Parashá 35 Nasó

ח׳ בסיון ה׳תשע״ה (May 26, 2015) por  
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35 Naso

Parashá 35 Nasó

Números 4:21-7:89

 Aliyás de la Torá:

  1. 4:21-37
  2. 4:38-49
  3. 5:1-10
  4. 5:11 – 6:27
  5. 7:1-41
  6. 7:42-71
  7. 7:72-89
  8. Maftir: 7:87-89

Haftará: Jueces 13:2-25

Nasó

significa “levanta”

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Primera aliyá, 4:21-37

4:22     “Haz también un censo de los hijos de Guershón por sus casas paternas, según sus familias”  – El texto hebreo dice literalmente “levanta la cabeza”. Aquí se refiere a un censo. La cabeza es levantada delante de HaShem cuando uno es tomado en cuenta.

4:23 “los contarás desde los treinta hasta los cincuenta años de edad; todos los que se enlisten para cumplir el servicio, para hacer la obra en la tienda de reunión.”  – En Números 8:24 está escrito que los levitas debían entrar en el servicio a los 25 años de edad, pero aquí dice que los levitas tenían que ser contados desde los 30 años de edad. Rashí explica la aparente contradicción diciendo que los levitas entraron a los 25 años para estudiar las leyes de su servicio y a los 30 años podían ejercer el servicio.

4:32 “las columnas alrededor del atrio y sus basas, sus estacas y sus cuerdas, con todos sus utensilios y con todo su servicio; y les asignarás por nombre los objetos que han de transportar.”  – Para evitar querellas, tensiones y malos entendidos cada levita recibió una orden para saber qué cosa llevar. Así cada objeto del santuario fue administrado con orden y disciplina y cada uno tenía su tarea personal,

Esto nos enseña acerca de la importancia de organizar cada detalle en un pueblo, una congregación, una empresa o en una casa. Cuando la casa está desordenada es porque hay falta de organización y falta de disciplina para cumplir las normas. Para poder tener una casa en orden es necesario que cada objeto tenga su propio lugar.

 

4:36     “Y los enumerados por sus familias fueron dos mil setecientos cincuenta.”  – De los 8,600 levitas de la familia de Kehat, podían servir 2,750, que son el 32 %.

Segunda aliyá, 4:38-49

4:40     “los enumerados, por sus familias, por sus casas paternas, fueron dos mil seiscientos treinta.”  – De los 7,500 levitas de la familia de Guershón, podían servir 2,630, que son el 35 %.

4:44     “los enumerados por sus familias, fueron tres mil doscientos.”  – De los 6,200 levitas de la familia de Merarí, podían servir 3,200, que son el 52 %.

4:47-48 “de treinta años en adelante hasta los cincuenta, todo el que podía enlistarse para servir y hacer el trabajo de transportar la tienda de reunión, fueron ocho mil quinientos ochenta.”  – De los 22,300 levitas que había en las tres familias, podían servir 8,580, que son el 38 %. El resto era menor de 30 años o mayor de 50 años.

4:49 “Fueron contados conforme al mandamiento de HaShem dado por medio de Moshé, cada uno según su ministerio o según su cargo; y éstos fueron los enumerados, tal como HaShem había ordenado a Moshé.”  – Cada uno tenía un cargo, una responsabilidad, un trabajo que hacer. Una de las cosas más importantes para cualquier administración es que cada persona sepa exactamente qué cargo tiene. Si cada uno de los integrantes de la organización sabe qué papel desempeña, no habrá conflictos internos y el propósito de la organización podrá llevarse a cabo con éxito.

En esta parashá la Torá está destacando dos necesidades básicas que hay en el hombre, la primera es la necesidad de ser tomado en cuenta. Por esto la parashá empieza diciendo que la cabeza de los levitas será levantada. HaShem cuenta con ellos y así su cabeza es levantada. La segunda cosa es que cada uno tenga un cargo, una tarea, una misión para cumplir. Cualquier persona que pierde la conciencia de alguna de estas dos cosas, se siente inútil como persona y siente que su vida es inútil. Si nadie cuenta conmigo, ¿por qué vivo? Si no tengo nada importante qué hacer, ¿para qué vivo? Lo que hace que una persona se sienta importante es que sea tomada en cuenta y que tenga un cargo.

Querido lector, ¿quieres que HaShem cuente contigo? Haz como hicieron los levitas en el día del pecado con el becerro de oro. Cuando todo el mundo estaba siguiendo la corriente de este mundo, ellos respondieron al llamado que dijo: “¿Quién es de HaShem?”, cf. Éxodo 32:26. Los levitas dijeron no al pecado y se presentaron ante Moshé, el representante de HaShem. Por esto fueron recompensados con estos censos que les tomó en cuenta a cada uno de una manera especial. Además recibieron cargos importantes en la tienda de reunión. Esto nos enseña que todo aquel que entrega su vida a HaShem recibirá uno o varios cargos importantes para su vida. Naciste para servir a HaShem. Si no te presentas ante Él cuando todo el mundo va en dirección contraria, no podrás ser contado entre los justos. Tampoco podrás cumplir el propósito que HaShem tiene para tu vida. Eres importante para Él y Él tiene un cargo muy personal para ti. Búscalo y vívelo y así nunca caerás.

Tercera aliyá, 5:1-10

5:2       “Manda a los hijos de Israel que echen del campamento a todo leproso, a todo el que padece de flujo y a todo el que es impuro por causa de un muerto.”  – Estos tres tipos de impureza ritual causan un aislamiento de los campamentos de Israel. Según Rashí, cada impureza corresponde a los tres campamentos; el campamento de la shejiná, el campamento de los levitas y el campamento de los israelitas. El que tenía tsaráat, “lepra”, tenía que estar viviendo fuera de los tres campamentos, cf. Levítico 13:46. El que tenía una enfermedad en su aparato reproductora, en hebreo zav, cf. Levítico 15, no podía estar en el campamento de los levitas o de la shejiná, pero sí en el campamento de los israelitas. El que había tocado un muerto no podía entrar en el tabernáculo, pero sí podía estar en los dos otros campamentos.

5:7       ”entonces confesará los pecados que ha cometido, y hará completa restitución por el daño causado, añadirá un quinto y lo dará al que él perjudicó.”  – La restitución es una parte de la teshuvá, el arrepentimiento. Si no hay restitución del daño hecho a las personas no es un arrepentimiento completo. Si no es posible restituir el daño hay que hacer todo lo que esté al alcance de uno para que se haga una restitución completa con el 20 % de aumento.

Los siete pasos de un arrepentimiento completo son:

  • Reconocimiento de pecado, cf. 2 Samuel 12:13.
  • Sentimiento de pesar, cf. Jeremías 8:6.
  • Confesión abierta, a HaShem y a los hombres, cf. Josué 7:19
  • Petición de perdón, a HaShem y a los hombres, cf. Salmo 25:11
  • Determinación de cambio, cf. Proverbios 28:13.
  • Restitución del daño, cf. Números 5:7; Éxodo 22:1-15; 2 Samuel 21:3.
  • Ser fiel en las pruebas que HaShem envía para fortalecer al que se arrepiente, cf. Génesis 31:7; Números 14:22..

5:8       “Pero si la persona no tiene pariente a quien se le haga la restitución por el daño, la restitución hecha por el daño debe ir a HaShem, para el sacerdote, además del carnero de expiación, con el cual se hace expiación por él.”  – Según Rashí, aquí se habla de un prosélito que ha muerto sin herederos y que fue engañado por uno que juró en vano de que no le había tomado nada prestado. Un prosélito sin hijos es el único en Israel que no tiene parientes.

Cuarta aliyá, 5:11 – 6:27

5:12     “Habla a los hijos de Israel, y diles: “Si la mujer de alguno se desvía y le es infiel”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “desvía” es tisté, que viene de la raíz satá[1] que significa “descarriar”, “desviar”. De allí se deriva la palabra sotá, “la descarriada”, que es el nombre de un tratado del Talmud que trata sobre este caso.

5:13     “habiendo (podido) un hombre acostarse con ella en relación carnal, sin que su marido lo viera, y ella se reclutó en secreto y pudo haberse contaminado, y no haya testigo contra ella, ni haya sido violada”  – El Talmud[2] enseña que el agua de amargura sólo es aplicable cuando una mujer se haya reclutado en secreto con otro hombre durante un tiempo suficiente largo como para efectuar una relación sexual con él. Si fueron descubiertos o si ella fue violada, no era necesario usar este método.

5:14     “y un espíritu de celo había venido sobre él y había celado a su mujer, y ella se contaminó, o si había venido un espíritu de celos sobre él y había celado a su mujer, y ella no se contaminó”  – El Talmud[3] enseña que el marido tiene que haber celado a su mujer antes de reclutarse con otro hombre para que se pueda aplicar este procedimiento. La palabra “celado” es interpretada como una advertencia que el esposo hace antes de que su esposa se recluya con un hombre diciéndole: “No te recluyas con ese hombre”.

5:15 “el hombre llevará su mujer al sacerdote y llevará como ofrenda por ella un décimo de una efá de harina de cebada; no derramará aceite sobre la ofrenda, ni pondrá sobre ella incienso, porque es una ofrenda de cereal, de celos, una ofrenda memorial de cereal, un recordatorio de iniquidad.”  – La cebada fue la harina más barata, que se daba a los animales.

5:18 “Luego el sacerdote hará que la mujer esté delante de HaShem y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá en sus manos la ofrenda memorial de cereal, que es la ofrenda de celos, y en la mano del sacerdote estará el agua de amargura que trae maldición.”  – Aquí está escrito que el sacerdote tiene que descubrir la cabeza de la mujer. Esto nos muestra que una mujer casada debe andar en lugares públicos con la cabeza cubierta y es una vergüenza para una mujer casada descubrir su pelo en público.

5:21b-22a “HaShem te haga maldición y juramento entre tu pueblo, haciendo HaShem que tu muslo se enjute y tu vientre se hinche y esta agua que trae maldición entrará en tus entrañas, y hará que el vientre se hinche y el muslo se enjute.”  – Estas palabras fueron escritas en un pergamino con tinta que se podía diluir en agua. Observe que el Nombre del Eterno fue escrito dos veces.

Dos veces se menciona que el muslo se desplome y que el vientre se hinche. Según el Talmud[4] y Rashí, la primera vez, que empieza con el muslo, se refiere a la mujer y la segunda vez, que empieza con el vientre, se refiere al hombre que cometió adulterio con ella. También él sufriría las mismas consecuencias de la maldición cuando la mujer beba del agua de amargura.

5:23 “Entonces el sacerdote escribirá estas maldiciones en un rollo, y las borrará en el agua de amargura”  – A pesar de la prohibición general de borrar el Nombre del Eterno, en este caso él permite que su Nombre sea borrado para causar paz entre los esposos. Tan importante es el matrimonio para HaShem que Él está dispuesto a permitir que incluso su Nombre sea borrado para que haya orden en la familia.

La prohibición de borrar el Nombre del Eterno se encuentra en Deuteronomio 12:3-4 donde está escrito:

“Y demoleréis sus altares, quebraréis sus pilares sagrados, quemaréis a fuego sus imágenes de Ashera, derribaréis las imágenes talladas de sus dioses y borraréis su nombre de aquel lugar. No haréis así a HaShem vuestro Elohim.”

5:31 “Además, el marido quedará libre de culpa, pero la mujer llevará su culpa.”  – Este versículo puede ser entendido de varias maneras. En primer lugar nos enseña que si el hombre no denuncia el pecado de su mujer, él llevará culpa por causa de ella. Detrás de esto hay un concepto de colectividad que enseña que si un miembro del cuerpo peca, todo el cuerpo es responsable ante HaShem. Como el hombre ha denunciado a su esposa, él queda libre de la responsabilidad del pecado de ella. En el caso de que no la hubiera denunciado, él cargaría parte de la responsabilidad de ese pecado.

Por su puesto no se entregará el agua de amargura a una mujer que haya confesado su pecado. Sólo se da a una mujer sospechada que rehúsa confesar su delito. La ley de la sotá es sólo para la que no haya confesado su pecado o cuando el marido tiene sospechas infundadas de su mujer.

¿Entendemos realmente lo que significa una culpa colectiva? ¿Tomamos en serio lo que implica? Muchas veces se dice: “¡Allá él!” sin entender que su pecado también nos afecta a nosotros. Si somos un cuerpo junto con pecadores, somos parte de sus pecados, y sufriremos parte de las consecuencias de los pecados que están en el cuerpo. Por lo tanto hay que combatir el pecado dentro del cuerpo de un colectivo, para que los demás no sean afectados, como está escrito: cf. Deuteronomio 13:5; 17:7, 12; 21:21; 22:21;

La segunda interpretación de este texto es que el hombre no debe sentirse culpable por haber causado la muerte de su esposa adúltera al llevarla a sacerdote.

La tercera manera de entender este texto es que el marido puede seguir viviendo con su esposa después de que el sacerdote le haya dado el agua. Antes del examen le está prohibido al marido tener relaciones con ella, después no.

6:2       “Habla a los hijos de Israel, y diles: El hombre o la mujer que se aparte pronunciando un voto de nazareo (nazir), para dedicarse (nazar) a HaShem”  – Hay un contraste entre el capítulo 5 y el capítulo 6. En el capítulo 5 se habla de una persona que no puede controlar sus deseos y en el capítulo 6 se habla de una persona que sí lo hace. La mujer adúltera no controló sus emociones y el nazir, hombre o mujer, hace un voto especial para controlar sus emociones y abstenerse de ciertos privilegios en la vida para así mostrar su devoción y entrega a HaShem.

El nazareato es algo que el Eterno produce en ciertas personas, hombres o mujeres, como está escrito en Amós 2:11:

“Y levanté profetas de entre vuestros hijos y nazareos de entre vuestros jóvenes. ¿No es así, hijos de Israel?–declara HaShem.”

 

El profeta dice que HaShem levantó nazareos. En algunos de los jóvenes puso el deseo de dedicarse de una manera especial a Él y, a otros, designó como nazareos desde antes de nacer. Este fue el caso de Shimshón, como está escrito en Jueces 13:5:

 

“Pues he aquí, concebirás y darás a luz un hijo; no pasará navaja sobre su cabeza, porque el niño será nazareo para Elohim desde el seno materno; y él comenzará a salvar a Israel de manos de los filisteos.”

 

Es probable que también el profeta Shemuel haya sido un nazareo durante toda su vida, como está escrito en 1 Samuel 1:11:

 

“E hizo voto y dijo: Oh HaShem de los ejércitos, si tú te dignas mirar la aflicción de tu sierva, te acuerdas de mí y no te olvidas de tu sierva, sino que das un hijo a tu sierva, yo lo dedicaré a HaShem por todos los días de su vida y nunca pasará navaja sobre su cabeza.”

 

“voto de nazareo, para dedicarse a HaShem” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “nazareo” es nazir[5], que significa “alejado”, “apartado”. Viene de la raíz nazar[6] que significa “abstener”, “separar”, “consagrar”. El verbo nazar que aparece en este mismo versículo, fue traducido como “dedicarse”. Rashí entiende la última parte de esta manera: “a fin de abstenerse (del vino) para el Eterno”.

 

6:3       “se abstendrá de vino y vino añéjo; no beberá vinagre, ya sea de vino o de licor, tampoco beberá ningún jugo de uva, ni comerá uvas frescas ni secas.”  – La misma palabra nazar aparece en este versículo. Fue traducida como “abstendrá”. Un nazareo no puede tocar nada que venga del fruto de la vid. Sin embargo, le es permitido beber cerveza, sidra, licores y otras bebidas que no vienen de la vid. La abstención no tiene que ver con el alcohol sino con el fruto de la vid.

 

6:4       “Todos los días de su nazareato no comerá nada de lo que se hace de la vid, desde las semillas hasta el hollejo.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “nazareato” es nezer,[7] que viene de la misma raíz que hemos visto antes y significa “abstención”, “separación”, “dedicación”, “consagración”, “corona”. La diadema santa que usaba el sumo sacerdote que es llamada nezer hakodesh, “corona de la santidad”, cf. Éxodo 39:30. El nazir tiene una señal sobre su cabeza, una señal de ser apartado para HaShem. Esto nos enseña que hay una relación entre el Gran Sacerdote y el nazir y la señal de su consagración está sobre su cabeza. El nazir tiene la misma santidad que el cohén haGadol. Así que, cualquier persona, hombre o mujer dentro de Israel tiene la opción de dedicarse a HaShem y llegar al mismo nivel de santidad que el Sumo Sacerdote. Sin embargo, cuando no hay templo no se puede hacer un voto de nazareato.

En Jueces 14:5 está escrito:

“Y Shimshón descendió a Timnat con su padre y con su madre, y llegó hasta los viñedos de Timnat; y he aquí, un león joven venía rugiendo hacia él.”

 

Los viñedos de Timnat le recordaban su llamado de nazir. También le recordó su infancia y su aislamiento social. Shimshón no podía participar de las fiestas de las cosechas de las uvas durante toda su infancia. Esas fiestas fueron momentos de alegría para todo el pueblo, cuando pisaban las uvas en medio del pueblo. Todos sus compañeros disfrutaban y jugaban, pero él tenía que estar a un lado, apartado, porque le era prohibido tocar las uvas. ¿Cómo se sentiría? El nazareato produce un aislamiento social porque el vino es una parte importante de la cultura judía. En todas las fiestas los judíos usamos vino, excepto en yom kipur. Por lo tanto el nazir está en una situación de soledad social. Esto le prepara para una misión santa. Toda misión divina requiere sacrificios y la negación de ciertos deseos naturales.

 

6:14     “y presentará su ofrenda delante de HaShem, un cordero de un año, sin defecto, como ofrenda de ascensión, y una cordera de un año, sin defecto, como ofrenda por el pecado, y un carnero sin defecto, como ofrenda de paz”  – ¿Por qué hay que presentar un sacrificio de pecado después de terminar el nazareato? Según una interpretación presentada en el Talmud,[8] su pecado consiste en no disfrutar de una parte de la creación que HaShem ha dado al hombre para su bien. HaShem creó todo para que lo disfrutáramos, y al no hacerlo estamos fallando el propósito con ello.

 

6:22-27 “Entonces habló HaShem a Moshé, diciendo: Habla a Aharón y a sus hijos, y diles: “Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: ‘HaShem te bendiga y te guarde; HaShem haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; HaShem alce sobre ti su rostro, y te dé paz.'” Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.”  – Esta bendición es llamada bircat cohanim, bendición de los sacerdotes. La Torá encomienda a todo sacerdote bendecir a los hijos de Israel. El Shulján Aruj nos enseña que aunque hoy en día el Templo no existe, permanece este mandamiento positivo y se realiza por medio de bircat cohanim, pronunciado durante ciertas oraciones en la sinagoga. Incluso un cohén pecador puede decir bircat cohanim, puesto que la bendición proviene de Elohim y los cohanim son sólo los intermedios que transmiten esa bendición. Sin embargo un cohén es excluido de bircat cohanim y pierde sus derechos de cohén si se casa con una mujer divorciada o toda otra mujer prohibida a los cohanim.

Antes de dar la bendición, los sacerdotes se lavan las manos. En la sinagoga los sacerdotes recitan la bendición en un lugar llamado duján, que está delante del armario donde se guardan los rollos de la Torá. Mientras se dirigen al duján dicen la frase siguiente: “Me preparo a efectuar el precepto de la Torá de bendecir a Israel”, y también la siguiente oración que figura en los libros de oraciones: “Sea esta bendición que nos ordenaste pronunciar en favor de los hijos de Israel una bendición completa sin obstáculo o falta alguna”.

bircat cohanim sólo se recita en presencia de un mínimo de diez varones inclusive el cohén y se efectúa de la forma siguiente: los cohanim se descalzan, suben al hejal hakodesh, el lugar donde se guardan los rollos de la Torá. Cubren la cabeza y el cuerpo con el talit, levantando las manos a la altura del hombro, con las palmas hacia el suelo, la derecha un poco más alta que la izquierda. En ambas manos separan el dedo mayor del anular y el índice del pulgar, dejando los demás dedos juntos. De esta forma las manos dividen el espacio en cinco partes: cuatro espacios entre los dedos separados de las dos manos, y un espacio entre las dos manos, en total cinco. El jazán, cantor, los llama y luego pronuncian la berajá, la bendición: “…asher kideshanu bikdusható shel Aharón vetsivanu levarej et amó Israel...”, “…que nos ha santificado con la santidad de Aharón y nos ha ordenado bendecir a su pueblo Israel…”. Luego dan la vuelta hacia el pueblo y completan la última palabra de la berajá: “…beahavá”, “…con amor.”. La bendición del cohén incluye los tres versículos de la Torá (Números 6:24, 25, 26) mencionados arriba: “Yevarejejá HaShem veyishmereja. Yaer HaShem panav eleija vijuneka. Yisá HaShem panav eleija veyasem lejá shalom.” El jazán recita lentamente estos versículos palabra por palabra, y los cohanim repiten cada palabra. Cada palabra ha de ser recitada por todos los cohanim al unísono y con la misma melodía. Al cabo de cada versículo la asamblea responde: Amén. El jazán no debe responder. Al fin de la bendición, cuando el jazán comienza a decir sim shalom, los cohanim dan de nuevo la vuelta hacia el hejal hakodesh y permanecen en esta posición hasta el fin de la berajá: “hamevarej et amó Israel bashalom Amén”.

En el momento en que bendicen al pueblo, los cohanim deben fijar su mirada hacia abajo como durante la recitación de la oración de la amidá y la congregación debe seguir con atención la bendición frente a los cohanim. Los que hablan durante bircat cohanim o que no ponen atención son excluidos de la bendición y cometen pecado. Durante bircat cohanim el kahal que recibe la bendición debe encontrarse frente al cohén o de lado, pero no detrás del él, a fin de ser incluido en la bendición. Un cohén no estimado por el kahal o que está en desacuerdo con él, no debe decir bircat cohanim, pues no bendeciría al pueblo con cariño y sería un signo peligroso para el mismo. Si no hay ningún cohén presente, el jazán dice la oración barejenu baberajá seguida sin interrupción de los tres versículos contenidos en bircat cohanim y al final de cada uno, el kahal responde ken yehi ratsón (Sí, que así sea de su agrado).

En el Salmo 67 está escrito:

“Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Salmo. Cántico. Elohim tenga piedad de nosotros y nos bendiga, y haga resplandecer su rostro sobre nosotros; (Selah) para que sea conocido en la tierra tu camino, entre todas las naciones tu salvación. Te den gracias los pueblos, oh Elohim, todos los pueblos te den gracias. Alégrense y canten con júbilo las naciones, porque tú juzgarás a los pueblos con equidad, y guiarás a las naciones en la tierra. (Selah) Te den gracias los pueblos, oh Elohim, todos los pueblos te den gracias. La tierra ha dado su fruto; Elohim, nuestro Elohim, nos bendice. Elohim nos bendice, para que le teman todos los términos de la tierra.”

Este Salmo está basado en la bendición de los sacerdotes. Nos enseña como todos los pueblos son bendecidos por la bendición que llega a los hijos de Israel. La bendición que llega a los hijos de Israel tiene como propósito llevar la salvación a todas las naciones.

En el Salmo 80:3, 7, 19 está escrito:

“Restáuranos, oh Elohim, y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos… Oh Elohim de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos… Oh HaShem, Elohim de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro y seremos salvos.”

Si el rostro de HaShem resplandece sobre alguien, hay salvación. La palabra salvación tiene un sentido muy amplio: liberación, ayuda en problemas, apoyo en momentos difíciles, liberación de apuros, protección contra peligros, sanidad de enfermedades etc.

“’HaShem te bendiga y te guarde” – Hay una fuerte conexión entre la bendición y la protección. ¿Para qué sirve una bendición si no la puedes guardar, o si pierdes la capacidad de aprovecharla? La bendición y la protección son necesidades básicas de la creación. Necesitamos bendición y protección para poder existir y desarrollarnos.

Adam tenía la tarea de labrar y guardar el huerto del Edén, con otras palabras, tenía que bendecirlo y protegerlo. Son dos funciones básicas de una administración correcta, no solamente producir, sino también guardar. No solamente guardar, sino también extender.

Una congregación que solamente está enfocada hacia el crecimiento sin guardar las almas de los que han sido cosechadas no será estable. Una congregación que sólo sirve para la auto conservación sin expansión está condenada a muerte. Ambas cosas son necesarias para que una congregación sea viva y sana

Los mismos principios se pueden encontrar en otros textos de la Escritura, como está escrito en Efesios 5:29

 

“Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta (bendición) y lo cuida (protección), así como también el Mesías a la congregación.”

 

En el Salmo 84:11 está escrito:

 

“Porque sol (bendición) y escudo (protección) es HaShem Elohim; gracia y gloria da HaShem; nada bueno niega a los que andan en integridad.”

 

Dos principios básicos para el éxito son: bendición y protección. Un tercer principio básico es: dirección. Si recibes bendición y protección y luego te desvías, ¿para qué te sirve? También necesitas dirección, consejo, para saber cómo hacer las cosas, necesitas mandamientos para cumplir para no desviarte del camino.

Según Rashí, la bendición de la cual se habla en bircat cohanim se refiere a los bienes materiales y cuando HaShem alza su rostro significa que subyuga su ira.

“Y yo los bendeciré” – Esto significa que cuando esta bendición es pronunciada por los sacerdotes, HaShem va a bendecir al pueblo incondicionalmente.

 

Quinta aliyá, 7:1-41

 

7:1       “Y sucedió que el día en que Moshé terminó de levantar el tabernáculo, lo ungió y lo consagró con todos sus muebles; también ungió y consagró el altar y todos sus utensilios.”  – Este pasaje debería estar después de Levítico 8:11, si hubiera sido escrito según un orden sucesivo. Es presentado aquí con motivo de los servicios de los hijos de Leví, porque las carretas ofrecidas por los jefes, fueron entregadas a los hijos de Leví para ayudarles en el trabajo de transporte. Sin embargo, los hijos de Kehat no tuvieron ayuda con carretas para llevar las cosas del mishcán, porque tenían que llevar las cosas sagradas sobre sus hombros. De allí aprendemos que el cuerpo humano tiene un nivel de santidad superior a las cosas materiales.

 

7:5       “Acepta de ellos estas cosas, para que sean usadas en el servicio de la tienda de reunión, y las darás a los levitas, a cada uno conforme a su ministerio.”  – El Eterno no recibe cualquier tipo de ofrenda. No era seguro que estas ofrendas pudieran ser aceptadas, por eso el Eterno tiene que dar una palabra específica que muestra que sí son ofrendas aceptadas.

¿Se puede recibir el diezmo del trabajo de una prostituta? ¿O de un trabajo negro? ¿Se puede aceptar ofrendas de una persona que tiene un negocio sucio? ¿Se puede aceptar ofrendas de personas que engañan al Estado no pagando tributos según las leyes del país? ¿Son aceptadas todas las ofrendas? Si HaShem no acepta todas las ofrendas, ¿debemos hacer lo mismo en nuestras congregaciones?

 

En Deuteronomio 23:18 está escrito:

 

“No traerás la paga de una ramera ni el sueldo de un perro a la casa de HaShem tu Elohim para cualquier ofrenda votiva, porque los dos son abominación para HaShem tu Elohim.”

 

7:9       “Pero a los hijos de Kehat no les dio nada, porque su ministerio consistía en llevar sobre sus hombros los objetos sagrados.”  – Esto nos enseña que la carga aumenta conforme al aumento de la santidad.

 

7:10 “Y los jefes presentaron la ofrenda de dedicación del altar el día que fue ungido; los jefes presentaron su ofrenda ante el altar.”  – Los líderes siempre tienen que dar más que los demás. Un jefe tiene que sacrificar más que el pueblo. Las piedras preciosas del pectoral de juicio venían de los líderes. Para ser un líder hay que estar dispuesto a sufrir más, sacrificar más, orar más, velar más, dar más dinero, entregar más de lo que uno tiene y dar más de sí y privarse de beneficios que los demás podrán disfrutar.

 

En este capítulo hay una repetición que tiende a aburrir al lector. ¿Por qué HaShem especifica la ofrenda de cada uno, siendo que están ofreciendo lo mismo todos?  ¿No hubiera sido mejor mencionar sólo al primero y luego decir que los demás tenían ofrendas iguales? La razón por la que la ofrenda de cada uno es mencionada con el mismo entusiasmo es porque todos tienen la misma importancia. El último en la fila recibe el mismo honor que el primero. La actitud del Eterno hacia el que ofrenda no cambia. No se cansa de recibir uno tras otro, día tras día. Él no es como los hombres, que fácilmente se acostumbra y no dan la misma atención en todo momento a lo que necesita atención cuando hay una repetición constante.

Una persona que ha pasado por escasez tiene mayor gratitud en el momento de recibir algo que una persona que siempre ha tenido todo en abundancia. El que siempre ha tenido todo lo que ha querido no valora las cosas como el que no lo ha tenido.

La gratitud por la comida debe ser la misma todos los días. No debemos dar nada por sentado. No podemos exigir nada. No es un derecho poder comer bien todos los días, es una gracia divina. Si comes la misma comida dos veces o dos días, ¿tienes la misma gratitud que la primera vez que la comiste?

HaShem no se cansó de las ofrendas de los jefes, y consideró a cada uno por igual, mencionando sus regalos, detalladamente, escribiéndolas en la Torá para toda la eternidad, para mostrar a todo el mundo por todos los siglos, cuánto él apreciaba a cada uno de estos jefes y sus ofrendas, porque habían sido dadas con corazones dedicados a él. Ese es el motivo por el cual están mencionados todos, sin abreviaciones.

Así que, al leer este texto, por favor no saltemos sobre palabras, porque estaríamos menospreciando algo que nuestro Padre honra.

Sexta aliyá, 7:42-71

 

7:48     “El séptimo día se presentó Elishamá, hijo de Amihud, jefe de los hijos de Efrayim.”  – Esto nos enseña que no dejaron de venir con estas ofrendas en shabat.

El jefe de la tribu de Yehudá dio su ofrenda en el primer día, cf. v. 12, y el jefe de la tribu de Efrayim en el séptimo día. Si comparamos los días con los meses podemos sacar la conclusión de que Yehudá tendría una atención especial en el primer mes, y Efrayim en el séptimo mes.

 

Este texto también nos enseña que hace falta una dedicación diaria al Eterno. En la fiesta de janucá se lee el texto de Números 7:1 – 8:4 como recuerdo de la dedicación del altar. Cada día debemos dedicarnos al Eterno. Hacemos un sacrificio de nosotros mismo todas las mañanas en la oración.

 

7:49     “ Y su ofrenda fue una fuente de plata de ciento treinta siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal.”  – La fuente y el tazón de plata representan nuestro dinero. La harina y el aceite representan nuestro trabajo.

 

7:50     “un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso”  – El recipiente de oro representa nuestros bienes materiales que más valoramos. El incienso representa nuestro conocimiento y nuestras oraciones y alabanzas.

 

7:51     “un novillo, un carnero y un cordero de un año, como ofrenda de ascensión”

 

7:52     “un macho cabrío como ofrenda por el pecado”  – El macho cabrío representa nuestro yetser hará, la naturaleza maligna. Todo esto entregamos a HaShem todos los días como un sacrificio agradable delante de su trono.

 

7:66 “El décimo día se presentó Ajiezer, hijo de Amishadai, jefe de los hijos de Dan.”  – Dan significa “él juzga”. Aquí tenemos una relación entre el día 10 y el juicio. El Cordero fue designado el día 10 de aviv para ser sacrificado, en ese día el juicio cayó sobre él y el final fue predeterminado. El día 10 del séptimo mes es el gran día del juicio, yom kipur, cuando el pecado es condenado para siempre y la justicia eterna es establecida en toda la creación.

Séptima aliyá,  7:72-89

7:89 “Y al entrar Moshé en la tienda de reunión para hablar con Él, oyó la voz que le hablaba desde encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines, y Él le habló.”  – Moshé tenía entrada libre al lugar santísimo. Ese es el lugar de encuentro, en lo más íntimo de nuestro ser.

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 362 – 379 de los 613:

 

  1. Precepto de mandar fuera del campamento de la Shejiná [Presencia Divina] a la persona ritualmente impura, Números 5:2.
  2. Prohibición de que una persona que está ritualmente impura entre a cualquier parte del santuario, Números 5:3.
  3. Precepto de confesar los pecados, Números 5:6-7.
  4. Precepto de la mujer sospechosa de adulterio [sotá], Números 5:12, 15.
  5. Prohibición de poner aceite en la ofrenda de la mujer sospechosa de adulterio [sotá], Números 5:15.
  6. Prohibición de poner incienso en la ofrenda de la mujer sospechosa de adulterio [sotá], Números 5:15.
  7. Prohibición de que un nazareo [nazir] tome vino o cualquier bebida derivada del vino, Números 6:3.
  8. Prohibición para un nazareo de comer uvas frescas, Números 6:3.
  9. Prohibición para un nazareo de comer uvas secas, Números 6:3.
  10. Prohibición para un nazareo de comer semilla de uvas, Números 6:4.
  11. Prohibición para un nazareo de comer la piel de uvas, Números 6:4.
  12. Prohibición para un nazareo de rasurarse cualquier parte del cuerpo mientras sea nazareo, Números 6:4.
  13. Precepto para un nazareo de dejarse crecer el cabello mientras sea nazareo, Números 6:5.
  14. Prohibición para un nazareo de entrar adonde se encuentra un cadáver, Números 6:6.
  15. Prohibición para un nazareo de impurificarse con un cadáver o con cualquier otra fuente de impureza, Números 6:7.
  16. Precepto para un nazareo de rasurarse y traer su ofrenda después de su período de nazareato, Números 6:13.
  17. Precepto para los cohanim de bendecir todos los días, Números 6:23.
  18. Precepto de portar el arca sobre el hombro, Números 7:9.

 

[1]       Strong H7847 śâṭâh, saw-taw’, A primitive root; to deviate from duty: – decline, go aside, turn.

[2]       Sotá 4a; 31b.

[3]       Sotá 3a; 5a.

[4]       Sotá 28a.

[5]       Strong H5139 nâzîyr nâzir, naw-zeer’, naw-zeer’, From H5144; separate, that is, consecrated (as prince, a Nazirite); hence (figuratively from the latter) an unpruned vine (like an unshorn Nazirite). (The translation, Nazarite, is by a false alliteration with Nazareth.): – Nazarite [by a false alliteration with Nazareth], separate (-d), vine undressed.

[6]     Strong H5144 nâzar, naw-zar’, A primitive root; to hold aloof, that is, (intransitively) abstain (from food and drink, from impurity, and even from divine worship (that is, apostatize)); specifically to set apart (to sacred purposes), that is, devote: – consecrate, separate (-ing, self).

[7]       Strong H5145 nezer nêzer, neh’-zer, nay’-zer, From H5144; properly something set apart, that is, (abstractly) dedication (of a priest or Nazirite); hence (concretely) unshorn locks; also (by implication) a chaplet (especially of royalty): – consecration, crown, hair, separation.

[8]       Nazir 19a; Taanit 11a.

Parashá 34 BeMidbar

כ״ט באייר ה׳תשע״ה (May 18, 2015) por  
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34 Badmidbar

Parashá 34 BeMidbar

Números 1:1 – 4:20

Aliyás de la Torá:

 

  1. 1:1-19
  2. 1:20-54
  3. 2:1-34
  4. 3:1-13
  5. 3:14-39
  6. 3:40-51
  7. 4:1-20
  8. Maftir: 4:17-20

Haftará: Oseas 1:10 – 2:20 (2:1-22 versión hebrea)

BeMidbar

significa “en la estepa de” o “en el desierto de”.

Comentarios

Primera aliyá, 1:1-19

1:1       “HaShem habló a Moshé en el desierto de Sinái, en la tienda de reunión, el primer día del segundo mes, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “desierto” es “idbar[1] que significa “estepa”, “desierto”, “conversación”, y viene de la raíz davar[2]  que significa “hablar”, “conversar”.

La palabra midbar no significa “desierto” en el sentido literal de la palabra castellana, que denota “un terreno muy seco, generalmente lleno de arena y con muy poca o ninguna vegetación”,[3]  sino más bien algo como una estepa, que es una “llanura extensa sin árboles y con la vegetación adaptada a la sequedad”.[4] Un midbar es un lugar inhabitado con pocos árboles donde hay pasto para los animales. Esto explica porque los hijos de Israel podían tener tantos animales consigo cuando salieron de Egipto que podían sobrevivir en el “desierto”. La Torá no dice que los animales comieron el maná en el desierto. Así que tenía que haber habido pastos para ellos durante los 40 años en el midbar, cf. Números 32:1. Un midbar, por lo tanto, es un lugar donde hay pastos para los animales.

Las cuevas que se pueden encontrar en el midbar son lugares adecuados para guardar los rebaños durante la noche. Un pastor normalmente pasaba la noche en el campo juntamente con sus ovejas. Si tenía acceso a una cueva, metió las ovejas dentro y se puso en la entrada para guardarlas de todo peligro de la noche. De esta manera el pastor mismo se convirtió en una puerta para las ovejas.

Ezequiel 34:23:

“Entonces pondré sobre ellas un solo pastor que las apacentará, mi siervo David; él las apacentará y será su pastor.”

En Ezequiel 37:24 está escrito:

“Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos y los cumplirán.”

Como el midbar se encuentra fuera de la ciudad, constituye un lugar adecuado para hablar en privado, sin tener que correr el riesgo de ser oído por los demás. Por lo tanto, este lugar, donde se puede hablar a solas, llegó a ser llamado midbar, que literalmente significa “conversación”. El midbar es el lugar donde se puede hablar a solas de cosas íntimas sin ser molestado por otros, como está escrito en Oseas 2:14:

“Por tanto, he aquí, la seduciré, la llevaré al desierto, y le hablaré al corazón.”

¿Por qué HaShem llevó a Israel al midbar? Para hablar personalmente con su novia, entrar en el pacto matrimonial con ella allí y entregarle la ketuvá, la Escritura.

Cuando estés pasando por un desierto, no lo veas como una cosa negativa, sino como una posibilidad de poder acercarte a HaShem y recibir palabras e instrucciones de tu Padre que te ama y te cuida por medio de los lugares desérticos donde aprenderás a depender de él y no de tu propia capacidad.

“el primer día del segundo mes, en el segundo año” – El tabernáculo fue erigido el primer día del primer mes del segundo año, cf. Éxodo 40:2. Un mes más tarde HaShem habla con Moshé las palabras que aparecen en este texto. Según Gur Aryé,[5] después de vivir 30 días en un lugar, uno es considerado como un residente permanente. Ahora la presencia divina había habitado en el mishcán durante un mes y era el momento de contar a los hijos de Israel de nuevo y establecer la ascendencia pura de las familias israelitas, de tal modo que la shejiná pudiera permanecer en su medio.

1:2       “Haz un censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, todo varón, por sus cabezas”  – Esta fue la cuarta vez cuando los hijos de Israel fueron contados. La primera vez fue cuando los hijos de Israel bajaron a Egipto, cf. Éxodo 1:5. La segunda vez fue cuando salieron de Egipto, cf. Éxodo 12:37. La tercera vez fue en el desierto antes de la construcción del tabernáculo, cf. Éxodo 30:11-16; 38:25-26. Ahora HaShem ordena que sean contados una vez más. Según Rashí, Él se deleita en los hijos de Israel de tal manera que le gusta contarlos vez tras vez.

En rosh jódesh, el primer día del mes, la luna nueva, HaShem ordenó que se hiciera este censo. Según Números 10:11, en el día 20 del mismo mes tenían que partir del lugar donde estaban. Así que tenían menos de 20 días para contar todos los varones de 20 a 60 años. En menos de tres semanas habían terminado todo el trabajo del conteo. Además, según Números 9:11, los que no habían podido sacrificar el pesaj durante el primer mes, lo podían hacer el día 14 del segundo mes. Este segundo pesaj es llamado pesaj shení, “el segundo pesaj”. Por lo tanto, es posible que habían terminado todo el censo antes del día 14 del segundo mes. Esto nos enseña acerca de su inmediata obediencia y la eficacia impresionante que tenían los líderes para organizar al pueblo. No había flojera en el desierto, sino disciplina y orden.

Cada jefe tenía que esforzarse tremendamente para contar los miembros de su tribu. Supongamos que tenían que hacer el conteo en 10 días. Entonces Najshón, el jefe de la tribu de Yehudá, tenía que contar casi 7,500 personas por día para llegar a los 74,600 que comprendía su tribu. En Israel no hay lugar para la pereza. La ociosidad es un abono para el pecado.

“por sus cabezas” – en el hebreo se encuentra la palabra legulguelotam[6]

1:3       “de veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, tú y Aharón los contaréis por sus ejércitos.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “guerra” es tsavá[7] que significa “ejército”. Esta palabra no implica solamente que podían salir a hacer guerra, sino que estaban organizados como un ejército. La misma palabra se usa para las estrellas que son llamadas el “ejército del cielo”, cf. Génesis 2:1; Deuteronomio 4:19. Los levitas también son organizados como tsavá, cf. 4:23, y ellos no salieron a la guerra. Esto nos enseña que tsavá tiene que ver más con orden y disciplina que con la guerra. Una disciplina militar regía dentro del pueblo de Israel en el desierto, como está escrito en Éxodo 12:41 y 51:

“Y sucedió que al cabo de los cuatrocientos treinta años, en aquel mismo día, todos los ejércitos de HaShem salieron de la tierra de Egipto… Y sucedió que aquel mismo día, HaShem sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.”

El orden y la disciplina son conceptos fundamentales para que el pueblo de Israel pueda funcionar adecuadamente y seguir adelante. Este libro de Bamidbar nos enseña la importancia de tener un rígido control de las personas y la economía de nuestras congregaciones para poder funcionar correctamente. El desorden y la anarquía vienen del pecado. HaShem es un Dios de orden.

 

En Israel solamente son contados los disciplinados. Los que no están dispuestos a someterse a la disciplina de HaShem, su Torá y sus líderes, no son aptos para ser contados. HaShem no cuenta con los indisciplinados.

También aprendemos de este texto que solamente los que están listos para salir a la guerra son contados dentro de Israel, cuyo nombre significa “el que lucha junto con Dios”. Sólo el que está dispuesto a luchar para vencer es contado dentro de Israel.

1:4       “Con vosotros estará además, un hombre de cada tribu, cada uno jefe de su casa paterna.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como jefe es “rosh”,[8] que significa “cabeza”. La cabeza está por encima del resto del cuerpo. Tiene una función de dar órdenes. Tiene control sobre todo el cuerpo. Los líderes son puestos por encima del pueblo para dirigir.

La idea de que todos son iguales es un error y atenta contra la creación y contra el Creador. Hay una gran diferencia entre valor y posición. Es muy importante entender esta diferencia. Cada uno es muy valioso. El valor de la vida humana no depende de la capacidad de la persona, sino de haber sido creada a imagen y semejanza de Dios, por muy deteriorada que haya podido llegar a ser esa imagen.

 

Sin embargo, una persona que tiene una posición alta merece más respeto por su posición. Es un doble honor. Debe recibir honor como ser humano, que se da a todo el mundo, y honor por su función, porque esa función refleja la autoridad de HaShem.

1:5       “Estos son los nombres de los hombres que estarán con vosotros: de Reuvén, Elitsur, hijo de Shedeur”  – Aquí vemos como los jefes son designados por nombre para que todo el pueblo sepa quiénes son los que han sido destinados para liderar. Sólo hubo un jefe para cada tribu. No puede haber dos jefes en una administración adecuada. Un cuerpo con dos cabezas está enfermo. Todo el mundo tenía que saber quién era su jefe. ¿Quién es tu jefe?

Los nombramientos y las imposiciones de manos se hacen en público para instalar a los líderes, para que el pueblo vea quiénes son los que mandan en aquellas áreas que hayan sido designadas para cada uno.

1:10     “de los hijos de Yosef: de Efrayim, Elishamá, hijo de Amihud, y de Menashé, Gamliel, hijo de Pedatsur”  – Elishama era el abuelo de Yehoshúa (Josué), según 1 Crónicas 7:26.

Segunda aliyá, 1:20-54

 

1:20     “De los hijos de Reuvén, primogénito de Israel, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, por sus cabezas, todo varón de veinte años arriba, todo el que podía salir al ejercito”  – Reuvén aparece primero en la lista, como si fuera primogénito, aunque había perdido su primogenitura, según 1 Crónicas 5:1. Su arrepentimiento le devolvió el derecho de ser nombrado primero en las listas de las genealogías.

La mayoría de edad civil empieza a los 20 años. La mayoría de edad moral empieza a los 13 años para varones y 12 años para mujeres.

 

1:23 “los enumerados de la tribu de Shimón fueron cincuenta y nueve mil trescientos.”  – La tribu de Shimón perdió el 63 % de su población en el censo que se hizo 38 años después, cf. Números 26. Esto fue debido a la plaga que vino por causa del pecado con las madianitas, a consecuencia del mal ejemplo de uno de los jefes, cf. Números 25:6-14. Esto nos enseña acerca de la importancia del impacto del ejemplo de un jefe, un líder. Por su pecado llegó una gran plaga sobre toda la tribu, por haber seguido su ejemplo. El poder del ejemplo es fuerte, especialmente en los líderes.

1:51     “Y cuando el tabernáculo haya de ser trasladado, los levitas lo desarmarán; y cuando el tabernáculo acampe, los levitas lo armarán. Pero el extraño que se acerque, morirá.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como extraño es zar[9] que significa “extranjero”, “extraño”, “profano”, “bastardo”. Esto nos enseña que a partir del pecado de adulterio espiritual con el becerro de oro, los hijos de Israel fueron considerados como ilegítimos, excepto los levitas, porque ellos no se habían contaminado con ese pecado.

1:52     “Y acamparán los hijos de Israel, cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, según sus ejércitos.”  – La bandera de cada tribu representa una identidad. Cada persona se identificaba con su bandera, y cada uno tenía que relacionarse con su bandera. Había que acampar frente a la bandera y alrededor de ella. Así las banderas estaban en medio del campamento de cada tribu. Cada bandera tenía un mensaje que se relacionaba con algo particular de cada tribu. Según el Targúm Yonatán, las banderas fueron hechas de seda, con diferentes colores que correspondían a las doce piedras del pectoral del juicio del cohen hagadol, el Gran Sacerdote.

Dentro de la identidad general que uno tenga con todo el pueblo, es bueno tener también una identidad tribal. Una tribu constituye una agrupación limitada dentro de la nación, y es más grande que una familia. Podríamos comparar las tribus con las diferentes congregaciones o movimientos. Este texto nos enseña que es importante que cada miembro del pueblo tenga una identidad con su propia organización o congregación. Cada uno debe ser parte de una congregación, donde se identifica y donde se siente en casa, entre personas que puede llamar “los suyos”.

 

¿Tienes algún grupo de personas o una congregación que consideras el tuyo, donde están los tuyos? Si no lo tienes, debes pedir a Padre que puedas incorporarte y formar parte de una agrupación espiritual que será tu identidad tribal dentro de la identidad general del pueblo. Es necesario ser parte de una congregación para poder funcionar correctamente.

 

Según el Midrash,[10] estos fueron los colores y las ilustraciones de las banderas:

 

 

Yehudá – color azul celeste, tejelet, con la figura de un león.

 

 

Reuvén – rojo con una flor de mandrágora, parecido a un hombre.

 

Yisajar – color negro con el sol y la luna.

 

 

Shimón – verde con una ciudad (Shejem).

 

Zevulún – color blanco con una nave.

 

 

Gad – hilos blancos y negros con una tropa de soldados.

 


 

Efrayim – negro con un novillo (Yehoshúa).

 

 

Dan – ópalo con una serpiente (Shimshón).

 

Menashé – negro con un buey (Gideón).

 

 

Asher – color de perla con un olivo.

 

Binyamín – colores de todas las demás tribus con un lobo encima.

 

 

Naftalí – color vino diluido con un

ciervo.

 

La bandera de Leví estaba hecha de tres colores: blanco, negro y rojo y tenía el pectoral del juicio bordado encima.

 

¿Cómo podemos resolver la tensión que hay entre el individualismo y el colectivismo?

Una persona espiritualmente inmadura sólo piensa en sí misma. No ve más allá de su nariz. No tiene amor, porque el amor no busca lo suyo. Una persona espiritualmente inmadura sólo busca su propia felicidad y se relaciona con otros con el fin de satisfacer sus propios deseos. Busca contacto con otros, e incluso puede hacerse miembro de una congregación, con el fin de que sus propias necesidades sean cumplidas. Pueden ser necesidades de carácter espiritual, psicológico, físico o económico. Si uno sólo busca satisfacer sus propias necesidades en una congregación es un niño espiritual. Una persona que es espiritualmente madura busca también satisfacer las necesidades de todos los que le rodean porque ama a su prójimo como a sí mismo. Está dispuesto a sacrificar de sus propios derechos para llenar las necesidades de los demás.

El individualismo se manifiesta con el deseo de satisfacer el ego, pero no necesariamente como un aislamiento de los demás, sino relacionándose con el colectivo, pero siempre con el motivo egoísta de satisfacerse a sí mismo.

 

El comunismo se aprovechó de parte de un principio en la Torá para llevar a cabo su propia visión equivocada. Es el principio de la preferencia del colectivo sobre el individuo, donde el colectivo es más importante que el individuo y el individuo deja de buscar lo suyo con el fin de beneficiar el colectivo. Con este principio se fortaleció el movimiento comunista y llegó a tener mucho poder durante un tiempo. No porque la visión comunista haya sido correcta, sino porque la manera de llevar a cabo la visión se basó en parte en un principio divino.

 

Si una persona aprende a considerar el colectivo como más importante que ella misma, podrá llegar a formar, junto con otros que tienen el mismo pensamiento, un cuerpo tremendamente potente. El hecho de aprender a trabajar en un grupo es algo muy importante para el desarrollo del Pueblo. Este principio vemos en el libro de los Hechos de los apóstoles.

 

En esta Parashá encontramos el equilibrio perfecto entre el individuo y el colectivo, entre el individualismo y el colectivismo. Cada individuo fue contado, lo cual muestra que cada individuo cuenta y es muy importante y digno de ser tomado en cuenta. Pero el individuo se encuentra dentro de un colectivo más grande que es más importante que él. El individuo debe buscar el bien del colectivo y el colectivo debe buscar el bien del individuo. Para que Israel pueda seguir adelante como pueblo, los individuos tendrán que aprender a aportar al colectivo todo lo necesario para que se mantenga unido y vaya prosperando y el colectivo tiene que preocuparse pos los individuos que lo componen.

 

Necesitamos cultivar el pensamiento colectivista, sin perder la vista de los individuos. Yo me niego a mí mismo por causa del Pueblo colectivo, para que el Pueblo prospere por medio de mi aportación, y de esa manera yo también prospero, no porque busque lo mío, sino lo del Pueblo. De esta manera mi prosperidad dependerá de la prosperidad del Pueblo. En el Pueblo de Elohim, nadie se hace rico a costa de los demás, sino todos nos hacemos ricos porque somos parte de un colectivo rico que ha aprendido a beneficiar a los individuos según la necesidad de cada uno.

Un líder tiene que buscar el bien de todos los que están debajo de él. Si él favorece a un grupo reducido de su pueblo, no es un buen líder.

 

 

 

Tercera aliyá, 2:1-34

 

2:3       “Los que acampen al oriente, hacia la salida del sol, serán los de la bandera del campamento de Yehudá, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Yehudá, Najshón, hijo de Aminadav”  – A Yehudá le tocó acamparse al oriente del tabernáculo, junto con Yisajar y Zvulún. El oriente es el lugar de donde sale el sol, enfrente de la entrada del mishcán. Yehudá fue la tribu predominante de las tres. Aquí vemos que hay una agrupación de tres tribus, y una de ellas es líder sobre las otras dos. El orden divino es tener un líder para cada agrupación. Había tres jefes sobre las tres tribus, pero uno de ellos estaba por encima de los otros dos. El mismo patrón de organización se encuentra en las otras agrupaciones.

En este capítulo la Torá destaca la importancia de los jefes, cf. v. 3, 5, 7, 10, 12, 14, 18, 20, 22, 25, 27, 29. Si no hay jefes en un pueblo, va a perecer.

2:10 “Al sur estará la bandera del campamento de Reuvén, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Reuvén, Elitsur, hijo de Shedeur”  – A Reuvén le tocó acamparse en el sur, junto con Shimón y Gad.

 

2:18     “Al occidente estará la bandera del campamento de Efrayim, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Efrayim, Elishamá, hijo de Amihud”  – A Efrayim le tocó acampar en el lado occidente, junto con Menashé y Binyamín.

 

2:25     “Al norte estará la bandera del campamento de Dan, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Dan, Ajiezer, hijo de Amishadai”  – A Dan le tocó acamparse al lado norte, junto con Asher y Neftalí. A parte de contar cada tribu y la suma del pueblo entero, también hay un cómputo de los integrantes de cada uno de los cuatro campamentos con tres tribus en cada uno. Esto nos enseña acerca de la importancia de organizar, apuntar y tener orden en todas las cosas.

 

 

Yehudá, Reuvén, Efrayim y Dan corresponden a las cuatro caras de los seres angelicales que están junto al trono de la Gloria, como está escrito en Ezequiel 1:10:

“Y la forma de sus caras era como la cara de un hombre; los cuatro tenían cara de león a la derecha y cara de toro a la izquierda, y los cuatro tenían cara de águila”

 

Hombre – Reuvén, cf. Génesis 29:32.

León (derecha) – Yehudá, cf. Génesis 49:9.

Buey (izquierda) – Efrayim, cf. Deuteronomio 33:16-17.

Águila – Dan “una serpiente con alas”, cf. Génesis 49:17.

 

Hay una semejanza entre el cielo y la tierra. Israel refleja lo celestial.

 

Cuarta aliyá, 3:1-13

 

3:9       “Darás, pues, los levitas a Aharón y a sus hijos; le son dedicados por completo de entre los hijos de Israel.”  – Los levitas fueron dados por un lado a Aharón y sus hijos, los sacerdotes. Tenían que servir a los sacerdotes, cf. 3:6. Pero por el otro lado fueron dados al Eterno, cf. 3:12. El que se entrega al Eterno se entrega al liderazgo. Si uno piensa que está entregado al Eterno y no se somete al liderazgo puesto por Él, está errado.

3:12     “Mira, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos, los que abren el seno materno de entre los hijos de Israel. Los levitas, pues, serán míos.”  – Los levitas representan a los primogénitos y fueron tomados en lugar de ellos. Desde el principio, los primogénitos fueron designados a ser sacerdotes. Pero por causa del becerro de oro perdieron el derecho de servir en el santuario. Como los levitas no participaron en ese pecado pudieron tomar el lugar de los primogénitos como ministros en el mishcán.

3:13     “Porque mío es todo primogénito; el día en que herí a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, consagré para mí a todos los primogénitos en Israel, desde el hombre hasta el animal. Míos serán; yo soy HaShem.”  – Los primogénitos pertenecen a HaShem de una manera especial a pesar de que ya no pueden servir en el templo como sacerdotes.

 

Quinta aliyá, 3:14-39

 

3:17     “Estos, pues, son los hijos de Leví por sus nombres: Gershón, Kehat y Merarí.”  – De estos tres hijos de Leví nacieron tres familias grandes, tres clanes. Cada clan fue contado por separado y tenía un trabajo especificado en el mishcán (tabernáculo). El clan de Kehat fue el más elevado espiritualmente, y por eso podía llevar los objetos más sagrados. Moshé y Aharón descendían de Kehat.

Nombre del clan

Texto
Cantidad
Gershón Números 3:22   7,500
Kehat Números 3:28   8,600
Merari Números 3:34   6,200

SUMA

  22,300

3:30     “el jefe de las casas paternas de las familias kehatitas era Elitsafán, hijo de Uziel.”  – Este Elitsafán, que también fue llamado Eltsafán, fue el jefe del clan de los kehatitas. En Éxodo 6:18 están mencionados los cuatro hijos de Kehat, según el orden siguiente, Amram, Yitshar, Jevrón y Uziel. Es muy probable que ese fuera su orden de nacimiento. En Éxodo 6:21 está escrito que Yitshar, que fue el segundo hijo de Kehat, tuvo a Kóraj. Este Kóraj fue el que más adelante dirigió la rebeldía contra Moshé y Aharón. En Éxodo 6:22 está escrito que Uziel, que fue el cuarto hijo de Kehat, engendró a Mishael, Eltsafán y Sitrí. Yitshar fue el hermano mayor de Uziel. El hijo primogénito de Yitshar fue Kóraj. Uziel fue el hermano más pequeño. Su hijo Eltsafán llegó a ser el jefe de los hijos de Kehat. El hijo del hermano más pequeño recibió la posición más alta en el clan. Normalmente los mayores son los que dirigen a los menores, no al revés. Pero en este caso HaShem cambió el orden natural por un orden profético. Por esta razón surgió la envidia en el primo Kóraj que probablemente era mayor que Eltsafan, porque su padre era mayor que el padre de Eltsafán. Él quizás estaba pensado: “¿Por qué mi primo, que es más pequeño que yo, e hijo del hermano más pequeño de la familia, tiene que ser el jefe sobre nosotros?”

 

La Torá nos enseñan como una actitud de envidia y rivalidad, que no fue corregida a tiempo, produjo esa rebeldía que luego llegó a dimensiones catastróficas, cuando la tierra abrió su boca y los tragó, cf. Números 16:32.

 

Por el otro lado, tenemos en la Torá dos ejemplos buenos de humildad, en Aharón y Menashé. Ellos no tuvieron envidia de sus hermanos menores que llegaron a tener una posición superior a la de ellos.

3:39 “Todos los enumerados de los levitas, que Moshé y Aharón contaron por sus familias por mandato de HaShem, todos los varones de un mes arriba, eran veintidós mil.”  – Hay una diferencia de 300 varones entre la suma de las tres cantidades mencionadas de cada clan (ver tabla). Estos 300 son los primogénitos de los levitas, que por ser primogénitos tenían que servir en el santuario, y por lo tanto no podían representar a los otros primogénitos. Por eso quedaban 22,000 de los levitas que podrán sustituir a los primogénitos del resto de Israel, como está escrito en 3:41, 45:

“Y tomarás a los levitas para mí, yo soy HaShem, en lugar de todos los primogénitos entre los hijos de Israel, y el ganado de los levitas en lugar de todos los primogénitos del ganado de los hijos de Israel… Toma a los levitas en lugar de todos los primogénitos entre los hijos de Israel, y el ganado de los levitas. Los levitas serán míos; yo soy HaShem.”

Sexta aliyá, 3:40-51

 

3:43     “y todos los primogénitos varones conforme al número de sus nombres de un mes arriba, los enumerados, eran veintidós mil doscientos setenta y tres.”  – Como los levitas representaban a los primogénitos, tenía que haber una cantidad igual entre los levitas y los primogénitos. Los primogénitos de todo Israel, sin contar los primogénitos de los levitas, fueron 22,273. Como había 22,000 levitas que no eran primogénitos, había 273 primogénitos de los hijos de Israel que no tenían levitas quienes los reemplazaran. Por eso los 273 tenían que pagar un rescate de cinco shekels por cada uno y entregárselo al Gran Sacerdote Aharón y a sus hijos, cf. v. 48. Esto nos enseña que hay momentos cuando se puede dar dinero en lugar de un servicio que no se puede cumplir por una razón justificada. Los 273 primogénitos no podían servir en el santuario, pero podían sustituir su servicio con una paga monetaria.

 

Séptima aliyá,  4:1-20

4:4 “Este será el servicio de los descendientes de Kehat en la tienda de reunión, con relación a las cosas más sagradas”  – Los kehatitas fueron escogidos para llevar los objetos más sagrados sobre sus hombros.

4:6             “y colocarán sobre ella una cubierta de piel de marsopa, y extenderán encima un paño todo de azul, y luego colocarán sus varas.”  – No sabemos qué animal fue el tajash, el animal que produjo la“pielde marsopa”, según la Biblia de las Américas, o “piel de tejones”, según Reina-Valera 1960. Según el Talmud[11] este animal, que tenía un solo cuerno, existía solamente en la época de Moshé.

“un paño todo de azul” – El Arca fue el único objeto que se veía con color azul cuando fue trasladado. De esta manera se distinguía y así podía ser un guía para los hijos de Israel, como está escrito en Josué 3:3-4:

 

“y dieron órdenes al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de HaShem vuestro Dios y a los sacerdotes levitas llevándola, partiréis de vuestro lugar y la seguiréis. Sin embargo, dejaréis entre vosotros y ella una distancia de unos dos mil codos. No os acerquéis a ella para saber el camino por donde debéis ir, porque no habéis pasado antes por este camino.”

 

4:13           “Quitarán entonces las cenizas del altar y extenderán sobre él un paño de púrpura.”  – Según el Midrash,[12] durante el transporte, el fuego del altar fue cubierto con una vasija de cobre para que no se apagara y no se propagara.

 

4:15           “Cuando Aharón y sus hijos hayan terminado de cubrir los objetos sagrados y todos los utensilios del santuario, cuando el campamento esté para trasladarse, vendrán después los hijos de Kehat para transportarlos, pero que no toquen los objetos sagrados pues morirían. Estas son las cosas que transportarán los hijos de Kehat en la tienda de reunión.”  – Si Uza hubiera leído bien la Torá no habría tocado el arca y podría seguir con vida, como está escrito en 2 Samuel 6:6-7:

 

“Pero cuando llegaron a la era de Najón, Uza extendió la mano hacia el arca de Dios, y la sostuvo porque los bueyes casi la volcaron. Y se encendió la ira de HaShem contra Uza, y Dios lo hirió allí por su irreverencia; y allí murió junto al arca de Dios.”

 

El censo de los levitas en Números 26:62 nos muestra que hubo un aumento de sólo 700 levitas en 38 años. La tribu de Menashé había aumentado el 64 %. ¿No podía haber hecho lo mismo Leví? ¿Será que muchos de los levitas murieron en el servicio?

 

4:16           “Pero la responsabilidad de Elazar, hijo del sacerdote Aharón, será el aceite para el alumbrado, el incienso aromático, la ofrenda continua de cereal y el aceite para ungir. Tendrá la responsabilidad de todo el tabernáculo y de todo lo que en él hay, con el santuario y sus enseres.”  – Elazar, hijo de Aharón, tenía el cargo de supervisor, administrador general, del trabajo de los demás hijos de Kehat y los objetos más sagrados del tabernáculo. La responsabilidad para supervisar la carga de los descendientes de Guershón y Merarí, caía sobre Itamar, cf, 4:28, 33. Según el Talmud de Yerushalayim,[13] Elazar llevaba el aceite para el alumbrado en su mano derecha y el incienso en su mano izquierda, harina para el sacrificio diario en un recipiente suspendido de su brazo y un pequeño frasco de aceite para la unción en su cinto durante todo el caminar en el desierto. Estos objetos pesaban mucho.

 

4:19           “Esto haréis con ellos para que vivan y no perezcan cuando se acerquen al lugar santísimo: Aharón y sus hijos vendrán y señalarán a cada uno de ellos su trabajo y su carga”  – Los levitas no podían ver los objetos más sagrados, pero los sacerdotes sí, porque estaban en un nivel de santidad superior.

En esta parashá no se encuentra ninguno de los 613 mandamientos.

[1]     Strong H4057 midbâr, mid-bawr’, From H1696 in the sense of driving; a pasture (that is, open field, whither cattle are driven); by implication a desert; also speech (including its organs): – desert, south, speech, wilderness.

[2]     Strong H1696 dâbar, daw-bar’, A primitive root; perhaps properly to arrange; but used figuratively (of words) to speak; rarely (in a destructive sense) to subdue: – answer, appoint, bid, command, commune, declare, destroy, give, name, promise, pronounce, rehearse, say, speak, be spokesman, subdue, talk, teach, tell, think, use [entreaties], utter, X well, X work.

[3]     Diccionario básico de la lengua española, Editorial Santillana.

[4]       Diccionario básico de la lengua española, Editorial Santillana.

[5]       R. Yehudá Loewe ben Betzalel (1525-1609), más conocido como el Maharal de Praga.

[6]     Strong H1538 gûlgôleth, gul-go’-leth, By reduplication from H1556; a skull (as round); by implication a head (in enumeration of persons): – head, every man, poll, skull.

[7]     Strong H6635 tsâbâ’ tsebâ’âh, tsaw-baw’, tseb-aw-aw’, From H6633; a mass of persons (or figurative things), especially regularly organized for war (an army); by implication a campaign, literally or figuratively (specifically hardship, worship): – appointed time, (+) army, (+) battle, company, host, service, soldiers, waiting upon, war (-fare).

[8]     Strong H7218 rô’sh, roshe, From an unused root apparently meaning to shake; the head (as most easily shaken), whether literally or figuratively (in many applications, of place, time, rank, etc.): – band, beginning, captain, chapiter, chief (-est place, man, things), company, end, X every [man], excellent, first, forefront, ([be-]) head, height, (on) high (-est part, [priest]), X lead, X poor, principal, ruler, sum, top.

[9]       Strong H2114 zûr, zoor, A primitive root; to turn aside (especially for lodging); hence to be a foreigner, strange, profane; specifically (active participle) to commit adultery: – (come from) another (man, place), fanner, go away, (e-) strange (-r, thing, woman).

[10]     Bamidbar Rabá 2:6.

[11]     Shabat 28b.

[12]     Bamidbar Rabá 1:17.

[13]     Shabat 10:3.

Parashá 33 BeJukotai

כ״ט באייר ה׳תשע״ה (May 18, 2015) por  
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33 Bejukotai

Parashá 33 BeJukotai

Levítico 26:3 – 27:34

Aliyás de la Torá:

  1. 26:3-5
  2. 26:6-9
  3. 26:10-46
  4. 27:1-15
  5. 27:16-21
  6. 27:22-28
  7. 27:29-34
  8. Maftir: 27:32-34

Haftará: Jeremías 16:19 – 17:14

BeJukotai

Significa “en mis estatutos”.

Comentarios

Primera aliyá, 26:3-5

26:3          “Si andáis en mis estatutos y guardáis mis mandamientos para ponerlos por obra”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “mis estatutos” es jukotai. Como hemos dicho antes, un mandamiento que es denominado juk es un tipo de mandamientos que no tiene una explicación lógica y entendible a primea vista. Este es el tipo de mandamientos más difícil para el hombre, porque no solamente tiene que esforzarse para cumplirlo, sino también tiene que librar una batalla en su mente a la hora de obedecerlo. Como no entiende bien la razón por la que tiene que cumplir ese tipo de mandamientos, la mente natural tiende a revelarse y despreciar el juk, cf. v. 15, 43. Por esta razón, la mente que no haya sido transformada por la Torá no ayudará al hombre a poner por obra los mandamientos de carácter juk. El juk es el mandamiento que más eleva al hombre espiritualmente, porque crea en el hombre una obediencia sin lógica, sin que la mente le apoye y así le obliga a subir a un nivel espiritual más alto. La obediencia al juk tiene que ver con una relación de Padre-hijo. El hijo no entiende por qué el padre le ordena algo, pero obedece simplemente porque el padre lo ha dicho, no porque haya una explicación del por qué tiene que hacer esto o aquello. Nuestra obediencia al mandamiento juk crea una relación de obediencia en un nivel más profundo en espíritu y en amor. Aunque no entendamos, obedecemos, simplemente porque Papá nos lo ha dicho. Por lo tanto el juk nos eleva por encima de lo natural, de lo lógico, de lo que es obvio, según el razonamiento humano, y nos lleva a una altura espiritual de relación y de revelación profundas con nuestro Padre celestial.

Además de tener que enfrentar la resistencia para cumplir el mandamiento juk en nuestro cuerpo y en nuestra mente, recibimos también los ataques de los enemigos de la Torá. Como ellos no pueden entender la razón por la que fueron dados estos estatutos, se burlan de nosotros y de nuestro Padre que nos dio la Torá para ser cumplida.

Así que, la tentación principal que tenemos es que dejemos de cumplir los mandamientos de carácter juk. Esta es la razón por la que este texto primero menciona este tipo de mandamientos. Si andamos en las jukot de HaShem y guardamos el resto de sus mandamientos poniéndolos por obra, no solamente estudiándolos o hablando de ellos o pensando en cumplirlos, sino verdaderamente transformándolos a una convivencia diaria en nuestras vidas, ENTONCES recibiremos todas las bendiciones que están involucradas en el pacto.

Este versículo empieza con una de las palabras más importantes de las Escrituras: “si” condicional, en hebreo im. Esta palabra pone al hombre en una posición de autoridad para elegir. Con la entrega de la Torá el hombre ya no es un esclavo, es libre. Tiene la libertad para elegir entre la bendición y la maldición. Tiene el poder en su boca y en sus manos para escoger entre la vida y la muerte. Esta autoridad fue dada al pueblo de Israel por medio del pacto en Sinai.

Esto nos enseña que cada uno de nosotros tiene la capacidad en nuestras bocas y en nuestras manos para cambiar el rumbo de nuestras vidas. Pero ese poder no lo tenemos en nosotros mismos, sino que HaShem nos lo ha dado. Por medio de la entrega de su Torá y los pactos a Israel, hemos recibido la autoridad para dirigir nuestras vidas y las vidas de nuestros hijos.

Es posible que nuestra situación pueda ser miserable por las maldiciones que nos hayan alcanzado por nuestros propios pecados, los pecados de nuestros padres y de nuestra nación. Pero HaShem nos ha dado el poder para cambiar el futuro de nuestras vidas y de nuestra nación. ¿Cómo se manifiesta ese poder? Por medio de una sola palabra: im. Si obedecemos los estatutos y el resto de los mandamientos, entonces nuestro futuro y el futuro de nuestra nación será cambiado. Tanto la obediencia como la desobediencia de un individuo puede cambiar el rumbo de una nación entera. Tú tienes en tu mano el poder para cambiar esta nación. ¿Cómo? Por medio de tu obediencia a los mandamientos. ¿Quieres cambiar tu vida para bien? Obedece los mandamientos que te aplican. ¿Quieres cambiar esta nación? Pon las jukot por obra. Si todos los demás pecan, tú no tienes que pecar por eso. Si todos los demás quebrantan la Torá, tú no tienes que quebrantar la Torá por eso. Tú puedes ir en contra de la corriente y ser diferente, ser santo, ser luz y sal. Este es tu llamado. Si quieres ser obediente, HaShem te ayudará a ser fiel en medio de una generación perversa y maligna. El poder está en tu boca y en tus manos, ¡úsalo!

La palabra hebrea im empieza con la primera letra del alfabeto hebreo, la alef. La última letra de la sección de las bendiciones, en el versículo 13, es la última letra del alfabeto hebreo, la tav. Así que en estos versículos hay un resumen de todo el mensaje de las Escrituras desde el principio hasta el fin, desde la alef hasta la tav. ¿Cuál es el mensaje? Si eres fiel serás bendecido en todo sentido. La obediencia es la que trae bendiciones en nuestras vidas. La desobediencia trae maldiciones sobre la vida personal, familiar y nacional. ¿Quieres ser bendecido con riquezas, paz y la presencia de HaShem, según las promesas de estor versículos? ¿Cómo puedes lograrlo? No es por medio del estudio de la Torá. Tampoco es por medio de la oración sin cesar. Ni es por medio de dar dinero a los pobres o a la obra de HaShem. No es por medio de la alabanza u otros sacrificios. Es por medio de la obediencia. La obediencia es mejor que los sacrificios, como está escrito en 1 Samuel 15:22:

 

“Y Shmuel dijo: ¿Se complace HaShem tanto en ofrendas de ascensión y sacrificios como en la obediencia a la voz de HaShem? He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grosura de los carneros.”

 

La obediencia a la Torá de Moshé es el camino a la bendición. La obediencia a los mandamientos que se encuentran en Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio es el camino a la prosperidad, como está escrito en Josué 1:7-8:

 

“Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir toda la Torá que Moshé mi siervo te mandó; no te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. Este rollo de la Torá no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.”

 

Alguno dirá: “Es imposible cumplir todos los mandamientos.” “HaShem no dio la Torá para que fuera cumplida porque el hombre no es capaz de hacerlo.”

Entonces surge una pregunta: ¿Por qué el Padre celestial dio una Torá al hombre que le es imposible cumplir? ¿No dice la misma Torá que el mandamiento no es demasiado difícil? como está escrito en Deuteronomio 30:11-16:

 

“Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy difícil para ti, ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que digas: “¿Quién subirá por nosotros al cielo para traérnoslo y hacérnoslo oír a fin de que lo guardemos?” Ni está más allá del mar, para que digas: “¿Quién cruzará el mar por nosotros para traérnoslo y para hacérnoslo oír, a fin de que lo guardemos?” Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la guardes. Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal; pues te ordeno hoy amar a HaShem tu Elohim, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y te multipliques, a fin de que HaShem tu Elohim te bendiga en la tierra que vas a entrar para poseerla.”

 

Si fuera imposible cumplir la Torá, ¿cómo es posible que David dice de sí mismo que era justo?, como está escrito en 2 Samuel 22:21-25:

 

“HaShem me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la pureza de mis manos me ha recompensado. Porque he guardado los caminos de HaShem, y no me he apartado impíamente de mi Elohim. Pues todas sus ordenanzas estaban delante de mí, y en cuanto a sus estatutos, no me aparté de ellos. También fui íntegro para con Él, y me guardé de mi iniquidad. Por tanto HaShem me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme a mi pureza delante de sus ojos.”

 

26:4          “yo os daré vuestras lluvias en su tiempo, y la tierra dará sus productos, y los árboles del campo darán su fruto.”  – El primer resultado de la obediencia es que habrá lluvias desde el cielo en su tiempo. La lluvia en la tierra de Israel es muy importante. Si no hay lluvia no hay alimentos, y si no hay alimentos hay hambre y muerte. Así que la bendición de la lluvia es fundamental para la vida en la tierra de Israel.

Aquí habla de la lluvia en su tiempo. Las lluvias principales en Israel caen en el otoño y en la primavera. En los meses tishrí y jeshván viene la lluvia temprana y alrededor del mes de nisán viene la lluvia tardía. La lluvia temprana es la más fuerte y prepara la tierra para la siembra. La lluvia tardía es menos fuerte pero más importante, porque ayuda a la cosecha a madurar correctamente. Estas dos lluvias son las principales en la tierra de HaShem, como está escrito en Deuteronomio 11:14:

 

“Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite.”

 

En Joel 2:23 está escrito:

 

“Hijos de Tsión, regocijaos y alegraos en HaShem vuestro Elohim; porque Él os ha dado la lluvia temprana justa, y ha hecho descender para vosotros la lluvia, la lluvia temprana y la tardía como en el principio.”

Segunda aliyá, 26:6-9

26:6          “Daré también paz en la tierra, para que durmáis sin que nadie os atemorice. Asimismo eliminaré bestias dañinas de vuestra tierra, y no pasará espada por vuestra tierra.”  – La seguridad, cf. v. 5, y la paz son resultados de la obediencia a los mandamientos. Donde no hay obediencia a los mandamientos no hay seguridad ni paz.

No son los acuerdos políticos de paz y seguridad que traen la paz y la seguridad al mundo, sino la obediencia a los mandamientos que están escritos en la Torá de Moshé, primeramente del pueblo judío, pero también para el pueblo gentil.

26:9          “Me volveré hacia vosotros y os haré fecundos y os multiplicaré y estableceré mi pacto con vosotros.”  – Según Rashí, aquí se habla del nuevo pacto que HaShem establecería y que nunca podrá ser quebrantado, como está escrito en Jeremías 31:31-34:

“He aquí, vienen días–declara HaShem– en que haré con la casa de Israel y con la casa de Yehudá un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos–declara HaShem; porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara HaShem–. Pondré mi Torá dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce a HaShem”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara HaShem– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

 

 

Tercera aliyá, 26:10-46

 

26:11 “Pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os aborrecerá.”  – La morada se refiere al templo, porque el tabernáculo ya estaba entre ellos.

 

“y mi alma no os aborrecerá” – El aborrecimiento del alma de HaShem implica la expulsión de la tierra.

 

26:12 “Andaré entre vosotros y seré vuestro Elohim, y vosotros seréis mi pueblo.”  – Esta es la mayor bendición que existe, tener la presencia de Elohim en medio de nosotros. Este texto nos enseña que la presencia de Elohim se manifiesta como un resultado a la obediencia a los mandamientos.

 

26:14-15 “Pero si no me escucháis y no hacéis todos estos mandamientos si despreciáis mis estatutos (jukotai) y si aborrece vuestra alma mis ordenanzas para no cumplir todos mis mandamientos, para quebrantar mi pacto”  – Este texto habla de las consecuencias de la desobediencia al pacto. Como hay un pacto entre HaShem e Israel, hay condiciones y consecuencias para la convivencia entre ambos. La condición para poder permanecer en el pacto y obtener los beneficios del pacto es la obediencia a los mandamientos. Las consecuencias de la obediencia son las bendiciones y las consecuencias de la desobediencia son las maldiciones.

En total hay 49 calamidades en este capítulo que son siete veces siete. El mismo texto nos invita a hacer siete subdivisiones donde se puede encontrar siete calamidades en cada uno, en los versículos 16-17; 19-20; 22; 25-26; 29-31; 32-33 y 36-39.

Según un Midrash,[1] citado por Rashí, en los versículos 14-15 se pueden encontrar siete pasos de apostasía, que causan que cada vez haya siete correcciones. Los siete pasos son:

 

  1. No me escucháis – No estudiar la Torá.
  2. No hacéis todos estos mandamientos – No obedecer los mandamientos.
  3. Despreciáis mis estatutos – Despreciar a los que obedecen.
  4. Vuestra alma aborrece mis ordenanzas – Odiar a los estudiosos de la Torá.
  5. A fin de no cumplir – Intentar de hacer que otros no cumplan la Torá.
  6. Todos mis mandamientos – Negar que los mandamientos fueron dados por Elohim.
  7. Quebrantar mi pacto – Negar la existencia de Elohim.

 

26:16 “yo, por mi parte, os haré esto: Pondré sobre vosotros terror súbito, consunción y fiebre que consuman los ojos y hagan languidecer el alma.”  – Según Rashí, la consunción es una enfermedad que consume la carne después de haberla hinchado.

 

26:18 “Y si aun con todas estas cosas no me obedecéis, entonces os castigaré siete veces por vuestros pecados.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “castigaré” es yasar,[2] que significa “corregir”, “disciplinar”, “sufrir”. Este texto nos enseña que HaShem manda estos sufrimientos con el fin de producir teshuvá, arrepentimiento, en el pueblo para que le obedezca. Es el mismo propósito que un padre tiene cuando corrige a su hijo para que aprenda a comportarse correctamente.

 

El propósito de HaShem para enviar las maldiciones, que vienen como consecuencias de la desobediencia, es corregir la conducta del pueblo.

 

“entonces os castigaré siete veces por vuestros pecados” – Como hubo siete pecados de apostasía, hay siete correcciones tormentosas.

 

26:23 “Y si con estas cosas no os enmendáis ante mí, sino que procedéis con hostilidad contra mí”  – La misma palabra yasar, que aparece en el versículo 18 aparece también en este versículo. Aquí fue traducida en  como “os enmendáis” y en RV como “fuereis corregidos”. La misma palabra también aparece en el versículo 28. Esto nos enseña que el propósito de estas maldiciones no es tanto castigar, condenar o rechazar a los desobedientes del pueblo de HaShem, sino corregirlos para que se vuelvan de sus malos caminos a su Padre celestial y obedezcan la Torá.

 

26:24 “entonces yo procederé con hostilidad contra vosotros; y yo mismo os heriré siete veces por vuestros pecados.”  – El Padre celestial va aumentando la severidad de la corrección cada vez más si el pueblo se obstina a pecar. Esto es un ejemplo para aquellos padres que tienen hijos rebeldes. Si la rebeldía no es corregida en el hijo, hay que ir aumentando las medidas de corrección hasta que haya una humillación en el hijo. Cuanto más temprano se haga esto en el hijo, más fácil es domar su rebeldía. Así como HaShem educa a sus hijos, así nosotros educamos a nuestros hijos.

 

26:25a “Y traeré sobre vosotros una espada que ejecutará venganza a causa del pacto”  – Todos estos desastres han venido sobre los hijos de Israel precisamente por causa del pacto que hay. Ser privilegiado implica también tener una mayor responsabilidad. Del que ha recibido mucho, más se le demandará.

 

26:28 “entonces yo procederé con hostilidad airada contra vosotros, y yo mismo os castigaré siete veces por vuestros pecados.”  – La expresión “siete veces” aparece cuatro veces en este capítulo. Podríamos multiplicar siete por las cuatro y llegar al resultado 28. Esto nos puede dar una pista de que el pueblo de Israel, o parte de él, tendría que sufrir el exilio bajo la opresión de las naciones durante 28 siglos. La primera invasión que trajo la deportación de las dos tribus y media, Reuvén, Gad y la media tribu de Menashé, ocurrió en el año 733-732 a.E.C.[3] Fue hecha por el rey de Asiria Tilgat-Pilneser, cf. 1 Crónicas 5:26. De esto aprendemos que el pueblo de Israel ha estado sufriendo por causa del exilio durante 28 siglos desde entonces hasta ahora.

 

26:31 “También dejaré en ruinas vuestras ciudades, desolaré vuestros santuarios y no oleré vuestros suaves aromas.”  – Aquí habla de la destrucción de los dos templos y de todo tipo de lugares sagrados, sinagogas y casas de estudio. El concepto de la destrucción del templo no aparece por primera vez en los Profetas, sino aquí en la Torá de Moshé, como una pequeña semilla, cf. Oseas 8:1; Miqueas 3:12; Isaías 64:10-11; Jeremías 26:18; 30:18; Daniel 9:26. Los profetas no introducen cosas nuevas, sino desarrollan las cosas que ya están en la Torá de Moshé, algunas de ellas escondidas.

 

26:33 “A vosotros, sin embargo, os esparciré entre las naciones y desenvainaré la espada en pos de vosotros, y vuestra tierra será asolada y vuestras ciudades quedarán en ruinas.”  – Aquí es anunciado el exilio del pueblo. El exilio es un resultado de la desobediencia a los mandamientos, especialmente los mandamientos de los años sabáticos y la idolatría.

 

26:40-41 “Si confiesan su iniquidad y la iniquidad de sus antepasados, por las infidelidades que cometieron contra mí, y también porque procedieron con hostilidad contra mí (yo también procedía con hostilidad contra ellos para llevarlos a la tierra de sus enemigos), o si su corazón incircunciso se humilla, y reconocen sus iniquidades”  – Para que haya una restauración total del pueblo de Israel, es necesario arrepentirse y confesar, no solamente los pecados personales, sino también los pecados cometidos por los antepasados, como está escrito en Daniel 9:1-19:

 

“En el año primero de Dareyavesh, hijo de Ahashverosh, descendiente de los medos, que fue constituido rey sobre el reino de los caldeos, en el año primero de su reinado, yo, Daniel, pude entender en los libros el número de los años en que, por palabra de HaShem que fue revelada al profeta Yirmeyahu, debían cumplirse las desolaciones de Yerushalayim: setenta años. Volví mi rostro a Elohim el Señor para buscarle en oración y súplicas, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a HaShem mi Elohim e hice confesión y dije: Ay, Señor, el Elohim grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia para los que le aman y guardan sus mandamientos, hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho lo malo, nos hemos rebelado y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. No hemos escuchado a tus siervos los profetas que hablaron en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. Tuya es la justicia, oh Señor, y nuestra la vergüenza en el rostro, como sucede hoy a los hombres de Yehudá, a los habitantes de Yerushalayim y a todo Israel, a los que están cerca y a los que están lejos en todos los países adonde los has echado, a causa de las infidelidades que cometieron contra ti. Oh HaShem, nuestra es la vergüenza del rostro, y de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti. Al Señor nuestro Elohim pertenece la compasión y el perdón, porque nos hemos rebelado contra El, y no hemos obedecido la voz de HaShem nuestro Elohim para andar en sus enseñanzas, que El puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas. Ciertamente todo Israel ha transgredido tu Torá y se ha apartado, sin querer obedecer tu voz; por eso ha sido derramada sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la Torá de Moshé, siervo de Elohim, porque hemos pecado contra Él. Y Él ha confirmado las palabras que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros gran calamidad, pues nunca se ha hecho debajo del cielo nada como lo que se ha hecho contra Yerushalayim. Como está escrito en la Torá de Moshé, toda esta calamidad ha venido sobre nosotros, pero no hemos buscado el favor de HaShem nuestro Elohim, apartándonos de nuestra iniquidad y prestando atención a tu verdad. Por tanto, HaShem ha estado guardando esta calamidad y la ha traído sobre nosotros; porque HaShem nuestro Elohim es justo en todas las obras que ha hecho, pero nosotros no hemos obedecido su voz. Y ahora, Señor Elohim nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te has hecho un nombre, como hoy se ve, hemos pecado, hemos sido malos. Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de tu ciudad, Yerushalayim, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados y de las iniquidades de nuestros padres, Yerushalayim y tu pueblo son el oprobio de todos los que nos rodean. Y ahora, Elohim nuestro, escucha la oración de tu siervo y sus súplicas, y haz resplandecer tu rostro sobre tu santuario desolado, por amor de ti mismo, oh Señor. Inclina tu oído, Elohim mío, y escucha. Abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual se invoca tu nombre; pues no es por nuestros propios méritos que presentamos nuestras súplicas delante de ti, sino por tu gran compasión. ¡Oh Señor, escucha! ¡Señor, perdona! ¡Señor, atiende y actúa! ¡No tardes, por amor de ti mismo, Elohim mío! Porque tu nombre se invoca sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.”

 

El profeta Daniel había leído en el libro del profeta Yirmeyahu que el exilio babilónico tenía que durar 70 años. Por eso se aferró a esta promesa de Levítico 26:40-45 y confesó sus propios pecados y los de sus padres y su pueblo. Lo mismo hizo Nejemyá, según está escrito en Nehemías 1:5-6:

 

“Y dije: Te ruego, oh HaShem, Elohim del cielo, el grande y temible Elohim, que guarda el pacto y la misericordia para con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos, que estén atentos tus oídos y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que yo hago ahora delante de ti día y noche por los hijos de Israel tus siervos, confesando los pecados que los hijos de Israel hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.”

 

Si los hombres justos de aquella generación, que pudieron generar el regreso y la restauración del 10% de los judíos del exilio babilónico, necesitaban hacer este tipo de confesiones, ¿cuánto más necesitamos confesar nuestros pecados y los pecados de nuestros padres en esta última generación para que venga la redención que finalmente hará que todos los hijos de Israel vuelvan a la tierra de nuestros padres?

 

“o si su corazón incircunciso se humilla, y reconocen sus iniquidades” – Por primera vez aparece aquí el concepto de un corazón incircunciso. El contexto nos muestra que un corazón incircunciso es un corazón de una persona que no está viviendo en el pacto en obediencia. También indica que es un corazón altivo que no se ha humillado. La incircuncisión también implica insensibilidad a los impulsos divinos para no poder devolver el amor recibido. Además aprendemos que un corazón incircunciso es uno que no quiere obedecer la Torá. Un corazón circunciso por lo tanto es un corazón de una persona que vive en el pacto en obediencia, es un corazón humilde que se somete, es un corazón sensible a los impulsos que vienen del Espíritu y devuelve el amor recibido y es un corazón dispuesto a obedecer la Torá.

 

26:42 “entonces yo me acordaré de mi pacto con Yaakov, me acordaré también de mi pacto con Yitsjak y de mi pacto con Avraham, y me acordaré de la tierra.”  – El pacto con los tres patriarcas es la base para que HaShem actúe con sus descendientes.

 

26:44 “Sin embargo, a pesar de esto, cuando estén en la tierra de sus enemigos no los desecharé ni los aborreceré tanto como para destruirlos, quebrantando mi pacto con ellos, porque yo soy HaShem su Elohim” – Aquí vemos que el pacto que ha sido hecho con los padres no puede ser quebrantado por HaShem por muy desobedientes que sean los hijos de Israel. Aunque muchos de ellos hayan quebrantado su pacto, Él ha sido fiel y no quebrantará el pacto.

 

26:45 “sino que por ellos me acordaré del pacto con sus antepasados, que yo saqué de la tierra de Egipto a la vista de las naciones, para ser su Elohim. Yo soy HaShem.”  – Cuando los hijos de Israel están en las tierras de sus enemigos HaShem promete acordarse del pacto que fue hecho con sus antepasados cuando salieron de Egipto.

Este texto nos enseña que todas estas calamidades tenían que venir sobre los hijos de Israel por causa de su desobediencia a los mandamientos. Estas fueron las condiciones y consecuencias estipuladas en el contrato entre HaShem y el pueblo. Pero el contrato no termina allí. Hay una cláusula que habla de restauración después de todas las correcciones. Esta cláusula es también parte de las promesas del pacto. HaShem ha cumplido su parte del pacto en expulsar a los hijos de Israel de la tierra por su desobediencia, y Él cumplirá también su parte del pacto que dice que los va a restaurar de nuevo. En Deuteronomio 30 hay más detalles de cómo será esta restauración, como está escrito en los versículos 1-10:

 

“Y sucederá que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y tú las recuerdes en todas las naciones adonde HaShem tu Elohim te haya desterrado, y vuelvas a HaShem tu Elohim, tú y tus hijos, y le obedezcas con todo tu corazón y con toda tu alma conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, entonces HaShem tu Elohim te hará volver de tu cautividad, y tendrá compasión de ti y te recogerá de nuevo de entre todos los pueblos adonde HaShem tu Elohim te haya dispersado. Si tus desterrados están en los confines de la tierra, de allí HaShem tu Elohim te recogerá y de allí te hará volver. Y HaShem tu Elohim te llevará a la tierra que tus padres poseyeron, y tú la poseerás; y Él te prosperará y te multiplicará más que a tus padres. Además, HaShem tu Elohim circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames a HaShem tu Elohim con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas. HaShem tu Elohim pondrá todas estas maldiciones sobre los enemigos y sobre los aborrecedores que te persiguieron. Y tú volverás a escuchar la voz de HaShem, y guardarás todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy. Entonces HaShem tu Elohim te hará prosperar abundantemente en toda la obra de tu mano, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el producto de tu tierra, pues HaShem de nuevo se deleitará en ti para bien, tal como se deleitó en tus padres, si obedeces a la voz de HaShem tu Elohim, guardando sus mandamientos y sus estatutos que están escritos en este libro de la ley, y si te vuelves a HaShem tu Elohim con todo tu corazón y con toda tu alma.”

 

En Ezequiel 36:26-27 está escrito:

 

“Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas.”

 

 

Cuarta aliyá, 27:1-15

 

27:2          “Habla a los hijos de Israel y diles: “Cuando un hombre pronuncia un voto sobre una evaluación de almas a HaShem.”  – Después del capítulo largo que habla de todas las calamidades que sobrevendrán sobre los hijos de Israel por causa del desprecio hacia los mandamientos ahora vienen unas instrucciones sobre votos. Cuando los hijos de Israel estén en situaciones de mucha angustia, varios de ellos querrán hacer votos de entrega a HaShem. Es más fácil ser devoto al Eterno estando en problemas que cuando las cosas vayan bien. El hombre tiende a olvidarse de HaShem cuando su estómago está lleno. Pero cuando está enfermo y pobre clama al cielo y hace promesas. Este capítulo regula ciertos tipos de promesas que una persona pueda hacer en ciertos momentos de su vida, desde votos para entregar dinero que representa el valor de una persona, hasta votos para entregar casas.

En lugar de entregar el alma, que es inmaterial, se puede entregar un dinero, que representa el valor de esa alma. Pero, como hemos dicho anteriormente, el valor del alma de una persona es demasiado alto para poder ser redimida para que nunca vea la muerte, cf. Salmo 49:7-8. Por lo tanto, aquí se trata de un precio simbólico que la Torá pone sobre el alma de una persona. Si alguien quiere donar su vida al templo, podrá hacerlo representativamente en forma de dinero. Un Midrash[4] dice: “Si donaras el valor de una persona, lo consideraré como si la hubieras sacrificado”.

 

27:3-4 “Si tu valuación es de varón de veinte hasta sesenta años, entonces tu valuación será de cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario. O si es de una mujer, tu valuación será de treinta siclos.”  – El valor que aquí es presentado no tiene que ver con el precio de una persona si se hubiera presentado en la venta de esclavos, sino con un precio fijo que estipula la Torá según el género y la edad. Tampoco se debe entender como si ciertas personas tuvieran más valor que otras, o como si el hombre tuviera más valor que la mujer.

Para que una persona pueda dar dinero en representación de su alma, tendrá que hacerlo según su capacidad para producir bienes materiales. Los que tienen más fuerzas físicas tienen más posibilidad de producir riquezas por medio de su trabajo físico. Así que el varón que tiene entre 20 y 60 años tiene que pagar más que cualquier otro, porque en esa edad tiene su máxima capacidad para producir dinero mediante su trabajo físico. Una mujer con la misma edad normalmente no tiene la misma capacidad física, y por lo tanto la Torá no exige tanto de ella, para que no se sienta inferior al hombre si no puede llegar al mismo nivel de producción. La Torá acepta las ofrendas según la capacidad de cada uno.

 

Este texto también nos enseña que en cuanto a la evaluación del alma, el pobre no es visto como inferior al rico, sino todos los que tienen cierta edad y género están evaluados por igual. Sin embargo, si alguien es pobre y desea entregar un dinero conforme a la evaluación de su alma, puede hacerlo con menos dinero, según el sacerdote lo estipule, y en ese caso le es contado delante de HaShem como si hubiera puesto todo el precio, cf. v. 8.

Según Rambam,[5] todo el dinero donado a HaShem en concepto de valores de las personas, fue utilizado para las reparaciones del templo.

 

27:5          “Si es una persona de cinco hasta veinte años, entonces tu valuación será de veinte siclos para un varón y de diez siclos para una mujer.”  – Un niño de cinco años no puede pronunciar un voto para pagar dinero en el templo según la valuación de su alma. Esta valuación es para un adulto que desea dar dinero por el alma de un niño o de una niña que son menores de edad. Lo mismo sucede con los niños de un mes hasta cinco años.

Edad del grupo Hombres Mujeres
1 mes – 5 años 5 shekel 3 shekel
5 – 20 años 20 shekel 10 shekel
20 – 60 años 50 shekel 30 shekel
60 años o más 15 shekel 10 shekel

Si un alma puede ser sustituida con dinero, Yiftaj hubiera podido dar dinero en lugar de su hija cuando se equivocó al hacer una promesa errónea delante de HaShem, cf. Jueces 11. Por no conocer bien la Torá destruyó una vida humana en vano. Los sabios discuten si él debiese haber sido obligado o no a entregar el valor equivalente a su hija. Como hizo una promesa contraria a la Torá, podía considerarse nula sin que se requiera el pago del valor de ella.

 

27:12 “y el sacerdote lo valuará como bueno o como malo; como tú, el sacerdote, lo valúes, así será.”  – Este texto nos enseña que el libro de Vayikrá, Levítico, fue escrito, en primer lugar, a los sacerdotes. Por esto, este libro ha recibido también el nombre de Torat Kohanim, “la Torá de los sacerdotes”.

 

Quinta aliyá, 27:16-21

 

27:21 “y cuando quede libre en el jubileo, el campo será consagrado a HaShem, como campo dedicado; será para el sacerdote como posesión suya.”  – Las cosas consagradas a HaShem son entregadas al templo o a los sacerdotes.

 

Sexta aliyá, 27:22-28

 

27:28 “Sin embargo, cualquier cosa dedicada que alguno separe para HaShem de lo que posee, sea hombre o animal, o campos de su propiedad, no se venderá ni redimirá. Toda cosa dedicada es santísima a HaShem.”  – HaShem valora muchísimo las cosas y las personas que le son dedicadas si vienen de un corazón devoto. Por esto son elevadas al nivel más alto de santidad y sólo pueden ser utilizadas por los sacerdotes, cf. 1 Samuel 1:24-28.

 

Séptima aliyá, 27:29-34

 

27:30 “Todo el diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra o del fruto del árbol, es de HaShem; es cosa consagrada a HaShem.”  – Esta es la primera vez que se menciona la entrega del diezmo como un mandamiento directo. Sin embargo, el diezmo es un principio que viene desde el inicio de la creación, cuando el hombre no podía comer de todos los árboles que trabajaba. Parte del trabajo no se come, sino se entrega a HaShem. Este texto nos muestra que el diezmo realmente pertenece a HaShem. No es que el hombre entregue el diezmo como una ofrenda, sino simplemente le da a HaShem lo que es suyo. Este texto nos enseña que el diezmo de todo el producto de la tierra pertenece a HaShem. Esto no significa que hay que dar el diezmo de todo lo que hay en el campo, sino de todo lo que el dueño coseche de su campo o de sus árboles. El diezmo se da de lo que uno trae al almacén de su casa.

 

27:32 “Todo diezmo del ganado o del rebaño, o sea, de todo lo que pasa debajo del cayado, la décima cabeza será cosa consagrada a HaShem.”  – El diezmo también se entrega de los animales. El diezmo de los animales es apartado una vez al año para ser llevado a Yerushalayim y ser ofrecido en el altar. Sólo se entrega la sangre y las partes designadas para el sacrificio pero la carne es comida por el dueño y su familia.

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 350 – 361 de los 613

 

  1. Precepto de que un individuo que hizo un voto de consagrar la evaluación de su persona debe entregar el monto de esa avaluación, Levítico 27:2.
  2. Prohibición de intercambiar animales destinados para una ofrenda, Levítico 27:10.
  3. Precepto de que si se intercambian los animales para ofrenda, los dos animales quedarán consagrados, Levítico 27:10.
  4. Precepto de que el individuo que hizo un voto de consagrar la evaluación de un animal entregue el monto que el cohén determine, Levítico 27:11-12.
  5. Precepto de que el individuo que hizo un voto de consagrar la evaluación de una casa entregue el monto que le cohén determine más un quinto, si es que desea redimirla, Levítico 27:14.
  6. Precepto de que el individuo que hizo un voto de consagrar la evaluación de un campo entregue el monto que el cohén determine, Levítico 27:16.
  7. Prohibición de intercambiar animales consagrados de una ofrenda a otra, Levítico 27:26.
  8. Precepto de que algo declarado como jérem (propiedad vedada) debe ser entregado al cohén, Levítico 27:28.
  9. Prohibición de vender una tierra declarada como jérem, sino que debe ser entregada al cohén, Levítico 27:28.
  10. Prohibición de redimir una tierra declarada como jérem, Levítico 27:28.
  11. Precepto de dar cada año el diezmo de animales domésticos permitidos, Levítico 27:32.
  12. Prohibición de vender el diezmo de animales domésticos permitidos, sino que debe ser comido en Yerushalayim, Levítico 27:33.

 

[1]       Torat Kohanim 26:18.

[2]       Strong H3256 yâsar, yaw-sar’, A primitive root; to chastise, literally (with blows) or figuratively (with words); hence to instruct: – bind, chasten, chastise, correct, instruct, punish, reform, reprove, sore, teach.

[3]       Encyclopaedia Judaica.

[4]       Tanjumá BeJukotai 10.

[5]       Halajot Herjin 1:10.

Parashá 32 BeHar

כ״ב באייר ה׳תשע״ה (May 11, 2015) por  
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32 Behar

Parashá 32 BeHar

Levítico 25:1 – 26:2

 

Aliyás de la Torá (cuando BeHar es leída por separado):

 

  1. 25:1-13
  2. 25:14-18
  3. 25:19-24
  4. 25:25-28
  5. 25:29-38
  6. 25:39-46
  7. 25:47 – 26:2
  8. Maftir: 25:55 – 26:2

 

Aliyás de la Torá (cuando BeHar es leída junto con BeJukotai):

 

  1. 25:1-18
  2. 25:19-28
  3. 25:29-38
  4. 25:39 – 26:9
  5. 26:10-46
  6. 27:1-15
  7. 27:16-31
  8. Maftir: 27:32-34

 

Haftará: Jeremías 32:6-27

 

BeHar

 

Significa “en la montaña”.

Comentarios

Primera aliyá, 25:1-13

 

25:2        “Habla a los hijos de Israel, y diles: “Cuando entréis a la tierra que yo os daré, la tierra guardará shabat para HaShem.” ” – Ahora la Torá introduce un nuevo concepto, el del año sabático. Como hay semanas de días, así también hay semanas de años. Y como el séptimo día de la semana es un día de cese, así también HaShem ha establecido que cada séptimo año sea de cese y descanso para la tierra de Israel. Este mandamiento sólo se aplica en la tierra de Israel, no fuera de ella.

Rambam[1] dice que el pueblo de Israel celebró el primer año sabático, llamado shemitá el año 21 después del inicio de la conquista y la distribución de la tierra bajo el general Yehoshúa. La conquista y la distribución de la tierra duró 14 años. El año 15 fue el primer año del ciclo septo-anual y el año 21 fue el séptimo. Según un cómputo,[2] hubo 836 años desde el año 15 después de la entrada en la tierra hasta la deportación a Babilonia. Entre estos, los años sabáticos y de jubileo sólo fueron observados 400 años y durante los 436 años restantes no fueron respetados. Durante 436 años hay 62 años sabáticos y 8 años de jubileo, los cuales suman 70 en total (62 + 8 = 70). El cautiverio babilónico vino cuando el pueblo de Israel había dejado de guardar 70 años sabáticos, como está escrito en Levítico 26:35:

 

“Durante todos los días de su desolación la tierra guardará el descanso que no guardó en vuestros shabats mientras habitabais en ella.”

 

El cautiverio babilónico duró 70 años, como está escrito en Jeremías 29:10:

 

“Pues así dice HaShem: “Cuando se le hayan cumplido a Babilonia setenta años, yo os visitaré y cumpliré mi buena palabra de haceros volver a este lugar.” ”

 

25:3        “Seis años sembrarás la tierra, seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos.”  – Esto incluye toda labor agrícola y de jardinería.

 

25:4 “pero el séptimo año habrá un cese total (shabat shabatón) para la tierra, un shabat para HaShem; no sembrarás tu campo ni podarás tu viña.”  – Aquí encontramos otra vez la expresión shabat shabatón y ahora en referencia al año de shemitá. Como hemos visto antes, la misma expresión se encuentra en referencia al shabat semanal y a yom kipur. Esto nos enseña la importancia que HaShem da a este descanso de la tierra de Israel cada séptimo año. Si se quebranta este mandamiento hay graves consecuencias al igual que cuando se quebranta el mandamiento de descansar en el shabat semanal y en yom kipur, como está escrito en 2 Crónicas 36:20-21:

 

“Y a los que habían escapado de la espada los llevó a Babilonia; y fueron siervos de él y de sus hijos hasta el dominio del reino de Persia, para que se cumpliera la palabra de HaShem por boca de Yirmeyahu, hasta que la tierra hubiera gozado de sus shabats. Todos los días de su desolación reposó hasta que se cumplieron los setenta años.”

Este cese para la tierra en el año sabático no significa que no se puede trabajar la tierra sin el propósito de sembrar o plantar, por ejemplo para construir casas. La prohibición solamente tiene que ver con todo trabajo de agricultura y jardinería. Sólo está permitido regar las plantas para que no se mueran. Durante ese año todos los productos que crecen en la tierra se quedan sin dueño, de modo que todos podrán comer de ellos libremente y llevar a su casa todo lo que necesiten para un día de comida.

Antiguamente el Sanedrín estaba encargado de declarar el año de shemitá, sabático, y el año yovel, de jubileo. El año judío 5775 será el próximo año de shemitá, que en el anuario gregoriano corresponde al tiempo desde la puesta del sol el 24 de septiembre de 2014 hasta la puesta del sol el 13 de septiembre de 2015.

25:6        “Y el cese de la tierra os servirá de alimento: a ti, a tus siervos, a tus siervas, a tu jornalero y al extranjero, a los que residen contigo.”  – En este año todos, israelitas y gentiles residentes, tendrán el mismo derecho para alimentarse de lo que crece en los campos.

Todos los vegetales y los frutos que crecen en el año de shemitá son santos. Por eso hay que tratarlos de una manera digna. Los rabinos dictaron una halajá que prohíbe tirar las sobras de esos productos en la basura junto con otro tipo de basura. También prohibieron vender los productos de shemitá tanto dentro de la tierra como fuera de ella.

Hay tiene un triple propósito con el año sabático:

  1. Recordar a los hijos de Israel que la tierra no pertenece a ellos sino a HaShem, cf. v. 23; Salmo 24:1.
  2. Obligar al agricultor a ejercer su fe y confiar en la providencia divina para su sustento.
  3. Dar tiempo al campesino a dedicarse al estudio de la Torá de una manera especial.

 

25:8        “Contarás también siete shabats de años para ti, siete veces siete años, para que tengas el tiempo de siete shabats de años, cuarenta y nueve años.”  – Las Escrituras hablan de la importancia del séptimo día y del séptimo año. También habla de un conteo de siete semanas, que corresponde a 49 días, entre pesaj y shavuot. De la misma manera hay un conteo de siete semanas de años, es decir 49 años entre un año de jubileo y otro. El conteo del omer, entre pesaj y shavuot es para cada individuo de Israel, mientras que el conteo de los 49 años entre un año de jubileo a otro es para el Sanedrín.

 

25:9        “Entonces tocarás fuertemente el cuerno de carnero el décimo día del séptimo mes; en el día de la expiación tocaréis el cuerno por toda la tierra.”  – El séptimo mes es un mes especial para HaShem. En ese mes hay que anunciar el año de jubileo. ¿Por qué hay que sonar el shofar en el décimo día del séptimo mes y no en el día cuando empieza el nuevo año?

 

25:10 “Y consagraréis el quincuagésimo año y proclamaréis libertad en la tierra para todos sus habitantes. Será de jubileo para vosotros, y cada uno de vosotros volverá a su posesión, y cada uno de vosotros volverá a su familia.”  – Según el Talmud,[3] el año de jubileo tenía que ser consagrado verbalmente por el beit din en el primer día de tishrí.

¿Por qué hay que anunciar el año de jubileo el día 10 del séptimo mes y no en el primer día del año, independientemente si el año empieza en el primer día del séptimo mes o en el primer día del primer mes? ¿Qué tiene que ver el día 10 del séptimo mes con un nuevo año?

La respuesta es: porque el Mesías volverá a poner sus pies en la tierra en yom kipur. Con su regreso se proclamará la libertad para todos los habitantes del mundo.

El séptimo mes es también un símbolo del séptimo milenio desde la creación de Adam y Javá.

25:11 “Tendréis el quincuagésimo año como año de jubileo: no sembraréis, ni segaréis lo que nazca espontáneamente, ni vendimiaréis sus viñas sin podar.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “jubileo” es yovel[4] y significa “corno de carnero”, cf. Éxodo 19:13; Josué 6:6. Las palabras españolas “júbilo” y “jubilación” derivan de la palabra hebrea yovel. Según Shemuel P. Gelbarer,[5] se le da ese nombre porque en la antigüedad se utilizaba un corno de carnero para “conducir”, en hebreo lehovil, los rebaños.

Las mismas leyes que aplican sobre el año shemitá, también aplican sobre el año yovel.

La Torá nos enseña que hay siete cosas que deben suceder en el año de jubileo:

  1. Habrá libertad para todos los habitantes de la tierra, v. 10.
  2. Será un año de jubileo, con toques del shofar, v. 10.
  3. Cada uno volverá a la posesión original de la tierra, según el reparto que se hizo en el tiempo de Yehoshúa, v. 10.
  • Cada uno volverá a su familia, v. 10. Se refiere al siervo hebreo que tiene la oreja perforada o uno cuyos seis años de servicio no hayan terminado desde que fue vendido como siervo. Así que la expresión “para siempre” en Éxodo 21:6 está limitada con el año de jubileo. El año de jubileo es por tanto también una señal del siglo venidero.
  • No se puede sembrar, v. 11.
  • No se puede cosechar, v. 11.
  • El año será santo, v. 12.

 

 

Segunda aliyá, 25:14-18

 

25:14 “Asimismo, si vendéis algo a vuestro prójimo, o compráis algo de la mano de vuestro prójimo, no os hagáis mal uno a otro.”  – El no hacer mal uno a otro se refiere aquí a asuntos monetarios. Si un vendedor pide un precio muy alto de un producto a un comprador que no conoce el valor del producto, está engañándole. Si cobra de más con intención, transgrede este mandamiento de no hacer mal uno a otro. De la misma manera, si un comprador intenta adquirir un producto valioso por un precio bajo si el vendedor no conoce su verdadero valor, también transgrede este mandamiento.

 

25:15 “Conforme al número de años después del jubileo, comprarás de tu prójimo, y él te venderá conforme al número de años de cosecha.”  – La tierra no se vende, sólo las cosechas, porque la tierra de Israel es de HaShem, como está escrito en Jeremías 2:7:

 

“Yo os traje a una tierra fértil, para que comierais de su fruto y de sus delicias; pero vinisteis y contaminasteis mi tierra, y de mi heredad hicisteis abominación.”

 

25:17 “Así que no os hagáis mal uno a otro, sino temed a vuestro Dios; porque yo soy HaShem vuestro Dios.”  – Según Rashí, el no hacer mal uno a otro se refiere, en este caso, a asuntos verbales.

El temor a Dios evita que uno haga mal a otro por dos razones. Primero, el que teme a Dios sabe que cada hombre ha sido creado a Su imagen y semejanza y merece ser respetado por ello, no importa como sea su conducta. Por el simple hecho de ser un ser humano, merece respeto y no está permitido engañar a nadie económicamente ni hostigarle verbalmente. El que engaña u hostiga a un ser humano está haciendo daño a la imagen de Dios. Así que el temor de Dios hace que tratemos al prójimo con respeto y amor.

Segundo, el temor a Dios hace que una persona no pueda engañar a otra persona en asuntos económicos o de palabras, porque sabe que HaShem lo ve todo. Él conoce los motivos y los pensamientos de nuestros corazones y si engañamos a otros tendremos que dar cuenta delante de Él que todo lo ve.

Daños verbales pueden ser:

  • Dar la impresión al vendedor de querer comprar un producto cuando no hay una intención de hacerlo.
  • Recordar a una persona sus pecados del pasado o los de sus padres.
  • Decir al que está sufriendo que lo está haciendo por causa de sus pecados.
  • Contestar a una pregunta de manera grosera, falsa o engañosa.
  • Usar apodos ofensivos.

 

25:18 “Cumpliréis, pues, mis estatutos y guardaréis mis leyes, para ejecutarlos, para que habitéis seguros en la tierra.”  – Si se cumplen los mandamientos en la tierra de Israel, habrá seguridad. La inseguridad ciudadana y las amenazas de los pueblos extraños dependen del pecado del pueblo. Así que la mejor forma de combatir contra el terrorismo y los ataques de ejércitos extranjeros es cumplir los mandamientos de la Torá. El problema en Israel hoy en día no es el odio de los vecinos, sino la falta de obediencia a la Torá entre los judíos, como está escrito en el Salmo 81:13-16:

 

“¡Oh, si mi pueblo me oyera, si Israel anduviera en mis caminos! En un momento yo subyugaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios. Los que aborrecen a HaShem le fingirían obediencia, y el tiempo de su castigo sería para siempre. Pero yo te alimentaría con lo mejor del trigo, y con miel de la peña te saciaría.”

 

Tercera aliyá, 25:19-24

 

25:19 “Entonces la tierra dará su fruto, comeréis hasta que os saciéis y habitaréis en ella con seguridad.”  – En este versículo vemos que hay dos resultados de la obediencia a los mandamientos: satisfacción material y protección sobrenatural. Cuando el pueblo de Israel no guardó los mandamientos acerca de los años de shemitá y de yovel, vino la invasión y la deportación babilónica.

 

25:20 “Pero si decís: ‘¿Qué vamos a comer el séptimo año si no sembramos ni recogemos nuestras cosechas?’”  – Esta es la pregunta que surge no de una mente espiritual sino natural. ¿Qué vamos a comer? Según las circunstancias naturales habrá escasez. HaShem ha ordenado no sembrar ni guardar las cosechas en casa durante el séptimo año para que el pueblo aprenda a poner su confianza en Él y no en los recursos naturales.

 

25:21 “yo entonces os enviaré mi bendición en el sexto año, de modo que producirá fruto para tres años.”  – Cuando el agricultor toma la decisión por fe de no trabajar en el año shemitá, HaShem enviará la bendición de antemano, en el sexto año, para que dure durante tres años. Si el agricultor tiene en su mente trabajar durante el séptimo año, HaShem no enviará la bendición en el sexto año. Vemos aquí que el milagro del sexto año depende de la actitud del agricultor, de sus pensamientos, de su fe. El no trabajar el séptimo año es un asunto de fe y confianza en la providencia divina. Este mandamiento es una prueba para los hijos de Israel para ver si confían en HaShem o no para su sostenimiento económico.

Por causa de las diferentes interpretaciones que hay entre los rabinos talmúdicos,[6] no sabemos bien:

  • si el año de jubileo cae en el año siguiente al shemitá cada 49 años, de modo que el ciclo del año de jubileo sea de 49 años.
  • si hay una ruptura en el cómputo de las semanas de años, después de 49 años, para que al año de jubileo venga como un paréntesis en el año 50. El año 51 sería entonces el primer año de la siguiente semana de años, de manera que el ciclo del año de jubileo sea de 50 años.

Según el libro de Daniel parece que no hay una ruptura en las semanas de años para dejar lugar a un supuesto año de jubileo, jfr. Daniel 9:24-27.

No hay ninguna evidencia en las Escrituras de que se haya celebrado el año yovel alguna vez en la historia de Israel. Sin embargo, hay una referencia en el Talmud[7] que dice que “Israel contaba 17 jubileos desde el tiempo cuando entraron en la tierra hasta el tiempo cuando salieron”. No obstante, contar no es lo mismo que celebrar. ¿Cuántos de esos 17 jubileos fueron verdaderamente guardados? Si las 12 tribus no están en la tierra no se puede celebrar el año de jubileo, porque está escrito que “todos los habitantes de la tierra” y “cada uno de vosotros” tendrá que volver a su posesión, cf. vv. 10, 13. Así que, desde el tiempo de la deportación de las dos tribus y media, ha sido imposible cumplir este mandamiento. Cuando venga Mashíaj, él hará que se cumpla este mandamiento correctamente con la restauración de las 12 tribus de Israel en su tierra.

25:22 “Cuando estéis sembrando en el octavo año, todavía podréis comer cosas de la cosecha anterior, comiendo de ellas hasta el noveno año cuando venga la cosecha.”  – Este texto puede ser interpretado de dos maneras. Parece que está diciendo que la siembra que se hace en un año, en este caso el octavo, es luego cosechada en el año siguiente, el noveno. Esto no puede ser si el año nuevo cae en el día uno de tishrí, el séptimo mes, porque la siembra no se hace antes de tishrí, porque entonces es el tiempo de la recolección de los frutos de los árboles. La época normal de siembra duraba desde tishrí hasta tevet, el mes séptimo hasta el mes décimo. A veces también se sembraba en el decimoprimer mes, llamado shevat. Por lo tanto, si este texto dice que la siembra que se hace en un año es cosechada en el año siguiente ¿cómo cuadraría si el año empieza el primer día de tishrí? En Nisán tiene que estar lista la primera cosecha del año, la de la cebada y esa cosecha depende de la siembra que se hizo durante el final del año anterior.

La otra interpretación es que no se está hablando de la cosecha en el noveno año de lo que se sembró en el octavo año, sino simplemente de la cosecha que va a venir en el noveno año como resultado de la siembra que anteriormente se había hecho en el noveno año agrícola. Lo que está diciendo es que la bendición del sexto año durará incluso hasta el tiempo de la cosecha del noveno año.

25:23 “Además, la tierra no se venderá en forma permanente, pues la tierra es mía; porque vosotros sois forasteros y peregrinos conmigo.”  – La tierra de Israel no pertenece a los hombres, sino a HaShem. Él ha decidido arrendar su tierra a los hijos de Israel, y en cada año sabático y en cada año de jubileo hay un reconocimiento de este hecho. Israel tiene el derecho de la tierra mientras cumple los mandamientos. Pero si practica la idolatría perderá el derecho de vivir en la tierra del Santo, como está escrito en 2 Crónicas 7:19-20:

“Pero si vosotros os apartáis y abandonáis mis estatutos y mis mandamientos que he puesto delante de vosotros, y vais y servís a otros dioses y los adoráis, yo os arrancaré de mi tierra que os he dado, y echaré de mi presencia esta casa que he consagrado a mi nombre, y la convertiré en refrán y escarnio entre todos los pueblos.”

Esta palabra ya se cumplió.

En Ezequiel 36:1-15 está escrito:

“Y tú, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: “Montes de Israel, oíd la palabra de HaShem. “Así dice el Señor HaShem: ‘Por cuanto el enemigo ha dicho contra vosotros: “¡Ajá!” y: “Las alturas eternas han pasado a ser posesión nuestra,” por tanto, profetiza y di: “Así dice el Señor HaShem: ‘Porque os han asolado y aplastado por todos lados, para que fuerais posesión de las demás naciones, os han hecho el blanco de la habladuría y de la calumnia del pueblo.'”‘ “Por tanto, montes de Israel, oíd la palabra del Señor HaShem. Así dice el Señor HaShem a los montes y a los collados, a las barrancas y a los valles, a las ruinas desoladas y a las ciudades abandonadas, que han venido a ser presa y escarnio de las demás naciones alrededor; por eso, así dice el Señor HaShem: ‘Ciertamente en el fuego de mi celo he hablado contra las demás naciones y contra todo Edom, que se han apropiado para sí de mi tierra como posesión, con alegría, de todo corazón y con desprecio de alma, para dejarla como presa.’ “Por tanto, profetiza acerca de la tierra de Israel, y di a los montes y a los collados, a las barrancas y a los valles: ‘Así dice el Señor HaShem: “He aquí, yo he hablado en mi celo y en mi furor porque habéis soportado los insultos de las naciones.”  ‘Por lo cual, así dice el Señor HaShem: “Yo he jurado que las naciones que os rodean, ellas mismas soportarán sus insultos. “Pero vosotros, montes de Israel, echaréis vuestras ramas y produciréis vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque pronto vendrán. “Pues, he aquí, estoy por vosotros y me volveré a vosotros, y seréis labrados y sembrados. “Multiplicaré hombres en vosotros, toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y las ruinas reedificadas. “Multiplicaré en vosotros hombres y animales, y se multiplicarán y serán fecundos. Haré que seáis habitados como lo fuisteis anteriormente y os trataré mejor que al principio; y sabréis que yo soy HaShem. “Sí, haré andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel. Ellos tomarán posesión de ti, y serás su heredad, y nunca más les privarás de sus hijos.”  ‘Así dice el Señor HaShem: “Porque os dicen: ‘Eres devoradora de hombres y has privado de hijos a tu nación’, por tanto, ya no devorarás hombres y ya no privarás de hijos a tu nación”–declara el Señor HaShem. ‘Y nunca más te haré oír el ultraje de las naciones, ni soportarás más los insultos de los pueblos, ni harás que tu nación tropiece más’–declara el Señor HaShem.””

Esta profecía se está cumpliendo ante nuestros ojos con la vuelta de los judíos de todo el mundo y la reconstrucción del país. Pero una parte de esta profecía no se ha cumplido todavía porque todavía se oyen muchos insultos de los gentiles.

Ningún hombre es el verdadero dueño de la tierra de Israel y nadie tiene el derecho de entregarla a otras naciones, ni dividirla entre judíos y árabes-palestinos. Por haber dividido la tierra de Israel vendrá el juicio de HaShem sobre las naciones como está escrito en Joel 3:1-2:

“Porque he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo, cuando yo restaure el bienestar de Yehudá y Yerushalayim, reuniré a todas las naciones, y las haré bajar al valle de Yehoshafat. Y allí entraré en juicio con ellas a favor de mi pueblo y mi heredad, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra.”

En el Salmo 10:16 está escrito:

“HaShem es Rey eternamente y para siempre; las naciones han perecido de su tierra.”

Cuarta aliyá, 25:25-28

 

25:25 “Si uno de tus hermanos llega a ser tan pobre que tiene que vender parte de su posesión, su pariente más cercano vendrá y redimirá lo que su hermano haya vendido.”  – Esto nos enseña que la pobreza es la única razón válida para poder vender parte del patrimonio en la tierra de Israel, heredado de los padres. Antiguamente un terreno pudo ser redimido, recuperado, por el dueño original o por alguno de sus familiares cercanos sin que el comprador pudiera oponerse. Este es el caso de la familia de Naomí cuya historia es narrada en el libro de Rut, cf. Rut 2:20; 3:12-13; 4:1-6.

 

Quinta aliyá, 25:29-38

 

25:29 “Si un hombre vende una casa de vivienda en una ciudad amurallada, su derecho a redimirla es válido hasta que se cumpla un año de su venta; su derecho de redención dura todo un año.”  – Aquí se refiere a una ciudad que estaba amurallada en el tiempo de la conquista bajo Yehoshúa, no a una ciudad que fue amurallada después. Esta aliyá habla de la venta de diferentes tipos de propiedad y su derecho de redención.

 

Tipo de propiedad vendida Tiempo mínimo para recuperarla Tiempo máximo para recuperarla Devolución al dueño original en el año yovel
Casa en una ciudad amurallada Inmediatamente Un año después de la venta No
Casa en una ciudad abierta Inmediatamente Indefinido
Campo Dos años productivos después de la venta Indefinido
Casa o campo en una ciudad de levitas Inmediatamente Indefinido

 

25:35 “En caso de que un hermano tuyo empobrezca y sus medios para contigo decaigan, tú lo sustentarás ya sea un forastero o peregrino, para que viva contigo.”  – En este versículo encontramos tres palabras diferentes: “hermano”, en hebreo aj, “forastero”, en hebreo guer[8] y “peregrino”, en hebreo toshav[9]. En este caso el guer se refiere a un prosélito, un converso completo, un gentil convertido a la fe de Israel y, por lo tanto, es considerado como un judío plenamente, con todas las obligaciones y derechos implicados. El toshav es un gentil que vive en la tierra de Israel y que no ha hecho la conversión. El judío tiene la obligación de ayudar con préstamos o donativos tanto a su hermano judío como el converso como al que reside en su tierra, si están en necesidad de apoyo económico para no quebrar.

 

Hay ocho niveles de caridad, en hebreo tsedaká:

 

  1. Cuando se da con mala gana. Este es el nivel más bajo.
  2. Cuando se da menos de lo que se puede, pero con alegría.
  3. Cuando se da directamente al pobre que lo solicita.
  4. Cuando se da directamente al pobre sin que lo solicite.
  5. Cuando se da indirectamente, de modo que el dador no conoce al beneficiario, pero el beneficiario conoce al dador.
  6. Cuando se da indirectamente, de modo que el dador conoce al beneficiario, pero el beneficiario no conoce al dador.
  7. Cuando se da indirectamente, de modo que el dador y el beneficiario no se conocen, mediante la contribución a un fondo de ayuda social administrado por personas responsables.
  8. Cuando el dador mantiene una persona antes de que empobrezca, dándole una ayuda importante de manera digna, con un préstamo, asesoramiento o educación para poder encontrar empleo o establecer una empresa para que no dependa de la ayuda de otros.

 

25:36-37 “No tomes interés y usura de él, mas teme a tu Dios, para que tu hermano viva contigo. No le darás tu dinero a interés, ni tus víveres a ganancia.”  – Está prohibido dar dinero o alimentos a interés a un hermano excepto cuando el hermano tome algo prestado para hacer negocios con él y sacar beneficio de él. En tal caso no se trata de una ayuda social, sino de inversiones financieras, para las cuales este mandamiento no aplica.

 

Sexta aliyá, 25:39-46

 

25:39 “Y si un hermano tuyo llega a ser tan pobre para contigo que se vende a ti, no lo someterás a trabajo de esclavo.”  – Está prohibido humillar a un hermano israelita pobre especialmente si se ha vendido como esclavo. En este caso no puede ser tratado como un esclavo, sino como si fuera un obrero contratado. La halajá[10] establece que el amo de un siervo hebreo está obligado a tratarle igual o mejor que a sí mismo. Si hay solamente una cama, el dueño está obligado a dormir en el suelo y dejar que el siervo duerma en la cama.

 

25:40 “Estará contigo como jornalero, como si fuera un peregrino; él servirá contigo hasta el año de jubileo.”  – Todos los siervos hebreos salen libres en el año de jubileo. Los siervos de las demás naciones no salen libres en el año de jubileo, sino son propiedad permanente de los hebreos, tanto ellos como sus hijos, cf. vv. 44-46.

 

25:41 “Entonces saldrá libre de ti, él y sus hijos con él, y volverá a su familia, para que pueda regresar a la propiedad de sus padres.”  – El amo de un siervo hebreo está obligado a mantener también la familia del siervo.

 

25:42 “Porque ellos son mis siervos, los cuales saqué de la tierra de Egipto; no serán vendidos en venta de esclavos.”  – Como los hijos de Israel son los siervos de HaShem, no podrán ser tratados como esclavos, como cuando estaban en Egipto. Además, el pacto de pertenencia a HaShem va por encima de cualquier contrato de esclavitud que pueda tener un hebreo. Ser vendido en venta de esclavos implicaría ser anunciado como un objeto o un animal en un mercado público.

 

Séptima aliyá, 25:47 – 26:2

 

25:47-48 “Si aumentan los bienes del forastero o del peregrino que está contigo, y si empobrece tu hermano que está con él, y se vende al forastero que mora contigo, o se vende a los descendientes de la familia de un forastero, él tendrá derecho de redención después de ser vendido; uno de sus hermanos podrá redimirlo”  – Este texto nos enseña que cuando el primer hombre cayó en desgracia y se vendió a la serpiente antigua junto con todos sus hijos, uno hermano suyo podría redimirlo. Pero ¿quién es el hermano del hombre que podrá redimirlo de la esclavitud del pecado y de la muerte si no hay nadie que no haya sido vendido?

En el Salmo 49:7-9 está escrito:

“Nadie puede en manera alguna redimir a su hermano, ni dar a Dios rescate por él, porque la redención de su alma es muy costosa, y debe abandonar el intento para siempre, para que viva eternamente, para que no vea corrupción.”

En Job 19:25-26 está escrito:

“Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo. Y después de deshecha mi piel, aun en mi carne veré a Dios.”

26:1  “No os haréis ídolos, ni os levantaréis imagen tallada ni pilares, ni pondréis en vuestra tierra piedra grabada para inclinaros sobre ella; porque yo soy HaShem vuestro Dios.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “grabada” es maskit.[11] Según Rashí, esta palabra implica “cubrir”, lo mismo que en Éxodo 33:22. Entonces la prohibición será contra hacer mosaicos de piedras que cubren el suelo para inclinarse sobre ellos. Esta práctica fue común en la antigüedad en los templos paganos, donde se inclinaban sobre suelos de piedra de mosaico con diseños idolátricos. Por lo tanto, los rabinos enseñan que, para que el israelita no sea semejante a un idólatra, no puede inclinarse, ni siquiera ante HaShem, sobre un suelo de piedra, excepto en el templo. Cuando el pueblo judío se inclina ante HaShem en yom kipur es costumbre poner una alfombra o algo semejante para no postrarse directamente sobre el suelo de la sinagoga, aunque no sea de piedra.

En esta parashá se encuentran los mandamientos 326 hasta 349 de los 613:

  1. Prohibición de trabajar la tierra el séptimo año, Levítico 25:4.
  2. Prohibición de realizar labor en los árboles durante el séptimo año, Levítico 25:4.
  3. Prohibición de cosechar lo que crece espontáneamente en el séptimo año, Levítico 25:5.
  4. Prohibición de recolectar los frutos de los árboles en el séptimo año del modo en que son recolectados todos los demás años, Levítico 25:5.
  5. Precepto de contar siete veces siete años, Levítico 25:8.
  6. Precepto de hacer sonar el Shofar el 10 de tishrí en el año del Jubileo, Levítico 25:9-10.
  7. Precepto de consagrar el año del Jubileo, Levítico 25:10.
  8. Prohibición de trabajar la tierra en el año del Jubileo, Levítico 25:11.
  9. Prohibición de cosechar el fruto de la tierra que crece espontáneamente en el año del Jubileo, Levítico 25:5.
  10. Prohibición de cortar frutos de los árboles en el año del Jubileo del modo en que se los corta los demás años, Levítico 25:5.
  11. Precepto de hacer justicia entre un vendedor y un comprador, Levítico 25:14.
  12. Prohibición de estafar cuando alguien compra o vende, Levítico 25:14.
  13. Prohibición de humillar a un israelita con palabras, Levítico 25:17.
  14. Prohibición de vender para siempre un pedazo de tierra en la tierra de Israel, Levítico 25:23.
  15. Precepto de regresar la tierra a su dueño original en el año del Jubileo, Levítico 25:24.
  16. Precepto de redimir una propiedad de herencia de una ciudad amurallada en el transcurso de un año, Levítico 25:29.
  17. Prohibición de transformar el estado del terreno de las ciudades de los levitas, Levítico 25:34.
  18. Prohibición de prestar dinero con interés, Levítico 25:37.
  19. Prohibición de que un siervo israelita haga el mismo tipo de trabajo que un esclavo gentil, Levítico 25:39.
  20. Prohibición de vender a un siervo israelita en un lugar donde se venden esclavos, Levítico 25:42.
  21. Prohibición de hacer trabajar a un siervo israelita con trabajo quebrantador, Levítico 25:43.
  22. Precepto de mantener a un esclavo gentil permanentemente, Levítico 25:46.
  23. Prohibición de dejar que un gentil haga trabajar a un siervo israelita con trabajo quebrantador, Levítico 25:53.
  24. Prohibición de postrarse sobre recubrimiento de piedra, Levítico 26:1.

 

[1]       Shemitá 10.

[2]       El Midrash dice – Vayikrá, por R. Moshé Weissman, página 321.

[3]       Rosh HaShaná 8b.

[4]       Strong H3104 yôbêl  yôbêl, yo-bale’, yo-bale’, Apparently from H2986; the blast of a horn (from its continuous sound); specifically the signal of the silver trumpets; hence the instrument itself and the festival thus introduced: – jubile, ram’s horn, trumpet.

Strong H2986 yâbal, yaw-bal’, A primitive root; properly to flow; causatively to bring (especially with pomp): – bring (forth), carry, lead (forth).

[5]       Lifshutó shel Rashí, editorial Mif´al Rashí, Yerushalayim 1990.

[6]       Nedarim 61a; Arajim 12b.

[7]       Arajim 12b.

[8]       Strong H1616 gêr  gêyr, gare, gare, From H1481; properly a guest; by implication a foreigner: – alien, sojourner, stranger.

[9]       Strong H8453 tôshâb  tôshâb, to-shawb’, to-shawb’, (The second form used in Kings Num 17:1); from H3427; a dweller (but not outlandish, H5237); especially (as distinguished from a native citizen (active participle of H3427) and a temporary inmate, H1616, or mere lodger, H3885) resident alien: – foreigner-inhabitant, sojourner, stranger.

[10]     Tosefta Kidushin 20.

[11]     Strong H4906 maśkîyth, mas-keeth’, From the same as H7906; a figure (carved on stone, the wall, or any object); figuratively imagination: –  conceit, image (-ry), picture, X wish.

Parashá 31 Emor

ט״ז באייר ה׳תשע״ה (May 5, 2015) por  
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31 Emor

Parashá 31 Emor

Levítico 21:1 – 24:23

Aliyás de la Torá:

  1. 21:1-15
  2. 21:16 – 22:16
  3. 22:17-33
  4. 23:1-22
  5. 23:23-32
  6. 23:33-44
  7. 24:1-23
  8. Maftir: 24:21-23

Haftará: Ezequiel 44:15-31

Emor

Significa “habla”.

Comentarios

Primera aliyá, 21:1-15

21:1       “HaShem dijo a Moshé: Habla a los sacerdotes, los hijos de Aharón, y diles: “Ninguno se contamine con persona (fallecida) entre su pueblo”– Después de haber hablado a todo el pueblo, ahora Moshé recibe la orden de hablar sólo con los sacerdotes. El pueblo en general necesita vivir en santidad, pero los sacerdotes tienen la responsabilidad de vivir en un nivel de santidad superior al pueblo, porque tienen el derecho de estar más cerca de HaShem en el servicio del santuario. Como los mandamientos generan santidad, los sacerdotes tienen más mandamientos que el pueblo. En esta sección HaShem está dando instrucciones a los sacerdotes para que puedan mantenerse en su estado de santidad. Un sacerdote no puede tocar un cuerpo muerto. La palabra hebrea que ha sido traducida como “persona” es nefesh[1] que significa “alma”. En este caso la Torá llama un cadáver humano “alma”.

21:2       “salvo por su pariente más cercano (su esposa), su madre, su padre, su hijo, su hija o su hermano”  – El sacerdote común sólo puede contaminarse por la muerte de siete tipos de familiares: esposa, madre, padre, hermano, hermana soltera, hijo e hija. Por estos debe guardar luto e interrumpir su servicio en el templo el día de su entierro.

Esta ley tiene una excepción llamada met mitsvá. Un met mitsvá es un cadáver que es encontrado en un lugar desértico o uno que ha muerto que no tiene parientes que se ocupen de su funeral. Cuando no hay otra persona que pueda realizar el entierro, el cohén debe hacerlo aunque se contamine. No obstante, no pierde su ministerio sacerdotal por eso.

21:3       “o por su hermana virgen, que está cerca de él, por no haber tenido marido; por ella puede contaminarse”– Cuando la hermana se haya casado, el sacerdote ya no tiene el derecho de tocar su cadáver o asistir a su entierro. El mandamiento de mantenerse alejado de todo otro cadáver se sigue guardando hoy en día entre los varones descendientes de los sacerdotes en el pueblo judío. Un varón cohén no puede tocar un cadáver o permanecer bajo un mismo techo con uno de ellos. Este mandamiento no aplica a las mujeres hijas de los sacerdotes.

21:4       “No se contaminará como pariente por matrimonio entre su pueblo, pues se profanaría.”  – Según Rashí, esto significa que un sacerdote no puede contaminarse por el cadáver de una esposa no apta para él, mientras que ella esté “entre su pueblo”, es decir, si ella tiene conocidos que puedan enterrarla, porque él profanaría su status de cohén. En el caso de que ella no estuviera “entre su pueblo”, sería un met mitsvá, y en tal caso el sacerdote no perdería su sacerdocio a la hora de sepultarla. Los hijos de una unión entre un sacerdote y una mujer no permitida para él no tienen el status sacerdotal y no podrán comer de las cosas consagradas.

21:6 “Serán santos a su Elohim y no profanarán el nombre de su Elohim, porque presentarán las ofrendas encendidas a HaShem, el pan de su Elohim; por tanto, serán santos.”  – Elohim no necesita los sacrificios para alimentarse. ¿Entonces qué que tipo de alimento puede constituir los sacrificios? Alimentan la relación entre HaShem y su pueblo.

21:7       “No tomarán mujer ilícita o profanada, ni tomarán mujer divorciada de su marido; porque el sacerdote es santo a su Elohim.”  – Las mujeres prohibidas para los sacerdotes son las siguientes:

  • Zoná – una mujer que ha tenido relaciones sexuales prohibidas.
  • Jalalá – la hija de un cohén que ha nacido de una unión ilícita, por ejemplo de un

                       matrimonio entre un sacerdote y una zoná o guerushá.

  • Guerushá – una mujer divorciada.
  • Guioret – una mujer gentil convertida al judaísmo, v.14.

El beit din tiene la autoridad para disolver un matrimonio entre un cohén y una mujer ilícita para él.

21:8       “Lo consagrarás, pues, porque él ofrece el alimento de tu Elohim; será santo para ti; porque yo, HaShem que os santifico, soy santo.”  – Aquí está escrito que el cohén es santo para ti. Esto implica que el cohén debe ser distinguido en la congregación. Si alguien es descendiente de Aharón debe ser el primero en leer la Torá en la sinagoga. Debe ser el que hace la bendición por el pan. Debe ser el primero en recibir la comida. Debe ser el que dirige el zimún, el inicio del bircat hamazón, la bendición después de la comida, etc.

21:9       “Y la hija de un sacerdote, si se profana por medio de relaciones ilícitas, a su padre profana; en el fuego será quemada.”  – La hija de un sacerdote que tiene relaciones ilícitas merece ser quemada. Según Rashí, todos los rabinos concuerdan en que aquí no se trata de una mujer soltera, sino de una que ha pasado, por lo menos, por el primer paso matrimonial, erusín, en el cual queda prohibida para otros hombres. Su adulterio debe ser castigado por medio del fuego, mientras que los demás israelitas, si cometen el mismo delito, deben ser ejecutados mediante la lapidación, apedreamiento.

Esto nos puede dar una pista para entender el porqué Yehudá dictó sentencia contra Tamar para que fuera quemada, cf. Génesis 38:24. Ella no era soltera, sino reservada para su cuñado, por medio de la ley del levirato, cf. Génesis 38:8; Deuteronomio 25:5ss, y fue sentenciada como una hija adúltera de un sacerdote. De esto se saca la conclusión de que Tamar era hija de un sacerdote. El Midrash[2] dice que Tamar fue hija de Shem, que era sacerdote en Shalem, con el título de Malki-Tsedek, cf. Génesis 14:18.

21:10 “Y el que sea sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza haya sido derramado el aceite de la unción y que haya sido consagrado para llevar las vestiduras, no dejará crecer su cabello ni rasgará sus vestiduras”  – Un sumo sacerdote no puede dejar crecer su cabello durante más de 30 días, para que no sea semejante a uno que deja crecer su cabello estando de duelo.

Según el Midrash,[3] el sacerdote tiene que reunir cinco cualidades para poder servir como gran sacerdote:

  • Sabiduría.
  • Belleza física.
  • Fuerza física.

21:11 “ni se acercará a ninguna alma muerta, ni aun por su padre o por su madre se contaminará”  – Como el texto dice que no puede acercarse, o “entrar”, a un cadáver, se entiende que no puede estar bajo el mismo techo.

21:12 “no saldrá del santuario ni profanará el santuario de su Elohim, porque la consagración del aceite de la unción de su Elohim está sobre él; yo soy HaShem.”  – Esto no significa que nunca pueda salir del santuario, sino que no puede salir de allí para acompañar a un difunto aunque sea padre o madre. Sin embargo, un sumo sacerdote tiene el deber de enterrar a un met mitsvá.

Este texto nos enseña que si un sacerdote común sirve en el santuario en estado de luto lo profana, pero el sumo sacerdote no.

21:13 “Tomará por mujer a una virgen

21:15 “para que no profane a su descendencia entre su pueblo; porque yo soy HaShem que lo santifico.”  – Los hijos de un sacerdote que nacen de una unión ilícita son profanos para el sacerdocio.

Segunda aliyá, 21:16 – 22:16

21:17 “Habla a Aharón y dile: “Ningún hombre de tu descendencia, por todas sus generaciones, que tenga algún defecto se acercará para ofrecer el alimento de su Elohim.” ” – Ningún sacerdote con un defecto físico puede servir en el tabernáculo o el templo. Esto no significa que HaShem esté en contra de los minusválidos. Hemos visto en otras ocasiones que Él se preocupa de una manera especial por los necesitados. Sin embargo, aquí se trata del culto en un santuario que es una sombra del santuario celestial. Por esta razón es importante que los sacerdotes no estén dañados físicamente.

21:18 “Porque ninguno que tenga defecto se acercará: ni ciego, ni cojo, ni uno que sea de nariz aplastada, o deformado”  – Rambam[4] menciona 140 defectos que incapacitan a un descendiente de Aharón para efectuar su ministerio.

21:19 “ni hombre que tenga pie quebrado o mano quebrada”  – Si el defecto es sanado podrá servir como sacerdote. Un sacerdote con defecto no puede entrar en el lugar santo. Sin embargo puede ayudar con tareas en el atrio, como vigilar que los gusanos no coman la madera del altar, etc.

21:20 “ni cejijunto, ni uno que tenga cataratas, o una nube en un ojo, o uno con úlcera seca o con úlcera húmeda, o que tiene los testículos aplastados”  – Según Rashí, un cejijunto es uno que tiene los pelos de las cejas tan largos que caen sobre los ojos.

21:21 “Ningún hombre de la descendencia del sacerdote Aharón que tenga defecto se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas de HaShem; porque tiene defecto no se acercará para ofrecer el alimento de su Elohim.”

21:22 “Podrá comer el pan de su Elohim, tanto de las cosas santísimas como de las sagradas”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “pan” es lejem y significa tanto “pan” como “alimento” en general. Por eso al hacer la bendición por el pan antes de comer, todos los demás alimentos están incluidos excepto el vino.

22:6 “la persona que toque a cualquiera de éstos quedará impura hasta el atardecer; no comerá de las cosas sagradas a menos que haya lavado su cuerpo con agua.”  – Este texto nos enseña que una persona no queda libre de su impureza ritual con la caída del sol si antes no se ha sumergido en una mikvé.

22:7 “Cuando el sol se ponga quedará limpio, y después comerá de las cosas sagradas, porque son su alimento.”  – No es el agua de la mikvé en sí la que definitivamente purifica, sino el factor tiempo, marcado por el sol. El simbolismo de la mikvé es la muerte y la resurrección y al ponerse el sol se queda purificado el que se haya sumergido en la mikvé. Por la tarde entró el pecado en el mundo, cf. Génesis 3:8.

  • Por la tarde tiene que ser sacrificado el cordero de pesaj, cf. Levítico 23:5.
  • Por la tarde salió el pueblo de Egipto, cf. Deuteronomio 16:6.
  • Por la tarde vino el maná del cielo y el pueblo supo que había salido de Egipto, cf. Éx 16:6.
  • Por la tarde fue sacrificado el segundo cordero diario del sacrificio continuo, cf. Éxodo 29:39-43.
  • Por la tarde se encendían las lámparas de la menorá en el templo, cf. Éxodo 30:8, 34-36.
  • Por la tarde cayó el fuego del cielo sobre el sacrificio de Eliyahu en Carmel, cf. 1 Reyes 18:36.
  • Por la tarde hubo visitaciones angelicales, cf. Daniel 9:21;

22:8 “No comerá animal que muera o sea despedazado por fieras, contaminándose por ello; yo soy HaShem.”  – El que come animales limpios que no han sido matados correctamente, se vuelve tamé, ritualmente impuro.

22:9 “Guardarán, pues, mi encargo para que no se carguen de pecado por ello, y mueran porque la profanen; yo soy HaShem que los santifico.”  – Aquí se refiere a que el sacerdote tiene que guardarse de toda contaminación para poder comer de las cosas consagradas. Si un sacerdote come de las cosas consagradas en estado de impureza es objeto de muerte por parte del cielo.

El pueblo de Israel es un pueblo santo, apartado de las demás naciones y destinado de una manera especial al servicio de HaShem. Los sacerdotes dentro de Israel son más santos que el pueblo, es decir, han sido más apartados que los israelitas, y se les exige cumplir más mandamientos para que lleguen a un nivel superior de santidad. El Sumo Sacerdote tiene un nivel de santidad superior a los sacerdotes. Por eso él está sometido a normas todavía más estrictas. Los mandamientos son los que santifican una persona. El pecado consiste en quebrantar los mandamientos. El que dice que los mandamientos ya no tienen validez está anulando la realidad del pecado. Para estar cerca de HaShem hay que vivir en santidad. La santidad es un resultado de la obediencia a los mandamientos. Por lo tanto, cuanto más cerca de HaShem uno esté, más obediencia a los mandamientos se le exige. No hay santidad sin obediencia, y no hay obediencia sin disciplina. Por lo tanto, no hay santidad sin disciplina.

22:15 “No profanarán las cosas sagradas que los hijos de Israel ofrecen a HaShem” – Las cosas consagradas se refieren a la terumá, la ofrenda que se da al sacerdote de los productos agrícolas antes de dar el diezmo, que es el tema de estos versículos, cf. Números 18:12. Si los sacerdotes dan de la terumá a los que no son parte de la familia de los sacerdotes, la terumá será profanada.

Tercera aliyá, 22:17-33

22:18 “Habla a Aharón y a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y diles: “Cualquier hombre de la casa de Israel o de los forasteros en Israel, que presente su ofrenda, ya sea de sus ofrendas votivas o de sus ofrendas voluntarias, las cuales presenta a HaShem como ofrenda de ascensión…”  – La ofrenda hecha con un voto, en hebreo neder, recae sobre la persona, de modo que está obligada a cumplir con su voto de dar una ofrenda. Por tanto si la ofrenda se pierde o se queda descalificada por alguna razón, hay que reemplazarla por otra.

En la ofrenda voluntaria, nedavá, la obligación recae sobre el mismo objeto que es destinado como ofrenda. En el caso de perderlo o si se queda descalificado no hay obligación para reemplazarlo.

22:20 “Lo que tenga defecto, no ofreceréis, porque no os será aceptado.”  – HaShem merece lo mejor. En nuestras ofrendas se ve cuán importante es HaShem para nosotros. Si damos una ofrenda mediocre o de segunda categoría, estamos dando un mensaje en los cielos de que nuestro Padre celestial no es importante ni digno de honra. Si damos una ofrenda cara, de la mejor calidad, estamos mostrando cuánto valoramos a HaShem. Este pensamiento se encuentra en la reprensión del profeta, como está escrito en Malaquías 1:6-14:

“El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Y si yo soy señor, ¿dónde está mi temor?–dice HaShem de los ejércitos a vosotros sacerdotes que menospreciáis mi nombre–. Pero vosotros decís: “¿En qué hemos menospreciado tu nombre?” Ofreciendo sobre mi altar pan inmundo. Y vosotros decís: “¿En qué te hemos deshonrado?” En que decís: “La mesa de HaShem es despreciable.” Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?–dice HaShem de los ejércitos. Ahora pues, ¿no pediréis el favor de Elohim, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte, ¿os recibirá él con benignidad?–dice HaShem de los ejércitos. ¡Oh, si hubiera entre vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros–dice HaShem de los ejércitos– ni de vuestra mano aceptaré ofrenda. Porque desde la salida del sol hasta su puesta, mi nombre será grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá incienso a mi nombre, y ofrenda pura de cereal; pues grande será mi nombre entre las naciones–dice HaShem de los ejércitos. Pero vosotros lo profanáis, cuando decís: “La mesa del Señor es inmunda, y su fruto, su alimento despreciable.” También decís: “¡Ay, qué fastidio!” Y con indiferencia lo despreciáis–dice HaShem de los ejércitos– y traéis lo robado, o cojo, o enfermo; así traéis la ofrenda. ¿Aceptaré eso de vuestra mano?–dice HaShem. ¡Maldito sea el engañador que tiene un macho en su rebaño, y lo promete, pero sacrifica un animal dañado al Señor! Porque yo soy el Gran Rey–dice HaShem de los ejércitos– y mi nombre es temido entre las naciones.”

22:21 “Cuando alguno ofrezca sacrificio de ofrenda de paz a HaShem para cumplir un voto especial o como ofrenda voluntaria, del ganado o del rebaño, tiene que ser sin defecto para ser aceptado; no habrá imperfección en él

22:22 “Los que estén ciegos, quebrados, mutilados, o con verrugas, úlcera seca o úlcera húmeda, no los ofreceréis a HaShem, ni haréis de ellos una ofrenda encendida sobre el altar a HaShem.”  – Según Rashí, un animal mutilado, en hebreo jaruts, “partido”, se refiere a un animal que tiene una pestaña partida o estropeada o el labio partido o estropeado.

22:31 “Así, pues, guardaréis mis mandamientos y los cumpliréis; yo soy HaShem.”  – La primera parte del versículo habla del estudio de los mandamientos de la Torá y la segunda parte de la realización de los mandamientos. No está permitido estudiar la Torá sin tener la intención de cumplirla, ni está permitido enseñar a otros si ellos no tienen la intención de cumplir lo que aprendan.

22:32 “Y no profanaréis mi santo nombre, sino que seré santificado entre los hijos de Israel; yo soy HaShem que os santifico” – El que intencionalmente quebranta los mandamientos comete profanación del Nombre de HaShem, en hebreo jilul HaShem, como está escrito en Ezequiel 36:20-31:

“Cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, porque de ellos se decía: Estos son el pueblo de HaShem, y han salido de su tierra. Pero yo he tenido compasión de mi santo nombre, que la casa de Israel había profanado entre las naciones adonde fueron. Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice el Señor HaShem: ‘No es por vosotros, casa de Israel, que voy a actuar, sino por mi santo nombre, que habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. ‘Vindicaré la santidad de mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual vosotros habéis profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que yo soy HaShem’–declara el Señor HaShem– ‘cuando demuestre mi santidad entre vosotros a la vista de ellas. ‘Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. ‘Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. ‘Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas. ‘Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; y seréis mi pueblo y yo seré vuestro Elohim. ‘Os libraré de todas vuestras inmundicias; llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no traeré hambre sobre vosotros. ‘Y multiplicaré el fruto de los árboles y el producto del campo, para que no recibáis más el oprobio del hambre entre las naciones. ‘Entonces os acordaréis de vuestros malos caminos y de vuestras obras que no eran buenas, y os aborreceréis a vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.”

“seré santificado entre los hijos de Israel” – Este mandamiento de santificación de HaShem, en hebreo kidush HaShem, implica negarse a quebrantar un mandamiento, incluso bajo la fuerza, hasta estar dispuesto a dar su vida por ello.

Sin embargo está permitido quebrantar casi todos los mandamientos con el fin de salvar una vida, incluso la suya propia. Según el Talmud,[5] hay tres pecados que uno debe escoger la muerte antes de cometer, idolatría, relaciones sexuales prohibidas (por ejemplo incesto y adulterio) y asesinato.

Cuarta aliyá, 23:1-22

23:2       “Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas señaladas de HaShem, que vosotros habréis de proclamar como convocaciones de santidad, éstas son mis fiestas señaladas”  – En este capítulo se encuentra un resumen de todas las fiestas anuales que HaShem ha establecido para su pueblo. La Torá dice que estas son las fiestas señaladas de HaShem. Esto nos enseña que originalmente no son las fiestas del pueblo de Israel, sino de HaShem. El pueblo de Israel no las ha inventado, sino que han sido reveladas desde el cielo. Estas son las fiestas de HaShem y su pueblo ha sido hecho partícipe de estos momentos que son importantes para Él. En este programa festivo de HaShem está revelado todo el plan de redención para el mundo.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “fiestas señaladas” es moadim, plural de moed[6] que significa “tiempo y lugar señalado”, “cita”. Estas citas han sido fijadas por HaShem en el ciclo anual lunar. En estas citas HaShem está convocando a su pueblo para tener un encuentro especial con él. En estas citas Él ha decidido revelar todo su programa profético mesiánico para la redención del hombre y toda la creación. En estas citas HaShem ha estado interviniendo en la historia y seguirá interviniendo hasta que todo este plan se cumpla. HaShem no hace nada sin revelar su plan secreto a sus santos profetas, como está escrito en Amós 3:7:

“Ciertamente el Señor HaShem no hace nada sin revelar su secreto a sus siervos los profetas”

En el Salmo 104:19 está escrito:

“Él hizo la luna para las estaciones; el sol conoce el lugar de su ocaso.”

La palabra hebrea que ha sido traducida como “estaciones” es precisamente moadim, la misma palabra que aparece en Levítico 23. La luna fue hecha con el fin de marcar cuándo serán los momentos de visitación divina entre los hombres. Ese es uno de los propósitos más importantes de la luna, como está escrito en Génesis 1:14-18:

“Entonces dijo Elohim: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones (moadim) y para días y para años; y sean por luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Elohim las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominio del día y la lumbrera menor para dominio de la noche; hizo también las estrellas. Y Elohim las puso en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para dominar en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Elohim que era bueno.”

El sol, la luna y las estrellas fueron hechos, entre otras cosas, para marcar los moadim, los días y los años. Estos tres tipos de cuerpos celestiales son necesarios para establecer los moadim, pero la luna predomina sobre el sol y las estrellas porque marca el inicio de los meses. El sol marca el fin y el inicio del un nuevo día. Con la caída del sol empieza un nuevo ciclo, un nuevo día, como está escrito en Génesis 1:5b:

“Fue la tarde y fue la mañana: un día.”

La puesta del sol no es lo que marca el momento exacto del inicio del siguiente día, sino la aparición de las estrellas poco después de la puesta del sol. Cuando hay dos o tres testigos de estrellas visibles al ojo humano, es el momento preciso para empezar a contar el siguiente día. De esa manera hay una colaboración entre el sol, la luna y las estrellas para definir y determinar los tiempos señalados por HaShem.

La luna nueva marca el inicio de los meses. Al marcar el primer día de cada mes, se sabe cuándo hay que celebrar las fiestas anuales, que caen en los meses primero y séptimo. En esos dos meses están colocadas las fiestas de pesaj y sucot respectivamente. La fiesta de shavuot, que se celebra en el tercer mes, no depende de rosh jódesh, la luna nueva, sino del cómputo del omer. Por lo tanto, hay solamente dos lunas nuevas decisivas para las fiestas anuales, la luna nueva del primer mes y la luna nueva del séptimo mes.

“vosotros habréis de proclamar” – Las autoridades del pueblo de Israel tiene la facultad de proclamar finalmente el momento exacto cuándo hay que celebrar las fiestas señaladas, basándose en las señales de los cielos y en la Torá. Por lo tanto, para determinar las fiestas señaladas, hay una colaboración entre las señales de los cielos, la Torá de HaShem y las autoridades del pueblo de Israel.

“convocaciones de santidad” – Estas citas tienen que ser proclamadas como convocaciones de santidad, en hebreo mikraei kodesh. La raíz de la palabra mikrá[7] es kará[8] que significa “llamar”. Un mikrá es una convocación, una asamblea, una reunión pública. Esto nos enseña que es importante reunirse como congregación en todos estos tiempos señalados por HaShem. El que no se reúne en estas fechas no está cumpliendo el mandamiento de hacer una mikrá kodesh, una convocación de santidad. La palabra mikrá también significa “ensayo”.

La palabra kodesh[9] significa “santidad”. Esto nos enseña que estas fiestas no incitan al pecado, a la perversidad o el yetser hará, sino a una vida en santidad, dedicada al servicio de HaShem. Estas fiestas no son para los dioses falsos de las naciones sino exclusivamente para encontrarse con el Elohim de Israel. Como estas convocaciones tienen el carácter de santidad, es muy importante no incluir en ellas mezclas e influencias de las prácticas de las religiones paganas. No podemos profanarlas con elementos ajenos.

Como la palabra moed, “cita”, tiene que ver con un tiempo y un lugar, es importante que nos reunamos en el momento fijado en la cita y en el lugar fijado en la cita. Si dos personas fijaron una cita en una hora de cierto día y en un lugar específico, sólo logran tener el encuentro deseado si ambas se presentan en ese lugar a la hora fijada. Si una de ellas dice que no importa tanto el día de la reunión y llega un día tarde a la misma hora, no va a tener el encuentro deseado. Tampoco va a encontrarse con la persona en el día y hora fijados si decide ir a otro lugar.

HaShem citó a su pueblo para la tienda de reunión, en hebreo ohel moed, literalmente “la tienda de la cita”. Ese es el lugar de encuentro más importante. Luego fue reemplazado por el templo en Jerusalén. Así que el lugar de encuentro es el templo en Jerusalén en los días fijados por HaShem en el calendario hebreo.

23:3       “Seis días se trabajará, pero el séptimo día es shabat de reposo completo, convocación de santidad en que no haréis trabajo alguno; es shabat para HaShem dondequiera que habitéis.”  – El Elohim de Israel ha fijado una cita en cada shabat semanal para encontrarse con su pueblo en todos sus lugares de asentamiento. Si alguien decide hacer una convocación de santidad el día siguiente no va a tener el mismo encuentro con el Elohim de Israel, porque Él ha citado a su pueblo en shabat y él no va a cambiar su Torá hasta que pasen los cielos y la tierra.

Este texto habla del shabat como final de la semana. El primer día de la semana, llamado domingo, no es parte del fin de semana, sino el inicio de la semana siguiente. Según HaShem, la semana termina con el shabat. Durante seis días se puede hacer intervenciones en la creación, en hebreo melajá, pero el séptimo día es denominado shabat shabatón. Sólo un día más del año ha sido llamado de la misma manera, el yom hakipurim. Esto nos enseña que el shabat semanal y el día de expiaciones tienen el mismo grado de santidad. Ambos son llamados shabat shabatón, shabat de reposo completo, cf. Éxodo 31:15; 35:2; Levítico 16:31; 23:3, 32.

En las fiestas hay siete shabats anuales extras, aparte del shabat semanal. Uno de ellos es el yom hakipurim en el cual no se puede comer. En los shabats de las fiestas está permitido encender fuego para cocinar para ese día, cf. Éxodo 12:16. Entonces, desde el nivel remez, alegórico, podemos decir que de los siete shabats anuales de las fiestas se puede hacer algo de trabajo en seis de ellos, pero descansar totalmente en uno de ellos. El primer y séptimo días de jag hamatsot, el día de shavuot, el día de yom teruá, el primer y octavo días de sucot son seis shabats en los cuales está permitido cocinar. Entonces yom kipur es como el shabat del los shabats anuales, en el cual no se puede hacer ningún trabajo, melajá, ni cocinar. Así que yom kipur corresponde, en su relación con las demás fiestas anuales, con el shabat semanal, en su relación con los demás días de la semana.

23:4 “Estas son las fiestas señaladas por HaShem, convocaciones de santidad que vosotros proclamaréis en las fechas señaladas para ellas”  – Los hijos de Israel tienen la responsabilidad de anunciar estas fiestas anuales en sus tiempos respectivos. Esta responsabilidad fue asumida por el Sanedrín, la máxima autoridad legislativa, para que todos los hijos de Israel celebrasen las fiestas en el mismo momento. En la actualidad, la gran mayoría de los judíos siguen el calendario que fue elaborado por Hilel II en el año 358 de la era común.

Las fiestas mayores son las que han sido ordenadas por la Torá y se encuentran en Levítico 23. Las fiestas menores son las que han sido añadidas como resultado de acontecimientos históricos importantes en el pueblo judío. En total hay ocho fiestas anuales mayores divididas en dos grupos, cuatro en cada grupo:

  1. Pesaj, la pascua – el 14 de nisán.
  2. Jag hamatsot, la fiesta de los panes ázimos – el 15-21 de nisán.
  3. Omer reshít, el primer omer – el día después del shabat en jag hamatsot.
  4. Shavuot, pentecostés – 50 días después del primer omer.
  5. Yom teruá, el día del clamor – el 1er día de tishrí.
  6. Yom hakipurim, el día de expiaciones – el 10 de tishrí.
  7. Jag hasucot, la fiesta de las cabañas – el 15-21 de tishrí.
  8. Sheminí atseret, el octavo día de asamblea, retención o conclusión – el 22 de tishrí.

23:10     “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando entréis en la tierra que yo os daré, y seguéis su mies, entonces traeréis al sacerdote un omer de las primicias (reshít) de vuestra cosecha.”  – El omer es una medida de capacidad de unos 2.5 litros. Aquí la Torá llama omer la ofrenda de harina de cebada, que es el mismo nombre que la medida. El omer es determinado como reshít, “primicias”, de la cosecha.

23:11 “Y él mecerá el omer delante de HaShem, a fin de que seáis aceptados; el día siguiente al shabat el sacerdote lo mecerá.”  – El Talmud[10] enseña que aquí se está refiriendo al shabat de la fiesta, es decir el 15 de nisán. Los saduceos enseñaron que se refiere al primer shabat semanal después del sacrificio de pesaj.

23:12 “El mismo día en que meciereis el omer, ofreceréis un cordero de un año sin defecto como ofrenda de ascensión a HaShem”

23:14 “Hasta ese mismo día, hasta que hayáis traído la ofrenda de vuestro Elohim, no comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga tierna. Estatuto perpetuo será para todas vuestras generaciones dondequiera que habitéis”

23:15-16 “Contaréis desde el día que sigue al shabat, desde el día en que trajisteis el omer de la ofrenda mecida; contaréis siete shabats completos. Contaréis cincuenta días hasta el día siguiente al séptimo shabat; entonces presentaréis una ofrenda de espiga tierna a HaShem.”  – En tiempos del segundo templo había dos opiniones en cuanto a la manera de contar el omer, la farisea y la saducea. Los fariseos interpretaron que la primera palabra “shabat” en este texto se está refiriendo al primer shabat de la fiesta de jag hamatsot, panes ázimos, que cae el 15 de nisán cada año, cf. Levítico 23:6-7. También interpretaron que la segunda y tercera palabras shabat de este texto significan “semana”, que es uno de los significados de la palabra shabat. La traducción farisea del texto sería entonces:

“Contaréis desde el día que sigue al shabat (de la fiesta), desde el día en que trajisteis el omer de la ofrenda mecida; contaréis siete semanas completas. Contaréis cincuenta días hasta el día siguiente a la séptima semana; entonces presentaréis una ofrenda de espiga tierna a HaShem.”

Por lo tanto el omer se cuenta, según la tradición farisea, desde el día 16 de nisán cada año. De esta manera shavuot, pentecostés, siempre coincide con el 6 de siván cada año. Esta interpretación es la que predomina hoy en día en el judaísmo tradicional, que es una rama de los fariseos.

Los saduceos interpretaron que la primera palabra shabat se está refiriendo al shabat semanal siguiente al sacrificio de Pesaj, de manera que el omer siempre tenga que ser ofrecido el primer día de la semana. De la misma manera interpretaron la segunda y la tercera palabras “shabat” del texto como una referencia a los shabats semanales. De esta manera Shavuot, Pentecostés, siempre coincidiría con un primer día de la semana.

Los dos grupos tienen argumentos fuertes para afirmar su punto de vista.

Quinta aliyá, 23:23-32

23:27 “Pero el diez de este séptimo mes será el día de expiación; será convocación de santidad para vosotros, y humillaréis vuestras almas y presentaréis una ofrenda encendida a HaShem.”  – Este versículo empieza con un “pero”, en hebreo aj. Rashí dice que es por la distinción entre las personas que se arrepienten y las que no. También podríamos entenderlo como un contraste entre yom kipur y las demás fiestas. Ninguna de las otras fiestas son de expiación, yom kipur sí. En todas las otras fiestas hay alegría, en yom kipur no. En todas las otras fiestas se come, en yom kipur no, etc. Yom kipur constituye una fiesta única en su clase. Por eso se usa la expresión aj, “pero”, al presentar esta fiesta.

Sexta aliyá, 23:33-44

23:39 “Pero el día quince del séptimo mes, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, celebraréis la fiesta de HaShem por siete días, con cese en el primer día y cese en el octavo día.”  – Este versículo también empieza con “pero”. Rashí dice que es porque el sacrificio de paz adicional para la fiesta, musaf, se ofrece incluso si la fiesta cae en shabat.

Otra explicación sería: Como el verso 39 está en contraste con los versículos 37 y 38 que hablan de los sacrificios de todas las fiestas, se puede entender como que sucot constituye algo fuera de lo común en comparación con las demás fiestas. El versículo 40 muestra como hay que traer los arba minim, las cuatro especies, y regocijarse sobremanera delante de HaShem. Es la única fiesta que ordena un regocijo delante de HaShem. De esa manera sucot constituye algo diferente y por eso está la palabra “pero” en el versículo 39.

23:40 “Y el primer día tomaréis para vosotros frutos de árboles hermosos, hojas de palmera y ramas de árboles frondosos, y sauces de río; y os alegraréis delante de HaShem vuestro Elohim por siete días.”  – En sucot hay un mandamiento para recoger cuatro tipos de plantas y alegrarse con ellas delante de HaShem. La Torá no especifica cuáles son todas. La tradición nos ayuda a identificar las cuatro, que son:

  • Etrog – una variedad de la cidra, que se parece a un limón grande.
  • Lulav – palmera datilera.
  • Hadasa – mirto.
  • Aravot – sauce de río.

Hagamos un repaso breve por las ocho fiestas anuales y ver que todas ellas tienen varios aspectos. Los diferentes aspectos son:

  1. Histórico
  2. Agrícola
  3. Social
  4. Profético,
  5. Personal

Pesaj – el 14 del primer mes

  1. Histórico – La salvación de los primogénitos de la muerte.
  2. Agrícola – Primavera.
  3. Social – Todo Israel tiene que tener una parte de un cordero.
  4. Profético,
  5. Personal – Perdón de pecados y liberación de la muerte segunda.

Jag hamatsot – el 15-21 del primer mes

  1. Histórico – La salida de Egipto, cf. Deuteronomio 16:3.
  2. Agrícola – No hay.
  3. Social – Todos comen lo mismo.
  4. Profético, Personal – Santificación del pecado.

Omer reshít – el día después del shabat

  1. Histórico – Entrada en la tierra, cf. Levítico 23:10.
  2. Agrícola – La cosecha de la cebada.
  3. Social – Todos cuentan hasta Shavuot.
  4. Profético,
  5. Personal – Nuevo nacimiento.

Shavuot – 50 días después del omer reshít

  1. Histórico – Entrega de la Torá.
  2. Agrícola – La cosecha del trigo.
  3. Social – Todos se convierten en un solo pueblo y reciben la Torá.
  4. Profético,.
  5. Personal – La llenura e inmersión en el Espíritu de Santidad. La Torá en el corazón. Capacitación para servir en el ministerio de Malki-Tsedek.

Yom teruá – el 1er día del séptimo mes

  1. Histórico – Creación de Adam. (¿?)
  2. Agrícola – No hay.
  3. Social – Todos tienen que oír el shofar.
  4. Profético,
  5. Personal – La resurrección y transformación de los fieles.

 

Yom kipur – el 10 del séptimo mes

  1. Histórico – Moshé obtuvo el perdón por el pecado del becerro de oro.
  2. Agrícola – No hay.
  3. Social – Todos tienen que ayunar.
  4. Profético, mesiánico – Mashíaj pone sus pies en el monte de los Olivos, los malvados serán exterminados de la tierra de Israel.
  5. Personal – Todo Israel regresa a la tierra de Israel.

Sucot – el 15-21 del séptimo mes

  1. Histórico – El paso por el desierto.
  2. Agrícola – Fin de la cosecha y la recolección del verano.
  3. Social – Todos tienen que estar alegres y habitar en una sucá.
  4. Profético, Personal – Disfrute

Sheminí atseret – el 22 del séptimo mes

  1. Histórico – No hay.
  2. Agrícola – No hay.
  3. Social – No hay.
  4. Profético, mesiánico – Nuevos cielos y nueva tierra en el octavo milenio. La nueva Jerusalén será la morada definitiva de la Novia. La Torá es cambiada. La justicia eterna es introducida.
  5. Personal – Disfrutar como Novia, amigos de la novia y ciudadanos del reino en la nueva creación restaurada.

Vamos a presentar tres maneras de interpretar este texto:

 

Séptima aliyá, 24:1-23

 

24:22 “Habrá una misma ley para vosotros; será tanto para el forastero como para el nativo; porque yo soy HaShem vuestro Elohim”  – No todos los mandamientos de la Torá aplican a todos los hijos de Israel y a los conversos, pero la misma Torá aplica a ambos grupos. No hay una Torá para el israelita nativo y otra para el prosélito.

Los que no son de Israel, los hijos de Noaj, no tienen que cumplir la Torá de la misma manera que un israelita, sino sólo unos cuantos mandamientos que están en la Torá.

24:23 “Moshé entonces habló a los hijos de Israel, y ellos sacaron fuera del campamento al que había maldecido, y lo apedrearon. Los hijos de Israel hicieron tal como HaShem había mandado a Moshé.”  – El procedimiento para la lapidación debería ser el siguiente: Empujar al condenado desde un lugar alto para aliviar su dolor, tirarle piedras, colgar el cadáver y enterrarlo antes de la caída del sol.

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 263 – 325 de los 613.

 

  1. Prohibición para un cohén normal de volverse impuro por difuntos, excepto por algunos miembros de su familia especificados en la Torá, Levítico 21:1.
  2. Precepto para un cohén normal de volverse impuro por algunos miembros de su familia especificados por la Torá, y para un Israel de hacer luto por un pariente cercano, Levítico 21:3.
  3. Prohibición para un cohén impuro por un día de servir en el Santuario hasta la puesta del sol, Levítico 21:6.
  4. Prohibición para un cohén casarse con una mujer ilícita, Levítico 21:7.
  5. Prohibición para un cohén casarse con una mujer profanada, Levítico 21:7.
  6. Prohibición para un cohén de casarse con una mujer divorciada, Levítico 21:7.
  7. Precepto de consagrar la descendencia de Aharón el Cohén, Levítico 21:8.
  8. Prohibición para el Cohén Gadol (Gran Sacerdote) de entrar bajo el mismo techo debajo del cual se halle un difunto, Levítico 21:11.
  9. Prohibición para el Cohén Gadol (Gran Sacerdote) de volverse impuro por cualquier difunto, Levítico 21:11.
  10. Precepto para el Cohén Gadol (Gran Sacerdote) de sólo tomar como esposa a una mujer virgen, Levítico 21:13.
  11. Prohibición para el Cohén Gadol (Gran Sacerdote) de casarse con una viuda, Levítico 21:14.
  12. Prohibición para el Cohén Gadol (Gran Sacerdote) de tener relaciones sexuales con una viuda, Levítico 21:15.
  13. Prohibición para un cohén que tenga un defecto físico de servir en el Santuario, Levítico 21:17.
  14. Prohibición para un cohén que tenga un defecto físico temporal de servir en el Santuario, Levítico 21:21.
  15. Prohibición para un cohén que tenga un defecto físico de entrar en el Templo, Levítico 21:23.
  16. Prohibición para un cohén en estado de impureza de servir en el Templo, Levítico 22:2.
  17. Prohibición para un cohén en estado de impureza de comer alimentos consagrados (terumá), Levítico 22:4.
  18. Prohibición para un individuo que no sea cohén de comer alimentos consagrados (terumá), Levítico 22:10.
  19. Prohibición para el esclavo temporal o permanente de un cohén de comer alimentos consagrados (terumá), Levítico 22:10.
  20. Prohibición para un incircunciso de comer alimentos consagrados (terumá), (carece de fuente explícita; se aprende por kal vajómer).
  21. Prohibición para una mujer profanada de comer alimentos consagrados, Levítico 22:12.
  22. Prohibición de comer alimentos de los cuales no se separó la porción separada (terumá) y el diezmo (maaser), Levítico 22:15.
  23. Prohibición de consagrar animales con defectos para las ofrendas, Levítico 22:20.
  24. Precepto de que un animal para ofrenda sea físicamente íntegro, Levítico 22:21.
  25. Prohibición de provocar un defecto a un animal consagrado, Levítico 22:21.
  26. Prohibición de rociar la sangre de un animal defectuoso en el Altar, Levítico 22:22.
  27. Prohibición de degollar un animal con defectos para ofrendas, Levítico 22:22.
  28. Prohibición de quemar los emurim (partes designadas) de un animal con defectos en el Altar, Levítico 22:22.
  29. Prohibición de castrar a cualquier ser vivo, Levítico 22:24.
  30. Prohibición de ofrecer una ofrenda con defecto traída por un gentil, Levítico 22:25.
  31. Precepto de que una ofrenda animal tenga por lo menos ocho días de nacida, Levítico 22:27.
  32. Prohibición de degollar a un animal y a su cría el mismo día, Levítico 22:28.
  33. Prohibición de profanar el Nombre divino, Levítico 22:32.
  34. Precepto de santificar el Nombre divino, Levítico 22:32.
  35. Precepto de descansar el primer día de pésaj, Levítico 23:7.
  36. Prohibición de realizar labores el primer día de pésaj, Levítico 23:7.
  37. Precepto de ofrecer ofrendas los siete días de pésaj, Levítico 23:8.
  38. Precepto de descansar el séptimo día de pésaj, Levítico 23:8.
  39. Prohibición de realizar labores el séptimo día de pésaj, Levítico 23:8.
  40. Precepto de ofrecer la ofrenda del ómer el segundo día de pésaj, Levítico 23:10-11.
  41. Prohibición de comer pan de la nueva cosecha de granos hasta el 16 de nisán, Levítico 23:14.
  42. Prohibición de comer grano tostado (kalí) de la nueva cosecha hasta el 16 de nisán, Levítico 23:14.
  43. Prohibición de comer grano carnoso (carmel) hasta el fin del 16 de nisán, Levítico 23:14.
  44. Precepto de contar el ómer, Levítico 23:15.
  45. Precepto de ofrecer una ofrenda del trigo nuevo en shavuot, Levítico 23:16.
  46. Precepto de descansar en shavuot, Levítico 23:21.
  47. Prohibición de realizar labores en shavuot, Levítico 23:15-16.
  48. Precepto de descansar en yom teruá, Levítico 23:24.
  49. Prohibición de realizar labores en yom teruá, Levítico 23:24-25.
  50. Precepto de ofrecer la ofrenda de musaf en yom teruá, Levítico 23:24-25.
  51. Precepto de ayunar el 10 de tishrí, Levítico 23:27.
  52. Precepto de la ofrenda de musaf el 10 de tishrí, Levítico 23:27.
  53. Prohibición de realizar labores el 10 de tishrí, Levítico 23:27.
  54. Prohibición de comer o beber el 10 de tishrí, Levítico 23:29.
  55. Precepto de descansar el 10 de tishrí, Levítico 23:32.
  56. Precepto de descansar el primer día de sucot, Levítico 23:35.
  57. Prohibición de realizar labores el primer día de sucot, Levítico 23:34-35.
  58. Precepto de ofrecer las ofrendas de musaf todos los días de sucot, Levítico 23:36.
  59. Precepto de descansar el octavo día de sucot, Levítico 23:36.
  60. Precepto de la ofrenda de musaf en el octavo día de sucot (sheminí atséret), Levítico 23:36.
  61. Prohibición de realizar labores el octavo día de sucot, Levítico 23:36.
  62. Precepto de tomar el lulav (rama de palmera datilera) el primer día de sucot, Levítico 23:40.
  63. Precepto de residir en una suká (choza) los siete días de sucot, Levítico 23:42.

 

[1]       Strong H5315 nephesh, neh’-fesh, From H5314; properly a breathing creature, that is, animal or (abstractly) vitality; used very widely in a literal, accommodated or figurative sense (bodily or mental): – any, appetite, beast, body, breath, creature, X dead (-ly), desire, X [dis-] contented, X fish, ghost, + greedy, he, heart (-y), (hath, X jeopardy of) life (X in jeopardy), lust, man, me, mind, mortality, one, own, person, pleasure, (her-, him-, my-, thy-) self, them (your) -selves, + slay, soul, + tablet, they, thing, (X she) will, X would have it.

[2]       Bereshit Rabá 85:10; Targum Yonatán Bereshit 38:10; Sefer HaYashar.

[3]       Vayikrá Rabá 26:8.

[4]       Biur HaMikdash 8:17.

[5]       Sanhedrín 74b.

[6]       Strong H4150 mô‛êd  mô‛êd  mô‛âdâh, mo-ade’, mo-ade’, mo-aw-daw’, From H3259; properly an appointment, that is, a fixed time or season; specifically a festival; conventionally a year; by implication, an assembly (as convened for a definite purpose); technically the congregation; by extension, the place of meeting; also a signal (as appointed beforehand): – appointed (sign, time), (place of, solemn) assembly, congregation, (set, solemn) feast, (appointed, due) season, solemn (-ity), synagogue, (set) time (appointed).

Strong H3259 yâ‛ad, yaw-ad’, A primitive root; to fix upon (by agreement or appointment); by implication to meet (at a stated time), to summon (to trial), to direct (in a certain quarter or position), to engage (for marriage): – agree, (make an) appoint (-ment, a time), assemble (selves), betroth, gather (selves, together), meet (together), set (a time).

[7]       Strong H4744 miqrâ, mik-raw’, From H7121; something called out, that is, a public meeting (the act, the persons, or the palce); also a rehearsal: – assembly, calling, convocation, reading.

[8]       Strong H7121 qârâ’, kaw-raw’, A primitive root (rather identical with H7122 through the idea of accosting a person met); to call out to (that is, properly address by name, but used in a wide variety of applications): – bewray [self], that are bidden, call (for, forth, self, upon), cry (unto), (be) famous, guest, invite, mention, (give) name, preach, (make) proclaim (-ation), pronounce, publish, read, renowned, say.

[9]       Strong H6944 qôdesh, ko’-desh, From H6942; a sacred place or thing; rarely abstractly sanctity: – consecrated (thing), dedicated (thing), hallowed (thing), holiness, (X most) holy (X day, portion, thing), saint, sanctuary.

[10]     Menajot 66a.

Entendiendo Lag B’Omer

ט׳ באייר ה׳תשע״ה (April 28, 2015) por  
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EntendiendoLagBOmer

Entendiendo Lag B’Omer

En Israel, meses antes de la llegada del festival de Lag B’Omer –el día 33 del Omer, los 49 días que hay entre Pesaj y Shavuot— uno puede ver a niños y adolescentes llevando a las rastras todo tipo de combustibles, desde árboles caídos a sillas rotas y colchones viejos. ¿Su destino? El terreno baldío más cercano, en donde apilan sus “atesoradas posesiones” hasta alturas imposibles y esperan con mucha ansiedad hasta la noche de Lag B’Omer, muy posiblemente su noche favorita del año, en la que convierten estas pilas de desechos en enormes fogatas. Pregúntale a cualquiera para qué son las fogatas, y te dirán que son en celebración de Rabí Shimón bar Iojai, un gran sabio que vivió y enseñó aproximadamente medio siglo después de la destrucción del Segundo Templo.

¿Qué hay detrás de esta enigmática festividad de Lag B’Omer? ¿Qué es tan especial sobre el día 33 del Omer? ¿Y quién fue Rabí Shimón, con quien Lag B’Omer está íntimamente vinculado, y por qué lo celebramos? ¿Y por qué las fogatas?

Un Poco de Ambientación

Los primeros 33 días del Omer son observados como un período de duelo. No nos cortamos el pelo, no celebramos bodas ni escuchamos música instrumental. ¿De qué se trata el duelo?

Rabí Akiva, el gigante sabio de la Mishná, ejerció una poderosa influencia sobre los eruditos de Torá de su época, tanto así que llegó a tener 24.000 discípulos. Los miembros de este grupo de discípulos eran grandiosos, pero tenían un defecto: Ellos no se demostraban entre sí el amor y el respeto adecuado. La trágica consecuencia de esta falta fue una epidemia breve pero catastrófica que cobró la vida de todos estos estudiantes – los 24.000. El período durante el que la epidemia tuvo lugar fue durante los primeros 32 días del Omer.

Para tener una mejor idea del impacto para la posteridad que esta tragedia tuvo en el pueblo judío, considera los hechos siguientes: Toda la Torá que poseemos y estudiamos hoy, con todas sus interpretaciones, perspectivas, dimensiones y aplicaciones, es la Torá de Rabí Akiva. Si bien la Torá Oral siempre existió, cada personalidad de Torá que se sumerge a sí misma en la Torá, le agrega a la Torá su propio entendimiento y sabor, enriqueciendo de esta forma la Torá que será pasada a la generación siguiente. Como veremos a continuación, la Torá que tenemos hoy fue transmitida por Rabí Akiva a través de cinco estudiantes, a quienes les enseñó después de la pérdida de su primer grupo de 24.000 discípulos.

La Torá que estudiamos hoy en día es infinita. Uno puede estudiar durante toda la vida y no “terminarla”. Pero no está completa. Hay áreas y dimensiones enteras de la Torá que no están exploradas satisfactoriamente, hay mucha discusión y hay muchas áreas de confusión. Todo esto podría haber sido diferente si hubiésemos recibido toda la Torá de Rabí Akiva, como fue asimilada e interpretada por 24.000 discípulos, junto con sus perspectivas y entendimientos únicos. La muerte del primer grupo de estudiantes resultó esencialmente en que recibimos sólo una fracción de la Torá de Rabí Akiva. En lugar de su completo engrandecimiento a través de 24.000 seres humanos grandiosos, sólo tenemos las interpretaciones de cinco.

Estamos haciendo duelo por las dimensiones perdidas de la Torá.

No lamentamos tan grandiosamente las vidas que fueron truncadas, después de todo, ¡hoy no hubiesen estado vivos incluso si hubiesen tenido vidas largas! En cambio, lo que lamentamos es la pérdida de dimensiones de la Torá, la pérdida de mundos de Torá. Hacemos duelo por nuestra incapacidad de conectarnos completamente con la Torá, algo que fue originado por esa pérdida.

Necesidad de Unos a Otros

Es importante destacar que la muerte del primer grupo de estudiantes fue el resultado de la falta de amor y respeto entre ellos. La Torá Oral sólo puede existir a causa de su continua absorción e incorporación de nuevas perspectivas, interpretaciones y aplicaciones. Estos nuevos descubrimientos son únicamente de quienes los descubren, pero luego se convierten en el legado de todo el pueblo judío. La Torá sólo se completa cuando es mejorada por cada uno de los judíos. Ningún judío puede por sí mismo, sin importar lo listo, talentoso o avanzado que sea, alcanzar la totalidad de la Torá. Por lo tanto, un prerrequisito para conectarse completamente con la Torá es la capacidad de apreciar la contribución del otro. Así como establecen nuestros sabios: “¿Quién es sabio?” Y responden: “Quien aprende de todas las personas” (Ética de los Padres, 4:1).

El día 33 del Omer significó un nuevo período en la vida de Rabí Akiva. Murieron sus primeros discípulos, y estableció un nuevo grupo para su legado. Este grupo consistió de cinco sabios. Sus nombres fueron Rabí Meir, Rabí Yehudá, Rabí Eleazar, Rabí Nejemia y Rabí Shimón bar Iojai. Todos estos nombres son familiares para cualquier estudiante de Mishná o Talmud, pero el más prominente entre ellos es el sabio Rabí Shimón, sobre quien aprenderemos más a continuación (Hay una opinión que dice que Rabí Shimón murió, más adelante, en el día 33 del Omer, y que por lo tanto celebramos su memoria ese día).

Si estos cinco estudiantes nuevos pudieron sobrevivir y mantener viva la cadena, tiene que haber habido una diferencia cualitativa entre ellos y los primeros discípulos de Rabí Akiva. Si el primer grupo falló en sus relaciones interpersonales, el segundo grupo aparentemente pudo rectificar ese defecto. Al igual que lamentamos las dimensiones de Torá que se perdieron debido a la falta de apreciación de los unos por los otros, también debemos celebrar las dimensiones ganadas que fueron posibles gracias a la devoción de los unos por los otros.

Todo esto ocurrió específicamente durante el Omer, el período que conduce a nuestra celebración de la recepción de la Torá en el Monte Sinaí. Esto se debe a que “prepararnos para recibir la Torá” tiene que ver principalmente con la integración del pueblo judío. Dios no me dio la Torá a mí, ni a ti ni a ningún otro individuo. Se la dio al pueblo judío como un todo. Quien no puede ubicarse dentro del contexto del pueblo judío no puede conectarse con el regalo divino de la Torá.

Entonces, en un nivel más profundo, lamentamos esa parte de nosotros mismos que se rehúsa a reconocer el hecho de que otra persona pueda tener algo valioso para aportar a nuestras vidas o a nuestro entendimiento de la Torá. Una vez que hayamos internalizado la profundidad de la destrucción que esta tendencia negativa nos causa, estaremos listos para comenzar de nuevo con una fresca consciencia de la grandeza de nuestros pares y conocidos. En ese momento estaremos listos para celebrar nuestra integración en la totalidad del pueblo judío y para utilizar esa completitud como base para entender la Torá.

En adición, estaremos listos para celebrar el restablecimiento del legado de Rabí Akiva, que es lo que nos sustenta en nuestro compromiso con el estudio de Torá y con su observancia hasta este día. Rabí Akiva estaba destinado a ser el hombre que transmitiría la Torá para la posteridad. De no haber sido por este restablecimiento, no habría Torá.

Rabí Shimón bar Iojai

Es significativo que fue Rabí Shimón, el discípulo más prominente de Rabí Akiva, quien aseguró la inmortalidad de la cadena de transmisión de la Torá Oral. En una discusión registrada en el Talmud (Shabat 138a), unos sabios mencionaron la opinión de que la Torá estaba destinada a ser olvidada. Rabí Shimón dijo: “¡Dios no quiera que la Torá sea olvidada alguna vez!” Respaldó su opinión con un versículo de la Torá: “Porque (la Torá) no será olvidada de la boca de la progenie de los judíos” (Hasta hoy en día, los visitantes de la tumba de Rabí Shimón, ubicada en medio de las imponentes montañas del norte israelí, son recibidos por este mismo versículo pintado en la entrada del edificio conmemorativo).

Como relata el Talmud (Gitin 67a), Rabí Shimón fue el miembro del grupo que mejor internalizó las lecciones de su gran mentor. Fue él, con sus enseñanzas, quien reveló las profundidades internas de la Torá y destrabó los secretos de sus dimensiones más profundas. Estas enseñanzas sirvieron posteriormente como la base del Zohar, el principal libro de cábala, es decir de los aspectos ocultos de la Torá.

Una vez, cuando los estudiantes de Rabí Shimón se reunieron frente a él para una lección, su mentor notó el buen humor entre ellos y la ausencia de tensiones. Luego remarcó: “Es porque mantienen una atmósfera de amor y hermandad que han ameritado ser los participantes en la revelación de los secretos de la Torá”. Por medio de su amor y preocupación por los demás alcanzaron un nivel de unidad que les dio un enorme poder para penetrar en las profundidades de los ámbitos internos de la Torá.

Lag B’Omer es un tiempo para reforzar nuestra unidad, específicamente mientras nos esforzamos en alcanzar las máximas profundidades de la Torá, y un tiempo para desarrollar una apreciación de que el estudio de Torá –y todo el servicio Divino— es un esfuerzo conjunto. Cuanto más aprendamos a apreciar esto, más los manantiales de la Torá –y nuestras propias almas— se abrirán para nosotros.

Volviendo a las fogatas, el libro que presenta sistemáticamente las enseñanzas de Rabí Shimón es llamado el Zohar. “Zohar” significa “brillo” o “luminiscencia”. El libro es llamado así porque sus enseñanzas iluminan la oscuridad y la confusión de este mundo y sirven como un faro con el cual navegar por las vicisitudes de la vida. Y el Zohar se refiere al mismo Rabí Shimón como “Botzina Kadisha”, o la “Lámpara Sagrada”. En Lag B’Omer, honramos su memoria encendiendo velas o fogatas, simbolizando la luz provista por el eterno fuego de la Torá, y en particular de sus dimensiones internas, que fueron reveladas por Rabí Shimón.

Parashá 30 Kedoshim

ט׳ באייר ה׳תשע״ה (April 28, 2015) por  
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30 Kedoshim

Parashá 30 Kedoshim

Levítico 19:1 – 20:27

Aliyás de la Torá:

  1. 19:1-14
  2. 19:15-22
  3. 19:23-32
  4. 19:33-36
  5. 20:1-7
  6. 20:8-22
  7. 20:23-27
  8. Maftir: 20:25-27

Haftará: Amós 9:7-15 (A); Ezequiel 20:2-20 (S)

Kedoshim

Significa “santos”.

Comentarios

Primera aliyá, 19:1-14

19:2     “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: “Seréis santos porque yo, HaShem vuestro Elohim, soy santo.”  – Según el Midrash,[1] este texto muestra que cuando Moshé transmitió la Torá al pueblo de Israel no solía reunir a toda la congregación de una vez. Por regla general Moshé se reunió primero con su hermano Aharón y le transmitió de manera profunda todo lo que había recibido de HaShem. Luego Aharón se sentó a la mano derecha de Moshé. Después vinieron los dos hijos de Aharón, Elazar e Itamar, y Moshé repetía las enseñanzas a ellos según su nivel de comprensión. Ellos luego se sentaron cerca de su padre Aharón y su tío Moshé. Después fue repetido el mismo pasaje de la Torá a los ancianos de Israel según su nivel de comprensión y finalmente Moshé repitió toda la enseñanza a todos los varones del pueblo. Este fue el procedimiento normal para transmitir la Torá al pueblo. Moshé, por lo tanto, escuchó la misma lección cinco veces, una vez directamente de HaShem y cuatro veces de su propia boca.

Pero en esta ocasión Moshé recibe la orden de convocar a toda la asamblea, inclusive las mujeres y los niños. La razón para hacerlo fue que esta sección contiene muchísimas leyes que tienen que ver con todo el pueblo y, según Rashí, porque la mayor parte de las leyes esenciales de la Torá dependen de esta Parashá. Por ejemplo, en esta sección se encuentra la ley general de amar al prójimo como a sí mismo. También se puede encontrar mandamientos muy similares a las diez palabras que fueron pronunciadas ante todo el pueblo en Sinai.[2] En total hay 51 mandamientos en esta corta Parashá.

Este versículo también nos enseña que la santidad no es solamente para los sacerdotes y levitas, sino para toda la congregación de los hijos de Israel. La santidad consiste en ser apartado de las costumbres que son practicadas por los pueblos que están alejados de HaShem y dedicarse a Él en obediencia a Sus mandamientos.

19:3     “Un hombre ha de reverenciar a su madre y a su padre. Y guardaréis mis shabats; yo soy HaShem vuestro Elohim.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “reverenciar” es yaré,[3] y significa “temer”, “reverenciar”. Hay una diferencia entre este mandamiento y el de Éxodo 20:12 donde está escrito:

“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que HaShem tu Elohim te da.”

La palabra hebrea que ha sido traducida como “honrar” es kavad,[4] que significa “ser pesado”, “ser rico”, “tener honra”, “ser una carga”. En Éxodo 20 está escrito que debemos honrar a nuestro padre y a nuestra madre, y en Levítico 19 está escrito que debemos temer a nuestra madre y a nuestro padre. No es lo mismo honrar que temer. Honrar a los padres no sólo tiene que ver con mostrarles respeto sino también darles los bienes materiales que necesitan y satisfacer todas sus necesidades cuando estén en apuros.

En el texto de Éxodo aparece primero el padre y luego la madre en referencia a la honra, pero en el texto de Levítico aparece primero la madre y luego el padre en referencia al temor, o a la reverencia. ¿Por qué aparece primero la madre y luego el padre en este texto? ¿Se debe temer más a la madre que al padre?

Vamos a dar dos explicaciones a esto. Por regla general, es más fácil temer, en el sentido de respetar y reverenciar, al padre, por su forma masculina de ser, que la madre. El niño tiende a aprovecharse de la dulzura y el carácter suave de la madre. Es más fácil faltar el respeto a la madre que al padre. Por esto la Torá pone la madre primero, para que no dejemos de mostrarle respeto a nuestras madres, sino respetar a los dos padres por igual.

Sin embargo, al mirar el contexto vemos que hay una escala de reverencia, madre, padre y HaShem. Es una escala invertida de autoridad. Según este orden, el niño va aprendiendo durante el desarrollo de su vida quién está por encima de él. Primero aprende a temer a la madre, que es la que más tiempo se dedica a él durante sus primeros años de vida. Luego el niño aprende a reverenciar a su padre y finalmente aprende a reverenciar a HaShem.

Este texto nos enseña que una manera de mostrar respeto a HaShem es guardar el shabat. El judío que no guarda el shabat no teme a HaShem. El no judío que teme a HaShem guarda el shabat según el nivel que escoge para su vida.

Respetar a los padres implica, entre otras cosas, que un hijo no puede contradecir las palabras de ellos. Tampoco puede decir: “Lo que dice mi padre es correcto”. Si los padres tienen sillas reservadas para ellos un hijo no debe sentarse en ellas.

El texto hebreo dice literalmente: “Un hombre…” Esto nos enseña que el varón casado está más comprometido con sus padres que la mujer casada. Una mujer casada no está obligada a obedecer a sus padres cuando su marido diga algo contrario. En el momento de su boda, la mujer pasa de estar bajo la autoridad de su padre a estar bajo la autoridad de su esposo.

19:4     “No os volváis a los ídolos, ni hagáis para vosotros dioses de fundición; yo soy HaShem vuestro Elohim.”  – La raíz de la palabra que ha sido traducida como “volváis” es paná,[5] y significa “encarar”, “volverse a”, “mirar hacia”. Esto implica que está prohibido mirar con curiosidad y asombro a los ídolos y a las estatuas. Según Rambam,[6] en la práctica también implica que está prohibido leer cualquier libro, escuchar conferencias o involucrarse en cultos, religiones o filosofías que sean extraños a la Torá.

Este texto también nos enseña que está prohibido hacer viajes turísticos para contemplar las ruinas de los templos mayas en Centroamérica, los pirámides en Egipto, la iglesia Notre Dam en Paris, los templos budistas en Asia y el templo Bahai en Haifa o cualquier otro lugar de culto pagano. Cuando una persona admira o mira con asombro a los edificios y las imágenes de los dioses paganos se hace culpable de quebrantar este mandamiento.

“ni hagáis para vosotros dioses de fundición” – Está prohibido fabricar ídolos, incluso para los no judíos. Esto incluye la prohibición de comerciar con estatuas idolátricas, santos católicos, crucifijos, budas y demás objetos de culto pagano. También está prohibido a un israelita sacar beneficio económico de la idolatría de los gentiles.

19:10 “Tampoco rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; lo dejarás para el pobre y para el forastero. Yo soy HaShem vuestro Elohim”  – La Torá enseña que hay que tratar a los pobres de manera favorable. HaShem tiene un corazón muy sensible a las necesidades de los débiles y nos ordena ayudar de forma práctica y económica a los necesitados.

19:11 “No hurtaréis, ni engañaréis, ni os mentiréis unos a otros.”  – Este hurto tiene que ver con objetos materiales. Como hay más de un mandamiento que prohíbe el hurto, se entiende que los dos están hablando de dos cosas diferentes. El primer mandamiento contra el hurto se encuentra en las diez palabras, como está escrito en Éxodo 20:15:

 

“No hurtarás.”

 

Como la infracción voluntaria de la mayoría de los mandamientos que están en las diez palabras trae la pena de muerte, también se interpreta que el hurto del cual se está hablando allí no es el hurto de las cosas, sino de las personas, con otras palabras, del secuestro. El secuestro es un delito que merece la pena capital, como está escrito en Éxodo 21:16:

 

“El que secuestre a una persona, ya sea que la venda o sea hallada en su poder, ciertamente morirá.”

 

Así que, en Levítico 19 se habla del hurto de los objetos. Está prohibido apropiarse de cualquier cosa que sea de otra persona. Yaakov vivía con su suegro durante 20 años y cuando salió de allí podía testificar que no había tomado absolutamente nada de lo que pertenecía a Laván, como está escrito en Génesis 31:37:

 

“Aunque has buscado en todos mis enseres, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo delante de mis parientes y de tus parientes para que ellos juzguen entre nosotros dos.”

 

Esta actitud muy cuidadosa que había en nuestro padre Yaakov de no llevar nada de la casa de Laván, ni siquiera una cucharita o una aguja para coser, es un buen ejemplo para todos nosotros.

 

Como HaShem está dando el tiempo a cada persona, el tiempo es algo que cada uno tiene que administrar correctamente y no perder. Por lo tanto está prohibido tomar el tiempo de una persona sin su permiso. Fulano se acerca a Mengano, que es un hombre muy ocupado, y le pide cinco minutos para hablar. Mengano accede y está dispuesto a darle cinco minutos de su precioso tiempo, pero Fulano no respeta los cinco minutos sino que sigue hablando y hablando, sin ser consciente de que no solamente está pervirtiendo su propia palabra, sino realmente está hurtando el tiempo de Mengano.

Otra forma de hurtar es llegar tarde a una cita. El que llega tarde está hurtando el tiempo precioso de las personas que le están esperando. Si uno llega tarde y no cumple con su compromiso para llegar a cierta hora, no solamente ha corrompido su palabra, sino también ha hurtado el tiempo de los demás.

Otra manera de hurtar es trabajar con negligencia. Si el patrón ha contratado a un obrero para trabajar, ese obrero es digno de su salario si trabaja. Pero si es negligente en su trabajo, o toma pausas sin permiso, está hurtando de su patrón. ¿Cómo luego tiene conciencia para cobrar por un tiempo que no ha trabajado, o por un trabajo que ha sido hecho de mala manera? Un hombre santo trabaja igual cuando el jefe está presente que cuando no está. Si alguien necesita un jefe que le vigile para que trabaje bien y no tome pausas innecesarias en su trabajo, es un ladrón.

 

En esta escritura el mandamiento de no hurtar está escrito de forma plural. Esto nos enseña que cualquiera que sepa de un hurto y no diga nada, también es culpable. El que no habla se convierte en un compañero del que pecó.

 

19:12 “Y no juraréis en falso por mi nombre, profanando así el nombre de tu Elohim; yo soy HaShem.”  – El contexto habla del dinero. Cuando una persona hurta, tiende a esconder su delito engañando al prójimo, cf. v. 11. Si no se arrepiente tiende a mentir. Puede tratarse de un depósito confiado o algo prestado que la persona niegue haber recibido. Es posible que también llegue a jurar en falso por el nombre de HaShem delante de una corte de justicia, beit din, diciendo que no se apropió de los bienes del otro. Es un delito grave jurar algo por el nombre de HaShem que no es verdadero.

Rashí señala que cuando este texto dice: “no juraréis en falso por mi nombre” se está refiriendo a cualquiera de los nombres de Elohim, puesto que en Éxodo 20:7 sólo se refiere al Nombre sagrado.

19:13 “No defraudarás a tu prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana.”  – La Torá sigue hablando del dinero. Aquí hay tres prohibiciones acerca de tomar o retener el dinero del otro. La primera implica no tomar ventaja de una posición favorable para retener el dinero del otro. Por ejemplo, si alguien debe dinero a otro, no podrá retenerlo haciendo excusas, o utilizando trucos para seguir reteniéndolo.

La segunda prohibición implica no robar en público con violencia, en contraste con el versículo 11 donde se está refiriendo al hurto que se hace en secreto.

La tercera prohibición implica no demorar el pago de un obrero, más tiempo de lo acordado. Ese delito es considerado como si se tomara el alma del trabajador.

Al ver tantas prohibiciones en contra del hurto entendemos la gravedad de este pecado en los ojos de HaShem. El hurto produce maldición para el que lo practica, como está escrito en Zacarías 5:1-4:

 

“Alcé de nuevo mis ojos y miré, y he aquí un rollo que volaba. Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: Veo un rollo que vuela; su longitud es de veinte codos y su anchura de diez codos. Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; ciertamente todo el que roba será destruido según lo escrito en un lado, y todo el que jura será destruido según lo escrito en el otro lado. La haré salir–declara HaShem de los ejércitos– y entrará en casa del ladrón y en casa del que jura por mi nombre en falso; y pasará la noche dentro de su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus piedras.”

 

19:14 “No maldecirás al sordo, ni pondrás tropiezo delante del ciego, sino que tendrás temor de tu Elohim; yo soy HaShem.”  – Hay una relación entre no maltratar al minusválido, el sordo y el ciego, y el temor a HaShem. Por un lado significa que al maltratar a los débiles se está maltratando a HaShem que los ha creado. Por otro lado tiene que ver con una actitud de desprecio en el corazón que sólo HaShem conoce. Está prohibido menospreciar al débil en el corazón, aprovecharse de él, burlarse de él o fastidiarle. Por eso dice “y temerás a tu Elohim”. HaShem ve la actitud secreta del corazón de cada uno. Y si alguien teme a HaShem no va a pensar mal de los que sufren algún desperfecto.

Si interpretamos este texto en el nivel remez, alegórico, aprendemos que poner tropiezo delante de un ciego también puede significar dar un consejo malo al ignorante. El temor de Elohim es un antídoto contra este delito. El que sabe que HaShem conoce sus pensamientos no va a aprovecharse de un ignorante para su propio beneficio o para producirle daño.

 

Segunda aliyá, 19:15-22

 

19:15 “No haréis injusticia en el juicio; no favorecerás al pobre ni honrarás al grande, sino que con justicia juzgarás a tu prójimo.”  – Este texto no está hablando a cualquier ciudadano en Israel, sino a los jueces. El ciudadano no tiene el derecho de juzgar a su prójimo

 

El texto de Levítico 19:15 nos enseña que la Torá fue escrita, en primer lugar, para los jueces de Israel. Un juez no puede favorecer a un pobre por compasión si ha cometido un delito. El estado social no puede cambiar la justicia. De la misma manera está prohibido para un juez honrar a un hombre que es grande, en el sentido de rico. Si él cambia su conducta o su sentencia ante un rico por el hecho de que tiene dinero o porque pudiera tener el poder para hacerle daño, es un juez perverso. Esa actitud también está prohibida entre los ciudadanos. Si honramos a una persona rica solamente por su estado económico, y no damos el mismo honor al que es pobre, cometemos pecado y hacemos acepción de personas.

 

“con justicia juzgarás a tu prójimo” – Esto puede entenderse de varias maneras. Primero en el nivel peshat, simple, como hemos mencionado antes, de manera que un juez no puede tener en cuenta el estado económico del procesado a la hora de dictar sentencia. Esta oración serviría para reafirmar lo antes dicho.

La segunda manera de interpretación de este texto es que el procesado debe ser considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario con pruebas y testigos.

Una tercera manera de entender sería que, en el caso de duda de la conducta de una persona, se debe interpretar su conducta de la manera más benévola, por no saber exactamente las razones y los motivos detrás de ese comportamiento dudoso que se parece a una conducta pecaminosa.

 

Nunca juzgues una persona sin haber estado en su situación. El que es benévolo en su manera de tratar a su prójimo, recibirá un juicio más misericordioso.

 

19:16 “No andarás de chismoso entre tu pueblo; no te quedarás quieto ante la sangre de tu prójimo; yo soy HaShem.”  – El chismoso es el que escucha un mal informe de otro y lo pasa a un tercero y luego se dirige al que fue calumniado y le revela lo que se dijo de él. Aunque sea cierto lo que se ha transmitido, se considera como chisme, en hebreo rejilut, y está prohibido por la Torá.

La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “quedarás quieto” es amad,[7] y significa “estar de pie”, “estar quieto”. Entonces el sentido de esta oración es que no se puede quedar quieto ante el peligro de muerte de un ser humano, judío o no, si uno tiene la posibilidad de salvarle. La vida humana es tan valiosa que está permitido quebrantar casi todos los demás mandamientos para salvar una sola alma. Sin embargo, en el caso de que su propia vida esté en peligro, no hay obligación para ayudar al otro.

Esto también implica que está prohibido quedarse callado si uno puede testificar a favor de otro para salvarle de una condena ante el beit din.

 

19:17 “No odiarás a tu compatriota en tu corazón; ciertamente reprenderás a tu prójimo, y no portarás pecado a causa de él.”  – El odio en secreto está prohibido. Hay personas que nos caen mal sin que haya una razón lógica que explique por qué. Simplemente no nos gustan. En esos casos es importante no dejar lugar a ese sentimiento engañoso del corazón, sino tomar una decisión de amar al prójimo a pesar de que no nos caiga bien. Con estas personas HaShem nos está poniendo a prueba para ver si estamos dispuestos a amar sin tener sentimientos favorables hacia el prójimo. El amor no es simplemente una emoción, es una decisión de ser benévolo con el prójimo, incluso sin que me dé algo beneficioso a cambio.

El mandamiento de reprender al prójimo es uno de los más difíciles. A nadie nos gusta reprender ni ser reprendido. La carne dentro de nosotros es muy orgullosa y no acepta una corrección, especialmente si viene de uno que es semejante o inferior a nosotros. Sin embargo, es importante tomar en serio este mandamiento para vigilar sobre el bienestar de nuestros hermanos en la fe. Una persona madura y espiritual aprecia una reprensión dada en su justo momento porque sabe que puede equivocarse fácilmente aunque sea madura. Por eso, él aprecia la corrección para poder mejorar su conducta y evitar errores que causen daño al nombre de HaShem, a sí mismo y al prójimo.

Hay algunas indicaciones generales que nos ayudan a cumplir este mandamiento correctamente:[8]

  1. El que ve a otro quebrantar una norma directa de la Torá debe corregirlo, aún cuando sepa que el otro no acepte la reprensión.
  2. Si el pecado cometido por el otro no es una prohibición directa de la Torá y el que lo ve está seguro de que no va a aceptar la reprensión, no debe corregirlo.
  3. Si la persona que ve al otro cometer una falta no sabe si el otro le va a hacer caso o no, debe reprenderlo incluso si comete una falta que no sea contra una ley directa de la Torá.
  4. El mandamiento de reprender a otro sólo se aplica cuando el otro es una persona que desea cumplir la Torá. No se aplica sobre un malvado o sobre uno que desprecia abiertamente la Torá, cf. Proverbios 9:8.
  5. Si el beit din está en condiciones para castigar al que infrinja una prohibición, está obligado a hacerlo.
  6. El que esté obligado a corregir a otro debe hacerlo hasta que el trasgresor esté a punto de insultarlo o golpearlo, cf. 1 Samuel 20:32-33.

 

“y no portarás pecado a causa de él” – Este texto nos enseña varias cosas. Primero, si reprendes a tu prójimo, no pecas. Segundo, si no reprendes a tu prójimo, llevarás pecado por causa de él, como está escrito en Ezequiel 3:18-19:

“Cuando yo diga al impío: “Ciertamente morirás”, si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu mano. Pero si tú has advertido al impío, y éste no se aparta de su impiedad ni de su camino impío, morirá él por su iniquidad, pero tú habrás librado tu vida.”

Para poder corregir a otra persona correctamente, uno debe ser cuidadoso de no ser culpable del mismo delito. Si alguien está infringiendo un mandamiento sin haber hecho teshuvá, arrepentimiento, tiene una mala conciencia que le da un sentimiento de culpa. El sentimiento de culpa puede estar basado en una realidad, que uno viva en pecado, o en una mentira, sin que uno viva en pecado. En ambos casos la culpabilidad tiende a buscar errores y pecados en los demás. Como uno se siente acusado por su propia conciencia, por sí mismo o por otros, es fácil proyectar ese sentimiento sobre otras personas y señalar y acusar los errores de los demás. El que se siente acusado acusa a los demás. También hay una tendencia de buscar auto justificación en los pecados de otros que viven una vida peor que uno mismo. Estas dos reacciones, la acusación y la auto justificación son síntomas de un alma enferma que no ha experimentado el perdón de sus pecados.

En el Talmud[9] está escrito: “Es mejor hacer que una persona reconozca la verdad por sí misma que meterla en ella con cien latigazos”.

El que no corrige la mala conducta de sus hijos comete un grave delito.

19:18 “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy HaShem.”  – La venganza implica devolver las mismas acciones malas a alguien que las haya hecho. El rencor no es lo mismo que la venganza. El rencor es un sentimiento que alguien guarda contra otro por haber hecho algo malo.

La Torá nos enseña acerca del amor que debemos tener hacia los hijos de nuestro propio pueblo, y hacia el extranjero que habita entre nosotros, porque estas son las personas hacia las cuales podemos expresar nuestro amor de manera inmediata. No puedo mostrar amor al que no conozco. Los más allegados son los que pueden recibir mi amor, y tengo la responsabilidad de esforzarme para mostrarles amor a ellos de la misma manera que estoy haciendo conmigo mismo. Si amo a mi prójimo no le engaño ni tomo ventaja de él; soy cuidadoso con sus bienes como si fueran los míos, e incluso con más cuidado que con los míos; no le hago daño con mis palabras, sino que le hablo con respeto y hablo bien de él; no guardo mi alegría para mí mismo, sino la comparto con él y me alegro por su prosperidad como si fuera la mía; hago por él todo lo que a mí me hubiera gustado que me hiciera si yo hubiera estado en la misma situación.

Esta escritura también nos enseña que debemos amarnos a nosotros mismos. Tú no puedes amar a otros si no te amas a ti mismo. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, ni más ni menos. No se puede amar al prójimo más que a sí mismo, sino en la misma medida. El que no se ama a sí mismo es incapaz de amar al prójimo. Ámate a ti mismo, perdónate a ti mismo, habla bien de ti mismo, cuídate a ti mismo, y haz lo mismo con tu prójimo.

19:19 “Mis estatutos guardaréis. No aparearás dos clases distintas de tu ganado; no sembrarás tu campo con dos clases de semilla, ni te pondrás un vestido con mezcla de dos clases de material.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “mis estatutos” es jukotai. Viene de juk que implica un mandamiento que no tiene una explicación clara y lógica. Las prohibiciones de las mezclas de animales, de semillas y de diferentes tipos de material en la misma ropa, forman parte de los jukot, estatutos sin explicación. Este texto nos enseña que está prohibido, entre otras cosas, mezclar caballos con asnos para producir mulas o mulos.

El mandamiento de no sembrar dos clases de semilla sólo se aplica en la tierra de Israel. El tratado Kilayim de la Mishá trata de todas las leyes que tienen que ver con diferentes tipos de semilla y especifica las distancias permitidas para sembrar y plantar.

Cuando se habla de dos clases de material en el vestido, sólo se refiere a lino con lana, según Deuteronomio 22:11, donde encontramos el mismo mandamiento limitado a lino y lana. Una excepción de esta prohibición es la ropa del sumo sacerdote y la ropa que lleva tsitsit que puede contener mezcla de lana y lino. La razón es que aquellas prendas fueron instruidas directamente de HaShem.

 

19:20 “Si un hombre se acuesta con una mujer que sea sierva adquirida para otro hombre, pero que no haya sido redimida (totalmente) ni se le haya dado su libertad, habrá una indagación; no se les condenará a muerte, porque ella no era libre.”  – La Torá sigue hablando de mezclas prohibidas y en este caso tiene que ver con un tipo de adulterio. Según Rashí, esta mujer es una mujer no hebrea, mitad esclava y mitad libre, designada para casarse con un siervo hebreo, cf. el comentario sobre Éxodo 21:4. Como ella no había sido redimida totalmente no había completado su kidushín, el primer paso del pacto matrimonial. Por esta razón este acto no es considerado como un adulterio, y no habrá pena de muerte, sino sólo azotes.

 

19:21 “Y él traerá a HaShem su ofrenda por la culpa a la entrada de la tienda de reunión; traerá un carnero como ofrenda por la culpa.”  – Este es uno de los delitos que requiere una ofrenda por la culpa, asham.

 

19:22 “Y el sacerdote hará expiación por él con el carnero de la ofrenda por la culpa, delante de HaShem, por el pecado que ha cometido; y el pecado que ha cometido le será perdonado.”  – El pecado en sí no tiene perdón, sino es el pecador que obtiene perdón si hay arrepentimiento y derramamiento de sangre. El pecador es liberado del pecado, pero el pecado es condenado en la muerte de los animales.

 

Tercera aliyá, 19:23-32

 

19:23 “Cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales, tendréis por prohibido su fruto. Por tres años os será prohibido; no se comerá.”  – La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “prohibido” es arel[10] que significa “obstruir”, “bloquear”, “cerrar”, “estar incircunciso”, cf. Éxodo 6:12 “incircunciso de labios”. El texto hebreo dice literalmente “y bloquearéis su obstrucción”, ve-araltem arlató, es decir, el fruto de ese árbol tenéis que prohibir porque está bloqueado, o vedado. No está permitido sacar beneficio de los frutos de los árboles durante los tres primeros años después de su plantación. Aunque sea un mandamiento juk, la Torá ofrece una pequeña explicación en el versículo 25: “para que os aumente su rendimiento.”  Este mandamiento sólo aplica dentro de la tierra de Israel.

 

19:24 “Pero en el cuarto año todo su fruto os será santo, una ofrenda de alabanza a HaShem.”  – Por gezerá shavá, similitud de expresiones, se entiende que este fruto debe ser tratado de la misma manera que el segundo diezmo, cf. 27:30. Esto significa que sólo el dueño y su familia y los invitados por él, podrán comer este fruto en la ciudad de Yerushalayim. Si no puede llevarlo allí, tendrá que venderlo y gastar el dinero en Yerushalayim en sacrificios de paz y comidas. Hoy en día los frutos del cuarto año son redimidos con monedas.

 

19:26a “No comeréis sobre la sangre” – El Talmud[11] muestra como la expresión “sobre la sangre” puede ser interpretada de muchas maneras:

 

  • No comer la carne de un animal con su sangre.
  • No comer un animal muerto mientras siga teniendo señales de vida, (con movimientos etc.).
  • No comer un sacrificio mientras que su sangre todavía esté en el recipiente para ser esparcido

en el altar.

  • No comer la comida que normalmente es ofrecida a los familiares que están de luto, si el muerto ha sido ejecutado por el Sanedrín.
  • Los jueces del Sanedrín tienen que ayunar durante el día de la ejecución del sentenciado por ellos.
  • No comer de manera glotona ni obtener la comida por robo y así llegar ser ejecutado como un “hijo rebelde”, cf. Deuteronomio 21:18-21.
  • No comer antes de haber hecho la oración de la mañana que mantiene la vida (sangre).

 

19:26b “ni seréis adivinos ni agoreros.”  – La primera palabra, en hebreo najash,[12] tiene que ver con adivinar el futuro por medio de ciertos hechos que ocurran, por ejemplo cuando un gato negro cruza la calle o cuando se rompe un espejo. Este mandamiento prohíbe la superstición. Laván practicaba este pecado, cf. Génesis 30:27 “supe por adivinación”.

Sin embargo, esta práctica no es la misma que cuando una persona obtenga una revelación por medio del ruaj hakodesh (espíritu de profecía) con la ayuda de ciertas señales, cf. Génesis 24:14; Jueces 6:37; 1 Samuel 14:9-10. Este tipo de revelación es una forma de profecía inferior, llamado nevuá ketaná.

La segunda palabra, en hebreo anan,[13] está relacionada con oná, “temporada”, y tiene que ver con la creencia en que ciertos días u horas traen buena o mala suerte para ciertas actividades.

 

19:27 “No cortaréis en forma circular los extremos de vuestra cabellera, y no dañaréis la extremidad de vuestra barba.”  – Según Rashí, está prohibido igualar los sienes con el área del cráneo que está detrás de las orejas de modo que la circunferencia del cráneo quede redondeada periféricamente. La cabeza tiene dos partes, el rostro y el cráneo, que se unen en las dos sienes. Según Gur Ariyé, el punto de unión entre el rostro junto con la barba, y el cráneo, es lo que la Torá llama peat roshjem, “la esquina de vuestras cabezas”. La prohibición se aplica para cortar las patillas en su totalidad, es decir, el pelo de cualquiera de las sienes, de manera que la cabeza quede sin cabello desde el área detrás de la oreja hasta la frente. Este mandamiento sólo aplica a los varones judíos. La tradición de dejar crecer los “pelles” no viene de los judíos jasídicos. El hecho de que los judíos yemenitas tenían pelles largos en su tierra natal es una evidencia de que esta tradición data, por lo menos, desde el tiempo del primer templo.

La barba tiene cinco extremidades, dos en cada mejilla, las dos están en la parte superior junto a la cabeza, y una en el mantón. Según Rambam,[14] la prohibición de cortarse los bordes de la barba sólo se aplica para afeitarse con navaja.

Estos mandamientos son dados para que el pueblo hebreo sea diferente a las demás naciones y especialmente para que no tenga la misma apariencia que los idólatras que solían afeitarse las patillas y cortarse los bordes de la barba. El contexto habla de no practicar adivinación y augurios.

 

19:28 “No haréis sajaduras en vuestro cuerpo por un muerto, ni os haréis tatuajes; yo soy HaShem.”  – Según Rashí, los amorreos, en hebreo emorim, cf. Génesis 14:7, solían rasguñarse en la carne en señal de duelo cuando alguien se les moría.

 

Está prohibido tatuarse.

 

19:29 “No degradarás a tu hija haciendo que se prostituya, para que la tierra no se entregue a la prostitución ni se llene de corrupción.”  – Se refiere a que un padre permita que su hija soltera tenga relaciones sexuales con un hombre sin antes haber hecho un pacto matrimonial con él.

 

19:30 “Mis shabats guardaréis y tendréis mi santuario en reverencia; yo soy HaShem.”  – El shabat es un santuario en el tiempo, de la misma manera como el templo es un lugar apartado para HaShem en el espacio.

Rashí dice que no estaba permitido entrar en el templo con bastón, con una faja de dinero, con zapatos o con polvo en los pies.

Cuando uno se acerca al muro occidental del templo, debe hacerlo con reverencia. A la hora de retirarse no debe dar las espaldas al muro enseguida, sino caminar unos pasos hacia atrás y luego retirarse. También se debe comportar con respeto en una sinagoga o una casa de estudios que son como templos en miniatura.

19:31 “No os dedicaréis a ser médium o espiritistas, ni los busquéis para ser contaminados por ellos. Yo soy HaShem vuestro Elohim.”  – La Torá prohíbe toda práctica de espiritismo y nigromancia. La palabra hebrea que ha sido traducida como “médium” es ov,[15] que tiene que ver con una persona que llama a los espíritus de los muertos, supuestamente, para que estos hablen a través de su axila. La palabra hebrea que ha sido traducida como “espiritista” es “yidoní”,[16] que tiene que ver con una persona que mete un hueso de un animal, en hebreo “yadua”, dentro de su boca para que hable. Por causa del nombre de este hueso, el que practica esto es llamado yidoní. El que practique algo de estos delitos se contaminará y HaShem lo aborrecerá.

 

19:32 “Delante de las canas te pondrás en pie; honrarás al anciano, y a tu Elohim temerás; yo soy HaShem”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “canas” es seivá,[17] que significa “anciano”, “canoso”. Se refiere a un hombre de más de 70 años de edad.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “anciano” es zakén,[18] que significa “anciano”, “hombre barbudo”. En este contexto se refiere a uno que posee un puesto de liderazgo dentro de Israel. Un hombre que ha adquirido sabiduría por medio de la Torá también es llamado zakén. Ellos merecen más respeto que los demás. La manera de mostrarle respeto es levantarse ante ellos, dirigirse hacia ellos con respeto, no llamarles por su nombre personal sin anteponer un título, no contradecir sus palabras, etc.

 

Cuarta aliyá, 19:33-36

 

19:33 “Cuando un extranjero resida con vosotros en vuestra tierra, no lo maltrataréis.”  – Está prohibido maltratar a un residente o un converso. Rashí señala que aquí se refiere a un ultraje verbal.

 

19:34 “El extranjero que resida con vosotros os será como uno nacido entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto; yo soy HaShem vuestro Elohim.”  – El amor al residente debe ser igual que el amor al judío. HaShem no hace acepción de personas. Él ama a todos y por esto reafirma este mandamiento con las palabras: “yo soy HaShem vuestro Elohim”, para que el amor al extranjero residente sea por causa de Elohim. Israel fue elegido para transmitir el amor y la salvación de HaShem a los gentiles.

 

 

Quinta aliyá, 20:1-7

 

20:3 “Yo pondré mi rostro contra ese hombre y lo cortaré de entre su pueblo, porque ha dado de sus hijos a Molej, contaminando así mi santuario y profanando mi santo nombre.”  – El que entrega su hijo a un dios pagano profana el Nombre de HaShem. HaShem quiere que nuestra descendencia sea para él, cf. Malaquías 2:15. Ese es el propósito suyo con el matrimonio. Al dar uno de los hijos a un demonio se está yendo en contra total del propósito de la creación del hombre y así se profana el Nombre Santo.

 

20:6 “En cuanto a la persona que vaya a los médium o a los espiritistas, para prostituirse en pos de ellos, también pondré mi rostro contra esa persona y la cortaré de entre su pueblo.”  – La idolatría y el ocultismo son considerados como prostitución espiritual. Es lo mismo que cuando una mujer casada se una con otro hombre, violando así el pacto matrimonial. El pecado de adulterio, tanto físico como espiritual, es mortal.

 

Sexta aliyá, 20:8-22

 

20:21 “Si alguno toma a la mujer de su hermano, es cosa aborrecible; ha descubierto la desnudez de su hermano. Serán sin hijos.”

 

20:22 “Guardad, por tanto, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y cumplidlos, a fin de que no os vomite la tierra a la cual os llevo para morar en ella.”  – La Torá fue dada en primer lugar para ser guardada en la Tierra de Israel. Por eso hay mandamientos que no aplican fuera de la tierra. Algunos mandamientos no pueden ser cumplidos en países lejos de la tierra de Israel porque allí hay condiciones naturales y geológicas muy diferentes. Por ejemplo, en verano no se pueden ver las estrellas si uno está más allá de los círculos polares, porque entonces el sol no baja durante la noche. ¿A qué hora inicia el shabat en el norte de Suecia en verano, cuando el sol no baja? El mandamiento de vivir en cabañas en sucot no se puede cumplir en Suecia porque en esa época se puede morir de frío.

Los que viven en la tierra de Israel están obligados a cumplir los mandamientos de la Torá para que la tierra no los vomite.

Séptima aliyá, 20:23-27

 

20:23 “Además, no andéis en las costumbres de la nación que yo echaré de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, yo los aborrecí.”  – Los pueblos de las naciones que estuvieron en la tierra de Israel antes de la venida de los hijos de Israel hicieron todas estas cosas inmorales y ocultas. Esta es la razón por la que fueron expulsados de la tierra de Israel.

 

20:26 “Me seréis, pues, santos, porque yo, HaShem, soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.”  – La santidad tiene que ver con la relación con HaShem y el alejamiento de las costumbres de las naciones gentiles.

 

20:27 “Si hay médium o espiritista entre ellos, hombre o mujer, ciertamente han de morir; serán apedreados; su culpa de sangre sea sobre ellos.”  – Parece contradictorio que en el texto anterior, cf. 20:6, sólo se habla de la pena de caret, cortamiento espiritual, cuando aquí habla de la pena de muerte física. Rashí dice que cuando hay testigos que advirtieron antes de la trasgresión, el culpable es apedreado. Pero si hubo un acto intencional sin advertencia previa sólo recibe la pena de caret. La trasgresión que se comete sin intención puede ser expiada con una ofrenda de pecado. La pena capital sólo se aplica si se cumplen estas tres condiciones:

 

  • El mandamiento fue transgredido intencionalmente.
  • Hubo dos o tres testigos que vieron el acto.
  • Hubo dos o tres advertencias previas acerca de la gravedad del pecado y su consecuencia.

 

Si falta alguna de las dos últimas se aplica la pena de caret, y si el trasgresor no pecó intencionalmente no se le aplica castigo alguno, sino sólo debe ofrecer una ofrenda de jatat para expiar su error.

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 212–262 de los 613:

 

  1. Precepto de temer al padre y a la madre, Levítico 19:3.
  2. Prohibición de dirigirse hacia un ídolo en pensamiento o en palabra, Levítico 19:4.
  3. Prohibición de fabricar un ídolo para uno mismo o para otro, Levítico 19:4.
  4. Prohibición de comer los restos de carne de una ofrenda, Levítico 19:6-8.
  5. Precepto de dejar para el pobre la esquina de un campo de cultivo [peá], sin cosecharla, Levítico 19:10.
  6. Prohibición de cosechar un campo hasta sus esquinas [peá], Levítico 19:9.
  7. Precepto de dejar al pobre las espigas que se caen [léket] en el momento de cosechar, Levítico 19:10.
  8. Prohibición de recoger las espigas que se caen [léket] en el momento de cosechar, Levítico 19:9.
  9. Precepto de dejar al pobre una parte del viñedo sin cosechar, Levítico 19:10.
  10. Prohibición de cosechar todo el fruto del viñedo, Levítico 19:10.
  11. Precepto de dejar al pobre las uvas que se caen [péret] en el momento de cosechar, Levítico 19:10.
  12. Prohibición de recoger las uvas que se cayeron [péret] en el momento de cosechar, Levítico 19:10.
  13. Prohibición de robar, Levítico 19:11.
  14. Prohibición de negar a su dueño algún objeto que se halle en nuestra posesión, Levítico 19:11.
  15. Prohibición de jurar sobre un falso testimonio concerniente a un objeto de valor, Levítico 19:11.
  16. Prohibición de jurar en falso, Levítico 19:12.
  17. Prohibición de retener cualquier objeto que pertenezca a otra persona, Levítico 19:13.
  18. Prohibición de asaltar [robar con violencia], Levítico 19:13.
  19. Prohibición de retener la paga de un trabajador, Levítico 19:13.
  20. Prohibición de maldecir a un judío, ya sea hombre o mujer, Levítico 19:14.
  21. Prohibición de proporcionar un consejo perjudicial a otro, provocándole que yerre, Levítico 19:14.
  22. Prohibición para un juez de pervertir el juicio, Levítico 19:15.
  23. Prohibición para un juez de honrar a una persona prominente durante un juicio, Levítico 19:15.
  24. Precepto al juez de juzgar correctamente, Levítico 19:15.
  25. Prohibición de hablar mal de un judío, Levítico 19:16.
  26. Prohibición de no ayudar a un judío cuando se encuentra en peligro, Levítico 19:16.
  27. Prohibición de odiar a un hermano judío, Levítico 19:17.
  28. Precepto de amonestar a un judío cuando actúa equivocadamente, Levítico 19:17.
  29. Prohibición de avergonzar a un judío, Levítico 19:1 7.
  30. Prohibición de cobrarse venganza, Levítico 19:18.
  31. Prohibición de sentir rencor, Levítico 19:18.
  32. Precepto de amar al prójimo, Levítico 19:18.
  33. Prohibición de cruzar a dos animales de diferente especie, Levítico 19:19.
  34. Prohibición de sembrar dos especies de semillas juntas, Levítico 19:19.
  35. Prohibición de comer de los frutos de un árbol los tres primeros años, Levítico 19:23.
  36. Precepto relativo al fruto de un árbol en el cuarto año, Levítico 19:23-24.
  37. Prohibición de comer o beber del modo en que lo hace un glotón o un borracho, Levítico 19:26.
  38. Prohibición de prestar atención a augurios, Levítico 19:26.
  39. Prohibición de hacer pronósticos adivinatorios, Levítico 19:26.
  40. Prohibición de rasurar las extremidades del cabello de la cabeza, Levítico 19:27.
  41. Prohibición de rasurar las extremidades de la barba, Levítico 19:27.
  42. Prohibición de hacerse tatuajes, Levítico 19:28.
  43. Precepto de tener temor al Santuario, Levítico 19:24.
  44. Prohibición de practicar el espiritismo de ov [médium], Levítico 19:31.
  45. Prohibición de practicar el espiritismo de yidoní [médium], Levítico 19:31.
  46. Precepto de honrar a los Sabios, Levítico 19:32.
  47. Prohibición de engañar con cualquier clase de medida, Levítico 19:35.
  48. Precepto de que las balanzas, pesos y medidas estén correctas, Levítico 19:36.
  49. Prohibición de maldecir al padre o a la madre, Levítico 20:9.
  50. Precepto para la Corte de Justicia [beit din] de quemar a una persona que lo merezca, Levítico 20:14.
  51. Prohibición de seguir las costumbres de los emorim [gentiles], Levítico 20:23.

[1]       Malbim 19:1; Eribim 54.

[2]       1) Éxodo 20:2 se parece a Levítico 19:3. 2) Éxodo 20:3-6 se parece a Levítico 19:4. 3) Éxodo 20:7 se parece a Levítico 19:12. 4) Éxodo 20:8-11 se parece a Levítico 19:3b. 4) Éxodo 20:12 se parece a Levítico 19:3a. 5) Éxodo 20:13 se parece a Levítico 19:16b. 6) Éxodo 20:14 se parece a Levítico 20:10. 8) Éxodo 20:15 se parece a Levítico 19:11a, 13. 9) Éxodo 20:16 se parece a Levítico 19:11b, 16a. 10) Éxodo 20:17 se puede encontrar dentro de Levítico 19:18b.

[3]       Strong H3372, yârê’, yaw-ray’, A primitive root; to fear; morally to revere; causatively to frighten: – affright, be (make) afraid, dread (-ful), (put in) fear (-ful, -fully, -ing). (be had in) reverence (-end), X see, terrible (act, -ness, thing).

[4]       Strong H3513 kâbad  kâbêd, kaw-bad, kaw-bade’, A primitive root; to be heavy, that is, in a bad sense (burdensome, severe, dull) or in a good sense (numerous, rich, honorable); causatively to make weighty (in the same two senses): – abounding with, more grievously afflict, boast, be chargeable, X be dim, glorify, be (make) glorious (things), glory, (very) great, be grievous, harden, be (make) heavy, be heavier, lay heavily, (bring to, come to, do, get, be had in) honour (self), (be) honourable (man), lade, X more be laid, make self many, nobles, prevail, promote (to honour), be rich, be (go) sore, stop.

[5]       Strong H6437 pânâh, paw-naw’, A primitive root; to turn; by implication to face, that is, appear, look, etc.: – appear, at [even-] tide, behold, cast out, come on, X corner, dawning, empty, go away, lie, look, mark, pass away, prepare, regard, (have) respect (to), (re-) turn (aside, away, back, face, self), X right [early].

[6]       Halajot ACUM 2:3.

[7]       Strong H5975 ‛âmad, aw-mad’, A primitive root; to stand, in various relations (literally and figuratively, intransitively and transitively): – abide (behind), appoint, arise, cease, confirm, continue, dwell, be employed, endure, establish, leave, make, ordain, be [over], place, (be) present (self), raise up, remain, repair, + serve, set (forth, over, -tle, up), (make to, make to be at a, with-) stand (by, fast, firm, still, up), (be at a) stay (up), tarry.

[8]       Shulján Aruj Or Asaim 608 Sair Katán 2, Rama.

[9]       Berajot 7a.

[10]      Strong H6189 ‛ârêl, aw-rale’, From H6188; properly exposed, that is, projecting loose (as to the prepuce); used only technically uncircumcised (that is, still having the prepuce uncurtailed): – uncircumcised (person).

Strong H6188 ‛ârêl, aw-rale’, A primitive root; properly to strip; but used only as denominative from H6189; to expose or remove the prepuce, whether literally (to go naked) or figuratively (to refrain from using): – count uncircumcised, foreskin to be uncovered.

[11]      Sanhedrín 63:a; Berajot 10.

[12]     Strong H5172 nâchash naw-khash’, A primitive root; properly to hiss, that is, whisper a (magic) spell; generally to prognosticate: –  X certainly, divine, enchanter, (use) X enchantment, learn by experience, X indeed, diligently observe.

[13]     Strong H6049 ‛ânan, aw-nan’, A primitive root; to cover; used only as denominative from H6051, to cloud over; figuratively to act covertly, that is, practise magic: –  X bring, enchanter, Meonemin, observe (-r of) times, soothsayer, sorcerer.

[14]     AKUM 12:1.

[15]     Strong H178, ‘ôb, obe, From the same as H1 (apparently through the idea of prattling a father’s name); properly a mumble, that is, a water skin (from its hollow sound); hence a necromancer (ventriloquist, as from a jar): – bottle, familiar spirit.

[16]     Strong H3049 yidde‛ônîy, yid-deh-o-nee’, From H3045; properly a knowing one; specifically a conjurer; (by implication) a ghost: – wizard.

[17]     Strong H7872 śêybâh, say-baw’, Feminine of H7869; old age: – (be) gray (grey, hoar, -y) hairs (head, -ed), old age.

[18]     Strong H2205 zâqên, zaw-kane’, From H2204; old: – aged, ancient (man), elder (-est), old (man, men and . . . women), senator.

Parashá 29 Ajarei mot

ח׳ באייר ה׳תשע״ה (April 27, 2015) por  
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29 Ajarei mot

Parashá 29 Ajarei mot

Levítico 16:1 – 18:30

                                      

Aliyás de la Torá (cuando se lee Ajarei mot por separado):

  1. 16:1-17
  2. 16:18-24
  3. 16:25-34
  4. 17:1-7
  5. 17:8 – 18:5
  6. 18:6-21
  7. 18:22-30
  8. Maftir: 18:27-30

Aliyás de la Torá: (cuando se lee Ajarei mot juntamente con Kedoshim):

  1. 16:1-24
  2. 16:25 – 17:7
  3. 17:8 – 18:21
  4. 18:22 – 19:14
  5. 19:15-32
  6. 19:33 – 20:7
  7. 20:8-27
  8. Maftir: 20:25-27

Haftará: Ezequiel 22:1-19 (A); 22:1-16 (S)

Ajarei mot

Significa “Después de la muerte”.

Comentarios

Primera aliyá, 16:1-17

El capítulo 16 de Vayikrá es uno de los capítulos más importantes de la Torá. En este capítulo se encuentran las instrucciones acerca del día de expiación, yom hakipurim que cae en el 10º día del 7º mes, tishrí. Ese día fue el único de todos los días del año cuando el gran sacerdote podía entrar en el lugar santísimo y presentar incienso y sangre ante la presencia de HaShem. El propósito de ese acto es hacer una limpieza general de los pecados y las impurezas de los hijos de Israel que se habían acumulado en el tabernáculo durante todo el año. A pesar de que HaShem dio instrucciones claras acerca de cómo los hijos de Israel tenían que mantenerse alejados de las impurezas rituales para no contaminar el santuario por medio de ellas, era inevitable que el tabernáculo fuese contaminado por ellas. Si alguien entraba en el santuario estando impuro, lo contaminaba. Podían haber entrado allí sin darse cuenta de que estaban impuros o alguien podía haberse olvidado de que estaba impuro en el momento de entrar. Por esto HaShem instituye este día de expiación para purificar los objetos del tabernáculo terrenal.

Este día es también el día cuando HaShem muestra cómo el hombre puede reconciliarse con Él. Es el gran día de reconciliación. La reconciliación entre HaShem y el hombre es el tema central de toda la Escritura y este capítulo muestra cómo esta reconciliación puede ser efectuada. La ira de HaShem está sobre el hombre por causa de sus pecados. Esa ira es mortal para el hombre. Lo único que puede aplacar esa ira es que HaShem muestre misericordia. Esa misericordia es mostrada al hombre mediante la reconciliación sobre la base de sacrificios sangrientos de vidas inocentes, como está escrito en Levítico 17:11:

 

“Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación.”

 

 

El día 10 del mes séptimo está reflejado en el día 10 del primer mes. En el 10º día del primer mes fue tomado un cordero para cada casa en Egipto donde se iba a celebrar pesaj para luego poder salir de la esclavitud bajo el rey Faraón. El cordero de pesaj fue designado el día 10 del primer mes para luego ser sacrificado el día 14. El día 10 del séptimo mes tiene conexión con el cordero de pesaj. La sangre del cordero de pesaj protegió a los primogénitos de la muerte. La carne del cordero produjo vitalidad y sanidad en los cuerpos débiles y enfermos. De manera parecida los sacrificios de yom hakipurim expían por los pecados de los hijos de Israel para salvarlos de la muerte, como está escrito en Levítico 16:30:

 

“porque en este día se hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante de HaShem.”

 

16:1 “HaShem habló a Moshé después de la muerte de los hijos de Aharón, cuando se acercaron a la presencia de HaShem y murieron.”  – Según Najmánides, este enunciado fue dado un día después de que los hijos de Aharón entraron en el tabernáculo con fuego extraño y murieron. Sin embargo, Rashí señala que fue el mismo día en que murieron, es decir el primer día de nisán (aviv). Así que en el mes de aviv, un poco antes de la celebración de pesaj, fue anunciado el mensaje acerca de yom kipur.

“después de la muerte” – El nombre de esta parashá es Ajarei mot, “después de la muerte”.

 

16:2 “Dijo HaShem a Moshé: Di a tu hermano Aharón que no en todo tiempo entre en el lugar santo detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, no sea que muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.”  – Aharón, como gran sacerdote, tenía acceso al lugar santísimo, pero sólo una vez al año. Moshé, sin embargo, podía entrar en el lugar santísimo en cualquier momento.

El hecho de anunciar la prohibición de entrar en el lugar santísimo después de hablar de la muerte de los hijos de Aharón, indica que ellos podían haber intentado entrar allí sin permiso, lo cual sería una de las razones por las cuales murieron. Para evitar que esto ocurriera otra vez, HaShem dio instrucciones muy concretas de cómo se debe de entrar allí y quién podrá entrar allí.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “propiciatorio” es kaporet[1] que significa “cobertura”, “cubierta”. Viene de la raíz kafar[2] que significa “cubrir (con brea)”, “calafatear”, y también “perdonar”, “absolver”, “compensar”, “expiar”. Es la misma raíz que hay en la palabra para el día de expiación, yom hakipurim, también llamado yom kipur, cf. Levítico 23:27; 25:9. En la traducción de los setenta, la Septuaginta, la palabra hebrea kaporet fue traducida al griego como hilasterion[3], que significa “sacrificio expiatorio”, “lugar expiatorio”, “propiciatorio”. La palabra hilasterion viene de hilaskomai[4] que significa “conciliar”, “propiciar”, “expiar”, “reconciliar”, “agraciar”. El propiciatorio es visto como el trono de HaShem en la tierra.

 

El lugar de encuentro entre HaShem y el hombre está encima del arca en el templo, como está escrito en Éxodo 25:22:

 

“Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.”

 

En Éxodo 30:6 está escrito:

 

“Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde yo me encontraré contigo.”

 

16:3     “Aharón podrá entrar en el lugar santo con esto: con un novillo para ofrenda por el pecado y un carnero para ofrenda de ascensión.”  – Aharón sólo puede entrar en el lugar santísimo por medio de la muerte de animales sustitutos.

Cuando había templo hacohén hagadol, el gran sacerdote, se preparaba una semana antes de este día, que es el más sagrado del año. Salió de su casa para pasar la última semana en el santuario. Durante siete días se purificaba con el agua purificadora de la vaca roja por si había tocado algún cadáver humano sin darse cuenta, como está escrito en Números 19:11-13:

“El que toque el cadáver de una persona quedará inmundo por siete días. Y aquél se purificará a sí mismo de su inmundicia con el agua al tercer día y al séptimo día, y entonces quedará limpio; pero si no se purifica a sí mismo al tercer día y al séptimo día, no quedará limpio. Cualquiera que toque un cadáver, el cuerpo de un hombre que ha muerto, y no se purifique a sí mismo, contamina el tabernáculo de HaShem; y esa persona será cortada de Israel. Será inmundo porque el agua para la impureza no se roció sobre él; su impureza aún permanece sobre él.”

Durante esos siete días también fue instruido por estudiantes sabios que el sanedrín le había enviado, para que cumpliera con el servicio de yom kipur de manera correcta. Un sustituto también fue preparado en caso de que el sumo sacerdote se quedara tamé e incapaz de oficiar. Repitieron el capítulo 16 de Levítico y las leyes, halajót, sobre el día de expiación hasta que el gran sacerdote las aprendía bien. Durante esa semana él también ofrecía incienso y sacrificios y encendía la menorá.

El día antes de yom kipur pasaron delante de él todos los animales que habían sido reservados para el evento para que los identificara bien. El último día, los discípulos sabios fueron reemplazados por un grupo de cohanim (sacerdotes) que ayudaron al gran sacerdote a practicar el arte de verter incienso en sus manos con una cuchara. Este servicio tenía que hacerse delante de HaShem en el lugar santísimo y fue una de las cosas más difíciles, porque no podía caer ni un grano del incienso a la tierra.

Durante la noche antes del gran día, el gran sacerdote no dormía. Estaba leyendo capítulos de Job, Esdras, Crónicas y Daniel para poder quedarse despierto. Si se dormía, los sacerdotes jóvenes lo despertaban haciendo ruidos con sus dedos. Si se cansaba podía estar de pie un rato sobre el suelo frío del templo. Otras personas de Yerushalayim también se quedaban despiertas durante esa noche, leyendo y orando y preparándose para el gran día.

 

16:4 “Se vestirá con la túnica sagrada de lino, y los calzoncillos de lino estarán sobre sus carnes, y se ceñirá con el cinturón de lino y se cubrirá con el gorro de lino (estas son vestiduras sagradas). Lavará, pues, su cuerpo con agua y se vestirá con ellas.”  – Había una ropa especial de cuatro prendas de lino que usaba el gran sacerdote para poder entrar en la presencia de HaShem en el lugar santísimo. Cada año había nuevas ropas para este evento tan especial y fueron usadas solamente durante ese día. Las ropas normales de ocho prendas que usaba el gran sacerdote en su servicio diario tenían mezclas de oro y piedras preciosas junto con telas y tintas que habían sido sacadas tanto del mundo animal como del mundo vegetal. Las ropas que fueron usadas para entrar en el lugar santísimo vinieron solamente del mundo vegetal. Esas ropas de lino expresan humildad ante la presencia de HaShem.

La primera vez que aparece el lino en las Escrituras es en Génesis 41:42 donde habla de Yosef que fue vestido de lino por mano del Faraón en el momento de su exaltación. Esto nos enseña que hay una relación entre la exaltación de Yosef después de haber estado en la cárcel, y el ministerio sumo-sacerdotal de yom kipur.

“lavará su cuerpo” – En yom kipur el sumo sacerdote hizo tevilá de todo su cuerpo en total cinco veces. Cada vez que cambiaba la ropa sumergió todo su cuerpo en agua y lavaba sus manos y pies antes y después. En total lavó sus manos y sus pies diez veces durante ese día.

Primero hizo la tevilá antes de ponerse las ropas de oro para iniciar el servicio de todos los días como gran sacerdote. Después vertía agua sobre sus manos y sus pies y ofrecía el sacrificio diario del cordero de la mañana, quemaba el incienso y limpiaba la menorá. Luego ofrecía la ofrenda diaria de oblación, minjá, seguido por parte del sacrificio adicional, musaf, de yom kipur, como está escrito en Números 29:7-11:

 

“El décimo día de este mes séptimo tendréis santa convocación y os humillaréis; no haréis ningún trabajo. Y ofreceréis a HaShem una ofrenda de ascensión como aroma agradable: un novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin defecto; y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: tres décimas de una efá por el novillo, dos décimas por el carnero, una décima por cada uno de los siete corderos; y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además de la ofrenda de expiación por el pecado y de la ofrenda de ascensión continua, de su ofrenda de cereal y de sus libaciones.”

 

Después purificó sus manos y sus pies y se quitaba las ropas de oro. Se sumergía en agua y se ponía las cuatro ropas de lino, hechas para la ocasión con la tela más fina. Otra vez echaba agua sobre sus manos y sus pies para estar listo para el siguiente servicio.

 

16:5     “Y tomará de la congregación de los hijos de Israel dos machos cabríos para ofrenda por el pecado y un carnero para ofrenda de ascensión.”  – Estos animales fueron dados para la expiación del pueblo.

 

16:6     “Entonces Aharón acercará el novillo como ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, para hacer expiación por sí mismo y por su casa.”  – Según Rashí, este es el novillo que fue mencionado en el versículo 3. El gran sacerdote tenía que pagar este novillo de su propio bolsillo. En este momento él puso sus manos sobre la cabeza del novillo y confesó sus propios pecados y los de su familia. Según Rashí, la palabra expiación, que normalmente tiene que ver con la sangre, en este caso significa una confesión de los pecados. Según Rambám[5] Aharón usó estas palabras:

 

“Por favor, HaShem, pequé sin intención, cometí transgresiones intencionalmente e insolentemente delante de ti, tanto yo como mi familia. Por favor, HaShem, expía los pecados involuntarios, las transgresiones voluntarias y la desobediencia que mi familia y yo cometimos ante ti, según dices en la Torá de tu servidor Moshé (Levítico 16:30), “En este día, Él expiará tus pecados y te dejará puro y limpio de todo pecado ante HaShem.””

Durante todas las confesiones que el gran sacerdote hizo durante el día, pronunció el Nombre de Dios con cuatro letras, yod, he y vav, he, diez veces en total. Cuando el pueblo oyó la pronunciación del Nombre se inclinaron sobre el suelo y pronunciaron las palabras:

 

Baruj shem kevod maljutó leolam vaed.” (Bendito sea por siempre el Nombre de su reino glorioso).

 

16:7 “Y tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de HaShem a la entrada de la tienda de reunión.”  – Los dos machos cabríos tenían que ser parecidos en aspecto, peso y altura. Fueron comprados con fondos de la comunidad.

 

16:8     “Y echará suertes Aharón sobre los dos machos cabríos, una suerte para HaShem, y otra suerte para Azazel.”  – Después de hacer la confesión sobre el novillo, no lo degolló enseguida, sino primero echo suerte entre los dos machos cabríos, que constituían una parte central en el servicio del día. Para este sorteo se usaban dos inscripciones que estaban en una urna. En una de ellas estaba escrito: “Para HaShem” y en la otra: “Para Azazel”. El sumo sacerdote cogió las dos placas con sus dos manos sin mirar y colocó una sobre cada uno de los machos cabríos según estaban delante de él. Leyeron las inscripciones y proclamaban sobre el macho cabrío que había sido elegido para HaShem: “¡Este es un sacrificio jatat para HaShem!”

Se colocaba un hilo de color escarlata en la cabeza del cabrío que era para Azazel y otro hilo rojo en la entrada del lugar santo del templo. El Talmud[6] enseña:

“Nuestros rabinos enseñaron: Durante los cuarenta años cuando Shimón el Justo[7] ministraba, la suerte (“Para HaShem”) siempre salió en su mano derecha. Desde ese tiempo en adelante, a veces salió en la mano derecha y a veces en la mano izquierda. Y (durante el mismo tiempo) el hilo de color escarlata solía volverse blanco. Desde ese tiempo en adelante a veces se volvió blanco y otras veces no.”

Más adelante en el mismo tratado[8] dice:

“Nuestros rabinos enseñaron: Durante los últimos cuarenta años antes de la destrucción del Templo, la suerte (“Para HaShem”) no salió en la mano derecha, ni se volvió blanco el hilo escarlata…”

¿Qué es Azazel?[9]

Según el Talmud[10] Azazel es un compuesto de Aza y Azael. Eran dos ángeles que antes del diluvio pidieron permiso para vivir entre los hombres con apariencia humana para mostrar que no pecarían como los demás hombres. Sin embargo cuando obtuvieron permiso para hacer esto pecaron más que los hombres anteriores al diluvio. Rashí[11] comenta sobre este punto que el macho cabrío es llamado Azazel para implicar que lograba expiar pecados, entre ellos, hechos inmorales como los de Aza y Azael.

Sin embargo, en su comentario de Vayikrá, Rashí dice que Azazel designa a una montaña severa y dura, un precipicio muy elevado. En Gur Aryé, que comenta a Rashí, está escrito que Azazel es un vocablo compuesto por las palabras az, “áspero”, “severo”, y  el, “fuerte”, “duro”. La aparición de la segunda zayin en Azazel no modifica en nada el hecho de que se derive de az y el, ya que en hebreo es usual que cuando un nombre se forma a partir de una o más raíces, el nombre formado casi siempre añade una letra de más por razones estilísticas. Najmánides dice que cuando está escrito que el animal fue enviado a Azazel, simplemente quiere decir que era enviado a un lugar agreste e inhóspito.

Un Midrash[12] interpreta la palabra Azazel como satán o a shed, un espíritu malo. Pero como más adelante está claramente ordenado que no se puede hacer sacrificios a los demonios, esta interpretación tiene que ser cuestionada, cf. Levítico 17:7.

 

16:9     “Aharón acercará el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para HaShem, haciéndolo ofrenda por el pecado.”  – En este momento no fue degollado este macho cabrío, sino sólo designado para ser una ofrenda por el pecado.

 

16:10 “Pero el macho cabrío sobre el cual cayó la suerte para Azazel, será presentado vivo delante de HaShem para hacer expiación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.”  – Según Rashí, al decir que este cabrío tiene que ser presentado vivo delante de HaShem, implica que luego fue enviado para morir. La idea es llevarlo a un precipicio y luego arrojarlo hacia abajo para que se despedazara.

 

Los dos machos cabríos hablan de dos aspectos diferentes de la muerte del Mesías. La sangre de uno de ellos es llevada hasta el lugar santísimo, v. 15-16, y su cuerpo es quemado fuera del campamento, v. 27-28. El otro es enviado al desierto v. 21-22. Uno expía por el pecado, es decir, satisface la exigencia de justicia delante de HaShem, que reclama la muerte del pecador. El otro lleva el pecado lejos para que sea apartado de los hijos de Israel.

 

16:11 “Entonces Aharón acercará el novillo de la ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, y hará expiación por sí mismo y por su casa, y degollará el novillo de la ofrenda por el pecado hecha por sí mismo.”  – La palabra expiación se entiende aquí como una confesión verbal sobre el animal personal del sumo sacerdote. Así que el gran sacerdote hizo otra confesión por todos sus pecados y por los pecados de todos los sacerdotes, que son llamados “casa de Aharón” según el Salmo 135:19. Luego degollaba el novillo y recogía su sangre en un recipiente que fue dado a otro sacerdote.

 

16:12 “Y tomará un incensario lleno de brasas de fuego de sobre el altar que está delante de HaShem, y dos puñados de incienso aromático molido, y lo llevará detrás del velo.”  – Esta parte del servicio fue la más delicada, porque ahora le tocaba entrar en el lugar santísimo. El sumo sacerdote puso carbones del altar del atrio en un recipiente de oro. Le entregaron un recipiente de incienso que había sido molido extra fino para la ocasión. Tomó incienso con sus dos manos y lo puso en una cuchara. Cogió la cuchara con la mano izquierda y el recipiente con carbones en su mano derecha y entró en el lugar santísimo. Allí dentro colocó el recipiente con carbones entre las dos varas del arca. En tiempos del segundo templo, cuando no había arca, lo colocó en la piedra sobre la cual el arca había estado. Luego tomó la cuchara con la punta de sus dedos o con los dientes, para dejar ambas manos libres, y vertía el incienso en las dos manos. Esto fue muy difícil porque no podía caer nada del incienso al suelo.

 

16:13 “Pondrá el incienso sobre el fuego delante de HaShem, para que la nube del incienso cubra el propiciatorio que está sobre el testimonio, no sea que muera.”  – Ahora el gran sacerdote ponía todo el incienso en el recipiente de oro que contenía los carbones encendidos para que se produjera una nube de humo entre él y el propiciatorio, donde se manifestaba la shejiná, la presencia gloriosa de HaShem.

Para que Aharón pudiera estar en el lugar santísimo cuando se manifestaba la shejiná, tenía que quemar incienso que produjera una nube que le protegía de la muerte. Por medio de esa nube él podía acercarse a HaShem sin peligro.

 

Después de haber puesto el incienso sobre los carbones encendidos, el sumo sacerdote salió hacia atrás, sin desviar su mirada de la dirección del propiciatorio. El pueblo estaba orando por él para que todo el servicio en el lugar santísimo saliera bien. Si había un error, el gran sacerdote moriría y el pueblo no podía obtener el perdón de sus pecados. Según el Midrash,[13] en el tiempo del segundo templo la mayoría de los grandes sacerdotes morían dentro del año que seguía a yom kipur porque eran hombres corruptos y habían comprado su puesto con dinero.

Cuando el sumo sacerdote llegó al lugar santo, los otros sacerdotes salieron de allí, cf. v. 17. Allí se quedó un momento y oró una oración corta y luego salió al atrio donde el pueblo le estaba esperando con ansiedad.

 

16:14 “Tomará además de la sangre del novillo y la rociará con su dedo en el lado oriental del propiciatorio; también delante del propiciatorio rociará con su dedo siete veces de la sangre.”  – Esta sangre viene del sacrificio personal de Aharón que el otro sacerdote había estado moviendo en su recipiente para que no coagulara. Ahora el sumo sacerdote toma esa sangre y entra por segunda vez en el lugar santísimo. Allí esparce la sangre con su dedo hacia el lado oriental del propiciatorio una vez hacia arriba y siete veces hacia abajo sin que la sangre llegue a tocar el arca. Cuenta con voz alta mientras esparce la sangre: Uno (hacia arriba), uno y uno (hacia abajo), uno y dos, uno y tres… uno y siete. De esa manera no se equivocó.

 

16:15 “Después degollará el macho cabrío de la ofrenda por el pecado que es por el pueblo, y llevará su sangre detrás del velo y hará con ella como hizo con la sangre del novillo, y la rociará sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio.”  – Ahora es sacrificado el macho cabrío a favor del pueblo, que había sido señalado para HaShem por medio del sorteo. La sangre fue recibida en un recipiente y luego llevada detrás del velo y esparcida de la misma manera como la sangre del novillo personal, una vez hacia arriba y siete veces hacia abajo. Luego el sacerdote sale hacia atrás al lugar santo.

 

16:16 “Hará, pues, expiación por el lugar santo a causa de las impurezas de los hijos de Israel y a causa de sus transgresiones, por todos sus pecados; así hará también con la tienda de reunión que permanece con ellos en medio de sus impurezas.”  – Con la sangre esparcida del macho cabrío se produce la expiación por el lugar santísimo y el lugar santo a causa de las impurezas de los hijos de Israel que han contaminado el tabernáculo. Rashí dice que la expiación que se produjo con el esparcimiento de la sangre del novillo personal del sumo sacerdote, (v. 11), sólo fue para el sumo sacerdote y los demás sacerdotes por la impureza del santuario o de las ofrendas consagradas. Con otras palabras el esparcimiento sólo expiaba por los pecados cometidos al ingresar en el área del santuario en estado de impureza, tamé, o por haber comido carne de sacrificios en estado de tamé, o haber comido ofrendas consagradas en estado de tahor, cuando estas habían sido contaminadas. El esparcimiento de la sangre del novillo purificó el tabernáculo por las impurezas de los sacerdotes y el esparcimiento de la sangre del macho cabrío purificó el tabernáculo por las impurezas producidas por los hijos de Israel.

“así hará también con la tienda de reunión” – Al igual que roció de la sangre de las dos ofrendas en el lugar santísimo, uno hacia arriba y siete hacia abajo, así también deberá rociar sobre el velo, estando en el lugar santo, primero de la sangre del novillo y luego de la del macho cabrío, una vez hacia arriba y siete hacia abajo cada vez.

 

 

 

Segunda aliyá, 16:18-24

 

16:18 “Entonces saldrá al altar que está delante de HaShem y hará expiación por él, y tomará de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabrío y la pondrá en los cuernos del altar por todos los lados.”  – Se refiere al altar de oro en el lugar santo, como está escrito en Éxodo 30:9-10:

 

“No ofreceréis incienso extraño en este altar, ni ofrenda de ascensión ni ofrenda de cereal; tampoco derramaréis libación sobre él. Aharón hará expiación sobre los cuernos del altar una vez al año; hará expiación sobre él con la sangre de la ofrenda de expiación por el pecado, una vez al año por todas vuestras generaciones; santísimo es a HaShem.”

 

Las dos sangres, la del novillo personal del sumo sacerdote y la del macho cabrío del pueblo, fueron mezcladas y colocadas en las cuatro esquinas del altar de oro.

 

16:19 “Y rociará sobre él de la sangre siete veces con su dedo, y lo limpiará, y lo santificará de las impurezas de los hijos de Israel.”  – El sumo sacerdote limpiaba una zona encima del altar y esparcía la sangre siete veces sobre ésta. En total fueron 43 aspersiones de sangre en el santuario, 2 x (1+7) veces en el lugar santísimo, 2 x (1+7) veces sobre el velo desde el lugar santo, 4 veces sobre los cuernos y 7 veces sobre el altar (16+16+4+7=43). La sangre que sobraba fue vertida al pie del altar del atrio.

 

16:21 “Después Aharón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas sus transgresiones, todos sus pecados, y poniéndolos sobre la cabeza del macho cabrío, lo enviará al desierto por medio de un hombre preparado para esto.”  – Esta es la tercera confesión que el gran sacerdote hace de los pecados, esta vez por los pecados de todo el pueblo.

 

16:22 “El macho cabrío llevará sobre sí todas sus iniquidades a una tierra solitaria; y soltará el macho cabrío en el desierto.”  – El gran sacerdote no podía dejar el atrio hasta que el hombre había llegado al desierto. Para saber cuando llegó, habían edificado plataformas sobre las cuales se colocaban unas personas. Cuando el hombre llegó al desierto con el macho cabrío, otro hombre agitaba una bufanda sobre la última plataforma para que se viera hasta la plataforma anterior, y así sucesivamente hasta llegar al templo en Yerushalayim.

 

16:23 “Entonces Aharón entrará en la tienda de reunión y se quitará las vestiduras de lino que se había puesto al entrar en el lugar santo, y las dejará allí.”  – Esta es la tercera vez que el gran sacerdote cambia sus ropas. Las ropas usadas en el servicio de yom kipur tenían que ser guardadas y no podían ser utilizadas para otro yom kipur.

 

16:24 “Lavará su cuerpo con agua en un lugar sagrado, se pondrá sus vestidos, y saldrá y ofrecerá su ofrenda de ascensión y la ofrenda de ascensión del pueblo, y hará expiación por sí mismo y por el pueblo.”  – De este versículo se aprende que al cambiar la ropa hacía falta purificarse en la mikvé. Ahora se ponía sus ropas de oro para sacrificar los dos carneros mencionados en los versículos 3 y 5. También sacrificaba algunos de los sacrificios adicionales, musaf, mencionados en Números 29:7-11.

 

Tercera aliyá, 16:25-34

 

16:25 “Luego quemará en el altar la grasa de la ofrenda por el pecado.”  – Después de esto cambiaba su ropa de nuevo por cuarta vez para entrar en el lugar santísimo y recoger la cuchara y el incensario. Hebreos 9:4 no habla del altar del incienso como si estuviera en lugar santísimo, sino de este incensario que estaba allí durante todo el servicio de yom kipur. Después de sacar la cuchara y el incensario del lugar santísimo, el gran sacerdote cambia la ropa de nuevo para sacrificar los últimos sacrificios adicionales, musaf, del día y presentar la ofrenda diaria del cordero de la tarde y quemar el incienso diario sobre el altar de oro. Después ofreció el resto de la oblación diaria del gran sacerdote sobre el altar. Luego se quitaba las ropas de oro y se vestía con sus propias ropas para regresar a su casa. La gente le acompañaba hasta su casa con regocijo porque había hecho su trabajo con éxito.

 

16:27 “Pero el novillo de la ofrenda por el pecado y el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, cuya sangre fue llevada dentro del lugar santo para hacer expiación, serán llevados fuera del campamento, y quemarán en el fuego su piel, su carne y su estiércol.”  – El novillo y el macho cabrío son quemados fuera del campamento.

 

16:29 “Y esto os será un estatuto perpetuo: en el mes séptimo, a los diez días del mes, humillaréis vuestras almas y no haréis obra alguna, ni el nativo ni el forastero que reside entre vosotros” – Humillar el alma se refiere al ayuno total, sin comer ni beber nada durante 25 horas.

 

16:30 “porque en este día él hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante de HaShem

 

16:31 “Os será shabat, de descanso completo, para que humilléis vuestras almas; es estatuto perpetuo.”  – Aquí aparece la expresión shabat shabatón. Sólo se menciona esta expresión cuando se habla del shabat semanal yom kipur y el año sabático. Los shabats de las fiestas anuales no son mencionadas como shabat shabatón. Yom kipur es el shabat de los shabats anuales de la misma manera como el shabat semanal es el shabat de los días de la semana. Hay siete shabats anuales adicionales a parte de los shabats semanales, entre los cuales yom kipur sirve como un shabat especial, al igual que el shabat de la semana para los días de la semana, cf. Levítico 23. De la misma manera sucede con el yovel, el año de jubileo, en relación con los siete años de shmitá, remisión, cf. Levítico 25.

 

16:32 “Así el sacerdote que es ungido y ordenado para ministrar como sacerdote en lugar de su padre hará expiación: se pondrá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas”

 

16:33 “y hará expiación por el santo santuario; hará expiación también por la tienda de reunión y por el altar. Hará expiación además por los sacerdotes y por todo el pueblo de la asamblea.”  – Todos los sacrificios durante yom kipur hacen esta limpieza total una vez al año.

 

Cuarta aliyá, 17:1-7

 

17:3-4 “Cualquier hombre de la casa de Israel que degüelle un buey, un cordero o una cabra en el campamento, o el que lo degüelle fuera del campamento sin llevarlo a la puerta de la tienda de reunión para presentarlo como una ofrenda a HaShem, delante del tabernáculo de HaShem, ese hombre será culpable de la sangre. Ha derramado sangre y ese hombre será cortado de entre su pueblo.”  – Hay dos interpretaciones de este texto:

 

  1. Se refiere a animales consagrados para la ofrenda (R. Akivá y Rashí).
  2. Se refiere a animales no consagrados. Durante el tiempo del desierto estaba prohibido sacrificar fuera del Tabernáculo (Talmud Julín 17a), cf. Deuteronomio 12:15, 21.

 

El permiso de comer carne se dio a partir del diluvio. Antes estaba prohibido.

 

17:7     “Y ya no sacrificarán sus sacrificios a los demonios con los cuales se prostituyen. Esto les será estatuto perpetuo por todas sus generaciones.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “demonio” es sair.[14] Esta palabra tiene varias interpretaciones:

 

  1. Demonio, que es un ente incorpóreo que merodea en los lugares desolados e inhóspitos, cf. Isaías 13:21; 34:14.
  2. Según el comentario de Ibn Ezrá, a estos entes se les da el mismo nombre que a los chivos porque ese es el aspecto que les adjudican los que creen en ellos.
  3. Según el Targum Yonatán ben Uziel, el versículo se está refiriendo a los ídolos, asemejándolos a los seirim, (plural de saír).

 

Quinta aliyá, 17:8 – 18:5

 

17:11 “Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación.”  – La sangre representa la vida. La vida depende de la sangre.

 

No hay base en las Escrituras para no permitir que se hagan transfusiones de la sangre para salvar la vida humana. El alma no es transferida a la otra persona al pasar parte de la sangre, ni es transferida a la otra persona parte del alma, (emociones, intelecto y voluntad). El alma es mantenida por medio de la sangre, pero no está en la sangre.

 

18:3     “No haréis como hacen en la tierra de Egipto en la cual morasteis, ni haréis como hacen en la tierra de Kenáan adonde yo os llevo; no andaréis en sus estatutos.”  – Este texto muestra que los hijos de Israel han sido llamados a ser diferentes a los demás pueblos del mundo, especialmente cuando los pueblos son tan inmorales como los egipcios y los cananeos. Han sido llamados a comer diferentemente, vestir diferentemente, hablar diferentemente etc. ¿Podemos entonces mirar las prácticas de los demás pueblos y hacer lo contrario? ¿Es eso lo que HaShem quiere enseñarnos con esta palabra? Hasta cierto punto esto está bien, pero si vamos a dejar que las prácticas de los paganos determinen nuestra conducta, es posible que dejemos de hacer algo que HaShem aprueba e incluso manda. ¡No vamos a dejar de hacer algo bueno sólo porque los demás lo hacen! Por lo tanto, sigue el versículo 4 diciendo:

“Habréis de cumplir MIS estatutos y guardar MIS leyes para andar en ellos.”

No son los paganos los que determinan nuestra conducta, sino la Torá de HaShem. En el camino de restauración hay muchos ex cristianos que rechazan todas las cosas que hacen los cristianos. Pero sólo por el hecho de que se hagan ciertas cosas en el mundo cristiano no es una razón suficientemente fuerte para rechazarlo. Por ejemplo, no podemos dejar de leer las Escrituras porque los satanistas las estén leyendo. Esa actitud no es sana y al final llevará a la persona a desviarse del camino recto.

 

18:5 “Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis leyes, por los cuales el hombre vivirá si los cumple; yo soy HaShem.”  – Este texto nos muestra que hay vida en la obediencia a los mandamientos. La pregunta surge: ¿Hay vida eterna en el cumplimiento de la Torá o hay una larga vida en la tierra? La respuesta es: ambas cosas. Hay mandamientos que producen una vida larga debajo del sol y hay otros mandamientos que fueron dados para dar vida eterna al hombre.

 

 

Sexta y séptima aliyá, 18:6-30

 

18:24 “No os contaminéis con ninguna de estas cosas, porque por todas estas cosas se han contaminado las naciones que voy a echar de delante de vosotros.”  – Todas estas cosas, cf. v 6-23, hicieron en Egipto y en la tierra de Kenáan. Aquí vemos que hay muchos mandamientos de la Torá para las naciones. Sólo en este texto hay 24 mandamientos que aplican a los gentiles de los 613 que fueron dados a Israel. Las naciones que habían quebrantado estos mandamientos fueron condenadas por ello. Casi todos son de carácter sexual. Pero también hablan de quemar a sus hijos a un dios pagano, idolatría y derramamiento de sangre inocente. Por esto se pueden encontrar en este texto los tres pecados cardinales, sexo ilícito, idolatría y violencia. Por estos tres pecados viene el juicio de HaShem sobre todos los hombres, benei Noaj, hijos de Noé.

 

Las naciones tienen una responsabilidad delante de HaShem para cumplir los mandamientos de la Torá que les corresponden y si no lo hacen, vendrá su juicio tarde o temprano. Este texto nos enseña además que como la tierra de Israel es un lugar sagrado, los pecados que son cometidos allí son condenados más que si hubieran sido cometidos en otro lugar.

 

18:28 “no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que estuvo antes de vosotros.”  – La tierra de Israel vomita a los moradores que comenten estos pecados inmorales. Por causa de que los hijos de Kenáan practicaban estos pecados, los hijos de Israel recibieron la orden de exterminarlos de sobre la tierra santa.

 

En esta parashá están los mandamientos número 184-211 de los 613

 

  1. Prohibición para los kohanim de entrar en el Santuario en todo momento, Levítico 16:2.
  2. Precepto de realizar el servicio de ofrendas el día de yom kipur, Levítico 16:3.
  3. Prohibición de degollar una ofrenda fuera del Atrio del Templo, Levítico 17:3-4.
  4. Precepto de cubrir la sangre después de degollar un animal, Levítico 17:13.
  5. Prohibición de tener placer carnal con cualquier mujer que se encuentra en la categoría de ervá («mujer prohibida»), Levítico 18:6.
  6. Prohibición de descubrir la desnudez del padre, Levítico 18:7.
  7. Prohibición de descubrir la desnudez de la madre, Levítico 18:7.
  8. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del padre, aunque no sea la madre, Levítico 18:8.
  9. Prohibición de descubrir la desnudez de una hermana, Levítico 18:9.
  10. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija del hijo, Levítico 18:10.
  11. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija de la hija, Levítico 18:10.
  12. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija, Levítico 18:10.
  13. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija de su padre, Levítico 18:11.
  14. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hermana del padre, Levítico 18:12.
  15. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hermana de la madre, Levítico 18:13.
  16. Prohibición de tener relaciones sexuales con el hermano del padre, Levítico 18:14.
  17. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hermano del padre, Levítico 18:14.
  18. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hijo, Levítico 18:15.
  19. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hermano, Levítico 18:16.
  20. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y su hija, Levítico 18:17.
  21. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y la hija de su hijo, Levítico 18:17.
  22. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y la hija de su hija, Levítico 18:17.
  23. Prohibición de tener relaciones sexuales con dos hermanas mientras las dos estén vivas, Levítico 18:18.
  24. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer en estado menstrual (nidá), Levítico 18:19.
  25. Prohibición de entregar a un hijo a Mólej, Levítico 18:21.
  26. Prohibición de tener relaciones homosexuales, Levítico 18:22.
  27. Prohibición para el hombre de tener relaciones sexuales con animales, Levítico 18:23.
  28. Prohibición para la mujer de tener relaciones sexuales con animales, Levítico 18:23.

[1]      Strong H3727, kappôreth, kap-po’-reth, From H3722; a lid (used only of the cover of the sacred Ark): – mercy seat.

[2]      Strong H3722 kâphar, kaw-far’, A primitive root; to cover (specifically with bitumen); figuratively to expiate or condone, to placate or cancel: – appease, make (an) atonement, cleanse, disannul, forgive, be merciful, pacify, pardon, to pitch, purge (away), put off, (make) reconcile (-liation).

[3]      Strong G2435 ἱλαστήριον, hilastērion, hil-as-tay’-ree-on, Neuter of a derivative of G2433; an expiatory (place or thing), that is, (concretely) an atoning victim, or (specifically) the lid of the Ark (in the Temple): – mercyseat, propitiation.

[4]      Strong G2433 ἱλάσκομαι, hilaskomai, hil-as’-kom-ahee, Middle voice from the same as G2436; to conciliate, that is, (transitively) to atone for (sin), or (intransitively) be propitious: – be merciful, make reconciliation for.

[5]      Avodat Yom kipur 4:7.

[6]      Yoma 39a, traducido por el autor de la versión inglesa de “The Soncino Talmud”, Davka Corporation and/or Judaica Press, Inc. Brooklyn, NY.

[7]      Fue gran sacerdote en tiempos de Alejandro Magno.

[8]      Yoma 39b, traducido por el autor de la versión inglesa de “The Soncino Talmud”, Davka Corporation and/or Judaica Press, Inc. Brooklyn, NY.

[9]      Strong H5799 ‛ăzâ’zêl, az-aw-zale’, From H5795 and H235; goat of departure; the scapegoat: – scapegoat.

Strong H5795 ‛êz, aze, From H5810; a she goat (as strong), but masculine in plural (which also is used elliptically for goats’ hair): – (she) goat, kid.

Strong H235 ‘âzal, aw-zal’, A primitive root; to go away, hence to disappear: – fail, gad about, go to and fro [but in Eze. 27:19 the word is rendered by many “from Uzal,” by others “yarn”], be gone (spent).

[10]    Yoma 67.

[11]    Rashí sobre Yoma 67.

[12]    Pirkei d´rabi Eliazar 40.

[13]    Ets Yosef; Vayikrá Rabá 21:11.

[14]    Strong H8163 śâ‛îyr  śâ‛ir, saw-eer’, saw-eer’, From H8175; shaggy; as noun, a he goat; by analogy a faun: – devil, goat, hairy, kid, rough, satyr.

Strong H8175 śâ‛ar, saw-ar’, A rpim root; to storm; by implication to shiver, that is, fear: – be (horribly) afraid, fear, hurl as a storm, be tempestuous, come like (take away as with) a whirlwind.

Parashá 28 Metsorá

ח׳ באייר ה׳תשע״ה (April 27, 2015) por  
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28 Metsorá

Parashá 28 Metsorá

Levítico 14:1 – 15:33

Aliyás de la Torá:

  1. 14:1-12
  2. 14:13-20
  3. 14:21-32
  4. 14:33-53
  5. 14:54 – 15:15
  6. 15:16-28
  7. 15:29-33
  8. Maftir: 15:31-33

 

Haftará: 2 Reyes 7:3-20

 

Metsorá

 

Significa “el que tiene tsaráat”.

Comentarios

HaShem ha puesto su morada entre los hijos de Israel. Su presencia santa requiere que los hijos de Israel vivan una vida santa. El santuario terrenal puede ser contaminado por medio de las impurezas rituales de los hijos de Israel, y para evitarlo, ellos necesitan conocer todas las normas acerca de lo que produce impureza y cómo ser libres de ella. Por esta razón, en los capítulos 11 hasta 15 de Levítico, la Torá va desarrollando una enseñanza profunda en cuanto a la impureza ritual. Por medio del cumplimiento de estas reglas el pueblo podrá vivir en un campamento donde mora la presencia divina. El capítulo 11 habla de la prohibición de comer animales impuros. El tipo de impureza que es producida por medio de eso no puede ser eliminado por medio de ritos de purificación y es más grave que el resto. Al tocar los cadáveres de los animales impuros se produce la impureza ritual en los hombres, pero esta impureza puede ser eliminada por medio de actos de purificación. El capítulo 12 habla de la impureza producida en la mujer por un parto. El capítulo 13 habla de la impureza producida por la plaga de tsaráat, traducida como “lepra”. En el capítulo 14 se habla de la purificación de tsaráat en una persona y cómo tratar con esa plaga en una casa. En el capítulo 15 se encuentra la enseñanza de la impureza ritual producida por flujos que vienen de los aparatos reproductores del hombre y de la mujer.

Todas estas instrucciones han sido dadas con el fin de evitar que el tabernáculo sea contaminado y el pueblo dañado por la presencia divina que está en medio de ellos, tanto en el desierto como luego en la tierra prometida. Las reglas en cuanto a la impureza ritual tienen que ver con la santidad en relación con la presencia física de HaShem dentro el pueblo de Israel, en el tabernáculo y en el templo. Algunas de estas reglas son aplicables solamente cuando hay un santuario, como por ejemplo las que requieren sacrificios. Pero otras de estas reglas son aplicables aún en la ausencia del santuario, como las del cashrut y de nidá. Mientras que no tenemos templo, no podemos guardar las leyes que tienen que ver con los sacrificios, pero sí podemos guardar las reglas de no comer animales inmundos y la purificación de nuestros cuerpos por medio de una mikvé. El pueblo judío sigue guardando las instrucciones en cuanto a la pureza ritual que son aplicables sin el santuario, porque sigue siendo un pueblo santo.

Las reglas de tsaráat sólo son aplicables dentro de la tierra de Israel cuando hay templo, así que no aplicarán hasta que el tercer templo sea construido.

Primera aliyá, 14:1-12

 

14:2     “Esta será la ley del leproso en los días de su purificación. Será llevado al sacerdote”  –Miryam, la hermana de Moshé. Ella fue golpeada con esta plaga y seguramente cumplió con este mandamiento, cf. Números 12. Naamán, el siervo sirio, fue limpiado de su tsaráat cuando se sumergió en el río Yardén por mandato del profeta Elishá. Pero como él no era israelita, no fue aplicado sobre él el mandamiento de ir al sacerdote y presentar ofrendas.

 

14:3     “y el sacerdote saldrá fuera del campamento. El sacerdote lo examinará, y si la afección ha sido sanada en el leproso”  – Aquí vemos que aparece la palabra “sanado” en relación con la plaga de tsaráat. Como hemos dicho antes, las Escrituras hablan más de ser limpiado de esta plaga que de ser sanado. Pero este texto nos enseña que es obvio que hace falta un acto de sanidad para que una persona pueda ser limpiada de esta plaga.

 

14:4     “el sacerdote mandará tomar dos avecillas vivas y limpias, madera de cedro, lana carmesí e hisopo para el que ha de ser purificado.”  – Los rabinos reconocen que no conocen a fondo el significado del por qué se usan estos ingredientes para la purificación del metsorá. Rashí y el Midrash[1] asocian las aves con las palabras sueltas de lashón hará que el metsorá habló para traer sobre sí la plaga de tsaráat. También asocian el cedro con la soberbia y el hisopo con la humildad. Como la soberbia es una de las razones por las que vino esta plaga sobre el hombre, ahora tendrá que ser purificado por medio de dos elementos que hablan de la soberbia y la humildad.

Por otro lado las Escrituras nos enseñan que las aves representan al hombre. Una de estas dos aves morirá y la otra será soltada libre. Esto puede representar dos cosas. En primer lugar representa al que tenía la plaga de tsaráat y que estaba como muerto, sin poder tener relación con nadie, expulsado fuera del campamento de Israel. Así el ave que tiene que morir, simboliza la muerte del metsorá. El ave viva que es soltada representa al metsorá que ahora es liberado de esta plaga mortal que le ataba.

 

En Números 19 el cedro, el hisopo y la lana carmesí también están mencionados como medios de purificación por medio de las ascuas de la vaca roja, como está escrito en el versículo 6:

 

“Y el sacerdote tomará madera de cedro, e hisopo y lana carmesí, y los echará en medio del fuego en que arde la novilla.”

 

El cedro es uno de árboles más altos. La madera de cedro fue la madera más cara y apreciada, cf. 2 Samuel 7:2, 7; 1 Reyes 6:9, 18.

 

Mientras que el cedro es uno de los árboles más altos, el hisopo es una de las plantas más bajas. Por esta razón el rey Shelomó toma estas dos plantas como dos extremos, como está escrito en 1 Reyes 4:33a:

 

“Disertó sobre los árboles, desde el cedro que está en el Levanón hasta el hisopo que crece en la pared.”

 

En el Salmo 51:7 está escrito:

 

“Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.”

 

No cabe duda de que la purificación de la plaga de tsaráat es la base para la oración del rey David en este Salmo. Después de su pecado con la mujer de Urías, él pide ser purificado con hisopo, para así ser libre de la “lepra” del pecado. Ser más blanco que la nieve implica tener un estado de pureza superior al que tiene un hombre que está cubierto enteramente con la plaga de tsaráat de manera que se haya vuelto totalmente blanco, como está escrito en Levítico 13:13:

 

“entonces el sacerdote mirará, y he aquí, si la lepra ha cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al que tenía la afección; se ha vuelto toda blanca y él es limpio.”

 

14:5 “Después el sacerdote mandará degollar una de las avecillas en una vasija de barro sobre agua corriente.”  El agua también podrá simbolizar la muerte, cf. 2 Samuel 14:14

 

14:6     “En cuanto a la avecilla viva, la tomará junto con la madera de cedro, el cordón escarlata y el hisopo, y los mojará junto con la avecilla viva en la sangre del ave muerta sobre el agua corriente.”

 

14:7     “Después rociará siete veces al que ha de ser purificado de la lepra, lo declarará limpio, y soltará al ave viva en campo abierto.”

 

14:10 “En el octavo día tomará dos corderos sin defecto, una cordera de un año sin defecto, tres décimas de una efá de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal y un log de aceite”

 

 

Segunda aliyá, 14:13-20

 

14:14 “Entonces el sacerdote tomará de la sangre de la ofrenda por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el cartílago de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.”  – Es posible que este versículo muestra que el que es purificado necesitará la sangre sobre tres lugares que representan aquel pecado que le llevó a recibir la tsaráat. Si su oreja estuchó lashón hará, si metió la mano donde no debía y si puso su pie donde no le correspondía, fue golpeado con tsaráat. Por eso su purificación es aplicada sobre estos tres lugares de su cuerpo.

 

Este rito es muy similar al rito de la instalación de los sacerdotes en el tabernáculo, como está escrito en Éxodo 29:20:

 

“Y matarás el carnero, y tomarás de su sangre y la pondrás sobre el cartílago de la oreja derecha de Aharón, y sobre el cartílago de la oreja derecha de sus hijos, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, y rociarás el resto de la sangre en el altar por todos los lados.”

 

¿Cómo vamos a entender esto? Tanto los sacerdotes como el que es purificado de tsaráat es objeto del mismo rito. Por un lado podríamos entenderlo como que el que había tenido tsaráat ahora tiene el derecho para acercarse al tabernáculo. En ese sentido se asemeja al ministerio del sacerdote que tiene el derecho de estar cerca de HaShem.

 

Tercera aliyá, 14:21-32

 

14:21 “Pero si es pobre y no tiene suficientes recursos, entonces tomará un cordero como ofrenda por la culpa, como ofrenda mecida, a fin de hacer expiación por él, y una décima de una efá de flor de harina mezclada con aceite para ofrenda de cereal, y un log de aceite”  – Aunque el hombre sea pobre no hay rebaja en cuanto al animal que se tenía que dar como ofrenda por la culpa. Tanto el rico como el pobre tenían que dar un cordero por la culpa. Esto nos enseña que el precio para liberar al hombre no puede rebajarse, es el mismo para el rico como para el pobre.

 

 

 

 

Cuarta aliyá, 14:33-53

 

14:34 “Cuando entréis en la tierra de Kenáan, que os doy en posesión, y ponga yo una marca de lepra sobre una casa en la tierra de vuestra posesión”  – Esta ley sólo se aplica sobre las casas en la tierra de Israel. Sin embargo, las casas que están en la ciudad de Jerusalén nunca podrán ser declaradas impuras. Además las casas tenían que ser de una manera especial para que esta ley aplicara sobre ellas. Sólo las casas que tenían piedra, madera y tierra en las paredes podían ser declaradas tamé, cf. 14:45.

14:45 “Derribará, pues, la casa, sus piedras, sus maderas y todo el emplaste de la casa, y los llevará fuera de la ciudad a un lugar impuro.”  –

Quinta aliyá, 14:54 – 15:15

 

15:2     “Hablad a los hijos de Israel y decidles: “Cuando cualquier hombre tenga flujo de su cuerpo, su flujo es impuro.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como flujo es zav,[2] y significa “emisión”, “flujo”, “corriente”, “emanación”. Aquí no se refiere a la emisión de semen, sino de otro tipo de flujo. Como la palabra flujo se repite dos veces, se deduce que la impureza ritual empieza a partir de la segunda emisión de flujo. Este tipo de impureza es más severo que la impureza producida por la emisión del semen y requiere sacrificios para su purificación, cf. v. 14-15.

 

15:4     “Toda cama sobre la cual se acueste la persona con flujo quedará impura, y todo sobre lo que se siente quedará impuro.”  – Rashí destaca que los verbos “se acueste” y “se siente” están escritos de manera que no puede referirse a objetos que están designados para otra función que la de recostarse o sentarse. Con otras palabras, sólo se refiere a camas y sillas.

 

15:5     “Además, cualquiera que toque su cama lavará su ropa, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer”  – Una cama que ha sido tocada por el zav, el que padece flujo, se ha convertido en una fuente primaria de impureza, en hebreo av hatumá y por eso tiene la capacidad para transmitir impureza a las personas. La persona que ha tocado una cama tocada por un zav transmite incluso impureza a sus propias ropas. Por eso tendrá que pasar tanto su ropa como todo su cuerpo por una mikvé para poder ser tahor, ritualmente puro. La purificación se hace efectiva a la caída del sol.

Si el zav toca otros objetos, no se convierten en fuente primaria de impureza, sino en resultado de impureza, en hebreo velad hatumá, y sólo pueden transmitir impureza ritual a alimentos y bebidas.

 

 

15:9     “Y toda montura sobre la cual cabalgue la persona con el flujo quedará impura.”  – Una montura queda impura pero no con el mismo grado de impureza que las camas y las sillas que han estado debajo del zav. Esto significa que el que toque una montura donde ha cabalgado un zav, no necesita sumergir su ropa en una mikvé, sino sólo su cuerpo. Según Rashí, esto sólo se refiere a las partes de la montura que no son el mismo asiento. En asiento obtiene el mismo nivel de impureza que una silla.

 

15:13 “Cuando el hombre con el flujo quede limpio de su flujo, contará para sí siete días para su purificación; entonces lavará su ropa, bañará su cuerpo en agua corriente y quedará limpio.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “corriente” es jai,[3]  que significa “vivo”, “crudo”, “fresco”. Esto nos enseña que sólo el agua viva, de manantial, es capaz de purificar un cuerpo que tiene impureza ritual. Por lo tanto, para que una mikvé pueda purificar, tendrá que tener aguas que hayan sido introducidas en la mikvé de manera natural, no por medio de la intervención del hombre. Con otras palabras, una piscina a la cual el agua haya sido llevada por la fuerza del hombre, por una bomba de agua, o por tuberías de metal (que pueden llegar a ser impuras), no es apta para la purificación. El agua tiene que llegar a esa mikvé de manera natural.

 

 

Sexta aliyá, 15:16-28

 

15:16 “Y si un hombre tiene emisión de semen, bañará todo su cuerpo en agua y quedará impuro hasta el atardecer.”  – Los versículos 2-15 tratan del caso de un hombre zav, que es impuro por el flujo que sale desde su miembro viril, sin que tenga emisión de semen. A partir del versículo 16 la Torá da instrucciones acerca del que tiene emisión seminal. La emisión de semen produce un estado de tamé en el hombre, pero en un nivel inferior al del zav. La Torá dice que el hombre que tiene emisión de semen tendrá que “bañar” todo su cuerpo en agua para poder ser purificado a la caída del sol. La palabra hebrea que ha sido traducida como “bañará” es rajats,[4] que significa “lavar”, “bañar”, “limpiar”, “hacer abluciones”, “purificar con agua”, cf. 2 Reyes 5:10, 14.

Ahora, si él usa cualquier agua para lavarse, no será purificado, puesto que el agua quedaría impura al tocar al que es tamé. Hemos visto en Levítico 11:36 que la única agua que no puede volverse impura es la que está en una mikvé compuesta por una fuente natural y un hoyo. Por lo tanto, la única agua que sirve para lavarse de la impureza es el agua de una mikvé con esas características.

 

Levítico 11:32 enseña que los objetos que son introducidos en el agua de una mikvé son purificados. De esto deducimos que es necesario que el que se purifique se sumerja en el agua. Además tiene que estar sin ropa y sin objetos que obstruyan el contacto directo con el agua, con otras palabras, tiene que estar totalmente desnudo para que su purificación sea válida.

De este versículo también deducimos que el tamaño de la mikvé tiene que ser suficientemente grande como para que un hombre pueda introducir todo su cuerpo en ella. El Talmud afirma[5] que tiene que ser de 40 seá, lo cual corresponde a unos 700 litros (unos 25 pies cúbicos).

 

15:18 “Si un hombre se acuesta con una mujer y hay emisión de semen, ambos se bañarán en agua y quedarán impuros hasta el atardecer.”  – El único lugar donde el semen no causa impureza es dentro de la mujer, puesto que sólo causa impureza ritual cuando toca las partes exteriores de un cuerpo. Así que la mujer no queda impura por su contacto interior con el semen en la relación íntima. Antes fue dicho que el hombre que emite semen queda impuro por ello, pero ¿por qué la mujer queda impura por tener una relación con su marido? Rashí dice que es por un decreto del Soberano. Con otras palabras, no hay una explicación lógica por la que una mujer quede impura por tener una relación cuando haya emisión de semen en su interior.

Después de tres días el semen está muerto y ya no tiene la capacidad para procrear. Por lo tanto no produce impureza a partir del cuarto día.

 

Parece que el estado de tamé, impureza ritual, es producido en el hombre por tener algún tipo de contacto con la muerte. El cuerpo humano muerto es la fuente principal de impureza ritual. Por lo tanto, la relación sexual tiene que ver con la muerte, puesto que millones de espermatozoides mueren sin producir vida humana. El mismo pensamiento está detrás de la menstruación de la mujer. Por no haberse quedado embarazada, ese óvulo que era un niño en potencia, es expulsado sin que se haya formado una vida nueva. Esto es, en cierto modo, un contacto con la muerte y por esto produce impureza ritual en la mujer.

Las enfermedades que afectan el sistema reproductora en el hombre y en la mujer producen impureza ritual, porque atentan contra la procreación de la vida humana.

El Elohim de Israel es el Elohim vivo y el Elohim de los vivos. Por eso es necesario eliminar todo contacto con la muerte en relación con el culto a él en el tabernáculo.

 

15:19 “Cuando una mujer tenga flujo, si el flujo en su cuerpo es sangre, ella permanecerá en su estado impureza menstrual por siete días; y cualquiera que la toque quedará impuro hasta el atardecer.”  – En los versículos 19-24 se encuentran las instrucciones en cuanto a la mujer durante su estado de separación mensual, en hebreo nidá. Este versículo dice que el tiempo de nidá es de siete días.

El primer día es contado cuando ella empieza a manchar con sangre. Independientemente de la hora del día cuando esto ocurra, ese día se cuenta como el primer día, incluso si sólo quedaran unos minutos hasta la caída del sol. Así que el día en que empieza el flujo de sangre es contado como un día entero. Luego ella va contando los días hasta llegar al final del séptimo día, poco antes de la caída del sol. Entonces ella se sumerge en una mikvé para purificarse y, a la caída del sol, queda ritualmente purificada y podrá unirse con su marido de nuevo durante la noche del octavo día. Esto es lo que enseña la Torá. Además de esto, los rabinos han hecho una cerca de protección alrededor de este mandamiento y añadido siete días después del último día de flujo.

La persona que toca una mujer nidá queda ritualmente impura y no podría entrar en el templo ni comer de las cosas consagradas o de los sacrificios durante ese día.

 

15:24 “Y si un hombre se acuesta con ella y su impureza menstrual lo mancha, quedará impuro por siete días, y toda cama sobre la que él se acueste quedará impura.”  – La Torá prohíbe que los judíos tengan relaciones maritales durante el tiempo de la nidá, como está escrito en Levítico 18:19:

 

“Y no te acercarás a una mujer para descubrir su desnudez durante su impureza menstrual (nidá).”

 

En Levítico 20:18 está escrito:

 

“Si alguno se acuesta con mujer menstruosa y descubre su desnudez, ha descubierto su flujo, y ella ha puesto al descubierto el flujo de su sangre; por tanto, ambos serán cortados de entre su pueblo.”

 

En Ezequiel 18:5-6 está escrito:

 

“Pero el hombre que es justo, y practica el derecho y la justicia, y no come en los santuarios de los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su menstruación”

 

En Ezequiel 22:10 está escrito:

 

“En ti se ha descubierto la desnudez del padre, en ti han humillado a la que estaba impura por su menstruación.”

 

¿Cómo es posible que en Levítico 15:24 se habla de que un hombre pueda acostarse con una mujer de manera que su impureza menstrual lo manche si está prohibido tener relaciones durante los siete días de nidá de la mujer? La explicación lógica es que aquí no se trata de que el hombre se acueste con su esposa durante la semana de nidá, sino justo al comenzar esa semana. Sin darse cuenta tuvieron una relación, por equivocación, justo cuando su flujo empezó. En ese caso el varón queda impuro durante una semana, al igual que la mujer. En el otro caso, ambos son castigados por la pena de caret, corte de la persona de su raíz divina y muerte espiritual.

 

15:25 “Si una mujer tiene un flujo de sangre por muchos días fuera del período de su impureza menstrual, o si tiene un flujo después de ese período, todos los días de su flujo impuro continuará como en los días de su impureza menstrual; es impura.”  – Ahora la Torá trata de la zavá, que es un caso diferente a la menstruación normal. Se trata de tener flujo de sangre fuera de los siete días de nidá. En el caso de que la mujer sangre uno o dos días más, es decir, en total ocho o nueve días, ella no pasa al estado de zavá, porque está escrito “por muchos días fuera del periodo de separación”. Necesita haber, por lo menos, tres días de flujo, fuera del periodo menstrual, para que sean considerados como “muchos días”. Cuando este flujo de sangre anormal se limita a uno o dos días, ella puede bañarse el día siguiente al flujo y esperar hasta la tarde. Si no hay flujo por la tarde, ella se vuelve pura y podrá unirse otra vez con su marido.

Podría ser que el flujo de la menstruación se alargue tres días fuera de los siete días o podría ser que haya flujo, durante tres días o más, en el período de los primeros once días después de los siete días de nidá. En estos casos ella entrará en el estado de zavá y necesitará tener un periodo de siete días limpios para poder llegar a ser ritualmente pura. Al final de los siete días limpios ella se sumerge en la mikvé y a la caída del sol queda pura. En el octavo día necesitará presentar sacrificios en el templo para su expiación, al igual que el varón cuando es purificado de su estado de zav, como ya hemos visto en Levítico 15:2-15.

Los rabinos han unificado las leyes de los dos casos de nidá y zavá por razones de protección del pueblo. Han hecho una cerca de protección alrededor de la Torá por causa de los peligros de confusión en la aplicación de estas prescripciones y por el rigor de la pena de caret en el caso de su violación. El rabí Yaakov Ben Asher escribe:[6]

“Cuando aumentaron las dificultades del exilio, cuando las tribulaciones se multiplicaron y los corazones se volvieron a afligir, los Sabios temieron que pudieran producirse errores en el cómputo de los días considerados como puros, mientras que en realidad eran impuros. Ahora bien, como cualquier error en este aspecto puede conllevar un “isur caret”, la pena de cercenamiento, decretaron de una manera general, que la menor pérdida de sangre impura exige, para volver al estado de pureza, que se cumpla con un período de siete días puros, previos a la inmersión.”

Esto significa que hoy en día la halajá estipula que después de la última mancha de sangre que se produce en un paño que se usa para hacer la inspección, hay que contar siete días limpios, llamados “la semana blanca”. Además la Guemará dice[7] que las hijas de Israel tomaron esta regla sobre sí mismas lo cual implica que la aceptaron como obligatoria. Al final de esos siete días la mujer se sumerge en la mikvé para luego unirse con su marido después de la caída del sol. Estas reglas hacen que el período de separación sea más largo que lo que prescribe la Torá. El resultado de un periodo más largo de abstinencia y espera resulta en una renovación mensual de las emociones sexuales. El Talmud[8] cita las palabras del rabí Meír diciendo:

 

“¿Por qué ordena la Torá que la impureza de la menstruación continúe durante siete días? Porque cuando (el marido) está en contacto constante con su esposa podrá desarrollar una desgana hacia ella. La Torá, por lo tanto, ordena: Que sea impura durante siete días para que sea amada por su esposo como el momento en que ella entró en el lecho nupcial.”

La orden de “una semana blanca” después del flujo normal de menstruación está basada en las reglas de la zavá. Sin embargo, los resultados de un periodo más largo de espera, después del tiempo de nidá, son beneficiosos para el matrimonio.

Las reglas de purificación por tocar una persona impura o un objeto impuro no se aplican hoy en día en el mundo judío por no haber templo. Sin embargo, las regulaciones en cuanto a relaciones íntimas sí son aplicadas por los judíos, incluyendo la “semana blanca”. Pero no son obligatorias para los hijos de Noaj. Existen otras reglas para los judíos de no tocarse entre hombres y mujeres y entre esposos durante el tiempo de la nidá, pero no son por motivos de pureza ritual sino por motivos de pureza moral y castidad, cf. Levítico 18:19.

Entonces ¿qué deben hacer los justos de las naciones en relación con estas reglas?

En esta parashá aparecen los mandamientos 173-183 de los 613.

  1. Precepto de que la purificación de la afección de tsaráat deberá ser hecha mediante ciertos componentes específicos, Levítico 14:2.
  2. Precepto del individuo que tuvo tsaráat (el metsorá) de rasurarse todo el cuerpo en el séptimo día de su purificación, Levítico 14:9.
  3. Precepto de sumergirse en una mikvé cuando un individuo está en estado de impureza, Levítico 14:9.
  4. Precepto al individuo que tuvo afección de tsaráat (el metsorá) de ofrecer una ofrenda cuando completa su purificación, Levítico 14:10.
  5. Precepto de declarar como impura a una casa afectada por tsaráat, Levítico 14:35.
  6. Precepto de que el hombre con una emisión de su órgano sexual (zav) es impuro, Levítico 15:2-3.
  7. Precepto para el hombre que tuvo una emisión de su órgano sexual (zav) de traer una ofrenda después de haberse curado, Levítico 15:13-14.
  8. Precepto de que un hombre con emisión seminal es impuro, Levítico 15:16.
  9. Precepto de que una mujer con flujo menstrual es impura, Levítico 15:19.
  10. Precepto de que una mujer con flujo (zavá) es impura, Levítico 15:25.
  11. Precepto para una mujer con flujo (zavá) de ofrecer una ofrenda después de curarse de su flujo, Levítico 15:28-29.

[1]       Arajín 16a-b.

[2]       Strong H2100, zûb, zoob, A primitive root; to flow freely (as water), that is, (specifically) to have a (sexual) flux; figuratively to waste away; also to overflow: – flow, gush out, have a (running) issue, pine away, run.

[3]       Strong H2416 chay, khah’ee From H2421; alive; hence raw (flesh); fresh (plant, water, year), strong; also (as noun, especially in the feminine singular and masculine plural) life (or living thing), whether literally or figuratively: –  + age, alive, appetite, (wild) beast, company, congregation, life (-time), live (-ly), living (creature, thing), maintenance, + merry, multitude, + (be) old, quick, raw, running, springing, troop.

[4]       Strong H7364 râchats, raw-khats’, A primitive root; to lave (the whole or a part of the thing): – bathe (self), wash (self).

[5]       Eruvin 4b; Yomá 31a.

[6]      Túr Yoré De´ah, 183.

[7]       Nidá 66a.

[8]       Nidá 31b.

SHAVUOT (Fiesta de Las Semanas o Pentecostés)

ג׳ באייר ה׳תשע״ה (April 22, 2015) por  
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Shavuot

Fiesta de Las Semanas o Pentecostés

La Fiesta de Pentecostés (Shavuot)

 

Shavuot: ¡Todo lo que necesitas saber!

Es uno de los días más sagrados del año judío, y es también uno de los menos conocidos. ¿De qué se trata Shavuot realmente?

Es irónico que Shavuot sea una festividad tan poco conocida. Porque en realidad, Shavuot conmemora el evento más importante en la historia judía – la entrega de la Torá en el Monte Sinai.

Shavuot es la culminación de la “cuenta del Omer” de siete semanas de largo, que comienza después de Pesaj. El mismo nombre “Shavuot” significa “semanas”, en reconocimiento a las semanas de expectación que nos llevan a la experiencia en Sinai. (Dado que Shavuot ocurre 50 días después del primer día de Pesaj, es a veces conocida como “Pentecostés”, una palabra griega que significa “la festividad de 50 días”).

3.300 años atrás, después de haber dejado Egipto en la noche de Pesaj, los judíos viajaron hacia el Desierto del Sinai. Ahí, el Pueblo Judío completo – 3 millones de hombres, mujeres y niños – experimentaron directamente la revelación divina:

Dios les habló de en medio del fuego; ustedes estaban oyendo el sonido de palabras, pero no estaban viendo una forma, sólo un sonido. Él les dijo de su pacto, ordenándoles cumplir los Diez Mandamientos, y Él los grabó en dos tablas de piedra (Deuteronomio 4:12-13).

La entrega de la Torá fue un evento de inmensas proporciones que grabó indeleblemente al Pueblo Judío con un carácter, fe y destino únicos. Y en los 3.300 años desde que ocurrió este evento, los ideales de Torá – monoteísmo, justicia, responsabilidad – se han convertido en la base moral de la civilización occidental.

¿Cómo celebrar Shavuot?

Quizás la razón para el relativo desconocimiento de Shavuot es porque esta festividad no tiene “símbolos” obvios del día – es decir, no hay Shofar, no hay Sucá, no hay Janukiá.

En Shavuot, no hay símbolos que nos distraigan del foco central de la vida judía: la Torá. ¿Entonces como conmemoramos Shavuot? Es una altamente expandida costumbre quedarse despierto toda la noche estudiando Torá. Y ya que la Torá es el camino a la auto-perfección, el estudio de la noche de Shavuot es llamado Tikún Leil Shavuot, que significa “un acto de auto-perfección en la noche de Shavuot”.

En los servicios de la sinagoga en la mañana de Shavuot leemos el libro bíblico de Ruth. Ruth era una mujer no-judía cuyo amor por Dios y la Torá la llevaron a convertirse al judaísmo. La Torá indica que las almas de los eventuales conversos también estuvieron presentes en Sinai, como dice: “Yo estoy haciendo [el pacto] con aquellos que están aquí hoy, y también con aquellos que no están hoy aquí” (Deuteronomio 29:13).

Ruth tiene otra conexión más con Shavuot, y es que ella se convirtió en ancestro del Rey David, quien nació en Shavuot, y murió en Shavuot.

En Shavuot es costumbre decorar la sinagoga con ramas y flores. Esto es porque el Monte Sinai floreció el día en que se entregó la Torá. La Biblia también asocia a Shavuot con la cosecha de trigo y frutas, y marca el momento en que se traían los primeros frutos al Sagrado Templo, como una expresión de gracias (ver Éxodo 23:16, 34:22 y Números 28:26).

Alimentos Lácteos

Hay una costumbre judía universal de comer alimentos lácteos en Shavuot. Varias razones han sido dadas por los sabios, siendo algunas más convincentes que otras. Aquí ofrecemos una selección:

  1. El libro bíblico Cantar de los Cantares (4:11) se refiere al dulce valor nutritivo de la Torá diciendo: “La dulzura de la Torá mana de tus labios, como miel y leche yace bajo tu lengua”.
  2. El versículo en Éxodo 23:19 yuxtapone la festividad de Shavuot con la prohibición de mezclar leche y carne. En Shavuot, por lo tanto comemos cenas separadas – una de leche y una de carne.
  3. Con la recepción de la Torá en el Monte Sinai, los judíos inmediatamente se vieron obligados a cumplir las leyes de Shejitá – matanza de animales. Ya que no tuvieron tiempo de preparar carne casher, ellos comieron lácteos en su lugar.

Peregrinaje al Muro Occidental (El Kotel)

En 1967 concluyó la Guerra de los Seis Días, sólo unos pocos días antes de Shavuot. Israel había recuperado el Muro Occidental, y por primera vez en 19 años los judíos tenían acceso al área que rodea al Monte del Templo, el sitio más sagrado del judaísmo. En Shavuot mismo, el Muro Occidental se abrió para los visitantes, y en ese memorable día más de 200,000 judíos viajaron a pie al Muro Occidental (en Jerusalem los autobuses no transitan en las festividades judías).

En años siguientes, este “peregrinaje peatonal” se ha vuelto una tradición recurrente. Temprano en la mañana de Shavuot – luego de una noche completa de estudio de Torá – las calles de Jerusalem están llenas de decenas de miles de judíos caminando hacia el Muro Occidental.

Esta tradición tiene un precedente bíblico. Shavuot es una de las tres festividades de peregrinaje del judaísmo, cuando todo el pueblo se reunía en Jerusalem para celebrar y estudiar.

 

El número 50 es el distinguido número de la trascendencia. La cuenta hasta 50 se compone de dos etapas esenciales y diferentes.

La primera fase es la progresiva elevación paso a paso desde el 1 al 49. Como el cuadrado de 7 (7²=49), 49 denota el ciclo completo dentro del universo físico (1). Este es un desarrollo natural. Puede ser el límite más extremo en lo que respecta a la naturaleza, pero no es el punto final. El destino final de un judío es su llegada a la segunda fase, la fase donde da el salto sobrenatural necesario para pasar desde el 49 al trascendental 50.

La progresión desde el 49 al 50 tiene como precedente el peldaño que lleva del 7 al 8. El alma se compara con el séptimo centro de santidad dentro del cuerpo que santifica las 6 direcciones del mundo físico hacia búsquedas espirituales (2). A través de este proceso, el alma puede elevarse (acarreando también al cuerpo) hacia la perfección (3). En términos numéricos, el 8 es sinónimo de la entrada a un plano más elevado y trascendental (4). Y la llegada al 50 marca similarmente la entrada a este estado elevado.

Un pasaje a Sinaí

Quizás la cuenta hacia el número 50 encuentra su expresión histórica más conocida en el Éxodo.

Éxodo: 50

El evento crucial que conmemora el nacimiento de los hijos de Israel como nación fue el Éxodo de Egipto. No sólo recordamos dos veces al día este hito (5), sino que gran parte de la observancia de las mitzvot está marcada por repetidas referencias al Éxodo. Su importancia central se debe a que este evento celebra el nuevo estado de existencia del pueblo judío.

La salvación no fue solamente de la esclavitud física, sino también de la visión de mundo egipcia. El Éxodo nos liberó de una visión restringida por el ámbito natural (6). La redención catapultó a Israel a un estado alternativo de realidad. Ellos intercambiaron lo restringido por lo irrestricto, lo natural por lo sobrenatural y lo ordinario por lo extraordinario. Fue el evento trascendental que definió a Israel: el pueblo elegido de Dios. Su calidad trascendental se volvió evidente luego de su liberación vanguardista.

El evento histórico del Éxodo es mencionado en la Torá un total de 50 veces (7). Y el proceso de redención que comenzó en el primer día de Pesaj llegó a su completitud 50 días después en el monte Sinaí. De hecho, Dios liberó a los hijos de Israel para que ellos aceptaran la Torá. La instrucción Divina que Dios le dio a Moshé en la zarza ardiente fue guiar a Israel fuera de Egipto y llevar a la nación a servir a Dios en esa montaña (8).

Shavuot: día 50

Las 50 etapas de redención requirieron un intervalo mínimo de 49 días para lograr la metamorfosis nacional. Antes de su liberación, los hijos de Israel se habían hundido hasta el punto más bajo de impureza espiritual: el nivel 49 de impureza. El Éxodo introdujo un proceso de limpieza espiritual. Israel se embarcó en un camino gradual de ascenso, un nivel tras otro. El de ellos fue un incremento fenomenal desde su degradada posición en el nivel número 49 de impureza hasta el nivel número 49 de pureza (9). Finalmente, ellos llegaron al pináculo espiritual más alto en el día 50 (10).

Este periodo abarca las fiestas de Pesaj y Shavuot. Hay una alusión a dicho camino en la famosa mitzvá que conecta este espacio de tiempo: la Cuenta del Omer de 50 días desde el día de la recolección de la medida de un Omer de la nueva cosecha de cebada, la cual era ofrecida en el Templo en el segundo día de Pesaj: “Y contarás para ti… 7 semanas que serán completas hasta la mañana después de la séptima semana; y serán 50 días…”(11).

Torá: 50.

Shavuot es la única fiesta que no es mencionada en relación a una fecha específica del calendario judío lunar. Su clasificación como el momento de la entrega de la Torá aparece registrada como el día 50 después del Éxodo. Esto establece firmemente a Shavuot como el clímax del Éxodo. En la relación entre Dios e Israel, la entrega de la Torá en Sinaí es llamada ‘el día de tu boda’ (12).

El matrimonio celebra el compromiso total de dos partes. Las obligaciones de un acuerdo matrimonial judío son registradas en la ketuvá, el contrato matrimonial. La compensación monetaria que fue asignada para una mujer soltera es de 50 shekels de plata (equivalente a 200 zuz/dinares en la moneda de la época de la Mishná) (13). Esta suma encuentra su perfecto paralelo en la entrega de la Torá, en donde los deberes contractuales del día de boda de Israel se hicieron efectivos en el día 50 después del Éxodo.

Allí Dios le entregó a Su querida nación el mejor regalo de bodas de todos: el regalo de la Torá. La calidad metafísica de la Torá generalmente es representada como cualidades del intelecto Divino. Su naturaleza trascendental está por encima de la existencia física de este mundo. De forma sumamente apropiada, la Torá fue entregada al comienzo de la 8va semana después del Éxodo, con lo cual ingresó en el simbolismo del número 8 que trasciende el ámbito natural representado por el número 7. Además, el número 50, que viene luego del ciclo de 7 semanas, comparte la cualidad de “fuera de este mundo” del número 8 (14).

Shavuot, que corresponde al día número 50 después de la salvación egipcia —en la semana 8—, se relaciona con la naturaleza trascendental de la Torá (15). En su forma singular, se dice que la palabra Torá aparece 50 veces en la Torá (16).

Paralelo al número 8, el nivel 50 se relaciona con aquello que está “fuera de este mundo” (17). El Mishkán (Santuario) y posteriormente el Beit Hamikdash (Templo) giraban en torno a la Torá, que era representada por la Lujot (Tablas), las cuales eran guardadas en el Kodesh Hakodashim (Santo Sanctórum). (En sí misma, la construcción de una Casa para Dios sirvió para inmortalizar la entrega de la Torá en Sinaí) (18). La compra del terreno del Templo se llevó a cabo a través de los 50 shekels de plata que pagó cada tribu (19). La máxima edad para que un Levi sirviera en el Templo era 50 años (20). La cámara más interna, el Kodesh Hakodashim, se relaciona particularmente con este nivel trascendental del número 50 (21). Y había 50 ganchos dorados sobre la extensión del techo que estaba directamente arriba de la cortina que cubría la entrada al Kodesh Hakodashim (22).

Por sobre la naturaleza

Hemos visto que 50 representa el camino completo hacia la aceptación de la Torá en los 50 días que hay entre Pesaj y Shavuot. El pasar por la vida hace un llamado al judío para que imite el viaje nacional hacia Sinaí; él debe proceder hasta el final natural, y luego seguir más allá de él. Debe trascender lo finito y tocar la sublime 50ava puerta, la cual está más allá de las reglas naturales de este mundo (23).

50: a la distancia.

El número 50 se utiliza como la medida que pone algo a la distancia. El Talmud habla del uso de una cuerda que mide 50 codos para asuntos como la medición de una distancia de 2.000 codos del tejum de Shabat, la distancia que uno puede recorrer en Shabat que está más allá de la ciudad (24). Debido al impacto negativo de un granero, una curtiduría de cuero y un cementerio, estos no tenían permitido halájicamente estar a menos de 50 codos de la ciudad (25). Y obviamente el viaje de 50 días desde Egipto a Sinaí aseguró que Israel dejara de estar bajo la pecadora influencia de su pasado idolatra.

Se requirieron nada menos que 50 etapas de redención, paralelas a las 50 veces que el Éxodo aparece en la Torá, para alcanzar una clara ruptura con el pasado. Y en el día 50, Shavuot, se rompieron finalmente las cadenas de la esclavitud. Esto aparece registrado en el relato del Éxodo en el versículo de apertura de los 10 Mandamientos: “Yo soy Hashem tu Dios Quien te sacó de la tierra de Egipto de la casa de la esclavitud” (26).

50: Puertas de entendimiento.

La formación del pueblo de Israel en los 50 días entre Pesaj y Shavuot entra también en otro aspecto de simbolismo que se encuentra en este número. Dios creo el universo con 50 Puertas de Entendimiento (Shaarei Biná) (27). Las 50 puertas se relacionan con los niveles espirituales ascendentes en el mundo a través de los cuales el hombre debe pasar para descubrir los secretos internos de la creación y para comprender los poderes, las capacidades y las fuerzas vitales que hay dentro de ella (28).

En cierto sentido, los 50 Shaarei Biná representan la lejana distancia que existe entre el hombre y la sabiduría de Dios. Es imperativo que el hombre atraviese estas Puertas del Entendimiento en un viaje para descubrir la sabiduría Divina que está escondida en las palabras de la Torá. Esto a menudo implica utilizar el razonamiento deductivo (biná en hebreo) para derivar “una cosa de otra” (29). Biná se relaciona con la palabra bein, que significa ‘entre’ (30), lo cual indica la distancia que el hombre debe atravesar para acercarse a su Creador.

Los 50 días del Omer son paralelos a los 50 Shaarei Biná (31). La palabra biná se relaciona además con la palabra binián, ‘edificio’ (32). La cuenta del Omer hacia Shavuot es el proceso de construcción en el cual el judío se construye a sí mismo desde el precario nivel de un animal hasta las alturas espirituales de un ser Divino (33). Es una invitación a recorrer los 50 portones de sabiduría Divina, en la cual el hombre intenta trascender lo natural y tocar el ámbito supernatural en el cual ganará una percepción más clara de Dios.

El nivel más alto que es humanamente posible es el de 49 puertas; es Dios quien le permite a la persona dar el salto final de 49 a 50. El ser humano que pasó a través de las 49 puertas completas fue Moshé (34). Sin embargo la ultima puerta, la número 50, estaba más allá de su alcance. El secreto de este último paso está dentro de la naturaleza secreta de Yovel (35).

Yovel: el año número 50.

Los 7 ciclos semanales de 7 días que duran hasta el día 50, Shavuot, tiene su paralelo obvio con los 7 ciclos de Shemitá, ciclos sabáticos de 7 años que culminan en el año 50, el Yovel (Año del Jubileo) (36). Yovel marca la conclusión de una época. Todo lo que ha ocurrido anteriormente —incluso algo que es llamado le olam, para siempre (37)— termina. La pizarra queda limpia. Todo regresa a su estado original para permitir que el proceso comience nuevamente.

Shemitá es clasificado como santo y como Shabat; Yovel es Santo de los Santos y “Shabat de Shabatot” (38). En realidad, la descripción de Yovel como Shabat de Shabatot es compartida por la fiesta de Iom Kipur, el Día del Perdón (39). En esta fecha, la nación judía fue perdonada por el pecado del Becerro de Oro que había menoscabado a la Torá que fue entregada en el Día 50. Una nueva era comenzó cuando Moshé le entregó a Israel las segundas Tablas en Iom Kipur (40). Esto demostró que Dios había perdonado a Israel, asegurando que Él no los destruiría.

El proceso de teshuvá, arrepentimiento —el cual está relacionado con biná (41)—, hace que el pecado sea erradicado. ¿Qué ocurre? La persona se relaciona con sus raíces trascendentales, regresa a Dios, y emerge como una nueva creación (42). Interesantemente, hay un total de 50 días de teshuvá desde Rosh Jodesh Elul (29 días) hasta el final de Hoshana Rabá (21 de Tishrei) (43).

La palabra yovel también se refiere al cuerno-shofar de un carnero (44). De hecho, el año 50 asumía el estatus de año de Jubileo solamente una vez que sonaba el shofar (45). El yovel/shofar era tocado en Iom Kipur (46) del año 50. Proclamaba que las personas y los objetos volvían a su posición original. Los campos vendidos regresaban a sus dueños originales, y los esclavos judíos eran liberados de su cautiverio (47). Ellos regresaban libremente a su verdadera identidad.

Yovel replica el impacto del shofar de despertar al hombre hacia el arrepentimiento (48). La libertad de Yovel no tenía obstáculos de ningún tipo. Denota el punto trascendental que se estira más allá de cualquier atadura previa.

50: todo en uno

En este mundo no puede haber una expresión humana independiente en el nivel 50; éste sigue siendo la máxima e inalcanzable dimensión Divina, la cual puede ser caracterizada como elevada o aparte de todo lo que la precede. Trasciende el mundo natural y la experiencia humana (49).

En un aspecto, el 50 es el número incontable. El periodo del Omer dura por 50 días, pero sin embargo solamente se cuentan 49. La cuenta de 49 lleva automáticamente a la llegada del 50. Este estado elevado fue alcanzado en Sinaí. Sobrepasó todo lo que venía antes de él (50). Fue en el día 50, Shavuot, que la unión entre Israel y Dios fue solemnizada al igual que un matrimonio (51).

Con este acto, la nación judía trascendió sobrenaturalmente la existencia de este mundo para unirse con Dios (52). Israel alcanzó esta unidad cuando llegaron a Sinaí a acampar en un estado unificado: como una sola persona con un solo corazón (53). Los nombres de las 12 Tribus de Israel, que fueron grabados en las Piedras que usaba el Kohen Gadol, tienen un total de 50 letras (54), y fueron fusionadas como una sola entidad con su Creador.

Así, el 50 es el punto de llegada. Es el punto en que el hombre ha llegado al final de su travesía. Este es el nivel máximo; él hombre ha completado exitosamente las etapas del pasaje natural que se requieren y ha progresado para trascender y elevarse al nivel Divino de eternidad. Ésta es la dimensión de la Torá, de entendimiento Divino, de verdadera libertad. Es donde Israel trasciende para convertirse verdaderamente en uno con Dios.

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