Parashá 27 Tazría

י״ז בניסן ה׳תשע״ה (April 6, 2015) por  
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27 Tazría

Parashá 27 Tazría

Levítico 12:1 – 13:59

 

Aliyás de la Torá (cuando se lee Tazría por separado):

 

  1. 12:1 – 13:5
  2. 13:6-17
  3. 13:18-23
  4. 13:24-28
  5. 13:29-37
  6. 13:38-54
  7. 13:55-59
  8. Maftir: 13:57-59

 

Aliyás de la Torá (cuando se lee Tazría junto con Metsorá):

 

  1. 12:1 – 13:23
  2. 13:24-39
  3. 13:40-54
  4. 13:55 – 14:20
  5. 14:21-32
  6. 14:33 – 15:15
  7. 15:16-33
  8. Maftir: 15:31-33

 

Haftará: 2 Reyes 4:42 – 5:19

 

Tazría

 

Significa “ella concibe”.

Comentarios

12:2     “Habla a los hijos de Israel y diles: “Cuando una mujer conciba y dé a luz varón, quedará impura por siete días; como en los días de su menstruación, será impura.”  – No es lo mismo concebir que dar a luz. La concepción ocurre normalmente 38 semanas antes de un parto normal. El momento de la concepción influirá en el futuro del niño. Si los padres están teniendo su relación íntima en santidad y pureza, el niño es engendrado en santidad y pureza. Si alguno de los padres tienen lascivia sexual, ese espíritu puede ser transmitido al feto en el momento de la concepción y en el futuro es muy probable que ese niño tenga problemas para dominar sus deseos sexuales.

 

La palabra “vaso” es una referencia al cuerpo. En este caso probablemente se refiere al cuerpo de la esposa. Es importante tratar a la esposa con santidad y honor, sin lascivia sexual como los paganos que no saben dominar sus instintos más bajos.

 

La palabra “concupiscencia” en este contexto no tiene que ver con el instinto natural sexual puro que crea excitación. Es algo que HaShem ha puesto en el hombre y que es un ingrediente importante en una vida íntima normal dentro de los marcos que están permitidos según la Torá, es decir dentro del pacto matrimonial. La Torá no está en contra del disfrute en la vida, sino nos anima a disfrutar de lo que HaShem ha creado y que tenemos derecho de obtener dentro de las leyes que él ha establecido.

 

En Proverbios 5:15-19 está escrito:

 

“Bebe agua de tu cisterna y agua fresca de tu pozo. ¿Se derramarán por fuera tus manantiales, tus arroyos de aguas por las calles? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Sea bendita tu fuente, y regocíjate con la mujer de tu juventud,  amante cierva y graciosa gacela; que sus senos te satisfagan en todo tiempo, su amor te embriague para siempre.”

 

Aquí HaShem anima al hombre a gozarse de la mujer de su juventud, satisfacerse de sus senos y siempre embriagarse de su amor. No hay nada impuro o profano en el gozo sexual y la “embriaguez” en una vida sexual normal dentro del marco del pacto matrimonial, no es solamente para obtener hijos, sino para poder obtener los buenos dones de esta vida que HaShem da a sus criaturas amadas.

 

En Cantar de los Cantares 4:16 – 5:1 está escrito:

 

“Despierta, viento del norte, y ven, viento del sur; haced que mi huerto exhale fragancia, que se esparzan sus aromas. Entre mi amado en su huerto y coma sus mejores frutas. He entrado en mi huerto, hermana mía, esposa mía; he recogido mi mirra con mi bálsamo. He comido mi panal y mi miel; he bebido mi vino y mi leche. Comed, amigos; bebed y embriagaos, oh amados.”

 

Este texto expresa una oración de la esposa para que el viento del norte y del sur soplen en su huerto que simboliza su cuerpo. Luego termina el versículo 1 con algunas palabras que parecen venir directamente del Eterno en el cielo que es un testigo presente en la relación íntima entre los esposos. Los llama sus amigos y les anima a comer, beber y emborracharse del amor.

 

Estos son algunos ejemplos que muestran cuán positivamente HaShem considera una vida sexual sana dentro del matrimonio. Cuando hablamos de lujuria, o lascivia, tiene que ver con una perversión del amor, o más bien, no tiene nada que ver con amor, sino con deseos egoístas. El amor el lo contrario de lujuria. El amor se entrega y recibe de manera desinteresada. Lujuria es un deseo egoísta que sólo busca satisfacer sus propias demandas independientemente de lo que el otro piense o sienta. Lujuria y deseo no es lo mismo. Lujuria e instinto sexual no es lo mismo. La lujuria es un instinto sexual pervertido y contaminado, un apetito enfermizo que se aprovecha a sí mismo para llenar un abismo sin fondo que nunca será satisfecho. El amor está agradecido si recibe poco o mucho.

 

Cuando hablamos de que los niños son dañados si son producidos por medio de lujuria se trata del tipo de lujuria que tiene su origen en la naturaleza mala. Para una persona no espiritual puede ser difícil diferenciar entre una “borrachera” pura y una lujuria impura, pero si uno está consciente de que el Eterno está presente y observa cuando hay una relación íntima y si uno podrá alabarle por lo bueno que se podrá experimentar juntos, uno puede estar seguro de que la lujuria carnal no tiene dominio. Si uno quiere esconderse del Eterno y desconectarle para entregarse a sus deseos sexuales impuros, uno puede estar seguro de estar dirigido por lujuria. Una manera buena es orar a HaShem antes de una relación íntima y darle gracias después por todo lo bueno que uno recibe.

 

Después del parto de un hijo varón, la mujer queda en un estado de impureza ritual, en hebreo tamé, como en el tiempo de su menstruación. La palabra hebrea que ha sido traducida como “menstruación es nidá,[1] que significa “impureza”, “menstruación”, y viene de la raíz nadad,[2] que significa “vagar”, “errar”, “huir”, “alejarse”, “mover”. La idea es que el tiempo de la nidá es un tiempo cuando la mujer se aleja de su marido para sanarse de su herida interna. Según la Torá, este periodo es de siete días, cf. Levítico 15:19. Después del periodo de nidá, ella se sumerge en aguas purificadoras para poder unirse de nuevo a su marido.

En el caso del nacimiento de un varón, la madre se queda en un estado de nidá durante los primeros siete días después del parto. El día del parto es contado como el primer día, aunque sólo quedara una hora o menos hasta la caída del sol. Al final del séptimo día se sumerge en una mikvé para purificarse. Según la enseñanza farisea, luego podrá unirse con su marido. Los saduceos y los caraítas no están de acuerdo con la interpretación farisea, y enseña que ella no podrá unirse a su marido hasta después de los restantes 33 días.

 

12:3     “Al octavo día la carne del prepucio de él será circuncidada.”  – La circuncisión se hace el mismo día de la semana que el nacimiento. Si nació en shabat, es circuncidado el siguiente shabat. Si nació el tercer día de la semana, martes, es circuncidado el tercer día de la semana siguiente. La circuncisión es la señal del pacto entre HaShem y toda la descendencia de Avraham, como está escrito en Génesis 17:11-13:

 

“Seréis circuncidados en la carne de vuestro prepucio, y esto será la señal de mi pacto con vosotros. A la edad de ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón por vuestras generaciones; asimismo el siervo nacido en tu casa, o que sea comprado con dinero a cualquier extranjero, que no sea de tu descendencia. Ciertamente ha de ser circuncidado el siervo nacido en tu casa o el comprado con tu dinero; así estará mi pacto en vuestra carne como pacto perpetuo.”

 

Ahora HaShem, por medio de Moshé, está reafirmando el pacto que fue dado a los patriarcas.

 

Biológicamente hablando, el octavo día es el mejor momento para circuncidar al hombre. Es el día cuando la coagulación de su sangre es más eficaz que ningún otro momento de su vida. Además, antes de ser introducido en el pacto de la circuncisión, cada varón habrá experimentado, por lo menos, un shabat. Si un niño judío no es circuncidado, se rompe el pacto con Avraham. Para ser judío hay que estar circuncidado en la carne.

 

El varón ha sido llamado a servir a HaShem de una manera diferente a la mujer. Por lo tanto es importante que el hijo varón sea introducido en el culto delante de HaShem cuanto antes. Por el brit milá, el pacto de circuncisión, será marcada en su cuerpo la señal de la responsabilidad de presentarse ante HaShem durante toda su vida, como está escrito en Éxodo 23:17: “tres veces al año se presentará todo varón…”

 

12:4     “Y ella permanecerá en la sangre de su purificación por treinta y tres días; no tocará ninguna cosa consagrada ni entrará al santuario hasta que los días de su purificación sean cumplidos.”  – Aunque se haya purificado por medio de la mikvé al final de los siete días, ella no quedará purificada a la caída del sol ese mismo día sino a la caída del sol del día 40, si ha dado a luz un varón. A partir del día 41 podrá entrar en el templo y tocar y comer cosas consagradas. Aquí aprendemos cuáles son las dos prohibiciones en cuanto a una persona tamé: no le es permitido tocar o comer de las cosas consagradas, como la terumá o sacrificios de paz. Tampoco podrá entrar en el santuario. No se puede comer del cordero de Pesaj en Yerushalayim en el estado de tamé.

Este texto enseña que aunque haya más derramamiento de sangre durante los 33 últimos días de su purificación, no hará falta añadir más tiempo a los 40 días totales. Aquí no aplica la misma ley que para la menstruación, cuando se añaden siete días más, en el caso de que haya flujo de sangre fuera del tiempo de la semana de nidá. Cuando lleguemos al capítulo 15 vamos a ver más detalles sobre esto.

 

12:5     “Pero si da a luz una niña, quedará impura por dos semanas, como en los días de su menstruación; y permanecerá en la sangre de su purificación por sesenta y seis días.”  – Tanto el tiempo de nidá como el de tamé durarán el doble después del nacimiento de una niña. La Torá no explica la razón por qué es así.

HaShem marca una diferencia entre varón y mujer. Pero el hombre moderno está intentando de quitar esa diferencia y piensa que igualdad es lo mismo que la eliminación de las diferencias. El hecho de hacer que la mujer quede más tiempo en recuperación después del nacimiento de una niña, no es para discriminar a la mujer o al hombre, sino por otras razones que no están bien definidas en la Torá. Lo cierto es que todos los mandamientos han sido dados para el bien del hombre. Tenemos que aceptar esta verdad sin entender el por qué.

Sin embargo, se pueden encontrar algunas explicaciones que nos pueden dar un poco de luz sobre esta diferencia. Los pediatras modernos han mostrado que, después de su nacimiento, una niña tiene mayor necesidad sicológica que un niño de permanecer cerca de su madre. Así que este mandamiento ha sido dado, entre otras razones, para ayudar a la niña a tener un buen desarrollo psicológico y, posiblemente, también de la madre.

El niño y la niña tienen la necesidad de afirmar su identidad sexual como varón y hembra respectivamente. Por lo tanto el niño necesita a su padre para poder identificarse con él para poder desarrollarse correctamente, y la misma necesidad tiene la niña en cuanto a su madre. La identidad sexual es afirmada en el niño por la identidad con el padre y, en la niña, por la identidad con la madre. Un niño que es criado sin padre corre el peligro de volverse homosexual, y una niña que se cría sin madre corre el peligro de volverse lesbiana. El padre debe abrazar a su hijo para suplir la necesidad emocional del niño. Si un niño no recibe abrazos de su padre va a tener un vacío psicológico que puede llevarle a buscar ese afecto en otros hombres, y así es tentado a volverse homosexual. La presencia de los dos padres es vital para el buen desarrollo del carácter de los hijos. Esta es una de las razones por las que HaShem aborrece el divorcio, cf. Malaquías 2:16.

Una vez que la identidad sexual haya sido afirmada, el niño y la niña son atraídos por el sexo opuesto, lo cual es un desarrollo perfectamente natural. Por eso, se puede ver que cuando un niño tiene algunos años de edad, empieza a desarrollar una relación especial con su madre, y la niña con su padre. Esta es una manera natural para prepararse para el matrimonio futuro.

La tensión entre varón y hembra forma parte del ser humano. Un niño debe aprender a ser masculino y una niña a ser femenina. La eliminación de la diferencia entre hombre y mujer resultará finalmente en la destrucción del ser humano. En estos últimos tiempos las maneras homosexuales de Sedom y Amorá están volviendo a tomar terreno en el mund. HaShem ha creado la diferencia entre hombre y mujer, y esa tensión es buena y necesaria para que la familia y la sociedad sean sanas. El niño tiene que aprender a vivir con esa tensión en relación con su madre, y la niña con su padre. Somos diferentes, pero nos necesitamos para funcionar correctamente, porque HaShem nos hizo varón y hembra. Esa relación varón-hembra hace que cada individuo pueda funcionar correctamente. La ausencia de alguno de los padres trastorna este proceso de aprendizaje en los hijos.

Los primeros seis años de vida son fundamentales en el desarrollo psicológico de cada persona. Ambos sexos, varón y hembra, necesitan a su madre en ese tiempo. La ausencia de la madre causa un daño psicológico en el hijo. Si la madre deja que su niño, o su niña, esté mucho tiempo bajo el cuidado de otras personas, causará un daño en el desarrollo de su alma. La madre ha sido capacitada para ser la mejor persona para cuidar a sus hijos, especialmente en sus primeros años de vida. El contacto con el padre también es vital para el buen desarrollo del niño. Pero especialmente durante el primer tiempo de la vida, la presencia de la madre crea en el niño un fundamento de confianza que luego es necesario en la relación con el Padre celestial. Por medio de la mamá el niño aprende cómo es la ternura de HaShem, como está escrito en Isaías 66:10-13:

 

“Alegraos con Jerusalén y regocijaos por ella, todos los que la amáis; rebosad de júbilo con ella, todos los que por ella hacéis duelo, para que maméis y os saciéis del pecho de sus consolaciones, para que chupéis y os deleitéis de su seno abundante. Porque así dice HaShem: He aquí, yo extiendo hacia ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente desbordado; y mamaréis, seréis llevados sobre la cadera y acariciados sobre las rodillas. Como uno a quien consuela su madre, así os consolaré yo; en Jerusalén seréis consolados.”

 

Por medio del cuidado de la madre, el niño aprende que HaShem le ama, le cuida, le nutre, le satisface y, ante todo, que está presente. Una buena madre está todo el tiempo pendiente del bienestar de sus hijos. Una madre normal no puede olvidar a su hijo, como está escrito en Isaías 49:15:

 

“¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidaré.”

 

El sentimiento de la presencia de HaShem es establecido por la madre durante los primeros tiempos en la vida del niño. Si la madre no está presente en todo momento, el niño es dañado en su apreciación de la presencia de HaShem. No es bueno dejar a un niño llorar en su cama sólo hasta que se duerma. El niño tiene que sentir que mamá o papá está presente en todo momento, aunque no esté en la misma habitación. El efecto del sentimiento de la soledad en los primeros años de la vida del niño es desastroso. La presencia de los padres hace que el niño aprende que HaShem está presente en todo momento y en todo lugar, viéndole, cuidándole y escudriñándole.

 

Hagar, la egipcia, no había aprendido esta lección en la relación con su madre, por eso se quedó sorprendida cuando se dio cuenta que HaShem estaba presente y viéndola en todo momento, como está escrito en Génesis 16:13:

 

“Y llamó el nombre de HaShem que le había hablado: Tú eres un Elohim que ve; porque dijo: ¿Estoy todavía con vida después de verle?”

 

La ausencia de mamá o papá durante los primeros años de un niño hace que el niño fácilmente tendrá problemas para ser consciente de los ojos de HaShem que le están viendo en todo momento. Durante las últimas generaciones las madres de la sociedad moderna han entregado a sus hijos a las guarderías con muy poca edad para dedicarse a ganar dinero y tener muchas cosas materiales que para ellas son más importantes que estar con sus hijos. Esta falta de responsabilidad está creando una generación de hijos que no son conscientes de la presencia de HaShem en sus vidas. Son vacíos. Tendrán dificultades para cultivar una relación personal con Elohim. Para ellos Elohim está demasiado lejos para poder comunicarse con ellos. Y aunque pudiera hacerlo, no estará interesado en la vida personal de un joven. Nada más lejos de la verdad. Este vacío emocional ha sido creado por la ausencia de la madre durante los primeros años de la vida de nuestros jóvenes.

Hay otros muchos aspectos del carácter de HaShem que el niño aprende de pequeño por medio de su madre. Por medio de ella, en primer lugar, conocerá la misericordia de HaShem. Del padre, en primer lugar, aprenderá la justicia de Elohim, las normas, las consecuencias del pecado, etc. Los dos padres son vitales para que el niño conozca a HaShem desde su infancia, antes de que pueda comprender las Escrituras. Los padres viven el carácter de HaShem en su relación con sus hijos. El papel de los padres es reflejar a HaShem en la vida del niño.

 

12:6     “Cuando se cumplan los días de su purificación por un hijo o por una hija, traerá al sacerdote, a la entrada de la tienda de reunión, un cordero de un año como ofrenda de ascensión, y un pichón o una tórtola como ofrenda por el pecado.”  – La madre tendrá que presentarse en el templo después de un parto. Si es un hijo será a partir del día 41 de su nacimiento, y si es una hija, a partir del día 81. Ella tiene que entregar dos animales para dos sacrificios, de ascensión y de pecado, olá y jatat.

La olá representa la entrega total. Esto nos enseña, en primer lugar, que la madre ahora tiene la oportunidad de renovar su entrega a HaShem, por medio de este sacrificio. A pesar del nacimiento de un hijo o una hija, ella tiene que seguir viviendo para HaShem. El nacimiento de un hijo constituye una de las cosas más impresionantes en la vida de una mujer. Es fácil que se olvide de su compromiso con HaShem. Es fácil que el niño tome el lugar de HaShem para ser lo más importante en su vida. Es fácil que se olvide de su Padre celestial. Ella necesita reafirmar que el nacimiento constituye el cumplimiento de un llamado de HaShem. Es HaShem que quiere que ella tenga hijos. Conforme ella se entregue a Él, podrá educar a sus hijos correctamente, según Su voluntad.

Por otro lado el sacrificio de olá representa la entrega del niño a HaShem. Los hijos no pertenecen a los padres, sino al Padre de los espíritus. Los padres tienen la responsabilidad de educar a los niños en el camino de HaShem, porque nacieron para Él, como está escrito en Malaquías 2:15:

 

“Pero ninguno que tenga un remanente del Espíritu lo ha hecho así. ¿Y qué hizo éste mientras buscaba una descendencia de parte de Elohim? Prestad atención, pues, a vuestro espíritu; no seas desleal con la mujer de tu juventud.”

 

HaShem quiere tener una descendencia, muchos hijos. Los padres colaboran con Él para que tenga muchos hijos, y así cumplen con Su deseo. Los hijos no son de los padres, son de HaShem. La olá que la madre tiene que entregar a HaShem representa esta verdad. En el momento de ofrecer la olá ella no solamente se entrega a si misma, sino también a su hijo a HaShem.

 

“un pichón o una tórtola como ofrenda por el pecado” – ¿Por qué la mujer tenía que dar una ofrenda por el pecado? ¿Cuál fue el pecado de la mujer? Se pueden encontrar varias respuestas:

 

  1. Es posible que ella haya expresado palabras malignas durante los dolores del parto y por eso necesita ofrecer un sacrificio de pecado. (Shimón bar Yojai)
  2. Hay una necesidad de expiar sus pecados por causa de haber pasado por una prueba. En una prueba todos cometen pecados. (Abarbanel)
  3. El pecado entró en el mundo por la mujer, y mediante el sacrificio de pecado ella está expiando por ese error. (Bejai)
  4. Todo el proceso de procreación fue dañado cuando el pecado entró en el mundo. Un parto después de la caída no es lo que debería ser. Un parto doloroso es un resultado del pecado de Javá, cf. Génesis 3:16. La concepción y el parto de un niño están hechos en un mundo de pecado, como está escrito en el Salmo 51:5:

“yo nací en iniquidad y en pecado me concibió mi madre.”

El yetser hará es transmitido al niño cuando es engendrado. En una herencia pecaminosa. Por esa transmisión hay una culpa sobre la madre y tiene que presentar un sacrificio por el pecado.

  1. Pueden ser transmitidos al niño, aún estando en el vientre de su madre, complejos, actitudes de rechazo, inferioridad y otras actitudes originadas en el pecado. La mujer no ha podido engendrar un hijo perfecto, sin pecado. Tendrá que presentar esta ofrenda, por haber traído al mundo un ser pecaminoso, no como HaShem lo hizo en el principio.

 

12:8     “Pero si no le alcanzan los recursos para ofrecer un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos pichones, uno para la ofrenda de ascensión y el otro para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia

 

13:2     “Cuando un hombre tenga en la piel de su cuerpo una mancha clara, una mancha blanquecina o una mancha brillante, y se convierta en afección de tsaráat en la piel de su cuerpo, será traído al sacerdote Aharón o a uno de sus hijos, los sacerdotes.”  – Ahora la Torá introduce el tema acerca de la impureza causada por una plaga que es llamada tsaráat. Esa plaga no tiene los mismos síntomas que la enfermedad llamada “lepra”. Por lo tanto, al traducir la palabra tsaráat en “lepra” se crea una idea equivocada en los lectores. Aquí no se trata de la enfermedad lepra, sino de otra cosa.

Hay dos pensamientos fundamentales en cuanto a esta plaga. Algunos dicen que se trata de una enfermedad que ha sido extinguida, pero la mayoría de los comentaristas piensan que es una plaga sobrenatural que HaShem pone sobre las personas que cometen ciertos pecados, especialmente el pecado de lashón hará, calumnia. La tsaráat es descrita en dos largos capítulos, lo cual nos enseña que este tema es muy importante. Hay algunos otros textos en las Escrituras que hablan de esta plaga. Esos textos nos pueden enseñar algo más sobre su origen.

En Éxodo 4:6-7 está escrito:

“Y añadió HaShem: Ahora mete la mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno, y cuando la sacó, he aquí, su mano estaba leprosa, blanca como la nieve. Entonces Él dijo: Vuelve a meter la mano en tu seno. Y él volvió a meter la mano en su seno, y cuando la sacó de su seno, he aquí, se había vuelto como el resto de su carne.”

 

Moshé tuvo tsaráat en su mano como una señal. Él había hablado lashón hará contra el pueblo de Israel diciendo que no le iban a creer, cf. Éxodo 4:1.

En Números 12:1-10 está escrito:

 

“Entonces Miriam y Aharón hablaron contra Moshé por causa de la mujer cusita con quien se había casado (pues se había casado con una mujer cusita); y dijeron: ¿Es cierto que HaShem ha hablado sólo mediante Moshé? ¿No ha hablado también mediante nosotros? Y HaShem lo oyó. (Moshé era un hombre muy humilde, más que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra.) Y HaShem de repente dijo a Moshé, a Aharón y a Miriam: Salid vosotros tres a la tienda de reunión. Y salieron los tres. Entonces HaShem descendió en una columna de nube y se puso a la puerta de la tienda; y llamó a Aharón y a Miriam. Y cuando los dos se adelantaron, Él dijo: Oíd ahora mis palabras: Si entre vosotros hay profeta, yo, HaShem, me manifestaré a él en visión. Hablaré con él en sueños. No así con mi siervo Moshé; en toda mi casa él es fiel. Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen de HaShem. ¿Por qué, pues, no temisteis hablar contra mi siervo, contra Moshé? Y se encendió la ira de HaShem contra ellos, y Él se fue. Pero cuando la nube se retiró de sobre la tienda, he aquí que Miriam estaba leprosa, blanca como la nieve. Y cuando Aharón se volvió hacia Miriam, vio que estaba leprosa.”

 

El texto hebreo muestra que la plaga que vino sobre Miriam es de la misma clase que la que aparece en Levítico 13. Miriam fue golpeada por HaShem con esta plaga por haber hablado mal contra Moshé. Vemos como la lashón hará causó esta intervención divina.

 

En Deuteronomio 24:8-9 está escrito:

 

“Cuídate de una afección de lepra, para que observes diligentemente y hagas conforme a todo lo que los sacerdotes levitas os enseñen; como les he ordenado, así cuidaréis de hacer. Recuerda lo que HaShem tu Elohim hizo a Miriam en el camino, cuando salíais de Egipto.”

 

Este texto nos insta a tener cuidado con esta plaga y recordar lo que pasó con Miriam.

 

En 2 Crónicas 26:16-19 está escrito:

 

“Pero cuando llegó a ser fuerte, su corazón se hizo tan orgulloso que obró corruptamente, y fue infiel a HaShem su Elohim, pues entró al templo de HaShem para quemar incienso sobre el altar del incienso. Entonces el sacerdote Azaryá entró tras él, y con él ochenta sacerdotes de HaShem, hombres valientes, y se opusieron al rey Uziyá, y le dijeron: No te corresponde a ti, Uziyá, quemar incienso a HaShem, sino a los sacerdotes, hijos de Aharón, que son consagrados para quemar incienso. Sal del santuario, porque has sido infiel y no recibirás honra de HaShem Elohim. Pero Uziyá, con un incensario en su mano para quemar incienso, se llenó de ira; y mientras estaba airado contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de HaShem, junto al altar del incienso.”

 

El rey Uziyá fue castigado por entrar en el ministerio sacerdotal que no le correspondía. Esto nos enseña que esta plaga no cae solamente sobre una persona que ha cometido el pecado de lashón hará, sino también puede venir por otros motivos.

 

En 2 Reyes 5:1-27 está escrito:

 

“Y Naamán, capitán del ejército del rey de Aram, era un gran hombre delante de su señor y tenido en alta estima, porque por medio de él HaShem había dado la victoria a Aram. También el hombre era un guerrero valiente, pero leproso. Y  habían salido los arameos en bandas y habían tomado cautiva a una muchacha muy joven de la tierra de Israel, y ella estaba al servicio de la mujer de Naamán. Y ella dijo a su señora: ¡Ah, si mi señor estuviera con el profeta que está en Shomrón! El entonces lo curaría de su lepra. Naamán entró y habló a su señor, diciendo: Esto y esto ha dicho la muchacha que es de la tierra de Israel. Entonces el rey de Aram dijo: Ve ahora, y enviaré una carta al rey de Israel. Y él fue y llevó consigo diez talentos de plata y seis mil siclos  de oro y diez mudas de ropa. También llevó al rey de Israel la carta que decía: Y ahora, cuando llegue a ti esta carta, he aquí, verás que te he enviado a mi siervo Naamán para que lo cures de su lepra. Y sucedió que cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Acaso soy yo Elohim, para dar muerte y para dar vida, para que éste me mande a decir que cure a un hombre de su lepra? Pero considerad ahora, y ved cómo busca pleito conmigo. Y al oír Elisha, el hombre de Elohim, que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió aviso al rey diciendo: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Que venga él a mí ahora, y sabrá que hay profeta en Israel. Vino, pues, Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a la entrada de la casa de Elisha. Y Elisha le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate en el Yaradén siete veces, y tu carne se te restaurará, y quedarás limpio. Pero Naamán se enojó, y se iba diciendo: He aquí, yo pensé: “Seguramente él vendrá a mí, y se detendrá e invocará el nombre de HaShem su Elohim, moverá su mano sobre la parte enferma y curará la lepra.” ¿No son el Abaná y el Farfar, ríos de Damesek, mejor que todas las aguas de Israel? ¿No pudiera yo lavarme en ellos y ser limpio? Y dio la vuelta, y se fue enfurecido. Pero sus siervos se le acercaron y le hablaron, diciendo: Padre mío, si el profeta te hubiera dicho que hicieras alguna gran cosa, ¿no la hubieras hecho? ¡Cuánto más cuando te dice: “Lávate, y quedarás limpio”! Entonces él bajó y se sumergió siete veces en el Yardén conforme a la palabra del hombre de Elohim; y su carne se volvió como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio. Y regresó al hombre de Elohim con toda su compañía, y fue y se puso delante de él, y dijo: He aquí, ahora conozco que no hay Elohim en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego, pues, que recibas ahora un presente de tu siervo. Pero él respondió: Vive HaShem, delante de quien estoy, que no aceptaré nada. Y Naamán le insistió para que lo recibiera, pero él rehusó. Y Naamán dijo: Pues si no, te ruego que de esta tierra, se le dé a tu siervo la carga de un par de mulos, porque tu siervo ya no ofrecerá ofrendas de ascensión ni sacrificará a otros Elohimes, sino a HaShem. Que HaShem perdone a tu siervo en esto: Cuando mi señor entre en el templo de Rimón para adorar allí y se apoye en mi mano, y yo me incline en el templo de Rimón cuando tenga que adorar allí, que HaShem perdone a tu siervo por esto. Y él le dijo: Vete en paz. Y se alejó de él a cierta distancia. Pero Guejazi, criado de Elisha, el hombre de Elohim, dijo para sí: He aquí, mi señor ha dispensado a este Naamán arameo al no recibir de sus manos lo que él trajo. Vive HaShem que correré tras él y tomaré algo de él. Y Guejazi siguió a Naamán. Cuando Naamán vio a uno corriendo tras él, bajó de su carro a encontrarle, y dijo: ¿Está todo bien? Y él dijo: Todo está bien. Mi señor me ha enviado, diciendo: “He aquí, en este momento dos jóvenes de los hijos de los profetas han venido a mí de la región montañosa de Efrayim. Te ruego que les des un talento de plata y dos mudas de ropa.” (LBLA revisada) Y Naamán dijo: Dígnate aceptar dos talentos. Y le insistió y ató dos talentos de plata en dos bolsas con dos mudas de ropa, y los entregó a dos de sus criados; y éstos los llevaron delante de él. Cuando llegó al monte, los tomó de sus manos y los guardó en la casa, luego despidió a los hombres y ellos se fueron. Entonces él entró y se puso delante de su señor. Y Elisha le dijo: ¿Dónde has estado, Guejazi? Y él respondió: Tu siervo no ha ido a ninguna parte. Entonces él le dijo: ¿No iba contigo mi corazón, cuando el hombre se volvió de su carro para encontrarte? ¿Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes para siempre. Y él salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.”

Este texto nos enseña que Naamán, un gentil, tenía tsaráat. Así que esta plaga no solamente cae sobre los hijos de Israel sino también sobre los gentiles. El siervo de Elisha, Guejazi, mintió y hurtó y por estos dos pecados vino la tsaráat sobre él y sobre sus hijos. Esto nos enseña que no solamente es aplicada sobre el que peca con lashón hará sino también por otros delitos. El Talmud[3] menciona siete pecados que traen la plaga de tsaráat sobre el que no se arrepiente: lashón hará, asesinato, inmoralidad, falso juramento, arrogancia, robo y avaricia.

 

13:3     “Y el sacerdote mirará la afección en la piel del cuerpo; y si el pelo en la afección se ha vuelto blanco, y la afección parece más profunda que la piel de su cuerpo, es una afección de tsaráat; cuando el sacerdote lo haya examinado lo declarará impuro.”  – Esta plaga tiene tres síntomas:

 

  1. Los pelos son blancos y el área afectada parece más profunda que el resto de la piel, v. 3.
  2. La mancha se extiende sobre la piel, v. 7.
  3. Hay carne viva en la mancha, v. 10.

Los sacerdotes tienen la autoridad para declarar tamé o tahor, impuro o puro, a una persona o un objeto. Cuando la persona tiene esta plaga no se vuelve impura hasta que el sacerdote haya hecho una declaración de impureza. Tampoco se vuelve pura hasta que el sacerdote le declare pura. Así que, finalmente es la palabra del sacerdote que decide cuándo la persona es tamé o tahor. La declaración del sacerdote tenía una implicación social importante. El afectado no podía vivir dentro de la comunidad, sino tenía que vivir sólo, fuera del campamento o fuera de una ciudad si estaba amurallada.

Según Maimónides, el propósito de la declaración de tamé es:

 

  • Alejar todo desaseo.
  • Preservar el santuario.
  • Precaverse de las costumbres vulgares que en tales casos de impureza imponían los sabeos.
  • Aligerar tan penosa carga y conseguir que lo que es y no es impuro no entorpeciera al hombre en ninguna de sus ocupaciones, ya que esa materia solamente concierne al santuario y las cosas sacras.

 

13:6 “El sacerdote lo examinará de nuevo al séptimo día; y si la afección ha atenuado, y la afección no se ha extendido en la piel, entonces el sacerdote lo declarará limpio; es sólo una postilla. Y lavará sus vestidos y quedará limpio.”  – Una enfermedad necesita sanidad, pero una persona que ha sido afectada por tsaráat necesita ser limpiada. Aunque Moshé pide a HaShem que sane a Miriam de esta plaga, cf. Números 12:13, en la gran mayoría de los textos no se habla de ser sanado, sino de ser limpio, en hebreo tahor, cf. 2 Reyes 5:10.

 

13:12-13 “Y si la tsaráat brota y se extiende en la piel, y la tsaráat cubre toda la piel del que tenía la afección, desde su cabeza hasta sus pies, hasta donde pueda ver el sacerdote, entonces el sacerdote mirará, y he aquí, si la tsaráat ha cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al que tenía la afección; se ha vuelto toda blanca y él es limpio.” – En Isaías 1:18 se encuentra una referencia a este versículo, según está escrito:

 

“Venid ahora, y razonemos -dice HaShem- aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán.”

 

De esto aprendemos que la tsaráat está simbolizando el pecado. El pecado es lepra, tsaráat, para el alma.

 

13:45-46 “En cuanto al afectado de tsaráat que tenga la afección, sus vestidos estarán rasgados, dejará crecer el cabello de su cabeza, se cubrirá el bigote y gritará: ¡Impuro, impuro! Permanecerá impuro todos los días que tenga la afección; es impuro. Vivirá solo; su morada estará fuera del campamento.” – Una persona afectada por esta plaga no podía vivir con los demás. Si su pecado había sido lashón hará, que tiene que ver con la relación social, ya no podía tener contacto con los demás, tenía que vivir solo. Ni siquiera tenía el derecho de asociarse con otras personas impuras. Así no podía pecar más con su lengua.

 

Si un “leproso” no podía vivir con los demás, ¿cómo es posible que se diga que Yeshúa estaba en la casa de un “leproso”, uno que tenía la plaga de tsaráat? Podemos presentar algunas interpretaciones diferentes:

 

  • Shimón había tenido tsaráat y había sido limpiado.
  • Shimón no estaba viviendo en su casa en esos momentos, sino sólo, fuera de la ciudad.
  • La traducción no es correcta. En la Biblia aramea se usa la palabra garabá, que significa “alfarero”, “artesano”. La palabra aramea garbá significa “leproso”. Por lo tanto, vemos que los que tradujeron el texto al griego del arameo cometieron un error al entender la palabra garabá como garbá, alfarero como leproso. Una traducción correcta del arameo sería entonces: La casa de Simón el alfarero. Esta es una de las evidencias de que los textos de Mateo y Marcos (ver 14:3) no fueron escrito en griego originalmente.

 

El hecho de que la Torá está tomando mucho espacio explicando todos los detalles en cuanto a la plaga de tsaráat, “lepra”, ha hecho que los sabios de nuestro pueblo hayan conectado esta plaga con el Mesías. En el Talmud[4] está escrito: Sanhedrín 98b

 

“Rab dijo: El mundo fue creado sólo por causa de David.[5] Shmuel dijo: Por causa de Moshé;[6] R. Yojanán dijo: Por causa del Mesías. ¿Cuál es su nombre? – La Escuela de R. Shila dijo: Su nombre es Shiló, porque está escrito, hasta que venga Shiló.[7] La Escuela de R. Yanai dijo: Su nombre es Yinón, porque está escrito, Su nombre permanecerá para siempre:[8] mientras dure el sol, su nombre es Yinón.[9] La Escuela de R. Janiná sostenía: Su nombre es Janiná, como está escrito, Donde no os mostraré Janiná (clemencia).[10] Otros dicen: Su nombre es Menajem hijo de Jizkiyá, porque está escrito, porque lejos de mí está Menajem (el consolador), el que reanima mi alma.[11] Los rabinos dijeron: Su nombre es “el estudioso leproso”, como está escrito, Ciertamente llevó nuestras penas, y cargó nuestras tristezas: sin embargo, nosotros le consideramos como un leproso, herido de Elohim y afligido.[12]

 

Cuando en el Talmud aparece la expresión: “los rabinos dijeron”, significa que esta es la línea oficial de interpretación del judaísmo rabínico de la época. Esto nos enseña, en primer lugar, que el Talmud identifica Isaías 53 con el Mesías. En segundo lugar, está destacando el hecho de que el Mesías tenía que ser “leproso”, en el sentido de que tendría que cargar las enfermedades y los pecados del pueblo.

 

 

 

En esta parashá están los mandamientos número 166 al 172 de los 613.

 

  1. Precepto de la impureza ritual de una mujer después de dar a luz, Levítico 12:2, 5.
  2. Prohibición de comer de una ofrenda en estado de impureza, Levítico 12:4.
  3. Precepto para una mujer de ofrecer una ofrenda después de dar a luz, Levítico 12:6.
  4. Precepto sobre la impureza del individuo aquejado de tsaráat (metsorá), Levítico 13:2.
  5. Prohibición de cortar el cabello del área afectada de un individuo con nétek (calvicie impura), Levítico 13:33.
  6. Precepto de desgarrar las ropas de una persona con tsaráat o con cualquier otra forma de impureza, Levítico 13:45.
  7. Precepto de la tsaráat en la ropa, Levítico 13:47.

 

[1]       Strong H5079 niddâh, nid-daw’, From H5074; properly rejection; by implication impurity, especially personal (menstruation) or moral (idolatry, incest): –  X far, filthiness, X flowers, menstruous (woman), put apart, X removed (woman), separation, set apart, unclean (-ness, thing, with filthiness).

[2]       Strong H5074 nâdad, naw-dad’, A primitive root; properly to wave to and fro (rarely to flap up and down); figuratively to rove, flee, or (causatively) to drive away: – chase (away), X could not, depart, flee (X apace, away), (re-) move, thrust away, wander (abroad, -er, -ing).

[3]       Erajim 15a.

[4]       Sanhedrín 98b, traducido por el autor desde la versión inglesa del Soncino Talmud, editada por Davka Corporation and Judaica Press.

[5]       Para que cantara salmos a Dios.

[6]       Para que recibiera la Torá.

[7]       Génesis 49:10.

[8]       I.e. continuará.

[9]       Salmo 72:17.

[10]     Jeremías 16:13. Así que cada Escuela mostraba una admiración intensa hacia su maestro al nombrar al Mesías según él con un juego de palabras.

[11]     Lamentaciones 1:16.

[12]     Isaías 53:4.

 

Bikkurim (Las Primicias)

י״א בניסן ה׳תשע״ה (March 31, 2015) por  
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 Bikkurim

Las Fiesta de las Primicias o Los Primeros Frutos.

 El quince de Nisán da inicio el Hag HaMatzah (la Fiesta de los Panes Sin Levadura), el cual es un gran sábado, un shabbaton. Es una fiesta para el Señ-r que dura siete días. El día siguiente al Shabbat de la semana de la Pascua es llamado la Fiesta de las Primicias (Levítico [Vayikra] 23:10-11).

La Fiesta de las Primicias se encuentra en Levítico (Vayikra) 23:9-14, como está escrito:

Habló Adonai a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Hashem, para que seáis aceptaos; el día siguiente del día de reposo la mecerá. Y el día que ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Yahweh. Su ofrenda será dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida a Yahweh en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin. No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Elohim; estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis. (Levítico [Vayikra] 23:9-14)

Entendimiento de la Ceremonia de la Fiesta

La celebración se realizaba de esta manera, cuando la cebada y el trigo estaban listos para ser cosechados. Los participantes tomaban una sola gavilla de la cosecha y la llevaban delante del sacerdote. La gavilla recibía el nombre de “la gavilla de los primeros frutos”. El sacerdote entonces la tomaba y la mecía delante del Señ-r en Su casa. Esto debía hacerse “el día después del sábado”. También debían presentarse las demás ofrendas prescritas junto con la gavilla.

La Gavilla de Primeros Frutos en la Biblia

Di-s mandó al pueblo a que presentara una gavilla de la cosecha (Levítico [Vayikra] 23:10). La palabra hebrea da “gavilla” es omer. Un omer se define como “una medida de productos secos, con un contenido de una décima parte de una efa”. La definición en la que se señala que un omer es la décima parte de una efa se encuentra en Exodo (Shemot) 16:36. Una efa contiene 10 omers de granos. Recordemos que Di-s ordenó al pueblo a que se presentara tres veces al año en Jerusalén (Yerushalayim), para celebrar las fiestas de Pascua (Pesach), Pentecostés (Shavuot) y Tabernáculos (Sukkot). Estas tres fiestas son fiestas agrícolas de cosecha. La Pascua (Pesach) es en la cosecha de cebada. Pentecostés (Shavuot) es la cosecha de trigo. Ambas fiestas se celebran en las vendimia de los primeros frutos, antes de la última gran cosecha que había de venir al final del año durante la fiesta de los Tabernáculos (Sukkot): la cosecha de las frutas.

La nación de Israel estaba familiarizada con el concepto de los primeros frutos y el primogénito. Las primicias o primeros frutos siempre eran los mejores, los primeros y los escogidos de la cosecha que estaba por venir. Las primicias eran santas ante el Señ-r. El concepto de las primicias o el primogénito constituyen un tema principal en la tanaj. Esto puede observarse en las siguientes escrituras: Exodo (Shemot) 23:16,19: 34:26; Levítico (Vayikra) 2:12,14; 23:20; Números (Bamidbar) 18:12-15,26; Deuteronomio (Devarim) 18:1-5; 26:2-4,10; 2 Crónicas 31:5; Nehemías 10:35-39; Proverbios (Mishlai) 3:9; Jeremías (Yermiyahu) 2:3; Ezequiel (Yechezekel) 44:30; 48:14; Malaquías 3:8-14; Hebreos 6:20; 7:1-8.

 

El conteo del Omer

י׳ בניסן ה׳תשע״ה (March 30, 2015) por  
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El ABC del Omer

La importancia, las costumbres y la mecánica de la cuenta del Omer.

En los días del Templo Sagrado, el pueblo judío traía una ofrenda de cebada en el segundo día de Pesaj (Levítico 23:10). Esto era llamado el “Omer” (literalmente: “gavilla”), y en términos prácticos esto permitía el consumo de los granos recién cosechados.

Comenzando en el segundo día de Pesaj, la Torá (Levítico 23:15) dice que es una mitzvá “contar el Omer” todos los días –durante los 50 días que llevan a Shavuot. Este es un importante período de crecimiento e introspección, en preparación para la festividad de Shavuot, que llega 50 días después.

Shavuot es el día en el que el pueblo judío estuvo parado en el Monte Sinaí para recibir la Torá, y como tal, requirió un período de preparación de siete semanas. Los comentaristas dicen que fuimos liberados de Egipto sólo para recibir la Torá y cumplirla. Por esto se nos ordenó contar desde el segundo día de Pesaj hasta el día en que la Torá fue entregada –para mostrar lo mucho que deseamos la Torá.

Cómo Contar el Omer

El Omer es contado todas las noches después del anochecer (unos 30 minutos después del ocaso), que es el comienzo del ‘día’ judío (en la sinagoga se cuenta cerca del final del servicio de Maariv). Si una persona olvidó contar el Omer una noche, deberá contarlo al día siguiente durante el día, pero sin una bendición.

Para ‘contar el Omer’ adecuadamente, debes decir tanto el número de días como el de semanas. Por ejemplo:

Desde el día 1 al 6 sólo decimos el número de días. Por ejemplo:

“Hoy son 4 días del Omer”.

En días que son semanas completas –es decir 7, 14, 21— decimos como sigue, por ejemplo:

“Hoy son 21 días, que son 3 semanas del Omer”.

En todos los otros días decimos, por ejemplo:

“Hoy son 33 días, que son 4 semanas y 5 días del Omer”.

(Dado que debes recitar la bendición antes de contar, no menciones la cuenta de esa noche de antemano).

Antes de contar, párate y di la siguiente bendición:

Baruj atá Adonay, Eloheinu Mélej haolam, Asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu al sefirat haomer.

Bendito eres Tú, Dios, Rey del universo, Quien nos santificó con Sus mandamientos, y nos ordenó en relación a la cuenta del Omer.

El Omer puede ser contado con una bendición sólo si se cumplen estas dos condiciones:

1) estás contando el Omer durante la noche y

2) hasta ahora no has perdido la cuenta de ninguno de los días

Esto significa que si una persona no dijo el Omer por todo un día y no contó hasta la noche siguiente, deberá continuar la cuenta en los días siguientes pero sin la bendición.

¿Por qué no puedes continuar contando con una bendición si pierdes la cuenta un día?

La razón es porque con respecto al Omer, la Torá escribe: “Siete semanas, deberán ser completas” (Levítico 23:15). Entonces, de acuerdo a muchas autoridades, si uno no contó un día, el período de siete semanas ya no puede ser considerado ‘completo’.

Restricciones Durante el Omer

El Talmud nos dice que Rabí Akiva tuvo 24,000 estudiantes que murieron trágicamente durante el período del Omer, porque no se trataban entre ellos con suficiente respeto. Por lo tanto, durante los 33 días desde Pesaj hasta Lag Baomer, observamos estas señales de duelo:

1) No hay bodas

2) No se escucha música instrumental, ya sea en vivo o grabada

3) No se corta el pelo ni se afeita, a menos que sea por propósitos de negocios

[Nota: de acuerdo a algunas costumbres, el período de duelo de 33 días comienza unas pocas semanas después, en el primero del mes de Iyar, y termina el día tres de siván].

48 Caminos

Cada día del Omer está relacionado a un nivel diferente de las “sefirot” cabalísticas, que son las emanaciones por medio de las cuales Dios interactúa con el mundo (ver Cábala). Cada una de las siete semanas está asociada a una de las siete sefirot, y cada día dentro de cada una de las siete semanas también está asociado a una de esas mismas siete sefirot – creando así 49 permutaciones. En cada día durante el Omer nos enfocamos en un aspecto diferente de las Sefirot, con la esperanza de alcanzar una mejora espiritual en esa área específica.

Específicamente, dado que los estudiantes de Rabí Akiva mostraron una carencia al no brindarse el respeto adecuado, durante el Omer buscamos la mejor manera de tratar a nuestra familia, amigos, y conocidos, para que podamos hacer un “tikún”(es decir, una corrección espiritual) de los errores del pasado.

El Talmud (Avot 6:5) dice que la “Torá es adquirida por medio de 48 caminos”. Por lo tanto, muchos tienen la costumbre de prepararse para “recibir la Torá” estudiando los 48 caminos. Un método popular es aprender cada día una lección de la serie del rabino Noaj Weinberg,

Haz que el Omer Cuente

En lugar de realizar una cuenta regresiva hacia el gran día, con el Omer contamos hacia adelante – desde uno hasta 50. ¿Por qué?

por Rav Shraga Simmons

El pueblo judío dejó Egipto en Pesaj, y 50 días después (en la festividad de Shavuot) recibió la Torá en el Monte Sinaí. Hoy en día, al revivir esa experiencia en el Sinaí, observamos una mitzvá especial llamada “Contar el Omer”, en la que realmente contamos en voz alta cada uno de esos días, comenzando en la segunda noche de Pesaj (el Omer era una ofrenda especial traída al Templo Sagrado durante esta temporada).

Contar en anticipación a un evento excitante es bastante entendible. En algún momento, probablemente todos dijimos algo como esto: “La abuela viene en una semana y media”, o “¡Mi cumpleaños es en sólo 17 días!” Pero hay una diferencia sutil: el método usual es contar de manera regresiva hacia el gran día, mientras que en el caso del Omer, contamos hacia adelante – desde uno hasta 50. ¿Por qué la diferencia?

Impacto a Largo Plazo

Para entender, primero necesitamos responder una pregunta aún más básica: ¿Por qué Dios esperó 50 días después de que los judíos dejaron Egipto para darles la Torá? ¿Por qué no se las dio en Egipto, o inmediatamente después de su partida?

La respuesta es que los judíos todavía no estaban equipados espiritualmente para recibir la Torá. Por más de 200 años habían vivido en una sociedad egipcia conocida por ser el centro mundial de la inmoralidad y de la depravación. A pesar de no contar con la participación directa del pueblo judío, estas influencias igualmente permearon el aire y se filtraron en sus consciencias. El libro principal de Cábala, “El Zohar”, dice que en Egipto los judíos habían descendido hasta el nivel 49 de impureza espiritual (50 es el más bajo). Dios no podía dar la Torá en ese momento. Los judíos primero necesitaban crecer, porque de otra manera, ellos hubieran desperdiciado la oportunidad.

La impactante aventura del Éxodo –10 plagas milagrosas y la partición del Mar Rojo— puso a los judíos en libertad física. Sin embargo los milagros de Egipto sólo fueron un impulso hacia las posibilidades espirituales que aguardaban en el futuro. Una experiencia única, por más poderosa que sea, no cambia permanentemente la actitud de una persona. Este cambio sólo es posible mediante la práctica y los ajustes a lo largo del tiempo.

Me recuerda una escena de la película “Trading Places”. Eddie Murphy pasó de mendigo a la riqueza en unas pocas horas, ¡y lo primero que hizo al entrar a su propio departamento lujoso fue robar cosas! Su cuerpo físico había sido transportado a la opulencia, pero emocionalmente todavía estaba en el pasado. Puedes sacar a los judíos de Egipto, pero no puedes sacar a Egipto de los judíos.

He atestiguado un fenómeno similar en el Seminario Discovery, una dramática presentación de la base racional para la creencia judía. Mucha gente se va del seminario con una convicción asombrosa de que Dios existe y de que le dio la Torá al pueblo judío en el Monte Sinaí. Sin embargo, sin el seguimiento adecuado, el impacto dura sólo unos pocos días. El cambio real sólo ocurre mediante el crecimiento constante día a día, y el compromiso a tener un programa consistente de reflexión y estudio.

Ahora podemos entender porqué los 50 días del Omer son contados en progresión ascendente. Comenzamos el proceso en el nivel 49 de impureza espiritual, y cada día quitamos otra capa de mugre, para revelar el alma pura y original que cada uno de nosotros posee. Es por eso que cada paso reduce tanto el número negativo como sube el número positivo – el simple hecho de quitar una capa revela automáticamente el lado positivo correspondiente.

Un Tiempo de Crecimiento

Los comentaristas clásicos del Talmud dicen que los días de la cuenta del Omer son los más propicios para lograr estos niveles espirituales.

Esta necesidad de auto-crecimiento es acentuada en la descripción que la Torá hace de Abraham: “Abraham era viejo, él vino con sus días” (Génesis 24:1). “Vino con sus días” nos enseña que Abraham utilizó cada uno de sus días al máximo. Al final de su vida, llegó a la ancianidad “con todos sus días” en la mano. No transcurrió ningún día sin el crecimiento requerido.

Cuando se trata de niños, damos por sentado que el crecimiento y el desarrollo es parte de la niñez. No esperas que un niño de diez años actúe de la misma manera en la que lo hacía cuando tenía cinco. Pero de alguna manera, en la adultez perdemos ese impulso para continuar creciendo. ¿Acaso una persona de 30 años debería actuar como lo hizo a los 25? Como adultos, deberíamos estar utilizando esos cinco años de manera intensa.

La fórmula para permanecer joven es continuar creciendo. Perder esa capacidad, a cualquier edad que sea, es trágico. Todo el tiempo que no estamos creciendo y cambiando, no estamos viviendo. Sólo estamos existiendo.

Un Paso a la Vez

Un impedimento importante para el crecimiento es el sentimiento de estar siendo abrumado por la magnitud de la tarea. Pero el judaísmo no es todo o nada. Si no puedo tener 1,000 monedas de oro, ¿significa que no debería luchar para tener al menos una? La razón principal por la que fracasamos es porque definimos un objetivo que es demasiado elevado e inalcanzable. Inevitablemente nos quedamos cortos y nos desalentamos.

En el famoso sueño de Yaakov, Dios le muestra una visión de una escalera que llega al cielo. El crecimiento espiritual, al igual que subir una escalera, debe ocurrir de a un escalón por vez. Si designamos objetivos pequeños y graduales, seremos alentados por el éxito periódico. Para hacer el plan a prueba de tontos, haz de tu objetivo inicial algo que sabes que puedes lograr. Saborear el éxito estimulará la seguridad en ti mismo y la determinación, y puedes utilizar esta energía para buscar objetivos más altos. Recuerda, la más larga travesía comienza con un solo paso. Y lo que es alcanzado de a poco, perdura.

Cuenta la historia que el rabino Israel Salanter (siglo 19, Europa) se propuso devolver una ciudad entera a la observancia de la Torá. Organizó una clase semanal y comenzó diciéndoles: “Si tienen que trabajar en Shabat, al menos traten de minimizar la violación”. En el vocabulario de hoy en día, eso significaría caminar en lugar de ir en auto, o programar el televisor con un timer. Con este enfoque, el rabino Salanter logró, en unos pocos años, que la comunidad respetara Shabat completamente – un paso a la vez.

Disfruta de las veces en las que alcanzas tu objetivo, y utiliza ese disfrute como motivación para seguir mejorando. No te castigues si no logras el éxito siempre. Ningún ser humano es perfecto. Los cabalistas dicen que el crecimiento espiritual es “dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás”. Es inevitable que tengamos tropezones. Lo importante es que avancemos en la dirección correcta.

El Rey Salomón nos dice en Proverbios (24:16): “El Tzadik cae siete veces y se levanta”. La definición de un tzadik no es alguien que nunca se equivoca, sino alguien que, por más que cae, no se da por vencido. ¡Él lo intenta de nuevo y no pierde la esperanza!

Llevar la Cuenta Espiritual

Un principio importante para recordar es que no estás compitiendo con nadie más que contigo mismo. La sociedad secular nos ha acostumbrado a competir con los demás – ya sea en los negocios o en una cancha de fútbol. Por supuesto, la competencia saludable es buena. Pero la vida no es una carrera para derrotar al otro, la vida es sólo una carrera para conquistarte a ti mismo. Mientras ascendemos en la escalera, es más importante la dirección en la que vamos que el peldaño en el que estamos.

En ningún lugar de la Torá es mencionada la fecha de Shavuot. Meramente toma lugar al final de los 50 días – porque la clave es llegar allí a tu propio ritmo, siguiendo estos pasos. Para mantenerte creciendo, una buena regla de oro es siempre sentirte un poco incómodo. ¡No quieres ascender una escalera y quedarte varado entre los escalones!

Otra ayuda para reforzar tus objetivos es escribirlos. Escribir ayuda a la persona a concentrarse y a clarificar sus pensamientos. Una persona de negocios seguramente escribirá sus objetivos y mantendrá una cuenta precisa de su progreso. En el judaísmo, esto es llamado Jeshbón – un recuento espiritual.

Ten un cuadernillo para escribir estos objetivos diarios, y haz una tabla para seguir tu progreso. Ponlo en un lugar visible, como en tu agenda o en el refrigerador, y luego revisa tus objetivos leyéndolos en voz alta. La Torá, al describir el Omer, dice: “cuenta para ti” (Levítico 23:15) – porque cada persona tiene que hacerlo para sí misma, diciéndolo en voz alta. ¡Sé un estratega!

Al igual que con todo, la clave es la consistencia. Elige un momento conveniente y comprométete a trabajar en esto al menos 15 minutos al día. No pospongas el estudio para “después”, para cuando se hace tarde y ya estás demasiado cansado. Dite a ti mismo que dedicarás 15 minutos y nada te va a detener. Cierra tu puerta, apaga tu teléfono y tu computadora. Si necesitas un recordatorio diario, intenta con un amigo.

Idealmente, al final del proceso del Omer, habrás vivido una travesía de crecimiento personal y estarás listo para recibir la Torá. La festividad para la que estamos trabajando es llamada “Shavuot”, lo que significa “semanas”. El nombre mismo nos dice que sin las semanas de preparación de antemano, no hay Shavuot. Por lo que no sólo cuentes el Omer, haz que el Omer cuente.

Omer

Parashá 26 Sheminí

ח׳ בניסן ה׳תשע״ה (March 28, 2015) por  
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Parashá 26 Sheminí

Parashá 26 Sheminí

Levítico 9:1 – 11:47

Aliyás de la Torá:

  1. 9:1-16
  2. 9:17-23
  3. 9:24 – 10:11
  4. 10:12-15
  5. 10:16-20
  6. 11:1-32
  7. 11:33-47
  8. Maftir: 11:45-47

Haftará: 2 Samuel 6:1 – 7:17 (A); 6:1-19 (S)

Sheminí

Significa “octavo”.

Comentarios

Primera aliyá, 9:1-16

9:1       “Aconteció en el octavo día que Moshé llamó a Aharón, a sus hijos y a los ancianos de Israel”  – Según Rashí y el Midrash, este octavo día coincidía con el primer día del primer mes del segundo año, el 1 de Nisán, cf. Éxodo 40:2, 17.

El octavo día que sigue a un período de siete días es un día especial en la Escrituras:

  • El día de la circuncisión de los niños varones.
  • El octavo día después de la fiesta de sucot, llamado sheminí astseret.

9:2       “y dijo a Aharón: Toma un becerro para la ofrenda por el pecado, y un carnero para la ofrenda de ascensión, sin defecto, y ofrécelos delante de HaShem.”  – Ahora le toca a Aharón sacrificar por primera vez en su vida. Lo primero que tenía que sacrificar era un becerro para la ofrenda por el pecado. Normalmente se daba un toro por el pecado de un sacerdote, cf. Levítico 4:3, pero aquí Aharón tendrá que ofrecer un becerro. Según el Midrash[1] y Rashí, esto fue con el propósito de expiar por el pecado del becerro de oro. No obstante, Sifrá destaca que ese pecado ya había sido perdonado por la intercesión de Moshé

9:6       “Y Moshé dijo: Esto es lo que HaShem ha mandado que hagáis, para que la gloria de HaShem se aparezca a vosotros.”  – Estos son los pasos a seguir para poder experimentar la gloria de HaShem:

  • “Esto es lo que HaShem ha mandado” – el estudio de la Torá.
  • “que hagáis” – la obediencia a la Torá con motivos correctos.
  • “La gloria de HaShem se aparezca a vosotros” – el resultado de los dos primeros.

9:7       “Entonces Moshé dijo a Aharón: Acércate al altar y presenta tu ofrenda por el pecado y tu ofrenda de ascensión, para que hagas expiación por ti mismo y por el pueblo; luego presenta la ofrenda por el pueblo, para que puedas hacer expiación por ellos, tal como HaShem ha ordenado.”  – Por segunda vez Moshé le dice a Aharón que presente su ofrenda. Esto nos hace pensar que Aharón estaba dudando y por eso no se atrevía a acercarse al altar. Moshé le anima de nuevo para que tome su lugar como el gran sacerdote y haga su trabajo. Esta Escritura nos enseña que no debemos avergonzarnos demasiado por nuestros pecados, sabiendo que HaShem ha provisto con un sacrificio perfecto para que podamos tener acceso al servicio sagrado delante de Él. HaShem había perdonado a Aharón. Es posible que él haya tenido mala conciencia y vergüenza por su gran pecado. Pero esta escritura resalta la gran misericordia de HaShem al permitir a un gran pecador ocupar el puesto más alto de la nación. Aharón es un hermoso ejemplo del perdón de HaShem.

Querido lector, si te has arrepentido de todos tus pecados, entre los cuales, posiblemente, algunos hayan sido muy graves en los ojos de HaShem, y si has confesado tus pecados pidiendo perdón y puesto que confianza en la misericordia de HaShem, puedes estar seguro de que Él te haya perdonado.

También está escrito en Jeremías 31:34b:

“perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

Este texto nos enseña que cuando HaShem perdona, también hace olvidar nuestro pecado. Sin embargo, conforme uno va creciendo en el espíritu se da cuenta de la gravedad de los pecados que uno ha cometido en el pasado, como está escrito en el Salmo 25:7:

“No te acuerdes de los pecados de mi juventud ni de mis transgresiones; acuérdate de mí conforme a tu misericordia, por tu bondad, oh HaShem.”

El hecho de recordar el pecado de la juventud viene del Espíritu de HaShem que nos va instruyendo acerca de todas las cosas. Al principio cuando uno se arrepiente de los pecados, no es realmente consciente de la gravedad de ellos. Por eso, cuanto más madurez espiritual haya en una persona, más pecador se considera al mirar hacia atrás, avergonzándose por lo que ha hecho. Esto viene del Espíritu.

Sí, es cierto, Él se hace olvidar nuestros pecados en el sentido de que nunca, nunca nos los recuerda en la cara con el fin de humillarnos o hacernos sentir culpables. Eso es lo que hace el acusador, satán. Cuando HaShem perdona, lo hace de verdad, y nos considera como si nunca hubiéramos cometido esos pecados.

Sin embargo, por el otro lado hay un crecimiento en la conciencia del pecador arrepentido acerca de la gravedad de lo que ha cometido, no para condenar o avergonzar, sino para enseñarlo acerca de la inmensa misericordia de HaShem y el resultado poderoso de la redención del Mesías. El Espíritu de HaShem también nos hace recordar lo que hemos hecho para que no nos enorgullezcamos sino nos mantengamos humildes. ¡Nunca te olvides de dónde te sacó HaShem!

Segunda aliyá, 9:17-23

9:22     “Entonces Aharón alzó sus manos hacia el pueblo y lo bendijo, y después de ofrecer la ofrenda por el pecado, la ofrenda de ascensión y las ofrendas de paz, descendió.”  – Aquí vemos como Aharón bendijo al pueblo. Según Rashí, él usó las palabras de la bendición de los sacerdotes, en hebreo bircat kohanim, que se encuentran en Números 6:24-26, como está escrito:

“HaShem te bendiga y te guarde; HaShem haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; HaShem alce sobre ti su rostro, y te dé paz.”

Sin embargo Najmánides opina que no fue la misma bendición.

9:23     “Y Moshé y Aharón entraron en la tienda de reunión, y cuando salieron y bendijeron al pueblo, la gloria de HaShem apareció a todo el pueblo.”  – HaShem había prometido mostrar su gloria en ese día. Pero a pesar de que Aharón había cumplido todo lo que le tocaba hacer y luego bendecía al pueblo, no vino la gloria de HaShem. En ese momento pudo haber dudado del perdón de HaShem y si realmente había cumplido con lo establecido en cuanto a cada sacrificio. También podía haber dudado si realmente valía para el puesto de gran sacerdote sobre la nación de Israel. ¿Por qué la gloria no se mostró cuando Aharón había hecho todo, sino sólo cuando Moshé y Aharón juntos bendijeron al pueblo? Rashí presenta dos razones por las cuales Moshé le acompaño a Aharón al lugar santo:

  • Entraron en el tabernáculo para que Moshé le enseñara cómo quemar el incienso.
  • Entraron en el tabernáculo para suplicar juntos que HaShem enviara su shejiná, su presencia manifestada.

La gloria de HaShem vino sólo cuando los dos hermanos se unieron para bendecir al pueblo, juntos. Primero habían estudiado la Torá. Luego habían obedecido la Torá. Habían ofrecido los sacrificios prescritos. Pero todavía no había aparecido la gloria de HaShem. Esto nos enseña que lo único que finalmente puede traer la gloria de HaShem sobre nosotros es la unidad de los hermanos. El Salmo 133 destaca la relación que hay entre la unidad y la unción sacerdotal, como está escrito:

“Hine ma tov…”

“Cántico de ascenso gradual; de David. Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía. Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aharón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Jermón, que desciende sobre los montes de Tsion; porque allí mandó HaShem la bendición, la vida para siempre.”

Tenemos varios ejemplos en las Escrituras de hermanos en la carne que sirven a HaShem juntos de una manera poderosa: Moshé y Aharón, Efrayim y Menashé.

Si Moshé y Aharón no hubieran tenido esa unidad, no se hubiera manifestado la shejiná de HaShem en ese día. Esto nos enseña que si no estamos viviendo juntos en armonía, no va a venir la shejiná sobre nosotros.

“¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros?”

La clave para entender la causa de las guerras y conflictos entre los hermanos, son las pasiones. Las pasiones egoístas son las que causan las disensiones entre hermanos.

Vemos que los celos y las contiendas son producidos por la carne, el yetser hará. La solución para este tipo de conflictos es andar en el espíritu, alimentar el espíritu para que el fruto del espíritu pueda dominar sobre los deseos malos de la carne.

Tercera aliyá, 9:24 – 10:11

9:24     “Y salió fuego de la presencia de HaShem que consumió la ofrenda de ascensión y los pedazos de grasa sobre el altar. Al verlo, todo el pueblo aclamaron y cayeron sobre sus rostros.”  – La gloria de HaShem se manifestó como un fuego consumidor. Él mostró con esto que estaba muy contento con el sacrificio de Aharón. Por esto aprendemos que el corazón de Aharón estaba entregado a HaShem, porque él no recibe los sacrificios de los impíos, como está escrito en Proverbios 15:8:

“El sacrificio de los impíos es abominación a HaShem, mas la oración de los rectos es su deleite.”

En Proverbios 21:27 está escrito:

“El sacrificio de los impíos es abominación, cuánto más trayéndolo con mala intención.

En Eclesiastés 5:1 está escrito:

“Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Elohim, y acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios, porque éstos no saben que hacen el mal.”

El fuego de HaShem cae sobre los sacrificios que son hecho con corazones enteramente entregados a Él, como está escrito en 1 Reyes 18:38:

“Entonces cayó el fuego de HaShem, y consumió la ofrenda de ascensión, la leña, las piedras y el polvo, y lamió el agua de la zanja.”

En 1 Crónicas 21:26 está escrito:

“Entonces David edificó allí un altar a HaShem, y ofreció ofrendas de ascensión y ofrendas de paz. E invocó a HaShem, y Él le respondió con fuego del cielo sobre el altar de la ofrenda de ascensión.”

En 2 Crónicas 7:1 está escrito:

“Y cuando Shelomó terminó de orar, descendió fuego desde el cielo y consumió la ofrenda de ascensión y los sacrificios, y la gloria de HaShem llenó la casa.”

Si queremos experimentar la gloria del fuego de HaShem en nuestras vidas es necesario darnos como sacrificios de ascensión, con corazones totalmente entregados. Donde no está el fuego celestial es donde no hay entrega total. Donde no hay entrega total no está el fuego celestial.

“todo el pueblo aclamaron y cayeron sobre sus rostros.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “aclamó” es ranan.[2] Según el Targum de Onkelós, citado por Rashí, significa que aquí el pueblo cantó alabanzas. Sin embargo Ibn Ezrá entiende esta palabra como “alzar la voz”.

Aquí está escrito que cayeron sobre sus rostros. Esto nos enseña que cuando la shejiná viene con poder, el hombre cae al suelo, cf. Daniel 10:8-9.

10:1     “Nadav y Abihú, hijos de Aharón, tomaron sus respectivos incensarios, y después de poner fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron delante de HaShem fuego extraño, que El no les había ordenado.”  – Aharón había sido destinado para la destrucción por causa de su pecado con el becerro de oro. Está escrito que HaShem quería “exterminarlo”, cf. Deuteronomio 9:20, lo cual implica que su descendencia sería eliminada. Al perdonarlo, la vida de sus hijos también fue perdonada. Sin embargo, dos de ellos murieron en este momento, cuando sirvieron en rebeldía con algo que HaShem no había mandado.

Aquí se habla de fuego extraño. El fuego extraño podría significa que el fuego haya sido sacado de un lugar extraño. También se puede entender como ofrecer algo incorrectamente a HaShem, fuera de la obediencia a la autoridad. Estaban sirviendo sin haber recibido órdenes, aunque lo que hacían era correcto. El problema no fue lo que ofrecieron, sino con qué actitud lo hicieron, y con qué autoridad lo hicieron. No tenían autorización para hacerlo y por eso murieron. Si hacemos las cosas a nuestra manera HaShem no va a estar contento con nosotros.

Lo extraño de este fuego fue que HaShem no lo había ordenado. Rashí cita la opinión del Midrash[3] que dice que esto significa que emitieron un dictamen halájico en presencia de su maestro Moshé. Estaba permitido a los sacerdotes encender fuego sobre el altar y por esto ellos sacaron una conclusión correcta. Su error consistía en que hicieron esto sin consultar con su autoridad espiritual. Este acto de rebeldía trajo graves consecuencias.

Rabí Ishmael dice que habían entrado al santuario embriagados con vino. Por esto se da la orden más adelante de que los kohanim no podrán beber vino cuando estaban en el servicio, cf. Levítico 10:9.

También existe la opinión de que querían entrar en el lugar santísimo, puesto que este hecho es destacado en Levítico 16 donde habla del momento cuando el gran sacerdote entra en el lugar santísimo, cf. 16:1-2.

10:3     “Entonces Moshé dijo a Aharón: Esto es lo que HaShem habló, diciendo: “Yo seré santificado por los que se acercan a mí, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado.”  Y Aharón guardó silencio.”  – Cuanto más cerca de HaShem estemos, más santidad se nos requiere. Si alguno del pueblo hubiera hecho un error semejante, es posible que no hubiera muerto. Pero los que están cerca y pecan sufren mayores consecuencias por su pecado. El líder tiene más privilegios, pero, al mismo tiempo se le demanda mucho más. Privilegios y responsabilidades siempre van juntos. Para poder tener privilegios en el Reino, es necesario vivir en una disciplina más elevada y hacer más sacrificios personales.

“Esto es lo que HaShem habló” – ¿Cuándo habló HaShem esto? Parece que lo que está diciendo Moshé es una cita parafraseada y sintetizada de Éxodo 29:43-44, donde está escrito:

“Y me encontraré allí con los hijos de Israel, y el lugar será santificado por mi gloria. Santificaré la tienda de reunión y el altar; también santificaré a Aharón y a sus hijos para que me sirvan como sacerdotes.”

Sin santidad no hay gloria. La gloria sin santidad mata. El mismo fuego que se encuentra en 9:24 operó en 10:2. Los que son canales para que el pueblo pueda recibir la presencia Divina, la shejiná, tienen que hacer las cosas con sumo cuidado.

Alguien pensará: “Qué exigente era HaShem con el servicio en el santuario. Si cometes un pequeño error te mueres. HaShem sí que es cruel.”

¿Cómo HaShem no va a ser exigente en cuanto al culto delante de Él? ¿No exigen los viajeros de los aviones que el piloto no haga errores de aviación arriesgando así las vidas de los que están bajo su cuidado? ¿No exigen los pacientes que el cirujano sea muy cuidadoso al hacer una operación en el cerebro o en el ojo? Si exigimos perfección del hombre para la preservación de la vida humana, ¿no debemos exigir perfección en los que se acercan delante de HaShem a favor del pueblo? La vida y la muerte del pueblo estaban en el poder de los sacerdotes. Si no hacían un servicio perfecto, HaShem no podía perdonar al pueblo por sus pecados.

Además, si HaShem es el primero y el más importante en nuestras vidas, ¿cómo no vamos a presentar delante de Él un culto que se ha preparado con sumo cuidado y máxima entrega? En el Reino de HaShem no ser ve bien la mediocridad o flojera en la preparación. El amor a HaShem se manifiesta en nuestra solicitud en hacer las cosas de mayor excelencia delante de Él. Los que no toman estas cosas en serio muestran que HaShem no tiene mucha importancia en sus vidas.

¿Qué cosas hay en nuestras vidas y en las comunidades que pueden ser consideradas como fuego extraño?

El fuego representa la inspiración. ¿Puede que la inspiración detrás de lo que se ofrece a HaShem venga de una fuente impura? ¿De dónde sacamos la inspiración para lo que hacemos delante de HaShem? ¿Qué fuente hay detrás de la ofrenda que presentamos?

¿Hay deseos de ser famoso? ¿Producen deseos sexuales? ¿Hay ira, rebeldía y griterías detrás? En tal caso es rechazable. Si produce armonía, amor, respeto, admiración por lo bello etc., puede ser bueno. La fuente detrás de gran parte de la música popular en el mundo es maligna.

“Yo seré santificado por los que se acercan a mí” – La santidad tiene que ver con cercanía. Cuanto más subas de nivel en santidad, más cerca de HaShem podrás estar. El camino de santidad está en las alturas. Allí no pueden subir las fieras, como está escrito en Isaías 35:8-9:

“Allí habrá una calzada, un camino, y será llamado Camino de Santidad; el inmundo no transitará por él, sino que será para el que ande en ese camino; los necios no vagarán por él. Allí no habrá león, ni subirá por él bestia feroz; éstos no se hallarán allí, sino que por él andarán los redimidos.”

Hay un tipo de poder sobrenatural que opera fuera de la santidad, pero no hay santidad sin poder sobrenatural. El poder sin santidad quema al hombre para su destrucción. Pero el poder de la santidad elimina el poder del mal, tanto dentro de nosotros, como a través de nosotros. Busquemos santidad en primer lugar, y entonces estaremos en condición para poder usar el poder de HaShem correctamente.

El libro de Vayikrá es un libro de santidad. Un siervo de HaShem que ha sido puesto como líder tiene que tener un nivel de santidad superior al resto del pueblo.

“Y Aharón guardó silencio” – Si uno va a ofrecer los sacrificios no puede estar triste o melancólico. En tal caso los sacrificios serían descalificados. Aharón mostró con este acto que amaba a HaShem más que a sus propios hijos. La familia no puede ser un obstáculo para servir a HaShem.

10:4     “Llamó también Moshé a Misael y a Eltsafán, hijos de Uziel, tío de Aharón, y les dijo: Acercaos, llevaos a vuestros parientes de delante del santuario, fuera del campamento.”  –  Un sacerdote tiene el permiso para hacerse impuro por medio de siete parientes más cercanos, padre, madre, esposa, hermanos, hermanas, hijos e hijas. Pero en este caso estaban llevando a cabo el servicio de instalación en el ministerio sacerdotal y no estaba permitido tocar a un muerto, porque el servicio hubiera sido inválido. Por esa razón fueron llamados los primos de los fallecidos.

10:6     “Luego Moshé dijo a Aharón y a sus hijos Elazar e Itamar: No descubráis vuestra cabeza ni rasguéis vuestros vestidos, para que no muráis y para que El no desate todo su enojo contra toda la congregación. Pero vuestros hermanos, toda la casa de Israel, se lamentarán por el incendio que HaShem ha traído.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “descubráis” es tifraú, que viene de la raíz pará[4] que significa “exponer”, “descubrir”, cf. Números 5:18, “importunar”, “distraer”, cf. Éxodo 5:4. Sin embargo, en este texto ha sido entendido como no dejar crecer el cabello, al igual que en Levítico 13:45. En Números 6:5 y Ezequiel 44:20 se encuentra la palabra pera,[5] que viene de la misma raíz, y significa “cabello”, “guedeja”. Este es uno de los 613 mandamientos. Los sacerdotes no pueden dejarse crecer el cabello más de 30 días, porque es señal de estar de luto. El cortarse el cabello es señal de alegría y gozo. Un sacerdote no puede tener la imagen de un enlutado. Según el Talmud[6] está prohibido cortarse el cabello y la barba estando de luto.

Por otro lado, está prohibido raparse el cabello o la barba. La Torá nos enseña un estilo de vida con modestia, no es bueno ser extremista ni para un lado ni para el otro.

10:7     “Ni siquiera saldréis de la entrada de la tienda de reunión, no sea que muráis; porque el aceite de unción de HaShem está sobre vosotros. Y ellos hicieron conforme al mandato de Moshé.”  – Esto nos enseña que la unción sólo fue dada para servir a HaShem. Si se usa para otra cosa hay pena de muerte.

10:9-11 “No beberéis vino embriagante, tú ni tus hijos contigo, cuando entréis en la tienda de reunión, para que no muráis (es estatuto perpetuo por todas vuestras generaciones), y para que hagáis distinción entre lo santo y lo profano, entre lo inmundo y lo limpio, y para que enseñéis a los hijos de Israel todos los estatutos que HaShem les ha dicho por medio de Moshé.”  – El uso del alcohol está prohibido en el ministerio sacerdotal. La embriaguez produce principalmente tres cosas a corto plazo, mareo, excesiva confianza en sí mismo y disminución de la actividad mental. La razón de esta prohibición es que el alcohol disminuye la capacidad intelectual para poder discernir entre una cosa y otra. El que bebe alcohol no tiene una mente clara para poder enseñar la Torá al pueblo.

La halajá establece que un cohén no puede beber más que un reviít de vino antes de hacer su avodá, ministrar. Si lo hace, el cielo se encargará de su muerte. Un reviít corresponde a unos 86 mililitros (3 onzas). [7]

Cuarta aliyá, 10:12-15

10:14 “Sin embargo, el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda podéis comerlos en un lugar limpio, tú, y tus hijos y tus hijas contigo; porque han sido dadas como la porción tuya y la de tus hijos de los sacrificios de las ofrendas de paz de los hijos de Israel.”  – Las hijas de los sacerdotes pueden comer ciertas ofrendas en “un lugar limpio”, lo cual indica que no solamente se pueden comer en el atrio del tabernáculo, sino fuera del atrio. Según Rashí, este lugar limpio correspondía a todo el campamento de Israel, puesto que allí no podía entrar ninguna persona con la plaga de tsaráat (traducida como “lepra”), porque haría impuro el campamento. En el tiempo de los templos, la ciudad de Yerushalayim fue considerada pura hasta los límites de sus murallas. Esto nos enseña que las ofrendas con menor grado de santidad, en hebreo kodashim kalim, pueden ser comidas fuera del templo, dentro de las murallas de Yerushalayim.

Quinta aliyá, 10:16-20

10:16 “Y Moshé preguntó con diligencia por el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, y he aquí que había sido quemado. Y se enojó con Elazar e Itamar, los hijos que le habían quedado a Aharón, diciendo…”  – Moshé estaba muy interesado en que se cumpliera la orden divina. Por esta actitud fue llamado un siervo fiel, como está escrito en Números 12:7:

“No así con mi siervo Moshé; en toda mi casa él es fiel.”

Según Rashí, en ese día se habían ofrecido tres machos cabríos por el pecado: el macho cabrío para la instalación de los sacerdotes, cf. Levítico 9:3; el macho cabrío de la ofrenda del jefe Najshón de la tribu de Yehudá, cf. Números 7:16; y el macho cabrío de la ofrenda de rosh jódesh, el novilunio, cf. Números 28:15. En este caso se trataba del macho cabrío de la ofrenda de pecado del primer día del mes de Nisán. Por alguna razón no había sido comido por los sacerdotes. Los sabios presentan dos opiniones por las cuales esto había ocurrido. La primera opinión dice que había sido impura por haber tocado una fuente de impureza. En tal caso no se podía comer. La segunda opinión dice que fue quemado enteramente por el estado de luto de Aharón y sus dos hijos restantes. Como esta era una ofrenda que siempre se iba a ofrecer en rosh jódesh, no tenía la misma prioridad como las ofrendas para la instalación en el sacerdocio. Por lo tanto tomaron la decisión de no comerla. Las ofrendas que no eran para la instalación en el sacerdocio no son ingeridas por un sacerdote durante el primer día cuando está de luto.

10:19 “Pero Aharón dijo a Moshé: Mira, hoy mismo han presentado ellos su ofrenda por el pecado y su ofrenda de ascensión delante de HaShem. Ya que esto me ha sucedido, si yo hubiera comido hoy de la ofrenda por el pecado, ¿hubiera sido grato a los ojos de HaShem?”  – Sólo un cohén gadól, gran sacerdote, sumo sacerdote, puede comer sacrificios en estado de luto, en hebreo onén, sin profanarlos. Pero aquí vemos como Aharón no lo quería hacer porque consideraba que no era agradable delante de HaShem.

Sexta aliyá, 11:1-32

11:2     “Hablad a los hijos de Israel, y decidles: Estos son los animales que podréis comer de entre todos los animales que hay sobre la tierra.”  – Este capítulo define cuáles son los animales comestibles y cuáles están prohibidos para los hijos de Israel. Los hijos de Israel han sido apartados de los demás pueblos para ser diferentes. Así que estas leyes son obligantes para los judíos, pero no para los gentiles.

La dieta es una de las cosas más importantes que hace la diferencia entre los hijos de Israel y los demás pueblos. Este capítulo nos enseña que HaShem considera importante lo que el hombre come. Desde el principio Él ha estado muy interesado en la comida del hombre. El primer mandamiento que fue dado al hombre tenía que ver con la comida. El pecado entró en el mundo por medio de una comida prohibida. Y si HaShem considera que es importante lo que el hombre come, debe serlo también para el hombre. Es HaShem quien establece lo que es muy importante y lo que no es tan importante para el hombre. Las Escrituras enseñan que la comida es muy importante. La comida tiene mucho que ver con la santidad y con el pecado.

Aquellos mandamientos que tratan sobre animales que son comestibles o no, son considerados jukim, lo que implica que no tienen ninguna explicación lógica.

Una comida o un objeto que es considerado apto para el uso de un judío es llamado casher,[8] que significa “correcto”, “recto”, “aceptable”, “apto”. La palabra aparece tres veces en las Escrituras, cf. Eclesiastés 10:10; 11:6; Ester 8:5.

 

Se han intentado dar muchas diferentes explicaciones acerca del por qué ciertos animales son considerados impuros y otros puros, pero al fin y al cabo el hombre tiene que reconocer que no entiende del todo la razón por la que HaShem dio estas instrucciones. Es muy probable que nunca podamos tener una explicación satisfactoria en cuanto a la razón por la que ciertos animales son considerados impuros por HaShem. La razón por la que debemos considerar estos animales como impuros es porque la Torá dice que son impuros. Y si luego queremos profundizar más allá de lo escrito, siempre correremos el riesgo de equivocarnos en nuestra evaluación.

Como principio podremos decir que nuestra obediencia a estos mandamientos no tiene que ver en primer lugar con higiene, ni con respeto a la naturaleza, ni con nuestra identificación con ciertos animales, ni con peligros de intoxicación, ni con efectos secundarios en el cuerpo humano. Tiene que ver con nuestra relación con HaShem. Por el hecho de que Él haya dicho algo, le obedecemos. Es cierto que la obediencia a los mandamientos trae larga vida y salud a nuestros cuerpos, y es cierto que varios de los animales impuros son dañinos o pueden contener elementos peligrosos para el hombre. Es cierto que la naturaleza del animal está en la sangre y si se come algo de la sangre, lo cual es inevitable a la hora de comer carne, es probable que la naturaleza del animal afecte el carácter del que lo come. Pero todas estas cosas son secundarias, y la Torá no las está enfocando. La Torá dice que el que deja de comer ciertos animales que, por el cielo, han sido declarados impuros, se vuelve santo, apartado, consagrado. Estas reglas tienen que ver en primer lugar con la santidad y la santidad tiene mucho que ver con la comida. Ahora, la obediencia a estos mandamientos también trae sanidad, y como un subproducto de esta obediencia, hay salud y prosperidad en todo, pero el propósito principal de estos mandamientos no es la salud del hombre sino su santidad.

 

Hay mucha verdad en el dicho que dice: “Dime con quién andas y te diré quién eres.” Ahora, podríamos decir, con la Torá en la mano: “Dime qué comes, y te diré quién eres.”

En este capítulo vemos que los animales están clasificados en cuatro grupos generales, cf. Levítico 11:46:

  • Animales que caminan sobre la tierra, 11:2-8
  • Animales que hay en las aguas, 11:9-12
  • Aves y otros animales que vuelan, 11:13-23
  • Animales que se arrastran sobre al tierra, 11:29-43

 

11:3     “De entre los animales, todo el que tiene pezuña dividida, formando así cascos hendidos, y rumia, éste comeréis.”  – Estas son las dos características dadas por la Torá para poder diferenciar entre un animal terrestre casher y uno que no es casher. Luego va describiendo cuatro animales que tienen ciertos signos de ser casher, pero no lo son. Si falta uno de las dos señales, el animal no es apto para el consumo de una persona santa.

Los animales que son casher tienen que ser preparados de una manera correcta para que sigan siendo aptos para el consumo después de su degüello. La tradición oral ha establecido normas estrictas para los judíos para no violar los mandamientos de la Torá en cuanto al cashrut. Un animal no puede haber sido matado de manera violenta para ser casher. Hay que matarlo de manera que salga toda la sangre posible. Un animal enfermo no es apto para comer. Antes de comer un animal limpio hay que eliminar tres cosas, el nervio ciático, el sebo y la sangre. La sangre es eliminada mediante la sal. Primero se lava la carne en agua. Luego se sumerge en agua fría durante media hora. Después se echa sal medio gruesa por los dos lados y se colocan los trozos sobre una reja de manera que la sangre vaya cayendo abajo. Esto no se puede hacer en la misma cocina, sino en un lugar aparte. Después de una hora, más o menos, se enjuaga en un recipiente con agua, cambiando el agua tres veces. También puede ser lavada bajo agua corriente, pero si uno desea desalarla debe estar un tiempo sumergida en agua. Después de esto, la carne es apta para ser cocinada según el gusto. Si se asa la carne sobre fuego no hace falta casherizarla mediante la sal. El mismo fuego hace el mismo efecto de expulsar los restos de sangre que quedan en la carne. El hígado no se puede salar, tiene que ser asado sobre fuego para que sea casher.

Hay muchos otros detalles en cuanto al cashrut pero no vamos a tocarlos en esta ocasión.

11:4     “Sin embargo, de los que rumian o tienen pezuña dividida, no comeréis éstos: el camello, porque aunque rumia no tiene pezuña dividida; será inmundo para vosotros”  – El camello no tiene la pezuña hendida totalmente. Por eso no es casher. Los judíos no pueden comer su carne, ni beber su leche.

La palabra que ha sido traducida como “inmundo” es tamé[9] que significa “impuro”, “contaminado”, “profano”. Lo contrario de tamé es tahor,[10] “limpio”, “puro”, “sincero”, cf. 11:47. Tenemos que tener en cuenta que en las Escrituras podemos encontrar tres tipos de impureza:

 

  • Impureza higiénica
  • Impureza ritual
  • Impureza moral

 

Si no diferenciamos entre estos tres, no vamos a entender lo que se está hablando en cada caso. En este caso, la clasificación de los animales entre impuros y puros, tamé y tahor, no tiene que ver con la higiene. Los animales impuros no tienen una impureza higiénica que los diferencia de los animales limpios. Tampoco tienen que ver con impureza moral. Algunos de los animales aptos para comer no tienen una moral alta. Aquí se trata de una impureza ritual.

Un judío que come un animal impuro, se vuelve ritualmente impuro y no podría ni entrar en el atrio del templo ni comer de los sacrificios. Con otras palabras, la impureza ritual no permite que una persona se acerque demasiado a HaShem. HaShem no permite que una persona tamé esté muy cerca de su presencia. Por lo tanto, el estado de tamé hace que el hombre esté alejado de HaShem. Santidad tiene que ver con cercanía. Para poder ser santo, hay que alejarse de la impureza ritual, y por esta razón han sido dadas estas leyes de cashrut al pueblo de Israel para poder ser sacerdotes del Eterno a favor de las naciones.

 

11:5     “el damán, porque aunque rumia, no tiene pezuña dividida; será inmundo para vosotros” – La palabra hebrea para “damán” es “shafan”.[11] A veces se traduce como “tejón” y a veces como “conejo”. Es un animal que rumia sin tener la pezuña hendida.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “rumiar”, es maalat, que viene de la raíz alá [12], “subir”. Maalat significa literalmente “que alza (el alimento)”. Lo que hacen estos tipos de animales es que alzan y regurgitan la comida desde sus entrañas, dándole vuelta en su boca a fin de machacarla y molerla muy bien. Los animales rumiantes, como la vaca y el ciervo, son los mamíferos que tienen el estómago dividido en tres o cuatro cavidades. Estos animales ingieren el alimento y lo bajan a la primera cavidad del estómago. Luego lo pasan a la segunda cavidad, de la cual es “alzado” de nuevo a la boca. Finalmente lo bajan a la tercera cavidad. Este proceso de alzar el alimento es llamado rumiar.

 

11:6     “el conejo, porque aunque rumia, no tiene pezuña dividida; es inmundo para vosotros” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “conejo”, es arnevet. A veces se traduce como liebre. El conejo come su propio excremento.

 

11:7     “y el cerdo, porque aunque tiene pezuña dividida, formando así un casco hendido, no rumia; es inmundo para vosotros.”  – Para los hijos de Israel, el cerdo es inmundo. Por su puesto lo es también para los paganos. Pero como los paganos están lejos del Elohim de Israel, no es un asunto importante para ellos.

 

11:8     “No comeréis de su carne ni tocaréis sus cadáveres; son inmundos para vosotros.”  – Para los judíos está permitido tocar todos los animales que son tamé mientras que estén vivos, por ejemplo los perros, los gatos, los cerdos, los caballos y los asnos. Incluso les está permitido tocar sus cadáveres en muchas ocasiones. El cadáver de un animal impuro no tiene el mismo grado de impureza que un cadáver humano. El cadáver humano es la fuente principal de impureza ritual.

Tenemos que entender este texto como que no está permitido tocar los cadáveres de los animales impuros antes de entrar en el templo o antes comer de las cosas consagradas. Rashí dice que esta prohibición de no tocar los cadáveres de estos animales impuros, está limitada al tiempo de las fiestas. En las fiestas es cuando todos los varones tienen que presentarse delante de HaShem en Yerushalayim y esto no se puede hacer en un estado de impureza ritual.

11:9     “De todos los animales que hay en las aguas, podréis comer éstos: todos los que tienen aletas y escamas en las aguas, en los mares o en los ríos, podréis comer.”  – Estos son los dos signos de peces casher: tienen que tener aletas y escamas cuando están en las aguas. Algunos peces pierden sus escamas cuando son sacados del agua. Estos también son casher. Está permitido comer todo de un pescado, incluso la sangre. El pescado es el animal más limpio que existe. No necesita ningún tipo de preparación para poder ser comido. Está permitido comerlo crudo, pero no vivo.

 

11:10-12 “Pero todos los que no tienen aletas ni escamas en los mares y en los ríos, entre todo lo que se mueve en las aguas y entre todas las criaturas vivientes que están en el agua, os serán abominación; os serán abominación, no comeréis de su carne y abominaréis sus cadáveres. Todo lo que en las aguas no tenga aletas ni escamas, os es abominación.”  – La palabra “abominación” es muy fuerte. Esta es la actitud de un israelita en cuanto a los mariscos y otros animales del agua que no tiene aletas ni escamas. Tres veces es repetida la palabra abominación, lo cual nos enseña que es importante. Para un pueblo santo el pulpo es abominable, los mariscos son abominables, las langostas del mar son abominables, los cangrejos son abominables, el tiburón y el delfín son abominables para comer.

 

11:13 “Además, éstas abominaréis de entre las aves, no se comerán, son abominación: el águila, el osífrago y el buitre”  – Entre las aves hay 24 especies que son inmundas. Todas las demás son limpias. Hay una regla general que la experiencia nos ha enseñado: todo huevo de ave que sea redondo viene de una ave tamé y todo huevo ovalado viene de una ave tahor. Siguiendo esta norma se podrá saber cuáles son las aves inmundas que están mencionadas en la Torá, y las aves limpias, aptas para el consumo del pueblo de HaShem.

 

11:14 “el milano y el aguilucho según su especie”  – Según Rashí, hay sub-especies de varias de las aves presentadas en esta lista, que no son similares entre sí, ni en su aspecto ni en sus nombres, pero todas pertenecen a la misma especie.

 

11:22 “De ellos podéis comer éstos: el arbe según sus especies, el salam según sus especies, el jargol según sus especies y el jagab según sus especies.”  – Estas cuatro especies de saltamontes, también llamadas “langostas”, sin tienen nada que ver con las langostas de mar, son las únicas permitidas por la Torá,

 

11:24 “Por estos, pues, seréis impuros; todo el que toque sus cadáveres quedará impuro hasta el atardecer”  – El cadáver de un animal impuro transmite impureza. Para el hombre, la impureza, el estado de tamé, durará hasta la tarde. Cuando el sol baja, la persona queda pura, tahor, pero sólo cuando primero se haya sumergido en una mikvé, acumulación de aguas purificadoras.

 

11:25 “y todo el que levante parte de sus cadáveres lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta el atardecer.”  – Si se toca un cadáver de estos animales sólo hace falta bajar al mikvé y esperar hasta la bajada del sol para ser ritualmente puro otra vez. Pero si uno levanta parte de sus cadáveres, necesita además lavar la ropa.

 

11:26 “En cuanto a todo animal de pezuña dividida, pero que no forma pezuña hendida, o que no rumian, son impuros para vosotros; todo el que los toque quedará impuro.”  – Sólo cuando están muertos transmiten impureza, no cuando están vivos, cf. versículo 31.

 

 

Séptima aliyá, 11:33-47

 

11:36 “Solamente un manantial y un hoyo de acumulación de agua permanecerá limpio, pero lo que toque sus cadáveres quedará impuro.”  – En este versículo está la base para entender el sistema de una mikvé, acumulación de aguas purificadoras. Este texto dice que este sistema con una fuente y un hoyo de acumulación de agua es lo único que permanecerá limpio, no importa lo que entre en ella. De allí se deduce que todo lo que entre en esa agua se purifica. Si la mikvé tiene suficiente agua, todo cuerpo que entre en el agua es considerado como eliminado. Esto significa que si un cuerpo impuro entra en una mikvé que tiene estas características es simbólicamente eliminado junto con su impureza. Cuando el cuerpo luego sale de esa agua, es como si hubiera nacido de nuevo, y sale purificado.

Para poder entrar en el templo en Yerushalayim, todos tenían que pasar por una mikvé de aguas purificadoras. Para más información sobre este tema, por favor ver el libro “Aguas del Edén” por Ariyé Kaplán.

11:42a “Todo lo que anda sobre su vientre”  – Según Rashí, se refiere a la serpiente. En la palabra hebrea que ha sido traducida como “vientre”, gajón, se encuentra la letra central de la Torá de Moshé. Es la letra vav, que significa “clavo”, “señal. Alrededor de ese clavo gira toda la Torá. Es la sexta letra en el alfabeto hebreo. El número seis es el número del hombre y el libre albedrío.

En el capítulo sobre comidas permitidas y prohibidas se habla de un animal que se arrastra sobre su vientre. En ese vientre está la señal. Esto nos recuerda que la serpiente antigua, que fue maldecida y tiene que andar sobre su vientre, fue la que hizo que el pecado se introdujera en este mundo. Por medio de una comida prohibida el pecado entró en el vientre del hombre y se distribuyó a toda su constitución. La salvación de esta situación es que aquel hombre, alrededor del cual gira todo el universo, sea lleno de pecado, maldecido y clavado sobre un madero. Esta es la señal, el mensaje central de la Torá, para que todo el que con su libre albedrío tome la decisión de creer en él no se pierda sino tenga vida eterna. ¡Baruj HaShem!

 

11:43 “No hagáis vuestras almas abominables por causa de ningún animal que se arrastra; y no os contaminéis con ellos para que no seáis impuros.”  – Si un judío come estas cosas abominables su alma se vuelve abominable para HaShem.

 

11:44 “Porque yo soy HaShem vuestro Elohim. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo. No os contaminéis, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra.”  – Esta es la primera vez que aparece la expresión “Seréis santos, porque yo soy santo” y es en relación con la comida. Esto nos enseña que la santidad depende en gran parte del tipo de comida que comamos.

 

11:45 “Porque yo soy HaShem, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Elohim; seréis, pues, santos porque yo soy santo.”  – El texto hebreo dice que HaShem hace subir de Egipto a los hijos de Israel. No es una cosa solamente del pasado, sino presente. Por medio de la obediencia a los mandamientos el pueblo de Israel deja de vivir como vivía en Egipto, comiendo toda clase de cosas que producían abominación en sus almas.

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 149-165 de los 613.

 

  1. Prohibición para los kohanim de entrar al Templo con el cabello largo, Levítico 10:6.
  2. Prohibición para los kohanim de entrar al Templo con las ropas desgarradas, Levítico 10:6.
  3. Prohibición para los kohanim de salirse de la Tienda de la Cita durante el servicio sacrificatorio, Levítico 10: 7.
  4. Prohibición para los kohanim de entrar al Templo en estado de ebriedad, y Prohibición para cualquiera de emitir una decisión legal en ese mismo estado, Levítico 10:9.
  5. Precepto de examinar a los animales para descubrir si poseen las características que los vuelven casher, Levítico 11:2-3.
  6. Prohibición de comer un animal que no es casher, Levítico 11:4-7.
  7. Precepto de examinar a los peces para descubrir si poseen las características que los vuelven casher, Levítico 11:9.
  8. Prohibición de comer peces que no son casher, Levítico 11: 11.
  9. Prohibición de comer aves que no son casher, Levítico 11:13.
  10. Precepto de examinar a las langostas para descubrir si poseen las características que las vuelven casher, Levítico 11:21.
  11. Precepto de la impureza (tumá) de las ocho criaturas rastreras (shérets) descritas por la Torá, Levítico 11:29.
  12. Precepto de cuidarse de las bebidas o alimentos impuros (tamé), Levítico11:34.
  13. Precepto del animal sin degollar (nevelá), Levítico 11:39.
  14. Prohibición de comer cualquier criatura rastrera (shérets), Levítico 11:41.
  15. Prohibición de comer insectos minúsculos de granos y frutas, Levítico 11:42.
  16. Prohibición de comer criaturas impuras que pululan en el agua, Levítico 11:43.
  17. Prohibición de comer insectos que hayan surgido a causa del deterioro o pudrición de alimentos u objetos, Levítico 11:44.

 

[1]       Tanjumá 10.

[2]       Strong H7442 rânan, raw-nan’, A primitive root; properly to creak (or emit a stridulous sound), that is, to shout (usually for joy): – aloud for joy, cry out, be joyful, (greatly, make to) rejoice, (cause to) shout (for joy), (cause to) sing (aloud, for joy, out), triumph.

[3]       Torat Kohanim 10:24.

[4]       Strong H6544 pâra‛, paw-rah’, A primitive root; to loosen; by implication to expose, dismiss; figuratively absolve, begin: – avenge, avoid, bare, go back, let, (make) naked, set at nought, perish, refuse, uncover.

[5]       Strong H6545 pera‛, peh’-rah, From H6544; the hair (as dishevelled): – locks.

[6]       Moed Katán 14b.

[7]       Según Rav Jayim Na’eh.

[8]       Strong H3787 kâshêr, kaw-share’, A primitive root properly to be straight or right; by implication to be acceptable; also to succeed or proser: – direct, be right, prosper.

[9]       Strong H2931 ṭâmê’, taw-may’, From H2930; foul in a religious sense: – defiled, + infamous, polluted (-tion), unclean.

Strong 2930 ṭâmê’, taw-may’, A primitive root; to be foul, especially in a ceremonial or moral sense (contaminated): – defile (self), pollute (self), be (make, make self, pronounce) unclean, X utterly.

[10]     Strong H2889 ṭâhôr  ṭâhôr, haw-hore’, taw-hore’, From H2891; pure (in a physical, chemical, ceremonial or moral sense): – clean, fair, pure (-ness).

Strong H2891 ṭâhêr, taw-hare, A primitive root; properly to be bright; that is, (by implication) to be pure (physically sound, clear, unadulterated; Levitically uncontaminated; morally innocent or holy): – be (make, make self, pronounce) clean, cleanse (self), purge, purify (-ier, self).

[11]      Strong H8227 shâphân, shaw-fawn’, From H8226; a species of rock rabbit (from its hiding), that is, probably the hyrax: – coney.

[12]      Strong H5927 ‛âlâh, aw-law’, A primitive root; to ascend, intransitively (be high) or active (mount); used in a great variety of senses, primary and secondary, literally and figuratively: – arise (up). (cause to) ascend up, at once, break [the day] (up), bring (up), (cause to) burn, carry up, cast up, + shew, climb (up), (cause to, make to) come (up), cut off, dawn, depart, exalt, excel, fall, fetch up, get up, (make to) go (away, up), grow (over), increase, lay, leap, levy, lift (self) up, light, [make] up, X mention, mount up, offer, make to pay, + perfect, prefer, put (on), raise, recover, restore, (make to) rise (up), scale, set (up), shoot forth (up), (begin to) spring (up), stir up, take away (up), work.

Parashá 25 Tsav

ב׳ בניסן ה׳תשע״ה (March 22, 2015) por  
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25 Tsav

Parashá 25 Tsav

Levítico 6:8 (6:1) – 8:36

Aliyás de la Torá:

  1. 6:8-18 (6:1-11 versión hebrea)
  2. 6:19 – 7:10 (6:12 – 7:10 heb.)
  3. 7:11-38
  4. 8:1-13
  5. 8:14-21
  6. 8:22-29
  7. 8:30-36
  8. Maftir: 8:33-36

Haftará: Jeremías 7:21 – 8:3; 9:22-23

Tsav

Significa “encomienda”.

Comentarios

Primera aliyá, 6:8-18

6:9    “Ordena a Aharón y a sus hijos, diciendo: “Esta es la ley de la ofrenda de ascensión: es la ofrenda de ascensión (que permanecerá) sobre la hoguera en el altar, toda la noche hasta la mañana, y el fuego del altar arderá en él.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “ley” es torá, que significa “instrucción”. En este caso vemos que la palabra torá está limitada a una instrucción específica acerca de la ofrenda de ascensión, también llamada “holocausto”, (del latín “todo quemado”). En esta sección hay instrucciones específicas para Aharón y sus hijos, los sacerdotes. Las instrucciones que se dieron en la parashá anterior, sobre las diferentes ofrendas, son para el pueblo en general, pero en esta parashá hay instrucciones específicas y complementarias para los sacerdotes en cuanto a los mismos sacrificios que han sido mencionados anteriormente.

De esto aprendemos también que cuando viene la revelación divina a nuestras vidas, no viene toda de una vez. Primero se da una imagen general, y luego el Espíritu vuelve a dar más detalles sobre las cosas que ya han sido descritas de forma general. La Torá ha sido escrita para armonizar con la mente humana. La mente no está trabajando de forma lineal, sino circular. Es decir, cuando un tema se da, no sigue un esquema lineal, sino avanza de forma circular, o más bien como un espiral. Avanza un poco con un tema para luego volver al mismo tema y dar más detalles. Después avanza con otro tema relacionado con el primero, y luego vuelve a dar más detalles sobre alguno de los temas anteriores etc.

En este caso ya en el capítulo 1 de Vayikrá se ha dado una instrucción general sobre la ofrenda de ascensión y ahora este tema es destacado otra vez en esta parashá para dar detalles complementarios sobre esa ofrenda. Lo mismo sucede con las demás ofrendas.

Había varios fuegos sobre el altar. Los rabinos no están de acuerdo en cuanto a la cantidad de fuegos que había en el altar. Se habla de dos a cuatro fogatas diferentes. Una de ellas se mantenía encendida todo el tiempo, como está escrito en este versículo y en los versículos 12 y 13:

“El fuego se mantendrá encendido sobre el altar; no se apagará, sino que el sacerdote quemará leña en él todas las mañanas, y pondrá sobre él la ofrenda de ascensión, y quemará sobre él la grasa de las ofrendas de paz. El fuego se mantendrá encendido continuamente en el altar; no se apagará.”

 

La Torá repite tres veces la importancia de no dejar que el fuego se apague sobre el altar. Un fuego necesita tres ingredientes para poder existir: combustible, oxígeno y calor. Si falta alguno de estos tres, el fuego no arde. El fuego que estaba en el altar del tabernáculo había caído desde el cielo. Los sacerdotes estaban encargados de mantener vivo ese fuego constantemente. El calor se mantenía en las llamas y en los carbones encendidos. El oxígeno venía del aire ambiental. Sólo hacía falta añadir la leña.

Esto nos enseña acerca de la importancia de mantener el fuego celestial encendido sobre el altar personal que cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior. Cada mañana hay que poner más leña sobre el fuego. ¿Qué es leña?

La leña es el producto de la vida y la muerte de un árbol. Está escrito que la Torá es un árbol de vida, cf. Proverbios 3:18.

La leña es añadida en la oración, la alabanza y el estudio de las Escrituras que cada creyente hace todas las mañanas. La única manera de poder mantener el fuego celestial ardiendo en nuestra vida es ponerle más leña. Es una tarea diaria.

Querido lector, si experimentas que el fuego de tu vida espiritual se está apagando, necesitas tomar en serio este mandamiento y orar cada mañana y leer y estudiar las Escrituras santas.

El oxígeno es parte del aire. La palabra hebrea para viento es ruaj.[1] Ruaj también se traduce como “Espíritu”. Esto nos enseña que el oxígeno para el fuego celestial es el Espíritu de HaShem. Si falta el Espíritu en la oración y la lectura, el fuego se va a apagar.

Que tampoco falte el calor en nuestra devoción a HaShem. El calor podría simbolizar el amor y la intensidad de nuestra entrega, en hebreo kavaná.

 

¡Asegúrate que el fuego no se apague en tu vida!

6:15    “Entonces uno tomará de ella un puñado de flor de harina de la ofrenda de cereal, con su aceite y todo el incienso que hay en la ofrenda de cereal, y la quemará sobre el altar; es aroma agradable, su ofrenda memorial para HaShem.”  – Aquí se habla de todo el incienso que hay en la ofrenda de cereal. Según Rashí, esto nos enseña que todas las oblaciones tenían incienso, no solamente la primera que está mencionada en la parashá anterior, cf. Levítico 2:1-2.

6:17    “No se cocerá con levadura. Se la he dado como parte de mis ofrendas encendidas; es cosa santísima, lo mismo que la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa.” – Hay dos diferentes tipos de ofrenda en cuanto al nivel de santidad. Hay ofrendas santísimas, en hebreo kodshei kadasim, y ofrendas menos sagradas, en hebreo kadasim kalim.

Las ofrendas más sagradas son las siguientes:

  • Olá – ofrenda de ascensión
  • Minjá – oblación
  • Shelamim tsibur – ofrenda de paz de la comunidad
  • Jatat – ofrenda de pecado
  • Asham – ofrenda de culpa

 

Las ofrendas menos sagradas son las siguientes:

  • Shelamim yajid – ofrenda de paz de un individuo
  • Todá – ofrenda de agradecimiento
  • Bejor – un animal primogénito macho
  • Maaser behemá – el diezmo de los animales
  • Pesaj – el sacrificio de pascua

 

Aquellos sacrificios de alto nivel de santidad que se pueden comer, sólo pueden ser ingeridos por los sacerdotes varones en el área del atrio del tabernáculo o templo. Esos animales tenían que ser sacrificados en el lado norte del altar.

Los sacrificios menos sagrados que se pueden comer, podían ser comidos en el atrio del templo o dentro de las murallas de Yerushalayim por los sacerdotes y sus familias. Esos animales podían ser sacrificados en cualquier lugar dentro del atrio.

El resto de la ofrenda de paz individual y el sacrificio de pesaj podían ser comidos dentro de las murallas de la ciudad santa por todos los israelitas, hombres, mujeres y niños, que estaban ritualmente puros.

6:18  “Todo varón entre los hijos de Aharón puede comerla; es una ordenanza perpetua por todas vuestras generaciones tocante a las ofrendas encendidas para HaShem. Todo lo que las toque quedará consagrado.”  – Incluso el varón hijo de Aharón con algún defecto en su cuerpo, que no podía oficiar como sacerdote, podía comer de este sacrificio de alto nivel de santidad,

Aquí vemos como la Torá marca la diferencia entre hombres y mujeres en cuanto al servicio delante de HaShem en este mundo. El varón tiene mayor responsabilidad para dirigir el culto en la congregación y en el hogar.

Segunda aliyá, 6:19 – 7:10

 

6:20     “Esta es la ofrenda que Aharón y sus hijos han de ofrecer a HaShem el día de su unción: la décima parte de una efá de flor de harina como ofrenda perpetua de cereal, la mitad por la mañana y la mitad por la tarde.”  – Los sacerdotes comunes ofrecen esta oblación solamente en el día de su instalación en el ministerio. Pero el sumo sacerdote lo tendrá que hacer todos los días, para que sea una “ofrenda perpetua”, como también está escrito en Levítico 6:22:

“El sacerdote, que de entre los hijos de Aharón sea ungido en su lugar, la ofrecerá. Por ordenanza perpetua será totalmente quemada para HaShem.”

Esta oblación del sumo sacerdote, que ofreció dos veces al día, tenía que ser costeada por él mismo.

Tercera aliyá, 7:11-38

 

7:12 “Si lo ofrece en agradecimiento, entonces, juntamente con el sacrificio de agradecimiento, ofrecerá tortas sin levadura amasadas con aceite, y obleas sin levadura untados con aceite, y tortas de flor de harina bien mezclada, amasadas con aceite.”  – El agradecimiento producido por un milagro o una intervención divina, se expresa por medio de un sacrificio de paz. Basándose en el Salmo 107 se han sacado cuatro razones por las cuales este sacrificio debe ser ofrecido:

 

  • Salmo 107:4 – por haber sido protegido en un viaje por el desierto.
  • Salmo 107:10 – por haber sido liberado de la prisión.
  • Salmo 107:17 – por haber sido recuperado o sanado de una enfermedad.
  • Salmo 107:23 – por haber sido protegido en un viaje marítimo.

En el Salmo 107:22 está escrito:

“Ofrezcan también sacrificios de agradecimiento y pregonen sus obras con cantos de júbilo.”

 

En Jonás 2:1-9 está escrito:

 

“Entonces oró Yoná a HaShem su Elohim desde el vientre del pez, y dijo: En mi angustia clamé a HaShem, y Él me respondió. Desde el seno del Sheol pedí auxilio, y tú escuchaste mi voz; pues me habías echado a lo profundo, en el corazón de los mares, y la corriente me envolvió; todas tus encrespadas olas y tus ondas pasaron sobre mí. Entonces dije: “He sido expulsado de delante de tus ojos; sin embargo volveré a mirar hacia tu santo templo.”  Me rodearon las aguas hasta el alma, el gran abismo me envolvió, las algas se enredaron a mi cabeza. Descendí hasta las raíces de los montes, la tierra con sus cerrojos me ponía cerco para siempre; pero tú sacaste de la fosa mi vida, oh Eterno, Elohim mío. Cuando en mí desfallecía mi alma, de HaShem me acordé; y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo. Los que confían en vanos ídolos su propia misericordia abandonan, mas yo con voz de agradecimiento te ofreceré sacrificios. Lo que prometí, pagaré. La salvación es de HaShem.”

 

En el Salmo 27:6 está escrito:

 

“Entonces será levantada mi cabeza sobre mis enemigos que me cercan; y en su tienda ofreceré sacrificios con voces de júbilo; cantaré, sí, cantaré alabanzas a HaShem.”

 

En el Salmo 50:14, 23 está escrito:

 

“Ofrece a Elohim sacrificio de agradecimiento, y cumple tus votos al Altísimo… El que ofrece sacrificio de agradecimiento me honra; y al que ordena bien su camino, le mostraré la salvación de Elohim.”

 

En el Salmo 116:17 está escrito:

 

“Te ofreceré sacrificio de agradecimiento, e invocaré el nombre de HaShem.”

 

Hoy en día, cuando no hay templo, el judío que haya sido liberado de alguna de estas cuatro cosas, debe recitar en la sinagoga una bendición especial de agradecimiento, llamada birkat hagomel, en lugar de la ofrenda de agradecimiento.

 

7:13  “Con el sacrificio de sus ofrendas de paz en agradecimiento, presentará su ofrenda con tortas de pan leudado.” – Según el Talmud,[2] cada uno de los cuatro tipos de oblación consistía en diez piezas de pan.

 

7:14  “Y de ello presentará una de cada ofrenda como contribución a HaShem; será para el sacerdote que rocía la sangre de las ofrendas de paz.”  – El sacerdote recibió un pan de cada clase de oblación, en total cuatro diferentes panes, lo cual corresponde al diezmo de la ofrenda. El resto de los panes fue comido por el que ofrecía.

 

7:20  “Pero la persona que coma la carne del sacrificio de las ofrendas de paz que pertenecen a HaShem, estando impura, esa persona será cortada de entre su pueblo.”  – Aquí se habla de la impureza ritual del cuerpo de una persona. El castigo de caret, o “cortamiento”, implica que su alma sea cortada de su fuente espiritual y recibe un castigo directo del cielo. Según Rashí, implica morir antes de tiempo y sin hijos.

 

7:26  “Y no comeréis sangre, ni de ave ni de animal, en ningún lugar en que habitéis.” – Esto significa que el judío puede comer la sangre de los peces puros y de los saltamontes puros. Solamente la sangre de aves y de animales terrestres está prohibida para él.

 

7:34 “Sus propias manos traerán ofrendas encendidas a HaShem. Traerá la grasa con el pecho, para que el pecho sea mecido en vaivén delante de HaShem.”  – La ofrenda mecida, también llamada “vaivén”, fue movida por el sacerdote hacia delante y hacia atrás, y luego hacia arriba y hacia abajo. El significado de estos movimientos es que HaShem dirige y gobierna sobre el mundo que está en las cuatro direcciones y que Él es el dueño de los cielos y la tierra.

 

Cuarta aliyá, 8:1-13

 

8:2    “Toma a Aharón y con él a sus hijos, y las vestiduras, el aceite de la unción, el novillo de la ofrenda por el pecado, los dos carneros y la cesta del pan sin levadura”  – Ahora Moshé recibe la orden de instalar a los sacerdotes en su ministerio. Esta instalación duraba siete días y terminó en el primer mes del segundo año después de la salida, cf. Éxodo 29:30, 35-37; Levítico 8:35. El mishkán fue definitivamente levantado el primer día del primer mes del año, cf. Éxodo 40:2, 17.

 

8:12  “Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aharón y lo ungió, para consagrarlo.”  – Según Rashí, primero vertió el aceite sobre su cabeza y después ponía aceite con su dedo entre las cejas de los ojos.

Quinta aliyá, 8:14-21

8:15  “Después Moshé lo degolló y tomó la sangre y con su dedo puso parte de ella en los cuernos del altar por todos los lados, y purificó el altar. Luego derramó el resto de la sangre al pie del altar y lo consagró, para hacer expiación por él.”  – Moshé servía como sacerdote durante los siete días de instalación de los sacerdotes. Él hizo todos los sacrificios y enseñó así a Aharón y sus hijos cómo hacer todo el servicio en el tabernáculo.

 

Sexta aliyá, 8:22-29

 

8:22  “Luego presentó el segundo carnero, el carnero de la consagración, y Aharón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero.”  – Según Rashí, esto es una ofrenda de paz, cf. Éxodo 29:22, 28, porque el término miluim, traducido como “consagración”, tiene un sentido similar al término shelamim, que significa “ofrenda de paz”. Miluim significa “llenuras” y shelamim significa “plenitudes”.

Séptima aliyá, 8:30-36

8:28  “Después Moshé tomó todo esto de las manos de ellos y lo quemó en el altar sobre la ofrenda de ascensión. Fue ofrenda de consagración como aroma agradable, ofrenda encendida para HaShem.”  – La ofrenda de consagración tenía que ser quemada sobre, o después de, la ofrenda de ascensión. Esto nos enseña que el ministerio sacerdotal está basado sobre la entrega total. Si no hay entrega total en un siervo de HaShem, su ministerio no va a ser agradable delante de Él.

 

8:30  “Y tomó Moshé del aceite de la unción y de la sangre que estaba sobre el altar, y roció a Aharón y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos; y consagró a Aharón y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él.”  – La unción fue rociada tanto sobre Aharón como sobre sus vestiduras. Esto nos enseña que hay una unción personal y una unción ministerial. Lo personal viene primero, luego lo ministerial. La unción personal sirve para funcionar en la vida diaria, en la vida familiar, y es más importante que la unción ministerial. Es importante que el que tiene una función ministerial en el pueblo de HaShem no descuide su familia y su vida personal.

En esta parashá se encuentran los mandamientos 131-148 de los 613.

 

  1. Precepto de quitar las cenizas del Altar diariamente, Levítico 6:10 (6:3).
  2. Precepto de encender fuego en el Altar diariamente, Levítico 6:13 (6:6).
  3. Prohibición de apagar el fuego del Altar, Levítico 6:13 (6:6).
  4. Precepto de comer los restos de las oblaciones de harina [menajot], Levítico 6:16 (6:9).
  5. Prohibición de preparar los restos de las oblaciones de harina como jamets, (sustancia leudada), Levítico 6:17 (6:10).
  6. Precepto del Cohén Mayor de ofrecer una oblación de harina dos veces al día, Levítico 6:20 (6:13).
  7. Prohibición de comer la oblación de harina de un cohén, Levítico 6:23 (6:16).
  8. Precepto de los kohanim de ofrecer la ofrenda de pecado [jatat], Levítico 6:25 (6:18).
  9. Prohibición de comer de una ofrenda de pecado [jatat] cuya sangre es rociada en el Altar interior, dentro del Santuario, Levítico 6:30 (6:23).
  10. Precepto de los kohanim de ofrecer una ofrenda de culpa [asham] conforme a las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 7:1.
  11. Precepto de los kohanim de ofrecer la ofrenda de paz [shelamim] conforme a las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 7:1-2.
  12. Prohibición de dejar la carne de una ofrenda de agradecimiento [todá] hasta la mañana, Levítico 7:15.
  13. Precepto de quemar el sobrante de las ofrendas, Levítico 7:17.
  14. Prohibición de comer una ofrenda considerada como pigul [ofrecida con una intención que la descalifica], Levítico 7:18.
  15. Prohibición de comer de una ofrenda consagrada que se volvió impura, Levítico 7:19.
  16. Precepto de quemar una ofrenda consagrada que se volvió impura, Levítico 7:19.
  17. Prohibición de comer sebo [jélev], Levítico 7:23.
  18. Prohibición de comer la sangre de un animal terrestre o de una ave, Levítico 7:26.

[1]       Strong H7306 rûach, roo’-akh, A primitive root; properly to blow, that is, breathe; only (literally) to smell or (by implication perceive (figuratively to anticipate, enjoy): – accept, smell, X touch, make of quick understanding.

[2]       Menajot 77b.

Parashá 24 VaYikrá

א׳ בניסן ה׳תשע״ה (March 21, 2015) por  
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24 vayikra

Parashá 24 VaYikrá

Levítico 1:1 – 6:7 (5:26)

Aliyás de la Torá:

 

  1. 1:1-13
  2. 1:14 – 2:6
  3. 2:7-16
  4. 3:1-16
  5. 4:1-26
  6. 4:27 – 5:10
  7. 5:11 – 6:7 (5:26 versión hebrea)
  8. Maftir: 6:5-7 (5:24-26 heb.)

 

Haftará: Isaías 43:21 – 44:23

 

VaYikrá

 

Significa “y llamó”.

Comentarios

En Levítico 7:37 hay un resumen de los seis diferentes sacrificios que aparecen en los siete primeros capítulos del libro, según está escrito:

“Esta es la Torá de la ofrenda de ascensión, de la oblación, de la ofrenda de pecado, de la ofrenda de culpa, de las ofrendas de consagración y del sacrificio de las ofrendas de paz”

  1. Olá – Ofrenda de ascensión, Levítico 1:1-17; 6:8-13
  2. Minjá – Oblación, Levítico 2:1-16; 6:14-18
  3. Jatat – (Sacrifico) de pecado, Levítico 4:1 – 5:13; 6:24-30
  4. Asham – (Sacrificio) de culpa, Levítico 5:14 – 6:7 7:1-10.
  5. Miluim – (Ofrendas) de consagración (plenitudes), Éxodo 29:1-37; Levítico 6:19-23
  6. Shlamim – (Ofrendas) de paz, Levítico 3:1-17; 7:11-36.

 

La olá y la minjá son “hermanos” y el jatat y el asham son “hermanos”. Cuando hablamos de hermanos es porque son ofrendados por motivos muy similares y se parecen entre ellos.

 

Primera aliyá, 1:1-13

 

1:2       “Habla a los hijos de Israel y diles: “Cuando alguno de vosotros traiga una ofrenda a HaShem, traeréis vuestra ofrenda de animales del ganado o del rebaño.”   – La palabra hebrea que ha sido traducida como “ofrenda” es corbán,[1] que significa “sacrificio”, “inmolación”, “ofrenda”, “oblación”. Viene de la palabra karav[2] que significa “acercase”, “presentarse”, “estar cerca”. De esto aprendemos que el propósito de los sacrificios es poder acercarse a HaShem y presentarse delante de Él. No hay manera de poder acercarse a HaShem sin sacrificios. El sacrificio es necesario para poder acercarse a Él y estar en su presencia, como está escrito en Éxodo 23:15b; 34:20b y Deuteronomio 16:16b:

 

“Y nadie se presentará ante mí con las manos vacías.”

La ofrenda de ascensión es voluntaria y puede ser ofrecida por cualquier hombre o mujer, israelita o gentil.

1:3       “Si su ofrenda es una ofrenda de ascensión del ganado, ofrecerá un macho sin defecto; la traerá a la entrada de la tienda de la cita, para que sea aceptada delante de HaShem.”  – Tanto las ofrendas de ascensión como las oblaciones, son llamadas korbanot, plural de corbán, y sirven para acercarse a HaShem, cf. 2:1. Este texto enseña que el que entrega esta ofrenda voluntaria está obligado a llevar la ofrenda él mismo a la entrada de la tienda de la cita. La palabra hebrea que ha sido traducida como “holocausto”, u “ofrenda de ascensión”, es olá.[3] La raíz de olá es alá,[4] que significa “subir”, “ascender”, “escalar”, “remontar”, “levantarse”, “alzarse”, “brotar”, “surgir”, “crecer”, “disiparse”, “engrandecerse”, “aumentar”, “dirigirse”, “inmigrar a la tierra de Israel”. Un olé es uno que hace aliyá, es uno que sube para leer la Torá en la sinagoga o, uno que inmigra para Israel. Ambos son llamados olé, en plural olim. De esto aprendemos que el sacrificio llamado olá es un sacrificio que sube hacia el cielo y también eleva al que lo sacrifica. Por lo tanto tiene que ser hecho con fuego. El sacrificio de olá, ascensión, es para los ricos, y el sacrificio de minjá, oblación, es para los pobres, cf. 5:11.

 

En Génesis 4:3-5 está escrito:

 

“Y aconteció que al transcurrir el tiempo, Kayin trajo a HaShem una ofrenda (minjá) del fruto de la tierra. También Hevel, por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grosura de los mismos. Y HaShem miró con agrado a Hevel y a su ofrenda (minjá), pero a Kayin y su ofrenda (minjá) no miró con agrado. Y Kayin se enojó mucho y su semblante se demudó.”

 

En este texto aparece la palabra minjá[5] que significa “don”, “presente”, “regalo”, “ofrenda”, “sacrificio”, “oblación”. Normalmente la palabra minjá es usada para ofrendas sin sangre, pero en este caso vemos que también puede significar una ofrenda con sangre.

¿Cuál es la diferencia entre la olá y la minjá?

 

La olá se da de los animales y la minjá, normalmente, se da de los productos del campo. La olá y la minjá son las primeras ofrendas que son mencionadas en la Torá. Un ejemplo es Kayin y Hevel que ofrecieron minjá. La palabra olá aparece por primera vez en Génesis 8:20, donde está escrito:

 

“Y edificó Noaj un altar a HaShem, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció una ofrenda de ascensión en el altar.”

 

Lo más destacado de la olá es que se quema todo el animal. Hay tres clases de olá presentadas en este capítulo:

 

1:3             Del ganado mayor

1:10           Del rebaño

1:14           De las aves

 

El valor de la olá va de lo más caro a lo más barato. Luego HaShem sigue dando la oportunidad para los que no tienen dinero ni siquiera para una cría de una paloma. Ellos podrán dar harina, aceite de oliva, incienso y sal, cf. 2:1, 4, 13. Esto nos enseña que el estado económico no puede ser un impedimento para dar ofrendas por medio de las cuales podemos acercarnos a HaShem. El rico da más y el pobre da menos, pero HaShem mira el corazón y sabe cuando una persona ofrece según sus posibilidades o cuando no lo hace.

“macho sin defecto” – La ofrenda de olá tiene que ser un macho sin defecto, cf. 1:10; 3:1, 6; 4:3, 23, 28, 32; 5:15, 18; 6:6 etc.

De este versículo también aprendemos que un sacrificio sirve como entrada para acercarse a HaShem. El mismo sacrificio es como una puerta, un medio de acercamiento. Por lo tanto tiene el nombre de corbán. Cuando un sacrificio es dado según las normas de la Torá, y con un corazón sincero, gozoso, puro y entregado, siempre produce agrado delante de HaShem. No todas las ofrendas son agradables para él.

1:4       “Pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda de ascensión, y le será aceptado para hacer expiación por él.”  – La imposición de las manos implica principalmente tres cosas:

 

  • Identificación – el animal representa al que impone las manos, son uno.
  • Transmisión – el pecado es transmitido al animal.
  • Reemplazo – el animal muere en lugar del hombre.

 

“para hacer expiación por él” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “expiación” es kapar,[6] que significa “expiar”, “cubrir”. Esto nos enseña que la ofrenda de ascensión tiene el ingrediente de la expiación en el sentido de generar perdón de pecados, cubrir las faltas.

 

1:5       “Entonces degollará el novillo delante de HaShem; y los sacerdotes hijos de Aharón ofrecerán la sangre y la arrojarán por todos los lados sobre el altar que está a la entrada de la tienda de reunión.”  – El que trae la ofrenda puede degollarla, si desea. Pero sólo los sacerdotes podrán ofrecer la sangre sobre el altar. Se sacrifica delante de HaShem.

1:6       “Después desollará la ofrenda de ascensión y la cortará según sus cortes.”  – No se ofrece todo el animal de en un momento, sino poco a poco, según sus cortes. Esto implica que hay cortes específicos propios del animal. Según el Talmud,[7] estos cortes son diez. De la misma manera, cuando hay una entrega total del ser humano, HaShem va reclamando poco a poco de él para que sea consagrado para el uso exclusivo de él.

 

1:7       “Y los hijos del sacerdote Aharón pondrán fuego en el altar, y colocarán leña sobre el fuego.”  – Según el Midrash, el fuego nunca dejó de estar encendido sobre el altar hasta que fue construido el templo en Yerushalayim. Ese fuego había caído del cielo. Cuando el templo de Shelomó fue construido cayó fuego de nuevo del cielo sobre el altar. Los sacerdotes mantenían el fuego todo el tiempo. Ese fuego cesó en los días del rey Menashé. Sin embargo, la Torá misma dice aquí que los sacerdotes tienen el mandamiento de poner leña y encender fuego sobre el altar, trayéndolo de lo que era común (Rashí).

El fuego es una clase de energía. Para que un sacrificio sea aceptable tiene que ser dado con gozo, entusiasmo, con un fuego en el corazón, que es el fuego del amor, como está escrito en Cantar de los cantares 8:6-7:

“Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo, porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Sheol, los celos; sus destellos, destellos de fuego, la llama de HaShem. Las muchas aguas no pueden extinguir el amor, ni los ríos lo anegarán; si el hombre diera todos los bienes de su casa por amor, de cierto lo menospreciarían.”

 

1:8       “Luego los sacerdotes hijos de Aharón arreglarán las piezas, la cabeza y el sebo sobre la leña que está en el fuego sobre el altar.”  – Lo primero que se ofrece del animal, a parte de la sangre, es la cabeza. La primera letra del alfabeto hebreo es la alef, que significa “cabeza de toro”, “uno” y “lo primero”. Así que lo primero que se da es la cabeza. La cabeza del toro representa la mente del hombre, que es lo que primero hay que entregar a HaShem para ser quemada.

 

“el sebo sobre la leña” – El sebo es un tipo de grasa que protege las entrañas. Hay tres tipos de grasa en el cuerpo:

 

  • La energía acumulada en forma de grasa, principalmente debajo de la piel.
  • La grasa colorada que produce calor en el cuerpo. La grasa colorada quema las calorías de los alimentos. Los bebés tienen mucha grasa colorada. Una persona que se engorda sin comer muchas calorías, tiene falta de grasa colorada en su cuerpo. Una persona que come mucho y no engorda tiene mucha grasa colorada en su cuerpo.
  • El sebo que cubre las entrañas con fin de protegerlas de golpes y vibraciones dañinas.

 

El sebo que protege las entrañas es el que se ofrece en el altar. Se coloca encima de la cabeza del toro para cubrir el corte. Según Rashí, es para mostrar respeto hacia el Altísimo.

 

1:9       “Pero las entrañas y las patas las lavará él con agua. Y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar como ofrenda de ascensión; es ofrenda encendida de aroma agradable para HaShem.”  – Las entrañas y las patas son lavadas en agua y luego quemadas en el fuego del altar. Entonces el sacrificio es agradable para HaShem. No es que el Creador esté disfrutando del sacrificio de un animal inocente que es quemado hasta ser calcinado. Él no es sádico. Tampoco tiene necesidades de los sacrificios, como está escrito en el Salmo 50:7-13:

 

“Oye, pueblo mío, y hablaré; Israel, yo testificaré contra ti. Yo soy Elohim, tu Elohim. No te reprendo por tus sacrificios, ni por tus ofrendas de ascensión, que están continuamente delante de mí. No tomaré novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos. Porque mío es todo animal del bosque, y el ganado sobre mil colinas. Toda ave de los montes conozco, y mío es todo lo que en el campo se mueve. Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y todo lo que en él hay. ¿Acaso he de comer carne de toros, o beber sangre de machos cabríos?”

Él olor grato delante de él no mana del animal cruelmente sacrificado, sino del corazón de la persona que lleva el sacrificio a HaShem. Si el corazón del hombre no está entregado a Él, su sacrificio no es agradable. Por esto está escrito que HaShem miró con agrado a Hevel y a su ofrenda. En primer lugar miró al hombre y luego miró a su ofrenda. La ofrenda es una expresión de un corazón que ama.

Aplicación personal de la ofrenda de ascensión

 

La olá representa la entrega total de nuestras vidas. Le damos todo lo que somos a HaShem. Nos damos a nosotros mismos a Él. No damos en primer lugar lo que tenemos o lo que podamos lograr, sino a nosotros mismos como ofrenda de ascensión, para ser consumidos delante de Él y no tener nada para nosotros mismos. No nos pertenecemos.

En el momento de la entrega somos presentados ante Él, para luego, poco a poco, experimentar la olá, empezando por darle nuestra vida, representada por la sangre.

Después de darle nuestra vida, Él nos va partiendo en trozos. Primero toma nuestra cabeza, nuestra mente, y la quema hasta que no quede nada de lo nuestro. Entonces nuestra oración será “No se haga mi voluntad sino la tuya. Las cosas no son de la manera que yo las entiendo, sino según lo que tú entiendas y según están reveladas en tu Torá.”

El siguiente paso del sacrificio de nuestro ser es cuando es quitado el “sebo”, aquella protección que cubre nuestras entrañas (nuestros motivos, intenciones y sentimientos). De esa manera somos hechos vulnerables. Nuestra insensibilidad hacia lo divino es eliminada. Esto se puede comparar con la circuncisión del corazón, cf. Deuteronomio 10:16. También puede ser comparado con la eliminación del muro de protección de argumentos alrededor de las emociones y la mente de una persona.

 

Este texto nos enseña que toda desobediencia en la sociedad puede ser combatida y destruida por una comunidad que ha tenido la experiencia de la olá, el sacrificio de ascensión, una entrega total, en la cual los argumentos de desobediencia han sido quemados en el fuego divino. El mundo está como está por la falta de obediencia en las comunidades de los hijos de HaShem.

 

Las entrañas representan los motivos, las emociones, los deseos etc. Las patas representan nuestra conducta, el caminar, nuestro estilo de vida. Nuestros motivos y nuestra conducta tienen que ser purificados por la Torá para poder ser ofrecidos delante de HaShem como un olor agradable. HaShem nunca acepta nuestros deseos sin haberlos purificado por la Torá. Tampoco acepta nuestro estilo de vida sin la purificación por la Palabra. Todo tiene que pasar por una corrección, mediante el proceso del estudio de la Torá dirigido por el Espíritu de HaShem. En las Escrituras, tanto la Torá como el Espíritu son simbolizados por el agua.

En la olá, todo tiene que ser quemado. Esto significa que no puedes dejar nada de tu vida para ti mismo si vas a ser agradable para HaShem. Todo tiene que ser entregado tu Padre celestial, pieza por pieza.

Segunda aliyá, 1:14 – 2:6

1:14     “Mas si su ofrenda para HaShem es una ofrenda de ascensión de aves, entonces traerá su ofrenda de tórtolas o de pichones.”  – Según Rashí, la palabra tórtolas, en este caso los machos, se refiere sólo a los adultos y la palabra pichones se refiere sólo a las crías.

 

2:1       “Cuando alguien ofrezca una oblación como ofrenda a HaShem, su ofrenda será de sémola de harina, sobre la cual echará aceite y pondrá incienso.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “alguien” es nefesh, que significa “alma”. La  oblación, en hebreo minjá, es el sacrificio de los pobres, que no tienen medios suficientes para ofrecer un animal. El Talmud[8] destaca este hecho diciendo que cuando el pobre ofrece una minjá, es contado como si hubiera ofrecido su propia alma a HaShem.

La oblación tiene que ser de harina de trigo, que es considerada como la mejor harina. La cebada era más barata, cf. 2 Reyes 7:1;. Las semillas del trigo no fueron sembrabas de manera que se echaban a grandes cantidades sobre un campo, sino poniendo grano por grano en la tierra.

La sémola, en hebreo solet, es la harina de trigo de mayor calidad, la más fina y tamizada. Esta harina también es llamada en español “flor de harina” o “harina candeal”. El aceite de oliva de las tres calidades sirve para esta ofrenda. El incienso es quemado en su totalidad. En cada ofrenda se añade sal. Todos estos productos son elaborados por el hombre.

Hay cinco tipos de oblación, descritos en los versículos 2:1-10. Todas tienen harina de trigo más fina. La diferencia entre ellas consiste en su manera de preparación. Según Levítico 14:21, una oblación tenía que tener, como mínimo, la décima parte de una efá se sémola y un log de aceite. Una efá equivale a unos 24.8 litros, (6.55 galones) según el cálculo del rabino A. H. Naé. Un log equivale a seis beitsim, “huevos”, entre 344 y 602 ml (11.6 – 20.5 onzas).

Según Rashi, se echaba aceite sobre toda la harina, y se ponía incienso sobre una parte de la harina. Según otra opinión se mezclaba la harina con el aceite. Este versículo enseña que uno que no es cohén, sacerdote, puede preparar esta ofrenda.

2:2       “Entonces la llevará a los sacerdotes hijos de Aharón; y el sacerdote tomará de ella un puñado de la flor de harina, con el aceite y con todo su incienso. Y el sacerdote la quemará como memorial sobre el altar; es ofrenda encendida de aroma agradable para HaShem.”  – Según Rashí, estaba permitido para un israelita entrar 11 codos, (5,5 metros), en el atrio del tabernáculo desde la entrada. Desde allí el sacerdote tomó un puñado, la cantidad que cabe en los tres dedos centrales de la mano, y lo quemaba en el altar junto con todo el incienso. El resto fue comido por los sacerdotes.

 

Los cinco tipos de oblación son los siguientes:

 

  • Solet – Una décima de una efá de sémola, junto con un log de aceite e incienso, 1:1-3.
  • Jalot – Diez tortas (hogazas) de sémola, revueltas con aceite y horneadas, 1:4.
  • Rekikím – Diez obleas de sémola, untadas con aceite y horneadas, 1:4.
  • Majabat – Oblaciones crujientes de sémola mezclada con aceite y frita en aceite en un sartén poco profundo que había en el templo, 1:5-6.
  • Marjeshet – Oblaciones de sémola mezclada con aceite y frita con aceite en un sartén hondo que había en el templo, 1:7-10.

Tercera aliyá, 2:7-16

2:8       “Cuando traigas a HaShem la ofrenda de cereal hecha de estas cosas, será presentada al sacerdote y él la llevará al altar.”  – Según el Talmud,[9] el cohén la hacía tocar la esquina sudoeste del altar.

2:11     “Ninguna ofrenda de cereal que ofrezcáis a HaShem será hecha con levadura, porque no quemaréis ninguna levadura ni ninguna miel como ofrenda encendida para HaShem.”  – Según Rashí, cualquier cosa dulce de un fruto es llamada devash, “miel”. Es evidente porque en el versículo siguiente dice que sirve como primicias y las primicias no fueron ofrecidas de la miel de abeja, sino de los frutos.

 

2:12     “Como ofrenda de primicias las ofreceréis a HaShem, pero no ascenderán como aroma agradable sobre el altar.”  – La levadura es ofrecida en los dos panes de las primicias de Shavuot, cf. 23:17. La miel de frutas es dada como primicias de las frutas dulces de los árboles, como higos y dátiles. La miel representa la persona que sólo desea disfrutar en la vida. La levadura representa la persona soberbia y altiva. Ninguna de estas personas pueden ser agradables para HaShem.

 

2:13     “Además, toda ofrenda de cereal tuya sazonarás con sal, para que la sal del pacto de tu Elohim no falte de tu ofrenda de cereal; con todas tus ofrendas ofrecerás sal.”  – Todas las ofrendas fueron saladas antes de ser colocadas en el fuego del altar. Según Rambam,[10] las ofrendas de animales fueron saladas sobre la rampa del altar, y las ofrendas de las aves y las oblaciones fueron saladas sobre el altar. La sal tiene un poder conservador y simboliza el pacto y la paz.

 

2:14     “Pero si ofreces a HaShem una oblación de las primicias, de espigas maduras tostadas al fuego, granos llenos molidos, ofrecerás la oblación de tus primicias.”  – Este texto habla del omer, la ofrenda de cebada que se daba en el templo después del sacrificio de pesaj. En este texto esta ofrenda es llamada “primicias”, en hebreo bicurim. La cebada es el primer cereal que madura en Israel. Esta fue la única ofrenda de cebada que se daba en el templo. Todas las demás eran de trigo. Según el Talmud,[11] las espigas fueron secadas al fuego en un tubo que se usaba para tostar y luego machacadas y molidas.

 

Aplicación personal de la oblación

El sacrificio de olá se da de animales. Estos animales representan la vida del hombre. Cuando se entrega un animal para ser quemado enteramente se está dando un mensaje a HaShem: “Yo te pertenezco enteramente”. La ofrenda de ascensión representa nuestra entrega total.

El sacrificio de minjá se da de los productos agrícolas. Estos productos representan el trabajo del hombre. Cuando entregamos estos productos a HaShem estamos diciendo: “Mi trabajo te pertenece enteramente”. La oblación representa nuestro servicio a HaShem.

Mientras que la ofrenda de ascensión no es comida, la mayor parte de la oblación es comida por los sacerdotes. Sólo un puñado de harina es ofrecido en el altar junto con todo el incienso. Esto nos enseña que el servicio que hacemos para HaShem es expresado principalmente por medio nuestro servicio a los líderes que él ha puesto sobre nosotros.

El incienso representa la oración y la alabanza a HaShem, cf. Salmo 141:2,. El hecho de que todo el incienso tiene que ser ofrecido a HaShem nos enseña que no podemos dar la alabanza suprema u orar a los hombres, sino sólo al Padre.

En Levítico 2:4 está escrito que las obleas de la minjá tienen que ser sin levadura, la cual simboliza la malicia y la hipocresía. De esto aprendemos que nuestro servicio a HaShem y a los líderes tiene que ser sin maldad, sincero, puro, limpio, sin motivos personales, sin hipocresía, sin auto proyección, sin orgullo, sin segundas intenciones, sin deseo de ser vistos y sin deseo de tener un puesto mayor.

Cuarta aliyá, 3:1-16

 

3:1       “Si su ofrenda es un sacrificio de las ofrendas de paz, si la ofrece del ganado, sea macho o hembra, sin defecto la ofrecerá delante de HaShem.”  – Este sacrificio también es llamado corbán, traducido como “ofrenda”. De esto aprendemos que el propósito principal de este sacrificio también es poder acercarnos a HaShem. Ese es el principal propósito con todos los sacrificios. El shelamim, sacrificio de paz, también es voluntario, como la olá y la minjá. En la olá se ofrecen sólo animales machos, pero la ofrenda shelamim puede ser macho o hembra. Los animales no podían tener defecto para ser aceptados. HaShem merece lo mejor, y por esto constituiría una ofensa ofrecerle animales defectuosos, como está escrito en Malaquías 1:8-10:

 

“Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?–dice HaShem de los ejércitos. Ahora pues, ¿no pediréis el favor de Elohim, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte, ¿os recibirá El con benignidad?–dice HaShem de los ejércitos. ¡Oh, si hubiera entre vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros–dice HaShem de los ejércitos– ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.”

 

Sólo una parte del sacrificio de paz fue entregada al templo. El resto fue comido en algún lugar del atrio o dentro de las murallas de Yerushalayim. Mediante este sacrificio se podía disfrutar juntamente con HaShem, comiendo con la familia y los amigos. Esta comida constituye una manera de disfrutar de la íntima relación con HaShem.

 

3:5       “Y los hijos de Aharón lo quemarán en el altar, sobre la ofrenda de ascensión que está sobre la leña en el fuego; es una ofrenda encendida de aroma agradable para HaShem.”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “sobre” es ´al. Normalmente significa “sobre” pero también puede significar “además”, como en Levítico 2:2. Según Rashí, en este caso hay que entenderlo como “aparte de”. Esto significa que las partes separadas del animal del sacrificio de paz son quemadas sobre el altar después de la ofrenda de ascensión continua. Esto nos enseña que no puede haber un verdadero disfrute de la comunión con HaShem, sin antes haberse entregado totalmente.

 

  • La olá dice: Toda mi vida es para ti.
  • La minjá dice: Te sirvo con toda mi vida.
  • El shelamim dice: Tú eres mi alegría y mi disfrute. Quiero estar contigo junto con mi familia y mis amigos, pasar tiempo en tu presencia, alabándote y recibir tus bendiciones.

 

3:17     “Estatuto perpetuo será por todas vuestras generaciones, dondequiera que habitéis: ninguna grasa ni ninguna sangre comeréis.”  – Esta prohibición aplica incluso después de la destrucción del templo y no solamente dentro de la tierra de Israel, sino también fuera.

 

Quinta aliyá, 4:1-26

 

4:2-3    “Habla a los hijos de Israel, diciendo: Si alguien peca inadvertidamente en cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, y hace alguna de ellas; si el que peca es el sacerdote ungido, trayendo culpa sobre el pueblo, que entonces ofrezca a HaShem un novillo sin defecto como ofrenda por el pecado, por el pecado que ha cometido.”  – Ahora pasamos a la ofrenda de jatat. La palabra jatat,[12] “error”, “pecado”, viene de la raíz jatá,[13] que significa “fallar”, “errar”, “pecar”. En Levítico 4:23, esta ofrenda también es llamada corbán, lo cual nos enseña que también es un medio para poder acercarse a HaShem. Pero, en estos versículos normalmente no se usa la palabra corbán, “ofrenda”, como en el caso de la olá y la minjá, sino sólo le-jatat, “por pecado”.

 

Hay dos tipos de sacrificios por el pecado, jatat y asham. El primero expía por ciertos pecados cometidos por error, el segundo expía por ciertos pecados cometidos con premeditación. El jatat expía por los pecados cometidos contra los mandamientos negativos que si hubieran sido cometidos deliberadamente, el pecador hubiera sido reo del castigo de caret (extirpación). Hay 43 pecados de este tipo, la mayoría de ellos son de relaciones sexuales prohibidas. El jatat sólo expía por estos pecados cuando son cometidos por ignorancia. Esto nos enseña que la falta de conocimiento no exime al pecador de su responsabilidad. El que peca sin saber también es culpable delante de HaShem.

En el primer caso se habla del sacerdote ungido que peca, trayendo culpa sobre el pueblo. Como el sumo sacerdote representa al pueblo, su pecado repercute sobre toda la nación. El pecado también puede consistir en que el sumo sacerdote haga una mala interpretación de la Torá y luego él mismo siga esa decisión halájica equivocada resultando en que también el pueblo la siga.

“el sacerdote ungido” – En hebreo es ha-cohén ha-mashíaj. Es la primera vez que aparece la expresión ha-mashíaj, “el ungido”, en la Torá. La expresión aparece tres veces en esta aliyá, v. 3, 5 y 16. ¡Es muy significativo que la primera vez que el Mesías es presentado en la Torá, es en relación con el sacrificio de pecado!

 

En el versículo 5 está escrito:

 

“Luego el sacerdote ungido (HaMashíaj) tomará de la sangre del novillo y la traerá a la tienda de reunión”

 

En el versículo 16 está escrito:

 

“Entonces el sacerdote ungido (HaMashíaj) traerá sangre del novillo a la tienda de reunión”

 

4:4       “Traerá el novillo a la puerta de la tienda de reunión delante de HaShem, pondrá su mano sobre la cabeza del novillo y lo degollará delante de HaShem.”  – Según Rashí, el novillo tiene que tener tres años de edad.

 

4:11-12 “Pero la piel del novillo y toda su carne, con su cabeza, sus patas, sus entrañas y su estiércol, es decir, todo el resto del novillo, lo llevará a un lugar limpio fuera del campamento, donde se echan las cenizas, y lo quemará al fuego sobre la leña; lo quemará donde se echan las cenizas.”  – Cuando la sangre es llevada dentro del tabernáculo, el resto del animal no se puede comer, sino es quemado fuera del campamento, cf. Levítico 4:21; 6:30; 16:27.

 

4:13     “Si es toda la congregación de Israel la que comete error, y el asunto pasa desapercibido a la asamblea, y hacen cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, haciéndose así culpables” – Según Rashí, la congregación, de la cual se habla aquí, no es todo el pueblo, sino el Gran Sanhedrín, con 71 miembros, el órgano de mayor autoridad en la nación, con poderes legislativos, judiciales y, en ciertos casos, ejecutivos. Si este tribunal se equivocaba en una decisión de haljá (código de conducta judío), y por error permitía un acto prohibido por la Torá, se ofrecía un novillo por ese pecado de todo el pueblo.

 

4:22     “Cuando es un jefe el que peca e inadvertidamente hace cualquiera de las cosas que HaShem su Elohim ha mandado que no se hagan, haciéndose así culpable”  – Si un jefe, un rey o un miembro del sanedrín peca por error en alguna en las cosas prohibidas que producen caret si se comete deliberadamente, tiene que presentar un macho cabrío como sacrificio de pecado.

 

4:24     “Pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío y lo degollará en el lugar donde se degüella la ofrenda de ascensión delante de HaShem; es una ofrenda por el pecado.”  – En el lugar donde es degollada la olá, al lado norte del altar, se degüella el jatat, para no avergonzar al pecador, cf. v. 29, 33. Así los demás no ven si el sacrificio es de ascensión o de pecado y no hay lugar para malos pensamientos y malas lenguas. HaShem protege de esa manera la fama del pecador arrepentido.

 

4:27     “Y si es alguno del pueblo el que peca inadvertidamente, haciendo cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, y se hace así culpable” – Si un miembro del pueblo peca por error en alguna de las cosas prohibidas que producen caret si se comete deliberadamente, tendrá que traer una cabra como sacrificio de pecado para que reciba el perdón.

 

En Números 15:27-31 está escrito:

 

“También, si una persona peca inadvertidamente, ofrecerá una cabra de un año como ofrenda por el pecado. Y el sacerdote hará expiación delante de HaShem por la persona que ha cometido error, cuando peca inadvertidamente, haciendo expiación por él, y será perdonado. Para el que es nativo entre los hijos de Israel y para el extranjero que reside entre ellos, tendréis una sola ley para el que haga algo inadvertidamente. Pero aquél que obre con la mano levantada, ya sea nativo o extranjero, ése blasfema contra HaShem, y esa persona será cortada de entre su pueblo. Porque ha menospreciado la palabra de HaShem, y ha quebrantado su mandamiento, esa persona será enteramente cortada; su culpa caerá sobre ella.”

El que obra con mano levantada, es decir desafiando a HaShem, no tendrá perdón jamás. Si realmente eres consciente de la gravedad del pecado que piensas cometer y aún así lo cometes, no tendrás perdón.

Sexta aliyá, 4:27 – 5:10

 

Los sacrificios que se da por haber cometido, por ignorancia, alguno de los 43 pecados mencionados anteriormente, es de carácter fijo. Tanto el rico como el pobre tendrán que sacrificar lo mismo. Sin ambargo, en el capítulo 5 encontramos otro tipo de sacrificio de jatat que es de carácter variable, según las posibilidades económicas del pecador. Este sacrificio es llamado corbán olé ve-yored, “ofrenda que sube y baja”, es decir “variable”, según los ingresos de la persona. Este sacrificio es ofrecido por cometer una de las tres transgresiones siguientes:

 

  • Un juramento de testimonio falso. Por haber observado una transacción financiera y luego niega haberla visto y jura falsamente ante el beit din (tribunal), Levítico 5:1.
  • Si entra en el templo o come de los sacrificios en estado de tumá (impureza ritual), Levítico 5:2-3.
  • Un juramento falso no intencional. Por ejemplo, si jura no haber hecho algo que luego se da cuenta que sí lo hizo sin darse cuenta, Levítico 5:4.

 

5:3       “O si toca inmundicia humana, de cualquier clase que sea la inmundicia con que se contamine, sin darse cuenta, y después llega a saberlo, será culpable.”  – La “inmundicia humana” se refiere a un cadáver o los restos de un cadáver, que es la fuente principal de impureza ritual. Uno será culpable si entra en el santuario en estado de impureza ritual por haber tocado un muerto o incluso por haber tocado a una persona que ha tocado un cadáver, cf. Números 9:7; 19:13. La manera de purificarse de la tumá es, entre otras cosas, pasar todo el cuerpo por una mikvé, un baño ritual.

 

5:4       “O si alguien, sin pensar, jura con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquier asunto que el hombre hable sin pensar con juramento, sin darse cuenta, y luego llega a saberlo, será culpable de cualquiera de estas cosas.”  – Según Rashí, se refiere al hecho de jurar para hacer mal o bien a sí mismo.

5:5       “Así será que cuando llegue a ser culpable de cualquiera de estas cosas, confesará aquello en que ha pecado.”  – La confesión del pecado es una de las condiciones para poder obtener el perdón,

Al presentar un sacrificio de pecado, se hacen tres cosas:

 

  • Imposición de manos – en relación con las obras.
  • Confesión de pecado – en relación con las palabras.
  • Quema de intestinos – en relación con los pensamientos.

 

Estas son las tres áreas en las que el hombre puede pecar, obras, palabras y pensamientos. Por lo tanto tendrá que ser juzgado en estas tres áreas.

 

Séptima aliyá, 5:11 – 6:7 (5:26 versión hebrea)

 

El último sacrificio mencionado aquí es el de asham, culpa. La ofrenda por la culpa consiste en un carnero o un cordero. Se ofrece cuando se comete uno de estos cinco pecados:

 

  • Por sacar beneficio de una comida sagrada o de un objeto sagrado del templo, 5:14-16.
  • Por robar y luego jurar en vano que no lo había hecho, Levítico 6:1-7.
  • Para la purificación de un leproso, Levítico 14:12-18.
  • Por fornicar con la sierva de otro hombre, Levítico 19:20-21.
  • Por contaminación durante el nazareato, Números 6:9-12.

Además, en Levítico 5:17-19 hay un tipo de ofrenda por la culpa llamada asham talui, de culpa pendiente. Es ofrecida cuando uno no está seguro si cometió un pecado para el cual se requiere un sacrificio jatat. Esta ofrenda no es definitiva, sino en el caso de que el que duda luego descubra que sí pecó, tendrá que dar una ofrenda de jatat por ese pecado. Esto nos enseña que la negligencia en asuntos espirituales es vista como un delito delante de HaShem.

5:16     “Hará restitución por aquello en que ha pecado en las cosas sagradas, y añadirá a ello la quinta parte, y se lo dará al sacerdote. Y el sacerdote hará expiación por él con el carnero de la ofrenda por la culpa, y le será perdonado.”  – La restitución del daño hecho es una condición para obtener el perdón.

 

5:17     “Si alguno peca y hace cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, aunque no se dé cuenta, será culpable y llevará su castigo.”  – Aunque no se dé cuenta, será culpable. No hay excusa si no se estudia la Torá.

 

Así que HaShem espera que su pueblo estudie la Torá. No hay excusa para no estudiar y pecar por ignorancia. El que peca por ignorancia es por haber sido negligente en los estuElohim de la Torá y es culpable.

 

6:2       “Cuando alguien peque y cometa una falta contra HaShem, engañando a su prójimo en cuanto a un depósito o alguna cosa que se le ha confiado, o por robo, o por haber extorsionado a su prójimo”  – Aquí aprendemos que si engañamos al prójimo estamos cometiendo una falta contra HaShem.

 

6:4-5    “será, entonces, que cuando peque y sea culpable, devolverá lo que tomó al robar, o lo que obtuvo mediante extorsión, o el depósito que le fue confiado, o la cosa perdida que ha encontrado, o cualquier cosa acerca de la cual juró falsamente; hará completa restitución de ello y le añadirá una quinta parte más. Se la dará al que le pertenece el día que presente su ofrenda por la culpa.”  – En primer lugar tendrá que devolver el mismo objeto que robó. En el caso de no poder hacerlo, tendrá que hacer restitución. En ambos casos tendrá que añadir el 20% de su valor. Esto nos enseña que no es válido robar un objeto de alguien y luego pagar el 120% de su valor y quedarse con el objeto. El que tiene el objeto en su poder está obligado a devolverlo. Sólo en el caso de no poder hacerlo, podrá restituirlo de otra manera.

Aplicación personal y mesiánica de los sacrificios de pecado y de culpa

Hay dos problemas en el hombre, el pecado y los pecados. El pecado es la inclinación pecaminosa, el yetser hará, la carne. Los pecados son las obras realizadas por esa inclinación. Una persona recién nacida tiene inclinación pecaminosa, pero no tiene pecados, porque no ha cometido ninguna transgresión.

Los sacrificios de pecado, jatat, y de culpa, asham, cubren el pecado y los pecados cometidos eliminando sus consecuencias, pero no los quitan del todo. Sin embargo, la muerte de Mashíaj no solamente quita los pecados y todas las consecuencias que los sacrificios de los animales no pudieron eliminar, sino también trata con el mismo origen del pecado, la inclinación maligna, que fue activada en el hombre en el huerto del Edén.

El sacrificio jatat fue dado para cubrir los resultados negativos de la inclinación maligna, el pecado. El sacrificio asham fue dado para cubrir los resultados negativos de nuestras obras malignas, los pecados.

 

 

De los 613 mandamientos que hay en la Torá, aparecen tres en Bereshit y 111 en Shemot, sumando 114. En el libro de Vayikrá hay 247 mandamientos, 95 positivos y 152 negativos. La lista que presentamos después de cada parashá, sigue el orden formulado por el Sefer haJinuj, que se basa en la clasificación hecha por Rambam (Maimónides) en su libro Sefer haMitsvot. En esta parashá se encuentran los mandamientos 115-130 de los 613.

 

  1. Precepto de ofrecer la ofrenda de ascensión [olá] conforme las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 1:3.
  2. Precepto de ofrecer la oblación de harina [minjá] conforme las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 2:1.
  3. Prohibición de ofrecer levadura o miel en el altar, Levítico 2:11.
  4. Prohibición de ofrecer cualquier ofrenda sin sal, Levítico 2:13.
  5. Precepto de salar las ofrendas, Levítico 2:13.
  6. Precepto de la Corte Suprema de Justicia [Sanhedrín] de ofrecer una ofrenda cuando emitió una decisión halájica errónea, Levítico 4:13.
  7. Precepto de ofrecer una ofrenda de pecado [jatat] cuando un individuo comete por error una transgresión que conlleve la pena de caret, Levítico 4:27.
  8. Precepto de ser testigo en la Corte de Justicia, Levítico 5:1.
  9. Precepto de ofrecer una ofrenda de valor variable [corbán olé veyored] en ciertos casos específicos, Levítico 5:1.
  10. Prohibición de separar completamente la cabeza del ave ofrecida como ofrenda de pecado [jatat], Levítico 5:8.
  11. Prohibición de poner aceite de oliva en la oblación de harina de un transgresor [minjat joté], Levítico 5:11.
  12. Prohibición de poner incienso en la oblación de harina de un transgresor [minjat joté], Levítico 5:11.
  13. Precepto de pagar el monto principal de su valor más una quinta parte adicional cuando un individuo haya ingerido o utilizado un alimento u otro objeto consagrado, Levítico 5:15.
  14. Precepto de ofrecer la ofrenda de culpa en ciertos casos específicos de transgresión dudosa [asham talui], Levítico 5:17-18.
  • Precepto de ofrecer la ofrenda de culpa en ciertos casos específicos de transgresión segura [asham vadai], Levítico 6:2 (5:21 heb.).
  • Precepto de regresar lo robado, Levítico 6:4 (5:23 heb.).

 

[1]       Strong H7133 qorban qurban, kor-bawn’, koor-bawn’, From H7126; something brought near the altar, that is, a sacrificial present: – oblation, that is offered, offering.

[2]       Strong H7126 qârab, kaw-rab’, A primitive root; to approach (causatively bring near) for whatever purpose: – (cause to) approach, (cause to) bring (forth, near), (cause to) come (near, nigh), (cause to) draw near (nigh), go (near), be at hand, join, be near, offer, present, produce, make ready, stand, take.

[3]       Strong H5930 ‛ôlâh  ‛ôlâh, o-law’, o-law’, Feminine active participle of H5927; a step or (collectively stairs, as ascending); usually a holocaust (as going up in smoke): – ascent, burnt offering (sacrifice), go up to. See also H5766.

[4]       Strong H5927 ‛âlâh, aw-law’, A primitive root; to ascend, intransitively (be high) or active (mount); used in a great variety of senses, primary and secondary, literally and figuratively: – arise (up). (cause to) ascend up, at once, break [the day] (up), bring (up), (cause to) burn, carry up, cast up, + shew, climb (up), (cause to, make to) come (up), cut off, dawn, depart, exalt, excel, fall, fetch up, get up, (make to) go (away, up), grow (over), increase, lay, leap, levy, lift (self) up, light, [make] up, X mention, mount up, offer, make to pay, + perfect, prefer, put (on), raise, recover, restore, (make to) rise (up), scale, set (up), shoot forth (up), (begin to) spring (up), stir up, take away (up), work.

[5]       Strong H4503 minchâh, min-khaw‘, From an unused root meaning to apportion, that is, bestow; a donation; euphemistically tribute; specifically a sacrificial offering (usually bloodless and voluntary): – gift, oblation, (meat) offering, present, sacrifice.

[6]       Strong H3722 kâphar, kaw-far’, A primitive root; to cover (specifically with bitumen); figuratively to expiate or condone, to placate or cancel: – appease, make (an) atonement, cleanse, disannul, forgive, be merciful, pacify, pardon, to pitch, purge (away), put off, (make) reconcile (-liation).

[7]       Tamid 4:2 y Yomá 25b.

[8]       Menajot 104b.

[9]       Sotá 14b.

[10]      Asurei Mizbeaj 5:3.

[11]      Menajot 66b.

[12]      Strong H2403 chaṭṭâ’âh  chaṭṭâ’th, khat-taw-aw’, khat-tawth’, From H2398; an offence (sometimes habitual sinfulness), and its penalty, occasion, sacrifice, or expiation; also (concretely) an offender: – punishment (of sin), purifying (-fication for sin), sin (-ner, offering).

[13]      Strong H2398 châṭâ’, khaw-taw’, A primitive root; properly to miss; hence (figuratively and generally) to sin; by inference to forfeit, lack, expiate, repent, (causatively) lead astray, condemn: – bear the blame, cleanse, commit [sin], by fault, harm he hath done, loss, miss, (make) offend (-er), offer for sin, purge, purify (self), make reconciliation, (cause, make) sin (-ful, -ness), trespassive.

Parashá 23 Pekudei

כ״ה באדר ה׳תשע״ה (March 16, 2015) por  
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23 Pekudei

Parashá 23 Pekudei

Éxodo 38:21 – 40:38

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 

Aliyás de la Torá (los años que se lee por separado):

  1. 38:21 – 39:1
  2. 39:2-21
  3. 39:22-32
  4. 39:33-43
  5. 40:1-16
  6. 40:17-27
  7. 40:28-38
  8. Maftir: 40:34-38

Haftará: 1 Reyes 7:51 – 8:21 (tradición ashkenazí); 7:40-50 (tradición sefardí)

Pekudei

Significa “Cuentas de”.

Primera aliyá, 38:21 – 39:1

Moshé ordena que se haga un recuento de todo el material que se ha utilizado para el tabernáculo. El servicio de los levitas estará bajo la dirección de Itamar hijo de Aharón. Betsalel, junto con Aholiav, han hecho todo lo que el Eterno ha mandado a Moshé. La cantidad total de oro empleado en toda la obra es de 29 talentos y 730 siclos. Se ha usado 100 talentos y 1775 siclos de plata, que corresponden a una beca por cabeza de los 603 550 hombres contados, de 20 años para arriba. Los 100 talentos han sido usados para las 100 basas de las tablas del santuario y las columnas del velo. Los 1775 siclos se usaron para los ganchos y demás detalles de los pilares del atrio. La contribución del cobre fue de 70 talentos y 2400 siclos, con el cual se hizo las basas de los pilares para la entrada de la tienda, el altar y sus utensilios, las basas de los pilares del atrio y su portal y todas las estacas. De la lana se han hecho vestiduras de encajes para el servicio en el santuario. También se han hecho vestiduras para Aharón.

Segunda aliyá, 39:2-21

El efod se ha hecho de oro, lana y lino y todos sus detalles han sido hechos según el Eterno ordenó a Moshé.

Tercera aliyá, 39:22-32

El manto del Efod y las vestiduras sacerdotales han sido hechos según el Eterno ordenó a Moshé. La placa frontal ha sido hecha según el Eterno ordenó a Moshé. La obra del tabernáculo ha sido terminada y los hijos de Israel han hecho conforme a todo lo que el Eterno ha ordenado a Moshé.

 

Cuarta aliyá, 39:33-43

Los hijos de Israel traen el tabernáculo a Moshé con todos sus utensilios y él lo revisa. Ellos han hecho como le ha ordenado el Eterno. Moshé los bendice.

Quinta aliyá, 40:1-16

En el primer día del primer mes tendrá que ser erigida la tienda de la cita. El arca será colocado en su lugar y protegido con el velo. Serán colocados la mesa, el candelabro, el altar de oro y la pantalla de entrada del tabernáculo. Serán puestos el altar y la fuente con agua en sus lugares. El atrio y su entrada serán arreglados. Moshé tendrá que ungir el tabernáculo y todo lo que está en él y santificarlo. También será ungido y santificado el altar y todos sus utensilios así como la fuente y su base. Moshé hará que se acerquen Aharón y sus hijos para ser lavados, vestidos, ungidos y santificados. La unción hará que puedan oficiar delante del Eterno y su unción les será por sacerdocio perpetuo para sus generaciones. Moshé hace según todo lo que el Eterno le ha ordenado.

Sexta aliyá, 40:17-27

En el primer mes del segundo año el tabernáculo es erigido por Moshé. Coloca sus basas, fija los maderos y sus barras, levanta sus pilares, extiende la tienda sobre el tabernáculo y coloca la cobertura por encima, como el Eterno ha mandado. Coloca el testimonio dentro del arca, inserta las varas en el arca, pone la cubierta sobre el arca, mete el arca en el mishcán y coloca el velo de separación, como el Eterno ha mandado. Pone la mesa en la tienda de la cita, en el lado norte, fuera del velo y dispone el arreglo de los panes delante del Eterno, como el Eterno ha mandado. Pone el candelabro en la tienda de la cita, frente a la mesa, en el lado sur del mishcán y enciende las lámparas delante del Eterno, como el Eterno ha mandado. Coloca el altar de oro en la tienda de la cita, en frente del velo y hace que el sahumerio suba en humareda, como el Eterno ha mandado.

Séptima aliyá, 40:28-38

Moshé coloca la pantalla en la entrada del mishcán, pone el altar de la ofrenda de ascensión a la entrada y de la tienda y ofrece una ofrenda de ascensión y la oblación, como el Eterno ha mandado. Coloca la fuente entre la tienda y el altar y pone allí agua para lavarse. Allí se lavarán Moshé, Aharón y sus hijos antes de entrar en la tienda de la cita y antes de acercarse al altar, como el Eterno ha mandado. Erige el atrio alrededor del tabernáculo y del altar y coloca la pantalla de la puerta del atrio. Así Moshé concluye la obra.

Entonces la nube cubre la tienda de la cita y la gloria del Eterno llena el mishcán. Moshé no puede entrar. Cuando la nube se eleva, los hijos de Israel parten en todos sus viajes. Si la nube no se eleva no parten. De día está la nube del Eterno sobre el tabernáculo y de noche hay fuego sobre él a la vista de toda la casa de Israel, en todos sus viajes.

Comentarios

 

Primera aliyá, 38:21 – 39:1

 

38:21 “Estas son las cuentas del tabernáculo, el tabernáculo del testimonio, según fueron contadas conforme al mandato de Moshé. El servicio de los levitas estuvo bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aharón.”  – Moshé dio la orden para rendir cuentas ante todo el pueblo de cómo se había utilizado el material donado para la obra del Eterno. No sólo el pueblo de Israel podía ver estas cuentas, sino todo el mundo que tiene acceso a la Torá puede ver como Moshé había administrado el oro, la plata, el cobre, las piedras preciosas y los demás objetos de valor. Esto nos enseña la importancia de tener cuentas claras en las congregaciones y en la administración pública de cualquier organización. Moshé tomó la iniciativa para hacer esta rendición de cuentas ante el pueblo, para que nadie le acusara de corrupto. En ningún momento dio oportunidad para que el pueblo pensara que él se había hecho rico a costa de los donativos a la obra del Eterno, como está escrito en Números 16:15b:

 

“No he tomado de ellos ni un solo asno, ni le he hecho daño a ninguno de ellos.”

 

Moshé podía haber reclamado el asno que usó para ir de Midyán a Egipto cuando fue llamado a servir en la obra del Eterno, cf. Éxodo 4:20. Él entregó su propiedad personal para cumplir con la tarea de sacar el pueblo de la esclavitud y no la reclamó después, aunque tenía todo el derecho para ello.

 

En 1 Samuel 12:3 el profeta Shmuel está hablando delante del pueblo según está escrito:

 

“Aquí estoy; testificad contra mí delante de HaShem y delante de su ungido. ¿A quién he quitado buey, o a quién he quitado asno, o a quién he defraudado? ¿A quién he oprimido, o de mano de quién he tomado soborno para cegar mis ojos con él? Testificad, y os lo restituiré. Y ellos dijeron: Tú no nos has defraudado ni oprimido, ni has tomado nada de mano de ningún hombre.”

 

El procedimiento de Moshé en relación con los objetos de valor del tabernáculo es un ejemplo para todo líder que administra el dinero, y especialmente el dinero que ha sido donado para la obra del Eterno. Al viajar por los diferentes países me he dado cuenta que hay mucho descuido en esta área por parte de los que administran la economía de las congregaciones. Esta es una de las razones por las que la shejiná no viene más fuertemente sobre nosotros, porque no estamos haciendo las cosas bien. Si no administramos bien nuestra economía privada y la colectiva, no vamos a poder administrar las cosas espirituales. Si no hemos sido fieles con las riquezas de este mundo, ¿cómo vamos a poder ser fieles con las verdaderas riquezas?

 

38:24 “El total del oro empleado para la obra, en toda la obra del santuario, es decir, el oro de la ofrenda mecida, fue de veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, según el siclo del santuario.”  – Cuando se hace una ofrenda voluntaria del público, siempre debe ser contada y registrada, por escrito, por un mínimo de dos personas de suma confianza en la comunidad. Todo el dinero recogido debe ser apuntado en un libro de cuentas. Cada ingreso registrado en el libro de cuentas debe tener un recibo adicional firmado por dos personas, que justifique la cantidad registrada en el libro. En el libro de cuentas también debe haber un registro de todos los gastos de la congregación. Para cada gasto tiene que haber un justificante sellado y/o firmado por la persona o la empresa que ha recibido el dinero. Si es una compra se añade la factura de compras. El libro de cuentas tiene que ser accesible a todos los miembros de la comunidad. En la administración económica tiene que haber una total transparencia, para que no se levanten sospechas de malversación de fondos y de abuso de los bienes comunes. Si la congregación posee una cuenta bancaria, la cuenta no puede estar en nombre de un individuo. Si la congregación ha sido registrada como persona jurídica puede abrir cuenta como tal, pero en el caso de que no es una persona jurídica, debe haber tres firmantes de la cuenta bancaria de la congregación, aunque esté en nombre uno de los tres. La cuenta no debe estar en nombre del que recibe salario de la congregación por su trabajo.

Si un anciano o líder recibe un sueldo por su trabajo en la comunidad no debe administrar las cuentas de la comunidad. Las cuentas deben ser administradas por una sola persona, pero siempre debe tener dos revisores que revisen las cuentas periódicamente. Si la organización es grande, debe solicitar ayuda de revisores que no son miembros de la congregación, preferentemente una empresa profesional de prestigio en la sociedad que se dedica a estas cosas. Si las cuentas son claras, los líderes no corren el riesgo de ser acusados por el pueblo y perder la confianza. Una de las cosas más tristes es cuando un líder pierde la confianza del pueblo. Para evitar sospechas es importante ser cuidadoso en el área de la economía.

 

38:25-26 “Y la plata de los que fueron contados de la congregación, fue cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, según el siclo del santuario; una beka por cabeza, o sea medio siclo, según el siclo del santuario, por cada uno de los que fueron contados de veinte años arriba, por cada uno de los seiscientos tres mil quinientos cincuenta.”  – La mitad de 603 550 son 301 775. Así que hubo en total 301 775 siclos de plata. Cada talento contiene 3000 siclos. Los 100 talentos corresponden a 300 000 siclos. Sobran 1775 siclos. El talento normal equivale a 60 mané. El mané equivale a 25 siclos. Según Rashí, el mané utilizado para el santuario era el doble que el mané normal. Así que el talento, en hebreo kikar, del cual se habla aquí, corresponde a 120 mané. 25 siclos x 120 mané = 3000 siclos.

 

“una beka por cabeza” – En hebreo dice beka la-gulgolet. La palabra cabeza es gulgolet[1] que significa “cráneo”, “calavera”.

 

38:29   “Y el bronce de la ofrenda mecida fue setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos.”  – Si el siclo pesa 17 gramos llegamos a la siguiente conclusión:

Oro                29 talentos y 730 siclos = 87 730 siclos.  87 730 x 17 gramos =    1 491 kilogramos.

Plata              100 talentos y 1775 siclos = 301 775 siclos.  301 775 x 17 gr. =   5 130 kilogramos.

Cobre            70 talentos y 2400 siclos = 212 400 siclos.    212 400 x 17 gr. =   3 610 kilogramos.

TOTAL        10 231 kilogramos.

La plata era el material más pesado del tabernáculo. La plata representa la redención y la misericordia. Es interesante destacar que el cobre, o bronce, tenía menos peso que la plata. El cobre representa el juicio y la justicia. Esto nos enseña que la misericordia del Eterno supera su juicio

En el Salmo 103:10 está escrito:

“No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades”

Estos dos materiales, la plata y el cobre, son el fundamento del tabernáculo. En la tienda de reunión hay 100 basas de plata que hablan de la misericordia del Eterno y en las 60 basas de los pilares del atrio hay cobre que hablan de la justicia del Eterno. Las cuatro columnas que sostenían el velo entre el lugar santo y el santísimo fueron cubiertas de oro y sus basas eran de plata. Las cinco columnas que estaban en la entrada del tabernáculo, que sujetaban la pantalla que dividía entre el atrio y el lugar santo estaban cubiertas de oro y sus basas eran de cobre. El fundamento del atrio era de cobre. El fundamento del lugar santo era de cobre y plata y el fundamento del lugar santísimo era de plata. En los pilares del atrio que estaban hechos de cobre, también había elementos de plata. Esto nos habla de que el Eterno muestra su misericordia en medio del juicio.

39:1     “Además, de la lana azul, lana púrpura y lana carmesí hicieron vestiduras finamente tejidas para ministrar en el lugar santo, y también hicieron las vestiduras sagradas para Aharón, tal como HaShem había mandado a Moshé.”  – En la primera parte del versículo se mencionan tres tipos de lana, azul, púrpura y carmesí, pero no se menciona el lino. La conclusión que hace Rashí de esto es que allí no se habla de las vestiduras sacerdotales, que contenían lino, sino de las vestiduras con las que se recubrían los utensilios del santuario a la hora de emprender los viajes, cf. Números 4:8, 12, 13.

 

“tal como HaShem había mandado a Moshé” – Esta expresión aparece 18 veces en esta parashá. ¡Qué importante es hacer las cosas conforme a las palabras que han sido habladas desde el cielo por medio de Moshé!

Correspondientemente a estas 18 veces cuando aparece la misma expresión, los hombres de la Gran Asamblea[2] instituyeron que la oración de la amidá[3] contenga 18 bendiciones.[4]

Segunda aliyá, 39:2-21

39:5     “Y el cinto para ceñirse que estaba sobre él, era de él mismo, de la misma hechura: de oro, de lana azul, lana púrpura y lana escarlata y de lino trenzado, tal como HaShem había mandado a Moshé.”  – Sólo una persona en toda la congregación recibió la visión completa de la construcción de la obra del santuario. Los demás tenían que someterse al líder principal para poder hacer la voluntad del Eterno.

Tercera aliyá, 39:22-32

39:32 “Así fue acabada toda la obra del tabernáculo de la tienda de reunión. Los hijos de Israel hicieron conforme a todo lo que HaShem había mandado a Moshé; así lo hicieron.”  – Según el Midrash[5], Moshé bajó del monte después de haber recibido el perdón por el pecado del becerro de oro, el día 10 del 7º mes, llamado tishrí. Después empezaron la construcción del tabernáculo que estaba terminada antes del primer mes del segundo año. De esto aprendemos que la construcción no podía haber durado más de cinco meses. Según el Midrash[6], el mishcán fue finalizado el día 25 de kislev del año 2449. Kislev es el 9º mes hebreo. Esto significa que la obra duraría algo más de dos meses. En el 25 de kislev es hoy en día la fecha del inicio de la fiesta del januká, que fue establecida para conmemorar la re-dedicación del segundo templo en el tiempo de los macabeos.

 

Cuarta aliyá, 39:33-43

 

39:43 “Y Moshé examinó toda la obra, y he aquí, la habían llevado a cabo; tal como HaShem había ordenado, así la habían hecho. Y Moshé los bendijo.”  – La bendición viene por la obediencia. Si quieres ser bendecido, obedece al Eterno y sométete al liderazgo que él ha establecido. La bendición vino por medio de Moshé. El liderazgo transmite la bendición al pueblo.

 

Quinta aliyá, 40:1-16

 

40:2     “El primer día del mes primero levantarás el tabernáculo de la tienda de reunión.”  – El mes de aviv, o nisán, es el mes de la redención y también para el inicio del culto en el santuario, cf. Ezequiel 45:18; 2 Crónicas 29:3, 17; Esdras 7:9. Según Rashí, el tabernáculo fue levantado el octavo día de la iniciación de los sacerdotes.

 

Sexta aliyá, 40:17-27

 

40:18 “Moshé levantó el tabernáculo y puso sus basas, colocó sus tablas, metió sus barras y erigió sus columnas.”  – Moshé fue el que levantó el tabernáculo.

Según el Midrash[7], citado por Rashí, Moshé tuvo el honor de levantar el tabernáculo por no haber podido hacer ninguna labor con él. Según esta interpretación, ningún hombre había podido levantarlo por causa del peso de los maderos. Moshé pudo hacerlo porque el Eterno hizo un milagro y causó que el tabernáculo se levantara por si mismo cuando Moshé intentó hacerlo. Sin embargo, es muy probable que Moshé recibe el honor de haber levantado el tabernáculo por dirigir esta obra del levantamiento, de la misma manera que Betsalel recibe la honra de haber hecho todos los objetos aunque tenía varios colaboradores para ello. En Números 1:50-51 está escrito que los levitas levantaron y desarmaron el tabernáculo.

 

Séptima aliyá, 40:28-38

 

40:33   “Y levantó el atrio alrededor del tabernáculo y del altar, y colgó la cortina para la entrada del atrio. Así acabó Moshé la obra.”  – Es muy importante que un líder tenga una visión del cielo para la obra del Eterno. Es muy importante que esta visión sea transmitida al pueblo. Es muy importante que el pueblo apoye esta visión y entregue sus bienes para que pueda ser una realidad. Es muy importante que haya personas capacitadas en frente de la obra del Eterno. Es muy importante que el pueblo trabaje con la obra con diligencia y sin pereza. Es muy importante tener una transparencia en la contabilidad de la obra del Eterno. Es muy importante hacer todo según el Eterno ha hablado al líder principal. Pero lo más importante es terminar la obra y no dejarla a medias. Tengamos en cuenta que esta obra magnífica, que duraría más de 400 años, fue hecha en el desierto. Es posible cumplir con el llamado divino en medio de las adversidades.

 

40:34 “Entonces la nube cubrió la tienda de reunión y la gloria de HaShem llenó el tabernáculo.”  – Cuando la casa del Eterno estaba terminada, la gloria del Eterno entró para morar en ella. Así se cumplió el propósito con la construcción de este santuario.

 

40:35 “Y Moshé no podía entrar en la tienda de reunión porque la nube estaba sobre ella y la gloria de HaShem llenaba el tabernáculo.”  – Aquí está escrito que Moshé no podía entrar en la tienda de reunión. Sin embargo, en Números 7:89 está escrito:

 

“Y al entrar Moshé en la tienda de reunión para hablar con Él, oyó la voz que le hablaba desde encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines, y Él le habló.”

Estos dos versículos parecen contradictorios. En estos casos hay que aplicar la decimotercera regla del rabí Yishmael que dice: “Cuando dos pasajes se contradicen entre sí, (no se puede determinar su sentido sino) hasta que aparezca un tercero que los haga concordar.” El tercer texto, que aparece a continuación del primero, dice: “porque la nube estaba sobre ella”. Esto nos enseña que mientras la nube estaba sobre la tienda de la cita, Moshé no podía entrar; pero cuando la nube se retiraba, sí podía entrar.

40:38 “Porque la nube de HaShem estaba de día sobre el tabernáculo, y de noche había fuego allí a la vista de toda la casa de Israel en todas sus jornadas.” – La palabra jornadas también incluye los lugares donde acampaban, porque desde cada lugar emprendieron un nuevo viaje. La nube no estaba sobre el tabernáculo durante los viajes, sólo cuando acampaban, cf. 40:36.

[1]       Strong H1538 gûlgôleth, gul-go’-leth, By reduplication from H1556; a skull (as round); by implication a head (in enumeration of persons): – head, every man, poll, skull.

[2]       Ezrá y su corte constituyeron los Sabios de la Gran Asamblea, en hebreo Anshei Kneset Ha-Guedolá.

[3]       La amidá (“estar de pie”), también llamada “shmoné esré” (“dieciocho”), es la oración más importante de las tres oraciones diarias, shajarit – la oración de la mañana, minjá – la oración de la tarde, y arvit – la oración de la noche. Esta oración está compuesta por 18 bendiciones que cubren todas las áreas de necesidad de la vida humana. En el tratado Berajot 28b-29a, el Talmud relata como los rabinos en Yavne, poco después de la destrucción del segundo templo, añadieron una “bendición” más contra los herejes.

[4]       R´Bejai 38:9

[5]       Tanjumá Tisá 37.

[6]       Midrash HaGadol 36:4.

[7]       Tanjumá 11.

Parashá 22 VaYakhel

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22 VaYakhel

Parashá 22 VaYakhel

Éxodo 35:1 – 38:20

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá (cuando se lee VaYakhel por separado):

 

  1. 35:1-20
  2. 35:21-29
  3. 35:30 – 36:7
  4. 36:8-19
  5. 36:20 – 37:16
  6. 37:17-29
  7. 38:1-20
  8. Maftir: 38:18-20

 

Aliyás de la Torá (cuando se lee VaYakhel junto con Pekudei):

 

  1. 35:1-29
  2. 35:30 – 37:16
  3. 37:17-29
  4. 38:1 – 39:1
  5. 39:2-21
  6. 39:22-43
  7. 40:1-33
  8. Maftir: 40:34-38

 

Haftará: 1 Reyes 7:40-50 (tradición ashkenazí); 7:13-26 (tradición sefardí)

 

VaYakhel

 

Significa “e hizo que se reuniera”.

 

Primera aliyá, 35:1-20

Moshé hace que se reúna toda la congregación de los hijos de Israel y les dice que se puede hacer labores durante seis días pero no en el séptimo. El que haga labor en ese día morirá. No se puede encender fuego en shabat. Luego les dice que cada generoso de corazón haga una contribución al Eterno de todos los materiales necesarios para la construcción del mishkán. Todo sabio de corazón podrá venir y hacer lo que el Eterno ha ordenado. El pueblo se retira de Moshé.

Segunda aliyá, 35:21-29

 

Los varones con corazones inspirados vienen trayendo la contribución para la construcción de la tienda de la cita y para las vestiduras de santidad. Vienen los varones con las mujeres, todos los generosos de corazón, trayendo objetos de oro. Los varones traen lana, vellocino de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo y pieles de tejashim. También traen plata, cobre y madera. Las mujeres sabias traen hilos de lana hilados por ellas y lino. También traen vellocino de cabra hilados por ellas. Los líderes traen las piedras preciosas, las especias y el aceite. Todo varón y mujer que son motivados por sus corazones traen cualquiera de las labores que el Eterno ha ordenado hacer como contribución para Él.

Tercera aliyá, 35:30 – 36:7

Moshé dice al pueblo que Betsalel, de la tribu de Yehudá, ha sido equipado con el Espíritu para confeccionar diseños y trabajar en todos los materiales de esta obra. También tiene capacidad para enseñar junto con Aholiav, de la tribu de Dan. Estos dos, junto con todo varón sabio de corazón, llevarán a cabo esta labor. Moshé los llama y ellos toman para la tarea todas las contribuciones al Eterno. Pero el pueblo sigue trayéndole más cosas cada mañana. Los sabios hablan con Moshé y dice que el pueblo está trayendo más que lo suficiente. Moshé ordena pregonar por el campamento que ningún varón o mujer haga más labores para el santuario.

Cuarta aliyá, 36:8-19

Todos los sabios de corazón hacen el labor con las cortinas y las coberturas bajo el mando de Betsalel.

 

Quinta aliyá, 36:20 – 37:16

Se hacen los maderos con sus basas y barras, el velo con sus pilares, la pantalla con sus pilares, el arca y su cubierta, la mesa y sus utensilios.

 

Sexta aliyá, 37:17-29

Se hacen el candelabro con sus siete candelas, el altar de incienso, el aceite para la unción y el sahumerio.

 

Séptima aliyá, 38:1-20

Se hacen el altar de la ofrenda de ascensión y sus utensilios, el lavadero con su base de los espejos de las mujeres. Se hacen las cortinas del atrio con sus pilares y la pantalla del portal del atrio con sus pilares.

Comentarios

Primera aliyá, 35:1-20

 

35:2     “Seis días se trabajará, pero el séptimo día tendréis un día santo, un shabat de reposo completo para HaShem; cualquiera que haga trabajo alguno en él, morirá.”  – Antes de empezar la obra del ohel moed, la tienda de reunión, el Eterno repite la importancia del shabat, para que el pueblo esté bien concienciado de que el mandamiento del shabat tiene prioridad sobre la construcción del tabernáculo. El shabat es más importante que la obra del Eterno. Esto nos enseña que el hombre tiene una tendencia de fijarse más en su tarea que en el dador de la tarea. El Eterno está entregando a Israel la posibilidad de desarrollar sus cualidades creativas, lo cual es muy atractivo para el hombre. Por esta obra los hijos de Israel se sentían apreciados y realizados. A todos nos gusta construir algo propio. El hombre se siente realizado en su trabajo, cuando puede producir algo, y especialmente si puede producir algo para el Eterno. Él varón valora tanto su trabajo que corre el peligro de olvidar las prioridades mayores, como es la esposa y la familia. En este caso, los hijos de Israel corrían el peligro de olvidar al Eterno por causa de su devoción al la obra del Eterno. Esta es una tentación para todo obrero del Eterno, olvidar al Eterno para dedicarse a la obra del Eterno. En este caso, el remedio contra ese peligro es poner el shabat por encima de la obra del Eterno. En el shabat el obrero suspende sus obras y se dedica a alabar, orar y tomar tiempo con el Eterno estudiando su Torá. Esto le ayuda a mantener su relación con el Eterno por encima de su trabajo para el Eterno.

 

35:3     “No encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas el día de shabat.”  – La razón por la que no se puede encender fuego en shabat es que el fuego interviene en la creación cambiando los elementos. No le está permitido al pueblo del pacto de Sinai intervenir en la creación en el shabat. De esa manera se acuerdan de que están sometidos al Creador. Durante el shabat no pueden poner más leña en un fuego ni añadir aceite a una lámpara ardiendo, que fueron encendidos antes del inicio del shabat. Arrancar el motor de un coche es encender fuego.

 

Los mandamientos fueron dados para vivir, no para morir, como está escrito en Levítico 18:5:

 

“Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis leyes, por los cuales el hombre vivirá si los cumple; yo soy HaShem.”

 

Así que si uno muere por causa de un mandamiento, no ha cumplido con el propósito del mandamiento que es dar vida. Está permitido quebrantar todos los mandamientos, excepto tres, para salvar una vida humana, porque la vida humana tiene precedencia sobre los mandamientos. Los tres mandamientos que no se pueden violar aunque uno tendrá que dar su vida por causa de ellos son: No practicar idolatría, no asesinar y no cometer adulterio.

 

Así que, si un judío corre el peligro morir por una enfermedad por no encender fuego en shabat, le está permitido hacerlo. La enfermedad es el primogénito de la muerte y atenta contra la vida humana, cf. Job 18:13.

 

Los elegidos entre las naciones pueden encender fuego en shabat, pero si voluntariamente optan por cumplir este mandamiento serán bendecidos por ello, cf. Isaías 56:2-7.

 

35:5     “Tomad de entre vosotros una ofrenda para HaShem; todo aquel que sea de corazón generoso, tráigala como ofrenda a HaShem: oro, plata y bronce”  – Esto nos enseña que las ofrendas que son dadas por la coacción de los líderes no sirven ni para agradar al Eterno ni para la obra del Eterno. Las ofrendas agradables al Eterno son las que vienen de los corazones alegres y generosos, cf. 2 Corintios 9:7. Si un líder predica de manera que los oyentes sienten una obligación de dar ofrenda, no deben hacerle caso. Su forma de sacar dinero del pueblo no es conforme al corazón del Eterno y posiblemente tiene motivos impuros detrás de esa coacción. Una ofrenda no puede ser dada por obligación o con mala gana.

Esto también nos enseña acerca de la importancia del respeto a la propiedad privada. Aunque el Eterno sea el dueño de todo el oro y toda la plata, cf. Hageo 2:8, él respeta la administración individual de esos bienes y sólo recibe las ofrendas voluntarias. Hasta el día del juicio, cada uno tiene la libertad para decidir qué hacer con los bienes que tiene bajo su administración. En el hebreo no existe la palabra “tener”. Para decir “yo tengo” se dice yesh li que significa “hay para mí”. Esto nos enseña que todo lo que existe es del Eterno y nosotros sólo somos administradores de sus bienes, cf. Salmo 24:1; 50:12. Sin embargo, el Eterno respeta nuestra administración de sus bienes, porque nos ha delegado esa autoridad y no la puede violar y no nos es quitada hasta el día del juicio cuando vamos a entregar cuentas de cómo hemos administrados sus bienes.

 

35:11   “el tabernáculo, su tienda y sus cubiertas, sus broches y sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas”  – En cinco ocasiones son enumerados todos los objetos del mishkán. Esto nos enseña que esta casa es muy importante para el Eterno y él desea que nos fijemos en cada detalle de ella.

 

35:13   “la mesa y sus varas y todos sus utensilios, y el pan de semblantes”  – La mesa representa la revelación de la fe sobrenatural. No es una fe natural la cual todos los hombres poseen, sino una fe sobrenatural dada en una situación de necesidad. En la mesa el Eterno está ofreciendo al hombre sus beneficios, y el medio por el cual el hombre podrá obtener esos beneficios el la fe. La palabra “fe” tiene que ver con confianza en el Eterno y en sus promesas en situaciones que necesitan una intervención sobrenatural.

 

35:15 “el altar del incienso y sus varas, el aceite de la unción, el incienso aromático y la cortina de la puerta a la entrada del tabernáculo”

35:16 “el altar de la ofrenda de ascensión con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, y la fuente con su base”

Segunda aliyá, 35:21-29

35:27 “Y los jefes trajeron piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral”  – Los jefes siempre tienen que ofrendar más que los demás. Para ser líder se requiere más sacrificio en todo sentido. Así que los privilegios que gozan los jefes son contrastados por sus sacrificios.

35:28 “y las especias y el aceite para el alumbrado, para el aceite de la unción y para el incienso aromático.”

Tercera aliyá, 35:30 – 36:7

 

35:30 “Entonces Moshé dijo a los hijos de Israel: Mirad, HaShem ha llamado por nombre a Betsalel, hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Yehudá.”  – Según Rashí, Jur fue hijo de Miryam, la hermana de Moshé.

 

36:1     “Y Betsalel, Aholiav y toda persona hábil en quien HaShem ha puesto sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra de construcción del santuario, harán todo conforme a lo que HaShem ha ordenado.”  –

 

Cuarta aliyá, 36:8-19

 

36:13   “Hizo además cincuenta broches de oro, y unió las cortinas una a la otra con los broches, de manera que el tabernáculo llegó a ser una unidad.”  – Aunque todos los colaboradores de Betsalel ayudaron en la construcción de los objetos del mishkán, sólo él recibió la honra de haberlo hecho. El resultado del trabajo de Betsalel y sus colaboradores fue que el tabernáculo llegó a ser uno, en hebreo ejad.

Quinta aliyá, 36:20 – 37:16

36:20   “Hizo luego para el tabernáculo tablas de madera de acacia, colocándolas verticalmente”  – Aunque el trabajo no fue fácil avanzaba muy rápido. Toda la obra fue hecha con diligencia y dedicación y así podía ser terminada en unos meses.

Sexta aliyá, 37:17-29

37:17   “Hizo además el candelabro de oro puro. Hizo el candelabro labrado a martillo, su base y su caña; sus copas, sus cálices y sus flores eran de una pieza con él”  – Todo el trabajo se hizo conforme a las órdenes del Eterno por medio de Moshé. Esto nos enseña la importancia de ser meticulosos en nuestros trabajos para hacerlo excelentemente bien.

Séptima aliyá, 38:1-20

38:8     “Además hizo la pila de bronce y su base de bronce, con los espejos de las mujeres que se reunieron a la puerta de la tienda de reunión”  – Según Rashí, cuando los maridos estaban fatigados por el duro trabajo en Egipto, las mujeres les llevaban comida y bebida para alimentarlos. Tomaban consigo los espejos y cada una se miraba juntamente con su marido en el espejo y así incitaba a su marido para sentir deseo sexual y así poder tener más hijos para que el pueblo se multiplicara. Según Rashí, aquí no se habla de mujeres que servían en el tabernáculo sino de las mujeres que se reunieron junto a la puerta para aportar su donación.

En esta parashá se encuentra el mandamiento número 114 de los 613:

  1. Prohibición para la corte de justicia de ejecutar penas capitales en shabat, Éxodo 35:3.

Jag Ha-Matsot (PANES SIN LEVADURA)

כ׳ באדר ה׳תשע״ה (March 11, 2015) por  
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Jag Ha-MatsotPANES SIN LEVADURA

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La Fiesta de los Panes sin Levadura (Jag Ha-Matsot) es el día quince del mes de Nisán, que es el día siguiente de Pascua (Pésaj). Es una festividad a Hashem de siete días, Levítico (Va-Yikrá) 23:6-7; Éxodo (Shemot) 12:7-8,14-17. En el día quince de Nisán y durante los próximos siete días, Hashem prohibió al pueblo que tuviesen cualquier clase de pan leudado en sus casas.

La Fiesta de los Panes sin Levadura se puede encontrar en Éxodo (Shemot) 12:14-17, según está escrito:

“Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Hashem durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. Siete días comeréis panes sin levadura; y así al primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer: Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua”

El libro de Éxodo (Shemot), capítulo 12, describe la Pascua en Egipto. Después de matar el cordero, la sangre debía de ser rociada en los postes de la puerta. El cordero debía de ser asado al fuego y comido con Matsá (pan ázimo) y hierbas amargas, Éxodo (Shemot) 12:7-8.

1. ¿Cuándo debe realizarse bedikat jametz (la búsqueda del jametz)?

Al anochecer en la tarde del 14 de Nisán.

2. ¿Qué pasa si la persona no puede comenzar la búsqueda al anochecer?

Debería comenzar lo antes posible.

3. ¿Cuándo debería rezar maariv?

La costumbre es rezar maariv al anochecer y comenzar bedikat jametz inmediatamente después.

4. ¿Qué pasa si una persona por lo general está trabajando al anochecer?

Debería intentar por todos los medios comenzar bedikat jametz al anochecer. Por lo tanto, una persona debería dejar su lugar de trabajo antes del anochecer para realizar bedikat jametz a tiempo.

5. ¿Hay alguna prohibición de trabajar antes del anochecer?

Sí. Cuando una persona está ocupada en varias actividades puede no advertir el paso del tiempo, pudiendo perder el momento ideal para bedikat jametz. Por lo tanto, uno no puede comenzar ninguna actividad nueva dentro de la media hora previa al anochecer. Si uno comenzó antes de ese período de media hora, puede continuar hasta el anochecer. Al anochecer uno debe interrumpir todas las actividades.

6. ¿Se puede comer o beber antes de bedikat jametz?

Durante la media hora previa al anochecer uno no pude comer más que un kebeitzá de pan o torta. No hay ninguna restricción respecto a otros alimentos o bebidas durante este período. Al anochecer, uno debería comenzar la búsqueda sin ninguna demora.

7. ¿Se recita una bendición por la búsqueda?

Antes de comenzar la búsqueda uno debería recitar la siguiente bendición:

8. ¿Qué pasa si alguien olvidó recitar la bendición?

La bendición deberá ser recitada si la búsqueda no ha concluido.

Si uno realizó toda la búsqueda sin recitar la bendición, de acuerdo a algunas opiniones la bendición puede ser recitada antes de la quema del jametz al día siguiente.

9. ¿La búsqueda debe ser hecha por el dueño de casa?

Idealmente sí. Si lo desea, puede pedirle a otra persona que lo asista en la búsqueda, y en situaciones extenuantes puede hasta pedirle a otra persona que realice toda la búsqueda en su lugar.

10. ¿Cada persona que va a participar en la búsqueda debe recitar la bendición?

No. Deben escuchar la bendición que recita el dueño de casa y responder “amén”.

11. ¿Quién debería recitar la bendición si el dueño de casa no participa en la búsqueda?

La persona que está haciendo la búsqueda debería recitar la bendición. Si es posible, el dueño de casa debería recitar la bendición y buscar un poco.

12. ¿Qué debería tenerse en mente antes de recitar esta bendición?

Una persona debería tener en mente que está comenzando a cumplir la mitzvá de destruir su jametz, y que concluirá la mitzvá al día siguiente.

13. ¿Qué pasa si una persona habla después de recitar la bendición antes comenzar la búsqueda?

Está prohibido hablar después de recitar la bendición antes de comenzar la búsqueda, a menos que lo que diga esté conectado a la búsqueda.

14. ¿Qué pasa si durante la búsqueda habla de cosas que no están relacionadas con la misma?

La bendición no necesita repetirse. Sin embargo, para no ser distraído durante la búsqueda, uno debería evitar hablar innecesariamente.

15. ¿Debería una persona repetir la bendición si tiene más que una propiedad que revisar?

No. Debería ir de un lugar al otro sin interrupción y continuar su búsqueda allí.

16. ¿Qué pasa si no pudo evitar ser interrumpido en medio del chequeo de dos propiedades?

La bendición no debe ser repetida.

17. ¿La oficina debe ser revisada en la noche del 14 de Nisán?

Idealmente sí. Si está lejos de la casa y es muy incómodo viajar allí en la noche del 14, debería incluir a la oficina en la venta del jametz (si no va a estar allí durante Jol Hamoed). Como alternativa, debería revisar la oficina sin una bendición la noche anterior (ver también la pregunta 30).

18. ¿Qué debería buscarse al hacer bedikat jametz?

Toda parte de la casa debe ser revisada por si quedan restos de jametz, y no alcanza con sólo buscar “los diez pedazos de pan” (ver pregunta 22). Incluso si han pasado muchos días limpiando la casa, uno debe utilizar esta oportunidad para confirmar que cada parte de la casa ha sido limpiada en profundidad y que no ha ingresado allí jametz desde ese momento.

Antes de la búsqueda uno debería poner todo el jametz que va a ser vendido a un no judío, o el jametz que aún desea comer, fuera del alcance de los niños. De la misma manera, todo jametz encontrado durante la búsqueda deberá ser puesto en un lugar seguro hasta que sea quemado la mañana siguiente.

19. ¿Qué partes de la casa deberían ser revisadas?

Uno debería revisar toda área en la que pueda haber ingresado jametz durante el año. Dado que es común que los niños pequeños lleven comida por toda la casa, uno debe revisar todas las áreas adonde pueden haber entrado.

20. ¿Deben revisarse las áreas que están siendo vendidas a un no judío?

Las opiniones difieren sobre este tema, pero la costumbre principal es no revisar estas áreas dado que todo jametz que haya allí será igualmente vendido a un no judío. Uno puede evitar deliberadamente la búsqueda de jametz en algunas secciones de la casa e incluirlas en la venta. Una persona que no desea confiar en la venta para “jametz puro” debería revisar que en esas áreas no hay “jametz puro”.

21. Si toda la casa ha sido limpiada en profundidad antes de Pesaj, ¿por qué hay una búsqueda de jametz la noche del 14?

De acuerdo a algunas opiniones uno no necesita revisar una casa que claramente no contiene jametz. Otras opiniones exigen la búsqueda igualmente. Para satisfacer ambas opiniones, una parte de la casa debería ser dejada sin limpiar en profundidad.

22. ¿Por qué se distribuyen “diez pedazos de pan” por toda la casa antes de la búsqueda?

Para que la búsqueda pueda ser realizada con una bendición en una casa que está completamente limpia, la costumbre es distribuir diez pedazos de pan por toda la casa antes de la búsqueda. La persona que pone los pedazos debería anotar los lugares en donde los ubicó, por las dudas de que no sean encontrados durante la búsqueda.

23. ¿Cuál debería ser el tamaño de estos pedazos?

Cada pedazo debería tener menos que la medida de un kezait (15 gramos). Los pedazos deberían estar envueltos en papel aluminio o algo por el estilo para asegurar que no caigan migajas por toda la casa.

24. ¿Qué debe hacerse si no se encuentran todos los pedazos durante la búsqueda?

Uno no está obligado a revisar la casa de nuevo para encontrar el/los último/s pedazo/s, y puede apoyarse en la declaración de que todo jametz que no ha sido encontrado será nulo e inválido.

25. ¿Puede utilizarse una linterna para la búsqueda?

Utilizar una linterna es perfectamente aceptable, aunque muchos mantienen su costumbre y realizan parte o toda la búsqueda con una vela de cera. En lugares donde una persona teme llevar una vela (como un armario) puede utilizarse una linterna.

26. ¿Hay que apagar las luces eléctricas durante la búsqueda?

Las luces pueden dejarse encendidas porque asisten en la búsqueda. Si afectan la efectividad de la vela o de la linterna, deberían ser apagadas.

27. ¿Cuándo debe recitarse la primera anulación del jametz?

Debe recitarse inmediatamente después de la búsqueda.

Si uno olvidó anular el jametz inmediatamente después de la búsqueda, deber recitar la anulación tan pronto como lo recuerde.

28. ¿La anulación debe ser recitada en arameo original?

Es crucial que una persona entienda lo que está diciendo y que recite la anulación en un lenguaje familiar. Si no entiende las palabras arameas debería recitar la siguiente declaración en español: “Todo jametz y leudo que se encuentre en mi posesión y que yo no haya visto, que yo no haya eliminado o que yo no sepa acerca de su existencia, será nulo y sin dueño, así como el polvo de la tierra” (Algunos tienen la costumbre de recitar la anulación tres veces).

29. ¿Cómo debería realizarse la búsqueda en una casa que no será utilizada durante Pesaj?

Una persona que no quiere vender comida que es “jametz puro” debería quitar los pedazos de jametz de la casa. Si la fecha de partida es después de Purim debe hacerse una búsqueda de jametz en la noche anterior a la partida, pero la bendición sólo puede decirse si se hace en la noche del 14 de Nisán. La venta estándar de jametz debería arreglarse antes de salir.

Quien acostumbra vender alimentos que son “jametz puro” no necesita realizar ninguna limpieza. En cambio, debería hacer una venta especial de jametz que entre en efecto el 14 de Nisán. Esto crea una exención de revisar la casa [Es preferible que una persona que se va después de Purim deje una habitación fuera de la venta para cumplir la mitzvá de bedikat jametz en ese cuarto].

30. ¿Cuáles son las reglas de bedikat jametz cuando se realiza antes de la noche del 14?

Si una persona o familia deja la casa antes de la noche del 14, debe realizarse bedikat jametz la noche anterior a la partida. En esta situación, todas las reglas de bedikat jametz  aplican por completo (por ejemplo buscar en la noche y no trabajar ni comer antes de ella), con dos excepciones: 1) No se recita una bendición, 2) no es necesario distribuir diez pedazos de pan. La anulación debe recitarse como siempre, después de la búsqueda.

31. ¿Una persona que está de visita debe realizar bedikat jametz?

Una visita no necesita realizar bedikat jametz ni siguiera si recibe un cuarto privado en la casa de huéspedes. Esto incluye a un matrimonio con hijos que va a la casa de sus padres para Pesaj.

Una visita debe realizar bedikat jametz en su propia casa la noche del 14. Si va a lo de su anfitrión antes, debería realizar bedikat jametz sin una bendición en la noche previa a su partida de la casa (ver la pregunta anterior). Si está vendiéndole toda la casa a un no judío, está exento de bedikat jametz. De acuerdo a algunas opiniones, una parte de la casa no debería ser vendida para poder cumplir la mitzvá de bedikat jametz en ella.

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32. ¿Hay que hacer bedikat jametz en las residencias para estudiantes?

Los estudiantes que viven en una residencia para estudiantes están obligados a realizar bedikat jametz en sus cuartos en la noche del 14, con una bendición. Si quieren dejar el dormitorio antes de esa noche deberían hacer bedikat jametz sin una bendición en la noche previa a su partida.

Extraído de “Guidelines” – más de 500 preguntas frecuentes sobre Pesaj (Targum/Feldheim)

 

 

Pesaj

כ׳ באדר ה׳תשע״ה (March 11, 2015) por  
Archivado bajo7 Festividades

Pesaj grande

 Pesaj ( Al final hay varios videos de pesaj)

Pesaj es conocida como la “fiesta de la libertad”, ya que conmemora el Éxodo judío de Egipto luego de 210 años de esclavitud. Pesaj es también considerada como el “nacimiento” del pueblo judío, y sus lecciones de lucha e identidad continúan formando las bases de la conciencia judía, 3300 años después del evento.

Pesaj es una festividad de 8 días de duración (7 días en Israel). Su nombre deriva del hecho que durante la última plaga – la muerte de primogénito – Dios “pasó por sobre” las casas judías.

LA NOCHE DEL SEDER – La festividad está marcada por la celebración de un Seder detallado en las dos primeras noches (en Israel sólo en la primera noche). El Seder está diseñado para entregar a cada judío la experiencia de “pasar de la esclavitud a la libertad”. Como está registrado en la Hagadá, relatamos la historia del Éxodo, enumeramos las Diez Plagas, y comemos símbolos de esclavitud y de libertad.

LA HORA DE LOS NIÑOS – Los niños son un foco de atención particular en la noche del Seder. Ellos recitan las Cuatro Preguntas, y también intentan “robar” el Afikomán como un incentivo para quedarse despiertos durante el Seder.

LA MITZVÁ DE LA MATZÁ – Durante el Seder, comer matzá es una mitzvá especial. Todos deberían intentar comer 2/3 de una matzá cuadrada (o ½ matzá redonda) en 4 minutos, recostados hacia el costado izquierdo. El motivo más común para comer matzá es que en la mañana del Éxodo, los judíos estaban tan apurados por salir de Egipto, que el pan no tuvo tiempo para leudar.

Todos deberían tener su propia copa de vino, que contenga un mínimo de 98 CC. Intenten tomar la copa completa para cada una de las Cuatro Copas (o al menos tomar la mayoría de ella) en 4 minutos.

CUATRO COPAS – En el Seder, tomamos cuatro copas de vino – correspondientes a las cuatro expresiones de libertad mencionadas en la Torá (Éxodo 6:6-7). Todos deberían tener su propia copa de vino, que contenga un mínimo de 98 CC. Intenten tomar la copa completa para cada una de las Cuatro Copas (o al menos tomar la mayoría de ella) en 4 minutos. Como una expresión de libertad, nos recostamos hacia la izquierda mientras tomamos las Cuatro Copas.

KARPAS – En el comienzo del Seder comemos Karpas, un vegetal (por ejemplo apio, perejil o papa) remojado en agua con sal, para conmemorar las lágrimas de los hebreos por el trabajo forzado.

HIERBAS AMARGAS – Más adelante en el Seder, comemos Maror, las hierbas amargas. Aunque muchos tienen la costumbre de utilizar rábano picante, también puede usarse lechuga. (El rábano picante de color rojo que se puede comprar en las tiendas no debe utilizarse, ya que es una mezcla que contiene principalmente remolacha y muy poco rábano). El Maror es sumergido en el Jaroset, una mezcla de dátiles, vino, nueces y manzanas, que simboliza ladrillos y argamasa.

LISTA DE VERIFICACION DEL SEDER – Seder significa “orden” porque hay muchos detalles que recordar. Tu mesa del Seder debería incluir:

- Un plato del Seder (Keará) con:

  • Apio, perejil o papa (Karpas).
  • Lechuga (Maror).
  • Rábano picante (Jazeret).
  • Jaroset.
  • Ala de pollo asada (Zeroa).
  • Huevo duro (Beitzá).

- Cobertor de matzá con 3 matzot (y matzá extra).

- Vino y jugo de uva.

- Hagadot.

- Copa para Eliahu.

- Almohadas para reclinarse.

- Premios para el Afikomán.

ZONA LIBRE DE JAMETZ – Durante la semana de Pesaj, los judíos tienen la prohibición de comer o tener posesión de Jametz (grano leudado). Por este motivo nos deshacemos o vendemos todo el pan, galletas, pasta, cerveza, etc. – y solamente compramos productos etiquetados como “Casher para Pesaj”. Para evitar problemas con cualquier resto de Jametz que pudiera quedar adherido, también tenemos una vajilla y ollas especiales para Pesaj.

BUSCAR Y QUEMAR – En la noche anterior a Pesaj, llevamos a cabo una cuidadosa búsqueda de Jametz en la casa. Esta búsqueda es hecha a la luz de una vela, y es una experiencia memorable para toda la familia. Cualquier resto de Jametz que haya quedado es quemado a la mañana siguiente (en una ceremonia llamada “Srefat Jametz”), o es vendido a un no-judío por la semana de Pesaj. La venta debe ser seria y legalmente comprometedora; debe ser hecha solamente a través de la asistencia de un rabino calificado. Cualquier alimento que es vendido, debe ser puesto en un estante y clausurado.

 

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El Plato del Seder (Keará)

Los objetos en el plato del Seder se ubican en un orden muy específico. Empezando de abajo, y en el sentido del reloj, el orden es: Jazeret (lechuga), Karpas (vegetales), Beitzá (huevo duro), Zeroa (hueso asado), Jaroset (nueces y dátiles). Y al centro va el Maror (hierbas amargas).

Si este diagrama no coincide con el plato que ustedes tienen, es porque hay opiniones que varían ligeramente – pero esta es la forma en que está escrito en el Código de Ley Judía.

¿La razón para este orden? El Talmud enuncia el concepto de Ein ma’avrin al hamitzvot – no debemos pasar sobre ninguna mitzvá que este frente a nosotros. Por esta razón, el plato del Seder está organizado para seguir el orden de la Hagadá, para que cualquier cosa que necesitemos esté ubicada lo más cercano a nosotros, para evitar pasar por alto alguno de estos símbolos.

El plato del Seder debe estar ubicado a la derecha del oficiante.

Un tazón con agua salada debe estar puesto en la mesa, cerca del plato del Seder. El agua salada debe ser preparada con anterioridad al inicio de la fiesta.

De hecho, como el Seder no puede comenzar antes de la puesta de sol, y como éste puede ser bastante largo, es importante tener todo preparado por adelantado para que uno pueda empezar tan pronto como el servicio de la sinagoga haya terminado.

Además, tres matzot deben ser puestas en la mesa – ya sea debajo o frente del plato al Seder. Ellas deben estar cubiertas, y separadas una de otra, por una servilleta o un paño.

Para el Seder, es tradicional usar matzá shmurá redonda y hecha a mano. Este tipo de matzá ha sido cuidadosamente protegida de no tener contacto con agua desde el momento de ser cosechada, molida, amasada y horneada. La fuente para el uso de matzá shmurá viene del versículo de la Torá, Ush’martem et hamatzot — “Y ustedes deben cuidar las matzot”.

* * *

“Seder” literalmente significa “orden.” Las actividades y mitzvot de la noche de Pesaj fueron codificadas en un orden específico, porque de otra manera ¡nosotros podríamos confundirnos y olvidarnos!

En realidad realizamos siete mitzvot diferentes a lo largo del Seder.

Dos son de la Torá:

1) Relatar la historia del Éxodo.
2) Comer matzá.
Las otras mitzvot son rabínicas:
3) Comer Maror (hierbas amargas).
4) Comer el Afikomán (un pedazo extra de matzá para el postre como, un recordatorio del sacrificio de Pesaj).
5) Decir Halel (Salmos de alabanza).
6) Beber las Cuatro Copas de Vino.
7) Demostrar actos de libertad y aristocracia – por ejemplo: sentarse con un almohadón, inclinarnos cuando comemos y bebemos, y comenzar la cena “con algo que se unte”.

Los 15 pasos de nuestro Seder fueron compuestos en el siglo 11 por comentaristas del Talmud, tanto Rashi como Tosafot.

* * *

Leyes de las Cuatro Copas de Vino

En el Seder, cada judío debe beber cuatro copas de vino que corresponden a las cuatro expresiones de libertad mencionadas en la Torá. (Éxodo 6:6-7).

Como esa noche somos personas libres, nadie debe servirse el vino a sí mismo, sino que cada persona debe servírselo a otro – como si fuésemos personas de la realeza que tenemos sirvientes.

Es mejor utilizar vino tinto (rojo), dado que esto alude a la sangre derramada por el Faraón, la sangre como parte de las Diez Plagas, y la sangre con la que los judíos marcaron los umbrales de sus puertas.

Alguien que tenga dificultad en beber vino puede usar jugo de uva, pero debe agregarle un poquito de vino para que el gusto del alcohol sea detectable.

Cada persona debe tener su propia copa de vino, que debe contener un Revi’it – es decir, un mínimo de 98 CC (3.3 onzas) de acuerdo al Rabino Moshe Feinstein, o 150 CC (5.1 onzas) de acuerdo al Jazón Ish. Cuando Pesaj cae en Shabat, la cantidad mínima para la primera copa es de 131 CC (4.42 onzas), inclusive de acuerdo al Rabino Feinstein.

Es preferible beber toda la copa de vino por cada una de las Cuatro Copas. De no ser así, se debe por lo menos beber la mayoría de la copa.

La Ley Judía define el acto de “beber” como el equivalente a dos tragos sin pausa. Esta es la forma preferible para consumir las Cuatro Copas. De no ser posible, se debe consumir el vino en cuatro minutos.

Como una expresión de libertad, los Sabios decretaron recostarse hacia el lado mientras se beben las Cuatro Copas de vino. ¡Cada uno debe inclinarse hacia el lado izquierdo y hacia atrás!

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Las Bendiciones

El Kidush debe ser recitado mientras se está sentado. Se debe tener en mente cumplir con dos mitzvot:

1) La mitzvá de Kidush que decimos en cada Shabat y Iom Tov.

2) La mitzvá especial de beber Cuatro Copas de vino en el Seder.

Cuando decimos la bendición de Shejeianu, se debe tener en mente que esta incluye todas las mitzvot de la noche del Seder.

Cuando el Seder cae en la noche del sábado, también se debe hacer la bendición de Havdalá como figura en el texto, utilizando las velas de Iom Tov como vela de Havdalá.

* * *

Urjatz

Cada persona en el Seder debe lavarse las manos de la forma en que se hace antes de comer pan — vertiendo agua desde un vaso, cubriendo cada mano hasta la muñeca. Esto se hace SIN bendición.

Hacemos esto porque cualquier pedazo suelto de comida que se haya mojado con ciertos líquidos (agua, vino, sangre, rocío, leche, aceite de oliva, y miel de dátil) hace que la comida sea susceptible a impureza espiritual y requiere el lavado de manos si la comida va a ser ingerida con las manos. Por eso, si la comida va a ser ingerida con un tenedor, no sería necesario el lavado. En ese caso, por lo menos el oficiante debe lavarse las manos, y luego untar todos los pedacitos.

* * *

Karpas

Tome el vegetal del Karpas y úntelo en agua con sal.

Éste debe ser un vegetal cuya bendición sea Boré Prí Ha-Adamá cuando es comida cruda, pero que no puede ser usado como Maror. Las opciones son apio, perejil o papa.

Durante la preparación, es importante revisar los vegetales cuidadosamente, dado que los vegetales con hojas en particular pueden tener pequeños insectos, que obviamente no son casher para comer.

Una persona debe comer MENOS que el tamaño de un kezait (15 gramos), para evitar tener que decir una bendición posterior.

Se debe tener en mente que la bendición también incluirá la bendición del Maror – así unirá el Karpas a la comida, y se cumplirá con la obligación de la bendición posterior, con la bendición de Agradecimiento Después de la Comida.

Si usted inadvertidamente comió más de un kezait, post facto no necesita decir una bendición posterior.

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Yajatz

El oficiante del Seder rompe la matzá del medio en dos partes. El pedazo más pequeño se coloca de vuelta entre las otras dos matzot, para ser comidas más tarde en Hamotzi. El pedazo más grande se envuelve y se convierte en el Afikomán.

El Talmud señala que los niños deben tratar de “robar” el Afikomán para incentivar a que permanezcan despiertos durante el Seder.

Nótese que las dos mitzvot de comer matzá en el Seder serán cumplidas del mismo pedazo.

* * *

Magid

Como comenzamos la parte principal del Seder – relatar el Éxodo – es importante tener una buena traducción de la Hagadá para poder entender lo que se está diciendo. Este primer párrafo de la Hagadá no está escrito en hebreo, sino que en arameo, el cual era el idioma común de esa época.

Muchos tienen la costumbre de decir en voz alta “Yo estoy preparado para cumplir la mitzvá de relatar la historia del Éxodo”.

Se descubren las matzot, se mantiene levantada la matzá que ha sido partida para que todos la vean, hasta el inicio de las Cuatro Preguntas.

* * *

Las Cuatro Preguntas

Se quita el plato del Seder de la mesa hasta que sea el momento de comer. Hacemos esto para incitar las preguntas, y también para mostrar que ¡no comeremos hasta que la historia no haya sido relatada!

Se acostumbra que la persona más joven en el Seder recite las Cuatro Preguntas.

En este momento, servimos la Segunda Copa de vino.

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Avadim Haynu

Las tres matzot deben quedar descubiertas durante el relato del Éxodo.

La Mishná Brurá dice que ésta declaración, “Fuimos esclavos en Egipto”, es la respuesta esencial a las Cuatro Preguntas, y que luego de este momento se le permite a los niños pequeños irse a dormir.

* * *

Ve-Hi She-Amda

En una expresión de alegría, las matzot son cubiertas y las copas de vino se levantan mientras se recita este párrafo.

* * *

Las Diez Plagas

Cada vez que una de las plagas es mencionada, untamos nuestro dedo en el vino y derramamos una gota. Esto nos recuerda que nuestra copa de alegría no está completa porque hubo gente que tuvo que morir por nuestra salvación. Es por eso que es considerado insensible – después de completar las gotas – ¡chuparse el dedo!

En vez de utilizar el dedo “pequeño”, se debe utilizar el dedo “índice” (Etzba en Hebreo), el cual corresponde a la declaración en la Torá que las plagas fueron Etzba Elokim — “el dedo de Dios” (Éxodo 8:15).

Se debe derramar un total de 16 gotas – tres por “sangre, fuego y pilares de humo”, 10 más por las plagas, y otras tres por la abreviatura de Rabi Yehudá.

Después de que todas las gotas fueron derramadas, la copa debe ser llenada nuevamente.

* * *

Lificaj

Se cubren las matzot, se levanta la copa de vino, y se recita alegremente el párrafo en voz alta.

* * *

Segunda Copa

Cuando beba el vino, no olvide de inclinarse. Tan importante es esta expresión de libertad, que si uno olvida inclinarse mientras bebe la Segunda Copa ¡la ley declara que debe volverla a beber!

Si ya hicimos la bendición por la Primera Copa de vino, ¿por qué hacemos una nueva bendición? Porque ya ha pasado un lapso de tiempo significante entre las dos copas.

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Rajtzá

Dado que previamente ya nos lavamos las manos antes del Karpas, ahora intencionalmente se debe ensuciarlas, para que la bendición del lavado no sea dicha en vano. Esto se puede lograr tocándose un zapato o rascándose la cabeza.

¿Cómo nos lavamos las manos? Primero, llene un tazón con agua. Vierta la mitad del agua sobre su mano derecha (hasta la muñeca), luego la otra mitad del agua sobre su mano izquierda. Luego diga la bendición y seque sus manos.

Desde este momento en adelante, sea cuidadoso de no hablar hasta que haya terminado de comer la matzá. Esto es para evitar alguna “interrupción mental” entre el lavado y el comer.

Mejor aún, trate de no involucrarse en ninguna conversación hasta haber terminado incluso el Maror (hierbas amargas) y el sándwich de Korej. De este modo, la bendición de “Motzi, Matzá y Maror” va a incluir el sándwich.

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Motzi

El comer matzá en la noche del Seder es una mitzvá de la Torá.

La Ley Judía define el acto de “comer” como equivalente a tragar un kezait entre dos y cuatro minutos (kedey ajilat pras). Si es dificultoso, se puede beber algo de agua mientras se come. Por lo menos, la matzá debe ser consumida en nueve minutos.

El tiempo cuenta no desde el primer mordisco, sino desde la primera vez que se traga. Por eso, se puede ganar tiempo extra masticando la matzá antes de tragarla.

Un kezait es aproximadamente 45-50 CC, lo que llega a ser más o menos dos tercios de un cuadrado de matzá, o media matzá redonda hecha a mano. (De acuerdo al Jazón Ish, la cantidad es alrededor de un 25 por ciento más grande).

A diferencia de cuando hacemos “Hamotzi” en Shabat, en Pesaj no untamos la matzá en sal. Esto se debe a que es una mitzvá especial saborear la matzá por sí sola.

Existe la costumbre de besar la matzá antes de comerla, de acuerdo al versículo, “Sirve a Dios con alegría” (Salmo 100:2).

Antes de que el oficiante recite la bendición, cada uno debe tener preparada frente a sí suficiente matzá para cumplir con la mitzvá en forma apropiada.

No se debe olvidar de comer la matzá recostándose hacia la izquierda.

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Matzá

Recitamos una segunda bendición sobre la matzá, ya que ésta es una mitzvá especial de la noche del Seder.

Después de recitada la bendición, el oficiante debe quebrar ambas matzot juntas, para que haya una mínima interrupción entre la bendición y el comerla.

Como es probable que no haya suficiente matzá de la de encima y de la del medio para que cada uno pueda cumplir con el volumen mínimo de 45-50 CC, cada uno debe comer al menos un pedazo pequeño de ambas matzot, complementando con otras matzot de la mesa.

El Gaón de Vilna dice que un judío cumple con la mitzvá cada vez que come un kezait de matzá durante la semana entera que dura Pesaj.

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Maror

Se toma una cantidad de Maror equivalente al tamaño de un kezait. A pesar de que muchos tienen la costumbre de utilizar raíz picante, el Talmud no obstante incluye Jasa – lechuga – como un vegetal que puede ser usado como Maror.

Si se utiliza lechuga, las hojas deben ser de 20.3 cm. por 25.4 cm. (8 por 10 pulgadas), o de aproximadamente 25-29 CC. Se debe tener especial cuidado de revisar la lechuga ya que frecuentemente tiene pequeños bichos en sus hojas.

Si se utiliza raíz picante, debe compactarse en 1.1 onzas liquidas (33 CC) – una cantidad equivalente a la mitad de un huevo promedio.

La raíz picante comprada en frasco no debe ser usada, ya que se le han agregado endulzantes para hacerla menos picante. La “raíz picante roja” es particularmente problemática ya que es una mezcla de remolacha (betarraga o betabel) y raíz picante.

Si utiliza raíz picante pura, ésta debe ser molida antes del comienzo de Iom Tov.

Antes de decir la bendición, el Maror debe haber sido untado en el Jaroset, y luego sacudido. El Talmud dice que un poquito de Jaroset sirve como “antiséptico” para diluir el efecto duro del Maror. Cuando se recita la bendición, se debe tener en mente que el Maror será comido también en el “sándwich Korej”.

Uno no debe inclinarse mientras come el Maror.

Éste debe ser consumido entre los dos y cuatro minutos desde el momento de comenzar a tragar.

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Korej

Tome la matzá de abajo (que queda de las tres originales) y haga un sándwich con el Maror.

Para esta mitzvá está permitido utilizar cantidades menores. La cantidad de matzá debe ser de aproximadamente 23-25 CC – como un tercio de un cuadrado de matzá, o un cuarto de la matzá redonda. (De acuerdo al Jazón Ish, la cantidad es un 25 por ciento más grande).

La cantidad de Maror que se necesita es de 9.2 cm. por 6.9 cm. (3.6 por 2.7 pulgadas) de lechuga, o 0.7 onzas liquidas (21 CC) compactadas de raíz picante.

Unte el sándwich en el Jaroset y luego sacúdalo.

Diga el párrafo de “Recordación del Templo.” No hay bendición.

Coma el sándwich mientras se reclina hacia la izquierda.

El sándwich debe ser consumido entre dos y cuatro minutos desde el momento de comenzar a tragar.

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Shuljan Orej

Coma una cena festiva. Es una tradición empezar la cena con un huevo, el cual simboliza el sacrificio de Jagigá. De esta forma, cada uno comienza la comida del Seder con la misma cosa – como en tiempos del Templo cuando cada uno comía el sacrificio de Jagigá.

La cena debe preferentemente terminar antes de medianoche, para comer el Afikomán a esa hora. Es importante no comer de más, para no estar lleno y poder comer el Afikomán.

La cena no debe incluir ninguna carne asada, para distinguir nuestra comida de aquella de los tiempos del Templo, cuando el “cordero Pascal” era comido asado. (Una sartén para asar es problemática; los jugos que se producen no con suficientes como para considerarse “cocinado”).

La cena es en realidad una extensión de la alabanza de “Halel”, por eso se debe continuar hablando del Éxodo a lo largo de la cena. Así, también, idealmente se debe comer toda la cena reclinados sobre el lado izquierdo.

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Afikomán

El Afikomán debe preferentemente ser comido antes de la mitad de la noche. (Éste momento exacto varía dependiendo de la ubicación geográfica; consulte con su rabino). Si comer el Afikomán en ese momento significará apurar el Seder, entonces puede comerse más tarde.

El Afikomán debe ser comido mientras se está “lleno” – pero aún con espacio en el estómago. Si uno esta lleno al punto de estar “relleno”, comer el Afikomán puede llegar a no ser considerado halájicamente un acto de “comer”.

La cantidad de matzá que cada uno debe comer para el Afikomán es un kezait. Esto equivale aproximadamente 45-50 CC, lo que corresponde a dos tercios de un cuadrado de matzá, o media matzá redonda hecha a mano. (De acuerdo al Jazón Ish, la cantidad es un 25 por ciento más grande). Si una persona tiene dificultad de comer esa cantidad, puede comer la mitad.

Asegúrese de dar a cada persona por lo menos un pedazo pequeño del Afikomán, y luego completar el volumen que falta con otras matzot.

Después del Afikomán, no se puede comer nada más por el resto de la noche – excepto beber agua, té, y las dos restantes copas de vino.

El Afikomán se come inclinado hacia la izquierda.

Debe ser consumido entre dos y cuatro minutos desde el momento de comenzar a tragar.

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Barej

Cada persona debe enjuagar su copa de vino, y llenarla para la Tercera Copa, la cual será bebida al finalizar el “Agradecimiento Después de la Comida”.

Se acostumbra que el dueño de casa dirija el “Agradecimiento Después de la Comida” en la noche de Pesaj.

En variadas ocasiones durante el año, el oficiante dirá el “Agradecimiento Después de la Comida” mientras sostiene una copa de vino. En el Seder, ¡cada uno puede hacerlo!

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Tercera Copa

Es preferible beber la copa de vino completa. Si no es así, se debe por lo menos beber la mayoría de la copa.

Es preferible “beber” la copa en dos tragos sin pausa. De lo contrario, se debe por lo menos consumir el vino en cuatro minutos.

No olvide inclinarse hacia la izquierda mientras bebe.

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Abrir la Puerta Para Eliahu

Sirva la Cuarta Copa, y también la copa extra para Eliahu.

Se acostumbra usar lo que “sobra” de la copa de Eliahu para el Kidush del siguiente día.

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Cuarta Copa

Es preferible beber la copa de vino completa. De no ser así, se debe beber por lo menos la mayoría de ella.

Es preferible “beber” la copa en dos tragos sin pausa. De lo contrario, se debe por lo menos consumir el vino en cuatro minutos.

No olvide inclinarse hacia la izquierda mientras bebe.

Luego, la bendición final para el vino debe ser recitada.

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Jad Gadya

A pesar de que el Seder oficialmente ha concluido, es loable continuar hablando sobre el Éxodo hasta que el sueño lo supere. Muchos tienen la costumbre de recitar “El Cantar de lo Cantares” en ese momento.

 

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