, llamado nevuá ketaná.

La segunda palabra, en hebreo anan,[13] está relacionada con oná, “temporada”, y tiene que ver con la creencia en que ciertos días u horas traen buena o mala suerte para ciertas actividades.

 

19:27 “No cortaréis en forma circular los extremos de vuestra cabellera, y no dañaréis la extremidad de vuestra barba.”  – Según Rashí, está prohibido igualar los sienes con el área del cráneo que está detrás de las orejas de modo que la circunferencia del cráneo quede redondeada periféricamente. La cabeza tiene dos partes, el rostro y el cráneo, que se unen en las dos sienes. Según Gur Ariyé, el punto de unión entre el rostro junto con la barba, y el cráneo, es lo que la Torá llama peat roshjem, “la esquina de vuestras cabezas”. La prohibición se aplica para cortar las patillas en su totalidad, es decir, el pelo de cualquiera de las sienes, de manera que la cabeza quede sin cabello desde el área detrás de la oreja hasta la frente. Este mandamiento sólo aplica a los varones judíos. La tradición de dejar crecer los “pelles” no viene de los judíos jasídicos. El hecho de que los judíos yemenitas tenían pelles largos en su tierra natal es una evidencia de que esta tradición data, por lo menos, desde el tiempo del primer templo.

La barba tiene cinco extremidades, dos en cada mejilla, las dos están en la parte superior junto a la cabeza, y una en el mantón. Según Rambam,[14] la prohibición de cortarse los bordes de la barba sólo se aplica para afeitarse con navaja.

Estos mandamientos son dados para que el pueblo hebreo sea diferente a las demás naciones y especialmente para que no tenga la misma apariencia que los idólatras que solían afeitarse las patillas y cortarse los bordes de la barba. El contexto habla de no practicar adivinación y augurios.

 

19:28 “No haréis sajaduras en vuestro cuerpo por un muerto, ni os haréis tatuajes; yo soy HaShem.”  – Según Rashí, los amorreos, en hebreo emorim, cf. Génesis 14:7, solían rasguñarse en la carne en señal de duelo cuando alguien se les moría.

 

Está prohibido tatuarse.

 

19:29 “No degradarás a tu hija haciendo que se prostituya, para que la tierra no se entregue a la prostitución ni se llene de corrupción.”  – Se refiere a que un padre permita que su hija soltera tenga relaciones sexuales con un hombre sin antes haber hecho un pacto matrimonial con él.

 

19:30 “Mis shabats guardaréis y tendréis mi santuario en reverencia; yo soy HaShem.”  – El shabat es un santuario en el tiempo, de la misma manera como el templo es un lugar apartado para HaShem en el espacio.

Rashí dice que no estaba permitido entrar en el templo con bastón, con una faja de dinero, con zapatos o con polvo en los pies.

Cuando uno se acerca al muro occidental del templo, debe hacerlo con reverencia. A la hora de retirarse no debe dar las espaldas al muro enseguida, sino caminar unos pasos hacia atrás y luego retirarse. También se debe comportar con respeto en una sinagoga o una casa de estudios que son como templos en miniatura.

19:31 “No os dedicaréis a ser médium o espiritistas, ni los busquéis para ser contaminados por ellos. Yo soy HaShem vuestro Elokim.”  – La Torá prohíbe toda práctica de espiritismo y nigromancia. La palabra hebrea que ha sido traducida como “médium” es ov,[15] que tiene que ver con una persona que llama a los espíritus de los muertos, supuestamente, para que estos hablen a través de su axila. La palabra hebrea que ha sido traducida como “espiritista” es “yidoní”,[16] que tiene que ver con una persona que mete un hueso de un animal, en hebreo “yadua”, dentro de su boca para que hable. Por causa del nombre de este hueso, el que practica esto es llamado yidoní. El que practique algo de estos delitos se contaminará y HaShem lo aborrecerá.

 

19:32 “Delante de las canas te pondrás en pie; honrarás al anciano, y a tu Elokim temerás; yo soy HaShem” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “canas” es seivá,[17] que significa “anciano”, “canoso”. Se refiere a un hombre de más de 70 años de edad.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “anciano” es zakén,[18] que significa “anciano”, “hombre barbudo”. En este contexto se refiere a uno que posee un puesto de liderazgo dentro de Israel. Un hombre que ha adquirido sabiduría por medio de la Torá también es llamado zakén. Ellos merecen más respeto que los demás. La manera de mostrarle respeto es levantarse ante ellos, dirigirse hacia ellos con respeto, no llamarles por su nombre personal sin anteponer un título, no contradecir sus palabras, etc.

 

Cuarta aliyá, 19:33-36

 

19:33 “Cuando un extranjero resida con vosotros en vuestra tierra, no lo maltrataréis.”  – Está prohibido maltratar a un residente o un converso. Rashí señala que aquí se refiere a un ultraje verbal.

 

19:34 “El extranjero que resida con vosotros os será como uno nacido entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto; yo soy HaShem vuestro Elokim.”  – El amor al residente debe ser igual que el amor al judío. HaShem no hace acepción de personas. Él ama a todos y por esto reafirma este mandamiento con las palabras: “yo soy HaShem vuestro Elokim”, para que el amor al extranjero residente sea por causa de Elokim. Israel fue elegido para transmitir el amor y la salvación de HaShem a los gentiles.

 

 

Quinta aliyá, 20:1-7

 

20:3 “Yo pondré mi rostro contra ese hombre y lo cortaré de entre su pueblo, porque ha dado de sus hijos a Molej, contaminando así mi santuario y profanando mi santo nombre.”  – El que entrega su hijo a un dios pagano profana el Nombre de HaShem. HaShem quiere que nuestra descendencia sea para él, cf. Malaquías 2:15. Ese es el propósito suyo con el matrimonio. Al dar uno de los hijos a un demonio se está yendo en contra total del propósito de la creación del hombre y así se profana el Nombre Santo.

 

20:6 “En cuanto a la persona que vaya a los médium o a los espiritistas, para prostituirse en pos de ellos, también pondré mi rostro contra esa persona y la cortaré de entre su pueblo.”  – La idolatría y el ocultismo son considerados como prostitución espiritual. Es lo mismo que cuando una mujer casada se una con otro hombre, violando así el pacto matrimonial. El pecado de adulterio, tanto físico como espiritual, es mortal.

 

Sexta aliyá, 20:8-22

 

20:21 “Si alguno toma a la mujer de su hermano, es cosa aborrecible; ha descubierto la desnudez de su hermano. Serán sin hijos.”

 

20:22 “Guardad, por tanto, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y cumplidlos, a fin de que no os vomite la tierra a la cual os llevo para morar en ella.”  – La Torá fue dada en primer lugar para ser guardada en la Tierra de Israel. Por eso hay mandamientos que no aplican fuera de la tierra. Algunos mandamientos no pueden ser cumplidos en países lejos de la tierra de Israel porque allí hay condiciones naturales y geológicas muy diferentes. Por ejemplo, en verano no se pueden ver las estrellas si uno está más allá de los círculos polares, porque entonces el sol no baja durante la noche. ¿A qué hora inicia el shabat en el norte de Suecia en verano, cuando el sol no baja? El mandamiento de vivir en cabañas en sucot no se puede cumplir en Suecia porque en esa época se puede morir de frío.

Los que viven en la tierra de Israel están obligados a cumplir los mandamientos de la Torá para que la tierra no los vomite.

Séptima aliyá, 20:23-27

 

20:23 “Además, no andéis en las costumbres de la nación que yo echaré de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, yo los aborrecí.”  – Los pueblos de las naciones que estuvieron en la tierra de Israel antes de la venida de los hijos de Israel hicieron todas estas cosas inmorales y ocultas. Esta es la razón por la que fueron expulsados de la tierra de Israel.

 

20:26 “Me seréis, pues, santos, porque yo, HaShem, soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.”  – La santidad tiene que ver con la relación con HaShem y el alejamiento de las costumbres de las naciones gentiles.

 

20:27 “Si hay médium o espiritista entre ellos, hombre o mujer, ciertamente han de morir; serán apedreados; su culpa de sangre sea sobre ellos.”  – Parece contradictorio que en el texto anterior, cf. 20:6, sólo se habla de la pena de caret, cortamiento espiritual, cuando aquí habla de la pena de muerte física. Rashí dice que cuando hay testigos que advirtieron antes de la trasgresión, el culpable es apedreado. Pero si hubo un acto intencional sin advertencia previa sólo recibe la pena de caret. La trasgresión que se comete sin intención puede ser expiada con una ofrenda de pecado. La pena capital sólo se aplica si se cumplen estas tres condiciones:

 

  • El mandamiento fue transgredido intencionalmente.
  • Hubo dos o tres testigos que vieron el acto.
  • Hubo dos o tres advertencias previas acerca de la gravedad del pecado y su consecuencia.

 

Si falta alguna de las dos últimas se aplica la pena de caret, y si el trasgresor no pecó intencionalmente no se le aplica castigo alguno, sino sólo debe ofrecer una ofrenda de jatat para expiar su error.

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 212–262 de los 613:

 

  1. Precepto de temer al padre y a la madre, Levítico 19:3.
  2. Prohibición de dirigirse hacia un ídolo en pensamiento o en palabra, Levítico 19:4.
  3. Prohibición de fabricar un ídolo para uno mismo o para otro, Levítico 19:4.
  4. Prohibición de comer los restos de carne de una ofrenda, Levítico 19:6-8.
  5. Precepto de dejar para el pobre la esquina de un campo de cultivo [peá], sin cosecharla, Levítico 19:10.
  6. Prohibición de cosechar un campo hasta sus esquinas [peá], Levítico 19:9.
  7. Precepto de dejar al pobre las espigas que se caen [léket] en el momento de cosechar, Levítico 19:10.
  8. Prohibición de recoger las espigas que se caen [léket] en el momento de cosechar, Levítico 19:9.
  9. Precepto de dejar al pobre una parte del viñedo sin cosechar, Levítico 19:10.
  10. Prohibición de cosechar todo el fruto del viñedo, Levítico 19:10.
  11. Precepto de dejar al pobre las uvas que se caen [péret] en el momento de cosechar, Levítico 19:10.
  12. Prohibición de recoger las uvas que se cayeron [péret] en el momento de cosechar, Levítico 19:10.
  13. Prohibición de robar, Levítico 19:11.
  14. Prohibición de negar a su dueño algún objeto que se halle en nuestra posesión, Levítico 19:11.
  15. Prohibición de jurar sobre un falso testimonio concerniente a un objeto de valor, Levítico 19:11.
  16. Prohibición de jurar en falso, Levítico 19:12.
  17. Prohibición de retener cualquier objeto que pertenezca a otra persona, Levítico 19:13.
  18. Prohibición de asaltar [robar con violencia], Levítico 19:13.
  19. Prohibición de retener la paga de un trabajador, Levítico 19:13.
  20. Prohibición de maldecir a un judío, ya sea hombre o mujer, Levítico 19:14.
  21. Prohibición de proporcionar un consejo perjudicial a otro, provocándole que yerre, Levítico 19:14.
  22. Prohibición para un juez de pervertir el juicio, Levítico 19:15.
  23. Prohibición para un juez de honrar a una persona prominente durante un juicio, Levítico 19:15.
  24. Precepto al juez de juzgar correctamente, Levítico 19:15.
  25. Prohibición de hablar mal de un judío, Levítico 19:16.
  26. Prohibición de no ayudar a un judío cuando se encuentra en peligro, Levítico 19:16.
  27. Prohibición de odiar a un hermano judío, Levítico 19:17.
  28. Precepto de amonestar a un judío cuando actúa equivocadamente, Levítico 19:17.
  29. Prohibición de avergonzar a un judío, Levítico 19:1 7.
  30. Prohibición de cobrarse venganza, Levítico 19:18.
  31. Prohibición de sentir rencor, Levítico 19:18.
  32. Precepto de amar al prójimo, Levítico 19:18.
  33. Prohibición de cruzar a dos animales de diferente especie, Levítico 19:19.
  34. Prohibición de sembrar dos especies de semillas juntas, Levítico 19:19.
  35. Prohibición de comer de los frutos de un árbol los tres primeros años, Levítico 19:23.
  36. Precepto relativo al fruto de un árbol en el cuarto año, Levítico 19:23-24.
  37. Prohibición de comer o beber del modo en que lo hace un glotón o un borracho, Levítico 19:26.
  38. Prohibición de prestar atención a augurios, Levítico 19:26.
  39. Prohibición de hacer pronósticos adivinatorios, Levítico 19:26.
  40. Prohibición de rasurar las extremidades del cabello de la cabeza, Levítico 19:27.
  41. Prohibición de rasurar las extremidades de la barba, Levítico 19:27.
  42. Prohibición de hacerse tatuajes, Levítico 19:28.
  43. Precepto de tener temor al Santuario, Levítico 19:24.
  44. Prohibición de practicar el espiritismo de ov [médium], Levítico 19:31.
  45. Prohibición de practicar el espiritismo de yidoní [médium], Levítico 19:31.
  46. Precepto de honrar a los Sabios, Levítico 19:32.
  47. Prohibición de engañar con cualquier clase de medida, Levítico 19:35.
  48. Precepto de que las balanzas, pesos y medidas estén correctas, Levítico 19:36.
  49. Prohibición de maldecir al padre o a la madre, Levítico 20:9.
  50. Precepto para la Corte de Justicia [beit din] de quemar a una persona que lo merezca, Levítico 20:14.

Prohibición de seguir las costumbres de los emorim [gentiles], Levítico 20:23

[1]       Malbim 19:1; Eribim 54.

[2]       1) Éxodo 20:2 se parece a Levítico 19:3. 2) Éxodo 20:3-6 se parece a Levítico 19:4. 3) Éxodo 20:7 se parece a Levítico 19:12. 4) Éxodo 20:8-11 se parece a Levítico 19:3b. 4) Éxodo 20:12 se parece a Levítico 19:3a. 5) Éxodo 20:13 se parece a Levítico 19:16b. 6) Éxodo 20:14 se parece a Levítico 20:10. 8) Éxodo 20:15 se parece a Levítico 19:11a, 13. 9) Éxodo 20:16 se parece a Levítico 19:11b, 16a. 10) Éxodo 20:17 se puede encontrar dentro de Levítico 19:18b.

[3]       Strong H3372, yârê’, yaw-ray’, A primitive root; to fear; morally to revere; causatively to frighten: – affright, be (make) afraid, dread (-ful), (put in) fear (-ful, -fully, -ing). (be had in) reverence (-end), X see, terrible (act, -ness, thing).

[4]       Strong H3513 kâbad kâbêd, kaw-bad, kaw-bade’, A primitive root; to be heavy, that is, in a bad sense (burdensome, severe, dull) or in a good sense (numerous, rich, honorable); causatively to make weighty (in the same two senses): – abounding with, more grievously afflict, boast, be chargeable, X be dim, glorify, be (make) glorious (things), glory, (very) great, be grievous, harden, be (make) heavy, be heavier, lay heavily, (bring to, come to, do, get, be had in) honour (self), (be) honourable (man), lade, X more be laid, make self many, nobles, prevail, promote (to honour), be rich, be (go) sore, stop.

[5]       Strong H6437 pânâh, paw-naw’, A primitive root; to turn; by implication to face, that is, appear, look, etc.: – appear, at [even-] tide, behold, cast out, come on, X corner, dawning, empty, go away, lie, look, mark, pass away, prepare, regard, (have) respect (to), (re-) turn (aside, away, back, face, self), X right [early].

[6]       Halajot ACUM 2:3.

[7]       Strong H5975 ‛âmad, aw-mad’, A primitive root; to stand, in various relations (literally and figuratively, intransitively and transitively): – abide (behind), appoint, arise, cease, confirm, continue, dwell, be employed, endure, establish, leave, make, ordain, be [over], place, (be) present (self), raise up, remain, repair, + serve, set (forth, over, -tle, up), (make to, make to be at a, with-) stand (by, fast, firm, still, up), (be at a) stay (up), tarry.

[8]       Shulján Aruj Or Asaim 608 Sair Katán 2, Rama.

[9]       Berajot 7a.

[10]      Strong H6189 ‛ârêl, aw-rale’, From H6188; properly exposed, that is, projecting loose (as to the prepuce); used only technically uncircumcised (that is, still having the prepuce uncurtailed): – uncircumcised (person).

Strong H6188 ‛ârêl, aw-rale’, A primitive root; properly to strip; but used only as denominative from H6189; to expose or remove the prepuce, whether literally (to go naked) or figuratively (to refrain from using): – count uncircumcised, foreskin to be uncovered.

[11]      Sanhedrín 63:a; Berajot 10.

[12]     Strong H5172 nâchash naw-khash’, A primitive root; properly to hiss, that is, whisper a (magic) spell; generally to prognosticate: – X certainly, divine, enchanter, (use) X enchantment, learn by experience, X indeed, diligently observe.

[13]     Strong H6049 ‛ânan, aw-nan’, A primitive root; to cover; used only as denominative from H6051, to cloud over; figuratively to act covertly, that is, practise magic: –  X bring, enchanter, Meonemin, observe (-r of) times, soothsayer, sorcerer.

[14]     AKUM 12:1.

[15]     Strong H178, ‘ôb, obe, From the same as H1 (apparently through the idea of prattling a father’s name); properly a mumble, that is, a water skin (from its hollow sound); hence a necromancer (ventriloquist, as from a jar): – bottle, familiar spirit.

[16]     Strong H3049 yidde‛ônîy, yid-deh-o-nee’, From H3045; properly a knowing one; specifically a conjurer; (by implication) a ghost: – wizard.

[17]     Strong H7872 śêybâh, say-baw’, Feminine of H7869; old age: – (be) gray (grey, hoar, -y) hairs (head, -ed), old age.

[18]     Strong H2205 zâqên, zaw-kane’, From H2204; old: – aged, ancient (man), elder (-est), old (man, men and . . . women), senator.

Parashá 29 Ajarei mot

כ״ו בניסן ה׳תשע״ו (May 4, 2016) por  
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29 Ajarei mot

Parashá 29 Ajarei mot

Levítico 16:1 – 18:30

                                      

Aliyás de la Torá (cuando se lee Ajarei mot por separado):

  1. 16:1-17
  2. 16:18-24
  3. 16:25-34
  4. 17:1-7
  5. 17:8 – 18:5
  6. 18:6-21
  7. 18:22-30
  8. Maftir: 18:27-30

Aliyás de la Torá: (cuando se lee Ajarei mot juntamente con Kedoshim):

  1. 16:1-24
  2. 16:25 – 17:7
  3. 17:8 – 18:21
  4. 18:22 – 19:14
  5. 19:15-32
  6. 19:33 – 20:7
  7. 20:8-27
  8. Maftir: 20:25-27

Haftará: Ezequiel 22:1-19 (A); 22:1-16 (S)

Ajarei mot

Significa “Después de la muerte”.

Comentarios

Primera aliyá, 16:1-17

El capítulo 16 de Vayikrá es uno de los capítulos más importantes de la Torá. En este capítulo se encuentran las instrucciones acerca del día de expiación, yom hakipurim que cae en el 10º día del 7º mes, tishrí. Ese día fue el único de todos los días del año cuando el gran sacerdote podía entrar en el lugar santísimo y presentar incienso y sangre ante la presencia de HaShem. El propósito de ese acto es hacer una limpieza general de los pecados y las impurezas de los hijos de Israel que se habían acumulado en el tabernáculo durante todo el año. A pesar de que HaShem dio instrucciones claras acerca de cómo los hijos de Israel tenían que mantenerse alejados de las impurezas rituales para no contaminar el santuario por medio de ellas, era inevitable que el tabernáculo fuese contaminado por ellas. Si alguien entraba en el santuario estando impuro, lo contaminaba. Podían haber entrado allí sin darse cuenta de que estaban impuros o alguien podía haberse olvidado de que estaba impuro en el momento de entrar. Por esto HaShem instituye este día de expiación para purificar los objetos del tabernáculo terrenal.

Este día es también el día cuando HaShem muestra cómo el hombre puede reconciliarse con Él. Es el gran día de reconciliación. La reconciliación entre HaShem y el hombre es el tema central de toda la Escritura y este capítulo muestra cómo esta reconciliación puede ser efectuada. La ira de HaShem está sobre el hombre por causa de sus pecados. Esa ira es mortal para el hombre. Lo único que puede aplacar esa ira es que HaShem muestre misericordia. Esa misericordia es mostrada al hombre mediante la reconciliación sobre la base de sacrificios sangrientos de vidas inocentes, como está escrito en Levítico 17:11:

“Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación.”

El día 10 del mes séptimo está reflejado en el día 10 del primer mes. En el 10º día del primer mes fue tomado un cordero para cada casa en Egipto donde se iba a celebrar pesaj para luego poder salir de la esclavitud bajo el rey Faraón. El cordero de pesaj fue designado el día 10 del primer mes para luego ser sacrificado el día 14. El día 10 del séptimo mes tiene conexión con el cordero de pesaj. La sangre del cordero de pesaj protegió a los primogénitos de la muerte. La carne del cordero produjo vitalidad y sanidad en los cuerpos débiles y enfermos. De manera parecida los sacrificios de yom hakipurim expían por los pecados de los hijos de Israel para salvarlos de la muerte, como está escrito en Levítico 16:30:

“porque en este día se hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante de HaShem.”

16:1 “HaShem habló a Moshé después de la muerte de los hijos de Aharón, cuando se acercaron a la presencia de HaShem y murieron.”  – Según Najmánides, este enunciado fue dado un día después de que los hijos de Aharón entraron en el tabernáculo con fuego extraño y murieron. Sin embargo, Rashí señala que fue el mismo día en que murieron, es decir el primer día de nisán (aviv). Así que en el mes de aviv, un poco antes de la celebración de pesaj, fue anunciado el mensaje acerca de yom kipur.

“después de la muerte” – El nombre de esta parashá es Ajarei mot, “después de la muerte”.

16:2 “Dijo HaShem a Moshé: Di a tu hermano Aharón que no en todo tiempo entre en el lugar santo detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, no sea que muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.”  – Aharón, como gran sacerdote, tenía acceso al lugar santísimo, pero sólo una vez al año. Moshé, sin embargo, podía entrar en el lugar santísimo en cualquier momento.

El hecho de anunciar la prohibición de entrar en el lugar santísimo después de hablar de la muerte de los hijos de Aharón, indica que ellos podían haber intentado entrar allí sin permiso, lo cual sería una de las razones por las cuales murieron. Para evitar que esto ocurriera otra vez, HaShem dio instrucciones muy concretas de cómo se debe de entrar allí y quién podrá entrar allí.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “propiciatorio” es kaporet[1] que significa “cobertura”, “cubierta”. Viene de la raíz kafar[2] que significa “cubrir (con brea)”, “calafatear”, y también “perdonar”, “absolver”, “compensar”, “expiar”. Es la misma raíz que hay en la palabra para el día de expiación, yom hakipurim, también llamado yom kipur, cf. Levítico 23:27; 25:9. En la traducción de los setenta, la Septuaginta, la palabra hebrea kaporet fue traducida al griego como hilasterion[3], que significa “sacrificio expiatorio”, “lugar expiatorio”, “propiciatorio”. La palabra hilasterion viene de hilaskomai[4] que significa “conciliar”, “propiciar”, “expiar”, “reconciliar”, “agraciar”. El propiciatorio es visto como el trono de HaShem en la tierra.
El lugar de encuentro entre HaShem y el hombre está encima del arca en el templo, como está escrito en Éxodo 25:22:

“Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.”

En Éxodo 30:6 está escrito:

“Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde yo me encontraré contigo.”

16:3     “Aharón podrá entrar en el lugar santo con esto: con un novillo para ofrenda por el pecado y un carnero para ofrenda de ascensión.”  – Aharón sólo puede entrar en el lugar santísimo por medio de la muerte de animales sustitutos.

Cuando había templo hacohén hagadol, el gran sacerdote, se preparaba una semana antes de este día, que es el más sagrado del año. Salió de su casa para pasar la última semana en el santuario. Durante siete días se purificaba con el agua purificadora de la vaca roja por si había tocado algún cadáver humano sin darse cuenta, como está escrito en Números 19:11-13:

“El que toque el cadáver de una persona quedará inmundo por siete días. Y aquél se purificará a sí mismo de su inmundicia con el agua al tercer día y al séptimo día, y entonces quedará limpio; pero si no se purifica a sí mismo al tercer día y al séptimo día, no quedará limpio. Cualquiera que toque un cadáver, el cuerpo de un hombre que ha muerto, y no se purifique a sí mismo, contamina el tabernáculo de HaShem; y esa persona será cortada de Israel. Será inmundo porque el agua para la impureza no se roció sobre él; su impureza aún permanece sobre él.”

Durante esos siete días también fue instruido por estudiantes sabios que el sanedrín le había enviado, para que cumpliera con el servicio de yom kipur de manera correcta. Un sustituto también fue preparado en caso de que el sumo sacerdote se quedara tamé e incapaz de oficiar. Repitieron el capítulo 16 de Levítico y las leyes, halajót, sobre el día de expiación hasta que el gran sacerdote las aprendía bien. Durante esa semana él también ofrecía incienso y sacrificios y encendía la menorá.

El día antes de yom kipur pasaron delante de él todos los animales que habían sido reservados para el evento para que los identificara bien. El último día, los discípulos sabios fueron reemplazados por un grupo de cohanim (sacerdotes) que ayudaron al gran sacerdote a practicar el arte de verter incienso en sus manos con una cuchara. Este servicio tenía que hacerse delante de HaShem en el lugar santísimo y fue una de las cosas más difíciles, porque no podía caer ni un grano del incienso a la tierra.

Durante la noche antes del gran día, el gran sacerdote no dormía. Estaba leyendo capítulos de Job, Esdras, Crónicas y Daniel para poder quedarse despierto. Si se dormía, los sacerdotes jóvenes lo despertaban haciendo ruidos con sus dedos. Si se cansaba podía estar de pie un rato sobre el suelo frío del templo. Otras personas de Yerushalayim también se quedaban despiertas durante esa noche, leyendo y orando y preparándose para el gran día.

16:4 “Se vestirá con la túnica sagrada de lino, y los calzoncillos de lino estarán sobre sus carnes, y se ceñirá con el cinturón de lino y se cubrirá con el gorro de lino (estas son vestiduras sagradas). Lavará, pues, su cuerpo con agua y se vestirá con ellas.”  – Había una ropa especial de cuatro prendas de lino que usaba el gran sacerdote para poder entrar en la presencia de HaShem en el lugar santísimo. Cada año había nuevas ropas para este evento tan especial y fueron usadas solamente durante ese día. Las ropas normales de ocho prendas que usaba el gran sacerdote en su servicio diario tenían mezclas de oro y piedras preciosas junto con telas y tintas que habían sido sacadas tanto del mundo animal como del mundo vegetal. Las ropas que fueron usadas para entrar en el lugar santísimo vinieron solamente del mundo vegetal. Esas ropas de lino expresan humildad ante la presencia de HaShem.

La primera vez que aparece el lino en las Escrituras es en Génesis 41:42 donde habla de Yosef que fue vestido de lino por mano del Faraón en el momento de su exaltación. Esto nos enseña que hay una relación entre la exaltación de Yosef después de haber estado en la cárcel, y el ministerio sumo-sacerdotal de yom kipur.

“lavará su cuerpo” – En yom kipur el sumo sacerdote hizo tevilá de todo su cuerpo en total cinco veces. Cada vez que cambiaba la ropa sumergió todo su cuerpo en agua y lavaba sus manos y pies antes y después. En total lavó sus manos y sus pies diez veces durante ese día.

Primero hizo la tevilá antes de ponerse las ropas de oro para iniciar el servicio de todos los días como gran sacerdote. Después vertía agua sobre sus manos y sus pies y ofrecía el sacrificio diario del cordero de la mañana, quemaba el incienso y limpiaba la menorá. Luego ofrecía la ofrenda diaria de oblación, minjá, seguido por parte del sacrificio adicional, musaf, de yom kipur, como está escrito en Números 29:7-11:

 

“El décimo día de este mes séptimo tendréis santa convocación y os humillaréis; no haréis ningún trabajo. Y ofreceréis a HaShem una ofrenda de ascensión como aroma agradable: un novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin defecto; y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: tres décimas de una efá por el novillo, dos décimas por el carnero, una décima por cada uno de los siete corderos; y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además de la ofrenda de expiación por el pecado y de la ofrenda de ascensión continua, de su ofrenda de cereal y de sus libaciones.”

Después purificó sus manos y sus pies y se quitaba las ropas de oro. Se sumergía en agua y se ponía las cuatro ropas de lino, hechas para la ocasión con la tela más fina. Otra vez echaba agua sobre sus manos y sus pies para estar listo para el siguiente servicio.

16:5     “Y tomará de la congregación de los hijos de Israel dos machos cabríos para ofrenda por el pecado y un carnero para ofrenda de ascensión.”  – Estos animales fueron dados para la expiación del pueblo.

16:6     “Entonces Aharón acercará el novillo como ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, para hacer expiación por sí mismo y por su casa.”  – Según Rashí, este es el novillo que fue mencionado en el versículo 3. El gran sacerdote tenía que pagar este novillo de su propio bolsillo. En este momento él puso sus manos sobre la cabeza del novillo y confesó sus propios pecados y los de su familia. Según Rashí, la palabra expiación, que normalmente tiene que ver con la sangre, en este caso significa una confesión de los pecados. Según Rambám[5] Aharón usó estas palabras:

“Por favor, HaShem, pequé sin intención, cometí transgresiones intencionalmente e insolentemente delante de ti, tanto yo como mi familia. Por favor, HaShem, expía los pecados involuntarios, las transgresiones voluntarias y la desobediencia que mi familia y yo cometimos ante ti, según dices en la Torá de tu servidor Moshé (Levítico 16:30), “En este día, Él expiará tus pecados y te dejará puro y limpio de todo pecado ante HaShem.””

Durante todas las confesiones que el gran sacerdote hizo durante el día, pronunció el Nombre de Dios con cuatro letras, yod, he y vav, he, diez veces en total. Cuando el pueblo oyó la pronunciación del Nombre se inclinaron sobre el suelo y pronunciaron las palabras:

Baruj shem kevod maljutó leolam vaed.” (Bendito sea por siempre el Nombre de su reino glorioso).

16:7 “Y tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de HaShem a la entrada de la tienda de reunión.”  – Los dos machos cabríos tenían que ser parecidos en aspecto, peso y altura. Fueron comprados con fondos de la comunidad.

16:8     “Y echará suertes Aharón sobre los dos machos cabríos, una suerte para HaShem, y otra suerte para Azazel.”  – Después de hacer la confesión sobre el novillo, no lo degolló enseguida, sino primero echo suerte entre los dos machos cabríos, que constituían una parte central en el servicio del día. Para este sorteo se usaban dos inscripciones que estaban en una urna. En una de ellas estaba escrito: “Para HaShem” y en la otra: “Para Azazel”. El sumo sacerdote cogió las dos placas con sus dos manos sin mirar y colocó una sobre cada uno de los machos cabríos según estaban delante de él. Leyeron las inscripciones y proclamaban sobre el macho cabrío que había sido elegido para HaShem: “¡Este es un sacrificio jatat para HaShem!”

Se colocaba un hilo de color escarlata en la cabeza del cabrío que era para Azazel y otro hilo rojo en la entrada del lugar santo del templo. El Talmud[6] enseña:

“Nuestros rabinos enseñaron: Durante los cuarenta años cuando Shimón el Justo[7] ministraba, la suerte (“Para HaShem”) siempre salió en su mano derecha. Desde ese tiempo en adelante, a veces salió en la mano derecha y a veces en la mano izquierda. Y (durante el mismo tiempo) el hilo de color escarlata solía volverse blanco. Desde ese tiempo en adelante a veces se volvió blanco y otras veces no.”

Más adelante en el mismo tratado[8] dice:

“Nuestros rabinos enseñaron: Durante los últimos cuarenta años antes de la destrucción del Templo, la suerte (“Para HaShem”) no salió en la mano derecha, ni se volvió blanco el hilo escarlata…”

¿Qué es Azazel?[9]

Según el Talmud[10] Azazel es un compuesto de Aza y Azael. Eran dos ángeles que antes del diluvio pidieron permiso para vivir entre los hombres con apariencia humana para mostrar que no pecarían como los demás hombres. Sin embargo cuando obtuvieron permiso para hacer esto pecaron más que los hombres anteriores al diluvio. Rashí[11] comenta sobre este punto que el macho cabrío es llamado Azazel para implicar que lograba expiar pecados, entre ellos, hechos inmorales como los de Aza y Azael.

Sin embargo, en su comentario de Vayikrá, Rashí dice que Azazel designa a una montaña severa y dura, un precipicio muy elevado. En Gur Aryé, que comenta a Rashí, está escrito que Azazel es un vocablo compuesto por las palabras az, “áspero”, “severo”, y  el, “fuerte”, “duro”. La aparición de la segunda zayin en Azazel no modifica en nada el hecho de que se derive de az y el, ya que en hebreo es usual que cuando un nombre se forma a partir de una o más raíces, el nombre formado casi siempre añade una letra de más por razones estilísticas. Najmánides dice que cuando está escrito que el animal fue enviado a Azazel, simplemente quiere decir que era enviado a un lugar agreste e inhóspito.

Un Midrash[12] interpreta la palabra Azazel como satán o a shed, un espíritu malo. Pero como más adelante está claramente ordenado que no se puede hacer sacrificios a los demonios, esta interpretación tiene que ser cuestionada, cf. Levítico 17:7.

16:9     “Aharón acercará el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para HaShem, haciéndolo ofrenda por el pecado.”  – En este momento no fue degollado este macho cabrío, sino sólo designado para ser una ofrenda por el pecado.

16:10 “Pero el macho cabrío sobre el cual cayó la suerte para Azazel, será presentado vivo delante de HaShem para hacer expiación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.”  – Según Rashí, al decir que este cabrío tiene que ser presentado vivo delante de HaShem, implica que luego fue enviado para morir. La idea es llevarlo a un precipicio y luego arrojarlo hacia abajo para que se despedazara.

16:11 “Entonces Aharón acercará el novillo de la ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, y hará expiación por sí mismo y por su casa, y degollará el novillo de la ofrenda por el pecado hecha por sí mismo.”  – La palabra expiación se entiende aquí como una confesión verbal sobre el animal personal del sumo sacerdote. Así que el gran sacerdote hizo otra confesión por todos sus pecados y por los pecados de todos los sacerdotes, que son llamados “casa de Aharón” según el Salmo 135:19. Luego degollaba el novillo y recogía su sangre en un recipiente que fue dado a otro sacerdote.

16:12 “Y tomará un incensario lleno de brasas de fuego de sobre el altar que está delante de HaShem, y dos puñados de incienso aromático molido, y lo llevará detrás del velo.”  – Esta parte del servicio fue la más delicada, porque ahora le tocaba entrar en el lugar santísimo. El sumo sacerdote puso carbones del altar del atrio en un recipiente de oro. Le entregaron un recipiente de incienso que había sido molido extra fino para la ocasión. Tomó incienso con sus dos manos y lo puso en una cuchara. Cogió la cuchara con la mano izquierda y el recipiente con carbones en su mano derecha y entró en el lugar santísimo. Allí dentro colocó el recipiente con carbones entre las dos varas del arca. En tiempos del segundo templo, cuando no había arca, lo colocó en la piedra sobre la cual el arca había estado. Luego tomó la cuchara con la punta de sus dedos o con los dientes, para dejar ambas manos libres, y vertía el incienso en las dos manos. Esto fue muy difícil porque no podía caer nada del incienso al suelo.

16:13 “Pondrá el incienso sobre el fuego delante de HaShem, para que la nube del incienso cubra el propiciatorio que está sobre el testimonio, no sea que muera.”  – Ahora el gran sacerdote ponía todo el incienso en el recipiente de oro que contenía los carbones encendidos para que se produjera una nube de humo entre él y el propiciatorio, donde se manifestaba la shejiná, la presencia gloriosa de HaShem.

Para que Aharón pudiera estar en el lugar santísimo cuando se manifestaba la shejiná, tenía que quemar incienso que produjera una nube que le protegía de la muerte. Por medio de esa nube él podía acercarse a HaShem sin peligro.
Después de haber puesto el incienso sobre los carbones encendidos, el sumo sacerdote salió hacia atrás, sin desviar su mirada de la dirección del propiciatorio. El pueblo estaba orando por él para que todo el servicio en el lugar santísimo saliera bien. Si había un error, el gran sacerdote moriría y el pueblo no podía obtener el perdón de sus pecados. Según el Midrash,[13] en el tiempo del segundo templo la mayoría de los grandes sacerdotes morían dentro del año que seguía a yom kipur porque eran hombres corruptos y habían comprado su puesto con dinero.

Cuando el sumo sacerdote llegó al lugar santo, los otros sacerdotes salieron de allí, cf. v. 17. Allí se quedó un momento y oró una oración corta y luego salió al atrio donde el pueblo le estaba esperando con ansiedad.
16:14 “Tomará además de la sangre del novillo y la rociará con su dedo en el lado oriental del propiciatorio; también delante del propiciatorio rociará con su dedo siete veces de la sangre.”  – Esta sangre viene del sacrificio personal de Aharón que el otro sacerdote había estado moviendo en su recipiente para que no coagulara. Ahora el sumo sacerdote toma esa sangre y entra por segunda vez en el lugar santísimo. Allí esparce la sangre con su dedo hacia el lado oriental del propiciatorio una vez hacia arriba y siete veces hacia abajo sin que la sangre llegue a tocar el arca. Cuenta con voz alta mientras esparce la sangre: Uno (hacia arriba), uno y uno (hacia abajo), uno y dos, uno y tres… uno y siete. De esa manera no se equivocó.

 

16:15 “Después degollará el macho cabrío de la ofrenda por el pecado que es por el pueblo, y llevará su sangre detrás del velo y hará con ella como hizo con la sangre del novillo, y la rociará sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio.”  – Ahora es sacrificado el macho cabrío a favor del pueblo, que había sido señalado para HaShem por medio del sorteo. La sangre fue recibida en un recipiente y luego llevada detrás del velo y esparcida de la misma manera como la sangre del novillo personal, una vez hacia arriba y siete veces hacia abajo. Luego el sacerdote sale hacia atrás al lugar santo.

16:16 “Hará, pues, expiación por el lugar santo a causa de las impurezas de los hijos de Israel y a causa de sus transgresiones, por todos sus pecados; así hará también con la tienda de reunión que permanece con ellos en medio de sus impurezas.”  – Con la sangre esparcida del macho cabrío se produce la expiación por el lugar santísimo y el lugar santo a causa de las impurezas de los hijos de Israel que han contaminado el tabernáculo. Rashí dice que la expiación que se produjo con el esparcimiento de la sangre del novillo personal del sumo sacerdote, (v. 11), sólo fue para el sumo sacerdote y los demás sacerdotes por la impureza del santuario o de las ofrendas consagradas. Con otras palabras el esparcimiento sólo expiaba por los pecados cometidos al ingresar en el área del santuario en estado de impureza, tamé, o por haber comido carne de sacrificios en estado de tamé, o haber comido ofrendas consagradas en estado de tahor, cuando estas habían sido contaminadas. El esparcimiento de la sangre del novillo purificó el tabernáculo por las impurezas de los sacerdotes y el esparcimiento de la sangre del macho cabrío purificó el tabernáculo por las impurezas producidas por los hijos de Israel.

“así hará también con la tienda de reunión” – Al igual que roció de la sangre de las dos ofrendas en el lugar santísimo, uno hacia arriba y siete hacia abajo, así también deberá rociar sobre el velo, estando en el lugar santo, primero de la sangre del novillo y luego de la del macho cabrío, una vez hacia arriba y siete hacia abajo cada vez.

Segunda aliyá, 16:18-24

16:18 “Entonces saldrá al altar que está delante de HaShem y hará expiación por él, y tomará de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabrío y la pondrá en los cuernos del altar por todos los lados.”  – Se refiere al altar de oro en el lugar santo, como está escrito en Éxodo 30:9-10:

“No ofreceréis incienso extraño en este altar, ni ofrenda de ascensión ni ofrenda de cereal; tampoco derramaréis libación sobre él. Aharón hará expiación sobre los cuernos del altar una vez al año; hará expiación sobre él con la sangre de la ofrenda de expiación por el pecado, una vez al año por todas vuestras generaciones; santísimo es a HaShem.”

Las dos sangres, la del novillo personal del sumo sacerdote y la del macho cabrío del pueblo, fueron mezcladas y colocadas en las cuatro esquinas del altar de oro.

16:19 “Y rociará sobre él de la sangre siete veces con su dedo, y lo limpiará, y lo santificará de las impurezas de los hijos de Israel.”  – El sumo sacerdote limpiaba una zona encima del altar y esparcía la sangre siete veces sobre ésta. En total fueron 43 aspersiones de sangre en el santuario, 2 x (1+7) veces en el lugar santísimo, 2 x (1+7) veces sobre el velo desde el lugar santo, 4 veces sobre los cuernos y 7 veces sobre el altar (16+16+4+7=43). La sangre que sobraba fue vertida al pie del altar del atrio.

 

16:21 “Después Aharón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas sus transgresiones, todos sus pecados, y poniéndolos sobre la cabeza del macho cabrío, lo enviará al desierto por medio de un hombre preparado para esto.”  – Esta es la tercera confesión que el gran sacerdote hace de los pecados, esta vez por los pecados de todo el pueblo.

16:22 “El macho cabrío llevará sobre sí todas sus iniquidades a una tierra solitaria; y soltará el macho cabrío en el desierto.”  – El gran sacerdote no podía dejar el atrio hasta que el hombre había llegado al desierto. Para saber cuando llegó, habían edificado plataformas sobre las cuales se colocaban unas personas. Cuando el hombre llegó al desierto con el macho cabrío, otro hombre agitaba una bufanda sobre la última plataforma para que se viera hasta la plataforma anterior, y así sucesivamente hasta llegar al templo en Yerushalayim.

16:23 “Entonces Aharón entrará en la tienda de reunión y se quitará las vestiduras de lino que se había puesto al entrar en el lugar santo, y las dejará allí.”  – Esta es la tercera vez que el gran sacerdote cambia sus ropas. Las ropas usadas en el servicio de yom kipur tenían que ser guardadas y no podían ser utilizadas para otro yom kipur.

16:24 “Lavará su cuerpo con agua en un lugar sagrado, se pondrá sus vestidos, y saldrá y ofrecerá su ofrenda de ascensión y la ofrenda de ascensión del pueblo, y hará expiación por sí mismo y por el pueblo.”  – De este versículo se aprende que al cambiar la ropa hacía falta purificarse en la mikvé. Ahora se ponía sus ropas de oro para sacrificar los dos carneros mencionados en los versículos 3 y 5. También sacrificaba algunos de los sacrificios adicionales, musaf, mencionados en Números 29:7-11.

Tercera aliyá, 16:25-34

16:25 “Luego quemará en el altar la grasa de la ofrenda por el pecado.”  – Después de esto cambiaba su ropa de nuevo por cuarta vez para entrar en el lugar santísimo y recoger la cuchara y el incensario. Hebreos 9:4 no habla del altar del incienso como si estuviera en lugar santísimo, sino de este incensario que estaba allí durante todo el servicio de yom kipur. Después de sacar la cuchara y el incensario del lugar santísimo, el gran sacerdote cambia la ropa de nuevo para sacrificar los últimos sacrificios adicionales, musaf, del día y presentar la ofrenda diaria del cordero de la tarde y quemar el incienso diario sobre el altar de oro. Después ofreció el resto de la oblación diaria del gran sacerdote sobre el altar. Luego se quitaba las ropas de oro y se vestía con sus propias ropas para regresar a su casa. La gente le acompañaba hasta su casa con regocijo porque había hecho su trabajo con éxito.

16:27 “Pero el novillo de la ofrenda por el pecado y el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, cuya sangre fue llevada dentro del lugar santo para hacer expiación, serán llevados fuera del campamento, y quemarán en el fuego su piel, su carne y su estiércol.”  – El novillo y el macho cabrío son quemados fuera del campamento.

16:29 “Y esto os será un estatuto perpetuo: en el mes séptimo, a los diez días del mes, humillaréis vuestras almas y no haréis obra alguna, ni el nativo ni el forastero que reside entre vosotros” – Humillar el alma se refiere al ayuno total, sin comer ni beber nada durante 25 horas.

16:30 “porque en este día él hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante de HaShem

16:31 “Os será shabat, de descanso completo, para que humilléis vuestras almas; es estatuto perpetuo.”  – Aquí aparece la expresión shabat shabatón. Sólo se menciona esta expresión cuando se habla del shabat semanal yom kipur y el año sabático. Los shabats de las fiestas anuales no son mencionadas como shabat shabatón. Yom kipur es el shabat de los shabats anuales de la misma manera como el shabat semanal es el shabat de los días de la semana. Hay siete shabats anuales adicionales a parte de los shabats semanales, entre los cuales yom kipur sirve como un shabat especial, al igual que el shabat de la semana para los días de la semana, cf. Levítico 23. De la misma manera sucede con el yovel, el año de jubileo, en relación con los siete años de shmitá, remisión, cf. Levítico 25.

16:32 “Así el sacerdote que es ungido y ordenado para ministrar como sacerdote en lugar de su padre hará expiación: se pondrá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas”

16:33 “y hará expiación por el santo santuario; hará expiación también por la tienda de reunión y por el altar. Hará expiación además por los sacerdotes y por todo el pueblo de la asamblea.”  – Todos los sacrificios durante yom kipur hacen esta limpieza total una vez al año.

Cuarta aliyá, 17:1-7

17:3-4 “Cualquier hombre de la casa de Israel que degüelle un buey, un cordero o una cabra en el campamento, o el que lo degüelle fuera del campamento sin llevarlo a la puerta de la tienda de reunión para presentarlo como una ofrenda a HaShem, delante del tabernáculo de HaShem, ese hombre será culpable de la sangre. Ha derramado sangre y ese hombre será cortado de entre su pueblo.”  – Hay dos interpretaciones de este texto:

  1. Se refiere a animales consagrados para la ofrenda (R. Akivá y Rashí).
  2. Se refiere a animales no consagrados. Durante el tiempo del desierto estaba prohibido sacrificar fuera del Tabernáculo (Talmud Julín 17a), cf. Deuteronomio 12:15, 21.

El permiso de comer carne se dio a partir del diluvio. Antes estaba prohibido.

17:7     “Y ya no sacrificarán sus sacrificios a los demonios con los cuales se prostituyen. Esto les será estatuto perpetuo por todas sus generaciones.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “demonio” es sair.[14] Esta palabra tiene varias interpretaciones:

  1. Demonio, que es un ente incorpóreo que merodea en los lugares desolados e inhóspitos, cf. Isaías 13:21; 34:14.
  2. Según el comentario de Ibn Ezrá, a estos entes se les da el mismo nombre que a los chivos porque ese es el aspecto que les adjudican los que creen en ellos.
  3. Según el Targum Yonatán ben Uziel, el versículo se está refiriendo a los ídolos, asemejándolos a los seirim, (plural de saír).

 Quinta aliyá, 17:8 – 18:5

17:11 “Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación.”  – La sangre representa la vida. La vida depende de la sangre.

No hay base en las Escrituras para no permitir que se hagan transfusiones de la sangre para salvar la vida humana. El alma no es transferida a la otra persona al pasar parte de la sangre, ni es transferida a la otra persona parte del alma, (emociones, intelecto y voluntad). El alma es mantenida por medio de la sangre, pero no está en la sangre.

18:3     “No haréis como hacen en la tierra de Egipto en la cual morasteis, ni haréis como hacen en la tierra de Kenáan adonde yo os llevo; no andaréis en sus estatutos.”  – Este texto muestra que los hijos de Israel han sido llamados a ser diferentes a los demás pueblos del mundo, especialmente cuando los pueblos son tan inmorales como los egipcios y los cananeos. Han sido llamados a comer diferentemente, vestir diferentemente, hablar diferentemente etc. ¿Podemos entonces mirar las prácticas de los demás pueblos y hacer lo contrario? ¿Es eso lo que HaShem quiere enseñarnos con esta palabra? Hasta cierto punto esto está bien, pero si vamos a dejar que las prácticas de los paganos determinen nuestra conducta, es posible que dejemos de hacer algo que HaShem aprueba e incluso manda. ¡No vamos a dejar de hacer algo bueno sólo porque los demás lo hacen! Por lo tanto, sigue el versículo 4 diciendo:

“Habréis de cumplir MIS estatutos y guardar MIS leyes para andar en ellos.”

No son los paganos los que determinan nuestra conducta, sino la Torá de HaShem. En el camino de restauración hay muchos ex cristianos que rechazan todas las cosas que hacen los cristianos. Pero sólo por el hecho de que se hagan ciertas cosas en el mundo cristiano no es una razón suficientemente fuerte para rechazarlo. Por ejemplo, no podemos dejar de leer las Escrituras porque los satanistas las estén leyendo. Esa actitud no es sana y al final llevará a la persona a desviarse del camino recto.

18:5 “Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis leyes, por los cuales el hombre vivirá si los cumple; yo soy HaShem.”  – Este texto nos muestra que hay vida en la obediencia a los mandamientos. La pregunta surge: ¿Hay vida eterna en el cumplimiento de la Torá o hay una larga vida en la tierra? La respuesta es: ambas cosas. Hay mandamientos que producen una vida larga debajo del sol y hay otros mandamientos que fueron dados para dar vida eterna al hombre.

Sexta y séptima aliyá, 18:6-30

18:24 “No os contaminéis con ninguna de estas cosas, porque por todas estas cosas se han contaminado las naciones que voy a echar de delante de vosotros.”  – Todas estas cosas, cf. v 6-23, hicieron en Egipto y en la tierra de Kenáan. Aquí vemos que hay muchos mandamientos de la Torá para las naciones. Sólo en este texto hay 24 mandamientos que aplican a los gentiles de los 613 que fueron dados a Israel. Las naciones que habían quebrantado estos mandamientos fueron condenadas por ello. Casi todos son de carácter sexual. Pero también hablan de quemar a sus hijos a un dios pagano, idolatría y derramamiento de sangre inocente. Por esto se pueden encontrar en este texto los tres pecados cardinales, sexo ilícito, idolatría y violencia. Por estos tres pecados viene el juicio de HaShem sobre todos los hombres, benei Noaj, hijos de Noé.

Las naciones tienen una responsabilidad delante de HaShem para cumplir los mandamientos de la Torá que les corresponden y si no lo hacen, vendrá su juicio tarde o temprano. Este texto nos enseña además que como la tierra de Israel es un lugar sagrado, los pecados que son cometidos allí son condenados más que si hubieran sido cometidos en otro lugar.

18:28 “no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que estuvo antes de vosotros.”  – La tierra de Israel vomita a los moradores que comenten estos pecados inmorales. Por causa de que los hijos de Kenáan practicaban estos pecados, los hijos de Israel recibieron la orden de exterminarlos de sobre la tierra santa.

En esta parashá están los mandamientos número 184-211 de los 613 

  1. Prohibición para los kohanim de entrar en el Santuario en todo momento, Levítico 16:2.
  2. Precepto de realizar el servicio de ofrendas el día de yom kipur, Levítico 16:3.
  3. Prohibición de degollar una ofrenda fuera del Atrio del Templo, Levítico 17:3-4.
  4. Precepto de cubrir la sangre después de degollar un animal, Levítico 17:13.
  5. Prohibición de tener placer carnal con cualquier mujer que se encuentra en la categoría de ervá («mujer prohibida»), Levítico 18:6.
  6. Prohibición de descubrir la desnudez del padre, Levítico 18:7.
  7. Prohibición de descubrir la desnudez de la madre, Levítico 18:7.
  8. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del padre, aunque no sea la madre, Levítico 18:8.
  9. Prohibición de descubrir la desnudez de una hermana, Levítico 18:9.
  10. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija del hijo, Levítico 18:10.
  11. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija de la hija, Levítico 18:10.
  12. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija, Levítico 18:10.
  13. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija de su padre, Levítico 18:11.
  14. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hermana del padre, Levítico 18:12.
  15. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hermana de la madre, Levítico 18:13.
  16. Prohibición de tener relaciones sexuales con el hermano del padre, Levítico 18:14.
  17. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hermano del padre, Levítico 18:14.
  18. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hijo, Levítico 18:15.
  19. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hermano, Levítico 18:16.
  20. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y su hija, Levítico 18:17.
  21. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y la hija de su hijo, Levítico 18:17.
  22. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y la hija de su hija, Levítico 18:17.
  23. Prohibición de tener relaciones sexuales con dos hermanas mientras las dos estén vivas, Levítico 18:18.
  24. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer en estado menstrual (nidá), Levítico 18:19.
  25. Prohibición de entregar a un hijo a Mólej, Levítico 18:21.
  26. Prohibición de tener relaciones homosexuales, Levítico 18:22.
  27. Prohibición para el hombre de tener relaciones sexuales con animales, Levítico 18:23.
  28. Prohibición para la mujer de tener relaciones sexuales con animales, Levítico 18:23.

[1]      Strong H3727, kappôreth, kap-po’-reth, From H3722; a lid (used only of the cover of the sacred Ark): – mercy seat.

[2]      Strong H3722 kâphar, kaw-far’, A primitive root; to cover (specifically with bitumen); figuratively to expiate or condone, to placate or cancel: – appease, make (an) atonement, cleanse, disannul, forgive, be merciful, pacify, pardon, to pitch, purge (away), put off, (make) reconcile (-liation).

[3]      Strong G2435 ἱλαστήριον, hilastērion, hil-as-tay’-ree-on, Neuter of a derivative of G2433; an expiatory (place or thing), that is, (concretely) an atoning victim, or (specifically) the lid of the Ark (in the Temple): – mercyseat, propitiation.

[4]      Strong G2433 ἱλάσκομαι, hilaskomai, hil-as’-kom-ahee, Middle voice from the same as G2436; to conciliate, that is, (transitively) to atone for (sin), or (intransitively) be propitious: – be merciful, make reconciliation for.

[5]      Avodat Yom kipur 4:7.

[6]      Yoma 39a, traducido por el autor de la versión inglesa de “The Soncino Talmud”, Davka Corporation and/or Judaica Press, Inc. Brooklyn, NY.

[7]      Fue gran sacerdote en tiempos de Alejandro Magno.

[8]      Yoma 39b, traducido por el autor de la versión inglesa de “The Soncino Talmud”, Davka Corporation and/or Judaica Press, Inc. Brooklyn, NY.

[9]      Strong H5799 ‛ăzâ’zêl, az-aw-zale’, From H5795 and H235; goat of departure; the scapegoat: – scapegoat.

Strong H5795 ‛êz, aze, From H5810; a she goat (as strong), but masculine in plural (which also is used elliptically for goats’ hair): – (she) goat, kid.

Strong H235 ‘âzal, aw-zal’, A primitive root; to go away, hence to disappear: – fail, gad about, go to and fro [but in Eze. 27:19 the word is rendered by many “from Uzal,” by others “yarn”], be gone (spent).

[10]    Yoma 67.

[11]    Rashí sobre Yoma 67.

[12]    Pirkei d´rabi Eliazar 40.

[13]    Ets Yosef; Vayikrá Rabá 21:11.

[14]    Strong H8163 śâ‛îyr  śâ‛ir, saw-eer’, saw-eer’, From H8175; shaggy; as noun, a he goat; by analogy a faun: – devil, goat, hairy, kid, rough, satyr.

Strong H8175 śâ‛ar, saw-ar’, A rpim root; to storm; by implication to shiver, that is, fear: – be (horribly) afraid, fear, hurl as a storm, be tempestuous, come like (take away as with) a whirlwind.

Parashá 28 Metsorá

כ״ו בניסן ה׳תשע״ו (May 4, 2016) por  
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28 Metsorá

Parashá 28 Metsorá

Levítico 14:1 – 15:33

Aliyás de la Torá:

  1. 14:1-12
  2. 14:13-20
  3. 14:21-32
  4. 14:33-53
  5. 14:54 – 15:15
  6. 15:16-28
  7. 15:29-33
  8. Maftir: 15:31-33

Haftará: 2 Reyes 7:3-20

Metsorá

Significa “el que tiene tsaráat”.

Comentarios

HaShem ha puesto su morada entre los hijos de Israel. Su presencia santa requiere que los hijos de Israel vivan una vida santa. El santuario terrenal puede ser contaminado por medio de las impurezas rituales de los hijos de Israel, y para evitarlo, ellos necesitan conocer todas las normas acerca de lo que produce impureza y cómo ser libres de ella. Por esta razón, en los capítulos 11 hasta 15 de Levítico, la Torá va desarrollando una enseñanza profunda en cuanto a la impureza ritual. Por medio del cumplimiento de estas reglas el pueblo podrá vivir en un campamento donde mora la presencia divina. El capítulo 11 habla de la prohibición de comer animales impuros. El tipo de impureza que es producida por medio de eso no puede ser eliminado por medio de ritos de purificación y es más grave que el resto. Al tocar los cadáveres de los animales impuros se produce la impureza ritual en los hombres, pero esta impureza puede ser eliminada por medio de actos de purificación. El capítulo 12 habla de la impureza producida en la mujer por un parto. El capítulo 13 habla de la impureza producida por la plaga de tsaráat, traducida como “lepra”. En el capítulo 14 se habla de la purificación de tsaráat en una persona y cómo tratar con esa plaga en una casa. En el capítulo 15 se encuentra la enseñanza de la impureza ritual producida por flujos que vienen de los aparatos reproductores del hombre y de la mujer.

Todas estas instrucciones han sido dadas con el fin de evitar que el tabernáculo sea contaminado y el pueblo dañado por la presencia divina que está en medio de ellos, tanto en el desierto como luego en la tierra prometida. Las reglas en cuanto a la impureza ritual tienen que ver con la santidad en relación con la presencia física de HaShem dentro el pueblo de Israel, en el tabernáculo y en el templo. Algunas de estas reglas son aplicables solamente cuando hay un santuario, como por ejemplo las que requieren sacrificios. Pero otras de estas reglas son aplicables aún en la ausencia del santuario, como las del cashrut y de nidá. Mientras que no tenemos templo, no podemos guardar las leyes que tienen que ver con los sacrificios, pero sí podemos guardar las reglas de no comer animales inmundos y la purificación de nuestros cuerpos por medio de una mikvé. El pueblo judío sigue guardando las instrucciones en cuanto a la pureza ritual que son aplicables sin el santuario, porque sigue siendo un pueblo santo.

Las reglas de tsaráat sólo son aplicables dentro de la tierra de Israel cuando hay templo, así que no aplicarán hasta que el tercer templo sea construido.

Primera aliyá, 14:1-12

14:2     “Esta será la ley del leproso en los días de su purificación. Será llevado al sacerdote”  –Miryam, la hermana de Moshé. Ella fue golpeada con esta plaga y seguramente cumplió con este mandamiento, cf. Números 12. Naamán, el siervo sirio, fue limpiado de su tsaráat cuando se sumergió en el río Yardén por mandato del profeta Elishá. Pero como él no era israelita, no fue aplicado sobre él el mandamiento de ir al sacerdote y presentar ofrendas.

14:3     “y el sacerdote saldrá fuera del campamento. El sacerdote lo examinará, y si la afección ha sido sanada en el leproso”  – Aquí vemos que aparece la palabra “sanado” en relación con la plaga de tsaráat. Como hemos dicho antes, las Escrituras hablan más de ser limpiado de esta plaga que de ser sanado. Pero este texto nos enseña que es obvio que hace falta un acto de sanidad para que una persona pueda ser limpiada de esta plaga.

14:4     “el sacerdote mandará tomar dos avecillas vivas y limpias, madera de cedro, lana carmesí e hisopo para el que ha de ser purificado.”  – Los rabinos reconocen que no conocen a fondo el significado del por qué se usan estos ingredientes para la purificación del metsorá. Rashí y el Midrash[1] asocian las aves con las palabras sueltas de lashón hará que el metsorá habló para traer sobre sí la plaga de tsaráat. También asocian el cedro con la soberbia y el hisopo con la humildad. Como la soberbia es una de las razones por las que vino esta plaga sobre el hombre, ahora tendrá que ser purificado por medio de dos elementos que hablan de la soberbia y la humildad.

Por otro lado las Escrituras nos enseñan que las aves representan al hombre. Una de estas dos aves morirá y la otra será soltada libre. Esto puede representar dos cosas. En primer lugar representa al que tenía la plaga de tsaráat y que estaba como muerto, sin poder tener relación con nadie, expulsado fuera del campamento de Israel. Así el ave que tiene que morir, simboliza la muerte del metsorá. El ave viva que es soltada representa al metsorá que ahora es liberado de esta plaga mortal que le ataba.

En Números 19 el cedro, el hisopo y la lana carmesí también están mencionados como medios de purificación por medio de las ascuas de la vaca roja, como está escrito en el versículo 6:

“Y el sacerdote tomará madera de cedro, e hisopo y lana carmesí, y los echará en medio del fuego en que arde la novilla.”

El cedro es uno de árboles más altos. La madera de cedro fue la madera más cara y apreciada, cf. 2 Samuel 7:2, 7; 1 Reyes 6:9, 18.

Mientras que el cedro es uno de los árboles más altos, el hisopo es una de las plantas más bajas. Por esta razón el rey Shelomó toma estas dos plantas como dos extremos, como está escrito en 1 Reyes 4:33a:

“Disertó sobre los árboles, desde el cedro que está en el Levanón hasta el hisopo que crece en la pared.”

En el Salmo 51:7 está escrito:

“Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.”

No cabe duda de que la purificación de la plaga de tsaráat es la base para la oración del rey David en este Salmo. Después de su pecado con la mujer de Urías, él pide ser purificado con hisopo, para así ser libre de la “lepra” del pecado. Ser más blanco que la nieve implica tener un estado de pureza superior al que tiene un hombre que está cubierto enteramente con la plaga de tsaráat de manera que se haya vuelto totalmente blanco, como está escrito en Levítico 13:13:

“entonces el sacerdote mirará, y he aquí, si la lepra ha cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al que tenía la afección; se ha vuelto toda blanca y él es limpio.”

14:5 “Después el sacerdote mandará degollar una de las avecillas en una vasija de barro sobre agua corriente.”  El agua también podrá simbolizar la muerte, cf. 2 Samuel 14:14

14:6     “En cuanto a la avecilla viva, la tomará junto con la madera de cedro, el cordón escarlata y el hisopo, y los mojará junto con la avecilla viva en la sangre del ave muerta sobre el agua corriente.”

14:7     “Después rociará siete veces al que ha de ser purificado de la lepra, lo declarará limpio, y soltará al ave viva en campo abierto.”

14:10 “En el octavo día tomará dos corderos sin defecto, una cordera de un año sin defecto, tres décimas de una efá de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal y un log de aceite”

 Segunda aliyá, 14:13-20

14:14 “Entonces el sacerdote tomará de la sangre de la ofrenda por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el cartílago de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.”  – Es posible que este versículo muestra que el que es purificado necesitará la sangre sobre tres lugares que representan aquel pecado que le llevó a recibir la tsaráat. Si su oreja estuchó lashón hará, si metió la mano donde no debía y si puso su pie donde no le correspondía, fue golpeado con tsaráat. Por eso su purificación es aplicada sobre estos tres lugares de su cuerpo.

Este rito es muy similar al rito de la instalación de los sacerdotes en el tabernáculo, como está escrito en Éxodo 29:20:

“Y matarás el carnero, y tomarás de su sangre y la pondrás sobre el cartílago de la oreja derecha de Aharón, y sobre el cartílago de la oreja derecha de sus hijos, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, y rociarás el resto de la sangre en el altar por todos los lados.”

¿Cómo vamos a entender esto? Tanto los sacerdotes como el que es purificado de tsaráat es objeto del mismo rito. Por un lado podríamos entenderlo como que el que había tenido tsaráat ahora tiene el derecho para acercarse al tabernáculo. En ese sentido se asemeja al ministerio del sacerdote que tiene el derecho de estar cerca de HaShem.

Tercera aliyá, 14:21-32

14:21 “Pero si es pobre y no tiene suficientes recursos, entonces tomará un cordero como ofrenda por la culpa, como ofrenda mecida, a fin de hacer expiación por él, y una décima de una efá de flor de harina mezclada con aceite para ofrenda de cereal, y un log de aceite”  – Aunque el hombre sea pobre no hay rebaja en cuanto al animal que se tenía que dar como ofrenda por la culpa. Tanto el rico como el pobre tenían que dar un cordero por la culpa. Esto nos enseña que el precio para liberar al hombre no puede rebajarse, es el mismo para el rico como para el pobre.

Cuarta aliyá, 14:33-53

14:34 “Cuando entréis en la tierra de Kenáan, que os doy en posesión, y ponga yo una marca de lepra sobre una casa en la tierra de vuestra posesión”  – Esta ley sólo se aplica sobre las casas en la tierra de Israel. Sin embargo, las casas que están en la ciudad de Jerusalén nunca podrán ser declaradas impuras. Además las casas tenían que ser de una manera especial para que esta ley aplicara sobre ellas. Sólo las casas que tenían piedra, madera y tierra en las paredes podían ser declaradas tamé, cf. 14:45.

14:45 “Derribará, pues, la casa, sus piedras, sus maderas y todo el emplaste de la casa, y los llevará fuera de la ciudad a un lugar impuro.”  –

Quinta aliyá, 14:54 – 15:15

15:2     “Hablad a los hijos de Israel y decidles: “Cuando cualquier hombre tenga flujo de su cuerpo, su flujo es impuro.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como flujo es zav,[2] y significa “emisión”, “flujo”, “corriente”, “emanación”. Aquí no se refiere a la emisión de semen, sino de otro tipo de flujo. Como la palabra flujo se repite dos veces, se deduce que la impureza ritual empieza a partir de la segunda emisión de flujo. Este tipo de impureza es más severo que la impureza producida por la emisión del semen y requiere sacrificios para su purificación, cf. v. 14-15.

 

15:4     “Toda cama sobre la cual se acueste la persona con flujo quedará impura, y todo sobre lo que se siente quedará impuro.”  – Rashí destaca que los verbos “se acueste” y “se siente” están escritos de manera que no puede referirse a objetos que están designados para otra función que la de recostarse o sentarse. Con otras palabras, sólo se refiere a camas y sillas.

15:5     “Además, cualquiera que toque su cama lavará su ropa, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer”  – Una cama que ha sido tocada por el zav, el que padece flujo, se ha convertido en una fuente primaria de impureza, en hebreo av hatumá y por eso tiene la capacidad para transmitir impureza a las personas. La persona que ha tocado una cama tocada por un zav transmite incluso impureza a sus propias ropas. Por eso tendrá que pasar tanto su ropa como todo su cuerpo por una mikvé para poder ser tahor, ritualmente puro. La purificación se hace efectiva a la caída del sol.

Si el zav toca otros objetos, no se convierten en fuente primaria de impureza, sino en resultado de impureza, en hebreo velad hatumá, y sólo pueden transmitir impureza ritual a alimentos y bebidas.

15:9     “Y toda montura sobre la cual cabalgue la persona con el flujo quedará impura.”  – Una montura queda impura pero no con el mismo grado de impureza que las camas y las sillas que han estado debajo del zav. Esto significa que el que toque una montura donde ha cabalgado un zav, no necesita sumergir su ropa en una mikvé, sino sólo su cuerpo. Según Rashí, esto sólo se refiere a las partes de la montura que no son el mismo asiento. En asiento obtiene el mismo nivel de impureza que una silla.

15:13 “Cuando el hombre con el flujo quede limpio de su flujo, contará para sí siete días para su purificación; entonces lavará su ropa, bañará su cuerpo en agua corriente y quedará limpio.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “corriente” es jai,[3]  que significa “vivo”, “crudo”, “fresco”. Esto nos enseña que sólo el agua viva, de manantial, es capaz de purificar un cuerpo que tiene impureza ritual. Por lo tanto, para que una mikvé pueda purificar, tendrá que tener aguas que hayan sido introducidas en la mikvé de manera natural, no por medio de la intervención del hombre. Con otras palabras, una piscina a la cual el agua haya sido llevada por la fuerza del hombre, por una bomba de agua, o por tuberías de metal (que pueden llegar a ser impuras), no es apta para la purificación. El agua tiene que llegar a esa mikvé de manera natural.

Sexta aliyá, 15:16-28

15:16 “Y si un hombre tiene emisión de semen, bañará todo su cuerpo en agua y quedará impuro hasta el atardecer.”  – Los versículos 2-15 tratan del caso de un hombre zav, que es impuro por el flujo que sale desde su miembro viril, sin que tenga emisión de semen. A partir del versículo 16 la Torá da instrucciones acerca del que tiene emisión seminal. La emisión de semen produce un estado de tamé en el hombre, pero en un nivel inferior al del zav. La Torá dice que el hombre que tiene emisión de semen tendrá que “bañar” todo su cuerpo en agua para poder ser purificado a la caída del sol. La palabra hebrea que ha sido traducida como “bañará” es rajats,[4] que significa “lavar”, “bañar”, “limpiar”, “hacer abluciones”, “purificar con agua”, cf. 2 Reyes 5:10, 14.

Ahora, si él usa cualquier agua para lavarse, no será purificado, puesto que el agua quedaría impura al tocar al que es tamé. Hemos visto en Levítico 11:36 que la única agua que no puede volverse impura es la que está en una mikvé compuesta por una fuente natural y un hoyo. Por lo tanto, la única agua que sirve para lavarse de la impureza es el agua de una mikvé con esas características.

Levítico 11:32 enseña que los objetos que son introducidos en el agua de una mikvé son purificados. De esto deducimos que es necesario que el que se purifique se sumerja en el agua. Además tiene que estar sin ropa y sin objetos que obstruyan el contacto directo con el agua, con otras palabras, tiene que estar totalmente desnudo para que su purificación sea válida.

De este versículo también deducimos que el tamaño de la mikvé tiene que ser suficientemente grande como para que un hombre pueda introducir todo su cuerpo en ella. El Talmud afirma[5] que tiene que ser de 40 seá, lo cual corresponde a unos 700 litros (unos 25 pies cúbicos).

15:18 “Si un hombre se acuesta con una mujer y hay emisión de semen, ambos se bañarán en agua y quedarán impuros hasta el atardecer.”  – El único lugar donde el semen no causa impureza es dentro de la mujer, puesto que sólo causa impureza ritual cuando toca las partes exteriores de un cuerpo. Así que la mujer no queda impura por su contacto interior con el semen en la relación íntima. Antes fue dicho que el hombre que emite semen queda impuro por ello, pero ¿por qué la mujer queda impura por tener una relación con su marido? Rashí dice que es por un decreto del Soberano. Con otras palabras, no hay una explicación lógica por la que una mujer quede impura por tener una relación cuando haya emisión de semen en su interior.

Después de tres días el semen está muerto y ya no tiene la capacidad para procrear. Por lo tanto no produce impureza a partir del cuarto día.

Parece que el estado de tamé, impureza ritual, es producido en el hombre por tener algún tipo de contacto con la muerte. El cuerpo humano muerto es la fuente principal de impureza ritual. Por lo tanto, la relación sexual tiene que ver con la muerte, puesto que millones de espermatozoides mueren sin producir vida humana. El mismo pensamiento está detrás de la menstruación de la mujer. Por no haberse quedado embarazada, ese óvulo que era un niño en potencia, es expulsado sin que se haya formado una vida nueva. Esto es, en cierto modo, un contacto con la muerte y por esto produce impureza ritual en la mujer.

Las enfermedades que afectan el sistema reproductora en el hombre y en la mujer producen impureza ritual, porque atentan contra la procreación de la vida humana.

El Elohim de Israel es el Elohim vivo y el Elohim de los vivos. Por eso es necesario eliminar todo contacto con la muerte en relación con el culto a él en el tabernáculo.

15:19 “Cuando una mujer tenga flujo, si el flujo en su cuerpo es sangre, ella permanecerá en su estado impureza menstrual por siete días; y cualquiera que la toque quedará impuro hasta el atardecer.”  – En los versículos 19-24 se encuentran las instrucciones en cuanto a la mujer durante su estado de separación mensual, en hebreo nidá. Este versículo dice que el tiempo de nidá es de siete días.

El primer día es contado cuando ella empieza a manchar con sangre. Independientemente de la hora del día cuando esto ocurra, ese día se cuenta como el primer día, incluso si sólo quedaran unos minutos hasta la caída del sol. Así que el día en que empieza el flujo de sangre es contado como un día entero. Luego ella va contando los días hasta llegar al final del séptimo día, poco antes de la caída del sol. Entonces ella se sumerge en una mikvé para purificarse y, a la caída del sol, queda ritualmente purificada y podrá unirse con su marido de nuevo durante la noche del octavo día. Esto es lo que enseña la Torá. Además de esto, los rabinos han hecho una cerca de protección alrededor de este mandamiento y añadido siete días después del último día de flujo.

La persona que toca una mujer nidá queda ritualmente impura y no podría entrar en el templo ni comer de las cosas consagradas o de los sacrificios durante ese día.

15:24 “Y si un hombre se acuesta con ella y su impureza menstrual lo mancha, quedará impuro por siete días, y toda cama sobre la que él se acueste quedará impura.”  – La Torá prohíbe que los judíos tengan relaciones maritales durante el tiempo de la nidá, como está escrito en Levítico 18:19:

“Y no te acercarás a una mujer para descubrir su desnudez durante su impureza menstrual (nidá).”

En Levítico 20:18 está escrito:

“Si alguno se acuesta con mujer menstruosa y descubre su desnudez, ha descubierto su flujo, y ella ha puesto al descubierto el flujo de su sangre; por tanto, ambos serán cortados de entre su pueblo.”

 

En Ezequiel 18:5-6 está escrito:

 

“Pero el hombre que es justo, y practica el derecho y la justicia, y no come en los santuarios de los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su menstruación”

 

En Ezequiel 22:10 está escrito:

 

“En ti se ha descubierto la desnudez del padre, en ti han humillado a la que estaba impura por su menstruación.”

 

¿Cómo es posible que en Levítico 15:24 se habla de que un hombre pueda acostarse con una mujer de manera que su impureza menstrual lo manche si está prohibido tener relaciones durante los siete días de nidá de la mujer? La explicación lógica es que aquí no se trata de que el hombre se acueste con su esposa durante la semana de nidá, sino justo al comenzar esa semana. Sin darse cuenta tuvieron una relación, por equivocación, justo cuando su flujo empezó. En ese caso el varón queda impuro durante una semana, al igual que la mujer. En el otro caso, ambos son castigados por la pena de caret, corte de la persona de su raíz divina y muerte espiritual.

 

15:25 “Si una mujer tiene un flujo de sangre por muchos días fuera del período de su impureza menstrual, o si tiene un flujo después de ese período, todos los días de su flujo impuro continuará como en los días de su impureza menstrual; es impura.”  – Ahora la Torá trata de la zavá, que es un caso diferente a la menstruación normal. Se trata de tener flujo de sangre fuera de los siete días de nidá. En el caso de que la mujer sangre uno o dos días más, es decir, en total ocho o nueve días, ella no pasa al estado de zavá, porque está escrito “por muchos días fuera del periodo de separación”. Necesita haber, por lo menos, tres días de flujo, fuera del periodo menstrual, para que sean considerados como “muchos días”. Cuando este flujo de sangre anormal se limita a uno o dos días, ella puede bañarse el día siguiente al flujo y esperar hasta la tarde. Si no hay flujo por la tarde, ella se vuelve pura y podrá unirse otra vez con su marido.

Podría ser que el flujo de la menstruación se alargue tres días fuera de los siete días o podría ser que haya flujo, durante tres días o más, en el período de los primeros once días después de los siete días de nidá. En estos casos ella entrará en el estado de zavá y necesitará tener un periodo de siete días limpios para poder llegar a ser ritualmente pura. Al final de los siete días limpios ella se sumerge en la mikvé y a la caída del sol queda pura. En el octavo día necesitará presentar sacrificios en el templo para su expiación, al igual que el varón cuando es purificado de su estado de zav, como ya hemos visto en Levítico 15:2-15.

Los rabinos han unificado las leyes de los dos casos de nidá y zavá por razones de protección del pueblo. Han hecho una cerca de protección alrededor de la Torá por causa de los peligros de confusión en la aplicación de estas prescripciones y por el rigor de la pena de caret en el caso de su violación. El rabí Yaakov Ben Asher escribe:[6]

“Cuando aumentaron las dificultades del exilio, cuando las tribulaciones se multiplicaron y los corazones se volvieron a afligir, los Sabios temieron que pudieran producirse errores en el cómputo de los días considerados como puros, mientras que en realidad eran impuros. Ahora bien, como cualquier error en este aspecto puede conllevar un “isur caret”, la pena de cercenamiento, decretaron de una manera general, que la menor pérdida de sangre impura exige, para volver al estado de pureza, que se cumpla con un período de siete días puros, previos a la inmersión.”

Esto significa que hoy en día la halajá estipula que después de la última mancha de sangre que se produce en un paño que se usa para hacer la inspección, hay que contar siete días limpios, llamados “la semana blanca”. Además la Guemará dice[7] que las hijas de Israel tomaron esta regla sobre sí mismas lo cual implica que la aceptaron como obligatoria. Al final de esos siete días la mujer se sumerge en la mikvé para luego unirse con su marido después de la caída del sol. Estas reglas hacen que el período de separación sea más largo que lo que prescribe la Torá. El resultado de un periodo más largo de abstinencia y espera resulta en una renovación mensual de las emociones sexuales. El Talmud[8] cita las palabras del rabí Meír diciendo:

 

“¿Por qué ordena la Torá que la impureza de la menstruación continúe durante siete días? Porque cuando (el marido) está en contacto constante con su esposa podrá desarrollar una desgana hacia ella. La Torá, por lo tanto, ordena: Que sea impura durante siete días para que sea amada por su esposo como el momento en que ella entró en el lecho nupcial.”

La orden de “una semana blanca” después del flujo normal de menstruación está basada en las reglas de la zavá. Sin embargo, los resultados de un periodo más largo de espera, después del tiempo de nidá, son beneficiosos para el matrimonio.

Las reglas de purificación por tocar una persona impura o un objeto impuro no se aplican hoy en día en el mundo judío por no haber templo. Sin embargo, las regulaciones en cuanto a relaciones íntimas sí son aplicadas por los judíos, incluyendo la “semana blanca”. Pero no son obligatorias para los hijos de Noaj. Existen otras reglas para los judíos de no tocarse entre hombres y mujeres y entre esposos durante el tiempo de la nidá, pero no son por motivos de pureza ritual sino por motivos de pureza moral y castidad, cf. Levítico 18:19.

Entonces ¿qué deben hacer los justos de las naciones en relación con estas reglas?

En esta parashá aparecen los mandamientos 173-183 de los 613.

  1. Precepto de que la purificación de la afección de tsaráat deberá ser hecha mediante ciertos componentes específicos, Levítico 14:2.
  2. Precepto del individuo que tuvo tsaráat (el metsorá) de rasurarse todo el cuerpo en el séptimo día de su purificación, Levítico 14:9.
  3. Precepto de sumergirse en una mikvé cuando un individuo está en estado de impureza, Levítico 14:9.
  4. Precepto al individuo que tuvo afección de tsaráat (el metsorá) de ofrecer una ofrenda cuando completa su purificación, Levítico 14:10.
  5. Precepto de declarar como impura a una casa afectada por tsaráat, Levítico 14:35.
  6. Precepto de que el hombre con una emisión de su órgano sexual (zav) es impuro, Levítico 15:2-3.
  7. Precepto para el hombre que tuvo una emisión de su órgano sexual (zav) de traer una ofrenda después de haberse curado, Levítico 15:13-14.
  8. Precepto de que un hombre con emisión seminal es impuro, Levítico 15:16.
  9. Precepto de que una mujer con flujo menstrual es impura, Levítico 15:19.
  10. Precepto de que una mujer con flujo (zavá) es impura, Levítico 15:25.
  11. Precepto para una mujer con flujo (zavá) de ofrecer una ofrenda después de curarse de su flujo, Levítico 15:28-29.

[1]       Arajín 16a-b.

[2]       Strong H2100, zûb, zoob, A primitive root; to flow freely (as water), that is, (specifically) to have a (sexual) flux; figuratively to waste away; also to overflow: – flow, gush out, have a (running) issue, pine away, run.

[3]       Strong H2416 chay, khah’ee From H2421; alive; hence raw (flesh); fresh (plant, water, year), strong; also (as noun, especially in the feminine singular and masculine plural) life (or living thing), whether literally or figuratively: –  + age, alive, appetite, (wild) beast, company, congregation, life (-time), live (-ly), living (creature, thing), maintenance, + merry, multitude, + (be) old, quick, raw, running, springing, troop.

[4]       Strong H7364 râchats, raw-khats’, A primitive root; to lave (the whole or a part of the thing): – bathe (self), wash (self).

[5]       Eruvin 4b; Yomá 31a.

[6]      Túr Yoré De´ah, 183.

[7]       Nidá 66a.

[8]       Nidá 31b.

Parashá 27 Tazría

כ״ו בניסן ה׳תשע״ו (May 4, 2016) por  
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27 Tazría

Parashá 27 Tazría

Levítico 12:1 – 13:59

Aliyás de la Torá (cuando se lee Tazría por separado): 

  1. 12:1 – 13:5
  2. 13:6-17
  3. 13:18-23
  4. 13:24-28
  5. 13:29-37
  6. 13:38-54
  7. 13:55-59
  8. Maftir: 13:57-59

Aliyás de la Torá (cuando se lee Tazría junto con Metsorá):

  1. 12:1 – 13:23
  2. 13:24-39
  3. 13:40-54
  4. 13:55 – 14:20
  5. 14:21-32
  6. 14:33 – 15:15
  7. 15:16-33
  8. Maftir: 15:31-33

Haftará: 2 Reyes 4:42 – 5:19

Tazría

Significa “ella concibe”.

Comentarios

12:2     “Habla a los hijos de Israel y diles: “Cuando una mujer conciba y dé a luz varón, quedará impura por siete días; como en los días de su menstruación, será impura.”  – No es lo mismo concebir que dar a luz. La concepción ocurre normalmente 38 semanas antes de un parto normal. El momento de la concepción influirá en el futuro del niño. Si los padres están teniendo su relación íntima en santidad y pureza, el niño es engendrado en santidad y pureza. Si alguno de los padres tienen lascivia sexual, ese espíritu puede ser transmitido al feto en el momento de la concepción y en el futuro es muy probable que ese niño tenga problemas para dominar sus deseos sexuales.

La palabra “vaso” es una referencia al cuerpo. En este caso probablemente se refiere al cuerpo de la esposa. Es importante tratar a la esposa con santidad y honor, sin lascivia sexual como los paganos que no saben dominar sus instintos más bajos.

La palabra “concupiscencia” en este contexto no tiene que ver con el instinto natural sexual puro que crea excitación. Es algo que HaShem ha puesto en el hombre y que es un ingrediente importante en una vida íntima normal dentro de los marcos que están permitidos según la Torá, es decir dentro del pacto matrimonial. La Torá no está en contra del disfrute en la vida, sino nos anima a disfrutar de lo que HaShem ha creado y que tenemos derecho de obtener dentro de las leyes que él ha establecido.

En Proverbios 5:15-19 está escrito:

“Bebe agua de tu cisterna y agua fresca de tu pozo. ¿Se derramarán por fuera tus manantiales, tus arroyos de aguas por las calles? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Sea bendita tu fuente, y regocíjate con la mujer de tu juventud,  amante cierva y graciosa gacela; que sus senos te satisfagan en todo tiempo, su amor te embriague para siempre.”

Aquí HaShem anima al hombre a gozarse de la mujer de su juventud, satisfacerse de sus senos y siempre embriagarse de su amor. No hay nada impuro o profano en el gozo sexual y la “embriaguez” en una vida sexual normal dentro del marco del pacto matrimonial, no es solamente para obtener hijos, sino para poder obtener los buenos dones de esta vida que HaShem da a sus criaturas amadas.

En Cantar de los Cantares 4:16 – 5:1 está escrito: 

“Despierta, viento del norte, y ven, viento del sur; haced que mi huerto exhale fragancia, que se esparzan sus aromas. Entre mi amado en su huerto y coma sus mejores frutas. He entrado en mi huerto, hermana mía, esposa mía; he recogido mi mirra con mi bálsamo. He comido mi panal y mi miel; he bebido mi vino y mi leche. Comed, amigos; bebed y embriagaos, oh amados.”

Este texto expresa una oración de la esposa para que el viento del norte y del sur soplen en su huerto que simboliza su cuerpo. Luego termina el versículo 1 con algunas palabras que parecen venir directamente del Eterno en el cielo que es un testigo presente en la relación íntima entre los esposos. Los llama sus amigos y les anima a comer, beber y emborracharse del amor. 

Estos son algunos ejemplos que muestran cuán positivamente HaShem considera una vida sexual sana dentro del matrimonio. Cuando hablamos de lujuria, o lascivia, tiene que ver con una perversión del amor, o más bien, no tiene nada que ver con amor, sino con deseos egoístas. El amor el lo contrario de lujuria. El amor se entrega y recibe de manera desinteresada. Lujuria es un deseo egoísta que sólo busca satisfacer sus propias demandas independientemente de lo que el otro piense o sienta. Lujuria y deseo no es lo mismo. Lujuria e instinto sexual no es lo mismo. La lujuria es un instinto sexual pervertido y contaminado, un apetito enfermizo que se aprovecha a sí mismo para llenar un abismo sin fondo que nunca será satisfecho. El amor está agradecido si recibe poco o mucho.

Cuando hablamos de que los niños son dañados si son producidos por medio de lujuria se trata del tipo de lujuria que tiene su origen en la naturaleza mala. Para una persona no espiritual puede ser difícil diferenciar entre una “borrachera” pura y una lujuria impura, pero si uno está consciente de que el Eterno está presente y observa cuando hay una relación íntima y si uno podrá alabarle por lo bueno que se podrá experimentar juntos, uno puede estar seguro de que la lujuria carnal no tiene dominio. Si uno quiere esconderse del Eterno y desconectarle para entregarse a sus deseos sexuales impuros, uno puede estar seguro de estar dirigido por lujuria. Una manera buena es orar a HaShem antes de una relación íntima y darle gracias después por todo lo bueno que uno recibe.

Después del parto de un hijo varón, la mujer queda en un estado de impureza ritual, en hebreo tamé, como en el tiempo de su menstruación. La palabra hebrea que ha sido traducida como “menstruación es nidá,[1] que significa “impureza”, “menstruación”, y viene de la raíz nadad,[2] que significa “vagar”, “errar”, “huir”, “alejarse”, “mover”. La idea es que el tiempo de la nidá es un tiempo cuando la mujer se aleja de su marido para sanarse de su herida interna. Según la Torá, este periodo es de siete días, cf. Levítico 15:19. Después del periodo de nidá, ella se sumerge en aguas purificadoras para poder unirse de nuevo a su marido.

En el caso del nacimiento de un varón, la madre se queda en un estado de nidá durante los primeros siete días después del parto. El día del parto es contado como el primer día, aunque sólo quedara una hora o menos hasta la caída del sol. Al final del séptimo día se sumerge en una mikvé para purificarse. Según la enseñanza farisea, luego podrá unirse con su marido. Los saduceos y los caraítas no están de acuerdo con la interpretación farisea, y enseña que ella no podrá unirse a su marido hasta después de los restantes 33 días.

12:3     “Al octavo día la carne del prepucio de él será circuncidada.”  – La circuncisión se hace el mismo día de la semana que el nacimiento. Si nació en shabat, es circuncidado el siguiente shabat. Si nació el tercer día de la semana, martes, es circuncidado el tercer día de la semana siguiente. La circuncisión es la señal del pacto entre HaShem y toda la descendencia de Avraham, como está escrito en Génesis 17:11-13:

“Seréis circuncidados en la carne de vuestro prepucio, y esto será la señal de mi pacto con vosotros. A la edad de ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón por vuestras generaciones; asimismo el siervo nacido en tu casa, o que sea comprado con dinero a cualquier extranjero, que no sea de tu descendencia. Ciertamente ha de ser circuncidado el siervo nacido en tu casa o el comprado con tu dinero; así estará mi pacto en vuestra carne como pacto perpetuo.”

Ahora HaShem, por medio de Moshé, está reafirmando el pacto que fue dado a los patriarcas.

Biológicamente hablando, el octavo día es el mejor momento para circuncidar al hombre. Es el día cuando la coagulación de su sangre es más eficaz que ningún otro momento de su vida. Además, antes de ser introducido en el pacto de la circuncisión, cada varón habrá experimentado, por lo menos, un shabat. Si un niño judío no es circuncidado, se rompe el pacto con Avraham. Para ser judío hay que estar circuncidado en la carne.

 

El varón ha sido llamado a servir a HaShem de una manera diferente a la mujer. Por lo tanto es importante que el hijo varón sea introducido en el culto delante de HaShem cuanto antes. Por el brit milá, el pacto de circuncisión, será marcada en su cuerpo la señal de la responsabilidad de presentarse ante HaShem durante toda su vida, como está escrito en Éxodo 23:17: “tres veces al año se presentará todo varón…”

 

12:4     “Y ella permanecerá en la sangre de su purificación por treinta y tres días; no tocará ninguna cosa consagrada ni entrará al santuario hasta que los días de su purificación sean cumplidos.”  – Aunque se haya purificado por medio de la mikvé al final de los siete días, ella no quedará purificada a la caída del sol ese mismo día sino a la caída del sol del día 40, si ha dado a luz un varón. A partir del día 41 podrá entrar en el templo y tocar y comer cosas consagradas. Aquí aprendemos cuáles son las dos prohibiciones en cuanto a una persona tamé: no le es permitido tocar o comer de las cosas consagradas, como la terumá o sacrificios de paz. Tampoco podrá entrar en el santuario. No se puede comer del cordero de Pesaj en Yerushalayim en el estado de tamé.

Este texto enseña que aunque haya más derramamiento de sangre durante los 33 últimos días de su purificación, no hará falta añadir más tiempo a los 40 días totales. Aquí no aplica la misma ley que para la menstruación, cuando se añaden siete días más, en el caso de que haya flujo de sangre fuera del tiempo de la semana de nidá. Cuando lleguemos al capítulo 15 vamos a ver más detalles sobre esto.

 

12:5     “Pero si da a luz una niña, quedará impura por dos semanas, como en los días de su menstruación; y permanecerá en la sangre de su purificación por sesenta y seis días.”  – Tanto el tiempo de nidá como el de tamé durarán el doble después del nacimiento de una niña. La Torá no explica la razón por qué es así.

HaShem marca una diferencia entre varón y mujer. Pero el hombre moderno está intentando de quitar esa diferencia y piensa que igualdad es lo mismo que la eliminación de las diferencias. El hecho de hacer que la mujer quede más tiempo en recuperación después del nacimiento de una niña, no es para discriminar a la mujer o al hombre, sino por otras razones que no están bien definidas en la Torá. Lo cierto es que todos los mandamientos han sido dados para el bien del hombre. Tenemos que aceptar esta verdad sin entender el por qué.

Sin embargo, se pueden encontrar algunas explicaciones que nos pueden dar un poco de luz sobre esta diferencia. Los pediatras modernos han mostrado que, después de su nacimiento, una niña tiene mayor necesidad sicológica que un niño de permanecer cerca de su madre. Así que este mandamiento ha sido dado, entre otras razones, para ayudar a la niña a tener un buen desarrollo psicológico y, posiblemente, también de la madre.

El niño y la niña tienen la necesidad de afirmar su identidad sexual como varón y hembra respectivamente. Por lo tanto el niño necesita a su padre para poder identificarse con él para poder desarrollarse correctamente, y la misma necesidad tiene la niña en cuanto a su madre. La identidad sexual es afirmada en el niño por la identidad con el padre y, en la niña, por la identidad con la madre. Un niño que es criado sin padre corre el peligro de volverse homosexual, y una niña que se cría sin madre corre el peligro de volverse lesbiana. El padre debe abrazar a su hijo para suplir la necesidad emocional del niño. Si un niño no recibe abrazos de su padre va a tener un vacío psicológico que puede llevarle a buscar ese afecto en otros hombres, y así es tentado a volverse homosexual. La presencia de los dos padres es vital para el buen desarrollo del carácter de los hijos. Esta es una de las razones por las que HaShem aborrece el divorcio, cf. Malaquías 2:16.

Una vez que la identidad sexual haya sido afirmada, el niño y la niña son atraídos por el sexo opuesto, lo cual es un desarrollo perfectamente natural. Por eso, se puede ver que cuando un niño tiene algunos años de edad, empieza a desarrollar una relación especial con su madre, y la niña con su padre. Esta es una manera natural para prepararse para el matrimonio futuro.

La tensión entre varón y hembra forma parte del ser humano. Un niño debe aprender a ser masculino y una niña a ser femenina. La eliminación de la diferencia entre hombre y mujer resultará finalmente en la destrucción del ser humano. En estos últimos tiempos las maneras homosexuales de Sedom y Amorá están volviendo a tomar terreno en el mund. HaShem ha creado la diferencia entre hombre y mujer, y esa tensión es buena y necesaria para que la familia y la sociedad sean sanas. El niño tiene que aprender a vivir con esa tensión en relación con su madre, y la niña con su padre. Somos diferentes, pero nos necesitamos para funcionar correctamente, porque HaShem nos hizo varón y hembra. Esa relación varón-hembra hace que cada individuo pueda funcionar correctamente. La ausencia de alguno de los padres trastorna este proceso de aprendizaje en los hijos.

Los primeros seis años de vida son fundamentales en el desarrollo psicológico de cada persona. Ambos sexos, varón y hembra, necesitan a su madre en ese tiempo. La ausencia de la madre causa un daño psicológico en el hijo. Si la madre deja que su niño, o su niña, esté mucho tiempo bajo el cuidado de otras personas, causará un daño en el desarrollo de su alma. La madre ha sido capacitada para ser la mejor persona para cuidar a sus hijos, especialmente en sus primeros años de vida. El contacto con el padre también es vital para el buen desarrollo del niño. Pero especialmente durante el primer tiempo de la vida, la presencia de la madre crea en el niño un fundamento de confianza que luego es necesario en la relación con el Padre celestial. Por medio de la mamá el niño aprende cómo es la ternura de HaShem, como está escrito en Isaías 66:10-13:

 

“Alegraos con Jerusalén y regocijaos por ella, todos los que la amáis; rebosad de júbilo con ella, todos los que por ella hacéis duelo, para que maméis y os saciéis del pecho de sus consolaciones, para que chupéis y os deleitéis de su seno abundante. Porque así dice HaShem: He aquí, yo extiendo hacia ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente desbordado; y mamaréis, seréis llevados sobre la cadera y acariciados sobre las rodillas. Como uno a quien consuela su madre, así os consolaré yo; en Jerusalén seréis consolados.”

 

Por medio del cuidado de la madre, el niño aprende que HaShem le ama, le cuida, le nutre, le satisface y, ante todo, que está presente. Una buena madre está todo el tiempo pendiente del bienestar de sus hijos. Una madre normal no puede olvidar a su hijo, como está escrito en Isaías 49:15:

 

“¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidaré.”

 

El sentimiento de la presencia de HaShem es establecido por la madre durante los primeros tiempos en la vida del niño. Si la madre no está presente en todo momento, el niño es dañado en su apreciación de la presencia de HaShem. No es bueno dejar a un niño llorar en su cama sólo hasta que se duerma. El niño tiene que sentir que mamá o papá está presente en todo momento, aunque no esté en la misma habitación. El efecto del sentimiento de la soledad en los primeros años de la vida del niño es desastroso. La presencia de los padres hace que el niño aprende que HaShem está presente en todo momento y en todo lugar, viéndole, cuidándole y escudriñándole.

 

Hagar, la egipcia, no había aprendido esta lección en la relación con su madre, por eso se quedó sorprendida cuando se dio cuenta que HaShem estaba presente y viéndola en todo momento, como está escrito en Génesis 16:13:

 

“Y llamó el nombre de HaShem que le había hablado: Tú eres un Elohim que ve; porque dijo: ¿Estoy todavía con vida después de verle?”

 

La ausencia de mamá o papá durante los primeros años de un niño hace que el niño fácilmente tendrá problemas para ser consciente de los ojos de HaShem que le están viendo en todo momento. Durante las últimas generaciones las madres de la sociedad moderna han entregado a sus hijos a las guarderías con muy poca edad para dedicarse a ganar dinero y tener muchas cosas materiales que para ellas son más importantes que estar con sus hijos. Esta falta de responsabilidad está creando una generación de hijos que no son conscientes de la presencia de HaShem en sus vidas. Son vacíos. Tendrán dificultades para cultivar una relación personal con Elohim. Para ellos Elohim está demasiado lejos para poder comunicarse con ellos. Y aunque pudiera hacerlo, no estará interesado en la vida personal de un joven. Nada más lejos de la verdad. Este vacío emocional ha sido creado por la ausencia de la madre durante los primeros años de la vida de nuestros jóvenes.

Hay otros muchos aspectos del carácter de HaShem que el niño aprende de pequeño por medio de su madre. Por medio de ella, en primer lugar, conocerá la misericordia de HaShem. Del padre, en primer lugar, aprenderá la justicia de Elohim, las normas, las consecuencias del pecado, etc. Los dos padres son vitales para que el niño conozca a HaShem desde su infancia, antes de que pueda comprender las Escrituras. Los padres viven el carácter de HaShem en su relación con sus hijos. El papel de los padres es reflejar a HaShem en la vida del niño.

 

12:6     “Cuando se cumplan los días de su purificación por un hijo o por una hija, traerá al sacerdote, a la entrada de la tienda de reunión, un cordero de un año como ofrenda de ascensión, y un pichón o una tórtola como ofrenda por el pecado.”  – La madre tendrá que presentarse en el templo después de un parto. Si es un hijo será a partir del día 41 de su nacimiento, y si es una hija, a partir del día 81. Ella tiene que entregar dos animales para dos sacrificios, de ascensión y de pecado, olá y jatat.

La olá representa la entrega total. Esto nos enseña, en primer lugar, que la madre ahora tiene la oportunidad de renovar su entrega a HaShem, por medio de este sacrificio. A pesar del nacimiento de un hijo o una hija, ella tiene que seguir viviendo para HaShem. El nacimiento de un hijo constituye una de las cosas más impresionantes en la vida de una mujer. Es fácil que se olvide de su compromiso con HaShem. Es fácil que el niño tome el lugar de HaShem para ser lo más importante en su vida. Es fácil que se olvide de su Padre celestial. Ella necesita reafirmar que el nacimiento constituye el cumplimiento de un llamado de HaShem. Es HaShem que quiere que ella tenga hijos. Conforme ella se entregue a Él, podrá educar a sus hijos correctamente, según Su voluntad.

Por otro lado el sacrificio de olá representa la entrega del niño a HaShem. Los hijos no pertenecen a los padres, sino al Padre de los espíritus. Los padres tienen la responsabilidad de educar a los niños en el camino de HaShem, porque nacieron para Él, como está escrito en Malaquías 2:15:

 

“Pero ninguno que tenga un remanente del Espíritu lo ha hecho así. ¿Y qué hizo éste mientras buscaba una descendencia de parte de Elohim? Prestad atención, pues, a vuestro espíritu; no seas desleal con la mujer de tu juventud.”

 

HaShem quiere tener una descendencia, muchos hijos. Los padres colaboran con Él para que tenga muchos hijos, y así cumplen con Su deseo. Los hijos no son de los padres, son de HaShem. La olá que la madre tiene que entregar a HaShem representa esta verdad. En el momento de ofrecer la olá ella no solamente se entrega a si misma, sino también a su hijo a HaShem.

 

“un pichón o una tórtola como ofrenda por el pecado” – ¿Por qué la mujer tenía que dar una ofrenda por el pecado? ¿Cuál fue el pecado de la mujer? Se pueden encontrar varias respuestas:

 

  1. Es posible que ella haya expresado palabras malignas durante los dolores del parto y por eso necesita ofrecer un sacrificio de pecado. (Shimón bar Yojai)
  2. Hay una necesidad de expiar sus pecados por causa de haber pasado por una prueba. En una prueba todos cometen pecados. (Abarbanel)
  3. El pecado entró en el mundo por la mujer, y mediante el sacrificio de pecado ella está expiando por ese error. (Bejai)
  4. Todo el proceso de procreación fue dañado cuando el pecado entró en el mundo. Un parto después de la caída no es lo que debería ser. Un parto doloroso es un resultado del pecado de Javá, cf. Génesis 3:16. La concepción y el parto de un niño están hechos en un mundo de pecado, como está escrito en el Salmo 51:5:

“yo nací en iniquidad y en pecado me concibió mi madre.”

El yetser hará es transmitido al niño cuando es engendrado. En una herencia pecaminosa. Por esa transmisión hay una culpa sobre la madre y tiene que presentar un sacrificio por el pecado.

  1. Pueden ser transmitidos al niño, aún estando en el vientre de su madre, complejos, actitudes de rechazo, inferioridad y otras actitudes originadas en el pecado. La mujer no ha podido engendrar un hijo perfecto, sin pecado. Tendrá que presentar esta ofrenda, por haber traído al mundo un ser pecaminoso, no como HaShem lo hizo en el principio.

 

12:8     “Pero si no le alcanzan los recursos para ofrecer un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos pichones, uno para la ofrenda de ascensión y el otro para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia

 

13:2     “Cuando un hombre tenga en la piel de su cuerpo una mancha clara, una mancha blanquecina o una mancha brillante, y se convierta en afección de tsaráat en la piel de su cuerpo, será traído al sacerdote Aharón o a uno de sus hijos, los sacerdotes.”  – Ahora la Torá introduce el tema acerca de la impureza causada por una plaga que es llamada tsaráat. Esa plaga no tiene los mismos síntomas que la enfermedad llamada “lepra”. Por lo tanto, al traducir la palabra tsaráat en “lepra” se crea una idea equivocada en los lectores. Aquí no se trata de la enfermedad lepra, sino de otra cosa.

Hay dos pensamientos fundamentales en cuanto a esta plaga. Algunos dicen que se trata de una enfermedad que ha sido extinguida, pero la mayoría de los comentaristas piensan que es una plaga sobrenatural que HaShem pone sobre las personas que cometen ciertos pecados, especialmente el pecado de lashón hará, calumnia. La tsaráat es descrita en dos largos capítulos, lo cual nos enseña que este tema es muy importante. Hay algunos otros textos en las Escrituras que hablan de esta plaga. Esos textos nos pueden enseñar algo más sobre su origen.

En Éxodo 4:6-7 está escrito:

“Y añadió HaShem: Ahora mete la mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno, y cuando la sacó, he aquí, su mano estaba leprosa, blanca como la nieve. Entonces Él dijo: Vuelve a meter la mano en tu seno. Y él volvió a meter la mano en su seno, y cuando la sacó de su seno, he aquí, se había vuelto como el resto de su carne.”

 

Moshé tuvo tsaráat en su mano como una señal. Él había hablado lashón hará contra el pueblo de Israel diciendo que no le iban a creer, cf. Éxodo 4:1.

En Números 12:1-10 está escrito:

 

“Entonces Miriam y Aharón hablaron contra Moshé por causa de la mujer cusita con quien se había casado (pues se había casado con una mujer cusita); y dijeron: ¿Es cierto que HaShem ha hablado sólo mediante Moshé? ¿No ha hablado también mediante nosotros? Y HaShem lo oyó. (Moshé era un hombre muy humilde, más que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra.) Y HaShem de repente dijo a Moshé, a Aharón y a Miriam: Salid vosotros tres a la tienda de reunión. Y salieron los tres. Entonces HaShem descendió en una columna de nube y se puso a la puerta de la tienda; y llamó a Aharón y a Miriam. Y cuando los dos se adelantaron, Él dijo: Oíd ahora mis palabras: Si entre vosotros hay profeta, yo, HaShem, me manifestaré a él en visión. Hablaré con él en sueños. No así con mi siervo Moshé; en toda mi casa él es fiel. Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen de HaShem. ¿Por qué, pues, no temisteis hablar contra mi siervo, contra Moshé? Y se encendió la ira de HaShem contra ellos, y Él se fue. Pero cuando la nube se retiró de sobre la tienda, he aquí que Miriam estaba leprosa, blanca como la nieve. Y cuando Aharón se volvió hacia Miriam, vio que estaba leprosa.”

 

El texto hebreo muestra que la plaga que vino sobre Miriam es de la misma clase que la que aparece en Levítico 13. Miriam fue golpeada por HaShem con esta plaga por haber hablado mal contra Moshé. Vemos como la lashón hará causó esta intervención divina.

 

En Deuteronomio 24:8-9 está escrito:

 

“Cuídate de una afección de lepra, para que observes diligentemente y hagas conforme a todo lo que los sacerdotes levitas os enseñen; como les he ordenado, así cuidaréis de hacer. Recuerda lo que HaShem tu Elohim hizo a Miriam en el camino, cuando salíais de Egipto.”

 

Este texto nos insta a tener cuidado con esta plaga y recordar lo que pasó con Miriam.

 

En 2 Crónicas 26:16-19 está escrito:

 

“Pero cuando llegó a ser fuerte, su corazón se hizo tan orgulloso que obró corruptamente, y fue infiel a HaShem su Elohim, pues entró al templo de HaShem para quemar incienso sobre el altar del incienso. Entonces el sacerdote Azaryá entró tras él, y con él ochenta sacerdotes de HaShem, hombres valientes, y se opusieron al rey Uziyá, y le dijeron: No te corresponde a ti, Uziyá, quemar incienso a HaShem, sino a los sacerdotes, hijos de Aharón, que son consagrados para quemar incienso. Sal del santuario, porque has sido infiel y no recibirás honra de HaShem Elohim. Pero Uziyá, con un incensario en su mano para quemar incienso, se llenó de ira; y mientras estaba airado contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de HaShem, junto al altar del incienso.”

El rey Uziyá fue castigado por entrar en el ministerio sacerdotal que no le correspondía. Esto nos enseña que esta plaga no cae solamente sobre una persona que ha cometido el pecado de lashón hará, sino también puede venir por otros motivos.

En 2 Reyes 5:1-27 está escrito:

“Y Naamán, capitán del ejército del rey de Aram, era un gran hombre delante de su señor y tenido en alta estima, porque por medio de él HaShem había dado la victoria a Aram. También el hombre era un guerrero valiente, pero leproso. Y  habían salido los arameos en bandas y habían tomado cautiva a una muchacha muy joven de la tierra de Israel, y ella estaba al servicio de la mujer de Naamán. Y ella dijo a su señora: ¡Ah, si mi señor estuviera con el profeta que está en Shomrón! El entonces lo curaría de su lepra. Naamán entró y habló a su señor, diciendo: Esto y esto ha dicho la muchacha que es de la tierra de Israel. Entonces el rey de Aram dijo: Ve ahora, y enviaré una carta al rey de Israel. Y él fue y llevó consigo diez talentos de plata y seis mil siclos  de oro y diez mudas de ropa. También llevó al rey de Israel la carta que decía: Y ahora, cuando llegue a ti esta carta, he aquí, verás que te he enviado a mi siervo Naamán para que lo cures de su lepra. Y sucedió que cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Acaso soy yo Elohim, para dar muerte y para dar vida, para que éste me mande a decir que cure a un hombre de su lepra? Pero considerad ahora, y ved cómo busca pleito conmigo. Y al oír Elisha, el hombre de Elohim, que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió aviso al rey diciendo: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Que venga él a mí ahora, y sabrá que hay profeta en Israel. Vino, pues, Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a la entrada de la casa de Elisha. Y Elisha le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate en el Yaradén siete veces, y tu carne se te restaurará, y quedarás limpio. Pero Naamán se enojó, y se iba diciendo: He aquí, yo pensé: “Seguramente él vendrá a mí, y se detendrá e invocará el nombre de HaShem su Elohim, moverá su mano sobre la parte enferma y curará la lepra.” ¿No son el Abaná y el Farfar, ríos de Damesek, mejor que todas las aguas de Israel? ¿No pudiera yo lavarme en ellos y ser limpio? Y dio la vuelta, y se fue enfurecido. Pero sus siervos se le acercaron y le hablaron, diciendo: Padre mío, si el profeta te hubiera dicho que hicieras alguna gran cosa, ¿no la hubieras hecho? ¡Cuánto más cuando te dice: “Lávate, y quedarás limpio”! Entonces él bajó y se sumergió siete veces en el Yardén conforme a la palabra del hombre de Elohim; y su carne se volvió como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio. Y regresó al hombre de Elohim con toda su compañía, y fue y se puso delante de él, y dijo: He aquí, ahora conozco que no hay Elohim en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego, pues, que recibas ahora un presente de tu siervo. Pero él respondió: Vive HaShem, delante de quien estoy, que no aceptaré nada. Y Naamán le insistió para que lo recibiera, pero él rehusó. Y Naamán dijo: Pues si no, te ruego que de esta tierra, se le dé a tu siervo la carga de un par de mulos, porque tu siervo ya no ofrecerá ofrendas de ascensión ni sacrificará a otros dioses, sino a HaShem. Que HaShem perdone a tu siervo en esto: Cuando mi señor entre en el templo de Rimón para adorar allí y se apoye en mi mano, y yo me incline en el templo de Rimón cuando tenga que adorar allí, que HaShem perdone a tu siervo por esto. Y él le dijo: Vete en paz. Y se alejó de él a cierta distancia. Pero Guejazi, criado de Elisha, el hombre de Elohim, dijo para sí: He aquí, mi señor ha dispensado a este Naamán arameo al no recibir de sus manos lo que él trajo. Vive HaShem que correré tras él y tomaré algo de él. Y Guejazi siguió a Naamán. Cuando Naamán vio a uno corriendo tras él, bajó de su carro a encontrarle, y dijo: ¿Está todo bien? Y él dijo: Todo está bien. Mi señor me ha enviado, diciendo: “He aquí, en este momento dos jóvenes de los hijos de los profetas han venido a mí de la región montañosa de Efrayim. Te ruego que les des un talento de plata y dos mudas de ropa.”  Y Naamán dijo: Dígnate aceptar dos talentos. Y le insistió y ató dos talentos de plata en dos bolsas con dos mudas de ropa, y los entregó a dos de sus criados; y éstos los llevaron delante de él. Cuando llegó al monte, los tomó de sus manos y los guardó en la casa, luego despidió a los hombres y ellos se fueron. Entonces él entró y se puso delante de su señor. Y Elisha le dijo: ¿Dónde has estado, Guejazi? Y él respondió: Tu siervo no ha ido a ninguna parte. Entonces él le dijo: ¿No iba contigo mi corazón, cuando el hombre se volvió de su carro para encontrarte? ¿Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes para siempre. Y él salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.”

Este texto nos enseña que Naamán, un gentil, tenía tsaráat. Así que esta plaga no solamente cae sobre los hijos de Israel sino también sobre los gentiles. El siervo de Elisha, Guejazi, mintió y hurtó y por estos dos pecados vino la tsaráat sobre él y sobre sus hijos. Esto nos enseña que no solamente es aplicada sobre el que peca con lashón hará sino también por otros delitos. El Talmud[3] menciona siete pecados que traen la plaga de tsaráat sobre el que no se arrepiente: lashón hará, asesinato, inmoralidad, falso juramento, arrogancia, robo y avaricia.

 

13:3     “Y el sacerdote mirará la afección en la piel del cuerpo; y si el pelo en la afección se ha vuelto blanco, y la afección parece más profunda que la piel de su cuerpo, es una afección de tsaráat; cuando el sacerdote lo haya examinado lo declarará impuro.”  – Esta plaga tiene tres síntomas:

 

  1. Los pelos son blancos y el área afectada parece más profunda que el resto de la piel, v. 3.
  2. La mancha se extiende sobre la piel, v. 7.
  3. Hay carne viva en la mancha, v. 10.

Los sacerdotes tienen la autoridad para declarar tamé o tahor, impuro o puro, a una persona o un objeto. Cuando la persona tiene esta plaga no se vuelve impura hasta que el sacerdote haya hecho una declaración de impureza. Tampoco se vuelve pura hasta que el sacerdote le declare pura. Así que, finalmente es la palabra del sacerdote que decide cuándo la persona es tamé o tahor. La declaración del sacerdote tenía una implicación social importante. El afectado no podía vivir dentro de la comunidad, sino tenía que vivir sólo, fuera del campamento o fuera de una ciudad si estaba amurallada.

Según Maimónides, el propósito de la declaración de tamé es:

 

  • Alejar todo desaseo.
  • Preservar el santuario.
  • Precaverse de las costumbres vulgares que en tales casos de impureza imponían los sabeos.
  • Aligerar tan penosa carga y conseguir que lo que es y no es impuro no entorpeciera al hombre en ninguna de sus ocupaciones, ya que esa materia solamente concierne al santuario y las cosas sacras.

 

13:6 “El sacerdote lo examinará de nuevo al séptimo día; y si la afección ha atenuado, y la afección no se ha extendido en la piel, entonces el sacerdote lo declarará limpio; es sólo una postilla. Y lavará sus vestidos y quedará limpio.”  – Una enfermedad necesita sanidad, pero una persona que ha sido afectada por tsaráat necesita ser limpiada. Aunque Moshé pide a HaShem que sane a Miriam de esta plaga, cf. Números 12:13, en la gran mayoría de los textos no se habla de ser sanado, sino de ser limpio, en hebreo tahor, cf. 2 Reyes 5:10.

 

13:12-13 “Y si la tsaráat brota y se extiende en la piel, y la tsaráat cubre toda la piel del que tenía la afección, desde su cabeza hasta sus pies, hasta donde pueda ver el sacerdote, entonces el sacerdote mirará, y he aquí, si la tsaráat ha cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al que tenía la afección; se ha vuelto toda blanca y él es limpio.” – En Isaías 1:18 se encuentra una referencia a este versículo, según está escrito:

 

“Venid ahora, y razonemos -dice HaShem- aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán.”

 

De esto aprendemos que la tsaráat está simbolizando el pecado. El pecado es lepra, tsaráat, para el alma.

 

13:45-46 “En cuanto al afectado de tsaráat que tenga la afección, sus vestidos estarán rasgados, dejará crecer el cabello de su cabeza, se cubrirá el bigote y gritará: ¡Impuro, impuro! Permanecerá impuro todos los días que tenga la afección; es impuro. Vivirá solo; su morada estará fuera del campamento.” – Una persona afectada por esta plaga no podía vivir con los demás. Si su pecado había sido lashón hará, que tiene que ver con la relación social, ya no podía tener contacto con los demás, tenía que vivir solo. Ni siquiera tenía el derecho de asociarse con otras personas impuras. Así no podía pecar más con su lengua.

 

Si un “leproso” no podía vivir con los demás, ¿cómo es posible que se diga que Yeshúa estaba en la casa de un “leproso”, uno que tenía la plaga de tsaráat? Podemos presentar algunas interpretaciones diferentes:

 

  • Shimón había tenido tsaráat y había sido limpiado.
  • Shimón no estaba viviendo en su casa en esos momentos, sino sólo, fuera de la ciudad.
  • La traducción no es correcta. En la Biblia aramea se usa la palabra garabá, que significa “alfarero”, “artesano”. La palabra aramea garbá significa “leproso”. Por lo tanto, vemos que los que tradujeron el texto al griego del arameo cometieron un error al entender la palabra garabá como garbá, alfarero como leproso. Una traducción correcta del arameo sería entonces: La casa de Simón el alfarero. Esta es una de las evidencias de que los textos de Mateo y Marcos (ver 14:3) no fueron escrito en griego originalmente.

 

El hecho de que la Torá está tomando mucho espacio explicando todos los detalles en cuanto a la plaga de tsaráat, “lepra”, ha hecho que los sabios de nuestro pueblo hayan conectado esta plaga con el Mesías. En el Talmud[4] está escrito: Sanhedrín 98b

 

“Rab dijo: El mundo fue creado sólo por causa de David.[5] Shmuel dijo: Por causa de Moshé;[6] R. Yojanán dijo: Por causa del Mesías. ¿Cuál es su nombre? – La Escuela de R. Shila dijo: Su nombre es Shiló, porque está escrito, hasta que venga Shiló.[7] La Escuela de R. Yanai dijo: Su nombre es Yinón, porque está escrito, Su nombre permanecerá para siempre:[8] mientras dure el sol, su nombre es Yinón.[9] La Escuela de R. Janiná sostenía: Su nombre es Janiná, como está escrito, Donde no os mostraré Janiná (clemencia).[10] Otros dicen: Su nombre es Menajem hijo de Jizkiyá, porque está escrito, porque lejos de mí está Menajem (el consolador), el que reanima mi alma.[11] Los rabinos dijeron: Su nombre es “el estudioso leproso”, como está escrito, Ciertamente llevó nuestras penas, y cargó nuestras tristezas: sin embargo, nosotros le consideramos como un leproso.

En esta parashá están los mandamientos número 166 al 172 de los 613.

166.Precepto de la impureza ritual de una mujer después de dar a luz, Levítico 12:2, 5

167 Prohibición de comer de una ofrenda en estado de impureza, Levítico 12:4

168 Precepto para una mujer de ofrecer una ofrenda después de dar a luz, Levítico 12:6.

169 Precepto sobre la impureza del individuo aquejado de tsaráat (metsorá), Levítico 13:2.

170 Prohibición de cortar el cabello del área afectada de un individuo con nétek (calvicie impura), Levítico 13:33.

171. Precepto de desgarrar las ropas de una persona con tsaráat o con cualquier otra forma de impureza, Levítico 13:45.

172. Precepto de la tsaráat en la ropa, Levítico 13:47.

 

[1]       Strong H5079 niddâh, nid-daw’, From H5074; properly rejection; by implication impurity, especially personal (menstruation) or moral (idolatry, incest): –  X far, filthiness, X flowers, menstruous (woman), put apart, X removed (woman), separation, set apart, unclean (-ness, thing, with filthiness).

[2]       Strong H5074 nâdad, naw-dad’, A primitive root; properly to wave to and fro (rarely to flap up and down); figuratively to rove, flee, or (causatively) to drive away: – chase (away), X could not, depart, flee (X apace, away), (re-) move, thrust away, wander (abroad, -er, -ing).

[3]       Erajim 15a.

[4]       Sanhedrín 98b, traducido por el autor desde la versión inglesa del Soncino Talmud, editada por Davka Corporation and Judaica Press.

[5]       Para que cantara salmos a Dios.

[6]       Para que recibiera la Torá.

[7]       Génesis 49:10.

[8]       I.e. continuará.

[9]       Salmo 72:17.

[10]     Jeremías 16:13. Así que cada Escuela mostraba una admiración intensa hacia su maestro al nombrar al Mesías según él con un juego de palabras.

[11]     Lamentaciones 1:16.

 

 

El conteo del Omer

י״ח בניסן ה׳תשע״ו (April 26, 2016) por  
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El ABC del Omer

La importancia, las costumbres y la mecánica de la cuenta del Omer.

En los días del Templo Sagrado, el pueblo judío traía una ofrenda de cebada en el segundo día de Pesaj (Levítico 23:10). Esto era llamado el “Omer” (literalmente: “gavilla”), y en términos prácticos esto permitía el consumo de los granos recién cosechados.

Comenzando en el segundo día de Pesaj, la Torá (Levítico 23:15) dice que es una mitzvá “contar el Omer” todos los días –durante los 50 días que llevan a Shavuot. Este es un importante período de crecimiento e introspección, en preparación para la festividad de Shavuot, que llega 50 días después.

Shavuot es el día en el que el pueblo judío estuvo parado en el Monte Sinaí para recibir la Torá, y como tal, requirió un período de preparación de siete semanas. Los comentaristas dicen que fuimos liberados de Egipto sólo para recibir la Torá y cumplirla. Por esto se nos ordenó contar desde el segundo día de Pesaj hasta el día en que la Torá fue entregada –para mostrar lo mucho que deseamos la Torá.

Cómo Contar el Omer

El Omer es contado todas las noches después del anochecer (unos 30 minutos después del ocaso), que es el comienzo del ‘día’ judío (en la sinagoga se cuenta cerca del final del servicio de Maariv). Si una persona olvidó contar el Omer una noche, deberá contarlo al día siguiente durante el día, pero sin una bendición.

Para ‘contar el Omer’ adecuadamente, debes decir tanto el número de días como el de semanas. Por ejemplo:

Desde el día 1 al 6 sólo decimos el número de días. Por ejemplo:

“Hoy son 4 días del Omer”.

En días que son semanas completas –es decir 7, 14, 21— decimos como sigue, por ejemplo:

“Hoy son 21 días, que son 3 semanas del Omer”.

En todos los otros días decimos, por ejemplo:

“Hoy son 33 días, que son 4 semanas y 5 días del Omer”.

(Dado que debes recitar la bendición antes de contar, no menciones la cuenta de esa noche de antemano).

Antes de contar, párate y di la siguiente bendición:

Baruj atá Adonay, Eloheinu Mélej haolam, Asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu al sefirat haomer.

Bendito eres Tú, Dios, Rey del universo, Quien nos santificó con Sus mandamientos, y nos ordenó en relación a la cuenta del Omer.

El Omer puede ser contado con una bendición sólo si se cumplen estas dos condiciones:

1) estás contando el Omer durante la noche y

2) hasta ahora no has perdido la cuenta de ninguno de los días

Esto significa que si una persona no dijo el Omer por todo un día y no contó hasta la noche siguiente, deberá continuar la cuenta en los días siguientes pero sin la bendición.

¿Por qué no puedes continuar contando con una bendición si pierdes la cuenta un día?

La razón es porque con respecto al Omer, la Torá escribe: “Siete semanas, deberán ser completas” (Levítico 23:15). Entonces, de acuerdo a muchas autoridades, si uno no contó un día, el período de siete semanas ya no puede ser considerado ‘completo’.

Restricciones Durante el Omer

El Talmud nos dice que Rabí Akiva tuvo 24,000 estudiantes que murieron trágicamente durante el período del Omer, porque no se trataban entre ellos con suficiente respeto. Por lo tanto, durante los 33 días desde Pesaj hasta Lag Baomer, observamos estas señales de duelo:

1) No hay bodas

2) No se escucha música instrumental, ya sea en vivo o grabada

3) No se corta el pelo ni se afeita, a menos que sea por propósitos de negocios

[Nota: de acuerdo a algunas costumbres, el período de duelo de 33 días comienza unas pocas semanas después, en el primero del mes de Iyar, y termina el día tres de siván].

48 Caminos

Cada día del Omer está relacionado a un nivel diferente de las “sefirot” cabalísticas, que son las emanaciones por medio de las cuales Dios interactúa con el mundo (ver Cábala). Cada una de las siete semanas está asociada a una de las siete sefirot, y cada día dentro de cada una de las siete semanas también está asociado a una de esas mismas siete sefirot – creando así 49 permutaciones. En cada día durante el Omer nos enfocamos en un aspecto diferente de las Sefirot, con la esperanza de alcanzar una mejora espiritual en esa área específica.

Específicamente, dado que los estudiantes de Rabí Akiva mostraron una carencia al no brindarse el respeto adecuado, durante el Omer buscamos la mejor manera de tratar a nuestra familia, amigos, y conocidos, para que podamos hacer un “tikún”(es decir, una corrección espiritual) de los errores del pasado.

El Talmud (Avot 6:5) dice que la “Torá es adquirida por medio de 48 caminos”. Por lo tanto, muchos tienen la costumbre de prepararse para “recibir la Torá” estudiando los 48 caminos. Un método popular es aprender cada día una lección de la serie del rabino Noaj Weinberg,

Haz que el Omer Cuente

En lugar de realizar una cuenta regresiva hacia el gran día, con el Omer contamos hacia adelante – desde uno hasta 50. ¿Por qué?

por Rav Shraga Simmons

El pueblo judío dejó Egipto en Pesaj, y 50 días después (en la festividad de Shavuot) recibió la Torá en el Monte Sinaí. Hoy en día, al revivir esa experiencia en el Sinaí, observamos una mitzvá especial llamada “Contar el Omer”, en la que realmente contamos en voz alta cada uno de esos días, comenzando en la segunda noche de Pesaj (el Omer era una ofrenda especial traída al Templo Sagrado durante esta temporada).

Contar en anticipación a un evento excitante es bastante entendible. En algún momento, probablemente todos dijimos algo como esto: “La abuela viene en una semana y media”, o “¡Mi cumpleaños es en sólo 17 días!” Pero hay una diferencia sutil: el método usual es contar de manera regresiva hacia el gran día, mientras que en el caso del Omer, contamos hacia adelante – desde uno hasta 50. ¿Por qué la diferencia?

Impacto a Largo Plazo

Para entender, primero necesitamos responder una pregunta aún más básica: ¿Por qué Dios esperó 50 días después de que los judíos dejaron Egipto para darles la Torá? ¿Por qué no se las dio en Egipto, o inmediatamente después de su partida?

La respuesta es que los judíos todavía no estaban equipados espiritualmente para recibir la Torá. Por más de 200 años habían vivido en una sociedad egipcia conocida por ser el centro mundial de la inmoralidad y de la depravación. A pesar de no contar con la participación directa del pueblo judío, estas influencias igualmente permearon el aire y se filtraron en sus consciencias. El libro principal de Cábala, “El Zohar”, dice que en Egipto los judíos habían descendido hasta el nivel 49 de impureza espiritual (50 es el más bajo). Dios no podía dar la Torá en ese momento. Los judíos primero necesitaban crecer, porque de otra manera, ellos hubieran desperdiciado la oportunidad.

La impactante aventura del Éxodo –10 plagas milagrosas y la partición del Mar Rojo— puso a los judíos en libertad física. Sin embargo los milagros de Egipto sólo fueron un impulso hacia las posibilidades espirituales que aguardaban en el futuro. Una experiencia única, por más poderosa que sea, no cambia permanentemente la actitud de una persona. Este cambio sólo es posible mediante la práctica y los ajustes a lo largo del tiempo.

Me recuerda una escena de la película “Trading Places”. Eddie Murphy pasó de mendigo a la riqueza en unas pocas horas, ¡y lo primero que hizo al entrar a su propio departamento lujoso fue robar cosas! Su cuerpo físico había sido transportado a la opulencia, pero emocionalmente todavía estaba en el pasado. Puedes sacar a los judíos de Egipto, pero no puedes sacar a Egipto de los judíos.

He atestiguado un fenómeno similar en el Seminario Discovery, una dramática presentación de la base racional para la creencia judía. Mucha gente se va del seminario con una convicción asombrosa de que Dios existe y de que le dio la Torá al pueblo judío en el Monte Sinaí. Sin embargo, sin el seguimiento adecuado, el impacto dura sólo unos pocos días. El cambio real sólo ocurre mediante el crecimiento constante día a día, y el compromiso a tener un programa consistente de reflexión y estudio.

Ahora podemos entender porqué los 50 días del Omer son contados en progresión ascendente. Comenzamos el proceso en el nivel 49 de impureza espiritual, y cada día quitamos otra capa de mugre, para revelar el alma pura y original que cada uno de nosotros posee. Es por eso que cada paso reduce tanto el número negativo como sube el número positivo – el simple hecho de quitar una capa revela automáticamente el lado positivo correspondiente.

Un Tiempo de Crecimiento

Los comentaristas clásicos del Talmud dicen que los días de la cuenta del Omer son los más propicios para lograr estos niveles espirituales.

Esta necesidad de auto-crecimiento es acentuada en la descripción que la Torá hace de Abraham: “Abraham era viejo, él vino con sus días” (Génesis 24:1). “Vino con sus días” nos enseña que Abraham utilizó cada uno de sus días al máximo. Al final de su vida, llegó a la ancianidad “con todos sus días” en la mano. No transcurrió ningún día sin el crecimiento requerido.

Cuando se trata de niños, damos por sentado que el crecimiento y el desarrollo es parte de la niñez. No esperas que un niño de diez años actúe de la misma manera en la que lo hacía cuando tenía cinco. Pero de alguna manera, en la adultez perdemos ese impulso para continuar creciendo. ¿Acaso una persona de 30 años debería actuar como lo hizo a los 25? Como adultos, deberíamos estar utilizando esos cinco años de manera intensa.

La fórmula para permanecer joven es continuar creciendo. Perder esa capacidad, a cualquier edad que sea, es trágico. Todo el tiempo que no estamos creciendo y cambiando, no estamos viviendo. Sólo estamos existiendo.

Un Paso a la Vez

Un impedimento importante para el crecimiento es el sentimiento de estar siendo abrumado por la magnitud de la tarea. Pero el judaísmo no es todo o nada. Si no puedo tener 1,000 monedas de oro, ¿significa que no debería luchar para tener al menos una? La razón principal por la que fracasamos es porque definimos un objetivo que es demasiado elevado e inalcanzable. Inevitablemente nos quedamos cortos y nos desalentamos.

En el famoso sueño de Yaakov, Dios le muestra una visión de una escalera que llega al cielo. El crecimiento espiritual, al igual que subir una escalera, debe ocurrir de a un escalón por vez. Si designamos objetivos pequeños y graduales, seremos alentados por el éxito periódico. Para hacer el plan a prueba de tontos, haz de tu objetivo inicial algo que sabes que puedes lograr. Saborear el éxito estimulará la seguridad en ti mismo y la determinación, y puedes utilizar esta energía para buscar objetivos más altos. Recuerda, la más larga travesía comienza con un solo paso. Y lo que es alcanzado de a poco, perdura.

Cuenta la historia que el rabino Israel Salanter (siglo 19, Europa) se propuso devolver una ciudad entera a la observancia de la Torá. Organizó una clase semanal y comenzó diciéndoles: “Si tienen que trabajar en Shabat, al menos traten de minimizar la violación”. En el vocabulario de hoy en día, eso significaría caminar en lugar de ir en auto, o programar el televisor con un timer. Con este enfoque, el rabino Salanter logró, en unos pocos años, que la comunidad respetara Shabat completamente – un paso a la vez.

Disfruta de las veces en las que alcanzas tu objetivo, y utiliza ese disfrute como motivación para seguir mejorando. No te castigues si no logras el éxito siempre. Ningún ser humano es perfecto. Los cabalistas dicen que el crecimiento espiritual es “dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás”. Es inevitable que tengamos tropezones. Lo importante es que avancemos en la dirección correcta.

El Rey Salomón nos dice en Proverbios (24:16): “El Tzadik cae siete veces y se levanta”. La definición de un tzadik no es alguien que nunca se equivoca, sino alguien que, por más que cae, no se da por vencido. ¡Él lo intenta de nuevo y no pierde la esperanza!

Llevar la Cuenta Espiritual

Un principio importante para recordar es que no estás compitiendo con nadie más que contigo mismo. La sociedad secular nos ha acostumbrado a competir con los demás – ya sea en los negocios o en una cancha de fútbol. Por supuesto, la competencia saludable es buena. Pero la vida no es una carrera para derrotar al otro, la vida es sólo una carrera para conquistarte a ti mismo. Mientras ascendemos en la escalera, es más importante la dirección en la que vamos que el peldaño en el que estamos.

En ningún lugar de la Torá es mencionada la fecha de Shavuot. Meramente toma lugar al final de los 50 días – porque la clave es llegar allí a tu propio ritmo, siguiendo estos pasos. Para mantenerte creciendo, una buena regla de oro es siempre sentirte un poco incómodo. ¡No quieres ascender una escalera y quedarte varado entre los escalones!

Otra ayuda para reforzar tus objetivos es escribirlos. Escribir ayuda a la persona a concentrarse y a clarificar sus pensamientos. Una persona de negocios seguramente escribirá sus objetivos y mantendrá una cuenta precisa de su progreso. En el judaísmo, esto es llamado Jeshbón – un recuento espiritual.

Ten un cuadernillo para escribir estos objetivos diarios, y haz una tabla para seguir tu progreso. Ponlo en un lugar visible, como en tu agenda o en el refrigerador, y luego revisa tus objetivos leyéndolos en voz alta. La Torá, al describir el Omer, dice: “cuenta para ti” (Levítico 23:15) – porque cada persona tiene que hacerlo para sí misma, diciéndolo en voz alta. ¡Sé un estratega!

Al igual que con todo, la clave es la consistencia. Elige un momento conveniente y comprométete a trabajar en esto al menos 15 minutos al día. No pospongas el estudio para “después”, para cuando se hace tarde y ya estás demasiado cansado. Dite a ti mismo que dedicarás 15 minutos y nada te va a detener. Cierra tu puerta, apaga tu teléfono y tu computadora. Si necesitas un recordatorio diario, intenta con un amigo.

Idealmente, al final del proceso del Omer, habrás vivido una travesía de crecimiento personal y estarás listo para recibir la Torá. La festividad para la que estamos trabajando es llamada “Shavuot”, lo que significa “semanas”. El nombre mismo nos dice que sin las semanas de preparación de antemano, no hay Shavuot. Por lo que no sólo cuentes el Omer, haz que el Omer cuente.

Omer

Entendiendo Lag B’Omer

י״ח בניסן ה׳תשע״ו (April 26, 2016) por  
Archivado bajo7 Festividades

EntendiendoLagBOmer

Entendiendo Lag B’Omer

En Israel, meses antes de la llegada del festival de Lag B’Omer –el día 33 del Omer, los 49 días que hay entre Pesaj y Shavuot— uno puede ver a niños y adolescentes llevando a las rastras todo tipo de combustibles, desde árboles caídos a sillas rotas y colchones viejos. ¿Su destino? El terreno baldío más cercano, en donde apilan sus “atesoradas posesiones” hasta alturas imposibles y esperan con mucha ansiedad hasta la noche de Lag B’Omer, muy posiblemente su noche favorita del año, en la que convierten estas pilas de desechos en enormes fogatas. Pregúntale a cualquiera para qué son las fogatas, y te dirán que son en celebración de Rabí Shimón bar Iojai, un gran sabio que vivió y enseñó aproximadamente medio siglo después de la destrucción del Segundo Templo.

¿Qué hay detrás de esta enigmática festividad de Lag B’Omer? ¿Qué es tan especial sobre el día 33 del Omer? ¿Y quién fue Rabí Shimón, con quien Lag B’Omer está íntimamente vinculado, y por qué lo celebramos? ¿Y por qué las fogatas?

Un Poco de Ambientación

Los primeros 33 días del Omer son observados como un período de duelo. No nos cortamos el pelo, no celebramos bodas ni escuchamos música instrumental. ¿De qué se trata el duelo?

Rabí Akiva, el gigante sabio de la Mishná, ejerció una poderosa influencia sobre los eruditos de Torá de su época, tanto así que llegó a tener 24.000 discípulos. Los miembros de este grupo de discípulos eran grandiosos, pero tenían un defecto: Ellos no se demostraban entre sí el amor y el respeto adecuado. La trágica consecuencia de esta falta fue una epidemia breve pero catastrófica que cobró la vida de todos estos estudiantes – los 24.000. El período durante el que la epidemia tuvo lugar fue durante los primeros 32 días del Omer.

Para tener una mejor idea del impacto para la posteridad que esta tragedia tuvo en el pueblo judío, considera los hechos siguientes: Toda la Torá que poseemos y estudiamos hoy, con todas sus interpretaciones, perspectivas, dimensiones y aplicaciones, es la Torá de Rabí Akiva. Si bien la Torá Oral siempre existió, cada personalidad de Torá que se sumerge a sí misma en la Torá, le agrega a la Torá su propio entendimiento y sabor, enriqueciendo de esta forma la Torá que será pasada a la generación siguiente. Como veremos a continuación, la Torá que tenemos hoy fue transmitida por Rabí Akiva a través de cinco estudiantes, a quienes les enseñó después de la pérdida de su primer grupo de 24.000 discípulos.

La Torá que estudiamos hoy en día es infinita. Uno puede estudiar durante toda la vida y no “terminarla”. Pero no está completa. Hay áreas y dimensiones enteras de la Torá que no están exploradas satisfactoriamente, hay mucha discusión y hay muchas áreas de confusión. Todo esto podría haber sido diferente si hubiésemos recibido toda la Torá de Rabí Akiva, como fue asimilada e interpretada por 24.000 discípulos, junto con sus perspectivas y entendimientos únicos. La muerte del primer grupo de estudiantes resultó esencialmente en que recibimos sólo una fracción de la Torá de Rabí Akiva. En lugar de su completo engrandecimiento a través de 24.000 seres humanos grandiosos, sólo tenemos las interpretaciones de cinco.

Estamos haciendo duelo por las dimensiones perdidas de la Torá.

No lamentamos tan grandiosamente las vidas que fueron truncadas, después de todo, ¡hoy no hubiesen estado vivos incluso si hubiesen tenido vidas largas! En cambio, lo que lamentamos es la pérdida de dimensiones de la Torá, la pérdida de mundos de Torá. Hacemos duelo por nuestra incapacidad de conectarnos completamente con la Torá, algo que fue originado por esa pérdida.

Necesidad de Unos a Otros

Es importante destacar que la muerte del primer grupo de estudiantes fue el resultado de la falta de amor y respeto entre ellos. La Torá Oral sólo puede existir a causa de su continua absorción e incorporación de nuevas perspectivas, interpretaciones y aplicaciones. Estos nuevos descubrimientos son únicamente de quienes los descubren, pero luego se convierten en el legado de todo el pueblo judío. La Torá sólo se completa cuando es mejorada por cada uno de los judíos. Ningún judío puede por sí mismo, sin importar lo listo, talentoso o avanzado que sea, alcanzar la totalidad de la Torá. Por lo tanto, un prerrequisito para conectarse completamente con la Torá es la capacidad de apreciar la contribución del otro. Así como establecen nuestros sabios: “¿Quién es sabio?” Y responden: “Quien aprende de todas las personas” (Ética de los Padres, 4:1).

El día 33 del Omer significó un nuevo período en la vida de Rabí Akiva. Murieron sus primeros discípulos, y estableció un nuevo grupo para su legado. Este grupo consistió de cinco sabios. Sus nombres fueron Rabí Meir, Rabí Yehudá, Rabí Eleazar, Rabí Nejemia y Rabí Shimón bar Iojai. Todos estos nombres son familiares para cualquier estudiante de Mishná o Talmud, pero el más prominente entre ellos es el sabio Rabí Shimón, sobre quien aprenderemos más a continuación (Hay una opinión que dice que Rabí Shimón murió, más adelante, en el día 33 del Omer, y que por lo tanto celebramos su memoria ese día).

Si estos cinco estudiantes nuevos pudieron sobrevivir y mantener viva la cadena, tiene que haber habido una diferencia cualitativa entre ellos y los primeros discípulos de Rabí Akiva. Si el primer grupo falló en sus relaciones interpersonales, el segundo grupo aparentemente pudo rectificar ese defecto. Al igual que lamentamos las dimensiones de Torá que se perdieron debido a la falta de apreciación de los unos por los otros, también debemos celebrar las dimensiones ganadas que fueron posibles gracias a la devoción de los unos por los otros.

Todo esto ocurrió específicamente durante el Omer, el período que conduce a nuestra celebración de la recepción de la Torá en el Monte Sinaí. Esto se debe a que “prepararnos para recibir la Torá” tiene que ver principalmente con la integración del pueblo judío. Dios no me dio la Torá a mí, ni a ti ni a ningún otro individuo. Se la dio al pueblo judío como un todo. Quien no puede ubicarse dentro del contexto del pueblo judío no puede conectarse con el regalo divino de la Torá.

Entonces, en un nivel más profundo, lamentamos esa parte de nosotros mismos que se rehúsa a reconocer el hecho de que otra persona pueda tener algo valioso para aportar a nuestras vidas o a nuestro entendimiento de la Torá. Una vez que hayamos internalizado la profundidad de la destrucción que esta tendencia negativa nos causa, estaremos listos para comenzar de nuevo con una fresca consciencia de la grandeza de nuestros pares y conocidos. En ese momento estaremos listos para celebrar nuestra integración en la totalidad del pueblo judío y para utilizar esa completitud como base para entender la Torá.

En adición, estaremos listos para celebrar el restablecimiento del legado de Rabí Akiva, que es lo que nos sustenta en nuestro compromiso con el estudio de Torá y con su observancia hasta este día. Rabí Akiva estaba destinado a ser el hombre que transmitiría la Torá para la posteridad. De no haber sido por este restablecimiento, no habría Torá.

Rabí Shimón bar Iojai

Es significativo que fue Rabí Shimón, el discípulo más prominente de Rabí Akiva, quien aseguró la inmortalidad de la cadena de transmisión de la Torá Oral. En una discusión registrada en el Talmud (Shabat 138a), unos sabios mencionaron la opinión de que la Torá estaba destinada a ser olvidada. Rabí Shimón dijo: “¡Dios no quiera que la Torá sea olvidada alguna vez!” Respaldó su opinión con un versículo de la Torá: “Porque (la Torá) no será olvidada de la boca de la progenie de los judíos” (Hasta hoy en día, los visitantes de la tumba de Rabí Shimón, ubicada en medio de las imponentes montañas del norte israelí, son recibidos por este mismo versículo pintado en la entrada del edificio conmemorativo).

Como relata el Talmud (Gitin 67a), Rabí Shimón fue el miembro del grupo que mejor internalizó las lecciones de su gran mentor. Fue él, con sus enseñanzas, quien reveló las profundidades internas de la Torá y destrabó los secretos de sus dimensiones más profundas. Estas enseñanzas sirvieron posteriormente como la base del Zohar, el principal libro de cábala, es decir de los aspectos ocultos de la Torá.

Una vez, cuando los estudiantes de Rabí Shimón se reunieron frente a él para una lección, su mentor notó el buen humor entre ellos y la ausencia de tensiones. Luego remarcó: “Es porque mantienen una atmósfera de amor y hermandad que han ameritado ser los participantes en la revelación de los secretos de la Torá”. Por medio de su amor y preocupación por los demás alcanzaron un nivel de unidad que les dio un enorme poder para penetrar en las profundidades de los ámbitos internos de la Torá.

Lag B’Omer es un tiempo para reforzar nuestra unidad, específicamente mientras nos esforzamos en alcanzar las máximas profundidades de la Torá, y un tiempo para desarrollar una apreciación de que el estudio de Torá –y todo el servicio Divino— es un esfuerzo conjunto. Cuanto más aprendamos a apreciar esto, más los manantiales de la Torá –y nuestras propias almas— se abrirán para nosotros.

Volviendo a las fogatas, el libro que presenta sistemáticamente las enseñanzas de Rabí Shimón es llamado el Zohar. “Zohar” significa “brillo” o “luminiscencia”. El libro es llamado así porque sus enseñanzas iluminan la oscuridad y la confusión de este mundo y sirven como un faro con el cual navegar por las vicisitudes de la vida. Y el Zohar se refiere al mismo Rabí Shimón como “Botzina Kadisha”, o la “Lámpara Sagrada”. En Lag B’Omer, honramos su memoria encendiendo velas o fogatas, simbolizando la luz provista por el eterno fuego de la Torá, y en particular de sus dimensiones internas, que fueron reveladas por Rabí Shimón.

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י׳ בניסן ה׳תשע״ו (April 18, 2016) por  
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CIUDADANIA EUROPEA PARA SEFARDITAS

כ״ו באדר ב׳ ה׳תשע״ו (April 5, 2016) por  
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Español sefardi

CIUDADANIA EUROPEA PARA SEFARDITAS.

Una oportunidad histórica.

Los Gobiernos de Portugal y España, en este orden, han aprobado en los primeros meses del año 2015, Leyes Nacionales para otorgar la ciudadanía europea a los sefarditas y sus descendientes. Se entiende por tales, aquellos judíos provenientes de Marruecos, Turquía, Siria, Líbano, Italia, Grecia, Egipto, Túnez, y en general, toda la cuenca mediterránea, donde se asentaron sus antepasados después de las expulsiones de España en 1492, y de Portugal en 1496.

La legislación de ambos países persigue el mismo fin: Restituir la nacionalidad a los hijos de quienes en algún momento de su vida, hace más de 500 años, fueron ciudadanos de pleno derecho de España y de Portugal, y que , aun después de 5 siglos, y a pesar de la expulsión,  conservan  vínculos religiosos, culturales y emocionales con dichos países,  manteniendo los apellidos, hablando el ladino, y siguiendo aun costumbres sociales, gastronómicas, estilos musicales o tendencias educativas que persiguen fomentar y conservar este tesoro  histórico llamado Patrimonio sefardita. Estas leyes son, sin duda,  un merecido homenaje al tesón y la perseverancia en mantener ese valioso legado durante más de 25 generaciones.

La ley española salió publicada el 24 de junio de 2015, con bombo y platillo, y ha sido la más aplaudida y comentada, alabada sin fin y exageradamente, y, a mi juicio, sin un conocimiento de las dificultades plateadas en su normativa. Entre otras, impone la obligación de hacer un examen de conocimientos culturales y constitucionales de España ( por cierto, en Colombia aún no hay ningún centro habilitado para examinarse a 29 marzo…..),  y otro de lengua castellana, lo que aleja a casi un millón de sefarditas cuya lengua materna no es el castellano; además, obliga a viajar a España a firmar la solicitud, imposible para una familia sudamericana de economía media, sin olvidar la dificultad para acreditar lo que la ley llama “vinculación con España”, lo cual no es nada fácil ni demostrable para la inmensa mayoría del público sefardita. Otro problema es que el interesado deberá comparecer ante un notario en España, quien examinará su documentación y determinará, a su juicio, si cumple o no con la ley. El hecho de no poder elegir al notario actuante, sino que es asignado aleatoriamente,  está ocasionando dificultades y ralentizando el proceso, pues no todos conocen a  fondo la Ley y están exigiendo pruebas adicionales para acreditar el origen sefardí y la vinculación con España.

La ley portuguesa fue aprobada varios meses antes que la española, el 27 de febrero de 2015, y pasó desapercibida para todo el público. Solo cuando mi Oficina, tras un somero estudio de la norma, comenzó a explicarla en sus conferencias internacionales, y a ofrecerla como solución a la complejidad y dificultad de la ley española, fue que empezó a tenerse en cuenta como válida opción, tomando rápidamente eco mundial. Las causas: Mas simplicidad y menos obstáculos;  se nota en el legislador portugués una voluntad diferente, un ánimo de facilitar y no de dificultar. La ley portuguesa (y esto lo desconoce el publico), no obliga a viajar a Portugal, ni saber portugués, ni tener ascendencia portuguesa, ni a hacer ningún tipo de exámenes.  Significa ello que el interesado puede gestionar desde su propia computadora, con un simple scaner, su solicitud de nacionalidad portuguesa.

Algunos, con motivo, se preguntarán cual es la conexión con Portugal. La misma Ley 30-A/2015, cita en el preámbulo (lo que históricamente sabemos) que los judíos expulsados de España en 1492 se refugiaron en Portugal, pues tenían intenciones de regresar después que se calmaran los ánimos de los Reyes Católicos. Así, convivieron y se mezclaron con los judíos sefarditas portugueses, hasta que fueron expulsados de ese país por el Rey Manuel I. Por tal motivo, casi todos los sefarditas de origen “español” son considerados también, a efectos de esta ley, como si tuviesen un lejano “origen portugués”.

Para terminar, deseo destacar que, con independencia de las ventajas personales que cada uno pueda sacar de estas leyes (el pasaporte europeo permite trabajar en los 28 países de la Unión Europea y entrar sin visado a Estados Unidos), constituye  un hecho histórico de gran valor emocional para la comunidad sefardita mundial, por lo que a reconciliación definitiva entre los sefarditas y España/Portugal significa. Un justo “pido perdón por la terrible Expulsión” que, aunque a destiempo, supone  un paso de gigante en las relaciones entre Europa y los judíos sefardíes. Algo que Alemania debería imitar con los descendientes de las víctimas del Holocausto.

Firmado: Lic. ELIAS BENDAHAN.

Director de : www.soysefardi.com

Contacto: soysefaradibogota@gmail.com

Consulte a nuestro Delegado en Lima, Denise Birman, Tel: 321.4691425

Estimado,

Le adjunto un nuevo articulo, por si es de su interes publicarlo. Lo considero de gran interes para el publico pues viene a aclarar y explicar quienes son los potenciales candidatos a los que pueden aplicar las leyes españolas y portuguesas de nacionalidad para sefarditas.

Hoy ha salido en el diario Aurora Israel, link: http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Mundo_Judio/71047/

NACIONALIDAD EUROPEA PARA SEFARDIES.

¿QUIENES SON SEFARDIES ORIGINARIOS DE ESPAÑA Y PORTUGAL?.

Por: Lic. ELIAS BENDAHAN.

Director de www.soysefardi.com

Es una pregunta típica que se hacen todos aquellos que tienen alguna raíz sefardita: ¿Puedo aplicar, puedo solicitar la nacionalidad europea?. Para ello, vamos a distinguir dos conceptos: Quienes pueden aplicar por su origen geográfico y quienes por situación personal.

 

  1. SEGÚN EL ORIGEN GEOGRAFICO:

 

La Ley española, en su exposición de motivos, ha sido ambigua al definir a los sefardíes, con toda la intención. Dice en el primer párrafo: “Se denomina sefardíes a los judíos que vivieron en la Península Ibérica, y en particular, a sus descendientes…. , Sin embargo, por imperativos de la historia, los judíos volvieron a emprender los caminos de la diáspora, agregándose o fundando comunidades nuevas sobre todo en el Norte de Africa, en los Balcanes y en el Imperio Otomano”.

Podrán observar que se enumeran tres regiones, y no países. Por un lado, el NORTE DE AFRICA, puede comprender a Marruecos, Tunez,  Argelia, Libia y Egipto. Continua en los BALCANES, hoy dia formado por los países de la ExYugoslavia, Grecia, Rumania y Bulgaria. Y finalmente, EL IMPERIO OTOMANO, ente antecesor de Turquía, Líbano y Siria, cuando se disolvió en 1921 y sus territorios fueron repartidos por la Liga de Naciones entre Francia y Reino Unido. A aquellos sefarditas, judíos o no, cuyos antepasados son originarios de estos países o territorios, les aplica la Ley, sin importar donde nació el interesado.

La Ley portuguesa 30A/2015, fue mucho más explicita, e incluyó en el Preambulo directamente los nombres de países como Marruecos, Gibraltar, Francia, Italia, Croacia, Grecia, Turquia, Siria, Libano, Israel, Jordania, Egipto, Libia, Tunez, Argelia, Norte de Europa, Brasil, Antillas y EEUU.

Debemos saber que hay dos tipos de judíos sefardíes: Los de origen portugués/español, (arriba citados);  y los MIZRAJIES o judíos orientales, originarios de Irak, Irán, Yemen, Jordania e India.

Quiero hacer hincapié especialmente en que los judíos sirios, aquellos que se establecieron en Alepo y Damasco, son en su inmensa mayoría de origen sefardí portugués/español, y así lo demuestran los principales historiadores y lo señalan los mapas sobre la diáspora de los judíos desde 1492. La famosa enciclopedia Wikipedia también lo explica en este sentido.  Por otro lado, la misma ley dice que los descendientes de los expulsados, se “agregaron o fundaron comunidades nuevas”, y eso fue lo ocurrido en Damasco y Alepo, donde estos expulsados se unieron a las pequeñas comunidades ya existentes e impusieron sus costumbres y tradiciones. Así me lo han transmitido personalmente numerosos ancianos  “jalabis” y “shamis” en Argentina, México y Panamá, donde he tenido acceso a muchos libros y documentos sobre los orígenes de estas comunidades y en las cuales  los más ancianos aún recuerdan el ladino, y “maldicen a los Reyes Católicos “  por la expulsión de su tierra natal original.

  1. SEGÚN LA SITUACION PERSONAL:

 

Vamos a ver varios casos posibles que se dan entre los sefardíes originarios de los países o zonas arriba indicados.

–         AZQUENAZIES.- Una persona puede tener estilo azquenazí porque su padre es originario del norte de Europa (polaco), pero si su madre es sefardita, también le va a aplicar la ley. Entiendo también que si tiene al menos un abuelo sefardita, quedará incluido en su ámbito de aplicación, siempre que pueda acreditar esa descendencia con las partidas de nacimiento.

–         NO JUDIOS. – La línea matriarcal define quien es judío. Puede darse el caso de una persona cuyo padre es sefardita pero su madre no es judía. En este caso, se le considera plenamente sefardí, aunque no sea judio. Lo mismo si al menos un abuelo es sefardita y lo demuestra. Cosa diferente será como acreditarlo a efectos de la Ley, pues le será difícil conseguir algunos de los certificados y pruebas requeridas, debido a que normalmente están alejados de las comunidades judías. Pero las leyes española y portuguesa no les cierran las puertas.

–         CONVERSOS.- Hay dos tipos de conversos al judaísmo: Aquellos que tienen algún origen sefardita y aquellos que no.

Entre los que no tienen origen sefardí, a pesar de que hayan hecho una conversión por el rito sefardita e incluso están asociados a comunidades judías sefarditas, tristemente debo decirles que la ley no les aplica, pues sus ascendientes nunca fueron sefardíes.

Aquellos que tienen el padre o un abuelo judío sefardita, lo tienen mejor para su solicitud, tal y como expliqué en el apartado anterior refiriéndome a los no judíos.

Caso aparte son los ANUSIM o judeoconversos, es decir, aquellos judios que previo a la expulsión, optaron por una falsa conversión al cristianismo, pero siguieron sus costumbres sefarditas en secreto. Por mi experiencia en las numerosas consultas que he atendido, en nuestros días, 523 años después, no pueden demostrar su ascendencia sefardita, no tiene documentos probatorios y lo único o poco que les queda es el recuerdo de ver a su abuela encender velas los viernes por la noche. No dudo que muchos son sefarditas de origen, pero a los efectos de la Ley, no están incluidos en su ámbito, pues carecen de pruebas documentales fehacientes. Los apellidos tampoco les ayudaran mucho, (ojo!, de nada sirven las listas de apellidos que circulan por internet) pues sólo serán validos apellidos inequívocamente sefardíes. Por ejemplo, Navarro es un apellido que tiene origen sefardí, pero hoy en día es usado mayoritariamente por personas no judías, y, por tanto, no podrá usar este factor como prueba de su condición de sefardí.

portugal

 

Algunos Judíos   Sefarditas son herederos de una herencia cultural diferente a la mayoría   de la población de Judíos Askenazí en los Estados Unidos, Israel, y   otros lugares (especialmente del centro y del este de Europa). Los   Judíos Sefardíes tradicional hablaban Ladino, un  dialecto judeo-español   no Yiddish. “Sefarad” es el nombre Hebreo de España, pero Sefardí se   refiere a los descendientes de los Judíos españoles y portugueses que   fueron dispersado por todo el mundo.

En 1492, cuando los Judíos   fueron expulsados de España (luego, en 1496, de Portugal), la historia   Sefardí se dividió en dos relatos distintos: el primero, la bien   conocida historia de los Judíos Sefarditas que fueron al exilio y   dispersos por todo el mundo; y el otro, la historia oculta de los que   permanecieron bajo el dominio español y portugués, aparentando la   conversión al catolicismo, mientras en secreto mantenían su identidad y   practicas judías.

Los descendientes de éste último grupo: los   B´nei Anusim (“los hijos de los que fueron forzados”, también conocidos   como “conversos”, “cripto-judíos”, y “marranos”), en la actualidad son   decenas de millones, a lo largo de la Península Ibérica y América   Latina. Aunque muchos de los B´nei Anusim o bien no saben o no están   interesados en su herencia judía, otros muchos están explorando su   conexión ininterrumpida al Judaísmo y un gran número está buscando las   vías para volver a la comunidad Judía.

El camino de regreso es   variado en lugar de uno solo . Algunos B´nei Anusim que adoptan las   prácticas y enseñanzas judías en sus casas; algunos participan en las   actividades comunales judías; algunos se someten a ceremonias de   retorno; y otros que deciden emprender una conversión formal, según la   Reforma Ortodoxa. Para muchos, el acceder a los diferentes aspectos de   la vida Judía los ayuda a decidir cual vía tomar para su retorno. Sin   importar donde ellos perdieron su camino de regreso, existe la   posibilidad de que cientos de miles, si no millones, de los B´nei Anusim   retornen al pueblo Judío.

Los B´nei Anusim son un componente   esencial de crecimiento potencial. Si las conversiones forzadas, las   expulsiones, y la persecución inquisitorial no hubiera ocurrido, la   población Sefardita en la actualidad sería de decenas de millones.

Los Judíos que se han sentido inseguros a los   largo de la historia han adoptado una de las dos respuestas   generalizadas a las amenazas: o bien la separación del resto de la   comunidad donde se desenvuelven para ser recluidos en los llamados   “Ghettos” para así mantener a los extraños a distancia, o la   desaparición y/o dispersión en otras comunidades.

Por más de 500   años, los B´nei Anusim han sobrevivido al seguir la segunda respuesta,   manteniendo en secreto sus costumbres judías, tales como el encendido de   las velas la noche del Viernes y revelar en el lecho de muerte sus   identidades a los miembros más jóvenes de la familia o en similares   contextos ocultos. Aunque la Inquisición ha terminado, muchos en la   actualidad todavía viven en comunidades abiertamente antisemitas y   tienen miedo de que los extraños conozcan sus identidades judías   mantenidas en secreto. Esto plantea un desafío particular para poder   localizar, identificar, y proveer servicios a los individuos quienes   están atemorizados de ser descubiertos, y eso requiere un esfuerzo   especial para hacer que la gente se sienta segura y a salvo de   exteriorizar y reafirmar su Judaísmo.

Adicionalmente, en muchas   comunidades en España, Portugal, y América Latina, pequeños grupos de   Judíos (en su mayoría descendientes del centro y del este europeo) no   viven abiertamente, a causa de su reciente historia – muchos son   sobrevivientes o descendientes de sobrevivientes del Holocausto Judío – y   la cultura antisemita que los rodea, desconfían de cualquier extraño,   incluyendo a los B´nei Anusim, quienes algunas veces han intentado   entrar a sus cerradas comunidades y han sido rechazados.

Como   resultado, muchos B´nei Anusim, especialmente en América Latina, están   temerosos de identificarse públicamente y mantienen a sus familiares   seguros en los pequeños círculos establecidos en las comunidades judías   de esos países. Sin la habilidad para asociarse con otros Judíos, es   extremadamente difícil mantener y construir una identidad Judía,   especialmente en aquellos países que tienen historia de persecución a   los Judíos.

Sin embargo, cada vez más y más valientes salen al   frente, y la necesidad de servicios para los B´nei Anusim alrededor del   mundo está creciendo. Con una mayor disponibilidad de Internet, aumenta   el número de B´nei Anusim que están explorando su herencia Judía por   ellos mismos, impulsados por un sentimiento de no estar completos y el   anhelo de regresar al pueblo Judío. Muchos han reportado que se   sintieron separados durante toda su vida sin saber el por qué y ahora   están lidiando con preguntas sobre sus identidades y pertenencia, su   historia y su espiritualidad.

El retorno de los B´nei Anusim debe   llevarse a cabo de una manera abierta y sin prejuicios, sin la presión   de tener ni que elegir una vía en particular ni ningún compromiso a   largo plazo. Una sensación de seguridad y fácil acceso a los recursos   son necesarios para reparar los vínculos rotos.

Abrir las puertas   y los brazos del pueblo Judío para recibir de regreso a tantos aliados   potenciales y miembros de la comunidad es especialmente crítico en estos   momentos, en momentos en que la población Judía está estancada o en   retroceso, y el antisemitismo está en aumento en muchos lugares   alrededor del mundo. Tanto en Europa como en América Latina, una   comunidad judía más grande y más visible servirá de baluarte contra las   fuerzas que amenazan a la supervivencia del pueblo Judío.

Pesaj

כ״ה באדר ב׳ ה׳תשע״ו (April 4, 2016) por  
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Pesaj grande

 Pesaj ( Al final hay varios videos de pesaj)

Pesaj es conocida como la “fiesta de la libertad”, ya que conmemora el Éxodo judío de Egipto luego de 210 años de esclavitud. Pesaj es también considerada como el “nacimiento” del pueblo judío, y sus lecciones de lucha e identidad continúan formando las bases de la conciencia judía, 3300 años después del evento.

Pesaj es una festividad de 8 días de duración (7 días en Israel). Su nombre deriva del hecho que durante la última plaga – la muerte de primogénito – Dios “pasó por sobre” las casas judías.

LA NOCHE DEL SEDER – La festividad está marcada por la celebración de un Seder detallado en las dos primeras noches (en Israel sólo en la primera noche). El Seder está diseñado para entregar a cada judío la experiencia de “pasar de la esclavitud a la libertad”. Como está registrado en la Hagadá, relatamos la historia del Éxodo, enumeramos las Diez Plagas, y comemos símbolos de esclavitud y de libertad.

LA HORA DE LOS NIÑOS – Los niños son un foco de atención particular en la noche del Seder. Ellos recitan las Cuatro Preguntas, y también intentan “robar” el Afikomán como un incentivo para quedarse despiertos durante el Seder.

LA MITZVÁ DE LA MATZÁ – Durante el Seder, comer matzá es una mitzvá especial. Todos deberían intentar comer 2/3 de una matzá cuadrada (o ½ matzá redonda) en 4 minutos, recostados hacia el costado izquierdo. El motivo más común para comer matzá es que en la mañana del Éxodo, los judíos estaban tan apurados por salir de Egipto, que el pan no tuvo tiempo para leudar.

Todos deberían tener su propia copa de vino, que contenga un mínimo de 98 CC. Intenten tomar la copa completa para cada una de las Cuatro Copas (o al menos tomar la mayoría de ella) en 4 minutos.

CUATRO COPAS – En el Seder, tomamos cuatro copas de vino – correspondientes a las cuatro expresiones de libertad mencionadas en la Torá (Éxodo 6:6-7). Todos deberían tener su propia copa de vino, que contenga un mínimo de 98 CC. Intenten tomar la copa completa para cada una de las Cuatro Copas (o al menos tomar la mayoría de ella) en 4 minutos. Como una expresión de libertad, nos recostamos hacia la izquierda mientras tomamos las Cuatro Copas.

KARPAS – En el comienzo del Seder comemos Karpas, un vegetal (por ejemplo apio, perejil o papa) remojado en agua con sal, para conmemorar las lágrimas de los hebreos por el trabajo forzado.

HIERBAS AMARGAS – Más adelante en el Seder, comemos Maror, las hierbas amargas. Aunque muchos tienen la costumbre de utilizar rábano picante, también puede usarse lechuga. (El rábano picante de color rojo que se puede comprar en las tiendas no debe utilizarse, ya que es una mezcla que contiene principalmente remolacha y muy poco rábano). El Maror es sumergido en el Jaroset, una mezcla de dátiles, vino, nueces y manzanas, que simboliza ladrillos y argamasa.

LISTA DE VERIFICACION DEL SEDER – Seder significa “orden” porque hay muchos detalles que recordar. Tu mesa del Seder debería incluir:

- Un plato del Seder (Keará) con:

  • Apio, perejil o papa (Karpas).
  • Lechuga (Maror).
  • Rábano picante (Jazeret).
  • Jaroset.
  • Ala de pollo asada (Zeroa).
  • Huevo duro (Beitzá).

- Cobertor de matzá con 3 matzot (y matzá extra).

- Vino y jugo de uva.

- Hagadot.

- Copa para Eliahu.

- Almohadas para reclinarse.

- Premios para el Afikomán.

ZONA LIBRE DE JAMETZ – Durante la semana de Pesaj, los judíos tienen la prohibición de comer o tener posesión de Jametz (grano leudado). Por este motivo nos deshacemos o vendemos todo el pan, galletas, pasta, cerveza, etc. – y solamente compramos productos etiquetados como “Casher para Pesaj”. Para evitar problemas con cualquier resto de Jametz que pudiera quedar adherido, también tenemos una vajilla y ollas especiales para Pesaj.

BUSCAR Y QUEMAR – En la noche anterior a Pesaj, llevamos a cabo una cuidadosa búsqueda de Jametz en la casa. Esta búsqueda es hecha a la luz de una vela, y es una experiencia memorable para toda la familia. Cualquier resto de Jametz que haya quedado es quemado a la mañana siguiente (en una ceremonia llamada “Srefat Jametz”), o es vendido a un no-judío por la semana de Pesaj. La venta debe ser seria y legalmente comprometedora; debe ser hecha solamente a través de la asistencia de un rabino calificado. Cualquier alimento que es vendido, debe ser puesto en un estante y clausurado.

 

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El Plato del Seder (Keará)

Los objetos en el plato del Seder se ubican en un orden muy específico. Empezando de abajo, y en el sentido del reloj, el orden es: Jazeret (lechuga), Karpas (vegetales), Beitzá (huevo duro), Zeroa (hueso asado), Jaroset (nueces y dátiles). Y al centro va el Maror (hierbas amargas).

Si este diagrama no coincide con el plato que ustedes tienen, es porque hay opiniones que varían ligeramente – pero esta es la forma en que está escrito en el Código de Ley Judía.

¿La razón para este orden? El Talmud enuncia el concepto de Ein ma’avrin al hamitzvot – no debemos pasar sobre ninguna mitzvá que este frente a nosotros. Por esta razón, el plato del Seder está organizado para seguir el orden de la Hagadá, para que cualquier cosa que necesitemos esté ubicada lo más cercano a nosotros, para evitar pasar por alto alguno de estos símbolos.

El plato del Seder debe estar ubicado a la derecha del oficiante.

Un tazón con agua salada debe estar puesto en la mesa, cerca del plato del Seder. El agua salada debe ser preparada con anterioridad al inicio de la fiesta.

De hecho, como el Seder no puede comenzar antes de la puesta de sol, y como éste puede ser bastante largo, es importante tener todo preparado por adelantado para que uno pueda empezar tan pronto como el servicio de la sinagoga haya terminado.

Además, tres matzot deben ser puestas en la mesa – ya sea debajo o frente del plato al Seder. Ellas deben estar cubiertas, y separadas una de otra, por una servilleta o un paño.

Para el Seder, es tradicional usar matzá shmurá redonda y hecha a mano. Este tipo de matzá ha sido cuidadosamente protegida de no tener contacto con agua desde el momento de ser cosechada, molida, amasada y horneada. La fuente para el uso de matzá shmurá viene del versículo de la Torá, Ush’martem et hamatzot — “Y ustedes deben cuidar las matzot”.

* * *

“Seder” literalmente significa “orden.” Las actividades y mitzvot de la noche de Pesaj fueron codificadas en un orden específico, porque de otra manera ¡nosotros podríamos confundirnos y olvidarnos!

En realidad realizamos siete mitzvot diferentes a lo largo del Seder.

Dos son de la Torá:

1) Relatar la historia del Éxodo.
2) Comer matzá.
Las otras mitzvot son rabínicas:
3) Comer Maror (hierbas amargas).
4) Comer el Afikomán (un pedazo extra de matzá para el postre como, un recordatorio del sacrificio de Pesaj).
5) Decir Halel (Salmos de alabanza).
6) Beber las Cuatro Copas de Vino.
7) Demostrar actos de libertad y aristocracia – por ejemplo: sentarse con un almohadón, inclinarnos cuando comemos y bebemos, y comenzar la cena “con algo que se unte”.

Los 15 pasos de nuestro Seder fueron compuestos en el siglo 11 por comentaristas del Talmud, tanto Rashi como Tosafot.

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Leyes de las Cuatro Copas de Vino

En el Seder, cada judío debe beber cuatro copas de vino que corresponden a las cuatro expresiones de libertad mencionadas en la Torá. (Éxodo 6:6-7).

Como esa noche somos personas libres, nadie debe servirse el vino a sí mismo, sino que cada persona debe servírselo a otro – como si fuésemos personas de la realeza que tenemos sirvientes.

Es mejor utilizar vino tinto (rojo), dado que esto alude a la sangre derramada por el Faraón, la sangre como parte de las Diez Plagas, y la sangre con la que los judíos marcaron los umbrales de sus puertas.

Alguien que tenga dificultad en beber vino puede usar jugo de uva, pero debe agregarle un poquito de vino para que el gusto del alcohol sea detectable.

Cada persona debe tener su propia copa de vino, que debe contener un Revi’it – es decir, un mínimo de 98 CC (3.3 onzas) de acuerdo al Rabino Moshe Feinstein, o 150 CC (5.1 onzas) de acuerdo al Jazón Ish. Cuando Pesaj cae en Shabat, la cantidad mínima para la primera copa es de 131 CC (4.42 onzas), inclusive de acuerdo al Rabino Feinstein.

Es preferible beber toda la copa de vino por cada una de las Cuatro Copas. De no ser así, se debe por lo menos beber la mayoría de la copa.

La Ley Judía define el acto de “beber” como el equivalente a dos tragos sin pausa. Esta es la forma preferible para consumir las Cuatro Copas. De no ser posible, se debe consumir el vino en cuatro minutos.

Como una expresión de libertad, los Sabios decretaron recostarse hacia el lado mientras se beben las Cuatro Copas de vino. ¡Cada uno debe inclinarse hacia el lado izquierdo y hacia atrás!

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Las Bendiciones

El Kidush debe ser recitado mientras se está sentado. Se debe tener en mente cumplir con dos mitzvot:

1) La mitzvá de Kidush que decimos en cada Shabat y Iom Tov.

2) La mitzvá especial de beber Cuatro Copas de vino en el Seder.

Cuando decimos la bendición de Shejeianu, se debe tener en mente que esta incluye todas las mitzvot de la noche del Seder.

Cuando el Seder cae en la noche del sábado, también se debe hacer la bendición de Havdalá como figura en el texto, utilizando las velas de Iom Tov como vela de Havdalá.

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Urjatz

Cada persona en el Seder debe lavarse las manos de la forma en que se hace antes de comer pan — vertiendo agua desde un vaso, cubriendo cada mano hasta la muñeca. Esto se hace SIN bendición.

Hacemos esto porque cualquier pedazo suelto de comida que se haya mojado con ciertos líquidos (agua, vino, sangre, rocío, leche, aceite de oliva, y miel de dátil) hace que la comida sea susceptible a impureza espiritual y requiere el lavado de manos si la comida va a ser ingerida con las manos. Por eso, si la comida va a ser ingerida con un tenedor, no sería necesario el lavado. En ese caso, por lo menos el oficiante debe lavarse las manos, y luego untar todos los pedacitos.

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Karpas

Tome el vegetal del Karpas y úntelo en agua con sal.

Éste debe ser un vegetal cuya bendición sea Boré Prí Ha-Adamá cuando es comida cruda, pero que no puede ser usado como Maror. Las opciones son apio, perejil o papa.

Durante la preparación, es importante revisar los vegetales cuidadosamente, dado que los vegetales con hojas en particular pueden tener pequeños insectos, que obviamente no son casher para comer.

Una persona debe comer MENOS que el tamaño de un kezait (15 gramos), para evitar tener que decir una bendición posterior.

Se debe tener en mente que la bendición también incluirá la bendición del Maror – así unirá el Karpas a la comida, y se cumplirá con la obligación de la bendición posterior, con la bendición de Agradecimiento Después de la Comida.

Si usted inadvertidamente comió más de un kezait, post facto no necesita decir una bendición posterior.

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Yajatz

El oficiante del Seder rompe la matzá del medio en dos partes. El pedazo más pequeño se coloca de vuelta entre las otras dos matzot, para ser comidas más tarde en Hamotzi. El pedazo más grande se envuelve y se convierte en el Afikomán.

El Talmud señala que los niños deben tratar de “robar” el Afikomán para incentivar a que permanezcan despiertos durante el Seder.

Nótese que las dos mitzvot de comer matzá en el Seder serán cumplidas del mismo pedazo.

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Magid

Como comenzamos la parte principal del Seder – relatar el Éxodo – es importante tener una buena traducción de la Hagadá para poder entender lo que se está diciendo. Este primer párrafo de la Hagadá no está escrito en hebreo, sino que en arameo, el cual era el idioma común de esa época.

Muchos tienen la costumbre de decir en voz alta “Yo estoy preparado para cumplir la mitzvá de relatar la historia del Éxodo”.

Se descubren las matzot, se mantiene levantada la matzá que ha sido partida para que todos la vean, hasta el inicio de las Cuatro Preguntas.

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Las Cuatro Preguntas

Se quita el plato del Seder de la mesa hasta que sea el momento de comer. Hacemos esto para incitar las preguntas, y también para mostrar que ¡no comeremos hasta que la historia no haya sido relatada!

Se acostumbra que la persona más joven en el Seder recite las Cuatro Preguntas.

En este momento, servimos la Segunda Copa de vino.

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Avadim Haynu

Las tres matzot deben quedar descubiertas durante el relato del Éxodo.

La Mishná Brurá dice que ésta declaración, “Fuimos esclavos en Egipto”, es la respuesta esencial a las Cuatro Preguntas, y que luego de este momento se le permite a los niños pequeños irse a dormir.

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Ve-Hi She-Amda

En una expresión de alegría, las matzot son cubiertas y las copas de vino se levantan mientras se recita este párrafo.

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Las Diez Plagas

Cada vez que una de las plagas es mencionada, untamos nuestro dedo en el vino y derramamos una gota. Esto nos recuerda que nuestra copa de alegría no está completa porque hubo gente que tuvo que morir por nuestra salvación. Es por eso que es considerado insensible – después de completar las gotas – ¡chuparse el dedo!

En vez de utilizar el dedo “pequeño”, se debe utilizar el dedo “índice” (Etzba en Hebreo), el cual corresponde a la declaración en la Torá que las plagas fueron Etzba Elokim — “el dedo de Dios” (Éxodo 8:15).

Se debe derramar un total de 16 gotas – tres por “sangre, fuego y pilares de humo”, 10 más por las plagas, y otras tres por la abreviatura de Rabi Yehudá.

Después de que todas las gotas fueron derramadas, la copa debe ser llenada nuevamente.

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Lificaj

Se cubren las matzot, se levanta la copa de vino, y se recita alegremente el párrafo en voz alta.

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Segunda Copa

Cuando beba el vino, no olvide de inclinarse. Tan importante es esta expresión de libertad, que si uno olvida inclinarse mientras bebe la Segunda Copa ¡la ley declara que debe volverla a beber!

Si ya hicimos la bendición por la Primera Copa de vino, ¿por qué hacemos una nueva bendición? Porque ya ha pasado un lapso de tiempo significante entre las dos copas.

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Rajtzá

Dado que previamente ya nos lavamos las manos antes del Karpas, ahora intencionalmente se debe ensuciarlas, para que la bendición del lavado no sea dicha en vano. Esto se puede lograr tocándose un zapato o rascándose la cabeza.

¿Cómo nos lavamos las manos? Primero, llene un tazón con agua. Vierta la mitad del agua sobre su mano derecha (hasta la muñeca), luego la otra mitad del agua sobre su mano izquierda. Luego diga la bendición y seque sus manos.

Desde este momento en adelante, sea cuidadoso de no hablar hasta que haya terminado de comer la matzá. Esto es para evitar alguna “interrupción mental” entre el lavado y el comer.

Mejor aún, trate de no involucrarse en ninguna conversación hasta haber terminado incluso el Maror (hierbas amargas) y el sándwich de Korej. De este modo, la bendición de “Motzi, Matzá y Maror” va a incluir el sándwich.

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Motzi

El comer matzá en la noche del Seder es una mitzvá de la Torá.

La Ley Judía define el acto de “comer” como equivalente a tragar un kezait entre dos y cuatro minutos (kedey ajilat pras). Si es dificultoso, se puede beber algo de agua mientras se come. Por lo menos, la matzá debe ser consumida en nueve minutos.

El tiempo cuenta no desde el primer mordisco, sino desde la primera vez que se traga. Por eso, se puede ganar tiempo extra masticando la matzá antes de tragarla.

Un kezait es aproximadamente 45-50 CC, lo que llega a ser más o menos dos tercios de un cuadrado de matzá, o media matzá redonda hecha a mano. (De acuerdo al Jazón Ish, la cantidad es alrededor de un 25 por ciento más grande).

A diferencia de cuando hacemos “Hamotzi” en Shabat, en Pesaj no untamos la matzá en sal. Esto se debe a que es una mitzvá especial saborear la matzá por sí sola.

Existe la costumbre de besar la matzá antes de comerla, de acuerdo al versículo, “Sirve a Dios con alegría” (Salmo 100:2).

Antes de que el oficiante recite la bendición, cada uno debe tener preparada frente a sí suficiente matzá para cumplir con la mitzvá en forma apropiada.

No se debe olvidar de comer la matzá recostándose hacia la izquierda.

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Matzá

Recitamos una segunda bendición sobre la matzá, ya que ésta es una mitzvá especial de la noche del Seder.

Después de recitada la bendición, el oficiante debe quebrar ambas matzot juntas, para que haya una mínima interrupción entre la bendición y el comerla.

Como es probable que no haya suficiente matzá de la de encima y de la del medio para que cada uno pueda cumplir con el volumen mínimo de 45-50 CC, cada uno debe comer al menos un pedazo pequeño de ambas matzot, complementando con otras matzot de la mesa.

El Gaón de Vilna dice que un judío cumple con la mitzvá cada vez que come un kezait de matzá durante la semana entera que dura Pesaj.

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Maror

Se toma una cantidad de Maror equivalente al tamaño de un kezait. A pesar de que muchos tienen la costumbre de utilizar raíz picante, el Talmud no obstante incluye Jasa – lechuga – como un vegetal que puede ser usado como Maror.

Si se utiliza lechuga, las hojas deben ser de 20.3 cm. por 25.4 cm. (8 por 10 pulgadas), o de aproximadamente 25-29 CC. Se debe tener especial cuidado de revisar la lechuga ya que frecuentemente tiene pequeños bichos en sus hojas.

Si se utiliza raíz picante, debe compactarse en 1.1 onzas liquidas (33 CC) – una cantidad equivalente a la mitad de un huevo promedio.

La raíz picante comprada en frasco no debe ser usada, ya que se le han agregado endulzantes para hacerla menos picante. La “raíz picante roja” es particularmente problemática ya que es una mezcla de remolacha (betarraga o betabel) y raíz picante.

Si utiliza raíz picante pura, ésta debe ser molida antes del comienzo de Iom Tov.

Antes de decir la bendición, el Maror debe haber sido untado en el Jaroset, y luego sacudido. El Talmud dice que un poquito de Jaroset sirve como “antiséptico” para diluir el efecto duro del Maror. Cuando se recita la bendición, se debe tener en mente que el Maror será comido también en el “sándwich Korej”.

Uno no debe inclinarse mientras come el Maror.

Éste debe ser consumido entre los dos y cuatro minutos desde el momento de comenzar a tragar.

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Korej

Tome la matzá de abajo (que queda de las tres originales) y haga un sándwich con el Maror.

Para esta mitzvá está permitido utilizar cantidades menores. La cantidad de matzá debe ser de aproximadamente 23-25 CC – como un tercio de un cuadrado de matzá, o un cuarto de la matzá redonda. (De acuerdo al Jazón Ish, la cantidad es un 25 por ciento más grande).

La cantidad de Maror que se necesita es de 9.2 cm. por 6.9 cm. (3.6 por 2.7 pulgadas) de lechuga, o 0.7 onzas liquidas (21 CC) compactadas de raíz picante.

Unte el sándwich en el Jaroset y luego sacúdalo.

Diga el párrafo de “Recordación del Templo.” No hay bendición.

Coma el sándwich mientras se reclina hacia la izquierda.

El sándwich debe ser consumido entre dos y cuatro minutos desde el momento de comenzar a tragar.

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Shuljan Orej

Coma una cena festiva. Es una tradición empezar la cena con un huevo, el cual simboliza el sacrificio de Jagigá. De esta forma, cada uno comienza la comida del Seder con la misma cosa – como en tiempos del Templo cuando cada uno comía el sacrificio de Jagigá.

La cena debe preferentemente terminar antes de medianoche, para comer el Afikomán a esa hora. Es importante no comer de más, para no estar lleno y poder comer el Afikomán.

La cena no debe incluir ninguna carne asada, para distinguir nuestra comida de aquella de los tiempos del Templo, cuando el “cordero Pascal” era comido asado. (Una sartén para asar es problemática; los jugos que se producen no con suficientes como para considerarse “cocinado”).

La cena es en realidad una extensión de la alabanza de “Halel”, por eso se debe continuar hablando del Éxodo a lo largo de la cena. Así, también, idealmente se debe comer toda la cena reclinados sobre el lado izquierdo.

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Afikomán

El Afikomán debe preferentemente ser comido antes de la mitad de la noche. (Éste momento exacto varía dependiendo de la ubicación geográfica; consulte con su rabino). Si comer el Afikomán en ese momento significará apurar el Seder, entonces puede comerse más tarde.

El Afikomán debe ser comido mientras se está “lleno” – pero aún con espacio en el estómago. Si uno esta lleno al punto de estar “relleno”, comer el Afikomán puede llegar a no ser considerado halájicamente un acto de “comer”.

La cantidad de matzá que cada uno debe comer para el Afikomán es un kezait. Esto equivale aproximadamente 45-50 CC, lo que corresponde a dos tercios de un cuadrado de matzá, o media matzá redonda hecha a mano. (De acuerdo al Jazón Ish, la cantidad es un 25 por ciento más grande). Si una persona tiene dificultad de comer esa cantidad, puede comer la mitad.

Asegúrese de dar a cada persona por lo menos un pedazo pequeño del Afikomán, y luego completar el volumen que falta con otras matzot.

Después del Afikomán, no se puede comer nada más por el resto de la noche – excepto beber agua, té, y las dos restantes copas de vino.

El Afikomán se come inclinado hacia la izquierda.

Debe ser consumido entre dos y cuatro minutos desde el momento de comenzar a tragar.

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Barej

Cada persona debe enjuagar su copa de vino, y llenarla para la Tercera Copa, la cual será bebida al finalizar el “Agradecimiento Después de la Comida”.

Se acostumbra que el dueño de casa dirija el “Agradecimiento Después de la Comida” en la noche de Pesaj.

En variadas ocasiones durante el año, el oficiante dirá el “Agradecimiento Después de la Comida” mientras sostiene una copa de vino. En el Seder, ¡cada uno puede hacerlo!

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Tercera Copa

Es preferible beber la copa de vino completa. Si no es así, se debe por lo menos beber la mayoría de la copa.

Es preferible “beber” la copa en dos tragos sin pausa. De lo contrario, se debe por lo menos consumir el vino en cuatro minutos.

No olvide inclinarse hacia la izquierda mientras bebe.

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Abrir la Puerta Para Eliahu

Sirva la Cuarta Copa, y también la copa extra para Eliahu.

Se acostumbra usar lo que “sobra” de la copa de Eliahu para el Kidush del siguiente día.

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Cuarta Copa

Es preferible beber la copa de vino completa. De no ser así, se debe beber por lo menos la mayoría de ella.

Es preferible “beber” la copa en dos tragos sin pausa. De lo contrario, se debe por lo menos consumir el vino en cuatro minutos.

No olvide inclinarse hacia la izquierda mientras bebe.

Luego, la bendición final para el vino debe ser recitada.

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Jad Gadya

A pesar de que el Seder oficialmente ha concluido, es loable continuar hablando sobre el Éxodo hasta que el sueño lo supere. Muchos tienen la costumbre de recitar “El Cantar de lo Cantares” en ese momento.


Matza Shemura

 

Matza 2

 

Plato para Pesaj


vino para pesaj

 

Matza Judaica Bogota

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