Parashá 47 Reé

כ״ו באב ה׳תשע״ו (August 30, 2016) por  
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47 ree

Parashá 47 Reé

Devarim 11:26 – 16:17

Aliyot de la Torá:

  1. 11:26 – 12:10
  2. 12:11 – 12:28
  3. 12:29 – 13:18 (19 heb.)
  4. 14:1-21
  5. 14:22-29
  6. 15:1-18
  7. 15:19 – 16:17
  8. Maftir: 16:13-17

Haftará: Isaías 54:11 – 55:5

Reé

Significa ¡observa! Es más fuerte que shemá que habla de oír y obedecer. Tiene que ver con una percepción más profunda, una visión interior, con los ojos del corazón.

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Primera aliyá, 11:26 – 12:10 

11:26-28 “¡Observa!, hoy pongo delante de vosotros una bendición y una maldición: la bendición, si escucháis los mandamientos de HaShem vuestro Elokim que os ordeno hoy; y la maldición, si no escucháis los mandamientos de HaShem vuestro Elokim, sino que os apartáis del camino que os ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no habéis conocido.” – HaShem presenta dos opciones para que el hombre pueda elegir. Es una evidencia clara de que el hombre fue creado con libre albedrío. Esta es la razón por la que esta parashá empieza con la palabra “reé”, “observa”. La observación que debemos hacer es fijarnos en las dos opciones que hay para elegir y luego tomar una decisión correcta. Si el hombre hubiera sido creado como una máquina, no tendría opción para elegir. Cada uno tiene la libertad para escoger. Nadie está obligado a obedecer o a pecar. Eres libre para escoger el pecado, pero esa libertad no te exime de la responsabilidad y las consecuencias de tu elección. Podemos elegir entre bendición y maldición que son las consecuencias de la obediencia y la desobediencia respectivamente. La bendición alcanzará al que obedece y la maldición afectará al que desobedece. La bendición y la maldición son dos fuerzas sobrenaturales que operan en el mundo invisible y se manifiestan en el mundo visible.

A base de este versículo, los sabios afirman: “Todo el que crea en la idolatría es como si hubiera negado toda la Torá.”

 

11:29 “Y acontecerá, que cuando HaShem tu Elokim te lleve a la tierra donde entras para poseerla, pondrás la bendición sobre el monte Guerizim y la maldición sobre el monte Eival.” – Los rabinos discuten si realmente se puede hablar de una montaña de maldición y otra de bendición. Según Rashí, esto se refiere a que la bendición y la maldición son enunciadas sobre estos dos montes respectivamente. El Targum lo traduce: “Pondrás los que bendicen…” Najmánides escribe que la bendición y la maldición no están ligadas a esta o aquella montaña. No podemos pensar que la maldición venga de una montaña, sino que aquí encontramos una forma pedagógica de ilustrar las dos realidades. El pueblo tenía que pronunciar la bendición hacia una montaña y la maldición hacia la otra montaña.

 

11:30 “¿No están ellos al otro lado del Yardén, más allá, hacia la puesta del sol, en la tierra de los cananeos que habitan en el Aravá, lejos de Guilgal, junto al planicie de Moré?” – Las dos montañas, Guerizim y Eival, con toda probabilidad, son aquellas que hoy en día tienen los mismos nombres, aunque hubo rabinos, como Eliezer, que hablaron de dos colinas justamente en el otro lado del Yardén. Según Rashí, toda vez que aparece la palabra “ajarei”, traducida como “detrás”, “tras” o “más allá”, se refiere a algo lejano.

El monte Eival, 940 m.n.m., está al norte y el monte Guerizim, 880 m.n.m., está al sur. En el valle entre los dos montes se encuentra la ciudad de Shejem. Había una ruta importante que pasaba por ese lugar que conectaba a Israel con el resto del mundo. Fue un lugar de encuentro para los viajeros entre el norte, sur, este y oeste. Aquí fue donde Avraham hizo su primer altar, cf. Bereshit 12:6-7, y aquí fue sepultado Yosef, cf. Josué 24:32.

Al colocarse en Shejem, mirando hacia el norte, donde está la montaña Eival, sobre la cual se pronunció la maldición, la espalda está hacia Yerushalayim. Al voltearse hacia el sur, la montaña de bendición estará delante y, más allá, está la montaña escogida por HaShem, el monte Tzión.

 

12:2-3 “Destruiréis completamente todos los lugares donde las naciones que desposeeréis sirven a sus dioses: sobre los montes altos, sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso. Y demoleréis sus altares, quebraréis sus pilares, quemaréis a fuego sus árboles de culto, derribaréis las imágenes talladas de sus dioses y borraréis su nombre de aquel lugar.” – El texto que habla de destruir los lugares de culto pagano y borrar los nombres de los dioses falsos, está contrastado con el versículo siguiente que dice: “No procederéis así con HaShem vuestro Elokim.”, lo cual indica, en primer lugar, que no se puede servir al Eterno de la misma manera como los idólatras ni levantar altares al Eterno en cualquier lugar, sino sólo en el lugar escogido por Él. Los rabinos también han interpretado este texto diciendo que está prohibido destruir cosas y lugares que han sido utilizados en el culto al Eterno.

No tenemos derecho a destruir la idolatría en lugares que no nos pertenecen. El mandamiento es para la tierra de Israel, que fue entregada a los hijos de Israel. Tenemos autoridad para destruir la idolatría en los territorios que nos han sido dados, no sobre otros.

 

12:4 “No procederéis así…” – Si se compara con el verso 3 que dice: “borraréis su nombre” nos puede llevar a la conclusión de que no podemos borrar el Nombre de HaShem de ningún lugar. De aquí viene el mandamiento -que es el número 453 en la lista que seguimos- que prohíbe la destrucción de cosas que llevan el Nombre del Eterno.

 

12:5 “sino que buscaréis en el lugar en que HaShem vuestro Elokim escoja de todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su morada, y allí vendréis” – Hay un lugar específico que el Eterno ha escogido para poner allí su Nombre. En ningún otro lugar está permitido ofrecerle sacrificios encendidos. Según la Mishná, el tabernáculo estuvo en los lugares siguientes:

 

Guilgal     14 años

Shiló       369 años

Nov            13 años

Guivón     44 años

===============

Total        440 años

 

Estaba permitido sacrificar en los lugares altos antes de que el tabernáculo fuera erigido en el desierto, pero no durante los 39 años en el desierto. Durante los 14 años de conquista, cuando el tabernáculo estaba en Guilgal, estaba permitido sacrificar en los lugares altos. Durante los 369 años cuando el tabernáculo estaba en Shiló, estaba prohibido, pero durante los 57 años cuando estaba en Nov y Guivón, estaba permitido. Después de la construcción del templo en Yerushalayim los sacrificios en los lugares altos quedaron prohibidos para siempre, a excepción del sacrificio que el profeta Eliyahu hizo en el monte Karmel, cuando había recibido un permiso especial de HaShem con el fin de hacer volver el pueblo a HaShem.

El templo de Shelomó permaneció 410 años. Así que el tabernáculo duró más tiempo que el mismo templo de Shelomó.

Como los Profetas no podían introducir innovaciones en la revelación, sino sólo desarrollar algo que ya fue dado por medio de Moshé, tenemos que preguntarnos dónde en la Torá de Moshé encontramos el lugar escogido por el Eterno para poner allí Su Nombre permanentemente. Hay dos testimonios acerca de la ciudad de Yerushalayim en el Jumash. El primero se encuentra en Bereshit 14:18 donde habla de Malki-Tsedek que era rey y sacerdote en Shalem. Shalem es el mismo lugar que Tzion, es decir Yerushalayim, según el Tehilim 76:2 donde está escrito:

 

“En Shalem está su tabernáculo, y en Tzión su morada”

 

Tehilim 110:4: “HaShem ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Malki-Tsedek.”

 

El segundo testimonio que tenemos en el Jumash de un lugar escogido por HaShem para poner allí su nombre permanentemente, se encuentra en Bereshit 22 donde habla de la atadura de Yitsjak sobre el altar en uno de los montes de la tierra de Moriá.

 

En Bereshit 22:14 está escrito:

 

“Y llamó Avraham aquel lugar con el nombre de “HaShem Ire”, como se dice hasta hoy: En el monte de HaShem lo mostrará “ en el monte de Hashem el será visto”.

 

La traducción aramea de Onkelós dice en Bereshit 22:14:

 

“Avraham adoró y oró en este lugar y dijo ante el Eterno: Aquí las generaciones futuras adorarán…”

 

El lugar donde Avraham sacrificio a su hijo Yitsjak fue un lugar escogido por HaShem y esta verdad fue revelada a Avraham y a sus descendientes, de manera que siguen reconociendo “hasta hoy” que en ese lugar el Eterno lo mostrará.

 

El Midrash habla de la conexión entre los dos nombres que fueron dados a este lugar por Avraham y Malki-Tsedek. Avraham llamó ese lugar Iré y Malki-Tsedek lo llamó Shalem, que significa “completo”, “sano”, “terminado”. Si se juntan estas dos palabras se puede formar el nombre Yeru-shalam. En los textos hebreos más antiguos no aparece la yud (י) al final en el nombre de la ciudad, cf. Josué 10:1, donde el nombre Yerushalam aparece por primera vez. Luego vemos como el nombre del lugar cambió a Yerushalayim, como si fuera en forma dual. ¿Será que HaShem así nos muestra que hay dos ciudades llamadas Yerushalayim, una terrenal y otra celestial?,

En el Tehilim 132:1-5 está escrito:

 

“Cántico de ascenso gradual. Acuérdate, HaShem, de David, de toda su aflicción; de cómo juró a HaShem, y prometió al Poderoso de Yaakov: Ciertamente no entraré en mi casa, ni en mi lecho me acostaré; no daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento, hasta que halle un lugar para HaShem, una morada para el Poderoso de Yaakov.”

 

David fue el instrumento que el Eterno escogió para finalmente fijar el lugar de culto escogido por HaShem.

 

En el Tehilim 132:13-14 está escrito:

 

“Porque HaShem ha escogido a Tsión; la quiso para su habitación. Este es mi lugar de reposo para siempre; aquí habitaré, porque la he deseado.”

 

El monte Tzion fue escogido para siempre para ser el lugar donde se fijaría el Nombre del Eterno.

En Yerushalayim hay una marca de relieve en las montañas, de la letra hebrea “shin (שׁ)”, la primera letra del nombre Shadai, que significa “Todosuficiente” y “Todopoderoso”. Así HaShem puso también, de forma física, uno de sus Nombres en ese lugar.

 

12:7 “Allí también vosotros y vuestras familias comeréis en presencia de HaShem vuestro Elokim, y os alegraréis en todas vuestras empresas en las cuales HaShem vuestro Elokim os ha bendecido.” – El momento de sentarse en la mesa fue creado por el Eterno para poder estar delante de Él. En Yerushalayim el pueblo aprendió cómo se debe sentar y comer delante del Eterno. Por eso, la mesa en la casa de un judío es un lugar sagrado, considerado como un altar. Un judío no se sienta sobre una mesa. La mesa es un lugar de encuentro con el Eterno para toda la familia. Por lo tanto, es importante que todos los miembros de la familia coman en los mismos horarios para poder encontrar a HaShem en una comunión familiar.

 

12:9  “porque todavía no habéis llegado al lugar de reposo y a la heredad que HaShem vuestro Elokim os da.” – Según Rashí, el lugar de reposo se refiere a Shiló y la heredad se refiere a Yerushalayim.

 

12:10-11a “Cuando crucéis el Yardén y habitéis en la tierra que HaShem vuestro Elokim os da en heredad, y Él os dé descanso de todos vuestros enemigos alrededor de vosotros para que habitéis seguros, entonces sucederá que al lugar que HaShem vuestro Elokim escoja para morada de su nombre…” – La Torá establece, de manera profética, el momento cuándo iba a ser establecido el lugar permanente para el Nombre del Eterno. Vemos en este texto que tenía que ser, no solamente después de la conquista de 14 años bajo Yehoshúa, sino después de que el pueblo de Israel obtuviera paz de todos los enemigos alrededor. Esto no sucedió hasta el tiempo del rey David que hizo muchas guerras y subyugó a todos los pueblos enemigos de Israel, cf. 1 Crónicas 18-20.

 

En 2 Shemuel 7:1-2 está escrito:

 

“Sucedió que cuando el rey ya moraba en su casa, y HaShem le había dado descanso de sus enemigos por todos lados, el rey dijo al profeta Natán: Mira, yo habito en una casa de cedro, pero el arca de Elokim mora en medio de cortinas.”

 

En 1 Crónicas 21-22 se habla de la compra del campo donde el templo iba a ser edificado, al norte de la ciudadela de David. Pero aunque el rey David tenía el gran deseo de construir el templo, no pudo hacerlo, por causa de que había derramado mucha sangre. Por eso su hijo Shelomó fue escogido para llevar a cabo esa obra magnífica, como está escrito en 1 Crónicas 22:8-10:

 

“Pero vino a mí la palabra de HaShem, diciendo: “Tú has derramado sangre en abundancia, y has emprendido grandes guerras; no edificarás una casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí. He aquí, te nacerá un hijo, que será hombre de paz; yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor, pues Shelomó será su nombre y en sus días daré paz y reposo a Israel.”

 

Segunda aliyá, 12:11 – 12:28

 

12:12 “Y os alegraréis en presencia de HaShem vuestro Elokim, vosotros, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que vive dentro de vuestras puertas, ya que no tiene parte ni heredad entre vosotros.” – En la presencia del Eterno hay alegría. Si no experimentas alegría en tu oración, o cuando te reúnes con tu congregación, algo está fallando, y no estás muy cerca del Eterno. A lo mejor te estás fijando más en lo exterior que en lo espiritual. Al tener contacto con HaShem en el espíritu, recibimos mucha alegría. Y si no tienes esa alegría es porque tu espíritu no está conectado con Él.

 

12:15 “Sin embargo, podrás matar y comer carne dentro de todas tus puertas, conforme a tu deseo, según la bendición que HaShem tu Elokim te ha dado; el inmundo y el limpio podrán comerla, como si fuera de gacela o de ciervo.” – Al comparar este texto con Vayikra 17:1-10, parece que hay una diferencia entre las leyes que regían durante el tiempo en el desierto y luego en la Tierra de Israel en cuanto al permiso de comer carne. Según Rashí, que sigue la interpretación del rabino Akivá, en Vayikra 17:3 se trata de un mandamiento que tiene que ver sólo con animales que fueron consagrados para ofrendas y aquí, de animales consagrados a los que les surgió un defecto. Según él, este texto enseña que estos animales pueden ser redimidos e ingeridos en cualquier lugar.

Sin embargo, según el rabí Ishmael, citado en el Talmud, hubo un cambio de prescripción entre el desierto y la entrada en la Tierra. Según él, durante la época del mishkán en el desierto, no se podía degollar un animal para comer su carne sin hacerlo dentro del Tabernáculo y presentarlo en ofrenda sobre el Altar. A partir de la entrada en la Tierra sí se permitía degollar animales fuera del santuario.

Según el Midrash, en total hay ocho prescripciones que la Torá autoriza después de haberlas prohibido con anterioridad.

 

12:16, 23 “Sólo que no comeréis la sangre; la derramaréis como agua sobre la tierra… Sólo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás la vida con la carne.” – Diez veces se menciona esta prohibición en las Escrituras para los hijos de Israel, cf. Vayikra 3:17; 7:26; 17:10-12, 14; 19:26; Devarim 12:16; 23, 24, 25; 15:23. Además, este mandamiento había sido dado anteriormente a todos los hijos de Noaj, cf. Bereshit 9:4, y aplica, por lo tanto, a todos los hombres del mundo. Por esta razón, debemos ser muy estrictos en no comer carnes de animales que no hayan sido matados correctamente. Hay tres cosas principales que tenemos que tener en cuenta en cuanto a la matanza de un animal puro para que sea apto para comer:

 

  1. No puede ser un animal enfermo.
  2. No puede haber sufrido antes o en el momento de su muerte.
  3. Tiene que ser totalmente desangrado justo después del degollamiento.

 

12:17-18 “No te es permitido comer dentro de tus ciudades el diezmo de tu grano, de tu mosto, o de tu aceite, ni de los primogénitos de tus vacas o de tus ovejas, ni ninguna de las ofrendas votivas que prometas, ni tus ofrendas voluntarias, ni la ofrenda alzada de tu mano, sino que lo comerás en presencia de HaShem tu Elokim en el lugar que HaShem tu Elokim escoja, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, y el levita que vive dentro de tus puertas; y te alegrarás en presencia de HaShem tu Elokim de toda la obra de tus manos.” – Aquí se habla del segundo diezmo y otras cosas que tienen que ser comidos en el lugar que HaShem ha escogido.

 

12:19 “Cuídate de no desamparar al levita mientras vivas en tu tierra.” – Si uno no tiene nada que ofrecer al levita del primer diezmo, se puede dar del diezmo para el pobre. Pero si no hay nada del diezmo para el pobre, hay que darle de los sacrificios de paz. El mandamiento de amparar al levita sólo aplica dentro de la tierra de Israel, donde el levita no tiene heredad. En la diáspora no sólo el levita está sin heredad en la tierra, sino todos.

 

12:20 “Cuando HaShem tu Elokim haya extendido tus fronteras como te ha prometido, y tú digas: “Comeré carne”, porque deseas comer carne, entonces podrás comer carne, toda la que desees.” – Esto nos enseña que sólo se debe comer carne cuando hay prosperidad y amplitud económica, no cuando hay escasez.

 

12:21 “Si el lugar que HaShem tu Elokim escoge para poner su nombre está muy lejos de ti, entonces podrás matar de tus vacas y de tus ovejas que HaShem te ha dado, como te he ordenado, y podrás comer dentro de tus ciudades todo lo que desees.” – En primer lugar se refiere a que ya todos no van a poder estar viviendo cerca del tabernáculo y así ofrecer sus ofrendas de paz, que son comidas en la presencia del Eterno. Por esto, en la tierra de Israel está permitido comer carne fuera del tabernáculo y del templo. También se ha interpretado las palabras “dentro de tus ciudades” de manera que al comer carne hay que estar sometido a las normas de kashrut establecidas por las autoridades en Israel, que se reunían en las puertas de las ciudades. Hay que consultar con los ancianos antes de matar, para hacerlo de forma correcta.

En la Torá no hay ninguna prohibición para comer carne. Se puede comer toda la que uno desea, solamente que sea kasher (apta).

 

12:23 “Sólo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás el alma con la carne.” – La segunda parte del versículo significa, según Rashí, que no se puede comer un miembro de un animal vivo. Con otras palabras, no se puede comer la carne de un animal mientras que su alma, en hebreo “nefesh”, esté en él.

 

12:24 “No la comerás; la derramarás como agua sobre la tierra.” – Según Rashí, se refiere a no comer sangre coagulada.

 

12:25 “No la comerás, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, porque estarás haciendo lo que es justo delante de HaShem.” – Según Rashí, aquí se refiere a no comer sangre de órganos. La expresión “para que te vaya bien” aparece, además de este versículo, en relación con el mandamiento de honrar a los padres, cf. Devarim 5:16, de la ejecución de un asesino, cf. Devarim 19:13; y con el mandamiento de no tomar de los pájaros la madre con los huevos o hijos, cf. Devarim 22:6-7.

 

“estarás haciendo lo que es justo delante de HaShem” – Esta palabra está en contraste con el versículo 8b donde dice: “cada cual hace lo que le parece bien a sus propios ojos”. ¡En estos dos versículos está la diferencia entre la vida y la muerte!

 

Tercera aliyá, 12:29 – 13:18 (19 heb.)

 

12:30 “cuídate de que no seas atraído tras ellos, después que hayan sido destruidas delante de ti, y de no buscar sus dioses, diciendo: “¿Cómo servían estas naciones a sus dioses para que yo haga lo mismo?”” – En este texto vemos la gran importancia de ser muy radical en cuanto a la idolatría y todo lo que tiene que ver con el culto pagano, tan radical que hasta hay que estar dispuesto a entregar los familiares más íntimos a la corte de justicia para su ejecución, tan radical que hasta hay que estar dispuesto a eliminar todos los habitantes de una ciudad y quemarla como ofrenda al Eterno de manera que nunca más sea reconstruida. La idolatría es tan maligna y tan contagiosa que la Torá establece un comportamiento sumamente violento para erradicarla de en medio de Israel. Esa es la actitud que HaShem quiere que tengamos siempre. Tenemos que hacernos la pregunta: ¿tengo algo en mi vida que está conectado con el culto de otra religión que no sea la de la Torá? ¿Hay algo en mi casa que conecta con la idolatría? ¿Estoy viendo, o permitiendo que mis hijos vean programas de televisión que tienen que ver con la brujería?, etc. etc. Si vemos algo en nuestras vidas que puede dar lugar a la idolatría, hay que ser violento estricto.

 

Debemos tener una actitud muy radical contra la seducción, incluso en nuestras propias vidas. La gente hoy en día busca experiencias espirituales. Buscan milagros, señales y profecías. No les importa tanto si las fuentes de estas manifestaciones están afines con la Torá o no. Les importa más la sensación que estas experiencias producen en sus almas y en sus cuerpos, que la revelación pura de la Palabra del Eterno.

 

Hoy en día se habla mucho de los RABINOS”. ¡Cuidado! ¡No todo lo que reluce es oro! Tanto en la Torá de Moshé, como entre los Profetas de las Escrituras, hay advertencias muy claras contra los profetas falsos. Es fácil ser engañado. Las apariencias pueden engañarnos. Nuestras emociones pueden hacer que creamos en los profetas falsos y que nos metamos en movimientos engañosos como liberales, reformistas etc.

 

La regla que tenemos para medir a los profetas, no es si tienen poder o no, sino si su poder, su mensaje y, ante todo, su estilo de vida personal, están de acuerdo con la Torá de Moshé.

 

13:4(5) “En pos de HaShem vuestro Elokim andaréis y a El temeréis; guardaréis sus mandamientos, escucharéis su voz, le serviréis y a El os uniréis.” – Esto nos da a entender que el Eterno se está moviendo todo el tiempo, y si no le seguimos nos vamos a quedar atrás. No tenemos una religión estática, monótona, sino viva, expansiva, desarrolladora y evolutiva, que, a pesar de eso no pierde la base, el punto de partida, que es la Torá Escrita. Debemos juntarnos con los proyectos del creador y colaborar con Él para cumplir con Sus planes. Fuimos creados para cumplir los planes del Eterno y por eso no nos podemos quedar quietos en algo estático, sino tenemos que movernos hacia adelante y siempre buscar la presencia del Eterno y ser sensibles para saber dónde Él camina y seguir en pos de Él y pegarnos a Él todo el tiempo.

 

13:11(12) “Entonces todo Israel oirá y temerá, y nunca volverá a hacer tal maldad en medio de ti.” – La ejecución del reo de muerte sirve, entre otras cosas, para que el pueblo tema ante el pecado y se mantenga alejado de la idolatría.

Según el Talmud, hay dos de los 613 mandamientos que nunca se han aplicado en la historia: el mandamiento -número 443 en nuestra lista- que habla de incendiar a la ciudad de descarriados a la idolatría y eliminar a sus ciudadanos y el mandamiento -número 474 en nuestra lista- que habla de no construir la ciudad de los descarriados, cf. Devarim 13:16

 

Cuarta aliyá, 14:1-21

 

14:1  “Vosotros sois hijos de HaShem vuestro Elokim; no os sajaréis ni os rasuraréis la frente a causa de un muerto.” – Aquí los hijos de Israel son llamados hijos del Eterno.

En Isaías 1:2 está escrito:

 

“Oíd, cielos, y escucha, tierra, porque HaShem habla: hijos crié y los hice crecer, mas ellos se han rebelado contra mí.”

 

Es obvio que los hijos físicos de Israel son considerados por el Eterno como hijos suyos, incluso los que se hayan rebelado contra Él.

 

En Oseas 1:10 está escrito:

 

“Y el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y sucederá que, en el lugar donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dirá: hijos del Elokim viviente.”

 

Los hijos de Israel de las diez tribus perdieron el derecho de ser pueblo de Elokim, y por lo tanto no fueron contados más como hijos. Este texto nos enseña, lo mismo que hemos visto antes, que los israelitas pueden perder lo que les pertenece, por su infidelidad al pacto con HaShem. Pero el profeta habla de una restauración de ese privilegio, y mediante la redención en el Mesías los descendientes de la casa de Israel, que se habían perdido entre las naciones, tendrán de vuelta el derecho de ser llamados hijos de Elokim.

 

Como dijimos antes, ser un hijo no significa obligatoriamente, que uno haya sido engendrado en el sentido biológico, sino puede significar ser un seguidor, un imitador, un discípulo y un representante. Por lo tanto, los jueces de Israel son también llamados “hijos de Elokim” por haber recibido puestos de autoridad y representan al Eterno en la sociedad, cf. Tehilim 82.

 

14:2 “Porque eres pueblo santo para HaShem tu Elokim; y HaShem te ha escogido para que le seas un pueblo de su exclusiva posesión de entre los pueblos que están sobre la faz de la tierra. No comerás nada abominable.” – La santidad tiene mucho que ver con lo que comemos. Hay una diferencia entre lo que está permitido comer a los hijos de Israel y a las demás naciones. Esta diferencia de comida es debida a la diferencia entre el nivel de santidad de los hijos de Israel y los demás pueblos.

 

14:8 “Y el cerdo, aunque tiene la pezuña dividida, no rumia; será impuro para vosotros. No comeréis de su carne ni tocaréis sus cadáveres.” – Aquí está escrito que el cerdo es impuro “para vosotros”, es decir para los hijos de HaShem, los hijos de Israel, cf. 14:1-2, no para los demás. Según Rashí, la prohibición de tocar los cadáveres de estos animales es sólo durante el tiempo de las fiestas.

 

14:10 “pero no comeréis nada que no tenga aletas ni escamas; será impuro para vosotros.” – Los animales marítimos que no tienen aletas ni escamas son impuros para los hijos de HaShem, no para los demás. Esta escritura nos enseña que sólo para los hijos del Eterno, el pueblo de Israel, estos animales son prohibidos. Estos mandamientos son para los hijos de Elokim, verso 1, y todos los que son hijos de Elokim tienen la obligación de seguir estas reglas de kashrut para ser santos. Sin embargo, a los que no son israelitas de nacimiento ni de conversión, no se les puede obligar a cumplir estos mandamientos.

 

14:21 “No comeréis ningún animal que se muera. Lo podrás dar al forastero que está en tus ciudades, para que lo coma, o lo podrás vender a un extranjero, porque tú eres un pueblo santo a HaShem tu Elokim. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.” – La palabra que ha sido traducida como “que se muera” es la palabra hebrea “nevelá”. La Enciclopedia Judaica enseña:

 

NEVELÁ (Heb. “cadáver”), un sustantivo descriptivo para cualquier animal, pájaro o criatura que haya muerto como un resultado de cualquier otro proceso que no sea una matanza ritual válida (shejitá).

La Torah prohíbe el consumo de ese tipo de carne, que puede ser dada a un extranjero residente, o vendida a un no judío (Devarim 14:21). El castigo de comer nevelá sólo se aplica sobre animales “limpios” (Meil. 16a; Maim. Yad, Ma’akhalot Asurot, 4:17) y no está añadiendo al castigo normal por comer animales “impuros”.

La nevelá es también una de las categorías principales de impureza ritual (tumá), y si es tocada o llevada causa impureza ritual (Lev. 11:39-40; Maim. Yad, She’ar Avot ha-Tumá, 1–3).

 

Un extranjero gentil que reside en Israel que ha aceptado no hacer idolatría puede comer animales puros no degollados según la Halajá.

 

Quinta aliyá, 14:22-29

 

14:22 “Diezmarás fielmente todo el producto de tu siembra, lo que rinde tu campo cada año.” – Esto se refiere al primer diezmo, en hebreo “maaser rishón”, que se entrega a los levitas que lo pueden comer en cualquier lugar, cf. Bemidbar 18:26.

 

14:23 “Y comerás en la presencia de HaShem tu Elokim, en el lugar que Él escoja para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu mosto y de tu aceite, y los primogénitos de tus vacas y de tus ovejas, para que aprendas a temer siempre a HaShem tu Elokim.” – Aquí se habla del segundo diezmo, en hebreo “maaser shení”, que se come en Yerushalayim durante los años primero, segundo, cuarto y quinto del ciclo de siete años.

 

14:26 “Y podrás gastar el dinero en todo lo que tu corazón apetezca: en vacas u ovejas, en vino o licor, o en cualquier otra cosa que tu corazón desee; allí comerás en presencia de HaShem tu Elokim, y te alegrarás tú y tu casa.” – La Torá no prohíbe tomar bebidas alcohólicas. Este texto menciona dos tipos de bebidas alcohólicas, primero el vino, en hebreo “yain”, que viene de una raíz que significa “fermentar” y, por lo tanto, no puede referirse al jugo de uva sin alcohol que se llama “tirosh” en hebreo. Luego está la palabra traducida como “sidra”, que es la palabra hebrea “shejar” que significa “bebida embriagante”, “licor”. Estas bebidas están permitidas ingerir en la ciudad más santa delante del Eterno juntamente con la comida con el fin de alegrarse delante de HaShem. Sin embargo, las Escrituras prohíben embriagarse. Una buena regla para una persona adulta es no tomar más de un vaso de vino de 12 grados de alcohol o dos vasos de 6 grados. Pero si alguien es afectado con menos cantidad, debe ser más cuidadoso.

Al hacer un estudio minucioso del tema, uno se da cuenta de que el límite de las Escrituras no es la total abstención del alcohol, sino el abuso del mismo, cf. Vayikra 10:9; Devarim 14:26; 21:20; Tehilim 104:15; Proverbios 20:1; 21:17; 23:20, 29:35; 31:4, 6; Isaías 5:11; 28:7; Jeremías 35; Daniel 5:21; Oseas 4:11; Un judío no bebe el vino de los gentiles, cf. Daniel 1:5, 8.

 

14:28-29 “Al fin de cada tercer año, sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año y lo depositarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni herencia contigo, y el forastero, el huérfano y la viuda que habitan en tus ciudades, y comerán y se saciarán, para que HaShem tu Elokim te bendiga en toda obra que tu mano haga.” – Aquí se habla del diezmo para los pobres en hebreo “maaser aní”. El levita recibe el primer diezmo y los pobres reciben el segundo diezmo en los años tercero y sexto del ciclo shmitá. El comentario “Torá con Rashí”, dice:

 

“El diezmo (maaser) es la porción del producto agrícola que debe separarse cada año y entregarse a sus respectivos destinatarios. Los diezmos se dividen en tres partes: primer diezmo (maaser rishón), segundo diezmo (maaser shení) y diezmo del pobre (maaser aní). Su orden de separación es el siguiente: primero se separa la trumá (“porción separada”) y es entregada directamente al kohén. Luego se separa el maaser rishón, el cual es entregado al leví; de aquí el leví separa la parte llamada trumat maaser y se la entrega al kohén (ver Núm 18:26). Tercero, se separa el maaser shení y es llevado a Yerushalayim para ser ingerido allí; esto es realizado el primero, segundo y cuarto y quinto años del ciclo agrícola de siete años (ver. Devarim 14:22-26). En el tercero y sexto años, en lugar del maaser shení se separa el maaser aní, el cual es entregado a los pobres (Devarim 14:28-29). En el séptimo año no se separan los diezmos.”

 

Sexta aliyá, 15:1-18

 

15:1  “Al final de siete años harás una remisión.” – El año de remisión fue creado para ayudar a equilibrar la desigualdad social dentro de la gran Familia de Israel. La Torá nos presenta aquí tres casos en cuanto a la pobreza:

 

1-      15:4-6 “No habrá menesteroso entre vosotros… si sólo escuchas fielmente la voz de HaShem tu Elokim…” – La perfecta obediencia a los mandamientos produciría un alto nivel de bienestar en todo el pueblo de Israel de manera que nadie necesitará tomar préstamos. Al contrario, darán préstamos a muchas naciones.

2-      15:7-10 – “Si hay un menesteroso contigo…” – En este nivel inferior de obediencia habrá posibilidades de que hayan pobres entre los israelitas. En tal caso hay una obligación a darles o prestarles lo suficiente para cubrir sus necesidades, pero no sus caprichos. Si el pobre no puede devolver el préstamo se le perdonará la deuda en el año de remisión.

Hay muchos textos que hablan de ser generoso con el pobre, cf. Tehilim 37:25-26; 41:1-3; 112:5; Proverbios 14:31; 17:5; 19:17; 21:13; 22:9; 28:27; 31:20; La ayuda social es una parte importante del judaísmo.

3-      15:11-18 “Porque nunca faltarán pobres en tu tierra…” – En este nivel de falta de obediencia, la Torá muestra como nunca van a faltar los pobres entre nosotros y por eso estamos ordenados a ayudarles. Incluso podía haber tanta pobreza que algunos son vendidos como esclavos. En tal caso tendrían que ser liberados en el año de remisión con un buen dinero de despido. El resultado de esta generosidad es que Elokim nos bendice en todo lo que hagamos.

 

Séptima aliyá, 15:19 – 16:17

 

15:19-23 “Todo primogénito que nazca de tu ganado… lo comerás… en el lugar que HaShem escoja.” – Los primogénitos de los rebaños y de los ganados no pueden ser aprovechados para otra cosa que comida para la familia de un kohén en el templo, o en las ciudades en el caso de que tuvieran algún defecto, cf. Bemidbar 18:8-19. Hoy en día en Israel, como no hay templo, los primogénitos de estos animales son marcados y dejados junto con el resto de los rebaños y ganados hasta su muerte natural, y no se saca ningún beneficio de ellos.

 

16:1 “Guardarás el mes del Aviv y harás Pesaj a HaShem tu Elokim, porque en el mes del Aviv HaShem tu Elokim te sacó de Egipto de noche.” – En tres ocasiones la Torá menciona las fiestas sagradas: en Vayikra 23, para citarlas en el orden correcto del anuario; en Bemidbar 28, para enseñar los sacrificios que hay que ofrecer; y en Devarim 16, para resaltar el deber de Israel para hacer peregrinajes a Yerushalayim.

 

“de noche” – En Bemidbar 33:3 está escrito que salieron el día siguiente del sacrificio de pesaj a la vista de todos los egipcios. Rashí resuelve esta aparente contradicción diciendo que este versículo dice que salieron de noche porque fue de noche que el Faraón les dio permiso para salir, cf. Shemot 12:31.

 

16:2 “Y sacrificarás la Pascua a HaShem tu Elokim de tus rebaños y de tus manadas, en el lugar que HaShem escoja para poner allí su nombre.” – No se puede sacrificar el cordero de Pesaj fuera de Yerushalayim. Los que hoy en día comen cordero durante Pesaj están quebrantando la Torá porque no hay templo.

 

16:7  “Y la asarás y la comerás en el lugar que HaShem tu Elokim escoja. Luego, por la mañana, regresarás a tu habitación.” – Según Rashí, la mañana se refiere a la mañana del segundo día de la fiesta, es decir la mañana del 16 de Nisán. Durante el shabat de la fiesta, el 15 de Nisán, está prohibido salir fuera de los límites de la ciudad. Además los varones tenían que estar presentes en el templo durante la ofrenda de ascensión de la fiesta en la mañana del 15 de Nisán.

 

16:8  “Seis días comerás pan sin levadura, y en el séptimo día habrá una retención para HaShem tu Elokim. Ningún trabajo harás en él.” – Aquí hay una aparente contradicción al texto de Shemot 12:15 que dice que hay que comer panes sin levadura durante siete días. Rashí da dos posibles interpretaciones para resolver esto. Por un lado dice que durante siete días se puede comer pan ázimo de la vieja cosecha y durante seis días de la nueva. La nueva cosecha del año no se podía utilizar hasta después de la presentación de la ofrenda de un ómer de cebada en el templo. Por lo tanto sólo quedaban seis días para comer panes sin levadura de la nueva cosecha del año.

Por el otro lado, Rashí se basa en la octava regla de interpretación de Ismael que dice: “Todo lo que estaba incluido dentro de un enunciado general y que luego fue destacado específicamente para enseñar algo, no fue destacado solamente para enseñar algo con respecto a sí mismo, sino también a todo lo implicado en el enunciado general”. Esta interpretación enseña que no es obligatorio comer pan sin levadura el séptimo día, y entonces tampoco es obligatorio comer pan durante el resto de los días, excepto la primera noche, que explícitamente fue ordenado en cf. Shemot 12:18.

 

16:9 “Siete semanas contarás; comenzarás a contar siete semanas desde el momento en que empieces a meter la hoz a la mies.” – La celebración de shavuot, la fiesta de las semanas, está relacionada con Pesaj, es la conclusión de Pesaj. La celebración de pesaj y los panes sin levadura se hace en recuerdo de la libertad de la muerte de los primogénitos y la esclavitud en Egipto. Pero esa libertad no es perfeccionada hasta que la Torá es entregada en Sinái, lo cual se celebra en Shavuot. La libertad no es completa sin la Torá que fue dada siete semanas más tarde.

 

16:11 “Y te alegrarás delante de HaShem tu Elokim, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habita en tus ciudades, y el forastero, el huérfano y la viuda que están en medio de ti, en el lugar donde HaShem tu Elokim escoja para poner allí su nombre.” – No hay ningún mandamiento que ordene que el pueblo esté alegre en Pesaj, sólo en Shavuot y Sukot. Esto nos enseña que la alegría por la libertad no es cumplida hasta la entrega de las normas dadas del cielo, por medio de las cuales el hombre es verdaderamente libre para saber lo que está permitido y lo que está prohibido. Esos límites producen libertad porque así sabemos en qué área nos podemos mover sin peligro.

 

16:14 “Y te alegrarás en tu fiesta, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita y el forastero, el huérfano y la viuda que están en tus ciudades.” – Pesaj no es para el extranjero, sólo para los israelitas. Sukot es para todo el mundo, también para las naciones fuera de Israel. Por eso, durante el reinado mesiánico, todas las naciones de la tierra estarán obligadas a subir a Yerushalayim para celebrar Sukot una vez al año, como está escrito en el profeta Zacarías 14:16-19:

 

“Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Yerushalayim subirán de año en año para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Yerushalayim para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos. Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos no habrá lluvia; será la plaga con la cual HaShem herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Este será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos.”

 

16:15 “Siete días celebrarás fiesta a HaShem tu Elokim en el lugar que escoja HaShem; porque HaShem tu Elokim te bendecirá en todos tus productos y en toda la obra de tus manos; por tanto, estarás realmente alegre.” – La palabra hebrea para fiesta es “jag”. Viene de una raíz que significa moverse en círculo. Esto habla de las danzas alegres que se hacen en las fiestas hebreas. En la celebración de Sukot hay muchísima alegría y el motivo es, según este texto, por la bendición material que el Eterno ha dado durante las cosechas del verano. Esto también nos enseña acerca de la gran alegría que habrá durante la celebración milenaria de Sukot por todas aquellas personas que se habrán cosechado para el Reino de los cielos de todas las naciones de la tierra.

 

16:17 “Cada hombre dará lo que pueda, de acuerdo con la bendición que HaShem tu Elokim te haya dado.” – Todo varón estaba obligado a llevar sacrificios al templo el primer día de cada fiesta. La alegría no puede ser completa sin generosidad.

 

¡Baruj HaShem! En esta Parashá se encuentran los mandamientos 436 – 490 de los 613:

 

  1. Precepto de destruir un ídolo y a aquel que lo sirva, Devarim 12:2.
  2. Precepto de traer una ofrenda obligatoria o una voluntaria en la primera festividad que se le presente a la persona, Devarim 12:5-6.
  3. Precepto de ofrecer todas las ofrendas en el Santuario y no fuera de él, Devarim 12:14.
  4. Precepto de redimir animales consagrados que han sufrido algún defecto, Devarim 12:15.
  5. Precepto de degollar a los animales, Devarim 12:21.
  6. Precepto de llevar las ofrendas al Templo desde fuera de la Tierra de Israel, Dt12:26.
  7. Precepto de examinar exhaustivamente a los testigos, Devarim 13:15.
  8. Precepto de quemar una ciudad que hace idolatría, Devarim 13:17.
  9. Precepto de examinar un ave para que pueda ser ingerida, Devarim 14:11.
  10. Precepto de dar el segundo diezmo (maaser shení), Devarim 14:22.
  11. Precepto de dar el diezmo al pobre en lugar del segundo diezmo en el tercer año, Dt 14:28.
  12. Precepto de presionar a un gentil para que pague su deuda, Devarim 15:3.
  13. Precepto de perdonar una deuda cuando llega el séptimo año (shemitá), Devarim 15:3.
  14. Precepto de dar caridad (tsedaká), Devarim 15:8.
  15. Precepto de dar una gratificación a un esclavo judío cuando se lo deja libre, Dt15:14.
  16. Precepto de alegrarse en las festividades, Devarim 16:14.
  17. Precepto de presentarse en el Santuario en las festividades, Devarim 16:16.
  18. Prohibición de borrar libros sagrados o el Nombre de Elokim, así como de destruir recintos sagrados, Devarim 12:4.
  19. Prohibición de ofrecer ofrendas fuera del Santuario, Devarim 12:13.
  20. Prohibición de comer del segundo diezmo (maaser shení) de grano fuera de Yerushalayim, Devarim 12:17.
  21. Prohibición de beber del segundo diezmo de vino fuera de Yerushalayim, Devarim 12:17.
  22. Prohibición de consumir del segundo diezmo de aceite fuera de Yerushalayim, Dt 12:17.
  23. Prohibición de comer un animal primerizo, que no tiene defecto, fuera de la ciudad de Yerushalayim, Devarim 12:17.
  24. Prohibición de comer una ofrenda de pecado (jatat) o una ofrenda de culpa (asham) fuera del Templo, Devarim 12:17.
  25. Prohibición de comer la carne de una ofrenda de ascensión (olá), Devarim 12:17.
  26. Prohibición de comer de la carne de una ofrenda de menor grado de santidad (kodashim kalim) antes de que su sangre sea rociada, Devarim 12:17.
  27. Prohibición para los kohanim de comer de las primicias (bikurim) antes de colocarlas en el Atrio del Santuario (azará), Devarim 12:17.
  28. Prohibición de abandonar a los leviim al no darles regalos, Devarim 12:19.
  29. Prohibición de comer un miembro de un animal vivo, Devarim 12:23.
  30. Prohibición de añadir a los preceptos de la Torá, Devarim 12:32 (heb 13:1).
  31. Prohibición de reducir de los preceptos de la Torá, Devarim 13:1.
  32. Prohibición de escuchar a alguien que profetiza en nombre de la idolatría, Devarim 13:4.
  33. Prohibición de amar a una persona que incite a la idolatría, Devarim 13:9.
  34. Prohibición de no odiar a una persona que incite a la idolatría, Devarim 13:9.
  35. Prohibición de rescatar a una persona que incite a la idolatría, Devarim 13:9.
  36. Prohibición para una persona incitada a la idolatría de hablar en favor de una persona que incita a la idolatría, Devarim 13:9.
  37. Prohibición para una persona incitada a la idolatría de no hablar en contra de una persona que incita a la idolatría, Devarim 13:9.
  38. Prohibición de incitar a alguien a la idolatría, Devarim 13:12.
  39. Prohibición de reconstruir una ciudad que ha hecho idolatría, Devarim 13:17.
  40. Prohibición de beneficiarse de la riqueza de una ciudad que ha hecho idolatría, Dt 13:18.
  41. Prohibición de hacerse cortes como lo hace un idólatra, Devarim 14:1.
  42. Prohibición de arrancarse los cabellos en señal de duelo, Devarim 14:1.
  43. Prohibición de comer de las ofrendas de animales descalificados, Devarim 14:3.
  44. Prohibición de comer saltamontes no kasher o cualquier insecto alado, Devarim 14:19.
  45. Prohibición de comer de cualquier animal que murió por sí mismo, Devarim 14:21.
  46. Prohibición de pedir el pago de un préstamo cuando llegó el séptimo año (shemitá), Dt 15:3.
  47. Prohibición de abstenerse de dar a un pobre lo que necesita, Devarim 15:7.
  48. Prohibición de abstenerse de prestar dinero debido al séptimo año (shemitá), Dt 15:9.
  49. Prohibición de dejar libre a un siervo judío con las manos vacías, Devarim 15:14.
  50. Prohibición de hacer trabajar a animales consagrados, Devarim 15:19.
  51. Prohibición de trasquilar animales consagrados, Devarim 15:19.
  52. Prohibición de comer sustancias leudadas (jametz) después del mediodía de la víspera de Pésaj, Devarim 16:3.
  53. Prohibición de dejar sobrantes de la ofrenda festiva (jaguigá) de Pesaj hasta el tercer día, Devarim 16:4.
  54. Prohibición de ofrecer la ofrenda de Pésaj en un altar propio, Devarim 16:5.
  55. Prohibición de ir a Yerushalayim en una festividad sin llevar una ofrenda animal, Dt 16:16.

 

Parashá 46 Ékev

כ״ו באב ה׳תשע״ו (August 30, 2016) por  
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46 ekev

Parashá 46 Ékev

Devarim 7:12 – 11:25

Aliyot de la Torá:

  1. 7:12 – 8:11
  2. 8:12 – 9:3
  3. 9:4-29
  4. 10:1-11
  5. 10:12-22
  6. 11:1-9
  7. 11:10-25
  8. Maftir: 11:22-25

Haftará: Isaías 49:14 – 51:3

Ékev

Significa, entre otras muchas cosas: “consecuencia”.

Comentarios

Primera aliyá, 7:12 – 8:11

7:12-16a “Y como consecuencia de que escuchéis estos decretos (mishpatim) y los guardéis y los cumpláis, HaShem tu Elokim guardará su pacto contigo y su misericordia que juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará; también bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu mosto, tu aceite, el aumento de tu ganado y las crías de tu rebaño en la tierra que Él juró a tus padres que te daría. Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá varón ni hembra estéril en ti, ni en tu ganado. Y HaShem apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian. Y destruirás a todos los pueblos que HaShem tu Elokim te entregue” – Estos versículos enseñan que hay condiciones para que HaShem guarde, con los hijos de Israel, el pacto que juró a sus padres. También hablan de las consecuencias de la fidelidad al pacto. Hay unas condiciones y unas consecuencias. Las condiciones son las siguientes:

  • Oír y obedecer (shamá) los mishpatim (leyes sociales).
  • Guardar (shamar) los mishpatim.
  • Cumplir (asá) los mishpatim.

Las consecuencias son:

  • HaShem guardará su pacto con Israel.
  • HaShem guardará su misericordia con Israel.
  • HaShem amará a Israel.
  • HaShem bendecirá a Israel.
  • HaShem multiplicará a Israel.
  • HaShem bendecirá los hijos de los israelitas.
  • HaShem bendecirá los productos agrícolas de los israelitas.
  • HaShem bendecirá la producción de los animales de los israelitas.
  • Los israelitas tendrán más bienestar que otros pueblos.
  • No habrá esterilidad en los hombres o en los animales israelitas.
  • No habrá enfermedad entre los israelitas.
  • Las enfermedades alcanzarán los enemigos de Israel.
  • Los israelitas tendrán poder para exterminar a las siete naciones.

 

Las condiciones para obtener los beneficios del pacto en primer lugar tienen que ver con la fidelidad a las leyes que tienen que ver con el amor al prójimo. La obediencia a los mishpatim, que son las leyes sociales, es una condición para poder recibir el amor de HaShem. Esto nos enseña que el amor que HaShem muestre a nosotros está relacionado con el amor que mostremos al prójimo.

 

La relación entre nosotros y el prójimo determina nuestra relación con el Padre. Es imposible servir al Eterno sin amar a los hermanos. Es imposible recibir los beneficios del pacto sin estar bien con los demás.

 

“Y HaShem apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian.” – La sanidad divina es una consecuencia de la obediencia de los mishpatim (leyes sociales). Si hay una relación armoniosa entre los integrantes del pacto, tendremos todos los beneficios del pacto, que también incluyen la prosperidad económica, la sanidad divina y el poder sobre los enemigos, incluso los demonios. Si tenemos relaciones de enemistad entre nosotros, no podremos hacer frente a los demonios. Si no nos tratamos bien tendremos enfermedades que no van a sanar, escasez económica y sequía espiritual.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “amar” es ahav,[1] que significa: “amar”, “desear”, “querer”, “enamorarse”, “sentir cariño, afecto y afección”; “sentir pasión”, “gustar”, “ser leal”, “ser adicto”. Hay dos tipos generales de amor:

 

  • Amor condicional – que ama dependiendo de las actitudes, de la manera de ser o del comportamiento del otro.
  • Amor incondicional – que ama independiente de las actitudes, de la manera de ser o del comportamiento del otro. Tenemos un ejemplo de ese amor en Devarim 7:7-8 donde está escrito:

 

“No porque ustedes sean más numerosos que los demás pueblos HaShem los prefirió y los eligió, pues ustedes son el más chico de todos los pueblos, sino por el amor de HaShem hacia ustedes y en cumplimiento del juramento que les hizo a sus padres, HaShem te saco con mano fuerte y te rescato de la esclavitud de Egipto y del poder de Paró Faraón de Egipto”

 

En el texto de Devarim, que nos ocupa, vemos que el pacto es condicional, de manera que el pueblo tiene que cumplir con los mandamientos para mantenerse dentro del pacto. La idolatría rompe el pacto entre Hashem e Israel al igual que el adulterio rompe el pacto matrimonial entre los cónyuges. El que comete adulterio quiebra el pacto matrimonial.

 

El judío que comete idolatría se sale del pacto y no puede aprovecharse de sus beneficios. En un pacto hay condiciones para ambas partes.

 

El pacto que HaShem hizo con Avraham en Bereshit 15 es incondicional. Por medio de ese pacto HaShem juró por su propia existencia. Si Él no cumple sus promesas dadas en ese pacto dejará de ser, lo cual es imposible. Esa es la razón por la que Él mismo toma la iniciativa para cambiar el corazón del pueblo de Israel para que guarden sus mandamientos, con el fin de que las promesas dadas en el pacto puedan ser cumplidas, como está escrito en Ezequiel 36:22-27:

 

“Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice El Señor HaShem: ‘No es por vosotros, casa de Israel, que voy a actuar, sino por mi santo nombre, que habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. ‘Vindicaré la santidad de mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual vosotros habéis profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que yo soy el HaShem’–declara El Señor HaShem– ‘cuando demuestre mi santidad entre vosotros a la vista de ellas. ‘Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. ‘Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. ‘Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis jukim (estatutos), y que guardéis mis mishpatim (ordenanzas), y los pongáis por obra.”

 

En Devarim 7:9 está escrito:

 

“Él guarda el pacto y la bondad con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos”

 

Esto nos enseña que el pacto sinaítico es condicional. Por otro lado, hay una profecía que dice que Israel seguirá siendo un pueblo mientras existan las leyes naturales, como está escrito en Jeremías 31:35-36:

 

“Así dice HaShem, el que da el sol para luz del día, y las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, el que agita el mar para que bramen sus olas; HaShem de los ejércitos es su nombre: Si se apartan estas leyes de mi presencia–declara HaShem– también la descendencia de Israel dejará de ser nación en mi presencia para siempre.”

 

¿Será que Israel no dejará de ser fiel al pacto? Si la existencia de Israel depende de su fidelidad al pacto ¿cómo puede HaShem prometer que Israel nunca dejará de ser? La respuesta es: por causa del remanente. Lo que causó que estas promesas pudieran ser establecidas, es la existencia de un remanente fiel, un grupo reducido dentro de Israel. Siempre ha habido, y siempre habrá, un remanente fiel al pacto. Ese remanente ha sido, y sigue siendo, la salvación para el resto del pueblo. Sin ese remanente, Israel hubiera sido destruido como Sedom, según Isaías 1:9 donde está escrito:

 

“Si HaShem de los ejércitos no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, seríamos como Sedom, y semejantes a Amorá.”

 

El remanente que ha habido, y que todavía hay en Israel, es el que ha hecho que los pactos hayan podido seguir vigentes y que HaShem pueda cumplir sus promesas de restauración a Israel en los últimos tiempos.

 

7:18 “no tengas temor de ellas; recuerda bien lo que HaShem tu Elokim hizo a Faraón y a todo Egipto” – Esta parashá habla de cinco cosas para recordar:

 

  1. Recordar los milagros de la salvación que experimentaste, 7:18.
  2. Recordar todo el camino por donde pasaste, 8:2.
  3. Recordar de donde saliste, 8:14.
  4. Recordar a HaShem, 8:18.
  5. Recordar lo que eras, 9:7.

 

Estos recuerdos nos ayudan a no caer en el pecado y a tener gratitud al Eterno y alabarle todos los días de nuestras vidas.

 

“no tengas temor de ellas; recuerda bien lo que HaShem tu Elokim hizo…” – ¿Cuál es el antídoto contra el temor? Recordar la revelación del poder de Hashem y confiar en Su presencia protectora, como está escrito en el Tehilim 23:4a:

 

“Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo”

 

El que es consciente de la presencia de Hashem, nunca tiene temor.

 

7:20     “Además, HaShem tu Elokim enviará la tsirá contra ellos, hasta que perezcan los que queden y se escondan de ti.” – La palabra hebrea que normalmente ha sido traducida como “avispa” es tsirá que, según Rashí, es una especie de insecto volador que lanzaba sobre sus enemigos un veneno que los hacía impotentes y cegaba sus ojos en cualquier lugar donde se escondieran.

 

7:22 “Y HaShem tu Elokim echará estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas rápidamente, no sea que las bestias del campo lleguen a ser demasiado numerosas para ti.” – Los hijos de Israel tendrían que experimentar muchos cambios al entrar en la tierra. Para hacer grandes cambios es mejor ir poco a poco, para no ser ahogado por malas emociones y otras cosas que pueden hacernos daño.

 

Por otro lado, no podemos usar la palabra “poco a poco” como una excusa para no obedecer. Cuando una persona se convierte no puede asumir todo de golpe. Necesita un tiempo de acoplamiento, cuando una persona lleva mucho tiempo estando con el pueblo de Israel debe haber hecho los cambios necesarios para salir de las prácticas de otras religiones y vivir según las normas de la Torá.

 

7:25 “Las esculturas de sus dioses quemarás a fuego; no codiciarás la plata o el oro que las recubren, ni lo tomarás para ti, no sea que por ello caigas en un lazo, porque es abominación a HaShem tu Elokim.” – Hay que destruir las imágenes idólatras dentro de nuestro territorio. Pero no tenemos derecho de hacerlo en territorios de otros.

 

7:26     “Y no traerás cosa abominable a tu casa, pues serás anatema como ella; ciertamente la aborrecerás y la abominarás, pues es anatema.” – ¡Ten mucho cuidado con lo que introduzcas en tu casa! Revisa todo juguete de tus hijos, toda ropa, revistas, cuadros fotos, objetos de adorno, joyas, y todas las demás cosas que tengas. Todos los objetos que hayan sido utilizados para adoración de culto pagano o hayan sido hechos en honor a los dioses, son objetos abominables para el Único. Al meter esos objetos en casa tendremos parte del juicio que cae sobre ellos, cf. Josué 7.

 

Hay que deshacerse de todas las cosas que hayan sido contaminadas por el paganismo.

8:1       “Sean cuidadosos de cumplir todo el mandato que yo les ordeno hoy. Así vivirás, te incrementaras en número y entraras a tomar posesión de la tierra que HaShem les juro a tus ancestros .” – Los resultados de la obediencia son vida, multiplicación y derecho de vivir en la tierra de Israel.
8:2       “Y te acordarás de todo el camino por donde HaShem tu Elokim te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos.” – El maná, en hebreo man, fue dado para probar a los hijos de Israel para que no dejaran nada para el día siguiente y para que no salieran a recoger en shabat, cf. Shemot 16.

 

“Y te acordarás de todo el camino” – Es importante recordar el camino por donde uno ha caminado, con el fin de no olvidar:

 

  • las bondades de Hashem en medio de los problemas.
  • los castigos por causa de la desobediencia.
  • las palabras que HaShem habló en esos lugares.
  • las adversidades que uno ha pasado.

 

El que se acuerda de sus problemas se mantiene humilde. En los momentos de prosperidad es muy importante recordar las penas que uno ha tenido, para mantenerse humilde. La mejor manera de no caer en pecado de soberbia es reconocer de dónde ha venido la ayuda que uno ha recibido y mostrar agradecimiento por ello.

 

Según este texto, Hashem tiene cuatro propósitos con las adversidades:

 

  1. humillarte – el alma del hombre es altivo. Lo primero que tiene que aprender es la humildad.
  2. probándote – para poder promocionarte. Toda prueba tiene el propósito de hacerte subir.
  3. para saber lo que había en el corazón – cuando estás bajo presión se muestra lo que hay en el corazón.
  4. hacerte conocer, por experiencia, que no sólo de pan vive el hombre sino de todo lo que sale de la boca de HaShem.

 

8:3       “Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca de HaShem.” – El Tehilim 38 fue escrito para memorial, ver la introducción. Ese Tehilim habla de todos los sufrimientos que un pecador tiene que experimentar por sus pecados. ¿Por qué hay que recordar un Tehilim tan negativo? Para poder aguantar la prosperidad. Es mucho más fácil mantenerse sano cuando hay dificultades que cuando hay prosperidad, porque entonces nos aferramos al Eterno. Cuando las cosas van bien es fácil enorgullecerse y olvidarse de que todo lo que tenemos ha sido dado por Hashem.

 

Para que HaShem pueda prosperarnos y levantarnos en alto, tenemos que tener muy presente el tiempo del sufrimiento que hemos pasado y no olvidarnos de que fue Hashem que nos sacó de allí. Es peligroso llegar a las alturas sin haber pasado por muchas penas.

 

En el Tehilim 119:67, 71 está escrito:

 

“Antes que fuera afligido, yo me descarrié, mas ahora guardo tu palabra… Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos.”

 

8:4       “Tu ropa no se gastó sobre ti, ni se hinchó tu pie durante estos cuarenta años.” – El Midrash,[2] cuenta que HaShem dio vestimentas sobrenaturales en el momento de la entrega de la Torá. Esa ropa creció junto con los niños para que no tuvieran que cambiar al hacerse grandes.

 

8:5       “Por tanto, debes comprender en tu corazón que HaShem tu Elokim te estaba disciplinando, así como un hombre disciplina a su hijo.” – Nuestro Padre celestial es el gran ejemplo para tener una disciplina familiar correcta. Nosotros debemos tratar con nuestros hijos como HaShem nos trata a nosotros, con mucho amor y con mucha disciplina.

 

La disciplina nunca es dada con el propósito de destruir o dañar, sino para producir un cambio y un fruto bueno en el hijo. Ese es el propósito de la disciplina de Ha Kadosh Baruj Hu

8:6       “Guardarás, pues, los mandamientos de HaShem tu Elokim, para andar en sus caminos y para temerle.” – Andar en los caminos de HaShem significa imitar su forma de ser y actuar.

8:7-9 “Porque HaShem tu Elokim te trae a una tierra buena, a una tierra de corrientes de aguas, de fuentes y manantiales que fluyen por valles y colinas; una tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados; una tierra de aceite de oliva y miel; una tierra donde comerás el pan sin escasez, donde nada te faltará; una tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes puedes sacar cobre.” – La Torá menciona siete especies de productos de la Tierra de Israel:

 

  1. trigo
  2. cebada
  3. uvas
  4. higos
  5. granadas
  6. aceite de oliva
  7. miel de dátiles u otra fruta dulce

 

Estas siete especies son la base para el diezmo de los productos agrícolas en la tierra de Israel. En el tiempo del segundo templo, los fariseos discutían entre sí para saber si hacía falta pagar el diezmo de otro tipo de productos de la tierra no mencionados en la Torá.

 

Hay una fiesta en Israel, que cae en pleno invierno, que celebra el nacimiento de los árboles. Se llama tu bi-shvat, el 15 del mes de shvat, más o menos por febrero. En tiempos modernos se hace una celebración con un programa especial, un seder, con el fin de dar gracias al Eterno por los productos de la tierra de Israel, mediante una bendición sobre cada una de estas siete especies.

 

8:10 “Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás a HaShem tu Elokim por la buena tierra que Él te ha dado.” – Aquí se encuentra la base para el birkat ha-mazón, la bendición después de la comida. Hay un solo versículo en toda la Torá que nos ordena dar gracias al Eterno después de comer. ¿Por qué no dice la Torá que hay que dar gracias antes de comer? Porque es más fácil olvidarse de Hashem cuando el estómago esté lleno. Al olvidarse de dar gracias por los alimentos después de comer, es como olvidarse de Hashem, como dice el versículo que sigue:

 

“Cuídate de no olvidar al Eterno…”

 

Cuando hay prosperidad hay una tendencia de olivarse de Hashem. ¡CUIDADO!

La bendición de birkat ha-mazón, que se encuentra en el sidur, el libro de oraciones, se recita cuando se haya comido un mínimo de un kezait de pan. Un kezait es una porción del tamaño de una aceituna grande. Los rabinos establecieron[3] que esta bendición debe estar compuesta por cuatro partes:

 

  • Birkat Hazán – La bendición a Aquel que alimenta a todas las cosas creadas. Según la tradición fue instituida por Moshé.
  • Birkat Haarets – La bendición sobre la tierra. Según la tradición, Yehoshúa introdujo esta bendición después de entrar en la tierra prometida. En esta bendición también damos gracias por el pacto de la circuncisión y por la Torá.
  • Birkat Yerushalayim – La bendición de paz sobre la ciudad santa y el templo. Los reyes David y Shelomó fijaron esta bendición. Después de la destrucción del templo fue modificada para pedir por la reconstrucción de la ciudad y el templo.
  • Hatov Vehametiv – La bendición a Aquel que es bondadoso y hace el bien. Esta bendición fue añadida después de la destrucción del segundo templo y la rebelión de Bar Kojbá contra los romanos cuando fue arruinada la ciudad de Betar que marca la conclusión de la destrucción de la nación judía. La bendición fue compuesta por el Beit Din de Yavne, dirigido por el rabí Gamliel, para recordar los eventos de Betar con la esperanza de que el Mesías vendrá pronto y Elokim curará las heridas que ha sufrido el pueblo judío.

Segunda aliyá, 8:12 – 9:3

8:18 “Mas acuérdate de HaShem tu Elokim, porque Él es el que te da poder para hacer riquezas, a fin de confirmar su pacto, el cual juró a tus padres como en este día.” – Las riquezas son un resultado del pacto entre Hashem e Israel.

 

Si estamos viviendo en escasez tendremos que hacernos la pregunta: Si los bienes materiales son parte del pacto que tenemos con Hashem ¿por qué no tenemos más riquezas? Para contestar esta pregunta presentamos aquí ocho razones posibles:

 

  • Maldiciones
    1. Maldiciones familiares – Sufrimos las consecuencias de la desobediencia de nuestros antepasados. Si confesamos los pecados de nuestros antepasados y pedimos perdón por ellos, cambiando nuestra conducta, y no haciendo más como ellos hicieron, obedeciendo los mandamientos, podremos romper esas maldiciones.
  • Maldiciones regionales y/o nacionales – Por vivir en un país pobre es posible ser parte del ambiente de pobreza que hay allí. Las maldiciones que han causado esa pobreza no son levantadas sin el arrepentimiento del pueblo, de aquellos pecados que causaron esas maldiciones. Especialmente los tres pecados cardinales causan este tipo de maldiciones en las naciones: idolatría y ocultismo, derramamiento de sangre inocente y sexo libre. Es posible romper la maldición sobre una tierra de manera parcial, como vemos en la vida de Yitsjak en Bereshit 26.
  1. Maldiciones pronunciadas – Por medio de tu lengua podrás traer pobreza o abundancia sobre tu vida. No digas “No tengo” o “soy pobre”. Di “Hashem me dará todo lo que yo necesito.” Confiesa lo que está escrito: “nunca he visto desamparado al justo ni a sus hijos mendigando pan”, Tehilim 37:25. “HaShem es mi pastor nada me faltará”, Tehilim 23:1.
  • Desobediencia a los mandamientos, cf. Devarim 28, Vayikra 26.
  • Retención del diezmo y las ofrendas, cf. Malaquías 3:9.
  • Hurto no restituido, cf. Zacarías 5:1-3.
  • Prioridades equivocadas, cf. Hageo 1. Las prioridades de Hashem tienen que ser las mías. Lo que él considera importante tiene que ser importante para mí. Si puedes gastar en un restaurante más dinero para una comida que en la ofrenda para apoyar al que te enseña la Torá, has mostrado que tu estómago es más importante que tu amor por HaShem. Estás más interesado en satisfacer tus deseos naturales que buscar el Olam Haba.
  • Motivaciones equivocadas; Proverbios 22:4.
  • Falta de oración,
  • Mala administración – Cuando hemos aprendido a administrar lo que tenemos de manera correcta, HaShem nos da mucho más. Si hay una mala administración de los bienes materiales, Hashem retiene su mano, porque no confía en nosotros. Si no sabemos administrar poco, ¿cómo él nos confiará mucho?

 

9:1-2 “Oye, Israel: Hoy vas a pasar el Yardén para entrar a desposeer a naciones más grandes y más poderosas que tú, ciudades grandes y fortificadas hasta el cielo, un pueblo grande y alto, los hijos de los gigantes, a quienes conoces y de quienes has oído decir: “¿Quién puede resistir ante los hijos de gigante?”” – Si la población de Israel era mayor de 2,000,000 y cada nación de las siete era más grande, tenía que haber habido más de 15,000,000 habitantes en la tierra de Kenáan.

 

9:3       “Comprende, pues, hoy, que es HaShem tu Elokim el que pasa delante de ti como fuego consumidor. Él los destruirá y los humillará delante de ti, para que los expulses y los destruyas rápidamente, tal como HaShem te ha dicho.” – El Midrash cuenta que la población de las siete naciones fue diezmada antes de la conquista de los hijos de Israel por medio de plagas y enfermedades.

 

Tercera aliyá, 9:4-29

 

9:4-6 “No digas en tu corazón cuando HaShem tu Elokim los haya echado de delante de ti: “Por mi justicia HaShem me ha hecho entrar para poseer esta tierra”, sino que es a causa de la maldad de estas naciones que HaShem las expulsa de delante de ti. No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón que vas a poseer su tierra, sino que por la maldad de estas naciones HaShem tu Elokim las expulsa de delante de ti, para confirmar el pacto que HaShem juró a tus padres Avraham, Yitsjak y Yaakov. Comprende, pues, que no es por tu justicia que HaShem tu Elokim te da esta buena tierra para poseerla, pues eres un pueblo de dura cerviz.” – En Bereshit 15:16b está escrito:

 

“aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo”

 

“No digas… por mi justicia… sino a causa de la maldad de estas naciones… No es por tu justicia… sino que por la maldad de estas naciones… para confirmar el pacto… No es por tu justicia…” – Para enfatizar el hecho, la Torá habla tres veces de que no es por la justicia de Israel que ellos van a recibir la tierra. Estas tres veces también aluden a las tres veces cuando el pueblo de Israel volvería a la tierra.

 

  1. La primera vuelta fue cuando entró bajo Yehoshúa – por causa de la maldad de estas naciones, versículo 4.
  2. La segunda vuelta fue cuando volvieron de Babilonia bajo Ezrá y Nejemyá – por la maldad de estas naciones, y para confirmar el pacto incondicional con Avraham, versículo 5.
  3. La tercera y última vuelta, de todas las naciones en los últimos tiempos – no por la justicia del pueblo de Israel, sin mencionar la maldad de las naciones, versículo 6.

 

9:7-8 “Acuérdate; no olvides cómo provocaste a ira a HaShem tu Elokim en el desierto; desde el día en que saliste de la tierra de Egipto hasta que llegasteis a este lugar, habéis sido rebeldes contra HaShem. Hasta en Jorev provocasteis a ira a HaShem, y HaShem se enojó tanto contra vosotros que estuvo a punto de destruilos.” – Este texto nos enseña la importancia de ver a Israel como un cuerpo colectivo. Los que estaban allí presentes no habían hecho el becerro de oro. Sin embargo, fueron señalados como causantes de la ira de Hashem en el desierto y tuvieron que llevar la culpa del pecado de sus padres. Los hijos son responsables para llevar las consecuencias de los errores de sus padres. Pero el propósito principal por el que Moshé destaca los momentos de rebeldía del pueblo, es enseñarles los errores de sus antepasados para que los hijos no vuelvan a cometer los mismos.

 

9:9       “Cuando subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que HaShem había hecho con vosotros, me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua.” – El número 40 simboliza un tiempo de prueba y de preparación para poder pasar de un nivel a otro. Un anciano en Israel tiene que tener como mínimo 40 años de edad. No es bueno poner jóvenes en puestos de liderazgo altos.

 

9:15     “Y volví, y descendí del monte mientras el monte ardía en fuego, y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manos.” – Aquí está escrito que el monte ardía en fuego. El monte Yebel El Luz en Arabia Saudita tiene el pico quemado. Hay restos arqueológicos que indican que ese fue el lugar donde se entregó la Torá[4],

 

9:18     “Y me postré delante de HaShem como al principio, por cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, a causa de todo el pecado que habíais cometido al hacer lo malo ante los ojos de HaShem, provocándole a ira.” – Según Rashí, esta fue la segunda vez que Moshé estuvo cuarenta días en la montaña ante HaShem, desde el día 19 del 4º mes hasta el día 29 del 5º mes.

 

9:19 “Porque temí la ira y el furor con que HaShem estaba enojado contra vosotros para destruiros, pero HaShem me escuchó también esta vez.” – Después de esos cuarenta días HaShem le dijo que hiciera dos tablas nuevas. Luego permaneció otros cuarenta días más en la montaña.

 

9:25     “Entonces me postré delante de HaShem los cuarenta días y cuarenta noches, lo cual hice porque HaShem había dicho que os iba a destruir.” – Esta es una repetición del tiempo para la segunda vez cuando Moshé estuvo a la montaña.

 

Cuarta aliyá, 10:1-11

10:1     “En aquel tiempo HaShem me dijo: “Lábrate dos tablas de piedra como las anteriores, y sube a mí al monte, y hazte un arca de madera.” – Aquí vemos como Hashem renueva el pacto a base de la intercesión de Moshé en la que había expuesto su propia vida para salvar al pueblo.

10:2     “Y yo escribiré sobre las tablas las palabras que estaban sobre las primeras tablas que quebraste, y las pondrás en el arca.” – Según Rashí, este arca no fue la que hizo Betsalel más tarde, cf. Shemot 37:1, sino otro, que Moshé había hecho solamente para guardar las tablas de piedra hasta que fuera construido el nuevo arca. En esta arca fueron luego guardadas las dos tablas rotas. Cuando los hijos de Israel salieron a la guerra, no llevaban el arca del tabernáculo, sino esta arca que Moshé había hecho, excepto cuando pelearon contra los filisteos y el arca fue tomada, cf. 1 Shmuel 4-5.

10:8 “En aquel tiempo HaShem apartó la tribu de Leví para que llevara el arca del pacto de HaShem, y para que estuviera delante de HaShem, sirviéndole y bendiciendo en su nombre hasta el día de hoy.” – La tribu de Leví fue escogida para cuatro cosas:

1 – llevar el arca

2 – estar delante de HaShem

3 – servir a HaShem

4 – bendecir en el Nombre de HaShem

 

Sólo los levitas podían llevar el arca, y sólo los sacerdotes fueron escogidos para bendecir en el Nombre de HaShem. Una cosa depende de la otra. El que sirve en lo práctico puede obtener una posición importante delante de Hashem. Una relación correcta con HaShem produce un servicio correcto. Un servicio correcto te capacita para transmitir al pueblo lo que viene de HaShem. Un sacerdote no puede bendecir al pueblo sin haber ministrado al Eterno primero.

 

“hasta el día de hoy” – Hoy en día, los cohanim, sacerdotes, siguen teniendo el ministerio de bendecir al pueblo de Israel, pronunciando la bendición Aharonica sobre el pueblo en las sinagogas durante la repetición de la oración de la amidá.

 

10:10 “Y me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches como la primera vez, y HaShem me escuchó también esta vez; y HaShem no quiso destruirte.” – Según la tradición, estos últimos cuarenta días concluyeron en yom kipur, el 10º día del 7º mes. Por esta razón fue instituido ese día como el día del perdón.

 

Quinta aliyá, 10:12-22

 

10: 12a “Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti HaShem tu Elokim” – ¿Qué pide Hashem de Israel? Los versículos 12, 13, 20 y 21 nos dan la respuesta:

 

  1. Temer a HaShem
  2. Andar en Sus caminos
  3. Amarle
  4. Servirle
  5. Guardar sus mandamientos
  6. Pegarse a Él
  7. Jurar en su Nombre
  8. Alabarle

 

Lo más importante es temerle. Por esto viene primero. Sin el temor a HaShem las demás cosan no son llevadas a cabo de la manera correcta.

10:16 “Circuncidad, pues, vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.” – Cada pacto tiene una o varias señales. Aquellos pactos que HaShem ha hecho a lo largo de la historia, tienen cada uno una señal particular:

  • El pacto con Noaj – el arco iris, Bereshit 9:12-13.
  • El pacto con Avraham – la circuncisión en la carne, Bereshit 17:11.
  • El pacto con Israel en Sinai – el shabat y la Torá, Shemot 31:16-17; 34:28.

“Circuncidad, pues, vuestro corazón” Devarim 10:16 – Esto contrasta con Devarim 30:6 donde está escrito: “HaShem tu Elokim circuncidará”. Por un lado, se habla de que el hombre tiene que hacer esta operación y por el otro lado vemos que Hashem la hace. De esto aprendemos que hay una parte que le toca al hombre y otra que le toca a HaShem en cuanto a la circuncisión del corazón.

Con esta expresión, Moshé dijo que los hijos de Israel necesitaban eliminar todo lo que impedía la sensibilidad de sus corazones. Esto se hace mediante la teshuvá, la Torá y la tefilá, el arrepentimiento, el estudio de la Torá y la oración.

 

Sin embargo, el hombre no puede eliminar su yetser hará, su mala inclinación, el pecado, que está dentro de él. Sólo puede confesarlo y arrepentirse de los pecados que fueron producidos por esa naturaleza pecaminosa. Ezequiel 36:26-27:

 

“’Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis mis ordenanzas poniéndolas por obra.”

 

“quitaré de vuestra carne el corazón de piedra” – Aquí se habla de una operación interna en el hombre.

“Pondré dentro de vosotros mi espíritu”

 

Otro texto profético que habla de esta realidad es Jeremías 31:33-34 donde está escrito:

 

“Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara HaShem–. Pondré mi Torá dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Elokim y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce a HaShem”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara HaShem– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

 

En Devarim 5:29 está escrito:

 

“¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!”

 

“El cuerpo de la carne” es una referencia al yetser hará, la mala inclinación, que en Ezequiel 36 es llamado “el corazón de piedra”, que está dentro de cada uno de nosotros. Al quitar ese cuerpo de carne hay una mayor sensibilidad en el hombre para recibir los impulsos y ser dirigido por el Espíritu y la Torá del Hashem. Por lo tanto, el resultado de la circuncisión del corazón es la obediencia a los mandamientos.

 

10:18 “Él hace justicia al huérfano y a la viuda, y muestra su amor al extranjero dándole pan y vestido.” – El amor al extranjero se muestra dándole alimento y cobijo. Son las dos necesidades básicas del hombre.

 

10:19 “Mostrad, pues, amor al extranjero, porque vosotros fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “extranjero” es guer. Como hemos visto antes, hay diferentes tipos de guer. Los conversos al judaísmo también son llamados guer. Este es el significado que los rabinos dan a la palabra en este texto, para enseñar que hay que tratar a los conversos con mucho amor y respeto porque hicieron un gran sacrificio a la hora de convertirse al judaísmo. Sin embargo la palabra guer, en este caso, no se refiere, en primer lugar, al prosélito, puesto que el texto habla de que los hijos de Israel fueron guerim (plural de guer) en Egipto, y los israelitas no fueron conversos en Egipto. Así que si guer significa extranjero en la segunda parte del versículo, debe tener el mismo significado en la primera parte del mismo versículo. Esto nos enseña que no se puede limitar el amor para que sólo sea para los que están dentro del pacto de Avraham Tenemos que amar a todos, judíos y no judíos.

 

10:21 “Él es tu alabanza y Él es tu Elokim, que ha hecho por ti estas cosas grandes y portentosas que tus ojos han visto.” – Aquí se encuentra la palabra hebrea tehilá[5] que significa “alabanza”, “himno”, “acciones memorables”, “fama”. Cada uno tiene una alabanza en su vida. La alabanza que tenemos nos muestra quién es nuestro Elokim. ¿De quién cantas en tus canciones? Si HaShem es el motivo de nuestras canciones, es una muestra de que Él es nuestro Elokim.

 

Sexta aliyá, 11:1-9

11:1 “Amarás, pues, a HaShem tu Elokim, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.” – Todos los días hay que obedecer. No hay ningún día del año cuando los mandamientos no nos apliquen.

11:2 “Y comprended hoy que no a vuestros hijos, los cuales no han visto la disciplina de HaShem vuestro Elokim: su grandeza, su mano poderosa, su brazo extendido” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “disciplina” es musar[6] que significa “instrucción”, “educación”, “castigo”, “reprensión”. Es la única vez que esta que aparece en el Jumash (pentateuco). El término aparece 50 veces en el Tanaj, mayormente en el libro de los Proverbios, donde se usa en 31 ocasiones. La palabra se usa en el hebreo moderno como ética o moral.

11:7 “Pero vuestros propios ojos han visto toda la gran obra que HaShem ha hecho.” – El amor al Eterno no está basado en ideas abstractas, sino en realidades vividas. La religión de la Biblia no es un invento. Nuestra fe no puede ser basada en sabiduría humana, sino en el poder de Elokim.

11:8 “Guardad, pues, todos los mandamientos que os ordeno hoy, para que seáis fuertes, y entréis y toméis posesión de la tierra a la cual entráis para poseerla” – La obediencia a los mandamientos nos da fuerza para resistir al enemigo y conquistar el terreno que nos pertenece. Por otro lado, la desobediencia produce debilidad en nosotros. ¿Quieres ser fuerte? Obedece los mandamientos cuando nadie te ve.

 

Séptima aliyá, 11:10-25

 

11:10-11 “Porque la tierra a la cual entras para poseerla, no es como la tierra de Egipto de donde vinisteis, donde sembrabas tu semilla, y la regabas con el pie como una huerta de hortalizas, sino que la tierra a la cual entráis para poseerla, tierra de montes y valles, bebe el agua de las lluvias del cielo.” – Hay una gran diferencia entre la tierra de Egipto y la tierra de Israel. En Egipto había que regar los sembrados manualmente. En la tierra de Israel no hace falta. Egipto está construido a base del río. Todo el sistema de vida gira alrededor del río. En Israel el pueblo tiene que depender de HaShem para que haya lluvia. De esa manera es necesario tener una buena relación con Aquel que envía la lluvia, para que no haya hambre.

Otra diferencia importante entre Egipto e Israel es que en Egipto no hay piedras naturales. Por eso tenían que construir ladrillos para poder hacer edificios.

11:12b, 14b “desde el principio hasta el fin del año… tu grano, tu mosto y tu aceite” – El grano se cosecha en la primavera, en nisán (marzo-abril), las uvas al final del verano y al principio del otoño (agosto-septiembre), justo antes de sucot, y las aceitunas se cosechan en invierno (diciembre-enero).

11:13-21 Este texto es el segundo texto de shemá. Para servir al Eterno hay que aceptar dos yugos, el yugo del Reino y el yugo de la Torá. Esto dos yugos están expresados en los dos textos del shemá.

En Devarim 6:4-9 está escrito:

 

“Escucha, Israel, HaShem es nuestro Elokim, HaShem es uno. Y amarás a HaShem tu Elokim con todo tu corazón, y con toda tu alma y con todos tus medios. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés sentado en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal sobre tu brazo, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.”

 

Este texto habla del yugo del Reino, el cual implica aceptar voluntariamente al Eterno como nuestro único Elokim de manera personal. Por esto este texto está escrito en singular: “amarás, tu hablaras, tu enseñarás etc.” El segundo yugo, el de la Torá, se encuentra en Devarim 11:13-21:

 

“Y sucederá que si obedecéis mis mandamientos que os ordeno hoy, de amar a HaShem vuestro Elokim y de servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite. Y Él dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás. Cuidaos, no sea que se engañe vuestro corazón y os desviéis y sirváis a otros dioses, y los adoréis. No sea que la ira de HaShem se encienda contra vosotros, y cierre los cielos y no haya lluvia y la tierra no produzca su fruto, y pronto perezcáis en la buena tierra que HaShem os da. Grabad, pues, estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma; atadlas como una señal a vuestra mano, y serán por diadema entre vuestros ojos. Y enseñadlas a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y escríbelas en los postes de tu casa y en tus puertas, para que vuestros días y los días de vuestros hijos sean multiplicados en la tierra que HaShem juró dar a vuestros padres, por todo el tiempo que los cielos estén sobre la tierra.”

 

En este texto que habla del yugo de la Torá vemos como el pronombre se va cambiando entre una forma plural y singular. En el primer yugo, el del Reino, solamente hay una forma personal, singular, “amarás, tu, tu, tu, enseñarás, escribirás etc.” Pero en este yugo de la Torá vemos que se usa la forma plural “obedecéis, os, vuestro, vuestro, vuestra, vuestra” pero luego, en el versículo 14 va pasando al singular: “recojas… etc” para luego volver otra vez al plural en los versículos 16-19a: “cuidaos…” Luego pasa otra vez al singular en los versículos 19b-20: “te…” y a plural en el versículo 21: “vuestros…”. Esto nos enseña que el yugo de la Torá es puesta para que vivamos nuestra vida privada en obediencia en una relación con el pueblo de Israel que se encuentra en el lugar donde vivimos. Por lo tanto no es suficiente vivir solos delante de Hashem. Necesitamos formar parte de un colectivo, y esto es el resultado directo del trabajo de la Torá en nuestras vidas. Uno no puede amar al Eterno y aborrecer al hermano, es imposible, porque el amor al Eterno te lleva forzosamente a amar a tu prójimo, primero los más cercanos y luego los que están más allá de los conocidos.

 

11:13 “Y sucederá que si obedecéis mis mandamientos que os ordeno hoy, de amar a HaShem vuestro Elokim y de servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.” – Rashí menciona que servir al Eterno en este texto se refiere a la oración, como está escrito en Daniel 6:13, 20:

 

“Entonces ellos respondieron y dijeron al rey: Daniel, que es uno de los deportados de Yehudá, no te hace caso, oh rey, ni del mandato que firmaste, sino que tres veces al día hace su tefila… Y acercándose al foso, gritó a Daniel con voz angustiada. El rey habló a Daniel y le dijo: Daniel, siervo del Elokim viviente, tu Elokim, a quien sirves con perseverancia, ¿te ha podido librar de los leones?”

 

11:14 “Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite.” – Este texto habla de lluvia a su tiempo como un resultado de la obediencia. Cinco pecados retienen la lluvia en Israel: idolatría, inmoralidad, violencia, pedidos públicos de caridad no cumplimentados y retención del diezmo.

 

11:15 “Y Él dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás.” – Esto nos enseña, como dice el Talmud,[7] que debemos dar de comer a los animales domésticos antes de que coman los hombres.

11:21 “para que tus días y los días de tus hijos sean multiplicados en la tierra que HaShem juró dar a tus padres, por todo el tiempo que los cielos estén sobre la tierra.” – HaShem juró dar la tierra de Kenáan a los patriarcas. Este es uno de los textos del Jumash que muestra que tiene que haber una resurrección para que esta promesa pueda ser cumplida.

11:22 “Porque si guardáis cuidadosamente todo este mandamiento que os ordeno para cumplirlo, amando a HaShem vuestro Elokim, andando en todos sus caminos y allegándoos a Él” – Rashí menciona que es imposible apegarse a Él porque es un fuego consumidor, cf. 10:20. La manera cómo se debe apegarse a HaShem es apegarse a los estudiosos de la Torá y será considerado como si uno se hubiera apegado a Él.

11:24 “Todo lugar donde pise la planta de vuestro pie será vuestro; vuestras fronteras serán desde el desierto hasta el Levanón, y desde el río, el río Prat (Eufrates), hasta el mar occidental

En esta parashá se encuentran los mandamientos número 428 – 435 de los 613:

  1. Precepto de bendecir a Elokim por el sustento, Devarim 8:10.
  2. Precepto de amar al converso, Devarim 10:19.
  3. Precepto de temer a Elokim, Devarim 10:20.
  4. Precepto de orar a Elokim, 10:20.
  5. Precepto de asociarse y apegarse a sabios en Torá, Devarim 10:20.
  6. Precepto de jurar en Nombre de Elokim a aquel que necesita jurar, Devarim 10:20.
  7. Prohibición de beneficiarse de la ornamentación de un ídolo, Devarim 7:25.
  8. Prohibición de tomar en nuestra posesión algún objeto de idolatría con el fin de beneficiarse de él, Devarim 7:26.

[1]       Strong H157 ‘âhab ‘âhêb, aw-hab’, aw-habe’, A primitive root; to have affection for (sexually or otherwise): – (be-) love (-d, -ly, -r), like, friend.

[2]       Devarim Rabá 7:11, Shir HaShirim Rabá 4:11, 23.

[3]       Rambam Berajot 2:6, L´Rashra R´Bejai, Shibli Haleket, Bereshit Rabá 23:7, Berajot 48, Eija Rabti 2:7, Yerushalmi Taanit 4, 69, Bamidbar Rabá 23:7, Tur Orzajaim 189.

[4]       https://go.madmimi.com/redirects/1407686444-3b8ee033f8488f7e6542f3c079a54874-ee9a047?pa=24383817295

 

[5]       Strong H8416 tehillâh, teh-hil-law’, From H1984; laudation; specifically (concretely) a hymn: – praise.

Strong H1984 hâlal, haw-lal’, A primitive root; to be clear (originally of sound, but usually of color); to shine; hence to make a show; to boast; and thus to be (clamorously) foolish; to rave; causatively to celebrate; also to stultify: – (make) boast (self), celebrate, commend, (deal, make), fool (-ish, -ly), glory, give [light], be (make, feign self) mad (against), give in marriage, [sing, be worthy of] praise, rage, renowned, shine.

[6]       Strong H4148 mûsâr, moo-sawr’, From H3256; properly chastisement; figuratively reproof, warning or instruction; also restraint: – bond, chastening ([-eth]), chastisement, check, correction, discipline, doctrine, instruction, rebuke.

Strong H3256 yâsar, yaw-sar’, A primitive root; to chastise, literally (with blows) or figuratively (with words); hence to instruct: – bind, chasten, chastise, correct, instruct, punish, reform, reprove, sore, teach.

[7]       Berajot 40.

Parashá 45 VaEtjanán

י״א באב ה׳תשע״ו (August 15, 2016) por  
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45 Vaetjanan

Parashá 45 VaEtjanán

Deuteronomio 3:23 – 7:11

Aliyás de la Torá:

  1. 3:23 – 4:4
  2. 4:5-40
  3. 4:41-49
  4. 5:1-21(18 heb.)
  5. 5:22(19) – 6:3
  6. 6:4-25
  7. 7:1-11
  8. Maftir: 7:9-11

Haftará: Isaías 40:1-26

VaEtjanán 

Significa “y supliqué”.

Comentarios

Primera aliyá, 3:23 – 4:4

3:23    “Yo también supliqué a HaShem en aquel tiempo, diciendo” – La palabra va-etjanán, “supliqué” tiene el valor numérico de 515 y de allí el Midrash deduce que Moshé suplicó 515 veces al Eterno para que le dejara entrar en la Tierra. Su oración no fue contestada antes de su muerte.

3:25    “Permíteme, te suplico, cruzar y ver la buena tierra que está al otro lado del Yardén, ese buen monte y el Levanón.” – Según Rashí, el monte bueno es una referencia a Yerushalayim y Levanón al templo. La palabra “Levanón” viene de laván, “blanco”. El templo es llamado “Levanón” porque blanquea los pecados de Israel. Según Gur Aryé, Levanón es el nombre que se da a un monte que produce muchos árboles, y los árboles mismos son llamados Levanón. Según él, el templo fue llamado así no solamente porque blanqueaba los pecados de Israel, sino porque estaba situado sobre un monte fértil en árboles.

3:26 “Pero HaShem se enojó conmigo a causa de vosotros, y no me escuchó; y HaShem me dijo: “¡Basta! No me hables más de esto.” – La expresión traducida como “basta” en hebreo rav-laj, “mucho para ti”, que, según Rashí, se puede entender de dos maneras, por un lado como: “¡Basta!”; y por el otro como: “mucho te espera”. Moshé ya tenía una herencia grande esperando para la resurrección de los muertos y por eso no debería preocuparse demasiado por entrar en la tierra en esta ocasión, porque tendría un futuro muy glorioso en el Olam habá, el mundo venidero.

Las Escrituras enseñan que la herencia que recibimos de nuestro Padre celestial se encuentra en dos tiempos, el siglo presente y el siglo futuro, en el Olam haze y el Olam habá. Moshé no recibió ninguna herencia en la tierra en este tiempo, pero la recibirá en el tiempo futuro después de la resurrección de los muertos.

4:1      “Ahora, Israel, escucha los estatutos y los decretos que les enseño para que los cumplan, para que vivan y entren a tomar posesión de la tierra que HaShem, su Elokim les entrega.” – La palabra hebrea para “escuchar”, shamá,[1] significa: “oír”, “escuchar”, “atender”, “hacer caso”, “obedecer”, “entender”[2]. Esta palabra aparece más de 90 veces en Devarim. Esto nos enseña que cuando HaShem, por medio de su profeta, nos dice que tenemos que escuchar, no significa que seamos oidores solamente, sino también hacedores de lo que él dice. El significado doble de la palabra shamá, de donde viene la forma imperativa shemá, “¡escucha!”, implica que uno haga caso y obedezca.

“Ahora pues, oh Israel, escucha los estatutos (jukim) y los decretos (mishpatim) que yo os enseño para que los ejecutéis, a fin de que viváis…” – El propósito de los mandamientos es dar vida. Así que si nuestra obediencia a un mandamiento nos causa la muerte, no hemos cumplido el propósito del mandamiento. Podemos quebrantar todos los mandamientos menos tres para salvar la vida humana. Es preferible morir antes de quebrantar alguno de estos tres:

  1. cometer idolatría.
  2. No asesinar.
  3. No cometer adulterio.

Los mandamientos fueron dados para dar vida, tanto en este mundo como en el mundo venidero. Así que si uno guarda estos tres mandamientos y pierde su vida a causa de ellos, tendrá una vida superior en el olam habá.

El que guarda los mandamientos HaShem, dados por Moshé, tendrá una vida prolongada, como está escrito en Devarim 4:40; 5:33 y 6:2:

“Así pues, guardarás sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno hoy, a fin de que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que prolongues tus días sobre la tierra que HaShem tu Elokim te da para siempre… Andad en todo el camino que HaShem vuestro Elokim os ha mandado, a fin de que viváis y os vaya bien, y prolonguéis vuestros días en la tierra que vais a poseer… para que temas a HaShem tu Elokim, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno, tú y tus hijos y tus nietos, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.”

En Devarim 32:46-47 está escrito:

“Fijad en vuestros corazones todas las palabras con que doy testimonio hoy, las cuales ordenaréis a vuestros hijos que las guarden y cumplan, todas las palabras de esta Torá. Porque no es algo inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida. Por esta palabra prolongaréis vuestros días en la tierra adonde vosotros vais, cruzando el Yardén a fin de poseerla.”

Los mandamientos no fueron dados para limitar al hombre, sino para prolongar su vida y darle beneficios tanto en este mundo como en el mundo venidero. El hombre que quiere liberarse de la Torá se muere.

En Devarim 5:29 está escrito:

“¡Quién diera que ellos tuvieran tal corazón que me temieran, y guardaran siempre todos mis mandamientos, para que les fuera bien a ellos y a sus hijos para siempre!”

En Devarim 6:3 está escrito:

“Escucha, pues, oh Israel, y cuida de hacerlo, para que te vaya bien y te multipliques en gran manera, en una tierra que mana leche y miel, tal como HaShem, el Elokim de tus padres, te ha prometido.”

Estos textos nos enseñan que la obediencia a los mandamientos produce prosperidad tanto para ti como para tus hijos. ¿Quieres ser próspero en la vida? ¡Guarda los mandamientos que te aplican!

4:2      “No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella, para que guardéis los mandamientos de HaShem vuestro Elokim que yo os mando.” – Está totalmente prohibido añadir a la revelación que fue dada del cielo por medio de Moshé rabenu. La misma prohibición se encuentra en el 13:1 donde dice:

“Cuidarás de hacer todo lo que te mando; nada le añadirás ni le quitarás.”

Esto nos enseña que el cuerpo de literatura revelada llamado Jumash, o la Torá de Moshé, se cerró una vez por todas con la conclusión del capítulo 34 de Devarim.

Maimónides escribió:[3]

  1. Está clara y expresamente dicho en la Torá que sus leyes, de eterna vigencia, no son susceptibles de modificación, merma o añadidura, pues está escrito: “Todo lo que yo os ordeno, guardadlo para cumplir; nada le añadas ni le restes” (Devarim 13:1). De ahí se infiere que a ningún profeta le está permitido introducir innovaciones en la Torá. Por lo tanto, cualquiera, judío o no judío, que presentando señales y prodigios, afirme que el Eterno lo envió para añadir o restar un precepto, o para dar de cualquiera de los preceptos una interpretación contraria a lo que hemos oído de Moshé, o diga que ésos que Israel tiene como preceptos no son para siempre y para todas las generaciones sino sólo temporales, es un falso profeta, puesto que viene a desmentir la profecía de Moshé. Es pasible de muerte por estrangulamiento por la perver­sidad de hablar en nombre del Eterno cuando éste no se lo ordenó. Él, bendito sea su Nombre, ordenó a Moshé que esta Torá fuera para nosotros y para nuestros hijos hasta la eternidad, y Elokim no es un hombre para mentir.

4:4      “Pero uds que se apegaron á HaShem vuestro Elokim, están todos vivos hoy.” – Hasta ahora hemos visto que el cumplimiento de los mandamientos trae vida y prosperidad en este mundo y en el mundo venidero. Este versículo nos enseña otro aspecto de lo mismo. La palabra traducida como “seguisteis” viene de la palabra hebrea davek[4] que significa: “pegarse”, “asociarse”, “adherirse”. Así que, adherirse al Eterno es lo mismo que serle fiel y no juntarse con otros Elokimes y sus costumbres. Esta unión con el Eterno es la que da vida. Todos los que se habían adherido a HaShem fueron preservados con vida hasta el día llamado hayom,[5] “hoy”, que, en el nivel drash, puede ser entendido como el presente eterno, y también el día final. El que se apega a HaShem siempre tendrá un hoy, una existencia en el presente. El que se aparta de él, un día perderá el derecho de experimentar el día que entonces será llamado “hoy”. La palabra hebrea hayom (literalmente “el día”), traducida como “hoy”, aparece 75 veces en el libro de Devarim, más de dos veces por capítulo. Esto nos enseña que no hay que dejar el cumplimiento de los mandamientos para mañana. Hoy es el día para cumplirlos. Tú no puedes cumplir los mandamientos ayer ni mañana, sólo hoy. Así que si HaShem te habla hoy, no lo dejes para otro día, como está escrito en el Salmo 95:7-11:

“Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón como en Merivá, como en el día de Masá en el desierto, cuando vuestros padres me tentaron, me probaron, aunque habían visto mi obra. Por cuarenta años me repugnó aquella generación, y dije: Es un pueblo que se desvía en su corazón y no conocen mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: Ciertamente no entrarán en mi reposo.”

Hoy es el día para ti. Hoy es el momento para adherirse a HaShem y cumplir sus mandamientos. Hoy es el día para serle fiel. El que es fiel hoy, también lo será cuando en el día de mañana se diga “hoy”.

 Segunda aliyá, 4:5-40

4:5, 14         “Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos tal como HaShem mi Elokim me ordenó, para que los cumpláis en medio de la tierra en que vais a entrar para poseerla… Y HaShem me ordenó en aquella ocasión que os enseñara estatutos y decretos, a fin de que los cumplierais en la tierra a la cual vais a entrar para poseerla.” – Aquí la Torá está hablando de dos tipos de mandamientos, jukim y mishpatim, traducidos como “estatutos” y “decretos”. Los jukim son aquellos estatutos que no tienen explicación lógica del por qué hay que cumplirlos. Los mishpatim son mandamientos de carácter social que son fáciles de entender su razón de ser.

También está escrito que hay que cumplir los mandamientos en la tierra. La tierra de Israel es el primer lugar donde hay que guardar la Torá de HaShem. La Torá fue dada para ser guardada en la tierra de Israel, en primer lugar. Fuera de ella hay varios mandamientos que no aplican. Esto convierte la tierra de Israel en una tierra santa, apartada, diferente, más elevada espiritualmente.

 

Esto también nos enseña que la Torá no fue dada a las naciones para ser cumplida en su totalidad por ellas, sino a los hijos de Israel para ser guardada en su totalidad en la tierra que el Eterno les entregó.

 

4:6      “Así que guardadlos y ponedlos por obra, porque esta será vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos que, al escuchar todos estos estatutos, dirán: “Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.” –Guardar los mandamientos es la mejor manera de impactar en las naciones. La segunda cosa se encuentra en los versículos 9-10 donde habla de transmitir la Torá a los hijos.

 

“ante los ojos de los pueblos” – ¿De qué manera los judíos podrán impactar en las naciones para que crean en su Elokim y se acerquen a las bendiciones que les fueron dadas por medio de su padre Avraham y que también son para los pueblos? Este texto nos da la respuesta: “al escuchar todos estos estatutos (jukim)” Según la Torá, los jukim, los mandamientos que no tienen explicación lógica, son los que HaShem está utilizando para impactar a los gentiles. Esto es muy extraño, puesto que los mandamientos de carácter juk son los objetos de mayor burla por los que están fuera, por no ser fáciles de entender. ¿Cuál será entonces el impacto entre los gentiles cuando los judíos obedecen los jukim y los mishpatim?

 

  • Verán su obediencia que refleja su amor al Eterno incluso si no entienden la razón por la que obedecen ciertos mandamientos.
  • Reconocerán que son una gran nación.
  • Reconocerán que tienen sabiduría.
  • Reconocerán que tienen inteligencia.

 

En los mandamientos, pues, hay sabiduría y conocimiento. Hoy la ciencia ha confirmado que los que guardan los mandamientos llamados jukim, entre ellos los del kashrut (leyes alimenticias), la circuncisión, la abstinencia durante el periodo menstrual de la mujer (nida), reglas natalicias, etc., tienen menos enfermedades que otros y viven una vida más sana. Ese estilo de vida es lo que tiene que impactar a las naciones, no tanto las palabras. Además cuando el estilo de vida es correcto, las palabras serán respaldadas con poder.

4:8      “¿O qué nación grande hay que tenga estatutos y decretos tan justos como toda esta Torá que hoy pongo delante de vosotros?” – Todos los mandamientos son justos, como está escrito en el Salmo 119:160:

“La suma de tu palabra es verdad, y cada una de tus justas ordenanzas es eterna.”

 

En el Salmo 119:62, 106, 164 está escrito:

 

“A medianoche me levantaré para darte gracias por tus justas ordenanzas… He jurado, y lo confirmaré, que guardaré tus justas ordenanzas… Siete veces al día te alabo, a causa de tus justas ordenanzas.”

 

4:9      “Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos.” – Este texto nos enseña que no solamente hay que hablar de los estatutos con los de afuera. Hay algo más importante, transmitir las experiencias personales y las palabras de la Torá a los propios hijos. Los padres y los abuelos tienen una gran responsabilidad para transmitir la Tora a los hijos y a los nietos.

4:10 “Recuerda el día que estuviste delante de HaShem tu Elokim en Jorev, cuando HaShem me dijo: “Reúneme el pueblo para que yo les haga oír mis palabras, a fin de que aprendan a temerme todos los días que vivan sobre la tierra y las enseñen a sus hijos.” – Los padres tienen la obligación de enseñar a los hijos la Torá del Eterno, no otros. Los padres son los responsables para que sus hijos aprendan la Torá. Para cumplir este mandamiento podrán también pedir ayuda de otros.

4:12 “Entonces HaShem os habló de en medio del fuego; oísteis su voz, sólo la voz, pero no visteis figura alguna.” – En esta parashá se encuentra la palabra fuego 14 veces. Diez de ellas se encuentran en relación con la entrega de las palabras de la Torá, como está escrito en 4:15, 24, 33, 36; 5:4, 5, 22, 24, 26:

 

“HaShem os habló en Jorev de en medio del fuego… Porque HaShem tu Elokim es fuego consumidor, un Elokim celoso… ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Elokim, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, y ha sobrevivido?… Desde los cielos te hizo oír su voz para disciplinarte; y sobre la tierra te hizo ver su gran fuego, y oíste sus palabras de en medio del fuego… Cara a cara habló HaShem con vosotros en el monte de en medio del fuego yo estaba en aquella ocasión entre HaShem y vosotros para declararos la palabra de HaShem, porque temíais a causa del fuego y no subisteis al monte… Estas palabras HaShem habló a toda vuestra asamblea en el monte, de en medio del fuego… y dijisteis: “He aquí, HaShem nuestro Elokim nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Elokim habla con el hombre, y éste aún vive… Porque, ¿qué hombre hay que haya oído la voz del Elokim vivo hablando de en medio del fuego, como nosotros, y haya sobrevivido?””

 

En Devarim 9:10 está escrito:

 

“Y HaShem me dio las dos tablas de piedra escritas por el dedo de Elokim; y en ellas estaban todas las palabras que HaShem os había dicho en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea.”

 

En Devarim 10:4 está escrito:

 

“Y Él escribió sobre las tablas, conforme a la escritura anterior, las diez palabras que HaShem os había hablado en el monte de en medio del fuego el día de la asamblea; y HaShem me las dio.”

 

En Devarim 33:2 está escrito:

 

“A su diestra la Torá de fuego para ellos”

 

En Jeremías 23:29 está escrito:

“¿No es mi palabra como fuego–declara HaShem– y como martillo que despedaza la roca?”

 

De esto aprendemos dos cosas: Primero, la Torá tiene que convertirse en fuego en nuestro corazón para que sea efectiva.

 

En el Salmo 39:3 está escrito:

 

“Ardía mi corazón dentro de mí; mientras meditaba, se encendió el fuego…”

 

La manera de obtener ese fuego es meditar. La palabra hebrea que se tradujo como “meditaba”[6], hagig, significa: “susurrar”, “pronunciar”, “gemir”, “meditar”. La meditación hebrea consiste, no solamente, en usar la mente, sino también la boca, lo cual implica repetir las palabras de la Torá con un espíritu de oración. El estudio de la Torá junto con la oración en el Espíritu es lo único que puede producir el fuego divino en nuestro corazón.

Estos textos nos enseñan, en segundo lugar, que debemos transmitir la Torá a otros por medio del fuego para que haga efecto. Para esto necesitamos ser sumergidos y estar llenos del Espíritu de Santidad y fuego, y dejar que la Torá se convierta en fuego en nuestro interior. No podemos dar algo que no tenemos. Asegúrate que tu corazón esté ardiendo para que puedas enseñar la Torá a los demás en medio del fuego.

 

“oísteis su voz, sólo la voz, pero no visteis figura alguna” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “figura” es temuná[7] que significa “imagen”, “figura”, “silueta”, “retrato”. Esto nos enseña que HaShem no tiene figura, o por lo menos que no ha mostrado ninguna figura a los hijos de Israel, con el fin de que no tengan la tentación de hacer alguna figura de la deidad.

 

4:13 “Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; las diez palabras, y las escribió en dos tablas de piedra.” – “las diez palabras”, aseret ha-devarim.

 

4:18 “semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez que hay en las aguas debajo de la tierra.” –

 

4:23-24 “Guardaos, pues, no sea que olvidéis el pacto que HaShem vuestro Elokim hizo con vosotros, y os hagáis imagen tallada en forma de cualquier cosa que HaShem tu Elokim te ha prohibido. Porque HaShem tu Elokim es fuego consumidor, un Elokim celoso.” – El nombre El Kaná, “Elokim Celoso”, se encuentra en tres ocasiones en esta parashá, 4:24; 5:9; 6:15.

 

El Eterno creó la relación sentimental entre esposos para que pudiéramos aprender algo de Su amor por nosotros. De la misma manera creó también el sentimiento de celo en el momento de que uno de los cónyuges deje de ser fiel a su pareja y se junte con otro. El celo que siente un varón cuando su mujer empiece a flirtear con otro es un pequeño reflejo de cómo el Eterno actúa cuando nosotros buscamos en otras fuentes.

 

4:25-26 “Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y os hagáis veteranos en la tierra, y os corrompáis y hagáis un ídolo en forma de cualquier cosa, y hagáis lo que es malo ante los ojos de HaShem vuestro Elokim para provocarle a ira, pongo hoy por testigo contra vosotros al cielo y a la tierra, que pronto seréis totalmente exterminados de la tierra donde vais a pasar el Yardén para poseerla. No viviréis por mucho tiempo en ella, sino que seréis totalmente destruidos.” – Aquí hay una profecía de lo que iba a pasar con el pueblo de Israel. Después de haberse hecho veteranos en la tierra se corrompieron e hicieron ídolos. El resultado de esa idolatría fue las deportaciones a Asiria de las diez tribus del norte y a Babilonia de las dos tribus del sur. Rashí comenta que la palabra “os hagáis veteranos”, en hebreo ve-noshantem, tiene el valor numérico 852, lo cual alude a que el exilio iba a suceder después de 852 años. Sin embargo, como el texto dice que iban a ser totalmente exterminados de la tierra, lo cual no pasó, porque fue dejado un remanente en la tierra, el exilio fue adelantado dos años, para ocurrir 850 años después de la conquista de la tierra, cf. Daniel 9:14. El Talmud[8] menciona que HaShem trató con el pueblo con caridad, en hebreo tsedaká, y trajo el exilio dos años antes de su tiempo destinado. Así no fue destruido todo el pueblo.

 

4:29    “Pero desde allí buscarás a HaShem tu Elokim, y lo hallarás si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma.” – Todas las veces cuando los profetas hablan de juicio por causa del pecado de Israel, también pronuncian una promesa de restauración. Lo mismo sucede en este texto. Aquí vemos que la promesa de hallar al Eterno es dada a los descendientes de los israelitas que se encuentran entre las naciones. La condición para encontrar al Eterno es buscarle con todo el corazón y con todo el alma. ¿Cómo se hace? El versículo 30 nos da la respuesta: “volverás a HaShem tu Elokim y escucharás su voz.” La manera de buscar al Eterno es escuchar su voz. Esa voz se encuentra en la Torá de Moshé y el resto de las Escrituras inspiradas.

 

4:30 “En los postreros días, cuando estés angustiado y todas esas cosas te sobrevengan, volverás a HaShem tu Elokim y escucharás su voz.” – La expresión “los postreros días” hace referencia al tiempo antes de la introducción del reinado en la tierra, es decir nuestro tiempo. Tanto el Midrash,[9] como Rambam[10] relacionan esta parashá con la redención final. Por otro lado, Rambán considera que se trata del exilio babilónico y que la redención final es anunciada en las parashás Nitsavim, (Devarim 30:3-4) y Haazinu (Devarim 32).

“escucharás su voz” – En los últimos tiempos los descendientes de Israel van a retornar a la Torá. Esa es la manera de buscarle con todo el corazón y con toda el alma. Es imposible volver al Eterno sin hacer caso a lo que Él dice en las Escrituras. Nuestro amor por Él se manifiesta en nuestro interés en estudiar y poner en práctica la enseñanza de la Torá.

 

4:31 “Pues HaShem tu Elokim es Elokim compasivo; no te abandonará, ni te destruirá, ni olvidará el pacto que Él juró a tus padres.” – En los postreros días, cuando los descendientes de Israel se vuelvan al Eterno, escuchando y obedeciendo las palabras de la Torá experimentarán Su compasión y Su fidelidad para ser reintroducidos en el Pacto que fue jurado a los padres, Avraham, Yitsjak y Yaakov.

 

El Midrash[11] enseña que hay cinco motivos para que venga la redención final, según estos versículos, y de acuerdo con lo que pasó durante la primera redención, de Egipto:

 

  • El pueblo de Israel está en angustia.
  • El pueblo de Israel hace teshuvá (se arrepiente y vuelve a HaShem).
  • El pacto con los antepasados está vigente.
  • La misericordia de HaShem se manifiesta.
  • El tiempo predestinado para la redención final habrá llegado.

 

4:32 “Ciertamente, pregunta ahora acerca de los días primeros que fueron antes de ti, desde el día en que Elokim creó al hombre sobre la tierra; inquiere desde un extremo de los cielos hasta el otro. ¿Se ha hecho cosa tan grande como ésta, o se ha oído algo como esto?” – La Torá nos exhorta a estudiar la historia de la humanidad desde Adam y Javá. También nos exhorta a investigar en la geografía y las culturas del mundo para asegurarnos de que lo que pasó con la salida de Egipto y con la entrega de la Torá en Sinaí fue algo extraordinario, nunca visto y vivido por otros hombres. Esto es una muestra de que HaShem es el único Elokim en el cielo y en la tierra.

 

Tercera aliyá, 4:41-49

 

4:45 “Estos son los testimonios, los estatutos y las ordenanzas que Moshé dio a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto” – Aquí aparece otro término aparte de los dos términos jukim y mishpatim mencionados anteriormente. Es el término hebreo edá,[12] en plural edot traducido como “testimonios”. Se refiere a aquellos mandamientos que dan una identidad especial al pueblo judío, como por ejemplo tsitsit, mezuzá, tefilín, el shabat y las fiestas. Estos mandamientos son llamados edot, testimonios, porque dan testimonio de que son un pueblo diferente a las demás naciones, escogido para servir al Eterno de una manera especial. También nos dan motivo para dar testimonio a las naciones de los mandamientos del Eterno. El uso del tsitsit se convertirá más y más en este tiempo en un medio para que las naciones conozcan la Torá del Eterno, según está escrito en Zacarías 8:23 donde dice:

 

“Así dice HaShem de los ejércitos: “En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán el vestido de un judío, diciendo: ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Elokim está con vosotros.'””

 

Cuarta aliyá, 5:1-21 (18 heb.)

 

5:6      “Yo soy HaShem tu Elokim, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.” – Como vimos antes, en la Tora no habla de diez mandamientos, sino de diez palabras. En los textos en Éxodo 20:1-17 (verso 14 en la versión hebrea) y Devarim 5:6-21 (v. 10 heb.) hay 15 mandamientos diferentes, los mandamientos número 25-38 y 424.

 

Según la Torá y la tradición judía, la correcta numeración de estas diez palabras es la siguiente:

 

  1. Yo soy el Eterno tu Elokim…
  2. No tengas otros Elokimes…
  3. No tomes en vano el Nombre…
  4. Acuérdate y guarda el shabat…
  5. Honra a tu padre y a tu madre…
  6. No asesines.
  7. No cometas adulterio.
  8. No hurtes.
  9. No des falso testimonio…
  10. No desees ni codicies…

 

Según la tradición, había cinco frases en cada tabla de piedra. Las cinco primeras frases hablan de la relación entre el Eterno y el hombre y las cinco últimas hablan de la relación entre hombres. La relación entre los hijos y los padres es un reflejo de la relación que hay entre el Eterno y los hombres y por eso esta palabra está en la primera tabla. Hay un mandamiento que resume las cinco palabras de la primera tabla: “Amarás al Eterno tu Elokim con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu posibilidad”,. El amor al Eterno se expresa en la obediencia a los mandamientos. También hay un mandamiento que resume las cinco palabras de la segunda tabla: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, Levítico 19:18.

 

5:7      “No tendrás otros Elokimes delante de mí.” – Podemos hacernos unas preguntas para saber si tenemos otros Elokimes en nuestras vidas:

 

  • ¿Quién dirige mi vida?
  • ¿Quién es mi fuente?
  • ¿Dónde está mi confianza?
  • ¿Dónde está mi pasión?
  • ¿Quién es mi alabanza?

 

5:12    “Guarda el shabat para santificarlo, como HaShem tu Elokim lo ha mandado.” – Al comparar los relatos de Éxodo 20 y Devarim 5, se puede encontrar varias diferencias, especialmente donde habla del Shabat. ¿Será que Moshé no podía citar al Eterno de manera correcta? ¿Cómo se puede explicar esta aparente contradicción?

 

Cuando el hombre habla, sólo puede trasmitir una palabra a la vez, pero así no es el Eterno. Él puede transmitir varias palabras al mismo tiempo. Por eso existen las diferencias entre el primer relato y el segundo de las diez palabras que fueron oídas por todo el pueblo desde el pico de la montaña. Así que, cuando el Eterno habló del shabat hay dos verdades incorporadas en ese anuncio, y las dos están escritas en los dos pasajes que estamos comparando. Rashí dice que ambas expresiones fueron anunciadas en un solo enunciado y en una sola palabra, y también fueron escuchadas en un solo acto de escucha.

 

Según Shemot 20, el shabat está conectado con la creación del mundo, pero aquí en Devarim 5 está escrito que el shabat tiene que ver con la salida de Egipto. En Shemot está escrito que hay que acordarse del shabat y aquí está escrito que hay que guardar el shabat. Acordarse no es lo mismo que guardar. Las dos cosas son necesarias y las dos se complementan.

 

El shabat fue dado para hacernos recordar dos eventos importantes en la historia; la creación y la salida de Egipto. Esto nos enseña que el shabat también es para los que no salieron de Egipto, los que son hijos de Adam, ellos deben acordarse del shabat. El shabat existe desde la creación y es para todos los hombres. Pero los hijos de Adam y Noaj no están obligados a guardar el shabat, porque ellos no salieron de Egipto.

 

Además de esto, el shabat fue dado, de una manera especial, a los hijos de Israel, para ser guardado como señal del pacto que fue hecho después de la salida de Egipto, como está escrito en Shemot 31:13:

 

“Habla, pues, tú a los hijos de Israel, diciendo: De cierto guardaréis mis shabatot porque esto es una señal entre yo y vosotros por todas vuestras generaciones, a fin de que sepáis que yo soy HaShem que os santifico.”

 

  1. El mandamiento nos obliga a acordarnos del shabat. Esto implica una actividad intelectual. Así que, está permitido “trabajar” con el cerebro en shabat, en forma de leer, estudiar, orar y meditar en los caminos del Eterno, especialmente la liberación de la esclavitud, y los caminos de uno mismo. Con esta actividad santificamos el shabat, es decir, lo hacemos diferente y lo consagramos para el Eterno.

Rashí menciona, por otro lado, que el acordarse del shabat significa que uno debe estar pensando en el shabat durante todos los demás días de la semana, y si uno compra algo bonito, lo hace en honor al shabat que viene.

 

  1. También está escrito que el pueblo que salió de Egipto tiene que guardar el shabat. Guardar implica una actitud de vigilancia. Guardar tiene que ver con no hacer algo que está prohibido por la Torá en shabat. Los judíos tienen que cuidarse bien para no hacer alguna melajá[13], obra, en shabat. De esta manera, entre otras, podemos guardar el shabat, ser cuidadosos en no profanarlo, y así es santificado.

 

Santificar significa apartar de los demás y dedicarlo al uso exclusivo del Eterno. En Vayikra 23:2-3 se habla también de la necesidad de hacer una reunión congregacional santa al Eterno en Shabat.

 

El shabat fue creado, en primer lugar, para que el hombre cesara de su actividad de intervención en la creación, lo mismo que hizo el Eterno después de haber creado todo. Pero, vemos que este texto también habla de descanso en shabat. A pesar de que la palabra shabat no significa descanso, sino “cese de actividades creativas”, la palabra “descansar”, en hebreo nuaj[14], también está relacionada con el shabat, como está escrito en 5:14b:

 

“para que tu siervo y tu sierva también descansen como tú.”

 

Sin embargo, el concepto de descansar no es el principal para el shabat sino el de cesar de las actividades creativas y productivas.

 

“como HaShem tu Elokim lo ha mandado.” – Según el Talmud,[15] el mandamiento del Shabat no fue dado a Israel por primera vez en el monte Sinái, sino en Mará, donde les dio algunas leyes, cf. Shemot 15:25.

 

5:15    “Y acuérdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que HaShem tu Elokim te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por lo tanto, HaShem tu Elokim te ha ordenado que hagas el día de shabat.” – El pueblo de Israel tiene que recordar que fueron esclavos en Egipto. Por haber sido liberados de allí, HaShem ahora les ordena guardar el shabat. Esto nos enseña que no guardábamos el shabat en Egipto. Ahora somos libres para guardar los mandamientos del Eterno, no por esclavitud y amenazas, sino por gratitud y amor. Esto también nos enseña que el que no guarda el shabat o el que está obligado a trabajar en shabat, es todavía un esclavo bajo el sistema de este mundo.

 

Aquí está escrito que tenemos que “hacer”, en hebreo laasot, el día del shabat.

“Hacer el día del shabat” significa que hay que hacer algo especial para que el shabat sea shabat en relación con los demás días de la semana. Por esta razón surgieron muchas de las tradiciones para el shabat, por ejemplo la de encender dos velas una cantidad de minutos antes del shabat, (como señal del último trabajo que se hace antes del inicio del día del cese), la tradición de beber una copa de vino para iniciar el shabat, (en señal de alegría por la bendición que representa el día festivo), la tradición de poner un mantel blanco sobre la mesa, (en recuerdo de la capa protectora blanca que había debajo del maná en el desierto), la tradición de tener dos panes grandes especialmente preparados para el shabat, (en recuerdo de la doble porción del maná que hubo en el desierto cada sexto día), la tradición de cubrir los panes con un mantel blanco, (como recuerdo de la capa blanca protectora que hubo sobre el maná en el desierto), la tradición de bendecir a la esposa y los hijos de una manera especial, la tradición de comer mucha comida y diferente a la de los demás días de la semana, la tradición de vestirse con ropas elegantes en honor al shabat, la tradición de hacer oraciones especialmente redactadas para ese día, la tradición de llamar a siete varones a la lectura del rollo de la Torá en la sinagoga, la tradición de hacer kidush sobre el vino antes de comer el día del shabat etc. etc. Todas estas cosas son maneras de “hacer el día del shabat”, para así cumplir con el mandamiento.

 

En resumen, podemos decir que en shabat hay que:

 

  • Acordarse – pensar en la obra de la creación y de la liberación de la esclavitud, shemot 20:8; Devarim 5:15.
  • Guardar – ser cuidadoso con el shabat para no hacer cosas prohibidas, Shemot 20:10; Devarim 5:12; Isaías 58:13-14.
  • Santificar – dedicarse al Eterno y a su Torá de una manera especial, Devarim 5:12, 14 “para el Eterno”. Esto se hace en la familia, Devarim 5:14, y en la congregación, Vayikra 23:3.
  • Descansar – no hacer cosas que cansen o causen molestias, dormir extra, Devarim 5:14.
  • Hacer el día de shabat – cumplir ciertos ritos para que ese día sea diferente a los demás días de la semana, Devarim 5:15b.
  • Disfrutar del shabat – comer bien y hacer otras cosas que alegran el alma, Isaías 58:14.

 

5:16    “Honra a tu padre y a tu madre, como HaShem tu Elokim te ha mandado, para que tus días sean prolongados y te vaya bien en la tierra que HaShem tu Elokim te da.” – Esta palabra enseña que también el mandamiento de honrar a los padres, fue dado antes de la entrega de la Torá en Sinái. Según el Talmud[16], fue en Mará.

 

Quinta aliyá, 5:22(19) – 6:3

 

5:22(19) “Estas palabras HaShem habló a toda vuestra asamblea en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de las densas tinieblas con una gran voz que no cesó. Y las escribió en dos tablas de piedra y me las dio.” – Según Rashí, cuando dice que su gran voz no cesó, significa que no necesitaba parar y coger aire, como los hombres, para poder seguir hablando.

 

6:1      “Este, pues, es el mandamiento, los estatutos y los decretos que HaShem vuestro Elokim me ha mandado que os enseñe, para que los cumpláis en la tierra que vais a poseer” – Ahora entramos en lo que es considerado como la declaración de fe del judaísmo, el shemá.

 

Sexta aliyá, 6:4-25

 

6:4-9 “Escucha, Israel, HaShem es nuestro Elokim, HaShem es uno. Y amarás a HaShem tu Elokim con todo tu corazón, y con toda tu alma y con todos tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés sentado en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal sobre tu brazo, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.”

 

En estas palabras, llamadas el shemá, encontramos la clave para poder vivir cerca del Eterno en todo momento.

 

Shemá – Lo primero que el hombre tiene que hacer para estar cerca del Eterno es escuchar y obedecer. El Eterno toma la iniciativa para acercarse a nosotros y nosotros sólo tenemos que hacerle caso para poder obtener su favor. Acércate cada mañana al Eterno y toma unos minutos para escuchar, sin hacer nada más, y deja que el Espíritu de HaShem te hable por las palabras de la Torá que has leído. No seas tan rápido en tus oraciones que sólo hables y no escuches. Es mejor escuchar a HaShem que hablarle. El shemá nos enseña a escuchar como la máxima prioridad en nuestras vidas.

 

Israel – La segunda cosa que es destacada es nuestra identidad como pueblo. El gentil que ha hecho la conversión al Elokim de Israel.

 

HaShem es nuestro Elokim – Esta es la declaración de los que son parte de Israel. Los que tienen otros dioses no son parte de Israel. Rashí destaca el hecho de que este versículo dice que HaShem es únicamente el Elokim de Israel en este momento, pero en el futuro será el Elokim de toda la humanidad, como está escrito en Sofonías 3:9:

 

“En ese tiempo daré a los pueblos labios puros, para que todos ellos invoquen el nombre de HaShem, para que le sirvan de común acuerdo.”

 

En Zacarías 14:9 está escrito:

 

“Y HaShem será rey sobre toda la tierra; aquel día HaShem será uno, y uno su nombre.”

 

HaShem es uno – La palabra traducida como “uno”, ejad,[17] implica unidad y unicidad. Hay veces cuando las Escrituras usa este término para marcar la unidad entre varios elementos o personas, pero cuando se usa en relación con el Eterno no puede tener ese sentido, porque no hay más que una Persona en la Deidad. Por lo tanto, la palabra ejad tiene los siguientes dos significados en este contexto: que HaShem no es plural y que no hay otro. Él es el único Elokim que existe y esa unicidad, esa singularidad, lo ha revelado a Israel.

Y amarás – Como Él es el Único para nosotros, la consecuencia es amarle. Por eso el hebreo usa la palabra “y”. Según Rashí, amarle significa cumplir sus palabras por amor, no por temor.

 

Con todo tu corazón – Se refiere a lo más íntimo de nuestro ser, que no puede estar dividido en la devoción al Eterno.

 

Con toda tu alma – Significa que hay que estar dispuesto a dar su vida por amor a él y vivir solamente para él.

 

Con todos tus meElokim – La palabra hebrea que normalmente ha sido traducida como “fuerzas”, es meodeja, que no sólo significa tu fuerza, sino también “tus posesiones”, “tus meElokim”, “tus capacidades”, de meod,[18] “mucho”. Esta palabra no habla de la fuerza física, en primer lugar, sino de todo lo que uno tiene y es, lo cual también incluye las posesiones materiales. El amor al Eterno también se expresa en la manera de administrar nuestros bienes materiales. Pero el amor siempre empieza en el corazón y luego va saliendo hacia fuera.

 

Y estas palabras que yo te mando hoy – Se refiere a las palabras de la Torá de Moshé, que siempre deben ser consideradas como dadas hoy, es decir, son actuales ahora.

 

Estarán sobre tu corazón – Es la responsabilidad de cada uno de nosotros poner las palabras de la Torá sobre nuestro corazón, como está escrito en 11:18:

 

“Poned, pues, estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma; atadlas como una señal a vuestra mano, y serán filacteria entre vuestros ojos.”

 

No es lo mismo tener las palabras en la mente que en el corazón. El corazón es la sede de la personalidad, lo más íntimo de nosotros, donde normalmente sólo cabe una cosa. En la mente pueden caber muchas ideas y opciones, pero no en el corazón. Allí sólo cabe una cosa o una opción, y esa cosa es la que, en los momentos decisivos de la vida, define nuestras decisiones.

 

Dentro de los dos tefilín, que se colocan sobre el brazo izquierdo y sobre la cabeza, hay una diferencia. En el tefilín de la cabeza hay cuatro apartamentos con cuatro pergaminos con cuatro textos diferentes de la Torá. Pero en el tefilín del brazo izquierdo, que está pegado al corazón, hay un solo departamento con un solo pergamino con los cuatro textos. Esto nos enseña que cuando las palabras de la Torá están en nuestra cabeza pueden ser entendidas e interpretadas de muchas maneras diferentes, pero cuando llegan al corazón, sólo hay unidad entre ellas y hay una sola cosa.

 

Cuando la Torá entra en el corazón va a marcar nuestras decisiones. Cuando hay que elegir entre una propuesta y otra, lo que hay en el corazón marcará la diferencia. Es nuestra responsabilidad ver que las palabras de la Torá lleguen al corazón. Primero las oímos con nuestra cabeza, pero luego hay que meditar en ellas hasta que entren en nuestro corazón. Entonces es desalojado lo que antes estaba allí, porque en el corazón sólo cabe una cosa. Cuando estás enamorado, sólo podrás tener una persona en tu corazón. De la misma manera es con HaShem y su Torá. Asegúrate que la Torá esté en tu corazón para que tomes las decisiones conforme a ella en los momentos críticos de tu vida, cuando tendrás que elegir entre la obediencia y la desobediencia. Si no pones las palabras de la Torá en tu corazón, te engañará en la crisis, porque no hay nada más engañoso como el corazón del hombre.

 

Recita el shemá antes de dormir para reconocer al Eterno como tu único Elokim y así encomendarte en Sus manos protectoras y moldeadoras.

 

Hablar de las palabras de la Torá cuando te levantes. Lo primero que un judío debe hacer al despertar, es decir: “Gracias doy ante ti, Rey Vivo y Eterno, porque has devuelto mi alma dentro de mí con misericordia. Grande es Tu fidelidad.” Después de ir al baño, se lava las manos y antes de alimentar a su cuerpo con comida, sigue exaltando al Eterno, con bendiciones basadas en las Escrituras, hasta llegar a la recitación del shemá y otras oraciones escriturales. Luego lee y medita sobre textos del Tanaj. Así cumple con este mandamiento de hablar de las palabras del Eterno cuando se levante.

 

Las atarás como una señal sobre tu brazo, y serán por insignias entre tus ojos – En la oración de la mañana, un varón judío se coloca el talit, manto de oración, con los flecos, que fueron ordenados en Bamidbar 15:37-41, y luego pone los tefilín, para cumplir el mandamiento de atar las palabras sobre el brazo y entre los ojos.

 

Hay varios niveles de entendimiento para la práctica de poner los tefilín. En primer lugar está el nivel peshat (simple), que se cumple de manera literal atando las palabras en el brazo y en la cabeza en la línea intermedia entre los ojos, por encima del borde del pelo en la frente.

 

Desde el nivel remez (alegórico), que no puede sustituir al nivel simple, se puede entender el mandamiento de manera que se refiere a cumplir las palabras con la mano, es decir, se trata de vivir, de forma práctica, todo lo que ordena el Eterno en su Torá y, también, de tener las palabras de la Torá en la mente y como el motivo de nuestra mirada. La visión de un verdadero hijo de Elokim es que la Palabra del Eterno sea cumplida en su vida.

 

Y las escribirás en los postes de tu casa – Se cumple al escribir las palabras de la Torá en un pergamino que se coloca en una cajita en la jamba de la puerta, mezuzá.[19] Es una obligación para un judío poner las palabras de la Torá en las jambas de las puertas de las habitaciones en la casa donde vive. Este mandamiento está dado para que la Torá esté presente en nuestras casas. Al tener una parte de las Escrituras en las puertas hay un recuerdo de que son nuestro modelo de vida y la base para nuestras conversaciones en la casa. En una casa donde está la Torá en las puertas no se puede vivir de cualquier manera. Tampoco se puede hablar de cualquier manera o de cualquier cosa en esa casa. Tampoco se puede introducir por medio de las puertas o por la televisión o internet cualquier cosa en esa casa. Una casa con mezuzá en cada puerta es una casa apartada para servir los propósitos de Elokim.

 

Y en tus puertas – Se refiere al lugar donde se reunían los ancianos en la ciudad para tratar asuntos gubernamentales, es decir algo parecido a la municipalidad de hoy en día. La puerta fue el ayuntamiento de la época. Este mandamiento fue dado para recordar a los gobernantes de que deben estar reunidos, para tratar los asuntos de la ciudad, siempre dentro de los marcos de la Torá de Moshé. Así la Torá es puesta como la única regla para los gobernantes del país.

 

6:10-12 “Y sucederá que cuando HaShem tu Elokim te traiga a la tierra que juró a tus padres Avraham, Yitsjak y Yaakov que te daría, una tierra con grandes y espléndidas ciudades que tú no edificaste, y casas llenas de toda buena cosa que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivos que tú no plantaste, y comas y te sacies; entonces ten cuidado, no sea que te olvides de HaShem que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.” – Cuando las cosas van bien y lo material se aumenta es fácil olvidar al Eterno. ¡Tengamos cuidado con eso!

 

6:13a “Temerás a HaShem tu Elokim; y a Él servirás…”

 

6:16a “No tentaréis a HaShem vuestro Elokim…”

 

6:20 “Cuando en el futuro tu hijo te pregunte, diciendo: “¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los decretos que HaShem nuestro Elokim os ha mandado?”” – Este es el cuarto hijo que es mencionado durante la cena de pesaj. Los tres primeros están mencionados en Shemot 12:26; 13:8 y 14.

 

Séptima aliyá, 7:1-11

 

7:1      “Cuando HaShem tu Elokim te haya introducido en la tierra donde vas a entrar para poseerla y haya echado de delante de ti a muchas naciones: al jiteo, al guirgasheo, al emoreo, al kenaaneo, al perizeo, al jiveo y al yevuseo, siete naciones más grandes y más poderosas que tú” – Los sabios nos enseñaron:[20] “Quien es misericordioso cuando Elokim desea la severidad, finalmente será cruel cuando Elokim exige misericordia”. El rey Shaúl no exterminó la totalidad de los amalekitas que HaShem le había ordenado, cf. 1 Samuel 15. Por eso, más adelante pecó cuando mató a todos los sacerdotes de Nov, cf. 1 Samuel 22:21. La razón para destruir a todas las personas de las siete naciones que vivían en la Tierra prometida fue que habían llegado a un grado tan bajo de pecado y contaminación espiritual, que por un lado no merecían vivir y por otro lado contaminarían a los hijos del pueblo elegido si pudieran seguir vivos y constituirían también un peligro para las demás naciones del mundo.

 

7:3-4 “Y no contraerás matrimonio con ellos; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás su hija para tu hijo. Porque él apartará a tu hijo de seguirme para servir a otros dioses; entonces la ira de HaShem se encenderá contra ti, y Él pronto te destruirá.” – Este texto dice que cuando el hijo de un gentil se case con la hija de un judío, él hará que el nieto, procreada por la hija del judío, se aparte de HaShem. Esto nos enseña que el hijo de una hija, es llamado “hijo” en el versículo 4, aunque haya nacido de un padre gentil. Por esto, el Talmud[21] enseña que si la Torá hubiera dicho “ella apartará a tu hijo de seguirme”, implicaría que el nieto que haya nacido de un padre judío y una madre gentil, sería considerado “tu hijo”, es decir, judío. Pero como no se expresa en femenino, sino en masculino, “él apartará a tu hijo…”, implica que solamente el nieto nacido por una madre judía y un padre gentil es considerado judío, como si fuera “tu hijo”.

 

7:5      “Mas así haréis con ellos: derribaréis sus altares, destruiréis sus pilares sagrados, y cortaréis sus imágenes de Asherá, y quemaréis a fuego sus imágenes talladas.” – Esto es mejor que anunciar esos lugares como algo cultural para los turistas o crear museos con estos objetos contaminados. Esto es lo que se debería hacer con los lugares de culto de los mayas, aztecas, incas y otros pueblos que adoraban a dioses terribles, en lugar de promocionarlos para el turismo nacional e internacional. Por todas esas prácticas idolátricas el Eterno envió destrucción sobre esos pueblos.

 

7:7-8 “HaShem no puso su amor en vosotros ni os escogió por ser vosotros más numerosos que otro pueblo, pues erais el más pequeño de todos los pueblos; mas porque HaShem os amó y guardó el juramento que hizo a vuestros padres, HaShem os sacó con mano fuerte y os redimió de casa de servidumbre, de la mano de Faraón, rey de Egipto.” – La razón por la que el Eterno escogió a Israel no fue por su grandeza, sino porque tomó la decisión de amarlos, no por sus méritos, sino por su inmensa misericordia y por causa del juramento que había hecho con los patriarcas. Aquí encontramos el amor incondicional que el Eterno tiene hacia el pueblo de Israel.

 

7:9      “Reconoce, pues, que HaShem tu Elokim es Elokim, el Elokim fiel, que guarda su pacto y su misericordia hasta mil generaciones con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos” – Si tú tienes, aunque sea un sólo ancestro fiel al Eterno del pueblo de Israel, que vivió hasta hace mil generaciones, (que realmente no han habido desde Adam), la misericordia del Eterno te alcanzará por causa de ese ancestro. Esto nos enseña también que muchos descendientes de los hijos asimilados de Israel entre las naciones, en los últimos tiempos van a retomar su identidad israelita y judía y volver a la Torá de Moshé.

No es posible amar al Eterno sin guardar sus mandamientos. El que no guarda los mandamientos de HaShem no le ama. El amor hacia Él se manifiesta en la obediencia a los mandamientos.

7:10    “pero al que le odia, le da el pago en su misma cara, destruyéndolo; y no se tarda en castigar al que le odia, en su misma cara le dará el pago.” – Elokim pagará a cada uno según sus obras. Los que odian a HaShem recibirán su paga tarde o temprano. A veces HaShem espera con el castigo sobre el malvado por tres motivos:

 

  • Para darle tiempo para arrepentirse,
  • Para recompensarle sus buenas obras en este mundo, cf. Salmo 73; Proverbios 11:31.
  • Para darle oportunidad para engendrar hijos justos, cf. Ezequiel 18:14-17.

 

7:11    “Guarda, por tanto, el mandamiento y los estatutos y los decretos que yo te mando hoy, para cumplirlos.” – los mandamientos dados por medio de Moshé no han cambiado para los descendientes de Israel. Son para hoy, como está escrito en Malaquías 3:22, el último libro de los profetas:

 

“Acordaos de la Torá de mi siervo Moshé, de los estatutos y las ordenanzas que yo le ordené en Jorev para todo Israel. He aquí, yo os envío al profeta Eliyahu antes que venga el día de HaShem, día grande y terrible.”

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos número 416 – 427 de los 613:

 

  1. Precepto respecto a la Unicidad de Elokim, Devarim 6:4.
  2. Precepto de amar a Elokim, Devarim 6:5.
  3. Precepto de estudiar Torá, Devarim 6:7.
  4. Precepto de recitar el shemá en la mañana y en la noche, Devarim 6:4.
  5. Precepto de colocarse tefilín en el brazo, Devarim 6:8.
  6. Precepto de colocarse tefilín en la cabeza, Devarim 6:8.
  7. Precepto de colocar mezuzá en la puerta, Devarim 6:9.
  8. Precepto de aniquilar a las siete naciones de Kenáan, Devarim 7:2.
  9. Prohibición de codiciar lo que pertenece al prójimo, Devarim 18 heb.
  10. Prohibición de probar demasiado a un verdadero profeta, Devarim 7:16.
  11. Prohibición de conceder gracia a un idólatra, Devarim 7:2.
  12. Prohibición de casarse con un idólatra, Devarim 7:3.

 

[1]       Strong H8085 shâma‛, shaw-mah’, A primitive root; to hear intelligently (often with implication of attention, obedience, etc.; causatively to tell, etc.): – X attentively, call (gather) together, X carefully, X certainly, consent, consider, be content, declare, X diligently, discern, give ear, (cause to, let, make to) hear (-ken, tell), X indeed, listen, make (a) noise, (be) obedient, obey, perceive, (make a) proclaim (-ation), publish, regard, report, shew (forth), (make a) sound, X surely, tell, understand, whosoever [heareth], witness.

[2]       Ortiz V., Pedro, Léxico Hebreo-Español y Arameo-Español, (Santa Engracia, Madrid: Sociedad Bíblica) 2000.

[3]       Mishné Torá, en el apartado “Fundamentos de la Torá” capítulo 9.

[4]       Strong H1695 dâbêq, daw-bake’, From H1692; adhering: – cleave, joining, stick closer.

Strong H1692 dâbaq, daw-bak’, A primitive root; properly to impinge, that is, cling or adhere; figuratively to catch by pursuit: – abide, fast, cleave (fast together), follow close (hard, after), be joined (together), keep (fast), overtake, pursue hard, stick, take.
[5]       Strong H3117 yôm, yome, From an unused root meaning to be hot; a day (as the warm hours), whether literally (from sunrise to sunset, or from one sunset to the next), or figuratively (a space of time defined by an associated term), (often used adverbially): – age, + always, + chronicles, continually (-ance), daily, ([birth-], each, to) day, (now a, two) days (agone), + elder, X end, + evening, + (for) ever (-lasting, -more), X full, life, as (so) long as (. . . live), (even) now, + old, + outlived, + perpetually, presently, + remaineth, X required, season, X since, space, then, (process of) time, + as at other times, + in trouble, weather, (as) when, (a, the, within a) while (that), X whole (+ age), (full) year (-ly), + younger.
[6]       Strong H1901 hâgîyg, haw-gheeg’, From an unused root akin to H1897; properly a murmur, that is, complaint: – meditation, musing.

[7]       Strong H8544 temûnâh temûnâh, tem-oo-naw’, tem-oo-naw’, From H4327; something portioned (that is, fashioned) out, as a shape, that is, (indefinitely) phantom, or (specifically) embodiment, or (figuratively) manifestation (of favor): – image, likeness, similitude.

Strong H4327 mîyn, meen, From an unused root meaning to portion out; a sort, that is, species: – kind. Compare H4480.

[8]       Sanhedrín 38a, Guitín 88a.
[9]       Devarim Rabá 2:14.
[10]      Hiljot Teshuvá 7:5.
[11]      Devarim Rabá 2:15, Maraz.
[12]      Strong H5713 ‛êdâh, ay-daw’, Feminine of H5707 in its technical sense; testimony: – testimony, witness. Compare H5712.

[13]     Ver el comentario sobre Shemot 20

[14]      Strong H5117 nûach, noo’-akh, A primitive root; to rest, that is, settle down; used in a great variety of applications, literally and figuratively, intransitively, transitively and causatively (to dwell, stay, let fall, place, let alone, withdraw, give comfort, etc.): – cease, be confederate, lay, let down, (be) quiet, remain, (cause to, be at, give, have, make to) rest, set down. Compare H3241.
[15]      Sanhedrín 56b.
[16]      Sanhedrín 56b.
[17]      Strong H259 ‘echâd, ekh-awd’, A numeral from H258; properly united, that is, one; or (as an ordinal) first: – a, alike, alone, altogether, and, any (-thing), apiece, a certain [dai-] ly, each (one), + eleven, every, few, first, + highway, a man, once, one, only, other, some, together.
[18]      Strong H3966 me‘ôd, meh-ode’, From the same as H181; properly vehemence, that is, (with or without preposition) vehemently; by implication wholly, speedily, etc. (often with other words as an intensive or superlative; especially when repeated): – diligently, especially, exceeding (-ly), far, fast, good, great (-ly), X louder and louder, might (-ily, -y), (so) much, quickly, (so) sore, utterly, very (+ much, sore), well.
[19]      Strong H4201 mezûzâh mezûzâh, mez-oo-zaw’, mez-oo-zaw’, From the same as H2123; a door post (as prominent): – (door, side) post.
[20]      Kohelet Rabá 7:33.
[21]      Yevamot 23a, Kidushín 68b.

 

Parashá 44 Devarim

ז׳ באב ה׳תשע״ו (August 11, 2016) por  
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44 devarim

Parashá 44 Devarim

Deuteronomio 1:1 – 3:22

Aliyás de la Torá:

  1. 1:1-11
  2. 1:12-21
  3. 1:22-38
  4. 1:39 – 2:1
  5. 2:2-2:30
  6. 2:31 – 3:14
  7. 3:15-22
  8. Maftir: 3:20-22

Haftará: Isaías 1:1-27

Devarim

Significa “palabras” o “cosas”.[1]

Comentarios

Primera aliyá, 1:1-11

Este es el quinto libro que escribió Moshé, como está escrito en Deuteronomio 31:24:

“Y sucedió que cuando Moshé terminó de escribir las palabras de esta Torá en un rollo, hasta su conclusión…”

Devarim es una reafirmación de aquella Torá que ya fue dada desde el monte Sinái y en las llanuras de Moav. Se diferencia de los otros cuatro libros de la Torá de manera que no recopila las palabras dictadas por Hashem directamente, sino las palabras transmitidas a través del mayor de los profetas en su clase, Moshé Rabenu. Por lo tanto, este libro constituye una repetición y explicación, por medio del profeta, de la Torá que ya fue dictada y entregada una vez por todas desde el cielo. Por eso el libro empieza: “Estas son las palabras que Moshé habló a todo Israel…” Esto no significa que no sean palabras de Hashem, sino que en vez de dictar las palabras directamente, ahora son filtradas y transmitidas por el instrumento humano que ha llegado al mayor nivel de profecía que existe. Son palabras de Hashem por medio de Moshé, como está escrito en 1:3: “Moshé habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que HaShem les había ordenado.” Sin embargo, como no son palabras dictadas directamente por HaShem, la base para las palabras del quinto libro de Moshé ya está establecida en los cuatro primeros libros. Recordemos que el fundamento de una casa es el que sostiene toda la casa. De la misma manera los cuatro primeros libros de la Torá fueron dictados letra por letra al profeta Moshé y escritos con exactitud para así ser es el fundamento para el quinto libro de Moshé. Estos cinco libros, llamados la Torá de Moshé, son, a su vez, el fundamento para el resto de las Escrituras. Los libros proféticos que luego fueron añadidos, empezando con el libro de Yehoshúa (Josué) no cambian nada del fundamento, ni añaden al fundamento, como está escrito en Deuteronomio 4:2:

“No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella, para que guardéis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim que yo os mando.”

 

En Deuteronomio 12:32 está escrito:

 

“Cuidarás de hacer todo lo que te mando; nada le añadirás ni le quitarás.”

 

Los libros de los Profetas anteriores (Josué – 2 Reyes) y los Profetas posteriores (Isaías – Malaquías), los Escritos anteriores (Salmos – 2 Crónicas) no pueden añadir nada a las palabras de la Torá que HaShem dio a Moshé Rabenu en el monte Sinai, ni quitar de ellas. El fundamento de la revelación Escrita ha sido puesto de una vez por todas y los demás libros no pueden formar parte ni quitar del fundamento. Los demás libros inspirados divinamente van explicando y dando más luz sobre lo que ya está escrito en el fundamento. Por lo tanto, hay que tener mucho cuidado con nuevos conceptos que son deducidos de alguna de las otras Escrituras que no se encuentran en la Torá de Moshé, puesto que toda revelación que viene después de Moshé tiene que estar fundada en sus Escritos.

 

El libro de Devarim se divide en tres partes, que corresponden a los tres libros Éxodo, Levítico y Números, y es por eso que también es llamado Mishné Torá, “repetición de la Torá”, sacado de Deuteronomio 17:18. El nombre Deuteronomio viene de “Deuteronomium”, que es la forma latina de “Deuteronomion”, que aparece en la Septuaginta, y significa “la segunda ley”.

 

Las tres partes son las siguientes:

 

1:1 – 5:5             Moral y amonestación

5:6 – 27:8           Leyes diversas

27:9 – 34:12         Bendición y maldición

 

Al comparar el libro de Devarim con los antiguos documentos de pacto, que han sido encontrados por los arqueólogos, de los heteos y otros pueblos orientales del periodo 1500 – 1300 a.E.C., que, entre otras cosas, regulaban la relación entre los reyes y sus súbditos, se ve una estructura muy similar, con introducción, recuento histórico, condiciones del pacto, el propio documento del pacto, bendiciones, maldiciones, conclusión y duración del documento.

 

Según la tradición, el capítulo 34, que habla de la muerte de Moshé, fue escrito por Yehoshúa (Josué).

1:1       “Estas son las palabras que Moshé habló a todo Israel al otro lado del Yardén, en el desierto, en el Arabá, frente a Suf, entre Parán, Tofel, Laván, Jatserot y Di-Zahav.” – Según Rashí, al usar la palabra devarim, se trata de amonestaciones, porque es una manera más severa de expresarse comparado con la manera como está escrito el resto de la Torá. En los libros de Jeremías y Eclesiastés, que también son libros de amonestación, se encuera la misma palabra en la introducción: divrei, “palabras de…”

Los lugares que son mencionados aquí son lugares donde los hijos de Israel riñeron con Hashem durante su viaje. Rashí dice: “Puesto que se trata de palabras de amonestación y que enumeran todos los lugares donde habían provocado la ira del Hashem, se han disimulado los hechos recordándolos en términos generales por consideración a Israel”.

El Targúm de Onkelós tradujo este versículo de esta manera: “Moshé os ha amonestado por haber pecado en el desierto y por haber atraído la ira divina en el valle de Moav y (desde entonces) frente al Mar de Cañas (Suf); por haber murmurado contra Elohim en Parán y por haber hablado en términos desaprobatorios (Tófel) sobre el maná (Laván); por haber pronunciado en Jatserot críticas sobre el alimento y haber erigido antes el “becerro de oro” (Di-Zahav).”

Los hijos de Israel habían pecado “en el desierto”, según Éxodo 16:3; “en el Arabá”, según Números 25:1-3; “frente a Suf”, según Éxodo 14:11 y Salmo 106:7; “en Parán”, según Números 12:6 y capítulo 13; denigraron lo blanco en Éxodo 31:16; se rebelaron en Jatserot, según Números 11:35; y levantaron el becerro de oro, según Éxodo 32, cf. Oseas 2:8. La palabra “Di-Zahav” se entiende como “bastante oro”.

1:2       “Hay once días desde Jorev, por el camino del monte de Seir, hasta Kadesh-Barnea.” – Rashí muestra las evidencias de que los hijos de Israel hicieron ese viaje en tres días. Así se ve que HaShem tenía mucho interés en introducirles en la Tierra. Normalmente tardaban once días entre Jorev y Kadesh. Sin embargo, este dato contrasta con el siguiente versículo que habla de 40 años que los hijos de Israel habían estado dando vueltas por el desierto. Jorev es donde la Torá fue entregada y Kadesh-Barnea está cerca de la frontera sur de la tierra prometida. Si los hijos de Israel hubieran creído en Hashem hubieran entrado en la tierra mucho antes.

1:3       “Y sucedió que en el año cuarenta, el mes undécimo, el primer día del mes, Moshé habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que HaShem les había ordenado” – Moshé habló sus tres discursos, que constituyen todo este libro, durante 36 días para luego morir y ser sepultado el día séptimo del duodécimo mes, llamado Adar. Este texto nos enseña que Moshé no habló estas palabras sacándolas de su propia mente, sino todo lo que dice está bien fundamentado en la revelación que Hashem ya había dicho a los hijos de Israel. Moshé es un buen ejemplo a seguir para todos los que exponen la enseñanza de la Torá.

1:4   “después de haber derrotado a Sijón, rey de los amorreos, que habitaba en Jeshbón, y a Og, rey de Bashán, que habitaba en Ashtarot y en Edrei” – Según Rashí, Ashtarot era la ciudad y Edrei el reino.

1:5       “Al otro lado del Yardén, en la tierra de Moav, Moshé comenzó a explicar esta ley, diciendo” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “declarar” (RV60), “proclamar” (RV95), “explicar” es baar[2] que significa: “explicar”, “aclarar”, “esclarecer”; “comentar”, “exponer”; “inculcar”; “inscribir”, “grabar”. Esto nos enseña que la Torá ya había sido dada y que lo que ahora viene es una explicación de ella. Por lo tanto, de manera estricta podemos decir que la Torá son los cuatro primeros libros de Moshé y lo que viene después son explicaciones, aplicaciones y comentarios de lo que ya fue dado del cielo. Como hemos dicho antes, la base de toda revelación divina escrita está en los primeros cuatro libros de Moshé, que son el fundamento, junto con el toque final del fundamento, que es el libro de Devarim, que contiene 200 de los 613 mandamientos.

 

La Torá se puede comparar a una habitación oscura que contiene varios muebles. No es posible ver lo que hay en esa habitación hasta que alguien encienda una luz. Y cuanta más luz haya, más detalles se verán en la habitación. La revelación se asemeja a la luz. Las cosas estaban allí todo el tiempo, pero no se vieron sin que hubiera una revelación. Lo mismo sucede con una película de cámara antígua. Antes de ser revelada, no se ven las fotos que estaban allí todo el tiempo desde que fueron tomadas. De la misma manera es con todo el consejo de Hashem, está escondido en la Torá de Moshé, y las revelaciones posteriores sólo han sacado a la luz lo que ya fue depositado allí. Estas revelaciones sólo pueden ser dadas por el Espíritu de Hashem.

 

Así que la Torá de Moshé tiene el nivel de mayor autoridad de las Escrituras inspiradas.

1:6       “HaShem nuestro Elohim nos habló en Jorev, diciendo: Bastante habéis permanecido en este monte.” – Lo primero que Moshé menciona, al tener la oportunidad para hablar proféticamente a todo el pueblo antes de su muerte, es el Nombre Sagrado. Moshé estaba enamorado de HaShem y es lo primero que sale de su boca en este momento tan crucial en la historia de Israel. La última palabra del libro de Devarim es la palabra “Israel”. Esto nos enseña que todo empieza con HaShem y termina con Israel.

En este texto encontramos cuatro pilares fundamentales:

 

  1. El pueblo de Israel, expresado en las palabras: “nuestro Elohim”.
  2. La Torá, expresado en las palabras: “nos habló”.
  3. La Tierra prometida, expresado en las palabras: “Bastante habéis permanecido en este monte… Volveos; partid e id… he puesto la tierra delante de vosotros”, versículos 6-8.

 

Si se elimina alguno de estos cuatro pilares, se cae todo el plan de Hashem.

 

  • HaShem no puede cumplir sus planes sin el pueblo de Israel, sin establecer la Torá para el mundo y sin entregar la Tierra de Kenáan a Israel.
  • El pueblo de Israel no puede existir sin HaShem, sin la Torá y sin la Tierra prometida.
  • La Torá no puede existir sin HaShem, sin Israel y sin la Tierra.
  • La Tierra de Israel no puede florecer sin HaShem, sin el pueblo escogido y sin la Torá.

 

Sobre estos cuatro pilares se fundamenta todo el consejo de Hashem para toda la historia. El Todopoderoso tiene su plan y lo cumplirá, como está escrito en Isaías 14:24:

 

“Ha jurado HaShem de los ejércitos, diciendo: Ciertamente, tal como lo había pensado, así ha sucedido; tal como lo había planeado, así se cumplirá”

 

En Isaías 46:11b está escrito:

 

“En verdad he hablado, ciertamente haré que suceda; lo he planeado, así lo haré.”

 

1:10     “HaShem vuestro Elohim os ha multiplicado y he aquí que hoy sois como las estrellas del cielo en multitud.” – Se cumplió la promesa a Avraham, en Génesis 15:5. El polvo representa los hijos naturales, físicos, de Avraham y las estrellas representan sus hijos celestiales.

1:11     “Que HaShem, el Elohim de vuestros padres, os multiplique mil veces más de lo que sois y os bendiga, tal como os ha prometido.” – En ese momento había unos 600,000 varones de guerra, lo cual corresponde a una población de más de dos millones. Mil veces más serían más de dos mil millones, es decir más que la cuarta parte de la población mundial actual. ¿Cuándo se va a cumplir esta profecía, que las estrellas, hijos celestiales de Avraham sean tantos? AHORA es ese tiempo. ¡No somos una minoría, sino el principio de la mayoría!

Hay otros textos que pueden ser entendidas de manera que la mayoría de la población mundial será salva y entrará en Israel como estrellas, hijos de Avraham, cf. Éxodo 1:9; Isaías 9:3; 45:22; 49:6; 52:10; 53:11; 60:22; Salmo 22:25, 29; 35:18; 40:3, 9, 10; 98:1-3

 

Segunda aliyá, 1:12-21

1:13 “Escoged de entre vuestras tribus hombres sabios, entendidos y conocidos entre sus tribus, y yo los nombraré como vuestros jefes.” – Moshé exige cuatro requisitos para poder ser juez, los cuatro son:

 

  • Tiene que ser hombre, en hebreo ish.[3] La halajá judía[4] no permite que una mujer actúe como juez. Devorah fue una excepción por no haber hombres, Jueces 5:7.
  • Tiene que ser sabio, en hebreo jajam.[5] La sabiduría que, según el rabino Hirsch[6], está relacionada con la palabra agam[7] – una acumulación de aguas, es la capacidad intelectual para captar, entender y retener verdades y entender la naturaleza y el propósito de cada cosa. En este caso se refiere a personas conocedoras de la Torá. Jojmá – sabiduría – es conocimiento acumulado.
  • Tiene que ser entendido, de la palabra hebrea bein,[8] “entre”. El entendimiento es la capacidad de discernir y separar entre una idea y otra y sacar nuevas conclusiones. En este caso tienen que saber sacar conclusiones correctas de los hechos que están delante de ellos. Biná – entendimiento – es conocimiento teorético.
  • Tiene que ser conocido, en hebreo yadá,[9] por su tribu. El concepto hebreo de conocer tiene más que ver con una relación y experiencia que con acumulación de pensamientos. El conocimiento se obtiene por medio de un acto de preocupación, dedicación, simpatía o afecto por alguien. Daat – conocimiento – es conocimiento práctico.

 

Aquí vemos como los jueces fueron escogidos por el pueblo y luego instalados para el liderazgo. Este es el proceso correcto a la hora de instalar un liderazgo. El pueblo ve y sabe por experiencia quienes están capacitados para ser líderes. Los líderes principales dan luego su aprobación a la elección del pueblo.

 

En esta ocasión había una necesidad similar a la que hubo en el desierto. Los mismos requisitos son listados para los que iban a trabajar con la distribución económica entre los pobres de la comunidad:

 

  • Hombre, (ish).
  • Buena reputación, (yadá).
  • Lleno del Espíritu, lo que produce entendimiento y capacidad creativa, (bein).
  • Lleno de sabiduría, (jajam).

 

El suegro de Moshé, Yitró, propuso otras cuatro cualidades, según Éxodo 18:21, donde está escrito:

 

“Además, escogerás de entre todo el pueblo hombres capaces (1), temerosos de Elohim (2), hombres veraces (3) que aborrezcan las ganancias deshonestas (4), y los pondrás sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.”

1:15 “Entonces tomé a los principales de vuestras tribus, hombres sabios y conocidos, y los nombré como dirigentes vuestros, jefes de mil, de cien, de cincuenta, y de diez, y oficiales para vuestras tribus.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “nombré” es natán,[10] que significa “dar”. Esto nos enseña que los jueces son dados como regalos al pueblo. El liderazgo es un regalo del cielo al pueblo. Este texto omite la palabra “entendidos” (bein). Esto nos enseña que los jueces que fueron escogidos tenían deficiencia para pensar por sí mismos y discernir entre una idea y otra. A pesar de que no tenían las cuatro cualidades mencionadas fueron aceptados, porque no había hombres totalmente capaces entre el pueblo para esta tarea.

1:16     “Y en aquella ocasión mandé a vuestros jueces, diciendo: “Sed oyentes entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre un hombre y su hermano o el forastero que está con él.” – Lo primero que tiene que hacer un juez es oír. El verbo oír, en hebreo shamoa, está conjugado de forma makor, lo cual significa una acción continua, parecido al gerundio español, “oyendo”. Para que un juez pueda evaluar una situación correctamente tiene que oír, percibir, discernir y entender todo el tiempo que dure el juicio.

 

La segunda cosa que tiene que hacer es juzgar justamente, es decir, según la verdad y la justicia de la Torá. Si un juez se presta a la mentira y la perversión de la justicia, no está cumpliendo su función y profana el Nombre del Juez celestial.

 

La tercera cosa que un juez tiene que hacer es oír todas las versiones que se presentan. Si un juez dicta sentencia sin haber oído la versión del acusado, pervierte la justicia.

1:17     “No mostraréis parcialidad en el juicio; lo mismo oiréis al pequeño que al grande. No tendréis temor del hombre, porque el juicio es de Elohim. Y el caso que sea muy difícil para vosotros, me lo traeréis a mí, y yo lo oiré.” – La cuarta cosa que tiene que hacer un juez es no ser parcial, no haciendo diferencia entre personas, no tener simpatía por uno u otro, ni tener en cuenta el estatus social de los litigantes, sino saber que un juicio justo no viene de los hombres sino de Elohim y Él respalda a un juez que actúa con justicia. Cada persona mayor de edad es igual ante la ley. Un juez que teme a los hombres a la hora de dictar sentencia, no es apto para su cargo.

 

En Proverbios 17:15 está escrito:

 

“El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a HaShem.”

 

En 2 Crónicas 19:5-7 está escrito:

 

“Puso jueces en el país en todas las ciudades fortificadas de Yehudá, ciudad por ciudad, y dijo a los jueces: Mirad lo que hacéis, pues no juzgáis en lugar de los hombres, sino en lugar de HaShem que está con vosotros cuando hacéis justicia. Ahora pues, que el temor de HaShem esté sobre vosotros; tened cuidado en lo que hacéis, porque con HaShem nuestro Elohim no hay injusticia ni acepción de personas ni soborno.”

 

En Deuteronomio 16:19-20 está escrito:

 

“No torcerás la justicia; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo. La justicia, la justicia buscarás, para que vivas y poseas la tierra que HaShem tu Elohim te da.”

 

Hay cinco maneras de pervertir la justicia:[11]

 

  • Escuchar a uno de los litigantes antes de que el otro llegue (lo cual es favoritismo).
  • Actuar parcialmente a favor de uno de los litigantes.
  • Acomodar la sentencia a favor de uno u otro de acuerdo a su estatus.
  • No dar suficiente tiempo a un caso o tratarlo con poco cuidado.
  • Dictar una sentencia por falta de conocimiento de la Torá o la halajá (leyes prácticas).

1:8, 21 “Mirad, he puesto la tierra delante de vosotros; entrad y tomad posesión de la tierra que HaShem juró dar a vuestros padres Avraham, Yitsjak y Yaakov, a ellos y a su descendencia después de ellos… Mira, HaShem tu Elohim ha puesto la tierra delante de ti; sube, toma posesión de ella, como HaShem, el Elohim de tus padres, te ha dicho. No temas ni te acobardes.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “puesto” es natán,9 que significa “dar”. La fe habla de las cosas que no son como si fuesen. HaShem ya había dado la tierra a los hijos de Israel, pero hacía falta una respuesta a este hecho espiritual por parte de ellos.

 

El camino a los milagros casi siempre tiene una participación de un esfuerzo humano. HaShem da una promesa y el hombre tiene que pagar un precio para ver esa promesa cumplida. La gran mayoría de las promesas de HaShem necesitan la participación humana para su cumplimiento.

 

Tercera aliyá, 1:22-38

1:26     “Sin embargo, no quisisteis subir, y os rebelasteis contra el mandato de HaShem vuestro Elohim.” – En esta parashá Moshé destaca de una manera muy especial la importancia de la confianza en HaShem. Al mismo tiempo vemos como reprocha al pueblo por no haber puesto su confianza en Hashem a pesar de todas las muestras de amor y bondad que habían recibido. Este texto muestra que el pueblo no quiso subir a tomar posesión de la tierra por fe. De eso aprendemos que la fe es un asunto de elección. Cuando viene la revelación de Hashem tenemos la libertad para escoger entre confiar en él, creyendo en sus palabras, o rechazarle, al no confiar en sus palabras.

1:27 “y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque HaShem nos aborrece, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos en manos del amorreo para destruirnos.” – ¿Hasta dónde puede llegar la blasfemia? La razón por la que los hijos de Israel no confiaron en Hashem fue porque habían creado una imagen mental pervertida de Él. Su concepto de HaShem no coincidía con la revelación que les había dado al sacarlos de Egipto como un padre que ama a su hijo y le saca de la esclavitud para llevarle a otro lugar mejor, como está escrito en 1:31:

“y en el desierto, donde has visto cómo HaShem tu Elohim te llevó, como un hombre lleva a su hijo, por todo el camino que habéis andado hasta llegar a este lugar.” La imagen que tenemos de HaShem determina nuestras decisiones, y ante todo nuestra fe en Él. La vida eterna consiste en conocer a HaShem, de manera experimental.

Estos hijos de Israel tenían una imagen totalmente equivocada de Hashem, creada por ellos mismos, por no tomar en serio la revelación que Él les había dado de Sí mismo. Por eso no podían creerle. Por otro lado es posible que había una provocación detrás de esas palabras. Aunque en el fondo sabían que HaShem los amaba, porque así lo había mostrado desde el principio, les gustaba discutir, provocar y hablar mal. Así son muchas personas. Aunque conocen la verdad, chismorrean con rumores, mentiras y malos entendidos para divertirse y entretenerse con eso. Ese comportamiento no corresponde a los justos, como está escrito en Éxodo 23:7:

 

“Aléjate de acusación falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolveré al culpable.”

 

En Proverbios 30:8a está escrito:

 

“Aleja de mí la mentira y las palabras engañosas”

1:32 “Pero con todo esto, no confiasteis en HaShem vuestro Elohim” – A pesar de haber recibido palabras de ánimo y experiencias reveladoras de quién es HaShem, el pueblo de Israel escogió la incredulidad. La incredulidad es lo mismo que la desconfianza. El concepto de fe en el mundo hebreo es muy diferente al concepto de fe en el mundo griego. La palabra hebrea que ha sido traducida como “confiasteis” es heemin, que significa “creer”, “confiar”, “esperar”. La raíz de esa palabra es amán[12] que significa “sostener”, “apoyar”, “criar”, “afirmar”, “establecer”.

La palabra hebrea para fe, emuná,[13] significa “rectitud”, “veracidad”, “sinceridad”, “verdad”, “fidelidad”, “lealtad”, “honradez”, “firmeza”, “constancia”, “confianza”.

El concepto de fe griego tiene que ver con una actividad intelectual, cuando la persona piensa algo específico. La fe para un hebreo es poner su confianza y ajustar su vida de acuerdo a la persona en la cual es depositada su confianza. La fe griega se basa en unos puntos doctrinales, dogmas, frases aprendidas de memoria, que no necesariamente afectan el estilo de vida de la persona. La fe para un hebreo es algo que hay que vivir y experimentar cada día, es un estilo de vida en obediencia a los mandamientos y comunicación constante con el Creador. La fe hebrea es relacional. La fe griega es racional.

1:34     “Entonces oyó HaShem la voz de vuestras palabras, y se enojó y juró, diciendo” – La voz de las palabras del hombre tiene poder para darle un futuro de prosperidad o de derrota. El hombre normalmente no entiende el poder de sus palabras. Tu vida y tu muerte depende de tus palabras, como está escrito en Proverbios 18:21:

“Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto.”

1:35     “Ninguno de estos hombres, esta generación malvada, verá la buena tierra que juré dar a vuestros padres” – ¿Qué fue lo que hizo que HaShem considerara esa generación como malvada? En el versículo 32 está la respuesta, allí está escrito:

“Pero con todo esto, no confiasteis en HaShem vuestro Elohim”

No confiaron en Él. Así que la falta de confianza en HaShem es una maldad

1:36 “excepto Kalev, hijo de Yefuné; él la verá, y a él y a sus hijos daré la tierra que ha pisado, pues él ha seguido a HaShem completamente.” – Kalev fue puesto como un ejemplo de fidelidad en contraste con el resto de los hijos de Israel. Él siguió a HaShem plenamente. Esto nos enseña que es posible seguir a HaShem completamente. ¿Cómo? Confiando en Él y en lo que Él ha dicho. La razón por la que la gran mayoría no entró en la tierra fue la falta de confianza.

Cuarta aliyá, 1:39 – 2:1

 

1:41-42 “Entonces respondisteis y me dijisteis: “Hemos pecado contra HaShem; nosotros subiremos y pelearemos tal como HaShem nuestro Elohim nos ha mandado.” Y cada uno de vosotros se ciñó sus armas de guerra, y pensasteis que era fácil subir a la región montañosa. Pero HaShem me dijo: “Diles: ‘No subáis, ni peleéis, pues yo no estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por vuestros enemigos.’” – Este texto nos enseña la importancia de hacer caso a los profetas. A pesar de que la voluntad de HaShem era que el pueblo de Israel heredara la Tierra, no era el tiempo para ello, por una situación de pecado. Hay cosas que están prometidas en las Escrituras que no podemos aplicar en todo momento. Por esto es importante escuchar la voz de los profetas. Los profetas pueden dar mensajes que aparentemente van en contra de las Escrituras en ciertos momentos. Este es uno de esos casos. Moshé dio la orden de no subir a tomar la tierra, cuando antes había dicho que lo podían hacer. Cuán importante es depender del espíritu de profecía y escuchar a los profetas, como está escrito en 2 Crónicas 20:20b:

 

“Oídme, Yehudá y habitantes de Yerushalayim, confiad en HaShem vuestro Elohim, y estaréis seguros. Confiad en sus profetas y triunfaréis.”

 

Quinta aliyá, 2:2-2:30

 

2:5, 9, 19 “no los provoquéis, porque nada de su tierra os daré, ni siquiera el derecho de poner un pie, porque a Esav he dado el monte Seir por posesión… Entonces HaShem me dijo: “No molestes a Moav, ni los provoques a la guerra, porque no te daré nada de su tierra por posesión, pues he dado Ar a los hijos de Lot por posesión… Y cuando llegues frente a los hijos de Amón, no los molestes ni los provoques, porque no te daré nada de la tierra de los hijos de Amón en posesión, pues se la he dado a los hijos de Lot por heredad.” – Según Génesis 15:19-21 HaShem prometió dar el territorio de 10 pueblos a los hijos de Avraham como está escrito:

 

“Al keneo (ceneo), al kenizeo (cenezeo), y al kadmoneo, y al jiteo (hitita), y al perizeo (ferezeo), y a los refaítas. Y al emoreo (amorreo), y al kenaaneo (cananeo), y al guirgasheo (gergeseo) y al yevuseo (jebuseo).”

 

Según Rashí, los kadmoneos fueron conquistados por los hijos de Esav, que son los edomitas, los kenizeos fueron conquistados por los hijos de Moav y los keneos fueron conquistados por los hijos de Amón. Por lo tanto, como los hijos de Israel no recibieron ninguna orden para conquistar estos tres pueblos, Edom, Moav y Amón, sólo podían obtener el terreno de siete de las diez naciones prometidas a Avraham. Además, HaShem dijo claramente que había dado esos terrenos a estos tres pueblos. Según Rashí, por ser Esav descendiente de Avraham pudo heredar parte de la herencia prometida. Sin embargo aunque Lot no era descendiente de Avraham, su descendencia pudo heredar la tierra de dos de estas naciones como recompensa porque Lot había guardado silencio en Egipto cuando Avraham dijo que Sará era su hermana. Por este mérito fue hecho como hijo de Avraham.

 

Ahora bien, en el texto hebreo del versículo 2:5 se encuentra la palabra ad, que ha sido traducida como “ni siquiera”. Pero el significado principal de esa palabra es “hasta”. De allí Rashí menciona acerca de un Midrash agádico que dice que Elohim no permite a los hijos de Israel obtener ese territorio hasta (ad) que HaShem ponga su pie en el Monte de los Olivos, como está escrito en Zacarías 14:4:

 

“Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Yerushalayim, al oriente; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidente, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.”

 

En Isaías 11:12-14 está escrito:

 

“Alzará un estandarte ante las naciones, reunirá a los desterrados de Israel, y juntará a los dispersos de Yehudá de los cuatro confines de la tierra. Entonces se disipará la envidia de Efrayim, y los que hostigan a Yehudá serán exterminados; Efrayim no envidiará a Yehudá, y Yehudá no hostigará a Efrayim. Y ellos se lanzarán sobre el costado de los filisteos al occidente, juntos despojarán a los hijos del oriente; Edom y Moav estarán bajo su dominio, y los hijos de Amón les estarán sujetos.”

 

Aquí vemos que las diez tribus, junto con los judíos, después de la unificación de las dos casas, van a conquistar esos tres territorios en los últimos tiempos. Personalmente creo que será antes de la segunda venida del Mesías. Esos tres territorios corresponden hoy a Jordania.

 

En Zacarías 10:6-10 está escrito:

 

“Fortaleceré la casa de Yehudá y la casa de Yosef salvaré, y los haré volver porque me he compadecido de ellos; y serán como si no los hubiera rechazado, porque yo soy HaShem su Elohim, y les responderé. Efrayim será como un valiente, y se alegrará su corazón como por el vino; sus hijos lo verán y se alegrarán, y se regocijará su corazón en HaShem. Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran. Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán. Los haré volver de la tierra de Egipto, y de Asiria los recogeré; los traeré a la tierra de Guilad y del Levanón, hasta que no haya sitio para ellos.”

 

La tierra de Guilad está en lo que hoy se llama Jordania y Levanón es Líbano. He aquí otra profecía que dice que los hijos de Israel tendrán el territorio de las tierras al este del río Yardén en los últimos tiempos.

2:24     “Levantaos; partid y pasad por el valle del Arnón. Mira, he entregado en tu mano a Sijón amorreo, rey de Jeshbón, y a su tierra; comienza a tomar posesión y entra en batalla con él.” – Primero dice: “he entregado” y luego “comienza a tomar posesión

Sexta aliyá, 2:31 – 3:14

 

2:31     “Y HaShem me dijo: “Mira, he comenzado a entregar a Sijón y su tierra en tus manos. Comienza a ocuparla para que poseas la tierra.” – La entrega ya era un hecho en el mundo espiritual. El secreto para tener éxito en el mundo visible es colaborar con lo que HaShem está haciendo en el mundo invisible. Todo lo que sucede en el mundo material es un resultado de lo que primero ha sucedido en el mundo espiritual. Para cambiar el mundo material es necesario cambiar el mundo espiritual primero. Esto se hace a través de la oración.

 

2:34     “En aquel tiempo tomamos todas sus ciudades, y exterminamos a hombres, mujeres y niños de cada ciudad. No dejamos ningún sobreviviente.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “y exterminamos a hombres” es metim[14] que significa “muertos”. Así que la palabra “muertos” hace referencia a estos hombres que todavía estaban vivos pero condenados a muerte. La misma palabra se encuentra con el mismo significado en Job 11:3 donde está escrito:

 

“¿Harán tus jactancias callar a los hombres (metim)? ¿Harás escarnio sin que nadie te reprenda?”

3:2    “Pero HaShem me dijo: “No le tengas miedo, porque en tu mano yo lo he entregado a él, y a todo su pueblo y su tierra; y harás con él tal como hiciste con Sijón, rey de los amorreos, que habitaba en Jeshbón.” – HaShem dio una palabra de ánimo para que Moshé no temiera al gigante Og rey de Bashán. Hashem está muy interesado en que su pueblo no tema, porque el temor bloquea el fluir del Espíritu. El temor es lo contrario de la fe, pero actúa de la misma manera. Lo que uno teme mucho tiempo, al final le viene, y lo que uno cree, basado en la promesa de Hashem, al final le viene. El temor y la fe no pueden estar juntos.

Séptima aliyá, 3:15-22

 

3:21-22 “Y ordené a Yehoshúa en aquel tiempo, diciendo: “Tus ojos han visto todo lo que HaShem vuestro Elohim ha hecho a estos dos reyes; así hará HaShem a todos los reinos por los cuales vas a pasar. No les temáis, porque HaShem vuestro Elohim es el que pelea por vosotros.”” – Moshé dio palabras de ánimo a Yehoshúa para que no tuviera temor sino creyera. En este caso vemos como la fe se puede basar en una experiencia juntamente con una promesa, “tus ojos han visto… así hará HaShem…”.

En esta parashá se encuentran los mandamientos número 414 – 415 de los 613:

 

  1. Prohibición de nombrar un juez que no sea experto en Torá, aunque conozca otras ciencias, Deuteronomio 1:17.
  2. Prohibición de que un juez tenga miedo de un hombre malvado en un juicio, Deuteronomio 1:17.

[1]       Strong H1667dâbâr, daw-bawr’, From H1696; a word; by implication a matter (as spoken of) of thing; adverbially a cause: – act, advice, affair, answer, X any such (thing), + because of, book, business, care, case, cause, certain rate, + chronicles, commandment, X commune (-ication), + concern [-ing], + confer, counsel, + dearth, decree, deed, X disease, due, duty, effect, + eloquent, errand, [evil favoured-] ness, + glory, + harm, hurt, + iniquity, + judgment, language, + lying, manner, matter, message, [no] thing, oracle, X ought, X parts, + pertaining, + please, portion, + power, promise, provision, purpose, question, rate, reason, report, request, X (as hast) said, sake, saying, sentence, + sign, + so, some [uncleanness], somewhat to say, + song, speech, X spoken, talk, task, + that, X there done, thing (concerning), thought, + thus, tidings, what [-soever], + wherewith, which, word, work.

[2]      Strong H874 bâ’ar, baw-ar’, A primitive root; to dig; by analogy to engrave; figuratively to explain: – declare, (make) plain (-ly).

[3]     Strong H376 ‘îysh, eesh, Contracted for H582 (or perhaps rather from an unused root meaning to be extant); a man as an individual or a male person; often used as an adjunct to a more definite term (and in such cases frequently not expressed in translation.) : – also, another, any (man), a certain, + champion, consent, each, every (one), fellow, [foot-, husband-] man, (good-, great, mighty) man, he, high (degree), him (that is), husband, man [-kind], + none, one, people, person, + steward, what (man) soever, whoso (-ever), worthy. Compare H802.

[4]     Según Shulján Aruj, Joshén Mishpat 7:4

[5]     Strong H2450 châkâm, khaw-kawm’, From H2449; wise, (that is, intelligent, skilful or artful): – cunning (man), subtil, ([un-]), wise ([hearted], man).

[6]     The Hirsch Chumash, Bereshis, page 759.

[7]       Strong H98 ‘ăgam ag-am’ From an unused root (meaning to collect as water); a marsh; hence a rush (as growing in swamps); hence a stockade of reeds: – pond, pool, standing [water].

[8]     Strong H995 bîyn, bene, A primitive root; to separate mentally (or distinguish), that is, (generally) understand: – attend, consider, be cunning, diligently, direct, discern, eloquent, feel, inform, instruct, have intelligence, know, look well to, mark, perceive, be prudent, regard, (can) skill (-ful), teach, think, (cause, make to, get, give, have) understand (-ing), view, (deal) wise (-ly, man).

[9]     Strong H3045 yâda‛, yaw-dah’, A primitive root; to know (properly to ascertain by seeing); used in a great variety of senses, figuratively, literally, euphemistically and inferentially (including observation, care, recognition; and causatively instruction, designation, punishment, etc.): – acknowledge, acquaintance (-ted with), advise, answer, appoint, assuredly, be aware, [un-] awares, can [-not], certainly, for a certainty, comprehend, consider, X could they, cunning, declare, be diligent, (can, cause to) discern, discover, endued with, familiar friend, famous, feel, can have, be [ig-] norant, instruct, kinsfolk, kinsman, (cause to, let, make) know, (come to give, have, take) knowledge, have [knowledge], (be, make, make to be, make self) known, + be learned, + lie by man, mark, perceive, privy to, X prognosticator, regard, have respect, skilful, shew, can (man of) skill, be sure, of a surety, teach, (can) tell, understand, have [understanding], X will be, wist, wit, wot.

[10]     Strong H5414 nâthan, naw-than’, A primitive root; to give, used with great latitude of application (put, make, etc.): – add, apply, appoint, ascribe, assign, X avenge, X be ([healed]), bestow, bring (forth, hither), cast, cause, charge, come, commit consider, count, + cry, deliver (up), direct, distribute do, X doubtless, X without fail, fasten, frame, X get, give (forth, over, up), grant, hang (up), X have, X indeed, lay (unto charge, up), (give) leave, lend, let (out), + lie, lift up, make, + O that, occupy, offer, ordain, pay, perform, place, pour, print, X pull, put (forth), recompense, render, requite, restore, send (out), set (forth), shew, shoot forth (up). + sing, + slander, strike, [sub-] mit, suffer, X surely, X take, thrust, trade, turn, utter, + weep, X willingly, + withdraw, + would (to) God, yield.

[11]     Rashí y Toldot Yitshar.

[12]     Strong H539 ‘âman, aw-man’, A primitive root; properly to build up or support; to foster as a parent or nurse; figuratively to render (or be) firm or faithful, to trust or believe, to be permanent or quiet; morally to be true or certain; once (in Isa 30:21; by interchange for H541) to go to the right hand: – hence assurance, believe, bring up, establish, + fail, be faithful (of long continuance, stedfast, sure, surely, trusty, verified), nurse, (-ing father), (put), trust, turn to the right.

[13]     Strong H530 ‘ĕmûnâh ‘ĕmûnâh, em-oo-naw’, em-oo-naw’, Feminine of H529; literally firmness; figuratively security; moral fidelity: – faith (-ful, -ly, -ness, [man]), set office, stability, steady, truly, truth, verily.

[14]     Strong H4962 math, math, From the same as H4970; properly an adult (as of full length); by implication a man (only in the plural): – + few, X friends, men, persons, X small.

Tishá B’Av (¿Qué pasó el nueve de Av?)

ג׳ באב ה׳תשע״ו (August 7, 2016) por  
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Sacado de aishlatino Un vistazo a las leyes del día nacional de duelo judío. ¿Qué pasó el nueve de Av? En Tishá B’Av ocurrieron cinco tragedias: El largo verano hasta Rosh Hashaná es marcado por el Nueve de Av  es el aniversario de la destrucción del Primer y Segundo Templo. En ese día se cumplen muchas de las costumbres de duelo y de las medidas de auto aflicción de Yom Kipur, incluyendo un ayuno de día completo. Tishá Beav es la jornada más triste del calendario judío, debido a las desgracias y calamidades que coincidentemente ocurrieron el noveno día del mes de av a lo largo de su milenaria historia. este año el ayuno comenzará el Shabbat 28 de Julio, a las 18.18 hs., y culminará el  29, a las 18.52. La Mishná, en el tratado Taanit (ayuno), capítulo 4, mishná 6, relata que cinco tragedias para el Am Israel (Pueblo de Israel) ocurrieron en Tishá Beav: 1- Moisés mandó 12 exploradores para que espíen Éretz Israel (Tierra de Israel) y le informen por dónde comenzar la conquista. Al retornar, después de cuarenta días, 10 de ellos le dieron un falso reporte sobre la tierra y sus habitantes, que el pueblo aceptó a causa de su falta de fe, llorando desalentado. Por esta razón, D’s decretó que los adultos de aquella generación no entrarían a la Tierra de Israel y deambularían por el desierto durante cuarenta años, muriendo en él. Éste fue el primer evento triste ocurrido un 9 de av (del año 1313 aEC). 2- Los babilonios arrasaron el Primer Templo de Jerusalem y toda Judea, liderados por Nabucodonosor, en el 586 aEC, condenado a la población al exilio en Babilonia. 3- El Segundo Templo de Jerusalem fue destruido por el imperio romano, liderado por el general Tito, en el año 70. Unos dos millones de judíos murieron y otro millón fue exiliado, dando inicio a la diáspora que perduró por casi 2.000 años. Según el Talmud, la destrucción del Segundo Templo comenzó el 9 y terminó el 10 de av, cuando las llamas acabaron de arrasarlo. 4- El imperio romano, liderado por Adriano, conquistó la gran ciudad de Betar, derrotando la revuelta encabezada por Shimón Bar Kojba, quien al igual que rabí Akiva y miles de sus seguidores y otros habitantes de Éretz Israel fueron asesinados, en el año 120. 5- El general romano Turnus Rufus, siguiendo órdenes del emperador Adriano, construyó la ciudad de Ælia Capitolina sobre las ruinas de Jerusalem, prohibiendo el acceso de los judíos a la misma, en el año 131. En recuerdo y conmemoración de estas tragedias y calamidades, los jajamim (sabios de la época talmúdica) establecieron que el 9 de av es un día de ayuno. Con posterioridad al cierre de la Mishná se produjeron otras calamidades y tragedias el 9 de av, entre ellas las siguientes: • Urbano II declaró las primeras Cruzadas, en 1095. • Quema del Talmud en Francia, en 1242. • En 1290, firma del edicto de Eduardo I, expulsando a los judíos de Inglaterra. • El decreto de la Alhambra expulsó a los judíos de España, el 3 de agosto de 1492. • La Primera Guerra Mundial estalló en la tarde de Tishá B’Av, en 1914, cuando Alemania le declaró la guerra a Rusia. El resentimiento alemán por la guerra preparó el terreno para el Holocausto • Inicio de las deportaciones del Gueto de Varsovia e inauguración del campo de exterminio de Treblinka, ambos en 1942. El rabino Iehuda Levi, en un trabajo publicado en Judaísmo Hoy.com, afirma que “para mantener frescos en nuestra memoria todos estos tristes episodios, en función de meditar sobre ellos para saber qué debemos cambiar y reparar para que no se vuelvan a repetir, debemos practicar algunas costumbres de duelo en este triste día, con la firme esperanza de que con Su infinita misericordia, D’s lo convierta pronto en un día de alegría y regocijo para todos nosotros”. Aspectos de Duelo: La Tarde Antes de Tisha B’av Durante la tarde anterior a Tishá B’Av se acostumbra comer una cena abundante en preparación para el ayuno. Y hacia el final de la tarde, comemos la Seudá Hamafseket – una comida que consiste sólo de pan, agua, y un huevo duro. El huevo tiene dos simbolismos: La forma redonda nos recuerda el ciclo de la vida. También, el huevo es el único alimento que se hace más duro a medida que se cocina – un símbolo de la capacidad del pueblo judío para soportar la persecución. La comida ingerida en la Seudah Hamafseket es untada en cenizas, algo simbólico del duelo. Es preferible que la comida sea ingerida a solas, mientras estamos sentados en el suelo como lo hace un doliente. Cuando la tarde anterior a Tishá B’Av cae en Shabat, no se hace la Seudá Hamafseket con huevos y cenizas. En cambio, se come la “tercera comida” regular de Shabat, pero sin huéspedes ni fanfarria. Restricciones en Tishá B’av Las leyes de Tishá B’Av comienzan con la caída del sol, e incluyen las siguientes expresiones de duelo:

  1. No se      puede comer ni beber hasta el anochecer de la tarde siguiente:
    • Las       mujeres embarazadas o amamantando también deben ayunar. Si uno sospecha       que puede ser nocivo para el bebé o la madre, se debe consultar a un       rabino.
    • Una       mujer dentro de los 30 días después del parto no tiene que ayunar.
    • Personas       mayores, débiles o enfermas deben consultar con un rabino (MB 554:11).
    • Se       puede ingerir medicamentos en Tishá B’Av, preferentemente sin agua.
    • En       caso de mucho malestar, se puede enjuagar la boca con agua. Se debe tener       mucho cuidado de no tragar nada (MB 567:11).
  1. Otras      prohibiciones incluyen:
    • Cualquier       baño o lavado, a excepción de la remoción de suciedad específica, por       ejemplo: mucosidad en los ojos (OJ 554:9, 11). (Al levantarnos en la       mañana, antes de los rezos, o después de usar el baño, sólo nos lavamos       los dedos. Ver OC 554:10, OC 613:3, MB 554:26).
    • Untarse       cremas por placer (desodorante está permitido).
    • Tener       relaciones maritales.
    • Utilizar       calzados de cuero (se pueden utilizar cinturones de cuero).
    • Estudiar       Torá, porque es una actividad placentera. Está permitido estudiar textos       sobre Tishá B’Av y duelo, por ejemplo Eijá (el Libro de las       Lamentaciones), el Libro de Job, partes del Tratado Moed Katán, Gitín       56-58, Sanhedrín 104, el final del tratado Taanit del Talmud Ierushalmi,       y las leyes de duelo. El estudio en profundidad debe ser evitado (MB       554:4).
  1. Otras      prácticas de duelo incluyen:
    • Sentarse       a no más de 30 centímetros del suelo. Después del mediodía, uno se puede       sentar en una silla (OJ 559:3).
    • No       involucrarse en negocios ni otras tareas que distraen la atención, a       menos que esto resulte en una pérdida sustancial (OJ 554:24).
    • Abstenerse       de saludar a otros y de ofrecer regalos (OJ 554:20).
    • Evitar       charlas ociosas o actividades de esparcimiento.
  1. Después      de Tishá B’Av se puede continuar con todas las actividades normales, a      excepción de las siguientes, que han sido retrasadas hasta el mediodía del      10 de Av, porque la llamas del Templo continuaron ardiendo durante el 10      de Av:
    • Cortarse       el cabello y lavar ropas (cuando Tishá B’Av cae un jueves, estas acciones       están permitidas inmediatamente después de Tishá B’Av, en honor al       Shabat).
    • Bañarse       (cuando Tishá B’Av cae un jueves, está permitido bañarse el viernes por       la mañana).
    • Comer       carne y tomar vino.
    • Escuchar       música y nadar.

Rezar en Tishá B’av

  • Las      luces en la sinagoga son atenuadas, se encienden velas y la cortina del      Arca es removida. El director del rezo conduce el rezo con voz baja y      triste. Esto nos recuerda que la Presencia Divina se ha marchado del      Templo Sagrado.
  • El      Libro de Eijá (Lamentaciones), el lamento poético de Jeremías sobre la      destrucción del Primer Templo de Jerusalem, se lee tanto de noche como de      día.
  • Al      término del servicio de la noche y del día, se recitan ‘kinot’      (elegías) especiales.
  • En la      mañana, se lee la porción de la Torá de Deuteronomio 4:25-40, que contiene      la profecía sobre la futura iniquidad de Israel y su exilio. Esto es seguido      por la Haftará de Jeremías (8:13, 9:1-23) que describe la desolación de      Sión.
  • En la      tarde, se lee Éxodo 32:11-14. Esto es seguido por la Haftará de Isaías      55-56.
  • Como el      Talit y los Tefilín representan gloria y ornamentación, no son utilizados      en Shajarit. En cambio, son utilizados en Minjá, cuando ciertas      restricciones del duelo han sido levantadas.
  • Birkat      Cohanim se dice sólo en Minjá, no en Shajarit.
  • Las      oraciones para el consuelo de Sión y “Aneinu” son insertadas dentro del      rezo de la Amidá en Minjá.
  • Se      acostumbra decir Kidush Levaná antes de terminar el ayuno.

Cuando Tishá B’av Cae en Shabat Aquí hay un breve vistazo general de las condiciones especiales que aplican:

  • El      ayuno es pospuesto para el día domingo (comenzando la noche del sábado).
  • Todas      las demás prohibiciones de Tishá B’Av (lavarse, estudiar Torá, calzados de      cuero, etc.) están permitidas en el Shabat mismo, a excepción de las      relaciones maritales.
    • Seudá      Shlishit no      tiene ninguna de las restricciones de la Seudá Hamafseket, y puede incluir      carne y vino. Sin embargo, los ánimos deben ser sombríos, no se deben      invitar huéspedes y se debe dejar de comer antes de la puesta de sol.
      • El      servicio de Maariv es retrasado el sábado a la noche, para que todos      puedan decir “Baruj Hamavdil bein kodesh lejol”, sacarse sus      zapatos de cuero e ir a la sinagoga.La      Havdalá el sábado a la noche es recitada solamente sobre una vela, sin el      vino y las especias. Si es domingo a la noche, la Havdalá es recitada      sobre vino.

 

Parashá 41 Pinjás

כ״ב בתמוז ה׳תשע״ו (July 28, 2016) por  
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41 Pinjas

Parashá 41 Pinjás

Números 25:10 – 29:40 (30:1)

Aliy0t de la Torá:

  1. 25:10 – 26:4
  2. 26:5-51
  3. 26:52 – 27:5
  4. 27:6-23
  5. 28:1-15
  6. 28:16 – 29:11
  7. 29:12-40 (heb. 30:1)
  8. Maftir: 29:35-40 (heb. 30:1)

Haftará: 1 Reyes 18:46 – 19:21

Pinjás

Significa “boca de serpiente”.

Comentarios

Primera aliyá, 25:10 – 26:4

25:11 “Pinjás, hijo de Elazar, hijo del sacerdote Aharón, ha apartado mi furor de los hijos de Israel porque demostró su celo por mí entre ellos, y en mi celo no he destruido a los hijos de Israel.”  – Pinjás, el nieto del Sumo Sacerdote Aharón, había tomado una lanza y con ella había matado a un jefe israelita y una madianita que habían cometido fornicación abiertamente en el campamento de Israel, profanando el Nombre de HaShem.  Anteriormente había salido una orden divina a los jefes para ejecutar todos aquellos que se habían unido a Baal-Peor, cf. 25:4-5.

El Talmud[1] dice que Pinjás no era cohén antes de ejecutar a Zimrí. Sólo Aharón y su familia y su futura descendencia habían sido designados como sacerdotes. Pero como Pinjás ya había nacido cuando Aharón y sus hijos fueron instalados como sacerdotes, él no tenía el derecho de ser cohén, cf. Éxodo 28:1. Sin embargo él pertenecía a la familia del sumo sacerdote y por esto tenía una posición de liderazgo nato. Por lo tanto, Pinjás no había tomado la justicia en sus propias manos como individuo, sino como parte del liderazgo del pueblo había ejecutado la justicia y la ira de Hashem contra los pecadores. Su genealogía es mencionada, entre otras cosas, con el fin de mostrar que él era parte del liderazgo y tenía el derecho de hacer lo que había hecho. Él actuó como agente de HaShem, con autoridad delegada, obedeciendo el mandamiento en 25:4 “ejecútalos delante de HaShem a plena luz del día”. El celo de Pinjás fue elogiado por Hashem y recompensado con un pacto especial para él y sus descendientes. Si él no hubiera actuado de esa manera, la ira de HaShem hubiera destruido a los hijos de Israel. El acto de Pinjás salvó al pueblo e hizo que Hashem le diera a él un sacerdocio perpetuo.

En el pecado de los hijos de Israel con el becerro de oro murieron 3,000 de todo Israel, pero en la plaga que vino por el pecado con Baal-Peor murieron 24,000. Aunque esta cifra corresponde a un mediano de 2,000 por cada tribu, la tribu de Shimón fue la más afectada por la plaga.

Un poco de levadura leuda toda la masa. Pero al condenar y extirpar los actos pecaminosos de una parte del pueblo, el resto del pueblo es salvado. La plaga cesó cuando Pinjás ejecutó la ira de HaShem contra los pecadores.

Si nosotros no combatimos el pecado en nuestras propias vidas y en las congregaciones, y en la sociedad en la que vivimos, crecerá como un cáncer y nos matará. No podemos ser indiferentes ante la injusticia, la mentira y otros pecados.

 

25:12 “Por tanto, di: “He aquí, yo le doy mi pacto de paz…”  – En el texto hebreo, la palabra para “paz”, shalom, tiene un aparente “defecto”. La letra vav, que corresponde a la letra o, está partida. Si así fue escrito en el original ¿por qué HaShem escribió la palabra para paz completa, shalom, con una letra no completa? Hay una opinión que dice que Pinjás sólo tuvo justicia en su mente cuando ejecutó a los pecadores, sin tener una actitud de misericordia. Por eso el pacto con él no fue perfecto. Las Escrituras enseñan que no hay paz en la sociedad si no hay justicia. Está escrito que el fruto de la justicia es Shalom donde primeramente habla de justicia y luego de paz, cf. Salmo 72:1-4; 85:10; Isaías 32:17; 48:22; 57:21; 60:17. Sin embargo, la paz no es perfecta si sólo se emplea la justicia, sin tener misericordia. Además no es correcto sentir sólo venganza sino también debe haber un sentimiento de pena por los que son ejecutados. Es posible que Pinjás no tenía una actitud de misericordia a la hora de ejecutar la justicia. De esta manera sólo reflejaba una parte del carácter de HaShem que es justo y misericordioso a la vez. Pinjás tenía un celo por la justicia, pero le faltaba la misericordia, y por eso el pacto de paz no fue completo.

 

En 1 Crónicas 6:4-8 está escrito:

 

“Elazar engendró a Pinjás y Pinjás engendró a Avishúa, Avishúa engendró a Bukí y Bukí engendró a Uzí, Uzí engendró a Zerajyá y Zerajyá engendró a Meraiot, Meraiot engendró a Amaryá y Amaryá engendró a Ajitov, Ajitov engendró a Tsadok y Tsadok engendró a Ajimats”

 

Tsadok (Sadoc) fue un descendiente de Pinjás (Finees). Él fue sacerdote en tiempos de David el rey, cf. 2 Samuel 8:17. En el nuevo diccionario Certeza[2] está escrito:

 

Sadoc (heb. “tsadok”, ‘justo’). Hijo de Ahitob, que fue, según 1 Cr. 6.1ss, 50ss, descendiente de Eleazar, tercer hijo de Aarón. Fue sacerdote de la corte de David juntamente con Abiatar (2 S. 8.17) y tuvo a su cargo el arca (2 S. 15.24s); tomó parte en el ungimiento de Salomón como sucesor de David cuando Abiatar apoyó a Adonías (1 R. 1.7ss). Él y sus descendientes cumplieron funciones sumo sacerdotales en el templo de Salomón hasta su destrucción en 587 a.C. Ezequiel restringe a la familia de Sadoc los privilegios sacerdotales en su nuevo ordenamiento, sobre la base de que sólo ellos fueron inocentes de la apostasía bajo la monarquía (Ez. 44.15ss). En el segundo templo los de la familia de Sadoc retuvieron el sumo sacerdocio en forma continuada hasta el 171 a.C., cuando fue transferido a Menelao por Antíoco IV; incluso después de esto un sacerdocio sadoquita presidió sobre el templo judío en Leontópolis, Egipto, hasta que Vespasiano lo cerró poco después del 70 d.C. La comunidad de Qumrán se mantuvo leal al sacerdocio de Sadoc y esperaba su restauración.

 

El gran escriba Ezrá era descendiente de Pinjás, cf. Esdras 7:1-5.

EL el futuro se restaurará la familia de Pinjás por la línea de Tsadok, según Ezequiel 40:46; 43:19; 44:15; 48:11-12. HaShem no quebranta sus promesas. Hasta que pasen el cielo y la tierra, los descendientes de Tsadok serán sacerdotes delante de Él.

El Midrash[3] enseña que durante el primer templo hubo 18 descendientes de Pinjás que sirvieron como sumos sacerdotes. En el segundo templo hubo 80 sumos sacerdotes descendientes de Pinjás.

 

25:14 “El nombre del hombre de Israel que fue muerto con la madianita era Zimri, hijo de Salu, jefe de una casa paterna de Shimón”  – La tribu de Shimón tenía problemas para dominar su instinto sexual. El ejemplo de su jefe produjo mucho pecado entre ellos y por lo tanto la plaga que vino sobre los hijos de Israel hizo morir a muchos de la tribu de Shimón, de modo que al comparar los dos últimos censos se ve una reducción considerable en esa tribu.

 

26:1 “Y aconteció después de la plaga, que HaShem habló a Moshé y a Elazar, hijo del sacerdote Aharón, diciendo”  – En este versículo vemos como HaShem destaca la importancia de la plaga antes del censo. Esto nos enseña que la plaga tiene mucho que ver con el resultado del censo.

 

Segunda aliyá, 26:5-51

 

26:5b   “la familia” – Este texto nos muestra la importancia de la familia en Israel. La palabra mishpajá familia, es mencionada 84 veces en esta aliyá. Esto nos enseña una verdad muy importante, que a  HaShem le importa muchísimo la familia.

 

26:5-51 En este pasaje vemos el aumento y la disminución de las tribus desde el último censo. Algunas tribus aumentaron considerablemente, otras perdieron bastante, pero el resultado final fue muy parecido al anterior, con sólo 1,820 personas de diferencia.

[1]       Zevajim 19.

[2]          Douglas, J. D., Nuevo Diccionario Biblico Certeza, (Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Quito: Ediciones Certeza) 2000, c1982.

[3]       Sifrí.

 

Nombre tribu Primer censo Segundo censo Diferencia
Reuvén 46,500 43,730 -2,770
Shimón 59,300 22,200 -37,100
Gad 45,650 40,500 -5,150
Yehudá 74,600 76,500 1,900
Yisajar 54,400 64,300 9,900
Zvulún 57,400 60,500 3,100
Menashé 32,200 52,700 20,500
Efrayim 40,500 32,500 -8,000
Binyamín 35,400 45,600 10,200
Dan 62,700 64,400 1,700
Asher 41,500 53,400 11,900
Naftalí 53,400 45,400 -8000
SUMA 603,550 601,730 -1,820

 

Si todas las tribus hubieran crecido como la tribu de Menashé, con un 63.7 % de aumento en 38 años, el pueblo entero hubiera tenido unos 384.450 varones más, en total 988.000. La falta de crecimiento es debido al pecado en el pueblo. La falta de entrega a la obediencia a los mandamientos es la mayor causa de la falta de crecimiento en el pueblo judío. Las guerras y la asimilación que han causado que el pueblo judío no sea muy grande son resultados de la falta de compromiso con la Torá. El pueblo de Israel podría haber sido el más numeroso de todos los pueblos del mundo si la Torá hubiera sido la regla de vida para la mayoría. Este censo fue la base para el reparto de la tierra durante el tiempo de Yehoshúa.

 

26:14 “Estas son las familias de los shimonitas: veintidós mil doscientos.”  – En Números 1:23 está escrito:

 

“los enumerados de la tribu de Shimón fueron cincuenta y nueve mil trescientos.”

 

Al comparar estos dos textos vemos que la tribu de Shimón había perdido 37,100 personas desde el censo anterior. Fue severamente dañada por la plaga porque su jefe había abierto una la brecha por medio de su pecado con Kozbí, la mujer midianita. Anteriormente Moshé también se había unido a una mujer midianita, Tsiporá, pero hubo una gran diferencia entre su unión con ella y esta unión por causa de Baal-Peor. La esposa de Moshé mostraba señales de obediencia a la fe de Israel, pero las mujeres midianitas que se acercaron a los hijos de Israel en esta ocasión estaban engañando a los hijos de Israel para que se entregaran a la idolatría.

Los midianitas eran descendientes de la unión que hubo entre Avraham y su tercera esposa Keturá, cf. Génesis 25:1-4.

 

Tercera aliyá, 26:52 – 27:5

 

26:54 “A la (tribu) más numerosa aumentarás su patrimonio, y a la menos (numerosa) reducirás su patrimonio. A cada una según sus contados le será entregado su patrimonio”  – Según Rashí, este censo fue la base para el reparto de la tierra en el tiempo de Yehoshúa. Los que tenían 20 años o más y fueron incluidos aquí obtuvieron un patrimonio en la tierra.

 

26:55 “Pero la tierra se dividirá por suerte. Recibirán su heredad según los nombres de las tribus de sus padres.”  – Según Rashí, las áreas personales de la tierra fueron distribuidas en el tiempo de Yehoshúa tomando en cuenta el número de personas que entraron en la tierra, según este último censo, cf. 26:53, y el número de personas que salieron de Egipto, cf. 26:55. Cada familia recibió terrenos que correspondían al número de varones que entraron en la tierra prometida. Sin embargo, ellos tenían que dividir sus partes entre ellos mismos de acuerdo con el número de sus antepasados que habían salido de Egipto.

 

26:59 “Y el nombre de la mujer de Amram era Yojeved, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; y ella dio a luz de Amram, a Aharón, a Moshé y a su hermana Miryam”  – La Torá destaca el hecho de que Yojeved era hija de Leví. En este caso tenemos que entender la palabra “hija” como “descendiente”, no como hija directa. Si hubiera sido hija directa de Leví tendría varios cientos de años cuando dio a luz a Moshé. Este texto nos enseña que ella tomó muy en serio su procedencia. Es posible que esta actitud de apego a la familia y a su propia tribu se haya trasladado a su hijo Moshé. La identidad Israelita y levita le impactaron tanto que a pesar de su educación egipcia pudo mantener su identidad. El impacto de la identidad israelita es evidente en el alma de Moshé según Éxodo 2:11 donde está escrito:

“salió a sus hermanos… uno de sus hermanos”

Moshé nunca perdió el sentimiento de pertenencia a su pueblo y a su tribu. Su madre jugaba un papel importante en esta identificación tan fuerte, por esto ella es llamada “hija de Leví”.

Cuarta aliyá, 27:6-23

 

27:4     “¿Por qué ha de desaparecer el nombre de nuestro padre de entre su familia sólo porque no tuvo hijo? Dadnos herencia entre los hermanos de nuestro padre.”  – Aquí hay un asunto de legislación en cuanto a la herencia de la tierra de Israel. Las diferentes porciones de la tierra de Israel fueron entregadas sólo a los varones. Los hijos varones heredaban la porción de tierra que había recibido su padre. Cuando una hija se casaba obtenía el beneficio de la herencia de su esposo.

En este caso había cinco hijas de Tselofjad que reclamaban la herencia de su padre. La idea original fue que cada uno de los varones de los hijos de Israel, a partir de los 20 años de edad, que salieron de Egipto, tuviera una herencia en la tierra prometida. Los conversos no tenían el derecho de heredar la tierra. Este plan fue aplazado hasta la siguiente generación y en este caso Tselofjad, que había muerto en el desierto, no tenía hijos que pudieran obtener una porción en la tierra. Las cinco hijas se presentaban ante Moshé y explicaban su caso. Moshé consultó a HaShem para saber qué hacer en este caso y en otros casos cuando no había varones herederos.

 

27:7-8  “Las hijas de Tselofjad tienen razón en lo que dicen. Ciertamente les darás herencia entre los hermanos de su padre, y pasarás a ellas la herencia de su padre. Además, hablarás a los hijos de Israel, diciendo: “Si un hombre muere y no tiene hijo, pasaréis su herencia a su hija…””  – HaShem contesta y dice que cuando no hay hijos, las hijas heredan la tierra.

La herencia tribal y de la tierra viene por la vía del padre.

 

27:15-23 Como Moshé ya no puede ser el líder del pueblo, él ruega a Hashem que supla esa necesidad. En su oración y la respuesta Hashem encontramos trece principios muy importantes en cuanto al liderazgo:

 

  • Un líder es puesto por HaShem.  Si no es así, está destinado al fracaso.
  • Un líder está puesto por encima del pueblo. La posición del líder no es lo mismo que su valor como persona humana. Hay una posición superior del líder, sobre el pueblo
  • El líder principal debe ser un varón. Una mujer en el liderazgo debe estar sometida a un varón.
  • Un líder tiene que saber salir delante del pueblo. En primer lugar se refiere a la capacidad de hacer guerra y derrotar a los enemigos. Moshé mismo hizo guerra contra los dos gigantes Og y Sijón. En segundo lugar significa que un líder tiene que ser el primero en dar buen ejemplo delante del pueblo. También significa que un líder no puede estar con el pueblo todo el tiempo. Necesita apartarse para buscar a Hashem. Moshé se apartó y estuvo mucho tiempo con HaShem a solas, sin que el pueblo lo viera.

 

  1. Un líder tiene que saber entrar delante del pueblo. Esto se refiere en primer lugar a la vuelta de la guerra. También significa que el pueblo tiene que ver a su líder, tener acceso a él. Un líder que no aparece delante del pueblo, con el tiempo perderá su posición en el corazón del pueblo. El pueblo le necesita y, por lo tanto, tiene que ser accesible. Es necesario tener equilibrio entre estas dos cosas, salir y entrar. Uno de los problemas más importantes en los líderes es el desequilibrio ente estos dos. Algunos se apartan demasiado, y otros nunca se apartan.

 

  1. Un líder tiene que hacer que el pueblo salga. Un pastor hace que las ovejas salgan a los pastos. Las saca fuera de su situación encerrada. Moshé sacó a los hijos de Israel de Egipto. Un líder tiene que tener la capacidad de hacer que el pueblo tome decisiones de cambio, para que salgan de donde están y encuentren libertad.

 

  1. Un líder tiene que hacer que pueblo entre. Hay momentos cuando las ovejas necesitan intimidad unas con otras en el redil, sin influencias de fuera. Es un momento de afirmar la identidad como rebaño y de revisión interna. Un líder tiene que tener la capacidad de formar a los integrantes de su pueblo para que se amen y se identifiquen como un cuerpo. El líder tiene que enseñar al pueblo a entrar en la presencia de Hashem.

 

  1. Un líder tiene la misma función que un pastor de ganado menor. El Salmo 23 y Juan 10 nos enseña que un pastor hace que a las ovejas no les falte nada. Un buen pastor no busca sus propios intereses, sino los del rebaño.

 

  1. Un líder tiene que tener un buen espíritu. HaShem dio testimonio del espíritu de Yehoshúa. Tenía un espíritu diferente al resto del pueblo, que es una actitud interior más afín a Hashem que los demás. El espíritu del líder se proyecta sobre el pueblo.

 

  1. Un líder tiene que ser dotado con hod (majestad, esplendor, grandeza, dignidad, gloria, y hermosura). No puede tener una semblanza de flojera. Necesita caminar erguido, sabiendo que ha recibido un manto de autoridad desde el cielo. Es un reflejo de Aquel que es luz y por lo tanto debe irradiar con su sola presencia.

 

  1. Un líder tiene que vivir delante Hashem, y consultar con Él. Para ser un buen líder hay que vivir la vida privada como si fuera en público, siempre teniendo en mente que está delante de la presencia de Hashem, de sus ángeles y de los malos espíritus. Acuérdate que siempre tienes mil ojos mirándote. Realmente no existe la vida privada, y un líder tiene que ser bien consciente de ello. Así como es en privado, va a ser en público.
    Un líder consulta con Hashem antes de tomar decisiones, incluso en las cuestiones pequeñas.

 

  1. Un líder tiene que hablar las palabras Hashem. Para que la palabra del líder sea con autoridad y respaldo del cielo, tiene que haber comido la Torá y luego tiene que hablar conforme a ella. Así el pueblo obedece las órdenes del líder, porque tienen origen divino.

 

  1. Un líder tiene que ser reconocido por el pueblo. Un rey sin pueblo es un fracaso. Un pueblo sin rey es un desenfreno. Un buen rey con mucho pueblo constituyen un potencial para el bien. Un buen líder no impone su liderazgo sobre otros. En el Reino los líderes son puestos por HaShem y luego reconocidos por el pueblo. Tiene que haber un equilibrio entre imposición y permisividad.

 

27:18 “Y HaShem dijo a Moshé: Toma a Yehoshúa, hijo de Nun, hombre en quien está el Espíritu, y pon tu mano sobre él”  – Moshé recibió la orden de poner sus manos sobre Yehoshúa. El propósito de la imposición de manos es triple:

 

  • Identificación
  • Transmisión
  • Instalación

 

En muchas ocasiones hay una combinación entre estas tres, como en el caso de Yehoshúa bin Nun, que fue instalado en su ministerio como sucesor de Moshé por la imposición de las manos de Moshé, delante del pueblo, cf. Números 27:23, y al mismo tiempo le fue transmitido un espíritu de sabiduría, como está escrito en Deuteronomio 34:9:

 

“Y Yehoshúa, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moshé había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le escucharon e hicieron tal como HaShem había mandado a Moshé.”

 

Quinta aliyá, 28:1-15

 

28:2     “Ordena a los hijos de Israel, y diles: “Tendréis cuidado de presentar mi ofrenda, mi alimento para mis ofrendas encendidas, aroma agradable para mí, a su tiempo señalado.””  – En el resto de esta parashá encontramos un resumen de los sacrificios que toda la comunidad tiene que entregar en los tiempos señalados:

 

28:3-8                 Diarios, mañana y tarde.

28:9-10               Semanales, cada shabat.

28:11-15             Mensuales, cada rosh jódesh.

28:16-25             Anuales, en pesaj y jag hamatsot.

28:26-31             Anuales, en bikurim, shavuot.

29:1-6                 Anuales, en yom teruá.

29:7-11               Anuales, en yom hakippurim.

29:12-34             Anuales, en sucot.

29:35-38             Anuales, en sheminí atseret.

 

El texto de 28:1-8 está incluido en las oraciones de shajarit, por la mañana, y minjá, por la tarde.

En las horas cuando se presentaban los sacrificios diarios en el templo, junto con el incienso, fue el momento para presentarse delante de Hashem en oración.

 

El que daba un animal para ser sacrificado en el templo tenía que estar presente en el momento del sacrificio de su animal. Sin embargo, cuando se ofrecían los sacrificios de toda la nación no podía estar presente todo el pueblo. Por esta razón se establecieron  grupos de israelitas que pudieran estar presentes como representantes del resto del pueblo durante los sacrificios. Como hubo 24 grupos de sacerdotes y levitas que se turnaban para servir, también hubo 24 grupos de israelitas, habitantes de Yerushalayim y de todas las ciudades del país, que se turnaban para venir al templo para estar presentes durante los sacrificios que fueron dados por todo el pueblo.

 

Las oraciones judías están conectadas con los sacrificios que había en el templo, como está escrito en el Daniel 6:10:

 

“Cuando Daniel supo que había sido firmado el documento, entró en su casa (en su aposento superior tenía ventanas abiertas en dirección a Yerushalayim), y como lo solía hacer antes, continuó arrodillándose tres veces al día, orando y dando gracias delante de su Elohim.”

 

“a su tiempo señalado” – Las ofrendas tienen que presentarse en un tiempo señalado. Lo mismo sucede con las oraciones, tienen su tiempo límite. No se puede orar shajarit a las tres de la tarde. Cada cosa en tu tiempo.

El tiempo es muy importante para HaShem. A nosotros nos toca santificar el tiempo. Es parte de nuestro servicio a Hashem hacer las cosas a su tiempo, no fuera de tiempo, como está escrito en Eclesiastés 3:1-15:

 

“Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo: tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de derribar, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar; tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de rechazar el abrazo; tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de rasgar, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de odiar; tiempo de guerra, y tiempo de paz. ¿Qué saca el trabajador de aquello en que se afana? He visto la tarea que Elohim ha dado a los hijos de los hombres para que en ella se ocupen. El ha hecho todo apropiado a su tiempo. También ha puesto la eternidad en sus corazones; sin embargo, el hombre no descubre la obra que Elohim ha hecho desde el principio hasta el fin. Sé que no hay nada mejor para ellos que regocijarse y hacer el bien en su vida; además, que todo hombre que coma y beba y vea lo bueno en todo su trabajo, eso es don de Elohim. Sé que todo lo que Elohim hace será perpetuo; no hay nada que añadirle y no hay nada que quitarle; Elohim ha obrado así  para que delante de Él teman los hombres. Lo que es, ya ha sido, y lo que será, ya fue, y Elohim busca lo que ha pasado.”

 

El factor tiempo es muy importante en todo el consejo de Hashem. Uno puede hacer cosas buenas fuera de tiempo y está haciendo mal. Cada cosa tiene su tiempo.

 

28:3 “Y les dirás: “Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a HaShem: dos corderos de un año, sin defecto, cada día como ofrenda de ascensión continua.”  – El korbán tamid, sacrificio continuo, de los dos corderos al día, fue costeado por el medio shekel que el pueblo dio una vez al año como tributo para el templo. El sacrificio de la mañana cubría los pecados cometidos durante la noche y el sacrificio de la tarde cubría los pecados que habían sido cometidos durante el día.

 

28:3, 6, 8 “ofrenda encendida” – ¿por qué se repite esta frase tres veces? HaShem está enfatizando la necesidad de presentar las ofrendas con fuego. Nuestra entrega tiene que ser acompañada con un corazón ardiente, para que sea un olor agradable para él.

Lo mismo sucede con la libación. El vino no puede arder sobre el fuego, por eso había un canal en un lado del altar, donde se derramaba el vino delante de Hashem como libación. Sin embargo el vino tenía que arder, ser fermentado. El texto de la Torá exige que sea una bebida fermentada, embriagante, shejar,[1]  cf. v. 7. El vino ha pasado por un proceso de fermentación y tiene más “ardor” que el jugo de uva lo cual es necesario para que sea aceptable como ofrenda de libación. Encontramos allí el mismo principio que en la ofrenda encendida. Tiene que haber fuego en el corazón cuando estamos orando, para que sea aceptable delante de Hashem. Esto nos enseña que las oraciones sin kavaná, sin intención clara, son inútiles, y no llegan al cielo como olor fragante. ¡Pongamos fuego y fermentación en nuestras oraciones delante de Hashem!

 

28:9-10 “El shabat ofrecerás dos corderos de un año, sin defecto, y dos décimas de una efá de flor de harina mezclada con aceite, como ofrenda de cereal y su libación. El sacrificio de ascensión de cada shabat será además del sacrificio de ascensión continuo y de su libación.”  – En el shabat hay una ofrenda adicional, aparte de los dos corderos diarios. Esta ofrenda se llama musaf, “adicional”. De allí viene la oración llamada musaf en el sidur, el libro de oraciones.

 

28:11 “También, al principio de cada mes, presentaréis un ofrenda de ascensión a HaShem: dos novillos y un carnero, y siete corderos de un año, sin defecto”  – En la luna nueva se ofrecen dos novillos, un carnero y siete corderos, harina, aceite, vino y un macho cabrío, además de los dos corderos diarios. Esto nos enseña que en cada luna nueva HaShem espera una nueva entrega total por nuestra parte. El total de animales ofrecidos en rosh jódesh son 10+1. Como hemos dicho antes, el número diez representa la totalidad. Los diez animales que se dan en ofrenda de ascensión son símbolos de nuestra entrega total.

 

Otros textos que hablan del novilunio, rosh jódesh, se encuentran en Números 10:10; 1 Samuel 20:5, 18; Salmo 81:3-5; 104:19; Isaías 66:23; Ezequiel 45:17

 

Sexta aliyá, 28:16 – 29:11

 

28:26 “También, el día de los primeros frutos, cuando presentéis una ofrenda de cereal nuevo a HaShem en vuestra (fiesta de) las semanas, tendréis santa convocación; no haréis trabajo servil.”  – Aquí está escrito que la fiesta de las semanas es “vuestra”. Esto nos enseña que las fiestas no solamente son de Hashem, cf. Levítico 23:2. HaShem compartió sus fiestas con Israel para ser momentos de encuentro y de alegría delante de Él.

 

Séptima aliyá,  29:12-40 (heb. 30:1)

 

29:13 “Y ofreceréis una ofrenda de ascensión, una ofrenda encendida como aroma agradable a HaShem: trece novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, que sean sin defecto”  – En sucot se sacrifican en total 70 toros, uno por cada una de las naciones gentiles que existían originalmente, según Génesis 10. Así que sucot es la fiesta de las naciones. todas las naciones estarán obligadas a celebrar sucot, como está escrito en Zacarías 14:16-19:

 

“Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Yerushalayim subirán de año en año para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Yerushalayim para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos. Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos no habrá lluvia; será la plaga con la cual HaShem herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Este será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos.”

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos número 400 – 405 de los 613:

 

  1. Precepto de las leyes de herencia, Números 27:8-9.
  2. Precepto de ofrecer la ofrenda continua (tamid) todos los días, Números 28:2-3.
  3. Precepto de ofrecer la ofrenda de musaf en el shabat, Números 28:9.
  4. Precepto de ofrecer la ofrenda de musaf en el novilunio, Números 28:11.
  5. Precepto de ofrecer la ofrenda de musaf en shavuot, Números 28:26.
  6. Precepto de escuchar el shofar en yom teruá, Números 29:1.

[1]       Strong H7941 shêkâr, shay-kawr’, From H7937; an intoxicant, that is, intensely alcoholic liquor: – strong drink, + drunkard, strong wine.

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Respeta a Tu y no la critiques

כ״ב בתמוז ה׳תשע״ו (July 28, 2016) por  
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respetar a tu esposa

Por: Rabino Shalom  Arush

Respeta a Tu Esposa, Primera Parte:

Deja de fruncir el ceño, querido hermano. Si tu matrimonio no es exactamente lo que deseas que sea, o en tu casa no existe exactamente el ambiente que te gustaría tener, no te desanimes. No hay ninguna necesidad de desesperarse y hay mucho que se puede hacer al respecto.

Para empezar, vamos a plantearnos una pregunta: ¿Por qué desea el Creador que un hombre tome a una mujer en matrimonio? Biológicamente, no necesitamos la institución del matrimonio para perpetuar la raza humana, ¿entonces para qué necesitamos una esposa?
¿No Podría el Creador haber permitido que cumpliremos el Precepto de “Fructificaos y multiplicaos” (Génesis 1:28) sin casarnos? Sabemos cuanto el Creador aprecia la Torá y que gran cosa es cuando uno dedica su vida a su aprendizaje. Aparentemente, una esposa consume una enorme cantidad de nuestro tiempo – tenemos que prestarle atención, estar con ella, escucharle – a veces durante horas. Y esto no es todo – acompañarla a las compras, luego ayudar en la casa – hay todo tipo de demandas domésticas durante todo el  tiempo. Si no tuviéramos el peso de una esposa sobre nosotros, tendríamos aparentemente mucho más tiempo y podríamos vivir con un presupuesto mucho más pequeño. ¡Podríamos pasar todo nuestro tiempo aprendiendo la Torá! ¿Entonces, por qué nos sobrecargó el Creador con una esposa?
La razón es que un hombre no puede llegar a conocer al Creador a menos que contraiga matrimonio y apoye a una esposa. Espiritualmente, él puede alcanzar la perfección de su alma solo después del casamiento.
El Midrash nos enseña que el Creador está dispuesto a borrar Su propio nombre en favor del Shalom Bayit, la paz domestica. ¿Por qué la paz del hogar es tan importante para el Creador, hasta el punto de hacer borrar su nombre lo cual es una prohibición de la Torá?
La paz es el camino de la Torá. Shalom – paz en hebreo – es uno de los nombres del Creador; por eso está prohibido decir la palabra “Shalom” a tu amigo cuando lo saludas en el mikve o en las duchas del gimnasio. Shalom – la paz – es el estado óptimo del alma; un alma apacible es el receptáculo apropiado para la luz de la Torá, que también es paz. Si no estas casado, no puedes saber que es la paz. ¡Algunas personas dicen “Yo sé como hacer las paces con mi compañero de tenis!”. Esta no es una prueba sobre tu capacidad de vivir en paz – el compañero de tenis no te pide tirar la basura o llevar a los niños a la escuela, él no te pide más dinero o que lo lleves a las compras. La paz con tu compañero de tenis se parece a un soldado que demanda una medalla de valor por su actuación en un entrenamiento básico. Alguien con inteligencia entiende que no se consiguen medallas a menos que sea probado en el combate.
Cuando estás casado – estas bajo las armas. Cuando consigues una  verdadera paz con tu esposa, mereces una medalla. La medalla que el Creador te da es un ambiente en tu casa que es literalmente como el Paraíso en la tierra.
De este modo, consiguiendo la paz hogareña, un hombre se prepara para verdaderamente aprender la Torá y adquirir buenos rasgos de carácter. Para conseguir la paz doméstica, el hombre debe liberarse del egotismo, arrogancia, impaciencia y cólera. Una vez que se libera de los rasgos negativos, el marido se transforma en un mucho mejor instrumento para poner en práctica e interiorizarse con las leyes y lecciones de la Torá. Por lo tanto, una persona que no ha conseguido con éxito la paz con su esposa, se engaña a sí mismo pensando que él realmente aprende Torá y realiza la voluntad del Creador como debería.
El secreto para obtener la paz en el hogar es emuna, la auténtica fe en el Creador. El primer principio de emuna es que todo proviene del Creador – por lo tanto, cuando nuestra esposa nos grita, nos desacata, o nos maltrata, no está ella haciéndolo. Ella es sólo un agente en las manos del Todopoderoso. Con la fe, entendemos que no hay ninguna razón en el mundo para enojarnos con nuestra esposa. Al contrario, debemos apreciar el hecho que ella sirve al objetivo de ser el  “altavoz” del Creador en el hogar – todo lo que ella hace es transferir Sus mensajes. Así es como HaShem, el Creador, se comunica con nosotros por medio de nuestro ambiente – El nos da lecciones que podremos entender. Por ejemplo, cuando andamos desabrigados por la calle con una temperatura bajo cero en pleno invierno, estamos haciendo daño a nuestra salud. HaShem da a nuestros cuerpos una sensación de frío de modo que volvamos a la casa y nos pongamos un abrigo de invierno y guantes. La sensación de frío en nuestros cuerpos es un mensaje lógico que todos podemos entender, diciéndonos que debemos vestirnos con ropas más abrigadas.
La cólera de una esposa – tan imprevisible e ilógico como puede parecer – es también un mensaje lógico del Creador. Tanto el Zohar como el Midrash nos enseñan que el alma de una esposa es realmente la segunda mitad del alma del marido. Como tal, una esposa refleja a un marido como un espejo. Cuando un marido deja de cumplir con sus obligaciones hacia su esposa, ella refleja su comportamiento casi al instante. Cuando deja de respetarla como un buen marido debería, ella no lo respetará. Cuando el es impaciente con ella, ella estará enojada e impaciente con él. Cuando él no la ama, ella no lo amará. Esto es un nivel inferior de la comunicación de causa-y-efecto espiritual.
En un nivel superior, cuando una esposa muestra desacato hacia el marido, esto es un signo seguro que el marido no respeta correctamente al Creador. Di-s dirige el mundo según el principio de “Medida por Medida”, como han dicho nuestros Sabios de bendita memoria (Tratado Sota, 8b): “En la medida que el hombe se conduce – con esa medida El se conduce con él”.

La Cabaña Rústica

¿Debería la persona tratar de cambiar el comportamiento de su pareja, aunque sea en beneficio de esta última?
Con el favor de Di-s, la siguiente anécdota Jasídica nos suministra la respuesta:
El Baal Shem Tov y uno de sus discípulos más jóvenes paseaban por el bosque en las afueras de su pintoresca ciudad natal Medziboz, en Ucrania central. El joven discípulo estaba por casarse la semana próxima. El Baal Shem Tov, por medio de su única y magnífica sabiduría, enseñaba a este joven discípulo algunas lecciones importantes que representan la clave para una vida conyugal exitosa y un hogar rebosante de alegría.
El Baal Shem Tov recogió una rama seca de madera de haya, la cual utilizó como bastón. Unos minutos después, señaló un hongo venenoso gigante que se había podrido debajo de una pila de hojas secas del árbol de haya. Le señaló a su discípulo que se acercara y lo vea de cerca. Cuando el joven se dobló para observar el hongo podrido, el Baal Shem Tov comenzó a hurgarlo con el palo que tenía en la mano. El hongo podrido soltó un olor intolerable y el joven se retorció de disgusto. “¡Rabi! ¡Eso huele horrible!”.
Una sonrisa de sabiduría iluminó el rostro santo del Baal Shem Tov. “Hijo mío, ¿entiendes la lección que el Creador quiere enseñarnos por medio de este hongo putrefacto?”
El perplejo joven se encogió de hombros y movió la cabeza de lado a lado. “No, Rabi. No  lo entiendo”.
Explicó el Baal Shem Tov: “Mientras no escudriñamos y hurgoneamos el hongo, este solo formaba parte del hermoso y aromático bosque. En cuanto comenzamos a entremeternos y sondear, estimulamos su nauseabundo olor. Lo mismo sucede con el alma humana; mientras no escudriñamos o sondeamos las almas de los demás, poseen el dulce olor de las creaciones del Todopoderoso. Pero en cuanto empezamos a hurgonear, despertamos su lado negativo, su mal olor, lo cual constituye una denigración de dicha alma, tanto en el Cielo como en la Tierra”.
“¿Qué significa hurgonear un alma?”, preguntó el joven.
“La crítica”, respondió el Baal Shem Tov. “La crítica denigra el alma”
Entonces, el Baal Shem Tov le dijo a su joven discípulo que tuviera cuidado en aplicar esta lección en su nueva vida conyugal y que nunca critique a su esposa.
“¿No es la rol del esposo – especialmente el que estudia Torá – ayudar a moldear el carácter de su esposa?”
El Baal Shem Tov se abstuvo de responder, en silencio y tomados del brazo caminaron durante otros diez o quince minutos hasta que llegaron a un espacio despejado en el bosque. Un fornido leñador ucraniano construía una cabaña rústica. Curiosamente, ni picó, ni planificó los troncos, sino que los utilizó en su estado natural. Hablando un ruso perfecto, el Baal Shem Tov saludó al campesino con un amistoso: “Buenos días”. Luego preguntó al campesino porque este último no retiró la corteza de los troncos que sirven de paredes de la cabaña.
“¡Ah, eso es muy sencillo!”, respondió el fornido medio destentado leñador, ansioso de demostrar sus conocimientos. “La corteza es un magnifico aislante, que ayuda a mantener la cabaña caliente en el invierno y fresca en el verano. Además su savia natural sirve para unir los troncos, haciendo la cabaña mucho más fuerte”.
Las venas en los brazos del fornido leñador sobresalían mientras hacía fuerza para levantar un gran tronco que recostó encima de otro. Un nudoso tocón en el tronco de arriba interfería para pegar los dos troncos. En lugar de cortar el tocón, el leñador tomó su hacha y un filoso cuchillo trinchante, y talló una hendidura en el tronco inferior. Entonces, los dos troncos quedaron bien unidos y seguros. Gotas de sudor resbalaban por el feliz rostro del leñador; quien orgulloso, declaró: “¡Ni la tormenta más fuerte podrá separar estos dos troncos!”
Sabiamente, el Baal Shem Tov preguntó al leñador una importante pregunta: “Aún así, amigo mío, ¿por qué te tomaste todo el trabajo de tallar una hendidura en el tronco inferior? ¿No hubiese sido más fácil cortar con tu hacha el resto sobresaliente del tronco de arriba?”
El leñador rió ante la aparente ignorancia del Rabi de un principio tan simple conocido por cualquier leñador. “¡Cuando tratamos de cortar una protuberancia nudosa, termina rompiendo todo el tronco! ¿Quién quiere arruinar tan hermoso tronco por un pequeño trozo remanente? Es más seguro y fácil dejarlo como está y tallar una hendidura para encajarlo en el tronco inferior…”
El Baal Shem Tov y su discípulo siguieron su camino. “Usted me preguntó si la función del hombre es ayudar a moldear el carácter de su esposa; ¿Intentó cortar el leñador el tocón del tronco?”
“No”, respondió el joven.
“¿Por qué?, presionó el Baal Shem Tov.
“Porque lo habría partido o quebrado arruinando todo el tronco”.
“Precisamente”, respondió el Baal Shem Tov. “Nuestra pareja se asemeja a un tronco robusto. Igual como cada tronco tiene protuberancias en distintos lugares, nosotros tenemos nuestros defectos. Aún así es más fácil y seguro que nosotros como esposos nos adaptemos a los pequeños defectos de nuestras esposas en lugar de tratar de desarraigarlos con críticas y comentarios dolorosos. La crítica es capaz de romper cualquier matrimonio; entonces, ¿qué ganamos?
* * *
Repetidas veces, he visto fuertes relaciones y matrimonios que estaban a punto de romperse dar un giro impresionante simplemente tras haber implementado el sencillo pero admirable consejo del Baal Shem Tov y su nieto Rabi Najman de Breslev. ¡No critiques!

Continuará…

17 de Tamuz (Ayuno)

ל׳ בסיון ה׳תשע״ו (July 6, 2016) por  
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17 Tammuz

El 17 de tamuz es un día de ayuno que conmemora la caída de Jerusalem, previa a la destrucción del Templo Sagrado. Esto marca también el comienzo de un período de duelo nacional de tres semanas, que termina en Tishá B’Av.

El 17 de tamuz es el primero de los cuatro días de ayuno mencionados en los profetas. El propósito de este día de ayuno es despertar nuestro sentimiento de pérdida por el Templo destruido – y la consecuente travesía judía hacia el exilio.

El hecho de atormentarnos por estos trágicos eventos tiene como objetivo ayudarnos a conquistar las deficiencias espirituales que los provocaron. A través del proceso de “Teshuvá” – introspección y compromiso a cambiar – tenemos el poder de transformar tragedias en alegrías. De hecho, el Talmud dice que después de la redención futura de Israel y de la reconstrucción del Templo, esos días de ayuno serán re-dedicados como días de regocijo y festividad. Porque como dijo el profeta Zacarías: el 17 de tamuz se convertirá en un día de “regocijo para la casa de Yehudá, de felicidad y de alegres banquetes”.

¿Qué pasó el 17 de tamuz?

Cinco grandes catástrofes ocurrieron en la historia judía el 17 de tamuz.

  1. Moshé rompió las tablas en el Monte Sinaí – en respuesta al pecado del becerro de oro.
  2. Las ofrendas diarias en el Primer templo fueron suspendidas durante el sitio de Jerusalem, después de que los cohanim ya no pudieron obtener más animales.
  3. Las paredes de Jerusalem fueron traspasadas, previo a la destrucción del Segundo Templo en el año 70 EC.
  4. Previo a la Gran Revuelta, el general romano Apostamos quemó un rollo de la Torá – sentando un precedente para la horripilante quema de libros judíos a través de los siglos.
  5. Una imagen idólatra fue ubicada en el Santuario del Templo Sagrado –un acto descarado de blasfemia y profanación.

(Originalmente, el ayuno era observado el nueve de tamuz, dado que ese fue el día en el que cayó Jerusalem previo a la destrucción del Primer Templo en el año 583 AEC. Sin embargo, después de la caída de Jerusalem el 17 de Tamuz – previo a la destrucción del Segundo Templo – los sabios decidieron una observación combinada de las dos tragedias, fijada el 17 de tamuz).

¿Cómo observamos el 17 de tamuz?

  1. No se permite comer ni beber desde el comienzo del amanecer hasta el crepúsculo.
  2. Las mujeres embarazadas y lactantes – y otros cuya salud podría verse afectada negativamente – están eximidos del ayuno.
  3. Si el día coincide con Shabat, el ayuno es postergado hasta el domingo.
  4. Bañarse, ungirse y utilizar calzados de cuero está permitido.
  5. La plegaria de “Aneinu” es agregada en la Amidá de Shajarit y de Minjá por el jazán. De manera individual se agrega solamente en Minjá.
  6. Se recitan Selijot y “Avinu Malkeinu”.
  7. Tanto en el rezo de la mañana como en el de la tarde se lee Éxodo 32:11, en donde son mencionados los “Trece Atributos de Misericordia”.
  8. En la Haftará del rezo de Minjá se lee Isaías 55:6 – 56:8, en donde se discute la renovación del servicio del Templo.

 

Tres Semanas” entre el 17 de Tamuz y Tishá BeAv

כ״ב בסיון ה׳תשע״ו (June 28, 2016) por  
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3 semanasLas “Tres Semanas” entre el 17 de Tamuz y Tishá BeAv han sido históricamente días de desgracia y calamidad para el Pueblo Judío. Durante esta época, entre otras terribles tragedias, el Primer y Segundo Templo fueron destruidos.

Estos días son llamados el período de “entre las dificultades” (bein hametzarim), de acuerdo al verso: “todos sus opresores se han adelantado entre las dificultades” (Lamentaciones 1:3).

En los Shabat que hay durante las Tres Semanas, las Haftarot provienen de los capítulos de Isaías y Jeremías que hablan de la destrucción del Templo y del exilio del Pueblo Judío.

Durante este tiempo, varios aspectos de duelo son observados por todo el pueblo. Minimizamos la alegría y la celebración. Y, debido a que el atributo de sentencia Divina (“din”) es sentido con agudeza, evitamos esfuerzos potencialmente peligrosos o riesgosos.

Aspectos de Duelo Durante las Tres Semanas

  1. No se realizan bodas (sin embargo, la realización de ceremonias de compromiso está permitida).
  2. No escuchamos música.
  3. Evitamos todas las celebraciones públicas – especialmente aquellas que implican cantar, bailar y acompañamiento musical.
  4. Evitamos viajes de placer u otras actividades de entretención inusuales.
  5. No nos cortamos el pelo ni nos afeitamos. (Las uñas pueden cortarse hasta el comienzo de la semana en que cae Tishá BeAv).
  6. No decimos la bendición de Shejeianu sobre una comida o ropa nueva, excepto en Shabat.

Los Nueve Días

El periodo que comienza con Rosh Jodesh Av es llamado los “Nueve Días”. Durante este tiempo, observamos un nivel más estricto de duelo, de acuerdo con el dictamen Talmúdico (Taanit 26): “Cuando el mes de Av comienza, reducimos nuestra alegría”.

  1. Evitamos comprar cualquier objeto que nos traerá gran alegría.
  2. Suspendemos las mejoras del hogar, plantar árboles y flores.
  3. Evitamos litigios con no-judíos, ya que la suerte es desfavorable en esta época.
  4. Nos abstenemos de consumir carne (incluidas las carnes de ave) y vino. Estos alimentos son símbolos del servicio del Templo, y son generalmente expresiones de celebración y alegría.
    • En Shabat, la carne y el vino están permitidos. Esto aplica también a cualquier otra seudat mitzvá – por ejemplo, en un Brit Milá o en la finalización de un tratado de Talmud.
    • El vino de Havdalá debe ser entregado a un niño para que lo tome.
  5. Nos abstenemos de vestir ropas recién lavadas, o de lavar cualquier prenda.
    • Si la “frescura” ha sido quitada de la prenda antes de los Nueve Días, puede ser vestida.
    • Ropas frescas pueden ser vestidas para Shabat.
    • La ropa de niños pequeños, la cual se ensucia frecuentemente, puede ser lavada durante los Nueve Días.
    • Las ropas no pueden ser lavadas incluso si se hace como preparación para después de Tishá BeAv, o incluso si lo hace un no-judío.
  6. No nos bañamos por placer.
    • Está permitido bañarse para remover suciedad o transpiración, o por razones médicas. Esto puede realizarse solamente con agua fría.
    • Más aún, el cuerpo debe ser lavado por partes, en vez de todo al mismo tiempo.
    • Bañarse en agua tibia está permitido el día viernes en honor al Shabat.

Agradecimientos al Rav Moshé Lazerus.

SHAVUOT (Fiesta de Las Semanas o Pentecostés)

י״ח באייר ה׳תשע״ו (May 26, 2016) por  
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Shavuot

Fiesta de Las Semanas o Pentecostés

La Fiesta de Pentecostés (Shavuot)

 

Shavuot: ¡Todo lo que necesitas saber!

Es uno de los días más sagrados del año judío, y es también uno de los menos conocidos. ¿De qué se trata Shavuot realmente?

Es irónico que Shavuot sea una festividad tan poco conocida. Porque en realidad, Shavuot conmemora el evento más importante en la historia judía – la entrega de la Torá en el Monte Sinai.

Shavuot es la culminación de la “cuenta del Omer” de siete semanas de largo, que comienza después de Pesaj. El mismo nombre “Shavuot” significa “semanas”, en reconocimiento a las semanas de expectación que nos llevan a la experiencia en Sinai. (Dado que Shavuot ocurre 50 días después del primer día de Pesaj, es a veces conocida como “Pentecostés”, una palabra griega que significa “la festividad de 50 días”).

3.300 años atrás, después de haber dejado Egipto en la noche de Pesaj, los judíos viajaron hacia el Desierto del Sinai. Ahí, el Pueblo Judío completo – 3 millones de hombres, mujeres y niños – experimentaron directamente la revelación divina:

Dios les habló de en medio del fuego; ustedes estaban oyendo el sonido de palabras, pero no estaban viendo una forma, sólo un sonido. Él les dijo de su pacto, ordenándoles cumplir los Diez Mandamientos, y Él los grabó en dos tablas de piedra (Deuteronomio 4:12-13).

La entrega de la Torá fue un evento de inmensas proporciones que grabó indeleblemente al Pueblo Judío con un carácter, fe y destino únicos. Y en los 3.300 años desde que ocurrió este evento, los ideales de Torá – monoteísmo, justicia, responsabilidad – se han convertido en la base moral de la civilización occidental.

¿Cómo celebrar Shavuot?

Quizás la razón para el relativo desconocimiento de Shavuot es porque esta festividad no tiene “símbolos” obvios del día – es decir, no hay Shofar, no hay Sucá, no hay Janukiá.

En Shavuot, no hay símbolos que nos distraigan del foco central de la vida judía: la Torá. ¿Entonces como conmemoramos Shavuot? Es una altamente expandida costumbre quedarse despierto toda la noche estudiando Torá. Y ya que la Torá es el camino a la auto-perfección, el estudio de la noche de Shavuot es llamado Tikún Leil Shavuot, que significa “un acto de auto-perfección en la noche de Shavuot”.

En los servicios de la sinagoga en la mañana de Shavuot leemos el libro bíblico de Ruth. Ruth era una mujer no-judía cuyo amor por Dios y la Torá la llevaron a convertirse al judaísmo. La Torá indica que las almas de los eventuales conversos también estuvieron presentes en Sinai, como dice: “Yo estoy haciendo [el pacto] con aquellos que están aquí hoy, y también con aquellos que no están hoy aquí” (Deuteronomio 29:13).

Ruth tiene otra conexión más con Shavuot, y es que ella se convirtió en ancestro del Rey David, quien nació en Shavuot, y murió en Shavuot.

En Shavuot es costumbre decorar la sinagoga con ramas y flores. Esto es porque el Monte Sinai floreció el día en que se entregó la Torá. La Biblia también asocia a Shavuot con la cosecha de trigo y frutas, y marca el momento en que se traían los primeros frutos al Sagrado Templo, como una expresión de gracias (ver Éxodo 23:16, 34:22 y Números 28:26).

Alimentos Lácteos

Hay una costumbre judía universal de comer alimentos lácteos en Shavuot. Varias razones han sido dadas por los sabios, siendo algunas más convincentes que otras. Aquí ofrecemos una selección:

  1. El libro bíblico Cantar de los Cantares (4:11) se refiere al dulce valor nutritivo de la Torá diciendo: “La dulzura de la Torá mana de tus labios, como miel y leche yace bajo tu lengua”.
  2. El versículo en Éxodo 23:19 yuxtapone la festividad de Shavuot con la prohibición de mezclar leche y carne. En Shavuot, por lo tanto comemos cenas separadas – una de leche y una de carne.
  3. Con la recepción de la Torá en el Monte Sinai, los judíos inmediatamente se vieron obligados a cumplir las leyes de Shejitá – matanza de animales. Ya que no tuvieron tiempo de preparar carne casher, ellos comieron lácteos en su lugar.

Peregrinaje al Muro Occidental (El Kotel)

En 1967 concluyó la Guerra de los Seis Días, sólo unos pocos días antes de Shavuot. Israel había recuperado el Muro Occidental, y por primera vez en 19 años los judíos tenían acceso al área que rodea al Monte del Templo, el sitio más sagrado del judaísmo. En Shavuot mismo, el Muro Occidental se abrió para los visitantes, y en ese memorable día más de 200,000 judíos viajaron a pie al Muro Occidental (en Jerusalem los autobuses no transitan en las festividades judías).

En años siguientes, este “peregrinaje peatonal” se ha vuelto una tradición recurrente. Temprano en la mañana de Shavuot – luego de una noche completa de estudio de Torá – las calles de Jerusalem están llenas de decenas de miles de judíos caminando hacia el Muro Occidental.

Esta tradición tiene un precedente bíblico. Shavuot es una de las tres festividades de peregrinaje del judaísmo, cuando todo el pueblo se reunía en Jerusalem para celebrar y estudiar.

El número 50 es el distinguido número de la trascendencia. La cuenta hasta 50 se compone de dos etapas esenciales y diferentes.

La primera fase es la progresiva elevación paso a paso desde el 1 al 49. Como el cuadrado de 7 (7²=49), 49 denota el ciclo completo dentro del universo físico (1). Este es un desarrollo natural. Puede ser el límite más extremo en lo que respecta a la naturaleza, pero no es el punto final. El destino final de un judío es su llegada a la segunda fase, la fase donde da el salto sobrenatural necesario para pasar desde el 49 al trascendental 50.

La progresión desde el 49 al 50 tiene como precedente el peldaño que lleva del 7 al 8. El alma se compara con el séptimo centro de santidad dentro del cuerpo que santifica las 6 direcciones del mundo físico hacia búsquedas espirituales (2). A través de este proceso, el alma puede elevarse (acarreando también al cuerpo) hacia la perfección (3). En términos numéricos, el 8 es sinónimo de la entrada a un plano más elevado y trascendental (4). Y la llegada al 50 marca similarmente la entrada a este estado elevado.

Un pasaje a Sinaí

Quizás la cuenta hacia el número 50 encuentra su expresión histórica más conocida en el Éxodo.

Éxodo: 50

El evento crucial que conmemora el nacimiento de los hijos de Israel como nación fue el Éxodo de Egipto. No sólo recordamos dos veces al día este hito (5), sino que gran parte de la observancia de las mitzvot está marcada por repetidas referencias al Éxodo. Su importancia central se debe a que este evento celebra el nuevo estado de existencia del pueblo judío.

La salvación no fue solamente de la esclavitud física, sino también de la visión de mundo egipcia. El Éxodo nos liberó de una visión restringida por el ámbito natural (6). La redención catapultó a Israel a un estado alternativo de realidad. Ellos intercambiaron lo restringido por lo irrestricto, lo natural por lo sobrenatural y lo ordinario por lo extraordinario. Fue el evento trascendental que definió a Israel: el pueblo elegido de Dios. Su calidad trascendental se volvió evidente luego de su liberación vanguardista.

El evento histórico del Éxodo es mencionado en la Torá un total de 50 veces (7). Y el proceso de redención que comenzó en el primer día de Pesaj llegó a su completitud 50 días después en el monte Sinaí. De hecho, Dios liberó a los hijos de Israel para que ellos aceptaran la Torá. La instrucción Divina que Dios le dio a Moshé en la zarza ardiente fue guiar a Israel fuera de Egipto y llevar a la nación a servir a Dios en esa montaña (8).

Shavuot: día 50

Las 50 etapas de redención requirieron un intervalo mínimo de 49 días para lograr la metamorfosis nacional. Antes de su liberación, los hijos de Israel se habían hundido hasta el punto más bajo de impureza espiritual: el nivel 49 de impureza. El Éxodo introdujo un proceso de limpieza espiritual. Israel se embarcó en un camino gradual de ascenso, un nivel tras otro. El de ellos fue un incremento fenomenal desde su degradada posición en el nivel número 49 de impureza hasta el nivel número 49 de pureza (9). Finalmente, ellos llegaron al pináculo espiritual más alto en el día 50 (10).

Este periodo abarca las fiestas de Pesaj y Shavuot. Hay una alusión a dicho camino en la famosa mitzvá que conecta este espacio de tiempo: la Cuenta del Omer de 50 días desde el día de la recolección de la medida de un Omer de la nueva cosecha de cebada, la cual era ofrecida en el Templo en el segundo día de Pesaj: “Y contarás para ti… 7 semanas que serán completas hasta la mañana después de la séptima semana; y serán 50 días…”(11).

Torá: 50.

Shavuot es la única fiesta que no es mencionada en relación a una fecha específica del calendario judío lunar. Su clasificación como el momento de la entrega de la Torá aparece registrada como el día 50 después del Éxodo. Esto establece firmemente a Shavuot como el clímax del Éxodo. En la relación entre Dios e Israel, la entrega de la Torá en Sinaí es llamada ‘el día de tu boda’ (12).

El matrimonio celebra el compromiso total de dos partes. Las obligaciones de un acuerdo matrimonial judío son registradas en la ketuvá, el contrato matrimonial. La compensación monetaria que fue asignada para una mujer soltera es de 50 shekels de plata (equivalente a 200 zuz/dinares en la moneda de la época de la Mishná) (13). Esta suma encuentra su perfecto paralelo en la entrega de la Torá, en donde los deberes contractuales del día de boda de Israel se hicieron efectivos en el día 50 después del Éxodo.

Allí Dios le entregó a Su querida nación el mejor regalo de bodas de todos: el regalo de la Torá. La calidad metafísica de la Torá generalmente es representada como cualidades del intelecto Divino. Su naturaleza trascendental está por encima de la existencia física de este mundo. De forma sumamente apropiada, la Torá fue entregada al comienzo de la 8va semana después del Éxodo, con lo cual ingresó en el simbolismo del número 8 que trasciende el ámbito natural representado por el número 7. Además, el número 50, que viene luego del ciclo de 7 semanas, comparte la cualidad de “fuera de este mundo” del número 8 (14).

Shavuot, que corresponde al día número 50 después de la salvación egipcia —en la semana 8—, se relaciona con la naturaleza trascendental de la Torá (15). En su forma singular, se dice que la palabra Torá aparece 50 veces en la Torá (16).

Paralelo al número 8, el nivel 50 se relaciona con aquello que está “fuera de este mundo” (17). El Mishkán (Santuario) y posteriormente el Beit Hamikdash (Templo) giraban en torno a la Torá, que era representada por la Lujot (Tablas), las cuales eran guardadas en el Kodesh Hakodashim (Santo Sanctórum). (En sí misma, la construcción de una Casa para Dios sirvió para inmortalizar la entrega de la Torá en Sinaí) (18). La compra del terreno del Templo se llevó a cabo a través de los 50 shekels de plata que pagó cada tribu (19). La máxima edad para que un Levi sirviera en el Templo era 50 años (20). La cámara más interna, el Kodesh Hakodashim, se relaciona particularmente con este nivel trascendental del número 50 (21). Y había 50 ganchos dorados sobre la extensión del techo que estaba directamente arriba de la cortina que cubría la entrada al Kodesh Hakodashim (22).

Por sobre la naturaleza

Hemos visto que 50 representa el camino completo hacia la aceptación de la Torá en los 50 días que hay entre Pesaj y Shavuot. El pasar por la vida hace un llamado al judío para que imite el viaje nacional hacia Sinaí; él debe proceder hasta el final natural, y luego seguir más allá de él. Debe trascender lo finito y tocar la sublime 50ava puerta, la cual está más allá de las reglas naturales de este mundo (23).

50: a la distancia.

El número 50 se utiliza como la medida que pone algo a la distancia. El Talmud habla del uso de una cuerda que mide 50 codos para asuntos como la medición de una distancia de 2.000 codos del tejum de Shabat, la distancia que uno puede recorrer en Shabat que está más allá de la ciudad (24). Debido al impacto negativo de un granero, una curtiduría de cuero y un cementerio, estos no tenían permitido halájicamente estar a menos de 50 codos de la ciudad (25). Y obviamente el viaje de 50 días desde Egipto a Sinaí aseguró que Israel dejara de estar bajo la pecadora influencia de su pasado idolatra.

Se requirieron nada menos que 50 etapas de redención, paralelas a las 50 veces que el Éxodo aparece en la Torá, para alcanzar una clara ruptura con el pasado. Y en el día 50, Shavuot, se rompieron finalmente las cadenas de la esclavitud. Esto aparece registrado en el relato del Éxodo en el versículo de apertura de los 10 Mandamientos: “Yo soy Hashem tu Dios Quien te sacó de la tierra de Egipto de la casa de la esclavitud” (26).

50: Puertas de entendimiento.

La formación del pueblo de Israel en los 50 días entre Pesaj y Shavuot entra también en otro aspecto de simbolismo que se encuentra en este número. Dios creo el universo con 50 Puertas de Entendimiento (Shaarei Biná) (27). Las 50 puertas se relacionan con los niveles espirituales ascendentes en el mundo a través de los cuales el hombre debe pasar para descubrir los secretos internos de la creación y para comprender los poderes, las capacidades y las fuerzas vitales que hay dentro de ella (28).

En cierto sentido, los 50 Shaarei Biná representan la lejana distancia que existe entre el hombre y la sabiduría de Dios. Es imperativo que el hombre atraviese estas Puertas del Entendimiento en un viaje para descubrir la sabiduría Divina que está escondida en las palabras de la Torá. Esto a menudo implica utilizar el razonamiento deductivo (biná en hebreo) para derivar “una cosa de otra” (29). Biná se relaciona con la palabra bein, que significa ‘entre’ (30), lo cual indica la distancia que el hombre debe atravesar para acercarse a su Creador.

Los 50 días del Omer son paralelos a los 50 Shaarei Biná (31). La palabra biná se relaciona además con la palabra binián, ‘edificio’ (32). La cuenta del Omer hacia Shavuot es el proceso de construcción en el cual el judío se construye a sí mismo desde el precario nivel de un animal hasta las alturas espirituales de un ser Divino (33). Es una invitación a recorrer los 50 portones de sabiduría Divina, en la cual el hombre intenta trascender lo natural y tocar el ámbito supernatural en el cual ganará una percepción más clara de Dios.

El nivel más alto que es humanamente posible es el de 49 puertas; es Dios quien le permite a la persona dar el salto final de 49 a 50. El ser humano que pasó a través de las 49 puertas completas fue Moshé (34). Sin embargo la ultima puerta, la número 50, estaba más allá de su alcance. El secreto de este último paso está dentro de la naturaleza secreta de Yovel (35).

Yovel: el año número 50.

Los 7 ciclos semanales de 7 días que duran hasta el día 50, Shavuot, tiene su paralelo obvio con los 7 ciclos de Shemitá, ciclos sabáticos de 7 años que culminan en el año 50, el Yovel (Año del Jubileo) (36). Yovel marca la conclusión de una época. Todo lo que ha ocurrido anteriormente —incluso algo que es llamado le olam, para siempre (37)— termina. La pizarra queda limpia. Todo regresa a su estado original para permitir que el proceso comience nuevamente.

Shemitá es clasificado como santo y como Shabat; Yovel es Santo de los Santos y “Shabat de Shabatot” (38). En realidad, la descripción de Yovel como Shabat de Shabatot es compartida por la fiesta de Iom Kipur, el Día del Perdón (39). En esta fecha, la nación judía fue perdonada por el pecado del Becerro de Oro que había menoscabado a la Torá que fue entregada en el Día 50. Una nueva era comenzó cuando Moshé le entregó a Israel las segundas Tablas en Iom Kipur (40). Esto demostró que Dios había perdonado a Israel, asegurando que Él no los destruiría.

El proceso de teshuvá, arrepentimiento —el cual está relacionado con biná (41)—, hace que el pecado sea erradicado. ¿Qué ocurre? La persona se relaciona con sus raíces trascendentales, regresa a Dios, y emerge como una nueva creación (42). Interesantemente, hay un total de 50 días de teshuvá desde Rosh Jodesh Elul (29 días) hasta el final de Hoshana Rabá (21 de Tishrei) (43).

La palabra yovel también se refiere al cuerno-shofar de un carnero (44). De hecho, el año 50 asumía el estatus de año de Jubileo solamente una vez que sonaba el shofar (45). El yovel/shofar era tocado en Iom Kipur (46) del año 50. Proclamaba que las personas y los objetos volvían a su posición original. Los campos vendidos regresaban a sus dueños originales, y los esclavos judíos eran liberados de su cautiverio (47). Ellos regresaban libremente a su verdadera identidad.

Yovel replica el impacto del shofar de despertar al hombre hacia el arrepentimiento (48). La libertad de Yovel no tenía obstáculos de ningún tipo. Denota el punto trascendental que se estira más allá de cualquier atadura previa.

50: todo en uno

En este mundo no puede haber una expresión humana independiente en el nivel 50; éste sigue siendo la máxima e inalcanzable dimensión Divina, la cual puede ser caracterizada como elevada o aparte de todo lo que la precede. Trasciende el mundo natural y la experiencia humana (49).

En un aspecto, el 50 es el número incontable. El periodo del Omer dura por 50 días, pero sin embargo solamente se cuentan 49. La cuenta de 49 lleva automáticamente a la llegada del 50. Este estado elevado fue alcanzado en Sinaí. Sobrepasó todo lo que venía antes de él (50). Fue en el día 50, Shavuot, que la unión entre Israel y Dios fue solemnizada al igual que un matrimonio (51).

Con este acto, la nación judía trascendió sobrenaturalmente la existencia de este mundo para unirse con Dios (52). Israel alcanzó esta unidad cuando llegaron a Sinaí a acampar en un estado unificado: como una sola persona con un solo corazón (53). Los nombres de las 12 Tribus de Israel, que fueron grabados en las Piedras que usaba el Kohen Gadol, tienen un total de 50 letras (54), y fueron fusionadas como una sola entidad con su Creador.

Así, el 50 es el punto de llegada. Es el punto en que el hombre ha llegado al final de su travesía. Este es el nivel máximo; él hombre ha completado exitosamente las etapas del pasaje natural que se requieren y ha progresado para trascender y elevarse al nivel Divino de eternidad. Ésta es la dimensión de la Torá, de entendimiento Divino, de verdadera libertad. Es donde Israel trasciende para convertirse verdaderamente en uno con Dios.

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