Congregaciónes en Colombia

ח׳ באלול ה׳תשע״ה (August 23, 2015) por  
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Parashá 48 Shoftim

ג׳ באלול ה׳תשע״ה (August 18, 2015) por  
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48 shoftim

Parashá 48 Shoftim

Deuteronomio 16:18 – 21:9

Aliyás de la Torá:

  1. 16:18 – 17:13
  2. 17:14-20
  3. 18:1-5
  4. 18:6-13
  5. 18:14 – 19:13
  6. 19:14 – 20:9
  7. 20:10 – 21:9
  8. Maftir: 21:7-9

Haftará: Isaías 51:12 – 53:12

Shoftim

Significa jueces.

Comentarios

Primera aliyá, 16:18 – 17:13

16:18 “Nombrarás para ti jueces y oficiales en todas las ciudades que HaShem tu Elohim te da, según tus tribus, y ellos juzgarán al pueblo con justo juicio.” – Un juez es una persona que ha recibido autoridad para pronunciar sentencias de acuerdo a la Torá y la halajá, sobre las obras o palabras de otras personas. El juez tiene que condenar al culpable y absolver al inocente. Los oficiales son los que ejecutan las órdenes del juez. El juez no hace mucho sin un cuerpo policial que le apoye para que sus órdenes se cumplan. La policía no funciona bien sin los jueces porque tienen que saber qué órdenes ejecutar. Así que estos dos tipos de funcionarios tienen que trabajar paralelamente para que la sociedad se beneficie de ellos.

“en todas las ciudades” – Había tres tipos de tribunales en Israel, con 3 jueces, 23 jueces y 71 jueces. Las ciudades con menos de 120 habitantes tenían un tribunal, un beit din, de tres jueces. Las ciudades con más de 120 habitantes tenían un beit din de 23 jueces, llamado “pequeño sanedrín”. Las cortes de tres jueces sólo podían dictar sentencias sobre asuntos monetarios. Para dar una sentencia de vida o muerte hacía falta un tribunal de 23 jueces. En Yerushalayim había tres tribunales, dos de 23 jueces y uno de 71, en el cual el sumo sacerdote era el líder principal. Este último fue llamado el “gran sanedrín”. Los hombres del gran sanedrín se reunían en un lugar designado para ellos en el templo.

16:19 “No torcerás el juicio; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “justicia” o “juicio”, es mishpat.[1] Para no torcer un veredicto no se puede seguir la justicia que le parezca bien al hombre, sino la que HaShem manda en su Torá.

16:20 “La justicia, la justicia buscarás, para que vivas y poseas la tierra que HaShem tu Elohim te da.” – ¿Por qué se repite la palabra justicia dos veces en este texto? Por un lado se puede entenderlo de manera que para HaShem es muy importante que se emplee la justicia en la nación, y por eso repite la palabra dos veces. La justicia es uno de los pilares fundamentales para la sociedad.

16:21 “No plantarás para ti un árbol de culto, o cualquier clase de árbol junto al altar de HaShem tu Elohim que hagas para ti.” – Antiguamente había una costumbre de plantar árboles en las entradas de los templos paganos, cf. Jueces 6:30. Está prohibido plantar árboles en el monte del templo. Como se habla de cualquier árbol, o madera, se deduce que no está permitido hacer construcciones de madera junto al templo. Este mandamiento también ha dado lugar a la costumbre de no colocar flores en las sinagogas, por lo menos no cerca del arón kodesh, el arca sagrada, donde se guardan los rollos de la Torá.

16:22 “Ni levantarás para ti pilar, lo cual aborrece HaShem tu Elohim.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “pilar”, es matsevá,[2] que tiene que ver con una sola piedra grande que sirve como altar. En el tiempo de los patriarcas HaShem lo aceptó, pero por causa de las prácticas idolátricas de los cananeos, que usaban ese tipo de piedras, se volvió una abominación para el Eterno, cf. Génesis 28:18, 22; 31:13, 45; 35:14, 20; Éxodo 23:24; 24:4; 34:13; Levítico 26:1; Deuteronomio 12:3; Oseas 10:1-2. Los israelitas sólo podían hacer altares construidos con piedras o de tierra.

17:1 “No sacrificarás a HaShem tu Elohim buey o cordero que tenga defecto o alguna imperfección, porque es cosa abominable a HaShem tu Elohim.” –

17:3 “y que haya ido y servido a otros dioses, adorándolos, o adorando al sol, a la luna o a cualquiera de las huestes celestiales, lo cual yo no he mandado” – La Torá prohíbe la astrología. ¡No leas los horóscopos!

17:8       “Si un caso es demasiado difícil para que puedas juzgar, como entre sangre y sangre, entre veredicto y veredicto, o entre afección y afección, siendo casos de litigio en tus puertas, te levantarás y subirás al lugar que HaShem tu Elohim escoja” – Según Rashí, “entre sangre y sangre” tiene que ver con dificultad para determinar si la sangre que sale de una mujer es impura o pura, cf. Levítico 15:19. “Entre veredicto y veredicto” tiene que ver con las leyes que regulan los daños civiles y las transacciones económicas entre los individuos, las leyes que regulan las faltas que incurren en castigo corporal y las leyes que regulan en qué casos se aplica la pena capital. “Entre afección y afección” tiene que ver con definiciones para saber si una afección es de carácter impura o pura, cf. Levítico 13.

“Si un caso es demasiado difícil para ti para que puedas juzgar…” – Aquí se está hablando a los jueces de las diferentes ciudades de Israel. La Torá fue escrita en primer lugar a los jueces en Israel. En casos de conflicto, cuando los jueces menores no podían resolverlo, tendrían que recurrir a instancias más altas, a las autoridades en Yerushalayim que son los sacerdotes levitas y un juez principal.

17:9 “al juez que haya en esos días” – Aquí habla de un solo juez para cada generación. Era el juez principal. Más adelante, en 19:17, se habla de “los jueces que haya en esos días”. Esto nos enseña que entre los jueces que hay, hay un principal.

17:11 “Según los términos de la Torá que ellos te enseñen, y según la sentencia que te declaren, así harás; no te apartarás a la derecha ni a la izquierda de la palabra que ellos te declaren.” – Esto nos enseña que parte de la observancia de la Torá es obedecer los decretos de los sabios. No obstante, la sentencia que dicten las autoridades tiene que ser de acuerdo a la Torá del Eterno. Según Rashí, hay que obedecerles aunque digan que la derecha es izquierda o la izquierda derecha. Pero el Talmud de Yerushalayim[3] dice todo lo contrario:

“Se podía pensar que incluso si te dicen que la derecha es la izquierda o que la izquierda es la derecha, aun así debes obedecerlos. (Para mostrar que no es así) el versículo declara: “ni a la derecha ni a la izquierda” (Deuteronomio 5:32; 28:14), (lo cual implica hasta) que te digan que la derecha es derecha y la izquierda es izquierda.”

17:12 “Y el hombre que proceda con presunción, no escuchando al sacerdote que está allí para servir a HaShem tu Elohim, ni al juez, ese hombre morirá; así quitarás el mal de en medio de Israel.” – Es sumamente grande la autoridad delegada al Sanedrín en Yerushalayim, con pena de muerte al que resiste la sentencia de esa corte suprema. La corte suprema está puesto en lugar de Elohim, y el que resiste la autoridad puesta por Él le resiste a Él mismo, lo cual es un grave delito.

17:13 “Entonces todo el pueblo escuchará y temerá, y no volverá a proceder con presunción.” – La sentencia de muerte sobre un rebelde sirve, no sólo para quitar el mal de en medio de Israel, sino para producir respeto y temor reverente al Eterno y a las autoridades puestas por Él.

Segunda aliyá, 17:14-20

17:14 “Cuando entres en la tierra que HaShem tu Elohim te da, y la poseas y habites en ella, y digas: “Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que me rodean”” – La Torá prevé que el pueblo iba a pedir un rey. La iniciativa de tener un rey no vino de HaShem. Esta palabra se cumplió en 1 Samuel 8:5, donde dice que el pueblo pidió un rey. El propósito con esta petición no fue para cumplir la Torá, sino ser semejantes a todos los demás pueblos en la tierra. Esto fue lo que al Eterno se manifestara como triste. HaShem también había dicho a Avraham en Génesis 17:6 que: “reyes saldrán de ti”, lo cual constituye también una base para que hubiera reyes en Israel.

17:15 “ciertamente pondrás sobre ti al rey que HaShem tu Elohim escoja, a uno de entre tus hermanos pondrás por rey sobre ti; no pondrás sobre ti a un extranjero que no sea hermano tuyo.” – Esto nos enseña varias cosas importantes en cuanto al reinado en Israel:

  1. El rey tiene que ser escogido por HaShem – por medio de sus profetas.
  2. El rey está colocado en una posición sobre Israel.
  3. El rey es puesto por el pueblo. La forma de gobierno que el Eterno establece entre los hombres es tanto teocrático como democrático. Tienen que haber una colaboración en el momento de la instalación de una autoridad, entre el Eterno y el pueblo que va a ser dirigido por esa autoridad.
  4. El rey tiene que ser israelita de nacimiento, no puede ser extranjero.

17:16-17 “Además, no aumentará para sí muchos caballos, ni hará que el pueblo vuelva a Egipto para tener muchos caballos, pues HaShem te ha dicho: “Jamás volveréis por ese camino.” Tampoco aumentará para sí muchas mujeres, no sea que su corazón se desvíe; tampoco aumentará para sí grandes cantidades de plata u oro.” – El rey Shelomó pecó en estas tres áreas:

  1. Tuvo muchos caballos e hizo que el pueblo volviera a Egipto, para comprar caballos, cf. 1 Reyes 4:26. El Talmud[4] dice que sólo puede poseer los suficientes para sus carros, cf. 2 Samuel 8:4.
  2. Tuvo muchas mujeres que desviaron su corazón, cf. 1 Reyes 11:3-4. Según el Talmud,[5] sólo podía tener 18 mujeres, basado en el texto de 2 Samuel 12:8 donde HaShem habla de añadir dos veces más a lo que el rey David ya tenía. Entonces tenía seis esposas.
  3. Tuvo mucha plata y oro, cf. 1 Rey 10:21, 27. El Talmud[6] dice que sólo puede poseer lo suficiente para adjudicar para su corte.

Por pecar en estas tres áreas, HaShem le levantó tres enemigos, cf. 1 Reyes 11:14, 23, 26. Si el rey Shelomó hubiera hecho caso a la Torá, no hubiera caído en pecado. Todas las caídas de los hombres desde Adam hasta el último hombre, han sido, son y serán la consecuencia de no haber hecho caso a los mandamientos del Eterno escritos en la Torá.

Un Midrash[7] cuenta que la yud de la palabra yarbé, “aumentará”, se molestó con el rey Shelomó cuando transgredió estas prohibiciones de la Torá, y voló ante el trono celestial y se quejó: “Shelomó me desarraigó por transgredir las prohibiciones de acumular esposas, caballos y riquezas. Ahora ha anulado estas mitsvot, eventualmente descarte toda la Torá.” HaShem respondió a la yud: “No temas. Shelomó y miles como él morirán, pero hasta tú, la más pequeña de las letras, jamás serás desarraigada”.

17:18-19 “Y sucederá que cuando él se siente sobre el trono de su reino, escribirá para sí dos copias de esta Torá en un libro, en presencia de los sacerdotes levitas. La tendrá consigo y la leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer a HaShem su Elohim, observando cuidadosamente todas las palabras de esta Torá y estos estatutos” – La Torá tenía que ser la base del reino. Por esto el rey tenía que escribir un Sefer Torá para sí y leerlo todos los días. Según Rashí, la expresión mishné Torá, que aparece en este versículo, significa que el rey tenía que escribir dos rollos de la Torá, y tener uno en su cámara de tesoro y otro que entra y sale con él. Los reyes judíos solían tener un Sefer Torá en miniatura que colocaban sobre su brazo derecho, para que los acompañara constantemente. De este mandamiento se ha legislado que todo varón judío debe escribir un Sefer Torá, o bien pagar para que un escriba lo haga.

17:20 “para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos y no se desvíe del mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.” – Una lectura diaria de la Torá produce temor de HaShem y humildad de corazón para la observancia correcta de los mandamientos. ¿Cuál es el antídoto para la falta de temor de HaShem que tenemos en la sociedad en la que vivimos? La lectura de la Torá todos los días de la vida.

Tercera aliyá, 18:1-5

18:4 “Le darás las primicias de tu grano, de tu mosto, de tu aceite y del primer esquileo de tus ovejas.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “primicias” es reshít,[8] que también es la primera palabra de la Torá, cf. Génesis 1:1.

Cuarta aliyá, 18:6-13

18:5 “Porque HaShem tu Elohim le ha escogido a él y a sus hijos de entre todas tus tribus, para que esté de pie y sirva en el nombre de HaShem, para siempre.” – Este texto nos enseña que el servicio sagrado se hace de pie.

18:6 “Y si un levita sale de alguna de tus ciudades, de cualquier parte de Israel en que resida, y llega con todo el deseo de su alma al lugar que HaShem escoja” – Esta es la actitud que hay que tener para servir al Eterno correctamente. El que no tiene esa actitud no puede hacerle un servicio agradable. Ese deseo es como un fuego dentro del alma del siervo del Eterno. El fuego en los sacrificios produce un olor fragante delante del Eterno. Si no hay fuego en nuestras almas a la hora de servir al Eterno, no somos agradables.

18:7 “él ministrará en el nombre de HaShem su Elohim, como todos sus hermanos levitas que están allí delante de HaShem.” – Servir en el Nombre significa tener autorización para hacerlo. El levita tiene autoridad para servir delante del Eterno, lo mismo que el profeta, cf. 18:19.

 

18:10-11 “No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, un pronosticador, un augur, o hechicero, o encantador, o médium, o espiritista, ni quien consulte a los muertos” – Según Rashí, adivinar es coger su vara y hacer una pregunta como: “¿Debo ir o no ir?”, cf. Oseas 4:12. Según los sabios, un pronosticador se refiere a uno que hace trucos de magia. El texto hebreo dice: “que toma los ojos”, que tiene el mismo significado que “que toma el pelo”, es decir uno que engaña al público con trucos y artes mágicos. Según Rashí, un augur es uno que actúa a base de que el pan cayó de su boca o un venado cruzó su camino. Es un supersticioso. Un hechicero es uno que practica la magia negra. Un encantador es uno que agrupa reptiles en un lugar para practicar hechicería o adivinación. Un médium es uno que piensa que el espíritu de un muerto habla por su axila, mediante nigromancia, o uno que mete un hueso de un animal en la boca y el hueso habla. Un espiritista es uno que consulta una calavera o una persona muerta, o va a los cementerios para comunicarse son los espíritus de los muertos. Todos estos ritos son hechos con espíritus inmundos. (Las palabras españolas que son utilizadas en la traducción no coinciden necesariamente con la explicación que se da aquí. Estas explicaciones están hechas a base de las palabras hebreas, no las españolas.)

18:12 “Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable a HaShem; y por causa de estas abominaciones HaShem tu Elohim expulsará a esas naciones de delante de ti.” – Cualquiera que practique el ocultismo se contamina espiritualmente y luego sicológicamente y físicamente. El que practica el ocultismo es abominable para el Eterno. La práctica del ocultismo fue la principal razón por la que las siete naciones fueron destruidas y expulsadas de la tierra de Kenáan.

Debemos tener cierto conocimiento de las prácticas ocultas para:

  1. Detectarlas en la sociedad y en las personas que nos rodean.
  2. Saber ayudar a los que desean ser libres de estos poderes malignos.
  3. Protegernos para no ser engañados pensando que esas cosas son lícitas para nosotros.

18:13 “Serás intachable delante de HaShem tu Elohim.” – Esto nos enseña que el que practica alguna de estas cosas nunca podrá llegar a la perfección espiritual.

Quinta aliyá, 18:14 – 19:13

18:14 “Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a los que practican hechicería y a los adivinos, pero a ti HaShem tu Elohim no te lo ha permitido.” – El profeta como Moshé es presentado en contraste con los adivinos y hechiceros de las naciones gentiles. Por un lado hay algo semejante entre estas prácticas ocultas y el ministerio del Profeta. Pero por otro lado es algo totalmente diferente. Se parecen en que están operando desde una dimensión sobrenatural, espiritual. Y se diferencian en que las fuentes de esos poderes o revelaciones son opuestas. Los adivinos están bajo la influencia de satanás y los malos espíritus. Los profetas están bajo la influencia del Espíritu del Eterno. Los falsos profetas se parecen a los verdaderos, pero su fuente de inspiración no es HaShem.

18:15 “Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará HaShem tu Elohim; a él oiréis.” – El término español “profeta”, viene del latín profeta, (de origen griego).” Pro-fethes significa “hablar en vez de”, “ser portavoz de”; “hablar ante alguien”, “hablar en voz alta”; (en gr. también significa “predecir”). En el griego clásico significa “predicador”. El término hebreo es naví,[9] posiblemente de la raíz acadia nb, que significa “llamar”, “convocar”. La forma hebrea es pasiva y significa “llamado”, “convocado”. Aquí presentamos unos puntos que nos muestran cómo es el llamado y el mensaje de los diferentes profetas que el Eterno levanta:

  1. El llamado del naví

 

  1. su origen
    1. no humano, cf. Amós 7:15;
    2. divino, cf. Amós 2:11; Jeremías 23:21-22
  • del Espíritu, cf. Números 11:29
  1. su autoridad
    1. sobre el sacerdote, por ejemplo Moshé
    2. sobre el rey, ej. Shemuel, cf. Amós 7:9
  • sobre el pueblo, cf. Isaías 6:9,10
  1. sobre las naciones, cf. Jeremías 1:10
  2. su misión
    1. práctica
    2. oral, es la “boca”, cf. Éxodo 4:16; 7:1; Jeremías 1:9
  • escritural
  1. El mensaje del naví
  2. el origen del mensaje – una llama divina
    1. luz – revelación
    2. calor – inspiraciónla forma del mensaje
    1. verbal, cf. Jeremías 23:18b
      1. hablado, ej. Moshé, cf. Números 12:8
      2. cantado, ej. David
    2. visual, cf. Números 12:6; Jeremías 23:18a, ej. Zejariyá
  3. vivido
    1. representativamente – (acciones simbólicas), ej. Yejezkel
    2. personalmente, ej. Yona
    3. familiarmente, ej. Hoshea, Yeshayahu

 

  1. el tiempo del mensaje
    1. pasado
    2. presente
    3. futuro

18:18-19 “Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande. Y sucederá que a cualquiera que no oiga las palabras que él ha de hablar en mi nombre, yo mismo le pediré cuenta.” – Los muchos profetas que han surgido en Israel han cumplido funciones importantes. Todos ellos han cumplido parte de esta profecía, pero ninguno ha estado a la par de Moshé. Por lo tanto tiene que haber uno que se asemeja a Moshé en muchas áreas de su vida, para que haya un cumplimiento pleno de esta escritura.

18:20 “Pero el profeta que hable con presunción en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, o que hable en el nombre de otros dioses, ese profeta morirá.” – Si una persona pretende profetizar y, en ese afán o arrebato emocional, diga una sola palabra que el Eterno no haya dicho, es reo de muerte. La gravedad de este pecado es comparable a un asesinato, idolatría, adulterio y blasfemia. La profecía no es para jugar, ni para manipular ni para crear un ambiente espiritual en las reuniones. Es fácil mezclar emocionalismo con inspiración divina. Necesitamos el don de discernimiento de espíritus para saber de dónde viene la inspiración de las profecías que se pronuncian.

 

Los sabios de Israel no han podido establecer un criterio sólido por medio del cual se pueda evaluar una profecía en el momento que es pronunciada, si es verdadera o falsa. La falsa profecía puede sonar igual que la verdadera. A veces sólo puede ser evaluada por la intuición de otro profeta.

 

Rashí menciona tres tipos de personas que deben ser ejecutados por manos de los hombres: el que profetiza lo que no escuchó de Elohim, el que profetiza lo que no fue dicho a él, sino a su colega y el que profetiza en nombre de ídolos. Pero el que suprime su profecía, el que viola las palabras de un profeta o el que viola sus propias palabras proféticas, morirá por mano del Cielo, como se declara: “Yo mismo lo reclamaré de él.”, cf. v. 19.

 

18:21-22 “Y si dices en tu corazón: “¿Cómo conoceremos la palabra que HaShem no ha hablado?” Cuando un profeta hable en el nombre de HaShem, si la cosa no acontece ni se cumple, ésa es palabra que HaShem no ha hablado; con arrogancia la ha hablado el profeta; no tendrás temor de él.” – La Torá advierte que si las palabras proféticas no se cumplen, son falsas. Esto es válido sólo para palabras que hablen del futuro o pretenden revelar secretos. El tiempo mostrará si esas palabras fueron falsas o verdaderas, cf. Jeremías 28. Las falsas profecías, por muy bonitas que sean, producen que el pueblo confíe en la mentira y se revele contra el plan de HaShem. Son contaminadas por un espíritu de mentira. Además, hay profecías dadas por espíritus malignos que dicen la verdad, pero son transmitidas con otro espíritu.

 

19:8-9 “Y si HaShem tu Elohim ensancha tu territorio… entonces te añadirás tres ciudades más, además de estas tres.” – Según Rashí, aquí se refiere a los territorios del keneo, kenizeo y el kadmoneo, cf. Génesis 15:19, que luego fueron Amón, Edom y Moav. Por lo tanto, cuando esta palabra se cumpla, habrá en total nueve ciudades de refugio.

 

Sexta aliyá, 19:14 – 20:9

 

19:14 “No moverás los linderos de tu prójimo, fijados por los antepasados, en la herencia que recibirás en la tierra que HaShem tu Elohim te da en posesión.” – Esto se refiere a los linderos que fueron puestos en la tierra de Israel durante su reparto entre las diferentes tribus y familias, después de la conquista. Todavía hoy en día se puede ver esos linderos en las montañas de Yehudá en las afueras de Yerushalayim. Esas piedras, que forman fronteras entre las herencias repartidas por Yehoshúa, han estado allí más de 3000 años.

 

19:18-20 “Y los jueces investigarán minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente, entonces le haréis a él lo que él intentaba hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti. Los demás oirán y temerán, y nunca más volverán a hacer una maldad semejante en medio de ti.” – Vemos aquí la gravedad del falso testimonio y la mentira. La intención de la persona que testifica falsamente es vista en el cielo como un crimen y tienen que ser juzgada para que el pueblo tema y no vuelvan a hacer una maldad semejante.

 

20:2 “Y sucederá que cuando os acerquéis a la batalla, el sacerdote se llegará y hablará al pueblo” – Las guerras en Israel son de carácter espiritual. Si hay falta de confianza en el Eterno entre los soldados del ejército, no podrán hacer frente a sus enemigos. Por eso el sacerdote tiene un papel importante para animar y edificar la fe de los soldados.

 

20:5 “Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: “¿Quién es el hombre que ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado? Que salga y regrese a su casa, no sea que muera en la batalla y otro la estrene.” – Los oficiales tienen aquí la función de tratar casos de carácter social. Las tres cosas mencionadas, una casa, una viña y una esposa, representan los momentos más felices de la vida natural del hombre. Para que un soldado israelita no pierda la oportunidad de disfrutar de estos momentos, no podrá hacer cierto servicio militar mientras esté involucrado en uno de ellos.

 

Estas tres cosas aparecen aquí en el orden natural. Primero el hombre debe tener casa y trabajo, y luego es apto para casarse. Cuando el hombre fue creado, HaShem le dio primero una casa, el huerto, luego un trabajo, la jardinería y después una mujer. Si vienen maldiciones sobre una persona, primero es tocada la relación con la mujer, luego la casa y finalmente la vida laboral, cf. Deuteronomio 28:30. Maimónides dice en su libro Mishné Torá:

 

“Es costumbre de personas sensatas que el hombre asegure primero un trabajo que lo alimente, luego construya una casa y finalmente despose a una mujer, como está dicho: “haber plantado una viña, construido una casa y luego desposado a una mujer”.

 

La novia es presentada en las Escrituras con estos tres términos, casa, viña y mujer.

 

20:8 “Entonces los oficiales hablarán otra vez al pueblo, y dirán: “¿Quién es hombre medroso y de corazón apocado? Que salga y regrese a su casa para que no haga desfallecer el corazón de sus hermanos como el corazón suyo.”” – Las guerras de Israel son guerras de fe en el Eterno, y la fe no cabe en una persona que tiene miedo. El temor es lo contrario a la confianza. Por eso los miedosos no podían ser parte del ejército de Israel para que su incredulidad no dañara la fe de sus compañeros.

 

20:9 “Y sucederá que cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, nombrarán capitanes de tropas a la cabeza del pueblo.” – Los capitanes son los dirigentes de la guerra. El sacerdote, v. 2, representa la vida religiosa, los oficiales, v. 5, representan la vida social, y los capitanes representan la defensa.

 

Hay tres tipos de guerras en Israel:[10]

 

  1. La guerra de mitsvá – contra las siete naciones y Amalek, ordenada por el Eterno.
  2. La guerra de defensa nacional – contra los enemigos que vienen a atacar.
  3. La guerra ha-reshut – contra otras naciones para ensanchar el territorio de Israel.
  4. La última tenía que tener el consentimiento del Gran Sanedrín, mientras que las primeras dos podían ser iniciadas por el rey.

 

Séptima aliyá 20:10 – 21:9

 

20:18 “para que ellos no os enseñen a imitar todas las abominaciones que ellos han hecho con sus dioses y no pequéis contra HaShem vuestro Elohim” – Esta es razón por la que había que destruir las siete naciones de la tierra. Su idolatría había llegado a tal nivel de contaminación que era necesario tomar estas medidas tan radicales para erradicarlas de entre los hombres. La razón de estas guerras no es el odio, ni el racismo ni el celo religioso, sino la misma supervivencia del pueblo de Israel y las demás naciones.

 

21:1       “Si en la tierra que HaShem tu Elohim te da para que la poseas, fuera encontrado alguien asesinado, tendido en el campo, y no se sabe quién lo mató” – Aquí vemos la importancia que HaShem da al derramamiento de sangre inocente. Un asesinato es algo muy grave. La noticia de la muerte de una sola persona, de forma violenta, debe estremecer nuestras almas. El proceso judicial para este tipo de caso, es ordenado para que esa sangre no traiga maldición sobre la tierra y el pueblo. Si hay algo que trae maldición sobre un pueblo y sobre una tierra, es el derramamiento de sangre inocente. Para HaShem es muy grave, y por lo tanto, también lo es para nosotros.

 

21:2       “entonces tus ancianos y tus jueces irán y medirán la distancia a las ciudades que están alrededor del muerto.” – Según Rashí, aquí la expresión “tus ancianos” se refiere al Gran Sanedrín en Yerushalayim.

 

21:8       “”Perdona a tu pueblo Israel, al cual has redimido, oh HaShem, y no imputes la sangre inocente a tu pueblo Israel.” Y la culpa de la sangre les será perdonada.” – Esto nos enseña que existe una culpa colectiva. Aquí se está pidiendo perdón por el pecado colectivo del pueblo cuando una persona ha cometido este crimen terrible. Los ancianos y los levitas representan al pueblo entero y, como tal, pueden pedir perdón por este pecado en nombre del pueblo, para que no vengan las consecuencias de este pecado sobre todos. La culpa es perdonada, cuando no se sabe quién es el causante de la muerte, al hacer una declaración de reconocimiento del crimen y de inocencia de los líderes, junto con el sacrificio de una novilla joven que es matada en un lugar que no ha sido sembrado o trabajado por el hombre. El animal inocente tiene que morir en lugar del culpable para que HaShem no derrame la ira sobre la nación.

 

En Génesis 9:5 está escrito:

 

“Y ciertamente pediré cuenta de la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandaré. Y de todo hombre, del hermano de todo hombre demandaré la vida del hombre.”

 

Los animales pueden representar a los hombres y morir en lugar de ellos para que haya perdón. Pero estos animales no pueden sustituir verdaderamente a los hombres, son sólo sombras del “hermano de todo hombre” que tenía que morir en lugar de nosotros para que hubiera eterno perdón de los pecados.

 

¡Bendito sea el Eterno por ese hermano!

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 491 – 531 de los 613:

 

  1. Precepto de nombrar jueces y oficiales en cada comunidad judía, Deuteronomio 16:18.
  2. Precepto de obedecer siempre al Sanedrín, Deuteronomio 17:10.
  3. Precepto de designar un rey sobre Israel, Deuteronomio 17:15.
  4. Precepto para el rey de escribir un Rollo de la Torá (Séfer Torá) para sí mismo, más que otros judíos, Deuteronomio 17:18.
  5. Precepto de dar al cohén la ante pierna, la quijada y el estómago de una ofrenda, Deuteronomio 18:3.
  6. Precepto de separar la terumá guedolá, Deuteronomio 18:4.
  7. Precepto de dar al cohén lo primero de la lana, Deuteronomio 18:4.
  8. Precepto para los cohanim de oficiar en el Santuario por turnos, y juntos durante las festividades, Deuteronomio 18:6-8.
  9. Precepto de escuchar a cualquier profeta que no cambie los preceptos de la Torá, Deuteronomio 18:15.
  10. Precepto de designar seis ciudades de refugio, Deuteronomio 19:3.
  11. Precepto de hacer a los testigos conspiradores (edim zomemim) conforme habían conspirado hacer contra otra persona, Deuteronomio 19:19.
  12. Precepto de ungir a un cohén para la guerra, Deuteronomio 20:5-7.
  13. Precepto de actuar en una guerra opcional conforme la Torá estipula, Deuteronomio 20:10.
  14. Precepto de desnucar a una becerra en un valle escabroso, Deuteronomio 21:4.
  15. Prohibición de plantar árboles en el Santuario, Deuteronomio 16:21.
  16. Prohibición de erigir un pilar para idolatría, Deuteronomio 16:22.
  17. Prohibición de ofrecer un animal con un defecto temporal, Deuteronomio 17:1.
  18. Prohibición de desobedecer al Sanedrín, Deuteronomio 17:11.
  19. Prohibición de designar un rey que no sea judío, Deuteronomio 17:15.
  20. Prohibición para el rey de adquirir demasiados caballos, Deuteronomio 17:16.
  21. Prohibición de habitar jamás en Egipto, Deuteronomio 17:16.
  22. Prohibición para el rey de tener demasiadas esposas, Deuteronomio 17:17.
  23. Prohibición para el rey de amasar demasiado oro y plata, sino sólo lo que necesita, Deuteronomio 17:17.
  24. Prohibición para los leviím de tener patrimonio territorial en la Tierra de Israel, Deuteronomio 18:1.
  25. Prohibición para la tribu de Leví de tomar del botín cuando se conquista la Tierra de Israel, Deuteronomio 18:1.
  26. Prohibición de practicar adivinación, Deuteronomio 18:10.
  27. Prohibición de practicar hechicería, Deuteronomio 18:10.
  28. Prohibición de contratar hechiceros, Deuteronomio 18:10-11.
  29. Prohibición de consulta a un espiritista de Ov, Deuteronomio 18:10-11.
  30. Prohibición de consulta a un espiritista de Yidoní, Deuteronomio 18:10-11.
  31. Prohibición de consultar a un muerto, Deuteronomio 18:10-11.
  32. Prohibición de profetizar en falso, Deuteronomio 18:20.
  33. Prohibición de profetizar en nombre de un ídolo, Deuteronomio 18:20.
  34. Prohibición de abstenerse de matar a un falso profeta y tenerle miedo, Deuteronomio 18:22.
  35. Prohibición de alterar los lindes entre nuestra propiedad y la ajena, Deuteronomio 19:14.
  36. Prohibición de juzgar con un solo testigo, Deuteronomio 19:15.
  37. Prohibición de apiadarse de una persona que causa daños monetarios, Deuteronomio 19:21.
  38. Prohibición de temer al enemigo en la batalla, Deuteronomio 20:1.
  39. Prohibición de dejar vivos a los habitantes de Kenáan, Deuteronomio 20:16.
  40. Prohibición de cortar los árboles de una ciudad cuando se le hace la guerra, Deuteronomio 20:19.
  41. Prohibición de arar o plantar en el valle escabroso donde la becerra fue desnucada, Deuteronomio 21:4.

 

[1]       Strong H4941 mishpâṭ, mish-pawt’, From H8199; properly a verdict (favorable or unfavorable) pronounced judicially, especially a sentence or formal decree (human or (particularly) divine law, individual or collectively), including the act, the place, the suit, the crime, and the penalty; abstractly justice, including a particular right, or privilege (statutory or customary), or even a style: – + adversary, ceremony, charge, X crime, custom, desert, determination, discretion, disposing, due, fashion, form, to be judged, judgment, just (-ice, -ly), (manner of) law (-ful), manner, measure, (due) order, ordinance, right, sentence, usest, X worthy, + wrong.

[2]       Strong H4676 matstsêbâh, mats-tsay-baw’, Feminine (causative) participle of H5324; something stationed, that is, a column or (memorial stone); by analogy an idol: – garrison, (standing) image, pillar.

[3]       Horayot 1:1.

[4]       Sanedrín 21b.

[5]       Sanedrín 21a.

[6]       Sanedrín 21b.

[7]       Shemot Rabá 6:5.

[8]       Strong H7225 rê’shîyth, ray-sheeth’, From the same as H7218; the first, in place, time, order or rank (specifically a firstfruit): – beginning, chief (-est), first (-fruits, part, time), principal thing.

[9]       Strong H5030 nâbîy’, naw-bee’, From H5012; a prophet or (generally) inspired man: – prophecy, that prophesy, prophet.

[10]     Mishná Sotá 8:7.

Parashá 47 Reé

כ״ט באב ה׳תשע״ה (August 14, 2015) por  
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47 reeParashá 47 Reé

Deuteronomio 11:26 – 16:17

Aliyás de la Torá:

  1. 11:26 – 12:10
  2. 12:11 – 12:28
  3. 12:29 – 13:18 (19 heb.)
  4. 14:1-21
  5. 14:22-29
  6. 15:1-18
  7. 15:19 – 16:17
  8. Maftir: 16:13-17

 

Haftará: Isaías 54:11 – 55:5

  

Reé

 

Significa ¡observa! Es más fuerte que shemá que habla de oír y obedecer. Tiene que ver con una percepción más profunda, una visión interior, con los ojos del corazón.

 

Comentarios

 

Primera aliyá, 11:26 – 12:10

 

11:26-28 “¡Observa!, hoy pongo delante de vosotros una bendición y una maldición: la bendición, si escucháis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim que os ordeno hoy; y la maldición, si no escucháis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim, sino que os apartáis del camino que os ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no habéis conocido.” – HaShem presenta dos opciones para que el hombre pueda elegir. Es una evidencia clara de que el hombre fue creado con libre albedrío. Esta es la razón por la que esta parashá empieza con la palabra “reé”, “observa”. La observación que debemos hacer es fijarnos en las dos opciones que hay para elegir y luego tomar una decisión correcta. Si el hombre hubiera sido creado como una máquina, no tendría opción para elegir. Cada uno tiene la libertad para escoger. Nadie está obligado a obedecer o a pecar. Eres libre para escoger el pecado, pero esa libertad no te exime de la responsabilidad y las consecuencias de tu elección. Podemos elegir entre bendición y maldición que son las consecuencias de la obediencia y la desobediencia respectivamente. La bendición alcanzará al que obedece y la maldición afectará al que desobedece. La bendición y la maldición son dos fuerzas sobrenaturales que operan en el mundo invisible y se manifiestan en el mundo visible.

A base de este versículo, los sabios afirman: “Todo el que crea en la idolatría es como si hubiera negado toda la Torá.”

 

11:29          “Y acontecerá, que cuando HaShem tu Elohim te lleve a la tierra donde entras para poseerla, pondrás la bendición sobre el monte Guerizim y la maldición sobre el monte Eival.” – Los rabinos discuten si realmente se puede hablar de una montaña de maldición y otra de bendición. Según Rashí, esto se refiere a que la bendición y la maldición son enunciadas sobre estos dos montes respectivamente. El Targum lo traduce: “Pondrás los que bendicen…” Najmánides escribe que la bendición y la maldición no están ligadas a esta o aquella montaña. No podemos pensar que la maldición venga de una montaña, sino que aquí encontramos una forma pedagógica de ilustrar las dos realidades. El pueblo tenía que pronunciar la bendición hacia una montaña y la maldición hacia la otra montaña.

 

11:30 “¿No están ellos al otro lado del Yardén, más allá, hacia la puesta del sol, en la tierra de los cananeos que habitan en el Aravá, lejos de Guilgal, junto al planicie de Moré?” – Las dos montañas, Guerizim y Eival, con toda probabilidad, son aquellas que hoy en día tienen los mismos nombres, aunque hubo rabinos, como Eliezer, que hablaron de dos colinas justamente en el otro lado del Yardén. Según Rashí, toda vez que aparece la palabra “ajarei”, traducida como “detrás”, “tras” o “más allá”, se refiere a algo lejano.

El monte Eival, 940 m.n.m., está al norte y el monte Guerizim, 880 m.n.m., está al sur. En el valle entre los dos montes se encuentra la ciudad de Shejem. Había una ruta importante que pasaba por ese lugar que conectaba a Israel con el resto del mundo. Fue un lugar de encuentro para los viajeros entre el norte, sur, este y oeste. Aquí fue donde Avraham hizo su primer altar, cf. Génesis 12:6-7, y aquí fue sepultado Yosef, cf. Josué 24:32.

Al colocarse en Shejem, mirando hacia el norte, donde está la montaña Eival, sobre la cual se pronunció la maldición, la espalda está hacia Yerushalayim. Al voltearse hacia el sur, la montaña de bendición estará delante y, más allá, está la montaña escogida por HaShem, el monte Tsión.

 

12:2-3 “Destruiréis completamente todos los lugares donde las naciones que desposeeréis sirven a sus dioses: sobre los montes altos, sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso. Y demoleréis sus altares, quebraréis sus pilares, quemaréis a fuego sus árboles de culto, derribaréis las imágenes talladas de sus dioses y borraréis su nombre de aquel lugar.” – El texto que habla de destruir los lugares de culto pagano y borrar los nombres de los dioses falsos, está contrastado con el versículo siguiente que dice: “No procederéis así con HaShem vuestro Elohim.”, lo cual indica, en primer lugar, que no se puede servir al Eterno de la misma manera como los idólatras ni levantar altares al Eterno en cualquier lugar, sino sólo en el lugar escogido por Él. Los rabinos también han interpretado este texto diciendo que está prohibido destruir cosas y lugares que han sido utilizados en el culto al Eterno.

No tenemos derecho a destruir la idolatría en lugares que no nos pertenecen. El mandamiento es para la tierra de Israel, que fue entregada a los hijos de Israel. Tenemos autoridad para destruir la idolatría en los territorios que nos han sido dados, no sobre otros

12:4 “No procederéis así…” – Si se compara con el verso 3 que dice: “borraréis su nombre” nos puede llevar a la conclusión de que no podemos borrar el Nombre de HaShem de ningún lugar. De aquí viene el mandamiento -que es el número 453 en la lista que seguimos- que prohíbe la destrucción de cosas que llevan el Nombre del Eterno.

12:5 “sino que buscaréis en el lugar en que HaShem vuestro Elohim escoja de todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su morada, y allí vendréis” – Hay un lugar específico que el Eterno ha escogido para poner allí su Nombre. En ningún otro lugar está permitido ofrecerle sacrificios encendidos. Según la Mishná,[1][1] el tabernáculo estuvo en los lugares siguientes:

Guilgal     14 años

Shiló       369 años

Nov            13 años

Guivón     44 años

===============

Total        440 años

 

Estaba permitido sacrificar en los lugares altos antes de que el tabernáculo fue erigido en el desierto, pero no durante los 39 años en el desierto. Durante los 14 años de conquista, cuando el tabernáculo estaba en Guilgal, estaba permitido sacrificar en los lugares altos. Durante los 369 años cuando el tabernáculo estaba en Shiló, estaba prohibido, pero durante los 57 años cuando estaba en Nov y Guivón, estaba permitido. Después de la construcción del templo en Yerushalayim los sacrificios en los lugares altos quedaron prohibidos para siempre, a excepción del sacrificio que el profeta Eliyahu hizo en el monte Karmel, cuando había recibido un permiso especial de HaShem con el fin de hacer volver el pueblo a HaShem.

El templo de Shelomó permaneció 410 años. Así que el tabernáculo duró más tiempo que el mismo templo de Shelomó.

Como los Profetas no podían introducir innovaciones en la revelación, sino sólo desarrollar algo que ya fue dado por medio de Moshé, tenemos que preguntarnos dónde en la Torá de Moshé encontramos el lugar escogido por el Eterno para poner allí Su Nombre permanentemente. Hay dos testimonios acerca de la ciudad de Yerushalayim en el Jumash. El primero se encuentra en Génesis 14:18 donde habla del Malki-Tsedek que era rey y sacerdote en Shalem. Shalem es el mismo lugar que Tsion, es decir Yerushalayim, según el Salmo 76:2 donde está escrito:

“En Shalem está su tabernáculo, y en Tsión su morada”

Salmo 110:4: “HaShem ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Malki-Tsedek.”

El segundo testimonio que tenemos en el Jumash de un lugar escogido por HaShem para poner allí su nombre permanentemente, se encuentra en Génesis 22 donde habla de la atadura de Yitsjak sobre el altar en uno de los montes de la tierra de Moriá.

En Génesis 22:14 está escrito:

“Y llamó Avraham aquel lugar con el nombre de El Eterno Mostrará (Yiré), como se dice hasta hoy: En el monte de HaShem lo mostrará (yiraé).”

La traducción aramea de Onkelós dice en Génesis 22:14:

“Avraham adoró y oró en este lugar y dijo ante el Eterno: Aquí las generaciones futuras adorarán…”

El lugar donde Avraham sacrificio a su hijo Yitsjak fue un lugar escogido por HaShem y esta verdad fue revelada a Avraham y a sus descendientes, de manera que siguen reconociendo “hasta hoy” que en ese lugar el Eterno lo mostrará.

El Midrash[1][2] habla de la conexión entre los dos nombres que fueron dados a este lugar por Avraham y Malki-Tsedek. Avraham llamó ese lugar Yiré y Malki-Tsedek lo llamó Shalem, que significa “completo”, “sano”, “terminado”. Si se juntan estas dos palabras se puede formar el nombre Yeru-shalam. En los textos hebreos más antiguos no aparece la yud al final en el nombre de la ciudad, cf. Josué 10:1, donde el nombre Yerushalam aparece por primera vez. Luego vemos como el nombre del lugar cambió a Yerushalayim, como si fuera en forma dual. ¿Será que HaShem así nos muestra que hay dos ciudades llamadas Yerushalayim, una terrenal y otra celestial?,

En el Salmo 132:1-5 está escrito:

“Cántico de ascenso gradual. Acuérdate, HaShem, de David, de toda su aflicción; de cómo juró a HaShem, y prometió al Poderoso de Yaakov: Ciertamente no entraré en mi casa, ni en mi lecho me acostaré; no daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento, hasta que halle un lugar para HaShem, una morada para el Poderoso de Yaakov.”

David fue el instrumento que el Eterno escogió para finalmente fijar el lugar de culto escogido por HaShem.

En el Salmo 132:13-14 está escrito:

“Porque HaShem ha escogido a Tsión; la quiso para su habitación. Este es mi lugar de reposo para siempre; aquí habitaré, porque la he deseado.”

El monte Tsion fue escogido para siempre para ser el lugar donde se fijaría el Nombre del Eterno.

En Yerushalayim hay una marca de relieve en las montañas, de la letra hebrea “shin”, la primera letra del nombre Shadai, que significa “Todosuficiente” y “Todopoderoso”. Así HaShem puso también, de forma física, uno de sus Nombres en ese lugar.

12:7 “Allí también vosotros y vuestras familias comeréis en presencia de HaShem vuestro Elohim, y os alegraréis en todas vuestras empresas en las cuales HaShem vuestro Elohim os ha bendecido.” – El momento de sentarse en la mesa fue creado por el Eterno para poder estar delante de Él. En Yerushalayim el pueblo aprendió cómo se debe sentar y comer delante del Eterno. Por eso, la mesa en la casa de un judío es un lugar sagrado, considerado como un altar. Un judío no se sienta sobre una mesa. La mesa es un lugar de encuentro con el Eterno para toda la familia. Por lo tanto, es importante que todos los miembros de la familia coman en los mismos horarios para poder encontrar a HaShem en una comunión familiar.

12:9  “porque todavía no habéis llegado al lugar de reposo y a la heredad que HaShem vuestro Elohim os da.” – Según Rashí, el lugar de reposo se refiere a Shiló y la heredad se refiere a Yerushalayim.

12:10-11a “Cuando crucéis el Yardén y habitéis en la tierra que HaShem vuestro Elohim os da en heredad, y Él os dé descanso de todos vuestros enemigos alrededor de vosotros para que habitéis seguros, entonces sucederá que al lugar que HaShem vuestro Elohim escoja para morada de su nombre…” – La Torá establece, de manera profética, el momento cuándo iba a ser establecido el lugar permanente para el Nombre del Eterno. Vemos en este texto que tenía que ser, no solamente después de la conquista de 14 años bajo Yehoshúa, sino después de que el pueblo de Israel obtuviera paz de todos los enemigos alrededor. Esto no sucedió hasta el tiempo del rey David que hizo muchas guerras y subyugó a todos los pueblos enemigos de Israel, cf. 1 Crónicas 18-20.

En 2 Samuel 7:1-2 está escrito:

“Sucedió que cuando el rey ya moraba en su casa, y HaShem le había dado descanso de sus enemigos por todos lados, el rey dijo al profeta Natán: Mira, yo habito en una casa de cedro, pero el arca de Elohim mora en medio de cortinas.”

En 1 Crónicas 21-22 se habla de la compra del campo donde el templo iba a ser edificado, al norte de la ciudadela de David. Pero aunque el rey David tenía el gran deseo de construir el templo, no pudo hacerlo, por causa de que había derramado mucha sangre. Por eso su hijo Shelomó fue escogido para llevar a cabo esa obra magnífica, como está escrito en 1 Crónicas 22:8-10:

“Pero vino a mí la palabra de HaShem, diciendo: “Tú has derramado sangre en abundancia, y has emprendido grandes guerras; no edificarás una casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí. He aquí, te nacerá un hijo, que será hombre de paz; yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor, pues Shelomó será su nombre y en sus días daré paz y reposo a Israel.”

Segunda aliyá, 12:11 – 12:28

12:12 “Y os alegraréis en presencia de HaShem vuestro Elohim, vosotros, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que vive dentro de vuestras puertas, ya que no tiene parte ni heredad entre vosotros.” – En la presencia del Eterno hay alegría. Si no experimentas alegría en tu oración, o cuando te reúnes con tu congregación, algo está fallando, y no estás muy cerca del Eterno. A lo mejor te estás fijando más en lo exterior que en lo espiritual. Al tener contacto con HaShem en el espíritu, recibimos mucha alegría. Y si no tienes esa alegría es porque tu espíritu no está conectado con Él.

 

12:15 “Sin embargo, podrás matar y comer carne dentro de todas tus puertas, conforme a tu deseo, según la bendición que HaShem tu Elohim te ha dado; el inmundo y el limpio podrán comerla, como si fuera de gacela o de ciervo.” – Al comparar este texto con Levítico 17:1-10, parece que hay una diferencia entre las leyes que regían durante el tiempo en el desierto y luego en la Tierra de Israel en cuanto al permiso de comer carne. Según Rashí, que sigue la interpretación del rabino Akivá, en Levítico 17:3 se trata de un mandamiento que tiene que ver sólo con animales que fueron consagrados para ofrendas y aquí, de animales consagrados a los que les surgió un defecto. Según él, este texto enseña que estos animales pueden ser redimidos e ingeridos en cualquier lugar.

Sin embargo, según el rabí Ishmael, citado en el Talmud,[1][3] hubo un cambio de prescripción entre el desierto y la entrada en la Tierra. Según él, durante la época del mishkán en el desierto, no se podía degollar un animal para comer su carne sin hacerlo dentro del Tabernáculo y presentarlo en ofrenda sobre el Altar. A partir de la entrada en la Tierra sí se permitía degollar animales fuera del santuario.

Según el Midrash,[1][4] en total hay ocho prescripciones que la Torá autoriza después de haberlas prohibido con anterioridad.

 

12:16, 23 “Sólo que no comeréis la sangre; la derramaréis como agua sobre la tierra… Sólo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás la vida con la carne.” – Diez veces se menciona esta prohibición en las Escrituras para los hijos de Israel, cf. Levítico 3:17; 7:26; 17:10-12, 14; 19:26; Deuteronomio 12:16; 23, 24, 25; 15:23. Además, este mandamiento había sido dado anteriormente a todos los hijos de Noaj, cf. Génesis 9:4, y aplica, por lo tanto, a todos los hombres del mundo. Por esta razón, debemos ser muy estrictos en no comer carnes de animales que no hayan sido matados correctamente. Hay tres cosas principales que tenemos que tener en cuenta en cuanto a la matanza de un animal puro para que sea apto para comer:

 

  1. No puede ser un animal enfermo.
  2. No puede haber sufrido antes o en el momento de su muerte.
  3. Tiene que ser totalmente desangrado justo después del degüello.

 

12:17-18 “No te es permitido comer dentro de tus ciudades el diezmo de tu grano, de tu mosto, o de tu aceite, ni de los primogénitos de tus vacas o de tus ovejas, ni ninguna de las ofrendas votivas que prometas, ni tus ofrendas voluntarias, ni la ofrenda alzada de tu mano, sino que lo comerás en presencia de HaShem tu Elohim en el lugar que HaShem tu Elohim escoja, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, y el levita que vive dentro de tus puertas; y te alegrarás en presencia de HaShem tu Elohim de toda la obra de tus manos.” – Aquí se habla del segundo diezmo y otras cosas que tienen que ser comidos en el lugar que HaShem ha escogido.

 

12:19 “Cuídate de no desamparar al levita mientras vivas en tu tierra.” – Si uno no tiene nada que ofrecer al levita del primer diezmo, se puede dar del diezmo para el pobre. Pero si no hay nada del diezmo para el pobre, hay que darle de los sacrificios de paz. El mandamiento de amparar al levita sólo aplica dentro de la tierra de Israel, donde el levita no tiene heredad. En la diáspora no sólo el levita está sin heredad en la tierra, sino todos.

 

12:20 “Cuando HaShem tu Elohim haya extendido tus fronteras como te ha prometido, y tú digas: “Comeré carne”, porque deseas comer carne, entonces podrás comer carne, toda la que desees.” – Esto nos enseña que sólo se debe comer carne cuando hay prosperidad y amplitud económica, no cuando hay escasez.

 

12:21 “Si el lugar que HaShem tu Elohim escoge para poner su nombre está muy lejos de ti, entonces podrás matar de tus vacas y de tus ovejas que HaShem te ha dado, como te he ordenado, y podrás comer dentro de tus ciudades todo lo que desees.” – En primer lugar se refiere a que ya todos no van a poder estar viviendo cerca del tabernáculo y así ofrecer sus ofrendas de paz, que son comidas en la presencia del Eterno. Por esto, en la tierra de Israel está permitido comer carne fuera del tabernáculo y del templo. También se ha interpretado las palabras “dentro de tus ciudades” de manera que al comer carne hay que estar sometido a las normas de kashrut establecidas por las autoridades en Israel, que se reunían en las puertas de las ciudades. Hay que consultar con los ancianos antes de matar, para hacerlo de forma correcta.

En la Torá no hay ninguna prohibición para comer carne. Se puede comer toda la que uno desea, solamente que sea kasher (apta).

 

12:23 “Sólo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás el alma con la carne.” – La segunda parte del versículo significa, según Rashí, que no se puede comer un miembro de un animal vivo. Con otras palabras, no se puede comer la carne de un animal mientras que su alma, en hebreo “nefesh”, esté en él.

 

12:24 “No la comerás; la derramarás como agua sobre la tierra.” – Según Rashí, se refiere a no comer sangre coagulada.

 

12:25 “No la comerás, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, porque estarás haciendo lo que es justo delante de HaShem.” – Según Rashí, aquí se refiere a no comer sangre de órganos. La expresión “para que te vaya bien” aparece, además de este versículo, en relación con el mandamiento de honrar a los padres, cf. Deuteronomio 5:16, de la ejecución de un asesino, cf. Deuteronomio 19:13; y con el mandamiento de no tomar de los pájaros la madre con los huevos o hijos, cf. Deuteronomio 22:6-7.

 

“estarás haciendo lo que es justo delante de HaShem” – Esta palabra está en contraste con el versículo 8b donde dice: “cada cual hace lo que le parece bien a sus propios ojos”. ¡En estos dos versículos está la diferencia entre la vida y la muerte!

 

Tercera aliyá, 12:29 – 13:18 (19 heb.)

 

12:30 “cuídate de de no seas atraído tras ellos, después que hayan sido destruidas delante de ti, y de no buscar sus dioses, diciendo: “¿Cómo servían estas naciones a sus dioses para que yo haga lo mismo?”” – En este texto vemos la gran importancia de ser muy radical en cuanto a la idolatría y todo lo que tiene que ver con el culto pagano, tan radical que hasta hay que estar dispuesto a entregar los familiares más íntimos a la corte de justicia para su ejecución, tan radical que hasta hay que estar dispuesto a eliminar todos los habitantes de una ciudad y quemarla como ofrenda al Eterno de manera que nunca más sea reconstruida. La idolatría es tan maligna y tan contagiosa que la Torá establece un comportamiento sumamente violento para erradicarla de en medio de Israel. Esa es la actitud que HaShem quiere que tengamos siempre. Tenemos que hacernos la pregunta: ¿tengo algo en mi vida que está conectado con el culto de otra religión que no sea la de la Torá? ¿Hay algo en mi casa que conecta con la idolatría? ¿Estoy viendo, o permitiendo que mis hijos vean programas de televisión que tienen que ver con la brujería?, etc. etc. Si vemos algo en nuestras vidas que puede dar lugar a la idolatría, hay que ser violento estricto.

 

Debemos tener una actitud muy radical contra la seducción, incluso en nuestras propias vidas. La gente hoy en día busca experiencias espirituales. Buscan milagros, señales y profecías. No les importa tanto si las fuentes de estas manifestaciones están afines con la Torá o no. Les importa más la sensación que estas experiencias producen en sus almas y en sus cuerpos, que la revelación pura de la Palabra del Eterno.

 

Hoy en día se habla mucho de los RABINOS”. ¡Cuidado! ¡No todo lo que reluce es oro! Tanto en la Torá de Moshé, como entre los Profetas de las Escrituras, hay advertencias muy claras contra los profetas falsos. Es fácil ser engañado. Las apariencias pueden engañarnos. Nuestras emociones pueden hacer que creamos en los profetas falsos y que nos metamos en movimientos engañosos como liberales, reformistas ect

 

La Torá de Moshé nos dice cómo podemos saber si los profetas son verdaderos o falsos. Si dicen que la Ley de Moshé pasó a la historia, o que haya sido abolida por medio de “jes***ucristo”, son falsos profetas, por muchos milagros que hagan. La regla que tenemos para medir a los profetas, no es si tienen poder o no, sino si su poder, su mensaje y, ante todo, su estilo de vida personal, están de acuerdo con la Torá de Moshé.

 

13:4(5) “En pos de HaShem vuestro Elohim andaréis y a El temeréis; guardaréis sus mandamientos, escucharéis su voz, le serviréis y a El os uniréis.” – Esto nos da a entender que el Eterno se está moviendo todo el tiempo, y si no le seguimos nos vamos a quedar atrás. No tenemos una religión estática, monótona, sino viva, expansiva, desarrolladora y evolutiva, que, a pesar de eso no pierde la base, el punto de partida, que es la Torá Escrita y la Torá Viviente. Debemos hacernos la pregunta: ¿Qué está haciendo nuestro Padre celestial en estos momentos? Y luego juntarnos con ese proyecto y colaborar con Él para cumplir con Sus planes. Fuimos creados para cumplir los planes del Eterno y por eso no nos podemos quedar quietos en algo estático, sino tenemos que movernos hacia adelante y siempre buscar la presencia del Eterno y ser sensibles para saber dónde Él camina y seguir en pos de Él y pegarnos a Él todo el tiempo.

 

13:11(12) “Entonces todo Israel oirá y temerá, y nunca volverá a hacer tal maldad en medio de ti.” – La ejecución del reo de muerte sirve, entre otras cosas, para que el pueblo tema ante el pecado y se mantenga alejado de la idolatría.

Según el Talmud,[1][5] hay dos de los 613 mandamientos que nunca se han aplicado en la historia: el mandamiento -número 443 en nuestra lista- que habla de incendiar a la ciudad de descarriados a la idolatría y eliminar a sus ciudadanos y el mandamiento -número 474 en nuestra lista- que habla de no construir la ciudad de los descarriados, cf. Deuteronomio 13:16

 

Cuarta aliyá, 14:1-21

 

14:1  “Vosotros sois hijos de HaShem vuestro Elohim; no os sajaréis ni os rasuraréis la frente a causa de un muerto.” – Aquí los hijos de Israel son llamados hijos del Eterno.

En Isaías 1:2 está escrito:

 

“Oíd, cielos, y escucha, tierra, porque HaShem habla: hijos crié y los hice crecer, mas ellos se han rebelado contra mí.”

 

Es obvio que los hijos físicos de Israel son considerados por el Eterno como hijos suyos, incluso los que se hayan rebelado contra Él.

 

En Oseas 1:10 está escrito:

 

“Y el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y sucederá que, en el lugar donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dirá: hijos del Elohim viviente.”

 

Los hijos de Israel de las diez tribus perdieron el derecho de ser pueblo de Elohim, y por lo tanto no fueron contados más como hijos. Este texto nos enseña, lo mismo que hemos visto antes, que los israelitas pueden perder lo que les pertenece, por su infidelidad al pacto con HaShem. Pero el profeta habla de una restauración de ese privilegio, y mediante la redención en el Mesías los descendientes de la casa de Israel, que se habían perdido entre las naciones, tendrán de vuelta el derecho de ser llamados hijos de Elohim.

 

Sumario:

  • Los hijos de Israel son llamados hijos de Elohim por ser parte de los pactos.
  • Ser hijo significa por un lado ser parte de un pacto familiar y por el otro ser un

imitador fiel y un representante del padre.

 

Como dijimos antes, ser un hijo no significa obligatoriamente, que uno haya sido engendrado en el sentido biológico, sino puede significar ser un seguidor, un imitador, un discípulo y un representante. Por lo tanto, los jueces de Israel son también llamados “hijos de Elohim” por haber recibido puestos de autoridad y representan al Eterno en la sociedad, cf. Salmo 82.

 

14:2 “Porque eres pueblo santo para HaShem tu Elohim; y HaShem te ha escogido para que le seas un pueblo de su exclusiva posesión de entre los pueblos que están sobre la faz de la tierra. No comerás nada abominable.” – La santidad tiene mucho que ver con lo que comemos. Hay una diferencia entre lo que está permitido comer a los hijos de Israel y a las demás naciones. Esta diferencia de comida es debida a la diferencia entre el nivel de santidad de los hijos de Israel y los demás pueblos.

 

14:8 “Y el cerdo, aunque tiene la pezuña dividida, no rumia; será impuro para vosotros. No comeréis de su carne ni tocaréis sus cadáveres.” – Aquí está escrito que el cerdo es impuro “para vosotros”, es decir para los hijos de HaShem, los hijos de Israel, cf. 14:1-2, no para los demás. Según Rashí, la prohibición de tocar los cadáveres de estos animales es sólo durante el tiempo de las fiestas.

 

14:10 “pero no comeréis nada que no tenga aletas ni escamas; será impuro para vosotros.” – Los animales marítimos que no tienen aletas ni escamas son impuros para los hijos de HaShem, no para los demás. Esta escritura nos enseña que sólo para los hijos del Eterno, el pueblo de Israel, estos animales son prohibidos. Estos mandamientos son para los hijos de Elohim, verso 1, y todos los que son hijos de Elohim tienen la obligación de seguir estas reglas de kashrut para ser santos. Sin embargo, a los que no son israelitas de nacimiento ni de conversión, no se les puede obligar a cumplir estos mandamientos.

 

14:21 “No comeréis ningún animal que se muera. Lo podrás dar al forastero que está en tus ciudades, para que lo coma, o lo podrás vender a un extranjero, porque tú eres un pueblo santo a HaShem tu Elohim. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.” – La palabra que ha sido traducida como “que se muera” es la palabra hebrea “nevelá”.[1][6] La Enciclopedia Judaica[1][7] enseña:

 

NEVELÁ (Heb. “cadáver”), un sustantivo descriptivo para cualquier animal, pájaro o criatura que haya muerto como un resultado de cualquier otro proceso que no sea una matanza ritual válida (shejitá).

El Pentateuco prohíbe el consumo de ese tipo de carne, que puede ser dada a un extranjero residente, o vendida a un no judío (Deuteronomio 14:21; ver también Pes. 21b). El castigo de comer nevelá sólo se aplica sobre animales “limpios” (Meil. 16a; Maim. Yad, Ma’akhalot Asurot, 4:17) y no está añadiendo al castigo normal por comer animales “impuros”.

La nevelá es también una de las categorías principales de impureza ritual (tumá), y si es tocada o llevada causa impureza ritual (Lev. 11:39-40; Maim. Yad, She’ar Avot ha-Tumá, 1–3).

 

Un extranjero gentil que reside en Israel que ha aceptado no hacer idolatría puede comer animales puros no degollados según la Halajá.

 

Quinta aliyá, 14:22-29

 

14:22 “Diezmarás fielmente todo el producto de tu sementera, lo que rinde tu campo cada año.” – Esto se refiere al primer diezmo, en hebreo “maaser rishón”, que se entrega a los levitas que lo pueden comer en cualquier lugar, cf. Números 18:26.

 

14:23 “Y comerás en la presencia de HaShem tu Elohim, en el lugar que Él escoja para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu mosto y de tu aceite, y los primogénitos de tus vacas y de tus ovejas, para que aprendas a temer siempre a HaShem tu Elohim.” – Aquí se habla del segundo diezmo, en hebreo “maaser shení”, que se come en Yerushalayim durante los años primero, segundo, cuarto y quinto del ciclo de siete años.

 

14:26 “Y podrás gastar el dinero en todo lo que tu corazón apetezca: en vacas u ovejas, en vino o licor, o en cualquier otra cosa que tu corazón desee; allí comerás en presencia de HaShem tu Elohim, y te alegrarás tú y tu casa.” – La Torá no prohíbe tomar bebidas alcohólicas. Este texto menciona dos tipos de bebidas alcohólicas, primero el vino, en hebreo “yain”,[1][8] que viene de una raíz que significa “fermentar” y, por lo tanto, no puede referirse al jugo de uva sin alcohol que se llama “tirosh”[1][9] en hebreo. Luego está la palabra traducida en RV y LBLA como “sidra”, que es la palabra hebrea “shejar”[1][10] que significa “bebida embriagante”, “licor”. Estas bebidas están permitidas ingerir en la ciudad más santa delante del Eterno juntamente con la comida con el fin de alegrarse delante de HaShem. Sin embargo, las Escrituras prohíben embriagarse. Una buena regla para una persona adulta es no tomar más de un vaso de vino de 12 grados de alcohol o dos vasos de 6 grados. Pero si alguien es afectado con menos cantidad, debe ser más cuidadoso.

Al hacer un estudio minucioso del tema, uno se da cuenta de que el límite de las Escrituras no es la total abstención del alcohol, sino el abuso del mismo, cf. Levítico 10:9; Deuteronomio 14:26; 21:20; Salmo 104:15; Proverbios 20:1; 21:17; 23:20, 29:35; 31:4, 6; Isaías 5:11; 28:7; Jeremías 35; Daniel 5:21; Oseas 4:11; Un judío no bebe el vino de los gentiles, cf. Daniel 1:5, 8.

 

14:28-29 “Al fin de cada tercer año, sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año y lo depositarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni herencia contigo, y el forastero, el huérfano y la viuda que habitan en tus ciudades, y comerán y se saciarán, para que HaShem tu Elohim te bendiga en toda obra que tu mano haga.” – Aquí se habla del diezmo para los pobres en hebreo “maaser aní”. El levita recibe el primer diezmo y los pobres reciben el segundo diezmo en los años tercero y sexto del ciclo shmitá. El comentario “Torá con Rashí”,[1][11] dice:

 

“El diezmo (maaser) es la porción del producto agrícola que debe separarse cada año y entregarse a sus respectivos destinatarios. Los diezmos se dividen en tres partes: primer diezmo (maaser rishón), segundo diezmo (maaser shení) y diezmo del pobre (maaser aní). Su orden de separación es el siguiente: primero se separa la trumá (“porción separada”) y es entregada directamente al kohén. Luego se separa el maaser rishón, el cual es entregado al leví; de aquí el leví separa la parte llamada trumat maaser y se la entrega al kohén (ver Núm 18:26). Tercero, se separa el maaser shení y es llevado a Yerushalayim para ser ingerido allí; esto es realizado el primero, segundo y cuarto y quinto años del ciclo agrícola de siete años (ver. Deuteronomio 14:22-26). En el tercero y sexto años, en lugar del maaser shení se separa el maaser aní, el cual es entregado a los pobres (Deuteronomio 14:28-29). En el séptimo año no se separan los diezmos.”

 

Sexta aliyá, 15:1-18

 

15:1  “Al final de siete años harás una remisión.” – El año de remisión fue creado para ayudar a equilibrar la desigualdad social dentro de la gran Familia de Israel. La Torá nos presenta aquí tres casos en cuanto a la pobreza:

 

1-      15:4-6 “No habrá menesteroso entre vosotros… si sólo escuchas fielmente la voz de HaShem tu Elohim…” – La perfecta obediencia a los mandamientos produciría un alto nivel de bienestar en todo el pueblo de Israel de manera que nadie necesitará tomar préstamos. Al contrario, darán préstamos a muchas naciones.

2-      15:7-10 – “Si hay un menesteroso contigo…” – En este nivel inferior de obediencia habrá posibilidades de que hayan pobres entre los israelitas. En tal caso hay una obligación a darles o prestarles lo suficiente para cubrir sus necesidades, pero no sus caprichos. Si el pobre no puede devolver el préstamo se le perdonará la deuda en el año de remisión.

Hay muchos textos que hablan de ser generoso con el pobre, cf. Salmo 37:25-26; 41:1-3; 112:5; Proverbios 14:31; 17:5; 19:17; 21:13; 22:9; 28:27; 31:20; La ayuda social es una parte importante del judaísmo.

3-      15:11-18 “Porque nunca faltarán pobres en tu tierra…” – En este nivel de falta de obediencia, la Torá muestra como nunca van a faltar los pobres entre nosotros y por eso estamos ordenados a ayudarles. Incluso podía haber tanta pobreza que algunos son vendidos como esclavos. En tal caso tendrían que ser liberados en el año de remisión con un buen dinerito de despido. El resultado de esta generosidad es que Elohim nos bendice en todo lo que hagamos.

 

Séptima aliyá, 15:19 – 16:17

 

15:19-23 “Todo primogénito que nazca de tu ganado… lo comerás… en el lugar que HaShem escoja.” – Los primogénitos de los rebaños y de los ganados no pueden ser aprovechados para otra cosa que comida para la familia de un kohén en el templo, o en las ciudades en el caso de que tuvieran algún defecto, cf. Números 18:8-19. Hoy en día en Israel, como no hay templo, los primogénitos de estos animales son marcados y dejados junto con el resto de los rebaños y ganados hasta su muerte natural, y no se saca ningún beneficio de ellos.

 

16:1 “Guardarás el mes del Aviv y harás Pesaj a HaShem tu Elohim, porque en el mes del Aviv HaShem tu Elohim te sacó de Egipto de noche.” – En tres ocasiones la Torá menciona las fiestas sagradas: en Levítico 23, para citarlas en el orden correcto del anuario; en Números 28, para enseñar los sacrificios que hay que ofrecer; y en Deuteronomio 16, para resaltar el deber de Israel para hacer peregrinajes a Yerushalayim.

 

“de noche” – En Números 33:3 está escrito que salieron el día siguiente del sacrificio de pesaj a la vista de todos los egipcios. Rashí resuelve esta aparente contradicción diciendo que este versículo dice que salieron de noche porque fue de noche que el Faraón les dio permiso para salir, cf. Éxodo 12:31.

 

16:2 “Y sacrificarás la Pascua a HaShem tu Elohim de tus rebaños y de tus manadas, en el lugar que HaShem escoja para poner allí su nombre.” – No se puede sacrificar el cordero de Pesaj fuera de Yerushalayim. Los que hoy en día comen cordero durante Pesaj están quebrantando la Torá porque no hay templo.

 

16:7  “Y la asarás y la comerás en el lugar que HaShem tu Elohim escoja. Luego, por la mañana, regresarás a tu habitación.” – Según Rashí, la mañana se refiere a la mañana del segundo día de la fiesta, es decir la mañana del 16 de Nisán. Durante el shabat de la fiesta, el 15 de Nisán, está prohibido salir fuera de los límites de la ciudad. Además los varones tenían que estar presentes en el templo durante la ofrenda de ascensión de la fiesta en la mañana del 15 de Nisán.

 

16:8  “Seis días comerás pan sin levadura, y en el séptimo día habrá una retención para HaShem tu Elohim. Ningún trabajo harás en él.” – Aquí hay una aparente contradicción al texto de Éxodo 12:15 que dice que hay que comer panes sin levadura durante siete días. Rashí da dos posibles interpretaciones para resolver esto. Por un lado dice que durante siete días se puede comer pan ázimo de la vieja cosecha y durante seis días de la nueva. La nueva cosecha del año no se podía utilizar hasta después de la presentación de la ofrenda de un ómer de cebada en el templo. Por lo tanto sólo quedaban seis días para comer panes sin levadura de la nueva cosecha del año.

Por el otro lado, Rashí se basa en la octava regla de interpretación de Ismael que dice: “Todo lo que estaba incluido dentro de un enunciado general y que luego fue destacado específicamente para enseñar algo, no fue destacado solamente para enseñar algo con respecto a sí mismo, sino también a todo lo implicado en el enunciado general”. Esta interpretación enseña que no es obligatorio comer pan sin levadura el séptimo día, y entonces tampoco es obligatorio comer pan durante el resto de los días, excepto la primera noche, que explícitamente fue ordenado en las Escrituras, cf. Éxodo 12:18.

 

16:9 “Siete semanas contarás; comenzarás a contar siete semanas desde el momento en que empieces a meter la hoz a la mies.” – La celebración de shavuot, la fiesta de las semanas, está relacionada con Pesaj, es la conclusión de Pesaj. La celebración de pesaj y los panes sin levadura se hace en recuerdo de la libertad de la muerte de los primogénitos y la esclavitud en Egipto. Pero esa libertad no es perfeccionada hasta que la Torá es entregada en Sinái, lo cual se celebra en Shavuot. La libertad no es completa sin la Torá que fue dada siete semanas más tarde.

 

16:11 “Y te alegrarás delante de HaShem tu Elohim, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habita en tus ciudades, y el forastero, el huérfano y la viuda que están en medio de ti, en el lugar donde HaShem tu Elohim escoja para poner allí su nombre.” – No hay ningún mandamiento que ordene que el pueblo esté alegre en Pesaj, sólo en Shavuot y Sukot. Esto nos enseña que la alegría por la libertad no es cumplida hasta la entrega de las normas dadas del cielo, por medio de las cuales el hombre es verdaderamente libre para saber lo que está permitido y lo que está prohibido. Esos límites producen libertad porque así sabemos en qué área nos podemos mover sin peligro.

 

16:14 “Y te alegrarás en tu fiesta, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita y el forastero, el huérfano y la viuda que están en tus ciudades.” – Pesaj no es para el extranjero, sólo para los israelitas. Sukot es para todo el mundo, también para las naciones fuera de Israel. Por eso, durante el reinado mesiánico, todas las naciones de la tierra estarán obligadas a subir a Yerushalayim para celebrar Sukot una vez al año, como está escrito en el profeta Zacarías 14:16-19:

 

“Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Yerushalayim subirán de año en año para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Yerushalayim para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos. Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos no habrá lluvia; será la plaga con la cual HaShem herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Este será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos.”

 

16:15 “Siete días celebrarás fiesta a HaShem tu Elohim en el lugar que escoja HaShem; porque HaShem tu Elohim te bendecirá en todos tus productos y en toda la obra de tus manos; por tanto, estarás realmente alegre.” – La palabra hebrea para fiesta es “jag”.[1][12] Viene de una raíz que significa moverse en círculo. Esto habla de las danzas alegres que se hacen en las fiestas hebreas. En la celebración de Sukot hay muchísima alegría y el motivo es, según este texto, por la bendición material que el Eterno ha dado durante las cosechas del verano. Esto también nos enseña acerca de la gran alegría que habrá durante la celebración milenaria de Sukot por todas aquellas personas que se habrán cosechado para el Reino de los cielos de todas las naciones de la tierra.

 

16:17 “Cada hombre dará lo que pueda, de acuerdo con la bendición que HaShem tu Elohim te haya dado.” – Todo varón estaba obligado a llevar sacrificios al templo el primer día de cada fiesta. La alegría no puede ser completa sin generosidad.

 

¡Baruj HaShem! En esta Parashá se encuentran los mandamientos 436 – 490 de los 613:

 

  1. Precepto de destruir un ídolo y a aquel que lo sirva, Deuteronomio 12:2.
  2. Precepto de traer una ofrenda obligatoria o una voluntaria en la primera festividad que se le presente a la persona, Deuteronomio 12:5-6.
  3. Precepto de ofrecer todas las ofrendas en el Santuario y no fuera de él, Deuteronomio 12:14.
  4. Precepto de redimir animales consagrados que han sufrido algún defecto, Deuteronomio 12:15.
  5. Precepto de degollar a los animales, Deuteronomio 12:21.
  6. Precepto de llevar las ofrendas al Templo desde fuera de la Tierra de Israel, Dt12:26.
  7. Precepto de examinar exhaustivamente a los testigos, Deuteronomio 13:15.
  8. Precepto de quemar una ciudad que hace idolatría, Deuteronomio 13:17.
  9. Precepto de examinar un ave para que pueda ser ingerida, Deuteronomio 14:11.
  10. Precepto de dar el segundo diezmo (maaser shení), Deuteronomio 14:22.
  11. Precepto de dar el diezmo al pobre en lugar del segundo diezmo en el tercer año, Dt 14:28.
  12. Precepto de presionar a un gentil para que pague su deuda, Deuteronomio 15:3.
  13. Precepto de perdonar una deuda cuando llega el séptimo año (shemitá), Deuteronomio 15:3.
  14. Precepto de dar caridad (tsedaká), Deuteronomio 15:8.
  15. Precepto de dar una gratificación a un esclavo judío cuando se lo deja libre, Dt15:14.
  16. Precepto de alegrarse en las festividades, Deuteronomio 16:14.
  17. Precepto de presentarse en el Santuario en las festividades, Deuteronomio 16:16.
  18. Prohibición de borrar libros sagrados o el Nombre de Elohim, así como de destruir recintos sagrados, Deuteronomio 12:4.
  19. Prohibición de ofrecer ofrendas fuera del Santuario, Deuteronomio 12:13.
  20. Prohibición de comer del segundo diezmo (maaser shení) de grano fuera de Yerushalayim, Deuteronomio 12:17.
  21. Prohibición de beber del segundo diezmo de vino fuera de Yerushalayim, Deuteronomio 12:17.
  22. Prohibición de consumir del segundo diezmo de aceite fuera de Yerushalayim, Dt 12:17.
  23. Prohibición de comer un animal primerizo, que no tiene defecto, fuera de la ciudad de Yerushalayim, Deuteronomio 12:17.
  24. Prohibición de comer una ofrenda de pecado (jatat) o una ofrenda de culpa (asham) fuera del Templo, Deuteronomio 12:17.
  25. Prohibición de comer la carne de una ofrenda de ascensión (olá), Deuteronomio 12:17.
  26. Prohibición de comer de la carne de una ofrenda de menor grado de santidad (kodashim kalim) antes de que su sangre sea rociada, Deuteronomio 12:17.
  27. Prohibición para los kohanim de comer de las primicias (bikurim) antes de colocarlas en el Atrio del Santuario (azará), Deuteronomio 12:17.
  28. Prohibición de abandonar a los leviim al no darles regalos, Deuteronomio 12:19.
  29. Prohibición de comer un miembro de un animal vivo, Deuteronomio 12:23.
  30. Prohibición de añadir a los preceptos de la Torá, Deuteronomio 12:32 (heb 13:1).
  31. Prohibición de reducir de los preceptos de la Torá, Deuteronomio 13:1.
  32. Prohibición de escuchar a alguien que profetiza en nombre de la idolatría, Deuteronomio 13:4.
  33. Prohibición de amar a una persona que incite a la idolatría, Deuteronomio 13:9.
  34. Prohibición de no odiar a una persona que incite a la idolatría, Deuteronomio 13:9.
  35. Prohibición de rescatar a una persona que incite a la idolatría, Deuteronomio 13:9.
  36. Prohibición para una persona incitada a la idolatría de hablar en favor de una persona que incita a la idolatría, Deuteronomio 13:9.
  37. Prohibición para una persona incitada a la idolatría de no hablar en contra de una persona que incita a la idolatría, Deuteronomio 13:9.
  38. Prohibición de incitar a alguien a la idolatría, Deuteronomio 13:12.
  39. Prohibición de reconstruir una ciudad que ha hecho idolatría, Deuteronomio 13:17.
  40. Prohibición de beneficiarse de la riqueza de una ciudad que ha hecho idolatría, Dt 13:18.
  41. Prohibición de hacerse cortes como lo hace un idólatra, Deuteronomio 14:1.
  42. Prohibición de arrancarse los cabellos en señal de duelo, Deuteronomio 14:1.
  43. Prohibición de comer de las ofrendas de animales descalificados, Deuteronomio 14:3.
  44. Prohibición de comer saltamontes no kasher o cualquier insecto alado, Deuteronomio 14:19.
  45. Prohibición de comer de cualquier animal que murió por sí mismo, Deuteronomio 14:21.
  46. Prohibición de pedir el pago de un préstamo cuando llegó el séptimo año (shemitá), Dt 15:3.
  47. Prohibición de abstenerse de dar a un pobre lo que necesita, Deuteronomio 15:7.
  48. Prohibición de abstenerse de prestar dinero debido al séptimo año (shemitá), Dt 15:9.
  49. Prohibición de dejar libre a un siervo judío con las manos vacías, Deuteronomio 15:14.
  50. Prohibición de hacer trabajar a animales consagrados, Deuteronomio 15:19.
  51. Prohibición de trasquilar animales consagrados, Deuteronomio 15:19.
  52. Prohibición de comer sustancias leudadas (jametz) después del mediodía de la víspera de Pésaj, Deuteronomio 16:3.
  53. Prohibición de dejar sobrantes de la ofrenda festiva (jaguigá) de Pesaj hasta el tercer día, Deuteronomio 16:4.
  54. Prohibición de ofrecer la ofrenda de Pésaj en un altar propio, Deuteronomio 16:5.
  55. Prohibición de ir a Yerushalayim en una festividad sin llevar una ofrenda animal, Dt 16:16.

 

Parashá 46 Ékev

כ״ח באב ה׳תשע״ה (August 13, 2015) por  
Archivado bajoParashá

46 ekev

Parashá 46 Ékev

Deuteronomio 7:12 – 11:25

Aliyás de la Torá:

  1. 7:12 – 8:11
  2. 8:12 – 9:3
  3. 9:4-29
  4. 10:1-11
  5. 10:12-22
  6. 11:1-9
  7. 11:10-25
  8. Maftir: 11:22-25

Haftará: Isaías 49:14 – 51:3

Ékev

Significa, entre otras muchas cosas: “consecuencia”.

Comentarios

Primera aliyá, 7:12 – 8:11

7:12-16a “Y como consecuencia de que escuchéis estos decretos (mishpatim) y los guardéis y los cumpláis, HaShem tu Elohim guardará su pacto contigo y su misericordia que juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará; también bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu mosto, tu aceite, el aumento de tu ganado y las crías de tu rebaño en la tierra que Él juró a tus padres que te daría. Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá varón ni hembra estéril en ti, ni en tu ganado. Y HaShem apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian. Y destruirás a todos los pueblos que HaShem tu Elohim te entregue” – Estos versículos enseñan que hay condiciones para que HaShem guarde, con los hijos de Israel, el pacto que juró a sus padres. También hablan de las consecuencias de la fidelidad al pacto. Hay unas condiciones y unas consecuencias. Las condiciones son las siguientes:

  • Oír y obedecer (shamá) los mishpatim (leyes sociales).
  • Guardar (shamar) los mishpatim.
  • Cumplir (asá) los mishpatim.

Las consecuencias son:

  • HaShem guardará su pacto con Israel.
  • HaShem guardará su misericordia con Israel.
  • HaShem amará a Israel.
  • HaShem bendecirá a Israel.
  • HaShem multiplicará a Israel.
  • HaShem bendecirá los hijos de los israelitas.
  • HaShem bendecirá los productos agrícolas de los israelitas.
  • HaShem bendecirá la producción de los animales de los israelitas.
  • Los israelitas tendrán más bienestar que otros pueblos.
  • No habrá esterilidad en los hombres o en los animales israelitas.
  • No habrá enfermedad entre los israelitas.
  • Las enfermedades alcanzarán los enemigos de Israel.
  • Los israelitas tendrán poder para exterminar a las siete naciones.

Las condiciones para obtener los beneficios del pacto en primer lugar tienen que ver con la fidelidad a las leyes que tienen que ver con el amor al prójimo. La obediencia a los mishpatim, que son las leyes sociales, es una condición para poder recibir el amor de HaShem. Esto nos enseña que el amor que HaShem muestre a nosotros está relacionado con el amor que mostremos al prójimo.

La relación entre nosotros y el prójimo determina nuestra relación con el Padre. Es imposible servir al Eterno sin amar a los hermanos. Es imposible recibir los beneficios del pacto sin estar bien con los demás.

“Y HaShem apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian.” – La sanidad divina es una consecuencia de la obediencia a las leyes sociales, los mishpatim. Si hay una relación armoniosa entre los integrantes del pacto, tendremos todos los beneficios del pacto, que también incluyen la prosperidad económica, la sanidad divina y el poder sobre los enemigos, incluso los demonios. Si tenemos relaciones de enemistad entre nosotros, no podremos hacer frente a los demonios. Si no nos tratamos bien tendremos enfermedades que no van a sanar, escasez económica y sequía espiritual.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “amar” es ahav,[1] que significa: “amar”, “desear”, “querer”, “enamorarse”, “sentir cariño, afecto y afección”; “sentir pasión”, “gustar”, “ser leal”, “ser adicto”. Hay dos tipos generales de amor:

  • Amor condicional – que ama dependiendo de las actitudes, de la manera de ser o del comportamiento del otro.
  • Amor incondicional – que ama independiente de las actitudes, de la manera de ser o del comportamiento del otro. Tenemos un ejemplo de ese amor en Deuteronomio 7:7-8 donde está escrito:

“HaShem no os deseó ni os escogió por ser vosotros más numerosos que otro pueblo, pues erais el más pequeño de todos los pueblos; mas porque HaShem os amó y guardó el juramento que hizo a vuestros padres, HaShem os sacó con mano fuerte y os redimió de casa de servidumbre, de la mano de Faraón, rey de Egipto”

En el texto de Devarim, que nos ocupa, vemos que el pacto es condicional, de manera que el pueblo tiene que cumplir con los mandamientos para mantenerse dentro del pacto. La idolatría rompe el pacto entre el Eterno e Israel al igual que el adulterio rompe el pacto matrimonial entre los cónyuges. El que comete adulterio quiebra el pacto matrimonial.

El judío que comete idolatría se sale del pacto y no puede aprovecharse de sus beneficios. En un pacto hay condiciones para ambas partes.

El pacto que HaShem hizo con Avraham en Génesis 15 es incondicional. Por medio de ese pacto HaShem juró por su propia existencia. Si Él no cumple sus promesas dadas en ese pacto dejará de ser, lo cual es imposible. Esa es la razón por la que Él mismo toma la iniciativa para cambiar el corazón del pueblo de Israel para que guarden sus mandamientos, con el fin de que las promesas dadas en el pacto puedan ser cumplidas, como está escrito en Ezequiel 36:22-27:

“Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice El Señor HaShem: ‘No es por vosotros, casa de Israel, que voy a actuar, sino por mi santo nombre, que habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. ‘Vindicaré la santidad de mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual vosotros habéis profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que yo soy el HaShem’–declara El Señor HaShem– ‘cuando demuestre mi santidad entre vosotros a la vista de ellas. ‘Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. ‘Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. ‘Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos (jukim), y que guardéis mis ordenanzas (mishpatim), y los pongáis por obra.”

En Deuteronomio 7:9 está escrito:

“Él guarda el pacto y la bondad con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos”

Esto nos enseña que el pacto sinaítico es condicional. Por otro lado, hay una profecía que dice que Israel seguirá siendo un pueblo mientras existan las leyes naturales, como está escrito en Jeremías 31:35-36:

“Así dice HaShem, el que da el sol para luz del día, y las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, el que agita el mar para que bramen sus olas; HaShem de los ejércitos es su nombre: Si se apartan estas leyes de mi presencia–declara HaShem– también la descendencia de Israel dejará de ser nación en mi presencia para siempre.”

¿Será que Israel no dejará de ser fiel al pacto? Si la existencia de Israel depende de su fidelidad al pacto ¿cómo puede HaShem prometer que Israel nunca dejará de ser? La respuesta es: por causa del remanente. Lo que causó que estas promesas pudieran ser establecidas, es la existencia de un remanente fiel, un grupo reducido dentro de Israel. Siempre ha habido, y siempre habrá, un remanente fiel al pacto. Ese remanente ha sido, y sigue siendo, la salvación para el resto del pueblo. Sin ese remanente, Israel hubiera sido destruido como Sedom, según Isaías 1:9 donde está escrito:

“Si HaShem de los ejércitos no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, seríamos como Sedom, y semejantes a Amorá.”

El remanente que ha habido, y que todavía hay en Israel, es el que ha hecho que los pactos hayan podido seguir vigentes y que HaShem pueda cumplir sus promesas de restauración a Israel en los últimos tiempos.

7:18 “no tengas temor de ellas; recuerda bien lo que HaShem tu Elohim hizo a Faraón y a todo Egipto” – Esta parashá habla de cinco cosas para recordar:

  1. Recordar los milagros de la salvación que experimentaste, 7:18.
  2. Recordar todo el camino por donde pasaste, 8:2.
  3. Recordar de donde saliste, 8:14.
  4. Recordar a HaShem, 8:18.
  5. Recordar lo que eras, 9:7.

Estos recuerdos nos ayudan a no caer en el pecado y a tener gratitud al Eterno y alabarle todos los días de nuestras vidas.

“no tengas temor de ellas; recuerda bien lo que HaShem tu Elohim hizo…” – ¿Cuál es el antídoto contra el temor? Recordar la revelación del poder del Eterno y confiar en Su presencia protectora, como está escrito en el Salmo 23:4a:

“Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo”

El que es consciente de la presencia del Eterno, nunca tiene temor.

7:20     “Además, HaShem tu Elohim enviará la tsirá contra ellos, hasta que perezcan los que queden y se escondan de ti.” – La palabra hebrea que normalmente ha sido traducida como “avispa” es tsirá que, según Rashí, es una especie de insecto volador que lanzaba sobre sus enemigos un veneno que los hacía impotentes y cegaba sus ojos en cualquier lugar donde se escondieran.

7:22 “Y HaShem tu Elohim echará estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas rápidamente, no sea que las bestias del campo lleguen a ser demasiado numerosas para ti.” – Los hijos de Israel tendrían que experimentar muchos cambios al entrar en la tierra. Para hacer grandes cambios es mejor ir poco a poco, para no ser ahogado por malas emociones y otras cosas que pueden hacernos daño.

Por otro lado, no podemos usar la palabra “poco a poco” como una excusa para no obedecer. Cuando una persona llega nueva a la fe de Israel no puede asumir todo de golpe. Necesita un tiempo de acoplamiento, Pero si una persona lleva mucho tiempo estando con nosotros sin haber hecho los cambios necesarios para salir de las prácticas de otras religiones y vivir según las normas de la Torá.

7:25 “Las esculturas de sus dioses quemarás a fuego; no codiciarás la plata o el oro que las recubren, ni lo tomarás para ti, no sea que por ello caigas en un lazo, porque es abominación a HaShem tu Elohim.” – Hay que destruir las imágenes idólatras dentro de nuestro territorio. Pero no tenemos derecho de hacerlo en territorios de otros.

7:26     “Y no traerás cosa abominable a tu casa, pues serás anatema como ella; ciertamente la aborrecerás y la abominarás, pues es anatema.” – ¡Ten mucho cuidado con lo que introduzcas en tu casa! Revisa todo juguete de tus hijos, toda ropa que tengas, toda revista que tengas, todo cuadro y foto que tengas, todo objeto de adorno, toda joya, y todas las demás cosas que tengas. Todos los objetos que hayan sido utilizados para adoración de culto pagano o hayan sido hechos en honor a los dioses, son objetos abominables para el Único. Al meter esos objetos en casa tendremos parte del juicio que cae sobre ellos, cf. Josué 7.

Hay que deshacerse de todas las cosas que hayan sido contaminadas por el paganismo.

8:1       “Todos los mandamientos que yo os ordeno hoy, tendréis cuidado de ponerlos por obra, a fin de que viváis y os multipliquéis, y entréis y toméis posesión de la tierra que HaShem juró dar a vuestros padres.” – Los resultados de la obediencia son vida, multiplicación y derecho de vivir en la tierra de Israel. ¿Quieres ganar almas para el Reino venidero? Guarda los mandamientos que te apliquen y te multiplicarás.

8:2       “Y te acordarás de todo el camino por donde HaShem tu Elohim te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos.” – El maná, en hebreo man, fue dado para probar a los hijos de Israel para que no dejaran nada para el día siguiente y para que no salieran a recoger en shabat, cf. Éxodo 16.

“Y te acordarás de todo el camino” – Es importante recordar el camino por donde uno ha caminado, con el fin de no olvidar:

  • las bondades del Eterno en medio de los problemas.
  • los castigos por causa de la desobediencia.
  • las palabras que HaShem habló en esos lugares.
  • las adversidades que uno ha pasado.

El que se acuerda de sus problemas se mantiene humilde. En los momentos de prosperidad es muy importante recordar las penas que uno ha tenido, para mantenerse humilde. La mejor manera de no caer en pecado de soberbia es reconocer de dónde ha venido la ayuda que uno ha recibido y mostrar agradecimiento por ello.

Según este texto, el Eterno tiene cuatro propósitos con las adversidades:

  1. humillarte – el alma del hombre es altivo. Lo primero que tiene que aprender es la humildad.
  2. probándote – para poder promocionarte. Toda prueba tiene el propósito de hacerte subir.
  3. para saber lo que había en el corazón – cuando estás bajo presión se muestra lo que hay en el corazón.
  4. hacerte conocer, por experiencia, que no sólo de pan vive el hombre sino de todo lo que sale de la boca de HaShem.

8:3       “Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca de HaShem.” – El Salmo 38 fue escrito para memorial, ver la introducción. Ese Salmo habla de todos los sufrimientos que un pecador tiene que experimentar por sus pecados. ¿Por qué hay que recordar un Salmo tan negativo? Para poder aguantar la prosperidad. Es mucho más fácil mantenerse sano cuando hay dificultades que cuando hay prosperidad, porque entonces nos aferramos al Eterno. Cuando las cosas van bien es fácil enorgullecerse y olvidarse de que todo lo que tenemos ha sido dado por el Eterno.

Para que HaShem pueda prosperarnos y levantarnos en alto, tenemos que tener muy presente el tiempo del sufrimiento que hemos pasado y no olvidarnos de que fue el Eterno que nos sacó de allí. Es peligroso llegar a las alturas sin haber pasado por muchas penas.

En el Salmo 119:67, 71 está escrito:

“Antes que fuera afligido, yo me descarrié, mas ahora guardo tu palabra… Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos.”

8:4       “Tu ropa no se gastó sobre ti, ni se hinchó tu pie durante estos cuarenta años.” – El Midrash,[2] cuenta que HaShem dio vestimentas sobrenaturales en el momento de la entrega de la Torá. Esa ropa creció junto con los niños para que no tuvieran que cambiar al hacerse grandes.

8:5       “Por tanto, debes comprender en tu corazón que HaShem tu Elohim te estaba disciplinando así como un hombre disciplina a su hijo.” – Nuestro Padre celestial es el gran ejemplo para tener una disciplina familiar correcta. Nosotros debemos tratar con nuestros hijos como HaShem nos trata a nosotros, con mucho amor y con mucha disciplina.

La disciplina nunca es dada con el propósito de destruir o dañar, sino para producir un cambio y un fruto bueno en el hijo. Ese es el propósito de la disciplina de nuestro Padre celestial

8:6       “Guardarás, pues, los mandamientos de HaShem tu Elohim, para andar en sus caminos y para temerle.” – Andar en los caminos de HaShem significa imitar su forma de ser y actuar.

8:7-9 “Porque HaShem tu Elohim te trae a una tierra buena, a una tierra de corrientes de aguas, de fuentes y manantiales que fluyen por valles y colinas; una tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados; una tierra de aceite de oliva y miel; una tierra donde comerás el pan sin escasez, donde nada te faltará; una tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes puedes sacar cobre.” – La Torá menciona siete especies de productos de la Tierra de Israel:

  1. trigo
  2. cebada
  3. uvas
  4. higos
  5. granadas
  6. aceite de oliva
  7. miel de dátiles u otra fruta dulce

Estas siete especies son la base para el diezmo de los productos agrícolas en la tierra de Israel. En el tiempo del segundo templo, los fariseos discutían entre sí para saber si hacía falta pagar el diezmo de otro tipo de productos de la tierra no mencionados en la Torá.

Hay una fiesta en Israel, que cae en pleno invierno, que celebra el nacimiento de los árboles. Se llama tu bi-shvat, el 15 del mes de shvat, más o menos por febrero. En tiempos modernos se hace una celebración con un programa especial, un seder, con en fin de dar gracias al Eterno por los productos de la tierra de Israel, mediante una bendición sobre cada una de estas siete especies.

8:10 “Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás a HaShem tu Elohim por la buena tierra que Él te ha dado.” – Aquí se encuentra la base para el birkat ha-mazón, la bendición después de la comida. Hay un solo versículo en toda la Torá que nos ordena dar gracias al Eterno después de comer. ¿Por qué no dice la Torá que hay que dar gracias antes de comer? Porque es más fácil olvidarse del Eterno cuando el estómago esté lleno. Al olvidarse de dar gracias por los alimentos después de comer, es como olvidarse del Eterno, como dice el versículo que sigue:

“Cuídate de no olvidar al Eterno…”

Cuando hay prosperidad hay una tendencia de olivarse del Eterno. ¡CUIDADO!

La bendición de birkat ha-mazón, que se encuentra en el sidur, el libro de oraciones, se recita cuando se haya comido un mínimo de un kezait de pan. Un kezait es una porción del tamaño de una aceituna grande. Los rabinos establecieron[3] que esta bendición debe estar compuesta por cuatro partes:

  • Birkat Hazán – La bendición a Aquel que alimenta a todas las cosas creadas. Según la tradición fue instituida por Moshé.
  • Birkat Haarets – La bendición sobre la tierra. Según la tradición, Yehoshúa introdujo esta bendición después de entrar en la tierra prometida. En esta bendición también damos gracias por el pacto de la circuncisión y por la Torá.
  • Birkat Yerushalayim – La bendición de paz sobre la ciudad santa y el templo. Los reyes David y Shelomó fijaron esta bendición. Después de la destrucción del templo fue modificada para pedir por la reconstrucción de la ciudad y el templo.
  • Hatov Vehametiv – La bendición a Aquel que es bondadoso y hace el bien. Esta bendición fue añadida después de la destrucción del segundo templo y la rebelión de Bar Kojbá contra los romanos cuando fue arruinada la ciudad de Betar que marca la conclusión de la destrucción de la nación judía. La bendición fue compuesta por el Beit Din de Yavne, dirigido por el rabí Gamliel, para recordar los eventos de Betar con la esperanza de que el Mesías vendrá pronto y Elohim curará las heridas que ha sufrido el pueblo judío.

Segunda aliyá, 8:12 – 9:3

8:18 “Mas acuérdate de HaShem tu Elohim, porque Él es el que te da poder para hacer riquezas, a fin de confirmar su pacto, el cual juró a tus padres como en este día.” – Las riquezas son un resultado del pacto entre el Eterno e Israel.

Si estamos viviendo en escasez tendremos que hacernos la pregunta: Si los bienes materiales son parte del pacto que tenemos con el Eterno ¿por qué no tenemos más riquezas? Para contestar esta pregunta presentamos aquí ocho razones posibles:

  • Maldiciones
    1. Maldiciones familiares – Sufrimos las consecuencias de la desobediencia de nuestros antepasados. Si confesamos los pecados de nuestros antepasados y pedimos perdón por ellos, cambiando nuestra conducta, y no haciendo más como ellos hicieron, obedeciendo los mandamientos, podremos romper esas maldiciones.
  • Maldiciones regionales y/o nacionales – Por vivir en un país pobre es posible ser parte del ambiente de pobreza que hay allí. Las maldiciones que han causado esa pobreza no son levantadas sin el arrepentimiento del pueblo, de aquellos pecados que causaron esas maldiciones. Especialmente los tres pecados cardinales causan este tipo de maldiciones en las naciones: idolatría y ocultismo, derramamiento de sangre inocente y sexo libre. Es posible romper la maldición sobre una tierra de manera parcial, como vemos en la vida de Yitsjak en Génesis 26.
  1. Maldiciones pronunciadas – Por medio de tu lengua podrás traer pobreza o abundancia sobre tu vida. No digas “No tengo” o “soy pobre”. Di “el Eterno me dará todo lo que yo necesito.” Confiesa lo que está escrito: “nunca he visto desamparado al justo ni a sus hijos mendigando pan”, Salmo 37:25. “HaShem es mi pastor nada me faltará”, Salmo 23:1.
  • Desobediencia a los mandamientos, cf. Deuteronomio 28, Levítico 26.
  • Retención del diezmo y las ofrendas, cf. Malaquías 3:9.
  • Hurto no restituido, cf. Zacarías 5:1-3.
  • Prioridades equivocadas, cf. Hageo 1. Las prioridades del Eterno tienen que ser las mías. Lo que él considera importante tiene que ser importante para mí. Si puedes gastar en un restaurante más dinero para una comida que en la ofrenda para apoyar al que te enseña la Torá, has mostrado que tu estómago es más importante que tu amor por HaShem. Estás más interesado en satisfacer tus deseos naturales que buscar el Reino del Eterno.
  • Motivaciones equivocadas; Proverbios 22:4.
  • Falta de oración,
  • Mala administración – Cuando hemos aprendido a administrar lo que tenemos de manera correcta, HaShem nos da mucho más. Si hay una mala administración de los bienes materiales, el Eterno retiene su mano, porque no confía en nosotros. Si no sabemos administrar poco, ¿cómo él nos confiará mucho?

9:1-2 “Oye, Israel: Hoy vas a pasar el Yardén para entrar a desposeer a naciones más grandes y más poderosas que tú, ciudades grandes y fortificadas hasta el cielo, un pueblo grande y alto, los hijos de los gigantes, a quienes conoces y de quienes has oído decir: “¿Quién puede resistir ante los hijos de gigante?”” – Si la población de Israel era mayor de 2,000,000 y cada nación de las siete era más grande, tenía que haber habido más de 15,000,000 habitantes en la tierra de Kenáan.

9:3       “Comprende, pues, hoy, que es HaShem tu Elohim el que pasa delante de ti como fuego consumidor. Él los destruirá y los humillará delante de ti, para que los expulses y los destruyas rápidamente, tal como HaShem te ha dicho.” – El Midrash cuenta que la población de las siete naciones fue diezmada antes de la conquista de los hijos de Israel por medio de plagas y enfermedades.

Tercera aliyá, 9:4-29

9:4-6 “No digas en tu corazón cuando HaShem tu Elohim los haya echado de delante de ti: “Por mi justicia HaShem me ha hecho entrar para poseer esta tierra”, sino que es a causa de la maldad de estas naciones que HaShem las expulsa de delante de ti. No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón que vas a poseer su tierra, sino que por la maldad de estas naciones HaShem tu Elohim las expulsa de delante de ti, para confirmar el pacto que HaShem juró a tus padres Avraham, Yitsjak y Yaakov. Comprende, pues, que no es por tu justicia que HaShem tu Elohim te da esta buena tierra para poseerla, pues eres un pueblo de dura cerviz.” – En Génesis 15:16b está escrito:

“aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo”

“No digas… por mi justicia… sino a causa de la maldad de estas naciones… No es por tu justicia… sino que por la maldad de estas naciones… para confirmar el pacto… No es por tu justicia…” – Para enfatizar el hecho, la Torá habla tres veces de que no es por la justicia de Israel que ellos van a recibir la tierra. Estas tres veces también aluden a las tres veces cuando el pueblo de Israel volvería a la tierra.

  1. La primera vuelta fue cuando entró bajo Yehoshúa – por causa de la maldad de estas naciones, versículo 4.
  2. La segunda vuelta fue cuando volvieron de Babilonia bajo Ezrá y Nejemyá – por la maldad de estas naciones, y para confirmar el pacto incondicional con Avraham, versículo 5.
  3. La tercera y última vuelta, de todas las naciones en los últimos tiempos – no por la justicia del pueblo de Israel, sin mencionar la maldad de las naciones, versículo 6.

9:7-8 “Acuérdate; no olvides cómo provocaste a ira a HaShem tu Elohim en el desierto; desde el día en que saliste de la tierra de Egipto hasta que llegasteis a este lugar, habéis sido rebeldes contra HaShem. Hasta en Jorev provocasteis a ira a HaShem, y HaShem se enojó tanto contra vosotros que estuvo a punto de destruiros.” – Este texto nos enseña la importancia de ver a Israel como un cuerpo colectivo. Los que estaban allí presentes no habían hecho el becerro de oro. Sin embargo, fueron señalados como causantes de la ira del Eterno en el desierto y tuvieron que llevar la culpa del pecado de sus padres. Los hijos son responsables para llevar las consecuencias de los errores de sus padres. Pero el propósito principal por el que Moshé destaca los momentos de rebeldía del pueblo, es enseñarles los errores de sus antepasados para que los hijos no vuelvan a cometer los mismos.

9:9       “Cuando subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que HaShem había hecho con vosotros, me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua.” – El número 40 simboliza un tiempo de prueba y de preparación para poder pasar de un nivel a otro. Un anciano en Israel tiene que tener como mínimo 40 años de edad. No es bueno poner jóvenes en puestos de liderazgo altos.

9:15     “Y volví, y descendí del monte mientras el monte ardía en fuego, y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manos.” – Aquí está escrito que el monte ardía en fuego. El monte Yebel El Luz en Arabia Saudita tiene el pico quemado. Hay restos arqueológicos que indican que ese fue el lugar donde se entregó la Torá[4],

9:18     “Y me postré delante de HaShem como al principio, por cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, a causa de todo el pecado que habíais cometido al hacer lo malo ante los ojos de HaShem, provocándole a ira.” – Según Rashí, esta fue la segunda vez que Moshé estuvo cuarenta días en la montaña ante HaShem, desde el día 19 del 4º mes hasta el día 29 del 5º mes.

9:19 “Porque temí la ira y el furor con que HaShem estaba enojado contra vosotros para destruiros, pero HaShem me escuchó también esta vez.” – Después de esos cuarenta días HaShem le dijo que hiciera dos tablas nuevas. Luego permaneció otros cuarenta días más en la montaña.

9:25     “Entonces me postré delante de HaShem los cuarenta días y cuarenta noches, lo cual hice porque HaShem había dicho que os iba a destruir.” – Esta es una repetición del tiempo para la segunda vez cuando Moshé estuvo a la montaña.

Cuarta aliyá, 10:1-11

10:1     “En aquel tiempo HaShem me dijo: “Lábrate dos tablas de piedra como las anteriores, y sube a mí al monte, y hazte un arca de madera.” – Aquí vemos como el Eterno renueva el pacto a base de la intercesión de Moshé en la que había expuesto su propia vida para salvar al pueblo.

10:2     “Y yo escribiré sobre las tablas las palabras que estaban sobre las primeras tablas que quebraste, y las pondrás en el arca.” – Según Rashí, este arca no fue la que hizo Betsalel más tarde, cf. Éxodo 37:1, sino otro, que Moshé había hecho solamente para guardar las tablas de piedra hasta que fuera construido el nuevo arca. En esta arca fueron luego guardadas las dos tablas rotas. Cuando los hijos de Israel salieron a la guerra, no llevaban el arca del tabernáculo, sino esta arca que Moshé había hecho, excepto cuando pelearon contra los filisteos y el arca fue tomada, cf. 1 Samuel 4-5.

10:8 “En aquel tiempo HaShem apartó la tribu de Leví para que llevara el arca del pacto de HaShem, y para que estuviera delante de HaShem, sirviéndole y bendiciendo en su nombre hasta el día de hoy.” – La tribu de Leví fue escogida para cuatro cosas:

1 – llevar el arca

2 – estar delante del Eterno

3 – servir al Eterno

4 – bendecir en el Nombre del Eterno

Sólo los levitas podían llevar el arca, y sólo los sacerdotes fueron escogidos para bendecir en el Nombre de HaShem. Una cosa depende de la otra. El que sirve en lo práctico puede obtener una posición importante delante del Eterno. Una relación correcta con HaShem produce un servicio correcto. Un servicio correcto te capacita para transmitir al pueblo lo que viene de HaShem. Un sacerdote no puede bendecir al pueblo sin haber ministrado al Eterno primero.

“hasta el día de hoy” – Hoy en día, los cohanim, sacerdotes, siguen teniendo el ministerio de bendecir al pueblo de Israel, pronunciando la bendición aharonica sobre el pueblo en las sinagogas durante la repetición de la oración de la amidá.

10:10 “Y me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches como la primera vez, y HaShem me escuchó también esta vez; y HaShem no quiso destruirte.” – Según la tradición, estos últimos cuarenta días concluyeron en yom kipur, el 10º día del 7º mes. Por esta razón fue instituido ese día como el día del perdón.

Quinta aliyá, 10:12-22

10:12a “Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti HaShem tu Elohim” – ¿Qué pide el Eterno de Israel? Los versículos 12, 13, 20 y 21 nos dan la respuesta:

  1. Temer a HaShem
  2. Andar en Sus caminos
  3. Amarle
  4. Servirle
  5. Guardar sus mandamientos
  6. Pegarse a Él
  7. Jurar en su Nombre
  8. Alabarle

Lo más importante es temerle. Por esto viene primero. Sin el temor a HaShem las demás cosan no son llevadas a cabo de la manera correcta.

10:16 “Circuncidad, pues, vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.” – Cada pacto tiene una o varias señales. Aquellos pactos que HaShem ha hecho a lo largo de la historia, tienen cada uno una señal particular:

  • El pacto con Noaj – el arco iris, Génesis 9:12-13.
  • El pacto con Avraham – la circuncisión en la carne, Génesis 17:11.
  • El pacto con Israel en Sinai – el shabat y la Torá, Éxodo 31:16-17; 34:28.

“Circuncidad, pues, vuestro corazón” – Esto contrasta con Deuteronomio 30:6 donde está escrito: “HaShem tu Elohim circuncidará”. Por un lado, se habla de que el hombre tiene que hacer esta operación y por el otro lado vemos que el Eterno la hace. De esto aprendemos que hay una parte que le toca al hombre y otra que le toca a HaShem en cuanto a la circuncisión del corazón.

Con esta expresión, Moshé dijo que los hijos de Israel necesitaban eliminar todo lo que impedía la sensibilidad de sus corazones. Esto se hace mediante la teshuvá, la Torá y la tefilá, el arrepentimiento, el estudio de la Torá y la oración.

Sin embargo, el hombre no puede eliminar su yetser hará, su mala inclinación, el pecado, que está dentro de él. Sólo puede confesarlo y arrepentirse de los pecados que fueron producidos por esa naturaleza pecaminosa. Ezequiel 36:26-27:

“’Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis mis ordenanzas poniéndolas por obra.”

“quitaré de vuestra carne el corazón de piedra” – Aquí se habla de una operación interna en el hombre.

“Pondré dentro de vosotros mi espíritu”

Otro texto profético que habla de esta realidad es Jeremías 31:33-34 donde está escrito:

“Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara HaShem–. Pondré mi Torá dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce a HaShem”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara HaShem– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

En Deuteronomio 5:29 está escrito:

“¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!”

“El cuerpo de la carne” es una referencia al yetser hará, la mala inclinación, que en Ezequiel 36 es llamado “el corazón de piedra”, que está dentro de cada uno de nosotros. Al quitar ese cuerpo de carne hay una mayor sensibilidad en el hombre para recibir los impulsos y ser dirigido por el Espíritu y la Torá del Eterno. Por lo tanto, el resultado de la circuncisión del corazón es la obediencia a los mandamientos.

10:18 “Él hace justicia al huérfano y a la viuda, y muestra su amor al extranjero dándole pan y vestido.” – El amor al extranjero se muestra dándole alimento y cobijo. Son las dos necesidades básicas del hombre.

10:19 “Mostrad, pues, amor al extranjero, porque vosotros fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “extranjero” es guer. Como hemos visto antes, hay diferentes tipos de guer. Los conversos al judaísmo también son llamados guer. Este es el significado que los rabinos dan a la palabra en este texto, para enseñar que hay que tratar a los conversos con mucho amor y respeto porque hicieron un gran sacrificio a la hora de convertirse al judaísmo. Sin embargo la palabra guer, en este caso, no se refiere, en primer lugar, al prosélito, puesto que el texto habla de que los hijos de Israel fueron guerim (plural de guer) en Egipto, y los israelitas no fueron conversos en Egipto. Así que si guer significa extranjero en la segunda parte del versículo, debe tener el mismo significado en la primera parte del mismo versículo. Esto nos enseña que no se puede limitar el amor para que sólo sea para los que están dentro del pacto avrámico. Tenemos que amar a todos, judíos y no judíos.

10:21 “Él es tu alabanza y Él es tu Elohim, que ha hecho por ti estas cosas grandes y portentosas que tus ojos han visto.” – Aquí se encuentra la palabra hebrea tehilá[5] que significa “alabanza”, “himno”, “acciones memorables”, “fama”. Cada uno tiene una alabanza en su vida. La alabanza que tenemos nos muestra quién es nuestro Elohim. ¿De quién cantas en tus canciones? Si HaShem es el motivo de nuestras canciones, es una muestra de que Él es nuestro Elohim.

Sexta aliyá, 11:1-9

11:1 “Amarás, pues, a HaShem tu Elohim, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.” – Todos los días hay que obedecer. No hay ningún día del año cuando los mandamientos no nos apliquen.

11:2 “Y comprended hoy que no a vuestros hijos, los cuales no han visto la disciplina de HaShem vuestro Elohim: su grandeza, su mano poderosa, su brazo extendido” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “disciplina” es musar[6] que significa “instrucción”, “educación”, “castigo”, “reprensión”. Es la única vez que esta que aparece en el Jumash (Pentateuco). El término aparece 50 veces en el Tanaj, mayormente en el libro de los Proverbios, donde se usa en 31 ocasiones. La palabra se usa en el hebreo moderno como ética o moral.

11:7 “Pero vuestros propios ojos han visto toda la gran obra que HaShem ha hecho.” – El amor al Eterno no está basado en ideas abstractas, sino en realidades vividas. La religión de la Biblia no es un invento. Nuestra fe no puede ser basada en sabiduría humana, sino en el poder de Elohim.

11:8 “Guardad, pues, todos los mandamientos que os ordeno hoy, para que seáis fuertes, y entréis y toméis posesión de la tierra a la cual entráis para poseerla” – La obediencia a los mandamientos nos da fuerza para resistir al enemigo y conquistar el terreno que nos pertenece. Por otro lado, la desobediencia produce debilidad en nosotros. ¿Quieres ser fuerte? Obedece los mandamientos cuando nadie te ve.

Séptima aliyá, 11:10-25

11:10-11 “Porque la tierra a la cual entras para poseerla, no es como la tierra de Egipto de donde vinisteis, donde sembrabas tu semilla, y la regabas con el pie como una huerta de hortalizas, sino que la tierra a la cual entráis para poseerla, tierra de montes y valles, bebe el agua de las lluvias del cielo.” – Hay una gran diferencia entre la tierra de Egipto y la tierra de Israel. En Egipto había que regar los sembrados manualmente. En la tierra de Israel no hace falta. Egipto está construido a base del río. Todo el sistema de vida gira alrededor del río. En Israel el pueblo tiene que depender de HaShem para que haya lluvia. De esa manera es necesario tener una buena relación con Aquel que envía la lluvia, para que no haya hambre.

Otra diferencia importante entre Egipto e Israel es que en Egipto no hay piedras naturales. Por eso tenían que construir ladrillos para poder hacer edificios.

11:12b, 14b “desde el principio hasta el fin del año… tu grano, tu mosto y tu aceite” – El grano se cosecha en la primavera, en nisán (marzo-abril), las uvas al final del verano y al principio del otoño (agosto-septiembre), justo antes de sucot, y las aceitunas se cosechan en invierno (diciembre-enero).

11:13-21 Este texto es el segundo texto de shemá. Para servir al Eterno hay que aceptar dos yugos, el yugo del Reino y el yugo de la Torá. Esto dos yugos están expresados en los dos textos del shemá.

En Deuteronomio 6:4-9 está escrito:

“Escucha, Israel, HaShem es nuestro Elohim, HaShem es uno. Y amarás a HaShem tu Elohim con todo tu corazón, y con toda tu alma y con todos tus medios. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés sentado en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal sobre tu brazo, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.”

Este texto habla del yugo del Reino, el cual implica aceptar voluntariamente al Eterno como nuestro único Elohim de manera personal. Por esto este texto está escrito en singular: “amarás, tu, tu, tu, enseñarás etc.” El segundo yugo, el de la Torá, se encuentra en Deuteronomio 11:13-21:

“Y sucederá que si obedecéis mis mandamientos que os ordeno hoy, de amar a HaShem vuestro Elohim y de servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite. Y Él dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás. Cuidaos, no sea que se engañe vuestro corazón y os desviéis y sirváis a otros dioses, y los adoréis. No sea que la ira de HaShem se encienda contra vosotros, y cierre los cielos y no haya lluvia y la tierra no produzca su fruto, y pronto perezcáis en la buena tierra que HaShem os da. Grabad, pues, estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma; atadlas como una señal a vuestra mano, y serán por diadema entre vuestros ojos. Y enseñadlas a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y escríbelas en los postes de tu casa y en tus puertas, para que vuestros días y los días de vuestros hijos sean multiplicados en la tierra que HaShem juró dar a vuestros padres, por todo el tiempo que los cielos estén sobre la tierra.”

En este texto que habla del yugo de la Torá vemos como el pronombre se va cambiando entre una forma plural y singular. En el primer yugo, el del Reino, solamente hay una forma personal, singular, “amarás, tu, tu, tu, enseñarás, escribirás etc.” Pero en este yugo de la Torá vemos que se usa la forma plural “obedecéis, os, vuestro, vuestro, vuestra, vuestra” pero luego, en el versículo 14 va pasando al singular: “recojas… etc” para luego volver otra vez al plural en los versículos 16-19a: “cuidaos…” Luego pasa otra vez al singular en los versículos 19b-20: “te…” y a plural en el versículo 21: “vuestros…”. Esto nos enseña que el yugo de la Torá es puesta para que vivamos nuestra vida privada en obediencia en una relación con el pueblo de Elohim que se encuentra en el lugar donde vivimos. Por lo tanto no es suficiente vivir solos delante del Eterno. Necesitamos formar parte de un colectivo, y esto es el resultado directo del trabajo de la Torá en nuestras vidas. Uno no puede amar al Eterno y aborrecer al hermano, es imposible, porque el amor al Eterno te lleva forzosamente a amar a tu prójimo, primero los más cercanos y luego los que están más allá de los conocidos.

11:13 “Y sucederá que si obedecéis mis mandamientos que os ordeno hoy, de amar a HaShem vuestro Elohim y de servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.” – Rashí menciona que servir al Eterno en este texto se refiere a la oración, como está escrito en Daniel 6:13, 20:

“Entonces ellos respondieron y dijeron al rey: Daniel, que es uno de los deportados de Yehudá, no te hace caso, oh rey, ni del mandato que firmaste, sino que tres veces al día hace su oración… Y acercándose al foso, gritó a Daniel con voz angustiada. El rey habló a Daniel y le dijo: Daniel, siervo del Elohim viviente, tu Elohim, a quien sirves con perseverancia, ¿te ha podido librar de los leones?”

11:14 “Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite.” – Este texto habla de lluvia a su tiempo como un resultado de la obediencia. Cinco pecados retienen la lluvia en Israel: idolatría, inmoralidad, violencia, pedidos públicos de caridad no cumplimentados y retención del diezmo.

11:15 “Y Él dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás.” – Esto nos enseña, como dice el Talmud,[7] que debemos dar de comer a los animales domésticos antes de que coman los hombres.

11:21 “para que tus días y los días de tus hijos sean multiplicados en la tierra que HaShem juró dar a tus padres, por todo el tiempo que los cielos estén sobre la tierra.” – HaShem juró dar la tierra de Kenáan a los patriarcas. Este es uno de los textos del Jumash que muestra que tiene que haber una resurrección para que esta promesa pueda ser cumplida.

11:22 “Porque si guardáis cuidadosamente todo este mandamiento que os ordeno para cumplirlo, amando a HaShem vuestro Elohim, andando en todos sus caminos y allegándoos a Él” – Rashí menciona que es imposible apegarse a Él porque es un fuego consumidor, cf. 10:20. La manera cómo se debe apegarse a HaShem es apegarse a los estudiosos de la Torá y será considerado como si uno se hubiera apegado a Él.

11:24 “Todo lugar donde pise la planta de vuestro pie será vuestro; vuestras fronteras serán desde el desierto hasta el Levanón, y desde el río, el río Prat (Eufrates), hasta el mar occidental

En esta parashá se encuentran los mandamientos número 428 – 435 de los 613:

  1. Precepto de bendecir a Elohim por el sustento, Deuteronomio 8:10.
  2. Precepto de amar al converso, Deuteronomio 10:19.
  3. Precepto de temer a Elohim, Deuteronomio 10:20.
  4. Precepto de orar a Elohim, 10:20.
  5. Precepto de asociarse y apegarse a sabios en Torá, Deuteronomio 10:20.
  6. Precepto de jurar en Nombre de Elohim a aquel que necesita jurar, Deuteronomio 10:20.
  7. Prohibición de beneficiarse de la ornamentación de un ídolo, Deuteronomio 7:25.
  8. Prohibición de tomar en nuestra posesión algún objeto de idolatría con el fin de beneficiarse de él, Deuteronomio 7:26.

[1]       Strong H157 ‘âhab ‘âhêb, aw-hab’, aw-habe’, A primitive root; to have affection for (sexually or otherwise): – (be-) love (-d, -ly, -r), like, friend.

[2]       Devarim Rabá 7:11, Shir HaShirim Rabá 4:11, 23.

[3]       Rambam Berajot 2:6, L´Rashra R´Bejai, Shibli Haleket, Bereshit Rabá 23:7, Berajot 48, Eija Rabti 2:7, Yerushalmi Taanit 4, 69, Bamidbar Rabá 23:7, Tur Orzajaim 189.

[4]       https://go.madmimi.com/redirects/1407686444-3b8ee033f8488f7e6542f3c079a54874-ee9a047?pa=24383817295

 

[5]       Strong H8416 tehillâh, teh-hil-law’, From H1984; laudation; specifically (concretely) a hymn: – praise.

Strong H1984 hâlal, haw-lal’, A primitive root; to be clear (originally of sound, but usually of color); to shine; hence to make a show; to boast; and thus to be (clamorously) foolish; to rave; causatively to celebrate; also to stultify: – (make) boast (self), celebrate, commend, (deal, make), fool (-ish, -ly), glory, give [light], be (make, feign self) mad (against), give in marriage, [sing, be worthy of] praise, rage, renowned, shine.

[6]       Strong H4148 mûsâr, moo-sawr’, From H3256; properly chastisement; figuratively reproof, warning or instruction; also restraint: – bond, chastening ([-eth]), chastisement, check, correction, discipline, doctrine, instruction, rebuke.

Strong H3256 yâsar, yaw-sar’, A primitive root; to chastise, literally (with blows) or figuratively (with words); hence to instruct: – bind, chasten, chastise, correct, instruct, punish, reform, reprove, sore, teach.

[7]       Berajot 40.

Elul es el último mes del año

כ׳ באב ה׳תשע״ה (August 5, 2015) por  
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Elul
Elul es el último mes del año hebreo. Con el primer día del mes comienzan los Cuarenta Días en los que Moshé Rabeinu subió por tercera vez al Monte Sinaí para pedir el perdón de Di-s por el pecado del becerro de oro y recibir, a su vez, las segundas Lujot (Tablas de la Ley). Estos fueron días de misericordia para el pueblo de Israel. Todo el pueblo se reunió para rezar y ayunar hasta que en el día de Iom Kipur (40 días después), fueron perdonados por Di-s.

Es por este motivo que estos 40 días desde el 1º de Elul hasta Iom Kipur, se fijaron como días de arrepentimiento y reflexión.

Moisés ascendió al Monte Sinaí por tercera vez, para recibir las Segundas Tablas de la Ley. Era un momento propicio para el acercamiento mutuo de los judíos hacia Di-s y de Di-s ha-cia los judíos, tras el pecado del “Becerro de oro”. Esta relación recíproca de acercamiento llegó a su clímax el día 10 de Tishrei, que hoy es Iom Kipur -Día del Perdón-, cuando Di-s le dijo a Moisés: “Salajti kidvarja” -‘He perdonado de acuerdo a tus palabras’ Números 14: 20- quedando establecidos esos cuarenta días, 30 de Elul y 10 de Tishrei como días de misericordia y perdón para el pueblo judío.

Leyes y Costumbres de Elul

Se toca el Shofar – Se acostumbra tocar el Shofar todos los días del mes de Elul, excepto en Shabat y en víspera de Rosh Hashaná.

Revisación de Tefilín y Mezuzot – Es costumbre en muchas comunidades entregar los Tefilín y Mezuzot para su control a un Sofer (Escriba) para asegurarnos de que aún siguen siendo aptos para ser usados.

Augurios y deseos – Se acostumbra a desearse unos a otros “Ketivá Vajatimá Tová”, o sea, que seamos inscriptos y sellados para bien.

Salmos – Desde el primer día de Rosh

El mes de Elul: tiempo de Piedad y Perdón.

El mes de Elul, último mes del calendario hebreo, nos envuelve con sus días en una suerte de desafío espiritual único.

Los cuarenta días entre Rosh Jodesh Elul y Yom Kipur son más propicios para el arrepentimiento que cualquier otro período del año, son días de la misericordia y el favor Divinos. Aunque el Todopoderoso acepta el arrepentimiento de sus hijos todo el año, estos días son convenientes para el arrepentimiento. En Rosh Jodesh Elul, Moisés subió al Monte Sinaí para recibir las segundas tablas, y esto fue una indicación y la prueba de que Di-s había aceptado el arrepentimiento de Israel y perdonado por el pecado del Becerro de oro. Moisés demoró en la montaña cuarenta días durante los cuales oró a Di-s para perdonar a Israel, y en Yom Kipur Di-s dijo a Moshé, “he perdonado como me has solicitado” y le dio el segundo conjunto de tablas. Desde entonces, estos días han sido designados como días de la buena voluntad Divina, y el diez de Tishre ha sido observado como un día del perdón para los judíos.

Elul, como último mes, como los días (escasos) que preceden al nacimiento de un nuevo periodo, nos invita a reflexionar, por un lado, y a expresar nuestras pasiones, por el otro.

El Talmud, en el tratado de Berajot nos relata: “Todos los días se escucha una voz de los Cielos, como el llanto de una paloma que exclama: Desgraciados mis hijos, que por sus transgresiones destruí mi Casa, quemé Mi Templo y los desterré entre los pueblos del mundo”.

Con estas palabras, y en forma simbólica, nos demuestra el Talmud el dolor Divino por las desgracias del pueblo judío, palabras que ratifica el Midrash: “Cuando el pueblo de Israel se encuentra en el destierro, la Divinidad también sale al exilio”.

El castigo es sólo un medio educativo para conducirnos al arrepentimiento y guiarnos por el verdadero camino. Por eso es que antes del Día del Juicio (Rosh Hashaná), Di-s nos invita al arrepentimiento, como dijo el Rey Salomón en el Cantar de los Cantares: “Cuando me vuelco a Di-s, Di-s se vuelca hacia mí”.

Con esta alegórica interrelación del judío con Di-s, con la primera letra hebrea de cada palabra, se forma la palabra Elul, y el valor numérico (guematria) de la última letra del versículo (iod = 10) multiplicada por cuatro, nos da cuarenta. Este número simboliza los cuarenta días de arrepentimiento que median desde el primer día de Elul hasta el décimo del mes de Tishré (Yom Kipur).

El mes de Elul: ¡Todo lo que necesitas saber!

Si tuvieras una importante cita en un juzgado —una que determinará tu futuro financiero, o incluso tu propia vida— te asegurarías de estar preparado varias semanas antes.

En Rosh HaShaná, cada persona es juzgada por el mérito de sus acciones. Si pasará el año con vida o no. Si tendrá éxito financiero o la ruina. Si estará sano o enfermo. Todas estas cosas se determinan en Rosh HaShaná.

Elul, el mes previo a Rosh HaShaná, da comienzo a un período de intensa introspección, de clarificar los objetivos de la vida, y de acercarse a Dios. Es un tiempo para entender cuál es el propósito de la vida, en vez de avanzar superficialmente a través de ella acumulando dinero y buscando gratificaciones. Es un momento en el que damos un paso atrás y nos miramos a nosotros crítica y honestamente, como lo han hecho los judíos desde tiempos inmemoriales, con la intención de mejorar.

Las cuatro letras hebreas de la palabra Elul (alef, lamed, vav, lamed) son las primeras letras de las cuatro palabras Ani le dodí ve dodí li, ‘yo soy para mi amado y mi amado es para mí’ (Cantar de los cantares 6:3). Estas palabras resumen la relación entre Dios y su pueblo.

En otras palabras, el mes anterior a Rosh HaShaná es un momento en el cual Dios se acerca a nosotros, en un esfuerzo por crear una atmósfera más espiritual e inspiradora, una atmósfera que estimule la Teshuvá.

Un período de 40 días

Rebobinemos 3.000 años hacia el desierto del Sinai. Dios ha dicho los Diez Mandamientos, y los judíos han construido el becerro de oro. Moisés desesperadamente suplica a Dios para que perdone a la nación.

En el primer día de Elul, Moisés sube al Monte Sinai, y 40 días después —en Iom Kipur— regresa al pueblo, con un nuevo par de tablas en la mano.

Para nosotros también, el mes de Elul comienza un período de 40 días que culmina en el día más sagrado del año, Iom Kipur.

¿Por qué 40 días? Cuarenta es un número de limpieza y purificación. Las lluvias del diluvio de Noaj se prolongaron durante 40 días, y la mikve, el baño ritual de purificación, contiene 40 medidas de agua.

Elul es una oportunidad enorme. Durante este tiempo, muchas personas aumentan su estudio de Torá y realizan buenas acciones. Y muchos también hacen un jeshvón diario; una contabilidad espiritual de pérdidas y ganancias.

El momento más auspicioso para embarcarse en un programa de autodesarrollo es el primer día del mes hebreo de Elul. Por muchas generaciones, Elul ha sido un tiempo propicio para el cambio personal y la renovación. Elul, como el mes que precede a las grandes festividades de Rosh HaShaná y Iom Kipur, es un tiempo de preparación específicamente reservado para esos eventos.

Cuarenta días para un “nuevo tú”

El primer Elul

Para situar al mes de Elul en un contexto histórico, recordaremos la historia del pueblo judío en el Monte Sinai: ellos habían cometido un grave error con el becerro de oro, y las cosas no se veían bien vis a vis en su relación con Dios.

Fue en el primer día de Elul que el proceso de reconciliación comenzó. Ese día, Moshé ascendió al Monte Sinai (por tercera vez), donde pasó 40 días rezando en nombre de la nación. Al mismo tiempo, los judíos mismos sondaron las profundidades de sus corazones y renovaron su convicción de aceptar el desafío que habían recibido en el Sinai.

Cuarenta días más tarde, los judíos se habían elevado a sí mismos hacia una posición espiritual donde eran aptos una vez más para una relación con la divinidad. En ese día Moshé descendió del monte con un segundo juego de Tablas, simbolizando el perdón de Dios y el restablecimiento de los judíos como la nación que debería llevar el mensaje de Dios. Ese día de reunificación fue Iom Kipur, el día de la expiación.

Patrón de cuarenta

¿Por qué el proceso tomó específicamente 40 días? Lo que es más, el número 40 aparece en decenas de lugares en la Torá. La primera vez que Moshé subió a la montaña, también estuvo allí 40 días. Asimismo, en la historia de Noaj y el diluvio, la lluvia cayó durante 40 días. Los judíos vagaron por el desierto durante 40 años. Y un baño ritual judío (“Mikve”) debe contener un mínimo de 40 unidades de agua. Y la lista de “cuarenta” es aun más larga…

Cuarenta representa el concepto de renovación: un nuevo comienzo. Cuarenta significa que algo puede tener el mismo aspecto antiguo en su superficie, pero su esencia es totalmente nueva. Considera lo siguiente:

La primera vez que Moshé ascendió el Monte Sinai durante 40 días para recibir la Torá, los judíos se transformaron en una nación. Los 40 días de lluvia de Noaj simbolizan el mundo partiendo de nuevo de cero. Los 40 años errando en el desierto fueron una transformación para pueblo judío, pasaron de estar arraigados a la mentalidad esclava de Egipto, a una que entiende la verdadera libertad. Y la inmersión en la Mikve es el símbolo judío consumado de renovación espiritual. (Similarmente, no es coincidencia que Dios decretara 40 semanas para el desarrollo humano en el útero).

Los 40 días desde Elul hasta Iom Kipur fueron cruciales para renovar la relación entre Dios y el pueblo judío. Cada vez que percibimos a Dios como distante, podemos estar seguros de que no es Dios quien se alejó, sino que el pueblo no es digno de esa relación intima. Ellos pasaron 40 días cambiando su interior, y desde entonces, Elul es el momento ideal para el crecimiento personal y la renovación.

¿Quién te gustaría ser?

Los sabios enseñan que desde el momento de la concepción humana, toma 40 días para que el alma entre en el cuerpo por primera vez.

Iom Kipur, que acontece 40 días después de Elul, es el día de renacimiento espiritual. Es decir, es el día en que un “nuevo tú” nacerá. Así, el primero de Elul marca la concepción del “nuevo tú” espiritual.

El desarrollo necesario para recibir tu alma renovada comienza ahora.

Así que, ¿quién te gustaría ser dentro de 40 días? Imaginemos por unos minutos que todo es posible. Supón que podrías eliminar todo lo que es malo y mejorar todo lo que es bueno sobre ti. ¿Quién te gustaría ser?

Dedica unos minutos visualizando el “tú” ideal. (Es mejor escribirlo en una hoja). Piensa en este tipo de preguntas:

—¿Qué clase de amigo, padre o madre te gustaría ser? —¿Cómo actuarías en público? —¿Cómo manejarías tus asuntos privados? —¿Qué hábitos te gustaría romper? —¿Cómo te gustaría hablar? —¿En qué piensas dedicar tu tiempo y energías? —¿Qué te gustaría entender? —¿Sobre qué ámbitos te gustaría tener un mayor control? —¿Qué cosas prefieres que no entren más en tu mente? —¿En qué condiciones te gustaría que este tu cuerpo? —¿En qué áreas te gustaría ser más cuidadoso? —¿En qué áreas te gustaría tener menos preocupaciones?

Una vez que hayas definido el “tú” ideal, trata de describir a esa persona con la máxima cantidad de detalles posible. Esto no quiere decir que te convertirás en esa persona el próximo año, pero si no sabes adónde estás tratando de ir, no llegarás nunca.

Articula algunos objetivos concretos. Ese es el primer paso para un cambio permanente hacia el bien. Como dice el Talmud:

“Por el camino que la persona quiere ir, por ese camino es conducido”. (Makot 10b)

Adiciones a los servicios

Comenzando el segundo día de Rosh Jodesh Elul, es la costumbre ashkenazí tocar el Shofar cada mañana después de las plegarias matutinas, con el fin de despertarnos para el Día del Juicio que se aproxima. El sonido del Shofar nos inspira a aprovechar la oportunidad de Elul al máximo.

También a partir de Elul, nosotros decimos el Salmo 27 en los servicios de la mañana y la noche. En este Salmo, el rey David exclama: “Una cosa pido… habitar en la casa de Dios todos los días de mi vida”. Nos centramos en la fuerza unificadora de Dios en nuestras vidas, y nos esforzamos por aumentar nuestra conexión con la dimensión trascendente del infinito.

Selijot

Comenzando el sábado por la noche antes de Rosh HaShaná, recitamos Selijot, una serie especial de oraciones que invocan la misericordia de Dios. Si Rosh HaShaná cae al comienzo de la semana, entonces Selijot comenzará el sábado por la noche de la semana anterior. (Los sefaradim comienzan diciendo Selijot en Rosh Jodesh Elul).

Tras el pecado del becerro de oro, Moisés le pidió a Dios que le explicara el sistema a través del cual se relaciona con el mundo. La respuesta de Dios, conocida como “los 13 atributos de misericordia”, constituyen la esencia de las oraciones de Selijot. “Los 13 atributos” hablan de “la paciencia de Dios”. El mismo Dios que nos creó sin antecedentes y en un mundo de oportunidades, nos da otra oportunidad si es que hemos abusado de la primera.

Las Selijot deben decirse con minián. Si esto no es posible, entonces las Selijot se recitan de manera individual, omitiendo las partes en arameo y “los 13 atributos de misericordia”.

Finalmente, el aspecto más importante de Elul es hacer un plan para la vida. Porque cuando llegue el gran día, y cada individuo se para ante Dios para pedir por un año más, ¡querremos saber qué es lo que estamos pidiendo!

Escuchando el Llamado del Shofar

El Shofar — tiene en él un aura de temor y santidad. Su toque puede destruir corazones de piedra y eliminar las capas de complacencia. Su llamado es capaz de llevarnos a lugares dentro de nosotros mismos impenetrables por cualquier otro medio.

El Baal Shem Tov dijo: “En el palacio del Rey hay muchas cámaras y cada una necesita una llave diferente. Hay una llave, un instrumento, sin embargo, que puede abrir todas las puertas — el hacha. El Shofar es un hacha. Cuando una persona con pasión rompe su corazón delante del Todopoderoso, el puede demoler cualquier puerta en el palacio del Rey de reyes”.

El Baal Shem Tov enseña que el Shofar es una manera emocional e intuitiva de ganar acceso a los rincones más profundos de nuestro corazón, y el conocimiento de Dios. Su toque, este sonido sin palabras, habla al corazón de una manera en la cual todas las grandes palabras e ideas no pueden acercarse.

El Rey David, por otro lado, parece contradecir esto. En referencia al Shofar él dice, “Feliz es el pueblo que sabe la truá (es decir, el toque del Shofar)” (Salmos 89:16). El Rey David no dice, “Feliz es el pueblo que escucha la truá”. El énfasis parece estar en la intelectualización. De acuerdo a esto, tendríamos que utilizar nuestros intelectos con gran esfuerzo si realmente quisiéramos beneficiarnos del Shofar.

¿Cuál es entonces la respuesta? ¿Es emocional el Shofar, una experiencia intuitiva, como el Baal Shem Tov sugiere, o es intelectual, como las palabras del Rey David implican?

 

El Mensaje Oculto

¿Cuál es ese mensaje? Maimónides explica: “Hay un mensaje oculto que se supone que debemos inferir escuchando el Shofar. Sugiere: “¡dormilones! ¡Despierten de su sueño! ¡Soñadores! ¡Despierten de su letargo! Examinen sus actos. Recuerden a su creador y hagan teshuvá…”.

El llamado del Shofar es el llamado a la teshuvá. Teshuvá, a menudo mal traducida como “arrepentimiento”, significa literalmente “retorno”, y se refiere a “volver” al camino de la ética y la espiritualidad indicada en la Torá. Maimónides, sin embargo, no solo propone que el Shofar nos invita a realizar una teshuvá exterior. Es una teshuvá que nos lleva a “recordar a nuestro creador”.

A veces podemos hacer teshuvá en actos particulares y no llegar realmente a la raíz del problema. Mientras atendamos sólo los síntomas, pero descuidemos la causa central, nos encontraremos a nosotros mismos arreglando problemas secundarios. El Shofar nos recuerda apuntar hacia el núcleo: recordar a nuestro creador. Cada falla es en última instancia un olvido de que vivimos en presencia de Dios. Hacer teshuvá significa llegar a la raíz del problema y profundizar nuestro conocimiento de Dios.

La Voz Interior

Hay una cuestión legal interesante, que se discute en el Talmud en relación a escuchar un Shofar que se colocó dentro de otro Shofar: ¿Ha cumplido uno con su obligación escuchando el sonido de este Shofar doble?

La respuesta es, him kol p’nimi shoma, iatza – “si la voz del Shofar interno se escucha, él ha cumplido con su obligación”. El tiene que asegurarse de que está escuchando el sonido del Shofar interno, no del externo.

En un sentido metafórico, esto puede ser interpretado: “si la voz interna (de la persona) escucho (el Shofar) el cumplió con su obligación”. En otras palabras, el propósito del Shofar es invocar una reacción en el “interior” de la persona — kol pnimi. El Shofar no es solamente un sonido que escuchamos con nuestros oídos físicos. El Shofar es más que un ruido, es una voz despertando la voz divina dentro de nuestro ser más profundo que nos llama a volver a nuestra fuente.

Y esta es la razón por la cual la bendición del Shofar dice: “Bendito eres… que nos ordenaste a escuchar la voz del Shofar”. La bendición no es “…que nos ordenaste a soplar (litkoa) el Shofar”, sino a “escuchar (lishmoa) el Shofar”. Debemos escucharlo. Tiene que afectarnos. Su sonido debe hacer eco en las cámaras más internas de nuestras almas, de nuestras profundidades olvidadas. Tenemos que retornar a nuestra “voz interna” — esa parte de nosotros hecha a imagen de Dios. Si lo hacemos, nos encontraremos automáticamente transformados en muchas formas.

El Shofar Viviente

Dios que creo el primer ser humano en Rosh Hashaná, primero lo creo del suelo. “Y Dios formo al humano del polvo de la tierra…”. El ser humano era físico. Después, sin embargo, la Torá nos informa que Dios soplo el “aliento” de vida dentro de él – y el hombre se volvió un ser espiritual.

Somos seres humanos físicos. No podemos evitar los escollos de la fragilidad humana. Y no debemos negar nuestra naturaleza física. Al vivir una vida física incluso nuestros mejores esfuerzos no pueden prevenir caídas ocasionales y fracasos. La vida forzosamente produce un grado de alienación del alma. Nos alienamos de nuestra alma libre y nos identificamos con nuestra alma no libre. Escuchar al Shofar, nos ayuda a ponernos en contacto con nuestro verdadero ser, nuestra forma más profunda y original como creaciones hechas con tzelem Elokim, a imagen divina.

El Shofar físico no es más que el cuerno hueco de un carnero. Cuando el aliento de un ser humano es soplado a través de él, sin embargo, sufre una transformación. Se convierte en una encarnación viviente del corazón y emoción del ser humano expresando el interior divino que siente latir dentro de él, llamando a gritos a su creador.

  1. Rosh HaShaná marca el primero de los Diez Días de Arrepentimiento. Por lo tanto, hacemos sonar el shofar para anunciar y advertir que ha comenzado dicho período. Es corno si anunciáramos: Aquellos que quieran arrepentirse, deben hacerlo ahora, y si no quieren, no se les permitirá venir luego para protestar contra su destino. Esta es también la manera en que los reyes ejercen su poder, anunciando sus decretos con el acompañamiento de trompetas.
  2. El sonido del shofar nos recuerda la revelación en el Monte Sinaí, que también fue acompañada por sonidos de shofar. Así, al escuchar el shofar y recordar ese acontecimiento, una vez más aceptamos sobre nosotros aquello que nuestros padres asumieron sobre sí.
  3. Sirve para recordarnos las advertencias de nuestros Profetas, comparadas al sonido del shofar, como declara el versículo (Ezequiel 33:4-5): Y todo aquel que escuchare el sonido del shofar y no fuese cuidadoso entonces vendrá la espada y se lo llevará. Pero aquel que se cuide, habrá salvado su alma.
  4. Sirve para recordarnos la destrucción del Beit HaMikdash y el sonar de las trompetas del ejército de nuestros enemigos. Así, cuando escuchamos el shofar, debemos rezar por la reconstrucción de nuestro sagrado Templo.
  5. Sirve corno recordatorio del cuerno del carnero en la “Atadura de Itzjak” (Akedat Itzjak), quien ofreció su vida a Di-s pero en cuyo lugar fue sacrificado el carnero. De la misma manera, todos nosotros debernos estar dispuestos a entregar nuestras vidas en aras de la santificación del Nombre del Eterno, y rezarnos para que esto nos sirva de mérito y seamos recordados para bien.
  6. Despierta en nosotros una sensación de estremecimiento y temor que nos conduce a acercarnos a Di-s con humildad, como expresa el versículo (Amós 3:8): ¿Acaso es posible hacer sonar el shofar en la ciudad y que el pueblo no se estremezca?
  7. Sirve para recordarnos la proximidad del gran Día del juicio, como declara el versículo (Tzefania 1:14,16) El gran día de Di-s está próximo, cercano y pronto (en llegar)… es el día del sonido del shofar y de la terua.
  8. Sirve para recordarnos la futura convocatoria de todos los exiliados del pueblo judío y para despertar nuestro anhelo de que ello suceda, como declara el versículo (Isaías 27:13): Y será en aquel día que se haga sonar el gran shofar y retornarán los extraviados desde la tierra de Asiria…
  9. Sirve para recordarnos la resurrección de los difuntos, como declara el versículo (ibíd. 18:3): Todos los habitantes del mundo y los que descansan en la tierra verán cómo es alzado un estandarte en el monte, y escucharán el retumbar del shofar al hacerse sonar.

Costumbres del mes de Elul

Se acostumbra a levantarse antes de la alborada para implorar a Di-s por la absolución de nuestras transgresiones (Selijot). Las comunidades sefarditas lo hacen a partir del 1 de Elul, en tanto que las ashkenazíes comienzan en la última semana del mes. Ambas comunidades extienden sus plegarias hasta el 10 de Tishré (Yom Kipur). La razón por la cual se debe madrugar, se basa en el Talmud que nos enseña que la medianoche y el final de la noche son momentos propicios para el arrepentimiento.

También se acostumbra a tocar el Shofar todos los días al finalizar las plegarias de Shajarit y Arbit (excepto en la víspera de Rosh Hashaná) para recordar y motivar al público a prepararse espiritualmente para los días que se avecinan.

Hay quienes ayunan en la víspera de Rosh Hashaná en señal de arrepentimiento, y también se sumergen en la Mikvé (baño ritual).

Estas costumbres, junto con la Tzedaká que se da a los pobres y necesitados, hacen que cumplamos con la oración que dice: “El arrepentimiento, las plegarias y la Tzedaká anulan los malos decretos”.

Vestimenta Mujer Judia (Tzniut) ¿Como deberia vertir una mujer Judia)

כ׳ באב ה׳תשע״ה (August 5, 2015) por  
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tznuit

“La mujer judía debe vestirse de manera recatada y pulcra” En sus vestidos no debe resaltar el color rojo, y sus ropas no deben ser escotadas. Hoy en día hay más posibilidades para las mujeres judías a la hora de vestir por lo que hay mucha variedad en blusas, faldas, sombreros, gorros, y más. El uso del pantalón para algunas corrientes judías esta prohibidos, para otros no, pero la idea es que quienes aprueban su uso, plantean que debe ser un pantalón que no quede muy ajustado, que no se aprecie las partes del cuerpo o silueta del mismo sino que quede “Holgado”. Ahora bien, es importante señalar que desde el punto de vista (Ginecológico-Salud), recomiendan no usar los  pantalones con mucha frecuencia ni muy ajustados, ya que según estudios realizados en los últimos tiempos revelaron, que los pantalones son malos para la salud de la mujer. Hace algo así como cien años, era común saber que si las mujeres usaban ropa ajustada eran más propensas a adquirir hongos. Por tal razón, los especialistas aconsejan a las mujeres tener en cuenta que el exceso de humedad debe poder evaporarse de su vulva. A las bacterias les encantan los lugares oscuros y húmedos.  Es por ello que se les invita usar solamente vestidos y polleras. Lo primordial es que la mujer vista decente, y que tenga una buena imagen tanto para con su esposo inicialmente, como ante su comunidad judía. Tiene que ser digna de ejemplo ante las demás mujeres, y siempre mostrar esa feminidad que nos caracteriza a todas, esa belleza exterior e interior, la cual nunca debe perder. Un escote no demuestra la belleza de la mujer, el mostrar sus partes, solo el esposo es digno de verlas, apreciarlas y disfrutarlas. Hoy en día la Imagen de la mujer judía para unos la consideran aburrida por su apariencia, pero es errónea, solo algunas mujeres se visten sin gracia porque les gusta, otras con elegancia, otras porque no saben cómo arreglarse, a otras porque les gusta verse sencilla es cuestión de gusto, pero mas no el hecho de que una mujer se vea así todas tienen que serlo. El recato es lo único que se tiene que guardar. Pero puedes arreglarte. Unas se arreglan el cabello, se lo pintan, unas usan pelucas bien arregladas, usan accesorios judíos (collares, zarcillos, anillos), en el cual hay gran variedad también, usan un buen maquillaje, tienen manos bien arregladas, un buen perfume siempre es indispensable tenerlo, todo es cuestión de la mujer, y como esta quiera proyectarse ante la gente y su esposo a quien siempre le gustara ver bien a su esposa, eso ayuda mucho a la relación, porque mantiene viva esa admiración hacia ella y viceversa. Esto es un tema muy discutido y muy hablado por las mujeres judías porque aveces no se sabe que usar o si lo que usa está bien. La clave es no mostrar el pecho, las piernas, solo trajes a la altura de la rodilla, y en cuanto a las blusas que sean con mangas tres cuartas que llaman, eso es todo, pero eso si manteniendo la elegancia y belleza. Shalom.

 

 

Parashá 45 VaEtjanán

י׳ באב ה׳תשע״ה (July 26, 2015) por  
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45 Vaetjanan

Parashá 45 VaEtjanán

Deuteronomio 3:23 – 7:11

Aliyás de la Torá:

  1. 3:23 – 4:4
  2. 4:5-40
  3. 4:41-49
  4. 5:1-21(18 heb.)
  5. 5:22(19) – 6:3
  6. 6:4-25
  7. 7:1-11
  8. Maftir: 7:9-11

Haftará: Isaías 40:1-26

VaEtjanán

Significa “y supliqué”.

Comentarios

Primera aliyá, 3:23 – 4:4

3:23       “Yo también supliqué a HaShem en aquel tiempo, diciendo” – La palabra va-etjanán, “supliqué” tiene el valor numérico de 515 y de allí el Midrash deduce que Moshé suplicó 515 veces al Eterno para que le dejara entrar en la Tierra. Su oración no fue contestada antes de su muerte. Se habla de que Moshé estuvo con él en uno de los montes de Israel, (posiblemente Tavor), junto con Eliyahu, cf. Mateo 17, pero no fue una experiencia física, puesto que el cuerpo de Moshé no había resucitado todavía, sino una aparición de su espíritu en una dimensión celestial.

3:25       “Permíteme, te suplico, cruzar y ver la buena tierra que está al otro lado del Yardén, ese buen monte y el Levanón.” – Según Rashí, el monte bueno es una referencia a Yerushalayim y Levanón al templo. La palabra “Levanón” viene de laván, “blanco”. El templo es llamado “Levanón” porque blanquea los pecados de Israel. Según Gur Aryé, Levanón es el nombre que se da a un monte que produce muchos árboles, y los árboles mismos son llamados Levanón. Según él, el templo fue llamado así no solamente porque blanqueaba los pecados de Israel, sino porque estaba situado sobre un monte fértil en árboles.

3:26 “Pero HaShem se enojó conmigo a causa de vosotros, y no me escuchó; y HaShem me dijo: “¡Basta! No me hables más de esto.” – La expresión traducida como “basta” es la hebrea rav-laj, “mucho para ti”, que, según Rashí, se puede entender de dos maneras, por un lado como: “¡Basta!”; y por el otro como: “mucho te espera”. Moshé ya tenía una herencia grande esperando para la resurrección de los muertos y por eso no debería preocuparse demasiado por entrar en la tierra en esta ocasión, porque tendría un futuro muy glorioso en el Olam habá, el mundo venidero.

Las Escrituras enseñan que la herencia que recibimos de nuestro Padre celestial se encuentra en dos tiempos, el siglo presente y el siglo futuro, en el Olam haze y el Olam habá. Moshé no recibió ninguna herencia en la tierra en este tiempo, pero la recibirá en el tiempo futuro después de la resurrección de los muertos.

4:1         “Ahora pues, oh Israel, escucha los estatutos y los decretos que yo os enseño para que los ejecutéis, a fin de que viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que HaShem, el Dios de vuestros padres, os da.” – La palabra hebrea para “escuchar”, shamá,[1] significa: “oír”, “escuchar”, “atender”, “hacer caso”, “obedecer”, “entender”[2]. Esta palabra aparece más de 90 veces en Deuteronomio. Esto nos enseña que cuando el Eterno, por medio de su profeta, nos dice que tenemos que escuchar, no significa que seamos oidores solamente, sino también hacedores de lo que él dice. El significado doble de la palabra shamá, de donde viene la forma imperativa shemá, “¡escucha!”, implica que uno haga caso y obedezca.

 

“Ahora pues, oh Israel, escucha los estatutos (jukim) y los decretos (mishpatim) que yo os enseño para que los ejecutéis, a fin de que viváis…” – El propósito de los mandamientos es dar vida. Así que si nuestra obediencia a un mandamiento nos causa la muerte, no hemos cumplido el propósito del mandamiento. Podemos quebrantar todos los mandamientos menos tres para salvar la vida humana. Es preferible morir antes de quebrantar alguno de estos tres:

 

  1. No blasfemar y cometer idolatría.
  2. No asesinar.
  3. No cometer adulterio.

 

Los mandamientos fueron dados para vida, tanto en este mundo como en el mundo venidero. Así que si uno guarda estos tres mandamientos y pierde su vida por ello, tendrá una vida superior en el olam habá.

 

El que guarda los mandamientos del Eterno, dados por Moshé, tendrá una vida prolongada, como está escrito en Deuteronomio 4:40; 5:33 y 6:2:

 

“Así pues, guardarás sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno hoy, a fin de que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que prolongues tus días sobre la tierra que HaShem tu Dios te da para siempre… Andad en todo el camino que HaShem vuestro Dios os ha mandado, a fin de que viváis y os vaya bien, y prolonguéis vuestros días en la tierra que vais a poseer… para que temas a HaShem tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno, tú y tus hijos y tus nietos, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.”

 

En Deuteronomio 32:46-47 está escrito:

 

“Fijad en vuestros corazones todas las palabras con que doy testimonio hoy, las cuales ordenaréis a vuestros hijos que las guarden y cumplan, todas las palabras de esta Torá. Porque no es algo inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida. Por esta palabra prolongaréis vuestros días en la tierra adonde vosotros vais, cruzando el Yardén a fin de poseerla.”

 

Los mandamientos no fueron dados para limitar al hombre, sino para prolongar su vida y darle beneficios tanto en este mundo como en el mundo venidero. El hombre que quiere liberarse de la Torá se muere.

 

En Deuteronomio 5:29 está escrito:

 

“¡Quién diera que ellos tuvieran tal corazón que me temieran, y guardaran siempre todos mis mandamientos, para que les fuera bien a ellos y a sus hijos para siempre!”

 

En Deuteronomio 6:3 está escrito:

 

“Escucha, pues, oh Israel, y cuida de hacerlo, para que te vaya bien y te multipliques en gran manera, en una tierra que mana leche y miel, tal como HaShem, el Dios de tus padres, te ha prometido.”

 

Estos textos nos enseñan que la obediencia a los mandamientos produce prosperidad tanto para ti como para tus hijos. ¿Quieres ser próspero en la vida? ¡Guarda los mandamientos que te aplican!

 

4:2         “No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella, para que guardéis los mandamientos de HaShem vuestro Dios que yo os mando.” – Está totalmente prohibido añadir a la revelación que fue dada del cielo por medio de Moshé rabenu (nuestro maestro). La misma prohibición se encuentra en 12:32 (13:1 en la versión hebrea) donde dice:

 

“Cuidarás de hacer todo lo que te mando; nada le añadirás ni le quitarás.”

 

Esto nos enseña que el cuerpo de literatura revelada llamado Jumash, el Pentateuco, o la Torá de Moshé, se cerró una vez por todas con la conclusión del capítulo 34 de Deuteronomio.

Maimónides escribió:[3]

 

  1. Está clara y expresamente dicho en la Torá que sus leyes, de eterna vigencia, no son susceptibles de modificación, merma o añadidura, pues está escrito: “Todo lo que yo os ordeno, guardadlo para cumplir; nada le añadas ni le restes” (Deuteronomio XIII, 1 [versión cristiana 12:32]). De ahí se infiere que a ningún profeta le está permitido introducir innovaciones en la Torá. Por lo tanto, cualquiera, judío o no judío, que presentando señales y prodigios, afirme que el Eterno lo envió para añadir o restar un precepto, o para dar de cualquiera de los preceptos una interpretación contraria a lo que hemos oído de Moshé, o diga que ésos que Israel tiene como preceptos no son para siempre y para todas las generaciones sino sólo temporales, es un falso profeta, puesto que viene a desmentir la profecía de Moshé. Es pasible de muerte por estrangulamiento por la perver­sidad de hablar en nombre del Eterno cuando éste no se lo ordenó. Él, bendito sea su Nombre, ordenó a Moshé que esta Torá fuera para nosotros y para nuestros hijos hasta la eternidad, y Dios no es un hombre como para mentir.

4:4         “Mas vosotros que os pegasteis á HaShem vuestro Dios, todos estáis vivos hoy.” – Hasta ahora hemos visto que el cumplimiento de los mandamientos trae vida y prosperidad en este mundo y en el mundo venidero. Este versículo nos enseña otro aspecto de lo mismo. La palabra traducida por RV60 como “seguisteis” y en LBLA como “permanecisteis fieles” viene de la palabra hebrea davek[4] que significa: “pegarse”, “asociarse”, “adherirse”. Así que, adherirse al Eterno es lo mismo que serle fiel y no juntarse con otros dioses y sus costumbres. Esta unión con el Eterno es la que da vida. Todos los que se habían adherido al Eterno fueron preservados con vida hasta el día llamado hayom,[5] “hoy”, que, en el nivel drash, puede ser entendido como el presente eterno, y también el día final. El que se apega a HaShem siempre tendrá un hoy, una existencia en el presente. El que se aparta de él, un día perderá el derecho de experimentar el día que entonces será llamado “hoy”. La palabra hebrea hayom (literalmente “el día”), traducida como “hoy”, aparece 75 veces en el libro de Deuteronomio, más de dos veces por capítulo. Esto nos enseña que no hay que dejar el cumplimiento de los mandamientos para mañana. Hoy es el día para cumplirlos. Tú no puedes cumplir los mandamientos ayer ni mañana, sólo hoy. Así que si HaShem te habla hoy, no lo dejes para otro día, como está escrito en el Salmo 95:7b-11:

“Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón como en Merivá, como en el día de Masá en el desierto, cuando vuestros padres me tentaron, me probaron, aunque habían visto mi obra. Por cuarenta años me repugnó aquella generación, y dije: Es un pueblo que se desvía en su corazón y no conocen mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: Ciertamente no entrarán en mi reposo.”

Hoy es el día para ti, querido lector. Hoy es el momento para adherirse al Eterno y cumplir sus mandamientos. Hoy es el día para serle fiel. El que lo es hoy, también lo será cuando en el día de mañana se diga “hoy”.

 

Segunda aliyá, 4:5-40

 

4:5, 14   “Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos tal como HaShem mi Dios me ordenó, para que los cumpláis en medio de la tierra en que vais a entrar para poseerla… Y HaShem me ordenó en aquella ocasión que os enseñara estatutos y decretos, a fin de que los cumplierais en la tierra a la cual vais a entrar para poseerla.” – Aquí la Torá está hablando de dos tipos de mandamientos, jukim y mishpatim, traducidos como “estatutos” y “decretos”. Los jukim son aquellos estatutos que no tienen explicación lógica del por qué hay que cumplirlos. Los mishpatim son mandamientos de carácter social que son fáciles de entender su razón de ser.

También está escrito que hay que cumplir los mandamientos en la tierra. La tierra de Israel es el primer lugar donde hay que guardar la Torá de HaShem. La Torá fue dada para ser guardada en la tierra de Israel, en primer lugar. Fuera de ella hay varios mandamientos que no aplican. Esto convierte la tierra en una tierra santa, apartada, diferente, más elevada espiritualmente.

 

Esto también nos enseña que la Torá no fue dada a las naciones para ser cumplida en su totalidad por ellas, sino a los hijos de Israel para ser guardada en su totalidad en la tierra que el Eterno les entregó.

 

4:6         “Así que guardadlos y ponedlos por obra, porque esta será vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dirán: “Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.”” – En este texto la Torá revela la mejor manera de llegar a las naciones con el mensaje del Eterno. Guardar los mandamientos es la mejor manera de impactar en las naciones. La segunda cosa se encuentra en los versículos 9-10 donde habla de transmitir la Torá a los hijos.

 

“ante los ojos de los pueblos” – ¿De qué manera los judíos podrán impactar en las naciones para que crean en su Dios y se acerquen a las bendiciones que les fueron dadas por medio de su padre Avraham y que también son para los pueblos? Este texto nos da la respuesta: “al escuchar todos estos estatutos (jukim)” Según la Torá, los jukim, los mandamientos que no tienen explicación lógica, son los que HaShem está utilizando para impactar a los gentiles. Esto es muy extraño, puesto que los mandamientos de carácter juk son los objetos de mayor burla por los que están fuera, por no ser fáciles de entender. ¿Cuál será entonces el impacto entre los gentiles cuando los judíos obedecen los jukim y los mishpatim?

 

  • Verán su obediencia que refleja su amor al Eterno incluso si no entienden la razón por la que obedecen ciertos mandamientos.
  • Reconocerán que son una gran nación.
  • Reconocerán que tienen sabiduría.
  • Reconocerán que tienen inteligencia.

 

En los mandamientos, pues, hay sabiduría y conocimiento. Hoy la ciencia ha confirmado que los que guardan los mandamientos llamados jukim, entre ellos los del kashrut (dieta bíblica), la circuncisión, la abstinencia durante el periodo menstrual de la mujer, reglas natalicias, etc., tienen menos enfermedades que otros y viven una vida más sana. Ese estilo de vida es lo que tiene que impactar a las naciones, no tanto las palabras. Además cuando el estilo de vida es correcto, las palabras serán respaldadas con poder.

4:8         “¿O qué nación grande hay que tenga estatutos y decretos tan justos como toda esta Torá que hoy pongo delante de vosotros?” – Todos los mandamientos son justos, como está escrito en el Salmo 119:160:

“La suma de tu palabra es verdad, y cada una de tus justas ordenanzas es eterna.”

 

En el Salmo 119:62, 106, 164 está escrito:

 

“A medianoche me levantaré para darte gracias por tus justas ordenanzas… He jurado, y lo confirmaré, que guardaré tus justas ordenanzas… Siete veces al día te alabo, a causa de tus justas ordenanzas.”

 

4:9         “Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos.” – Este texto nos enseña que no solamente hay que hablar de los estatutos con los de afuera. Hay algo más importante, transmitir las experiencias personales y las palabras de la Torá a los propios hijos. Los padres y los abuelos tienen una gran responsabilidad para transmitir la revelación a los hijos y a los nietos.

4:10 “Recuerda el día que estuviste delante de HaShem tu Dios en Chorev, cuando HaShem me dijo: “Reúneme el pueblo para que yo les haga oír mis palabras, a fin de que aprendan a temerme todos los días que vivan sobre la tierra y las enseñen a sus hijos.” ” – Los padres tienen la obligación de enseñar a los hijos la Torá del Eterno, no otros. Los padres son los responsables para que sus hijos aprendan la Torá. Para cumplir este mandamiento podrán también pedir ayuda de otros.

4:12 “Entonces HaShem os habló de en medio del fuego; oísteis su voz, sólo la voz, pero no visteis figura alguna.” – En esta parashá se encuentra la palabra fuego 14 veces. Diez de ellas se encuentran en relación con la entrega de las palabras de la Torá, como está escrito en 4:15, 24, 33, 36; 5:4, 5, 22, 24, 26:

 

“HaShem os habló en Chorev de en medio del fuego… Porque HaShem tu Dios es fuego consumidor, un Dios celoso… ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, y ha sobrevivido?… Desde los cielos te hizo oír su voz para disciplinarte; y sobre la tierra te hizo ver su gran fuego, y oíste sus palabras de en medio del fuego… Cara a cara habló HaShem con vosotros en el monte de en medio del fuego yo estaba en aquella ocasión entre HaShem y vosotros para declararos la palabra de HaShem, porque temíais a causa del fuego y no subisteis al monte… Estas palabras HaShem habló a toda vuestra asamblea en el monte, de en medio del fuego… y dijisteis: “He aquí, HaShem nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Dios habla con el hombre, y éste aún vive… Porque, ¿qué hombre hay que haya oído la voz del Dios vivo hablando de en medio del fuego, como nosotros, y haya sobrevivido?””

 

En Deuteronomio 9:10 está escrito:

 

“Y HaShem me dio las dos tablas de piedra escritas por el dedo de Dios; y en ellas estaban todas las palabras que HaShem os había dicho en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea.”

 

En Deuteronomio 10:4 está escrito:

 

“Y Él escribió sobre las tablas, conforme a la escritura anterior, las diez palabras que HaShem os había hablado en el monte de en medio del fuego el día de la asamblea; y HaShem me las dio.”

 

En Deuteronomio 33:2b está escrito:

 

“A su diestra la Torá de fuego para ellos”

 

En Jeremías 23:29 está escrito:

 

“¿No es mi palabra como fuego–declara HaShem– y como martillo que despedaza la roca?”

 

 

De esto aprendemos dos cosas: Primero, la Torá tiene que convertirse en fuego en nuestro corazón para que sea efectiva.

 

En el Salmo 39:3 está escrito:

 

“Ardía mi corazón dentro de mí; mientras meditaba, se encendió el fuego…”

 

La manera de obtener ese fuego es meditar. La palabra hebrea que se tradujo como “meditaba”[6], hagig, significa: “susurrar”, “pronunciar”, “gemir”, “meditar”. La meditación hebrea consiste, no solamente, en usar la mente, sino también la boca, lo cual implica repetir las palabras de la Torá con un espíritu de oración. El estudio de la Torá junto con la oración en el Espíritu es lo único que puede producir el fuego divino en nuestro corazón.

Estos textos nos enseñan, en segundo lugar, que debemos transmitir la Torá a otros por medio del fuego para que haga efecto. Para esto necesitamos ser sumergidos y estar llenos del Espíritu de Santidad y fuego, y dejar que la Torá se convierta en fuego en nuestro interior. No podemos dar algo que no tenemos. Asegúrate que tu corazón esté ardiendo para que puedas enseñar la Torá a los demás en medio del fuego.

 

“oísteis su voz, sólo la voz, pero no visteis figura alguna” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “figura” es temuná[7] que significa “imagen”, “figura”, “silueta”, “retrato”. Esto nos enseña que HaShem no tiene figura, o por lo menos que no ha mostrado ninguna figura a los hijos de Israel, con el fin de que no tengan la tentación de hacer alguna figura de la deidad.

 

4:13 “Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; las diez palabras, y las escribió en dos tablas de piedra.” – En el hebreo no está escrito: “los diez mandamientos”, sino “las diez palabras”, aseret ha-devarim.

 

4:18 “semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez que hay en las aguas debajo de la tierra.” –

 

4:23-24 “Guardaos, pues, no sea que olvidéis el pacto que HaShem vuestro Dios hizo con vosotros, y os hagáis imagen tallada en forma de cualquier cosa que HaShem tu Dios te ha prohibido. Porque HaShem tu Dios es fuego consumidor, un Dios celoso.” – El nombre El Kaná, “Dios Celoso”, se encuentra en tres ocasiones en esta parashá, 4:24; 5:9; 6:15.

 

El Eterno creó la relación sentimental entre esposos para que pudiéramos aprender algo de Su amor por nosotros. De la misma manera creó también el sentimiento de celo en el momento de que uno de los cónyuges deje de ser fiel a su pareja y se junte con otro. El celo que siente un varón cuando su mujer empiece a flirtear con otro es un pequeño reflejo de cómo el Eterno actúa cuando nosotros buscamos en otras fuentes.

 

4:25-26 “Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y os hagáis veteranos en la tierra, y os corrompáis y hagáis un ídolo en forma de cualquier cosa, y hagáis lo que es malo ante los ojos de HaShem vuestro Dios para provocarle a ira, pongo hoy por testigo contra vosotros al cielo y a la tierra, que pronto seréis totalmente exterminados de la tierra donde vais a pasar el Yardén para poseerla. No viviréis por mucho tiempo en ella, sino que seréis totalmente destruidos.” – Aquí hay una profecía de lo que iba a pasar con el pueblo de Israel. Después de haberse hecho veteranos en la tierra se corrompieron e hicieron ídolos. El resultado de esa idolatría fue las deportaciones a Asiria de las diez tribus del norte y a Babilonia de las dos tribus del sur. Rashí comenta que la palabra “os hagáis veteranos”, en hebreo ve-noshantem, tiene el valor numérico 852, lo cual alude a que el exilio iba a suceder después de 852 años. Sin embargo, como el texto dice que iban a ser totalmente exterminados de la tierra, lo cual no pasó, porque fue dejado un remanente en la tierra, el exilio fue adelantado dos años, para ocurrir 850 años después de la conquista de la tierra, cf. Daniel 9:14. El Talmud[8] menciona que HaShem trató con el pueblo con caridad, en hebreo tsedaká, y trajo el exilio dos años antes de su tiempo destinado. Así no fue destruido todo el pueblo.

 

4:29       “Pero desde allí buscarás a HaShem tu Dios, y lo hallarás si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma.” – Todas las veces cuando los profetas hablan de juicio por causa del pecado de Israel, también pronuncian una promesa de restauración. Lo mismo sucede en este texto. Aquí vemos que la promesa de hallar al Eterno es dada a los descendientes de los israelitas que se encuentran entre las naciones. La condición para encontrar al Eterno es buscarle con todo el corazón y con todo el alma. ¿Cómo se hace? El versículo 30 nos da la respuesta: “volverás a HaShem tu Dios y escucharás su voz.” La manera de buscar al Eterno es escuchar su voz. Esa voz se encuentra en la Torá de Moshé y el resto de las Escrituras inspiradas.

 

4:30 “En los postreros días, cuando estés angustiado y todas esas cosas te sobrevengan, volverás a HaShem tu Dios y escucharás su voz.” – La expresión “los postreros días” hace referencia al tiempo antes de la introducción del reinado en la tierra, es decir nuestro tiempo. Tanto el Midrash,[9] como Rambam[10] relacionan esta parashá con la redención final. Por otro lado, Rambán considera que se trata del exilio babilónico y que la redención final es anunciada en las parashás Nitsavim, (Deuteronomio 30:3-4) y Haazinu (Deuteronomio 32).

“escucharás su voz” – En los últimos tiempos los descendientes de Israel van a retornar a la Torá. Esa es la manera de buscarle con todo el corazón y con todo el alma. Es imposible volver al Eterno sin hacer caso a lo que Él dice en las Escrituras. Nuestro amor por Él se manifiesta en nuestro interés en estudiar y poner en práctica la enseñanza de al Torá.

 

4:31 “Pues HaShem tu Dios es Dios compasivo; no te abandonará, ni te destruirá, ni olvidará el pacto que Él juró a tus padres.” – En los postreros días, cuando los descendientes de Israel se vuelvan al Eterno, escuchando y obedeciendo las palabras de la Torá experimentarán Su compasión y Su fidelidad para ser reintroducidos en el Pacto que fue jurado a los padres, Avraham, Yitsjak y Yaakov.

 

El Midrash[11] enseña que hay cinco motivos para que venga la redención final, según estos versículos, y de acuerdo con lo que pasó durante la primera redención, de Egipto:

 

  • El pueblo de Israel está en angustia.
  • El pueblo de Israel hace teshuvá (se arrepiente y vuelve a HaShem).
  • El pacto con los antepasados está vigente.
  • La misericordia de HaShem se manifiesta.
  • El tiempo predestinado para la redención final habrá llegado.

 

4:32 “Ciertamente, pregunta ahora acerca de los días primeros que fueron antes de ti, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra; inquiere desde un extremo de los cielos hasta el otro. ¿Se ha hecho cosa tan grande como ésta, o se ha oído algo como esto?” – La Torá nos exhorta a estudiar la historia de la humanidad desde Adam y Javá. También nos exhorta a investigar en la geografía y las culturas del mundo para asegurarnos de que lo que pasó con la salida de Egipto y con la entrega de la Torá en Sinaí fue algo extraordinario, nunca visto y vivido por otros hombres. Esto es una muestra de que HaShem es el único Dios en el cielo y en la tierra.

 

Tercera aliyá, 4:41-49

 

4:45 “Estos son los testimonios, los estatutos y las ordenanzas que Moshé dio a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto” – Aquí aparece otro término aparte de los dos términos jukim y mishpatim mencionados anteriormente. Es el término hebreo edá,[12] en plural edot traducido como “testimonios”. Se refiere a aquellos mandamientos que dan una identidad especial al pueblo judío, como por ejemplo tsitsit, mezuzá, tefilín, el shabat y las fiestas. Estos mandamientos son llamados edot, testimonios, porque dan testimonio de que son un pueblo diferente a las demás naciones, escogido para servir al Eterno de una manera especial. También nos dan motivo para dar testimonio a las naciones de los mandamientos del Eterno. El uso del tsitsit se convertirá más y más en este tiempo en un medio para que las naciones conozcan la Torá del Eterno, según está escrito en Zacarías 8:23 donde dice:

 

“Así dice HaShem de los ejércitos: “En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán el vestido de un judío, diciendo: ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.'””

 

Cuarta aliyá, 5:1-21 (18 heb.)

 

5:6         “Yo soy HaShem tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.” – Como vimos antes, el texto hebreo no habla de diez mandamientos, sino de diez palabras. En los textos en Éxodo 20:1-17 (verso 14 en la versión hebrea) y Deuteronomio 5:6-21 (v. 10 heb.) hay 15 mandamientos diferentes, los mandamientos número 25-38 y 424.

 

La numeración de estas diez palabras ha sido alterada por la Iglesia Católica y luego por el reformador Lutero. Según la Torá y la tradición judía, la correcta numeración de estas diez palabras es la siguiente:

 

  1. Yo soy el Eterno tu Dios…
  2. No tengas otros dioses…
  3. No tomes en vano el Nombre…
  4. Acuérdate y guarda el shabat…
  5. Honra a tu padre y a tu madre…
  6. No asesines.
  7. No cometas adulterio.
  8. No hurtes.
  9. No des falso testimonio…
  10. No desees ni codicies…

 

Según la tradición, había cinco frases en cada tabla de piedra. Las cinco primeras frases hablan de la relación entre el Eterno y el hombre y las cinco últimas hablan de la relación entre hombres. La relación entre los hijos y los padres es un reflejo de la relación que hay entre el Eterno y los hombres y por eso esta palabra está en la primera tabla. Hay un mandamiento que resume las cinco palabras de la primera tabla: “Amarás al Eterno tu Dios con toda tu corazón, con toda tu alma y con toda tu posibilidad”, cf. 6:5. El amor al Eterno se expresa en la obediencia a los mandamientos, cf. 5:10. También hay un mandamiento que resume las cinco palabras de la segunda tabla: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, Levítico 19:18.

 

5:7         “No tendrás otros dioses delante de mí.” – Podemos hacernos unas preguntas para saber si tenemos otros dioses en nuestras vidas:

 

  • ¿Quién dirige mi vida?
  • ¿Quién es mi fuente?
  • ¿Dónde está mi confianza?
  • ¿Dónde está mi pasión?
  • ¿Quién es mi alabanza?

 

5:12       “Guarda el shabat para santificarlo, como HaShem tu Dios lo ha mandado.” – Al comparar los relatos de Éxodo 20 y Deuteronomio 5, se puede encontrar varias diferencias, especialmente donde habla del Shabat. ¿Será que Moshé no podía citar al Eterno de manera correcta? ¿Cómo se puede explicar esta aparente contradicción?

 

Cuando el hombre habla, sólo puede trasmitir una palabra a la vez, pero así no es el Eterno. Él puede transmitir varias palabras al mismo tiempo. Por eso existen las diferencias entre el primer relato y el segundo de las diez palabras que fueron oídas por todo el pueblo desde el pico de la montaña. Así que, cuando el Eterno habló del shabat hay dos verdades incorporadas en ese anuncio, y las dos están escritas en los dos pasajes que estamos comparando. Rashí dice que ambas expresiones fueron anunciadas en un solo enunciado y en una sola palabra, y también fueron escuchadas en un solo acto de escucha.

 

Según Éxodo 20, el shabat está conectado con la creación del mundo, pero aquí en Devarim 5 está escrito que el shabat tiene que ver con la salida de Egipto. En Éxodo está escrito que hay que acordarse del shabat y aquí está escrito que hay que guardar el shabat. Acordarse no es lo mismo que guardar. Las dos cosas son necesarias y las dos se complementan.

 

El shabat fue dado para hacernos recordar dos eventos importantes en la historia; la creación y la salida de Egipto. Esto nos enseña que el shabat también es para los que no salieron de Egipto, los que son hijos de Adam, ellos deben acordarse del shabat. El shabat existe desde la creación y es para todos los hombres. Pero los hijos de Adam y Noaj no están obligados a guardar el shabat, porque ellos no salieron de Egipto.

 

Además de esto, el shabat fue dado, de una manera especial, a los hijos de Israel, para ser guardado como señal del pacto que fue hecho después de la salida de Egipto, como está escrito en Éxodo 31:13:

 

“Habla, pues, tú a los hijos de Israel, diciendo: De cierto guardaréis mis shabats, porque esto es una señal entre yo y vosotros por todas vuestras generaciones, a fin de que sepáis que yo soy HaShem que os santifico.”

 

  1. El mandamiento nos obliga a acordarnos del shabat. Esto implica una actividad intelectual. Así que, está permitido “trabajar” con el cerebro en shabat, en forma de leer, estudiar, orar y meditar en los caminos del Eterno, especialmente la liberación de la esclavitud, y los caminos de uno mismo. Con esta actividad santificamos el shabat, es decir, lo hacemos diferente y lo consagramos para el Eterno.

Rashí menciona, por otro lado, que el acordarse del shabat significa que uno debe estar pensando en el shabat durante todos los demás días de la semana, y si uno compra algo bonito, lo hace en honor al shabat que viene.

 

  1. También está escrito que el pueblo que salió de Egipto tiene que guardar el shabat. Guardar implica una actitud de vigilancia. Guardar tiene que ver con no hacer algo que está prohibido por la Torá en shabat. Los judíos tienen que cuidarse bien para no hacer alguna melajá[13], obra, en shabat. De esta manera, entre otras, podemos guardar el shabat, ser cuidadosos en no profanarlo, y así es santificado.

 

Santificar significa apartar de los demás y dedicarlo al uso exclusivo del Eterno. En Levítico 23:2-3 se habla también de la necesidad de hacer una reunión congregacional santa al Eterno en Shabat.

 

El shabat fue creado, en primer lugar, para que el hombre cesara de su actividad de intervención en la creación, lo mismo que hizo el Eterno después de haber creado todo. Pero, vemos que este texto también habla de descanso en shabat. A pesar de que la palabra shabat no significa descanso, sino “cese de actividades creativas”, la palabra “descansar”, en hebreo nuaj[14], también está relacionada con el shabat, como está escrito en 5:14b:

 

“para que tu siervo y tu sierva también descansen como tú.”

 

Sin embargo, el concepto de descansar no es el principal para el shabat sino el de cesar de las actividades creativas y productivas.

 

“como HaShem tu Dios lo ha mandado.” – Según el Talmud,[15] el mandamiento del Shabat no fue dado a Israel por primera vez en el monte Sinái, sino en Mará, donde les dio algunas leyes, cf. Éxodo 15:25.

 

5:15       “Y acuérdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que HaShem tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por lo tanto, HaShem tu Dios te ha ordenado que hagas el día de shabat.” – El pueblo de Israel tiene que recordar que fueron esclavos en Egipto. Por haber sido liberados de allí, HaShem ahora les ordena guardar el shabat. Esto nos enseña que no guardábamos el shabat en Egipto. Ahora somos libres para guardar los mandamientos del Eterno, no por esclavitud y amenazas, sino por gratitud y amor. Esto también nos enseña que el que no guarda el shabat o el que está obligado a trabajar en shabat, es todavía un esclavo bajo el sistema de este mundo.

 

Aquí está escrito que tenemos que “hacer”, en hebreo laasot, el día del shabat. (Lamentablemente no fue traducido así en las dos versiones RV y LBLA.) “Hacer el día del shabat” significa que hay que hacer algo especial para que el shabat sea shabat en relación con los demás días de la semana. Por esta razón surgieron muchas de las tradiciones para el shabat, por ejemplo la de encender dos velas una cantidad de minutos antes del shabat, (como señal del último trabajo que se hace antes del inicio del día del cese), la tradición de beber una copa de vino para iniciar el shabat, (en señal de alegría por la bendición que representa el día festivo), la tradición de poner un mantel blanco sobre la mesa, (en recuerdo de la capa protectora blanca que había debajo del maná en el desierto), la tradición de tener dos panes grandes especialmente preparados para el shabat, (en recuerdo de la doble porción del maná que hubo en el desierto cada sexto día), la tradición de cubrir los panes con un mantel blanco, (como recuerdo de la capa blanca protectora que hubo sobre el maná en el desierto), la tradición de bendecir a la esposa y los hijos de una manera especial, la tradición de comer mucha comida y diferente a la de los demás días de la semana, la tradición de vestirse con ropas elegantes en honor al shabat, la tradición de hacer oraciones especialmente redactadas para ese día, la tradición de llamar a siete varones a la lectura del rollo de la Torá en la sinagoga, la tradición de hacer kidush sobre el vino antes de comer el día del shabat etc. etc. Todas estas cosas son maneras de “hacer el día del shabat”, para así cumplir con el mandamiento.

 

En resumen, podemos decir que en shabat hay que:

 

  • Acordarse – pensar en la obra de la creación y de la liberación de la esclavitud, Éxodo 20:8; Deuteronomio 5:15.
  • Guardar – ser cuidadoso con el shabat para no hacer cosas prohibidas, Éxodo 20:10; Deuteronomio 5:12; Isaías 58:13-14.
  • Santificar – dedicarse al Eterno y a su Torá de una manera especial, Deuteronomio 5:12, 14 “para el Eterno”. Esto se hace en la familia, Deuteronomio 5:14, y en la congregación, Levítico 23:3.
  • Descansar – no hacer cosas que cansen o causen molestias, dormir extra, Deuteronomio 5:14.
  • Hacer el día de shabat – cumplir ciertos ritos para que ese día sea diferente a los demás días de la semana, Deuteronomio 5:15b.
  • Disfrutar del shabat – comer bien y hacer otras cosas que alegran el alma, Isaías 58:14.

 

5:16       “Honra a tu padre y a tu madre, como HaShem tu Dios te ha mandado, para que tus días sean prolongados y te vaya bien en la tierra que HaShem tu Dios te da.” – Esta palabra enseña que también el mandamiento de honrar a los padres, fue dado antes de la entrega de la Torá en Sinái. Según el Talmud[16], fue en Mará.

 

Quinta aliyá, 5:22(19) – 6:3

 

5:22(19) “Estas palabras HaShem habló a toda vuestra asamblea en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de las densas tinieblas con una gran voz que no cesó. Y las escribió en dos tablas de piedra y me las dio.” – Según Rashí, cuando dice que su gran voz no cesó, significa que no necesitaba parar y coger aire, como los hombres, para poder seguir hablando.

 

6:1         “Este, pues, es el mandamiento, los estatutos y los decretos que HaShem vuestro Dios me ha mandado que os enseñe, para que los cumpláis en la tierra que vais a poseer” – Ahora entramos en lo que es considerado como la declaración de fe del judaísmo, el shemá.

 

Sexta aliyá, 6:4-25

 

6:4-9 “Escucha, Israel, HaShem es nuestro Dios, HaShem es uno. Y amarás a HaShem tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con todos tus medios. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés sentado en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal sobre tu brazo, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.”

 

En estas palabras, llamadas el shemá, encontramos la clave para poder vivir cerca del Eterno en todo momento.

 

Shemá – Lo primero que el hombre tiene que hacer para estar cerca del Eterno es escuchar y obedecer. El Eterno toma la iniciativa para acercarse a nosotros y nosotros sólo tenemos que hacerle caso para poder obtener su gracia. Acércate cada mañana al Eterno y toma unos minutos para escuchar, sin hacer nada más, y deja que el Espíritu de HaShem te hable por las palabras de la Torá que has leído. No seas tan rápido en tus oraciones que sólo hables y no escuches. Es mejor escuchar a HaShem que hablarle. El shemá nos enseña a poner el escuchar como la máxima prioridad en nuestras vidas.

 

Israel – La segunda cosa que es destacada es nuestra identidad como pueblo. El gentil que ha hecho la conversión al Dios de Israel.

 

HaShem es nuestro Dios – Esta es la declaración de los que son parte de Israel. Los que tienen otros dioses no son parte de Israel. Rashí destaca el hecho de que este versículo dice que HaShem es únicamente el Dios de Israel en este momento, pero en el futuro será el Dios de toda la humanidad, como está escrito en Sofonías 3:9:

 

“En ese tiempo daré a los pueblos labios puros, para que todos ellos invoquen el nombre de HaShem, para que le sirvan de común acuerdo.”

 

En Zacarías 14:9 está escrito:

 

“Y HaShem será rey sobre toda la tierra; aquel día HaShem será uno, y uno su nombre.”

 

HaShem es uno – La palabra traducida como “uno”, ejad,[17] implica unidad y unicidad. Hay veces cuando las Escrituras usa este término para marcar la unidad entre varios elementos o personas, pero cuando se usa en relación con el Eterno no puede tener ese sentido, porque no hay más que una Persona en la Deidad. Por lo tanto, la palabra ejad tiene los siguientes dos significados en este contexto: que HaShem no es plural y que no hay otro. Él es el único Dios que existe y esa unicidad, esa singularidad, lo ha revelado a Israel.

Y amarás – Como Él es el Único para nosotros, la consecuencia es amarle. Por eso el hebreo usa la palabra “y”. Según Rashí, amarle significa cumplir sus palabras por amor, no por temor.

 

Con todo tu corazón – Se refiere a lo más íntimo de nuestro ser, que no puede estar dividido en la devoción al Eterno.

 

Con toda tu alma – Significa que hay que estar dispuesto a dar su vida por amor a él y vivir solamente para él.

 

Con todos tus medios – La palabra hebrea que normalmente ha sido traducida como “fuerzas”, es meodeja, que no sólo significa tu fuerza, sino también “tus posesiones”, “tus medios”, “tus capacidades”, de meod,[18] “mucho”. Esta palabra no habla de la fuerza física, en primer lugar, sino de todo lo que uno tiene y es, lo cual también incluye las posesiones materiales. El amor al Eterno también se expresa en la manera de administrar nuestros bienes materiales. Pero el amor siempre empieza en el corazón y luego va saliendo hacia fuera.

 

Y estas palabras que yo te mando hoy – Se refiere a las palabras de la Torá de Moshé, que siempre deben ser consideradas como dadas hoy, es decir, son actuales ahora.

 

Estarán sobre tu corazón – Es la responsabilidad de cada uno de nosotros poner las palabras de la Torá sobre nuestro corazón, como está escrito en 11:18:

 

“Poned, pues, estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma; atadlas como una señal a vuestra mano, y serán diadema entre vuestros ojos.”

 

No es lo mismo tener las palabras en la mente que en el corazón. El corazón es la sede de la personalidad, lo más íntimo de nosotros, donde normalmente sólo cabe una cosa. En la mente pueden caber muchas ideas y opciones, pero no en el corazón. Allí sólo cabe una cosa o una opción, y esa cosa es la que, en los momentos decisivos de la vida, define nuestras decisiones.

 

Dentro de los dos tefilín, que se colocan sobre el brazo izquierdo y sobre la cabeza, hay una diferencia. En el tefilín de la cabeza hay cuatro apartamentos con cuatro pergaminos con cuatro textos diferentes de la Torá. Pero en el tefilín del brazo izquierdo, que está pegado al corazón, hay un solo departamento con un solo pergamino con los cuatro textos. Esto nos enseña que cuando las palabras de la Torá están en nuestra cabeza pueden ser entendidas e interpretadas de muchas maneras diferentes, pero cuando llegan al corazón, sólo hay unidad entre ellas y hay una sola cosa.

 

Cuando la Torá entra en el corazón va a marcar nuestras decisiones. Cuando hay que elegir entre una propuesta y otra, lo que hay en el corazón marcará la diferencia. Es nuestra responsabilidad ver que las palabras de la Torá lleguen al corazón. Primero las oímos con nuestra cabeza, pero luego hay que meditar en ellas hasta que entren en nuestro corazón. Entonces es desalojado lo que antes estaba allí, porque en el corazón sólo cabe una cosa. Cuando estás enamorado, sólo podrás tener una persona en tu corazón. De la misma manera es con HaShem y su Torá. Asegúrate que la Torá esté en tu corazón para que tomes las decisiones conforme a ella en los momentos críticos de tu vida, cuando tendrás que elegir entre la obediencia y la desobediencia. Si no pones las palabras de la Torá en tu corazón, te engañará en la crisis, porque no hay nada más engañoso como el corazón del hombre.

 

Recita el shemá antes de dormir para reconocer al Eterno como tu único Dios y así encomendarte en Sus manos protectoras y moldeadoras.

 

Hablar de las palabras de la Torá cuando te levantes. Lo primero que un judío debe hacer al despertar es decir: “Gracias doy ante ti, Rey Vivo y Eterno, porque has devuelto mi alma dentro de mí con misericordia. Grande es Tu fidelidad.” Después de ir al baño, se lava las manos y antes de alimentar a su cuerpo con comida, sigue exaltando al Eterno, con bendiciones basadas en las Escrituras, hasta llegar a la recitación del shemá y otras oraciones escriturales. Luego lee y medita sobre textos del Tanaj. Así cumple con este mandamiento de hablar de las palabras del Eterno cuando se levante.

 

Las atarás como una señal sobre tu brazo, y serán por insignias entre tus ojos – En la oración de la mañana, un varón judío se coloca el talit, manto de oración, con los flecos, que fueron ordenados en Números 15:37-41, y luego pone los tefilín, para cumplir el mandamiento de atar las palabras sobre el brazo y entre los ojos.

 

Hay varios niveles de entendimiento para la práctica de poner los tefilín. En primer lugar está el nivel peshat (simple), que se cumple de manera literal atando las palabras en el brazo y en la cabeza en la línea intermedia entre los ojos, por encima del borde del pelo en la frente.

 

Desde el nivel remez (alegórico), que no puede sustituir al nivel simple, se puede entender el mandamiento de manera que se refiere a cumplir las palabras con la mano, es decir, se trata de vivir, de forma práctica, todo lo que ordena el Eterno en su Torá y, también, de tener las palabras de la Torá en la mente y como el motivo de nuestra mirada. La visión de un verdadero hijo de Dios es que la Palabra del Eterno sea cumplida en su vida.

 

Y las escribirás en los postes de tu casa – Se cumple al escribir las palabras de la Torá en un pergamino que se coloca en una cajita en la jamba de la puerta, mezuzá.[19] Es una obligación para un judío poner las palabras de la Torá en las jambas de las puertas de las habitaciones en la casa donde vive. Este mandamiento está dado para que la Torá esté presente en nuestras casas. Al tener una parte de las Escrituras en las puertas hay un recuerdo de que son nuestro modelo de vida y la base para nuestras conversaciones en la casa. En una casa donde está la Torá en las puertas no se puede vivir de cualquier manera. Tampoco se puede hablar de cualquier manera o de cualquier cosa en esa casa. Tampoco se puede introducir por medio de las puertas o por la televisión o internet cualquier cosa en esa casa. Una casa con mezuzá en cada puerta es una casa apartada para servir los propósitos de Dios.

 

Y en tus puertas – Se refiere al lugar donde se reunían los ancianos en la ciudad para tratar asuntos gubernamentales, es decir algo parecido a la municipalidad de hoy en día. La puerta fue el ayuntamiento de la época. Este mandamiento fue dado para recordar a los gobernantes de que deben estar reunidos, para tratar los asuntos de la ciudad, siempre dentro de los marcos de la Torá de Moshé. Así la Torá es puesta como la única regla para los gobernantes del país.

 

6:10-12 “Y sucederá que cuando HaShem tu Dios te traiga a la tierra que juró a tus padres Avraham, Yitsjak y Yaakov que te daría, una tierra con grandes y espléndidas ciudades que tú no edificaste, y casas llenas de toda buena cosa que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivos que tú no plantaste, y comas y te sacies; entonces ten cuidado, no sea que te olvides de HaShem que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.” – Cuando las cosas van bien y lo material se aumenta es fácil olvidar al Eterno. ¡Tengamos cuidado con eso!

 

6:13a “Temerás a HaShem tu Dios; y a Él servirás…”

 

6:16a “No tentaréis a HaShem vuestro Dios…”

 

6:20 “Cuando en el futuro tu hijo te pregunte, diciendo: “¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los decretos que HaShem nuestro Dios os ha mandado?”” – Este es el cuarto hijo que es mencionado durante la cena de pesaj. Los tres primeros están mencionados en Éxodo 12:26; 13:8 y 14.

 

Séptima aliyá, 7:1-11

 

7:1         “Cuando HaShem tu Dios te haya introducido en la tierra donde vas a entrar para poseerla y haya echado de delante de ti a muchas naciones: al jiteo, al guirgasheo, al emoreo, al kenaaneo, al perizeo, al jiveo y al yevuseo, siete naciones más grandes y más poderosas que tú” – Los sabios nos enseñaron:[20] “Quien es misericordioso cuando Dios desea la severidad, finalmente será cruel cuando Dios exige misericordia”. El rey Shaúl no exterminó la totalidad de los amalekitas que HaShem le había ordenado, cf. 1 Samuel 15. Por eso, más adelante pecó cuando mató a todos los sacerdotes de Nov, cf. 1 Samuel 22:21. La razón para destruir a todas las personas de las siete naciones que vivían en la Tierra prometida fue que habían llegado a un grado tan bajo de pecado y contaminación espiritual, que por un lado no merecían vivir y por otro lado contaminarían a los hijos del pueblo elegido si pudieran seguir vivos y constituirían también un peligro para las demás naciones del mundo.

 

7:3-4 “Y no contraerás matrimonio con ellos; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás su hija para tu hijo. Porque él apartará a tu hijo de seguirme para servir a otros dioses; entonces la ira de HaShem se encenderá contra ti, y Él pronto te destruirá.” – Este texto dice que cuando el hijo de un gentil se case con la hija de un judío, él hará que el nieto, procreada por la hija del judío, se aparte de HaShem. Esto nos enseña que el hijo de una hija, es llamado “hijo” en el versículo 4, aunque haya nacido de un padre gentil. Por esto, el Talmud[21] enseña que si la Torá hubiera dicho “ella apartará a tu hijo de seguirme”, implicaría que el nieto que haya nacido de un padre judío y una madre gentil, sería considerado “tu hijo”, es decir, judío. Pero como no se expresa en femenino, sino en masculino, “él apartará a tu hijo…”, implica que solamente el nieto nacido por una madre judía y un padre gentil es considerado judío, como si fuera “tu hijo”.

 

7:5         “Mas así haréis con ellos: derribaréis sus altares, destruiréis sus pilares sagrados, y cortaréis sus imágenes de Asherá, y quemaréis a fuego sus imágenes talladas.” – Esto es mejor que anunciar esos lugares como algo cultural para los turistas o crear museos con estos objetos contaminados. Esto es lo que se debería hacer con los lugares de culto de los mayas, aztecas, incas y otros pueblos que adoraban a dioses terribles, en lugar de promocionarlos para el turismo nacional e internacional. Por todas esas prácticas idolátricas el Eterno envió destrucción sobre esos pueblos.

 

7:7-8 “HaShem no puso su amor en vosotros ni os escogió por ser vosotros más numerosos que otro pueblo, pues erais el más pequeño de todos los pueblos; mas porque HaShem os amó y guardó el juramento que hizo a vuestros padres, HaShem os sacó con mano fuerte y os redimió de casa de servidumbre, de la mano de Faraón, rey de Egipto.” – La razón por la que el Eterno escogió a Israel no fue por su grandeza, sino porque tomó la decisión de amarlos, no por sus méritos, sino por su inmensa misericordia y por causa del juramento que había hecho con los patriarcas. Aquí encontramos el amor incondicional que el Eterno tiene hacia el pueblo de Israel.

 

7:9         “Reconoce, pues, que HaShem tu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda su pacto y su misericordia hasta mil generaciones con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos” – Si tú tienes, aunque sea un sólo ancestro fiel al Eterno del pueblo de Israel, que vivió hasta hace mil generaciones, (que realmente no han habido desde Adam), la misericordia del Eterno te alcanzará por causa de ese ancestro. Esto nos enseña también que muchos descendientes de los hijos asimilados de Israel entre las naciones, en los últimos tiempos van a retomar su identidad israelita y judía y volver a la Torá de Moshé.

No es posible amar al Eterno sin guardar sus mandamientos. El que no guarda los mandamientos de HaShem no le ama. El amor hacia Él se manifiesta en la obediencia a los mandamientos.

7:10       “pero al que le odia, le da el pago en su misma cara, destruyéndolo; y no se tarda en castigar al que le odia, en su misma cara le dará el pago.” – Dios pagará a cada uno según sus obras. Los que odian a HaShem recibirán su paga tarde o temprano. A veces HaShem espera con el castigo sobre el malvado por tres motivos:

 

  • Para darle tiempo para arrepentirse,
  • Para recompensarle sus buenas obras en este mundo, cf. Salmo 73; Proverbios 11:31.
  • Para darle oportunidad para engendrar hijos justos, cf. Ezequiel 18:14-17.

 

7:11       “Guarda, por tanto, el mandamiento y los estatutos y los decretos que yo te mando hoy, para cumplirlos.” – los mandamientos dados por medio de Moshé no han cambiado para los descendientes de Israel. Son para hoy, como está escrito en Malaquías 4:4-5 (3:22 heb), el último libro de los profetas:

 

“Acordaos de la Torá de mi siervo Moshé, de los estatutos y las ordenanzas que yo le ordené en Jorev para todo Israel. He aquí, yo os envío al profeta Eliyahu antes que venga el día de HaShem, día grande y terrible.”

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos número 416 – 427 de los 613:

 

  1. Precepto respecto a la Unicidad de Dios, Deuteronomio 6:4.
  2. Precepto de amar a Dios, Deuteronomio 6:5.
  3. Precepto de estudiar Torá, Deuteronomio 6:7.
  4. Precepto de recitar el shemá en la mañana y en la noche, Deuteronomio 6:4.
  5. Precepto de colocarse tefilín en el brazo, Deuteronomio 6:8.
  6. Precepto de colocarse tefilín en la cabeza, Deuteronomio 6:8.
  7. Precepto de colocar mezuzá en la puerta, Deuteronomio 6:9.
  8. Precepto de aniquilar a las siete naciones de Kenáan, Deuteronomio 7:2.
  9. Prohibición de codiciar lo que pertenece al prójimo, Deuteronomio 5:21(18 heb.).
  10. Prohibición de probar demasiado a un verdadero profeta, Deuteronomio 7:16.
  11. Prohibición de conceder gracia a un idólatra, Deuteronomio 7:2.
  12. Prohibición de casarse con un idólatra, Deuteronomio 7:3.

 

[1]       Strong H8085 shâma‛, shaw-mah’, A primitive root; to hear intelligently (often with implication of attention, obedience, etc.; causatively to tell, etc.): – X attentively, call (gather) together, X carefully, X certainly, consent, consider, be content, declare, X diligently, discern, give ear, (cause to, let, make to) hear (-ken, tell), X indeed, listen, make (a) noise, (be) obedient, obey, perceive, (make a) proclaim (-ation), publish, regard, report, shew (forth), (make a) sound, X surely, tell, understand, whosoever [heareth], witness.

[2]       Ortiz V., Pedro, Léxico Hebreo-Español y Arameo-Español, (Santa Engracia, Madrid: Sociedad Bíblica) 2000.

[3]       Mishné Torá, en el apartado “Fundamentos de la Torá” capítulo 9.

[4]       Strong H1695 dâbêq, daw-bake’, From H1692; adhering: – cleave, joining, stick closer.

Strong H1692 dâbaq, daw-bak’, A primitive root; properly to impinge, that is, cling or adhere; figuratively to catch by pursuit: – abide, fast, cleave (fast together), follow close (hard, after), be joined (together), keep (fast), overtake, pursue hard, stick, take.
[5]       Strong H3117 yôm, yome, From an unused root meaning to be hot; a day (as the warm hours), whether literally (from sunrise to sunset, or from one sunset to the next), or figuratively (a space of time defined by an associated term), (often used adverbially): – age, + always, + chronicles, continually (-ance), daily, ([birth-], each, to) day, (now a, two) days (agone), + elder, X end, + evening, + (for) ever (-lasting, -more), X full, life, as (so) long as (. . . live), (even) now, + old, + outlived, + perpetually, presently, + remaineth, X required, season, X since, space, then, (process of) time, + as at other times, + in trouble, weather, (as) when, (a, the, within a) while (that), X whole (+ age), (full) year (-ly), + younger.
[6]       Strong H1901 hâgîyg, haw-gheeg’, From an unused root akin to H1897; properly a murmur, that is, complaint: – meditation, musing.

[7]       Strong H8544 temûnâh temûnâh, tem-oo-naw’, tem-oo-naw’, From H4327; something portioned (that is, fashioned) out, as a shape, that is, (indefinitely) phantom, or (specifically) embodiment, or (figuratively) manifestation (of favor): – image, likeness, similitude.

Strong H4327 mîyn, meen, From an unused root meaning to portion out; a sort, that is, species: – kind. Compare H4480.

[8]       Sanhedrín 38a, Guitín 88a.
[9]       Devarim Rabá 2:14.
[10]      Hiljot Teshuvá 7:5.
[11]      Devarim Rabá 2:15, Maraz.
[12]      Strong H5713 ‛êdâh, ay-daw’, Feminine of H5707 in its technical sense; testimony: – testimony, witness. Compare H5712.

[13]      Ver el comentario sobre Exodo 20

[14]      Strong H5117 nûach, noo’-akh, A primitive root; to rest, that is, settle down; used in a great variety of applications, literally and figuratively, intransitively, transitively and causatively (to dwell, stay, let fall, place, let alone, withdraw, give comfort, etc.): – cease, be confederate, lay, let down, (be) quiet, remain, (cause to, be at, give, have, make to) rest, set down. Compare H3241.
[15]      Sanhedrín 56b.
[16]      Sanhedrín 56b.
[17]      Strong H259 ‘echâd, ekh-awd’, A numeral from H258; properly united, that is, one; or (as an ordinal) first: – a, alike, alone, altogether, and, any (-thing), apiece, a certain [dai-] ly, each (one), + eleven, every, few, first, + highway, a man, once, one, only, other, some, together.
[18]      Strong H3966 me‘ôd, meh-ode’, From the same as H181; properly vehemence, that is, (with or without preposition) vehemently; by implication wholly, speedily, etc. (often with other words as an intensive or superlative; especially when repeated): – diligently, especially, exceeding (-ly), far, fast, good, great (-ly), X louder and louder, might (-ily, -y), (so) much, quickly, (so) sore, utterly, very (+ much, sore), well.
[19]      Strong H4201 mezûzâh mezûzâh, mez-oo-zaw’, mez-oo-zaw’, From the same as H2123; a door post (as prominent): – (door, side) post.
[20]      Kohelet Rabá 7:33.
[21]      Yevamot 23a, Kidushín 68b.

Parashá 44 Devarim

י׳ באב ה׳תשע״ה (July 26, 2015) por  
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44 devarim

Parashá 44 Devarim

Deuteronomio 1:1 – 3:22

 Aliyás de la Torá:

  • 1:1-11
  • 1:12-21
  • 1:22-38
  • 1:39 – 2:1
  • 2:2-2:30
  • 2:31 – 3:14
  • 3:15-22
  • Maftir: 3:20-22

Haftará: Isaías 1:1-27

Devarim

Significa “palabras” o “cosas”.[1]

Comentarios

Primera aliyá, 1:1-11

Este es el quinto libro que escribió Moshé, como está escrito en Deuteronomio 31:24:

 

“Y sucedió que cuando Moshé terminó de escribir las palabras de esta Torá en un rollo, hasta su conclusión…”

 

Devarim es una reafirmación de aquella Torá que ya fue dada desde el monte Sinái y en las llanuras de Moav. Se diferencia de los otros cuatro libros de la Torá de manera que no recopila las palabras dictadas por el Eterno directamente, sino las palabras transmitidas a través del mayor de los profetas en su clase, Moshé rabenu. Por lo tanto, este libro constituye una repetición y explicación, por medio del profeta, de la Torá que ya fue dictada y entregada una vez por todas desde el cielo. Por eso el libro empieza: “Estas son las palabras que Moshé habló a todo Israel…” Esto no significa que no sean palabras del Eterno, sino que en vez de dictar las palabras directamente, ahora son filtradas y transmitidas por el instrumento humano que ha llegado al mayor nivel de profecía que existe. Son palabras del Eterno por medio de Moshé, como está escrito en 1:3: “Moshé habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que HaShem les había ordenado.” Sin embargo, como no son palabras dictadas directamente por HaShem, la base para las palabras del quinto libro de Moshé ya está establecida en los cuatro primeros libros. Recordemos que el fundamento de una casa es el que sostiene toda la casa. De la misma manera los cuatro primeros libros de la Torá fueron dictados letra por letra al profeta Moshé y escritos con exactitud para así ser es el fundamento para el quinto libro de Moshé. Estos cinco libros, llamados la Torá de Moshé, son, a su vez, el fundamento para el resto de las Escrituras. Los libros proféticos que luego fueron añadidos, empezando con el libro de Yehoshúa (Josué) no cambian nada del fundamento, ni añaden al fundamento, como está escrito en Deuteronomio 4:2:

 

“No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella, para que guardéis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim que yo os mando.”

 

En Deuteronomio 12:32 está escrito:

 

“Cuidarás de hacer todo lo que te mando; nada le añadirás ni le quitarás.”

 

Los libros de los Profetas anteriores (Josué – 2 Reyes) y los Profetas posteriores (Isaías – Malaquías), los Escritos anteriores (Salmos – 2 Crónicas) no pueden añadir nada a las palabras de la Torá que HaShem dio a Moshé rabenu, ni quitar de ellas. El fundamento de la revelación Escrita ha sido puesto una vez por todas y los demás libros no pueden formar parte del fundamento ni quitar del fundamento. Los demás libros inspirados divinamente van explicando y dando más luz sobre lo que ya está escrito en el fundamento, cf. Efesios 3:5. Aunque ellos también son libros inspirados por el Espíritu de HaShem, no tienen el mismo nivel de autoridad que la Torá de Moshé. Por lo tanto, hay que tener mucho cuidado con nuevos conceptos que son deducidos de alguna de las otras Escrituras que no se encuentran en la Torá de Moshé, puesto que toda revelación que viene después de Moshé tiene que estar fundada en sus Escritos.

 

El libro de Devarim se divide en tres partes, que corresponden a los tres libros Éxodo, Levítico y Números, y es por eso que también es llamado Mishné Torá, “repetición de la Torá”, sacado de Deuteronomio 17:18. El nombre Deuteronomio viene de “Deuteronomium”, que es la forma latina de “Deuteronomion”, que aparece en la Septuaginta, y significa “la segunda ley”.

 

Las tres partes son las siguientes:

 

1:1 – 5:5                    Moral y amonestación

5:6 – 27:8                  Leyes diversas

27:9 – 34:12                Bendición y maldición

 

Al comparar el libro de Devarim con los antiguos documentos de pacto, que han sido encontrados por los arqueólogos, de los heteos y otros pueblos orientales del periodo 1500 – 1300 a.E.C., que, entre otras cosas, regulaban la relación entre los reyes y sus súbditos, se ve una estructura muy similar, con introducción, recuento histórico, condiciones del pacto, el propio documento del pacto, bendiciones, maldiciones, conclusión y duración del documento.

 

Según la tradición, el capítulo 34, que habla de la muerte de Moshé, fue escrito por Yehoshúa (Josué).

1:1          “Estas son las palabras que Moshé habló a todo Israel al otro lado del Yardén, en el desierto, en el Arabá, frente a Suf, entre Parán, Tofel, Laván, Jatserot y Di-Zahav.” – Según Rashí, al usar la palabra devarim, se trata de amonestaciones, porque es una manera más severa de expresarse comparado con la manera como está escrito el resto de la Torá. En los libros de Jeremías y Eclesiastés, que también son libros de amonestación, se encuera la misma palabra en la introducción: divrei, “palabras de…”

Los lugares que son mencionados aquí son lugares donde los hijos de Israel riñeron con el Eterno durante su viaje. Rashí dice: “Puesto que se trata de palabras de amonestación y que enumeran todos los lugares donde habían provocado la ira del Omnipresente, se han disimulado los hechos recordándolos en términos generales por consideración a Israel”.

El Targúm de Onkelós tradujo este versículo de esta manera: “Moshé os ha amonestado por haber pecado en el desierto y por haber atraído la ira divina en el valle de Moav y (desde entonces) frente al Mar de Cañas (Suf); por haber murmurado contra Elohim en Parán y por haber hablado en términos desaprobatorios (Tófel) sobre el maná (Laván); por haber pronunciado en Jatserot críticas sobre el alimento y haber erigido antes el “becerro de oro” (Di-Zahav).”

Los hijos de Israel habían pecado “en el desierto”, según Éxodo 16:3; “en el Arabá”, según Números 25:1-3; “frente a Suf”, según Éxodo 14:11 y Salmo 106:7; “en Parán”, según Números 12:6 y capítulo 13; denigraron lo blanco en Éxodo 31:16; se rebelaron en Jatserot, según Números 11:35; y levantaron el becerro de oro, según Éxodo 32, cf. Oseas 2:8. La palabra “Di-Zahav” se entiende como “bastante oro”.

1:2          “Hay once días desde Jorev, por el camino del monte de Seir, hasta Kadesh-Barnea.” – Rashí muestra las evidencias de que los hijos de Israel hicieron ese viaje en tres días. Así se ve que HaShem tenía mucho interés en introducirles en la Tierra. Normalmente tardaban once días entre Jorev y Kadesh. Sin embargo, este dato contrasta con el siguiente versículo que habla de 40 años que los hijos de Israel habían estado dando vueltas por el desierto. Jorev es donde la Torá fue entregada y Kadesh-Barnea está cerca de la frontera sur de la tierra prometida. Si los hijos de Israel hubieran creído en el Eterno hubieran entrado en la tierra mucho antes.

1:3          “Y sucedió que en el año cuarenta, el mes undécimo, el primer día del mes, Moshé habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que HaShem les había ordenado” – Moshé habló sus tres discursos, que constituyen todo este libro, durante 36 días para luego morir y ser sepultado el día séptimo del duodécimo mes, llamado Adar. Este texto nos enseña que Moshé no habló estas palabras sacándolas de su propia mente, sino todo lo que dice está bien fundamentado en la revelación que el Eterno ya había dicho a los hijos de Israel. Moshé es un buen ejemplo a seguir para todos los que exponen la enseñanza de la Torá.

1:4          “después de haber derrotado a Sijón, rey de los amorreos, que habitaba en Jeshbón, y a Og, rey de Bashán, que habitaba en Ashtarot y en Edrei” – Según Rashí, Ashtarot era la ciudad y Edrei el reino.

1:5          “Al otro lado del Yardén, en la tierra de Moav, Moshé comenzó a explicar esta ley, diciendo” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “declarar” (RV60), “proclamar” (RV95), “explicar” es baar[2] que significa: “explicar”, “aclarar”, “esclarecer”; “comentar”, “exponer”; “inculcar”; “inscribir”, “grabar”. Esto nos enseña que la Torá ya había sido dada y que lo que ahora viene es una explicación de ella. Por lo tanto, de manera estricta podemos decir que la Torá son los cuatro primeros libros de Moshé y lo que viene después son explicaciones, aplicaciones y comentarios de lo que ya fue dado del cielo. Como hemos dicho antes, la base de toda revelación divina escrita está en los primeros cuatro libros de Moshé, que son el fundamento, junto con el toque final del fundamento, que es el libro de Devarim, que contiene 200 de los 613 mandamientos.

 

La Torá se puede comparar a una habitación oscura que contiene varios muebles. No es posible ver lo que hay en esa habitación hasta que alguien encienda una luz. Y cuanta más luz haya, más detalles se verán en la habitación. La revelación se asemeja a la luz. Las cosas estaban allí todo el tiempo pero no se vieron sin que hubiera una revelación. Lo mismo sucede con una película de cámara antígua. Antes de ser revelada, no se ven las fotos que estaban allí todo el tiempo desde que fueron tomadas. De la misma manera es con todo el consejo del Eterno, está escondido en la Torá de Moshé, y las revelaciones posteriores sólo han sacado a la luz lo que ya fue depositado allí. Estas revelaciones sólo pueden ser dadas por el Espíritu del Eterno.

 

Así que la Torá de Moshé tiene el nivel de mayor autoridad de las Escrituras inspiradas.

1:6          “HaShem nuestro Elohim nos habló en Jorev, diciendo: Bastante habéis permanecido en este monte.” – Lo primero que Moshé menciona, al tener la oportunidad para hablar proféticamente a todo el pueblo antes de su muerte, es el Nombre Sagrado. Moshé estaba enamorado de HaShem y es lo primero que sale de su boca en este momento tan crucial en la historia de Israel. La última palabra del libro de Devarim es la palabra “Israel”. Esto nos enseña que todo empieza con HaShem y termina con Israel. Si has empezado tu vida espiritual con el Eterno, nunca va a llegar a su perfección si no te unes con Israel. Israel es el gran final de todo el consejo de HaShem. El que no sale de Babilonia y de Roma para ir a Yerushalayim nunca llegará a la perfección de su fe. Querido cristiano ¡Sal de Babilonia que se encuentra en Roma y vuelve a casa! Por aquellas raíces paganas que hay en el Cristianismo allí no hay futuro. ¡Escápate cuanto antes para que no seas partícipe de sus plagas!

En este texto encontramos cuatro pilares fundamentales:

 

  1. El pueblo de Israel, expresado en las palabras: “nuestro Elohim”.
  2. La Torá, expresado en las palabras: “nos habló”.
  3. La Tierra prometida, expresado en las palabras: “Bastante habéis permanecido en este monte… Volveos; partid e id… he puesto la tierra delante de vosotros”, versículos 6-8.

 

Si se elimina alguno de estos cuatro pilares, se cae todo el plan del Eterno.

 

  • HaShem no puede cumplir sus planes sin el pueblo de Israel, sin establecer la Torá para el mundo y sin entregar la Tierra de Kenáan a Israel.
  • El pueblo de Israel no puede existir sin HaShem, sin la Torá y sin la Tierra prometida.
  • La Torá no puede existir sin HaShem, sin Israel y sin la Tierra.
  • La Tierra de Israel no puede florecer sin HaShem, sin el pueblo escogido y sin la Torá.

 

Sobre estos cuatro pilares se fundamenta todo el consejo del Eterno para toda la historia. El Todopoderoso tiene su plan y lo cumplirá, como está escrito en Isaías 14:24:

 

“Ha jurado HaShem de los ejércitos, diciendo: Ciertamente, tal como lo había pensado, así ha sucedido; tal como lo había planeado, así se cumplirá”

 

En Isaías 46:11b está escrito:

 

“En verdad he hablado, ciertamente haré que suceda; lo he planeado, así lo haré.”

 

1:10        “HaShem vuestro Elohim os ha multiplicado y he aquí que hoy sois como las estrellas del cielo en multitud.” – Se cumplió la promesa a Avraham, en Génesis 15:5. El polvo representa los hijos naturales, físicos, de Avraham y las estrellas representan sus hijos celestiales.

1:11        “Que HaShem, el Elohim de vuestros padres, os multiplique mil veces más de lo que sois y os bendiga, tal como os ha prometido.” – En ese momento había unos 600,000 varones de guerra, lo cual corresponde a una población de más de dos millones. Mil veces más serían más de dos mil millones, es decir más que la cuarta parte de la población mundial actual. ¿Cuándo se va a cumplir esta profecía, que las estrellas, hijos celestiales de Avraham sean tantos? AHORA es ese tiempo. ¡No somos una minoría, sino el principio de la mayoría!

Hay otros textos que pueden ser entendidas de manera que la mayoría de la población mundial será salva y entrará en Israel como estrellas, hijos de Avraham, cf. Éxodo 1:9; Isaías 9:3; 45:22; 49:6; 52:10; 53:11; 60:22; Salmo 22:25, 29; 35:18; 40:3, 9, 10; 98:1-3

 

Segunda aliyá, 1:12-21

1:13 “Escoged de entre vuestras tribus hombres sabios, entendidos y conocidos entre sus tribus, y yo los nombraré como vuestros jefes.” – Moshé exige cuatro requisitos para poder ser juez, los cuatro son:

 

  • Tiene que ser hombre, en hebreo ish.[3] La halajá judía[4] no permite que una mujer actúe como juez. Devorah fue una excepción por no haber hombres, Jueces 5:7.
  • Tiene que ser sabio, en hebreo jajam.[5] La sabiduría que, según el rabino Hirsch[6], está relacionada con la palabra agam[7] – una acumulación de aguas, es la capacidad intelectual para captar, entender y retener verdades y entender la naturaleza y el propósito de cada cosa. En este caso se refiere a personas conocedoras de la Torá. Jojmá – sabiduría – es conocimiento acumulado.
  • Tiene que ser entendido, de la palabra hebrea bein,[8] “entre”. El entendimiento es la capacidad de discernir y separar entre una idea y otra y sacar nuevas conclusiones. En este caso tienen que saber sacar conclusiones correctas de los hechos que están delante de ellos. Biná – entendimiento – es conocimiento teorético.
  • Tiene que ser conocido, en hebreo yadá,[9] por su tribu. El concepto hebreo de conocer tiene más que ver con una relación y experiencia que con acumulación de pensamientos. El conocimiento se obtiene por medio de un acto de preocupación, dedicación, simpatía o afecto por alguien. Daat – conocimiento – es conocimiento práctico.

 

Aquí vemos como los jueces fueron escogidos por el pueblo y luego instalados por el liderazgo. Este es el proceso correcto a la hora de instalar un liderazgo. El pueblo ve y sabe por experiencia quienes están capacitados para ser líderes. Los líderes principales dan luego su aprobación a la elección del pueblo.

 

En esta ocasión había una necesidad similar a la que hubo en el desierto. Los mismos requisitos son listados para los que iban a trabajar con la distribución económica entre los pobres de la comunidad:

 

  • Hombre, (ish).
  • Buena reputación, (yadá).
  • Lleno del Espíritu, lo que produce entendimiento y capacidad creativa, (bein).
  • Lleno de sabiduría, (jajam).

 

El suegro de Moshé, Yitró, propuso otras cuatro cualidades, según Éxodo 18:21, donde está escrito:

 

“Además, escogerás de entre todo el pueblo hombres capaces (1), temerosos de Elohim (2), hombres veraces (3) que aborrezcan las ganancias deshonestas (4), y los pondrás sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.”

1:15 “Entonces tomé a los principales de vuestras tribus, hombres sabios y conocidos, y los nombré como dirigentes vuestros, jefes de mil, de cien, de cincuenta, y de diez, y oficiales para vuestras tribus.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “nombré” es natán,[10] que significa “dar”. Esto nos enseña que los jueces son dados como regalos al pueblo. El liderazgo es un regalo del cielo al pueblo. Este texto omite la palabra “entendidos” (bein). Esto nos enseña que los jueces que fueron escogidos tenían deficiencia para pensar por sí mismos y discernir entre una idea y otra. A pesar de que no tenían las cuatro cualidades mencionadas fueron aceptados, porque no había hombres totalmente capaces entre el pueblo para esta tarea.

1:16        “Y en aquella ocasión mandé a vuestros jueces, diciendo: “Sed oyentes entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre un hombre y su hermano o el forastero que está con él.” – Lo primero que tiene que hacer un juez es oír. El verbo oír, en hebreo shamoa, está conjugado de forma makor, lo cual significa una acción continua, parecido al gerundio español, “oyendo”. Para que un juez pueda evaluar una situación correctamente tiene que oír, percibir, discernir y entender todo el tiempo que dure el juicio.

 

La segunda cosa que tiene que hacer es juzgar justamente, es decir, según la verdad y la justicia de la Torá. Si un juez se presta a la mentira y la perversión de la justicia, no está cumpliendo su función y profana el Nombre del Juez celestial.

 

La tercera cosa que un juez tiene que hacer es oír todas las versiones que se presentan. Si un juez dicta sentencia sin haber oído la versión del acusado, pervierte la justicia.

1:17        “No mostraréis parcialidad en el juicio; lo mismo oiréis al pequeño que al grande. No tendréis temor del hombre, porque el juicio es de Elohim. Y el caso que sea muy difícil para vosotros, me lo traeréis a mí, y yo lo oiré.” – La cuarta cosa que tiene que hacer un juez es no ser parcial, no haciendo diferencia entre personas, no tener simpatía por uno u otro, ni tener en cuenta el estatus social de los litigantes, sino saber que un juicio justo no viene de los hombres sino de Elohim y Él respalda a un juez que actúa con justicia. Cada persona mayor de edad es igual ante la ley. Un juez que teme a los hombres a la hora de dictar sentencia, no es apto para su cargo.

 

En Proverbios 17:15 está escrito:

 

“El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a HaShem.”

 

En 2 Crónicas 19:5-7 está escrito:

 

“Puso jueces en el país en todas las ciudades fortificadas de Yehudá, ciudad por ciudad, y dijo a los jueces: Mirad lo que hacéis, pues no juzgáis en lugar de los hombres, sino en lugar de HaShem que está con vosotros cuando hacéis justicia. Ahora pues, que el temor de HaShem esté sobre vosotros; tened cuidado en lo que hacéis, porque con HaShem nuestro Elohim no hay injusticia ni acepción de personas ni soborno.”

 

En Deuteronomio 16:19-20 está escrito:

 

“No torcerás la justicia; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo. La justicia, la justicia buscarás, para que vivas y poseas la tierra que HaShem tu Elohim te da.”

 

Hay cinco maneras de pervertir la justicia:[11]

 

  • Escuchar a uno de los litigantes antes de que el otro llegue (lo cual es favoritismo).
  • Actuar parcialmente a favor de uno de los litigantes.
  • Acomodar la sentencia a favor de uno u otro de acuerdo a su estatus.
  • No dar suficiente tiempo a un caso o tratarlo con poco cuidado.
  • Dictar una sentencia por falta de conocimiento de la Torá o la halajá (leyes prácticas).

1:8, 21 “Mirad, he puesto la tierra delante de vosotros; entrad y tomad posesión de la tierra que HaShem juró dar a vuestros padres Avraham, Yitsjak y Yaakov, a ellos y a su descendencia después de ellos… Mira, HaShem tu Elohim ha puesto la tierra delante de ti; sube, toma posesión de ella, como HaShem, el Elohim de tus padres, te ha dicho. No temas ni te acobardes.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “puesto” es natán,9 que significa “dar”. La fe habla de las cosas que no son como si fuesen. HaShem ya había dado la tierra a los hijos de Israel, pero hacía falta una respuesta a este hecho espiritual por parte de ellos.

 

El camino a los milagros casi siempre tiene una participación de un esfuerzo humano. HaShem da una promesa y el hombre tiene que pagar un precio para ver esa promesa cumplida. La gran mayoría de las promesas de HaShem necesitan la participación humana para su cumplimiento.

 

Tercera aliyá, 1:22-38

1:26        “Sin embargo, no quisisteis subir, y os rebelasteis contra el mandato de HaShem vuestro Elohim.” – En esta parashá Moshé destaca de una manera muy especial la importancia de la confianza en HaShem. Al mismo tiempo vemos como reprocha al pueblo por no haber puesto su confianza en el Eterno a pesar de todas las muestras de amor y bondad que habían recibido. Este texto muestra que el pueblo no quiso subir a tomar posesión de la tierra por fe. De eso aprendemos que la fe es un asunto de elección. Cuando viene la revelación del Eterno tenemos la libertad para escoger entre confiar en él, creyendo en sus palabras, o rechazarle, al no confiar en sus palabras.

1:27 “y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque HaShem nos aborrece, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos en manos del amorreo para destruirnos.” – ¿Hasta dónde puede llegar la blasfemia? La razón por la que los hijos de Israel no confiaron en el Eterno fue porque habían creado una imagen mental pervertida de Él. Su concepto de HaShem no coincidía con la revelación que les había dado al sacarlos de Egipto como un padre que ama a su hijo y le saca de la esclavitud para llevarle a otro lugar mejor, como está escrito en 1:31:

“y en el desierto, donde has visto cómo HaShem tu Elohim te llevó, como un hombre lleva a su hijo, por todo el camino que habéis andado hasta llegar a este lugar.” La imagen que tenemos de HaShem determina nuestras decisiones, y ante todo nuestra fe en Él. La vida eterna consiste en conocer a HaShem, de manera experimental.

Estos hijos de Israel tenían una imagen totalmente equivocada del Eterno, creada por ellos mismos, por no tomar en serio la revelación que Él les había dado de Sí mismo. Por eso no podían creerle. Por otro lado es posible que había una provocación detrás de esas palabras. Aunque en el fondo sabían que HaShem los amaba, porque así lo había mostrado desde el principio, les gustaba discutir, provocar y hablar mal. Así son muchas personas. Aunque conocen la verdad, chismorrean con rumores, mentiras y malos entendidos para divertirse y entretenerse con eso. Ese comportamiento no corresponde a los justos, como está escrito en Éxodo 23:7:

 

“Aléjate de acusación falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolveré al culpable.”

 

En Proverbios 30:8a está escrito:

 

“Aleja de mí la mentira y las palabras engañosas”

1:32     “Pero con todo esto, no confiasteis en HaShem vuestro Elohim” – A pesar de haber recibido palabras de ánimo y experiencias reveladoras de quién es HaShem, el pueblo de Israel escogió la incredulidad. La incredulidad es lo mismo que la desconfianza. El concepto de fe en el mundo hebreo es muy diferente al concepto de fe en el mundo griego. La palabra hebrea que ha sido traducida como “confiasteis” es heemin, que significa “creer”, “confiar”, “esperar”. La raíz de esa palabra es amán[12] que significa “sostener”, “apoyar”, “criar”, “afirmar”, “establecer”.

La palabra hebrea para fe, emuná,[13] significa “rectitud”, “veracidad”, “sinceridad”, “verdad”, “fidelidad”, “lealtad”, “honradez”, “firmeza”, “constancia”, “confianza”.

El concepto de fe griego tiene que ver con una actividad intelectual, cuando la persona piensa algo específico. La fe para un hebreo es poner su confianza y ajustar su vida de acuerdo a la persona en la cual es depositada su confianza. La fe griega se basa en unos puntos doctrinales, dogmas, frases aprendidas de memoria, que no necesariamente afectan el estilo de vida de la persona. La fe para un hebreo es algo que hay que vivir y experimentar cada día, es un estilo de vida en obediencia a los mandamientos y comunicación constante con el Creador. La fe hebrea es relacional. La fe griega es racional.

1:34        “Entonces oyó HaShem la voz de vuestras palabras, y se enojó y juró, diciendo” – La voz de las palabras del hombre tiene poder para darle un futuro de prosperidad o de derrota. El hombre normalmente no entiende el poder de sus palabras. Tu vida y tu muerte depende de tus palabras, como está escrito en Proverbios 18:21:

“Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto.”

1:35        “Ninguno de estos hombres, esta generación malvada, verá la buena tierra que juré dar a vuestros padres” – ¿Qué fue lo que hizo que HaShem considerara esa generación como malvada? En el versículo 32 está la respuesta, allí está escrito:

“Pero con todo esto, no confiasteis en HaShem vuestro Elohim”

No confiaron en Él. Así que la falta de confianza en HaShem es una maldad

1:36 “excepto Kalev, hijo de Yefuné; él la verá, y a él y a sus hijos daré la tierra que ha pisado, pues él ha seguido a HaShem completamente.” – Kalev fue puesto como un ejemplo de fidelidad en contraste con el resto de los hijos de Israel. Él siguió a HaShem plenamente. Esto nos enseña que es posible seguir a HaShem completamente. ¿Cómo? Confiando en Él y en lo que Él ha dicho. La razón por la que la gran mayoría no entró en la tierra fue la falta de confianza.

Cuarta aliyá, 1:39 – 2:1

 

1:41-42 “Entonces respondisteis y me dijisteis: “Hemos pecado contra HaShem; nosotros subiremos y pelearemos tal como HaShem nuestro Elohim nos ha mandado.” Y cada uno de vosotros se ciñó sus armas de guerra, y pensasteis que era fácil subir a la región montañosa. Pero HaShem me dijo: “Diles: ‘No subáis, ni peleéis, pues yo no estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por vuestros enemigos.’” – Este texto nos enseña la importancia de hacer caso a los profetas. A pesar de que la voluntad de HaShem era que el pueblo de Israel heredara la Tierra, no era el tiempo para ello, por una situación de pecado. Hay cosas que están prometidas en las Escrituras que no podemos aplicar en todo momento. Por esto es importante escuchar la voz de los profetas. Los profetas pueden dar mensajes que aparentemente van en contra de las Escrituras en ciertos momentos. Este es uno de esos casos. Moshé dio la orden de no subir a tomar la tierra, cuando antes había dicho que lo podían hacer. Cuán importante es depender del espíritu de profecía y escuchar a los profetas, como está escrito en 2 Crónicas 20:20b:

 

“Oídme, Yehudá y habitantes de Yerushalayim, confiad en HaShem vuestro Elohim, y estaréis seguros. Confiad en sus profetas y triunfaréis.”

 

Quinta aliyá, 2:2-2:30

 

2:5, 9, 19 “no los provoquéis, porque nada de su tierra os daré, ni siquiera el derecho de poner un pie, porque a Esav he dado el monte Seir por posesión… Entonces HaShem me dijo: “No molestes a Moav, ni los provoques a la guerra, porque no te daré nada de su tierra por posesión, pues he dado Ar a los hijos de Lot por posesión… Y cuando llegues frente a los hijos de Amón, no los molestes ni los provoques, porque no te daré nada de la tierra de los hijos de Amón en posesión, pues se la he dado a los hijos de Lot por heredad.” – Según Génesis 15:19-21 HaShem prometió dar el territorio de 10 pueblos a los hijos de Avraham como está escrito:

 

“Al keneo (ceneo), al kenizeo (cenezeo), y al kadmoneo, y al jiteo (hitita), y al perizeo (ferezeo), y a los refaítas. Y al emoreo (amorreo), y al kenaaneo (cananeo), y al guirgasheo (gergeseo) y al yevuseo (jebuseo).”

 

Según Rashí, los kadmoneos fueron conquistados por los hijos de Esav, que son los edomitas, los kenizeos fueron conquistados por los hijos de Moav y los keneos fueron conquistados por los hijos de Amón. Por lo tanto, como los hijos de Israel no recibieron ninguna orden para conquistar estos tres pueblos, Edom, Moav y Amón, sólo podían obtener el terreno de siete de las diez naciones prometidas a Avraham. Además, HaShem dijo claramente que había dado esos terrenos a estos tres pueblos. Según Rashí, por ser Esav descendiente de Avraham pudo heredar parte de la herencia prometida. Sin embargo aunque Lot no era descendiente de Avraham, su descendencia pudo heredar la tierra de dos de estas naciones como recompensa porque Lot había guardado silencio en Egipto cuando Avraham dijo que Sará era su hermana. Por este mérito fue hecho como hijo de Avraham.

 

Ahora bien, en el texto hebreo del versículo 2:5 se encuentra la palabra ad, que ha sido traducida como “ni siquiera”. Pero el significado principal de esa palabra es “hasta”. De allí Rashí menciona acerca de un Midrash agádico que dice que Elohim no permite a los hijos de Israel obtener ese territorio hasta (ad) que HaShem ponga su pie en el Monte de los Olivos, como está escrito en Zacarías 14:4:

 

“Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Yerushalayim, al oriente; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidente, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.”

 

En Isaías 11:12-14 está escrito:

 

“Alzará un estandarte ante las naciones, reunirá a los desterrados de Israel, y juntará a los dispersos de Yehudá de los cuatro confines de la tierra. Entonces se disipará la envidia de Efrayim, y los que hostigan a Yehudá serán exterminados; Efrayim no envidiará a Yehudá, y Yehudá no hostigará a Efrayim. Y ellos se lanzarán sobre el costado de los filisteos al occidente, juntos despojarán a los hijos del oriente; Edom y Moav estarán bajo su dominio, y los hijos de Amón les estarán sujetos.”

 

Aquí vemos que las diez tribus, junto con los judíos, después de la unificación de las dos casas, van a conquistar esos tres territorios en los últimos tiempos. Personalmente creo que será antes de la segunda venida del Mesías. Esos tres territorios corresponden hoy a Jordania.

 

En Zacarías 10:6-10 está escrito:

 

“Fortaleceré la casa de Yehudá y la casa de Yosef salvaré, y los haré volver porque me he compadecido de ellos; y serán como si no los hubiera rechazado, porque yo soy HaShem su Elohim, y les responderé. Efrayim será como un valiente, y se alegrará su corazón como por el vino; sus hijos lo verán y se alegrarán, y se regocijará su corazón en HaShem. Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran. Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán. Los haré volver de la tierra de Egipto, y de Asiria los recogeré; los traeré a la tierra de Guilad y del Levanón, hasta que no haya sitio para ellos.”

 

La tierra de Guilad está en lo que hoy se llama Jordania y Levanón es Líbano. He aquí otra profecía que dice que los hijos de Israel tendrán el territorio de las tierras al este del río Yardén en los últimos tiempos.

2:24        “Levantaos; partid y pasad por el valle del Arnón. Mira, he entregado en tu mano a Sijón amorreo, rey de Jeshbón, y a su tierra; comienza a tomar posesión y entra en batalla con él.” – Primero dice: “he entregado” y luego “comienza a tomar posesión

Sexta aliyá, 2:31 – 3:14

2:31        “Y HaShem me dijo: “Mira, he comenzado a entregar a Sijón y su tierra en tus manos. Comienza a ocuparla para que poseas la tierra.” ” – La entrega ya era un hecho en el mundo espiritual. El secreto para tener éxito en el mundo visible es colaborar con lo que HaShem está haciendo en el mundo invisible. Todo lo que sucede en el mundo material es un resultado de lo que primero ha sucedido en el mundo espiritual. Para cambiar el mundo material es necesario cambiar el mundo espiritual primero. Esto se hace a través de la oración.

 

2:34        “En aquel tiempo tomamos todas sus ciudades, y exterminamos a hombres, mujeres y niños de cada ciudad. No dejamos ningún sobreviviente.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “y exterminamos a hombres” es metim[14] que significa “muertos”. Así que la palabra “muertos” hace referencia a estos hombres que todavía estaban vivos pero condenados a muerte. La misma palabra se encuentra con el mismo significado en Job 11:3 donde está escrito:

 

“¿Harán tus jactancias callar a los hombres (metim)? ¿Harás escarnio sin que nadie te reprenda?”

3:2       “Pero HaShem me dijo: “No le tengas miedo, porque en tu mano yo lo he entregado a él, y a todo su pueblo y su tierra; y harás con él tal como hiciste con Sijón, rey de los amorreos, que habitaba en Jeshbón.” – HaShem dio una palabra de ánimo para que Moshé no temiera al gigante Og rey de Bashán. El Eterno está muy interesado en que su pueblo no tema, porque el temor bloquea el fluir del Espíritu. El temor es lo contrario de la fe, pero actúa de la misma manera. Lo que uno teme mucho tiempo, al final le viene, y lo que uno cree, basado en la promesa del Eterno, al final le viene. El temor y la fe no pueden estar juntos.

Séptima aliyá, 3:15-22

 

3:21-22 “Y ordené a Yehoshúa en aquel tiempo, diciendo: “Tus ojos han visto todo lo que HaShem vuestro Elohim ha hecho a estos dos reyes; así hará HaShem a todos los reinos por los cuales vas a pasar. No les temáis, porque HaShem vuestro Elohim es el que pelea por vosotros.”” – Moshé dio palabras de ánimo a Yehoshúa para que no tuviera temor sino creyera. En este caso vemos como la fe se puede basar en una experiencia juntamente con una promesa, “tus ojos han visto… así hará HaShem…”.

En esta parashá se encuentran los mandamientos número 414 – 415 de los 613:

 

  1. Prohibición de nombrar un juez que no sea experto en Torá, aunque conozca otras ciencias, Deuteronomio 1:17.
  2. Prohibición de que un juez tenga miedo de un hombre malvado en un juicio, Deuteronomio 1:17.

[1]       Strong H1667dâbâr, daw-bawr’, From H1696; a word; by implication a matter (as spoken of) of thing; adverbially a cause: – act, advice, affair, answer, X any such (thing), + because of, book, business, care, case, cause, certain rate, + chronicles, commandment, X commune (-ication), + concern [-ing], + confer, counsel, + dearth, decree, deed, X disease, due, duty, effect, + eloquent, errand, [evil favoured-] ness, + glory, + harm, hurt, + iniquity, + judgment, language, + lying, manner, matter, message, [no] thing, oracle, X ought, X parts, + pertaining, + please, portion, + power, promise, provision, purpose, question, rate, reason, report, request, X (as hast) said, sake, saying, sentence, + sign, + so, some [uncleanness], somewhat to say, + song, speech, X spoken, talk, task, + that, X there done, thing (concerning), thought, + thus, tidings, what [-soever], + wherewith, which, word, work.

[2]       Strong H874 bâ’ar, baw-ar’, A primitive root; to dig; by analogy to engrave; figuratively to explain: – declare, (make) plain (-ly).

[3]     Strong H376 ‘îysh, eesh, Contracted for H582 (or perhaps rather from an unused root meaning to be extant); a man as an individual or a male person; often used as an adjunct to a more definite term (and in such cases frequently not expressed in translation.) : – also, another, any (man), a certain, + champion, consent, each, every (one), fellow, [foot-, husband-] man, (good-, great, mighty) man, he, high (degree), him (that is), husband, man [-kind], + none, one, people, person, + steward, what (man) soever, whoso (-ever), worthy. Compare H802.

[4]     Según Shulján Aruj, Joshén Mishpat 7:4

[5]     Strong H2450 châkâm, khaw-kawm’, From H2449; wise, (that is, intelligent, skilful or artful): – cunning (man), subtil, ([un-]), wise ([hearted], man).

[6]     The Hirsch Chumash, Bereshis, page 759.

[7]       Strong H98 ‘ăgam ag-am’ From an unused root (meaning to collect as water); a marsh; hence a rush (as growing in swamps); hence a stockade of reeds: – pond, pool, standing [water].

[8]     Strong H995 bîyn, bene, A primitive root; to separate mentally (or distinguish), that is, (generally) understand: – attend, consider, be cunning, diligently, direct, discern, eloquent, feel, inform, instruct, have intelligence, know, look well to, mark, perceive, be prudent, regard, (can) skill (-ful), teach, think, (cause, make to, get, give, have) understand (-ing), view, (deal) wise (-ly, man).

[9]     Strong H3045 yâda‛, yaw-dah’, A primitive root; to know (properly to ascertain by seeing); used in a great variety of senses, figuratively, literally, euphemistically and inferentially (including observation, care, recognition; and causatively instruction, designation, punishment, etc.): – acknowledge, acquaintance (-ted with), advise, answer, appoint, assuredly, be aware, [un-] awares, can [-not], certainly, for a certainty, comprehend, consider, X could they, cunning, declare, be diligent, (can, cause to) discern, discover, endued with, familiar friend, famous, feel, can have, be [ig-] norant, instruct, kinsfolk, kinsman, (cause to, let, make) know, (come to give, have, take) knowledge, have [knowledge], (be, make, make to be, make self) known, + be learned, + lie by man, mark, perceive, privy to, X prognosticator, regard, have respect, skilful, shew, can (man of) skill, be sure, of a surety, teach, (can) tell, understand, have [understanding], X will be, wist, wit, wot.

[10]     Strong H5414 nâthan, naw-than’, A primitive root; to give, used with great latitude of application (put, make, etc.): – add, apply, appoint, ascribe, assign, X avenge, X be ([healed]), bestow, bring (forth, hither), cast, cause, charge, come, commit consider, count, + cry, deliver (up), direct, distribute do, X doubtless, X without fail, fasten, frame, X get, give (forth, over, up), grant, hang (up), X have, X indeed, lay (unto charge, up), (give) leave, lend, let (out), + lie, lift up, make, + O that, occupy, offer, ordain, pay, perform, place, pour, print, X pull, put (forth), recompense, render, requite, restore, send (out), set (forth), shew, shoot forth (up). + sing, + slander, strike, [sub-] mit, suffer, X surely, X take, thrust, trade, turn, utter, + weep, X willingly, + withdraw, + would (to) God, yield.

[11]     Rashí y Toldot Yitshar.

[12]     Strong H539 ‘âman, aw-man’, A primitive root; properly to build up or support; to foster as a parent or nurse; figuratively to render (or be) firm or faithful, to trust or believe, to be permanent or quiet; morally to be true or certain; once (in Isa 30:21; by interchange for H541) to go to the right hand: – hence assurance, believe, bring up, establish, + fail, be faithful (of long continuance, stedfast, sure, surely, trusty, verified), nurse, (-ing father), (put), trust, turn to the right.

[13]     Strong H530 ‘ĕmûnâh ‘ĕmûnâh, em-oo-naw’, em-oo-naw’, Feminine of H529; literally firmness; figuratively security; moral fidelity: – faith (-ful, -ly, -ness, [man]), set office, stability, steady, truly, truth, verily.

[14]     Strong H4962 math, math, From the same as H4970; properly an adult (as of full length); by implication a man (only in the plural): – + few, X friends, men, persons, X small.

Parashá 43 Masei

י׳ באב ה׳תשע״ה (July 26, 2015) por  
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43 Masei

Parashá 43 Masei

Números 33:1 – 36:13

Aliyás de la Torá (cuando Masei es leída por separado

  1. 33:1-10
  2. 33:11-49
  3. 33:50 – 34:15
  4. 34:16-29
  5. 35:1-8
  6. 35:9-34
  7. 36:1-13
  8. Maftir: 36:10-13

 

Haftará: Jeremías 2:4-2:28; 4:1-2

 

Masei

Masei es la forma plural posesiva de masá que significa “salida”, “punto de partida”, “viaje”, “marcha”, “estación”. Implica no sólo los lugares donde acamparon los hijos de Israel, sino también las jornadas que se hicieron entre esos lugares.

 

Primera aliyá, 33:1-10

 

33:2     “Y Moshé anotó los puntos de partida según sus jornadas, por el mandamiento de HaShem, y estas son sus jornadas, conforme a sus puntos de partida.”– Moshé anotó los 42 (7×6) viajes que los hijos de Israel hicieron en la estepa. Hay varios propósitos por los cuales estos lugares fueron escritos:

 

  1. Fueron escritos para mostrar a la posteridad que la salida de Egipto de millones de personas no es un cuento. Hay datos específicos de lugares y sucesos, que muestran que realmente estuvieron allí. La mayoría de los desiertos descritos en este relato eran completamente inhabitables porque allí no había ni agua ni vida vegetal. Una gran población de hombres, mujeres y niños jamás hubieran podido sobrevivir de manera natural. Sólo la intervención divina podía sostenerlos en aquellos lugares inhabitables.

 

  1. Fueron escritos para dar a conocer la bondad del Eterno en medio de una sentencia de tener que dar vueltas durante 40 años en el desierto. En 40 años sólo hubo 42 viajes. Así que no estuvieron vagando de un lado para otro todo el tiempo, sino que en varios lugares se quedaron acampados durante mucho tiempo. Rashí menciona que sólo hubo 20 viajes en 38 años, porque se hicieron 14 viajes durante el primer año, y ocho viajes después de la muerte de Aharón en el cuadragésimo año. Además estuvieron en Kadesh durante 19 años. Durante el resto del tiempo estuvieron en 19 campamentos durante 19 años, que corresponde a un promedio de un viaje por año.

 

  1. Fueron escritos para que los hijos de Israel supieran que sus peregrinajes fueron dictados por un plan espiritual definido.[1]

 

  1. Fueron escritos para que nos acordemos del viaje en el desierto. Cuando estamos viviendo en la prosperidad hay que recordar los momentos difíciles que nos han llevado hasta allí. Así nos mantendremos humildes y agradecidos. Si no hubiera sido por el sostenimiento mediante la gracia del Eterno, nunca hubiéramos podido llegar a donde estamos en estos momentos.

 

  1. Fueron escritos para revelar que en el destino final del viaje número 33

 

33:3     “El mes primero partieron de Ramsés el día quince del mes primero; el día después de Pesaj, los hijos de Israel marcharon con mano poderosa a la vista de todos los egipcios.” – El 15 de aviv/nisán empezaron su viaje. Está escrito que fue el día después de pesaj. Esto nos enseña que la salida de Egipto fue en la madrugada del día 15 del primer mes, cf. Deuteronomio 16:1.

La palabra pesaj hace referencia al sacrificio del cordero que fue hecho durante la tarde anterior, es decir, el 14 de aviv alrededor de las 15 horas (3 PM).

Hoy en día, en Israel, el 15 de nisán es llamado el primer día de pesaj, pero la Torá ubica pesaj en el día 14 de Nisán, en relación con el sacrificio del cordero.

33:6     “Partieron de Sucot y acamparon en Etam, que está en el extremo del desierto.”

 

33:7 “Partieron de Etam, se volvieron a Pi-HaHirot, frente a Baal-Tsefón, y acamparon delante de Migdol.” – Parece que Baal-Tsefón fue un lugar que estaba al otro lado del Mar de Cañas, (Mar Rojo). Cuando habla de que volvieron, significa que no siguieron por el camino normal recto hacia el oriente, sino que giraron hacia el sur y llegaron a Pi-HaHirot, que estaba junto al golfo de Aqaba.

 

Segunda aliyá, 33:11-49

 

33:13 “Partieron de Dofká y acamparon en Alush.” – En Alush recibieron el maná por primera vez.

 

33:14 “Partieron de Alush y acamparon en Refidim; allí fue donde el pueblo no tuvo agua para beber.” – En Refidim fueron atacados por Amalek.

 

33:15 “Partieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sinái.” – En Sinái entraron en el pacto con HaShem y recibieron la Torá.

 

33:16 “Partieron del desierto de Sinái y acamparon en Kivrot-HaTaavá.” – Kivrot-HaTaavá significa “tumbas de la codicia”, porque allí sepultaron a los que habían sido codiciosos, cf. Números 11:34.

 

33:18 “Partieron de Jatserot y acamparon en Ritmá.” – Desde Ritmá fueron enviados los doce espías o exploradores.

 

33:22 “Partieron de Risá y acamparon en Kehelata.” – En Kehelata se rebeló el grupo de Kóraj.

 

33:23 “Partieron de Kehelata y acamparon en el monte Shefer.” – Según el Targum Yonatan, el monte Shefer era una montaña con frutos hermosos.

 

33:36 “Partieron de Etsión-Guever y acamparon en el desierto de Tsin, esto es, Kadesh.” – Se quedaron 19 años en el desierto de Tsin, que es Kadesh. Allí murió Miryam. Kadesh significa “santificado”. Según el Targúm Yonatán, el Nombre del Eterno fue santificado aquí cuando Él decretó que Moshé y Aharón no podían entrar en la Tierra.

 

33:37-39 “Partieron de Kadesh y acamparon en el monte Hor, al extremo de la tierra de Edom. Entonces el sacerdote Aharón subió al monte Hor por mandato de HaShem, y allí murió, el año cuarenta después que los hijos de Israel habían salido de la tierra de Egipto, el primer día del mes quinto. Aharón tenía ciento veintitrés años de edad cuando murió en el monte Hor.” – El monte Hor está situado al lado oriental del valle de Arabá. Es la montaña de piedra areniza más alta de Edom, al lado oriental de la vieja ciudad de Petra. Hor significa “montaña”. Hay un lugar que tradicionalmente es reconocido como la tumba de Aharón, en un monte en el sur de Jordania, cerca de Petra.

 

33:42 “Partieron de Tsalmoná y acamparon en Punón.” – En Punón, los hijos de Israel se quejaron por el maná y por eso vinieron las serpientes.

 

33:49 “Y acamparon junto al Yardén, desde Bet-Yeshimot hasta Avel-Shitim, en las llanuras de Moav.” – Allí murieron 24 000 israelitas por el pecado de Baal-Peor. Aquí está escrito que el campamento se extendía desde Bet-HaYeshimot hasta Avel-Shitim, lo cual puede darnos una idea de su tamaño. El Talmud[2] relata como Rabá bar Janá dijo que había visto ese lugar (desde Bet-Yeshimot hasta Avel-Shitim) y que mide tres parsaot por tres parsaot. Una parsá (en plural parsaot) mide 4 mil. Rashí menciona que el campamento de los hijos de Israel medía 12 mil, (un mil corresponde a 1 080 metros). Esto significa que se trata de un total de unos 13 kilómetros de ancho y 13 kilómetros de largo, lo cual equivale a 168 km2, o 16 800 hectáreas.

 

Tercera aliyá, 33:50 – 34:15

 

33:52 “expulsaréis a todos los habitantes de la tierra delante de vosotros, y destruiréis todas sus piedras grabadas, y destruiréis todas sus imágenes fundidas, y demoleréis todos sus lugares altos” – Según Rashí, la palabra hebrea que ha sido traducida como “piedras grabadas”, mashkiotam,[3] alude a los templos paganos, que normalmente tenían el suelo cubierto con piedras de mármol, donde adoraban extendiendo las manos y los pies. El Targum traduce esta palabra como “sus templos”.

Este texto nos enseña que el Eterno quiere que haya una sola religión en la tierra de Israel. Toda influencia pagana está prohibida. Esto implica hoy en día que la Torá prohíbe que haya iglesias católicas en la tierra de Israel. HaShem prohíbe que haya mezquitas en su Tierra. El templo Bahai que está en Haifa, está prohibido por la Torá. Toda imagen de Buda, de los santos, de todo Elohim pagano y de todo objeto de culto de otras religiones fuera del judaísmo, está prohibida por la Torá en la tierra de Israel. HaShem ordena eliminar todas estas cosas, pero hoy en día la tierra de Israel está llena de idolatría. Muchos judíos, musulmanes y cristianos están incluso ganando mucho dinero por medio de los turistas que vienen a visitar las iglesias, las mezquitas y los museos que están llenos de objetos de culto pagano. Está prohibido, no solamente tener templos de otras religiones u objetos de su culto, sino también sacar beneficio económico de la idolatría. Según la Torá, todos los lugares de culto y objetos de culto que no están dedicados al único y verdadero Elohim, el Elohim de Israel, tienen que ser eliminados de la Tierra. Todas las imágenes fundidas tienen que ser eliminadas. Si el pueblo judío no lo hace antes, la tierra será purificada de toda religión pagana. Entonces no habrá ni Cristianismo ni Islam en la tierra de Israel ni en el resto del mundo, sólo el Judaísmo.

 

33:55 “Pero si no expulsáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, entonces sucederá que los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os hostigarán en la tierra en que habitéis.” – Los habitantes de la tierra de las siete naciones que no fueran expulsados se convertirían en aguijones en los ojos y espinas en los costados de los hijos de Israel, como también está escrito en Josué 23:12-13:

 

“Porque si os volvéis, y os unís al resto de estos pueblos que permanecen entre vosotros, y contraéis matrimonio con ellos, y os juntáis con ellos, y ellos con vosotros, ciertamente sabed que HaShem vuestro Elohim no continuará expulsando a estas naciones de delante de vosotros, sino que serán como lazo y trampa para vosotros, como azote en vuestros costados y como espinas en vuestros ojos, hasta que perezcáis de sobre esta buena tierra que HaShem vuestro Elohim os ha dado.”

 

En Ezequiel 28:24-26 está escrito:

 

“Y no habrá más zarza punzante ni espina dolorosa para la casa de Israel de ninguno de los que la rodean y la desprecian; y sabrán que yo soy el Señor HaShem. Así dice el Señor HaShem: Cuando yo recoja a la casa de Israel de los pueblos donde está dispersa, y manifieste en ellos mi santidad a los ojos de las naciones, entonces habitarán en su tierra que di a mi siervo Yaakov. Y habitarán en ella seguros; edificarán casas, plantarán viñas, y habitarán seguros, cuando yo haga juicios sobre todos los que a su alrededor la desprecian. Y sabrán que yo soy el HaShem su Elohim.”

 

34:2     “Manda a los hijos de Israel y diles: Cuando entréis en la tierra de Kenáan, esta es la tierra que os tocará como herencia, la tierra de Kenáan según sus fronteras.” – La frontera de Israel fue bien definida por una orden divina. De esta manera nadie puede decir que Israel ha robado de las naciones su terreno. HaShem, que es el dueño de cielos y tierra, tiene el derecho de dar las tierras a quién desee. La entrega de la tierra de Kenáan a los hijos de Israel fue jurídicamente justa. HaShem no puede hurtar o cometer injusticia, como está escrito en el Salmo 145:17:

 

“Justo es HaShem en todos sus caminos, y bondadoso en todos sus hechos.”

 

Aquí no se trataba de un robo de la tierra de otros, porque esa tierra es del Eterno y él había prometido bajo juramento que la iba a dar a Avraham, Yitsjak, Yaakov y sus descendientes para siempre. Cuando la medida del pecado de los hijos de Kenáan había llegado al límite perdieron el derecho de vivir, como está escrito en Génesis 15:16:

 

“Y en la cuarta generación ellos regresarán acá, porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la iniquidad de los amorreos.”

 

Si los hijos de Kenáan habían llegado al colmo de su iniquidad, ¿cómo entonces podrían tener el derecho de heredar la tierra de HaShem donde sólo los justos tienen el derecho de vivir? La destrucción de Sedom y Amorá es un ejemplo delante del mundo entero de que los pecadores no tienen el derecho de vivir en la tierra de HaShem.,

 

En Éxodo 23:31-33 está escrito:

 

“Y fijaré tus límites desde el mar de Cañas hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el río (Eufrates); porque en tus manos entregaré a los habitantes de esa tierra, y tú los echarás de delante de ti. No harás pacto con ellos ni con sus Dioses. Ellos no habitarán en tu tierra, no sea que te hagan pecar contra mí; porque si sirves a sus Dioses, ciertamente esto será tropezadero para ti.”

 

En el Salmo 25:12-13 está escrito:

 

“¿Quién es el hombre que teme a HaShem? Él le instruirá en el camino que debe escoger. En prosperidad habitará su alma, y su descendencia poseerá la tierra.”

 

En el Salmo 37:22, 29 está escrito:

 

“Porque los que son bendecidos por HaShem poseerán la tierra, pero los maldecidos por Él serán exterminados… Los justos poseerán la tierra, y para siempre morarán en ella.”

 

Los que quebrantan los mandamientos puestos por HaShem son maldecidos por Él y pierden el derecho de la tierra, cf. Levítico 26 y Deuteronomio 28.

 

En el Salmo 69:35-36 está escrito:

 

“Porque Elohim salvará a Tsión y edificará las ciudades de Yehudá, para que ellos moren allí y la posean. Y la descendencia de sus siervos la heredará, y los que aman su nombre morarán en ella.”

Los hijos de Israel actuaron bajo un mandato divino en la conquista de la tierra exterminando aquellas naciones. Todas ellas tenían la misma posibilidad que la ramera Rajav en Yerijó para convertirse de sus pecados y entregarse al Elohim de Israel, pero se obstinaron en seguir pecando y resistiendo al Altísimo. Por lo tanto perdieron el derecho de la Tierra de HaShem. Esa tierra ha sido escogida por el Eterno de una manera especial y la llama Suya, como está escrito en Jeremías 2:7:

“Yo os traje a una tierra fértil, para que comierais de su fruto y de sus delicias; pero vinisteis y contaminasteis mi tierra, y de mi heredad hicisteis abominación.”

 

En Deuteronomio 11:12 está escrito:

 

“Es una tierra que HaShem tu Elohim cuida; los ojos de HaShem tu Elohim están siempre sobre ella, desde el principio hasta el fin del año.”

 

En Jeremías 16:18 está escrito:

 

“Pero primero, pagaré al doble su iniquidad y su pecado, porque ellos han contaminado mi tierra con los cadáveres de sus ídolos abominables y han llenado mi heredad con sus abominaciones.”

 

En Ezequiel 36:5 está escrito:

 

“por eso, así dice el Señor HaShem: ‘Ciertamente en el fuego de mi celo he hablado contra las demás naciones y contra todo Edom, que se han apropiado para sí de mi tierra como posesión, con alegría, de todo corazón y con desprecio de alma, para dejarla como presa.’”

 

En Joel 2:18 está escrito:

 

“Entonces HaShem se llenará de celo por su tierra, y tendrá piedad de su pueblo.”

 

En Joel 3:1-2 está escrito:

 

“Porque he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo, cuando yo restaure el bienestar de Yehudá e Yerushalayim, reuniré a todas las naciones, y las haré bajar al valle de Yehoshafat. Y allí entraré en juicio con ellas a favor de mi pueblo y mi heredad, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra.”

Este texto enseña que el juicio de HaShem va a caer sobre todas las naciones que han repartido Su tierra.

 

34:12b “Esta será vuestra tierra, según sus fronteras alrededor.” – Otra de las razones por las cuales la Torá define bien dónde están las fronteras de la tierra es para que se sepa en qué área se aplican los mandamientos de la Torá que sólo se pueden cumplir en la Tierra de Israel.

Desde el principio de la creación HaShem ha puesto límites que hacen la diferencia entre una cosa y otra. Ya en el huerto del Edén había límites entre diferentes países. Además HaShem puso un límite entre lo que estaba permitido comer y lo que estaba prohibido comer. Estos límites existían antes de que el pecado entrara en el mundo. Esto nos enseña que no es el pecado que ha causado que la Torá trace límites entre una cosa y otra. El trazo de los límites es parte de la misma creación. Incluso en el tabernáculo en el cielo hay diferentes habitaciones y niveles con límites entre ellos.

La parashá de esta semana nos enseña que HaShem pone límites muy bien definidos para Israel y las naciones. Dichoso el hombre que respeta esos límites.

 

34:5 “Y la frontera cambiará de dirección de Atsmón al torrente de Egipto, y su término será el mar.” – El torrente de Egipto no se refiere al río Nilo sino a un arroyo que está en la llamada península de Sinaí. Su nombre actual es Wadi el-Arish. En esta ocasión el pueblo de Israel no recibió todo el terreno que el Eterno había prometido a los padres.

 

34:8 “Trazaréis una línea desde el monte Hor hasta la entrada de Jamat, y el término de la frontera será Tsedad” – Según Rashí, la ciudad de Jamat es la que más adelante sería la ciudad siria de Antioquia.

 

Cuarta aliyá, 34:15-29

 

34:15 “Las dos tribus y la media tribu han recibido su posesión al otro lado del Yardén, frente a Yerijó, al oriente, hacia la salida del sol.” – La expresión “al otro lado del Yardén” se encuentra en muchos lugares de las Escrituras, cf. Números 22:1; 35:14; Deuteronomio 1:1, 5; 3:8, 20; 4:41, 47, 49; Josué 1:14, 15 etc., casi siempre refiriéndose a la parte oriental, este, del río, donde obtuvieron su territorio las dos tribus y media. Es interesante ver que, aunque Moshé no estaba ubicado al oeste del río, en la tierra de Kenáan propiamente dicha, al usar esta expresión, es como si la Torá viniese desde allí. Cuando HaShem redactó este texto a Moshé, los hijos de Israel todavía no habían pasado el río Yardén, y aun así se habla de la tierra que esta “al otro lado del Yardén”. Allí estaba Moshé junto con el pueblo. Esto nos enseña que la Torá sale de la tierra de Israel, y más específicamente desde Tsión, como está escrito en Isaías 2:3b:

 

“Porque de Tsión saldrá la Torá, y de Yerushalayim la palabra de HaShem.”

 

En Amós 1:2 está escrito:

 

“Y dijo: HaShem ruge desde Tsión, y desde Yerushalayim da su voz; los pastizales de los pastores están de duelo, y se seca la cumbre del Karmel.”

Está escrito en texto hebreo de Ezequiel 5:5 y 38:12 que Yerushalayim es el ombligo del mundo, es decir, el centro de la tierra.

Quinta aliyá, 35:1-8

 

35:7     “Todas las ciudades que daréis a los levitas serán cuarenta y ocho ciudades, junto con sus tierras de pasto.” – Los levitas recibieron 48 ciudades en todo el territorio de Israel. Seis de ellas servirían como ciudades de refugio. Alrededor de cada ciudad tenían un terreno de dos mil codos en cada dirección. En el versículo 4 se habla de mil codos y en el versículo 5 se habla de dos mil codos. El Talmud[4] resuelve esta aparente contradicción diciendo que los primeros mil codos fueron dejados como espacio abierto y los otros mil codos servían para campos y viñas.

 

Sexta aliyá, 35:9-34

 

35:11 “escogeréis para vosotros ciudades para que sean vuestras ciudades de refugio, a fin de que pueda huir allí el homicida que haya matado a alguna persona sin intención.” – Si una persona mataba a alguien por accidente tenía la posibilidad de huir a una de las seis ciudades de refugio, en hebreo arei miklat. Cuando alguien había matado a otro, uno de los familiares más cercanos al muerto tenía la autoridad de ser el “vengador de la sangre” del muerto, en hebreo goel[5] hadam “redentor de la sangre”, para ejecutar la venganza de HaShem y derramar la sangre de aquel que había matado a su familiar, conforme a Génesis 9:6 donde está escrito:

 

“El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Elohim hizo Él al hombre.”

35:25 “Y la congregación librará al homicida de la mano del vengador de sangre, y la congregación lo restaurará a la ciudad de refugio a la cual huyó; y vivirá en ella hasta la muerte del sumo sacerdote que fue ungido con óleo santo.” – Aquí la palabra “congregación” se refiere al corte de justicia, el Beit Din. El Talmud[6] enseña que en el caso de que el que había muerto no tuviera ningún familiar que pudiera ser el goel hadam, el Beit Din tenía la responsabilidad para proveer con uno. Este goel tenía la autoridad para matar al asesino en todo lugar donde lo encontrara. Pero si el tribunal juzgaba que el homicida había matado sin intención, el goel tenía prohibido vengarle dentro del área de la ciudad de refugio. El que había huido a una ciudad de refugio tendría que estar fuera de su propia casa durante todo el tiempo en que permanecía con vida el Sumo Sacerdote que estaba en funciones cuando sucedió el accidente. Incluso el que haya matado a otra persona por medio de un accidente tiene que sufrir un tipo de castigo de cárcel. Esto nos enseña cuánto HaShem valora una vida humana. No obstante, este tipo de cárcel fue un lugar de santidad donde vivían los levitas, que dedicaban la mayor parte del tiempo al estudio de la Torá. Pero en el momento de la muerte del Sumo Sacerdote, la persona quedaba libre para volver a su propia casa y su propio terreno y el vengador de la sangre perdió su derecho de ejecutarle.

Séptima aliyá, 36:1-13

36:6     “Esto es lo que HaShem ha ordenado tocante a las hijas de Tselofjad, diciendo: “Cásense con el que bien les parezca; pero deben casarse dentro de la familia de la tribu de su padre.”” – La herencia de los terrenos en Israel se daba en primer lugar a los hijos varones. Cuando una hija se casaba podía gozar de un terreno y una casa en la tribu de su esposo. Sin embargo, en este caso algunas hijas de Israel recibieron un terreno de su padre, por no tener hermanos. Ellas tenían que casarse dentro de su propia tribu para que su terreno no pasara a la posesión de otras tribus.

 

“Cásense con el que bien les parezca” – Esto nos enseña que HaShem no ha destinado una sola persona con la cual se puede casar. HaShem da libertad para que uno pueda casarse con la pareja que bien le parezca con tal que sea dentro de la tribu de uno.

En esta Parashá se encuentran los mandamientos números 408 – 413 de los 613:

 

  1. Precepto de dar a los levitas ciudades para habitar y ciudades de refugio, Números 35:2.
  2. Prohibición de ejecutar a una persona culpable antes de hacerle un juicio, Números 35:12.
  3. Precepto para la Corte de Justicia de hacer que un homicida vaya a una ciudad de refugio, y precepto para el homicida de ir a ella, Números 35:25.
  4. Prohibición de que un testigo en un caso capital participe en el juicio, excepto como testigo, Números 35:30.
  5. Prohibición de tomar rescate por un asesino, Números 35:31.
  6. Prohibición de tomar rescate de un homicida accidental para que pueda vivir fuera de la ciudad de refugio, Números 35:32.

 

 

[1]     Bamidbar Rabá 23:3.

[2]     Erubín 55b.

[3]     Strong H4906 maśkîyth, mas-keeth’, From the same as H7906; a figure (carved on stone, the wall, or any object); figuratively imagination: – conceit, image (-ry), picture, X wish.

[4]     Sotá 27b.

[5]     Strong H1350 gâ’al, gaw-al’, A primitive root, to redeem (according to the Oriental law of kinship), that is, to be the next of kin (and as such to buy back a relative’s property, marry his widow, etc.): – X in any wise, X at all, avenger, deliver, (do, perform the part of near, next) kinsfolk (-man), purchase, ransom, redeem (-er), revenger.

[6]     Sanhedrín 45b.

Parashá 42 Matot

כ״ו בתמוז ה׳תשע״ה (July 13, 2015) por  
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42 Matot

Parashá 42 Matot

Números 30:1 (30:2) – 32:42

Aliyás de la Torá (cuando Matot es leída por separado):

  1. 30:1-16 (2-17 heb.)
  2. 31:1-12
  3. 31:13-24
  4. 31:25-41
  5. 31:42-54
  6. 32:1-19
  7. 32:20-42
  8. Maftir: 32:39-42

Haftará: Jeremías 1:1 – 2:3

Aliyás de la Torá (cuando Matot es leído junto con Masei):

  1. 30:1 (30:2 heb.) – 31:12
  2. 31:13-54
  3. 32:1 – 32:19
  4. 32:20 – 33:49
  5. 33:50 – 34:15
  6. 34:16 – 35:8
  7. 35:9 – 36:13
  8. Maftir: 36:10-13

Haftará  (cuando Matot es leído junto con Masei): Jeremías 2:4 – 2:28; 3:4

Matot

Matot significa “tribus”.

Primera aliyá, 30:1-16 (2-17 heb.)

30:1(2)  “Entonces Moshé habló a los jefes de las tribus de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que HaShem ha ordenado.”–En esta parashá hay una porción grande que habla de la importancia de cumplir las promesas. La Torá destaca a los jefes en relación con el cumplimiento de las promesas. Esto nos enseña en primer lugar que un jefe tiene mucha más responsabilidad para cumplir sus promesas que el resto del pueblo, porque él representa a HaShem ante el pueblo. Si un jefe no cumple con sus promesas, el pueblo tendrá una imagen equivocada del Eterno que le ha puesto como Su representante. También significa que una sociedad tiene que ser fundada sobre fidelidad, especialmente entre los líderes.

Un líder político que da promesas en una campaña electoral y luego, al ser elegido, no cumple sus promesas, profana el nombre de HaShem. El no cumplir las promesas en algo grave. Tiene que ver con el honor de HaShem.

Este principio también es válido para los padres de una familia. Al dar una promesa a los hijos es muy importante cumplirla para que los hijos conozcan la fidelidad de HaShem a través del ejemplo de los padres. La imagen que los padres proyectan sobre sus hijos es la que los hijos aplican sobre el Eterno. Los hijos piensan que HaShem es como sus padres. Por esto es muy importante que los padres cumplan sus promesas a los hijos y no cambien su palabra. Si alguna vez es necesario cambiar la palabra dada a los hijos hay que pedirles perdón para que ellos entiendan que ese comportamiento no es correcto y así no van a pensar que HaShem quiebra sus promesas.

Este texto también implica que un hombre es responsable para cumplir su palabra ante las autoridades y que, en ciertos momentos, las autoridades tienen la posibilidad de anular las promesas que hayan sido hechas por los israelitas.

30:2(3) “Si un hombre hace un voto a HaShem, o hace un juramento para imponer una prohibición sobre su persona, no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su boca.”  – Aquí hay dos tipos de promesas, voto y juramento. La palabra hebrea que ha sido traducida como “voto” es neder[1] que significa “promesa”, “voto”, “algo prometido”, y tiene que ver con una restricción sobre un objeto, por ejemplo de dar cierto objeto o animal en ofrenda o de no beber vino. La palabra hebrea que ha sido traducida como “juramento” es shevuá[2], y tiene que ver con una restricción de la persona misma de no hacer cierta actividad permitida, por ejemplo no dormir una noche. Como este texto viene después de las leyes sobre sacrificios, se interpreta que la persona que hace una promesa de sacrificio está obligada a cumplirla en la siguiente fiesta señalada cuando visite el templo, cf. 29:39. El que promete sacrificar un animal específico señalado, diciendo por ejemplo: “este mismo animal lo voy a sacrificar a HaShem”, hade un neder. Pero el que promete hacer un tipo de sacrificio con cualquier animal, diciendo por ejemplo: “voy a hacer una ofrenda de ascensión”, hace una shevuá.

 

Rabí Bejai menciona tres momentos recomendables para hacer promesas:

 

  1. Cuando uno tiene hábitos pecaminosos y desea arrepentirse de ellos haciendo una promesa, por ejemplo el glotón puede prometer no comer carne durante un tiempo, un bebedor puede prometer no beber bebidas alcohólicas y un codicioso puede rehusar regalos.
  2. Si hay una oportunidad para cumplir una mitsvá (mandamiento) uno puede declarar bajo juramento cumplirla para no perder la oportunidad.
  3. Como nuestro padre Yaakov hizo una promesa cuando estaba en apuros, así el que está en aflicción podrá hacer promesas, cf. Génesis 28:22; 31:13.

 

En Deuteronomio 23:21-23 está escrito:

 

“Cuando hagas un voto a HaShem tu Elohim, no tardarás en pagarlo, porque HaShem tu Elohim ciertamente te lo reclamará, y sería pecado en ti. Sin embargo, si te abstienes de hacer un voto, no sería pecado en ti. Lo que salga de tus labios, cuidarás de cumplirlo, tal como voluntariamente has hecho voto a HaShem tu Elohim, lo cual has prometido con tu boca.”

 

En 1 Samuel 1:11 está escrito:

 

“E hizo voto y dijo: Oh HaShem de los ejércitos, si tú te dignas mirar la aflicción de tu sierva, te acuerdas de mí y no te olvidas de tu sierva, sino que das un hijo a tu sierva, yo lo dedicaré a HaShem por todos los días de su vida y nunca pasará navaja sobre su cabeza.”

 

En el Salmo 22:25 está escrito:

 

“De ti viene mi alabanza en la gran congregación; mis votos cumpliré delante de los que le temen.”

 

En el Salmo 116:17-18 está escrito:

 

“Te ofreceré sacrificio de acción de gracias, e invocaré el nombre de HaShem. A HaShem cumpliré mis votos, sí, en presencia de todo su pueblo”

 

En Jonás 2:9 está escrito:

 

“mas yo con voz de acción de gracias te ofreceré sacrificios. Lo que prometí, pagaré. La salvación es de HaShem”

 

“no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su boca” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “faltará” es yajel que viene de jalal[3] que significa “perforar”, “herir”, “disolver”, “profanar”.

La Torá destaca la importancia en cuanto al cumplimiento de una promesa. Es interesante ver la conexión entre perforar, o herir, y el hecho de no cumplir una promesa. El que no cumple su palabra causa una herida, una perforación, en la imagen de HaShem. Si el hombre no cumple su palabra causa una herida en su función de reflejar el carácter de HaShem, porque el Eterno no puede quebrantar su palabra y el hombre fue creado a su imagen.

 

En Eclesiastés 5:1-7 está escrito:

 

“Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Elohim, y acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios, porque éstos no saben que hacen el mal. No te des prisa en hablar, ni se apresure tu corazón a proferir palabra delante de Elohim. Porque Elohim está en el cielo y tú en la tierra; por tanto sean pocas tus palabras. Porque los sueños vienen de la mucha tarea, y la voz del necio de las muchas palabras. Cuando haces un voto a Elohim, no tardes en cumplirlo, porque Él no se deleita en los necios. El voto que haces, cúmplelo. Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas. No permitas que tu boca te haga pecar, y no digas delante del mensajero que fue un error. ¿Por qué ha de enojarse Elohim a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos? Porque en los muchos sueños y en las muchas palabras hay vanidades; tú, sin embargo, teme a Elohim.”

 

HaShem toma en cuenta nuestras palabras mucho más de lo que pensamos. “Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas.” Tenemos que honrar las palabras que salen de nuestras bocas, como el Eterno honra Su Palabra, como está escrito en el Salmo 138:2:

 

“Me postraré hacia tu santo templo, y daré gracias a tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; porque has engrandecido tu palabra conforme a todo tu nombre.”

 

HaShem se ha atado a sí mismo con la Palabra que salió de su boca. De la misma manera nosotros nos atamos con nuestras propias palabras. Y en el caso de no cumplirlas estaríamos pecando.

 

Este pasaje de la Escritura nos enseña acerca del principio de autoridad y subordinación:

 

  • Un varón está bajo la autoridad de los jefes, 30:1-2.
  • Una mujer adolescente está bajo la autoridad de su padre, 30:3-5.
  • Una mujer adulta soltera no está bajo la autoridad de su padre para la anulación de sus promesas, 30:3-5.
  • Una mujer desposada está bajo la autoridad de su marido, 30:6-8.
  • Una mujer viuda o divorciada no tiene una autoridad inmediata sobre sí que le pueda anular los votos, sin embargo está bajo la autoridad de los jefes al igual que los varones, 30:9, cf. v. 1-2.
  • Una mujer casada está bajo la autoridad de su marido, 30:10-15.

 

30:3(4) “Asimismo, si una mujer hace un voto a HaShem, y se impone una obligación en su juventud estando en casa de su padre”  – La palabra hebrea que ha sido traducida como “juventud” es neurim[4] que significa “adolescencia”. Una mujer tiene tres etapas, menor (en hebreo ketaná), adolescente (en hebreo neará) y adulta (en hebreo boguéret). Desde el punto de vista jurídico judío podemos decir lo siguiente: Una mujer que no tiene signos de pubertad, o que no tiene doce años de edad, es una menor. Si ha desarrollado signos de pubertad a los doce años, se convierte en adolescente. A los doce años y medio se convierte en adulta.

Según Rashí, este mandamiento no aplica sobre una mujer menor, que no puede hacer votos desde el punto de vista jurídico, ni aplica sobre una adulta, porque entonces no estaría bajo la autoridad de su padre, sino aplica sólo sobre una mujer adolescente. Así que cuando la hija tiene doce años y medio, el padre ya no podrá anular sus promesas.

30:5b, 8b, 12b “HaShem la perdonará”  – Por no poder cumplir el voto hay una culpa que necesita ser perdonada.

 

30:8(9) “Pero si el día en que su marido se entera de ello, se lo prohíbe, entonces él anulará el voto bajo el cual ella está, y la declaración imprudente de sus labios con que se ha comprometido, y HaShem la perdonará.”  – Hay dos razones por las cuales el Eterno dio esa autoridad al marido:

 

  1. Un voto dado por la desposada antes del desposorio, o por la esposa después del casamiento, podrá afectar la futura relación matrimonial, y por eso el esposo, para el bien de su familia, tiene la autoridad para deshacer ese voto.
  2. El esposo tiene la responsabilidad de cuidar a su esposa y vigilar sobre el bienestar de ella. Si él ve que el voto que ella hizo en su adolescencia es perjudicial para ella, él puede anular ese voto.

 

30:15(16) “Pero si en verdad él los anula después de haberlos oído, entonces él llevará la culpa de ella.”  – Esto significa que el marido asumirá todas las consecuencias que implique la falta del cumplimiento del voto. Tener autoridad implica tener responsabilidad. No hay autoridad sin responsabilidad.

 

 

Segunda aliyá, 31:1-12

 

31:2 “Toma venganza completa sobre los midianitas por los hijos de Israel; después serás reunido a tu pueblo.”  – La venganza fue contra Midián, no contra Moav. ¿Por qué? Rashí dice que es porque los moabitas actuaron por temor al estar justamente al lado de los hijos de Israel, no como los midianitas que “metieron la nariz” donde no debían.

La venganza vino por causa del ataque que Midián había hecho contra las familias israelitas. Las hijas de Midián habían intentado destruir la moral familiar de Israel, para que se engendraran hijos de madres paganas, lo cual incluía el culto a sus dioses. De esa manera, la siguiente generación sería una perversión; como en el tiempo de Ezrá, cuando los hombres judíos se casaron con las mujeres de las otras naciones y tuvieron hijos que hablaban una lengua doble, por la influencia de la cultura extranjera. La siguiente generación de judíos, correría el riesgo de perder toda la fidelidad al pacto, y tuvieron que despedir esas mujeres y esos niños, cf. Esdras 9-10; Nehemías 13:23ss. El caso de la esposa midianita de Moshé, Tsiporá, fue diferente, porque ella había hecho la conversión. Estas mujeres de Midián y de Moav no tenían ningún interés en asumir la fe de Israel, como Tsiporá, sino de destruirla por medio del culto a los dioses paganos. Por eso vino la venganza.

31:3 “Y habló Moshé al pueblo, diciendo: Armad a algunos hombres de entre vosotros para la guerra, a fin de que suban contra Midián para ejecutar la venganza de HaShem en Midián.”  – ¿De quién es la venganza? En Deuteronomio 32:35a está escrito: “Mía es la venganza y la retribución” . Por lo tanto el hombre no tiene el derecho de vengarse a sí mismo. Si la venganza es sólo de HaShem, ¿cómo puede Israel vengarse de Midián? HaShem delega a Israel la autoridad para ejecutar SU venganza. Israel no tiene el derecho de hacerlo por sí mismo, sino sólo por una orden divina, como está escrito: “Toma venganza”.

El mandamiento número 241 que prohíbe vengarse, está escrito en Levítico 19:18a:

 

“No te vengarás”

 

El hombre no tiene el derecho de vengarse por sí mismo. Tienes el derecho de defenderte pero no de vengarte. Sólo las autoridades, que son puestas por el Eterno, tienen el derecho de ejecutar Su venganza. Si has sido tratado con injusticia, deja lugar para que HaShem juzgue, directamente o a través de las autoridades que él ha puesto.

 

HaShem puso la autoridad como “un vengador que castiga al que practica lo malo.”  Pero si la autoridad no lo hace, no está cumpliendo con su función.

Este principio es válido también entre los padres y sus hijos. Los hijos no tienen el derecho de vengarse entre ellos, pero los padres tienen la obligación de ejecutar la venganza sobre aquel de sus hijos que ha cometido una falta contra su hermano, en el caso de que no haya pedido perdón y arreglado todo. Si los padres dejan que sus hijos se dañen sin ejecutar la justicia, los hijos no aprenderán el principio de que HaShem es un vengador.

Muchas películas modernas enseñan al público a apoyar al que ha sido tratado injustamente y que busca venganza contra el que le hizo daño. Esto no es sano. Esas películas enseñan al pueblo a no seguir el mandamiento número 241 que dice que no está permitido vengarse. Ese mandamiento es para todos los hombres, no sólo para los judíos.

En Proverbios 20:22 está escrito:

 

“No digas: Yo pagaré mal por mal; espera en HaShem, y Él te salvará.”

 

En Proverbios 24:29 está escrito:

“No digas: Como él me ha hecho, así le haré; pagaré al hombre según su obra.”

 

En el Salmo 94:1-3 está escrito:

“Oh HaShem, Elohim de las venganzas, oh Elohim de las venganzas, ¡resplandece! Levántate, Juez de la tierra; da su merecido a los soberbios. ¿Hasta cuándo los impíos, HaShem, hasta cuándo los impíos se regocijarán?”

 

31:5 “Entonces se prepararon de entre los miles de Israel, mil de cada tribu, doce mil hombres armados para la guerra.”  – En las Escrituras el número 12 tiene que ver con gobierno. Así que cuando aparece el número 12,000, siempre en relación con la guerra, tiene que ver con dominio y autoridad, cf. Josué 8:25; Jueces 21:10; 2 Samuel 17:1; 1 Reyes 4:26; 10:26; Salmo 60:1. Los 12,000 de cada tribu.

 

31:6     “Y Moshé los envió a la guerra, mil de cada tribu, y a Pinjás, hijo del sacerdote Elazar, a la guerra con ellos, con los utensilios sagrados y las trompetas en su mano para la alarma.”  – Tuvieron que llevar utensilios sagrados a la guerra. Según Rashí, se trataba del arca y la placa de oro del sumo sacerdote, junto con las trompetas. Esto nos enseña que fue una guerra espiritual. Más adelante vemos como ninguno de los hijos de Israel había muerto en esa guerra, cf. v. 49. Fueron protegidos sobrenaturalmente.

 

31:8b “También mataron a espada a Bilam, hijo de Beor.”  – Bilam recibió parte de la venganza de HaShem por haber dado consejos para hacer pecar a los hijos de Israel. El que causa que otro peque tendrá su castigo.

 

Tercera aliyá, 31:13-24

 

31:16 “He aquí, éstas fueron la causa de que los hijos de Israel, por el consejo de Bilam, fueran infieles a HaShem en el asunto de Peor, por lo que hubo plaga entre la congregación de HaShem.”  – ¿Por qué dice Moshé que las mujeres de Midián habían causado la fornicación en Israel cuando en 25:1 solamente se mencionan las mujeres de Moav? En realidad eran tanto las mujeres moavitas como las midianitas que lo habían hecho.

 

31:19 “Y vosotros, acampad fuera del campamento por siete días; todo el que haya matado a una persona y todo el que haya tocado a un muerto, purificaos, vosotros y vuestros cautivos, al tercero y al séptimo día.”  – Según Rashí, esto significa que no podían entrar en el atrio del tabernáculo durante siete días. Tanto los hijos de Israel como los cautivos tuvieron que pasar por el proceso de purificación con el agua purificadora que se rociaba, cf. capítulo 19.

 

31:20 “Y purificaréis todo vestido, todo artículo de cuero y toda obra de cabra y todo objeto de madera.”  – Cuando los hijos de Israel habían estado en la guerra tenían la necesidad de ser purificados por medio de rociamiento con el agua purificadora, junto con sus ropas y otros objetos que se habían impurificado al estar en contacto con la muerte. El cadáver humano es la fuente principal de impureza ritual, por esto era tan importante purificar a las personas y los utensilios de todo contacto con la muerte, por causa de la presencia del Eterno en el tabernáculo.

 

Según Rashí, toda obra de cabra son aquellas cosas que habían sido hechas a base de los cuernos, las pezuñas y los huesos de las cabras.

 

31:22-23 “sólo el oro, la plata, el bronce, el hierro, el estaño y el plomo, todo lo que pase por fuego, pasaréis por el fuego y será limpio, pero será purificado con el agua para la impureza. Mas todo lo que no pase por el fuego lo pasaréis por agua.”  – También los utensilios de cocina que fueron conquistados de los midianitas necesitaban ser purificados de todo contacto con cadáveres y alimentos no casher.

 

Por lo tanto hay dos maneras de purificar los utensilios, por medio del fuego y por medio del agua. Aquí se habla sólo de utensilios de metal para la cocina. La Torá no exige la purificación de los utensilios de otros materiales, como madera, vidrio, barro o plástico. Sin embargo, los rabinos establecieron que también sean purificados los utensilios de vidrio antes de ser utilizados en la cocina. Los utensilios de metal que hayan sido utilizados para calentar alimentos, necesitan ser calentados de la misma manera para ser casherizados. Pero los utensilios de metal que no hayan sido utilizados para calentar alimentos no necesitan ser calentados para su casherización, sino sólo purificados por medio del agua.

“el agua para la impureza” – Aquí se habla en primer lugar de aquella agua que fue salpicada sobre las personas que habían sido contaminadas por medio de un cadáver. En hebreo se llama mei nidá, “aguas de separación” o “aguas de impureza”. La palabra nidá tiene que ver tanto con el agua de rociamiento como de la impureza de la mujer. Cuando se habla de aguas de nidá se interpreta que también significa que estos objetos tienen que ser sumergidos en ese tipo de agua que una mujer se sumerge después de su menstruación, es decir una mikvé, que contienen mínimo 40 medidas de seá, que, según rabí Aryeh Coffman,[5] corresponden a unos 332 litros. Ver también los comentarios sobre Levítico 12 y 15, en las Parashás 27 (Tazriá) y 28 (Metsorá).

Esto nos enseña que durante el tiempo del segundo templo existía la costumbre de purificar utensilios de cocina, tanto de metal como de otros materiales, antes de ser usados.

En Shulján Aruj[6] está escrito:

TEVILÁ DE UTENSILIOS

Todo utensilio, de metal o de vidrio (o de Pyrex), destinado a la comida, comprado de un no judío o fabricado por no judíos, requieren tevilá antes de su utilización. La tevilá es la inmersión en un mivké (baño ritual) en vista de su purificación de kedushá que caracteriza al judío.

Este mikvé destinado a la tevilá de utensilios debe cumplir con las mismas condiciones que el mikvé en el cual la mujer se purifica después de su período de impureza.

Antes de la inmersión, se pronuncia la berajá: Baruj Atá HaShem Elohenu Melej Haolam Asher Kideshanu Bemitsvotav Vetsivanu Al Tevilat Kelim. (“Bendito Tu… que nos consagró por Sus mandamientos y nos ordenó la tevilá de utensilios”)

Hay que hacer igualmente tevilá de utensilios de loza, de barro o de porcelana, pero sin pronunciar berajá.

Utensilios de madera no requieren tevilá.

Antes de la tevilá hay que limpiar bien el utensilio y despegar la etiqueta de la firma.

Si se compró de un no judío utensilios ya utilizados, la tevilá debe ser precedida de hag’alá y de libún según el caso.

CASHERIZACIÓN DE UTENSILIOS

Un utensilio de metal en el cual fueron cocinados alimentos no casher puede ser utilizado si se le “casheriza” de antemano. La “casherización” consiste en someterle al procedimiento de hag’alá o de libún, según los casos, con el fin de extraer los zumos de alimentos prohibidos que absorbió.

UTENSILIOS DE PESAJ – SU CASHERIZACION

Se prohíbe utilizar durante pesaj toda clase de utensilios que se utilizaron durante el año para guisar, freír, hornear, comer o beber en ellos caliente o frío. Por lo tanto, se suele reservar una batería de cocina, vajilla y cubiertos especiales para pesaj. Si no se tiene la posibilidad de disponer de ellos, se puede utilizar para pesaj ciertos utensilios que sirvieron durante todo el año, después de haberlos “casherizado”. Existen dos procedimientos de “casherizado” para purificarlos del jamets que absorbieron.

  1. La hag’alá que consiste en sumergir el utensilio en agua hirviendo.
  2. El libún que consiste en enrojecerlo en el fuego hasta que se desprendan chispas de él.

Estos métodos pueden explicarse según el principio: “del mismo modo que el utensilio absorbe de los alimentos, así los expulsa”.

  1. El utensilio que absorbió el jamets (o todo otro alimento prohibido) mediante la cocción, es decir, bajo la acción de un líquido hirviente, puede arrojarlo bajo la acción de agua hirviente, por la hag’alá. Este es el caso de las cacerolas.
  2. El utensilio que fue penetrado de jamets bajo la acción directa del fuego, sólo podrá desprenderse de él bajo la acción del fuego, mediante el libún. Es el caso de la parrilla para asar, del horno.

Como se efectúa la hag’alá

Se limpia primero el utensilio a fondo. Luego se sumerge totalmente, con su mango (también con las tapas) en una caldera de agua hirviendo sobre el fuego.

  1. La hag’alá ha de ser precedida de una limpieza a fondo del utensilio.
  2. Los utensilios sólo pueden ser sometidos a hag’alá si transcurrieron por lo menos 24 horas después de su utilización.
  3. La hag’alá se efectúa de la forma siguiente: se hierve agua en una caldera. Se introduce en ella una barra de hierro incandescente hasta que rebose el agua. Se sumergen luego los utensilios que requieren purificación.
  4. Después de efectuar la hag’alá o el libún, se enjuaga el utensilio con agua fría.

Clases de utensilios y aparatos

  1. Los utensilios que se utilizan todo el año y que no serán empleados durante pesaj han de ser lavados y luego guardados en lugar fuera de alcance, a fin que no sean utilizados por error.
  2. Utensilios de metal pueden ser “casherizados”.
  3. No hay posibilidad de “casherizar” utensilios de barro, de porcelana o de plástico.
  4. Utensilios cuya utilización es mayormente en frío y a veces en caliente, que sean de metal, de porcelana o de madera, pueden ser, después de bien lavados, utilizados en pesaj.
  5. Utensilios de vidrio (o de pyrex) aun si su utilización es en caliente, siendo que no absorben los alimentos, pueden ser utilizados durante pesaj. Es suficiente para ello enjuagarlos previamente.
  6. La olla de presión, ya que tiene componentes de goma, no se puede “casherizar” debidamente y es preciso utilizar una especial para pesaj.
  7. No se suele “casherizar” cuchillos por medio de hag’alá sino que se debe utilizar cuchillos reservados exclusivamente para su uso en pesaj.
  8. La nevera: se limpia bien para quitar toda traza de alimento y se lava a fondo.
  9. Las mesas sobre las cuales se suele comer directamente sin mantel: hay verter agua hirviendo sobre ellas, y cubrirlas con un mantel para pesaj.
  • Cocina de gas o eléctrica: se limpia bien. Conviene cambiar para pesaj los trébedes de las hornallas sobre los cuales posan las cacerolas, si no, se limpian bien y se los someten a hag’alá (según otra opinión más estricta se requiere libún).
  • Dientes postizos: se limpian bien de todo vestigio de alimento y se someten a hag’alá antes de la hora de eliminación del jamets la víspera de pesaj.

 

 

Cuarta aliyá, 31:25-41

 

31:35 “y de los seres humanos, de las mujeres que no habían conocido varón acostándose con él, fueron en total treinta y dos mil.”  – Hubo una gran cantidad de personas supervivientes, 32,000 mujeres que no habían conocido varón. De allí aprendemos que tenía que haber habido una matanza de muchísimos hombres y mujeres, adultos.

 

Quinta aliyá, 31:42-54

 

31:50 “Por tanto, hemos traído a HaShem, como ofrenda, lo que cada hombre ha hallado: objetos de oro, pulseras, brazaletes, anillos, pendientes y collares, para hacer expiación por nosotros ante HaShem.”  – Según el Midrash,[7] los soldados, que eran tsadikim, justos, dieron estos objetos con el fin de obtener expiación porque no habían podido evitar ver a las mujeres midianitas y esto creó pensamientos pecaminosos en ellos.

Otra interpretación sería que de esta manera quisieron pedir perdón por no haber obedecido toda la orden de HaShem por medio de Moshé, dejando con vida todas la las mujeres, cf. 31:14.

31:52 “Y el total del oro de la ofrenda que ellos ofrecieron a HaShem, de los capitanes de miles y de los capitanes de cientos, fue de dieciséis mil setecientos cincuenta siclos.”  – Los jefes de guerra estaban muy agradecidos porque no había muerto ninguno de los hijos de Israel, y vinieron con una ofrenda de oro y toda clase de objetos labrados. Sólo el oro pesaba aproximadamente 200 kilogramos.

La razón por la que el ejército moderno de Israel está perdiendo soldados en la guerra es porque hay mucha desobediencia a la Torá entre ellos y el resto del pueblo de Israel. El nivel alto de moral y pureza ritual que tenían los soldados de Israel durante el tiempo de Moshé y Yehoshúa, les dio una protección especial en tiempos de guerra. Por esa razón no perdieron ni un soldado en las guerras que hicieron según los propósitos del Eterno.

Sexta aliyá, 32:1-19

 

32:4 “la tierra que HaShem conquistó delante de la congregación de Israel es tierra para ganado; y tus siervos tienen ganado.”  – Los hijos de Gad y de Rubén dijeron que tenían mucho ganado. Pero no mencionan a sus hijos. En el versículo 16 vemos que el ganado es mencionado antes que los hijos. Parece ser que los niños no fueron tan apreciados por los hijos de Gad y de Reuvén. Ambas tribus habían menguado durante los 38 años en el desierto. Estaban más interesados en sus negocios que su familia. Este es el eterno problema del varón, preocuparse más por su vida laboral que por sus propios hijos. Moshé corrigió esa actitud en el versículo 24 donde está escrito: “Edificaos ciudades para vuestros pequeños, y apriscos para vuestras ovejas…” , mencionando a los niños antes que las ovejas.

 

En Génesis 42:37 está escrito:

 

“Entonces Reuvén habló a su padre, diciendo: Puedes dar muerte a mis dos hijos, si no te lo traigo; ponlo bajo mi cuidado, y yo te lo devolveré.”

 

La actitud de Reuvén en cuanto a sus hijos es lamentable. El no valoraba la vida de sus hijos. El valor de una persona supera el valor de los negocios. Una sociedad donde la carrera y el empleo preceden a la educación de los hijos es una sociedad enferma, destinada a hundirse. Una sociedad donde la mujer es forzada a salir a la vida laboral y dejar sus niños a otros es una sociedad que produce criminales. Una sociedad donde las mujeres eligen el aborto antes que perder un puesto de trabajo, es una sociedad que no entiende los principios de prosperidad. Una sociedad donde asesinan una persona para poder robar unos dólares está a punto de ser destruida.

 

En Oseas 6:8 está escrito:

“Guilad es ciudad de malhechores, con huellas de sangre.”

La zona al oriente del Yardén, donde se establecieron las dos tribus y media, era muy conflictiva, donde la vida humana sufría una devaluación considerable. Por eso necesitaban tres ciudades de refugio para dos tribus y media, en contraste con las tres ciudades de refugio para las nueve y media tribus del otro lado del Yardén. Esto nos enseña que la violencia y el bajo valor del ser humano dominaban el área de las dos tribus y media.

Esta área fue la que más sufrió en las guerras contra los enemigos de Israel, y los que vivían allí fueron los primeros en ser llevados al cautiverio por los asirios y los demás pueblos.

Es interesante notar que Reuvén, que perdió la primogenitura, no obtuvo su heredad en la tierra de los cananeos, sino al lado oriental del Yardén.

 

32:5 “Y dijeron: Si hemos hallado gracia ante tus ojos, que se dé esta tierra a tus siervos como posesión; no nos hagas pasar el Yardén.”  – Primero dijeron que no querían pasar el Yardén, pero luego, al ser reprendidos por Moshé, cambiaron de opinión y buscaron otro argumento.

Vamos a pasar sólo los guerreros delante del ejército y luego regresaremos a nuestras familias, cf. v. 16-19. Cumplieron sus promesas y estuvieron 14 años haciendo la guerra junto con Yehoshúa hasta que toda la tierra fue conquistada. No pudieron regresar a sus familias hasta después de 14 años. No fue una elección buena. Cuando un esposo y una esposa están separados durante un par de años, pierden las emociones el uno por el otro. Los que salen a trabajar en otros países dejando sus familias solas, no están haciendo bien. ¿Cómo se sentían estas esposas cuando tenían que estar sin sus esposos durante 14 largos años? ¿Cómo se sentían los hijos cuando no podían tener a sus papás durante catorce largos años? La familia no tenía un puesto alto en la lista de prioridades de estas tribus. Por esto no podían resistir a sus enemigos más adelante, sino que fueron los primeros en ser destruidos en Israel.

 

Séptima aliyá,  32:20-42

 

32:25-26 “Y los hijos de Gad y los hijos de Reuvén hablaron a Moshé, diciendo: Tus siervos harán tal como mi señor ordena. Nuestros pequeños, nuestras mujeres, nuestro ganado y nuestros rebaños quedarán allí en las ciudades de Guilad.”  – Los hijos de Gad y de Reuvén ahora rectifica su manera de hablar y menciona a los hijos y a las esposas antes que el ganado. Fue una mejor prioridad que antes, cf. v. 16, donde la familia es puesta antes que el negocio, pero no fue la mejor, porque los hijos son mencionados antes que las esposas. Un buen esposo pone a la esposa por encima de los hijos.

 

32:33 “Y Moshé dio a los hijos de Gad, y a los hijos de Reuvén, y a la media tribu de Menashé, hijo de Yosef, el reino de Sijón, rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de Bashán: la tierra con sus ciudades, con sus territorios, y las ciudades de la tierra circunvecina.”  – La media tribu de Menashé no pidió ese terreno, sino que fue ordenado por Moshé. ¿Quién recibió la mayor parte de la tierra? Menashé, la tribu que más había crecido entre los últimos censos. Él tenía un potencial de crecimiento muy grande por la palabra de Yaakov que está escrita en Génesis 48:19:

 

“Mas su padre rehusó y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; él también llegará a ser un pueblo, y él también será grande. Sin embargo, su hermano menor (Efrayim) será más grande que él, y su descendencia llegará a ser multitud de naciones.”

 

¿Por qué HaShem dividió una tribu? ¿Para causar división en una tribu de Israel o para mantener la unidad? Creo que esta división de la tribu de Menashé fue una estrategia por parte de HaShem para mantener la unidad del pueblo. De esa manera los hijos de Menashé se fueron de un lado para el otro para visitar a sus familiares y así se mantendrían en contacto. La historia muestra que Israel no sufrió una división este-oeste sino norte-sur. La división del reino no fue por causa de esta distribución de las tribus, sino por otras causas.

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 406 y 407 de los 613:

 

  1. Precepto de nulificar votos o promesas, Números 30:3
  2. Prohibición de no cumplir una palabra cuando se hace un voto o una promesa, Números 30:3

[1]     Strong H5087 neder  nêder, neh’-der, nay’-der, From H5087; a promise (to God); also (concretely) a thing promised: – vow ([-ed]).

[2]     Strong H7621 shebû‛âh, sheb-oo-aw’, Feminine passive participle of H7650; properly something sworn, that is, an oath: – curse, oath, X sworn.

[3]     Strong H2490 châlal, khaw-lal’, A primitive root (compare H2470); properly to bore, that is, (by implication) to wound, to dissolve; figuratively to profane (a person, place or thing), to break (one’s word), to begin (as if by an opening-wedge); denominatively (from H2485) to play (the flute): – begin (X men began), defile, X break, defile, X eat (as common things), X first, X gather the grape thereof, X take inheritance, pipe, player on instruments, pollute, (cast as) profane (self), prostitute, slay (slain), sorrow, stain, wound.

[4]     Strong H5271 nâ‛ûr  nâ‛ûr  ne‛ûrâh, naw-oor’, naw-oor’, neh-oo-raw’, Properly passive participle from H5288 as denominative; (only in plural collectively or emphatically) youth, the state (juvenility) or the persons (young people): – childhood, youth.

[5]     La Torá con Rashí, Bemidbar, Editorial Jerusalén de México, página 546, nota 182.

[6]     Originalmente por r. Yosef Caro. Esta cita viene de la recopilación de las leyes prácticas y sus comentarios hasta los sabios contemporáneos según la tradición sefardí, por r. Abraham M. Hassan. Editado por Fundación “Hasdé Lea” 3ª edición © 1995, páginas 334-335, 179-182.

[7]     Rokeaj.

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