Parashá 48 Shoftim

כ״ח באב ה׳תשע״ד (August 24, 2014) por  
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Parashá 48 Shoftim
Deuteronomio 16:18 – 21:9
Por Dr. S. K. Blad  ©
Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

1. 16:18 – 17:13
2. 17:14-20
3. 18:1-5
4. 18:6-13
5. 18:14 – 19:13
6. 19:14 – 20:9
7. 20:10 – 21:9
8. Maftir: 21:7-9

Haftará: Isaías 51:12 – 53:12

Los Escritos Apostólicos: Revelación 10:1 – 11:19

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

1. Revelación 10:1-6
2. Revelación 10:7-11
3. Revelación 11:1-8
4. Revelación 11:9-13
5. Revelación 11:14-19

Shoftim

Significa jueces.

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Primera aliyá, 16:18 – 17:13

16:18 “Nombrarás para ti jueces y oficiales en todas las ciudades que HaShem tu Elohim te da, según tus tribus, y ellos juzgarán al pueblo con justo juicio.” – Un  juez es una persona que ha recibido autoridad para pronunciar sentencias de acuerdo a la Torá y la halajá, sobre las obras o palabras de otras personas. El juez tiene que condenar al culpable y absolver al inocente. Los oficiales son los que ejecutan las órdenes del juez. El juez no hace mucho sin un cuerpo policial que le apoye para que sus órdenes se cumplan. La policía no funciona bien sin los jueces porque tienen que saber qué órdenes ejecutar. Así que estos dos tipos de funcionarios tienen que trabajar paralelamente para que la sociedad se beneficie de ellos.

“en todas las ciudades” – Había tres tipos de tribunales en Israel, con 3 jueces, 23 jueces y 71 jueces. Las ciudades con menos de 120 habitantes tenían un tribunal, un Beit Din, de tres jueces. Las ciudades con más de 120 habitantes tenían un Beit Din de 23 jueces, llamado “pequeño sanedrín”. Las cortes de tres jueces sólo podían dictar sentencias sobre asuntos monetarios. Para dar una sentencia de vida o muerte hacía falta un tribunal de 23 jueces. En Yerushalayim había tres tribunales, dos de 23 jueces y uno de 71, en el cual el sumo sacerdote era el líder principal. Este último fue llamado el “gran sanedrín”. Los hombres del gran sanedrín se reunían en un lugar designado para ellos en el templo.

16:19 “No torcerás el juicio; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “justicia” o “juicio”, es “mishpat”.[1] Para no torcer un veredicto no se puede seguir la justicia humanista, la que le parezca bien al hombre, sino la que HaShem manda en su Torá.

En Romanos 2:20b; 7:7, 12 está escrito:

“Tienes en la Torá la expresión misma del conocimiento y de la verdad… ¿Qué diremos entonces? ¿Es pecado la Torá? ¡De ningún modo! Al contrario, yo no hubiera llegado a conocer el pecado si no hubiera sido por medio de la Torá; porque yo no hubiera sabido lo que es la codicia, si la Torá no hubiera dicho: NO CODICIARAS… Así que la Torá es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno”

En Mateo 23:23b está escrito:

“lo más importante de la Torá: la justicia, la misericordia y la fidelidad (o fe)”

En la Torá está expresada la justicia del Eterno que es la base de un veredicto correcto. No se puede torcer la Torá ni para juzgar ni para legislar. La Torá tienen que ser la base para que el sistema judicial de cualquier país sea justo, no los criterios humanistas ni lo que piensa la mayoría de la población. El hecho de que la mayoría de un pueblo tenga cierto comportamiento, no significa que sea un comportamiento justo. No es lo mismo lo común que lo normal. Un comportamiento común no necesariamente tiene que ser normal, según las normas establecidas para el hombre. Hay una sola justicia verdadera y esa justicia ha sido revelada de dos maneras, en la Torá de Moshé y en Yeshúa HaMashíaj, como está escrito en Romanos 3:21:

“Pero ahora, aparte de la Torá, la justicia de Elohim ha sido manifestada, atestiguada por la Torá y los profetas.”

No dice “al contrario de la Torá”, sino “aparte de la Torá”, queriendo decir que la Torá manifiesta la justicia del Eterno y, además, Yeshúa HaMashíaj revela la misma justicia de una forma diferente, pero no es otra justicia. El Mesías Yeshúa es la justicia de HaShem, como está escrito en 1 Corintios 1:30:

“Mas por obra suya estáis vosotros en el Mesías Yeshúa, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Elohim, y justificación, y santificación, y redención”

La palabra griega que fue traducida como “justificación” es “dikayosúne”,[2] que significa tanto “justicia” como “justificación”.
La expresión “aparte de la Torá”, en Romanos 3:21, no significa que sea otra justicia diferente a la de la Torá, sino que la justicia del Eterno se ha manifestado de otra manera que no sea solamente a través de las Escrituras. Son dos revelaciones de Su justicia, la Torá y el Mesías, pero es la misma justicia revelada de dos maneras. Aparte de la Torá podría entenderse como “además de la Torá”, “paralelamente con la Torá”, siempre en armonía con la Torá, pero de forma diferente. Una cosa no contradice la otra.

16:20 “La justicia, la justicia buscarás, para que vivas y poseas la tierra que HaShem tu Elohim te da.” – ¿Por qué se repite la palabra justicia dos veces en este texto? Por un lado se puede entenderlo de manera que para HaShem es muy importante que se emplee la justicia en la nación, y por eso repite la palabra dos veces. La justicia es uno de los pilares fundamentales para la sociedad.
Por otro lado está hablando de dos manifestaciones de la justicia que hay que buscar (en hebreo dice “perseguir”). Como hemos visto antes, la primera está en la Torá Escrita. Hay que perseguir esa justicia para obtener una vida larga en la tierra, con shalom, paz y prosperidad. Pero la otra justicia, que ha sido revelada aparte de la Torá, es Yeshúa HaMashiaj, la Torá Viviente. Hay que perseguir esa justicia de Elohim, dada por medio de Yeshúa el Mesías, para obtener la vida eterna, como está escrito en Romanos 3:22-24:

“es decir, la justicia de Elohim por medio de la fe en Yeshúa el Mesías, para todos los que creen; porque no hay distinción, por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Elohim, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en el Mesías Yeshúa.”

Estas dos manifestaciones de la justicia de HaShem se encuentran en Revelación 14:12 donde está escrito:

“Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Elohim y la fe de Yeshúa.”

Según este texto, ¿quiénes son los santos? Los que buscan estas dos manifestaciones de justicia, la Torá de Moshé y la fe de Yeshúa.

16:21 “No plantarás para ti un árbol de culto, o cualquier clase de árbol junto al altar de HaShem tu Elohim que hagas para ti.” – Antiguamente había una costumbre de plantar árboles en las entradas de los templos paganos, cf. Jueces 6:30. Está prohibido plantar árboles en el monte del templo. Como se habla de cualquier árbol, o madera, se deduce que no está permitido hacer construcciones de madera junto al templo. Este mandamiento también ha dado lugar a la costumbre de no colocar flores en las sinagogas, por lo menos no cerca del arón kodesh, el arca sagrada, donde se guardan los rollos de la Torá.

16:22 “Ni levantarás para ti pilar, lo cual aborrece HaShem tu Elohim.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “pilar”, es “matsevá”,[3] que tiene que ver con una sola piedra grande que sirve como altar. En el tiempo de los patriarcas HaShem lo aceptó, pero por causa de las prácticas idolátricas de los kenaaneos, que usaban ese tipo de piedras, se volvió una abominación para el Eterno, cf. Génesis 28:18, 22; 31:13, 45; 35:14, 20; Éxodo 23:24; 24:4; 34:13; Levítico 26:1; Deuteronomio 12:3; Oseas 10:1-2. Los israelitas sólo podían hacer altares construidos con piedras o de tierra.

17:1 “No sacrificarás a HaShem tu Elohim buey o cordero que tenga defecto o alguna imperfección, porque es cosa abominable a HaShem tu Elohim.” – Yitsjak no podría haber sido un sacrificio al Eterno, porque no era perfecto del todo porque tenía yetser hará, inclinación al mal. Sin embargo Yeshúa sí, pudo ser ese sacrificio perfecto porque no tenía yetser hará.

17:3 “y que haya ido y servido a otros dioses, adorándolos, o adorando al sol, a la luna o a cualquiera de las huestes celestiales, lo cual yo no he mandado” – La Torá prohíbe la astrología. ¡No leas los horóscopos!

17:8 “Si un caso es demasiado difícil para que puedas juzgar, como entre sangre y sangre, entre veredicto y veredicto, o entre afección y afección, siendo casos de litigio en tus puertas, te levantarás y subirás al lugar que HaShem tu Elohim escoja” – Según Rashí, “entre sangre y sangre” tiene que ver con dificultad para determinar si la sangre que sale de una mujer es impura o pura, cf. Levítico 15:19. “Entre veredicto y veredicto” tiene que ver con las leyes que regulan los daños civiles y las transacciones económicas entre los individuos, las leyes que regulan las faltas que incurren en castigo corporal y las leyes que regulan en qué casos se aplica la pena capital. “Entre afección y afección” tiene que ver con definiciones para saber si una afección es de carácter impura o pura, cf. Levítico 13.

“Si un caso es demasiado difícil para ti para que puedas juzgar…” – Aquí se está hablando a los jueces de las diferentes ciudades de Israel. La Torá fue escrita en primer lugar a los jueces en Israel. En casos de conflicto, cuando los jueces menores no podían resolverlo, tendrían que recurrir a instancias más altas, a las autoridades en Yerushalayim que son los sacerdotes levitas y un juez principal.

17:9 “al juez que haya en esos días” – Aquí habla de un solo juez para cada generación. Era el juez principal. Más adelante, en 19:17, se habla de “los jueces que haya en esos días”. Esto nos enseña que entre los jueces que hay, sólo uno es el principal.

17:11 “Según los términos de la Torá que ellos te enseñen, y según la sentencia que te declaren, así harás; no te apartarás a la derecha ni a la izquierda de la palabra que ellos te declaren.” – Esto nos enseña que parte de la observancia de la Torá es obedecer los decretos de los sabios. No obstante, la sentencia que dicten las autoridades tiene que ser de acuerdo a la Torá del Eterno. Según Rashí, hay que obedecerles aunque digan que la derecha es izquierda o la izquierda derecha. Pero el Talmud de Yerushalayim[4]  dice todo lo contrario:

“Se podía pensar que incluso si te dicen que la derecha es la izquierda o que la izquierda es la derecha, aun así debes obedecerlos. (Para mostrar que no es así) el versículo declara: “ni a la derecha ni a la izquierda” (Deuteronomio 5:32; 28:14), (lo cual implica hasta) que te digan que la derecha es derecha y la izquierda es izquierda.”

Esto implica que si un juez se aparta de la Torá y te obliga a hacer algo contra la Torá de Moshé o las enseñanzas del Juez supremo que ahora está vivo durante todas las generaciones, Yeshúa HaMashíaj, no tienes la obligación de obedecerle, como está escrito en Hechos 4:18-20; 5:29b:

“Cuando los llamaron, les ordenaron no hablar ni enseñar en el nombre de Yeshúa. Mas respondiendo Kefa y Jojanán, les dijeron: Vosotros mismos juzgad si es justo delante de Elohim obedecer a vosotros antes que a Elohim; porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído… Debemos obedecer a Elohim antes que a los hombres.”

17:12 “Y el hombre que proceda con presunción, no escuchando al sacerdote que está allí para servir a HaShem tu Elohim, ni al juez, ese hombre morirá; así quitarás el mal de en medio de Israel.” – Es sumamente grande la autoridad delegada al Sanedrín en Yerushalayim, con pena de muerte al que resiste la sentencia de esa corte suprema. La corte suprema está puesto en lugar de Elohim, y el que resiste la autoridad puesta por Él le resiste a Él mismo, lo cual es un grave delito.

17:13 “Entonces todo el pueblo escuchará y temerá, y no volverá a proceder con presunción.” – La sentencia de muerte sobre un rebelde sirve, no sólo para quitar el mal de en medio de Israel, sino para producir respeto y temor reverente al Eterno y a las autoridades puestas por Él.

En Mateo 28:18 está escrito:

“Y acercándose Yeshúa, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.”

El que resiste a Yeshúa está resistiendo a HaShem que le dio toda la autoridad en el cielo y en la tierra. Es imposible respetar al Eterno sin respetar al gobierno puesto por él. Es imposible ser fiel al Padre sin ser fiel al Hijo, que ha sido puesto por el Padre sobre todo Su Reino.
La idea de que una persona puede tener contacto directo con el Padre, sin pasar por el Hijo es una mentira religiosa. El Hijo es el Camino al Padre. Nadie viene al Padre sino por él. No existe un judaísmo que puede agradar plenamente al Padre sin reconocer a Yeshúa como el Mesías de Israel. El que no se acerca al Padre por medio de Yeshúa HaMashiaj no le es agradable, porque Él quiere que todos honren al Hijo, como está escrito en el Salmo 2:12:

“Besad al Hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues puede inflamarse de repente su ira. ¡Cuán dichosos son todos los que en él se refugian!”

El Padre ha decretado que todos honren al Hijo, y el que obedece al Padre honra al Hijo. El que no honra al Hijo no agrada al Padre, cf. Juan 5:23.

Segunda aliyá, 17:14-20

17:14 “Cuando entres en la tierra que HaShem tu Elohim te da, y la poseas y habites en ella, y digas: “Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que me rodean”” – La Torá prevé que el pueblo iba a pedir un rey. La iniciativa de tener un rey no vino de HaShem. Esta palabra se cumplió en 1 Samuel 8:5, donde dice que el pueblo pidió un rey. El propósito con esta petición no fue para cumplir la Torá, sino ser semejantes a todos los demás pueblos en la tierra. Esto fue lo que entristeció al Eterno. HaShem también había dicho a Avraham en Génesis 17:6 que: “reyes saldrán de ti”, lo cual constituye también una base para que hubiera reyes en Israel.

17:15 “ciertamente pondrás sobre ti al rey que HaShem tu Elohim escoja, a uno de entre tus hermanos pondrás por rey sobre ti; no pondrás sobre ti a un extranjero que no sea hermano tuyo.” – Esto nos enseña varias cosas importantes en cuanto al reinado en Israel:

1.      El rey tiene que ser escogido por HaShem – por medio de sus profetas.
2.      El rey está colocado en una posición sobre Israel.
3.      El rey es puesto por el pueblo (la forma de gobierno que el Eterno establece entre los hombres es tanto teocrático como democrático. Tienen que haber una colaboración en el momento de la instalación de una autoridad, entre el Eterno y el pueblo que va a ser dirigido por esa autoridad.)
4.      El rey tiene que ser israelita de nacimiento, no puede ser extranjero.

17:16-17 “Además, no aumentará para sí muchos caballos, ni hará que el pueblo vuelva a Egipto para tener muchos caballos, pues HaShem te ha dicho: “Jamás volveréis por ese camino.” Tampoco aumentará para sí muchas mujeres, no sea que su corazón se desvíe; tampoco aumentará para sí grandes cantidades de plata u oro.” – El rey Shlomó pecó en estas tres áreas:

1.      Tuvo muchos caballos e hizo que el pueblo volviera a Egipto, para comprar caballos, cf. 1 Reyes 4:26. El Talmud[5] dice que sólo puede poseer los suficientes para sus carros, cf. 2 Samuel 8:4.
2.      Tuvo muchas mujeres que desviaron su corazón, cf. 1 Reyes 11:3-4. Según el Talmud,[6] sólo podía tener 18 mujeres, basado en el texto de 2 Samuel 12:8 donde HaShem habla de añadir dos veces más a lo que el rey David ya tenía. Entonces tenía seis esposas.
3.      Tuvo mucha plata y oro, cf. 1 Rey 10:21, 27. El Talmud[7] dice que sólo puede poseer lo suficiente para adjudicar para su corte.

Por pecar en estas tres áreas, HaShem le levantó tres enemigos, cf. 1 Reyes 11:14, 23, 26. Si el rey Shlomó hubiera hecho caso a la Torá, no hubiera caído en pecado. Todas las caídas de los hombres desde Adam hasta el último hombre, han sido, son y serán la consecuencia de no haber hecho caso a los mandamientos del Eterno escritos en la Torá.
Un Midrash[8] cuenta que la yud de la palabra “yarbé”, “aumentará”, se molestó con el rey Shlomó cuando transgredió estas prohibiciones de la Torá, y voló ante el trono celestial y se quejó: “Shlomó me desarraigó por transgredir las prohibiciones de acumular esposas, caballos y riquezas. Ahora ha anulado estas mitsvot, eventualmente descarte toda la Torá.” HaShem respondió a la yud: “No temas. Shlomó y miles como él morirán, pero hasta tú, la más pequeña de las letras, jamás serás desarraigada”.
Es muy posible que este Midrash haya estado en la mente de nuestro Rebe cuando pronunció estas palabras ante el pueblo, como están escritas en Mateo 5:18:

“Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la Torá hasta que toda se cumpla.”

17:18-19 “Y sucederá que cuando él se siente sobre el trono de su reino, escribirá para sí dos copias de esta Torá en un libro, en presencia de los sacerdotes levitas. La tendrá consigo y la leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer a HaShem su Elohim, observando cuidadosamente todas las palabras de esta Torá y estos estatutos” – La Torá tenía que ser la base del reino. Por esto el rey tenía que escribir un Sefer Torá para sí y leerlo todos los días. Según Rashí, la expresión “mishné Torá”, que aparece en este versículo, significa que el rey tenía que escribir dos rollos de la Torá, y tener uno en su cámara de tesoro y otro que entra y sale con él. Los reyes judíos solían tener un Sefer Torá en miniatura que colocaban sobre su brazo derecho, para que los acompañara constantemente. De este mandamiento se ha legislado que todo varón judío debe escribir un Sefer Torá, o bien pagar para que un escriba lo haga.

17:20 “para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos y no se desvíe del mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.” – Una lectura diaria de la Torá produce temor de HaShem y humildad de corazón para la observancia correcta de los mandamientos. ¿Cuál es el antídoto para la falta de temor de HaShem que tenemos en la sociedad en la que vivimos? La lectura de la Torá todos los días de la vida.

Tercera aliyá, 18:1-5

18:4 “Le darás las primicias de tu grano, de tu mosto, de tu aceite y del primer esquileo de tus ovejas.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “primicias” es “reshít”,[9] que también es la primera palabra de la Torá, cf. Génesis 1:1.

Cuarta aliyá, 18:6-13

18:5 “Porque HaShem tu Elohim le ha escogido a él y a sus hijos de entre todas tus tribus, para que esté de pie y sirva en el nombre de HaShem, para siempre.” – Este texto nos enseña que el servicio sagrado se hace de pie.

18:6 “Y si un levita sale de alguna de tus ciudades, de cualquier parte de Israel en que resida, y llega con todo el deseo de su alma al lugar que HaShem escoja” – Esta es la actitud que hay que tener para servir al Eterno correctamente. El que no tienen esa actitud no puede hacerle un servicio agradable. Ese deseo es como un fuego dentro del alma del siervo del Eterno. El fuego en los sacrificios produce un olor fragante delante del Eterno. Si no hay fuego en nuestras almas a la hora de servir al Eterno, no somos agradables.

18:7 “él ministrará en el nombre de HaShem su Elohim, como todos sus hermanos levitas que están allí delante de HaShem.” – Servir en el Nombre significa tener autorización para hacerlo. El levita tiene autoridad para servir delante del Eterno, lo mismo que el profeta, cf. 18:19.

18:10-11 “No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, un pronosticador, un augur, o hechicero, o encantador, o médium, o espiritista, ni quien consulte a los muertos” – Según Rashí, adivinar es coger su vara y hacer una pregunta como: “¿Debo ir o no ir?”, cf. Oseas 4:12. Según los sabios, un pronosticador se refiere a uno que hace trucos de magia. El texto hebreo dice: “que toma los ojos”, que tiene el mismo significado que “que toma el pelo”, es decir uno que engaña al público con trucos y artes mágicos. Según Rashí, un augur es uno que actúa a base de que el pan cayó de su boca o un venado cruzó su camino. Es un supersticioso. Un hechicero es uno que practica la magia negra. Un encantador es uno que agrupa reptiles en un lugar para practicar hechicería o adivinación. Un médium es uno que piensa que el espíritu de un muerto habla por su axila, mediante nigromancia, o uno que mete un hueso de un animal en la boca y el hueso habla. Un espiritista es uno que consulta una calavera o una persona muerta, o va a los cementerios para comunicarse son los espíritus de los muertos. Todos estos ritos son hechos con espíritus inmundos. (Las palabras españolas que son utilizadas en la traducción no coinciden necesariamente con la explicación que se da aquí. Estas explicaciones están hechas a base de las palabras hebreas, no las españolas.)

18:12 “Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable a HaShem; y por causa de estas abominaciones HaShem tu Elohim expulsará a esas naciones de delante de ti.” – Cualquiera que practique el ocultismo se contamina espiritualmente y luego sicológicamente y físicamente. El que practica el ocultismo es abominable para el Eterno. La práctica del ocultismo fue la principal razón por la que las siete naciones fueron destruidas y expulsadas de la tierra de Kenáan.

Debemos tener cierto conocimiento de las prácticas ocultas para:

1.      Detectarlas en la sociedad y en las personas que nos rodean.
2.      Saber ayudar a los que desean ser libres de estos poderes malignos.
3.      Protegernos para no ser engañados pensando que esas cosas son lícitas para nosotros.

18:13 “Serás intachable delante de HaShem tu Elohim.” – Esto nos enseña que el que practica alguna de estas cosas nunca podrá llegar a la perfección espiritual.

Quinta aliyá, 18:14 – 19:13

18:14 “Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a los que practican hechicería y a los adivinos, pero a ti HaShem tu Elohim no te lo ha permitido.” – El profeta como Moshé es presentado en contraste con los adivinos y hechiceros de las naciones gentiles. Por un lado hay algo semejante entre estas prácticas ocultas y el ministerio del Profeta. Pero por otro lado es algo totalmente diferente. Se parecen en que están operando desde una dimensión sobrenatural, espiritual. Y se diferencian en que las fuentes de esos poderes o revelaciones son opuestas. Los adivinos están bajo la influencia de hasatán y los malos espíritus. Los profetas están bajo la influencia del Espíritu del Eterno. Los falsos profetas se parecen a los verdaderos, pero su fuente de inspiración no es HaShem.

18:15 “Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará HaShem tu Elohim; a él oiréis.” – El término español “profeta”, viene del latín “profeta”, (de origen griego).“Pro-fethes” significa “hablar en vez de”, “ser portavoz de”; “hablar ante alguien”, “hablar en voz alta”; (en gr. también significa “predecir”). En el griego clásico significa “predicador”. El término hebreo es “naví”,[10] posiblemente de la raíz acadia “nb”, que significa “llamar”, “convocar”. La forma hebrea es pasiva y significa “llamado”, “convocado”. Aquí presentamos unos puntos que nos muestran cómo es el llamado y el mensaje de los diferentes profetas que el Eterno levanta:

1.      El llamado del Naví

a. su origen
I.      no humano, cf. Amós 7:15; 2 Pedro 1:20-21
II.      divino, cf. Amós 2:11; Jeremías 23:21-22
III.      del Espíritu, cf. Números 11:29

b. su autoridad
I.      sobre el sacerdote, por ejemplo Moshé
II.      sobre el rey, ej. Shmuel, cf. Amós 7:9
III.      sobre el pueblo
IV.      sobre las naciones

c. su misión
I.      práctica
II.      oral, es la “boca”, cf.  Éxodo 4:16; 7:1; Jeremías 1:9
III.      escritural
2.      El mensaje del Naví

a. el origen del mensaje – una llama divina
I.      luz – revelación
II.      calor – inspiración

b. la forma del mensaje
I.      verbal, cf. Jeremías 23:18b
1.      hablado, ej. Moshé, cf. Números 12:8
2.      cantado, ej. David
II.      visual, cf. Números 12:6; Jeremías 23:18a, ej. Zejariyá
3.      vivido
a.       representativamente – (acciones simbólicas), ej. Yejezkel
b.      personalmente, ej. Yona
c.       familiarmente, ej. Hoshea, Yeshayahu

c. el tiempo del mensaje
I.      pasado
II.      presente
III.      futuro

18:18-19 “Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande. Y sucederá que a cualquiera que no oiga las palabras que él ha de hablar en mi nombre, yo mismo le pediré cuenta.” – Los muchos profetas que han surgido en Israel han cumplido funciones importantes. Todos ellos han cumplido parte de esta profecía, pero ninguno ha estado a la par de Moshé. Por lo tanto tiene que haber uno que se asemeja a Moshé en muchas áreas de su vida, para que haya un cumplimiento pleno de esta escritura. Hay mucha similitud entre Yeshúa y Moshé, desde su nacimiento hasta su muerte. La vida y ministerio de Moshé constituye una sombra profética del mismo Mesías. El Mesías sería como Moshé. Vamos a ver algunas cosas de la vida de Moshé que se asemejan a la del Mesías Yeshúa:

1) Moshé nació en una situación de peligro y tenía que ser escondido.

En Éxodo 1:22; 2:3b está escrito:

“Entonces Faraón ordenó a todo su pueblo, diciendo: Todo hijo que nazca lo echaréis al río… Entontes puso al niño en ella, y la colocó entre los juncos a la orilla del río.”

Cuando nació el niño, que más adelante llevaría el nombre de “Moshé”, había una amenaza de muerte sobre él. El Faraón, rey de Egipto, había ordenado que todos los niños varones de Israel fueran brutalmente asesinados, con el fin de que el pueblo hebreo no se multiplicara más sobre la tierra y para que los egipcios pudieran dominarlos. Por lo tanto, los padres de este niño hermoso tenían que mantenerle escondido durante varios meses para salvar su vida.
De la misma manera, cuando el Mesías Yeshúa nació, hubo una amenaza de muerte sobre él, cf. Mateo 2. El rey Herodes temía que el nuevo rey de los judíos, que había nacido, llegara a quitarle de su puesto. Por eso mandó matar a todos los niños de Bet-lejem. Yeshúa, al igual que Moshé, se salvó “por los pelos”. Por la mano de Elohim tanto Moshé como Yeshúa fueron salvados como niños de la mano de los reyes que querían matarlos.

2) El nombre Moshé es una profecía mesiánica.

En Éxodo 2:10b está escrito:

“Y le puso por nombre Moshé, diciendo: Pues lo he sacado de las aguas.”

La hija de Faraón puso el nombre “Moshé”[11] sobre el niño. Ese nombre viene de la palabra “mashá”,[12] que significa: “sacar (del agua)”, “hacer salir”, “extraer”, “salvar”. Moshé fue sacado de una muerte segura en el río, cf. Hechos 7:21, y por eso llegó a ser un cuadro profético del Mesías. Como Moshé fue sacado de la muerte en el río, el Mesías fue sacado de la muerte en el lago de fuego, cf. Salmos 18; 69; 88; Zacarías 3:2.

3) Moshé no se aferró a su gloria sino se unió a un pueblo esclavizado.

En Éxodo 2:11a está escrito:

“Y aconteció en aquellos días, crecido ya Moshé, salió a sus hermanos…”

Según he entendido, es posible que Moshé fuera el siguiente rey de Egipto, puesto que eran los hijos de las hijas de los faraones que llegaron a ser los sucesores del trono. A pesar de esta posición de gloria y riqueza mundial, Moshé valoró su identidad hebrea más que todos los privilegios de Egipto.

En Hebreos 11:24-27 está escrito:

“Por la fe Moshé, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Elohim, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio del Mesías que los tesoros de Egipto; porque tenía su mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin temer la ira del rey, porque se mantuvo firme como viendo al Invisible.”

De la misma manera como Moshé, Yeshúa cuando fue enviado al pueblo judío, no reclamó la gloria que HaShem había destinado para él desde antes de que el mundo existiera, cf. Juan 17:5. Cuando había crecido, en lugar de aferrarse a la posición de gloria que le pertenecía y la semejanza de Elohim que tenía, cf. Mateo 17:2, se vació de sí mismo y se presentó al mundo como cualquier hombre, cf. Filipenses 2:6-7.

4) Moshé fue rechazado por su propio pueblo cuando vino la primera vez.

En Éxodo 2:14a está escrito:

“¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros?”

Esta fue la primera vez que Moshé intentó llegar al corazón de sus hermanos. Pero no le reconocieron. En esto encontramos un evento profético que habla de lo que iba a pasar con el Mesías en su primera venida a su pueblo, Juan 1:11.
Es cierto que miles y miles le recibieron cuando vino. Es cierto que tres mil le recibieron en el día de Shavuot (Pentecostés), cuando cayó la Ruaj Ha-Kódesh (Espíritu de Santidad). Es cierto que más adelante la Escritura dice que cinco mil le habían recibido en Yerushalayim. Es cierto lo que dice Hechos 21:20 que hasta más de 30,000 en Yerushalayim le habían recibido como el Mesías. Es cierto que los primeros 100,000 creyentes mesiánicos eran solamente judíos y es cierto que se calcula que cerca del año 100 de la Era común, alrededor de 1,000,000 le habían recibido como el Mesías prometido, el Mesías ben Yosef. Pero tristemente la mayoría del pueblo de Israel no le recibió cuando vino, y él fue rechazado por los líderes y jueces de la nación judía, que eran los suyos. Por esto él les fue quitado durante mucho tiempo para luego ser presentado otra vez con poder, igual que Moshé.

5) Moshé volvió a Israel después de mucho tiempo.

En Éxodo 2:23a está escrito:

“Y aconteció que pasado mucho tiempo…”

Aunque Moshé estuvo lejos de su pueblo durante mucho tiempo, su corazón estaba con ellos. Y a pesar de que pudo tener una familia propia, nunca se sentía integrado en el pueblo y la cultura de su suegro Yitró. El primer hijo que tuvo con su esposa Tsiporá fue llamado Guer-shom, que significa “extranjero allí”. Moshé nunca se sentía como en casa con su suegro. Su corazón estaba con los israelitas en Egipto. Después de cuarenta años Moshé fue enviado de vuelta a Egipto para enfrentar al Faraón y sacar a los hijos de Israel de su poder.
De la misma manera el Mesías va a volver, después de mucho tiempo, a Israel con la autoridad de HaShem para liberar definitivamente a los hijos de Israel de la opresión del sistema del Nuevo Orden Mundial.

6) Moshé fue enviado para enfrentarse directamente con el Faraón y destruir su poder  mágico.

En Éxodo 3:10a está escrito:

“Ahora pues, ven y te enviaré al Faraón…”

El poder mágico de Egipto tenía el pueblo hebreo bajo esclavitud. La única forma de liberar al pueblo era desafiar a los poderes de los dioses falsos de Egipto. También el Faraón era adorado como un dios. Los dioses egipcios habían sido creados con el fin de manipular al pueblo por medio de ellos. Los magos que había en Egipto conocían los poderes mágicos de los demonios. Moshé fue enviado para desafiar todo ese poder demoníaco que estaba dominando el sistema mundial político de aquel entonces.
De la misma manera el Mesías vino al mundo para deshacer las obras de hasatán, como está escrito en 1 Juan 3:8b:

“El Hijo de Elohim se manifestó con este propósito: para destruir las obras de hasatán.”

Cuando Yeshúa murió, en la misma noche que el cordero pascual fue comido por el pueblo de Israel, el poder de hasatán fue destruido para siempre, como está escrito en Hebreos 2:14-17a:

“Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, El igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, hasatán; y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida. Porque ciertamente no toma a los ángeles, sino que toma a la descendencia de Avraham. Por tanto, tenía que ser semejante a sus hermanos en todo…”

7) Moshé fue enviado para liberar al pueblo de la esclavitud bajo el Faraón en Egipto.

En Éxodo 3:10b está escrito:

“Para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.”

El Faraón simboliza a hasatán. Egipto simboliza el mundo, y la esclavitud de nuestros padres simboliza la esclavitud de los seres humanos bajo el poder del pecado que mora en ellos.
Como Moshé fue enviado para liberar al pueblo de Israel del poder del Faraón, así el Mesías vino para liberarnos del poder de hasatán.
Como Moshé fue enviado para liberar al pueblo de Israel de la tierra de Egipto, así el Mesías vino para liberar a los hijos de Avraham del sistema de este mundo.
Como Moshé fue enviado para liberar al pueblo de Israel de la esclavitud, así el Mesías vino para liberarnos de la esclavitud del pecado, como está escrito en la carta a los Romanos 6:5-7:

“Porque si hemos sido unidos a él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue colgado en un madero con él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado.”

8) Moshé reveló el Nombre Santo del Padre al pueblo.

En Éxodo 3:16a está escrito:

“Ve y reúne a los ancianos de Israel, y diles: YHWH”

Cuando Moshé recibió el llamado de ir al pueblo de sus padres, quiso saber el Nombre de su Elohim. Los hijos de Israel conocían el Nombre del Santo, bendito es, y al venir Moshé pronunciando su Nombre delante de ellos, reconocieron que verdaderamente había conocido el Elohim de Avraham, Yitsjak y Yaakov. Moshé fue encomendado pronunciar el Nombre delante del pueblo, según está escrito en Shemot 3:15:

“Dijo además Elohim a Moshé: Así dirás a los hijos de Israel: “YHWH, el Elohim de vuestros padres, el Elohim de Avraham, el Elohim de Yitsjak y el Elohim de Yaakov, me ha enviado a vosotros.” Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación.”

Moshé fue ordenado pronunciar el Nombre delante de los hijos de Israel. Fue enviado para que ellos conocieran verdaderamente el significado de ese nombre, un significado maravilloso de liberación de la esclavitud, de redención y de salvación.
De la misma manera vino Yeshúa en el Nombre de YHWH, como está escrito en Juan 12:13 (cf. Salmo 118:25-26):

“¡Hoshiana! (sálvanos por favor) Bendito el que viene en el NOMBRE de YHWH, el Rey de Israel.”

Si Yeshúa hubiera sido YHWH, estaría escrito: “Bendito YHWH, que viene”. Pero no lo dice. No es lo mismo ser el Eterno que venir en el Nombre del Eterno. Yeshúa no vino en su propio nombre, sino en el Nombre de su Padre, cf. Juan 5:43. Vino para dar a conocer el Nombre, como está escrito en Juan 17:6a, 26:

“He manifestado tu Nombre a los hombres que del mundo me diste… Yo les he dado a conocer tu Nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y yo en ellos.”

Es posible que Yeshúa fue juzgado y condenado a muerte por el Sanedrín precisamente por haber pronunciado el Nombre Sagrado delante de ellos. Lo llamaban blasfemia, según está escrito en Mateo 26:64-66:

“Yeshúa les dijo… desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder (por la reacción del sumo sacerdote entendemos que aquí pronunció el Nombre, citando del Salmo 110:1), y viniendo sobre las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Ellos respondieron y dijeron: ¡Es reo de muerte!”

Según el Talmud, pronunciar el Nombre Sagrado fuera del templo es considerado como blasfemia.
Como Moshé vino a dar a conocer el Nombre de Elohim a Israel, así el Mesías Yeshúa vino para dar a conocer el nombre de Su Padre a Israel.

9) Moshé hizo milagros extraordinarios.

En Éxodo 4:5a está escrito:

“Por esto creerán que se te ha aparecido HaShem…”

Moshé fue enviado para hacer milagros extraordinarios. No hemos visto ningún hombre en la tierra, hasta venir el Mesías Yeshúa, que haya podido hacer milagros tan grandes como los que hizo Moshé. Hay rabinos que dicen que Yirmeyahu (Jeremías) es el profeta prometido, que fue levantado como Moshé, porque como a Moshé, el Eterno también le dijo a Yirmeyahu que Sus palabras fueron puestas en su boca, cf. Jeremías 1:9. Es cierto que Yirmeyahu hablaba la Palabra del Eterno, pero no hizo los milagros que hizo Moshé. Por lo tanto él no podía haber sido el profeta que el Eterno levantaría como Moshé.
No cabe duda de que los milagros hechos por el Mesías Yeshúa, documentados en los cuatro libros llamados Evangelios, constituyen una evidencia de que él es el cumplimiento de la promesa de un profeta como Moshé, con la autoridad del Padre para hacer toda clase de milagros extraordinarios, entre ellos abrir los ojos de los ciegos, limpiar a los leprosos, restaurar a los paralíticos, expulsar a los demonios y levantar a los muertos.

En Juan 15:24 está escrito:

“Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora las han visto, y me han odiado a mí y también a mi Padre.”

Como Moshé fue enviado a hacer milagros extraordinarios para enfrentar al maligno y liberar al pueblo, así el Mesías Yeshúa vino con todo el poder del cielo para destruir las obras de hasatán y liberar al pueblo de Israel y al mundo entero, de las consecuencias de la esclavitud del pecado.

10) Moshé habló las palabras de HaShem.

En Éxodo 4:12b está escrito:

“Yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que has de hablar”

Moshé fue el profeta número uno de Israel. No hay ninguno que haya escrito tantas palabras de HaShem como él. Mediante su ministerio nos ha llegado la revelación de la Torá de una forma maravillosa. Sin embargo, el Mesías nos trajo la máxima revelación de la Torá de Elohim, como está escrito en Mateo 5:17-18:

“No penséis que he venido para abolir la Torá o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la Torá, hasta que toda se cumpla.”

La palabra “Torá” se refiere en este contexto a los cinco libros de Moshé. El Mesías no vino para anular nada de los escritos de Moshé, sino al contrario, confirmarlos y explicarlos para que podamos cumplirlos correctamente. La palabra “cumplir” en este contexto se refiere a un término rabínico que tiene que ver con una aplicación correcta de los mandamientos. Cumplir no significa de ninguna manera terminar o acabar, sino llevar a su máxima aplicación práctica en la vida diaria.
Como Moshé vino como profeta para darnos la Torá, la Palabra de Elohim, así vino el Hijo de Elohim como el profeta de los profetas para hablarnos definitivamente lo que había en el corazón del Padre cuando la Torá fue dada, como está escrito en Hebreos 1:1-2:

“Elohim, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quién constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo.”

11) Moshé es llamado Elohim

En Éxodo 4:16b está escrito:

”Tú serás Elohim para él”

Moshé es llamado Elohim en las Escrituras. Es exactamente la misma palabra que es usada para el Creador en Génesis 1:1. Elohim es la palabra más frecuente en las Escrituras para “Dios”[13] y es usada principalmente para el Creador, pero también para los ángeles. En un par de ocasiones es usada para hombres, en Éxodo 4:16; 7:1 (Moshé), y en Éxodo 22:8-9, donde ha sido traducida como “jueces”, refiriéndose a los jueces de Israel. El título Elohim tiene que ver con poder, autoridad y juicio, y en este caso vemos que el Padre delega su autoridad tanto a los ángeles como a los hombres. De esta manera Moshé es llamado “Elohim”, por la autoridad delegada que recibió.

En Éxodo 7:1 está escrito:

“Yo te he hecho Elohim para Faraón”

Como Moshé ha recibido la autoridad delegada de funcionar en lugar de Elohim en la tierra, así el Yeshúa ha recibido el derecho de ser llamado Elohim y llevar el Nombre sobre todo Nombre, que es el Nombre del Padre – YHWH – como está escrito en Juan 1:1:

“Y el Verbo era Elohim (juez supremo)”

En Filipenses 2:9 está escrito:

“Elohim también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el Nombre que es sobre todo nombre”

El Nombre sobre todo nombre es la forma hebrea de YHWH. Yeshúa ha recibido ese nombre. Esto significa, obviamente, que él no lo tenía antes, y que no lo tiene en sí mismo.

En Hebreos 1:8a está escrito:

“Pero del Hijo dice: Tu trono, oh Elohim, es por los siglos de los siglos…”

Hay muchas más áreas de la vida de Moshé que podríamos sacar como sombras del Mesías, pero vamos a parar aquí recordando las palabras de Yeshúa en Juan 5:39, 46 donde dice:

“Examináis las Escrituras, porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí… Porque si creyerais a Moshé, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.”

18:20 “Pero el profeta que hable con presunción en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, o que hable en el nombre de otros dioses, ese profeta morirá.” – Si una persona pretende profetizar y, en ese afán o arrebato emocional, diga una sola palabra que el Eterno no haya dicho, es reo de muerte. La gravedad de este pecado es comparable a un asesinato, idolatría, adulterio y blasfemia. La profecía no es para jugar, ni para manipular ni para crear un ambiente espiritual en las reuniones. Es fácil mezclar emocionalismo con inspiración divina. Necesitamos el don de discernimiento de espíritus para saber de dónde viene la inspiración de las profecías que se pronuncian.
Los sabios de Israel no han podido establecer un criterio sólido por medio del cual se pueda evaluar una profecía en el momento que es pronunciada, si es verdadera o falsa. La falsa profecía puede sonar igual que la verdadera. A veces sólo puede ser evaluada por la intuición de otro profeta.
Rashí menciona tres tipos de personas que deben ser ejecutados por manos de los hombres: el que profetiza lo que no escuchó de Elohim, el que profetiza lo que no fue dicho a él, sino a su colega y el que profetiza en nombre de ídolos. Pero el que suprime su profecía, el que viola las palabras de un profeta o el que viola sus propias palabras proféticas, morirá por mano del Cielo, como se declara: “Yo mismo lo reclamaré de él.”, cf. v. 19.

18:21-22 “Y si dices en tu corazón: “¿Cómo conoceremos la palabra que HaShem no ha hablado?” Cuando un profeta hable en el nombre de HaShem, si la cosa no acontece ni se cumple, ésa es palabra que HaShem no ha hablado; con arrogancia la ha hablado el profeta; no tendrás temor de él.” – La Torá advierte que si las palabras proféticas no se cumplen, son falsas. Esto es válido sólo para palabras que hablen del futuro o pretenden revelar secretos. El tiempo mostrará si esas palabras fueron falsas o verdaderas, cf. Jeremías 28. Las falsas profecías, por muy bonitas que sean, producen que el pueblo confíe en la mentira y se revele contra el plan de HaShem. Son contaminadas por un espíritu de mentira. Además, hay profecías dadas por espíritus malignos que dicen la verdad, pero son transmitidas con otro espíritu. Tenemos un ejemplo en Hechos 16:16ss.

19:8-9 “Y si HaShem tu Elohim ensancha tu territorio… entonces te añadirás tres ciudades más, además de estas tres.” – Según Rashí, aquí se refiere a los territorios del keneo, kenizeo y el kadmoneo, cf. Génesis 15:19, que luego fueron Amón, Edom y Moav. Por lo tanto, cuando esta palabra se cumpla, habrá en total nueve ciudades de refugio.

Sexta aliyá, 19:14 – 20:9

19:14 “No moverás los linderos de tu prójimo, fijados por los antepasados, en la herencia que recibirás en la tierra que HaShem tu Elohim te da en posesión.” – Esto se refiere a los linderos que fueron puestos en la tierra de Israel durante su reparto entre las diferentes tribus y familias, después de la conquista. Todavía hoy en día se puede ver esos linderos en las montañas de Yehudá en las afueras de Yerushalayim. Esas piedras, que forman fronteras entre las herencias repartidas por Yehoshúa, han estado allí más de 3000 años.
Según la interpretación alegórica, en el nivel remez, los linderos representan los límites de la Torá que no se pueden mover. HaShem los puso una vez por todas, y ni siquiera el Mesías Yeshúa movió esos límites. Sólo derrumbó algunas cercas que se habían puesto alrededor de la Torá, especialmente las cercas que prohibían todo contacto con los gentiles.

19:18-20 “Y los jueces investigarán minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente, entonces le haréis a él lo que él intentaba hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti. Los demás oirán y temerán, y nunca más volverán a hacer una maldad semejante en medio de ti.” – Vemos aquí la gravedad del falso testimonio y la mentira. La intención de la persona que testifica falsamente es vista en el cielo como un crimen y tienen que ser juzgada para que el pueblo tema y no vuelvan a hacer una maldad semejante.

20:2 “Y sucederá que cuando os acerquéis a la batalla, el sacerdote se llegará y hablará al pueblo” – Las guerras en Israel son de carácter espiritual. Si hay falta de confianza en el Eterno entre los soldados del ejército, no podrán hacer frente a sus enemigos. Por eso el sacerdote tiene un papel importante para animar y edificar la fe de los soldados.

20:5 “Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: “¿Quién es el hombre que ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado? Que salga y regrese a su casa, no sea que muera en la batalla y otro la estrene.” – Los oficiales tienen aquí la función de tratar casos de carácter social. Las tres cosas mencionadas, una casa, una viña y una esposa, representan los momentos más felices de la vida natural del hombre. Para que un soldado israelita no pierda la oportunidad de disfrutar de estos momentos, no podrá hacer su servicio militar mientras esté involucrado en uno de ellos. Además su corazón estará dividido y entonces no podrá entregarse totalmente a la batalla.
Estas tres cosas aparecen aquí en el orden natural. Primero el hombre debe tener casa y trabajo, y luego es apto para casarse. Cuando el hombre fue creado, HaShem le dio primero una casa, el huerto, luego un trabajo, la jardinería y después una mujer. Si vienen maldiciones sobre una persona, primero es tocada la relación con la mujer, luego la casa y finalmente la vida laboral, cf. Deuteronomio 28:30. Maimónides dice en su libro Mishné Torá:

“Es costumbre de personas sensatas que el hombre asegure primero un trabajo que lo alimente, luego construya una casa y finalmente despose a una mujer, como está dicho: “haber plantado una viña, construido una casa y luego desposado a una mujer”.

La novia es presentada en las Escrituras con estos tres términos, casa, viña y mujer.

20:8 “Entonces los oficiales hablarán otra vez al pueblo, y dirán: “¿Quién es hombre medroso y de corazón apocado? Que salga y regrese a su casa para que no haga desfallecer el corazón de sus hermanos como el corazón suyo.”” – Las guerras de Israel son guerras de fe en el Eterno, y la fe no cabe en una persona que tiene miedo. El temor es lo contrario a la confianza. Por eso los miedosos no podían ser parte del ejército de Israel para que su incredulidad no dañara la fe de sus compañeros.

20:9 “Y sucederá que cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, nombrarán capitanes de tropas a la cabeza del pueblo.” – Los capitanes son los dirigentes de la guerra. El sacerdote, v. 2, representa la vida religiosa, los oficiales, v. 5, representan la vida social, y los capitanes representan la defensa.

Hay tres tipos de guerras en Israel:

1.      La guerra de mitsvá – contra las siete naciones y Amalek, ordenada por el Eterno.
2.      La guerra de defensa nacional – contra los enemigos que vienen a atacarnos.
3.      La guerra ha-reshut – contra otras naciones para ensanchar el territorio de Israel.

La última tenía que tener el consentimiento del Gran Sanedrín, mientras que las primeras dos podían ser iniciadas por el rey.

Séptima aliyá 20:10 – 21:9

20:18 “para que ellos no os enseñen a imitar todas las abominaciones que ellos han hecho con sus dioses y no pequéis contra HaShem vuestro Elohim” – Esta es razón por la que había que destruir las siete naciones de la tierra. Su idolatría había llegado a tal nivel de contaminación que era necesario tomar estas medidas tan radicales para erradicarlas de entre los hombres. La razón de estas guerras no es el odio, ni el racismo ni el celo religioso, sino la misma supervivencia del pueblo de Israel y las demás naciones.

21:1 “Si en la tierra que HaShem tu Elohim te da para que la poseas, fuera encontrado alguien asesinado, tendido en el campo, y no se sabe quién lo mató” – Aquí vemos la importancia que HaShem da al derramamiento de sangre inocente. Un asesinato es algo muy grave. La noticia de la muerte de una sola persona, de forma violenta, debe estremecer nuestras almas. El proceso judicial para este tipo de caso, es ordenado para que esa sangre no traiga maldición sobre la tierra y el pueblo. Si hay algo que trae maldición sobre un pueblo y sobre una tierra, es el derramamiento de sangre inocente. Para HaShem es muy grave, y por lo tanto, también lo es para nosotros.

21:2 “entonces tus ancianos y tus jueces irán y medirán la distancia a las ciudades que están alrededor del muerto.” – Según Rashí, aquí la expresión “tus ancianos” se refiere al Gran Sanedrín en Yerushalayim.

21:8 “”Perdona a tu pueblo Israel, al cual has redimido, oh HaShem, y no imputes la sangre inocente a tu pueblo Israel.” Y la culpa de la sangre les será perdonada.” – Esto nos enseña que existe una culpa colectiva. Aquí se está pidiendo perdón por el pecado colectivo del pueblo cuando una persona ha cometido este crimen terrible. Los ancianos y los levitas representan al pueblo entero y, como tal, pueden pedir perdón por este pecado en nombre del pueblo, para que no vengan las consecuencias de este pecado sobre todos. La culpa es perdonada, cuando no se sabe quién es el causante de la muerte, al hacer una declaración de reconocimiento del crimen y de inocencia de los líderes, junto con el sacrificio de una novilla joven que es matada en un lugar que no ha sido sembrado o trabajado por el hombre. El animal inocente tiene que morir en lugar del culpable para que HaShem no derrame la ira sobre la nación.

En Génesis 9:5 está escrito:

“Y ciertamente pediré cuenta de la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandaré. Y de todo hombre, del hermano de todo hombre demandaré la vida del hombre.”

Los animales pueden representar a los hombres y morir en lugar de ellos para que haya perdón. Pero estos animales no pueden sustituir verdaderamente a los hombres, son sólo sombras del “hermano de todo hombre” que tenía que morir en lugar de nosotros para que hubiera eterno perdón de los pecados.

¡Bendito sea el Eterno por ese hermano!

En esta Parashá se encuentran los mandamientos 491 – 531 de los 613:

491. Precepto de nombrar jueces y oficiales en cada comunidad judía, Dt 16:18.
492. Precepto de obedecer siempre al Sanhedrín, Deuteronomio 17:10.
493. Precepto de designar un rey sobre Israel, Deuteronomio 17:15.
494. Precepto para el rey de escribir un Rollo de la Torá (Séfer Torá) para sí mismo, más que otros judíos, Deuteronomio 17:18.
495. Precepto de dar al kohén la ante pierna, la quijada y el estómago de una ofrenda, Deuteronomio 18:3.
496. Precepto de separar la terumá guedolá, Deuteronomio 18:4.
497. Precepto de dar al kohén lo primero de la lana, Deuteronomio 18:4.
498. Precepto para los kohanim de oficiar en el Santuario por turnos, y juntos durante las festividades, Deuteronomio 18:6-8.
499. Precepto de escuchar a cualquier profeta que no cambie los preceptos de la Torá, Deuteronomio 18:15.
500. Precepto de designar seis ciudades de refugio, Deuteronomio 19:3.
501. Precepto de hacer a los testigos conspiradores (edim zomemim) conforme habían conspirado hacer contra otra persona, Deuteronomio 19:19.
502. Precepto de ungir a un kohén para la guerra, Deuteronomio 20:5-7.
503. Precepto de actuar en una guerra opcional conforme la Torá estipula, Dt 20:10.
504. Precepto de desnucar a una becerra en un valle escabroso, Deuteronomio 21:4.
505. Prohibición de plantar árboles en el Santuario, Deuteronomio 16:21.
506. Prohibición de erigir un pilar para idolatría, Deuteronomio 16:22.
507. Prohibición de ofrecer un animal con un defecto temporal, Deuteronomio 17:1.
508. Prohibición de desobedecer al Sanhedrín, Deuteronomio 17:11.
509. Prohibición de designar un rey que no sea judío, Deuteronomio 17:15.
510. Prohibición para el rey de adquirir demasiados caballos, Deuteronomio 17:16.
511. Prohibición de habitar jamás en Egipto, Deuteronomio 17:16.
512. Prohibición para el rey de tener demasiadas esposas, Deuteronomio 17:17.
513. Prohibición para el rey de amasar demasiado oro y plata, sino sólo lo que necesita, Deuteronomio 17:17.
514. Prohibición para los leviím de tener patrimonio territorial en la Tierra de Israel, Deuteronomio 18:1.
515. Prohibición para la tribu de Leví de tomar del botín cuando se conquista la Tierra de Israel, Deuteronomio 18:1.
516. Prohibición de practicar adivinación, Deuteronomio 18:10.
517. Prohibición de practicar hechicería, Deuteronomio 18:10.
518. Prohibición de contratar hechiceros, Deuteronomio 18:10-11.
519. Prohibición de consulta a un espiritista de Ov, Deuteronomio 18:10-11.
520. Prohibición de consulta a un espiritista de Yidoní, Deuteronomio 18:10-11.
521. Prohibición de consultar a un muerto, Deuteronomio 18:10-11.
522. Prohibición de profetizar en falso, Deuteronomio 18:20.
523. Prohibición de profetizar en nombre de un ídolo, Deuteronomio 18:20.
524. Prohibición de abstenerse de matar a un falso profeta y tenerle miedo, Dt  18:22.
525. Prohibición de alterar los lindes entre nuestra propiedad y la ajena, Dt 19:14.
526. Prohibición de juzgar con un solo testigo, Deuteronomio 19:15.
527. Prohibición de apiadarse de una persona que causa daños monetarios, Dt  19:21.
528. Prohibición de temer al enemigo en la batalla, Deuteronomio 20:1.
529. Prohibición de dejar vivos a los habitantes de Kenáan, Deuteronomio 20:16.
530. Prohibición de cortar los árboles de una ciudad cuando se le hace la guerra, Deuteronomio 20:19.
531. Prohibición de arar o plantar en el valle escabroso donde la becerra fue desnucada, Deuteronomio 21:4

Parashá 47 Reé

כ״א באב ה׳תשע״ד (August 17, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 47 Reé

Deuteronomio 11:26 – 16:17

 Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 11:26 – 12:10
  2. 12:11 – 12:28
  3. 12:29 – 13:18 (19 heb.)
  4. 14:1-21
  5. 14:22-29
  6. 15:1-18
  7. 15:19 – 16:17
  8. Maftir: 16:13-17

Haftará: Isaías 54:11 – 55:5

Los Escritos Apostólicos: Revelación 7:9 – 9:21

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. Revelación 7:9-17
  2. Revelación 8:1-5
  3. Revelación 8:6-13
  4. Revelación 9:1-10
  5. Revelación 9:11-2

Reé

Significa ¡observa! Es más fuerte que shemá que habla de oír y obedecer. Tiene que ver con una percepción más profunda, una visión interior, con los ojos del corazón

Comentarios

Primera aliyá, 11:26 – 12:10

11:26-28 “¡Observa!, hoy pongo delante de vosotros una bendición y una maldición: la bendición, si escucháis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim que os ordeno hoy; y la maldición, si no escucháis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim, sino que os apartáis del camino que os ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no habéis conocido.” – HaShem presenta dos opciones para que el hombre pueda elegir. Es una evidencia clara de que el hombre fue creado con libre albedrío. Esta es la razón por la que esta parashá empieza con la palabra “reé”, “observa”. La observación que debemos hacer es fijarnos en las dos opciones que hay para elegir y luego tomar una decisión correcta. Si el hombre hubiera sido creado como una máquina, no tendría opción para elegir. Cada uno tiene la libertad para escoger. Nadie está obligado a obedecer o a pecar. Eres libre para escoger el pecado, pero esa libertad no te exime de la responsabilidad y las consecuencias de tu elección. Podemos elegir entre bendición y maldición que son las consecuencias de la obediencia y la desobediencia respectivamente. La bendición alcanzará al que obedece y la maldición afectará al que desobedece. La bendición y la maldición son dos fuerzas sobrenaturales que operan en el mundo invisible y se manifiestan en el mundo visible.

A base de este versículo, los sabios afirman: “Todo el que crea en la idolatría es como si hubiera negado toda la Torá.”

11:29         “Y acontecerá, que cuando HaShem tu Elohim te lleve a la tierra donde entras para poseerla, pondrás la bendición sobre el monte Guerizim y la maldición sobre el monte Eival.” – Los rabinos discuten si realmente se puede hablar de una montaña de maldición y otra de bendición. Según Rashí, esto se refiere a que la bendición y la maldición son enunciadas sobre estos dos montes respectivamente. El Targum lo traduce: “Pondrás los que bendicen…” Najmánides escribe que la bendición y la maldición no están ligadas a esta o aquella montaña. No podemos pensar que la maldición venga de una montaña, sino que aquí encontramos una forma pedagógica de ilustrar las dos realidades. El pueblo tenía que pronunciar la bendición hacia una montaña y la maldición hacia la otra montaña.

11:30 “¿No están ellos al otro lado del Yardén, más allá, hacia la puesta del sol, en la tierra de los cananeos que habitan en el Aravá, lejos de Guilgal, junto al planicie de Moré?” – Las dos montañas, Guerizim y Eival, con toda probabilidad, son aquellas que hoy en día tienen los mismos nombres, aunque hubo rabinos, como Eliezer, que hablaron de dos colinas justamente en el otro lado del Yardén. Según Rashí, toda vez que aparece la palabra “ajarei”, traducida como “detrás”, “tras” o “más allá”, se refiere a algo lejano.

El monte Eival, 940 m.n.m., está al norte y el monte Guerizim, 880 m.n.m., está al sur. En el valle entre los dos montes se encuentra la ciudad de Shejem. Había una ruta importante que pasaba por ese lugar que conectaba a Israel con el resto del mundo. Fue un lugar de encuentro para los viajeros entre el norte, sur, este y oeste. Aquí fue donde Avraham hizo su primer altar, cf. Génesis 12:6-7, y aquí fue sepultado Yosef, cf. Josué 24:32.

Al colocarse en Shejem, mirando hacia el norte, donde está la montaña Eival, sobre la cual se pronunció la maldición, la espalda está hacia Yerushalayim. Al voltearse hacia el sur, la montaña de bendición estará delante y, más allá, está la montaña escogida por HaShem, el monte Tsión.

En Juan 4 hay una discusión religiosa entre el Mesías judío y una samaritana, sobre el lugar de adoración. En ese caso la palabra adoración tiene que ver con el culto de los sacrificios. Los samaritanos siguen manteniendo la idea de que Guerizim fue elegido como el monte donde el Eterno iba a poner su Nombre y siguen sacrificando animales allí.

12:2-3 “Destruiréis completamente todos los lugares donde las naciones que desposeeréis sirven a sus dioses: sobre los montes altos, sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso. Y demoleréis sus altares, quebraréis sus pilares, quemaréis a fuego sus árboles de culto, derribaréis las imágenes talladas de sus dioses y borraréis su nombre de aquel lugar.” – El texto que habla de destruir los lugares de culto pagano y borrar los nombres de los dioses falsos, está contrastado con el versículo siguiente que dice: “No procederéis así con HaShem vuestro Elohim.”, lo cual indica, en primer lugar, que no se puede servir al Eterno de la misma manera como los idólatras ni levantar altares al Eterno en cualquier lugar, sino sólo en el lugar escogido por Él. Los rabinos también han interpretado este texto diciendo que está prohibido destruir cosas y lugares que han sido utilizados en el culto al Eterno.

No tenemos derecho a destruir la idolatría en lugares que no nos pertenecen. El mandamiento es para la tierra de Israel, que fue entregada a los hijos de Israel. Tenemos autoridad para destruir la idolatría en los territorios que nos han sido dados, no sobre otros.

12:4 “No procederéis así…” – Si se compara con el verso 3 que dice: “borraréis su nombre” nos puede llevar a la conclusión de que no podemos borrar el Nombre de HaShem de ningún lugar. De aquí viene el mandamiento -que es el número 453 en la lista que seguimos- que prohíbe la destrucción de cosas que llevan el Nombre del Eterno.

12:5 “sino que buscaréis en el lugar en que HaShem vuestro Elohim escoja de todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su morada, y allí vendréis” – Hay un lugar específico que el Eterno ha escogido para poner allí su Nombre. En ningún otro lugar está permitido ofrecerle sacrificios encendidos. Según la Mishná,[1][1] el tabernáculo estuvo en los lugares siguientes:

Guilgal      14 años

Shiló       369 años

Nov            13 años

Guivón      44 años

===============

Total        440 años

Estaba permitido sacrificar en los lugares altos antes de que el tabernáculo fue erigido en el desierto, pero no durante los 39 años en el desierto. Durante los 14 años de conquista, cuando el tabernáculo estaba en Guilgal, estaba permitido sacrificar en los lugares altos. Durante los 369 años cuando el tabernáculo estaba en Shiló, estaba prohibido, pero durante los 57 años cuando estaba en Nov y Guivón, estaba permitido. Después de la construcción del templo en Yerushalayim los sacrificios en los lugares altos quedaron prohibidos para siempre, a excepción del sacrificio que el profeta Eliyahu hizo en el monte Karmel, cuando había recibido un permiso especial de HaShem con el fin de hacer volver el pueblo a HaShem.

El templo de Shelomó permaneció 410 años. Así que el tabernáculo duró más tiempo que el mismo templo de Shelomó.

Como los Profetas no podían introducir innovaciones en la revelación, sino sólo desarrollar algo que ya fue dado por medio de Moshé, tenemos que preguntarnos dónde en la Torá de Moshé encontramos el lugar escogido por el Eterno para poner allí Su Nombre permanentemente. Hay dos testimonios acerca de la ciudad de Yerushalayim en el Jumash. El primero se encuentra en Génesis 14:18 donde habla del Malki-Tsedek que era rey y sacerdote en Shalem. Shalem es el mismo lugar que Tsion, es decir Yerushalayim, según el Salmo 76:2 donde está escrito:

“En Shalem está su tabernáculo, y en Tsión su morada”

El Mesías tendrá el ministerio eterno de Malki-Tsedek, de ser tanto Rey como Sacerdote en la misma ciudad, Yerushalayim, como está escrito en el Salmo 110:4:

“HaShem ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Malki-Tsedek.”

El segundo testimonio que tenemos en el Jumash de un lugar escogido por HaShem para poner allí su nombre permanentemente, se encuentra en Génesis 22 donde habla de la atadura de Yitsjak sobre el altar en uno de los montes de la tierra de Moriá.

En Génesis 22:14 está escrito:

“Y llamó Avraham aquel lugar con el nombre de El Eterno Mostrará (Yiré), como se dice hasta hoy: En el monte de HaShem lo mostrará (yiraé).”

La traducción aramea de Onkelós dice en Génesis 22:14:

“Avraham adoró y oró en este lugar y dijo ante el Eterno: Aquí las generaciones futuras adorarán…”

El lugar donde Avraham sacrificio a su hijo Yitsjak fue un lugar escogido por HaShem y esta verdad fue revelada a Avraham y a sus descendientes, de manera que siguen reconociendo “hasta hoy” que en ese lugar el Eterno lo mostrará. ¿Mostrará qué? Mostrará el eje de todo el plan de redención, la muerte del Cordero. ¡En ese lugar murió Yeshúa como sustituto para todos los hombres! Y así HaShem mostró a todo el mundo su justicia completa al perdonar al pecador sus pecados.

El Midrash[1][2] habla de la conexión entre los dos nombres que fueron dados a este lugar por Avraham y Malki-Tsedek. Avraham llamó ese lugar Yiré y Malki-Tsedek lo llamó Shalem, que significa “completo”, “sano”, “terminado”. Si se juntan estas dos palabras se puede formar el nombre Yeru-shalam. En los textos hebreos más antiguos no aparece la yud al final en el nombre de la ciudad, cf. Josué 10:1, donde el nombre Yerushalam aparece por primera vez. Luego vemos como el nombre del lugar cambió a Yerushalayim, como si fuera en forma dual. ¿Será que HaShem así nos muestra que hay dos ciudades llamadas Yerushalayim, una terrenal y otra celestial?, cf. Revelación 3:12; 21:2.

En el lugar donde Avraham reconoció el ministerio superior de Malki-Tsedek y vio la muerte y resurrección del Hijo, fue luego edificado el Templo de Salomón y el segundo Templo que estuvo en pie cuando Yeshúa fue enviado al mundo, y será el mismo lugar donde pronto se edificará el tercer Templo.

En el Salmo 132:1-5 está escrito:

“Cántico de ascenso gradual. Acuérdate, HaShem, de David, de toda su aflicción; de cómo juró a HaShem, y prometió al Poderoso de Yaakov: Ciertamente no entraré en mi casa, ni en mi lecho me acostaré; no daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento, hasta que halle un lugar para HaShem, una morada para el Poderoso de Yaakov.”

David fue el instrumento que el Eterno escogió para finalmente fijar el lugar de culto escogido por HaShem.

En el Salmo 132:13-14 está escrito:

“Porque HaShem ha escogido a Tsión; la quiso para su habitación. Este es mi lugar de reposo para siempre; aquí habitaré, porque la he deseado.”

El monte Tsion fue escogido para siempre para ser el lugar donde se fijaría el Nombre del Eterno.

En Yerushalayim hay una marca de relieve en las montañas, de la letra hebrea “shin”, la primera letra del nombre Shadai, que significa “Todosuficiente” y “Todopoderoso”. Así HaShem puso también, de forma física, uno de sus Nombres en ese lugar.

12:7 “Allí también vosotros y vuestras familias comeréis en presencia de HaShem vuestro Elohim, y os alegraréis en todas vuestras empresas en las cuales HaShem vuestro Elohim os ha bendecido.” – El momento de sentarse en la mesa fue creado por el Eterno para poder estar delante de Él. En Yerushalayim el pueblo aprendió cómo se debe sentar y comer delante del Eterno. Por eso, la mesa en la casa de un judío es un lugar sagrado, considerado como un altar. Un judío no se sienta sobre una mesa. La mesa es un lugar de encuentro con el Eterno para toda la familia. Por lo tanto, es importante que  todos los miembros de la familia coman en los mismos horarios para poder encontrar a HaShem en una comunión familiar.

12:9  “porque todavía no habéis llegado al lugar de reposo y a la heredad que HaShem vuestro Elohim os da.” – Según Rashí, el lugar de reposo se refiere a Shiló y la heredad se refiere a Yerushalayim.

12:10-11a “Cuando crucéis el Yardén y habitéis en la tierra que HaShem vuestro Elohim os da en heredad, y Él os dé descanso de todos vuestros enemigos alrededor de vosotros para que habitéis seguros, entonces sucederá que al lugar que HaShem vuestro Elohim escoja para morada de su nombre…” – La Torá establece, de manera profética, el momento cuándo iba a ser establecido el lugar permanente para el Nombre del Eterno. Vemos en este texto que tenía que ser, no solamente después de la conquista de 14 años bajo Yehoshúa, sino después de que el pueblo de Israel obtuviera paz de todos los enemigos alrededor. Esto no sucedió hasta el tiempo del rey David que hizo muchas guerras y subyugó a todos los pueblos enemigos de Israel, cf. 1 Crónicas  18-20.

En 2 Samuel 7:1-2 está escrito:

“Sucedió que cuando el rey ya moraba en su casa, y HaShem le había dado descanso de sus enemigos por todos lados, el rey dijo al profeta Natán: Mira, yo habito en una casa de cedro, pero el arca de Elohim mora en medio de cortinas.”

En 1 Crónicas 21-22 se habla de la compra del campo donde el templo iba a ser edificado, al norte de la ciudadela de David. Pero aunque el rey David tenía el gran deseo de construir el templo, no pudo hacerlo, por causa de que había derramado mucha sangre. Por eso su hijo Shelomó fue escogido para llevar a cabo esa obra magnífica, como está escrito en 1 Crónicas 22:8-10:

“Pero vino a mí la palabra de HaShem, diciendo: “Tú has derramado sangre en abundancia, y has emprendido grandes guerras; no edificarás una casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí. He aquí, te nacerá un hijo, que será hombre de paz; yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor, pues Shelomó será su nombre y en sus días daré paz y reposo a Israel.”

Desde entonces Yerushalayim es el lugar donde el Nombre del Eterno es fijado para siempre, y es allí donde el Hijo de David, Yeshúa el Mesías, muy pronto, se sentará sobre el trono de David para gobernar sobre las doce tribus de Israel y el resto del mundo, como está escrito en Lucas 1:32-33:

“Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Elohim le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Yaakov para siempre, y su reino no tendrá fin.”

Segunda aliyá, 12:11 – 12:28

12:12 “Y os alegraréis en presencia de HaShem vuestro Elohim, vosotros, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que vive dentro de vuestras puertas, ya que no tiene parte ni heredad entre vosotros.” – En la presencia del Eterno hay alegría. Si no experimentas alegría en tu oración, o cuando te reúnes con tu congregación, algo está fallando, y no estás muy cerca del Eterno. A lo mejor te estás fijando más en lo exterior que en lo espiritual. Al tener contacto con HaShem en el espíritu, recibimos mucha alegría. Y si no tienes esa alegría es porque tu espíritu no está conectado con Él, como está escrito en Gálatas 5:22a:

“Mas el fruto del Espíritu es… gozo…”

12:15 “Sin embargo, podrás matar y comer carne dentro de todas tus puertas, conforme a tu deseo, según la bendición que HaShem tu Elohim te ha dado; el inmundo y el limpio podrán comerla, como si fuera de gacela o de ciervo.” – Al comparar este texto con Levítico 17:1-10, parece que hay una diferencia entre las leyes que regían durante el tiempo en el desierto y luego en la Tierra de Israel en cuanto al permiso de comer carne. Según Rashí, que sigue la interpretación del rabino Akivá, en Levítico 17:3 se trata de un mandamiento que tiene que ver sólo con animales que fueron consagrados para ofrendas y aquí, de animales consagrados a los que les surgió un defecto. Según él, este texto enseña que estos animales pueden ser redimidos e ingeridos en cualquier lugar.

Sin embargo, según el rabí Ishmael, citado en el Talmud,[1][3] hubo un cambio de prescripción entre el desierto y la entrada en la Tierra. Según él, durante la época del mishkán en el desierto, no se podía degollar un animal para comer su carne sin hacerlo dentro del Tabernáculo y presentarlo en ofrenda sobre el Altar. A partir de la entrada en la Tierra sí se permitía degollar animales fuera del santuario.

Según el Midrash,[1][4] en total hay ocho prescripciones que la Torá autoriza después de haberlas prohibido con anterioridad.

12:16, 23 “Sólo que no comeréis la sangre; la derramaréis como agua sobre la tierra…  Sólo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás la vida con la carne.” – Diez veces se menciona esta prohibición en las Escrituras para los hijos de Israel, cf. Levítico 3:17; 7:26; 17:10-12, 14; 19:26; Deuteronomio 12:16; 23, 24, 25; 15:23. Además, este mandamiento había sido dado anteriormente a todos los hijos de Noaj, cf. Génesis 9:4, y aplica, por lo tanto, a todos los hombres del mundo. Por esta razón, debemos ser muy estrictos en no comer carnes de animales que no hayan sido matados correctamente. Hay tres cosas principales que tenemos que tener en cuenta en cuanto a la matanza de un animal puro para que sea apto para comer:

1.      No puede ser un animal enfermo.

2.      No puede haber sufrido antes o en el momento de su muerte.

3.      Tiene que ser totalmente desangrado justo después del degüello.

12:17-18 “No te es permitido comer dentro de tus ciudades el diezmo de tu grano, de tu mosto, o de tu aceite, ni de los primogénitos de tus vacas o de tus ovejas, ni ninguna de las ofrendas votivas que prometas, ni tus ofrendas voluntarias, ni la ofrenda alzada de tu mano, sino que lo comerás en presencia de HaShem tu Elohim en el lugar que HaShem tu Elohim escoja, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, y el levita que vive dentro de tus puertas; y te alegrarás en presencia de HaShem tu Elohim de toda la obra de tus manos.” – Aquí se habla del segundo diezmo y otras cosas que tienen que ser comidos en el lugar que HaShem ha escogido.

12:19 “Cuídate de no desamparar al levita mientras vivas en tu tierra.” – Si uno no tiene nada que ofrecer al levita del primer diezmo, se puede dar del diezmo para el pobre. Pero si no hay nada del diezmo para el pobre, hay que darle de los sacrificios de paz. El mandamiento de amparar al levita sólo aplica dentro de la tierra de Israel, donde el levita no tiene heredad. En la diáspora no sólo el levita está sin heredad en la tierra, sino todos.

12:20 “Cuando HaShem tu Elohim haya extendido tus fronteras como te ha prometido, y tú digas: “Comeré carne”, porque deseas comer carne, entonces podrás comer carne, toda la que desees.” – Esto nos enseña que sólo se debe comer carne cuando hay prosperidad y amplitud económica, no cuando hay escasez.

12:21 “Si el lugar que HaShem tu Elohim escoge para poner su nombre está muy lejos de ti, entonces podrás matar de tus vacas y de tus ovejas que HaShem te ha dado, como te he ordenado, y podrás comer dentro de tus ciudades todo lo que desees.” – En primer lugar se refiere a que ya todos no van a poder estar viviendo cerca del tabernáculo y así ofrecer sus ofrendas de paz, que son comidas en la presencia del Eterno. Por esto, en la tierra de Israel está permitido comer carne fuera del tabernáculo y del templo. También se ha interpretado las palabras “dentro de tus ciudades” de manera que al comer carne hay que estar sometido a las normas de kashrut establecidas por las autoridades en Israel, que se reunían en las puertas de las ciudades. Hay que consultar con los ancianos antes de matar, para hacerlo de forma correcta.

En la Torá no hay ninguna prohibición para comer carne. Se puede comer toda la que uno desea, solamente que sea kasher (apta).

12:23 “Sólo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás el alma con la carne.” – La segunda parte del versículo significa, según Rashí, que no se puede comer un miembro de un animal vivo. Con otras palabras, no se puede comer la carne de un animal mientras que su alma, en hebreo “nefesh”, esté en él.

12:24 “No la comerás; la derramarás como agua sobre la tierra.” – Según Rashí, se refiere a no comer sangre coagulada.

12:25 “No la comerás, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, porque estarás haciendo lo que es justo delante de HaShem.” – Según Rashí, aquí se refiere a no comer sangre de órganos. La expresión “para que te vaya bien” aparece, además de este versículo, en relación con el mandamiento de honrar a los padres, cf. Deuteronomio 5:16, de la ejecución de un asesino, cf. Deuteronomio 19:13; y con el mandamiento de no tomar de los pájaros la madre con los huevos o hijos, cf. Deuteronomio 22:6-7.

“estarás haciendo lo que es justo delante de HaShem” – Esta palabra está en contraste con el versículo 8b donde dice: “cada cual hace lo que le parece bien a sus propios ojos”. ¡En estos dos versículos está la diferencia entre la vida y la muerte!

Tercera aliyá, 12:29 – 13:18 (19 heb.)

12:30 “cuídate de de no seas atraído tras ellos, después que hayan sido destruidas delante de ti, y de no buscar sus dioses, diciendo: “¿Cómo servían estas naciones a sus dioses para que yo haga lo mismo?”” – En este texto vemos la gran importancia de ser muy radical en cuanto a la idolatría y todo lo que tiene que ver con el culto pagano, tan radical que hasta hay que estar dispuesto a entregar los familiares más íntimos a la corte de justicia para su ejecución, tan radical que hasta hay que estar dispuesto a eliminar todos los habitantes de una ciudad y quemarla como ofrenda al Eterno de manera que nunca más sea reconstruida. La idolatría es tan maligna y tan contagiosa que la Torá establece un comportamiento sumamente violento para erradicarla de en medio de Israel. Esa es la actitud que HaShem quiere que tengamos siempre. Tenemos que hacernos la pregunta: ¿tengo algo en mi vida que está conectado con el culto de otra religión que no sea la de la Torá? ¿Hay algo en mi casa que conecta con la idolatría? ¿Estoy viendo, o permitiendo que mis hijos vean programas de televisión que tienen que ver con la brujería?, etc. etc. Si vemos algo en nuestras vidas que puede dar lugar a la idolatría, hay que ser violento con sigo mismo, como dice nuestro Rebe en Mateo 5:29a:

“si tu ojo derecho te es ocasión de caer, arráncalo y échalo de ti…”

Debemos tener una actitud muy radical contra la seducción, incluso en nuestras propias vidas. La gente hoy en día busca experiencias espirituales. Buscan milagros, señales y profecías. No les importa tanto si las fuentes de estas manifestaciones están afines con la Torá o no. Les importa más la sensación que estas experiencias producen en sus almas y en sus cuerpos, que la revelación pura de la Palabra del Eterno. Yeshúa habló de estos movimientos en los últimos tiempos. Dijo que habría grandes señales y prodigios producidos por los falsos profetas, como está escrito en Mateo 24:4-5, 11, 24:

“Respondiendo Yeshúa, les dijo: Mirad que nadie os engañe.Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Mesías (“ungido”); y a muchos engañarán… Y se levantarán muchos falsos profetas, y a muchos engañarán… Porque se levantarán falsos Mesias y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos.”

Hoy en día se habla mucho de los predicadores “ungidos”. ¡Cuidado! ¡No todo lo que reluce es oro! Tanto en la Torá de Moshé, como entre los Profetas de las Escrituras, como en la boca del Mesías, hay advertencias muy claras contra los profetas falsos. Es fácil ser engañado. Las apariencias pueden engañarnos. Nuestras emociones pueden hacer que creamos en los profetas falsos y que nos metamos en movimientos engañosos.

La Torá de Moshé nos dice cómo podemos saber si los profetas son verdaderos o falsos. Si dicen que la Ley de Moshé pasó a la historia, o que haya sido abolida por medio de “Jesucristo”, son falsos profetas, por muchos milagros que hagan. La regla que tenemos para medir a los profetas, no es si tienen poder o no, sino si su poder, su mensaje y, ante todo, su estilo de vida personal, están de acuerdo con la Torá de Moshé, y con las enseñanzas de nuestro Rebe Yeshúa HaMashiaj. El que enseña que Yeshúa no es el Mesías de Israel es un falso profeta, porque se ha aparatado de la Torá de Moshé que escribe de él en todas las páginas.

La caricatura lamentable, que ha sido muy extendida por el mundo, que presenta a Jesús como el fundador de una nueva religión, no tiene mucho en común con el verdadero Yeshúa HaMashíaj. La Torá de Moshé, los Profetas, y las Escrituras, que incluyen los Escritos Apostólicos, enseñan que:

  • Yeshúa nunca enseñó a sus discípulos a apartarse de Moshé o las costumbres de Israel.
  • Yeshúa nunca fundó una nueva religión ni dijo que sus seguidores lo hicieran.
  • Yeshúa nunca mezcló sus enseñanzas o prácticas con elementos pagano

Por lo tanto, el Cristianismo, que ha hecho todas estas cosas, no es un producto del Mesías de Israel ni de sus seguidores, sino el resultado de una gran apostasía, mencionada por los talmides del Rebe Yeshúa en los Escritos Apostólicos, cf. 2 Pedro 2; Judas; Hechos 20:29-30. Sí Yeshúa hubiera hecho alguna o varias de estas tres cosas, no sería el Mesías prometido a Israel, según las Escrituras inspiradas. Es tiempo de denunciar la mentira que se ha divulgado acerca de ese Justo y Santo, para que el mundo judío y cristiano vea que Él es verdaderamente el que las Escrituras dicen que es. Es tiempo de dejar de dibujar caricaturas del verdadero Mesías y mostrar su cara judía y su apego a la Torá y a las tradiciones judías de la época. Antes de ser entregado a la muerte, todos coincidían en que no había ningún delito en él. No encontraron testigos que pudieran decir nada en contra de él. Era imposible encontrar desobediencia a los mandamientos en este hombre porque ¡no rompió con el shabat, ni con nada de la Torá de Moshé ni con el Judaísmo de la época!

13:4(5) “En pos de HaShem vuestro Elohim andaréis y a El temeréis; guardaréis sus mandamientos, escucharéis su voz, le serviréis y a El os uniréis.” – Esto nos da a entender que el Eterno se está moviendo todo el tiempo, y si no le seguimos nos vamos a quedar atrás. No tenemos una religión estática, monótona, sino viva, expansiva, desarrolladora y evolutiva, que, a pesar de eso no pierde la base, el punto de partida, que es la Torá Escrita y la Torá Viviente. Debemos hacernos la pregunta: ¿Qué está haciendo nuestro Padre celestial en estos momentos? Y luego juntarnos con ese proyecto y colaborar con Él para cumplir con Sus planes. Fuimos creados para cumplir los planes del Eterno y por eso no nos podemos quedar quietos en algo estático, sino tenemos que movernos hacia adelante y siempre buscar la presencia del Eterno y ser sensibles para saber dónde Él camina y seguir en pos de Él y pegarnos a Él todo el tiempo.

En Juan 5:19-20 está escrito:

“Respondió entonces Yeshúa, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.”

13:11(12) “Entonces todo Israel oirá y temerá, y nunca volverá a hacer tal maldad en medio de ti.” – La ejecución del reo de muerte sirve, entre otras cosas, para que el pueblo tema ante el pecado y se mantenga alejado de la idolatría.

Según el Talmud,[1][5] hay dos de los 613 mandamientos que nunca se han aplicado en la historia: el mandamiento -número 443 en nuestra lista- que habla de incendiar a la ciudad de descarriados a la idolatría y eliminar a sus ciudadanos y el mandamiento -número 474 en nuestra lista- que habla de no construir la ciudad de los descarriados, cf. Deuteronomio 13:16 (heb 17).

¿Será que se cumplirán estos dos mandamientos con la segunda venida del Mesías? Él dijo según está escrito en Mateo 5:18:

“Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la Torá hasta que toda se cumpla.”

Estos mandamientos también tendrán que cumplirse antes de la destrucción del cielo y la tierra.

Cuarta aliyá, 14:1-21

14:1  “Vosotros sois hijos de HaShem vuestro Elohim; no os sajaréis ni os rasuraréis la frente a causa de un muerto.” – Aquí los hijos de Israel son llamados hijos del Eterno.

En Isaías 1:2 está escrito:

“Oíd, cielos, y escucha, tierra, porque HaShem habla: hijos crié y los hice crecer, mas ellos se han rebelado contra mí.”

Es obvio que los hijos físicos de Israel son considerados por el Eterno como hijos suyos, incluso los que se hayan rebelado contra Él.

En Juan 11:51-52 está escrito:

“Ahora bien, no dijo esto de su propia iniciativa, sino que siendo el sumo sacerdote ese año, profetizó que Yeshúa iba a morir por la nación (judía); y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Elohim que están esparcidos.”

Las Escrituras enseñan, por un lado, que los hijos de Israel son llamados hijos de Elohim, pero por el otro lado, enseñan que tienen que cumplir ciertos requisitos para llegar a serlo.

En Mateo 5:9, 44-45 está escrito:

“Dichosos los de limpio corazón, pues ellos serán llamados hijos de Elohim… Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos; porque Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.”

Es interesante ver la tensión entre “para que seáis”, y luego “vuestro Padre”. Si Elohim ya era su Padre, ¿por qué tenían que amar a los enemigos para llegar a ser sus hijos? Vemos que hay diferentes significados de la palabra hijo, y el hecho de tener a Elohim por Padre.

En Lucas 6:35-36 está escrito

Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es bondadoso para con los ingratos y perversos. Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso.

Vemos la misma tensión aquí. Se dice “vuestro Padre” a aquellos que necesitan amar y prestar sin esperar nada a cambio para poder llegar a ser hijos de Altísimo. Por un lado ya eran hijos, pero por el otro necesitaban vivir de acuerdo a los mandamientos para llegar a serlo. Comparemos con dos textos escritos después de la resurrección del Mesías.

En Efesios 5:1 está escrito:

“Sed, pues, imitadores de Elohim como hijos amados.”

En Filipenses 2:15a está escrito:

Para que seáisirreprensibles y sencillos, hijos de Elohim sin tacha en medio de una generación torcida y perversa…”

Aquí se encuentran los mismo pensamientos, parecidos a los que fueron presentados por Yeshúa.

Hay una conversación radical entre Yeshúa y algunos de los hijos físicos de Israel en Juan 8:31a, 37, 42a, 44a, 47 donde está escrito:

“Entonces Yeshúa decía a los judíos que habían creído en él… Sé que sois descendientes de Avraham; y sin embargo procuráis matarme porque mi palabra no tiene cabida en vosotros…. Si Elohim fuera vuestro Padre, me amaríais, porque yo salí de Elohim y vine de él… sois de vuestro padre el adversario… El que es de Elohim escucha las palabras de Elohim; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Elohim.”

Este texto nos enseña que no es suficiente ser hijos físicos de Avraham para ser contados como Hijos de Elohim. Estos judíos era hijos físicos de Avraham, circuncidados en la carne, pero no fueron reconocidos como hijos de Elohim por el mismo Mesías, sino todo lo contrario, como hijos del adversario, hasatán. Tenemos que tener en cuenta que la expresión “hijo de belial” significa en el judaísmo uno que es rebelde al Eterno y desobediente a los mandamientos de la Torá.

Según el pensamiento hebreo, el hecho de ser hijo tiene que ver con dos cosas; por un lado significa haber nacido físicamente y ser un heredero genético de aquel que es llamado padre. Y por el otro lado significa ser un representante y un seguidor de alguien. Tener a satán como padre no significa que satán podrá engendrar hijos. De la misma manera, cuando las Escrituras hablan de ser hijo de Elohim, no significa que Elohim pueda engendrar, sino que él es tu origen y que tú eres su representante y su seguidor. Teniendo en cuenta esto, es fácil entender por qué el Mesías y Shaúl enseñan que uno tiene que cumplir los mandamientos de Elohim para llegar a ser un hijo del Padre celestial. De esa manera uno actúa como un buen seguidor y su manera de ser representa la manera de ser de tu Padre celestial, y de esa manera llegas a ser su hijo.

Toma nota de que aquí no estamos hablando del camino a la salvación, sino el camino para llegar a ser un fiel representante de Elohim.

En las Escrituras también hay otro aspecto en cuanto a ser hijo de Elohim – la adopción como hijos.

En Romanos 9:8, 26 está escrito:

“Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Elohim, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes… Y acontecerá que en el lugar donde les fue dicho: “Vosotros no sois mi pueblo”, allí serán llamados hijos del Elohim viviente.”

En Romanos 9:3-4 está escrito:

“Porque desearía yo mismo ser anatema, separado del Mesías por amor a mis hermanos, mis parientes según la carne, que son israelitas, a quienes pertenece la adopción como hijos, y la gloria, los pactos, la promulgación de la Torá, el culto y las promesas.”

Según este texto, el derecho de ser hijos de Elohim pertenece a los hijos físicos de Avraham, Yitsjak e Israel, los judíos, que eran parientes en la carne del shaliaj Shaúl. Es un derecho legal que realmente les pertenece. Pero ese derecho legal tiene una condición para poder ser un hecho real ante el Cielo, la fe en la promesa, aquel Mesías del cual hablan las Escrituras. Este texto enseña que el derecho de ser hijos de Elohim es algo que pertenece a los hijos de Israel. Pero también nos enseña que, de alguna manera, muchos de los hijos de Israel pierden ese derecho por causa de su infidelidad contra HaShem, c.f. Lucas 15.

En Oseas 1:10 está escrito:

“Y el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y sucederá que, en el lugar donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dirá: hijos del Elohim viviente.”

Los hijos de Israel de las diez tribus perdieron el derecho de ser pueblo de Elohim, y por lo tanto no fueron contados más como hijos. Este texto nos enseña, lo mismo que hemos visto antes,  que los israelitas pueden perder lo que les pertenece, por su infidelidad al pacto con HaShem. Pero el profeta habla de una restauración de ese privilegio, y mediante la redención en el Mesías los descendientes de la casa de Israel, que se habían perdido entre las naciones, tendrán de vuelta el derecho de ser llamados hijos de Elohim.

En Juan 1:12-13 está escrito:

“Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Elohim, a los que creen en su nombre, que no fueron engendrados de sangre ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Elohim.”

Según este texto, todos los que reciben a Yeshúa y creen en su Nombre llegan a ser hijos de Elohim. De esa manera son engendrados por Elohim para ser sus hijos. Este texto está hablando tanto a los judíos como a los no judíos. Esta forma de ser hijo de Elohim no se puede obtener por medio de ser descendiente de Israel según la sangre, ni por la voluntad de la carne, ni por la voluntad de ningún hombre, porque es una obra sobrenatural hecha por el mismo Elohim. Obviamente, en este contexto están excluidos como hijos de Elohim, los que reclaman serlo únicamente por medio de ser descendientes físicos de Israel. Necesitan esta experiencia divina, activada por medio de la fe en el nombre de Yeshúa, para poder recibir la potestad de llegar a ser hechos hijos de Elohim.

En Gálatas 4:5 está escrito:

“A fin de que redimiera a los que estaban bajo ley, para que recibiéramos la adopción de hijos. Y porque sois hijos, Elohim ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando ¡Abba! ¡Padre!”

Vemos que los que estaban “bajo ley” necesitaban ser redimidos para poder recibir esa adopción de hijos, que realmente les pertenecía como hijos de Israel, y miembros del pacto. (“Bajo la ley” es una expresión que significa legalismo, y alude a la parte legalista del judaísmo de la época). Este mismo pensamiento podemos también encontrar en Efesios 1:4-5, 12-14a, donde está escrito:

“Nos escogió en él (Mesías) antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Yeshúa el Mesías, conforme al beneplácito de su voluntad… a fin de que nosotros (los israelitas), que fuimos los primeros en esperar en el Mesías, seamos para alabanza de su gloria. En él también vosotros (los gentiles), después de escuchar el mensaje de la verdad, las buenas nuevas de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados con el Espíritu de santidad de la promesa, que nos es dado (a judíos y no judíos que recibieron el mensaje de la verdad) como garantía de nuestra herencia…”

Podemos hacernos la pregunta: ¿No eran Moshé y David, que vivían antes de Yeshúa, verdaderos hijos de Elohim? En el versículo 12 tenemos la respuesta a esta pregunta, como está escrito:

“a fin de que nosotros (los israelitas y sus ancestros), que fuimos los primeros en esperar en el Mesías, seamos para alabanza de su gloria.”

Aquí habla de los que eran los primeros en esperar en el Mesías. Los que esperaban en el Mesías eran los que vivían antes de Yeshúa. Entonces, según este contexto, los que antes estaban esperando al Mesías están incluidos entre los que han sido predestinados desde antes de la fundación del mundo para recibir la adopción como hijos de Elohim, mediante Yeshúa el Mesías, en quien tienen redención mediante su sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de la gracia del Padre, cf. versos 1-7. Entonces los que antes habían estado esperando en el Mesías y habían puesto su confianza en lo que él iba a hacer, fueron considerados como hijos de Elohim por medio de su fe en ese Cordero de Elohim que iba a venir a quitar el pecado del mundo, cf. Juan 1:29.

De la misma manera como nosotros miramos hacia atrás en una obra redentora eterna y terminada con la muerte y resurrección del Mesías, así también ellos miraron hacia el futuro esperando y creyendo en la misma obra salvadora, aunque no tenían todos los detalles tan claros como nosotros. Los que vivían antes de Yeshúa fueron salvos por medio de la fe en el poder redentor de HaShem al igual que nosotros que vivimos después de la primera venida de Yeshúa. Es la misma fe en la misma obra redentora mediante la sangre del Mesías, testificada y afirmada por las Sagradas Escrituras desde el principio hasta el fin.

En Juan 5:39, 46 está escrito:

“Examináis las Escrituras, porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí… Porque si creyerais a Moshé, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.”

En 1 Pedro 1:10-11 está escrito:

“Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que vendría a vosotros, diligentemente inquirieron e indagaron, procurando saber qué persona o tiempo indicaba el Espíritu del Mesías dentro de ellos, al predecir los sufrimientos del Mesías y las glorias que seguirían.“

Según este texto, el Espíritu del Mesías indicaba cosas dentro de los profetas que vivían antes del Mesías. Ellos sabían que el Mesías iba a venir para morir y luego resucitar. El pueblo que recibió el mensaje de los profetas fueron salvos por la fe en HaShem que iba a enviar al Redentor, que los iba a liberar del pecado y de la muerte, cf. Génesis 3:15.

La pregunta surge si estos profetas verdaderamente tenían el Espíritu del Mesías morando dentro de ellos todo el tiempo o si solamente estaba sobre ellos e indicaba cosas dentro de ellos. Es obvio que Moshé y David tenían el Espíritu del Mesías sobre ellos, pero no sé si verdaderamente tenían el Espíritu morando dentro de ellos como nosotros lo estamos experimentando, cf. Juan 14:17; Hechos 5:32; 19:2; Romanos 5:5; 8:9, 11, 15-16; 1 Corintios 3:16; 6:19; 2 Corintios 1:21-22; 5:5; Gálatas 3:2, 14; 4:5; Efesios 1:13-14; 4:23, 30; 5:18; 2 Timoteo 1:14; Hebreos 6:4b; Jacobo 4:5; 1 Juan 1:27; 3:24; 4:13.

En Romanos 8:16 está escrito:

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Elohim.”

Parece ser que los que vivieron y murieron antes de la resurrección del Mesías no podían experimentar en su interior lo que es la regeneración de sus espíritus. Lo tenían “potencialmente”, pero no experimentalmente. Lo tenían en la esperanza, pero no en la experiencia.

Según entiendo, nadie podía experimentar el resultado de la resurrección del Mesías en su interior hasta después de ese evento, cf. 1 Pedro 1:3. Parece ser que fue lo que ocurrió con los discípulos cuando Yeshúa sopló sobre ellos después de su resurrección, cf. Juan 20:22. Ellos experimentaron la nueva creación por el soplo del Hijo de Elohim, al igual que Adam experimentó la vida por primera vez, por un soplo del Eterno. La experiencia de la nueva vida en el Mesías es un resultado de su resurrección, y esa experiencia sobrenatural ocurrió con los discípulos cuando Yeshúa sopló sobre ellos después de haber resucitado. Por lo tanto, los que vivían antes de la resurrección de Yeshúa, no habían podido experimentar la regeneración del espíritu. No podían recibir el Espíritu de Santidad ni como una fuente dentro de sí, cf. Juan 4:14, ni como ríos de agua viva en su interior, cf. Juan 7:37-39; ; 2 Corintios 3.

En Juan 14:16-17 está escrito:

“Y yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Ayudador para que esté con vosotros para siempre; el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve ni le conoce, pero vosotros sí le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros.”

Según mi entendimiento, la fuente dentro del ser humano, de la cual se habla en Juan 4:14, es un resultado de la experiencia de la regeneración del espíritu del hombre, cuando el Espíritu de Padre entra a morar dentro del creyente, en su espíritu. Los ríos de agua viva, de los cuales se hablan en Juan 7:37-39, es la experiencia del sumergimiento (bautismo) en el Espíritu de santidad, que no era posible experimentar antes de que Yeshúa fuese glorificado. Vemos como los talmides del Mesías experimentaron, por primera vez, este sumergimiento espiritual en el día de Shavuot (Pentecostés), según el relato en Hechos 2.

En Gálatas 3:26 está escrito:

“Pues todos sois hijos de Elohim mediante la fe en el Mesías Yeshúa.”

En Romanos 8:14-15 está escrito:

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Elohim, los tales son hijos de Elohim. Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos ¡Abba! ¡Padre!”

En 1 Juan 3:1-2, 10; 5:2 está escrito:

“Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Elohim; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Amados, ahora somos hijos de Elohim y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos como él es… En esto se reconocen los hijos de Elohim y los hijos del adversario: todo aquel que no practica la justicia (expresada en la Torá), no es de Elohim: tampoco aquel que no ama a su hermano… En esto sabemos que amamos a los hijos de Elohim: cuando amamos a Elohim y hacemos sus mandamientos.”

Los Escritos Apostólicos enseña los que creen en Yeshúa reciben la adopción como hijos de Elohim. En el momento de recibir a Yeshúa, el espíritu del hombre es regenerado y el Espíritu de Elohim entra a morar dentro de su cuerpo que se convierte en un templo santo.

Pero al mismo tiempo vemos que la adopción como hijos de Elohim contiene una connotación futura. No nos hemos convertido en hijos de Elohim totalmente, puesto que nuestros cuerpos no han sido transformados todavía, según Romanos 8:19, 21, 23b donde está escrito:

“Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Elohim… la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Elohim… Aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.”

Sumario:

  • Los hijos de Israel son llamados hijos de Elohim por ser parte de los pactos.
  • Ser hijo significa por un lado ser parte de un pacto familiar y por el otro ser un

imitador fiel y un representante del padre.

  • Solamente los hijos de Israel, que son creyentes en el Mesías redentor, serán

finalmente reconocidos como hijos de Elohim.

  • Uno puede ser hijo de Elohim en un nivel sin serlo en otro nivel más alto.
  • Los santos que vivían antes de Yeshúa fueron salvos por medio de la fe en El que

había prometido la venida del Mesías sufriente, pero no podían experimentar la

regeneración de sus espíritus, porque el Mesías Yeshúa todavía no había

resucitado.

  • Para poder ser hijo de Elohim, mediante la regeneración del espíritu, hay que

recibir a Yeshúa HaMashíaj.

  • No seremos plenamente hijos de Elohim hasta la segunda venida del Mesías

Como dijimos antes, ser un hijo no significa obligatoriamente, que uno haya sido engendrado en el sentido biológico, sino puede significar ser un seguidor, un imitador, un discípulo y un representante. Por lo tanto, los jueces de Israel son también llamados “hijos de Elohim” por haber recibido puestos de autoridad y representan al Eterno en la sociedad, cf. Salmo 82.

El rabino Yehudá dijo: “Cuando os comportáis como hijos sois llamados hijos; si no, sois llamados esclavos del Eterno”. Rabí Meír decía: “De todas formas sois “hijos” pues se dice: “Son hijos insensatos”, cf. Jeremías 4:22; Deuteronomio 32:20.

14:2 “Porque eres pueblo santo para HaShem tu Elohim; y HaShem te ha escogido para que le seas un pueblo de su exclusiva posesión de entre los pueblos que están sobre la faz de la tierra. No comerás nada abominable.” – La santidad tiene mucho que ver con lo que comemos. Hay una diferencia entre lo que está permitido comer a los hijos de Israel y a las demás naciones. Esta diferencia de comida es debida a la diferencia entre el nivel de santidad de los hijos de Israel y los demás pueblos.

14:8 “Y el cerdo, aunque tiene la pezuña dividida, no rumia; será impuro para vosotros. No comeréis de su carne ni tocaréis sus cadáveres.” – Aquí está escrito que el cerdo es impuro “para vosotros”, es decir para los hijos de HaShem, los hijos de Israel, cf. 14:1-2, no para los demás. Según Rashí, la prohibición de tocar los cadáveres de estos animales es sólo durante el tiempo de las fiestas.

14:10 “pero no comeréis nada que no tenga aletas ni escamas; será impuro para vosotros.” – Los animales marítimos que no tienen aletas ni escamas son impuros para los hijos de HaShem, no para los demás. Esta escritura nos enseña que sólo para los hijos del Eterno, el pueblo de Israel, estos animales son prohibidos. Ahora, si una persona, de origen gentil, que se ha convertido al Elohim de Israel por medio de Yeshúa HaMashíaj, ya no está fuera de Israel, como dicen las Escrituras en Romanos 11:17, 24; Efesios 2:11-19; 3:1-7, entonces estos mandamientos le aplican, porque ha sido apartado de los demás pueblos para ser diferente, y esa diferencia se notará aun en su manera de comer. Estos mandamientos son para los hijos de Elohim, verso 1, y todos los que son hijos de Elohim tienen la obligación de seguir estas reglas de kashrut para ser santos. Sin embargo, a los que no son israelitas de nacimiento ni de conversión, (incluyendo la conversión mesiánica), no se les puede obligar a cumplir estos mandamientos.

14:21 “No comeréis ningún animal que se muera. Lo podrás dar al forastero que está en tus ciudades, para que lo coma, o lo podrás vender a un extranjero, porque tú eres un pueblo santo a HaShem tu Elohim. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.” – La palabra que ha sido traducida como “que se muera” es la palabra hebrea “nevelá”.[1][6] La Enciclopedia Judaica[1][7] enseña:

NEVELÁ (Heb. “cadáver”), un sustantivo descriptivo para cualquier animal, pájaro o criatura que haya muerto como un resultado de cualquier otro proceso que no sea una matanza ritual válida (shejitá).

El Pentateuco prohíbe el consumo de ese tipo de carne, que puede ser dada a un extranjero residente, o vendida a un no judío (Deuteronomio 14:21; ver también Pes. 21b). El castigo de comer nevelá sólo se aplica sobre animales “limpios” (Meil. 16a; Maim. Yad, Ma’akhalot Asurot, 4:17) y no está añadiendo al castigo normal por comer animales “impuros”.

La nevelá es también una de las categorías principales de impureza ritual (tumá), y si es tocada o llevada causa impureza ritual (Lev. 11:39-40; Maim. Yad, She’ar Avot ha-Tumá, 1–3).

Un extranjero gentil que reside en Israel que ha aceptado no hacer idolatría puede comer animales puros no degollados según la Halajá. Pero como los gentiles convertidos por Yeshúa HaMashiaj ya no son extranjeros ni advenedizos, cf. Efesios 2:19, las normas de kashrut de la Torá también aplican sobre ellos. Ellos no podrán comer animales que se hayan muerto, ni cocinar carne de un animal limpio en la leche de su madre. Algunos consideran que aquí se trata solamente de no cocer una cria en la leche de su madre, pero surge la pregunta si este mandamiento no debe entenderse como un ejemplo de un principio general de no cocer o comer la carne junto con la leche. Así se ha interpretado en el judaísmo tradicional durante miles de años.

Quinta aliyá, 14:22-29

14:22 “Diezmarás fielmente todo el producto de tu sementera, lo que rinde tu campo cada año.” – Esto se refiere al primer diezmo, en hebreo “maaser rishón”, que se entrega a los levitas que lo pueden comer en cualquier lugar, cf. Números 18:26.

14:23 “Y comerás en la presencia de HaShem tu Elohim, en el lugar que Él escoja para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu mosto y de tu aceite, y los primogénitos de tus vacas y de tus ovejas, para que aprendas a temer siempre a HaShem tu Elohim.” – Aquí se habla del segundo diezmo, en hebreo “maaser shení”, que se come en Yerushalayim durante los años primero, segundo, cuarto y quinto del ciclo de siete años.

14:26 “Y podrás gastar el dinero en todo lo que tu corazón apetezca: en vacas u ovejas, en vino o licor, o en cualquier otra cosa que tu corazón desee; allí comerás en presencia de HaShem tu Elohim, y te alegrarás tú y tu casa.” – La Torá no prohíbe tomar bebidas alcohólicas. Este texto menciona dos tipos de bebidas alcohólicas, primero el vino, en hebreo “yain”,[1][8] que viene de una raíz que significa “fermentar” y, por lo tanto, no puede referirse al jugo de uva sin alcohol que se llama “tirosh”[1][9]  en hebreo. Luego está la palabra traducida en RV y LBLA como “sidra”, que es la palabra hebrea “shejar”[1][10] que significa “bebida embriagante”, “licor”. Estas bebidas están permitidas ingerir en la ciudad más santa delante del Eterno juntamente con la comida con el fin de alegrarse delante de HaShem. Sin embargo, las Escrituras prohíben embriagarse. Una buena regla para una persona adulta es no tomar más de un vaso de vino de 12 grados de alcohol o dos vasos de 6 grados. Pero si alguien es afectado con menos cantidad, debe ser más cuidadoso.

Al hacer un estudio minucioso del tema, uno se da cuenta de que el límite de las Escrituras no es la total abstención del alcohol, sino el abuso del mismo, cf. Levítico 10:9; Deuteronomio 14:26; 21:20; Salmo 104:15; Proverbios 20:1; 21:17; 23:20, 29:35; 31:4, 6; Isaías 5:11; 28:7; Jeremías 35; Daniel 5:21; Oseas 4:11; Juan 2:10; Ef. 5:18; 1 Timoteo 3:3, 8; 5:23; Tito 1:7; 2:3.Un judío no bebe el vino de los gentiles, cf. Daniel 1:5, 8.

14:28-29 “Al fin de cada tercer año, sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año y lo depositarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni herencia contigo, y el forastero, el huérfano y la viuda que habitan en tus ciudades, y comerán y se saciarán, para que HaShem tu Elohim te bendiga en toda obra que tu mano haga.” – Aquí se habla del diezmo para los pobres en hebreo “maaser aní”. El levita recibe el primer diezmo y los pobres reciben el segundo diezmo en los años tercero y sexto del ciclo shmitá. El comentario “Torá con Rashí”,[1][11] dice:

“El diezmo (maaser) es la porción del producto agrícola que debe separarse cada año y entregarse a sus respectivos destinatarios. Los diezmos se dividen en tres partes: primer diezmo (maaser rishón), segundo diezmo (maaser shení) y diezmo del pobre (maaser aní). Su orden de separación es el siguiente: primero se separa la trumá (“porción separada”) y es entregada directamente al kohén. Luego se separa el maaser rishón, el cual es entregado al leví; de aquí el leví separa la parte llamada trumat maaser y se la entrega al kohén (ver Núm 18:26). Tercero, se separa el maaser shení y es llevado a Yerushalayim para ser ingerido allí; esto es realizado el primero, segundo y cuarto y quinto años del ciclo agrícola de siete años (ver. Deuteronomio 14:22-26). En el tercero y sexto años, en lugar del maaser shení se separa el maaser aní, el cual es entregado a los pobres (Deuteronomio 14:28-29). En el séptimo año no se separan los diezmos.”

Sexta aliyá, 15:1-18

15:1  “Al final de siete años harás una remisión.” – El año de remisión fue creado para ayudar a equilibrar la desigualdad social dentro de la gran Familia de Israel. La Torá nos presenta aquí tres casos en cuanto a la pobreza:

1-      15:4-6 “No habrá menesteroso entre vosotros… si sólo escuchas fielmente la voz de HaShem tu Elohim…” – La perfecta obediencia a los mandamientos produciría un alto nivel de bienestar en todo el pueblo de Israel de manera que nadie necesitará tomar préstamos. Al contrario, darán préstamos a muchas naciones.

2-      15:7-10 – “Si  hay un menesteroso contigo…” – En este nivel inferior de obediencia habrá posibilidades de que hayan pobres entre los israelitas. En tal caso hay una obligación a darles o prestarles lo suficiente para cubrir sus necesidades, pero no sus caprichos. Si el pobre no puede devolver el préstamo se le perdonará la deuda en el año de remisión.

Hay muchos textos que hablan de ser generoso con el pobre, cf. Salmo 37:25-26; 41:1-3; 112:5; Proverbios 14:31; 17:5; 19:17; 21:13; 22:9; 28:27; 31:20; Mateo 5:42; Marcos 10:21; Lucas 6:35; 18:22; Romanos 12:13; Efesios 4:28; Hebreos 13:16. La ayuda social es una parte importante del judaísmo.

3-      15:11-18 “Porque nunca faltarán pobres en tu tierra…” – En este nivel de falta de obediencia, la Torá muestra como nunca van a faltar los pobres entre nosotros y por eso estamos ordenados a ayudarles. Incluso podía haber tanta pobreza que algunos son vendidos como esclavos. En tal caso tendrían que ser liberados en el año de remisión con un buen dinerito de despido. El resultado de esta generosidad es que Elohim nos bendice en todo lo que hagamos.

Séptima aliyá, 15:19 – 16:17

15:19-23 “Todo primogénito que nazca de tu ganado… lo comerás… en el lugar que HaShem escoja.” – Los primogénitos de los rebaños y de los ganados no pueden ser aprovechados para otra cosa que comida para la familia de un kohén en el templo, o en las ciudades en el caso de que tuvieran algún defecto, cf. Números 18:8-19. Hoy en día en Israel, como no hay templo, los primogénitos de estos animales son marcados y dejados junto con el resto de los rebaños y ganados hasta su muerte natural, y no se saca ningún beneficio de ellos.

16:1 “Guardarás el mes del Aviv y harás Pesaj a HaShem tu Elohim, porque en el mes del Aviv HaShem tu Elohim te sacó de Egipto de noche.” – En tres ocasiones la Torá menciona las fiestas sagradas: en Levítico 23, para citarlas en el orden correcto del anuario; en Números 28, para enseñar los sacrificios que hay que ofrecer; y en Deuteronomio 16, para resaltar el deber de Israel para hacer peregrinajes a Yerushalayim.

“de noche” – En Números 33:3 está escrito que salieron el día siguiente del sacrificio de pesaj a la vista de todos los egipcios. Rashí resuelve esta aparente contradicción diciendo que este versículo dice que salieron de noche porque fue de noche que el Faraón les dio permiso para salir, cf. Éxodo 12:31.

16:2 “Y sacrificarás la Pascua a HaShem tu Elohim de tus rebaños y de tus manadas, en el lugar que HaShem escoja para poner allí su nombre.” – No se puede sacrificar el cordero de Pesaj fuera de Yerushalayim. Los que hoy en día comen cordero durante Pesaj están quebrantando la Torá porque no hay templo.

16:7  “Y la asarás y la comerás en el lugar que HaShem tu Elohim escoja. Luego, por la mañana, regresarás a tu habitación.” – Según Rashí, la mañana se refiere a la mañana del segundo día de la fiesta, es decir la mañana del 16 de Nisán. Durante el shabat de la fiesta, el 15 de Nisán, está prohibido salir fuera de los límites de la ciudad. Además los varones tenían que estar presentes en el templo durante la ofrenda de ascensión de la fiesta en la mañana del 15 de Nisán.

16:8  “Seis días comerás pan sin levadura, y en el séptimo día habrá una retención para HaShem tu Elohim. Ningún trabajo harás en él.” – Aquí hay una aparente contradicción al texto de Éxodo 12:15 que dice que hay que comer panes sin levadura durante siete días. Rashí da dos posibles interpretaciones para resolver esto. Por un lado dice que durante siete días se puede comer pan ázimo de la vieja cosecha y durante seis días de la nueva. La nueva cosecha del año no se podía utilizar hasta después de la presentación de la ofrenda de un ómer de cebada en el templo. Por lo tanto sólo quedaban seis días para comer panes sin levadura de la nueva cosecha del año.

Por el otro lado, Rashí se basa en la octava regla de interpretación de Ismael que dice: “Todo lo que estaba incluido dentro de un enunciado general y que luego fue destacado específicamente para enseñar algo, no fue destacado solamente para enseñar algo con respecto a sí mismo, sino también a todo lo implicado en el enunciado general”. Esta interpretación enseña que no es obligatorio comer pan sin levadura el séptimo día, y entonces tampoco es obligatorio comer pan durante el resto de los días, excepto la primera noche, que explícitamente fue ordenado en las Escrituras, cf. Éxodo 12:18.

16:9 “Siete semanas contarás; comenzarás a contar siete semanas desde el momento en que empieces a meter la hoz a la mies.” – La celebración de shavuot, la fiesta de las semanas, está relacionada con Pesaj, es la conclusión de Pesaj. La celebración de pesaj y los panes sin levadura se hace en recuerdo de la libertad de la muerte de los primogénitos y la esclavitud en Egipto. Pero esa libertad no es perfeccionada hasta que la Torá es entregada en Sinái, lo cual se celebra en Shavuot. La libertad no es completa sin la Torá que fue dada siete semanas más tarde.

16:11 “Y te alegrarás delante de HaShem tu Elohim, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habita en tus ciudades, y el forastero, el huérfano y la viuda que están en medio de ti, en el lugar donde HaShem tu Elohim escoja para poner allí su nombre.” – No hay ningún mandamiento que ordene que el pueblo esté alegre en Pesaj, sólo en Shavuot y Sukot. Esto nos enseña que la alegría por la libertad no es cumplida hasta la entrega de las normas dadas del cielo, por medio de las cuales el hombre es verdaderamente libre para saber lo que está permitido y lo que está prohibido. Esos límites producen libertad porque así sabemos en qué área nos podemos mover sin peligro, como está escrito en Jacobo (Stg.) 1:25 y 2:12:

“Pero el que mira atentamente a la Torá perfecta, la de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será dichoso en lo que hace… Así hablad y así proceded, como los que han de ser juzgados por la Torá de la libertad.

16:14 “Y te alegrarás en tu fiesta, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita y el forastero, el huérfano y la viuda que están en tus ciudades.” – Pesaj no es para el extranjero, sólo para los israelitas. Sukot es para todo el mundo, también para las naciones fuera de Israel. Por eso, durante el reinado mesiánico, todas las naciones de la tierra estarán obligadas a subir a Yerushalayim para celebrar Sukot una vez al año, como está escrito en el profeta Zacarías 14:16-19:

“Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Yerushalayim subirán de año en año para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Yerushalayim para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos. Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos no habrá lluvia; será la plaga con la cual HaShem herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Este será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos.”

16:15 “Siete días celebrarás fiesta a HaShem tu Elohim en el lugar que escoja HaShem; porque HaShem tu Elohim te bendecirá en todos tus productos y en toda la obra de tus manos; por tanto, estarás realmente alegre.” – La palabra hebrea para fiesta es “jag”.[1][12] Viene de una raíz que significa moverse en círculo. Esto habla de las danzas alegres que se hacen en las fiestas hebreas. En la celebración de Sukot hay muchísima alegría y el motivo es, según este texto, por la bendición material que el Eterno ha dado durante las cosechas del verano. Esto también nos enseña acerca de la gran alegría que habrá durante la celebración milenaria de Sukot por todas aquellas personas que se habrán cosechado para el Reino de los cielos de todas las naciones de la tierra.

16:17 “Cada hombre dará lo que pueda, de acuerdo con la bendición que HaShem tu Elohim te haya dado.” – Todo varón estaba obligado a llevar sacrificios al templo el primer día de cada fiesta. La alegría no puede ser completa sin generosidad, como está escrito en Hechos 20:35b:

“Más dichoso es dar que recibir.”

Mashiaj en esta parashá

11:28 “Y la maldición, si no escucháis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim, sino que os apartáis del camino que os ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no habéis conocido.” – Yeshúa dijo: “Yo soy el camino”, cf. Juan 14:6. Así que, el camino del cual Moshé está hablando no es solamente la obediencia a los mandamientos, sino el carácter, la vida y la conducta del Mesías Yeshúa. El que se aparta de Yeshúa, el Camino, después de haberlo conocido, tendrá maldición y finalmente perderá su salvación.

12:23 “la sangre es la vida, y no comerás la vida con la carne.” – Está prohibido comer la sangre de los animales, porque la vida está en la sangre. Sin embargo, tendrá la vida eterna todo aquel que recibe la sangre del Mesías, que es su vida, lo cual tiene que ver con el resultado de su sacrificio, y también con la vida espiritual de la Torá, porque Yeshúa es la Torá Viviente.

15:2 “Así se hará la remisión: todo acreedor hará remisión de lo que haya prestado a su prójimo; no lo exigirá de su prójimo ni de su hermano, porque se ha proclamado la remisión de HaShem.” – En el séptimo año el pobre es liberado de toda deuda e incluso de toda esclavitud. De la misma manera cuando vuelva el Mesías para el séptimo milenio desde Adán, todos los que han puesto su esperanza en él experimentarán la plena libertad de las deudas causadas por todos sus pecados y la libertad eterna de la esclavitud del pecado y de la muerte.

15:19, 21 “Todo primogénito… consagrarás al Eterno… lo comerás” – Yeshúa fue el primogénito hijo de Miryam, su madre, y por eso fue consagrado al Eterno. Fue destinado para ser “comido” por todos sus seguidores para que su vida fuera parte de todos nosotros.

16:2 “Y sacrificarás la Pascua a HaShem tu Elohim de tus rebaños y de tus manadas, en el lugar que HaShem escoja para poner allí su nombre.” – Yeshúa es el Cordero de Elohim, cf. Juan 1:29, 36, y por eso tuvo que ser sacrificado en Yerushalayim, el lugar escogido por el Eterno.

16:4 “de la carne que sacrifiques en la tarde del primer día, no quedará nada para la mañana.” – Yeshúa tuvo que morir a la misma hora que el sacrificio del cordero pascual. Cuando llegó la noche ya estaba muerto y los hijos de Israel se reunían para comer el cordero de pesaj. No podían dejar nada para la mañana siguiente. Esto nos enseña que tenemos que apropiarnos de toda lo que nos da la muerte de Yeshúa y saciarnos de sus consecuencias, como está escrito en Juan 6:54-57, 63:

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.”

“no quedará nada” – Este texto de la Torah un indicio de que Yeshúa pasó por el lago de fuego y el primer hombre fue eliminado.

16:9 “el momento en que empieces a meter la hoz a la mies” – Llegó el día de la resurrección, simbolizado por la primera cosecha de cebada que se presentaba en el templo el día después del shabat después de Pesaj. Y así hay nueva vida para el hombre.

El segundo hombre fue levantado de entre los muertos. Todos los que son del Mesías ya han sido participantes de los beneficios de lo que él pasó cuando murió y resucitó. Sin embargo en su segunda venida van a poder apropiarse plenamente de los resultados extraordinarios de esta obra maravillosa de redención.

16:9 “siete semanas” – Hubo siete semanas entre la salida de Egipto hasta la entrega de la Torá en Sinai. Egipto simboliza el huerto del Edén, según Génesis 13:10. De la misma manera, entre la salida del huerto del Edén, de los primero hombres, hasta la entrega de la nueva Torá, habrá siete mil años, mil años por semana. Ahora han pasado casi 6000 años desde Adam y Javá, y luego habrá 1000 años de shabat antes de que pasen los cielos y la tierra, cf. Revelación 20-21.  La nueva Torá será entregada después de la destrucción de los cielos y la tierra, porque la Torá que tenemos ahora sólo seguirá teniendo vigencia hasta que pasen el cielo y la tierra, cf. Mateo 5:18. Pero luego habrá una Torá nueva para los nuevos cielos y la nueva tierra donde morará la justicia.

¡Baruj HaShem!

En esta Parashá se encuentran los mandamientos 436 – 490 de los 613:

436. Precepto de destruir un ídolo y a aquel que lo sirva, Deuteronomio 12:2.

437. Precepto de traer una ofrenda obligatoria o una voluntaria en la primera festividad que se le presente a la persona, Deuteronomio 12:5-6.

438. Precepto de ofrecer todas las ofrendas en el Santuario y no fuera de él, Deuteronomio 12:14.

439. Precepto de redimir animales consagrados que han sufrido algún defecto, Deuteronomio 12:15.

440. Precepto de degollar a los animales, Deuteronomio 12:21.

441. Precepto de llevar las ofrendas al Templo desde fuera de la Tierra de Israel, Dt12:26.

442. Precepto de examinar exhaustivamente a los testigos, Deuteronomio 13:15.

443. Precepto de quemar una ciudad que hace idolatría, Deuteronomio 13:17.

444. Precepto de examinar un ave para que pueda ser ingerida, Deuteronomio 14:11.

445. Precepto de dar el segundo diezmo (maaser shení), Deuteronomio 14:22.

446. Precepto de dar el diezmo al pobre en lugar del segundo diezmo en el tercer año, Dt 14:28.

447. Precepto de presionar a un gentil para que pague su deuda, Deuteronomio 15:3.

448. Precepto de perdonar una deuda cuando llega el séptimo año (shemitá), Deuteronomio 15:3.

449. Precepto de dar caridad (tsedaká), Deuteronomio 15:8.

450. Precepto de dar una gratificación a un esclavo judío cuando se lo deja libre, Dt15:14.

451. Precepto de alegrarse en las festividades, Deuteronomio 16:14.

452. Precepto de presentarse en el Santuario en las festividades, Deuteronomio 16:16.

453. Prohibición de borrar libros sagrados o el Nombre de Elohim, así como de destruir recintos sagrados, Deuteronomio 12:4.

454. Prohibición de ofrecer ofrendas fuera del Santuario, Deuteronomio 12:13.

455. Prohibición de comer del segundo diezmo (maaser shení) de grano fuera de Yerushalayim, Deuteronomio 12:17.

456. Prohibición de beber del segundo diezmo de vino fuera de Yerushalayim, Deuteronomio 12:17.

457. Prohibición de consumir del segundo diezmo de aceite fuera de Yerushalayim, Dt 12:17.

458. Prohibición de comer un animal primerizo, que no tiene defecto, fuera de la ciudad de Yerushalayim, Deuteronomio 12:17.

459. Prohibición de comer una ofrenda de pecado (jatat) o una ofrenda de culpa (asham) fuera del Templo, Deuteronomio 12:17.

460. Prohibición de comer la carne de una ofrenda de ascensión (olá), Deuteronomio 12:17.

461. Prohibición de comer de la carne de una ofrenda de menor grado de santidad (kodashim kalim) antes de que su sangre sea rociada, Deuteronomio 12:17.

462. Prohibición para los kohanim de comer de las primicias (bikurim) antes de colocarlas en el Atrio del Santuario (azará), Deuteronomio 12:17.

463. Prohibición de abandonar a los leviim al no darles regalos, Deuteronomio 12:19.

464. Prohibición de comer un miembro de un animal vivo, Deuteronomio 12:23.

465. Prohibición de añadir a los preceptos de la Torá, Deuteronomio 12:32 (heb 13:1).

466. Prohibición de reducir de los preceptos de la Torá, Deuteronomio 13:1.

467. Prohibición de escuchar a alguien que profetiza en nombre de la idolatría, Deuteronomio 13:4.

468. Prohibición de amar a una persona que incite a la idolatría, Deuteronomio 13:9.

469. Prohibición de no odiar a una persona que incite a la idolatría, Deuteronomio 13:9.

470. Prohibición de rescatar a una persona que incite a la idolatría, Deuteronomio 13:9.

471. Prohibición para una persona incitada a la idolatría de hablar en favor de una persona que incita a la idolatría, Deuteronomio 13:9.

472. Prohibición para una persona incitada a la idolatría de no hablar en contra de una persona que incita a la idolatría, Deuteronomio 13:9.

473. Prohibición de incitar a alguien a la idolatría, Deuteronomio 13:12.

474. Prohibición de reconstruir una ciudad que ha hecho idolatría, Deuteronomio 13:17.

475. Prohibición de beneficiarse de la riqueza de una ciudad que ha hecho idolatría, Dt 13:18.

476. Prohibición de hacerse cortes como lo hace un idólatra, Deuteronomio 14:1.

477. Prohibición de arrancarse los cabellos en señal de duelo, Deuteronomio 14:1.

478. Prohibición de comer de las ofrendas de animales descalificados, Deuteronomio 14:3.

479. Prohibición de comer saltamontes no kasher o cualquier insecto alado, Deuteronomio 14:19.

480. Prohibición de comer de cualquier animal que murió por sí mismo, Deuteronomio 14:21.

481. Prohibición de pedir el pago de un préstamo cuando llegó el séptimo año (shemitá), Dt 15:3.

482. Prohibición de abstenerse de dar a un pobre lo que necesita, Deuteronomio 15:7.

483. Prohibición de abstenerse de prestar dinero debido al séptimo año (shemitá), Dt 15:9.

484. Prohibición de dejar libre a un siervo judío con las manos vacías, Deuteronomio 15:14.

485. Prohibición de hacer trabajar a animales consagrados, Deuteronomio 15:19.

486. Prohibición de trasquilar animales consagrados, Deuteronomio 15:19.

487. Prohibición de comer sustancias leudadas (jametz) después del mediodía de la víspera de Pésaj, Deuteronomio 16:3.

488. Prohibición de dejar sobrantes de la ofrenda festiva (jaguigá) de Pesaj hasta el tercer día, Deuteronomio 16:4.

489. Prohibición de ofrecer la ofrenda de Pésaj en un altar propio, Deuteronomio 16:5.

490. Prohibición de ir a Yerushalayim en una festividad sin llevar una ofrenda animal, Dt 16:16.

 

Parashá 46 Ékev

י״ד באב ה׳תשע״ד (August 10, 2014) por  
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Parashá 46 Ékev

Deuteronomio 7:12 – 11:25

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa

Aliyás de la Torá:

  1. 7:12 – 8:11
  2. 8:12 – 9:3
  3. 9:4-29
  4. 10:1-11
  5. 10:12-22
  6. 11:1-9
  7. 11:10-25
  8. Maftir: 11:22-25

Haftará: Isaías 49:14 – 51:3

Los Escritos Apostólicos: Revelación 5:1 – 7:8

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. Revelación 5:1-7
  2. Revelación 5:8-14
  3. Revelación 6:1-8
  4. Revelación 6:9-17
  5. Revelación 7:1-8

Ékev

Significa, entre otras muchas cosas: “consecuencia”.

Comentarios

Primera aliyá, 7:12 – 8:11

7:12-16a “Y como consecuencia de que escuchéis estos decretos (mishpatim) y los guardéis y los cumpláis, HaShem tu Elohim guardará su pacto contigo y su misericordia que juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará; también bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu mosto, tu aceite, el aumento de tu ganado y las crías de tu rebaño en la tierra que Él juró a tus padres que te daría. Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá varón ni hembra estéril en ti, ni en tu ganado. Y HaShem apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian. Y destruirás a todos los pueblos que HaShem tu Elohim te entregue” – Estos versículos enseñan que hay condiciones para que HaShem guarde, con los hijos de Israel, el pacto que juró a sus padres. También hablan de las consecuencias de la fidelidad al pacto. Hay unas condiciones y unas consecuencias. Las condiciones son las siguientes:

-          Oír y obedecer (shamá) los mishpatim (leytes sociales).

-          Guardar (shamar) los mishpatim.

-          Cumplir (asá) los mishpatim.

Las consecuencias son:

-          HaShem guardará su pacto con Israel.

-          HaShem guardará su misericordia con Israel.

-          HaShem amará a Israel.

-          HaShem bendecirá a Israel.

-          HaShem multiplicará a Israel.

-          HaShem bendecirá los hijos de los israelitas.

-          HaShem bendecirá los productos agrícolas de los israelitas.

-          HaShem bendecirá la producción de los animales de los israelitas.

-          Los israelitas tendrán más bienestar que otros pueblos.

-          No habrá esterilidad en los hombres o en los animales israelitas.

-          No habrá enfermedad entre los israelitas.

-          Las enfermedades alcanzarán los enemigos de Israel.

-          Los israelitas tendrán poder para exterminar las siete naciones

Las condiciones para obtener los beneficios del pacto en primer lugar tienen que ver con la fidelidad a las leyes que tienen que ver con el amor al prójimo. La obediencia a los mishpatim, que son las leyes sociales, es una condición para poder recibir el amor de HaShem. Esto nos enseña que el amor que HaShem muestre a nosotros está relacionado con el amor que mostremos al prójimo. El mismo principio se encuentra en los Escritos Apostólicos, donde vemos que el amor que mostramos hacia el prójimo es un reflejo del amor que tenemos hacia el Padre, como está escrito en 1 Juan 3:14, 23; 4:8, 12, 20:

“Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte… Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Yeshúa el Mesías, y nos amemos unos a otros como Él nos ha mandado… El que no ama no conoce a Elohim, porque Elohim es amor… Si alguno dice: Yo amo a Elohim, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Elohim a quien no ha visto.”

La relación entre nosotros y el prójimo determina nuestra relación con el Padre. Es imposible servir al Eterno sin amar a los hermanos. Es imposible sacar los beneficios del pacto sin estar bien con los demás.

“Y HaShem apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian.” – La sanidad divina es una consecuencia de la obediencia a las leyes sociales, los mishpatim. Si hay una relación armoniosa entre los integrantes del pacto, tendremos todos los beneficios del pacto, que también incluyen la prosperidad económica, la sanidad divina y el poder sobre los enemigos, incluso los demonios. Si tenemos relaciones de enemistad entre nosotros, no podremos hacer frente a los demonios. Si no nos tratamos bien tendremos enfermedades que no van a sanar, escasez económica y sequía espiritual.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “amar” es “ahav”, que significa: “amar”, “desear”, “querer”, “enamorarse”, “sentir cariño, afecto y afección”; “sentir pasión”, “gustar”, “ser leal”, “ser adicto”. Hay dos tipos generales de amor:

-         Amor condicional – que ama dependiendo de las actitudes, de la manera de ser o del comportamiento del otro. Tenemos un ejemplo en las palabras del Rebe en Juan 14:23 donde está escrito:

“Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará…”

-   Amor incondicional – que ama independiente de las actitudes, de la manera de ser o del comportamiento del otro. Tenemos un ejemplo de ese amor en Deuteronomio 7:7-8 donde está escrito:

“HaShem no os deseó ni os escogió por ser vosotros más numerosos que otro pueblo, pues erais el más pequeño de todos los pueblos; mas porque HaShem os amó y guardó el juramento que hizo a vuestros padres, HaShem os sacó con mano fuerte y os redimió de casa de servidumbre, de la mano de Faraón, rey de Egipto”

Otro ejemplo se encuentra en Romanos 5:6-10 donde está escrito:

“Porque Mashiaj, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.Mas Elohim muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Mashiaj murió por nosotros.Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Elohim por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”

En el texto de Devarim, que nos ocupa, vemos que el pacto es condicional, de manera que el pueblo tiene que cumplir con los mandamientos para mantenerse dentro del pacto. La idolatría rompe el pacto entre el Eterno e Israel al igual que el adulterio rompe el pacto matrimonial entre los cónyuges. El que comete adulterio quiebra el pacto matrimonial.

El judío que no cumple con el mandamiento de la circuncisión se sale del pacto de la circuncisión y no puede aprovecharse de sus beneficios. En un pacto hay condiciones para ambas partes.

El pacto que HaShem hizo con Avraham en Génesis 15 es incondicional. Por medio de ese pacto HaShem puso su propia existencia en juego. Si Él no cumple sus promesas dadas en ese pacto dejará de ser. Esa es la razón por la que Él mismo toma la iniciativa para cambiar el corazón del pueblo de Israel para que guarden sus mandamientos, con el fin de que las promesas dadas en el pacto puedan ser cumplidas, como está escrito en Ezequiel 36:22-27:

“Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice Adonai HaShem: ‘No es por vosotros, casa de Israel, que voy a actuar, sino por mi santo nombre, que habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. ‘Vindicaré la santidad de mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual vosotros habéis profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que yo soy el HaShem’–declara Adonai HaShem– ‘cuando demuestre mi santidad entre vosotros a la vista de ellas. ‘Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. ‘Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. ‘Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos (jukim), y que guardéis mis ordenanzas (mishpatim), y los pongáis por obra.”

En Deuteronomio 7:9 está escrito:

“Él guarda el pacto y la bondad con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos”

Esto nos enseña que el pacto sinaítico es condicional. Por otro lado, hay una profecía que dice que Israel seguirá siendo un pueblo mientras existan las leyes naturales, como está escrito en Jeremías 31:35-36:

“Así dice HaShem, el que da el sol para luz del día, y las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, el que agita el mar para que bramen sus olas; HaShem de los ejércitos es su nombre: Si se apartan estas leyes de mi presencia–declara HaShem– también la descendencia de Israel dejará de ser nación en mi presencia para siempre.”

¿Será que Israel no dejará de ser fiel al pacto? Si la existencia de Israel depende de su fidelidad al pacto ¿cómo puede HaShem prometer que Israel nunca dejará de ser? La respuesta es: por causa del remanente. Lo que causó que estas promesas pudieran ser establecidas, es la existencia de un remanente fiel, un grupo reducido dentro de Israel. Siempre ha habido, y siempre habrá, un remanente fiel al pacto. Ese remanente ha sido, y sigue siendo, la salvación para el resto del pueblo. Sin ese remanente, Israel hubiera sido destruido como Sedom, según Isaías 1:9 donde está escrito:

“Si HaShem de los ejércitos no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, seríamos como Sedom, y semejantes a Amorá.”

En Romanos 11:1-6 está escrito:

“Digo entonces: ¿Acaso ha desechado Elohim a su pueblo? ¡De ningún modo! Porque yo también soy israelita, descendiente de Avraham, de la tribu de Binyamín. Elohim no ha desechado a su pueblo, al cual conoció con anterioridad. ¿O no sabéis lo que dice la Escritura en el pasaje sobre Eliyahu, cómo suplica a Elohim contra Israel: Señor, HAN DADO MUERTE A TUS PROFETAS, HAN DERRIBADO TUS ALTARES; Y YO SOLO HE QUEDADO Y ATENTAN CONTRA MI VIDA? Pero, ¿qué le dice la respuesta divina?: Me HE RESERVADO SIETE MIL HOMBRES QUE NO HAN DOBLADO LA RODILLA A BAAL. Y de la misma manera, también ha quedado en el tiempo presente un remanente conforme a la elección de la gracia. Pero si es por gracia, ya no es a base de obras, de otra manera la gracia ya no es gracia.”

El remanente que ha habido, y que todavía hay en Israel, es el que ha hecho que los pactos hayan podido seguir vigentes y que HaShem pueda cumplir sus promesas de restauración para Israel en los últimos tiempos.

7:18 “no tengas temor de ellas; recuerda bien lo que HaShem tu Elohim hizo a Faraón y a todo Egipto” – Esta parashá habla de cinco cosas para recordar:

1.      Recordar los milagros de la salvación que experimentaste, 7:18.

2.      Recordar todo el camino por donde pasaste, 8:2.

3.      Recordar de donde saliste, 8:14.

4.      Recordar a HaShem, 8:18.

5.      Recordar lo que eras, 9:7.

Estos recuerdos nos ayudan a no caer en el pecado y a tener gratitud al Eterno y alabarle todos los días de nuestras vidas.

“no tengas temor de ellas; recuerda bien lo que HaShem tu Elohim hizo…” – ¿Cuál es el antídoto contra el temor? Recordar la revelación del poder del Eterno y confiar en Su presencia protectora, como está escrito en el Salmo 23:4a:

“Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo”

El que es consciente de la presencia del Eterno, nunca tiene temor.

7:20  “Además, HaShem tu Elohim enviará la tsirá contra ellos, hasta que perezcan los que queden y se escondan de ti.” – La palabra hebrea que normalmente ha sido traducida como “avispa” es “tsirá” que, según Rashí, es una especie de insecto volador que lanzaba sobre sus enemigos un veneno que los hacía impotentes y cegaba sus ojos en cualquier lugar donde se escondieran

7:22 “Y HaShem tu Elohim echará estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas rápidamente, no sea que las bestias del campo lleguen a ser demasiado numerosas para ti.” – Los hijos de Israel tendrían que experimentar muchos cambios al entrar en la tierra. Para hacer grandes cambios es mejor ir poco a poco, para no ser ahogado por malas emociones y otras cosas que pueden hacernos daño.

Por otro lado, no podemos usar la palabra “poco a poco” como una excusa para no obedecer. Cuando una persona llega nueva a la fe de Israel no puede asumirlo todo de golpe. Necesita un tiempo de acoplamiento, cf. Hechos 15:19-21. Pero si una persona lleva mucho tiempo estando con nosotros sin haber hecho los cambios necesarios para poder integrarse en el pueblo de Israel y sus costumbres, habrá que preguntar si hay rebeldía en su corazón. En ese caso no se puede usar la expresión “poco a poco”, como algunos están haciendo por costumbre, como una excusa para no obedecer. El ir poco a poco no significa no ser radical. Hay que mantener el mismo celo aunque la conquista se alargue, y no acostumbrarse a la presencia de la idolatría y las costumbres paganas, sino combatirlas hasta exterminarlas de nuestro territorio.

7:25 “Las esculturas de sus dioses quemarás a fuego; no codiciarás la plata o el oro que las recubren, ni lo tomarás para ti, no sea que por ello caigas en un lazo, porque es abominación a HaShem tu Elohim.” – Hay que destruir las imágenes idólatras dentro de nuestro territorio. No tenemos derecho de hacerlo en territorios de otros.

7:26  “Y no traerás cosa abominable a tu casa, pues serás anatema como ella; ciertamente la aborrecerás y la abominarás, pues es anatema.” – ¡Ten mucho cuidado con lo que introduzcas en tu casa! Revisa todo juguete de tus hijos, toda ropa que tengas, toda revista que tengas, todo cuadro y foto que tengas, todo objeto de adorno, toda joya, y todas las demás cosas que tengas. Todos los objetos que hayan sido utilizados para adoración de culto pagano o hayan sido hechos en honor a los dioses, son objetos abominables para el Único. Al meter esos objetos en casa tendremos parte del juicio que cae sobre ellos, cf. Josué 7.

En Hechos 15:20a está escrito:

“que les escribamos que se abstengan de cosas contaminadas por los ídolos”

Hay que deshacerse de todas las cosas que hayan sido contaminadas por el paganismo.

8:1    “Todos los mandamientos que yo os ordeno hoy, tendréis cuidado de ponerlos por obra, a fin de que viváis y os multipliquéis, y entréis y toméis posesión de la tierra que HaShem juró dar a vuestros padres.” – Los resultados de la obediencia son vida, multiplicación y derecho de vivir en la tierra de Israel. ¿Quieres ganar almas para el Reino venidero? Guarda los mandamientos y te multiplicarás.

8:2    “Y te acordarás de todo el camino por donde HaShem tu Elohim te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos.” – El maná, en hebreo “man”, fue dado para probar a los hijos de Israel para que no dejaran nada para el día siguiente y para que no salieran en shabat a recoger, cf. Éxodo 16.

“Y te acordarás de todo el camino” – Es importante recordar el camino por donde uno ha caminado, con el fin de no olvidar:

-          las bondades del Eterno en medio de los problemas.

-          los castigos por causa de la desobediencia.

-          las palabras que HaShem habló en esos lugares.

-          las adversidades que uno ha pasado.

El que se acuerde de sus problemas se queda humilde. En los momentos de prosperidad es muy importante recordar las penas que uno ha tenido, para mantenerse humilde. La mejor manera de no caer en pecado de soberbia es reconocer de dónde ha venido la ayuda y mostrar agradecimiento por ello.

Según este texto, el Eterno tiene cuatro propósitos con las adversidades:

1.     humillarte – el alma del hombre es altivo. Lo primero que tiene que aprender es la humildad.

2.     probándote – para poder promocionarte. Toda prueba tiene el propósito de hacerte subir.

3.     para saber lo que había en el corazón – cuando estás bajo presión se muestra lo que hay en el

corazón.

4.      hacerte conocer, por experiencia, que no sólo de pan vive el hombre sino de todo lo que sale

de la boca de HaShem.

8:3    “Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca de HaShem.” – El Salmo 38 fue escrito para memorial, ver la introducción. Ese Salmo habla de todos los sufrimientos que un pecador tiene que experimentar por sus pecados. ¿Por qué hay que recordar un Salmo tan negativo? Para poder aguantar la prosperidad. Es mucho más fácil mantenerse sano cuando hay dificultades que cuando hay prosperidad, porque entonces nos aferramos al Eterno. Cuando las cosas van bien es fácil enorgullecerse y olvidarse de que todo lo que tenemos ha sido dado por el Eterno, como dice 1 Corintios 4:7:

“Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?”

Para que HaShem pueda prosperarnos y levantarnos en alto, tenemos que tener muy presente el tiempo del sufrimiento que hemos pasado y no olvidarnos de que fue el Eterno que nos sacó de allí. Es peligroso llegar a las alturas sin haber pasado por muchas penas.

En el Salmo 119:67, 71 está escrito:

“Antes que fuera afligido, yo me descarrié, mas ahora guardo tu palabra… Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos.”

Incluso Yeshúa el Mesías tuvo que aprender a obedecer por medio de sufrimientos, como está escrito en Hebreos 5:8-9:

“Y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció; y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen”

El camino a las alturas pasa por sufrimientos. Así que es muy importante recordar los sufrimientos que uno ha pasado para no enorgullecerse y caer en el pecado en que cayó hasatán, cf. Ezequiel 28:15-17; 1 Timoteo 3:6.

8:4    “Tu ropa no se gastó sobre ti, ni se hinchó tu pie durante estos cuarenta años.” – El Midrash, cuenta que HaShem dio vestimentas sobrenaturales en el momento de la entrega de la Torá. Esa ropa creció junto con los niños para que no tuvieran que cambiar al hacerse grandes.

8:5    “Por tanto, debes comprender en tu corazón que HaShem tu Elohim te estaba disciplinando así como un hombre disciplina a su hijo.” – Nuestro Padre celestial es el gran ejemplo para tener una disciplina familiar correcta. Nosotros debemos tratar con nuestros hijos como HaShem nos trata a nosotros, con mucho amor y con mucha disciplina.

La disciplina nunca es dada con el propósito de destruir o dañar, sino para producir un cambio y un fruto bueno en el hijo. Ese es el propósito de la disciplina de nuestro Padre celestial, como está escrito en Hebreos 12:5-11:

“Además, habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: HIJO MIO, NO TENGAS EN POCO LA DISCIPLINA DE HASHEM, NI TE DESANIMES AL SER REPRENDIDO POR EL; PORQUE HASHEM AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO EL QUE RECIBE POR HIJO.  Es para vuestra corrección que sufrís; Elohim os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos? Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad. Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia.”

8:6    “Guardarás, pues, los mandamientos de HaShem tu Elohim, para andar en sus caminos y para temerle.” – Andar en los caminos de HaShem significa imitar su forma de ser y actuar.

8:7-9 “Porque HaShem tu Elohim te trae a una tierra buena, a una tierra de corrientes de aguas, de fuentes y manantiales que fluyen por valles y colinas; una tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados; una tierra de aceite de oliva y miel; una tierra donde comerás el pan sin escasez, donde nada te faltará; una tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes puedes sacar cobre.” – La Torá menciona siete especies de productos de la Tierra de Israel:

1.      trigo            2.      cebada

3.      uvas            4.      higos

5.      granadas     6.      aceite de oliva

7.      miel de abeja o de los dátiles u otra fruta dulce

Estas siete especies son la base para el diezmo de los productos agrícolas en la tierra de Israel. En el tiempo del segundo templo, los fariseos discutían entre sí para saber si hacía falta pagar el diezmo de otro tipo de productos de la tierra no mencionados en la Torá. Nuestro Rebe Yeshúa entra en esa discusión y dice que también hay que pagar el diezmo de las hortalizas que no están mencionadas en la Torá, como está escrito en Mateo 23:23:

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!, que pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la Torá: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquéllas.”

Hay una fiesta en Israel, que cae en pleno invierno, que celebra el nacimiento de los árboles. Se llama “Tu bi-shvat”, el 15 del mes de shvat, más o menos por febrero. En tiempos modernos se hace una celebración con un programa especial, un seder, con en fin de dar gracias al Eterno por los productos de la tierra de Israel, mediante una bendición sobre cada una de estas siete especies.

8:10 “Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás a HaShem tu Elohim por la buena tierra que Él te ha dado.” – Aquí se encuentra la base para el “birkat ha-mazón”, la bendición después de la comida.  Hay un solo versículo en toda la Torá que nos ordena dar gracias al Eterno después de comer. ¿Por qué no dice la Torá que hay que dar gracias antes de comer? Porque es más fácil olvidarse del Eterno cuando el estómago esté lleno. Al olvidarse de dar gracias por los alimentos después de comer, es como olvidarse del Eterno, como dice el versículo que sigue:

“Cuídate de no olvidar al Eterno…”

Cuando hay prosperidad hay una tendencia de olivarse del Eterno. ¡CUIDADO!

La bendición de “birkat ha-mazón”, que se encuentra en el sidur, el libro de oraciones, se recita cuando se haya comido un mínimo de un “kezait” de pan. Un kezait esuna porción del tamaño de una aceituna grande. Los rabinos establecieron que esta bendición debe estar compuesta por cuatro partes:

1.      Birkat Hazán – La bendición a Aquel que alimenta a todas las cosas creadas. Según la tradición fue instituida por Moshé.

2.      Birkat Haarets – La bendición sobre la tierra. Según la tradición, Yehoshúa introdujo esta bendición después de entrar en la tierra prometida. En esta bendición también damos gracias por el pacto de la circuncisión y por la Torá.

3.      Birkat Yerushalayim – La bendición de paz sobre la ciudad santa y el templo. Los reyes David y Shelomó fijaron esta bendición. Después de la destrucción del templo fue modificada para pedir por la reconstrucción de la ciudad y el templo.

4.      Hatov Vehametiv – La bendición a Aquel que es bondadoso y hace el bien. Esta bendición fue añadida después de la destrucción del segundo templo y la rebelión de Bar Kojbá contra los romanos cuando fue arruinada la ciudad de Betar que marca la conclusión de la destrucción de la nación judía. La bendición fue compuesta por el Beit Din de Yavne, dirigido por el rabí Gamliel, para recordar los eventos de Betar con la esperanza de que el Mesías vendrá pronto y Elohim curará las heridas que ha sufrido nuestro pueblo.

Segunda aliyá, 8:12 – 9:3

8:18 “Mas acuérdate de HaShem tu Elohim, porque Él es el que te da poder para hacer riquezas, a fin de confirmar su pacto, el cual juró a tus padres como en este día.” – Las riquezas son un resultado del pacto. HaShem te hace rico para confirmar el pacto. Si estás dentro de un pacto tienes el derecho de recibir los beneficios del pacto. Según el pacto, tenemos el derecho de tener abundancia económica. Si cumplimos nuestra parte del pacto podremos disfrutar de estas bendiciones materiales, como está escrito en 1 Timoteo 6:17b:

“Elohim… nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos.”

Si estamos viviendo en escasez tendremos que hacernos la pregunta: Si los bienes materiales son parte del pacto que tenemos con el Eterno ¿por qué no tenemos más riquezas? Para contestar esta pregunta presentamos aquí ocho razones posibles:

1.      Maldiciones

    1. Maldiciones familiares – Sufrimos las consecuencias de la desobediencia de nuestros antepasados. Si confesamos los pecados de nuestros antepasados y pedimos perdón por ellos, cambiando nuestra conducta, y no haciendo más como ellos hicieron, obedeciendo los mandamientos, podremos romper esa maldición.
    2. Maldiciones regionales y/o nacionales – Por vivir en un país pobre es posible ser parte del ambiente de pobreza que hay allí. Las maldiciones que han causado esa pobreza no son levantadas sin el arrepentimiento del pueblo, de aquellos pecados que causaron esas maldiciones. Especialmente los tres pecados cardinales causan este tipo de maldiciones en las naciones: idolatría y ocultismo, derramamiento de sangre inocente y sexo libre. Es posible romper la maldición sobre una tierra de manera parcial, como vemos en la vida de Yitsjak en Génesis 26.
    3. Maldiciones confesadas – Por medio de tu lengua podrás traer pobreza o abundancia sobre tu vida. No digas “No tengo” o “soy pobre”. Di “el Eterno me dará todo lo que yo necesito.” Confiesa la palabra: “nunca he visto desamparado al justo ni a sus hijos mendigando pan”, Salmo 37:25. “HaShem es mi pastor nada me faltará”, Salmo 23:1. En Romanos 10:10 está escrito: “Con la boca se confiesa para salvación.” Salvación implica que el hombre es rescatado de una situación que le limita para no poder cumplir los propósitos del Eterno. Así que, salvación implica también la liberación de la pobreza económica, y para obtener esa salvación hay que confesar la Torá con la boca. La confesión de las Palabras del Eterno te salvará de la pobreza.

2.      Desobediencia a los mandamientos, cf. Deuteronomio 28, Levítico 26.

3.      Retención del diezmo, cf. Malaquías 3:9.

4.      Hurto no restituido, cf. Zacarías 5:1-3.

5.      Prioridades equivocadas, cf. Hageo 1. Las prioridades del Eterno tienen que ser las mías. Lo que él considera importante tiene que ser importante para mí. Si puedes gastar en un restaurante más dinero para una comida que en la ofrenda para apoyar al que te enseña la Torá, has mostrado que tu estómago es más importante que tu amor por HaShem. Estás más interesado en satisfacer tus deseos naturales que buscar el Reino del Eterno.

6.      Motivaciones equivocadas, cf. Jacobo (Stg.) 4:2-4; Proverbios 22:4.

7.      Falta de oración, cf. Jacobo (Stg.) 4:2.

8.      Mala administración – Cuando hemos aprendido a administrar lo que tenemos de manera correcta, HaShem nos da mucho más. Si hay una mala administración de los bienes materiales, el Eterno retiene su mano, porque no confía en nosotros. Si no sabemos administrar poco, ¿cómo él nos confiará mucho?

9:1-2 “Oye, Israel: Hoy vas a pasar el Yardén para entrar a desposeer a naciones más grandes y más poderosas que tú, ciudades grandes y fortificadas hasta el cielo, un pueblo grande y alto, los hijos de los gigantes, a quienes conoces y de quienes has oído decir: “¿Quién puede resistir ante los hijos de gigante?”” – Si la población de Israel era mayor de 2,000,000 y cada nación de las siete era más grande, tenía que haber habido más de 15,000,000 habitantes en la tierra de Kenáan.

9:3    “Comprende, pues, hoy, que es HaShem tu Elohim el que pasa delante de ti como fuego consumidor. Él los destruirá y los humillará delante de ti, para que los expulses y los destruyas rápidamente, tal como HaShem te ha dicho.” – El Midrash cuenta que la población de las siete naciones fue diezmada antes de la conquista de los hijos de Israel por medio de plagas y enfermedades.

Tercera aliyá, 9:4-29

9:4-6 “No digas en tu corazón cuando HaShem tu Elohim los haya echado de delante de ti: “Por mi justicia HaShem me ha hecho entrar para poseer esta tierra”, sino que es a causa de la maldad de estas naciones que HaShem las expulsa de delante de ti. No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón que vas a poseer su tierra, sino que por la maldad de estas naciones HaShem tu Elohim las expulsa de delante de ti, para confirmar el pacto que HaShem juró a tus padres Avraham, Yitsjak y Yaakov. Comprende, pues, que no es por tu justicia que HaShem tu Elohim te da esta buena tierra para poseerla, pues eres un pueblo de dura cerviz.” – En Génesis 15:16b está escrito:

“aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo”

“No digas… por mi justicia… sino a causa de la maldad de estas naciones… No es por tu justicia… sino que por la maldad de estas naciones… para confirmar el pacto… No es por tu justicia…” – Para enfatizar el hecho, la Torá habla tres veces de que no es por la justicia de Israel que ellos van a recibir la tierra. Estas tres veces también aluden a las tres veces cuando el pueblo de Israel volvería a la tierra.

1.      La primera vuelta fue cuando entró bajo Yehoshúa – por causa de la maldad de estas naciones, versículo 4.

2.      La segunda vuelta fue cuando volvieron de Babilonia bajo Ezrá y Nejemyá – por la maldad de estas naciones, y para confirmar el pacto incondicional con Avraham, versículo 5.

3.      La tercera y última vuelta, de todas las naciones en los últimos tiempos – no por la justicia del pueblo de Israel, sin mencionar la maldad de las naciones, versículo 6.

9:7-8 “Acuérdate; no olvides cómo provocaste a ira a HaShem tu Elohim en el desierto; desde el día en que saliste de la tierra de Egipto hasta que llegasteis a este lugar, habéis sido rebeldes contra HaShem. Hasta en Jorev provocasteis a ira a HaShem, y HaShem se enojó tanto contra vosotros que estuvo a punto de destruiros.” – Este texto nos enseña la importancia de ver a Israel como un cuerpo colectivo. Los que estaban allí presentes no habían hecho el becerro de oro. Sin embargo, fueron señalados como causantes de la ira del Eterno en el desierto y tuvieron que llevar la culpa del pecado de sus padres. Los hijos son responsables para llevar las consecuencias de los errores de sus padres. Pero el propósito principal por el que Moshé destaca los momentos de rebeldía del pueblo, es enseñarles los errores de sus antepasados para que los hijos no vuelvan a cometer los mismos.

9:9    “Cuando subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que HaShem había hecho con vosotros, me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua.” – El número 40 simboliza un tiempo de prueba y de preparación para poder pasar de un nivel a otro. Un anciano en Israel tiene que tener como mínimo 40 años de edad. No es bueno poner jóvenes en puestos de liderazgo altos.

9:15 “Y volví, y descendí del monte mientras el monte ardía en fuego, y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manos.” – Aquí está escrito que el monte ardía en fuego. El monte Yebel El Luz en Arabia Saudita tiene el pico quemado. Hay restos arqueológicos que indican que ese fue el lugar donde se entregó la Torá, cf. Gálatas 4:25.

9:18  “Y me postré delante de HaShem como al principio, por cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, a causa de todo el pecado que habíais cometido al hacer lo malo ante los ojos de HaShem, provocándole a ira.” – Según Rashí, esta fue la segunda vez que Moshé estuvo cuarenta días en la montaña ante HaShem, desde el día 19 del 4º mes hasta el día 29 del 5º mes.

9:19 “Porque temí la ira y el furor con que HaShem estaba enojado contra vosotros para destruiros, pero HaShem me escuchó también esta vez.” – Después de esos cuarenta días HaShem le dijo que hiciera dos tablas nuevas. Luego permaneció otros cuarenta días más en la montaña.

9:25  “Entonces me postré delante de HaShem los cuarenta días y cuarenta noches, lo cual hice porque HaShem había dicho que os iba a destruir.” – Esta es una repetición del tiempo para la segunda vez cuando Moshé estuvo a la montaña.

Cuarta aliyá, 10:1-11

10:1  “En aquel tiempo HaShem me dijo: “Lábrate dos tablas de piedra como las anteriores, y sube a mí al monte, y hazte un arca de madera.” – Aquí vemos como el Eterno renueva el pacto a base de la intercesión de Moshé en la que había expuesto su propia vida para salvar al pueblo. De la misma manera el pacto fue renovado con Israel por medio de la sangre de Yeshúa que dijo: “Esta copa es la renovación del pacto en mi sangre.”

10:2  “Y yo escribiré sobre las tablas las palabras que estaban sobre las primeras tablas que quebraste, y las pondrás en el arca.” – Según Rashí, este arca no fue la que hizo Betsalel luego, cf. Éxodo 37:1, sino otro, que Moshé había hecho solamente para guardar las tablas de piedra hasta que fuera construido el nuevo arca. En esta arca fueron luego guardadas las dos tablas rotas. Cuando los hijos de Israel salieron a la guerra, no llevaban el arca del tabernáculo, sino esta arca que Moshé había hecho, excepto cuando pelearon contra los filisteos y el arca fue tomada, cf. 1 Samuel 4-5.

10:8 “En aquel tiempo HaShem apartó la tribu de Leví para que llevara el arca del pacto de HaShem, y para que estuviera delante de HaShem, sirviéndole y bendiciendo en su nombre hasta el día de hoy.” – La tribu de Leví fue escogida para cuatro cosas:

1 – llevar el arca

2 – estar delante del Eterno

3 – servir al Eterno

4 – bendecir en el Nombre del Eterno

Sólo los levitas podían llevar el arca, y sólo los sacerdotes fueron escogidos para bendecir en el Nombre de HaShem. Una cosa depende de la otra. El que sirve en lo práctico puede obtener una posición importante delante del Eterno. Una relación correcta con HaShem produce un servicio correcto. Un servicio correcto te capacita para transmitir al pueblo lo que viene de HaShem. Un sacerdote no puede bendecir al pueblo sin haber ministrado al Eterno primero.

“hasta el día de hoy” – Hoy en día, los kohanim, sacerdotes, siguen teniendo el ministerio de bendecir al pueblo de Israel, pronunciando la bendición aharonica sobre el pueblo en las sinagogas durante la oración de la amidá.

10:10 “Y me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches como la primera vez, y HaShem me escuchó también esta vez; y HaShem no quiso destruirte.” – Según Rashí, estos últimos cuarenta días concluyeron en Yom Kipur, el 10º día del 7º mes. Por esta razón fue instituido ese día como el día del perdón.

Quinta aliyá, 10:12-22

10:12a “Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti HaShem tu Elohim” – ¿Qué pide el Eterno de Israel? Los versículos 12, 13, 20 y 21 nos dan la respuesta:

1.      Temer a HaShem

2.      Andar en Sus caminos

3.      Amarle

4.      Servirle

5.      Guardar sus mandamientos

6.      Pegarse a Él

7.      Jurar en su Nombre

8.      Alabarle

Lo más importante es temerle. Por esto viene primero. Sin el temor a HaShem las demás cosan no son llevadas a cabo de la manera correcta.

10:16 “Circuncidad, pues, vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.” – Cada pacto tiene una o varias señales. Aquellos pactos que HaShem ha hecho a lo largo de la historia, tienen cada uno una señal particular:

  • · El pacto con Noaj – el arco iris, Génesis 9:12-13.
  • · El pacto con Avraham – la circuncisión en la carne, Génesis 17:11.
  • ·El pacto con Israel en Sinai – el shabat y la Torá, Éxodo 31:16-17; 34:28.
  • · El pacto renovado con Israel – la entrega del Espíritu, la circuncisión del corazón, Romanos 8:16; Efesios 1:13-14; Colosenses 2:11.

Cuando el Espíritu entra en una persona, como resultado de la resurrección de Yeshúa, se produce una operación en su interior. Es la circuncisión de su corazón, como está escrito en Colosenses 2:11:

“En Él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión del Mesías”

La persona que tiene esa experiencia siente en su interior un gran cambio. Es el nuevo nacimiento del cual está hablando el Rebe en Juan 3. La circuncisión de la carne es una sombra de la circuncisión del corazón. El que tiene la circuncisión en la carne necesita también la del corazón. La circuncisión del corazón tiene que ver con la anulación de todo lo que impide que el corazón sea sensible. Está relacionada con el amor al Eterno y la obediencia a la Torá, según Deuteronomio 30:6, donde está escrito:

“Además, HaShem tu Elohim circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames HaShem tu Elohim con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.”,

En Romanos 2:25-26 está escrito:

“Pues ciertamente la circuncisión es de valor si tú practicas la Torá, pero si eres transgresor de la Torá, tu circuncisión se ha vuelto incircuncisión. Por tanto, si el incircunciso cumple los requisitos de la Torá, ¿no se considerará su incircuncisión como circuncisión?”

“Circuncidad, pues, vuestro corazón” – Esto contrasta con Deuteronomio 30:6 donde está escrito: “HaShem tu Elohim circuncidará”. Por un lado, se habla de que el hombre tiene que hacer esta operación y por el otro lado vemos que el Eterno la hace. De esto aprendemos que hay una parte que le toca al hombre y otra que le toca a HaShem en cuanto a la circuncisión del corazón.

Con esta expresión, Moshé dijo que los hijos de Israel necesitaban eliminar todo lo que impedía la sensibilidad de sus corazones. Esto se hace mediante la Teshuvá, la Torá y la Tefilá, el arrepentimiento, el estudio de la Torá y la oración.

Sin embargo, el hombre no puede eliminar su yetser hará, su mala inclinación, el pecado, que está dentro de él. Sólo puede confesarlo y arrepentirse de los pecados que fueron producidos por esa naturaleza pecaminosa. El que puede quitar definitivamente el pecado que está dentro de nosotros es el Eterno, y lo hará finalmente por medio de Mashiaj Yeshúa. Por lo tanto, la circuncisión del corazón que el Eterno hace, es llamada “la circuncisión del Mesías”, cf. Colosenses 2:11. Esa circuncisión del Mesías fue anunciada por los profetas, como está escrito en Ezequiel 36:26-27:

“’Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis mis ordenanzas poniéndolas por obra.”

“quitaré de vuestra carne el corazón de piedra” – Aquí se habla de una operación interna en el hombre.

“Pondré dentro de vosotros mi espíritu” – Esta es una experiencia real que se obtiene por medio de la fe en Yeshúa el Mesías, cf. Hechos 19:1ss; Gálatas 3:14.

El corazón de piedra es un corazón insensible. Es una forma alegórica de hablar del espíritu no regenerado. La promesa dada por medio del profeta muestra como El Eterno decide cambiar el mismo interior de los hijos de Israel en los últimos tiempos para que obedezcan cuidadosamente los mandamientos. Otro texto profético que habla de esta realidad es Jeremías 31:33-34 donde está escrito:

“Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara HaShem–. Pondré mi Torá dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce a HaShem”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara HaShem– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

Esto nos enseña que la experiencia que se obtiene mediante el pacto renovado, por medio de la sangre del Mesías, afecta todo el interior de la persona, de modo que la Torá es escrita en el corazón.

En Deuteronomio 5:29 está escrito:

“¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!”

La respuesta a ese clamor es: Yeshúa HaMashiaj es el que finalmente hará que los hijos de Israel tengan ese corazón circuncidado para poder temer al Eterno y guardar todos los días todos sus mandamientos.

En Colosenses 2:11 está escrito:

“En él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión del Mesías.”

“El cuerpo de la carne” es una referencia al yetser hará, la mala inclinación, que en Ezequiel 36 es llamado “el corazón de piedra”, que está dentro de cada uno de nosotros. Al quitar ese cuerpo de carne hay una mayor sensibilidad en el hombre para recibir los impulsos y ser dirigido por el Espíritu y la Torá del Eterno. Por lo tanto, el resultado de la circuncisión del Mesías es la obediencia a los mandamientos. Esto concuerda con el texto en Hechos 5:32b donde está escrito:

“el Espíritu de santidad, el cual Elohim ha dado a los que le obedecen.”

El que recibe a Yeshúa como su Salvador personal, experimenta un nuevo nacimiento en su interior, de manera que su espíritu es regenerado y así el Espíritu del Eterno viene a morar en su interior. Con esta shejiná, presencia divina, el creyente puede tener victoria sobre la inclinación al mal que todavía está en su interior, y que aún no ha sido quitada del todo. Sólo fue eliminado su dominio dentro de él. Sin embargo, cuando venga el Mesías por segunda vez será finalmente eliminado el yetser hará para que podamos ser totalmente y eternamente fieles a los mandamientos de la Torá.

En resumen

1.      La circuncisión en la carne – es una sombra de la circuncisión del corazón.

2.      La circuncisión del corazón se hace en dos niveles – el hombre hace su parte y HaShem hace

su parte.

3.      La parte de HaShem tiene dos pasos –

a.       el primero es cuando introduce su Espíritu en nuestro interior para eliminar el dominio del

yetser hará en nosotros.

b.      El segundo paso será cuando el Eterno elimine definitivamente el yetser hará en nosotros,

con la segunda venida del Mesías.

10:18 “Él hace justicia al huérfano y a la viuda, y muestra su amor al extranjero dándole pan y vestido.” – El amor al extranjero se muestra dándole alimento y cobijo. Son las dos necesidades básicas del hombre.

10:19 “Mostrad, pues, amor al extranjero, porque vosotros fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “extranjero” es “guer”. Como hemos visto antes, hay diferentes tipos de “guer”. Los conversos al judaísmo también son llamados “guer”. Este es el significado que los rabinos dan a la palabra en este texto, para enseñar que hay que tratar a los conversos con mucho amor y respeto porque hicieron un gran sacrificio a la hora de convertirse al judaísmo. Sin embargo la palabra “guer”, en este caso, no se refiere, en primer lugar, al prosélito, puesto que el texto habla de que los hijos de Israel fueron “guerim” (plural de “guer”) en Egipto, y los israelitas no fueron conversos en Egipto. Así que si “guer” significa extranjero en la segunda parte del versículo, debe tener el mismo significado en la primera parte del mismo versículo. Esto nos enseña que no podemos limitar nuestro amor a los que están dentro del pacto avrámico. Tenemos que amar a todos, judíos y no judíos, israelitas y no israelitas. Yeshúa habla, en la parábola del buen samaritano, de que tenemos que amar a todos los extranjeros, cf. Lucas 10.

10:21 “Él es tu alabanza y Él es tu Elohim, que ha hecho por ti estas cosas grandes y portentosas que tus ojos han visto.” – Aquí se encuentra la palabra hebrea “tehilá” que significa “alabanza”, “himno”, “acciones memorables”, “fama”. Cada uno tiene una alabanza en su vida. La alabanza que tenemos nos muestra quién es nuestro Elohim. ¿De quién cantas en tus canciones? Si HaShem es el motivo de nuestras canciones, es una muestra de que Él es nuestro Elohim. Si sustituimos a HaShem por el Mesías en nuestras alabanzas no estamos siguiendo a las Escrituras. Sólo hay un solo versículo en todo el libro de los Salmos que nos ordena honrar al Hijo. Ciento cincuenta Salmos hablan de exaltar al Padre. Así que si cantamos alabanzas a Yeshúa en lugar del Padre tenemos una teología de sustitución en lugar de una teología escritural. De todas maneras podemos alabar a Yeshúa como él es alabado en el cielo, ver Revelación, pero nunca ponderle en el lugar del Padre en nuestras alabanzas.

Sexta aliyá, 11:1-9

11:1 “Amarás, pues, a HaShem tu Elohim, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.” – Todos los días hay que obedecer, incluso en Purim. No está permitido emborracharse en Purim o vestir ropa del sexo opuesto. Todos los días hay que obedecer. No hay ningún día del año cuando los mandamientos no nos apliquen.

11:2 “Y comprended hoy que no a vuestros hijos, los cuales no han visto la disciplina de HaShem vuestro Elohim: su grandeza, su mano poderosa, su brazo extendido” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “disciplina” es “musar” que significa “instrucción”, “educación”, “castigo”, “reprensión”. Es la única vez que esta que aparece en el Jumash (Pentateuco). El término aparece 50 veces en el Tanaj, mayormente en el libro de los Proverbios, donde se usa en 31 ocasiones. La palabra se usa en el hebreo moderno como ética o moral.

11:7 “Pero vuestros propios ojos han visto toda la gran obra que HaShem ha hecho.” – El amor al Eterno no está basado en ideas abstractas, sino en realidades vividas. La religión de la Biblia no es un invento. Nuestra fe no puede ser basada en sabiduría humana, sino en el poder de Elohim, cf. 1 Corintios 2:5. Si tu fe está en el ámbito intelectual solamente, vas a tambalear en los momentos de crisis. Asegúrate de obtener experiencias reales con tu Elohim y con su Mashíaj.

En Hechos 4:20 está escrito:

“porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.”

En 1 Juan 1:1-3 está escrito:

“Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca del Verbo de vida (pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Yeshúa el Mesías.”

En Juan 1:14 está escrito:

“Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”

En Juan 1:46 está escrito:

“Y Natanel le dijo: ¿Puede algo bueno salir de Natseret? Filipos le dice: Ven, y ve.”

No estamos proclamando ideas, sino realidades, cosas vividas, experimentadas, palpadas, vistas y oídas. Si no has experimentado una verdad que estás proclamando, tu mensaje carecerá de poder, será vacío. La Torá es historia vivida.

11:8 “Guardad, pues, todos los mandamientos que os ordeno hoy, para que seáis fuertes, y entréis y toméis posesión de la tierra a la cual entráis para poseerla” – La obediencia a los mandamientos nos da fuerza para resistir al enemigo y conquistar el terreno que nos pertenece. Por otro lado, la desobediencia produce debilidad en nosotros. ¿Quieres ser fuerte? Obedece los mandamientos cuando nadie te ve.

Séptima aliyá, 11:10-25

11:10-11 “Porque la tierra a la cual entras para poseerla, no es como la tierra de Egipto de donde vinisteis, donde sembrabas tu semilla, y la regabas con el pie como una huerta de hortalizas, sino que la tierra a la cual entráis para poseerla, tierra de montes y valles, bebe el agua de las lluvias del cielo.” – Hay una gran diferencia entre la tierra de Egipto y la tierra de Israel. En Egipto había que regar los sembrados manualmente. En la tierra de Israel no hace falta. Egipto está construido a base del río. Todo el sistema de vida gira alrededor del río. En Israel el pueblo tiene que depender de HaShem para que haya lluvia. De esa manera es necesario tener una buena relación con Aquel que envía la lluvia, para que no haya hambre.

Otra diferencia importante entre Egipto e Israel es que en Egipto no hay piedras naturales. Por eso tenían que construir ladrillos para poder hacer edificios.

11:12b, 14b “desde el principio hasta el fin del año… tu grano, tu mosto y tu aceite” – El grano se cosecha en la primavera, en Nisán (marzo-abril), las uvas al final del verano y al principio del otoño (agosto-septiembre), justo antes de Sukot, y las aceitunas se cosechan en invierno (diciembre-enero).  Esto nos enseña que el fin del año no es antes de Yom Teruá, el primer día del séptimo mes. Así que, según la Torá el nuevo año no cae en el primer día del séptimo mes, sino el primer día del primer mes.

11:13-21 Este texto es el segundo texto de shemá. En el judaísmo hablamos de dos yugos, el yugo del Reino y el yugo de la Torá. Esto dos yugos están expresados en los dos primeros textos del Shemá.

En Deuteronomio 6:4-9 está escrito:

“Escucha, Israel, HaShem es nuestro Elohim, HaShem es uno. Y amarás a HaShem tu Elohim con todo tu corazón, y con toda tu alma y con todos tus medios. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés sentado en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal sobre tu brazo, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.”

Este texto habla del yugo del Reino, el cual implica aceptar voluntariamente al Eterno como nuestro único Elohim de manera personal. Por esto este texto está escrito en singular: “amarás, tu, tu, tu, enseñarás etc.” El segundo yugo, el de la Torá, se encuentra en Deuteronomio 11:13-21:

“Y sucederá que si obedecéis mis mandamientos que os ordeno hoy, de amar a HaShem vuestro Elohim y de servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite. Y Él dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás. Cuidaos, no sea que se engañe vuestro corazón y os desviéis y sirváis a otros dioses, y los adoréis. No sea que la ira de HaShem se encienda contra vosotros, y cierre los cielos y no haya lluvia y la tierra no produzca su fruto, y pronto perezcáis en la buena tierra que HaShem os da. Grabad, pues, estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma; atadlas como una señal a vuestra mano, y serán por diadema entre vuestros ojos. Y enseñadlas a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y escríbelas en los postes de tu casa y en tus puertas, para que vuestros días y los días de vuestros hijos sean multiplicados en la tierra que HaShem juró dar a vuestros padres, por todo el tiempo que los cielos estén sobre la tierra.”

En este texto que habla del yugo de la Torá vemos como el pronombre se va cambiando entre una forma plural y singular. En el primer yugo, el del Reino, solamente hay una forma personal, singular, “amarás, tu, tu, tu, enseñarás, escribirás etc.” Pero en este yugo de la Torá vemos que se usa la forma plural “obedecéis, os, vuestro, vuestro, vuestra, vuestra” pero luego, en el versículo 14 va pasando al singular: “recojas… etc” para luego volver otra vez al plural en los versículos 16-19a: “cuidaos…” Luego pasa otra vez al singular en los versículos 19b-20: “te…” y a plural en el versículo 21: “vuestros…”. Esto nos enseña que el yugo de la Torá es puesta para que vivamos nuestra vida privada en obediencia en una relación con el pueblo de Israel que se encuentra en el lugar donde estamos. Por lo tanto no es suficiente vivir solos delante del Eterno. Necesitamos formar parte de un colectivo, y esto es el resultado directo del trabajo de la Torá en nuestras vidas. Uno no puede amar al Eterno y aborrecer al hermano, es imposible, porque el amor al Eterno te lleva forzosamente a amar a tu prójimo, primero los más cercanos y luego los que están más allá de los conocidos.

En Efesios 4:1-6 está escrito:

“Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, esforzándoos por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, una sola tevilá (para ser del Mesías), un solo Elohim y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.”

En Filipenses 2:1-4 está escrito:

“Por tanto, si hay algún estímulo en Mashiaj, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.”

En Colosenses 1:3-4; 3:12-15 está escrito:

“Damos gracias a Elohim, el Padre de nuestro Señor Yeshúa HaMashiaj, orando siempre por vosotros, al oír de vuestra fe en Mashiaj Yeshúa y del amor que tenéis por todos los apartados… Entonces, como escogidos de Elohim, apartados y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Mashiaj os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad. Y que la paz del Mesías reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”

En 1 Tesalonicenses 4:9-10 está escrito:

“Mas en cuanto al amor fraternal, no tenéis necesidad de que nadie os escriba, porque vosotros mismos habéis sido enseñados por Elohim a amaros unos a otros; porque en verdad lo practicáis con todos los hermanos que están en toda Macedonia. Pero os instamos, hermanos, a que abundéis en ello más y más”

En 1 Pedro 4:8 está escrito:

“Sobre todo, sed fervientes en vuestro amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados.”

En Juan 15:12-13 está escrito:

“Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros, así como yo os he amado. Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos.”

En 1 Juan 3:10-18, 22-23; 4:7-12, 4:19-5:2 está escrito:

“En esto se reconocen los hijos de Elohim y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Elohim; tampoco aquel que no ama a su hermano. Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros; no como Kayín que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. Hermanos, no os maravilléis si el mundo os odia. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte. Todo el que aborrece a su hermano es homicida, y vosotros sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. En esto conocemos el amor: en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amor de Elohim en él? Hijos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad… y todo lo que pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Yeshúa HaMashiaj, y que nos amemos unos a otros como Él nos ha mandado… Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Elohim, y todo el que ama es nacido de Elohim y conoce a Elohim. El que no ama no conoce a Elohim, porque Elohim es amor. En esto se manifestó el amor de Elohim en nosotros: en que Elohim ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Elohim, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Amados, si Elohim así nos amó, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Elohim nadie le ha visto jamás. Si nos amamos unos a otros, Elohim permanece en nosotros y su amor se perfecciona en nosotros… Nosotros amamos, porque Él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Elohim, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Elohim a quien no ha visto. Y este mandamiento tenemos de Él: que el que ama a Elohim, ame también a su hermano. Todo aquel que cree que Yeshúa es el Mesías, es nacido de Elohim; y todo aquel que ama al Padre, ama al que ha nacido de Él. En esto sabemos que amamos a los hijos de Elohim: cuando amamos a Elohim y guardamos sus mandamientos.”

La experiencia de salvación, con la aceptación de los dos yugos, el yugo del Reino y el yugo de la Torá, es maravillosa, y transforma nuestra vida personal. Pero hay más. Conforme vayamos creciendo en el conocimiento del Eterno por medio de Su Torá, como fue revelada por medio de Moshé y el Mesías Yeshúa, entraremos en una dimensión nueva de nuestra vida espiritual, la dimensión de colectivismo. Es cierto que tenemos una responsabilidad delante del Eterno de nuestras vidas personales. Cada uno será juzgado según su propia obra, en pensamientos, palabras y hechos. Pero nuestras vidas no fueron creadas para ser islas separadas en un lago, sino miembros de un cuerpo, un colectivo, una gran familia, la gran familia de los hijos de Avraham, el pueblo de Israel.

11:13 “Y sucederá que si obedecéis mis mandamientos que os ordeno hoy, de amar a HaShem vuestro Elohim y de servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.” – Rashí menciona que servir al Eterno en este texto se refiere a la oración, como está escrito en Daniel 6:13, 20:

“Entonces ellos respondieron y dijeron al rey: Daniel, que es uno de los deportados de Yehudá, no te hace caso, oh rey, ni del mandato que firmaste, sino que tres veces al día hace su oración… Y acercándose al foso, gritó a Daniel con voz angustiada. El rey habló a Daniel y le dijo: Daniel, siervo del Elohim viviente, tu Elohim, a quien sirves con perseverancia, ¿te ha podido librar de los leones?”

11:14 “Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite.” – Este texto habla de lluvia a su tiempo como un resultado de la obediencia. Cinco pecados retienen la lluvia: idolatría, inmoralidad, violencia, pedidos públicos de caridad no cumplimentados y retención del diezmo.

Al interpretar el texto de manera remez, alegórico, podemos también decir que la obediencia a la Torá trae la lluvia del Espíritu sobre el pueblo, cf. Joel 2:23, 28; Jacobo (Stg.) 5:7.

11:15 “Y Él dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás.” – Esto nos enseña, como dice el Talmud, que debemos dar de comer a los animales domésticos antes de que coman los hombres.

11:21 “para que tus días y los días de tus hijos sean multiplicados en la tierra que HaShem juró dar a tus padres, por todo el tiempo que los cielos estén sobre la tierra.” – HaShem juró dar la tierra de Kenáan a los patriarcas. Este es uno de los textos del Jumash que muestra que tiene que haber una resurrección para que esta promesa pueda ser cumplida. Esto nos enseña también que Avraham, Yitsjak y Yaakov no subirán al cielo después de su resurrección, sino que heredarán la tierra de Israel.

11:22 “Porque si guardáis cuidadosamente todo este mandamiento que os ordeno para cumplirlo, amando a HaShem vuestro Elohim, andando en todos sus caminos y allegándoos a Él” – Rashí menciona que es imposible apegarse a Él porque es un fuego consumidor, cf. 10:20. La manera cómo se debe apegarse a HaShem es apegarse a los estudiosos de la Torá y será considerado como si uno se hubiera apegado a Él.

Sin embargo, por medio de la regeneración del espíritu en el pacto renovado, hay una manera para entrar ante el trono de HaShem en el espíritu y apegarse a él día y noche. No pierdas esa oportunidad, querido lector.

11:24 “Todo lugar donde pise la planta de vuestro pie será vuestro; vuestras fronteras serán desde el desierto hasta el Levanón, y desde el río, el río Prat (Eufrates), hasta el mar occidental.” – Este es el territorio que finalmente tendrá Israel con la segunda venida de Mashiaj.

En esta Parashá se encuentran los mandamientos número 428 – 435 de los 613:

414.      Precepto de bendecir a Elohim por el sustento, Deuteronomio 8:10.

415.      Precepto de amar al converso, Deuteronomio 10:19.

416.      Precepto de temer a Elohim, Deuteronomio 10:20.

417.       Precepto de orar a Elohim, 10:20.

418.       Precepto de asociarse y apegarse a sabios en Torá, Deuteronomio 10:20.

419.       Precepto de jurar en Nombre de Elohim a aquel que necesita jurar, Deuteronomio  10:20.

420.        Prohibición de beneficiarse de la ornamentación de un ídolo, Deuteronomio 7:25.

421.     Prohibición de tomar en nuestra posesión algún objeto de idolatría con el fin de

beneficiarse de él, Deuteronomio 7:26.

 

No hacer imágenes conforme a la Halaja (Fotos, Tumbas, cuadros)

ט׳ באב ה׳תשע״ד (August 5, 2014) por  
Archivado bajoEstudios

No hacer imagenes conforme a la halaja (fotos, tumbas, cuadros) 1

¿Esta bien visitar las tumbas?
¿Esta bien tener fotos?
¿Esta bien tener cuadros?

Shemot 20:4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 20:5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Hashem tu Elohim, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, (rechazan) 20:6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

 

Mes de Elul 40 Dias de Teshuva (Estudio)

ט׳ באב ה׳תשע״ד (August 5, 2014) por  
Archivado bajo7 Festividades

 

Shalom,

Los invitamos a estudiar con nosotros sobre el Mes de Elul y sus 40 dias de arrepentimiento Para preparacion de Yom Terua Y yom Kippur.

Elul es el último mes del año hebreo. Con el primer día del mes comienzan los Cuarenta Días en los que Moshé Rabeinu subió por tercera vez al Monte Sinaí para pedir el perdón de Di-s por el pecado del becerro de oro y recibir, a su vez, las segundas Lujot (Tablas de la Ley). Estos fueron días de misericordia para el pueblo de Israel. Todo el pueblo se reunió para rezar y ayunar hasta que en el día de Iom Kipur (40 días después), fueron perdonados por Di-s.

Es por este motivo que estos 40 días desde el 1º de Elul hasta Iom Kipur, se fijaron como días de arrepentimiento y reflexión.

Moisés ascendió al Monte Sinaí por tercera vez, para recibir las Segundas Tablas de la Ley. Era un momento propicio para el acercamiento mutuo de los judíos hacia Di-s y de Di-s ha-cia los judíos, tras el pecado del “Becerro de oro”. Esta relación recíproca de acercamiento llegó a su clímax el día 10 de Tishrei, que hoy es Iom Kipur -Día del Perdón-, cuando Di-s le dijo a Moisés: “Salajti kidvarja” -’He perdonado de acuerdo a tus palabras’ Números 14: 20- quedando establecidos esos cuarenta días, 30 de Elul y 10 de Tishrei como días de misericordia y perdón para el pueblo judío.

Leyes y Costumbres de Elul

Se toca el Shofar – Se acostumbra tocar el Shofar todos los días del mes de Elul, excepto en Shabat y en víspera de Rosh Hashaná.

Revisación de Tefilín y Mezuzot – Es costumbre en muchas comunidades entregar los Tefilín y Mezuzot para su control a un Sofer (Escriba) para asegurarnos de que aún siguen siendo aptos para ser usados.

Augurios y deseos – Se acostumbra a desearse unos a otros “Ketivá Vajatimá Tová”, o sea, que seamos inscriptos y sellados para bien.

Salmos – Desde el primer día de Rosh

2)Rosh HaShaná marca el primero de los Diez Días de Arrepentimiento. Por lo tanto, hacemos sonar el shofar para anunciar y advertir que ha comenzado dicho período. Es corno si anunciáramos: Aquellos que quieran arrepentirse, deben hacerlo ahora, y si no quieren, no se les permitirá venir luego para protestar contra su destino. Esta es también la manera en que los reyes ejercen su poder, anunciando sus decretos con el acompañamiento de trompetas.

3)El sonido del shofar nos recuerda la revelación en el Monte Sinaí, que también fue acompañada por sonidos de shofar. Así, al escuchar el shofar y recordar ese acontecimiento, una vez más aceptamos sobre nosotros aquello que nuestros padres asumieron sobre sí.

4) Sirve para recordarnos las advertencias de nuestros Profetas, comparadas al sonido del shofar, como declara el versículo (Ezequiel 33:4-5): Y todo aquel que escuchare el sonido del shofar y no fuese cuidadoso entonces vendrá la espada y se lo llevará. Pero aquel que se cuide, habrá salvado su alma.

5)Sirve para recordarnos la destrucción del Beit HaMikdash y el sonar de las trompetas del ejército de nuestros enemigos. Así, cuando escuchamos el shofar, debemos rezar por la reconstrucción de nuestro sagrado Templo.

6)Sirve corno recordatorio del cuerno del carnero en la “Atadura de Itzjak” (Akedat Itzjak), quien ofreció su vida a Di-s pero en cuyo lugar fue sacrificado el carnero. De la misma manera, todos nosotros debernos estar dispuestos a entregar nuestras vidas en aras de la santificación del Nombre del Eterno, y rezarnos para que esto nos sirva de mérito y seamos recordados para bien.

7)Despierta en nosotros una sensación de estremecimiento y temor que nos conduce a acercarnos a Di-s con humildad, como expresa el versículo (Amós 3:8): ¿Acaso es posible hacer sonar el shofar en la ciudad y que el pueblo no se estremezca?

8)Sirve para recordarnos la proximidad del gran Día del juicio, como declara el versículo (Tzefania 1:14,16) El gran día de Di-s está próximo, cercano y pronto (en llegar)… es el día del sonido del shofar y de la terua.

9)Sirve para recordarnos la futura convocatoria de todos los exiliados del pueblo judío y para despertar nuestro anhelo de que ello suceda, como declara el versículo (Isaías 27:13): Y será en aquel día que se haga sonar el gran shofar y retornarán los extraviados desde la tierra de Asiria…

10)Sirve para recordarnos la resurrección de los difuntos, como declara el versículo (ibíd. 18:3): Todos los habitantes del mundo y los que descansan en la tierra verán cómo es alzado un estandarte en el monte, y escucharán el retumbar del shofar al hacerse sonar.

El mes de Elul: tiempo de Piedad y Perdón.

El mes de Elul, último mes del calendario hebreo, nos envuelve con sus días en una suerte de desafío espiritual único.

Los cuarenta días entre Rosh Jodesh Elul y Yom Kipur son más propicios para el arrepentimiento que cualquier otro período del año, son días de la misericordia y el favor Divinos. Aunque el Todopoderoso acepta el arrepentimiento de sus hijos todo el año, estos días son convenientes para el arrepentimiento. En Rosh Jodesh Elul, Moisés subió al Monte Sinaí para recibir las segundas tablas, y esto fue una indicación y la prueba de que Di-s había aceptado el arrepentimiento de Israel y perdonado por el pecado del Becerro de oro. Moisés demoró en la montaña cuarenta días durante los cuales oró a Di-s para perdonar a Israel, y en Yom Kipur Di-s dijo a Moshé, “he perdonado como me has solicitado” y le dio el segundo conjunto de tablas. Desde entonces, estos días han sido designados como días de la buena voluntad Divina, y el diez de Tishre ha sido observado como un día del perdón para los judíos.

Elul, como último mes, como los días (escasos) que preceden al nacimiento de un nuevo periodo, nos invita a reflexionar, por un lado, y a expresar nuestras pasiones, por el otro.

El Talmud, en el tratado de Berajot nos relata: “Todos los días se escucha una voz de los Cielos, como el llanto de una paloma que exclama: Desgraciados mis hijos, que por sus transgresiones destruí mi Casa, quemé Mi Templo y los desterré entre los pueblos del mundo”.

Con estas palabras, y en forma simbólica, nos demuestra el Talmud el dolor Divino por las desgracias del pueblo judío, palabras que ratifica el Midrash: “Cuando el pueblo de Israel se encuentra en el destierro, la Divinidad también sale al exilio”.

El castigo es sólo un medio educativo para conducirnos al arrepentimiento y guiarnos por el verdadero camino. Por eso es que antes del Día del Juicio (Rosh Hashaná), Di-s nos invita al arrepentimiento, como dijo el Rey Salomón en el Cantar de los Cantares: “Cuando me vuelco a Di-s, Di-s se vuelca hacia mí”.

Con esta alegórica interrelación del judío con Di-s, con la primera letra hebrea de cada palabra, se forma la palabra Elul, y el valor numérico (guematria) de la última letra del versículo (iod = 10) multiplicada por cuatro, nos da cuarenta. Este número simboliza los cuarenta días de arrepentimiento que median desde el primer día de Elul hasta el décimo del mes de Tishré (Yom Kipur).


Costumbres del mes de Elul

Se acostumbra a levantarse antes de la alborada para implorar a Di-s por la absolución de nuestras transgresiones (Selijot). Las comunidades sefarditas lo hacen a partir del 1 de Elul, en tanto que las ashkenazíes comienzan en la última semana del mes. Ambas comunidades extienden sus plegarias hasta el 10 de Tishré (Yom Kipur). La razón por la cual se debe madrugar, se basa en el Talmud que nos enseña que la medianoche y el final de la noche son momentos propicios para el arrepentimiento.

También se acostumbra a tocar el Shofar todos los días al finalizar las plegarias de Shajarit y Arbit (excepto en la víspera de Rosh Hashaná) para recordar y motivar al público a prepararse espiritualmente para los días que se avecinan.

Hay quienes ayunan en la víspera de Rosh Hashaná en señal de arrepentimiento, y también se sumergen en la Mikvé (baño ritual).

Estas costumbres, junto con la Tzedaká que se da a los pobres y necesitados, hacen que cumplamos con la oración que dice: “El arrepentimiento, las plegarias y la Tzedaká anulan los malos decretos”.

TAREAS PARA LA KEHILA TORA EMET

Reconciliación para Yom Kipur.

Estas tares son para las Gloria del Eterno. No serán calificadas o recogidas. Es para ayudarle a estar como una Novia limpia y preparada para la venida de En Novio Yeshua Ha Mashaj.

*Es necesario que estas tareas sean realizadas. No importa los sentimientos que se presenten. Deberíamos tener celo para cumplir los mandamientos de nuestro Padre.

*Presentarnos con nuestras lámparas listas y nuestras vestiduras Blancas y sin Arrugas. Mt 25:1-13 Ef 5:27

*Se pide perdón solamente por pecados cometidos. No por enseñar la Tora. Pero si pedir perdón si enseñaste con malas intenciones como: Manipulación, Pasar juicio, o si amor.

Estas tareas estan divididas en tres grupos:

  1. Ofensas hacia el Projimo:

(Primero ore al Padre para que te muestre a quien haz depronto offendido, no importa tan pequeña que sea la offensa). (Miren la lista de pecados)

  1. Compañeros en el trabajo o compañeros
  2. Amigos
  3. Vecinos
  4. Jefes
  5. Padres (Notas 5)
  6. Familia – Hermanos, Tíos, Primos, etc…
  7. Esposo/a, Hijos
  8. Personas Muertas (Notas 3)
  9. Personas que viven en otro país o ciudad. (Notas 7)
  10. A todos los que piensas que has ofendido.
  11. Rabbi, Moré, Roé, Mevaser (Notas 2,6)

 

Puedes Decir: Si te he ofendido en algo este año o en el pasado te pido que me perdones.

Puedes Decir: Yo he pecado en Avergonzarte. Quiero pedirte perdón.

*La Persona tiene que decir “Te Perdono”, Y si el pecado causo rencor tendrá la persona que decir y “no guardo rencor”. (Te Perdono y no Guardo rencor) Si la Persona no quiere perdonar mire Notas 1 a lo último de este estudio.

*Buscas el perdón no la justificación. No puedes darle la culpa a la persona por la razón que pecaste contra él o ella. (Cada uno es responsable por su Pecado)

2. Ofensas hechas hacia Usted:

(Primero orar al Padre para que te muestre cualquier pequeña ofensa o rencor en tu corazón).

(Miren la lista de pecados)

 

3. Ofensas / Pecados

(Primero orar al Padre para que te muestre cuales pecados Le haz fallado).

Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, Ira, Envidia, soberbia, discriminación, venganza, homicidio, robo, Justificación, concupiscencia, manipulación, Acusando, No reconocer tu pecado, adulterio, fornicación, pornografía, arrogancia, blasfemia, astrología, amargura, aborto, Miedo, Enojo, ansiedad, orgullo, Murmuración, No bendecir a los que te maldicen, engañar, Comer sangre, menosprecio, Aceptar Soborno, Entrometerse, falta de caridad, vestimenta indecente, Quejarse, vanidoso, desprecio, contentamiento, chismes, descortés, Idolatría, maldecir, deudas, defraudar, Trabajar el Sabbat o en las santas convocaciones, olvidar los días sagrados, trabajar cuando debemos descansar, descansar cuando debemos trabajar, Traicionado, Calumnia, maledicencia, iniquidad, maldad, pecado intencionalmente o involuntariamente, ignorancia, tomado bienes ajenos por la fuerza, mentiras, asociarse con la mentira, cubrir las mentiras, malos concejos, gritería, deseos de venganza, deseos de matar, deseos suicidas, deseos sexuales, pereza, burla, rebelión contra las autoridades, avergonzar a otros, maltrato a los hijos o padres, Pervertido la verdad, cambiar la verdad a nuestro favor, prometer sabiendo que no podemos cumplir, hipocresía, prometer y no cumplir, robarle el tiempo a otros, llegar tarde, provocar a otros a ira, jurar en falso, homosexualidad, lesbianismo, inmoralidad sexual oculta, doble vida, oprimidos a otros, sacar provecho de los demás, explotar a otros, causado daños materiales a otros, daños morales a otros, daños económicos, retener Diezmos u ofrendas, cometido abominaciones, extraviados de la Torá, malos ejemplos, olvidar los mandamientos, dejar de orar, negar sexo a mi cónyuge, no proveer para los hijos o padres, no dar honor al líder espiritual, poner entredicho el nombre del Mashiaj o del Padre, Deshonrar del Nombre en público, mencionar otros dioses en nuestras bocas, insensibilidad espiritual, indisciplina en la lectura de las escrituras, guardar silencio ante la Justicia, no compartir mi pan con el hambriento, no compartir mi ropa con el desnudo, no visitar al enfermo en su necesidad, no visitar los presos, falto de misericordia, paciencia, sarcasmo. Miren todos los pecados en la Página 82de sus copias.

Recuerden los 5 Pasos Para la Teshuva:

1. Parar de pecar (Reconocer)

2. Sentimiento de culpa

3. Confesar en voz alta

4. Restitución o Reconciliar

5. Un Plan para no cometerlo otra vez

 

Notas:

1. Las faltas cometidas hacia el prójimo no se perdonan a menos que el culpable repare el daño causado y pida Perdón. Si el ofendido no quiere disculparse, debe solicitar de nuevo perdón haciendo esto tres veces, si es necesario. Si después de tres veces el ofendido sigue rehusando perdonarle no tiene la obligación de insistir, pero reunirá a varias personas ante las cuales declarará: Cometí tal culpa hacia fulano y le pedí excusas, pero él rehúsa perdonarme.

2. Si el ofendido es su Maestro o su Rabino, debe seguir insistiendo tantas veces que sea necesario hasta obtener perdón.

3. Si el ofendido falleció, va a su tumba acompañado por alguien y declara: pequé contra Elohim y contra esta persona.

4. Si el Hermano tiene una ofensa TOCA ir adonde el esta.

5. Antes de ir a la sinagoga a la entrada de Kipur, hay que besar la mano de su padre y de su madre y pedirles perdón. Es un deber sagrado hacerlo y el que se abstiene desprecia el honor de sus padres.

6. El discípulo tiene también obligación de pedir perdón a su maestro

7. Si vive en otro país tendrás que insistir en comunicarte con la persona para pedir perdón.

Parashá 45 VaEtjanán

ז׳ באב ה׳תשע״ד (August 3, 2014) por  
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Parashá 45 VaEtjanán

Deuteronomio 3:23 – 7:11

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 3:23 – 4:4
  2. 4:5-40
  3. 4:41-49
  4. 5:1-21(18 heb.)
  5. 5:22(19) – 6:3
  6. 6:4-25
  7. 7:1-11
  8. Maftir: 7:9-11

Haftará: Isaías 40:1-26

Los Escritos Apostólicos: Revelación 2:18 – 4:11

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. Revelación 2:18-29
  2. Revelación 3:1-6
  3. Revelación 3:7-13
  4. Revelación 3:14-22
  5. Revelación 4:1-11

VaEtjanán

Significa “y supliqué”.

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Primera aliyá, 3:23 – 4:4 

3:23  “Yo también supliqué a HaShem en aquel tiempo, diciendo” – La palabra “etjanán”, “supliqué” tiene el valor numérico de 515 y de allí el Midrash deduce que Moshé suplicó 515 veces al Eterno para que le dejara entrar en la Tierra. Su oración no fue contestada antes de su muerte. Sin embargo, cuando vino Yeshúa el Mesías, se habla de que Moshé estuvo con él en uno de los montes de Israel, (posiblemente Tavor), junto con Eliyahu, cf. Mateo 17.

Personalmente no creo que fue una experiencia física, puesto que el cuerpo de Moshé no había resucitado todavía, sino una aparición en una dimensión celestial donde el tiempo es relativo y profético en el sentido de que puede abarcar el pasado, el presente y el futuro a la vez. Por esto tendremos que preguntarnos si verdaderamente Moshé estuvo presente físicamente en la tierra de Israel en ese momento, o si la aparición fue en una dimensión profética fuera del tiempo y el espacio, parecido a la revelación que el shaliaj Yojanán pudo presenciar en Patmos.

3:25 “Permíteme, te suplico, cruzar y ver la buena tierra que está al otro lado del Yardén, ese buen monte y el Levanón.” – Según Rashí, el monte bueno es una referencia a Yerushalayim y Levanón al templo. La palabra “Levanón” viene de “laván”, “blanco”. El templo es llamado “Levanón” porque blanquea los pecados de Israel. Según Gur Aryé, Levanón es el nombre que se da a un monte que produce muchos árboles, y los árboles mismos son llamados Levanón. Según él, el templo fue llamado así no solamente porque blanqueaba los pecados de Israel, sino porque estaba situado sobre un monte fértil en árboles.

3:26 “Pero HaShem se enojó conmigo a causa de vosotros, y no me escuchó; y HaShem me dijo: “¡Basta! No me hables más de esto.” – La expresión traducida como “basta” es la hebrea “rav-laj”, “mucho para ti”, que, según Rashí, se puede entender de dos maneras, por un lado como: “¡Basta!”; y por el otro como: “mucho te espera”. Moshé ya tenía una herencia grande esperando para la resurrección de los muertos y por eso no debería preocuparse demasiado por entrar en la tierra en esta ocasión, porque tendría un futuro muy glorioso en el Olam HaBá, el mundo venidero.

Las Escrituras enseñan que la herencia que recibimos de nuestro Padre celestial se encuentra en dos tiempos, el siglo presente y el siglo futuro, en el Olam HaZe y el Olam HaBá. Moshé no recibió ninguna herencia en la tierra en este tiempo, pero la recibirá en el tiempo futuro después de la resurrección de los muertos en la segunda venida de Mashiaj Yeshúa.

4:1    “Ahora pues, oh Israel, escucha los estatutos y los decretos que yo os enseño para que los ejecutéis, a fin de que viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que HaShem, el Elohim de vuestros padres, os da.” – La palabra hebrea para “escuchar”, “shamá”, significa: “oir”, “escuchar”, “atender”, “hacer caso”, “obedecer”, “entender”. Esta palabra aparece más de 90 veces en Deuteronomio. Esto nos enseña que cuando el Eterno, por medio de su profeta, nos dice que tenemos que escuchar, no significa que seamos oidores solamente, sino también hacedores de lo que él dice. El significado doble de la palabra “shamá”, de donde viene la forma imperativa “shemá”, “¡escucha!”, implica que uno haga caso y obedezca. De esto habla el shaliaj Yaakov en su carta a los judíos donde está escrito en 1:22-25:

“Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es. Pero el que mira atentamente a la Torá perfecta, la Torá de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será dichoso en lo que hace.”

En Romanos 10:17 está escrito:

“Así que la fe es del oír (shamá), y el oír, por la palabra de Elohim.”

La fe es un resultado no solamente de haber escuchado, sino haber escuchado con una actitud de querer hacer caso a lo que se dice. La fe no se desarrolla en aquella persona que sólo lee las Escrituras, sin hacer caso y ponerlas en práctica. La confianza viene como un resultado de hacer caso a la Torá.

“Ahora pues, oh Israel, escucha los estatutos (jukim) y los decretos (mishpatim) que yo os enseño para que los ejecutéis, a fin de que viváis…” – El propósito de los mandamientos es dar vida. Así que si nuestra obediencia a un mandamiento nos causa la muerte, no hemos cumplido el propósito del mandamiento. Podemos quebrantar todos los mandamientos menos cuatro para salvar la vida humana. Es preferible morir antes de quebrantar alguno de estos cuatro:

1.      No blasfemar y cometer idolatría.

2.      No asesinar.

3.      No cometer adulterio.

4.      Confesar que Yeshúa es el Mesías prometido a Israel.

Los mandamientos fueron dados para vida, tanto en este mundo como en el mundo venidero. Así que si uno guarda estos cuatro mandamientos y pierde su vida por ello, tendrá una vida superior en el Olam HaBá, como está escrito en Hebreos 11:35:

“Las mujeres recibieron a sus muertos mediante la resurrección; y otros fueron torturados, no aceptando su liberación, a fin de obtener una mejor resurrección.”

El que guarda los mandamientos del Eterno, dados por Moshé, tendrá una vida prolongada, como está escrito en Deuteronomio 4:40; 5:33 y 6:2:

“Así pues, guardarás sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno hoy, a fin de que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que prolongues tus días sobre la tierra que HaShem tu Elohim te da para siempre… Andad en todo el camino que HaShem vuestro Elohim os ha mandado, a fin de que viváis y os vaya bien, y prolonguéis vuestros días en la tierra que vais a poseer… para que temas a HaShem tu Elohim, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno, tú y tus hijos y tus nietos, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.

En Deuteronomio 32:46-47 está escrito:

“Fijad en vuestros corazones todas las palabras con que doy testimonio hoy, las cuales ordenaréis a vuestros hijos que las guarden y cumplan, todas las palabras de esta Torá. Porque no es algo inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida. Por esta palabra prolongaréis vuestros días en la tierra adonde vosotros vais, cruzando el Yardén a fin de poseerla.”

Los mandamientos no fueron dados para limitar al hombre, sino para prolongar su vida y darle beneficios tanto en este mundo como en el mundo venidero. El hombre que quiere liberarse de la Torá se muere, como está escrito en Romanos 8:6-7, 13:

“Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz;  ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Elohim, porque no se sujeta a la Torah de Elohim, pues ni siquiera puede hacerlo… porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.”

Cuando una rama está en el árbol es libre. Si es cortada se muere. La libertad no se encuentra fuera de la obediencia, sino en conexión con Aquel que da la vida y en sujeción a las normas que regulan la vida, como está escrito en Juan 8:34-36:

“Yeshúa les respondió: En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre. Así que, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres.”

 

En Deuteronomio 5:29 está escrito:

“¡Quién diera que ellos tuvieran tal corazón que me temieran, y guardaran siempre todos mis mandamientos, para que les fuera bien a ellos y a sus hijos para siempre!”

En Deuteronomio 6:3 está escrito:

“Escucha, pues, oh Israel, y cuida de hacerlo, para que te vaya bien y te multipliques en gran manera, en una tierra que mana leche y miel, tal como HaShem, el Elohim de tus padres, te ha prometido.”

Estos textos nos enseñan que la obediencia a los mandamientos produce prosperidad tanto para ti como para tus hijos. ¿Quieres ser próspero en la vida? ¡Guarda los mandamientos!

4:2    “No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella, para que guardéis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim que yo os mando.” – Está totalmente prohibido añadir a la revelación que fue dada del cielo por medio de Moshé rabenu (nuestro maestro). La misma prohibición se encuentra en 12:32 (13:1 en la versión hebrea) donde dice:

“Cuidarás de hacer todo lo que te mando; nada le añadirás ni le quitarás.”

Esto nos enseña que el cuerpo revelacional llamado Jumash, el Pentateuco, o la Torá de Moshé, se cerró una vez por todas con la conclusión del capítulo 34 de Deuteronomio. Esto quiere decir que ninguno de los libros posteriores, inspirados divinamente, puede añadir mandamientos a los que ya fueron dados, ni introducir conceptos y revelaciones nuevas aparte de los que ya fueron dados a Moshé. La parte de las Escrituras llamada “Nuevo Testamento”, que nosotros llamamos Escritos Apostólicos, no puede introducir conceptos ni mandamientos nuevos, ni quitar algunos de los mandamientos que una vez fueron dados por medio de Moshé. Si ese fuera el caso, sería una recolección de escritos rechazable y falsa.

Maimónides escribe:

1.     Está clara y expresamente dicho en la Torá que sus leyes, de eterna vigencia, no son susceptibles de modificación, merma o añadidura, pues está escrito: “Todo lo que yo os ordeno, guardadlo para cumplir; nada le añadas ni le restes” (Deuteronomio XIII, 1 [versión cristiana 12:32]). De ahí se infiere que a ningún profeta le está permitido introducir innovaciones en la Torá. Por lo tanto, cualquiera, judío o no judío, que presentando señales y prodigios, afirme que el Eterno lo envió para añadir o restar un precepto, o para dar de cualquiera de los preceptos una interpretación contraria a lo que hemos oído de Moshé, o diga que ésos que Israel tiene como preceptos no son para siempre y paratodas las generaciones sino sólo temporales, es un falso profeta, puesto que viene a desmentir la profecía de Moshé. Es pasible de muerte por estrangulamiento por la perver­sidad de hablar en nombre del Eterno cuando éste no se lo ordenó. Él, bendito sea su Nombre, ordenó a Moshé que esta Torá fuera para nosotros y para nuestros hijos hasta la eternidad, y Elohim no es un hombre como para mentir.

2.     Entonces, ¿por qué está escrito en la Torá: “Les haré sur­gir un profeta de entre sus hermanos, como tú” (Deuteronomio XVIII, 18)? Es que el profeta aludido no vendría a establecer una nueva religión, sino a reafirmar las palabras de la Torá y a pre­venir al pueblo que no la transgrediera, como dijo el último de los profetas: “Recordad la Torá de mi siervo Moshé” (Malaquías III, 22 [versión cristiana 4:4]).

Esto concuerda con las palabras del Mesías Yeshúa, escritas en Mateo 5:17-19, cuando dijo:

“No penséis que he venido para abolir la Torá o los Profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la Torá hasta que toda se cumpla. Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.”

“que yo os mando… mandamientos de HaShem vuestro Elohim que yo os mando” – Moshé tuvo la autoridad para transmitir los mandamientos del Eterno, bajo inspiración divina, basada en lo dictado por el Eterno en los cuatro primeros libros del Jumash. Por esto Moshé puede decir que son mandamientos del Eterno los que él manda. Son explicaciones y afirmaciones, expresadas en mandamientos, de lo que ya fue revelado.

Más adelante se da un mandamiento por la boca de Moshé según está escrito en Deuteronomio 18:15:

“Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará HaShem tu Elohim; a él oiréis.”

Este es uno de los 613 mandamientos que hay en la Torá. Así que hay un mandamiento que nos ordena escuchar y obedecer al profeta que HaShem iba a levantar de en medio del pueblo de Israel, como Moshé. Ese profeta habló de la misma manera como Moshé como está escrito en Juan 5:24:

“En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.”

En Juan 8:51 está escrito:

“En verdad, en verdad os digo que si alguno guarda mi palabra, no verá jamás la muerte.”

En Juan 14:23 está escrito:

“Yeshúa respondió, y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada.”

Además, la expresión “yo os digo”, que aparece en la boca de nuestro Rebe más de 80 veces en los Escritos Apostólicos, muestra que él vino como aquel profeta, anunciado por Moshé, que tiene la autoridad del Padre para interpretar correctamente y definitivamente a Moshé.

 

 

En Deuteronomio 18:18-19 está escrito:

“Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.”

En Hechos 3:23 está escrito:

“Y será, que cualquiera alma que no oyere á aquel profeta, será desarraigada del pueblo.”

Hay un mandamiento que ordena al pueblo judío a escuchar y obedecer al profeta como Moshé, que es Yeshúa HaMashíaj. El que quebranta este mandamiento traerá muy graves consecuencias sobre sí mismo. El que no cumple este mandamiento no será parte del pueblo de Israel en el mundo venidero, será desarraigado del pueblo. Esto nos enseña que el cumplimiento de los mandamientos trae vida. Algunos mandamientos dan vida en un nivel inferior, y otros, como este, dan vida eterna.

4:4    “Mas vosotros que os pegasteis á HaShem vuestro Elohim, todos estáis vivos hoy.” – Hasta ahora hemos visto que el cumplimiento de los mandamientos trae vida y prosperidad en este mundo y en el mundo venidero. Este versículo nos enseña otro aspecto de lo mismo. La palabra traducida por RV60 como “seguisteis” y en LBLA como “permanecisteis fieles” viene de la palabra hebrea “davek” que significa: “pegarse”, “asociarse”, “adherirse”. Así que, adherirse al Eterno es lo mismo que serle fiel y no juntarse con otros dioses y sus costumbres. Esta unión con el Eterno es la que da vida. Todos los que se habían adherido al Eterno fueron preservados con vida hasta el día llamado “hayom”, “hoy”, que, en el nivel drash, puede ser entendido como el presente eterno, y también el día final. El que se apega a HaShem siempre tendrá un hoy, una existencia en el presente. El que se aparta de él, un día perderá el derecho de experimentar el día que entonces será llamado “hoy”. La palabra hebrea “hayom” (literalmente “el día”), traducida como “hoy”, aparece 75 veces en el libro de Deuteronomio, más de dos veces por capítulo. Esto nos enseña que no hay que dejar el cumplimiento de los mandamientos para mañana. Hoy es el día para cumplirlos. Tú no puedes cumplir los mandamientos ayer ni mañana, sólo hoy. Así que si HaShem te habla hoy, no lo dejes para otro día, como está escrito en el Salmo 95:7b-11:

“Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón como en Merivá, como en el día de Masá en el desierto, cuando vuestros padres me tentaron, me probaron, aunque habían visto mi obra. Por cuarenta años me repugnó aquella generación, y dije: Es un pueblo que se desvía en su corazón y no conocen mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: Ciertamente no entrarán en mi reposo.”

Hoy es el día para ti, querido lector. Hoy es el momento para adherirse al Eterno y cumplir sus mandamientos. Hoy es el día para serle fiel. El que lo es hoy, también lo será cuando en el día de mañana se diga “hoy”.

En Hebreos 3:12-13 está escrito:

“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Elohim vivo;antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.”

 

 

Segunda aliyá, 4:5-40

4:5, 14           “Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos tal como HaShem mi Elohim me ordenó, para que los cumpláis en medio de la tierra en que vais a entrar para poseerla… Y HaShem me ordenó en aquella ocasión que os enseñara estatutos y decretos, a fin de que los cumpliérais en la tierra a la cual vais a entrar para poseerla.” – Aquí la Torá está hablando de dos tipos de mandamientos, “jukim” y “mishpatim”, traducidos como “estatutos” y “decretos”. Los jukim son aquellos estatutos que no tienen explicación lógica del por qué hay que cumplirlos. Los mishpatim son mandamientos de carácter social que son fáciles de entender su razón de ser.

También está escrito que hay que cumplir los mandamientos en la tierra. La tierra de Israel es el primer lugar donde hay que guardar la Torá de HaShem. La Torá fue dada para ser guardada en la tierra de Israel, en primer lugar. Fuera de ella hay varios mandamientos que no aplican. Esto convierte la tierra en una tierra santa, apartada, diferente, más elevada espiritualmente.

4:6    “Así que guardadlos y ponedlos por obra, porque esta será vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dirán: “Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.”” – En este texto la Torá revela la mejor manera de llegar a las naciones con el mensaje del Reino de Elohim. Lo podríamos expresar con una palabra griega, usada en el mundo cristiano, de esta manera: ¿Cuál es la manera de evangelizar el mundo, según la Torá? La primera respuesta está en este versículo: Guardar los mandamientos es la mejor manera de impactar en las naciones. La segunda respuesta se encuentra en los versículos 9-10 donde habla de transmitir la Torah a los hijos. Esto concuerda bien con la enseñanza del Adón Yeshúa en Mateo 28:18-20, done está escrito:

“Y acercándose Yeshúa, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, sumergiéndoles en mi nombre, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

En Juan 13:35 está escrito:

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.”

El hecho de amarnos unos a otros constituye la esencia de la Torá. Así que si cumplimos la Torá, por medio de amarnos unos a otros, todos conocerán a Yeshúa. Lo más trágico que puede pasar es cuando los que dicen ser creyentes y proclaman las buenas nuevas de salvación no viven según las normas establecidas por la Torá. El Espíritu de Santidad fue entregado a los discípulos del Mesías, no para testificar, sino para ser testigos, como está escrito en Hechos 1:8:

“pero recibiréis poder cuando el Espíritu de Santidad venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Yerushalayim, en toda Yehudá y Shomrón, y hasta los confines de la tierra.”

Ser testigo no es lo mismo que testificar. El que no vive según las normas de la Torá y da testimonio de Yeshúa hace más daño que bien. El mal testimonio de los judíos y cristianos que se dicen ser el pueblo de Elohim, son los que causan el mayor daño en el mundo. Ellos hacen que los corazones se cierren para la salvación de Elohim. Así que sólo los que viven según la Torá son los que podrán impactar en el mundo y causar cambios sustanciales para el bien de las naciones.

“Así que guardadlos y ponedlos por obra, porque esta será vuestra sabiduría y vuestra inteligencia” – La sabiduría y la inteligencia hebrea no consisten en saber con la cabeza sino tener un estilo de vida y practicar los mandamientos que fueron dados por Moshé y confirmados por el Mesías Yeshúa.

“ante los ojos de los pueblos” – Como hemos dicho antes, este es el método evangelístico de la Torá. ¿De qué manera podemos impactar en las naciones para que crean en nuestro Elohim y se acerquen a las bendiciones que nos fueron dadas por medio de nuestro padre Avraham y que también son para ellos? Este texto nos da la respuesta: “al escuchar todos estos estatutos (jukim)”

Según la Torá, los jukim, los mandamientos que no tienen explicación lógica, son los que HaShem está utilizando para impactar a los gentiles. Esto es muy extraño, puesto que los mandamientos de carácter juk son los objetos de mayor burla por los que están fuera, por no ser fáciles de entender. ¿Cuál será entonces el impacto entre los gentiles cuando obedecemos los jukim y los mishpatim?

Verán nuestra obediencia que refleja nuestro amor al Eterno incluso si no entendemos la razón por la que obedecemos ciertos mandamientos.

 

o   Reconocerán que somos una gran nación.

o   Reconocerán que tenemos sabiduría.

o   Reconocerán que tenemos inteligencia.

En los mandamientos, pues, hay sabiduría y conocimiento. Entonces ¿por qué tenemos problemas para enseñar los jukim a los pueblos? Hoy la ciencia ha confirmado que los que guardan los mandamientos llamados jukim, entre ellos los del kashrut (dieta bíblica), la circuncisión, la abstinencia durante el periodo menstrual de la mujer, reglas natalicias, etc., tienen menos enfermedades que otros y viven una vida más sana. Nuestro estilo de vida es lo que tiene que impactar a las naciones, no tanto nuestras palabras. Además cuando el estilo de vida es correcto, las palabras serán respaldadas con poder.

4:8    “¿O qué nación grande hay que tenga estatutos y decretos tan justos como toda esta Torá que hoy pongo delante de vosotros?” – Todos los mandamientos son justos, como está escrito en el Salmo 119:160:

“La suma de tu palabra es verdad, y cada una de tus justas ordenanzas es eterna.”

En el Salmo 119:62, 106, 164 está escrito:

“A medianoche me levantaré para darte gracias por tus justas ordenanzas… He jurado, y lo confirmaré, que guardaré tus justas ordenanzas… Siete veces al día te alabo, a causa de tus justas ordenanzas.”

En Romanos 7:12 está escrito:

“Así que la ley es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno.”

 

4:9    “Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos.” – Este texto nos enseña que no solamente hay que hablar de los estatutos con los de afuera. Hay algo más importante, transmitir las experiencias personales y las palabras de la Torá a los propios hijos. Los padres y los abuelos tienen una gran responsabilidad para transmitir la revelación a los hijos y a los nietos.

4:10 “Recuerda el día que estuviste delante de HaShem tu Elohim en Chorev, cuando HaShem me dijo: “Reúneme el pueblo para que yo les haga oír mis palabras, a fin de que aprendan a temerme todos los días que vivan sobre la tierra y las enseñen a sus hijos.”” – Los padres tienen la obligación de enseñar a los hijos la Torá del Eterno, no otros. Los padres son los responsables para que sus hijos aprendan la Torá. Para cumplir este mandamiento podrán también pedir ayuda de otros.

4:12 “Entonces HaShem os habló de en medio del fuego; oísteis su voz, sólo la voz, pero no visteis figura alguna.” – En esta parashá se encuentra la palabra fuego 14 veces. Diez de ellas se encuentran en relación con la entrega de las palabras de la Torá, como está escrito en 4:15, 24, 33, 36; 5:4, 5, 22, 24, 26:

“HaShem os habló en Chorev de en medio del fuego… Porque HaShem tu Elohim es fuego consumidor, un Elohim celoso… ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Elohim, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, y ha sobrevivido?… Desde los cielos te hizo oír su voz para disciplinarte; y sobre la tierra te hizo ver su gran fuego, y oíste sus palabras de en medio del fuego… Cara a cara habló HaShem con vosotros en el monte de en medio del fuego yo estaba en aquella ocasión entre HaShem y vosotros para declararos la palabra de HaShem, porque temíais a causa del fuego y no subisteis al monte… Estas palabras HaShem habló a toda vuestra asamblea en el monte, de en medio del fuego… y dijisteis: “He aquí, HaShem nuestro Elohim nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Elohim habla con el hombre, y éste aún vive… Porque, ¿qué hombre hay que haya oído la voz del Elohim vivo hablando de en medio del fuego, como nosotros, y haya sobrevivido?””

En Deuteronomio 9:10 está escrito:

“Y HaShem me dio las dos tablas de piedra escritas por el dedo de Elohim; y en ellas estaban todas las palabras que HaShem os había dicho en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea.”

En Deuteronomio 10:4 está escrito:

“Y Él escribió sobre las tablas, conforme a la escritura anterior, las diez palabras que HaShem os había hablado en el monte de en medio del fuego el día de la asamblea; y HaShem me las dio.”

En Deuteronomio 33:2b está escrito:

“A su diestra la Torá de fuego para ellos”

En Jeremías 23:29 está escrito:

“¿No es mi palabra como fuego–declara HaShem– y como martillo que despedaza la roca?”

Cuando el Mesías Yeshúa enseñaba desde las Escrituras lo hacía por medio del fuego, como está escrito en Lucas 24:32:

“Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras?”

Cuando el shaliaj Shaúl predicaba, lo hacía con fuego, como está escrito en 1 Corintios 2:4-5:

“Y ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Elohim.”

En 1 Corintios 4:20 está escrito:

“Porque el reino de Elohim no consiste en palabras, sino en poder.”

De esto aprendemos dos cosas: Primero, la Torá tiene que convertirse en fuego en nuestro corazón para que sea efectiva.

En el Salmo 39:3 está escrito:

“Ardía mi corazón dentro de mí; mientras meditaba, se encendió el fuego…”

La manera de obtener ese fuego es meditar. La palabra hebrea que se tradujo como “meditaba”, “hagig”, significa: “susurrar”, “pronunciar”, “gemir”, “meditar”. La meditación hebrea consiste, no solamente, en usar la mente, sino también la boca, lo cual implica repetir las palabras de la Torá con un espíritu de oración. El estudio de la Torá junto con la oración en el Espíritu es lo único que puede producir el fuego divino en nuestro corazón.

Estos textos nos enseñan, en segundo lugar, que debemos transmitir la Torá a otros por medio del fuego para que haga efecto. Para esto necesitamos ser sumergidos y estar llenos del Espíritu de Santidad y fuego, y dejar que la Torá se convierta en fuego en nuestro interior. No podemos dar algo que no tenemos. Asegúrate que tu corazón esté ardiendo para que puedas enseñar la Torá a los demás en medio del fuego.

“oísteis su voz, sólo la voz, pero no visteis figura alguna” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “figura” es “temuná” que significa “imagen”, “figura”, “silueta”, “retrato”. Esto nos enseña que HaShem no tiene figura, o por lo menos que no ha mostrado ninguna figura a los hijos de Israel, con el fin de que no tengan la tentación de hacer alguna figura de la deidad.

4:13 “Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; las diez palabras, y las escribió en dos tablas de piedra.” – En el hebreo no está escrito: “los diez mandamientos”, sino “las diez palabras”, “aseret ha-devarim”.

4:15-16 “Así que guardaos bien, ya que no visteis ninguna figura el día en que HaShem os habló en Jorev de en medio del fuego; no sea que os corrompáis y hagáis para vosotros una imagen tallada semejante a cualquier figura: semejanza de varón o hembra” – Aquí hay una prohibición para no hacer esculturas de ninguna clase.

4:18 “semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez que hay en las aguas debajo de la tierra.” – Está prohibido representar al Mesías por medio de un pez. El origen del símbolo del pez llamado IXTUS es el culto al dios-pez filisteo Dagón que fue infiltrado en la fe por los cristianos durante el segundo siglo después del Mesías. En lugar de abandonar sus ídolos y servir al único Elohim arrastraron sus prácticas paganas y las mezclaron con el judaísmo mesiánico. Así se iba formando el Cristianismo como una mezcla del Judaísmo con prácticas paganas populares que existían en todo el imperio romano.

4:23-24 “Guardaos, pues, no sea que olvidéis el pacto que HaShem vuestro Elohim hizo con vosotros, y os hagáis imagen tallada en forma de cualquier cosa que HaShem tu Elohim te ha prohibido. Porque HaShem tu Elohim es fuego consumidor, un Elohim celoso.” – El nombre El Kaná, “Elohim Celoso”, se encuentra en tres ocasiones en esta parashá, 4:24; 5:9; 6:15. El Eterno creó la relación sentimental entre esposos para que pudiéramos aprender algo de Su amor por nosotros. De la misma manera creó también el sentimiento de celo en el momento de que uno de los cónyuges deje de ser fiel a su pareja y se junte con otro. El celo que siente un varón cuando su mujer empiece a flirtear con otro es un pequeño reflejo de lo que el Eterno siente cuando nosotros buscamos en otras fuentes.

4:25-26 “Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y os hagáis veteranos en la tierra, y os corrompáis y hagáis un ídolo en forma de cualquier cosa, y hagáis lo que es malo ante los ojos de HaShem vuestro Elohim para provocarle a ira, pongo hoy por testigo contra vosotros al cielo y a la tierra, que pronto seréis totalmente exterminados de la tierra donde vais a pasar el Yardén para poseerla. No viviréis por mucho tiempo en ella, sino que seréis totalmente destruidos.” – Aquí hay una profecía de lo que iba a pasar con el pueblo de Israel. Después de haberse hecho veteranos en la tierra se corrompieron e hicieron ídolos. El resultado de esa idolatría fue las deportaciones a Asiria de las diez tribus del norte y a Babilonia de las dos tribus del sur. Rashí comenta que la palabra “os hagáis veteranos”, en hebreo “ve-noshantem”, tiene el valor numérico 852, lo cual alude a que el exilio iba a suceder después de 852 años. Sin embargo, como el texto dice que iban a ser totalmente exterminados de la tierra, lo cual no pasó, porque fue dejado un remanente en la tierra, el exilio fue adelantado dos años, para ocurrir 850 años después de la conquista de la tierra, cf. Daniel 9:14. El Talmud menciona que HaShem trató con el pueblo con caridad, en hebreo “tsedaká”, y trajo el exilio dos años antes de su tiempo destinado. Así no fue destruido todo el pueblo.

4:28  “Allí serviréis a dioses hechos por manos de hombre, de madera y de piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.” – Esto incluye los árboles de navidad y cruces de madera y de piedra.

4:29  “Pero desde allí buscarás a HaShem tu Elohim, y lo hallarás si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma.” – Todas las veces cuando los profetas hablan de juicio por causa del pecado de Israel, también pronuncian una promesa de restauración. Lo mismo sucede en este texto. Aquí vemos que la promesa de hallar al Eterno es dada a los descendientes de los israelitas que se encuentran entre las naciones. La condición para encontrar al Eterno es buscarle con todo el corazón y con todo el alma. ¿Cómo se hace? El versículo 30 nos da la respuesta: “volverás a HaShem tu Elohim y escucharás su voz.” La manera de buscar al Eterno es escuchar su voz. Esa voz se encuentra en la Torá de Moshé y el resto de los 66 libros de las Escrituras inspiradas.

4:30 “En los postreros días, cuando estés angustiado y todas esas cosas te sobrevengan, volverás a HaShem tu Elohim y escucharás su voz.” – La expresión “los postreros días” hace referencia al tiempo antes de la introducción del reinado mesiánico en la tierra, es decir nuestro tiempo. Tanto el Midrash, como Rambam relacionan esta parashá con la redención final. Por otro lado, Rambán considera que se trata del exilio babilónico y que la redención final es anunciada en las parashás Nitsavim, (Deuteronomio 30:3-4) y Haazinu (Deuteronomio 32).

“escucharás su voz” – En los últimos tiempos los descendientes de Israel van a retornar a la Torá. Esa es la manera de buscarle con todo el corazón y alma. Es imposible volver al Eterno sin hacer caso a lo que Él dice en las Escrituras. Nuestro amor por Él se manifiesta en nuestro interés en estudiar y poner en práctica la enseñanza de al Torá.

4:31 “Pues HaShem tu Elohim es Elohim compasivo; no te abandonará, ni te destruirá, ni olvidará el pacto que Él juró a tus padres.” – El pacto con Avraham sigue vigente para los descendientes asimilados que han perdido toda su identidad israelita y practican la idolatría de las naciones, cf. v. 28. En los postreros días, cuando estos descendientes se vuelvan al Eterno, escuchando y obedeciendo las palabras de la Torá, dada por Moshé e interpretada correctamente por el Mesías Yeshúa, experimentarán Su compasión y Su fidelidad para ser reintroducidos en el Pacto que fue jurado a los padres, Avraham, Yitsjak y Yaakov.

El Midrash enseña que hay cinco motivos para que venga la redención final, según estos versículos, y de acuerdo con lo que pasó durante la primera redención, de Egipto:

  • · El pueblo de Israel está en angustia.
  • · El pueblo de Israel hace teshuvá (se arrepiente y vuelve a HaShem).
  • · El pacto con los antepasados está vigente.
  • · La misericordia de HaShem se manifiesta.
  • · El tiempo predestinado para la redención final habrá llegado.

4:32 “Ciertamente, pregunta ahora acerca de los días primeros que fueron antes de ti, desde el día en que Elohim creó al hombre sobre la tierra; inquiere desde un extremo de los cielos hasta el otro. ¿Se ha hecho cosa tan grande como ésta, o se ha oído algo como esto?” – La Torá nos exhorta a estudiar la historia de la humanidad desde Adam y Javá. También nos exhorta a investigar en la geografía y las culturas del mundo para asegurarnos de que lo que pasó con la salida de Egipto y con la entrega de la Torá en Sinaí fue algo extraordinario, nunca visto y vivido por otros hombres. Esto es una muestra de que HaShem es el único Elohim en el cielo y en la tierra.

Tercera aliyá, 4:41-49

4:45 “Estos son los testimonios, los estatutos y las ordenanzas que Moshé dio a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto” – Aquí aparece otro término aparte de los dos términos “jukim” y “mishpatim” mencionados anteriormente. Es el término hebreo “edá”, en plural “edot” traducido como “testimonios”. Se refiere a aquellos mandamientos que dan una identidad especial al pueblo israelita, como por ejemplo tsitsit, mezuzá, tefilín, el shabat y las fiestas. Estos mandamientos son llamados edot, testimonios, porque dan testimonio de que somos un pueblo diferente a las demás naciones, escogido para servir al Eterno de una manera especial. También nos dan motivo para dar testimonio a las naciones de los mandamientos del Eterno. El uso del tsitsit se convertirá más y más en este tiempo en un medio para que las naciones conozcan la Torá del Eterno, según está escrito en Zacarías 8:23 donde dice:

“Así dice HaShem de los ejércitos: “En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán el vestido de un judío, diciendo: ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Elohim está con vosotros.’””

 

 

Cuarta aliyá, 5:1-21 (18 heb.)

5:6    “Yo soy HaShem tu Elohim, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.” – Como vimos antes, el texto hebreo no habla de diez mandamientos, sino de diez palabras. En los textos en Éxodo 20:1-17 (verso 14 en la versión hebrea) y Deuteronomio 5:6-21 (v. 10 heb.) los rabinos han encontrado 15 mandamientos diferentes. Así que en las diez palabras hay 15 mandamientos, los mandamientos número 25-38 y 424.

La numeración de estas diez palabras ha sido alterada por la Iglesia Católica y luego por el reformador Lutero. Según la Torá y la tradición judía, la correcta numeración de estas diez palabras es la siguiente:

1.      Yo soy el Eterno tu Elohim…

2.      No tengas otros dioses…

3.      No tomes en vano el Nombre…

4.      Acuérdate y guarda el shabat…

5.      Honra a tu padre y a tu madre…

6.      No asesines.

7.      No cometas adulterio.

8.      No hurtes.

9.      No des falso testimonio…

10.  No desees ni codicies…

 

Según la tradición, había cinco frases en cada tabla de piedra. Las cinco primeras frases hablan de la relación entre el Eterno y el hombre y las cinco últimas hablan de la relación entre hombres. La relación entre los hijos y los padres es un reflejo de la relación que hay entre el Eterno y los hombres y por eso esta palabra está en la primera tabla. Hay un mandamiento que resume las cinco palabras de la primera tabla: “Amarás al Eterno tu Elohim con toda tu corazón, con toda tu alma y con toda tu posibilidad”, cf. 6:5. El amor al Eterno se expresa en la obediencia a los mandamientos, cf. 5:10. También hay un mandamiento que resume las cinco palabras de la segunda tabla: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, Levítico 19:18.

5:7    “No tendrás otros dioses delante de mí.” – Podemos hacernos unas preguntas para saber si tenemos otros dioses en nuestras vidas:

o   ¿Quién dirige mi vida?

o   ¿Quién es la fuente en mi vida?

o   ¿Dónde está mi confianza?

o   ¿Dónde está mi pasión?

o   ¿Quién es mi alabanza?

5:12  “Guarda el shabat para santificarlo, como HaShem tu Elohim lo ha mandado.” – Al comparar los relatos de Éxodo 20 y Deuteronomio 5, se puede encontrar varias diferencias, especialmente en la palabra número cuatro donde habla del Shabat. ¿Será que Moshé no podía citar al Eterno de manera correcta? ¿Cómo se puede explicar esta aparente contradicción? Cuando el hombre habla, sólo puede trasmitir una palabra a la vez, pero así no es el Eterno. Él puede transmitir varias palabras al mismo tiempo. Por eso existen las diferencias entre el primer relato y el segundo de las diez palabras que fueron oídas por todo el pueblo desde el pico de la montaña. Así que, cuando el Eterno habló del shabat hay dos verdades incorporadas en ese anuncio, y las dos están escritas en los dos pasajes que estamos comparando. Rashí dice que ambas expresiones fueron anunciadas en un solo enunciado y en una sola palabra, y también fueron escuchadas en un solo acto de escucha.

Según Éxodo 20, el shabat está conectado con la creación del mundo, pero aquí en Devarim 5 está escrito que el shabat tiene que ver con la salida de Egipto. En Éxodo está escrito que tenemos que acordarnos del shabat y aquí está escrito que tenemos que guardar el shabat. Acordarse no es lo mismo que guardar. Las dos cosas son necesarias y las dos se complementan.

El shabat fue dado para hacernos recordar dos eventos importantes en la historia; la creación y la salida de Egipto. Esto nos enseña que el shabat también es para los que no salieron de Egipto, los que son hijos de Adam, ellos deben acordarse del shabat. El shabat existe desde la creación y es para todos los hombres.

Además de esto, el shabat fue dado, de una manera especial, a los hijos de Israel, para ser guardado como señal del pacto que fue hecho después de la salida de Egipto, como está escrito en Éxodo 31:13:

“Habla, pues, tú a los hijos de Israel, diciendo: De cierto guardaréis mis shabats, porque esto es una señal entre yo y vosotros por todas vuestras generaciones, a fin de que sepáis que yo soy HaShem que os santifico.”

1.      El mandamiento nos obliga a acordarnos del shabat. Esto implica una actividad intelectual. Así que, está permitido “trabajar” con el cerebro en shabat, en forma de leer, estudiar, orar y meditar en los caminos del Eterno, especialmente la liberación de la esclavitud, y los caminos de uno mismo. Con esta actividad santificamos el shabat, es decir, lo hacemos diferente y lo consagramos para el Eterno.

Rashí menciona, por otro lado, que el acordarse del shabat significa que uno debe estar pensando en el shabat durante todos los demás días de la semana, y si uno compra algo bonito, lo hace en honor al shabat que viene.

2.      También está escrito que tenemos que guardar el shabat. Guardar implica una actitud de vigilancia. Guardar tiene que ver con no hacer algo que está prohibido por la Torá en shabat. Nos cuidamos bien para no pasarnos con el tiempo de trabajo y de no empezar a trabajar antes de la caída del sol al final del shabat. Está prohibido encender la vela de Havdalá antes de la caída del sol y la aparición de tres estrellas. De esta manera, entre otras, podemos guardar el shabat, ser cuidadosos en no profanarlo, y así lo santificamos.

Santificar significa apartar de los demás y dedicarlo al uso exclusivo del Eterno. En Levítico 23:2-3 se habla también de la necesidad de hacer una reunión congregacional santa al Eterno en Shabat.

El shabat fue creado, en primer lugar, para que el hombre cesara de su actividad de intervención en la creación, lo mismo que hizo el Eterno después de haber creado todo. Pero, vemos que este texto también habla de descanso en shabat. Aunque la palabra shabat no significa descanso, sino “cese de actividades creativas”, la palabra “descansar”, en hebreo “nuaj” está relacionada con el shabat, como está escrito en 5:14b:

 

“para que tu siervo y tu sierva también descansen como tú.”

Sin embargo, el concepto de descansar no es el principal para el shabat sino el de cesar de las actividades creativas y productivas.

“como HaShem tu Elohim lo ha mandado.” – Según el Talmud, el mandamiento del Shabat no fue dado a Israel por primera vez en el monte Sinái, sino en Mará, donde les dio algunas leyes, cf. Éxodo 15:25.

5:15  “Y acuérdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que HaShem tu Elohim te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por lo tanto, HaShem tu Elohim te ha ordenado que hagas el día del cese.” – El pueblo de Israel tiene que recordar que fueron esclavos en Egipto. Por haber sido liberados de allí, HaShem ahora nos ordena guardar el shabat. Esto nos enseña que no guardábamos el shabat en Egipto. Ahora somos libres para guardar los mandamientos del Eterno, no por esclavitud y amenazas, sino por gratitud y amor. Esto también nos enseña que el que no guarda el shabat o el que está obligado a trabajar en shabat, es todavía un esclavo bajo el sistema de este mundo.

Aquí está escrito que tenemos que “hacer”, en hebreo “laasot”, el día del shabat. (Lamentablemente no fue traducido así en las dos versiones más populares RV y LBLA.)

“Hacer el día del shabat” significa que se haga algo especial para que el shabat sea shabat en relación con los demás días de la semana. Por esta razón surgieron muchas de las tradiciones que tenemos en shabat, por ejemplo la de encender dos velas unos cuantos minutos antes del shabat, (como señal del último trabajo que se hace antes del inicio del día del cese), la tradición de beber una copa de vino para iniciar el shabat, (en señal de alegría por la bendición que representa el día festivo), la tradición de poner un mantel blanco sobre la mesa, (en recuerdo de la capa protectora blanca que había debajo del maná en el desierto), la tradición de tener dos panes grandes especialmente preparados para el shabat, (en recuerdo de la doble porción del maná que hubo en el desierto cada sexto día), la tradición de cubrir los panes con un mantel blanco, (como recuerdo de la capa blanca protectora que hubo sobre el maná en el desierto), la tradición de bendecir a la esposa y los hijos de una manera especial, la tradición de comer mucha comida y diferente a la de los demás días de la semana, la tradición de vestirse con ropas elegantes en honor al shabat, la tradición de hacer oraciones especialmente redactadas para ese día, la tradición de llamar a siete varones a la lectura del rollo de la Torá en la sinagoga, la tradición de hacer kidush sobre el vino antes del desayuno del shabat etc. etc. Todas estas cosas son maneras de “hacer el día del shabat”, para así cumplir con el mandamiento. En resumen, podemos decir que en shabat hay que:

o   Acordarse – pensar en la obra de la creación y de la liberación de la esclavitud, Éxodo 20:8; Deuteronomio 5:15.

o   Guardar – ser cuidadoso con el shabat para no hacer cosas prohibidas, Deuteronomio 5:12; Isaías 58:13-14.

o   Tener shabat – Cesar de intervenir en la creación o hacer trabajos productivos, Éxodo 20:10.

o   Santificar – dedicarse al Eterno y a su Torá de una manera especial, Deuteronomio 5:12, 14 “para el Eterno”. Esto se hace en la familia, Deuteronomio 5:14, y en la congregación, Levítico 23:3.

o   Descansar – no hacer cosas que cansen o causen molestias, dormir extra, Deuteronomio 5:14.

o   Hacer el día de shabat – cumplir ciertos ritos para que ese día sea diferente a los demás días de la semana, Deuteronomio 5:15b.

El shabat es también un día para recordar la liberación de la esclavitud del pecado, por medio de la muerte y resurrección de Yeshúa el Mesías. La salida de Egipto es una sombra profética de la salida de la verdadera esclavitud, bajo el pecado y hasatán.

Como Yeshúa estuvo muerto durante tres días, incluyendo el shabat, y así pagó por nuestros pecados, nosotros hemos experimentado la liberación de la esclavitud del pecado, de la muerte y de hasatán. Esto nos da una razón aún mayor para celebrar el shabat. ¡Bendito sea el Eterno por el Mesías que nos dio el shabat eterno!

5:16  “Honra a tu padre y a tu madre, como HaShem tu Elohim te ha mandado, para que tus días sean prolongados y te vaya bien en la tierra que HaShem tu Elohim te da.” – Esta palabra enseña que también el mandamiento de honrar a los padres, fue dado antes de la entrega de la Torá en Sinái. Según el Talmud, fue en Mará.

Quinta aliyá, 5:22(19) – 6:3

5:22(19) “Estas palabras HaShem habló a toda vuestra asamblea en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de las densas tinieblas con una gran voz que no cesó. Y las escribió en dos tablas de piedra y me las dio.” – Según Rashí, cuando dice que su gran voz no cesó, significa que no necesitaba parar y coger aire, como los hombres, para poder seguir hablando.

6:1    “Este, pues, es el mandamiento, los estatutos y los decretos que HaShem vuestro Elohim me ha mandado que os enseñe, para que los cumpláis en la tierra que vais a poseer” – Ahora entramos en lo que es considerado como la declaración de fe del Judaísmo, el Shemá. En este versículo está escrito que este es el mandamiento, en singular. Cuando le preguntaron a nuestro Rebe Yeshúa cuál es el mandamiento más importante, contestó con las palabras del Shemá, cf. Marcos 12:29.

Sexta aliyá, 6:4-25

6:4-9 “Escucha, Israel, HaShem es nuestro Elohim, HaShem es uno. Y amarás a HaShem tu Elohim con todo tu corazón, y con toda tu alma y con todos tus medios. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés sentado en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal sobre tu brazo, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.”

En estas palabras, llamadas el Shemá, encontramos la clave para poder vivir cerca del Eterno en todo momento.

 

Shemá – Lo primero que el hombre tiene que hacer para estar cerca del Eterno es escuchar y obedecer. El Eterno toma la iniciativa para acercarse a nosotros y nosotros sólo tenemos que hacerle caso para poder obtener su gracia. Acércate cada mañana al Eterno y toma unos minutos para escuchar, sin hacer nada más, y deja que el Espíritu de HaShem te hable. No seas tan rápido en tus oraciones que sólo hables y no escuches. Es mejor escuchar a HaShem que hablarle. El Shemá nos enseña a poner el escuchar como la máxima prioridad en nuestras vidas.

Israel – La segunda cosa que es destacada es nuestra identidad como pueblo. El gentil que ha entrado en Israel por medio de la conversión del Mesías Yeshúa es parte de Israel, aunque no se convierta en judío, y puede identificarse plenamente con el pueblo, cf. Efesios 2:19.

YHWH es nuestro Elohim – Esta es la declaración de los que son parte de Israel. Los que tienen otros dioses no son parte de Israel. Rashí destaca el hecho de que este versículo dice que HaShem es únicamente el Elohim de Israel en este momento, pero en el futuro será el Elohim de toda la humanidad, como está escrito en Sofonías 3:9:

“En ese tiempo daré a los pueblos labios puros, para que todos ellos invoquen el nombre de HaShem, para que le sirvan de común acuerdo.”

En Zacarías 14:9 está escrito:

“Y HaShem será rey sobre toda la tierra; aquel día HaShem será uno, y uno su nombre.”

YHWH es uno – La palabra traducida como “uno”, “ejad”, implica unidad y unicidad. Hay veces cuando las Escrituras usa este término para marcar la unidad entre varios elementos o personas, pero cuando se usa en relación con el Eterno no puede tener ese sentido, porque no hay más que una Persona en la Deidad. Por lo tanto, la palabra “ejad” tiene los siguientes dos significados en este contexto: que HaShem no es plural y que no hay otro. Él es el único Elohim que existe y esa unicidad, esa singularidad, lo ha revelado a Israel. Hay también otra palabra hebrea que expresa unicidad, “yajid”, que aparece sólo 13 veces en las Escrituras, por ejemplo en Génesis 22:2.

La vida eterna consiste en conocer al único, en hebreo “yajid”, Elohim verdadero, y a quién ha enviado, Yeshúa el Mesías, como está escrito en Juan 17:3:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Elohim verdadero, y a Yeshúa el Mesías, a quien has enviado.”

Este versículo nos enseña que en el único Elohim verdadero no está incluido Yeshúa el Mesías. El único Elohim verdadero es sólo el Padre, YHWH, como también está escrito en 1 Corintios 8:6-7a:

“para nosotros (los israelitas) hay un solo Elohim, el Padre, de quien proceden todas las cosas y nosotros somos para Él; y un Señor, Yeshúa HaMashiaj, por quien son todas las cosas y por medio del cual existimos nosotros. Sin embargo, no todos tienen este conocimiento…”

Y amarás – Como Él es el Único para nosotros, la consecuencia es amarle. Por eso el hebreo usa la palabra “y”. Según Rashí, amarle significa cumplir sus palabras por amor, no por temor.

Con todo tu corazón – Se refiere a lo más íntimo de nuestro ser, que no puede estar dividido en la devoción al Eterno, como está escrito en Jacobo (Stg.) 4:8:

“Acercaos a Elohim, y El se acercará a vosotros. Limpiad vuestras manos, pecadores; y vosotros de doble ánimo, purificad vuestros corazones.”

Con toda tu alma – Significa que hay que estar dispuesto a dar su vida por amor a él y vivir solamente para él.

Con todos tus medios – La palabra hebrea que normalmente ha sido traducida como “fuerzas”, es “meodeja”, que no sólo significa tu fuerza, sino también “tus posesiones”, “tus medios”, “tus capacidades”, de “meod”, “mucho”. Esta palabra no habla de la fuerza física, en primer lugar, sino de todo lo que uno tiene y es, lo cual incluye las posesiones materiales. El amor al Eterno también se expresa en la manera de administrar nuestros bienes materiales. Pero el amor siempre empieza en el corazón y luego va saliendo hacia fuera.

Y estas palabras que yo te mando hoy – Se refiere a las palabras de la Torá de Moshé, que siempre deben ser consideradas como dadas hoy, es decir, son actuales ahora.

Estarán sobre tu corazón – Es la responsabilidad de cada uno de nosotros poner las palabras de la Torá sobre nuestro corazón, como está escrito en 11:18:

“Poned, pues, estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma; atadlas como una señal a vuestra mano, y serán diadema entre vuestros ojos.”

No es lo mismo tener las palabras en la mente que en el corazón. El corazón es la sede de la personalidad, lo más íntimo de nosotros, donde normalmente sólo cabe una cosa. En la mente pueden caber muchas ideas y opciones, pero no en el corazón. Allí sólo cabe una cosa o una opción, y esa cosa es la que, en los momentos decisivos de la vida, define nuestras decisiones.

Dentro de los dos tefilín, que ponemos sobre el brazo izquierdo y sobre la cabeza, hay una diferencia. En el tefilín de la cabeza hay cuatro apartamentos con cuatro pergaminos con cuatro textos diferentes de la Torá. Pero en el tefilín del brazo izquierdo, que está pegado al corazón, hay un solo departamento con un solo pergamino con los cuatro textos. Esto nos enseña que cuando las palabras de la Torá están en nuestra cabeza pueden ser entendidas e interpretadas de muchas maneras diferentes, pero cuando llegan al corazón, sólo hay unidad entre ellas y hay una sola cosa.

Cuando la Torá entra en el corazón va a marcar nuestras decisiones. Cuando hay que elegir entre una propuesta y otra, lo que hay en el corazón marcará la diferencia. Es nuestra responsabilidad ver que las palabras de la Torá lleguen al corazón. Primero las oímos con nuestra cabeza, pero luego hay que meditar en ellas hasta que entren en nuestro corazón. Entonces es desalojado lo que antes estaba allí, porque en el corazón sólo cabe una cosa. Cuando estás enamorado, sólo podrás tener una persona en tu corazón. De la misma manera es con HaShem y su Torá. Asegúrate que la Torá esté en tu corazón para que tomes las decisiones conforme a ella en los momentos críticos de tu vida, cuando tendrás que elegir entre la obediencia y la desobediencia. Si no pones las palabras de la Torá en tu corazón, te engañará en la crisis, porque no hay nada más engañoso como el corazón del hombre.

En Marcos 4 el Mesías nos da la clave para entender el secreto del Reino de los cielos. En el versículo 11 se habla del secreto del Reino de Elohim. Hay un secreto que es considerado el más grande del Reino y por eso es llamado “el secreto”. ¿Cuál es?

En  Marcos 4:3-20 está escrito:

“¡Oíd! He aquí, el sembrador salió a sembrar; y aconteció que al sembrar, una parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en un pedregal donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó por no tener profundidad de tierra. Pero cuando salió el sol, se quemó; y por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. Y otras semillas cayeron en buena tierra, y creciendo y desarrollándose, dieron fruto, y produjeron unas a treinta, otras a sesenta y otras a ciento por uno. Y él decía: El que tiene oídos para oír, que oiga. Cuando se quedó solo, sus seguidores junto con los doce, le preguntaban sobre las parábolas. Y les decía: A vosotros os ha sido dado el secreto del reino de Elohim, pero los que están afuera reciben todo en parábolas. para que VIENDO VEAN PERO NO PERCIBAN, Y OYENDO OIGAN PERO NO ENTIENDAN, NO SEA QUE SE CONVIERTAN Y SEAN PERDONADOS. Y les dice: ¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, pues, comprenderéis todas las parábolas? El sembrador siembra la palabra. Y éstos que están junto al camino donde se siembra la palabra, son aquellos que en cuanto la oyen, al instante viene satanás y se lleva la palabra que se ha sembrado en ellos. Y de igual manera, estos en que se sembró la semilla en pedregales son los que al oír la palabra enseguida la reciben con gozo; pero no tienen raíz profunda en sí mismos, sino que sólo son temporales. Entonces, cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan y caen. Otros son aquellos en los que se sembró la semilla entre los espinos; éstos son los que han oído la palabra, pero las preocupaciones del mundo, y el engaño de las riquezas, y los deseos de las demás cosas entran y ahogan la palabra, y se vuelve estéril. Y otros son aquellos en que se sembró la semilla en tierra buena; los cuales oyen la palabra, la aceptan y dan fruto, unos a treinta, otros a sesenta y otros a ciento por uno.”

En el versículo 3 dice el Mesías: “¡Oíd!”, que viene del Shemá, y luego sigue hablando de la parábola que es considerada como la modelo para todas las parábolas, como se ve en el versículo 13 donde dice:

“¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, pues, comprenderéis todas las parábolas?”

Esta parábola del sembrador contiene la llave para entender todas las otras parábolas. El que entiende esta parábola ha entendido el gran secreto del Reino de Elohim. ¿Qué nos enseña?

“El sembrador siembra la palabra.” – este es el gran secreto.

Nuestro Gran Rebe empezó la parábola diciendo: “¡Oíd!” y la terminó diciendo: “El que tiene oídos para oír, que oiga.” Así que, él destaca la importancia de escuchar, al igual que Mosheh en el texto de Shemá.

En el versículo 20 está escrito:

“Y otros son aquellos en que se sembró la semilla en tierra buena; los cuales oyen la palabra, la aceptan y dan fruto, unos a treinta, otros a sesenta y otros a ciento por uno.”

 

¿Qué podemos aprender de esto? El gran secreto del Reino es recibir las semillas que el Sembrador está sembrando. La tierra es el hombre, que una vez fue formado con el polvo de la tierra. Dependiendo de cómo entra la semilla en la tierra, así será su fruto. El gran secreto del Reino es lograr que la Torá llegue a lo más profundo del corazón. Según esta parábola hay cuatro tipos de hombres:

1.      Los del camino – que tienen una dureza por encima de su corazón para que la semilla no pueda entrar adentro. Los caminos de la época fueron producidos por los pasos de los hombres. Cuantos más hombres pasaban por el campo, más duro se hacía. Así que las tradiciones de los hombres es el obstáculo número uno para no poder recibir la semilla en el corazón. Uno tiene la costumbre de caminar por donde todo el mundo anda y no quiere hacer cambios según la Torá y así viene hasatán y lleva la semilla preciosa de cebada que fue sembrada.

2.      Los de los pedregales – que tienen una actitud mental de recibir, pero en el fondo tienen el corazón endurecido y no están dispuestos a cambiar su manera de ser. Les gusta escuchar y reciben la Torá con muchas emociones, pero a la hora de la verdad cuando hay persecución por causa de la Torá, se apartan, porque sólo buscaban placeres y no quieren sufrir por causa del Reino.

3.      Los de los espinos – que han oído y hecho caso a la Torá, pero están más interesados en las cosas de este mundo que del Reino. Buscan satisfacer sus propios deseos más que los deseos del Padre Celestial. Con el tiempo perderán su entusiasmo por el Reino porque les interesa más lo que les da placer a corto plazo, que la obediencia a los mandamientos, que produce mayor placer a largo plazo.

4.      Los de la buena tierra – que oyen la Torah y la aceptan con todas sus consecuencias, con confrontaciones internas y persecuciones externas. Ellos dejan que la Torá penetre en lo más hondo de su corazón y ajustan sus vidas según su enseñanza, a pesar de los dolores que son causados por ello. No son temporales, sino constantes y con el paso del tiempo habrá un resultado bello de su fidelidad a la Palabra que fue sembrada en su interior. Dan fruto en tres niveles, lo cual muestra que hay tres clases de fieles en el Reino.

En Marcos 4:24a está escrito:

“Mirad qué oís.”

Es muy importante ver que lo que entre en el corazón sea la Torá dada del cielo y no una que es falsificada. El secreto del Reino es poner la Torá en el corazón. Lo mismo se puede encontrar en Marcos 4:26-28 donde está escrito:

“Decía también: El reino de Elohim es como un hombre que echa semilla en la tierra,  y se acuesta y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe. La tierra produce fruto por sí misma; primero la hoja, luego la espiga, y después el grano maduro en la espiga.”

Tú eres responsable delante del Cielo para hacer que la semilla de la Torá entre en tu corazón. Cuando hayas logrado meter esa semilla en el corazón vas a tener una experiencia única: La semilla produce fruto por sí misma. No eres tú el que tiene que producir fruto en tu vida, la Torá produce por sí misma. Tu preocupación no tiene que ser si vas a dar fruto o no, sino cómo poder meter la semilla en el corazón. El resto vendrá por sí solo.

¿Cuánto fruto quieres tener en tu vida? ¿Treinta, sesenta o cien? Depende de la medida de semilla que logres poner en tu corazón, como está escrito en Marcos 4:24b:

“con la medida con que medís seréis medidos, y aún más se os dará.”

Así que: “Estas palabras que yo te mando hoy pondrás sobre tu corazón.” – Este es el Gran Secreto del Reino. ¿Pero, cómo podemos lograr que la semilla llegue al corazón? El shemá también nos da la respuesta:

“Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés sentado en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.”

¿Qué es lo primero que hay que hacer con la Torá para que llegue al corazón? Repetirla con la boca a los hijos, que también son hijos espirituales.

Lo segundo es hablar de ellas al estar sentado en la casa. ¿Qué debemos hablar cuando estamos sentados en la mesa para comer? ¿Qué debemos hablar cuando estamos sentados en el sofá o en el sillón? ¿Cuál es el botón más santo de la televisión? El rojo, para apagar, para poder hablar la Torá en lugar de ver porquería que no hace otra cosa que ahogar los conceptos divinos de las Escrituras.

Lo tercero es hablar de las palabras de la Torá cuando andes por el camino. ¿Qué cosas hablamos con nuestros hijos cuando estamos viajando con ellos?

Lo cuarto es hablar de las palabras de la Torá cuando te acuestes. Lo último que debemos tener en nuestras mentes antes de dormir es la palabra del Eterno. El sueño ha sido creado para que el Eterno pueda obrar en nuestro interior durante la noche. Por eso es muy importante tener las palabras de las Sagradas Escrituras en la mente antes de dormir. Así podrá el Eterno hacer que esa palabra baje al corazón durante el sueño. Nunca te acuestes mirando la televisión o escuchando canciones o discutiendo con tus familiares. Acuéstate con las palabras del Cielo y tendrás un corazón lleno de semillas que van a dar fruto, como está escrito en Marcos 4:27:

“se acuesta y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece.”

Recita el shemá antes de dormir para reconocer al Eterno como tu único Elohim y así encomendarte en Sus manos protectoras y moldeadoras.

Lo quinto es hablar de las palabras de la Torá cuando te levantes. Lo primero que un judío debe hacer al despertar es levantar sus manos al cielo diciendo: “Gracias doy ante ti, Rey Vivo y Eterno, porque has guardado (en lugar de “devuelto”) mi alma dentro de mí con misericordia. Grande es Tu fidelidad.” Después de ir al baño, se lava las manos y, antes de alimentar a su cuerpo con comida, sigue exaltando al Eterno, con bendiciones basadas en las Escrituras, hasta llegar a la recitación del shemá y otras oraciones escriturales. Luego lee y medita sobre textos de las Sagradas Escrituras. Así cumple con este mandamiento de hablar de las palabras del Eterno cuando se levante, no solamente la oración corta del Shemá.

 

Las atarás como una señal sobre tu brazo, y serán por insignias entre tus ojos – En la oración de la mañana, un varón judío se coloca el talit, manto de oración, con los flecos, que fueron ordenados en Números 15:37-41, y luego pone los tefilín, para cumplir el mandamiento de atar las palabras sobre el brazo y entre los ojos.

Hay varios niveles de entendimiento para la práctica de poner los tefilín. En primer lugar está el nivel peshat (simple), que se cumple de manera literal atando las palabras en el brazo y en la cabeza en la línea intermedia entre los ojos, por encima del borde del pelo en la frente.

Desde el nivel remez (alegórico), que no puede sustituir al nivel simple, se puede entender el mandamiento de manera que se refiere a cumplir las palabras con la mano, es decir, se trata de vivir, de forma práctica, todo lo que ordena el Eterno en su Torá y, también, de tener las palabras de la Torá en la mente y como el motivo de nuestra mirada. La visión de un israelita verdadero es que la Palabra del Eterno sea cumplida en su vida.

Y las escribirás en los postes de tu casa – Se refiere en primer lugar al hecho de escribir las palabras de la Torá en la misma madera que rodea las puertas de la casa donde uno vive. Pero por razones prácticas se ha inventado el sistema de poner un pergamino en una cajita llamada por el mismo nombre que la jamba de la puerta, “mezuzá”. Es una obligación para un judío poner las palabras de la Torá en las jambas de las puertas de las habitaciones en la casa donde vive. Este mandamiento está dado para que la Torá esté presente en nuestras casas. Al tener una parte de las Escrituras en las puertas hay un recuerdo de que son nuestro modelo de vida y la base para nuestras conversaciones en la casa. En una casa donde está la Torá en las puertas no se puede vivir de cualquier manera. Tampoco se puede hablar de cualquier manera o de cualquier cosa en esa casa. Tampoco se puede introducir por medio de las puertas o por la televisión o internet cualquier cosa en esa casa. Una casa con mezuzás en las puertas es una casa apartada para servir los propósitos del Reino.

Y en tus puertas – Se refiere al lugar donde se reunían los ancianos en la ciudad para tratar asuntos gubernamentales, es decir algo parecido a la municipalidad de hoy en día. La puerta fue el ayuntamiento de la época. Este mandamiento fue dado para recordar a los gobernantes de que deben estar reunidos, para tratar los asuntos de la ciudad, siempre dentro de los marcos de la Torá de Moshé. Así la Torá es puesta como la única regla para los gobernantes del país.

6:10-12 “Y sucederá que cuando HaShem tu Elohim te traiga a la tierra que juró a tus padres Avraham, Yitsjak y Yaakov que te daría, una tierra con grandes y espléndidas ciudades que tú no edificaste, y casas llenas de toda buena cosa que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivos que tú no plantaste, y comas y te sacies; entonces ten cuidado, no sea que te olvides de HaShem que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.” – Cuando las cosas van bien y lo material se aumenta es fácil olvidar al Eterno. ¡Tengamos cuidado con eso!

6:13a “Temerás a HaShem tu Elohim; y a Él servirás…” – Este fue el texto que Yeshúa citó cuando se enfrentó con hasatán que le pedía que se postrara ante él, como está escrito en Mateo 4:9-10:

“y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras. Entonces Yeshúa le dice: ¡Vete, satanás! Porque escrito está: “Al Eterno tu Elohim adorarás y sólo a él servirás.””

 

La palabra hebrea que significa temer fue traducida al griego como adorar. Vemos, por tanto, que hay una conexión entre postrarse ante el Eterno y temerle. De esto aprendemos que nuestro culto ante el Eterno tiene que ser hecho con temor reverente. En varias ocasiones dice nuestro Rebe que debemos temer al que tiene el verdadero poder, cf. Mateo 10:28; Lucas 12:5; Hebreos 10:31; 12:28. La falta de temor al Eterno es la causa de la mayoría de los pecados que se comenten tanto fuera, como dentro, de las congregaciones del Mesías. El que no tiene temor al Eterno a la hora de servirle no le sirve de manera correcta.

6:16a “No tentaréis a HaShem vuestro Elohim…” – Estas palabras fueron también citadas por nuestro Rebe cuando tuvo su momento de decisión en el desierto, cf. Mateo 4:7.

Durante el tiempo del segundo templo, cuando vino Yeshúa a predicar, no se seguía el ciclo anual de lecturas del Jumash en la Tierra de Israel, sino el ciclo trianual. Ese ciclo empieza en el primer mes del año, llamado Aviv y Nisán, y sigue durante tres años hasta terminar en el mes duodécimo, llamado Adar. Así que, necesitaban tres años enteros para poder leer los cinco libros de Moshé en las sinagogas en el tiempo del segundo Templo. Y como Yeshúa es la Torá viviente, él tenía que pasar por toda la lectura del Jumash durante sus tres años y medio de ministerio.

Con toda probabilidad podemos asumir que Yojanán ben Zejaryá (Juan el Bautista) empezó su ministerio durante el mes de la teshuvá (arrepentimiento), que es el sexto mes del anuario judío, llamado Elul, (que en Israel cae en pleno verano). A partir del inicio de ese mes el pueblo se está preparando durante cuarenta días para poder estar delante del Eterno en el gran día de expiación, Yom Kipur, que cae en el 10º día del séptimo mes, llamado Tishrí. De esta manera aprendemos que Yeshúa tenía que haber sido sumergido en el río Yardén por esas fechas. Y como luego fue llevado al desierto durante 40 días para ser tentado por hasatán, es probable que esos días hayan sido los mismos que los 40 días de preparación para Yom Kipur, o por lo menos gran parte de ellos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Meses del3er año Texto de la Torá del 3er año

Texto de los Profetas del 3er año

Tishrí (7º) Deuteronomio 5:1 – 6:3 No había
Deuteronomio 6:4 – 7:26 (6:13,16 citados en Luc 4:8, 12) 1 Reyes 10:39
Deuteronomio 8:1-20 (8:3 citado por Yeshúa en Luc 4:4) Jeremías 9:22-24
Deuteronomio 9:1-29 Jeremías 2:1, 2 Reyes 8:30
Jeshván (8º) Deuteronomio 10:1 – 11:25 2 Reyes 13:23
Deuteronomio 11:26 – 12:19 Isaías 54:11 – 55:6
Deuteronomio 12:20 – 15:6 Jeremías 23:9
Deuteronomio 15:7 – 16:17 Isaías 61:1-2 (leído por Yeshúa)
Kislev (9º) Deuteronomio 16:18 – 17:13 (texto usado en Luc 4:31s) 1 Samuel 8:1
Deuteronomio 17:14-20 (texto usado en Luc 4:31s) 1 Samuel 10:24
Deuteronomio 18:1 – 20:9 (texto probable en Luc 4:33ss) Jeremías 29:8
Deuteronomio 20:10 – 21:9 Josué 24:1

Según esta lista de lecturas en la sinagoga, podemos ver cuándo fueron leídos los textos que Yeshúa estaba citando en la cara del adversario cuando fue tentado. Esos tres textos se encuentran en Deuteronomio 6:13, 16 y 8:3. Los dos primeros textos están dentro de la parashá trianual que se leía durante la segunda semana del séptimo mes, justamente durante la semana en que caía la celebración de Yom Kipur. El tercer texto citado por el Maestro fue leído durante la tercera semana del mismo mes, una semana más tarde. Esto nos indica que Yeshúa inició su ministerio al final de las lecturas del Jumash (Pentateuco), para que en el año siguiente, antes de Pesaj, pudiera empezar un nuevo ciclo de lectura y así pasar por toda la Torá en los tres últimos años de su vida en la tierra, antes de ser levantado. Y como él era la Torá viviente, tenía que vivir los cinco libros de Moshé durante su ministerio público.

Es más, en Lucas capítulo 4 vemos como él leía el texto de la Haftará desde Isaías 62:1-2 cuando fue llamado a la lectura en la sinagoga en Natseret. Ese texto es leído en el último shabat de Jeshván, el octavo mes, cinco shabats después de la lectura de los textos citados en el desierto. Antes de la lectura de Isaías, aquel shabat, se había leído el texto de la Torá desde Deuteronomio 15:7 – 16:17. En ese texto se habla del año sabático y las tres fiestas anuales.

En Lucas 4:31 está escrito:

“Y descendió a Kefar-Najum, ciudad de Galil. Y les enseñaba en los shabats”

 

Aquí vemos como el Mesías, después de haber leído la Haftará en la sinagoga donde se había criado, enseñaba durante varios shabats en la sinagoga de Kefar-Najum, al lado noroeste del mar de Galilea. Mediante la tabla de lecturas, según el ciclo trianual, podemos saber qué textos tenía como base para su enseñanza durante esos shabats. Es muy probable que haya enseñado en contra de las prácticas ocultas, en el shabat cuando tocaba leer Deuteronomio 18:1 – 20:9, y por eso vino la reacción tan fuerte en el demonio que estaba dentro de un hombre que escuchaba su enseñanza, cf. Lucas 4:33ss.

6:20 “Cuando en el futuro tu hijo te pregunte, diciendo: “¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los decretos que HaShem nuestro Elohim os ha mandado?”” – Este es el cuarto hijo que es mencionado durante la cena de pesaj. Los tres primeros están mencionados en Éxodo 12:26; 13:8 y 14.

 

Séptima aliyá, 7:1-11

7:1    “Cuando HaShem tu Elohim te haya introducido en la tierra donde vas a entrar para poseerla y haya echado de delante de ti a muchas naciones: al jiteo, al guirgasheo, al emoreo, al kenaaneo, al perizeo, al jiveo y al yevuseo, siete naciones más grandes y más poderosas que tú” – Nuestros sabios nos enseñaron: “Quien es misericordioso cuando Elohim desea la severidad, finalmente será cruel cuando Elohim exige misericordia”. El rey Shaúl no exterminó la totalidad de los amalekitas que HaShem le había ordenado, cf. 1 Samuel 15. Por eso, más adelante pecó cuando mató a todos los sacerdotes de Nov, cf. 1 Samuel 22:21. La razón para destruir a todas las personas de las siete naciones que vivían en la Tierra prometida fue que habían llegado a un grado tan bajo de pecado y contaminación espiritual, que por un lado no merecían vivir y por otro lado contaminarían a los hijos del pueblo elegido si pudieran seguir vivos y constituirían también un peligro para las demás naciones del mundo.

7:3-4 “Y no contraerás matrimonio con ellos; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás su hija para tu hijo. Porque él apartará a tu hijo de seguirme para servir a otros dioses; entonces la ira de HaShem se encenderá contra ti, y Él pronto te destruirá.” – Este texto dice que cuando el hijo de un gentil se case con la hija de un judío, él hará que el nieto, procreada por la hija del judío, se aparte de HaShem. Esto nos enseña que el hijo de una hija, es llamado “hijo” en el versículo 4, aunque haya nacido de un padre gentil. Por esto, el Talmud enseña que si la Torá hubiera dicho “ella apartará a tu hijo de seguirme”, implicaría que el nieto que haya nacido de un padre judío y una madre gentil, sería considerado “tu hijo”, es decir, judío. Pero como no se expresa en femenino, sino en masculino, “él apartará a tu hijo…”, implica que solamente el nieto nacido por una madre judía y un padre gentil es considerado judío, como si fuera “tu hijo”

7:5    “Mas así haréis con ellos: derribaréis sus altares, destruiréis sus pilares sagrados, y cortaréis sus imágenes de Asherá, y quemaréis a fuego sus imágenes talladas.” – Esto es mejor que anunciar esos lugares como algo cultural para los turistas o crear museos con estos objetos contaminados. Esto es lo que se debería hacer con los lugares de culto de los mayas, aztecas, incas y otros pueblos que adoraban a dioses terribles, en lugar de promocionarlos para el turismo nacional e internacional. Por todas esas prácticas idolátricas el Eterno envió destrucción sobre esos pueblos.

 

7:7-8 “HaShem no puso su amor en vosotros ni os escogió por ser vosotros más numerosos que otro pueblo, pues erais el más pequeño de todos los pueblos; mas porque HaShem os amó y guardó el juramento que hizo a vuestros padres, HaShem os sacó con mano fuerte y os redimió de casa de servidumbre, de la mano de Faraón, rey de Egipto.” – La razón por la que el Eterno escogió a Israel no fue por su grandeza, sino porque tomó la decisión de amarlos, no por sus méritos, sino por su inmensa misericordia y por causa del juramento que había hecho con los patriarcas. Aquí encontramos el amor incondicional que el Eterno tiene hacia el pueblo de Israel.

7:9    “Reconoce, pues, que HaShem tu Elohim es Elohim, el Elohim fiel, que guarda su pacto y su misericordia hasta mil generaciones con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos” – Si tú tienes, aunque sea un sólo ancestro fiel al Eterno del pueblo de Israel, que vivió hasta hace mil generaciones, (que realmente no han habido desde Adam), la misericordia del Eterno te alcanzará por causa de ese ancestro. Esto nos enseña también que si hay descendientes de los hijos asimilados de Israel entre las naciones, en los últimos tiempos van a retomar su identidad israelita y judía y volver a la Torá de Moshé y al Mesías de Israel, cuyo nombre es Yeshúa.

No es posible amar al Eterno sin guardar sus mandamientos. El que no guarda los mandamientos de HaShem no le ama. El amor hacia Él se manifiesta en la obediencia a los mandamientos.

7:10  “pero al que le odia, le da el pago en su misma cara, destruyéndolo; y no se tarda en castigar al que le odia, en su misma cara le dará el pago.” – Elohim pagará a cada uno según sus obras. Los que odian a HaShem recibirán su paga tarde o temprano. A veces HaShem espera con el castigo sobre el malvado por tres motivos:

  • · Para darle tiempo para arrepentirse, cf. 2 Pedro 3:9; Romanos 2:4.
  • · Para recompensarle sus buenas obras en este mundo, cf. Salmo 73; Proverbios 11:31.
  • · Para darle oportunidad para engendrar hijos justos, cf. Ezequiel 18:14-17.

El malvado que no es castigado por sus malas obras en este mundo, ciertamente lo será en el mundo venidero, como está escrito en Romanos 2:5:

“Mas por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Elohim”

7:11  “Guarda, por tanto, el mandamiento y los estatutos y los decretos que yo te mando hoy, para cumplirlos.” – los mandamientos dados por medio de Moshé no han cambiado para los descendientes de Israel. Son para hoy, como está escrito en Malaquías 4:4-5 (3:22 heb), el último libro de los profetas:

“Acordaos de la Torá de mi siervo Moshé, de los estatutos y las ordenanzas que yo le ordené en Jorev para todo Israel. He aquí, yo os envío al profeta Eliyahu antes que venga el día de HaShem, día grande y terrible.”

Las leyes de Moshé son para todo Israel, incluso a los injertados de entre las naciones. Cuando nos acordamos de la Torá de Moshé, nos será enviado primeramente el profeta Eliyahu, y luego el Mesías ben David, por segunda vez. Si no nos acordamos de la Torá de Moshé no serán enviados, como está escrito en Hechos 3:19-21:

“Por tanto, arrepentíos y volved a Elohim, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor, y Él envíe a Yeshúa, el Mesías designado de antemano para vosotros, a quien el cielo debe retener hasta el día de la restauración de todas las cosas, acerca de lo cual Elohim habló por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos.”

Mashiaj en esta parashá

3:28 “Pero encarga a Yehoshúa, y anímale y fortalécele, porque él pasará a la cabeza de este pueblo, y él les dará por heredad la tierra que tú verás.” – Como hemos dicho antes, Yehoshúa representa a Yeshúa. Él es la cabeza del pueblo de Israel y devolverá a las 12 tribus su herencia en la tierra cuando vuelva otra vez.

4:2    “No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella, para que guardéis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim que yo os mando.” – Moshé es una figura profética de Mashíaj. Como él mandó palabras del Eterno, así el Mesías mandó de la misma manera.

4:5    “Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos tal como HaShem mi Elohim me ordenó, para que los cumpláis en medio de la tierra en que vais a entrar para poseerla.” – Yeshúa, al igual que Moshé, enseñó las palabras que el Padre lo ordenó, cf. Juan 14:10.

5:5, 27 “yo estaba en aquella ocasión entre HaShem y vosotros para declararos la palabra de HaShem, porque temíais a causa del fuego y no subisteis al monte… Acércate tú, y oye lo que HaShem nuestro Elohim dice; entonces dinos todo lo que HaShem nuestro Elohim te diga, y lo escucharemos y lo haremos.” – Moshé sirvió como mediador entre el Eterno y el pueblo. De la misma manera Yeshúa es un mediador, pero su función es superior a la de Moshé, de manera que sin su mediación nadie viene al Padre, como está escrito en Juan 14:6:

“Yeshúa le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

En 1 Timoteo 2:5 está escrito:

“Porque Elohim es uno (ejad), y uno es el mediador entre Elohim y los hombres, Mesías Yeshúa hombre.”

Es obvio que el shaliaj Shaúl tiene el texto de Shemá en su mente cuando dice que Elohim es uno, cf. Jacobo (Stg.) 2:19. Este texto nos enseña que como sólo hay un Elohim, solo hay un mediador. Si la palabra “uno”, en hebreo “ejad”, significara que Elohim fuese varios, también la palabra “uno” en cuanto al mediador, daría lugar para más mediadores. Esto es lo que enseña la doctrina católica. Pero es una violación de las Escrituras. De la misma manera como Elohim es uno y no varios, ni una unidad compuesta por varias personas, el mediador es uno solo y no varios. Este texto nos enseña también que el Mesías Yeshúa es un hombre, no Elohim. Si fuera Elohim sería un mediador entre los hombres y él mismo, y entonces dejaría de ser mediador. Yeshúa, que es un hombre, es un mediador entre hombres y Elohim. Obviamente él no es Elohim.

 

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos número 416 – 427 de los 613:

414. Precepto respecto a la Unicidad de Elohim, Deuteronomio 6:4.

415. Precepto de amar a Elohim, Deuteronomio 6:5.

416.  Precepto de estudiar Torah, Deuteronomio 6:7.

417.   Precepto de recitar el Shemá en la mañana y en la noche, Deuteronomio 6:4.

418.    Precepto de colocarse tefilín en el brazo, Deuteronomio 6:8.

419.   Precepto de colocarse tefilín en la cabeza, Deuteronomio 6:8.

420.  Precepto de colocar mezuzá en la puerta, Deuteronomio 6:9.

421.   Precepto de aniquilar a las siete naciones de Kenáan, Deuteronomio 7:2.

422.   Prohibición de codiciar lo que pertenece al prójimo, Deuteronomio 5:21(18 heb.).

423.   Prohibición de probar demasiado a un verdadero profeta, Deuteronomio 7:16.

424.  Prohibición de conceder gracia a un idólatra, Deuteronomio 7:2.

425. Prohibición de casarse con un idólatra, Deuteronomio

Parashá 44 Devarim

כ״ט בתמוז ה׳תשע״ד (July 27, 2014) por  
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Parashá 44 Devarim

Deuteronomio 1:1 – 3:22

Por Dr. S. K. Blad  ©

Prohibida toda reproducción l ucrativa.

Aliyás de la Torá:

  1. 1:1-11
  2. 1:12-21
  3. 1:22-38
  4. 1:39 – 2:1
  5. 2:2-2:30
  6. 2:31 – 3:14
  7. 3:15-22
  8. Maftir: 3:20-22

Haftará: Isaías 1:1-27

Los Escritos Apostólicos: Revelación 1:1 – 2:17

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. Revelación 1:1-8
  2. Revelación 1:9-20
  3. Revelación 2:1-7
  4. Revelación 2:8-11
  5. Revelación 2:12-17

Devarim

Significa “palabras” o “cosas”.

Comentarios

Primera aliyá, 1:1-11

Este es el quinto libro que escribió Moshé, como está escrito en Deuteronomio 31:24:

“Y sucedió que cuando Moshé terminó de escribir las palabras de esta Torá en un rollo, hasta su conclusión…”

Devarim es una reafirmación de aquella Torá que ya fue dada desde el monte Sinái y en las llanuras de Moav. Se diferencia de los otros cuatro libros de la Torá de manera que no recopila las palabras dictadas por el Eterno directamente, sino las palabras transmitidas a través del mayor de los profetas, Moshé, (sin contar al Mesías Yeshúa que es mayor que Moshé, cf. Hebreos 3:3-6). Por lo tanto, este libro constituye una repetición y explicación, por medio del profeta, de la Torá que ya fue dictada y entregada una vez por todas desde el cielo. Por eso el libro empieza: “Estas son las palabras que Moshé habló a todo Israel…” Esto no significa que no sean palabras del Eterno, sino que en vez de dictar las palabras directamente, ahora son filtradas y transmitidas por el instrumento humano que ha llegado al mayor nivel de profecía que existe. Son palabras del Eterno por medio de Moshé, como está escrito en 1:3: “Moshé habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que HaShem les había ordenado.” Sin embargo, como no son palabras dictadas directamente por HaShem, la base para las palabras del quinto libro de Moshé ya está establecida en los cuatro primeros libros. Recordemos que el fundamento de una casa es el que sostiene toda la casa. De la misma manera los cuatro primeros libros de la Torá fueron dictados letra por letra al profeta Moshé y escritos con exactitud para así ser es el fundamento para el quinto libro de Moshé. Estos cinco libros, llamados la Torá de Moshé, son, a su vez, el fundamento para el resto de las Escrituras. Los libros proféticos que luego fueron añadidos, empezando con el libro de Yehoshúa (Josué) no cambian nada del fundamento, ni añaden al fundamento, como está escrito en Deuteronomio 4:2:

“No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella, para que guardéis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim que yo os mando.”

En Deuteronomio 12:32 está escrito:

“Cuidarás de hacer todo lo que te mando; nada le añadirás ni le quitarás.”

Los libros de los Profetas anteriores (Josué – 2 Reyes) y los Profetas posteriores (Isaías – Malaquías), los Escritos anteriores (Salmos – 2 Crónicas) y los Escritos posteriores (Mateo – Revelación), no pueden añadir nada a las palabras de la Torá que HaShem dio a Moshé, ni quitar de ellas. El fundamento de la revelación Escrita ha sido puesto una vez por todas y los demás libros no pueden formar parte del fundamento ni quitar del fundamento. Los demás libros inspirados divinamente van explicando y dando más luz sobre lo que ya está escrito en el fundamento, cf. Efesios 3:5. Aunque ellos también son libros inspirados por el Espíritu de HaShem, no tienen el mismo nivel de autoridad que la Torá de Moshé. Por lo tanto, hay que tener mucho cuidado con nuevos conceptos que son deducidos de alguna de las otras Escrituras que no se encuentran en la Torá de Moshé, puesto que toda revelación que viene después de Moshé tiene que estar fundada en sus Escritos, como está escrito en Juan 5:46:

“Porque si creyerais a Moshé, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.”

En Romanos 3:21 está escrito:

“Pero ahora, aparte de la Torá (escrita), la justicia de Elohim ha sido manifestada (en la Torá viviente), atestiguada por la Torá y los Profetas”

En Hechos 26:22 está escrito:

“Así que habiendo recibido ayuda de Elohim, continúo hasta este día testificando tanto a pequeños como a grandes, no declarando más que lo que los profetas y Moshé dijeron que sucedería”

En una misiva, que los líderes mesiánico-israelitas en Guatemala envió a sus comunidades, está expresado de esta manera:

“Consideramos que los libros que conforman el Tanaj, (AT), así como la Brit HaJadashá, (el Código Real, NT), fueron escritos bajo autoridad divina. Estos libros fueron entregados a Israel para todo el mundo. Reconocemos que la Torá de Moshé es el fundamento de la fe y la máxima autoridad de las Escrituras. El resto de las Escrituras – los Profetas y los Hagiógrafos (Escritos) incluyendo la Brit HaJadashá – no contradicen, ni añaden, ni quitan a la Torá de Moshé sino que desarrollan, explican y revelan los misterios que fueron dados una vez para siempre.”

El libro de Devarim se divide en tres partes, que corresponden a los tres libros Éxodo, Levítico y Números, y es por eso que también es llamado Mishné Torá, “repetición de la Torá”, sacado de Deuteronomio 17:18. El nombre Deuteronomio viene de “Deuteronomium”, que es la forma latina de “Deuteronomion”, que aparece en la Septuaginta, y significa “la segunda ley”.

Las tres partes son las siguientes:

  1:1 – 5:5        Moral y amonestación

 5:6 – 27:8      Leyes diversas

27:9 – 34:12    Bendición y maldición

Al comparar el libro de Devarim con los antiguos documentos de pacto, que han sido encontrados por los arqueólogos, de los heteos y otros pueblos orientales del periodo 1500 – 1300 a.E.C., que, entre otras cosas, regulaban la relación entre los reyes y sus súbditos, se ve una estructura muy similar, con introducción, recuento histórico, condiciones del pacto, el propio documento del pacto, bendiciones, maldiciones, conclusión y duración del documento. (A. Berkowitz)

Según la tradición, el capítulo 34, que habla de la muerte de Moshé, fue escrito por Yehoshúa (Josué).

1:1    “Estas son las palabras que Moshé habló a todo Israel al otro lado del Yardén, en el desierto, en el Arabá, frente a Suf, entre Parán, Tofel, Laván, Jatserot y Di-Zahav.” – Según Rashí, al usar la palabra “devarim”, se trata de amonestaciones, porque es una manera más severa de expresarse comparado con la manera como está escrito el resto de la Torá. En los libros de Jeremías y Eclesiastés, que también son libros de amonestación, se encuera la misma palabra en la introducción: “divrei”, “palabras de…”.

Los lugares que son mencionados aquí son lugares donde los hijos de Israel riñeron con el Eterno durante su viaje. Rashí dice: “Puesto que se trata de palabras de amonestación y que enumeran todos los lugares donde habían provocado la ira del Omnipresente, se han disimulado los hechos recordándolos en términos generales por consideración a Israel”.

El Targúm de Onkelós tradujo este versículo de esta manera: “Moshé los ha amonestado por haber pecado en el desierto y por haber atraído la cólera divina en el valle de Moav y (desde entonces) frente al Mar de Cañas (Suf); por haber murmurado contra Elohim en Parán y por haber hablado en términos desaprobatorios (Tófel) sobre el maná (Laván); por haber pronunciado en Jatserot críticas sobre el alimento y haber erigido antes el “becerro de oro” (Di-Zahav).

Los hijos de Israel habían pecado “en el desierto”, según Éxodo 16:3; “en el Arabá”, según Números 25:1-3; “frente a Suf”, según Éxodo 14:11 y Salmo 106:7; “en Parán”, según Números 12:6 y capítulo 13; denigraron lo blanco en Éxodo 31:16; se rebelaron en Jatserot, según Números 11:35; y levantaron el becerro de oro, según Éxodo 32, cf. Oseas 2:8. La palabra “Di-Zahav” se entiende como “bastante oro”.

1:2    “Hay once días desde Jorev, por el camino del monte de Seir, hasta Kadesh-Barnea.” – Rashí muestra las evidencias de que los hijos de Israel hicieron ese viaje en tres días. Así se ve que HaShem tenía mucho interés en introducirles en la Tierra. Normalmente tardaban once días entre Jorev y Kadesh. Sin embargo, este dato contrasta con el siguiente versículo que habla de 40 años que los hijos de Israel habían estado dando vueltas por el desierto. Jorev es donde la Torá fue entregada y Kadesh-Barnea está cerca de la frontera sur de la tierra prometida. Si los hijos de Israel hubieran creído en el Eterno habrían entrado en la tierra mucho antes.

1:3    “Y sucedió que en el año cuarenta, el mes undécimo, el primer día del mes, Moshé habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que HaShem les había ordenado” – Moshé habló sus tres discursos, que constituyen todo este libro, durante 36 días para luego morir y ser sepultado el día séptimo del duodécimo mes, llamado Adar. Este texto nos enseña que Moshé no habló estas palabras sacándolas de su propia mente, sino todo lo que dice está bien fundamentado en la revelación que el Eterno ya había dicho a los hijos de Israel. Moshé es un buen ejemplo a seguir para todos los predicadores de la Palabra del Eterno, como está escrito en 1 Pedro 4:11a:

“El que habla, que hable conforme a las palabras de Elohim.”

1:4    “después de haber derrotado a Sijón, rey de los amorreos, que habitaba en Jeshbón, y a Og, rey de Bashán, que habitaba en Ashtarot y en Edrei” – Según Rashí, Ashtarot era la ciudad y Edrei el reino.

1:5    “Al otro lado del Yardén, en la tierra de Moav, Moshé comenzó a explicar esta ley, diciendo” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “declarar” (RV60), “proclamar” (RV95), “explicar” (LBLA) es “baar” que significa: “explicar”, “aclarar”, “esclarecer”; “comentar”, “exponer”; “inculcar”; “inscribir”, “grabar”. Esto nos enseña que la Torá ya había sido dada y que lo que ahora viene es una explicación de ella. Por lo tanto, de manera estricta podemos decir que la Torá son los cuatro primeros libros de Moshé y lo que viene después son explicaciones, aplicaciones y comentarios de lo que ya fue dado del cielo. Como hemos dicho antes, la base de toda revelación divina escrita está en los primeros cuatro libros de Moshé, que son el fundamento, junto con el toque final del fundamento, que es el libro de Devarim, que contiene 200 de los 613 mandamientos. ¿Pero qué quiere decir Yeshúa cuando habla de un mandamiento nuevo, en Juan 13:34 donde está escrito:

“Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros.”?

El no añade un nuevo mandamiento para que sean 614, porque ya fue dicho: “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, sino habla de un mandamiento nuevo. Uno de los mandamientos es renovado para que sea como nuevo. Lo nuevo que es introducido por el Mesías es la aplicacióndel mandamiento: “como yo os he amado”. Él está dando nueva vida a un mandamiento antiguo, y está dando la aplicación perfecta a ese mandamiento de una nueva manera. El mismo principio se encuentra en 1 Juan 2:7-8 donde está escrito:

“Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra (Torá) que habéis tenido desde el principio.Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra.”

No se trata de una nueva Torá o un nuevo mandamiento, sino el que los hijos de Israel hemos tenido desde Sinái y que hemos oído desde el principio, desde Bereshit, Génesis.

Cuando el shaliaj Shaúl habla de una revelación que no había sido dada en tiempos pasados, no significa que esa verdad no se pueda encontrar en la Torá, sino que otros no lo habían visto con claridad. Esta verdad eterna se encuentra en la Torá de Moshé, pero no había sido revelada antes a los profetas con la misma claridad como ahora, como está escrito en Efesios 3:4-6:

“En vista de lo cual, leyendo, podréis comprender mi discernimiento del proyecto secreto del Mesías, que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, en la misma medida que ahora ha sido revelado a sus santos emisarios y profetas por el Espíritu; a saber, que los gentiles (convertidos por medio del Mesías) son coherederos (con los judíos) y miembros del mismo cuerpo (de Israel), participando igualmente de la promesa (porque ahora se encuentran) en el Mesías Yeshúa mediante (la conversión que hayan experimentado por medio de recibir) las buenas nuevas.”

En Colosenses 1:26-27 está escrito:

“el misterio que ha estado oculto desde los siglos y generaciones pasadas, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Elohim quiso dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles (convertidos por medio del Mesías), que es el Mesías en vosotros, la esperanza de la gloria.”

La base de estos dos textos se puede encontrar, entre otros lugares, en Génesis 12:2-3 donde está escrito:

“Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.”

Como hemos dicho antes, la palabra “benditas”, también puede significar “injertadas”.

La Torá se puede comparar a una habitación oscura que contiene varios muebles. No es posible ver lo que hay en esa habitación hasta que alguien encienda una luz. Y cuanta más luz haya, más detalles se verán en la habitación. La revelación se asemeja a la luz. Las cosas estaban allí todo el tiempo pero no se vieron sin que hubiera una revelación. Lo mismo sucede con una película de cámara. Antes de ser revelada, no se ven las fotos que estaban allí todo el tiempo desde que fueron tomadas. De la misma manera es con todo el consejo del Eterno, está escondido en la Torá de Moshé, y las revelaciones posteriores sólo han sacado a la luz lo que ya fue depositado allí. Estas revelaciones sólo pueden ser dadas por el Espíritu del Eterno.

Así que la Torá de Moshé constituye el nivel de mayor autoridad de las Escrituras inspiradas. Ni siquiera el mismo Mesías Yeshúa vino a cambiar o añadir algo de lo que Moshé escribió. Sus palabras no cambiaron nada de lo que fue dado por el Eterno mediante Moshé. Yeshúa no vino para abrogar, sino dar el verdadero significado y la explicación final a lo que su Padre celestial tenía en Su corazón al entregarnos los mandamientos mediante Moshé, como está escrito en Mateo 5:17-19:

“No penséis que he venido para abolir la Torá (de Moshé) o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la Torá hasta que toda se cumpla. Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.”

Cuando Yeshúa fue confrontado por hasatán en persona, no le contestó con palabras propias, sino con las palabras de la Torá, y específicamente de Devarim, (ver Mateo 4:1-11). Si Yeshúa, como Mashiaj, tenía más autoridad que las palabras transmitidas por Moshé ¿por qué no le dijo a hasatán: “Vete satanás porqué YO te lo digo”? ¿Por qué nuestro Adón, que es mayor que Moshé, no usó sus propias palabras, sino las de Moshé al enfrentarse con el adversario? Esto nos enseña que la Torá en ningún momento fue desacreditada, descalificada o puesta en un nivel de autoridad inferior a la revelación posterior de las Escrituras, por nuestro Señor y Salvador Yeshúa. Si el mismo Yeshúa HaMashíaj contestó a hasatán con Deuteronomio y venció sobre él, ¡tú también puedes hacer lo mismo!

Así que, el que pone el Nuevo Testamento como superior a las palabras de la Torá dadas por Moshé o considera que tiene mayor autoridad que el Pentateuco, está dando vuelta al edificio poniendo el techo como fundamento, creando así un desorden mental y una confusión teológica.

1:6    “HaShem nuestro Elohim nos habló en Jorev, diciendo: Bastante habéis permanecido en este monte.” – Lo primero que Moshé menciona, al tener la oportunidad para hablar proféticamente a todo el  pueblo antes de su muerte, es el Nombre Sagrado. Moshé estaba enamorado de HaShem y es lo primero que sale de su boca en este momento tan crucial en la historia de Israel. La última palabra del libro de Devarim es la palabra “Israel”. Esto nos enseña que todo empieza con HaShem y termina con Israel. Si has empezado tu vida espiritual con el Eterno, nunca va a llegar a su perfección si no te unes con Israel. Israel es el gran final de todo el consejo de HaShem. El que no sale de Babilonia y de Roma para ir a Yerushalayim nunca llegará a la perfección de su fe. Querido cristiano, si has nacido de nuevo, del Espíritu del Mesías, no perteneces al Cristianismo, sino a Israel. ¡Sal de Babilonia que se encuentra en Roma y vuelve a casa! Las bases del Cristianismo son paganas y no tiene futuro. ¡Escápate cuanto antes para que no seas partícipe de sus plagas!

En este texto encontramos cuatro pilares fundamentales:

1.      HaShem.

2.      El pueblo de Israel, expresado en las palabras: “nuestro Elohim”.

3.      La Torá, expresado en las palabras: “nos habló”.

4.      La Tierra prometida, expresado en las palabras: “Bastante habéis permanecido en este monte… Volveos; partid e id… he puesto la tierra delante de vosotros”, versículos 6-8.

Si se elimina alguno de estos cuatro pilares, se cae todo el plan del Eterno.

  • · HaShem no puede cumplir sus planes sin el pueblo de Israel, sin establecer la Torá para el mundo y sin entregar la Tierra de Kenáan a Israel.
  • · El pueblo de Israel no puede existir sin HaShem, sin la Torá y sin la Tierra prometida.
  • · La Torá no puede existir sin HaShem, sin Israel y sin la Tierra.
  • · La Tierra de Israel no puede florecer sin HaShem, sin el pueblo escogido y sin la Torá.

Sobre estos cuatro pilares se fundamenta todo el consejo del Eterno para toda la historia. Hasatán sabe esto y por eso intenta quitar de las mentes de los hombres uno o varios de estos ingredientes para impedir el cumplimiento del propósito del Eterno en sus vidas. Él intenta quitar la verdad del único Elohim que existe y establecer la creencia en otros dioses o en ningún dios. También intenta eliminar el concepto del pueblo de Israel o sustituirlo por otro. Desde el principio ha intentado convencer al hombre de que la Torá ya no es válida. También procura impedir que los judíos vivan en la Tierra que fue dada a Avraham y su descendencia para siempre. Pero por mucho que se esfuerce no podrá hacer que estos cuatro pilares sean removidos del plan del Eterno. El Todopoderoso tiene su plan y lo cumplirá, como está escrito en Isaías 14:24:

“Ha jurado HaShem de los ejércitos, diciendo: Ciertamente, tal como lo había pensado, así ha sucedido; tal como lo había planeado, así se cumplirá”

En Isaías 46:11b está escrito:

“En verdad he hablado, ciertamente haré que suceda; lo he planeado, así lo haré.”

Mashiaj Yeshúa es la expresión de estos cuatro pilares. Él es la manifestación plena que HaShem puede dar de sí mismo a través de un hombre en el mundo creado, como está escrito en Colosenses 1:15a, 19:

“Él es la imagen del Elohim invisible… Porque agradó al Padre que en él habitara toda la plenitud”

En Hebreos 1:3a está escrito:

“Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza”

Yeshúa el Mesías es también la encarnación del pueblo de Israel, como está escrito en Éxodo 4:22:

“Entonces dirás a Faraón: “Así dice HaShem: ‘Israel es mi hijo, mi primogénito.”

Y en Oseas 11:1 está escrito:

“Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.”

En Mateo 2:14-15 está escrito:

“Y él, levantándose, tomó de noche al Niño y a su madre, y se trasladó a Egipto; y estuvo allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que HaShem habló por medio del profeta, diciendo: DE EGIPTO LLAMÉ A MI HIJO.”

Yeshúa es también la Torá viviente, como está escrito en Juan 1:1, 14:

“En el principio existía la palabra, y la palabra estaba con Elohim, y la palabra era Elohim (ejercía la máxima autoridad)… Y la palabra se hizo carne, y tabernaculizó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”

En 1 Juan 1:1-2 está escrito:

“Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca de la palabra de vida, pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba en el Padre y se nos manifestó.”

Yeshúa está unido con la tierra de Israel de varias maneras. El hombre fue formado del polvo de la tierra de Israel. Por lo tanto todos los descendientes de Adam y Javá están sacados físicamente de esa tierra. De ese modo el cuerpo de Yeshúa, como hijo de Adam, está conectado con el suelo de Israel. En segundo lugar, Yeshúa nunca salió de la tierra de Israel durante los tres años y medio de su ministerio. La región de Tiro también pertenece a la tierra de Israel, cf. Mateo 15:21; Josué 19:28-29. En tercer lugar, Yeshúa volverá a la tierra de Israel para gobernar desde allí sobre el resto del mundo.

1:10 “HaShem vuestro Elohim os ha multiplicado y he aquí que hoy sois como las estrellas del cielo en multitud.” – Se cumplió la promesa a Avraham, en Génesis 15:5. El polvo representa los hijos naturales, físicos, de Avraham y las estrellas representan sus hijos celestiales.

1:11  “Que HaShem, el Elohim de vuestros padres, os multiplique mil veces más de lo que sois y os bendiga, tal como os ha prometido.” – En ese momento había unos 600,000 varones de guerra, lo cual corresponde a una población de más de dos millones. Mil veces más serían más de dos mil millones, es decir más que la cuarta parte de la población mundial actual. ¿Cuándo se va a cumplir esta profecía, que las estrellas, hijos celestiales de Avraham sean tantos? AHORA es ese tiempo. El movimiento moderno mesiánico-netsarita, que es fiel a la Torá, es la respuesta del cielo a esta oración. ¡No somos una minoría, sino el principio de la mayoría!

Hay otros textos que hablan de que la mayoría de la población mundial será salva y entrará en Israel como estrellas, hijos de Avraham, cf. Éxodo 1:9; Isaías 9:3; 45:22; 49:6; 52:10; 53:11; 60:22; Salmo 22:25, 29; 35:18; 40:3, 9, 10; 98:1-3; Juan 12:24; 15:5, 8, 16; Gálatas 4:27; Revelación 7:9.

Segunda aliyá, 1:12-21

1:13  “Escoged de entre vuestras tribus hombres sabios, entendidos y conocidos entre sus tribus, y yo los nombraré como vuestros jefes.” – Moshé exige cuatro requisitos para poder ser juez, los cuatro son:

  • · Tiene que ser hombre, en hebreo “ish”. La halajá judía no permite que una mujer actúe como juez. Devorah fue una excepción por no haber hombres, Jueces 5:7.
  • · Tiene que ser sabio, en hebreo “jajam”. La sabiduría es la habilidad práctica para funcionar con éxito y sacar el mayor provecho de algo, cf. Eclesiastés 10:10.
  • · Tiene que ser entendido, de la palabra hebrea “bein”, “entre”. El entendimiento es la capacidad de discernir y separar entre una idea y otra, evaluar y pensar críticamente.
  • · Tiene que ser conocido, en hebreo “yadá”, por su tribu. El concepto hebreo de conocer tiene más que ver con una relación y experiencia que con acumulación de pensamientos. El conocimiento se obtiene por medio de un acto de preocupación, dedicación, simpatía o afecto por alguien.

Aquí vemos como los jueces fueron escogidos por el pueblo y luego instalados por el liderazgo. Este es el proceso correcto a la hora de instalar un liderazgo. El pueblo ve y sabe por experiencia quienes están capacitados para ser líderes. Los líderes principales dan luego su aprobación a la elección del pueblo, como también vemos en Hechos 6:1-7:

“Por aquellos días, al multiplicarse el número de los discípulos, surgió una queja de parte de los (judíos) helenistas en contra de los judíos (nativos), porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria (de dinero). Entonces los doce convocaron a la congregación de los discípulos, y dijeron: No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Elohim para servir (dinero) en las mesas. Por tanto, hermanos, escoged de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea. Y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio de la palabra. Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación, y escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu de santidad, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los emisarios, y después de orar, pusieron sus manos sobre ellos. Y la palabra de Elohim crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Yerushalayim, y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.”

En esta ocasión había una necesidad similar a la que hubo en el desierto. Los mismos requisitos son listados para los que iban a trabajar con la distribución económica entre los pobres de la comunidad:

  • · Hombre, (ish).
  • · Buena reputación, (yadá).
  • · Lleno del Espíritu, lo que produce entendimiento y capacidad creativa, (bein).
  • · Lleno de sabiduría, (jajam).

El suegro de Moshé, Yitró, propuso otras cuatro cualidades, según Éxodo 18:21, donde está escrito:

“Además, escogerás de entre todo el pueblo hombres capaces (1), temerosos de Elohim (2), hombres veraces (3) que aborrezcan las ganancias deshonestas (4), y los pondrás sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.”

1:15 “Entonces tomé a los principales de vuestras tribus, hombres sabios y conocidos, y los nombré como dirigentes vuestros, jefes de mil, de cien, de cincuenta, y de diez, y oficiales para vuestras tribus.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “nombré” es “natán”, que significa “dar”. Esto nos enseña que los jueces son dados como regalos al pueblo. El liderazgo es un regalo del cielo al pueblo. Este texto omite la palabra “entendidos” (bein). Esto nos enseña que los jueces que fueron escogidos tenían deficiencia para pensar por sí mismos y discernir entre una idea y otra. A pesar de que no tenían las cuatro cualidades mencionadas fueron aceptados, porque no había hombres totalmente capaces entre el pueblo para esta tarea.

1:16  “Y en aquella ocasión mandé a vuestros jueces, diciendo: “Sed oyentes entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre un hombre y su hermano o el forastero que está con él.” – Lo primero que tiene que hacer un juez es oír. El verbo oír, en hebreo “shamoa”, está conjugado de forma makor, lo cual significa una acción continua, parecido al gerundio español, “oyendo”. Para que un juez pueda evaluar una situación correctamente tiene que oír, percibir, discernir y entender todo el tiempo que dure el juicio.

La segunda cosa que tiene que hacer, es juzgar justamente, es decir, según la verdad y la justicia de la Torá. Si un juez se presta a la mentira y la perversión de la justicia, no está cumpliendo su función y profana el Nombre del Juez celestial.

La tercera cosa que un juez tiene que hacer es oír todas las versiones que se presentan. Si un juez dicta sentencia sin haber oído la versión del acusado, pervierte la justicia, como está escrito en Juan 7:51:

“¿Acaso juzga nuestra Torá a un hombre a menos que le oiga primero y sepa lo que hace?”

1:17  “No mostraréis parcialidad en el juicio; lo mismo oiréis al pequeño que al grande. No tendréis temor del hombre, porque el juicio es de Elohim. Y el caso que sea muy difícil para vosotros, me lo traeréis a mí, y yo lo oiré.” – La cuarta cosa que tiene que hacer un juez es no ser parcial, no haciendo diferencia entre personas, no tener simpatía por uno u otro, ni tener en cuenta el estatus social de los litigantes, sino saber que un juicio justo no viene de los hombres sino de Elohim y Él respalda a un juez que actúa con justicia. Cada persona mayor de edad es igual ante la ley. Un juez que teme a los hombres a la hora de dictar sentencia, no es apto para su cargo.

En Proverbios 17:15 está escrito:

“El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a HaShem.”

En 2 Crónicas 19:5-7 está escrito:

“Puso jueces en el país en todas las ciudades fortificadas de Yehudá, ciudad por ciudad, y dijo a los jueces: Mirad lo que hacéis, pues no juzgáis en lugar de los hombres, sino en lugar de HaShem que está con vosotros cuando hacéis justicia. Ahora pues, que el temor de HaShem esté sobre vosotros; tened cuidado en lo que hacéis, porque con HaShem nuestro Elohim no hay injusticia ni acepción de personas ni soborno.”

En Deuteronomio 16:19-20 está escrito:

“No torcerás la justicia; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo. La justicia, la justicia buscarás, para que vivas y poseas la tierra que HaShem tu Elohim te da.”

Hay cinco maneras de pervertir la justicia:

  • · Escuchar a uno de los litigantes antes de que el otro llegue (lo cual indica favoritismo.)
  • · Actuar parcialmente a favor de uno de los litigantes.
  • · Acomodar la sentencia a favor de uno u otro de acuerdo a su estatus.
  • · No dar suficiente tiempo a un caso o tratarlo con poco cuidado.
  • · Dictar una sentencia por falta de conocimiento de la Torá o la halajá (leyes prácticas).

1:8, 21 “Mirad, he puesto la tierra delante de vosotros; entrad y tomad posesión de la tierra que HaShem juró dar a vuestros padres Avraham, Yitsjak y Yaakov, a ellos y a su descendencia después de ellos… Mira, HaShem tu Elohim ha puesto la tierra delante de ti; sube, toma posesión de ella, como HaShem, el Elohim de tus padres, te ha dicho. No temas ni te acobardes.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “puesto” es “natán”,9 que significa “dar”. La fe habla de las cosas que no son como si fuesen. HaShem ya había dado la tierra a los hijos de Israel, pero hacía falta una respuesta a este hecho espiritual por parte de ellos. El camino a los milagros casi siempre tiene una participación de un esfuerzo humano. HaShem da una promesa y el hombre tiene que pagar un precio para ver esa promesa cumplida. La gran mayoría de las promesas de HaShem necesitan la participación humana para su cumplimiento.

 Tercera aliyá, 1:22-38

1:26  “Sin embargo, no quisisteis subir, y os rebelasteis contra el mandato de HaShem vuestro Elohim.” – En esta parashá Moshé destaca de una manera muy especial la importancia de la confianza en HaShem. Al mismo tiempo vemos como reprocha al pueblo por no haber puesto su confianza en el Eterno a pesar de todas las muestras de amor y bondad que habían recibido. Este texto muestra que el pueblo no quiso subir a tomar posesión de la tierra por fe. De eso aprendemos que la fe es un asunto de elección. Cuando viene la revelación del Eterno tenemos la libertad para escoger entre confiar en él, creyendo en sus palabras, o rechazarle, al no confiar en sus palabras.

1:27 “y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque HaShem nos aborrece, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos en manos del amorreo para destruirnos.” – ¿Hasta dónde puede llegar la blasfemia? La razón por la que los hijos de Israel no confiaron en el Eterno fue porque habían creado una imagen pervertida de Él. Su concepto de HaShem no coincidía con la revelación que les había dado al sacarlos de Egipto como un padre que ama a su hijo y le saca de la esclavitud para llevarle a otro lugar mejor, como está escrito en 1:31:

“y en el desierto, donde has visto cómo HaShem tu Elohim te llevó, como un hombre lleva a su hijo, por todo el camino que habéis andado hasta llegar a este lugar.”

La imagen que tenemos de HaShem determina nuestras decisiones, y ante todo nuestra fe en Él. La vida eterna consiste en conocer a HaShem, de manera experimental, y a su Hijo Yeshúa HaMashíaj, como está escrito en Juan 17:3:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Elohim verdadero, y a Yeshúa el Mesías, a quien has enviado.”

Estos hijos de Israel tenían una imagen totalmente equivocada del Eterno, creada por ellos mismos, por no tomar en serio la revelación que Él les había dado de Sí mismo. Por eso no podían creerle. Por otro lado es posible que había una provocación detrás de esas palabras. Aunque en el fondo sabían que HaShem los amaba, porque así lo había mostrado desde el principio, les gustaba discutir, provocar y hablar mal. Así son muchas personas. Aunque conocen la verdad, chismorrean con rumores, mentiras y malos entendidos para divertirse y entretenerse con eso. Ese comportamiento no corresponde a los justos, como está escrito en Éxodo 23:7:

“Aléjate de acusación falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolveré al culpable.”

En Proverbios 30:8a está escrito:

“Aleja de mí la mentira y las palabras engañosas”

1:32 “Pero con todo esto, no confiasteis en HaShem vuestro Elohim” – A pesar de haber recibido palabras de ánimo y experiencias reveladoras de quién es HaShem, el pueblo de Israel escogió la incredulidad. La incredulidad es lo mismo que la desconfianza. El concepto de fe en el mundo hebreo es muy diferente al concepto de fe en el mundo griego. La palabra hebrea que ha sido traducida como “confiasteis” es “heemin”, que significa “creer”, “confiar”, “esperar”. La raíz de esa palabra es “amán” que significa “sostener”, “apoyar”, “criar”, “afirmar”, “establecer”.

La palabra hebrea para fe, “emuná”, significa “rectitud”, “veracidad”, “sinceridad”, “verdad”, “fidelidad”, “lealtad”, “honradez”, “firmeza”, “constancia”, “confianza”.

El concepto de fe griego tiene que ver con una actividad intelectual, cuando la persona piensa algo específico. La fe para un hebreo es poner su confianza y ajustar su vida de acuerdo a la persona en la cual es depositada su confianza. La fe griega se basa en unos puntos doctrinales, dogmas, frases aprendidas de memoria, que no necesariamente afectan el estilo de vida de la persona. La fe para un hebreo es algo que hay que vivir y experimentar cada día, es un estilo de vida en obediencia a los mandamientos y comunicación constante con el Creador. La fe hebrea es relacional. La fe griega es racional.

1:34  “Entonces oyó HaShem la voz de vuestras palabras, y se enojó y juró, diciendo” – La voz de las palabras del hombre tiene poder para darle un futuro de prosperidad o de derrota. El hombre normalmente no entiende el poder de sus palabras. Tu vida y tu muerte depende de tus palabras, como está escrito en Proverbios 18:21:

“Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto.”

En Mateo 12:37 está escrito:

“Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”

1:35  “Ninguno de estos hombres, esta generación malvada, verá la buena tierra que juré dar a vuestros padres” – ¿Qué fue lo que hizo que HaShem considerara esa generación como malvada? En el versículo 32 está la respuesta, allí está escrito:

“Pero con todo esto, no confiasteis en HaShem vuestro Elohim”

No confiaron en Él. Así que la falta de confianza en HaShem es una maldad, como también vemos en Mateo 17:14-21 donde está escrito:

“Cuando llegaron a la multitud, se le acercó un hombre, que arrodillándose delante de él, dijo: Señor, ten misericordia de mi hijo, porque es epiléptico y sufre terriblemente, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Y lo traje a tus discípulos y ellos no pudieron curarlo. Respondiendo Yeshúa, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo acá. Y Yeshúa lo reprendió y el demonio salió de él, y el muchacho quedó curado desde aquel momento. Entonces los discípulos, llegándose a Yeshúa en privado, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo? Y él les dice: Por vuestra poca confianza; porque en verdad os digo que si tenéis confianza como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Pásate de aquí allá”, y se pasará; y nada os será imposible. Pero esta clase no sale sino con oración y ayuno.”

1:36 “excepto Kalev, hijo de Yefuné; él la verá, y a él y a sus hijos daré la tierra que ha pisado, pues él ha seguido a HaShem completamente.” – Kalev fue puesto como un ejemplo de fidelidad en contraste con el resto de los hijos de Israel. Él siguió a HaShem plenamente. Esto nos enseña que es posible seguir a HaShem completamente. ¿Cómo? Confiando en Él y en lo que Él ha dicho. La razón por la que la gran mayoría no entró en la tierra fue la falta de confianza, como está escrito en Hebreos 3:19:

“Vemos, pues, que no pudieron entrar a causa de su incredulidad.”

Cuarta aliyá, 1:39 – 2:1

1:41-42 “Entonces respondisteis y me dijisteis: “Hemos pecado contra HaShem; nosotros subiremos y pelearemos tal como HaShem nuestro Elohim nos ha mandado.” Y cada uno de vosotros se ciñó sus armas de guerra, y pensasteis que era fácil subir a la región montañosa. Pero HaShem me dijo: “Diles: ‘No subáis, ni peleéis, pues yo no estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por vuestros enemigos.’” – Este texto nos enseña la importancia de hacer caso a los profetas. Aunque fue la voluntad de HaShem que el pueblo de Israel heredara la Tierra, no era el tiempo para ello, por una situación de pecado. Hay cosas que están prometidas en las Escrituras que no podemos aplicar en todo momento. Por esto es importante escuchar la voz de los profetas. Los profetas pueden dar mensajes que aparentemente van en contra de las Escrituras en ciertos momentos. Este es uno de esos casos. Moshé dio la orden de no subir a tomar la tierra, cuando antes había dicho que lo podían hacer. Cuán importante es depender del espíritu de profecía y escuchar a los profetas, como está escrito en 2 Crónicas 20:20b:

“Oídme, Yehudá y habitantes de Yerushalayim, confiad en HaShem vuestro Elohim, y estaréis seguros. Confiad en sus profetas y triunfaréis.”

Quinta aliyá, 2:2-2:30

2:5, 9, 19 “no los provoquéis, porque nada de su tierra os daré, ni siquiera el derecho de poner un pie, porque a Esav he dado el monte Seir por posesión… Entonces HaShem me dijo: “No molestes a Moav, ni los provoques a la guerra, porque no te daré nada de su tierra por posesión, pues he dado Ar a los hijos de Lot por posesión… Y cuando llegues frente a los hijos de Amón, no los molestes ni los provoques, porque no te daré nada de la tierra de los hijos de Amón en posesión, pues se la he dado a los hijos de Lot por heredad.” – Según Génesis 15:19-21 HaShem prometió dar el territorio de 10 pueblos a los hijos de Avraham como está escrito:

“Al keneo (ceneo), al kenizeo (cenezeo), y al kadmoneo, y al jiteo (hitita), y al perizeo (ferezeo), y a los refaítas. Y al emoreo (amorreo), y al kenaaneo (cananeo), y al guirgasheo (gergeseo) y al yevuseo (jebuseo).”

Según Rashí, los kadmoneos fueron conquistados por los hijos de Esav, que son los edomitas, los kenizeos fueron conquistados por los hijos de Moav y los keneos fueron conquistados por los hijos de Amón. Por lo tanto, como los hijos de Israel no recibieron ninguna orden para conquistar estos tres pueblos, Edom, Moav y Amón, sólo podían obtener el terreno de siete de las diez naciones prometidas a Avraham. Además, HaShem dijo claramente que había dado esos terrenos a estos tres pueblos. Según Rashí, por ser Esav descendiente de Avraham pudo heredar parte de la herencia prometida. Sin embargo aunque Lot no era descendiente de Avraham, su descendencia pudo heredar la tierra de dos de estas naciones como recompensa porque Lot había guardado silencio en Egipto cuando Avraham dijo que Sará era su hermana. Por este mérito fue hecho como hijo de Avraham.

Ahora bien, en el texto hebreo del versículo 2:5 se encuentra la palabra “ad”, que ha sido traducida como “ni siquiera”. Pero el significado principal de esa palabra es “hasta”. De allí Rashí menciona acerca de un Midrash agádico que dice que Elohim no permite a los hijos de Israel obtener ese territorio hasta (“ad”) que HaShem ponga su pie en el Monte de los Olivos, como está escrito en Zacarías 14:4:

“Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Yerushalayim, al oriente; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidente, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.”

En Isaías 11:12-14 está escrito:

“Alzará un estandarte ante las naciones, reunirá a los desterrados de Israel, y juntará a los dispersos de Yehudá de los cuatro confines de la tierra. Entonces se disipará la envidia de Efrayim, y los que hostigan a Yehudá serán exterminados; Efrayim no envidiará a Yehudá, y Yehudá no hostigará a Efrayim. Y ellos se lanzarán sobre el costado de los filisteos al occidente, juntos despojarán a los hijos del oriente; Edom y Moav estarán bajo su dominio, y los hijos de Amón les estarán sujetos.”

Aquí vemos que las diez tribus, junto con los judíos, después de la unificación de las dos casas, van a conquistar esos tres territorios en los últimos tiempos. Personalmente creo que será antes de la segunda venida del Mesías. Esos tres territorios corresponden hoy a Jordania. Pronto veremos esta profecía cumplida.

En Zacarías 10:6-10 está escrito:

“Fortaleceré la casa de Yehudá y la casa de Yosef salvaré, y los haré volver porque me he compadecido de ellos; y serán como si no los hubiera rechazado, porque yo soy HaShem su Elohim, y les responderé. Efrayim será como un valiente, y se alegrará su corazón como por el vino; sus hijos lo verán y se alegrarán, y se regocijará su corazón en HaShem. Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran. Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán. Los haré volver de la tierra de Egipto, y de Asiria los recogeré; los traeré a la tierra de Guilad y del Levanón, hasta que no haya sitio para ellos.”

La tierra de Guilad está en lo que hoy se llama Jordania y Levanón es Líbano. He aquí otra profecía que dice que los hijos de Israel tendrán el territorio de las tierras al este del río Yardén en los últimos tiempos.

2:24 “Levantaos; partid y pasad por el valle del Arnón. Mira, he entregado en tu mano a Sijón amorreo, rey de Jeshbón, y a su tierra; comienza a tomar posesión y entra en batalla con él.” – Primero dice: “he entregado” y luego “comienza a tomar posesión”. La fe habla de las cosas que no son como si fuesen, cf. Romanos 4:17. Las cosas que están en el mundo celestial son vistas, confesadas y recibidas por una persona que cree, para que con el tiempo sean manifestadas en el mundo físico. La fe es la convicción de que algo que está en el mundo celestial se va a materializar, tarde o temprano, aunque no se vea en estos momentos con los ojos físicos, como está escrito en Hebreos 11:1:

“Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”

Sexta aliyá, 2:31 – 3:14

2:31  “Y HaShem me dijo: “Mira, he comenzado a entregar a Sijón y su tierra en tus manos. Comienza a ocuparla  para que poseas la tierra.”” – La entrega ya era un hecho en el mundo espiritual. El secreto para tener éxito en el mundo visible es colaborar con lo que HaShem está haciendo en el mundo invisible. Todo lo que sucede en el mundo material es un resultado de lo que primero ha sucedido en el mundo espiritual. Para cambiar el mundo material es necesario cambiar el mundo espiritual primero. Esto se hace a través de la oración.

2:34  “En aquel tiempo tomamos todas sus ciudades, y exterminamos a hombres, mujeres y niños de cada ciudad. No dejamos ningún sobreviviente.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “y exterminamos a hombres” es “metim” que significa “muertos”. Así que la palabra “muertos” hace referencia a estos hombres que todavía estaban vivos pero condenados a muerte. La misma palabra se encuentra con el mismo significado en Job 11:3 donde está escrito:

“¿Harán tus jactancias callar a los hombres (metim)? ¿Harás escarnio sin que nadie te reprenda?”

Así que los “muertos” pueden referirse a hombres que viven físicamente, como está escrito en Efesios 2:1:

“Y a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados”

En Colosenses 2:13 está escrito:

“Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, habiéndonos perdonado todos los delitos”

3:2    “Pero HaShem me dijo: “No le tengas miedo, porque en tu mano yo lo he entregado a él, y a todo su pueblo y su tierra; y harás con él tal como hiciste con Sijón, rey de los amorreos, que habitaba en Jeshbón.” – HaShem dio una palabra de ánimo para que Moshé no temiera al gigante Og rey de Bashán. El Eterno está muy interesado en que su pueblo no tema, porque el temor bloquea el fluir del Espíritu. El temor es lo contrario de la fe, pero actúa de la misma manera. Lo que uno teme mucho tiempo, al final le viene, y lo que uno cree, basado en la promesa del Eterno, al final le viene. El temor y la fe no pueden estar juntos. Por eso dice Yeshúa “no temas, cree solamente”.

En 1 Juan 4:18-19 está escrito:

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Confiar en el amor de Elohim es lo único que puede eliminar plenamente el temor del corazón. Él ha mostrado tanto de su amor que no tenemos excusa para no confiar en él.

Séptima aliyá, 3:15-22

3:21-22 “Y ordené a Yehoshúa en aquel tiempo, diciendo: “Tus ojos han visto todo lo que HaShem vuestro Elohim ha hecho a estos dos reyes; así hará HaShem a todos los reinos por los cuales vas a pasar. No les temáis, porque HaShem vuestro Elohim es el que pelea por vosotros.”” – Moshé dio palabras de ánimo a Yehoshúa para que no tuviera temor sino creyera. En este caso vemos como la fe se puede basar en una experiencia juntamente con una promesa, “tus ojos han visto… así hará HaShem…”.

En Romanos 10:17 está escrito:

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Elohim.”

La base de la fe es la revelación de HaShem. La fe es algo que la persona puede obtener al hacer caso a lo HaShem está comunicando. No hay excusa para no creer, porque hay suficiente revelación de nuestro Padre celestial en todo los que nos rodea para confiar en Él. El incrédulo no tiene excusa porque ha optado por cerrar sus ojos, su oído y su corazón a la revelación que HaShem está dando a través de lo que le rodea, como está escrito en Romanos 1:18-20:

“Porque la ira de Elohim se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad; porque lo que se conoce acerca de Elohim es evidente dentro de ellos, pues Elohim se lo hizo evidente. Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa.”

Mashiaj en esta parashá

1:38 “Yehoshúa hijo de Nun, que está delante de ti, él entrará allá; fortalécele (jazak), porque él hará que Israel la posea.”

Yehoshúa es el nombre dado por Moshé a este varón que originalmente se llamaba Hoshea. Yehoshúa es la forma larga del nombre Yeshúa. Así que Yehoshúa representa al Mesías Yeshúa. De esta manera, podemos destacar siete verdades acerca del Mesías según la revelación profética que nos da este versículo.

a.       El Mesías tenía que ser llamado Yehoshúa y Yeshúa.

b.      El Mesías está delante de HaShem, representado por Moshé.

c.       El Mesías permanecerá, en hebreo “omed”, eternamente delante del Eterno.

d.      Moshé, como figura del Mesías, morirá pero luego resucitará simbólicamente, por medio del

sucesor Yehoshúa, para entrar en la tierra prometida.

e.       El Mesías fue fortalecido por el Eterno en la resurrección de modo que recibió toda la

autoridad en el cielo y en la tierra.

f.       El Mesías hará que finalmente todas las doce tribus de Israel vuelvan a la tierra de Israel.

g.      El Mesías hará que Israel herede no solamente la tierra física sino también el Maljut

HaShamayim, el Reino de los Cielos, que vendrá a la tierra.

¡Que el Mesías Yeshúa venga pronto y en nuestros días!

Amén veamén.

En esta Parashá se encuentran los mandamientos número 414 – 415 de los 613:

414.    Prohibición de nombrar un juez que no sea experto en Torá, aunque conozca otras ciencias, Deuteronomio 1:17.

415.    Prohibición de que un juez tenga miedo de un hombre malvado en un juicio, Deuteronomio 1:17.

Parashá 43 Masei

כ״ג בתמוז ה׳תשע״ד (July 21, 2014) por  
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Parashá 43 Masei

Números 33:1 – 36:13

Por Dr. S.K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa

Aliyás de la Torá (cuando Masei es leída por separado):

  1. 33:1-10
  2. 33:11-49
  3. 33:50 – 34:15
  4. 34:16-29
  5. 35:1-8
  6. 35:9-34
  7. 36:1-13
  8. Maftir: 36:10-13

Haftará: Jeremías 2:4-2:28; 4:1-2

Los Escritos Apostólicos: Juan 20:1-21:25;

Masei

Masei es la forma plural posesiva de “masá” que significa “salida”, “punto de partida”, “viaje”, “marcha”, “estación”. Implica no sólo los lugares donde acamparon los hijos de Israel, sino también las jornadas que se hicieron entre esos lugares.

Primera aliyá, 33:1-10

33:2  “Y Moshé anotó los puntos de partida según sus jornadas, por el mandamiento de HaShem, y estas son sus jornadas, conforme a sus puntos de partida.” – Moshé anotó los 42 (7×6) viajes que los hijos de Israel hicieron en la estepa. Hay varios propósitos por los cuales estos lugares fueron escritos:

1.      Fueron escritos para mostrar a la posteridad que la salida de Egipto de millones de personas no es un cuento. Hay datos específicos de lugares y sucesos, que muestran que realmente estuvieron allí. La mayoría de los desiertos descritos en este relato eran completamente inhabitables porque allí no había ni agua ni vida vegetal. Una gran población de hombres, mujeres y niños jamás hubieran podido sobrevivir de manera natural. Sólo la intervención divina podía sostenerlos en aquellos lugares inhabitables.

2.      Fueron escritos para dar a conocer la bondad del Eterno en medio de una sentencia de tener que dar vueltas durante 40 años en la estepa. En 40 años sólo hubo 42 viajes. Así que no estuvieron vagando de un lado para otro todo el tiempo, sino que en varios lugares se quedaron acampados durante mucho tiempo. Rashí menciona que sólo hubo 20 viajes en 38 años, porque se hicieron 14 viajes durante el primer año, y ocho viajes después de la muerte de Aharón en el cuadragésimo año. Además estuvieron en Kadesh durante 19 años. Durante el resto del tiempo estuvieron en 19 campamentos durante 19 años, que corresponde a un promedio de un viaje por año.

3.      Fueron escritos para que los hijos de Israel supieran que sus peregrinajes fueron dictados por un plan espiritual definido

4.      Fueron escritos para que nos acordemos del viaje en el desierto. Cuando estamos viviendo en la prosperidad hay que recordar los momentos difíciles que nos han llevado hasta allí. Así nos mantendremos humildes y agradecidos. Si no hubiera sido por el sostenimiento mediante la gracia del Eterno, nunca hubiéramos podido llegar a donde estamos en estos momentos.

5.      Fueron escritos para revelar que en el destino final del viaje número 33 hay un secreto mesiánico.

33:3 “El mes primero partieron de Ramsés el día quince del mes primero; el día después de Pesaj, los hijos de Israel marcharon con mano poderosa a la vista de todos los egipcios.” – El 15 de Aviv/Nisán empezaron su viaje. Está escrito que fue el día después de Pesaj. Esto nos enseña que la salida de Egipto fue en la madrugada del día 15 del primer mes, cf. Deuteronomio 16:1.

La palabra Pesaj hace referencia al sacrificio del cordero que fue hecho durante la tarde anterior, es decir, el 14 de Aviv alrededor de las 15 horas (3 PM).

Hoy en día, en Israel, el 15 de Nisán es llamado el primer día de Pesaj, pero la Torá ubica Pesaj en el día 14 de Nisán, en relación con el sacrificio del cordero.

33:6  “Partieron de Sukot y acamparon en Etam, que está en el extremo del desierto.” – Sukot es la primera parada después de la salida de Ramsés. Esto nos enseña que va a haber una celebración de Sukot justamente después de la segunda venida del Mesías cuando todos los hijos de Israel que son de Yeshúa van a ser sacados de las naciones y trasladados en el aire a la Tierra de Israel. Sukot será la celebración de las bodas del Cordero inmediatamente después del segundo éxodo, que es la redención final.

33:7 “Partieron de Etam, se volvieron a Pi-HaHirot, frente a Baal-Tsefón, y acamparon delante de Migdol.” – Parece que Baal-Tsefón fue un lugar que estaba al otro lado del Mar de Cañas, (Mar Rojo). Cuando habla de que volvieron, significa que no seguimos por el camino normal recto hacia el oriente, sino que giramos hacia el sur y llegamos a Pi-HaHirot, que estaba junto al golfo de Aqaba.

Segunda aliyá, 33:11-49

33:13 “Partieron de Dofká y acamparon en Alush.” – En Alush recibimos el maná por primera vez.

33:14 “Partieron de Alush y acamparon en Refidim; allí fue donde el pueblo no tuvo agua para beber.” – En Refidim fuimos atacados por Amalek.

33:15 “Partieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sinái.” – En Sinái entramos en el pacto con HaShem y recibimos la Torá.

33:16 “Partieron del desierto de Sinái y acamparon en Kivrot-HaTaavá.” – Kivrot-HaTaavá significa “tumbas de la codicia”, porque allí sepultaron a los que habían sido codiciosos, cf. Números 11:34.

33:18 “Partieron de Jatserot y acamparon en Ritmá.” – Desde Ritmá fueron enviados los doce espías o exploradores.

33:22 “Partieron de Risá y acamparon en Kehelata.” – En Kehelata se rebeló el grupo de Kóraj.

33:23 “Partieron de Kehelata y acamparon en el monte Shefer.” – Según el Targum Yonatan, el monte Shefer era una montaña con frutos hermosos.

33:36 “Partieron de Etsión-Guever y acamparon en el desierto de Tsin, esto es, Kadesh.” – Se quedaron 19 años en el desierto de Tsin, que es Kadesh. Allí murió Miryam. Kadesh significa “santificado”. Según el Targúm Yonatán, el Nombre del Eterno fue santificado aquí cuando Él decretó que Moshé y Aharón no podían entrar en la Tierra.

33:37-39 “Partieron de Kadesh y acamparon en el monte Hor, al extremo de la tierra de Edom. Entonces el sacerdote Aharón subió al monte Hor por mandato de HaShem, y allí murió, el año cuarenta después que los hijos de Israel habían salido de la tierra de Egipto, el primer día del mes quinto. Aharón tenía ciento veintitrés años de edad cuando murió en el monte Hor.” – El monte Hor está situado al lado oriental del valle de Arabá. Es la montaña de piedra areniza más alta de Edom, al lado oriental de la vieja ciudad de Petra. Hor significa “montaña”. Hay un lugar que tradicionalmente es reconocido como la tumba de Aharón, en un monte en el sur de Jordania, cerca de Petra.

33:42 “Partieron de Tsalmoná y acamparon en Punón.” – En Punón, los hijos de Israel se quejaron por el maná y por eso vinieron las culebras.

33:49 “Y acamparon junto al Yardén, desde Bet-Yeshimot hasta Avel-Shitim, en las llanuras de Moav.” – Allí murieron 24,000 israelitas por el pecado de Baal-Peor. Aquí está escrito que el campamento se extendía desde Bet-HaYeshimot hasta Avel-Shitim, lo cual puede darnos una idea de su tamaño. El Talmud relata como Rabá bar Janá dijo que había visto ese lugar (desde Bet-Yeshimot hasta Avel-Shitim) y que mide tres parsaot por tres parsaot. Un parsá  (en plural “parsaot”) mide 4 mil. Rashí menciona que el campamento de los hijos de Israel medía 12 mil, (un mil corresponde a 1,080 metros). Esto significa que se trata de un total de unos 13 kilómetros de ancho y 13 kilómetros de largo, lo cual equivale a 168 km2, o 16,800 hectáreas.

Tercera aliyá, 33:50 – 34:15

33:52 “expulsaréis a todos los habitantes de la tierra delante de vosotros, y destruiréis todas sus piedras grabadas, y destruiréis todas sus imágenes fundidas, y demoleréis todos sus lugares altos” – Según Rashí, la palabra hebrea que ha sido traducida como “piedras grabadas”, “mashkiotam”, alude a los templos paganos, que normalmente tenían el suelo cubierto con piedras de mármol, donde adoraban extendiendo las manos y los pies. El Targum traduce esta palabra como “sus templos”.

Este texto nos enseña que el Eterno quiere que haya una sola religión en la tierra de Israel. Toda influencia pagana está prohibida. Esto implica hoy en día que la Torá prohíbe que haya iglesias católicas en la tierra de Israel. HaShem prohíbe que haya mezquitas en su Tierra. El templo Bahai que está en Haifa, está prohibido por la Torá. Toda imagen de Buda, de los santos, de todo dios pagano y de todo objeto de culto de otras religiones fuera del judaísmo, está prohibida por la Torá en la tierra de Israel. HaShem ordena eliminar todas estas cosas, pero hoy en día la tierra de Israel está llena de idolatría. Muchos judíos, musulmanes y cristianos están incluso ganando mucho dinero por medio de los turistas que vienen a visitar las iglesias, las mezquitas y los museos que están llenos de objetos de culto pagano. Está prohibido, no solamente tener templos de otras religiones u objetos de su culto, sino también sacar beneficio económico de la idolatría. Según la Torá, todos los lugares de culto y objetos de culto que no están dedicados al único y verdadero Elohim, el Elohim de Israel, tienen que ser eliminados de la Tierra. Todas las imágenes fundidas tienen que ser eliminadas. Si el pueblo judío no lo hace antes, cuando venga el Mesías por segunda vez, la tierra será purificada de toda religión pagana. Entonces no habrá ni Cristianismo ni Islam en la tierra de Israel ni en el resto del mundo, sólo el Judaísmo bíblico.

33:55 “Pero si no expulsáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, entonces sucederá que los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os hostigarán en la tierra en que habitéis.” – Los habitantes de la tierra de las siete naciones que no fueran expulsados se convertirían en aguijones en los ojos y espinas en los costados de los hijos de Israel, como también está escrito en Josué 23:12-13:

“Porque si os volvéis, y os unís al resto de estos pueblos que permanecen entre vosotros, y contraéis matrimonio con ellos, y os juntáis con ellos, y ellos con vosotros, ciertamente sabed que HaShem vuestro Elohim no continuará expulsando a estas naciones de delante de vosotros, sino que serán como lazo y trampa para vosotros, como azote en vuestros costados y como espinas en vuestros ojos, hasta que perezcáis de sobre esta buena tierra que HaShem vuestro Elohim os ha dado.”

En Ezequiel 28:24-26 está escrito:

“Y no habrá más zarza punzante ni espina dolorosa para la casa de Israel de ninguno de los que la rodean y la desprecian; y sabrán que yo soy el Señor HaShem. Así dice el Señor HaShem: Cuando yo recoja a la casa de Israel de los pueblos donde está dispersa, y manifieste en ellos mi santidad a los ojos de las naciones, entonces habitarán en su tierra que di a mi siervo Yaakov. Y habitarán en ella seguros; edificarán casas, plantarán viñas, y habitarán seguros, cuando yo haga juicios sobre todos los que a su alrededor la desprecian. Y sabrán que yo soy el HaShem su Elohim.”

Así que, cuando el shaliaj Shaúl habla de que tenía un aguijón en la carne, que le impedía extenderse, se está refiriendo a las persecuciones de los incrédulos, que tuvo que sufrir, como está escrito en 2 Corintios 12:7-10:

“Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me exaltase desmedidamente, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de hasatán que me abofetee, para que no me enaltezca. Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder del Mesías more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor al Mesías; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”

El shaliaj Shaúl no está hablando de una enfermedad física, sino más bien de personas incitadas por un demonio que siempre le perseguían por dondequiera que iba. Además hay un Midrash, que se asemeja a este texto, que dice que el sumo sacerdote Aharón fue golpeado por un mensajero de hasatán cada vez que iba a ministrar en el Tabernáculo, recordándole el pecado con el becerro de oro. Todas las persecuciones y adversidades que el shaliaj Shaúl tenía que pasar fueron para recordarle que había causado la muerte de los judíos que creían en Yeshúa.

34:2  “Manda a los hijos de Israel y diles: Cuando entréis en la tierra de Kenáan, esta es la tierra que os tocará como herencia, la tierra de Kenáan según sus fronteras.” – La frontera de Israel fue bien definida por una orden divina. De esta manera nadie puede decir que Israel ha robado de las naciones su terreno. HaShem, que es el dueño de cielos y tierra, tiene el derecho de dar las tierras a quién desee. La entrega de la tierra de Kenáan a los hijos de Israel fue jurídicamente justa. HaShem no puede hurtar o cometer injusticia, como está escrito en el Salmo 145:17:

“Justo es HaShem en todos sus caminos, y bondadoso en todos sus hechos.”

Aquí no se trataba de un robo de la tierra de otros, porque esa tierra es del Eterno y él había prometido bajo juramento que la iba a dar a Avraham, Yitsjak, Yaakov y sus descendientes para siempre. Cuando la medida del pecado de los hijos de Kenáan había llegado al límite perdieron el derecho de vivir, como está escrito en Génesis 15:16:

“Y en la cuarta generación ellos regresarán acá, porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la iniquidad de los amorreos.”

Si los hijos de Kenáan habían llegado al colmo de su iniquidad, ¿cómo entonces podrían tener el derecho de heredar la tierra de HaShem donde sólo los justos tienen el derecho de vivir? La destrucción de Sedom y Amorá es un ejemplo delante del mundo entero de que los pecadores no tienen el derecho de vivir en la tierra de HaShem, como también está escrito en Mateo 5:5:

“Dichosos los humildes, pues ellos heredarán la tierra.”

Según Filipenses 2:8 la humildad consiste en hacer la voluntad del Padre, como está escrito:

“Y estando en esa condición de hombre, se humilló, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte (por colgamiento) en un árbol.”

Así que la humildad consiste en ser obediente. ¿Obediente a qué? A la Instrucción del Eterno, la Torá. Entonces, según la enseñanza del Mesías, sólo los humildes, los que obedecen la Torá, tienen el derecho de vivir en la tierra de Israel y sólo los que obedecen la Torá serán los que tendrán el derecho de vivir en la tierra de Israel durante el reino mesiánico. Los hijos de Israel fueron expulsados de la tierra en varias ocasiones en la historia por causa de no haber obedecido la Torá. Así que los únicos que tienen el derecho divino de habitar la tierra de Israel son los que cumplen la Torá de HaShem. Los judíos que viven en adulterios, robos, homosexualidad, ocultismo y hacen aborto, no tienen ningún derecho ante el cielo de permanecer en la tierra de Israel. La tierra es para los justos, no para los pecadores. Los árabes que odian a los judíos y quieren matarnos, no tienen el derecho de vivir en la tierra de Israel, según las normas que el Único Elohim verdadero, el Elohim de Israel, ha dictado para su tierra.

En Éxodo 23:31-33 está escrito:

“Y fijaré tus límites desde el mar de Cañas hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el río (Eufrates); porque en tus manos entregaré a los habitantes de esa tierra, y tú los echarás de delante de ti. No harás pacto con ellos ni con sus dioses. Ellos no habitarán en tu tierra, no sea que te hagan pecar contra mí; porque si sirves a sus dioses, ciertamente esto será tropezadero para ti.”

Según la Torá, el que sirve a otros dioses no tiene el derecho de vivir en la tierra de Israel. El que sirve a Alá no tiene el derecho de vivir en la Tierra, ni el que practica el politeísmo católico.

En el Salmo 25:12-13 está escrito:

“¿Quién es el hombre que teme a HaShem? Él le instruirá en el camino que debe escoger. En prosperidad habitará su alma, y su descendencia poseerá la tierra.”

En el Salmo 37:22, 29 está escrito:

“Porque los que son bendecidos por HaShem poseerán la tierra, pero los maldecidos por Él serán exterminados… Los justos poseerán la tierra, y para siempre morarán en ella.”

Los que quebrantan los mandamientos puestos por HaShem son maldecidos por Él y pierden el derecho de la tierra, cf. Levítico 26 y Deuteronomio 28.

En el Salmo 69:35-36 está escrito:

“Porque Elohim salvará a Tsión y edificará las ciudades de Yehudá, para que ellos moren allí y la posean. Y la descendencia de sus siervos la heredará, y los que aman su nombre morarán en ella.”

Los hijos de Israel actuaron bajo un mandato divino en la conquista de la tierra exterminando aquellas naciones. Todas ellas tenían la misma posibilidad que la ramera Rajav en Yerijó para convertirse de sus pecados y entregarse al Elohim de Israel, pero se obstinaron en seguir pecando y resistiendo al Altísimo. Por lo tanto perdieron el derecho de la Tierra de HaShem. Esa tierra ha sido escogida por el Eterno de una manera especial y la llama Suya, como está escrito en Jeremías 2:7:

“Yo os traje a una tierra fértil, para que comierais de su fruto y de sus delicias; pero vinisteis y contaminasteis mi tierra, y de mi heredad hicisteis abominación.”

En Deuteronomio 11:12 está escrito:

“Es una tierra que HaShem tu Elohim cuida; los ojos de HaShem tu Elohim están siempre sobre ella, desde el principio hasta el fin del año.”

En Jeremías 16:18 está escrito:

“Pero primero, pagaré al doble su iniquidad y su pecado, porque ellos han contaminado mi tierra con los cadáveres de sus ídolos abominables y han llenado mi heredad con sus abominaciones.”

En Ezequiel 36:5 está escrito:

“por eso, así dice el Señor HaShem: ‘Ciertamente en el fuego de mi celo he hablado contra las demás naciones y contra todo Edom, que se han apropiado para sí de mi tierra como posesión, con alegría, de todo corazón y con desprecio de alma, para dejarla como presa.’”

En Joel 2:18 está escrito:

“Entonces HaShem se llenará de celo por su tierra, y tendrá piedad de su pueblo.”

En Joel 3:1-2 está escrito:

“Porque he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo, cuando yo restaure el bienestar de Yehudá e Yerushalayim, reuniré a todas las naciones, y las haré bajar al valle de Yehoshafat. Y allí entraré en juicio con ellas a favor de mi pueblo y mi heredad, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra.”

Este texto enseña que el juicio de HaShem va a caer sobre todas las naciones que han repartido Su tierra.

34:12b “Esta será vuestra tierra, según sus fronteras alrededor.” – Otra de las razones por las cuales la Torá define bien dónde están las fronteras de la tierra es para que se sepa en qué área se aplican los mandamientos de la Torá que sólo se pueden cumplir en la Tierra de Israel.

Desde el principio de la creación HaShem ha puesto límites que hacen la diferencia entre una cosa y otra. Ya en el huerto del Edén había límites entre diferentes países. Además HaShem puso un límite entre lo que estaba permitido comer y lo que estaba prohibido comer. Estos límites existían antes de que el pecado entrara en el mundo. Esto nos enseña que no es el pecado que ha causado que la Torá trace límites entre una cosa y otra. El trazo de los límites es parte de la misma creación. Incluso en el tabernáculo en el cielo hay diferentes habitaciones y niveles con límites entre ellos. Toda cosa creada necesita límites en los cuales existir y funcionar, como está escrito en Hechos 17:26:

“y de uno hizo todas las naciones del mundo para que habitaran sobre toda la faz de la tierra, habiendo determinado sus tiempos señalados y los límites de su habitación”

La esencia del pecado es traspasar o cambiar los límites, cf. 1 Juan 3:4.

Entonces el Mesías no vino para quitar los límites, ni cambiar los límites, sino para ayudar al hombre a respetar y funcionar dentro de los límites que están marcados por HaShem en la Torá. El que predica a un Mesías que vino para cambiar o quitar los límites que han sido marcados por el Eterno, está presentando un falso mesías. La esencia del espíritu del anti-mesías es que cambie los límites puestos por HaShem en la Torá, como está escrito en Daniel 7:25-26:

“Y él proferirá palabras contra el Altísimo y afligirá a los santos del Altísimo, e intentará cambiar los tiempos y la ley; y le serán entregados en sus manos por un tiempo, por tiempos y por medio tiempo. Pero el tribunal se sentará (para juzgar), y su dominio le será quitado, aniquilado y destruido para siempre.”

En 2 Tesalonicenses 2:3-4, 7-8 está escrito:

“Que nadie os engañe en ninguna manera, porque (no vendrá) sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Elohim, presentándose como si fuera Elohim… Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción, sólo que aquel que por ahora lo detiene, lo hará hasta que él mismo sea quitado de en medio. Y entonces será revelado ese inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida.”

La palabra griega que ha sido traducida como “iniquidad” es “anomía” que significa “alegalidad” o “sin ley”. La palabra griega que ha sido traducida como “inícuo” es “anomos” que significa “alegal”, “uno que no se sujeta a la Torá”. Aquí se habla del hombre de pecado, el a-legal, y el misterio de la a-legalidad. Este es el espíritu del anti-mesías, que resiste la ley del Eterno e intenta cambarlo y eliminarlo y sus límites. El hombre a-legal es un hombre totalmente carnal, como está escrito en Romanos 8:7-8:

“la mente carnal es enemiga de Elohim, porque no se sujeta a la ley de Elohim, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en la carne no pueden agradar a Elohim.”

Lo que va a caracterizar la última generación antes de la venida del Mesías es que no sabrá dónde están los límites. No sabrán la diferencia entre hombre y mujer, entre jóvenes y mayores, entre lo bueno y lo malo, entre lo justo y lo injusto, entre la luz y las tinieblas, entre la verdad y la mentira o entre lo permitido y lo prohibido. HaShem ha marcado en la Torá dónde están los límites, pero el hombre perverso lo tuerce todo. El hombre perverso enseña que Cristo vino para quitar la ley o para cambiar los límites marcados por la ley de Moshé. El fin de ese hombre perverso es la muerte.

La parashá de esta semana nos enseña que HaShem pone límites muy bien definidos para Israel y las naciones. Dichoso el hombre que respeta esos límites.

34:5 “Y la frontera cambiará de dirección de Atsmón al torrente de Egipto, y su término será el mar.” – El torrente de Egipto no se refiere al río Nilo sino a un arroyo que está en la llamada península de Sinaí. Su nombre actual es Wadi el-Arish. En esta ocasión el pueblo de Israel no recibió todo el terreno que el Eterno había prometido a los padres. No recibiremos toda la tierra prometida hasta que venga el Mesías Yeshúa de nuevo.

34:8 “Trazaréis una línea desde el monte Hor hasta la entrada de Jamat, y el término de la frontera será Tsedad” – Según Rashí, la ciudad de Jamat es la que más adelante sería la ciudad siria de Antioquia. En el libro de los Hechos de los apóstoles hay dos ciudades con el nombre Antioquía, una estaba en la provincia romana Siria, en la costa, que es la que se menciona en 11:19-27 y 13:1, y la otra estaba en Asia Menor, en Pisidia, mencionada en 13:14.

Cuarta aliyá, 34:15-29

34:15 “Las dos tribus y la media tribu han recibido su posesión al otro lado del Yardén, frente a Yerijó, al oriente, hacia la salida del sol.” – La expresión “al otro lado del Yardén” se encuentra en muchos lugares de las Escrituras, cf. Números 22:1; 35:14; Deuteronomio 1:1, 5; 3:8, 20; 4:41, 47, 49; Josué 1:14, 15 etc., casi siempre refiriéndose a la parte oriental, este, del río, donde obtuvieron su territorio las dos tribus y media. Es interesante ver que, aunque Moshé no estaba ubicado al oeste del río, en la tierra de Kenáan propiamente dicha, al usar esta expresión, es como si la Torá viniese desde allí. Cuando HaShem redactó este texto a Moshé, los hijos de Israel todavía no habían pasado el río Yardén, y aun así se habla de la tierra que esta “al otro lado del Yardén”. Allí estaba Moshé junto con el pueblo. Esto nos enseña que la Torá sale de la tierra de Israel, y más específicamente desde Tsión, como está escrito en Isaías 2:3b:

“Porque de Tsión saldrá la Torá, y de Yerushalayim la palabra de HaShem.”

En Amós 1:2 está escrito:

“Y dijo: HaShem ruge desde Tsión, y desde Yerushalayim da su voz; los pastizales de los pastores están de duelo, y se seca la cumbre del Karmel.”

Está escrito en texto hebreo de Ezequiel 5:5 y 38:12 que Yerushalayim es el ombligo del mundo, es decir, el centro de la tierra.

Quinta aliyá, 35:1-8

35:7  “Todas las ciudades que daréis a los levitas serán cuarenta y ocho ciudades, junto con sus tierras de pasto.” – Los levitas recibieron 48 ciudades en todo el territorio de Israel. Seis de ellas servirían como ciudades de refugio. Alrededor de cada ciudad tenían un terreno de dos mil codos en cada dirección. En el versículo 4 se habla de mil codos y en el versículo 5 se habla de dos mil codos. El Talmud resuelve esta aparente contradicción diciendo que los primeros mil codos fueron dejados como espacio abierto y los otros mil codos servían para campos y viñas.

Sexta aliyá, 35:9-34

35:11 “escogeréis para vosotros ciudades para que sean vuestras ciudades de refugio, a fin de que pueda huir allí el homicida que haya matado a alguna persona sin intención.” – Si una persona mataba a alguien por accidente tenía la posibilidad de huir a una de las seis ciudades de refugio, en hebreo “arei miklat”. Cuando alguien había matado a otro, uno de los familiares más cercanos al muerto tenía la autoridad de ser el “vengador de la sangre” del muerto, en hebreo “goel hadam” “redentor de la sangre”, para ejecutar la venganza de HaShem y derramar la sangre de aquel que había matado a su familiar, conforme a Génesis 9:6 donde está escrito:

“El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Elohim hizo Él al hombre.”

35:25 “Y la congregación librará al homicida de la mano del vengador de sangre, y la congregación lo restaurará a la ciudad de refugio a la cual huyó; y vivirá en ella hasta la muerte del sumo sacerdote que fue ungido con óleo santo.” – Aquí la palabra “congregación” se refiere al corte de justicia, el Beit Din. El Talmud enseña que en el caso de que el que había muerto no tuviera ningún familiar que pudiera ser el “goel hadam”, el Beit Din tenía la responsabilidad para proveer con uno. Este goel tenía la autoridad para matar al asesino en todo lugar donde lo encontrara. Pero si el tribunal juzgaba que el homicida había matado sin intención, el goel tenía prohibido vengarle dentro del área de la ciudad de refugio. El que había huido a una ciudad de refugio tendría que estar fuera de su propia casa durante todo el tiempo en que permanecía con vida el Sumo Sacerdote que estaba en funciones cuando sucedió el accidente. Incluso el que ha matado a otra persona por medio de un accidente tiene que sufrir un tipo de castigo de cárcel. Esto nos enseña cuánto HaShem valora una vida humana. No obstante, este tipo de cárcel fue un lugar de santidad donde vivían los levitas, que dedicaban la mayor parte del tiempo al estudio de la Torá. Pero en el momento de la muerte del Sumo Sacerdote, la persona quedaba libre para volver a su propia casa y su propio terreno y el vengador de la sangre perdió su derecho de ejecutarle.

Séptima aliyá,  36:1-13

36:6  “Esto es lo que HaShem ha ordenado tocante a las hijas de Tselofjad, diciendo: “Cásense con el que bien les parezca; pero deben casarse dentro de la familia de la tribu de su padre.”” – La herencia de los terrenos en Israel se daba en primer lugar a los hijos varones. Cuando una hija se casaba podía gozar de un terreno y una casa en la tribu de su esposo. Sin embargo, en este caso algunas hijas de Israel recibieron un terreno de su padre, por no tener hermanos. Ellas tenían que casarse dentro de su propia tribu para que su terreno no pasara a la posesión de otras tribus.

“Cásense con el que bien les parezca” – Esto nos enseña que HaShem no ha destinado una sola persona con la cual se puede casar. En la Torá no existe el concepto de “encontrar la media naranja”. HaShem da libertad para que uno pueda casarse con la pareja que bien le parezca con tal que sea dentro de la tribu de uno. El mismo pensamiento se encuentra en 1 Corintios 7:39:

“La mujer está ligada mientras el marido vive; pero si el marido muere, está en libertad de casarse con quien desee, sólo que en el Señor.”

Este texto dice que una viuda tiene el derecho de casarse con quien quiera, sólo que en el Señor, es decir, con uno que tiene la fe de Yeshúa. Por su puesto no tiene el derecho de querer a uno que esté en un pacto matrimonial con otra persona, porque no puede codiciar el esposo de su prójimo. Una mujer divorciada tiene el mismo estado que una viuda, porque ya no tiene marido. Por medio del divorcio fue liberada del varón que antes era su esposo. Este texto no puede ser utilizado para impedir a los divorciados a casarse de nuevo. Sin embargo, si el esposo es creyente, ella no tiene el derecho de casarse con otro, según 1 Corintios 7:10-11, sino debe buscar la reconciliación con él. Ahora, si el esposo creyente divorciado hace un nuevo pacto matrimonial con otra mujer, la mujer divorciada se quedará libre para casarse con quien quiera, de la misma manera como una viuda.

Un creyente no tiene el derecho de casarse con uno que no cree en Yeshúa, como está escrito en 2 Corintios 6:14-18:

“No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos (que no creen en Yeshúa), pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene el Mesías con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo? ¿O qué acuerdo tiene el templo de Elohim con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Elohim vivo, como Elohim dijo: HABITARÉ EN ELLOS, Y ANDARÉ ENTRE ELLOS; Y SERÉ SU ELOHIM, Y ELLOS SERÁN MI PUEBLO. Por tanto, SALID DE EN MEDIO DE ELLOS Y APARTAOS, dice el Señor; Y NO TOQUÉIS LO INMUNDO, y yo os recibiré. Y yo seré para vosotros padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”

Mashiaj en esta parashá

33:37-39 “Partieron de Kadesh y acamparon en el monte Hor, al extremo de la tierra de Edom. Entonces el sacerdote Aharón subió al monte Hor por mandato de HaShem, y allí murió, el año cuarenta después que los hijos de Israel habían salido de la tierra de Egipto, el primer día del mes quinto. Aharón tenía ciento veintitrés años de edad cuando murió en el monte Hor.” – En el campamento numero 33 desde la salida de Egipto murió el Sumo Sacerdote Aharón sobre un monte, el monte llamado Hor, que significa “montaña”. Él fue un mashiaj, un ungido, el primero que es llamado mashiaj en las Escrituras, cf. Levítico 4:3, 5, 16. Este suceso es una figura profética de Yeshúa HaMashiaj, que también murió sobre un monte, a la edad de 33 años, que coincide con el número 33 de las jornadas de Israel desde la salida.

“murió, el año cuarenta después que los hijos de Israel habían salido de la tierra de Egipto.” – Esto alude a la muerte y resurrección de Mashiaj 4000 años después de la creación de Adam. En Génesis 13:10 Egipto es comparado con el huerto del Edén. De esa manera hay una conexión entre la expulsión de Adam y Javá del paraíso y la salida de Egipto de los hijos de Israel. Por lo tanto, de la misma manera como Aharón, el ungido, murió 40 años después de la salida de Egipto, Yeshúa el Mesías murió 4000 (100 x 40) años después de la salida de los primeros hombres del huerto del Edén.

Es más, Aharón murió el primer día del 5º mes, exactamente 3 ½ meses después de la fecha de la salida, el día 15 del primer mes. Los 3 ½ meses aluden a los 3 ½ años de ministerio del Mesías, después de los cuales murió, y resucitó. Como Aharon murió 3 ½ meses después de la fecha de salida, Yeshúa murió 3 ½ años después de haber empezado su ministerio público.

Aharón tenía tres años más de vida que su hermano Moshé, que murió a los 120 años. Esos tres años también nos hablan del Mesías, que tenía tres años y pico de ministerio, que tenía 30 años y pico de edad cuando murió y que estuvo tres días en el interior de la tierra antes de resucitar. El monte Hor es mencionado tres veces en el texto.

35:19 “El vengador de sangre, (goel hadam), él mismo dará muerte al asesino; le dará muerte cuando se encuentre con él.” – De esto aprendemos que hay una persona que es llamada “goel hadam”, “redentor de la sangre” o “vengador”, que tiene la responsabilidad de buscar y ejecutar al asesino.

¿Quién fue el que mató al primer hombre y que por lo tanto es llamado homicida por nuestro Rebe, según Juan 8:44 y 10:10?  La respuesta es: hasatán.

¿Quién es el familiar más cercano de Adam y Javá? La repuesta es: el Mesías ben Adam, el Hijo del Hombre, que fue el prototipo que HaShem usó para la creación de Adam.

¿Quién, pues, tiene la responsabilidad de buscar y ejecutar al que asesinó al ser humano? La respuesta es: Yeshúa HaMashíaj, como está escrito en Juan 12:31:

“Ya está aquí el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.”

En Juan 16:11está escrito:

“y de juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado.”

En 1 Juan 3:8b está escrito:

“El Hijo de Elohim se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo.”

35:25, 28 “Y la congregación librará al homicida de la mano del vengador de sangre, y la congregación lo restaurará a la ciudad de refugio a la cual huyó; y vivirá en ella hasta la muerte del sumo sacerdote que fue ungido con óleo santo… porque el homicida debió haber permanecido en la ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote. Pero después de la muerte del sumo sacerdote, el homicida volverá a su tierra.” – Tres veces se habla aquí de la muerte del Sumo Sacerdote. Otra vez se encuentra el número tres en relación con la muerte del Sumo Sacerdote, lo cual es una alusión a la muerte del Mesías. Lo único que podía liberar al asesino por accidente de su situación de exilio es la muerte del Sumo Sacerdote “que fue ungido con óleo santo.” La Torá destaca el hecho de que el Sumo Sacerdote había sido ungido para aludir a Yeshúa, el Ungido, en hebreo “HaMashíaj”. Por medio de su muerte somos liberados de las consecuencias de nuestros pecados que hemos cometido por error. Querido lector, si estás sufriendo una “cárcel” por haber hecho cosas terribles por error, debes saber que la muerte de Yeshúa también ha provisto para que seas libre de esas consecuencias y no serán levantadas en tu contra en el juicio final.

35:33 “Así que no contaminaréis la tierra en que estáis; porque la sangre contamina la tierra, y no se puede hacer expiación por la tierra, por la sangre derramada en ella, excepto mediante la sangre del que la derramó.” – Aquí vemos la gravedad de un delito de asesinato. Un asesino tiene que ser juzgado por las autoridades de cada país, para que la justicia del Eterno se establezca en el mundo. Según la ley judía no se puede juzgar a muerte a una persona que no haya sido advertida por dos o tres personas antes de cometer un asesinato. La Torá destaca la importancia de no dejar con vida al asesino que haya sido condenado a muerte, para que no se contamine la tierra de Israel. El derramamiento de sangre inocente en la tierra es una de las cosas que traen el juicio divino sobre Israel y las naciones. La manera de evitar el juicio divino por los asesinatos es ejecutar a los asesinos. Si los asesinos no son juzgados correctamente todo el pueblo será objeto del juicio por la sangre inocente que haya sido derramada en la tierra, cf. 2 Reyes 24:4.

Sin embargo, cuando el asesino se arrepienta, no se aplicará la ley en su rigor y el culpable debe ser absuelto de la pena de muerte y recibir una pena menos severa. Pero donde no hay arrepentimiento hay que aplicar la ley en toda su fuerza para evitar que la tierra sea contaminada y maldecida.

¿Cómo puede el Eterno perdonar al pecador que se arrepiente si la única manera de hacer expiación por un asesinato es que el culpable pague con su propia sangre, según este texto? ¿Cómo el Eterno puede perdonar y absolver al culpable y al mismo tiempo seguir siendo justo?

En Proverbios 17:15 está escrito:

“El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a HaShem.”

Si un juez justifica al impío está cometiendo un acto abominable para el Eterno. ¿Cómo entonces el Juez Justo Celestial podrá justificar al impío que se arrepiente y seguir siendo justo? La única respuesta es: Por medio de un sustituto.

Los animales que murieron en el templo no podían representar plenamente al hombre. No fueron sustitutos verdaderos. Sólo constituyen una sombra del único y verdadero sacrificio por los pecados de todos los hombres durante toda la historia, el sacrificio del Cordero de Elohim que quita el pecado del mundo. La muerte de Yeshúa HaMashiaj es la única base legalmente justa sobre la cual el Eterno puede seguir siendo justo al perdonar y justificar a un pecador que se arrepiente de su pecado, como está escrito en Romanos 3:24b-26:

“Mashiaj Yeshúa, a quien Elohim exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Elohim pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que es de la fe de Yeshúa.”

La única manera como el Eterno puede demostrar al mundo entero su justicia al perdonar a los pecadores arrepentidos, es por medio de la exhibición pública de la muerte sangrienta de Aquel que murió en lugar del hombre, como está escrito en 2 Corintios 5:21:

“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Elohim en él.”

Así que cuando te sientes acusado por tu conciencia que ha sido despertada por el mensaje de la Torá y por medio de la convicción del Espíritu de Santidad que ha sido enviado para convencer al mundo de pecado, debes saber, querido lector, que hay un sustituto que sufrió en tu lugar para que no tengan que venir sobre ti todas las consecuencias mortales de tu pecado. Por medio de tu arrepentimiento HaShem traspasa la última consecuencia de tu pecado al Sustituto, para que tú no tengas que morir por tus pecados, sino ser perdonado y justificado. La justificación por fe en la sangre de Yeshúa te pone en una situación de inocencia delante del Tribunal Celestial y podrás tener paz con Elohim, como está escrito en Romanos 5:1-2:

“Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Elohim por medio de nuestro Señor Yeshúa HaMashíaj, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Elohim.”

¡Bendito sea el Eterno por este intercambio de papeles!

En esta Parashá se encuentran los mandamientos números 408 – 413 de los 613:

406.    Precepto de dar a los leviim ciudades para habitar y ciudades de refugio, Números 35:2.

407.    Prohibición de ejecutar a una persona culpable antes de hacerle un juicio, Números 35:12.

408.    Precepto para la Corte de Justicia de hacer que un homicida vaya a una ciudad de refugio, y precepto para el homicida de ir a ella, Números 35:25.

409.    Prohibición de que un testigo en un caso capital participe en el juicio, excepto como testigo, Números 35:30.

410.      Prohibición de tomar rescate por un asesino, Números 35:31.

411.    Prohibición de tomar rescate de un homicida accidental para que pueda vivir fuera de la ciudad de refugio, Números 35:32.

Y después de haber terminado un libro de la Torá decimos:

“Jazak, jazak, ve-nitjazek!” – ¡Sé fuerte, sé fuerte y seamos fortalecidos!

 

Tres Semanas” entre el 17 de Tamuz y Tishá BeAv

י״ז בתמוז ה׳תשע״ד (July 15, 2014) por  
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3 semanasLas “Tres Semanas” entre el 17 de Tamuz y Tishá BeAv han sido históricamente días de desgracia y calamidad para el Pueblo Judío. Durante esta época, entre otras terribles tragedias, el Primer y Segundo Templo fueron destruidos.

Estos días son llamados el período de “entre las dificultades” (bein hametzarim), de acuerdo al verso: “todos sus opresores se han adelantado entre las dificultades” (Lamentaciones 1:3).

En los Shabat que hay durante las Tres Semanas, las Haftarot provienen de los capítulos de Isaías y Jeremías que hablan de la destrucción del Templo y del exilio del Pueblo Judío.

Durante este tiempo, varios aspectos de duelo son observados por todo el pueblo. Minimizamos la alegría y la celebración. Y, debido a que el atributo de sentencia Divina (“din”) es sentido con agudeza, evitamos esfuerzos potencialmente peligrosos o riesgosos.

Aspectos de Duelo Durante las Tres Semanas

  1. No se realizan bodas (sin embargo, la realización de ceremonias de compromiso está permitida).
  2. No escuchamos música.
  3. Evitamos todas las celebraciones públicas – especialmente aquellas que implican cantar, bailar y acompañamiento musical.
  4. Evitamos viajes de placer u otras actividades de entretención inusuales.
  5. No nos cortamos el pelo ni nos afeitamos. (Las uñas pueden cortarse hasta el comienzo de la semana en que cae Tishá BeAv).
  6. No decimos la bendición de Shejeianu sobre una comida o ropa nueva, excepto en Shabat.

Los Nueve Días

El periodo que comienza con Rosh Jodesh Av es llamado los “Nueve Días”. Durante este tiempo, observamos un nivel más estricto de duelo, de acuerdo con el dictamen Talmúdico (Taanit 26): “Cuando el mes de Av comienza, reducimos nuestra alegría”.

  1. Evitamos comprar cualquier objeto que nos traerá gran alegría.
  2. Suspendemos las mejoras del hogar, plantar árboles y flores.
  3. Evitamos litigios con no-judíos, ya que la suerte es desfavorable en esta época.
  4. Nos abstenemos de consumir carne (incluidas las carnes de ave) y vino. Estos alimentos son símbolos del servicio del Templo, y son generalmente expresiones de celebración y alegría.
    • En Shabat, la carne y el vino están permitidos. Esto aplica también a cualquier otra seudat mitzvá – por ejemplo, en un Brit Milá o en la finalización de un tratado de Talmud.
    • El vino de Havdalá debe ser entregado a un niño para que lo tome.
  5. Nos abstenemos de vestir ropas recién lavadas, o de lavar cualquier prenda.
    • Si la “frescura” ha sido quitada de la prenda antes de los Nueve Días, puede ser vestida.
    • Ropas frescas pueden ser vestidas para Shabat.
    • La ropa de niños pequeños, la cual se ensucia frecuentemente, puede ser lavada durante los Nueve Días.
    • Las ropas no pueden ser lavadas incluso si se hace como preparación para después de Tishá BeAv, o incluso si lo hace un no-judío.
  6. No nos bañamos por placer.
    • Está permitido bañarse para remover suciedad o transpiración, o por razones médicas. Esto puede realizarse solamente con agua fría.
    • Más aún, el cuerpo debe ser lavado por partes, en vez de todo al mismo tiempo.
    • Bañarse en agua tibia está permitido el día viernes en honor al Shabat.

Agradecimientos al Rav Moshé Lazerus.

17 de Tamuz (Ayuno)

י״ז בתמוז ה׳תשע״ד (July 15, 2014) por  
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17 Tammuz

El 17 de tamuz es un día de ayuno que conmemora la caída de Jerusalem, previa a la destrucción del Templo Sagrado. Esto marca también el comienzo de un período de duelo nacional de tres semanas, que termina en Tishá B’Av.

El 17 de tamuz es el primero de los cuatro días de ayuno mencionados en los profetas. El propósito de este día de ayuno es despertar nuestro sentimiento de pérdida por el Templo destruido – y la consecuente travesía judía hacia el exilio.

El hecho de atormentarnos por estos trágicos eventos tiene como objetivo ayudarnos a conquistar las deficiencias espirituales que los provocaron. A través del proceso de “Teshuvá” – introspección y compromiso a cambiar – tenemos el poder de transformar tragedias en alegrías. De hecho, el Talmud dice que después de la redención futura de Israel y de la reconstrucción del Templo, esos días de ayuno serán re-dedicados como días de regocijo y festividad. Porque como dijo el profeta Zacarías: el 17 de tamuz se convertirá en un día de “regocijo para la casa de Yehudá, de felicidad y de alegres banquetes”.

¿Qué pasó el 17 de tamuz?

Cinco grandes catástrofes ocurrieron en la historia judía el 17 de tamuz.

  1. Moshé rompió las tablas en el Monte Sinaí – en respuesta al pecado del becerro de oro.
  2. Las ofrendas diarias en el Primer templo fueron suspendidas durante el sitio de Jerusalem, después de que los cohanim ya no pudieron obtener más animales.
  3. Las paredes de Jerusalem fueron traspasadas, previo a la destrucción del Segundo Templo en el año 70 EC.
  4. Previo a la Gran Revuelta, el general romano Apostamos quemó un rollo de la Torá – sentando un precedente para la horripilante quema de libros judíos a través de los siglos.
  5. Una imagen idólatra fue ubicada en el Santuario del Templo Sagrado –un acto descarado de blasfemia y profanación.

(Originalmente, el ayuno era observado el nueve de tamuz, dado que ese fue el día en el que cayó Jerusalem previo a la destrucción del Primer Templo en el año 583 AEC. Sin embargo, después de la caída de Jerusalem el 17 de Tamuz – previo a la destrucción del Segundo Templo – los sabios decidieron una observación combinada de las dos tragedias, fijada el 17 de tamuz).

¿Cómo observamos el 17 de tamuz?

  1. No se permite comer ni beber desde el comienzo del amanecer hasta el crepúsculo.
  2. Las mujeres embarazadas y lactantes – y otros cuya salud podría verse afectada negativamente – están eximidos del ayuno.
  3. Si el día coincide con Shabat, el ayuno es postergado hasta el domingo.
  4. Bañarse, ungirse y utilizar calzados de cuero está permitido.
  5. La plegaria de “Aneinu” es agregada en la Amidá de Shajarit y de Minjá por el jazán. De manera individual se agrega solamente en Minjá.
  6. Se recitan Selijot y “Avinu Malkeinu”.
  7. Tanto en el rezo de la mañana como en el de la tarde se lee Éxodo 32:11, en donde son mencionados los “Trece Atributos de Misericordia”.
  8. En la Haftará del rezo de Minjá se lee Isaías 55:6 – 56:8, en donde se discute la renovación del servicio del Templo.

 

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