Parashá 40 Balak

י״ב בתמוז ה׳תשע״ה (June 29, 2015) por  
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40 Balak

Parashá 40 Balak

Números 22:2 – 25:9

Aliyás de la Torá:

  1. 22:2-12
  2. 22:13-20
  3. 22:21-38
  4. 22:39 – 23:12
  5. 23:13-26
  6. 23:27 – 24:14
  7. 24:15 – 25:9
  8. Maftir: 25:7-9

Haftará: Miqueas 5:7 (heb 6) – 6:8

Balak

Significa “devastador”

Comentarios

Primera aliyá, 22:2-12

Parashá 39 Jukat

י״ב בתמוז ה׳תשע״ה (June 29, 2015) por  
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39 Jukat

Parashá 39 Jukat

Números 19:1 – 22:1

 

Aliyás de la Torá (cuando Jukat y Balak son leídas juntas):

  1. 19:1 – 20:6
  2. 20:7-21
  3. 20:22 – 21:20
  4. 21:21 – 22:12
  5. 22:13-38
  6. 22:39 – 23:26
  7. 23:27 – 25:9
  8. Maftir: 25:7-9

Haftará (cuando Jukat y Balak son leídas juntas): Miqueas 5:6 – 6:8

Aliyás de la Torá (cuando Jukat es leída por separado):

  1. 19:1-17
  2. 19:18 – 20:6
  3. 20:7-13
  4. 20:14-21
  5. 20:22 – 21:9
  6. 21:10-20
  7. 21:21 – 22:1
  8. Maftir: 21:34 – 22:1

Haftará (cuando Jukat es leída por separado): Jueces 11:1-33

Los Escritos Mesiánicos: Juan 11:1 – 12:50

Jukat

significa “estatuto de”.

Comentarios

Primera aliyá, 19:1-17

19:2        “Este es el estatuto de la Torá que HaShem ha ordenado, diciendo: “Di a los hijos de Israel que te traigan una novilla roja sin defecto, que no tenga manchas y sobre la cual nunca se haya puesto yugo.”  – Este versículo dice que el mandamiento de la vaca roja es el juk, o la juká, más importante de la Torá. Como hemos dijo antes, los mandamientos de carácter juk son los que no tienen una explicación lógica o clara en la Torá.

Los mandamientos que tienen en nombre de juk o juká, están conectados de una manera especial con el Mesías. Como aquí tenemos la juká por excelencia, hay una conexión muy íntima en todo este rito con el Mesías.

Esta novilla tiene que nacer con un color diferente a las otras vacas. No puede tener dos pelos que no sean rojos. Cuando hay necesidad de un animal de este tipo, HaShem hace que nazca. La novilla tenía que tener al menos tres años de edad y no podía haber estado bajo un yugo. Los tres años hacen alusión a los 30 años de la edad que el Mesías tenía que tener cuando fue hecho un sacrifico para limpiar al pueblo. En el tiempo del segundo templo la novilla fue comprada por los fondos recogidos en la recolecta anual del medio shekel de cada judío.

Con las cenizas de esas vacas se prepararon las aguas de purificación, que fueron guardadas en las casas de los sacerdotes por todo el territorio de Israel, para que los que habían estado en contacto con algún muerto pudieran purificarse durante siete días, conforme al mandamiento. Hacía falta muy poca ceniza para mucha agua. Así que, las cenizas del sacrificio de una vaca duraban muchos años. Según la Mishná[1] y el Midrash,[2] en total se han sacrificado nueve vacas rojas en la historia de Israel. Las cenizas de la primera vaca duraban hasta el tiempo de Ezrá. Durante su tiempo se preparaba una segunda vaca. Durante el tiempo de Shimón HaTsadik fueron quemadas dos más, y otras dos fueron preparadas en el tiempo del sumo sacerdote Jojanán. Después de él hasta la destrucción del segundo templo fueron quemadas tres vacas, en total fueron nueve. Es posible que la décima sea en relación con la venida del Mesías.

19:3        “Y la daréis al sacerdote Elazar, y él la sacará fuera del campamento, y será degollada en su presencia.”  – En el tiempo del segundo templo había un altar fuera de las murallas de Yerushalayim, en el monte de los Olivos, enfrente de la entrada del templo, llamada “la dorada”. Desde ese altar había un puente que pasaba sobre el valle de Kidrón (Cedrón), donde estaban las tumbas de los israelitas que esperaban la venida del Mesías y la resurrección de los muertos. Ese puente se comunicaba directamente con la entrada oriental del templo y fue usado especialmente por los sacerdotes y los levitas cuando iban a entrar en el templo para ministrar. Si hubieran pisado sobre las tumbas en ese lugar, se hubieran contaminado, y tendrían que esperar siete días más para poder ministrar. El puente evitaba el contacto con la muerte, y así los sacerdotes y los levitas podían pasar directamente desde el altar donde se había quemado la vaca roja, hasta el templo. Ese altar estaba en una línea directa desde el arca en el lugar santísimo, pasando por el altar de oro en el lugar santo, el altar de bronce en el atrio y la puerta dorada de la muralla. No se podía comer de ese altar, es decir, los sacrificios o los restos de los sacrificios que fueron quemados allí, no podían ser ingeridos.

19:4 “Entonces el sacerdote Elazar tomará con su dedo de la sangre, y rociará un poco de sangre hacia el frente de la tienda de reunión, siete veces.”  – El sacerdote encargado de sacrificar la vaca roja recoge algo de la sangre en su mano izquierda y sumerge su índice derecho dentro de ella y salpica en la dirección de la entrada al templo que se puede ver desde la montaña. Esto nos muestra que el lugar donde fue quemada la vaca roja tenía que estar situado enfrente de la entrada de templo, en línea recta. Está escrito que los animales siempre tenía que ser sacrificados “delante de HaShem”, es decir, al oriente del lugar santo. Es como si el Eterno estuviera mirando desde el lugar santísimo pasando por el velo y luego hacia fuera, en dirección al occidente.

19:5        “Luego la novilla será quemada en su presencia; todo se quemará, su cuero, su carne, su sangre y su estiércol.”  – Toda la vaca es quemada lo cual habla de la entrega total del Mesías Yeshúa.

19:6        “Y el sacerdote tomará madera de cedro, e hisopo y lana carmesí, y los echará en medio del fuego en que arde la novilla.”  – Los tres objetos, madera de cedro, hisopo y lana carmesí, tenían que ser añadidos para producir las cenizas que luego fueron mezcladas con el agua para que sirvieran de purificación.

 

En el Salmo 51:7 está escrito:

“Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.”

19:9        “Entonces un hombre que esté limpio juntará las cenizas de la novilla y las depositará fuera del campamento en un lugar limpio, y la congregación de los hijos de Israel las guardará para el agua para la impureza; es una ofrenda por el pecado.”  – Las cenizas de la vaca roja fueron divididas en tres partes: una parte fue puesta en el monte de los Olivos, otra parte fue colocada en el jel, el área que rodeaba el atrio del templo y otra parte fue dividida entre los 24 grupos de los sacerdotes que servían en el templo. Según la Mishná,[3] la parte de las cenizas que estaban en el monte de los Olivos fue utilizada para consagrar a los sumos sacerdotes para poder preparar otras vacas rojas. Las cenizas que fueron guardadas en el jel servían para las generaciones futuras, según ordena este versículo. Las cenizas que estaban entre los sacerdotes en la tierra de Israel servían para que pudieran purificarse los hijos de Israel que estaban en las demás ciudades.

19:16 “De igual manera, todo el que en campo abierto toque a uno que ha sido muerto a espada, o que ha muerto de causas naturales, o que toque hueso humano, o tumba, quedará impuro durante siete días.”  – No sólo el contacto físico con un cadáver produce impureza ritual de primer grado, sino también por tocar hueso humano, aunque sea viejo, o pisar sobre una tumba. Esta es la razón por la que se blanqueaban los sepulcros, para que nadie los pisara y quedara impuro innecesariamente. Ese tipo de impureza ritual no es eliminada al menos que uno pase por una semana de purificación y sea rociado en el tercer día y en el séptimo día con el agua purificadora. En el séptimo día hay que sumergirse en una mikvé y así uno se vuelve puro al caer la tarde, cf. v. 19.

19:17 “Entonces para el impuro tomarán de las cenizas de lo que se quemó para purificación del pecado, y echarán sobre ella agua viva en una vasija.”  – Para que el agua pueda ser viva tiene que venir naturalmente de una fuente natural, como la lluvia o una fuente subterránea. Si toca algún material que pueda volverse impuro, como metal, madera o barro, ya no es agua viva. Esto nos explica la razón por la que guardaban esta agua purificadora en tinajas de piedra y no de barro.

Hay varias similitudes entre la vaca roja y el becerro de oro. Al igual que el polvo del becerro de oro que había pasado por fuego fue mezclado con agua que fue dada a los hijos de Israel, aquí las cenizas de la vaca roja son mezcladas con agua y luego aplicadas sobre los hijos de Israel. Como el becerro de oro fue hecho con oro que habían aportado los hijos de Israel, así la vaca roja es comprada del medio shekel entregado al templo por los israelitas una vez al año.

Segunda aliyá, 19:18 – 20:6

19:19 “Entonces el puro rociará sobre el impuro al tercero y al séptimo día; al séptimo día lo purificará de la impureza, y él lavará su ropa y se bañará en agua, y quedará limpio al llegar la tarde.”  – Sólo un hombre ritualmente limpio podrá rociar sobre los otros para que sean purificados.

En Ezequiel 36:24-30 está escrito:

“Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis mis ordenanzas poniéndolas por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; y seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios. Os libraré de todas vuestras inmundicias; llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no traeré hambre sobre vosotros. Y multiplicaré el fruto de los árboles y el producto del campo, para que no recibáis más el oprobio del hambre entre las naciones.”

19:20 “Pero el hombre que sea impuro y que no se haya purificado a sí mismo de su impureza, esa persona será cortada de en medio de la asamblea, porque ha contaminado el santuario de HaShem; el agua para la impureza no se ha rociado sobre él; es impuro.”  – La pena de caret sólo cae sobre la persona que haya entrado en el santuario en el estado de impureza.

19:21 “Por tanto será estatuto perpetuo para ellos. Y el que rocíe el agua para la impureza lavará su ropa, y el que toque el agua para impureza quedará impuro hasta el atardecer.”  – Todos los que estaban preparando las cenizas de purificación se quedaron impuros en el proceso de preparación, cf. vv. 7-8. Sin embargo, el versículo 19 habla del puro que tiene que rociar sobre el impuro en el tercer día y el séptimo día. De ese versículo los sabios del Talmud[4] interpretan que el que rocíe el agua purificadora no queda impuro. Por esto, el versículo 21 se entiende como hablando del que porte el agua y del que toque el agua. El que porta el agua obtendrá una impureza más severa de manera que incluso su ropa se quede impura y por lo tanto necesita ser sumergida en una mikvé. El que sólo toca el agua no necesita pasar su ropa por la mikvé. El que toque el agua purificadora se vuelve impuro. Es una aparente contradicción que no tiene una explicación inmediata.

20:1-2 “Los hijos de Israel, toda la congregación, llegaron al desierto de Tsin en el mes primero; y el pueblo se quedó en Kadesh. Allí murió Miriam y allí la sepultaron. Y no había agua para la congregación; y se juntaron contra Moshé y Aharón.”  – Según el Talmud,[5] Miryam murió el día 10 de Aviv, a los 125 años. Después de la muerte de Miryam se secó el agua de la fuente. Según el Talmud[6] y el Midrash,[7] la fuente de agua que seguía a los hijos de Israel en el desierto fue dada por los méritos de Miryam. Cuando ahora ella se murió se secó la fuente, y el pueblo se quedó sin agua.

Tercera aliyá, 20:7-13

20:8 “Toma la vara y reúne a la congregación, tú y tu hermano Aharón, y hablad a la peña a la vista de ellos, para que dé su agua. Así sacarás para ellos agua de la peña, y beban la congregación y sus animales.”  – Esta vez Moshé tenía que hablar a la peña, no golpearla como la otra vez, cf. Éxodo 17:6.

20:10-11 “y Moshé y Aharón reunieron al pueblo ante la peña. Y él les dijo: Oíd, ahora, rebeldes. ¿Sacaremos agua de esta peña para vosotros? Entonces Moshé levantó su mano y golpeó la peña dos veces con su vara, y brotó agua en abundancia, y bebió el pueblo y sus animales.”  – En este lugar de endurecimiento, Moshé cometió un error muy importante que consistía en varias cosas:

 

  • Actuó con ira.
  • Habló palabras fuertes contra los hijos de Israel, “rebeldes”.
  • Dudó de HaShem.
  • Desobedeció la orden de hablar a la peña.
  • No santificó al Eterno con su proceder.

Por esto no entró en la tierra que había anhelado durante tantos años.

Un líder está en la mira del pueblo. Por eso su error es mucho más importante que los errores de los que no son líderes, porque arrastran a todo un pueblo. El poder del ejemplo es muy fuerte. Moshé no cometió un pecado aparentemente grave. Pero en los ojos del Eterno su desobediencia y arrebato de ira con palabras hirientes, fueron suficientemente graves como para prohibirle la entrada en la herencia.

¡Aprendamos la lección para ser cuidadosos como líderes en el cumplimiento de los mandamientos, para que no perdamos nuestra herencia!

20:13 “Aquellas fueron las aguas de Merivá porque los hijos de Israel contendieron con HaShem, y Él manifestó su santidad por medio de ellas.”  – Merivá[8] significa “querella”, “provocación”, “contienda”. Merivá fue el lugar donde el pueblo contendió contra HaShem por causa del agua. Fue un lugar de endurecimiento, donde endurecieron sus corazones. En lugar de optar por creer en el Eterno murmuraron directamente contra Él y contra Moshé. Antes habían murmurado contra Moshé pero ahora murmuran directamente contra HaShem, lo cual es un resultado del endurecimiento del corazón. La falta de gratitud siempre mana de un corazón duro. Un corazón agradecido es un corazón sensible.

La santidad de HaShem fue manifestada en Moshé y Aharón por la sentencia que recibieron por causa de no haberle obedecido junto a la peña. Las aguas fueron la causa por la que HaShem manifestó su santidad en Moshé y Aharón.

En el Salmo 95:7b-11 está escrito:

“Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón como en Merivá, como en el día de Masá en el desierto, cuando vuestros padres me tentaron, me probaron, aunque habían visto mi obra. Por cuarenta años me repugnó aquella generación, y dije: Es un pueblo que se desvía en su corazón y no conocen mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: Ciertamente no entrarán en mi reposo.”

En el Salmo 106:32-33 está escrito:

“También le hicieron enojarse en las aguas de Merivá, y le fue mal a Moshé por culpa de ellos, puesto que fueron rebeldes contra su Espíritu, y él habló precipitadamente con sus labios.”

Cuarta aliyá, 20:14-21

20:16 “Pero cuando clamamos a HaShem, Él oyó nuestra voz y envió un ángel y nos sacó de Egipto. Ahora, mira, estamos en Kadesh, un pueblo de la frontera de tu territorio.”  – Rashí dice que el ángel, del cual se habla aquí, es Moshé, y que los profetas también son llamados malajim, “ángeles”,  “emisarios”, “mensajeros”, como está escrito en 2 Crónicas 36:16:

“pero ellos se burlaban de los ángeles (mensajeros) de Dios, despreciaban sus palabras y se mofaban de sus profetas, hasta que subió el furor de HaShem contra su pueblo, y ya no hubo remedio.”

20:21 “Rehusó, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, así que Israel tuvo que desviarse de él.”  – La enemistad de Edom contra Israel nunca ha cesado, como está escrito en Amós 1:11:

“Así dice HaShem: Por tres transgresiones de Edom, y por cuatro, no revocaré su castigo, porque con espada persiguió a su hermano, y suprimió su compasión; su ira continuó despedazando y mantuvo su furor para siempre.”

Lo que sembró Esav contra Yaakov en sus descendientes permanece hasta el día de hoy. Esav había recibido de HaShem el monte Seír, y por eso Israel no tenía ningún derecho de hacer guerra contra él y tomar alguna parte de su territorio, como está escrito en Deuteronomio 2:5-7:

“no los provoquéis, porque nada de su tierra os daré, ni siquiera la huella de un pie, porque a Esav he dado el monte Seír por posesión. Les compraréis con dinero los alimentos para comer, y también con dinero compraréis de ellos agua para beber. Pues HaShem tu Dios te ha bendecido en todo lo que has hecho; Él ha conocido tu peregrinar a través de este inmenso desierto. Por cuarenta años HaShem tu Dios ha estado contigo; nada te ha faltado.”

Israel fue ordenado a bendecir a su hermano Esav con la compra de alimentos y bebida, pero aun así él no quiso dejarles pasar por su territorio. Por el odio que tenía no pudo ser bendecido por Israel. Lo mismo sucede hoy en día con todos aquellos que odian a Israel.

Esav simboliza la carne, el yetser hará. Israel simboliza el espíritu, el yetser hatov. Cuando el espíritu quiere pasar por un camino que ha sido encomendado por HaShem, la carne se opone. La lucha entre Israel y Esav representa la lucha interna de cada creyente.

Los profetas muestran que Esav seguirá peleando contra nosotros hasta ser finalmente destruido, cf. Abdías. No hay ninguna profecía que habla de una restauración y un futuro próspero para Esav, que es Edom. Con la venida de Mashíaj su final será una destrucción total, como está escrito en Isaías 63:1-6:

“¿Quién es éste que viene de Edom, de Botsrá con vestiduras de colores brillantes; éste, majestuoso en su ropaje, que marcha en la plenitud de su fuerza? Soy yo que hablo en justicia, poderoso para salvar. ¿Por qué es rojo tu ropaje, y tus vestiduras como las del que pisa en el lagar? El lagar lo he pisado yo solo; de los pueblos, ningún hombre estaba conmigo. Los pisé en mi ira y los hollé en mi furor; su sangre salpicó mis vestiduras y manché todo mi ropaje. Porque el día de la venganza estaba en mi corazón, y el año de mi redención había llegado. Miré, y no había quien ayudara, me asombré de que no hubiera quien apoyara; entonces me salvó mi brazo, y fue mi furor el que me sostuvo. Pisoteé los pueblos en mi ira, los embriagué en mi furor y derramé su sangre por tierra.”

El sistema romano, tanto político como religioso, será parte del juicio contra Edom.

Quinta aliyá, 20:22 – 21:9

20:24 “Aharón será reunido a su pueblo, pues no entrará a la tierra que yo he dado a los hijos de Israel, porque vosotros os rebelasteis contra mi orden en las aguas de Merivá.”  – Aquí está escrito que Aharón tiene que morir por causa de su rebeldía en Merivá. ¿No fue sólo Moshé que había sido desobediente allí? ¿Por qué Aharón tiene que morir por causa de algo que Moshé hizo? Aharón era un hombre pacífico. Buscaba la paz con todo el mundo, hasta tal punto de hacer un becerro de oro y apoyar a Moshé en su desobediencia. Pero tuvo que pagar caro por asociarse con la desobediencia de Moshé. Esto nos enseña que no tenemos la obligación de obedecer las autoridades cuando nos intentan cometer pecado contra HaShem.

 

20:29 “Cuando toda la congregación vio que Aharón había muerto, toda la casa de Israel lloró a Aharón por treinta días.”  – Aquí dice que el pueblo “vio” que Aharón había muerto. Por causa de esta palabra el Midrash[9] dice que el pueblo vio a Aharón tendido sobre el lecho de muerte y así pudieron creer en Moshé que dijo que había muerto. Sin embargo, hay que cuestionar si realmente no había una honestidad superior en el pueblo que había recibido la Torá en el Sinái. ¿Cómo podrían creer que Moshé estaba mintiendo?

Según el Talmud,[10] también se puede entender como que “se dejaron ver” en el sentido de que quedaron descubiertos. Por lo tanto, se saca la conclusión de que la nube de gloria se alejó de los hijos de Israel con la muerte de Aharón. Por los méritos de este hombre estaban las nubes de protección acompañando a los hijos de Israel durante todo su viaje por el desierto. Ahora se quedaron al descubierto.

21:1        “Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oyó que Israel subía por el camino de Atarim, peleó contra Israel y le tomó un cautivo.”  – Según Rashí, el rey de Arad era amalekita que hablaba con la lengua de Kenáan para despistar a los hijos de Israel para que oraran contra el pueblo equivocado, y por eso es llamado kenaanita. Pero ellos oraron solo contra el pueblo que los atacaba, cf. v. 2. Según Números 13:29, los amalekitas vivían en el sur. Los kenaanitas (canaeos) eran descendientes de Jam (Cam) y los amalekitas eran descendientes de Esav.

El   pueblo atacante tomó una mujer sierva como cautiva. El texto hebreo no habla de varios cautivos sino de una sola persona, que según Éxodo 12:29 no se refiere a un hombre sino a una mujer. Según Gur Aryé era una esclava que los hijos de Israel habían capturado previamente.

21:4 “Partieron del monte de Hor, por el camino del mar de Cañas, para rodear la tierra de Edom, y el pueblo se impacientó por causa del viaje.”  – Tuvieron que volver a caminar por el mismo camino que habían recorrido antes, volviendo hacia el sur, hacia el mar de Cañas. La primera vez cuando se volvieron hacia el sur recibieron la noticia de que tenían que pasar 38 años más en el desierto, y esta vez perdieron su esperanza para entrar en la tierra prometida. Esto creó un ambiente de queja.

21:5 “Y el pueblo habló contra Dios y Moshé: ¿Por qué nos habéis sacado de Egipto para morir en el desierto? Pues no hay comida ni agua, y detestamos este alimento tan miserable.”  – Se impacientó el ánimo del pueblo y hablaron contra Dios y contra Moshé. Ya no se quejaron solamente por causa del camino sino empezaron a criticar la comida que el Eterno les estaba dando todos los días.

21:6        “Y HaShem envió serpientes abrasadoras entre el pueblo, y mordieron al pueblo, y mucha gente de Israel murió.”  – El resultado de la queja contra la comida fue mortal. La protección que antes tenían con la presencia de la nube, ya no estaba, y las serpientes pudieron entrar en el campamento, por mandato del Eterno y muchos murieron por causa de ellas.

21:7 “Entonces el pueblo vino a Moshé y dijo: Hemos pecado, porque hemos hablado contra HaShem y contra ti; intercede con HaShem para que quite las serpientes de entre nosotros. Y Moshé intercedió por el pueblo.”  – Otra vez Moshé obró como un intermediario entre el pueblo y HaShem. El pueblo no oró al Eterno, sino pidieron que Moshé orara por ellos. Esto nos muestra que el pueblo judío necesita un intermediario entre ellos y HaShem.

21:8        “Y HaShem dijo a Moshé: Hazte una (serpiente) abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá.”  – La solución para ser libre del veneno de las mordeduras fue mirar con fe en la ilustración de una serpiente de bronce sobre un palo, para que todo aquel que había sido mordido pudiera ser liberado de la muerte y el veneno mortal que corría en sus venas.

21:9 “Y Moshé hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y sucedía que cuando una serpiente mordía a alguno, y éste miraba a la serpiente de bronce, vivía.”  – Según Rashí, el texto hebreo usa una palabra que significa que tenían que mirar fijamente con concentración.

El hombre ha sido dañado por el veneno del pecado y está en el camino a la muerte y la destrucción. La única solución para su supervivencia es que se fije en un milagro y ponga su fe en HaShem por medio de ese milagro. La palabra hebrea que ha sido traducida como “asta”, “poste”, es nes[11] que significa tanto “poste” como “milagro” o “señal”.

HaShem no dijo que Moshé hiciera una serpiente de bronce, sino “abrasadora”. Las palabras hebreas para serpiente, najash,[12] y cobre, nejoshet,[13] se parecen. Esto nos enseña que Moshé usó un juego de palabras para cumplir la orden divina.

En 2 Reyes 18:4 está escrito:

“Quitó los lugares altos, derribó los pilares y cortó la Asherá. También hizo pedazos la serpiente de bronce que Moshé había hecho, porque hasta aquellos días los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamaban Nejushtán (cosa de bronce).”

Los hijos de Israel habían guardado la serpiente de bronce unos 700 años hasta el tiempo del rey Jizkiyahu que finalmente la destruyó por el mal uso que se le había dado. Este texto nos enseña que algo positivo, que fue dado por el Eterno para la bendición del pueblo, puede convertirse en un culto idolátrico y una maldición.

Sexta aliyá, 21:10-20

21:13 “De allí partieron y acamparon al otro lado del Arnón, que está en el desierto y que sale del territorio de los amorreos, pues el Arnón es la frontera de Moav, entre Moav y los amorreos.”  – Ahora los hijos de Israel entran en territorios nuevos. Arnón es el río que constituye la frontera norte de Moav. Los israelitas no se metieron en el territorio de Moav porque no recibieron permiso para ello, cf. Deuteronomio 2:29 y Jueces 11:17. Pasó lo mismo con Moav que con Edom.

21:14 “Acerca de esto será dicho en el Libro de las Guerras de HaShem: Lo que él otorgó en (el mar de) Suf y las cañadas de Arnón”  – Aquí se habla del “libro de las Guerras de HaShem”. Según Rashí, se refiere a que los hijos de Israel en el futuro usará este cántico en sus relatos de lo que pasó en aquel momento histórico. ¿Qué libro es el libro de las Guerras de HaShem? Hay un comentario de las Sociedades Bíblicas Unidas que dice:

 

El libro de las batallas del Señor era sin duda una colección de cantos guerreros, que no se ha conservado hasta el presente (Cf. en Jos 10.13; 2 S 1.18 la referencia al Libro del Justo). Las batallas del Señor son los combates llevados a cabo por Israel bajo la conducción del Señor, su Dios (Cf. 1 S 18.17; 25.28).”[14]

Hay 17 referencias al libro de las Crónicas de los reyes de Israel en 1 y 2 de Reyes, cf. 1 Reyes 15:31. Además hay referencias a las Crónicas de los reyes de Media y Persia, cf. Esdras 10:2. En 1 Crónicas 27:24 se mencionan las crónicas del rey David, y en 1 Crónicas 29:29 está escrito:

“Los hechos del rey David, desde el primero hasta el último, están escritos en las crónicas del vidente Samuel, en las crónicas del profeta Natán y en las crónicas del vidente Gad.”

Probablemente se refiere a los dos libros de Samuel, que originalmente eran un solo libro y que se encuentran en el Tanaj.

21:16 “Y de allí continuaron  hasta Beer; este es el pozo donde HaShem le dijo a Moshé: Reúne al pueblo y les daré agua.”  – En la unidad hay bendición, agua, cf. Salmo 133. HaShem podía haber dado agua sin reunir el pueblo. Pero aquí quiso enseñar una verdad, el agua se da cuando hay unidad.

21:17 “Entonces cantó Israel este cántico: ¡Salta, oh pozo! A él cantad.”  – Israel cantó. ¿Por qué la Torá relata que Israel cantó? En primer lugar es por el mensaje que hay en este canto. El agua es una de las cosas vitales para el ser humano. De la misma manera es con la Torá que es como agua para el alma. Pero este texto también se escribió para enseñarnos la importancia del canto en Israel. Un verdadero israelita es uno que canta, o por lo menos intenta cantar, aunque no tenga buena voz. El canto es originalmente algo muy positivo para el ser humano. Sirve para muchas cosas, entre ellas, desahogarse en momentos de presión, tanto negativa como positiva, expresar la alegría y la pena delante del Eterno y los hombres, exaltar a HaShem etc. El libro de los Salmos contiene canciones de toda clase, que expresan alabanza y alegría, pero también mucha pena y dolor, dirigidas principalmente al Eterno. HaShem quiere que nos expresemos delante de Él en canto. Así que, acostúmbrate a cantar delante de tu Padre celestial.

Séptima aliyá,  21:21 – 22:1

21:23 “Pero Sijón no permitió a Israel pasar por su territorio. Y reunió Sijón a todo su pueblo y salió al encuentro de Israel en el desierto, y llegó a Yahats y peleó contra Israel.”  – Según Rashí, Sijón recibía tributo de todos los reyes de Kenáan para guardar su frontera. Así que cuando los hijos de Israel querían entrar a la tierra de Kenáan, pasando por su territorio, no les dio permiso, para así cumplir su compromiso de guardián.

21:26 “Porque Jeshbón era la ciudad de Sijón, rey de los amorreos, quien había peleado contra el rey anterior de Moav y le había quitado de su mano toda su tierra, hasta el Arnón.”  – Moav había tenido un territorio más grande, hasta la ciudad de Jeshbón, pero el rey de los amorreos le había quitado todo el territorio hasta el río Arnón, que llegó a ser la frontera norte de Moav. Los hijos de Israel tomaron ese territorio de los amorreos. ¿Tenían permiso para ello? ¿No había sido de Moav? ¿Cómo podían conquistar un territorio que anteriormente había sido de Moav? Parece ser que Moav se había salido del territorio que el Eterno le había dado y tomado uno que no le correspondía y por eso el rey de los amorreos tenía poder para quitarle esa tierra. Al dar ese territorio a los hijos de Israel, HaShem muestra que no le correspondía a Moav.

21:27 “Por eso dicen los proverbistas: Venid a Jeshbón. Sea edificada. Sea establecida la ciudad de Sijón.”  – Según Rashí, los proverbistas, en hebreo mashalim, son Bilam (Balaam) y su padre Beor, que usaban proverbios, como está escrito en Números 23:7a:

“Y comenzó su profecía (mashal), y dijo”

21:33 “Después se volvieron y subieron por el camino de Bashán; y Og, rey de Bashán, salió con todo su pueblo para presentarles batalla en Edrei.”  – Según el Midrash,[15] el rey de Bashán, Og, era hermano de Sijón, de la raza de los gigantes. Bashán era un lugar que tenía una fortaleza espiritual maligna y potente. El libro de Enoc cuenta que a ese lugar bajaron algunos ángeles del cielo para pervertirse con los hombres. En Salmo 22 habla de los toros de Bashán en relación con la muerte de Mashíaj, aludiendo a los malos espíritus que estaban atacando a Yeshúa en el momento de su muerte, cf. Salmo 22:12. Parece que Bashán era un lugar donde los demonios tenían una gran influencia. Hoy en día ese territorio se llama Golán. Es un lugar estratégico militar porque desde esas alturas es posible ver y controlar toda la tierra de Israel.

La fortaleza militar y espiritual del área de Bashán causó la necesidad de una palabra de aliento y de ánimo para Moshé a la hora de enfrentar ese rey gigante. Por eso HaShem le dijo a Moshé “No le tengas miedo porque lo he entregado en tu mano.”

21:34 “Pero HaShem dijo a Moshé: No le tengas miedo porque lo he entregado en tu mano, y a todo su pueblo y a su tierra; y harás con él como hiciste con Sijón, rey de los amorreos, el que habitaba en Jeshbón” – Según el Midrash,[16] el gigante Og era “el que se había escapado” de la guerra de Kedorlaomer en el tiempo de Avraham para darle un informe al patriarca, cf. Génesis 14:5, 13; Deuteronomio 3:11, y por ese mérito podría haber tenido una posibilidad de resistir a los hijos de Israel. Esa sería la razón por la cual el Eterno le dijo a Moshé que no tuviera miedo de él. Sin embargo es muy poco probable que haya vivido tanto tiempo, más de 500 años.

“lo he entregado” –Para HaShem ya era un hecho la derrota de Og, porque Él se relaciona con en el pasado, el presente y el futuro al mismo tiempo. El rey Og de Bashán y su pueblo ya habían sido entregados en las manos de Moshé y el pueblo de Israel. Esto nos enseña que las cosas visibles ocurren porque hay una influencia espiritual que las causa. Todo lo que sucede en el mundo material ya sucedió en el mundo espiritual con anterioridad. Así que, para cambiar las cosas y los acontecimientos en el mundo material hay que cambiarlas primero en el mundo espiritual. ¿Cómo se puede cambiar las cosas en el mundo espiritual? Mediante la oración y las buenas obras. Si una persona ha sido sentenciada por el tribunal celestial para juicio, es posible que pueda cambiar esa sentencia mediante su propio arrepentimiento y su obediencia a los mandamientos de HaShem, cf. Jeremías 18:7-10; Daniel 4:24-28; Hechos 8:20-24.

“harás con él como hiciste con Sijón” – Esto nos enseña que la fe puede ser activada y crecer por medio de la experiencia. Como lo había hecho antes ya no era tan difícil hacerlo de nuevo, porque la confianza en la ayuda de HaShem había aumentado por la experiencia anterior.

El pueblo de Israel tuvo que exterminar a estos dos pueblos por causa de sus pecados. HaShem usa a Israel como una herramienta para ejecutar sus juicios sobre las naciones, y lo sigue haciendo hasta el día de hoy. Estas guerras no fueron iniciadas por los hombres, sino ordenadas por el Cielo que gobierna sobre los reinos de la tierra y los entrega a quien Él quiere, como está escrito en Daniel 4:17, 26, 32:

“Esta sentencia es por decreto de los vigilantes, y la orden es por decisión de los santos, con el fin de que sepan los vivientes que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, y se lo da a quien le place, y pone sobre él al más humilde de los hombres… en cuanto a la orden de dejar el tocón con las raíces del árbol, tu reino te será afirmado después que reconozcas que es el Cielo el que gobierna… y serás echado de entre los hombres, y tu morada estará con las bestias del campo; te darán hierba para comer como al ganado, y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, y que lo da a quien le place.”

No es lo mismo tomar la justicia en las propias manos que ejecutar la justicia como un representante delegado de HaShem. Israel no actuó con maldad contra estos pueblos, sino fueron puestos sobre las naciones para ejecutar el juicio de HaShem sobre la mala conducta de ellas, como está escrito en Deuteronomio 9:3-6:

“Comprende, pues, hoy, que es HaShem tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor. El los destruirá y los humillará delante de ti, para que los expulses y los destruyas rápidamente, tal como HaShem te ha dicho. No digas en tu corazón cuando HaShem tu Dios los haya echado de delante de ti: “Por mi justicia HaShem me ha hecho entrar para poseer esta tierra”, sino que es a causa de la maldad de estas naciones que HaShem las expulsa de delante de ti. No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón que vas a poseer su tierra, sino que por la maldad de estas naciones HaShem tu Dios las expulsa de delante de ti, para confirmar el pacto que HaShem juró a tus padres Avraham, Yitsjak y Yaakov. Comprende, pues, que no es por tu justicia que HaShem tu Dios te da esta buena tierra para poseerla, pues eres un pueblo de dura cerviz.”

Las autoridades puestas por el Eterno tienen el derecho y la obligación de ejecutar Su venganza sobre los malhechores, como está escrito en el Salmo 149:6-9:

“Sean los loores de Dios en su boca, y una espada de dos filos en su mano, para ejecutar venganza en las naciones, y castigo en los pueblos; para atar a sus reyes con cadenas, y a sus nobles con grillos de hierro; para ejecutar en ellos el juicio decretado: esto es gloria para todos sus santos. ¡Haleluyá!”

No es lo mismo que una persona con un puesto de autoridad ejecute el juicio del Eterno sobre el pecado, que cuando una persona cualquiera tome la justicia en sus manos. La autoridad fue entregada a los gobiernos de la tierra, no a los individuos privados.

22:1        “Después partieron los hijos de Israel y acamparon en las llanuras de Moav, al otro lado del Yardén, frente a Yerijó.”  – El territorio llamado “las llanuras de Moav” está fuera del territorio de Moav. Probablemente es llamado así porque antes había sido parte del territorio de Moav, hasta que el rey de los amorreos, Sijón, se lo quitó, cf. Números 21:26.

En esta parashá se encuentran los mandamientos 397 – 399 de los 613:

  1. Precepto de la Vaca Bermeja (pará adumá), Números 19:2.
  2. Precepto de la impureza causada por un cadáver, Números 19: 14.
  3. Precepto del agua mezclada con cenizas de la Vaca Bermeja que impurifica a un hombre puro y purifica a un hombre impuro, Números 19:19.

 

[1]       Mishná  Pará 3:5.

[2]       Bamidbar Rabá 19:4.

[3]       Mishná  Pará 3:1.

[4]       Yomá 14a.

[5]       Taanit 13.

[6]       Taanit 9a.

[7]       Yilkut Shmoini 1:763.

[8]       Strong H4809 merîybâh, mer-ee-baw’, The same as H4808; Meribah, the name of two places in the Desert: – Meribah.

Strong H4808 merîybâh, mer-ee-baw’, From H7378; quarrel: – provocation, strife.

[9]       Tanjumá 17.

[10]     Rosh HaShaná 3a; Taanit 9a; Guitín 90a.

[11]     Strong H5251 nês, nace, From H5264; a flag; also a sail; by implication a flagstaff; generally a signal; figuratively a token: – banner, pole, sail, (en-) sign, standard.

Strong H5264 nâsas, naw-sas’, A primitive root; to gleam from afar, that is, to be conspicuous as a signal; or rather perhaps a denominative from H5251 (and identical with H5263, through the idea of a flag as fluttering in the wind); to raise a beacon: – lift up as an ensign, standard bearer.

[12]     Strong H5175 nâchâsh, naw-khawsh’, From H5172; a snake (from its hiss): – serpent.

[13]     Strong H5178 nechôsheth, nekh-o’-sheth, For H5154; copper; hence, something made of that metal, that is, coin, a fetter; figuratively base (as compared with gold or silver): – brasen, brass, chain, copper, fetter (of brass), filthiness, steel.

[14]     Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

[15]     Bereshit Rabá 16:17.

[16]     Bamidbar Rabá.

Parashá 38 Kóraj

י״א בתמוז ה׳תשע״ה (June 28, 2015) por  
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38 Kóraj

Parashá 38 Kóraj

Números 16:1 – 18:32

 Aliyás de la Torá:

  1. 16:1-13
  2. 16:14-19
  3. 16:20-43 (16:20 – 17:8 versión hebrea)
  4. 16:44-50 (17:9-15 heb.)
  5. 17:1-9 (17:16-24 heb.)
  6. 17:10 – 18:20 (17:25 – 18:20 heb.)
  7. 18:21-32
  8. Maftir: 18:30-32

Haftará: 1 Samuel 11:14 – 12:22

Kóraj

significa “depilado”

Primera aliyá, 16:1-13

16:1     “Y se rebeló Kóraj, hijo de Yitshar, hijo de Kehat, hijo de Leví, con Datán y Aviram, hijos de Eliav, y On, hijo de Pelet, hijos de Reuvén”  – Kóraj no había sido nombrado jefe de los Kehatitas, sino Elitsafán, un primo más joven, cf. el comentario sobre Números 3:30.

El abuelo de Kóraj (Coré) fue Kehat (Coat), cf. Éxodo 6:18-22. El padre de Kóraj fue Yitshar, hermano de Uziel. Uziel fue el padre de Eltsafán (o Elitsafán). El padre de Kóraj fue mayor que el padre de Elitsafán. Uziel fue el hermano menor. Su hijo fue elegido para ser el Nasí, jefe, del clan de Kehat.

 

1

¿Qué sienten los hermanos mayores, y los primos mayores cuando el más pequeño es nombrado para ser su jefe? ¿Será esta relación familiar la razón por la envidia que luego llegó a la actitud rebelde en Kóraj?

¿Qué pasó con Yishmael cuando Yitsjak, su hermanastro pequeño fue nombrado portador de las promesas? ¿Qué pasó con Esav cuando su hermano menor obtuvo la primogenitura y la bendición en lugar suyo? Tuvieron celo y amargura. Esos celos y esas envidias fueron trasmitidos a sus descendientes a lo largo de las generaciones, y esa es la causa de las actitudes adversas entre los árabes y los judíos, entre el Islam y el Judaísmo, y entre los romanos y los judíos, entre el Cristianismo y el Judaísmo.

Los descendientes de Yishmael adaptaron una religión que cultiva el odio contra el judío. Lo mismo había sucedido con el cristianismo, se formó una religión basada en no querer ser como los judíos. Los descendientes de Esav formaron el Imperio Romano, y el odio contra el judío se puede encontrar en todo el sistema romano. La raíz de este odio viene de una situación familiar tensa.

La cuna para la rebeldía de Kóraj fue su situación familiar, donde su primo menor fue elegido como jefe sobre él y donde él no fue nombrado a tener un puesto importante más allá del ministerio levítico normal. ¡Cuán importante es sacar la envidia de nuestro corazón!

Alguien pensará que HaShem debería haber dado a Kóraj un puesto importante para que no se enfadara y llegara a esta rebeldía. Pero así no opera el Eterno. El problema no es HaShem sino la envidia y la falta de humildad en el hombre carnal. La solución no es darle a un hombre ambicioso un puesto de responsabilidad, sino que se humille y aprenda a someterse a los líderes que HaShem ha puesto sobre él. Esa fue la medicina que HaShem estaba dando a Kóraj, pero él no la quiso tomar y tratar con el pecado en su alma, sino desarrolló su rebeldía hasta que llegó a estas alturas.

Tenemos ejemplos contrarios que muestran que no hubo envidia cuando el hermano menor fue nombrado a una posición superior; Moshé y Aharón, Efrayim y Menashé.

¡Qué grandeza había en Yosef, porque logró inculcar la Torá en sus dos hijos mayores para que no tuvieran la misma envidia y peleas que él mismo había experimentado con sus hermanos! Yosef pudo romper este hábito generacional y combatir y erradicar de su propia familia toda clase de envidia.

De la misma manera los descendientes de Kóraj lograron romper la maldición familiar y llegar a ser autores de varios Salmos en las Escrituras. Eran levitas, que tenían puestos importantes. El profeta Samuel fue descendiente de Kóraj, cf. 1 Crónicas 6:33-38. El que está contento y fiel en la posición y el llamado que el Eterno le ha dado, recibirá una gran recompensa. Si nos humillamos bajo la poderosa mano del Eterno, El nos exalta, en su debido tiempo.

Kóraj se reveló y perdió todo, fue tragado por la tierra junto con los que le habían seguido en su espíritu rebelde. Pero algunos pocos de sus descendientes lograron salvar sus vidas, mediante la teshuvá, el arrepentimiento.

En Números 26:8-9 está escrito:

“El hijo de Palú: Eliav. Y los hijos de Eliav: Nemuel, Datán y Aviram. Estos son el Datán y el Aviram convocadores de la asamblea, y que contendieron contra Moshé y contra Aharón con el grupo de Kóraj, cuando contendieron contra HaShem”

El padre de Datán fue Eliav, hijo de Palú, de la tribu de Reuvén. Reuvén había sido desplazado como primogénito, en cuanto a la herencia de la primogenitura y la promesa mesiánica. Vemos el mismo patrón aquí como en el caso de Kóraj. ¿Será que Reuvén no había logrado combatir todo el sentimiento de envidia y de rencor por ser desplazado, y por eso pudo enraizarse en sus descendientes?

El espíritu rebelde contamina y los rebeldes se unen en su locura. Al comparar Números 2:10 con 3:29 vemos que los reuvenitas tenían su campamento al sur del Mishcán, tabernáculo, al igual que los hijos de Kehat. HaShem los puso juntos.

En lugar de combatir la envidia desarrollaron la rebeldía y se unieron los rebeldes para que al final se levantaran contra el que representaba a HaShem, Moshé, acusándole de haberse levantado a si mismo y a su hermano Aharón en posiciones de liderazgo sobre el pueblo por iniciativa propia.

16:2     “y se alzaron contra Moshé, junto con algunos de los hijos de Israel, doscientos cincuenta jefes de la congregación, convocados a la reunión, hombres de renombre.”  – Los que se rebelaron tenían posiciones altas en el pueblo.

16:3     “Y se juntaron contra Moshé y Aharón, y les dijeron: ¡Es demasiado para vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y HaShem está en medio de ellos. ¿Por qué, entonces, os levantáis por encima de la asamblea de HaShem?”  – Dijeron a Moshé y Aharón: “Es mucho para vosotros”. En hebreo – rav lajem. “Tenéis una posición demasiado alta.” “Os levantáis por encima de la asamblea.” “Vais en contra de las reglas democráticas.” Pensaban que Moshé estaba dando privilegios a sus familiares y allegados. Ellos dudaron del origen divino de lo que estaba haciendo Moshé.

Este texto nos enseña que HaShem es el que pone líderes SOBRE otros. No es lo mismo levantarse a si mismo que ser levantado por HaShem. Moshé no había escogido la posición que tenía por encima del pueblo. El Eterno lo había puesto allí, al igual que Aharón. Así que, al criticar esas posiciones, no estaban criticando a los hombres, sino a HaShem que los había puesto allí.

16:4     “Cuando Moshé escuchó esto, cayó sobre su rostro”  – ¿Cuál fue la reacción de Moshé? Se postró ante HaShem, que le había puesto en esa posición, en lugar de defenderse ante las acusaciones del pueblo. El que se humilla será enaltecido. Moshé y Aharón se sometieron bajo la mano poderosa del Eterno, y así podían combatir la rebeldía, dejando todo en las manos del Eterno.

En los momentos críticos, cuando todo es llevado a un punto de enfrentamiento, hay algo que permanece y no tambalea, el fundamento de Elohim. El sello de ese fundamento tiene dos mensajes:

  • HaShem conoce a los que son suyos.
  • Todo aquel que invoca el nombre de HaShem se aparta de la iniquidad.

16:5     “y habló a Kóraj y a todo su grupo, diciendo: Mañana temprano HaShem mostrará quién es de Él, y quién es santo, y lo acercará a sí; aquel a quien Él escoja, lo acercará a sí.”  – Este texto tiene que ver con el primer mensaje del sello del fundamento de Elohim, “HaShem conoce a los que son suyos”. El segundo mensaje está en el versículo 21, ver comentario abajo.

16:7 “y poned fuego en ellos, y echad incienso sobre ellos mañana en la presencia de HaShem; y el hombre a quien HaShem escoja será el que es santo. ¡Es demasiado para vosotros, hijos de Leví!”  – Los levitas ya tenían una posición alta, pero estaban buscando una posición superior, sin entender quién es el que pone autoridades. Moshé dice que así no se hacen las cosas en el Reino. No se puede buscar una posición de autoridad sin humillarse ante el Eterno. Los puestos no son logrados mediante un afán humano y medios forzosos o influencias humanas. HaShem es el que pone líderes. Él es el quien levanta y eleva a las personas a las posiciones altas. ¡Ten mucho cuidado con la lucha de poder! Si no sabemos dónde está la fuente de autoridad, estamos perdidos.

Los rebeldes invocaron el poder del pueblo, para afirmar su posición de liderazgo, como diciendo: “Todo el pueblo es santo, tiene una posición alta delante del Eterno. Vosotros estáis tomando una posición demasiado alta, puesto que todos somos iguales. Nadie es mejor que otro. Así que nosotros también podemos opinar. Nosotros también podemos estar en una posición alta.”

Algunos comentaristas opinan que fueron los primogénitos de la tribu de Reuvén que se levantaron junto con Kóraj. Los primogénitos habían sido reemplazados por los levitas en su función de sacerdocio. Sin embargo no podían exigir una posición que HaShem les había quitado. No entendían la esencia de la autoridad. La autoridad no viene del pueblo, sino de Elohim, el Juez Supremo, que es la Autoridad Máxima.

16:9-10 “¿No os es suficiente que el Elohim de Israel os haya separado del resto de la congregación de Israel, para acercaros a sí, a fin de cumplir el ministerio del tabernáculo de HaShem, y para estar ante la congregación para ministrarles, y que se te ha acercado a ti, Kóraj, y a todos tus hermanos, hijos de Leví, contigo? ¿Y pretendéis también el sacerdocio?”  – Moshé los está recordando su posición predilecta como levitas y jefes. No era suficiente para ellos servir a HaShem de esa manera. Pretendían algo superior, con malos deseos basados en la envidia y la rivalidad.

16:11 “Por tanto, tú y toda tu compañía os habéis juntado contra HaShem; pues en cuanto a Aharón, ¿quién es él para que protestéis contra él?”  – El que se rebela contra las autoridades se está rebelando contra HaShem, que puso esas autoridades.

16:13 “¿No es suficiente que nos hayas sacado de una tierra que mana leche y miel para que muramos en el desierto, sino que también te estás haciendo un príncipe sobre nosotros?” – Aquí vemos que hay rebeldía abierta contra la autoridad delegada. Moshé tenía el derecho de gobernar sobre ellos no por su propia voluntad, sino para cumplir un llamado del Eterno.

Segunda aliyá, 16:14-19

16:15 “Moshé se enojó mucho y dijo a HaShem: ¡No aceptes su ofrenda! No he tomado de ellos ni un solo asno, ni le he hecho daño a ninguno de ellos.”  – Posiblemente Moshé se enojó mucho porque estaban dudando se sus motivos como líder. Ellos pensaban que Moshé estaba dirigido por sus deseos carnales cuando estaba tomando la posición de líder en el pueblo, porque ellos mismos eran así. Ellos deseaban señorear, y no podían entender los motivos puros de un hombre de Elohim. Pensaban que él gobernaba con los mismos motivos que ellos tenían para querer gobernar. Se equivocaron grandemente. Uno que tiene esta actitud nunca puede calificar para un puesto de liderazgo dentro del Reino.

Cuando Moshé fue enviado de la casa de su suegro para ir a sacar a los hijos de Israel de Egipto, tenía el derecho de recibir un subsidio de transporte. Los hijos de Israel deberían haber pagado el asno con el cual él viajaba, cf. Éxodo 4:20. Pero como Moshé era un buen líder no exigió esto del pueblo, aunque tenía todo el derecho para ello, sino sacrificó de sus propios bienes para servir al pueblo.

“ni le he hecho daño a ninguno de ellos” – Estas son palabras de un verdadero líder. Un líder que no saca provecho personal ni hace daño a su pueblo es un líder perfecto. Moshé dice primero que no ha tomado provecho económico de su pueblo, y luego dice que no les ha hecho ningún daño. En cada momento supo qué hacer proféticamente para no hacer daño a ninguno de su pueblo. ¡Qué ejemplo de líder!

A un líder le toca estar en situaciones límite en muchas ocasiones. En esos momentos es muy común que tiene que elegir entre dos o varias opciones negativas. Si elige una de ellas pierde por un lado, y si elige la otra, pierde por el otro lado. La manera cómo actúa en esa situación muestra si es un buen líder o no. Si toma una decisión que causa pérdida para él y beneficio para el pueblo, es un buen líder. Si toma una decisión que causa pérdida para el pueblo y beneficio para sí mismo es un desastre de líder. Moshé no se aprovechó de su posición de líder, y no hizo daño a nadie. ¡Que el Eterno nos dé gracia para ser como él!

Tercera aliyá, 16:20-43 (16:20 – 17:8 versión hebrea)

16:21, 26 “Apartaos de entre esta congregación, para que yo la destruya en un instante… y habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos malvados, y no toquéis nada que les pertenezca, no sea que perezcáis con todo su pecado.”  – Aquí encontramos el segundo mensaje del sello que está en el fundamento de Elohim: “Apartaos de entre esta congregación… Apartaos ahora de las tiendas de estos malvados, y no toquéis nada que les pertenezca…”

El que invoca el Nombre de HaShem tiene que apartarse de la maldad. Sin santidad nadie verá al Eterno,

16:30 “Pero si HaShem hace algo enteramente nuevo y la tierra abre su boca y los traga con todo lo que les pertenece, y descienden vivos al Sheol, entonces sabréis que estos hombres han menospreciado a HaShem.”  – Las palabras hebreas que han sido traducidas como “hace algo enteramente nuevo” son briá[1] y bará[2] que significan “creación” y “crear”. La palabra bará es la misma que aparece en Génesis 1 donde habla de la creación del mundo. Esto nos enseña que aquí se trata de algo totalmente nuevo desde la creación del mundo. Este fenómeno no se había dado en ninguna otra ocasión anterior. Así se mostraron varias cosas:

  1. Moshé no había hablado y actuado por sí mismo.
  2. La rebeldía contra un líder manifiesta el menosprecio contra HaShem.
  3. Las consecuencias de la rebeldía son desastrosas.

16:32 “y la tierra abrió su boca y se los tragó, a ellos y a sus casas y a todos los hombres de Kóraj con todos sus bienes.”  – Los hijos de Kóraj no fueron tragados por la tierra, cf. Números 26:11. Al ver las consecuencias del pecado de su padre se arrepintieron y fueron salvos. Once Salmos fueron escritos por los hijos de Kóraj, cf. Salmo 42:1; 44:1; 45:1; 46:1; 47:1; 48:1; 49:1; 84:1; 85:1; 87:1; 88:1.

16:41 (17:6 en heb.) “Pero al día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moshé y Aharón, diciendo: Vosotros sois los que habéis sido la causa de la muerte del pueblo de HaShem.”  – Toda la congregación murmuró y así fue desatado el ángel de la muerte.

Esto nos enseña que la lashón hará, la mala lengua, desata poderes dañinos. Un ángel destructor tiene el derecho legal para obrar donde hay murmuración. ¡Aprendamos a no murmurar para que no nos dañe el ángel destructor!

La rebeldía pasó a toda la congregación. No tenían temor de revelarse aunque habían visto los resultados de la rebeldía de Kóraj, cuando la tierra abrió su boca, porque tenían ya en su interior una sentencia de muerte. Ya se sentían perdidos. HaShem los había dicho que iban a morir en el desierto, y por eso no tenían nada que perder.

Una persona que no se siente perdida teme perder su vida, pero una persona que ya se siente marcada como rechazada y perdida no le importa usar medios y métodos auto destructibles. El que tiene un complejo de rechazo o se siente perdido, en el sentido de haber perdido el valor como persona, es peligroso para los demás. No le importa dañar a los demás. Para él da lo mismo. La mejor manera de sanar una persona criminal, es devolverle el valor como ser humano, para que se sienta valioso.

Hay dos clases de rebeldía:

  • Rebeldía oculta
  • Rebeldía abierta

Cuarta aliyá, 16:44-50 (17:9-15 heb.)

16:46 (17:11) “Y Moshé le dijo a Aharón: Toma tu incensario y pon en él fuego del altar, y echa incienso en él; tráelo entonces pronto a la congregación y haz expiación por ellos, porque la ira ha salido de parte de HaShem. ¡La plaga ha comenzado!”  – Esto nos enseña que la única manera de parar la plaga fue que el máximo representante del pueblo estuviera dispuesto a dar su vida en lugar del pueblo. El Sumo Sacerdote Aharón tomó fuego del altar, símbolo de la entrega total, e incienso, símbolo de intercesión, y corrió al pueblo donde estaba la plaga, arriesgando así su vida. Parece que la plaga empezó en los bordes del campamento, entre los que estaban más lejos del Eterno. Y cuando Aharón se enfrenta con la muerte, cesa la plaga.

16:48 (17:13) “Y se colocó entre los muertos y los vivos, y la plaga se detuvo.”  – Si no se hubiera detenido la plaga, Aharón hubiera muerto. Esto nos enseña que él estaba dispuesto a dar su vida para salvar al pueblo. El ángel destructor no pudo seguir matando porque Aharón estaba allí, impidiéndoselo. De una manera similar Yeshúa HaMashíaj dio su vida como un sacrificio en el altar y como un incienso para que la plaga sobre Israel y las naciones se detuviera. Por medio de su sacrificio estamos vivos todos aquí hoy.

16:49 (17:14) “Y los que murieron a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que murieron por causa de Kóraj.”  – 14,700 personas fueron matadas por un solo ángel en un instante. De esto aprendemos cuánto poder tiene un solo ángel. Al hacer un cálculo aproximado llegamos a la conclusión de que el ángel podía haber matado entre 25-40 personas por segundo. ¡Qué poderosos son los ángeles!

Quinta aliyá, 17:1-9 (17:16-24 heb.)

17:2 (17:17 heb.) “Habla a los hijos de Israel y toma de ellos una vara por cada una de las casas paternas: doce varas de todos los jefes conforme a sus casas paternas. Y escribirás el nombre de cada uno en su vara”  – HaShem tomó la decisión de mostrar, mediante una obra sobrenatural, quién fue escogido para estar delante de Su presencia, para así disminuir las quejas de los hijos de Israel contra el liderazgo. Con esta obra HaShem manifestó que Aharón no había sido instalado en el puesto de Sumo Sacerdote por Moshé, sino por Su mandato.

Sexta aliyá, 17:10 – 18:20 (17:25 – 18:20 heb.)

18:1     “Entonces HaShem dijo a Aharón: Tú y tus hijos, y tu casa paterna contigo, llevaréis la culpa en relación con el santuario; y tú y tus hijos contigo llevaréis la culpa en relación con vuestro sacerdocio.”  – En el capítulo 18 el sacerdocio es reafirmado como una respuesta al temor del pueblo cuando dijo “todos moriremos al acercarnos al santuario”, cf. 17:12-13. Sólo los sacerdotes y los levitas podrán ejercer el ministerio en el santuario. El pueblo podía entrar en el atrio, pero no acercarse al altar ni entrar en el lugar santo. Los sacerdotes tienen que llevar la culpa de los pecados de los hijos de Israel, en cuanto al Santuario. El sacerdocio es responsable del pueblo, tanto par enseñar para que el pueblo no peque, como para expiar cuando el pueblo peque. Según Rashí, se está refiriendo a la responsabilidad que cae sobre los sacerdotes de advertir cualquier lego que pudiera llegar a tocar los objetos sagrados.

18:12 “Todo lo mejor del aceite nuevo y todo lo mejor del mosto y del cereal, las primicias que presenten a HaShem, te las daré a ti.”  – Todo lo mejor es entregado al Sacerdote, como representante del Eterno. Para dar ofrendas hay que dar de lo mejor. Una ofrenda agradable tiene que costar. La palabra hebrea que ha sido traducida como “primicias” es reshit. Es la misma palabra que aparece en Génesis 1:1 como la primera palabra de la Torá.

18:13 “Los primeros frutos maduros de todo lo que hay en su tierra, que traigan a HaShem, serán tuyos. Todo el que esté limpio en tu casa podrá comer de ello.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “primeros frutos” es bikurim.

18:14 “Toda cosa dedicada en Israel, será tuya.”  – En el Talmud[3] se mencionan 24 donaciones que los israelitas separan para los sacerdotes, diez de ellas son comidas por los sacerdotes en el atrio del templo, cuatro son comidas en toda la ciudad de Yerushalayim y diez son comidas en cualquier ciudad de la Tierra de Israel.

Sacrificios consumidos en el área del templo:

  1. Partes de un animal terrestre sacrificado por el pecado.
  2. Partes de un ave sacrificada por el pecado.
  3. La ofrenda por la culpa.
  4. La ofrenda por la culpa pendiente.
  5. Partes de los sacrificios de paz de la asamblea en Shavuot, cf. Levítico 23:19.
  6. El remanente del log de aceite usado para purificar a un leproso, cf. Levítico 14:10ss.
  7. Los dos panes ofrendados en Shavuot, cf. Levítico 23:17.
  8. El pan de la proposición, cf. Éxodo 25:30; Levítico 24:5-9.
  9. El remanente de las ofrendas de harina.
  10. El remanente de la ofrenda del omer, cf. Levítico 23:10.

Sacrificios consumidos en la ciudad de Yerushalayim:

  1. El resto del animal primogénito macho doméstico casher que fue sacrificado sobre el altar.
  2. Las primeras frutas (bikurim).
  3. Partes de la ofrenda de acción de gracias y el carnero del nazareo, cf. Levítico 7:11-14; Números 6:19.
  4. Las pieles de los sacrificios, cf. Levítico 7:8.

Sacrificios consumidos en cualquier ciudad en Erets Israel:

  1. La porción separada de la cosecha (terumá).
  2. El diezmo del levita (entregado al sacerdote del diezmo que ha recibido).
  3. La torta separada de la masa (jalá).
  4. La primera lana del esquileo.
  5. El hombreo, quijadas y estómago de todo animal que es faenado (aunque no es un sacrificio).
  6. El dinero para la redención de un hijo primogénito (pidyón habén), cf. Números 18:15-16.
  7. La redención por el primogénito de un burro, cf. Éxodo 13:13.
  8. Un campo consagrado que no ha sido redimido dentro de su tiempo asignado, cf. Levítico 27:16-21.
  9. Un campo dedicado como jerem, propiedad de los sacerdotes, cf. Números 18:14.
  10. Propiedad robada de un converso y regresada por el ladrón después de que el converso hubo fallecido no dejando herederos, cf. Números 5:7-8.

18:15-16 “Todo lo que abre la matriz de toda carne, ya sea hombre o animal, que presenten a HaShem, será tuyo; sin embargo, el primogénito de hombre ciertamente redimirás, y el primogénito de animales impuros redimirás. En cuanto a su redención, de un mes los redimirás, según tu valuación, por cinco siclos en plata, según el siclo del santuario que es de veinte geras.”  – El primogénito de los hombres tiene que ser redimido con dinero, a partir de los 30 días de edad.

18:19 “Todas las porciones separadas (terumá) de las cosas consagradas, que los hijos de Israel ofrezcan a HaShem, las he dado a ti, a tus hijos y a tus hijas contigo, como porción perpetua; es un pacto permanente de sal delante de HaShem para ti y para tu descendencia contigo.”  – La sal nunca pierde su fuerza, por eso es usada como señal de pacto.

Séptima aliyá,  18:21-32

18:21 “Y he aquí que yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, a cambio de su ministerio en el cual sirven, el ministerio de la tienda de reunión.”  – El diezmo, en hebreo maaser, es la parte de los productos agrícolas de la tierra de Israel que hay que separar una vez al año y entregar a sus respectivos destinatarios. Hay tres tipos de diezmo: el primer diezmo, en hebreo maaser rishón, el segundo diezmo, maaser shení, y el diezmo del pobre, maaser aní.

  1. En primer lugar se separa la terumá, “la porción separada” que se entrega directamente al sacerdote. La cantidad oscila entre 1.7 – 2.5 % (1/60 – 1/40) del producto.
  2. En segundo lugar se separa el maaser rishón, que es el 10 % de lo que queda del producto, y se entrega al levita. El levita, a su vez, separa el diezmo de lo que recibe, que se llama terumat maaser, y lo entrega al sacerdote, cf. Números 18:26.
  3. En tercer lugar, se separa el maaser shení, que es el 10 % de lo que queda del producto, y lo lleva a Yerushalayim para ser comido allí. Esto se hace el primero, segundo, cuarto y quinto años del ciclo agrícola de siete años, cf. Deuteronomio 14:22-26. En el tercero y sexto años, en lugar del maaser shení se separa el maaser aní, el cual es entregado a los pobres, Deuteronomio 14:28-29. En el séptimo año no se separan los diezmos de la agricultura.[4]

Los obreros que obtenían sus ganancias en trabajos que no tenían que ver con la agricultura, por ejemplo pescadores y mercaderes, diezmaban también en el séptimo año.

El diezmo fue constituido por Elohim como un principio para el hombre desde la creación al igual que el Shabat. Adam tenía que labrar todos los árboles del huerto, pero no podía comer de todos ellos. El árbol de la ciencia del bien y del mal tenía que ser trabajado pero no comido. El principio del diezmo es trabajar cierto tiempo sin poder aprovecharse de ello. El que trabaja 40 horas a la semana, está trabajando 4 horas para su diezmo sin poder “comer” de esas horas. Con otras palabras, el diezmo corresponde al trabajo de 4 horas. El obrero no podrá sacar beneficio propio de él. El mismo principio fue establecido en el huerto del Edén. Adam tenía que trabajar el árbol de la ciencia cierto tiempo sin sacar beneficio personal de él. De los otros árboles podía sacar beneficio de su trabajo. Pero aunque el principio del diezmo fue establecido desde la creación no es un mandamiento obligatorio para los hijos de Noaj sino un medio para reconocer la soberanía del Creador en la vida económica y los beneficios de dar el diezmo lo constituye en prácticamente obligatorio para los justos de las naciones.

En las Escrituras, el número 10 representa la totalidad. Por esta razón, el que da el diezmo está reconociendo que no es dueño de sus bienes, sino sólo un administrador de los bienes del Eterno. El que no da el diezmo no reconoce al Dueño del Universo en su economía personal. De la misma manera sucede con el shabat. El que no se acuerda del shabat, dado desde la creación, no reconoce al Creador sobre su tiempo. El diezmo es un shabat en la economía. El principio del diezmo no depende del servicio en el templo. El primer hombre, Adam, dio el diezmo, ¡hasta el día en que comió de él! El que come del diezmo está cometiendo el mismo error que Adam cuando comió del árbol prohibido. Avraham dio el diezmo a Malki Tsedek que, según la tradición, fue su profesor de Torá. Yaakov dio el diezmo cuando volvió de Padán Aram. Esto nos enseña que el factor templo no es decisivo para dar el diezmo o no, solamente dónde se debe entregar el diezmo.

Un líder tiene que estar más interesado en el beneficio del pueblo que en el suyo propio.

En Números 18:21, 24 está escrito:

“Y he aquí que yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, a cambio de su ministerio en el cual sirven, el ministerio de la tienda de reunión… Porque el diezmo de los hijos de Israel, el cual ofrecen como ofrenda a HaShem, yo lo he dado a los levitas por heredad; por tanto, he dicho en cuanto a ellos: “Entre los hijos de Israel no tendrán heredad.” ”

El diezmo es dado al Eterno, y luego Él se lo da a los levitas. Así que, ninguno puede decir que está dando el diezmo a los hombres, aunque en lo práctico son los hombres los que reciben el diezmo,

Deuteronomio 17:9-11:

“y vendrás al sacerdote levita o al juez que oficie en aquellos días, e inquirirás de ellos, y ellos te declararán el fallo del caso. Y harás conforme a los términos de la sentencia que te declaren desde aquel lugar que HaShem escoja; y cuidarás de observar todo lo que ellos te enseñen. Según los términos de la ley que ellos te enseñen, y según la sentencia que te declaren, así harás; no te apartarás a la derecha ni a la izquierda de la palabra que ellos te declaren.”

En Deuteronomio 33:8-10 está escrito:

“Y de Leví dijo: Tu Tumim y tu Urim sean para tu varón santo, a quien pusiste a prueba en Masá, con quien luchaste en las aguas de Merivá; el que dijo de su padre y de su madre: “No los conozco”; y no reconoció a sus hermanos, ni consideró a sus propios hijos, porque obedecieron tu palabra, y guardaron tu pacto. Ellos enseñarán tus ordenanzas a Yaakov y tu Torá a Israel. Pondrán incienso delante de ti, y ofrendas de ascensión perfectos sobre tu altar.”

En Malaquías 2:4-7 está escrito:

“Entonces sabréis que os he enviado este mandamiento para que mi pacto siga con Leví–dice HaShem de los ejércitos. Mi pacto con él era de vida y paz, las cuales le di para que me reverenciara; y él me reverenció, y estaba lleno de temor ante mi nombre. La verdadera Torá estaba en su boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios; en paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a muchos de la iniquidad. Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la Torá de su boca, porque él es el mensajero de HaShem de los ejércitos.”

Como parte del ministerio sacerdotal y levítico consiste en enseñar la Torá es justo dar el diezmo a las instituciones donde se enseña la Torá para que sea entregado a los maestros de las Escrituras.

18:29 “De todos los dones que recibís presentaréis toda porción separada (terumá) a HaShem, de lo mejor de ellas, la parte consagrada de ellas.”  – Según Rashí, esto significa que el levita tiene que dar primero una porción separada al sacerdote de lo que ha recibido del pueblo, en hebreo terumá guedolá, que corresponde más o menos a una cincuentava parte del total. Luego entrega el diezmo al sacerdote, la terumat maaser.

En Proverbios 3:9-10 está escrito:

“Honra a HaShem con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; entonces tus graneros se llenarán con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto.”

El que da el diezmo está honrando al Eterno. El que no da el diezmo lo ignora y lo deshonra.

En Malaquías 3:8-12 está escrito:

“¿Robará el hombre a Elohim? Pues vosotros me estáis robando. Pero decís: “¿En qué te hemos robado?” En los diezmos y en las ofrendas. Con maldición estáis malditos, porque vosotros, la nación entera, me estáis robando. Traed todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en mi casa; y ponedme ahora a prueba en esto –dice HaShem de los ejércitos– si no os abriré las ventanas del cielo, y derramaré para vosotros bendición hasta que sobreabunde. Por vosotros reprenderé al devorador, para que no os destruya los frutos del suelo; ni vuestra vid en el campo será estéril –dice HaShem de los ejércitos. Y todas las naciones os llamarán dichosos, porque seréis una tierra de delicias –dice HaShem de los ejércitos.”

 

HaShem bendice grandemente al que da el diezmo. El cielo estará siempre abierto sobre la economía del que diezma. Así la siembra de sus ofrendas, que son dadas además del diezmo, puede dar mucho fruto. El diezmo no es lo mismo que las ofrendas. El que diezma mantiene el cielo abierto. El que ofrenda después de haber dado el diezmo segará gran bendición, si siembra en buena tierra.

 

En esta parashá están los mandamientos número 388 – 396 de los 613:

 

  1. Precepto de custodiar la Tienda de la Cita, Números 18:4.
  2. Prohibición para los sacerdotes de desempeñar el cargo de los levitas y para los levitas de desempeñar el cargo de los sacerdotes, Números 18:3.
  3. Prohibición para alguien que no es cohén de entrar en el Santuario, Números 18:4.
  4. Prohibición de descuidar el cargo del Santuario y del Altar, Números 18:5.
  5. Precepto de redimir el primogénito de un ser humano, Números 18:15.
  6. Prohibición de redimir el primogénito de un animal doméstico puro, Números 18:15.
  7. Precepto del servicio de los levitas en el Santuario, Números 18:23.
  8. Precepto de dar el diezmo a los levitas, Números 18:24.
  9. Precepto para los levitas de dar el diezmo del diezmo recibido, Números 18:26.

 

 

[1]       Strong H1278 berîy’âh, ber-ee-aw’, Feminine from H1254; a creation, that is, a novelty: – new thing.

[2]       Strong H1254 bârâ’, baw-raw’, A primitive root; (absolutely) to create; (qualified) to cut down (a wood), select, feed (as formative processes): – choose, create (creator), cut down, dispatch, do, make (fat).

[3]       Julín 133b.

[4]       La Torá con Rashí Bamidbar/Números. Edición Bilingüe, Editorial Jerusalem, Ejercito Nacional 700, México, D.F. 11560, Tel (52) 55-5203-0909, e-mail jerusalemmex@netservice.com.mx Página 252, nota 227.

Parashá 37 Shelaj Lejá

י״א בתמוז ה׳תשע״ה (June 28, 2015) por  
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37 Shelaj Lejá

Parashá 37 Shelaj Lejá

Números 13:1 – 15:41

Aliyás de la Torá:

  1. 13:1-20
  2. 13:21 – 14:7
  3. 14:8-25
  4. 14:26 – 15:7
  5. 15:8-16
  6. 15:17-26
  7. 15:27-41
  8. Maftir 15:38-41

Haftará: Josué 2:1-24

Shelaj lejá

significa “envía tú”

Primera aliyá, 13:1-20

13:2 “Tú mismo envía hombres a fin de que reconozcan la tierra de Kenáan, que voy a dar a los hijos de Israel; enviarás un hombre de cada una de las tribus de sus padres, cada uno de ellos jefe entre ellos.”  – Las primeras palabras hebreas de esta oración shelaj lejá significan literalmente “envía para ti” o “envía por ti”. La idea de enviar espías no venía de HaShem o de Moshé, sino del pueblo, como está escrito en Deuteronomio 1:22-23:

“Entonces todos vosotros os acercasteis a mí, y dijisteis: “Enviemos hombres delante de nosotros, que nos exploren la tierra, y nos traigan noticia del camino por el cual hemos de subir y de las ciudades a las cuales entraremos.” Y me agradó el plan, y tomé a doce hombres de entre vosotros, un hombre por cada tribu.”

A Moshé le agradó el plan y HaShem se lo concedió. Pero como HaShem no había tomado la iniciativa para enviar espías, al dar la orden, le dice a Moshé: “envía para ti”, con otras palabras: “tú eres el que está interesado en hacer esto, así que hazlo tú. Yo no tomé la iniciativa para este plan y no es agradable para mí pero si quieres hacerlo, envíalos tú.”

El hecho de enviar exploradores es más bien una manifestación de falta de confianza en HaShem. La mente humana normalmente quiere tener seguridad antes de tomar decisiones. La seguridad que se obtiene de las circunstancias naturales es engañosa, pero la seguridad que viene de las promesas de HaShem es firme y no falla. Aunque el plan había agradado a Moshé, él muestra su gran espiritualidad al no enviar estos espías sin consultar a HaShem. HaShem acepta la propuesta y da una orden, como está escrito en el versículo 3a:

“al mandato (literalmente “boca”) de HaShem”

 

13:4              “Y estos eran sus nombres: de la tribu de Reuvén, Shamúa, hijo de Zajur”  – En esta lista otra vez Reuvén está mencionado como el primogénito.

13:6              “de la tribu de Yehudá, Calev, hijo de Yefuné”  – Calev fue hijo de Jezrón, hijo de Perets, hijo de Yehudá, cf. 1 Crónicas 2:3-5, 18. Calev representaba la tribu de Yehudá. Pero ¿porqué fue llamado cenezeo (heb kenizí) en Números 32:12 y Josué 14:6, 14, como está escrito:

“Calev, hijo de Yefuné cenezeo”?

En Génesis 36:11 se habla de un tal Kenaz (Cenaz) que era hijo de Elifaz, hijo de Esav, pero la pregunta es si Calev tenía algo que ver con él. Rashí cita el Midrash[1] que dice que Calev era hijo adoptivo de Kenaz y que la madre de Caleb dio a luz a Otniel para Kenaz. Según Radak,[2] después de haber muerto Yefuné, su viuda se casó con Kenaz, de quien dio a luz Otniel. Por esto Otniel y Kalev eran medio hermanos por parte materna. Según Aryeh Coffman,[3] Calev se crió en casa de Kenaz, y por esto es llamado kenizí (cenezeo) que es un sobrenombre derivado del Kenaz.

En Josué 15:17 está escrito:

“Y Otniel, hijo de Kenaz, hermano de Calev, la tomó, y él le dio a su hija Ajsá por mujer.”

Esto nos enseña que la Torá habla de dos hombres diferentes con el nombre Kenaz, un edomita y un israelita. La herencia tribal y la herencia de la tierra de Israel vienen por la vía paterna. Así que si Calev hubiera sido descendiente directo de Kenaz, nieto de Esav, no podría tener ninguna identidad tribal y por lo tanto no podría representar la tribu de Yehudá.

Calev tenía un espíritu muy hermoso. Su nombre significa “como el corazón”. El hacía las cosas de corazón y entrega al Eterno. Junto con Yehoshúa fue el único de todos los que fueron contados de los que salieron de Egipto, que entró en la tierra prometida. Esto nos habla de la entrega del corazón de este hombre.

Calev tenía 40 años en el momento de ser enviado como explorador, según Josué 14:10-11, donde está escrito:

“Y ahora, he aquí, HaShem me ha permitido vivir, tal como prometió, estos cuarenta y cinco años, desde el día en que HaShem habló estas palabras a Moshé, cuando Israel caminaba en el desierto; y he aquí, ahora tengo ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día en que HaShem me envió; como era entonces mi fuerza, así es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.”

Calev es un ejemplo de un hombre que sirvió a HaShem de corazón y habló desde un corazón entregado aunque todos los demás fueron infieles. ¡Seamos como él!

13:8              “de la tribu de Efrayim, Hoshea, hijo de Nun”  – La tribu de Efrayim tenía a Hoshea (Oseas) como su explorador. Su nombre fue cambiado por el de Yehoshúa. Hoshea[4] significa “salvador” o “libertador” y Yehoshúa[5] significa “HaShem salvó”. Moshé añadió la letra yud al nombre Hoshea y así su nombre empieza con las tres primeras letras del Nombre del Eterno, yud, hey y vav. Este nuevo nombre le fue revelado a Moshé desde el cielo en relación al Mesías que iba a venir más adelante. En el texto masorético está escrito “Yehoshúa” (yud, hey, vav, shin, ayin), que fue traducido al castellano como “Josué”. La forma abreviada de este nombre es “Yeshúa”. Esa forma aparece tanto en los textos hebreos antiguos como en los escritos arameos del Tanaj (AT).

En el tiempo del rey David encontramos en el texto hebreo dos maneras de escribir el nombre Yonatán (Jonatán), una forma más larga y otra abreviada. En 1 Samuel 13:2 y 3 aparece su nombre en el texto hebreo como Yonatán (yud, vav, nun, tav, nun) y en 1 Samuel 14:6 y 8 aparece la forma larga Yehonatán (yud, hey, vav, nun, tav, nun). Esto nos enseña que el mismo nombre puede aparecer con dos formas diferentes en el mismo contexto, incluso en el mismo versículo, como se ve en1 Samuel 19:1:

“Shaúl dijo a su hijo Yonatán y a todos sus siervos que dieran muerte a David; pero Yehonatán, hijo de Shaúl, apreciaba grandemente a David.”

En el texto hebreo de Nehemías 8:17 aparece el nombre “Yeshúa hijo de Nun” como un sustituto de la forma más antigua “Yehoshúa hijo de Nun”, que aparece en el Jumash (El Pentateuco) y en el libro de Josué. (Cuando se refiere al hijo de Nun, los traductores al castellano han escrito “Josué” independiente si el texto hebreo usa la forma larga Yehoshúa o la forma abreviada Yeshúa, al igual que en el ejemplo que vimos de Jonatán).

En el texto hebreo de Esdras 3:2, se habla del sumo sacerdote “Yeshúa (yud, shin, vav, ayin), hijo de (en hebreo: “ben”) Yotsadak (Josadac)”. El mismo hombre aparece en Esdras 5:2 (donde el texto original está en arameo) con el mismo nombre “Yeshúa, hijo de (en arameo: “bar”) Yotsadak (Josadac)”(Ciertas partes del Tanaj fueron escritas originalmente en el idioma arameo).

ESTO NO TIENE NADA QUE VER CON YESHUA DE NUEVO TESTAMENTO. NO ESTAMOS HABLANDO DE ESTE PERSONAJE Y NO ESTAMOS HACIENDO NINGUNA CONEXCION CON EL NT. BLIN AYIN JARA.

13:16b “a Hoshéa, hijo de Nun, Moshé lo llamó Yehoshúa”

Isaías 43:11:“Yo, yo soy HaShem, y fuera de mí no hay salvador.”

En Isaías 45:21 está escrito: “Declarad y presentad vuestro caso; sí, que deliberen juntos: ¿Quién ha anunciado esto desde la antigüedad y lo ha declarado desde entonces? ¿No soy yo, HaShem? No hay más Elohim que yo, un Elohim justo y salvador; no hay ninguno fuera de mí.”

En Oseas 13:4 está escrito:

“Mas yo he sido HaShem tu Elohim desde la tierra de Egipto; no reconocerás a otro Elohim fuera de mí, pues no hay más salvador que yo.”

 Segunda aliyá, 13:21 – 14:7

13:25 “Y volvieron de reconocer la tierra al cabo de cuarenta días”  – Según el Midrash,[6] la noche en que volvieron fue el noveno día del quinto mes, llamado av, el mismo día cuando, según la tradición, los hijos de Israel habían empezado el culto al becerro de oro. Esa noche HaShem juró que los hijos de Israel iban a ser dispersados entre las naciones, como está escrito en el Salmo 106:24-27:

“Aborrecieron la tierra deseable, no creyeron en su palabra, sino que murmuraron en sus tiendas, y no escucharon la voz de HaShem. Por tanto, les juró abatirlos en el desierto, y esparcir su simiente entre las naciones, y dispersarlos por las tierras.”

Por esta razón este día fue transformado en un día de calamidad en la historia judía. En ese día fueron destruidos los dos templos. En ese día fue derrotada la última revuelta de los judíos contra Roma en el año 135. En ese día fueron expulsados los judíos de España en el año 1492. En ese día ocurrieron varios otros eventos trágicos en la historia judía. El 9 de av, en hebreo tishá be-av, es un día de ayuno y luto nacional para el pueblo judío. Pero el profeta promete que se convertirá en un día de alegría, como está escrito en Zacarías 8:19:

“Así dice HaShem de los ejércitos: “El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo y el ayuno del décimo se convertirán para la casa de Yehudá en gozo, alegría y fiestas alegres. Amad, pues, la verdad y la paz.””

13:30 “Entonces Calev hizo callar al pueblo delante de Moshé, y dijo: Debemos ciertamente subir y tomar posesión de ella, porque sin duda la conquistaremos.”  – Calev era un hombre de fe y hablaba fe con su boca. Lo que hay en el corazón habla la boca. Su nombre significa “según el corazón” y así dio un informe según su corazón. El iba en contra de la corriente y confiaba en las promesas de HaShem. Lo que él creyó en ese momento lo recibió más tarde.

13:31 “Pero los hombres que habían subido con él dijeron: No podemos subir contra ese pueblo, porque es más fuerte que nosotros.”  – Los diez exploradores hablaban palabras negativas que iban en contra de las promesas de HaShem. Humanamente hablando tenían razón, pero el pueblo del Eterno no ha sido llamado a caminar de manera natural, sino sobrenatural. Por lo tanto, la única manera de poder conquistar la tierra, era por medio de la ayuda del Eterno. Pero estos hombres no quisieron confiar en HaShem. Solamente evaluaban las cosas de manera natural. Ellos no tenían fe y por lo tanto no recibieron lo que HaShem había prometido.

Las promesas de HaShem tienen que ir acompañadas por la fe en los que las oyen para que puedan tener su cumplimiento. La confianza en las promesas de HaShem es un requisito para poder beneficiarse de ellas. Si estás en problemas, ante gigantes y ante una tarea que humanamente es imposible realizar, la única manera de poder pasar por en medio en victoria es confiar en las promesas del Eterno. Por lo tanto, memoriza las promesas, medita en ellas día y noche, escríbelas en papeles y pégalas en las paredes de tu casa, cántalas, repítelas a tus hijos, ponlas en tu corazón y háblalas con tu boca y verás como tu corazón será fortalecido para poder recibir lo que dicen las palabras poderosas del Todopoderoso y Fiel.

13:32 “Y dieron un mal informe a los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por la que hemos ido para reconocerla es una tierra que devora a sus habitantes, y toda la gente que vimos en ella son hombres de gran estatura.”  – Hablaron mal de la tierra, del regalo que el Eterno les estaba dando. El Midrash[7] cuenta que delante de los espías HaShem envió una plaga, de manera que ellos vieron muertos por todas partes. En lugar de ver la mano poderosa de HaShem dedujeron que la tierra estaba haciendo daño a sus habitantes. La tierra de Israel es algo especial para HaShem. Sus ojos están sobre ella durante todo el año, como está escrito en Deuteronomio 11:12:

“Es una tierra que HaShem tu Elohim cuida; los ojos de HaShem tu Elohim están siempre sobre ella, desde el principio hasta el fin del año.”

Por esto constituye un delito muy grave hablar mal de la tierra de Israel. Por causa de su actitud negativa hacia la tierra de Israel estos exploradores sufrieron la muerte.

14:1 “Entonces toda la congregación levantó la voz y clamó, y el pueblo lloró aquella noche.”  – Según Rashí, aquí la palabra congregación, en hebreo edá,[8] no se refiere a todo el pueblo sino al sanedrín, los 70 líderes principales. Ellos hicieron más caso al informe negativo que del informe positivo. Al yetser hará le gusta más las noticias malas que las buenas. Las malas noticias venden mejor que las buenas. En lugar de escuchar la Palabra del Eterno que había dado tantas promesas, y además con señales y prodigios, hicieron caso a palabras llenas de incredulidad y no pudieron esperar en un futuro positivo. Es muy importante que cuidemos nuestro corazón para que no entren dudas de las palabras de HaShem. ¿Qué informe escuchas? ¿El del cielo o el de los hombres?

Según las palabras de cada uno, así le sucedió. Calev y Yehoshúa entraron en la tierra, conforme a sus propias palabras, y el pueblo murió en el desierto, conforme a sus propias palabras. ¿Cómo quieres que sea tu futuro? El futuro depende de tus palabras. ¡Úsalas correctamente!

14:4 “Y se decían unos a otros: Nombremos un jefe y volvamos a Egipto” – Si el pueblo de Israel hubiera sido sujeto a las normas democráticas de la sociedad moderna, hubieran vuelto a Egipto. Hubieran votado con la mayoría para tener un gobierno nuevo, sin Moshé. Pero HaShem tenía otro plan porque Él no se somete a la mayoría. El poder principal no viene del pueblo, sino del Cielo.

Tercera aliyá, 14:8-25

14:11 “Y HaShem dijo a Moshé: ¿Hasta cuándo me desdeñará este pueblo? ¿Y hasta cuándo no creerán en mí a pesar de todas las señales que he hecho en medio de ellos?”  – Todo este conflicto tenía una causa, la incredulidad. La incredulidad es la falta de confianza y la falta de fidelidad. El pueblo eligió no creer al Eterno. Escogieron palabras de derrota en lugar de las promesas de victoria, y así les alcanzó la derrota.

14:12 “Los heriré con pestilencia y los desalojaré, y a ti te haré una nación más grande y poderosa que ellos.”  – Moshé tuvo la oportunidad de ser el padre de una gran nación. Sin embargo rechazó esa oportunidad por amor al pueblo.

14:13 “Pero Moshé respondió a HaShem: Entonces lo oirán los egipcios, pues tú sacaste a este pueblo de en medio de ellos con tu poder”  – ¿Qué argumentos usaba Moshé en la intercesión?

  1. Los egipcios oirán que tú no pudiste cumplir tu promesa. Está en juego el honor de HaShem, si Su promesa se cumplirá o no. El testimonio ante las naciones es muy importante.
  2. Las naciones de la tierra de Kenáan dirán: “HaShem no pudo…”. El honor de HaShem está en juego, y por eso Moshé está más interesado en él que de la supervivencia del pueblo. El pueblo merece morir. Pasaron las diez pruebas y fallaron todas. Por eso el argumento que usa Moshé no es que el pueblo sea salvo, sino de que el honor de HaShem sea salvado.
  3. Basándose en la revelación de los 13 atributos de misericordia, Moshé reclama que el Eterno actúe según quien es, misericordioso, que perdona… “Muestra quien eres, conforme a lo que dijiste.” Vemos, por lo tanto, que también en este caso el Nombre de HaShem es el motivo de la intercesión de Moshé. El deseo de Moshé es que el Eterno sea conocido en el mundo, y por eso se interpone a la propuesta del exterminio del pueblo y un plan nuevo, aunque él mismo fuera el protagonista.

¡Qué corazón tenía Moshé! Tuvo la oportunidad de ser el padre de un nuevo Israel, pero no buscó su propia fama, ni que su propio nombre fuera engrandecido. Tenía más interés por el Nombre de HaShem que por su propio nombre. ¡Qué ejemplo para nosotros!

Ahora bien, la promesa de que los descendientes de Moshé fueran multiplicados se cumplió, según está escrito en 1 Crónicas 23:17b:

“los hijos de Rejavyá fueron muchos.”

14:20 “Entonces HaShem dijo: Los he perdonado según tu palabra”  – Las palabras de Moshé estaban de acuerdo con las palabras y el honor del Eterno y por eso su oración tuvo éxito. Ora las palabras del Eterno y tu oración tendrá éxito. Es más, nunca se debe orar o hablar de cosas que no estén de acuerdo con la Torá.

14:22 “ciertamente todos los que han visto mi gloria y las señales que hice en Egipto y en el desierto, y que me han puesto a prueba estas diez veces y no han oído mi voz”  – Los hijos de Israel fueron probados diez veces, como nuestro padre Avraham, y fallaron en todas las pruebas. Lo más importante no es lo que uno haga cuando es probado sino cómo uno reaccione. Todas las veces que el pueblo fue puesto a prueba murmuraron. Por eso no eran dignos de entrar en la tierra.

El Talmud[9] nombra las diez veces que el pueblo probaron a HaShem: Dos en el mar de Suf, cf. Éxodo 14:11; Salmo 106:7; dos a causa del agua, cf. Éxodo 15:23-24; 17:1-3; dos a causa del maná, cf. Éxodo 16:19-20, 27; dos a causa del alimento, cf. Éxodo 16:3; Números 11:4; una vez con el becerro de oro, cf. Éxodo 32:4; y una vez con el pecado de los exploradores, cf. Números 14:1.

Cuarta aliyá, 14:26 – 15:7

14:27 “¿Hasta cuando a esta malévola asamblea, que ellos provocan que se quejen contra mí? Las quejas de los Hijos de Israel que ellos provocan contra Mi Yo he escuchado.” [10] – Dos grupos de personas son mencionados en este versículo; la “asamblea” y los hijos de Israel. Según Rashí, esta “asamblea”, en hebreo edá, son los diez espías que provocaron que los hijos de Israel se quejaran y se revelaran contra el Eterno. De allí se aprende que una asamblea constitucional, legalmente compuesta, tiene que tener como mínimo diez varones, en hebreo minyán.

Según Mizrají,[11] la palabra edá literalmente significa “asamblea” o “congregación”. Se deriva de la raíz yud, ayin, dalet, que implica reunirse para un fin determinado, y es por eso que la Torá la utiliza para referirse a un grupo homogéneo de individuos que comparten un propósito único.

14:28 “Diles: “Vivo yo”–declara HaShem– “que tal como habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros.”  – Como el hombre ha sido creado a la imagen de HaShem le ha sido dado mucho poder en su lengua. ¿Quieres que sucedan cosas buenas en tu vida? Habla bien y obedece los mandamientos, como está escrito en el Salmo 34:11-14:

“Venid, hijos, escuchadme; os enseñaré el temor de HaShem. ¿Quién es el hombre que desea vida y quiere muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y síguela.”

14:29 “En este desierto caerán vuestros cadáveres, todos vuestros enumerados de todos los contados de veinte años arriba, que han murmurado contra mí.”  – Según los Midrashim,[12] las mujeres, los hombres mayores de 60 años y la tribu de Leví estaban excluidos de esta sentencia, porque sólo los que fueron contados, no tenían el derecho de entrar.

“de veinte años arriba” – De aquí aprendemos que el juicio divino llega sobre una persona a partir de los 20 años. A partir de los 13 tiene la responsabilidad de caminar con HaShem. Y si no decide caminar correctamente durante sus primeros años de vida adulta, el juicio no caerá sobre él hasta la edad de los 20 años.

14:34 “Según el número de los días que reconocisteis la tierra, cuarenta días, por cada día llevaréis vuestra culpa un año, hasta cuarenta años, y conoceréis mi enemistad.”  – De esto aprendemos que proféticamente se puede comparar un día con un año y viceversa. Un año puede representar un día y un día puede representar un año.

14:35 “Yo, HaShem, he hablado; ciertamente esto haré a toda esta perversa congregación que se han juntado contra mí. En este desierto serán destruidos, y aquí morirán.”  – El texto dice que ellos tenían que ser destruidos en el desierto y morir allí. Según el Talmud[13] esta oración está hablando de dos momentos de muerte, en este mundo y en el mundo venidero “allí”.

14:36-37 “En cuanto a los hombres a quienes Moshé envió a reconocer la tierra, y que volvieron e hicieron a toda la congregación murmurar contra él dando un mal informe acerca de la tierra, aquellos hombres que dieron el mal informe acerca de la tierra, murieron debido a una plaga delante de HaShem.”  – En este texto la Torá no destaca la rebeldía de los exploradores, ni los culpa por su incredulidad, sino los acusa por hablar mal de la tierra. ¡Qué importante es la Tierra de Israel en el plan divino! Fueron condenados a muerte por hablar mal de la tierra. ¿Cómo hablamos de la tierra donde vivimos? La tierra es un regalo del cielo al hombre. Hablemos bien de ella.

14:44 “Pero ellos se obstinaron en subir a la cumbre del monte; mas ni el arca del pacto de HaShem ni Moshé se apartaron del campamento.”  – Hay un límite para la gracia del Eterno. Ya no hubo lugar para el arrepentimiento. Después de las diez provocaciones, hubo una sentencia final, y ya no podían hacer teshuvá. ¡No se puede jugar con el Eterno!

Aquí aprendemos que hay una diferencia entre fe y obstinación. El pueblo obstinado estaba aparentemente basándose en la Palabra del Eterno. Pero no tomó en cuenta la sentencia que había sido dada. No se puede tomar una palabra de las Escrituras y aplicarlas sobre su vida sin el respaldo del Eterno. Necesitamos colaborar con el Eterno en el cumplimiento de sus promesas, no tomar promesas sin una relación de obediencia. Aunque se puedan utilizar mal las palabras de la Torá para sus propios caprichos o para obtener poder, las Escrituras no fueron dadas para ser usadas así. Los que usan las Escrituras de esa manera serán juzgados, porque no están sometidos al Eterno, sino quieren dominar sus propias vidas y las vidas de otros. Las promesas son dadas para los que andan con HaShem en obediencia y en una relación íntima.

15:2              “Habla a los hijos de Israel, y diles: “Cuando entréis en la tierra que yo os doy por morada”  – Justo después del intento y el fracaso de entrar en la tierra prometida, el Eterno está hablando precisamente de entrar en la tierra, dando a entender que efectivamente van a entrar, pero más adelante.

No es lo mismo la voluntad del Eterno y el tiempo del Eterno. Hay cosas que están dentro de la voluntad del Eterno, pero todavía no es el tiempo para ellas. Hacemos bien en no intentar de adelantar la voluntad del Eterno si todavía no ha llegado el tiempo. También es importante no fallar con el tiempo del cumplimiento de la voluntad de HaShem para no quedarse fuera de su plan, cf. Hageo 1:1-7.

15:4 “entonces el que presente su ofrenda, traerá a HaShem una ofrenda de cereal de una décima de una efá  de flor de harina mezclada con un cuarto de un hin de aceite.”  – Una efá mide 25 litros (algunas autoridades hablan de un 50% más, y otras de un 75% más). Según LBLA un hin mide 3.7 litros (muy parecido a un galón).

Quinta aliyá, 15:8-16

15:8-10 “Y cuando prepares un novillo, como ofrenda de ascensión o sacrificio para cumplir un voto especial, o para las ofrendas de paz a HaShem, entonces ofrecerás con el novillo una ofrenda de cereal de tres décimas de una efá de flor de harina mezclada con la mitad de un hin de aceite”  – Parece que Janá dio este sacrificio cuando cumplió su promesa con su hijo Shmuel, como está escrito en 1 Samuel 1:24:

“Después de haberlo destetado, lo llevó consigo, con un novillo de tres años (o tres novillos), una efá de harina y un odre de vino, y lo trajo a la casa de HaShem en Shiló, aunque el niño era pequeño.”

15:14-16 “Y si un extranjero reside con vosotros, o uno que esté entre vosotros por vuestras generaciones, y desea presentar una ofrenda encendida como aroma agradable a HaShem, como lo hacéis vosotros, así lo hará él. En la congregación, un estatuto habrá para vosotros y para el extranjero residente, un estatuto perpetuo por vuestras generaciones; como vosotros sois, así será el extranjero delante de HaShem. Una sola ley habrá, una sola ordenanza, para vosotros y para el extranjero que reside con vosotros.”  – Si un extranjero se convierte al judaísmo, tiene la misma obligación en cuanto a la Torá que un israelita nativo.

Sexta aliyá, 15:17-26

15:20 “De las primicias de (reshit) vuestra masa apartaréis una torta (jalá) como porción separada (terumá); como la porción separada de la era, así la pondrán aparte.”  – En estos versículos hay tres términos:

  1. Reshit – primicias de.
  2. Jalá – una parte de la masa que se aparta.
  3. Terumá – porción separada.

La palabra jalá se refiere a la terumá, la porción separada, que se aparta para entregar como ofrenda al Eterno. En tiempos modernos se separa una parte de la masa del pan y se quema, con en fin de cumplir parte de este mandamiento. En el versículo 21 está escrito que es “por vuestras generaciones”. No es un mandamiento temporal, lo cual se podía haber pensado según el versículo 18.

El mandamiento de la separación de la jalá solamente es obligatorio en la tierra de Israel cuando la shejiná resida en el Santuario. No obstante, los sabios ordenaron que la jalá sea separada aún fuera de Erets Israel, y aún en el tiempo cuando no haya templo, para que estas leyes no sean olvidadas. Antiguamente la jalá fue entregada al sacerdote, pero hoy en día es quemada. Según la halajá, la cantidad mínima de masa que hay que apartar como jalá es de un kezait (26 gr.). Si uno olvida sacar la jalá de la masa cruda, debe ser tomada del pan.

15:22 “Pero cuando erréis y no observéis todos estos mandamientos que HaShem ha hablado a Moshé”  –  Según Rashí, este “error” se refiere a idolatría, que equivale al quebrantamiento de todos lo mandamientos.

Séptima aliyá, 15:27-41

15:30-31 “Pero aquél que obre con desafío, ya sea nativo o extranjero, ése blasfema contra HaShem, y esa persona será cortada de entre su pueblo. Porque ha menospreciado la palabra de HaShem, y ha quebrantado su mandamiento, esa persona será enteramente cortada; su culpa caerá sobre ella.”  – Según Rashí, cuando un pecado de idolatría es cometido, no por error, sino con premeditación, entonces hay pena de muerte, en el caso de no haber arrepentimiento. Mientras no haya arrepentimiento, el pecado permanece en él.

15:32 “Cuando los hijos de Israel estaban en el desierto, encontraron a un hombre que apilaba leña en shabat.”  – La Torá no dice que el hombre tuvo arrepentimiento. Según Rashí, los que lo hallaron le advirtieron de que eso estaba prohibido en shabat bajo pena de muerte, pero él no hizo caso. Según la ley judía, una persona no puede ser sentenciada a muerte si no hay dos o tres testigos que le hayan advertido antes de cometer el crimen. Como el hombre no había hecho caso a la advertencia, HaShem dictó la sentencia de lapidación. Moshé consultó con HaShem sólo para saber qué tipo de pena de muerte le tenía que dar, puesto que ya se había dado el mandamiento del shabat con la pena capital en el caso de que se quebrantara, cf. Éxodo 31:14-15. En la Torá hay cuatro formas de ejecutar una persona, y Moshé no sabía cuál de ellas aplicar en este caso, y por eso consultó. También se puede pensar que Moshé no estaba seguro si el hecho de apilar leña deber ser considerada una melachah y por eso debería consultar a HaShem. Este texto nos enseña cuán importante es el Shabat para nuestro Padre celestial.

15:37-41 “Y habló HaShem a Moshé, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones, y que pongan en el fleco de cada borde un cordón azul. Y os servirá el fleco, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de HaShem, a fin de que los cumpláis y no sigáis vuestro corazón ni vuestros ojos, tras los cuales os habéis prostituido, para que os acordéis de cumplir todos mis mandamientos y seáis santos a vuestro Elohim. Yo soy HaShem vuestro Elohim que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Elohim. Yo soy HaShem vuestro Elohim.”  – El propósito principal para llevar un fleco, en hebreo tsitsit,[14] en cada una de las cuatro esquinas del manto con el cual el varón judío se cubre, es que se vea para recordarnos de su compromiso con todos los mandamientos de la Torá. Por lo tanto, el que lleva tsitsit sin ser fiel a los mandamientos que le correspondan trae juicio sobre sí.

Como este mandamiento sólo puede ser cumplido durante el día, porque de noche no se puede ver la tsitstit, sólo es aplicable sobre los varones. Todo mandamiento positivo que está limitado por el tiempo no aplica sobre la mujer. Además las tsitsits sirven para ayudar al varón a no seguir detrás de sus ojos en prostitución. El deseo sexual es activado por la vista del hombre. Por lo tanto la mujer no necesita este tipo de ayuda para no pecar con sus ojos. La costumbre actual entre la gran mayoría de judíos observantes de la Torá es que sólo el varón usa tsitsits en su ropa. Por esta razón una prenda con tsitsit es considerada como una ropa de varón y por lo tanto le es prohibido a la mujer usar tsitsit, para no quebrantar el mandamiento de no llevar ropa de hombre, como está escrito en Deuteronomio 22:5:

“La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominación a HaShem tu Elohim.”

Los flecos son hechos de una manera especial. Hay varias tradiciones y prácticas que se han desarrollado durante la historia. Las más comunes hoy en día tienen cinco nudos y ocho hilos. El hilo azul da una cantidad de vueltas entre los nudos para así producir un código numérico. Según la tradición asquenazí, que es la más extendida hoy en día, hay siete, ocho, once y trece vueltas entre los cinco nudos. Estos números corresponden al valor de las letras hebreas que forman las palabras HaShem Ejad, cf. Deuteronomio 6:4b. La tradición sefardí usa diez, cinco, seis y cinco vueltas entre los nudos, formando así el número de cada letra del Nombre Sagrado. Para más información de cómo atar los nudos de la tsitsit, favor ver la página de Beged Ivrí http://www.begedivri.com/.

Como las letras de la palabra tsitstit, escrita con escritura completa, suman 600, y el fleco está hecho por 8 hebras y 5 nudos, podemos sumar estos números y llegar a 613, en recuerdo de los 613 mandamientos de la Torá. Los cinco nudos hablan de los cinco libros de Moshé y los cinco sentidos del hombre que están involucrados en la obediencia a los mandamientos.

Una prenda rectangular con cuatro tsitsits en las puntas es llamada talit. Antiguamente, todos los israelitas se cubrían con mantos que tenían cuatro esquinas, pero con el tiempo las vestimentas han ido cambiando y normalmente ya no tienen cuatro esquinas. Por lo tanto, con ropas modernas que no tienen cuatro esquinas no se puede cumplir este mandamiento, como está escrito en Deuteronomio 22:12:

“Te harás borlas en las cuatro puntas del manto con que te cubras.”

Por este motivo, los rabinos inventaron el talit que, en primer lugar, sirve para el tiempo de la oración de la mañana. También existe un talit más pequeño con un agujero en medio para meter la cabeza, llamado talit katán, “un pequeño talit”. Cuando los judíos sefardíes fueron perseguidos en España durante la edad media inventaron un talit que se podía llevar debajo de la ropa con el propósito de poder cumplir, por lo menos, una parte del mandamiento sin tener que sufrir la muerte. Por lo tanto, hay muchos judíos que llevan tsitsits de forma invisible, debajo de su ropa. Otros usan el talit katán debajo de la ropa sacando las tsitsits para fuera. El talit katán también es llamado tsitsit.

Rashí enseña que los cuatro flecos que están en las cuatro direcciones nos recuerdan que tenemos la obligación de cumplir los mandamientos dondequiera que nos volvemos. Las tsitsits representan dos testigos en frente de una persona y dos testigos detrás de ella, para advertirle contra el pecado.

La Torá nos enseña que el recuerdo de todos los mandamientos protege nuestros corazones y nuestros ojos del pecado. También nos enseña que si cumplimos los mandamientos somos santificados. Los mandamientos nos santifican, nos apartan del pecado y nos acercan al Eterno. Así que las tsitsits nos ayudan a acercarnos al Eterno. ¡Qué bonito regalo!

En Zacarías 8:23 está escrito:

“Así dice HaShem Tsevaot: “En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán la esquina del vestido de un judío, diciendo: ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Elohim está con vosotros.'””

En la esquina del vestido de un judío está la tsitsit. Los diez hombres son los descendientes de las diez tribus perdidas que ahora están volviendo a casa y desean aprender de los judíos cómo cumplir aquellos mandamientos de la Torá de Moshé que les correspondan. Ahora estamos viviendo en esos tiempos.

La palabra griega que en muchas ocasiones ha sido traducida como “borde” es kraspedón.[15] Esa palabra es la traducción de tsitsit en la Septuaginta. Tsitsit no significa “borde”, sino “fleco”. La palabra tsitsit aparece sólo cuatro veces en las Escrituras, en Números 15 aparece tres veces y en Ezequiel 8:3 una vez, como está escrito:

“Y extendió algo semejante a una mano y me tomó por un mechón (tsitsit) de mi cabello; y el Espíritu me alzó entre la tierra y el cielo y me llevó a Yerushalayim en visiones de Elohim, a la entrada de la puerta que mira al norte del atrio interior, allí donde estaba la morada del ídolo de los celos que provoca los celos.”

Agarrar el fleco no tiene que ver con magia, sino es algo simbólico, mostrando así el deseo profundo de ser fiel al Eterno, y es un reconocimiento de la revelación divina de la Torá dada por medio de Moshé a Israel. Hay sanidad de todas las enfermedades cuando obedecemos todos los mandamientos, como está escrito en Éxodo 15:26:

“Y dijo: Si escuchas atentamente la voz de HaShem tu Elohim, y haces lo que es recto ante sus ojos, y escuchas sus mandamientos, y guardas todos sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios; porque yo, HaShem, soy tu sanador.”

En esta parashá están los mandamientos 385 – 387 de los 613:

  1. Precepto de separar una parte de la masa (jalá), Números 15:20.
  2. Precepto de poner tsitsit en una vestimenta con cuatro esquinas, Números 15:38.
  3. Prohibición de explorar tras el corazón y tras los ojos, Números 15:39.

[1] Sotá 11b.

[2] Rabí David Kimjí (1157-1236).

[3] La Torá con Rashí – Bemidbar, Editorial Jerusalem, México, página 555 nota 216.

[4]       Strong H1954 hôshêa‛, ho-shay’-ah, From H3467; deliverer; Hoshea, the name of five Israelites: – Hosea, Hoshea, Oshea.

[5]       Strong H3091 yehôshûa‛  yehôshûa‛, yeh-ho-shoo’-ah, yeh-ho-shoo’-ah, From H3068 and H3467; Jehovah-saved; Jehoshua (that is, Joshua), the Jewish leader: – Jehoshua, Jehoshuah, Joshua. Compare H1954, H3442.

[6]       Taanit 29.

[7]       Bereshit Rabá 16:15.

[8]       Strong H5217 ‛êdâh, ay-daw’, Feminine of H5707 in the original sense of fixture; a stated assemblage (specifically a concourse, or generally a family or crowd): – assembly, company, congregation, multitude, people, swarm. Compare H5713.

[9]       Arajín 15a.

[10]     Traducción de A. Coffman.

[11]     R. Eliahu Mizrají (1450-1525), el rabino principal del imperio Otomano. Su comentario sobre Rashí ha llegado a ser el más famoso.

[12]     Bamidbar Rabá 21:11; Ilkut Shmoiní 1:744; Bamidbar Rabá 3:5.

[13]     Sanhedrín 110b.

[14]     Strong H6734 tsîytsith, tsee-tseeth’, Feminine of H6731; a floral or wing like projection, that is, a fore lock of hair, a tassel: – fringe, lock.

[15]     Strong G2899 κράσπεδον, kraspedon, kras’-ped-on, Of uncertain derivation; a margin, that is, (specifically) a fringe or tassel: –  border, hem.

Tres Semanas” entre el 17 de Tamuz y Tishá BeAv

י״א בתמוז ה׳תשע״ה (June 28, 2015) por  
Archivado bajo7 Festividades

3 semanasLas “Tres Semanas” entre el 17 de Tamuz y Tishá BeAv han sido históricamente días de desgracia y calamidad para el Pueblo Judío. Durante esta época, entre otras terribles tragedias, el Primer y Segundo Templo fueron destruidos.

Estos días son llamados el período de “entre las dificultades” (bein hametzarim), de acuerdo al verso: “todos sus opresores se han adelantado entre las dificultades” (Lamentaciones 1:3).

En los Shabat que hay durante las Tres Semanas, las Haftarot provienen de los capítulos de Isaías y Jeremías que hablan de la destrucción del Templo y del exilio del Pueblo Judío.

Durante este tiempo, varios aspectos de duelo son observados por todo el pueblo. Minimizamos la alegría y la celebración. Y, debido a que el atributo de sentencia Divina (“din”) es sentido con agudeza, evitamos esfuerzos potencialmente peligrosos o riesgosos.

Aspectos de Duelo Durante las Tres Semanas

  1. No se realizan bodas (sin embargo, la realización de ceremonias de compromiso está permitida).
  2. No escuchamos música.
  3. Evitamos todas las celebraciones públicas – especialmente aquellas que implican cantar, bailar y acompañamiento musical.
  4. Evitamos viajes de placer u otras actividades de entretención inusuales.
  5. No nos cortamos el pelo ni nos afeitamos. (Las uñas pueden cortarse hasta el comienzo de la semana en que cae Tishá BeAv).
  6. No decimos la bendición de Shejeianu sobre una comida o ropa nueva, excepto en Shabat.

Los Nueve Días

El periodo que comienza con Rosh Jodesh Av es llamado los “Nueve Días”. Durante este tiempo, observamos un nivel más estricto de duelo, de acuerdo con el dictamen Talmúdico (Taanit 26): “Cuando el mes de Av comienza, reducimos nuestra alegría”.

  1. Evitamos comprar cualquier objeto que nos traerá gran alegría.
  2. Suspendemos las mejoras del hogar, plantar árboles y flores.
  3. Evitamos litigios con no-judíos, ya que la suerte es desfavorable en esta época.
  4. Nos abstenemos de consumir carne (incluidas las carnes de ave) y vino. Estos alimentos son símbolos del servicio del Templo, y son generalmente expresiones de celebración y alegría.
    • En Shabat, la carne y el vino están permitidos. Esto aplica también a cualquier otra seudat mitzvá – por ejemplo, en un Brit Milá o en la finalización de un tratado de Talmud.
    • El vino de Havdalá debe ser entregado a un niño para que lo tome.
  5. Nos abstenemos de vestir ropas recién lavadas, o de lavar cualquier prenda.
    • Si la “frescura” ha sido quitada de la prenda antes de los Nueve Días, puede ser vestida.
    • Ropas frescas pueden ser vestidas para Shabat.
    • La ropa de niños pequeños, la cual se ensucia frecuentemente, puede ser lavada durante los Nueve Días.
    • Las ropas no pueden ser lavadas incluso si se hace como preparación para después de Tishá BeAv, o incluso si lo hace un no-judío.
  6. No nos bañamos por placer.
    • Está permitido bañarse para remover suciedad o transpiración, o por razones médicas. Esto puede realizarse solamente con agua fría.
    • Más aún, el cuerpo debe ser lavado por partes, en vez de todo al mismo tiempo.
    • Bañarse en agua tibia está permitido el día viernes en honor al Shabat.

Agradecimientos al Rav Moshé Lazerus.

Respeta a Tu y no la critiques

י״א בתמוז ה׳תשע״ה (June 28, 2015) por  
Archivado bajoEstudios

respetar a tu esposa

Por: Rabino Shalom  Arush

Respeta a Tu Esposa, Primera Parte:

Deja de fruncir el ceño, querido hermano. Si tu matrimonio no es exactamente lo que deseas que sea, o en tu casa no existe exactamente el ambiente que te gustaría tener, no te desanimes. No hay ninguna necesidad de desesperarse y hay mucho que se puede hacer al respecto.

Para empezar, vamos a plantearnos una pregunta: ¿Por qué desea el Creador que un hombre tome a una mujer en matrimonio? Biológicamente, no necesitamos la institución del matrimonio para perpetuar la raza humana, ¿entonces para qué necesitamos una esposa?
¿No Podría el Creador haber permitido que cumpliremos el Precepto de “Fructificaos y multiplicaos” (Génesis 1:28) sin casarnos? Sabemos cuanto el Creador aprecia la Torá y que gran cosa es cuando uno dedica su vida a su aprendizaje. Aparentemente, una esposa consume una enorme cantidad de nuestro tiempo – tenemos que prestarle atención, estar con ella, escucharle – a veces durante horas. Y esto no es todo – acompañarla a las compras, luego ayudar en la casa – hay todo tipo de demandas domésticas durante todo el  tiempo. Si no tuviéramos el peso de una esposa sobre nosotros, tendríamos aparentemente mucho más tiempo y podríamos vivir con un presupuesto mucho más pequeño. ¡Podríamos pasar todo nuestro tiempo aprendiendo la Torá! ¿Entonces, por qué nos sobrecargó el Creador con una esposa?
La razón es que un hombre no puede llegar a conocer al Creador a menos que contraiga matrimonio y apoye a una esposa. Espiritualmente, él puede alcanzar la perfección de su alma solo después del casamiento.
El Midrash nos enseña que el Creador está dispuesto a borrar Su propio nombre en favor del Shalom Bayit, la paz domestica. ¿Por qué la paz del hogar es tan importante para el Creador, hasta el punto de hacer borrar su nombre lo cual es una prohibición de la Torá?
La paz es el camino de la Torá. Shalom – paz en hebreo – es uno de los nombres del Creador; por eso está prohibido decir la palabra “Shalom” a tu amigo cuando lo saludas en el mikve o en las duchas del gimnasio. Shalom – la paz – es el estado óptimo del alma; un alma apacible es el receptáculo apropiado para la luz de la Torá, que también es paz. Si no estas casado, no puedes saber que es la paz. ¡Algunas personas dicen “Yo sé como hacer las paces con mi compañero de tenis!”. Esta no es una prueba sobre tu capacidad de vivir en paz – el compañero de tenis no te pide tirar la basura o llevar a los niños a la escuela, él no te pide más dinero o que lo lleves a las compras. La paz con tu compañero de tenis se parece a un soldado que demanda una medalla de valor por su actuación en un entrenamiento básico. Alguien con inteligencia entiende que no se consiguen medallas a menos que sea probado en el combate.
Cuando estás casado – estas bajo las armas. Cuando consigues una  verdadera paz con tu esposa, mereces una medalla. La medalla que el Creador te da es un ambiente en tu casa que es literalmente como el Paraíso en la tierra.
De este modo, consiguiendo la paz hogareña, un hombre se prepara para verdaderamente aprender la Torá y adquirir buenos rasgos de carácter. Para conseguir la paz doméstica, el hombre debe liberarse del egotismo, arrogancia, impaciencia y cólera. Una vez que se libera de los rasgos negativos, el marido se transforma en un mucho mejor instrumento para poner en práctica e interiorizarse con las leyes y lecciones de la Torá. Por lo tanto, una persona que no ha conseguido con éxito la paz con su esposa, se engaña a sí mismo pensando que él realmente aprende Torá y realiza la voluntad del Creador como debería.
El secreto para obtener la paz en el hogar es emuna, la auténtica fe en el Creador. El primer principio de emuna es que todo proviene del Creador – por lo tanto, cuando nuestra esposa nos grita, nos desacata, o nos maltrata, no está ella haciéndolo. Ella es sólo un agente en las manos del Todopoderoso. Con la fe, entendemos que no hay ninguna razón en el mundo para enojarnos con nuestra esposa. Al contrario, debemos apreciar el hecho que ella sirve al objetivo de ser el  “altavoz” del Creador en el hogar – todo lo que ella hace es transferir Sus mensajes. Así es como HaShem, el Creador, se comunica con nosotros por medio de nuestro ambiente – El nos da lecciones que podremos entender. Por ejemplo, cuando andamos desabrigados por la calle con una temperatura bajo cero en pleno invierno, estamos haciendo daño a nuestra salud. HaShem da a nuestros cuerpos una sensación de frío de modo que volvamos a la casa y nos pongamos un abrigo de invierno y guantes. La sensación de frío en nuestros cuerpos es un mensaje lógico que todos podemos entender, diciéndonos que debemos vestirnos con ropas más abrigadas.
La cólera de una esposa – tan imprevisible e ilógico como puede parecer – es también un mensaje lógico del Creador. Tanto el Zohar como el Midrash nos enseñan que el alma de una esposa es realmente la segunda mitad del alma del marido. Como tal, una esposa refleja a un marido como un espejo. Cuando un marido deja de cumplir con sus obligaciones hacia su esposa, ella refleja su comportamiento casi al instante. Cuando deja de respetarla como un buen marido debería, ella no lo respetará. Cuando el es impaciente con ella, ella estará enojada e impaciente con él. Cuando él no la ama, ella no lo amará. Esto es un nivel inferior de la comunicación de causa-y-efecto espiritual.
En un nivel superior, cuando una esposa muestra desacato hacia el marido, esto es un signo seguro que el marido no respeta correctamente al Creador. Di-s dirige el mundo según el principio de “Medida por Medida”, como han dicho nuestros Sabios de bendita memoria (Tratado Sota, 8b): “En la medida que el hombe se conduce – con esa medida El se conduce con él”.

La Cabaña Rústica

¿Debería la persona tratar de cambiar el comportamiento de su pareja, aunque sea en beneficio de esta última?
Con el favor de Di-s, la siguiente anécdota Jasídica nos suministra la respuesta:
El Baal Shem Tov y uno de sus discípulos más jóvenes paseaban por el bosque en las afueras de su pintoresca ciudad natal Medziboz, en Ucrania central. El joven discípulo estaba por casarse la semana próxima. El Baal Shem Tov, por medio de su única y magnífica sabiduría, enseñaba a este joven discípulo algunas lecciones importantes que representan la clave para una vida conyugal exitosa y un hogar rebosante de alegría.
El Baal Shem Tov recogió una rama seca de madera de haya, la cual utilizó como bastón. Unos minutos después, señaló un hongo venenoso gigante que se había podrido debajo de una pila de hojas secas del árbol de haya. Le señaló a su discípulo que se acercara y lo vea de cerca. Cuando el joven se dobló para observar el hongo podrido, el Baal Shem Tov comenzó a hurgarlo con el palo que tenía en la mano. El hongo podrido soltó un olor intolerable y el joven se retorció de disgusto. “¡Rabi! ¡Eso huele horrible!”.
Una sonrisa de sabiduría iluminó el rostro santo del Baal Shem Tov. “Hijo mío, ¿entiendes la lección que el Creador quiere enseñarnos por medio de este hongo putrefacto?”
El perplejo joven se encogió de hombros y movió la cabeza de lado a lado. “No, Rabi. No  lo entiendo”.
Explicó el Baal Shem Tov: “Mientras no escudriñamos y hurgoneamos el hongo, este solo formaba parte del hermoso y aromático bosque. En cuanto comenzamos a entremeternos y sondear, estimulamos su nauseabundo olor. Lo mismo sucede con el alma humana; mientras no escudriñamos o sondeamos las almas de los demás, poseen el dulce olor de las creaciones del Todopoderoso. Pero en cuanto empezamos a hurgonear, despertamos su lado negativo, su mal olor, lo cual constituye una denigración de dicha alma, tanto en el Cielo como en la Tierra”.
“¿Qué significa hurgonear un alma?”, preguntó el joven.
“La crítica”, respondió el Baal Shem Tov. “La crítica denigra el alma”
Entonces, el Baal Shem Tov le dijo a su joven discípulo que tuviera cuidado en aplicar esta lección en su nueva vida conyugal y que nunca critique a su esposa.
“¿No es la rol del esposo – especialmente el que estudia Torá – ayudar a moldear el carácter de su esposa?”
El Baal Shem Tov se abstuvo de responder, en silencio y tomados del brazo caminaron durante otros diez o quince minutos hasta que llegaron a un espacio despejado en el bosque. Un fornido leñador ucraniano construía una cabaña rústica. Curiosamente, ni picó, ni planificó los troncos, sino que los utilizó en su estado natural. Hablando un ruso perfecto, el Baal Shem Tov saludó al campesino con un amistoso: “Buenos días”. Luego preguntó al campesino porque este último no retiró la corteza de los troncos que sirven de paredes de la cabaña.
“¡Ah, eso es muy sencillo!”, respondió el fornido medio destentado leñador, ansioso de demostrar sus conocimientos. “La corteza es un magnifico aislante, que ayuda a mantener la cabaña caliente en el invierno y fresca en el verano. Además su savia natural sirve para unir los troncos, haciendo la cabaña mucho más fuerte”.
Las venas en los brazos del fornido leñador sobresalían mientras hacía fuerza para levantar un gran tronco que recostó encima de otro. Un nudoso tocón en el tronco de arriba interfería para pegar los dos troncos. En lugar de cortar el tocón, el leñador tomó su hacha y un filoso cuchillo trinchante, y talló una hendidura en el tronco inferior. Entonces, los dos troncos quedaron bien unidos y seguros. Gotas de sudor resbalaban por el feliz rostro del leñador; quien orgulloso, declaró: “¡Ni la tormenta más fuerte podrá separar estos dos troncos!”
Sabiamente, el Baal Shem Tov preguntó al leñador una importante pregunta: “Aún así, amigo mío, ¿por qué te tomaste todo el trabajo de tallar una hendidura en el tronco inferior? ¿No hubiese sido más fácil cortar con tu hacha el resto sobresaliente del tronco de arriba?”
El leñador rió ante la aparente ignorancia del Rabi de un principio tan simple conocido por cualquier leñador. “¡Cuando tratamos de cortar una protuberancia nudosa, termina rompiendo todo el tronco! ¿Quién quiere arruinar tan hermoso tronco por un pequeño trozo remanente? Es más seguro y fácil dejarlo como está y tallar una hendidura para encajarlo en el tronco inferior…”
El Baal Shem Tov y su discípulo siguieron su camino. “Usted me preguntó si la función del hombre es ayudar a moldear el carácter de su esposa; ¿Intentó cortar el leñador el tocón del tronco?”
“No”, respondió el joven.
“¿Por qué?, presionó el Baal Shem Tov.
“Porque lo habría partido o quebrado arruinando todo el tronco”.
“Precisamente”, respondió el Baal Shem Tov. “Nuestra pareja se asemeja a un tronco robusto. Igual como cada tronco tiene protuberancias en distintos lugares, nosotros tenemos nuestros defectos. Aún así es más fácil y seguro que nosotros como esposos nos adaptemos a los pequeños defectos de nuestras esposas en lugar de tratar de desarraigarlos con críticas y comentarios dolorosos. La crítica es capaz de romper cualquier matrimonio; entonces, ¿qué ganamos?
* * *
Repetidas veces, he visto fuertes relaciones y matrimonios que estaban a punto de romperse dar un giro impresionante simplemente tras haber implementado el sencillo pero admirable consejo del Baal Shem Tov y su nieto Rabi Najman de Breslev. ¡No critiques!

Continuará…

Tishá B’Av (¿Qué pasó el nueve de Av?)

י״א בתמוז ה׳תשע״ה (June 28, 2015) por  
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Sacado de aishlatino

Un vistazo a las leyes del día nacional de duelo judío.

¿Qué pasó el nueve de Av?

En Tishá B’Av ocurrieron cinco tragedias:

El largo verano hasta Rosh Hashaná es marcado por el Nueve de Av  es el aniversario de la destrucción del Primer y Segundo Templo. En ese día se cumplen muchas de las costumbres de duelo y de las medidas de auto aflicción de Yom Kipur, incluyendo un ayuno de día completo. Tishá Beav es la jornada más triste del calendario judío, debido a las desgracias y calamidades que coincidentemente ocurrieron el noveno día del mes de av a lo largo de su milenaria historia. este año el ayuno comenzará el Shabbat 28 de Julio, a las 18.18 hs., y culminará el  29, a las 18.52.

La Mishná, en el tratado Taanit (ayuno), capítulo 4, mishná 6, relata que cinco tragedias para el Am Israel (Pueblo de Israel) ocurrieron en Tishá Beav:

1- Moisés mandó 12 exploradores para que espíen Éretz Israel (Tierra de Israel) y le informen por dónde comenzar la conquista. Al retornar, después de cuarenta días, 10 de ellos le dieron un falso reporte sobre la tierra y sus habitantes, que el pueblo aceptó a causa de su falta de fe, llorando desalentado. Por esta razón, D’s decretó que los adultos de aquella generación no entrarían a la Tierra de Israel y deambularían por el desierto durante cuarenta años, muriendo en él. Éste fue el primer evento triste ocurrido un 9 de av (del año 1313 aEC).

2- Los babilonios arrasaron el Primer Templo de Jerusalem y toda Judea, liderados por Nabucodonosor, en el 586 aEC, condenado a la población al exilio en Babilonia.

3- El Segundo Templo de Jerusalem fue destruido por el imperio romano, liderado por el general Tito, en el año 70. Unos dos millones de judíos murieron y otro millón fue exiliado, dando inicio a la diáspora que perduró por casi 2.000 años. Según el Talmud, la destrucción del Segundo Templo comenzó el 9 y terminó el 10 de av, cuando las llamas acabaron de arrasarlo.

4- El imperio romano, liderado por Adriano, conquistó la gran ciudad de Betar, derrotando la revuelta encabezada por Shimón Bar Kojba, quien al igual que rabí Akiva y miles de sus seguidores y otros habitantes de Éretz Israel fueron asesinados, en el año 120.

5- El general romano Turnus Rufus, siguiendo órdenes del emperador Adriano, construyó la ciudad de Ælia Capitolina sobre las ruinas de Jerusalem, prohibiendo el acceso de los judíos a la misma, en el año 131.

En recuerdo y conmemoración de estas tragedias y calamidades, los jajamim (sabios de la época talmúdica) establecieron que el 9 de av es un día de ayuno.
Con posterioridad al cierre de la Mishná se produjeron otras calamidades y tragedias el 9 de av, entre ellas las siguientes:
• Urbano II declaró las primeras Cruzadas, en 1095.
• Quema del Talmud en Francia, en 1242.
• En 1290, firma del edicto de Eduardo I, expulsando a los judíos de Inglaterra.
• El decreto de la Alhambra expulsó a los judíos de España, el 3 de agosto de 1492.
• La Primera Guerra Mundial estalló en la tarde de Tishá B’Av, en 1914, cuando Alemania le declaró la guerra a Rusia. El resentimiento alemán por la guerra preparó el terreno para el Holocausto
• Inicio de las deportaciones del Gueto de Varsovia e inauguración del campo de exterminio de Treblinka, ambos en 1942.

El rabino Iehuda Levi, en un trabajo publicado en Judaísmo Hoy.com, afirma que “para mantener frescos en nuestra memoria todos estos tristes episodios, en función de meditar sobre ellos para saber qué debemos cambiar y reparar para que no se vuelvan a repetir, debemos practicar algunas costumbres de duelo en este triste día, con la firme esperanza de que con Su infinita misericordia, D’s lo convierta pronto en un día de alegría y regocijo para todos nosotros”.

Aspectos de Duelo: La Tarde Antes de Tisha B’av

Durante la tarde anterior a Tishá B’Av se acostumbra comer una cena abundante en preparación para el ayuno.

Y hacia el final de la tarde, comemos la Seudá Hamafseket – una comida que consiste sólo de pan, agua, y un huevo duro.

El huevo tiene dos simbolismos: La forma redonda nos recuerda el ciclo de la vida. También, el huevo es el único alimento que se hace más duro a medida que se cocina – un símbolo de la capacidad del pueblo judío para soportar la persecución.

La comida ingerida en la Seudah Hamafseket es untada en cenizas, algo simbólico del duelo. Es preferible que la comida sea ingerida a solas, mientras estamos sentados en el suelo como lo hace un doliente.

Cuando la tarde anterior a Tishá B’Av cae en Shabat, no se hace la Seudá Hamafseket con huevos y cenizas. En cambio, se come la “tercera comida” regular de Shabat, pero sin huéspedes ni fanfarria.

Restricciones en Tishá B’av

Las leyes de Tishá B’Av comienzan con la caída del sol, e incluyen las siguientes expresiones de duelo:

  1. No se      puede comer ni beber hasta el anochecer de la tarde siguiente:
    • Las       mujeres embarazadas o amamantando también deben ayunar. Si uno sospecha       que puede ser nocivo para el bebé o la madre, se debe consultar a un       rabino.
    • Una       mujer dentro de los 30 días después del parto no tiene que ayunar.
    • Personas       mayores, débiles o enfermas deben consultar con un rabino (MB 554:11).
    • Se       puede ingerir medicamentos en Tishá B’Av, preferentemente sin agua.
    • En       caso de mucho malestar, se puede enjuagar la boca con agua. Se debe tener       mucho cuidado de no tragar nada (MB 567:11).
  1. Otras      prohibiciones incluyen:
    • Cualquier       baño o lavado, a excepción de la remoción de suciedad específica, por       ejemplo: mucosidad en los ojos (OJ 554:9, 11). (Al levantarnos en la       mañana, antes de los rezos, o después de usar el baño, sólo nos lavamos       los dedos. Ver OC 554:10, OC 613:3, MB 554:26).
    • Untarse       cremas por placer (desodorante está permitido).
    • Tener       relaciones maritales.
    • Utilizar       calzados de cuero (se pueden utilizar cinturones de cuero).
    • Estudiar       Torá, porque es una actividad placentera. Está permitido estudiar textos       sobre Tishá B’Av y duelo, por ejemplo Eijá (el Libro de las       Lamentaciones), el Libro de Job, partes del Tratado Moed Katán, Gitín       56-58, Sanhedrín 104, el final del tratado Taanit del Talmud Ierushalmi,       y las leyes de duelo. El estudio en profundidad debe ser evitado (MB       554:4).
  1. Otras      prácticas de duelo incluyen:
    • Sentarse       a no más de 30 centímetros del suelo. Después del mediodía, uno se puede       sentar en una silla (OJ 559:3).
    • No       involucrarse en negocios ni otras tareas que distraen la atención, a       menos que esto resulte en una pérdida sustancial (OJ 554:24).
    • Abstenerse       de saludar a otros y de ofrecer regalos (OJ 554:20).
    • Evitar       charlas ociosas o actividades de esparcimiento.
  1. Después      de Tishá B’Av se puede continuar con todas las actividades normales, a      excepción de las siguientes, que han sido retrasadas hasta el mediodía del      10 de Av, porque la llamas del Templo continuaron ardiendo durante el 10      de Av:
    • Cortarse       el cabello y lavar ropas (cuando Tishá B’Av cae un jueves, estas acciones       están permitidas inmediatamente después de Tishá B’Av, en honor al       Shabat).
    • Bañarse       (cuando Tishá B’Av cae un jueves, está permitido bañarse el viernes por       la mañana).
    • Comer       carne y tomar vino.
    • Escuchar       música y nadar.

Rezar en Tishá B’av

  • Las      luces en la sinagoga son atenuadas, se encienden velas y la cortina del      Arca es removida. El director del rezo conduce el rezo con voz baja y      triste. Esto nos recuerda que la Presencia Divina se ha marchado del      Templo Sagrado.
  • El      Libro de Eijá (Lamentaciones), el lamento poético de Jeremías sobre la      destrucción del Primer Templo de Jerusalem, se lee tanto de noche como de      día.
  • Al      término del servicio de la noche y del día, se recitan ‘kinot’      (elegías) especiales.
  • En la      mañana, se lee la porción de la Torá de Deuteronomio 4:25-40, que contiene      la profecía sobre la futura iniquidad de Israel y su exilio. Esto es seguido      por la Haftará de Jeremías (8:13, 9:1-23) que describe la desolación de      Sión.
  • En la      tarde, se lee Éxodo 32:11-14. Esto es seguido por la Haftará de Isaías      55-56.
  • Como el      Talit y los Tefilín representan gloria y ornamentación, no son utilizados      en Shajarit. En cambio, son utilizados en Minjá, cuando ciertas      restricciones del duelo han sido levantadas.
  • Birkat      Cohanim se dice sólo en Minjá, no en Shajarit.
  • Las      oraciones para el consuelo de Sión y “Aneinu” son insertadas dentro del      rezo de la Amidá en Minjá.
  • Se      acostumbra decir Kidush Levaná antes de terminar el ayuno.

Cuando Tishá B’av Cae en Shabat

Aquí hay un breve vistazo general de las condiciones especiales que aplican:

  • El      ayuno es pospuesto para el día domingo (comenzando la noche del sábado).
  • Todas      las demás prohibiciones de Tishá B’Av (lavarse, estudiar Torá, calzados de      cuero, etc.) están permitidas en el Shabat mismo, a excepción de las      relaciones maritales.
    • Seudá      Shlishit no      tiene ninguna de las restricciones de la Seudá Hamafseket, y puede incluir      carne y vino. Sin embargo, los ánimos deben ser sombríos, no se deben      invitar huéspedes y se debe dejar de comer antes de la puesta de sol.
      • El      servicio de Maariv es retrasado el sábado a la noche, para que todos      puedan decir “Baruj Hamavdil bein kodesh lejol”, sacarse sus      zapatos de cuero e ir a la sinagoga.La      Havdalá el sábado a la noche es recitada solamente sobre una vela, sin el      vino y las especias. Si es domingo a la noche, la Havdalá es recitada      sobre vino.

Parashá 36 BeHaalotjá

ט״ו בסיון ה׳תשע״ה (June 2, 2015) por  
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36 BeHaalotjá

Parashá 36 BeHaalotjá

Números 8:1-12:16

Aliyás de la Torá:

  1. 8:1-14
  2. 8:15-26
  3. 9:1-14
  4. 9:15 – 10:10
  5. 10:11-34
  6. 10:35 – 11:29
  7. 11:30 – 12:16
  8. Maftir 12:14-16

Haftará: Zacarías 2:10 (v. 14 heb.) – 4:7

BeHaalotjá

significa “cuando hagas subir”

Comentarios

Primera aliyá, 8:1-14

8:2       “Habla a Aharón y dile: “Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán al frente del candelabro.” ” – ¿Por qué aparece el contexto de la menorá justo después del relato de las ofrendas de los líderes de las doce tribus? ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? La tribu de Leví no había participado en las ofrendas de los líderes de cada tribu. Por esto la Torá sigue hablando del ministerio de Aharón para así incluirlo entre los demás. El Midrash[1] destaca el hecho de que por medio de los descendientes de Aharón, los Jashmoneos, sucedería el milagro de janucá y así se encenderían las candelas de esa festividad de año en año en recuerdo de la dedicación del altar en los tiempos de los macabeos. Así también Aharón tendría su parte en la dedicación del altar, no solamente los líderes de las demás tribus.

BeHaalotjá significa literalmente “Cuando hagas subir”, refiriéndose a las llamas de fuego del candelabro que hay que “hacer subir”, es decir, hacer que ardan. También se ha interpretado este texto de modo que Aharón debía subir a una plataforma con escalones para poder encender las lámparas.

8:7       “Así harás con ellos para su purificación: rociarás sobre ellos agua purificadora, y que ellos hagan pasar una navaja sobre toda su carne, laven sus ropas y quedarán purificados.”  – La navaja representa la Torá que pasa por la carne, el yetser hará, y nos prepara parar poder servir al Eterno de manera eficaz. ¿Has dejado que la navaja pase sobre toda tu carne?

 

8:9-10 “Y harás que se acerquen los levitas delante de la tienda de reunión. Reunirás también a toda la congregación de los hijos de Israel, y presentarás a los levitas delante de HaShem; y los hijos de Israel pondrán sus manos sobre los levitas.”  – Toda la congregación de Israel estaba presente en el momento de la instalación de los levitas con la imposición de las manos. Sin embargo, no todos los 600,000 varones podían imponer las manos sobre los levitas, porque serían demasiados varones por levita, pero la Torá presenta este acto como si todos lo hicieran. Posiblemente fueron los ancianos o los primogénitos los que físicamente pusieron las manos sobre los levitas en representación del resto del pueblo.

La ceremonia de la imposición de manos indica aquí tres cosas:

  1. Unidad – por la imposición de manos hay una manifestación de unidad entre el que impone las manos y el que es objeto de la imposición de las manos. En este caso hubo una unidad entre el pueblo y los levitas.
  2. Representación – al imponer las manos sobre alguien, es con el motivo de delegar la autoridad para una representación. Este texto dice que todos los hijos de Israel tenían que imponer las manos sobre los levitas. Por lo tanto, los levitas representarían a todos los hijos de Israel, no sólo los primogénitos. Sin embargo, como los primogénitos ya representaban a todo el pueblo. Esa representación fue traspasada a los levitas cuando sustituyeron a los primogénitos.

En el Salmo 136:10 está escrito: “Al que hirió a Egipto en sus primogénitos”. Esto nos enseña que, simbólicamente, todos los hombres de Egipto fueron heridos en los primogénitos. En lugar de golpear a todos los egipcios, HaShem golpeó a todos los primogénitos. Esto nos enseña que los primogénitos representan a todo el pueblo. Por lo tanto, los levitas, que a su vez, sustituyen a los primogénitos, representan a todo el pueblo de Israel.

  1. Sacrificio – Al igual que hay imposición de manos sobre un sacrificio antes de que sea degollado, ahora se imponen las manos sobre los levitas, para que sean entregados a HaShem. Los versículos 16 y 19 dicen que los levitas han sido donados, primero a HaShem y luego a Aharón y sus hijos.

8:11, 13, 15, 21 “Entonces Aharón mecerá a los levitas delante de HaShem, como ofrenda mecida de los hijos de Israel, para que ellos puedan cumplir el ministerio de HaShem… Harás que los levitas estén de pie delante de Aharón y delante de sus hijos, para mecerlos como ofrenda mecida a HaShem… Y después de eso, los levitas podrán entrar para ministrar en la tienda de reunión, tú los purificarás y los mecerás como ofrenda mecida… Los levitas se purificaron a sí mismos de pecados, y lavaron sus ropas; y Aharón los meció como ofrenda mecida delante de HaShem. También Aharón hizo expiación por ellos para purificarlos.”  – El texto dice literalmente que Aharón mismo tenía que mecer a los levitas. Por esto el Midrash[2] dice que Aharón los levantaba a cada uno de los 22,000 levitas individualmente en un solo día balanceándolos arriba y abajo y atrás y adelante.

Una parte de los sacrificios de los animales, que fueron ofrecidos para la instalación de los sacerdotes, tenía que ser mecida delante de HaShem, cf. Éxodo 29:24. De la misma manera ahora los levitas tienen que ser mecidos delante de HaShem, y así ellos mismos constituyen una ofrenda al Eterno.

Este texto también nos enseña que para poder ser líder uno tiene que pasar por la experiencia de ser mecido. En esa experiencia todo lo que hay en su vida se pone a temblar. Él que no haya pasado por este mecimiento no es apto para ministrar como líder delante de HaShem. Es necesario tener que pasar por este proceso de temblor para poder aprender a confiar solamente en las Palabras firmes de la Roca de Israel. Un líder tiene que ser liberado de toda confianza en las cosas visibles.

El propósito de HaShem para hacer temblar todas las cosas en la vida del candidato para el liderazgo, es que permanezcan las cosas inconmovibles en su vida, para que tenga un fundamento sólido.

En las Escrituras la arena representa a los hombres. Los valores producidos por la Torá de HaShem, son eternos, y resisten la prueba. El que edifica su vida sobre la opinión de los hombres un día perderá todo.

En el Salmo 99:1 está escrito:

“HaShem reina, estremézcanse los pueblos; sentado está sobre los querubines, tiemble la tierra.”

Cuatro veces el texto habla del mecimiento de los Levitas delante del Eterno, v. 11, 13, 15 y 21. Esto nos enseña que un líder tendrá que pasar por muchos momentos de temblor en su vida para que sea perfeccionado para servirle solamente a Él.

8:12     “Los levitas pondrán sus manos sobre la cabeza de los novillos, y entonces ofrecerán uno como ofrenda por el pecado y el otro como ofrenda de ascensión a HaShem, para hacer expiación por los levitas.”  – En este versículo encontramos la base para un ministerio correcto delante de HaShem.

  • Ofrenda por el pecado – un sustituto pagó por mis pecados para que yo pueda servir libre de pecado delante del Santo.
  • Ofrenda de ascensión – todo el animal es consumido. Mi vida ya no significa nada para mí, me he entregado totalmente para servir los propósitos del Reino.

8:14, 16 “Así separarás a los levitas de entre los hijos de Israel, y los levitas serán míos… porque son enteramente dedicados para mí de entre los hijos de Israel. Los he tomado para mí en lugar de todo primer fruto de la matriz, los primogénitos de todos los hijos de Israel.”  – Esto nos enseña que una persona dedicada a HaShem ya no se pertenece a sí misma. Ya no tiene derecho de dominar sobre su vida. Fue presentado delante del Eterno como un sacrificio, para ya no servir sus propios deseos, ni a los hombres, sino sólo al Eterno.

Segunda aliyá, 8:15-26

8:15     “Y después de eso, los levitas podrán entrar para ministrar en la tienda de reunión, tú los purificarás y los presentarás como ofrenda mecida” – Los levitas tenían que pasar por la mikvé, el baño ritual, para iniciar su ministerio. Como hemos dicho antes el simbolismo del mikvé es que uno muere de su vieja vida para resucitar de nuevo, purificado. A partir de ahora los levitas ya no pueden vivir como antes, han muerto y su vida está dedicada al servicio de HaShem.

8:19     “Y he dado a los levitas como un don a Aharón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para cumplir el ministerio de los hijos de Israel en la tienda de reunión y para hacer expiación en favor de los hijos de Israel, para que no haya plaga entre los hijos de Israel al acercarse al santuario.”  – Los líderes que han sido puestos por HaShem constituyen dones al pueblo. En este caso los levitas son dones del Eterno a sus superiores, los sacerdotes.

En este versículo se menciona la frase “los hijos de Israel” cinco veces. De esta manera HaShem muestra su amor y cariño por su pueblo.

8:24 “Esto es lo que se refiere a los levitas: desde los veinticinco años en adelante entrarán a cumplir el servicio en el ministerio de la tienda de reunión.”  – En Números 4:3 se habla de los 30 años. Rashí dice que estuvieron cinco años preparándose para poder entrar plenamente en el ministerio. Fue una yeshivá de cinco años.

Tercera aliyá, 9:1-14

9:1       “HaShem habló a Moshé en el desierto del Sinái, en el primer mes del segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo”  – En el primer versículo de Números está escrito que HaShem habló con Moshé el primer día del segundo mes del segundo año después de la salida de Egipto. Aquí está escrito que HaShem le habló en el primer mes del segundo año. Esto nos enseña que la Torá no siempre narra las cosas en el orden sucesivo. Si fuese escrito en el orden sucesivo el capítulo 1 debería venir después del capítulo 9.

9:2       “Que los hijos de Israel celebren pesaj a su tiempo señalado.”  – Según Rashí, esto significa que el sacrificio de pesaj tiene preferencia incluso sobre el shabat. Aún si el 14 de nisán cae en shabat se hace el sacrificio de pesaj ese día.

9:5       “Y celebraron la Pesaj en el mes primero, en el día catorce del mes, al atardecer, en el desierto de Sinái; tal como HaShem había ordenado a Moshé, así lo hicieron los hijos de Israel.”  – Esta fue la única vez que celebraron pesaj en el desierto. Rashí considera que fue una vergüenza para los hijos de Israel no celebrar pesaj más que una vez durante los 40 años. Sin embargo los hijos de Israel no podían circuncidar a sus hijos en el desierto y por lo tanto no podían celebrar pesaj más que una vez. Un padre cuyo hijo no está circuncidado no tiene el derecho de ofrecer el sacrificio de pesaj, cf. Éxodo 12:48.

En Josué 5:2-10 está escrito:

“En aquel tiempo HaShem dijo a Yehoshúa: Hazte cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar, por segunda vez, a los hijos de Israel. Y Yehoshúa se hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot. Esta es la razón por la cual Yehoshúa los circuncidó: todos los del pueblo que salieron de Egipto que eran varones, todos los hombres de guerra, murieron en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto. Porque todos los del pueblo que salieron fueron circuncidados, pero todos los del pueblo que nacieron en el desierto, por el camino, después de salir de Egipto, no habían sido circuncidados. Pues los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que pereció toda la nación, es decir, los hombres de guerra que salieron de Egipto, porque no escucharon la voz de HaShem; a ellos HaShem les juró que no les permitiría ver la tierra que HaShem había jurado a sus padres que nos daría, una tierra que mana leche y miel. Y a los hijos de ellos, que Él levantó en su lugar, Yehoshúa los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no los habían circuncidado en el camino. Y sucedió que cuando terminaron de circuncidar a toda la nación, permanecieron en sus lugares en el campamento hasta que sanaron. Entonces HaShem dijo a Yehoshúa: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto. Por eso aquel lugar se ha llamado Guilgal hasta hoy. Estando los hijos de Israel acampados en Guilgal, celebraron Pesaj por la tarde el día catorce del mes en los llanos de Yerijó.”

Cuarta aliyá, 9:15 – 10:10

9:17-20 “Y cuando la nube se levantaba de sobre la tienda, enseguida los hijos de Israel partían; y en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban los hijos de Israel. Al mandato de HaShem los hijos de Israel partían, y al mandato de HaShem acampaban; mientras la nube estaba sobre el tabernáculo, permanecían acampados. Aun cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo por muchos días, los hijos de Israel guardaban la ordenanza de HaShem y no partían. Y sucedía que cuando la nube permanecía algunos días sobre el tabernáculo, según la orden de HaShem, permanecían acampados; y según la orden de HaShem, partían.”  – La nube fue el medio que HaShem usaba para dirigir el pueblo. Mirando la nube ellos podían saber cuándo tenían que moverse y cuándo, y dónde, tenían que acampar. Esto creó una dependencia total de la nube, porque no se sabía cuándo había que seguir el viaje ni cuando había que acampar.

9:21-22 “Y sucedía que cuando la nube permanecía desde el atardecer hasta la mañana, cuando la nube se levantaba por la mañana, ellos partían; y si permanecía durante el día y durante la noche, cuando la nube se levantaba, ellos partían. Ya fuera que la nube se detuviera sobre el tabernáculo permaneciendo sobre él dos días, o un mes, o un año, los hijos de Israel permanecían acampados y no partían; pero cuando se levantaba, partían.”  – Los hijos de Israel no sabían cuánto tiempo tenían que estar acampados en cada lugar, si una noche o diez años. Siempre tenían que estar listos para seguir adelante. Esto nos enseña acerca de la importancia de la dependencia de HaShem. Los impulsos que él está dando son para seguir. El que hace caso a esos impulsos estará siempre bajo la protección divina, como los hijos de Israel estaban protegidos bajo la nube en el desierto. El que no hace caso a los impulsos del Eterno perderá la protección que existe para los que caminan con Él. Esta dependencia de HaShem fue muy preciosa para Él, como está escrito en Jeremías 2:2-3:

“Ve y clama a los oídos de Yerushalayim, diciendo: “Así dice HaShem: ‘De ti recuerdo el cariño de tu juventud, el amor de tu desposorio, de cuando me seguías en el desierto, por tierra no sembrada. Santo era Israel para HaShem, primicias de su cosecha; todos los que comían de ella se hacían culpables; el mal venía sobre ellos’–declara HaShem.” ”

¿Estás dispuesto a siempre vivir así con tu Padre celestial? ¿Estás dispuesto a tener tu vida no tan planificada? ¿Estás dispuesto a ser llevado por la presencia del Espíritu del Eterno en todo momento? ¿Estás dispuesto a mudarte de un lado para otro, según el mandato de la shejiná? El que camina con HaShem tiene una vida móvil, no cómoda.

9:23     “Y al mandato de HaShem acampaban, y al mandato de HaShem partían; guardaban la ordenanza de HaShem según el mandato de HaShem por medio de Moshé.”  – Este texto nos enseña que HaShem dirigió a su pueblo por medio de un mandato que fue manifestado en la nube y por medio del profeta. HaShem dio el mandato con el movimiento de la nube y Moshé dio la orden. Esto nos enseña que debemos seguir la Palabra de HaShem dada por su Espíritu y por sus Profetas para no quedarnos atrás y perder el mover de HaShem en este tiempo. El que piensa que puede servir a HaShem de la manera como se hacía hace años, se equivoca. Hay que estar dispuesto a cambiar de lugar y seguir adelante para caminar con Él y no con aquellas estructuras humanas que se han cristalizado, por muy utilizadas que fueron en el pasado. Si la organización o la congregación a la que uno pertenece no camina con HaShem y no le sigue en lo que Él está haciendo hoy, es mejor salir de la organización para no quedarse atrás. Prefiero estar bajo la cobertura de la nube de protección de HaShem que bajo una organización que ya no desea ser obediente y sensible a los nuevos giros del Espíritu en este tiempo. Uno de los peligros mayores que hay para el hombre es que se quede estable en un lugar o en un sistema de pensamientos. Si perdemos nuestra disposición de cambiar, ya no podremos caminar con el Eterno y nos quedaremos atrás. El que se quede atrás correrá el riesgo de perder incluso su alma.

Los que tienen fe, es decir, los que son fieles y los que confían, son los que avanzan, porque HaShem está llevando a su pueblo en moviendo todo el tiempo hasta llevarnos al olam habá, el siglo venidero. Pero el que prefiere ser fiel a los hombres que ya no quieren caminar con HaShem, sufrirá mucha pérdida. No sigas detrás de los líderes que no caminan con HaShem. No tienes ningún deber de seguir a aquellos líderes que no siguen a HaShem, como está escrito en Josué 1:16-17:

“Y ellos respondieron a Yehoshúa, diciendo: Haremos todo lo que nos has mandado, y adondequiera que nos envíes, iremos. Como obedecimos en todo a Moshé, así te obedeceremos a ti, con tal que HaShem tu Dios esté contigo como estuvo con Moshé.”

¡Obedece a tu líder mientras HaShem esté con él!

10:2     “Hazte dos trompetas de plata; las harás labradas a martillo. Y te servirán para convocar a la congregación y para poner en marcha los campamentos.”  – Hay dos tipos de trompetas en Israel:

  • El shofar – un cuerno de carnero, hecho por el Eterno y acondicionado por el hombre. También puede ser hecho de cabra, antílope u otro de los animales puros.
  • La trompeta de plata – hecha por los hombres.

Los toques son los mismos para los dos tipos de trompetas. Los dos toques principales son:

  • Tekiá – un sonido largo con dos tonos sucesivos tocados con el mismo soplo. Este sonido proclama la soberanía del Creador sobre la creación.
  • Teruá – es una alarma con varios sonidos cortos repetidos sucesivamente con el mismo tono. La tradición establece un mínimo de nueve sonidos repetidos. Es un sonido de alerta y advertencia que sirve para despertar y llamar la atención etc.

Las trompetas de plata fueron hechas con el propósito de:

  1. Reunir la congregación o los jefes – con un sonido de tekiá, v. 3-4, 7.
  2. Hacer partir los campamentos – con los sonidos tekiáteruátekiá, v. 5-6.
  3. Hacer que HaShem se acuerde del pueblo en tiempos de guerra, v. 9.
  4. Hacer que HaShem se acuerde del pueblo en los sacrificios comunitarios en las fiestas y las lunas nuevas, v.10.

En el templo de Yerushalayim los sacerdotes tocaban los trompetas de plata durante el ofrecimiento de los sacrificios comunales todos los días. Tocaban por lo menos 21 veces al día. Cuando los portales se abrieron por la mañana tocaban tres veces. Durante la ofrenda diaria de la mañana tocaban nueve veces. Durante la ofrenda diaria de la tarde tocaban nueve veces y si había un sacrificio musaf, adicional, tocaban otras nueve veces. En erev shabat, la víspera del shabat, tocaron tres veces por la tarde para recordar al pueblo que era tiempo de dejar de trabajar. Cuando el shabat estaba a punto de comenzar tocaron otras tres veces para marcar el inicio del shabat.

Quinta aliyá, 10:11-34

10:11 “Y sucedió que en el año segundo, en el mes segundo, el día veinte del mes, la nube se levantó de sobre el tabernáculo del testimonio”  – Como hemos dicho antes, esto nos enseña con qué rapidez hicieron el censo.

 

La Torá tiene varias formas de presentar la fecha:

 

  • Año / mes / día Génesis 7:11; Números 10:11; 33:38; Deuteronomio 1:3.
  • Año / día / mes, Génesis 8:13.
  • Mes / año / día, Éxodo 40:17.
  • Día / mes / año, Números 1:1.

 

10:12-13 “y los hijos de Israel partieron, según su orden de marcha, del desierto de Sinái. Y la nube se detuvo en el desierto de Parán. Así partieron la primera vez por mandato de HaShem por medio de Moshé.”  – Esto nos enseña que no debemos movernos de un lugar hasta que tengamos un mandato del Eterno mediante la indicación de la presencia del Espíritu en nosotros. A veces la indicación del Espíritu puede ser confirmada por una palabra profética, pero no al revés. No te muevas, hasta que el Eterno no te quite de allí. Sé fiel a la dirección del Espíritu en tu vida. No hagas nada, hasta que HaShem no te lo indique por medio de su nube. Aprende a ser dirigido por el Espíritu, incluso en los detalles.

“por mandato de HaShem por medio de Moshé” – Literalmente dice: “por boca de HaShem mediante la mano de Moshé”, en hebreo al pi HaShem be yad Moshé. Rashí dice que la columna de nube no empezaba a marchar hasta que Moshé decía las palabras que están escritas en Números 10:35b:

“Levántate, oh HaShem! y sean dispersados tus enemigos, huyan de tu presencia los que te aborrecen.”

 

Lo mismo pasó cuando iban a acampar. La columna de nube se quedó erguida por encima del campamento de Yehudá hasta que Moshé dijo las palabras que están escritas en Números 10:36:

 

“Reposa, oh HaShem, en los millares de millares de Israel.”

 

Así vemos como hubo una colaboración entre HaShem y el profeta Moshé. Por esto el texto habla de que partieron por la boca de HaShem por la mano de Moshé.

 

10:28 “Este fue el orden de marcha de los hijos de Israel por sus ejércitos cuando partieron.”  – Los hijos de Israel tenían un orden estricto a la hora de marchar por el desierto. Cuando hay orden hay paz y cuando hay desorden hay confusión.

 

10:29 “Entonces Moshé dijo a Chovav, hijo de Reuel madianita, suegro de Moshé: Nosotros partimos hacia el lugar del cual HaShem dijo: “Yo os lo daré.”  Ven con nosotros y te haremos bien, pues HaShem ha prometido el bien a Israel.”  – Según Rambán, Chovav fue el nombre que Yitró recibió después de su conversión al judaísmo. Según Rashí, el abuelo Reuel fue llamado “padre” en Éxodo 2:18.

 

“HaShem ha prometido el bien a Israel” – Esta es una promesa eterna.

 

10:32 “Y será que si vienes con nosotros, el bien que HaShem nos haga, nosotros te haremos.”  – Aquí se ve otra vez el propósito de la formación del pueblo de Israel, “en ti serán bendecidas todas las familias de la tierra”. Todos los que se unen a Israel reciben las bendiciones del cielo.

Algunos comentaristas que combinan este texto con Éxodo 18:27, dicen que Yitró partió de Israel en este momento. Sin embargo, Rambán dice que el texto de Éxodo 18 muestra que Yitró dejó el pueblo de Israel antes de la entrega de la Torá para luego volver en algún momento que la Torá no registra. En esta ocasión se quedó con el pueblo y así entró en la tierra junto con ellos. Según este texto, Moshé tuvo la última palabra, lo cual es una indicación de que su suegro le escuchó y le hizo caso. Según la tradición, los descendientes de Yitró recibieron la parte más fértil de Yerijó (Jericó), como está escrito en Jueces 1:16:

 

“Y los descendientes del keneo, suegro de Moshé, subieron de la ciudad de las palmeras con los hijos de Yehudá, al desierto de Yehudá que está al sur de Arad; y fueron y habitaron con el pueblo.”

 

Según Rashí, los descendientes de Yitró vivieron en Yerijó, “la ciudad de las palmeras”, durante 400 años, hasta la construcción del templo.

 

Sexta aliyá, 10:35 – 11:29

 

10:35-36 “Y sucedía que cuando el arca se ponía en marcha, Moshé decía: ¡Levántate, oh HaShem! y sean dispersados tus enemigos, huyan de tu presencia los que te aborrecen. Y cuando descansaba, él decía: Descansa, oh HaShem, entre los millares de millares de Israel.”  – La frase hebrea Kuma HaShem también podría ser traducida como: “Manifiéstate, oh HaShem”. Cuando Él se manifiesta no hay enemigo que pueda resistirle.

 

En los manuscritos hebreos aparece una señal parecida a la letra nun pero inversa, antes y después de estos dos versículos. Los rabinos lo han entendido como un paréntesis. Este texto no está en su lugar según el orden de los acontecimientos, debería aparecer en el capítulo 2. El Talmud[3] cita la opinión de Yehudá haNasí que dice que estos dos versículos constituyen un libro en sí mismo, de modo que realmente hay siete libros en la Torá de Moshé, en concordancia con lo que está escrito en  Proverbios 9:1:

“La sabiduría ha edificado su casa, ha labrado sus siete columnas”

11:1     “Y el pueblo estaba como buscando pretextos malignos a oídos de HaShem; y cuando HaShem lo oyó, se encendió su ira, y el fuego de HaShem ardió entre ellos y consumió un extremo del campamento.”  – Según Rashí, estaban buscando pretexto para apartarse del Omnipresente. Ya tenían carne para comer en el desierto, cf. Éxodo 12:38 y Números 32:1.

 

“el fuego… consumió… un extremo” – La palabra “extremo” puede ser interpretada como una referencia a los más alejados del Eterno, o bien a los más distinguidos.

 

11:5 “Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos”  – Normalmente uno se olvida de las emociones negativas para quedarse con las emociones positivas en los recuerdos. Los hijos de Israel ya no se acordaban de la esclavitud. Si habían estado trabajando duramente como esclavos, ¿cómo ahora dicen que comían gratis? Rashí lo interpreta diciendo que aquí se refiere a que pudieron comer gratis en Egipto en cuanto a no tener que cumplir ningún mandamiento.

 

11:6 “pero ahora no tenemos apetito. Nada hay para nuestros ojos excepto este maná.”  – El hombre necesita variar el gusto de la comida para no fastidiarse. Ahora, los hijos de Israel estaban en una situación de tránsito y la providencia divina les estaba dando una comida de emergencia, para que sobrevivieran durante el paso por el desierto que no debería durar tanto tiempo. Aunque el Midrash[4] dice que el maná cambiaba de sabor, según el deseo de cada uno, la Torá dice cómo era el sabor del maná, como está escrito en Éxodo 16:31b:

 

“su sabor era como de hojuelas con miel”

 

En Números 11:8 está escrito:

 

“tenía el sabor de tortas cocidas con aceite”

 

Cuando una persona no muestra agradecimiento por la comida que recibe, desata maldiciones sobre su vida. Por medio de las bendiciones que damos a HaShem antes y después de comer, estamos dándole culto por medio de las cosas materiales y somos liberados de la codicia.

 

11:9 “Y cuando el rocío descendía sobre el campamento durante la noche, el maná descendía sobre él”  – Hay una aparente contradicción entre este texto y Éxodo 16:14 donde está escrito:

 

“Cuando la capa de rocío se evaporó, he aquí, sobre la superficie del desierto había una cosa delgada, como copos, menuda, como la escarcha sobre la tierra.”

 

11:14 “Yo solo no puedo llevar a todo este pueblo, porque es mucha carga para mí.”  – Moshé sintió que ya no podía llevar la carga de ese pueblo. Esta es la experiencia de cualquier líder que tiene una gran responsabilidad. La respuesta de HaShem a los dos problemas, la queja del pueblo, y el agotamiento de Moshé, es que primeramente suple la necesidad del líder y luego trata con la necesidad del pueblo.

 

11:17 “Entonces descenderé y hablaré contigo allí, e incrementaré del espíritu que está sobre ti y lo pondré sobre ellos, y llevarán contigo la carga del pueblo para que no la lleves tú solo.”  – El espíritu que está sobre un líder ungido causa que en él haya un sentimiento de carga por el pueblo. Es una carga de preocupación parecida a la que siente una madre por sus hijos. Es una carga de responsabilidad, que en muchas ocasiones se vuelve muy pesada.

 

11:23 “Y HaShem dijo a Moshé: ¿Está limitado el poder de HaShem? Ahora verás si mi palabra se te cumple o no.”  – Moshé no podía imaginarse cómo el Eterno podría suplir con carne a todo el pueblo.

En Génesis 18:14 está escrito:

“¿Hay algo demasiado difícil para HaShem? Volveré a ti al tiempo señalado, por este tiempo el año próximo, y Sará tendrá un hijo.”

 

En Jeremías 32:27 está escrito:

 

“He aquí, yo soy HaShem, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para mí?”

 

En Zacarías 8:6 está escrito:

 

“Así dice HaShem de los ejércitos: “Si en aquellos días esto parece muy difícil a los ojos del remanente de este pueblo, ¿será también muy difícil a mis ojos?”–declara HaShem de los ejércitos.”

 

11:25 “Entonces HaShem descendió en la nube y le habló; e incrementó el espíritu que estaba sobre él y lo colocó sobre los setenta ancianos. Y sucedió que cuando el espíritu reposó sobre ellos, profetizaron; pero no continuaron.”  – El espíritu que estaba sobre Moshé hizo que los ancianos elegidos profetizaran. El espíritu de profecía es el que produce la carga de responsabilidad y preocupación en un líder espiritual porque ese espíritu es capaz de transmitir la carga de HaShem por las personas al corazón de sus representantes. Ahora los demás ancianos compartieron esa carga junto con Moshé y así fueron capacitados para ayudarle en su difícil tarea. Este texto nos enseña que un liderazgo auténtico es, en primer lugar, algo espiritual, algo sobrenatural.

 

11:29 “Pero Moshé le dijo: ¿Tienes celos por causa mía? ¡Quisiera que todo el pueblo de HaShem fuera profeta, que HaShem pusiera su Espíritu sobre ellos!”  – Moshé deseaba que todo el pueblo recibiera el espíritu de profecía.

 

11:34 “Por eso llamaron a aquel lugar Kivrot-hataavá, porque allí sepultaron a los que habían sido codiciosos.”  – Kivrot-hataavá significa “sepulcros de la codicia”. Aquí está escrito que los que habían sido codiciosos fueron sepultados. Pero no sólo esto, sino aquí fue sepultada la codicia. No es lo mismo codiciar que desear. La codicia es algo insaciable, algo bestial y demoníaco, que no está basado en una función natural de necesidad, sino tergiversándola para ser una exigencia sin agradecimiento, sin humildad, sin reconocimiento. Es igual, o peor, que los deseos bestiales de los animales. Ten cuidado con la codicia. ¡Sepúltala!

Séptima aliyá, 11:30 – 12:16

12:1 “Y habló Miryam y Aharón contra Moshé por causa de la mujer cushita que él había tomado (pues había tomado una mujer cushita)”  – El texto hebreo dice que Miryam habló en primer lugar. Esto nos enseña que ella tomó la iniciativa para hablar contra Moshé. Por eso sólo ella fue golpeada con tsaráat. Aharón actuó como una marioneta, al igual que había hecho con el becerro de oro, y siguió al más fuerte en ese momento. Aharón no tenía una columna vertebral de acero. En su afán de buscar la paz con todos, se dejó llevar por ciertas corrientes malignas. Le faltaba carácter para resistir el mal. Pero, al mismo tiempo, era rápido en humillarse y pedir perdón.

 

Es muy grave hablar contra los que han recibido mucha confianza por parte del Eterno. Las consecuencias son desastrosas. No hables mal de los que están puestos en posiciones de liderazgo en el pueblo de HaShem. HaShem se encarga de juzgar al que comete semejante pecado con su lengua. Aquí vemos como la lashón hará fue castigada con tsaráat.

 

12:6 “Él dijo: Oíd ahora mis palabras: Si entre vosotros hay profeta, yo, HaShem, me manifestaré a él en visión. Hablaré con él en sueños.”  – Los profetas normales reciben mensajes en visiones y en sueños. Sin embargo, el nivel de profecía que tenía Moshé rabenu fue superior a los demás.

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 380 – 384 de los 613:

 

  1. Precepto de ofrecer la segunda ofrenda de pésaj el 14 de iyar para alguien que no pudo hacerla el 14 de Nisán, Números 9:11.
  2. Precepto de comer la segunda ofrenda de pésaj con matsá y hierbas amargas, Números 9:11.
  3. Prohibición de dejar carne de la segunda ofrenda de pésaj para el día siguiente, Números 9:12.
  4. Prohibición de romper huesos de la segunda ofrenda de pésaj, Números 9:12.
  5. Precepto de tocar las trompetas en el Santuario y en la guerra, Números 10:9.

 

[1]       Tanjumá 5; Bereshit Rabá 15:6.

[2]       Jezkuni.

[3]       Shabat 115b.

[4]       Sifrí 89.

Parashá 35 Nasó

ח׳ בסיון ה׳תשע״ה (May 26, 2015) por  
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35 Naso

Parashá 35 Nasó

Números 4:21-7:89

 Aliyás de la Torá:

  1. 4:21-37
  2. 4:38-49
  3. 5:1-10
  4. 5:11 – 6:27
  5. 7:1-41
  6. 7:42-71
  7. 7:72-89
  8. Maftir: 7:87-89

Haftará: Jueces 13:2-25

Nasó

significa “levanta”

Comentarios

Primera aliyá, 4:21-37

4:22     “Haz también un censo de los hijos de Guershón por sus casas paternas, según sus familias”  – El texto hebreo dice literalmente “levanta la cabeza”. Aquí se refiere a un censo. La cabeza es levantada delante de HaShem cuando uno es tomado en cuenta.

4:23 “los contarás desde los treinta hasta los cincuenta años de edad; todos los que se enlisten para cumplir el servicio, para hacer la obra en la tienda de reunión.”  – En Números 8:24 está escrito que los levitas debían entrar en el servicio a los 25 años de edad, pero aquí dice que los levitas tenían que ser contados desde los 30 años de edad. Rashí explica la aparente contradicción diciendo que los levitas entraron a los 25 años para estudiar las leyes de su servicio y a los 30 años podían ejercer el servicio.

4:32 “las columnas alrededor del atrio y sus basas, sus estacas y sus cuerdas, con todos sus utensilios y con todo su servicio; y les asignarás por nombre los objetos que han de transportar.”  – Para evitar querellas, tensiones y malos entendidos cada levita recibió una orden para saber qué cosa llevar. Así cada objeto del santuario fue administrado con orden y disciplina y cada uno tenía su tarea personal,

Esto nos enseña acerca de la importancia de organizar cada detalle en un pueblo, una congregación, una empresa o en una casa. Cuando la casa está desordenada es porque hay falta de organización y falta de disciplina para cumplir las normas. Para poder tener una casa en orden es necesario que cada objeto tenga su propio lugar.

 

4:36     “Y los enumerados por sus familias fueron dos mil setecientos cincuenta.”  – De los 8,600 levitas de la familia de Kehat, podían servir 2,750, que son el 32 %.

Segunda aliyá, 4:38-49

4:40     “los enumerados, por sus familias, por sus casas paternas, fueron dos mil seiscientos treinta.”  – De los 7,500 levitas de la familia de Guershón, podían servir 2,630, que son el 35 %.

4:44     “los enumerados por sus familias, fueron tres mil doscientos.”  – De los 6,200 levitas de la familia de Merarí, podían servir 3,200, que son el 52 %.

4:47-48 “de treinta años en adelante hasta los cincuenta, todo el que podía enlistarse para servir y hacer el trabajo de transportar la tienda de reunión, fueron ocho mil quinientos ochenta.”  – De los 22,300 levitas que había en las tres familias, podían servir 8,580, que son el 38 %. El resto era menor de 30 años o mayor de 50 años.

4:49 “Fueron contados conforme al mandamiento de HaShem dado por medio de Moshé, cada uno según su ministerio o según su cargo; y éstos fueron los enumerados, tal como HaShem había ordenado a Moshé.”  – Cada uno tenía un cargo, una responsabilidad, un trabajo que hacer. Una de las cosas más importantes para cualquier administración es que cada persona sepa exactamente qué cargo tiene. Si cada uno de los integrantes de la organización sabe qué papel desempeña, no habrá conflictos internos y el propósito de la organización podrá llevarse a cabo con éxito.

En esta parashá la Torá está destacando dos necesidades básicas que hay en el hombre, la primera es la necesidad de ser tomado en cuenta. Por esto la parashá empieza diciendo que la cabeza de los levitas será levantada. HaShem cuenta con ellos y así su cabeza es levantada. La segunda cosa es que cada uno tenga un cargo, una tarea, una misión para cumplir. Cualquier persona que pierde la conciencia de alguna de estas dos cosas, se siente inútil como persona y siente que su vida es inútil. Si nadie cuenta conmigo, ¿por qué vivo? Si no tengo nada importante qué hacer, ¿para qué vivo? Lo que hace que una persona se sienta importante es que sea tomada en cuenta y que tenga un cargo.

Querido lector, ¿quieres que HaShem cuente contigo? Haz como hicieron los levitas en el día del pecado con el becerro de oro. Cuando todo el mundo estaba siguiendo la corriente de este mundo, ellos respondieron al llamado que dijo: “¿Quién es de HaShem?”, cf. Éxodo 32:26. Los levitas dijeron no al pecado y se presentaron ante Moshé, el representante de HaShem. Por esto fueron recompensados con estos censos que les tomó en cuenta a cada uno de una manera especial. Además recibieron cargos importantes en la tienda de reunión. Esto nos enseña que todo aquel que entrega su vida a HaShem recibirá uno o varios cargos importantes para su vida. Naciste para servir a HaShem. Si no te presentas ante Él cuando todo el mundo va en dirección contraria, no podrás ser contado entre los justos. Tampoco podrás cumplir el propósito que HaShem tiene para tu vida. Eres importante para Él y Él tiene un cargo muy personal para ti. Búscalo y vívelo y así nunca caerás.

Tercera aliyá, 5:1-10

5:2       “Manda a los hijos de Israel que echen del campamento a todo leproso, a todo el que padece de flujo y a todo el que es impuro por causa de un muerto.”  – Estos tres tipos de impureza ritual causan un aislamiento de los campamentos de Israel. Según Rashí, cada impureza corresponde a los tres campamentos; el campamento de la shejiná, el campamento de los levitas y el campamento de los israelitas. El que tenía tsaráat, “lepra”, tenía que estar viviendo fuera de los tres campamentos, cf. Levítico 13:46. El que tenía una enfermedad en su aparato reproductora, en hebreo zav, cf. Levítico 15, no podía estar en el campamento de los levitas o de la shejiná, pero sí en el campamento de los israelitas. El que había tocado un muerto no podía entrar en el tabernáculo, pero sí podía estar en los dos otros campamentos.

5:7       ”entonces confesará los pecados que ha cometido, y hará completa restitución por el daño causado, añadirá un quinto y lo dará al que él perjudicó.”  – La restitución es una parte de la teshuvá, el arrepentimiento. Si no hay restitución del daño hecho a las personas no es un arrepentimiento completo. Si no es posible restituir el daño hay que hacer todo lo que esté al alcance de uno para que se haga una restitución completa con el 20 % de aumento.

Los siete pasos de un arrepentimiento completo son:

  • Reconocimiento de pecado, cf. 2 Samuel 12:13.
  • Sentimiento de pesar, cf. Jeremías 8:6.
  • Confesión abierta, a HaShem y a los hombres, cf. Josué 7:19
  • Petición de perdón, a HaShem y a los hombres, cf. Salmo 25:11
  • Determinación de cambio, cf. Proverbios 28:13.
  • Restitución del daño, cf. Números 5:7; Éxodo 22:1-15; 2 Samuel 21:3.
  • Ser fiel en las pruebas que HaShem envía para fortalecer al que se arrepiente, cf. Génesis 31:7; Números 14:22..

5:8       “Pero si la persona no tiene pariente a quien se le haga la restitución por el daño, la restitución hecha por el daño debe ir a HaShem, para el sacerdote, además del carnero de expiación, con el cual se hace expiación por él.”  – Según Rashí, aquí se habla de un prosélito que ha muerto sin herederos y que fue engañado por uno que juró en vano de que no le había tomado nada prestado. Un prosélito sin hijos es el único en Israel que no tiene parientes.

Cuarta aliyá, 5:11 – 6:27

5:12     “Habla a los hijos de Israel, y diles: “Si la mujer de alguno se desvía y le es infiel”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “desvía” es tisté, que viene de la raíz satá[1] que significa “descarriar”, “desviar”. De allí se deriva la palabra sotá, “la descarriada”, que es el nombre de un tratado del Talmud que trata sobre este caso.

5:13     “habiendo (podido) un hombre acostarse con ella en relación carnal, sin que su marido lo viera, y ella se reclutó en secreto y pudo haberse contaminado, y no haya testigo contra ella, ni haya sido violada”  – El Talmud[2] enseña que el agua de amargura sólo es aplicable cuando una mujer se haya reclutado en secreto con otro hombre durante un tiempo suficiente largo como para efectuar una relación sexual con él. Si fueron descubiertos o si ella fue violada, no era necesario usar este método.

5:14     “y un espíritu de celo había venido sobre él y había celado a su mujer, y ella se contaminó, o si había venido un espíritu de celos sobre él y había celado a su mujer, y ella no se contaminó”  – El Talmud[3] enseña que el marido tiene que haber celado a su mujer antes de reclutarse con otro hombre para que se pueda aplicar este procedimiento. La palabra “celado” es interpretada como una advertencia que el esposo hace antes de que su esposa se recluya con un hombre diciéndole: “No te recluyas con ese hombre”.

5:15 “el hombre llevará su mujer al sacerdote y llevará como ofrenda por ella un décimo de una efá de harina de cebada; no derramará aceite sobre la ofrenda, ni pondrá sobre ella incienso, porque es una ofrenda de cereal, de celos, una ofrenda memorial de cereal, un recordatorio de iniquidad.”  – La cebada fue la harina más barata, que se daba a los animales.

5:18 “Luego el sacerdote hará que la mujer esté delante de HaShem y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá en sus manos la ofrenda memorial de cereal, que es la ofrenda de celos, y en la mano del sacerdote estará el agua de amargura que trae maldición.”  – Aquí está escrito que el sacerdote tiene que descubrir la cabeza de la mujer. Esto nos muestra que una mujer casada debe andar en lugares públicos con la cabeza cubierta y es una vergüenza para una mujer casada descubrir su pelo en público.

5:21b-22a “HaShem te haga maldición y juramento entre tu pueblo, haciendo HaShem que tu muslo se enjute y tu vientre se hinche y esta agua que trae maldición entrará en tus entrañas, y hará que el vientre se hinche y el muslo se enjute.”  – Estas palabras fueron escritas en un pergamino con tinta que se podía diluir en agua. Observe que el Nombre del Eterno fue escrito dos veces.

Dos veces se menciona que el muslo se desplome y que el vientre se hinche. Según el Talmud[4] y Rashí, la primera vez, que empieza con el muslo, se refiere a la mujer y la segunda vez, que empieza con el vientre, se refiere al hombre que cometió adulterio con ella. También él sufriría las mismas consecuencias de la maldición cuando la mujer beba del agua de amargura.

5:23 “Entonces el sacerdote escribirá estas maldiciones en un rollo, y las borrará en el agua de amargura”  – A pesar de la prohibición general de borrar el Nombre del Eterno, en este caso él permite que su Nombre sea borrado para causar paz entre los esposos. Tan importante es el matrimonio para HaShem que Él está dispuesto a permitir que incluso su Nombre sea borrado para que haya orden en la familia.

La prohibición de borrar el Nombre del Eterno se encuentra en Deuteronomio 12:3-4 donde está escrito:

“Y demoleréis sus altares, quebraréis sus pilares sagrados, quemaréis a fuego sus imágenes de Ashera, derribaréis las imágenes talladas de sus dioses y borraréis su nombre de aquel lugar. No haréis así a HaShem vuestro Elohim.”

5:31 “Además, el marido quedará libre de culpa, pero la mujer llevará su culpa.”  – Este versículo puede ser entendido de varias maneras. En primer lugar nos enseña que si el hombre no denuncia el pecado de su mujer, él llevará culpa por causa de ella. Detrás de esto hay un concepto de colectividad que enseña que si un miembro del cuerpo peca, todo el cuerpo es responsable ante HaShem. Como el hombre ha denunciado a su esposa, él queda libre de la responsabilidad del pecado de ella. En el caso de que no la hubiera denunciado, él cargaría parte de la responsabilidad de ese pecado.

Por su puesto no se entregará el agua de amargura a una mujer que haya confesado su pecado. Sólo se da a una mujer sospechada que rehúsa confesar su delito. La ley de la sotá es sólo para la que no haya confesado su pecado o cuando el marido tiene sospechas infundadas de su mujer.

¿Entendemos realmente lo que significa una culpa colectiva? ¿Tomamos en serio lo que implica? Muchas veces se dice: “¡Allá él!” sin entender que su pecado también nos afecta a nosotros. Si somos un cuerpo junto con pecadores, somos parte de sus pecados, y sufriremos parte de las consecuencias de los pecados que están en el cuerpo. Por lo tanto hay que combatir el pecado dentro del cuerpo de un colectivo, para que los demás no sean afectados, como está escrito: cf. Deuteronomio 13:5; 17:7, 12; 21:21; 22:21;

La segunda interpretación de este texto es que el hombre no debe sentirse culpable por haber causado la muerte de su esposa adúltera al llevarla a sacerdote.

La tercera manera de entender este texto es que el marido puede seguir viviendo con su esposa después de que el sacerdote le haya dado el agua. Antes del examen le está prohibido al marido tener relaciones con ella, después no.

6:2       “Habla a los hijos de Israel, y diles: El hombre o la mujer que se aparte pronunciando un voto de nazareo (nazir), para dedicarse (nazar) a HaShem”  – Hay un contraste entre el capítulo 5 y el capítulo 6. En el capítulo 5 se habla de una persona que no puede controlar sus deseos y en el capítulo 6 se habla de una persona que sí lo hace. La mujer adúltera no controló sus emociones y el nazir, hombre o mujer, hace un voto especial para controlar sus emociones y abstenerse de ciertos privilegios en la vida para así mostrar su devoción y entrega a HaShem.

El nazareato es algo que el Eterno produce en ciertas personas, hombres o mujeres, como está escrito en Amós 2:11:

“Y levanté profetas de entre vuestros hijos y nazareos de entre vuestros jóvenes. ¿No es así, hijos de Israel?–declara HaShem.”

 

El profeta dice que HaShem levantó nazareos. En algunos de los jóvenes puso el deseo de dedicarse de una manera especial a Él y, a otros, designó como nazareos desde antes de nacer. Este fue el caso de Shimshón, como está escrito en Jueces 13:5:

 

“Pues he aquí, concebirás y darás a luz un hijo; no pasará navaja sobre su cabeza, porque el niño será nazareo para Elohim desde el seno materno; y él comenzará a salvar a Israel de manos de los filisteos.”

 

Es probable que también el profeta Shemuel haya sido un nazareo durante toda su vida, como está escrito en 1 Samuel 1:11:

 

“E hizo voto y dijo: Oh HaShem de los ejércitos, si tú te dignas mirar la aflicción de tu sierva, te acuerdas de mí y no te olvidas de tu sierva, sino que das un hijo a tu sierva, yo lo dedicaré a HaShem por todos los días de su vida y nunca pasará navaja sobre su cabeza.”

 

“voto de nazareo, para dedicarse a HaShem” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “nazareo” es nazir[5], que significa “alejado”, “apartado”. Viene de la raíz nazar[6] que significa “abstener”, “separar”, “consagrar”. El verbo nazar que aparece en este mismo versículo, fue traducido como “dedicarse”. Rashí entiende la última parte de esta manera: “a fin de abstenerse (del vino) para el Eterno”.

 

6:3       “se abstendrá de vino y vino añéjo; no beberá vinagre, ya sea de vino o de licor, tampoco beberá ningún jugo de uva, ni comerá uvas frescas ni secas.”  – La misma palabra nazar aparece en este versículo. Fue traducida como “abstendrá”. Un nazareo no puede tocar nada que venga del fruto de la vid. Sin embargo, le es permitido beber cerveza, sidra, licores y otras bebidas que no vienen de la vid. La abstención no tiene que ver con el alcohol sino con el fruto de la vid.

 

6:4       “Todos los días de su nazareato no comerá nada de lo que se hace de la vid, desde las semillas hasta el hollejo.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “nazareato” es nezer,[7] que viene de la misma raíz que hemos visto antes y significa “abstención”, “separación”, “dedicación”, “consagración”, “corona”. La diadema santa que usaba el sumo sacerdote que es llamada nezer hakodesh, “corona de la santidad”, cf. Éxodo 39:30. El nazir tiene una señal sobre su cabeza, una señal de ser apartado para HaShem. Esto nos enseña que hay una relación entre el Gran Sacerdote y el nazir y la señal de su consagración está sobre su cabeza. El nazir tiene la misma santidad que el cohén haGadol. Así que, cualquier persona, hombre o mujer dentro de Israel tiene la opción de dedicarse a HaShem y llegar al mismo nivel de santidad que el Sumo Sacerdote. Sin embargo, cuando no hay templo no se puede hacer un voto de nazareato.

En Jueces 14:5 está escrito:

“Y Shimshón descendió a Timnat con su padre y con su madre, y llegó hasta los viñedos de Timnat; y he aquí, un león joven venía rugiendo hacia él.”

 

Los viñedos de Timnat le recordaban su llamado de nazir. También le recordó su infancia y su aislamiento social. Shimshón no podía participar de las fiestas de las cosechas de las uvas durante toda su infancia. Esas fiestas fueron momentos de alegría para todo el pueblo, cuando pisaban las uvas en medio del pueblo. Todos sus compañeros disfrutaban y jugaban, pero él tenía que estar a un lado, apartado, porque le era prohibido tocar las uvas. ¿Cómo se sentiría? El nazareato produce un aislamiento social porque el vino es una parte importante de la cultura judía. En todas las fiestas los judíos usamos vino, excepto en yom kipur. Por lo tanto el nazir está en una situación de soledad social. Esto le prepara para una misión santa. Toda misión divina requiere sacrificios y la negación de ciertos deseos naturales.

 

6:14     “y presentará su ofrenda delante de HaShem, un cordero de un año, sin defecto, como ofrenda de ascensión, y una cordera de un año, sin defecto, como ofrenda por el pecado, y un carnero sin defecto, como ofrenda de paz”  – ¿Por qué hay que presentar un sacrificio de pecado después de terminar el nazareato? Según una interpretación presentada en el Talmud,[8] su pecado consiste en no disfrutar de una parte de la creación que HaShem ha dado al hombre para su bien. HaShem creó todo para que lo disfrutáramos, y al no hacerlo estamos fallando el propósito con ello.

 

6:22-27 “Entonces habló HaShem a Moshé, diciendo: Habla a Aharón y a sus hijos, y diles: “Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: ‘HaShem te bendiga y te guarde; HaShem haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; HaShem alce sobre ti su rostro, y te dé paz.'” Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.”  – Esta bendición es llamada bircat cohanim, bendición de los sacerdotes. La Torá encomienda a todo sacerdote bendecir a los hijos de Israel. El Shulján Aruj nos enseña que aunque hoy en día el Templo no existe, permanece este mandamiento positivo y se realiza por medio de bircat cohanim, pronunciado durante ciertas oraciones en la sinagoga. Incluso un cohén pecador puede decir bircat cohanim, puesto que la bendición proviene de Elohim y los cohanim son sólo los intermedios que transmiten esa bendición. Sin embargo un cohén es excluido de bircat cohanim y pierde sus derechos de cohén si se casa con una mujer divorciada o toda otra mujer prohibida a los cohanim.

Antes de dar la bendición, los sacerdotes se lavan las manos. En la sinagoga los sacerdotes recitan la bendición en un lugar llamado duján, que está delante del armario donde se guardan los rollos de la Torá. Mientras se dirigen al duján dicen la frase siguiente: “Me preparo a efectuar el precepto de la Torá de bendecir a Israel”, y también la siguiente oración que figura en los libros de oraciones: “Sea esta bendición que nos ordenaste pronunciar en favor de los hijos de Israel una bendición completa sin obstáculo o falta alguna”.

bircat cohanim sólo se recita en presencia de un mínimo de diez varones inclusive el cohén y se efectúa de la forma siguiente: los cohanim se descalzan, suben al hejal hakodesh, el lugar donde se guardan los rollos de la Torá. Cubren la cabeza y el cuerpo con el talit, levantando las manos a la altura del hombro, con las palmas hacia el suelo, la derecha un poco más alta que la izquierda. En ambas manos separan el dedo mayor del anular y el índice del pulgar, dejando los demás dedos juntos. De esta forma las manos dividen el espacio en cinco partes: cuatro espacios entre los dedos separados de las dos manos, y un espacio entre las dos manos, en total cinco. El jazán, cantor, los llama y luego pronuncian la berajá, la bendición: “…asher kideshanu bikdusható shel Aharón vetsivanu levarej et amó Israel...”, “…que nos ha santificado con la santidad de Aharón y nos ha ordenado bendecir a su pueblo Israel…”. Luego dan la vuelta hacia el pueblo y completan la última palabra de la berajá: “…beahavá”, “…con amor.”. La bendición del cohén incluye los tres versículos de la Torá (Números 6:24, 25, 26) mencionados arriba: “Yevarejejá HaShem veyishmereja. Yaer HaShem panav eleija vijuneka. Yisá HaShem panav eleija veyasem lejá shalom.” El jazán recita lentamente estos versículos palabra por palabra, y los cohanim repiten cada palabra. Cada palabra ha de ser recitada por todos los cohanim al unísono y con la misma melodía. Al cabo de cada versículo la asamblea responde: Amén. El jazán no debe responder. Al fin de la bendición, cuando el jazán comienza a decir sim shalom, los cohanim dan de nuevo la vuelta hacia el hejal hakodesh y permanecen en esta posición hasta el fin de la berajá: “hamevarej et amó Israel bashalom Amén”.

En el momento en que bendicen al pueblo, los cohanim deben fijar su mirada hacia abajo como durante la recitación de la oración de la amidá y la congregación debe seguir con atención la bendición frente a los cohanim. Los que hablan durante bircat cohanim o que no ponen atención son excluidos de la bendición y cometen pecado. Durante bircat cohanim el kahal que recibe la bendición debe encontrarse frente al cohén o de lado, pero no detrás del él, a fin de ser incluido en la bendición. Un cohén no estimado por el kahal o que está en desacuerdo con él, no debe decir bircat cohanim, pues no bendeciría al pueblo con cariño y sería un signo peligroso para el mismo. Si no hay ningún cohén presente, el jazán dice la oración barejenu baberajá seguida sin interrupción de los tres versículos contenidos en bircat cohanim y al final de cada uno, el kahal responde ken yehi ratsón (Sí, que así sea de su agrado).

En el Salmo 67 está escrito:

“Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Salmo. Cántico. Elohim tenga piedad de nosotros y nos bendiga, y haga resplandecer su rostro sobre nosotros; (Selah) para que sea conocido en la tierra tu camino, entre todas las naciones tu salvación. Te den gracias los pueblos, oh Elohim, todos los pueblos te den gracias. Alégrense y canten con júbilo las naciones, porque tú juzgarás a los pueblos con equidad, y guiarás a las naciones en la tierra. (Selah) Te den gracias los pueblos, oh Elohim, todos los pueblos te den gracias. La tierra ha dado su fruto; Elohim, nuestro Elohim, nos bendice. Elohim nos bendice, para que le teman todos los términos de la tierra.”

Este Salmo está basado en la bendición de los sacerdotes. Nos enseña como todos los pueblos son bendecidos por la bendición que llega a los hijos de Israel. La bendición que llega a los hijos de Israel tiene como propósito llevar la salvación a todas las naciones.

En el Salmo 80:3, 7, 19 está escrito:

“Restáuranos, oh Elohim, y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos… Oh Elohim de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos… Oh HaShem, Elohim de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro y seremos salvos.”

Si el rostro de HaShem resplandece sobre alguien, hay salvación. La palabra salvación tiene un sentido muy amplio: liberación, ayuda en problemas, apoyo en momentos difíciles, liberación de apuros, protección contra peligros, sanidad de enfermedades etc.

“’HaShem te bendiga y te guarde” – Hay una fuerte conexión entre la bendición y la protección. ¿Para qué sirve una bendición si no la puedes guardar, o si pierdes la capacidad de aprovecharla? La bendición y la protección son necesidades básicas de la creación. Necesitamos bendición y protección para poder existir y desarrollarnos.

Adam tenía la tarea de labrar y guardar el huerto del Edén, con otras palabras, tenía que bendecirlo y protegerlo. Son dos funciones básicas de una administración correcta, no solamente producir, sino también guardar. No solamente guardar, sino también extender.

Una congregación que solamente está enfocada hacia el crecimiento sin guardar las almas de los que han sido cosechadas no será estable. Una congregación que sólo sirve para la auto conservación sin expansión está condenada a muerte. Ambas cosas son necesarias para que una congregación sea viva y sana

Los mismos principios se pueden encontrar en otros textos de la Escritura, como está escrito en Efesios 5:29

 

“Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta (bendición) y lo cuida (protección), así como también el Mesías a la congregación.”

 

En el Salmo 84:11 está escrito:

 

“Porque sol (bendición) y escudo (protección) es HaShem Elohim; gracia y gloria da HaShem; nada bueno niega a los que andan en integridad.”

 

Dos principios básicos para el éxito son: bendición y protección. Un tercer principio básico es: dirección. Si recibes bendición y protección y luego te desvías, ¿para qué te sirve? También necesitas dirección, consejo, para saber cómo hacer las cosas, necesitas mandamientos para cumplir para no desviarte del camino.

Según Rashí, la bendición de la cual se habla en bircat cohanim se refiere a los bienes materiales y cuando HaShem alza su rostro significa que subyuga su ira.

“Y yo los bendeciré” – Esto significa que cuando esta bendición es pronunciada por los sacerdotes, HaShem va a bendecir al pueblo incondicionalmente.

 

Quinta aliyá, 7:1-41

 

7:1       “Y sucedió que el día en que Moshé terminó de levantar el tabernáculo, lo ungió y lo consagró con todos sus muebles; también ungió y consagró el altar y todos sus utensilios.”  – Este pasaje debería estar después de Levítico 8:11, si hubiera sido escrito según un orden sucesivo. Es presentado aquí con motivo de los servicios de los hijos de Leví, porque las carretas ofrecidas por los jefes, fueron entregadas a los hijos de Leví para ayudarles en el trabajo de transporte. Sin embargo, los hijos de Kehat no tuvieron ayuda con carretas para llevar las cosas del mishcán, porque tenían que llevar las cosas sagradas sobre sus hombros. De allí aprendemos que el cuerpo humano tiene un nivel de santidad superior a las cosas materiales.

 

7:5       “Acepta de ellos estas cosas, para que sean usadas en el servicio de la tienda de reunión, y las darás a los levitas, a cada uno conforme a su ministerio.”  – El Eterno no recibe cualquier tipo de ofrenda. No era seguro que estas ofrendas pudieran ser aceptadas, por eso el Eterno tiene que dar una palabra específica que muestra que sí son ofrendas aceptadas.

¿Se puede recibir el diezmo del trabajo de una prostituta? ¿O de un trabajo negro? ¿Se puede aceptar ofrendas de una persona que tiene un negocio sucio? ¿Se puede aceptar ofrendas de personas que engañan al Estado no pagando tributos según las leyes del país? ¿Son aceptadas todas las ofrendas? Si HaShem no acepta todas las ofrendas, ¿debemos hacer lo mismo en nuestras congregaciones?

 

En Deuteronomio 23:18 está escrito:

 

“No traerás la paga de una ramera ni el sueldo de un perro a la casa de HaShem tu Elohim para cualquier ofrenda votiva, porque los dos son abominación para HaShem tu Elohim.”

 

7:9       “Pero a los hijos de Kehat no les dio nada, porque su ministerio consistía en llevar sobre sus hombros los objetos sagrados.”  – Esto nos enseña que la carga aumenta conforme al aumento de la santidad.

 

7:10 “Y los jefes presentaron la ofrenda de dedicación del altar el día que fue ungido; los jefes presentaron su ofrenda ante el altar.”  – Los líderes siempre tienen que dar más que los demás. Un jefe tiene que sacrificar más que el pueblo. Las piedras preciosas del pectoral de juicio venían de los líderes. Para ser un líder hay que estar dispuesto a sufrir más, sacrificar más, orar más, velar más, dar más dinero, entregar más de lo que uno tiene y dar más de sí y privarse de beneficios que los demás podrán disfrutar.

 

En este capítulo hay una repetición que tiende a aburrir al lector. ¿Por qué HaShem especifica la ofrenda de cada uno, siendo que están ofreciendo lo mismo todos?  ¿No hubiera sido mejor mencionar sólo al primero y luego decir que los demás tenían ofrendas iguales? La razón por la que la ofrenda de cada uno es mencionada con el mismo entusiasmo es porque todos tienen la misma importancia. El último en la fila recibe el mismo honor que el primero. La actitud del Eterno hacia el que ofrenda no cambia. No se cansa de recibir uno tras otro, día tras día. Él no es como los hombres, que fácilmente se acostumbra y no dan la misma atención en todo momento a lo que necesita atención cuando hay una repetición constante.

Una persona que ha pasado por escasez tiene mayor gratitud en el momento de recibir algo que una persona que siempre ha tenido todo en abundancia. El que siempre ha tenido todo lo que ha querido no valora las cosas como el que no lo ha tenido.

La gratitud por la comida debe ser la misma todos los días. No debemos dar nada por sentado. No podemos exigir nada. No es un derecho poder comer bien todos los días, es una gracia divina. Si comes la misma comida dos veces o dos días, ¿tienes la misma gratitud que la primera vez que la comiste?

HaShem no se cansó de las ofrendas de los jefes, y consideró a cada uno por igual, mencionando sus regalos, detalladamente, escribiéndolas en la Torá para toda la eternidad, para mostrar a todo el mundo por todos los siglos, cuánto él apreciaba a cada uno de estos jefes y sus ofrendas, porque habían sido dadas con corazones dedicados a él. Ese es el motivo por el cual están mencionados todos, sin abreviaciones.

Así que, al leer este texto, por favor no saltemos sobre palabras, porque estaríamos menospreciando algo que nuestro Padre honra.

Sexta aliyá, 7:42-71

 

7:48     “El séptimo día se presentó Elishamá, hijo de Amihud, jefe de los hijos de Efrayim.”  – Esto nos enseña que no dejaron de venir con estas ofrendas en shabat.

El jefe de la tribu de Yehudá dio su ofrenda en el primer día, cf. v. 12, y el jefe de la tribu de Efrayim en el séptimo día. Si comparamos los días con los meses podemos sacar la conclusión de que Yehudá tendría una atención especial en el primer mes, y Efrayim en el séptimo mes.

 

Este texto también nos enseña que hace falta una dedicación diaria al Eterno. En la fiesta de janucá se lee el texto de Números 7:1 – 8:4 como recuerdo de la dedicación del altar. Cada día debemos dedicarnos al Eterno. Hacemos un sacrificio de nosotros mismo todas las mañanas en la oración.

 

7:49     “ Y su ofrenda fue una fuente de plata de ciento treinta siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal.”  – La fuente y el tazón de plata representan nuestro dinero. La harina y el aceite representan nuestro trabajo.

 

7:50     “un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso”  – El recipiente de oro representa nuestros bienes materiales que más valoramos. El incienso representa nuestro conocimiento y nuestras oraciones y alabanzas.

 

7:51     “un novillo, un carnero y un cordero de un año, como ofrenda de ascensión”

 

7:52     “un macho cabrío como ofrenda por el pecado”  – El macho cabrío representa nuestro yetser hará, la naturaleza maligna. Todo esto entregamos a HaShem todos los días como un sacrificio agradable delante de su trono.

 

7:66 “El décimo día se presentó Ajiezer, hijo de Amishadai, jefe de los hijos de Dan.”  – Dan significa “él juzga”. Aquí tenemos una relación entre el día 10 y el juicio. El Cordero fue designado el día 10 de aviv para ser sacrificado, en ese día el juicio cayó sobre él y el final fue predeterminado. El día 10 del séptimo mes es el gran día del juicio, yom kipur, cuando el pecado es condenado para siempre y la justicia eterna es establecida en toda la creación.

Séptima aliyá,  7:72-89

7:89 “Y al entrar Moshé en la tienda de reunión para hablar con Él, oyó la voz que le hablaba desde encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines, y Él le habló.”  – Moshé tenía entrada libre al lugar santísimo. Ese es el lugar de encuentro, en lo más íntimo de nuestro ser.

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 362 – 379 de los 613:

 

  1. Precepto de mandar fuera del campamento de la Shejiná [Presencia Divina] a la persona ritualmente impura, Números 5:2.
  2. Prohibición de que una persona que está ritualmente impura entre a cualquier parte del santuario, Números 5:3.
  3. Precepto de confesar los pecados, Números 5:6-7.
  4. Precepto de la mujer sospechosa de adulterio [sotá], Números 5:12, 15.
  5. Prohibición de poner aceite en la ofrenda de la mujer sospechosa de adulterio [sotá], Números 5:15.
  6. Prohibición de poner incienso en la ofrenda de la mujer sospechosa de adulterio [sotá], Números 5:15.
  7. Prohibición de que un nazareo [nazir] tome vino o cualquier bebida derivada del vino, Números 6:3.
  8. Prohibición para un nazareo de comer uvas frescas, Números 6:3.
  9. Prohibición para un nazareo de comer uvas secas, Números 6:3.
  10. Prohibición para un nazareo de comer semilla de uvas, Números 6:4.
  11. Prohibición para un nazareo de comer la piel de uvas, Números 6:4.
  12. Prohibición para un nazareo de rasurarse cualquier parte del cuerpo mientras sea nazareo, Números 6:4.
  13. Precepto para un nazareo de dejarse crecer el cabello mientras sea nazareo, Números 6:5.
  14. Prohibición para un nazareo de entrar adonde se encuentra un cadáver, Números 6:6.
  15. Prohibición para un nazareo de impurificarse con un cadáver o con cualquier otra fuente de impureza, Números 6:7.
  16. Precepto para un nazareo de rasurarse y traer su ofrenda después de su período de nazareato, Números 6:13.
  17. Precepto para los cohanim de bendecir todos los días, Números 6:23.
  18. Precepto de portar el arca sobre el hombro, Números 7:9.

 

[1]       Strong H7847 śâṭâh, saw-taw’, A primitive root; to deviate from duty: – decline, go aside, turn.

[2]       Sotá 4a; 31b.

[3]       Sotá 3a; 5a.

[4]       Sotá 28a.

[5]       Strong H5139 nâzîyr nâzir, naw-zeer’, naw-zeer’, From H5144; separate, that is, consecrated (as prince, a Nazirite); hence (figuratively from the latter) an unpruned vine (like an unshorn Nazirite). (The translation, Nazarite, is by a false alliteration with Nazareth.): – Nazarite [by a false alliteration with Nazareth], separate (-d), vine undressed.

[6]     Strong H5144 nâzar, naw-zar’, A primitive root; to hold aloof, that is, (intransitively) abstain (from food and drink, from impurity, and even from divine worship (that is, apostatize)); specifically to set apart (to sacred purposes), that is, devote: – consecrate, separate (-ing, self).

[7]       Strong H5145 nezer nêzer, neh’-zer, nay’-zer, From H5144; properly something set apart, that is, (abstractly) dedication (of a priest or Nazirite); hence (concretely) unshorn locks; also (by implication) a chaplet (especially of royalty): – consecration, crown, hair, separation.

[8]       Nazir 19a; Taanit 11a.

Parashá 34 BeMidbar

כ״ט באייר ה׳תשע״ה (May 18, 2015) por  
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34 Badmidbar

Parashá 34 BeMidbar

Números 1:1 – 4:20

Aliyás de la Torá:

 

  1. 1:1-19
  2. 1:20-54
  3. 2:1-34
  4. 3:1-13
  5. 3:14-39
  6. 3:40-51
  7. 4:1-20
  8. Maftir: 4:17-20

Haftará: Oseas 1:10 – 2:20 (2:1-22 versión hebrea)

BeMidbar

significa “en la estepa de” o “en el desierto de”.

Comentarios

Primera aliyá, 1:1-19

1:1       “HaShem habló a Moshé en el desierto de Sinái, en la tienda de reunión, el primer día del segundo mes, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “desierto” es “idbar[1] que significa “estepa”, “desierto”, “conversación”, y viene de la raíz davar[2]  que significa “hablar”, “conversar”.

La palabra midbar no significa “desierto” en el sentido literal de la palabra castellana, que denota “un terreno muy seco, generalmente lleno de arena y con muy poca o ninguna vegetación”,[3]  sino más bien algo como una estepa, que es una “llanura extensa sin árboles y con la vegetación adaptada a la sequedad”.[4] Un midbar es un lugar inhabitado con pocos árboles donde hay pasto para los animales. Esto explica porque los hijos de Israel podían tener tantos animales consigo cuando salieron de Egipto que podían sobrevivir en el “desierto”. La Torá no dice que los animales comieron el maná en el desierto. Así que tenía que haber habido pastos para ellos durante los 40 años en el midbar, cf. Números 32:1. Un midbar, por lo tanto, es un lugar donde hay pastos para los animales.

Las cuevas que se pueden encontrar en el midbar son lugares adecuados para guardar los rebaños durante la noche. Un pastor normalmente pasaba la noche en el campo juntamente con sus ovejas. Si tenía acceso a una cueva, metió las ovejas dentro y se puso en la entrada para guardarlas de todo peligro de la noche. De esta manera el pastor mismo se convirtió en una puerta para las ovejas.

Ezequiel 34:23:

“Entonces pondré sobre ellas un solo pastor que las apacentará, mi siervo David; él las apacentará y será su pastor.”

En Ezequiel 37:24 está escrito:

“Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos y los cumplirán.”

Como el midbar se encuentra fuera de la ciudad, constituye un lugar adecuado para hablar en privado, sin tener que correr el riesgo de ser oído por los demás. Por lo tanto, este lugar, donde se puede hablar a solas, llegó a ser llamado midbar, que literalmente significa “conversación”. El midbar es el lugar donde se puede hablar a solas de cosas íntimas sin ser molestado por otros, como está escrito en Oseas 2:14:

“Por tanto, he aquí, la seduciré, la llevaré al desierto, y le hablaré al corazón.”

¿Por qué HaShem llevó a Israel al midbar? Para hablar personalmente con su novia, entrar en el pacto matrimonial con ella allí y entregarle la ketuvá, la Escritura.

Cuando estés pasando por un desierto, no lo veas como una cosa negativa, sino como una posibilidad de poder acercarte a HaShem y recibir palabras e instrucciones de tu Padre que te ama y te cuida por medio de los lugares desérticos donde aprenderás a depender de él y no de tu propia capacidad.

“el primer día del segundo mes, en el segundo año” – El tabernáculo fue erigido el primer día del primer mes del segundo año, cf. Éxodo 40:2. Un mes más tarde HaShem habla con Moshé las palabras que aparecen en este texto. Según Gur Aryé,[5] después de vivir 30 días en un lugar, uno es considerado como un residente permanente. Ahora la presencia divina había habitado en el mishcán durante un mes y era el momento de contar a los hijos de Israel de nuevo y establecer la ascendencia pura de las familias israelitas, de tal modo que la shejiná pudiera permanecer en su medio.

1:2       “Haz un censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, todo varón, por sus cabezas”  – Esta fue la cuarta vez cuando los hijos de Israel fueron contados. La primera vez fue cuando los hijos de Israel bajaron a Egipto, cf. Éxodo 1:5. La segunda vez fue cuando salieron de Egipto, cf. Éxodo 12:37. La tercera vez fue en el desierto antes de la construcción del tabernáculo, cf. Éxodo 30:11-16; 38:25-26. Ahora HaShem ordena que sean contados una vez más. Según Rashí, Él se deleita en los hijos de Israel de tal manera que le gusta contarlos vez tras vez.

En rosh jódesh, el primer día del mes, la luna nueva, HaShem ordenó que se hiciera este censo. Según Números 10:11, en el día 20 del mismo mes tenían que partir del lugar donde estaban. Así que tenían menos de 20 días para contar todos los varones de 20 a 60 años. En menos de tres semanas habían terminado todo el trabajo del conteo. Además, según Números 9:11, los que no habían podido sacrificar el pesaj durante el primer mes, lo podían hacer el día 14 del segundo mes. Este segundo pesaj es llamado pesaj shení, “el segundo pesaj”. Por lo tanto, es posible que habían terminado todo el censo antes del día 14 del segundo mes. Esto nos enseña acerca de su inmediata obediencia y la eficacia impresionante que tenían los líderes para organizar al pueblo. No había flojera en el desierto, sino disciplina y orden.

Cada jefe tenía que esforzarse tremendamente para contar los miembros de su tribu. Supongamos que tenían que hacer el conteo en 10 días. Entonces Najshón, el jefe de la tribu de Yehudá, tenía que contar casi 7,500 personas por día para llegar a los 74,600 que comprendía su tribu. En Israel no hay lugar para la pereza. La ociosidad es un abono para el pecado.

“por sus cabezas” – en el hebreo se encuentra la palabra legulguelotam[6]

1:3       “de veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, tú y Aharón los contaréis por sus ejércitos.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “guerra” es tsavá[7] que significa “ejército”. Esta palabra no implica solamente que podían salir a hacer guerra, sino que estaban organizados como un ejército. La misma palabra se usa para las estrellas que son llamadas el “ejército del cielo”, cf. Génesis 2:1; Deuteronomio 4:19. Los levitas también son organizados como tsavá, cf. 4:23, y ellos no salieron a la guerra. Esto nos enseña que tsavá tiene que ver más con orden y disciplina que con la guerra. Una disciplina militar regía dentro del pueblo de Israel en el desierto, como está escrito en Éxodo 12:41 y 51:

“Y sucedió que al cabo de los cuatrocientos treinta años, en aquel mismo día, todos los ejércitos de HaShem salieron de la tierra de Egipto… Y sucedió que aquel mismo día, HaShem sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.”

El orden y la disciplina son conceptos fundamentales para que el pueblo de Israel pueda funcionar adecuadamente y seguir adelante. Este libro de Bamidbar nos enseña la importancia de tener un rígido control de las personas y la economía de nuestras congregaciones para poder funcionar correctamente. El desorden y la anarquía vienen del pecado. HaShem es un Dios de orden.

 

En Israel solamente son contados los disciplinados. Los que no están dispuestos a someterse a la disciplina de HaShem, su Torá y sus líderes, no son aptos para ser contados. HaShem no cuenta con los indisciplinados.

También aprendemos de este texto que solamente los que están listos para salir a la guerra son contados dentro de Israel, cuyo nombre significa “el que lucha junto con Dios”. Sólo el que está dispuesto a luchar para vencer es contado dentro de Israel.

1:4       “Con vosotros estará además, un hombre de cada tribu, cada uno jefe de su casa paterna.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como jefe es “rosh”,[8] que significa “cabeza”. La cabeza está por encima del resto del cuerpo. Tiene una función de dar órdenes. Tiene control sobre todo el cuerpo. Los líderes son puestos por encima del pueblo para dirigir.

La idea de que todos son iguales es un error y atenta contra la creación y contra el Creador. Hay una gran diferencia entre valor y posición. Es muy importante entender esta diferencia. Cada uno es muy valioso. El valor de la vida humana no depende de la capacidad de la persona, sino de haber sido creada a imagen y semejanza de Dios, por muy deteriorada que haya podido llegar a ser esa imagen.

 

Sin embargo, una persona que tiene una posición alta merece más respeto por su posición. Es un doble honor. Debe recibir honor como ser humano, que se da a todo el mundo, y honor por su función, porque esa función refleja la autoridad de HaShem.

1:5       “Estos son los nombres de los hombres que estarán con vosotros: de Reuvén, Elitsur, hijo de Shedeur”  – Aquí vemos como los jefes son designados por nombre para que todo el pueblo sepa quiénes son los que han sido destinados para liderar. Sólo hubo un jefe para cada tribu. No puede haber dos jefes en una administración adecuada. Un cuerpo con dos cabezas está enfermo. Todo el mundo tenía que saber quién era su jefe. ¿Quién es tu jefe?

Los nombramientos y las imposiciones de manos se hacen en público para instalar a los líderes, para que el pueblo vea quiénes son los que mandan en aquellas áreas que hayan sido designadas para cada uno.

1:10     “de los hijos de Yosef: de Efrayim, Elishamá, hijo de Amihud, y de Menashé, Gamliel, hijo de Pedatsur”  – Elishama era el abuelo de Yehoshúa (Josué), según 1 Crónicas 7:26.

Segunda aliyá, 1:20-54

 

1:20     “De los hijos de Reuvén, primogénito de Israel, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, por sus cabezas, todo varón de veinte años arriba, todo el que podía salir al ejercito”  – Reuvén aparece primero en la lista, como si fuera primogénito, aunque había perdido su primogenitura, según 1 Crónicas 5:1. Su arrepentimiento le devolvió el derecho de ser nombrado primero en las listas de las genealogías.

La mayoría de edad civil empieza a los 20 años. La mayoría de edad moral empieza a los 13 años para varones y 12 años para mujeres.

 

1:23 “los enumerados de la tribu de Shimón fueron cincuenta y nueve mil trescientos.”  – La tribu de Shimón perdió el 63 % de su población en el censo que se hizo 38 años después, cf. Números 26. Esto fue debido a la plaga que vino por causa del pecado con las madianitas, a consecuencia del mal ejemplo de uno de los jefes, cf. Números 25:6-14. Esto nos enseña acerca de la importancia del impacto del ejemplo de un jefe, un líder. Por su pecado llegó una gran plaga sobre toda la tribu, por haber seguido su ejemplo. El poder del ejemplo es fuerte, especialmente en los líderes.

1:51     “Y cuando el tabernáculo haya de ser trasladado, los levitas lo desarmarán; y cuando el tabernáculo acampe, los levitas lo armarán. Pero el extraño que se acerque, morirá.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como extraño es zar[9] que significa “extranjero”, “extraño”, “profano”, “bastardo”. Esto nos enseña que a partir del pecado de adulterio espiritual con el becerro de oro, los hijos de Israel fueron considerados como ilegítimos, excepto los levitas, porque ellos no se habían contaminado con ese pecado.

1:52     “Y acamparán los hijos de Israel, cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, según sus ejércitos.”  – La bandera de cada tribu representa una identidad. Cada persona se identificaba con su bandera, y cada uno tenía que relacionarse con su bandera. Había que acampar frente a la bandera y alrededor de ella. Así las banderas estaban en medio del campamento de cada tribu. Cada bandera tenía un mensaje que se relacionaba con algo particular de cada tribu. Según el Targúm Yonatán, las banderas fueron hechas de seda, con diferentes colores que correspondían a las doce piedras del pectoral del juicio del cohen hagadol, el Gran Sacerdote.

Dentro de la identidad general que uno tenga con todo el pueblo, es bueno tener también una identidad tribal. Una tribu constituye una agrupación limitada dentro de la nación, y es más grande que una familia. Podríamos comparar las tribus con las diferentes congregaciones o movimientos. Este texto nos enseña que es importante que cada miembro del pueblo tenga una identidad con su propia organización o congregación. Cada uno debe ser parte de una congregación, donde se identifica y donde se siente en casa, entre personas que puede llamar “los suyos”.

 

¿Tienes algún grupo de personas o una congregación que consideras el tuyo, donde están los tuyos? Si no lo tienes, debes pedir a Padre que puedas incorporarte y formar parte de una agrupación espiritual que será tu identidad tribal dentro de la identidad general del pueblo. Es necesario ser parte de una congregación para poder funcionar correctamente.

 

Según el Midrash,[10] estos fueron los colores y las ilustraciones de las banderas:

 

 

Yehudá – color azul celeste, tejelet, con la figura de un león.

 

 

Reuvén – rojo con una flor de mandrágora, parecido a un hombre.

 

Yisajar – color negro con el sol y la luna.

 

 

Shimón – verde con una ciudad (Shejem).

 

Zevulún – color blanco con una nave.

 

 

Gad – hilos blancos y negros con una tropa de soldados.

 


 

Efrayim – negro con un novillo (Yehoshúa).

 

 

Dan – ópalo con una serpiente (Shimshón).

 

Menashé – negro con un buey (Gideón).

 

 

Asher – color de perla con un olivo.

 

Binyamín – colores de todas las demás tribus con un lobo encima.

 

 

Naftalí – color vino diluido con un

ciervo.

 

La bandera de Leví estaba hecha de tres colores: blanco, negro y rojo y tenía el pectoral del juicio bordado encima.

 

¿Cómo podemos resolver la tensión que hay entre el individualismo y el colectivismo?

Una persona espiritualmente inmadura sólo piensa en sí misma. No ve más allá de su nariz. No tiene amor, porque el amor no busca lo suyo. Una persona espiritualmente inmadura sólo busca su propia felicidad y se relaciona con otros con el fin de satisfacer sus propios deseos. Busca contacto con otros, e incluso puede hacerse miembro de una congregación, con el fin de que sus propias necesidades sean cumplidas. Pueden ser necesidades de carácter espiritual, psicológico, físico o económico. Si uno sólo busca satisfacer sus propias necesidades en una congregación es un niño espiritual. Una persona que es espiritualmente madura busca también satisfacer las necesidades de todos los que le rodean porque ama a su prójimo como a sí mismo. Está dispuesto a sacrificar de sus propios derechos para llenar las necesidades de los demás.

El individualismo se manifiesta con el deseo de satisfacer el ego, pero no necesariamente como un aislamiento de los demás, sino relacionándose con el colectivo, pero siempre con el motivo egoísta de satisfacerse a sí mismo.

 

El comunismo se aprovechó de parte de un principio en la Torá para llevar a cabo su propia visión equivocada. Es el principio de la preferencia del colectivo sobre el individuo, donde el colectivo es más importante que el individuo y el individuo deja de buscar lo suyo con el fin de beneficiar el colectivo. Con este principio se fortaleció el movimiento comunista y llegó a tener mucho poder durante un tiempo. No porque la visión comunista haya sido correcta, sino porque la manera de llevar a cabo la visión se basó en parte en un principio divino.

 

Si una persona aprende a considerar el colectivo como más importante que ella misma, podrá llegar a formar, junto con otros que tienen el mismo pensamiento, un cuerpo tremendamente potente. El hecho de aprender a trabajar en un grupo es algo muy importante para el desarrollo del Pueblo. Este principio vemos en el libro de los Hechos de los apóstoles.

 

En esta Parashá encontramos el equilibrio perfecto entre el individuo y el colectivo, entre el individualismo y el colectivismo. Cada individuo fue contado, lo cual muestra que cada individuo cuenta y es muy importante y digno de ser tomado en cuenta. Pero el individuo se encuentra dentro de un colectivo más grande que es más importante que él. El individuo debe buscar el bien del colectivo y el colectivo debe buscar el bien del individuo. Para que Israel pueda seguir adelante como pueblo, los individuos tendrán que aprender a aportar al colectivo todo lo necesario para que se mantenga unido y vaya prosperando y el colectivo tiene que preocuparse pos los individuos que lo componen.

 

Necesitamos cultivar el pensamiento colectivista, sin perder la vista de los individuos. Yo me niego a mí mismo por causa del Pueblo colectivo, para que el Pueblo prospere por medio de mi aportación, y de esa manera yo también prospero, no porque busque lo mío, sino lo del Pueblo. De esta manera mi prosperidad dependerá de la prosperidad del Pueblo. En el Pueblo de Elohim, nadie se hace rico a costa de los demás, sino todos nos hacemos ricos porque somos parte de un colectivo rico que ha aprendido a beneficiar a los individuos según la necesidad de cada uno.

Un líder tiene que buscar el bien de todos los que están debajo de él. Si él favorece a un grupo reducido de su pueblo, no es un buen líder.

 

 

 

Tercera aliyá, 2:1-34

 

2:3       “Los que acampen al oriente, hacia la salida del sol, serán los de la bandera del campamento de Yehudá, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Yehudá, Najshón, hijo de Aminadav”  – A Yehudá le tocó acamparse al oriente del tabernáculo, junto con Yisajar y Zvulún. El oriente es el lugar de donde sale el sol, enfrente de la entrada del mishcán. Yehudá fue la tribu predominante de las tres. Aquí vemos que hay una agrupación de tres tribus, y una de ellas es líder sobre las otras dos. El orden divino es tener un líder para cada agrupación. Había tres jefes sobre las tres tribus, pero uno de ellos estaba por encima de los otros dos. El mismo patrón de organización se encuentra en las otras agrupaciones.

En este capítulo la Torá destaca la importancia de los jefes, cf. v. 3, 5, 7, 10, 12, 14, 18, 20, 22, 25, 27, 29. Si no hay jefes en un pueblo, va a perecer.

2:10 “Al sur estará la bandera del campamento de Reuvén, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Reuvén, Elitsur, hijo de Shedeur”  – A Reuvén le tocó acamparse en el sur, junto con Shimón y Gad.

 

2:18     “Al occidente estará la bandera del campamento de Efrayim, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Efrayim, Elishamá, hijo de Amihud”  – A Efrayim le tocó acampar en el lado occidente, junto con Menashé y Binyamín.

 

2:25     “Al norte estará la bandera del campamento de Dan, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Dan, Ajiezer, hijo de Amishadai”  – A Dan le tocó acamparse al lado norte, junto con Asher y Neftalí. A parte de contar cada tribu y la suma del pueblo entero, también hay un cómputo de los integrantes de cada uno de los cuatro campamentos con tres tribus en cada uno. Esto nos enseña acerca de la importancia de organizar, apuntar y tener orden en todas las cosas.

 

 

Yehudá, Reuvén, Efrayim y Dan corresponden a las cuatro caras de los seres angelicales que están junto al trono de la Gloria, como está escrito en Ezequiel 1:10:

“Y la forma de sus caras era como la cara de un hombre; los cuatro tenían cara de león a la derecha y cara de toro a la izquierda, y los cuatro tenían cara de águila”

 

Hombre – Reuvén, cf. Génesis 29:32.

León (derecha) – Yehudá, cf. Génesis 49:9.

Buey (izquierda) – Efrayim, cf. Deuteronomio 33:16-17.

Águila – Dan “una serpiente con alas”, cf. Génesis 49:17.

 

Hay una semejanza entre el cielo y la tierra. Israel refleja lo celestial.

 

Cuarta aliyá, 3:1-13

 

3:9       “Darás, pues, los levitas a Aharón y a sus hijos; le son dedicados por completo de entre los hijos de Israel.”  – Los levitas fueron dados por un lado a Aharón y sus hijos, los sacerdotes. Tenían que servir a los sacerdotes, cf. 3:6. Pero por el otro lado fueron dados al Eterno, cf. 3:12. El que se entrega al Eterno se entrega al liderazgo. Si uno piensa que está entregado al Eterno y no se somete al liderazgo puesto por Él, está errado.

3:12     “Mira, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos, los que abren el seno materno de entre los hijos de Israel. Los levitas, pues, serán míos.”  – Los levitas representan a los primogénitos y fueron tomados en lugar de ellos. Desde el principio, los primogénitos fueron designados a ser sacerdotes. Pero por causa del becerro de oro perdieron el derecho de servir en el santuario. Como los levitas no participaron en ese pecado pudieron tomar el lugar de los primogénitos como ministros en el mishcán.

3:13     “Porque mío es todo primogénito; el día en que herí a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, consagré para mí a todos los primogénitos en Israel, desde el hombre hasta el animal. Míos serán; yo soy HaShem.”  – Los primogénitos pertenecen a HaShem de una manera especial a pesar de que ya no pueden servir en el templo como sacerdotes.

 

Quinta aliyá, 3:14-39

 

3:17     “Estos, pues, son los hijos de Leví por sus nombres: Gershón, Kehat y Merarí.”  – De estos tres hijos de Leví nacieron tres familias grandes, tres clanes. Cada clan fue contado por separado y tenía un trabajo especificado en el mishcán (tabernáculo). El clan de Kehat fue el más elevado espiritualmente, y por eso podía llevar los objetos más sagrados. Moshé y Aharón descendían de Kehat.

Nombre del clan

Texto
Cantidad
Gershón Números 3:22   7,500
Kehat Números 3:28   8,600
Merari Números 3:34   6,200

SUMA

  22,300

3:30     “el jefe de las casas paternas de las familias kehatitas era Elitsafán, hijo de Uziel.”  – Este Elitsafán, que también fue llamado Eltsafán, fue el jefe del clan de los kehatitas. En Éxodo 6:18 están mencionados los cuatro hijos de Kehat, según el orden siguiente, Amram, Yitshar, Jevrón y Uziel. Es muy probable que ese fuera su orden de nacimiento. En Éxodo 6:21 está escrito que Yitshar, que fue el segundo hijo de Kehat, tuvo a Kóraj. Este Kóraj fue el que más adelante dirigió la rebeldía contra Moshé y Aharón. En Éxodo 6:22 está escrito que Uziel, que fue el cuarto hijo de Kehat, engendró a Mishael, Eltsafán y Sitrí. Yitshar fue el hermano mayor de Uziel. El hijo primogénito de Yitshar fue Kóraj. Uziel fue el hermano más pequeño. Su hijo Eltsafán llegó a ser el jefe de los hijos de Kehat. El hijo del hermano más pequeño recibió la posición más alta en el clan. Normalmente los mayores son los que dirigen a los menores, no al revés. Pero en este caso HaShem cambió el orden natural por un orden profético. Por esta razón surgió la envidia en el primo Kóraj que probablemente era mayor que Eltsafan, porque su padre era mayor que el padre de Eltsafán. Él quizás estaba pensado: “¿Por qué mi primo, que es más pequeño que yo, e hijo del hermano más pequeño de la familia, tiene que ser el jefe sobre nosotros?”

 

La Torá nos enseñan como una actitud de envidia y rivalidad, que no fue corregida a tiempo, produjo esa rebeldía que luego llegó a dimensiones catastróficas, cuando la tierra abrió su boca y los tragó, cf. Números 16:32.

 

Por el otro lado, tenemos en la Torá dos ejemplos buenos de humildad, en Aharón y Menashé. Ellos no tuvieron envidia de sus hermanos menores que llegaron a tener una posición superior a la de ellos.

3:39 “Todos los enumerados de los levitas, que Moshé y Aharón contaron por sus familias por mandato de HaShem, todos los varones de un mes arriba, eran veintidós mil.”  – Hay una diferencia de 300 varones entre la suma de las tres cantidades mencionadas de cada clan (ver tabla). Estos 300 son los primogénitos de los levitas, que por ser primogénitos tenían que servir en el santuario, y por lo tanto no podían representar a los otros primogénitos. Por eso quedaban 22,000 de los levitas que podrán sustituir a los primogénitos del resto de Israel, como está escrito en 3:41, 45:

“Y tomarás a los levitas para mí, yo soy HaShem, en lugar de todos los primogénitos entre los hijos de Israel, y el ganado de los levitas en lugar de todos los primogénitos del ganado de los hijos de Israel… Toma a los levitas en lugar de todos los primogénitos entre los hijos de Israel, y el ganado de los levitas. Los levitas serán míos; yo soy HaShem.”

Sexta aliyá, 3:40-51

 

3:43     “y todos los primogénitos varones conforme al número de sus nombres de un mes arriba, los enumerados, eran veintidós mil doscientos setenta y tres.”  – Como los levitas representaban a los primogénitos, tenía que haber una cantidad igual entre los levitas y los primogénitos. Los primogénitos de todo Israel, sin contar los primogénitos de los levitas, fueron 22,273. Como había 22,000 levitas que no eran primogénitos, había 273 primogénitos de los hijos de Israel que no tenían levitas quienes los reemplazaran. Por eso los 273 tenían que pagar un rescate de cinco shekels por cada uno y entregárselo al Gran Sacerdote Aharón y a sus hijos, cf. v. 48. Esto nos enseña que hay momentos cuando se puede dar dinero en lugar de un servicio que no se puede cumplir por una razón justificada. Los 273 primogénitos no podían servir en el santuario, pero podían sustituir su servicio con una paga monetaria.

 

Séptima aliyá,  4:1-20

4:4 “Este será el servicio de los descendientes de Kehat en la tienda de reunión, con relación a las cosas más sagradas”  – Los kehatitas fueron escogidos para llevar los objetos más sagrados sobre sus hombros.

4:6             “y colocarán sobre ella una cubierta de piel de marsopa, y extenderán encima un paño todo de azul, y luego colocarán sus varas.”  – No sabemos qué animal fue el tajash, el animal que produjo la“pielde marsopa”, según la Biblia de las Américas, o “piel de tejones”, según Reina-Valera 1960. Según el Talmud[11] este animal, que tenía un solo cuerno, existía solamente en la época de Moshé.

“un paño todo de azul” – El Arca fue el único objeto que se veía con color azul cuando fue trasladado. De esta manera se distinguía y así podía ser un guía para los hijos de Israel, como está escrito en Josué 3:3-4:

 

“y dieron órdenes al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de HaShem vuestro Dios y a los sacerdotes levitas llevándola, partiréis de vuestro lugar y la seguiréis. Sin embargo, dejaréis entre vosotros y ella una distancia de unos dos mil codos. No os acerquéis a ella para saber el camino por donde debéis ir, porque no habéis pasado antes por este camino.”

 

4:13           “Quitarán entonces las cenizas del altar y extenderán sobre él un paño de púrpura.”  – Según el Midrash,[12] durante el transporte, el fuego del altar fue cubierto con una vasija de cobre para que no se apagara y no se propagara.

 

4:15           “Cuando Aharón y sus hijos hayan terminado de cubrir los objetos sagrados y todos los utensilios del santuario, cuando el campamento esté para trasladarse, vendrán después los hijos de Kehat para transportarlos, pero que no toquen los objetos sagrados pues morirían. Estas son las cosas que transportarán los hijos de Kehat en la tienda de reunión.”  – Si Uza hubiera leído bien la Torá no habría tocado el arca y podría seguir con vida, como está escrito en 2 Samuel 6:6-7:

 

“Pero cuando llegaron a la era de Najón, Uza extendió la mano hacia el arca de Dios, y la sostuvo porque los bueyes casi la volcaron. Y se encendió la ira de HaShem contra Uza, y Dios lo hirió allí por su irreverencia; y allí murió junto al arca de Dios.”

 

El censo de los levitas en Números 26:62 nos muestra que hubo un aumento de sólo 700 levitas en 38 años. La tribu de Menashé había aumentado el 64 %. ¿No podía haber hecho lo mismo Leví? ¿Será que muchos de los levitas murieron en el servicio?

 

4:16           “Pero la responsabilidad de Elazar, hijo del sacerdote Aharón, será el aceite para el alumbrado, el incienso aromático, la ofrenda continua de cereal y el aceite para ungir. Tendrá la responsabilidad de todo el tabernáculo y de todo lo que en él hay, con el santuario y sus enseres.”  – Elazar, hijo de Aharón, tenía el cargo de supervisor, administrador general, del trabajo de los demás hijos de Kehat y los objetos más sagrados del tabernáculo. La responsabilidad para supervisar la carga de los descendientes de Guershón y Merarí, caía sobre Itamar, cf, 4:28, 33. Según el Talmud de Yerushalayim,[13] Elazar llevaba el aceite para el alumbrado en su mano derecha y el incienso en su mano izquierda, harina para el sacrificio diario en un recipiente suspendido de su brazo y un pequeño frasco de aceite para la unción en su cinto durante todo el caminar en el desierto. Estos objetos pesaban mucho.

 

4:19           “Esto haréis con ellos para que vivan y no perezcan cuando se acerquen al lugar santísimo: Aharón y sus hijos vendrán y señalarán a cada uno de ellos su trabajo y su carga”  – Los levitas no podían ver los objetos más sagrados, pero los sacerdotes sí, porque estaban en un nivel de santidad superior.

En esta parashá no se encuentra ninguno de los 613 mandamientos.

[1]     Strong H4057 midbâr, mid-bawr’, From H1696 in the sense of driving; a pasture (that is, open field, whither cattle are driven); by implication a desert; also speech (including its organs): – desert, south, speech, wilderness.

[2]     Strong H1696 dâbar, daw-bar’, A primitive root; perhaps properly to arrange; but used figuratively (of words) to speak; rarely (in a destructive sense) to subdue: – answer, appoint, bid, command, commune, declare, destroy, give, name, promise, pronounce, rehearse, say, speak, be spokesman, subdue, talk, teach, tell, think, use [entreaties], utter, X well, X work.

[3]     Diccionario básico de la lengua española, Editorial Santillana.

[4]       Diccionario básico de la lengua española, Editorial Santillana.

[5]       R. Yehudá Loewe ben Betzalel (1525-1609), más conocido como el Maharal de Praga.

[6]     Strong H1538 gûlgôleth, gul-go’-leth, By reduplication from H1556; a skull (as round); by implication a head (in enumeration of persons): – head, every man, poll, skull.

[7]     Strong H6635 tsâbâ’ tsebâ’âh, tsaw-baw’, tseb-aw-aw’, From H6633; a mass of persons (or figurative things), especially regularly organized for war (an army); by implication a campaign, literally or figuratively (specifically hardship, worship): – appointed time, (+) army, (+) battle, company, host, service, soldiers, waiting upon, war (-fare).

[8]     Strong H7218 rô’sh, roshe, From an unused root apparently meaning to shake; the head (as most easily shaken), whether literally or figuratively (in many applications, of place, time, rank, etc.): – band, beginning, captain, chapiter, chief (-est place, man, things), company, end, X every [man], excellent, first, forefront, ([be-]) head, height, (on) high (-est part, [priest]), X lead, X poor, principal, ruler, sum, top.

[9]       Strong H2114 zûr, zoor, A primitive root; to turn aside (especially for lodging); hence to be a foreigner, strange, profane; specifically (active participle) to commit adultery: – (come from) another (man, place), fanner, go away, (e-) strange (-r, thing, woman).

[10]     Bamidbar Rabá 2:6.

[11]     Shabat 28b.

[12]     Bamidbar Rabá 1:17.

[13]     Shabat 10:3.

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