Yom Kippur (El Día de Expiación)

כ״ו באלול ה׳תשע״ד (September 21, 2014) por  
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Yom Kippur:(El Día de Expiación)

Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Adonai. Día de reposo es para vosotros, y afligiréis vuestras almas; es estatuto perpetuo. (Levítico [Vayikra] 16:30-31)

“Y le dijo el Eterno a Moisés: Y el día diez del mes séptimo, será de expiación (Yom Kipur), de sagrada convocación para vosotros. Os afligiréis y brindaréis una ofrenda al Eterno. Y no haréis labor alguna ese día, porque es día de expiación de vosotros ante el Eterno, vuestro Elohim. Quien no se afligiera en ese día, será extirpado de su pueblo. No haréis labor alguna. Será estatuto para todas vuestras generaciones, donde quiera que habitáreis, a partir del crepúsculo del día nueve del mes y hasta el atardecer del día siguiente” (Vaikrá 23:26-32).

En el diez de este mes séptimo tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas; ninguna obra haréis. (Números [Bamidbar] 29:7)

Yom Kippur: Nombres, Temas y Frases

1. Yom Kippur (el Día de Expiación)

2. Cara a Cara

3. El Día (o el Gran Día)

4. El Ayuno

5. El Gran Shofar (Shofar HaGadol)

6. Neilah (el cierre de las puertas)

Entendimiento del Servicio Sacerdotal en Yom Kippur

Levítico (Vayikra) capítulo 16, específica que el 10 de Tishrei es el día en el que el sumo sacerdote (Cohen HaGadol) conduce una ceremonia especial para purificar el templo y al pueblo. La parte central del ritual es cuando el sumo sacerdote (Cohen HaGadol) presenta un becerro y dos cabras como ofrenda especial. Primero, sacrifica al becerro para purificar el templo de cualquier impureza provocadas por los pecados del sacerdote y de su casa (Levítico [Vayikra] 16:6). Luego, se echan suertes para escoger a una de las cabras y sacrificarla para purificar el templo de cualquier impureza provocada por cualquier pecado del pueblo de Israel en general (Levítico [Vayikra] 16:7-8). Finalmente, se libera a la segunda cabra en el desierto y no se sacrifica, para purificar al pueblo. Sobre esta cabra cae la suerte por Azazel y es enviada al desierto (Levítico [Vayikra] 16:10). Antes de enviar a la cabra, el sumo sacerdote impone manos sobre la cabeza y confiesa todas las iniquidades y transgresiones de los israelitas, cualquiera que fueren sus pecados, transfiriéndolos de esta forma a la cabeza del animal. Así, está escrito en la Torá: “…y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto”. (Levítico [Vayikra] 16:20-22).

 

Azazel: El Chivo Expiatorio

La palabra en hebreo para chivo expiatorio es azazel. Azazel era considerado como un tipo de satanás (Ha satan) en el libro intertestamental de Enoc (8:1). Los pecados del pueblo, y por ende también el castigo merecido por el pueblo, eran puestos sobre la cabeza del azazel, el chivo expiatorio. Este llevaría sobre sí los pecados del pueblo y el castigo merecido. La figura del Azazel enviado al desierto es interpretado como la imagen de satanás (Ha satan), siendo lanzado al lago de fuego (Apocalipsis 19:20).

Veamos de cerca esta ceremonia descrita en Levítico (Vayikra) 16:7-10. En Levítico (Vayikra) 16:8, la primera suerte era “La Adonai” (por YHWH). La segunda suerte era “La Azazel” (por el chivo expiatorio). El sumo sacerdote (Cohen HaGadol) tomaba las dos suertes, una marcada como La Adonai y la otra como La Azazel, y las colocaba sobre la cabeza del respectivo animal, sellando de esta forma su destino. Se consideraba como una señal positiva cuando el sacerdote tomaba la suerte marcada La Adonai en su mano derecha; pero durante los 40 años anteriores a la destrucción del templo (Beit HaMikdash) en el año 70 de la era común (que es lo mismo que A.D., del latín que significa “en el año de nuestro Señor”), la suerte marcada La Adonai fue recogida por el sacerdote con su mano izquierda (Talmud, Yoma 39a). En cualquier

caso,los pecados del pueblo eran transferidos al chivo expiatorio (Levítico [Vayikra] 16:21-22). Exceptuando los 40 años anteriores a la destrucción del segundo templo (Beit HaMikdash), la suerte La Adonai siempre apareció en la mano derecha del sacerdote y la suerte La Azazel apareció en la mano izquierda del sacerdote.

Entendimiento Mesiánico

Elohim dio esta ceremonia de las suertes durante Yom Kippur para enseñarnos que El juzgará a las naciones del mundo antes del advenimiento de la era mesiánica, también conocida como el Milenio. Las naciones del mundo serán juzgadas según la forma en que hayan tratado al pueblo judío. Aquellas naciones que hayan maltratado a los judíos serán como los chivos expiatorios que serán puestos a la mano izquierda. Aquellas naciones que han permanecido a la par del pueblo judío serán como las ovejas que entrarán a participar en el reino mesiánico o el Milenio. Yeshua nos enseñó acerca de esto en Mateo 25:31-46.

Yeshua, durante su primera venida, figuró como un tipo de macho cabrío sellado como La Adonai. Yeshua se dio a sí mismo como una ofrenda de expiación de pecados por nosotros, transfiriendo Elohim todos los pecados del mundo sobre el (Isaías [Yeshayahu] 53:1-6; 1 Corintios 15:3; Gálatas 1:3-4; Hebreos 2:17; 1 Juan [Yochanan] 2:2; 4:10).

En la ceremonia de los dos machos cabríos, se consideraba que ambas cabras eran sacrificadas. Se ataba un listón rojo carmesí alrededor de los cuernos de la cabra sellada como azazel. En el momento preciso, se llevaba a la cabra a un risco en el desierto y se le lanzaba desde lo alto del risco. En relación con esta ceremonia, surgió una tradición muy interesante que es mencionada en la Mishná. Se ataba otro trozo de listón rojo en la puerta del templo (Beit HaMikdash) antes de que la cabra fuera enviada al desierto. El listón se tornaba blanco en el mismo momento en que cumplía con su misión, señalando de esta forma que Elohim había aceptado sus sacrificios y que los pecados habían sido perdonados. Esto se basaba en lo escrito en Isaías (Yeshayahu) 1:18. Tal como se mencionó antes, el Mishná nos cuenta que durante los 40 años anteriores a la destrucción del templo (Beit HaMikdash), el listón dejó de tornarse blanco. Por supuesto esto fue cuando Yeshua fue crucificado en el madero.

Otros Aspectos de la Ceremonia del Sumo Sacerdote

Para poder entrar al Lugar Santísimo, el sumo sacerdote (Cohen HaGadol) debía primero lavar todo su cuerpo, no tan sólo lavar sus manos y pies como se requería en otras ocasiones. Este lavamiento simbolizaba su deseo de ser purificado (Números [Bamidbar] 19). El lavamiento era tanto de su cuerpo como de sus ropas (Números [Bamidbar] 8:5-7; 19:7-9). Esto lo hacía además de tomar la sangre de un animal con el dedo y rociarla sobre el altar (Números [Bamidbar] 19:1-4; Levítico [Vayikra] 8:13-15). Este ritual también se puede ver en Números (Bamidbar) 31:21-24. El entendimiento espiritual de esto está explicado en Hebreos 9; y 10:19-22. También se menciona el rociado de la sangre sobre el altar en Exodo (Shemot) 29:1-4,10-12, 16,20-21; y Levítico (Vayikra) 1:3-5,11; 3:1-2,8; 4:1-6; 5:4-6,9. Una vez más, el entendimiento espiritual se encuentra en Hebreos 9:11-14,23-25, y 1 Pedro (Kefa) 1:2.

Entendimiento Mesiánico

Yeshua es el Sumo Sacerdote (Cohen HaGadol) de Elohim (Hebreos 3:1). En Juan (Yochanan) 20:17, Yeshua dijo: “No me toques, porque aun no he subido a mi Padre…” Estas eran las mismas palabras que el sacerdote decía antes de subir al altar. También otras Escrituras nos dan testimonio de que Yeshua era el Sumo Sacerdote. En Números (Bamidbar) 19:11, si uno tocaba un cuerpo muerto, permanecía impuro durante siete días. Luego, se realizaba la purificación al octavo día. Este es el significado de lo que pasó en Juan (Yochanan) 20:24-27.

En lugar de vestir las ropas coloridas que solía usar (tal como están descritas en Exodo [Shemot] 28 y Vayikra 8:1-8), Aarón debía usar ropas especiales de lino (Levítico [Vayikra] 16:4). Juan vio a Yeshua usar lo mismo en Apocalipsis 1:13-15. Daniel también lo vio, tal como lo describió en Daniel 10:5-6.

Al sacrificar los animales en el altar y rociar la sangre sobre el altar, las ropas del sumo sacerdote se teñían en sangre, por lo que Elohim instruyó que se lavaran (Levítico [Vayikra] 6:27). Sin embargo, en Yom Kippur Elohim declaró en Isaías (Yeshayahu) 1:18, como está escrito: “…si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos…” Espiritualmente, la ropa blanca representa la pureza y la ausencia de pecado (Apocalipsis 7:9,13-14; 19:8).

En Números (Bamidbar) 15:37-41, se ponían franjas (tzi-tzit) en los bordes de sus vestidos para recordarle al pueblo la Torá o la Palabra de Elohim. Recuerden el incidente de la mujer impura por el flujo de sangre que se acercó a Yeshua (el Sumo Sacerdote de Elohim) para tocarle la orilla de Su vestido y ser sanada (Mateo [Mattityahu] 9:20-22). Elohim les instruyó a los hijos de Israel que usaran vestidos iguales al que Yeshua llevaba puesto en Mateo 9:20-22. En la Torá, Elohim instruyó que llevaran puestos estos vestidos tal como se indica en Números (Bamidbar) 15:37-41. Cuando la mujer con el flujo de sangre tocó el borde (tzi-tzit) del vestido de Yeshua, tal como está descrito en Mateo 9:20-22, esta era una imagen dada por Elohim para comunicarnos que ella creía en la palabra de Yeshua por fe (emunah) y fue sanada por su fe.

Cara a Cara

El sumo sacerdote (Cohen HaGadol) solamente podía entrar en al Lugar Santísimo una vez al año (Levítico [Vayikra] 16:2; Hebreos 9:6-7). Elohim había hecho la advertencia que ningún hombre podía ver el rostro de Elohim y sobrevivir (Exodo [Shemot] 33:20). Pero, dado que el sumo sacerdote podía estar en la presencia de Elohim en el Día de Expiación (Levítico [Vayikra] 16:2), otro término que describe el Día de Expiación es “cara a cara”.

En el tiempo del segundo templo, la ceremonia del sumo sacerdote (Cohen HaGadol)] había sido modificada en cierta forma y se le había añadido un elemento crucial. Este elemento era que en tres ocasiones distintas, en forma creciente, el sumo sacerdote aparecía ante el pueblo y recitaba la fórmula de confesión para que todos pudieran oírla. La primera confesión por sus propios pecados y los de su casa; la segunda, a cuenta de los pecados de la tribu sacerdotal de Leví; la tercera a cuenta de todo el pueblo.

Sólo en esta ocasión, de todos los días del año, la confesión incluía la pronunciación que hacía el sacerdote a voz alta del nombre de Elohim, tal como lo representan las letras hebreas YHWH (conocido como el Tetragrama). Este fue el nombre que Elohim le mostró y explicó a Moisés (Moshe) en la zarza ardiente, el nombre que describía “Yo Soy el Que Soy”, el nombre que no servía como una etiqueta por medio de la cual se podía llamar a Elohim y tratar de influenciarlo; por lo tanto, este nombre no podía decirse a viva voz. Entonces, durante todo el año, cuando el nombre YHWH aparecía en el texto o se invocaba a su nombre, se decía Adonai. Solamente en Yom Kippur se pronunciaba el nombre a viva voz, en alto, con toda su majestad.

(La forma en que se pronuncia Su santo nombre era protegida con tal celo, para evitar ser profanado, que a la fecha no sabemos cómo se pronunciaba).

En cada confesión, cuando el sumo sacerdote llegaba a la parte en que debía recitar el nombre, todo el pueblo se postraba y decía en voz alta: “Baruch shem K’vod malchuto l’olam va’ed” que significa: “Bendito sea el Nombre del Resplandor de Su Majestad, por siempre y más allá”. Durante la tercera recitación, cuando se pedían por sus pecados, ellos sabían que el sumo sacerdote (Cohen HaGadol) recién acababa —como única vez en todo el año— de entrar al Lugar Santísimo, el lugar más íntimo del templo (Beit HaMikdash) donde residía la presencia de Elohim. El sacerdote entraba allí tres veces y entonces salía a confesar a favor de todo el pueblo y transmitir sus pecados sobre la cabeza del macho cabrío por azazel.

El resultado de estas tres entradas en el Lugar Santísimo, las tres recitaciones del nombre más santo de Elohim y las tres postraciones por parte de todo el pueblo, creaban un sentido impresionante de la Presencia de Elohim obrando en la expiación del pueblo, limpiándolos de todo pecado, permitiéndoles comenzar un año nuevo en limpio y renovando sus vidas. Este sentimiento de transformación era tan profundo que, luego del ritual, el ambiente solemne se transformaba en una celebración animada. Los jóvenes y los solteros iban a los campos a danzar y a buscarse esposa o esposo. Yom Kippur y el quince del mes de Av eran los únicos días del año en que se daba este tipo de desposorios públicos masivos.

Por lo tanto, cuando el sumo sacerdote se paraba delante de Elohim en este día, se decía que estaba “cara a cara” con Elohim. Por ello, a Yom Kippur se le reconoce por la frase “cara a cara“. La terminología de “cara a cara” es utilizada en Corintios 13:9-12, como está escrito:

Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. (1 Corintios 13:9-12)

Tanto el versículo 11 como la frase en el versículo 12: “Ahora vemos por espejo, oscuramente” viene del Midrash judío.

Cara a Cara” es el título de un capítulo del libro de Arthur Waskow, Estaciones de Nuestro Gozo, sobre el tema de Yom Kippur. “Cara a cara” es una expresión idiomática de Yom Kippur. ¿Por qué? Porque era durante Yom Kippur que el sumo sacerdote debía ir más allá del velo del templo. En ese momento, la nación debía esperar ansiosamente, ya que el destino de la nación dependía de que Elohim aceptara el sacrificio ofrecido. En ese momento, el sumo sacerdote se encontraba “cara a cara ante el propiciatorio de Elohim”.

Cuando el sumo sacerdote (Cohen HaGadol) entraba al Lugar Santísimo, él veía la presencia del Señor como una nube brillante que cubría el propiciatorio (Levítico [Vayikra] 16:2). La palabra hebrea para propiciatorio es kapporet. Viene de la raíz kaphar, que es la misma palabra que se usa para “expiación”. El propiciatorio también se puede traducir como silla de expiación. El propiciatorio está descrito detalladamente en Exodo (Shemot) 25:17-22 y 37:6-9. Este es el lugar donde Moisés (Moshe) se reunía con Elohim y le hablaba cara a cara (Exodo [Shemot] 25:22; 30:6; Números [Bamidbar] 7:89).

El Día

Yom Kippur, el Día de Expiación, cae en el décimo día del mes judío de Tishrei (septiembre/octubre). Es el último de los Diez Días de Arrepentimiento y es el día más solemne del calendario Hebreo. Se cree que aquellos que no han sido lo suficientemente buenos como para ser inscritos en el Libro de la Vida en Rosh HaShanah, se les dan diez días para arrepentirse, orar para ser perdonados y hacer buenas obras antes que llegue Yom Kippur, el día en que será decidido su destino. Todo el Día de Perdón (Yom Kippur) se dedica al ayuno y la oración. Dado que este es el día más solemne del año, se le conoce como “El Día“.

El Ayuno

El ayuno es uno de los mitzvot (mandamientos) más importantes que llevan a la expiación. La Torá menciona en tres ocasiones: “Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas…”. (Levítico [Vayikra] 16:29; 23:27; Números [Bamidbar] 29:7). Según la tradición (el entendimiento hebreo), la aflicción de vuestras almas se interpreta como ayuno. Por esta razón, Yom Kippur es conocido como “El Día de Ayuno”.

El Gran Shofar

Como se mencionó en el capítulo 7 cuando se habló acerca del shofar (trompeta), hay tres principales shofarim (trompetas) para el pueblo judío, y estas tres trompetas están relacionadas con ciertos días específicos del año. Estas tres trompetas son:

(a) “La Primera Trompeta” que suena y está asociada con Shavuot (Pentecostés);
(b) “La Ultima Trompeta” que suena y está asociada con Yom Teruah;
(c) “La Gran Trompeta” que suena y está asociada con Yom Kippur.

Es en Yom Kippur cuando suena la Gran Trompeta, conocida en hebreo como el Shofar HaGadol. Isaías (Yeshayahu) 27:13 y Mateo 24:31 se refieren a ello.

Neilah: El Cierre de las Puertas del Cielo

Neilah es el cierre o el servicio final de Yom Kippur. Los judíos tienen la creencia que las puertas del Cielo permanecen abiertas a lo largo de los días de arrepentimiento para recibir nuestras oraciones para ser perdonados y que éstas son cerradas después del servicio de neilah. (Para ser específicos, estas puertas son abiertas en Rosh HaShanah para permitir que los justos entren al Cielo y permanecen abiertas hasta el servicio de neilah en Yom Kippur). Cuando se hace sonar el último toque del shofar (el Shofar HaGadol, la Gran Trompeta) al final del servicio de neilah, aquellos que han guardado ese día con toda sinceridad, podrán sentir que fueron inscritos y sellados en el Libro de la Vida.

Entendimiento Espiritual del Día de Expiación

El Día de Expiación era el día más solemne de todos los días festivos. Era el día de purificación de toda la nación y del santuario. Unicamente en este día, una vez al año, el sumo sacerdote entraba el lugar más santo de todos, el Lugar Santísimo del templo, más allá del velo del templo, con la sangre del macho cabrío del Señor como ofrenda de perdón de pecados. Allí rociaba la sangre sobre el propiciatorio. La sangre de la ofrenda en el gran Día de Expiación tenía el efecto de limpiar todos los pecados de los sacerdotes, el santuario e Israel como nación (Levítico [Vayikra] 16:29-34).

El Día de Expiación

Yom Kippur es un día de ayuno y aflicción del alma (Levítico [Vayikra] 23:27,29; Números [Bamidbar] 29:7). Este día es apartado como un día de ayuno nacional. El ayuno se menciona en Joel (Yoel) 1:14-15; 2:12-18; y Esdras 8:21. El entendimiento espiritual nos es dado en Isaías 58:1-12.

Es el décimo día del séptimo mes (Levítico [Vayikra] 23:27; Números [Bamidbar] 29:7). El número 10 se usa para representar al gobierno o una nación (Daniel 7:24; Apocalipsis 17:12). Para el pueblo judío, el número diez representa a una congregación legal conocida como minyan. La congregación representa a un grupo. Por ende, el número diez representa a la nación o la congregación de Israel (Levítico [Vayikra] 16:2-3,17,19). Nótese también que la sangre es rociada a favor de la nación (Levítico [Vayikra] 16:19). Léase Isaías (Yeshayahu) 52:13-15 y Ezequiel (Yechezekel) 36:24-26.

En Isaías (Yeshayahu) 52:13-15, el siervo que sufre, Yeshua, Mesías ben Yosef (hijo de José) rocía a muchas naciones. En Ezequiel 36:24-26, son los judíos que regresan a Israel de la Diáspora a quienes Elohim rociará con agua pura, cuando regresen a la tierra de Israel.

Las Ceremonias del Día de Expiación

Como pudimos apreciar, la ceremonia nos habla acerca del Mesías Yeshua. A la vez, podemos notar la referencia que hace a los creyentes en el Mesías.

1. El sacerdote usaba un incensario de oro (Levítico 16:1-2,12-14; Hebreos 9:4). El incensario está mencionado en Levítico 16:12; Números 16:18,46; 1 Reyes 7:50-51; 2 Crónicas 4:19,22; y Hebreos 9:1,4.

Aplicación Espiritual (Halacha). El incienso representa en la Biblia las oraciones de los creyentes (Salmo 141:2; Lucas 1:5-11; Apocalipsis 5:8; 8:3-4).

Cumplimiento Mesiánico. Aarón, el sumo sacerdote, simboliza el ministerio de mediador e intercesor. Yeshua es nuestro Sumo Sacerdote (Hebreos 3:1) y Mediador (1 Timoteo 2:5; Hebreos 12:24). El vive para interceder por nosotros (Romanos 8:34; Hebreos 7:22-27).

2. El atravesaba el velo una vez al año (Levítico 16:2; Hebreos 9:3,7).

Aplicación Espiritual (Halacha). Con la muerte de Yeshua, somos libres de atravesar el velo todos los días (Mateo 27:50-51; 2 Corintios 3:14; Hebreos 4:16; 6:13-19; 10:19-22).

3. El se lavaba con agua (Levítico [Vayikra] 16:4,24).

Aplicación Espiritual (Halacha). Para Aarón, esto significaba que debía estar absolutamente limpio para poder hacer expiación en nombre del pueblo de Israel. Para el creyente en Yeshua, esto significa que debemos limpiarnos con el agua de la Palabra de Elohim cuando nos acercamos a Elohim, como cuando pedimos perdón por el pecado en nuestras vidas (Juan 3:1-5,15; 1 Corintios 6:11; Efesios 5:26-27; Tito 3:5; Hebreos 10:22). En cuanto a Yeshua, esto significa que él era completamente puro y sin pecado cuando hizo la expiación y sacrificó Su cuerpo en el madero.

4. El llevaba puestas vestiduras de lino santas (Levítico [Vayikra] 16:4,23).

Aplicación Espiritual (Halacha). También se hace mención de las vestiduras del sacerdote en Exodo (Shemot) 28:1-4. En el versículo 3, éstas se usaban para dar belleza y gloria. Los vestidos de lino reflejan la humanidad sin pecado del Mesías y Su justicia. Estas vestiduras se manchaban de sangre cuando el sacerdote ofrecía sacrificios. Al terminar los sacrificios, se quitaban las vestiduras y vestían nuevas prendas (Levítico [Vayikra] 16:23-24). Isaías (Yeshayahu) 1:18 habla de las vestiduras manchadas de sangre y de las nuevas prendas que vestían después. Las vestiduras de lino blanco eran las vestiduras de justicia (Job [Iyov] 29:14; Salmo [Tehillim] 132:9; Isaías [Yeshayahu] 61:10; Apocalipsis 3:5; 15:6; 19:7-8, 11,13-15).

5. Al llevarse a cabo la ceremonia en el Día de Expiación, aquellos que eran expiados se consideraban como sin pecado ni falta ante Elohim. La congregación de creyentes (kehilat) en el Mesías se presentará ante Elohim sin falta ni mancha (Efesios 5:27) gracias a la sangre de Yeshua (1 Pedro [Kefa] 1:19).

6. Los cuerpos de los animales se colocaban fuera del campamento (Levítico 16:27).

Cumplimiento Mesiánico. Los cuerpos de los animales sacrificados, tanto del becerro como del macho cabrío, eran sacados del campamento, donde eran quemados. Yeshua fue crucificado fuera del campamento, es decir, de las puertas de Jerusalén (Juan 19:17-20; Hebreos 13:10-13).

7. Se ofrecían muchos sacrificios (Levítico 16:1-6,25-27).

Aplicación Espiritual (Halacha). Nuestros cuerpos deben ser sacrificio vivo para Elohim (Romanos 12:1; 1 Pedro [Kefa] 2:5). Debemos ofrecer sacrificio de alabanza a Elohim (Levítico [Vayikra] 7:12; Salmo [Tehillim] 34:1; 50:14,23; 69:30-31; 107:22; 116:17; Hebreos 13:15-16).

Cumplimiento Mesiánico. Yeshua es el sacrificio de Elohim para todos aquellos que creen El (Hebreos 9:26-28; 10:1-10).

8. El año del Jubileo era el Día de Expiación (Levítico 25:9-11).

Aplicación Espiritual (Halacha). Estos eran era un año y un día de libertad. Yeshua vino a predicar acerca de esta libertad en Su primera venida (Isaías [Yeshayahu] 61:1-3; Lucas 4:17-21). Desde Adán, ya han pasado casi 6,000 años y 120 Jubileos. El número 120 representa el fin de la era de la carne y el reinado de la vida espiritual (Génesis (Bereishit] 6:3). El verdadero cumplimiento del año del Jubileo tomará lugar en la segunda venida del Mesías. La tierra será redimida y alcanzará el reposo total de la maldición que fue traída por el pecado de Adán. Se alcanzará la restauración completa del legado que el hombre perdió. El pueblo de Elohim será completamente libre –puesto en libertad de todo pecado, enfermedad, muerte y maldición. Satanás (Ha satan), la fuente de todas estas cosas, será atado y se logrará alcanzar el verdadero reposo. El Mishkan de Elohim se encontrará entre su pueblo y El habitará en medio de su gente (Apocalipsis 21:1-4). Por lo tanto, el año del Jubileo y el Día de Expiación nos hablan acerca del cumplimiento del plan de redención de Elohim para el hombre.

Vida por Vida

El nombre bíblico que se usa para el Día de Expiación es Yom HaKippurim, que significa “el día que se cubre, cancela, perdona, reconcilia”. Ocasionalmente, también recibía el nombre de “el Día del Ayuno” y el “Gran Ayuno” (Levítico [Vayikra] 23:27-31; 16:29-34).

Elohim les dijo a los israelitas que sacrificaran un animal como sustituto de su sentencia de muerte. Este principio de “una vida por una vida” es el fundamento del sistema de sacrificios. La Torá permite que se pague un rescate monetario por aquel individuo que merece la pena de muerte (Exodo [Shemot] 21:28-32). Aquí, la persona dueña de un buey era culpable porque el animal había matado a una persona y era responsable de esa muerte (En Exodo 21:30 era considerado como pago de rescate el dinero pagado en lugar de la muerte que merecía el dueño del buey).

Cumplimiento Mesiánico. Yeshua murió en el madero en lugar de nosotros, quienes merecíamos morir a causa de haber pecado en contra de Elohim. Yeshua pagó el precio de rescate por nosotros (Marcos 10:45; 1 Timoteo 2:5-6; 1 Corintios 6:20; 7:23). El pago de rescate era de 30 piezas de plata (Exodo [Shemot] 21:32; Mateo [Mattityahu] 26:14-16; 27:3-6).

Treinta piezas de plata era el pago del rescate de la sangre del que debía morir como expiación por el verdadero culpable. En el caso de un ladrón o asesino, no hay expiación (Exodo 22:1-2; Números 35:31). Es por ello que no hay expiación posible para Satanás (Ha satan) (Juan 8:44). Treinta piezas de plata era el pago del rescate de la sangre y el derramamiento de sangre es lo que hacía posible la expiación por el pecado (Levítico 17:11; Romanos 5:8-11). La palabra griega hilasmos, traducida como “propiciación”, tiene el mismo significado que la palabra hebrea kaphar, que es traducida como “expiación” (Romanos 3:23-25; 1 Juan 2:2; 4:9-10). El propósito del Día de Expiación en enseñarnos acerca de Yeshua, quien se entregó a sí mismo para expiar nuestro pecado (Hebreos 10:1-10).

El Significado de la Sangre en las escrituras

1. Es una señal del Pacto Renovado (Brit Hadashah) (Mateo [Mattityahu] 26:27-28; 1 Corintios 11:25).

2. Da vida eterna (Juan [Yochanan] 6:53-54).

3. Redime (Efesios 1:7).

4. Hace expiación (Romanos 3:25; 1 Juan 2:2; 4:9-10).

5. Justifica ante Elohim (Romanos 5:9).

6. Nos lleva a perdón (Efesios 1:7; 2:13; Colosenses 1:14; 1 Juan 1:9).

7. Lleva a la reconciliación (Colosenses 1:19-20).

8. Nos limpia (1 Juan 1:7).

9. Nos ayuda a ser vencedores (Apocalipsis 12:11).

El Día de Expiación es el décimo día de Tishrei (Levítico [Vayikra] 23:27). Es muy significativo el hecho de que el arrepentimiento (la época de Teshuvah) debe preceder a la redención (Yom Kippur). Elohim determinó que los sacrificios de los animales serían aceptos únicamente cuando fueran presentados con un corazón contrito y con muestras de arrepentimiento (Salmo [Tehillim] 51:16-19). Con ello en mente, el Día de Expiación debía ser guardado como estatuto perpetuo para todas las generaciones (Levítico [Vayikra] 23:31).

Era el plan divino de Elohim establecer la fiesta de Yom Kippur antes de la Fiesta de (Sukkot), la cual es llamada “La Epoca de Nuestro Regocijo“. Los hijos de Israel (y todos los creyentes en el Mesías Yeshua) pueden regocijarse únicamente al haber sido redimidos y perdonados sus pecados.

La Segunda Venida de Yeshua y Yom Kippur

Si examinamos de cerca las Escrituras referentes a la segunda venida de Yeshua a la tierra, cuando El sentará pie en el Monte de los Olivos (Zacarías 14:4), encontraremos que se utiliza terminología referente a Yom Kippur. He aquí varios ejemplos.

El primer ejemplo se encuentra en Isaías (Yeshayahu) 52:13-15. Primero, leamos Isaías 52:13-14 para identificar que se está haciendo referencia a Yeshua el Mesías. Luego, pasaremos a leer Isaías 52:15.

En Isaías (Yeshayahu) 52:13-14 está escrito:

He aquí mi siervo será prosperado [el siervo se refiere al Mesías], será engrandecido y exaltado y será puesto muy en alto. [Las referencias al respecto en el Pacto Renovado (Brit Hadashah) incluyen a Hechos 2:32-35; 5:30-31; y Filipenses 2:9-11.] Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer y su hermosura más que la de los hijos de los hombres (Isaías [Yeshayahu] 52:13-14).

Esta descripción de Yeshua, el Mesías que sufre, es drásticamente opuesta a la forma en que se muestra a Yeshua en Hollywood.

Esta descripción habla de un cordero llevado al matadero (Isaías 53:7). Isaías (Yeshayahu) 52:14 describe a un hombre tan desfigurado que no parecía un hombre. Es más, Isaías (Yeshayahu) 50:6 nos dice que la barba le fue arrancada. El Salmo (Tehillim) 22:14,17 dice que sus huesos fueron dislocados y que fue desnudado a la vista de todos. Aun lo devoraron (Salmo 22:13).

El Salmo 22:16 dice que atravesaron Sus manos y pies. El Salmo 22:18 dice que echaron suertes sobre sus vestidos. Al reconocer que Isaías 52:13-14 se refiere a la primera venida de Yeshua a la tierra, Isaías 52:15 hace referencia a Su segunda venida.

En Isaías (Yeshayahu) 52:15 está escrito:

Así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado y entenderán lo que jamás habían oído”.

La frase: “asombrará él a muchas naciones” en inglés dice: “rociará a muchas naciones“, y hace referencia a cuando el sumo sacerdote rocía la sangre sobre el propiciatorio en Yom Kippur (Levítico 16:14). También hay referencias a ello en Levítico 1:5,11; 3:2,8,13; 4:6,17; 7:2.

Las vestiduras del sumo sacerdote se cubrían de sangre luego de hacer su tarea (Levítico 6:27). Luego, Elohim aceptaba el sacrificio y mientras el sumo sacerdote colgaba sus vestiduras, sucedía un milagro. Las vestiduras cubiertas de sangre se volvían blancas.

Con ello, Elohim perdonaba sus pecados y este perdón se manifestaba en las vestiduras (símbolo de la vida del hombre), habiendo sido rociadas con sangre (la sangre de Yeshua), Yeshua perdonando los pecados del hombre y, por ende, su vestidura se tornaba completamente blanca. Isaías el profeta escribió: “Venid luego, dice YHWH, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18).

Las vestiduras de Yeshua se mancharon de sangre cuando murió en el madero, pero hoy han pasado a ser completamente blancas y puras. Las vestiduras blancas representan la justificación ante Elohim (Apocalipsis 3:4-5; 7:9,13-14). Yeshua está descrito de esta forma en Apocalipsis 1:13-14. Yeshua es nuestro Sumo Sacerdote (Hebreos 2:17; 3:1; 4:14; 9:11) y derramó Su propia sangre por nosotros (1 Pedro [Kefa] 1:2).

Moisés (Moshe) guió a los hijos de Israel para que salieran de Egipto guardando la Pascua y salpicando con sangre, tal como se describe en la Torá y se hace referencia en Hebreos 11:24-28. De hecho, Elohim prometió rociar a Israel cuando regresaran de la Diáspora a la tierra de Israel. Esto puede verse en Ezequiel 36:24-27.

En Isaías 52:15, cuando dice que Yeshua “rociará” a las naciones, se refiere a lo que el sumo sacerdote hacía en Yom Kippur sobre el propiciatorio, para que Elohim perdonara los pecados del pueblo. Yeshua vino como un profeta en Su primera venida y ahora es el Sumo Sacerdote y vendrá como Rey. Isaías 63:1-3 describe la segunda venida de Yeshua y, en el versículo 3, habla de cómo Sus vestiduras están rociadas de sangre. Una vez más, esto describe a Yeshua que regresará a la tierra como Sumo Sacerdote durante Yom Kippur.

En Joel (Yoel) 2:15-16 está escrito:

Tocad trompeta en Sión (la trompeta [shofar] descrita aquí se refiere a la trompeta que proclamará el reino mesiánico, la última que se toca durante Yom Teruah), proclamad ayuno, convocad asamblea(esto se refiere al ayuno asociado con Yom Kippur). Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio y de su tálamo la novia. Yoel 2:15-16).

En Joel 2:17 está escrito:

Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de YHWH (nuevamente, esto se refiere al evento que toma lugar una vez al año, cuando el sacerdote ministra desde el Lugar Santísimo) y digan: Perdona, oh YHWH, a tu pueblo y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Elohim? (Joel [Yoel] 2:17)

¿Qué se quiere decir con la frase “perdona a tu pueblo? Para hallar la respuesta, debemos ir a Zacarías 12 y 14:1-9. En estos pasajes podemos leer acerca de la segunda venida de Yeshua, luego de los dolores de parto del Mesías (la tribulación) y como Yerushalayim estará a punto de ser sitiada. Yeshua salvará a Yerushalayim. El pondrá Su pie sobre el Monte de los Olivos. Habrá un gran terremoto y el reino mesiánico entrará en vigor. Ya no habrá noche y el Señor reinará sobre toda la tierra. En ese entonces, se cerrarán las puertas del cielo. La última ceremonia del día de Yom Kippur se llama neilah, el cierre de las puertas y es la ceremonia que clausura el Yom Kippur. Sin embargo, ésta no será un ensayo (miqra), sino el evento real. A estas alturas, ya será demasiado tarde para tomar la decisión de aceptar a Yeshua el Mesías en tu vida.

Yeshua habló acerca de este evento en Mateo (Mattityahu) 24:27-31. En Mateo 24:31, Yeshua se refiere a esa trompeta como la gran trompeta. Esta es la trompeta que se toca durante Yom Kippur conocida como el Shofar HaGadol. Esta trompeta proclamará el regreso de Yeshua cuando venga a reinar como Messiah ben David durante la era mesiánica.

Los temas en las fiestas del otoño son numerosos y de especial significado para el creyente en Yeshua. Las fiestas y todo el Tanach (Antiguo Testamento) hablan del Mesías y serán cumplidos (Salmo [Tehillim] 40:7; Lucas 24:44-47). Si logramos entender las fiestas del otoño, nuestras vidas y nuestro caminar (halacha) como creyentes en el Mesías serán enriquecidos. La última fiesta del otoño, Sukkot, no es la excepción. Las fiestas del Señor se cumplen en Yeshua el Mesías y al mismo tiempo nos revelan como debemos vivir día a día para Yeshua,. ¡Baruch Ha Shem! ¡Bendito sea Su Nombre!

Parashá 51 Nitsavim

כ׳ באלול ה׳תשע״ד (September 15, 2014) por  
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Parashá 51 Nitsavim

Deuteronomio 29:10(9) – 30:20

 Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá (los años cuando se lee Nitsavim por separado):

  1. 29:10-12 (9-11 heb.)
  2. 29:13-15 (12-14 heb.)
  3. 29:16-29 (15-28 heb.)
  4. 30:1-6
  5. 30:7-10
  6. 30:11-14
  7. 30:15-20
  8. Maftir: 30:18-20

Aliyás de la Torá (cuando se lee Nitsavim junto con VaYelej):

  1. 29:10-29 (9-28 heb.)
  2. 30:1-6
  3. 30:7-14
  4. 30:15 – 31:6
  5. 31:7-13
  6. 31:14-19
  7. 31:20-30
  8. Maftir: 31:28-30

Haftará: Isaías 61:10 – 63:9

Los Escritos Apostólicos: Revelación 17:1 – 18:24

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. Revelación 17:1-8
  2. Revelación 17:9-18
  3. Revelación 18:1-8
  4. Revelación 18:9-14
  5. Revelación 18:15-24

 Comentarios

 Nitsavim

 Significa “(estáis) de pie”.

Primera aliyá, 29:10-12 (9-11 heb.)

29:10(9) “Hoy estáis todos vosotros en presencia de HaShem vuestro Elohim: vuestros jefes, vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los hombres de Israel” – En esta última renovación del pacto antes de la entrada en la tierra prometida están incluidos todos, también los que habían salido de Egipto y que no habían nacido dentro del pueblo de Israel, como está escrito en Éxodo 12:38a:

“Subió también con ellos una multitud mixta”

Esta multitud mixta de otras nacionalidades habían hecho la conversión en Egipto antes de comer del cordero de pesaj, porque ningún varón extranjero podía participar del cordero sin estar circuncidado en la carne, lo cual implica una conversión al judaísmo, como está escrito en Éxodo 12:48-49:

“Pero si un extranjero reside con vosotros y (quiere) celebrar la Pascua a HaShem, que sea circuncidado todo varón, y entonces que se acerque para celebrarla, pues será como un nativo del país; pero ninguna persona incircuncisa comerá de ella. La misma Torá se aplicará tanto al nativo como al extranjero que habite entre vosotros.”

Los conversos de las naciones que han entrado en el pacto deben ser tratados de la misma manera que los israelitas nativos.

Segunda aliyá, 29:13-15 (12-14 heb.)

29:14-15(13-14) “Y no hago sólo con vosotros este pacto y este juramento, sino también con los que están hoy aquí con nosotros en la presencia de HaShem nuestro Elohim, y con los que no están hoy aquí con nosotros” – Esto nos enseña que este pacto incluye a los que no habían nacido todavía, lo cual puede compararse con la oración de Yeshúa en Juan 17:20-21 donde está escrito:

“Mas no ruego sólo por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, (estás) en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.”

 Tercera aliyá, 29:16-29 (15-28 heb.)

29:18(17) “no sea que haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazón se aleje hoy de HaShem nuestro Elohim para ir y servir a los dioses de aquellas naciones; no sea que haya entre vosotros una raíz que produzca fruto venenoso y ajenjo.” – Esta raíz de amargura es la idolatría de los antepasados de Avraham, como se ve en Josué 24:2 donde está escrito:

“Y Yehoshúa dijo a todo el pueblo: Así dice HaShem, Elohim de Israel: “Al otro lado del río habitaban antiguamente vuestros padres, es decir, Teraj, padre de Avraham y de Najor, y servían a otros dioses.”

En Hebreos 12:15 está escrito:

“Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Elohim; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados.”

Según la segunda regla de interpretación del nivel pshat, por la similitud de expresiones (guezerá shavá), la raíz de amargura de la cual se habla aquí se refiere a la idolatría, al igual que en el texto de Deuteronomio.

29:19(18)b “…a fin de arruinar tanto la (tierra) regada como la sedienta.” – Esta es la traducción correcta según Najmánides. Sin embargo, según Rashí y Onkelos debe ser entendido: “para sumar las faltas involuntarias a las faltas conscientes”.

29:28(27) “y HaShem los desarraigó de su tierra con ira, con furor y con gran enojo, y los arrojó a otra tierra, hasta hoy.” – Según el Talmud[1][1] es una referencia a las diez tribus que tendrán que permanecer en otra tierra hasta que venga el siglo venidero. La palabra “hasta hoy”, literalmente “como en este día”, es interpretada como una referencia al olam habá, el siglo venidero.

29:29(28)b “Las cosas secretas pertenecen a HaShem nuestro Elohim, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta Torah.” – Esto nos enseña que tenemos la responsabilidad de transmitir a nuestros hijos todas las cosas que el Eterno nos ha revelado. También significa que los pecados que son cometidos en secreto no pueden ser juzgados por un tribunal humano, sino serán condenados por el tribunal celestial, y que HaShem no juzga al pueblo por esos pecados. Sin embargo, los pecados que han sido cometidos abiertamente tendrán que ser juzgados por los líderes del pueblo para que el castigo de ellos no caiga sobre todo el pueblo.

Cuarta aliyá, 30:1-6

30:1 “Y sucederá que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y las hagas volver a tu corazón en todas las naciones adonde HaShem tu Elohim te haya desterrado” – Cuando habla de “todas estas cosas” hay una referencia al capítulo 28 donde habla de las bendiciones y las maldiciones. Todas estas cosas ya han venido sobre los hijos de Israel a lo largo de la historia. Este versículo nos ubica en los últimos tiempos, después de que todas estas cosas hayan venido sobre Israel. Aquí la Torá habla de lo que iba a venir después de las bendiciones y las maldiciones que están escritas en el capítulo 28. Nosotros estamos viviendo en ese tiempo ahora y nos ha alcanzado el poder de esta promesa.

La gran mayoría de los descendientes de Israel ha perdido su identidad por causa de la asimilación. Los pocos millones de judíos que hay hoy en día no son más que una pequeñísima parte de todos los descendientes de las doce tribus. Los judíos son, principalmente, descendientes de sólo tres tribus, Yehudá, Binyamín y Leví.

Las diez tribus fueron arrojadas a “otra tierra hasta el día de hoy”, cf. 29:28. Algunos comentaristas judíos interpretan la expresión “otra tierra” como una referencia a los Estados Unidos. En 28:64 también se habla de una dispersión a “todos los pueblos”. Esto quiere decir que el pueblo de Israel, las doce tribus, han sido esparcidos a todos los pueblos que existen en la tierra. Entre todas las naciones hay descendientes físicos de Israel, como dice también el profeta Oseas en 1:10a:

“el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar”

El profeta Oseas fue enviado a profetizar sobre las diez tribus del norte.

Nuestro padre Avraham recibió promesas de que sus hijos iban a ser de tres maneras; como el polvo de la tierra, cf. Génesis 13:16, como las estrellas del cielo, cf. Génesis 15:5; 22:17, y como la arena en la orilla del mar, cf. Génesis 22:17. Yitsjak sólo recibió la promesa de que sus descendientes serían como las estrellas, cf. Génesis 26:4, y Yaakov sólo recibió la promesa de que sus hijos serían como polvo de la tierra y la arena del mar, cf. Génesis 28:14; 32:12. Las estrellas son una referencia a los hijos celestiales, los creyentes, los hijos espirituales, los hijos de Elohim. La tierra se refiere a Erets Israel, la Tierra de Israel. El polvo de la tierra se refiere a los hijos físicos que viven en la tierra de Israel. Si comparamos el texto de Génesis 22:17 con Génesis 32:12, vemos que la promesa en cuanto a la arena tiene dos connotaciones. HaShem le dijo a Avraham que su descendencia sería como la arena en la orilla del mar, pero a Yaakov dijo que iba a ser como la arena del mar. No es lo mismo ser arena junto al mar que ser arena dentro del mar. El mar simboliza las naciones gentiles, cf. Salmo 93:3-4; 144:7; Isaías 17:3; Ezequiel 26:3. Hay tres tipos de arena del mar. Una parte de la arena está a la orilla del mar y es siempre visible y nunca llega a ser cubierta por el mar. Otra parte de la arena, que está más cerca del mar, es expuesta ante los ataques de las olas y la marea y, por lo tanto, a veces está fuera del agua y, a veces, está debajo del agua. La tercera parte de la arena siempre está debajo de las aguas del mar. La arena que está a la orilla del mar y que nunca llega a hundirse se refiere a los israelitas y judíos que están entre las naciones guardando la Torá como un freno contra el mal, como está escrito en Jeremías 5:22:

“¿No me teméis? -declara HaShem. ¿No tembláis delante de mí, que puse la arena como frontera del mar, límite perpetuo que no traspasará? Aunque se agiten las olas, no prevalecerán; aunque rujan, no pasarán sobre ella.”

Aquella arena que, a veces, está dentro del mar y, a veces, fuera, son aquellos israelitas y judíos que viven una vida de compromiso, los que no logran resistir los diferentes tipos de ataque de los gentiles y, por lo tanto, a veces, son sumergidos entre las aguas y, a veces, pueden vivir una vida judía. La arena dentro del mar son aquellos israelitas y judíos que han sido asimilados entre los gentiles y ya no viven como judíos. Y de la misma manera que hay mucho más arena dentro del mar que en la orilla del mar, así hay muchos más descendientes de Israel que están hundidos entre los gentiles que los que viven separados de ellos. La mayoría de los descendientes de Avraham han sido absorbidos totalmente por las costumbres y las culturas gentiles y paganas.

La palabra hebrea traducida como arena es “jol”,[1][2] que viene de la raíz “jul” o “jil”[1][3] que significa:

1.      Q. girar, retorcerse, temblar, tener dolores de parto; Poel retorcer, dar a luz; Poal estremecerse, nacer; Hi. sacudir; Ho. nacer; Hitpoel girar, estremecerse, acobardarse; Hitpael temblar

2.      Q. ser firme

3.      Q., Poel y Hitpoel esperar.[1][4]

Esto nos enseña que la arena son aquellos descendientes de Avraham que han estado dando vueltas por el mundo, los que han temblado en las naciones, los que han tenido dolores de parto mortales, como Rajel, esperando la venida del Mesías, los que han sido estremecidos y sacudidos por el odio, las persecuciones y las matanzas.

Hay unos pocos millones de judíos que nunca perdieron su identidad, y la mayoría de ellos no están viviendo en la tierra de Israel, están todavía esparcidos entre las naciones. Pero la gran mayoría de los descendientes de Israel no saben acerca de sus ancestros israelitas y viven sirviendo a “otros dioses de madera (Cristianismo) y de piedra (Islam)”, así que su identidad ya no es israelita, sino gentil.

Por lo tanto, cuando la Torá habla aquí de una vuelta de Israel en los últimos tiempos, tenemos que definir bien a qué grupo de la descendencia de Israel se está refiriendo. Vamos a analizar este texto más a fondo:

“Y sucederá que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y las hagas volver a tu corazón en todas las naciones adonde HaShem tu Elohim te haya desterrado”

Hemos dicho que ya se han cumplido todas las bendiciones y maldiciones en la historia de nuestro pueblo y que estamos viviendo en el tiempo del cumplimiento de esta profecía. Ahora es el tiempo cuando los asimilados son llamados a regresar a su identidad israelita.

La palabra hebrea “shuv”[1][5] aparece seis veces en este capítulo, en los versículos 1, 2, 3 (dos veces), 8 och 10. “Shuv” significa:  Q. volver(se), repetir, convertirse, desistir, cambiar; Polel hacer volver, restaurar, pervertir(se); Hi. hacer volver, devolver, hacer girar, pagar, quitar, volver a, convertir(se), calmar, restituir, apartar(se), responder, retirar; Ho. ser restituido, devuelto.[1][6]

Esta escritura habla de una vuelta del pueblo de Israel en los últimos tiempos cuyas dimensiones el mundo no ha visto jamás. En otras ocasiones el mundo ha visto la salida de Israel de dos países, Egipto y Babilonia, pero esta vez el mundo verá el levantamiento y la salida de Israel de todas las naciones de la tierra. La Torá y los Profetas no están hablando solamente de la vuelta de los que han mantenido su identidad judía a lo largo de la historia, puesto que son contables, sino las Escrituras Sagradas están hablando de una vuelta de las doce tribus de Israel que no se pueden contar por su gran multitud. Queridos lectores, estamos empezando a presenciar uno de los milagros más grandes de la historia; la gran vuelta de los hijos de Israel. ¿La vuelta a qué? La Torá nos da la respuesta. Hay cinco tipos de vuelta expresados en este texto:

1.      La vuelta al corazón de toda la historia de Israel, v. 1.

2.      La vuelta de la familia al Eterno, el Elohim de Israel, y a todos sus mandamientos

escritos en la Torá de Moshé, v. 2.

3.      La vuelta a la Tierra de Israel de los que fueron llevados en cautiverio, v. 3.

4.      La vuelta a escuchar la voz del Eterno para guardar todos los mandamientos de la

Torá, v. 8.

5.      La vuelta al Eterno con todo el corazón y con toda el alma, v. 10-14.

Este es el programa de redención de Israel que el Eterno tiene para nuestro tiempo

Si analizamos esta profecía vemos que está hablando a los descendientes de Israel que han experimentado las maldiciones, que están escritos en el capítulo 28, y que viven fuera de la tierra de Israel y que no han tenido la historia de Israel presente en su corazón y que no han estado amando a HaShem con todo su corazón y con toda su alma y por eso no le han obedecido guardando sus mandamientos. En este tiempo estamos viendo, cada vez más, como persona por persona es tocada por el Mesías de Israel para ser involucrada en este proceso de vuelta, en la última redención de Israel antes del regreso del Mesías Yeshúa. Este movimiento está tocando millones de vidas en el mundo entero en estos momentos, conforme a la palabra que dice: “en todas las naciones” (30:1).

El primer tipo de vuelta

Lo primero que sucede en estas personas, que en este tiempo son visitadas por el Mesías Yeshúa, es que se empiezan a identificar como hijos de Israel o como judíos. Entran en una crisis de identidad haciéndose la pregunta: “¿quién soy?”. Ya no se sienten gentiles. Ya no se sienten excluidos del pueblo de Israel. Sienten que los judíos son sus hermanos. Encuentran respuestas en las Escrituras que dicen que ya no son extranjeros ni advenedizos, sino CONCIUDADANOS con los santos y miembros de la familia de Elohim, cf. Efesios 2:19. Otro texto que les está tocando es el que dice que están injertados en el olivo cultivado, Romanos 11.

Los que fueron enseñados y criados en el mundo cristiano se dan cuenta de que han sido engañados por un sistema que les ha dado una identidad falsa, separada de Israel, gentil y griega. De repente se sienten extraños al vocabulario cristiano y griego, y se identifican con el vocabulario hebreo. Experimentan que las canciones judías tocan lo más íntimo de su ser. Tienen deseos de danzar las danzas hebreas. Lloran cuando oyen “HaTikvá” – el himno nacional de Israel. Se identifican plenamente con toda la historia del pueblo de Israel, y así llegan a cumplir el texto de Devarim 30:1 donde habla de que “todas estas cosas” que han venido sobre Israel volverán a estar en el corazón de los que están haciendo teshuvá (vuelta) en los últimos tiempos. Se sienten identificados con los judíos que fueron llevados a los campos de exterminio nazi. Si hubieran vivido en ese tiempo serían también parte de los que sufrieron allí. Les gusta ver películas judías para poder conocer a su familia. Tienen deseos de vestirse como judíos, hablar como judíos, comer como judíos, cantar como judíos, celebrar el shabat y todas las fiestas de Israel y vivir un estilo de vida judía en sus familias. Es una vuelta a la identidad nacional. El alma judía está resucitando dentro de ellos. No hay nada que puede parar esta sensación interior de ellos. Están enfrentando oposición religiosa, maldiciones, rechazos por sus propios familiares. Hermanos, hermanas, padres, madres e hijos los están rechazando por haberse “vuelto locos”. No les importa ser humillados, malinterpretados, perseguidos, maltratados y calumniados, con tal que puedan “volver a casa”. Saben que lo que está pasando dentro de ellos es obra divina. En medio de sus temores e inseguridad hay algo interior que les está dando ánimo para seguir adelante y esta fuerza interna es más poderosa que todas las oposiciones externas. Ellos saben que son parte del programa del Eterno para la restauración de Israel en los últimos tiempos, y no quieren perder esta oportunidad por nada en el mundo. Están dispuestos a dar sus vidas por amor a ese Rabino Yeshúa de Natseret redescubierto como el verdadero Mesías de Israel que un día dio su vida por ellos para darles herencia entre los judíos. Tienen un grito en su interior que dice: “Tu pueblo es mi pueblo y tu Elohim es mi Elohim”.

Este es el cumplimiento de la primera vuelta expuesta en este texto, la vuelta al corazón de la identidad de la historia del pueblo de Israel.

El segundo tipo de vuelta

30:2 “y vuelvas a HaShem tu Elohim, y le obedezcas conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma” – El segundo tipo de vuelta, de la cual se habla, es la vuelta de la familia al Eterno, el Elohim de Israel, y a todos sus mandamientos escritos en la Torá de Moshé. En primer lugar se trata de entrar en una relación mucho más profunda con el Eterno, al tener la revelación de las Escrituras desde el punto de vista hebreo, no gentil/griego. Su forma de pensar va cambiando de manera que van entendiendo la Palabra Escrita como nunca antes. Es como si un velo hubiese caído de la mente y ahora pueden ver la grandeza del Eterno y respetar su Palabra de manera muy profunda. Son concienciados de que el Eterno no puede cambiar sus palabras, ni cambiar o anular sus pactos y sus mandamientos. Lo que fue verdad hace 3500 años, sigue siendo verdad ahora. Los mandamientos de la Torá de Moshé ya no son vistos como algo del pasado, sino como algo sumamente actuales y aplicables a la vida diaria hoy. Surge en ellos un deseo muy profundo de estudiar y aprender cómo cumplir los mandamientos que aplican a la vida personal, familiar y comunitaria. Ya entendieron que el amor al Eterno se manifiesta, no solamente en emociones extáticas y canciones de amor, sino en obediencia diaria de los preceptos eternos escritos en la Torá de HaShem que fue dada por medio de Moshé.

En segundo lugar se trata de una revelación de la importancia de la familia. Antes estaban más interesados en el bienestar personal y buscaban al Eterno por amor a sí mismos. Ahora se han dado cuenta que la vida espiritual tiene que ver con la familia. Ven como Avraham fue escogido justamente para ser un padre, porque tenía la capacidad de transmitir a sus hijos lo que el Eterno le estaba revelando. Entienden que tienen que vivir la Torá en la familia. El hogar se convierte en un lugar de encuentro con el Elohim de Israel. El shabat familiar se torna en un momento de encuentro con la Eternidad. La mesa del comedor se convierte en un altar donde se come delante del Eterno y donde se habla de las cosas divinas. La vida sexual ya no es un medio para satisfacer los instintos bestiales, sino se transforma en una experiencia divina llena de santidad y pureza. El respeto a la autoridad del esposo y el padre es restaurado. El amor desinteresado por parte del esposo hacia su esposa se convierte en un interés profundo para satisfacer las necesidades de ella y en una ayuda práctica para descargarla en sus muchos quehaceres en el hogar. Las conversaciones con los hijos se vuelven parte de un plan eterno para cada uno de ellos. Los hijos son vistos como regalos divinos, portadores del llamado a ser parte de un pueblo santo que es entrenado para cumplir los mandamientos del Eterno y combatir la idolatría y vencer en la gran tribulación y finalmente ver el regreso del Mesías en las nubes del cielo.

El tercer tipo de vuelta

30:3 “entonces HaShem tu Elohim te hará volver de tu cautividad, y tendrá compasión de ti y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde HaShem tu Elohim te haya dispersado.” – Aquí se habla de la respuesta del Eterno a la entrega de estas personas según ha sido expuesto en los dos puntos anteriores. Si el pueblo esparcido entre todas las naciones vuelve a su identidad Israelita y vuelve al Eterno su Elohim y a Su Torá dada por Moshé con todo el corazón y con toda el alma, entonces HaShem hará que regresen del destierro para habitar la tierra de Israel. Esta vuelta no es la que hemos visto durante los últimos dos siglos, cuando los judíos han vuelto a Israel de casi todas las naciones de la tierra, aunque es cierto que en esa vuelta hemos visto un cumplimiento parcial de estas promesas.  Este texto habla de algo mucho más grande. Está  hablando primero de una vuelta al Eterno y a toda Su Torá, incluyendo el mandamiento que habla de creer en Yeshúa, que fue el Profeta como Moshé, cf. Deuteronomio 18:15. El que vuelve a HaShem le hace caso, y Él ha dado, y sigue dando, testimonio acerca de Su Hijo Yeshúa. El que escucha al Padre viene a Yeshúa. El que no viene a Yeshúa no está haciendo caso a HaShem. El que rechaza a Yeshúa como el Mesías, está rechazando a HaShem que le ha hecho Mashiaj y Adón, primeramente sobre el pueblo judío, y también sobre todas las personas de la tierra.

La vuelta a HaShem en los últimos tiempos implica por lo tanto la vuelta a la Torá viviente, Yeshúa HaMashiaj. Cuando esto suceda, entonces HaShem hará un gran milagro. Nos llevará a todos a la tierra que fue prometida a la descendencia de Avraham, Yitsjak y Yaakov, incluso los convertidos por Mashiaj de entre los gentiles que no nacieron como descendientes físicos de Avraham, como está escrito en Gálatas 3:7, 29:

“Los que son de fe, estos son hijos de Avraham… Y si sois del Mesías, entonces sois descendencia de Avraham, herederos según la promesa.”

30:4 “Si tus desterrados están en los confines de la tierra, de allí HaShem tu Elohim te recogerá y de allí te hará volver.” – Este texto nos enseña que el movimiento de restauración de la identidad israelita de los descendientes de Israel, tiene que empezar en los lugares más lejos de la tierra de Israel. Por eso el movimiento mesiánico, “raíces hebreas” y netsarita es más fuerte en los países que están más lejos de Israel, porque “de allí” el Eterno está empezando su obra de restauración en los últimos tiempos. Como la semilla de los hijos de Israel fue sembrada desde la tierra de Israel hasta los confines del mundo, ahora está llegando el momento de la gran cosecha, de la cual se habla en los profetas, empezando por los países más remotos desde Israel y siguiendo por los países más cercanos hasta que todo el mundo vea que el que dispersó a Israel también lo recogerá sin dejar a ninguno fuera.

“te tomará” – Esta expresión es una referencia al segundo paso matrimonial, según la tradición hebrea, el casamiento, llamado nisuín (elevaciones) y lakaj (tomar), cuando la mujer es tomada e introducida bajo la jupá (palio nupcial) en la casa del padre del novio. Aquí vemos como la boda del Cordero es anunciada en la Torá de Moshé. Esa boda se hará en Yerushalayim y celebrada durante mil años.

30:5 “Y HaShem tu Elohim te llevará a la tierra que tus padres poseyeron, y tú la poseerás; y Él te prosperará y te multiplicará más que a tus padres.” – Según el R. Munk,[1][7] esto puede ser una referencia al engrandecimiento del territorio de Israel.

30:6 “Y HaShem tu Elohim circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames a HaShem tu Elohim con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.” – En Deuteronomio 10:16 hay una exhortación al pueblo para circuncidar el prepucio de su corazón. Pero aquí el Eterno promete que Él mismo circuncidará el corazón de los padres y de los hijos que han hecho teshuvá. Ya hemos hablado de esto en otra ocasión, y por eso sólo vamos a destacar en este momento que se trata aquí de la eliminación definitiva del yetser hará, la inclinación al mal, el pecado original dentro del hombre. Esto se cumplirá cuando finalmente el pueblo de Israel sea visitado por el Mesías Yeshúa en su segunda venida.

“a fin de que vivas” – Aquí se refiere a la vida eterna, como resultado de la circuncisión definitiva del corazón.

Quinta aliyá, 30:7-10

30:7 “El Eterno tu Elohim pondrá todas estas maldiciones sobre los enemigos y sobre los aborrecedores que te persiguieron.” – Esto se refiere al momento del regreso del Mesías cuando serán destruidos todos los ejércitos que hayan hecho guerra contra Yerushalayim, cf. Zacarías 14.

El cuarto tipo de vuelta

30:8-9 “Y tú volverás a escuchar la voz de HaShem, y guardarás todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy. Entonces HaShem tu Elohim te hará prosperar abundantemente en toda la obra de tu mano, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el producto de tu tierra, pues HaShem de nuevo se deleitará en ti para bien, tal como se deleitó en tus padres” – No sé si hay que entender este pasaje como una repetición reforzada de lo que se dijo anteriormente, o como una referencia a otro grupo de personas dentro de Israel.

Si se entiende como un grupo de personas dentro de Israel, diferente al que ha sido presentado en los versículos 1-7, podemos entenderlo no como los que anteriormente recibieron a Yeshúa como el Mesías y por eso fueron tomados como parte de la novia o invitados a las bodas y transformados en inmortales, sino como aquellos hijos de Israel que justo en el momento del regreso de Yeshúa le reciban como su Salvador. Estos tendrán la tierra de Israel como su herencia física mientras que los que formen parte de la novia del Mesías reinarán con él desde Yerushalayim durante los mil años en el reinado mesiánico.

Los descendientes que sólo son como el polvo de la tierra tendrán su deleite en la Torá del Eterno durante ese reinado mesiánico de mil años.

El quinto tipo de vuelta

30:8b, 10 “guardarás todos sus mandamientos… si obedeces a la voz de HaShem tu Elohim, guardando sus mandamientos y sus estatutos que están escritos en este rollo de la Torá, y si te vuelves a HaShem tu Elohim con todo tu corazón y con toda tu alma.” – Aquí están incluidos todos los 613 mandamientos que van a ser guardados durante el reinado mesiánico, incluyendo los mandamientos del culto en el Templo y los sacrificios de animales. Esto nos muestra que el Templo tendrá que ser reedificado en relación a esta vuelta en los últimos tiempos y el regreso del Mesías, cf. Ezequiel cap. 40-48.

Sexta aliyá, 30:11-14

30:11-14 “Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy difícil para ti, ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que digas: “¿Quién subirá por nosotros al cielo para traérnoslo y hacérnoslo oír a fin de que lo guardemos?” Ni está más allá del mar, para que digas: “¿Quién cruzará el mar por nosotros para traérnoslo y para hacérnoslo oír, a fin de que lo guardemos?” Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la guardes.” – Según Najmánides este texto habla del mandamiento de la teshuvá (vuelta, arrepentimiento) mencionado anteriormente en esta escritura. Sin embargo, la mayoría de los rabinos, entre ellos Rashí, dicen que se trata de la Torá en general. El shaliaj Shaúl ben Gamliel está dando una aplicación mesiánica a este texto, desde el nivel drash mostrando que el mandamiento al que se está refiriendo es el Mesías, la Torá viviente, como está escrito en Romanos 10:6-10:

“Pero la justicia que es de la fe, dice así: NO DIGAS EN TU CORAZÓN: “¿QUIEN SUBIRÁ AL CIELO?” (esto es, para hacer bajar al Mesías), o “¿QUIEN DESCENDERÁ AL ABISMO?” (esto es, para subir al Mesías de entre los muertos). Mas, ¿qué dice? CERCA DE TI ESTA LA PALABRA, EN TU BOCA Y EN TU CORAZÓN, es decir, la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca a Yeshúa por Adón, y crees en tu corazón que Elohim le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.”

Observe la conexión entre guardar los mandamientos y ser salvo por medio de reconocer a Yeshúa como el Adón resucitado. Hay un mandamiento que trae salvación más que ningún otro, el que habla de escuchar y obedecer al Profeta como Moshé, cf. Deuteronomio 18:15. El que cumple ese mandamiento se salvará eternamente, como está escrito en Hechos 16:31:

“Ellos respondieron: Cree en el Adón Yeshúa, y serás salvo, tú y toda tu casa.”

Además podemos entender estos textos de manera que la salvación que se da por medio de Yeshúa es la puerta para una vida en obediencia a los demás mandamientos.

Séptima aliyá, 30:15-20

30:15 “Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal” – El Eterno no obliga a nadie andar en el camino correcto. Él nos informa acerca de los dos caminos, el de la vida y el de la muerte, y nosotros tenemos la libertad para escoger. No podemos obligar a nadie amar a HaShem y creer en Yeshúa. Cada uno tiene que elegir. Sin embargo, tenemos que informar a todo el mundo que la elección de cada uno trae consecuencias eternas. Hay graves consecuencias al no obedecer a HaShem que nos manda escoger el camino de la vida y cuando manda a todos los hombres arrepentirse de sus malos caminos y abandonar los ídolos, como está escrito en Hechos 17:30.

“Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Elohim declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan”

En Hechos 13:38-41 está escrito:

“Por tanto, hermanos, sabed que por medio de él os es anunciado el perdón de los pecados; y que de todas las cosas de que no pudisteis ser justificados por la Torá de Moshé, por medio de él, todo aquel que cree es justificado. Tened, pues, cuidado de que no venga sobre vosotros aquello de que se habla en los profetas: MIRAD, BURLADORES, MARAVILLAOS Y PERECED; PORQUE YO HAGO UNA OBRA EN VUESTROS DIAS, UNA OBRA QUE NUNCA CREERÍAIS AUNQUE ALGUNO OS LA DESCRIBIERA.”

La libertad implica responsabilidad. No hay libertad sin responsabilidad.

30:19 “Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia” – El hombre tiene facultad para escoger el camino de la vida o el de la muerte. Pero HaShem le ordena a escoger el camino de la vida. El que no lo hace se rebela contra el Eterno y sufrirá la muerte por su rebelión.

El cielo y la tierra son testigos en contra de todos los pecados del pueblo de Israel. Por lo tanto tendrán que ser destruidos después del milenio tanto el cielo como la tierra para que no queden testigos que recuerden los pecados de Israel, cf. Isaías 65:17; 66:22; Mateo 5:18; 2 Pedro 3:13; Revelación 21:1.

30:20 “amando a HaShem tu Elohim, escuchando su voz y allegándote a Él; porque Él es tu vida y la largura de tus días, para que habites en la tierra que HaShem juró dar a tus padres Avraham, Yitsjak y Yaakov.” – El camino de vida es el camino del amor al Eterno. El amor al Eterno se manifiesta en obediencia a Su voz y en una relación muy íntima con Él.

“Él es tu vida” – Él mismo es la vida eterna, como está escrito en 1 Juan 5:20:

“Y sabemos que el Hijo de Elohim ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos al que es verdadero; y nosotros estamos en aquel que es verdadero, en su Hijo Yeshúa HaMashiaj. Este es el verdadero Elohim y la vida eterna.”

La palabra “Este” hace referencia al Padre, no a Yeshúa. El Padre es el verdadero Elohim y la vida Eterna, y esa vida eterna la ha depositado en su Hijo Yeshúa, como está escrito en 1 Juan 5:12:

“El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Elohim, no tiene la vida.”

Querido lector ¿has escogido el camino de la vida? HaShem te ordena que te arrepientas del mal camino y escojas el buen camino que lleva a la vida. Si escoges el camino de la vida ahora y confías en la redención que hay en Yeshúa, serás salvo.

Parashá 52 VaYelej

כ׳ באלול ה׳תשע״ד (September 15, 2014) por  
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50 Vaielej

Parashá 52 VaYelej

Deuteronomio 31:1-30

 Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá (los años que se lee por separado):

  1. 31:1-3
  2. 31:4-6
  3. 31:7-9
  4. 31:10-13
  5. 31:14-19
  6. 31:20-24
  7. 31:25-30
  8. Maftir: 31:28-30

Haftará: Oseas 14:2-10; Miqueas 7:18-20; Joel 2:15-27

Los Escritos Apostólicos para Yom Teruá: Revelación 19:1 – 20:10

Aliyás de los Esritos Apostólicos:

1.      Revelación 19:1-8

2.      Revelación 19:9-15

3.      Revelación 19:16-21

4.      Revelación 20:1-6

5.      Revelación 21:7-10

Comentarios

VaYelej

Significa “y fue”.

Primera aliyá, 31:1-3

31:2 “Hoy tengo ciento veinte años; ya no puedo ir ni venir, y HaShem me ha dicho: “No pasarás este Yardén.”” – Según el Talmud,[1][1] este fue el 7 de Adar, el día del cumpleaños de Moshé. Ahora había llegado el momento de su muerte. Por eso primero se despide del pueblo, cf. v. 1-6, después les presenta a Yehoshúa, su sucesor, cf. v. 7-8, y finalmente, les ordena hacer una lectura pública, de la Torá, cada año sabático, cf. v. 9-13.

31:3a “HaShem tu Elohim pasará delante de ti; Él destruirá estas naciones delante de ti y las desalojarás.” – Según los descubrimientos arqueológicos en Yerijó (Jericó), de los años alrededor de 1400 a.E.C., había habido plagas en la tierra Kenáan que causaron que la población fuera diezmada. Esto sucedió justo antes de la conquista de los hijos de Israel. De esta manera vemos como el Eterno pasó delante de ellos, destruyendo gran parte de la población de las siete naciones.

Segunda aliyá, 31:4-6

31:6 “Sed firmes y valientes, no temáis ni os aterroricéis ante ellos, porque HaShem tu Elohim es el que va contigo; no dejará que te sueltes ni te desamparará.” – El temor es destruido por la certeza de que el Eterno está conmigo, como está escrito en el Salmo 23:4a:

“Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo”

Tercera aliyá, 31:7-9

31:6-7 “Sed firmes… sé firme” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “firme” es “jazak”,[1][2] que significa “fuerte”, “firme”, “duro”, “violento”, “poderoso”. La firmeza es una fuerza de resistencia interior que permite al hombre no desanimarse y echarse para atrás en los momentos de crisis. La firmeza es necesaria para poder cumplir los mandamientos en momentos de oposición. La firmeza es necesaria para poder vencer en los momentos de ataque. Cuando hay tentación para sentirse desanimado es importante mantener la firmeza para poder seguir adelante y ver la mano sobrenatural del Eterno.

En 1 Corintios 15:58 está escrito:

“Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra de HaShem, sabiendo que vuestro trabajo en HaShem no es en vano.”

En Efesios 6:10-18 está escrito:

“Por lo demás, fortaleceos en HaShem y en el poder de su fuerza. Revestíos con toda la armadura de Elohim para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales. Por tanto, tomad toda la armadura de Elohim, para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, CEÑIDA VUESTRA CINTURA CON LA VERDAD, REVESTIDOS CON LA CORAZA DE LA JUSTICIA, y calzados LOS PIES CON EL APRESTO DE LAS BUENAS NUEVAS DE LA PAZ; en todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomad también el YELMO DE LA SALVACIÓN, y la espada del Espíritu que es la palabra de Elohim. Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos”

En Mateo 10:22 está escrito:

“Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.”

En Mateo 24:13 está escrito:

“Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.”

En Marcos 13:13 está escrito:

“Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.”

Firmeza, valentía, resistencia, perseverancia, constancia, paciencia y fidelidad son ingredientes que tienen que estar presentes en un líder y en un pueblo que van a cumplir los mandamientos del Eterno en un mundo lleno de oposición.

En Hebreos 10:35-39 está escrito:

“Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Elohim, obtengáis la promesa. PORQUE DENTRO DE MUY POCO TIEMPO, EL QUE HA DE VENIR VENDRÁ Y NO TARDARÁ. MAS MI JUSTO VIVIRÁ POR LA FE; Y SI RETROCEDE, MI ALMA NO SE COMPLACERÁ EN ÉL. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma.”

Lo contrario de tener fe es retroceder. El que retrocede pierde su alma.

En Lucas 9:62 está escrito:

“Pero Yeshúa le dijo: Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Elohim.”

31:8  “El Eterno irá delante de ti; Él estará contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te acobardes.” – Yehoshúa necesitaba ser afirmado para que tuviera plena convicción de la presencia e intervención divina en su misión. Su confianza no podía estar puesta en sí mismo, sino en el Eterno.

31:9 “Y escribió Moshé esta Torá y la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de HaShem, y a todos los ancianos de Israel.” – El Midrash[1][3] cuenta:

“La víspera del siete de Adar, día de la muerte de Moshé, éste escuchó una voz celestial anunciándole su próxima muerte. De inmediato se puso a escribir trece copias de las Torá de forma milagrosa; escribió doce para las doce tribus, y una que depositó en el Arca Sagrada, para que si alguno se tomaba la libertad de falsificarla se pudiera siempre consultar, y que permanecería intacta. Moshé pensó además: si yo me ocupo todo el día de la Torá, el ángel de la muerte no tendrá poder sobre mí. Pero el sol resplandeció hasta que Moshé hubo terminado su trabajo.”

Lo más probable que esto sea una exageración, como en muchos de los midrashes. Pero esto nos muestra el concepto de que la Torá fue entregada a las doce tribus de Israel, para que nadie dijera que sólo tiene que ser cumplida por la tribu de Leví. La Torá no fue dada para ser escondida en el arca solamente, o solamente para los hijos de Leví, sino para ser usada y leída todos los días y aplicada en la vida diaria de todo Israel. Querido israelita, ¿estás leyendo la Torá todos los días?

“la dio a los sacerdotes… y a todos los ancianos de Israel” – La Torá no está en el cielo, cf. 30:12, está en las manos de los hombres. Ya no se puede añadir ni quitar nada. Los sacerdotes-levitas tienen la mayor responsabilidad de guardar y enseñar la Torá al pueblo. Luego cae la responsabilidad sobre los ancianos de todo Israel. Esto nos enseña también que la interpretación de la Torá no es un asunto privado de cada miembro de Israel, sino es importante consultar y escuchar la interpretación que los sabios de Israel han hecho a lo largo de la historia, cf. 1 Pedro 1:20.

En Malaquías 2:4-7 está escrito:

“Entonces sabréis que os he enviado este mandamiento para que mi pacto siga con Leví -dice HaShem de los ejércitos. Mi pacto con él era de vida y paz, las cuales le di para que me reverenciara; y él me reverenció, y estaba lleno de temor ante mi nombre. La verdadera instrucción (Torat emet) estaba en su boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios; en paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a muchos de la iniquidad. Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el mensajero de HaShem de los ejércitos.”

Cuarta aliyá, 31:10-13

31:10-11 “Entonces Moshé les ordenó, diciendo: Al fin de cada siete años, durante el tiempo del año de la remisión de deudas, en la fiesta de las cabañas, cuando todo Israel venga a presentarse delante de HaShem tu Elohim en el lugar que Él escoja, leerás esta Torá delante de todo Israel, a oídos de ellos.” – Rashí, enseña que el rey tenía que leer ante el pueblo desde el principio del libro de Devarim, Deuteronomio. El Talmud[1][4] dice que no se leía todo el libro, sino sólo extractos seleccionados, los textos 1:1 – 6:9; 11:13-21 y 14:22 – 28:69. El tema central de estos textos es el compromiso con el Eterno para cumplir sus mandamientos y mantenerse fiel al pacto y aceptar la recompensa y el castigo divinos.

La fiesta de las cabañas es una sombra profética del tiempo del reinado mesiánico, el milenio. En ese tiempo la Torá saldrá desde Yerushalayim no sólo a todo Israel, sino para todas las naciones, como está escrito en Isaías 2:2-4:

“Y acontecerá en los postreros días, que el monte de la casa de HaShem será establecido como cabeza de los montes; se alzará sobre los collados, y confluirán a él todas las naciones. Vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, subamos al monte de HaShem, a la casa del Elohim de Yaakov; para que nos enseñe acerca de sus caminos, y andemos en sus sendas. Porque de Tsión saldrá la ley, y de Yerushalayim la palabra de HaShem. Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos. Forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.” cf. Miqueas 1:1-4.

En Isaías 42:4 está escrito:

“No se desanimará ni desfallecerá hasta que haya establecido en la tierra la justicia, y su Torá esperarán las costas.”

Estas enseñanzas de la Torá se harán a los líderes de todas las naciones en la fiesta de Sukot, cuando estarán obligados a estar presentes en Yerushalayim de año en año, como está escrito en Zacarías 14:16-17:

“Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Yerushalayim subirán de año en año para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de las Cabañas. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Yerushalayim para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos.”

Aquí se refiere a la lluvia física, pero también de manera alegórica. La lluvia simboliza la Torá, cf. Deuteronomio 32:2. Durante la fiesta de Sukot el Mesías dará un seminario de Torá anual para todo Israel y los gobernantes de los gentiles. Entonces será muy diferente a lo que se ve hoy en día, cuando los líderes políticos más grandes del mundo se reúnen para intentar de poner orden en el mundo y resolver sus problemas sin someterse al Elohim de Israel, su Mesías y su Libro de instrucciones. Hasta que el Mesías no establezca la Torá entre todas las naciones no habrá paz en el mundo.

31:12 “Congrega al pueblo, hombres, mujeres y niños, y al forastero que está en tu ciudad, para que escuchen, aprendan a temer HaShem tu Elohim, y cuiden de observar todas las palabras de esta Torá.” – Esto nos enseña que hay que instruir a todos en todos los mandamientos de la Torá, sin discriminar a las mujeres o a los niños.

“tu forastero… y cuiden de observar todas las palabras de esta Torá” – Estos forasteros son los prosélitos, los que han hecho una conversión para ser judíos. Ellos tienen la obligación de vivir como judíos, cumpliendo todos los mandamientos de la Torá, como está escrito en Gálatas 5:3:

“Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la Torá.”

Los gentiles que han hecho la conversión por medio de Yeshúa el Mesías no tienen el mismo deber para cumplir todos los mandamientos de la Torá.

31:13 “Y sus hijos, que no la conocen, la oirán y aprenderán a temer a HaShem vuestro Elohim, mientras viváis en la tierra adonde vosotros vais, cruzando al otro lado del Yardén para poseerla.” – El temor de HaShem es uno de los ingredientes más importantes en nuestra relación con Él. Ese temor es producido por la lectura de la Torá. Los hijos que escuchan cuando sus padres leen la Torá en su casa aprenderán a temer al Eterno, como también está escrito en el Salmo 78:5-7:

“Porque Él estableció un testimonio en Yaakov, y puso una Torá en Israel, la cual ordenó a nuestros padres que enseñaran a sus hijos; para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer; y éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos, para que ellos pusieran su confianza en Elohim, y no se olvidaran de las obras de Elohim, sino que guardaran sus mandamientos.”

Quinta aliyá, 31:14-19

31:14, 16 “tu muerte… vas a acostarte… y se levantará” – La muerte de un justo es vista como un sueño. El hecho de que la Torá use la expresión “y se levantará” justamente después del anuncio de la muerte de Moshé, es interpretado en el Talmud[1][5] como una referencia a la resurrección. Este es uno de los lugares donde la Torá habla de la resurrección de los muertos, cf. 32:39. Con la segunda venida del Mesías Yeshúa, Moshé será despertado.

En Daniel 12:2 está escrito:

“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el desprecio eterno.”

31:17 “Y se encenderá mi ira contra él en aquel día; los abandonaré y esconderé mi rostro de ellos. Será consumido, y muchos males y tribulaciones vendrán sobre él, por lo que dirá en aquel día: “¿No será porque mi Elohim no está en medio de mí que me han alcanzado estos males?”” – Esto se refiere al exilio babilónico.

31:18 “Pero ciertamente esconderé mi rostro en aquel día por todo el mal que habrá hecho, pues se volverá a otros dioses.” – Esto se refiere al exilio romano (edomita).

31:19 “Ahora pues, escribid este cántico para vosotros, y tú, enséñaselo a los hijos de Israel; ponlo en su boca, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel.” – Este cántico fue escrito como un testimonio contra los hijos de Israel para enseñarles la gravedad de la apostasía y la idolatría. Se encuentra en el capítulo 32. Es un cántico profético que revela la historia futura de Israel. El final es glorioso, con una victoria completa sobre los enemigos.

Sexta aliyá, 31:20-24

31:21 “Sucederá entonces que cuando muchos males y tribulaciones vengan sobre ellos, este cántico declarará contra ellos como testigo (pues no lo olvidarán los labios de sus descendientes); porque yo conozco el plan que ahora están urdiendo antes de que los traiga a la tierra que juré.” – Rashí interpreta esta palabra en referencia a toda la Torá, no sólo al cántico de Moshé. Según él, la Torá no será olvidada completamente de la descendencia de Israel.

También es posible que Moshé haya cantado esta canción basándose en la escala hebrea, y de esa manera esa escala fue enseñada a Israel para nunca más ser olvidada. Esta escala no ha sido olvidada por los descendientes de Israel. Por lo tanto, los que cantan las canciones de Tsión, deben aprender a utilizar la escala hebrea, que suena de la siguiente manera:

La canción popular Hava Naguila está construida a base de esta escala.

31:24 “Y sucedió que cuando Moshé terminó de escribir las palabras de esta Torá en un libro, hasta su conclusión” – Esto nos enseña que Moshé, ningún otro, escribió todo el texto de los cinco libros de Moshé, el Jumash, el Pentateuco. En el Talmud[1][6] hay una discusión acerca de la última parte de la Torá que habla de la muerte y entierro de Moshé. ¿Verdaderamente fue escrita por él? Algunos dicen que Yehoshúa escribió esa parte, pero otros piensan que HaShem dictó todo para que Moshé de esta manera escribiera esta última parte de antemano.

Séptima aliyá, 31:25-30

31:26 “Tomad este rollo de la Torá y colocadlo junto al arca del pacto de HaShem vuestro Elohim, para que permanezca allí como testigo contra vosotros.” – El Talmud[1][7] relata la discusión que hubo entre los sabios de Israel sobre si el arca tenía una plancha que sobresalía por fuera sobre la cual fue colocado el Sefer Torá, el rollo de la Torá, o si la Torá fue colocada dentro del arca. El texto dice literalmente: “al lado del arca”.

Mashiaj en esta Parashá

31:2-3 “no pasarás este Yardén… Yehoshúa es el que pasará” – Tanto Moshé como Yehoshúa son sombras proféticas del Mesías. Así que la muerte de Moshé y la sucesión de Yehoshúa son una figura de la muerte y resurrección del Mesías.

Moshé podría ser también un cuadro del primer hombre y Yehoshúa del segundo hombre. El primer hombre murió y el segundo hombre recibió una vida indestructible.

En 1 Corintios 15:22, 47-50 está escrito:

“Porque así como en Adam todos mueren, también en el Mesías todos serán vivificados… El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo. Como es el terrenal, así son también los que son terrenales; y como es el celestial, así son también los que son celestiales. Y tal como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Y esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Elohim; ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible.”

En Romanos 6:5-11 está escrito:

“Porque si hemos sido unidos a él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue colgado en el madero con él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado. Y si hemos muerto con el Mesías, creemos que también viviremos con él, sabiendo que el Mesías, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Porque en cuanto él murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Elohim. Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Elohim en el Mesías Yeshúa.”

31:7 “Entonces llamó Moshé a Yehoshúa y le dijo en presencia de todo Israel: Sé firme y valiente, porque tú entrarás con este pueblo en la tierra que HaShem ha jurado a sus padres que les daría, y se la darás en heredad.” – Yehoshúa, que tiene el mismo nombre que Yeshúa de forma extendida, es el que introducirá las 12 tribus en la tierra prometida. Este es también el trabajo del Mesías Yeshúa, introducir todas las tribus de Israel en la tierra y en las promesas dadas a los padres.

En Isaías 49:6 está escrito:

“dice Él: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.”

Desde que el Mesías Yeshúa nació en Beit Lejem, conforme al testimonio de las Escrituras, hasta el día de hoy, él ha estado trabajando en su misión de buscar y restaurar a las doce tribus.  Muchísimos de los que han nacido de nuevo entre los gentiles son descendientes físicos de las tribus perdidas de Israel. Por medio del nuevo nacimiento han obtenido el contacto espiritual con Israel, pero falta todavía la restauración de su identidad nacional. Esa restauración está sucediendo con mucha fuerza en este tiempo. Cuando Yeshúa regrese, él también revelará a cada uno a qué tribu pertenece, para luego introducirlos en la tierra fue que prometida a la descendencia de Avraham para siempre.

Para entrar en la nueva Yerushalayim, hay que pasar por una de las doce puertas. Cada puerta tiene uno de los nombres de las doce tribus de Israel. Así que las tribus son puertas para poder entrar en la ciudad celestial, como está escrito en Revelación 21:10-13:

“Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la ciudad santa, Yerushalayim, que descendía del cielo, de Elohim, y tenía la gloria de Elohim. Su fulgor era semejante al de una piedra muy preciosa, como una piedra de jaspe cristalino. Tenía un muro grande y alto con doce puertas, y en las puertas doce ángeles; y en ellas había nombres escritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. Había tres puertas al este, tres puertas al norte, tres puertas al sur y tres puertas al oeste.”

La única manera de entrar en la ciudad es pasar por una de las tribus de Israel. Esto nos enseña acerca de la importancia que tiene la restauración de Israel por el Mesías.

En esta Parashá se encuentran los mandamientos 612 – 613 de los 613:

612. Precepto de congregar a todo el pueblo para hacer que escuche la Torá (hakhel), Deuteronomio 31:12.

613. Precepto de escribir un Rollo de la Torá (Séfer Torá), Deuteronomio 31:19.

Yom Terua (Día del la Trompeta)

י״ט באלול ה׳תשע״ד (September 14, 2014) por  
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Fiesta de Las Trompetas

1.La Epoca de Teshuvah

La época conocida como Teshuvah, que en hebreo significa “regresar o arrepentirse”, da inicio el primer día del mes de Elul y dura 40 días, terminando con Yom Kippur. Pasados 30 días de Teshuvah, el 1 de Tishrei, llega Rosh HaShanah. Esta fiesta da inicio al período final de diez días que comienza con Rosh HaShanah y termina con Yom Kippur. Estos son conocidos como Días Santísimos y Días Temibles (Yamim Nora’im, los días de asombro). Al Sabbat que cae en ese período de diez días se le conoce como Shabbat Shuvah, el Shabbat del Regreso. Cinco días después de Yom Kippur llega la fiesta de Sukkot, la Fiesta de los Tabernáculos. Teshuvah da inicio el 1 de Elul y termina el 10 de Tishrei, Yom Kippur. Cada mañana, durante los 30 días del mes de Elul, se hace sonar la trompeta (shofar) o el cuerno de carnero, para llamar al pueblo a arrepentimiento y que vuelva a Elohim.

Teshuvah (el arrepentimiento) incluye a todo tipo de personas. Aquellos que creen en el Mesías son llamados a examinar sus vidas y descubrir dónde se apartaron de Elohim. Es un llamado a examinar las Escrituras y la evidencia que muestra que el Mesías era quien dijo ser.

Elohim siempre ha tenido en su corazón advertir a su pueblo antes de proclamar y enviar juicio. Elohim advirtió a la gente antes del diluvio y envió una advertencia a Nínive antes de ser destruida. El no desea que nadie reciba la ira de Su juicio (Ezequiel [Yechezekel] 18:21-23,30-32; Sofonías 2:1-3; 33:1-7; 2 Pedro 3:9).

El mes completo de Elul constituye un proceso de 30 días para prepararse a través de un auto examen y arrepentimiento para los próximos Días Santísimos. Se suena el shofar, después de cada servicio matinal. También, al final de la liturgia matinal y vespertina, se recita el Salmo 27, que comienza diciendo “Yahweh es mi luz y mi salvación”. El mensaje que se envía desde el 1 de Elul hasta Rosh HaShanah es claro: Arrepiéntanse antes de Rosh HaShanah. No esperen hasta después que pase Rosh HaShanah, ya que entonces se encontrarán en los Días Temibles.

Entramos en el nuevo año asumiendo nuestra responsabilidad, con la esperanza de que el pasado nos haya servido como enseñanza para el futuro, a diferencia del concepto pagano, en el que el año nuevo se convierte en una oportunidad para el exceso, el abuso, el júbilo, y hasta para la promiscuidad.

Hay frases que nos ayudan a identificar los días de la época de Teshuvah (arrepentimiento). Así como algunos extranjeros no están familiarizados con las fiestas americanas del Día de Acción de Gracias, “el Día del Pavo” o “el Día de los Peregrinos”, los creyentes en Yehua no judíos pueden llegar a confundirse con los diferentes nombres que reciben las principales fiestas del Señ-r.

 

Rosh HaShanah: Nombres, Temas y Frases

1. Teshuvah (arrepentimiento)

2. Rosh HaShanah (Cabeza del Año, Nacimiento del Mundo)

3. Yom Teruah (el Día del Despertar [Fiesta de las Trompetas])

4. Yom HaDin (el Día del Juicio)

5. HaMelech (la Coronación del Mesías)

6. Entromizacion de u Rey

7. Yom HaZikkaron (el Día de la Rememoración o el memorial)

8. El tiempo de la angustia de Jacob (Ya’akov) o los dolores de parto del Mesías (Chevlai shel Mashiach)

9. La apertura de las puertas

10. Kiddushin/Nesu’in (la ceremonia de la boda)

11. La resurrección de los muertos y el arrebatamiento (natzal)

12. La última trompeta (shofar)

13. Yom Hakeseh (el día escondido)

2. Rosh HaShanah: La Cabeza del Año

(El Nacimiento del Mundo)

Rosh HaShanah marca el inicio de un nuevo año judío y forma parte del período de arrepentimiento. Rosh en hebreo significa “principal o cabeza” y shanah significa “año”. Rosh HaShanah es la cabeza del año en el calendario civil y también se le conoce como el día de nacimiento del mundo, dado que el mundo fue creado en este día (Talmud, Rosh Hashanah 11a).

Según la tradición judía, se cree que Adán fue creado en este día (Mishnah, San Hedrin 38b). ¿Cómo se llegó a determinar que éste fue el día en que el mundo fue creado? Se basan en las primeras palabras del Libro de Génesis (Bereishit), “en el principio”, ya que cuando se invierten estas palabras, se lee Aleph b’Tishrei, es decir, “el primero de Tishrei”. Por lo tanto, a Rosh HaShanah se le conoce como el nacimiento del mundo, ya que la tradición nos dice que el mundo fue creado en ese día.

Nota: Hay cuatro años nuevos en el calendario judío. El 1 de Nisán es el Año Nuevo del día de reyes (el día que determina la cantidad de años que ha reinado un rey) y también para los meses (Nisán es el primer mes). El 1 de Elul es el año nuevo para el diezmo de animales. El 15 (Tu Bishvat) de Shevar, es el año nuevo de los árboles y el 1 de Tishrei es el año nuevo de los años. También marca el aniversario de la creación del mundo.

 

Período de Observancia

Rosh HaShanah se observa durante dos días, en el primero y el segundo día del mes hebreo de Tishrei (generalmente en septiembre y octubre), que es el primer mes del calendario bíblico civil. El mes de Tishrei corresponde al séptimo mes del calendario bíblico religioso. Puede parecer extraño que Rosh HaShanah, el Año Nuevo, se celebre en el primero y segundo día de Tishrei, el séptimo mes del calendario bíblico religioso. La razón por la que Rosh HaShanah cae en el séptimo mes del calendario bíblico religioso, es porque Elohim instituyó el mes de Nisán como el primer mes del año en conmemoración de la liberación divina de Israel de su esclavitud en Egipto (Exodo [Shemot] 12:2; 13:4). Sin embargo, según la tradición, el mundo fue creado en Tishrei o, para ser más exactos, Adán y Eva fueron creados en el primer día de Tishrei y por ello el ciclo anual se inicia en el mes de Tishrei. Por lo tanto, Rosh HaShanah se celebra es estas fechas.

¿Por Qué Rosh HaShanah Dura Dos Días?

A diferencia de las demás fiestas que son celebradas en la Diáspora (la dispersión, refiriéndose a los judíos que viven fuera de la Tierra Santa de Israel), Rosh HaShanah se celebra durante dos días dada la incertidumbre de celebrar las fiestas en el día preciso y correcto del calendario. Rosh HaShanah es la única fiesta que se celebra durante dos días en Israel. Al igual que las demás fiestas, la incertidumbre se debía al calendario que dependía de la promulgación de la luna nueva, la cual designa el inicio de cada nuevo mes, por decreto de la corte rabínica en Jerusalén (Yerushalayim), en los tiempos antiguos. La definición de la celebración de Rosh HaShanah se complica por el hecho de que esta fiesta cae en Rosh Chodesh, la luna nueva en sí. Por lo tanto, aun en Jerusalén (Yerushalayim), era difícil hacer saber a todos el día preciso en el que iniciaba el Año Nuevo. En Israel, para resolver este problema, se decidió celebrar la fiesta de Rosh HaShanah durante dos días. Al crear un Rosh HaShanah de dos días, también se pretendía fortalecer la observancia de cada día; según la perspectiva rabínica. Los dos días se consideran como un yoma arikhta, un solo día largo.

3. Yom Teruah: El Día del Despertar por el Trompetazo

En el Salmo (Tehillim) 98:6 está escrito: “Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, delante del rey Yahweh”. La bendición que recibimos de Elohim al tener entendimiento del significado de Rosh HaShanah y del sonido de la trompeta (shofar) se encuentra en el Salmo (Tehillim) 89:15, como está escrito: “Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte (con el sonido de la trompeta)…”

Rosh HaShanah se conoce en la Torá como Yom Teruah, el Día del Sonido del Shofar (o el Día del Despertar). En Yom Teruah, el Día del Sonido del Shofar, es obligatorio que cada persona oiga (shema) el sonido del shofar. El mitzvah (o mandamiento bíblico [Juan (Yochanan) 14:15]) del shofar, es oír (shema) el sonido del shofar -no tocarlo uno mismo- de allí la bendición de “oír el sonido del shofar“.

Teruah significa “un trompetazo que despierta”. Uno de los temas asociados con Rosh HaShanah es el tema del “despertar”. Teruah también es traducido como el “grito”. El Libro de Isaías (Yeshayahu), capítulo 12, coloca este grito en el contexto del reinado de mil años del Mesías, el Athid Lavo. También se menciona la era mesiánica y el grito en Isaías (Yeshayahu) 42:11; 44:23; Jeremías (Yermiyahu) 31:7; y Sofonías 3:14. La primera venida de Yeshua está asociada con un grito en Zacarías 9:9. El último grito es el Arrebatamiento (natzal), en 1 Tesalonicenses 4:16-17.

Ya sea con el sonido de un shofar o con la fuerza de un grito sobrenatural, el objetivo de Elohim es despertarnos. Por esta razón está escrito: “…Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Mashiaj” (Efesios 5:14). El libro de los Efesios tiene muchas referencias a Rosh HaShanah y los Días Santísimos. Por ejemplo, en Efesios 4:30, ser sellados para el día de la redención se refiere a Yom Kippur, el Día de la Expiación. Elohim nos dio esta fiesta para enseñarnos acerca del juicio que vendrá en el día de Rosh HaShanah, y seremos sellados cuando se cierren las puertas (neilah) en Yom Kippur.

Isaías (Yeshayahu) 26:19 habla de la resurrección. La palabra “despertad” está asociada con la resurrección, como está escrito: “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas y la tierra dará sus muertos” (Isaías [Yeshayahu] 26:19).

El tema de despertar del sueño es usado a lo largo de la Biblia. Se encuentra en Juan (Yochanan) 11:11; Romanos 13:11; Daniel 12:1-2; y Salmos (Tehillim) 78:65. En Isaías 51:9 está escrito: “Despiértate, despiértate, vístete de poder, o brazo de YHWH; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados…”. El brazo del YHWH es un término que simboliza al Mesías en Isaías (Yeshayahu) 53:1. La palabra brazo en hebreo es zeroah. Durante la Pascua (Pesach), un hueso conocido como zeroah es colocado en el plato. Así, “despierta” es una expresión que se relaciona con Rosh HaShanah. En Isaías (Yeshayahu) 51:9, el despertar está asociado con la venida del Mesías.

El shofar es el instrumento físico del que Elohim nos instruyó oir (shema) su sonido, para llevarnos a que despertemos del sueño espiritual (1 Corintios 15:46).

En los días antiguos, el shofar era usado en ocasiones muy solemnes. La primera mención del shofar es en conexión con la revelación en el Monte Sinaí, cuando el sonido del shofar era demasiado fuerte y todos los que se encontraban en el campamento temblaron (Exodo [Shemot] 19:16b). Por tanto, el shofar que escuchamos en el día de Rosh HaShanah debe servirnos como un recordatorio de nuestra aceptación de la Torá (Biblia) y el compromiso con ella. El shofar también solía tocarse cuando se estaba en guerra con un enemigo peligroso. Asimismo, el que escuchamos en Rosh HaShanah debe servirnos como un grito de guerra cuando libramos batalla contra nuestro enemigo interior –nuestras inclinaciones pecaminosas y las pasiones, al igual que con el mismo diablo, Ha Satan. El shofar también se tocaba en el Año del Jubileo, anunciando la libertad de la esclavitud (Levítico [Vayikra] 25:9-10).

Espiritualmente (halacha), esto se refiere a la libertad de la esclavitud del pecado, los deseos de este mundo y la obediencia al diablo (Romanos 6:12-13; Santiago 4:4).

Otra razón por la que se suena el shofar, es que Rosh Hashanah es la celebración del nacimiento de la creación y Elohim comenzó a reinar sobre el mundo en este día. Cuando un rey inicia su reinado, se anuncia con trompetas. Es por ello que se lee el Salmo 47 antes del sonido del shofar; como un llamado a las naciones: “… Cantad a nuestro Rey, cantad; porque Elohim es el Rey de toda la tierra…” (Salmos [Tehillim] 47:6-7). También se toca antes, como está referido en el versículo anterior (Salmo 47:5): “Subió Elohim con júbilo, Yahweh con sonido de trompeta”.

Según la tradición judía, se han presentado muchas explicaciones acerca del toque del shofar: El cuerno del carnero se identifica con el carnero que sirvió de substituto en el sacrificio de Isaac (Yitzchak) en Génesis (Bereishit) 22:1-19. La entrega de la Torá en el Monte Sinaí también fue acompañada del sonido del shofar (Exodo [Shemot] 19:19). La proclamación del Jubileo también era acompañada del toque del shofar (Levítico [Vayikra] 25:9-11). El comienzo de la era mesiánica será anunciado con el sonido de un gran shofar (Isaías [Yeshayahu] 27:13). El libro Puertas del Arrepentimiento cita el llamado de Maimonides a que despertemos del sueño espiritual:

Despierta, tú que duermes. Lévantate tú que duermes, de tu sueño. Examina tus actos, y vuélvete a Elohim en arrepentimiento. Acuérdate de tu Creador, tú que te ves atrapado en la rutina diaria, perdiendo de vista la verdad eterna; tú estás desperdiciando tus años en vanos objetivos que no te dan ningún beneficio, ni te salvan. Examínate atentamente; mejora tus caminos y tus actos. Abandonad vuestros caminos errados, vuestras tretas indignas, cada uno de vosotros. (Yad Hichot Teshuva 3.4).

Cuando los rabinos leen la frase: “Despierta, oh Israel”, ellos lo identifican como algo referente a Rosh HaShanah. El sonido del shofar se realizaba en el Templo (Beit HaMikdash) en Rosh HaShanah (Nehemías 8:1-3).

El shofar también se tocaba en el templo al inicio de cada Shabbat (Shabbat), todas las semanas. Hay dos tipos de trompetas usadas en la Biblia:

1. La trompeta de plata, y

2. El shofar, o cuerno de carnero.

En el Shabbat, había en el Templo (Beit HaMikdash) un letrero colgado en la pared que leía: “A la casa del sonido de la trompeta [shofar].” Cada Sabbat (Shabbat), dos hombres con trompeta de plata y un hombre con un shofar sonaban tres trompetazos dos veces al día. En Rosh HaShanah, es diferente. El shofar es la trompeta principal. En Rosh HaShanah, el primer toque se realiza con un shofar, el segundo con una trompeta de plata y luego, el tercero, con un shofar. Las trompetas de plata y la asamblea en el templo están especificadas en el Libro de Números (Bamidbar) capítulo 10.

Según Levítico (Vayikra) 23:24 y Números (Bamidbar) 29:1, Rosh HaShanah es el día del sonido de las trompetas. Según el Mishna (Rosh HaShanah 16a; Rosh HaShanah 3:3), la trompeta que se usa en este caso es el cuerno del carnero, no las trompetas hechas de metal, que están descritas en Números (Bamidbar) capítulo 10.

El Uso del Shofar en la Tora

El shofar o cuerno de carnero siempre ha ocupado un lugar prominente en la historia del pueblo de Elohim en la Biblia:

1. La Torá fue entregada al pueblo de Israel acompañada del sonido del shofar (Ex [Shemot] 19:19).

2. Israel venció en la batalla de Jericó con el toque de shofar (Josué 6:20).

3. La venida del Mesías será anunciada a Israel con el sonido del shofar (Zacarías 9:14,16).

4. El shofar se tocará cuando regresen los exiliados de Israel a su tierra (Isaías [Yeshayahu] 27:13).

5. El shofar sonaba para convocar a los israelitas durante la guerra (Jue [Shoftim] 3:27; 2 Sam 20:1).

6. El atalaya que estaba sobre los muros de Jerusalén tocó el shofar (Ezequiel [Yechezekel] 33:3-6).

7. El shofar sonaba al inicio del año del Jubileo (Levítico [Vayikra] 25:9).

8. El shofar es un recordatorio de la soberanía de Elohim (Salmo [Tehillim] 47:5).

9. El cuerno del carnero, el shofar, es un recordatorio del sacrificio de Isaac llevado a cabo por

Abraham y de la provisión que Elohim hizo de un carnero como substituto (Gn [Bereishit] 22:13).

10. El shofar se tocaba para anunciar el inicio de las fiestas (Números [Bamidbar] 10:10). El shofar se

tocaba para celebrar la luna nueva en Rosh HaShanah (Salmo 81:1-3).

11. El sonido del shofar sirve como señal para el llamado al arrepentimiento (Is [Yeshayahu]  58:1).

12. El sonido del shofar marca el día de YHWH (Joel 2:1).

13. El sonido del shofar sonará para el Arrebatamiento de los creyentes y la resurrección de los

muertos  (1 Tesalonicenses 4:16).

14. Juan fue llevado al Cielo en el libro de Apocalipsis con el sonido del shofar (Apocalipsis 4:1).

15. Siete shofarim se tocarán cuando Elohim juzgue la tierra durante la tribulación (Apocalipsis 8-9).

16. El shofar se usaba en la coronación de los reyes (1 Reyes [Melachim] 1:34,39).

 

4.Yom HaDin: El Día del Juicio

Otro nombre que se le da Rosh HaShanah es Yom HaDin, el Día del Juicio. Se cree que en este día Elohim se sentará en la corte celestial y todas las personas pasarán delante de El para ser juzgadas. Se abrirán tres grandes libros, a la vez que cada persona es puesta en la balanza y se determina en cual de las tres categorías pertenece (Talmud, Rosh HaShanah 6b). Se ha enseñado que la escuela de Shammai dice que habrá tres clases de personas en el Día de Juicio final: los justos, los inicuos y los intermeElohim. Los justos son inscritos y sellados de inmediato para la vida eterna; los inicuos son inscritos y sellados de inmediato para perdición (Talmud, Rosh HaShanah 16b-17a).

Los justos van a ser separados y estarán con Elohim. Esto es conocido por los creyentes como el rapto, que en hebreo es el natzal. Los inicuos enfrentarán la ira de Elohim durante el período de la tribulación (Yamim Nora’im), conocido en hebreo como Chevlai shel Mashiach y no se arrepentirán. La persona intermedia tiene hasta Yom Kippur para arrepentirse, antes que su destino sea sellado por siempre.

El año tiene 12 meses e Israel tiene 12 tribus. Cada mes del año judío simboliza a una de las tribus de Israel. El mes de Tishri es el mes de la tribu de Dan. Este hecho tiene significado simbólico, ya que Dan es hijo de Bilha, la sierva de Raquel. Raquel dijo: “Me juzgó [dannani] Elohim, y también oyó mi voz…” (Génesis [Bereishit] 30:6). El nombre Dan y la palabra din (tal como se lee en Yom HaDin, Día de Juicio), se derivan de la misma raíz, simbolizando que Tishrei es el tiempo del juicio divino y del perdón. Igualmente, cada mes del calendario hebreo le corresponde un signo del zodíaco. El símbolo del zodíaco para el mes de Tishrei son las Pesas, lo cual simboliza el Día del Juicio. (Los 

5. HaMelech: La Coronación del Rey

Entendimiento Mesiánico

Un tema asociado con Rosh HaShanah en hebreo es HaMelech (el Rey). Con anterioridad se mencionó que el trompetazo del shofar que suena en Rosh HaShanah es conocido como el último sonido de la trompeta, el cual Rav Sha’ul (el apóstol Pablo) menciona en 1 Tesalonicenses 4:16-17. Entonces, los creyentes en el Mesías que sean considerados justos (tzaddikim), según Yom HaDin (el Día del Juicio), escaparán la tribulación (Chevlai shel Mashiach) en la tierra y serán llevados al Cielo en el rapto (natzal) junto con los justos que ya hayan muerto. ¿Qué pasará con los creyentes en el Mesías cuando sean llevados ese día al Cielo? Uno de los acontecimientos que tomará lugar será la coronación del Mesías Yeshua como Rey, la cual se llevará a cabo en el Cielo (Apocalipsis 5). Yeshua, quien vino a la tierra en Su primera venida para cumplir con su papel del Mesías que debía padecer, Mesías ben Yosef (hijo de José), quien será coronado como Rey de toda la tierra en preparación para Su segunda venida a la tierra para reinar como el Rey Mesías (Messiah ben David) durante la era mesiánica, el Milenio o lo que se conoce en la escatología hebrea como el Athid Lavo (Apocalipsis 19:16; 20:4).

Daniel 7:9-14 habla de esto en el Tanach.

Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días…el Juez se sentó y los libros fueron abiertos. (Esto es en Rosh HaShanah, Yom HaDin, el Día del Juicio. Los libros son el libro de los justos, el libro de los inicuos, y el libro de la memoria)… Miraba yo… uno como un hijo de hombre (esto se entiende como el Mesías Yeshua [Mateo 24:30; 26:64]) y he aquí con las nubes del cielo venía (las nubes son los creyentes en el Mesías [Hebreos 12:1; Apocalipsis 1:7])… Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido. (Daniel 7:9-10,13-14)

Juan (Yochanan) tuvo la misma visión en el Libro de Apocalipsis.

Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo (las puertas del Cielo son abiertas en Rosh HaShanah, según lo que está escrito en Isaías [Yeshayahu] 26:2 y Salmo [Tehillim] 118:19-20): y la primera voz que oí, como de trompeta (Rosh HaShanah es conocida como la última trompeta) hablando conmigo (Rosh HaShanah es conocido como Yom Teruah, el Día del Despertar y el trompetazo [1 Tesalonicenses 4:16-17])… Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado (este es HaMelech, la coronación del Mesías; la ceremonia de coronación está descrita en Apocalipsis 5 [Apocalipsis 4:1-2]).

La descripción hecha aquí en Apocalipsis casa con el relato en Daniel 7:9-14.

6. La Ceremonia de Entronización de un Rey

La entronización de un rey judío consiste de cuatro etapas:

1. Publicación del decreto. Asociado con esto está una declaración. Esto puede observarse en el Salmo (Tehillim) 2:6-7, como está escrito: “Pero yo he puesto mi rey sobre Sión, mi santo monte. Yo publicaré el decreto…” Luego, se le entrega un cetro o una vara, que es el emblema de un rey. Varias escrituras que hacen referencia al cetro son Génesis (Bereishit) 49:17; Números (Bamidbar) 24:17; Ester 4:11; 5:2; 8:4; Salmo 45:6; y Hebreos 1:8. Varias escrituras que hacen referencia a la vara son el Salmo (Tehillim) 2:9; Isaías (Yeshayahu) 11:1,4; y Apocalipsis 2:27; 12:5; 19:16. El cetro es el emblema de la realeza y la vara se refiere al reinado en sí, a un reinado justo en todo sentido (Isaías 11:1,4-5). Yeshua es el Rey Mesías (Isaías 11:1,4-5; Jeremías 23:5-6; Zacarías 9:9; Lucas 1:32-33; Juan [Yochanan] 1:47-49).

2. La ceremonia de la ascensión al trono (Apocalipsis 5). El rey se sienta en el trono y es ungido como rey. Yeshua vino como un profeta en Su primera venida (Deuteronomio [Devarim] 18:15), fue resucitado como sacerdote (Juan [Yochanan] 20:9,17) y vendrá de nuevo a la tierra como Rey. Los reyes en Israel eran ungidos (2 Samuel 5:3-4; 1 Reyes [Melachim] 1:39-40, 45-46; 2 Reyes 9:1-6).

3. Aclamación. En la aclamación, todo el pueblo grita: “¡Qué viva el rey para siempre!” (1 Reyes [Melachim] 1:28-31). Luego, todo el pueblo aplaude (Salmo [Tehillim] 47:1-2). El Salmo 47 es el salmo de la coronación. En el Salmo 47:5 leemos acerca del grito y la trompeta de Rosh HaShanah. En el versículo 6 leemos acerca de la alabanza al rey. El versículo 8 nos habla de la ceremonia de entronización. En el versículo 9, los creyentes en el Mesías Yeshua se reúnen ante Su presencia.

4. Cada uno de los ciudadanos visita al rey luego de haber ascendido al trono. Con ello, los ciudadanos le declaran su lealtad al rey y reciben del monarca su comisión, es decir, la tarea que espera de ellos en el reino (Isaías [Yeshayahu] 66:22-23; Zacarías 14:16-17; Mateo [Mattityahu] 2:2).

 

7.Yom HaZikkaron: El Día de la Rememoración

Rosh HaShanah es también conocido como Yom HaZikkaron, el Día de la Rememoración o el Memorial. Levítico (Vayikra) 23:24 se refiere a este día como “una conmemoración” (zikkaron). A lo largo de la Biblia se habla mucho de la memoria y la conmemoración. En las siguientes escrituras podemos ver como Elohim se acuerda de nosotros y que nosotros debemos tener presente a Elohim en todo lo que hagamos.

La rememoración se puede contemplar desde dos perspectivas:

1. Elohim se acuerda de nosotros (Génesis [Bereishit] 8:1; 9:1, 5-16; 19:29; 30:22; Exodo [Shemot] 2:24-25; 3:1; 6:2,5; 32:1-3,7,11,13-14; Levítico [Vayikra] 26:14,31-33,38-45; Números [Bamidbar] 10:1-2,9; Salmo [Tehillim] 105:7-8,42-43; 112:6). De hecho, Elohim tiene un libro de memoria (Exodo [Shemot] 32:32-33; Malaquías 3:16-18; Apocalipsis 3:5; 20:11-15; 21:1,27).

2. Nosotros debemos acordarnos de Elohim (Exodo [Shemot] 13:3; 20:8; Deuteronomio [Devarim] 7:17-19; 8:18; 16:3; Números [Bamidbar] 15:37-41).

En Daniel 7:9-10 está escrito:

Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. (Daniel 7:9-10)

Ya que el Juez se sentó y los libros fueron abiertos, es evidente que se trata de Rosh HaShanah. Los libros son el libro de los justos, el libro de los inicuos y el libro de la memoria. El tercer libro que será abierto será el libro de la memoria (zikkaron). Es por ello que el saludo que las personas se dan durante Rosh HaShanah es: “¡Que seas inscrito en el Libro de la Vida!” (Buscar libro de moises)

Aplicación Espiritual (Halacha). En Romanos 14:10 está escrito: “Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Mashíaj”. En 2 Corintios 5:10 está escrito: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Mashíaj, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”. También se habla de ello en 1 Corintios 3: 9-15. Elohim juzgará las obras de los creyentes en el Mesías, pero no juzgará su salvación. Este es un juicio exclusivo para los creyentes en Yeshua. Las personas que se presentarán ante este juicio son exclusivamente los creyentes en Yeshua. Todos los que comparezcan ante este juicio son salvos. Este no será un juicio para salvación, sino un juicio para otorgar recompensas basadas en las obras realizadas. En este día, Elohim abrirá el Libro de la Vida y realizará un juicio (Talmud, Rosh HaShanah 16b). Este es conocido como el juicio Bema. 

8. El Tiempo de la Angustia de Jacob:

Los Dolores de Parto del Mesías

La frase: dolores de parto del Mesías, que en hebreo se conoce como Chevlai shel Mashiach, es un tema importante en la Biblia. Comúnmente se le conoce como el período de siete años de tribulación. En Mateo (Mattityahu) 24, Yeshua describe las señales de los últimos tiempos. “Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señales habrá de tu venida, y del fin del siglo [Olam Hazeh]?’ “(Mateo 24:3). Yeshua dijo que estos días serían principio de dolores (Mateo [Mattityahu] 24:8. La palabra griega traducida aquí como dolores es odin. Esta palabra significa “dolores de parto”. También en Jeremías (Yermiyahu) 30:4-7 se hace referencia a los dolores de parto del Mesías, como está escrito:

Estas, pues, son las palabras que habló Yahweh acerca de Israel y de Judá. Porque así ha dicho Yahweh: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz (¿parto de un hijo?). Porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto (odin), y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia (aflicción) para Jacob; pero de ella será librado.” (Jeremías [Yermiyahu] 30:4-7)

También en 1 Tesalonicenses 5:1-3 se mencionan los dolores de parto:

Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores (odin) a la mujer encinta, y no escaparán. (1 Tesalonicenses 5:1-3)

También en Apocalipsis 12:1-2 está escrito:

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas (este es Israel [Génesis Bereishit] 37:9); y estando encinta, clamaba con dolores de parto (odin), en la angustia del alumbramiento (Apocalipsis 12:1-2)

Las Escrituras nos revelan dos sinónimos:

1. Los dolores de parto = el tiempo de la angustia de Jacob (Ya’akov).

2. El tiempo de la angustia de Jacob (Ya’akov) = la tribulación.

Estos eventos sucederán en uno de los tiempos más difíciles para Israel. Este período es conocido como la tribulación. Jacob (Ya’akov) es Israel. Habrá gran tribulación en Israel, tal como nunca ha habido desde que se formó esta nación (Daniel 12:1). También será un tiempo en el que Elohim juzgará Israel enfrentará una gran crisis en el tiempo de aflicción de Jacob (Ya’akov). El profeta Zacarías profetizó que dos de cada tres habitantes de Israel perecerían durante este tiempo, quedando tan sólo el remanente de una tercera parte de la población salva (Zacarías 13:8-9). En Isaías (Yeshayahu) 13:6-8 está escrito:

Aullad, porque cerca está el día de Yahweh; vendrá como asolamiento del Todopoderoso. Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre [ver Lucas 21:26], y se llenarán de terror; angustias y dolores se apoderarán de ellos; tendrán dolores como mujer de parto; se asombrará cada cual al mirar a su compañero; sus rostros, rostros de llamas. (Isaías [Yeshayahu] 13:6-8)

Isaías (Yeshayahu) 13:10 corresponde a lo que dice Mateo (Mattityahu) 24:29; Marcos 13:24; y Apocalipsis 6:12. Otros pasajes que hablan de los dolores de parto son Génesis (Bereishit) 3:16; 35:16-20; 38:27-28; Isaías (Yeshayahu) 26:16-21; 54:1; 66:7-9; Jeremías 4:31; 6:24; 13:21; 22:23; Miqueas (Michah) 4:9-10; y Juan (Yochanan) 16:21-22.

El alumbramiento del Mesías en Israel pasará por varias etapas:

Isaías 66:7 es un alumbramiento anterior al parto. “Antes que ella (Israel estuviera de parto [recibiera al Mesías/Mashiach], dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz hijo” (Isaías [Yeshayahu] 66:7). Isaías 66:7 muestra un alumbramiento anterior al parto. Esto aconteció en la primera venida de Yeshua, el Mesías. Los dolores de parto que Israel experimentó en la primera venida de Yeshua vinieron luego de la muerte de Yeshua, con la destrucción del templo y la expulsión del pueblo judío de Israel por los romanos en el año 70 de la era común.

Isaías 66:8 es un alumbramiento luego del parto. Isaías 66:8 dice: “…en cuanto Sión estuvo de parto, dio a luz sus hijos”. Esto acontecerá antes que Yeshua regrese de nuevo a la tierra y ponga pie en el Monte de los Olivos (Zacarías 14:4), cuando Israel pase el tiempo más difícil que jamás haya experimentado en toda su existencia como nación (Daniel 12:1), en el período que se conoce como los dolores de parto del Mesías, los Yamim Nora’im o la tribulación. La tribulación y los dolores de parto del Mesías son una misma cosa. Lo que estamos presenciando en estos días es a la mujer (Israel), creciendo cada vez más y aproximándose al tiempo en el que dará a luz.

9. La Apertura de las Puertas

Las puertas son abiertas en Rosh HaShanah para que pueda la gente justa (Isaías [Yeshayahu] 26:2; Salmo [Tehillim] 118:19-20). Dado que se tiene entendimiento que las puertas son abiertas durante Rosh HaShanah.

 

10.Rosh Hashanah: La Boda del Mesías

La Tora es un pacto matrimonial. Tanto el Tanach (Antiguo Pacto) como el Brit Hadashah (Pacto Renovado) describen como Elohim, a través del Mashiach (Mesías), el Novio, está en el proceso de contraer matrimonio con Su novia, es decir, los creyentes en El, quienes en el futuro vivirán con El por siempre.

Elohim estableció el matrimonio y su santidad divina en la Torá, en el primer libro de la Biblia, Génesis (Bereishit), cuando El creó a Adán y a Eva para que se convirtieran en una sola carne (Génesis 2:21-24). Al hacer esto, El nos presentó una vívida imagen de la boda del Mesías con todos aquellos que creyeran en El. Examinemos esto más detenidamente.

Adán es un tipo del Mesías Yeshua. Adán fue creado a la imagen y semejanza de Yeshua (Romanos 5:14). Yeshua fue hecho a semejanza de Adán (Filipenses 2:8). De hecho, Yeshua es llamado el último Adán (1 Corintios 15:45-47). En Génesis 2:21, Elohim hizo que Adán cayera en un profundo sueño. El sueño es sinónimo de muerte (Daniel 12:2; Juan [Yochanan] 11:11-14; 1 Corintios 15:51-54; Efesios 5:14). El profundo sueño en el que cayó Adán es una imagen de la crucifixión y muerte de Yeshua, como Messiah ben Josef. Elohim hizo que Adán cayera en un profundo sueño para poder extraerle una costilla de su costado. Esto requería que derramara su sangre. Esta es una imagen de Yeshua, quien fue traspasado en el costado, derramando Su propia sangre cuando lo colgaron del madero (Juan [Yochanan] 19:34).

De la costilla de Adán, Elohim hizo a Eva. Asimismo, por la muerte de Yeshua y la fe (emunah) que ponemos en El, Elohim estableció la asamblea de creyentes, conocida en hebreo como kehilat. Los creyentes en el Mesías, Su novia, se esposan a El a través de la fe (emunah). Esta boda puede ser apreciada en el Tanach (Antiguo Testamento), así como en Jeremías 23:5-6, como está escrito: “…y será su nombre con el cual cuál le llamarán a El: YHWH, JUSTICIA NUESTRA” (Jeremías [Yermiyahu] 23:6). En Jeremías 33:15-16, está escrito: “En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y se le llamará a ella: YHWH, JUSTICIA NUESTRA”. (Jeremías [Yermiyahu] 33:16). Por tanto, de estos pasajes en Jeremías podemos ver una boda llevándose a cabo. Al aceptar, confiar y creer en el Mesías, la novia del Mesías, Sus creyentes, llegan a ser uno con El. Este pueblo incluye tanto a judíos como a no judíos que han vivido desde los tiempos de Adán, incluyendo a Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, David y Salomón, al igual que a los profetas.

Elohim le enseñó al pueblo judío la ceremonia y las costumbres de una boda (Romanos 3:2; 9:4) para enseñarles a la vez acerca del Mesías Yeshua (Colosenses 2:16-17). Con esto en mente, examinemos la ceremonia de una boda bíblica que Elohim le mostró al pueblo judío. La antigua ceremonia matrimonial judía, que Elohim dio al pueblo judío para enseñarles acerca de la boda del Mesías, consiste de 12 pasos.

1. La elección de la novia.

La novia es generalmente escogida por el padre del novio. El padre enviaba a un siervo de confianza, conocido como el agente del padre, para buscar a la novia. Un excelente ejemplo de ello lo podemos ver en Génesis 24. En este capítulo, Abraham (un tipo de Elohim el Padre) desea procurarle una novia a Isaac (un tipo de Mesías), por lo que envía a su siervo Eliezer (un tipo del Espíritu Santo [Ruach HaKodesh]) para realizar esta tarea (Génesis [Bereishit 24:2-4; 15:2]). El rol del Espíritu Santo (Ruach HaKodesh) es convencer al mundo de pecado y llevarlos a Elohim (Juan [Yochanan] 16:7-8). Así como la novia generalmente era elegida por el padre del novio, asimismo los creyentes en el Mesías son escogidos por Elohim (Juan [Yochanan] 15:16). El novio elige a la novia y le prodiga amor y ella le corresponde también con su amor. Esto se puede ver en Efesios 5:25, como está escrito: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Mashíaj amó a la kehila , y se entregó a sí mismo por ella.” En Génesis (Bereishit) 24, Rebeca (Rivkah) aceptó casarse con Isaac (Yitzchak) aun antes de conocerlo personalmente. Hoy, los creyentes en el Mesías Yeshua aceptan formar parte de la novia del Mesías a pesar de que nunca lo hemos visto. Primera de Pedro (Kefa) 1:8 habla de esto, como está escrito: “A quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso”.

2. Se establecía el precio de la novia.

Se debía pagar un precio por la novia. El precio acordado era conocido en hebreo como mohar. Yeshua, siendo nuestro novio, pagó un precio muy alto por Su novia, es decir, el cuerpo de los creyentes. El precio que pagó fue Su vida. Yeshua consideró el precio que debía pagar por Su novia antes de Su muerte, cuando fue a orar al Jardín de Getsemaní, tal como está escrito en Mateo (Mattityahu) 26:39: “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.” En síntesis, Yeshua estaba diciendo: “Padre, Tú has elegido a esta novia y yo he aceptado los términos del acuerdo, pero ¿estás consciente del precio que se exige por ella?” Nuestro mohar, nuestro precio como novia, era Su vida. En 1 Pedro (Kefa) 1:18-19 leemos: “Sabiendo que fuiste rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Mashiaj, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.” En 1 Corintios 6:20 está escrito: “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Elohim en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Elohim”.

3. Los novios hacen un compromiso matrimonial.

Este es la primera etapa de la boda, conocida como kiddushin. En el capítulo 6 hablamos ya del compromiso matrimonial en relación con la fiesta de Shavuot. Recuerden que el compromiso matrimonial es el primero de los dos pasos en el proceso matrimonial. En hebreo, el compromiso se conoce con el nombre de erusin o kiddushin. Con el compromiso, los novios se comprometen legalmente a través de un contrato matrimonial, pero aun no se les permite vivir juntos. Históricamente, Elohim se comprometió con Israel en el Monte Sinaí (Jeremías 2:2; Oseas 2:19-20). Cuando tú aceptes al Mesías en tu corazón y en tu vida, tú te comprometes con El, aun cuando continúes viviendo aquí en la tierra.

4. Se redacta un documento legal conocido como ketubah. Este contrato matrimoniual es conocido en hebreo como shitre erusin.

La ketubah es el contrato matrimonial que constata el precio de la novia, las promesas del novio y los derechos de la novia. La palabra ketubah significa “aquello que está escrito”. El novio promete trabajar por ella, honrarla, sostenerla y mantenerla en verdad, proveerle de alimentos, vestimenta y de todas sus necesidades y vivir con ella como marido y mujer. El ketubah era el derecho inalienable de la novia.

La ketubah debe ser firmado y formalizado antes de la boda. La Biblia es la ketubah de los creyentes. Todas las promesas que Elohim hizo a los creyentes en el Mesías son legalmente nuestras, como está escrito en 2 Corintios 1:20: “Porque todas las promesas de Elohim son en él Sí, y en él Amén…”

5. La novia debe dar su aprobación.

Como vimos en el capítulo 6 sobre la fiesta de Shavuot (Pentecostés), Elohim se comprometió con Israel en el Monte Sinaí, tal como dice Jeremías 2:2. Israel aceptó la propuesta matrimonial de Elohim, tal como está escrito en Exodo (Shemot) 24:3. Asimismo, la aplicación personal(halacha) para aquellos que desean que el Mesías entre en sus corazones y vidas, es aceptar Su invitación de hacerlo por fe (emunah), como está escrito en Romanos 10:8-10:

Mas, ¿qué dice?. Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe (emunah) que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Elohim le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. (Romanos 10:8-10)

Asimismo hoy, para convertirte en la novia del Mesías, debes aceptarle a El.

6. Se le presentan obsequios a la novia, y los novios comparten la copa del pacto.

El ritual del compromiso (erusin) se completa cuando el novio le da a la novia un obsequio valioso y ella lo acepta. El obsequio que comúnmente se da ahora es el anillo. Cuando el novio coloca el anillo en el dedo de la novia, el ritual del compromiso se considera finalizado. El ritual completo se conoce en hebreo como kiddushin, que significa “santificación”.

Los obsequios para la novia son símbolo de amor, compromiso y lealtad. El don que Elohim da a aquellos que aceptan al Mesías es el Espíritu Santo (Ruach HaKodesh) (Juan [Yochanan] 14:26; 15:26-27; Hechos 2:38; 2 Corintios 1:21-22). Cuando Yeshua ascendió a los Cielos, dejó obsequios a los hombres (Efesios 4:7-8). Estos dones son la justicia (Romanos 5:17-18), la vida eterna (Romanos 6:23), la gracia (Romanos 5:12,14-15), la fe (Efesios 2:8-9) y otros dones espirituales (1 Corintios 12:1,4). Entre ellos la sabiduría, palabra de ciencia, la sanidad, el poder de hacer milagros, la profecía, el discernimiento de espíritu, otras lenguas y la interpretación de lenguas (1 Corintios 12:8-11), así como los dones de servicio y administración (1 Corintios 12:28).

Además, en este momento los novios comparten la copa del pacto, bebiendo vino. Al hacerlo, la pareja bebe de una sola copa. La copa se le da primero al novio y luego a la novia. En Jeremías 31:31-33 se habla de esta copa, conocida como la copa del pacto, como está escrito:

He aquí que vienen días, dice Yahweh, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Yahweh. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice YHWH: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Elohim, y ellos me serán por pueblo. (Jeremías [Yermiyahu] 31:31-33).

Yeshua habló de la copa del Pacto Renovado(Brit Hadashah) en Lucas 22:20.

1. La novia debía pasar por una mikvah (inmersión en agua), la cual es un ritual de limpieza.

Mikvah en hebreo significa “cuerpo de agua” o “estanque”. Mikvah es un acto ceremonial de purificación por inmersión en el agua. Simboliza la separación de una forma antigua a una nueva. En el caso del matrimonio, indica dejar la antigua forma de vida por la nueva con su esposo (Génesis [Bereishit] 2:23-24; Efesios 5:31). La inmersión en la mikvah es considerada como un renacimiento espiritual. La razón para ello es que se considera que una mikvah tiene el poder de cambiar a una persona completamente. En cuanto a la boda de Israel en el Monte Sinaí, Elohim dijo en Ezequiel 16:8-9, como está escrito: “…y te di juramento y entré en pacto contigo… y fuiste mía. Te lavé con agua…“. El lavamiento o inmersión mencionada aquí se refiere al pueblo antes que hubiera recibido la Torá, cuando Elohim se comprometió con Israel en el Monte Sinaí

(Exodo [Shemot] 19:14-15). Yeshua le dijo al fariseo Nicodemo (Nakdimon), que debía nacer de nuevo (ser inmerso en agua) para poder entrar al Reino de Elohim (Juan [Yochanan] 3:1-7). Los creyentes en el Mesías deben sumergirse en el nombre de Yeshua (Hechos 19:4). El Espíritu Santo (Ruach HaKodesh) bautiza en nombre de Elohim (Lucas 3:16; Hechos 1:5; 11:15-16).

2. El novio regresa a la casa de su padre para preparar la cámara nupcial.

En este momento, el novio regresa a la casa de su padre para preparar el aposento nupcial para la novia. Se considera que es responsabilidad del hombre ir con su padre, construir una casa y hacer las preparaciones para la boda. Sin embargo, antes de partir, él le hace una declaración a la novia: “Voy a preparar un lugar para ti; si yo parto ahora, regresaré por ti”. Esta es la misma declaración que Yeshua hizo en Juan (Yochanan) 14:1-3 cuando fue a la casa de Su Padre en el Cielo, como está escrito:

No se turbe vuestro corazón; creéis en Elohim, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. (Juan [Yochanan] 14:1-3)

3. La novia es consagrada y separada por un tiempo, mientras que el novio va a construir la casa.

Antes de que el novio pueda ir por la novia, el padre del novio debía estar satisfecho con cada una de las preparaciones hecha por su hijo. Tan sólo entonces podía él darle permiso a su hijo para ir por la novia. En otras palabras, mientras que el novio preparaba la cámara nupcial, es el padre quien da la aprobación final del aposento nupcial. El novio no sabe cuando su padre va a dar su aprobación final, para luego enviarlo a recoger a la novia. A esto precisamente se refería Yeshua en Marcos 13:32-37.

Mientras tanto, la novia debía esperar ansiosamente el regreso del novio. En la mente de la novia, el novio podía aparecer en cualquier momento, aun a medianoche. Por lo tanto, ella debía estar preparada en todo momento. Yeshua hizo referencia a esto en Marcos 13:32-37 y Mateo 25:1-13. Mientras que espera la venida del novio, la novia seguramente se preguntaba: “¿En verdad vendrá el novio por mí? ¿Guardará su palabra?”. Este es la pregunta que Pedro (Kefa) respondió en 2 Pedro 3:1-13.

4. El novio regresará precedido de una voz que dice: “He aquí viene el novio”, y se oirá el sonido del cuerno de carnero (shofar).

Generalmente, la hora a la que llegaba el novio era a la medianoche. Cuando el novio regresaba, su llegada era anunciada con alta voz (Mateo 25:6) y con el sonido del shofar (trompeta) (1 Tesalonicenses 4:16-17; Apocalipsis 4:1). La boda de los novios se lleva a cabo debajo de la chupah o dosel matrimonial. Dado que el cielo o la bóveda celeste es un tipo de chupah, podemos ver que cuando Yeshua llame a Su novia, acompañado del sonido del shofar (trompeta), se estará anunciando las bodas de Yeshua y Su novia en el Cielo.

En la ceremonia matrimonial, tendrá lugar una procesión sagrada. Por esta razón, el novio (Yeshua) será el primero en llegar a la chupah. Cuando el novio se aproxima a la chupah, el cantor recita: “Bendito el que viene“. “Bendito el que viene” es una expresión que denota bienvenida. Yeshua dijo que no regresaría por Su novia hasta que estas palabras fueran dichas (Mateo 23:39). El novio es recibido como un rey bajo la chupah. Entonces, Yeshua, el novio, será coronado como Rey bajo la chupah.

5. El novio se lleva a la novia, generalmente a medianoche, para llevarla a la cámara nupcial, donde el matrimonio es consumado. Esto completa el matrimonio, conocido en hebreo como nesu’in.

Los novios van a la cámara nupcial o chadar en hebreo, donde se consuma el matrimonio. Ellos permanecen en la cámara nupcial durante siete días. Al final de la semana, los novios salen de la cámara nupcial. Esto lo leemos en Joel 2:16.

El pueblo judío se refiere a este período como los dolores de parto del Mesías, conocido en la escatología hebreo como Chevlai shel Mashiach. Esto hace referencia a Jeremías 30:5-7.

6. Finalmente está la cena de la boda para todos aquellos que fueron invitados por el padre de la novia.

Los novios permanecen en la cámara nupcial durante siete días. Cuando los novios inicialmente ingresaron a su recámara, el amigo del novio permanece afuera cerca de la puerta. Todos los invitados se reúnen fuera, esperando que el amigo del novio anuncie la consumación del matrimonio, cuando el novio le transmita el mensaje. Juan (Yochanan) el Inmersor (Bautista) se refería a esto en Juan 3:29. Con esta señal, irrumpe en gozo (Juan 3:29). El matrimonio se consumaba la primera noche (Génesis [Bereishit] 29:23). La sábana con la mancha de sangre de esta noche se guardaba, como prueba de la virginidad de la novia (Deuteronomio [Devarim] 22:13-21).

El día de la boda, el novio es considerado como un rey y la novia como una reina. Durante la consumación del matrimonio, el novio (Yeshua) será coronado como Rey de toda la tierra y la novia (los creyentes en Yeshua, el Mesías) vivirán con El y reinarán junto con El por siempre. Isaías 62:3-7 hace referencia a la coronación del Rey y la boda. Al final de los años de tribulación, o los dolores de parto del Mesías), se llevará a cabo la cena de la boda. La cena de la boda no se celebrará en el Cielo . Luego recogerlos, sobre todo lugar de la tierra, donde se celebrará la cena de la boda y solamente asistirán al banquete los invitados del Padre del Novio (Elohim el Padre). Esto se puede ver en Apocalipsis 19:7-16 y 20:4. Yeshua habló de la cena de la boda y el banquete en Lucas 12:35-38 y Mateo 8:11. La cena de la boda es uno de los temas de la fiesta de Sukkot, a lo cual nos referiremos más tarde en este capítulo. Durante Sukkot, Elohim instruyó al pueblo construir un resguardo temporal. Una de las cosas que debían hacer en ese resguardo era comer. Cuando comieran, debían poner un lugar para siete diferentes personas, entre quienes se debía contemplar a Abraham (Avraham), Isaac (Yitzchak) y Jacob (Ya’akov). A esto se refería Yeshua en Mateo 8:11.

Los que no crean en el Mesías asistirán a otro tipo de banquete, donde las aves de rapiña se comerán sus carnes, como lo vemos en Apocalipsis 19:17-18.

La casa de la novia es en Jerusalén y el novio llegará a vivir allí con ella. Durante la era mesiánica o el milenio, los creyentes reinarán junto con el Mesías desde Jerusalén. Leemos esto en Apocalipsis 21:1-3; Ezequiel 43:1-2,7; Isaías 2:2-4; Miqueas 4:1-5; y Zacarías 2:l0-12.

Para concluir esta etapa de la boda, cuando alguien oiga el mensaje del basar (evangelio), puede considerarse como una invitación por parte de Elohim para poder formar parte con Su novia. Elohim desea que aceptemos Su invitación. De hecho, en Apocalipsis 22:20 Yeshua mismo nos invita a que lo recibamos y que formemos parte de Su novia. En este versículo, él nos dice: “Ven”. ¿Aceptas tú la propuesta que te hace el Mesías?

11. La Resurrección de los Muertos

Una de las razones para tocar el shofar es proclamar la resurrección de los muertos. El principio de la fe judía, es la creencia en la resurrección de los muertos. La resurrección de los muertos se llevará a cabo en la fiesta de Rosh HaShanah (Talmud, Rosh HaShanah l6b). En 1 Corintios 15:52, el apóstol Pablo (Rav Sha’ul) nos dice que la resurrección de los muertos será cuando suene “la final trompeta”. Unos versículos antes, en 1 Corintios 15:14, él escribió que si no creemos en la resurrección del Mesías, nuestra fe es en vano. 

12. La ultima Trompeta

No podemos ir al Libro de Apocalipsis y decir que la voz del séptimo ángel (Apocalipsis 11:15) es la trompeta final. En el primer siglo de esta era, se tenía el entendimiento que la última trompeta (shofar) se refería a un día específico del año. En el judaísmo, se reconocen tres trompetas (shofarim), por sus nombres respectivos. Estas son la primera trompeta, la trompeta final y la gran trompeta. Cada una de estas trompetas se refiere a un día específico del año judío. La primera trompeta se toca en la fiesta de Shavuot (Pentecostés) (Exodo [Shemot] 19:19). Con ella se proclama el compromiso que Elohim hizo con Israel. La trompeta final es sinónimo de Rosh HaShanah, según lo indica Theodore Gaster en su libro, Fiestas del Año Judío, en el capítulo que trata sobre la fiesta de Rosh HaShanah. Herman Kieval también señala lo mismo en su libro, Los Días Santísimos, en el capítulo referente al shofar (Volumen I, Rosh HaShanah, Capítulo 5, pie de página 11). La gran trompeta se toca en Yom Kippur, con la cual se proclama el regreso del Mesías Yeshua (Mateo [Mattityahu] 24:31).

La primera y la última trompeta están relacionados, según la tradición judía, con los dos cuernos del cordero que Abraham (Avraham) encontró en el Monte Moriah justo antes de sacrificar a Isaac (Yitzchak) como ofrenda de holocausto (olah). Ese cordero sirvió como sustituto de Isaac (Yitzchak), quien al igual que Yehua se presentó como sustituto por nosotros y nos dio vida con Su muerte.

El término rapto viene de la palabra griega harpazo, que significa “tomar, arrancar, arrebatar, sacar a la fuerza” (1 Tesalonicenses 4:17). El equivalente en hebreo en la palabra natzal. En Isaías (Yeshayahu) 26:2-3, 19-20 y 57:1-2 se lee claramente sobrte la resurrección de los muertos, el arrebatamiento de los creyentes. También Daniel 12:1-2 habla de la resurrección de los muertos, la tribulación y la salvación de Israel de los tiempos de tribulación. Sofonías 1:14-18 y 2:2-3 habla acerca de los tiempos terribles que vendrán en el día del Señor y el profeta emite un decreto para que el pueblo se arrepienta y se vuela a Elohim antes que llegue ese día, para poder ser protegidos de esos tiempos. El Salmo (Tehillim) 27:5 dice que los justos se esconderán en los tiempos de angustia. Este salmo se lee en cada uno de los 40 días del período de Teshuvah. En 2 Tesalonicenses 2:1 dice: “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Yeshua, y nuestra reunión con él, os rogamos hermanos”. La frase “nuestra reunión” viene de la palabra griega episunagoge, que significa “asamblea”. En Números (Bamidbar) 10:2-3, la trompeta se tocaba para hacer reunir a todo el pueblo. La relación entre el sonido de la trompeta y la asamblea del pueblo también se hace evidente en 1 Tesalonicenses 4:16-17 y 1 Corintios 15:51-53. 

13.Yom HaKeseh: El Día Escondido

En el Salmo (Tehillim) 27:5 está escrito: “Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre su roca me pondrá en alto”.

Otro nombre que recibe la fiesta de Rosh HaShanah es Yom HaKeseh, “El Día para Esconderse” o el “Día Escondido”. La palabra keseh o keceh se deriva de la raíz hebrea kacah, que significa “esconder o cubrir”. Durante el mes de Elul todos los días, se toca una trompeta para advertir al pueblo que se vuelva a Elohim; esto es, todos los días excepto el día 30 de Elul, el día anterior a Rosh HaShanah. En ese día no se toca la trompeta y permanece en silencio. En parte esto se debe a que mucho de lo que sucede durante Rosh HaShanah está encubierto y lleno de misterio. El aspecto místico de Rosh HaShanah aparece en las Escrituras: “Tocad la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne” (Salmo [Tehillim] 81:3).

Rosh HaShanah es llamado Yom HaKeseh, o el Día Escondido, ya que este día fue escondido de satanás (Ha satan), el adversario. La Biblia nos dice que satanás viene para robar y arrebatar (Juan [Yochanan] 10:10) y a confundir (1 Corintios 14:33). Dado que es el Día del Juicio, este día debe esconderse simbólicamente de satanás (él nunca supo ni entendió el plan de la cruz [el madero], 1 Corintios 2:7-8). Los creyentes nunca decían cuando caía el día de Rosh HaShanah; simplemente se decía: “Del día y hora nadie sabe, excepto el Padre”.

Una de las razones por las cuales muchas personas niegan que la resurrección de los muertos y el arrebatamiento de los creyentes ocurrirá en el día de Rosh HaShanah es por la frase que Yeshua dijo en Mateo (Mattityahu) 24:36, como está escrito: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”. Dado que se consideraba que Rosh HaShanah era un día escondido, las palabras de Yeshua de hecho se refieren a este. Por lo tanto, esa frase más bien debe servir como prueba que El estaba hablando de Rosh HaShanah, ya que es el único día del año que se consideraba como escondido o del que ninguna persona sabía.

Aplicación Espiritual (Halacha). Rosh HaShanah cae en la luna nueva. Colosenses 2:16-17 nos dice que la luna nueva nos enseñará acerca del Mesías. El calendario judío (bíblico) está basado en el ciclo lunar. Cuando un ciclo lunar se inicia cada mes, la luna es apenas visible. Pero luego la luna se vuelve hacia el sol y comienza a reflejar la luz del sol. El sol en el cielo representa a Yeshua (Malaquías [Malachie] 4:2) y la luna representa a los creyentes en el Mesías. El sol cuenta con su propia luz, pero la luz de la luna es tan sólo el reflejo del sol. Cuando nos convertimos en creyentes de Yeshua, en un principio no podemos brillar mucho espiritualmente, ya que conocemos poco de Elohim. Pero conforme pasa el tiempo, nuestras vidas comienzan a girar en torno al Mesías, así como la luna gira alrededor del sol. Mientras más nos acercamos al centro de la creación, comenzamos a reflejar más esa luz (Yeshua), tal como la luna refleja la luz desde el centro del sistema solar.

Parashá 50 Ki Tavó

י״ג באלול ה׳תשע״ד (September 8, 2014) por  
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Parashá 50 Ki Tavó

Deuteronomio 26:1 – 29:9(8)

Por Dr. S.K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

  Aliyás de la Torá:

  1. 26:1-11
  2. 26:12-15
  3. 26:16-19
  4. 27:1-10
  5. 27:11 – 28:6
  6. 28:7 – 29:1 (28:69 heb.)
  7. 29:2 (1 heb.) – 29:9 (8 heb.)
  8. Maftir: 29:7(6) – 9 (8)

Haftará: Isaías 60:1-22

Los Escritos Apostólicos: Revelación 15:1 – 16:21

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. Revelación 15:1-8
  2. Revelación 16:1-5
  3. Revelación 16:6-12
  4. Revelación 16:13-16
  5. Revelación 16:17-21

 Comentarios

Ki Tavó

Significa “cuando llegues”.

Primera aliyá, 26:1-11

26:1-2 “Y sucederá que cuando llegues a la tierra que HaShem tu Elohim te da por herencia, tomes posesión de ella y habites en ella, tomarás lo primero de todos los frutos del suelo que recojas de la tierra que HaShem tu Elohim te da, y las pondrás en una canasta e irás al lugar que HaShem tu Elohim escoja para establecer su nombre.” – Esta ofrenda también es mencionada en Éxodo 23:19a y 34:26a, donde está escrito:

“Traerás lo primero (reshít) de las primicias (bikurim) de tu tierra a la casa de HaShem tu Elohim…”

La palabra hebrea que ha sido traducida como “primicias” es “reshit”,[1][1] y aparece en todos los tres textos. La palabra “bikurim”, “primicias” no aparece en el texto de Deuteronomio, sólo “reshít”, “lo primero”. Aun así, esta ofrenda es llamada “bikurim”. Según la Mishná,[1][2] la ofrenda de bikurim sólo se da del fruto de la tierra de Israel y, específicamente a las siete especies mencionadas en Deuteronomio 8:8. Como miel no se da la miel de abeja sino dátiles. No se entrega una ofrenda de bikurim de otras especies. El propósito de entregar los primeros frutos, que son los que más se aprecian, es mostrarle al Eterno que Él es el primero en nuestras vidas.

Cuando los primeros frutos empezaron a brotar fueron marcados con un hilito. Cuando habían madurado fueron llevados a Santuario entre shavuot y sukot. En el tiempo del templo solían ir familias enteras junto con otras personas de la misma ciudad. Iban caminando con sus canastas cargadas de las siete especias detrás de un toro cuyos cuernos fueron cubiertos de oro y con una guirnalda de ramas de olivo alrededor del cuello. El toro fue sacrificado como ofrenda de paz. Al acercarse a Yerushalayim la gente salía a recibirlos con gritos de alegría y con toque de flautas. Los levitas cantaban el Salmo 30 (que es una referencia a la resurrección del Mesías, la cual es simbolizada en las primicias, “bikurim”). Al llegar al monte del templo colocaban las canastas sobre los hombros para entrar en el atrio así. Los sacerdotes colocaban luego su mano debajo de cada canasta y juntos la mecían (tenufá) en todas las direcciones, para mostrar así que es una pertenencia del Eterno. Después las canastas fueron colocadas al lado del altar y se recitaba el texto de Deuteronomio 26:3, 5-10. Las cosas que había en las canastas fueron comidas por los sacerdotes.

Según Maimónides, el sacrificio de Bikurim requiere siete cosas:

1.      Se lleva al lugar escogido por HaShem.

2.      Se lleva en una canasta.

3.      Se hace una declaración verbal.

4.      Se entrega un sacrificio.

5.      Se canta.

6.      Se hace la ceremonia de tenufá – mecimiento.

7.      Se pernocta en el lugar.

26:3 “Y te presentarás al sacerdote que esté en funciones en esos días y le dirás: “Declaro hoy a HaShem mi Elohim que he entrado en la tierra que HaShem juró a nuestros padres que nos daría.”” – Este texto nos enseña la importancia de la identificación nacional e histórica con el pueblo de Israel. Todas las personas que hacían esta declaración en el templo no habían entrado físicamente en la Tierra. Pero pertenecían a un pueblo que una vez en la historia pasó a la tierra, y cada judío tendrá que identificarse con ese hecho como si él mismo lo hubiera vivido.

26:5 “Y responderás y dirás delante de HaShem tu Elohim: “Mi padre fue un arameo errante y descendió a Egipto y residió allí, siendo pocos en número; pero allí llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa.” – Aram fue el quinto hijo de Shem, cf. Génesis 10:22. No es ancestro de Avraham. El tercer hijo de Shem Arfajshad (Arfaxad) fue ancestro de Avraham.  ¿Cómo es que aquí está escrito que el padre de los israelitas fue un arameo?

Laván fue llamado “arameo”, cf. Génesis 25:19-20; 28:5. El tampoco fue descendiente de Aram. Parece ser que porque vivían en Padán-Aram fueron llamados arameos. El padre de Laván, Betuel y Yitsjak eran primos. La hija de Betuel fue Rivká. Así que Yitsjak se casó con la hija de su primo. El hermano de Rivká fue Laván, llamado “el arameo”. Pero no venía de ese Aram mencionado en Génesis 10. Uno de los hermanos de Betuel, Kemuel es llamado el padre de Aram. Ese otro Aram era, por tanto, primo de Laván. Yaakov y ese otro Aram fueron primos segundos.

Es probable que los descendientes de Aram en Génesis 10 hayan poblado la tierra llamada Padán-Aram. Ese Aram que mayormente es mencionado en las Escrituras es la tierra que hoy en día se llama Siria. Padán-Aram está más al norte, cruzando el río, en Mesopotamia. Es probable que Laván fuese llamado arameo por el hecho de hablar en arameo y habitar en esa área, aunque no era descendiente de Aram, hijo de Shem. Según Génesis 31:47, Laván hablaba en el idioma arameo.

¿Cómo es que Yaakov fue llamado arameo en la Torá? (Avraham fue llamado “hebreo”, no “arameo”) ¿Cómo vamos a entender esta oración?

La traducción Peshitta dice “Mi padre fue enviado a Aram”, refiriéndose a Yaakov que se fue enviado a la tierra donde estaba Laván. Otra traducción dice: “Un aramita (intentó) destruir a mi padre”. Otra traducción dice: “Un arameo quiso hacer perecer a mi padre” (Jumash HaMerkaz). Otra traducción dice: “Un arameo a punto de perecer fue mi padre”. Otra traducción dice: “Un aramí era la perdición de mi ancestro.”

Si entendemos la palabra como que Yaakov era arameo, tiene que ver con la tierra geográfica de Padán-Aram donde pasó veinte años de su vida, cuando tenía entre 77 y 97 años de edad. Es posible que por haber morado allí tanto tiempo, Yaakov fue llamado arameo, al igual que Laván que habitaba en esa tierra, sin ser descendiente de Aram, hijo de Shem.

La razón por la que Yaakov no es llamado hebreo sino arameo es para mostrarnos que la descendencia de Avraham y Yitsjak es profética más que biológica.

Según Rashí, la palabra arameo no se refiere a Yaakov, sino a Laván que quiso destruir a Yaakov, como hemos visto en algunas de las traducciones.

26:6-9 “nos… nos… nosotros… nuestra” – Esa persona no había vivido todo eso, sino se identifica con un cuerpo nacional de Israel. Cada israelita, en la celebración de pesaj, tiene que pensar que él mismo salió de Egipto. Vemos la importancia del pensamiento colectivo en nuestro pueblo. No somos individualistas, sino parte de un colectivo.

26:11 “Y te alegrarás, tú y también el levita y el forastero que está en medio de ti, por todo el bien que HaShem tu Elohim te ha dado a ti y a tu casa.” – Según la Mishná[1][3] y el Talmud,[1][4] sólo se recita la declaración anterior durante el tiempo desde Shavuot hasta Sukot, puesto que es el momento de mayor alegría durante el año. Después de Sukot también se puede llevar la ofrenda de bikurim, pero entonces no se recita la declaración de los versículos 5-10. El prosélito no recita la declaración porque no es descendiente de los que heredaron la tierra.

Segunda aliyá, 26:12-15

 

26:12 “Cuando acabes de pagar todo el diezmo de tus frutos en el tercer año, el año del diezmo, entonces lo darás al levita, al forastero, al huérfano y a la viuda, para que puedan comer en tus ciudades y sean saciados.” – El tercer año puede ser una referencia al tercero y sexto año, del ciclo septoanual, cuando se daba el segundo diezmo a los pobres. Esta es la interpretación más común.

 

“el año del diezmo” – Según Rashí, significa que durante el tercero y sexto años, no se dan dos diezmos, “el primer diezmo” y “el segundo diezmo”, (como en los años primero, segundo, cuarto y quinto), sino sólo un diezmo, “el primer diezmo”. Durante los años tercero y sexto, “el segundo diezmo” es sustituido por “el diezmo del pobre”. De esa manera también hay dos diezmos en esos años, aunque no se dé, lo que la tradición llama, “el segundo diezmo”.

 

26:13 “Y dirás delante de HaShem tu Elohim: “He sacado de mi casa la porción consagrada y también la he dado al levita, al forastero, al huérfano y a la viuda conforme a todos tus mandamientos que me has mandado; no he violado ni olvidado ninguno de tus mandamientos” – Según Rashí, se hacía esta declaración en la víspera de Pesaj. La declaración de haber cumplido con los deberes del diezmo y otros mandamientos ayuda al judío a ser solícito en todo. Como sabe que tiene que declarar cada tercer año delante del Eterno que ha sido fiel, le ayuda a no ser negligente, para no tener que mentir delante del Eterno. Esta práctica cada tercer año es una preparación para poder estar delante del Trono en el día del juicio final, cuando el Eterno va a recompensar a cada uno conforme a sus obras. Cuando uno sabe que un día tiene que presentarse delante del Eterno y dar cuenta de todo lo que ha hecho, piensa dos veces antes de hacer las cosas. ¿Eres consciente de que vas a estar delante del Trono donde se van a sacar todas las cosas a la luz?

 

26:15 “Mira desde tu morada santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel y a la tierra que nos has dado, una tierra que mana leche y miel, como juraste a nuestros padres.” – Después de haber entregado todo el diezmo se pide una bendición sobre el pueblo de Israel, y no sobre uno mismo. Esto nos enseña a no ser egoístas. “Yo he cumplido, y por eso pido que bendigas a todo el pueblo, del cual soy una parte.” Que bonito es no buscar la prosperidad personal, sino la prosperidad del pueblo.

Según la tradición, el judío debe hacer la declaración de haber sido obediente a todos los mandamientos, con voz baja, para que no sonara como jactancia y soberbia, sino como una declaración hecha con humildad.

 

Tercera aliyá, 26:16-19

 

26:17 “Has declarado hoy que HaShem es tu Elohim y que andarás en sus caminos y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y sus ordenanzas, y que escucharás su voz.” – Por un lado el pueblo declara su amor y compromiso con el Eterno.

 

26:18 “Y HaShem ha declarado hoy que tú eres su pueblo, su exclusiva posesión, como El te habló, para guardar todos sus mandamientos” – Y por el otro lado viene la respuesta de HaShem. En estas palabras hay una renovación del pacto. Según el R. Munk,[1][5] hay tres alianzas con Israel en el Jumash:

 

1.      La del monte Sinái.

2.      La del tabernáculo.

3.      La de las mesetas de Moav.

 

En este texto aparece la tercera de estas alianzas, la de las mesetas de Moav.

 

“Tú eres su pueblo… para guardar todos los mandamientos” – La identidad marca la conducta de una persona. Si uno se siente rebelde, actuará como un rebelde. Si uno se identifica como ladrón, hurtará. Si uno tiene un complejo de rechazo, rechazará a los demás. Si uno tiene la identidad de ser un pueblo de exclusiva posesión, se comporta de manera santa, guardado los mandamientos. Es muy importante pensar de sí mismo de la manera correcta para poder actuar de la forma correcta.

 

En Proverbios 23:7a está escrito:

 

“pues como piensa dentro de sí, así es”

 

Como piensas de ti mismo, así eres. Por esto HaShem crea una identidad para su pueblo, para que actúe conforme a esa identidad. Una de las primeras cosas que los malos espíritus atacan en una persona es su identidad. Ellos intentan decirte que eres inútil, que no vales para nada, que eres un fracaso. Si tú recibes esos pensamientos vas a actuar según ellos y el adversario habrá logrado su meta para destruirte. Por otro lado los demonios intentan decirte que eres muy bueno, muy importante y el mejor, para que se crea una actitud de soberbia, y así hacerte caer, como hasatán cayó. Para contrastar estos dos extremos malignos, la Torá te enseña quién eres según el Eterno, para que actúes conforme a su punto de vista, conforme a esa verdadera identidad que tienes como israelita.

Es muy importante que los padres inculquen una identidad correcta en sus hijos. Los padres que dicen que sus hijos son rebeldes, están creando rebeldía en sus hijos. Los hijos se comportan según la imagen y la identidad que los padres proyectan sobre ellos, tanto lo bueno como lo malo.

No permitas que los sentimientos de culpa te sigan golpeando si te has arrepentido de tu pecado. Eres amado. Has sido perdonado. El Eterno te ha elevado en el Mesías. Has sido escogido. Tienes una herencia, un futuro. Eres un hijo amado. Eres un rey y un sacerdote. Eres parte de un pueblo santo. Eres un israelita. Así que, no te quedes allí tirado sintiendo lástima de ti mismo, sino ¡levántate y compórtate según lo que eres!

 

Cuarta aliyá, 27:1-10

 

27:2 “Y sucederá que el día que paséis el Yardén a la tierra que HaShem tu Elohim te da, levantarás para ti piedras grandes, y las blanquearás con cal” – Según el Talmud,[1][6] había tres clases de piedras: Moshé erigió doce piedras en la tierra de Moav, cf. Deuteronomio 1:5, Yehoshúa erigió doce piedras dentro del río Yardén, cf. Josué 4:9, y las de Guilgal, cf. Josué 4:20, que son las mismas que estaban en el monte Eival.

 

27:4 “Y sucederá que cuando pases el Yardén, levantarás estas piedras en el monte Eival, como yo te ordeno hoy, y las blanquearás con cal.” – Hay dos versiones de interpretación de este texto. Una dice que escribieron sobre las piedras y luego pusieron la cal encima de la escritura. La otra versión dice que primero pusieron cal (yeso) sobre las piedras y luego escribieron la Torá sobre el yeso.

El Talmud[1][7] dice que tradujeron la Torá y la escribieron en 70 idiomas para que todas las naciones pudieran tener acceso a la revelación divina. Aunque esta no fuese la realidad, esto nos muestra la idea en el Judaísmo de que la Torá no es exclusivamente para Israel.

El arqueólogo israelí Adam Zertal ha encontrado un altar enorme en el monte Eival. Tiene el mismo tamaño que el altar que estaba en el templo. Está hecho con grandes piedras. Alrededor del altar se han encontrado restos del yeso sobre el cual Yehoshúa escribió la Torá, cf. Josué 8:30-35.

 

27:9b “Hoy te has convertido en pueblo de HaShem tu Elohim” – Primero se habla de la identidad de lo que eres.

 

27:10 “Y obedecerás a HaShem tu Elohim, y cumplirás sus mandamientos y sus estatutos que te ordeno hoy.” – Luego vemos como la obediencia viene como un resultado de esa identidad.

Uno de los pasos más difíciles para un cristiano, que ha nacido de nuevo, y que ha abierto sus ojos en cuanto a la verdad de que ha sido cortado de un olivo silvestre e injertado en el olivo cultivado Israel, es dejar su identidad cristiano-gentil. Una de las razones es la doctrina católica que enseña que la salvación sólo se encuentra dentro de la iglesia y que los que salen de ella van al infierno. El cristianismo ha creado una identidad ficticia que desafía el único pueblo elegido, según las Escrituras. Por lo tanto, la identidad como cristiano tiene que ser intercambiada por una identidad verdadera, según las Escrituras, la identidad israelita. Mientras que un cristiano siga identificándose como cristiano, siempre se sentirá fuera de Israel. Sólo una verdadera revelación de lo que es en el Mesías cuando ha nacido de nuevo, junto con una humildad que reconoce lo que HaShem está diciendo, además de un temor verdadero de Elohim que le impide dejarse llevar por la opinión de la gente, puede liberar al cristiano del sistema de Babilonia, la prostituta.

Tú, que has nacido de nuevo y te identificas como cristiano, ¡sal de la iglesia cristiana y vuelve a casa, al pueblo elegido, al cual verdaderamente perteneces, a pesar de que hayas sido engañado para creer otra cosa! Si has nacido de nuevo no eres cristiano, sino israelita. La iglesia cristiana ha sido tu madrastra, pero tu verdadera madre es Yerushalayim, cf. Gálatas 4:26. Escucha lo que ella dice en Isaías 49:21:

 

“¿Quién me ha engendrado éstos? Pues yo había sido privada de mis hijos, y era estéril, desterrada y errante. Y a éstos, ¿quién los ha criado? He aquí, yo había sido dejada sola; y éstos, ¿dónde estaban?”

 

¡Ahora tienes la oportunidad de ser uno de los que vuelven a mamá en los últimos tiempos y ser una parte importante para el cumplimiento de esta profecía!

El Corán repite vez tras vez la importancia de ser un verdadero musulmán para así inculcar una identidad falsa en el pueblo. De esta manera podrá manipular al pueblo según la identidad que haya sido proyectado. La única manera en que estas preciosas personas puedan ser liberadas para servir al único Elohim, el Elohim de Israel, es que salgan de la falsa identidad que han recibido como musulmanes. Sólo después de haber obtenido una identidad nueva, podrán cambiar su conducta.

Por lo tanto, la identidad judía e israelita es algo que HaShem está inculcando en su pueblo vez tras vez. Varios de los mandamientos fueron dados precisamente para dar al pueblo de Israel una identidad que está separada de los demás pueblos de la tierra. Por esto el judío es muy agresivo contra todo lo que intenta quitarle su identidad como judío. Por esto, el mesianismo cristiano es visto como una de las amenazas más grandes contra su existencia judía. ¡El judío tiene razón cuando lucha contra el movimiento mesiánico mientras que ella cometa fornicación con la prostituta romana y enseña sus doctrinas falsas que van en contra de la Torá de Moshé y una comprensión verdadera de un Mesías judío! ¡El judío nunca inclinará su cerviz para hacerse cristiano! Para que la oración del Mesías acerca de una unidad verdadera entre sus discípulos pueda ser cumplida, no es el judío que tiene que dejar su identidad como pueblo, sino ¡el cristiano, que ha nacido de nuevo, tiene que dejar de ser cristiano y convertirse en un verdadero israelita en el cual no hay engaño!

 

27:12 “Cuando pases el Jardén, éstos estarán sobre el monte Guerizim para bendecir al pueblo: Shimón, Leví, Yehudá, Yisajar, Yosef y Binyamín.” – Según el Talmud,[1][8] seis tribus subieron a la cima de cada montaña. Los sacerdotes y los levitas se quedaban en el centro, entre las dos montañas, alrededor del arca, y pronunciaban las bendiciones mirando hacia Guerizim y luego las maldiciones que aparecen en la Torá mirando hacia Eival. La primera bendición sería “Bendito el hombre que no haga ídolo…” y así sucesivamente. Después de cada bendición las seis tribus contestaban: “Amén”, y lo mismo hicieron las otras seis tribus después de cada maldición

Es interesante notar que Shimón fue puesto en el monte Guerizim para bendecir, cuando su ira había sido maldecida por su padre, cf. Génesis 49:7. El mismo no había sido maldecido, sino sólo su ira. El hecho de colocarle para bendecir fue para que él pudiera hacer tikún, rectificación.

Guerizim tiene una altura de 880 m.s.m. Eival tiene una altura de 940 m.s.m. El monte de maldición es más alto que el de bendición. En la Torá hay más maldiciones que bendiciones. La Torá tenía que ser escrita sobre el Eival, el monte de las maldiciones, no Guerizim. Esto nos indica que la Torá trajo maldición para Israel y las naciones, por causa del pecado que hay en nosotros. La Torá revela y condena el pecado y enseña el camino a la reconciliación. De esta manera el pecador podrá arrepentirse y volverse al Eterno y pedir ayuda. Por medio del Mesías podrá convertirse en una nueva criatura. Torá prepara el camino para que el pecador pueda apropiarse de la gracia que ha sido dada en el Mesías Yeshúa, como está escrito en Gálatas 3:24:

 

“De manera que la Torá ha venido a ser nuestro ayo para conducirnos al Mesías, a fin de que seamos justificados por la fe.”

 

El pecado en nosotros se aprovechó de los mandamientos para causar muerte en nosotros. Por eso el ministerio de Moshé es llamado “ministerio de muerte” y “ministerio de condenación”, no porque la Torá sea mala, sino porque el hombre es pecador.

 

En 2 Corintios 3:7-9 está escrito:

 

“Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, de tal manera que los hijos de Israel no podían fijar la vista en el rostro de Moshé por causa de la gloria de su rostro, que se desvanecía, ¿cómo no será aún con más gloria el ministerio del Espíritu? Porque si el ministerio de condenación tiene gloria, mucho más abunda en gloria el ministerio de justicia.”

 

Estas palabras no son para descalificar el ministerio de Moshé, sino para mostrar los efectos reales de la entrega de la Torá, por causa del pecado en el hombre. La Torá no es mala, pero el pecado sí es malo. El pecado dentro del hombre se aprovecha de la Torá para causar muerte en el hombre, cf. Romanos 7:7-14. Cuando el hombre de esta manera descubre su necesidad de gracia y vida, podrá obtener los beneficios de la obra del Mesías y tener una relación diferente con la Torá. En lugar de despertar el pecado, ahora los mandamientos son una descripción de la naturaleza nueva que hemos recibido en el Mesías, que cumple los mandamientos con gozo, cf. Romanos 6:17-18; 8:4. En el Mesías no hemos sido liberados de la Torá, sino solamente de la función condenatoria de la Torá.

 

27:15 “Maldito el hombre que haga ídolo o imagen de fundición, abominación a HaShem, obra de las manos del artífice, y la erige en secreto. Y todo el pueblo responderá, y dirá: “Amén.”” – Todas estas maldiciones son activadas sobre pecados cometidos en secreto. El hecho de que pueblo tuviera que decir amén producía una protección contra este tipo de pecados. Por temor a la maldición uno se guarda de hacer estas cosas en secreto.

 

En Deuteronomio 29:29a está escrito:

 

“Las cosas secretas pertenecen a HaShem nuestro Elohim, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros”

 

Los pecados cometidos en secreto son juzgados directamente por HaShem mediante la maldición que alcanza al que comete esos pecados. Pero los pecados abiertos tienen que ser juzgados por los jueces del pueblo. Los jueces no tienen el derecho de juzgar sobre pecados cometidos en secreto, al no tener evidencias. Pero cuando hay evidencias tienen que condenar al culpable para que la maldición no venga sobre ellos y sobre el pueblo.

 

27:16 “Maldito el que desprecie a su padre o a su madre. Y todo el pueblo dirá: “Amén.”” – El desprecio es algo interno que no siempre se puede ver por fuera.

 

27:18 “Maldito el que haga errar al ciego en el camino. Y todo el pueblo dirá: “Amén.”” – Esto también implica dar un consejo engañoso a un ignorante.

 

27:24 “Maldito el que hiera a su vecino secretamente.” Y todo el pueblo dirá: “Amén.”” – Una forma de dañar al vecino en secreto es hablar mal de él, lashón hará.

 

27:26 “Maldito el que no confirme las palabras de esta ley, poniéndolas por obra. Y todo el pueblo dirá: “Amén.”” – Aquí se trata de una actitud de “confirmar” o “mantener” las palabras de la Torá en el corazón. El que dentro de su corazón dice que alguno de los mandamientos no es válido, será maldecido. En contraste, el que los sostiene en su corazón, será bendecido. Por eso dice la Escritura en Romanos 8:3-4:

 

“Pues lo que la Torah no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Elohim lo hizo: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne, para que el requisito de la Torah se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”

 

El requisito de la Torá es cumplido en nosotros. No dice por nosotros, sino en nosotros. Es una cosa secreta, una actitud, una voluntad, una disposición. El Mesías vino para que pudiéramos tener una actitud correcta hacia todos los mandamientos, por medio de la llenura del Espíritu. Un espíritu que lleva a la persona a rechazar los mandamientos de la Torá no viene del Eterno, no es el Espíritu del Mesías, sino el espíritu del anti mesías, cf. 1 Juan 4:3; 2 Timoteo 2:7; Daniel 7:25.

 

En Gálatas 3:10 está escrito:

 

“Porque todos los que son de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: MALDITO TODO EL QUE NO PERMANECE EN TODAS LAS COSAS ESCRITAS EN EL LIBRO DE LA TORÁ, PARA HACERLAS.”

 

Esta cita de Deuteronomio 27:26 se usa para hablar del resultado de una manera equivocada de relacionarse con la Torá, usándola como un medio de auto justificación. Esto es llamad “obras de la ley”, que es un término teológico que significa “legalismo”. Si se usa la Torá de esa manera no se produce otra cosa que la maldición porque sin fe, en su propio poder, es imposible cumplir los mandamientos de manera correcta y la desobediencia trae maldición. Es decir, si uno piensa que puede lograr la salvación por medio de cumplir los mandamientos legalisticamente, mecánicamente, será objeto de maldición, puesto que no es capaz de hacerlo en sus propias fuerzas. Necesita la gracia de HaShem para poder obtener el perdón por las equivocaciones. La expresión “obras de la ley” no significa obediencia a la Torá, sino una manera equivocada de cumplir los mandamientos para conseguir méritos y así ganarse la aprobación y salvación mediante una balanza donde las buenas obras pesan más que las malas. Esa manera de pensar es engañosa. La salvación no se obtiene por medio de méritos.

Si quebrantas uno de los mandamientos ya estás bajo maldición, y no puedes superar esa maldición por medio de hacer una buena obra o dar dinero a los pobres. Es como una persona que asesina a su vecino. El día siguiente da todos sus bienes a la viuda del asesinado, pensando que eso le va a quitar la culpa por lo que hizo. Esto es falso. La culpa no se elimina por medio de las buenas obras. Tiene que haber justicia, una condena y un arreglo de cuentas.

La única forma de ser libre de la condena de tu pecado es que alguien entre en tu lugar. En el sistema de sacrificios que aparece en Vayikrá (Levítico), vemos como los animales inocentes tenían que cargar la culpa del hombre y, de esa manera, el Eterno, en su gran misericordia, regaló el perdón al pueblo arrepentido.

Sin embargo, los animales no pueden sustituir al hombre. Todos son sombras del verdadero sacrificio hecho una vez por todas, como medio de sustituto para que nosotros podamos ser perdonados sobre una base jurídicamente justa. HaShem es justo cuando nos perdona por causa de la muerte del Mesías Yeshúa.

Los que recibieron perdón por sus pecados mediante los sacrificios en el templo, lo hicieron a base de los méritos del sacrificio del Mesías, reflejado en los sacrificios del templo. Sin el sacrificio del Mesías, los sacrificios del templo no tendrían valor, c.f. Romanos 3:25-26.

Si una persona intenta recompensar sus malas acciones mediante buenas obras, aunque sean conforme a la Torá, no logrará quitarse la maldición causada por su desobediencia aunque sea a uno solo de los mandamientos. Él necesita recurrir al Eterno para obtener el perdón, reconociendo que no puede salvarse a sí mismo.

 

Según el R Munk,[1][9] la palabra “Amén” expresa tres cosas:

 

1.      Un juramento sobre uno mismo, Números 5:22.

2.      Aceptación de un hecho, Deuteronomio 27:26.

3.      Afirmación de un acto, 1 Reyes 1:36.

 

Podemos mencionar tres ejemplos en las Escrituras donde se hablan de pecados cometidos en secreto. En estos casos son los pecados del hurto y la mentira. El primero es Akán, en Josué 7, que hurtó de las cosas dedicadas al Eterno y las escondió en su tienda. HaShem dijo que todo Israel había hurtado y mentido. Por causa de esto 36 hombres murieron en la guerra contra Ai. Luego el espíritu profético rebeló el hurto y la mentira. Y por no mostrar ningún deseo de arrepentimiento a tiempo, Akán fue apedreado junto con sus hijos.

El segundo caso es Guejazi, el siervo del profeta Elishá, en 2 Reyes 5, que mintió para conseguir mucho dinero y ropas preciosas de un hombre generoso que había sido sanado de una plaga mortal. Por esa mentira y ese hurto, recibió la misma plaga.

El tercer caso se encuentra en Hechos 5, donde vemos como una pareja, Jananyá y Shapirá, se había puesto de acuerdo para mentir en cuanto a la suma de un dinero. Habían sustraído parte del dinero, diciendo que era todo, obviamente para conseguir mayor honra en la kehilá (congregación). El espíritu profético reveló su pecado y cayeron muertos delante de todos.

 

En Zacarías 5:1-4 está escrito:

 

“Alcé de nuevo mis ojos y miré, y he aquí un rollo que volaba. Y me dijo el ángel: ¿Qué ves? Y respondí: Veo un rollo que vuela; su longitud es de veinte codos y su anchura de diez codos. Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; ciertamente todo el que roba será destruido según lo escrito en un lado, y todo el que jura será destruido según lo escrito en el otro lado. La haré salir–declara HaShem de los ejércitos– y entrará en casa del ladrón y en casa del que jura por mi nombre en falso; y pasará la noche dentro de su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus piedras.”

 

Este texto nos enseña como la maldición entra en la casa del que hurta y del que miente, para destruirla.

 

En Revelación 21:8b está escrito:

 

“todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”

 

No dice algunos mentirosos, sino todos los mentirosos.

 

En Revelación 21:27 está escrito:

 

“jamás entrará en ella nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira”

 

El que practica la mentira no tiene derecho a entrar en la nueva Yerushalayim.

 

En Juan 8:44 está escrito:

 

“Sois de vuestro padre hasatán y queréis hacer los deseos de vuestro padre. Él fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira.”

 

Hasatán es el padre de la mentira lo cual significa que él originó la mentira. La mentira no viene de HaShem. Esto da como resultado que todo aquel que miente se une con hasatán y abre puertas en su vida para que los malos espíritus puedan operar. La mentira es una puerta abierta para el adversario. El que no se arrepiente de la mentira sufrirá el destino del padre de la mentira.

La mentira no es solamente hablar falsedad, sino también aparentar algo que no es. La hipocresía es un tipo de mentira, duramente condenada por el Rabí Yeshúa HaMashiaj.

 

En Tito 1:2 está escrito:

 

“…Elohim, que no miente…”

 

HaShem nunca miente. La mentira no viene de Él ni es usada por él en ningún momento.

 

En Hebreos 6:18 está escrito:

 

“…es imposible que Elohim mienta…”

 

Es imposible que el Eterno mienta porque la mentira es parte de la naturaleza de hasatán.

 

En Juan 14:6 está escrito:

 

“Yo soy la verdad…”

 

Yeshúa es la verdad, y por eso nunca miente ni puede mentir. Por esto sus discípulos tampoco lo hacen. Los hijos de hasatán mienten porque son del padre de la mentira. Los hijos del Eterno no mienten, porque son de la verdad, de la luz.

 

En 1 Juan 1:5-10 está escrito:

 

“Y este es el mensaje que hemos oído de Él y que os anunciamos: Elohim es luz, y en Él no hay tiniebla alguna. Si decimos que tenemos comunión con Él, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; mas si andamos en la luz, como Él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Yeshúa su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso y su palabra no está en nosotros.”

 

La única forma de ser libre de la mentira es arrepentirse y vivir en luz, lo cual corresponde a siempre decir la verdad, cuando hay que hablar, y vivir en la verdad siempre.

 

 

El capítulo 28 habla de las bendiciones y las maldiciones. Es la extensión del capítulo 26 de Vayikrá. La diferencia más destacada entre los dos, a parte de la cantidad de texto, es el uso del plural en Levítico 26, que habla al colectivo, y del singular en Deuteronomio 28 que habla al individuo o al colectivo como un solo pueblo unido.

Otra diferencia es que el final de Levítico 26 habla de la restauración de Israel. En los versículos 40-43 encontramos una promesa de restauración condicional. Hay también una promesa incondicional de no desechar del todo al remanente de Israel, v. 44-45.  Pero en Devarim 28 no encontramos una promesa de restauración de Israel. El capítulo 28 termina con la deportación a Egipto, que representa lo más trágico de todo, volver al país de cautiverio de donde salimos. Sin embargo, en el capítulo 30 hay una promesa de restauración condicional, “y vuelvas… entonces HaShem… te hará volver.” v. 2-3.

Según Najmánides, Levítico 26 está hablando de la destrucción del primer templo y la deportación a Babilonia, y el capítulo 28 de Deuteronomio habla de la destrucción del segundo templo y sus consecuencias. Es cierto que podemos encontrar similitudes para esa afirmación, pero otros comentaristas, como Don Yitsjak Abarbanel, no comparten la idea de Najmánides, encontrando en el capítulo 28 de Devarim referencias también al primer exilio con la destrucción del primer Templo, cf. v. 25, 29, 36, 68.

 

28:1-2 “Y sucederá que si obedeces diligentemente a HaShem tu Elohim, cuidando de cumplir todos sus mandamientos que yo te mando hoy, HaShem tu Elohim te pondrá en alto sobre todas las naciones de la tierra. Y todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán, si obedeces a HaShem tu Elohim.” – Las bendiciones son el resultado de la obediencia a los mandamientos y las maldiciones son el resultado de las desobediencias a los mandamientos.

 

28:3 “Bendito serás en la ciudad, y bendito serás en el campo.” – Primero encontramos una bendición personal.

 

28:4a “Bendito el fruto de tu vientre” – Luego viene una bendición familiar. Esta es la segunda prioridad para el Eterno, tu familia.

 

28:4b “el producto de tu suelo, el fruto de tu ganado, el aumento de tus vacas y las crías de tus ovejas.” – En tercer lugar viene la bendición sobre el trabajo.

 

28:5 “Benditas serán tu canasta y tu artesa.” – La comida viene en cuarto lugar.

 

28:6 “Bendito serás cuando entres, y bendito serás cuando salgas.” – Según el Talmud,[1][10] se refiere a la entrada al mundo y la salida de este mundo. También puede ser entendido como los viajes, los movimientos de un lugar para otro. Según el Targum Yonatan, significa bendición cuando uno entre en el Beit HaMikdash, templo, y cuando uno salga para hacer negocios.

También se puede interpretar como el ministerio sacerdotal que entra en la presencia del Eterno, y el ministerio real que gobierna sobre las circunstancias.

 

Sexta aliyá, 28:7 – 29:1 (28:69 heb.)

 

28:7 “HaShem hará que los enemigos que se levanten contra ti sean derrotados delante de ti; saldrán contra ti por un camino y huirán delante de ti por siete caminos.” – Las bendiciones por la obediencia incluyen la victoria en los enfrentamientos bélicos.

 

28:9 “Te establecerá HaShem como pueblo santo para sí, como te juró, si guardas los mandamientos de HaShem tu Elohim y andas en sus caminos. ” – La mayor bendición es estar cerca de HaShem.

 

28:10 “Entonces verán todos los pueblos de la tierra que sobre ti es invocado el nombre de HaShem; y te temerán.” – El mejor impacto que se puede hacer en las naciones gentiles se produce cuando hay obediencia en el pueblo de Israel. Este texto nos enseña que Israel ha sido puesto para impactar en las naciones. HaShem quiere que su salvación llegue hasta los confines de la tierra, y por esto ha creado el pueblo de Israel, para que sea un canal para ello, como está escrito en Isaías 49:5-6:

 

“Y ahora dice HaShem (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Yaakov vuelva a Él y que Israel se reúna con Él, porque honrado soy a los ojos de HaShem y mi Elohim ha sido mi fortaleza), dice Él: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.”

 

Quinta aliyá, 27:11 – 28:6

 

28:13 “Y te pondrá HaShem a la cabeza y no a la cola, sólo estarás encima y nunca estarás debajo, si escuchas los mandamientos de HaShem tu Elohim que te ordeno hoy, para que los guardes y los pongas por obra.“ – La única manera de vencer sobre hasatán y estar en una posición superior a los malos espíritus, es someterse al Eterno en humildad y obedecer sus mandamientos, cf. Yaakov (Stg.) 4:7; 1 Pedro 5:6, 9. El que no obedece no está sometido y no podrá resistir a los enemigos. Sólo estaremos encima si obedecemos los mandamientos. No hay prosperidad verdadera y duradera sin obediencia.

 

28:14 “no te desvíes de ninguna de las palabras que te ordeno hoy, ni a la derecha ni a la izquierda, para ir tras otros dioses y servirles.” – Aquí está escrita la palabra hoy. Si tú puedes obedecer hoy y lo dejas para mañana, no has cumplido los mandamientos. Los mandamientos son para cumplir hoy, no mañana ni ayer. Ahora es el momento de obedecer. Si no obedeces hoy, no lo harás mañana. ¡Que no te dejes engañar!

HaShem trabaja con nosotros hoy, y nosotros tenemos que relacionarnos con él hoy, no ayer ni mañana, sino ahora mismo. Arregla hoy tu relación con HaShem y no dejes las cosas para mañana.

En este texto se mencionan alrededor de 12 resultados positivos de la obediencia pero aproximadamente 98 calamidades como consecuencia de la desobediencia a los mandamientos. ¿Por qué hay más palabras que hablan de la maldición que de la bendición?

Por un lado es para crear temor a las consecuencias del pecado, y así evitar el pecado. Por otro lado podemos ver en este capítulo, junto con el capítulo 30, toda la historia de Israel de forma profética. La historia de Israel empezó con subidas, hasta llegar al tiempo de rey Shlomó, cuando todas estas bendiciones alcanzaron al pueblo. Luego se apartaron de la obediencia, tanto el rey como el pueblo, y las cosas iban hacia abajo, y poco a poco se iban cumpliendo todas estas maldiciones, para luego llegar al momento de la restauración, explicado en los primeros versículos del capítulo 30. Nosotros estamos viviendo en el capítulo 30 en estos momentos.

 

En Deuteronomio 30:1-2 está escrito:

 

“Y sucederá que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y tú las hagas volver a tu corazón en todas las naciones adonde HaShem tu Elohim te haya desterrado, y vuelvas a HaShem tu Elohim, tú y tus hijos, y le obedezcas con todo tu corazón y con toda tu alma conforme a todo lo que yo te ordeno hoy”

 

Ahora estamos viviendo esto. El avivamiento hebreo entre judíos asimilados, israelitas perdidos y gentiles, es precisamente el cumplimiento de estas palabras de la Torá. Este texto enseña que la vuelta a la Torá de Moshé es un resultado de una vuelta el Eterno en los últimos tiempos, después de que hayan pasado todas estas bendiciones y las maldiciones sobre Israel a lo largo de la historia.

 

Tú eres parte de algo muy grande. Al juntarte con este movimiento de restauración, te has unido al programa de redención del Eterno para los últimos tiempos.

 

28:16 “Maldito serás en la ciudad, y maldito serás en el campo.” – La primera maldición es personal.

 

28:17 “Malditas serán tu canasta y tu artesa.” – La comida viene en segundo lugar.

 

28:18 “Maldito el fruto de tu vientre y el producto de tu suelo, el aumento de tu ganado y las crías de tu rebaño.” – La tercera cosa es la familia y la cuarta cosas es el trabajo. El orden de las maldiciones es diferente al de las bendiciones.

 

28:19 “Maldito serás cuando entres y maldito serás cuando salgas.” – El Targum Yonatan tradujo: “Maldito serás cuando entres en los teatros y circos y maldito serás cuando salgas a conducir tus negocios.”

 

28:21-22a “HaShem hará que la peste se te pegue hasta que te haya consumido de sobre la tierra adonde vas a entrar para poseerla. Te herirá HaShem de tisis, de fiebre, de inflamación y de gran ardor” – Todas las enfermedades son maldiciones, cf. 27-28, 34-35, 59-61. Las enfermedades no son bendiciones. HaShem puede usar las maldiciones para producir un resultado positivo en las personas. Cualquier maldición puede ser transformada en una bendición, pero las maldiciones no son buenas en sí. Las enfermedades no son buenas en sí. Atentan contra la vida del hombre. Nuestra actitud contra las enfermedades debe que ser enemistosa. Las enfermedades no son nuestras amigas, no las queremos y no las aceptamos en nuestros cuerpos. Las resistimos tanto físicamente, por medio de la defensa corporal, como sicológicamente, por medio de una actitud de rechazo, y espiritualmente, por medio de la proclamación de las palabras de las Escrituras que hablan de la sanidad divina, y por medio de pedir sanidad y sanar en el nombre de Yeshúa.

 

En Deuteronomio 28:61 está escrito:

 

“También toda enfermedad y toda plaga que no están escritas en el libro de esta Torá” – Si el Mesías Yeshúa llevó las maldiciones de la Torá, según Deuteronomio 21:23 y Gálatas 3:13, también llevó todas las enfermedades, que son maldiciones. ¡Las enfermedades son maldiciones! No están mencionadas en la parte de bendiciones. Yeshúa llevó todas las enfermedades para suplir sanidad a aquel que cree en él, cf. Isaías 53:4-5; Mateo 12:15.

 

28:29 “y andarás a tientas a mediodía como el ciego anda a tientas en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; más bien serás oprimido y robado continuamente, sin que nadie te salve.” – Los robos son producto de la maldición. Si uno ha sido robado, le ha tocado una maldición. Si vivimos en obediencia a los mandamientos hay protección también contra los robos. Si todos obedecen los mandamientos no habrá robos.

 

28:30 “Te desposarás con una mujer, pero otro hombre se acostará con ella; edificarás una casa, pero no habitarás en ella; plantarás una viña, pero no aprovecharás su fruto.” – Aquí vemos las tres cosas en orden inverso, mujer, casa y viña, cf. 20:5-7. La maldición toca primero la mujer, luego la casa y luego la viña.

 

28:36 “HaShem te llevará a ti y a tu rey, al que hayas puesto sobre ti, a una nación que ni tú ni tus padres habéis conocido, y allí servirás a otros dioses de madera y de piedra.” – Este texto nos enseña, en primer lugar, que la Torá prevé la existencia de un rey en Israel. En segundo lugar profetiza sobre lo que iba a pasar con un rey específico, cf. 2 Reyes 24:15 y 2 Crónicas 36:5-6; ver Talmud Yoma 52b.

 

“a una nación” – Aquí se habla de una nación, no varias. Esto se refiere a la deportación a Babilonia, que era una sola nación. Más adelante, con la destrucción del segundo templo, los judíos fueron esparcidos a todas las naciones.

 

“madera” – Esto puede también referirse al culto a la cruz que es adorada y venerada en el mundo cristiano. También puede referirse al árbol de navidad.

 

“piedra” – También una referencia a la Caba, la piedra negra en Meca, adorada por los musulmanes. A lo largo de la historia, los judíos han sido forzados a adorar a los falsos dioses cristianos y el musulmán, entre otros.

 

28:37 “Y vendrás a ser motivo de horror, proverbio y burla entre todos los pueblos donde HaShem te lleve.” – Esto se ha cumplido en todas las naciones donde hay expresiones de desprecio y burla de los judíos.

 

28:39 “Plantarás y cultivarás viñas, pero no beberás del vino ni recogerás las uvas, porque el gusano se las comerá.” – Los gusanos que comen las verduras y los frutos son un resultado de la maldición por la desobediencia a los mandamientos.

 

28:47-48 “Por cuanto no serviste a HaShem tu Elohim con alegría y con gozo de corazón, cuando tenías la abundancia de todas las cosas, por tanto servirás a tus enemigos, los cuales HaShem enviará contra ti: en hambre, en sed, en desnudez y en escasez de todas las cosas; Él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello hasta que te haya destruido.” – Si no servimos al Eterno con alegría y con gozo de corazón, tendremos escasez de todas las cosas y un yugo de hierro.

Esto nos lleva a reflexionar si verdaderamente mostramos mucha gratitud cuando tenemos abundancia o ¿estamos quejándonos por lo que no tenemos? Si nos quejamos de la comida, de la ropa, de lo que el Eterno nos está dando, lo perderemos. Si tenemos escasez, ¿será por haber sido negligentes en este punto? ¿Oramos la oración de birkat hamazón con alegría y gozo de corazón después de comer o salimos de la mesa sin dar gracias?

Según el Talmud Yerushalmi,[1][11] el yugo de hierro representa ideas oscuras y preocupaciones. Así que, el yugo puede representar opresión espiritual y depresión sicológica. Una manera de vencer sobre esa opresión es alabar al Eterno con alegría. Si estás tentado a entrar en una depresión, debes danzar delante del Eterno y cantar con voz fuerte, para que esa opresión no te venga. Si estás en una depresión puedes usar la misma medicina y saldrás de ella con victoria.

 

28:49-50 “HaShem levantará contra ti una nación de lejos, desde el extremo de la tierra, que descenderá rauda como águila, una nación cuya lengua no entenderás, una nación de rostro fiero que no tendrá respeto al anciano ni tendrá compasión del niño.” – Este texto hace referencia al imperio romano, entre otros, que tenía el símbolo del águila, cf. Jeremías 49:14-16; Abdías, (un descendiente de Edom fundó Roma). Najmánides destaca que en estos dos versículos se menciona tres veces la palabra goy, que significa “nación”. Esto se refiere a las tres guerras decisivas entre Roma e Israel. La primera guerra fue la de Pompeyo cuando tomó a Yerushalayim y puso fin al reino de los Jashmoneos. La segunda se hizo cuando Herodes combatió el hijo de Aristóbulo, Antígono, que fue el último gobernante Jashmoneo. Herodes llamó al emperador Antonio, quien tomó a Yerushalayim. La tercera guerra fue la de Vespasiano y Tito que destruyeron el reino de los judíos. Las consecuencias de esta guerra están profetizadas en el resto del texto que estamos estudiando.

 

28:58 “Si no cuidas de poner en práctica todas las palabras de esta Torá que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible, HaShem tu Elohim” – Las maldiciones alcanzarán a la persona que no teme al Eterno, puesto que el temor al Eterno nos lleva a obedecerle. El temor al Eterno es un ingrediente muy importante en nuestro amor hacia Él. El que teme la consecuencia del pecado, que es la ira del Eterno, se abstiene de muchas cosas malas. El evangelio eterno que siempre se ha predicado y que siempre se predicará hasta el fin nos exhorta a temer, glorificar y adorar al Eterno, como está escrito en Revelación 14:6-7:

 

“Y vi volar en medio del cielo a otro ángel que tenía un evangelio eterno para anunciarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Elohim y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”

 

28:64 “HaShem te dispersará entre todos los pueblos de un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra” – Esto ya se ha cumplido. Hay descendientes de las 12 tribus entre todos los pueblos de la tierra. Esta es una siembra del Eterno que en nuestros días está empezando a dar fruto. El movimiento llamado “mesiánico”, “raíces hebreas” y “netsarita” es el inicio de esta gran cosecha de estos descendientes de las tribus que fueron sembrados entre todas las naciones. Ahora es el tiempo de que estos sean recogidos de uno en uno, como está escrito en Amós 9:9:

 

“Porque he aquí, yo daré un mandato, y zarandearé a la casa de Israel entre todas las naciones, como se zarandea el grano en la criba, sin que caiga ni un grano en tierra.”

 

En Isaías 27:12 está escrito:

 

“Y sucederá en aquel día que HaShem trillará desde la corriente del Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros seréis recogidos uno a uno, oh hijos de Israel.”

 

28:68 “Y te hará volver HaShem a Egipto en naves, por el camino del cual yo te había dicho: “Nunca más volverás a verlo.” Y allí os ofreceréis en venta como esclavos y esclavas a vuestros enemigos, pero no habrá comprador.” – Esto hicieron los romanos después de la caída de Yerushalayim. Esclavos judíos fueron llevados a Gaza y luego con barcos a Egipto donde se vendieron por precios bajísimos.

 

Séptima aliyá, 29:2(1 heb.) – 29:9(8 heb.)

 

29:9(8) “Guardad, pues, las palabras de este pacto y ponedlas en práctica, para que prosperéis en todo lo que hagáis.” – La prosperidad depende de la obediencia al pacto. Estas palabras son repetidas en Josué 1:8, donde está escrito:

 

“Este libro de la Torá no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.”

 

¿Qué hay que hacer para tener prosperidad y éxito? ¡Hagámoslo entonces con alegría!

 

 

Mashíaj en esta parashá

 

Aparte de los textos mencionados anteriormente (26:2; 28:30) encontramos en esta parashá una alusión al Mesías en 29:4-6:

 

“Pero hasta el día de hoy HaShem no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír. Yo os he conducido durante cuarenta años en el desierto; no se han gastado los vestidos sobre vosotros y no se ha gastado la sandalia en vuestro pie. No habéis comido pan ni habéis bebido vino ni sidra, para que sepáis que yo soy HaShem vuestro Elohim.” – En el pacto de Sinái no había suficiente poder para transformar al hombre en su interior. Esto es simbolizado por la falta de pan y vino en el desierto.

Este texto habla de que el Eterno un día dará al pueblo de Israel corazón para entender, ojos para ver y oídos para oír. Ese día es cuando entren en el pacto renovado.

El orden de las celebraciones del shabat y demás fiestas judías empieza con el vino y luego el pan. Pero aquí se habla de pan primero y luego vino. Esto es una alusión al momento cuando el Mesías tomó el pan matsá (sin levadura) en la mesa de pesaj y dijo que ese pan representaba su cuerpo que iba a ser entregado por todos. Luego tomó la tercera copa de vino en la celebración del seder y dijo que esa copa era la renovación del pacto en su sangre.

Esa renovación del pacto de Sinái, hecho por medio de Yeshúa, tiene suficiente poder para transformar el hombre para que tenga un corazón que pueda entender, con ojos y oídos espirituales para percibir y ser dirigido por el Espíritu de Santidad, como está escrito en Jeremías 31:33-34:

 

“porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara HaShem–. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce a HaShem”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara HaShem– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

 

En 1 Corintios 2:9-10, 15 está escrito:

 

“sino como está escrito: COSAS QUE OJO NO VIO, NI OÍDO OYÓ, NI HAN ENTRADO AL CORAZÓN DEL HOMBRE, SON LAS COSAS QUE ELOHIM HA PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN. Pero Elohim nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Elohim… En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie.”

 

Si un espíritu te hace apartarte de la Torá escrita, dada por Moshé y apartarte del Mesías Yeshúa, la Torá viviente, es un falso espíritu. El Espíritu de Elohim siempre nos guía a ser obedientes a la Torá de manera que ha sido expresada por Moshé y explicada por el Mesías Yeshúa.

 

En esta Parashá se encuentran los mandamientos 606 – 611 de los 613:

 

606. Precepto de hacer una declaración sobre las primicias (bikurim), Deuteronomio 26:5.

607. Precepto de hacer una declaración sobre el diezmo (maaser), Deuteronomio 26:13.

608. Precepto de proceder según los modos de actuar de Elohim, Deuteronomio 28:9.

609. Prohibición de comer del segundo diezmo (maaser shení) estando en luto, Dt 26:14.

610. Prohibición de comer del segundo diezmo en estado de impureza, Deuteronomio 26:14.

611. Prohibición de gastar el dinero del segundo diezmo en otra cosa que no sea comida o bebida, Deuteronomio 26:14.

 

Parashá 49 Ki Tetsé

ה׳ באלול ה׳תשע״ד (August 31, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 49 Ki Tetsé

Deuteronomio 21:10 – 25:19

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 21:10-21
  2. 21:22 – 22:7
  3. 22:8 – 23:6 (heb. 23:7)
  4. 23:7(8)-23:23 (24)
  5. 23:24(25) – 24:4
  6. 24:5-13
  7. 24:14 – 25:19
  8. Maftir: 25:17-19

Haftará: Isaías 54:1-10

Ki Tetsé

Significa “cuando salgas”.

Comentarios

Primera aliyá, 21:10-21

21:12 “la traerás a tu casa, y ella se rasurará la cabeza y dejará crecer sus uñas” – Si un hombre desea casarse con una prisionera que ha sido tomada en una guerra no obligatoria, tendrá que hacer que se rape y deje crecer sus uñas para que no se engañe por las apariencias físicas. Si él la sigue queriendo a pesar de no tener un aspecto físico agradable, el proceso matrimonial seguirá.

21:13 “También se quitará el vestido de su cautiverio, permanecerá en tu casa y llorará por su padre y por su madre por todo un mes; después de eso podrás llegarte a ella y ser su marido, y ella será tu mujer.” – Según el Midrash,[1] las hijas de los pueblos de la antigüedad se adornaban en tiempos de guerra para seducir sexualmente a los enemigos. Por lo tanto aquí se refiere a ropas atractivas que tenía la prisionera antes de ser capturada. El propósito de quitarlas es que el varón ya no la encuentre atractiva como antes. Antes de poder casarse con una prisionera de guerra, habrá que esperar un mes para que ella pueda “llorar por su padre y por su madre”. Esto nos enseña por un lado, que HaShem está interesado en que su alma sea consolada antes del casamiento. También nos enseña que HaShem no quiere que el varón no tome una decisión precipitada. Ella tenía que llorar tanto tiempo para que el hombre no la vea contenta y feliz, sino fea y poco atractiva en comparación con las mujeres israelitas.

Otra opción de interpretación sería que se esté hablando de cortar los cabellos y las uñas (el texto hebreo dice literalmente “hará las uñas”), con el fin de que pase por una especie de purificación, semejante a la de los leprosos, nazarenos y levitas cuando rasuraron todo el pelo de su cuerpo, cf. Levítico 14:9; Números 6:9; 8:7. Es un tipo de conversión para que la cautiva deje su identidad anterior y sea parte del pueblo de Israel.

“un mes” – La esclava puede ser comparada con Israel, que estuvo en Egipto. HaShem la sacó de la esclavitud del Faraón. Cuando su dueño anterior había muerto, ella era libre para casarse con HaShem. Pero como HaShem no quebranta su Torá, y es más, la Torá es la expresión de su carácter, él tuvo que esperar como mínimo 30 días para que se pudiera casar con ella. Por eso, entre otros motivos, hubo un tiempo de espera entre la salida de Egipto y la entrega de la Ketuvá (escritura), el contrato matrimonial, en Sinái.

21:14 “Pero sucederá que si no te agrada, la dejarás ir adonde quiera; mas ciertamente no la venderás por dinero, ni la maltratarás, porque la has humillado.” – El propósito de este trato con esta mujer es que no sea agradable para el hombre. No es una situación ideal que él se case con ella, porque puede traer consecuencias negativas en el futuro, y por esto HaShem establece estas reglas para que finalmente él se dé cuenta que no le conviene casarse con ella. La Torá no prohíbe este tipo de matrimonio, pero tampoco lo anima. Más bien lo desanima con estas medidas. Si el hombre se quiere casar a pesar de esto, puede hacerlo. Sin embargo corre el riesgo de que con el tiempo ella se convierta en una mujer aborrecida, según los siguientes versículos, y, eventualmente nazca un hijo rebelde de su matrimonio, según los versículos que luego seguirán. Según el Midrash,[2] la madre del rebelde Avshalom era una gentil cautiva de guerra que el rey David había capturado.

21:15-16 “no puede él hacer primogénito al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito, el día que reparta lo que tiene entre sus hijos, no puede él hacer primogénito al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito” – Esto nos enseña que cuando Yaakov dio la primogenitura a los hijos de Yosef, que era el hijo de su mujer preferida, no lo hizo por causa de su amor por Rajel, sino por otros motivos. Reuvén perdió su primogenitura por su pecado de adulterio. Shimón y Leví perdieron a su vez la oportunidad de obtenerla por su violencia en la ciudad de Shejem. Yehudá recibió una bendición especial, pero la primogenitura pasó a los hijos de Yosef, por revelación profética, cf. 1 Crónicas 5:1-2. También debemos destacar el hecho de que antes de la entrega de la Torá hubo leyes que no fueron guardadas por los patriarcas.

21:17 “sino que reconocerá al primogénito, al hijo de la aborrecida, dándole una porción doble de todo lo que tiene, porque él es el principio de su vigor; a él pertenece el derecho de primogenitura.” – Cuando dice que el primogénito hereda una porción doble de todo lo que el padre tiene, significa que él tendrá una doble porción entre los hermanos que reciben la herencia. Según el Rav Munk,[3] al principio los primogénitos iban a ser los sacerdotes y por eso no tendrían ninguna herencia de tierra. Por eso obtuvo la doble porción de los bienes del padre, exceptuando su terreno.

21:18 “Si un hombre tiene un hijo terco y rebelde que no obedece a su padre ni a su madre, y cuando lo castigan, ni aun así les hace caso” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “terco” es “sarar”,[4] que significa “descarriado”. La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “rebelde” es “mará”,[5] que significa “desobedecer”, “negarse”. Se trata de uno que desobedece las palabras del padre. La rebeldía es considerada por el Eterno como una actitud muy grave y tiene que ser duramente corregida en la vida de un niño antes de que llegue a la adolescencia.

Según el Talmud,[6] aquí se trata de un joven, mayor de 13 años, porque de otra forma no podría ser castigado ante un tribunal judío, específicamente se refiere a un hijo en los tres primeros meses después de su bar mitsvá. Después de esos tres meses ya no se aplican las leyes del “hijo descarriado y rebelde”.

Cuando aquí se habla de castigarlo se refiere a hacer una advertencia formal ante el tribunal para que sea azotado. Si luego sigue robando de su padre para comer mucha carne y beber mucho vino, tendrá que ser ejecutado. La tradición enseña que este caso de la ejecución de un joven rebelde, llamado glotón y bebedor, nunca se ha dado en la historia de Israel por no cumplir todas las exigencias requeridas por los jueces.

Como no se ha cumplido en la historia del pueblo de Israel, ¿será que cuando vuelva Mashiaj se cumplirá, conforme a lo que dijo: “…hasta que toda se cumpla”, cf. Mateo 5:18?

21:20 “y dirán a los ancianos de la ciudad: “Este hijo nuestro es terco y rebelde, no nos obedece, es glotón y borracho.”” – El carácter insaciable es considerado como algo muy negativo por la Torá. El dominio propio es fruto del Espíritu de Santidad, cf. Gálatas 5:23; 2 Timoteo 1:7. La autodisciplina es parte de un buen carácter y algo que los padres tienen que enseñar a sus hijos de pequeños. Una de las tareas más importantes que tienen los padres es enseñar a sus hijos a no ser esclavos de sus deseos, sino dominar sus impulsos y ser dirigidos por principios. La falta de dominio propio es condenada por la Torá. Hay especialmente dos áreas donde el hombre tiene que aprender a dominarse, la comida y el sexo. Si  no puede domar estas dos áreas en su vida, nunca llegará a ser maduro espiritualmente. La borrachera es condenada por la Torá. El Rebe Yeshúa fue falsamente acusado de ser un glotón y borracho, cf. Mateo 11:19.

Segunda aliyá, 21:22 – 22:7

21:22 “Y si un hombre ha cometido pecado digno de muerte, y se le ha dado muerte, y lo has colgado de un árbol” – Una de las cuatro formas de ejecución es por estrangulamiento. Pero aquí no se habla de estrangulamiento, sino de primero dar muerte al culpable y luego colgarle en un árbol. La palabra hebrea para árbol, “ets”,[7] significa “árbol(es)”, “planta”, “madera”, “leña”. De aquí aprendemos que el Mesías podía haber sido colgado en un árbol, cf. Gálatas 3:13.

21:23 “su cuerpo no colgará del árbol durante la noche, sino que ciertamente lo enterrarás el mismo día (pues el colgado es maldito de Elohim), para que no contamines la tierra que HaShem tu Elohim te da en heredad.” – Este mandamiento se aplica a todos los muertos en Israel. Hay que enterrarlos el mismo día cuando mueren. Sólo se puede demorar el entierro si el hecho de esperar un día más da más honra al muerto. Si las leyes de un país en la diáspora prohíbe que se entierre el mismo día, hay que respetarlas. Sin embargo, es considerada una deshonra para el muerto dilatar el tiempo hasta ser sembrado en la tierra para que pueda resucitar. También es considerado una deshonra dejar el cadáver sólo, sin atención.

En este texto encontramos una evidencia de que el día termina con la caída del sol, no a la medianoche o por la mañana.

“para que no contamines la tierra” – La tierra se contamina por un cadáver que ha sido colgado sobre un madero, si no es enterrado el mismo día.

22:1  “No verás extraviado el buey de tu hermano, o su oveja, sin que te ocupes de ellos; sin falta los llevarás a tu hermano.” – Si encuentras algo por allí que no es tuyo, no tienes el derecho de apropiarte de eso. Si sabes de quién es o si tienes la posibilidad de hacer una búsqueda para saber quién es el dueño de la cosa perdida, tienes la obligación de buscar a la persona y devolver el objeto o el animal perdido. Si no sabes de quién es, podrás guardar la cosa o el animal, hasta que alguien pregunte por ello. Entonces tendrás que devolverlo.

Esto nos enseña acerca de la importancia que la Torá da al derecho de propiedad privada. Es muy importante no apropiarse de los bienes ajenos. Cualquier forma de apropiación de bienes ajenos es un hurto, incluso del tiempo.

22:2  “Y si tu hermano no está cerca de ti, o si no lo conoces, entonces lo traerás a tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo busque; entonces se lo devolverás.” – El Talmud[8] dice que si es un animal que come y produce, debe producir y comer. Pero si es un objeto que no produce o come, debe ser vendido. El dinero se guarda y luego lo entrega al dueño del objeto. Así el que extravió el objeto no pierde nada si es un objeto que se deteriora con el tiempo.

22:3 “Así harás con su asno, y asimismo harás con su vestido; lo mismo harás con cualquier cosa perdida que tu hermano haya perdido y que tú halles. No te es permitido esconderte.” – De aquí se saca la idea de poner una señal o una nota para que la persona pueda encontrar al que ha encontrado lo perdido. En el tiempo del segundo templo había un lugar fuera de Yerushalayim donde la gente podía entregar y retirar objetos perdidos. Después de la destrucción del templo se anunciaban los bienes perdidos en las sinagogas y las casas de estudio.

Este principio puede ser encontrado también en los países donde la Torá ha tenido influencia sobre la conciencia de la población, de modo que el nivel de honestidad sea alto. Por ejemplo, la policía sueca tiene una función de guardar objetos perdidos donde la gente puede entregar cosas que han encontrado por allí. Si la persona que ha perdido algo no encuentra lo perdido, podrá ir a anunciarlo en la policía. En el caso de que se encuentre allí, se le devuelve al dueño. Es costumbre entregar un poco de dinero a la persona que encontró el objeto, como una remuneración por su honestidad y molestia.

22:5 “La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominación a HaShem tu Elohim.” – En primer lugar se habla de una inclinación travestí. Incluso en Purim está prohibido vestir ropa del sexo opuesto. Sin embargo, Rashí dice que la prohibición sólo es cuando la intención es cometer una inmoralidad sexual. Es una abominación para el Eterno. En el judaísmo ortodoxo no se permite a la mujer llevar pantalones. Una buena costumbre es que las mujeres no usen pantalones fuera de su casa, y si lo hacen, deben llevar una falda por encima.

El Targum Onkelós tradujo el texto de esta manera:

“No habrá un arma de guerra de varón en una mujer, y un hombre no se arreglará con los afeites de una mujer.”

El Talmud[9] prohíbe a los hombres arrancar sus canas, usar joyas femeninas u ornamentos, o afeitarse el pelo que normalmente se afeitan las mujeres. También está prohibido, según la halajá,[10] que las mujeres no solamente lleven armas, sino que estén presentes en el ejército, porque conduce a la inmoralidad.

22:6-7 “Si encuentras un nido de pájaros por el camino, en un árbol o en la tierra, con polluelos o con huevos, y la madre echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no tomarás la madre con los hijos; sin falta dejarás ir a la madre, mas a los hijos los puedes tomar para ti, para que te vaya bien y prolongues tus días.” – Esta promesa se encuentra en mandamientos considerados como más importantes. De aquí los rabinos sacaron la enseñanza de que no se sabe si un mandamiento es grande o pequeño. Si cumples este “pequeño” mandamiento tendrás una recompensa grande. Así que  mejor es cumplir todos los mandamientos, porque uno no sabe qué recompensa hay en cada uno de ellos.

La Torá promete larga vida al que no trata a los animales con crueldad. La crueldad acorta nuestras vidas. HaShem nos creó sensibles a los animales débiles y a las cosas creadas que son frágiles. La naturaleza nos enseña que si somos duros con el trato con ella, vamos a salir perdiendo. Si no riegas tus plantas se mueren. Si no das de comer a tus gallinas no te van a dar huevos. Si somos sensibles a la naturaleza, y especialmente a los animales, nos irá bien y tendremos larga vida.

Tercera aliyá, 22:8 – 23:6 (heb. 23:7)

22:8 “Cuando edifiques casa nueva, le harás un muro a tu azotea, para que no traigas culpa de sangre sobre tu casa si alguno se cayera de ella.” –  El que cuida el precepto de hacer huir la madre de su casa antes de tomar los huevos, será bendecido para poder construir una casa.

Aquí hay un mandamiento que habla a favor de la protección de la vida humana. De aquí se sacan muchas aplicaciones. No habla solamente de una casa, sino de tomar medidas para proteger al ser humano en todos los aspectos, poner vallas y señales de tráfico en las carreteras, tapar los agujeros de los enchufes para que los niños no metan los dedos allí, etc. etc.

22:9 “No sembrarás tu viña con dos clases de semilla, no sea que todo el fruto de la semilla que hayas sembrado y el producto de la viña queden vedados.” – Esta prohibición aplica en primer lugar sobre la tierra de Israel. Sin embargo, la halajá judía establece que es aplicable también en otras tierras.

La Torá primero habla de la casa, luego de la viña y finalmente de la mujer, v.13. No son sabios los se casan primero y luego buscan trabajo y casa.

El nivel peshat, simple, este texto nos enseña que el producto de la viña va a ser dañado si mezclamos dos clases de semilla.

En el nivel remez, podemos comprar la viña con Israel, cf. Isaías 5:7. En Israel no se puede sembrar dos clases de semilla, que pueden ser:

  • Los hombres, cf. Génesis 15:5. Simiente en hebreo, “zera”, significa también semilla. La mala semilla son los pueblos paganos, que no pueden ser sembrados en el pueblo de Israel, para que el pueblo no sea estropeado. Un israelita no tiene el derecho de casarse con personas de otros pueblos que no han hecho conversión al judaísmo. La asimilación eventualmente destruye el pueblo consagrado.
  • La Torá, cf. Lucas 8:11. La mala semilla puede ser una enseñanza de origen maligno. No podemos mezclar paganismo con la cultura de las Escrituras, para que Israel no sufra daño.
  • La fe, cf. Mateo 17:20. La fe no puede mezclarse con temor o duda, que es contraproducente

22:10 “No ararás con buey y asno juntos.” – Según el nivel peshat, simple, podemos hablar aquí de la protección de los animales tanto para que no se dañen cuando trabajan juntos, como para que no se mezclen. La mezcla entre especies está prohibida. Antes del diluvio fueron mezclados los especies de los animales y al final dice que toda la carne, no solamente los hombres, estaba corrompida, cf. Génesis 6:12.

En el nivel remez, alegórico, podemos comparar el buey con los líderes que trabajan en las congregaciones. En 1 Corintios 9:9-11 se compara al líder con un buey. No es bueno poner diferentes líderes con visiones diferentes y que no estén unidos, en una kehilá, una congregación. No se puede permitir en el liderazgo alguno que no tenga el espíritu de Mashíaj y haya nacido de nuevo.

Este texto también nos enseña que un justo no debe unirse a un malvado en una empresa o negocio.

22:11 “No vestirás ropa de material mezclado de lana y lino.” – Según los sabios significa que las dos clases de hilo no pueden ser rastrilladas, hiladas o trenzadas juntas. Sólo se aplica a la mezcla de lana y lino. La lana es de origen animal puro. Lino es de origen vegetal.

Rashí, citando el Talmud,[11] dice que era permitido mezclar lana y lino en el talit. Los flecos son de lana, y está permitido poner los flecos de lana sobre un manto de tela de lino.

Estas prohibiciones de mezclas en los tres niveles, suelo, animal y ropa, nos enseñan que tenemos que ser cuidadosos en no traspasar los límites que la Torá marca ni mezclar conceptos entre sí, sino marcar bien la diferencia entre una cosa y otra.

22:12 “Te harás borlas en las cuatro puntas del manto con que te cubras.” – El r. Aryeh Kaplan[12] escribe:

“Hay tres palabras básicas que precisan ser definidas: Tzitzit, petil y guedilim.  La palabra Tzitzit únicamente aparece en otro lugar de la Biblia, en donde vemos lo siguiente: “la forma de una mano surgió, y me tomó de un mechón de pelo (Tzitzit) de mi cabeza” (Yejezkel/Ezequiel 8:3). En referencia a este versículo, el Talmud nos informa que los Tzitzit son un conjunto de hilos que cuelgan libremente, parecidos a un mechón de cabello. De este modo obtenemos el primer requerimiento de los Tzitzit: deberán contener un cierto número de hilos sueltos. Esta parte de los Tzitzit es denominada anaf.

A continuación la Torá nos dice: “…pondrán en el Tzitzit de la esquina una hebra trenzada (petil) de (lana) azul”… la palabra petil o “hebra trenzada” tiene un significado particular. Sí denota una hebra trenzada, pero también tiene otras tres connotaciones:

La primera connotación de la palabra petil es la de enrollamiento; de esto inferimos el hecho de que uno de los hilos deberá estar enrollado alrededor de los demás. Por ello la Torá declara que deberá estar colocado “en el Tzitzit de la esquina”. La palabra Tzitzit se refiere a los hilos sueltos, y el petil o “enrollamiento” es colocado sobre y alrededor de ellos. Inicialmente los hilos son colgados para formar hilos sueltos o Tzitzit. Acto seguido, tomamos uno de los hilos y lo enrollamos “en” ellos. En tiempos antiguos, cuando la hebra azul era utilizada, ésta era el hilo que se utilizaba para hacer la mayor parte del enrollamiento.

La segunda connotación se refiere a dos hebras entrelazadas entre sí. Esta es una de las razones por las cuales cada uno de los hilos de los Tzitizit están hecho de dos hilos entrelazados a modo de cuerda. La mayor parte de las autoridades halájicas también concuerdan en que siempre que se menciona un “hilo” en la ley judía, es definido como un entrelazamiento de una o más hebras. Los Tzitzit siguen esta regla.

La tercera connotación de la palabra petil es casi una combinación de las dos primeras. La palabra significa tanto “unido” como “torcido”, y por consiguiente también denota un hilo doble. De aquí aprendemos que los hilos son dobles. Esta es la razón por la cual hacemos los Tzitzit de cuatro hilos, y luego los doblamos para hacer ocho. Encontramos varios lugares donde una hebra azul era utilizada, como por ejemplo en las vestiduras sacerdotales; en ese caso también era colocado a través de un agujero y doblado sobre sí mismo.

Finalmente, la Torá dice: “Harás guedilim (flequillos) en las cuatro esquinas de tu vestimenta con la que te cubres”. Esto inmediatamente nos informa que los Tzitzit únicamente son llevados puestos en una vestimenta de cuatro esquinas o rectangular. Esta es la razón de porqué tanto el Talit como el talit katán son de forma rectangular.

La palabra guedilim misma nos enseña otro hecho importante acerca de los Tzitzit. Mientras que la palabra Tzitzit hace referencia a cabellos sueltos o hilos, la palabra guedil significa cabello o hilos unidos entre sí para formar una trenza o una cuerda. Obviamente, un solo hilo, incluso si estuviera doblado y enrollado, no sería llamado un guedil o “flequillo”. (Como vimos, la palabra petil ya tiene esta connotación). Por consiguiente, es necesario que se refiera a un mínimo de dos hilos dobles. La palabra utilizada en la Torá, guedilim, está en plural; por lo tanto, deberá haber un “flequillo doble” en cada esquina. Esto constituye una alusión al hecho de que los Tzitzit deben contener cuatro hilos dobles. Guedil en singular son dos hilos, y guedilim en plural son cuatro hilos. Por supuesto, además de esta alusión este mismo hecho también es sabido por la tradición.

Para recapitular lo ahora dicho, vemos que los Tzitzit tienen dos partes básicas. La primera consiste de hilos sueltos, los cuales son aludidos por la palabra Tzitzit. Esto es lo que se llama el anaf.

La segunda parte consiste en la sección superior, que es donde los hilos son amarrados entre sí junto con el enrollamiento. Eso es lo que se denomina el guedil. Por razones estéticas, nuestros sabios decretaron que el guedil esté formado por un tercio de la longitud de los Tzitzit enteros, y que el anaf ocupe los dos tercios restantes.”

HaShem se está presentando como ti tuviera un manto en Isaías 6:1; Ezequiel 16:8 y el Salmo 91:4. ¿Será que HaShem tenga algo que se asemeja a un talit con Tsitsits? Si el hombre fue creado a la imagen de HaShem ¿será que Adam tenía algún tipo de talit de luz que cubría su cuerpo antes de caer en pecado?

En el Salmo 104:1-2 está escrito:

“Bendice, alma mía, a HaShem. HaShem, Elohim mío, cuán grande eres; te has vestido de esplendor y de majestad, cubriéndote de luz como con un manto, extendiendo los cielos como una cortina.”

22:20 “Pero si el asunto es verdad, que la joven no fue hallada virgen” – Según Rashí, se refiere a que haya cometido adulterio después del primer paso de matrimonio judío, llamado “desposorio”, en hebreo “erusín”.

22:26 “no harás nada a la joven; no hay en la joven pecado digno de muerte, porque como cuando un hombre se levanta contra su vecino y lo mata, así es este caso” – La violación es comparada con un asesino. El daño que un hombre hace contra una mujer cuando la viola es comparado con la pérdida de la vida.

23:1(2) “Ninguno que haya sido castrado o que tenga cortado su miembro viril entrará en la asamblea de HaShem” – Según Rashí, el “castrado” es uno que tiene sus testículos dañados o aplastados. La prohibición de entrar en la asamblea de HaShem, es decir la congregación, significa que un castrado, magullado o cortado no puede casarse con una judía, por no poder engendrar. La Torá prohíbe la esterilización de hombres y animales.

23:2(3) “Ningún bastardo entrará en la asamblea de HaShem, ninguno de sus descendientes, aun hasta la décima generación, entrará en la asamblea de HaShem.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “bastardo”, “mamzer”,[13] significa uno que ha nacido en incesto o adulterio. No puede casarse con un israelita. Según Rashí, un mamzer solamente nace de una unión entre aquellos cuya relación es sancionada con karet, cortamiento espiritual, aplicada directamente por el cielo, o de una unión entre aquellos cuya relación es sancionada con la pena de muerte por un tribunal judío. Un mamzer no es una persona que ha nacido de la unión entre un judío y una gentil.

23:3(4) “Ningún amonita ni moabita entrará en la asamblea de HaShem; ninguno de sus descendientes, aun hasta la décima generación, entrará jamás en la asamblea de HaShem.” – Rut era moabita y Naamá, la esposa del rey Shlomó y madre del rey Rejavam (Roboam), era amonita, cf. 1 Reyes 14:21. Las dos entraron en Israel por casamiento y forman parte de la genealogía del Mesías. Esto nos muestra que el mandamiento sólo aplica a los varones, como fue establecido en la halajá.

23:4(5) “porque no fueron a vuestro encuentro con pan y agua en el camino cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Bilam, hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.” – La causa, de la prohibición de no poder entrar en la asamblea, era doble, porque no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua cuando vinieron de Egipto, y porque alquilaron contra Israel a Bilam para maldecirlos.

Estos dos pueblos tenían una deuda de gratitud hacia los hijos de Avraham, porque habían sido salvados dos veces por la intervención de Avraham, en la guerra con Kedorlaomer y con el escape de Sedom. Por no tomar en cuenta esta deuda, a la hora de tener la oportunidad de mostrar amor a los descendientes de Avraham, fueron rechazados por el Eterno como candidatos para ser parte del pueblo apartado. ¡Qué importante es agradecer a los que te han hecho un favor en la vida! ¡Especialmente cuando te han sacado de una crisis!

Como el rey David fue cuestionado como legítimo heredero del reino por el hecho de que su tatarabuela era moabita, de la misma manera el Mesías Yeshúa ha sido cuestionado como heredero legítimo del trono de David. Especialmente si se acepta la presentación dada en los manuscritos griegos de los Escritos Apostólicos de su engendramiento sobrenatural sin intervención de varón, de acuerdo a lo que dijo su madre: “¿Cómo será esto?, pues no tengo relación con varón.”, Lucas 1:34; cf. Mateo 1:25: “hasta que” y Génesis 3:15: “el simiente de la mujer”.

En el Salmo 69:8 está escrito:

“Me he convertido en extraño para mis hermanos, y en extranjero para los hijos de mi madre.”

Como David fue cuestionado, también Yeshúa fue cuestionado. En Juan 8:41b hay una acusación indirecta contra Yeshúa que dice:

“Ellos le dijeron: Nosotros no nacimos de fornicación.”

23:5(6) “Mas HaShem tu Elohim no quiso escuchar a Bilam, sino que HaShem tu Elohim te cambió la maldición en bendición, porque HaShem tu Elohim te ama.” – La maldición de Bilam fue cambiada en bendición. HaShem es capaz de cambiar cualquier maldición en bendición. La maldición más grande de la historia fue cuando el Mesías fue colgado sobre un madero. Esa maldición fue transformada en la mayor bendición para la creación.

Cuarta aliyá, 23:7(8)-23:23 (24)

23:7(8) “No aborrecerás al edomita, porque es tu hermano; no aborrecerás al egipcio, porque fuiste extranjero en su tierra.” – Roma fue fundada por un descendiente de Edom. Así que, según la interpretación remez, el edomita puede ser entendido como el cristiano. Los judíos no pueden aborrecer al cristiano, por mucho daño los hayan hecho. Muchos de los cristianos son nuestros hermanos, los que tienen el espíritu del Mesías.

23:8(9) “Los hijos de la tercera generación que les nazcan podrán entrar en la asamblea de HaShem” – Rashí cita aquí las explicaciones del Sifrí:

“Pero las otras naciones tienen derecho de entrar enseguida en la Comunidad de Elohim. Se deduce entonces, que aquel que haga pecar a un hombre, le causa más mal que aquel que le mate, pues el asesino no causa sino la muerte en este mundo, mientras que el seductor le excluye de este mundo y del mundo futuro. Así Edom, que ha salido a su encuentro con la espada en alto, no sería acreedor a su odio, ni tampoco los egipcios, que los han ahogado, pero sus seductores sí lo serán”.

Los edomitas y los egipcios que se convertían al judaísmo no podían casarse con judíos, sólo con otros conversos. Sus nietos podían casarse con judíos. Sin embargo, el Talmud[14] establece que ahora un judío puede casarse con los conversos de todas las nacionalidades, porque el rey Sanjeriv dispersó las naciones de sus tierras de origen y por eso ya no se puede identificar más las naciones individuales.

23:9(10) “Cuando salgas como ejército contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala.” – Este texto trata con una situación específica en tiempos de guerra. La Shejiná, la presencia del Eterno, tiene que estar presente en el ejército de Israel para que pueda vencer sobre sus enemigos. Las guerras de Israel dependen de la presencia Divina. Para que esta Shejiná pueda manifestarse, el ejército tiene que vivir en un nivel alto de santidad, lo cual incluye la pureza ritual y también física. En este caso es mencionado como cosa mala la impureza ritual causada por el derramamiento seminal y los excrementos dentro del campamento. Para que HaShem pueda liberarnos de los peligros, tenemos que vivir vidas intachables, no alcanzables para hasatán. La santidad es la mejor defensa que tenemos. La maldad abre brecha en la defensa espiritual que rodea a los justos. Por lo tanto, cuando hay luchas en nuestras vidas, tenemos que cuidarnos de una manera especial para que el enemigo no tenga motivos para acusarnos y dañarnos. Si permitimos el mal entre nosotros no vamos a poder vencer en los enfrentamientos con nuestros enemigos, ni los visibles ni los invisibles, como está escrito en Efesios 6:12:

“Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.”

23:11(12) “Pero al llegar la tarde se bañará con agua, y cuando se ponga el sol, podrá entrar de nuevo al campamento.” – Según Rashí, significa que deberá sumergirse en una mikvé cerca de la puesta del sol.

23:12(13) “Tendrás también un lugar fuera del campamento y saldrás allí” – Fuera del campamento tenía que haber un lugar de letrina, donde los soldados podían hacer sus necesidades. Pero había reglas específicas de higiene que había que seguir para que la Presencia Divina no se molestara con cosas desagradables.

23:13(14) “y tendrás entre tus herramientas una pala, y cuando te sientes allá fuera, cavarás con ella, y te darás vuelta para cubrir tu excremento” – Según Rashí, la palabra que ha sido traducida como “herramientas” significa “arma”. Vemos como la Torá cubre todas las áreas de la vida humana, incluso el momento de ir al baño. Hay mandamiento incluso para ese momento. A nuestro Padre no se le escapa nada. Nos instruye en los detalles más íntimos de nuestra vida para que actuemos siempre de manera correcta y nos da la oportunidad de servirle por medio de la vida práctica diaria.

23:15(16) “No entregarás a su amo un esclavo que venga a ti huyendo de su señor.” – Aquí se trata de un esclavo pagano que huye de su señor desde el extranjero para refugiarse en la tierra de Israel. No se puede devolver a su amo.

El caso de Onésimo no aplica porque él no huyó del extranjero para refugiarse en la tierra de Israel. Y por lo tanto el Shaliaj Shaúl lo devuelve a su amo, cf. Filemón 10-17.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “amo” o “señor”, es “adonav” (alef, dalet, nun, yud, vav), que literalmente significa “sus señores” porque la letra yud denota pluralidad. Vemos como una sola persona puede ser referida por la Torá en plural. Esto es típico en cuanto a los dueños de los esclavos.

Esto nos enseña que cuando se trata de una autoridad considerable, se emplea la forma plural, no para referirse a varias personas, sino a la autoridad de esa persona. Lo mismo sucede con las palabras Adonai y Elohim que ambas son en plural, pero no habla de varias personas, sino de Aquel que es Uno, y que tiene toda autoridad.

23:17(18) “Ninguna de las hijas de Israel será ramera de culto pagano; tampoco ninguno de los hijos de Israel será sodomita de culto pagano.” – La palabra para ramera es “kedeshá”[15] y tiene la misma raíz que “kadosh”, “santo”. De esto aprendemos que la santidad no es en primer lugar algo que tiene que ver con pureza moral, sino con una consagración. En el caso de la ramera y el sodomita, en hebreo “kedesh”,[16] se trata de personas que están dedicadas al culto pagano ofreciendo sus cuerpos para la depravación sexual. Ellos están dedicados a sus dioses y por eso su nombre tiene que ver con la palabra santo, que significa apartado, dedicado, consagrado.

23:18(19) “No traerás la paga de una ramera ni el sueldo de un perro a la casa de HaShem tu Elohim.” – Aquí la palabra ramera es “zoná”.[17] En este caso es una mujer que ha ofrecido su cuerpo por un precio monetario. La palabra perro es una referencia a un hombre homosexual que ha vendido su cuerpo para obtener dinero, (aunque Rashí dice que significa que no se puede entregar un cordero al templo que haya sido cambiado por un perro). Ambos “oficios” son abominación para el Eterno. El dinero de su trabajo no se puede permitir como ofrendas para el Eterno. De esto aprendemos también que no podemos permitir dinero en las ofrendas de nuestras congregaciones de personas que han conseguido ese dinero de forma ilegal, quebrantando los mandamientos de la Torá. Esas ofrendas ofenden al Eterno. No son ofrendas, son “ofendas”.

23:19(20) “No cobrarás interés a tu hermano: interés sobre dinero, alimento, o cualquier cosa que pueda ser prestado a interés.” – No está permitido prestar dinero a los hermanos necesitados cobrando intereses. Sin embargo, si el préstamo es dado en plan de negocios, otras leyes aplican.

23:20(21)a “Podrás cobrar interés a un extranjero” – La Torá misma enseña al pueblo de Israel el principio bancario. Los bancos no son inventos de los hombres, sino de HaShem, con el fin de beneficiar al pueblo de Israel al dar préstamos a los extranjeros. Es parte de la bendición de Avraham y resultado de la obediencia a los mandamientos, como está escrito en Deuteronomio 28:12:

“Abrirá HaShem para ti su buen tesoro, los cielos, para dar lluvia a tu tierra a su tiempo y para bendecir toda la obra de tu mano; y tú prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado.”

23:21(22) “Cuando hagas un voto a HaShem tu Elohim, no tardarás en pagarlo, porque HaShem tu Elohim ciertamente te lo reclamará, y sería pecado en ti.” – Aquí se trata de votos de ofrendas. Pueden ser animales, dinero, otros objetos de valor o la dedicación de una persona, cf. 1 Samuel 1:11.

En Eclesiastés 5:4-6 está escrito:

“Cuando haces un voto a Elohim, no tardes en cumplirlo, porque Él no se deleita en los necios. El voto que haces, cúmplelo. Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas. No permitas que tu boca te haga pecar, y no digas delante del mensajero que fue un error. ¿Por qué ha de enojarse Elohim a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos?”

Las obras de nuestras manos sufrirán destrucción si no cumplimos las promesas que han salido de nuestras bocas. ¡Cuán importante es la palabra que sale de nuestra boca!

Quinta aliyá, 23:24(25) – 24:4

23:24-25(25-26) “Cuando entres en la viña de tu prójimo, entonces podrás comer las uvas que desees hasta saciarte, pero no pondrás ninguna en tu cesto. Cuando entres en la mies de tu prójimo, entonces podrás arrancar espigas con tu mano, pero no meterás la hoz a la mies de tu prójimo.” – Según el Talmud,[18] esto sólo aplica a los obreros. Ellos podrán comer uvas y espigas en las pausas durante el día de trabajo. Otros no tienen permiso de entrar en los campos de los demás y comer. Un obrero que come de las uvas cuando trabaja, rinde mejor en su trabajo, y así esta legislación también beneficia al propietario de la viña.

En Mateo 12:1-8 está escrito:

“Por aquel tiempo Yeshúa pasó por entre los sembrados en shabat; sus discípulos tuvieron hambre, y empezaron a arrancar espigas y a comer. Y cuando lo vieron los fariseos, le dijeron: Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en shabat. Pero él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la casa de Elohim y comieron los panes consagrados, que no les era lícito comer, ni a él ni a los que estaban con él, sino sólo a los sacerdotes? ¿O no habéis leído en la Torá, que en los shabats los sacerdotes en el templo profanan el shabat y están sin culpa? Pues os digo que algo mayor que el templo está aquí. Pero si hubierais sabido lo que esto significa: “MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO”, no hubierais condenado a los inocentes. Porque el Hijo del Hombre es Señor del shabat.”

Los talmides del Mesías estaban arrancando espigas al pasar por un campo sembrado. Fue en shabat, y arrancaron espigas para saciar su hambre. Es probable que estaban yendo a, o saliendo de, la sinagoga. Este hecho fue criticado por algunos fariseos que lo consideraban como una violación del shabat, pero no criticaron el hecho de que pasaran por un campo ajeno o arrancaran espigas de un campo ajeno. Por esto tendremos que cuestionar la interpretación del Talmud en este caso al permitir sólo a los trabajadores comer del campo. Por otro lado, es posible que fue un campo de algún conocido y que tenían permiso para hacer lo que estaban haciendo.

Los talmides tenían hambre en shabat y cogieron espigas de un campo ajeno. Por la regla de kal va-jómer, argumento con mayor peso, Yeshúa permitió que el shabat fuese quebrantado, al arrancar las espigas, para saciar el hambre. Esta legislación del Mesías concuerda con la halajá judía.

24:1  “Cuando alguno toma una mujer y se casa con ella, si sucede que no le es agradable porque ha encontrado algo reprochable en ella, y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa” – Un matrimonio judío sólo es válido si se hace bajo jupá. De la misma manera un divorcio judío no es válido sin un guet.

En el tiempo del segundo templo había dos interpretaciones principales de la palabra “reprochable”, en hebreo “ervá”,[19] que significa “desnudez”, “desgracia”, “defecto”, “indecencia”, “inmundicia”, “confusión”, “descubierto”, “vergüenza”, “impureza”, “promiscuidad”. Por un lado tenemos la interpretación de la casa de Hilel que dice que se puede despedir a una mujer por cualquier cosa que cause molestia en el esposo, incluso si ella fracasa en la cocina. La casa de Shamai era más estricta, sólo permitía divorcio cuando había un comportamiento sexual indecente en la mujer.

El autor de Séfer HaJinuj considera que el documento de divorcio, llamado “guet”, representa un termino medio entre aquellos que prohíben el divorcio en todos los casos y los que lo autorizan con una sola palabra del marido, como: “vete”.

En Mateo 19:3-10 está escrito:

“Y se acercaron a él algunos fariseos para probarle, diciendo: ¿Es lícito a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo? Y respondiendo dijo: ¿No habéis leído que aquel que los creó, desde el principio LOS HIZO VARÓN Y HEMBRA, y añadió: “POR ESTA RAZÓN EL HOMBRE DEJARA A SU PADRE Y A SU MADRE Y SE UNIRÁ A SU MUJER, Y LOS DOS SERÁN UNA SOLA CARNE”? Por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Elohim ha unido bajo el mismo yugo, ningún hombre lo separe. Ellos le dicen: Entonces, ¿por qué mandó Moshé DARLE CARTA DE DIVORCIO Y REPUDIARLA? Él les dice: Por la dureza de vuestro corazón, Moshé os permitió divorciaros de vuestras mujeres; pero no ha sido así desde el principio. Y yo os digo que cualquiera que se divorcie de su mujer, salvo por fornicación, y se case con otra, comete adulterio. Los discípulos le dicen: Si así es la relación del hombre con su mujer, no conviene casarse.”

Vemos aquí como el Mesías entra en la discusión que había entre la casa de Hilel y la casa de Shamai dando razón a la interpretación de éste último. Podemos sacar varias conclusiones de este texto:

  1. El divorcio no es el plan original del Eterno para el hombre.
  2. El divorcio fue permitido por el Eterno, no ordenado.
  3. El Eterno permitió el divorcio por causa de la dureza del corazón del hombre y la mujer.
  4. La causa de un divorcio para poder casarse con otra no puede ser cualquiera – sólo por algo indecente, hebreo “ervat davar”, traducido como fornicación (RV) y infidelidad (LBLA) en Mateo 19:9.

“ha encontrado algo reprochable en ella” – La expresión “ervat davar” (alguna promiscuidad) es la clave en toda esta discusión. La pregunta que le hicieron al Rebe fue: “¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?”, siguiendo la interpretación de Hilel que entiende la expresión “ervat davar” como cualquier causa. El Rebe contesta que “ervat davar” no significa cualquier cosa que desagrade al hombre, sino tiene que ver con una desviación sexual en ella, que fue traducido al griego como “porneia”,[20] “fornicación”.

Pero si ella hubiera cometido adulterio durante el tiempo de desposorio tendría que ser apedreada, no despedida en divorcio, cf. Deuteronomio 22:20-24; Levítico 20:10. La Torá no puede tener dos legislaciones diferentes para un delito. La despedida de una mujer tiene que ser por un acto oficial de entrega de una carta de divorcio, llamada “guet”. Esto le devuelve a la mujer el estatus de no casada y, por lo tanto, el derecho a casarse de nuevo con otro. La carta de divorcio es precisamente el documento oficial y legal que da el derecho a la mujer de casarse de nuevo. Sin un guet, sería una adúltera si se uniera a otro hombre.

Según la respuesta del Mesías, en Mateo 19:9, un hombre no comete adulterio al despedir a su mujer y casarse con otra, si hay en ella una conducta sexual indecente (ervat davar). La expresión “ervat davar” se encuentra también en el capítulo anterior en esta misma parashá, cf. Deuteronomio 23:14, refiriéndose a los excrementos humanos, que no podían ser vistos por la Presencia del Eterno ni dentro ni fuera del campamento de guerra. Sería algo indecente para la Presencia divina.

Concluyamos pues, que la expresión “ervat davar” en el capítulo 24 no se está refiriendo ni a cualquier conducta desagradable de la mujer, según los caprichos del hombre, ni a la fornicación anterior al matrimonio o al adulterio durante el desposorio o el matrimonio, sino a una desviación sexual de la mujer muy desagradable para el esposo, de la misma manera que los excrementos puestos en el suelo, dentro o cerca del campamento de guerra santo, causarían disgusto a la Presencia divina.

Así que, según la enseñanza del Mesías en Mateo 19, donde explica el texto de Devarim 24, el divorcio está permitido, para las personas con corazones duros, cuando existe algún tipo de comportamiento causado por una perversión sexual muy desagradable en el cónyuge. Un divorcio oficial, con la entrega de un documento legal, da el derecho a casarse de nuevo con otra persona.

24:4b “No traerás pecado sobre la tierra que HaShem tu Elohim te da por heredad.” – Las relaciones ilícitas traen pecado sobre la tierra de Israel y fueron una de las causas principales de la expulsión de los habitantes de las siete naciones, cf. Levítico 18:27-28.

Sexta aliyá, 24:5-13

24:5 “Cuando un hombre es recién casado, no saldrá con el ejército, ni se le impondrá ningún deber; quedará libre en su casa por un año para hacer feliz a la mujer que ha tomado.” – La vida familiar es tan importante en el Judaísmo que durante el primer año de matrimonio tiene prioridad sobre el deber de defender el país. El propósito con esta ley es alegrar y hacer feliz a la esposa. Lo más grande de la vida de una mujer es casarse y tener hijos.

24:7 “Si se encuentra a un hombre que haya secuestrado a alguno de sus hermanos de los hijos de Israel, y lo esclaviza, o lo haya vendido, entonces ese ladrón morirá; así quitarás el mal de en medio de ti.” – Según Rashí, un secuestrador merece la pena de muerte sólo si además del secuestro esclaviza a la persona secuestrada.

24:9 “Recuerda lo que HaShem tu Elohim hizo a Miryam en el camino, cuando salíais de Egipto.” – Miryam fue golpeada con la plaga tsaráat, (mal traducida como “lepra”), por causa de usar mal su lengua, “lashón hará”. Aquí la Torá nos manda recordar lo que le pasó para que aprendamos a no hablar mal de las autoridades.

24:10 “Cuando prestes cualquier cosa a tu prójimo, no entrarás en su casa para tomar su prenda” – Nadie tiene el derecho de entrar en una casa o propiedad ajena sin permiso.

24:13 “sin falta le devolverás la prenda al ponerse el sol, para que se acueste con su ropa, y te bendiga; y te será justicia delante de HaShem tu Elohim.” – La justicia, en hebreo “tsedaká”, en este caso no se refiere a que uno reciba la justificación, o declaración de inocencia de pecado, como una recompensa por tratar bien a los pobres, sino que se trata de una obra de caridad hecha para suplir el derecho básico de una persona en necesidad. De aquí surge la expresión “tsedaká” en referencia a la ayuda a los necesitados, cf. v.17; Mateo 6:1.

Sin embargo, el significado de la palabra tiene que ver con hacer una cosa correcta. Cuando estamos ayudando una persona necesitada, estamos haciendo lo correcto.

Séptima aliyá, 24:14 – 25:19

24:15 “En su día le darás su jornal antes de la puesta del sol, porque es pobre y ha puesto su alma en él; para que él no clame contra ti a HaShem, y llegue a ser pecado en ti.” – Es pecado emplear una persona para un día y no darle la paga antes de la caída del sol.

24:16 “Los padres no morirán por sus hijos, ni los hijos morirán por sus padres; cada uno morirá por su propio pecado.” – Según Rashí, los padres no pueden morir por el testimonio de sus hijos.

El texto hebreo dice “cada hombre”, no “cada uno”. Según el Talmud,[21] esto nos enseña que la pena de muerte no puede ser aplicada sobre hijos mayores de edad por lo que han hecho sus padres, pero sobre sus hijos menores sí, cf. Josué 7:24.

24:18 “sino que recordarás que fuiste esclavo en Egipto y que HaShem tu Elohim te rescató de allí; por tanto, yo te mando que hagas esto.” – Este es uno de los 12 recuerdos diarios de los cuales hablan las Escrituras. Los doce son:

  1. La salida de Egipto, Éxodo 13:3; Deuteronomio 5:15; 24:18, 22.
  2. El maná, Éxodo 16:32-33.
  3. El shabat, Éxodo 20:8.
  4. Lo que hizo Amalek, Deuteronomio 25:17.
  5. La revelación en Sinai, Malaquías 4:4.
  6. La provocación en el desierto, especialmente con el becerro de oro, Deuteronomio 9:7.
  7. Lo que hicieron Balak y Bilam, Miqueas 6:5.
  8. Lo que pasó con Miryam, Deuteronomio 24:9.
  9. El Eterno, que da fuerzas para hacer riquezas, Deuteronomio 8:18.
  10. Yerushalayim, Salmo 137:5.
  11. La mujer de Lot, Lucas 17:32.
  12. Yeshúa HaMashiaj, Lucas 22:19; 2 Timoteo 2:8.

24:19 “Cuando siegues tu mies en tu campo y olvides alguna gavilla en el campo, no regresarás a recogerla; será para el forastero, para el huérfano y para la viuda, para que HaShem tu Elohim te bendiga en toda obra de tus manos.” – Vemos como la prosperidad laboral viene como resultado de tratar bien a los necesitados. Hay tres preceptos, aplicables sólo en la tierra de Israel, en cuanto a la cosecha de un campo para que el necesitado también pueda ser atendido:

  1. Pea – no segar todo, dejar entre 1/60 – 1/40 (1.8 – 2.5 %) en las esquinas del campo.
  2. Leket – no recoger uno o dos tallos que hayan caído detrás del cosechador.
  3. Shikjá – no volver a buscar una o dos gavillas dejadas en el campo

25:5 “Cuando dos hermanos habitan juntos y uno de ellos muere y no tiene hijo, la mujer del fallecido no se casará fuera de la familia con un extraño. El cuñado se allegará a ella y la tomará para sí como mujer, y cumplirá con ella su deber de cuñado.” – Hoy en día no se aconseja hacer este tipo de matrimonios y por lo tanto siempre se hace el acto descrito en los versículos siguientes, llamado “jalitsá”, cf. Rut 4:7-8.

25:12 “entonces le cortarás su mano; no tendrás piedad” – Según Rashí, significa que tiene que haber una paga del dinero correspondiente a la vergüenza.

25:15 “Tendrás peso completo y justo; tendrás medida completa y justa, para que se prolonguen tus días en la tierra que HaShem tu Elohim te da.” – Una persona que no anda con engaños tendrá una vida prolongada.

25:16 “Porque todo el que hace estas cosas, todo el que comete injusticia, es abominación para HaShem tu Elohim.” – El engañador es abominación para el Eterno.

25:17 “Acuérdate de lo que te hizo Amalek en el camino cuando saliste de Egipto” – Si andamos con pesas falsas Amalek obtendrá permiso para dañarnos.

Mashiaj en esta parashá

21:22-23 “colgado de un árbol… es maldito de Elohim” – Yeshúa fue maldito por Elohim. Toda la maldición de la Torá cayó sobre él en el momento cuando estaba colgado.

En Gálatas 3:13-14 está escrito:

“Mashiaj nos redimió de la maldición de la Torá, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: MALDITO TODO EL QUE CUELGA DE UN MADERO), a fin de que en Mashiaj Yeshúa la bendición de Avraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe.”

La Torá no es una maldición, como algunos interpretan este texto. La Torá es una de las bendiciones mayores que nos han llegado desde el cielo. Pero hay maldiciones en la Torá, cf. Levítico 26 y Deuteronomio 27 – 28. Esas maldiciones son el resultado de la desobediencia a los mandamientos. Yeshúa nos compró libres de las consecuencias de nuestros pecados, que son las maldiciones que están escritas en la Torá. Esto es para todos aquellos que se apropien de la obra de Mashiaj mediante el arrepentimiento y la confianza en Elohim, que suplió nuestras necesidades por medio de la muerte y resurrección de Yeshúa. Al redimirnos, lo cual significa liberarnos por medio de un precio de rescate, como hemos dicho antes, el Mesías tuvo que pagar las consecuencias de nuestras desobediencias a los mandamientos, las maldiciones escritas en la Torá. Todas las maldiciones cayeron sobre él. Todas las enfermedades cayeron sobre él. Toda la ira de HaShem cayó sobre él, como está escrito en Isaías 53:4-6:

“Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Elohim y afligido. Mas él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por sus heridas hemos sido sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero HaShem hizo que cayera sobre él la iniquidad de todos nosotros.”

Yeshúa tomó nuestro lugar cargando la maldición que nos correspondía a nosotros. Así podemos ser liberados, perdonados y restaurados. El resultado de que Yeshúa tomó la maldición de la Torá es que la bendición de Avraham venga sobre los hijos de Israel e incluso sobre los gentiles.

Si Yeshúa fue objeto de la maldición de la Torá para que la bendición de Avraham llegara a los gentiles, entonces tiene que haber una conexión entre las maldiciones de la Torá y los gentiles. Si la Torá no aplica a los gentiles ¿cómo Yeshúa podía tomar la maldición que correspondía a los gentiles para que la bendición de Avraham les alcanzara? Si no aplica la maldición tampoco aplica la bendición. Si no hay Torá para los gentiles, no hay maldición para ellos, puesto que la maldición es el resultado de la desobediencia de la Torá. Si no hay ley, no hay desobediencia, y no hay maldición. Yeshúa llevó la maldición para los judíos y también para los gentiles para que la bendición de Avraham les alcanzase a todos. Esto muestra que los gentiles no están totalmente fuera de la Torá, sino que hay mandamientos escritos en la Torá que aplican a los gentiles.

Gracias a la maldición que cayó sobre el Mesías al ser colgado de un árbol, somos liberados de las maldiciones que nos tocaban por nuestras desobediencias. ¡Baruj HaShem!

En esta Parashá se encuentran los mandamientos 532 – 605 de los 613:

532. Precepto de la mujer capturada en la guerra (yéfat tóar), Deuteronomio 21:11.

533. Precepto de colgar a un condenado a muerte por el tribunal (beit din), Deuteronomio 21:22.

534. Precepto de enterrar al que fue colgado o a cualquier persona, Deuteronomio 21:23.

535. Precepto de regresar lo perdido a su dueño, Deuteronomio 22:1.

536. Precepto de ayudar al prójimo cuando necesita colocar una carga en un animal o persona, Deuteronomio 23:4.

537. Precepto de alejar al ave madre fuera del nido, Deuteronomio 22:7.

538. Precepto de construir un barandal en el techo, Deuteronomio 22:8.

539. Precepto de casarse con una mujer según lo estipula la Torá, Deuteronomio 22:13.

540. Precepto de que la mujer difamada permanezca con su marido para siempre, Deuteronomio 22:19.

541. Precepto para el tribunal (bet din) de apedrear a alguien que fue sentenciado a esa pena capital, Deuteronomio 22:24.

542. Precepto para un violador de casarse con la mujer que violó, Deuteronomio 22:29.

543. Precepto de designar un lugar en el campamento (de guerra) para hacer ahí las necesidades fisiológicas, Deuteronomio 23:12(13).

544. Precepto de tener una pala en el campamento para cubrir las necesidades fisiológicas, Deuteronomio 23:13(14).

545. Precepto de cobrar interés a un gentil por un préstamo, Deuteronomio 23:20(21).

546. Precepto de cumplir una promesa o juramento, Deuteronomio 23:23(24).

547. Precepto de dejar que un trabajador coma ciertas cosas mientras trabaja, Deuteronomio 23:24(25).

548. Precepto de dar un documento de divorcio a la esposa en caso de divorciarla, Deuteronomio 24:1.

549. Precepto para un novio de regocijar a su esposa en el primer año de matrimonio, Deuteronomio 24:5.

550. Precepto de regresar al dueño un objeto en empeño si lo necesita, Deuteronomio 24:13.

551. Precepto de pagar a un trabajador en su día, Deuteronomio 24:15.

552. Precepto de dejar las gavillas olvidadas, Deuteronomio 24:19.

553. Precepto de dar latigazos a quien lo merece, Deuteronomio 25:2.

554. Precepto del levirato, Deuteronomio 25:5.

555. Precepto de jalitsá, Deuteronomio 25:9.

556. Precepto de rescatar a una persona que está siendo perseguida por un asesino, Deuteronomio 25:12.

557. Precepto de recordar lo que hizo Amalek cuando salimos de Egipto, Deuteronomio 24:20.

558. Precepto de exterminar la progenie de Amalek, Deuteronomio 25:18.

559. Prohibición de vender a la mujer capturada en la guerra [yefat tóar], Deuteronomio 21:14.

560. Prohibición de hacer trabajar como esclava a la mujer capturada en la guerra [yefat tóar] después de haber tenido relaciones íntimas con ella, Deuteronomio 21:14.

561. Prohibición de dejar colgado un cuerpo toda la noche, Deuteronomio 21:23.

562. Prohibición de desatender un objeto perdido, Deuteronomio 22:3.

563. Prohibición de dejar al animal de un prójimo sin ayuda cuando se encuentra debajo de su carga, Deuteronomio 23:4.

564. Prohibición para la mujer de utilizar ropa de hombre, Deuteronomio 22:5.

565. Prohibición para el hombre de vestir ropa de mujer, Deuteronomio 22:5.

566. Prohibición de tomar al ave madre con las crías, Deuteronomio 22:6.

567. Prohibición de dejar objetos que puedan causar daños, Deuteronomio 22:8.

568. Prohibición de plantar diversas especies de semillas en un mismo lugar, Deuteronomio 22:9.

569. Prohibición de comer de la cruza de diversas especies de semillas que fueron plantadas juntas, Deuteronomio 22:9.

570. Prohibición de hacer que dos tipos de animales diferentes realicen una misma labor, Deuteronomio 22:10.

571. Prohibición de vestir prendas que contengan lana y lino juntos, Deuteronomio 22:11.

572. Prohibición para el marido de divorciarse de una mujer que él difamó, Deuteronomio 22:19.

573. Prohibición de castigar a alguien que fue obligado a cometer una transgresión, Deuteronomio 22:26.

574. Prohibición para un violador de divorciarse de la mujer que violó, Deuteronomio 22:29.

575. Prohibición para un hombre que sus órganos reproductores están dañados de casarse con una mujer judía, Deuteronomio 23:1(2).

576. Prohibición para un mamzer de casarse con una mujer judía, Deuteronomio 23:2(3).

577. Prohibición para una mujer judía de casarse con un hombre amonita o moavita, Deuteronomio 23:3(4).

578. Prohibición de hacer paz con los pueblos amonita o moavita, Deuteronomio 23:6(7).

579. Prohibición de rechazar el matrimonio con los descendientes de Esav después de dos generaciones, si se convierten, Deuteronomio 23:7-8(8-9).

580. Prohibición de rechazar el matrimonio con los egipcios [egipcios] después de tres generaciones, si se convierten, Deuteronomio 23:7(8).

581. Prohibición de entrar al campamento de los levitas en estado de impureza, Deuteronomio 23:10(11).

582. Prohibición de regresar a un esclavo que huyó de su amo, estando fuera de la Tierra de Israel, hacia la Tierra de Israel, Deuteronomio 23:15(16).

583. Prohibición de afligir a un esclavo que huyó de su amo hacia la Tierra de Israel, Deuteronomio 23:16(17).

584. Prohibición para una mujer de tener relaciones conyugales fuera del matrimonio, Deuteronomio 23:17(18).

585. Prohibición de ofrecer en ofrenda el pago de una mujer promiscua o de un hombre promiscuo, Deuteronomio 23:18(19).

586. Prohibición de cobrar intereses por un préstamo a un judío, Deuteronomio 23:19(20).

587. Prohibición de demorar una ofrenda prometida o voluntaria, Deuteronomio 23:21(22).

588. Prohibición para un trabajador tomar más de lo que necesita para comer, Deuteronomio 23:24(25).

589. Prohibición para un trabajador de comer durante su trabajo, Deuteronomio 23:25(26).

590. Prohibición de casarse con la ex-esposa después de que ella se casó con otro, Deuteronomio 24:4.

591. Prohibición de alejar a un novio fuera de casa por periodos largos en el primer año de matrimonio, Deuteronomio 24:5.

592. Prohibición de tomar en empeño utensilios básicos que se utilizan para la preparación de comida, Deuteronomio 24:6.

593. Prohibición de quitar señales de tsaráat, Deuteronomio 24:8.

594. Prohibición de tomar en empeño un objeto a la fuerza, Deuteronomio 24:10.

595. Prohibición de retener un objeto de empeño si el dueño lo necesita, Deuteronomio 24:12.

596. Prohibición de aceptar como testigo a un pariente, Deuteronomio 24:16.

597. Prohibición de inclinar el juicio por un huérfano o viuda, Deuteronomio 24:17.

598. Prohibición de tomar un objeto en empeño de una viuda, Deuteronomio 24:17.

599. Prohibición de tomar una gavilla olvidada, Deuteronomio 24:19.

600. Prohibición de dar latigazos de más al condenado a la pena de azotes, Deuteronomio 25:3.

601. Prohibición de poner bozal a un animal cuando trabaja, Deuteronomio 25:4.

602. Prohibición para una mujer yebamá de casarse con alguien que no sea el yabam, Deuteronomio 25:5.

603. Prohibición de apiadarse de un hombre que persigue a otro con intención de asesinarlo, Deuteronomio 25:12.

604. Prohibición de tener pesas deficientes, Deuteronomio 25:13.

605. Prohibición de olvidar lo que Amalek nos hizo, Deuteronomio 25:19.

Parashá 48 Shoftim

כ״ח באב ה׳תשע״ד (August 24, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 48 Shoftim
Deuteronomio 16:18 – 21:9
Por Dr. S. K. Blad  ©
Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

1. 16:18 – 17:13
2. 17:14-20
3. 18:1-5
4. 18:6-13
5. 18:14 – 19:13
6. 19:14 – 20:9
7. 20:10 – 21:9
8. Maftir: 21:7-9

Haftará: Isaías 51:12 – 53:12

Los Escritos Apostólicos: Revelación 10:1 – 11:19

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

1. Revelación 10:1-6
2. Revelación 10:7-11
3. Revelación 11:1-8
4. Revelación 11:9-13
5. Revelación 11:14-19

Shoftim

Significa jueces.

Comentarios

Primera aliyá, 16:18 – 17:13

16:18 “Nombrarás para ti jueces y oficiales en todas las ciudades que HaShem tu Elohim te da, según tus tribus, y ellos juzgarán al pueblo con justo juicio.” – Un  juez es una persona que ha recibido autoridad para pronunciar sentencias de acuerdo a la Torá y la halajá, sobre las obras o palabras de otras personas. El juez tiene que condenar al culpable y absolver al inocente. Los oficiales son los que ejecutan las órdenes del juez. El juez no hace mucho sin un cuerpo policial que le apoye para que sus órdenes se cumplan. La policía no funciona bien sin los jueces porque tienen que saber qué órdenes ejecutar. Así que estos dos tipos de funcionarios tienen que trabajar paralelamente para que la sociedad se beneficie de ellos.

“en todas las ciudades” – Había tres tipos de tribunales en Israel, con 3 jueces, 23 jueces y 71 jueces. Las ciudades con menos de 120 habitantes tenían un tribunal, un Beit Din, de tres jueces. Las ciudades con más de 120 habitantes tenían un Beit Din de 23 jueces, llamado “pequeño sanedrín”. Las cortes de tres jueces sólo podían dictar sentencias sobre asuntos monetarios. Para dar una sentencia de vida o muerte hacía falta un tribunal de 23 jueces. En Yerushalayim había tres tribunales, dos de 23 jueces y uno de 71, en el cual el sumo sacerdote era el líder principal. Este último fue llamado el “gran sanedrín”. Los hombres del gran sanedrín se reunían en un lugar designado para ellos en el templo.

16:19 “No torcerás el juicio; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “justicia” o “juicio”, es “mishpat”.[1] Para no torcer un veredicto no se puede seguir la justicia humanista, la que le parezca bien al hombre, sino la que HaShem manda en su Torá.

En Romanos 2:20b; 7:7, 12 está escrito:

“Tienes en la Torá la expresión misma del conocimiento y de la verdad… ¿Qué diremos entonces? ¿Es pecado la Torá? ¡De ningún modo! Al contrario, yo no hubiera llegado a conocer el pecado si no hubiera sido por medio de la Torá; porque yo no hubiera sabido lo que es la codicia, si la Torá no hubiera dicho: NO CODICIARAS… Así que la Torá es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno”

En Mateo 23:23b está escrito:

“lo más importante de la Torá: la justicia, la misericordia y la fidelidad (o fe)”

En la Torá está expresada la justicia del Eterno que es la base de un veredicto correcto. No se puede torcer la Torá ni para juzgar ni para legislar. La Torá tienen que ser la base para que el sistema judicial de cualquier país sea justo, no los criterios humanistas ni lo que piensa la mayoría de la población. El hecho de que la mayoría de un pueblo tenga cierto comportamiento, no significa que sea un comportamiento justo. No es lo mismo lo común que lo normal. Un comportamiento común no necesariamente tiene que ser normal, según las normas establecidas para el hombre. Hay una sola justicia verdadera y esa justicia ha sido revelada de dos maneras, en la Torá de Moshé y en Yeshúa HaMashíaj, como está escrito en Romanos 3:21:

“Pero ahora, aparte de la Torá, la justicia de Elohim ha sido manifestada, atestiguada por la Torá y los profetas.”

No dice “al contrario de la Torá”, sino “aparte de la Torá”, queriendo decir que la Torá manifiesta la justicia del Eterno y, además, Yeshúa HaMashíaj revela la misma justicia de una forma diferente, pero no es otra justicia. El Mesías Yeshúa es la justicia de HaShem, como está escrito en 1 Corintios 1:30:

“Mas por obra suya estáis vosotros en el Mesías Yeshúa, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Elohim, y justificación, y santificación, y redención”

La palabra griega que fue traducida como “justificación” es “dikayosúne”,[2] que significa tanto “justicia” como “justificación”.
La expresión “aparte de la Torá”, en Romanos 3:21, no significa que sea otra justicia diferente a la de la Torá, sino que la justicia del Eterno se ha manifestado de otra manera que no sea solamente a través de las Escrituras. Son dos revelaciones de Su justicia, la Torá y el Mesías, pero es la misma justicia revelada de dos maneras. Aparte de la Torá podría entenderse como “además de la Torá”, “paralelamente con la Torá”, siempre en armonía con la Torá, pero de forma diferente. Una cosa no contradice la otra.

16:20 “La justicia, la justicia buscarás, para que vivas y poseas la tierra que HaShem tu Elohim te da.” – ¿Por qué se repite la palabra justicia dos veces en este texto? Por un lado se puede entenderlo de manera que para HaShem es muy importante que se emplee la justicia en la nación, y por eso repite la palabra dos veces. La justicia es uno de los pilares fundamentales para la sociedad.
Por otro lado está hablando de dos manifestaciones de la justicia que hay que buscar (en hebreo dice “perseguir”). Como hemos visto antes, la primera está en la Torá Escrita. Hay que perseguir esa justicia para obtener una vida larga en la tierra, con shalom, paz y prosperidad. Pero la otra justicia, que ha sido revelada aparte de la Torá, es Yeshúa HaMashiaj, la Torá Viviente. Hay que perseguir esa justicia de Elohim, dada por medio de Yeshúa el Mesías, para obtener la vida eterna, como está escrito en Romanos 3:22-24:

“es decir, la justicia de Elohim por medio de la fe en Yeshúa el Mesías, para todos los que creen; porque no hay distinción, por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Elohim, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en el Mesías Yeshúa.”

Estas dos manifestaciones de la justicia de HaShem se encuentran en Revelación 14:12 donde está escrito:

“Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Elohim y la fe de Yeshúa.”

Según este texto, ¿quiénes son los santos? Los que buscan estas dos manifestaciones de justicia, la Torá de Moshé y la fe de Yeshúa.

16:21 “No plantarás para ti un árbol de culto, o cualquier clase de árbol junto al altar de HaShem tu Elohim que hagas para ti.” – Antiguamente había una costumbre de plantar árboles en las entradas de los templos paganos, cf. Jueces 6:30. Está prohibido plantar árboles en el monte del templo. Como se habla de cualquier árbol, o madera, se deduce que no está permitido hacer construcciones de madera junto al templo. Este mandamiento también ha dado lugar a la costumbre de no colocar flores en las sinagogas, por lo menos no cerca del arón kodesh, el arca sagrada, donde se guardan los rollos de la Torá.

16:22 “Ni levantarás para ti pilar, lo cual aborrece HaShem tu Elohim.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “pilar”, es “matsevá”,[3] que tiene que ver con una sola piedra grande que sirve como altar. En el tiempo de los patriarcas HaShem lo aceptó, pero por causa de las prácticas idolátricas de los kenaaneos, que usaban ese tipo de piedras, se volvió una abominación para el Eterno, cf. Génesis 28:18, 22; 31:13, 45; 35:14, 20; Éxodo 23:24; 24:4; 34:13; Levítico 26:1; Deuteronomio 12:3; Oseas 10:1-2. Los israelitas sólo podían hacer altares construidos con piedras o de tierra.

17:1 “No sacrificarás a HaShem tu Elohim buey o cordero que tenga defecto o alguna imperfección, porque es cosa abominable a HaShem tu Elohim.” – Yitsjak no podría haber sido un sacrificio al Eterno, porque no era perfecto del todo porque tenía yetser hará, inclinación al mal. Sin embargo Yeshúa sí, pudo ser ese sacrificio perfecto porque no tenía yetser hará.

17:3 “y que haya ido y servido a otros dioses, adorándolos, o adorando al sol, a la luna o a cualquiera de las huestes celestiales, lo cual yo no he mandado” – La Torá prohíbe la astrología. ¡No leas los horóscopos!

17:8 “Si un caso es demasiado difícil para que puedas juzgar, como entre sangre y sangre, entre veredicto y veredicto, o entre afección y afección, siendo casos de litigio en tus puertas, te levantarás y subirás al lugar que HaShem tu Elohim escoja” – Según Rashí, “entre sangre y sangre” tiene que ver con dificultad para determinar si la sangre que sale de una mujer es impura o pura, cf. Levítico 15:19. “Entre veredicto y veredicto” tiene que ver con las leyes que regulan los daños civiles y las transacciones económicas entre los individuos, las leyes que regulan las faltas que incurren en castigo corporal y las leyes que regulan en qué casos se aplica la pena capital. “Entre afección y afección” tiene que ver con definiciones para saber si una afección es de carácter impura o pura, cf. Levítico 13.

“Si un caso es demasiado difícil para ti para que puedas juzgar…” – Aquí se está hablando a los jueces de las diferentes ciudades de Israel. La Torá fue escrita en primer lugar a los jueces en Israel. En casos de conflicto, cuando los jueces menores no podían resolverlo, tendrían que recurrir a instancias más altas, a las autoridades en Yerushalayim que son los sacerdotes levitas y un juez principal.

17:9 “al juez que haya en esos días” – Aquí habla de un solo juez para cada generación. Era el juez principal. Más adelante, en 19:17, se habla de “los jueces que haya en esos días”. Esto nos enseña que entre los jueces que hay, sólo uno es el principal.

17:11 “Según los términos de la Torá que ellos te enseñen, y según la sentencia que te declaren, así harás; no te apartarás a la derecha ni a la izquierda de la palabra que ellos te declaren.” – Esto nos enseña que parte de la observancia de la Torá es obedecer los decretos de los sabios. No obstante, la sentencia que dicten las autoridades tiene que ser de acuerdo a la Torá del Eterno. Según Rashí, hay que obedecerles aunque digan que la derecha es izquierda o la izquierda derecha. Pero el Talmud de Yerushalayim[4]  dice todo lo contrario:

“Se podía pensar que incluso si te dicen que la derecha es la izquierda o que la izquierda es la derecha, aun así debes obedecerlos. (Para mostrar que no es así) el versículo declara: “ni a la derecha ni a la izquierda” (Deuteronomio 5:32; 28:14), (lo cual implica hasta) que te digan que la derecha es derecha y la izquierda es izquierda.”

Esto implica que si un juez se aparta de la Torá y te obliga a hacer algo contra la Torá de Moshé o las enseñanzas del Juez supremo que ahora está vivo durante todas las generaciones, Yeshúa HaMashíaj, no tienes la obligación de obedecerle, como está escrito en Hechos 4:18-20; 5:29b:

“Cuando los llamaron, les ordenaron no hablar ni enseñar en el nombre de Yeshúa. Mas respondiendo Kefa y Jojanán, les dijeron: Vosotros mismos juzgad si es justo delante de Elohim obedecer a vosotros antes que a Elohim; porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído… Debemos obedecer a Elohim antes que a los hombres.”

17:12 “Y el hombre que proceda con presunción, no escuchando al sacerdote que está allí para servir a HaShem tu Elohim, ni al juez, ese hombre morirá; así quitarás el mal de en medio de Israel.” – Es sumamente grande la autoridad delegada al Sanedrín en Yerushalayim, con pena de muerte al que resiste la sentencia de esa corte suprema. La corte suprema está puesto en lugar de Elohim, y el que resiste la autoridad puesta por Él le resiste a Él mismo, lo cual es un grave delito.

17:13 “Entonces todo el pueblo escuchará y temerá, y no volverá a proceder con presunción.” – La sentencia de muerte sobre un rebelde sirve, no sólo para quitar el mal de en medio de Israel, sino para producir respeto y temor reverente al Eterno y a las autoridades puestas por Él.

En Mateo 28:18 está escrito:

“Y acercándose Yeshúa, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.”

El que resiste a Yeshúa está resistiendo a HaShem que le dio toda la autoridad en el cielo y en la tierra. Es imposible respetar al Eterno sin respetar al gobierno puesto por él. Es imposible ser fiel al Padre sin ser fiel al Hijo, que ha sido puesto por el Padre sobre todo Su Reino.
La idea de que una persona puede tener contacto directo con el Padre, sin pasar por el Hijo es una mentira religiosa. El Hijo es el Camino al Padre. Nadie viene al Padre sino por él. No existe un judaísmo que puede agradar plenamente al Padre sin reconocer a Yeshúa como el Mesías de Israel. El que no se acerca al Padre por medio de Yeshúa HaMashiaj no le es agradable, porque Él quiere que todos honren al Hijo, como está escrito en el Salmo 2:12:

“Besad al Hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues puede inflamarse de repente su ira. ¡Cuán dichosos son todos los que en él se refugian!”

El Padre ha decretado que todos honren al Hijo, y el que obedece al Padre honra al Hijo. El que no honra al Hijo no agrada al Padre, cf. Juan 5:23.

Segunda aliyá, 17:14-20

17:14 “Cuando entres en la tierra que HaShem tu Elohim te da, y la poseas y habites en ella, y digas: “Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que me rodean”” – La Torá prevé que el pueblo iba a pedir un rey. La iniciativa de tener un rey no vino de HaShem. Esta palabra se cumplió en 1 Samuel 8:5, donde dice que el pueblo pidió un rey. El propósito con esta petición no fue para cumplir la Torá, sino ser semejantes a todos los demás pueblos en la tierra. Esto fue lo que entristeció al Eterno. HaShem también había dicho a Avraham en Génesis 17:6 que: “reyes saldrán de ti”, lo cual constituye también una base para que hubiera reyes en Israel.

17:15 “ciertamente pondrás sobre ti al rey que HaShem tu Elohim escoja, a uno de entre tus hermanos pondrás por rey sobre ti; no pondrás sobre ti a un extranjero que no sea hermano tuyo.” – Esto nos enseña varias cosas importantes en cuanto al reinado en Israel:

1.      El rey tiene que ser escogido por HaShem – por medio de sus profetas.
2.      El rey está colocado en una posición sobre Israel.
3.      El rey es puesto por el pueblo (la forma de gobierno que el Eterno establece entre los hombres es tanto teocrático como democrático. Tienen que haber una colaboración en el momento de la instalación de una autoridad, entre el Eterno y el pueblo que va a ser dirigido por esa autoridad.)
4.      El rey tiene que ser israelita de nacimiento, no puede ser extranjero.

17:16-17 “Además, no aumentará para sí muchos caballos, ni hará que el pueblo vuelva a Egipto para tener muchos caballos, pues HaShem te ha dicho: “Jamás volveréis por ese camino.” Tampoco aumentará para sí muchas mujeres, no sea que su corazón se desvíe; tampoco aumentará para sí grandes cantidades de plata u oro.” – El rey Shlomó pecó en estas tres áreas:

1.      Tuvo muchos caballos e hizo que el pueblo volviera a Egipto, para comprar caballos, cf. 1 Reyes 4:26. El Talmud[5] dice que sólo puede poseer los suficientes para sus carros, cf. 2 Samuel 8:4.
2.      Tuvo muchas mujeres que desviaron su corazón, cf. 1 Reyes 11:3-4. Según el Talmud,[6] sólo podía tener 18 mujeres, basado en el texto de 2 Samuel 12:8 donde HaShem habla de añadir dos veces más a lo que el rey David ya tenía. Entonces tenía seis esposas.
3.      Tuvo mucha plata y oro, cf. 1 Rey 10:21, 27. El Talmud[7] dice que sólo puede poseer lo suficiente para adjudicar para su corte.

Por pecar en estas tres áreas, HaShem le levantó tres enemigos, cf. 1 Reyes 11:14, 23, 26. Si el rey Shlomó hubiera hecho caso a la Torá, no hubiera caído en pecado. Todas las caídas de los hombres desde Adam hasta el último hombre, han sido, son y serán la consecuencia de no haber hecho caso a los mandamientos del Eterno escritos en la Torá.
Un Midrash[8] cuenta que la yud de la palabra “yarbé”, “aumentará”, se molestó con el rey Shlomó cuando transgredió estas prohibiciones de la Torá, y voló ante el trono celestial y se quejó: “Shlomó me desarraigó por transgredir las prohibiciones de acumular esposas, caballos y riquezas. Ahora ha anulado estas mitsvot, eventualmente descarte toda la Torá.” HaShem respondió a la yud: “No temas. Shlomó y miles como él morirán, pero hasta tú, la más pequeña de las letras, jamás serás desarraigada”.
Es muy posible que este Midrash haya estado en la mente de nuestro Rebe cuando pronunció estas palabras ante el pueblo, como están escritas en Mateo 5:18:

“Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la Torá hasta que toda se cumpla.”

17:18-19 “Y sucederá que cuando él se siente sobre el trono de su reino, escribirá para sí dos copias de esta Torá en un libro, en presencia de los sacerdotes levitas. La tendrá consigo y la leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer a HaShem su Elohim, observando cuidadosamente todas las palabras de esta Torá y estos estatutos” – La Torá tenía que ser la base del reino. Por esto el rey tenía que escribir un Sefer Torá para sí y leerlo todos los días. Según Rashí, la expresión “mishné Torá”, que aparece en este versículo, significa que el rey tenía que escribir dos rollos de la Torá, y tener uno en su cámara de tesoro y otro que entra y sale con él. Los reyes judíos solían tener un Sefer Torá en miniatura que colocaban sobre su brazo derecho, para que los acompañara constantemente. De este mandamiento se ha legislado que todo varón judío debe escribir un Sefer Torá, o bien pagar para que un escriba lo haga.

17:20 “para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos y no se desvíe del mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.” – Una lectura diaria de la Torá produce temor de HaShem y humildad de corazón para la observancia correcta de los mandamientos. ¿Cuál es el antídoto para la falta de temor de HaShem que tenemos en la sociedad en la que vivimos? La lectura de la Torá todos los días de la vida.

Tercera aliyá, 18:1-5

18:4 “Le darás las primicias de tu grano, de tu mosto, de tu aceite y del primer esquileo de tus ovejas.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “primicias” es “reshít”,[9] que también es la primera palabra de la Torá, cf. Génesis 1:1.

Cuarta aliyá, 18:6-13

18:5 “Porque HaShem tu Elohim le ha escogido a él y a sus hijos de entre todas tus tribus, para que esté de pie y sirva en el nombre de HaShem, para siempre.” – Este texto nos enseña que el servicio sagrado se hace de pie.

18:6 “Y si un levita sale de alguna de tus ciudades, de cualquier parte de Israel en que resida, y llega con todo el deseo de su alma al lugar que HaShem escoja” – Esta es la actitud que hay que tener para servir al Eterno correctamente. El que no tienen esa actitud no puede hacerle un servicio agradable. Ese deseo es como un fuego dentro del alma del siervo del Eterno. El fuego en los sacrificios produce un olor fragante delante del Eterno. Si no hay fuego en nuestras almas a la hora de servir al Eterno, no somos agradables.

18:7 “él ministrará en el nombre de HaShem su Elohim, como todos sus hermanos levitas que están allí delante de HaShem.” – Servir en el Nombre significa tener autorización para hacerlo. El levita tiene autoridad para servir delante del Eterno, lo mismo que el profeta, cf. 18:19.

18:10-11 “No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, un pronosticador, un augur, o hechicero, o encantador, o médium, o espiritista, ni quien consulte a los muertos” – Según Rashí, adivinar es coger su vara y hacer una pregunta como: “¿Debo ir o no ir?”, cf. Oseas 4:12. Según los sabios, un pronosticador se refiere a uno que hace trucos de magia. El texto hebreo dice: “que toma los ojos”, que tiene el mismo significado que “que toma el pelo”, es decir uno que engaña al público con trucos y artes mágicos. Según Rashí, un augur es uno que actúa a base de que el pan cayó de su boca o un venado cruzó su camino. Es un supersticioso. Un hechicero es uno que practica la magia negra. Un encantador es uno que agrupa reptiles en un lugar para practicar hechicería o adivinación. Un médium es uno que piensa que el espíritu de un muerto habla por su axila, mediante nigromancia, o uno que mete un hueso de un animal en la boca y el hueso habla. Un espiritista es uno que consulta una calavera o una persona muerta, o va a los cementerios para comunicarse son los espíritus de los muertos. Todos estos ritos son hechos con espíritus inmundos. (Las palabras españolas que son utilizadas en la traducción no coinciden necesariamente con la explicación que se da aquí. Estas explicaciones están hechas a base de las palabras hebreas, no las españolas.)

18:12 “Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable a HaShem; y por causa de estas abominaciones HaShem tu Elohim expulsará a esas naciones de delante de ti.” – Cualquiera que practique el ocultismo se contamina espiritualmente y luego sicológicamente y físicamente. El que practica el ocultismo es abominable para el Eterno. La práctica del ocultismo fue la principal razón por la que las siete naciones fueron destruidas y expulsadas de la tierra de Kenáan.

Debemos tener cierto conocimiento de las prácticas ocultas para:

1.      Detectarlas en la sociedad y en las personas que nos rodean.
2.      Saber ayudar a los que desean ser libres de estos poderes malignos.
3.      Protegernos para no ser engañados pensando que esas cosas son lícitas para nosotros.

18:13 “Serás intachable delante de HaShem tu Elohim.” – Esto nos enseña que el que practica alguna de estas cosas nunca podrá llegar a la perfección espiritual.

Quinta aliyá, 18:14 – 19:13

18:14 “Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a los que practican hechicería y a los adivinos, pero a ti HaShem tu Elohim no te lo ha permitido.” – El profeta como Moshé es presentado en contraste con los adivinos y hechiceros de las naciones gentiles. Por un lado hay algo semejante entre estas prácticas ocultas y el ministerio del Profeta. Pero por otro lado es algo totalmente diferente. Se parecen en que están operando desde una dimensión sobrenatural, espiritual. Y se diferencian en que las fuentes de esos poderes o revelaciones son opuestas. Los adivinos están bajo la influencia de hasatán y los malos espíritus. Los profetas están bajo la influencia del Espíritu del Eterno. Los falsos profetas se parecen a los verdaderos, pero su fuente de inspiración no es HaShem.

18:15 “Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará HaShem tu Elohim; a él oiréis.” – El término español “profeta”, viene del latín “profeta”, (de origen griego).“Pro-fethes” significa “hablar en vez de”, “ser portavoz de”; “hablar ante alguien”, “hablar en voz alta”; (en gr. también significa “predecir”). En el griego clásico significa “predicador”. El término hebreo es “naví”,[10] posiblemente de la raíz acadia “nb”, que significa “llamar”, “convocar”. La forma hebrea es pasiva y significa “llamado”, “convocado”. Aquí presentamos unos puntos que nos muestran cómo es el llamado y el mensaje de los diferentes profetas que el Eterno levanta:

1.      El llamado del Naví

a. su origen
I.      no humano, cf. Amós 7:15; 2 Pedro 1:20-21
II.      divino, cf. Amós 2:11; Jeremías 23:21-22
III.      del Espíritu, cf. Números 11:29

b. su autoridad
I.      sobre el sacerdote, por ejemplo Moshé
II.      sobre el rey, ej. Shmuel, cf. Amós 7:9
III.      sobre el pueblo
IV.      sobre las naciones

c. su misión
I.      práctica
II.      oral, es la “boca”, cf.  Éxodo 4:16; 7:1; Jeremías 1:9
III.      escritural
2.      El mensaje del Naví

a. el origen del mensaje – una llama divina
I.      luz – revelación
II.      calor – inspiración

b. la forma del mensaje
I.      verbal, cf. Jeremías 23:18b
1.      hablado, ej. Moshé, cf. Números 12:8
2.      cantado, ej. David
II.      visual, cf. Números 12:6; Jeremías 23:18a, ej. Zejariyá
3.      vivido
a.       representativamente – (acciones simbólicas), ej. Yejezkel
b.      personalmente, ej. Yona
c.       familiarmente, ej. Hoshea, Yeshayahu

c. el tiempo del mensaje
I.      pasado
II.      presente
III.      futuro

18:18-19 “Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande. Y sucederá que a cualquiera que no oiga las palabras que él ha de hablar en mi nombre, yo mismo le pediré cuenta.” – Los muchos profetas que han surgido en Israel han cumplido funciones importantes. Todos ellos han cumplido parte de esta profecía, pero ninguno ha estado a la par de Moshé. Por lo tanto tiene que haber uno que se asemeja a Moshé en muchas áreas de su vida, para que haya un cumplimiento pleno de esta escritura. Hay mucha similitud entre Yeshúa y Moshé, desde su nacimiento hasta su muerte. La vida y ministerio de Moshé constituye una sombra profética del mismo Mesías. El Mesías sería como Moshé. Vamos a ver algunas cosas de la vida de Moshé que se asemejan a la del Mesías Yeshúa:

1) Moshé nació en una situación de peligro y tenía que ser escondido.

En Éxodo 1:22; 2:3b está escrito:

“Entonces Faraón ordenó a todo su pueblo, diciendo: Todo hijo que nazca lo echaréis al río… Entontes puso al niño en ella, y la colocó entre los juncos a la orilla del río.”

Cuando nació el niño, que más adelante llevaría el nombre de “Moshé”, había una amenaza de muerte sobre él. El Faraón, rey de Egipto, había ordenado que todos los niños varones de Israel fueran brutalmente asesinados, con el fin de que el pueblo hebreo no se multiplicara más sobre la tierra y para que los egipcios pudieran dominarlos. Por lo tanto, los padres de este niño hermoso tenían que mantenerle escondido durante varios meses para salvar su vida.
De la misma manera, cuando el Mesías Yeshúa nació, hubo una amenaza de muerte sobre él, cf. Mateo 2. El rey Herodes temía que el nuevo rey de los judíos, que había nacido, llegara a quitarle de su puesto. Por eso mandó matar a todos los niños de Bet-lejem. Yeshúa, al igual que Moshé, se salvó “por los pelos”. Por la mano de Elohim tanto Moshé como Yeshúa fueron salvados como niños de la mano de los reyes que querían matarlos.

2) El nombre Moshé es una profecía mesiánica.

En Éxodo 2:10b está escrito:

“Y le puso por nombre Moshé, diciendo: Pues lo he sacado de las aguas.”

La hija de Faraón puso el nombre “Moshé”[11] sobre el niño. Ese nombre viene de la palabra “mashá”,[12] que significa: “sacar (del agua)”, “hacer salir”, “extraer”, “salvar”. Moshé fue sacado de una muerte segura en el río, cf. Hechos 7:21, y por eso llegó a ser un cuadro profético del Mesías. Como Moshé fue sacado de la muerte en el río, el Mesías fue sacado de la muerte en el lago de fuego, cf. Salmos 18; 69; 88; Zacarías 3:2.

3) Moshé no se aferró a su gloria sino se unió a un pueblo esclavizado.

En Éxodo 2:11a está escrito:

“Y aconteció en aquellos días, crecido ya Moshé, salió a sus hermanos…”

Según he entendido, es posible que Moshé fuera el siguiente rey de Egipto, puesto que eran los hijos de las hijas de los faraones que llegaron a ser los sucesores del trono. A pesar de esta posición de gloria y riqueza mundial, Moshé valoró su identidad hebrea más que todos los privilegios de Egipto.

En Hebreos 11:24-27 está escrito:

“Por la fe Moshé, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Elohim, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio del Mesías que los tesoros de Egipto; porque tenía su mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin temer la ira del rey, porque se mantuvo firme como viendo al Invisible.”

De la misma manera como Moshé, Yeshúa cuando fue enviado al pueblo judío, no reclamó la gloria que HaShem había destinado para él desde antes de que el mundo existiera, cf. Juan 17:5. Cuando había crecido, en lugar de aferrarse a la posición de gloria que le pertenecía y la semejanza de Elohim que tenía, cf. Mateo 17:2, se vació de sí mismo y se presentó al mundo como cualquier hombre, cf. Filipenses 2:6-7.

4) Moshé fue rechazado por su propio pueblo cuando vino la primera vez.

En Éxodo 2:14a está escrito:

“¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros?”

Esta fue la primera vez que Moshé intentó llegar al corazón de sus hermanos. Pero no le reconocieron. En esto encontramos un evento profético que habla de lo que iba a pasar con el Mesías en su primera venida a su pueblo, Juan 1:11.
Es cierto que miles y miles le recibieron cuando vino. Es cierto que tres mil le recibieron en el día de Shavuot (Pentecostés), cuando cayó la Ruaj Ha-Kódesh (Espíritu de Santidad). Es cierto que más adelante la Escritura dice que cinco mil le habían recibido en Yerushalayim. Es cierto lo que dice Hechos 21:20 que hasta más de 30,000 en Yerushalayim le habían recibido como el Mesías. Es cierto que los primeros 100,000 creyentes mesiánicos eran solamente judíos y es cierto que se calcula que cerca del año 100 de la Era común, alrededor de 1,000,000 le habían recibido como el Mesías prometido, el Mesías ben Yosef. Pero tristemente la mayoría del pueblo de Israel no le recibió cuando vino, y él fue rechazado por los líderes y jueces de la nación judía, que eran los suyos. Por esto él les fue quitado durante mucho tiempo para luego ser presentado otra vez con poder, igual que Moshé.

5) Moshé volvió a Israel después de mucho tiempo.

En Éxodo 2:23a está escrito:

“Y aconteció que pasado mucho tiempo…”

Aunque Moshé estuvo lejos de su pueblo durante mucho tiempo, su corazón estaba con ellos. Y a pesar de que pudo tener una familia propia, nunca se sentía integrado en el pueblo y la cultura de su suegro Yitró. El primer hijo que tuvo con su esposa Tsiporá fue llamado Guer-shom, que significa “extranjero allí”. Moshé nunca se sentía como en casa con su suegro. Su corazón estaba con los israelitas en Egipto. Después de cuarenta años Moshé fue enviado de vuelta a Egipto para enfrentar al Faraón y sacar a los hijos de Israel de su poder.
De la misma manera el Mesías va a volver, después de mucho tiempo, a Israel con la autoridad de HaShem para liberar definitivamente a los hijos de Israel de la opresión del sistema del Nuevo Orden Mundial.

6) Moshé fue enviado para enfrentarse directamente con el Faraón y destruir su poder  mágico.

En Éxodo 3:10a está escrito:

“Ahora pues, ven y te enviaré al Faraón…”

El poder mágico de Egipto tenía el pueblo hebreo bajo esclavitud. La única forma de liberar al pueblo era desafiar a los poderes de los dioses falsos de Egipto. También el Faraón era adorado como un dios. Los dioses egipcios habían sido creados con el fin de manipular al pueblo por medio de ellos. Los magos que había en Egipto conocían los poderes mágicos de los demonios. Moshé fue enviado para desafiar todo ese poder demoníaco que estaba dominando el sistema mundial político de aquel entonces.
De la misma manera el Mesías vino al mundo para deshacer las obras de hasatán, como está escrito en 1 Juan 3:8b:

“El Hijo de Elohim se manifestó con este propósito: para destruir las obras de hasatán.”

Cuando Yeshúa murió, en la misma noche que el cordero pascual fue comido por el pueblo de Israel, el poder de hasatán fue destruido para siempre, como está escrito en Hebreos 2:14-17a:

“Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, El igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, hasatán; y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida. Porque ciertamente no toma a los ángeles, sino que toma a la descendencia de Avraham. Por tanto, tenía que ser semejante a sus hermanos en todo…”

7) Moshé fue enviado para liberar al pueblo de la esclavitud bajo el Faraón en Egipto.

En Éxodo 3:10b está escrito:

“Para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.”

El Faraón simboliza a hasatán. Egipto simboliza el mundo, y la esclavitud de nuestros padres simboliza la esclavitud de los seres humanos bajo el poder del pecado que mora en ellos.
Como Moshé fue enviado para liberar al pueblo de Israel del poder del Faraón, así el Mesías vino para liberarnos del poder de hasatán.
Como Moshé fue enviado para liberar al pueblo de Israel de la tierra de Egipto, así el Mesías vino para liberar a los hijos de Avraham del sistema de este mundo.
Como Moshé fue enviado para liberar al pueblo de Israel de la esclavitud, así el Mesías vino para liberarnos de la esclavitud del pecado, como está escrito en la carta a los Romanos 6:5-7:

“Porque si hemos sido unidos a él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue colgado en un madero con él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado.”

8) Moshé reveló el Nombre Santo del Padre al pueblo.

En Éxodo 3:16a está escrito:

“Ve y reúne a los ancianos de Israel, y diles: YHWH”

Cuando Moshé recibió el llamado de ir al pueblo de sus padres, quiso saber el Nombre de su Elohim. Los hijos de Israel conocían el Nombre del Santo, bendito es, y al venir Moshé pronunciando su Nombre delante de ellos, reconocieron que verdaderamente había conocido el Elohim de Avraham, Yitsjak y Yaakov. Moshé fue encomendado pronunciar el Nombre delante del pueblo, según está escrito en Shemot 3:15:

“Dijo además Elohim a Moshé: Así dirás a los hijos de Israel: “YHWH, el Elohim de vuestros padres, el Elohim de Avraham, el Elohim de Yitsjak y el Elohim de Yaakov, me ha enviado a vosotros.” Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación.”

Moshé fue ordenado pronunciar el Nombre delante de los hijos de Israel. Fue enviado para que ellos conocieran verdaderamente el significado de ese nombre, un significado maravilloso de liberación de la esclavitud, de redención y de salvación.
De la misma manera vino Yeshúa en el Nombre de YHWH, como está escrito en Juan 12:13 (cf. Salmo 118:25-26):

“¡Hoshiana! (sálvanos por favor) Bendito el que viene en el NOMBRE de YHWH, el Rey de Israel.”

Si Yeshúa hubiera sido YHWH, estaría escrito: “Bendito YHWH, que viene”. Pero no lo dice. No es lo mismo ser el Eterno que venir en el Nombre del Eterno. Yeshúa no vino en su propio nombre, sino en el Nombre de su Padre, cf. Juan 5:43. Vino para dar a conocer el Nombre, como está escrito en Juan 17:6a, 26:

“He manifestado tu Nombre a los hombres que del mundo me diste… Yo les he dado a conocer tu Nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y yo en ellos.”

Es posible que Yeshúa fue juzgado y condenado a muerte por el Sanedrín precisamente por haber pronunciado el Nombre Sagrado delante de ellos. Lo llamaban blasfemia, según está escrito en Mateo 26:64-66:

“Yeshúa les dijo… desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder (por la reacción del sumo sacerdote entendemos que aquí pronunció el Nombre, citando del Salmo 110:1), y viniendo sobre las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Ellos respondieron y dijeron: ¡Es reo de muerte!”

Según el Talmud, pronunciar el Nombre Sagrado fuera del templo es considerado como blasfemia.
Como Moshé vino a dar a conocer el Nombre de Elohim a Israel, así el Mesías Yeshúa vino para dar a conocer el nombre de Su Padre a Israel.

9) Moshé hizo milagros extraordinarios.

En Éxodo 4:5a está escrito:

“Por esto creerán que se te ha aparecido HaShem…”

Moshé fue enviado para hacer milagros extraordinarios. No hemos visto ningún hombre en la tierra, hasta venir el Mesías Yeshúa, que haya podido hacer milagros tan grandes como los que hizo Moshé. Hay rabinos que dicen que Yirmeyahu (Jeremías) es el profeta prometido, que fue levantado como Moshé, porque como a Moshé, el Eterno también le dijo a Yirmeyahu que Sus palabras fueron puestas en su boca, cf. Jeremías 1:9. Es cierto que Yirmeyahu hablaba la Palabra del Eterno, pero no hizo los milagros que hizo Moshé. Por lo tanto él no podía haber sido el profeta que el Eterno levantaría como Moshé.
No cabe duda de que los milagros hechos por el Mesías Yeshúa, documentados en los cuatro libros llamados Evangelios, constituyen una evidencia de que él es el cumplimiento de la promesa de un profeta como Moshé, con la autoridad del Padre para hacer toda clase de milagros extraordinarios, entre ellos abrir los ojos de los ciegos, limpiar a los leprosos, restaurar a los paralíticos, expulsar a los demonios y levantar a los muertos.

En Juan 15:24 está escrito:

“Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora las han visto, y me han odiado a mí y también a mi Padre.”

Como Moshé fue enviado a hacer milagros extraordinarios para enfrentar al maligno y liberar al pueblo, así el Mesías Yeshúa vino con todo el poder del cielo para destruir las obras de hasatán y liberar al pueblo de Israel y al mundo entero, de las consecuencias de la esclavitud del pecado.

10) Moshé habló las palabras de HaShem.

En Éxodo 4:12b está escrito:

“Yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que has de hablar”

Moshé fue el profeta número uno de Israel. No hay ninguno que haya escrito tantas palabras de HaShem como él. Mediante su ministerio nos ha llegado la revelación de la Torá de una forma maravillosa. Sin embargo, el Mesías nos trajo la máxima revelación de la Torá de Elohim, como está escrito en Mateo 5:17-18:

“No penséis que he venido para abolir la Torá o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la Torá, hasta que toda se cumpla.”

La palabra “Torá” se refiere en este contexto a los cinco libros de Moshé. El Mesías no vino para anular nada de los escritos de Moshé, sino al contrario, confirmarlos y explicarlos para que podamos cumplirlos correctamente. La palabra “cumplir” en este contexto se refiere a un término rabínico que tiene que ver con una aplicación correcta de los mandamientos. Cumplir no significa de ninguna manera terminar o acabar, sino llevar a su máxima aplicación práctica en la vida diaria.
Como Moshé vino como profeta para darnos la Torá, la Palabra de Elohim, así vino el Hijo de Elohim como el profeta de los profetas para hablarnos definitivamente lo que había en el corazón del Padre cuando la Torá fue dada, como está escrito en Hebreos 1:1-2:

“Elohim, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quién constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo.”

11) Moshé es llamado Elohim

En Éxodo 4:16b está escrito:

”Tú serás Elohim para él”

Moshé es llamado Elohim en las Escrituras. Es exactamente la misma palabra que es usada para el Creador en Génesis 1:1. Elohim es la palabra más frecuente en las Escrituras para “Dios”[13] y es usada principalmente para el Creador, pero también para los ángeles. En un par de ocasiones es usada para hombres, en Éxodo 4:16; 7:1 (Moshé), y en Éxodo 22:8-9, donde ha sido traducida como “jueces”, refiriéndose a los jueces de Israel. El título Elohim tiene que ver con poder, autoridad y juicio, y en este caso vemos que el Padre delega su autoridad tanto a los ángeles como a los hombres. De esta manera Moshé es llamado “Elohim”, por la autoridad delegada que recibió.

En Éxodo 7:1 está escrito:

“Yo te he hecho Elohim para Faraón”

Como Moshé ha recibido la autoridad delegada de funcionar en lugar de Elohim en la tierra, así el Yeshúa ha recibido el derecho de ser llamado Elohim y llevar el Nombre sobre todo Nombre, que es el Nombre del Padre – YHWH – como está escrito en Juan 1:1:

“Y el Verbo era Elohim (juez supremo)”

En Filipenses 2:9 está escrito:

“Elohim también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el Nombre que es sobre todo nombre”

El Nombre sobre todo nombre es la forma hebrea de YHWH. Yeshúa ha recibido ese nombre. Esto significa, obviamente, que él no lo tenía antes, y que no lo tiene en sí mismo.

En Hebreos 1:8a está escrito:

“Pero del Hijo dice: Tu trono, oh Elohim, es por los siglos de los siglos…”

Hay muchas más áreas de la vida de Moshé que podríamos sacar como sombras del Mesías, pero vamos a parar aquí recordando las palabras de Yeshúa en Juan 5:39, 46 donde dice:

“Examináis las Escrituras, porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí… Porque si creyerais a Moshé, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.”

18:20 “Pero el profeta que hable con presunción en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, o que hable en el nombre de otros dioses, ese profeta morirá.” – Si una persona pretende profetizar y, en ese afán o arrebato emocional, diga una sola palabra que el Eterno no haya dicho, es reo de muerte. La gravedad de este pecado es comparable a un asesinato, idolatría, adulterio y blasfemia. La profecía no es para jugar, ni para manipular ni para crear un ambiente espiritual en las reuniones. Es fácil mezclar emocionalismo con inspiración divina. Necesitamos el don de discernimiento de espíritus para saber de dónde viene la inspiración de las profecías que se pronuncian.
Los sabios de Israel no han podido establecer un criterio sólido por medio del cual se pueda evaluar una profecía en el momento que es pronunciada, si es verdadera o falsa. La falsa profecía puede sonar igual que la verdadera. A veces sólo puede ser evaluada por la intuición de otro profeta.
Rashí menciona tres tipos de personas que deben ser ejecutados por manos de los hombres: el que profetiza lo que no escuchó de Elohim, el que profetiza lo que no fue dicho a él, sino a su colega y el que profetiza en nombre de ídolos. Pero el que suprime su profecía, el que viola las palabras de un profeta o el que viola sus propias palabras proféticas, morirá por mano del Cielo, como se declara: “Yo mismo lo reclamaré de él.”, cf. v. 19.

18:21-22 “Y si dices en tu corazón: “¿Cómo conoceremos la palabra que HaShem no ha hablado?” Cuando un profeta hable en el nombre de HaShem, si la cosa no acontece ni se cumple, ésa es palabra que HaShem no ha hablado; con arrogancia la ha hablado el profeta; no tendrás temor de él.” – La Torá advierte que si las palabras proféticas no se cumplen, son falsas. Esto es válido sólo para palabras que hablen del futuro o pretenden revelar secretos. El tiempo mostrará si esas palabras fueron falsas o verdaderas, cf. Jeremías 28. Las falsas profecías, por muy bonitas que sean, producen que el pueblo confíe en la mentira y se revele contra el plan de HaShem. Son contaminadas por un espíritu de mentira. Además, hay profecías dadas por espíritus malignos que dicen la verdad, pero son transmitidas con otro espíritu. Tenemos un ejemplo en Hechos 16:16ss.

19:8-9 “Y si HaShem tu Elohim ensancha tu territorio… entonces te añadirás tres ciudades más, además de estas tres.” – Según Rashí, aquí se refiere a los territorios del keneo, kenizeo y el kadmoneo, cf. Génesis 15:19, que luego fueron Amón, Edom y Moav. Por lo tanto, cuando esta palabra se cumpla, habrá en total nueve ciudades de refugio.

Sexta aliyá, 19:14 – 20:9

19:14 “No moverás los linderos de tu prójimo, fijados por los antepasados, en la herencia que recibirás en la tierra que HaShem tu Elohim te da en posesión.” – Esto se refiere a los linderos que fueron puestos en la tierra de Israel durante su reparto entre las diferentes tribus y familias, después de la conquista. Todavía hoy en día se puede ver esos linderos en las montañas de Yehudá en las afueras de Yerushalayim. Esas piedras, que forman fronteras entre las herencias repartidas por Yehoshúa, han estado allí más de 3000 años.
Según la interpretación alegórica, en el nivel remez, los linderos representan los límites de la Torá que no se pueden mover. HaShem los puso una vez por todas, y ni siquiera el Mesías Yeshúa movió esos límites. Sólo derrumbó algunas cercas que se habían puesto alrededor de la Torá, especialmente las cercas que prohibían todo contacto con los gentiles.

19:18-20 “Y los jueces investigarán minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente, entonces le haréis a él lo que él intentaba hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti. Los demás oirán y temerán, y nunca más volverán a hacer una maldad semejante en medio de ti.” – Vemos aquí la gravedad del falso testimonio y la mentira. La intención de la persona que testifica falsamente es vista en el cielo como un crimen y tienen que ser juzgada para que el pueblo tema y no vuelvan a hacer una maldad semejante.

20:2 “Y sucederá que cuando os acerquéis a la batalla, el sacerdote se llegará y hablará al pueblo” – Las guerras en Israel son de carácter espiritual. Si hay falta de confianza en el Eterno entre los soldados del ejército, no podrán hacer frente a sus enemigos. Por eso el sacerdote tiene un papel importante para animar y edificar la fe de los soldados.

20:5 “Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: “¿Quién es el hombre que ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado? Que salga y regrese a su casa, no sea que muera en la batalla y otro la estrene.” – Los oficiales tienen aquí la función de tratar casos de carácter social. Las tres cosas mencionadas, una casa, una viña y una esposa, representan los momentos más felices de la vida natural del hombre. Para que un soldado israelita no pierda la oportunidad de disfrutar de estos momentos, no podrá hacer su servicio militar mientras esté involucrado en uno de ellos. Además su corazón estará dividido y entonces no podrá entregarse totalmente a la batalla.
Estas tres cosas aparecen aquí en el orden natural. Primero el hombre debe tener casa y trabajo, y luego es apto para casarse. Cuando el hombre fue creado, HaShem le dio primero una casa, el huerto, luego un trabajo, la jardinería y después una mujer. Si vienen maldiciones sobre una persona, primero es tocada la relación con la mujer, luego la casa y finalmente la vida laboral, cf. Deuteronomio 28:30. Maimónides dice en su libro Mishné Torá:

“Es costumbre de personas sensatas que el hombre asegure primero un trabajo que lo alimente, luego construya una casa y finalmente despose a una mujer, como está dicho: “haber plantado una viña, construido una casa y luego desposado a una mujer”.

La novia es presentada en las Escrituras con estos tres términos, casa, viña y mujer.

20:8 “Entonces los oficiales hablarán otra vez al pueblo, y dirán: “¿Quién es hombre medroso y de corazón apocado? Que salga y regrese a su casa para que no haga desfallecer el corazón de sus hermanos como el corazón suyo.”” – Las guerras de Israel son guerras de fe en el Eterno, y la fe no cabe en una persona que tiene miedo. El temor es lo contrario a la confianza. Por eso los miedosos no podían ser parte del ejército de Israel para que su incredulidad no dañara la fe de sus compañeros.

20:9 “Y sucederá que cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, nombrarán capitanes de tropas a la cabeza del pueblo.” – Los capitanes son los dirigentes de la guerra. El sacerdote, v. 2, representa la vida religiosa, los oficiales, v. 5, representan la vida social, y los capitanes representan la defensa.

Hay tres tipos de guerras en Israel:

1.      La guerra de mitsvá – contra las siete naciones y Amalek, ordenada por el Eterno.
2.      La guerra de defensa nacional – contra los enemigos que vienen a atacarnos.
3.      La guerra ha-reshut – contra otras naciones para ensanchar el territorio de Israel.

La última tenía que tener el consentimiento del Gran Sanedrín, mientras que las primeras dos podían ser iniciadas por el rey.

Séptima aliyá 20:10 – 21:9

20:18 “para que ellos no os enseñen a imitar todas las abominaciones que ellos han hecho con sus dioses y no pequéis contra HaShem vuestro Elohim” – Esta es razón por la que había que destruir las siete naciones de la tierra. Su idolatría había llegado a tal nivel de contaminación que era necesario tomar estas medidas tan radicales para erradicarlas de entre los hombres. La razón de estas guerras no es el odio, ni el racismo ni el celo religioso, sino la misma supervivencia del pueblo de Israel y las demás naciones.

21:1 “Si en la tierra que HaShem tu Elohim te da para que la poseas, fuera encontrado alguien asesinado, tendido en el campo, y no se sabe quién lo mató” – Aquí vemos la importancia que HaShem da al derramamiento de sangre inocente. Un asesinato es algo muy grave. La noticia de la muerte de una sola persona, de forma violenta, debe estremecer nuestras almas. El proceso judicial para este tipo de caso, es ordenado para que esa sangre no traiga maldición sobre la tierra y el pueblo. Si hay algo que trae maldición sobre un pueblo y sobre una tierra, es el derramamiento de sangre inocente. Para HaShem es muy grave, y por lo tanto, también lo es para nosotros.

21:2 “entonces tus ancianos y tus jueces irán y medirán la distancia a las ciudades que están alrededor del muerto.” – Según Rashí, aquí la expresión “tus ancianos” se refiere al Gran Sanedrín en Yerushalayim.

21:8 “”Perdona a tu pueblo Israel, al cual has redimido, oh HaShem, y no imputes la sangre inocente a tu pueblo Israel.” Y la culpa de la sangre les será perdonada.” – Esto nos enseña que existe una culpa colectiva. Aquí se está pidiendo perdón por el pecado colectivo del pueblo cuando una persona ha cometido este crimen terrible. Los ancianos y los levitas representan al pueblo entero y, como tal, pueden pedir perdón por este pecado en nombre del pueblo, para que no vengan las consecuencias de este pecado sobre todos. La culpa es perdonada, cuando no se sabe quién es el causante de la muerte, al hacer una declaración de reconocimiento del crimen y de inocencia de los líderes, junto con el sacrificio de una novilla joven que es matada en un lugar que no ha sido sembrado o trabajado por el hombre. El animal inocente tiene que morir en lugar del culpable para que HaShem no derrame la ira sobre la nación.

En Génesis 9:5 está escrito:

“Y ciertamente pediré cuenta de la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandaré. Y de todo hombre, del hermano de todo hombre demandaré la vida del hombre.”

Los animales pueden representar a los hombres y morir en lugar de ellos para que haya perdón. Pero estos animales no pueden sustituir verdaderamente a los hombres, son sólo sombras del “hermano de todo hombre” que tenía que morir en lugar de nosotros para que hubiera eterno perdón de los pecados.

¡Bendito sea el Eterno por ese hermano!

En esta Parashá se encuentran los mandamientos 491 – 531 de los 613:

491. Precepto de nombrar jueces y oficiales en cada comunidad judía, Dt 16:18.
492. Precepto de obedecer siempre al Sanhedrín, Deuteronomio 17:10.
493. Precepto de designar un rey sobre Israel, Deuteronomio 17:15.
494. Precepto para el rey de escribir un Rollo de la Torá (Séfer Torá) para sí mismo, más que otros judíos, Deuteronomio 17:18.
495. Precepto de dar al kohén la ante pierna, la quijada y el estómago de una ofrenda, Deuteronomio 18:3.
496. Precepto de separar la terumá guedolá, Deuteronomio 18:4.
497. Precepto de dar al kohén lo primero de la lana, Deuteronomio 18:4.
498. Precepto para los kohanim de oficiar en el Santuario por turnos, y juntos durante las festividades, Deuteronomio 18:6-8.
499. Precepto de escuchar a cualquier profeta que no cambie los preceptos de la Torá, Deuteronomio 18:15.
500. Precepto de designar seis ciudades de refugio, Deuteronomio 19:3.
501. Precepto de hacer a los testigos conspiradores (edim zomemim) conforme habían conspirado hacer contra otra persona, Deuteronomio 19:19.
502. Precepto de ungir a un kohén para la guerra, Deuteronomio 20:5-7.
503. Precepto de actuar en una guerra opcional conforme la Torá estipula, Dt 20:10.
504. Precepto de desnucar a una becerra en un valle escabroso, Deuteronomio 21:4.
505. Prohibición de plantar árboles en el Santuario, Deuteronomio 16:21.
506. Prohibición de erigir un pilar para idolatría, Deuteronomio 16:22.
507. Prohibición de ofrecer un animal con un defecto temporal, Deuteronomio 17:1.
508. Prohibición de desobedecer al Sanhedrín, Deuteronomio 17:11.
509. Prohibición de designar un rey que no sea judío, Deuteronomio 17:15.
510. Prohibición para el rey de adquirir demasiados caballos, Deuteronomio 17:16.
511. Prohibición de habitar jamás en Egipto, Deuteronomio 17:16.
512. Prohibición para el rey de tener demasiadas esposas, Deuteronomio 17:17.
513. Prohibición para el rey de amasar demasiado oro y plata, sino sólo lo que necesita, Deuteronomio 17:17.
514. Prohibición para los leviím de tener patrimonio territorial en la Tierra de Israel, Deuteronomio 18:1.
515. Prohibición para la tribu de Leví de tomar del botín cuando se conquista la Tierra de Israel, Deuteronomio 18:1.
516. Prohibición de practicar adivinación, Deuteronomio 18:10.
517. Prohibición de practicar hechicería, Deuteronomio 18:10.
518. Prohibición de contratar hechiceros, Deuteronomio 18:10-11.
519. Prohibición de consulta a un espiritista de Ov, Deuteronomio 18:10-11.
520. Prohibición de consulta a un espiritista de Yidoní, Deuteronomio 18:10-11.
521. Prohibición de consultar a un muerto, Deuteronomio 18:10-11.
522. Prohibición de profetizar en falso, Deuteronomio 18:20.
523. Prohibición de profetizar en nombre de un ídolo, Deuteronomio 18:20.
524. Prohibición de abstenerse de matar a un falso profeta y tenerle miedo, Dt  18:22.
525. Prohibición de alterar los lindes entre nuestra propiedad y la ajena, Dt 19:14.
526. Prohibición de juzgar con un solo testigo, Deuteronomio 19:15.
527. Prohibición de apiadarse de una persona que causa daños monetarios, Dt  19:21.
528. Prohibición de temer al enemigo en la batalla, Deuteronomio 20:1.
529. Prohibición de dejar vivos a los habitantes de Kenáan, Deuteronomio 20:16.
530. Prohibición de cortar los árboles de una ciudad cuando se le hace la guerra, Deuteronomio 20:19.
531. Prohibición de arar o plantar en el valle escabroso donde la becerra fue desnucada, Deuteronomio 21:4

Parashá 47 Reé

כ״א באב ה׳תשע״ד (August 17, 2014) por  
Archivado bajoParashá

Parashá 47 Reé

Deuteronomio 11:26 – 16:17

 Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa.

 Aliyás de la Torá:

  1. 11:26 – 12:10
  2. 12:11 – 12:28
  3. 12:29 – 13:18 (19 heb.)
  4. 14:1-21
  5. 14:22-29
  6. 15:1-18
  7. 15:19 – 16:17
  8. Maftir: 16:13-17

Haftará: Isaías 54:11 – 55:5

Los Escritos Apostólicos: Revelación 7:9 – 9:21

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. Revelación 7:9-17
  2. Revelación 8:1-5
  3. Revelación 8:6-13
  4. Revelación 9:1-10
  5. Revelación 9:11-2

Reé

Significa ¡observa! Es más fuerte que shemá que habla de oír y obedecer. Tiene que ver con una percepción más profunda, una visión interior, con los ojos del corazón

Comentarios

Primera aliyá, 11:26 – 12:10

11:26-28 “¡Observa!, hoy pongo delante de vosotros una bendición y una maldición: la bendición, si escucháis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim que os ordeno hoy; y la maldición, si no escucháis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim, sino que os apartáis del camino que os ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no habéis conocido.” – HaShem presenta dos opciones para que el hombre pueda elegir. Es una evidencia clara de que el hombre fue creado con libre albedrío. Esta es la razón por la que esta parashá empieza con la palabra “reé”, “observa”. La observación que debemos hacer es fijarnos en las dos opciones que hay para elegir y luego tomar una decisión correcta. Si el hombre hubiera sido creado como una máquina, no tendría opción para elegir. Cada uno tiene la libertad para escoger. Nadie está obligado a obedecer o a pecar. Eres libre para escoger el pecado, pero esa libertad no te exime de la responsabilidad y las consecuencias de tu elección. Podemos elegir entre bendición y maldición que son las consecuencias de la obediencia y la desobediencia respectivamente. La bendición alcanzará al que obedece y la maldición afectará al que desobedece. La bendición y la maldición son dos fuerzas sobrenaturales que operan en el mundo invisible y se manifiestan en el mundo visible.

A base de este versículo, los sabios afirman: “Todo el que crea en la idolatría es como si hubiera negado toda la Torá.”

11:29         “Y acontecerá, que cuando HaShem tu Elohim te lleve a la tierra donde entras para poseerla, pondrás la bendición sobre el monte Guerizim y la maldición sobre el monte Eival.” – Los rabinos discuten si realmente se puede hablar de una montaña de maldición y otra de bendición. Según Rashí, esto se refiere a que la bendición y la maldición son enunciadas sobre estos dos montes respectivamente. El Targum lo traduce: “Pondrás los que bendicen…” Najmánides escribe que la bendición y la maldición no están ligadas a esta o aquella montaña. No podemos pensar que la maldición venga de una montaña, sino que aquí encontramos una forma pedagógica de ilustrar las dos realidades. El pueblo tenía que pronunciar la bendición hacia una montaña y la maldición hacia la otra montaña.

11:30 “¿No están ellos al otro lado del Yardén, más allá, hacia la puesta del sol, en la tierra de los cananeos que habitan en el Aravá, lejos de Guilgal, junto al planicie de Moré?” – Las dos montañas, Guerizim y Eival, con toda probabilidad, son aquellas que hoy en día tienen los mismos nombres, aunque hubo rabinos, como Eliezer, que hablaron de dos colinas justamente en el otro lado del Yardén. Según Rashí, toda vez que aparece la palabra “ajarei”, traducida como “detrás”, “tras” o “más allá”, se refiere a algo lejano.

El monte Eival, 940 m.n.m., está al norte y el monte Guerizim, 880 m.n.m., está al sur. En el valle entre los dos montes se encuentra la ciudad de Shejem. Había una ruta importante que pasaba por ese lugar que conectaba a Israel con el resto del mundo. Fue un lugar de encuentro para los viajeros entre el norte, sur, este y oeste. Aquí fue donde Avraham hizo su primer altar, cf. Génesis 12:6-7, y aquí fue sepultado Yosef, cf. Josué 24:32.

Al colocarse en Shejem, mirando hacia el norte, donde está la montaña Eival, sobre la cual se pronunció la maldición, la espalda está hacia Yerushalayim. Al voltearse hacia el sur, la montaña de bendición estará delante y, más allá, está la montaña escogida por HaShem, el monte Tsión.

En Juan 4 hay una discusión religiosa entre el Mesías judío y una samaritana, sobre el lugar de adoración. En ese caso la palabra adoración tiene que ver con el culto de los sacrificios. Los samaritanos siguen manteniendo la idea de que Guerizim fue elegido como el monte donde el Eterno iba a poner su Nombre y siguen sacrificando animales allí.

12:2-3 “Destruiréis completamente todos los lugares donde las naciones que desposeeréis sirven a sus dioses: sobre los montes altos, sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso. Y demoleréis sus altares, quebraréis sus pilares, quemaréis a fuego sus árboles de culto, derribaréis las imágenes talladas de sus dioses y borraréis su nombre de aquel lugar.” – El texto que habla de destruir los lugares de culto pagano y borrar los nombres de los dioses falsos, está contrastado con el versículo siguiente que dice: “No procederéis así con HaShem vuestro Elohim.”, lo cual indica, en primer lugar, que no se puede servir al Eterno de la misma manera como los idólatras ni levantar altares al Eterno en cualquier lugar, sino sólo en el lugar escogido por Él. Los rabinos también han interpretado este texto diciendo que está prohibido destruir cosas y lugares que han sido utilizados en el culto al Eterno.

No tenemos derecho a destruir la idolatría en lugares que no nos pertenecen. El mandamiento es para la tierra de Israel, que fue entregada a los hijos de Israel. Tenemos autoridad para destruir la idolatría en los territorios que nos han sido dados, no sobre otros.

12:4 “No procederéis así…” – Si se compara con el verso 3 que dice: “borraréis su nombre” nos puede llevar a la conclusión de que no podemos borrar el Nombre de HaShem de ningún lugar. De aquí viene el mandamiento -que es el número 453 en la lista que seguimos- que prohíbe la destrucción de cosas que llevan el Nombre del Eterno.

12:5 “sino que buscaréis en el lugar en que HaShem vuestro Elohim escoja de todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su morada, y allí vendréis” – Hay un lugar específico que el Eterno ha escogido para poner allí su Nombre. En ningún otro lugar está permitido ofrecerle sacrificios encendidos. Según la Mishná,[1][1] el tabernáculo estuvo en los lugares siguientes:

Guilgal      14 años

Shiló       369 años

Nov            13 años

Guivón      44 años

===============

Total        440 años

Estaba permitido sacrificar en los lugares altos antes de que el tabernáculo fue erigido en el desierto, pero no durante los 39 años en el desierto. Durante los 14 años de conquista, cuando el tabernáculo estaba en Guilgal, estaba permitido sacrificar en los lugares altos. Durante los 369 años cuando el tabernáculo estaba en Shiló, estaba prohibido, pero durante los 57 años cuando estaba en Nov y Guivón, estaba permitido. Después de la construcción del templo en Yerushalayim los sacrificios en los lugares altos quedaron prohibidos para siempre, a excepción del sacrificio que el profeta Eliyahu hizo en el monte Karmel, cuando había recibido un permiso especial de HaShem con el fin de hacer volver el pueblo a HaShem.

El templo de Shelomó permaneció 410 años. Así que el tabernáculo duró más tiempo que el mismo templo de Shelomó.

Como los Profetas no podían introducir innovaciones en la revelación, sino sólo desarrollar algo que ya fue dado por medio de Moshé, tenemos que preguntarnos dónde en la Torá de Moshé encontramos el lugar escogido por el Eterno para poner allí Su Nombre permanentemente. Hay dos testimonios acerca de la ciudad de Yerushalayim en el Jumash. El primero se encuentra en Génesis 14:18 donde habla del Malki-Tsedek que era rey y sacerdote en Shalem. Shalem es el mismo lugar que Tsion, es decir Yerushalayim, según el Salmo 76:2 donde está escrito:

“En Shalem está su tabernáculo, y en Tsión su morada”

El Mesías tendrá el ministerio eterno de Malki-Tsedek, de ser tanto Rey como Sacerdote en la misma ciudad, Yerushalayim, como está escrito en el Salmo 110:4:

“HaShem ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Malki-Tsedek.”

El segundo testimonio que tenemos en el Jumash de un lugar escogido por HaShem para poner allí su nombre permanentemente, se encuentra en Génesis 22 donde habla de la atadura de Yitsjak sobre el altar en uno de los montes de la tierra de Moriá.

En Génesis 22:14 está escrito:

“Y llamó Avraham aquel lugar con el nombre de El Eterno Mostrará (Yiré), como se dice hasta hoy: En el monte de HaShem lo mostrará (yiraé).”

La traducción aramea de Onkelós dice en Génesis 22:14:

“Avraham adoró y oró en este lugar y dijo ante el Eterno: Aquí las generaciones futuras adorarán…”

El lugar donde Avraham sacrificio a su hijo Yitsjak fue un lugar escogido por HaShem y esta verdad fue revelada a Avraham y a sus descendientes, de manera que siguen reconociendo “hasta hoy” que en ese lugar el Eterno lo mostrará. ¿Mostrará qué? Mostrará el eje de todo el plan de redención, la muerte del Cordero. ¡En ese lugar murió Yeshúa como sustituto para todos los hombres! Y así HaShem mostró a todo el mundo su justicia completa al perdonar al pecador sus pecados.

El Midrash[1][2] habla de la conexión entre los dos nombres que fueron dados a este lugar por Avraham y Malki-Tsedek. Avraham llamó ese lugar Yiré y Malki-Tsedek lo llamó Shalem, que significa “completo”, “sano”, “terminado”. Si se juntan estas dos palabras se puede formar el nombre Yeru-shalam. En los textos hebreos más antiguos no aparece la yud al final en el nombre de la ciudad, cf. Josué 10:1, donde el nombre Yerushalam aparece por primera vez. Luego vemos como el nombre del lugar cambió a Yerushalayim, como si fuera en forma dual. ¿Será que HaShem así nos muestra que hay dos ciudades llamadas Yerushalayim, una terrenal y otra celestial?, cf. Revelación 3:12; 21:2.

En el lugar donde Avraham reconoció el ministerio superior de Malki-Tsedek y vio la muerte y resurrección del Hijo, fue luego edificado el Templo de Salomón y el segundo Templo que estuvo en pie cuando Yeshúa fue enviado al mundo, y será el mismo lugar donde pronto se edificará el tercer Templo.

En el Salmo 132:1-5 está escrito:

“Cántico de ascenso gradual. Acuérdate, HaShem, de David, de toda su aflicción; de cómo juró a HaShem, y prometió al Poderoso de Yaakov: Ciertamente no entraré en mi casa, ni en mi lecho me acostaré; no daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento, hasta que halle un lugar para HaShem, una morada para el Poderoso de Yaakov.”

David fue el instrumento que el Eterno escogió para finalmente fijar el lugar de culto escogido por HaShem.

En el Salmo 132:13-14 está escrito:

“Porque HaShem ha escogido a Tsión; la quiso para su habitación. Este es mi lugar de reposo para siempre; aquí habitaré, porque la he deseado.”

El monte Tsion fue escogido para siempre para ser el lugar donde se fijaría el Nombre del Eterno.

En Yerushalayim hay una marca de relieve en las montañas, de la letra hebrea “shin”, la primera letra del nombre Shadai, que significa “Todosuficiente” y “Todopoderoso”. Así HaShem puso también, de forma física, uno de sus Nombres en ese lugar.

12:7 “Allí también vosotros y vuestras familias comeréis en presencia de HaShem vuestro Elohim, y os alegraréis en todas vuestras empresas en las cuales HaShem vuestro Elohim os ha bendecido.” – El momento de sentarse en la mesa fue creado por el Eterno para poder estar delante de Él. En Yerushalayim el pueblo aprendió cómo se debe sentar y comer delante del Eterno. Por eso, la mesa en la casa de un judío es un lugar sagrado, considerado como un altar. Un judío no se sienta sobre una mesa. La mesa es un lugar de encuentro con el Eterno para toda la familia. Por lo tanto, es importante que  todos los miembros de la familia coman en los mismos horarios para poder encontrar a HaShem en una comunión familiar.

12:9  “porque todavía no habéis llegado al lugar de reposo y a la heredad que HaShem vuestro Elohim os da.” – Según Rashí, el lugar de reposo se refiere a Shiló y la heredad se refiere a Yerushalayim.

12:10-11a “Cuando crucéis el Yardén y habitéis en la tierra que HaShem vuestro Elohim os da en heredad, y Él os dé descanso de todos vuestros enemigos alrededor de vosotros para que habitéis seguros, entonces sucederá que al lugar que HaShem vuestro Elohim escoja para morada de su nombre…” – La Torá establece, de manera profética, el momento cuándo iba a ser establecido el lugar permanente para el Nombre del Eterno. Vemos en este texto que tenía que ser, no solamente después de la conquista de 14 años bajo Yehoshúa, sino después de que el pueblo de Israel obtuviera paz de todos los enemigos alrededor. Esto no sucedió hasta el tiempo del rey David que hizo muchas guerras y subyugó a todos los pueblos enemigos de Israel, cf. 1 Crónicas  18-20.

En 2 Samuel 7:1-2 está escrito:

“Sucedió que cuando el rey ya moraba en su casa, y HaShem le había dado descanso de sus enemigos por todos lados, el rey dijo al profeta Natán: Mira, yo habito en una casa de cedro, pero el arca de Elohim mora en medio de cortinas.”

En 1 Crónicas 21-22 se habla de la compra del campo donde el templo iba a ser edificado, al norte de la ciudadela de David. Pero aunque el rey David tenía el gran deseo de construir el templo, no pudo hacerlo, por causa de que había derramado mucha sangre. Por eso su hijo Shelomó fue escogido para llevar a cabo esa obra magnífica, como está escrito en 1 Crónicas 22:8-10:

“Pero vino a mí la palabra de HaShem, diciendo: “Tú has derramado sangre en abundancia, y has emprendido grandes guerras; no edificarás una casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí. He aquí, te nacerá un hijo, que será hombre de paz; yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor, pues Shelomó será su nombre y en sus días daré paz y reposo a Israel.”

Desde entonces Yerushalayim es el lugar donde el Nombre del Eterno es fijado para siempre, y es allí donde el Hijo de David, Yeshúa el Mesías, muy pronto, se sentará sobre el trono de David para gobernar sobre las doce tribus de Israel y el resto del mundo, como está escrito en Lucas 1:32-33:

“Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Elohim le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Yaakov para siempre, y su reino no tendrá fin.”

Segunda aliyá, 12:11 – 12:28

12:12 “Y os alegraréis en presencia de HaShem vuestro Elohim, vosotros, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que vive dentro de vuestras puertas, ya que no tiene parte ni heredad entre vosotros.” – En la presencia del Eterno hay alegría. Si no experimentas alegría en tu oración, o cuando te reúnes con tu congregación, algo está fallando, y no estás muy cerca del Eterno. A lo mejor te estás fijando más en lo exterior que en lo espiritual. Al tener contacto con HaShem en el espíritu, recibimos mucha alegría. Y si no tienes esa alegría es porque tu espíritu no está conectado con Él, como está escrito en Gálatas 5:22a:

“Mas el fruto del Espíritu es… gozo…”

12:15 “Sin embargo, podrás matar y comer carne dentro de todas tus puertas, conforme a tu deseo, según la bendición que HaShem tu Elohim te ha dado; el inmundo y el limpio podrán comerla, como si fuera de gacela o de ciervo.” – Al comparar este texto con Levítico 17:1-10, parece que hay una diferencia entre las leyes que regían durante el tiempo en el desierto y luego en la Tierra de Israel en cuanto al permiso de comer carne. Según Rashí, que sigue la interpretación del rabino Akivá, en Levítico 17:3 se trata de un mandamiento que tiene que ver sólo con animales que fueron consagrados para ofrendas y aquí, de animales consagrados a los que les surgió un defecto. Según él, este texto enseña que estos animales pueden ser redimidos e ingeridos en cualquier lugar.

Sin embargo, según el rabí Ishmael, citado en el Talmud,[1][3] hubo un cambio de prescripción entre el desierto y la entrada en la Tierra. Según él, durante la época del mishkán en el desierto, no se podía degollar un animal para comer su carne sin hacerlo dentro del Tabernáculo y presentarlo en ofrenda sobre el Altar. A partir de la entrada en la Tierra sí se permitía degollar animales fuera del santuario.

Según el Midrash,[1][4] en total hay ocho prescripciones que la Torá autoriza después de haberlas prohibido con anterioridad.

12:16, 23 “Sólo que no comeréis la sangre; la derramaréis como agua sobre la tierra…  Sólo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás la vida con la carne.” – Diez veces se menciona esta prohibición en las Escrituras para los hijos de Israel, cf. Levítico 3:17; 7:26; 17:10-12, 14; 19:26; Deuteronomio 12:16; 23, 24, 25; 15:23. Además, este mandamiento había sido dado anteriormente a todos los hijos de Noaj, cf. Génesis 9:4, y aplica, por lo tanto, a todos los hombres del mundo. Por esta razón, debemos ser muy estrictos en no comer carnes de animales que no hayan sido matados correctamente. Hay tres cosas principales que tenemos que tener en cuenta en cuanto a la matanza de un animal puro para que sea apto para comer:

1.      No puede ser un animal enfermo.

2.      No puede haber sufrido antes o en el momento de su muerte.

3.      Tiene que ser totalmente desangrado justo después del degüello.

12:17-18 “No te es permitido comer dentro de tus ciudades el diezmo de tu grano, de tu mosto, o de tu aceite, ni de los primogénitos de tus vacas o de tus ovejas, ni ninguna de las ofrendas votivas que prometas, ni tus ofrendas voluntarias, ni la ofrenda alzada de tu mano, sino que lo comerás en presencia de HaShem tu Elohim en el lugar que HaShem tu Elohim escoja, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, y el levita que vive dentro de tus puertas; y te alegrarás en presencia de HaShem tu Elohim de toda la obra de tus manos.” – Aquí se habla del segundo diezmo y otras cosas que tienen que ser comidos en el lugar que HaShem ha escogido.

12:19 “Cuídate de no desamparar al levita mientras vivas en tu tierra.” – Si uno no tiene nada que ofrecer al levita del primer diezmo, se puede dar del diezmo para el pobre. Pero si no hay nada del diezmo para el pobre, hay que darle de los sacrificios de paz. El mandamiento de amparar al levita sólo aplica dentro de la tierra de Israel, donde el levita no tiene heredad. En la diáspora no sólo el levita está sin heredad en la tierra, sino todos.

12:20 “Cuando HaShem tu Elohim haya extendido tus fronteras como te ha prometido, y tú digas: “Comeré carne”, porque deseas comer carne, entonces podrás comer carne, toda la que desees.” – Esto nos enseña que sólo se debe comer carne cuando hay prosperidad y amplitud económica, no cuando hay escasez.

12:21 “Si el lugar que HaShem tu Elohim escoge para poner su nombre está muy lejos de ti, entonces podrás matar de tus vacas y de tus ovejas que HaShem te ha dado, como te he ordenado, y podrás comer dentro de tus ciudades todo lo que desees.” – En primer lugar se refiere a que ya todos no van a poder estar viviendo cerca del tabernáculo y así ofrecer sus ofrendas de paz, que son comidas en la presencia del Eterno. Por esto, en la tierra de Israel está permitido comer carne fuera del tabernáculo y del templo. También se ha interpretado las palabras “dentro de tus ciudades” de manera que al comer carne hay que estar sometido a las normas de kashrut establecidas por las autoridades en Israel, que se reunían en las puertas de las ciudades. Hay que consultar con los ancianos antes de matar, para hacerlo de forma correcta.

En la Torá no hay ninguna prohibición para comer carne. Se puede comer toda la que uno desea, solamente que sea kasher (apta).

12:23 “Sólo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás el alma con la carne.” – La segunda parte del versículo significa, según Rashí, que no se puede comer un miembro de un animal vivo. Con otras palabras, no se puede comer la carne de un animal mientras que su alma, en hebreo “nefesh”, esté en él.

12:24 “No la comerás; la derramarás como agua sobre la tierra.” – Según Rashí, se refiere a no comer sangre coagulada.

12:25 “No la comerás, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, porque estarás haciendo lo que es justo delante de HaShem.” – Según Rashí, aquí se refiere a no comer sangre de órganos. La expresión “para que te vaya bien” aparece, además de este versículo, en relación con el mandamiento de honrar a los padres, cf. Deuteronomio 5:16, de la ejecución de un asesino, cf. Deuteronomio 19:13; y con el mandamiento de no tomar de los pájaros la madre con los huevos o hijos, cf. Deuteronomio 22:6-7.

“estarás haciendo lo que es justo delante de HaShem” – Esta palabra está en contraste con el versículo 8b donde dice: “cada cual hace lo que le parece bien a sus propios ojos”. ¡En estos dos versículos está la diferencia entre la vida y la muerte!

Tercera aliyá, 12:29 – 13:18 (19 heb.)

12:30 “cuídate de de no seas atraído tras ellos, después que hayan sido destruidas delante de ti, y de no buscar sus dioses, diciendo: “¿Cómo servían estas naciones a sus dioses para que yo haga lo mismo?”” – En este texto vemos la gran importancia de ser muy radical en cuanto a la idolatría y todo lo que tiene que ver con el culto pagano, tan radical que hasta hay que estar dispuesto a entregar los familiares más íntimos a la corte de justicia para su ejecución, tan radical que hasta hay que estar dispuesto a eliminar todos los habitantes de una ciudad y quemarla como ofrenda al Eterno de manera que nunca más sea reconstruida. La idolatría es tan maligna y tan contagiosa que la Torá establece un comportamiento sumamente violento para erradicarla de en medio de Israel. Esa es la actitud que HaShem quiere que tengamos siempre. Tenemos que hacernos la pregunta: ¿tengo algo en mi vida que está conectado con el culto de otra religión que no sea la de la Torá? ¿Hay algo en mi casa que conecta con la idolatría? ¿Estoy viendo, o permitiendo que mis hijos vean programas de televisión que tienen que ver con la brujería?, etc. etc. Si vemos algo en nuestras vidas que puede dar lugar a la idolatría, hay que ser violento con sigo mismo, como dice nuestro Rebe en Mateo 5:29a:

“si tu ojo derecho te es ocasión de caer, arráncalo y échalo de ti…”

Debemos tener una actitud muy radical contra la seducción, incluso en nuestras propias vidas. La gente hoy en día busca experiencias espirituales. Buscan milagros, señales y profecías. No les importa tanto si las fuentes de estas manifestaciones están afines con la Torá o no. Les importa más la sensación que estas experiencias producen en sus almas y en sus cuerpos, que la revelación pura de la Palabra del Eterno. Yeshúa habló de estos movimientos en los últimos tiempos. Dijo que habría grandes señales y prodigios producidos por los falsos profetas, como está escrito en Mateo 24:4-5, 11, 24:

“Respondiendo Yeshúa, les dijo: Mirad que nadie os engañe.Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Mesías (“ungido”); y a muchos engañarán… Y se levantarán muchos falsos profetas, y a muchos engañarán… Porque se levantarán falsos Mesias y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos.”

Hoy en día se habla mucho de los predicadores “ungidos”. ¡Cuidado! ¡No todo lo que reluce es oro! Tanto en la Torá de Moshé, como entre los Profetas de las Escrituras, como en la boca del Mesías, hay advertencias muy claras contra los profetas falsos. Es fácil ser engañado. Las apariencias pueden engañarnos. Nuestras emociones pueden hacer que creamos en los profetas falsos y que nos metamos en movimientos engañosos.

La Torá de Moshé nos dice cómo podemos saber si los profetas son verdaderos o falsos. Si dicen que la Ley de Moshé pasó a la historia, o que haya sido abolida por medio de “Jesucristo”, son falsos profetas, por muchos milagros que hagan. La regla que tenemos para medir a los profetas, no es si tienen poder o no, sino si su poder, su mensaje y, ante todo, su estilo de vida personal, están de acuerdo con la Torá de Moshé, y con las enseñanzas de nuestro Rebe Yeshúa HaMashiaj. El que enseña que Yeshúa no es el Mesías de Israel es un falso profeta, porque se ha aparatado de la Torá de Moshé que escribe de él en todas las páginas.

La caricatura lamentable, que ha sido muy extendida por el mundo, que presenta a Jesús como el fundador de una nueva religión, no tiene mucho en común con el verdadero Yeshúa HaMashíaj. La Torá de Moshé, los Profetas, y las Escrituras, que incluyen los Escritos Apostólicos, enseñan que:

  • Yeshúa nunca enseñó a sus discípulos a apartarse de Moshé o las costumbres de Israel.
  • Yeshúa nunca fundó una nueva religión ni dijo que sus seguidores lo hicieran.
  • Yeshúa nunca mezcló sus enseñanzas o prácticas con elementos pagano

Por lo tanto, el Cristianismo, que ha hecho todas estas cosas, no es un producto del Mesías de Israel ni de sus seguidores, sino el resultado de una gran apostasía, mencionada por los talmides del Rebe Yeshúa en los Escritos Apostólicos, cf. 2 Pedro 2; Judas; Hechos 20:29-30. Sí Yeshúa hubiera hecho alguna o varias de estas tres cosas, no sería el Mesías prometido a Israel, según las Escrituras inspiradas. Es tiempo de denunciar la mentira que se ha divulgado acerca de ese Justo y Santo, para que el mundo judío y cristiano vea que Él es verdaderamente el que las Escrituras dicen que es. Es tiempo de dejar de dibujar caricaturas del verdadero Mesías y mostrar su cara judía y su apego a la Torá y a las tradiciones judías de la época. Antes de ser entregado a la muerte, todos coincidían en que no había ningún delito en él. No encontraron testigos que pudieran decir nada en contra de él. Era imposible encontrar desobediencia a los mandamientos en este hombre porque ¡no rompió con el shabat, ni con nada de la Torá de Moshé ni con el Judaísmo de la época!

13:4(5) “En pos de HaShem vuestro Elohim andaréis y a El temeréis; guardaréis sus mandamientos, escucharéis su voz, le serviréis y a El os uniréis.” – Esto nos da a entender que el Eterno se está moviendo todo el tiempo, y si no le seguimos nos vamos a quedar atrás. No tenemos una religión estática, monótona, sino viva, expansiva, desarrolladora y evolutiva, que, a pesar de eso no pierde la base, el punto de partida, que es la Torá Escrita y la Torá Viviente. Debemos hacernos la pregunta: ¿Qué está haciendo nuestro Padre celestial en estos momentos? Y luego juntarnos con ese proyecto y colaborar con Él para cumplir con Sus planes. Fuimos creados para cumplir los planes del Eterno y por eso no nos podemos quedar quietos en algo estático, sino tenemos que movernos hacia adelante y siempre buscar la presencia del Eterno y ser sensibles para saber dónde Él camina y seguir en pos de Él y pegarnos a Él todo el tiempo.

En Juan 5:19-20 está escrito:

“Respondió entonces Yeshúa, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.”

13:11(12) “Entonces todo Israel oirá y temerá, y nunca volverá a hacer tal maldad en medio de ti.” – La ejecución del reo de muerte sirve, entre otras cosas, para que el pueblo tema ante el pecado y se mantenga alejado de la idolatría.

Según el Talmud,[1][5] hay dos de los 613 mandamientos que nunca se han aplicado en la historia: el mandamiento -número 443 en nuestra lista- que habla de incendiar a la ciudad de descarriados a la idolatría y eliminar a sus ciudadanos y el mandamiento -número 474 en nuestra lista- que habla de no construir la ciudad de los descarriados, cf. Deuteronomio 13:16 (heb 17).

¿Será que se cumplirán estos dos mandamientos con la segunda venida del Mesías? Él dijo según está escrito en Mateo 5:18:

“Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la Torá hasta que toda se cumpla.”

Estos mandamientos también tendrán que cumplirse antes de la destrucción del cielo y la tierra.

Cuarta aliyá, 14:1-21

14:1  “Vosotros sois hijos de HaShem vuestro Elohim; no os sajaréis ni os rasuraréis la frente a causa de un muerto.” – Aquí los hijos de Israel son llamados hijos del Eterno.

En Isaías 1:2 está escrito:

“Oíd, cielos, y escucha, tierra, porque HaShem habla: hijos crié y los hice crecer, mas ellos se han rebelado contra mí.”

Es obvio que los hijos físicos de Israel son considerados por el Eterno como hijos suyos, incluso los que se hayan rebelado contra Él.

En Juan 11:51-52 está escrito:

“Ahora bien, no dijo esto de su propia iniciativa, sino que siendo el sumo sacerdote ese año, profetizó que Yeshúa iba a morir por la nación (judía); y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Elohim que están esparcidos.”

Las Escrituras enseñan, por un lado, que los hijos de Israel son llamados hijos de Elohim, pero por el otro lado, enseñan que tienen que cumplir ciertos requisitos para llegar a serlo.

En Mateo 5:9, 44-45 está escrito:

“Dichosos los de limpio corazón, pues ellos serán llamados hijos de Elohim… Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos; porque Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.”

Es interesante ver la tensión entre “para que seáis”, y luego “vuestro Padre”. Si Elohim ya era su Padre, ¿por qué tenían que amar a los enemigos para llegar a ser sus hijos? Vemos que hay diferentes significados de la palabra hijo, y el hecho de tener a Elohim por Padre.

En Lucas 6:35-36 está escrito

Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es bondadoso para con los ingratos y perversos. Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso.

Vemos la misma tensión aquí. Se dice “vuestro Padre” a aquellos que necesitan amar y prestar sin esperar nada a cambio para poder llegar a ser hijos de Altísimo. Por un lado ya eran hijos, pero por el otro necesitaban vivir de acuerdo a los mandamientos para llegar a serlo. Comparemos con dos textos escritos después de la resurrección del Mesías.

En Efesios 5:1 está escrito:

“Sed, pues, imitadores de Elohim como hijos amados.”

En Filipenses 2:15a está escrito:

Para que seáisirreprensibles y sencillos, hijos de Elohim sin tacha en medio de una generación torcida y perversa…”

Aquí se encuentran los mismo pensamientos, parecidos a los que fueron presentados por Yeshúa.

Hay una conversación radical entre Yeshúa y algunos de los hijos físicos de Israel en Juan 8:31a, 37, 42a, 44a, 47 donde está escrito:

“Entonces Yeshúa decía a los judíos que habían creído en él… Sé que sois descendientes de Avraham; y sin embargo procuráis matarme porque mi palabra no tiene cabida en vosotros…. Si Elohim fuera vuestro Padre, me amaríais, porque yo salí de Elohim y vine de él… sois de vuestro padre el adversario… El que es de Elohim escucha las palabras de Elohim; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Elohim.”

Este texto nos enseña que no es suficiente ser hijos físicos de Avraham para ser contados como Hijos de Elohim. Estos judíos era hijos físicos de Avraham, circuncidados en la carne, pero no fueron reconocidos como hijos de Elohim por el mismo Mesías, sino todo lo contrario, como hijos del adversario, hasatán. Tenemos que tener en cuenta que la expresión “hijo de belial” significa en el judaísmo uno que es rebelde al Eterno y desobediente a los mandamientos de la Torá.

Según el pensamiento hebreo, el hecho de ser hijo tiene que ver con dos cosas; por un lado significa haber nacido físicamente y ser un heredero genético de aquel que es llamado padre. Y por el otro lado significa ser un representante y un seguidor de alguien. Tener a satán como padre no significa que satán podrá engendrar hijos. De la misma manera, cuando las Escrituras hablan de ser hijo de Elohim, no significa que Elohim pueda engendrar, sino que él es tu origen y que tú eres su representante y su seguidor. Teniendo en cuenta esto, es fácil entender por qué el Mesías y Shaúl enseñan que uno tiene que cumplir los mandamientos de Elohim para llegar a ser un hijo del Padre celestial. De esa manera uno actúa como un buen seguidor y su manera de ser representa la manera de ser de tu Padre celestial, y de esa manera llegas a ser su hijo.

Toma nota de que aquí no estamos hablando del camino a la salvación, sino el camino para llegar a ser un fiel representante de Elohim.

En las Escrituras también hay otro aspecto en cuanto a ser hijo de Elohim – la adopción como hijos.

En Romanos 9:8, 26 está escrito:

“Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Elohim, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes… Y acontecerá que en el lugar donde les fue dicho: “Vosotros no sois mi pueblo”, allí serán llamados hijos del Elohim viviente.”

En Romanos 9:3-4 está escrito:

“Porque desearía yo mismo ser anatema, separado del Mesías por amor a mis hermanos, mis parientes según la carne, que son israelitas, a quienes pertenece la adopción como hijos, y la gloria, los pactos, la promulgación de la Torá, el culto y las promesas.”

Según este texto, el derecho de ser hijos de Elohim pertenece a los hijos físicos de Avraham, Yitsjak e Israel, los judíos, que eran parientes en la carne del shaliaj Shaúl. Es un derecho legal que realmente les pertenece. Pero ese derecho legal tiene una condición para poder ser un hecho real ante el Cielo, la fe en la promesa, aquel Mesías del cual hablan las Escrituras. Este texto enseña que el derecho de ser hijos de Elohim es algo que pertenece a los hijos de Israel. Pero también nos enseña que, de alguna manera, muchos de los hijos de Israel pierden ese derecho por causa de su infidelidad contra HaShem, c.f. Lucas 15.

En Oseas 1:10 está escrito:

“Y el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y sucederá que, en el lugar donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dirá: hijos del Elohim viviente.”

Los hijos de Israel de las diez tribus perdieron el derecho de ser pueblo de Elohim, y por lo tanto no fueron contados más como hijos. Este texto nos enseña, lo mismo que hemos visto antes,  que los israelitas pueden perder lo que les pertenece, por su infidelidad al pacto con HaShem. Pero el profeta habla de una restauración de ese privilegio, y mediante la redención en el Mesías los descendientes de la casa de Israel, que se habían perdido entre las naciones, tendrán de vuelta el derecho de ser llamados hijos de Elohim.

En Juan 1:12-13 está escrito:

“Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Elohim, a los que creen en su nombre, que no fueron engendrados de sangre ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Elohim.”

Según este texto, todos los que reciben a Yeshúa y creen en su Nombre llegan a ser hijos de Elohim. De esa manera son engendrados por Elohim para ser sus hijos. Este texto está hablando tanto a los judíos como a los no judíos. Esta forma de ser hijo de Elohim no se puede obtener por medio de ser descendiente de Israel según la sangre, ni por la voluntad de la carne, ni por la voluntad de ningún hombre, porque es una obra sobrenatural hecha por el mismo Elohim. Obviamente, en este contexto están excluidos como hijos de Elohim, los que reclaman serlo únicamente por medio de ser descendientes físicos de Israel. Necesitan esta experiencia divina, activada por medio de la fe en el nombre de Yeshúa, para poder recibir la potestad de llegar a ser hechos hijos de Elohim.

En Gálatas 4:5 está escrito:

“A fin de que redimiera a los que estaban bajo ley, para que recibiéramos la adopción de hijos. Y porque sois hijos, Elohim ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando ¡Abba! ¡Padre!”

Vemos que los que estaban “bajo ley” necesitaban ser redimidos para poder recibir esa adopción de hijos, que realmente les pertenecía como hijos de Israel, y miembros del pacto. (“Bajo la ley” es una expresión que significa legalismo, y alude a la parte legalista del judaísmo de la época). Este mismo pensamiento podemos también encontrar en Efesios 1:4-5, 12-14a, donde está escrito:

“Nos escogió en él (Mesías) antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Yeshúa el Mesías, conforme al beneplácito de su voluntad… a fin de que nosotros (los israelitas), que fuimos los primeros en esperar en el Mesías, seamos para alabanza de su gloria. En él también vosotros (los gentiles), después de escuchar el mensaje de la verdad, las buenas nuevas de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados con el Espíritu de santidad de la promesa, que nos es dado (a judíos y no judíos que recibieron el mensaje de la verdad) como garantía de nuestra herencia…”

Podemos hacernos la pregunta: ¿No eran Moshé y David, que vivían antes de Yeshúa, verdaderos hijos de Elohim? En el versículo 12 tenemos la respuesta a esta pregunta, como está escrito:

“a fin de que nosotros (los israelitas y sus ancestros), que fuimos los primeros en esperar en el Mesías, seamos para alabanza de su gloria.”

Aquí habla de los que eran los primeros en esperar en el Mesías. Los que esperaban en el Mesías eran los que vivían antes de Yeshúa. Entonces, según este contexto, los que antes estaban esperando al Mesías están incluidos entre los que han sido predestinados desde antes de la fundación del mundo para recibir la adopción como hijos de Elohim, mediante Yeshúa el Mesías, en quien tienen redención mediante su sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de la gracia del Padre, cf. versos 1-7. Entonces los que antes habían estado esperando en el Mesías y habían puesto su confianza en lo que él iba a hacer, fueron considerados como hijos de Elohim por medio de su fe en ese Cordero de Elohim que iba a venir a quitar el pecado del mundo, cf. Juan 1:29.

De la misma manera como nosotros miramos hacia atrás en una obra redentora eterna y terminada con la muerte y resurrección del Mesías, así también ellos miraron hacia el futuro esperando y creyendo en la misma obra salvadora, aunque no tenían todos los detalles tan claros como nosotros. Los que vivían antes de Yeshúa fueron salvos por medio de la fe en el poder redentor de HaShem al igual que nosotros que vivimos después de la primera venida de Yeshúa. Es la misma fe en la misma obra redentora mediante la sangre del Mesías, testificada y afirmada por las Sagradas Escrituras desde el principio hasta el fin.

En Juan 5:39, 46 está escrito:

“Examináis las Escrituras, porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí… Porque si creyerais a Moshé, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.”

En 1 Pedro 1:10-11 está escrito:

“Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que vendría a vosotros, diligentemente inquirieron e indagaron, procurando saber qué persona o tiempo indicaba el Espíritu del Mesías dentro de ellos, al predecir los sufrimientos del Mesías y las glorias que seguirían.“

Según este texto, el Espíritu del Mesías indicaba cosas dentro de los profetas que vivían antes del Mesías. Ellos sabían que el Mesías iba a venir para morir y luego resucitar. El pueblo que recibió el mensaje de los profetas fueron salvos por la fe en HaShem que iba a enviar al Redentor, que los iba a liberar del pecado y de la muerte, cf. Génesis 3:15.

La pregunta surge si estos profetas verdaderamente tenían el Espíritu del Mesías morando dentro de ellos todo el tiempo o si solamente estaba sobre ellos e indicaba cosas dentro de ellos. Es obvio que Moshé y David tenían el Espíritu del Mesías sobre ellos, pero no sé si verdaderamente tenían el Espíritu morando dentro de ellos como nosotros lo estamos experimentando, cf. Juan 14:17; Hechos 5:32; 19:2; Romanos 5:5; 8:9, 11, 15-16; 1 Corintios 3:16; 6:19; 2 Corintios 1:21-22; 5:5; Gálatas 3:2, 14; 4:5; Efesios 1:13-14; 4:23, 30; 5:18; 2 Timoteo 1:14; Hebreos 6:4b; Jacobo 4:5; 1 Juan 1:27; 3:24; 4:13.

En Romanos 8:16 está escrito:

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Elohim.”

Parece ser que los que vivieron y murieron antes de la resurrección del Mesías no podían experimentar en su interior lo que es la regeneración de sus espíritus. Lo tenían “potencialmente”, pero no experimentalmente. Lo tenían en la esperanza, pero no en la experiencia.

Según entiendo, nadie podía experimentar el resultado de la resurrección del Mesías en su interior hasta después de ese evento, cf. 1 Pedro 1:3. Parece ser que fue lo que ocurrió con los discípulos cuando Yeshúa sopló sobre ellos después de su resurrección, cf. Juan 20:22. Ellos experimentaron la nueva creación por el soplo del Hijo de Elohim, al igual que Adam experimentó la vida por primera vez, por un soplo del Eterno. La experiencia de la nueva vida en el Mesías es un resultado de su resurrección, y esa experiencia sobrenatural ocurrió con los discípulos cuando Yeshúa sopló sobre ellos después de haber resucitado. Por lo tanto, los que vivían antes de la resurrección de Yeshúa, no habían podido experimentar la regeneración del espíritu. No podían recibir el Espíritu de Santidad ni como una fuente dentro de sí, cf. Juan 4:14, ni como ríos de agua viva en su interior, cf. Juan 7:37-39; ; 2 Corintios 3.

En Juan 14:16-17 está escrito:

“Y yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Ayudador para que esté con vosotros para siempre; el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve ni le conoce, pero vosotros sí le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros.”

Según mi entendimiento, la fuente dentro del ser humano, de la cual se habla en Juan 4:14, es un resultado de la experiencia de la regeneración del espíritu del hombre, cuando el Espíritu de Padre entra a morar dentro del creyente, en su espíritu. Los ríos de agua viva, de los cuales se hablan en Juan 7:37-39, es la experiencia del sumergimiento (bautismo) en el Espíritu de santidad, que no era posible experimentar antes de que Yeshúa fuese glorificado. Vemos como los talmides del Mesías experimentaron, por primera vez, este sumergimiento espiritual en el día de Shavuot (Pentecostés), según el relato en Hechos 2.

En Gálatas 3:26 está escrito:

“Pues todos sois hijos de Elohim mediante la fe en el Mesías Yeshúa.”

En Romanos 8:14-15 está escrito:

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Elohim, los tales son hijos de Elohim. Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos ¡Abba! ¡Padre!”

En 1 Juan 3:1-2, 10; 5:2 está escrito:

“Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Elohim; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Amados, ahora somos hijos de Elohim y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos como él es… En esto se reconocen los hijos de Elohim y los hijos del adversario: todo aquel que no practica la justicia (expresada en la Torá), no es de Elohim: tampoco aquel que no ama a su hermano… En esto sabemos que amamos a los hijos de Elohim: cuando amamos a Elohim y hacemos sus mandamientos.”

Los Escritos Apostólicos enseña los que creen en Yeshúa reciben la adopción como hijos de Elohim. En el momento de recibir a Yeshúa, el espíritu del hombre es regenerado y el Espíritu de Elohim entra a morar dentro de su cuerpo que se convierte en un templo santo.

Pero al mismo tiempo vemos que la adopción como hijos de Elohim contiene una connotación futura. No nos hemos convertido en hijos de Elohim totalmente, puesto que nuestros cuerpos no han sido transformados todavía, según Romanos 8:19, 21, 23b donde está escrito:

“Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Elohim… la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Elohim… Aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.”

Sumario:

  • Los hijos de Israel son llamados hijos de Elohim por ser parte de los pactos.
  • Ser hijo significa por un lado ser parte de un pacto familiar y por el otro ser un

imitador fiel y un representante del padre.

  • Solamente los hijos de Israel, que son creyentes en el Mesías redentor, serán

finalmente reconocidos como hijos de Elohim.

  • Uno puede ser hijo de Elohim en un nivel sin serlo en otro nivel más alto.
  • Los santos que vivían antes de Yeshúa fueron salvos por medio de la fe en El que

había prometido la venida del Mesías sufriente, pero no podían experimentar la

regeneración de sus espíritus, porque el Mesías Yeshúa todavía no había

resucitado.

  • Para poder ser hijo de Elohim, mediante la regeneración del espíritu, hay que

recibir a Yeshúa HaMashíaj.

  • No seremos plenamente hijos de Elohim hasta la segunda venida del Mesías

Como dijimos antes, ser un hijo no significa obligatoriamente, que uno haya sido engendrado en el sentido biológico, sino puede significar ser un seguidor, un imitador, un discípulo y un representante. Por lo tanto, los jueces de Israel son también llamados “hijos de Elohim” por haber recibido puestos de autoridad y representan al Eterno en la sociedad, cf. Salmo 82.

El rabino Yehudá dijo: “Cuando os comportáis como hijos sois llamados hijos; si no, sois llamados esclavos del Eterno”. Rabí Meír decía: “De todas formas sois “hijos” pues se dice: “Son hijos insensatos”, cf. Jeremías 4:22; Deuteronomio 32:20.

14:2 “Porque eres pueblo santo para HaShem tu Elohim; y HaShem te ha escogido para que le seas un pueblo de su exclusiva posesión de entre los pueblos que están sobre la faz de la tierra. No comerás nada abominable.” – La santidad tiene mucho que ver con lo que comemos. Hay una diferencia entre lo que está permitido comer a los hijos de Israel y a las demás naciones. Esta diferencia de comida es debida a la diferencia entre el nivel de santidad de los hijos de Israel y los demás pueblos.

14:8 “Y el cerdo, aunque tiene la pezuña dividida, no rumia; será impuro para vosotros. No comeréis de su carne ni tocaréis sus cadáveres.” – Aquí está escrito que el cerdo es impuro “para vosotros”, es decir para los hijos de HaShem, los hijos de Israel, cf. 14:1-2, no para los demás. Según Rashí, la prohibición de tocar los cadáveres de estos animales es sólo durante el tiempo de las fiestas.

14:10 “pero no comeréis nada que no tenga aletas ni escamas; será impuro para vosotros.” – Los animales marítimos que no tienen aletas ni escamas son impuros para los hijos de HaShem, no para los demás. Esta escritura nos enseña que sólo para los hijos del Eterno, el pueblo de Israel, estos animales son prohibidos. Ahora, si una persona, de origen gentil, que se ha convertido al Elohim de Israel por medio de Yeshúa HaMashíaj, ya no está fuera de Israel, como dicen las Escrituras en Romanos 11:17, 24; Efesios 2:11-19; 3:1-7, entonces estos mandamientos le aplican, porque ha sido apartado de los demás pueblos para ser diferente, y esa diferencia se notará aun en su manera de comer. Estos mandamientos son para los hijos de Elohim, verso 1, y todos los que son hijos de Elohim tienen la obligación de seguir estas reglas de kashrut para ser santos. Sin embargo, a los que no son israelitas de nacimiento ni de conversión, (incluyendo la conversión mesiánica), no se les puede obligar a cumplir estos mandamientos.

14:21 “No comeréis ningún animal que se muera. Lo podrás dar al forastero que está en tus ciudades, para que lo coma, o lo podrás vender a un extranjero, porque tú eres un pueblo santo a HaShem tu Elohim. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.” – La palabra que ha sido traducida como “que se muera” es la palabra hebrea “nevelá”.[1][6] La Enciclopedia Judaica[1][7] enseña:

NEVELÁ (Heb. “cadáver”), un sustantivo descriptivo para cualquier animal, pájaro o criatura que haya muerto como un resultado de cualquier otro proceso que no sea una matanza ritual válida (shejitá).

El Pentateuco prohíbe el consumo de ese tipo de carne, que puede ser dada a un extranjero residente, o vendida a un no judío (Deuteronomio 14:21; ver también Pes. 21b). El castigo de comer nevelá sólo se aplica sobre animales “limpios” (Meil. 16a; Maim. Yad, Ma’akhalot Asurot, 4:17) y no está añadiendo al castigo normal por comer animales “impuros”.

La nevelá es también una de las categorías principales de impureza ritual (tumá), y si es tocada o llevada causa impureza ritual (Lev. 11:39-40; Maim. Yad, She’ar Avot ha-Tumá, 1–3).

Un extranjero gentil que reside en Israel que ha aceptado no hacer idolatría puede comer animales puros no degollados según la Halajá. Pero como los gentiles convertidos por Yeshúa HaMashiaj ya no son extranjeros ni advenedizos, cf. Efesios 2:19, las normas de kashrut de la Torá también aplican sobre ellos. Ellos no podrán comer animales que se hayan muerto, ni cocinar carne de un animal limpio en la leche de su madre. Algunos consideran que aquí se trata solamente de no cocer una cria en la leche de su madre, pero surge la pregunta si este mandamiento no debe entenderse como un ejemplo de un principio general de no cocer o comer la carne junto con la leche. Así se ha interpretado en el judaísmo tradicional durante miles de años.

Quinta aliyá, 14:22-29

14:22 “Diezmarás fielmente todo el producto de tu sementera, lo que rinde tu campo cada año.” – Esto se refiere al primer diezmo, en hebreo “maaser rishón”, que se entrega a los levitas que lo pueden comer en cualquier lugar, cf. Números 18:26.

14:23 “Y comerás en la presencia de HaShem tu Elohim, en el lugar que Él escoja para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu mosto y de tu aceite, y los primogénitos de tus vacas y de tus ovejas, para que aprendas a temer siempre a HaShem tu Elohim.” – Aquí se habla del segundo diezmo, en hebreo “maaser shení”, que se come en Yerushalayim durante los años primero, segundo, cuarto y quinto del ciclo de siete años.

14:26 “Y podrás gastar el dinero en todo lo que tu corazón apetezca: en vacas u ovejas, en vino o licor, o en cualquier otra cosa que tu corazón desee; allí comerás en presencia de HaShem tu Elohim, y te alegrarás tú y tu casa.” – La Torá no prohíbe tomar bebidas alcohólicas. Este texto menciona dos tipos de bebidas alcohólicas, primero el vino, en hebreo “yain”,[1][8] que viene de una raíz que significa “fermentar” y, por lo tanto, no puede referirse al jugo de uva sin alcohol que se llama “tirosh”[1][9]  en hebreo. Luego está la palabra traducida en RV y LBLA como “sidra”, que es la palabra hebrea “shejar”[1][10] que significa “bebida embriagante”, “licor”. Estas bebidas están permitidas ingerir en la ciudad más santa delante del Eterno juntamente con la comida con el fin de alegrarse delante de HaShem. Sin embargo, las Escrituras prohíben embriagarse. Una buena regla para una persona adulta es no tomar más de un vaso de vino de 12 grados de alcohol o dos vasos de 6 grados. Pero si alguien es afectado con menos cantidad, debe ser más cuidadoso.

Al hacer un estudio minucioso del tema, uno se da cuenta de que el límite de las Escrituras no es la total abstención del alcohol, sino el abuso del mismo, cf. Levítico 10:9; Deuteronomio 14:26; 21:20; Salmo 104:15; Proverbios 20:1; 21:17; 23:20, 29:35; 31:4, 6; Isaías 5:11; 28:7; Jeremías 35; Daniel 5:21; Oseas 4:11; Juan 2:10; Ef. 5:18; 1 Timoteo 3:3, 8; 5:23; Tito 1:7; 2:3.Un judío no bebe el vino de los gentiles, cf. Daniel 1:5, 8.

14:28-29 “Al fin de cada tercer año, sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año y lo depositarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni herencia contigo, y el forastero, el huérfano y la viuda que habitan en tus ciudades, y comerán y se saciarán, para que HaShem tu Elohim te bendiga en toda obra que tu mano haga.” – Aquí se habla del diezmo para los pobres en hebreo “maaser aní”. El levita recibe el primer diezmo y los pobres reciben el segundo diezmo en los años tercero y sexto del ciclo shmitá. El comentario “Torá con Rashí”,[1][11] dice:

“El diezmo (maaser) es la porción del producto agrícola que debe separarse cada año y entregarse a sus respectivos destinatarios. Los diezmos se dividen en tres partes: primer diezmo (maaser rishón), segundo diezmo (maaser shení) y diezmo del pobre (maaser aní). Su orden de separación es el siguiente: primero se separa la trumá (“porción separada”) y es entregada directamente al kohén. Luego se separa el maaser rishón, el cual es entregado al leví; de aquí el leví separa la parte llamada trumat maaser y se la entrega al kohén (ver Núm 18:26). Tercero, se separa el maaser shení y es llevado a Yerushalayim para ser ingerido allí; esto es realizado el primero, segundo y cuarto y quinto años del ciclo agrícola de siete años (ver. Deuteronomio 14:22-26). En el tercero y sexto años, en lugar del maaser shení se separa el maaser aní, el cual es entregado a los pobres (Deuteronomio 14:28-29). En el séptimo año no se separan los diezmos.”

Sexta aliyá, 15:1-18

15:1  “Al final de siete años harás una remisión.” – El año de remisión fue creado para ayudar a equilibrar la desigualdad social dentro de la gran Familia de Israel. La Torá nos presenta aquí tres casos en cuanto a la pobreza:

1-      15:4-6 “No habrá menesteroso entre vosotros… si sólo escuchas fielmente la voz de HaShem tu Elohim…” – La perfecta obediencia a los mandamientos produciría un alto nivel de bienestar en todo el pueblo de Israel de manera que nadie necesitará tomar préstamos. Al contrario, darán préstamos a muchas naciones.

2-      15:7-10 – “Si  hay un menesteroso contigo…” – En este nivel inferior de obediencia habrá posibilidades de que hayan pobres entre los israelitas. En tal caso hay una obligación a darles o prestarles lo suficiente para cubrir sus necesidades, pero no sus caprichos. Si el pobre no puede devolver el préstamo se le perdonará la deuda en el año de remisión.

Hay muchos textos que hablan de ser generoso con el pobre, cf. Salmo 37:25-26; 41:1-3; 112:5; Proverbios 14:31; 17:5; 19:17; 21:13; 22:9; 28:27; 31:20; Mateo 5:42; Marcos 10:21; Lucas 6:35; 18:22; Romanos 12:13; Efesios 4:28; Hebreos 13:16. La ayuda social es una parte importante del judaísmo.

3-      15:11-18 “Porque nunca faltarán pobres en tu tierra…” – En este nivel de falta de obediencia, la Torá muestra como nunca van a faltar los pobres entre nosotros y por eso estamos ordenados a ayudarles. Incluso podía haber tanta pobreza que algunos son vendidos como esclavos. En tal caso tendrían que ser liberados en el año de remisión con un buen dinerito de despido. El resultado de esta generosidad es que Elohim nos bendice en todo lo que hagamos.

Séptima aliyá, 15:19 – 16:17

15:19-23 “Todo primogénito que nazca de tu ganado… lo comerás… en el lugar que HaShem escoja.” – Los primogénitos de los rebaños y de los ganados no pueden ser aprovechados para otra cosa que comida para la familia de un kohén en el templo, o en las ciudades en el caso de que tuvieran algún defecto, cf. Números 18:8-19. Hoy en día en Israel, como no hay templo, los primogénitos de estos animales son marcados y dejados junto con el resto de los rebaños y ganados hasta su muerte natural, y no se saca ningún beneficio de ellos.

16:1 “Guardarás el mes del Aviv y harás Pesaj a HaShem tu Elohim, porque en el mes del Aviv HaShem tu Elohim te sacó de Egipto de noche.” – En tres ocasiones la Torá menciona las fiestas sagradas: en Levítico 23, para citarlas en el orden correcto del anuario; en Números 28, para enseñar los sacrificios que hay que ofrecer; y en Deuteronomio 16, para resaltar el deber de Israel para hacer peregrinajes a Yerushalayim.

“de noche” – En Números 33:3 está escrito que salieron el día siguiente del sacrificio de pesaj a la vista de todos los egipcios. Rashí resuelve esta aparente contradicción diciendo que este versículo dice que salieron de noche porque fue de noche que el Faraón les dio permiso para salir, cf. Éxodo 12:31.

16:2 “Y sacrificarás la Pascua a HaShem tu Elohim de tus rebaños y de tus manadas, en el lugar que HaShem escoja para poner allí su nombre.” – No se puede sacrificar el cordero de Pesaj fuera de Yerushalayim. Los que hoy en día comen cordero durante Pesaj están quebrantando la Torá porque no hay templo.

16:7  “Y la asarás y la comerás en el lugar que HaShem tu Elohim escoja. Luego, por la mañana, regresarás a tu habitación.” – Según Rashí, la mañana se refiere a la mañana del segundo día de la fiesta, es decir la mañana del 16 de Nisán. Durante el shabat de la fiesta, el 15 de Nisán, está prohibido salir fuera de los límites de la ciudad. Además los varones tenían que estar presentes en el templo durante la ofrenda de ascensión de la fiesta en la mañana del 15 de Nisán.

16:8  “Seis días comerás pan sin levadura, y en el séptimo día habrá una retención para HaShem tu Elohim. Ningún trabajo harás en él.” – Aquí hay una aparente contradicción al texto de Éxodo 12:15 que dice que hay que comer panes sin levadura durante siete días. Rashí da dos posibles interpretaciones para resolver esto. Por un lado dice que durante siete días se puede comer pan ázimo de la vieja cosecha y durante seis días de la nueva. La nueva cosecha del año no se podía utilizar hasta después de la presentación de la ofrenda de un ómer de cebada en el templo. Por lo tanto sólo quedaban seis días para comer panes sin levadura de la nueva cosecha del año.

Por el otro lado, Rashí se basa en la octava regla de interpretación de Ismael que dice: “Todo lo que estaba incluido dentro de un enunciado general y que luego fue destacado específicamente para enseñar algo, no fue destacado solamente para enseñar algo con respecto a sí mismo, sino también a todo lo implicado en el enunciado general”. Esta interpretación enseña que no es obligatorio comer pan sin levadura el séptimo día, y entonces tampoco es obligatorio comer pan durante el resto de los días, excepto la primera noche, que explícitamente fue ordenado en las Escrituras, cf. Éxodo 12:18.

16:9 “Siete semanas contarás; comenzarás a contar siete semanas desde el momento en que empieces a meter la hoz a la mies.” – La celebración de shavuot, la fiesta de las semanas, está relacionada con Pesaj, es la conclusión de Pesaj. La celebración de pesaj y los panes sin levadura se hace en recuerdo de la libertad de la muerte de los primogénitos y la esclavitud en Egipto. Pero esa libertad no es perfeccionada hasta que la Torá es entregada en Sinái, lo cual se celebra en Shavuot. La libertad no es completa sin la Torá que fue dada siete semanas más tarde.

16:11 “Y te alegrarás delante de HaShem tu Elohim, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habita en tus ciudades, y el forastero, el huérfano y la viuda que están en medio de ti, en el lugar donde HaShem tu Elohim escoja para poner allí su nombre.” – No hay ningún mandamiento que ordene que el pueblo esté alegre en Pesaj, sólo en Shavuot y Sukot. Esto nos enseña que la alegría por la libertad no es cumplida hasta la entrega de las normas dadas del cielo, por medio de las cuales el hombre es verdaderamente libre para saber lo que está permitido y lo que está prohibido. Esos límites producen libertad porque así sabemos en qué área nos podemos mover sin peligro, como está escrito en Jacobo (Stg.) 1:25 y 2:12:

“Pero el que mira atentamente a la Torá perfecta, la de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será dichoso en lo que hace… Así hablad y así proceded, como los que han de ser juzgados por la Torá de la libertad.

16:14 “Y te alegrarás en tu fiesta, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita y el forastero, el huérfano y la viuda que están en tus ciudades.” – Pesaj no es para el extranjero, sólo para los israelitas. Sukot es para todo el mundo, también para las naciones fuera de Israel. Por eso, durante el reinado mesiánico, todas las naciones de la tierra estarán obligadas a subir a Yerushalayim para celebrar Sukot una vez al año, como está escrito en el profeta Zacarías 14:16-19:

“Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Yerushalayim subirán de año en año para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Yerushalayim para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos. Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos no habrá lluvia; será la plaga con la cual HaShem herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Este será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos.”

16:15 “Siete días celebrarás fiesta a HaShem tu Elohim en el lugar que escoja HaShem; porque HaShem tu Elohim te bendecirá en todos tus productos y en toda la obra de tus manos; por tanto, estarás realmente alegre.” – La palabra hebrea para fiesta es “jag”.[1][12] Viene de una raíz que significa moverse en círculo. Esto habla de las danzas alegres que se hacen en las fiestas hebreas. En la celebración de Sukot hay muchísima alegría y el motivo es, según este texto, por la bendición material que el Eterno ha dado durante las cosechas del verano. Esto también nos enseña acerca de la gran alegría que habrá durante la celebración milenaria de Sukot por todas aquellas personas que se habrán cosechado para el Reino de los cielos de todas las naciones de la tierra.

16:17 “Cada hombre dará lo que pueda, de acuerdo con la bendición que HaShem tu Elohim te haya dado.” – Todo varón estaba obligado a llevar sacrificios al templo el primer día de cada fiesta. La alegría no puede ser completa sin generosidad, como está escrito en Hechos 20:35b:

“Más dichoso es dar que recibir.”

Mashiaj en esta parashá

11:28 “Y la maldición, si no escucháis los mandamientos de HaShem vuestro Elohim, sino que os apartáis del camino que os ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no habéis conocido.” – Yeshúa dijo: “Yo soy el camino”, cf. Juan 14:6. Así que, el camino del cual Moshé está hablando no es solamente la obediencia a los mandamientos, sino el carácter, la vida y la conducta del Mesías Yeshúa. El que se aparta de Yeshúa, el Camino, después de haberlo conocido, tendrá maldición y finalmente perderá su salvación.

12:23 “la sangre es la vida, y no comerás la vida con la carne.” – Está prohibido comer la sangre de los animales, porque la vida está en la sangre. Sin embargo, tendrá la vida eterna todo aquel que recibe la sangre del Mesías, que es su vida, lo cual tiene que ver con el resultado de su sacrificio, y también con la vida espiritual de la Torá, porque Yeshúa es la Torá Viviente.

15:2 “Así se hará la remisión: todo acreedor hará remisión de lo que haya prestado a su prójimo; no lo exigirá de su prójimo ni de su hermano, porque se ha proclamado la remisión de HaShem.” – En el séptimo año el pobre es liberado de toda deuda e incluso de toda esclavitud. De la misma manera cuando vuelva el Mesías para el séptimo milenio desde Adán, todos los que han puesto su esperanza en él experimentarán la plena libertad de las deudas causadas por todos sus pecados y la libertad eterna de la esclavitud del pecado y de la muerte.

15:19, 21 “Todo primogénito… consagrarás al Eterno… lo comerás” – Yeshúa fue el primogénito hijo de Miryam, su madre, y por eso fue consagrado al Eterno. Fue destinado para ser “comido” por todos sus seguidores para que su vida fuera parte de todos nosotros.

16:2 “Y sacrificarás la Pascua a HaShem tu Elohim de tus rebaños y de tus manadas, en el lugar que HaShem escoja para poner allí su nombre.” – Yeshúa es el Cordero de Elohim, cf. Juan 1:29, 36, y por eso tuvo que ser sacrificado en Yerushalayim, el lugar escogido por el Eterno.

16:4 “de la carne que sacrifiques en la tarde del primer día, no quedará nada para la mañana.” – Yeshúa tuvo que morir a la misma hora que el sacrificio del cordero pascual. Cuando llegó la noche ya estaba muerto y los hijos de Israel se reunían para comer el cordero de pesaj. No podían dejar nada para la mañana siguiente. Esto nos enseña que tenemos que apropiarnos de toda lo que nos da la muerte de Yeshúa y saciarnos de sus consecuencias, como está escrito en Juan 6:54-57, 63:

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.”

“no quedará nada” – Este texto de la Torah un indicio de que Yeshúa pasó por el lago de fuego y el primer hombre fue eliminado.

16:9 “el momento en que empieces a meter la hoz a la mies” – Llegó el día de la resurrección, simbolizado por la primera cosecha de cebada que se presentaba en el templo el día después del shabat después de Pesaj. Y así hay nueva vida para el hombre.

El segundo hombre fue levantado de entre los muertos. Todos los que son del Mesías ya han sido participantes de los beneficios de lo que él pasó cuando murió y resucitó. Sin embargo en su segunda venida van a poder apropiarse plenamente de los resultados extraordinarios de esta obra maravillosa de redención.

16:9 “siete semanas” – Hubo siete semanas entre la salida de Egipto hasta la entrega de la Torá en Sinai. Egipto simboliza el huerto del Edén, según Génesis 13:10. De la misma manera, entre la salida del huerto del Edén, de los primero hombres, hasta la entrega de la nueva Torá, habrá siete mil años, mil años por semana. Ahora han pasado casi 6000 años desde Adam y Javá, y luego habrá 1000 años de shabat antes de que pasen los cielos y la tierra, cf. Revelación 20-21.  La nueva Torá será entregada después de la destrucción de los cielos y la tierra, porque la Torá que tenemos ahora sólo seguirá teniendo vigencia hasta que pasen el cielo y la tierra, cf. Mateo 5:18. Pero luego habrá una Torá nueva para los nuevos cielos y la nueva tierra donde morará la justicia.

¡Baruj HaShem!

En esta Parashá se encuentran los mandamientos 436 – 490 de los 613:

436. Precepto de destruir un ídolo y a aquel que lo sirva, Deuteronomio 12:2.

437. Precepto de traer una ofrenda obligatoria o una voluntaria en la primera festividad que se le presente a la persona, Deuteronomio 12:5-6.

438. Precepto de ofrecer todas las ofrendas en el Santuario y no fuera de él, Deuteronomio 12:14.

439. Precepto de redimir animales consagrados que han sufrido algún defecto, Deuteronomio 12:15.

440. Precepto de degollar a los animales, Deuteronomio 12:21.

441. Precepto de llevar las ofrendas al Templo desde fuera de la Tierra de Israel, Dt12:26.

442. Precepto de examinar exhaustivamente a los testigos, Deuteronomio 13:15.

443. Precepto de quemar una ciudad que hace idolatría, Deuteronomio 13:17.

444. Precepto de examinar un ave para que pueda ser ingerida, Deuteronomio 14:11.

445. Precepto de dar el segundo diezmo (maaser shení), Deuteronomio 14:22.

446. Precepto de dar el diezmo al pobre en lugar del segundo diezmo en el tercer año, Dt 14:28.

447. Precepto de presionar a un gentil para que pague su deuda, Deuteronomio 15:3.

448. Precepto de perdonar una deuda cuando llega el séptimo año (shemitá), Deuteronomio 15:3.

449. Precepto de dar caridad (tsedaká), Deuteronomio 15:8.

450. Precepto de dar una gratificación a un esclavo judío cuando se lo deja libre, Dt15:14.

451. Precepto de alegrarse en las festividades, Deuteronomio 16:14.

452. Precepto de presentarse en el Santuario en las festividades, Deuteronomio 16:16.

453. Prohibición de borrar libros sagrados o el Nombre de Elohim, así como de destruir recintos sagrados, Deuteronomio 12:4.

454. Prohibición de ofrecer ofrendas fuera del Santuario, Deuteronomio 12:13.

455. Prohibición de comer del segundo diezmo (maaser shení) de grano fuera de Yerushalayim, Deuteronomio 12:17.

456. Prohibición de beber del segundo diezmo de vino fuera de Yerushalayim, Deuteronomio 12:17.

457. Prohibición de consumir del segundo diezmo de aceite fuera de Yerushalayim, Dt 12:17.

458. Prohibición de comer un animal primerizo, que no tiene defecto, fuera de la ciudad de Yerushalayim, Deuteronomio 12:17.

459. Prohibición de comer una ofrenda de pecado (jatat) o una ofrenda de culpa (asham) fuera del Templo, Deuteronomio 12:17.

460. Prohibición de comer la carne de una ofrenda de ascensión (olá), Deuteronomio 12:17.

461. Prohibición de comer de la carne de una ofrenda de menor grado de santidad (kodashim kalim) antes de que su sangre sea rociada, Deuteronomio 12:17.

462. Prohibición para los kohanim de comer de las primicias (bikurim) antes de colocarlas en el Atrio del Santuario (azará), Deuteronomio 12:17.

463. Prohibición de abandonar a los leviim al no darles regalos, Deuteronomio 12:19.

464. Prohibición de comer un miembro de un animal vivo, Deuteronomio 12:23.

465. Prohibición de añadir a los preceptos de la Torá, Deuteronomio 12:32 (heb 13:1).

466. Prohibición de reducir de los preceptos de la Torá, Deuteronomio 13:1.

467. Prohibición de escuchar a alguien que profetiza en nombre de la idolatría, Deuteronomio 13:4.

468. Prohibición de amar a una persona que incite a la idolatría, Deuteronomio 13:9.

469. Prohibición de no odiar a una persona que incite a la idolatría, Deuteronomio 13:9.

470. Prohibición de rescatar a una persona que incite a la idolatría, Deuteronomio 13:9.

471. Prohibición para una persona incitada a la idolatría de hablar en favor de una persona que incita a la idolatría, Deuteronomio 13:9.

472. Prohibición para una persona incitada a la idolatría de no hablar en contra de una persona que incita a la idolatría, Deuteronomio 13:9.

473. Prohibición de incitar a alguien a la idolatría, Deuteronomio 13:12.

474. Prohibición de reconstruir una ciudad que ha hecho idolatría, Deuteronomio 13:17.

475. Prohibición de beneficiarse de la riqueza de una ciudad que ha hecho idolatría, Dt 13:18.

476. Prohibición de hacerse cortes como lo hace un idólatra, Deuteronomio 14:1.

477. Prohibición de arrancarse los cabellos en señal de duelo, Deuteronomio 14:1.

478. Prohibición de comer de las ofrendas de animales descalificados, Deuteronomio 14:3.

479. Prohibición de comer saltamontes no kasher o cualquier insecto alado, Deuteronomio 14:19.

480. Prohibición de comer de cualquier animal que murió por sí mismo, Deuteronomio 14:21.

481. Prohibición de pedir el pago de un préstamo cuando llegó el séptimo año (shemitá), Dt 15:3.

482. Prohibición de abstenerse de dar a un pobre lo que necesita, Deuteronomio 15:7.

483. Prohibición de abstenerse de prestar dinero debido al séptimo año (shemitá), Dt 15:9.

484. Prohibición de dejar libre a un siervo judío con las manos vacías, Deuteronomio 15:14.

485. Prohibición de hacer trabajar a animales consagrados, Deuteronomio 15:19.

486. Prohibición de trasquilar animales consagrados, Deuteronomio 15:19.

487. Prohibición de comer sustancias leudadas (jametz) después del mediodía de la víspera de Pésaj, Deuteronomio 16:3.

488. Prohibición de dejar sobrantes de la ofrenda festiva (jaguigá) de Pesaj hasta el tercer día, Deuteronomio 16:4.

489. Prohibición de ofrecer la ofrenda de Pésaj en un altar propio, Deuteronomio 16:5.

490. Prohibición de ir a Yerushalayim en una festividad sin llevar una ofrenda animal, Dt 16:16.

 

Parashá 46 Ékev

י״ד באב ה׳תשע״ד (August 10, 2014) por  
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Parashá 46 Ékev

Deuteronomio 7:12 – 11:25

Por Dr. S. K. Blad ©

Prohibida toda reproducción lucrativa

Aliyás de la Torá:

  1. 7:12 – 8:11
  2. 8:12 – 9:3
  3. 9:4-29
  4. 10:1-11
  5. 10:12-22
  6. 11:1-9
  7. 11:10-25
  8. Maftir: 11:22-25

Haftará: Isaías 49:14 – 51:3

Los Escritos Apostólicos: Revelación 5:1 – 7:8

Aliyás de los Escritos Apostólicos:

  1. Revelación 5:1-7
  2. Revelación 5:8-14
  3. Revelación 6:1-8
  4. Revelación 6:9-17
  5. Revelación 7:1-8

Ékev

Significa, entre otras muchas cosas: “consecuencia”.

Comentarios

Primera aliyá, 7:12 – 8:11

7:12-16a “Y como consecuencia de que escuchéis estos decretos (mishpatim) y los guardéis y los cumpláis, HaShem tu Elohim guardará su pacto contigo y su misericordia que juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará; también bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu mosto, tu aceite, el aumento de tu ganado y las crías de tu rebaño en la tierra que Él juró a tus padres que te daría. Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá varón ni hembra estéril en ti, ni en tu ganado. Y HaShem apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian. Y destruirás a todos los pueblos que HaShem tu Elohim te entregue” – Estos versículos enseñan que hay condiciones para que HaShem guarde, con los hijos de Israel, el pacto que juró a sus padres. También hablan de las consecuencias de la fidelidad al pacto. Hay unas condiciones y unas consecuencias. Las condiciones son las siguientes:

–          Oír y obedecer (shamá) los mishpatim (leytes sociales).

–          Guardar (shamar) los mishpatim.

–          Cumplir (asá) los mishpatim.

Las consecuencias son:

–          HaShem guardará su pacto con Israel.

–          HaShem guardará su misericordia con Israel.

–          HaShem amará a Israel.

–          HaShem bendecirá a Israel.

–          HaShem multiplicará a Israel.

–          HaShem bendecirá los hijos de los israelitas.

–          HaShem bendecirá los productos agrícolas de los israelitas.

–          HaShem bendecirá la producción de los animales de los israelitas.

–          Los israelitas tendrán más bienestar que otros pueblos.

–          No habrá esterilidad en los hombres o en los animales israelitas.

–          No habrá enfermedad entre los israelitas.

–          Las enfermedades alcanzarán los enemigos de Israel.

–          Los israelitas tendrán poder para exterminar las siete naciones

Las condiciones para obtener los beneficios del pacto en primer lugar tienen que ver con la fidelidad a las leyes que tienen que ver con el amor al prójimo. La obediencia a los mishpatim, que son las leyes sociales, es una condición para poder recibir el amor de HaShem. Esto nos enseña que el amor que HaShem muestre a nosotros está relacionado con el amor que mostremos al prójimo. El mismo principio se encuentra en los Escritos Apostólicos, donde vemos que el amor que mostramos hacia el prójimo es un reflejo del amor que tenemos hacia el Padre, como está escrito en 1 Juan 3:14, 23; 4:8, 12, 20:

“Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte… Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Yeshúa el Mesías, y nos amemos unos a otros como Él nos ha mandado… El que no ama no conoce a Elohim, porque Elohim es amor… Si alguno dice: Yo amo a Elohim, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Elohim a quien no ha visto.”

La relación entre nosotros y el prójimo determina nuestra relación con el Padre. Es imposible servir al Eterno sin amar a los hermanos. Es imposible sacar los beneficios del pacto sin estar bien con los demás.

“Y HaShem apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian.” – La sanidad divina es una consecuencia de la obediencia a las leyes sociales, los mishpatim. Si hay una relación armoniosa entre los integrantes del pacto, tendremos todos los beneficios del pacto, que también incluyen la prosperidad económica, la sanidad divina y el poder sobre los enemigos, incluso los demonios. Si tenemos relaciones de enemistad entre nosotros, no podremos hacer frente a los demonios. Si no nos tratamos bien tendremos enfermedades que no van a sanar, escasez económica y sequía espiritual.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “amar” es “ahav”, que significa: “amar”, “desear”, “querer”, “enamorarse”, “sentir cariño, afecto y afección”; “sentir pasión”, “gustar”, “ser leal”, “ser adicto”. Hay dos tipos generales de amor:

–         Amor condicional – que ama dependiendo de las actitudes, de la manera de ser o del comportamiento del otro. Tenemos un ejemplo en las palabras del Rebe en Juan 14:23 donde está escrito:

“Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará…”

–   Amor incondicional – que ama independiente de las actitudes, de la manera de ser o del comportamiento del otro. Tenemos un ejemplo de ese amor en Deuteronomio 7:7-8 donde está escrito:

“HaShem no os deseó ni os escogió por ser vosotros más numerosos que otro pueblo, pues erais el más pequeño de todos los pueblos; mas porque HaShem os amó y guardó el juramento que hizo a vuestros padres, HaShem os sacó con mano fuerte y os redimió de casa de servidumbre, de la mano de Faraón, rey de Egipto”

Otro ejemplo se encuentra en Romanos 5:6-10 donde está escrito:

“Porque Mashiaj, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.Mas Elohim muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Mashiaj murió por nosotros.Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Elohim por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”

En el texto de Devarim, que nos ocupa, vemos que el pacto es condicional, de manera que el pueblo tiene que cumplir con los mandamientos para mantenerse dentro del pacto. La idolatría rompe el pacto entre el Eterno e Israel al igual que el adulterio rompe el pacto matrimonial entre los cónyuges. El que comete adulterio quiebra el pacto matrimonial.

El judío que no cumple con el mandamiento de la circuncisión se sale del pacto de la circuncisión y no puede aprovecharse de sus beneficios. En un pacto hay condiciones para ambas partes.

El pacto que HaShem hizo con Avraham en Génesis 15 es incondicional. Por medio de ese pacto HaShem puso su propia existencia en juego. Si Él no cumple sus promesas dadas en ese pacto dejará de ser. Esa es la razón por la que Él mismo toma la iniciativa para cambiar el corazón del pueblo de Israel para que guarden sus mandamientos, con el fin de que las promesas dadas en el pacto puedan ser cumplidas, como está escrito en Ezequiel 36:22-27:

“Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice Adonai HaShem: ‘No es por vosotros, casa de Israel, que voy a actuar, sino por mi santo nombre, que habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. ‘Vindicaré la santidad de mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual vosotros habéis profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que yo soy el HaShem’–declara Adonai HaShem– ‘cuando demuestre mi santidad entre vosotros a la vista de ellas. ‘Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. ‘Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. ‘Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos (jukim), y que guardéis mis ordenanzas (mishpatim), y los pongáis por obra.”

En Deuteronomio 7:9 está escrito:

“Él guarda el pacto y la bondad con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos”

Esto nos enseña que el pacto sinaítico es condicional. Por otro lado, hay una profecía que dice que Israel seguirá siendo un pueblo mientras existan las leyes naturales, como está escrito en Jeremías 31:35-36:

“Así dice HaShem, el que da el sol para luz del día, y las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, el que agita el mar para que bramen sus olas; HaShem de los ejércitos es su nombre: Si se apartan estas leyes de mi presencia–declara HaShem– también la descendencia de Israel dejará de ser nación en mi presencia para siempre.”

¿Será que Israel no dejará de ser fiel al pacto? Si la existencia de Israel depende de su fidelidad al pacto ¿cómo puede HaShem prometer que Israel nunca dejará de ser? La respuesta es: por causa del remanente. Lo que causó que estas promesas pudieran ser establecidas, es la existencia de un remanente fiel, un grupo reducido dentro de Israel. Siempre ha habido, y siempre habrá, un remanente fiel al pacto. Ese remanente ha sido, y sigue siendo, la salvación para el resto del pueblo. Sin ese remanente, Israel hubiera sido destruido como Sedom, según Isaías 1:9 donde está escrito:

“Si HaShem de los ejércitos no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, seríamos como Sedom, y semejantes a Amorá.”

En Romanos 11:1-6 está escrito:

“Digo entonces: ¿Acaso ha desechado Elohim a su pueblo? ¡De ningún modo! Porque yo también soy israelita, descendiente de Avraham, de la tribu de Binyamín. Elohim no ha desechado a su pueblo, al cual conoció con anterioridad. ¿O no sabéis lo que dice la Escritura en el pasaje sobre Eliyahu, cómo suplica a Elohim contra Israel: Señor, HAN DADO MUERTE A TUS PROFETAS, HAN DERRIBADO TUS ALTARES; Y YO SOLO HE QUEDADO Y ATENTAN CONTRA MI VIDA? Pero, ¿qué le dice la respuesta divina?: Me HE RESERVADO SIETE MIL HOMBRES QUE NO HAN DOBLADO LA RODILLA A BAAL. Y de la misma manera, también ha quedado en el tiempo presente un remanente conforme a la elección de la gracia. Pero si es por gracia, ya no es a base de obras, de otra manera la gracia ya no es gracia.”

El remanente que ha habido, y que todavía hay en Israel, es el que ha hecho que los pactos hayan podido seguir vigentes y que HaShem pueda cumplir sus promesas de restauración para Israel en los últimos tiempos.

7:18 “no tengas temor de ellas; recuerda bien lo que HaShem tu Elohim hizo a Faraón y a todo Egipto” – Esta parashá habla de cinco cosas para recordar:

1.      Recordar los milagros de la salvación que experimentaste, 7:18.

2.      Recordar todo el camino por donde pasaste, 8:2.

3.      Recordar de donde saliste, 8:14.

4.      Recordar a HaShem, 8:18.

5.      Recordar lo que eras, 9:7.

Estos recuerdos nos ayudan a no caer en el pecado y a tener gratitud al Eterno y alabarle todos los días de nuestras vidas.

“no tengas temor de ellas; recuerda bien lo que HaShem tu Elohim hizo…” – ¿Cuál es el antídoto contra el temor? Recordar la revelación del poder del Eterno y confiar en Su presencia protectora, como está escrito en el Salmo 23:4a:

“Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo”

El que es consciente de la presencia del Eterno, nunca tiene temor.

7:20  “Además, HaShem tu Elohim enviará la tsirá contra ellos, hasta que perezcan los que queden y se escondan de ti.” – La palabra hebrea que normalmente ha sido traducida como “avispa” es “tsirá” que, según Rashí, es una especie de insecto volador que lanzaba sobre sus enemigos un veneno que los hacía impotentes y cegaba sus ojos en cualquier lugar donde se escondieran

7:22 “Y HaShem tu Elohim echará estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas rápidamente, no sea que las bestias del campo lleguen a ser demasiado numerosas para ti.” – Los hijos de Israel tendrían que experimentar muchos cambios al entrar en la tierra. Para hacer grandes cambios es mejor ir poco a poco, para no ser ahogado por malas emociones y otras cosas que pueden hacernos daño.

Por otro lado, no podemos usar la palabra “poco a poco” como una excusa para no obedecer. Cuando una persona llega nueva a la fe de Israel no puede asumirlo todo de golpe. Necesita un tiempo de acoplamiento, cf. Hechos 15:19-21. Pero si una persona lleva mucho tiempo estando con nosotros sin haber hecho los cambios necesarios para poder integrarse en el pueblo de Israel y sus costumbres, habrá que preguntar si hay rebeldía en su corazón. En ese caso no se puede usar la expresión “poco a poco”, como algunos están haciendo por costumbre, como una excusa para no obedecer. El ir poco a poco no significa no ser radical. Hay que mantener el mismo celo aunque la conquista se alargue, y no acostumbrarse a la presencia de la idolatría y las costumbres paganas, sino combatirlas hasta exterminarlas de nuestro territorio.

7:25 “Las esculturas de sus dioses quemarás a fuego; no codiciarás la plata o el oro que las recubren, ni lo tomarás para ti, no sea que por ello caigas en un lazo, porque es abominación a HaShem tu Elohim.” – Hay que destruir las imágenes idólatras dentro de nuestro territorio. No tenemos derecho de hacerlo en territorios de otros.

7:26  “Y no traerás cosa abominable a tu casa, pues serás anatema como ella; ciertamente la aborrecerás y la abominarás, pues es anatema.” – ¡Ten mucho cuidado con lo que introduzcas en tu casa! Revisa todo juguete de tus hijos, toda ropa que tengas, toda revista que tengas, todo cuadro y foto que tengas, todo objeto de adorno, toda joya, y todas las demás cosas que tengas. Todos los objetos que hayan sido utilizados para adoración de culto pagano o hayan sido hechos en honor a los dioses, son objetos abominables para el Único. Al meter esos objetos en casa tendremos parte del juicio que cae sobre ellos, cf. Josué 7.

En Hechos 15:20a está escrito:

“que les escribamos que se abstengan de cosas contaminadas por los ídolos”

Hay que deshacerse de todas las cosas que hayan sido contaminadas por el paganismo.

8:1    “Todos los mandamientos que yo os ordeno hoy, tendréis cuidado de ponerlos por obra, a fin de que viváis y os multipliquéis, y entréis y toméis posesión de la tierra que HaShem juró dar a vuestros padres.” – Los resultados de la obediencia son vida, multiplicación y derecho de vivir en la tierra de Israel. ¿Quieres ganar almas para el Reino venidero? Guarda los mandamientos y te multiplicarás.

8:2    “Y te acordarás de todo el camino por donde HaShem tu Elohim te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos.” – El maná, en hebreo “man”, fue dado para probar a los hijos de Israel para que no dejaran nada para el día siguiente y para que no salieran en shabat a recoger, cf. Éxodo 16.

“Y te acordarás de todo el camino” – Es importante recordar el camino por donde uno ha caminado, con el fin de no olvidar:

–          las bondades del Eterno en medio de los problemas.

–          los castigos por causa de la desobediencia.

–          las palabras que HaShem habló en esos lugares.

–          las adversidades que uno ha pasado.

El que se acuerde de sus problemas se queda humilde. En los momentos de prosperidad es muy importante recordar las penas que uno ha tenido, para mantenerse humilde. La mejor manera de no caer en pecado de soberbia es reconocer de dónde ha venido la ayuda y mostrar agradecimiento por ello.

Según este texto, el Eterno tiene cuatro propósitos con las adversidades:

1.     humillarte – el alma del hombre es altivo. Lo primero que tiene que aprender es la humildad.

2.     probándote – para poder promocionarte. Toda prueba tiene el propósito de hacerte subir.

3.     para saber lo que había en el corazón – cuando estás bajo presión se muestra lo que hay en el

corazón.

4.      hacerte conocer, por experiencia, que no sólo de pan vive el hombre sino de todo lo que sale

de la boca de HaShem.

8:3    “Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca de HaShem.” – El Salmo 38 fue escrito para memorial, ver la introducción. Ese Salmo habla de todos los sufrimientos que un pecador tiene que experimentar por sus pecados. ¿Por qué hay que recordar un Salmo tan negativo? Para poder aguantar la prosperidad. Es mucho más fácil mantenerse sano cuando hay dificultades que cuando hay prosperidad, porque entonces nos aferramos al Eterno. Cuando las cosas van bien es fácil enorgullecerse y olvidarse de que todo lo que tenemos ha sido dado por el Eterno, como dice 1 Corintios 4:7:

“Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?”

Para que HaShem pueda prosperarnos y levantarnos en alto, tenemos que tener muy presente el tiempo del sufrimiento que hemos pasado y no olvidarnos de que fue el Eterno que nos sacó de allí. Es peligroso llegar a las alturas sin haber pasado por muchas penas.

En el Salmo 119:67, 71 está escrito:

“Antes que fuera afligido, yo me descarrié, mas ahora guardo tu palabra… Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos.”

Incluso Yeshúa el Mesías tuvo que aprender a obedecer por medio de sufrimientos, como está escrito en Hebreos 5:8-9:

“Y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció; y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen”

El camino a las alturas pasa por sufrimientos. Así que es muy importante recordar los sufrimientos que uno ha pasado para no enorgullecerse y caer en el pecado en que cayó hasatán, cf. Ezequiel 28:15-17; 1 Timoteo 3:6.

8:4    “Tu ropa no se gastó sobre ti, ni se hinchó tu pie durante estos cuarenta años.” – El Midrash, cuenta que HaShem dio vestimentas sobrenaturales en el momento de la entrega de la Torá. Esa ropa creció junto con los niños para que no tuvieran que cambiar al hacerse grandes.

8:5    “Por tanto, debes comprender en tu corazón que HaShem tu Elohim te estaba disciplinando así como un hombre disciplina a su hijo.” – Nuestro Padre celestial es el gran ejemplo para tener una disciplina familiar correcta. Nosotros debemos tratar con nuestros hijos como HaShem nos trata a nosotros, con mucho amor y con mucha disciplina.

La disciplina nunca es dada con el propósito de destruir o dañar, sino para producir un cambio y un fruto bueno en el hijo. Ese es el propósito de la disciplina de nuestro Padre celestial, como está escrito en Hebreos 12:5-11:

“Además, habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: HIJO MIO, NO TENGAS EN POCO LA DISCIPLINA DE HASHEM, NI TE DESANIMES AL SER REPRENDIDO POR EL; PORQUE HASHEM AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO EL QUE RECIBE POR HIJO.  Es para vuestra corrección que sufrís; Elohim os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos? Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad. Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia.”

8:6    “Guardarás, pues, los mandamientos de HaShem tu Elohim, para andar en sus caminos y para temerle.” – Andar en los caminos de HaShem significa imitar su forma de ser y actuar.

8:7-9 “Porque HaShem tu Elohim te trae a una tierra buena, a una tierra de corrientes de aguas, de fuentes y manantiales que fluyen por valles y colinas; una tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados; una tierra de aceite de oliva y miel; una tierra donde comerás el pan sin escasez, donde nada te faltará; una tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes puedes sacar cobre.” – La Torá menciona siete especies de productos de la Tierra de Israel:

1.      trigo            2.      cebada

3.      uvas            4.      higos

5.      granadas     6.      aceite de oliva

7.      miel de abeja o de los dátiles u otra fruta dulce

Estas siete especies son la base para el diezmo de los productos agrícolas en la tierra de Israel. En el tiempo del segundo templo, los fariseos discutían entre sí para saber si hacía falta pagar el diezmo de otro tipo de productos de la tierra no mencionados en la Torá. Nuestro Rebe Yeshúa entra en esa discusión y dice que también hay que pagar el diezmo de las hortalizas que no están mencionadas en la Torá, como está escrito en Mateo 23:23:

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!, que pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la Torá: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquéllas.”

Hay una fiesta en Israel, que cae en pleno invierno, que celebra el nacimiento de los árboles. Se llama “Tu bi-shvat”, el 15 del mes de shvat, más o menos por febrero. En tiempos modernos se hace una celebración con un programa especial, un seder, con en fin de dar gracias al Eterno por los productos de la tierra de Israel, mediante una bendición sobre cada una de estas siete especies.

8:10 “Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás a HaShem tu Elohim por la buena tierra que Él te ha dado.” – Aquí se encuentra la base para el “birkat ha-mazón”, la bendición después de la comida.  Hay un solo versículo en toda la Torá que nos ordena dar gracias al Eterno después de comer. ¿Por qué no dice la Torá que hay que dar gracias antes de comer? Porque es más fácil olvidarse del Eterno cuando el estómago esté lleno. Al olvidarse de dar gracias por los alimentos después de comer, es como olvidarse del Eterno, como dice el versículo que sigue:

“Cuídate de no olvidar al Eterno…”

Cuando hay prosperidad hay una tendencia de olivarse del Eterno. ¡CUIDADO!

La bendición de “birkat ha-mazón”, que se encuentra en el sidur, el libro de oraciones, se recita cuando se haya comido un mínimo de un “kezait” de pan. Un kezait esuna porción del tamaño de una aceituna grande. Los rabinos establecieron que esta bendición debe estar compuesta por cuatro partes:

1.      Birkat Hazán – La bendición a Aquel que alimenta a todas las cosas creadas. Según la tradición fue instituida por Moshé.

2.      Birkat Haarets – La bendición sobre la tierra. Según la tradición, Yehoshúa introdujo esta bendición después de entrar en la tierra prometida. En esta bendición también damos gracias por el pacto de la circuncisión y por la Torá.

3.      Birkat Yerushalayim – La bendición de paz sobre la ciudad santa y el templo. Los reyes David y Shelomó fijaron esta bendición. Después de la destrucción del templo fue modificada para pedir por la reconstrucción de la ciudad y el templo.

4.      Hatov Vehametiv – La bendición a Aquel que es bondadoso y hace el bien. Esta bendición fue añadida después de la destrucción del segundo templo y la rebelión de Bar Kojbá contra los romanos cuando fue arruinada la ciudad de Betar que marca la conclusión de la destrucción de la nación judía. La bendición fue compuesta por el Beit Din de Yavne, dirigido por el rabí Gamliel, para recordar los eventos de Betar con la esperanza de que el Mesías vendrá pronto y Elohim curará las heridas que ha sufrido nuestro pueblo.

Segunda aliyá, 8:12 – 9:3

8:18 “Mas acuérdate de HaShem tu Elohim, porque Él es el que te da poder para hacer riquezas, a fin de confirmar su pacto, el cual juró a tus padres como en este día.” – Las riquezas son un resultado del pacto. HaShem te hace rico para confirmar el pacto. Si estás dentro de un pacto tienes el derecho de recibir los beneficios del pacto. Según el pacto, tenemos el derecho de tener abundancia económica. Si cumplimos nuestra parte del pacto podremos disfrutar de estas bendiciones materiales, como está escrito en 1 Timoteo 6:17b:

“Elohim… nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos.”

Si estamos viviendo en escasez tendremos que hacernos la pregunta: Si los bienes materiales son parte del pacto que tenemos con el Eterno ¿por qué no tenemos más riquezas? Para contestar esta pregunta presentamos aquí ocho razones posibles:

1.      Maldiciones

    1. Maldiciones familiares – Sufrimos las consecuencias de la desobediencia de nuestros antepasados. Si confesamos los pecados de nuestros antepasados y pedimos perdón por ellos, cambiando nuestra conducta, y no haciendo más como ellos hicieron, obedeciendo los mandamientos, podremos romper esa maldición.
    2. Maldiciones regionales y/o nacionales – Por vivir en un país pobre es posible ser parte del ambiente de pobreza que hay allí. Las maldiciones que han causado esa pobreza no son levantadas sin el arrepentimiento del pueblo, de aquellos pecados que causaron esas maldiciones. Especialmente los tres pecados cardinales causan este tipo de maldiciones en las naciones: idolatría y ocultismo, derramamiento de sangre inocente y sexo libre. Es posible romper la maldición sobre una tierra de manera parcial, como vemos en la vida de Yitsjak en Génesis 26.
    3. Maldiciones confesadas – Por medio de tu lengua podrás traer pobreza o abundancia sobre tu vida. No digas “No tengo” o “soy pobre”. Di “el Eterno me dará todo lo que yo necesito.” Confiesa la palabra: “nunca he visto desamparado al justo ni a sus hijos mendigando pan”, Salmo 37:25. “HaShem es mi pastor nada me faltará”, Salmo 23:1. En Romanos 10:10 está escrito: “Con la boca se confiesa para salvación.” Salvación implica que el hombre es rescatado de una situación que le limita para no poder cumplir los propósitos del Eterno. Así que, salvación implica también la liberación de la pobreza económica, y para obtener esa salvación hay que confesar la Torá con la boca. La confesión de las Palabras del Eterno te salvará de la pobreza.

2.      Desobediencia a los mandamientos, cf. Deuteronomio 28, Levítico 26.

3.      Retención del diezmo, cf. Malaquías 3:9.

4.      Hurto no restituido, cf. Zacarías 5:1-3.

5.      Prioridades equivocadas, cf. Hageo 1. Las prioridades del Eterno tienen que ser las mías. Lo que él considera importante tiene que ser importante para mí. Si puedes gastar en un restaurante más dinero para una comida que en la ofrenda para apoyar al que te enseña la Torá, has mostrado que tu estómago es más importante que tu amor por HaShem. Estás más interesado en satisfacer tus deseos naturales que buscar el Reino del Eterno.

6.      Motivaciones equivocadas, cf. Jacobo (Stg.) 4:2-4; Proverbios 22:4.

7.      Falta de oración, cf. Jacobo (Stg.) 4:2.

8.      Mala administración – Cuando hemos aprendido a administrar lo que tenemos de manera correcta, HaShem nos da mucho más. Si hay una mala administración de los bienes materiales, el Eterno retiene su mano, porque no confía en nosotros. Si no sabemos administrar poco, ¿cómo él nos confiará mucho?

9:1-2 “Oye, Israel: Hoy vas a pasar el Yardén para entrar a desposeer a naciones más grandes y más poderosas que tú, ciudades grandes y fortificadas hasta el cielo, un pueblo grande y alto, los hijos de los gigantes, a quienes conoces y de quienes has oído decir: “¿Quién puede resistir ante los hijos de gigante?”” – Si la población de Israel era mayor de 2,000,000 y cada nación de las siete era más grande, tenía que haber habido más de 15,000,000 habitantes en la tierra de Kenáan.

9:3    “Comprende, pues, hoy, que es HaShem tu Elohim el que pasa delante de ti como fuego consumidor. Él los destruirá y los humillará delante de ti, para que los expulses y los destruyas rápidamente, tal como HaShem te ha dicho.” – El Midrash cuenta que la población de las siete naciones fue diezmada antes de la conquista de los hijos de Israel por medio de plagas y enfermedades.

Tercera aliyá, 9:4-29

9:4-6 “No digas en tu corazón cuando HaShem tu Elohim los haya echado de delante de ti: “Por mi justicia HaShem me ha hecho entrar para poseer esta tierra”, sino que es a causa de la maldad de estas naciones que HaShem las expulsa de delante de ti. No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón que vas a poseer su tierra, sino que por la maldad de estas naciones HaShem tu Elohim las expulsa de delante de ti, para confirmar el pacto que HaShem juró a tus padres Avraham, Yitsjak y Yaakov. Comprende, pues, que no es por tu justicia que HaShem tu Elohim te da esta buena tierra para poseerla, pues eres un pueblo de dura cerviz.” – En Génesis 15:16b está escrito:

“aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo”

“No digas… por mi justicia… sino a causa de la maldad de estas naciones… No es por tu justicia… sino que por la maldad de estas naciones… para confirmar el pacto… No es por tu justicia…” – Para enfatizar el hecho, la Torá habla tres veces de que no es por la justicia de Israel que ellos van a recibir la tierra. Estas tres veces también aluden a las tres veces cuando el pueblo de Israel volvería a la tierra.

1.      La primera vuelta fue cuando entró bajo Yehoshúa – por causa de la maldad de estas naciones, versículo 4.

2.      La segunda vuelta fue cuando volvieron de Babilonia bajo Ezrá y Nejemyá – por la maldad de estas naciones, y para confirmar el pacto incondicional con Avraham, versículo 5.

3.      La tercera y última vuelta, de todas las naciones en los últimos tiempos – no por la justicia del pueblo de Israel, sin mencionar la maldad de las naciones, versículo 6.

9:7-8 “Acuérdate; no olvides cómo provocaste a ira a HaShem tu Elohim en el desierto; desde el día en que saliste de la tierra de Egipto hasta que llegasteis a este lugar, habéis sido rebeldes contra HaShem. Hasta en Jorev provocasteis a ira a HaShem, y HaShem se enojó tanto contra vosotros que estuvo a punto de destruiros.” – Este texto nos enseña la importancia de ver a Israel como un cuerpo colectivo. Los que estaban allí presentes no habían hecho el becerro de oro. Sin embargo, fueron señalados como causantes de la ira del Eterno en el desierto y tuvieron que llevar la culpa del pecado de sus padres. Los hijos son responsables para llevar las consecuencias de los errores de sus padres. Pero el propósito principal por el que Moshé destaca los momentos de rebeldía del pueblo, es enseñarles los errores de sus antepasados para que los hijos no vuelvan a cometer los mismos.

9:9    “Cuando subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que HaShem había hecho con vosotros, me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua.” – El número 40 simboliza un tiempo de prueba y de preparación para poder pasar de un nivel a otro. Un anciano en Israel tiene que tener como mínimo 40 años de edad. No es bueno poner jóvenes en puestos de liderazgo altos.

9:15 “Y volví, y descendí del monte mientras el monte ardía en fuego, y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manos.” – Aquí está escrito que el monte ardía en fuego. El monte Yebel El Luz en Arabia Saudita tiene el pico quemado. Hay restos arqueológicos que indican que ese fue el lugar donde se entregó la Torá, cf. Gálatas 4:25.

9:18  “Y me postré delante de HaShem como al principio, por cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, a causa de todo el pecado que habíais cometido al hacer lo malo ante los ojos de HaShem, provocándole a ira.” – Según Rashí, esta fue la segunda vez que Moshé estuvo cuarenta días en la montaña ante HaShem, desde el día 19 del 4º mes hasta el día 29 del 5º mes.

9:19 “Porque temí la ira y el furor con que HaShem estaba enojado contra vosotros para destruiros, pero HaShem me escuchó también esta vez.” – Después de esos cuarenta días HaShem le dijo que hiciera dos tablas nuevas. Luego permaneció otros cuarenta días más en la montaña.

9:25  “Entonces me postré delante de HaShem los cuarenta días y cuarenta noches, lo cual hice porque HaShem había dicho que os iba a destruir.” – Esta es una repetición del tiempo para la segunda vez cuando Moshé estuvo a la montaña.

Cuarta aliyá, 10:1-11

10:1  “En aquel tiempo HaShem me dijo: “Lábrate dos tablas de piedra como las anteriores, y sube a mí al monte, y hazte un arca de madera.” – Aquí vemos como el Eterno renueva el pacto a base de la intercesión de Moshé en la que había expuesto su propia vida para salvar al pueblo. De la misma manera el pacto fue renovado con Israel por medio de la sangre de Yeshúa que dijo: “Esta copa es la renovación del pacto en mi sangre.”

10:2  “Y yo escribiré sobre las tablas las palabras que estaban sobre las primeras tablas que quebraste, y las pondrás en el arca.” – Según Rashí, este arca no fue la que hizo Betsalel luego, cf. Éxodo 37:1, sino otro, que Moshé había hecho solamente para guardar las tablas de piedra hasta que fuera construido el nuevo arca. En esta arca fueron luego guardadas las dos tablas rotas. Cuando los hijos de Israel salieron a la guerra, no llevaban el arca del tabernáculo, sino esta arca que Moshé había hecho, excepto cuando pelearon contra los filisteos y el arca fue tomada, cf. 1 Samuel 4-5.

10:8 “En aquel tiempo HaShem apartó la tribu de Leví para que llevara el arca del pacto de HaShem, y para que estuviera delante de HaShem, sirviéndole y bendiciendo en su nombre hasta el día de hoy.” – La tribu de Leví fue escogida para cuatro cosas:

1 – llevar el arca

2 – estar delante del Eterno

3 – servir al Eterno

4 – bendecir en el Nombre del Eterno

Sólo los levitas podían llevar el arca, y sólo los sacerdotes fueron escogidos para bendecir en el Nombre de HaShem. Una cosa depende de la otra. El que sirve en lo práctico puede obtener una posición importante delante del Eterno. Una relación correcta con HaShem produce un servicio correcto. Un servicio correcto te capacita para transmitir al pueblo lo que viene de HaShem. Un sacerdote no puede bendecir al pueblo sin haber ministrado al Eterno primero.

“hasta el día de hoy” – Hoy en día, los kohanim, sacerdotes, siguen teniendo el ministerio de bendecir al pueblo de Israel, pronunciando la bendición aharonica sobre el pueblo en las sinagogas durante la oración de la amidá.

10:10 “Y me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches como la primera vez, y HaShem me escuchó también esta vez; y HaShem no quiso destruirte.” – Según Rashí, estos últimos cuarenta días concluyeron en Yom Kipur, el 10º día del 7º mes. Por esta razón fue instituido ese día como el día del perdón.

Quinta aliyá, 10:12-22

10:12a “Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti HaShem tu Elohim” – ¿Qué pide el Eterno de Israel? Los versículos 12, 13, 20 y 21 nos dan la respuesta:

1.      Temer a HaShem

2.      Andar en Sus caminos

3.      Amarle

4.      Servirle

5.      Guardar sus mandamientos

6.      Pegarse a Él

7.      Jurar en su Nombre

8.      Alabarle

Lo más importante es temerle. Por esto viene primero. Sin el temor a HaShem las demás cosan no son llevadas a cabo de la manera correcta.

10:16 “Circuncidad, pues, vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.” – Cada pacto tiene una o varias señales. Aquellos pactos que HaShem ha hecho a lo largo de la historia, tienen cada uno una señal particular:

  • · El pacto con Noaj – el arco iris, Génesis 9:12-13.
  • · El pacto con Avraham – la circuncisión en la carne, Génesis 17:11.
  • ·El pacto con Israel en Sinai – el shabat y la Torá, Éxodo 31:16-17; 34:28.
  • · El pacto renovado con Israel – la entrega del Espíritu, la circuncisión del corazón, Romanos 8:16; Efesios 1:13-14; Colosenses 2:11.

Cuando el Espíritu entra en una persona, como resultado de la resurrección de Yeshúa, se produce una operación en su interior. Es la circuncisión de su corazón, como está escrito en Colosenses 2:11:

“En Él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión del Mesías”

La persona que tiene esa experiencia siente en su interior un gran cambio. Es el nuevo nacimiento del cual está hablando el Rebe en Juan 3. La circuncisión de la carne es una sombra de la circuncisión del corazón. El que tiene la circuncisión en la carne necesita también la del corazón. La circuncisión del corazón tiene que ver con la anulación de todo lo que impide que el corazón sea sensible. Está relacionada con el amor al Eterno y la obediencia a la Torá, según Deuteronomio 30:6, donde está escrito:

“Además, HaShem tu Elohim circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames HaShem tu Elohim con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.”,

En Romanos 2:25-26 está escrito:

“Pues ciertamente la circuncisión es de valor si tú practicas la Torá, pero si eres transgresor de la Torá, tu circuncisión se ha vuelto incircuncisión. Por tanto, si el incircunciso cumple los requisitos de la Torá, ¿no se considerará su incircuncisión como circuncisión?”

“Circuncidad, pues, vuestro corazón” – Esto contrasta con Deuteronomio 30:6 donde está escrito: “HaShem tu Elohim circuncidará”. Por un lado, se habla de que el hombre tiene que hacer esta operación y por el otro lado vemos que el Eterno la hace. De esto aprendemos que hay una parte que le toca al hombre y otra que le toca a HaShem en cuanto a la circuncisión del corazón.

Con esta expresión, Moshé dijo que los hijos de Israel necesitaban eliminar todo lo que impedía la sensibilidad de sus corazones. Esto se hace mediante la Teshuvá, la Torá y la Tefilá, el arrepentimiento, el estudio de la Torá y la oración.

Sin embargo, el hombre no puede eliminar su yetser hará, su mala inclinación, el pecado, que está dentro de él. Sólo puede confesarlo y arrepentirse de los pecados que fueron producidos por esa naturaleza pecaminosa. El que puede quitar definitivamente el pecado que está dentro de nosotros es el Eterno, y lo hará finalmente por medio de Mashiaj Yeshúa. Por lo tanto, la circuncisión del corazón que el Eterno hace, es llamada “la circuncisión del Mesías”, cf. Colosenses 2:11. Esa circuncisión del Mesías fue anunciada por los profetas, como está escrito en Ezequiel 36:26-27:

“’Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis mis ordenanzas poniéndolas por obra.”

“quitaré de vuestra carne el corazón de piedra” – Aquí se habla de una operación interna en el hombre.

“Pondré dentro de vosotros mi espíritu” – Esta es una experiencia real que se obtiene por medio de la fe en Yeshúa el Mesías, cf. Hechos 19:1ss; Gálatas 3:14.

El corazón de piedra es un corazón insensible. Es una forma alegórica de hablar del espíritu no regenerado. La promesa dada por medio del profeta muestra como El Eterno decide cambiar el mismo interior de los hijos de Israel en los últimos tiempos para que obedezcan cuidadosamente los mandamientos. Otro texto profético que habla de esta realidad es Jeremías 31:33-34 donde está escrito:

“Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara HaShem–. Pondré mi Torá dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce a HaShem”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara HaShem– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

Esto nos enseña que la experiencia que se obtiene mediante el pacto renovado, por medio de la sangre del Mesías, afecta todo el interior de la persona, de modo que la Torá es escrita en el corazón.

En Deuteronomio 5:29 está escrito:

“¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!”

La respuesta a ese clamor es: Yeshúa HaMashiaj es el que finalmente hará que los hijos de Israel tengan ese corazón circuncidado para poder temer al Eterno y guardar todos los días todos sus mandamientos.

En Colosenses 2:11 está escrito:

“En él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión del Mesías.”

“El cuerpo de la carne” es una referencia al yetser hará, la mala inclinación, que en Ezequiel 36 es llamado “el corazón de piedra”, que está dentro de cada uno de nosotros. Al quitar ese cuerpo de carne hay una mayor sensibilidad en el hombre para recibir los impulsos y ser dirigido por el Espíritu y la Torá del Eterno. Por lo tanto, el resultado de la circuncisión del Mesías es la obediencia a los mandamientos. Esto concuerda con el texto en Hechos 5:32b donde está escrito:

“el Espíritu de santidad, el cual Elohim ha dado a los que le obedecen.”

El que recibe a Yeshúa como su Salvador personal, experimenta un nuevo nacimiento en su interior, de manera que su espíritu es regenerado y así el Espíritu del Eterno viene a morar en su interior. Con esta shejiná, presencia divina, el creyente puede tener victoria sobre la inclinación al mal que todavía está en su interior, y que aún no ha sido quitada del todo. Sólo fue eliminado su dominio dentro de él. Sin embargo, cuando venga el Mesías por segunda vez será finalmente eliminado el yetser hará para que podamos ser totalmente y eternamente fieles a los mandamientos de la Torá.

En resumen

1.      La circuncisión en la carne – es una sombra de la circuncisión del corazón.

2.      La circuncisión del corazón se hace en dos niveles – el hombre hace su parte y HaShem hace

su parte.

3.      La parte de HaShem tiene dos pasos –

a.       el primero es cuando introduce su Espíritu en nuestro interior para eliminar el dominio del

yetser hará en nosotros.

b.      El segundo paso será cuando el Eterno elimine definitivamente el yetser hará en nosotros,

con la segunda venida del Mesías.

10:18 “Él hace justicia al huérfano y a la viuda, y muestra su amor al extranjero dándole pan y vestido.” – El amor al extranjero se muestra dándole alimento y cobijo. Son las dos necesidades básicas del hombre.

10:19 “Mostrad, pues, amor al extranjero, porque vosotros fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “extranjero” es “guer”. Como hemos visto antes, hay diferentes tipos de “guer”. Los conversos al judaísmo también son llamados “guer”. Este es el significado que los rabinos dan a la palabra en este texto, para enseñar que hay que tratar a los conversos con mucho amor y respeto porque hicieron un gran sacrificio a la hora de convertirse al judaísmo. Sin embargo la palabra “guer”, en este caso, no se refiere, en primer lugar, al prosélito, puesto que el texto habla de que los hijos de Israel fueron “guerim” (plural de “guer”) en Egipto, y los israelitas no fueron conversos en Egipto. Así que si “guer” significa extranjero en la segunda parte del versículo, debe tener el mismo significado en la primera parte del mismo versículo. Esto nos enseña que no podemos limitar nuestro amor a los que están dentro del pacto avrámico. Tenemos que amar a todos, judíos y no judíos, israelitas y no israelitas. Yeshúa habla, en la parábola del buen samaritano, de que tenemos que amar a todos los extranjeros, cf. Lucas 10.

10:21 “Él es tu alabanza y Él es tu Elohim, que ha hecho por ti estas cosas grandes y portentosas que tus ojos han visto.” – Aquí se encuentra la palabra hebrea “tehilá” que significa “alabanza”, “himno”, “acciones memorables”, “fama”. Cada uno tiene una alabanza en su vida. La alabanza que tenemos nos muestra quién es nuestro Elohim. ¿De quién cantas en tus canciones? Si HaShem es el motivo de nuestras canciones, es una muestra de que Él es nuestro Elohim. Si sustituimos a HaShem por el Mesías en nuestras alabanzas no estamos siguiendo a las Escrituras. Sólo hay un solo versículo en todo el libro de los Salmos que nos ordena honrar al Hijo. Ciento cincuenta Salmos hablan de exaltar al Padre. Así que si cantamos alabanzas a Yeshúa en lugar del Padre tenemos una teología de sustitución en lugar de una teología escritural. De todas maneras podemos alabar a Yeshúa como él es alabado en el cielo, ver Revelación, pero nunca ponderle en el lugar del Padre en nuestras alabanzas.

Sexta aliyá, 11:1-9

11:1 “Amarás, pues, a HaShem tu Elohim, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.” – Todos los días hay que obedecer, incluso en Purim. No está permitido emborracharse en Purim o vestir ropa del sexo opuesto. Todos los días hay que obedecer. No hay ningún día del año cuando los mandamientos no nos apliquen.

11:2 “Y comprended hoy que no a vuestros hijos, los cuales no han visto la disciplina de HaShem vuestro Elohim: su grandeza, su mano poderosa, su brazo extendido” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “disciplina” es “musar” que significa “instrucción”, “educación”, “castigo”, “reprensión”. Es la única vez que esta que aparece en el Jumash (Pentateuco). El término aparece 50 veces en el Tanaj, mayormente en el libro de los Proverbios, donde se usa en 31 ocasiones. La palabra se usa en el hebreo moderno como ética o moral.

11:7 “Pero vuestros propios ojos han visto toda la gran obra que HaShem ha hecho.” – El amor al Eterno no está basado en ideas abstractas, sino en realidades vividas. La religión de la Biblia no es un invento. Nuestra fe no puede ser basada en sabiduría humana, sino en el poder de Elohim, cf. 1 Corintios 2:5. Si tu fe está en el ámbito intelectual solamente, vas a tambalear en los momentos de crisis. Asegúrate de obtener experiencias reales con tu Elohim y con su Mashíaj.

En Hechos 4:20 está escrito:

“porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.”

En 1 Juan 1:1-3 está escrito:

“Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca del Verbo de vida (pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Yeshúa el Mesías.”

En Juan 1:14 está escrito:

“Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”

En Juan 1:46 está escrito:

“Y Natanel le dijo: ¿Puede algo bueno salir de Natseret? Filipos le dice: Ven, y ve.”

No estamos proclamando ideas, sino realidades, cosas vividas, experimentadas, palpadas, vistas y oídas. Si no has experimentado una verdad que estás proclamando, tu mensaje carecerá de poder, será vacío. La Torá es historia vivida.

11:8 “Guardad, pues, todos los mandamientos que os ordeno hoy, para que seáis fuertes, y entréis y toméis posesión de la tierra a la cual entráis para poseerla” – La obediencia a los mandamientos nos da fuerza para resistir al enemigo y conquistar el terreno que nos pertenece. Por otro lado, la desobediencia produce debilidad en nosotros. ¿Quieres ser fuerte? Obedece los mandamientos cuando nadie te ve.

Séptima aliyá, 11:10-25

11:10-11 “Porque la tierra a la cual entras para poseerla, no es como la tierra de Egipto de donde vinisteis, donde sembrabas tu semilla, y la regabas con el pie como una huerta de hortalizas, sino que la tierra a la cual entráis para poseerla, tierra de montes y valles, bebe el agua de las lluvias del cielo.” – Hay una gran diferencia entre la tierra de Egipto y la tierra de Israel. En Egipto había que regar los sembrados manualmente. En la tierra de Israel no hace falta. Egipto está construido a base del río. Todo el sistema de vida gira alrededor del río. En Israel el pueblo tiene que depender de HaShem para que haya lluvia. De esa manera es necesario tener una buena relación con Aquel que envía la lluvia, para que no haya hambre.

Otra diferencia importante entre Egipto e Israel es que en Egipto no hay piedras naturales. Por eso tenían que construir ladrillos para poder hacer edificios.

11:12b, 14b “desde el principio hasta el fin del año… tu grano, tu mosto y tu aceite” – El grano se cosecha en la primavera, en Nisán (marzo-abril), las uvas al final del verano y al principio del otoño (agosto-septiembre), justo antes de Sukot, y las aceitunas se cosechan en invierno (diciembre-enero).  Esto nos enseña que el fin del año no es antes de Yom Teruá, el primer día del séptimo mes. Así que, según la Torá el nuevo año no cae en el primer día del séptimo mes, sino el primer día del primer mes.

11:13-21 Este texto es el segundo texto de shemá. En el judaísmo hablamos de dos yugos, el yugo del Reino y el yugo de la Torá. Esto dos yugos están expresados en los dos primeros textos del Shemá.

En Deuteronomio 6:4-9 está escrito:

“Escucha, Israel, HaShem es nuestro Elohim, HaShem es uno. Y amarás a HaShem tu Elohim con todo tu corazón, y con toda tu alma y con todos tus medios. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés sentado en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal sobre tu brazo, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.”

Este texto habla del yugo del Reino, el cual implica aceptar voluntariamente al Eterno como nuestro único Elohim de manera personal. Por esto este texto está escrito en singular: “amarás, tu, tu, tu, enseñarás etc.” El segundo yugo, el de la Torá, se encuentra en Deuteronomio 11:13-21:

“Y sucederá que si obedecéis mis mandamientos que os ordeno hoy, de amar a HaShem vuestro Elohim y de servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite. Y Él dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás. Cuidaos, no sea que se engañe vuestro corazón y os desviéis y sirváis a otros dioses, y los adoréis. No sea que la ira de HaShem se encienda contra vosotros, y cierre los cielos y no haya lluvia y la tierra no produzca su fruto, y pronto perezcáis en la buena tierra que HaShem os da. Grabad, pues, estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma; atadlas como una señal a vuestra mano, y serán por diadema entre vuestros ojos. Y enseñadlas a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y escríbelas en los postes de tu casa y en tus puertas, para que vuestros días y los días de vuestros hijos sean multiplicados en la tierra que HaShem juró dar a vuestros padres, por todo el tiempo que los cielos estén sobre la tierra.”

En este texto que habla del yugo de la Torá vemos como el pronombre se va cambiando entre una forma plural y singular. En el primer yugo, el del Reino, solamente hay una forma personal, singular, “amarás, tu, tu, tu, enseñarás, escribirás etc.” Pero en este yugo de la Torá vemos que se usa la forma plural “obedecéis, os, vuestro, vuestro, vuestra, vuestra” pero luego, en el versículo 14 va pasando al singular: “recojas… etc” para luego volver otra vez al plural en los versículos 16-19a: “cuidaos…” Luego pasa otra vez al singular en los versículos 19b-20: “te…” y a plural en el versículo 21: “vuestros…”. Esto nos enseña que el yugo de la Torá es puesta para que vivamos nuestra vida privada en obediencia en una relación con el pueblo de Israel que se encuentra en el lugar donde estamos. Por lo tanto no es suficiente vivir solos delante del Eterno. Necesitamos formar parte de un colectivo, y esto es el resultado directo del trabajo de la Torá en nuestras vidas. Uno no puede amar al Eterno y aborrecer al hermano, es imposible, porque el amor al Eterno te lleva forzosamente a amar a tu prójimo, primero los más cercanos y luego los que están más allá de los conocidos.

En Efesios 4:1-6 está escrito:

“Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, esforzándoos por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, una sola tevilá (para ser del Mesías), un solo Elohim y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.”

En Filipenses 2:1-4 está escrito:

“Por tanto, si hay algún estímulo en Mashiaj, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.”

En Colosenses 1:3-4; 3:12-15 está escrito:

“Damos gracias a Elohim, el Padre de nuestro Señor Yeshúa HaMashiaj, orando siempre por vosotros, al oír de vuestra fe en Mashiaj Yeshúa y del amor que tenéis por todos los apartados… Entonces, como escogidos de Elohim, apartados y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Mashiaj os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad. Y que la paz del Mesías reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”

En 1 Tesalonicenses 4:9-10 está escrito:

“Mas en cuanto al amor fraternal, no tenéis necesidad de que nadie os escriba, porque vosotros mismos habéis sido enseñados por Elohim a amaros unos a otros; porque en verdad lo practicáis con todos los hermanos que están en toda Macedonia. Pero os instamos, hermanos, a que abundéis en ello más y más”

En 1 Pedro 4:8 está escrito:

“Sobre todo, sed fervientes en vuestro amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados.”

En Juan 15:12-13 está escrito:

“Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros, así como yo os he amado. Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos.”

En 1 Juan 3:10-18, 22-23; 4:7-12, 4:19-5:2 está escrito:

“En esto se reconocen los hijos de Elohim y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Elohim; tampoco aquel que no ama a su hermano. Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros; no como Kayín que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. Hermanos, no os maravilléis si el mundo os odia. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte. Todo el que aborrece a su hermano es homicida, y vosotros sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. En esto conocemos el amor: en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amor de Elohim en él? Hijos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad… y todo lo que pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Yeshúa HaMashiaj, y que nos amemos unos a otros como Él nos ha mandado… Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Elohim, y todo el que ama es nacido de Elohim y conoce a Elohim. El que no ama no conoce a Elohim, porque Elohim es amor. En esto se manifestó el amor de Elohim en nosotros: en que Elohim ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Elohim, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Amados, si Elohim así nos amó, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Elohim nadie le ha visto jamás. Si nos amamos unos a otros, Elohim permanece en nosotros y su amor se perfecciona en nosotros… Nosotros amamos, porque Él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Elohim, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Elohim a quien no ha visto. Y este mandamiento tenemos de Él: que el que ama a Elohim, ame también a su hermano. Todo aquel que cree que Yeshúa es el Mesías, es nacido de Elohim; y todo aquel que ama al Padre, ama al que ha nacido de Él. En esto sabemos que amamos a los hijos de Elohim: cuando amamos a Elohim y guardamos sus mandamientos.”

La experiencia de salvación, con la aceptación de los dos yugos, el yugo del Reino y el yugo de la Torá, es maravillosa, y transforma nuestra vida personal. Pero hay más. Conforme vayamos creciendo en el conocimiento del Eterno por medio de Su Torá, como fue revelada por medio de Moshé y el Mesías Yeshúa, entraremos en una dimensión nueva de nuestra vida espiritual, la dimensión de colectivismo. Es cierto que tenemos una responsabilidad delante del Eterno de nuestras vidas personales. Cada uno será juzgado según su propia obra, en pensamientos, palabras y hechos. Pero nuestras vidas no fueron creadas para ser islas separadas en un lago, sino miembros de un cuerpo, un colectivo, una gran familia, la gran familia de los hijos de Avraham, el pueblo de Israel.

11:13 “Y sucederá que si obedecéis mis mandamientos que os ordeno hoy, de amar a HaShem vuestro Elohim y de servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.” – Rashí menciona que servir al Eterno en este texto se refiere a la oración, como está escrito en Daniel 6:13, 20:

“Entonces ellos respondieron y dijeron al rey: Daniel, que es uno de los deportados de Yehudá, no te hace caso, oh rey, ni del mandato que firmaste, sino que tres veces al día hace su oración… Y acercándose al foso, gritó a Daniel con voz angustiada. El rey habló a Daniel y le dijo: Daniel, siervo del Elohim viviente, tu Elohim, a quien sirves con perseverancia, ¿te ha podido librar de los leones?”

11:14 “Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite.” – Este texto habla de lluvia a su tiempo como un resultado de la obediencia. Cinco pecados retienen la lluvia: idolatría, inmoralidad, violencia, pedidos públicos de caridad no cumplimentados y retención del diezmo.

Al interpretar el texto de manera remez, alegórico, podemos también decir que la obediencia a la Torá trae la lluvia del Espíritu sobre el pueblo, cf. Joel 2:23, 28; Jacobo (Stg.) 5:7.

11:15 “Y Él dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás.” – Esto nos enseña, como dice el Talmud, que debemos dar de comer a los animales domésticos antes de que coman los hombres.

11:21 “para que tus días y los días de tus hijos sean multiplicados en la tierra que HaShem juró dar a tus padres, por todo el tiempo que los cielos estén sobre la tierra.” – HaShem juró dar la tierra de Kenáan a los patriarcas. Este es uno de los textos del Jumash que muestra que tiene que haber una resurrección para que esta promesa pueda ser cumplida. Esto nos enseña también que Avraham, Yitsjak y Yaakov no subirán al cielo después de su resurrección, sino que heredarán la tierra de Israel.

11:22 “Porque si guardáis cuidadosamente todo este mandamiento que os ordeno para cumplirlo, amando a HaShem vuestro Elohim, andando en todos sus caminos y allegándoos a Él” – Rashí menciona que es imposible apegarse a Él porque es un fuego consumidor, cf. 10:20. La manera cómo se debe apegarse a HaShem es apegarse a los estudiosos de la Torá y será considerado como si uno se hubiera apegado a Él.

Sin embargo, por medio de la regeneración del espíritu en el pacto renovado, hay una manera para entrar ante el trono de HaShem en el espíritu y apegarse a él día y noche. No pierdas esa oportunidad, querido lector.

11:24 “Todo lugar donde pise la planta de vuestro pie será vuestro; vuestras fronteras serán desde el desierto hasta el Levanón, y desde el río, el río Prat (Eufrates), hasta el mar occidental.” – Este es el territorio que finalmente tendrá Israel con la segunda venida de Mashiaj.

En esta Parashá se encuentran los mandamientos número 428 – 435 de los 613:

414.      Precepto de bendecir a Elohim por el sustento, Deuteronomio 8:10.

415.      Precepto de amar al converso, Deuteronomio 10:19.

416.      Precepto de temer a Elohim, Deuteronomio 10:20.

417.       Precepto de orar a Elohim, 10:20.

418.       Precepto de asociarse y apegarse a sabios en Torá, Deuteronomio 10:20.

419.       Precepto de jurar en Nombre de Elohim a aquel que necesita jurar, Deuteronomio  10:20.

420.        Prohibición de beneficiarse de la ornamentación de un ídolo, Deuteronomio 7:25.

421.     Prohibición de tomar en nuestra posesión algún objeto de idolatría con el fin de

beneficiarse de él, Deuteronomio 7:26.

 

No hacer imágenes conforme a la Halaja (Fotos, Tumbas, cuadros)

ט׳ באב ה׳תשע״ד (August 5, 2014) por  
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No hacer imagenes conforme a la halaja (fotos, tumbas, cuadros) 1

¿Esta bien visitar las tumbas?
¿Esta bien tener fotos?
¿Esta bien tener cuadros?

Shemot 20:4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 20:5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Hashem tu Elohim, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, (rechazan) 20:6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

 

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